Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Novedades desde Globetrotter: Amanda Yee: Israel asesina a periodistas en Gaza
2. Novedades desde Globetrotter: Vijay Prashad: ExxonMobil quiere iniciar una guerra en Sudamérica
3. El trato a los presos palestinos
4. Resumen de la guerra en Palestina, 9 de diciembre
5. Las bajas israelíes
6. Éxitos de la diplomacia israelí hasta el 7 de octubre
7. El New Green Deal en el parlamento estadounidense
1. Novedades desde Globetrotter: Amanda Yee: Israel asesina a periodistas en Gaza
Titular: Israel asesina a periodistas en Gaza
Resumen: Como parte de su ataque genocida contra Gaza, Israel está asesinando a trabajadores de los medios de comunicación a un ritmo sin precedentes, aparentemente para impedir que el mundo vea las atrocidades incalificables que lleva a cabo.
Por Amanda Yee
Biografía de la autora: Amanda Yee es periodista y activista residente en Brooklyn. Es redactora jefe de Liberation News y ha publicado artículos en Monthly Review Online, The Real News Network, CounterPunch y Peoples Dispatch. Pueden seguirla en X @catcontentonly.
Este artículo fue producido para Globetrotter
Fuente: Globetrotter
Etiquetas: Medio Oriente/Palestina, Medio Oriente/Israel, Guerra, Medios de comunicación, Derechos humanos, Coyuntural
Israel asesina intencionalmente a periodistas en Gaza. Mientras lleva a cabo su ataque genocida contra el enclave – habiendo asesinado al menos a 13.000 palestinos y palestinas hasta la fecha – asesina simultáneamente a trabajadores de los medios de comunicación para impedir que el mundo vea las atrocidades incalificables que lleva a cabo.
La situación es tan grave como inaudita. Según datos de la Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza, desde el 7 de octubre hasta la fecha, el ejército israelí ha asesinado a 60 trabajadores de los medios de comunicación. El Comité para la Protección de los Periodistas declaró que éste ha sido el mes más mortífero desde 1992, cuando el Comité empezó a llevar un registro de ataques a periodistas. Además, muchos otros reporteros palestinos fuera de Gaza sufren intimidación y acoso por parte de las fuerzas israelíes.
“Nunca habíamos vivido algo así y estamos abrumados”, admitió Nasser Abu Bakr, director del Sindicato de Periodistas Palestinos, con sede en Ramala. “Estamos perdiendo colegas y amigos cada día como consecuencia del genocidio israelí en curso contra el pueblo palestino y la política de asesinatos selectivos contra periodistas”.
“No damos abasto con el número de ataques contra nuestros periodistas”, continuó Abu Bakr. “Estamos recibiendo más llamadas e información sobre… incidentes de los que podemos procesar. Nuestros periodistas siempre han sido un objetivo para el ejército israelí, pero Israel pasó de asesinar [una media de] un periodista palestino al año antes del 7 de octubre a asesinar [más de] uno al día”.
Y no son sólo los periodistas palestinos a los que atacan las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF): cualquier periodista que pueda difundir información crítica con Israel es un potencial objetivo.
Entre la larga lista de bajas de reporteros se encuentra la del fotoperiodista de Reuters Issam Abdallah, quien fue asesinado el 13 de octubre en un ataque israelí en la frontera libanesa, mientras cubría los enfrentamientos entre Hezbolá y las IDF. Según una investigación independiente de Reporteros sin Fronteras (RSF), Abdallah fue blanco explícito de las fuerzas israelíes: estaba claramente identificado como periodista por su casco y chaleco de prensa, y se encontraba junto a un vehículo con la inscripción “prensa” en el techo. Inmediatamente antes del ataque, otros periodistas de la zona habían visto sobrevolar un helicóptero israelí, por lo que los militares pudieron ver claramente que Abdallah no era un combatiente. Según el análisis balístico realizado por RSF, los misiles fueron lanzados desde el lado de la frontera israelí y “dos ataques en el mismo lugar en tan corto espacio de tiempo (poco más de 30 segundos), desde la misma dirección, indican claramente un objetivo preciso”.
Ni siquiera las familias de los periodistas están a salvo de las represalias israelíes. Tras enterarse en directo de que un ataque aéreo israelí había matado a su esposa, su hijo, su hija y su nieto, el jefe de la oficina de Al Jazeera en Gaza, Wael Al-Dahdouh, corrió al hospital, seguido por las cámaras de la prensa. Al encontrar allí a su hijo, se arrodilló junto a su cuerpo sin vida y se lamentó: “Se vengan de nosotros con nuestros hijos”.
El 7 de noviembre, Mohammad Abu Hasira, corresponsal de la agencia de noticias palestina Wafa, murió en un ataque aéreo israelí, junto con 42 miembros de su familia. Sólo unos días antes, un ataque israelí mató al reportero de la Televisión Palestina Mohammad Abu Hattab y a 11 miembros de su familia en el sur de Gaza, entre ellos su esposa, su hijo y su hermano.
Israel miente para justificar crímenes de guerra
Para justificar sus bombardeos y asesinatos de civiles, Israel ha afirmado que Hamás se escondía en hospitales de Gaza, cerca de escuelas y ambulancias. Con los asesinatos selectivos de periodistas intenta esgrimir las mismas excusas predecibles. En un escalofriante artículo publicado el 2 de noviembre, que en la práctica sirve también de lista negra, el Jerusalem Post señalaba a varios periodistas palestinos independientes que habían estado informando desde Gaza y los tachaba de formar parte del “equipo de propaganda de Hamás”.
Unos días después, el 8 de noviembre, el grupo proisraelí de vigilancia de los medios de comunicación HonestReporting publicó un informe en el que afirmaba – con escasas pruebas – que los fotógrafos freelance de Associated Press, CNN, The New York Times y Reuters en Gaza conocían de antemano la contraofensiva de la Resistencia palestina del 7 de octubre e incluso colaboraron con Hamás para poder estar en el lugar de los hechos y tomar imágenes durante la operación.
Las autoridades israelíes se apresuraron a publicar la noticia para justificar su campaña de asesinatos de reporteros palestinos.
En respuesta al informe, el ex ministro de Defensa y actual miembro del gabinete de guerra israelí, Benny Gantz, declaró: “Los periodistas que se descubrió que conocían la masacre, y [que] aun así decidieron permanecer como espectadores ociosos mientras se masacraba a niños, no son diferentes de los terroristas y deben ser tratados como tales”.
Danny Danon, representante de Israel ante las Naciones Unidas, llegó a declarar que estos reporteros serían incluidos en una lista negra, declarando en X: “La agencia de seguridad interna de Israel anunció que eliminará a todos los participantes en la masacre del 7 de octubre. Los ‘fotoperiodistas’ que participaron en la grabación del asalto se añadirán a esa lista”.
Gil Hoffman, director ejecutivo de HonestReporting, admitió más tarde que no tenía pruebas que corroboraran las afirmaciones hechas, sino que sólo estaba “planteando preguntas”. Según Hoffman, él y HonestReporting “no pretenden ser una organización de noticias”.
Las acusaciones de que los reporteros palestinos forman parte y actúan en coordinación con Hamás sientan las bases propagandísticas para presentar a los periodistas como objetivos militares legítimos.
Israel restringe la información que sale de Gaza
Las IDF no sólo están matando a periodistas palestinos sobre el terreno, sino que el Gobierno israelí está denegando activamente el acceso a Gaza a la prensa extranjera. Los únicos reporteros autorizados a entrar en la franja son los integrados en las FDI, y medios de comunicación como la NBC y la CNN han confirmado que, a cambio del acceso, deben presentar todo el material al ejército israelí antes de su emisión para su revisión y aprobación.
Además, el Sindicato de Periodistas Palestinos informó que hasta 50 medios de comunicación de Gaza han sido parcial o totalmente destruidos por ataques aéreos israelíes desde el 7 de octubre. Si Israel no está bombardeando directamente los medios de comunicación, está intentando activamente reprimir el flujo de información. A finales de octubre, el Gobierno israelí aprobó una normativa que le permitía cerrar cualquier canal de noticias extranjero si consideraba que suponía una amenaza para la seguridad nacional. Esta normativa se utilizó entonces para bloquear la programación y el sitio web del canal libanés Al Mayadeen, debido a sus “esfuerzos en tiempo de guerra para perjudicar los intereses de seguridad [de Israel] y servir a los objetivos del enemigo”, según una declaración hecha pública por el gabinete de seguridad israelí.
A falta de prensa extranjera que dé testimonio de las atrocidades cometidas por Israel en Gaza, los civiles palestinos han empezado a documentar los horrores y a compartirlos en redes sociales como X y TikTok para que los vea todo el mundo.
El Gobierno israelí ha respondido cortando repetidamente Internet y los sistemas de comunicación en Gaza, restringiendo aún más el flujo de información.
Antecedentes de ataques israelíes contra periodistas
Incluso antes de este 7 de octubre, cuando comenzó la actual guerra contra Gaza, Israel ya tenía un largo historial de ataques contra periodistas y cadenas de noticias. Durante su incursión militar en Gaza de 2021, los defensores de la libertad de prensa acusaron a Israel de “silenciar” a los periodistas tras bombardear las oficinas de Al Jazeera y Associated Press. Esto ocurrió pocos días después de que bombardeara otro edificio que albergaba otros medios de comunicación, como Al Araby TV, Al Kofiya TV y la agencia de noticias Watania, entre otros.
Según el Sindicato de Periodistas Palestinos, Israel ha asesinado a 55 periodistas entre 2000 y 2022, con fuego real o bombardeos. Esta cifra incluye a Shireen Abu Akleh, la querida periodista palestino-estadounidense y corresponsal de Al Jazeera durante muchos años que fue abatida por las fuerzas israelíes mientras informaba sobre las incursiones de las FDI en Yenín, así como a Yaser Murtaja, camarógrafo de la cadena palestina Ain Media, que fue abatido por las FDI mientras cubría la Gran Marcha del Retorno de 2018.
Como tantos otros periodistas palestinos a los que Israel asesinó mientras trabajaban, Abu Akleh y Murtaja llevaban puestos sus chalecos de prensa en el momento de sus asesinatos. Inmediatamente después de su muerte, como era de esperar – sin pruebas – Israel se apresuró a acusar a Murtaja de ser un combatiente de Hamás para cubrir sus huellas.
Al día siguiente del asesinato de Murtaja, el entonces ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, declaró sin rodeos: “En la marcha del terror no había civiles inocentes. Todos eran de Hamás”.
Israel está perdiendo la guerra de la información
Israel confía en su avanzado armamento militar y en los miles de millones de dólares de financiamiento estadounidense para llevar a cabo su violencia genocida contra el pueblo palestino en Gaza, Jerusalén y Cisjordania. Sus campañas de Hasbara y “Marca Israel” trabajan día y noche para justificar sus crímenes de guerra mediante mentiras descaradas y desinformación.
Sin embargo, Israel ha sufrido importantes pérdidas en la guerra de la información, ya que los informes y las imágenes de las atrocidades han llegado a millones de personas de todo el mundo, muchas de las cuales se han unido a las movilizaciones masivas en apoyo de la causa palestina. En la escena internacional, Israel se encuentra aún más aislado políticamente, con cada vez más países que cortan lazos o retiran a su personal diplomático.
Esta batalla de ideas no puede ganarse mediante la pura fuerza y la superioridad militar respaldada por Estados Unidos. Israel no puede impedir que se filtre información sobre sus atrocidades, especialmente en la era de las redes sociales, en la que los palestinos de a pie se envalentonan para actuar como periodistas ciudadanos, documentando lo que están viviendo en Gaza para que el mundo lo vea. Mientras Israel intensifica su campaña de asesinatos contra trabajadores de los medios de comunicación, el apoyo a la resistencia palestina sigue creciendo.
Por sombría que pueda parecer la situación actual, habla de la realidad que nos ocupa: los pueblos del mundo están despertando ante las atrocidades cometidas por el Estado sionista y se niegan a permitir que continúen.
Y eso habla de otra realidad: Israel está viviendo de un tiempo prestado, y ese tiempo se acaba.
2. Novedades desde Globetrotter: Vijay Prashad: ExxonMobil quiere iniciar una guerra en Sudamérica
Titular: ExxonMobil quiere iniciar una guerra en Sudamérica por Vijay Prashad
Biografía del autor: Este artículo fue producido para Globetrotter. Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es miembro de la redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es editor en jefe de LeftWord Books y director del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos Las Naciones Oscuras y Las Naciones Pobres. Sus últimos libros son Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism y La retirada: Irak, Libia, Afganistán y la fragilidad del poder estadounidense (con Noam Chomsky).
Fuente: Globetrotter
Etiquetas: Noticias, Política, Coyuntural, Sudamérica/Venezuela, Sudamérica/Guyana, Comercio, Norteamérica/Estados Unidos
El 3 de diciembre de 2023, un gran número de votantes registrados en Venezuela votó en un referéndum sobre la región del Esequibo que se disputa con la vecina Guyana. Casi todos los que votaron respondieron afirmativamente a las cinco preguntas. Estas preguntas pedían al pueblo venezolano que afirmara la soberanía de su país sobre el Esequibo. “Hoy”, dijo el presidente venezolano, Nicolás Maduro, “no hay ganadores ni perdedores”. El único ganador, dijo, es la soberanía de Venezuela. El principal perdedor, dijo Maduro, es ExxonMobil.
En 2022, ExxonMobil obtuvo unos beneficios de 55.700 millones de dólares, lo que la convierte en una de las petroleras más ricas y poderosas del mundo. Empresas como ExxonMobil ejercen un poder desmesurado sobre la economía mundial y sobre los países que tienen reservas de petróleo. Tiene tentáculos en todo el mundo, desde Malasia hasta Argentina. En Imperio Privado: ExxonMobil y el poder Norteaméricano (2012), Steve Coll describe cómo la empresa es un “Estado corporativo dentro del Estado estadounidense”. Los dirigentes de ExxonMobil siempre han tenido una relación íntima con el Gobierno estadounidense: Lee “Iron Ass” Raymond (consejero delegado de 1993 a 2005) era amigo personal del vicepresidente estadounidense Dick Cheney y ayudó a dar forma a la política de este Gobierno sobre el cambio climático; Rex Tillerson (sucesor de Raymond en 2006) dejó la empresa en 2017 para convertirse en secretario de Estado de Estados Unidos con el presidente Donald Trump. Coll describe cómo ExxonMobil utiliza el poder estatal estadounidense para encontrar cada vez más reservas de petróleo y asegurarse de que ExxonMobil se convierta en la beneficiaria de esos hallazgos.
Caminando por los distintos centros de votación en Caracas el día de las elecciones, estaba claro que las personas que votaron sabían exactamente lo que estaban votando: no asistieron a los centros de votación para manifestarse en contra el pueblo de Guyana – un país con una población de poco más de 800.000 habitantes – sino para reafirmar la soberanía venezolana contra empresas como ExxonMobil. El ambiente de esta votación – impregnado de patriotismo venezolano – tenía más que ver con el deseo de eliminar la influencia de las empresas multinacionales y permitir que los pueblos de Sudamérica resolvieran sus disputas y repartieran sus riquezas entre ellos.
Cuando Venezuela expulsó a ExxonMobil
Cuando Hugo Chávez ganó las elecciones a la presidencia de Venezuela en 1998, dijo casi de inmediato que los recursos del país – principalmente el petróleo, que financia el desarrollo social del país – debían estar en manos del pueblo y no de empresas petroleras como ExxonMobil. “El petróleo es nuestro”, era el lema de la época. A partir de 2006, el Gobierno de Chávez inició un ciclo de nacionalizaciones, con el petróleo en el centro (el petróleo había sido nacionalizado en los años setenta, y privatizado de nuevo dos décadas después). La mayoría de las multinacionales petroleras aceptaron las nuevas leyes para la regulación de la industria petrolera, pero dos se negaron: ConocoPhillips y ExxonMobil. Ambas empresas exigieron decenas de miles de millones de dólares en indemnizaciones, aunque el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) determinó en 2014 que Venezuela solo tenía que pagar a ExxonMobile 1.600 millones de dólares.
Rex Tillerson estaba furioso, según personas que trabajaban en ExxonMobil en ese momento. En 2017, el Washington Post publicó una historia que capturó el sentimiento de Tillerson: “Rex Tillerson se quemó en Venezuela. Luego se vengó”. ExxonMobil firmó un acuerdo con Guyana para explorar en busca de petróleo en alta mar en 1999, pero no comenzó a explorar la costa hasta marzo de 2015 – después de que llegara el veredicto negativo del CIADI –. ExxonMobil utilizó toda la fuerza de una campaña de máxima presión de los Estados Unidos contra Venezuela tanto para cimentar sus proyectos en el territorio en disputa como para socavar la reclamación de Venezuela sobre la región del Esequibo. Esta fue la venganza de Tillerson.
El mal negocio de ExxonMobil para Guyana
En 2015, ExxonMobil anunció que había encontrado 295 pies de “yacimientos de arenisca petrolífera de alta calidad”; se trata de uno de los mayores hallazgos de petróleo de los últimos años. El gigante petrolero inició consultas periódicas con el Gobierno guyanés, incluyendo el compromiso de financiar todos y cada uno de los costes iniciales de la exploración petrolífera. Cuando se filtró el acuerdo de reparto de la producción entre el Gobierno de Guyana y ExxonMobil, se puso de manifiesto lo mal que le fue a Guyana en las negociaciones. ExxonMobil recibió el 75% de los ingresos del petróleo para la recuperación de costes, y el resto se repartió al 50% con Guyana; la petrolera, a su vez, está exenta de cualquier impuesto. El artículo 32 (“Estabilidad del acuerdo”) dice que el Gobierno “no enmendará, modificará, rescindirá, terminará, declarará inválido o inaplicable, exigirá la renegociación, obligará a la sustitución o reemplazo, o tratará de evitar, alterar o limitar este acuerdo” sin el consentimiento de ExxonMobil. Este acuerdo atrapa a todos los futuros Gobiernos guyaneses en un trato muy deficiente.
Peor aún para Guyana es que el acuerdo se realiza en aguas disputadas con Venezuela desde el siglo XIX. La mendacidad de los británicos y luego de Estados Unidos creó las condiciones para una disputa fronteriza en la región que tenía problemas limitados antes del descubrimiento de petróleo. Durante la década de 2000, Guyana mantuvo estrechos lazos fraternales con el Gobierno de Venezuela. En 2009, en el marco del plan PetroCaribe, Guyana compró petróleo a precio reducido a Venezuela a cambio de arroz, lo que supuso una gran ayuda para la industria arrocera guyanesa. El programa de petróleo por arroz finalizó en noviembre de 2015, en parte debido al descenso de los precios mundiales del petróleo. Los observadores, tanto en Georgetown como en Caracas, tenían claro que el programa se vio afectado por las crecientes tensiones entre ambos países en torno a la disputada región de Esequibo.
