DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. 1000 días.
2. El pueblo israelí quiere una guerra sin fin.
3. 7 lecciones sobre la guerra de Irán.
4. El MOU de Schrödinger.
5. Funeral y geopolítica.
6. 200 años de lucha por la unidad latinoamericana.
7. Después de la derrota.
8. La guerra fría cultural.
9. Resumen de la guerra en Irán, 4 de julio.
1. 1000 días.
Han pasado mil días desde el inicio del genocidio en Gaza. En CTXT publican este artículo repasando lo que ha sucedido durante este tiempo.
1.000 días de genocidio
La comunidad internacional tolera impasible el exterminio en directo del pueblo palestino, que ahora ha perdido incluso el foco mediático
Diego Delgado
1.000 días de genocidio. Cuatro palabras que encierran muchas décadas de apartheid más o menos silencioso, algún conflicto como respuesta a la resistencia de un pueblo que no quiere ser aniquilado y, sobre todo, una forma de relacionarse con el mundo muy propia de quienes hoy soplan un millar de velas por cada noche que se han ido a dormir siendo plenamente conscientes de que se está cometiendo una limpieza étnica con su complicidad.
Las autoridades palestinas cifran en más de 73.000 las personas asesinadas por el sionismo que encabeza Benjamin Netanyahu, mientras que la cifra de heridos y heridas ronda los 173.500. Los ataques de Israel han obligado a huir de sus hogares a 1,9 millones de gazatíes, alrededor del 85% de la población total de la Franja de Gaza, que en 2023 se estimaba en unos 2,2 millones de habitantes. Y, con el paso de los meses y los años, la ofensiva se ha ido expandiendo sin pudor ni consecuencias hacia otros lugares como Cisjordania o Líbano. La realidad es que el número de víctimas difícilmente se sabrá con exactitud, pero nadie con un mínimo de información sobre el tema duda de que la cantidad de personas masacradas supera por mucho las cifras oficiales. Ya en septiembre de 2025, Francesca Albanese –relatora de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados– advertía de que la cifra real de muertes podría rondar los 680.000.
CTXT ha mantenido durante todo este tiempo una cobertura fija del genocidio en su portada y ha ofrecido información de primera mano gracias al periodista gazatí Mahmoud Mushtaha. El 29 de octubre de 2023 publicamos su primera ‘Crónica desde el infierno’, y desde ese momento Mushtaha escribió con regularidad para contar al mundo lo que se estaba viviendo en Gaza. Meses después, en abril de 2024, consiguió huir de allí y pudo retirarse a escribir su libro, Sobrevivir al genocidio en Gaza, un testimonio inigualable del sufrimiento que supone un intento de exterminio.
Eficacia inhumana
El 7 de octubre de 2023, tras el ataque de Hamás, Israel desató sobre Palestina todo su potencial destructivo. Lo hizo abiertamente, sin ambages, porque más de siete décadas de deshumanización sistemática del pueblo palestino lo hicieron posible. Yoav Gallant, entonces ministro de Defensa, les calificó de “animales humanos” apenas unos días después de aquel 7 de octubre. Desde ese momento, la limpieza étnica se ha desarrollado siguiendo criterios de productividad y eficacia propios de la fabricación en masa capitalista.
La frialdad distópica del sionismo quedó rápidamente plasmada en ‘Lavender’, un sistema informático que utiliza la Inteligencia Artificial para configurar listas de objetivos para el ejército israelí. Las primeras fases del genocidio estuvieron regidas casi exclusivamente por este software que, según fuentes del servicio de inteligencia de Israel, falla en alrededor del 10% de los casos y puede marcar objetivos que no tienen conexión en absoluto con grupos como Hamás.
En estos casi tres años, las investigaciones han arrojado luz sobre la miseria moral israelí, cuya inhumanidad alcanza cotas del todo inimaginables. Más allá de la utilización de tecnologías de muerte sin apenas supervisión, el ejército ha puesto en práctica estrategias de exterminio que traspasan todos los límites. Una de las más crueles es la de los ataques de “doble golpe”, que consiste en volver a bombardear una zona ya arrasada con poco tiempo de diferencia para asesinar a quienes hayan acudido a socorrer a las personas heridas.
Otra de las prácticas desveladas por fuentes del ejército israelí certifica la completa despreocupación por las víctimas civiles. Cuando no es posible identificar la ubicación exacta de algún militante de Hamás, la solución es autorizar la matanza de civiles hasta “cifras de tres números” y gasear los túneles en los que puede haber gente escondida.
Mayor ensañamiento y obscenidad mostraron las FDI en marzo de 2025, cuando asesinaron a sangre fría a un equipo de rescate de la Media Luna Roja y de Defensa Civil. Los cuerpos aparecieron maniatados y mutilados, aún con los uniformes sanitarios puestos. La OMS cifra en más de 1.700 los y las trabajadoras sanitarias asesinadas en Palestina entre octubre de 2023 y diciembre de 2025. Además, la Oficina de Medios de Comunicación de Gaza denuncia la destrucción de 34 hospitales, 240 instalaciones sanitarias y 142 ambulancias; un desmoronamiento provocado del sistema de salud que conlleva inevitablemente muertes que deberían sumarse al saldo genocida de Israel, aunque no se hayan producido directamente a manos del ejército.
La información también está siendo masacrada
Este genocidio presenta una característica muy diferencial que, a priori, debería imposibilitar la impunidad con la que se está cometiendo. Se trata de la retransmisión en directo, y para todo el planeta, incluso de las mayores atrocidades cometidas por el régimen de Benjamin Netanyahu. Si bien el trabajo minucioso de adoctrinamiento llevado a cabo, al menos, desde los años cuarenta del siglo pasado, predispone a la población israelí a mirar para otro lado, cuando las imágenes llegan hasta el último rincón del mundo hay que hacer mucho más que eso. De ahí el esfuerzo propagandístico y censor de Israel.
El atentado de Hamás el 7 de octubre de 2023 sirvió como caldo de cultivo a innumerables bulos que demonizaron al extremo no solo a dicha organización, sino a toda la sociedad palestina. De hecho, varias organizaciones se dedicaron expresamente a inventar y expandir desinformación, siempre beneficiosa para las intenciones genocidas del sionismo. Bebés decapitados, familias torturadas y otras muchas historias fabricadas para ser especialmente desagradables e impactantes. El culmen de la operación llegó con la publicación del vídeo ‘Testigos de la masacre del 7 de octubre’, que muestra, durante casi 50 minutos, atrocidades, una detrás de otra, sin contexto ni censura para evitar imágenes sensibles. La estrategia fue un éxito: el entonces secretario de Estado estadounidense Antony Blinken reprodujo una de estas falsedades como argumento contra un posible alto el fuego, en una sesión del Senado de EEUU el 31 de octubre de aquel año.
Según cifras del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), hasta el 11 de junio de 2026 Israel había asesinado al menos a 263 trabajadores y trabajadoras de los medios de comunicación. La propia organización define como pendiente de confirmación el fallecimiento de otros 130 y califica el genocidio palestino como el evento más letal para la profesión periodística desde 1992, año en el que empezó a recoger información al respecto.
Casos como el de Issam Abdallah demuestran que, lejos de ser algo accidental, la maquinaria de muerte de Netanyahu tiene a los y las periodistas como objetivo prioritario. Abdallah, que trabajaba para la agencia Reuters, fue asesinado por el ejército israelí mientras vestía su chaleco identificativo de prensa en Líbano. La zona en la que se encontraba había sido sobrevolada por helicópteros de las FDI durante 46 minutos, lo que certifica que los dos obuses fueron disparados deliberadamente para intentar acabar con su vida y la de seis colegas que se encontraban con él.
Hay voces dentro del ejército que reconocen la existencia de un “impulso obsesivo por controlar el discurso público” y “una cultura organizativa basada en el engaño”. Tanto el Gobierno como la fuerzas armadas pusieron en marcha un entramado de organizaciones, pseudomedios de comunicación y perfiles de redes sociales para tener el dominio de lo que se dice sobre el genocidio.
El hambre, la sed y las enfermedades llegan a donde las bombas no alcanzan
La población palestina está siendo exterminada. Es la única conclusión viable tras comprobar que, además de los bombardeos y los disparos cada vez más indiscriminados, Israel se está afanando en matar de hambre, sed y enfermedades a todos y todas las habitantes de Gaza. De hecho, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado ha presentado un informe muy detallado en el que respalda la definición de genocidio.
Según Médicos Sin Fronteras, para agosto de 2025 ya se habían dañado dos de las tres vías de llegada de agua a la Franja, provocando que alrededor de un 70% del agua que circula a través de ellas se pierda por las fugas. Además, más del 60% de las desalinizadoras gestionadas por el sector público y las ONG ya no funcionan por los destrozos causados.
El hambre se ha convertido en una de las principales armas sionistas. Los bloqueos sistemáticos de la ayuda humanitaria desde el inicio del genocidio tienen como objetivo la inanición de la población gazatí, y lo están logrando. De nuevo Médicos Sin Fronteras pone datos a la catástrofe: más del 25% de las criaturas menores de cinco años y de las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia sufren desnutrición aguda. La carencia de alimentos se ceba especialmente con las personas más débiles y con los niños y las niñas. Quienes sufren alguna enfermedad empeoran con gravedad y las infancias quedan cercenadas por la muerte. Existen ejemplos descorazonadores como el de una niña de 12 años con celiaquía que murió de desnutrición por no poder recibir alimentos sin gluten ni el tratamiento adecuado. En los dos primeros años de genocidio, hasta octubre de 2025, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado ha registrado 151 muertes de niños y niñas por desnutrición.
Quienes no fallecen por la falta de alimentos son tiroteados mientras acuden desesperadamente a por algo con lo que llenar sus estómagos y los de sus familias. La “masacre de la harina” es uno de los episodios más funestos de estos 1.000 días de limpieza étnica, con más de 110 asesinados en la madrugada del 29 de febrero de 2024 cuando trataban de alcanzar algo de harina de un convoy de abastecimiento en el norte de Gaza.
La sed, la desnutrición y las paupérrimas condiciones de vida son un caldo de cultivo excepcional para infecciones y enfermedades de todo tipo. La destrucción de los centros sanitarios y el bloqueo de los suministros médicos culmina la operación. El Ministerio de Salud de Gaza advirtió en mayo de 2026 de que el 47% de los medicamentos esenciales, el 59% de los suministros médicos y el 87% de los materiales para pruebas de laboratorio están agotados.
En cifras de la ONU, desde enero hasta abril de 2026 se registraron más de 70.000 casos de enfermedades relacionadas con las malas condiciones de los campamentos en Gaza; y más del 80% de estos campamentos de desplazados presentan plagas visibles e infecciones de la piel como sarna, piojos o chinches. Todas estas afecciones van deteriorando la salud de la población y pueden ser responsables directas de muchas muertes.
La inacción cómplice de los gobiernos del mundo…
La humanidad lleva 1.000 días viendo un genocidio ante sus ojos; es innegable que sabemos lo que está ocurriendo. Evidentemente, la responsabilidad de la ciudadanía no puede equipararse en ningún caso a la que tienen quienes ocupan puestos con capacidad de decisión, que son los principales culpables de que todo esto siga ocurriendo.
En todos estos meses ha habido algunos posicionamientos y ciertas decisiones que, visto el impacto que han tenido, no pasan de meramente estéticas. Por ejemplo, en noviembre de 2024 la Corte Penal Internacional emitió orden de arresto contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant, ex ministro de Defensa. Más de un año y medio después, esto no se ha traducido en nada.
La República de Sudáfrica abrió un camino de oposición simbólica al genocidio que algunos Estados, como España, han ido siguiendo. Su querella contra Israel por la vulneración de la Convención para Prevención y Sanción del delito de Genocidio de Naciones Unidas supuso un cierto despertar internacional que, de nuevo, no se ha traducido en nada contundente más allá de lo discursivo.
Cuando mejor se ha podido detectar la radical impunidad con la que actúa el Estado de Israel ha sido durante los supuestos acuerdos de alto el fuego alcanzados. El primero, el 15 de enero de 2025, no impidió al sionismo asesinar con francotiradores al menos a tres palestinos solo cinco días después de firmar la tregua. Este acuerdo se terminó el 18 de marzo, cuando Israel decidió romperlo unilateralmente con un bombardeo sorpresa sobre Gaza que se cobró más de 400 vidas, más de la mitad de las cuales eran mujeres, niños y niñas.
Meses después, en octubre, Donald Trump anunció un plan para terminar con “la guerra”. Si bien entró en vigor el día 9, Israel no ha dejado de asesinar a población palestina en ningún momento. De hecho, desde esa fecha se han reportado más de 750 víctimas mortales a manos del sionismo, además de múltiples bombardeos.
Más allá de los ataques directos, Netanyahu sigue profundizando en el régimen de apartheid con medidas como la aprobación de la pena de muerte solo para palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania.
… y los intentos de la sociedad civil por evitarlo
Los pocos posicionamientos institucionales que se han podido ver en los últimos meses están claramente impulsados por un contexto social cada vez más movilizado. En el transcurso de estos 1.000 días, las protestas contra el genocidio han desbordado el ámbito de las organizaciones más politizadas, o específicamente dedicadas a la cuestión palestina, y se han instalado en una parte significativa de la sociedad. La asistencia a las manifestaciones en apoyo a Gaza ha ido creciendo y ha dado paso a acciones más sólidas y con mayor incidencia.
Posiblemente la más mediática haya sido la Global Sumud Flotilla. En agosto de 2025 empezó a configurarse una flota de barcos de todo el mundo que pusieron rumbo a Gaza para tratar de romper el bloqueo sionista. La misión terminó el 3 de octubre con el arresto de las 462 personas voluntarias que viajaban a bordo de las 42 embarcaciones, que habían sido previamente atacadas con drones. El pasado mes de marzo se volvió a intentar, con 3.000 personas participantes en más de 100 embarcaciones, y el resultado fue el mismo: Israel interceptó la flota y detuvo a los y las tripulantes, en ambas ocasiones con malos tratos y torturas incluidos.
Las universidades también se volcaron en la lucha antisionista siguiendo el ejemplo de la neoyorquina Universidad de Columbia. Allí, las movilizaciones y las acampadas en el recinto contagiaron a otras universidades de EEUU y del resto del mundo. En España fue especialmente exitosa la convocatoria en la Universidad Complutense de Madrid, que llegó a acumular más de 500 tiendas de campaña durante 31 días, entre mayo y junio de 2024.
Poco más de un año después, activistas proPalestina lograron interrumpir la Vuelta Ciclista a España en protesta por la participación de un equipo israelí, lo que demuestra que la movilización sigue activa a pesar de la inacción institucional.
La respuesta de los gobiernos está dejando ver las costuras de un sistema podrido, que prefiere blindar a un genocida antes que poner en riesgo intereses económicos y estratégicos. En el Reino Unido, por ejemplo, el dimitido primer ministro Keir Starmer intentó clasificar a Palestine Action como una organización terrorista. La dinámica es compartida en todo el mundo, y el Estado español no se salva por mucho que parezca haberse colocado como punta de lanza del antisionismo: la extrema violencia mostrada por la Ertzaintza contra activistas de la Global Sumud Flotilla en el aeropuerto de Bilbao borra cualquier declaración institucional a favor de los derechos del pueblo palestino.
Alemania es, quizá, el país europeo más claramente inclinado en favor de Netanyahu; y allí, en la región de Hesse, el partido conservador CDU ha presentado un proyecto de ley que sancionará a quienes nieguen el derecho a existir del Estado de Israel.
