Miscelánea 30/1/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. La gestión del agua en España.
2. El cambio de Hamás.
3. Hiperimperialismo.
4. Diamantes explosivos.
5. Somalilandia y Etiopía.
6. La propuesta estadounidense para el futuro de Palestina: más de lo mismo.
7. Genocidas occidentales.
8. Venganza.
9. Atilio Borón sobre Lenin.

1. La gestión del agua en España.

Un artículo muy esclarecedor sobre el disparate del consumo de agua en España de la coordinadora de Ecologistas en Acción y uno de los mayores expertos en la gestión del agua en España y miembro del Área correspondiente en EeA,.

https://espacio-publico.com/

Crisis del agua, conflictos y transición ecosocial

Erika González Briz y Santiago Martín Barajas

Área de Agua y Co-coordinadora Confederal de Ecologistas en Acción / Área de Agua de Ecologistas en Acción 29 enero 2024

El arroyo estaba seco, por primera vez. Ya no había agua para lavar, ni para bañarse, ni para echar carreras de palos flotando. No había agua que acariciara el cuerpo de Belén.

Extracto del relato “Agua” de María González Reyes[1]

La crisis del agua en el Estado español se reflejó a través de tres imágenes del verano pasado. En la primera de ellas se veía un terreno seco donde debería estar la laguna de Santa Olalla, en Doñana. Históricamente, siempre ha tenido agua y, por primera vez desde que se tienen registros, durante dos veranos seguidos se ha secado totalmente.El «humedal» de las Tablas de Daimiel aparecía en la siguiente imagen y sólo tenía agua en el 10% de toda su superficie. Si conserva algo de lo que fue es porque se mantiene con la respiración asistida que le dan los bombeos y el trasvase desde el río Tajo. Un parche que evita temporalmente su práctica desecación, como ya ocurrió en 2009. Por último, contemplamos un paisaje que tiene agua, pero no vida, la laguna costera del Mar Menor agonizante. La enorme carga de abonos agrícolas que recibe de su entorno ha desencadenado un crecimiento descontrolado de algas que consumen el oxígeno del agua y han provocado diferentes episodios de mortandad de peces y crustáceos.

Se trata de patrimonios naturales de gran valor ecológico que están desapareciendo y simbolizan el grado de deterioro de unos ecosistemas esenciales para la vida, también la humana. Pero lo cierto es que es una situación extendida por todo el territorio, como muestran los múltiples cauces secos de ríos y arroyos que habitualmente han llevado agua. Y también los más de 600 municipios con limitaciones y restricciones de agua para abastecimiento, principalmente en Andalucía y Cataluña, porque las reservas de los embalses estaban bajo mínimos. A ellos se suman varios centenares de pueblos en diferentes puntos de nuestra geografía abastecidos mediante camiones cisterna debido a que sus aguas se encuentran contaminadas por nitratos o plaguicidas, fruto de una agricultura cada vez más intensiva.

Con este panorama, los conflictos que enfrentan el mantenimiento de unos ríos, acuíferos y humedales vivos con los usos del agua están servidos. Como también los conflictos entre los usos del agua. Y estos se multiplican y agudizan, además, al mismo ritmo que avanza la sobreexplotación, la contaminación y el cambio climático. No queda otra que buscar las formas para garantizar que los ecosistemas gozan de buena salud y, a la vez, puede disponerse de agua para las personas con criterios de justicia social. Ese es el núcleo de la transición ecológica en la gestión de un bien básico para la vida que es cada vez más escaso.

Los límites del agua

En la mayor parte de la Península Ibérica predomina el clima mediterráneo, es decir, la lluvia no es abundante y, además, cada cierto tiempo se producen sequías que pueden llegar a durar varios años. A estas condiciones climáticas hay que sumar en los últimos tiempos la aceleración de los efectos del calentamiento global. El incremento de las temperaturas, especialmente en primavera y en otoño, cuando hay más precipitaciones, produce un aumento de la evaporación y evapotranspiración de las plantas. Hay, por lo tanto, una mayor transferencia de agua a la atmósfera, que circula por las masas de aire hasta volver a caer en forma de precipitaciones en otras regiones. Con un mismo nivel de lluvias, un poco más irregulares, hay más agua evaporada y menos agua en los cauces y acuíferos, que es la que podemos aprovechar. En los últimos 25 años, los cauces están llevando del orden de un 15 a un 20% menos de agua.

Lo paradójico de la situación es que en este escenario las demandas para actividades económicas están disparadas. Justo al contrario de lo que debería ocurrir para garantizar que exista agua para los ecosistemas y las necesidades de la población. Al igual que en otros sectores, la rentabilidad de las empresas demanda un consumo cada vez más voraz de todo tipo de insumos y recursos. El resultado es que la sobreexplotación está a la orden del día, especialmente en los territorios donde es más limitada su disponibilidad. Como muestra el mal estado de los acuíferos del Segura, Guadiana y las Cuencas Internas de Cataluña, donde más del 50% de estas masas de agua están menguando y se están salinizando, en el caso de que sean litorales. El primer puesto en inviabilidad ecológica corresponde a la cuenca hidrográfica[2] del Segura, cuyo índice de explotación hídrica se sitúa más de tres veces por encima del valor que señala una presión elevada.

El acaparamiento de agua por parte de la ganadería industrial, de grandes empresas embotelladoras de agua y del turismo e infraestructuras de ocio despilfarradoras y elitistas, como los campos de golf y las estaciones de esquí, generan conflictos socioambientales en numerosos territorios. Pero lo cierto es que el principal consumidor es el regadío, que se lleva en torno al 85% del total del agua que se consume [3]. Y son los regadíos intensivos los principales responsables del colapso hídrico al que se encaminan muchos ecosistemas.

La extensión de cultivos de frutas tropicales en Granada y Málaga o los frutos rojos en el entorno de Doñana están esquilmando el agua de estos territorios y muestran su inviabilidad ambiental y social a corto plazo en el marco del cambio climático. También lo hace la conversión de los cultivos que históricamente han sido de secano, como los olivares, viñedos y almendros, al regadío. El crecimiento tiene tal magnitud que el principal regadío por superficie en la actualidad es el olivar, con 875.000 hectáreas; el viñedo no llega a esa cifra, pero ya se están regando casi 400.000 hectáreas, mientras que existen 150.000 hectáreas de campos de almendros en riego. Las autonomías donde más ha aumentado son Castilla-La Mancha y, en segundo y tercer lugar, Andalucía y Extremadura. Las cifras oficiales contemplan el regadío legal, pero hay que tener también en cuenta el ilegal, que se ha venido estimando entre un 5 y un 10% más de superficie. Estimaciones que se quedan cortas en el entorno de las Tablas de Daimiel, donde los pozos ilegales regaban un 30% más de superficie, y algo similar ocurre en Doñana, en el acuífero de Los Arenales (Valladolid), y en el Mar Menor (Murcia). De hecho, los pozos ilegales pueden llegar a captar anualmente en España del orden de 4.000 hectómetros cúbicos anuales, el equivalente a lo que consumen más de 40 millones de habitantes.

En el diagnóstico de la crisis faltaría por apuntar la contaminación generada por la agroindustria, que también limita la disponibilidad del agua, porque la convierte en tóxica. Es así cuando el uso de grandes cantidades de plaguicidas llega a los ríos, como es el caso del herbicida glifosato. Su utilización masiva ha tenido como consecuencia el registro de mediciones superiores a los umbrales establecidos para garantizar la salud ambiental en prácticamente todas las cuencas hidrográficas ─Tajo, Miño-Sil, Cantábrico Occidental y Oriental, Duero, Guadiana, Cuencas Internas Andaluzas, Júcar y Segura─. Y también ocurre con los fertilizantes y los purines de la ganadería industrial, que incrementan la concentración de nitratos en el agua hasta tal punto que la hacen no apta para el consumo humano, como ha ocurrido en varios cientos de municipios.

Falsas soluciones

La vía que históricamente han utilizado los gobiernos para cubrir las crecientes demandas de agua en zonas con lluvias escasas y en épocas de sequía ha sido la construcción de grandes infraestructuras. El desarrollismo español franquista tenía como una de sus políticas de cabecera la construcción de numerosos embalses, que perseguían incrementar la oferta de agua para la agricultura, producir electricidad y contratar a las constructoras cercanas al régimen en condiciones lucrativas. Aumentar el acceso de agua a base de hormigón sigue en la actualidad considerándose la solución para los problemas de escasez. Así queda patente en la extendida alarma ante la falsa demolición de presas y en la reivindicación por parte de gobiernos regionales populistas de más embalses y trasvases para conseguir más agua. El problema es que es una política que ha fracasado a la hora de evitar la crisis en la que estamos actualmente, y cualquier infraestructura que se esté planteando en los últimos años no va a “crear” agua, sino negocio a las constructoras.

Aún con 1.225 grandes embalses[4] construidos, un récord mundial, se siguen exigiendo más a pesar de que los construidos en los últimos años se han mostrado ineficaces y algunos de ellos han sido directamente claros fracasos hidráulicos. Podemos hablar del embalse de San Clemente, en Granada, cuyo suelo permeable e imposibilidad de que el río sobre el que fue edificado pueda llenarlo lo ha hecho inservible. O el proyecto de embalse de Alcolea, en Huelva, que recoge aguas ácidas de la minería, que no es apto ni para el abastecimiento ni para el regadío. A la hora de plantear este tipo de infraestructuras hay que tener en cuenta que ya no están funcionando como almacenes o reservas de agua, sino que prácticamente se han convertido en estaciones de transferencia: el agua según llega se deriva a los regadíos. Se podría decir que estamos “viviendo al día” con el agua, y la razón es que la elevada demanda de la agricultura intensiva no puede ser satisfecha con el recurso decreciente que hay en el país. Si vivimos al día con el agua disponible, en el momento en el que se producen sequías se viven conflictos socioambientales como los que han tenido lugar en estos dos últimos años.

La inutilidad de las nuevas infraestructuras hidráulicas se puede explicar por la llamada espiral de insostenibilidad de las construcciones hidráulicas. Ante una situación de elevada demanda de agua, que no es cubierta con la disponible en cauces y acuíferos, se plantea la construcción de nuevos embalses y trasvases. Si estos proyectos se aprueban, lo que ocurre es que se generan nuevas expectativas y aumenta aún más la demanda. De esta forma, una vez construidas no llegan a cubrir las demandas, porque han crecido considerablemente desde el planteamiento del proyecto hasta su puesta en marcha. Un ejemplo paradigmático en este sentido es el trasvase Tajo-Segura: cuando empezó a funcionar, las demandas de agua para el regadío intensivo en la cuenca del Segura superaban en mucho el agua que llegaba.

La construcción de desaladoras y la modernización de las infraestructuras del regadío también han sido utilizadas para intentar sortear los límites del agua. La primera opción puede servir cuando hay mayor escasez, en una situación de elevada sobreexplotación de ríos y acuíferos o en territorios que no tienen más opción. El impacto ambiental de las salmueras sobre los ecosistemas marinos y el coste económico de su obtención limita mucho sus posibilidades.

La segunda ha conseguido reducir las pérdidas de agua en redes, pero ese volumen ahorrado se ha dedicado a intensificar y ampliar el regadío existente, siguiendo la misma lógica explicada en la espiral de insostenibilidad. Por no decir que favorece a las explotaciones con mayor tecnificación, dificultando aún más la supervivencia de las pequeñas producciones. Las infraestructuras y la modernización del regadío profundizan la insostenibilidad, pero son presentadas como soluciones para no abordar la cuestión central, y de gran complejidad, que permita afrontar la crisis del agua: el decrecimiento de su uso.

Claves para la transición ecológica en el uso del agua

Reducir el consumo de agua en las principales demandas requiere de acciones sociales y políticas en tres conflictos. Uno es el freno y desmontaje de los proyectos de grandes empresas inmobiliarias, turísticas, ganaderas y embotelladoras de agua mineral. Otro es el cierre de todos los pozos ilegales, para impedir que haya empresarios puedan robar varios millones de metros cúbicos anuales, como por ejemplo ocurre en el entorno de Doñana. Y el más complejo es la reducción del regadío hasta situarse en un nivel en que se pueda mantener el caudal ecológico de ríos y acuíferos, el abastecimiento de agua potable para la población y satisfacer de forma permanente esta demanda. Un equilibrio difícil, porque habría que prescindir de aproximadamente un millón de hectáreas de regadío existente para lograr un cierto equilibrio hídrico. La dimensión de la medida tiene, sin duda, una importante repercusión social y laboral.

La Mesa Social del Agua en Andalucía, un espacio de colaboración entre organizaciones ecologistas, sindicales, agrarias, ciudadanas y científicas, ofrece algunas claves a tener en cuenta. Entre ellas, la necesidad de definir prioridades en el decrecimiento del regadío con criterios ambientales y sociales, lo que podría plasmarse en el cierre de las explotaciones más intensivas y orientadas a la exportación. Por ejemplo, los olivares y viñedos en regadío intensivo, que, además, generan muy poco empleo. De hecho, el paso de olivar de secano a este formato de regadío reduce sustancialmente la mano de obra contratada. Igualmente, la reconversión de las hectáreas dedicadas a frutos rojos y frutas tropicales en Andalucía hacia explotaciones agrarias que puedan sostenerse con una cantidad de agua drásticamente menor. La reconversión que se plantea tiene que conseguir un empleo digno a jornaleras y jornaleros, para acabar con la situación de explotación laboral en la que viven actualmente. A la vez, hay que tener cuidado con las operaciones de cesión de derechos de agua que favorecen el mercadeo de agua. Si se reduce el agua que se consume, habría que evitar su venta a otros usuarios: necesitamos que su gestión no sea privada, sino pública.

Otra de las claves es planificar la reducción del regadío a través de un reparto social del agua, esto es, modular las dotaciones para que el agua disponible asegure la supervivencia de las explotaciones agroecológicas y de aquellas que son pequeñas y de baja huella hídrica. Con estas medidas, la idea es minimizar las situaciones en las que no exista disponibilidad de agua, una vez se mantiene el caudal ecológico y el abastecimiento a la población, para las pequeñas producciones. Y, en el caso de que se hayan recortado los usos más intensivos y de grandes empresas y aún así no haya agua para estas producciones familiares, podría afrontarse de manera participativa y colectiva cómo apoyarlas para evitar daños socioeconómicos.

Por el lado de la gestión del abastecimiento y saneamiento del agua, especialmente para evitar restricciones de agua a mucha población durante largo tiempo, se puede plantear la puesta en marcha de sistemas supramunicipales entre los principales sistemas metropolitanos y los pequeños y medianos municipios, para evitar que estos últimos sean más vulnerables a las sequías. Y en cualquier caso, blindar la función social y ambiental del agua sólo puede conseguirse con una gestión pública, transparente, con participación social en la toma de decisiones y rendición de cuentas.

Las medidas dirigidas hacia el decrecimiento/redistribución social del agua disponible deberían haberse puesto en marcha hace bastante tiempo, porque ya no hay recuperación posible tras la degradación o directamente desaparición de parte de los ríos, acuíferos, lagunas y humedales de nuestra geografía. Si no se pone freno a la sobreexplotación, el colapso hídrico que ya se está produciendo en algunas zonas puede extenderse a bastantes más territorios. La pérdida de estos ecosistemas no sólo tiene como consecuencia agravar la crisis de la biodiversidad, también se está destruyendo la naturaleza que provee de un bien básico para la vida humana. Sin los caudales ecológicos que de forma natural llevan los ríos y humedales no se puede disponer de agua de calidad para la alimentación y la salud pública. Y mucho menos para las actividades económicas. Con la desaparición de un humedal, y de la vegetación y fauna que habitan ahí, también deja de haber agua para las personas. La transición ecosocial en el uso de agua pasa, entonces, por aunar la conservación de los ecosistemas, la garantía del derecho humano al abastecimiento y saneamiento del agua y el reparto social del agua disponible para una agricultura y una ganadería agroecológica y familiar.

Notas:

Este texto fue publicado en el Dossier de Economistas sin Fronteras, número 52ª, invierno 2024.

[1] Yayo Herrero, Marta Pascual, María González Reyes y Emma Gascó, La vida en el centro. Voces y relatos ecofeministas, Madrid, Libros en Acción, 2019.

[2] Terreno que concentra el agua de escorrentía de las lluvias y deshielos a través de arroyos y ríos hacia un curso de agua principal que desemboca al mar.

[3] Es una cifra muy elevada y es sin tener en cuenta los retornos, es decir, el agua que vuelve a los cauces y acuíferos después de que es usada, y que en el caso del regadío es inferior al 10 %.

[4] Se considera gran embalse al que tiene una presa superior a 15 metros de altura. España es el país europeo que cuenta con más embalses y el quinto a nivel mundial.