Divide y vencerás de ExxonMobil
El referéndum del 3 de diciembre en Venezuela y la protesta de los “círculos de unidad” en Guyana sugieren un endurecimiento de la postura de ambos países. Mientras tanto, al margen de la reunión de la COP-28, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, se reunió con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y con el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, para hablar de la situación. Ali pidió a Díaz-Canel que instara a Venezuela a mantener una “zona de paz”.
La guerra no parece vislumbrarse en el horizonte. Los Estados Unidos han retirado parte de su bloqueo a la industria petrolera venezolana, lo que ha permitido a Chevron reiniciar varios proyectos petrolíferos en la Faja del Orinoco y en el Lago de Maracaibo. Washington no tiene apetito para profundizar su conflicto con Venezuela. Pero ExxonMobil sí. Ni el pueblo venezolano ni el guyanés se beneficiarán de la intervención política de ExxonMobil en la región. Por eso, muchos de los venezolanos que acudieron a votar el 3 de diciembre consideraron que no se trataba tanto de un conflicto entre Venezuela y Guyana como de un conflicto entre ExxonMobil y los ciudadanos de estos dos países sudamericanos.
3. El trato a los presos palestinos
Una pequeña muestra del trato a los prisioneros palestinos en las cárceles israelíes. Hay que recordar que no es que se produzca ahora, es que ahora, al menos, alguien escucha. No sé si sabéis, por cierto, que normalmente los israelíes no entregan los cuerpos de los muertos en prisión hasta que no termina la «condena» oficial, por lo que pueden pasar años. Publicado por la revista israelí +972.
«Hubiera sido mejor que nos fusilaran»: Los palestinos relatan los malos tratos en prisión
Presos recién liberados detallan casos de humillación, tortura, amenazas de violación y un preso golpeado hasta la muerte por las fuerzas israelíes en las semanas transcurridas desde el 7 de octubre.
Por Imad Abu Hawash 8 de diciembre de 2023
La liberación de 240 presos y detenidos palestinos durante el reciente alto el fuego temporal entre Israel y Hamás ha arrojado luz sobre el grave deterioro de las condiciones dentro de las cárceles israelíes desde que comenzó la guerra. Las restricciones impuestas desde el 7 de octubre por el Servicio de Prisiones de Israel, bajo las instrucciones del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, incluyen la limitación de las provisiones de alimentos y del tiempo de recreo; la confiscación de objetos personales; la prohibición de agua caliente, zapatos y almohadas; y la prohibición de recibir visitas de familiares y abogados. Estas restricciones, sin embargo, son sólo la punta del iceberg.
Los testimonios recogidos por +972 Magazine de palestinos liberados de prisiones israelíes en las últimas semanas -tanto en el marco del acuerdo de alto el fuego como independientemente de él- dibujan un panorama de aumento de los abusos y las humillaciones en el interior de las celdas, en las salas de interrogatorio y durante las detenciones. Según estos testimonios, las fuerzas y las autoridades penitenciarias israelíes han utilizado métodos de tortura, han amenazado con violar a una detenida y a su hija de corta edad y han golpeado hasta la muerte a un preso, uno de los seis palestinos que se sabe han muerto bajo custodia israelí desde el 7 de octubre.
En los dos meses transcurridos desde la declaración del estado de guerra tras el ataque dirigido por Hamás contra el sur de Israel, las fuerzas israelíes han detenido a más de 3.000 palestinos, muchos de ellos sin cargos. Esta cifra no incluye a los aproximadamente 4.000 trabajadores de Gaza que se encontraban en Israel cuando estalló la guerra y que fueron detenidos durante semanas antes de ser deportados de vuelta a la Franja asediada.
Según la ONG de derechos humanos HaMoked, entre los más de 7.600 reclusos «de seguridad» que Israel mantiene actualmente en cárceles de Israel y Cisjordania ocupada hay al menos 260 palestinos que define como «combatientes ilegales», incluidos los que participaron en los atentados del 7 de octubre. Los miembros de ese grupo, dicen los ex reclusos que hablaron con +972, están recluidos en una sección designada de la prisión de Ofer, al oeste de Ramala, y sus gritos constantes pueden oírse junto a los ladridos de los perros. Israel oculta los nombres y las condiciones de reclusión de muchos de los detenidos de Gaza e impide que los abogados y la Cruz Roja los visiten.
«Estuve en prisión muchos años», dijo a +972 Qadura Fares, jefe de la Comisión de Asuntos de los Detenidos de la Autoridad Palestina. «Nunca hubo nada como esto. He oído cosas que no puedo creer».
Según Amjad a-Najjar, de la Sociedad de Presos Palestinos, desde el 7 de octubre, el IPS ha confiscado a los reclusos televisores, radios, aparatos electrónicos, ropa, zapatos, medicamentos, libros y artículos de papelería. «Ben Gvir ha declarado la guerra a los presos», afirmó. «Las herramientas de comunicación son las porras y los golpes. La muerte se cierne sobre las cárceles, a la espera de que los guardias decidan golpear a alguno de los detenidos».
Muerto a golpes en una celda
El 18 de noviembre, IPS informó de la muerte del preso Thaer Samih Abu Assab, de 38 años y residente en la ciudad cisjordana de Qalqilya, en el hospital Soroka, en el sur de Israel. Abu Assab llevaba 18 años cumpliendo una condena de 25 en la prisión de Ketziot, en el desierto de Naqab/Negev. Su familia no ha recibido más información y ha declarado que no padecía ninguna enfermedad preexistente.
Mahmoud Katnani, uno de los presos liberados en el acuerdo de intercambio entre Israel y Hamás, se encontraba en la misma celda en la que estaba recluido Abu Assab. «El 18 de noviembre, a las 18.00 horas, durante el recuento de seguridad, las fuerzas [de la unidad de respuesta rápida del IPS, Keter] empezaron a irrumpir en la habitación. Había 10 prisioneros en la habitación, y nos sentamos como de costumbre: arrodillados con las manos sobre la cabeza y la cabeza gacha. De repente, las fuerzas nos atacaron sin motivo aparente, golpeándonos con porras y dándonos patadas.
«La paliza continuó violentamente», prosiguió Katnani. «Golpearon al prisionero Thaer Abu Assab contra el suelo y lo arrastraron a un rincón cerca del baño, golpeándole en la cabeza y el cuerpo durante varios minutos. Luego salieron de la celda, dejando a Thaer cubierto de sangre que manaba abundantemente de la cabeza. Nos acercamos a él [y nos dimos cuenta de que] su corazón había dejado de latir. Lo sacamos al centro de la habitación; había muerto.»
«Lo cubrimos con una manta y empezamos a gritar a los guardias durante hora y media, hasta que una enfermera, guardias y miembros de la misma fuerza llegaron a la habitación», continuó Katnani. «Se llevaron el cuerpo de Abu Assab. Poco después llegó un miembro de la fuerza y nos informó de su muerte».
Las circunstancias que rodean la muerte de varios otros palestinos bajo custodia israelí en los últimos dos meses son menos claras. Dos palestinos de Gaza -entre ellos Majed Ahmed Zaqoul, obrero de 32 años, detenido dentro de Israel en algún momento después del 7 de octubre, y otro cuyos datos se desconocen- murieron en el centro de detención de Anatot, a las afueras de Jerusalén, en Cisjordania ocupada. Abd al Rahman Ahmed Muhammad Mar’i, de 33 años y residente en la localidad de Qarawat Bani Hassan, en el norte de Cisjordania, murió en la prisión de Megiddo, en el norte de Israel, el 13 de octubre, donde permanecía recluido desde febrero sin juicio.
Omar Hamza Daraghmeh, de 58 años, natural de Tubas (norte de Cisjordania) y miembro destacado de Hamás, fue detenido junto con su hijo Hamza en su domicilio el 9 de octubre. Fue trasladado de Anatot a la prisión de Megiddo el 23 de octubre, donde fue juzgado por videoconferencia. Más tarde, ese mismo día, murió; Hamás ha acusado a Israel de haberlo asesinado.
El hermano de Daraghmeh, Abdel Hakim, dijo a +972: «Mi hermano estaba enfermo. Poco antes de su detención, le habíamos realizado un cateterismo coronario con trasplante de stent. Necesitaba medicación diaria, la más importante de las cuales era un anticoagulante para prevenir la coagulación. Mi hermano murió en la cárcel, donde no había ni tratamiento médico ni cuidados».
Muerto por negligencia
El sexto palestino muerto bajo custodia israelí desde el 7 de octubre es Arafat Yasser Hamdan. El 22 de octubre, las fuerzas israelíes asaltaron su casa en el pueblo de Beit Sira, cerca de Ramala. Hamdan, de 25 años, con diabetes y disfunción pancreática y padre de una niña de corta edad, fue esposado y le colocaron una bolsa en la cabeza delante de su esposa y su madre, antes de detenerlo. Dos días después, las autoridades israelíes informaron a su familia de que había muerto. Desde entonces, la familia no ha recibido más información.
S.A., de 58 años, del sur de Hebrón, estaba con Hamdan el día de su muerte. «La mañana del 24 de octubre, nos metieron en un vehículo que nos llevaría del Centro de Detención de Gush Etzion al Tribunal [Militar de Ofer]», relató. «Arafat estaba conmigo. De repente, se desplomó inconsciente dentro del vehículo, con la cara pálida. A pesar de nuestras súplicas, ninguno de los soldados nos hizo caso.
«Al cabo de unos 10 minutos, llegó por fin un soldado con un pequeño vaso de plástico con agua, que le dio a Arafat para que bebiera», continuó S.A.. «El soldado sentó a Arafat en la parte delantera del vehículo. Después de otros 10 minutos, el soldado nos devolvió a Arafat, haciéndole sentar en el suelo con las manos y los pies esposados como al resto de nosotros. Su estado se estaba deteriorando».
Durante todo el trayecto, explicó S.A., los demás detenidos informaron repetidamente a los guardias de que Arafat sentía mucho dolor debido a la falta de azúcar -llevaba dos días sin comer por la mala calidad de la comida que les habían dado- y que necesitaba tomar sus medicamentos. «Ninguno de los soldados nos hizo caso», dijo. «Era como si no existiéramos».
Su vehículo llegó a Ofer, donde los hombres fueron trasladados a una pequeña celda de 3 por 4 metros, con 20 detenidos. «Mientras esperábamos, seguimos pidiendo azúcar y agua para Arafat, que estaba tumbado en el suelo», continuó S.A.. » «Al final, uno de los soldados trajo un trocito de chocolate, que no medía más de un centímetro. Permanecimos dentro de la celda hasta las 3 de la tarde, pidiendo continuamente azúcar. Finalmente, llegó una enfermera y le dijimos que el joven sufría una bajada de azúcar, pero la enfermera se fue y no volvió».
Durante las horas siguientes, los detenidos fueron trasladados a distintas secciones de la prisión, y pronto empezó a correr la voz de que Hamdan había muerto. «No había ni una cucharada de azúcar para salvar a este joven», se lamentó S.A..
Pediré que te violen aquí mismo
Lama Khater, periodista y escritora de Hebrón y madre de cinco hijos, fue detenida el 26 de octubre en su casa de la zona de Loza, al oeste de Hebrón. «No podía imaginar la gravedad de la situación», dijo, describiendo cómo los soldados destrozaron el contenido de su casa durante la detención. «Me llevaron a un vehículo militar donde me obligaron a tumbarme en el suelo, esposada y con los ojos vendados. Los soldados se sentaron a mi lado hasta que llegamos a un lugar desconocido para mí.
«Me llevaron a una habitación», continuó Khater. «Podía ver con visibilidad limitada bajo la venda. Pedí ir al baño y beber agua, pero la soldado se negó. Afirmaron que no entendía el árabe; lo intenté en inglés, pero fue en vano. Tras una hora de detención, me permitieron ir al baño y beber agua del grifo. La soldado se negó a permitirme cerrar completamente la puerta del baño».
Después, una soldado llevó a Khater a una sala de interrogatorios, aún esposada y con los ojos vendados. La sentaron en una silla y le pusieron una grabación de audio en la que alguien hablaba de las atrocidades cometidas por Hamás en las comunidades israelíes cercanas a la valla de Gaza.
El interrogador «me preguntó mi opinión sobre la violación de una niña [israelí] de 10 años», recordó. «Dije que no sabía nada al respecto. El interrogador me gritó y me insultó utilizando un lenguaje ofensivo. Luego dijo: ‘Deberías saber que hay 20 soldados en esta habitación; les pediré que te violen aquí mismo'».
Según Khater, las amenazas del interrogador continuaron. «Me dijo: ‘La chica violada se parece a tu hija Yaman, y podríamos llevar allí a Yaman para que la violen, y yo podría ir a tu casa y quemar a tus hijos mientras duermen. Aquí no hay leyes ni derechos. Eres un prisionero de guerra, y espero que venga un gobierno que nos permita hacer lo que queramos con vosotros [los palestinos]».
En ese momento, explicó Khater, el interrogador se le acercó y le quitó la venda de los ojos. Llevaba ropa civil y una máscara, y le hizo fotos antes de salir de la habitación.
Khater fue trasladada a la prisión de HaSharon, en el centro de Israel. «Otra detenida y yo fuimos sometidas a un cacheo al desnudo», relató. «Delante de la celda en la que íbamos a entrar, los guardias sacaron a un preso [no de seguridad] con la cara marcada de golpes y ampollas, envolviéndole el cuerpo en una manta. Los guardias hablaban entre ellos, como si tuviera una enfermedad infecciosa grave.
«Nos llevaron a la celda», continuó Khater. «Su ropa estaba tirada en el suelo, y el suelo estaba lleno de saliva. Había dos colchones en el suelo, uno de los cuales tenía restos del vómito del preso. La puerta del baño [contiguo] estaba abierta, expuesta a la celda. Permanecimos de pie en el centro de la celda rodeados de un olor y una humedad penetrantes procedentes del baño».
Según Khater, los detenidos permanecieron allí unas 10 horas, sin acceso a agua. Después, los guardias introdujeron en la pequeña habitación a otras cuatro mujeres palestinas detenidas. «En una fase posterior, se les proporcionó comida, y es difícil describir su estado», añadió.
Desde allí, Khater fue trasladada a la prisión de mujeres de Al-Damon, y los malos tratos continuaron. «Confiscaron todas las pertenencias de las presas en las habitaciones, dejando sólo las camas», explicó.
Más tarde, los guardias de la prisión trajeron a cuatro mujeres detenidas de Gaza, de las que Khater supo que habían sido arrestadas en la calle Salah al-Din durante el éxodo forzoso masivo de palestinos del norte de la Franja en medio de la invasión terrestre de Israel. Estas detenidas, dijo, vestían ropas de color marrón claro, con la letra hebrea «ע» escrita en ellas, la primera letra de la palabra hebrea para Gaza.
«Las mujeres tenían las manos y los pies esposados, y una cuerda les ataba las manos», relató Khater. «Iban sin pañuelo en la cabeza. Las llevaron a una habitación separada. Más tarde, intenté hablar con ellas a través de la ventana de la puerta. Lo primero que me pidieron fue el pañuelo. Una de ellas había sido obligada [por soldados israelíes] a entregar a su bebé de 2 meses, que estaba con ella en el momento de la detención, a un desconocido antes de ser detenida.»
«Me negué a besar la bandera israelí y me rompieron tres costillas».
Varios otros palestinos que han sido liberados recientemente de prisiones israelíes detallaron los numerosos malos tratos que sufrieron en su interior. Foad Hasan, de 45 años y padre de cinco hijos del pueblo de Qusra, cerca de Nablus, fue liberado el 12 de noviembre tras pasar una semana en la prisión de Megiddo. «Las condiciones en Megiddo son terribles, imposibles de describir», declaró a +972.
«Intentaron obligarme a besar la bandera israelí y, cuando me negué, me golpearon tanto que me rompieron tres costillas», continuó. «Otro chico de Jaba’ [un pueblo cercano a Yenín] también se negó a besar la bandera israelí, y los carceleros también le rompieron la pierna y las costillas». Cuando llegas a Megiddo, te dicen ‘Bienvenido al infierno'».
Nashaat Dawabsheh, un joven de 17 años del barrio jerosolimitano de Silwan, fue liberado el 26 de noviembre en el marco del intercambio de rehenes-prisioneros entre Israel y Hamás. «El 7 de octubre, las autoridades penitenciarias se llevaron todas nuestras pertenencias y todo lo que teníamos en la celda», declaró a +972. «Nos dejaron con un juego de ropa, eso es todo. Nos pegaban todos los días sin motivo alguno: maldiciones y humillaciones todos los días».
Nasralla al-A’war, un joven de 17 años de Silwan, que quedó en libertad con Dawabsheh el 26 de noviembre, dijo que los guardias de la prisión «soltaron a los perros contra nosotros sin bozal. Nos golpearon y no dejaron de insultarnos y humillarnos, y había muy poca comida».
Abdelkader Ali al-Hethnawi, de 46 años y natural de la localidad de Qabatiya, cerca de Yenín, declaró a +972 que fue detenido por las fuerzas israelíes el 30 de octubre con la excusa de que buscaban a su sobrino. Lo llevaron a la prisión de Megiddo, donde también lo obligaron a besar la bandera y fue agredido por los guardias.
«La vida es casi inexistente [dentro de la prisión]», dijo al-Hethnawi. «Nos cortaban la electricidad. No había ropa de recambio, así que nos obligaban a llevar ropa interior justo después de lavarla, sin tiempo para que se secara. Algunos días ayunábamos para que los detenidos menores de edad pudieran comer más». A los detenidos con enfermedades crónicas, como hipertensión y diabetes, se les privaba de la medicación necesaria. Incluso a los heridos como consecuencia de las agresiones, con las manos o los dientes rotos, se les negaba el tratamiento.
«Vi sangre en el suelo de las celdas de aislamiento», continuó. «Algunos sufrieron violentas agresiones por no maldecir a Hamás. Los guardias les pisaban la cabeza con los zapatos. Los golpeaban en la cabeza con cinturones y les echaban agua caliente y helada en el cuerpo. Los guardias golpeaban a los detenidos en zonas sensibles del cuerpo mientras les decían: ‘Te privaremos de ser padre'». Al-Hethnawi concluyó su relato entre lágrimas, diciendo: «Si nos hubieran fusilado y matado, habría sido mejor que esta tortura».
‘Experimenté la humillación de todas las formas posibles’
Los palestinos sufren estas formas de maltrato no sólo dentro de las cárceles, sino también durante las detenciones. El 30 de octubre, soldados israelíes asaltaron la casa de Bara’a Huraini en Yatta, al sur de Hebrón. Lo sometieron a fuertes palizas dentro de su casa e hicieron lo mismo con su hermano Hassan. Le golpearon la cabeza contra el suelo hasta que sangró. A continuación, los soldados sacaron violentamente a ambos hermanos de la casa.
«Nos empujaron hacia el lado del jeep militar, vendándonos los ojos con una tela», dijo Huraini a +972. «Uno de ellos me agarró de las manos y el otro de los pantalones, haciendo que [los pantalones] me cayeran hasta las rodillas. Me tiraron al suelo del jeep. Cuando pedí ponerme los pantalones, la respuesta fue ‘Cállate’. Los soldados me ataron fuertemente los pies a un taco de plástico, dejándolos fuera de la puerta. Cuando me empujaron dentro, sentí que mi pie izquierdo estaba paralizado.
