Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
ÍNDICE
1. Pronósticos sobre la futura presidencia de Trump.
2. China, Pakistán y la guerrilla baluchi (observación de José Luis Martín Ramos).
3. La baza de Kursk.
4. Giro en Rumanía.
5. La diplomacia como traición y la guerra como virtud.
6. Los ucranianos quieren parar la guerra (observación de Joaquín Miras).
7. Hay que cambiar totalmente el sistema, no solo el energético.
8. Elecciones en Namibia (observación de José Luis Martín Ramos).
9. Resumen de la guerra en Asia occidental, 26 de noviembre.
1. Pronósticos sobre la futura presidencia de Trump
En Middle East Eye el exembajador italiano Marco Carnelos va a publicar una serie de cuatro artículos sobre la nueva presidencia de Trump. Este es el primero.
https://www.middleeasteye.net/
Por qué Trump II representa una ruptura revolucionaria con la era posterior a 1980
Marco Carnelos 26 de noviembre de 2024 08
En el primero de cuatro artículos sobre la nueva presidencia, el autor analiza cómo el «Estado profundo» bipartidista estadounidense, con su lobby de la guerra eterna y sus «Israel Firsters», está decidido a hacer descarrilar a Trump
Los historiadores del futuro podrían juzgar algún día el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca como un momento decisivo de la democracia estadounidense y, por defecto, de la democracia occidental. Para muchos, esta idea puede sonar absurda.
Algunos equiparan las elecciones del 5 de noviembre a las que llevaron al poder a Margaret Thatcher y Ronald Reagan, en 1979 en el Reino Unido y 1980 en Estados Unidos, respectivamente. Ambos condujeron la democracia y el capitalismo occidentales a una nueva era marcada por las ideologías neoconservadora y neoliberal, con una mayor apertura de los mercados, la circulación desenfrenada del capital financiero y, en última instancia, la victoria de la Guerra Fría seguida de una era unipolar estadounidense y la globalización;
Sin embargo, mientras que Thatcher y Reagan supervisaron un cambio político que se desarrolló dentro de unos límites políticos, económicos y culturales bien conocidos, la victoria de Trump podría ser algo muy diferente: una metamorfosis que, según el difunto sociólogo alemán Ulrich Beck, es una transformación mucho más radical, en la que todas las viejas certezas de la sociedad moderna se derrumban para dar lugar a algo radicalmente nuevo.
El erudito geopolítico estadounidense George Friedman ha dividido la historia de su país en tres ciclos institucionales de 80 años: desde su nacimiento en 1787 hasta el final de su guerra civil en 1865; desde este último hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945; y desde ahí hasta 2025, cuando Trump jurará el cargo por segunda vez.
Friedman también identifica ciclos socioeconómicos de 50 años. Desde nuestro punto de vista, los relevantes son los dos últimos: el llamado ciclo Roosevelt, de 1932 a 1980, marcado por el New Deal de Franklin Delano Roosevelt;- que solapó el pensamiento económico estadounidense con las teorías de John Maynard Keynes– hasta finales de la década de 1970; y el ciclo Reagan, monopolizado intelectualmente por el monetarismo de Milton Friedman.
Según George Friedman, aún estamos en el ciclo socioeconómico de Reagan, cuyo final está previsto para 2030.
¿Una verdadera metamorfosis?
Por supuesto, estos ciclos no terminan bruscamente, sino que se reducen lentamente, coexistiendo elementos del viejo orden con los del nuevo. Esta coexistencia provoca tensión, incertidumbre y desorientación, tanto entre unos líderes cada vez más frágiles, que parecen cada vez menos preparados para gestionar los nuevos retos, como entre la creciente confusión, polaridad y opiniones fácilmente manipulables de la opinión pública.
Esta próxima década, según Friedman, será la primera vez en la historia de Estados Unidos en que coincidan el final de un ciclo institucional y socioeconómico.
Mi sensación personal es que la segunda administración Trump podría ser para Estados Unidos lo que la revolución bolchevique fue para Rusia en la segunda década del siglo XX, o lo que la revolución islámica fue para Irán en 1979.
¿Provocará Trump una verdadera metamorfosis en Estados Unidos? Es difícil saberlo. Como Friedman subraya, las presidencias estadounidenses no son puntos de referencia fiables con los que detectar y prever el verdadero cambio.
«Los presidentes son elegidos alineándose con las presiones que ya existían, y gobiernan en respuesta a esas presiones», escribió.
¿Cambiará esto con Trump? Aunque puede que no sea el agente del cambio que muchos esperaban, no hay duda de que está decidido a traer la agitación política, económica y social a EE.UU. sin precedentes desde hace al menos medio siglo.
Está cultivando su intención declarada de derribar el establishment político estadounidense -ampliamente conocido entre sus partidarios como el «Estado profundo»- en su configuración más amplia.
Desde destituir a los «burócratas deshonestos» hasta eliminar a todos los actores corruptos del aparato de seguridad nacional e inteligencia de Estados Unidos; desde hacer que «todas las oficinas de los inspectores generales sean independientes y estén separadas físicamente de los departamentos que supervisan para que no se conviertan en los protectores del Estado profundo», hasta pedir «al Congreso que establezca un sistema de auditoría independiente para supervisar continuamente… a las agencias de inteligencia para garantizar que no están espiando a ciudadanos [estadounidenses] ni llevando a cabo campañas de desinformación contra el pueblo estadounidense, o que no están espiando la campaña de alguien».
Dice que prohibirá a los burócratas federales «aceptar empleos en las empresas con las que tratan y que regulan», e «impulsará una enmienda constitucional para oponerse a la limitación de mandatos de los miembros del Congreso».
Y hay mucho más también para la «Gran Farma» y el complejo militar-industrial, y para el lobby de la «guerra eterna» oculto en el «Estado profundo», que aprovecha fácilmente la rusofobia, la islamofobia y la sinofobia como herramientas útiles. (El nuevo y más completo acrónimo es Micimatt complex – military-industrial-).
Trump parece comprometido con tal logro, ayudado por un grupo heterogéneo de personas entre partidarios acérrimos y antiguos enemigos, donde el hombre más rico de la tierra, Elon Musk, en un movimiento sin precedentes, ha asumido un papel como primus inter pares.
En el pasado, los multimillonarios siempre han estado bien escondidos detrás de los presidentes de EE.UU. para promover sus principales intereses y agendas más amplias. Con Musk y otros, han aparecido a plena luz del día.
La reelección de Trump es, pues, la aparente culminación de un malestar social, económico, cultural e identitario que empezó a gestarse durante las dos presidencias de Obama y tras dos acontecimientos impactantes -el 11 de septiembre de 2001 y la crisis financiera de 2008-, pero cuyas raíces más profundas se remontan a las desigualdades desatadas por el ciclo Reagan.
La elección de Trump en 2016 puede haber sido un ensayo general inesperado, imprevisto y atormentado, pero la elección que realmente cuenta es esta -curiosamente, no ganada por Trump, sino perdida por sus oponentes demócratas.
Gran apuesta
Un análisis exhaustivo de la votación del 5 de noviembre llevará tiempo.
Sin embargo, podrían extraerse algunas conclusiones preliminares evaluando las ligeras diferencias en los patrones de voto (apenas unos cientos de miles de votos) en los tres estados indecisos que dieron la victoria a Trump: Wisconsin, Michigan y Pensilvania.
Una conclusión es que los poderosos demócratas, que eligieron (y controlaron) a Kamala Harris como candidata, prefirieron perder las elecciones en lugar de obstaculizar, como podrían haber hecho, la carnicería en curso que Israel estaba -y sigue- llevando a cabo en Gaza y Líbano.
Ahora se escandalizan y se derriten, al igual que sus socios republicanos en este empeño criminal, por el hecho de que la Corte Penal Internacional (CPI) haya validado las órdenes de detención contra el actual primer ministro y el ex ministro de Defensa de Israel.
Todo esto es una prueba más de hasta qué punto el establishment político estadounidense es antropológica y moralmente diferente del resto del mundo, y de lo alejado que está de la realidad.
Para poner todo eso en un eslogan fácil: los Israel Firsters prevalecieron sobre los America Firsters, y esto es cierto tanto para los republicanos como para los demócratas.
Por supuesto, el «Estado profundo» está preparando su contrainsurgencia contra Trump y sembrando campos de minas con los que el presidente entrante tendrá que lidiar tras su investidura el 20 de enero de 2025.
La decisión de la administración Biden de autorizar el uso de misiles ATACMS por parte de Ucrania contra territorio ruso forma parte de este intento. Da la impresión de que hay que impedir a toda costa la pretendida intención de Trump de acabar sin demora con la guerra en Europa, incluido el riesgo de una Tercera Guerra Mundial.
Sin embargo, también parece un intento deliberado, desesperado y temerario de la administración Biden de impedir la convulsión que Trump está decidido a traer a Estados Unidos incendiando aún más el resto del mundo en sus dos últimos meses en el poder.
Es una gran apuesta. Está empezando por Ucrania, pero Oriente Próximo podría seguirle. Benjamin Netanyahu, después de todo, está desesperado por un conflicto con Irán, lo que podría retrasar sus propias citas con la justicia, esta vez con el sistema jurídico israelí y no con la CPI.
Eso por no hablar de China, tras el inequívoco «ultimátum» que el presidente Xi Jinping presentó a Joe Biden durante su último encuentro al margen de la reciente reunión de la Apec en Perú.
Un brillante analista, Alastair Crooke, ha resumido esta escalada de la estrategia exterior de la administración saliente de Biden como un «arma cargada bloqueada en la guerra interna de Estados Unidos» destinada a «acaparar la atención [de Trump], y desviar su atención hacia la guerra que no quiere».
Trump tendrá que jugar sus cartas con cuidado.
Hasta ahora, parece estar reuniendo a un grupo de personas comprometidas con la lucha contra sus dos principales guerras internas: el desmantelamiento del «Estado profundo» y el fin del gasto público fuera de control y su deuda de 35 tn, que está exponiendo a toda la economía mundial a una amenaza existencial.
A la inversa, ha reclutado a un puñado de guerreros eternos en las filas de la política exterior y la seguridad, que aparentemente comparten el objetivo de incendiar el planeta, especialmente en Oriente Próximo y en Asia oriental;
Será capaz Trump de hacer malabarismos con tan gigantescas contradicciones?
Marco Carnelos es un antiguo diplomático italiano. Ha estado destinado en Somalia, Australia y las Naciones Unidas. Formó parte del equipo de política exterior de tres primeros ministros italianos entre 1995 y 2011. Más recientemente, ha sido coordinador del proceso de paz en Oriente Medio, enviado especial para Siria del Gobierno italiano y, hasta noviembre de 2017, embajador de Italia en Irak.
2. China, Pakistán y la guerrilla baluchi
Uno de las zonas más importantes de la Iniciativa de la Franja y de la Ruta está en Baluchistán. Los independentistas locales suelen atacar a los trabajadores chinos que lo están construyendo, y parece que a China se le está acabando la paciencia y han planteado un ultimátum a Pakistán. O eso piensa el autor de este artículo.
https://thecradle.co/articles/
Operaciones militares conjuntas chino-pakistaníes para acabar con el terror?
Harto de la incapacidad de Pakistán para frenar los atentados terroristas contra trabajadores chinos, Pekín participará en una operación militar conjunta contra militantes en la conflictiva región de Baluchistán. O eso, o las futuras inversiones en un Pakistán falto de liquidez quedarán en suspenso indefinido.
F.M. Shakil 26 DE NOVIEMBRE DE 2024
Pekín e Islamabad parecen haber forjado una estrategia para lanzar una gran operación militar conjunta en la inestable provincia paquistaní de Baluchistán contra los insurgentes baluchis, que han matado a decenas de nacionales chinos que trabajan en varios proyectos.
Informes no confirmados sugieren que Irán, dada su frontera compartida con Pakistán en Baluchistán, también está en el bucle. A principios de este año, ambos países llevaron a cabo incursiones aéreas contra los santuarios de militantes a lo largo de su frontera común, en medio de especulaciones de que la situación podría agravarse.
Esta semana, el grupo terrorista Jaish al-Adl, con sede en la provincia iraní de Sistán y Baluchistán, afirmó que Islamabad y Teherán lanzaron una operación militar conjunta en la zona fronteriza del suroeste del país y mataron a 12 de sus militantes.
La organización iraní de defensa de los derechos Halvash también confirmó este informe en la plataforma de medios sociales X. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán ha desestimado los informes sobre una operación conjunta cerca de Saravan, una ciudad iraní próxima al distrito paquistaní de Panjgur, en Baluchistán, tachándolos de «noticias falsas».
En un intento de aliviar la frustración de Pekín y demostrar el compromiso de Pakistán para contrarrestar a los grupos que están detrás de los repetidos ataques contra trabajadores chinos, el 19 de noviembre, el Comité Apex Federal -un órgano consultivo civil-militar clave en la lucha antiterrorista- aprobó una operación militar decisiva contra los militantes en Baluchistán.
¿La CEPC amenazada?
La lenta respuesta de Pakistán a la escalada de la militancia, que ha provocado la muerte de un importante número de trabajadores chinos que participaban en diversos proyectos en el país, parece haber enfurecido a China.
El mes pasado, Pekín envióun claro mensaje a Islamabad a través de su cuerpo diplomático, amenazando con detener cualquier otra inversión china en el país hasta que Pakistán ponga freno a la militancia.