2. El cambio de Hamás

AbuKhalil, siempre con simpatías hacia Hamás, considera que el documento que vimos hace unos días en el que Hamás explicaba su visión del 7 de octubre, supone un cambio importante en la política de la organización.

https://consortiumnews.com/

Informe oficial de Hamás
30 de enero de 2024
Hay suficiente en el documento para declarar el nacimiento de un nuevo movimiento Hamás, que rompe con sus primeros años de fundación.
Por As`ad AbuKhalil Especial para Consortium News
La semana pasada, la Oficina de Información de Hamás publicó un documento especial titulado «Este es nuestro relato: El porqué del diluvio de Aqsa». En él, el movimiento explica detalladamente sus motivos y objetivos para la operación.
No es probable que el documento atraiga la atención de los medios de comunicación y los gobiernos occidentales porque la versión de Hamás sobre los acontecimientos del 7 de octubre choca con la propaganda difundida por Israel y difundida por los gobiernos y medios de comunicación occidentales. Sin embargo, hay suficiente en el documento para declarar el nacimiento de un nuevo movimiento Hamás, que rompe con sus primeros años de fundación.
En la historia de la lucha palestina, las organizaciones políticas se desvanecen y siempre surgen otras nuevas que las sustituyen. Los líderes quedan desacreditados tras los grandes acontecimientos históricos, y surgen nuevos líderes que captan la imaginación de una nueva generación palestina.
Algunas organizaciones políticas (grupos de resistencia) sobreviven y permanecen, pero sufren grandes transformaciones políticas. El movimiento Al Fatah fue, en las décadas de 1960 y 1970, la columna vertebral de la lucha militar y política palestina.
Aunque no logró éxitos militares y la mayoría de sus operaciones contra Israel fracasaron, el pueblo palestino se unió a Al Fatah porque Yasser Arafat era percibido como el nuevo (y más tarde único e indiscutible) líder de la revolución palestina.
La administración Biden insiste en que Al Fatah (después de algunas «renovaciones» y cambios de imagen) será el único partido aceptable (aceptable para Estados Unidos y para algunos en Israel) para gestionar la seguridad y el gobierno en Gaza después de la guerra.
El pueblo palestino piensa lo contrario y considera que el ejército de la Autoridad Palestina es el brazo represor de Israel y Estados Unidos. La idea de que Estados Unidos e Israel pueden elegir a los dirigentes palestinos es tan antigua como la ocupación y la colonización.
Hamás también ha cambiado con los años. Cuando se fundó en 1987, era una organización militante que se centraba en gran medida en la retórica religiosa y no contaba con operaciones militares exitosas como fuente de legitimidad y credibilidad. Se la asoció estrechamente con atentados aleatorios en la segunda intifada, cuando Arafat y la OLP impulsaban un acuerdo pacífico con Israel.
Pero, ¿qué explica el cambio en la estructura, el papel y las políticas de un movimiento o grupo de resistencia en el Oriente árabe? Al examinar los cambios en Hamás, resulta instructivo analizar la historia de Hezbolá, el grupo chií de resistencia a Israel en Líbano.
Factores de cambio
En el caso de Hezbolá, se pueden discernir varios factores que desempeñan un papel a la hora de dar forma y cambiar el enfoque y la retórica de un movimiento.
Un cambio de liderazgo puede provocar un cambio importante en las políticas y prácticas de una organización.
El Movimiento Al Fatah, antes de la imposición del liderazgo autocrático de Arafat después de 1970, era muy diferente de lo que llegó a ser después, también bajo Arafat, pero más bajo Mahmoud Abbas.
Al principio había más liderazgo colectivo. Del mismo modo, Hasan Nasralá heredó un partido Hezbolá que no era del todo popular ni comprendido fuera de Líbano (e incluso dentro de Líbano).
Israel pensó que matando a Abbas Musawi (además de a su mujer y a su hijo) en 1992, acababa para siempre con el fenómeno de Hezbolá. En lugar de ello, Nasrallah es en gran parte responsable de haber convertido al partido en el mayor partido político árabe, probablemente de todos los tiempos, incluso si tenemos en cuenta al Partido Comunista Sudanés en su apogeo en la década de 1960.
Nasralá también libanizó el partido y lo integró en la escena política libanesa, a la que antes era algo ajeno. Estaba detrás de abandonar el objetivo de una República Islámica en Líbano, que había sido la pieza central de Hezbolá cuando se creó el partido.
Nasralá no puso fin al liderazgo colectivo que caracterizó a Hezbolá desde su fundación, pero su carisma le impulsó hacia el liderazgo regional, mucho más allá de los estrechos confines de la política libanesa. Nasralá consulta con Irán y con otros dentro de su partido, pero se espera que sea él quien tome las decisiones estratégicas finales del partido, especialmente en lo que se refiere a Palestina y Líbano.
Antes de Nasralá, Hezbolá era temido, nunca amado ni comprendido. En la era Nasrallah, el partido pasó a ser amado por algunos (la mayoría antes de la guerra siria de 2011), odiado por otros e incomprendido por muchos. (Por supuesto, los medios de comunicación del régimen saudí están especializados en distorsionar el significado de las palabras de Nasralá como parte de su campaña de propaganda regional para demonizar a los enemigos de Israel).
El nuevo líder de Hamás, Yahda Sinwar, está provocando un cambio drástico en el papel, la práctica y la eficacia de Hamás. Al igual que Nasralá, Sinwar comenzó a dejar su huella poco después de asumir el liderazgo en 2017.
Al igual que Nasralá (que desempeñó un papel de seguridad con Hezbolá años antes de asumir el liderazgo), Sinwar tuvo un papel de seguridad con Hamás. Supuestamente cazó a colaboradores israelíes dentro de Hamás y dentro de Gaza.
La incapacidad de Israel para llegar a la cúpula y la estructura de mando de Hamás se ha debido al régimen de seguridad instalado en Gaza por Sinwar.
No es un manipulador como Jalid Mishal, el anterior dirigente de Hamás, y evita la política y los conflictos entre regímenes árabes. También cree firmemente en la eficacia del eje regional de resistencia y lo pone de manifiesto en su forma de gestionar los recursos militares del movimiento.
Hamás rompió con su época anterior cuando Mishal convirtió a Hamás en un brazo de la política exterior qatarí. Mishal estaba más cerca de Qatar y Turquía, mientras que Sinwar está más cerca de Irán, que suministra al movimiento una ayuda militar crucial (Qatar suministra a Hamás ayuda financiera, pero al parecer en estrecha coordinación con Israel).
Un partido puede cambiar aprendiendo de sus errores pasados. Cuando surgió Hamás, no tuvo reparos en expresar sentimientos antijudíos, citando incluso los tristemente célebres Protocolos de los Sabios de Sión. Al principio, Hamás ni siquiera era sensible a las sensibilidades cristianas. Pero eso cambió con el tiempo.
En este documento (y en un documento político de 2018) el movimiento dejó claro que no alberga ninguna ideología de hostilidad contra los judíos, en tanto que judíos. Este es un cambio importante, que también fue articulado por Hezbolá en su documento político de 2009.
Sin duda, Israel y los sionistas occidentales no quieren admitir ese cambio de movimiento. Quieren encasillar a todos los grupos de resistencia palestinos y árabes como nazis, hagan lo que hagan y digan lo que digan. Hasta el día de hoy, los medios de comunicación occidentales se refieren a la retórica política de Hamás de su primer año y no de sus años más recientes.
Lo mismo hacen con Hezbolá: Los medios del régimen saudí se deleitan encontrando discursos muy antiguos de Nasralá en los que se hace referencia a un Estado islámico para alienar a los partidarios no chiíes del Líbano y del mundo árabe.
Hamás también rompió con su historia de no intentar distinguir entre objetivos militares y civiles israelíes (a pesar de sus primeras declaraciones de que sí lo hace). No es fácil para los grupos de resistencia árabes hacer esa distinción porque: a) Israel y el movimiento sionista desde la década de 1930 nunca se molestaron en hacer distinciones entre civiles y combatientes árabes; b) porque muchos israelíes (hombres y mujeres) están armados y sirven en las reservas.
La oleada de atentados suicidas de Hamás durante la segunda intifada desanimó a los partidarios árabes y no árabes de los palestinos. En el nuevo documento, Hamás enuncia una política declarada de evitar atentar contra civiles como parte de su doctrina religiosa y ética. (Profundizaré en esta cuestión en la segunda parte de este artículo).
En la historia de Hezbolá hubo un camino similar. En la actualidad, Hezbolá tiene mucho interés en evitar atacar a civiles. Incluso en los últimos meses de guerra entre Hezbolá e Israel, Hezbolá atacó estrictamente emplazamientos militares en Israel cuando habría sido mucho más fácil disparar al azar.
En cambio, Israel, en todas sus guerras, se las arregla para matar a muchos civiles (o a la mayoría). De hecho, Israel -en esta reciente guerra de genocidio- no niega que la mayoría de sus víctimas en Gaza hayan sido civiles, pero mantiene que muchos de los masacrados eran combatientes de Hamás.
(La inteligencia estadounidense estima que Israel ha exagerado el porcentaje de combatientes muertos). En la guerra de julio de 2006, la inmensa mayoría de los muertos por Hezbolá eran soldados y oficiales, mientras que la mayoría de los muertos del lado libanés eran civiles.
As`ad AbuKhalil es profesor libanés-estadounidense de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de California, Stanislaus. Es autor del Historical Dictionary of Lebanon (1998), Bin Laden, Islam and America’s New War on Terrorism (2002), The Battle for Saudi Arabia (2004) y dirigió el popular blog The Angry Arab. Tuitea como @asadabukhalil

3. Hiperimperialismo

Ya ha salido publicado en español el documento del Tricontinental sobre el hiperimperialismo. Como comentaba el otro día, es demasiado extenso para pasarlo como correo. Presento aquí solo la introducción y su índice para que os hagáis una idea, pero que lo leáis si os interesa en la página del IT. Como siempre, con una magnífica edición, además del contenido.
https://thetricontinental.org/

Índice

Introducción
PARTE I: El surgimiento de un bloque militar del Norte Global liderado por Estados Unidos
Cambios y consolidación
PARTE II: Evolución del imperialismo
La nueva etapa del imperialismo
Conquista, racismo y genocidio: La historia común del campo imperialista
Historia y definición de «hiperimperialismo»
PARTE III: Definición del mundo
Definición del Norte Global
Definición del Sur Global
PARTE IV: Occidente en declive
La erosión de la hegemonía económica y política de Estados Unidos
Una Europa y un Japón derrotados y sumisos
PARTE V: Cambios en el orden mundial
Un desplazamiento de la base económica hacia el Sur
Estrategia estadounidense para frenar el crecimiento económico de China e influir en ella
El Norte Global empuja al mundo hacia la guerra
EPÍLOGO: Un orden mundial económico y político alternativo creíble
ANEXO
Metodología
Perspectivas del Sur Global
Lista completa de la Agrupación 5 SG: Ciento once países diversos del Sur Global
Notas finales

Introducción

Han pasado apenas 30 años desde que los ideólogos burgueses declararan el «fin de la historia» en una pantomima de deseos cumplidos, por creer que el imperialismo estadounidense era inviolable.1 Para los movimientos y luchas populares que sentían la bota del imperialismo en el cuello, tal fin no estaba a la vista.

Frente a la represión violenta, como la masacre de Carajás en Brasil en 1996, el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra lideró la recuperación de tierras para la reforma agraria popular mediante la ocupación y la producción, desafiando a gigantes del agronegocio como la multinacional estadounidense Monsanto.2 Hugo Chávez, un «soldado que sacudió el continente», ganó las elecciones en 1999 e hizo un brusco giro a la izquierda al que siguieron otros en América Latina. Una oleada de movilizaciones masivas de millones de trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres y estudiantes derrotó en 2005 la propuesta estadounidense de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un desafío directo a los casi 200 años de Doctrina Monroe de Estados Unidos.3

En 2002, mujeres nigerianas se concentraron a las puertas de Shell y Chevron para protestar por la destrucción y explotación del medio ambiente en el delta del Níger. Los haitianos rechazaron los siglos de denigración en manifestaciones masivas tras el derrocamiento de Jean-Bertrand Aristide por Estados Unidos y la ocupación estadounidense en 2004. Millones de nepalíes celebraron el fin de la monarquía conseguido en 2006 mediante resistencia armada liderada por los comunistas. Cuando el vendedor de fruta Mohamed Bouazizi se prendió fuego en 2010, el pueblo tunecino se rebeló contra el sistema neoliberal que le había llevado a tomar medidas tan extremas.

En los años siguientes se produjeron cambios, a veces pequeños e imperceptibles, otras volátiles y explosivos. En ellos participaron tanto movimientos populares como actores estatales, en algunos casos extremadamente poderosos. Estados Unidos se enfrentaba a una potencia económica en ascenso como China, al crecimiento de las economías del Sur Global (que superaron el PIB del Norte Global en términos de paridad de poder adquisitivo, PPA, en 2007), a años de abandono de la inversión de capital nacional, a la financiarización de la economía y a la pérdida de la superioridad manufacturera.

El ascenso del Tea Party en 2009 marcó la fractura interna de la política nacional estadounidense. En el plano internacional, Estados Unidos no logró una disrupción blanda del régimen en China ni la desnuclearización o el cambio de régimen en Rusia. Tras una reducción temporal del gasto militar con el fin de la desastrosa guerra de Irak (2003-2011), Estados Unidos pasó a utilizar y amenazar con utilizar el poder militar como pilar central de su respuesta a estos cambios.

La hegemonía se pierde históricamente en tres etapas: producción, finanzas y militar.4 Estados Unidos ha perdido la hegemonía en la producción, aunque todavía conserva algunas áreas de hegemonía tecnológica, incluidas las relacionadas con el ejército. Está viendo cuestionada su hegemonía financiera, pero todavía en fases muy incipientes, alrededor de la situación del dólar estadounidense. Aunque los aspectos económicos y políticos de su declive puedan estar acelerándose, todavía conserva su poder militar, lo que crea la tentación de que intente superar las consecuencias de su decadencia económica por medios militares o afines.

Estados Unidos ha definido a China como su competidor estratégico. Su programa mínimo es la contención y el debilitamiento económico de China, lo suficiente para garantizar su propia hegemonía económica perpetua en el futuro.

Desde su punto de vista, el capitalismo estadounidense es racional en sus intentos de limitar el ascenso de China. No hacerlo erosionaría la ventaja relativa que EE. UU. tiene en el control de los niveles superiores de las fuerzas productivas y los consiguientes privilegios de monopolio que ello conlleva. Existe una alineación casi completa entre los actores estatales estadounidenses para seguir gestionando la desvinculación de China (a pesar de la casi imposibilidad de remodernizar completamente las fuerzas productivas a nivel interno) y para avanzar en los preparativos militares contra China.

El desplazamiento de tropas rusas a Ucrania en febrero de 2022 —como resultado de las incesantes violaciones de las garantías estadounidenses sobre la no expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la continua guerra civil entre Kiev y Donbass— marcó para Estados Unidos una nueva fase explícita en la alineación militar mundial. En una serie de movimientos rápidos, este país subordinó abiertamente a todos los países del Norte Global y, al hacerlo, sometió aún más el aparato militar de esos Estados. Se estableció como el hegemón militar abierto de lo que se denomina eufemísticamente OTAN+, que incluye a todos los miembros del antiguo Bloque del Este menos tres. Los que asistieron a la cumbre de la OTAN de 2023 en Vilna (Lituania) como miembros u observadores —incluidos Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur— son miembros de facto de la OTAN+. Sólo Israel (excusado de asistir por conveniencia política) y algunos países más pequeños del Norte Global no asistieron.

A partir de octubre de 2023, Israel comenzó una campaña de desplazamiento, limpieza étnica, castigo colectivo y genocidio de palestinos con el apoyo total y descarado del gobierno de Estados Unidos. Los acontecimientos en Ucrania seguidos por las recientes escaladas en Gaza son marcadores significativos que reflejan que ha habido un cambio cualitativo dentro del sistema imperialista. Estados Unidos ha completado su subordinación económica, política y militar de todos los demás países imperialistas. Esto ha consolidado un bloque imperialista integrado y centrado militarmente. Su objetivo es mantener el control sobre el Sur Global en su conjunto y ha enfocado su atención en dominar Eurasia, la última zona del mundo que ha escapado a su control.

No es exagerado afirmar que el Norte Global ha declarado un estado de abierta hostilidad y guerra a cualquier sección del Sur Global que no cumpla con las políticas del Norte Global. Esto se ve en la declaración conjunta sobre la cooperación Unión Europea-OTAN publicada el 9 de enero de 2023: «Seguiremos movilizando el conjunto de instrumentos a nuestra disposición, ya sean políticos, económicos o militares, para perseguir nuestros objetivos comunes en beneficio de nuestros mil millones de ciudadanos».5

El pueblo palestino de Gaza está sin duda sintiendo la palpable barbarie de la OTAN+ y el forzado «consenso de masas» del que es capaz el Norte Global. Como dijo recientemente la líder de la liberación palestina Leila Khaled: «Sabemos que hablan de terrorismo, pero ellos son los héroes del terrorismo. La fuerza imperialista de todas partes del mundo: en Irak, en Siria, en diferentes países. Ahora se están preparando para atacar a China. Todo lo que dicen sobre terrorismo acaba siendo sobre ellos mismos. Los pueblos tienen derecho a resistir a esto con todos los medios, incluida la lucha armada. Esto está en la Carta de las Naciones Unidas. De modo que están violando el derecho de la gente a resistir, porque recuperar su libertad es su derecho. Y ésta es —como siempre digo— una ley fundamental: donde hay represión, hay resistencia. La gente no quiere vivir bajo ocupación y represión. La historia nos ha enseñado que, cuando un pueblo resiste, logra mantener su dignidad y su tierra».6

***

El imperialismo ha iniciado su transformación hacia una nueva etapa: el hiperimperialismo.7 Se trata de un imperialismo ejercido de forma exagerada y agitada, pero a la vez sujeto a las limitaciones que el imperio en declive se ha impuesto a sí mismo. Las millones de personas de Congo, Somalia, Siria y Yemen que viven bajo el militarismo estadounidense perciben el carácter espasmódico de su esfuerzo y mueven instintivamente la cabeza al oír ruidos repentinos.

Sin embargo, no se trata de la marcha a toda vela por el planeta que inició la Guerra Fría, librada con batallas a través de intermediarios, a las que siguió el imperialismo económico vía Banco Mundial y otras instituciones de desarrollo. Es el imperialismo de un multimillonario que se ahoga y cree firmemente que debería estar de vuelta en su yate. Ejercita los músculos de un poder que todavía es fuerte: el militar. Sin embargo, a falta de poder productivo y sabiendo que su poder financiero está en un punto de inflexión, Estados Unidos ya no dispone de todo el conjunto de tecnologías imperiales de control que una vez tuvo. Por lo tanto, canaliza sus esfuerzos a través de los mecanismos que tiene más a mano: la cultura (el control de la verdad) y la guerra.

Las tácticas del hiperimperialismo están moldeadas en parte por la modernización de la guerra híbrida, que incluye lawfare, hipersanciones, incautación de reservas y activos nacionales y otras formas de guerra no militar. Las nuevas herramientas tecnológicas de vigilancia y comunicación selectiva que caracterizan la era digital se despliegan para librar el control imperialista de la batalla de ideas. Esto ha implicado la aplicación de métodos más perversos y encubiertos contra la verdad, como la prisión política del editor de WikiLeaks, Julian Assange, que sacó a la luz numerosos crímenes contra el Sur Global.8

El Norte Global es un bloque militar, político y económico integrado por 49 países. Entre ellos figuran Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Israel, Japón y países secundarios de Europa Occidental y Oriental. En el ámbito militar, Turquía (como miembro de la OTAN), Corea del Sur y Filipinas (colonias militarizadas de facto de EE. UU.) están incluidas en nuestra definición del «Bloque militar liderado por EE. UU.», aunque formen parte del Sur Global.

