Miscelánea 28/02/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Más sobre el colapso alemán.
2. Contra la Unión Europea (observación de José Luis Martín Ramos).
3. Apostar por una guerra larga (observaciones de José Luis Martín Ramos y Joaquín Miras).
4. Hacia -otra- guerra general en Europa.
5. Resumen de la guerra en Palestina, 27 de febrero.
6. Crisis política en Senegal.
7. Energía, sí; personas, no.
8. Principales aliados no OTAN (MNNA) y bases militares.
9. Ley europea de restauración de la naturaleza.

1. Más sobre el colapso alemán

Otro autor que considera que debemos romper con esta UE. Pero no veo muy claros los pasos una vez estamos dentro y totalmente imbricados en esa formación.

https://rebelion.org/el-

El colapso del modelo económico alemán Por Juan Laborda 27/02/2024

Si no llega a ser por Portugal y España, la UE ya habría entrado en recesión. Espero que Sánchez y sus asesores lo tengan claro, no les hemos de permitir ni una. Ni reglas fiscales, ni más restricción monetaria

Se acabó. El modelo de crecimiento económico seguido por Alemania y Holanda en las últimas tres décadas ha terminado, ha colapsado. ¿Se acuerdan de su arrogancia despectiva hacia nosotros, especialmente de los holandeses? Sí, nos denominaban los manirrotos países “pig” del sur de Europa. Lo siento, pero, sí, debo reconocer que me importa un comino su actual situación. Ellos nos impusieron una serie de ajustes innecesarios para hacer frente a la crisis de deuda privada de 2008, que en el caso español era consecuencia del modelo de crecimiento económico diseñado por las élites europeas, alemanas y del centro de Europa, con la aquiescencia de las nuestras, tanto políticas como económicas. Hubiese bastado un rescate bancario patrio a costa de acreedores –básicamente bancos alemanes, estadounidenses, franceses, británicos, holandeses…– que no asumieron su defectuoso control de riesgos. Pero no, tuvieron que obligarnos a un rescate bancario a costa de nuestros conciudadanos, vía mayor deuda pública, pidiéndonos después, los muy caraduras, un ajuste fiscal (estos tipos desconocían, y desconocen, las balanzas sectoriales de Wynne Godley). Todo ello lo aderezaron además con una devaluación salarial brutal. Nos infligieron un daño innecesario, aumentando de manera exponencial la pobreza de nuestros conciudadanos.

Pero las cosas han cambiado drásticamente. La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto los pies de barro del gigante teutón, tanto a nivel económico, como a nivel geopolítico. Desde un punto de vista económico han vivido las últimas tres décadas de las rentas que extrajeron de la antigua RDA, especialmente de sus familias y trabajadores, y, sobretodo, del Sur de Europa, así como de unas relaciones privilegiadas con la Rusia exsoviética. La situación empeora todavía más cuando, desde un punto de vista geopolítico, el actual gobierno de coalición muestra una ausencia de visión germana propia del mundo, siguiendo a pies y puntillas el dictado anglosajón. Como consecuencia, la industria germana ha dejado de ser competitiva. Sus costes no laborales, básicamente energéticos, se han disparado. No tenían alternativa al barato gas ruso. Y ahora, todo se ha ido al garete. Pero vayamos por partes.

Lo peor es ver que en nuestro país la derecha política y mediática asumió este dictado sin analizar lo que dice. Porque la realidad es bien distinta a lo que se dice: el sur, desde la creación del Euro, ha financiado al norte de Europa.

Nunca entendí la actitud de genuflexión, adornada con un sentimiento de inferioridad, de nuestra clase política ante los comentarios vertidos por Mark Rutte o el otrora Jeroem Dijsselbloem, o la misma Ángela Merkel. Como señalaba el economista Paul De Gruawe, “Todos y cada uno de estos políticos mantienen prejuicios antiespañoles, antiitalianos y, en general, contra los países latinos y periféricos. Están convencidos de que con su ahorro financian la fiesta española y el desmadre italiano”. Lo peor es ver que en nuestro país la derecha política y mediática asumió este dictado sin tan siquiera analizar someramente lo que dicen. Porque la realidad es bien distinta: el sur, desde la creación del Euro, ha financiado al norte de Europa.

El economista Richard Koo, a mediados del 2012, publicó una excelente nota, “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”. Tal como describe Koo, acertadamente, el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE allá por el 2002. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo, el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario, aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur. El problema de competitividad en 2007 sólo era atribuible al límite del 3% del Tratado sobre el déficit fiscal.

El problema de fondo de la Unión Europea es más profundo, su diseño, desde sus orígenes, se hizo a medida de Alemania. Por un lado, la entrada del sur de Europa en el Euro, con el consentimiento de sus élites, acabó destrozando nuestro sector industrial que no estaba preparado para el libre mercado (véanse los análisis del profesor Ha-Joon Chang sobre los mitos del capitalismo contemporáneo). Pero no solo eso. Alemania no quiso reducir sus superávits por cuenta corriente mediante políticas que facilitaran un mayor consumo de sus familias. Tampoco quiso asumir las consecuencias del riesgo precio de las inversiones de sus bancos. Ahora tendrán que comerse sus palabras. No les va a quedar más remedio que soportar un aumento del déficit y de la deuda pública, lo cual en sí mismo no es negativo, en un contexto de continuado ahorro privado aderezado, en este caso, una menor demanda exterior de los productos alemanes. Su modelo basado en el sector exterior se ha agotado. Además, el cambio en favor de otro modelo basado más en consumo requiere pasar por una recesión –vean los estudios de Michael Pettis–.

Frente a ello, el Sur de Europa, crece. Si no llega a ser por Portugal y España la Unión Europea ya habría entrado en recesión. España ha sido la economía de la Unión Europea que más ha crecido en 2023, al igual que en 2022, y lo volverá a ser en 2024, salvo que el Banco Central Europeo y/o Bruselas vuelvan a las andadas. Por eso, y en eso espero que Sánchez y sus asesores lo tengan claro, no les hemos de permitir ni una. Ni reglas fiscales, ni más restricción monetaria.

Juan Laborda. @JuanLabordah

Fuente: https://www.eldiario.es/

2. Contra la Unión Europea

Romper con la UE y romper con la OTAN son las propuestas de Andrés Piqueras para salir del camino suicida que ha emprendido Europa. https://observatoriocrisis.

La Unión Europea: un proyecto de EEUU convertido en el brazo político de la OTAN

27 febrero, 2024

ANDRÉS PIQUERAS, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD JAUME I

Macron es uno de los principales guerreristas contra Rusia y acaba de proponer -ante la evidente y por otra parte irremediable derrota de Ucrania- en la muy reciente reunión de París (de 26 de febrero de 2024), con más de 20 dirigentes de la OTAN y su brazo político, la UE, la posibilidad del envío de tropas de la OTAN al campo de batalla ucraniano.

A principios del siglo XIX el canciller austriaco von Metternich había propuesto la necesidad de instaurar un Concierto Europeo supranacional, por encima de los intereses de cada Estado, como método de defensa común contra las revoluciones. 

Las diferencias entre el Viejo Orden y el Nuevo que se iba asentando, lo impedirían en la práctica. Fuera de ello, la idea de una Europa Común ya en el siglo XX en realidad no es europea sino estadounidense. La estrategia de Washington tras la Segunda Guerra Mundial para asegurarse su dominio del mundo capitalista estuvo basada en la apertura de los mercados de trabajo europeos a su capital, y de los mercados en general a sus bienes industriales. 

Algo en lo que se empeñó muy especialmente y obtuvo de la Alemania vencida, a la que impuso la total apertura de su economía a las mercancías norteamericanas y a su inversión externa directa. Después presionó para una integración de la Europa Occidental a través de tratados que garantizasen la apertura de la economía de cada país a las mercancías de los demás. De esta forma, desde su base alemana, los capitales industriales norteamericanos tendrían a su alcance la totalidad de mercados de la Europa Occidental. 

Durante cerca de 30 años EE.UU. lideró indiscutiblemente el espacio político y económico unificado en que había convertido al hasta entonces conjunto disperso de potencias capitalistas. Sin embargo, a partir de los años 70 del siglo XX los EE.UU., tras desatar la segunda “globalización” (la primera había sido emprendida entre el último cuarto del siglo XIX y el primero del XX), inicia la carrera hacia el liderazgo mundial, rompiendo las reglas del juego con sus antiguos “socios” y financiarizando los entresijos económicos internacionales.

Es por ello que Europa se ve forzada a buscar su reacomodo ante la falta de reglas y el uso de la fuerza militar a conveniencia que presidirán la nueva dinámica hegemónica norteamericana tras la caída del Este.

Las clases dominantes europeas han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo capitalista norteamericano (el más proclive a lo que se ha conocido como “capitalismo salvaje”). 

Desde el Tratado de Maastricht de 1992 a la Cumbre de Lisboa de 2001, el rosario de cumbres y acuerdos o tratados que salpican esos 10 años responde a un cuidadoso plan de desregulación de los mercados de trabajo (lo que significa la paulatina destrucción de los derechos y conquistas laborales), de liberalización económica (en detrimento de la intervención de carácter social de los Estados y en beneficio del papel que éstos juegan a favor del gran capital), y de ruptura unilateral, en suma, de los “pactos de clase” que habían mantenido el equilibrio social en la larga postguerra europea, extremando e adelante las desigualdades tanto intra como intersocietales entre los países de la Unión.

La UE se ha venido conformando, pues, como la mayor expresión del capital oligopólico transnacional “financiero”, una vía para puentear los parlamentos y las instituciones locales, sustrayendo las decisiones e intereses del Gran Capital a las luchas de clase a escala estatal que forjaron las distintas expresiones nacionales de la correlación de fuerzas entre el Capital y el Trabajo. 

Se trata de una construcción supraestatal destinada a mantener relaciones de desequilibrio entre sus partes, un sistema deficitario-superavitario diseñado para trasvasar riqueza colectiva de unos Estados (la mayoría) a unos pocos (sobre todo Alemania y su “hinterland” centroeuropeo), especialmente mediante el mecanismo de la moneda única.

Constituye el mayor ejemplo mundial de institucionalización del neoliberalismo a escala de un continente entero; el primer experimento de ingeniería social a escala regional o supraestatal en favor de la institucionalidad de las estructuras financieras de dominación.

Si la “Europa socialdemócrata” fue la mayor manifestación del reformismo capitalista cuando éste todavía impulsaba con vigor el desarrollo de las fuerzas productivas, hoy la Unión Europea es el primer experimento de ingeniería social a escala regional o supraestatal en favor de la institucionalidad de las estructuras financieras de dominación.

Supone en sí un cuidadoso plan de desregulación social de los mercados de trabajo y de las condiciones de ciudadanía, que se dota de todo un conjunto de disposiciones y requisitos, de toda una institucionalidad concebida y conformada para ser irreformable (pues requiere de unanimidades casi imposibles para que no sea así).

Se inspiraba la UE en la idea del “constitucionalismo económico” de finales de los pasados años 70, y desarrollada en los años 80 por la flor y nata del neoliberalismo (Buchanan, Milton Friedman, Hayek…) para restringir los poderes económicos, monetarios y fiscales de los gobiernos, “evitando que los gobernantes de turno pudieran tomar decisiones circunstanciales”, según su jerga, y que no quiere decir sino que tales decisiones pudieran estar influidas por las luchas populares. Se trataba, por tanto, de establecer determinados principios obligatorios, inamovibles, fuera quien fuese que llegara al gobierno en cada país. 

Pero un derecho petrificado deja ser útil no sólo para las clases populares, sino llegado un punto también para la propia clase capitalista. Así cuando ésta ha querido aumentar aún más el grado de explotación social y ambiental o la “financiarización” de las economías, ha tenido que recurrir a puentear a la propia UE, creando nuevas instancias de eso que ellos llaman “gobernanza”, en definitiva, estructuras de poder dual respecto de la Unión. 

Así, por ejemplo, el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria, para consolidar la penetración financiera de los Estados, y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, para asegurar los Programas de Ajuste Estructural que garanticen el pago de las deudas en favor del gran capital a interés global acreedor y en detrimento de las condiciones sociales, laborales y, en conjunto, de “seguridad social”, de las poblaciones de los respectivos Estados (ver sobre estas cuestiones, Albert Noguera, El sujeto constituyente. Entre lo viejo y lo nuevo. Trotta. Madrid). 

De hecho, si hace falta, se modifican las propias constituciones, de manera que sea “anticonstitucional” intentar cambiar la falta de soberanía nacional, como el tándem PP-PSOE demostró al meter mano al artículo 135, subordinando los derechos sociales reconocidos en la constitución española al pago de la deuda externa.

Ese complicado entramado de blindaje va, por tanto, de la mano de un sistemático debilitamiento de las capacidades de regulación social expresadas a través del Estado, para debilitar todas las opciones democráticas que las poblaciones pudieran conseguir para defenderse. 

La des-substanciación de las instituciones de representación popular está garantizada desde el momento en que las decisiones parlamentarias estatales quedan subordinadas a los marcos dictatoriales dados por la UE sobre inflación, déficit presupuestario, deuda pública o tipos de interés, por ejemplo.    

Pero el Eje Anglosajón (EE.UU. + Inglaterra) más la Red Sionista Mundial obligan a Europa a ir más allá en su (auto-)destrucción.

Autodestrucción forzada de Europa

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha apostado por la integración militar, política y económica de los países de Europa y Japón en un bloque que controla. A través de la estructura OTAN+, Estados Unidos se aseguró un dominio militar completo dentro del grupo imperialista, desplegando muchas bases militares en países derrotados en la Segunda Guerra Mundial, como en Japón (120), Alemania (119) e Italia (45). Esta última alberga a más de 12.000 militares estadounidenses.

Tras la caída de la Unión Soviética y la posterior reunificación de Alemania, la burguesía alemana codiciaba los mercados y la energía de bajo coste de Rusia. Deseaba establecer lazos económicos con Rusia, pero sólo mientras ellos y sus compatriotas franceses pudieran mantener su dominio sin trabas del proyecto europeo, que habían mantenido desde la Segunda Guerra Mundial. Esto significaba establecer dichos lazos, pero excluyendo a los dirigentes políticos rusos de cualquier participación en pie de igualdad en los asuntos, decisiones o estructuras políticas de Europa. 

A su vez, la estrategia estadounidense había consistido en evitar cualquier relación estratégica entre Rusia y Alemania, ya que su fuerza combinada crearía un formidable competidor económico en Europa.” Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org)

En realidad, este objetivo forma parte del Eje Anglosajón desde el siglo XIX: impedir a toda costa, y digo a “toda costa” con lo que eso significa (asedio, ofensivas económicas y diplomáticas, guerras mundiales, guerra hoy en Ucrania, voladura de los conductos gasíferos, sanciones, golpes de Estado…), que Eurasia pueda constituirse en una entidad política, geoestratégicamente entrelazada. Eso sería el fin de la dominación anglosajona del mundo.

Ahora bien, ¿por qué la clase capitalista industrial alemana acepta hoy que le corten el cuello? Para empezar, hay que insistir en que Alemania es un país ocupado militarmente por EE.UU., con miles de tropas y armamento nuclear.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta eso que se ha llamado “financiarización de la economía” dentro del capitalismo actual, y que no es sino una alusión a la importancia que cobra la forma autonomizada del capital dinero como capital a interés ficticio en la dinámica de acumulación del capital, lo que supone que las finanzas pasen de jugar un papel importante pero intermediario para la producción, a asumir la responsabilidad del crecimiento mediante una función parasitaria, focalizada principalmente en la extracción rentista. 

Se trata de un dinero que busca reproducirse a sí mismo por fuera del capital productivo como capital industrial (es decir, más allá de la generación de nuevo valor como plusvalor), pero que también, y este es el gran juego de la economía capitalista cuando las cosas van mal, puede hacer las veces de dinero-capital, listo para engrasar de nuevo los ejes de aquélla, como si procediera de la valorización del trabajo humano (de ahí su creciente “ficción” y la de la economía que sustenta, aunque pueda hacerla seguir funcionando, a pesar de todo y de los problemas que va acumulando. 

Es algo substancialmente diferente de una fase financiera del capital y tiene consecuencias mucho más profundas. Se ha perfilado como un colosal mecanismo de disciplinamiento social, de expropiación universal y de gubernamentalización de las exigencias cada vez más parasitarias del capital.

Así, al menos en las cuatro últimas décadas la capacidad del capital para desmaterializarse y moverse en tiempo instantáneo a escala planetaria en un número creciente de formas, como acciones, pagarés, bonos, bienes inmuebles, bienes raíces y una gran variedad de derivados, especulación sobre alimentos, monedas, energía, incluso el agua, etc., permite a la clase capitalista realizar todo tipo de ganancias usureras y especulativas a corto, medio y largo plazo. 