El Dr. Ghulam Ali, Director Adjunto del Centro de Investigación de Hong Kong para Estudios Asiáticos, dice a The Cradle: «La estabilidad es más importante para China que los sistemas políticos, las ideologías y cualquier otro factor. Pakistán ha experimentado una inestabilidad prolongada y una escalada del terrorismo, con especial énfasis en los ciudadanos chinos. Esto contrasta fuertemente con las preferencias de China.»
Observa que, a pesar de desplegar más de 15.000 soldados al mando de un general de dos estrellas -con un importante gasto de los contribuyentes-, el ejército paquistaní no ha logrado acabar con la amenaza que pesa sobre los ciudadanos chinos..
El Dr. Ali explica sucintamente la postura de Pekín: «China desea la seguridad de sus ciudadanos y entidades en Pakistán. Sin embargo, Pakistán ha fracasado sistemáticamente a la hora de garantizarla, a pesar del uso de eslóganes como ‘blindado’ e ‘infalible'».
Si la situación no mejora, es probable que China siga adelante con su amenaza de suspender futuras inversiones. La reciente falta de compromiso con la segunda fase del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), incluso durante la visita del primer ministro chino Li Qiang, no hace sino subrayar las crecientes dudas de China..
Salir de Pakistán
El informe más reciente de Mettis Global, una empresa de análisis de datos financieros, reveló que el replanteamiento de las inversiones de China se deriva directamente de la incapacidad de Islamabad para evitar los repetidos atentados. En octubre, China cesó sus inversiones en el sector energético de Pakistán, lo que refleja sus preocupaciones en materia de seguridad.
El Century Steel Group, destacado conglomerado chino, agravó aún más la situación al anunciar el 22 de noviembre que se retiraba de Pakistán debido a problemas burocráticos sin resolver. Con una inversión inicial de 30 millones de dólares y planes de ampliación a 200 millones, la retirada supone un duro golpe para las perspectivas económicas de Pakistán.
El consejero delegado del gigante siderúrgico, Li Chunjian, informó al primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, en una carta de que la empresa ha resuelto poner fin a sus operaciones y retractarse de su inversión debido a numerosas cuestiones sin resolver con los organismos gubernamentales encargados de gestionar la inversión extranjera directa en el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC).
El grupo ya ha invertido 30 millones de dólares en la industria siderúrgica, de un total de 85 millones asignados a la primera fase, y tiene intención de aumentar significativamente las inversiones en la segunda y tercera fases.
«Este será nuestro último aviso al Gobierno de Pakistán; si los problemas no se resuelven de inmediato, empezaremos a desmantelar la planta de la RSEZ [Zona Económica Especial de Rashakai]», declaró Chunjian en su carta.
¿Botas chinas sobre el terreno?
El momento del anuncio de la operación militar coincide con la llegada de tropas chinas a Pakistán para un ejercicio militar antiterrorista conjunto que se prolongará hasta mediados de diciembre. La presencia de fuerzas chinas en este momento crucial es a la vez intrigante y reveladora, y plantea interrogantes sobre el alcance de la implicación de China en lo que sigue siendo una región turbulenta.
También hay informes -no confirmados pero ampliamente comentados- de que China ha presionado a Pakistán para que permita a sus tropas proteger directamente a ciudadanos chinos. Tal exigencia, de ser cierta, refleja la creciente desconfianza de Pekín hacia el aparato de seguridad de Pakistán.
Como señala Abdullah Khan, director gerente del Instituto Pakistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad, la presencia de tropas chinas en Pakistán, en un momento en que Pakistán anuncia una operación en Baluchistán, es una mera coincidencia: «En lo que respecta a las operaciones conjuntas de seguridad, no creo que las tropas chinas participen en grandes acciones sobre el terreno. Los chinos podrían desempeñar un papel de asesoramiento, mientras que el papel principal seguiría correspondiendo al ejército pakistaní. Sin embargo, la reanudación de las maniobras antiterroristas conjuntas tras una pausa de cinco años indica unanimidad en una iniciativa conjunta para contrarrestar la amenaza del terrorismo… No esperamos que estos 300 soldados chinos desempeñen ningún papel de combate sobre el terreno.»
Sin embargo, las autoridades de Islamabad siguen sin pronunciarse sobre los detalles y el calendario de esta operación. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Muhammad Asif, no ha querido hacer ningún comentario, a pesar de los numerosos intentos de contactar con él por parte de The Cradle.
Un incómodo paralelismo con EEUU.
Sin embargo, una fuente del Ministerio de Defensa de Pakistán revela a The Cradle que la demanda china de un mecanismo de seguridad conjunto sigue en estudio. La resistencia entre los altos mandos militares, afirma, es fuerte: conceder a las tropas chinas un papel formal implicaría un fracaso de las fuerzas pakistaníes a la hora de salvaguardar los intereses chinos. Permitir tal presencia podría socavar la percepción de fortaleza del ejército pakistaní.
Khan, que aboga por una ofensiva conjunta China-Pakistán contra la militancia, insiste en que la cambiante dinámica de seguridad del sur de Asia exige decisiones audaces. Haciendo una comparación con las bases militares estadounidenses establecidas en Pakistán durante la guerra de Afganistán en 1979 y de nuevo durante la guerra global contra el terrorismo en 2001, recuerda que la relación entre China y Pakistán es única: «La percepción pública importa, y aquí es donde China tiene una ventaja única. Aunque la asociación con EE.UU. había suprimido temporalmente las redes terroristas, también exacerbó los sentimientos antiestadounidenses en el país, alimentó el extremismo y condujo a devastadores atentados terroristas en todo Pakistán.»
Los paquistaníes, según Khan, ven a China como un socio estratégico y digno de confianza, en contraste con la percepción histórica de EE.UU. como una potencia exterior con intereses egoístas. En su opinión, una asociación con Pekín ofrece la promesa de estabilidad sin la carga ideológica.
Mientras tanto, en la reunión del Comité Apex en Islamabad, el primer ministro Sharif, junto con el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Syed Asim Munir, y los principales líderes provinciales, han decidido que la inminente campaña militar se centrará en grupos militantes como el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), la Brigada Majeed, el Frente de Liberación de Baluchistán (BLF) y Balochistan Raaji Ajoi-R-Sangar, todos los cuales han atacado a trabajadores chinos. Sin embargo, la fecha exacta de inicio de esta operación sigue sin estar clara.
Por ahora, Pekín observa atentamente, con la paciencia puesta a prueba por los signos de inestabilidad continuada. Las próximas semanas pueden determinar si las garantías de Pakistán son suficientes o si la inversión china -y, con ella, el futuro de la CPEC- quedará en suspenso indefinidamente.
Observación de José Luis Martín Ramos:
Problema espinoso, que alcanza también a Afganistán y señala las limitaciones de una política exterior que quiere ser democrática y multipolar (no puedo entender una cosa sin la otra) que se mueve entre estados, con fronteras dibujadas por el imperialismo en contra y a costa de los pueblos.
3. La baza de Kursk
Veo que Salvador no lo ha enviado, así que os paso yo este último artículo de Poch en Globalter sobre la situación de la guerra en Ucrania en el reposicionamiento de ambos bandos antes de la llegada de Trump al gobierno.
https://rafaelpoch.com/2024/
La carrera de Kursk
Los ucranianos y la OTAN quieren mantener su baza territorial de negociación, mientras que los rusos quieren arrebatársela antes de que Trump jure el cargo para fortalecer aún más la posición negociadora de Moscú.
Los últimos peldaños de la escalada que acabamos de presenciar en Ucrania, la implicación occidental en los ataques con misiles a territorio ruso y la respuesta de Moscú lanzando por primera vez, el 21 de noviembre, un misil hipersónico de alcance intermedio llamado Oréshnik con vehículos de reentrada múltiples e independientes (MIRVs), imposible de interceptar y carga convencional, tienen una lógica clara y concreta: se trata de la carrera por definir las bazas para una futura solución negociada de esta guerra.
Con el apoyo y de sus patrocinadores occidentales, Ucrania lanzó en agosto una operación militar en la región rusa de Kursk. No era la primera vez que Ucrania y la OTAN bombardeaban territorio ruso. Recordemos que se lanzaron drones contra el Kremlin de Moscú, se bombardearon instalaciones estratégicas como sistemas de alerta temprana y bases aéreas, e infraestructuras tan importantes como el puente de Crimea o la central nuclear de Zaporozhye, ésta en territorio ucraniano conquistado. La incursión en Kursk pilló de sorpresa a los militares rusos y fue desconcertante porque no tenía un gran sentido militar. No frenó el lento pero constante avance militar ruso en la línea de frente, ni parecía sostenible dada la cada vez mayor desproporción en medios y efectivos de los dos bandos. Los rusos siguieron imperturbables machacando las infraestructuras energéticas ucranianas y avanzando en casi todos los sectores del amplio frente. ¿Cual era entonces su sentido?
El Presidente Zelenski explicó en septiembre que lo de Kursk estaba orientado a forzar a Rusia a negociar. Rusia ocupa el 20% del territorio ucraniano y no tiene la menor intención de cederlo. La ocupación militar ucraniana de territorio ruso en Kursk le daba a Kíev una baza para una futura negociación “territorios por territorios”. El problema es que en las últimas semanas Rusia ha recuperado casi la mitad del territorio que Ucrania conquistó en agosto en Kursk. Y según fuentes militares occidentales citadas por The Wall Street Journal Ukraine Clings to Shrinking Sliver of Russia, Expecting Trump to Push for Peace Talks – WSJ lo peor está por venir, pues el ejército ruso está a punto de iniciar una ofensiva mayor allá. Los pronósticos citados por el diario son meridianamente sombríos: un comandante de pelotón confiesa que cada vez es más difícil “motivar a los soldados” que luchan allá en inferioridad de condiciones. Las transmisiones militares ucranianas son muy defectuosas porque el sistema Starlink de Elon Musk que cubre toda Ucrania no funciona en territorio ruso. “Al final nos van a echar”, dice un comandante de batallón de la 47 brigada ucraniana citado por ese diario.
Quedan menos de dos meses para el traspaso de poder presidencial de Biden a Trump. En la decisión de atacar con misiles territorio ruso no parece haber rastro de ninguna zancadilla de la administración de Biden a los “propósitos de paz” de Trump. “El complejo militar-industrial parece querer garantizar el inicio de la Tercera Guerra Mundial antes de que mi padre tenga ocasión de lograr la paz y salvar vidas”, escribió en un tweet el hijo del presidente entrante, Donald Trump jr. Pero el propio Trump ha mantenido un significativo silencio. Su futuro consejero de seguridad nacional, Michael Waltz, ha dejado claro en sus conversaciones con su homólogo saliente, Jake Sullivan, que para llegar a una negociación favorable, “hay que mantener la disuasión” y “proseguir la escalada”. “Nuestros adversarios que ven (en el cambio de administración) una oportunidad y creen que pueden enfrentar a una administración con la otra, están equivocados”, dijo Waltz en una entrevista con Fox News. “En esta transición, vamos mano a mano, somos un solo equipo”, añadió.
En Kursk hay una carrera. Los ucranianos y la OTAN quieren mantener su baza territorial de negociación, mientras que los rusos quieren arrebatársela antes de que Trump jure el cargo para fortalecer aún más la posición negociadora de Moscú.
El Kremlin tiene cuatro objetivos: 1-expulsar a Ucrania de las cuatro regiones que se ha anexionado para disponer de ellas por completo, 2-que no haya fuerzas de paz de la OTAN ni occidentales en la frontera que resulte, 3- desmilitarizar Ucrania y restablecer el precepto constitucional de neutralidad en la carta magna de Kíev, y 4- derogar las leyes anti rusas. Al mismo tiempo, eso debe lograrse sin que se haga clamorosamente evidente la debacle occidental. Eso es particularmente difícil, no tanto con Washington – que también – como con las potencias europeas de la OTAN, cuya estupidez y temeridad estratégica supera todo lo razonable.
Los escenarios que se perfilan en Ucrania ya son inseparables de las otras guerras y masacres en Oriente Medio, con el genocidio de Gaza, las masacres en Cisjordania, la guerra en Líbano y lo que se prepara contra China en Asia. Todo está intercomunicado, como sugiere la economía de violencias” (ahorrar en Ucrania para invertir más en el desastre israelí y el frente chino) que pregona el imprevisible Donald Trump. Yeltsin en Washington – Rafael Poch de Feliu
Desde luego, el mundo nunca había estado tan cerca de una catástrofe nuclear desde la crisis de los misiles de Cuba -lo que no quiere decir que tal catástrofe sea inevitable. Desconocemos cuales serán las consecuencias de una continuidad de la actual escalada bélica en Ucrania, porque son imprevisibles, y, además, las cosas pueden escapar fácilmente a la voluntad de quienes toman las decisiones. Pero las meras dudas e incertidumbres al respecto son demasiado terribles como para conformarse con ellas y seguir jugando a la ruleta rusa.
(Publicado en Globalter)
4. Giro en Rumanía
Mientras en algunos países de Europa oriental sigue dominando una política ferozmente antirusa -Polonia, los chihuahuas bálticos, Chequia…- en otros parece estar apareciendo una tendencia si no contraria, sí al menos de «convivencia pacífica» con su vecino: Hungría, Eslovaquia y ahora, para sorpresa y terror de nuestros políticos y prensa basura, Rumanía. Este es el análisis de Korybko.
https://korybko.substack.com/
El resultado de las elecciones presidenciales en Rumanía podría arruinar los posibles planes de escalada de EEUU
Andrew Korybko Nov 26, 2024
El populista conservador-nacionalista favorito podría negarse a permitir el tránsito de tropas de la OTAN por Rumanía en el marco de una intervención convencional en Ucrania si gana la segunda vuelta el mes que viene.