En los últimos veinte años, el Norte Global ha sufrido un importante declive económico relativo, junto con un declive político, social y moral. Sus falsas reivindicaciones «morales» de derechos civiles y «libertad de prensa» son ahora una completa burla, ya que pretenden convertir en ilegal (incluso en Internet) al apoyo público a los derechos del pueblo palestino. Este apoyo total a la humillación y destrucción de los pueblos más oscuros del mundo es una reminiscencia de siglos pasados, exponiendo lo que puede describirse como «fragilidad blanca» colectiva.

Los países del Sur Global comprenden antiguas colonias y semi colonias, unos pocos Estados independientes no europeos y proyectos socialistas actuales y pasados. La lucha por la liberación nacional, la independencia, el desarrollo y la soberanía económica y política total aún no ha concluido en la mayoría de los países del Sur Global.

A pesar de las limitaciones de la terminología, utilizaremos el término «Norte Global» y ocasionalmente «Occidente» (una expresión hueca utilizada a menudo) indistintamente con el término más preciso de «Campo imperialista liderado por EE. UU.». Analizaremos el Norte Global en cuatro «anillos». El resto del mundo se conoce actualmente como el «Sur Global», gran parte del cual se denominaba anteriormente el «Tercer Mundo». Analizaremos el Sur Global en seis «agrupaciones» que vienen determinadas por el grado relativo en que un país es objeto de un cambio de régimen y el papel que desempeña su gobierno en la promoción pública de posturas internacionales antiimperialistas (ambas en la Figura 1). El Norte Global está inmerso en niveles mucho más altos de conflicto generalizado con el resto del mundo, el Sur Global.

Notas

1Vijay Prashad, Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism, Nueva York: Haymarket Books, 2022; Instituto Tricontinental de Investigación Social, Diez tesis sobre marxismo y descolonización, dossier no. 56, 20 de septiembre de 2022, https://thetricontinental.org/No

2 Instituto Tricontinental de Investigación Social, La reforma agraria popular y la lucha por la tierra en Brasil, dossier no. 27, 6 de abril de 2020, https://thetricontinental.org/Nota al pie

3 Instituto Tricontinental de Investigación Social, El pensamiento estratégico revolucionario y el legado de Hugo Chávez diez años después de su muerte, dossier no. 61, 28 de febrero de 2023, https://thetricontinental.org/ ; Instituto Tricontinental de Investigación Social, Un mapa del presente de América Latina: entrevista con Héctor Béjar, dossier no. 49, 7 de febrero de 2022 https://thetricontinental.org/  ; Instituto Tricontinental de Investigación Social, El Ministerio de Colonias de Estados Unidos y su Cumbre, alerta roja no. 14, 25 de mayo de 2022, https://thetricontinental.org/Nota al pie

4 Immanuel Wallerstein, «The Three Instances of Hegemony in the History of the Capitalist World-Economy», ed. Lenski, Current Issues and Research in Macrosociology, 1 de enero de 1984, p. 100-108, https://doi.org/10.1163/Nota al pie

5 Jens Stoltenberg, Ursula von der Leyen y Charles Michel, «Joint Declaration on EU-NATO Cooperation», Organización del Tratado del Atlántico Norte, 10 de enero de 2023, https://www.nato.int/cps/en/Nota al pie

6 Leila Khaled, «Donde hay represión, hay resistencia», Capire, 27 de octubre de 2023, https://capiremov.org/es/Nota al pie

7 Vladimir I. Lenin, Imperialism, the Highest Stage of Capitalism: A Popular Outline, Nueva York: International Publishers, 1939; Walter Rodney, How Europe Underdeveloped Africa, Londres: Bogle-L’Ouverture Publications, 1972; Kwame Nkrumah, Neo-Colonialism: The Last Stage of Imperialism, reimpreso, Londres: Panaf, 2004.Nota al pie

8 Julian Assange, When Google Met WikiLeaks, Nueva York: OR Books, 2014.Nota al pie

4. Diamantes explosivos

Para los que os gustan los cachivaches militares…

https://thecradle.co/articles/

«Diamante en el cielo»: Hezbolá lanza un nuevo misil contra Israel
El lanzamiento por parte de Hezbolá del misil Almas, de fabricación iraní -diseñado a partir del ATGM israelí Spike- supone un importante avance militar en el campo de batalla del norte y una consternadora sorpresa para Tel Aviv.
Corresponsal militar de The Cradle 30 DE ENERO DE 2024
El 25 de enero, el movimiento de resistencia libanés Hezbolá orquestó un audaz ataque contra el emplazamiento estratégico israelí de Jal al-Alam, utilizando lo que parecía ser un nuevo sistema de misiles que captó inmediatamente la atención de los observadores de guerra.
Como se ve en un vídeo difundido por la división de medios de comunicación de Hezbolá, el misil Almas, de fabricación iraní, parecía ascender antes de dirigirse a su objetivo con extraordinaria claridad -gracias a una cámara instalada en el propio proyectil-, lo que provocó un amplio rumor sobre esta «arma especial», sus características y capacidades.

https://twitter.com/ [el vídeo del ataque]

«Fuego en picado»
El Almas es un misil antiblindaje equipado con una característica distintiva de «ataque superior». A diferencia de los sistemas tradicionales, como el TOW estadounidense, el Concourse ruso o el Kornet ruso, que siguen una trayectoria recta hacia el objetivo, esta arma sigue una trayectoria «indirecta». Operando en una trayectoria de arco, el misil asciende hasta una altitud específica antes de descender hacia su objetivo desde arriba.
¿Por qué el enfoque descendente? Los vehículos blindados, incluidos los tanques, dan prioridad a distintos grosores de blindaje en diferentes lados para equilibrar el peso y mantener la movilidad. Normalmente, el blindaje es más grueso en la parte delantera, menos en los laterales e incluso menos en la parte trasera o el techo.
Por ejemplo, el blindaje frontal de un tanque puede ser de tres a cuatro veces más grueso que su blindaje lateral. En consecuencia, un proyectil necesita una carga explosiva más pequeña y selectiva para penetrar en el tanque, concretamente desde arriba o desde la parte delantera.
El concepto de misiles descendentes no es nuevo, y en conflictos recientes se ha producido un aumento de su uso. En la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj entre Azerbaiyán y Armenia, los misiles antitanque israelíes Spike causaron estragos en los vehículos armenios, complementados por drones turcos Bayraktar que lanzaban proyectiles desde arriba. Ambas armas rara vez consiguieron romper el blindaje de los tanques armenios de la era soviética (en su mayoría tanques T-72E y B).

Drones y dinámica antitanque
El campo de batalla de Ucrania, hay que decirlo, ha sido un escenario más amplio y extendido geográfica y temporalmente para experimentar con múltiples tipos diferentes de estas municiones.
Al aumentar las defensas aéreas en ambos bandos, los drones armados de mayor tamaño, como el Bayraktar y su homólogo ruso, el Orion, quedaron relegados a un segundo plano en favor de cuadricópteros más pequeños. Estos ágiles drones lanzan municiones desde el aire o actúan como misiones suicidas, apuntando a los tanques en sus puntos más débiles: el techo, los laterales o la parte trasera.
Armas antiblindaje notables, como la Javelin estadounidense o la NLAW británica, cambiaron inicialmente el equilibrio, pero más tarde sucumbieron a las armas antiblindaje bidimensionales convencionales, como la Stugna, inspirada en la Kornet.
Varios países disponen de armas portátiles con capacidad de ataque superior, como la Red Arrow de China y la LMAT Tipo 1 de Japón. En particular, Israel posee una gama de armas de este tipo, con el sistema Spike a la cabeza en varios tamaños y alcances.
El factor diferenciador reside en la capacidad del Spike no sólo de emplear la función «disparar y olvidar» (F&F), en la que el misil se dirige de forma autónoma basándose en la imagen del objetivo, sino también en su guiado semiautomático a través de la línea de visión. Esta característica distintiva también apareció en un reciente cohete utilizado por la resistencia libanesa en dos ataques, dejando a los analistas especulando sobre la identidad de esta avanzada arma.
Excelencia de la ingeniería iraní
En los últimos años, Irán, aliado de Hezbolá, ha logrado notables avances en diversos ámbitos de la tecnología militar, demostrando su destreza en misiles de crucero, aviones no tripulados y sistemas de defensa antiaérea. Una adición notable a este arsenal que presume de una característica de ataque superior es el misil Almas (Diamante), descrito como un clon del Spike-MR.
Presentado inicialmente en un vídeo de 2020, el Diamante debutó en la escena mundial con el dron armado de vigilancia y reconocimiento Ababil-3, acaparando la atención en exposiciones militares. Lo que distingue a esta arma es su disposición para la exportación, como demuestran sus apariciones no sólo en escaparates militares iraníes, sino también en exposiciones de armas en el extranjero.
La pantalla del dispositivo de puntería del Almas coincide con la que apareció en el lanzado por Hezbolá, y la imagen borrosa del dispositivo en el segundo vídeo del ataque a Naqoura coincide con la forma del arma en sí, que está montada sobre una base de tres patas.

https://twitter.com/ [vídeo]

Un misil guiado antitanque iraní similar, el Sadid-365, que difiere del Almas en varios aspectos, apareció en un vídeo de prueba el año pasado. El segundo vídeo del sitio de Naqoura reveló un cambio significativo en el comportamiento del cohete tras el lanzamiento, pasando de un sistema de propulsión total a un armazón de bloqueo, una desviación del método de puntería del Sadid.
Este mecanismo de bloqueo parecía memorizar la imagen del objetivo, ajustando su rumbo en función de la forma de éste y no de un punto y una dirección singulares, como se observó en el caso del Almas.
A pesar de la trayectoria ascendente del cohete en el primer vídeo, el sensor del misil permaneció fijo en el objetivo. Esta operación aparentemente compleja se ve facilitada por los misiles descendentes que emplean un buscador biaxial o «cardán», similar al principio del giroscopio utilizado en la estabilización de las cámaras para el movimiento. Esta característica permite al investigador del misil mantener el enfoque en el objetivo mientras el cohete asciende, dirigiendo el casco hacia el blanco cuando alcanza cierta altitud.
Sacudir el frente norte
Hay tres implicaciones tácticas principales para Hezbolá al utilizar esta nueva arma en el campo de batalla contra las fuerzas de ocupación israelíes:
La primera, es atacar los puntos vulnerables del enemigo: La capacidad de los Almas para alcanzar tanques y vehículos israelíes desde arriba explota el ángulo más débil de su blindaje. Las jaulas instaladas en los tanques israelíes, diseñadas principalmente para amenazas menores como las municiones lanzadas desde cuadricópteros, pueden ofrecer poca defensa contra este tipo de municiones.
En segundo lugar, derrotar los costosos sistemas Trophy de Israel: El sistema de defensa israelí, «Trophy» o «Windbreaker», se muestra ineficaz contra proyectiles que vienen desde arriba.
Tercero, es complicar la búsqueda de objetivos por parte de Israel: Lanzar el cohete desde detrás de barreras naturales, sin línea de visión directa, hace casi imposible que las fuerzas enemigas localicen a los tiradores o sus zonas de lanzamiento. Esto va más allá de la lucha israelí con misiles directos como el Kornet; el Almas crea nuevos ángulos y posibilidades que eluden los cálculos de búsqueda tradicionales, haciendo innecesarias las viejas tácticas de disparar y esconderse.
Las ramificaciones de la revelación del misil Almas de Hezbolá no se limitan a las implicaciones del arma en el campo de batalla. Esta «revelación» táctica también pone sobre aviso a la cúpula militar israelí sobre los peligros potenciales de un conflicto ampliado con Líbano.
El coste del conflicto para Tel Aviv podría aumentar significativamente si la resistencia adopta este método para atacar los vehículos y concentraciones militares del enemigo. Las características únicas del arma, incluido su guiado por cable a través de fibra óptica, hacen que las contramedidas tradicionales, como el bloqueo, resulten ineficaces.
Aunque la existencia del Almas no altera por sí sola el panorama estratégico de las batallas en el frente norte de Israel, complementa las armas antiblindaje de segunda generación como el Konkurs. Cada arma en el campo de batalla desempeña un papel específico, y su integración con los tiradores y los planificadores estratégicos es crucial para imponer la voluntad de Hezbolá a la entidad ocupante.

5. Somalilandia y Etiopía

Os paso dos artículos sobre las tensiones que ha provocado el posible reconocimiento por parte de Etiopía de Somalilandia a cambio de acceso al mar. La primera es una entrevista en Peoples Dispatch, por lo que entiendo que el entrevistado debe ser izquierdista. La segunda es claramente de parte, porque se trata de un antiguo ministro de Somalia. Ambos son muy críticos con el memorando de entendimiento y con el gobierno etíope, que, recordemos, acaba de entrar en el BRICS+.

https://peoplesdispatch.org/

¿Qué hay detrás de las propuestas de Etiopía para el reconocimiento de Somalilandia?
En un momento en que la navegación de Israel a través del Mar Rojo ha sido bloqueada por Ansarallah en Yemen, el control sobre la costa de Somalilandia al sur, a través del Golfo de Adén, se ha convertido en estratégicamente crucial para las potencias occidentales, dijo Elias Amare, ex editor de HOA TV, en una entrevista a Peoples Dispatch.
30 de enero de 2024 por Pavan Kulkarni

