Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Resultados de la izquierda en Alemania.
2. Valoración del KKE de las elecciones europeas.
3. El Frente Popular en los años 30 (observación de José Luis Martín Ramos).
4. Los jóvenes estadounidenses y el cinismo.
5. La ecología en el Frente Popular (observación de José Luis Martín Ramos).
6. Primeros llamamientos al Frente Popular (observación de José Luis Martín Ramos).
7. ¿Podría perder Israel contra Hezbolá?
8. Resumen de la guerra en Palestina, 10 de junio.
9. Diputados de izquierda en las europeas,
10. Fiesta en Filipinas.
1. Resultados de la izquierda en Alemania
Wagenknecht se ha comido con patatas a Die Linke. Ya habrá tiempo de análisis, pero os paso de momento los datos a partir de este artículo no sé si escrito o traducido por Nico Maury, porque no suele indicar fuente. Se centra en los resultados de la antigua RDA. https://www.editoweb.eu/
En la antigua RDA, Die Linke es eclipsado por Sahra Wagenknecht
Martes 11 de junio de 2024
En Alemania se jugó un partido durante las elecciones europeas.
Enfrentó a Die Linke con su antigua diputada, Sahra Wagenknecht, y su partido, fundado hace seis meses.
Artículo y traducción Nico Maury
No queda mucho del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y de su sucesor, el Partido del Socialismo Democrático (PDS). Die Linke, desde su giro «liberal», se ha convertido en una organización marginal y la Alianza Sahra Wagenknecht se resiste a recoger la antorcha del socialismo abandonada por Die Linke.
A fin de cuentas, es esta bandera la que falta en una Alemania marcada por el aumento de la militarización y el auge de la extrema derecha.
Die Linke obtuvo 1.091.268 votos, es decir, el 2,7% de los sufragios (-2,8) y la Alianza Sahra Wagenknecht – Razón y Justicia (BSW) 2.453.652 votos, es decir, el 6,2% de los votos. La apuesta de Sahra Wagenknecht contra sus antiguos camaradas dio resultado. Die Linke quedó marginada a nivel nacional, pero sobre todo en sus bastiones de la antigua RDA.
La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que se presentó por primera vez a unas elecciones nacionales seis meses después de su creación, obtuvo con diferencia el mayor número de votos de antiguos simpatizantes del SPD y Die Linke. Según el instituto de sondeos Infratest Dimap, 580.000 votantes del SPD y 470.000 de Die Linke optaron por el nuevo partido. En cambio, solo 160.000 simpatizantes de la AfD eligieron al BSW. El partido de Wagenknecht también ganó antiguos simpatizantes de la CDU y el FDP (260.000 y 230.000 respectivamente), así como 140.000 votantes del bando sin voto.
Die Linke tuvo poco éxito a la hora de captar nuevos votantes. Además, 380.000 simpatizantes de 2019 no participaron en la votación. Se calcula que 150.000 antiguos votantes de izquierdas se unieron a la AfD. Por otro lado, el partido solo ganó a 40.000 antiguos votantes de Los Verdes.
En Alemania del Este, Die Linke por debajo del 5% en 4 de los 5 antiguos estados de la RDA
El domingo, Die Linke cayó por debajo de la marca del 5% en cuatro de los cinco Estados federados de Alemania del Este. En el quinto Land, Turingia, donde aún gobierna un Primer Ministro de izquierdas, Die Linke obtuvo el 5,7% de los votos.
El Partido de Izquierda perdió gran parte de sus votantes en favor de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que obtuvo resultados mucho mejores, sobre todo en el Este, donde se convirtió en la tercera fuerza política.
Resultados en la antigua RDA:
Brandemburgo: Die Linke 4,4% (-7,9) / BSW 13,8
Mecklemburgo-Pomerania Occidental: Die Linke 4,9% (-9,1) / BSW 16,4
Sajonia: Die Linke 4,9% (-6,8) / BSW 12,6
Sajonia-Anhalt: Die Linke 4,8% (-9,6) / BSW 15
Turingia: Die Linke 5,7% (-8,1) / BSW 15%.
Berlín: Die Linke 7,3% (-4,6) / BSW 8,7
Durante años, la facción dirigente del comité ejecutivo del partido había estado trabajando para lograr una ruptura política y organizativa con Sahra Wagenknecht. Ahora resulta que no sólo Wagenknecht se ha marchado, sino que una gran parte de los votantes restantes también la han seguido.
El intento de contrarrestar el hundimiento de la antigua base electoral abriéndose organizativa y políticamente a los círculos «urbanos» y «liberales» está resultando cada vez más un completo fiasco. El resultado del domingo plantea la cuestión de si Die Linke aún tiene futuro.
Berlín: Die Linke eclipsado en su bastión berlinés
La CDU ganó en los distritos occidentales de Spandau, Reinickendorf y Steglitz-Zehlendorf, la AfD dominó en los distritos orientales de Marzahn-Hellersdorf, Lichtenberg y Treptow-Köpenick y los Verdes consiguieron el primer puesto en los seis distritos centrales.
En total, Los Verdes se hicieron con el primer puesto en las elecciones europeas de Berlín con un 19,6% de los votos, pero muy lejos del 27,8% logrado en las últimas elecciones europeas de 2019. La CDU quedó en segundo lugar con el 17,6% de los votos (+2,4). El SPD, con el 13,2%, sigue bajando en la capital alemana (-0,8), logrando un resultado históricamente malo para el partido. La AfD se hizo con el cuarto puesto, con el 11,6% de los votos (+1,7). La extrema derecha logró su mejor resultado en el distrito de Marzahn-Hellersdorf (25,3%).
La recién fundada Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) obtuvo el 8,7% de los votos, por delante de Die Linke, que se hundió en sus bastiones de Berlín Este (7,3%). En el distrito de Lichtenberg, Die Linke perdió más de la mitad de sus votos y se estabilizó en el 10% (-12,6). El BSW, por su parte, se convierte en la segunda fuerza del distrito con el 15,2% de los votos. En los distritos de Neukölln, Mitte y Friedrichshain-Kreuzberg, Die Linke mantuvo su ventaja sobre el BSW.
Resultados en los distritos de Berlín Este
Pankow: Die Linke 8,8% (-6,5) / BSW 10,4
Lichtenberg: Die Linke 10% (-12,6) / BSW 15,2
Marzahn-Hellersdorf: Die Linke 7% (-14) / BSW 17,1
Treptow-Köpenick: Die Linke 8,4% (-14) / BSW 14
Neukölln: Die Linke 10% (-0,8) / BSW 5,8
Friedrichshain-Kreuzberg: Die Linke 13% (-2,9) / BSW 6,9
Mitte (distrito tanto en Berlín Este como Oeste) : Die Linke 10% (-2,6) / BSW 7,2
2. Valoración del KKE de las elecciones europeas
No le ha ido nada mal al partido comunista griego, y así lo reflejan en sus comunicados. Supongo que han recuperado parte del voto que fue a Syriza en elecciones anteriores. Ellos mismos traducen los comunicado a varios idiomas, entre ellos el español, así que hago un corta y pega solo de esta parte. Uno es de la misma noche electoral, con los resultados globales, y el segundo es un análisis región por región. Es la primera fuerza en Icaria, por cierto, con el 41% 🙂 http://solidnet.org/article/
El KKE logró un aumento significativo y esperanzador
Con nuevas fuerzas en la organización de la lucha obrera y popular
En total, el KKE ha logrado otro aumento significativo, registrando un 9,25% y 368.000 votos. Se trata de un aumento significativo en comparación con las elecciones europeas de 2019 (5,35%) y en comparación con las elecciones parlamentarias de 2023 (7,7%), cuando también había aumentado su porcentaje.
Esto confirma los lazos del KKE con fuerzas populares más amplias y demuestra que el voto al KKE expresa lazos más estables que se han formado y puesto a prueba en importantes luchas que han precedido.
Confirma algunos procesos positivos que se vienen produciendo desde hace tiempo y que se han expresado tanto en las elecciones parlamentarias como en el movimiento obrero-popular.
Se está estabilizando y fortaleciendo una corriente de cuestionamiento de la política dominante, que actualmente aplica el gobierno de la ND, está avanzando la desvinculación de las fuerzas obrero-populares de los partidos burgueses, el aumento de su prestigio y la acción conjunta con el KKE.
El KKE salió más fuerte allí donde late el corazón del pueblo y de sus luchas
El Partido Comunista de Grecia registró resultados importantes en las elecciones europeas del 9 de junio, reuniendo a nivel nacional el 9,25% de los votos.Es aún más importante el hecho de que el KKE salió particularmente fuerte en los barrios obrero-populares.
- Así que obtuvo un 11% en Ática, la región que incluye Atenas y el Pireo entre otras ciudades que están avecinando con la capital griega, donde reside y trabaja gran parte de la clase obrera. En Ática el KKE surgió en la tercera posición con porcentajes muy altos en las regiones y los municipios obrero-populares de 10% a 22,88%.
- Surgió en la primera posición con un 50% en pueblos donde viven los trabajadores de la planta industrial de LARCO que luchan por su supervivencia. Así también en los pueblos que producen resina en el norte de Eubea, donde en los incendios surgió el lema “Solo el pueblo salva al pueblo”.
- El KKE surgió en la segunda posición en toda la Periferia del del norte del Egeo, mientras que en la isla de Ikaría, surgió en la primera posición con un porcentaje de 41%.
- En Tesalia el KKE superó el 10% y surgió en la primera posición y con mayores porcentajes en distritos electorales, como en Agia de Lárisa donde en el período anterior se realizaron grandes movilizaciones rurales.
- Gran aumento en los distritos de Calcídica, donde los trabajadores de las minas siguen luchando con el KKE firmemente a su lado.
- El KKE tuvo también aumento de sus porcentajes en grandes centros urbanos de Epiro, del oeste de Grecia, de Greta, etc.
En la noche de las elecciones, Dimitris Koutsoumbas, Secretario General del CC del KKE, hizo el siguiente comentario sobre el resultado electoral:
“Agradecemos y saludamos a los cientos de miles de personas que respondieron al llamamiento del KKE y votaron por el KKE en todo el país.
Saludamos al pueblo y los jóvenes de los grandes centros urbanos, particularmente de la mayor Periferia del país, Ática, que llevaron de nuevo al KKE en la tercera posición por un amplio margen.
En total, el KKE registró otro aumento importante en comparación con las elecciones europeas de 2019 y con las elecciones parlamentarias de 2023, cuando también había aumentado su porcentaje.
Esto confirma los lazos del KKE con más amplias fuerzas populares y demuestra que el voto al KKE expresa lazos más firmes, que se han desarrollado y puesto a prueba en importantes luchas del período anterior, en el esfuerzo continuo e incesante de comunicación directa, diálogo y debate con el pueblo, con diversas formas, durante todo el año, no solo de cara a las elecciones, en los centros de trabajo y de residencia.
Se han confirmado los procesos positivos que se vienen desarrollando desde hace mucho tiempo y se expresaron en las elecciones parlamentarias y en el movimiento obrero-popular.
Se estabiliza y se refuerza una corriente de cuestionamiento de la política dominante, que actualmente está implementando el gobierno de la ND, avanza la desvinculación de fuerzas obreras y populares de los partidos burgueses, el aumento del prestigio y su acción junto al KKE.
Por supuesto, la correlación política sigue siendo negativa para el pueblo, sin embargo, existe una fuerza con la que puede contar; es el KKE que, al día siguiente, frente a las dificultades que están aproximándose, puede contribuir a la organización de la clase obrera y popular, al curso de contraataque y subversión.
El papel del KKE siempre es mucho mayor que sus respectivos porcentajes; consecuentemente su fortalecimiento conduce a luchas mucho más poderosas con mayor eficacia en las condiciones actuales.
Consideramos que el alto indice de abstención encierra un gran carga de protesta contra el gobierno de la ND, así como de despreciotanto por el sistema político burgués y sus partidos, como por la UE y sus instituciones, como el Parlamento Europeo.
El debate pre-electoral en condiciones de degeneración y más allá de los problemas cruciales y, sobre todo, de sus causas, ha aumentado la aversión del pueblo.
De este punto de vista, esta actitud, que nosotros obviamente no aprobamos, tiene también características políticas, a pesar de que se exprese de forma que pueda ser malinterpretada, atrapada, o, en última instancia, asimilada.
El objetivo es que, a partir de ahora, esta protesta, sobre todo de los jóvenes, sea expresada con su participación activa en el movimiento, en la lucha y reivindicación organizadas, para adquirir características radicales, para encontrarse con la política subversiva del KKE en su conjunto.
Entonces, lo crucial es el próximo día. El KKE depositará la fuerza que le dio el pueblo para fortalecer su voz allí donde se toman las decisiones antipopulares, como es el Parlamento Europeo, y sobre todo a la organización de la lucha obrera y popular en nuestro país.
A partir de mañana, estarán presentes los compromisos con la UE, los superávits sangrientos, los requisitos previos del Fondo de Recuperación, las dos guerras imperialistas en las que nuestro país está involucrado.
Además, se añadirán nuevos cargas con el aumento de los gastos de guerra sobre las espaldas de los pueblos de Europa, porque su plan es, a causa de la crisis económica europea que se avecina, convertirla en una “economía de guerra”.
El KKE estará aquí:
- para continuar el reagrupamiento del movimiento obrero-popular que ya ha empezado, para que cambie en total la correlación de fuerzas.
- Para librar luchas que revelarán y bloquearán las directivas antipopulares tanto en el Parlamento europeo como en le Parlamento griego.