La sorprendente victoria del populista conservador-nacionalista Calin Georgescu en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Rumanía da a este heterodoxo outsider la posibilidad de acceder al cargo el mes que viene. Los principales medios de comunicación están apopléticos porque ha criticado que Rumanía acoja la infraestructura de defensa antimisiles de Estados Unidos y está en contra de perpetuar la guerra por poderes de la OTAN contra Rusia a través de Ucrania. También es un devoto cristiano ortodoxo y elogió a algunas de las figuras más controvertidas de su país de la época de la Segunda Guerra Mundial.
Curiosamente, también fue el favorito de la diáspora, con el detalle añadido de que le votaron más en Europa Occidental que en Europa Oriental. Esto sugiere que su atractivo también se debe a la esperanza de que traerá la tan esperada rendición de cuentas a su país infamemente corrupto y finalmente ayudará a su pueblo a mejorar su nivel de vida a través de políticas económicas, financieras y de desarrollo más eficaces. La política exterior es importante, pero los problemas locales y la economía superan con creces a la primera para el votante medio.
Si Georgescu se convierte en Presidente de Rumanía, es mucho más probable que intente cambiar el funcionamiento interno de su país que transformar radicalmente su política exterior, pero tampoco se puede descartar que su posible victoria afecte negativamente a la guerra indirecta de la OTAN contra Rusia a través de Ucrania. A los que votaron por él no les gusta que el grano ucraniano inunde su mercado nacional en detrimento de los agricultores locales y tampoco les agrada que el gobierno apoye económicamente a los refugiados ucranianos.
Además, los últimos acontecimientos militares-estratégicos en este conflicto suscitaron la preocupación de muchos por el espectro de la Tercera Guerra Mundial, en cuyo caso Rumanía estaría directamente implicada debido a que alberga la infraestructura de defensa antimisiles estadounidense antes mencionada. Su país también desempeña un importante papel logístico en el armamento de Ucrania y su recién construida «autopista de Moldavia» podría facilitar el despliegue de tropas de la OTAN allí si el bloque o un «coalición de voluntarios» decide intervenir convencionalmente.
Incluso si Rumanía no envía tropas, el papel de tránsito que podría desempeñar en la intervención de otros allí podría poner una diana rusa en su espalda, especialmente si esto conduce a hostilidades directas OTAN-Rusia. Por esta razón, y teniendo en cuenta sus críticas a la guerra por delegación de la OTAN contra Rusia a través de Ucrania, él, como Comandante Supremo, podría no aprobar estos planes. Después de todo, es un conservador-nacionalista populista que prioriza lo que cree sinceramente que son los intereses nacionales, con los que este escenario es contradictorio.
Si gana, entonces asumirá el cargo el 21 de diciembre, lo que podría, por tanto, imposibilitar que EE.UU. cuente con Rumanía en el mencionado sentido de ahí en adelante. Eso sería significativo, siempre y cuando Georgescu tenga la voluntad política de implementar tal política, ya que significa que la Administración saliente de Biden podría así tener sólo menos de un mes para hacer esto si quiere. Después de todo, aunque Trump decida «escalar para desescalar» por tales medios, también él podría no ser capaz.
Siempre existe la posibilidad de que Polonia sea la única vía de entrada de tropas convencionales de la OTAN en Ucrania, aunque no envíe las suyas propias, pero ni el presidente conservador-nacionalista saliente ni sus rivales liberal-globalistas de la coalición gobernante podrían permitirlo. La razón es que ambos quieren atraer a los votantes escépticos con Ucrania de cara a las elecciones presidenciales del año que viene, el primero para mantener a raya al segundo, mientras que el segundo quiere por fin no tener trabas.
Por eso cada uno ha intentado superar al otro en retórica populista, y la coalición gobernante ha llegado incluso a superar al anterior gobierno conservador-nacionalista del que forma parte el presidente saliente al adoptar una línea aún más dura hacia Ucrania. Para ello, exigieron que exhumara y enterrara adecuadamente los restos de las víctimas del Genocidio de Volinia como hizo anteriormente para 100,000 soldados de la Wehrmacht, y ahora sólo ofrece más ayuda militar a cambio de un préstamo y ya no gratis.
De hecho, uno de los viceprimeros ministros llegó a acusar a Zelensky de querer provocar una guerra polaco-rusa en Ucrania, lo que indica claramente que la coalición liberal-globalista en el poder no está realmente interesada en facilitar una intervención convencional de la OTAN en el país y, por tanto, no se puede confiar en ella para ello. Si Rumanía también queda excluida en este sentido en caso de que Georgescu gane, asuma el cargo el mes que viene y promulgue la política propuesta, entonces Estados Unidos podría estar más dispuesto a hacer un trato con Rusia..
Ahí radica la consecuencia más importante a nivel mundial si este populista conservador-nacionalista se convierte en presidente de Rumanía, ya que podría limitar en gran medida las formas en que EE.UU. -ya sea bajo la Administración saliente de Biden o la entrante de Trump- podría «escalar para desescalar» en más de sus términos. Al eliminar la probabilidad de una intervención convencional de la OTAN, las probabilidades de que Rusia ponga fin a este conflicto en sus propios términos podrían aumentar considerablemente, lo que podría conducir a una solución más duradera.
5. La diplomacia como traición y la guerra como virtud
No dice nada que no supiésemos, pero me ha gustado este artículo de Diesen en el que se explica el cinismo occidental que quiere llevar la guerra hasta acabar con el último ucraniano con tal de debilitar a Rusia. Y así nos lo venden en nuestra prensa basura, sea proMotos o proBroncano.
https://glenndiesen.substack.
Cómo la estrategia de luchar hasta el último ucraniano se vendió al público como moralmente correcta
Glenn Diesen Nov 27, 2024
Durante casi tres años, los países de la OTAN han boicoteado los contactos diplomáticos con Rusia, incluso cuando cientos de miles de hombres han muerto en el campo de batalla. La decisión de los diplomáticos de rechazar la diplomacia es moralmente repugnante, ya que la diplomacia podría haber reducido el exceso de violencia, evitado la escalada e incluso haber dado lugar a un camino hacia la paz. Sin embargo, las élites político-mediáticas vendieron hábilmente el rechazo de la diplomacia a la opinión pública como prueba de su rectitud moral.
Este artículo esbozará en primer lugar cómo la OTAN planeó una larga guerra para agotar a Rusia y eliminarla de las filas de las grandes potencias. En segundo lugar, este artículo demostrará cómo las élites político-mediáticas comunicaron que la diplomacia es traición y la guerra es virtuosa.
La larga guerra de la OTAN
Para agotar a Rusia en una guerra larga, el objetivo era asegurarse de que rusos y ucranianos se mataran mutuamente durante el mayor tiempo posible. El Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, describió el objetivo de Estados Unidos en la guerra de Ucrania como debilitar a su adversario estratégico: «Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania».[1] A finales de marzo de 2022, Zelensky reveló en una entrevista con el Economist: «En Occidente hay a quienes no les importa una guerra larga porque significaría agotar a Rusia, aunque esto signifique la desaparición de Ucrania y se produzca a costa de vidas ucranianas».[2]
Los mediadores israelíes y turcos confirmaron que Rusia y Ucrania aceptaron los términos de un acuerdo pacífico en Estambul, en el que Rusia retiraría sus fuerzas y Ucrania restablecería su neutralidad. Sin embargo, ¿por qué iban a aceptar Estados Unidos y sus aliados que Ucrania volviera a la neutralidad, cuando la alternativa era utilizar el poderoso ejército interpuesto que habían construido en Ucrania para desangrar y debilitar a Rusia?[3].
El ministro de Exteriores turco reconoció que hay «Estados miembros de la OTAN que quieren que la guerra continúe, que la guerra continúe y que Rusia se debilite. No les importa mucho la situación en Ucrania».[4] El ex primer ministro israelí también confirmó que Estados Unidos y Reino Unido «bloquearon» el acuerdo de paz ya que había una «decisión de Occidente de seguir golpeando a Putin» para destruir a un rival estratégico.[5] El general alemán retirado Harald Kujat, ex jefe de la Bundeswehr alemana y ex presidente del Comité Militar de la OTAN, también argumentó que se trataba de una guerra provocada deliberadamente por la OTAN, mientras Estados Unidos y Reino Unido saboteaban todas las vías hacia la paz «para debilitar a Rusia política, económica y militarmente».[6] Entrevistas con líderes estadounidenses y británicos en marzo de 2022, revelaron que se había tomado la decisión de «prolongar el conflicto y así desangrar a Putin», ya que «el único objetivo final ahora es el fin del régimen de Putin».[7]
Chas Freeman, ex subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional de EEUU y director de Asuntos Chinos en el Departamento de Estado de EEUU criticó a Washington por el objetivo de prolongar los combates para «luchar hasta el último ucraniano».[8]El senador republicano Lindsey Graham argumentó que EEUU se encontraba en una posición favorable ya que podía luchar contra Rusia hasta el último ucraniano: «Me gusta el camino estructural en el que estamos. Mientras ayudemos a Ucrania con las armas que necesita y el apoyo económico, luchará hasta la última persona».[9] El líder republicano Mitch McConnell fue igualmente explícito: «las razones más básicas para seguir ayudando a Ucrania a degradar y derrotar a los invasores rusos son los fríos, duros y prácticos intereses estadounidenses. Ayudar a equipar a nuestros amigos de Europa del Este para ganar esta guerra es también una inversión directa en la reducción de las futuras capacidades de Vladimir Putin para amenazar a Estados Unidos, amenazar a nuestros aliados y disputar nuestros principales intereses».[10]
El senador Mitt Romney argumentó que la financiación de la guerra era «el mejor gasto en defensa nacional que creo que hemos hecho nunca», ya que «estamos disminuyendo y devastando el ejército ruso por una cantidad muy pequeña de dinero» y «no estamos perdiendo vidas en Ucrania». El congresista estadounidense Dan Crenshaw también celebró la guerra por poderes, ya que «invertir en la destrucción del ejército de nuestro adversario, sin perder una sola tropa estadounidense, me parece una buena idea».[11]
El general retirado estadounidense Keith Kellogg abogó igualmente por prolongar la guerra en Ucrania, ya que noquear a Rusia permitiría a Estados Unidos centrarse en China: «Si puedes derrotar a un adversario estratégico sin utilizar tropas estadounidenses, estás en la cima de la profesionalidad». El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, compartió esta lógica al argumentar que derrotar a Rusia en el campo de batalla facilitará a Estados Unidos centrarse también en China. Stoltenberg también señaló que «si Ucrania gana, entonces tendrá el segundo ejército más grande de Europa, el ejército ucraniano, curtido en mil batallas, de nuestro lado, y nosotros tendremos un ejército ruso debilitado».[12]
La diplomacia como traición y la guerra como virtud
Una vez tomada la decisión de una guerra larga, los políticos y los medios de comunicación empezaron a construir narrativas y un caso moral para una guerra larga, que convencería al público de que la diplomacia es traición y la guerra es virtud.
Presentar el mundo como una lucha del bien contra el mal sienta las bases de una propaganda de guerra eficaz, ya que la paz perpetua puede lograrse derrotando al adversario malvado, mientras que las negociaciones implican sacrificar valores y principios indispensables. Para ello, la analogía con Hitler es muy eficaz, ya que la diplomacia se convierte en un peligroso apaciguamiento mientras que la paz exige la victoria militar. Con reminiscencias del «la guerra es la paz» de George Orwell, Stoltenberg sostiene que las armas son el camino hacia la paz.
A la opinión pública occidental se le aseguró que alimentar la guerra era necesario para empujar a Putin a la mesa de negociaciones, sin embargo, durante casi tres años de guerra Occidente nunca propuso negociaciones. Al leer los medios de comunicación occidentales, se tiene la impresión de que Rusia no negociaría. Sin embargo, Rusia nunca se opuso a la diplomacia ni a las negociaciones, fue Occidente quien cerró la puerta. Se celebraron las llamadas «cumbres de la paz» para dar a la opinión pública la impresión de que los gobiernos perseguían la paz, aunque Rusia no estaba invitada y el propósito declarado era movilizar a la opinión pública y los recursos contra Rusia.
En noviembre de 2022, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, abogó por iniciar negociaciones con Rusia. Ucrania acababa de capturar grandes franjas de territorio en Kherson y Kharkov, y el general Milley argumentó que Ucrania no estaría en mejor posición para negociar un acuerdo de paz. El General Milley tenía razón en esta apreciación, pero no tuvo en cuenta que el principal objetivo de la guerra era mantenerla para desangrar a Rusia. El general Milley tuvo que retractarse de sus declaraciones que amenazaban con poner fin a la guerra.[13]
La UE casi siempre aboga por la diplomacia y las negociaciones inmediatas en los conflictos de todo el mundo. En Ucrania, el jefe de política exterior de la UE al principio de la guerra, Josep Borrell, argumentó que la guerra se ganaría en el campo de batalla.[14]El jefe entrante de política exterior de la UE, Kaja Kallas, rechazó cualquier necesidad de diplomacia durante la guerra: «Para qué hablar con él [Putin], es un criminal de guerra».[15] La diplomacia consiste ahora en sentarse en una sala con gente que está de acuerdo contigo, y darse palmaditas en el hombro por haber aislado al adversario. La UE ha completado su transición de un proyecto de paz a un proyecto geopolítico.