Etiopía ha incumplido su promesa de un Cuerno de África unido con su respaldo a la separatista Somalilandia. El 27 de enero de 2020, el presidente de Somalia, Mohamed Abdullahi Farmajo, el presidente de Eritrea, Isaias Afwerki, y el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, se reunieron en Asmara (Eritrea) en un encuentro tripartito.
En un momento en que el conflicto por el Mar Rojo y el Golfo de Adén se está intensificando en la península arábiga, al norte, otro conflicto potencial se está gestando en el lado sur de estas aguas turbulentas, en el Cuerno de África.
El temor a una guerra entre Etiopía y Somalia se ha visto avivado por el reciente Memorando de Entendimiento firmado entre Etiopía y Somalilandia, una escisión separatista del norte de Somalia respaldada por Occidente cuya reivindicación de soberanía carece de reconocimiento internacional.
Como parte de este MoU, Etiopía se ha comprometido a considerar el reconocimiento de Somalilandia como país soberano, a cambio de un arrendamiento de 50 años de una parte de sus tierras costeras y agua de mar para las ambiciones navales de este país sin salida al mar.
Somalia, cuya soberanía sobre su región noroccidental, llamada Somalilandia por los secesionistas que la controlan, está reconocida en el derecho internacional, ha advertido a Etiopía de que no siga adelante con el Memorando de Entendimiento, que ha declarado ilegal. Sin embargo, Etiopía y Somalilandia han declarado su intención de seguir adelante con el Memorando de Entendimiento, e incluso están explorando la cooperación militar.
¿Acaso Estados Unidos y el Reino Unido, que han estado apoyando a Somalilandia y ahora bombardean Yemen, al norte, a través del Golfo de Adén, han desempeñado un papel entre bastidores en este Memorando de Entendimiento? ¿Podría esto conducir a una guerra entre Etiopía y Somalia, desestabilizando aún más el Cuerno de África? ¿Cuál es la posición de Eritrea en este conflicto? ¿Cómo es posible que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, que se consideraba una figura que unía el Cuerno de África y trascendía las divisiones étnicas dentro de Etiopía, se haya convertido en una figura divisoria en la región y dentro de su país, donde las tensiones étnicas han vuelto a alcanzar su punto álgido?
En una entrevista concedida a Peoples Dispatch, Elias Amare, antiguo director de Horn of Africa TV y experto en esta región en la intersección de África y Asia, responde a estas y otras importantes preguntas en torno al controvertido Memorando de Entendimiento.
Lea a continuación una versión editada y abreviada de la entrevista.
Peoples Dispatch: Etiopía insiste en que seguirá adelante con el Memorando de Entendimiento a pesar de que Somalia ha aprobado una ley que lo declara ilegal. El presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, ha pedido a los somalíes que «se preparen para la defensa de nuestra patria». El primer ministro Hamza Abdi Barre ha dicho que Etiopía «se retirará cargando con sus muertos» si intervienen en su territorio soberano. Pero ni estas advertencias ni la condena internacional parecen haber disuadido aún a Etiopía y Somalilandia. Por el contrario, los jefes de Estado Mayor de sus respectivos ejércitos se han reunido para explorar la cooperación militar. ¿Hasta dónde cree que puede llegar esta escalada? ¿Hasta qué punto puede llegar a ser peligrosa?
Elias Amare: En efecto, existe el peligro de que se desencadene una guerra debido al temerario aventurerismo y a los errores de cálculo del primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, y de su Partido de la Prosperidad. Pero la situación concreta sobre el terreno es tal que Etiopía no puede permitirse una guerra exterior. Ya está inmersa en una guerra civil en la región de Amhara. Cuando comenzaron los combates en Amhara el pasado mes de abril, los generales del ejército dijeron que aplastarían la rebelión en semanas. Nueve meses después, la guerra se recrudece y las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía (ENDF) pierden terreno. Es incapaz de vencer a las milicias, incluso dentro de sus propias fronteras. Etiopía también está en bancarrota. Hay hambre y hambruna en el país. 20 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente. Hay estanflación. El país no puede pagar el servicio de la deuda del eurobono que ha pedido prestado en el último año. Está al borde del colapso.
Por otra parte, el presidente de Somaliandia, Muse Bihi, está cada vez más aislado. Amplios sectores de la población del norte de Somalia, llamada Somalilandia por los secesionistas que la controlan, se han rebelado y han declarado que no están a favor de la secesión. Tras una amarga guerra civil el año pasado, el ejército de Somalilandia fue derrotado de forma humillante por los unionistas en la región de SSC-Khaatumo, que ahora se está reintegrando en Somalia. En la zona de Lughaya, en Awdal, donde se supone que el acceso a la costa está arrendado a Etiopía, se ha producido un levantamiento popular masivo. La gente se ha levantado en armas para decir que no se cederá a Etiopía ni un centímetro de tierra somalí.
Así que esta reunión entre los jefes del ejército para explorar la cooperación militar entre Etiopía y Somalilandia no es más que propaganda que poco significa sobre el terreno. El ministro de Defensa de Somalilandia ha dimitido en protesta por el Memorando de Entendimiento. Los detalles del Memorando de Entendimiento no se han hecho públicos, lo que no es normal en absoluto. Cabría esperar que los parlamentos de ambos países fueran informados de su contenido. Pero se ha mantenido en secreto. Muse Bihi afirma que, como parte del Memorando de Entendimiento, Etiopía será el primer país en reconocer la reivindicación de soberanía de Somalilandia. Pero Etiopía está dando marcha atrás con declaraciones en las que afirma que sólo se ha comprometido a «realizar una evaluación en profundidad para adoptar una posición respecto a los esfuerzos de Somalilandia por obtener el reconocimiento».
Así que este MoU parece una táctica de distracción de dos desesperados, Muse Bihi y Abiy Ahmed, que están perdiendo su propia legitimidad interna.
Dicho esto, no hay que subestimar los peligros. Tratar una escisión secesionista como si fuera un Estado soberano echa por tierra los estatutos de la ONU y de la Unión Africana (UA). Abre la caja de Pandora en África, donde hay muchos otros grupos secesionistas. Este MoU puede sentar un precedente para que otros países empiecen a tratar con estos grupos, violando la soberanía y la unidad territorial de varios países. Eso puede sumir a todo el continente en guerras civiles y conflictos interminables.
PD: En su intervención en el Parlamento británico, Alexander Stafford, diputado del partido gobernante en Gran Bretaña, pidió al primer ministro Rishi Sunak que aprovechara la oportunidad que se ha abierto con este Memorando de Entendimiento para reconocer la reivindicación de soberanía de Somalilandia. Sunak no respondió negativamente, sino que dio una ambigua respuesta abierta. Varios activistas somalíes que abogan por la reunificación de Somalia sostienen que es el Reino Unido quien mantiene a flote el proyecto de Somalilandia y que esta escisión separatista no habría sobrevivido tanto tiempo sin el respaldo de Occidente. ¿Ve usted viejas manos imperialistas entre bastidores en este Memorando de Entendimiento?
EA: El Primer Ministro del Reino Unido esquivó hábilmente esa pregunta. Ni rechazó la sugerencia de Stafford ni dijo que sí, y dejó la cuestión abierta. El Reino Unido tiene intereses en Somalilandia. Se han realizado exploraciones petrolíferas particulares. Ha habido algunos hallazgos prometedores. Somalilandia también tiene un legado colonial. En su día fue colonia británica. Entre bastidores, los británicos están ofreciendo a Somalilandia la posibilidad de reconocimiento si otro país africano la reconoce primero.
Además, a principios de 2022, el comandante del AFRICOM estadounidense, el general Stephen J. Townsend, visitó Somalilandia. Fue el oficial militar de más alto rango que visitó la república autoproclamada. Recorrió el puerto de Berbera y trató asuntos como la cooperación en materia de seguridad con Muse Bihi. Otros funcionarios, entre ellos el ex subsecretario de Estado estadounidense para África, Tibor Nagy, también han realizado visitas y defendido enérgicamente el reconocimiento de Somalilandia en los últimos tiempos.
Cuando Muse Bihi viajó a Estados Unidos antes de la visita de Townsend a Somalilandia, mantuvo reuniones con funcionarios del AFRICOM, el Departamento de Defensa y miembros del Congreso para hablar de la cooperación en materia de seguridad. También fue recibido por el centro de estudios de derechas Heritage Foundation. Así que la conexión de todos estos puntos indica que ha habido maquinaciones imperialistas entre bastidores para fomentar la secesión, incluso manteniendo oficialmente una política de «Una Somalia».
PD: Al norte de Somalilandia, a través del Golfo de Adén, está por supuesto Yemen, cuya Ansarallah gobernante ha estado atacando barcos hacia y desde Israel en solidaridad con Palestina. Por cierto, antes de pedir a Sunak que reconociera a Somalilandia, Stafford elogió primero a Sunak por bombardear Yemen supuestamente para asegurar el transporte marítimo del Mar Rojo. ¿Es una mera coincidencia que este MoU Somalilandia-Etiopía haya llegado en este momento en que la guerra por controlar el acceso al Mar Rojo se está ampliando? ¿O se lee algo más en el calendario?
EA: Esa es otra conexión que debemos hacer. La guerra contra Gaza no va bien. La resistencia palestina ha contraatacado ferozmente. Gente de todo el mundo ha condenado a Israel por la guerra genocida. A esto hay que añadir que Ansarallah de Yemen ha puesto en jaque el paso marítimo de Israel entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén a través de Bab-el-Mandeb. Con el recrudecimiento de esa conflagración, el control de la costa de la llamada Somalilandia, situada al sur de Yemen, se ha vuelto aún más urgente y estratégicamente crucial para las potencias occidentales. Teniendo en cuenta estos antecedentes, el hecho de que Stafford abriera su intervención en el Parlamento británico con el bombardeo de Yemen y luego sacara a relucir la cuestión de Somalilandia indica que existe un vínculo entre ambas cuestiones.
PD: La búsqueda de Etiopía de un acceso al Mar Rojo es, por supuesto, mucho más antigua que este conflicto actual relacionado con Yemen. En el Cuerno de África se sintió malestar después de que Abiy Ahmed dijera el pasado octubre: «Vemos que sólo una estrecha franja de tierra nos separa del mar». Es crucial que los actuales líderes de Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía entablen conversaciones, no sólo por el presente, sino para garantizar una paz duradera» y «evitar que las generaciones futuras recurran al conflicto». Muchos leyeron en su declaración una amenaza implícita de guerra. Yibuti respondió diciendo que su soberanía no puede cuestionarse ni en el presente ni en el futuro. Eritrea fue más reservada en su respuesta, llamando a todas las partes implicadas a «no dejarse provocar por estos acontecimientos». Pero sí dijo que «el asunto ha dejado perplejos a todos los observadores interesados». ¿Han provocado estas declaraciones de Abiy una considerable tensión y desconfianza en la región? ¿Puede situar estas declaraciones en el contexto histórico del acceso de Etiopía al Mar Rojo?
EA: El acceso al Mar Rojo nunca ha sido un problema para Eritrea. Desde la independencia de Eritrea -de facto en 1991 y de jure en 1993- Etiopía ha estado utilizando los puertos eritreos de Assab y Massawa en condiciones extremadamente favorables. El propio ex primer ministro etíope Meles Zenawi lo había reconocido. El acceso era libre de impuestos. Otras tasas se pagaban en moneda local etíope. Eritrea nunca insistió en el pago en dólares estadounidenses. Pero Etiopía, que entonces gobernaba el Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), inició una guerra contra Eritrea en 1998 y boicoteó el uso de sus puertos. Desde entonces, depende totalmente de Yibuti, a quien paga mil millones de dólares al año. Incluso durante la guerra, la postura de Eritrea fue que el acceso a los puertos nunca fue un problema. El presidente eritreo, Isaias Afwerki, ha dejado constancia de ello en numerosas ocasiones.
Después de que el TPLF fuera derrocado por protestas populares y Abiy Ahmed llegara al poder, los puertos eritreos volvieron a estar abiertos para Etiopía cuando Abiy fue a Asmara para firmar el acuerdo de paz en 2018. Pero Abiy no hablaba en serio. Insinuaba una especie de arrendamiento a largo plazo. Quería un pequeño corredor en violación de la soberanía de Eritrea. Por supuesto, Eritrea no podía concederlo. Pero siempre ha estado dispuesta a conceder acceso en condiciones favorables, mucho más favorables que las que Etiopía tiene en Yibuti. Así que todo este discurso sobre la denegación del acceso al Mar Rojo a Etiopía no es más que propaganda para satisfacer a los elementos expansionistas de extrema derecha de Etiopía, a quienes todavía les cuesta reconocer la independencia y la soberanía eritreas.
PD: El mismo día que los jefes del ejército de Etiopía y Somalilandia se reunieron en Addis Abeba, el presidente de Somalia, Hassan Mahamud, estuvo en Asmara para reunirse con el presidente eritreo Afwerki, quien ha reiterado su apoyo a la soberanía y la integridad territorial de Somalia. En 2022, Eritrea y Somalia firmaron un Memorando de Entendimiento, que incluye acuerdos en el ámbito de la defensa y la cooperación en materia de seguridad. En este contexto, ¿puede articular el pensamiento estratégico de Eritrea sobre el actual desafío a la unidad de Somalia por parte de Etiopía y quizás arriesgarse a predecir cuál podría ser su política si se llega a un punto crítico y se intensifican las hostilidades?
EA: Eritrea siempre ha apoyado la integridad territorial de Somalia. Somalia se sumió en el caos que condujo al colapso del Estado en 1991 por designio de las fuerzas imperialistas. Durante 33 años desde entonces, se ha impedido a Somalia unificarse y reconstituirse. En cada etapa, tales intentos fueron saboteados. El proyecto de Somalilandia es uno de los medios imperialistas para impedir la reunificación de Somalia. Al-Shahab también está ahí por designio imperialista para desestabilizar Somalia e impedir su reunificación. Los EE.UU. utilizaron su régimen proxy TPLF en Etiopía para dividir Somalia a lo largo de líneas de clanes y luego hizo que el TPLF la invadiera en 2006.
Eritrea fue el único país que se opuso a esta guerra ilegal y ha pagado un precio por ello. La hegemonía estadounidense atacó a Eritrea con una demonización implacable y acabó imponiendo sanciones a través del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero Eritrea se mantuvo firme. Su concepción estratégica es que, a menos que el Cuerno de África se libere de la intervención imperialista, no habrá paz duradera en la región. Y para que esto ocurra, la reunificación y estabilización de Somalia es un pilar importante. Desde esta perspectiva, Eritrea está aportando lo que puede para ayudar a estabilizar Somalia. Está entrenando al Ejército Nacional Somalí, que es un elemento crítico para la unidad social del país. Está al lado de Somalia para defender su soberanía e integridad territorial.
PD: Eritrea también apoyó a Etiopía cuando, dos años y medio después de que el TPLF abandonara el poder federal, inició una guerra en Tigray, en el norte de Etiopía, y avanzó hacia los estados vecinos de Amhara y Afar.
EA: Sí, el TPLF, con el apoyo de Estados Unidos, se disponía de hecho a marchar sobre Addis Abeba en noviembre de 2021. Fue el apoyo de las fuerzas eritreas y de las milicias FANO de Amhara lo que salvó al gobierno federal de Abiy. Pero ha desaprovechado la buena voluntad de Eritrea. También se ha vuelto contra las milicias FANO y ha sumido imprudentemente al país en otra guerra civil en Amhara.
PD: La forma en que su gobierno puso fin a la guerra civil con el TPLF con un compromiso parece ser un factor importante que ha provocado una nueva guerra civil en Amhara. ¿Cómo llevó el final de una guerra a otra?
EA: Cuando el gobierno federal etíope y el TPLF firmaron el acuerdo de paz en Pretoria, en noviembre de 2022, el TPLF estaba al borde de la eliminación total. El 90% de sus fuerzas armadas estaban destruidas y las restantes rodeadas. Habrían bastado apenas tres días más para matar o capturar a todos los señores de la guerra del TPLF. Así que, en un último intento por salvar a su apoderado de ser capturado y llevado ante la justicia por sus crímenes de guerra, el enviado especial de Estados Unidos para el Cuerno de África, Mike Hammer, y otros funcionarios estadounidenses se apresuraron a acudir al rescate. A base de presiones, incluso utilizando al FMI y al Banco Mundial como palanca, Estados Unidos obligó a Abiy Ahmed a llegar a un compromiso. Abiy no pudo resistir la presión, sucumbió y firmó el acuerdo de Pretoria, diseñado esencialmente para salvar lo que quedaba del TPLF. Pero incluso entonces, si se hubieran aplicado todos los términos del acuerdo, incluido el desarme completo del TPLF, se podría haber logrado cierta sensación de estabilidad y paz. Pero en violación del acuerdo, Abiy y su camarilla dejaron que el TPLF conservara las armas.
En su lugar, emprendió una campaña para desarmar a las milicias FANO de Amhara que habían luchado junto a su ejército. Naturalmente, los amharas desconfiaron. Tienen un contencioso sin resolver con el TPLF, que había anexionado su región de Wolkait y Tsegede a Tigray tras hacerse con el poder en Etiopía en 1991. El OLA, que se había aliado con el TPLF durante la guerra civil, también ha atacado en repetidas ocasiones a civiles amhara en Oromia occidental. La FANO se negó a desarmarse porque no había garantías de su seguridad una vez que lo hicieran. Esto condujo a otra guerra civil.
PD: ¿Por qué Abiy Ahmed quiere desarmar a las milicias y fuerzas especiales amhara que habían luchado junto a su ejército, mientras deja que el TPLF, que había luchado contra él, siga armado?
EA: La gente que está en el poder en su gobierno suscribe esta ideología llamada Oromummaa, que es similar a la ambición del Gran Tigray que tenía el TPLF. Pero, en su lugar, conciben un proyecto de Gran Oromia. El TPLF había dividido Etiopía según criterios étnicos cuando tomó el poder en los años noventa. Para gobernar el país a pesar de ser una minoría étnica, creó una coalición de cleptócratas de diferentes etnias [llamada Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE)]. Cuando el TPLF fue expulsado del poder debido a las protestas populares, los cleptócratas de habla tigrinya fueron simplemente sustituidos por cleptócratas de habla oromo dentro del EPRDF.
Al principio se habló de reforma, de un nacionalismo etíope que trascendiera las etnias. Sin embargo, ahora ha quedado claro que sólo se trataba de engañar a las masas. La élite oromo que se consolidó en torno a Abiy no quería trascender la tóxica política étnica del TPLF, sino sólo desplazar al TPLF de su liderazgo, para poder gobernar ellos mismos con la pretensión de representar a la etnia mayoritaria.
Los amharas son la segunda etnia más numerosa. Los gobernantes tradicionales de la monarquía etíope tenían su base en la región de Amhara. Por eso se considera la única fuerza real que podría desafiar a la ideología oromummaa. Documentos filtrados de discusiones internas muestran que su gobierno quiere aplastar cualquier capacidad de los amharas para resistirse a la dominación oromo. Por eso se han embarcado en el desarme de la región.
Abiy deja al TPLF armado para mantener abierta la posibilidad de utilizarlo contra las fuerzas FANO amharas. Pero en Tigray, la gente está harta de la guerra. Hay hambre y hambruna. Un gran número de jóvenes tigrayanos han perecido en esta guerra sin sentido que el TPLF libra contra el gobierno federal a instancias de Estados Unidos. La gente está traumatizada. No quieren embarcarse en otra guerra temeraria. Hay luchas internas entre los restos de los señores de la guerra del TPLF. Se están buscando chivos expiatorios y culpables. Por lo tanto, que Abiy espere ayuda de ese sector es una ilusión. Ningún tigrayano va a hacer la guerra a los amhara.
PD: Los propios oromos no están unidos bajo una ideología etnonacionalista común, ¿verdad? El OLA está atacando al gobierno de Abiy a pesar de que, como usted ha dicho, responde a la ideología oromo-maa.
EA: Sí, este nacionalismo étnico oromo no está cohesionado. Los oromos son un grupo numeroso. Dentro de él, hay divisiones de clanes, divisiones religiosas y divisiones regionales. No ha surgido un sentimiento de identidad nacional oromo global. Además, su enfoque no tiene en cuenta las clases sociales. Oromia es en gran medida una sociedad campesina. ¿Qué le importa al pobre campesino oromo que los peces gordos de palacio sean oromos, amáricos o tigrayanos?
PD: Has mencionado que Estados Unidos ejerció una enorme presión sobre el gobierno de Abiy para obligarle a llegar a un compromiso con el TPLF. Hasta entonces, Abiy gozaba de una gran popularidad, no sólo en Etiopía, sino también en la región del Cuerno de África, donde se le consideraba una figura unificadora por haber firmado la paz con Eritrea y, posteriormente, el Acuerdo Tripartito entre Etiopía, Somalia y Eritrea. Pero tras su compromiso con el TPLF, se ha convertido en una figura divisoria dentro de Etiopía, donde las tensiones étnicas han alcanzado su punto álgido y han dañado las buenas relaciones con Eritrea y Somalia. ¿Qué gana Estados Unidos con estas consecuencias?
EA: Estados Unidos estaba alarmado por el acuerdo de paz entre Etiopía y Eritrea, y por el Acuerdo Tripartito que incluía a Somalia. El principal objetivo de EEUU en la región siempre ha sido Eritrea. Un país que se desarrolla en una línea progresista, que sigue un camino independiente, que rechaza el servilismo a las potencias neocoloniales y la dependencia de la ayuda alimentaria es una amenaza para el imperialismo. Puede servir de ejemplo para el resto de África.
Estados Unidos también se alarmó por el principio del fin del sistema político basado en clanes en Somalia bajo el mandato del ex presidente Farmajo. Somalia ha empezado a resurgir de sus cenizas, por así decirlo. Así que Estados Unidos tuvo que echar por tierra este nuevo proyecto unido del Cuerno de África. El eslabón más débil de este proyecto era Etiopía, dirigida por Abiy Ahmed. Así que empezaron por apuntar a este país, primero incitando a su apoderado, el TPLF, a librar una guerra, y luego presionando al régimen de Abiy para que se comprometiera con el TPLF. Por eso estamos donde estamos ahora. Era una forma de impedir que surgiera un nuevo Cuerno de África unido.
PD: Durante la guerra con el TPLF surgió en Etiopía un fuerte movimiento de la sociedad civil que propugnaba un nacionalismo integrador, contrario a las divisiones étnicas, y abogaba por la paz y la unidad con sus vecinos Eritrea y Somalia. ¿Qué esperanzas tiene de que este movimiento pueda seguir luchando a pesar de los reveses sufridos por Etiopía y el nuevo proyecto del Cuerno de África?
EA: Siempre hay esperanza, por supuesto. Las fuerzas democráticas populares están empezando a ver las maquinaciones. El cuerpo político etíope está empezando a hablar seriamente de las cuestiones que antes habían quedado relegadas a un segundo plano. Pero llevará algún tiempo. El peor escenario en estos momentos es el colapso del Estado etíope y su caída en el caos, la anarquía y un ciclo interminable de guerras civiles. Ese es el peligro que acecha a las fuerzas democráticas populares.
Además, la guerra genocida de Israel contra Gaza se está convirtiendo en un conflicto regional. Si esto se va de las manos, Dios sabe dónde acabará. Los EAU son otro apoderado del imperialismo estadounidense que está desempeñando un papel extremadamente perturbador en la región. Intenta apoderarse de tierras agrícolas fértiles en Etiopía. Tiene ambiciones de controlar todos los puertos de Somalia y otras partes del Cuerno de África. En la guerra civil sudanesa, ha invertido mucho en las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y en las minas de oro que controla en Darfur. También está presente en el sur de Yemen, donde financia a grupos separatistas.
La buena noticia, sin embargo, es que la hegemonía unipolar de Estados Unidos está en declive, lo que en sí mismo puede abrir nuevas oportunidades a las fuerzas democráticas populares. Queda por ver cómo reaccionan los países BRICS ante los últimos esfuerzos del imperialismo estadounidense por mantener su hegemonía.
Así pues, hay múltiples fuerzas en juego. Es crucial que los movimientos progresistas afinen sus herramientas para analizar la interacción y el conflicto de estas fuerzas. Los acontecimientos en el Cuerno de África deben entenderse en este contexto geopolítico más amplio. De todo este caos puede surgir un nuevo Cuerno de África. Pero también existen grandes peligros. Oscuros nubarrones se ciernen sobre Etiopía. Pero siempre hay un «optimismo de la voluntad», como le gustaba decir a Gramci.

