Israel sigue teniendo luz verde para matar a civiles en Gaza, en Cisjordania, en Líbano. Dispone de beneplácito no solo a través del apoyo político y la ayuda militar de EEUU y países europeos, sino también de un coro de voces en algunos medios de comunicación, siempre dispuestas a legitimar incluso el más bárbaro de sus crímenes.
Los atentados que han sembrado el terror en Líbano esta semana son prueba de ello. En las dos oleadas registradas los pasados martes y miércoles explotaron más de tres mil dispositivos inalámbricos -buscas y walkie-talkies- y murieron treinta y dos personas, entre ellas una niña de ocho años de edad, un niño de once, y cuatro trabajadores sanitarios. Además, unas tres mil personas resultaron heridas, cuatrocientas de gravedad.
La niña, Fatima Abdullah, de 9 años, acababa de empezar cuarto de primaria. Cuando sonó el busca, lo cogió para llevárselo a su padre. La explosión la mató en el acto. Si hubiera sido israelí, en vez de libanesa, probablemente su historia habría aparecido en páginas destacadas de la prensa estadounidense y europea.
El doctor Elías Warrak cuenta que solo el martes tuvo que extraer al menos un ojo -en algunos casos, los dos- a más del 60% de los pacientes que atendió en el hospital Monte Líbano de Beirut. Entre las heridas más habituales a las que se enfrentaron los servicios médicos, desbordados, destacan la pérdida de dedos, manos, trozos de cara, ojos, hemorragias internas o heridas en el pecho. Entre las personas heridas hay menores, enfermeras, doctores, trabajadores de ayuda social o de asociaciones de caridad, profesores y administradores de oficinas.
Olga Rodríguez (22 de septiembre de 2024)
Olga Rodíguez prosigue su relato [1]: “Los dispositivos explotaron en supermercados, tiendas de telefonía móvil, coches, casas, cafeterías o en plena calle. Fuentes de los servicios secretos estadounidenses, y otras, han confirmado al New York Times que Israel fabricó los buscas y los walkie-talkies a través de empresas fantasma y tapaderas del Mosad, para vendérselas a Hizbolá. Dentro y fuera de Israel algunos sectores han elogiado los atentados e incluso han tergiversado la realidad, afirmando que han sido “operaciones quirúrgicas” y “ataques de precisión” contra combatientes de la organización chií libanesa”.
Los hechos desmienten las afirmaciones, observa Rodríguez. “Buena parte de las explosiones se produjeron en zonas civiles. Fueron ataques indiscriminados, puesto que no era posible saber quién estaba en posesión del dispositivo inalámbrico en el momento de su activación por control remoto para hacerlo explotar. Así lo ha denunciado el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, quien ha recordado que “atacar simultáneamente a miles de personas, sin saber quién tenía los artefactos, y sin conocer su ubicación y entorno durante el ataque, viola el derecho internacional. Quienes ordenaron y llevaron a cabo este ataque deben rendir cuentas”.”
Y no es solo muerte, asesinato de menores, destrucción y genocidio. Es sadismo además (y silencio culpable de nuestros liberales y serviciales medios de (in)comunicación). Jonathan Cook lo explica así: “La imagen* forma parte de un video de 1 minutos y 13 segundos que muestra a soldados israelíes arrojando de un tejado a tres palestinos en la ciudad de Qabatiya, en Cisjordania (no está claro si las víctimas están muertas o moribundas). El vídeo fue filmado desde tres ángulos diferentes y un periodista de la principal agencia de prensa estadounidense, Associated Press (AP), fue testigo directo, a pesar de lo cual apenas ha tenido repercusión en los medios de comunicación occidentales. AP informó de este incidente y todos los medios occidentales acceden a sus noticias, así que todos los saben. Sin embargo, una vez más, esos mismos medios han decidido ignorar los crímenes de guerra de Israel, incluso cuando existen pruebas definitivas de los mismos (o quizá sería más exacto decir que incluso más cuando hay pruebas definitivas de que han ocurrido).” [2]
No es puntual, es sadismo sistemático, planificado. JC explicaba también el pasado 7 de septiembre la sucia “realidad” de las prisiones israelíes (vivió cerca de una de ellas): “Las escenas filmadas en Megiddo. Las imágenes de hombres demacrados, rotos por las palizas recibidas en prisión. La desaparición de cientos de médicos en las cámaras de tortura israelíes. El vídeo de un palestino violado por guardias de prisiones israelíes. La constatación por parte de organizaciones israelíes e internacionales de que esto ocurre sistemáticamente. Los horrores nos miran a la cara. Pero demasiados de nosotros miramos hacia otro lado, volviendo al pensamiento mágico de nuestra infancia en el que, cuando nos tapamos los ojos, el mundo desaparece. Los horrores del sistema penitenciario israelí no son nuevos. Llevan décadas produciéndose. Lo nuevo es que Israel ha intensificado los abusos. Ahora disfruta de atrocidades que antes ocultaba como un oscuro secreto. Israel está perdido. Está sumido en un agujero negro y genocida. La pregunta es, ¿te vas a dejar absorber por el mismo vacío? ¿Vas a seguir tapándote los ojos? ¿Acaba la tortura sólo porque prefieres no verla?” (https://jonathancook.substack.)