Cualquiera que sugiera restablecer la diplomacia o iniciar negociaciones es inmediatamente tachado de pro-ruso de extrema izquierda o extrema derecha. No es nada original presentar a la oposición a la guerra como si estuviera del lado del adversario, pero la acusación de traición es un poderoso instrumento para aplastar la disidencia. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, viajó a Ucrania, Rusia, China y Estados Unidos (para reunirse con Trump) para explorar la posibilidad de trazar un camino hacia la paz. La UE respondió castigando a Hungría y las élites político-mediáticas trataron de deslegitimarlo como títere de Putin. El mismo guion se aplica a cualquiera que sugiera poner fin a la guerra.
Argumentar contra el peligroso precedente de «recompensar» la agresión de Putin con territorio ha sido otro argumento aparentemente moral contra las negociaciones de paz. Sin embargo, este argumento se basa en la falsa premisa de que la guerra comenzó como una disputa territorial. Como aprendimos del acuerdo de paz de Estambul, Rusia aceptó retirar sus tropas a cambio de que Ucrania restableciera su neutralidad. Además, la guerra por poderes se ha perdido y Ucrania sólo perderá más hombres y territorio cada día que pase.
El contragolpe que viene
A medida que los frentes ucranianos se derrumban y sus bajas se intensifican posteriormente, los estadounidenses presionan a Ucrania para que rebaje su edad de reclutamiento, ya que sacrificar a los jóvenes podría mantener la guerra un poco más. La población ucraniana ya no quiere luchar, las deserciones aumentan drásticamente y el «reclutamiento» consiste en agarrar a civiles de las calles y meterlos en furgonetas que los llevan casi directamente al frente. Una reciente encuesta de Gallup reveló que no hay ni un solo óblast en Ucrania en el que la mayoría apoye continuar la guerra.[16].
Oleksyi Arestovych, el antiguo asesor del presidente Zelensky, predijo en 2019 que la amenaza de la expansión de la OTAN «provocaría que Rusia lanzara una operación militar a gran escala contra Ucrania». La OTAN utilizaría entonces al ejército ucraniano para derrotar a Rusia: En este conflicto, contaremos con el apoyo activo de Occidente, con armas, equipamiento, ayuda, nuevas sanciones contra Rusia y la posible introducción de un contingente de la OTAN, una zona de exclusión aérea, etc. No perderemos, y eso es bueno».[17] .
La guerra no salió como estaba previsto y Ucrania está siendo destruida, y Arestovych reconoce la insensatez de continuar la guerra. La sociedad ucraniana es cada vez más consciente de que la OTAN saboteó la paz para luchar contra Rusia hasta el último ucraniano. Los ucranianos estarán resentidos con Rusia durante décadas, aunque también habrá odio contra Occidente. Los propagandistas de la guerra en los medios de comunicación occidentales actuarán entonces seguramente desconcertados y culparán a la propaganda rusa.
[1]G. Carbonaro, «Estados Unidos quiere a Rusia ‘debilitada’ para que no pueda volver a invadir», Newsweek, 25 de abril de 2022..
[2]The Economist. ‘Volodymyr Zelensky on why Ukraine must defeat Putin’ The Economist, 27 de marzo de 2022..
[3] Nunca se pretendió aplicar el Acuerdo de Paz de Minsk, sino que se utilizó como una oportunidad para construir un gran ejército ucraniano, algo que han admitido tanto Alemania como Francia..
[4] R. Semonsen, ‘Former Israeli PM: West Blocked Russo-Ukraine Peace Deal’, The European Conservative, 7 de febrero de 2023..
[5] N. Bennett, ‘Bennett speaks out’, YouTube Channel of Naftali Bennett, 4 February 2023.
[6] Emma, «Russland will verhandeln!» [¡Rusia quiere negociar!]. [¡Rusia quiere negociar!], Emma, 4 de marzo de 2023.
[7] N. Ferguson, «Putin malinterpreta la historia. So, Unfortunately, Does the U.S.’, Bloomberg, 22 de marzo de 2022..
[8] A. Maté, ‘US fighting Russia ‘to the last Ukrainian’: veteran US diplomat’, The Grayzone, 24 de marzo de 2022..
[9] A. Maté, ‘US, UK sabotaged peace deal because they ‘don’t care about Ukraine’: fmr. NATO adviser’, The Grayzone, 27 de septiembre de 2022..
[10]Mitch McConnell, «McConnell on Zelenskyy Visit: Helping Ukraine Directly Serves Core American Interests’, sitio web oficial de Mitch McConnell, 21 de diciembre de 2022..
[11] L. Lonas, ‘Crenshaw, Greene clash on Twitter: ‘Still going after that slot on Russia Today», data-dl-uid=»137″>The Hill, 11 de mayo de 2022..
[12] T. O’Conner, «Así que, si Estados Unidos está preocupado por China y quiere pivotar hacia Asia, entonces tiene que asegurarse de que Putin no gane en Ucrania», Newsweek, 21 de septiembre de 2023..
[13] K. Demirjian, Milley intenta aclarar sus argumentos a favor de un final negociado de la guerra de Ucrania,The Washington Post, 16 de noviembre de 2022.
[14] Consejo de Asuntos Exteriores: Declaraciones del Alto Representante Josep Borrell a su llegada al SEAE, https://www.eeas.europa.eu/
[15] «¿Por qué hablar con Putin? Es un criminal de guerra» La primera ministra estonia Kaja Kallas,
[16]B. Vigers, La mitad de los ucranianos quiere un final rápido y negociado de la guerra, Gallup, 19 de noviembre de 2024, La mitad de los ucranianos quiere un final rápido y negociado de la guerra.
[17] A. Arestovich, «Voennoe Obozrenie» [Revista militar], Apostrof TV, 18 de febrero de 2019.
6. Los ucranianos quieren parar la guerra
Lo vemos también en el artículo de Diesen de hoy: los ucranianos quieren que termine la guerra. Un artículo de Pascual Serrano sobre una encuesta al respecto.
https://globalter.com/una-
Una encuesta estadounidense muestra que la mayoría de los ucranianos quiere negociar para terminar la guerra
PASCUAL SERRANO
El discurso de la Unión Europea, desde su Comisión Europea a los gobiernos alemán, francés o español, es que debemos ayudar a los ucranianos a ganar la guerra y no permitir que pierdan territorio frente a la invasión rusa. Más o menos, el mismo razonamiento del gobierno estadounidense y de la OTAN.
La opción de sentarse a negociar con Rusia para terminar la guerra lo antes posible y, si fuera necesario, hacer concesiones territoriales parece que es sinónimo de acusación de complicidad con Putin.
Pues bien, alguien parece que le ha preguntado a los ucranianos para saber qué piensan. Ha sido la encuestadora estadounidense Gallup y ha descubierto que precisamente esto último es lo quiere la mayoría: acabar la guerra cuanto antes, incluso con concesiones territoriales a Rusia.
Es el resultado tras dos años de conflicto que arrojan unas encuestas realizadas entre agosto y octubre de este año. El 52% de los ucranianos desearía que su país negocie el fin de la guerra lo antes posible, frente al 38% que creen que deberían seguir luchando hasta la victoria. Este último porcentaje era del 73% al inicio de la guerra.
Durante 2023 todavía eran mayoría los partidarios de la lucha, el 63%, frente al 27 de la paz negociada. Hoy, las mayorías ya han cambiado.
Las opiniones también han dependido siempre de las regiones de Ucrania, ya desde el principio, las regiones más cercanas de la línea del frente era menos partidarias del combate. Sin embargo, señala Gallup, con el tiempo el apoyo a mantener la guerra ya es minoritario en todas las regiones del país. Los mayores descensos se han dado en las zonas alejadas de la primera línea, por ejemplo en Kiev el apoyo ha bajado 39 puntos porcentuales y en el occidente del país 40 puntos.
Entre los ucranianos que viven en el este, más del doble ahora quiere que la guerra termine lo antes posible (63%) en lugar de continuar (27%).
Como era de prever, la mayoría de los que están a favor de negociar un rápido final de la guerra creen que Ucrania debería estar abierta a ceder algún territorio a cambio de la paz. Más de la mitad está de acuerdo en que Ucrania debería estar abierta a hacer algunas concesiones territoriales como parte de un acuerdo de paz para poner fin a la guerra, mientras que el 38% no está de acuerdo y otro 10% no lo sabe. Gallup no pidió más detalles sobre el nivel de concesiones territoriales a la que la gente estaría abierta.
Incluso entre los ucranianos que están a favor de luchar hasta que su país gane la guerra, hay un cambio en lo que considerarían una “victoria”. En 2022 y 2023, la gran mayoría (92% y 93%, respectivamente) que defendía seguir luchando afirmaba que por victoria entendían recuperar todo el territorio perdido desde 2014, incluida Crimea. Hoy, casi la quinta parte, un 19%, cree que, aunque no recuperaran Crimea, sería una victoria.
Estas opiniones vuelven a mostrar que la guerra de Rusia y Ucrania es una guerra por delegación de la OTAN contra Rusia. Con el pretexto de defender a los ucranianos, la OTAN está manteniendo una guerra que está desangrando, literalmente, a Ucrania y, metafóricamente, la economía europea.
Que, a diferencia del discurso de la Comisión Europea y de la OTAN, los ucranianos estén diciendo que quieren negociar para acabar la guerra cuanto antes, vuelve a mostrar que los que piden luchar en las guerras nunca son los que las sufren.
Observación de Joaquín Miras:
Y eso que es una sociedad sometida al terror por su policía y sus servicios secretos. Por cierto, ayer se informaba que en estos últimos días dos diputados de la Rada habían querido abrir el debate de la negociación con Rusia y al dirigirse a la sede de la Rada habían sido detenidos y secuestrados por alta traición.
7. Hay que cambiar totalmente el sistema, no solo el energético
Un importante artículo de dos miembros de Ecologistas en Acción sobre uno de los temas que más divide al movimiento ecologista y decrecentista: la transición energética mediante renovables.
https://www.elsaltodiario.com/
No solo de renovables va la transición ecosocial
Una visión crítica con el despliegue masivo, empresarial y especulativo de las renovables industriales que hoy es hegemónico en la península ibérica.
Miriam García-Torres Arturo Martínez Miembros del Área de Antiglobalización, Paz y Solidaridad de Ecologistas en Acción
26 nov 2024 06:00
Dentro del ecologismo, y también dentro de Ecologistas en Acción, la organización en la que participamos, existe un importante debate alrededor del despliegue de captadores de energías renovables con alto contenido tecnológico (a partir de ahora renovables industriales, para simplificar). Es un debate que probablemente nunca zanjemos y que ni siquiera haga falta cerrar, pues nos ayuda a aprender y evolucionar. En este texto vamos a defender, con asertividad pero con respeto hacia las personas con las que compartimos organización y mirada ecologista, una visión crítica con el despliegue masivo, empresarial y especulativo de las renovables industriales que hoy es hegemónico en la península ibérica. Lo hacemos sin usar palabras gruesas para adjetivar otras opiniones y partiendo del reconocimiento de que podemos errar. Nuestro objetivo es contribuir a fomentar un marco de diálogo constructivo.
Siendo éste un debate muy amplio, plural y con muchos matices, podemos identificar al menos un eje de polarización claro: por un lado, se encuentran quienes apuestan, aún con reservas, por una rápida y masiva implantación de renovables industriales a pesar de que no conlleven cambios estructurales en el actual sistema socioeconómico (lo que no quiere decir que muchas de esas personas no anhelen ese cambio). Por otro lado, quienes impugnamos el actual modelo de implementación masiva de renovables anteponiendo la necesidad de avanzar decididamente hacia un decrecimiento material vinculado a un cambio de modelo socioeconómico en clave anticapitalista. Pese a que contemplamos la posibilidad de una moderada implantación de renovables industriales, mantenemos una postura muy crítica frente al actual despliegue y, sobre todo, creemos que ahí no está la tecla clave que debemos pulsar.
Pero aún reconociéndonos en uno de los ejes del debate así planteado, pretendemos justamente cuestionar los términos dicotómicos en los que se ha venido planteando.
De hecho, vemos con preocupación cómo la discusión sobre la implantación de renovables industriales está centrando de manera simplificada el debate actual sobre la transición ecosocial en su vertiente más ambiental. Consideramos que se incurre en un grave reduccionismo y se asume la parte por el todo, relegando lo que tendría que ser un debate mucho más amplio y complejo en torno a las transiciones ecosociales, en el marco a su vez de un programa anticapitalista más amplio, debate que por ello debería incluir muchas más dimensiones. Una de las consecuencias de este reduccionismo es que toma cada vez más un cariz técnico dirigido por pequeños grupos de personas muy especializadas (no es casualidad que las discusiones estén copadas por un perfil muy homogéneo: hombres, blancos, del Norte Global, con estudios superiores…). Sin embargo, situar el foco en lo técnico deja fuera la dimensión político-social, que a nuestro juicio es crucial.