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El peligroso juego de Etiopía en África Oriental podría desencadenar un conflicto
Un reciente acuerdo etíope con la separatista Somalilandia vulnera la soberanía somalí y amenaza con desestabilizar toda la región.

Abdi Aynte
Ex ministro de Planificación y Cooperación Internacional de Somalia
Publicado el 30 Ene 2024
El 1 de enero se firmó un controvertido memorando de entendimiento entre el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y el presidente de Somalilandia, Muse Bihi Abdi, región escindida de Somalia.
Supuestamente, este acuerdo concede a Etiopía, que no tiene salida al mar, un terreno costero de 20 km para establecer una base naval y el derecho a construir un puerto comercial. A cambio, Etiopía ha declarado su intención de reconocer a Somalilandia como país independiente, convirtiéndose así en la primera nación en hacerlo.
Los dirigentes etíopes han dicho que esta medida pretende corregir lo que califican de «error histórico» al no tener acceso al mar. Pero Somalia no tiene ninguna responsabilidad en esta supuesta injusticia histórica; Etiopía perdió su litoral después de que Eritrea obtuviera su independencia en 1993 tras una guerra de tres décadas. Por otra parte, la afirmación de Etiopía de que necesita acceso al mar para hacer crecer su economía ignora convenientemente el hecho de que su economía se convirtió en la de más rápido crecimiento del continente después de quedarse sin salida al mar.
Ahora las acciones de Addis Abeba amenazan con desencadenar otra guerra en África Oriental. A menos que las fuerzas de la razón prevalezcan entre los líderes etíopes, toda la región podría verse arrastrada al conflicto.

Dos líderes desesperados
Según todos los indicios, esta provocación tiene su origen en la profunda crisis interna a la que se enfrentan los dirigentes de Etiopía y Somalilandia. El primer ministro Abiy Ahmed, galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2019, gobierna una Etiopía díscola, que lidia con conflictos étnicos generalizados y rebeliones armadas que se intensifican cada vez más.
El gobierno de Etiopía, que sale de una devastadora guerra civil en la región de Tigray, se enfrenta a nuevos pogromos de fuerzas rebeldes de las comunidades amhara y oromo -los dos grupos étnicos más grandes- que desafían la autoridad de Addis Abeba.
A nivel regional, Etiopía se encuentra en una situación precaria. La distensión con Eritrea se está desmoronando a medida que se intensifica la acritud mutua entre el primer ministro Abiy Ahmed y el presidente Isaias Afwerki de Eritrea. Las tensiones con Egipto por la presa del Renacimiento están llegando a un punto de ebullición, ya que El Cairo retiró recientemente a su representante de una plataforma de negociación sobre cómo compartir las aguas del río Nilo. Las relaciones con el vecino Sudán no atraviesan su mejor momento desde diciembre, cuando el primer ministro Abiy dio una alfombra roja de bienvenida al líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán, enemigo acérrimo del Consejo Soberano que gobierna Sudán.
Desde el punto de vista económico, Etiopía atraviesa graves dificultades financieras. El mes pasado, el gobierno dejó de pagar 33 millones de dólares en intereses de su deuda pública internacional y, en los últimos años, ha luchado por mantener suficientes divisas fuertes, restringiendo la salida de dólares estadounidenses del país. El tipo de cambio oficial es considerablemente inferior al del mercado negro, un indicador fiable de profundos problemas financieros.
Para Abdi, líder de la región separatista somalí de Somalilandia, la situación es igualmente grave en el frente interno. El año pasado, perdió aproximadamente un tercio del antiguo territorio de «Somalilandia Británica» en favor de SSC-Khaatumo, una administración regional reconocida por el Gobierno Federal de Somalia.
Otras comunidades, sobre todo en la región de Awdal, también se están levantando como consecuencia del Memorando de Entendimiento con Etiopía. La semana pasada, el ministro de Defensa de Somalilandia, originario de la misma región, dimitió en protesta por el Memorando de Entendimiento.
Por si fuera poco, el mandato de cinco años del presidente Abdi expiró hace más de un año. Un senado no electo, conocido como «Guurti», prorrogó su mandato dos años más, a pesar de las objeciones de los partidos de la oposición de Somalilandia en la cámara baja elegida del parlamento regional.
Este Memorando de Entendimiento, por tanto, se considera en Etiopía y Somalilandia como un intento desesperado de sus dirigentes de desviar la atención de sus profundos problemas internos. Sin embargo, la respuesta mundial y las reacciones nacionales han sido notablemente rápidas y coherentes.

Reacción diplomática
El Memorando de Entendimiento ha sido recibido con una rápida y unánime respuesta internacional, afirmando la inviolabilidad de la soberanía y la integridad territorial de Somalia. Las principales potencias mundiales y regionales, como la Unión Africana, la Liga Árabe, la Organización de Cooperación Islámica, la Unión Europea, China, el Reino Unido y Estados Unidos, entre otras, se han mantenido firmes contra la violación de la soberanía de Somalia por parte de Etiopía.
La firme respuesta de China es especialmente significativa, dados los vínculos de Somalilandia con Taiwán y el apoyo histórico de Somalia a la política de «una sola China». Rusia, por su parte, ha permanecido en silencio, posiblemente viendo una oportunidad para promover sus intereses estratégicos en la región.
En el frente africano, Etiopía podría encontrarse aislada si procede a reconocer Somalilandia y viola un principio fundacional de la Unión Africana, que consiste en salvaguardar la integridad territorial de los Estados miembros.
La temeraria acción de Etiopía podría dar lugar a una campaña para trasladar la sede de la UA de Addis Abeba, ya que se consideraría intrínsecamente inadecuada para albergar una unión construida sobre el respeto a la soberanía de todos los Estados miembros. Además, la gran mayoría de los Estados miembros de la UA se oponen principal y políticamente a reconocer los movimientos secesionistas, ya que ello abriría una caja de Pandora en todo el continente.

Intereses regionales
El Memorando de Entendimiento amenaza con reavivar las hostilidades históricas entre Etiopía y Somalia. Ambas naciones tienen una historia de conflictos, en particular la guerra de 1977-1978, y los 1.600 km de frontera entre Somalia y Etiopía siguen siendo objeto de disputa oficial. Esta última medida de Etiopía es, con diferencia, la mayor violación de la soberanía y la integridad territorial de Somalia desde su independencia en 1960.
Si Etiopía procediera a establecer una base naval en Somalilandia, la respuesta estratégica de Somalia sería polifacética e igualmente dramática. Entre las contramedidas proporcionales que podría emprender, Somalia rompería casi inmediatamente los lazos diplomáticos, expulsaría a todas las fuerzas etíopes de Somalia y suspendería prácticamente todas las transacciones comerciales. Esto podría incluir la prohibición a Ethiopian Airlines de utilizar el espacio aéreo somalí, una medida que casi con toda seguridad paralizaría a la mayor aerolínea de África y la mayor fuente de divisas para Etiopía.
Además, Somalia podría tratar de firmar pactos estratégicos de defensa con Egipto, Eritrea y otros países como parte de su estrategia de fortificación territorial a largo plazo. Estos movimientos no sentarían bien a Etiopía, y la escalada resultante podría desencadenar una conflagración regional en el Cuerno de África, que ya es una de las regiones más volátiles del mundo.
Y lo que quizá sea más inquietante para la estabilidad regional, la acción etíope podría radicalizar a decenas de miles de jóvenes somalíes que ya están indignados por lo que consideran un enemigo histórico que está desmembrando su país.
Casualmente, fue la invasión etíope de Somalia en 2006-2008 la que dio origen a al-Shabab, el grupo militante más violento de África en la actualidad. Este Memorando de Entendimiento sería la herramienta de reclutamiento más conmovedora para los grupos extremistas violentos, así como para los movimientos irredentistas.

Opciones de desescalada
Al firmar este Memorando de Entendimiento con Somalilandia, Etiopía apostó por un orden mundial internacional basado en normas, debilitado por las guerras de Ucrania y Gaza. Sin embargo, la respuesta de Somalia y de todo el mundo ha sido firme y ha reflejado un fuerte apoyo a su soberanía.
En lugar de seguir este peligroso camino, Etiopía debería entablar un diálogo directo con el Gobierno Federal de Somalia para discutir acuerdos de cooperación, como la utilización de los puertos somalíes existentes, siguiendo el modelo entre Yibuti y Etiopía. Este enfoque sería más propicio para la estabilidad regional y el respeto de la soberanía, la unidad y la integridad territorial somalíes.
Somalia ha afirmado en repetidas ocasiones su voluntad de colaborar constructivamente con Etiopía en acuerdos comerciales mutuamente beneficiosos que incluyan el uso de sus puertos por parte de su vecino más grande del sur. Y Etiopía tiene muchas cosas que ofrecer a Somalia, como electricidad barata y centros logísticos y de transporte.
Pero el camino que Addis Abeba ha tomado con este Memorando de Entendimiento asegura un resultado mutuamente destructivo para ambos países. La única diferencia es que, más que la mayoría de los países del mundo, Somalia sabe cómo sobrevivir -e incluso prosperar- bajo un fracaso total del Estado. Etiopía, en cambio, no podría hacer frente a la conflagración resultante.

6. La propuesta estadounidense para el futuro de Palestina: más de lo mismo

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Guerra contra Gaza: Por qué Estados Unidos se niega a aprender las lecciones de la historia
Marco Carnelos 30 de enero de 2024
El fracaso de Estados Unidos durante 50 años para garantizar una paz duradera en la región se debe en gran medida a su negativa a dar prioridad a un Estado palestino sobre la seguridad israelí. Hasta que esto cambie, el conflicto perdurará
Tarde o temprano, todos los conflictos llegan a su fin. Pero, con demasiada frecuencia, sus causas siguen sin resolverse.
Esto parece ser muy cierto en el caso del conflicto palestino-israelí.
En las próximas semanas o meses, el país que se autoproclamó como el único capaz de lograr una paz creíble, justa y duradera entre Israel y Palestina -Estados Unidos- volverá a intentar conseguirla.
La primera prioridad será Gaza. Pero el verdadero reto será abordar las causas que produjeron la última matanza en la Franja de Gaza y en los kibutzim israelíes vecinos. En otras palabras, la difícil situación de los palestinos necesita una perspectiva política real.
No merece la pena repasar, una vez más, las numerosas razones de peso que hacen que Estados Unidos no esté capacitado para tal tarea.
Merece la pena recordar que el poder estadounidense se está degradando y que la Pax-Americana en Oriente Medio se está desmoronando, independientemente de cuántos portaaviones y grupos de combate navales despliegue Washington en los mares que rodean la región.
Apenas es necesario mencionar que se acaban de anunciar conversaciones para la retirada estadounidense de Irak.
También merece la pena recordar que la última vez que una administración estadounidense fue eficaz para convencer a Israel de hacer algo relacionado con la paz fue en 1991, cuando la primera administración Bush obligó a Israel a asistir a la conferencia de paz de Madrid.
Desde entonces, todas las administraciones estadounidenses han tenido su oportunidad de equiparar sus pretensiones con resultados concretos y casi todas ellas han fracasado.
El presidente Bill Clinton ayudó a conseguir el tratado de paz entre Israel y Jordania en 1994, pero fracasó en Camp David en 2000. El presidente George W Bush fracasó en Anápolis en 2008 y el presidente Barack Obama fracasó en 2013-14. El presidente Donald Trump incluso consiguió empeorar las perspectivas de paz con los Acuerdos de Abraham en 2020.

Sin lecciones aprendidas
A la administración Biden le tocará ahora ser juzgada por la historia. Por las recientes filtraciones a la prensa, las perspectivas no parecen halagüeñas.
Brett McGurk, el actual hombre clave de la Casa Blanca para la región, es el principal partidario de impulsar un acuerdo entre Israel y Arabia Saudí antes incluso de cualquier intento de resolver la cuestión palestina.
Supuestamente cree que «se puede lograr la estabilidad en la devastada región palestina si los funcionarios estadounidenses, israelíes, palestinos y saudíes lanzan un esfuerzo diplomático urgente que dé prioridad al establecimiento de lazos entre Israel y Arabia Saudí».
Esto ocurriría en un plazo de 90 días, una vez finalizados los combates activos en Gaza.
Si ésta es la estrategia, es evidente que McGurk, y la administración Biden, no han aprendido ninguna lección del 7 de octubre.
Ahora existe la creencia plausible de que una de las razones por las que se produjo el ataque de Hamás se debe al enfoque adoptado por la administración Trump y los Acuerdos de Abraham.
Los palestinos fueron arrojados debajo del autobús, ignorados y marginados, con el fin de priorizar la normalización israelí con otros países árabes.
Mientras tanto, Israel, mucho antes del 7 de octubre, había adoptado políticas draconianas en Cisjordania, prácticamente incitando y protegiendo a los colonos extremistas en su acoso diario a los palestinos, y todo ello en gran medida sin ser informado por los principales medios de comunicación occidentales.
En pocas palabras, el plan de Washington para resolver la crisis actual sería casi una réplica -casi medio siglo después- de los acuerdos de paz de Camp David de 1978: «Hagamos la paz entre Israel y Egipto y ya nos ocuparemos de la cuestión palestina más tarde».
Salvo que esta vez sería Arabia Saudí y no Egipto quien participaría en el plan.

La «doctrina de la seguridad ante todo»
Este enfoque fue erróneo en su momento y lo sería hoy, porque está motivado principalmente por el mantenimiento de los intereses específicos de Israel en el control de los Territorios Palestinos Ocupados.
Se conoce como la «doctrina de la seguridad primero», porque se basa en la definición de Israel, y sólo de Israel, de sus propias necesidades de seguridad que permitirían, a su debido tiempo, su transición y aceptación de la solución de dos Estados. Esto siempre ha sido un cuento de hadas, y las tres últimas décadas de comportamiento israelí lo confirman.
Estados Unidos y Europa han compartido la convicción de que Israel, por necesidad propia, estaba comprometido a conservar una mayoría judía dentro de Israel y que con el tiempo, teniendo en cuenta la creciente población palestina, se habría visto obligado a aceptar un Estado palestino para mantener dicha mayoría.
En lugar de ello, a lo largo de los años, los dirigentes israelíes se han convencido a sí mismos de que el tiempo estaba de su parte y de que la cuestión palestina podía gestionarse mediante un enfoque incrementalista y el movimiento constante de los postes de la portería. A principios de la década de 1990, Israel pidió ser reconocido oficialmente por los palestinos (y lo fue, en 1993). A finales de la década de 2000, pidió que dicho reconocimiento fuera como Estado judío. Ahora hay que abordar la amenaza de Hamás antes que cualquier solución de dos Estados.
Los dirigentes de Estados Unidos y de la UE, cuando no han sido cómplices deliberados de un juego tan engañoso y falaz, se han visto superados y embaucados por un juego israelí mucho más inteligente. Y ningún dirigente israelí ha destacado más en este tipo de juegos que Benjamín Netanyahu, que ha estado en el poder de hecho en el país durante los últimos 15 años.
La convincente evidencia histórica demuestra que la persistente y brutal negación de los derechos palestinos a través de la ocupación ha sido la principal fuente de inseguridad de Israel, y la tragedia del 7 de octubre no es más que su última y sangrienta confirmación.
Desde que juró su cargo en enero de 2021, el presidente Joe Biden ha renegado de muchas de las controvertidas decisiones de política exterior adoptadas por su predecesor. Pero ha mantenido resueltamente los Acuerdos de Abraham, con el objetivo de asegurar la «guinda del pastel» del acuerdo: la normalización entre Israel y Arabia Saudí.
McGurk ha perseguido incesantemente este objetivo en los últimos tres años. Se dejó de lado cualquier esfuerzo por proteger a los palestinos de las medidas cada vez más duras adoptadas por el gobierno israelí.
Que la situación estaba llegando a un punto de ebullición lo sabían todos los altos mandos del establishment militar y de seguridad israelí, pero los políticos de Tel Aviv y Washington permanecieron, imperdonablemente, sordos y ciegos.
El 7 de octubre de 2023, por tanto, fue en gran medida una tragedia anunciada.

