“El cincuentenario” por Ernesto Gómez de la Hera

Con la habilidad y la falta de escrúpulos morales que le caracterizan el Dr. Sánchez se ha sacado de la manga el as con el que piensa sortear su particular «annus horribilis» y, si fuere preciso, ganar una nueva convocatoria electoral. Una vez más este as es el general Franco y, puesto que otras veces le ha servido bien, no cabe ignorar que podría darle buen resultado. Al menos la forma en que este cincuentenario, recién inaugurado, ha sido recibido por la oposición parlamentaria indica que algunos así lo temen.

Hace mucho tiempo el recurso de «resucitar» a Franco era propio de la extrema derecha, pues les recordaba los tiempos de su omnímodo poder. Luego, el discurrir de las cosas, les hizo ver que no necesitaban ese recurso para mantener un poder que, aunque ya no era omnímodo, les seguía perteneciendo a ellos y a quienes ellos habían cooptado.

Ahora es quien preside el sedicente gobierno más social y progresista que ha conocido España el descubridor de las virtudes taumatúrgicas y «democráticas» de este recurso. A falta de hechos concretos democráticos, seguramente lo mejor para mantener prietas las filas de los partidarios gubernamentales es convertir al general Franco en el «hombre del saco» contra quien combate valientemente el Dr. Sánchez. Por más que esto no sea otra cosa que el conocido «a moro muerto, gran lanzada». Pues los riesgos, ciertos e indudables, que amenazan a nuestra sociedad no tienen ya nada que ver con los de hace 90 años y quienes podrían aprovecharlos políticamente en su favor, no conforman un bloque político semejante al que sirvió a Franco para construir y mantener su tiranía.

Pero el gobierno del Dr. Sánchez no está dispuesto a hacer nada para identificar y combatir esos riesgos. Está siempre dispuesto a mentir y fingir, por eso no forma parte de la solución y sí del problema. Abundan los ejemplos de esto que decimos, así que nos vamos a limitar a citar unos pocos.

Según el Gobierno, avalado por ese paladín de la democracia que es The Economist, la economía española es la mejor del mundo occidental. Para ello usan la medición del PIB y otros datos macroeconómicos, cuyo valor real ya ha sido puesto en duda por muchos economistas, al tiempo que ocultan datos tan decisivos como el gravísimo problema de la vivienda o el rampante aumento de los índices de pobreza y exclusión social. Los efectos políticos de este tipo de confrontación entre publicidad y realidad, más allá de los debates de los especialistas, se han visto muy recientemente en las elecciones norteamericanas. Pues también allí los datos macroeconómicos eran satisfactorios y los vitales para las clases subalternas eran, y seguirán siendo, incluso peores que aquí.

En cuanto a la respuesta gubernamental al creciente peligro de guerra mundial desatado por el imperialismo occidental, aparte de declaraciones platónicas, lo que vemos es la sumisión total a la OTAN y el constante aumento de los gastos militares, detrayendo el dinero que se necesitaría para atender a la sanidad y la enseñanza.

Por fin, ¿qué decir de la actuación del gobierno del Dr. Sánchez ante el genocidio que se está cometiendo ante nuestros ojos contra el pueblo palestino? El Gobierno ha votado a favor de Palestina, en varias ocasiones, en Naciones Unidas, conocedor de la inanidad de esos votos. También hizo algunas promesas vacuas acerca de la denuncia por genocidio, presentada por Sudáfrica ante el Tribunal Internacional de Justicia, pero no se ha personado ante el Tribunal, ni ha respaldado el fallo del mismo TIJ, de julio último, acerca de la ocupación sionista de Cisjordania que pide la suspensión de comercio e inversiones que puedan apoyar dicha ocupación. Tampoco ha impulsado la ruptura del acuerdo entre la UE e Israel, a pesar de la violación flagrante de las cláusulas sobre derechos humanos que este contiene. Mucho menos ha dejado de vender y comprar armamento a la entidad sionista, aunque sí que ha mentido varias veces en sede parlamentaria sobre este tema, siguiendo su inveterada costumbre.

Siendo esta la usual práctica «democrática» del gobierno del Dr. Sánchez no es nada extraña la forma en que pretende desarrollar este cincuentenario de España en libertad, como ha decidido bautizarlo. Por eso nada más oportuno que poner el frente de él a una historiadora especializada en cine, precisamente el arte que se dedica a hacer pasar por real la fantasía. Efectivamente la escasa, en realidad se trata de repetidas canibalizaciones de su tesis doctoral, producción escrita de la Dra. Gustrán se centra en el franquismo desde el punto de vista de su aparición en el cine. Así que podremos asistir a un espectáculo, pero jamás a una memoria auténtica de lo que supuso el franquismo.

Por eso, más allá de los lenitivos efectos que este falseamiento tenga para los intereses electorales del Dr. Sánchez y de la ira que cause entre la derecha, lo que tenemos aquí es un insulto a quienes sí que lucharon contra Franco. A quienes fueron los actores protagonistas que permitieron que la Dictadura no se sucediera a sí misma. Obreros y obreras, vecinos y vecinas de los barrios populares, estudiantes,…, organizados politicamente desde la clandestinidad, ellos (no el rey sucesor de Franco y sus adláteres) forzaron la existencia de esta libertad, por pequeña que sea, que cumplirá 50 años dentro de dos. No ahora, como dice el Dr. Sánchez.

Es precisamente esta falsificación de lo que verdaderamente fue la lucha democrática antifranquista lo que hace que surja el riesgo de la vuelta a algo parecido que, si bien sustentado en un bloque político diferente, haga tabla rasa de esta pequeña libertad que aún podemos tener. Banalizar el franquismo al convertirlo en un coco maligno, pero sin explicar nada de sus porqués, no sirve a ninguna causa democrática. Claro que ya hemos arrojado antes alguna luz sobre lo poco, fuera del fingimiento, que el actual gobierno tiene que ver con ninguna causa democrática.

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Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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