¿Qué orden político, económico y cultural podemos sostener con una matriz energética 100% renovable (y por tanto con una disponibilidad energética intermitente y que se encuentra dispersa, no concentrada, en el planeta)? ¿Qué agentes queremos que tomen las decisiones sobre el proceso de transición ecosocial, o dicho de otra forma, cuáles son los sujetos de las transformaciones? ¿Qué formas de colonialismo y otras relaciones de poder profundiza el capitalismo verde y digital en el que se inscribe el actual despliegue masivo de renovables industriales? ¿Cuánta energía sería necesaria si ponemos el foco en la reproducción de las vidas (y qué vidas) y no en la reproducción del capital? ¿Cómo se configurarían sociedades que asuman hasta el final que somos ecodependientes y que la prioridad social es el cuidado de todas las vidas en un contexto de policrisis que no es solo climática? Estos son algunos de los elementos fundamentales que entendemos deberían centrar las propuestas de transición o, tal vez mejor dicho, transformación ecosocial.
No abordar suficientemente estos temas deja de lado los imprescindibles debates de fondo estratégicos y eminentemente políticos que debieran orientar las luchas. Una de las derivaciones de la preponderancia de lo técnico frente a lo político es la especialización, profesionalización y con ello las formas tecnocráticas de hacer política: la presión institucional, las denuncias judiciales, el cabildeo ciudadano, el acento en lo mediático… son tendencias que se retroalimentan y observamos en una parte del mundo ecologista (y también en otros movimientos sociales). No queremos decir que estas formas de lucha no sean necesarias, sino que usar preminentemente estas estrategias, que se sitúan dentro del marco del sistema, no está siendo capaz de transformarlo de manera profunda. Es más, no creemos que vaya a poder hacerlo. Y nos va, literalmente, la vida en conseguirlo. Aplicado esto a la transformación energética, diríamos que el problema no es que hubiese un moderado despliegue de las renovables industriales realizado por multinacionales del sector. El problema es que nuestra propuesta y acción política ecologista no se salga claramente de ese marco; que no apueste de forma más decidida por los formatos técnicos, políticos y económicos que permitirían una transformación energética claramente rupturista.
Este debate, en nuestra opinión, constituye solo un síntoma de diferencias estratégicas y políticas mayores dentro del movimiento ecologista. Estas diferencias no parten de la discusión sobre las renovables ni sobre la acción institucional, sino de cómo afrontar la coyuntura y, por tanto, del análisis de la crisis capitalista en el momento histórico actual y de las estrategias de lucha que se derivan de ello para hacerle frente. Ese es el debate que queremos afrontar.
El capitalismo se enfrenta hoy a una policrisis con un fuerte componente socio-ecológico, y ello le empuja a intentar cambiar a toda velocidad su matriz energética, que durante dos siglos ha estado basada en la alta densidad energética, disponibilidad en formato stock, abundancia y precios bajos de los combustibles fósiles (y especialmente del recurso fósil más preciado: el petróleo). Aquí es donde se inscribe el actual modelo de despliegue de energías renovables industriales, que trata a su vez de resolver algunas de las contradicciones internas del desarrollo capitalista impulsando un nuevo ciclo industrial sobre bases renovadas. Un despliegue cuyo objetivo es tratar de proveer las necesidades energéticas de un capitalismo en transformación, que ahora se quiere verde y renovable. Esta relación entre renovables industriales y crisis capitalista es secundaria para quienes opinan que importa más la celeridad del despliegue de estas tecnologías que construir un proyecto político que impugne el sistema y avance hacia la construcción de otras formas de organizar la vida.
El modelo de implantación masiva de renovables industriales no cambia el sistema. Por ejemplo, es colonial, ya que se pretende que sean ciertos pueblos y territorios del Sur global los que, una vez más, sacrifiquen sus materiales, su agua, su tierra… en fin, sus cuerpos y territorios. Sigue apoyándose en la destrucción ecológica, por ejemplo, con la expansión de la minería, que es inevitable por mucho que se avance hacia la circularidad (algo que por otro lado tiene límites dentro del capitalismo).
Nuestra postura es que solo si cambiamos el modelo productivo podrá haber una relación pacífica con el resto de la vida. Que la superación del capitalismo sea una tarea gigantesca no debería condicionar cuál es el foco de nuestra acción política, sino obligarnos a pensar mejor y en colectivo las estrategias más adecuadas.
Nos angustia la forma en que está agravándose la emergencia climática. Pero acelerar una clase de transición energética que no desactiva las causas profundas de la extralimitación ecológica no nos sacará de apuros. Creemos que solo las propuestas encaminadas a superar el orden capitalista permitirán avanzar hacia transiciones energéticas eficaces (en términos de reducción de emisiones) y socialmente justas. Lo demás tiende a reducirse a una transformación tecnológica orientada a la recuperación de la acumulación para las clases dominantes. Consideramos que el papel del ecologismo social no puede ser otro que oponerse a tal dinámica, incluso si ello implica parar determinados proyectos de energías renovables.
Compartimos con el resto del ecologismo que necesitamos constituir un movimiento propositivo, anclado al territorio, que construya una alternativa política y no se quede en la mera negación. Pero eso no se puede limitar a propuestas dentro del marco de lo admisible en nuestro orden socioeconómico, porque justo lo que tenemos que impugnar es dicho orden. Y creemos que el papel de los movimientos sociales es, precisamente, ampliar el marco de lo posible. De manera que necesitamos impulsar colectivamente un programa de cambios estructurales. Estos cambios, por supuesto, deben ser realizables, universalizables (en el sentido de que pudieran ser extensibles más allá de las sociedades privilegiadas del Norte global, no de imponer un determinado modelo) e internacionalistas. Esto implica no restringir nuestra imaginación política al modelo de satisfacción de necesidades implantado en nuestro territorio en los últimos cincuenta años, que se articula alrededor de la producción industrial globalizada. Miremos al grueso de la historia de la humanidad, en la que la vida no ha dependido de renovables industriales (ni de fósiles, ni nucleares) o a los pueblos y comunidades que hoy centran su forma de organización en un uso energético mesurado, basado en tecnologías construidas con materiales y energía renovables, que se integran en el funcionamiento de los ecosistemas y que están controladas de forma comunitaria. Y hagámoslo no con una mirada nostálgica o romántica hacia el pasado, sino abriendo un abanico de posibilidades futuras.
Consideramos que el ecologismo social no puede permitirse ser una especie de conciencia verde de un capitalismo en crisis, ni tiene la necesidad de ello. Nuestras fuerzas deberían orientarse a potenciar colectivamente la movilización y organización del conflicto social contra especuladores, empresarios y políticos profesionales incapaces de hacer frente al drama ecosocial que padecemos. También a tejer amplias alianzas con otros movimientos y luchas de base y de clase. Lo contrario nos mostraría a ojos de la sociedad con un discurso, a veces, indistinguible del capitalismo verde del gobierno o de los departamentos empresariales de responsabilidad social corporativa. Estamos de acuerdo en que ni las multinacionales ni el Estado son las fuerzas que empujarán hacia sociedades realmente sostenibles y justas. Por lo tanto, necesitamos construir un sujeto social ecologista radical y eso requiere mostrar claramente los antagonismos. Centrar nuestro discurso en las alternativas comunales, señalar las falsedades del realismo capitalista, y apoyar y potenciar las luchas y conflictos en los territorios nos ayuda en este sentido.
En definitiva, hablamos sobre cuál es el papel del ecologismo en la sociedad. En nuestra opinión es prioritario el potenciar luchas colectivas y tirar de la cuerda constantemente hacia formas de vida realmente sostenibles, justas y democráticas. Esto quiere decir que, incluso en los momentos en los que no tengamos más remedio que gestionar los desastres de nuestra sociedad industrial, tendremos que tener la mirada puesta en una transformación profunda y una acumulación real de fuerzas (en palabras de André Gorz: “reformas no reformistas”). Insistimos, la implementación masiva de renovables industriales no transforma de manera radical nuestra sociedad: están controladas por grandes empresas, se enmarcan dentro de la lógica del mercado, tienen impactos ambientales considerables (aunque eso no las pone al nivel de los combustibles fósiles, ni de la energía nuclear), de momento no sustituyen a los combustibles fósiles sino que expanden el consumo energético, están ancladas a un modelo extractivista de combustibles fósiles y de minerales escasos (que requieren de una minería agresiva), están atravesadas por la colonialidad, etc. Por eso, consideramos que el foco del ecologismo social tiene que situarse en otro lado. Tiene que estar dirigido a ampliar los límites de lo posible, a empujar hacia un lugar distinto de lo factible aquí y ahora. Y empujar hacia ese otro lugar no impide que pueda llevarse a cabo cierto despliegue de renovables industriales. Más bien, lo que proponemos es que nuestro papel no es tanto apoyarlo, sino redirigirlo hacia la construcción de otras formas de organizar la vida.
Todo esto se plasma, en cuanto a propuestas políticas, en que necesitamos poner el grueso de nuestras fuerzas en transitar hacia sociedades que se adapten a una disponibilidad energética intermitente, dispersa y en menores cantidades, que es lo que caracteriza al uso de la energía en la naturaleza. No se trata de forzar el modelo energético para que pueda continuar un sistema cimentado sobre múltiples relaciones de poder, que profundiza la crisis ecosocial, y que requiere una alta densidad energética, disponibilidad ininterrumpida y cantidades ingentes. De este modo, la lucha por un nuevo modelo energético radica, más allá de la transformación de las técnicas y las fuentes energéticas, en la construcción de nuevos órdenes económicos, políticos, sociales y culturales: basados en economías locales y diversificadas, en los trabajos reproductivos (que tienen que repartirse) más que en los productivos (que tienen que disminuir) e integradas en el funcionamiento de los ecosistemas (o, dicho de otro modo, articuladas alrededor del sector primario agroecológico). Y, por supuesto, no capitalistas, lo que significa desmercantilizadas y con una prominencia central de los comunalismos. Hay un crisol de ejemplos que pueden ser fuente de inspiración, no solo en el ámbito de los movimientos sociales, sino en aquellos barrios, pueblos y comunidades que a lo largo de la historia, ya sea por opción política o por necesidad, han desplegado formas colectivas de sostener la vida.
Si nuestro planteamiento es obtener energía para que este sistema insostenible pueda mantenerse y tratar de seguir creciendo, está condenado al fracaso. Pero si somos capaces de avanzar hacia transformaciones de fondo del modelo económico, político, social y cultural que nos permitan vivir dentro de los límites del planeta, entonces las fuentes renovables de energía podrán proporcionarnos lo suficiente. No cabe duda de que, además, esas transformaciones tendrán que partir de propuestas feministas, de clase, antirracistas y decoloniales para construir formas de vida justas para todas. Pongamos el grueso de nuestra energía en ello. En estos tiempos dominados por el belicismo, la emergencia ecosocial y la oleada reaccionaria, nos urge repensar nuestros análisis, estrategias y prácticas: confiamos en que este debate abierto sirva para ello en clave respetuosa, propositiva y movilizadora.
8. Elecciones en Namibia
Veíamos ayer cómo se está produciendo un cambio en los países del sur de África por el que los partidos que dirigieron la independencia empiezan a entrar en decadencia. Hoy hay elecciones en Namibia, donde puede darse esta situación.
https://www.rosalux.de/en/
Namibia decide
En las próximas elecciones, la oposición podría superar al partido SWAPO, en el poder desde hace mucho tiempo.
Ndumba J. Kamwanyah. Ndumba J. Kamwanyah es profesor del Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad de Namibia en Windhoek.
Desde que se independizó de Sudáfrica en 1990, Namibia ha recorrido un camino marcado por la estabilidad política y la gobernanza democrática. La Organización Popular del Suroeste de África (SWAPO), el partido gobernante y antiguo movimiento de liberación, ha dominado el panorama político, marcando las políticas y el rumbo de la nación. Sin embargo, ante la inminencia de las elecciones nacionales y presidenciales del 27 de noviembre de 2024, Namibia se encuentra en una coyuntura crítica, lidiando con cuestiones de gobernanza, estabilidad económica, desigualdad y justicia social.
El camino hacia la independencia
La historia política de Namibia está profundamente arraigada en su lucha por la independencia, caracterizada por el papel protagonista de la SWAPO en la consecución de la liberación nacional del régimen de apartheid sudafricano. La prolongada lucha armada estuvo marcada por un fuerte sentimiento de unidad nacional y un compromiso compartido para acabar con el régimen del apartheid. En los albores de la independencia, la SWAPO estableció un sistema de partido dominante que ha persistido desde entonces.
Este predominio se consideró inicialmente una fuerza estabilizadora, que permitió al país consolidar su democracia y emprender la construcción de la nación. En los primeros años de la independencia, el panorama político estaba determinado en gran medida por la necesidad de abordar los legados del colonialismo, como la desigualdad económica, las divisiones raciales y la falta de infraestructuras. Las políticas del gobierno dirigido por la SWAPO se centraron en la reconciliación, la capacitación económica de las comunidades anteriormente desfavorecidas y el establecimiento de un marco democrático. Sin embargo, el panorama político evolucionó, con la aparición de nuevos partidos y el aumento de las demandas de transparencia y rendición de cuentas debido a la creciente insatisfacción con la gobernanza de la SWAPO, ya que sus políticas fueron criticadas por no abordar suficientemente la corrupción, la mala gestión y la desigualdad económica.
Aunque Namibia ha mantenido una democracia estable, los retos de la gobernanza se han vuelto más complejos. La transición de la generación fundadora a una nueva élite política ha traído consigo cambios en las prioridades y los estilos de liderazgo. El entorno político también se ha visto influido por tendencias regionales y mundiales, como el auge del populismo, la globalización económica y la creciente importancia de las redes sociales en la formación de la opinión pública.
