Comentario de un «ciudadano engelsiano»

La aproximación de un «ciudadano engelsiano» al tema de los indultos y sus derivadas anexas. Será de su interés.

Te expongo mi “opinión sobre los indultos”; lo hago porque lo has reclamado varias veces. Así que has de disculpar la posible ingenuidad propia de quien no es un ‘político’ y tampoco vive en carne propia las “heridas”.

1. Indulto es cancelar el cumplimiento de una pena impuesta por la comisión de un delito. Supone, pues, el reconocimiento del delito y de la validez del procedimiento que llevó a la pena. Y supone que existe alguna razón que hace deseable la cancelación del cumplimiento de la pena. Teniendo en cuenta estas premisas, soy partidario de la concesión del indulto a los políticos condenados por ‘el procés’. Justifico ahora las dos suposiciones, y la conclusión que extraigo.

2. En mi opinión, la DUI supuso un delito punible por parte de quienes, desde responsabilidades orgánicas del estado, la realizaron. No sólo porque ‘formalmente’ iba en contra del ordenamiento constitucional, sino porque, ‘materialmente’, la secesión de una parte del territorio español hubiese supuesto una lesión de derechos (sobre el territorio escindido y sus recursos naturales y no naturales, así como de otros órdenes) de todo el resto de ciudadanos españoles.

2.1. Tras una larga historia, el ‘contexto natural’ de los españoles es España; por tanto, el sujeto de la soberanía sobre el territorio del estado ‘España’ es el conjunto de todos los ciudadanos españoles. Ello, para mí, es así no sólo ‘formalmente’ (i.e., porque así lo dice la constitución), sino ‘materialmente’: porque las relaciones cruzadas entre diferentes poblaciones habitantes de España han conformado a ésta física, social y económicamente, de modo que no puede identificarse en ese ‘contexto natural’ subconjuntos aislados (ni familiar, ni social, política o económicamente). El ‘contexto’ (empleo a conciencia la útil categoría engelsiana de ‘Zusammenhang’) natural de los españoles, inclusive los catalanes, es España.

2.1.1. Como ejemplo de ello, apunto el hecho de que la configuración física del territorio de Cataluña (desde la arquitectura de Gaudí hasta las grandes infraestructuras de ingeniería civil, pasando por las infraestructuras científicas) tiene en su base una gran componente proveniente de fuera de ese territorio, en forma tanto de inversión pública estatal como de plusvalía extraída por la burguesía catalana en otras regiones: todo el territorio español ha sido durante buena parte de los siglos XIX y XX un mercado interno protegido para la industria catalana (no por casualidad casi todos los ministros de economía durante ese tiempo, inclusive los franquistas, eran catalanes), y las empresas catalanas han residido en todo el territorio español, contribuyendo a configurar física y socialmente éste. Dicho de manera simple, la plusvalía consumida en Cataluña ha sido, en parte, generada fuera de ella (de igual modo que parte de la producida dentro de ella lo ha sido por inmigrantes de fuera del territorio).

2.2. Que afirme que el ‘contexto natural’ político de los españoles es España no significa que niegue que en España existan “naciones” o “nacionalidades”; quizá existan. Pero, aparte del criterio lingüístico, la adscripción a una nación o nacionalidad en España tiene hoy una componente muy grande de tipo personal, cultural y sentimental, es una autoadscripción (una identidad electiva). Esa entidad culturo-sentimental tiene base histórica, por supuesto, pero, en mi opinión, no habilita derechos políticos (ni, por tanto, territoriales), por lo dicho. Los derechos políticos los tienen los ciudadanos con independencia de su autoadscripción culturo-sentimental. Creo que no puede hacerse hoy la identificación “catalán (en sentido nacionalitario) = habitante de Cataluña”, sino que, si se acepta la existencia de “nacionalidades”, habría que reconocer la plurinacionalidad de Cataluña (como ya se reconoce la de España); Cataluña es un territorio donde conviven, mezcladas, diferentes “nacionalidades” (una nacionalidad catalana, una española, una catalano-española, al menos). Dicho simplemente: en un contexto democrático, estado no es igual a nación (culturo-sentimental), y, por tanto, hay que encontrar las fórmulas que permitan la convivencia y la garantía de derechos (lingüísticos, culturales) de “nacionalidades” dentro de un mismo territorio.