Mucho de todo ese complejo financiero se va centralizando en los grandes fondos de inversión o “fondos buitre” (Vanguard, State Street, Blackrock, entre los más destacados), que a su vez están participados por miríadas de capitales privados de muy distinta procedencia (aunque dominados por personajes y corporaciones privadas sobre todo sionistas). De esta forma tenemos que una empresa alemana que sale a bolsa puede hacerlo tanto en la bolsa estadounidense como en la alemana. Con el tiempo, los accionistas originales de esta empresa pueden vender sus acciones, que ahora cotizan en bolsa. Ya no dependen de la gestión de su patrimonio a través de su inversión en una empresa. 

En lugar de ello, contratan a gestores de patrimonio, ya sea a través de empresas como Goldman Sachs o de sus propios asesores, que a su vez invierten los ingresos en efectivo de la venta de acciones. A muchos capitalistas, sus asesores les harán invertir bastante más del 50% de su cartera en la bolsa estadounidense, que se erigió tras los años 80 del siglo pasado en la “atractora” mundial del capital a interés especulativo parasitario.

Las consecuencias económicas, políticas y sociales de este cambio en los mercados de capitales y en la propiedad son enormes. Este nuevo capitalista global —antes «alemán»— se comporta de forma muy parecida a sus homólogos franceses, ingleses, suecos o estadounidenses.

Por lo que este nivel de integración del capital conlleva su desnacionalización, lo que refuerza finalmente la preponderancia de eso que llaman “capital financiero” estadounidense, y por consiguiente, el poder político de Estados Unidos. La situación actual de Alemania ilustra claramente la eficacia de este proceso de integración y consolidación económica por parte de Estados Unidos. Según datos de IHS Markit de 2020, sólo el 13,3% del valor del mercado bursátil alemán pertenece a alemanes, mientras que los inversionistas de Norteamérica y el Reino Unido poseen el 58,3% (…) Las principales empresas de la economía alemana no son primordialmente propiedad de alemanes. El valor agregado industrial de Alemania ha descendido del 9% mundial a poco más del 6% en los últimos 18 años. (…) 

La pérdida de la energía barata rusa y su adaptación al desacoplamiento con gestión de riesgos serán probablemente desastrosas para su competitividad internacional. En 2022, la inversión extranjera directa (IED) en Alemania disminuyó un 50,4% interanual. (…) En el transcurso de 15 trimestres, a partir del tercer trimestre de 2019, el PIB de Alemania aumentó un mísero 0,6% en total, a precios constantes…” Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org)

Esto se traduce para Alemania en una falta de voluntad política soberana y en la aceptación de que su clase capitalista industrial se corte las venas.

El colapso de la «voluntad nacional», la voluntad de seguir un camino que corresponda a sus intereses capitalistas nacionales, demostrada por Alemania en el contexto de la guerra en Ucrania, muestra que Alemania ha sido derrotada por tercera vez desde principios del siglo XX (…) Estados Unidos seguirá privando a la burguesía alemana de todas las opciones importantes para afirmar posiciones políticas independientes.

Con la ayuda de los vínculos de propiedad del capital que hemos descrito, la burguesía alemana se enfrentará a la subsunción absoluta de las opciones de acción del capital alemán bajo la égida estadounidense. La hostilidad hacia Rusia actúa como motor de la subordinación de Europa a Estados Unidos y como pérdida de cualquier posibilidad de desarrollo independiente.” Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org)

La desindustrialización de los centros del Sistema Mundial capitalista y especialmente del Eje Anglosajón ha venido cobrando existencia desde hace décadas, en favor del Mundo Emergente. 

Faltaba, sin embargo, Alemania y su hinterland más próximo. El Eje Anglosajón busca eliminar esa competencia, y la del conjunto de la UE, al tiempo que abortaba la posibilidad de la vinculación infraestructural, económica y política de Eurasia. Las sanciones a Rusia se han convertido en un elemento estelar para ese objetivo.

Todo lo cual para Europa en su conjunto tiene unos costos energéticos y económicos de enorme gravedad, que está reportando cuantiosas pérdidas en sus sectores primario e industrial y, en general, la desarticulación de sus economías, con el consiguiente desmontaje de su “capitalismo social” (eso que en otros tiempos llamaron “Estado del Bienestar”). Circunstancia que además de causar el paulatino arruinamiento de sus poblaciones, está tensionando a la propia UE, por ejemplo, hasta el punto de que pronto podría fragmentarse.

Todos sabemos que Alemania no sólo ha sido y es “la locomotora” de Europa, como nos insisten si cesar en los grandes media, sino que también lleva la dirección vicaria de la misma (vicaria de EE.UU.). Eso quiere decir que si Alemania se entrega con todos los pertrechos y bagajes a EE.UU., todos los demás países europeos subalternos, sin soberanía alguna, también. Francia fue la única excepción europea, con su orgulloso “gaullismo”, pero desde la llegada de Sarkozy, cuando De Villepin y los gaullistas fueron derrotados, entrega también su política exterior.

Hoy Macron es uno de los principales guerreristas contra Rusia y acaba de proponer -ante la evidente y por otra parte irremediable derrota de Ucrania- en la muy reciente reunión de París (de 26 de febrero de 2024), con más de 20 dirigentes de la OTAN y su brazo político, la UE, la posibilidad del envío de tropas de la OTAN al campo de batalla ucraniano.

Es decir, parece que los subalternos líderes europeos contemplan dar un paso más en la escalada bélica, convirtiendo de nuevo a Europa en un terrorífico campo de guerra en favor del sostenimiento del liderazgo mundial de EE.UU.

En general, como vengo diciendo, la otanización del conjunto de Europa (la del Este en sus formas más agresivas) pasa también por “americanizar” la economía y la sociedad europeas, lo que es sinónimo de completar su conversión al capitalismo salvaje. La UE y su Constitución y Tratados se vienen encargando de ello. 

La sumisión europea está claramente completada y exhibida con la guerra proxy en Ucrania del Eje Anglosajón y la Red Sionista Mundial contra Rusia, donde una nueva inmolación europea cobra tintes cada vez más probables.

Ante todo ello, la pregunta que queda por plantearse es si están dispuestos a llegar al enfrentamiento nuclear.

Las declaraciones, amenazas y avisos a sus propias poblaciones de los distintos ministros de la guerra europeos, parecen ominosamente mostrar que es así.

Sea como fuere, y ante estas dramáticas circunstancias, cualquier izquierda ya no sólo mínimamente alternativa, sino con una décima de honradez coherente, debería tener muy claro que romper con la UE deviene vital para poder salvar algunas de las bases sociales de nuestras sociedades y que romper con la OTAN es básico para la propia supervivencia.

Cualquier visión o esperanza de mejora social y de “bienestar económico” dentro de la férula de esas instituciones constituye un tremendo autoengaño, cuando no deliberado colaboracionismo para la destrucción de las sociedades.

Observación de José Luis Martín Ramos:
Antes que nada dos discrepancias puntuales, porque el texto que os envío es largo.
Me desagrada profundamanete eso de la Red Sionista Mundial al lado del Eje anlgosajón; ¿se está recuperando la mentira de los Sabios de Sión?. Esa super eje es una tontería. Existe el Sionismo y estamos en contra de él pero que me demuestren, más allá de la propaganda, que existe una RSM con poder equiparable a los Estados; eso es concepción y lenguaje de la extrema derecha y no tendríamos que dejarnos contaminar por él, a pesar de las barbaridades del sionismo en Palestina.
Insiste en el concepto del Hiperimperialismo, que en inglés es equivalente al del Superimperialismo (no se en alemán), que en un concepto de Kautsky que significa la superación de las contradicciones antagónicas, bélicas, en el seno del imperialismo. Por mucho que lo hayan adoptado los de la Tri -desconociendo a Kautsky, que es como desconocer a Keynes o a Hayek- su uso se presta a equívocos y atropella la tradición, la cultura propia del marxismo revolucionario y su lenguaje, que es universal y hay que mantenerlo universalmente.
Voy a lo de la UE y la OTAN.
Son procesos diferentes con costes muy distintos. Y por otra parte hemos de tener en cuenta cuál es la línea política y luego su desarrollo concreto. La línea ha de ser propositiva para trabajar por el apoyo social necesaria y por un objetivo de beneficio popular, y para no dejar de trabajar para el gran demonio exterior en beneficio del demonio interior. En ese sentido yo creo que la línea de los Estados Unidos de Europa -que está en la tradición de la izquierda revolucionaria europea- es correcta; el objetivo sigue siendo la defensa de los grandes estados -panafricanismo, panamericanismo, panarabismo…- no como estados nacionalistas sino como estados democráticos y socialistas. La unidad europea es un objetivo positivo en esa perspectiva, pero desde luego no la Unión Europea -sería interesante recordar las propuestas de la conferencia económica del PCE, cuando era secretario general Anguita, antes del desastre de Maastricht-. ¿Qué hacer sobre la UE? Desde luego denunciar y combatir su configuración actual y trabajar por una unidad europea diferente. ¿Destruir la UE? Eso sería una consigna tan inadecuada como la de destruir el capitalismo. Otra cosa es si la UE un día colapsa y nos ahorra el trabajo; pero incluso si colapsara desde la izquierda no creo que la política fuese volver a los estados nacionales competidores entre sí. ¿Abandonar la UE, el Hispaexit? Eso es más fácil de decir que de hacer. El ejemplo británico tiene diversas lecciones: una es que el impacto económico y social del Brexit fue menor, y controlable, porque nunca estuvo en el sistema monetario del Euro; el otro es la complicación interna que el Brexit ha añadido a la cuestión de la unidad británica, en particular a la cuestión de Escocia. Si se opta por la via de la salida unilateral y en solitario, han de preverse los costes políticos, económicos y sociales y considerar las políticas que se han de emprender para hacer que esos costes no redunden en perjuicio del estado y sobre todo no sean pagados por las clases populares. Sobre lo primero, una determinada manera de Hispaexit podría dar la salida de la independencia, por la vía del mantenimiento en la UE, a Cataluña y Euzkadi; cuidado con eso, porque eso ha sido pensado en los medios independentistas catalanes. Sobre lo segundo, hay que echar cuentas, no se puede proponer con los ojos cerrados; es algo que comentamos en los inicios del procés, cuando defendían la salida unilateral y les pedíamos que dieran la verdad de los costes económicos y sociales que eso suponía…y callaban (unos por infantilismo político y otros porque no les importaban demasiado, sus clases dirigentes no serían los que pagarían el plato). Un ejemplo concreto, ¿cómo se seguiría pagando una deuda del estado contraída en Euros, por un estado que ahora volvería a contar en pesetas con una relación con respecto al euro que podría ser mucho más desfavorable a la que existía cuando España se incorporó al sistema del Euro? ¿cómo se pagarían las deudas privadas, las hipotecas por ejemplo? Cuando se dice, salgamos de la UE, salgamos del Euro se han de tener respuestas a esas preguntas. Y ¿mientra tanto?. Lo que, para mí no es de recibo es la pomposa afirmación del final del artículo: «Cualquier visión o esperanza de mejora social y de “bienestar económico” dentro de la férula de esas instituciones constituye un tremendo autoengaño, cuando no deliberado colaboracionismo para la destrucción de las sociedades», eso sería tan aplicable, y tan desacertado, respecto a la UE como respecto al capitalismo. Se está diciendo que en el capitalismo no se ha de luchar por las mejoras sociales y el bienestar, porque es un autoengaño, y que hacerlo es colaboracionismo; eso es infantilismo puro, una barbaridad y lo que es peor es el camino de desvinculación con las masas populares; luego no nos quejemos que la derecha populista, la extrema derecha, consigue apoyo entre las clases popular porque sabe defender mejor reivindicaciones concretas. Infantilismo y estrategia de la ley del bronce.
Sobre la OTAN. La línea que hay que marcar -y no hacerlo es lo que dificulta mucho tener y conseguir el apoyo de masas para cuestiones como la guerra de Ucrania- es la de que las relaciones internacionales, precisamente porque nos situamos en una perspectiva de multipolaridad en la era nuclear -no perdamos esto último nunca de vista, porque estamos hablando de pactos de guerra- es la de que ésta no se han de recular por pactos frente a terceros, sino por tratados de seguridad colectiva, que han de acordarse tanto a nivel mundial -es lo que tendría que ser la ONU- como a nivel regional. Lamentablemente Europa solo ha adoptado la perspectiva de la seguridad colectiva entre los años veinte y comienzos de los treinta, hasta que la llegada del nazismo al poder en Alemania los dinamitó; después de la Segunda Guerra Mundial se impuso un sistema contrario al de la seguridad colectiva, que es el de los pactos militares (OTAN, SEATO,….). Cuando desapareció la URSS se perdió la ocasión de recuperar la doctrina de la seguridad colectiva, porque EEUU lo quiso, porque su interés -que nunca ha sido la de estar en un sistema multipolar- era mantener la OTAN, de entrada no por el riesgo que siguiera suponiendo una Rusia menor con respecto a la URSS, sino por el riesgo de que EEUU perdiera su control de Europa a través de la OTAN. De eso sabía mucho De Gaulle, que situó a Francia en una posición intermedia, sacando al país de la estructura militar; después de DE Gaulle Francia volvió al redil. El origen de la guerra de Ucrania está en ese rechazo a la seguridad colectiva, que fue lo que Rusia pidió entonces, y la política contraria de la OTAN del cerco a Rusia. Esa es la línea política; a mantener dentro y fuera y mientras se esté en la OTAN a mantenerla dentro y ahí sí hay margen para hacerlo y para llegar a acuerdos con otros que vayan rescatando la doctrina de la seguridad colectiva. Se puede plantear la retirada de la OTAN, pero eso requiere un consenso interno que solo se puede conseguir a través de la adhesión a la seguridad colectiva y el rechazo de la política militarista de la OTAN. Y se puede ir avanzando en la salida de la OTAN, publicitando los desacuerdos y desenganchándose de la estructura militar; y desde luego planteando un refereréndum para la salida de la OTAN, pero ese referéndum solo hay que plantearlo cuando se tengan previsiones razonables de que se va a ganar, sin ello, ofrecer en bandeja un referéndum perdido sobre la OTAN supone potenciar el otanismo en España todavía más.

3. Apostar por una guerra larga

Suelo enviaros artículos desde la perspectiva crítica con la OTAN porque imagino que la otra ya la veis cada día en nuestros medios de comunicación. No obstante, no está de más ver de vez en cuando lo que piensan los otanistas ante la complicada situación en la que se encuentran. Ahora parecen apostar por una guerra larga en la que a Ucrania le tocaría intentar defender en los próximos meses, hasta que puedan, creen estos tipos, que en el futuro esté en condiciones de volver al ataque. Piensan los ilusos que Ucrania puede ganar esta guerra de atrición. Pero qué sabré yo. Una muestra de uno de los think tanks oficiales españoles, que acaba de publicar varios artículos más sobre el tema: https://www.

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La guerra en Ucrania tras dos años: ¿cómo ayudar a Ucrania para que no la pierda?

Félix Arteaga Publicado el 23 Feb 2024

Antes y, sobre todo, después de que la Federación Rusa invadiera Ucrania en febrero de 2022, los países occidentales proporcionaron ayuda militar a las Fuerzas Armadas ucranianas para contener la ofensiva rusa. A ellas, con su valeroso y brillante desempeño, se debe principalmente el fracaso de esta ofensiva, aunque la asistencia técnica y militar occidental contribuyó decisivamente a denegar la superioridad aérea a Rusia en los primeros meses de la invasión.

Posteriormente, los sistemas de defensa antiaérea y las piezas de artillería occidentales contribuyeron a estabilizar el frente y los mandos ucranianos comenzaron a solicitar sistemas de mayor alcance y precisión para atacar concentraciones de fuerza, objetivos logísticos y de mando y control en la retaguardia rusa. El estancamiento del frente multiplicó los intercambios de artillería y las Fuerzas Armadas ucranianas solicitaron entonces mayor cantidad de municiones para contener las ofensivas rusas y, progresivamente, medios para la contienda como carros de combate y aviones para disponer de las capacidades de maniobra que les permitiera pasar a la ofensiva.

La llegada de medios acorazados, de artillería y misiles de gran alcance, junto con la debilidad de las defensas rusas sobre las nuevas fronteras, favoreció el éxito de las ofensivas ucranianas sobre Járkov y Jersón en otoño de 2022. Estos éxitos alimentaron la postura ofensiva de los mandos ucranianos que incrementaron su demanda de medios para desarrollar una contraofensiva en la primavera de 2023. Ésta se retrasó hasta principio de verano y sus resultados no casaron con los objetivos previstos ni, mucho menos, con las expectativas generadas al respecto. El desfase negativo entre lo pretendido y lo conseguido hizo que las autoridades ucranianas trataran de atribuir su fracaso al retraso y limitación de la ayuda militar recibida de sus aliados.