«Los soldados comenzaron a subir al jeep mientras me pisaban con sus zapatos», continuó Huraini.»Antes de que el vehículo se pusiera en marcha, uno de ellos presionó su zapato contra mi cabeza, y esto continuó durante todo el trayecto. Mientras tanto, el resto de mi cuerpo soportaba golpes con las manos y las culatas de los fusiles. Experimenté humillaciones de todas las formas posibles».
Según Huraini, el jeep se detuvo al cabo de unos 20 minutos, y los soldados intentaron obligarle a bajar. «Intentaron que me pusiera de pie para salir, pero estaba inmovilizado y agotado por los golpes, lo que hizo que me cayera al suelo del vehículo. Los soldados volvieron a agarrarme y me arrojaron fuera del vehículo. Caí de bruces y sentí un dolor intenso. Intenté levantar la cabeza y se me cayó la venda de los ojos. Un soldado me atacó y me dio un puñetazo en la cara antes de volver a ponerme la venda.
«Después de eso, los soldados me arrastraron por los brazos y los pies por el suelo a través de la tierra y las espinas hasta que me sentaron en una silla dentro de otro vehículo», continuó Huraini. «Uno de ellos me levantó los pantalones y el vehículo avanzó. Necesitaba agua, pero la respuesta fue ‘Cállate, cállate’. Cuando el vehículo se detuvo, el miedo me invadió debido al intenso dolor. Me abstuve de preguntar nada para evitar enfrentarme a otra paliza».
Cuando el vehículo se detuvo, volvieron a tirar a Huraini al suelo, con su hermano al lado. «Había un oficial de inteligencia que nos dijo: ‘El trato ha cambiado hoy, Da’esh [ISIS], dad el mensaje a todo el mundo’. Después de eso, nos soltaron, y fui al hospital ya que tenía numerosas heridas en la cabeza.»
A las 2:30 de la madrugada del 15 de noviembre, las fuerzas israelíes asaltaron otra casa en Dura, al sur de Hebrón, y detuvieron a Jenin Amr, estudiante universitaria de 22 años, junto con su hermano Hammam, de 24 años. «Los soldados me cogieron y me tiraron boca abajo en el suelo del vehículo e hicieron lo mismo con mi hermano», relató Amr tras su liberación. «El vehículo circuló hasta que los soldados trajeron a otra joven y la arrojaron encima de nosotros.
«Durante todo el trayecto, los soldados nos dieron patadas y nos golpearon con las culatas de los fusiles», continuó. «El coche se detuvo en el centro de una plaza pública cerca del campo de Adoraim, al sur de Hebrón, y los soldados nos sacaron violentamente del vehículo militar. Caí al suelo y se me cayó el pañuelo de la cabeza. El soldado se echó a reír y me dijo: «Llevas unos pendientes de oro preciosos». Sólo al cabo de un rato me permitió volver a ponerme el pañuelo.
«Estuvimos sentados en el suelo hasta las 6:30 de la mañana», continuó Amr. «Los soldados nos humillaron verbalmente mientras nos filmaban con sus teléfonos. Después nos subieron a un autobús que había llegado allí. Cuando el autobús se puso en marcha, entró uno de los soldados, hablando en árabe con acento egipcio, y dijo: ‘Ahora os enviaremos a la ejecución; ha llegado el momento de vengarnos del 7 de octubre'». Los hermanos fueron trasladados a un centro de interrogatorios, y más tarde puestos en libertad. El 3 de diciembre, Amr fue detenido de nuevo.
Este artículo contiene información adicional de Oren Ziv y Meron Rapoport.
Imad Abu Hawash es un activista e investigador palestino de Al-Tabaqa, cerca de Dura, al suroeste de Hebrón.
II. Y eso no es nada. También se les ha acusado de extraer órganos de los prisioneros muertos. El banco de piel de Israel está en el punto de mira por la gran cantidad de «donaciones» que tiene. https://medium.com/@ASll0_/ y https://www.euronews.com/2023/
Respecto a lo de retener los cadáveres de los palestinos muertos te paso un par de artículos. Uno, más descriptivo y otro más centrado en el aspecto legal.
En Israel, el encarcelamiento de palestinos continúa incluso después de la muerte
La política de detención post mortem deja a las familias en duelo sin un cierre.
Nevin Kallepalli 29 de junio de 2023
Belén-Cuando el tiempo lo permite, Azhar Abu Srour visita la tumba de su hijo Abed. El cementerio familiar está enfrente del campo de refugiados de Al-Ayda, en Belén, donde vivió muchos años. Lava la lápida de su hijo de 19 años, como es costumbre en Palestina, especialmente durante el Eid y el Ramadán. Pero la tumba de Abed es diferente de las que tiene al lado. Está vacía.
«Es una tumba abierta», explica Azhar, cumpliendo con los deberes de cualquier madre en duelo. «La trato como si él estuviera dentro».
En realidad, el cuerpo de Abed está enterrado en una parcela de un terreno militar israelí. En algún lugar más allá de los muros de la ocupación, los puestos de control y las torres de francotiradores, sus restos yacen desatendidos y sin nombre, marcados solo por el número «141.»
Desde 2016, las autoridades israelíes mantienen el cadáver de Abed en detención post mortem después de que Abed orquestara un atentado con bomba contra un autobús en Jerusalén. Es uno de los al menos 370 palestinos muertos cuyos cuerpos los militares israelíes mantienen congelados en morgues o enterrados en lugares no revelados.
La detención de palestinos tras su muerte es una práctica que se remonta a décadas atrás. Los contornos de la ley que define la detención post mortem han cambiado drásticamente desde 1964, cuando el primer palestino fue enterrado en una tumba sin nombre en el infame «Cementerio de los Números» de Israel.
Aunque los tribunales israelíes han consagrado esta práctica en el lenguaje del mantenimiento de la seguridad, las familias en duelo sienten que están siendo castigadas colectivamente. Las organizaciones de derechos humanos citan la detención post mortem como una de las muchas formas en que el aparato militar israelí extiende su control total sobre los palestinos, desde el momento en que nacen hasta después de su muerte.
La tarde del lunes 18 de abril de 2016, la familia Abu Srour se sentó a comer en su casa del enclave de clase media de Beit Jala. Cuando terminaron, Abed llamó a su abuela en Siria y luego decidió salir a tomar un helado.
El rostro de Azhar se caldea cuando recuerda a su hijo. «Me preguntó si quería», recuerda Azhar, con una mueca de dolor. Pero su sonrisa nunca se rompe. «Luego, no volvió».
Sin que su familia lo supiera, Abed tenía un plan.
Tras salir de casa de su familia, subió a un autobús de Egged 12 que se dirigía a Jerusalén. Justo cuando pasaba la Línea Verde y entraba en el barrio israelí de Talpiot, detonó un explosivo que había colocado en la parte trasera. Aunque el autobús estalló en llamas, no hubo víctimas mortales inmediatas. Abed resultó herido de gravedad junto con 20 civiles israelíes y fue trasladado a un hospital.
Mientras tanto, Azhar llamó frenéticamente a su móvil. Estaba apagado. Empezando a preocuparse, ella y su marido, Muhammad, se pusieron en contacto con sus amigos y lo buscaron por todas partes. Al día siguiente, fueron a la policía y preguntaron si lo habían detenido o enviado al hospital, sin resultado. Luego fueron a la oficina de Seguridad Palestina. «Les dijimos que no encontrábamos a nuestro hijo, que tal vez los israelíes lo habían detenido». Hacia el mediodía, un oficial israelí llamó a Azhar.
«Querían que mi marido fuera a reunirse con ellos», recuerda, pero no tenían más información. Muhammad fue, llamó a Azhar y le aseguró que todo iba bien. Pero entonces dejó de contestar al teléfono.
A las 3 de la madrugada del martes, las fuerzas de ocupación saquearon la casa de Abu Srour. «No creo que vinieran a buscar nada, sólo a aplastarlo todo», dice Azhar. Suplicó respuestas al oficial. «Me dijo que mi hijo estaba ‘medio martirizado'», lo que significa que no quiso revelar si Abed estaba vivo o muerto.
Llamaron a Muhammad para que identificara a Abed en sus últimas horas, pero su rostro estaba irreconocible. Fue la última vez que vio a su hijo. El miércoles 20 de abril, Abed murió. Azhar no se enteró hasta que se anunció su muerte en un programa de televisión.
Las circunstancias de su inmolación conmocionaron tanto a la familia Abu Srour como su propia muerte. Se supo que Hamás había reclutado a Abed. Sus padres no lo sabían. Para su madre, era un chico brillante que amaba a los animales y el ecologismo y, sobre todo, a su país. «Era muy tranquilo y simpático», dice Azhar, pero se llenaba de ira cuando se enfrentaba a la implacable brutalidad de la ocupación israelí. En una entrevista concedida a The Times of Israel poco después del atentado, sus padres buscaron respuestas.
Al final, llegaron a la conclusión de que no era inmune a la desesperanza que le rodeaba, a pesar de todo lo que le proporcionaban. «Israel causó que esta generación actuara de esta manera», dijo su padre al Times, refiriéndose a un período de 2015 a 2016 que muchos han llamado extraoficialmente la «Intifada de los individuos.» Esta ola de incidentes violentos, cometidos por «lobos solitarios», se ha atribuido al creciente despotismo israelí combinado con un débil liderazgo político palestino.
«Después de eso, pensé que nos entregarían a Abed», dice Azhar, «pero nos dijeron que no soltarían su cadáver». Exhala lentamente. «Entonces comenzó nuestro largo viaje. Durante siete años».
Azhar, como muchas familias palestinas en situaciones similares, emprendió una larga y ardua batalla legal para repatriar los restos de su hijo. Navegar por la burocracia de los tribunales israelíes la ha hecho sentirse frustrada e impotente.
Después de que Palestina pasara de la administración otomana a la británica en 1919, el nuevo ejército colonial instituyó un reglamento de defensa que dictaba cómo enterrar a los combatientes árabes que murieron mientras estaban encarcelados durante la Gran Revuelta de 1936 a 1939. Según el Reglamento 133(3), «el cuerpo de cualquier persona que haya sido ejecutada en la Prisión Central de Acre o en la Prisión Central de Jerusalén será enterrado en el cementerio de la comunidad a la que pertenezca dicha persona».
Pero en 1948 Israel declaró su soberanía desde el Mandato Británico mediante el asedio a los palestinos indígenas. La nueva nación mantuvo la Regulación 133(3) con una importante salvedad: fue enmendada para dar a los comandantes militares el control total sobre dónde se entierra un cuerpo, en oposición a la original «comunidad a la que pertenece dicha persona.» Esta es la base jurídica de la detención post mortem, y en los últimos 80 años el ámbito de aplicación de la ley se ha ampliado enormemente. A saber, quién está sujeto a detención post mortem por parte de los militares (desde «soldado enemigo» hasta el término general «terrorista») y cuándo el Estado tiene derecho a incautar cadáveres (desde «tiempos de guerra» hasta «guerra eterna contra el terror»).
La norma 133(3) puede ahora imponer restricciones a los funerales cuando se devuelve un cadáver a una familia. Cuando el prisionero palestino Mustafa Arabat sucumbió a la tortura en 1992, los tribunales israelíes fallaron a favor de los militares para imponer que su funeral se celebrara en plena noche y al que sólo asistieran familiares directos. Hoy en día, las familias a las que finalmente se les devuelven los cadáveres deben acatar las normas militares sobre cómo expresar sus ritos finales. La legislación israelí define explícitamente estos funerales como una amenaza para el «orden público» y otorga a los soldados poder sobre el duelo de una familia.
El duelo es una de las formas más palpables de desafío que se produce públicamente en los territorios ocupados. La represión militar del derecho a guardar luto es una represión del derecho a protestar.
En 1995, el Tribunal Supremo de Israel dictaminó que era «razonable» utilizar el cadáver del terrorista suicida Hassan Abbas como moneda de cambio con Hamás en Gaza, a cambio de información sobre la localización de un soldado israelí enterrado. Esto sentó un nuevo precedente para el intercambio necropolítico e incentivó aún más la retención de cadáveres. Pero como ocurre con todas las formas de negociación entre israelíes y palestinos -entre ocupantes y ocupados-, es importante reconocer el desequilibrio de poder.
Los cadáveres de Hadar Goldin y Oron Shaul son actualmente los únicos soldados israelíes bajo custodia de Hamás. Mientras tanto, las fuerzas israelíes retienen cientos de cadáveres palestinos.
Este trato a los muertos -incluso en tiempos de guerra- contradice tanto el artículo 17 de la Primera Convención de Ginebra como el ámbito de aplicación original del propio Reglamento 133(3).
La aplicación de esta ley no está exenta de impugnaciones. En 2008, el Consejo de Asistencia Jurídica de Jerusalén (JLAC) puso en marcha dos iniciativas: la Campaña Nacional para la Recuperación de los Cadáveres de las Víctimas de Guerra Palestinas y Árabes y la Divulgación del Destino de los Desaparecidos. Dos años después, Israel permitió a la familia de Mashour Arouri (muerto en 1976) exhumar sus restos del Cementerio de los Números, una primicia histórica. Junto a las familias en duelo, organizaciones como Al-Haq, B’Tselem y Samidoun siguen abogando por la repatriación de los palestinos, la última de las cuales lanzó una semana de luto en marzo de 2023.
Aunque los gobiernos israelíes han apoyado esta y otras leyes represivas, en raras ocasiones el poder judicial israelí ha fallado a favor de las familias palestinas. Tras revisar una petición presentada por JLAC en 2017, el Tribunal Superior falló en contra de la legitimidad de la potestad del Estado para retener cadáveres.
Ese dictamen, puesto en marcha por el juez Yoram Danziger, reconocía que no existía ninguna justificación basada en la seguridad para la detención post mortem. La sentencia concedía al gobierno un plazo de seis meses para elaborar legislación sobre esta cuestión, en lugar de poner en libertad a los presos muertos. Para los Abu Srour, hubo una ventana de tiempo en la que el encarcelamiento de Abed fue una clara violación de la propia decisión judicial de Israel, pero nunca lo recibieron para enterrarlo adecuadamente, ya que su liberación quedó atrapada en el estancamiento burocrático de los tribunales. En 2019, el Tribunal Superior revocó la opinión de Danziger de 2017.
«Incluso ahora, he solicitado visitar su tumba por segunda vez, porque me informaron que trasladaron su cuerpo de la morgue al Cementerio de los Números», dice Azhar. Su petición fue denegada.
La legislación israelí establece explícitamente que los únicos cadáveres que Israel está autorizado a retener son los que determinen que «pertenecen a Hamás» o han cometido atentados que definan como «excepcionales». A pesar de ello, muchos de los muertos que han ocultado estaban desarmados en el momento de su muerte. En algunos casos, existen numerosas pruebas que contradicen la acusación póstuma de terrorismo formulada por los militares.
El número de palestinos detenidos post mortem va en aumento. Sin embargo, a diferencia de los Abu Srour, la mayoría de las familias aún no han visto el interior de un tribunal.
La falta de rendición de cuentas del ejército israelí se ha puesto de manifiesto con el tiroteo y la detención continuada de Fadi Samara, un hombre desarmado de 37 años, padre de cinco hijos. «El ejército israelí ejecuta a cualquiera -hombre o mujer- que camine cerca de un puesto de control y alega que fue un apuñalamiento», afirma Iyad Samara desde su casa en las colinas al norte de Ramala. Se retuerce las manos al recordar la muerte de su hermano mayor. «[Fadi] fue acusado de un intento de atropello, pero no hubo víctimas ni heridos por parte israelí».
El 29 de mayo de 2020, un soldado israelí disparó a Fadi Samara a través del parabrisas de su coche cerca del asentamiento cisjordano de Halamish. En un tuit publicado el día de su asesinato, la cuenta oficial de las FDI afirmó que «neutralizaron al agresor» cuando «intentaba embestir con su coche a un grupo de soldados.» La familia Samara refuta esta afirmación, ya que Fadi se dirigía a recoger a su esposa. Según Iyad, le dejaron desatendido durante horas antes de que se permitiera a una ambulancia acercarse al lugar de los hechos.
La tradición islámica exige que los muertos sean enterrados lo antes posible. Al conocer la devastadora noticia, la familia ultimó los preparativos de su funeral. Sin embargo, tras 40 días de detención post mortem, quedó claro que el Estado no tenía intención de devolver el cadáver de Fadi. «Se sabe que si no entierras a un ser querido, tu vida se detiene en ese momento», afirma Iyad. «Nuestras vidas se congelaron el 5 de mayo de 2020».
Este periodo fue especialmente duro para los hijos de Fadi, que preguntaban repetidamente dónde estaba su padre. «Son niños pequeños, ¿qué podemos decirles?», se pregunta Iyad, que no encontraba una respuesta satisfactoria para su sobrina, que ansiaba visitar la tumba de su padre. «Solemos ir al cementerio y leer Al-Fatiha, pero esto no ocurrió; sigue siendo una herida abierta».
Tanto para Azhar como para Iyad, la escasa información que han recibido de los militares les hace albergar la sensación de que, de algún modo, sus seres queridos siguen vivos. Sin la posesión del cadáver, ¿cómo se puede estar realmente seguro?
Dieciocho meses después de que dispararan a Fadi, Iyad recibió finalmente su confirmación por un sorprendente error administrativo.
El 19 de noviembre de 2021, llamaron a otra familia que había perdido a su hijo de 14 años para identificarlo. El forense les mostró por error el cadáver de Fadi. Hicieron una foto que se hizo viral en WhatsApp y que acabó llegando a manos de Iyad. «No estaba del todo convencido de que mi hermano hubiera sido martirizado porque nunca lo vi…. Mantuve la esperanza hasta que vi esa foto».
Por supuesto, tener una instantánea accidental no es lo mismo que realizar los ritos de la muerte. «Normalmente la gente te desea éxito, matrimonio, felicidad…. Para las familias de los mártires, nuestro único deseo es enterrar a nuestros hijos».
Un medallón de oro con el rostro de Abed descansa sobre el corazón de su madre mientras atiende a sus alumnas en la escuela femenina Terra Sancta. Su nombre completo, ABD AL HAMEED, está cosido a la espalda de la chaqueta que lleva al trabajo. Retratos de él la rodean mientras da una calada a un cigarrillo en el salón de su casa y un sorbo a un café con sabor a cardamomo, mientras responde al aluvión de mensajes de texto de amigos y miembros de la comunidad.
«Ojalá hubiera cumplido mi papel hacia él», reflexiona Azhar. «Ojalá le hubiera dado todo el amor que necesitaba».
Para Azhar, en el momento en que sea acunado por la tumba abierta que ella preparó para él, ya no se definirá singularmente por su acto final. Será quien siempre fue: Abed Al Hameed Abu Srour, hijo de Azhar y Muhammad. Un niño de Belén, de 19 años en el momento de su muerte.
Nevin Kallepalli
Nevin Kallepalli es periodista religioso residente en Nueva York.