En 1.000 días, el proyecto genocida sionista ha ofrecido una infinidad de pruebas que demuestran hasta dónde es capaz de llegar la mentalidad colonialista. En 1.000 días, todo el Norte Global –que, desgraciadamente, son quienes tienen la capacidad de detener esta masacre– ha aceptado, protegido o promovido un exterminio retransmitido en directo, certificando que comparte esa mentalidad. Lo que ocurre en Gaza es solo un adelanto de lo que ocurrirá en otros lugares del mundo cuando el declive de la hegemonía capitalista occidental y el colapso climático vayan provocando crisis cada vez más agudas.
2. El pueblo israelí quiere una guerra sin fin.
Yo creo que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque se puede hacer realidad…
https://www.972mag.com/us-iran-talks-israel-eternal-war/
Mientras Irán y EE. UU. negocian, Israel opta por la guerra eterna
Dejado al margen de las conversaciones sobre el futuro de la región, Netanyahu está diciendo a los israelíes que tendrán que valerse por sí mismos —y todos asienten con la cabeza en señal de acuerdo.
Por Ori Goldberg, 3 de julio de 2026
En el seno de Israel, la reacción ante las conversaciones en curso entre Estados Unidos e Irán puede enseñarnos bastante sobre el estado de la conciencia colectiva israelí casi tres años después del 7 de octubre. Tras la firma del memorándum de entendimiento a principios de este mes, quizá el hecho más difícil de reconocer para la opinión pública israelí —y mucho menos de aceptar— fue que Israel no es parte de el acuerdo que se está gestando.
El acuerdo y las negociaciones que lo han propiciado representan un cambio político radical y sin precedentes en el equilibrio de poder regional. Por primera vez, la percepción israelí de la realidad y las acciones derivadas de ella —que Israel se enfrenta a una amenaza existencial por parte de Irán y que cualquier acción ofensiva que Israel emprenda contra la República Islámica o sus aliados es necesariamente adecuada y justificada— no ha sido recibida con una aceptación inmediata e incondicional.
Las consecuencias de estas conversaciones —llevadas a cabo sin tener en cuenta a Israel— afectarán a Israel de diversas maneras, desde la seguridad nacional hasta la economía. El intento de forjar un acuerdo regional basado en los acuerdos entre EE. UU. e Irán, con el consentimiento activo y discreto de los líderes árabes de toda la región, especialmente en el Golfo, carece en sí mismo de precedentes. Que Israel pudiera quedar al margen de dicho acuerdo habría sido impensable hace tan solo unas semanas.
Sin duda, la Administración Trump sigue pareciendo dispuesta a apoyar la intensificación de los bombardeos israelíes en el Líbano, junto con los continuos bombardeos y el hambre en Gaza. Pero las duras palabras del vicepresidente J. D. Vance dirigidas al Gobierno israelí —«no se pueden resolver todos los problemas de seguridad nacional a base de matar»— dan una idea de cómo podría estar cambiando la política estadounidense hacia Israel.
Las conversaciones entre EE. UU. e Irán han sido descritas de diversas maneras en los medios de comunicación israelíes, pero muchas opiniones coinciden en una sensación de traición estadounidense. Los comentaristas de la derecha israelí, especialmente de la derecha religiosa, no han dudado en expresar su decepción con Donald Trump, llegando incluso a acusarle de «abandono». También se han escuchado comentarios similares entre voces destacadas de la derecha religiosa estadounidense, que han insistido en que, sin Israel, Estados Unidos ni siquiera existiría, y que el propio Dios creó a Israel y lo estableció en Oriente Medio para garantizar la paz mundial.
Una guerra sin fin
A medida que las negociaciones continúan y parecen incluso vislumbrar un horizonte significativamente más amplio que el simple «fin de la guerra», los medios de comunicación israelíes han vuelto a cubrirlas desde el ángulo que más agrada a la opinión pública israelí: la política interna.
En general, se considera que las negociaciones han sido un fracaso para Netanyahu. Cuando un sitio web de noticias tan representativo de la corriente dominante israelí como Ynet publica un artículo titulado «Los argumentos y la verdad: El fracaso del acuerdo con Irán y las amenazas que persisten — Verificación de los hechos de Netanyahu», esto pone de manifiesto una amplia desconfianza hacia el método y la gestión de Netanyahu.
Sin embargo, existe un consenso más amplio en Israel sobre lo que debería suceder a continuación. La opinión predominante es que, dado el compromiso inquebrantable de la República Islámica con la destrucción de Israel, este país no tiene más remedio que seguir actuando por su cuenta para eliminar la influencia de Irán en todo Oriente Medio. En otras palabras, la tarea principal de Israel ahora es encontrar una forma de actuar en solitario para garantizar su seguridad, dada la falta de compromiso por parte de Washington.
La expresión más refinada de este consenso la articuló el propio Netanyahu en una rara entrevista concedida esta semana al Canal 14 de la televisión israelí, un canal dedicado a la glorificación personal de Netanyahu, junto con una enérgica celebración de los valores de la extrema derecha y ataques enérgicos contra el bando liberal de Israel.
La entrevista se concedió al programa más popular de este canal, «The Patriots»: un formato polémico de ritmo trepidante basado en respuestas breves y formuladas de manera contundente a preguntas políticas. No se trata de un entorno que uno identificaría necesariamente con una entrevista al primer ministro, y estaba claramente concebido como un medio para que Netanyahu transmitiera declaraciones breves, incisivas y agresivas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, interviene durante una entrevista en el programa «The Patriots» del Canal 14, en Modi’in, el 18 de octubre de 2025. (Aloni Mor/Flash90)
Cuando se le preguntó cuándo terminaría «la guerra», Netanyahu respondió: «La búsqueda de la victoria total nunca terminará. Si se quiere vivir en el mundo y en Oriente Medio, hay que ser muy, muy fuerte. »
Merece la pena detenerse en la elección de palabras de Netanyahu. No ofreció declaraciones contextuales, como «Permaneceremos en el Líbano hasta que Hezbolá haya sido totalmente desarmado». Deja tareas como esas a su leal ministro de Defensa, Israel Katz, quien está más que encantado de ser la voz de su amo.
Más bien, Netanyahu ofreció una articulación paradigmática de la doctrina de seguridad nacional de Israel tras el 7 de octubre. La guerra nunca terminará. La guerra es la condición de la vida —no de una buena vida, sino de la vida como tal—. Esta doctrina exige una fuerza tremenda, que se mide sobre todo por la capacidad de atacar a los enemigos con «total libertad de acción» (una expresión acuñada por el predecesor de Netanyahu, Ehud Barak, quien ahora, irónicamente, se encuentra entre sus críticos más feroces). Tal impunidad es tanto la condición como el resultado de ser, en los enfáticos términos del propio Netanyahu, «muy, muy fuerte».
Israel contra el mundo
Israel se encuentra al borde de la campaña electoral oficial. No hay mejor momento que el presente para destacar con un mensaje político alternativo, intentar forjar una nueva base y trabajar para ganar votos.
Y, sin embargo, en lo que respecta a los rivales de Netanyahu, silencio absoluto: No ha surgido ni una sola palabra de crítica que cuestione estas declaraciones. Tampoco ha surgido tal crítica por parte de los liberales israelíes ni de la sociedad civil en general —en relación con el memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos, las negociaciones resultantes con el Líbano o el continuo genocidio y la limpieza étnica en Gaza, así como en Cisjordania.
Tras casi tres años de guerra, existe un amplio y profundo consenso entre la población judía de Israel respecto a la naturaleza del Estado de Israel. Según este consenso, Israel requiere esa misma «total libertad de acción» para seguir existiendo. Desde este punto de vista, no hay otro camino a seguir, ya que al principio y al final de todo debate subyace la hostilidad ahistórica de «el mundo» hacia «los judíos». Israel no tiene otra forma real de disipar esta hostilidad que permanecer constantemente alerta y lanzar ataques sin restricciones siempre que lo considere necesario.
Si incluso la Administración Trump ha dado la espalda a Israel, entonces, según esta visión del mundo, no puede esperar absolutamente nada del «mundo». Es poco probable que sea una coincidencia que Netanyahu incluyera al «mundo» junto con Oriente Medio en su descripción de la fuerza necesaria para sobrevivir. No suele hacerlo. Con mayor frecuencia, incluye a Israel dentro de ese «mundo» para presentarlo como el puesto avanzado de Occidente en la batalla contra los salvajes que amenazan la «civilización judeocristiana».
Esta vez, sin embargo, dejó claro que ni siquiera el mundo estaba a salvo de la ira de Israel. ¿Por qué? Porque el mundo había abandonado a Israel.
Israel sigue siendo perfectamente capaz de matar a muchos miles más de palestinos y libaneses, y de echar por tierra el acuerdo entre EE. UU. e Irán, aunque dudo sinceramente que Israel sea capaz de atacar por su cuenta en Irán sin el consentimiento de Trump. Sin embargo, el mensaje principal que transmiten las palabras de Netanyahu —y la aceptación tácita de ellas por parte de sus oponentes— es otro.
Los recursos de Israel se agotarán y, más pronto que tarde, se encontrará sin amigos.
El mensaje más importante que envía Israel —tanto su primer ministro como la gran mayoría de su ciudadanía judía— es que el país se está retirando de cualquier horizonte internacional. Ya no se considera sujeto a ninguna ley ni norma que no sean las de la guerra eterna que afirma estar librando.
Esto no se ha dicho abiertamente: Israel sigue manteniendo una apariencia de actividad internacional, desde el supuesto despliegue de tropas en Somalilandia hasta el establecimiento de sólidas relaciones con regímenes autoritarios mediante la exportación de herramientas de cibervigilancia, conocimientos militares y armas. Aun así, los israelíes judíos se muestran unidos en su apoyo a una guerra perpetua, lo que en la práctica significa trazar un rumbo regional y global cada vez más aislado.
Cuanto más persista Israel, menos buena voluntad encontrará. Por sí solo, Israel no puede mantener este esfuerzo indefinidamente. La brecha entre el sentimiento y la realidad irá en aumento. No se sabe qué desenlace, si es que hay alguno, le espera.
Ori Goldberg es un analista y comentarista israelí independiente. Es doctor en Estudios de Oriente Medio y ha impartido clases y conferencias en universidades de todo el mundo. Es autor de cuatro libros sobre el pensamiento revolucionario chií en Irán.
3. 7 lecciones sobre la guerra de Irán.
Desde el think tank ruso del Club Valdai plantean algunas de las lecciones que se pueden extraer del actual conflicto.
https://www.rt.com/news/642569-persian-gulf-seven-further-lessons/
Irán ha superado la primera ronda, pero la siguiente podría ser peor
La región entra en una tregua frágil, en la que la diplomacia, la disuasión y el riesgo nuclear vuelven a ocupar un lugar central
Publicado el 4 de julio de 2026
Por Ivan Timofeev, director de programas del Club Valdai
Al inicio de la campaña militar de EE. UU. e Israel contra Irán, identificamos siete lecciones que se desprendían del nuevo conflicto. Observamos que las sanciones suelen ir seguidas de la fuerza; que la presión sobre Irán sería a largo plazo; que las concesiones a la parte atacante no funcionarían; que los dirigentes del país atacado se convertirían en uno de los principales objetivos; que el malestar interno fomentaría la intervención externa; que el apoyo de los Estados amigos sería importante, pero no resolvería los problemas de la víctima; y, por último, que el equilibrio de poder seguiría siendo el factor decisivo en los asuntos de seguridad.
Responder a la fuerza con la fuerza es un instrumento burdo, pero sigue siendo una forma eficaz de detener la escalada. Ahora que el conflicto parece haberse detenido temporalmente, podemos extraer varias lecciones más, aun reconociendo que es probable que esta pausa resulte ser temporal.
La primera lección es que una gran potencia puede retirarse, lo cual, estrictamente hablando, no es nada nuevo. La historia reciente ofrece muchos ejemplos, como cuando Estados Unidos puso fin a su prolongada presencia militar en Afganistán y, antes de eso, la Unión Soviética también se retiró de Afganistán. Aún antes, Estados Unidos se vio obligado a abandonar Vietnam.
En la crisis del Golfo Pérsico, Estados Unidos e Israel infligieron graves daños a Irán, pero no lograron aplastar a su adversario. Además, parecen haber considerado que una mayor escalada —especialmente una operación terrestre— era demasiado arriesgada, por lo que el resultado fue un alejamiento del objetivo de destruir al enemigo y un giro hacia la diplomacia.
Esto nos lleva a la segunda lección: que la diplomacia funciona y que el compromiso sigue siendo posible.
El siglo XX estuvo marcado por la terrible experiencia de guerras que terminaron en derrotas aplastantes. La Primera Guerra Mundial destruyó al menos cuatro imperios y la Segunda Guerra Mundial terminó con la derrota total de las potencias del Eje, cuya soberanía sigue estando restringida hasta el día de hoy. La Guerra Fría terminó con una derrota política y el colapso de la Unión Soviética, y las operaciones militares locales más recientes condujeron a la desintegración o al cambio de gobierno en Yugoslavia, Irak, Siria y Libia.
Los conflictos resueltos mediante el compromiso diplomático, al estilo tradicional de los siglos XVIII y XIX, se han vuelto poco frecuentes, pero el enfrentamiento con Irán vuelve a poner sobre la mesa esa antigua escuela diplomática.
Las cuestiones subyacentes siguen sin resolverse. No obstante, las partes han alcanzado al menos un acuerdo temporal mediante la negociación y concesiones específicas. Se vieron obligadas a tratarse mutuamente como socios legítimos en la negociación y, de buena gana o no, se reconocieron como iguales, a pesar de la evidente disparidad en sus capacidades.
La tercera lección es que la tolerancia ante las bajas puede determinar el resultado, ya que en la guerra la magnitud de las bajas es importante, al igual que la disposición a aceptarlas, y el siglo XX nos ofrece de nuevo dos extremos. En las guerras mundiales, las bajas alcanzaron proporciones inimaginables, mientras que, en muchos conflictos locales, el mero hecho de que se produjeran bajas se convirtió en un factor decisivo para poner fin a la guerra. Esto fue especialmente cierto en el caso de la experiencia estadounidense en Vietnam.
Tras la Guerra Fría, las operaciones militares occidentales se diseñaron, en general, para mantener un número reducido de bajas.
Las bajas de Rusia en el Cáucaso del Norte tras el colapso de la URSS fueron graves y constituyeron un factor determinante en el alto el fuego tras la Primera Guerra de Chechenia; sin embargo, esas lecciones contribuyeron a reducir las bajas en la Segunda Guerra de Chechenia.
La crisis del Golfo ilustra ambos modelos, ya que ni Estados Unidos ni Israel estaban dispuestos a aceptar el mayor número de bajas que una operación terrestre podría haber requerido, al menos no sin confianza en el éxito, mientras que Irán, por el contrario, demostró que estaba preparado para asumir bajas. Las bajas civiles y el asesinato de varias docenas de figuras políticas destacadas no quebrantaron su determinación.
La cuarta lección es que el margen de seguridad es importante. Las grandes potencias entraron en la Primera Guerra Mundial con escaso conocimiento de los costes que se avecinaban, mientras que la Segunda Guerra Mundial comenzó entre bandos militares movilizados, en gran medida preparados para la guerra y que la consideraban inevitable. La Guerra Fría fue una historia de creación de reservas estratégicas, seguida del efecto de «puertas abiertas» de una distensión gradual. La economía soviética estaba preparada para una guerra mundial, pero en el ambiente de distensión de las tensiones, gran parte de esa capacidad pasó a ser innecesaria.
Tras la Guerra Fría, las capacidades militares de los antiguos adversarios se redujeron drásticamente e incluso Estados Unidos, la mayor potencia militar y vencedor de la Guerra Fría, necesitará años para restablecer los niveles anteriores de producción de equipamiento, munición y otros activos.