- Para fortalecer sobre tordo la coordinación de las luchas con la clase obrera, los campesinos, la inteligencia, las mujeres en todos los países de la UE, donde los pueblos siguen en las calles de lucha contra la UE de las guerras, los monopolios, los lobbies, la corrupción, la explotación.
La Unión Europea no es tan poderosa como parece. Los pueblos deben estar alertas y creer en su propia fuerza. Porque siempre es realista lo que es al interés del pueblo. El pueblo griego, los pueblos de toda Europa, aún no han dicho su última palabra.
¡Les deseamos salud y fuerza en sus luchas!
3. El Frente Popular en los años 30
Personalmente creo que, más allá del resultado electoral, el nuevo Frente Popular en Francia no tiene ningún futuro porque son necesarias dos patas: la unidad de los partidos de izquierda y un fuerte movimiento social detrás que lo impulse. No creo que eso exista hoy en Francia, pero espero equivocarme. Este artículo de Le vent se lève explica el Frente Popular de los 30 en esa línea, aunque el autor lógicamente cree que sí puede existir hoy ese movimiento social. https://lvsl.fr/front-
Frente Popular: el futuro de una victoria
11 de junio de 2024
Tras la disolución de la Asamblea Nacional, la izquierda francesa se agrupó en torno a la bandera del Front Populaire, un nombre que evoca una historia de hace casi un siglo, pero cuyo recuerdo siempre ha permanecido vivo. En mayo de 1936, frente a la amenaza del fascismo, esta alianza entre los socialistas (SFIO), los comunistas (PCF) y el centrista Partido Radical ganó las elecciones legislativas. El nuevo gobierno de izquierdas, presidido por el socialista Léon Blum, adoptó medidas sociales sin precedentes que pronto se pusieron en práctica. Sin embargo, estos avances decisivos no fueron el resultado de una simple victoria electoral: una mirada retrospectiva al periodo nos ayuda a comprender mejor el vínculo necesario entre un poder político proactivo y un poderoso movimiento social que lo apoye, o incluso lo fuerce.
En la historia política francesa, el Frente Popular está consagrado en el Panteón de la Izquierda. Durante décadas, la izquierda, especialmente cuando está unida, ha invocado el tótem sagrado de 1936 en época de elecciones para fomentar la movilización. La idea es que, si llegan al poder, se producirán grandes reformas sociales. Al fin y al cabo, las dos semanas de vacaciones pagadas, la semana de 40 horas y la introducción de los convenios colectivos, que hizo posible el gobierno de Blum nada más llegar al poder, fueron la prueba de que confiar las riendas políticas a la izquierda estaba dando sus frutos.
Tras el anuncio de la disolución de la Asamblea Nacional, François Ruffin, diputado insumiso, llamó inmediatamente a la izquierda a unirse en torno a la bandera del «Frente Popular», seguido en 24 horas por los cuatro principales partidos de izquierda (insumisos, ecologistas, comunistas y socialistas). En mayo de 2022, pocos días después de la formación de la Nouvelle union populaire écologique et sociale (NUPES), el comunista Fabien Roussel estableció un paralelismo: «El Frente Popular fue una época de grandes progresos sociales. Hoy nos encontramos en un momento tan histórico como aquel. Vayamos más atrás. Unos meses después de la victoria de la izquierda en las elecciones legislativas de 1997, la Ministra de Trabajo, Martine Aubry, defendió la semana de 35 horas, afirmando inspirarse en las ideas de Blum. En mayo de 1981, en su discurso de investidura como Presidente de la República, François Mitterrand también se refirió al legado del Frente Popular. El recién nombrado Primer Ministro, Pierre Mauroy, retomó un eslogan de 1936: «Vive la vie» («Viva la vida»).
Sin embargo, este «mito» político simplifica en exceso lo que fue el Frente Popular: más que un acuerdo electoral entre partidos de izquierda, fue un auténtico experimento cultural y social, aunque de corta duración. Basta echar un vistazo al programa de campaña para convencerse de ello: publicado en enero de 1936, no contenía las medidas clave que más tarde formarían parte del imaginario colectivo. Ciertamente se menciona una «reducción de la semana laboral sin reducción del salario semanal», pero sin cifras concretas (la jornada laboral era entonces de 48 horas semanales); en cuanto a los convenios colectivos y las vacaciones pagadas, simplemente no aparecen en el programa. Así pues, resulta difícil considerar la secuencia de los acontecimientos de 1936 como una secuencia lógica y puramente política: las medidas aplicadas en verano no podían ser simplemente el producto de la victoria electoral de la primavera sobre la base del programa publicado en invierno. De hecho, se obtuvieron principalmente gracias a un movimiento huelguístico sin precedentes.
«La grève, la grève, partout la grève» (Jacques Prévert)
Volvamos sobre los acontecimientos de la primavera de 1936. El 3 de mayo, los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas muestran que el Frente Popular ha obtenido 386 de los 608 escaños de la Asamblea Nacional. Siguiendo la tradición republicana, Blum esperó un mes más antes de instalarse en Matignon, residencia del Presidente del Consejo. Pero los días 11 y 13 de mayo estallan dos huelgas en Le Havre y Toulouse, en la industria aeronáutica, como reacción a los despidos de trabajadores en huelga el 1 de mayo. Victoriosas, las huelgas se extendieron al mismo sector y a las fábricas de automóviles de la región parisina a finales de mayo. El 28 de mayo, 30.000 trabajadores de Renault se unen al movimiento.
Por primera vez a esta escala, los huelguistas no sólo interrumpieron el trabajo, sino que ocuparon las fábricas. Aunque las huelgas parecieron remitir poco a poco, el movimiento se reactivó a partir del 2 de junio y se extendió a las provincias, sobre todo a través de la prensa, que retransmitía los acontecimientos. En todas partes, en un ambiente festivo, se ocuparon empresas de todo tipo, desde el comercio hasta la banca, pasando por la restauración y la cultura. Hubo 12.000 huelgas, 9.000 de ellas con ocupaciones, en las que participaron unos 2 millones de personas.
¿Cómo explicar esta explosión social? Es evidente que ninguna fuerza política o sindical la había previsto plenamente. El 16 de junio, el Secretario General de la CGT, Léon Jouhaux, admitió ante el Comité Confederal Nacional del sindicato que «el movimiento comenzó sin que nadie supiera exactamente cómo ni dónde». Sin embargo, las huelgas y ocupaciones espontáneas de mayo-junio de 1936 no surgieron de la nada.
El 6 de febrero de 1934, una manifestación antiparlamentaria de grupos de derecha y extrema derecha ante la Cámara de Diputados hace temer a la izquierda una inminente amenaza fascista. En respuesta, se organizan en toda Francia manifestaciones multitudinarias en las que participan miles de personas. En este contexto, las fuerzas de izquierda se unen en las elecciones municipales de 1935 y en las legislativas de 1936. En el centro de la campaña, las manifestaciones antifascistas y populares sensibilizan a la opinión pública y llevan al Frente Popular al poder. Una vez conseguida la victoria, el movimiento social no se apagó: a diferencia de la mayoría de los movimientos huelguísticos, no se trataba de oponerse a un gobierno hostil, sino de empujar, o incluso anticipar, la acción de este nuevo poder, del que tanto se esperaba.
El doble rechazo del taylorismo y el paternalismo
Aunque la explosión social de la primavera de 1936 fue una parte positiva de la cultura del Front populaire, también expresó dos rechazos masivos, como explica el historiador Antoine Prost en su libro Autour du Front populaire (2006). El primero era el rechazo a la sobreexplotación de los trabajadores, posibilitada por la taylorización y generalizada por la crisis económica que azotaba Francia desde 1931. Teorizado y puesto en práctica en Estados Unidos a principios de siglo, el taylorismo es una forma de organizar el trabajo basada en una doble división, tanto vertical (entre tareas de concepción y de ejecución) como horizontal (la producción se reparte entre los trabajadores para realizar las tareas más simples posibles).
Esta «organización científica del trabajo» tenía por objeto aumentar la productividad. Después de 1918, el taylorismo se extendió progresivamente a las fábricas francesas, sobre todo en los sectores del automóvil y de la reparación ferroviaria, pero sin ir acompañado de una política salarial fordista acomodaticia. Además, la gran división del trabajo contribuyó a la alienación de los trabajadores, sometidos a movimientos repetitivos cuya utilidad tenían menos clara que cuando participaban en varias etapas de la producción al mismo tiempo. Cuando sobreviene la crisis económica, se recurre a la racionalización para intensificar los ritmos de trabajo, al tiempo que se reducen los salarios y se mantiene en el paro a los trabajadores menos eficaces. Como escribía la filósofa Simone Weil en el periódico La Révolution prolétarienne el 10 de junio, las huelgas fueron un momento de redescubrimiento de la dignidad al afirmar con fuerza su rechazo a este ritmo inhumano: «Tras meses y años de doblegarnos, aguantar y soportarlo todo en silencio, debemos atrevernos por fin a levantarnos. Levantarnos. A hablar claro. A sentirnos hombres, por unos días. Independientemente de las reivindicaciones, esta huelga es una alegría en sí misma. Pura alegría. Alegría sin adulterar. Sí, una alegría. […] La alegría de oír música, canciones y risas en lugar del despiadado estruendo de las máquinas, símbolo tan contundente de la dura necesidad bajo la que nos doblegábamos».
A partir de entonces, para escapar a las limitaciones de los ritmos de trabajo y a la arbitrariedad de los patronos que los imponían, la cuestión del tiempo se convirtió en el centro de las reivindicaciones obreras: en primer lugar, la semana de 40 horas, que la CGT venía reclamando desde principios de los años treinta. Las vacaciones pagadas siguieron la misma pauta, pero esta vez fue una iniciativa personal de Blum y no una reivindicación de los huelguistas. El hecho es que, junto con la semana de 40 horas, las vacaciones pagadas fueron una respuesta a la sobreexplotación que se venía produciendo desde hacía años y dieron realidad y contenido al tiempo privado de los asalariados.
Del mismo modo, la necesidad de convenios colectivos surgió de las huelgas de la primavera de 1936, en la medida en que éstas pusieron en tela de juicio el poder patronal tal como se había concebido y practicado hasta entonces. Como explica Antoine Prost, si la propiedad era la base, ello significaba que la dominación ejercida por el patrón en lo que él llamaba su «casa» era también de carácter privado, lo que implicaba obediencia y una forma de reconocimiento por parte de los asalariados. Las ocupaciones de fábricas adoptan la forma de una gran fiesta antijefe, expresando el rechazo de este vínculo personal, afirmando que el jefe no está en su casa en la fábrica como está en su casa con su familia.
Básicamente, la primavera de 1936 marcó una profunda deslegitimación del paternalismo vigente desde finales del siglo XIX. Esta ruptura con el pasado condujo a la introducción de los convenios colectivos: como los trabajadores se negaban a firmar otra cosa que no fuera un empleo y un salario determinados de antemano, el contrato de trabajo debía ser una cuestión de orden público: no podía discutirse personalmente entre cada empleado y su empresario, sino que debía establecerse claramente tras una negociación entre sindicatos y patronal. La ley sobre los convenios colectivos, cuyo ponente fue Ambroise Croizat, diputado comunista que dirigía la poderosa Federación de Metales de la CGT (y futuro ministro comunista que creó la seguridad social después de la guerra), sustituyó el vínculo personal de subordinación por un vínculo funcional de producción. A partir de entonces, el poder de la patronal se vio limitado y ya no era libre, por ejemplo, de fijar y ajustar los salarios a su antojo.
Cuando los empresarios temían una revolución bolchevique en Francia
Para que estas tres medidas sociales decisivas surgieran de las huelgas, el nuevo gobierno y, sobre todo, los empresarios tendrían que estar de acuerdo con ellas. Pero a principios de junio, estos últimos estaban aterrorizados por los acontecimientos: con las empresas ocupadas por todas partes, los derechos de propiedad abiertamente burlados y el nuevo gobierno apoyado por los 72 diputados comunistas que acababan de ser elegidos, el bolchevismo parecía estar a las puertas del país. Por supuesto, en la izquierda, la perspectiva revolucionaria sólo era considerada seriamente por una minoría. En un artículo publicado en Le Populaire el 27 de mayo, Marceau Pivert, representante del ala izquierda de la SFIO, exhorta a Blum a utilizar el movimiento para establecer un verdadero poder socialista en el país, afirmando que «ahora todo es posible». El 9 de junio, Léon Trotski, refugiado en Francia, declara que «la revolución francesa ha comenzado»: «¿Soviets en todas partes? De acuerdo. Pero es hora de pasar de las palabras a los hechos». El hecho es que la mayoría de los huelguistas, que no estaban afiliados a ningún sindicato, veían su acción principalmente como algo temporal, una especie de interludio alegre diseñado para expresar un ideal más que para conquistarlo. Los partidos y sindicatos, incluido el PCF, querían calmar las huelgas. Pero al final, no importaba: aunque el movimiento no era de naturaleza revolucionaria, ejercía una presión considerable sobre la patronal. La prensa burguesa se hizo eco de ello. El 6 de junio, Le Temps escribía: «Frente a esta huelga generalizada, frente a estas enormes e inauditas violaciones del orden y de las libertades públicas más elementales, ¿ha hablado el Presidente del Consejo, el jefe del gobierno legal, en nombre de todo el país, en nombre del derecho republicano? ¿Se ha pronunciado contra esta dictadura oculta que se cierne sobre la nación? […] Su gobierno es una mera delegación de esta fuerza ciega, de la que las Cámaras no serían más que un instrumento para la simple legislación de hechos realizados en otra parte. Pero entonces hay que decirlo, ¡hay que proclamar que el gobierno se está volviendo dictatorial y que el régimen republicano está acabado!”