Las dimensiones del genocidio (Gaza, Cisjordania, Líbano) en el resumen de https://mondoweiss.net/2024/ de 23 de septiembre:
Al menos 274 muertos en Líbano en ataques aéreos israelíes. 41.455 + muertos y al menos 95.878 heridos en la Franja de Gaza. Se calcula que hay unos 10.000 más bajo los escombros. Más de 716 palestinos han muerto en Cisjordania ocupada (incluido Jerusalén Oriental). Entre ellos hay 146 niños.
Israel mata a 22 palestinos, entre ellos al menos 13 niños, un recién nacido y 6 mujeres, en un ataque aéreo dirigido contra una escuela que albergaba a familias desplazadas a la fuerza en el barrio de Zeitoun, en la ciudad de Gaza. UNRWA advierte del deterioro de las condiciones de vida de los desplazados forzosos palestinos en Gaza al comenzar la temporada de lluvias. Las fuerzas israelíes matan a ocho palestinos en Cisjordania; siete de los asesinados murieron en una sola incursión en Qabatiya, en Yenín. La gobernación palestina de Jerusalén afirma que Israel ha demolido 320 propiedades palestinas en Jerusalén desde el pasado octubre, 87 de ellas sólo en el barrio de Silwan.
La muerte, la destrucción, la aniquilación, los asesinatos sobrepasan todos los límites, todas “las líneas rojas”.
Está anunciada una manifestación en Barcelona el próximo 6 de octubre. Seguramente también en muchas otras ciudades españolas y europeas (en Berlín, el 3 de octubre). ¡Acudamos, seamos más que nunca! ¡No al genocidio! ¡Palestina en el corazón! ¡No pasarán! ¡No pasarán!
Cojo el hilo de la página. Tres previas:
1. No sé si está planificado, no sé si es uno de los objetivos de Junts (probablemente sí), pero las intervenciones, entre otros, de Miriam Nogueras y Eudald Pujol, no solo por lo que dicen sino cómo lo dicen, su mismo estar, sus poses, su chulería insoportable, su hispanofobia manifiesta, no pueden sino excitar lo peor de todos la ciudadanía (incluidos sus fieles). Sin olvidar, por otra parte, que son muy, pero que muy de derechas, probablemente la formación política españolista más neoliberal y clasista. Nada tiene que envidiar Junts al PP y, en algunos temas, a Alianza Catalana o a Vox.
Más que pertinente: Carmen Domingo, “¿Puede haber un gobierno de progreso con una mayoría de investidura que no lo es?” [3]
2. Excelente, imprescindible artículo de Carlos Sánchez Mato [CSM] en el Mundo Obrero de septiembre: “Financiación autonómica. Cómo construir la casa empezando por los cimientos” [4]. Aplausos, aplausos y muchos elogios.
Sin embargo:
a) ¿Por qué escribir ‘Catalunya’ cuando escribimos en castellano? ¿Somos fachas o españolistas si escribimos Cataluña? Cuando escribo en catalán y quiero referirme a Huesca, Zaragoza o Aragón, escribo Osca, Saragossa y Aragó y nadie piensa que soy militante de extrema derecha por ello. ¿Por qué entonces lo somos si usamos ‘Cataluña’?
b) La bilateralidad del acuerdo no es una interpretación de ERC, como señala CSM. Figura como tal, explícitamente, en el texto del acuerdo, en la página 7.
c) Palabras finales del artículo: “De este “menú” es del que hay que hablar, de los derechos que hay que garantizar a la clase trabajadora, independientemente de la nación a la que pertenezca dentro del Estado y de cómo se financie de forma justa el sistema”. Aceptando el menú desde luego: ¿qué es entonces España? ¿Un Estado compuesto de naciones? ¿Eso y nada más?