Irán ha pasado toda su historia como república islámica preparándose para una confrontación militar abierta, y su capacidad para resistir en el conflicto actual se debe en gran medida a la forma en que están organizadas sus fuerzas armadas, sus organismos de seguridad, su sistema de mando y su economía. En tiempos de paz, un sistema de este tipo puede parecer costoso, desequilibrado y engorroso, pero bajo una presión extrema ha demostrado ser eficaz.
Israel, por su parte, también vive bajo un régimen de movilización militar constante, aunque basado en principios distintos. Los Estados pertenecientes a bloques militares están regresando a la política mundial y China está reforzando su resiliencia, mientras que los países occidentales avanzan en la misma dirección. Rusia y Ucrania también se han visto obligadas a seguir este camino, pero Ucrania parece haber alcanzado el punto álgido de su militarización, mientras que Rusia aún tiene margen de crecimiento.
La quinta lección es que las armas nucleares, por un lado, resuelven problemas y, por otro, no logran resolverlos. El temor a que Irán se convierta en una potencia nuclear es una de las razones a largo plazo de su contención por parte de EE. UU. e Israel. Si Irán ya hubiera adquirido armas nucleares, como ha hecho Corea del Norte, un ataque tan audaz difícilmente habría sido posible, y uno de los logros de la campaña contra Irán es que ha ganado tiempo al retrasar el avance de Teherán hacia la condición de potencia nuclear.
Al mismo tiempo, ni Estados Unidos ni Israel se plantearon seriamente el uso de armas nucleares para intensificar aún más el conflicto o derrotar a Irán. Ambos son técnicamente capaces de llevar a cabo ataques nucleares a gran escala o ataques de precisión individuales con ojivas tácticas, pero tal medida provocaría condenas y podría, aun así, no conducir a la victoria.
Irán tendría la posibilidad de mantener la estabilidad y el control incluso tras varios ataques nucleares y la destrucción de ciudades o infraestructuras concretas, y su determinación podría incluso alcanzar un nuevo nivel impredecible.
Las armas nucleares pueden causar daños enormes. Sin embargo, no destruyen automáticamente al Estado objetivo, especialmente a uno que lleva décadas preparándose para resistir un ataque, lo que genera incertidumbre. En algunos conflictos, la importancia política de las armas nucleares puede verse reducida, mientras que, al mismo tiempo, puede crecer la tentación de utilizarlas simplemente para infligir daños.
La sexta lección es que la guerra de información está muy extendida, pero sus resultados son limitados. La tecnología moderna ofrece a los Estados enormes oportunidades para la propaganda y la presión psicológica, y el conflicto del Golfo Pérsico fue claramente asimétrico, ya que EE. UU. cuenta con capacidades de información superiores, control sobre las redes mediáticas globales y liderazgo tecnológico. Esto puede haber contribuido a desestabilizar a Irán antes de la guerra, pero no resultó decisivo.
Las imágenes de los ataques contra Irán no quebrantaron su voluntad de resistencia, y las propias operaciones de información de Irán contra sus enemigos también fueron limitadas. El conflicto también generó una gran cantidad de desinformación generada por IA, aunque la calidad de dicho material aún no lo ha convertido en un arma universal. Por lo tanto, la guerra de información reviste gran importancia, incluso en Ucrania, pero sigue teniendo límites.
La séptima lección es que salir de una guerra es más difícil que entrar en ella. Iniciar una campaña militar es fácil, pero ponerle fin es mucho más difícil, especialmente cuando no se han alcanzado los objetivos originales, y esta es la situación a la que se enfrentó EE. UU. tras el fracaso de su intento de aplastar a Irán con misiles y bombas.
La retirada y el compromiso conllevan un alto precio y también acarrean riesgos políticos internos. Las negociaciones pueden ser tachadas de debilidad por la opinión pública o la oposición política, mientras que cualquier concesión aumenta ese riesgo.
Estados Unidos ha demostrado que está dispuesto a dar un paso atrás si la escalada resulta demasiado costosa. Pero el asunto no está zanjado y, a la primera oportunidad, las armas podrían volver a disparar.
La estrategia para salir de un conflicto se ha convertido en un reto diplomático y técnico extremadamente difícil. Estados Unidos e Israel no aplastaron a Irán, e intentaron abandonar el conflicto en el momento oportuno, pero Irán se mantuvo firme al tiempo que evitaba una guerra prolongada y devastadora.
Queda por ver cuánto tiempo durará este equilibrio.
Este artículo fue publicado por primera vez por Kommersant, y ha sido traducido y editado por el equipo de RT.
4. El MOU de Schrödinger.
También Escobar vuelve sobre este extraño impasse en el que estamos en el que no queda claro si están avanzando o no las conversaciones entre Irán y EEUU.
https://www.unz.com/pescobar/is-the-mou-cat-dead-alive-or-in-a-coma/
¿El «gato» del Memorándum de Entendimiento está muerto, vivo o en coma?
Pepe Escobar • 3 de julio de 2026
Más vale que el «gato» del Memorándum de Entendimiento salga de su coma cuanto antes. De lo contrario, el caos total y devastador se impondrá sin remedio.
Estos persas tan meticulosos.
¿Cómo hacer comprender a «Barbaria» que debe aplicar los apartados 1, 4, 5, 10 y 11 del Memorándum de Entendimiento (MoU) que su propio presidente firmó en Versalles?
Especialmente el apartado 1: el establecimiento de un mecanismo de control de conflictos en el Líbano; el apartado 10: sobre la exportación de petróleo y productos petroquímicos de Irán; y el apartado 11: sobre la liberación de los activos congelados de Irán.
Son retos de lo más ambiciosos en todos los frentes. Y todo ello ligado al hecho de que no hay garantía alguna de que «Excepcionalistán» —capaz de no llegar a un acuerdo (derechos de autor: Serguéi Lavrov)— comprenda siquiera que los compromisos son ahora bilaterales: si usted los incumple, la otra parte también lo hará.
Pasemos al principal negociador de Irán, el líder del Parlamento, Ghalibaf. A principios de esta semana, antes de las elaboradas ceremonias fúnebres en Teherán, Qom y Mashhad con motivo del entierro del líder asesinado, el ayatolá Jamenei, Ghalibaf afirmó que las negociaciones con EE. UU. han terminado (cursiva mía).
Traducción: Irán no cederá ni un ápice para debatir un posible acuerdo definitivo hasta que Washington aplique plenamente las cinco cláusulas del memorando de entendimiento mencionadas anteriormente.
Esto se deduce lógicamente del hecho de que Irán enviara una delegación de alto nivel a Suiza para debatir la aplicación del memorando de entendimiento de 14 puntos, y no (cursiva mía) para negociar un nuevo acuerdo.
Otra prueba: la cláusula 13 del memorando de entendimiento especifica que las conversaciones sobre el acuerdo definitivo solo comenzarán una vez que se hayan cumplido los párrafos 1, 4, 5, 10 y 11.
En teoría, podría haberse creado un comité conjunto entre Irán, EE. UU. y el Líbano para supervisar la aplicación, pero no hay confirmación oficial por parte de Washington, ya que EE. UU., de facto, no está dispuesto o no es capaz de controlar el culto a la muerte en Asia Occidental.
Mientras tanto, se ha levantado el bloqueo naval de Trump. Irán ha exportado casi 50 millones de barriles de petróleo durante los últimos días, a precios aproximadamente un 20 % más altos que en el pasado reciente.
Sin embargo, el libre paso por el estrecho de Ormuz solo durará 60 días. Transcurrido ese plazo, Teherán —y Mascate— impondrán tasas: al fin y al cabo, Irán y Omán son soberanos en lo que respecta a la navegación por sus aguas territoriales.
Un punto clave: el programa de misiles de Irán, toda la organización del Eje de la Resistencia y los derechos nucleares de Irán son cuestiones no negociables, tal y como ha reiterado Ghalibaf.
Afirmó, sin rodeos, que Irán está «listo para la guerra» si Trump 2.0 no cumple con las disposiciones del memorando de entendimiento. Al mismo tiempo, señaló que la ventaja de Irán en Ormuz radica en hacer que funcione de manera eficiente, no en mantenerlo cerrado.
Trump y Vance jugando a sus juegos
Ahora compare todo lo anterior —que se deriva lógicamente de lo firmado entre Washington y Teherán— con la entrevista del vicepresidente J. D. Vance a principios de esta semana, en la que admite que el dúo presidencial solo firmó el memorando de entendimiento para «aumentar nuestras reservas» y «tener más cartas que jugar» cuando transcurran los 60 días estipulados.
Esto concuerda con el hecho de que el secretario de Estado Rubio presidiera, el 25 de junio, una reunión ministerial del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que, a todos los efectos prácticos, rechazó disposiciones clave del memorando de entendimiento.
En un comunicado se afirmaba que «la paz y la seguridad regionales duraderas» requieren abordar «todo el espectro de amenazas de Irán», incluidos los misiles balísticos, los drones y el «apoyo a grupos proxy».
La conclusión es inevitable: desde el punto de vista de Trump 2.0, el memorando de entendimiento no es más que una maniobra para ganar tiempo. Incluso teniendo en cuenta las divergencias entre Vance y Rubio.
Las amenazas no desaparecerán. El espectro de una reanudación de la guerra sigue presente, sobre todo con la actual intensificación de las operaciones de suministro aéreo. Y todo ello incluso teniendo en cuenta el suicidio político que supondría intentar alguna locura antes de las elecciones de mitad de legislatura. Nunca subestime el nivel de demencia de la actual Casa Blanca.
En marcado contraste, pasemos ahora a un grupo de actores racionales que intentan infundir un poco de sentido común —tan necesario— en la Casa Blanca. Esto proviene directamente de las personas que anteriormente se sentaban a la mesa de negociaciones.
La noticia principal es que las conversaciones entre Irán y Pakistán, al más alto nivel, concluyeron el pasado martes. Teherán e Islamabad alcanzaron un entendimiento conjunto sobre el difícil camino a seguir.
El emisario especial pakistaní Mohsin Naqvi, ministro del Interior, partió hacia Riad con una misión de gran importancia: confirmar a MbS, en persona, que Irán, Arabia Saudí, Omán y Catar están en sintonía, coordinados por la diplomacia de Islamabad.
Este grupo está unido por una firme determinación: no se debe permitir que Trump, a pesar de toda su volatilidad, reanude la guerra.
Los mediadores pakistaníes, que han estado negociando hasta este martes, han vuelto a confirmar que Irán y Omán —con el respaldo crucial de China— ya han tomado una «decisión soberana irrevocable» en lo que respecta al ejercicio de su soberanía para controlar y administrar el estrecho de Ormuz.
Esto incluye la recaudación de ingresos, el desminado, la seguridad del paso y todo el aparato. Teherán y Mascate han rechazado cualquier intervención extranjera —concretamente la de EE. UU., pero también la de la UE—; Mascate ya se lo ha comunicado directamente a los europeos.
Lo que sigue «en curso» son los detalles prácticos, no la decisión.
Así pues, lo que tenemos aquí es un acuerdo a cuatro bandas: Irán, Omán, Pakistán y China, que se espera que salga a la luz justo después de las ceremonias fúnebres del difunto líder supremo, el ayatolá Jamenei.
La vía Irán-Omán está directamente conectada con la vía más amplia y estratégica Irán-China-Rusia.
¿Un «kabuki» que conduce a una nueva arquitectura de seguridad?
En lo que respecta al memorando de entendimiento, puede que se encuentre en coma profundo, pero sigue vivo. Bajo la superficie se mantienen conversaciones ininterrumpidas. Los mediadores pakistaníes —según quienes han estado en la mesa de negociaciones hasta este martes— están haciendo todo lo posible por mantener vivo el memorando de entendimiento al 100 %, no al 99 %. La pausa actual es intencionada —por diseño de Irán— y no se debe a un colapso.
Por supuesto, lo que se está desarrollando en estos momentos es un «kabuki» de proporciones gigantescas: mucho teatro en torno a un marco que podría acabar definiendo la estructura geopolítica de Asia Occidental y determinando quién controla qué en un futuro previsible.
Tal y como están las cosas, sigamos el rastro del dinero durante esta fase de letargo.
Teherán apuesta por el pragmatismo total: primero el dinero, luego hablamos. Los detalles sobre transferencias específicas o plazos siguen siendo confusos, pero se espera que Irán disponga de aproximadamente 9.000 millones de dólares en el plazo de una semana: los Emiratos Árabes Unidos ya han transferido 3.000 millones; se supone que Catar y Omán aportarán los 6.000 millones restantes. Si Irán cuenta con al menos 6.000 millones de dólares (hasta 9.000 millones) en los próximos diez días aproximadamente, el memorando de entendimiento no estará «en la bolsa», sino muy vivo.
El quid de la cuestión: Teherán siempre actúa a su propio ritmo. El ritmo lo marcan los ritos relacionados con el funeral de Jamenei, en el que cuatro miembros de su familia serán enterrados de nuevo en Mashhad, incluida su esposa, cumpliendo así una promesa hecha en tiempos de guerra.
Así pues, esto es lo que todos deberíamos seguir de cerca. El último día de las ceremonias es el 9 de julio en Mashhad. El siguiente paso será determinar el lugar o lugares de reunión donde se reunirán los estadounidenses, los pakistaníes y los iraníes.
Aunque lo llamemos Islamabad 2.0 o 3.0, eso no tendrá lugar en Islamabad. Una vez que concluyan los ritos y se
reconfirme el visto bueno chino, el memorando de entendimiento, en teoría, debería volver a estar sobre la mesa. Trump —acorralado por imperativos, como el agotamiento de las reservas estratégicas de petróleo (SPR)— tendrá que volver a la mesa de negociaciones y cumplir con su parte. O echarlo todo por la borda una vez más.
Existe una complejidad añadida en lo que respecta a Pakistán, que está alineado con Irán, Omán y China en materia de seguridad del estrecho de Ormuz y, al mismo tiempo, profundamente inmerso en una relación de defensa mutua al estilo de la OTAN con Arabia Saudí.
En virtud del Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua (SMDA) de septiembre de 2025, Pakistán ha desplegado al menos 8.000 efectivos en la base aérea del rey Abdulaziz —cifra que pronto ascenderá a 13.000—, escuadrones de JF-17, drones y un sistema chino HQ-9. Todo este despliegue está financiado por Arabia Saudí y bajo control operativo pakistaní. Estas tropas protegen, en esencia, el petróleo saudí.
La autoridad de despliegue pakistaní se extiende ahora a elementos de la Fuerza Aérea,
de tierra y —esto es nuevo— de la Armada en diversas partes de Arabia Saudí. Así pues, lo que tenemos aquí es una demostración ostensible de la protección del corredor petrolero saudí, al tiempo que se envía una señal de disuasión a Teherán. Por supuesto, Islamabad tuvo que explicar con detalle a Teherán —durante la visita de Pezeshkian— de qué se trata todo esto.
¿Cómo funcionaría, pues, una nueva y viable arquitectura de seguridad emergente en Asia Occidental —organizada por Pakistán en todo el espectro del CCG, discutida y aprobada por Irán, y respaldada por China?
Eso comenzaría con un complejo proceso de normalización: las relaciones entre Irán, Arabia Saudí y Catar deberían normalizarse «muy pronto», según Islamabad y Riad. Es más fácil decirlo que hacerlo. Catar podría entonces sumarse a la
alianza de defensa saudí.
El punto clave de debate es Ansarallah en Yemen. La postura oficial de Saná es que atacaría a cualquier Estado (incluida Arabia Saudí) que intervenga en su bloqueo de la navegación vinculada a Israel en el mar Rojo.