En este contexto, los representantes de la patronal, reunidos en el seno de la Confederación General de la Producción Francesa (CGPF), piden al Gobierno, aún en formación, que encuentre una salida a la crisis. Las primeras negociaciones tuvieron lugar en la noche del 4 al 5 de junio. Como mediador, Blum constató que la patronal estaba dispuesta a ceder sin poner como condición previa la evacuación de las fábricas. En su investidura, el 6 de junio, Blum prometió la rápida introducción de la semana de 40 horas, vacaciones pagadas y convenios colectivos. A las 15.00 horas del día siguiente, comienzan en Matignon las negociaciones entre la CGPF, la CGT y el Estado, lo que constituye una primicia en la historia política francesa. En la madrugada del día 8, los acuerdos se hicieron oficiales: la patronal aceptó un aumento salarial y «el establecimiento inmediato de contratos colectivos de trabajo», definidos en una ley aprobada unos días más tarde. El texto no incluía la semana de 40 horas ni las vacaciones pagadas, que de hecho no se discutieron: estas medidas eran puramente legales y los empresarios tendrían que cumplirlas.
«No más semana de dos domingos: ¿una victoria precaria?
Sin embargo, aún quedaba todo por hacer. El movimiento alcanzó su punto álgido en la semana del 8 al 12 de junio, y continuó a finales de junio y durante el mes de julio: ahora había que luchar a nivel local por los logros conseguidos a nivel nacional. Muchos patronos no aceptan las decisiones tomadas por el CGPF: el 9 de junio, 114 presidentes y representantes de las cámaras de comercio se oponen a la semana de 40 horas. Pero de todas las conquistas de 1936, fueron los convenios colectivos, negociados a nivel sectorial, los más combatidos. En Besançon, por ejemplo, las huelgas no comenzaron hasta el 16 de junio para exigir la aplicación de los acuerdos de Matignon, implicando cada vez a más sectores a medida que pasaban los días. Finalmente se llegó a un acuerdo a través del prefecto del Doubs el 1 de julio.
Estos casos se multiplican al mismo tiempo en otros departamentos. Así pues, las medidas votadas por el Frente Popular tenían más de conquistas obreras que de conquistas sociales, y sólo podían establecerse y respetarse mediante un acuerdo entre el movimiento social y el poder político. Como demostraron los acontecimientos posteriores, cuando el Frente Popular se rompió en la cúpula del Estado, las medidas se debilitaron. En febrero de 1937, Léon Blum anunció una «pausa» en la aplicación de las medidas sociales. La cuestión de la intervención francesa en España para defender al gobierno republicano contra Franco, que Blum rechazó contra el consejo de los comunistas, debilitó aún más la coalición. En junio, Blum se ve obligado a dimitir y, en abril de 1938, el radical Édouard Daladier accede al poder. Unos meses más tarde, el nuevo Primer Ministro declaró en un discurso radiofónico que había que «volver a poner a trabajar» a Francia «adaptando» la semana laboral de 40 horas. En otras palabras, las empresas deberían estar legalmente autorizadas a trabajar tantas horas extraordinarias como considerasen necesarias, con un pequeño aumento de sueldo. En noviembre de 1938, el ministro de Hacienda, Paul Reynaud, se encargó de publicar los decretos ley y declaró «el fin de la semana de dos domingos». Las huelgas que siguieron fueron duramente reprimidas: mientras el gobierno movilizaba a los prefectos y a las fuerzas del orden, los empresarios despedían en masa a los huelguistas. La ruptura era total, el Frente Popular ya no existía.
El hecho es que, en cierto modo, aunque precarios a corto plazo, los avances sociales de 1936 arraigaron en la sociedad francesa. Como señala el historiador Jean Vigreux en su libro Histoire du Front populaire. L’échappée belle (2016), al extender la democracia liberal a la socialdemocracia, el Frente Popular abrió en realidad una secuencia histórica más larga. Esta culminó en el programa del Consejo Nacional de la Resistencia, aplicado tras la Liberación. «La instauración de una verdadera democracia económica y social», «el derecho al trabajo y el derecho al descanso», «la seguridad en el empleo» y «la garantía de un nivel de sueldos y salarios que proporcione a cada trabajador y a su familia seguridad, dignidad y la posibilidad de una vida plenamente humana» son principios que coinciden plenamente con la experiencia del Frente Popular.
Examinado a la luz de los hechos, el mito electoralista del Frente Popular aparece muy pobre, en la medida en que a menudo oscurece lo que realmente sucedió en la primavera de 1936: si bien los avances sociales del Frente Popular fueron reales, fueron sobre todo posibles gracias al vínculo entre la presión del movimiento social y la capacidad de acción del poder político. Las huelgas y las ocupaciones de fábricas permitieron hacer avanzar las reivindicaciones y garantizar su cumplimiento. El éxito del Frente Popular radicó precisamente en esta alquimia. Así pues, en un momento en que la historia se acelera, la izquierda pretende repetir la victoria de 1936 frente a una extrema derecha que nunca ha estado tan cerca del poder. Pero, como en el siglo pasado, la construcción de este nuevo Frente Popular requiere la movilización de todos, más allá de los acuerdos entre partidos. Es creando y manteniendo este impulso como el Frente Popular de 2024 podrá triunfar donde fracasó el NUPES de 2022. Ya no basta con llevar esperanzas: ahora se trata de llevar la historia.
Comentario de José Luis Martín Ramos:
Carlos, te he respondido antes. Amplio ahora. El Frente Popular triunfó políticamente en las elecciones de febrero y de mayo de 1936. Se propuso en noviembre de 1934, pero siguió un camino, y un proceso, hasta cuajar en el verano de 1935 y materializarse en los primeros meses de 1936. El FP empezó como propuesta y salió adelante y fue al propio tiempo una coalición política y un movimiento de masas, un movimiento cultural y social, porque fue la respuesta adecuada a la crisis política de España y de Francia. Y siempre, por cierto, tuvo controversias y contradicciones internas; en Francia se descompuso por ellas en 1938. En España fue derrotado por la sublevación fascista, aunque desde el verano de 1938 había entrado en crisis. Tuvo una gestación no corta y una vida intensa pero no larga; aunque la política de «frente nacional» de la resistencia fue en Francia una reactivación del frentepopulismo y en Italia su primera formulación. En 1938 se desplazó a otros escenarios: Chile y con diferencias.
Observación de Carlos Valmaseda:
Muchas gracias, José Luis. Precisamente, mientras iba leyendo tu respuesta anterior iba pensando en este otro artículo sobre los 30. Nunca se sabe, quizá la propia unidad de los partidos ayude a impulsar el movimiento, por escéptico que yo sea. Si no es así, me temo que será un NUPES 2.0.
4. Los jóvenes estadounidenses y el cinismo.
Cómo ven los jóvenes estadounidenses el sistema político de su país. El título lo dice todo. Pero, según el autor, la respuesta parece ser el cinismo, no la organización. https://jacobin.com/2024/06/
«Un imperio moribundo dirigido por gente mala»
Los jóvenes estadounidenses son cada vez más cínicos respecto a la política, las instituciones y los líderes políticos. Las fuentes de ese cinismo no son ningún misterio.
Para cierto sector de la clase experta estadounidense, la falta de popularidad de Joe Biden sigue siendo un misterio. ¿Es la economía? ¿La inflación? ¿Gaza? Los catastróficos índices de aprobación de Biden hacen que la pregunta sea difícil de ignorar, pero pocos parecen capaces de encontrar una respuesta. Como observó acertadamente Ross Douthat en marzo, «no existe un consenso de la clase parlanchina ni una taquigrafía común que explique por qué su presidencia es un fracaso político».
No tengo una visión especial de las causas de la impopularidad de Biden como tal. Siendo socialista, pensé (y defendí a gritos) que sería un mal presidente y que las predicciones de una administración «del tamaño de la de FDR» eran más un caso de wishful thinking liberal que una posibilidad seria. Baste decir que probablemente no fue una buena idea que un hombre nacido más cerca de la presidencia de Abraham Lincoln que de la suya propia se presentara a la reelección cuando el 70% de los votantes no querían que lo hiciera. Sea cual sea la versión oficial sobre el estado de la economía estadounidense o las maravillas de Bidenomics, sigue habiendo mucho dolor financiero y dificultades generales en todo el país, aunque el ritmo de la inflación se haya ralentizado.
Sin embargo, cuando se trata del segmento del electorado en el que Biden es menos popular, la tendencia del debate hacia la mistificación es mucho más desconcertante. Después de haber ganado el voto de los menores de treinta años por un cómodo margen de veintitrés puntos en 2020, Biden está ahora por detrás de Donald Trump con esa cohorte en varios estados disputados y está esencialmente empatado con él a nivel nacional. En esta temporada electoral, los análisis sobre la caída del apoyo de los jóvenes a Biden han tendido a hacer hincapié en factores inmediatos como la economía y el coste de la vida, y el terreno de discusión ha sido a menudo si estos o el apoyo del presidente a la destrucción de Gaza por parte de Israel son la razón por la que un grupo demográfico tan demócrata parece estar abandonando el barco.
Son cuestiones que merece la pena analizar. En Vox, por ejemplo, Christian Paz observa que Biden ya estaba perdiendo a los estadounidenses más jóvenes antes del 7 de octubre y cita datos que sugieren que las cuestiones económicas básicas son más prioritarias para los votantes jóvenes que preocupaciones más directamente progresistas como la guerra o el cambio climático. Eric Levitz plantea la hipótesis de que un entorno caracterizado por la disminución de la confianza en el gobierno es probable que coseche mayores beneficios electorales para la derecha, porque el mantra liberal de que «América nunca dejó de ser grande» milita en contra de las preferencias de quienes han perdido la fe en el sistema (mientras que el mensaje trumpiano es más probable que les atraiga).
Más sorprendente que el hecho de que el presidente en funciones esté perdiendo apoyo entre los menores de treinta años es que alguien se sorprenda por ello. De hecho, hay buenas razones para pensar que entre los jóvenes hay un tipo de alienación más profunda que cualquier cosa que pueda reducirse a candidatos concretos o a unas elecciones concretas.
En este sentido, una encuesta reciente realizada por la empresa Blueprint, de alineación demócrata, sugiere que hay algo más profundo y existencial en juego que lo bien que un típico veinteañero de California o Michigan considere que Biden ha gestionado la crisis del coste de la vida o las protestas que han surgido en los campus de las universidades estadounidenses. En una encuesta en línea, el estudio descubrió que aproximadamente la mitad de los que tienen entre dieciocho y treinta años no se ven a sí mismos o a gente como ellos representados en las elecciones y estaban de acuerdo con las afirmaciones «el sistema político de Estados Unidos no funciona para la gente como yo» y «no importa quién gane las elecciones, nada cambia».
Un asombroso 64%, por su parte, cree que Estados Unidos está en declive, mientras que un porcentaje ligeramente superior está de acuerdo en que «casi todos los políticos son corruptos y ganan dinero con su poder político», con sólo un 7% en desacuerdo. Al evaluar estos resultados, el principal encuestador de Blueprint, Evan Roth Smith, fue notablemente directo en cuanto a su significado e implicaciones: «Estas afirmaciones me dejan estupefacto, la magnitud de estas cifras entre los votantes jóvenes. . . . Los votantes jóvenes no ven a los buenos en nuestra política. Ven un imperio moribundo dirigido por gente mala».
Hay muchas maneras de interpretar todo esto, y no tiene por qué haber una única explicación de por qué Biden se hunde actualmente entre los votantes menores de treinta años. No obstante, el estudio de Blueprint sugiere la necesidad de mistificación en lo que se refiere al sentimiento más amplio de cinismo que muchos comparten ahora con respecto a la clase política. Es absurdo pensar que la edad conlleva un sistema de valores inherente o que, en virtud de la edad, se puede asignar a las personas una determinada medida de sabiduría o ignorancia política. Contrariamente a la creencia popular, los jóvenes no siempre se inclinan más hacia la izquierda, y los votantes de más edad no siempre han sido el bastión fiable del conservadurismo que son hoy. Sin embargo, al haber vivido los mismos acontecimientos, las personas pertenecientes a determinadas generaciones suelen compartir una visión común de la política, aunque sus contornos sean borrosos y sus implicaciones muy diversas.
Visto en estos términos, es absurdo pensar que el profundo malestar y la permanente falta de optimismo apreciables entre los jóvenes de hoy representen algún tipo de enigma. Mientras que los que crecieron antes de la década de 1980 podrían recordar la prosperidad ampliamente compartida de la posguerra y la sensación de posibilidad democrática que la acompañaba, los nacidos cerca del cambio de siglo han crecido en sus ruinas. A merced de una economía cada vez más financiarizada que no ofrece a la mayoría ni libertad ni seguridad, han visto cómo se estancaban los salarios y se desmantelaban los programas sociales, todo ello mientras unos pocos privilegiados acumulaban niveles de riqueza nunca vistos desde antes de la era democrática.
Han visto a presidentes, tanto demócratas como republicanos, presidir guerras destructivas e impopulares y a los supuestos guardianes de la objetividad regurgitar las mentiras utilizadas para justificarlas. Han visto cómo se erosionaban las libertades civiles y cómo el empleo estable se transformaba en un lujo que pocos pueden esperar experimentar. Han llegado a conocer a la clase política como algo patológicamente resistente al cambio, y a las instituciones políticas como algo distante, ajeno y desproporcionadamente ocupado por personas décadas mayores cuyos saldos bancarios tienden a parecerse al PIB de una república menor de los Balcanes.