Esta queja es comprensible, pero tiene poco fundamento como explicación causal porque los escasos resultados obedecen a aciertos en la capacidad defensiva rusa y a desaciertos en el planeamiento político y militar de Ucrania, incluida su “fijación” con Bajmut. La contraofensiva contó con material de ayuda occidental que protegió la vida de los combatientes ucranianos y que sobrevivió en un alto porcentaje, aunque no bastó para romper la línea del frente porque Ucrania no disponía de la abrumadora superioridad militar que se precisa para desarrollar acciones ofensivas. Si acaso, se puede reprochar a los aliados el tipo de adiestramiento recibido en Europa por las unidades que iban a participar en la contraofensiva, ya que éstas no cuentan ni con la doctrina ni con los medios de los ejércitos profesionales occidentales para desarrollarla en el teatro de operaciones ucraniano.

En los últimos meses, la situación se ha decantado en favor de las acciones defensivas y en contra de las ofensivas de ambos bandos. Se han acabado las expectativas de victorias rápidas y decisivas, porque ningún bando dispone de la suficiente capacidad necesaria para pasar a la ofensiva con garantías de éxito. El desgaste prima sobre la maniobra y ya que las reservas rusas de hombres y equipos pueden sostener una guerra de atrición durante dos o tres años, según el International Institute for Strategic Studies (IISS) de Londres, Ucrania debe prevalecer en ese tipo de guerra.

A lo largo de estos dos años, los aliados han modulado las demandas ucranianas en función de sus criterios sobre la escalada y sus visiones sobre el final de la guerra (lo que necesitan y hasta cuándo lo necesitan). El escenario final varía, en función de los países, en un amplio abanico que va desde la derrota de Rusia y su expulsión del territorio ucraniano, en un extremo, hasta acabar la guerra cuanto antes en el otro, pasando por varias modalidades de acuerdos de alto el fuego. Factores como la situación militar, la fatiga de combate que soportan los combatientes en el frente y las poblaciones en la retaguardia y el coste económico que supone esta guerra afectan a la forma en que cada parte desea que acabe. La frustración por el fracaso de la contraofensiva ha sembrado dudas sobre el curso de la guerra, por lo que Ucrania y sus aliados no pueden permitirse que se deteriore el equilibrio militar en el frente durante los próximos meses.

Dos años después, y dada la situación de estancamiento militar sobre el terreno, la ayuda occidental deberá ser realista y destinarse a consolidar la capacidad defensiva de las Fuerzas Armadas ucranianas hasta que dispongan, en su caso, de las capacidades necesarias para pasar a la ofensiva. Ucrania no puede permitirse una ruptura de sus líneas del frente en los próximos meses porque podría derrumbarse su voluntad de resistencia, que es lo que busca la estrategia de atrición rusa. Tampoco pueden desarrollar una “defensa activa”, porque carecen de los medios de potencias como Rusia o China que les permita actuar con profundidad en todos los frentes y escalones de combate, por lo que Ucrania y sus aliados deben convertir la guerra de desgaste actual en una oportunidad para la victoria en los próximos años.

El balance militar aconseja reforzar la capacidad militar ucraniana para resistir en profundidad y a largo plazo en lugar de empeñarse en acciones ofensivas de corto alcance. Las Fuerzas Armadas ucranianas necesitan adaptar su postura militar, es decir, su estructura, estrategia y adiestramiento de acuerdo con las lecciones aprendidas en estos años, tal y como han hecho las fuerzas rusas. La eficacia de la ayuda militar externa no consiste en importar equipos y doctrinas de éxito sino en adaptarlas a la idiosincrasia ucraniana y a las condiciones del combate en curso. Una postura defensiva facilitaría esa adaptación y reduciría la fatiga de combate de las unidades de vanguardia.

Los aviones F-16 que se esperan no alterarán el equilibrio militar, salvo que se les dote de misiles de largo alcance, ya que las defensas antiaéreas rusas no permiten su empleo en misiones tácticas de apoyo directo a las tropas. Tampoco los misiles de largo alcance tierra-tierra han proporcionado ventaja ofensiva significativa a las fuerzas ucranianas en los últimos meses. Lo que las Fuerzas Armadas necesitan con urgencia, para disminuir la atrición propia y aumentar la de las fuerzas rusas, son piezas de artillería y municiones porque su racionamiento de los últimos meses facilita a la artillería rusa concentrarse sin riesgo de ser atacada por la artillería ucraniana. Según el IISS, las Fuerzas Armadas ucranianas precisan entre 75.000 y 90.000 disparos de artillería al mes para sostener sus posiciones defensivas y más del triple para pasar a las ofensivas. Sin embargo, Ucrania sólo dispone de unos 60.000 proyectiles mensuales para su defensa que se agotan mientras no llegan las municiones comprometidas. También precisan reforzar su menguante defensa antiaérea para evitar que la atrición sobre infraestructuras, viviendas y vidas civiles siga creciendo, tal y como ha reconocido el último Consejo OTAN-Ucrania.

La llegada de artillería y municiones, unida a una postura defensiva, permitiría a las Fuerzas Armadas ucranianas estabilizar el frente, descansar a sus veteranos y dar tiempo a que aumente la capacidad de producción de las industrias occidentales y de la que se está instalando en Ucrania para facilitar el sostenimiento de la línea del frente en los próximos meses. Si se proporciona la ayuda militar adecuada, la guerra se podrá ganar en Ucrania algún día, pero si no se continúa con la ayuda militar o ésta no sirve para sostener el equilibrio actual, la guerra puede perderse en muchos países aliados de Ucrania y en los próximos meses. Cada decisión cuenta para la victoria o la derrota de Ucrania y sus aliados frente a Rusia.

Comentario de José Luis Martín Ramos:
Es que esa es la decisión que ha tomado la OTAN, en beneficio del militarismo, de las industrias de guerra y de los cementerios.

Observación de Joaquín Miras:
I. La UE no solo deshumaniza a los rusos, que, para los anglosajones, EEUU y GB, son los españoles del siglo XX/XXl, -o los españoles, los rusos del siglo XVl, Xvll-, también deshumaniza a lo ucros. En vez de verlos como sociedad, los ven como mercenariado. Pero el desmoronamiento del frente se precipita, no solo por falta de recursos y soldados, sino por dessmoralización. Aparte, el mundo interior proruso, que no podía no existir, por sentido común, va soltándose: ha comenzado a actuar guerrilla y el malestar en las zonas no ucranianas, húngaras, polacas, rumanas, sometidas al fanatismo nacionalista ucro, y que tienen muertos por haber sido llevados al frente, aparece también. Aparte: varios comentaristas comienzan a considerar que Rusia puede estar preparando una operación que va más allá del contacto en la línea de frente y el consiguiente desgaste del ejército enemigo, que es el grueso de lo que se ha hecho ahora: enviar avanzadillas, luego escuadras de 10 hombres, que sitúen la posiciones de fuego enemigas, y comenzar un bombardeo que pareciera que no hubiera un mañana. Sí ha habido operaciones de columnas de tropa mecanizadas grandes, y con degaste, pero muy, muy pocas, porque el objetivo no era ocupar territorio sino aniquilar el ejército enemigo. Morteros, cañones y obuses, cohetes de diversos tipos, bombas teledirigidas, drones. La cantidad era tal que se han ussado drones de ataque contra un solo soldado enemigo: un «despilfarro» de munición. Los EEUU han dicho que Russia fabrica 25 mil proyectiles de cañón diariamente, o sea, 750 mil al mes y sobre 8 millones al año. Señales de cambio: a pesar de todo eso, está comprando más munición a Corea. Produce miles de drones, pero le está comprando drones a Irán. Además, se mueven notablemente cuerpos de ejército ya bien entrenado durante todo un año, pero no se sabe adónde. Se han construido muchas vías de tren. Desde luego atravesando Zaporizhia, hasta Crimea. Varias líneas férreas de norte a sur (desde lo que era antes Rusia, por encima de Donbass) y con ramificaciones muy tupidas y hasta el interior de Crimea. Hasta la incorporación de Zaporizhia el acceso por carretera o tren de Rusia a Crimea era por el puente del Este de Crimea. Ahora ya no. Pero también muchas vías férreas y carreteras nuevas por el norte. Por lo demás, desde «Bankova» -calle del palacio presidencial- se ha ordenado crispadamente a Sirsky que lance al frente «todas las reservas» para detener el desplome. ¡Todas las reservas! Todo esto -dicen los que saben- crea las condiciones para un salto en el proceder ruso. El ministro Shoigu habló el otro día diciendo que la guerra podría terminarse este año, porque la guerra evolucionaba insospechadamente deprisa últimamente, de forma no prevista… La histeria occidental es una prueba. En mayo termina el mandato del presidente Zelenky, pero él no convoca elecciones, porque parece ser que hay una mayoría de la población partidaria de que no se volviese a presentar. Pero eso, la no convocatoria de elecciones, deslegitima a Zelensky, establece condiciones de golpe de estado.
Iremos viendo.

II. El otro día, el mes pasado ya, un congresista USA habló de un informe del «Pentágono» (estado mayor conjunto USA) para la presidencia -«Casa Blanca»: esta vez, no «Bankova»-, anterior a la guerra o del inicio de la misma en el que se señalaba que la OTAN no podía ganar bélicamente a Rusia; se armó revuelo, etc. y sí existe el tal informe. ¿Por qué se confió en lo contrario, en la derrota de Rusia? Porque «el jardinero fiel» -negrito que tiene el alma blanca, negrito del grupo «irlandeses negros» -spaniards- hacía las declaraciones que hacía, etc. etc, Aparte de ser por suficiencia, por supremacismo, por etc. etc: porque se creía firmemente que las sanciones económicas impuestas sí iban a hundir la economía rusa en unos entre 6 y 10 meses, con la consiguiente caída del grupo dirigente actual, y el inicio de un proceso de desmembración de Rusia, etc Sanciones contra Rusia hay desde 2014 y Rusia no solo ha cambiado su estructura productiva -eso que nos cuenta el economista francés Jacques Sapir-, un cambio que se ha acelerado ahora drásticamente, y la fracción nacional del poder económico, apoyada por el gobierno, ha derrotado sin contemplaciones a la fracción «occidentalizante», sino que se había preparado para ello, como también nos lo explica el economista francés que hemos publicado en EM.

4. Hacia -otra- guerra general en Europa

Hoy que Macron apunta a la posibilidad de que los europeos envíen tropas a la guerra de Ucrania, es buen momento para esta entrada de Tomaselli en su Substack: https://enricotomaselli.

Refutar la profecía
Enrico Tomaselli 17 feb 2024
Mientras Moscú sigue enviando señales cada vez más claras, Occidente permanece sordo y avanza autista en su «estrategia» de confrontación. Con el riesgo muy real de que, si los procesos belicosos no se desactivan a tiempo, nos encontremos con un conflicto desastroso aquí mismo, en Europa.
Realizar análisis geopolíticos y/o estratégicos, significa básicamente tratar de interpretar los hechos (conocidos), darles sentido -si el análisis se dirige al pasado- o hipotetizar escenarios -si se dirige al futuro-.
En el discurso de ayer para la Caja de Pandora – «¿Hacia una gran guerra en Europa?»
https://ivdp. it/14134-2/ – pensando en esta carrera armamentística que invade febrilmente Europa, presa ahora de un inexplicable e insensato miedo a Rusia, señalé lo que en mi opinión es un peligro real y concreto, es decir, ante un aumento considerable de la fuerza militar de la OTAN en sus fronteras, con la repetición de maniobras cada vez más frecuentes y agresivas por parte de la misma, Moscú -que ya no tiene ninguna fe en las palabras de los países occidentales (véanse los «acuerdos de seguridad» Minsk I y II» y la expansión de la Alianza Atlántica hacia el este en contra de la palabra dada)- acaba por considerar todo esto no como un conjunto de medidas defensivas, como pretenden los gobiernos europeos, sino como los preparativos para llevar a cabo una agresión real y propia contra Rusia, por otra parte mal disimulada. Y por lo tanto, de forma completamente racional, en un momento dado puede decidir que es más apropiado no esperar a que se completen estos preparativos, y en su lugar decidir lanzar un ataque preventivo.

Este peligro -que en la entrevista definí como «una profecía autocumplida»- es precisamente tal, que no podemos tener ninguna certeza al respecto. Ciertamente, hay una tendencia que va en esta dirección.
Como me gusta repetir a menudo, el Oeste americano es como un viejo león, que en su delirio senil se niega a ver y aceptar su propia decadencia, y sigue rugiendo pensando que eso basta para asustar a los jóvenes leones. Además, en este delirio suyo, también es absolutamente incapaz de ver las cosas incluso desde el punto de vista del adversario. Lo cual, obviamente, no significa compartirlo, pero que es necesario conocer y comprender, precisamente para afrontar la lucha con sensatez. Como decía Sun Tzu, «si conoces a tu enemigo y a ti mismo, tu victoria es segura».

Occidente, por el contrario, primero procede propagandísticamente a demonizar al enemigo, calificándolo de loco, carente de toda motivación legítima («el nuevo Hitler»), luego adopta este enfoque propagandístico como descriptivo de la realidad real, y literalmente no se plantea el problema de comprender qué piensa el enemigo.
El enemigo ruso, sin embargo, debe ser comprendido para poder predecir sus acciones y reacciones.

Mientras nosotros jugamos con el cuento de hadas de que «hay un agredido y un agresor», borrando 8 años de guerra civil y fomento atlántico de las bandas ucronazis, Moscú ha percibido el conflicto ucraniano como una guerra por delegación de la OTAN contra Rusia, lo que de hecho es. Y cuando Putin, el otro día, dijo que creía que el mayor error había sido intervenir demasiado tarde, deberíamos reflexionar sobre lo que significa, y lo que podría significar mañana.

Cuando hoy Lavrov, un político y estadista del más alto nivel, cuya moderación y sensatez son indiscutibles, dice claramente que «Occidente ha declarado la guerra a Rusia, no hay duda, no lo ocultan», sería bueno entender que el significado de estas declaraciones es inequívoco: Rusia siente que está siendo atacada, que se la señala constantemente como una amenaza (pero al mismo tiempo como una presa codiciada…), y por lo tanto, aunque ciertamente no piensa estúpidamente en iniciar una guerra global, ciertamente no estará dispuesta a dejar que la OTAN inicie esta guerra cuando se sienta preparada para hacerlo.
Moscú sabe que tiene -ahora- una serie de ventajas estratégicas, pero también sabe que la OTAN está trabajando duro para llenar esas lagunas. Pensar que lo permite es, más que ingenuo, una locura. En este sentido, las palabras de Putin y Lavrov son muy claras.
Además, Putin ya lo había sido en 2008, en la conferencia de Munich sobre la seguridad en Europa. Pero EEUU (por interés) y Europa (por estupidez) hicieron oídos sordos. La fiesta en la sala de primera clase del Titanic continuó como si nada hubiera pasado.

Es cierto que el futuro no está escrito en ninguna parte y, por tanto, no es en absoluto seguro que la profecía se cumpla. Pero tampoco lo es lo contrario, y son muchos, demasiados, los elementos que se acumulan en esa dirección. Son procesos que tardan años en desarrollarse, aunque no parezcan demasiado evidentes, pero cuanto más tiempo pasan más difícil resulta detenerlos e invertir el rumbo.

Y de todos modos, no hay muchos; en mi opinión, esta situación (a menos que se produzcan innovaciones significativas) podría alcanzar la temperatura crítica dentro de 7/8 años.

Por eso es urgente que la conciencia del peligro -se piense como se piense- se difunda lo más ampliamente posible. En efecto, sin presión desde abajo y contra ella, todo seguirá como por fuerza de inercia. Y si nos estrellamos contra el iceberg, no habrá suficientes botes salvavidas para nosotros, los de segunda y tercera clase…

5. Resumen de la guerra en Palestina, 27 de febrero.

El resumen de Mondoweiss. https://mondoweiss.net/2024/

Día 144 de la «Operación Al-Aqsa»: Israel y Hamás contradicen la afirmación de Biden de que el alto el fuego en Gaza está cerca.
Según informes, una propuesta de acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás incluye una tregua temporal de 40 días, la liberación de 40 cautivos israelíes a cambio de 400 prisioneros palestinos y la entrada de ayuda humanitaria y refugios móviles en Gaza.
Por Mustafa Abu Sneineh 27 de febrero de 2024

Bajas
Más de 29.878 muertos* y al menos 70.215 heridos en la Franja de Gaza.
Más de 380 palestinos muertos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental.
Israel revisa a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.147.
580 soldados israelíes muertos desde el 7 de octubre y al menos 3.221 heridos**.
*Esta cifra fue confirmada por el Ministerio de Sanidad de Gaza en el canal Telegram. Algunos grupos de derechos humanos elevan la cifra de muertos a más de 38.000 si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
**Esta cifra la dio a conocer el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitió publicar».