Además, nuevas formaciones políticas como el Congreso de Demócratas (COD), la Agrupación por la Democracia y el Progreso (RDP), el Partido de Todo el Pueblo (APP), el Movimiento Democrático Popular (PDM) y, más recientemente, el Movimiento de los Sin Tierra (LPM), Patriotas Independientes por el Cambio (IPC) y el Partido de Reposicionamiento Afirmativo han introducido nuevas dinámicas. Estos partidos han desafiado la hegemonía de la SWAPO, planteando cuestiones críticas sobre la gobernanza, la gestión económica y la justicia social. Las elecciones de 2024 representan, por tanto, un momento crucial en la evolución democrática de Namibia, ya que los votantes sopesan el legado del pasado frente a las posibilidades del futuro.
Crisis y corrupción
En los últimos años se han producido importantes cambios políticos y sociales en Namibia. Su economía, muy dependiente de la minería y otras industrias extractivas, se vio gravemente afectada por la recesión mundial, lo que provocó una reducción de los ingresos, un aumento del desempleo y un incremento de la deuda pública. La pandemia tensó aún más la economía, dejando al descubierto las vulnerabilidades de los sistemas educativo y sanitario y agravando las desigualdades existentes.
En 2021, la tasa de desempleo se situaba en torno al 33,4%, con un desempleo juvenil superior al 46%. Esta situación se vio agravada por la recesión mundial y, en particular, por factores externos como las fluctuaciones de los precios de los productos básicos y la ralentización mundial. En 2020, el PIB de Namibia se contrajo un 8,5% debido a la pandemia de COVID-19 y a la recesión económica mundial. Se preveía una modesta recuperación en 2023, aunque aún por debajo de los niveles anteriores a la crisis, con un crecimiento del PIB de alrededor del 4,6% impulsado por el aumento de la producción minera, en particular de diamantes y uranio.
Los retos económicos se han visto agravados por escándalos que erosionan la confianza pública en los políticos y las instituciones gubernamentales. El más notable es el escándalo Fishrot, en el que funcionarios de alto nivel y empresarios se vieron implicados en un plan para malversar millones de dólares de la industria pesquera del país. Esto no sólo puso de manifiesto el carácter omnipresente de la corrupción, sino también las deficiencias de las estructuras de gobierno de Namibia y la necesidad de transparencia y de mecanismos de rendición de cuentas más sólidos.
La insatisfacción pública con la gestión gubernamental de los asuntos económicos y sociales ha ido en aumento, lo que ha dado lugar a protestas generalizadas y llamamientos a la reforma. El LPM, el movimiento de Reposicionamiento Afirmativo y otras organizaciones de la sociedad civil han movilizado a las comunidades para exigir una reforma agraria, mejores servicios públicos y más oportunidades económicas para los jóvenes.
El auge del activismo en las redes sociales ha amplificado aún más estas voces, presionando a los líderes políticos para que atiendan las preocupaciones de los ciudadanos de a pie. Estos acontecimientos también han influido en las estrategias tanto del partido gobernante como de la oposición. Aun reconociendo los retos, la SWAPO ha intentado presentarse como el partido de la estabilidad y la continuidad. Por el contrario, los partidos de la oposición se han posicionado como agentes del cambio, abogando por una ruptura con el pasado y prometiendo una gobernanza más integradora y transparente.
La fuerza de SWAPO.
A pesar de la política multipartidista del país, las sucesivas elecciones han sido carreras de un solo caballo. El dominio de la SWAPO en el panorama político fue en aumento, mientras que el apoyo a los partidos de la oposición, a menudo fragmentados por motivos étnicos y regionales, disminuía.
La SWAPO obtuvo una mayoría de dos tercios en las elecciones parlamentarias de 1994. En 2014, había consolidado su dominio con casi el 80% de los votos. El fallecido presidente Hage Geingob batió un récord en esas elecciones con el 87% de los votos, el más alto jamás obtenido por un candidato presidencial. El amplio apoyo de Geingob se debió a su liderazgo en la Asamblea Constituyente, que redactó la Constitución de Namibia, y a su reputación de hábil tecnócrata, ya que fue el primer Primer Ministro del país.
El éxito de la SWAPO se atribuye a menudo a su papel como antiguo movimiento de liberación al que se atribuye la liberación de Namibia. La importancia histórica del partido y sus credenciales de liberación siguen influyendo sustancialmente en la política namibia. Sin embargo, el panorama político evoluciona, y realidades actuales como el desempleo, el aumento del coste de la vida, la insatisfacción con la gobernanza y los escándalos de corrupción han empezado a influir en el sentimiento de los votantes. En particular, el escándalo Fishrot y las dificultades económicas han contribuido a moldear la opinión pública, mientras que cuestiones como la reforma agraria y los servicios públicos también han influido en las preferencias de los votantes.
Como consecuencia, la SWAPO se enfrenta a crecientes desafíos por parte de los partidos de la oposición. Estos grupos han capitalizado el descontento público, abogando por una mayor transparencia, reformas económicas y justicia social. Aunque el partido gobernante permaneció en el poder tras las elecciones de 2019, los resultados marcaron un cambio en el panorama político. El candidato presidencial de la SWAPO fue reelegido con solo el 56% de los votos, y el partido cosechó el 65%, un descenso significativo respecto a anteriores victorias electorales.
También perdió su mayoría de dos tercios en el Parlamento, que ostentaba desde 1994. En las elecciones regionales, el apoyo cayó del 83 por ciento en 2015 al 57 por ciento en 2020, mientras que en las elecciones locales bajó al 40 por ciento desde el 73 por ciento. Por primera vez, la SWAPO perdió el control de regiones clave, como las regiones meridionales de Hardap y ǁKaras, Erongo y la región noroccidental de Kunene. Los partidos de la oposición, como el LPM y el IPC, ganaron el control, mientras que la SWAPO incluso perdió apoyo en los bastiones del norte. Importantes centros urbanos como Walvis Bay, Swakopmund y Windhoek cayeron en manos de la oposición, lo que pone de manifiesto la creciente desconexión entre el partido gobernante y los votantes urbanos.
El declive de la SWAPO refleja un descontento creciente, sobre todo entre los votantes urbanos y los más jóvenes, desilusionados por el elevado desempleo juvenil, la corrupción y el envejecimiento de los dirigentes. Muchos votantes consideran que la Namibia posterior a la independencia no ha ofrecido la prosperidad y la libertad prometidas, especialmente a las generaciones más jóvenes.
La larga permanencia de la SWAPO ha sido a la vez un activo y un pasivo. Sus profundos lazos con la lucha por la liberación y su papel en la independencia de Namibia le han granjeado la lealtad de los votantes de más edad y de las comunidades rurales. Sin embargo, su prolongada hegemonía también ha dado lugar a acusaciones de complacencia, corrupción e incapacidad para abordar las preocupaciones de los jóvenes.
La ideología de la SWAPO ha evolucionado con el tiempo. Se fundó como un movimiento socialista de liberación con una fuerte orientación izquierdista. Aunque conserva cierta retórica izquierdista, sobre todo en los ámbitos del bienestar social y la lucha contra las injusticias históricas, su gobernanza práctica se ajusta más a ideologías centristas o de centro-derecha, especialmente en política económica. Este cambio refleja su adaptación al gobierno de una economía moderna orientada al mercado.
El PDM se ha rebautizado como un partido moderno y centrista que atrae a los votantes urbanos y a los jóvenes, mientras que el LPM se centra en la reforma agraria y la justicia social, especialmente en las regiones donde la desigualdad agraria es más pronunciada. El IPC, dirigido por el Dr. Panduleni Itula, ha atraído el apoyo de los miembros desilusionados de la SWAPO, posicionándose como una nueva alternativa.
El impacto del voto juvenil.
A medida que Namibia se acerca a las elecciones de 2024, uno de los factores más significativos que podrían alterar el panorama político es el voto de los jóvenes. La población de Namibia es predominantemente joven, con más del 60% por debajo de los 30 años. La Comisión Electoral de Namibia (ECN) anunció recientemente que la mayoría de los votantes registrados (900.102 de un total de 1,4 millones) habían nacido entre 1982 y 1996. Este grupo demográfico está cada vez más desilusionado con el partido gobernante, especialmente en las zonas urbanas, debido al desempleo persistente, la falta de oportunidades y la percepción de corrupción.
Para muchos jóvenes namibios, las promesas de prosperidad posteriores a la independencia siguen sin cumplirse. Este descontento se ha manifestado en protestas y movimientos como el Afirmative Repositioning (AR), el LPM y el Namibian Economic Freedom Fighters (NEFF), que ha reunido a los jóvenes en torno a cuestiones de reforma agraria y justicia social. Estos movimientos reflejan un cambio en el compromiso político, en el que los jóvenes recurren a espacios no tradicionales para expresar sus preocupaciones.
El voto de los jóvenes puede cambiar significativamente el equilibrio de poder en las elecciones de 2024. Una juventud políticamente comprometida y movilizada podría socavar el dominio tradicional de la SWAPO y propiciar un entorno político más dinámico y competitivo.
Desafiar las normas patriarcales de liderazgo.
La historia política de Namibia ha estado dominada en gran medida por los hombres. Las candidatas a las elecciones de 2024, como Nandi Netumbo Ndaitwah (SWAPO), Ally Angula (independiente) y Rosa Namises (independiente) desafiaron directamente el arraigado poder patriarcal, enfrentándose a las expectativas sociales sobre el liderazgo y los roles de género. Aunque Angula y Namises ya no están en la carrera porque no cumplían los requisitos de firma del ECN, su participación sigue siendo significativa. Sus campañas animaron a más mujeres a comprometerse políticamente y presionaron a los partidos políticos para que dieran prioridad al equilibrio de género, lo que podría dar lugar a reorganizaciones en la dirección de los partidos para incluir a más mujeres en puestos significativos, no sólo como candidatas simbólicas.
Además, las candidatas presidenciales tienden a introducir o elevar cuestiones que afectan a las mujeres y a los grupos marginados. La violencia de género, por ejemplo, sigue siendo un problema crítico en Namibia, donde el país ocupa sistemáticamente los primeros puestos en incidentes de violencia contra las mujeres. Las candidatas también pueden abogar por el fortalecimiento de los derechos reproductivos, un mejor acceso de las mujeres a la atención sanitaria y políticas que aborden los problemas económicos a los que se enfrentan, como la desigualdad salarial y la falta de apoyo empresarial.
La presencia de fuertes voces femeninas, incluso de las que ya no están en liza, ya ha empujado a los candidatos a abordar en sus manifiestos cuestiones sensibles al género. La SWAPO, por ejemplo, adoptó hace tiempo una política de representación de género 50/50, que garantiza que hombres y mujeres tengan igual representación en las estructuras del partido. Esta política se refleja en la vicepresidenta del partido y actual candidata presidencial, Netumbo Nandi-Ndaitwah, que es un testimonio del compromiso de SWAPO con el equilibrio de género en el liderazgo.
Además, Rosa Namises centró su plataforma en la violencia de género y la justicia social, poniendo en primer plano cuestiones cruciales para las mujeres y los grupos marginados. Ally Angula, al dar prioridad al desarrollo económico con políticas como la subvención universal de ingresos (UIG), también pretendía abordar las desigualdades económicas a las que se enfrentan las mujeres y las poblaciones vulnerables, mostrando su intención de influir en las políticas económicas más amplias del país.
Estas plataformas sugieren que en las elecciones de 2024 se prestará mayor atención a las cuestiones de género y justicia social. Aunque algunas candidatas ya no están en liza, su impacto sigue reconfigurando la narrativa política, y existe una presión creciente sobre todos los partidos para que prioricen el equilibrio de género y la justicia social en su liderazgo y sus políticas. Es probable que SWAPO, PDM y otros partidos tengan que ampliar sus plataformas para incluir políticas de justicia social más integrales. Esto podría significar una mayor atención a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular los relacionados con la igualdad de género y la reducción de la pobreza, alineando la agenda nacional de Namibia con las tendencias mundiales de desarrollo.
Candidatos independientes
Todos los candidatos presidenciales independientes están ahora fuera de la carrera porque no han cumplido el estricto requisito de la REC de que se recojan firmas de las 14 regiones. Este hecho limita la elección de los votantes a aquellos vinculados a partidos políticos, lo que hace que las elecciones estén menos abiertas a candidatos que carecen de un fuerte respaldo partidista o de amplios recursos.
En 2019, el ascenso de candidatos independientes como Panduleni Itula marcó un cambio en la política de Namibia, demostrando que los independientes podían desafiar el largo dominio de la SWAPO. Con candidatas femeninas presentándose en 2024, esta tendencia podría haber continuado, posiblemente conduciendo a una competencia política más diversa y a una reducción de la influencia de SWAPO.
Los candidatos independientes suelen hacer campaña sobre temas populares como la lucha contra la corrupción, el desempleo y la mala gobernanza. Si ellos o los partidos más pequeños hubieran conseguido más votos, podrían haber allanado el camino para un gobierno de coalición, algo nuevo para Namibia. Esto podría haber introducido un sistema político más equilibrado, en el que los distintos puntos de vista de los independientes y los partidos más pequeños se tuvieran en cuenta a la hora de hacer política.