Aunque una narrativa de izquierdas podría hablar de estos sentimientos en el sentido más amplio, no hay ninguna razón en particular por la que no puedan canalizarse hacia fines reaccionarios con la misma facilidad. Tanto en 2016 como en 2020, hubo una figura creíble que articuló las preocupaciones de los jóvenes y las defendió en forma de un programa popular. En ausencia de uno, en medio de otro ciclo electoral en el que no hay ninguna opción política dominante que ofrezca una alternativa real a las crueldades estériles y el desaliento ambiental del presente, ¿es de extrañar que tantas personas nacidas desde la década de 1990 sientan hoy cinismo en lugar de esperanza?
Luke Savage es columnista en Jacobin. Es autor de The Dead Center: Reflexiones sobre el liberalismo y la democracia tras el fin de la Historia.
5. La ecología en el Frente Popular
Con la noticia de la formación del Frente Popular en Francia todos los sectores empiezan a llevar el agua a su molino. Glucksmann plantea como primer requisito para unirse que se comprometan a «fortalecer Europa» y como segundo, enviar armas a Ucrania… https://x.com/franceinfo/. En Reporterre, por su parte, lógicamente apuestan por el ecologismo.
La ecología, base común del nuevo Frente Popular
Energías renovables, sobriedad energética, desarrollo ferroviario, agricultura… La ecología podría ser la piedra angular del Frente Popular, al que se comprometió la izquierda tras la disolución de la Asamblea Nacional.
Al día siguiente del sorprendente anuncio de Emmanuel Macron de disolver la Asamblea Nacional, la izquierda ya había alcanzado un acuerdo de coalición el 10 de junio para «formar un nuevo frente popular » presentando un candidato único en la primera vuelta de las elecciones legislativas en cada circunscripción.
France insoumise(LFI), Les Écologistes, el Partido Socialista(PS) y el Partido Comunista(PC) han dejado de lado sus diferencias para contrarrestar el peligro que supone el gran éxito de la extrema derecha en las elecciones europeas. Pero, ¿podrán repetir el truco del programa común, puesto en marcha en un tiempo récord durante las elecciones legislativas de 2022 por la efímera alianza Nupes?
El brevísimo calendario de las elecciones no les favorece: la primera vuelta tendrá lugar el 30 de junio y las candidaturas deberán presentarse a más tardar el 16 de junio. «Las fuerzas políticas solo tendrán tiempo de ponerse de acuerdo sobre algunas propuestas clave en determinados sectores «, afirma Simon Persico, profesor e investigador en Ciencias Políticas en Sciences Po Grenoble.
Sin embargo, en caso de emergencia, la ecología puede servir de matriz política ideal para forjar una unión en torno a una base común mínima. «Durante la campaña, las tres principales fuerzas de la izquierda se dividieron en torno a cuestiones geopolíticas y sociales vinculadas a las guerras de Ucrania y Palestina. Les interesa destacar aquello en lo que suelen estar de acuerdo cuando lees sus programas: la transición ecológica, que es un denominador común en lo esencial » , prosigue el politólogo. He aquí algunas ideas sobre cuatro grandes temas ecológicos que podrían servir de base para la unidad de la izquierda.
Energía: sobriedad y renovables bajo bandera
Es uno de los temas más importantes, el más divisivo políticamente, pero casi el que más unifica a la izquierda. La urgencia del cambio climático obliga a desarrollar masivamente las energías renovables, dicen los partidos de izquierda. Mientras Marine Le Pen quiere «pararlas » del todo , mientras los proyectos de concesiones de hidrocarburos siguen multiplicándose en Francia bajo Emmanuel Macron, y mientras el negocio del gas fósil florece con el espurio argumento de la guerra de Ucrania, la izquierda defiende una bifurcación energética radical.
Durante las elecciones europeas, Les Écologistes promovieron un objetivo de energías 100% renovables a partir de 2040; La France insoumise a partir de 2050. Por tanto, ambos partidos promueven el abandono de la energía nuclear: éste es el punto de fricción con el Partido Comunista y el Partido Socialista, que quieren conservar el átomo. Raphaël Glucksmann está personalmente «a favor» del desarrollo de nuevas EPR, mientras que Olivier Faure, primer secretario del partido, pide un referéndum en 2022 sobre el futuro de la industria. El programa de Nupes, que prometía un objetivo 100% renovable, dejaba el debate nuclear «a la sabiduría de la Asamblea » en caso de victoria conjunta.
La izquierda también está unida en la necesidad de una rápida eliminación de los combustibles fósiles. A partir de 2030 para el carbón y a partir de 2035 para el gas, como señalaron los Ecologistas y el Partido Socialista durante las elecciones europeas. Los Nupes también acordaron poner fin a las subvenciones a los combustibles fósiles para 2022 (durante el periodo 2008-2021, Francia subvencionó los combustibles fósiles incluso más que las energías renovables, según el Tribunal de Cuentas Europeo).
Por último, los partidos de izquierda están unidos en la cuestión de las energías renovables por una visión ecológica más global: por una parte, todos insisten en la necesidad imperiosa de sobriedad como piedra angular de la transición energética. Por otra parte, el PS, LFI y Les Écologistes se distinguen de los partidos de derechas por mostrar una voluntad de combinar energías renovables y protección del medio ambiente, al comprometerse, durante las elecciones europeas, a «suprimir las recientes derogaciones de la legislación medioambiental» establecidas para acelerar el desarrollo de las energías renovables, resume el WWF. Se trata de una aberración denunciada desde hace varios años en Francia.
Conciliar agricultura y ecología
Mientras que durante la crisis agrícola el gobierno y la FNSEA -el sindicato dominante- optaron por enfrentar el medio ambiente y la agricultura, la izquierda puede intentar conciliarlos. En particular, aportó una serie de mensajes comunes al debate sobre la ley de política agrícola en la Asamblea Nacional. Garantía de ingresos justos para los agricultores, fin de los acuerdos de libre comercio, acceso más fácil a la tierra para los jóvenes agricultores, fomento de la agricultura biológica y de las prácticas agroecológicas, rechazo de los fondos de inversión privados que podrían poseer tierras o incluso explotaciones, etc. Todos los grupos de izquierda votaron en contra de la ley. Todos los grupos de izquierda votaron en contra del proyecto de ley, y sólo los comunistas se dividieron entre la oposición y la abstención.
El programa Nupes para 2022 ya incluía estos puntos de acuerdo. Por el lado del campo, proponía precios mínimos para los productos agrícolas, limitar los beneficios agroalimentarios para mantener precios asequibles para los consumidores, planificar la eliminación progresiva de los pesticidas, recuperar tierras para la instalación de agricultores, rechazar los transgénicos, querer revisar la Política Agrícola Común de la Unión Europea para apoyar a las explotaciones que crean más empleo y tienen las prácticas más respetuosas con el medio ambiente… La prohibición de las granjas industriales también estaba en la lista. En cuanto a los tenedores, los Nupes querían » acabar con la comida basura», por ejemplo prohibiendo los aditivos alimentarios » más controvertidos» y la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, al tiempo que se avanza hacia una alimentación 100% ecológica en los comedores.
En cuanto a la biodiversidad, se prevé fomentar la pesca artesanal en lugar de la pesca «destructiva » , prohibir la tala de bosques y «abandonar los grandes proyectos de infraestructuras inútiles y ecológicamente perjudiciales, así como los gigantescos proyectos de almacenes » . Todavía habrá que llegar a un acuerdo sobre la autopista A69 entre Toulouse y Castres, ya que la socialista Carole Delga, Presidenta de la región de Occitanie, defiende a capa y espada el trazado.
Transporte: más trenes, menos aviones
Poner toda la fe en el tren es otra idea sobre la que la izquierda está de acuerdo. En sus programas para las elecciones europeas, socialistas, verdes, liberales y comunistas propusieron una inversión masiva en ferrocarriles y el desarrollo del transporte de mercancías por ferrocarril como alternativa a los camiones por carretera. Esto también figuraba en el programa de Nupes.
En cuanto al transporte aéreo, todos se plantean también reducir su uso, pero con medidas más o menos ambiciosas según los partidos. El Ecolos y el Insoumis quieren prohibir los vuelos cuando exista una alternativa razonable en tren. También quieren gravar la parafina, con el apoyo de los socialistas. Los comunistas, por su parte, enfocan la cuestión desde una perspectiva social y quieren abordar las condiciones laborales del personal de las aerolíneas de bajo coste, a las que, por tanto, se oponen unánimemente. En 2022, los Nupes propusieron claramente, a nivel nacional, la prohibición de los vuelos cuando exista un viaje alternativo en tren de menos de tres horas.
Menos coches contaminantes también parece ser un objetivo común. Los comunistas no son muy concretos en este punto. Pero también en este caso, los otros tres componentes de la izquierda parlamentaria coinciden en medidas que limitarían el desarrollo de coches grandes, como los todoterreno. El desarrollo del coche compartido y la subvención de la compra de vehículos eléctricos completaban el cuadro del programa sindical de la izquierda de hace dos años.
Economía: tiempo de trabajo y bienes comunes
Simon Persico resume: » La defensa de los servicios públicos y de la intervención pública en la economía es ahora ampliamente compartida en la izquierda, tras el periodo más social-liberal del Partido Socialista, en particular bajo Hollande. En materia de medio ambiente, esto les aleja de una visión ecomodernista que querría influir en los comportamientos a través del mercado, los precios y los incentivos económicos, independientemente de las consecuencias sociales » . Para el politólogo, la izquierda está de acuerdo en que la transformación social y ecológica requiere » una acción más directa: una forma de planificación hacia una mayor sobriedad material, inversión pública, regulación y subvenciones » .
Hay varios marcadores económicos fuertes para una posible unión con la ecología como catalizador: es el caso de la lucha contra el libre comercio. Tanto LFI como Les Écologistes prometen salir de los acuerdos de libre comercio perjudiciales para el clima. Por el PS, Raphaël Glucksmann también prometió« romper » con el libre comercio, a escala europea, y el PCF «ponerlo en entredicho«. Así pues, las visiones parecen seguir alineadas con la alianza de 2022, cuando la Nupes se declaró dispuesta a » romper ciertas reglas » , en particular en lo relativo a estos acuerdos de libre comercio.
Otro tótem fuerte es la reducción de la jornada laboral. El consenso se ha roto un poco desde las promesas de Nupes de volver a la jubilación completa a los 60 años para todos y de abrir negociaciones sobre la transición a las 32 horas y la sexta semana de vacaciones pagadas. Pero Simon Persico considera que una filosofía política compartida permite luchar juntos en este tema: «Sin entrar en nociones como el ‘fin del trabajo’, porque la transición socioecológica implica una gran cantidad de trabajo, las fuerzas de izquierda podrían ponerse de acuerdo sobre la mejora de las condiciones laborales, la liberación de tiempo de vida sin trabajo, en el momento de la jubilación por ejemplo, y la democratización de los lugares de trabajo dando más voz a los asalariados. Estos tres planteamientos son también formas de hacer que el trabajo sea más ecológico, y ayudarían a atraer al electorado del que carecen.
Por último, la socialización de una parte de la economía puede actuar como elemento unificador. Nupes pretendía «socializar los bienes comunes fundamentales», en particular para «impedir que los derechos de propiedad privada prevalezcan sobre la protección del agua, el aire, los alimentos, la vida, la salud y la energía». Esto se aplica en particular a la gestión del agua, con el objetivo de una gestión 100% pública, «local y abierta a los ciudadanos».
El programa también pedía la nacionalización de empresas estratégicas para la transición, como EDF y las autopistas. En las elecciones europeas, los ecologistas desarrollaron la idea de un fondo de soberanía ecológica para adquirir y dar la vuelta a las multinacionales del petróleo y el gas. ¿Una idea más para poner en la caja común de aquí al 30 de junio?
Observación de José Luis Martín Ramos:
El tema de la guerra de Ucrania divide transversalmente a todas las formaciones de derecha e izquierda; los socialistas y Glucksmann están en una posición, Francia Insumisa en otra, y el PCF hace juegos en la cuerda; en la derecha se dice de Marine Le Pen que es prorrusa, pero no es exactamente eso, y los apoyos que viene de la derecha no lo son. No creo que esté en el centro del debate; pero sí creo que gane quien gane no seguirá la última línea Macron.
6. Primeros llamamientos al Frente Popular
Hoy varias entradas sobre las elecciones europeas y el Frente Popular en Francia. Espero que no os parezcan demasiadas… Empiezo con esta recopilación de algunas reacciones en apoyo al Frente Popular en Francia.
Expediente-Francia. Varios compromisos para un «frente popular»
11 de junio de 2024
[No es éste el lugar para analizar la situación en Francia ni el resultado de las elecciones europeas del 9 de junio. La precipitación de la situación es el resultado de la decisión del Presidente de disolver la Asamblea Nacional. En una entrevista al diario suizo 24 heures (11 de junio), Vincent Martigny (Universidad de Aix-en-Provence y Politécnica) recuerda los «dos amargos fracasos» de Macron en relación con sus objetivos proclamados en 2017: «restaurar la confianza en la democracia» y «eliminar las razones para votar a un partido de extrema derecha». Martigny concluye: «Emmanuel Macron habrá sido el trampolín para una posible victoria de la extrema derecha en este país. Tiene una gran responsabilidad en ello». Vincent Martigny ya había señalado, en el semanario Le 1 del 22 de noviembre de 2023, «la lepenización de la derecha francesa» y «la creciente concordancia entre el electorado de derecha y el de extrema derecha». Así lo ilustran las conversaciones entre RN y los dirigentes de LR (Les Républicains), con vistas a unas elecciones anticipadas.