La jurisprudencia de la muerte: Los cadáveres palestinos y el proceso legal israelí
Por : Noura Erakat y Rabea Eghbariah
Los palestinos no están exentos de la detención israelí tras la muerte. La decisión de retener el cuerpo del preso palestino fallecido Nasser Abu Hmeid, que murió de cáncer mientras estaba detenido, es la manifestación más reciente del régimen necropolítico israelí que regula los cuerpos de los palestinos muertos. La historia de la retención de cadáveres palestinos abarca varias décadas. Desde 1967, Israel ha retenido cientos de cadáveres palestinos, que ha utilizado principalmente como «moneda de cambio» en negociaciones o posibles acuerdos de canje de prisioneros. Aunque las cifras exactas están oscurecidas por la falta de transparencia del Estado, entre 1991 y 2008 Israel devolvió intermitentemente más de 400 cadáveres palestinos. En la actualidad, el número de cadáveres palestinos que Israel sigue reteniendo se estima en más de 370: más de 115 cadáveres están retenidos en depósitos de cadáveres, además de 256 cadáveres enterrados en fosas numeradas sin identificación conocidas como «cementerios para combatientes enemigos» o «Cementerio de los Números».
A pesar de la prolongada y continua práctica de retener cadáveres palestinos, la política israelí no ha sido lineal ni singular, sino más bien incoherente y fluctuante a lo largo del tiempo. Israel no formuló públicamente una política oficial con respecto a la retención indefinida de cadáveres palestinos hasta 2015, tras la «Intifada de los individuos», cuando los jóvenes palestinos de Jerusalén -oprimidos por las autoridades israelíes y carentes de un liderazgo político adecuado y de medios de resistencia organizada- comenzaron a atacar esporádica e individualmente a militares, policías y colonos con cuchillos y otras armas improvisadas. Estos flujos y reflujos en las formas en que Israel ha cautivado a los cadáveres palestinos reforzaron una sensación de imprevisibilidad, de castigo colectivo, así como de detención arbitraria y maliciosa de los muertos.
Este ensayo destaca y analiza las leyes y políticas israelíes relativas a los cadáveres palestinos, escritas y deliberadas en un idioma que la mayoría de los palestinos no habla. Examina detenidamente cuatro decisiones del Tribunal Superior israelí de los últimos años que han construido el laberinto legal de la retención de cadáveres palestinos: Jabareen (2017), Alian I (2017), Alian II (2019) y Erekat (2020) y ofrece que esta política equivale a una jurisprudencia de la muerte. El ensayo se basa en los trabajos fundacionales de Nadera Shalhoub-Kevorkian, Suhad Daher-Nashef, Budour Hassan y Randa Wahbe, que en conjunto proporcionan el estudio más completo del fenómeno hasta la fecha.
La aparición de políticas jurídicas israelíes en relación con los cadáveres palestinos
Mustafa Barakat era un palestino de la aldea cisjordana de Anabta que murió a causa de las torturas y abusos israelíes mientras estaba detenido. «Durante su investigación, Mustafa Barakat murió», reza la decisión del Tribunal Superior israelí de 1992 relativa a sus funerales. El ejército israelí decidió restringir su funeral limitándolo a los miembros de la familia y celebrándolo por la noche. La familia solicitó al tribunal que anulara las restricciones impuestas por el ejército. En el caso Barakat contra el Mando Central del CO, el tribunal dictaminó que el ejército está autorizado a imponer limitaciones a los cortejos fúnebres que puedan «atentar contra la seguridad y el orden público». El tribunal dictaminó además que, en el caso de Barakat, la decisión de imponer restricciones a los cortejos fúnebres era «razonable».
Aunque la práctica israelí de imponer restricciones a los funerales palestinos y retener los cadáveres es muy anterior a la decisión sobre Barakat, este caso fue el primero en el que el tribunal revisó y adoptó dichas restricciones mediante revisión judicial. Israel ha derivado su autoridad legal para regular la muerte palestina del Reglamento de Defensa 133(3) de 1936. Originalmente promulgado por Gran Bretaña durante su mandato para enterrar temporalmente a los prisioneros palestinos que murieron en cautiverio durante la Gran Revuelta, Israel adoptó el reglamento tras su establecimiento en 1948. El reglamento dice en su parte pertinente que «será legal que un Comandante Militar ordene que el cadáver de cualquier persona sea enterrado en el lugar que el Comandante Militar ordene. El Comandante Militar podrá ordenar quién y a qué hora se enterrará dicho cadáver».
Al fallar a favor de la autorización del ejército para imponer restricciones a los funerales palestinos, el Tribunal Supremo israelí allanó el camino para una expansión institucionalizada del régimen necropolítico del Estado. En 1995, el Tribunal amplió el corpus jurídico sobre este asunto al dictar una sentencia que permitía al ejército retener el cadáver de Hassan Abbas, miembro de Hamás, como «moneda de cambio» a cambio de información sobre el entierro de un soldado israelí por parte de Hamás. En una sentencia de cuatro líneas, el tribunal se limitó a concluir que no puede considerar «irrazonable» retener el cadáver.
El sello de legalidad que el ejército israelí recibió en los tribunales se correspondió con un notable aumento de la retención de cadáveres palestinos. A finales de la década de 1990, las ONG israelíes Btselem y Hamoked informaron de un «punto de inflexión» en el que la retención de cadáveres pasó de ser una política en gran medida arbitraria a la retención por defecto de los cuerpos de presuntos agresores palestinos. El informe documenta al menos 24 casos de cuerpos palestinos retenidos por Israel entre 1995 y 1998 y concluye que «el castigo [colectivo] es la principal motivación para no devolver los cuerpos».
La práctica de retener cadáveres palestinos volvió a extenderse con el cambio de siglo. Como señala Budor Hasan, el número de cadáveres palestinos retenidos por Israel alcanzó «niveles sin precedentes tras la segunda intifada». En este contexto, en 2004, el Fiscal General israelí adoptó una política oficial que permitía al Estado retener cadáveres en aras de un posible acuerdo, «no por una necesidad indefinida de unas futuras negociaciones», sino por un «acuerdo concreto con un enemigo para un intercambio de cadáveres». Esta limitación, sin embargo, no condujo a una liberación masiva de cadáveres palestinos. De hecho, la política del Fiscal General proporcionó un barniz de legalidad que más tarde permitiría al Estado defender su política y afirmar que se atiene a las normas democrático-jurídicas en la retención de cadáveres palestinos.
Israel intensificó drásticamente su política de retención de cadáveres palestinos tras la «Intifada de los individuos» de 2015. En respuesta, los defensores interpusieron una serie de recursos legales ante el Tribunal Supremo israelí, que analizamos a continuación.
Los tribunales de la muerte: La adjudicación de cadáveres palestinos
En el contexto de la «Intifada de los individuos», el gobierno israelí modificó sus normas de enfrentamiento que regulan la fuerza policial para permitir de facto a los agentes el uso de la fuerza letal como medida de primer recurso en aras de la seguridad preventiva. En efecto, se autorizó a la policía a ejecutar a palestinos ante la sospecha de que supusieran una amenaza. En 2016, los agentes israelíes habían disparado a matar a 97 palestinos, entre ellos 36 niños. Según el Centro Palestino para los Derechos Humanos, en 95 de los 97 casos no existían pruebas de los medios para llevar a cabo un ataque letal. El Comité contra la Tortura, así como Human Rights Watch, confirmaron estas conclusiones entre 2016 y 2017 condenando las relajadas normas de enfrentamiento de Israel por ser contrarias al derecho internacional. No obstante, el Ministerio del Interior israelí se negó a investigar casi todas las denuncias palestinas contra la policía. Peor aún, las Fuerzas Armadas comenzaron a retener sistemáticamente los cuerpos de los palestinos asesinados, etiquetados arbitrariamente como terroristas en deferencia a la evaluación del Comandante Militar.
El Estado sancionó esas retenciones con el pretexto de negociar la liberación de dos cadáveres de soldados israelíes, Hadar Goldin y Oron Shaul, y de dos civiles israelíes, Avner Mengistu y Hisham al-Sayed, retenidos por Hamás. Aunque los intercambios de prisioneros son habituales y están regulados por las leyes de los conflictos armados, los cadáveres no se incluyen en el ámbito de dichos intercambios. Por el contrario, tal política contraviene la ley de ocupación, el derecho consuetudinario, así como la Convención contra la Tortura.
A finales de 2016, el gobierno israelí decidió formular una política oficial sobre la retención de cadáveres de presuntos asaltantes palestinos y el 1 de enero de 2017, el Gabinete de Seguridad del Estado israelí adoptó una resolución titulada «Una política uniforme sobre el manejo de cadáveres de terroristas.» La resolución anclaba la decisión de retener los cadáveres de «terroristas asociados con Hamás» o «terroristas que perpetraron un ataque terrorista particularmente excepcional.» Esta decisión del Gabinete se basaba en la política del Fiscal General de 2004 que condicionaba la retención de cadáveres en relación con un «acuerdo concreto con un enemigo para un intercambio de cadáveres». En este sentido, la decisión actualizada del Gabinete amplía el concepto temporal de concreto, indefinido, temporal y permanente, que analizaremos con más detalle a continuación.
El fenómeno de la retención de cadáveres palestinos históricamente solo se aplicaba a los palestinos de Gaza, Cisjordania o Jerusalén Este. Sin embargo, paralelamente a la decisión del Gabinete de 2017, la policía israelí también reactivó la práctica de condicionar los cortejos fúnebres también con respecto a los palestinos que poseen la ciudadanía israelí. Tras asesinar a Yacoub Abu al-Qi’an mientras conducía su coche en la localidad de Umm al-Hiran, la policía israelí retuvo su cadáver para imponer restricciones a sus cortejos fúnebres. La policía liberó finalmente el cadáver tras una decisión del Tribunal Superior en respuesta a la denuncia de la familia y después de que el tribunal exigiera sus propias garantías a los demandantes para «mantener el orden público.»
En 2017, en Jabareen contra la policía israelí, el Tribunal Superior revisó esta política de retención de cadáveres de palestinos que tienen la ciudadanía israelí. En Jabareen, Adalah presentó una petición para la liberación de los cadáveres de tres ciudadanos palestinos acusados de matar a dos patrulleros israelíes en Jerusalén. La policía israelí pretendía retener sus cuerpos hasta que pudiera exigir a sus familias condiciones específicas relativas a sus funerales. El Tribunal concluyó que la policía carecía de autoridad legal específica y directa para hacerlo y ordenó a la policía que devolviera los tres cadáveres a sus familias.
En respuesta a la sentencia del caso Jabareen, la Knesset israelí aprobó una enmienda legislativa a su ley antiterrorista que autorizaba explícitamente a la policía a poner condiciones a los funerales palestinos y a retener cadáveres palestinos hasta que pudieran exigir garantías de seguridad. La enmienda de 2017 incluye limitaciones sobre la hora y el lugar del funeral, así como sobre los participantes a los que se permite asistir. Esta legislación amplió efectivamente la política de Barakat de 1992 establecida en Cisjordania a los ciudadanos palestinos de Israel. Aunque las leyes promulgadas por la Knesset también se aplican a los palestinos residentes en Jerusalén Este, el ejército israelí ya asumía autoridades paralelas y detenía cadáveres de palestinos jerosolimitanos. Por tanto, la legislación israelí ha creado una distinción en cuanto al trato de los cadáveres palestinos en función de su condición jurídica: mientras que los cadáveres de ciudadanos pueden ser retenidos por la policía para imponer condiciones a los cortejos fúnebres, los cadáveres de no ciudadanos también pueden ser retenidos como «moneda de cambio» por el ejército israelí en las condiciones de la decisión del Gabinete, a saber, asociación con Hamás o casos «especialmente excepcionales».
Tras la recién adoptada decisión del Gabinete y dada la sentencia del caso Jabareen, las organizaciones de la sociedad civil palestina impugnaron la decisión del Gabinete de retener cadáveres palestinos como «moneda de cambio». En Alian contra el Comandante de las Fuerzas de Defensa de Israel en Cisjordania, el Tribunal trató de responder a la pregunta de «si el reg. 133(3) del Reglamento de Defensa autoriza al Comandante Militar a ordenar el enterramiento temporal de cadáveres de terroristas con vistas a retenerlos con fines de negociación».
El Tribunal consideró, por decisión de 2-1, que el Reglamento 133(3) tenía por objeto, con carácter excepcional y no normativo, enterrar temporalmente un cadáver cuando «el cuerpo del difunto no pudiera ser entregado a sus familiares». La mayoría razonó que, si bien el Reglamento de Defensa autorizaba a las Fuerzas Armadas a determinar la circunstancia temporal del enterramiento cuando el cadáver no pudiera ser trasladado inmediatamente a sus familiares, esa autoridad no preveía una excepción general para retener temporalmente el cadáver por «motivos de negociación». La principal objeción del Tribunal a la política del Estado se refería a la falta de autoridad estatutaria específica.
La mayoría coincidió con el Estado en que el derecho internacional no crea una prohibición específica sobre la retención de cadáveres con fines de negociación, distinguiendo la política israelí de la rusa, considerada ilegal por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En concreto, el tribunal judicial israelí utilizó la distinción temporal entre indefinido y permanente para argumentar que, mientras que Rusia nunca devuelve los cadáveres, Israel acaba devolviéndolos aunque en un momento desconocido e indeterminado. Además, el Tribunal dictaminó que, dado que las familias podían impugnar legalmente la retención de sus familiares, no era arbitraria como en Rusia, donde no hay posibilidad de revisión judicial. Así pues, el Tribunal consideró que su política se ajustaba al derecho internacional, pero le seguía preocupando que la propia legislación israelí no se pronunciara al respecto, por lo que apeló al Estado para que legislara al respecto. El Tribunal concluyó conceder «una declaración de nulidad suspendida» para dar tiempo al Estado a formular un acuerdo legal explícito y, en caso de que el Estado no lo hiciera en el plazo de seis meses, que los cadáveres fueran devueltos a sus familias para darles sepultura.
A pesar de la capacidad de legislar y autorizar explícitamente a los militares a retener los cuerpos, el Estado apeló la decisión y en 2019, un panel ampliado de siete jueces presidido por la presidenta del Alto Tribunal, Esther Hayut, anuló la decisión. En Alian II, el tribunal decidió por mayoría de 4-3 que la Regulación 133(3) autoriza, de hecho, al ejército a retener cadáveres con fines de negociación, es decir, como «moneda de cambio», sancionando así la aplicación de la decisión del Gabinete israelí de 2017.
En un párrafo que capta la incapacidad institucional del Tribunal israelí para impartir justicia a los palestinos y pone de relieve la autopercepción del tribunal como agente de «la nación» y no de la ley, el presidente Hayut concluye:
El propósito objetivo del Reglamento de Defensa es proporcionar a los dirigentes de la nación herramientas eficaces para combatir el terrorismo y proteger la seguridad del país y de sus ciudadanos. Nuestra obligación de buscar perpetuamente la recuperación de los restos de ciudadanos israelíes y soldados caídos de las IDF retenidos por organizaciones terroristas se encuentra en el corazón de la protección de la seguridad nacional, y por lo tanto, en el corazón del propósito objetivo de la Regulación 133(3). En mi opinión, como parte de este propósito, el Reglamento 133(3) otorga al comandante militar la facultad de retener, incluso mediante enterramiento temporal, los restos de terroristas con el fin de proteger la seguridad nacional o mantener la dignidad de los enemigos caídos que no pueden ser devueltos.
La opinión de la mayoría en Alian II no solo ha confirmado la decisión del Consejo de Ministros de 2017, sino que ha concedido efectivamente una autorización general para retener los cuerpos palestinos sin casi ningún escrutinio o limitación sobre cómo se aplica esta política. Al hacerlo, el tribunal no solo desestimó la difícil situación de las familias palestinas para enterrar a sus seres queridos, sino que también allanó el camino para que el Estado amplíe la política del Gabinete.
En 2020, Adalah presentó una petición en nombre de la familia de Ahmad Erekat, cuyo cadáver fue retenido después de que dos agentes de la patrulla fronteriza dispararan a matar cuando su coche se desvió hacia un quiosco del puesto de control. Significativamente, el Tribunal en Erekat v. Comandante Militar de Cisjordania, aceptó sin cuestionar, que Erekat fue disparado «en el curso de un intento de accidente con vehículo». Basándose en el relato de los militares y en su propio examen del material que se le había presentado, el tribunal de tres jueces sostuvo que «Erekat debe ser considerado un terrorista, y éste es el punto de partida de [su] debate», eliminando así una oportunidad clave para impugnar los hechos del caso del Estado.
El Tribunal estuvo de acuerdo en que Erekat no estaba afiliado a Hamás y, dado que el incidente sólo causó heridas leves a un agente, el ataque no fue «particularmente excepcional». Esto creó un problema jurídico único. El Estado retuvo el cuerpo de Erekat en junio de 2020 cuando la decisión del Gabinete de 2017 que estipula que la autoridad para retener cuerpos existe para la retención de cadáveres afiliados a Hamás o aquellos ataques son «particularmente excepcionales.» El Gabinete no modificó su política de retener «los cuerpos de terroristas a todos los terroristas, independientemente de su afiliación organizativa, si mataron o hirieron a alguien, o si llevaban un arma fría o caliente», hasta septiembre de 2020. Esto planteó, por tanto, la cuestión jurídica de si la detención de Erekat durante los dos primeros meses fue ilegal, ya que no se le aplicaba la política que autorizaba la retención. Mientras que un juez concluyó que era ilegal y dictaminó que el cadáver de Erekat debía ser devuelto a su familia, la mayoría decidió que dicha retención es permisible durante la revisión de la política del Gobierno.
El tribunal del caso Erekat permitió que el gobierno retuviera cadáveres palestinos sin autoridad legal específica y que otorgara dicha autoridad con carácter retroactivo. La sugerencia del tribunal a la familia fue, simplemente, esperar mientras el Estado puede reconsiderar su petición de liberar el cuerpo en un plazo de seis meses. El presidente del tribunal desestimó la solicitud de la familia de que se volviera a examinar el caso. Una solicitud para reconsiderar la entrega del cuerpo después del periodo especificado por el tribunal fue denegada por el ejército.
La ley después de la muerte: El proceso legal y el ritual de la muerte
Las políticas y decisiones judiciales israelíes que han permitido al Estado retener cadáveres palestinos han formado un corpus jurídico que regula a los palestinos después de la muerte. Nos referimos a esto como la jurisprudencia de la muerte, un régimen jurídico que intenta justificar la retención de cadáveres en congeladores y relega el duelo palestino a una zona liminal de no entierro y no clausura. Una vez que se retiene un cadáver palestino, la legislación israelí asume un papel central en la regulación del duelo y la suspensión del cierre. En estos casos, la jurisprudencia de la muerte ha sustituido de hecho al ritual de la muerte. La violencia de la ley se convierte en ritual y la tumba se transforma en tribunal. El proceso legal se apodera de los cadáveres y controla la cronología del duelo y el cierre.