Sin embargo, presentarse como independiente conlleva grandes retos. Por ejemplo, un candidato presidencial independiente debe reunir al menos 500 firmas de cada una de las 14 regiones de Namibia, lo que suma un total de 7.000 firmas. En comparación, un candidato de partido sólo necesita 3.500 firmas de siete regiones. Además, los candidatos independientes deben pagar un depósito de 10.000 dólares namibios, mientras que los candidatos de partido pagan 20.000, cantidad que pierden si pierden. Estas barreras financieras y logísticas hacen que sea difícil para los independientes competir, a pesar de que sus plataformas a menudo resuenan entre los votantes frustrados.
A pesar de estos obstáculos, candidatos como Itula en 2019 demostraron que los independientes todavía pueden tener un impacto. Pero tal y como están las cosas, la exclusión de los independientes de la carrera de 2024 significa que el panorama político puede seguir dominado por la política de partidos.
Las candidatas y los independientes suelen contar con el apoyo de jóvenes y mujeres, grupos demográficos que se sienten infrarrepresentados en los sistemas políticos tradicionales. Namibia tiene una población muy joven, con más del 60% por debajo de los 25 años. Cuestiones como el desempleo serán fundamentales para estos candidatos.
El aumento del voto joven y de género podría redefinir la forma de hacer campaña, haciendo más hincapié en la participación digital, la movilización de base y la resolución de los problemas socioeconómicos. Los candidatos tendrán que apelar a un electorado más conocedor de la tecnología e impulsado por los problemas, en lugar de basarse únicamente en la lealtad al partido o la afiliación histórica. Esto podría impulsar la innovación política, con una mayor atención a las soluciones modernas y digitales a los problemas socioeconómicos de Namibia.
Explotación neocolonial de recursos.
El hidrógeno verde está a punto de ocupar un lugar destacado en el panorama político de Namibia. Representa tanto una oportunidad de crecimiento económico como un punto de tensión política, especialmente en torno a cuestiones de gestión de recursos y desarrollo equitativo. Se prevé que la industria del hidrógeno verde de Namibia genere 4.100 millones de dólares anuales. Podría proporcionar empleo y estimular el desarrollo de infraestructuras, posicionando a Namibia como un actor global en energías renovables. Bien gestionada, podría diversificar la economía, reducir la dependencia de la minería y promover el desarrollo sostenible. Pero también hay muchas críticas con respecto al acceso a los puestos de trabajo que podrían crearse en el futuro, así como a la distribución de los beneficios.
Namibia empezó a centrarse en el desarrollo del hidrógeno verde en torno a 2020, y en 2021 ya se habían logrado avances significativos. Las regiones meridionales del país, en particular la región de ǁKaras, cerca del Parque Nacional de Tsau ǁKhaeb, se han identificado como lugares privilegiados para la producción de hidrógeno verde a gran escala. Sin embargo, organizaciones ecologistas y activistas ven en ello una amenaza para la biodiversidad y los ecosistemas. Además, la infraestructura para la producción de hidrógeno verde se va a construir, en algunos lugares, donde los soldados coloniales alemanes cometieron genocidio contra los pueblos ovaHerero y nama hace más de 100 años. Las empresas del sector son principalmente extranjeras, por ejemplo, el consorcio dirigido por Alemania Hyphen.
El hidrógeno verde tiene el potencial de remodelar la economía de Namibia, proporcionando un telón de fondo crucial para los debates políticos previos a las elecciones de 2024, y los partidos políticos competirán por el control de la narrativa en torno a estos recursos recién descubiertos. Es probable que la SWAPO promueva el hidrógeno verde como un sector transformador capaz de proporcionar el crecimiento económico y el empleo que tanto se necesitan. Hará hincapié en las inversiones a gran escala, posicionando a Namibia como un actor energético mundial, lo que concuerda con su campaña centrada en la estabilidad y la continuidad.
Pero los partidos de la oposición se apresurarán a criticar la mala gestión histórica de los recursos naturales por parte de la SWAPO, llamando la atención sobre pasados escándalos de corrupción como el de Fishrot. Es probable que la oposición argumente que las promesas de la SWAPO de crear empleo y diversificar la economía mediante el hidrógeno verde pueden ser otra falsa esperanza si no se gestionan adecuadamente. Partidos como el LPM, el PDM y otros podrían centrarse en la gobernanza de los recursos, la rendición de cuentas y la transparencia, exigiendo mayores salvaguardias contra la corrupción y garantizando que los ingresos beneficien a los namibios en general, y no a una élite selecta.
El discurso de las elecciones de 2024 también está marcado por las preocupaciones en torno al neocolonialismo y la explotación de los recursos, especialmente en relación con los proyectos de hidrógeno verde. La sociedad civil, la oposición y los grupos de defensa hacen hincapié en la exclusión de las comunidades locales de la toma de decisiones, lo que utilizan para movilizar a los votantes desilusionados con proyectos dominados por extranjeros que podrían no reportar beneficios locales generales.
Algunas organizaciones de la sociedad civil se oponen a que Namibia se convierta en un mero proveedor de materias primas para Europa, considerándolo una forma de colonialismo moderno. Podrían abogar por políticas que garanticen que Namibia conserva el control sobre sus recursos energéticos y los beneficios del hidrógeno verde, enmarcándolo como una lucha por la independencia económica.
Si la SWAPO conserva el poder, es probable que busque asociaciones a gran escala con gobiernos y empresas extranjeras para desarrollar hidrógeno verde y petróleo. Pero esto podría acarrear un mayor escrutinio por parte de los partidos de la oposición y la sociedad civil, que exigen más inclusión y transparencia.
Si una coalición de la oposición se hace con el poder, podría centrarse en renegociar los acuerdos para garantizar un mayor beneficio local, lo que podría dar lugar a enfoques más nacionalistas o proteccionistas de la gestión de los recursos. Esto podría cambiar drásticamente la trayectoria política y económica de Namibia, especialmente si los partidos de la oposición se muestran más firmes en cuanto a la propiedad de los recursos y la redistribución de la riqueza. En Namibia se han producido acontecimientos notables en relación con las coaliciones de oposición, especialmente a medida que se acercan las elecciones. El Movimiento Democrático Popular (PDM), dirigido por McHenry Venaani, ha hecho un llamamiento activo a la unidad para desafiar el dominio de la SWAPO. Venaani cree que una coalición de este tipo podría mejorar significativamente las posibilidades de la oposición al combinar recursos y perspectivas, lo que podría cambiar el panorama político.
Por otro lado, tanto los Patriotas Independientes por el Cambio (IPC) como el Movimiento de los Sin Tierra (LPM) se han mostrado más indecisos, restando importancia a la idea de formar una coalición y expresando su escepticismo sobre la viabilidad y la coincidencia de intereses dentro de una alianza de este tipo.
Aunque no se han hecho anuncios concretos sobre la renegociación de los acuerdos de recursos, la creciente presión de los partidos de la oposición en favor del control local de los recursos y la redistribución de la riqueza sugiere que estos cambios podrían ser un punto central si llegan al poder. Esto coincide con la tendencia general a adoptar enfoques nacionalistas o proteccionistas en la gestión de los recursos.
El hidrógeno verde, el petróleo y el gas no sólo remodelarán la economía de Namibia, sino que también se convertirán en temas centrales de las campañas políticas de 2024, influyendo en las decisiones de los votantes y, en última instancia, determinando el camino del país hacia la gobernanza y el desarrollo de los recursos.
Dominio del ovambo
La dinámica electoral de Namibia está determinada por una compleja interacción de factores regionales, étnicos y socioeconómicos. La SWAPO ha mantenido históricamente un fuerte apoyo entre los votantes rurales y las generaciones de más edad, en particular dentro del grupo étnico ovambo. Se trata del grupo étnico más numeroso de Namibia, con cerca del 50% de la población. Este predominio demográfico contribuyó a consolidar la influencia de la SWAPO cuando surgió de la lucha por la liberación, impulsada en gran medida por el liderazgo ovambo.
El predominio político de los ovambo ha reforzado la base electoral de la SWAPO y, en ocasiones, ha contribuido a crear un sentimiento de exclusión entre las minorías étnicas. Aunque la SWAPO ha intentado promover la unidad nacional apelando a diversas regiones y etnias, persiste la percepción de favoritismo hacia los ovambo. Grupos étnicos minoritarios como los herero, nama, damara y san expresan a menudo sentimientos de marginación política y económica. Esta marginación se manifiesta en un acceso desigual a los recursos, los nombramientos políticos y los proyectos de desarrollo, sobre todo en las regiones situadas fuera del norte, de mayoría ovambo.
Por ello, varios partidos de la oposición han encontrado apoyo en estas comunidades minoritarias. Por ejemplo, el LPM, que es especialmente fuerte en el sur de Namibia, cuenta con un importante respaldo del pueblo nama. Su plataforma se centra en cuestiones como la restitución de tierras, la desigualdad económica y los agravios históricos, sobre todo en relación con el legado de la desposesión colonial. Por otro lado, el IPC ha creado una coalición diversa, que incluye a votantes urbanos descontentos con la gobernanza de la SWAPO. Entre sus partidarios hay antiguos miembros de la SWAPO de diversos orígenes étnicos y jóvenes urbanos que se sienten desconectados de las políticas rurales del partido gobernante.
Además, grupos étnicos minoritarios como los herero y los damara también han apoyado históricamente a partidos de la oposición como el Movimiento Democrático Popular (PDM), que atrae a los votantes del centro de Namibia. Estos grupos se sienten a menudo marginados por la centralización del poder de la SWAPO, que concentra el desarrollo y la toma de decisiones en las regiones del norte, donde residen las comunidades ovambo.
Colonialismo y genocidio.
El genocidio de los herero-nama (1904-1908) bajo el dominio colonial alemán sigue siendo un tema muy delicado en Namibia. El genocidio, en el que murieron decenas de miles de herero y nama, ha dejado un legado de traumas sin resolver y demandas de reparación.
En los últimos años, los gobiernos de Namibia y Alemania negociaron una «Declaración Conjunta» que reconoce el genocidio y propone la ayuda al desarrollo como forma de reparación. Pero la declaración ha sido criticada, sobre todo por los descendientes de las víctimas del genocidio, que sostienen que no va lo suficientemente lejos en el reconocimiento de las atrocidades ni en la indemnización directa.
El genocidio y la Declaración Conjunta no ratificada se han convertido en importantes cuestiones políticas, sobre todo para los partidos de la oposición, entre cuyas bases de apoyo se encuentran descendientes de herero y nama. Estos partidos han criticado la gestión de las negociaciones por parte de la SWAPO, acusándola de marginar a las comunidades afectadas en favor de proyectos de desarrollo dirigidos por el Estado que no abordan adecuadamente los agravios históricos. Esto ha aumentado las tensiones étnicas, especialmente en los ciclos electorales, cuando los temas de la reforma agraria, la justicia histórica y la representación étnica pasan a primer plano.
Aunque tradicionalmente la SWAPO ha restado importancia a las divisiones étnicas en favor de una identidad nacional basada en la lucha por la liberación, los partidos de la oposición siguen aprovechando la cuestión del genocidio sin resolver para galvanizar apoyos en regiones donde estas heridas históricas son profundas. Por lo tanto, en las elecciones de 2024 pueden resurgir los debates sobre la injusticia histórica y las continuas críticas al gobierno de Namibia por no haber firmado la Declaración Conjunta, lo que deja la cuestión del genocidio sin resolver para muchos votantes.
Por último, la marginación en Namibia adopta a menudo la forma de disparidades económicas, desarrollo desigual y acceso desigual a la tierra, que tienen profundas raíces históricas que se remontan a la desposesión colonial. Las regiones minoritarias han recibido menos inversiones del gobierno, lo que ha provocado una creciente frustración, sobre todo entre las comunidades que se sienten excluidas de las oportunidades económicas y la influencia política. Los partidos de la oposición aprovechan esta marginación para ganar apoyos, prometiendo una distribución más equitativa de los recursos y abordando los desequilibrios que persisten desde la independencia.
Divisiones socioeconómicas
La elevada tasa de desempleo, la desigualdad y la pobreza siguen siendo factores clave en el discurso político de Namibia. Se espera que los partidos de la oposición aprovechen estos agravios, ofreciendo plataformas populistas que prometan reformas económicas y políticas para abordar la desigualdad. La SWAPO tendrá que convencer a los votantes de que puede ofrecer crecimiento económico y justicia social al tiempo que mantiene la estabilidad política. Para hacer frente al desempleo, la desigualdad y la pobreza, los partidos de la oposición de Namibia suelen hacer propuestas centradas en las siguientes cuestiones políticas:
- Creación de empleo: Muchos partidos de la oposición abogan por la creación de empleo mediante el apoyo a las pequeñas empresas, la agricultura y las industrias locales. A menudo critican al Gobierno por sus insuficientes esfuerzos para ayudar a los jóvenes a encontrar empleo. Las soluciones propuestas incluyen préstamos o subvenciones a los propietarios de pequeñas empresas y programas de formación para ayudar a la gente a desarrollar nuevas habilidades.
- Reforma agraria: La propiedad de la tierra sigue siendo un problema acuciante, ya que la mayoría de las tierras están controladas por un pequeño grupo de individuos. Los partidos de la oposición reclaman con frecuencia políticas de redistribución más agresivas para dar tierras a los necesitados, sobre todo en las zonas rurales, con el fin de promover la agricultura, la autosuficiencia y la seguridad alimentaria..
- Reforma fiscal: Algunos partidos de la oposición proponen reformas fiscales dirigidas a los individuos más ricos y a las grandes empresas, exigiéndoles que paguen más impuestos. Los ingresos adicionales financiarían programas de ayuda a los pobres y los desempleados, reduciendo la desigualdad..