3. Recomendación: Santiago Lago Peñas (El País, 23/09/2024): “Un concierto económico solidario… o no”. Un artículo que arroja mucho luz sobre el acuerdo ERC-PSC(PSOE). Resumo algunas de sus consideraciones: 1. La inclusión del régimen foral en la Constitución fue un error, “un error comprensible, por el contexto de violencia en el País Vasco y porque muy pocos eran capaces de proyectar la enorme importancia que tendrían las comunidades autónomas en el futuro y la transformación que experimentaría nuestro sistema tributario y nuestro Estado de bienestar”. 2. En ningún Estado federal de referencia “”el Gobierno central renuncia a ejercer su poder tributario en una parte del territorio a cambio de un pago anual”. Para SLP, “eso era algo característico de reinos y señoríos de otras épocas históricas”. 3. Es difícil entender que fuerzas no nacionalistas, prosigue, “asuman la extensión de la lógica de los sistemas de concierto a otras partes de España. Porque el pacto entre ERC y el PSC no deja de ser esto”. 4. Si se extrapola la experiencia vasca “es altamente probable que la solidaridad se vaya diluyendo cuando la aritmética en el Congreso de los Diputados haga que los votos nacionalistas catalanes sean llave para una investidura o unos Presupuestos”. Hay muchas más cosas de interés. Vuelvo en otra ocasión.
Vayamos al ‘47’, una línea de autobús que, por cierto, sigue circulando por Barcelona.
‘El 47’ no es un trabajo de fin de carrera de Historia. No es una investigación de Master. No es una tesis doctoral. No es un documental (aunque intercala imágenes de archivo). No pretende volver al neorrealismo italiano. Marcel Barrena no ha pretendido crear (ni podemos exigírselo) un nuevo “Rocco y sus hermanos”. Nada de realismo socialista o concepción afín. Es cine, cine de ficción, con sus correspondientes licencias, pero que voluntariamente toma pie, es punto nuclear, en una historia real (que no es ficción) de la clase trabajadora barcelonesa.
Como película exige de entrada críticas cinematográficas, no político-ideológicas. Dos ejemplos de esas críticas:
Antonio Ruiz, compañero y miembro de Espai Marx: “Esto me lleva a la que vi hace dos semanas (El 47). Aquella también tiene un inicio fuerte y realista, para pasar a todo el núcleo central de más de una hora donde su ambigüedad narrativa ante unos hechos reales (que muchos vivimos de cerca en otros barrios de Barcelona; en mi caso, Sagrera) vulgariza la realidad y pierde la fuerza de inicio como cine.”
Elsa Fernández-Santos: “A la hora de retratar una época de tal ebullición -en la que el vídeo casero fue algo más que un arma doméstica, como demostró el colectivo Video-Nou, que incluso puso en práctica un video-bus que se movía por los barrios de Barcelona con el equipo de grabación y sus monitores-, se echa en falta que el contexto del 78 no quede reducido a lo elemental: el telón de fondo retro nostálgico, dos pinceladas de las luchas sindicales y vecinales y la muletilla del “basado en…” con imágenes finales del personaje real”.
Diré por mi parte que ‘El 47’ no tiene la fuerza cinematográfica que sí tuvo “Mediterráneo”, la anterior película de Marcel Barrena (tal vez los límites de financiación o las urgencias hayan impuesto su ley en este caso), que para algunos personajes del film no parecen pasar los años, que algunas descripciones no están conseguidas del todo, que sobran los letreritos finales… lo que no es inconsistente con afirmar que hay escenas que casi “salvan” películas. Y este es el caso del ‘47’. Una de ellas: ver y oír a la hija cinematográfica de Vital (inspirada en su nieta real; Joana es hija de su hijo Manuel, otro luchador antifranquista con cárcel a sus espaldas) cantar el “Gallo rojo, gallo negro” de Chicho Sánchez Ferlosio (sin olvidar la hermosa canción final de la película: Valeria Castro, “El borde del mundo”). Otra de esas escenas: la inclusión de una filmación en la que Manuel Vital (el real, no el actor) lee la carta, que conservó toda su vida, que le dejó su padre, antes de ser asesinado por la Falange en 1936 (si me memoria no me traiciona).