Acontecimientos clave

  • El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dice respecto a un acuerdo entre Israel y Hamás: «Espero que al principio del fin de semana, al final del fin de semana».

  • Biden añade: «Se acerca el Ramadán, y ha habido un acuerdo por parte de los israelíes de que no realizarían actividades durante el Ramadán también, para darnos tiempo a sacar a todos los rehenes.»

  • El marco del último acuerdo consiste en una tregua temporal de 40 días, la liberación de 40 rehenes israelíes a cambio de 400 prisioneros palestinos y la liberación de cinco soldados israelíes a cambio de 15 figuras nacionales palestinas en cárceles israelíes.

  • Los funcionarios israelíes y de Hamás recibieron con menos entusiasmo el lenguaje optimista de Biden. Un funcionario israelí dijo a Yedioth Ahronoth que «no entendemos en qué se basa el optimismo del presidente estadounidense».

  • La MLRP afirma haber evacuado a otros 24 pacientes del hospital Al-Amal, con ayuda de la Oficina de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).

  • Las fuerzas israelíes impiden que el convoy de la MLRP y la OCHA llegue a Al-Amal durante siete horas en un puesto de control militar y detienen a tres paramédicos.

  • Bombardeo israelí cerca del hospital Kuwaiti, en el centro de Rafah, mata a nueve miembros de la familia Al-Zatma.

  • La agresión israelí contra Gaza ha causado al menos 5.379 estudiantes muertos y 8.888 heridos desde octubre.

  • Amnistía Internacional afirma que Israel «no ha tomado ni siquiera las medidas mínimas para cumplir» la sentencia de la CIJ para impedir el genocidio en Gaza.

  • Fuerzas israelíes matan a tres palestinos en la ciudad de Tubas y en el campo de refugiados de Al-Faraa, en Cisjordania.

Joe Biden dice: «Estamos cerca. Aún no hemos terminado».
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha declarado que espera que se alcance un alto el fuego entre Israel y Hamás para la próxima semana, lo que pondría fin a la agresión israelí contra Gaza y garantizaría la liberación de los israelíes secuestrados el 7 de octubre de 2023.

«Bueno, espero que a principios del fin de semana, a finales del fin de semana», dijo a los periodistas. Su comentario se produjo mientras una delegación israelí volaba para mantener intensas conversaciones con Qatar, que desempeña un papel de mediador junto con Egipto.
«Mi asesor de seguridad nacional me dice que estamos cerca. Estamos cerca. Aún no hemos terminado. Mi esperanza es que, para el próximo lunes, tengamos un alto el fuego», añadió Biden mientras visitaba una heladería en Nueva York el lunes.
Las negociaciones indirectas entre Israel y Hamás llevan celebrándose desde diciembre, pero hasta ahora no han dado fruto. Se han visto obstaculizadas por el asesinato israelí del dirigente de Hamás Saleh Aruri en enero, la invasión terrestre de Jan Yunis y, más recientemente, las amenazas de invadir Rafah, donde se refugian actualmente 1,4 millones de palestinos.
Biden también dijo que Israel «aceptó» poner fin a sus operaciones militares en la Franja de Gaza durante casi seis semanas, que incluyen el mes de Ramadán, que comienza el 10 de marzo y termina el 9 de abril.
«Se acerca el Ramadán, y ha habido un acuerdo por parte de los israelíes de que no realizarían actividades durante el Ramadán también, para darnos tiempo a sacar a todos los rehenes», dijo Biden.

El presidente estadounidense es «un optimista»
Desde diciembre se han filtrado varios marcos para un acuerdo entre Israel y Hamás.
El más reciente, que aún no ha sido confirmado ni por las autoridades israelíes ni por las de Hamás, consiste en una tregua temporal de 40 días, la liberación de 40 rehenes israelíes, cinco mujeres soldado y 35 civiles, a cambio de 400 prisioneros palestinos.
La fuerza aérea israelí dejará de sobrevolar Gaza durante ocho horas al día, se retirará de varias zonas y permitirá el regreso gradual de los palestinos al norte de Gaza, excepto los hombres «que estén en edad de alistarse para Hamás», informó Yediot Ahronoth.
El acuerdo implica la entrada en Gaza de 500 camiones diarios de ayuda humanitaria, 200.000 tiendas para familias desplazadas y 60.000 casas móviles.
Además, Israel aceptó una propuesta estadounidense de liberar a 15 figuras nacionales palestinas de las cárceles israelíes a cambio de la liberación de cinco soldados israelíes.
Sin embargo, los funcionarios israelíes y de Hamás recibieron con menos entusiasmo el lenguaje optimista de Biden. Un alto cargo israelí declaró a Yedioth Ahronoth que «no entendemos en qué se basa el optimismo del presidente estadounidense».

Ismail Haniyeh, jefe político de Hamás, afirmó que el movimiento «no permitirá que el enemigo utilice las negociaciones como tapadera para este crimen». Anteriormente, Hamás describió el optimismo de alcanzar un acuerdo como «alejado de la verdad».
El comentario de Biden parece referirse más a la carrera presidencial estadounidense y menos al fin del asalto israelí a Gaza. Su campaña intenta ganarse a los votantes musulmanes y árabes estadounidenses en estados como Michigan, que vota hoy en unas primarias demócratas para elegir al candidato presidencial del partido, y donde el enfado por el firme apoyo de la administración a la guerra de Israel contra Gaza es profundo.

Las fuerzas israelíes obstruyen el convoy de rescate de la MLRP y la OCHA
En las últimas 24 horas, las fuerzas israelíes cometieron 11 «masacres» en diversas zonas de la Franja de Gaza, según informó el Ministerio de Sanidad de Gaza en Telegram, matando al menos a 96 mártires palestinos e hiriendo a 172 personas.
El ministerio señaló que las fuerzas israelíes siguen asediando el hospital Nasser de Jan Yunis, donde 120 pacientes necesitan ser evacuados urgentemente.
«Los generadores [eléctricos] se pararon, las [bombonas] de oxígeno se agotaron, la red de alcantarillado funcionó mal, se cortó el agua, la acumulación de residuos y la falta de capacidades médicas dificultan el trabajo en el Complejo Médico Nasser», declaró el ministerio el martes por la mañana.
El asedio israelí a los hospitales Nasser y Al-Amal de Jan Yunis se prolonga desde finales de enero, obligando a ambos a dejar de prestar servicio.
El martes por la mañana, la Media Luna Roja Palestina (MLRP) dijo que había evacuado a otros 24 pacientes del hospital Al-Amal, con la ayuda de la Oficina de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).
La MLRP declaró que las fuerzas israelíes impidieron que el convoy de la MLRP y la OCAH llegara a Al-Amal, a pesar de haberse coordinado previamente con ellas para suministrar materiales, alimentos y agua al hospital. El convoy fue detenido durante siete horas en un puesto de control militar al oeste del hospital de Al-Amal.
Las fuerzas israelíes ordenaron a los paramédicos que bajaran de sus vehículos y se sentaran en el suelo, mientras que tres paramédicos fueron detenidos tras ser despojados de sus ropas y atados. Uno fue liberado más tarde, mientras que Jihad Aslim y Ramadan Ashour siguen detenidos, informó Wafa news.

La agresión de Israel ha matado al menos a 5.379 estudiantes en Gaza
Las fuerzas israelíes bombardearon varias zonas de la Franja de Gaza durante la noche, entre ellas Rafah, la ciudad de Gaza y Jan Yunis.
La artillería israelí bombardeó los barrios de Al-Daraj, Al-Zaytoun y Al-Sabra, en el sur de Gaza. También bombardeó Tel al-Hawa y Deir al-Balah, el campo de refugiados de Al-Nuseirat, en el centro de Gaza.
Un bombardeo israelí cerca del Hospital Kuwaití, en el centro de Rafah, mató a nueve miembros de la familia Al-Zatma, informó Wafa.
Los paramédicos palestinos recuperaron el lunes los cadáveres de cinco personas bajo los escombros de una casa bombardeada en la localidad de Al-Qarara, cerca de Khan Younis, informó Wafa.
El Ministerio de Educación palestino señaló en un nuevo informe que 620.000 alumnos de la Franja de Gaza permanecen sin escolarizar desde octubre, y que la mayoría de las escuelas han resultado dañadas, destruidas o convertidas en refugios.
La agresión israelí a Gaza causó la muerte de al menos 5.379 estudiantes y heridas a 8.888, según informó el Ministerio el martes. En Cisjordania ocupada, las fuerzas israelíes o los colonos han matado a 48 estudiantes palestinos y herido a otros 305 en casi cinco meses.
En Gaza, Israel bombardeó o dañó un total de 351 escuelas y mató a 255 profesores y miembros del personal.

El jefe de la ONU dice que el Consejo de Seguridad «necesita una reforma seria»
El martes, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto debatir la grave situación humanitaria en la Franja de Gaza, incluida la falta de alimentos y agua potable. No está claro qué saldrá de ello.
El Consejo de Seguridad ha estado dominado por el poder de Estados Unidos para vetar toda resolución que proponga el fin de la guerra de Israel contra Gaza.
El jefe de la ONU, Antonio Guterres, advirtió de que la credibilidad está en peligro tras la invasión rusa de Ucrania y la agresión de Israel a Gaza, que «ha socavado gravemente -quizá fatalmente- su autoridad».
«El Consejo necesita una reforma seria de su composición y métodos de trabajo», dijo Guterres.
El lunes, Jordania declaró que había realizado cuatro lanzamientos aéreos de ayuda sobre la Franja de Gaza. Sin embargo, parte de la ayuda aterrizó en el mar, lo que obligó a algunos palestinos a entrar en el agua para pescarla.
Jordania declaró que «su objetivo era entregar la ayuda directamente a la población y dejarla caer a lo largo de la costa de la Franja de Gaza de norte a sur».
Se trata de la decimosexta operación humanitaria de lanzamiento aéreo llevada a cabo por las fuerzas aéreas jordanas desde octubre, previa coordinación con Israel, que domina los cielos de Gaza. Ammán también ha establecido un hospital militar de campaña en el norte de Gaza.
«Cuatro aviones C-130, uno de ellos perteneciente a las fuerzas armadas francesas, llevaron a cabo las entregas», declaró Jordania el lunes.
Sin embargo, estas entregas están muy lejos de satisfacer las duras condiciones en las que vive la mayoría de los palestinos de Gaza. En Rafah, una zona del sur de Gaza de 65 kilómetros cuadrados, hay 1,4 millones de palestinos que carecen de alimentos suficientes, agua potable y alojamiento decente.

Amnistía Internacional dice que Israel «incumplió la sentencia de la CIJ»
Más de 50 Estados y organizaciones han presentado sus testimonios ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que concluyó el lunes sus audiencias en las que se debatió la ilegalidad de la ocupación militar israelí de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este.
La Organización de Cooperación Islámica (OCI) declaró el lunes que «una paz justa, duradera y global basada en una solución de dos Estados en Palestina es la única manera de garantizar la seguridad y la estabilidad de todos los pueblos de la región y protegerlos del ciclo de violencia».
Se espera que la CIJ emita en algún momento de este verano un dictamen jurídico no vinculante de los jueces sobre la ocupación israelí de las tierras palestinas capturadas en junio de 1967.
Israel ha evitado enviar un representante a La Haya, presentando en su lugar una declaración escrita de cinco páginas, en la que afirma que el caso de la CIJ «pretende perjudicar los derechos de Israel a defenderse de amenazas existenciales».
El lunes, presentó un informe a la CIJ en el que detallaba las medidas que está adoptando para cumplir una orden judicial de enero, para evitar acciones genocidas en Gaza. Desde entonces, Israel ha matado a casi 3.000 palestinos.
Amnistía Internacional afirmó que Israel «no ha tomado ni siquiera las medidas mínimas para cumplir» la sentencia de la CIJ.
Heba Morayef, directora regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional, ha afirmado que «Israel no sólo ha creado una de las peores crisis humanitarias del mundo, sino que también está mostrando una cruel indiferencia hacia el destino de la población de Gaza al crear unas condiciones que, según la CIJ, la sitúan en riesgo inminente de genocidio».

Las fuerzas israelíes matan a tres palestinos en Tubas; detienen a trabajadores de Gaza
Las fuerzas israelíes mataron a tres palestinos en la madrugada del martes en la ciudad de Tubas y en el campo de refugiados de Al-Faraa.
Tras una incursión nocturna en Tubas, soldados israelíes mataron a tiros a Ahmed Daraghmeh, de 26 años, de Tubas, a Osama Jabr Al-Zalt, de 31 años, y a Muhammad Samih Bayadsa, de 32 años, ambos del campo de Al-Faraa.
Wafa informó de que las fuerzas israelíes desplegaron francotiradores en Al-Faraa e irrumpieron en la zona con varias excavadoras, destruyendo carreteras e infraestructuras urbanas.
Las fuerzas israelíes también detuvieron a varios palestinos, entre ellos 30 trabajadores de Gaza y Cisjordania, en la localidad de Barta’a, al sur de Yenín.
Wafa dijo que las fuerzas asaltaron un edificio residencial en Bara’a, cerca de una zona industrial, causaron destrozos en las casas y llevaron a cabo las detenciones. Los de Gaza siguen detenidos, mientras que los trabajadores de Cisjordania han sido puestos en libertad.

6. Crisis política en Senegal.

Tras el intento en Senegal del actual presidente de anular las elecciones y permanecer en el poder, hemos visto varios artículos expresando su preocupación por la situación en uno de los países africanos en los que nunca ha habido un golpe de estado. Pero la situación está lejos de ser idílica como le cuenta a ROAPE este activista senegalés.