La «próxima oleada» podría incluir entonces a Baréin y Kuwait. Y, potencialmente, una sorpresa: Egipto. El Cairo está interesado en desempeñar un papel en materia de seguridad tras la salida de EE. UU. y ya mantiene conversaciones con Pakistán y Arabia Saudí.
Suponiendo que este acuerdo extremadamente ambicioso siga adelante, es posible que los Emiratos Árabes Unidos ocupen un puesto para diciembre. Y luego está el anillo exterior: Turquía y Azerbaiyán. Todo ello porque China sigue moviendo hábilmente sus piezas en silencio, dejando claro también a Erdogan que el claro ganador estratégico de la guerra estadounidense-israelí contra Irán es Pekín. Erdogan, según los mediadores, desempeñó un «papel de gran apoyo» durante las negociaciones indirectas entre EE. UU. e Irán.
Una vez más: se trata, por el momento, solo de un escenario posible y, sin duda, prometedor. Pero si se considera como una coalición —aunque sea incipiente— que une a Irán, Pakistán, China, miembros clave del CCG, Turquía y Egipto, ya constituye una fuerza que avanza por sí sola y a la que, por el momento, poco puede detener; esta coalición, si se gestiona con astucia, podría expulsar a EE. UU. de Asia Occidental para la primavera de 2027.
¿Qué podría salir mal?
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Ahora, los giros inesperados. Y son enormes. Tras el fracaso militar del ataque de EE. UU. e Israel contra Persia, la siguiente fase —llamémosla «la jugada desesperada sin cartas»— ya se ha transformado en una guerra híbrida: instrumentalizar el memorando de entendimiento para provocar guerras civiles —sectarias, religiosas, tribales— en todo el Eje de la Resistencia: Líbano, Irak y Yemen.
Llámelo «Incendiar el Eje».
Si seguimos este escenario, se desvanece cualquier posibilidad de que los saudíes y los qataríes lleguen a un acuerdo de seguridad con Irán, mediado por Pakistán. La historia reciente ha sido contundente: basta con ver cómo los saudíes y los qataríes destruyeron con éxito Somalia, Libia, Sudán y Siria.
Bagdad, por ejemplo, se encuentra ahora bajo un gobierno colaboracionista. El nuevo primer ministro es un joven entusiasta y sin ideas preconcebidas, relativamente similar al decapitador de Damasco, Al-Golani, con todos los matices propios de un «idiota útil» de la oposición controlada.
No está nada claro si estas tácticas híbridas de «divide y vencerás» funcionarán contra el Estado-civilización persa —como en la actual campaña para enfrentar a los liberales adinerados contra los tradicionalistas estoicos en un escenario de conflagración total—. Los tradicionalistas gozan de un apoyo popular abrumador en todo el Irán más profundo.
Volvamos a nuestro escenario auspicioso. No es descabellado. Eso significaría, en la práctica, una transición gradual hacia una especie de «desorden regulado», con EE. UU. «reducido pero aún presente», aunque con importantes canales extraoficiales que barajan las posibilidades de sustituir el paraguas de la «protección» estadounidense (en el sentido mafioso del término).
Así pues, como podemos ver, más vale que el memorando de entendimiento salga de su coma, y rápido. De lo contrario, el caos total y devastador está abocado a imponerse.
(Reproducido de Strategic Culture Foundation con permiso del autor o su representante)
5. Funeral y geopolítica.
Bhadrakumar analiza el funeral de Khamenei desde la perspectiva geopolítica, y especialmente cómo afecta a India.
https://www.indianpunchline.com/musings-on-the-funeral-ceremony-in-tehran/
Publicado el 4 de julio de 2026 por M. K. BHADRAKUMAR
Reflexiones sobre la ceremonia fúnebre celebrada en Teherán
El Gobierno tomó una excelente decisión al designar al gobernador de Bihar, el teniente general Syed Ata Hasnain (retirado), para representar al país en el funeral del difunto líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. Se trata de una elección inusual —enviar a un general retirado al funeral de una figura religiosa venerada—, pero bien meditada, en un intento por inyectar dinamismo a las relaciones bilaterales y restablecer el equilibrio en las políticas de la India respecto a Asia Occidental.
De hecho, la ceremonia fúnebre en Teherán está resultando ser un acontecimiento extraordinario, de un tipo que el mundo nunca ha presenciado, en una manifestación espontánea de respeto y dolor. Conlleva un inmenso simbolismo político —equivalente a una denuncia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y de su cómplice, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por este espantoso asesinato—. Como dijo Shakespeare: «Porque el asesinato, aunque no tenga lengua, hablará».
Este tipo de funerales de Estado son actos internacionales en los que suele estar presente la diplomacia. El acto de Teherán se celebra en un contexto extraordinario de dinámicas de poder, tanto dentro de Irán como a nivel regional e internacional.
Desde la perspectiva india, la mayor curiosidad se centrará en el general indio, que tal vez se encuentre cara a cara en algún momento con el mariscal de campo pakistaní Asim Munir, quien ha acompañado al primer ministro Shahbaz Sharif a Teherán. Si llegara a producirse tal encuentro, se producirían algunos intercambios de cortesías, lo que podría resultar beneficioso a la larga. En cualquier caso, las impresiones de primera mano del general Hasnain —una mente intelectual, humanista y militar— serán muy reveladoras. Es de esperar que plasme por escrito sus reflexiones.
Pakistán está en racha últimamente y el mariscal de campo Munir será muy solicitado en Teherán. El *New York Times* y el *Washington Post* publicaron informes, basados evidentemente en información de alto nivel de la CIA, según los cuales Israel estaba tramando un complot para asesinar al presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, pero una advertencia de los estadounidenses frustró el complot.
Sin embargo, según otros informes, todo esto ocurrió realmente hace dos meses, en vísperas de las históricas conversaciones cara a cara de alto nivel entre EE. UU. e Irán celebradas en Islamabad los días 11 y 12 de abril, a las que asistieron el vicepresidente estadounidense J. D. Vance, Ghalibaf y Araghchi. Al parecer, los servicios de inteligencia paquistaníes descubrieron el complot israelí, alertaron a los estadounidenses y el complot fue frustrado. Evidentemente, las efusivas palabras de agradecimiento que Trump y Vance dirigieron a las autoridades pakistaníes por su papel a la hora de facilitar las conversaciones con los iraníes pueden ahora entenderse en su contexto. El momento elegido por Estados Unidos para hacer pública esta información resulta intrigante.
Tanto China como Rusia, a quienes se puede considerar cuasi-aliados de Irán, enviaron a altos funcionarios en representación de sus gobiernos. En particular, destaca la presencia de Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia [y ex presidente y ex primer ministro]. Medvedev ocupa de facto el segundo puesto en la jerarquía del Kremlin. Es un antiguo colaborador político del presidente Vladimir Putin.
Asimismo, Medvédev preside la Comisión Militar-Industrial de Rusia, un cargo de gran influencia que supervisa el conjunto de la industria de defensa. Medvédev estuvo acompañado por un equipo de altos funcionarios. Este viaje puede considerarse una «visita de trabajo».
En vísperas de la visita de Medvédev, fuentes rusas revelaron que la Planta de Aviación de Komsomolsk-sobre-Amur (también conocida como Planta de Aviación Yuri Gagarin, situada en la remota orilla oriental del río Amur, en Jabárovsk, en el Lejano Oriente ruso) ha completado la producción del primer lote de 20 aviones de combate Su-35 «Super Flanker» encargados por Irán.
El Sukhoi Su-35 es un formidable caza de superioridad aérea de 4,5.ª generación, bimotor y supermaniobrable, que cuenta con aviónica avanzada, motores con vectorización de empuje 3D y el potente radar pasivo de barrido electrónico N35 «Irbis-E», con la excepcional capacidad de operar desde aeródromos cortos o improvisados, lo que lo hace menos dependiente de las grandes bases aéreas y más difícil de neutralizar.
Los documentos filtrados del Gobierno ruso publicados a finales de 2025 sugerían que Irán había encargado un total de 48 cazas Su-35, en virtud de un acuerdo de defensa firmado con Irán dos años antes. Según se informa, Rusia está agilizando las entregas a Irán, que podrían comenzar en 2026.
La Fuerza Aérea iraní lleva mucho tiempo dependiendo de aviones obsoletos de fabricación occidental adquiridos antes de la revolución de 1979. Aunque Irán ha desarrollado uno de los arsenales de misiles más potentes de la región, sus capacidades aeronáuticas nacionales siguen siendo comparativamente débiles. Los analistas afirman que la llegada de los cazas Sukhoi Su-35 podría reforzar significativamente el poderío aéreo de Irán y ampliar su capacidad para llevar a cabo operaciones de largo alcance.
No cabe duda de que el viaje de Medvédev a Teherán pone de manifiesto la intención del Kremlin de intensificar los lazos militares con Irán debido a la fuerza de las circunstancias en un momento delicado en el que un enfrentamiento militar entre Rusia y la OTAN ya no es un escenario descabellado. Entre estas circunstancias se incluyen:
- la expansión de la OTAN hacia la región báltica;
- la participación directa de Washington, una vez más, en la guerra por poder en Ucrania, especialmente en la escalada e intensificación de los ataques en el interior de Rusia con misiles de largo alcance;
- el hecho de que Finlandia y Lituania estén allanando el terreno para el despliegue de armas nucleares estadounidenses en las regiones fronterizas con Rusia;
- las crecientes tensiones en el mar Báltico;
- las amenazas a la seguridad de Bielorrusia, aliado cercano de Rusia y adyacente a su base nuclear en el enclave de Kaliningrado;
- las repetidas declaraciones de los líderes europeos instando a los ciudadanos a prepararse para una guerra con Rusia; y
- el estancamiento de las conversaciones de paz entre EE. UU. y Rusia.
Es significativo que Putin ya no distinga entre EE. UU. y sus aliados europeos a la hora de considerarlos adversarios. En una advertencia inusualmente contundente, Putin declaró la semana pasada que Rusia no será tomada por sorpresa, como ocurrió cuando la Alemania nazi lanzó la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética.
Del mismo modo, la situación de seguridad en la región del Mar Negro ha cambiado drásticamente. Se producen ataques diarios contra Crimea y las vías de comunicación de la península con el interior de Rusia se encuentran interrumpidas. Se ha declarado el estado de emergencia. Se está gestando una ofensiva militar masiva de las fuerzas rusas hacia Kiev, ya que el Kremlin busca una victoria militar total y estima que solo un cambio de régimen en Ucrania podrá poner fin a la guerra.
En definitiva, con el presidente turco, Recep Erdogan, acercándose a Trump, sumado a los reajustes en la región transcaucásica en los últimos meses —especialmente en Armenia—, la importancia estratégica de Irán para Rusia se ha vuelto crucial. Rusia, sencillamente, no puede permitir la capitulación de Irán. Y en Teherán tampoco habrá pasado desapercibido que las naciones occidentales estuvieran completamente ausentes de las ceremonias fúnebres.
6. 200 años de lucha por la unidad latinoamericana.
La gente por aquí está ocupada con lo de los 250 años de EEUU, pero, ¿cómo no recordar también el Congreso Anfictiónico? A no ser que seáis como yo y no hubieseis oído nunca hablar de él…
Por suerte, ahí están los compañeros del boletín panamericano del Tricontinental que me sacan de la ignorancia.
https://thetricontinental.org/es/nuestra-america/boletin-bicentenario-congreso-anfictionico/
El bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, México y la unidad latinoamericana
A 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, analizamos el desafío de la unidad, el constante sabotaje imperialista de EE. UU. y la urgente necesidad de cerrar filas para concretar la emancipación latinoamericana.
3 de julio de 2026
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Pavel Égüez, La Patria Naciendo de la Ternura, Caracas, Venezuela, 2006.
Estimadxs amigxs:
Saludos de la oficina de Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Este mes de junio celebramos el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, inicio de la unidad y la integración de Nuestra América que buscaba no sólo reafirmar la independencia conquistada en la guerra contra el imperio español, pero también avanzar en un proyecto de profunda transformación social que superara herencias nefastas como la esclavitud y que se convirtiera en un aporte para alcanzar un equilibrio universal donde las relaciones entre naciones se llevaran a cabo sin que el interés de una se impusiera sobre otra. Para comentarnos sobre la importancia de este hito histórico en nuestro presente de lucha, pedimos a Georgette Kuri que, desde México, lugar donde sesionó por última vez el congreso, comparta con nosotros sus reflexiones:
A 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por Simón Bolívar, lo reivindicamos como el primer sueño de Nuestra América y como punto de partida de la gran tarea que ha sido, entonces como ahora, concretar la unidad latinoamericana. El peso de Estados Unidos, la ambivalencia de México, los territorios latinoamericanos en la mira neocolonial e imperialista, siguen empedrando el camino de nuestra emancipación. Sin embargo, nuestra agencia revolucionaria y tener claros los obstáculos que nos han acompañado en la historia, son las luces que deberán guiar nuestros pasos.
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Alfredo Sinclair (Panama), Mujer Con Cesta De Pescado.
Punto de partida: el Congreso Anfictiónico
Múltiples factores abonaron a que no prosperara la Doctrina Anfictiónica y su proyecto de unidad latinoamericana emprendido por Bolívar: la incidencia externa de Reino Unido y Estados Unidos, la diversidad de posturas de los países hispanoamericanos, la falta de ratificación por parte de los gobiernos, la disputa territorial entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas por la Banda Oriental, la invasión de Perú a Bolivia, la abstención de Chile, la embrionaria República Federal de Centroamérica, la insistencia de México para detentar la sede de la Asamblea y definirla como transitoria.
No obstante, conviene reconocer que el traslado de sede a la Asamblea de Tacubaya en la Ciudad de México devino en su disolución en 1828. Su apoyo más bien a la Liga Americana, centrada en la defensa militar conjunta frente a posibles tentativas de reconquista europea, reflejó la preocupación de México por limitar una supuesta concentración de poder en otros territorios hispanoamericanos que amenazara la integridad de las nacientes naciones. Ese papel de mediador para la contención de hegemonías en el continente dejó precedentes para la posterior anexión de territorio mexicano a Estados Unidos, tanto por el aislamiento en el que vivió ese proceso como por el tipo de relación que se estableció entre ambos países.
Por su parte y más allá de México, Estados Unidos siempre aprovechó las sesiones del Congreso Anfictiónico para hacerse de relaciones comerciales con los países hispanoamericanos, revelando su mero interés expansionista y escalando del bilateralismo a la disputa por el proyecto de unidad continental. Se alió con Reino Unido y procuró acuerdos con Brasil, incluso usando como artificio el distanciamiento y la rivalidad de algunos países hispanoamericanos con ese Imperio, haciendo gala de la antiquísima y modernísima premisa de divide y vencerás.
Además, la proclamación de la Doctrina Monroe en 1823 inauguró formalmente la política de intervención de Estados Unidos en nuestro continente, utilizando desde sus cuerpos diplomáticos como agentes de injerencia para el endeudamiento externo y la dependencia financiera de nuestros países, hasta las múltiples acciones abiertas de invasiones, bloqueos, ocupaciones y anexiones territoriales durante todo el siglo XIX. En 1898 llegó al punto de convocar una Unión Aduanera y la I Conferencia Panamericana, evidenciando su rol activo de sabotaje a la unidad latinoamericana e intento de apropiación del proyecto de integración bolivariana. El siglo XX atestiguó el camuflaje del panamericanismo al interamericanismo, la militarización del imperialismo yanqui y sus políticas de intervención abierta.
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José Clemente Orozco (Mexico), Pueblo mexicano, 1929.
Horizonte revolucionario y convicción latinoamericanista
Dado el papel de México en la Anfictionía de 1826, corresponde recordar también otros hechos en la historia para equilibrar la balanza. Consolidadas las independencias, México se posicionó como vanguardia insurgente contra los regímenes oligárquicos instalados en nuestros países, mediante la irrupción de las masas populares campesinas y obreras que empuñaron la primera gran revolución de nuestros tiempos.