Enfoque «incrementalista»
El gobierno de Biden no ha proporcionado ninguna justificación convincente para explicar por qué la normalización entre Israel y otros Estados árabes debería preceder al reconocimiento de los derechos palestinos, salvo la acérrima y desacreditada «doctrina de la seguridad primero».
Según funcionarios de la Casa Blanca «El plan de McGurk utilizaría el incentivo de la ayuda para la reconstrucción de Arabia Saudí y posiblemente de otros países ricos del Golfo como Qatar y Emiratos Árabes Unidos para presionar tanto a los palestinos como a los israelíes… En esta visión, los líderes palestinos aceptarían un nuevo gobierno tanto para Gaza como para Cisjordania ocupada y rebajarían sus críticas a Israel, mientras que Israel aceptaría una influencia limitada en Gaza.»
En dicho plan no se prevé ningún horizonte político. Se trata de la solución habitual, temporal, poco entusiasta y a medias, típica del enfoque «incrementalista» que Estados Unidos y la UE han defendido durante más de tres décadas, y que no han producido más que ira y violencia creciente.
Ya es hora de que los principales actores comprendan que la paz israelo-palestina no puede lograrse mediante un enfoque gradual porque este método siempre ofrecerá oportunidades a los saboteadores para descarrilar el proceso.
La paz requiere un Big Bang. Necesita un Estado palestino conforme a los parámetros internacionales establecidos. Sólo entonces, tras construir una atmósfera positiva proporcionando por fin justicia a los palestinos, sería posible abordar las demás crisis.
Esta es la única secuencia que podría funcionar. Lo primero no es la seguridad de Israel, sino el Estado de los palestinos.
La lógica estadounidense e israelí prioriza ahora la unión de los socios estadounidenses en la región que comparten un profundo escepticismo respecto a Irán.
Esto no sólo será utilizado por Israel para retrasar aún más una solución al problema palestino, sino que también pasa por alto un punto crucial: la animadversión de Irán hacia Estados Unidos e Israel se debe en gran medida a la política coordinada de ambos Estados dirigida contra su economía y que niega deliberadamente los derechos del pueblo palestino.
Lógica fallida
El concepto central de los Acuerdos de Abraham con respecto a los palestinos siempre ha sido que se podía conseguir su aquiescencia ofreciéndoles una vida económica mejor, pero siempre dentro de las jaulas en las que estaban confinados, en Cisjordania y la Franja de Gaza.
No funcionó, y no podía funcionar. McGurk, en cambio, supuestamente cree que un gran esfuerzo para reconstruir Gaza haría que la corte saudí se sintiera más inclinada a firmar el acuerdo con Israel y también haría que los palestinos se sintieran menos inclinados a protestar y oponerse a tal medida.
La perseverancia de Estados Unidos en desplegar una lógica tan fallida roza la famosa definición de locura de Albert Einstein, es decir, hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.
Mientras tanto, una reciente encuesta de opinión entre saudíes realizada por el proisraelí Washington Institute for Near East Policy reveló que el 96 por ciento creía que los Estados árabes debían cortar cualquier vínculo con Israel por su conducta en Gaza y que el reino debía seguir apegado a la Iniciativa de Paz Árabe de 2002, que ponía el nacimiento de un Estado palestino como condición previa para la normalización, y no al revés.
En cuanto al otro objetivo estadounidense – «crear» una nueva Autoridad Palestina que también debería extenderse a Gaza-, Estados Unidos vuelve a engañarse a sí mismo. Es muy poco probable que los palestinos, tanto en Gaza como en Cisjordania, acepten una solución de arriba abajo en lo que respecta a su liderazgo, especialmente si procede de quienes están llevando a cabo la matanza en la Franja o de quienes les protegen en el Consejo de Seguridad con su veto.
La Corte Internacional de Justicia acaba de emitir sus autos provisionales reconociendo el mérito del caso de genocidio presentado por Sudáfrica. Como consecuencia, ha pedido a Israel que adopte una serie de medidas que, en conjunto, equivalen a una petición de alto el fuego en Gaza.
El muro de impunidad que Estados Unidos ha construido alrededor de Israel está mostrando sus primeras grietas.
¿Aprenderán por fin Tel Aviv y Washington las lecciones de la historia y cambiarán de política?
Marco Carnelos es un antiguo diplomático italiano. Ha estado destinado en Somalia, Australia y las Naciones Unidas. Formó parte del equipo de política exterior de tres primeros ministros italianos entre 1995 y 2011. Más recientemente ha sido coordinador del proceso de paz en Oriente Medio, enviado especial para Siria del Gobierno italiano y, hasta noviembre de 2017, embajador de Italia en Irak.

7. Genocidas occidentales

Apurando el cáliz de nuestra ignominia, un repaso a la política occidental de acabar con la UNRWA. https://www.jonathan-cook.net/

Al declarar la guerra a la agencia de la ONU para los refugiados, Occidente se pone abiertamente del lado del genocidio israelí
30 de enero de 2024
Israel lleva mucho tiempo tramando la caída de la UNRWA, consciente de que es uno de los mayores obstáculos para erradicar a los palestinos como pueblo
Hay un trasfondo importante en la decisión de Estados Unidos y otros destacados Estados occidentales, Reino Unido entre ellos, de congelar la financiación a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), el principal canal por el que la ONU distribuye alimentos y servicios de bienestar a los palestinos más desesperados e indigentes.
El recorte de fondos -que también han adoptado Alemania, Francia, Japón, Suiza, Canadá, Países Bajos, Italia, Australia y Finlandia- se impuso a pesar de que el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) dictaminó el viernes que Israel puede estar cometiendo genocidio en Gaza. Los jueces del Tribunal Mundial citaron extensamente a funcionarios de la ONU que advirtieron de que las acciones de Israel habían dejado a casi todos los 2,3 millones de habitantes del enclave al borde de una catástrofe humanitaria, incluida la hambruna.
El endeble pretexto de Occidente para lo que equivale a una guerra contra la UNRWA es que Israel afirma que 12 funcionarios locales de la ONU -de un total de 13.000- están implicados en la fuga de Hamás de la prisión al aire libre de Gaza el 7 de octubre. La única prueba parece ser confesiones coaccionadas, probablemente extraídas mediante tortura, de combatientes palestinos capturados por Israel ese día.
La ONU despidió inmediatamente a todo el personal acusado, aparentemente sin el debido proceso. Podemos suponer que esto se debió a que la agencia para los refugiados temía que su ya de por sí escaso apoyo a la población de Gaza, así como a millones de refugiados palestinos de toda la región -en Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria- se viera aún más amenazado. No tenía por qué preocuparse. Los países donantes occidentales recortaron su financiación de todos modos, sumiendo a Gaza aún más en la calamidad.

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Lo hicieron sin tener en cuenta que su decisión equivale a un castigo colectivo: unos 2,3 millones de palestinos de Gaza se enfrentan a la inanición y a la propagación de enfermedades letales, mientras que otros 4 millones de refugiados palestinos de toda la región corren el riesgo inminente de perder alimentos, asistencia sanitaria y escolarización.
Según el profesor de derecho Francis Boyle, que presentó un caso de genocidio para Bosnia ante el Tribunal Mundial hace unas dos décadas, esto hace que la mayoría de estos Estados occidentales pasen de su complicidad con el genocidio de Israel (vendiendo armas y proporcionando ayuda y cobertura diplomática) a participar directa y activamente en el genocidio, al violar la prohibición de la Convención sobre el Genocidio de 1948 de «infligir deliberadamente al grupo [en este caso, los palestinos] condiciones de vida que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial».
El Tribunal Mundial está investigando a Israel por genocidio. Pero podría ampliar fácilmente su investigación para incluir a los Estados occidentales. La amenaza a la UNRWA debe verse desde esa perspectiva. Israel no sólo está haciendo caso omiso del Tribunal Mundial y del derecho internacional, sino que Estados como Estados Unidos y el Reino Unido también lo están haciendo, al recortar su financiación a la agencia de refugiados. Están dando una bofetada al Tribunal e indicando que apoyan incondicionalmente los crímenes de Israel, aunque se demuestre que son de naturaleza genocida.

La criatura de Israel
El siguiente es el contexto adecuado para entender lo que realmente está pasando con este último ataque a la UNRWA:
1. La agencia fue creada en 1949 -décadas antes de la actual matanza militar de Israel en Gaza- para atender las necesidades básicas de los refugiados palestinos, incluyendo el suministro de alimentos esenciales, la atención sanitaria y la educación. Su papel en Gaza es fundamental porque la mayoría de los palestinos que viven allí lo perdieron todo en 1948, o descienden de familias que lo perdieron todo. Fue entonces cuando el incipiente ejército israelí les expulsó étnicamente de la mayor parte de Palestina, en un suceso conocido por los palestinos como la Nakba o Catástrofe. Sus tierras se convirtieron en lo que los dirigentes israelíes describieron como un «Estado judío» exclusivo. El ejército israelí se dedicó a destruir las ciudades y pueblos de los palestinos dentro de este nuevo Estado para que nunca pudieran regresar.
2. La UNRWA es independiente de la principal agencia de la ONU para los refugiados, el ACNUR, y sólo se ocupa de los refugiados palestinos. Aunque Israel no quiere que lo sepas, la razón de que haya dos agencias de la ONU para los refugiados es que Israel y sus patrocinadores occidentales insistieron en la división en 1948. ¿Por qué? Porque Israel temía que los palestinos cayeran bajo la responsabilidad de la precursora del ACNUR, la Organización Internacional de Refugiados. La OIR se creó inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, en gran parte para hacer frente a los millones de judíos europeos que huían de las atrocidades nazis.
Israel no quería que los dos casos se trataran como comparables, porque estaba presionando mucho para que los refugiados judíos se asentaran en tierras de las que acababa de expulsar a los palestinos. Parte de la misión de la
OIR era buscar la repatriación de los judíos europeos. A Israel le preocupaba que ese mismo principio pudiera utilizarse tanto para negarle los judíos que quería que colonizaran tierras palestinas como para obligarle a permitir que los refugiados palestinos regresaran a sus antiguos hogares. Así que, en un sentido real, el OOPS es una criatura de Israel: se creó para mantener a los palestinos como un caso aparte, una anomalía.

Campo de prisioneros
3. Sin embargo, las cosas no salieron exactamente según lo previsto para Israel. Dada su negativa a permitir el regreso de los refugiados y la reticencia de los Estados árabes vecinos a ser cómplices del acto original de limpieza étnica de Israel, la población palestina en los campos de refugiados de la UNRWA se disparó. Se convirtieron en un problema especial en Gaza, donde cerca de dos tercios de la población son refugiados o descendientes de refugiados. El diminuto enclave costero no disponía de tierras ni recursos para hacer frente al rápido crecimiento de su población. En Israel se temía que, a medida que la situación de los palestinos de Gaza se hiciera más desesperada, la comunidad internacional presionara a Israel para llegar a un acuerdo de paz que permitiera el regreso de los refugiados a sus antiguos hogares.
Había que impedirlo a toda costa. A principios de la década de 1990, cuando se iniciaba el supuesto «proceso de paz» de Oslo, Israel comenzó a encerrar a los palestinos de Gaza en una jaula de acero, rodeada de torres de artillería. Hace unos 17 años, Israel añadió un bloqueo que impedía la entrada y salida de la población de Gaza, incluso a través de las aguas costeras de la franja y sus cielos. Los palestinos se convirtieron en prisioneros de un gigantesco campo de concentración, privados de los vínculos más básicos con el mundo exterior. Sólo Israel decidía lo que estaba permitido entrar y salir. Un tribunal israelí supo más tarde que, a partir de 2008, el ejército israelí sometió a Gaza a lo que equivalía a una dieta de hambre mediante la restricción del suministro de alimentos.
La estrategia consistía en hacer de Gaza un lugar inhabitable, algo sobre lo que la ONU comenzó a advertir en 2015. El plan de juego de Israel parece haber sido algo así:
Al hacer que los palestinos de Gaza estuvieran cada vez más desesperados, era seguro que grupos militantes como Hamás dispuestos a luchar para liberar el enclave ganarían en popularidad. A su vez, eso proporcionaría a Israel la excusa tanto para endurecer aún más las restricciones sobre Gaza para hacer frente a una «amenaza terrorista», como para destrozar intermitentemente Gaza en «represalia» por esos ataques -o lo que los mandos militares israelíes llamaron en varias ocasiones «segar la hierba» y «devolver Gaza a la Edad de Piedra». El supuesto era que los grupos militantes de Gaza agotarían sus energías gestionando las constantes «crisis humanitarias» que Israel había urdido.
Al mismo tiempo, Israel podía promover una doble narrativa. Podía decir públicamente que le resultaba imposible asumir la responsabilidad de los habitantes de Gaza, dado que estaban tan claramente comprometidos tanto con el odio a los judíos como con el terrorismo. Mientras tanto, diría en privado a la comunidad internacional que, dado lo inhabitable que se estaba volviendo Gaza, necesitaban encontrar urgentemente una solución que no implicara a Israel. La esperanza era que Washington pudiera convencer o sobornar al vecino Egipto para que se hiciera cargo de la mayor parte de la población indigente de Gaza.

Máscara arrancada
4. El 7 de octubre, Hamás y otros grupos militantes consiguieron lo que Israel había dado por imposible. Salieron de su campo de concentración. La conmoción de los dirigentes israelíes no se debe sólo a la naturaleza sangrienta de la fuga. Es que ese día Hamás hizo añicos todo el concepto de seguridad de Israel, diseñado para mantener aplastados a los palestinos y sin esperanza a los Estados árabes y a los demás grupos de resistencia de la región. La semana pasada, en un golpe de gracia, el Tribunal Mundial acordó juzgar a Israel por genocidio en Gaza, derrumbando el argumento moral a favor de un Estado judío exclusivo construido sobre las ruinas de la patria de los palestinos.
La conclusión casi unánime de los jueces de que Sudáfrica ha presentado un caso plausible de genocidio cometido por Israel debería obligar a reevaluar todo lo anterior. Los genocidios no surgen de la nada. Ocurren tras largos periodos en los que el grupo opresor deshumaniza a otro grupo, incita contra él y abusa de él. El Tribunal Mundial ha admitido implícitamente que los palestinos tenían razón cuando insistieron en que la Nakba -la desposesión masiva de Israel y la operación de limpieza étnica de 1948- nunca terminó. Simplemente adoptó formas diferentes. Israel fue mejorando en la ocultación de esos crímenes, hasta que la máscara le fue arrancada tras el estallido del 7 de octubre.
5. Los esfuerzos de Israel por deshacerse de la UNRWA no son nuevos. Se remontan a muchos años atrás. Por varias razones, la agencia de la ONU para los refugiados es una espina clavada en el costado de Israel, y más aún en Gaza. En primer lugar, ha proporcionado un salvavidas a los palestinos, alimentándoles y atendiéndoles, y dando trabajo a miles de personas en un lugar donde las tasas de desempleo son de las más altas del mundo. Ha invertido en infraestructuras como hospitales y escuelas que hacen la vida en Gaza más soportable, cuando el objetivo de Israel ha sido durante mucho tiempo hacer inhabitable el enclave. Las escuelas del OOPS, bien gestionadas y con personal palestino, enseñan a los niños su propia historia, dónde vivieron sus abuelos y la campaña israelí de despojo y limpieza étnica contra ellos. Esto va directamente en contra del infame eslogan sionista sobre el futuro sin identidad de los palestinos: «Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán».
Divide y vencerás
Pero el papel del OOPS va más allá. De forma única, es la única agencia que unifica a los palestinos dondequiera que vivan, incluso cuando están separados por las fronteras nacionales y la fragmentación por parte de Israel del territorio que controla. UNRWA une a los palestinos incluso cuando sus propios líderes políticos han sido manipulados en un faccionalismo sin fin por las políticas de divide y vencerás de Israel: Hamás está nominalmente al mando en Gaza, mientras que Fatah de Mahmoud Abbas pretende dirigir Cisjordania.
Además, la UNRWA mantiene vivo el argumento moral a favor del derecho al retorno de los palestinos, un principio reconocido en el derecho internacional pero abandonado hace tiempo por los Estados occidentales.

https://www.youtube.com/watch? [vídeo de una diputada israelí pidiendo destruir la UNRWA]

Incluso antes del 7 de octubre, la UNRWA se había convertido en un obstáculo que había que eliminar si Israel quería limpiar étnicamente Gaza. Por eso Israel ha presionado repetidamente para que los mayores donantes, especialmente Estados Unidos, dejen de financiar a la UNRWA. Ya en 2018, por ejemplo, la agencia de refugiados se vio sumida en una crisis existencial cuando el presidente Donald Trump accedió a la presión israelí y cortó toda su financiación. Incluso después de que se revirtiera la decisión, la agencia ha estado cojeando financieramente.
6. Ahora Israel está en pleno modo de ataque contra el Tribunal Mundial, y tiene aún más que ganar con la destrucción de la UNRWA que antes. La congelación de la financiación y el mayor debilitamiento de la agencia de refugiados socavarán las estructuras de apoyo a los palestinos en general. Pero en el caso de Gaza, la medida acelerará específicamente la hambruna y las enfermedades, haciendo que el enclave sea inhabitable más rápidamente.
Pero hará más. También servirá como un palo con el que golpear al Tribunal Mundial mientras Israel trata de eludir la investigación por genocidio. La afirmación apenas velada de Israel es que 15 de los 17 jueces del Tribunal Internacional de Justicia se tragaron el argumento supuestamente antisemita de Sudáfrica de que Israel está cometiendo genocidio. El tribunal citó ampliamente a funcionarios de la ONU, incluido el director de la UNRWA, que afirmaron que Israel estaba creando activamente una crisis humanitaria sin precedentes en Gaza. Ahora, como señala el ex embajador del Reino Unido Craig Murray, las confesiones coaccionadas contra 12 funcionarios de la UNRWA sirven para «proporcionar una contra-narrativa propagandística a la sentencia de la CIJ, y para reducir la credibilidad de las pruebas de la UNRWA ante el tribunal».

https://twitter.com/

Extraordinariamente, los medios de comunicación occidentales han hecho el trabajo de relaciones públicas de Israel por él, centrando felizmente más atención en las afirmaciones de Israel sobre un puñado de personal de la UNRWA que en la decisión del Tribunal Mundial de juzgar a Israel por genocidio.
Igualmente beneficioso para Israel es el hecho de que los principales Estados occidentales se hayan puesto de acuerdo tan rápidamente. La congelación de la financiación une sus destinos al de Israel. Envía el mensaje de que estarán con Israel contra el Tribunal Mundial, decida lo que decida. Su guerra contra la UNRWA pretende ser un acto de intimidación colectiva contra el Tribunal. Es una señal de que Occidente se niega a aceptar que el derecho internacional se le aplique a él o a su Estado cliente. Es un recordatorio de que los Estados occidentales se niegan a cualquier restricción de su libertad de acción -y que son Israel y sus patrocinadores los verdaderos Estados canallas.

8. Venganza.

El último artículo de Poch vuelve a la sentencia de la CIJ y la venganza de las potencias occidentales suprimiendo la financiación de la UNRWA. No os perdáis tampoco el artículo de Cook en el que explica por qué hay dos agencias para refugiados: una para los palestinos, la UNRWA, y la otra para el resto del mundo, la ACNUR. https://ctxt.es/es/20240101/

La venganza del genocida y sus cómplices

16 países retiran su ayuda a la UNRWA, la entidad que cubre las necesidades básicas de los habitantes de Gaza, tras la resolución del tribunal de La Haya contra Israel

Rafael Poch 30/01/2024

La resolución del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre el genocidio israelí en Gaza, divulgada el pasado viernes 26 de enero, está siendo objeto de diferentes interpretaciones. Ese mismo día, los palestinos de Gaza expresaban en Al Jazeera su amargura y desesperación porque el tribunal no ha llamado al alto el fuego inmediato que ellos necesitan para sobrevivir y que pedía la reclamación de Sudáfrica.