https://roape.net/2024/02/27/

El golpe de Macky Sall en Senegal: entrevista con Florian Bobin
27 de febrero de 2024
Leo Zeilig, de ROAPE, entrevista al investigador, escritor y activista Florian Bobin sobre el agravamiento de la crisis en Senegal. Bobin describe la represión y el derramamiento de sangre de los últimos años, y los esfuerzos por desbancar al presidente. Analiza las posibilidades de que surja una alternativa de izquierda radical en el país, basada en la «refundación profunda y sistémica» de la sociedad y sus instituciones. Si esto no ocurre, argumenta Bobin, las filas de la oposición, una vez en el poder, tendrán a su disposición los mismos poderes que las oprimieron.
Leo Zeilig: Camarada, ¿puede presentarse a los lectores de ROAPE? Muchos conocemos su trabajo y sus escritos en roape.net, pero, por favor, esboce su activismo y sus investigaciones.
Florian Bobin: Soy investigador en historia en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, y mi trabajo se centra en las luchas de liberación y la violencia estatal en Senegal bajo el gobierno del Presidente Leopold Sedar Senghor (1960-1980).
Creo que hay que ir más allá de los confines del mundo académico y hacer que las historias radicales, enterradas por los mitos nacionales, sean accesibles a un público más amplio como parte del conjunto de herramientas de quienes luchan contra la injusticia hoy en día; haciendo que mis publicaciones sean de libre acceso y estén disponibles en francés e inglés, tratando de difundir su contenido a través de formatos multimedia en plataformas de medios sociales, y participando en diversos eventos no académicos.
En los últimos años, también he promovido activamente la vida y obra del filósofo revolucionario Omar Blondin Diop. En 2023, en el 50 aniversario de su muerte bajo custodia, publicamos, con su familia, una selección de sus escritos, que resuenan enormemente con las luchas contemporáneas y ahora están disponibles en Dakar. La biografía que escribí sobre él se publicará a finales de este año.
¿Puede hacernos un breve resumen de la situación y los antecedentes de la crisis política en Senegal?
En el centro de la crisis actual está el deseo del Presidente Macky Sall de conservar el poder para su clan. Aspiraba a un tercer mandato, pero la movilización popular le obligó a renunciar a él. Sall nombró entonces al primer ministro Amadou Ba como candidato para las próximas elecciones presidenciales, pero la impopularidad de Ba entre la opinión pública, incluso dentro de su propio partido, ha creado una crisis en el seno de la coalición gobernante de Benno Bokk Yaakaar (BBY).
Y mientras el régimen de Sall ha tratado de erradicar a la oposición («reducirla a su mínima expresión», como dijo en 2015) y ha logrado descalificar a su principal oponente, Ousmane Sonko, para que no se presente, el número dos de Sonko en su partido, Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF), Bassirou Diomaye Faye, fue declarado elegible para presentarse y ahora se le considera uno de los favoritos. Si se celebraran elecciones libres y justas, el régimen actual probablemente caería y cedería el poder al PASTEF. En tal caso, Macky Sall y su clan correrían el riesgo de ser procesados por un partido construido sobre la lucha contra la corrupción, lo que podría apartarse de la habitual impunidad que reina tras los cambios de partido en Senegal.
Así que Macky Sall tuvo que encontrar la manera de mantener el control de su coalición, o al menos de un aliado objetivo. El 3 de febrero, unas horas antes del inicio de la campaña presidencial, anunció la anulación de un decreto anterior de «convocatoria del cuerpo electoral», con el pretexto de una supuesta crisis institucional tras las acusaciones infundadas de corrupción en el Consejo Constitucional por parte de Karim Wade (hijo del expresidente Abdoulaye Wade, de quien Macky Sall fue uno de los principales colaboradores en la década de 2000 antes de ocupar su puesto en 2012), que había sido inhabilitado por declarar falsamente que había renunciado a su doble nacionalidad francesa.
Dos días más tarde, el 5 de febrero, la coalición gubernamental del BBY se alió con el Partido Democrático Senegalés (PDS) de Karim Wade, a pesar de que este último es oficialmente un partido de la oposición. Tras pedir a la gendarmería de la Asamblea Nacional que expulsara a los diputados que se opusieran, el BBY y el PDS votaron unánimemente a favor de una ley que anulaba las elecciones y convocaba un nuevo escrutinio 10 meses después, en diciembre de 2024. En cierto sentido, esto selló la reunificación de la extensa familia política liberal, cuyo objetivo es garantizar la supervivencia del «pacto neocolonial» eliminando a los contendientes serios y seleccionando a los herederos aceptables.
El 15 de febrero, sin embargo, el Consejo Constitucional declaró inconstitucional esta decisión y convocó elecciones «lo antes posible». Desde entonces, el presidente se ha negado a respetar el calendario electoral (la primera vuelta estaba prevista inicialmente para el 25 de febrero), apelando en su lugar a un «diálogo nacional» para alcanzar un «consenso».
La distancia entre la retórica de Macky Sall -en parte dirigida a sus socios internacionales- y la brutalidad de su gobierno es profundamente orwelliana. ¿Cómo puede haber «diálogo» con un presidente que ha violado la Constitución al pretender prolongar ilegalmente su mandato, y que luego ha reprimido violentamente las voces que denunciaban su golpe institucional? Como consecuencia de esta crisis de origen presidencial, al menos cuatro jóvenes han sido asesinados por la policía desde el 9 de febrero.
Durante más de dos años, al menos desde 2021, se han producido importantes disturbios y una represión y asesinatos sin precedentes de partidarios de la oposición y opositores al gobierno de Macky Sall y a la coalición gobernante Benno Bokk Yaakaar (BBY). ¿Podría hablarnos de lo que ha estado ocurriendo y de los esfuerzos por registrar quiénes han sido asesinados?
Senegal tiene una larga historia de represión política, que se remonta al régimen de Leopold Senghor, heredero a su vez de la violenta administración colonial. Tras una relativa apertura política bajo los gobiernos de Abdou Diouf y Abdoulaye Wade -represivos por derecho propio-, Macky Sall ha reforzado significativamente el aparato de seguridad.
En los últimos cuatro años, Senegal ha sido testigo de la persecución sistemática de las voces disidentes, personificada en la sangrienta represión de las protestas de marzo de 2021 y junio de 2023 (más de sesenta personas han sido asesinadas). Se ha instrumentalizado al poder judicial, se ha acosado a los periodistas, se han apagado las televisiones que retransmitían las protestas y se ha cortado el acceso a Internet a través de los datos móviles. Las manifestaciones, casi todas prohibidas el año pasado, han sido respondidas con gases lacrimógenos y a veces con munición real (en gran parte fabricada por empresas francesas), y la policía, respaldada por milicianos de paisano, ha merodeado por las calles. El principal partido de la oposición, PASTEF, ha sido disuelto; cientos de figuras de la oposición nacional y local han sido encarceladas junto a manifestantes y transeúntes en condiciones terribles, algunos de ellos torturados. Uno de los legados de Macky Sall es, sin duda, el dramático deterioro de los derechos fundamentales en Senegal.
Junto con periodistas, cartógrafos y científicos de datos, el año pasado pusimos en marcha una iniciativa llamada CartograFreeSenegal para llevar un registro preciso de las personas muertas en la represión gubernamental, y para poner rostros e historias detrás de las estadísticas. Lo que hemos descubierto es que muchos son jóvenes de clase trabajadora que viven en las afueras de Dakar o en la región meridional de Casamance. Las autoridades no han puesto en marcha ninguna investigación oficial (Macky Sall anunció el 22 de febrero una inminente ley de amnistía, presentada como una medida para apaciguar a la oposición, pero más probablemente como un intento de encubrir la implicación de su administración en los asesinatos de 2021 a 2024), pero las familias de las víctimas, junto con colectivos y organizaciones como Amnistía Internacional, están luchando para que se haga justicia.
Usted ha escrito sobre el cierre de la principal universidad de Dakar y la lucha de los estudiantes. ¿Puede hablarnos un poco del papel y la implicación de los estudiantes en la acción actual? Siempre me inspiran la solidaridad, la audacia y la acción de los estudiantes de Senegal. ¿Cuáles son los vínculos y las conexiones entre la política universitaria y la acción en la ciudad y en todo el país?
Los estudiantes de la Universidad de Dakar han sido una fuerza clave en la movilización social, desde las luchas por la independencia de los años 50 hasta las huelgas de 1968 y 1988. Los últimos cuatro años no han sido una excepción. Reconociendo que el campus era fundamental para bloquear las principales carreteras de la capital y suponía una grave amenaza política en el contexto preelectoral, las autoridades decidieron cerrar la universidad en junio de 2023, lo que provocó la dispersión de decenas de miles de estudiantes por todo el país y debilitó significativamente su potencial movilizador.
Este cierre, junto con el bloqueo asfixiante de la región meridional de Casamance mediante la suspensión de la línea de transbordadores de Dakar a Ziguinchor (de la que Ousmane Sonko es alcalde), es sin duda una expresión de la voluntad del régimen actual de desmantelar al estudiantado politizado y de la guerra de clases que se libra contra los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Desde entonces, muchos estudiantes han abandonado sus estudios y han buscado trabajos mal pagados para sobrevivir; otros ya han tomado las peligrosas rutas del exilio a Europa y Norteamérica, algunos a costa de su vida.
El 9 de febrero, la muerte violenta de Alpha Yoro Tounkara, estudiante de la Universidad Gaston Berger de Saint-Louis, en el norte del país, asesinado por un policía durante una manifestación en el campus, conmocionó a todo el país (otro estudiante, Prosper Clédor Senghor, que llevaba diez días en coma, murió a causa de sus heridas el 21 de febrero). A pesar del bloqueo en Dakar, los sindicatos de estudiantes de todas las demás universidades anunciaron inmediatamente la suspensión de las clases durante varios días, a los que se unieron los estudiantes de secundaria, que también organizaron paros.
¿Podemos hablar de la izquierda en Senegal? Hay varias figuras importantes y coaliciones asociadas, el principal líder antigubernamental es Ousmane Sonko, que cuenta con un gran apoyo. El partido de Sonko, Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF), ha sido muy activo, ¿puede hablarnos de su política y sus posiciones? También está el FRAPP (Frente para una Revolución Antiimperialista, Popular y Panafricana), dirigido por Guy Marius Sagna, que es el secretario administrativo del grupo. ¿Qué representa el FRAPP? ¿Qué relación existe entre Sagna y Sonko?
Como señaló Ndongo Samba Sylla en la reciente presentación en Dakar del libro Movimientos revolucionarios en África (Pluto Press, 2023): «En el África francófona, tenemos el legado colonial de ‘celebra elecciones, pero no te salgas de la caja’, y la izquierda no puede existir desde un punto de vista electoral. Tenemos problemas de izquierdas, pero los partidos en el poder no pueden resolverlos porque forman coaliciones que complacen los intereses metropolitanos o neocoloniales o persiguen una agenda neoliberal». Un fenómeno relacionado que analiza Pascal Bianchini, otro de los coeditores del volumen, es cómo los partidos históricos de izquierdas que lucharon en la clandestinidad bajo el régimen de partido único de Senghor formaron más tarde alianzas con partidos neoliberales y sufrieron divisiones internas por luchas personales por el liderazgo. Hoy, la mayoría de estos partidos sobreviven gracias a su alianza con la coalición gobernante. Algunas voces han expresado con cautela su desacuerdo con la anulación de las elecciones por Macky Sall, pero ninguna ha salido a romper su colaboración.
Frente a lo que Amadou Kah llama «la transición de la lucha de clases a la lucha por los escaños», el fenómeno Ousmane Sonko ha contribuido sin duda a la politización de una juventud -sobre todo urbana y pobre- que hasta ahora había estado excluida del discurso político, incluido el de la izquierda institucionalizada. No hay más que ver la cantidad de senegaleses de clase trabajadora -desde estudiantes y vendedores ambulantes hasta sastres y conductores de autobús- que llevan pulseras para mostrar su apoyo a su partido.
El PASTEF es una mezcla de varias corrientes ideológicas, algunas conservadoras, otras progresistas y abiertamente de izquierdas. En 2021, el partido cambió su nombre de «Patriotas de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad» a «Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad» en una fusión de unos 14 partidos, entre ellos Yoonu Askan Wi (una escisión del histórico partido maoísta And Jëf, ahora aliado de la coalición gobernante) y la Agrupación Nacional Democrática (un partido panafricanista fundado por el erudito Cheikh Anta Diop).
La nueva generación está mejor representada por Guy Marius Sagna. Sagna, que fue director de campaña de Sonko en las elecciones legislativas de 2017 y fue elegido diputado en 2022 por el partido PASTEF, es uno de los fundadores del movimiento FRAPP (Frente para una Revolución Antiimperialista, Popular y Panafricana), que hace campaña sobre una plataforma panafricanista, antiimperialista y anticapitalista.
La lucha de los trabajadores siempre ha sido fundamental para el cambio político en Senegal. ¿Qué papel han desempeñado los sindicatos en las recientes movilizaciones?
En general, los sindicatos han expresado su preocupación por la crisis, pero han desempeñado un papel mínimo en las recientes movilizaciones. Desde la huelga masiva de mayo de 1968, la consigna de «participación responsable» ha contribuido al debilitamiento de los sindicatos, que se han fragmentado aún más desde el primer cambio político de poder en 2000.
Hoy tienden a expresar su descontento mediante declaraciones y acciones locales vinculadas a su sector (los profesores sobre el bloqueo de la Universidad de Dakar, los estudiantes sobre el asesinato de sus compañeros, los trabajadores de las telecomunicaciones sobre los recurrentes cortes de Internet, etc.). Como vemos en la definición de las formas de protesta de Ndongo Samba Sylla, los sindicatos se han vuelto más «corporativistas» y las plataformas de la sociedad civil «republicanas», en lugar de «proletarias».
¿Cómo valoraría el desarrollo de alternativas radicales que están surgiendo y desarrollándose en Senegal, y su conexión con una región más amplia y con la política anticapitalista internacional?
Algunas organizaciones de base, como el FRAPP, se encuentran en la encrucijada de estas lógicas de protesta, haciendo campaña contra el aumento del coste de la vida y por los derechos de los trabajadores, y contra el tercer mandato previsto de Macky Sall y su golpe de Estado institucional. También han desarrollado redes panafricanas a través de iniciativas como festivales y retiros con movimientos progresistas de otros países de África Occidental. Sin embargo, la ferocidad de la represión estatal ha obstaculizado la expansión de tales iniciativas.
En medio de la crisis actual y en sus secuelas inmediatas, parece crucial evaluar su causa principal: los extraordinarios poderes concedidos al jefe de Estado de Senegal -un legado duradero de la constitución presidencial de 1963 instaurada por Senghor-, que puede gobernar el país como un monarca omnipotente militarizando la policía e instrumentalizando el poder judicial. ¿Cómo es posible que se acuse a personalidades de la oposición de delitos graves, como «atentado contra la seguridad del Estado», «conspiración contra la autoridad del Estado» y «asociación delictiva en relación con una empresa terrorista», y luego se les ponga en libertad a golpe de simple decreto presidencial?
Sin una refundación profunda y sistémica de las instituciones de gobierno -que incluya a todos los segmentos de la sociedad excluidos del contrato social desde 1960-, el próximo presidente procedente de las filas de la oposición tendrá a su disposición los mismos poderes que le oprimieron a él. Como hemos visto con los ejemplos de Abdoulaye Wade en 2011-2012 y Macky Sall en la actualidad, una cosa es hacerse con el poder en medio de un rechazo público al régimen en funciones y otra ejercerlo dentro del actual marco institucional inherentemente represivo.
Florian Bobin es investigador de historia en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar y estudia las luchas de liberación y la violencia estatal en el Senegal de los años 1960-1970. Es autor de una biografía del filósofo revolucionario Omar Blondin Diop, de próxima publicación.

7. Energía, sí; personas, no.

La política europea de invertir ene energía «verde» en Asia occidental y norte de África, pero sin permitir que la gente de esas zonas llegue a Europa. Un nuevo artículo de State of Power 2024 del TNI.

https://www.tni.org/en/

Facilitar los flujos energéticos, contener a los humanos Transiciones energéticas autoritarias en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA)