La Revolución Mexicana pautó la reforma agraria y los derechos de las clases trabajadoras como principales demandas sociales, cuyo eco resonó en los movimientos sufragistas de mujeres a lo largo y ancho del continente, en los Movimientos de Liberación Nacional centroamericanos, en las disertaciones en Perú de José Carlos Mariátegui y Haya de la Torre, en la Primavera guatemalteca, en la Revolución Cubana, en las múltiples y diversas organizaciones guerrilleras -incluso en los Partidos Comunistas-, en la Revolución Sandinista, en el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, en el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y en la Revolución Bolivariana, que puso broche de oro al rebelde y largo siglo XX latinoamericano.
En este efervescente periodo, México tuvo la oportunidad de ser ejemplo de transformaciones sociales y estatales profundas: educación socialista, movimientos culturales de alcance regional como el muralismo, asamblea constituyente, expropiación petrolera y otros paradigmas propios de diplomacia, solidaridad y soberanía. También tuvo la convicción política de mantener una relación estrecha con la Cuba socialista y de recibir a grandes contingentes del exilio latinoamericano que produjeron las dictaduras militares entre las décadas 1960-1980. Hoy día continúa acogiendo víctimas de persecución política y alojando receptivamente a quienes lo eligen como lugar para vivir.
Con la instalación del neoliberalismo en México a fines de los ochenta, arrancó un proceso de discontinuidad – o distanciamiento, por momentos – de sus esfuerzos por la unidad latinoamericana que irremediablemente se diversificaron y desplegaron en múltiples dimensiones. Aun así, en la década de 1990 México fungió como mediador en los diferentes procesos de paz en Centroamérica, así como en la resolución de conflictos internos en Colombia y Venezuela ya en el presente siglo. Valga este recuento para comprender la compleja ambivalencia que México ha tenido en su relación con Nuestra América, signada también por la vecindad con Estados Unidos, su dependencia económica, los cuarenta millones de personas de origen mexicano que viven en aquel país y por su ubicación geográfica en la parte norte del continente.
Por todo ello, hoy cobra especial valor reivindicar desde México los ideales de unidad e integración legados en la doctrina anfictiónica y movilizados en este siglo XXI por la geopolítica bolivariana de la Venezuela revolucionaria.
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Arte Urbano, por Eva Bracamontes (Mexico). Más información: Utopix.
Romper para siempre las cadenas imperialistas y neocoloniales
Importa recordar la hipótesis de que la Anfictionía se disolvió porque desaparecieron los intentos de reconquista como amenaza común. Aunque esta idea ha sido generalmente descartada, importa porque nos remite a la sensación de estar fuera de peligro que se ha repetido en la historia latinoamericana y de la cual no terminamos de aprender la lección. Primero, porque las amenazas de conquista neocolonial e imperialista nunca desaparecieron. Segundo, porque es justo cuando hace buen tiempo que debemos aprovechar y avanzar a paso firme.
El siglo XXI ha sido escenario de avances progresistas en América Latina y el Caribe empujados por nuestras sociedades desde gobiernos populares. Hemos retomado la unidad latinoamericana como horizonte, siendo la geopolítica bolivariana – inspirada también en el internacionalismo solidario de Cuba – el proyecto que más cerca ha estado de hacer ese sueño realidad. Ahora como antes, es el imperialismo estadounidense el mayor opositor dispuesto a cualquier atrocidad con tal de impedirlo, y lo estamos constatando.
Este 2026 inició con la declaración de guerra por parte de Estados Unidos a nuestros pueblos latinoamericanos, estando en primera fila las hermanas repúblicas de Cuba y Venezuela por ser las apuestas más radicales y mejor logradas rumbo a nuestra liberación. La amenaza imperialista y neocolonial está más activa que nunca y nadie estamos a salvo. De hecho, son pocos los gobiernos progresistas que resisten la embestida imperial junto con todos nuestros pueblos, sobre todo los más oprimidos por las derechas ultraliberales y autoritarias.
Conviene recordar que parte del yugo colonial es un continente atomizado en repúblicas, más relacionadas con las metrópolis occidentales que entre territorios hermanos con una misma historia, identidad y cultura. También habrá que deshacernos de las heredadas jerarquías territoriales entre imperios, virreinatos y capitanías, así como de las rivalidades y suspicacias intrínsecas a la modernidad occidental, que son útiles a su geopolítica de guerra.
Es preciso defender la geopolítica de paz y el equilibrio del universo que Bolívar nos propuso como alternativa para la vida. En la ardua tarea de concretar la unidad latinoamericana, hay que romper para siempre las cadenas imperialistas y neocoloniales. Y, sobre todo, asumir el compromiso de que es en los momentos de mayor amenaza cuando hay que cerrar filas y radicalizar posturas.
Saludos cordiales,
Georgette Kuri,
Tacubaya-Mixcoac, Ciudad de México
| Georgette Kuri es una latinoamericanista mexicana, profesora e investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad. Co-coordinadora del Grupo de Trabajo “Imperialismo, neocolonialismo y políticas de intervención” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). |
7. Después de la derrota.
Para los que empezamos a militar ya en la Transición, la derrota es nuestro estado natural, así que no pienso demasiado en el tema. Pero se ha publicado un libro sobre cómo han reaccionado activistas de diferentes movimientos en estas circunstancias, y ahora en Terrestres publican esta entrevista en Jacobin que no leí en su momento. No la he buscado en el original, así que paso la traducción desde el francés.
https://www.terrestres.org/2026/07/02/de-la-nostalgie-au-burn-out/
De la nostalgia al agotamiento: ¿cómo afrontar nuestras derrotas políticas?
Para su libro «Burn out», la historiadora Hannah Proctor ha explorado los archivos de diversos grupos políticos y ha entrevistado a activistas sobre las emociones negativas que acompañan a las derrotas. ¿Y si la depresión, el agotamiento o el duelo no fueran un asunto privado, sino un componente de pleno derecho de las prácticas colectivas de organización? Entrevista.
Hannah Proctor
2 de julio de 2026
Puede resultar inquietante y difícil detenerse en las emociones que provoca la derrota política, pero estas experiencias forman parte, sin lugar a dudas, de la vida contemporánea de la izquierda. Desde la derrota electoral de Bernie Sanders hasta la represión de la oposición al oleoducto [Dakota Access en Estados Unidos], pasando por las promesas de cambio incumplidas tras los levantamientos de 2020 en respuesta a la muerte de George Floyd, la historia reciente ha estado salpicada de momentos de intensa revuelta seguidos de una insoportable sensación de estar perdiendo terreno.
En su nuevo libro, Burn out – The Emotional Experience of Political Defeat («Burn-out: la experiencia emocional de la derrota política»), la historiadora Hannah Proctor traza una genealogía histórica de la derrota política al explorar ocho emociones esenciales para comprender el panorama actual de la izquierda: la melancolía, la nostalgia, la depresión, el agotamiento, el burn-out, la amargura, el trauma y el duelo. Sostiene que los sentimientos negativos son una parte inevitable de toda práctica organizativa y nos ofrece diversos métodos que personas y colectivos de la izquierda en sentido amplio han utilizado a lo largo de la historia para superar estas emociones.
Para la revista británica Jacobin, los ensayistas Sara Van Horn y Cal Turner han entrevistado a Hannah Proctor sobre la importancia de abordar las emociones difíciles que surgen cuando se trabaja por la transformación de la sociedad, sobre cómo la idea del autosacrificio a menudo choca con la realidad vivida, y sobre lo que realmente significa la esperanza.
Sara Van Horn – ¿Por qué es importante prestar atención a los sentimientos negativos como la depresión, el agotamiento, la amargura y el duelo? ¿Qué se pierde cuando se ignoran estos sentimientos?
Hannah Proctor – Tanto en mi experiencia personal como en mis trabajos académicos sobre historias revolucionarias, la carga psicológica de la lucha política ha surgido a menudo como una cuestión fundamental, aunque de formas diferentes según los momentos históricos y las experiencias organizativas. Sin embargo, apenas había nada que abordara o teorizara explícitamente sobre estas experiencias, al igual que tampoco existían muchos recursos disponibles para ayudar a las personas de izquierdas a comprender estas emociones cuando surgen.
Al escribir este libro, he reflexionado mucho sobre las repercusiones de los grandes movimientos históricos, pero también me interesaba el agotamiento provocado por el activismo prolongado y por el esfuerzo de mantener el impulso a largo plazo, sobre todo ante las tensiones interpersonales. ¿Cómo abordar estas últimas desde una perspectiva propiamente política?
Me pregunto si el hecho de restar importancia a estas experiencias, o de relegarlas a la esfera individual en lugar de a la colectiva, no contribuye a exacerbarlas. ¿Cuáles son las implicaciones colectivas de restar importancia a nuestras propias experiencias emocionales? ¿No habría alguna forma de reconocer estos sentimientos, en lugar de fingir que simplemente podemos deshacernos de ellos? Ese fue el punto de partida de mi libro.
Cal Turner – ¿Qué experiencias personales han moldeado su deseo de escribir Burnout ?
Hannah Proctor – Cuando empecé a escribir el libro, me resistía mucho a la idea de incluirme en él. No soy más que una aburrida académica, y estaba escribiendo sobre auténticos revolucionarios, así que me parecía casi ridículo. Pero cuanto más escribía, más me parecía que escribir un libro sobre cómo «lo personal es político» sin hablar de mí misma tenía algo de ilógico.
Los movimientos estudiantiles de 2010 y 2011 en el Reino Unido influyeron mucho en mi interés por este tema. Viví la experiencia particular de incorporarme a ese movimiento cuando ya estaba en declive. No viví el apogeo del movimiento, sino solo sus secuelas. Fue una experiencia muy formativa para mí. Otra experiencia que resultó importante para mí fue la del activismo a largo plazo —no en el seno de un gran movimiento, sino en el simple hecho de reunirnos cada semana y luchar por cambios locales—. La parte central del libro se centra en estas formas de lucha continuada que podemos denominar spade work [literalmente «desbroce», «despeje» o «preparación», en referencia al trabajo de base cotidiano, N. del T.], un término tomado de [la periodista y activista por los derechos civiles] Ella Baker.
Concluyo el libro hablando de una experiencia que viví aquí, en Glasgow. En mayo de 2021, tuvo lugar una redada contra personas inmigrantes en Kenmure Street, lo que provocó la resistencia de la comunidad local. Esto ocurrió justo cuando la gente empezaba a salir de los confinamientos relacionados con la COVID.
He querido terminar el libro así, reflexionando sobre lo que se siente al estar en la calle junto a otras personas —con una intensidad aún mayor tras haber vivido varios meses de aislamiento total—.
Por supuesto, las luchas políticas no se reducen a las emociones, pero este tipo de experiencias positivas también son muy importantes desde el punto de vista subjetivo: transforman a las personas. No quiero dar a entender que las personas se forjan únicamente a través de lo más terrible y deprimente: las experiencias de solidaridad y victoria cuentan tanto como aquellas.
Sara Van Horn – Usted escribe: «Incluso los revolucionarios que despreciaban las cuestiones y las teorías psicológicas solían describir, en la práctica, el hecho de estar rodeados de personas que se derrumbaban, discutían, caían en la depresión o buscaban ayuda psicoterapéutica como respuesta a sus compromisos políticos». ¿Podría hablar sobre la imagen del revolucionario desinteresado y las tensiones que conlleva?
Hannah Proctor – Creo que el sacrificio revolucionario y lo que el activista Huey P. Newton denomina «suicidio revolucionario» constituyen una tradición sumamente importante e influyente en la lucha revolucionaria. Recientemente, hemos tenido el ejemplo extremo de la inmolación de Aaron Bushnell [el militar estadounidense que se inmoló prendiéndose fuego frente a la embajada de Israel en Washington en apoyo a Palestina]: un acto de sacrificio por una causa política que, desde luego, no calificaría de patológico, ni de otra cosa que no sea un poderoso acto político.
La mayoría de las personas comprometidas con la lucha política no van a dar literalmente su vida por una causa de esta manera, y tendrán que seguir viviendo mientras luchan. En el libro, examino ejemplos históricos de personas que intentaron vivir con un compromiso total y lo que sucedía cuando no lo lograban.
En mi introducción, menciono el Diario del Congo de Che Guevara, donde esta contradicción se pone de manifiesto con gran claridad. Por un lado, Guevara afirma que el militante ideal debe ser muy fuerte y disciplinado. Pero a continuación habla de su experiencia concreta sobre el terreno, que le resultó muy dura. Se autocritica por sus arrebatos de ira o por su deseo de aislarse del grupo para leer. En la práctica, no resultaba tan fácil ser ese militante ideal que sacrifica sus intereses individuales por el colectivo.
No tengo nada en contra de las declaraciones retóricas sobre un compromiso político total; lo que me interesa es ver cómo las cosas pueden desmoronarse en la práctica. En el capítulo sobre la amargura, hablo del Weather Underground en Estados Unidos [una organización marxista activa en la década de 1970], donde grupos militantes muy reducidos adoptaban procesos de autocrítica entre ellos. Pasaban horas criticándose mutuamente por la más mínima desviación del ideal del revolucionario perfecto.
Según todos los testimonios, fue una experiencia horrible. No convertía a las personas en mejores revolucionarios; simplemente las sumía en un terrible malestar. Existía un sentido de pureza política absoluta, en el que incluso dedicar tiempo a leer un poema llevaba a los demás a preguntar: «¿Por qué se dedica a esa actividad burguesa cuando debería estar ahí fuera repartiendo folletos entre los trabajadores?» Me interesan esos momentos en los que la retórica del compromiso absoluto y el sacrificio personal entra en conflicto con la realidad de ser, sencillamente, un ser humano.
Cal Turner – ¿Por qué es importante contextualizar históricamente y desnaturalizar las experiencias de agotamiento político? ¿Qué ejemplos históricos de agotamiento político aborda en el libro?
Hannah Proctor – El agotamiento político es algo que la gente ha vivido en contextos muy diversos sin por ello llamarlo «burnout» —porque ese término no existía hasta un momento determinado de la historia, y la gente tenía otras formas de entender sus experiencias—. Repaso la historia del término porque sé que hoy en día se utiliza de cierta manera en numerosos libros de desarrollo personal, y no quería emplearlo sin reflexionar sobre los cambios de significado.
Hoy en día, la nostalgia no es algo que se pueda diagnosticar a alguien, pero en el siglo XIX era una afección patológica dotada de una definición médica. Tras la derrota de la Comuna de París, por ejemplo, los comuneros y comuneras supervivientes enviados al exilio en Kanaky acabaron autodiagnosticándose esta enfermedad denominada «nostalgia».
Lo que me llamó la atención fue el hecho de que estos radicales políticos se hubieran autodiagnosticado algo que parece tan poco radical, ya que la nostalgia, en su origen, no es más que una forma patológica de añoranza por la patria. ¿Resulta problemático para los historiadores de izquierda sentir nostalgia por las luchas del pasado? ¿Será la nostalgia, como mirada dirigida hacia el pasado, siempre lo suficientemente conservadora?
Sara Van Horn – ¿Podría hablarnos de Red Therapy y de lo que ha aprendido al estudiar este grupo?
Hannah Proctor – Red Therapy era un grupo de personas que se habían conocido a través de su activismo. Eran comunistas y libertarios de izquierda en el Londres de los años 70. Muchos habían participado en los movimientos estudiantiles de finales de la década de 1960. Vivían en casas ocupadas en el este y el sur de Londres y participaban en las luchas por la vivienda, las luchas obreras y el movimiento de liberación de la mujer. Muchos vivían en colectividades y criaban a sus hijos de forma colectiva.