La jurisprudencia de la muerte pretende fortificar la política necropolítica de Israel con un barniz de ley y orden. El proceso legal lo presenta como una serie de acciones aisladas, «revisables» y sujetas a limitaciones «razonables». Sin embargo, el hecho de que un panel judicial rara vez, o nunca, impugne la conclusión del ejército de que un palestino asesinado es un «terrorista», incluso ante pruebas contrarias, revela la insuficiencia de la revisión judicial. No existe la posibilidad de impugnar adecuadamente la decisión del Estado de retener un cadáver, sólo hay una escasa oportunidad de cuestionar si el Estado tiene la autoridad necesaria para hacerlo en ese momento. La decisión Erekat revela además hasta dónde está dispuesto a llegar el tribunal para proteger y legalizar la retención de cadáveres incluso cuando no existe tal autoridad. La jurisprudencia que facilita la retención de cadáveres palestinos ilumina cómo la soberanía popular, la revisión judicial y otros mecanismos jurídico-democráticos pueden existir simultáneamente en un régimen racializado que valora la vida de los judíos por encima de la vida y la muerte de los palestinos, a los que denigra y controla.
Más allá de la ley, el secuestro de cadáveres palestinos ha arraigado en la psique palestina un trauma y una ansiedad colectivos. Tanto es así que, entre los horrores de ver cómo los agentes israelíes golpeaban a los portadores del féretro de la famosa periodista Shireen Abu Akleh, estaba el temor de que también confiscaran su cadáver. Aunque Abu Akleh nunca ha sido acusada de terrorismo por Israel -supuesta condición previa para retener cadáveres palestinos-, esta brecha entre la experiencia palestina y la legislación israelí es ilustrativa de la sensación de anarquía que soportan los palestinos bajo un régimen que microgestiona simultáneamente su muerte y su dolor. Esta dualidad de imprevisibilidad y severidad dentro de un contexto hiperlegalizado pretende reforzar la sensación de subyugación e impotencia entre los palestinos. Contrariamente a lo que afirma el Estado, no se trata simplemente de una política destinada a recuperar los cadáveres israelíes en poder de Hamás. La retención de cadáveres palestinos pretende ser una muestra de poder abrumador y omnímodo.
Lejos de someterse a esta fuerza opresora, los palestinos han seguido practicando la firmeza y organizándose con vigilancia. En 2008, y con la colaboración de las familias palestinas afectadas, el Centro de Asistencia Jurídica de Jerusalén, las familias palestinas lanzaron la Campaña Nacional para la Recuperación de los Cuerpos de las Víctimas de Guerra Palestinas y Árabes y la Revelación del Destino de los Desaparecidos. Sus esfuerzos populares se hacen eco de los de España, Argentina y Líbano, donde las familias de personas desaparecidas siguen buscando los restos de sus seres queridos y agitando la conciencia popular sobre la violencia que subyace a esas desapariciones. Sus esfuerzos -junto con los realizados en Palestina- demuestran la limitación del derecho a la hora de reparar la violencia legal. Dicha reparación se encuentra en el crisol de los movimientos populares, cuyo objetivo es lograr un cambio decisivo en el equilibrio de poder. Aunque estos esfuerzos aún no han dado el resultado deseado, los palestinos siguen exigiendo la devolución de los cuerpos de sus familiares para cerrar el conflicto y como testimonio de una vida digna.
4. Resumen de la guerra en Palestina, 9 de diciembre
Lo que está ocurriendo en Palestina e Israel: cronología del 9 de diciembre
9 de diciembre de 2023 Rybar
Las tropas israelíes continúan su operación terrestre en la Franja de Gaza. En el norte del enclave, los israelíes intentan avanzar en las zonas de Sheikh Radwan y Al-Judaydah, que abren la ruta más corta hacia el centro de la metrópoli. Al mismo tiempo, continúan los combates en las afueras de Beit Lahiya y Jabaliya.
En el sur de la región, no se han producido cambios significativos en las últimas 24 horas: como antes, las Fuerzas de Defensa de Israel intentan ampliar la zona de control en las afueras de Jan Yunis, mientras que las formaciones palestinas responden con incursiones y emboscadas. Mientras tanto, en la propia ciudad se ha agravado el problema de la capacidad de los hospitales, que no pueden atender a todas las víctimas.
En la frontera entre Israel y Líbano, se ha producido una ligera disminución de la intensidad de los bombardeos en comparación con ayer. Hezbolá declaró que los ataques alcanzaron las bases militares israelíes de Biranit y Avivim, así como kibbutzim fronterizos. A su vez, los israelíes bombardearon al menos diez asentamientos en el sur del Líbano.
La situación sigue siendo tensa en Siria e Irak, donde los proiraníes continúan activos. Ayer se registraron al menos diez ataques de grupos chiíes contra bases militares estadounidenses, entre ellas las de Ain al-Asad, al-Shaddadi, al-Omar, así como las instalaciones de los aeropuertos de Harab al-Jir y Erbil. Hoy también se han producido otros cuatro ataques.
Mapa de alta resolución en inglés https://rybar.ru/piwigo/
Estado de los combates
Norte de la Franja de Gaza
Las fuerzas israelíes siguen intentando romper las defensas de las facciones palestinas en las zonas de Sheikh Radwan y Al-Judaydah, mientras que los militantes responden con salidas regulares y emboscadas. Los israelíes también están limpiando las afueras de Beit Lahiya para rodear finalmente el asentamiento y formar una caldera. Mientras tanto, militantes de Hamás dijeron haber detonado un artefacto explosivo en una escuela del barrio de Al-Zaytoun, donde se encontraban combatientes de las IDF.
También se reanudaron los intensos enfrentamientos en las afueras de Jabaliya: Hamás informó de que había conseguido destruir varios grupos de asalto israelíes, mientras que las FDI, como era de esperar, negaron esta información.
Los medios de comunicación israelíes difundieron activamente imágenes de combatientes de Hamás en Jabaliya supuestamente golpeando a civiles y llevándose sus paquetes de comida, tras lo cual cargaron el botín en su vehículo y se marcharon.
Al mismo tiempo, se ha reanudado el bombardeo activo del propio asentamiento: se han destruido decenas de edificios y ha habido víctimas. Los distritos centrales de Gaza, que aún permanecen bajo el control de formaciones palestinas, también están sufriendo. En total, más de 100 personas murieron en el enclave el pasado día y varios centenares resultaron heridas de diversa gravedad.
Además, las FDI informaron de un intento fallido de liberar rehenes en el norte de la Franja de Gaza, a consecuencia del cual dos soldados resultaron heridos, pero ninguno de los cautivos fue rescatado. Hamás, por su parte, dijo que los israelíes eran responsables de la muerte de una rehén de 25 años, Saara Baruha.
Además, se publicaron recortes de un artículo del diario israelí Yediot Ahronot, según el cual 5.000 soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel han resultado heridos desde el 7 de octubre, de los cuales 2.000 quedarán «discapacitados» para siempre. Al mismo tiempo, la lista de bajas aumenta en otras 60 personas cada día.
Sur de la Franja de Gaza
Las unidades israelíes siguen librando encarnizados combates en las afueras de Jan Yunis, en particular en Bani Suheil y en las inmediaciones de la carretera de Salah al-Din. No se han producido cambios significativos en la situación en las últimas 24 horas. Por el momento, los informes de texto sobre los combates en esta zona sólo hablan de enfrentamientos regulares en las zonas anteriores, mientras que no han aparecido imágenes de vídeo que ayuden a aclarar la configuración del frente.
Las IDF también dijeron que los lanzamientos de cohetes de ayer hacia el centro de Israel procedían de la zona humanitaria de Muasi, a 20 metros de la escuela. Los oficiales del mando israelí dijeron que esto subraya una vez más el deseo de los militantes de Hamás de aumentar la catástrofe humanitaria para sus ciudadanos como resultado de los ataques de represalia israelíes.
Distrito sur de Israel
Las milicias palestinas volvieron a disparar cohetes contra los kibbutzim fronterizos con la Franja de Gaza. Magin, Nir Oz y la base militar de Re’im quedaron bajo fuego. Hamás, como de costumbre, dijo que las fuerzas enemigas habían sido alcanzadas, pero no hubo comentarios por parte israelí.
La frontera con Líbano
Continúan los intercambios activos de ataques a lo largo de toda la frontera entre Israel y Líbano. Sin embargo, la intensidad de los bombardeos ha disminuido ligeramente en comparación con ayer. Los combatientes de Hezbolá actuaron sobre el bastión fronterizo de Ramiyah, la base militar de Avivim, así como Mitzgav Amu y Metula, entre otros. A su vez, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron al-Wazzani, Kafr Shuba, Blida, Muhaybib y Tayr Harfa. Aita al-Shaab fue objeto de un intenso fuego israelí que destruyó varias estructuras.
Cisjordania
Continúan los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad israelíes y la población local en la región. Sólo desde el comienzo del conflicto en Cisjordania han muerto 273 personas, y 451 en total desde principios de año. En las últimas 24 horas, los enfrentamientos más encarnizados se produjeron en Qalqilya, Yenín y Hebrón, donde tampoco hubo víctimas. Al mismo tiempo, aparecieron en la Red imágenes de combatientes de las IDF apoderándose de decenas de automóviles en varias localidades de la región. No cesan las detenciones masivas de todas las personas sospechosas de tener vínculos con Hamás o de participar en acciones antiisraelíes.
Acciones de las milicias proiraníes en Oriente Próximo
Mapa de alta resolución https://rybar.ru/piwigo/
Continúan las tensiones en todo Oriente Próximo. En Siria, un avión no tripulado de las FDI lanzado desde los Altos del Golán atacó un automóvil en la localidad de Al-Bas, matando a cuatro personas que no pudieron ser identificadas.
Según algunas informaciones, uno de los muertos podría ser Muhammad Anas al-Tamr, comandante de la Guardia Nacionalista Árabe. Reuters dijo que al menos tres de los muertos estaban vinculados a Hezbolá.
Los grupos proiraníes también siguen activos: en Siria atacaron la base estadounidense de Al-Shaddadi y posiciones militares estadounidenses cerca del yacimiento de gas de Konoko, y en Irak atacaron Erbil. Mientras tanto, los medios de comunicación árabes informaron de que ayer se registró un número récord de ataques por parte de grupos proiraníes: 10 ataques contra 5 objetivos, entre ellos las bases estadounidenses del aeropuerto de Harab al-Jir, el aeropuerto de Erbil, Ain al-Asad, al-Shaddadi y la zona del campo de al-Omar. Sin embargo, los resultados de los ataques son, como de costumbre, contradictorios: se afirman numerosas bajas, pero no hay imágenes de impactos en los objetivos, ni comentarios detallados de funcionarios estadounidenses.
Mientras tanto, el movimiento huzí yemení Ansarallah afirmó que dejaría de permitir el paso de todos los barcos por el Mar Rojo a menos que llegaran alimentos y medicinas a la Franja de Gaza.
Trasfondo político y diplomático
Sobre la ineficacia del Consejo de Seguridad de la ONU
El Consejo de Seguridad de la ONU votó una resolución que pedía un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza. De 15 países: 13 votaron a favor, el Reino Unido se abstuvo y Estados Unidos votó en contra y ejerció su derecho de veto como miembro permanente del Consejo. Los representantes estadounidenses motivaron su decisión por la ausencia de propuestas estadounidenses en la resolución, incluida la condena del ataque de Hamás del 7 de octubre.
Dmitry Polyansky, Vicepresidente de Rusia en el Consejo de Seguridad, condenó la decisión estadounidense y afirmó que el resultado de su política es «un cementerio de niños palestinos». El representante de China, Zhang Jun, criticó el veto y señaló el doble rasero de Estados Unidos. Sin embargo, como era de esperar, Israel expresó su gratitud a Estados Unidos y al presidente Joe Biden, mientras que el representante de la Autoridad Palestina ante la ONU, Riyad Mansour, y el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh, expresaron su pesar.
El mapa de Suriyak
Situación en la franja de Gaza [9/12/2023]:
Frente Norte:
– Las IDF continúan avanzando en las últimas zonas de Beit Lahia y comenzaron a entrar en el resto del campamento de Jabalia mientras los civiles se retiraban hacia el sur.
– Desde el sur geolocalizaciones recientes confirman que las tropas israelíes entraron en el distrito de Shujaiyeh tomando el control de la escuela de Moaz bin Jabal (31.489252, 34.475506).
Frente sur:
Se hicieron modificaciones tras un error gramatical. El avance de Jalal tuvo lugar en realidad en el distrito de Rimal, donde las IDF amplían el control sobre la zona llegando hasta la calle mencionada (retirándose posteriormente a la plaza palestina, completamente asegurada). La línea de frente actual en Khan Younis se encuentra alrededor del barrio de Katiba, donde las fuerzas israelíes intentan llegar al campo de refugiados.
Muchas gracias a @A7_Mirza por la ayuda. (También puedes seguirles en Telegram: https://t.me/iswnews_en).
Mapa: [ https://google.com/maps/d/ ]
El resumen de Mondoweiss
Día 64 de la «Operación Al-Aqsa»: Estados Unidos, solos contra el mundo, veta la resolución del Consejo de Seguridad sobre el alto el fuego en Gaza
Estados Unidos fue el único miembro del Consejo de Seguridad que votó en contra de una resolución que pedía un alto el fuego humanitario inmediato, al vetarla a pesar de que casi 100 Estados patrocinaban la propuesta. El veto estadounidense provocó las protestas de grupos humanitarios y de defensa de los derechos humanos, y Médicos Sin Fronteras (MSF) lo calificó de «voto contra la humanidad».
Por Mondoweiss Palestine Bureau 9 de diciembre de 2023
Victimas
17.487 muertos*, entre ellos más de 7.729 niños, y 46.480 heridos en la Franja de Gaza.
Al menos 273 palestinos muertos en Cisjordania ocupada desde el 7 de octubre.
*Esta cifra fue facilitada por el Ministerio de Sanidad de Gaza el 8 de diciembre. Sin embargo, debido a las averías en las redes de comunicación dentro de la Franja de Gaza (especialmente en el norte) y al elevado número de personas atrapadas bajo los escombros, el Ministerio de Sanidad de Gaza no ha podido actualizar con regularidad y precisión sus cifras desde mediados de noviembre. Algunos grupos de derechos humanos sitúan la cifra de muertos más cerca o por encima de los 20.000.
Acontecimientos clave
- Estados Unidos es el único miembro del Consejo de Seguridad que vota en contra de una resolución que pide un alto el fuego humanitario inmediato, y emite su veto a pesar de que casi 100 Estados patrocinan la propuesta.
- El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, que invocó el Artículo 99 esta semana afirmando que la guerra amenazaba la paz y la seguridad internacionales, dijo que la situación había llegado a un «punto de ruptura» y que los civiles palestinos eran tratados como «bolas de pinball humanas» en Gaza, obligados a evacuar de una pequeña zona a otra sin ayuda.
- El Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, afirma que el voto estadounidense convierte a Washington en cómplice de los crímenes de guerra de Israel y pide una conferencia internacional para lograr una resolución política.
- Médicos Sin Fronteras califica el veto estadounidense de «voto contra la humanidad», mientras que las principales organizaciones humanitarias instan al Consejo de Seguridad a volver a reunirse hasta que se apruebe un alto el fuego.
- Decenas de expertos de la ONU advierten de que está en juego la «razón de ser» de las Naciones Unidas, y piden a los Estados miembros que actúen colectivamente para «salvar a Gaza de la destrucción total».
- Sin embargo, al parecer Joe Biden está pidiendo al Congreso que venda decenas de miles de proyectiles de tanque a Israel, ya que los militares israelíes estiman que la «fase de alta intensidad» de la guerra podría durar hasta finales de enero.
- Israel sigue azotando la Franja de Gaza, matando a cientos de personas en 24 horas.
- El Ministerio de Sanidad de Gaza afirma que menos del 1% de los heridos de Gaza han sido evacuados para recibir tratamiento en el extranjero, y que muchos están muriendo por falta de acceso a la atención médica.
- El Comité Olímpico Palestino afirma que Israel ha matado a 64 atletas desde el 7 de octubre.
- Se acusa a la Corte Penal Internacional de parcialidad «alarmante» a favor de Israel, informa Al Jazeera.
- Las fuerzas israelíes matan al menos a dos palestinos en la Cisjordania ocupada en el lapso de 24 horas, y hieren a más durante redadas en todo el territorio palestino.
- Un ataque israelí mata a tres miembros de Hezbolá en Siria, al tiempo que lanza intensos ataques contra ciudades del sur de Líbano.
- Cientos de personas se reúnen en la ciudad española de Guernica para protestar por el ataque israelí contra Gaza, estableciendo paralelismos con el bombardeo de la propia ciudad por los nazis en 1937, plasmado para la posteridad por Pablo Picasso.
- Hoy se cumplen 36 años del comienzo de la Primera Intifada, el 9 de diciembre de 1987.
Estados Unidos veta la resolución del Consejo de Seguridad para el alto el fuego en Gaza: «un voto contra la humanidad»
Para sorpresa de pocos, pero en medio de una consternación generalizada, Estados Unidos optó el viernes por vetar una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que exigía un alto el fuego humanitario inmediato en Gaza. La resolución fue presentada por los Emiratos Árabes Unidos y firmada conjuntamente por 97 Estados miembros de la ONU, después de que el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, tomara la rara medida de invocar el artículo 99 de la Carta de la ONU, que permite al máximo representante del organismo internacional llamar la atención del Consejo de Seguridad sobre cualquier asunto que «amenace el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales».
Estados Unidos, principal aliado y apoyo financiero de Israel, fue el único país de los 15 miembros del Consejo de Seguridad que votó en contra de la resolución, y el Reino Unido optó por abstenerse.
Guterres se dirigió al Consejo de Seguridad antes de la votación: «Estamos en un momento crucial».
«Ya no se dan las condiciones para el suministro efectivo de ayuda humanitaria», añadió, reiterando el estado devastado de los sistemas médicos, de refugio, de infraestructuras y de alimentación en Gaza, en lo que calificó de «pesadilla humanitaria en espiral».
Guterres rebatió las afirmaciones de Israel de que sus repetidos llamamientos a más de dos millones de civiles palestinos para que evacúen a diferentes partes del pequeño enclave asediado: «A la gente de Gaza se le está diciendo que se mueva como pinballs humanos – rebotando entre cada vez más pequeñas franjas del sur, sin nada de lo básico para sobrevivir.»
«La población de Gaza se asoma al abismo. La comunidad internacional debe hacer todo lo posible para poner fin a su calvario», añadió.
El Observador Permanente del Estado de Palestina ante la ONU, Riyad Mansour, también se dirigió al Consejo.
«Cuando os negáis a pedir un alto el fuego, os negáis a pedir lo único que puede poner fin a los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio. Así es como Israel está dirigiendo la guerra, mediante atrocidades», afirmó. «El excepcionalismo israelí tiene que acabar, y tiene que acabar ya».
«Dejen de reescribir el derecho internacional para adaptarlo a los crímenes israelíes y dejen de pedir respeto por el derecho internacional mientras apoyan un ataque que lo ha hecho trizas», añadió Mansour.