8 de febrero de 2024
Presentadas como una «revolución verde», las inversiones europeas en energías renovables están extrayendo energía y beneficios, al tiempo que eluden a las comunidades locales, refuerzan los gobiernos autoritarios, aumentan el endeudamiento y privatizan las economías.
Benjamin Schütze    Elia El Khazen     Charlotte Mueller     Philipp Wagner
Las relaciones contemporáneas entre la Unión Europea (UE) y la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) representan una coexistencia incómoda en la que se facilitan los flujos de energía hacia Europa al tiempo que se contiene el flujo de seres humanos. El impresionante tamaño de los brillantes campos solares de aspecto futurista que se muestran en los folletos de los últimos megaproyectos energéticos UE-MENA oculta cómo forman parte del mismo proyecto de profundización de las desigualdades existentes y de fomento de determinadas conectividades a través de prácticas autoritarias.
Los intentos de lograr una transición energética presentan una oportunidad única para establecer una política (energética) más democrática, inclusiva y soberana, con proyectos de energías renovables que se presentan como flujos y conexiones abiertos. Sin embargo, la realidad, tanto en la región MENA como fuera de ella, se caracteriza por una configuración autoritaria. Los esfuerzos por transformar el carácter distribuido de las energías renovables (a diferencia del carbón o el petróleo, el sol brilla y el viento sopla en todas partes, aunque con diferentes intensidades) en megaproyectos que consoliden aún más el poder, y los esfuerzos por facilitar conectividades selectivas entre Europa y la región MENA dominan el panorama. Del mismo modo, aunque se fomenta enérgicamente el flujo de energía y mano de obra altamente cualificada, se reprimen con firmeza otras formas de migración Sur-Norte.
Este ensayo examina cómo se manifiestan en la práctica estas prácticas autoritarias y cómo se ven envueltos en ellas distintos actores de dentro y fuera de la región de Oriente Medio y el Norte de África.
El hecho de centrarnos en las prácticas autoritarias, y no en los regímenes autoritarios, nos permite superar la tediosa división de los países en democracias frente a autocracias. Desgraciadamente, esta división sigue siendo demasiado común y oculta más de lo que explica, ya que los actores basados en entornos formalmente democráticos, incluidas las empresas privadas occidentales y los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), son a menudo los principales impulsores de las prácticas autoritarias que refuerzan directamente las desigualdades socioeconómicas. El poder autoritario, tal y como nosotros lo entendemos, no es ejercido exclusivamente por regímenes autoritarios, ni se trata sólo de represión abiertamente violenta. Por el contrario, sostenemos que las prácticas tecnocráticas aparentemente no violentas también desempeñan un papel central en su afianzamiento (enlace externo).1 Además de la coerción violenta, las prácticas autoritarias también incluyen estrategias que se adelantan a la posible disidencia y participación pública, junto con estrategias tecnocráticas que despolitizan el poder autoritario en nombre del «desarrollo» o la «transición energética».
Mientras que el establecimiento gradual de una superred euromediterránea (enlace externo)2 y la construcción de un número cada vez mayor de megaproyectos de energía renovable que se conectan a ella facilitarán la transición para abandonar los combustibles fósiles, también representan una forma de política energética muy concentrada que deja pocas oportunidades para una participación pública más amplia. Mientras las energías renovables sigan integradas en los procesos de acumulación de capital, la sustitución de las fuentes de energía está destinada a reproducir las mismas desigualdades que permiten los regímenes del carbono. Además, la privatización de las infraestructuras eléctricas y de las centrales de producción facilita la gestión global de la energía y potencia el papel de las empresas transnacionales (ETN) en lugar del de las poblaciones locales.
Centrándose principalmente en los acontecimientos de Marruecos, Túnez y Jordania, este ensayo revela la naturaleza autoritaria y transnacionalmente conectada de los proyectos de transición energética en la región MENA.
Concentrar el poder en manos de unos pocos
Las empresas privadas y los organismos multilaterales de desarrollo suelen describir la transición energética como un proceso puramente técnico que requiere conocimientos muy especializados para su planificación y ejecución. En la mayoría de los casos se ignora el hecho de que estas intervenciones suelen acarrear consecuencias socioeconómicas imprevistas. Sostenemos que las prácticas tecnocráticas desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del poder autoritario, ya que lo despolitizan en nombre del «desarrollo» y hacen menos visibles las prácticas violentas de contención y coerción. Además, las élites conectadas transregionalmente, las empresas transnacionales (ETN), los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) y las consultoras internacionales se benefician directamente de la exclusión de la participación pública y contribuyen a ella también fuera del ámbito de la política energética (enlace externo).3
En Túnez, las energías renovables representan actualmente sólo el 3% de la producción total de energía. Para potenciar el cambio hacia las energías renovables y reforzar la seguridad energética del Estado, el sector energético del país se ha abierto cada vez más a la inversión privada, y se ha enmarcado como un empeño tecnocrático y apolítico que no requeriría una toma de decisiones democrática y pública más amplia. Las empresas internacionales invitadas a invertir en Túnez promueven futuros energéticos que giran principalmente en torno a nuevas oportunidades para la acumulación de capital, excluyendo así visiones alternativas y la propiedad local de la producción y distribución de energía.
Las lógicas neoliberales se introdujeron en el mercado energético tunecino a través de la crisis de la deuda del país y las privatizaciones reforzadas que han sido impulsadas en gran medida por instituciones financieras internacionales (IFI) como el Banco Mundial. En concreto, la Ley número 2015-12, adoptada en 2015, especifica el marco legal para la apertura del mercado eléctrico tunecino a la inversión privada (internacional) y a las exportaciones de electricidad para contrarrestar la gran deuda pública de la empresa pública de energía STEG. La ley número 2019-47, aplicada en 2019, introdujo acuerdos de compra de energía (PPA) con empresas privadas.
La Agencia Nacional Tunecina para la Gestión de la Energía (ANME) lanza periódicamente licitaciones que atraen principalmente a inversores internacionales. Para el periodo comprendido entre 2023 y 2025, están previstos proyectos de energías renovables con una capacidad de unos 1,7 gigavatios (GW) mediante inversiones del sector privado. Como resultado, la mayoría de los proyectos de energía renovable en Túnez son ahora propiedad de empresas europeas transnacionales, como Engie SA (Francia), ABO Wind (Alemania) o Scatec ASA (Noruega), y en gran parte se ejecutan a través de ellas. La mayoría de estas empresas también invierten en energías renovables en otros países de la región MENA, como Marruecos o Egipto. El dominio cada vez mayor de las ETN obstaculiza las iniciativas que pretenden desarrollar proyectos de energías renovables descentralizados y de propiedad comunitaria – como el Grupo de Trabajo para la Democracia Energética – Túnez4 -, ya que éstas se guían por el principio de suficiencia y no por el de beneficio, por lo que no resultan atractivas para la inversión extranjera.

Nuevas conexiones transregionales en lugar de la propiedad local
Actualmente se están desarrollando varios intentos de conectar la red eléctrica de Túnez con los países europeos, lo que concentrará aún más el poder en manos de unas pocas élites poderosas. Dos proyectos en particular revelan cómo los enredos transregionales de las élites sustentan estos megaproyectos previstos.
En el primer caso, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), el operador italiano de transmisión eléctrica TERNA y la empresa pública tunecina de energía STEG han anunciado planes para establecer el interconector Elmed entre El Haouaria en Túnez y Partanna en Sicilia. La Comisión Europea ha definido esta línea de transmisión eléctrica de 200 km como «proyecto de interés común» (PIC), lo que le confiere mayor atención, peso político y posibilidades de financiación. Los estudios de viabilidad han sido financiados por un gran consorcio que incluye al Banco Mundial y al Banco Europeo de Inversiones (BEI). Esto pone de relieve la importancia financiera del proyecto para estos actores e insinúa las oportunidades de acumulación de capital para las empresas privadas.
Como proyecto adicional para la interconectividad energética, el proyecto TuNur, financiado por el sector privado, pretende establecer tecnologías de energía solar concentrada (CSP) en el sur de Túnez, utilizando espejos para concentrar la luz solar hacia un punto focal donde las turbinas producen vapor a través del cual se genera electricidad. Según el vídeo de una empresa, la ambición es que «el sol tunecino ilumine los hogares europeos (enlace externo)5, en alusión al carácter exportador del proyecto. De hecho, TuNur ni siquiera estará conectada a la red eléctrica del país, sino que utilizará interconectores entre la costa norte de Túnez y el centro de Italia para establecer un flujo unidireccional de electricidad hacia Europa. La estructura de la empresa es opaca, ya que se trata de una empresa conjunta entre empresas con sede en Malta (Zammit Group), el Reino Unido (Nur Energy) y Túnez (enlace externo).6
Las autoridades tunecinas han actualizado recientemente sus propios objetivos energéticos nacionales para aumentar la cuota de las energías renovables en la combinación energética nacional de alrededor del 3% actual al 35% en 2030. Dado su carácter orientado a la exportación, proyectos como TuNur socavan estos planes. No son sólo las economías europeas las que se beneficiarán de la electricidad verde7 producida, sino también los bancos y empresas (principalmente) europeos que cosechan los beneficios de la construcción y explotación de tales megaproyectos.
La dinámica en Marruecos es muy similar. En el segundo ejemplo, el proyecto Xlinks Morocco-UK Power Project -si llega a ejecutarse- transportará 10,5 GW de energía renovable de Marruecos al Reino Unido a través de un cable eléctrico submarino de 3.800 km, que acabará suministrando el 7,5% del consumo eléctrico del Reino Unido. Los parques solares y eólicos previstos, que requerirán 1.700 km2 de terreno (más que toda la superficie de Londres), sólo cubrirían las necesidades de electricidad de los residentes en el Reino Unido. Es cuestionable hasta qué punto la población marroquí se beneficiaría de este proyecto. La supuesta creación de 10.000 nuevos puestos de trabajo (enlace externo)8 ha demostrado en proyectos anteriores no ser más que una quimera (enlace externo).9
Al presentar los proyectos TuNur y XLinks como «capturar y conectar el poder de la naturaleza (enlace externo)10 y que «abren nuevos corredores de energía verde entre África y Europa (enlace externo)11 oculta el hecho de que los beneficios de la supuesta «conexión» o «corredor» van en una sola dirección. Esto es evidente en la concepción neocolonial del desierto como una tierra vacía, que se está haciendo valiosa al convertirse en un Eldorado de la energía renovable (enlace externo)12 para Europa.
La idea del desierto sahariano como eje central para la producción de electricidad circula desde hace tiempo. Según estimaciones de 2005 de la antigua iniciativa Desertec, sería necesario equipar con colectores solares una superficie de 130.000 kilómetros cuadrados en el Sáhara (enlace externo)13 para producir energía suficiente para satisfacer la demanda mundial. Aunque el proyecto Desertec en sí fracasó, TuNur y XLinks pueden considerarse sus sucesores, aunque con nuevos nombres.
Sindicatos como la Federación General de Electricidad y Gas de Túnez (FGEG) e iniciativas como la Plataforma Tunecina de Alternativas abogan por un enfoque diferente basado en la propiedad local, pero su posición se ve socavada por los proyectos opacos y aparentemente tecnocráticos de las ETN. Esto afecta directamente a los procesos de toma de decisiones, en los que las opiniones de los ciudadanos y los movimientos sociales quedan en gran medida excluidas. Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han denunciado su exclusión de la elaboración de la estrategia tunecina para el hidrógeno verde (enlace externo),14 que actualmente elabora el Ministerio de Industria, Minas y Energía y que, según algunas estimaciones, prevé la exportación (enlace externo) de hasta 5,5 millones de toneladas de hidrógeno verde a Europa de aquí a 2050 (enlace externo).15 Dada la infraestructura a gran escala necesaria para producir y transportar hidrógeno verde y en vista de los resultados de megaproyectos anteriores en la región, es muy probable que se produzcan más daños infraestructurales a las poblaciones locales, así como conflictos territoriales.

Conectar las redes energéticas, contener a los humanos
Mientras se espera que la energía renovable fluya bajo el Mediterráneo, la migración entre las costas del sur y del norte está cada vez más restringida. De hecho, la contención cada vez más violenta de los migrantes en Europa no puede separarse de la expansión de la energía verde y las exportaciones previstas a Europa. El acuerdo migratorio UE-Túnez firmado en julio de 2023, por ejemplo, promueve abiertamente el interconector Elmed y la creciente interconectividad energética como refuerzo de la «seguridad energética» tanto de Europa como de Túnez (enlace externo)16 Es probable que la cooperación entre los países europeos y las autoridades tunecinas en materia de migración impulse aún más las estructuras autoritarias del Estado tunecino17.
La intersección entre la conectividad energética y la contención humana también queda ilustrada por el posicionamiento de Italia. El actual gobierno de extrema derecha del país está a la vanguardia del apoyo al gobierno tunecino para impedir que los inmigrantes crucen el Mediterráneo para llegar a un Estado miembro de la UE. Al mismo tiempo, Italia aspira a convertirse en un «centro energético europeo (enlace externo)18 , por ejemplo a través de fuertes lazos energéticos con Túnez. Los intercambios energéticos previstos entre Túnez e Italia también son testigos de la creciente convergencia entre la retórica etnonacionalista y populista del presidente Saied, dirigida principalmente a los inmigrantes de los países subsaharianos, y la política neofascista de Giorgia Meloni.
Mientras las (visiones de) flujos energéticos transregionales permiten nuevas formas de inversión y acumulación de capital, la migración humana se reprime violentamente. A nivel geopolítico y geoeconómico, el giro potencial de Túnez de importador de gas a exportador de energía verde podría reforzar las alianzas transregionales de las élites que perpetúan la exclusión de los ciudadanos y movimientos sociales tunecinos (e italianos) de la toma de decisiones. La conectividad prevista entre Túnez y Europa privilegia, por tanto, los intereses económicos de la privatización y los flujos de capital por encima de la migración y demuestra los vínculos entre los movimientos subalternos de ambos continentes.

Concentración de poder a través de la privatización y el endeudamiento
Los esfuerzos actuales para lograr la transición energética en la región de Oriente Medio y el Norte de África cuentan principalmente con el apoyo de donantes internacionales y bancos de desarrollo. El Plan Solar Marroquí (MSP), de 9.000 millones de dólares, por ejemplo, está financiado principalmente por BMD como el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y el Banco Alemán de Desarrollo KfW. Como era de esperar, la inversión extranjera en el MSP se realiza en forma de préstamos. Los préstamos constantes alimentan la larga crisis de la deuda de Marruecos, que se ha utilizado para presentar las políticas neoliberales como la necesidad lógica de contrarrestar la deuda. Estas políticas, que supuestamente deben reducir el ratio deuda/PIB y lograr la estabilidad macroeconómica19 incluyen la austeridad fiscal, la privatización, la eliminación de subsidios y la liberalización del mercado financiero. Sin embargo, en lugar de abrir estas políticas al debate, al presentarlas como soluciones técnicas y necesarias a la actual crisis de la deuda, a menudo se elude la participación política y, por tanto, se refuerzan las prácticas autoritarias.
Tras el Plan Marruecos Verde de 2008, que ha impulsado el sector agrícola del país hacia la expansión de los cultivos orientados a la exportación y la inversión privada, y la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano lanzada en 2005, que ha sido criticada por profundizar en la privatización de los servicios públicos, el MSP es sólo el último plan nacional que depende de la financiación a través de préstamos extranjeros (enlace externo)20 . Como consecuencia directa, Marruecos ha gastado recientemente más del 10% de sus ingresos en el servicio de la deuda e incluso ha incorporado la austeridad fiscal como principio rector en su Constitución, lo que ha llevado a reducir el gasto público en salarios y subsidios. Esto demuestra que estos programas, a pesar de su objetivo de impulsar el desarrollo económico y «humano», así como la expansión de la energía verde, están intrínsecamente ligados al deterioro del bienestar social.
Esta financiación de la deuda también ha sentado las bases para acumular más deudas, ya que la aplicación del MSP se basa en asociaciones público-privadas (APP). El complejo solar de Nour en Ouarzazate, por ejemplo, fue planificado por la Agencia Marroquí de Energía Solar (MASEN), una empresa privada que ha operado desde su lanzamiento en 2016 con un déficit anual de alrededor de 80 millones de euros (enlace externo),21 que se cubre con dinero público. La misión de MASEN de «energía sin fin para el progreso (enlace externo)22 Por lo tanto, sólo describe claramente un cierto tipo de «progreso», a saber, la intensificación continua de la acumulación de capital detrás de una fachada de producción de energía «limpia» y sostenibilidad. Éste es también el caso de Túnez, donde las instituciones financieras internacionales (IFI), como el Fondo Monetario Internacional (FMI), han presionado cada vez más al Gobierno tunecino para que reduzca las subvenciones a la energía y siga privatizando la STEG (enlace externo)Mientras que los ciudadanos de Marruecos y Túnez soportan la mayor parte de los costes, unas pocas empresas transnacionales se llevan los beneficios.
La financiación mediante deuda de las estrategias de mitigación del cambio climático en el Sur global revela que los países altamente industrializados siguen sin reconocer plenamente su papel como causantes de la crisis climática. En lugar de pagar por las consecuencias que las industrias productoras de carbono del Norte global han causado a todo el planeta y apoyar a los países del Sur global para que mitiguen y se adapten, el actual sistema de donantes se limita a profundizar las dependencias preexistentes, al tiempo que externaliza muchas de las soluciones al cambio climático al Sur global.
Aunque diferente de un plan de financiación de la deuda, el último clímax de esta dinámica se ha alcanzado cuando se filtró que -en una burda amplificación de la dinámica neocolonial en juego en Xlinks o TuNur- Liberia planea conceder el 10 por ciento de su territorio a una empresa privada emiratí en forma de acuerdo de compensación de carbono (enlace externo)
.24 Los derechos de contaminación adquiridos permitirían a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) retrasar aún más su transición energética interna. Este acuerdo tan dudoso, enmarcado bajo el pretexto de «proteger» la selva liberiana, muestra no sólo cómo se utilizan los proyectos de supuesto «desarrollo sostenible» y los impactos de los mercados de carbono y, más en general, los mecanismos de mercado en el actual marco de transición energética para justificar el acaparamiento de tierras, sino también cómo se está formando una red internacional de élites autoritarias.