- Programas de bienestar social: La ampliación de la asistencia social, incluidas las pensiones, las prestaciones por desempleo y las ayudas a la vivienda, es otra área clave. Los partidos de la oposición suelen abogar por una mayor inversión pública en viviendas asequibles y asistencia sanitaria para aliviar la pobreza y mejorar el nivel de vida..
- Educación y formación: Mejorar la educación, especialmente la técnica y profesional, se considera esencial para atajar el desempleo. Los partidos de la oposición creen que dotar a la gente de las habilidades necesarias mejorará sus perspectivas laborales y su posición económica.
- Sanidad: Mejorar el acceso a una sanidad asequible y de calidad es una alternativa política común. Los partidos de la oposición abogan a menudo por mejorar las infraestructuras sanitarias, sobre todo en las zonas rurales desatendidas, para garantizar unos servicios sanitarios equitativos a todos los namibios..
- Vivienda: La vivienda asequible es un tema político importante, con propuestas para aumentar el apoyo gubernamental a proyectos de vivienda dirigidos a ciudadanos con bajos ingresos. Esto incluye la construcción de más casas y la creación de programas para ayudar a la gente a financiar la compra de una vivienda.
- Moralidad y violencia de género: También se ha hecho hincapié en abordar la violencia de género y promover la moralidad social. Los partidos de la oposición proponen leyes más estrictas y una aplicación más enérgica para combatir la violencia de género, así como campañas de educación para concienciar a la población. Muchos partidos subrayan también la necesidad de construir una sociedad que valore el respeto y la dignidad humana para frenar el aumento de la violencia contra las mujeres y los niños..
En conjunto, las propuestas políticas de los partidos de la oposición representan un enfoque holístico del desarrollo, con el objetivo de desmantelar las estructuras de desigualdad y crear una sociedad en la que todos tengan la oportunidad de prosperar.
Los namibios decidirán.
Las elecciones de 2024 se enfrentan a varios retos, como la apatía de los votantes, problemas logísticos y dudas sobre la imparcialidad de la Comisión Electoral de Namibia (ECN). La apatía de los votantes es especialmente alta entre los jóvenes, que se sienten desconectados del proceso político debido al elevado desempleo y la desigualdad. Además, habrá que abordar cuestiones logísticas, sobre todo en zonas remotas, para garantizar el acceso de los votantes y la fluidez de los procesos.
Las elecciones de este año volverán a un sistema de votación en papel, lo que resuelve algunas de las preocupaciones anteriores sobre las máquinas de votación electrónica sin un rastro de papel verificable. Sin embargo, han surgido nuevas dudas sobre la independencia de la REC. En particular, los críticos han cuestionado la reciente invitación del Presidente Nangolo Mbumba a la ECN a la Casa del Estado. También se invitó a la reunión al Secretario General de SWAPO, pero se excluyó a otros actores políticos, lo que suscita temores de influencia indebida y falta de imparcialidad. Garantizar que la REC siga siendo independiente y transparente será crucial para mantener la confianza pública en las elecciones.
Otro motivo de preocupación es el retraso de los partidos políticos en la publicación de sus programas, que ha afectado a la capacidad de los votantes para tomar decisiones con conocimiento de causa. A medida que se acercan las elecciones, la falta de manifiestos detallados y oportunos dificulta la capacidad de los votantes para evaluar críticamente las políticas de los partidos y comparar sus plataformas. Este retraso puede socavar el proceso democrático, ya que los votantes pueden no tener tiempo suficiente para evaluar qué partidos representan mejor sus intereses y su visión del futuro de Namibia.
Las elecciones de 2024 en Namibia serán un momento crucial en la trayectoria democrática del país. Mientras navega por su futuro político, el resultado marcará la dirección de la gobernanza, la política económica y la justicia social en los próximos años. Los retos son importantes, pero también lo son las oportunidades de cambio positivo. El compromiso de Namibia con la democracia, unido a la participación activa de sus ciudadanos, será clave para garantizar unas elecciones pacíficas y exitosas.
En ese sentido, las elecciones de 2024 representan una prueba para las instituciones democráticas de Namibia y la resistencia de su cultura política. Probablemente estarán condicionadas por el legado de escándalos de corrupción, problemas socioeconómicos y las crecientes demandas de reforma y transparencia. Queda por ver qué bando se asegurará un mandato para la siguiente fase de desarrollo del país.
Observación de José Luis Martín Ramos:
“Es un artículo muy descriptivo, con un lenguaje genérico, sin establecer relación entre partidos y grupos sociales. Por otra parte, no sé si se puede establecer una especie de ley general de la sustitucion de los movimientos de liberación nacional por nuevas generaciones y grupos emergentes. En cualquier caso recelo de una descalificación general de aquellos movimientos; temo que pueda estar en marcha una “operación de colores”, basada en invocaciones genéricas a la democracia electoral, la lucha contra la corrupción y, cómo no, las cuestiones de género, en beneficio de una segunda neocolonización. Esa apelación a la unidad contra la SWAPO es sospechosa.
En cualquier caso hay que considerar cada país en concreto.”
9. Resumen de la guerra en Asia occidental, 26 de noviembre
Ayer hubo resumen de Mondoweiss.
https://mondoweiss.net/2024/
Día 416 del genocidio israelí: La UNRWA dice que la cantidad de ayuda alimentaria que se permite entrar en Gaza cubre menos del 6% de las necesidades
En Gaza, las inundaciones causadas por las fuertes lluvias han devastado a miles de familias que viven en tiendas de campaña desplazadas en el sur de Gaza. Mientras tanto, la UNRWA afirma que toda la ayuda que entra en Gaza es inferior al 6% de lo que se necesita.
Por Qassam Muaddi 25 de noviembre de 2024
Palestinos, sorteando las condiciones invernales, luchan contra los fuertes vientos, las lluvias torrenciales y las inundaciones que afectan a la región en medio de los ataques israelíes el 24 de noviembre de 2024. (Foto: Omar Ashtawy/APA Images)
Bajas
- 44.235+ muertos* y al menos 104.638 heridos en la Franja de Gaza, de los cuales el 59% son mujeres, niños y ancianos, a 21 de octubre de 2024*.
- Más de 796 palestinos han muerto en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental. Entre ellos hay al menos 146 niños.**
- 3.7678 libaneses muertos y más de 15.669 heridos por las fuerzas israelíes desde el 8 de octubre de 2023***.
- Israel ha revisado a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.189.
- Israel reconoce la muerte de 890 soldados, policías y agentes de inteligencia israelíes y las heridas de al menos otros 5.065 desde el 7 de octubre.****
* La rama de Gaza del Ministerio de Sanidad palestino confirmó esta cifra en su informe diario, publicado a través de su canal de WhatsApp el 25 de noviembre de 2024. Grupos de derechos y expertos en salud pública estiman que el número de muertos es mucho mayor.
** El número de muertos en Cisjordania y Jerusalén no se actualiza periódicamente. Esta es la última cifra según el Ministerio de Sanidad palestino a 24 de noviembre de 2024.
*** Esta cifra fue publicada por el Ministerio de Sanidad libanés, actualizada el 25 de noviembre de 2024. El recuento se basa en la fecha oficial libanesa del inicio de «la agresión israelí al Líbano», cuando Israel comenzó los ataques aéreos en territorio libanés tras el inicio del «frente de apoyo» de Hezbolá a Gaza.
**** Estas cifras son dadas a conocer por el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitieron publicar». El diario israelí Yediot Ahronot informó el 4 de agosto de 2024 que unos 10.000 soldados y oficiales israelíes han muerto o han resultado heridos desde el 7 de octubre. El jefe de la asociación de heridos del ejército israelí dijo al Canal 12 de Israel que el número de soldados israelíes heridos supera los 20.000, incluidos al menos 8.000 que han quedado discapacitados permanentemente desde el 1 de junio. El Canal 7 de Israel informó de que, según las cifras del servicio de rehabilitación del Ministerio de Guerra israelí, 8.663 nuevos heridos se incorporaron al sistema de rehabilitación de discapacitados del ejército desde el 7 de octubre y hasta el 18 de junio.
Desarrollos clave
Gaza
- Cuando el asedio israelí al norte de Gaza cumple 50 días, la UNRWA afirma que toda la ayuda que ha entrado en la Franja de Gaza no llega al 6% de las necesidades humanitarias de la población
- La UNRWA afirma que conseguir alimentos se ha vuelto «imposible» para las familias de la Franja de Gaza.
- Israel ha matado a 59 palestinos y herido a 165 desde el sábado, entre ellos mujeres y niños, en ataques aéreos en toda la Franja de Gaza.
- Israel mata el lunes a 22 palestinos, entre ellos 10 niños, en un ataque contra el barrio de Sheikh Radwan, en la ciudad de Gaza.
- Las lluvias inundan los campamentos de tiendas de campaña desplazados en Deir al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, y en la zona de Mawasi, en el sur.
- El ejército israelí detona edificios residenciales en Beit Lahia, en el norte de Gaza, y lanza octavillas en las que ordena a los residentes que abandonen la zona.
- El director del hospital Kamal Adwan, Dr. Husam Abu Safiyeh, resultó herido por la metralla de una bomba lanzada por un cuadricóptero israelí sobre el hospital de Beit Lahia, en el norte de Gaza.
- Haaretz informa de que una cuarta parte de los detenidos palestinos de Gaza padecen sarna en centros de detención israelíes.
Líbano
- El diario israelí Yediot Ahranot afirma que Netanyahu y el gabinete acordaron en principio un acuerdo de alto el fuego con Líbano.
- El ministro israelí de Inmigración declara a la radio del ejército israelí que las conversaciones de alto el fuego con Líbano se encuentran en una fase avanzada.
- El ministro de seguridad israelí Ben-Gvir dice que un acuerdo de alto el fuego con Líbano sería un «fracaso histórico».
- Israel bombardea repetidamente el domingo y el lunes el distrito meridional de Dahiya y Haret Hraik en Beirut, destruyendo edificios enteros.
- Israel sigue bombardeando las localidades libanesas de Biut al-Sayad, al-Mansouri, Zebqin, Dabin, Arnoun, Kufr Tebnit, Deir Syrian, Baraashit, Majdal Salm, Jimeijemeh y Kounin.
- El domingo, Hezbolá lanzó el mayor récord diario de misiles contra Israel desde el comienzo de la guerra, con 250 misiles dirigidos contra las ciudades costeras de Haifa, Nahariya, Tel Aviv y Asdod, con impactos directos.
- Hezbolá afirma haber destruido cinco tanques israelíes mientras combatía una incursión israelí cerca de la aldea fronteriza de Bayadha, en el sur de Líbano.
- Hezbolá ataca cinco concentraciones del ejército israelí en las afueras de Al Jyam, donde las fuerzas israelíes intentaron avanzar dos veces este mes.
Cisjordania
- Las fuerzas israelíes han detenido a 29 palestinos desde el domingo, entre ellos una mujer y un niño.
- Las fuerzas israelíes asaltaron la aldea de Mughayyir, la acordonaron durante dos días, el sábado y el domingo, y llevaron a cabo decenas de interrogatorios sobre el terreno.
- El Club de Prisioneros Palestinos afirma que Israel ha detenido a 423 mujeres palestinas desde el 7 de octubre del año pasado.
- Las fuerzas israelíes mataron a dos palestinos de 13 y 20 años con balas reales durante una redada en la localidad de Yaabad, al oeste de Yenín.
- La Comisión Palestina para los Asentamientos y los Asuntos del Muro afirma que Israel ha confiscado 52.000 dunams (12.849 acres) de tierra en Cisjordania desde el 7 de octubre del año pasado.
- Colonos israelíes destruyen un número indeterminado de olivos en el pueblo de Khalayel al-Loz, cerca de Belén; colonos destruyen 55 olivos en el pueblo de Lubban al-Sharqiyah, al sur de Nablus.
-
Colonos israelíes atacan casas palestinas y hieren a un hombre en la localidad de Beit Furik, al este de Nablús; colonos asaltan el cementerio islámico de Tel Rumeidah, en Hebrón; colonos israelíes asaltan la mezquita de Ibrahimi, en Hebrón; cientos de colonos israelíes asaltan la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén
Hezbolá e Israel intensifican los combates mientras los informes afirman que está cerca un acuerdo de alto el fuego.
Israel y Líbano están muy cerca de cerrar un acuerdo de alto el fuego, afirmaron el lunes informes israelíes, tras dos días de intenso intercambio de fuego entre Hezbolá y el ejército israelí durante el fin de semana.
El lunes, el embajador israelí en Estados Unidos declaró a la radio del ejército israelí que Israel estaba cerca de alcanzar un acuerdo de alto el fuego con Líbano en cuestión de días, mientras que el ministro israelí de Inmigración declaró a la misma emisora de radio que las conversaciones de alto el fuego con Líbano se encontraban en una fase avanzada.
Estas informaciones israelíes se produjeron mientras el diario israelí Israel Hayom informaba de que Netanyahu mantuvo una reunión con ministros clave de su gabinete a última hora del domingo, entre ellos el ministro de Guerra, Yizrael Katz, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Seguridad, Itamar Ben-Gvir, y acordaron los últimos detalles del supuesto acuerdo.
Paradójicamente, Ben-Gvir expresó el lunes su oposición a un alto el fuego con Líbano, calificándolo de «fracaso histórico», que haría perder a Israel, según él, «una oportunidad histórica de destruir a Hezbolá.»