Israel puede seguir bombardeando, pero, eso sí, procurando que la guerra contra la población de Gaza no se convierta en genocidio”, resumía Junge Welt, uno de los pocos diarios alemanes decentes, escandalizado por la declaración del tribunal. “Una parte del genocidio ya se ha producido, de lo que se trataba era de evitar su progreso y consumación y eso es precisamente lo que el tribunal no ha hecho”, se lee en un medio disidente de Estados Unidos.

La mayoría de los medios de comunicación imperiales que han dedicado alguna manipulada atención al evento de La Haya –por ejemplo, apenas mencionando la formidable presentación de los abogados sudafricanos e informando con detalle de la grotesca y desvergonzada “defensa” israelí durante la vista– han puesto el acento en que “el tribunal rechaza ordenar un alto el fuego en Gaza”, como rezaba el sábado el titular de portada de The Wall Street Journal, sugiriendo una victoria de su protegido.

La realidad es que la resolución de la Haya ha reventado por completo el argumentario israelí. Ha establecido que  es “plausible” la acusación sudafricana de que “Israel ha cometido, está cometiendo y corre el riesgo de seguir cometiendo actos genocidas contra el pueblo palestino en Gaza”; y, por tanto, ha aprobado la mayoría de las medidas cautelares presentadas por Sudáfrica y dictaminado que Israel debe “tomar todas las medidas” para evitar actos de genocidio en Gaza.

Que un tribunal históricamente diseñado por el hegemonismo occidental tras la Segunda Guerra Mundial, que nunca se ha atrevido a investigar y condenar las fechorías occidentales en el mundo, presidido por una ex alta funcionaria del Departamento de Estado americano y cuyos jueces solo llegan al cargo tras demostrar comprensión y sumisión hacia la parodia de justicia universal de la que forman parte, haya resuelto algo así, es sensacional y explosivo para la reputación de los genocidas y sus cómplices, independientemente de las consecuencias jurídicas prácticas que vaya a tener. Recordemos que tanto Israel como Estados Unidos, París y Berlín ya declararon que ignorarían cualquier posible sentencia contra Israel.

La realidad es que, pese a lo dicho, la resolución de La Haya ha sido perfectamente comprendida por el genocida y sus cómplices en Estados Unidos y la Unión Europea. Las autoridades israelíes, sus embajadas y quitavergüenzas están fuera de sí. Acusan al tribunal de antisemitismo. El ministro de Defensa, Yoav Gallant, ha dicho que el tribunal se extralimitó al dar curso a la “denuncia antisemita de África del Sur”. El ministro del Interior, Itamar Ben Gvir, ha añadido que “la decisión del tribunal antisemita de La Haya demuestra lo que ya sabíamos: que este tribunal no busca la justicia sino la persecución del pueblo judío”. El mismo Wall Street Journal que publicaba aquel tranquilizador titular de portada, arremetía en su interior con un editorial titulado “La guerra de la ONU contra Israel”.

Para contrarrestar la derrota informativa y vengarse por el atrevimiento de la ONU, de la que el tribunal es brazo judicial, el mismo viernes 26 las autoridades israelíes revelaban su “denuncia” de que una docena de los 13.000 empleados de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) participaron en las violencias que siguieron a la brecha abierta en las alambradas del “gran campo de concentración” de Gaza (la definición es de Giora Eiland, un alto funcionario de la seguridad de Israel en marzo de 2004, mucho antes del bloqueo del territorio). La acusación se fundamenta en los interrogatorios de los servicios de seguridad israelíes a los miles de detenidos palestinos maltratados y torturados después del 7 de octubre.

El plan israelí de echar al UNRWA de Gaza, donde sostiene en las necesidades más elementales a dos millones de seres humanos, para hacer aún más insoportable la supervivencia en el territorio, ya se conocía desde diciembre, cuando la televisión israelí filtró un informe del Ministerio de Exteriores. La primera fase del plan era “establecer la cooperación de la UNRWA con Hamás”, decía. La segunda era “reducir las operaciones de educación y asistencia” de la agencia, y la tercera “transferir” su función a nuevos organismos. Inmediatamente, 16 países han suspendido su financiación a la UNRWA. Se trata, entre otros, de Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Canadá, Holanda, Italia, Francia, Suiza, Australia, Japón, Finlandia y Rumanía. En total, representan alrededor del 60% de la financiación de la agencia.

Es decir: horas después de que en La Haya se ordenara a Israel “adoptar medidas inmediatas para permitir el suministro de servicios básicos y de asistencia humanitaria esencial frente a las adversas condiciones de vida de los palestinos en Gaza”, y cuando según la ONU más de 750.000 gazatíes se enfrentan a una “hambruna catastrófica” y a un riesgo de enfermedades e infecciones monstruoso, todos esos países cómplices del “derecho de Israel a defenderse” suspenden la financiación del principal organismo asistencial e incrementan los efectos de la masacre que ha eliminado a más del 1% de la población y herido a más del 2% en los últimos tres meses. ¿Qué es eso sino una venganza del genocida y sus cómplices ante la resolución judicial?

Después de que por primera vez en la historia un país del sur se atreviese a sentar en el banquillo al Occidente colonial, exigiendo el fin de la masacre contra la martirizada población autóctona de Palestina, la resolución de La Haya convoca a la solidaridad internacional. De momento, solo los hutíes del Yemen responden a los masacradores y sus cómplices de una forma digna y consecuente, interrumpiendo selectivamente el tráfico marítimo en el Mar Rojo.

9. Atilio Borón sobre Lenin.

Sigo enviando lo que voy viendo por ahí. Hoy, las reflexiones de Atilio Borón en Rebelión sobre la necesidad de una «vuelta a Lenin».
https://rebelion.org/al-

Al rescate de Lenin Por Atilio Borón | 30/01/2024

El centenario de la muerte de Vladimir Illich Ulianov, Lenin, es una ocasión apropiada para invitar a las jóvenes generaciones de militantes a recuperar el formidable legado teórico del gran revolucionario ruso, muerto cuando aún no había cumplido los 54 años de edad. Víctima de un grave atentado perpetrado a menos de un año del triunfo de la revolución -más precisamente el 30 de agosto de 1918- por Fanya Kaplan, una activista del anarquismo ruso que lo acusaba de haber traicionado a la revolución. Tiempo después una de las balas alojadas en su pulmón y que no pudo ser extraída por sus médicos comenzó a generar dificultades de todo tipo que escalaron hasta llegar a una serie de infartos cerebrales que le ocasionaron primero una parálisis y finalmente su prematuro, y para la causa del socialismo, desgraciado fallecimiento.

Advertencias necesarias

Va de suyo que un emprendimiento de este tipo: retornar a Lenin, tropieza con no pocos obstáculos. Uno de carácter meramente cuantitativo se deriva del hecho que la monumental producción escrita por el dirigente bolchevique a lo largo de tres décadas comprende -en la segunda edición de sus Obras Completas publicadas en Buenos Aires por la Editorial Cartago- nada menos que 51 tomos, incluyendo los cuatro dedicados a los índices temáticos, de títulos, onomásticos y notas complementarias. Lenin no sólo fue un político y un estadista excepcional sino también un escritor prolífico como pocos.

Tal como lo consignan sus diferentes biógrafos y estudiosos, ya de joven sobresalía como un alumno muy aventajado y su posterior carrera política e intelectual ratificó plenamente los promisorios pronósticos que sobre él formularan sus maestros, entre ellos, el padre de quien luego sería por un tiempo jefe del Gobierno Provisional surgido de la Revolución de Febrero, Alexandr Fiódorovich Kerenski [1].

Una segunda advertencia refiere entonces al carácter inevitablemente parcial e incompleto de una empresa político-intelectual como la que estamos proponiendo. En este caso y teniendo en cuenta el momento especial que atraviesan Latinoamérica y el Caribe estamos enfocados en recobrar la herencia teórica de Lenin en lo concerniente a sus análisis de la coyuntura política y la estrategia y táctica de las fuerzas populares en momentos de inflexión histórica. Pero habría muchas otras vertientes del pensamiento leninista que también podrían ser abordadas, como por ejemplo sus penetrantes análisis sobre el imperialismo plasmados en múltiples escritos pero sobre todo en El Imperialismo, fase superior del capitalismo; sobre filosofía y epistemología recogidos en Materialismo y Empiriocriticismo, la principal obra filosófica de Lenin; o sus varios escritos económicos juveniles entre los cuales sobresale El desarrollo del capitalismo en Rusia [2].

Por consiguiente, esta invitación no pretende hacer que los nuevos actores sociales y políticos se conviertan en eruditos “leninólogos” sino motivarlos para que aborden el estudio de su pensamiento político, imbricado con las urgencias que le planteaba en su Rusia natal la inminencia de la revolución y, bajo una perspectiva más amplia, la necesidad de la revolución mundial para poner fin a la dictadura del capital y las atrocidades del imperialismo. Al formular esta invitación lo hacemos persuadidos de que Lenin es un “autor vivo”; es decir, alguien que es nuestro contemporáneo y cuyas reflexiones son pertinentes y esclarecedoras para las luchas emancipatorias y los desafíos actuales de Nuestra América.

La recuperación del legado de Lenin es de suma importancia para el momento actual de la región, en donde diagnósticos precisos y pronósticos iluminadores son componentes esenciales del éxito de las luchas populares. Y en este sentido podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que las evaluaciones que aquél hacía sobre las más diversas coyunturas eran de una notable precisión. Se trataba, sin duda alguna, de un protagonista y a la vez de un analista que “veía” mucho más allá que cualquiera de sus contemporáneos; que estaba dotado de una inusual capacidad para descifrar toda la complejidad y las contradicciones contenidas en un momento histórico en donde política, economía e ideología se anudaban bajo las más imprevisibles fórmulas que desafiaban al pensamiento convencional de la izquierda. Una prueba más que elocuente la brinda su inmediata convicción, a poco de haber llegado a la Estación Finlandia de Petrogrado poniendo fin a su largo exilio en Suiza, de que lo que los bolcheviques debían hacer era limitar al mínimo indispensable su apoyo al gobierno provisional surgido de la Revolución de Febrero y organizar a las masas para consumar cuanto antes el paso a la revolución socialista. Prueba de ello es que sus célebres “Tesis de Abril” no fueron siquiera publicadas por el órgano del partido, el Pravda, a la sazón dirigido por Kamenev y Stalin. Bogdanov, uno de los jefes bolcheviques, las consideró como “el delirio de un loco” y hasta su esposa, Nadezhda Krupskaya, confesaba en voz baja a sus amistades sus temores de que “Lenin se haya vuelto loco” [3].  En el mismo sentido se explaya uno de los más autorizados biógrafos de Lenin, el historiador francés Gérard Walter. Narra en su libro que cuando Lenin fue invitado por los delegados bolcheviques a presentar sus tesis en el cuartel general del Soviet en el Palacio de Tauride, luego de su intervención hubo de enfrentarse a “un ininterrumpido desfile de oradores que abrumaron a Lenin, uno con sus invectivas y otros con sarcasmos o hipócritas condolencias. Ni uno solo de sus partidarios se atrevió a levantarse en su defensa.  Ni un solo dirigente de la organización bolchevique, ni un solo miembro de la redacción del Pravda alzó la voz en defensa del exiliado recientemente retornado a Rusia.” Evidentemente, Lenin tenía esa mirada de águila que tanto admiraba en Rosa Luxemburgo y que casi nadie más poseía entre sus camaradas, y a la hora de descifrar los laberintos de la coyuntura la distancia que existía entre él y aquéllos era inconmensurable. Como en el caso de Fidel, la historia también absolvió a Lenin y demostró que la razón estaba de su lado [4].

Vicisitudes

Dicho lo anterior creo que queda claro el propósito de estas líneas: hacer justicia a uno de los más grandes teóricos y prácticos de la revolución de todos los tiempos. Su nombre ha sido escarnecido por traidores y renegados de todo tipo, que han hecho del antileninismo un lucrativo culto celebrado con sofisticadas argumentaciones pseudo-filosóficas con la fútil pretensión de descalificar tanto al personaje como sus ideas. Tal como lo plantea Slavoj Zizek “si hay un consenso entre (lo que pueda quedar de) la izquierda radical de nuestro tiempo es que para resucitar un proyecto político radical deberíamos olvidarnos de la herencia leninista” [5]. Abandonado por amplios sectores de la izquierda contemporánea, Lenin es odiado sin fisuras por la burguesía y sus aliados, conscientes de su inquebrantable fidelidad al proyecto socialista y al ideal comunista del auto-gobierno de los productores. Podría decirse sin temor a faltar a la verdad que Lenin es uno de los más insignes “desaparecidos” de los últimos tiempos. Ignorado y cuestionado sin ser comprendido ni estudiado, algunos sectores de una izquierda bien intencionada pero tan inmadura como soberbia creen que ya nada se puede aprender de quien fuera el líder indiscutido de una revolución que, como la rusa, abriera una nueva etapa en la historia de la humanidad. El menosprecio por algunos de los temas clásicos del pensamiento leninista: la cuestión de la organización, del partido revolucionario y la necesidad de desarrollar la conciencia política de las masas, es más que evidente en nuestros días en algunas de las expresiones de una cierta “izquierda posmoderna” que, por su funcionalidad con los intereses del imperio, tiene muy poco de lo primero y demasiado de lo segundo. Se trata de corrientes políticas que aborrecen todo lo que tenga que ver con la organización de los sujetos de las luchas emancipatorias para postrarse a los pies de una supuesta rebeldía espontánea de masas y multitudes que no requieren ni organización ni concientización; que, pese a sus declaraciones en contrario, caen en una suerte de anarquismo romántico en lo concerniente al estado y la toma del poder; y que, en un alarde de confusión, hacen manifiesto su desdén por los debates sobre las cruciales cuestiones de la estrategia y táctica de la lucha popular. Es fácil comprender la centralidad que adquiere el legado teórico de Lenin para desmontar esos extravíos de la razón política disimulados bajo el amable nombre de un “progresismo” amorfo y desdentado, incapaz de atentar seriamente contra la dominación del capital.

La sucesión de derrotas experimentadas en los capitalismos metropolitanos por las fuerzas populares en las postrimerías del siglo veinte afectó no sólo la vigencia sino también la visibilidad del pensamiento leninista. Aparte de los efectos devastadores de la “revolución” neoconservadora y neoliberal mencionemos la deformación primero ( y el inglorioso final después) de lo que, en un cierto sentido, podría ser considerada como “la gran creación” práctica de Lenin: la Revolución Rusa. Ambas cosas: la degeneración de la revolución y su tragicómico derrumbe -resumido en el video de Mijail Gorbachov filmado en un local de Pizza Hut- dañaron seriamente la consideración que merecía la obra teórica y práctica de Lenin. Es que, tal como lo recuerda Gyorg Lúkacs, Lenin fue “el gran teórico de la práctica revolucionaria y el gran práctico de la teoría revolucionaria.” Desgraciadamente, el derrumbe de la Unión Soviética arrastró consigo la herencia teórica de Lenin. Lamentablemente, el inicio del ciclo ascendente de luchas de los movimientos populares latinoamericanos que comenzara con la llegada a la presidencia de Venezuela de Hugo Chávez, a comienzos de 1999, no tuvo la fuerza necesaria para contrarrestar el abandono del leninismo -¡y del marxismo!- por parte de las menguadas fuerzas contestatarias en los capitalismos metropolitanos [6].

Si los viejos y nuevos adversarios de Lenin se empeñaron en ocultar u opacar su legado, sus partidarios incurrieron muchas veces en un vicio que esterilizó inexorablemente sus mejores intenciones. En efecto, la canonización de que fuera objeto su obra a manos del estalinismo -en la cual un papel decisivo lo tuvo la obra de Stalin:  Fundamentos del Leninismo– la desfiguró tanto como la satanización que la misma sufrió a manos de los teóricos de la burguesía o de viejos izquierdistas arrepentidos de sus pecados juveniles. La “codificación” del leninismo y la transformación de un marxismo viviente y una “guía para la acción” en un manual de auto-ayuda para revolucionarios despistados perjudicó seriamente la labor de los movimientos contestatarios y emancipadores de nuestra América. Si la vulgata soviética acarreó gravísimas consecuencias en el plano de la teoría, la práctica política del estalinismo magnificó aún más estos efectos al abortar los brotes de una genuina reflexión marxista. Esta fue sofocada allí donde el marxismo de los “manuales soviéticos” -descalificados por completo por el Che- prevalecía sin contrapesos, como en la Unión Soviética y los países de Europa del Este [7]. Y en los territorios del capitalismo avanzado la combinación entre derrota del impulso revolucionario de la primera posguerra y la imposición de la ortodoxia de los manuales soviéticos precipitó la conformación de lo que Perry Anderson llamara “el marxismo occidental,” es decir, un marxismo encerrado en una burbuja teoreticista y alejado por completo de los imperativos  de la vida práctica y las luchas anticapitalistas y antiimperialistas. Un marxismo enteramente volcado hacia la problemática filosófica y epistemológica, importantes sin duda, pero al precio de renunciar a los análisis históricos, económicos y políticos y que convirtió al marxismo, por eso mismo, en un saber esotérico encerrado en herméticos escritos que lo alejaron irremediablemente de las urgencias y las necesidades de las masas [8]. Un marxismo concebido como “un dogma y no como una guía para la acción”, revirtiendo el recordado aforisma de Lenin, que de poco y nada servía para comprender la complejidad del capitalismo contemporáneo y, mucho menos, para la construcción de un instrumento político capaz de cambiarlo. La dogmatización del marxismo relegó al olvido la tesis onceava sobre Feuerbach de Marx y su llamamiento a transformar el mundo y no sólo a cavilar sobre las distintas formas de interpretarlo. Y, por supuesto, desplazó a los más polvorientos anaqueles de las despobladas bibliotecas la formidable obra teórica de Lenin.