2.3. Esto no quita que esa adscripción culturo-sentimental no pueda llegar a ser la base para la formación de una voluntad de pretensión política: es lo que el nacionalismo demuestra. Para ello, esa es su política, hay que ganar adeptos, mediante operaciones de mitologización (“identitarias” y de reconstrucción ideológica de la historia) por las que los intereses de una parte se presentan como los de todos.

2.4. ¿Sería posible o deseable el reconocimiento de la posibilidad de secesión? En mi opinión, podría serlo. Las condiciones para ello (de nuevo, en mi opinión): (i) puesto que el derecho lo sería a la secesión de un territorio, el titular de ese derecho serían los habitantes (nunca las “nacionalidades”) de ese territorio; (ii) la secesión debería contar con el acuerdo mayoritario de todos los habitantes de España. Puesto que estos últimos perderían derechos, con toda probabilidad no aceptarían una secesión de parte de su territorio a menos que se les convenciese y se les compensase. De lo anterior se sigue que no reconozco el “derecho a la autodeterminación de las nacionalidades”, pero admito que sería posible reformar la Constitución para introducir un derecho, y un mecanismo para ejercerlo, de secesión por parte de territorios (de cualquier territorio). El camino a la independencia, para quienes la quisieran promover, sería pues: 1) reforma de la Constitución, 2) proceso de negociación de las condiciones bajo las cuales se acepta la secesión, 3) referéndum (en todo el estado) para aprobar esas condiciones.

3. Dado que no reconozco ninguna legitimidad al proceso que condujo a la DUI y que considero correcto que se juzgase y condenase a quienes pretendieron llevarlo a término, ¿por qué me parece apropiado indultarlos?

3.1. En primer lugar, por conveniencia política: la alternativa es que el actual gobierno se quede sin base parlamentaria y sea sustituido por uno PP-Vox. No hay más. Considero que, en la actual coyuntura histórica de España, deben ser tareas de este gobierno completar la agenda con la que se presentó tras las elecciones (reforma de las pensiones, derogación de la reforma salarial, de la ‘ley mordaza’,…) y dirigir el reparto y destino de los fondos europeos para reformar (algo) el modelo económico. Dejar estas tareas a la derecha PP-Vox sería injustificable.

3.2. Una pena tiene sentido para “reformar” al delincuente, o para evitar que vuelva a delinquir. Ellos ya han dicho que no se van a “reformar”; ¿quiere eso decir que volverán a delinquir? ¡No lo creo! ¡Ya saben de qué va la cosa, ellos en carne propia, y los demás en ajena, y saben que un segundo intento tendría el mismo resultado, pero sin el beneficio ya del indulto! (con independencia de lo que digan de cara a su patio)

3.3. Por último: el factor “presos” ya no interferirá en la apreciación y abordaje del problema duro.

4. El problema duro para la izquierda es desgajar del proyecto nacional-secesionista a una buena parte de sus apoyos; deshacer el ‘bloque histórico’ que las fracciones independentistas de las clases dominantes catalanas han logrado formar bajo su hegemonía. Sin eso, como demuestra la actualidad, la izquierda española no tiene futuro, estará siempre hipotecada por, y prisionera de, la coyuntura catalana.

4.1. Deshacer ese bloque histórico y conformar otro pasa por esclarecer el carácter de clase del nacionalismo-secesionismo; caracterizar en qué ha consistido, qué proyecto hay detrás, y desmontar monopolio institucional ideológico-cultural del proyecto nacional-secesionista

4.2. En segundo lugar, pasa por probar que, en efecto, para la izquierda España es el ‘contexto natural’ del pueblo trabajador de Cataluña, y mostrarlo de manera efectiva con alternativas concretas.

No soy optimista respecto de estos últimos dos puntos; aquí lo dejo.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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