Por su parte, el representante israelí Gilad Erdan se ciñó a los argumentos de Tel Aviv, afirmando que Hamás era «el único responsable» de la crisis humanitaria causada por las bombas israelíes, antes de invocar a Dios. «Rezo para que veamos otro milagro de Hanukkah aquí en la ONU, y para que el Todopoderoso permita que la verdad y la luz prevalezcan en este Consejo», dijo.
El representante de Estados Unidos ante la ONU, Robert Woods, justificó la decisión de Washington -como uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad con derecho a veto- de suplantar la voluntad de la mayoría de las naciones del mundo porque, supuestamente, la resolución no condenaba el ataque de Hamás del 7 de octubre ni afirmaba el derecho de Israel a la autodefensa. «Aunque Estados Unidos apoya firmemente una paz duradera en la que tanto Israel como Palestina puedan vivir en paz y seguridad, no apoyamos los llamamientos a un alto el fuego inmediato. Esto sólo sembraría las semillas de la próxima guerra, porque Hamás no desea una paz duradera, una solución de dos Estados», dijo, sin mencionar el historial del gobierno israelí de hacer imposible esa solución de dos Estados.
La Autoridad Palestina denunció el veto estadounidense, calificándolo de «fracaso a la hora de proteger a los civiles palestinos y violación del derecho internacional y de sus normas relativas a las guerras, así como de afianzamiento del doble rasero que discrimina a los civiles en el mundo y de selectividad en las aplicaciones del derecho internacional según la identidad del verdugo y de la víctima». Por su parte, el presidente de Arabia Saudí, Mahmud Abbas, afirmó que la votación convertía a Washington en cómplice de los crímenes de guerra de Israel.
Mohamed Issa Abushahab, de EAU, al igual que muchos otros representantes de Estados miembros de la ONU, lamentó que «ante una miseria indecible, este Consejo sea incapaz de exigir un alto el fuego». Numerosos funcionarios estatales de todo el mundo han denunciado también la postura de Estados Unidos.
El Comité Ministerial Islámico Árabe Conjunto, formado por representantes de Arabia Saudí, Qatar, Jordania, Egipto, Turquía y la Autoridad Palestina, se reunió el viernes en Washington con el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y «subrayaron su llamamiento a Estados Unidos para que desempeñe un papel más amplio a la hora de presionar a la ocupación israelí para que aplique un alto el fuego inmediato».
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí expresó su «gratitud» hacia Washington y, continuando con sus llamamientos de esta semana para que Guterres pierda su puesto, dijo que la invocación del artículo 99 constituía «una marca de Caín sobre la ONU» y equivalía a un «llamamiento a ponerse del lado de Hamás».
El veto estadounidense ha provocado las protestas de grupos humanitarios y de defensa de los derechos humanos, y ha llevado a Médicos Sin Fronteras (MSF) a calificarlo de «voto contra la humanidad».
«El veto estadounidense a la resolución de alto el fuego muestra una cruel indiferencia por el sufrimiento de los civiles ante el asombroso número de muertos. Es moralmente indefendible, un incumplimiento del deber de Estados Unidos de prevenir crímenes atroces y una falta total de liderazgo mundial», escribió en X (antes Twitter) la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnes Callamard.
Siete organizaciones humanitarias, entre ellas Oxfam y Save the Children, hicieron un llamamiento conjunto para que el Consejo de Seguridad vuelva a reunirse y apruebe una resolución que exija un alto el fuego sostenido. «La única manera de proteger las vidas de los civiles y de proporcionar una ayuda humanitaria adecuada es que cesen los combates», rezaba la carta.
Mientras tanto, más de 40 expertos de la ONU dieron la voz de alarma, afirmando que estaba en juego nada menos que la razón de ser de las Naciones Unidas. «Los Estados miembros de la ONU deben movilizarse ahora y actuar colectivamente para salvar a Gaza de la destrucción total y la mortalidad masiva, con el fin de preservar la razón de ser de las Naciones Unidas», afirmaron los expertos.
Diecisiete Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentaron el domingo un proyecto de resolución para su consideración por el Consejo Ejecutivo del organismo internacional, en el que exigen que Israel respete sus obligaciones de proteger al personal médico y humanitario en la Franja de Gaza.
En una entrevista con Reuters, Abbas pidió una conferencia internacional para alcanzar una solución duradera y conducir a la creación de un Estado palestino.
Sin embargo, con los informes de que la administración del presidente estadounidense Joe Biden ha pedido al Congreso que apruebe la venta de 45.000 proyectiles de tanque a Israel, las súplicas del mundo caen en saco roto.
En Gaza siguen cayendo bombas y la situación humanitaria es «increíble»
Mientras los diplomáticos se peleaban con las palabras en el salón del poder, los palestinos siguen muriendo por centenares a diario en Gaza.
Se registraron mortales ataques aéreos israelíes en Rafah, Khan Younis, Ciudad de Gaza, Bureij, Nusseirat, Deir al-Balah, al-Maghazi y Beit Lahia. El Ministerio de Sanidad de Gaza informó de que sólo en el Hospital de los Mártires de Al-Aqsa de Deir al-Balah y en el Hospital Nasser de Khan Younis se habían trasladado 133 cadáveres en total. Sin embargo, la presencia de tropas israelíes terrestres y la falta de material de rescate adecuado han hecho imposible sacar a la gente de debajo de los escombros en algunas zonas.
El Comité Olímpico Palestino declaró el viernes que 47 atletas palestinos y 17 entrenadores deportivos, administradores y otras personas habían muerto a manos de Israel desde el 7 de octubre.
Los que sobreviven a la embestida se enfrentan a terribles adversidades.
El portavoz del Ministerio de Sanidad de Gaza, Ashraf al-Qidra, declaró el viernes que, de los más de 46.000 palestinos heridos en el pequeño territorio, menos del 1% había podido salir por el paso fronterizo de Rafah para recibir tratamiento en el extranjero. «Perdemos docenas de heridos cada día como consecuencia de la falta de tratamiento y de los retrasos en su salida de Gaza», afirmó.
«Con sólo una fracción de los suministros de alimentos necesarios llegando, una ausencia fatal de combustible, interrupciones en los sistemas de comunicaciones y sin seguridad para nuestro personal o para las personas a las que servimos en las distribuciones de alimentos, no podemos hacer nuestro trabajo», dijo el viernes el Director Ejecutivo Adjunto del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Carl Skau, tras una visita a la Franja de Gaza, de la que dijo que «nada me preparó del todo para el miedo, el caos y la desesperación que encontramos.»
«La situación es cada día más horrible… más allá de lo creíble, literalmente», declaró entretanto el viernes el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier. «El sistema sanitario está de rodillas. Gaza no puede permitirse perder ni un solo centro sanitario más, ni una sola ambulancia más, ni un solo hospital más… ni una sola cama de hospital más».
Grupos de la resistencia palestina y fuerzas terrestres israelíes informaron de intensos combates en Yabalia, Deir al-Balah, varios barrios de la ciudad de Gaza y el este y noreste de Jan Yunis. Se oyeron sirenas en ciudades de la envoltura israelí de Gaza, el norte de Israel y Tel Aviv.
Los medios de comunicación israelíes dijeron que las fuerzas israelíes llevaron a cabo otro intento fallido de rescate de rehenes, el segundo del que se tiene noticia en dos días.
Según el diario israelí Haaretz, al menos 420 soldados israelíes han muerto desde el 7 de octubre.
Mientras tanto, oficiales militares israelíes dijeron a Axios que esperaban que la fase de «alta intensidad» de la guerra en Gaza durara al menos dos meses más, sin especificar qué podría ocurrir después.
Cisjordania: Al menos dos palestinos muertos
La situación siguió siendo tensa en la Cisjordania ocupada. Según informes, grupos de la resistencia palestina atacaron puestos de control y puestos militares israelíes cerca de Yenín, Yabal al-Tur y Awarta, hiriendo al menos a un israelí.
Se registraron otros enfrentamientos armados en el campo de refugiados de Aqabat Jaber, en Qabatiya y en el casco viejo de Naplusa.
Las fuerzas israelíes dispararon y mataron a Sari Yousef Amr, de 25 años, durante una redada nocturna en la localidad de Dura, al sur de Hebrón, en la que detuvieron a su hermano.
Rami Jamal al Yundub, de 25 años, sucumbió el sábado a las heridas sufridas un día antes durante una incursión del ejército israelí en el campo de refugiados de Al Faraa, elevando a siete el número de palestinos muertos por las fuerzas israelíes ese día. Mientras tanto, Defensa de Niñas y Niños Internacional – Palestina informó de que un niño de 14 años, Maher Abdullah Jawabra, se encontraba entre las personas muertas en Al Faraa tras recibir un disparo en la cabeza de un francotirador israelí.
Mientras tanto, las fuerzas israelíes dispararon balas reales, granadas de aturdimiento y gases lacrimógenos contra un cortejo fúnebre en Beit Ummar, hiriendo al menos a un adolescente palestino. Al menos otros dos palestinos resultaron heridos por fuego israelí en la aldea de Kafr Ni’ma, en la zona de Ramala.
En la aldea de Qarawet Bani Hassan, en el norte de Cisjordania, soldados israelíes destrozaron una placa erigida recientemente en memoria de Ahmed Assi, palestino de 38 años asesinado por colonos israelíes el 2 de diciembre.
En la Jerusalén Oriental ocupada, las fuerzas israelíes asaltaron o impidieron por otros medios el acceso de fieles a la mezquita de Al Aqsa por novena semana consecutiva, informó la agencia de noticias WAFA.
5. Las bajas israelíes
Con todas las cautelas, porque ya sabemos que suele ser uno de los temas con los que más propaganda se hace, en Middle East Eye, basándose en la prensa israelí, publican este artículo sobre las bajas que ha tenido hasta ahora el ejército israelí en Gaza.
https://www.middleeasteye.net/
Guerra entre Israel y Palestina: Miles de soldados israelíes heridos y «discapacitados» en los combates de Gaza
Mientras tanto, la ONU advierte de que la mitad de la población de Gaza pasa hambre en la actualidad, a medida que sigue aumentando el número de muertos, que ya supera los 17.100 palestinos.
Limor Luria, que dirige el departamento de rehabilitación del Ministerio de Defensa israelí, declaró que al menos 5.000 soldados israelíes han resultado heridos desde el 7 de octubre (Reuters)
Por el personal de MEE Fecha de publicación: 9 de diciembre de 2023
Más de 5.000 soldados israelíes han resultado heridos en los combates en Gaza desde el 7 de octubre, mientras que las autoridades israelíes advierten de una inminente crisis de salud mental, informó el sábado un periódico israelí.
Especialistas del Ministerio de Defensa israelí declararon que su departamento de rehabilitación había recibido a 60 soldados heridos cada día desde el comienzo de la guerra en Gaza.
Limor Luria, subdirectora general y jefa del Departamento de Rehabilitación del ministerio, declaró al diario Yedioth Ahronoth que al menos 2.000 soldados israelíes habían sido declarados discapacitados, y que los funcionarios sanitarios «tenían prisa por dar de alta a los heridos para poder admitir a nuevos pacientes».
«Nunca nos habíamos enfrentado a algo así», dijo Luria, añadiendo que 5.000 soldados habían resultado heridos desde el comienzo de los combates.
«¿Quién les ayudará a ducharse o a moverse por la casa? La mayoría de las víctimas sufrieron heridas graves, y el Estado tiene que entender que aquí hay un escenario que requiere una nueva distribución de los heridos.»
Luria añadió que casi el 60 por ciento de los heridos han sufrido heridas graves en manos y pies, incluidos los que han necesitado amputaciones.
Alrededor del 12 por ciento de las lesiones consisten en daños en el bazo, los riñones y rotura de órganos internos, dijo el funcionario.
Luria también advirtió de una inminente crisis de salud mental que afectará a los soldados israelíes que regresen de Gaza, afirmando que los casos de trastorno de estrés postraumático y otros problemas relacionados con el trauma «se dispararán» en los próximos meses.
Idan Kaliman, que dirige la organización de discapacitados del ejército israelí, se hizo eco de las preocupaciones de Luria.
«Hay una enorme masa de heridos aquí, incluso antes de la ola de post-trauma que nos inundará en aproximadamente un año», dijo Kaliman a Yedioth Ahronoth.
«Israel no ha experimentado este nivel de trauma desde nuestra guerra de independencia. Los primeros intervinientes y los soldados han estado expuestos a imágenes horribles desde el comienzo de la guerra.
«[Los discapacitados] veteranos de guerras anteriores dicen que es la primera vez que conocen a alguien que haya experimentado algo más desafiante. Al final, no se trata sólo de una guerra en el campo de batalla, sino de soldados que lucharon dentro de Israel, en el césped del kibbutz, en sus casas».
Al menos 420 soldados israelíes han muerto desde el 7 de octubre, según el ejército.
Durante ese mismo periodo, al menos 17.177 personas -entre ellas 7.112 niños- han muerto en Gaza, según el Ministerio de Sanidad local, y se presume que han muerto muchos miles más. Alrededor de 46.000 han resultado heridas.
Mientras tanto, las fuerzas israelíes han matado al menos a 266 personas en Cisjordania ocupada, y han herido a unas 3.365 más.
Ofensiva terrestre israelí
Desde el fracaso de la tregua la semana pasada, Israel ha ampliado su campaña terrestre a la mitad sur de la Franja de Gaza con el asalto a Jan Yunis.
La gran mayoría de los 2,3 millones de habitantes de Gaza ya se han visto obligados a abandonar sus hogares, y muchos han huido varias veces. Los combates se extienden por todo el territorio y, según los residentes y las agencias de la ONU, ya no hay ningún lugar seguro al que ir.
Israel ha impedido que los palestinos de Gaza huyan por la principal ruta norte-sur a lo largo de la estrecha franja y, en su lugar, los empuja hacia la costa mediterránea.
En Khan Younis, Nasser y otro hospital del sur, al Aqsa en Deir al-Balah, informaron de 133 muertos y 259 heridos entre los dos en las últimas 24 horas.
Más de 50 instalaciones sanitarias y casi 200 ambulancias han sido blanco de los ataques israelíes.
Mientras tanto, en una votación celebrada el viernes en la ONU, 13 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad respaldaron una resolución que pedía un alto el fuego humanitario inmediato. Fue bloqueada por el veto de Washington, mientras que Gran Bretaña se abstuvo.
El Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, afirmó que la decisión de Estados Unidos de vetar la resolución le convertía en cómplice de «crímenes de guerra» contra los palestinos.
En un comunicado emitido por la presidencia de la AP, Abbas responsabilizó a Estados Unidos del derramamiento de sangre de niños, mujeres y ancianos palestinos en Gaza.
Funcionarios de la ONU advirtieron de que la mitad de la población de Gaza pasa hambre y afirmaron que su operación humanitaria en el territorio asediado está colapsando.
Carl Skau, director ejecutivo adjunto del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, declaró a Reuters que se está acumulando «suficiente ayuda alimentaria en Egipto y Jordania para llegar a un millón de personas en Gaza en un mes».
«La mitad de la población pasa hambre, nueve de cada diez personas no comen todos los días. Obviamente, las necesidades son enormes», afirmó.
6. Éxitos de la diplomacia israelí hasta el 7 de octubre
En Jacobin publican este repaso a los éxitos que estaba teniendo Israel en la diplomacia internacional y se preguntan por las repercusiones que podría tener la actual guerra. https://jacobin.com/2023/12/
¿Es éste un punto de inflexión para la posición de Israel en el mundo?
Guillaume Long
El ex ministro de Asuntos Exteriores de Ecuador con Rafael Correa, analiza en Jacobin las grietas que parecen estar surgiendo en la posición internacional de Israel, incluso en Estados Unidos.
Un resultado obvio del castigo colectivo de Israel a los palestinos en represalia por el brutal ataque de Hamás del 7 de octubre es que ha vuelto a situar la lucha palestina en el primer plano de la política mundial. La cuestión ahora es si el ataque de Israel contra Gaza provocará una reacción internacional lo suficientemente fuerte como para afectar significativamente al statu quo ante. ¿Podrá la renovada atención internacional a la difícil situación de los palestinos generar una presión más enérgica en favor de una solución política? ¿O volverá Israel a atravesar esta crisis sin inmutarse?
Se mire por donde se mire, en los últimos años ha disminuido la solidaridad de muchos Estados con la causa palestina, a pesar de la invasión incontrolada de tierras palestinas en Cisjordania por parte de los gobiernos israelíes de extrema derecha. En Gaza, los costes sociales, económicos y humanitarios de un feroz bloqueo también han ido en aumento. Sin embargo, una especie de fatiga política internacional, en el contexto de un conflicto de baja intensidad y una crisis humanitaria de combustión lenta, a menudo desplazada por la urgencia de otras catástrofes mundiales, había drenado la causa palestina de gran parte de su anterior atención internacional.
En los últimos años, además, Israel ha invertido muchos esfuerzos en mejorar sus relaciones bilaterales con varios Estados anteriormente hostiles, sobre todo en Oriente Medio y el Norte de África. En 2020, los Acuerdos de Abraham normalizaron las relaciones de Israel con los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Bahréin. Más recientemente, Israel y Arabia Saudí, alentados por Estados Unidos, han estado afinando el tan cacareado «acuerdo del siglo», ahora completamente descartado o supeditado a algún tipo de solución para la creación de un Estado palestino. De los signatarios de los Acuerdos de Abraham, sólo Bahréin, siguiendo el ejemplo de Jordania, ha retirado a su embajador de Israel como consecuencia de la crisis de Gaza.
Incluso el Gobierno turco, con sus lazos históricos con los Hermanos Musulmanes y Hamás, había rebajado significativamente las tensiones con Israel, sin duda en comparación con el enfoque combativo adoptado por el presidente Recep Tayyip Erdoğan en 2010, antes de que la guerra en Siria (entre otras preocupaciones) rebajara la prioridad de la causa palestina en Ankara. En septiembre, la primera reunión de la historia entre Erdoğan y Benjamin Netanyahu, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), fue saludada por ambas partes como la señal de un deshielo en las relaciones bilaterales. Un día antes del atentado de Hamás del 7 de octubre, Turquía nombró un nuevo embajador en Israel. Desde entonces, el embajador ha sido destituido y las relaciones con Israel han caído en picado: Erdoğan ha calificado a Israel de Estado «terrorista» y ha exigido que se envíen inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a Israel para comprobar si hay armas nucleares.
También en África -una región que históricamente ha simpatizado con la lucha palestina- Israel había estado haciendo incursiones muy significativas. Tras la caída del presidente Omar al-Bashir en 2019 y en el contexto de los Acuerdos de Abraham, Israel normalizó sus relaciones con Sudán. Israel también restableció relaciones diplomáticas con Chad, ahora de nuevo en el congelador después de que el gobierno chadiano retirara a su embajador por la ofensiva de Gaza.