Por otra parte, cuando los principales movimientos de izquierda y  fundamentalmente los partidos comunistas adoptaron el canon “marxista-leninista” la tradición teórica comunista, un movimiento de “reflexión permanente” dialécticamente integrado con los avatares de su época, se congeló en el tiempo [9].  Contrariamente a las recomendaciones de Lenin el marxismo así concebido degeneró en una doctrina ya “cerrada” y terminada, completamente elaborada que flotaba impertérrita por encima del movimiento histórico. En una palabra: en su rigidez no lo reflejaba y, al fracasar en este empeño mal podía cambiarlo [10].  Pocas cosas podían ser más anti-marxistas y más anti-leninistas que esta verdadera parálisis de una teoría que, desde sus primeras formulaciones a manos de los jóvenes Marx y Engels en la década de los cuarenta del siglo diecinueve, no había hecho otra cosa que desarrollarse en estrecho contacto con las cambiantes realidades de su tiempo, a las cuales procuraba “reflejar” con la mayor exactitud posible.

Aires de renovación

En el terreno de la praxis política, la férrea imposición de la ortodoxia estalinista demoró por décadas la apropiación colectiva de algunos importantes aportes originados por el marxismo del siglo veinte. Basta con recordar el retraso con que se dio a conocer la imprescindible contribución de Antonio Gramsci al marxismo, cuyos Cuadernos de la Cárcel recién estuvieron disponibles, en lengua italiana, en su integridad, a mediados de la década de los setentas, es decir, cuarenta años después de la muerte de su autor. Gramsci era visto con gran desconfianza en los partidos comunistas europeos y latinoamericanos siendo que, en realidad, su pensamiento era la maduración de las interpretaciones de Lenin en las difíciles condiciones de la reconstrucción reaccionaria del capitalismo de los años treintas [11]. Por eso cabe destacar los méritos que le caben al intelectual argentino Héctor Agosti, director de los Cuadernos de Cultura que publicara el Partido Comunista Argentino, por haber sido el primero en Latinoamérica en tomar nota de la trascendental importancia de la  renovación teórica plasmada en la obra de Gramsci y en bregar para instalar las  contribuciones del italiano no sólo en los debates al interior de los partidos hermanos de la región sino también en otras fuerzas de la izquierda, igualmente refractarias a las innovadoras reformulaciones del gran pensador Italiano. La fecunda prédica de Agosti hizo posible la incorporación del rico legado gramsciano a las discusiones que comenzaban a tomar cuerpo en los convulsionados años sesentas [12]. Al promediar la década siguiente la obra de Gramsci ya era ampliamente citada y convertida en fuente de ásperas polémicas interpretativas. Esto porque una corriente, arraigada en Europa pero con algunas terminales en Latinoamérica, lo reconstruía como un tibio socialdemócrata y lejano predecesor del ilusorio eurocomunismo que en pocos años liquidaría los principales partidos comunistas de Europa, comenzando por el de Italia. En nuestros países, en cambio, la recuperación del legado gramsciano fue mucho más fiel a la impronta leninista del original y finalmente las versiones socialdemocratizantes no tardaron en desvanecerse en los fragores de la lucha de clases y las ofensivas del imperialismo, a ambos lados del Atlántico. Aquella desfiguración europeísta del pensamiento gramsciano exigió un esfuerzo notable de recuperación de una herencia teórica que ahora debe hacerse, sin más demoras, con Lenin. En Latinoamérica, no así en Europa, nos hemos re-encontrado con el Gramsci legítimo. En una coyuntura mundial tan erizada de peligros como la actual  urge hacer lo propio con la herencia teórica de Lenin.

El peso de la ortodoxia soviética fue asimismo responsable del retardo con que se produjo la incorporación de la sugerente recreación del marxismo producida a partir de la experiencia china en la obra de Mao Zedong. O el ostracismo en que cayera la recreación del materialismo histórico surgida de la pluma de José Carlos Mariátegui, quien con razón dijera que “entre nosotros el socialismo no puede ser ni calco ni copia sino creación heroica.” O la absurda condena de la producción, excelsamente refinada, de Gyorg Lúkacs en Hungría. Más cercana en el tiempo, esa codificación anti-leninista de las enseñanzas de Lenin (y de Marx) hizo aparecer a Fidel y al Che como si fueran dos irresponsables aventureros, hasta que la realidad y la historia aplastaron con su peso las monumentales estupideces pergeñadas por los ideólogos soviéticos y sus principales divulgadores de aquí y de allá. En suma: es difícil calcular el daño que se hizo con tamaña tergiversación del marxismo. ¿Cuántos errores prácticos fueron cometidos por vigorosos movimientos populares ofuscados por las recetas del “marxismo-leninismo”? [13].

De lo anterior se infiere que un “retorno a Lenin” es no sólo conveniente sino urgente y necesario. Un Lenin que por supuesto no está exento de errores, algunos de los cuales él mismo se encargó de reconocer, pero cuya actualidad para las luchas emancipatorias de América Latina es insoslayable, lo que torna tanto más imperdonable el desconocimiento de su obra. Lenin yace bajo los escombros de la Unión Soviética; también bajo la avalancha propagandística de la contrarrevolución neoliberal desde la década de los ochentas del siglo pasado y los retrocesos y las frustraciones de los movimientos populares en las metrópolis capitalistas. Pero, afortunadamente, su obra está allí. Desaparecida la Unión Soviética, acontecimiento fundamental que dividió en dos la historia de la humanidad al llevar a término la primera revolución exitosa de las clases subalternas en toda la historia luego del primero y más acotado ensayo general de la Comuna de París, debemos retomar un diálogo con el gran revolucionario ruso. No para imitar o para recibir acríticamente sus teorías, como sabiamente aconsejaran Mariátegui, Mella, el Che y Fidel, sino para aprender a partir de una conversación. Maquiavelo decía, en una memorable carta a su amigo Francesco Vettori, del 10 de Diciembre de 1513, que una biblioteca es un lugar en donde los grandes hombres de la historia –los fundadores de estados y los revolucionarios- se avienen a conversar con aquellos que buscan en ellos la sabiduría y las lecciones que se desprenden de sus experiencias prácticas. Es preciso pues ir a la biblioteca y leer la obra de Lenin, un precioso legado al cual no debemos renunciar.

Este oportuno y necesario “retorno a Lenin” nos obliga a una fresca relectura del brillante político, intelectual y estadista que fundara la república soviética.  Regresar a Lenin no significa pues volver a leer una colección de “textos sagrados”, momificados y apergaminados, sino regresar a un manantial inagotable del que brotan enseñanzas, sugerencias e interrogantes que conservan su actualidad e importancia en el momento actual. No sería temerario sino una manifestación de fidelidad al espíritu genuinamente leninista afirmar que interesan menos las respuestas concretas y puntuales que el revolucionario ruso ofreciera en su obra  -casi todas ellas inevitablemente referidas, como el mismo lo señalara, a las peculiaridades del momento histórico soviético- que los interrogantes, perspectivas y audaces aperturas mentales contenidas en las mismas siempre encaminadas a avanzar por el camino de la revolución.

Más que un retorno

Por otra parte, tampoco se trata meramente de volver a una piedra filosofal porque quienes regresamos a las fuentes ya no somos los mismos que antes; si la historia barrió con los resabios del estalinismo que habían impedido captar adecuadamente el mensaje de Lenin, lo mismo hizo con otros dogmas que nos aprisionaron durante décadas. Por supuesto que esto no implica arrojar por la borda la certidumbre fundamental de la superioridad ética, política, social y económica del comunismo como forma superior de civilización -misma que abandonaron los fugitivos autodenominados “post-marxistas”, que ahora pretenden conferirle el don de la eternidad al capitalismo y la democracia liberal- sino poner en discusión algunas certezas “colaterales”, al decir del epistemólogo Imre Lakatos, de la tradición leninista. Por ejemplo las que establecían que la única forma de organizar el partido de la clase obrera era la que Lenin había propuesto en 1902 en plena represión zarista obviando que hay en Lenin no una sino cuatro teorías del partido, en correspondencia con el desarrollo de la lucha de clases en Rusia. La primera, sintetizada en el año 1902 en el ¿Qué Hacer?; una segunda, en donde después de la revolución de 1905 propone un formato similar al del partido socialdemócrata alemán; una tercera, ya en el vértigo que va de febrero a octubre del 1917 en donde el partido es reemplazado por los soviets; y una cuarta, y final, ya consolidado el triunfo de la revolución, y en la cual el partido aparece como una estructura organizativa pero también educativa, como un ámbito de la creación de una nueva civilización y una nueva cultura de masas, anticipando lo que luego Gramsci desarrollaría más en detalle en sus Cuadernos de la Cárcel [14];  o una determinada táctica política, como la insurrección; o que, en la apoteosis de la irracionalidad la IIIª Internacional consagraba un nuevo Vaticano con centro en Moscú y dotado de los dones papales de la infalibilidad en todo lo relacionado con la marcha de la lucha de clases en el resto del mundo.

Dado que todo aquello ha desaparecido y estamos viviendo los comienzos de una nueva era es posible, y además necesario, como decíamos más arriba, proceder a una nueva lectura de la obra de Lenin, en la seguridad de que ella puede constituir un aporte valiosísimo para orientarnos en los desafíos de nuestro tiempo. Se trata de un retorno creativo y promisorio: no volvemos a lo mismo, ni somos lo mismo, ni tenemos la misma actitud. Tampoco es igual el contexto histórico que nos rodea. En nuestra América estamos asistiendo, desde finales del siglo pasado, a un despertar de los pueblos y al avance de las luchas por la construcción de una alternativa al sofocante neoliberalismo que nos abruma. La Revolución Cubana ha demostrado su extraordinaria resiliencia ante los criminales e incesantes embates del imperialismo, y hoy es acompañada por varios gobiernos de la región que rompieron definitivamente el aislamiento con que el imperio trató de someterla y destruirla. Venezuela, Nicaragua y Bolivia lo hacen desde hace largos años, mientras que México, Brasil, Colombia y Honduras, amén de otros  países del área desafían con dignidad los edictos imperiales y estrechan sus relaciones con la isla de la esperanza al paso que los demás procuran por lo menos mantener buenas relaciones con La Habana. Decía antes que quienes proponemos el retorno a Lenin somos diferentes porque como militantes hemos sido atravesados por el devenir de la historia latinoamericana -sus triunfos tanto como sus derrotas y frustraciones- y, supuestamente, hemos tomado nota de sus lecciones. Pero lo que persiste y se acentúa día a día es el compromiso con la creación de una nueva sociabilidad, con la impostergable necesidad de superar a un tipo histórico de sociedad como el capitalismo, incorregible desde el punto de vista de la justicia, la humanidad y la preservación del medio ambiente.

Empeñados en una lucha sin tregua y cada vez más abierta con el imperialismo no podemos prescindir de las enseñanzas que deja el proceso revolucionario ruso. No sólo con las que se derivan de él sino también las que emanan de otros, como el chino, el vietnamita y, más cerca de nosotros, el cubano. No para copiarlas porque como bien lo recordara Julio Antonio Mella en el obituario escrito a propósito de la muerte de Lenin, “no se trata de implantar en nuestro medio, copias serviles de revoluciones hechas por otros hombres en otros climas; en algunos puntos no comprendemos ciertas transformaciones, en otros nuestro pensamiento es más avanzado pero seríamos ciegos si negásemos el paso de avance dado por el hombre en el camino de su liberación” [15].  En esta misma línea encontramos la terminante sentencia de Mariátegui de que el socialismo “no podía ser calco y copia sino creación heroica de nuestros pueblos” eco lejano de aquella genial intuición de Simón Rodríguez cuando asegurara que “o inventamos o erramos.” Leer a Lenin, entonces, con la actitud mental de un Mella, Mariátegui, Rodríguez y, por supuesto, más cercanos a nosotros, del Che y Fidel. Este más de una vez dijo que “cada vez que copiamos nos equivocamos”; el Che, por su parte, advertía que «el marxismo es solamente una guía para la acción. Se han descubierto grandes verdades fundamentales, y partir de ellas, utilizando el materialismo dialéctico como arma, se va interpretando la realidad en cada lugar del mundo. Por eso ninguna construcción será igual; todas tendrán características peculiares, propias de su formación» [16].

Este primer centenario del paso a la inmortalidad de Lenin es un estímulo para que nos lancemos, sin titubeos ni retaceos de ningún tipo, en esta imprescindible recuperación y divulgación de una obra de una riqueza extraordinaria como la contenida en la vasta producción teórica del revolucionario ruso. Sugiero, como punto de partida, la lectura de los textos contenidos en el volumen titulado “Entre dos revoluciones”, en los cuales Lenin analiza la revolución de febrero y todos sus avatares hasta la culminación con la toma del Palacio de Invierno y el triunfo de la Revolución de Octubre. Va de suyo que textos como el ¿Qué Hacer?, La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismoEl estado y la Revolución, El marxismo y el Estado, La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky. A esto agrego, para comenzar, dos breves pero sumamente esclarecedores artículos: “Acerca del Estado” y uno especialmente dirigido a la juventud en la construcción del socialismo, “Tareas de las organizaciones juveniles”. Estoy seguro que pertrechados con estas armas de la crítica teórica estaremos en mejores condiciones para acometer con éxito los grandes desafíos que plantea la lucha por la Segunda y Definitiva Independencia de Nuestra América.

Notas

[1] Según cuenta Edmund Wilson en su clásico Hacia la Estación Finlandia  (Madrid: Debate, 2021; edición original de 1940)

[2] En relación a Materialismo y Empiriocriticismo conviene recordar la elogiosa observación que sobre este escrito hiciera nada menos que Karl Popper, sobre todo habida cuenta de la ligereza con la que hoy algunos intelectuales de izquierda estigmatizan las reflexiones filosóficas de Lenin. Cf. Slavoj Zizek Revolution at the gates (Londres: Verso 2002) [Hay una edición en lengua española pero que no incluye la selección de textos de Lenin que Zizek examina y comenta en la versión original publicada por Verso.]

[3] Zizek, op. cit., p. 5

[4] Cf. Gérard Walter, Lenin (Barcelona: Grijalbo, 1967), p. 280

[5] Cf. Slavoj Zizek, op. cit.  p. 3.

[6] Hemos examinado con mucho detalle este tema en Atilio A. Boron y Paula Klachko, Segundo Turno. El resurgimiento del ciclo progresista en América Latina y el Caribe (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg y Editorial de la UNDAV, 2023). Proceso aún en curso, con retrocesos y avances, pero que ha abierto una perspectiva esperanzadora para los países de la región en un contexto global tan complicado y amenazante como el actual.

[7] Con su habitual dosis de ironía el Che se refería a esos manuales llamándolos “ladrillos soviéticos.” Ver sus duras críticas a las tesis planteadas en esos manuales en sus Apuntes Críticos de la Economía Política (La Habana, Cuba: Ocean Press, 2006)

[8] Cf. Perry Anderson, Consideraciones sobre el marxismo occidental (México: Siglo XXI Editores, 1979)

[9] La adopción del canon “marxista-leninista” fue un proceso muy complejo, que no podemos examinar en detalle aquí. Subrayemos apenas que la brutal agresión de las fuerzas del capitalismo mundial primero, en los años iniciales de la Revolución Rusa, y del imperialismo norteamericano después, en contra de la Unión Soviética, limitaron enormemente los grados de libertad que los partidos comunistas -con sus intelectuales- del resto del mundo podían tener en relación a las directivas procedentes de Moscú y las orientaciones teóricas que de allí emanaban.

[10] Reflexión proviene de reflectere, que en Latín quiere decir “regresar, volver para atrás.” Por extensión, reflejar una luz o una determinada realidad. Un dogma no tiene la menor capacidad de reflejar la cambiante dialéctica de la historia, y eso fue lo que ocurrió con el “marxismo-leninismo.”

[11] Hemos planteado en varios trabajos esta inescindible continuidad entre la reflexión del revolucionario ruso y la obra de Gramsci. Ver, entro otros, Atilio A. Boron y Oscar Cuéllar, “Apuntes críticos sobre la concepción idealista de la hegemonía”, en Revista Mexicana de Sociología (México)Año XLV. Vol. XLV. N° 4. Octubre/Diciembre, 1983. Págs.1143-1177.

[12] Agosti fue un gran intelectual marxista autor de una vasta obra. Como director de Cuadernos de Cultura tradujo y publicó numerosas cartas de Gramsci. Y en sus libros aplica creativamente las categorías gramscianas. Véase especialmente El Mito Liberal  (Buenos Aires: Procyón, 1959) y Nación y Cultura, publicado también por la misma casa editorial el mismo año. Un texto precursor es Echeverría publicado también en Buenos Aires por la Editorial Futuro, en 1951. Más detalles sobre este proceso pueden consultarse en la obra de Alexia Massholder: El partido comunista y sus intelectuales. Pensamiento y acción de Héctor P. Agosti (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2014)

[13] Un examen del impacto negativo del marxismo-leninismo sobre el pensamiento revolucionario cubano, y sobre el vibrante marxismo de ese país, se encuentra en El corrimiento hacia el rojo, el excelente texto de Fernando Martínez Heredia (La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2001). Consultar especialmente su capítulo sobre “Izquierda y Marxismo en Cuba.” Cabe consignar que ese impacto estuvo lejos de limitarse a este país: se verificó en todos los países latinoamericanos. La mencionada obra del Che abunda en ejemplos sobre las negativas repercusiones de la ortodoxia soviética.

[14] Ver nuestro estudio introductorio al ¿Qué Hacer?  (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2004)

[15] Julio Antonio Mella, “Lenin coronado”, (1924), reproducido en Revista Contracorriente, Año 5, 1999. https://marxismocritico.com/

[16] Ernesto Che Guevara: «Sobre la construcción del partido», en Obras Completas, Tomo I, Legasa, Buenos Aires, 1995, pp. 180.  Un análisis de las concepciones políticas del Che y sus enseñanzas se encuentran en el incisivo texto de Néstor Kohan, Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder (Buenos Aires, Editorial Nuestra América-La Rosa Blindada, 2003. Segunda edición corregida y aumentada que incluye un nuevo prólogo de Michael Löwy. Buenos Aires, Editorial Nuestra América, 2005) y del ya mencionado Fernando Martínez Heredia, El Che y el socialismo (México: Editorial Nuestro Tiempo, 1989) y Las ideas y la batalla del Che (Ruth Casa Editorial 2010).

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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