En su blog, Jean-Luc Mélenchon -demonizado por el establishment mediático – concluye tras analizar los resultados de La France insoumise (LFI) el 9 de junio: «Pero esto [la disolución] no tiene la dimensión democrática que cabría esperar de un acontecimiento de esta naturaleza. El método utilizado refleja su brutalidad ordinaria. Una decisión por sorpresa, anunciada incluso antes de los resultados definitivos, plazos ultracortos para la presentación de candidaturas, una campaña electoral reducida a tres semanas. Todo se ha hecho para paralizar la energía que una disolución debería movilizar. Ahora hay que actuar, reagruparse y poner en marcha todas las fuerzas disponibles, sin tregua ni pausa.
Frente a la gravedad de esta situación sociopolítica, el instinto democrático y social compartido, inherente a la historia de las luchas de clases en Francia, se traduce en una voluntad de lucha unida – condición indispensable para acabar con las discriminaciones construidas – para derrotar a la extrema derecha y a sus aliados. Y en este movimiento surgirá la capacidad de unirse de forma combativa, combinando la experiencia pasada del rechazo mayoritario de la reforma de las pensiones con la defensa imperativa de los derechos democráticos y sociales. Estas posibilidades se reflejan, a su manera, en los distintos documentos que publicamos a continuación. (Redacción: A l’Encontre)
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Frente a la extrema derecha, ¡el frente popular!
Comunicado de prensa de la CGT, 10 de junio de 2024
Las elecciones europeas del 9 de junio registraron niveles récord de abstención y apoyo a la extrema derecha. Esta tendencia se observó en toda Europa, pero Francia fue el país donde las listas de extrema derecha obtuvieron los mejores resultados y los mayores avances.
La CGT acoge con enorme rabia estos resultados, a pesar de que lleva años advirtiéndolo en vano.
Emmanuel Macron es el principal responsable. Ha banalizado constantemente a la Agrupación Nacional, adoptando sus tesis, y lleva a cabo una política social violenta con los empresarios que da crédito a la idea de que la única alternativa sería la extrema derecha.
Al decidir celebrar elecciones parlamentarias dentro de tres semanas, en vísperas de los Juegos Olímpicos y después de las primeras vacaciones, el Presidente de la República vuelve a jugar con fuego, dando prioridad a mezquinos cálculos políticos.
No se lo permitiremos.
Ningún retroceso social, ninguna banalización del racismo y la xenofobia. Con la fuerza de su historia, la CGT asume todas sus responsabilidades para evitar que los trabajadores vuelvan a quedar atrapados en una falsa alternativa entre la extrema derecha y el neoliberalismo, en la que las fuerzas del dinero serían las grandes vencedoras.
Los resultados del 9 de junio lo demuestran. Si no actuamos ahora, la extrema derecha llegará al poder.
Nuestra República y nuestra democracia están en peligro.
Para evitar que se produzca la catástrofe organizada por Emmanuel Macron y Marine Le Pen, es imprescindible la unidad de la izquierda.
Para vencer a la extrema derecha, el mundo del trabajo necesita esperanza y perspectivas que rompan con las políticas de Emmanuel Macron. Hay que responder a la emergencia social y medioambiental, con propuestas fuertes para aumentar los salarios y las pensiones, defender nuestra industria y nuestros servicios públicos y conquistar el derecho a jubilarse a los 60 años. Hay que celebrar un debate en profundidad para aprender realmente las lecciones y construir una alternativa sostenible.
En cuanto al Gobierno, debe abandonar inmediatamente su reforma del seguro de desempleo y todas las contrarreformas en curso, en particular la reforma de la función pública.
La CGT llama al mundo del trabajo a sindicalizarse, a organizarse, a participar en todas las iniciativas de movilización contra la extrema derecha y contra las políticas de Emmanuel Macron, empezando por el llamamiento de las organizaciones juveniles a reunirse a partir de este lunes por la tarde.
La CGT pide a todos los trabajadores que tomen medidas inmediatas para votar el 30 de junio y el 7 de julio.
Comprometida con la unidad de los asalariados, la CGT debatirá esta tarde [véase el comunicado de prensa conjunto más abajo] con los demás sindicatos la posibilidad de una acción conjunta y examinará las propuestas de acción conjunta.
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Tras la conmoción de las elecciones europeas, ¡las reivindicaciones sociales deben ser escuchadas!
Comunicado de prensa intersindical de 10 de junio de 2024: Confédération française démocratique du travail-CFDT, Confédération générale du travail-CGT, Union nationale des syndicats autonomes-Unsa, Fédération syndicale unitaire-FSU, Union syndicale Solidaires.
Las elecciones europeas del 9 de junio registraron niveles récord de abstención y de voto de extrema derecha. Esta tendencia se observó en toda Europa, pero Francia fue el país donde las listas de extrema derecha obtuvieron los mejores resultados.
Los sindicatos llevan años alertando sobre la crisis social y democrática de nuestro país. Una política que da la espalda a lo social y conduce a la degradación y el abandono de nuestras industrias y servicios públicos, la marcha forzada contra la movilización histórica contra la reforma de las pensiones, la falta de perspectivas de progreso y la banalización de las ideas racistas son el caldo de cultivo en el que prospera la extrema derecha.
Al decidir disolver la Asamblea Nacional y organizar elecciones legislativas en tres semanas, después de las primeras vacaciones y en vísperas de los Juegos Olímpicos, el Presidente de la República asume una gran responsabilidad.
Necesitamos un despertar democrático y social. De lo contrario, la extrema derecha llegará al poder. Lo hemos visto en la historia y hoy en Italia y Argentina, por ejemplo: austeridad para los salarios y los servicios públicos, reformas constitucionales que cuestionan la independencia del poder judicial y el papel de los sindicatos, ataques a los derechos de las mujeres y de las personas LGBTQIA+, desafíos al derecho al aborto, políticas racistas que enfrentan a los trabajadores por su religión, color o nacionalidad. Sabemos cómo votan en Francia y en toda Europa, y siempre van en contra de los trabajadores.
Nuestra República y nuestra democracia están en peligro. Debemos responder a la emergencia social y medioambiental y escuchar las aspiraciones de los trabajadores, en particular:
- Aumentar los salarios y las pensiones;
- Revisar las reformas de las pensiones y del seguro de desempleo;
- Defender nuestros servicios públicos y garantizar su acceso a todos, independientemente de su nacionalidad y en todo el territorio nacional. Nuestras escuelas, nuestra investigación, nuestro sistema sanitario, nuestro sistema de atención a la dependencia y nuestro sistema judicial están asfixiados y necesitan inversiones masivas;
- Acabar con la verticalidad del poder empezando a restaurar la democracia social a todos los niveles: empresa, rama, regional e intersectorial;
- Introducir medidas de justicia fiscal, en particular gravar los superbeneficios, los dividendos y la recompra de acciones;
- Establecer por fin la igualdad salarial y erradicar la violencia sexista y sexual;
- Introducir el derecho a la regularización para todos los trabajadores extranjeros sobre la base de un certificado de trabajo;
- Reubicar y transformar nuestra industria para satisfacer las necesidades sociales y medioambientales, protegiéndola del dumping social, fiscal y medioambiental;
- Crear nuevos derechos que permitan a los trabajadores anticiparse a los cambios medioambientales y asegurar sus puestos de trabajo;
De momento, pedimos coherencia al Presidente de la República. La Asamblea Nacional ha sido disuelta, por lo que las reformas deben detenerse , pues ya no existe ningún control democrático. En particular, el gobierno debe abandonar inmediatamente su reforma del seguro de desempleo.
Convocamos las mayores manifestaciones posibles este fin de semana para demostrar la necesidad de alternativas progresistas para el mundo del trabajo.
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«Unos días para construir un frente popular
[Tras una primera jornada de negociaciones el 10 de junio, los partidos que habían formado la Nupes (Nouvelle Union Populaire Ecologique et Sociale) consiguieron establecer «las bases» de un acuerdo para «apoyar candidaturas únicas a partir de la primera vuelta» de las elecciones legislativas, previstas para el 30 de junio. El comunicado también subraya la importancia de ampliar el ámbito de actuación para incluir a la sociedad civil. El término «frente popular» había sido propuesto el 10 de junio por el diputado de la LFI François Ruffin (ver vídeo más abajo). – Réd A l’Encontre]
«Nos hemos reunido hoy para debatir la situación histórica del país, tras los resultados de las elecciones europeas y la disolución de la Asamblea Nacional.
Llamamos a constituir un nuevo frente popular que reúna de forma inédita a todas las fuerzas humanistas, sindicales, asociativas y cívicas de izquierda. Queremos presentar un programa de rupturas sociales y ecológicas para construir una alternativa a Emmanuel Macron y combatir el proyecto racista de la extrema derecha.
En cada circunscripción, queremos apoyar a candidatos únicos en la primera vuelta. Presentarán un programa radical en el que se detallarán las medidas que se tomarán en los primeros 100 días del nuevo gobierno del Frente Popular. Nuestro objetivo es gobernar de un modo que responda a las necesidades urgentes de la democracia, el medio ambiente, la sociedad y la paz.
Haciéndonos eco del llamamiento hecho esta tarde por los sindicatos y por los jóvenes, hacemos un llamamiento para que la gente se una a las procesiones y se manifieste en gran número.
En nuestra forma de gobernar, con un rumbo claro, queremos construir este nuevo frente popular con todas las fuerzas que comparten esta ambición y esta esperanza».
Los primeros firmantes
- La France insoumise
- Los ecologistas
- El Partido Comunista Francés
- El Partido Socialista
- Plaza pública
- Génération-s (Benoît Hamon)
- GRS (Izquierda Republicana y Socialista)
- MRC (Movimiento Republicano y Ciudadano)
- LRDG (Les Radicaux de gauche)
- Compromiso
Lista abierta a la firma
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Para ver el discurso de François Ruffin, haga clic en este enlace
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La unión de la izquierda y los ecologistas: ¡Ahora!
Llamamiento de «personalidades del mundo del trabajo, la investigación y la cultura, militantes y activistas comunitarios».
Necesitamos una llamada de atención. La necesitamos ahora. La extrema derecha acaba de anotarse un resultado histórico en un contexto mundial amenazador. Parece capaz de unir a la derecha y ahora está a las puertas del poder en Francia. Al jugar al póquer con la democracia, Emmanuel Macron corre el riesgo de abrirles las puertas del poder, seis meses después de haber votado con ellos una vergonzosa ley de inmigración.
Este acontecimiento debería ser una llamada de atención. Tenemos menos de tres semanas para impedir que la extrema derecha gobierne el país. Muy poco tiempo para proponer una salida ilusionante a los desastres de nuestro tiempo.
En la izquierda, debemos volver por fin a la victoria y a las mejores horas de nuestra historia. Como en 1934, debemos defender «lo que el pueblo ha conquistado en materia de derechos y libertades públicas».
Sólo la unión de la izquierda y los ecologistas puede contrarrestar esta espantosa perspectiva y ofrecer la esperanza de una vida mejor.
Es la única manera de unir a las clases trabajadoras y medias de las ciudades y los suburbios, los pueblos y las metrópolis, como se ha hecho en el pasado.
Sólo esta unión puede tomar medidas serias para hacer frente a la triple emergencia climática, social y democrática.
Siempre que la izquierda y los ecologistas en sentido amplio presenten candidaturas únicas en todas partes para las elecciones legislativas del 30 de junio y el 7 de julio. Unidos, la izquierda y los ecologistas tienen los medios para ser la primera fuerza política en la próxima Asamblea Nacional. Separados, abrimos la vía del poder a la extrema derecha.
Nosotros, en toda nuestra diversidad, personalidades del mundo del trabajo, de la investigación y de la cultura, militantes y activistas comunitarios, estamos convencidos de que la victoria es posible si respondemos a las expectativas sociales urgentes, si defendemos soluciones para el mundo vivo, la ecología y el clima, si valoramos las luchas feministas, la lucha contra todas las formas de racismo, contra el rechazo a los musulmanes y el antisemitismo, contra la estigmatización de los migrantes y las minorías sexuales y por el respeto, la dignidad y la igualdad. Y si nuestra obsesión es la justicia y nuestra brújula la democracia, también para nosotros mismos.
Sabemos que estas luchas y estos valores deben apoyarse en una fuerza pluralista, social, cultural y política. Los partidos políticos no pueden hacerlo solos. Los ciudadanos tienen que implicarse si queremos crear una dinámica de movilización. Una movilización por la unidad. Hoy y ahora.
Lista de los primeros firmantes: https://lunionmaintenant.fr/
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El NPA-L’Anticapitaliste está dispuesto a participar en la lucha unitaria
Siete organizaciones de izquierda acaban de publicar una declaración unitaria para las próximas elecciones legislativas. Responden a la aspiración unitaria que se expresa contra la amenaza del fascismo y contra las políticas autoritarias, racistas y antisociales de Macron, que le han allanado el camino. El NPA-L’Anticapitaliste acoge con satisfacción esta posición y está a favor de este enfoque.
El texto [Frente Popular, ver más arriba – editor] pide que se amplíe la lista de firmantes. En efecto, para ganar, no basta con un acuerdo entre aparatos: hay que reunir a las clases trabajadoras y sus organizaciones, a las fuerzas políticas y también al movimiento social.
Necesitamos un movimiento de masas para cambiar el equilibrio de poder. Para derrotar a la RN, pero también para abrir una alternativa real a las políticas capitalistas que destruyen el planeta y siembran la guerra y la miseria.