Me centraré ahora en el guión elaborado por el director y Alberto Marini.
(Antes de ello y a partir de Marc Andreu, “L’altra història de Manuel Vital, protagonista de la pel·lícula ‘El 47′”, tengamos en cuenta:
a) “Manuel Vital Velo, de 50 años de edad, hijo de Diego y Paula, natural de Valencia de Alcántara (Cáceres) y vecino de Barcelona, de estado viudo, de profesión chófer, con instrucción, sin antecedentes penales, de buena conducta, insolvente y en libertad provisional por esta causa” fue procesado por el TOP. Fue en 1974, en compañía de Benito García y Calixto Díez. Absueltos por falta de pruebas. Su delito: “Que el primero de Mayo de 1974, en la ciudad de Barcelona y en el lugar conocido por Castillo de Torre Baró, apareció en un poste de tendido eléctrico una bandera roja con la hoz y el martillo y mientras las fuerzas del orden con auxilio de los bomberos intentaban quitarla, se fueron congregando como espectadores un grupo grande de personas, algunos de los cuales se mofaron y dieron gritos inidentificados contra las fuerzas del orden”.
b) Manuel Vital, tanto el padre como el hijo (el padre real de Joana, Carballo es su segundo apellido) eran militants del PSUC y CCOO. El padre, además, fundador y presidente durante muchos años de la Asociación de Vecinos de Torre Baró, Vallbona y Trinitat.)
Vayamos al guión y formulemos nuestra duda de entrada: ¿qué han querido contarnos los guionistas de la película? ¿Una historia más o menos relacionada con la vida Manuel Vital que pueda funcionar bien cinematográficamente sin referencias políticas partidistas? Si fuera así, ¿por qué esa decisión? ¿Para conseguir productores que no hubieran apoyado en caso contrario?
Sea como fuere, señalo:
1. La Barcelona de 1978 no es (solo) la Barcelona de Cruyff. Poco de aquella ciudad en lucha antifranquista y prosocialista (en serio, no tipo PSC) queda reflejado en la película.
2. No se entienden bien, no están bien explicados los “problemas sindicales” vividos por los trabajadores de la compañía de autobuses.
3. Manuel Vital, como se ha dicho anteriormente, era militante de CCOO y PSUC, no era un valiente Robinson luchando en solitario contra el sistema que es lo que transmite una y otra vez la película.
(Resulta también extraño, o cuanto menos chocante. que Eduard Fernández, magnífico como Manuel Vital, entrevistado en “La Revuelta” el pasado martes 24 de septiembre, tampoco hiciera ninguna referencia a la militancia del protagonista y transmitiera de nuevo la idea de “rebelde en solitario”).
4. La pintada en el Ayuntamiento de la ciudad es muy poco creíble. Dos personas y ¡hala, a pintar! Las pintadas vecinales antifranquistas se hacían -las hacíamos- de otro modo.
5. Las gentes, el pueblo de Torre Baró era entonces pueblo organizado (por el PSUC y otras fuerzas de izquierda). Con palabras de José Luis Martín Ramos: “Vuelvo al tema de las deformaciones mediáticas. No puedo hablar de otras organizaciones, por desconocimiento, pero sí del PSUC, que tenía presencia activa en Torre Baró en la época del secuestro; aparte de las informaciones internas que me llegaban del partido tenía también la de un alumno de magisterio, del que era profesor, que vivía en Torre Baró y militaba en el PSUC; al día siguiente del secuestro del 47 llegó exultante a la Escuela de Magisterio, explicando la hazaña (no consigo acordarme del nombre)”.
El historiador, miembro de Espai Marx, nos recuerda que el trabajo político de barrios en Barcelona lo empezó Bandera Roja, a partir de su foco de Sant Andreu y se sumó ampliándolo el PSUC. Nos recuerda también que la luchadora Maruja Martos participó en el secuestro del 47 y en otro secuestro posterior (El primer secuestro de autobús en Barcelona y alrededores, creo recordar, fue en 1974 y la ciudadanía trabajadora de Santa Coloma de Gramenet también fue vanguardia en esa lucha).
6. ¿Es inocente la desaparición, la anulación cinematográfica de CCOO y el PSUC en la película? ¿Nada sabían del tema los guionistas? Imposible. Es poco creíble. Me repito: ¿por qué tomaron esa decisión revisionista de la historia? ¿Por presiones de los productores? ¿Porque “no encajaba” en el relato?