En términos más generales, en los últimos años Israel se ha volcado en la búsqueda de acuerdos de cooperación más profundos, especialmente en el ámbito de la seguridad, con varios Estados del África subsahariana, como Nigeria, Ruanda y Costa de Marfil. Las relaciones de Israel con Etiopía, Ghana, Kenia y Uganda, por su parte, han alcanzado un nivel sin precedentes. Los lazos de Israel con los Estados africanos mejoraron hasta tal punto que fue invitado a convertirse en Estado observador de la Unión Africana, decisión que fue revocada cuando Argelia y Sudáfrica se opusieron, provocando un revuelo diplomático en la cumbre de la Unión Africana de Addis Abeba de febrero de 2023.
América Latina y más allá
En cuanto a América Latina, los sentimientos propalestinos se habían disparado durante las guerras de Gaza de 2008-2009 y 2014, y la mayor parte de la región se inclinó después de 2010 por reconocer la condición de Estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967. Pero las posiciones propalestinas se invirtieron drásticamente con la llegada al poder de gobiernos de derechas en varios países latinoamericanos entre 2015 y 2019. Alentados por la administración de Donald Trump en Estados Unidos, el Brasil de Jair Bolsonaro, Jeanine Añez en Bolivia y otros abrazaron opiniones proisraelíes muy derechistas.
Con el último giro a la izquierda, América Latina volvió en su mayoría a su tradición multilateralista de mayor compromiso con la autodeterminación palestina. Por ello, el ataque de Israel a Gaza ha suscitado algunas firmes condenas latinoamericanas, más allá de detractores habituales como Cuba y Venezuela: Colombia, Chile y Honduras retiraron a sus embajadores; Bolivia rompió relaciones. Pero hay excepciones significativas, sobre todo en Centroamérica, y ahora también en Argentina, donde la inminente toma de posesión del acérrimo político proisraelí Javier Milei promete fragmentar aún más la respuesta de la región.
En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, tratando de desempeñar el papel de estadista experimentado y mediador mientras su país presidía el Consejo de Seguridad de la ONU, emitió inicialmente condenas más cautelosas contra Israel que algunos de sus vecinos. Pero las recientes polémicas sobre la agencia de inteligencia israelí, que hizo creer que Brasil había seguido órdenes israelíes de detener a supuestos miembros de Hezbolá en Brasil, y la reciente reunión del embajador israelí con Bolsonaro han agriado aún más las relaciones en las últimas semanas.
A diferencia de Estados Unidos, Europa Occidental y el grueso de la OTAN, tanto China como Rusia reconocen la condición de Estado de Palestina, dentro de las fronteras de 1967 y con capital en Jerusalén Este. Pero ninguno de los dos Estados ha hecho de la defensa de los derechos palestinos un aspecto destacado de su política exterior en los últimos años. A pesar de algunas tensiones por los vínculos de Rusia con Irán y Siria, Israel ha procurado mantener en general buenas relaciones con Rusia, aunque la guerra de Ucrania generó rencor entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Vladimir Putin.
China, por su parte, ha sido el segundo socio comercial de Israel, y con relaciones lo suficientemente buenas como para que el South China Morning Post proclamara que «los estrechos lazos económicos de Israel con China funcionaban bien… hasta el conflicto de Gaza».
India -fiel a su legado nehruviano de no alineamiento y a la solidaridad de Indira Gandhi con la Organización para la Liberación de Palestina (India fue el primer Estado no árabe en reconocer a la OLP)- también reconoce la condición de Estado de Palestina. Pero el país se ha acercado significativamente a Israel desde la propuesta del primer ministro Rao en 1992. El apoyo de Israel a India en su guerra de Kargil contra Pakistán en 1999 desempeñó un papel importante en este cambio radical.
En la última década, el primer ministro Narendra Modi, aunque ha mantenido formalmente la tradicional posición multilateralista de India, ha ido aún más lejos, convirtiendo los estrechos lazos con Israel en una parte simbólica de su hostilidad nacionalista hindú tanto hacia los musulmanes del país como hacia el histórico enemigo pakistaní. Apartándose de su posición multilateral de siempre, India incluso se abstuvo en la votación de la Asamblea General de la ONU del 27 de octubre que pedía una tregua en Gaza para allanar el camino al cese de las hostilidades. Y lo que es más importante, India es ahora el mayor comprador de armas israelíes del mundo.
De los países BRICS, Sudáfrica es el que se ha mantenido más firmemente partidario de denunciar el apartheid israelí. El gobierno ha retirado a su embajador y el parlamento ha pedido la ruptura total de las relaciones diplomáticas hasta que Israel acepte un alto el fuego.
¿Apoyo débil?
La magnitud de las represalias israelíes en Gaza lo cambia todo, por supuesto. Alentados por la creciente marea de la opinión pública, muchos gobiernos han denunciado la matanza masiva de civiles inocentes por parte de Israel y sus violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos básicos.
Esto es especialmente cierto en Oriente Medio, donde la cuestión ha vuelto a galvanizar a la opinión pública. En la cumbre conjunta de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica celebrada el 11 de noviembre en Riad, los jefes de Estado rechazaron la idea de que Israel actuara en defensa propia, instaron al Tribunal Penal Internacional a investigar los «crímenes de guerra» israelíes, pidieron que se prohibiera la venta de armas a Israel y exigieron que la ONU adoptara una resolución vinculante para detener la agresión israelí. Fue una muestra desmesurada de unidad en una región por lo demás dividida, con la visita de un presidente iraní a Arabia Saudí por primera vez desde 2012.
La cumbre de Riad, cargada de retórica, se quedó sin embargo corta a la hora de dar pasos concretos. Propuestas como romper los lazos económicos, cortar el suministro de petróleo o impedir el tránsito de armas estadounidenses hacia Israel no obtuvieron la aprobación unánime. Pero los Estados árabes, cada vez más frustrados por lo que consideran un pase libre de Occidente a Israel por sus atrocidades, están empezando a recurrir a mayores juegos de poder geopolítico. La reciente visita a China de los ministros de Asuntos Exteriores de los Estados árabes y de mayoría musulmana fue un paso audaz para la región, aunque se anunciara como la primera escala de una gira diplomática más amplia. También fue muy bien recibida en Pekín, donde el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, denunció el «castigo colectivo» de Israel a los palestinos.
Pero Israel aún conserva mucho apoyo en países de todo el mundo. En Estados Unidos, América Latina y el África subsahariana, la influencia de los sionistas cristianos y las iglesias evangélicas ha proporcionado a Israel poderosos amigos. El apoyo inquebrantable de Ghana a Israel en esta crisis actual se basa tanto en el credo personal del presidente evangélico Nana Akufo-Addo como en su cortejo político a los cristianos evangélicos. En Ghana, como en el resto de África, hace tiempo que desapareció el espíritu tercermundista que impulsó a veintinueve países africanos a romper relaciones con Israel a raíz de la guerra de 1973.
En Occidente, Israel ha sabido movilizar eficazmente a los grupos políticamente poderosos que le apoyan. La noción de que Israel forma un baluarte occidental en Oriente Medio, en medio del creciente temor a la menguante influencia global de Occidente, prospera mucho en los círculos conservadores. Y la noción de que «Israel es el antídoto contra la decadencia de Occidente» domina ahora también el discurso de la extrema derecha. Incluso en Europa, donde las raíces antisemitas de la derecha radical son profundas, en los últimos años se ha visto cómo la islamofobia y la resistencia a la inmigración adquirían un lugar más destacado en los sistemas de creencias de la extrema derecha.
Una pregunta crucial, por tanto, es: ¿Cómo responderá el centro político? Dicho de otro modo, ¿qué narrativa prevalecerá? ¿Dónde acabará Europa -donde sectores significativos de la población son pro-palestinos y donde la clase política está más dividida que en Estados Unidos-? ¿Seguirá la corriente política dominante el camino propugnado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una acérrima proisraelí? ¿O se unirán las voces europeas convencionales al llamamiento del ex ministro francés de Asuntos Exteriores Dominique de Villepin para que Occidente «abra los ojos»?
«Una pregunta crucial, entonces, es: ¿Cómo responderá el centro político?»
El renovado vasallaje de Europa a Estados Unidos desde que comenzó la guerra en Ucrania no augura una posición verdaderamente independiente en el conflicto entre Israel y Palestina. Por otra parte, los riesgos de una reacción violenta de su propio electorado también están empezando a orientar a los políticos europeos hacia una diplomacia más cauta, lo que implica necesariamente mayores críticas a Israel. Ya estamos viendo cómo los políticos modifican tímidamente sus posiciones iniciales a medida que aumentan las masacres israelíes, estallan rebeliones parlamentarias en los escaños traseros y las encuestas de opinión pública y las protestas reflejan un importante descontento popular.
Que la comunidad internacional presione más a Israel en busca de una solución política a largo plazo dependerá, en última instancia, del alcance de la indignación pública mundial, que a su vez dependerá de cuánto más esté dispuesto a avanzar Israel en su actual violencia contra la población civil.
En conflictos anteriores, el número de muertos palestinos ha sido varias veces superior al de israelíes. En la guerra de Gaza de 2014, murieron 67 soldados y 6 civiles israelíes, frente a 2.251 palestinos, el 60% de ellos civiles, según el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En el actual asalto a Gaza, en el momento de escribir estas líneas, vemos un número de muertos palestinos de alrededor de 16.000, de los cuales el 40 por ciento son niños, frente a los aproximadamente 1.200 israelíes muertos en el horrible ataque de Hamás.
En términos relativos, por tanto, las matanzas de Israel han sido proporcionalmente coherentes con los castigos anteriores que ha infligido a los palestinos. Pero en términos absolutos, estas cifras cuentan una historia diferente. Con más de 1,7 millones de desplazados internos y más de la mitad de los edificios del norte de Gaza dañados o destruidos, el nivel de destrucción de vidas y medios de subsistencia palestinos no tiene precedentes.
Grietas en el consenso
Históricamente, Israel ha podido mantenerse firme a pesar de la condena internacional generalizada porque ha contado con el apoyo incondicional de Estados Unidos. Es poco probable que ese apoyo cambie drásticamente, pero hay grietas significativas en el consenso. Desde hace varios años, la opinión pública de Estados Unidos ha ido cambiando constantemente en relación con la cuestión palestino-israelí. Por primera vez, decenas de congresistas del partido del presidente han roto con él en esta cuestión, pidiendo un alto el fuego. Al parecer, en el Departamento de Estado se está cociendo a fuego lento el descontento por el cheque en blanco de la administración Biden a Israel.
Si las masacres continúan, incluso Estados Unidos podría verse en la necesidad de elevar su descarado unilateralismo proisraelí a nuevas cotas. Sin embargo, esto también podría perjudicar la posición de la administración ante la opinión pública estadounidense, en particular ante los votantes más jóvenes de la base demócrata, así como ante la comunidad internacional, ya que China y Rusia se beneficiarían de este aislamiento.
Para Israel, por tanto, existe la posibilidad real de una victoria militar pírrica con un resultado político perjudicial, si es que tiene éxito militar. Algunas de sus principales incursiones diplomáticas de los últimos años ya están en la cuerda floja. Puede que a Israel no le importe. Después de todo, en el pasado ha arado a través de una gran hostilidad internacional, cultivando poderosos aliados y su propia disuasión nuclear para contrarrestar esa oposición. Una forma de ver los recientes logros diplomáticos de Israel es verlos como amortiguadores diseñados para suavizar los golpes cuando se avecina una crisis internacional. ¿Qué son unas cuantas disputas diplomáticas y embajadores retirados en el gran esquema de las cosas? Si la creciente hostilidad internacional hacia Israel no se convierte en una verdadera amenaza para el poder militar o la posición económica de Israel, es poco probable que se imponga a las preocupaciones políticas internas de Netanyahu o a la percepción de sus prerrogativas en materia de seguridad.
Tras un prolongado paréntesis, la cuestión palestina vuelve a estar sobre la mesa. Pero la cuestión sigue siendo si la escala de la limpieza étnica y la violencia letal de Israel desencadenarán un cambio de paradigma que erosione fundamentalmente la legitimidad de Israel, y si este momento decisivo significa que la difícil situación palestina se niega a desaparecer de la vista como tantas veces lo ha hecho en el pasado.
7. El New Green Deal en el parlamento estadounidense
Un repaso, demasiado optimista a mi juicio, al recorrido del New Green Deal en la política estadounidense a través de la actuación de Alexandria Ocasio-Cortez.
https://theintercept.com/2023/
El ascenso y despliegue del Nuevo Pacto Verde de AOC
El Nuevo Pacto Verde tuvo problemas en su lanzamiento, pero aun así alcanzó la órbita mundial. Los responsables políticos de izquierdas pueden aprender de la experiencia.
Ryan Grim 8 de diciembre de 2023, 12:46 p.m.
En vísperas de la publicación de «The Squad: AOC y la esperanza de una revolución política», los medios de comunicación de derechas, en una serie de reportajes en Fox News, el New York Post, el Daily Mail, etc., distorsionaron salvajemente el libro. Uno de los capítulos que tergiversaron más agresivamente fue el dedicado al surgimiento del Nuevo Pacto Verde. A continuación, un extracto adaptado del capítulo 8: «Es un sueño».
Poco después de que Alexandria Ocasio-Cortez ganara sus sorprendentes primarias de 2018, Saikat Chakrabarti y Corbin Trent se aventuraron a Washington D.C. para echar un vistazo. Ambos habían comenzado como voluntarios en la primera campaña de Bernie Sanders, se abrieron camino en el equipo esquelético, luego se fueron para fundar lo que se convirtió en Justice Democrats, y luego se lanzaron a tiempo completo para elegir a Ocasio-Cortez en su campaña primaria contra el representante Joe Crowley.
Ahora habían llegado a Washington como jefa de personal y directora de comunicaciones de AOC, y la primera pregunta que les hacían todas las personas con las que se cruzaban era la misma, una pregunta nacida tanto de la curiosidad como del sentido de la competitividad: ¿En qué comités quiere estar Ocasio-Cortez?
Varios congresistas le dieron consejos relacionados con su «legado» dentro de veinte o treinta años. ¿Cuál quiere que sea su legado? Ella debe averiguar eso primero, dijeron a Chakrabarti y Trent, y luego trabajar hacia atrás desde allí para averiguar qué comités necesita y qué alianzas debe formar para hacer realidad ese legado.
Me reuní con ambos en el vestíbulo del Hyatt del Capitolio y me transmitieron su repulsión ante la idea. «¿Veinte años?», dijo Trent. «Dios, si seguimos aquí dentro de veinte años, seremos un fracaso total».
«Tenemos como una década para darle la vuelta a todo esto», dijo Chakrabarti, que estaba evangelizando sobre un libro sobre la movilización de la Segunda Guerra Mundial que convirtió una economía en tiempos de paz en una industria de guerra capaz de producir el armamento, los barcos, los aviones, las bombas y los vehículos que derrotaron al fascismo. «Freedom’s Forge: How American Business Produced Victory in World War II», escrito por Arthur Herman, académico del conservador American Enterprise Institute, se centra, como sugiere su subtítulo, en el papel de las empresas en la victoria de la guerra. Pero el libro en sí enseña una lección diferente: que fue Franklin Roosevelt quien utilizó todas las herramientas a su disposición para diseñar el redesarrollo de la economía de arriba abajo. Lo mismo tendría que ocurrir esta vez, sugirió Chakrabarti. Que ese sea el legado de AOC.
A pesar de que Nancy Pelosi no estaba dispuesta a impedir que el partido recaudara dinero de la industria de los combustibles fósiles, la presidenta entrante había advertido muy pronto de los peligros del cambio climático, y lo primero que hizo cuando llegó a la Cámara en 2006 fue crear un comité especial sobre el clima con verdaderas competencias y poder de citación, y nombrar para presidirlo al entonces diputado Ed Markey, un verdadero creyente. También apoyó a su aliado Henry Waxman, otro halcón del clima, en su exitoso esfuerzo por desbancar a John Dingell Jr., partidario de las grandes automovilísticas, de la presidencia del Comité de Energía y Comercio, específicamente para que Waxman pudiera hacer aprobar un proyecto de ley sobre el clima.
Lo consiguió, con un importante coste electoral para los demócratas en escaños indecisos, y la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley, solo para verlo morir sin ser votado en el Senado. El Presidente Barack Obama había rechazado la sugerencia del líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, de recurrir a la reconciliación presupuestaria -un proceso de 50 votos- para aprobar la ley del clima. Si el país hubiera empezado ese año a reducir las emisiones de carbono, el panorama una década después habría sido muy distinto.
¿Qué pasó con ese comité del clima? se preguntaron Chakrabarti y Trent. Dada la historia, dijeron ambos, parecía razonable presionar para que se reconstruyera y fuera el vehículo para convertir el Green New Deal de una visión en un texto legislativo, de modo que si el partido tomaba el poder plenamente en 2021, tuvieran un proyecto de ley listo para poner en marcha.
La creación de un Comité del Nuevo Pacto Verde se convirtió en la reivindicación central de la ocupación del despacho de Pelosi, aunque el método había sido una apuesta. A nivel personal, Pelosi no quería que la presionaran para hacer nada, no fuera a ser que se resintiera la imagen de dureza que había cultivado eficazmente. Se esforzó por menospreciar el Green New Deal. «Será una de las muchas sugerencias que recibamos», declaró a la prensa. «El sueño verde, o como quiera que lo llamen. Nadie sabe lo que es, pero están a favor, ¿no?».
El «sueño verde» comenzó como un documento de Google Doc publicado por Sunrise, AOC y otros grupos que participaron en la marcha contra el despacho de Pelosi, y aunque la idea de un Nuevo Pacto Verde tuvo éxito, el propio documento fue objeto de críticas inmediatas, tanto por parte de la AFL-CIO, que advirtió de que costaría puestos de trabajo sindicales en las industrias de los combustibles fósiles y los oleoductos, como por parte de los activistas de la justicia climática, que pensaban que no iba lo suficientemente lejos en la reparación de los impactos sistémicamente racistas del cambio climático y la contaminación.
Pasar del país de los sueños a Google Doc a una resolución del Congreso (que está significativamente lejos de ser legislación) requirió mucho más compromiso del que cabría esperar en un documento de aspiraciones.
El trabajo en él comenzó en diciembre de 2018, antes de que AOC tuviera personal. La broma era que Evan Weber de Sunrise, que había hecho la fatídica petición de que Ocasio-Cortez apoyara la sentada, era su director legislativo interino. La primera tarea fue encontrar un copatrocinador en el Senado, e inmediatamente descartaron a cualquiera que potencialmente se postulara para presidente, una buena parte de esa cámara. «Sabíamos que si teníamos un candidato presidencial, sería solo cosa de ellos, y queríamos que fuera cosa de todos», dijo Weber.
Después de la protesta de Sunrise, Ocasio-Cortez se había sentido aislada, después de haber salido por su cuenta de forma radical, rompiendo todo tipo de normas y costumbres en el Congreso. El senador Ed Markey, de Massachusetts, fue uno de los pocos que le tendió la mano con una palabra de aliento, felicitándola por lo que había hecho y sondeándola sobre el nuevo movimiento juvenil.
Markey se enfrentaba a la reelección en Massachusetts, con rumores de que el representante Joe Kennedy o la fiscal general Maura Healey podrían desafiarle. Como senador, Markey caía bastante bien, pero llevaba en el Congreso desde 1976 y sabía que era vulnerable a la pregunta de por qué merecía otro mandato. ¿Por qué luchaba?