No queremos volver a los renegados de la izquierda en el poder, de Mitterrand a Hollande, que tanto nos han desmoralizado y han contribuido al fortalecimiento de la extrema derecha. Queremos una izquierda que luche por el cambio, con medidas de ruptura: sobre los salarios, las pensiones (con la vuelta a la jubilación a los 60 años) y la protección social; que se enfrente a la patronal y a los bancos; que ponga en marcha una verdadera transición ecológica; que defienda los derechos de los pueblos palestino, ucraniano y canaco. Una izquierda para el mundo del trabajo y los barrios obreros, para los explotados y los oprimidos. Una izquierda por la solidaridad y la igualdad, feminista, antirracista e internacionalista.
¡El NPA-L‘Anticapitaliste está listo para ocupar el lugar que le corresponde en esa izquierda! (Montreuil, 10 de junio de 2024)
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Contra Macron y la extrema derecha, unidad de toda la izquierda social y política
Por NPA-L’Anticapitaliste, 10 de junio de 2024
El anuncio de Macron de disolver la Asamblea Nacional es un terremoto, en un momento en que la extrema derecha acaba de obtener una victoria aplastante en las elecciones europeas.
40% de votos para la extrema derecha
Apenas la mitad del electorado ha votado en estas elecciones europeas, pero los resultados de ayer [9 de junio] parecen una llamada de atención. En Francia, el Rassemblement National aumentó su resultado en casi un 10% con respecto a las elecciones anteriores, llevando a la extrema derecha en su conjunto a casi el 40% de los votos emitidos en torno a listas racistas, autoritarias y homófobas. Es el resultado de décadas de políticas racistas y antisociales aplicadas por gobiernos tanto de derechas como de izquierdas.
También es el resultado del deseo del gobierno de Macron de legitimar a la Agrupación Nacional, su «mejor enemigo», mientras aplica parte de su política, convertir cada elección en un duelo entre el bando presidencial y la RN. Pero este chantaje, «votadnos o dejad que gane la extrema derecha», funciona cada vez menos, porque el rechazo al gobierno autoritario, antisocial y racista de Macron es cada vez más masivo.
El RN peor que Macron
Al convocar elecciones parlamentarias tres semanas después de la aplastante victoria de la extrema derecha en las elecciones europeas, Macron asume conscientemente el riesgo de ofrecerle el poder. Tenemos que darnos cuenta de lo que significaría para nuestro campo social tener un primer ministro RN y una Asamblea Nacional bajo su pulgar. Lo que significaría para nuestros derechos, para las personas racializadas, para los trabajadores, para los precarios, para las mujeres, para el colectivo LGTBI, ¡para los jóvenes!
Todos debemos ser conscientes de la represión que se desatará sobre el movimiento social, sobre la acción ecologista, sobre los sindicalistas y en los barrios. Que todos y cada uno de nosotros le tomemos la medida a las políticas racistas, antisociales y de austeridad que extenderán aún más brutalmente las políticas de Macron, en beneficio de una burguesía cada vez más radicalizada. ¡El programa de la RN es la violencia racista y homófoba más el odio a los pobres y a los trabajadores!
Todos movilizados, ¡todos juntos!
Todavía no hay nada decidido. En los próximos días, todos y cada uno de nosotros debemos movilizarnos y unirnos para derrotar a la extrema derecha y al macronismo que la alimenta. En las ciudades, en los barrios, en las empresas tanto a nivel local como nacional, podemos imponer una relación de fuerzas diferente, en primer lugar en las calles y en las movilizaciones, y después en las elecciones.
El reto de nuestro campo social es recuperar el liderazgo en un contexto de crisis económica, social, democrática y ecológica, que se combinan y amplifican. Es vital que el conjunto de la izquierda -los partidos, los sindicatos y todas las organizaciones del movimiento obrero- se reúna y se movilice en torno a un programa claro que nos permita permanecer unidos.
Podemos ganar contra Macron y la RN, lo que significa ganar salarios y pensiones más altos, defender nuestros servicios públicos, ganar el derecho a jubilarse a los 60 años, defender los derechos y libertades democráticas.
La única manera de detener el peligro de la Rassemblement National y aportar nuevas esperanzas es construir un frente unido en los próximos días, la unidad de nuestro campo social y de sus organizaciones, en las calles y en las urnas. Más allá de eso, necesitamos urgentemente trazar la perspectiva de una sociedad libre de explotación y opresión, liberada de un sistema capitalista que trae lo peor. (10 de junio de 2024)
Observación de José Luis Martín Ramos:
Gracias Carlos. Entre otras cosas confirma lo que os anuncié sobre la incorporación de los sindicatos al pacto y a la movilización. Veo que siguen incorporándose organizaciones que vienen del fragmentado radicalismo y de las disidencias socialistas (LRG MRC). Sus contingentes de voto son reducidos pero pueden ayudar en circunscripciones concretas y sobre todo refuerza la dinámica unitaria; el Mouvement Republicain et Citoyen es la formación fundada por Jean Pierre Chevenement, que lo preside todavía, me complace particularmente que esté en esto desde el comienzo. Lo del NPA es equívoco, apoya pero condiciona con su discurso propio e introduce temas que podrían ser motivo de fricción: la alusión a Mitterrand; la cuestión de Ucrania, en vez de la cuestión de la paz y el rechazo al militarismo, que sería compartido por completo. No me sorprende, espero de todas maneras que remen a favor o no lo hagan en contra, por lo menos.
Veo que la propuesta de darle el nombre de Frente Popular vino de la FI. Es una muestra de su intuición política, por no decir inteligencia política: El lema es en Francia movilizador, sigue siendo un mito positivo de defensa de la república democrática; lo han defendido mejor que aquí, que solo lo seguimos defendiendo unos pocos. Es, por el momento, un lema unitario y movilizador, aunque se trate más, por ahora, de un frente de izquierdas que de un frente popular amplio; no importa, el tiempo -y el éxito en junio/julio- dirá si se configura como FP. En los años treinta, el FP no se configuró de entrada como lo que fue; lo propuso el PCF -no la dirección de la Internacional Comunista- a finales del otoño de 1934, empezó a cuajar en julio de 1935 y se consagró como política general a partir del Congreso de la Internacional Comunista de agosto de 1935.
Carlos Valmaseda:
Van a tener que hacer sitio a los trotskos, que dicen que se unen:
https://npa-lanticapitaliste.
El NPA-l’Anticapitaliste se une al Nuevo Frente Popular para hacer frente a la extrema derecha y a Macron
El NPA-l’Anticapitaliste reunió a su dirección el martes por la noche y decidió por unanimidad responder positivamente al llamamiento de las 7 organizaciones que iniciaron el Frente Popular. En un momento en que la RN y sus aliados están en condiciones de tomar el poder, el Frente Popular ofrece esperanza a la izquierda social y política, contra las reformas liberales, a las luchas antirracistas, ecologistas, feministas y LGBTI, y a todos los movimientos por la igualdad de derechos.
A partir de mañana, nuestros militantes se comprometerán plenamente para que ganen los candidatos del Frente Popular y para invertir la dinámica mortífera en la que nos encontramos. Con nuestros portavoces, estamos decididos a desempeñar plenamente nuestro papel en la campaña, incluso proponiendo candidatos.
La victoria contra la extrema derecha y Macron sólo es posible a condición de una amplia movilización de la población, en particular en las empresas, los barrios populares y los jóvenes. El movimiento sindical, las luchas ecologistas, el movimiento feminista, el movimiento de solidaridad con Palestina, las luchas descoloniales y antirracistas, deben alimentar profundamente el programa del Frente Popular. Deben ser su alma.
Por eso apoyaremos y participaremos en todas las manifestaciones, movilizaciones y huelgas, en las calles y en las empresas, que tendrán lugar en los próximos días y en las que seguirán después de las elecciones. La movilización es la única garantía de que el Frente Popular llevará adelante un programa que rompa con cuatro décadas de políticas liberales.
El caos provocado por este sistema depredador exige una ruptura revolucionaria con el capitalismo y una nueva esperanza emancipadora para los oprimidos y explotados. Hoy urge la unidad contra el fascismo y la construcción de una contraofensiva de las clases trabajadoras. Ante el peligro del fascismo, ¡unámonos al Nuevo Frente Popular!
Montreuil el martes 11 de junio de 2024
7. ¿Podría perder Israel contra Hezbolá?
En la línea del artículo de Indi del otro día, pero este con un lenguaje mucho más serio: Israel podría perder la guerra contra Hezbolá, o al menos encontrarse en una situación MAD, destrucción mutua asegurada.
https://thecradle.co/articles/
¿Ha considerado Israel una pérdida ante Hezbolá?
Las operaciones cada vez más sofisticadas de Hezbolá contra objetivos israelíes cualitativos tienen a Tel Aviv hablando de una «guerra contra Líbano». Pero cualquiera que sea la forma en que se examine la ecuación -mano de obra, capacidades, defensas, alianzas- el Estado israelí parece mal preparado para esta lucha.
Ali Rizk 11 DE JUNIO DE 2024
Mientras se prolonga la guerra en Gaza, se han intensificado los intercambios transfronterizos en el frente libanés-israelí. Los combates entre Hezbolá y el ejército israelí se han cobrado un alto precio en ambos bandos. El movimiento de resistencia libanés ha perdido más de 300 combatientes, y los bombardeos israelíes han provocado el desplazamiento de decenas de miles de libaneses residentes en los pueblos del sur del país.
A Israel no le ha ido mucho mejor, con al menos sesenta mil colonos del norte obligados a huir de sus hogares. Aunque el ejército de ocupación ha confirmado la muerte de alrededor de una docena de sus soldados en los intercambios con Hezbolá, se calcula que la cifra real es mucho mayor.
En marzo,The Cradle obtuvo información de que más de 230 soldados israelíes habían muerto en combate desde el 8 de octubre de 2023.
La creciente amenaza de una guerra a gran escala
Aunque el conflicto del norte se mantiene actualmente dentro de los límites de la «escalada controlada», las perspectivas de una guerra total entre Hezbolá e Israel pueden estar aumentando constantemente. Los miembros de extrema derecha del gobierno israelí, que son clave para mantener intacta la coalición de gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, se han manifestado cada vez más a favor de una escalada en el frente libanés.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha pedido que se lance un ataque contra Beirut, describiéndola como «la capital del terrorismo». Dadas estas posturas, no puede descartarse del todo que Netanyahu opte por una escalada contra Líbano.
De hecho, las recientes declaraciones del primer ministro israelí sugieren que podría estar gestándose algún tipo de escalada más amplia en el frente norte.
Durante una visita al cuartel general del Mando Norte del ejército israelí, Netanyahu se refirió a los «sorprendentes planes» que se están elaborando para hacer frente a Hezbolá, con el objetivo de «restablecer la seguridad en el norte y devolver a los residentes a sus hogares en condiciones de seguridad», sin entrar en más detalles.
En medio de estos acontecimientos, el ejército israelí completó recientemente un simulacro de incursión terrestre en Líbano.
Una ofensiva israelí a gran escala sobre Líbano en un futuro próximo también sería coherente con anteriores evaluaciones realizadas por funcionarios estadounidenses, quienes, a finales de febrero, predijeron una posible incursión terrestre en Líbano para finales de la primavera o principios del verano.
Las crecientes capacidades de Hezbolá
El desafío de Hezbolá a Israel parece ir en aumento, lo que refleja el fracaso de la actual estrategia de Tel Aviv de confiar en ataques quirúrgicos de precisión. Según el instituto israelí Alma, que sigue la evolución de la situación en el frente libanés-israelí, Hezbolá llevó a cabo 325 ataques transfronterizos en mayo, el mayor número de ataques mensuales en este frente desde el 7 de octubre.
Las operaciones del movimiento de resistencia también se han vuelto más sofisticadas, revelando capacidades que ha introducido por primera vez. Hezbolá consiguió destruir un globo de vigilancia avanzado utilizado para detectar ataques entrantes en una operación realizada mediante un dron kamikaze.
También ha mejorado su capacidad en materia de drones, lanzando recientemente un ataque de drones kamikaze gemelos contra la ciudad septentrional de Hurfeish y llevando a cabo el primer ataque aéreo de su historia mediante un UAV armado y equipado con cohetes S5. La operación tuvo como objetivo a soldados israelíes en el asentamiento de Metula y fue la primera vez que una fuerza árabe lanzaba un ataque aéreo contra Israel.
Más recientemente, el 6 de junio, Hezbolá difundió imágenes que mostraban un ataque con misiles teledirigidos contra una plataforma de la Cúpula de Hierro en el cuartel israelí de Ramot Naftali, en Galilea.
Qué esperar de una guerra a gran escala
También puede considerarse que la creciente sofisticación de las operaciones de Hezbolá alimenta la urgencia de Tel Aviv por emprender acciones decisivas contra el grupo de resistencia. Así lo expresó el ex ministro israelí del gabinete de guerra, Benny Gantz, quien describió el frente libanés como el frente operativo más significativo y apremiante del conflicto actual, advirtiendo que el «momento de la verdad» estaba ya cerca.
Sin embargo, lo que el movimiento libanés ha demostrado desde el 7 de octubre también sirve de advertencia de lo que le espera al Estado de ocupación si estallara una guerra total.
Se espera que el ejército israelí emplee métodos similares a los de 2006, en el sentido de que llevaría a cabo ataques aéreos destructivos contra «bastiones de Hezbolá» en el sur de Líbano, Beirut y la región de la Bekaa.
En declaraciones a The Cradle, el general de brigada libanés retirado Elias Farhat explica: No existe una guerra limitada a gran escala. Una guerra a gran escala tendrá que incluir todos los bastiones de Hezbolá.