Añadamos: no es la primera vez en que se oculta el esencial papel de las fuerzas comunistas en la lucha democrático-socialista. En Barcelona, en Cataluña y en el conjunto de España (Veremos qué sucede en una serie que se anuncia en RTVE sobre las abogadas antifranquistas de Atocha, en la que, por lo que me cuentan, se ha sido más riguroso).
7. La búsqueda de piso en Barcelona, que no sé si fue real, no aporta mucho al desarrollo del film y parece inconsistente con los sentimientos, con el compromiso vecinal de Manuel Vital y su esposa.
8. Las quejas de los mayores ante la pasividad de los más jóvenes no se corresponde con la militancia en aquellos años. El hijo de Vital, Manuel como él, es un buen ejemplo.
9. Tampoco se entiende (y si se entiende, huele muy mal) la reiterada presencia de Pasqual Maragall en la película, que nada tuvo que ver con aquella lucha (ni con muchas otras desde luego; el PSC no fue ni de lejos protagonista de la lucha antifranquista). No digo más por la situación actual del expresidente de la Generalitat.
10. Muchos de nosotros hablábamos en aquellos años en bilingüe (lo seguimos haciendo). Ni en castellano excluyente ni en catalán excluyente. Mezclábamos, mezclamos, si es necesario. Y desde luego jamás imponianos el catalán cuando el interlocutor nos hablaba (o nos habla) en castellano por desconocimiento o por las razones que fueran. Es absolutamente inverosímil la “idea-información” que se transmite en la película sobre este punto, tan incomprensible como el olvido del tema en muchos críticos de la película, que sí critican la desaparición del PSUC y de CCOO.
El uso ininterrumpido del catalán por parte de la mujer de Manuel Vital es absolutamente ahistórico, nada que ver -afortunadamente- con el comportamiento ciudadano de aquellos años, especialmente entre colectivos y sectores sociales antifranquistas. No estábamos hecho de pasta nacionalista excluyente. Nuestros compañeros y compañeras no eran charnegos ni murcianos ni «andaluces», y mucho menos gentes a medio hacer (Pujol)
Los productores de la película son Mediapro Studios, TV3, Telson, RTVE. No sé quienes son los de Telson, pero, aceptando que pueda pensar que soy un mal pensando, no me extrañaría (es una conjetura, nada afirmo) que Mediapro Studios y TV3 hayan dado algunos “consejos” nada inocentes a los guionistas. ¿Consejos o imposiciones?
Eso sí, con palabras de Félix Ovejero: “Y, sin embargo, a mí parecer hay que verla. Es la historia de mi familia [y de la mía] solo que en distinto barrio [también en mi caso] y sin militancia política. Exactamente son los mismos años [en el caso de mis padres, fue a principios de los cincuenta]. El trato del catalán resulta completamente increíble”.
Añado otra razón: se lo debemos también al pueblo trabajador de Torré Baró (algunos de ellos aparecen en el film), y a todos los trabajadores que llegaron en aquellos años, lucharon, vivieron donde pudieron (¿qué está pasando 70 años después?) e hicieron, en condiciones durísimas de explotación, los trabajos más duros y peor pagados. Levantaron Cataluña, no .Cat.
PS. Les dejo con una crítica de los vecinos del barrio (publicada en sin permiso). ¡No se la salten! Hay mucha consciencia roja en el comentario:
“Estamos a la première de ‘El 47’. La primera escena, donde destruyen la barraca del protagonista, es imposible que a cualquier activista vecinal, como lo era el Vital, no le recuerde a uno de tantos desahucios que vivimos en Nou Barris cada día. Ciutat Meridiana, barrio hermano de Torre Baró, es el barrio con más desahucios de toda Barcelona. Reconocemos el pasado y las nuestras referentes, nuestras madres y padres que en los setenta eran jóvenes y podían ser el personaje de Joana. Reconocemos la cara de los vecinos y vecinas que salen en la gran pantalla. Apretamos los dientes de rabia cuando, desde el lateral de la sala de cine, vemos en el centro, junto al director Marcel Barrena, a los mayores responsables de la miseria que continúa viviendo nuestro Distrito (Jaume Collboni y Xavier Marcè) los responsables del hecho de que hoy las vecinas de Nou Barris no lleguemos para pagar todas las multas desproporcionadas que nos ponen por hacer mucho menos –¡ojalá secuestráramos autobuses!– de lo que hoy aplauden en el cine. La vida de nuestras abuelas migradas no vale más que la de nuestras vecinas migradas, de Honduras, Colombia, Marruecos, Rumanía… Y tantos otros lugares. Seguiremos luchando hasta que todas tengamos las mismas oportunidades: un techo, agua, luz y papeles. Una vida digna.