Lo que me llamó la atención al leer el panfleto de Red Therapy es que no habían creado el grupo debido a la dificultad de existir en el seno del capitalismo: lo habían hecho porque les resultaba tremendamente difícil vivir de otra manera. Habían experimentado muchas tensiones internas y se enfrentaban a las dificultades de organizar la vida de una forma no normativa. Se basaban en una mezcla ecléctica: la antipsiquiatría, el freudo-marxismo y la terapia primal. Y practicaban la terapia dentro del grupo.
Este tipo de terapia no es una solución ante crisis graves de salud mental, y no creo que Red Therapy tuviera esa intención. Pero lo que me llamó la atención, tras conocer o leer sobre varios antiguos miembros del grupo, es que muchos acabaron formándose como psiquiatras o psicoterapeutas. En cierto modo, se trata evidentemente de una historia de profesionalización e integración en un sistema que antes se criticaba. Sin embargo, un miembro comentaba que había organizado sesiones de terapia gratuitas durante el movimiento Occupy en Londres y que, por lo tanto, había mantenido su interés por la relación entre la psicología y la política. Lo que me interesaba era la forma en que habían seguido comprometiéndose políticamente a través de sus prácticas terapéuticas, en lugar de que la terapia se percibiera como un refugio al margen de la política —algo que algunos de sus compañeros afirmaban en aquel entonces—.
Sara Van Horn – ¿Qué papel desempeña la esperanza en la lucha política? ¿Podría hablar de la importancia de la esperanza en su proyecto?
Hannah Proctor – Al estudiar la derrota de la huelga de mineros en el Reino Unido en la década de 1980, leí relatos de mujeres que participaron en acciones de solidaridad, como Women Against Pit Closures. Cuando los leí por primera vez, me centré en las devastadoras consecuencias de la huelga, pero al terminar mi libro, volví a leer algunos de esos mismos testimonios y encontré en ellos auténticas fuentes de esperanza en la forma en que las personas describían cómo se habían visto absolutamente transformadas por sus experiencias de implicación y compromiso políticos. Aquello las había cambiado para siempre.
Es importante aferrarse a las experiencias positivas de las luchas pasadas. No carecen de sentido y siguen existiendo. El problema es que, aun así, perdieron. ¿Qué hacer con eso? No lo sé. Es difícil extraer de ello lecciones de esperanza, pues por muy increíbles que fueran esos momentos de solidaridad y por muy significativos que pudieran haber sido para la gente, si se pierde, se pierde: eso no se puede borrar. Mike Davis decía: «Luchar con esperanza, luchar sin esperanza, pero luchar sin falta». » Eso me impactó mucho, porque, en cierto modo, quizá la esperanza no sea necesaria, pero eso no significa que uno se rinda. Es diferente de la ecuación «desesperanza = rendición». Davis dice: «No nos engañemos, las cosas van muy, muy mal, pero hay que seguir luchando de todos modos».
Me pareció útil esta idea de seguir avanzando y luchando. Es fácil escribir con un estilo militante y apasionado, y a veces puede resultar estratégico, pero me parecía un poco poco auténtico teniendo en cuenta mis temas de investigación.
Me llamó mucho la atención la conclusión del libro del periodista y ensayista Vincent Bevins, If We Burn: The Mass Protest Decade and the Missing Revolution, que trata sobre los enormes movimientos de la década de 2010 en todo el mundo. El autor trata de comprender por qué tantos de esos movimientos fracasaron. Habló con numerosas personas implicadas en ellos, y casi todas describieron hasta qué punto esos movimientos resultaron subjetivamente transformadores. La gente había cambiado realmente gracias a sus experiencias colectivas eufóricas.
Pero, al mismo tiempo, perdieron. Y perder en países como Egipto significaba, evidentemente, algo mucho más grave que la tristeza de los británicos tras la derrota de Jeremy Corbyn. Bevins explica que, en retrospectiva, algunos acabaron considerando esos sentimientos como políticamente insignificantes, ya que no se basaban en un cambio material duradero; mientras que otros conservaron el recuerdo y la sensación de que lo que habían sentido en la calle, en el punto álgido de la lucha, les había ofrecido un atisbo de una sociedad diferente.
Bevins deja la cuestión abierta: de hecho, ni él ni los activistas con los que habló podían responder a ella. A diferencia de mi libro, el suyo no trata sobre los sentimientos. Sin embargo, termina atrapado entre estas dos realidades: la realidad de la derrota y el recuerdo de ese sentimiento casi mágico. Es precisamente ese tipo de tensión lo que me interesa.
8. La guerra fría cultural.
Antonio citó este libro cuando hablábamos de las agencias de espionaje y el mundo cultural, pero no se extendió mucho. 🙂 Por suerte, acaba de aparecer en italiano -el original es de hace más de 25 años-, y aquí tenéis una reseña en la que nos explican de qué va…
https://www.sinistrainrete.info/geopolitica/33277-piero-bevilacqua-la-guerra-fredda-culturale.html
La guerra fría cultural
de Piero Bevilacqua
Cualquiera que haya seguido, con una atención que no sea superficial, los acontecimientos que marcaron una época en la segunda mitad del siglo XX —es decir, la transformación de Europa en el Occidente euroamericano—, no puede dejar de fijarse en el imponente volumen La guerra fría cultural. Cómo influyó la CIA en el imaginario europeo, con prólogo de G. Fasanella y traducción de S. Calzavarini (Fazi, 2026, 617 pp., 22 €), una grandiosa empresa historiográfica de la periodista británica Frances Stonor Saunders, así como al libro más tácitamente esperado para arrojar nueva luz sobre aquellos acontecimientos. Para completar el panorama general de los procesos y acontecimientos que han transformado la naturaleza cultural, política y psicológica de nuestro continente.
El lector comprenderá mejor esta afirmación si recuerda que la historia de Estados Unidos en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial ha sido objeto, en este primer tramo del milenio, de dos revelaciones poderosas y sonadas: la amplia investigación de William Blum, El libro negro de Estados Unidos (cuyo título original es Killing Hope. U.S. Military and CIA Interventions), Fazi, 2003, un texto de nada menos que 886 páginas; y la investigación de Vincent Bevins, El método de Yakarta. La cruzada anticomunista de Washington y el programa de asesinatos en masa que han moldeado nuestro mundo, Einaudi, 2021.
Se trata de dos investigaciones —que hacen honor al periodismo estadounidense y que, a todos los efectos, deben calificarse como obras históricas— las cuales, junto con otros ensayos menos conocidos que aquí no es posible mencionar, han allanado el camino para comprender la historia profunda de EE. UU. en los últimos ochenta años. Porque este país, quizá un caso único en la historia contemporánea, posee un doble Estado y, por tanto, una doble historia: el Estado de las relaciones oficiales, el Estado liberal-democrático, el que se muestra al mundo, aparentemente respetuoso (al menos hasta hace unos años) con el derecho internacional, y, al mismo tiempo, el Estado secreto, el que organiza golpes de Estado en otros países, planifica el asesinato de políticos indeseables, oprime las economías de quienes no se someten al Consenso de Washington y libra guerras arbitrarias contra quienes, por intereses económicos y geopolíticos, son clasificados como enemigos.
En la obra de Saunders se desvela ahora de forma sistemática otro ámbito de intervención: el de la cultura, la teoría y las ideologías políticas, con el fin de neutralizar el marxismo y las culturas comunistas consideradas dominantes entre las élites europeas. Así, junto con el Plan Marshall —que tras la guerra abrió un mercado inagotable a la floreciente industria estadounidense gracias al establecimiento de bases militares en los territorios nacionales—, mediante la intromisión en la vida política y electoral de los distintos países (como ocurrió a partir de 1948 en Italia), se está llevando a cabo un proyecto de sometimiento total del Viejo Continente. Con el control de la cultura se inaugura un capítulo absolutamente inédito de dominio colonial. Nunca se había visto nada semejante a lo largo de la era vulgar. Un continente relativamente joven, un conjunto multiforme de inmigrantes, conquista a otro de civilización antiquísima. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en el mundo antiguo, no se produjo el fenómeno sintetizado en el verso de Horacio: Graecia capta ferum victorem cepit. Los salvajes americanos que nos invadieron no fueron conquistados por nuestra cultura, sino que nos impusieron la suya. El americanismo se ha convertido, de hecho, en la cultura de Europa.
El libro de Saunders, publicado, en realidad, en el Reino Unido antes que los dos textos que acabamos de mencionar, en 1999, y al año siguiente en EE. UU., y cuya traducción al italiano ve la luz en este 2026, desvela, por tanto, otro aspecto fundamental de la historia secreta de América: la labor de conquista cultural de la intelectualidad europea para que adoptara una visión americana del mundo a través de una operación gigantesca, sistemática y minuciosa de la CIA.
El eje central de la historia, que permite a la autora ordenar el inmenso material documental en un recorrido narrativo tan coherente como fascinante, es la fundación del Congress for Cultural Freedom (CCF), Asociación para la Libertad Cultural, financiada oficialmente por numerosas fundaciones, entre ellas la Ford y la Fairfield, pero esencialmente por la CIA, que era su entidad promotora. Esta organización nació en Berlín en 1950 y fue disuelta en 1967, cuando se descubrió, con gran revuelo, que el Congress era una creación de la CIA.
En el apogeo de su influencia, la organización de espionaje contaba con oficinas en 35 países, pagaba el sueldo a decenas de personas, publicaba más de veinte revistas de prestigio, organizaba exposiciones de arte, conferencias internacionales de alto nivel, conciertos y muestras, y recompensaba a artistas, músicos y literatos con premios y distinciones. Y tenía un radio de influencia a escala mundial, aunque operaba sobre todo en Europa, gracias a la actividad —más o menos consciente y directa— de escritores, artistas, filósofos, periodistas y cineastas que, durante casi veinte años, trabajaron para crear el imaginario cultural proatlántico de los europeos. Como escribe la autora en la introducción: «Su misión consistía en alejar a la intelectualidad europea del encanto perdurable del marxismo y el comunismo, en favor de una visión del mundo que encajara mejor con el American way».
Las revistas financiadas más prestigiosas y activas fueron Der Monat, en Alemania; Preuves, en Francia; Tempo Presente, en Italia; y Encounter, en Gran Bretaña, por citar solo las más conocidas. Y no menor prestigio rodeaba los nombres de las figuras intelectuales y artísticas implicadas, a título diverso, a las que solo podemos aludir: desde Igor Stravinski y Serguéi Prokófiev hasta hombres de cultura liberales, demócratas y de izquierda no marxista, como Bertrand Russell, John Dewey, Karl Jaspers, Benedetto Croce, pero también muchos excomunistas o personas de la izquierda radical desilusionadas, como Ignazio Silone, Nicola Chiaromonte, Guido Piovene, Altiero Spinelli, Carlo Levi, Italo Calvino, Vasco Pratolini, Raymond Aron y Arthur Koestler.
Algunos lo sabían, otros lo sospechaban. «Probablemente, otros más aún lo desconocían. En cualquier caso, todos estaban fuertemente motivados por el objetivo». A decir verdad, Calvino y Pratolini —muy probablemente ajenos a todo ello— aparecen en el texto únicamente por su colaboración en Tempo Presente, dirigida por Ignazio Silone y Nicola Chiaromonte, quienes se encontraban entre los más activos y más directamente implicados en la labor de la CIA en Italia. Obviamente, no resulta fácil, en esta compleja historia que la autora reconstruye con magnífica maestría y preciso equilibrio, determinar el grado de información que los distintos protagonistas poseían sobre el plan oculto del que todo se derivaba. Por otra parte, no se trata de llevar a juicio a los acusados. Pero no se puede dejar de estar de acuerdo con la conclusión general de Saunders: «Les gustara o no, estuvieran o no al corriente, fueron pocos los escritores, poetas, artistas, historiadores, científicos y críticos de la Europa de la posguerra que no estuvieran vinculados, de una forma u otra, a esta empresa secreta».
Los impulsores y defensores de esta amplia y cada vez más densa red fueron, en un principio, algunos agentes de la CIA que ya habían participado en operaciones de inteligencia durante la guerra, como Michael Josselson o Frank Lindsay —también veterano de la OSS—, quien entre 1949 y 1951 organizaría en Europa la red de stay behind, denominada Gladio. Pero también había nuevos adeptos, como Nicolas Nabokov, un ruso blanco que había vivido en Berlín antes de emigrar a EE. UU., a quien Saunders describe así: «Alto, apuesto, extrovertido, que cultivaba amistades (y esposas) con extrema facilidad y elegancia». Y no menos activos e influyentes fueron personajes de gran prestigio, como el escritor anglo-húngaro y excomunista Arthur Koestler —quien, sin embargo, a menudo entró en conflicto con la CIA— o como el influyente historiador estadounidense Arthur Schlesinger, quienes imprimieron en el Congress la orientación deseada por la CIA.
Pero si bien estas eran algunas de las figuras más destacadas, amplio era el «consorcio» de la élite que operaba sobre el terreno, que promovía encuentros, organizaba exposiciones, ponía en marcha tertulias y llevaba a cabo una labor de persuasión a través del trabajo minucioso de las relaciones personales: la numerosa y poderosa masa de empresarios, abogados, diplomáticos, políticos, periodistas, sindicalistas y magnates de la prensa. En una palabra, «la élite que decidía la política exterior estadounidense y las líneas de la legislación interna».
El lector habrá comprendido que nos encontramos ante un libro que constituye un desafío historiográfico e intelectual sumamente audaz, hecho posible gracias a un largo e imponente trabajo de investigación. Quien conozca la apasionante labor que supone la investigación histórica no puede sino identificarse, incluso sentimentalmente, con las palabras de la autora: «Para escribir este libro me convertí durante un largo periodo en una nómada, arrastrando mi maletín maltrecho y mis papeles por innumerables lugares». Es cierto que la ley estadounidense sobre la libertad de información, la Freedom of Information Act, ha puesto a disposición de los investigadores los documentos desclasificados del FBI. Sin embargo, los documentos de la CIA han permanecido prácticamente inaccesibles: «Mi primera solicitud, que data de 1992, aún no ha recibido respuesta».
Para construir este imponente panorama de la historia cultural, política y psicológica, para permitirnos entrar en este salón oceánico y observar de cerca la labor con la que una red de fervientes cruzados contribuyó a cambiar no solo la ideología y la postura política de miles de intelectuales, sino también la forma de pensar de los europeos, la Sra. Saunders debió de haber recorrido también archivos privados y examinado una cantidad ingente de fuentes. Esto ya bastaría para convertirlo en un libro único y fundamental a su manera.
Por otra parte, gracias a un minucioso índice analítico que acompaña al volumen, es posible satisfacer las curiosidades más diversas: por ejemplo, saber qué pensaba Bertolt Brecht o los líderes estadounidenses sobre Stalin; las opiniones del general Marshall —el del Plan Marshall— sobre el destino de Europa o las de Truman sobre el comunismo; sin olvidar las opiniones de los grandes nombres de la literatura y el arte de la época, desde Steinbeck hasta Eliot, pasando por Virginia Woolf y George Orwell. Muy a menudo es como entrar en el salón de la casa de estos personajes.
Una curiosidad que no es superficial, pues a veces uno se topa con información inquietante, aunque en ocasiones relativamente conocida, como la actividad de espionaje de un escritor de la talla de Ignazio Silone, un antiguo comunista que se convirtió en colaborador de la OVRA bajo el fascismo para proteger a su hermano, pero que pasó a ser agente de la CIA en la posguerra, al igual que otro nombre importante de la cultura italiana, Nicola Chiaromonte.