Recordando los servicios de Markey como presidente del anterior grupo especial sobre el clima, y su autoría de Waxman-Markey -la Ley Americana de Energía Limpia y Seguridad de 2009-, el único gran proyecto de ley sobre el clima que ha pasado por una cámara del Congreso, Ocasio-Cortez le pidió que fuera su principal patrocinador en el Senado. Aceptó encantado.
A mediados de enero, trabajando en estrecha colaboración con Sunrise, que coordinaba con grupos externos, la oficina de AOC había consultado a un sinfín de organizaciones, entre ellas el Sierra Club, la AFL-CIO, el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, la BlueGreen Alliance, la Climate Justice Alliance y New Consensus, el think tank respaldado por Chakrabarti y dirigido por Zack Exley, donde Rhiana Gunn-Wright, una prometedora escritora de política radical, estaba tomando la iniciativa en la redacción de la resolución.
Un intercambio entre Sunrise y la NAACP fue indicativo de las dificultades a las que se enfrentaban. Una semana antes de la presentación, una funcionaria de la NAACP, Katherine Egland, escribió a Sunrise. «No es que queramos o esperemos un proyecto de ley o una resolución perfectos, sino que nos oponemos fundamentalmente a la captura de carbono, sea cual sea su nombre o concepto; y estamos vehementemente en contra de cualquier forma o teoría de impuestos, créditos, dividendos, etc.», escribió Egland. Para la NAACP, la captura y secuestro de carbono -la idea de que las emisiones podrían ser capturadas o succionadas del aire y secuestradas de nuevo en el suelo- era vista como una estafa de la industria de los combustibles fósiles para seguir quemando carbón en los barrios negros y llamarlo limpio. «Creemos sin paliativos que estas dos propuestas harán más mal que bien, especialmente en lo que se refiere a las mismas personas a las que pretenden ayudar. »
Weber, de Sunrise, remitió la nota a los equipos de Markey y AOC. «Quería asegurarme de que ambos recibían esto de la NAACP. Mi opinión es que sería muy malo no tenerlos con nosotros, y sus preocupaciones serán compartidas por otros defensores del medio ambiente y la justicia climática también», escribió Weber, recomendando que eliminen la viñeta «verdadero coste de las emisiones» – que, para muchos en el saber, Weber entendía, significaba «precio del carbono».
Poner un precio al carbono permite a las energías renovables competir en igualdad de condiciones, ya que ahora se pide al carbono que pague por su contaminación en lugar de cargar la factura al público. Pero este sistema también aumenta el precio del gas y de los servicios públicos, y ningún sistema de crédito o reembolso es suficiente para persuadir a la gente, preocupa a la NAACP, de que no pagarán más en el surtidor para satisfacer la vanidad de los ecologistas. Las protestas de los Chalecos Amarillos en Francia en 2018 habían sonado la sentencia de muerte para tal enfoque, ya que quedó claro que la clase trabajadora no estaba dispuesta a pagar por lo que veían como un problema que no habían creado.
En cuanto a la tarificación del carbono, una resolución de la NAACP la había tachado de insuficiente para la magnitud de la crisis, al tiempo que suponía una carga excesiva para las comunidades negras. A nadie se le escapó que la NAACP contaba con el importante apoyo de la industria de los combustibles fósiles, cuyas principales empresas patrocinaban las convenciones del grupo y le prestaban su apoyo.
Sin embargo, renunciar a algún tipo de tarificación del carbono podría hacer perder partidarios en la izquierda, que verían la resolución como una mera expresión de deseos. «Este es el tipo de respuesta que probablemente obtendremos si mantenemos el precio del carbono tal como está», escribió Chakrabarti en un correo electrónico posterior a Weber sobre la respuesta de la NAACP. El precio del carbono se eliminó.
El documento final fue el resultado de tejemanejes como los que no había hecho la izquierda en Washington desde que Lyndon B. Johnson era presidente, y el producto final contaba con el respaldo de una coalición asombrosamente amplia. La presentación de la resolución se fijó para el 7 de febrero. «Teníamos a todo el mundo en el lugar adecuado. Teníamos a los Grandes Verdes alineados, y estaban contentos porque la AFL estaba en un buen lugar», dijo Weber. «AFL-CIO tenía previsto publicar una declaración positiva sobre todo el asunto».
Y entonces llegaron las preguntas frecuentes y los pedos de vaca. «Pasamos meses negociando con mucho cuidado entre todos estos intereses», recordaba Weber años después. «Sinceramente, esto es como uno de mis mayores remordimientos políticos, es lo que ocurrió en torno a las preguntas frecuentes».
Sucedieron varias cosas en torno al documento de preguntas frecuentes que preparó la oficina, pero lo que primero hizo que la resolución se desviara de su curso, dijo Weber, fue un artículo en Politico – o, como Weber lo llamó, «pain-in-the-ass-fucking-
La historia, basada en fuentes que habían visto una versión tardía de la resolución, llegó el lunes 4 de febrero y se titulaba: «El Nuevo Pacto Verde no pedirá el fin de los combustibles fósiles». La noticia procedía de elementos frustrados de la izquierda del mundo climático que insistían en que el único camino racional era poner fin a la quema de combustibles fósiles y preocuparse del resto más tarde. Weber comprendió la ironía: casi todos los líderes de Sunrise procedían del lado de la organización de «desinvertir y cerrar». Esta era su gente, y ahora estaban siendo atacados por ellos. El equipo de Sunrise apenas tenía veintitantos años y ya les llamaban vendidos.
«Es el movimiento del que surgió mucha gente de Sunrise, pero toda nuestra tesis era que ese tipo de campaña era ineficaz, tanto porque era un mensaje impopular entre el público -que decir no a todo no da realmente a la gente algo en lo que creer- como porque era realmente malo para la formación de coaliciones», dijo Weber, señalando que es imposible conseguir que los trabajadores apoyen una posición política que eliminará puestos de trabajo, incluso si prometes un mundo lleno de otros tipos de puestos de trabajo en el futuro.
De hecho, en el artículo de Político se cita al director de política del grupo climático 350.org (donde algunos de los directivos de Sunrise iniciaron su carrera o su activismo), que critica la resolución por utilizar el término «limpio», que indica un planteamiento de «mantener la puerta abierta» a la captura y secuestro de carbono, permitiendo que se sigan utilizando combustibles fósiles.
La justificación de la oposición generalizada a cualquier tecnología del carbono es un poco elíptica. La industria del carbono apoya la inversión en infraestructuras de tecnologías limpias cínicamente, como una forma de evitar su propia desaparición, según el argumento, y la tecnología no es realmente capaz de hacer lo que sus defensores han afirmado que algún día será capaz de hacer.
Pero la lógica tiene sus fisuras. Si el estado actual de una tecnología fuera igual a su promesa, tanto la eólica como la solar se habrían apagado hace tiempo y nunca habríamos visto las explosiones tecnológicas exponenciales que han llevado a ambas a convertirse en fuentes de energía más baratas que los combustibles fósiles. También ignora la realidad de que la tecnología de captura de carbono funciona, al menos a pequeña escala y en teoría. Que pueda ampliarse con la rapidez suficiente para hacer frente a la crisis es una cuestión abierta, pero no descartable.
El artículo de Politico también citaba a Sean McGarvey, presidente de los Sindicatos de la Construcción de Norteamérica, afirmando que los empleos de la industria del petróleo y el gas pagaban salarios sólidos y de clase media, mientras que el trabajo en el campo de las renovables aún no lo hacía. «Hablan de todo menos de los trabajadores que hacen el trabajo», afirmó.
McGarvey hizo estos comentarios en un acto junto a Mike Sommers, lobista del Instituto Americano del Petróleo, que metió alegremente la cuña afirmando que un tercio de los empleos de la construcción están en la industria del petróleo y el gas.
Asustado por el artículo, el equipo de AOC empezó a alejarse de algunas de las concesiones que había hecho. Pero en lugar de reescribir la resolución, empezaron a retocar las FAQ y otros materiales que la describían. Donde la resolución dejaba espacio para la tecnología del carbono y la posibilidad de que la energía nuclear desempeñara un papel, por ejemplo, las FAQ arremetían contra esos conceptos.
«Sí, pedimos una transición completa sin combustibles fósiles y cero gases de efecto invernadero», decía la respuesta, yendo más allá de la resolución cuidadosamente negociada. Y continuaba:
Cualquiera que haya leído la resolución ve que lo explicamos con un plan que exige eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores de la economía. La simple prohibición inmediata de los combustibles fósiles no construirá la nueva economía que los sustituya: este es el plan para construir esa nueva economía y explica cómo hacerlo técnicamente. Lo hacemos a través de una gran movilización para crear la economía de las energías renovables lo más rápido posible. Nos hemos fijado el objetivo de llegar a cero emisiones netas, en lugar de cero, en 10 años, porque no estamos seguros de que podamos deshacernos por completo de las vacas y los aviones que se tiran pedos tan rápido, pero creemos que podemos aumentar la fabricación y la producción de energía renovable, modernizar todos los edificios de Estados Unidos, construir la red inteligente, revisar el transporte y la agricultura, plantar muchos árboles y restaurar nuestro ecosistema para llegar a cero emisiones netas.
«Vacas y aviones que se tiran pedos». El enfoque de Trent de hablar sin rodeos, sin tonterías, y su frustración y desprecio por las normas de Washington, D.C., le habían ayudado a cortar y quemar su camino a través del pantano. Trent y el equipo de Ocasio-Cortez estaban tratando de tener las dos cosas: exponer lo absurdo del enfoque de cero emisiones. ¿Cómo van a eliminar por completo los pedos de vaca? ¿O las hogueras? ¿Cómo sustituir una flota de aviones a reacción por otros eléctricos cuando estos últimos aún no existían?
Weber lamentó que la retirada del compromiso que habían acordado se produjera en contra de todo lo que habían hecho para reorientar su política hacia la creación de coaliciones, llegar a las masas y ampliar la tienda del ecologismo con el objetivo de aprobar realmente un Nuevo Pacto Verde. «Nos lo creemos a pies juntillas. Fue una de las razones por las que nos separamos de 350.org y del resto de estos grupos y fundamos Sunrise, y nos encantó alinearnos con AOC y la gente del Nuevo Consenso», dijo. «Y básicamente, en cuanto apareció el artículo de Politico, nos asustamos, y creo que fue el nerviosismo de la víspera del lanzamiento».
El exceso de confianza se había apoderado de AOC y Sunrise, que se habían convertido en los It kids de Washington. «Creo que habíamos hecho un trabajo tan bueno, hasta ese momento, manipulando el lenguaje que había una especie de arrogancia del tipo: ‘Podemos apaciguar a todo el mundo aquí’, en lugar de mantenernos firmes y tomar una decisión real sobre trazar una dirección diferente y mantener los ojos en el premio», dijo Weber. «Y así, el equipo de la COA tomó la decisión de redactar esas FAQ, y las elaboró muy rápidamente y al azar, sin ningún tipo de proceso, como el que nosotros seguimos para redactar la resolución».
Las FAQ se referían específicamente a la captura de carbono, preguntando: «¿Está usted a favor de CCUS [captura, utilización y almacenamiento de carbono]?». La resolución dejaba claramente la puerta abierta a esa tecnología, y Trent, en el artículo de Politico, incluso lo había reiterado. Sin embargo, el documento de preguntas frecuentes se volvió evasivo y, en lugar de remitirse a la resolución, dio un paso atrás para preguntar qué creían sus autores, que es una pregunta diferente: «Creemos que la forma correcta de capturar carbono es plantar árboles y restaurar nuestros ecosistemas naturales. Hasta la fecha, la tecnología CCUS no ha demostrado su eficacia». La respuesta deja un margen de maniobra para la tecnología CCUS, pero está claro que intenta cerrar la puerta, no lo que buscaban los sindicatos. El documento de preguntas frecuentes añadía que, aunque el Nuevo Pacto Verde no prohibía los combustibles fósiles ni el combustible nuclear, también podría hacerlo: «El Nuevo Pacto Verde hace innecesarias nuevas infraestructuras de combustibles fósiles o centrales nucleares».
La AFL-CIO, que había preparado una declaración de apoyo, se enfureció y emitió en su lugar una declaración escéptica. Los principales grupos ecologistas, como el Sierra Club, entraron en pánico. Fox News se deleitó con todo el asunto. «Les servimos esto en bandeja de plata», dijo Weber refiriéndose a la Fox. «Se volvieron locos con los pedos de vaca y los antinucleares y todo ese tipo de cosas. Perdimos el apoyo de la AFL-CIO, se volvieron locos. Su enloquecimiento casi provocó que los Grandes Verdes se retiraran en el último minuto. Todo esto está sucediendo mientras se celebra la conferencia de prensa de lanzamiento. Es un desastre total. Meses de una planificación muy delicada, años de pensamiento estratégico y corrección de errores, se han ido en menos de cuarenta y ocho horas.»
«Al doblegarnos ante este pequeño rincón de la izquierda que se peleaba literalmente por palabras y frases, a pesar de que todos estamos básicamente alineados en los objetivos, tiramos por la borda gran parte de todo eso».
Pero las relaciones públicas se mantuvieron firmes. En la conferencia de prensa fuera del Capitolio, Ocasio-Cortez hizo uno de sus movimientos de jujitsu más impresionantes cuando un reportero le preguntó sobre el golpe de Pelosi de que era solo un «sueño verde o como sea que lo llamen.» AOC desarmó el ataque adoptándolo. «No, creo que es un sueño», dijo, pasando a defender el Green New Deal como la plena aspiración de los ciudadanos.
A partir de ahí, el Nuevo Pacto Verde siguió dos caminos distintos. Por un lado, fue ridiculizado por la derecha y tachado de poco serio por los líderes demócratas. Pero por otro, se convirtió en una sensación mundial.
El gobierno canadiense adoptó una versión del Green New Deal, al igual que el gobierno español. El gobierno alemán, desconocedor del contexto estadounidense del New Deal de FDR, confundió las palabras y se comprometió a poner en marcha un New Green Deal. Y los candidatos presidenciales demócratas del centro a la izquierda se apresuraron a abrazarlo. Joe Biden, que se convertiría en el candidato demócrata y luego en presidente, rechazó el apodo como parte de su esfuerzo por diferenciarse del ala progresista, pero el contexto de su plataforma era mucho más ambicioso que cualquier cosa que Hillary Clinton hubiera presentado en 2016 y lo fue aún más después de que nombrara a Varshini Prakash, directora de AOC y Sunrise, en un comité encargado de elaborar su agenda climática.
La capitulación ante la izquierda ecologista había hecho retroceder la causa de ganarse a los sindicatos y al centro del partido, pero todo el esfuerzo logró remodelar el zeitgeist climático. «Una de las principales cosas que queríamos conseguir era que el Green New Deal fuera una de las cuestiones que se plantearan en un debate», dijo Trent. «Y lo hemos conseguido con creces. El gobierno canadiense está llevando a cabo la mierda del Green New Deal. Lo llevó literalmente a todo el mundo. Así que sentí que era un logro. Realmente no creo que [Ocasio-Cortez] lo haga. Creo que se sintió avergonzada por el Green New Deal. Ella no sentía que fuera lo suficientemente serio», dijo. «Eso no es lo que ella quería hacer».
Señaló que, tras el lanzamiento, AOC cambió a lo que denominó la serie Sociedad Justa, un conjunto de seis leyes que abordaban la vivienda, la inmigración, la reforma de la justicia penal y otras prioridades progresistas. «Quiere hacer el trabajo serio del Congreso, conseguir que las cosas consten en acta, en el comité, y cosas así», dijo Trent. En su opinión, ella estaba allí para ayudar al partido a cumplir sus principios, no para derribarlo, y se sentía frustrada porque sus colegas y la dirección del partido no fueran capaces de verlo. Lo que quería, dijo Trent, era «que la aceptaran como una representante normal, que fuera una más del equipo». Eso no iba a ocurrir nunca».
Trent dijo que a menudo le advertía a Ocasio-Cortez que, debido a la forma en que había irrumpido en escena, y debido a la amenaza que representaba para los demás, su esperanza de ser aceptada como miembro de buena reputación siempre se vería frustrada. «Desarmarse no les hará felices», dijo. Incluso si dejara la política y se convirtiera en una simple influencer o en una tertuliana de la MSNBC, argumentó, seguirían persiguiéndola hasta el fin de los tiempos. «Lo curioso es que eso seguiría sin demostrarle que no va a funcionar», dijo. «Sólo tengo que hacerme un poco más pequeña, para que nadie piense que soy una amenaza. Vale. Lo siento otra vez, chicos. Lo siento de nuevo por todos estos problemas.’ »
Su colaborador Dan Riffle, que sirvió durante los dos primeros años, también vio cómo la imagen de «quemada» que se había desarrollado en torno a AOC chocaba con su enfoque más conciliador hacia sus colegas. «A pesar de haber vencido a Joe Crowley y de su imagen pública», afirma Riffle, «es una persona muy reacia a los conflictos, creo que más que una persona normal. Y a eso hay que añadir toda la mierda real a la que tiene que enfrentarse y las decisiones tan difíciles a las que tiene que hacer frente como mujer de veintinueve años».
Al final de su primer mandato, AOC elaboró y publicó un vídeo en el que enumeraba todos sus logros, y el Green New Deal recibe aproximadamente el mismo tiempo que el hecho de que «presentó más enmiendas que el 90 por ciento de los legisladores novatos» y «copatrocinó 78 leyes que fueron aprobadas por la Cámara, 14 de las cuales se convirtieron en ley». «Si volvemos atrás y nos fijamos en las cosas en las que realmente se centró, para mí no son las cosas jodidamente útiles que hizo», dijo Trent.
La puesta en marcha del Green New Deal y la metedura de pata de Trent con los pedos de vaca abrieron una brecha entre ambos, aunque siguieron unidos por su experiencia compartida de la campaña y el lanzamiento de AOC al estrellato. «Mi padre siempre hablaba de cómo Peyton Manning era bueno por no culpar nunca a otras personas del equipo: asumía la culpa y se llevaba el mérito», dice Trent. A [Alex] le encantaba hablar de cómo… bueno, no le encantaba, sino que literalmente me echaba la culpa a mí todo el tiempo por haber jodido el lanzamiento, como ella decía, o decía cosas como ‘Bueno, no fue todo lo bien que nos hubiera gustado'». «
El lanzamiento del Green New Deal aglutinó todas las contradicciones en el corazón de la política y la personalidad de Ocasio-Cortez, dejándola atada de pies y manos. De una manera profunda, se había encontrado en una posición torturada: una creadora de consenso y complaciente con la gente se vio empujada al papel de rebelde; una campeona de la feria de ciencias, una becaria del Congreso y una demócrata progresista leal fue tachada de radical quemada porque había venido de fuera del sistema; se había visto obligada a venir de fuera, porque no había otra manera de entrar. Y se la tachó de poco realista -una soñadora verde- porque comprendía la realidad de la crisis.