Sin embargo, es casi seguro que cualquier ataque israelí que iguale o supere lo ocurrido en 2006 se encontrará, esta vez, con una respuesta mucho más dura por parte de Hezbolá.
El movimiento libanés ha acumulado un arsenal mucho mayor de cohetes y misiles, y se calcula que posee más de 150.000 de estas armas. Dada esta acumulación militar, Hezbolá es ampliamente reconocido hoy en día como el actor no estatal más armado del mundo.
Y lo que es aún más importante, su arsenal incluye misiles de precisión como el Fateh 110, que le permiten apuntar a instalaciones estratégicas israelíes que podrían causar daños inmensos. En este contexto, los expertos israelíes han advertido de un escenario MAD (Destrucción Mutua Asegurada) en caso de guerra a gran escala con Hezbolá.
También es posible que el movimiento libanés posea capacidades militares que podrían socavar la ventaja del poder aéreo de Israel. El grupo ya ha demostrado su capacidad de defensa aérea contra aviones no tripulados israelíes, habiendo logrado derribar varios UAV «Hermes» en la actual ronda de hostilidades.
Sin embargo, el mayor peligro para Israel sería la posesión por parte de Hezbolá de defensas aéreas capaces de derribar no sólo drones sino aviones de guerra israelíes. Dado el fortalecimiento de los lazos militares entre Rusia e Irán, aumenta la posibilidad de que Hezbolá acceda a la tecnología antiaérea mejorada de Moscú.
El movimiento de resistencia ya ha anunciado que lanzó misiles tierra-aire contra aviones de guerra israelíes que habían roto la barrera del sonido y, por tanto, habían obligado a los aparatos a retirarse.
Se trata del primer acontecimiento de este tipo en la historia de la guerra entre Hezbolá e Israel y podría ser simplemente un disparo de advertencia de lo que podría ocurrir en caso de guerra total.
El hecho de que Hizbulá desvele este tipo de armas en un conflicto a gran escala es coherente con su estrategia de reservar lo mejor para este tipo de enfrentamientos. En 2006 sorprendió al ejército israelí atacando con misiles un buque de guerra.
Israel también se enfrentaría probablemente a operaciones ofensivas terrestres superiores en una guerra a gran escala con Hezbolá. El movimiento libanés adquirió una valiosa experiencia en este tipo de operaciones mientras luchaba contra grupos extremistas en Siria.
Como cuenta a The Cradle Hussein Ibish, del Instituto de los Estados Árabes del Golfo: «La combinación de combatientes terrestres de Hezbolá y el dominio aéreo y de inteligencia de señales de Rusia fue el «Equipo A» en nombre del [gobierno] de Assad en la guerra siria.»
Dada esta experiencia y su capacidad para lanzar ataques aéreos mediante UAV, es probable que Hezbolá conserve la capacidad de lanzar operaciones ofensivas de infantería, y lo que es más importante, con cobertura aérea.
Recursos humanos y ventajas tácticas
Hezbolá también disfrutará probablemente de una ventaja en términos de mano de obra fiable, probada y altamente motivada. Debido a sus estrechos vínculos con facciones de la resistencia aliadas en Irak y Yemen, es probable que combatientes de estos países acudan en ayuda de Hezbolá en un conflicto a gran escala con Israel.
El secretario general del movimiento libanés, Hassan Nasrallah, aludió a este factor en un discurso pronunciado en 2017. Israel, por el contrario, parece estar sufriendo una escasez de mano de obra en sus filas militares, por no hablar de la moral de las tropas y los comandantes, destacada el domingo por otra dimisión militar de alto nivel, esta vez el comandante de la División de Gaza, el general de brigada Avi Rosenfeld.
También es improbable que las defensas israelíes tengan éxito cuando se enfrenten a grandes andanadas de misiles y drones de Hezbolá. A diferencia del ataque de represalia de Irán del 13 de abril, en el que Estados Unidos y sus aliados derribaron una gran parte de los drones y misiles, sería mucho más difícil hacer frente a ataques similares lanzados por Hezbolá.
La distancia geográfica más cercana significa mucho menos tiempo para interceptar y derribar tales ataques. Hezbolá, que depende en gran medida del factor sorpresa en sus tácticas militares, tampoco telegrafiará sus ataques de antemano como hizo Irán. En consecuencia, Israel seguiría probablemente expuesto a inmensos ataques mediante misiles tierra-tierra, drones kamikaze y ataques aéreos mediante UAV.
Además, la resistencia libanesa ha pasado muchos meses inutilizando incansablemente los «ojos y oídos» de Israel en el norte, destruyendo al parecer más de 1.650 equipos de inteligencia, vigilancia y adquisición de objetivos (ISR) desde el inicio del conflicto.
Israel opera cada vez más a ciegas en ese vital teatro del norte, lo que permite a Hezbolá atacar repetida y exitosamente objetivos cualitativos, penetrar más profundamente en el estado de ocupación y emplear armamento más avanzado.
La respuesta de EE.UU.
Aunque es probable que Estados Unidos se apresure a defender a su aliado israelí, la cuestión más importante es hasta dónde está dispuesto a llegar. Como ya se ha indicado, es poco probable que las medidas defensivas mermen significativamente la gravedad de las operaciones transfronterizas de misiles y drones de Hezbolá.
A juzgar por su enfoque tras el ataque iraní contra Israel, es poco probable que Washington vaya más allá del apoyo defensivo. Al parecer, tras la Operación Promesa Verdadera, la Casa Blanca informó a Tel Aviv de que no tomaría parte en ninguna acción ofensiva contra Teherán, con lo que a su aliado israelí no le quedó más remedio que conformarse con una respuesta mucho menos proporcionada a la importante operación militar iraní.
Teniendo en cuenta cómo se desarrolló la situación, sería una apuesta arriesgada para Israel depositar sus esperanzas en que su garante de seguridad estadounidense asuma un papel ofensivo en una guerra de gran envergadura contra Hezbolá. Las tensiones también están aumentando entre Estados Unidos y las superpotencias rivales, lo que refuerza esta dinámica.
En declaraciones a The Cradle, Steven Simon, Director Principal para Oriente Medio y el Norte de África en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos durante la administración Obama, subraya que «un papel de combate directo más allá de las defensas aéreas (en una guerra a gran escala entre Hezbolá e Israel) es altamente improbable». Sobre todo, añade, «dadas las tensiones con Rusia y China».
Nawaf al-Musawi, responsable de Recursos y Asuntos Fronterizos de Hezbolá y uno de los pensadores estratégicos del movimiento, ofrece esta predicción: La ocupación israelí necesita armas de Washington para cualquier guerra que desee librar contra Líbano. Después de cualquier guerra con Líbano, la región no será la misma que antes. La próxima guerra con Israel será la guerra final.
8. Resumen de la guerra en Palestina, 10 de junio
Ayer estuve liado y no pude escoger demasiados artículos. Se me quedó en el tintero este resumen de Mondoweiss, que os paso ahora aunque sea de hace un par de días. https://mondoweiss.net/2024/
Día 248 de la «Operación Al Aqsa»: Israel mata a 274 palestinos y libera a cuatro presos israelíes en Gaza; Gantz dimite del gabinete de guerra
Blinken llega a El Cairo en su octava gira por Oriente Próximo desde el comienzo de la guerra con la esperanza de impulsar un alto el fuego y un acuerdo de intercambio de prisionerosBlinken llega a El Cairo en su octava gira por Oriente Próximo desde el comienzo de la guerra con la esperanza de impulsar un alto el fuego y un acuerdo de intercambio de prisioneros.
Por Qassam Muaddi 10 de junio de 2024 3
Secuelas de la masacre de Nuseirat, 8 de junio de 2024. (Foto: Omar Ashtawy/APA Images)
Bajas
- 37.084 + muertos* y al menos 84.494 heridos en la Franja de Gaza*.
- Más de 534 palestinos asesinados en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este.**
- Israel revisó a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.140.
- Desde el 7 de octubre se han anunciado 646 soldados israelíes muertos y al menos 3.657 heridos.***
*El Ministerio de Sanidad de Gaza confirmó esta cifra en su canal de Telegram el 6 de junio de 2024. Algunos grupos de derechos humanos estiman que la cifra de muertos es mucho mayor si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
** El número de muertos en Cisjordania y Jerusalén no se actualiza periódicamente. Según el Ministerio de Sanidad de la AP el 5 de junio, esta es la última cifra.
*** Estas cifras han sido dadas a conocer por el ejército israelí, mostrando a los soldados cuyos nombres «se permitió publicar». El número de soldados israelíes heridos, según declaraciones del jefe de la asociación de heridos del ejército israelí al canal 12 de Israel, supera los 20.000, incluidos al menos 8.000 discapacitados permanentes a 1 de junio.
Principales acontecimientos
- Israel mata a 430 palestinos y hiere a 1185 desde el jueves 6 de junio en toda Gaza, lo que eleva el número de muertos desde el 7 de octubre a 37.084 y el de heridos a 84.494, según el Ministerio de Sanidad de Gaza.
- El israelí Benny Gantz dimite del gabinete de guerra de Netanyahu.
- Las fuerzas israelíes liberan a cuatro israelíes cautivos en una operación en la que murieron al menos 274 palestinos en Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza. 160 de ellos eran mujeres y niños.
- Las Brigadas Al Qassam afirman que las fuerzas israelíes mataron a tres cautivos israelíes, entre ellos un ciudadano estadounidense, durante la operación que se saldó con la liberación de cuatro cautivos.
- Noa Argamani, una de las cuatro cautivas liberadas por el ejército israelí el sábado, declaró que otras dos cautivas que estaban retenidas con ella murieron por bombardeos israelíes.
- Avi Rosenfeld, comandante de la división de Gaza del ejército israelí, dimite de su cargo por el fracaso del 7 de octubre.
- El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, inicia una gira por la región para promover un acuerdo de alto el fuego e intercambio de prisioneros.
- La misión de EE.UU. distribuye a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución enmendado sobre el alto el fuego e insta al Consejo a que lo someta a votación.
- Continúan los combates entre fuerzas israelíes y facciones de la resistencia palestina en Rafah, Deir al-Balah y el norte de la ciudad de Gaza.
- El jefe de la UNRWA advierte de un brote de cólera en Gaza como consecuencia de la destrucción de la infraestructura hídrica por parte de Israel.
- Las fuerzas israelíes matan a seis palestinos en Cisjordania desde el jueves, dos de ellos el lunes.
- Hezbolá lleva a cabo 11 ataques contra objetivos israelíes desde el domingo, mientras Israel bombardea varias ciudades del sur del Líbano.
Israel comete una masacre en Nuseirat al liberar a cuatro cautivos
Al menos 274 palestinos murieron el sábado en una incursión israelí por tierra, mar y aire contra el centro del campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza, según informó el lunes el Ministerio de Sanidad palestino en un comunicado actualizado. El ataque se saldó con la liberación de cuatro cautivos israelíes y su regreso a Tel Aviv.
Los cuatro israelíes, capturados por combatientes palestinos el 7 de octubre, son los únicos cautivos que Israel ha podido liberar por la fuerza en ocho meses de guerra. Las Brigadas Al-Qassam, brazo armado de Hamás, que retenían a los cautivos cuando fueron liberados por el ejército israelí el sábado, dijeron en un comunicado grabado en vídeo el domingo que, durante la operación, las fuerzas israelíes mataron a otros tres cautivos, uno de los cuales era ciudadano estadounidense. Al Qassam difundió imágenes de tres personas presuntamente muertas, difuminando sus rostros, indicando que se trataba de cautivos israelíes muertos en la misma operación.
Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad palestino anunció que entre las 274 víctimas de la masacre israelí en Nuseirat, 160 eran mujeres y niños. Al menos 400 resultaron heridos, entre ellos muchos niños, y fueron trasladados a dos de los hospitales que siguen funcionando en la franja, los hospitales de al-Awda y de los Mártires de al-Aqsa.
La oficina de medios de comunicación del gobierno con sede en Gaza afirmó en un comunicado que el número de heridos que llegaron al Hospital de los Mártires de al-Aqsa tras la masacre de Nuseirat supera la capacidad del hospital, con muchos heridos tendidos en el suelo sin camas, incluidos niños.
Un superviviente de la masacre de Nuseirat declaró a Al-Araby TV frente a uno de los hospitales que «miles de personas estaban en la zona del mercado en el centro de Nuseirat comprando comida, cuando de repente vimos helicópteros y quadcopter [drones] sobre la zona del mercado, abriendo fuego.»
Mondoweiss habló con supervivientes de la masacre de Nuseirat y documentó sus testimonios.
Para consultar testimonios detallados de supervivientes de la masacre de Nuseirat, haga clic aquí.
La masacre de Nuseirat se produjo sólo tres días después de que un ataque aéreo israelí contra una escuela de la UNRWA, también en Nuseirat, matara a 45 palestinos, entre ellos 14 niños y nueve mujeres.
Haidar Eid, colaborador habitual de Mondoweiss y profesor asociado de Literatura Postcolonial y Postmoderna en la ahora destruida Universidad al-Aqsa de Gaza, describió las repercusiones de la masacre de Nusierat en una oda al campo de refugiados, donde nació: Nuseirat es un microcosmos del genocidio. Las vidas de cuatro israelíes asquenazíes blancos equivalen a las vidas de 274 madres, médicos y niños nativos. El mundo blanco celebra esta «victoria» sin importarle los «daños colaterales», siempre y cuando las víctimas no sean como «nosotros», los dioses blancos de este mundo injusto.