A este respecto, merece la pena citar aquí el fragmento de una carta del 4 de octubre de 1957 que le envió M. Lasky, director de Encounter, en su calidad de codirector de Tempo Presente, en la que se puede observar cómo colaboraban las revistas europeas financiadas por los servicios de espionaje estadounidenses:
«Estimado Nicola: Le adjunto lo que considero un artículo extraordinario y de gran actualidad de John Wain. Por supuesto, no se puede publicar tal cual, pero creo que se podría convertir en un artículo de debate, citándolo en cualquier caso de la forma más extensa posible. Me parece especialmente importante para Italia, donde los distintos Moravia, Piovene, etc., siguen haciendo todo tipo de reverencias a los soviéticos».
Pero tampoco el apéndice de documentos, al final del volumen, es menos interesante. Al leerlo, por ejemplo, sorprende bastante descubrir los datos sobre los fondos concedidos por la CIA al Festival de Spoleto en el año 1959-60.
Sin embargo, el libro dista mucho de ser un mero repertorio de curiosidades, aunque en parte también lo sea: un texto de estudio al que recurrir cada vez que se aborda la historia de aquellos años. Sin embargo, se lee como una gran y aventurera novela política a escala mundial, de la primera a la última página, gracias a las extraordinarias dotes narrativas de la autora y a su capacidad para extraer de la inmensa recopilación de sus fuentes las noticias más serias y ricas en interés histórico y cultural.
Pero sería aún superficial e injusto limitarse a esto. Saunders reconstruye esta página oscura, oculta pero fundamental de la historia de la era contemporánea, esta «batalla por la conquista de las mentes humanas», librada por las élites estadounidenses en el Viejo Continente, manteniendo una postura de clara honestidad y gran equilibrio político. Y esto es lo que le confiere su seriedad inquebrantable y su rigor científico.
De hecho, no puede dejar de plantearse la cuestión de la sinceridad y la legitimidad de toda la operación llevada a cabo por EE. UU. y, por lo tanto, recordar que, en aquellos mismos años, «la CIA fue la organización que orquestó el derrocamiento del primer ministro iraní Mossadegh, en 1953; el derrocamiento del Gobierno de Árbenz en Guatemala, en 1954; la desastrosa operación de la Bahía de Cochinos, en 1961; y el funesto programa Phoenix en Vietnam. Tenía bajo vigilancia a decenas de miles de ciudadanos estadounidenses, atacaba a dirigentes elegidos democráticamente de otros países, planificaba asesinatos al mismo tiempo que, ante el Congreso, negaba estar llevando a cabo estas actividades».
Y, por lo tanto, la pregunta a la que no puede eludir es: «¿Qué tipo de libertad se puede promover a partir de tal engaño?».
Al mismo tiempo, sin embargo, su honestidad política le impide callar sobre la realidad del «Enemigo» contra el que luchaban las élites estadounidenses y, posteriormente, las europeas:
«Ciertamente, no existía ningún tipo de libertad en los programas políticos de la Unión Soviética, donde los escritores e intelectuales que no habían sido enviados a los gulags se veían obligados a servir a los intereses del Estado».
Y Saunders esculpe brillantemente su postura de equilibrio político superior con una frase programática de Tzvetan Todorov:
«Desvelar la verdad por amor a la verdad misma».
Ahora bien, no cabe duda de que el anticomunismo de las élites estadounidenses tenía fundamentos sólidos y legitimidad política. No solo la violencia de la dictadura estalinista, sino también el control opresivo de las burocracias soviéticas de la posguerra habían dañado progresivamente la gloriosa imagen que la URSS se había ganado con su antifascismo en los años treinta y, sobre todo, con la victoria sobre la Alemania nazi. Los errores políticos de la dirección soviética, la represión de la disidencia interna y algunos episodios de intervención militar brutal, como la represión de las revueltas húngaras de 1956, llevaron también de forma espontánea a muchos intelectuales europeos a revisar sus anteriores posturas prosoviéticas y su comunismo.
La labor de la CIA se vio, por tanto, poderosamente favorecida —al menos hasta la revolución de Cuba y las primeras revelaciones sobre las operaciones de la CIA publicadas en el New York Times— por el desvanecimiento del comunismo como proyecto de sociedad igualitaria hacia el que aspirar y por el que movilizarse. Este aspecto explica también el éxito en Italia de la labor de espionaje en los círculos intelectuales de izquierda. El problema sin resolver de las libertades individuales en la sociedad soviética eclipsaba los valores de justicia social que el comunismo prometía y, de hecho, también hacía realidad.
Precisamente en Italia, país fundamental para los planes expansionistas de Washington, los movimientos revisionistas adquirieron una importancia especial, a la que habría que otorgar mayor peso en la reconstrucción de nuestra historia reciente. Como recuerda acertadamente Giovanni Fasanella en su prólogo:
«La existencia de un partido estadounidense de izquierdas es una clave importante para descifrar muchos aspectos de nuestro pasado reciente (y también de nuestro presente), de los que, sin embargo, no se encuentra ningún reflejo en las reconstrucciones periodísticas e historiográficas italianas».
Lo que probablemente logró la labor persuasiva y condicionante de la CIA, al coincidir además con tendencias culturales ya presentes en la cultura italiana y europea, fue la mutilación de los aspectos más profundos y radicales de la teorización marxista. Esa capacidad de captar, bajo la superficie de los fenómenos, el origen opresor de los intereses de la clase dominante; de vislumbrar, bajo el discurrir de los acontecimientos, la trama de la lucha y, sobre todo, el cálculo y el impulso originario —y a menudo oculto— del capital.
Al dar prioridad a los objetivos de las libertades individuales, los revisionistas —independientemente de si estuvieran o no a sueldo de la CIA, lo cual poco importa— reducían el horizonte de la visión histórica general de la que era portadora la pensamiento de Marx y, al mismo tiempo, debilitaron progresivamente el carácter conflictivo del análisis social, como ciencia de la lucha de clases. El pensamiento revolucionario, que no conducía necesariamente a una concepción insurreccional de la lucha política, sino que era una teoría sustraída a la hegemonía capitalista, se diluía en un progresismo genérico, en la reconfortante visión de un avance casi espontáneo de la historia hacia estructuras sociales cada vez más justas y avanzadas.
Pero si bien es cierto que, para algunos Estados liberales, el anticomunismo tenía sus razones de peso en cuestiones políticas e ideológicas, en la estructura y las estrategias de la URSS, no cabe duda de que no podemos limitarnos a esta mera constatación. Para empezar, el anticomunismo no surgió en aquellos años. La lucha contra ese movimiento revolucionario por parte de EE. UU. y, sobre todo, de las potencias europeas se inició en 1918, cuando la coalición occidental intentó sofocar en su cuna al primer Estado obrero de la historia.
La intervención «en apoyo de los Blancos», es decir, de los ejércitos zaristas en sangrienta rebelión contra el poder de los soviets, y el bloqueo continental con el que se intentó matar de hambre a la población rusa —recuerda ahora Luciano Canfora con gran detalle— «no fue un simple episodio: episodio que la historiografía occidental tiende a minimizar» (Comunismo. Otra historia, Feltrinelli, 2026).
Desde su nacimiento, las potencias occidentales consideraron a la Unión Soviética como una enfermedad contagiosa que debía erradicarse. Y esa hostilidad política, cultural y militar, que rodearía al primer Estado socialista de la historia, no dejaría de tener consecuencias sobre la propia naturaleza de su régimen, sobre su autodisciplina policial.
Como ha recordado recientemente Paolo Favilli, desde entonces el Estado soviético ha vivido su historia en el marco de «un síndrome de cerco», que no tenía nada de ideológico, sino que se basaba en amenazas reales y poderosas por parte de todo el mundo capitalista (Estamos sobre un volcán. Rusia, la novela, la revolución. Prólogo de P. Bevilacqua, Donzelli, 2026).
Dicho síndrome, agravado por los prejuicios y el odio antirruso —que tiene otros orígenes diversos y sobre el que ahora florece tanta literatura—, se rompió momentáneamente gracias a la alianza antifascista durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Pero se trató de una breve pausa, que desde luego no fue interrumpida por los soviéticos. Como bien sabemos, Stalin y los dirigentes de la URSS habrían deseado continuar con esa alianza.
Así lo reveló Eric J. Hobsbawm:
«Los soviéticos consideraban que, tanto a nivel internacional como dentro de cada país, la política de la posguerra debía desarrollarse dentro de los límites de la alianza antifascista con todas las fuerzas políticas. Anhelaban una coexistencia duradera, o más bien una simbiosis entre los sistemas capitalista y comunista (…). Este escenario optimista desapareció muy pronto para dar paso a la noche de la Guerra Fría.» (El siglo breve. 1914-1991: la era de los grandes cataclismos, 1995).
Y esa larga noche fue inaugurada conscientemente por los antiguos aliados, debido a un cambio de actitud por parte de una fracción de la cúpula dirigente estadounidense tras la muerte de Roosevelt, así como de los británicos, y se inició con algunos episodios. Por ejemplo, con el telegrama alarmista que George Kennan, encargado de negocios estadounidense en la embajada de Moscú y uno de los protagonistas del Congress, envió a Washington el 22 de febrero de 1946. En él informa sobre un discurso de Stalin, pronunciado en el Bolshói trece días antes, en el que el líder soviético habría amenazado con la expansión de la URSS hasta el Mediterráneo (Giovanni Buccianti, Ucrania: una historia tormentosa. En los orígenes de una guerra inevitable, en F. Cardini, F. Mini, M. Montesano (eds.), Ucrania 2022. La historia en peligro, La Vela, 2022). Una propaganda anticuada y cutre, ya por aquel entonces.
Pero no menos peso tuvo, en aquel 1946, Churchill, el más acérrimo de los anticomunistas, quien «lanzó desde la Universidad de Fulton, en Estados Unidos, la “guerra fría” el 5 de marzo de 1946» (Canfora, Comunismo, cit.). Ya era un proceso evidente y Saunders recoge un extenso y lúcido pasaje de Arthur Miller, en el que se puede leer:
«Sin duda, los cuatro años de nuestra alianza militar contra las potencias del Eje no habían sido más que una tregua frente a una hostilidad de larga duración que había comenzado en 1917 con la Revolución y que se había reanudado inmediatamente tras la destrucción de los ejércitos de Hitler».
Que el inicio de la Guerra Fría no fuera solo una iniciativa angloamericana, sino una continuación de la guerra contra el comunismo iniciada tras la Revolución de Octubre, es un hecho históricamente comprobado, aunque no aceptado y, sobre todo, ocultado. Rusia, que con Stalin había elegido el camino obligado del socialismo en un solo país, no podía albergar ambiciones expansionistas y respetaba la división del mundo en zonas de influencia establecida en Yalta en 1945. Pero el aspecto menos tenido en cuenta de tal imposibilidad son las condiciones en las que se encontraba la URSS tras la guerra.
En este sentido, dejamos que sea la literatura la que exprese las palabras más veraces y esclarecedoras:
«Al término de la guerra, las ciudades ya no se llaman “ciudades”, sino “concentraciones de población”», y las familias viven «entre bloques de viviendas y barracones… Veinte millones de rusos han muerto en la guerra, pero otros veinte millones afrontan la posguerra sin un techo bajo el que vivir. La mayoría de los niños ya no tienen padre; la mayoría de los hombres que aún viven son inválidos. En cada esquina de la calle uno se cruza con personas que han perdido un brazo, o una pierna, o ambas piernas» (Emmanuel Carrère, Limonov, Adelphi, 2013).
Pues bien, contra este país maltrecho, que había salvado a Europa de la peor pesadilla de su historia, que había soportado el mayor peso de una guerra devastadora y al que Estados Unidos negó, en la conferencia de Potsdam, las indemnizaciones de guerra que Alemania debía abonar, se desató en Estados Unidos y entre las élites británicas un odio furioso que se traducía en amenazas abiertas de aniquilación atómica.
A partir de 1946, EE. UU. comenzó a detonar artefactos nucleares cada vez más potentes en los desiertos de Nevada o en las islas Marshall, antes de pasar a los atolones del Pacífico, acompañándolos de campañas de intimidación antisoviéticas. Incluso intelectuales insospechables se vieron afectados por esta fiebre ideológica avivada por la propaganda estadounidense. A este respecto, Saunders recuerda:
«Bertrand Russell había sorprendido a sus admiradores cuando, en 1948, en un discurso pronunciado en el salón principal de la Westminster School, dañada por los bombardeos, sugirió amenazar a Stalin con la bomba atómica».
Probablemente, la URSS evitó su propia destrucción al lograr construir, con enormes sacrificios, su propia bomba atómica en 1949, alimentando así la locura universal de la carrera armamentística nuclear.
Esta locura se revela en toda su trágica magnitud a la luz de las mentiras urdidas por los hombres de la época, que hoy en día la investigación histórica logra sacar cada vez más a la luz. La batalla orquestada contra la URSS no era, desde luego, una batalla por la libertad, tal y como se presentaba, sino que iba dirigida contra lo que el pensamiento comunista representaba y promovía, contra una libertad mucho más radical y completa.
Pocas palabras resultan tan reveladoras como las que pronunció Harry Truman, presidente de los EE. UU., en abril de 1949, en una conversación privada entre los máximos responsables políticos y militares estadounidenses y los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la Alianza Atlántica, que se constituía ese mismo año:
«Quisiera subrayar que la amenaza soviética no es solo militar, sino que es la amenaza del comunismo como idea, como fuerza social dinámica e igualitaria que se nutre de los desequilibrios económicos y sociales del mundo, lo que constituye un problema fundamental para Occidente; aunque, de hecho, encuentre una fuerza significativa en el poderío soviético, a largo plazo es la idea en sí misma la que constituye una amenaza aún más insidiosa» (La estrategia secreta de la OTAN, en «Limes», 2019, n.º 12).
Y, una vez más, el periodismo estadounidense completa el panorama del colosal engaño con el que las clases dirigentes de EE. UU. arrastraron a su país y al mundo entero al clima y a las prácticas de la Guerra Fría, a pesar de la realidad de los hechos y, sobre todo, de las condiciones de bienestar y seguridad de las que disfrutaban los Estados Unidos: la mayor potencia económica y militar del mundo, protegida en sus fronteras por dos océanos, que en aquellos años disfrutaba de una prosperidad sin precedentes.
Hay un libro que revela lo absurdo e injusto de aquellas decisiones: el del periodista Bill Bryson, Nos vestíamos de Superman (2006), TEA, 2023, en el que se narra la infancia del autor en los años cincuenta en Des Moines, Iowa, una ciudad de provincia del corazón de Estados Unidos. Es el propio Bryson quien nos transmite el asombro de un niño que descubre, año tras año, la increíble opulencia que inunda aquella provincia remota, en forma de variedad y abundancia de comida, ropa, entretenimiento, automóviles, cine y televisión.
Sin embargo, sobre tanta prosperidad —la de la que, en aquel momento, era quizás la sociedad más rica de la historia de la humanidad— se cernía un absurdo clima de amenaza y peligro grotescamente inventado. Los misiles rusos podrían caer sobre las cabezas de los ciudadanos en cualquier momento. La guerra atómica que esgrimían los dirigentes estadounidenses se había convertido en un formidable instrumento cotidiano de intimidación y control social dentro del país. Y los ciudadanos estadounidenses eran moldeados desde pequeños por ese clima:
«Una vez al mes —recuerda Bryson—, teníamos un simulacro de defensa civil en el colegio. Sonaba una extraña sirena especial y apremiante para indicar que no se trataba de un simulacro contra incendios o contra tornados, sino de un ataque nuclear de los agentes del comunismo, y todos se levantaban de un salto de sus sillas y se refugiaban debajo de los pupitres con las manos juntas detrás de la nuca, en la posición de ataque nuclear».