¿El tecno-optimismo como solución climática?
La elección de la tecnología revela aún más las desiguales relaciones de poder y los procesos descendentes de toma de decisiones en gran parte de la transición energética de Oriente Medio y el Norte de África. El proyecto insignia de Marruecos en materia de energías renovables, el complejo solar de Nour en Ouarzazate, se basa principalmente en la energía solar concentrada (ESTC). Aunque la ESTC promete una mayor producción de electricidad que los paneles solares cuando se instalan en zonas de intensa luz solar directa, como el desierto, las centrales ESTC necesitan grandes cantidades de agua tanto para refrigerar las turbinas como para limpiar los espejos. La dependencia de la tecnología ESTC del suministro de agua supone una grave amenaza para la población local que vive en estas zonas desérticas áridas, donde la escasez de agua es ya un gran problema. Oumaima Jmad, una joven investigadora feminista, muestra cómo las mujeres se ven desproporcionadamente afectadas por la escasez de agua (enlace externo).25 Rabha, una mujer que vive cerca del complejo solar, se queja de que a la central nunca le falta agua para convertirla en vapor y luego en electricidad. Tampoco falta nunca agua para que los espejos de la central y las oficinas de los empleados brillen por su limpieza. Pero sí falta agua (enlace externo).26
El hecho de que el complejo solar de Ouarzazate requiera enormes cantidades de agua y esté construido en terrenos anteriormente comunales, que fueron expropiados, no se menciona en la página web del Banco Alemán de Desarrollo KfW, que explica en términos muy positivos la innovación técnica del complejo solar. Siguiendo un patrón familiar, la población local ha sido excluida tanto de los procesos de toma de decisiones en la construcción del complejo solar como de los beneficios que generará.
Del mismo modo, la visita a Marruecos de la ministra alemana del Interior, Nancy Faeser, en octubre de 2023, muestra cómo la intensificación de la cooperación energética también consolida la «cooperación» migratoria: aparte de facilitar la migración de marroquíes altamente cualificados a Alemania, el debate sobre esta cooperación se centra principalmente en áreas de seguridad, lucha contra el crimen organizado, el tráfico de personas y el terrorismo (enlace externo),27 lo que se traduce en la contención de personas en Marruecos, mientras fluye la energía (renovable).
Además, la elección de la tecnología y su suministro ilustran las dependencias comerciales globales, ya que las empresas europeas están suministrando la mayor parte del material de construcción para el megaproyecto solar de Ouarzazate. Mientras que el KfW alemán afirma que «las empresas alemanas que triunfaron en el concurso internacional están ayudando a realizar los objetivos del país (enlace externo)28 , fue el sistema de patentes el que permitió a las empresas alemanas obtener importantes beneficios de la construcción del complejo solar de Ouarzazate. Dado que las empresas alemanas Siemens y Schott Solar poseen la principal propiedad intelectual de los receptores de tubos de vidrio (enlace externo)29 Siemens los suministró, así como las turbinas, y la empresa alemana Flabeg los 2 millones de espejos para el campo solar de 3.000 hectáreas. Por lo tanto, la mayor parte de la cadena de valor de la producción de paneles solares está fuera de Marruecos y, en consecuencia, los beneficios van a parar a estos actores externos en lugar de a las empresas locales o al público marroquí.

Concentración de energía mediante acuerdos de compra de electricidad y el Tratado sobre la Carta de la Energía
Todavía un asunto carbonizado: el gas israelí y la normalización
Aunque Jordania es considerada «uno de los países líderes de Oriente Medio y el Norte de África en la adopción de energías renovables y el crecimiento de las energías limpias (enlace externo)30 , la mayor parte de su red sigue estando carbonizada. La energía solar y eólica sólo representan el 20% de la capacidad de Jordania, con el objetivo de alcanzar el 31% en 2030. El 80% de su producción total de electricidad sigue dependiendo de los combustibles fósiles, lo que hace que el proceso de descarbonización del sector energético jordano sea algo lejano. No obstante, los esfuerzos de Jordania por lograr la transición energética han animado a países de la UE como Francia, Alemania, Portugal y España a redactar diversos acuerdos con el país. Estas iniciativas han tenido dificultades para despegar debido a la falta de interés de las IFI.
La Estrategia Nacional de Energía 2020-2030 de Jordania (enlace externo)31 se centra en promover la «seguridad energética» mediante la mejora de la eficiencia energética, la diversificación de la energía y el aumento de la proporción de energías renovables en el conjunto de la combinación energética, con el fin de reducir las emisiones de carbono y disminuir los costes de la energía. Pero como han señalado muchos expertos en energía (enlace externo)32 «superar este porcentaje [20% de energías renovables] será un reto para Jordania a menos que se apliquen soluciones de almacenamiento».
Otro obstáculo a la expansión de las energías renovables en Jordania es su acuerdo de gas con Israel. Muchos han señalado que el acuerdo es una clara «violación de la Constitución jordana» (enlace externo)y es incompatible «con las preocupaciones climáticas y la soberanía jordana» (enlace externo) al tiempo que «financia los abusos de Israel contra los derechos humanos de los palestinos (enlace externo). Otros han mencionado el consorcio formado por la empresa estadounidense Noble Energy (parte de Chevron) y el Grupo Delek (un conglomerado de empresas israelíes de gas y petróleo) que recibió los principales contratos de perforación, pero se ha prestado menos atención a los efectos de las APP de reciente creación en los acuerdos energéticos y a cómo los esfuerzos por lograr la transición hacia las energías renovables se caracterizan por acuerdos contractuales como los PPA que imitan a su predecesor en el sector de los hidrocarburos.

El modelo del Acuerdo de Compra de Energía (PPA)
Situado al este de Ammán, Baynouna es el mayor (enlace externo) 34 proyecto individual de energía solar en Jordania. Comenzó a funcionar comercialmente en 2020 y suministra las necesidades anuales de energía de aproximadamente 160.000 hogares. Desarrollado como un PPA entre Masdar y National Electric Power Company (NEPCO), la compañía eléctrica estatal de Jordania, este proyecto de 260 millones de dólares genera 563,3 gigavatios-hora (GWh) de electricidad cada año, lo que equivale al 4% del consumo anual de energía de Jordania. La central solar de 200 MW y el parque eólico de Tafila de 117 MW de Masdar son los cimientos de los megaproyectos de energías renovables de Jordania.
Qué es un contrato de compraventa de electricidad (PPA) (enlace externo)?35 Un PPA o acuerdo de compra de energía eléctrica es un contrato vinculante a largo plazo entre un generador de electricidad (Masdar, con sede en EAU, en este caso) y un cliente, normalmente una compañía eléctrica, un gobierno o una empresa (el Estado jordano, en la forma de NEPCO). Los PPA suelen durar entre cinco y veinte años, durante los cuales el comprador adquiere energía a un precio negociado previamente. Entre las instituciones financieras que respaldan el proyecto de Baynouna figuran la Corporación Financiera Internacional, el Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, el KfW y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA).
Los PPA no son una excepción en los esfuerzos por avanzar hacia las energías renovables y se están convirtiendo cada vez más en la norma (enlace externo).36 Los CCE permiten a la empresa que construye y explota una central eléctrica transferir a la compañía eléctrica todos los riesgos financieros asociados a la electricidad producida. Los CCE son el modelo de las APP y, por tanto, desempeñan un papel clave en la privatización de la energía. Aunque ofrecen seguridad frente a las fluctuaciones de los precios, también encierran a los países en los combustibles fósiles, impiden una rápida transición a las energías renovables y transfieren el riesgo de pago del comprador al Estado (en este caso, de la emiratí Masdar, de propiedad estatal pero de gestión privada, a la jordana NEPCO).

El Tratado sobre la Carta de la Energía
Los PPA ya han demostrado ser una molestia para el sector público y, junto con el Tratado sobre la Carta de la Energía, el sector privado los está utilizando para extraer más de los contribuyentes del Sur Global. En 2014, Al Jazeera estrenó el documental ‘Egypt’s lost power (enlace externo)’37 que revelaba cómo un acuerdo de gas egipcio-israelí permitió a Egipto (entonces bajo Mubarak) exportar su gas a Israel a precios inferiores a los del mercado a través de la East Mediterranean Gas Company (EMG), que acabó embolsándose enormes beneficios. El aumento de la inseguridad en relación con la seguridad de los gasoductos debido al creciente número de atentados acabó provocando el cese del suministro, y un comité internacional de arbitraje ordenó (enlace externo)38 a la compañía nacional egipcia de gas a pagar a la Corporación Eléctrica Israelí más de 1.760 millones de dólares por daños y perjuicios (enlace externo) ya que EMG también solicitó una indemnización (enlace externo) del Gobierno egipcio. Este es uno de los muchos casos que siguieron y se institucionalizó aún más con el Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE).
El informe del Transnational Institute The Energy Charter Treaty’s Dirty Secrets39 muestra que «en los últimos años se ha disparado el número de demandas de inversores en el marco del TCE». Mientras que durante los diez primeros años del acuerdo (1998-2008) solo se registraron 19 casos, en el período 2013-2017 se presentaron 75 demandas de inversores». Como Jordania se convierte (enlace externo)40 la Presidencia en funciones de la Conferencia sobre la Carta de la Energía para 2023 y 2024, y siguiendo el ejemplo de la «pérdida de poder» de Egipto, es sólo cuestión de tiempo que los contribuyentes jordanos tengan que hacer frente a los costes de su acuerdo PPA de transición a las energías renovables con Masdar.
A medida que los riesgos financieros y los impagos se trasladan de forma gradual pero segura a los contribuyentes y a la población en general, las prácticas autoritarias, similares a las (enlace externo)41 utilizadas para sofocar las protestas contra la normalización en 2016, están destinadas a convertirse en algo habitual. Éstas estarán mediadas por acuerdos público-privados más rígidos y sus patrocinadores financieros internacionales, que estarán decididos a recuperar sus inversiones iniciales con intereses. Al igual que los esfuerzos por lograr la transición energética en Túnez o Marruecos permiten los flujos de energía y mano de obra altamente cualificada, al tiempo que reprimen la migración irregular Sur-Norte, la política energética en Jordania es diametralmente opuesta a las demandas populares y está marcada por un creciente refuerzo autoritario.

¿Dónde y cómo resistir?
Las prácticas autoritarias contemporáneas -tanto en general como en el contexto de la transición energética en Oriente Medio y el Norte de África- se caracterizan por los vínculos transnacionales y las definiciones tecnocráticas. Para democratizar con éxito la transición energética y construir colectivamente la justicia socioeconómica y medioambiental, los actos de resistencia deben responder a esta realidad transnacional y tecnocrática del poder autoritario contemporáneo. Sería presuntuoso elaborar un manual genérico sobre cómo resistirse a las políticas energéticas autoritarias dentro y fuera de la región MENA. Lo que sí es posible, sin embargo, es basarse en las múltiples experiencias de los movimientos de solidaridad transnacional existentes, destacar algunos de los principios que informan su resistencia e identificar las diversas conexiones entre sus luchas. Las luchas contra la evasión fiscal generalizada de las ETN, contra los combustibles fósiles, por la cancelación de la deuda y las reparaciones climáticas para los países del Sur global, y contra la privatización de los bienes públicos, se refuerzan mutuamente. Para resistir más eficazmente a la naturaleza autoritaria de los actuales esfuerzos de transición energética, es esencial ayudar a conectar mejor estas luchas.
Un acontecimiento clave en este contexto fue la contracumbre mundial (enlace externo)42 de movimientos sociales, que tuvo lugar en octubre de 2023 en Marrakech, coincidiendo con las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial. Durante la cumbre, más de 300 activistas de todo el mundo se reunieron durante cuatro días y establecieron una lista de reivindicaciones (enlace externo)43 destacando la interconectividad de las luchas descritas en este ensayo y de temas como la deuda, la justicia climática y la migración, y la urgencia de abordarlos colectivamente. Por último, en el contexto de la arremetida israelí contra Gaza, de las protestas generalizadas contra la normalización de las relaciones árabe-israelíes y de la cumbre sobre el clima COP28 celebrada en Dubai -donde el espacio para la resistencia se vio fuertemente limitado-, el poder de la movilización de abajo arriba y de la presión callejera quedó patente una vez más. A mediados de noviembre, el régimen jordano se sometió efectivamente a las demandas populares y anunció la cancelación del acuerdo israelí-emiratí-jordano sobre agua y energía, por el que Jordania habría suministrado energía solar a Israel a cambio de importar agua desalinizada.
Redes y momentos de resistencia exitosa como éstos ofrecen un rayo de esperanza de que la lucha por la democracia energética en la región MENA aún no se ha perdido.
Los autores trabajan en el Instituto Arnold Bergstraesser (ABI) de Friburgo (Alemania) y son miembros de un grupo de investigación sobre «Energías renovables, ¿autoritarismos renovados? The Political Economy of Solar Energy in the MENA», financiado por la Fundación Alemana de Investigación (DFG). El grupo está dirigido por Benjamin Schuetze, que finalizó su doctorado en SOAS (Londres) en 2016. Es autor de Promoting Democracy, Reinforcing Authoritarianism: US and European Policy in Jordan (Cambridge University Press) y becario de la Young Academy for Sustainability Research del Instituto de Estudios Avanzados de Friburgo. Elia El Khazen ha trabajado como gestora de programas en la Oficina para Siria de la Fundación Friedrich Ebert en Beirut y para varias ONG libanesas. En su proyecto de doctorado explora cómo la revolución logística que acompaña a la promoción de la energía solar en Jordania e Irak reconfigura la movilización desde abajo. Charlotte Mueller ha trabajado como activista política para una ONG de justicia alimentaria con sede en Londres, y su doctorado examina la mercantilización y comercialización de la energía solar en Marruecos. Tras haber trabajado para un grupo de reflexión sobre política climática con sede en Berlín, Philipp Wagner centra su proyecto de doctorado en la gobernanza de las relaciones y conectividades selectivas entre Túnez y Europa en materia de energía solar y de hidrógeno.

Notas

  1. Jenss, A. and B. Schuetze (2021) ‘Rethinking authoritarian power: the logistics space and authoritarian practices in and between secondary port cities of the global south’. International Studies Quarterly, 65(1): 82–94. https://doi.org/10.1093/isq/
  2. Schuetze, B. (2023) ‘Follow the grid, follow the violence: the project for a Transregional Mediterranean Electricity Ring’, Middle East Critique, online-first.
  3. Pullano, N. (2022) ‘McKinsey consultancy under fire at 2nd Circuit from persecuted Saudi dissident’. Courthouse News Servicehttps://www.courthousenews. 
  4. Ben Ammar, I. (2022) ‘Towards a just energy transition in Tunisia’. Transnational Institutehttps://www.tni.org/files/ 
  5. DESERTEC Foundation (2012) ‘The TuNur Project — Tunisian sun will light European homes by 2016’. https://www.youtube.com/watch? (Accessed 19 Sep 2023).
  6. Delpuech, A. and Poletti, A. (2022) ‘TuNur : les zones d’ombre derrière l’export du soleil tunisien vers l’Europe’. Inkyfadahttps://inkyfada.com/fr/2022/ 
  7. Since the sustainability of renewable energy is contested, we write green with a capital letter. This is meant to emphasise that ‘Green’ energy is not inherently sustainable, nor an objective label, but instead socially constructed.
  8. Xlinks (2023) ‘The Morocco – UK Power Project’. https://xlinks.co/morocco-uk- (Accessed 19 Sep 2023).
  9. Belghazi, A. and Sammouni, M. (2020) ‘Morocco’s Mirage of Socioeconomic Change’. Zenithhttps://magazine.zenith.me/en/ 
  10. Xlinks (2023), op. cit. 