Cuando secuestran el bus, el vecindario empezamos a aplaudir, a emocionarnos, a decir: “Ahora sí, mírate, sales tú”. Alguien en la sala hace “Tsssssss”. Silencio. Y nosotros, todavía con aquella cosa de las nietas que llevamos en la sangre el hecho de sentirnos extrañas en premières, obedecemos y callamos. Estamos fuera de lugar. Estamos en un cine y toca reprimirse. Un cine con gente famosa e influencers. Incluso en actos como el preestreno de esta película, donde el protagonismo recae en las vecinas y vecinos que participan, la historia nos vuelve a decir que solo somos espectadores al margen, si ya tenemos privilegios, ¿que más queremos? Estamos junto a una élite cultural catalana que parece que se ha olvidado de lo que es venir del barro, literalmente. Por suerte, uno de los actores, antes de empezar, dijo: “¡Viva la lucha de las clases populares!”. Viva. Seguiremos luchando, porque tenemos referentes que no han tenido miedo a la represión y han desafiado a la institución para hacer lo que se tenía que hacer.
Aunque las personas que luchan diariamente no salgan en las páginas de la historia, nosotros tenemos memoria, el movimiento vecinal, asociativo, asambleario, de base y la vecina que comenta al bus cualquier noticia, tiene memoria. Nosotros no olvidamos que el invierno de 2013 el barrio de Torre Baró se quedó sin autobús. En aquel momento gobernaba Xavier Trias y la pasividad de su gobierno agravó la no solución efectiva y con rapidez de la problemática existente con la empresa Sagalés. El vecindario, como siempre, apoyó a las trabajadoras de las líneas de autobuses afectadas. A la première del 47′, entre el público ilustre que ocupaba el espacio central, justo detrás del director y del gobierno municipal, estaba sentado Xavier Trias, y no las hijas e hijos de los que salen en las fotografías originales [en la película].
Esta película nos tiene que recordar también a todos los otros 47 que ha habido en Nou Barris, y a las vecinas, como las de Prosperitat, que también secuestraron un autobús para que les dieran soluciones de vivienda provisional a la gente que vivía en las barracas de lo que ahora es la plaza Ángel Pestaña, o el vecindario movilizado para secuestrar la línea 11 para que el bus también llegara a otro barrio empinado como Roquetes. En aquella época, reclamaban el derecho a una vivienda digna, tal como lo hacen hoy las compañeras del Sindicato de Vivienda de Nou Barris o como las asociaciones vecinales de Nou Barris reclaman la conexión del metro a las Trinitats o convocan concentraciones en el CAP [Centro de Atención Primaria] en contra de los recortes a la sanidad pública.
¿Es quizás el momento de hacer un museo sobre los buses que hemos secuestrado en Nou Barris? Las vecinas que seguimos organizadas en este barrio somos las herederas de ‘El 47’ y no quien ocupaba la sala central del cine y se cuelga todas las medallas. Por suerte, tenemos el Archivo Histórico de Roquetes, que hace una tarea importante para que nuestras historias cotidianas y de lucha tengan cabida en la cultura popular aunque no salgan en la historia oficial de Barcelona. Como ya sabemos, la historia con H mayúscula es explicada por los vencedores.
Al final, no nos tendría que extrañar. A pesar de la pasión que le ha puesto el equipo de actrices y el director, y el cuidado con el que se han acercado a Torre Baró, estamos ante un producto comercial que tiene que encajar con el relato del poder capitalista. Un producto que contiene una parte de nuestra historia también, así que, como nos dice el protagonista: “La vamos a liar”. La vamos a seguir liando. Y de la rabia organizada y colectiva crecerán flores.
Vecinos del barrio de Roquetes y Torre Baró
Fuente: Noubarris.info 9 septiembre 2024 https://noubarris.info/
Traducción: Julio Martínez-Cava
Notas.
2) https://jonathancook.substack.com/p/the-more-definitive-the-proof-of