Para leer la oda de Haidar Eid al campo de refugiados de Nuseirat, haga clic aquí.
Benny Gantz dimite de su gabinete de guerra mientras Blinken llega a la región
El líder de la oposición israelí, Benny Gantz, anunció el domingo su dimisión del gabinete de guerra dirigido por Netanyahu, asestando un duro golpe político al primer ministro israelí.
Gantz, la principal figura de la oposición a Netanyahu, había anunciado a mediados de mayo que dimitiría del gabinete de guerra el 8 de junio, en desacuerdo con el liderazgo de Netanyahu en la actual guerra contra la Franja de Gaza.
«Netanyahu nos impide avanzar hacia una victoria real», dijo Gantz en una declaración televisada el domingo. «Por eso dejamos hoy el Gobierno de emergencia con el corazón encogido, pero con el corazón entero.
Gantz también pidió elecciones anticipadas para formar un nuevo gobierno, al tiempo que pedía disculpas a las familias de los cautivos israelíes por no haberlos liberado, e instó a Netanyahu a aceptar el acuerdo de alto el fuego e intercambio de prisioneros propuesto por Estados Unidos.
La dimisión de Gantz no afecta a la coalición de gobierno de Netanyahu, que cuenta con una mayoría de 64 a 120 en la Knesset. Sin embargo, su dimisión deja a la dirección de la guerra sin un consenso nacional, dividiendo la posición política israelí sobre la continuación de la guerra.
Mientras tanto, el Secretario de Estado estadounidense Antony Blinken llegó a El Cairo el lunes, iniciando su octava gira por la región desde el comienzo de la actual guerra. La visita de Blinken se produce mientras Estados Unidos intenta lograr un alto el fuego y un acuerdo de intercambio de prisioneros entre Hamás e Israel. Está previsto que se reúna con funcionarios egipcios, qataríes e israelíes.
La propuesta estadounidense, que según Washington fue diseñada por el propio Israel, fue anunciada por Joe Biden a finales de mayo, mientras Israel se enfrenta a acusaciones de genocidio, órdenes internacionales de detención contra su primer ministro y su ministro de Guerra, y reconocimientos unilaterales de un Estado palestino por parte de países europeos. A la presión internacional sobre el gobierno de Netanyahu se han unido protestas internas y acusaciones de fracaso en la consecución de los objetivos de la guerra.
En los primeros meses de la guerra actual, Estados Unidos rechazó las peticiones de alto el fuego y apoyó la continuación de la guerra, incluso utilizando su veto para bloquear tres proyectos de resolución que pedían un alto el fuego en el Consejo de Seguridad de la ONU, permitiendo que el número de muertos del asalto israelí a Gaza superara los 37.000 palestinos, la mayoría civiles.
9. Diputados de izquierda en las europeas
Un resumen de Nico Maury sobre los futuros diputados comunistas en el Parlamento Europeo. Os paso también un artículo de la Fundación Rosa Luxemburgo sobre los resultados globales de la izquierda, y lamiéndose las heridas por la situación en Alemania. https://www.editoweb.eu/
Siete comunistas serán elegidos diputados al Parlamento Europeo
Lunes 10 de junio de 2024
Las elecciones europeas han terminado.
En varios países ya no habrá eurodiputados comunistas (España), y no se elegirán nuevos comunistas (Francia, Austria). Los comunistas estarán representados por siete diputados electos en el Parlamento Europeo.
Artículo y traducción Nico Maury
Las elecciones europeas han terminado y los resultados son preocupantes.
En varios países no habrá más eurodiputados comunistas (España), ni nuevos comunistas elegidos (Francia, Austria). Y ha habido cambios políticos dentro de la izquierda al margen de la socialdemocracia (Alemania).
Los comunistas estarán representados en el Parlamento Europeo por siete diputados electos. Cinco partidos, ninguno de los cuales es miembro del Partido de la Izquierda Europea, tienen todos ideologías que pueden describirse como marxistas o marxistas-leninistas.
No todos progresan, pero luchan denodadamente. El PCP tendrá un escaño, el KKE dos, AKEL uno, el KSČM uno y el PTB dos.
Los resultados en detalle
El Partido Comunista de Grecia (KKE) obtiene el 9,25% de los votos, lo que supone una clara mejora respecto a 2019 (5,35%) y un aumento respecto a las elecciones generales de 2023 (7,69%). El KKE conserva sus dos escaños en el Parlamento Europeo. El KKE se mantiene firme en su posición de clase y en su negativa a transigir con la socialdemocracia. Avanza en todas las prefecturas del país y consigue convertirse en la segunda fuerza política en muchos municipios.
El Partido Comunista Portugués (PCP), tras una noche de suspense en el distrito de Évora, consiguió elegir a un eurodiputado. La Coalición Democrática Unitaria obtuvo el 4,12% de los votos, menos que en 2019 (6,88%), pero más que en las elecciones generales anticipadas de abril de 2024 (3,17%).
El Partido Comunista de Bohemia y Moravia (KSČM) lideró la coalición «Stačilo!» (¡Basta!) con formaciones euroescépticas. El KSČM remontó con fuerza en estas elecciones, reuniendo el 9,56% de los votos y obteniendo dos escaños (incluido 1 para Kateřina Konečná, que fue reelegida). En 2019, el KSČM obtuvo el 6,94% de los votos. Cabe destacar que el KSČM es la única formación política de izquierdas que obtuvo escaños. Los socialdemócratas (ex-CSSD) fueron eliminados.
El Partido Progresista de los Trabajadores (AKEL) quedó segundo en las elecciones europeas de Chipre con el 21,49% de los votos. Se trata de un descenso significativo respecto a 2019 (27,49%). Este resultado le permite conservar un escaño (-1).
Por último, el Partido Laborista belga (PTB-PVDA) obtuvo un buen resultado electoral. En las elecciones europeas, el PTB-PVDA obtuvo 2 escaños (+1) y el 10,7% de los votos. Tanto más cuanto que se produjo una renovación total de los parlamentos en Bélgica.
En las elecciones federales, el PTB-PVDA obtuvo el 9,86% de los votos (+1,24) y 15 escaños (+3).
El PTB-PVDA obtiene el 8,3% de los votos en las elecciones regionales de Flandes y 9 escaños (+5).
En las elecciones regionales de Valonia, el PTB-PVDA obtiene el 12,1% de los votos y 10 escaños (-2). El único punto negativo de este ciclo electoral es el ligero retroceso del PTB en Valonia.
El PTB-PVDA obtuvo el 17,3% de los votos en las elecciones regionales de Bruselas, donde se situó en tercera posición. Obtuvo 15 escaños (+5).
La izquierda europea tras las elecciones
Los buenos resultados en varios países garantizarán su presencia en Bruselas, pero las contradicciones internas son mayores que nunca
Información
Johanna Bussemer dirige la Unidad Europa de la Fundación Rosa Luxemburg en Berlín.
La ganadora de estas elecciones europeas para la izquierda es la Alianza de la Izquierda finlandesa, o Vasemmistoliitto, con su principal candidata Li Andersson. Con un resultado electoral de un espectacular 17,3 por ciento (las encuestas pronosticaban alrededor de un 11), la Alianza de la Izquierda ha demostrado cómo una postura clara sobre las guerras de Ucrania y Gaza puede tener éxito. Gracias a una campaña bien orquestada en todo el país, Vasemmistoliitto logró imponerse como segunda fuerza del país en tiempos difíciles.
El partido finlandés comparte el apoyo al suministro de armas a Ucrania, por un lado, y una política de solidaridad con Palestina, por otro, con su partido hermano sueco, el Vänsterparti, que también obtuvo un muy buen resultado con el 10,9%.
En Francia, La France Insoumise (LFI) también logra un resultado estable con un 9,9%. Sin embargo, el Partido Comunista (PCF), que contaba con 19 diputados en el Parlamento Europeo a finales de los años 70, no logró superar el umbral electoral por segunda vez consecutiva. Las elecciones anticipadas convocadas ahora por Emmanuel Macron volverán a girar en torno a la cuestión de una izquierda unificada. Porque es posible que el candidato socialista Raphaël Glucksmann llegue a la segunda vuelta con Marine Le Pen en lugar de Macron, en caso de que la LFI y los Verdes le apoyen. Una alianza entre todos los partidos de centro-izquierda, como desgraciadamente se intentó sin éxito el año pasado con el programa conjunto NUPES, podría ser la única posibilidad de frenar una Francia gobernada por la extrema derecha.
El chipriota AKEL alcanzó incluso el 21,5%, pero perdió a uno de sus diputados anteriores.
Los resultados del Sinn Féin en Irlanda aún no están disponibles, pero es de esperar que también obtengan muy buenos resultados y un grupo más numeroso de eurodiputados. El Sinn Féin adopta una línea socialdemócrata de izquierdas en el Parlamento Europeo, pero el objetivo de promover la unidad irlandesa domina su agenda. Aunque ha habido algunas especulaciones, es probable que permanezca en el grupo de la Izquierda en el Parlamento Europeo, a pesar del énfasis del partido en la reunificación irlandesa.
En otros países de Europa occidental y sudoriental, los partidos de izquierda obtuvieron entre un 4% y un 8% de los votos. Por ejemplo, la alianza de izquierdas española Sumar, de la carismática ministra de Trabajo Yolanda Díaz, sólo alcanzó el 4,7 por ciento de los votos. Díaz dimitió posteriormente de sus cargos en Sumar, pero sigue siendo Ministra de Asuntos Sociales y Trabajo en el Gobierno de España. Sumar y Podemos no se presentaron juntos. Podemos alcanzó el 3,3 por ciento y, por tanto, se aseguró tantos escaños en el Parlamento Europeo como Sumar. El Bloque de Izquierda portugués, o Bloco, también lo hizo peor que antes, con un 4,3 por ciento de los votos, perdiendo uno de sus dos escaños anteriores. El Enhedslisten danés logró mantener su escaño con un 7%, pero no pudo igualar el éxito de sus vecinos escandinavos.
Para Levica, que actualmente tiene tres ministros en Eslovenia, el 4,8% obtenido no fue suficiente para obtener un escaño en el PE. En Polonia, en cambio, la alianza socialdemócrata de izquierdas Lewica obtuvo tres escaños. El ex miembro del Sejm y político abiertamente gay Robert Biedroń entrará sin duda en el PE con otros dos compañeros. Sin embargo, no está nada claro en qué grupo político se integrarán.
Para Grecia y Alemania, la escisión entre Die Linke y Syriza cambiará mucho la representación de los partidos en el Parlamento Europeo: Syriza, cada vez más socialdemócrata tras la escisión, pero que -según los rumores- no será aceptada en el grupo de Socialistas y Demócratas, seguirá estando representada con cuatro escaños. El partido escindido de izquierdas Nea Aristera y el MERA25 de Yanis Varoufakis, en cambio, no superaron el umbral electoral con un 2,5 por ciento cada uno. Por otro lado, el Partido Comunista de Grecia (KKE), que se ha modernizado en los últimos años, vuelve a estar representado con dos candidatos.
Sólo tres candidatos de la Izquierda alemana seguirán formando grupo parlamentario con muchos de sus partidos hermanos. Sin embargo, aquí podrían surgir conflictos, sobre todo en la política exterior europea con respecto a Ucrania, la guerra de Gaza, las relaciones con Rusia y la cuestión de la cooperación militar.
Los partidos escandinavos han demostrado que su estilo político progresista y su clara postura sobre Ucrania y los conflictos de Gaza, junto con posiciones claras sobre el clima, pueden tener éxito, y querrán ejercer una mayor influencia en la dirección del grupo de La Izquierda. Esto podría dar lugar a conflictos con el grupo igualmente fuerte de La France Insoumise y el Bloco, también con respecto a cómo tratar con las instituciones europeas. Sin embargo, la proximidad a menudo publicitada del Bloque de Izquierda y LFI a la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) es falsa. Una posición favorable a los inmigrantes sigue siendo central en la política de izquierdas tanto en Portugal como en Francia.
Como es difícil imaginar que BSW y Die Linke permanezcan en el mismo grupo parlamentario, es posible que surja un segundo grupo, en el que el Movimiento 5 Estrellas italiano podría estar representado junto a BSW. Sin embargo, para constituir un grupo se necesitan al menos 23 eurodiputados de siete Estados miembros de la UE. Es posible que Kateřina Konečná, que inesperadamente defendió su escaño por el Partido Comunista checo con la alianza Stačilo! se una al grupo.
Por tanto, la izquierda en Europa se enfrentará a grandes retos en lo que respecta a su unidad programática, pero también en lo que respecta a la formación de un grupo en el Parlamento Europeo. Se necesita urgentemente una unidad audaz de la izquierda, especialmente ahora, a la luz del evidente giro a la derecha en toda Europa.
Gracias a los buenos resultados de algunos partidos de izquierda, la presencia de fuerzas de izquierda en Bruselas se mantiene relativamente estable, a pesar de las fuertes pérdidas de otros.
10. Fiesta en Filipinas
Hoy, por cierto, es fiesta en Filipinas. El Día de la Independencia. En realidad no consiguieron la independencia, entre otras cosas porque quienes ganaron a España fueron los siguientes colonizadores, los EEUU, no ellos, pero esa es otra historia… Y en la guerra que empezaron inmediatamente contra los filipinos los EEUU se cargaron probablemente a una séptima-octava parte de la población. Los EEUU reconocen 200.000 muertes, pero otras fuentes las suben hasta un millón. En ese momento Filipinas tenía entre 7 y 8 millones de habitantes. https://es.wikipedia.org/wiki/ «Colonialismo benevolente», lo llaman ellos.