  11. TuNur (2023) ‘Renewable energy, storage and transmission developer’. https://www.tunur.tn/ 
  12. Hamouchene, H. (2022) ‘The energy transition in North Africa – Neocolonialism again!’. Transnational Institute. https://longreads.tni.org/the- 
  13. Griffith, S. (2012) ‘ITER welcomes DESERTEC’. ITERhttps://www.iter.org/newsline/ 
  14. Delpuech, A. (2022) ‘A qui profite la stratégie tunisienne pour l’hydrogène vert ?’. Arab Reform Initiative / Heinrich-Böll-Stiftung (Tunisie). https://www.arab-reform.net/
  15. Agency Tunis Afrique Presse (2023) ‘Tunisia can export over 5.5mln tonnes of green hydrogen to Europe by 2050’. Zawyahttps://www.zawya.com/en/ 
  16. European Commission (2023) ‘Memorandum of Understanding on a strategic and global partnership between the European Union and Tunisia’. https://ec.europa.eu/ 
  17. Akkerman, M. (2018) ‘Expanding the fortress: The policies, the profiteers and the people shaped by EU’s border externalisation programme’. Transnational Institute. https://www.tni.org/en/ 
  18. Reuters (2023) ‘World Bank lends Tunisia $268 million for power line with Italy’. https://www.reuters.com/world/ 
  19. Diab, O. (2023) ‘The IMF and Ending Energy Subsidies in Egypt.’ Transnational Institute. https://www.tni.org/en/ 
  20. Hanieh, A. (2015) ‘Shifting priorities or business as usual? Continuity and change in the post-2011 IMF and World Bank engagement with Tunisia, Morocco and Egypt’. British Journal of Middle Eastern Studies, 42(1):119-134. https://doi.org/10.1080/
  21. Moustakbal, J. (2021) ‘The Moroccan energy sector. A permanent dependence.’ Transnational Institute. https://longreads.tni.org/the- 
  22. MASEN (n.d.) https://www.masen.ma/en 
  23. Benammar, I. (2022) ‘Tunisia’s struggle for energy democracy.’ Red Pepper. https://www.redpepper.org.uk/
  24. Hearst, K. (2023) ‘Liberia to concede territory to UAE firm in carbon offset deal’. https://www.middleeasteye.net/ 
  25. Achary, L. (2023) ‘Extractivism, gender inequality, and queer marginalization in Morocco.’ Friedrich Ebert Stiftung. https://feminism-mena.fes.de/.
  26. Media, E. (2021) ‘À Tasselmante, les femmes démystifient l’énergie solaire.’ ENASS. https://enass.ma/2021/11/06/a-
  27. Zouiten, S. (2023, 31 October). ‘Germany seeks to enhance migration cooperation with Morocco’. Morocco World News. https://www.moroccoworldnews. 
  28. Ristau, O. (2021). Solar power from the desert. KfW Development Bank. 

    https://www.kfw.de/stories/

  29. Hickman, L. (2011) ‘Could the desert sun power the world? Green electricity generated by Sahara solar panels is being hailed as a solution to the climate change crisis.’ The Guardianhttps://www.theguardian.com/
  30. International Trade Administration. https://www.trade.gov/country- 
  31. MEMR (n.d.) https://www.memr.gov.jo/EBV4.
  32. International Trade Administration, https://www.trade.gov/country- 
  33. Chacko, R. (2022) ‘How Jordan’s gas deal with Israel derailed its burgeoning green energy sector’. The New Arabhttps://www.newarab.com/ 
  34. Yuen, S. (2023). Masdar’s subsidiary Baynouna Solar Energy Company inaugurates 200MW Jordanian project. PVTech. Available at: https://www.pv-tech.org/ (Accessed 19 Sep 2023).
  35. Word Bank PPP report. Available at: https://ppp.worldbank.org/ 
  36. AMEA Power (2022) ‘AMEA Power’s Concession Agreement and Power Purchase Agreement have been ratified by the government of Tunisia for a 100 MW solar power project in Kairouan’. Pv magazinehttps://www.pv-magazine.com/ 
  37. Egypt’s Lost Power (2014) Documentary directed by Phil Rees. Al Jazeerahttps://webapps.aljazeera.net/
  38. Udasin, S. (2015) ‘Egypt to appeal $1.76b. award to Israel in gas dispute, freeze gas import talks’. The Jerusalem Posthttps://www.jpost.com/ 
  39. Eberhardt, P., Olivet, C. and Steinfort, L. (2018) ‘One Treaty to rule them all. The ever-expanding Energy Charter Treaty and the power it gives corporations to halt the energy transition’. Transnational Institute. https://www.tni.org/en/ 
  40. Energy Charter (n.d.) https://www.energycharter.org/ 
  41. Al Tahhan, Z. (2016) Jordanians reject ‘stolen gas’ in the Israel-Jordan deal. Al Jazeerahttps://www.aljazeera.com/ 
  42. Global counter-summit of social movements, 12-15 October 2023, Marrakech. https://www.
  43. Ibid. https://www.

8. Principales aliados no OTAN (MNNA) y bases militares.

¿Pueden los recientes cambios geopolíticos en la zona llevar a que se desmantelen las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico?

https://thecradle.co/articles/

Desactivación de las bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico
Las armas estadounidenses están cayendo sobre Gaza, Líbano, Irak, Siria y Yemen, por lo que algunos de los principales Estados árabes que albergan bases militares estadounidenses dicen ahora a Washington: «No podéis lanzar desde aquí».
Suat Delgen 27 DE FEBRERO DE 2024
En Asia Occidental, la piedra angular de la proyección de poder de Estados Unidos reside en sus bases militares estratégicamente situadas en el Golfo Pérsico. Sin embargo, el futuro de estas instalaciones vitales parece cada vez más incierto a medida que las alianzas geopolíticas cambian hacia la multipolaridad, acelerada por la guerra en varios frentes que se desarrolla en la región.
Las consecuencias del brutal asalto militar israelí a Gaza y el apoyo incondicional de Estados Unidos están acelerando estos cambios. Aliados tradicionales como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos -anteriormente firmes en su asociación con Washington- están trazando ahora rumbos más independientes, evitando cautelosamente enredos que puedan desembocar en conflictos más amplios, en particular con Irán y sus aliados del Eje de la Resistencia.
De hecho, esta recalibración, unida a los esfuerzos concertados de los Estados del Golfo Pérsico por diversificarse económicamente más allá del petróleo, está erosionando gradualmente los sólidos cimientos de antiguas alianzas.
La cuestión ahora es cómo afectarán estos cambios a la presencia militar estadounidense en la región y a la capacidad de los norteamericanos para operar desde sus bases establecidas.
El alcance estratégico de EEUU
En el centro de la posición del ejército estadounidense en el Golfo Pérsico se encuentra una red de Acuerdos Estratégicos de Cooperación en Defensa (DCA) firmados con cada país anfitrión. Estos acuerdos definen los términos de la colaboración militar, clasificando a los países en dos grupos distintos: los designados como principales aliados no OTAN (MNNA) y los que no lo son.
Esta clasificación determina la profundidad y el alcance de la cooperación militar, incluidas las ventajas y obligaciones estratégicas. Según el Departamento de Estado estadounidense, 18 países de todo el mundo están reconocidos como MNNA: Argentina, Australia, Bahréin, Brasil, Colombia, Egipto, Israel, Japón, Jordania, Kuwait, Marruecos, Nueva Zelanda, Pakistán, Filipinas, Qatar, Corea del Sur, Tailandia y Túnez.
Alcanzar el estatus de MNNA según la legislación estadounidense representa un reconocimiento significativo de la asociación estratégica de un país con Washington, ofreciendo un espectro de beneficios en el comercio de defensa y la cooperación en materia de seguridad.
Esta prestigiosa designación no es una mera muestra de la mejora de las interacciones militares y económicas, sino que simboliza el profundo respeto y reconocimiento de las arraigadas relaciones que Estados Unidos mantiene con estos países. Pero a pesar de los privilegios que otorga el estatus de MNNA, es crucial señalar que esta clasificación no implica ningún compromiso automático de seguridad por parte de Washington.
Estos privilegios incluyen la posibilidad de recibir préstamos de material con fines de investigación y desarrollo, la colocación de reservas de guerra estadounidenses en el territorio del aliado y la posibilidad de acuerdos recíprocos de adiestramiento.
Además, los países MNNA tienen prioridad para recibir Exceso de Artículos de Defensa y pueden ser considerados para la compra de munición de uranio empobrecido. Estos estados pueden participar en proyectos cooperativos de investigación y desarrollo de defensa con Estados Unidos, lo que permite a sus empresas competir por contratos del Departamento de Defensa para servicios de mantenimiento y revisión fuera de Estados Unidos.
Esto incluye también el apoyo a la adquisición de dispositivos de detección de explosivos y la participación en iniciativas antiterroristas en el marco del Grupo de Trabajo de Apoyo Técnico del Departamento de Estado.
Reacción en el Golfo Pérsico
Entre los Estados del Golfo Pérsico, Kuwait, Bahréin y Qatar han sido distinguidos con el estatus de MNNA, mientras que Arabia Saudí, EAU y Omán no lo son. La presencia estratégica del ejército estadounidense en la región se ajusta a estas categorizaciones.
Los atentados del 7 de octubre dirigidos por Hamás, la inundación de Al-Aqsa y los acontecimientos posteriores en Asia Occidental han llevado a Arabia Saudí y a los EAU a adoptar posturas distintas a las de otros Estados del Golfo Pérsico en lo que respecta al apoyo a las operaciones militares estadounidenses en la región.
La posibilidad de que Estados Unidos traslade parte de sus fuerzas militares a la región de Asia-Pacífico para contrarrestar el creciente poder mundial de China ha obligado a Arabia Saudí y a los EAU -países cuya seguridad depende en gran medida de Estados Unidos- a explorar acuerdos de seguridad alternativos.
La transición de un sistema mundial unipolar a otro multipolar, junto con el creciente interés de Rusia y China en el Golfo Pérsico, se alinea con la búsqueda de nuevas soluciones de seguridad por parte de estas potencias, alterando significativamente la dinámica política y económica de la región.
Lo más importante, sin embargo, y en el contexto de la guerra de Gaza y sus repercusiones regionales, es que Riad y Abu Dhabi parecen más preocupados por la posibilidad de que las operaciones militares estadounidenses en Asia Occidental desemboquen en un conflicto militar a gran escala que implique a Irán.
La principal ilustración de este ejemplo concreto es la no participación de facto de Arabia Saudí y los EAU en la Operación Guardián de la Prosperidad (OPG), la coalición naval liderada por EE.UU. formada en diciembre de 2023 para responder a los ataques yemeníes contra la navegación vinculada a Israel en el Mar Rojo, y la negativa de Riad y Abu Dhabi a permitir el uso de bases estadounidenses en sus territorios para la Operación Poseidón Archer, un esfuerzo militar conjunto de EE.UU. y el Reino Unido dirigido contra territorios yemeníes bajo la administración del gobierno alineado con Ansarallah.
No desde nuestras bases
Politico informa de que los EAU han impuesto restricciones a la capacidad del Pentágono para llevar a cabo ataques aéreos de represalia contra los aliados regionales de Irán. Estados Unidos se abstiene de utilizar aviones de combate de estas bases para misiones de ataque con el fin de evitar una escalada de las tensiones entre los Estados árabes del Golfo Pérsico e Irán.
Más de 2.700 militares y 3.500 efectivos estadounidenses están desplegados en la base aérea Príncipe Sultán de Arabia Saudí y en la base aérea Al Dhafra de EAU, respectivamente. Esta última sirve también de Centro de Guerra Aérea del Golfo y alberga un importante contingente de aviones estadounidenses que participan en operaciones regionales. Esto incluye una variedad de aviones de combate y aviones no tripulados de reconocimiento, en particular los MQ-9 Reaper.
En las últimas semanas, el presidente estadounidense Joe Biden ha autorizado varios ataques aéreos y con misiles, dirigidos contra entidades de la resistencia apoyadas por Irán en toda Asia Occidental. Las facciones cercanas a Irán han lanzado 170 ataques contra las fuerzas estadounidenses estacionadas principalmente en Irak y Siria desde el pasado mes de octubre, empleando drones, cohetes y misiles en un esfuerzo por expulsar la presencia militar estadounidense de la región.
Hasta la fecha, estos ataques se han saldado con la muerte de tres militares estadounidenses y numerosos heridos. Al mismo tiempo, el ejército yemení apoyado por Ansarallah ha llevado a cabo supuestamente 51 operaciones contra buques marítimos que navegan por el Mar Rojo y el Golfo de Adén, lo que supone un aumento de los ataques desde que comenzó la operación el 19 de noviembre.
Estrategias insostenibles
Sin embargo, este enfoque militar estadounidense no es sostenible para Washington a largo plazo. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos están tratando de resolver sus problemas con Yemen tras una guerra de ocho años que ha mermado considerablemente sus finanzas y ha provocado el lanzamiento de misiles contra sus principales ciudades y contra objetivos de infraestructuras energéticas.
El ministro de Asuntos Exteriores saudí declaró en una entrevista con France 24 el 19 de febrero que «un acuerdo de paz entre el gobierno de Yemen y los huzíes estaba cerca, y que Riad lo apoyaría».
En estas condiciones, es poco probable que Estados Unidos emprenda acciones que puedan reavivar las tensiones entre Riad, Abu Dhabi y Sanaa. No obstante, mantener un grupo constante de portaaviones frente a las costas de Yemen para la operación Poseidón Archer y los ataques aéreos contra los intereses iraníes será una tarea costosa y difícil para los estadounidenses.
Aunque las bases de Kuwait, Bahréin y Qatar, que tienen estatus de MNNA, siguen siendo cruciales para Estados Unidos, el veto unilateral de Washington a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU para un alto el fuego en Gaza -y su apoyo militar y político incondicional a Israel, a pesar de las decenas de miles de muertes de mujeres y niños en Gaza- han inflamado el sentimiento antiestadounidense en la calle árabe, que hoy rechaza abrumadoramente los acuerdos de normalización con Tel Aviv.
Por ahora, China está observando en silencio la erosión de la estatura de Estados Unidos en Asia Occidental, esperando potencialmente un momento oportuno para -con el apoyo de Moscú- lanzar una iniciativa diplomática para resolver la cuestión de Israel-Palestina, lejos de la interferencia estadounidense.
No sería la primera vez que las nuevas potencias multipolares roban el protagonismo a Washington en el Golfo Pérsico: el acercamiento entre Irán y Arabia Saudí mediado por Pekín en marzo de 2023 no sólo cogió a Estados Unidos por sorpresa, sino que demostró a los Estados de la región que era posible llegar a acuerdos sin Estados Unidos.
Los cambios que se están produciendo en el Golfo Pérsico repercutirán, sin duda, en la estrategia militar y diplomática estadounidense. Pero la desactivación de bases estadounidenses durante un conflicto regional activo en el que participan fuerzas estadounidenses es algo totalmente nuevo.
Cuando se calmen las aguas, ¿qué sentido tendrán estas instalaciones militares de miles de millones de dólares si no se pueden lanzar desde ellas aviones de combate o misiles estadounidenses?

9. Ley europea de restauración de la naturaleza

Poco, mal, y seguramente en cuanto gane la derecha y la extrema derecha las nuevas elecciones europeas lo derogarán, pero, de momento, al menos tenemos este pequeño triunfo para la restauración de nuestra maltrecha naturaleza. Os paso el artículo de Reporterre, pero también ha aparecido uno en Ecologistas en Acción felicitándose por el éxito: https://www.

https://reporterre.net/Les-

Victoria para la naturaleza: Europa salva in extremis una ley histórica
El 27 de febrero, la ley europea de restauración de la naturaleza fue aprobada por el Parlamento sin una amplia mayoría. La derecha y la extrema derecha habían luchado denodadamente para echarla abajo.
Acaba de salvarse uno de los pilares del Pacto Verde europeo. El martes 27 de febrero, la ley europea sobre restauración de la naturaleza fue aprobada por el Parlamento por una amplia mayoría: 329 eurodiputados votaron a favor, 275 en contra y 24 se abstuvieron. En los últimos días, la derecha y la extrema derecha habían hecho todo lo posible por echar por tierra el proyecto de ley.
«La alianza de la derecha, la extrema derecha y una parte del grupo macronista no ha logrado hacer fracasar este texto destinado a luchar contra la crisis de la vida y de la biodiversidad que nos amenaza a todos», reaccionó la eurodiputada Manon Aubry (LFI). La eurodiputada de Los Verdes Marie Toussaint lo saludó como «¡una victoria para el mundo vivo, para los agricultores, para todos los europeos! Los países de la UE tendrán que restaurar al menos el 30% de los hábitats (bosques, praderas, humedales, ríos, lagos y lechos de coral) en mal estado para 2030, el 60% para 2040 y el 90% para 2050.

Grandes concesiones
Se pensaba que la parte más difícil del acuerdo se había hecho el pasado mes de julio. Tras una durísima batalla política, la derecha y la extrema derecha, ya aliadas, no lograron rechazar el texto. Sin embargo, lograron importantes concesiones en cuanto al contenido: ninguna medida inmediata para proteger los océanos; ninguna ampliación de las zonas de «alta diversidad» en los campos; ningún objetivo para restaurar el 30% de los ecosistemas, a pesar de que esto se aprobó en la Cumbre Mundial sobre Biodiversidad de finales de 2022. Luego, en noviembre, el Parlamento, el Consejo y la Comisión llegaron a un acuerdo a costa de nuevos sacrificios.
La votación final debería haber sido una formalidad: los eurodiputados no suelen intentar enmendar un texto una vez alcanzado un compromiso. Sin embargo, los primeros ataques vinieron de los grupos de extrema derecha ECR e Identidad y Democracia (ID) -de los que forma parte el Rassemblement National-, que pidieron que se rechazara el texto. ¿El motivo? Pondría en peligro la agricultura europea. Un argumento ampliamente refutado tanto por científicos como por agricultores.
La rebelión se hizo aún más preocupante cuando, en vísperas de la votación, el derechista Partido Popular Europeo (PPE) llamó a sus miembros a rechazar el texto. «No queremos nuevas formas de burocracia y obligaciones de información para los agricultores», afirmó en un comunicado. Aunque la mayor fuerza política del Parlamento estaba a favor del acuerdo, está endureciendo su posición sobre el medio ambiente de cara a la votación de junio.
Sin embargo, al igual que en la primera votación de julio, el consejo del PPE no fue seguido por todos sus miembros. La delegación irlandesa, por ejemplo, apoyó el acuerdo. «Si ganamos la batalla sobre la ley para restaurar la naturaleza, fue porque una parte de la derecha se resistió a la alianza con el populismo antiecológico de la extrema derecha», declaró el eurodiputado renacentista Pascal Canfin. Esta observación no se aplicó a la delegación francesa del PPE, compuesta por ocho eurodiputados, que defendieron conjuntamente el rechazo del texto.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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