“EUROPA, APARTA DE MÍ ESE CÁLIZ” por Ramón Qu

Desde el “progresismo institucional” se habla de que el principal objetivo de estas elecciones es detener a la derecha extrema europea. Algo hay de verdad en esto pero desde un punto de vista transformador, el auténtico objetivo “progresista” debería ser poner coto al proyecto de Europa realmente existente, proyecto en el que participan por igual el PSOE y el PP.

Proyecto que a vuelapluma podríamos caracterizar como:

  • Una Europa iliberal que vía Bruselas vacíe de contenido democrático los sistemas parlamentarios de los estados miembros.

  • Una Europa del capital donde el sistema financiero campe por sus respetos y las grandes corporaciones europeas puedan competir con los otros grandes focos industriales del sistema mundo: EE.UU, China, Japón, los BRICS. Para ello el retroceso de los derechos laborales y la domesticación de las clases trabajadoras son ineludibles.

  • Una Europa colonial que bajo la capa de la Europa Verde en realidad prosiga su labor extractivista en el Tercer Mundo.

  • Una Europa neo militarizada que por un lado atemorice a su población con los enemigos exteriores y por otro relance la producción en base a la inversión armamentística.

  • Una Europa narcisista que se proclame a sí misma cuna de la ilustración, la democracia y la paz en una lucha ideológica orquestada por los de arriba para implantar una buena conciencia en la población europea que en realidad es racismo supremacista.

  • Una Europa bastión sitiada por el mal: el mal del neo imperialismo ruso, el mal del Islam bárbaro, el mal del peligro amarillo.

  • Una Europa de valores eternos: el “valor de la persona” que en realidad encubre las diferencias sociales; el “valor de la libertad” que en realidad sirve para atacar a la democracia; “el valor de la familia” que en realidad opera como elemento que menoscaba tanto al individuo ser autónomo como al individuo partícipe de lo colectivo; el “valor de la tolerancia” que en realidad sirve de piel de cordero al hombre colonizado por el egoísmo posesivo y la sed de consumo; el “valor del humanismo” que en realidad oculta sociedades basadas en la competencia, la hostilidad y el mar helado del cálculo egoísta…

Los que realmente mandan en el Viejo Continente sueñan con una Europa económicamente fuerte, políticamente autoritaria, socialmente domesticada y militarmente respetada. Quieren, en un mundo que saben multipolar, un papel protagonista y no subalterno. Esta Europa utópica del capital es una amenaza para la paz mundial y para los propios europeos.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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