Así comprendemos las razones remotas del espectáculo grotesco al que asistimos desde hace meses en Europa: las élites europeas colonizadas se afanan hoy por repetir, a modo de farsa, la historia que los colonizadores estadounidenses ya han escrito bajo la forma de un drama propagandístico.
9. Resumen de la guerra en Irán, 4 de julio.
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/live/live-us-and-iran-confirm-peace-accord-signing-set-friday-geneva
e
En directo: Millones de personas se reúnen en Teherán al comenzar el funeral de Jamenei
Delegaciones de más de 100 países se unen a los dolientes mientras Irán inicia seis días de ceremonias
Puntos clave
«Les dimos una semana libre»: Trump afirma que EE. UU. suspendió sus operaciones con motivo del funeral de Jamenei
Medios iraníes: La presión de EE. UU. impidió que 13 países asistieran al funeral de Jamenei
Siria inicia el juicio contra los sospechosos por los actos de violencia de 2025 en Sweida, de mayoría drusa
Actualizaciones en directo
Hace 2 minutos
Colonos israelíes atacaron a palestinos y a activistas israelíes de derechos humanos en varias zonas de la Cisjordania ocupada durante el fin de semana, dejando más de 20 heridos, según informan medios palestinos e israelíes.
Entre los incidentes se registraron lanzamientos de piedras, ataques con gas pimienta y agresiones cerca de Abu Falah, Baytillu y Salfit.
La agencia de noticias palestina WAFA informó de que el portavoz presidencial, Nabil Abu Rudeineh, pidió el sábado una intervención internacional urgente y protección para los palestinos, advirtiendo de que la situación corría el riesgo de agravarse aún más.
Confiscación de una vivienda en una aldea de Jenín
Las fuerzas israelíes confiscaron una vivienda palestina de dos plantas en la aldea de Zububa, al oeste de Jenín, y ordenaron a una familia de 11 miembros, entre los que había niños, que abandonara la vivienda antes de convertir el edificio en un puesto militar, según informó WAFA.
Las tropas también registraron otras viviendas, detuvieron brevemente a varios residentes y agredieron a algunos aldeanos, según funcionarios locales.
Colonos atacan a pastores
Colonos israelíes, bajo la protección de las fuerzas israelíes, atacaron el sábado por la tarde a pastores palestinos cerca de la entrada de la aldea de al-Rashaida, al este de Belén, según informó WAFA, citando a funcionarios locales.
Bakr Rashaida, presidente del Consejo de la localidad de al-Rashaida, declaró a WAFA que los colonos abrieron fuego contra los pastores. No se han registrado heridos.
Afirmó que los colonos también intentaron robar varias ovejas, pero los residentes locales se enfrentaron a ellos e impidieron el robo.
Una incursión de colonos afecta a al-Mughayyir
Colonos israelíes atacaron las afueras occidentales de al-Mughayyir, al noreste de Ramala, mientras que las fuerzas israelíes entraban simultáneamente en la localidad, según informó Haaretz, citando fuentes palestinas.
Las tropas registraron una vivienda y detuvieron a dos jóvenes palestinos, a quienes posteriormente pusieron en libertad, mientras los residentes acusaban a los soldados de proteger a los colonos durante el asalto.
Incendios y olivares en el punto de mira
También se informó de que los colonos habían prendido fuego a terrenos agrícolas al norte de Turmus Ayya y arrancado unos 500 olivos en Qusra.
Otros ataques tuvieron como objetivo propiedades palestinas en Jalud e Idna, mientras que los residentes acusaron a las fuerzas de seguridad israelíes de permanecer impasibles sin intervenir durante varios incidentes, según Haaretz.
La Media Luna Roja atiende a los heridos
La Media Luna Roja Palestina afirmó haber atendido a los heridos tras una incursión de colonos en Khirbet Yarza, en el valle del Jordán, donde, según informes palestinos, resultaron heridas siete personas.
Cerca de Khan al-Ahmar, al parecer los colonos condujeron un rebaño de ovejas hacia una comunidad beduina, utilizaron gas pimienta y se grabó a un quad dirigiéndose hacia los residentes antes de que la policía detuviera a tres palestinos.
Tensiones en el sur de Hebrón
Se registraron nuevos episodios de violencia en Umm al-Kheir, Khallet al-Hummus y Khallet al-Louza, en las colinas del sur de Hebrón, donde los colonos agredieron a los residentes con palizas y gas pimienta.
En Umm al-Kheir, las autoridades israelíes declararon posteriormente partes de la comunidad zona militar cerrada, lo que impidió a algunos residentes acceder a su ganado.
Incendio provocado y enfrentamientos en Umm Safa
El viernes por la noche, unos colonos presuntamente incendiaron un edificio residencial en las afueras de la localidad cristiana de Taybeh, al este de Ramala, causando daños, aunque no se han registrado heridos.
El sábado, la Media Luna Roja Palestina informó de que había atendido a tres palestinos heridos en Umm Safa durante los enfrentamientos que se produjeron después de que, según se informa, unos colonos intentaran apoderarse de un rebaño de ovejas. El ejército israelí afirmó que intervino tras recibir informes de que el ganado de los colonos había entrado en la localidad.
Hace 52 minutos
El embajador de Irán en China ha afirmado que se cobrarán nuevas tasas a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz, una idea rechazada por Washington, al tiempo que ha asegurado que las naciones «amigas» recibirán un trato especial.
El acuerdo inicial alcanzado entre Irán y Estados Unidos para poner fin a su conflicto estipulaba que los buques comerciales transitarían por el estrecho de forma gratuita durante 60 días, pero aún no está claro qué disposiciones se aplicarán tras ese periodo.
El embajador iraní, Abdolreza Rahmani Fazli, declaró ante el Foro Mundial por la Paz, celebrado en Pekín, que su país estaba trabajando en «colaboración y cooperación» con Omán en «nuevas disposiciones» para esta vía navegable de vital importancia.
«Como país cuyas aguas territoriales incluyen el estrecho de Ormuz, sin duda cobraremos tasas de servicio», afirmó Azli en unas declaraciones traducidas, al tiempo que insistió en que dichas tasas no constituirían un «peaje».
«Estos nuevos acuerdos versarán sobre la garantía de la seguridad del paso por el estrecho de Ormuz, la supervisión del tránsito de los buques… y también sobre la garantía y la gestión de las consecuencias medioambientales derivadas del enorme número de buques», señaló.
«Sin duda, consideraremos un trato especial para los países que se mostraron amigos nuestros y que nos apoyaron especialmente durante los momentos difíciles», añadió.
El estrecho transporta normalmente una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado del mundo, pero Irán lo cerró prácticamente por completo durante la guerra de Oriente Medio, lo que provocó una subida vertiginosa de los precios de la energía. (AFP)
En una fotografía obtenida el 18 de junio de 2026 se ven buques fondeados en Bandar Abbas, junto al estrecho de Ormuz (AFP/Isna)
Hace 1 hora
Una ONG médica israelí ha advertido de que el director del Hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza, se enfrenta a un grave riesgo para su vida tras meses de detención en Israel.
La organización «Médicos por los Derechos Humanos-Israel» ha indicado que el abogado de Abu Safia, Nasser Odeh, lo visitó en el centro de interrogatorios subterráneo de Rakefet, en la prisión de Nitzan, y informó de un fuerte deterioro de su salud «hasta el punto de suponer un peligro tangible para su vida».
La organización ha pedido su «traslado inmediato fuera de las instalaciones y una visita judicial urgente para evaluar su estado, antes de que sea demasiado tarde».
Las fuerzas israelíes detuvieron a Abu Safia el 27 de diciembre de 2024 durante una redada en el Hospital Kamal Adwan. Israel lo mantiene detenido desde entonces en virtud de su «Ley de combatientes ilegales», una legislación aprobada en 2002 que permite la detención indefinida sin cargos formales y niega a los detenidos las protecciones previstas en los Convenios de Ginebra.
Abu Safia se había negado a acatar las órdenes de desalojo forzoso de Israel para abandonar el hospital, optando en su lugar por permanecer junto a sus pacientes. Se hizo muy conocido por sus llamamientos en vídeo en los que instaba al mundo a detener los ataques de Israel contra las instalaciones médicas de Gaza.
Irán afirma que la conmemoración de Jamenei atrajo a delegados de 70 países
Hace 2 horas
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha afirmado que representantes de más de 70 países asistieron a las conmemoraciones en honor al difunto líder supremo del país, Ali Jamenei.
En una publicación en X, Araghchi afirmó que estaba «encantado de haber recibido a representantes de más de setenta países que decidieron participar en el homenaje a nuestro líder supremo».
Describió el acto como una «conmemoración histórica» a la que asistieron naciones árabes amigas, y añadió que «permanecerá como un recuerdo imborrable en el transcurso de nuestras relaciones comunes».
Miles de personas acuden en masa a Teherán para llorar la muerte del líder supremo
Hace 12 horas
Miles de personas acudieron en masa a Teherán el sábado para rendir homenaje al fallecido líder supremo de Irán, Ali Jamenei.
Rociados con agua para refrescarse ante unas temperaturas que podrían rozar los 40 °C en Teherán durante los próximos días, miles de mujeres y hombres llenaron el complejo religioso de la Gran Mosalla en Teherán.
«El líder era un padre para todos nosotros. Con su fallecimiento, todos nos hemos quedado huérfanos… No había nadie como él. Era verdaderamente único e inigualable», declaró a la AFP Mohammad Mirsalehi, de 38 años, un clérigo.
Hamidreza Shabani, un estudiante de 18 años, añadió: «Debemos levantarnos y, si Dios quiere, vengar la sangre de nuestro líder».
Las autoridades estiman que las ceremonias movilizarán a más de 10 millones de personas solo en la capital.
Irán advierte contra la presencia militar «extrarregional» en el estrecho de Ormuz
Hace 14 horas
Irán ha advertido contra la presencia de lo que ha calificado como «potencias extrarregionales» en el estrecho de Ormuz, tras las declaraciones del Reino Unido y Francia en las que expresaban su apoyo a la libertad de navegación a través de esta vía navegable estratégica.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, afirmó que el estrecho de Ormuz «no es un escenario para la exhibición militar de potencias extrarregionales», y añadió que Irán considera con gran preocupación cualquier movimiento militar extranjero en la zona.
«Irán, como potencia responsable y garante de la seguridad del estrecho, advierte con especial sensibilidad ante cualquier movimiento militar en esta vía navegable», escribió Gharibabadi en X.
Asimismo, señaló que la responsabilidad de la seguridad del estrecho recae en los Estados ribereños, y advirtió de que aquellos a quienes describió como «provocadores de crisis» tendrían que rendir cuentas por las consecuencias de cualquier «aventurerismo».
Estas declaraciones se producen después de que el Reino Unido y Francia manifestaran su disposición a ayudar a salvaguardar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos de estrangulamiento marítimos más importantes del mundo para el suministro energético global.
Los dolientes corean «venganza» en el funeral de Jamenei en Teherán
Hace 17 horas
Cientos de miles de dolientes se congregaron en el complejo de la Gran Mosalla de Teherán y corearon «muerte a Estados Unidos» y «venganza, venganza» mientras esperaban la llegada del féretro del antiguo líder supremo Alí Jamenei, según la AFP.
La agencia de noticias informó de que muchos asistentes portaban pancartas rojas, un símbolo que suele asociarse con los llamamientos a la venganza.
También se vio a grandes multitudes congregándose a primera hora del día frente a las estaciones de metro de todo Teherán, mientras los dolientes se desplazaban para asistir a las ceremonias fúnebres.
Una mujer sostiene un cartel en el que aparece el presidente de EE. UU., Donald Trump, durante una ceremonia pública de despedida del difunto líder supremo de Irán, Ali Jamenei, en la Gran Mosalla del Imán Jomeini en Teherán, el 4 de julio de 2026 (Majid Asgaripour/WANA vía Reuters)
Hace 17 horas
La Misión de Irán ante las Naciones Unidas ha acusado a Estados Unidos de fomentar una «cultura de impunidad» al no asumir la responsabilidad por el derribo, en 1988, del vuelo 655 de Iran Air.
«3 de julio de 1988: la Armada de los Estados Unidos derribó el vuelo 655 de Iran Air sobre el Golfo Pérsico, causando la muerte de los 290 civiles a bordo, entre ellos 66 niños. En lugar de rendir cuentas, el entonces presidente de los Estados Unidos condecoró a la tripulación responsable», afirmó la misión en una publicación en X.
«Esta es precisamente la razón por la que la cultura de la impunidad persiste hoy en día: desde los cielos sobre el vuelo 655 hasta los misiles Tomahawk que alcanzaron la escuela de Minab, causando la muerte de 168 escolares.
Estados Unidos sigue negándose a responder por sus crímenes», añadió
El viernes, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, escribió en X que «el 3 de julio es un recordatorio del crimen en el que Estados Unidos arrebató la vida a 290 personas inocentes, entre ellas 66 niños».
«Este crimen nunca se borrará de la memoria de la nación iraní. El segundo crimen comenzó tras el derribo del avión: negar la responsabilidad, no emitir una disculpa oficial y conceder una medalla al comandante del buque criminal», afirmó Gharibabadi.
Hace 17 horas
Buenos días, lectores de Middle East Eye:
Las ceremonias fúnebres del antiguo líder supremo iraní, Ali Jamenei, han comenzado oficialmente en Teherán, y se espera que participen millones de dolientes y delegaciones de más de 100 países.
El evento se ha convertido en una de las mayores concentraciones políticas y religiosas de la historia reciente de Irán, mientras que los esfuerzos diplomáticos entre Washington y Teherán continúan en segundo plano y persisten las tensiones en el Líbano y en los territorios palestinos ocupados.
Estas son las últimas novedades:
- Las ceremonias fúnebres oficiales en honor a Ali Jamenei comenzaron en la Gran Mosalla de Teherán, donde miles de personas se reunieron antes del amanecer para presentar sus respetos.
- Los medios de comunicación estatales iraníes mostraron el féretro de Jamenei junto a los de los familiares fallecidos durante las primeras fases de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán.
- Se espera que acudan a Teherán más de 10 millones de personas para rendir homenaje, y algunos responsables iraníes estiman que la asistencia podría superar los 20 millones durante los seis días que durará el funeral.
- Han llegado a Irán delegaciones de más de 100 países, entre las que se encuentran líderes y altos cargos de Pakistán, Irak, Armenia, Turquía, Arabia Saudí, Catar, Omán, Rusia y China.
- El primer ministro Shehbaz Sharif, el presidente del Senado Yousaf Raza Gillani y el jefe del Ejército, el mariscal de campo Asim Munir, representaron a Pakistán en la ceremonia.
- El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, afirmó que el memorando de entendimiento con Estados Unidos podría crear oportunidades para una cooperación económica más amplia con países amigos.
- El presidente Donald Trump señaló que Irán parecía dispuesto a alcanzar un acuerdo político y afirmó que Washington había suspendido ciertas operaciones durante el período del funeral.
- El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que el portaaviones «Charles de Gaulle» había regresado a Francia, poniendo fin a su despliegue relacionado con el conflicto.
- Las fuerzas israelíes llevaron a cabo nuevos ataques en el sur del Líbano, mientras que el presidente libanés, Joseph Aoun, instó a ejercer presión internacional para garantizar la aplicación del acuerdo marco del Líbano.
- El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz sigue recuperándose, aunque los analistas del sector naviero señalan que la situación sigue siendo frágil a pesar de la mejora en el movimiento de buques.
Los dolientes se reúnen en la Gran Mosalla del Imán Jomeini, en Teherán, durante una ceremonia pública de despedida del difunto líder supremo de Irán, Ali Jamenei, el 4 de julio de 2026 (Majid Asgaripour/WANA vía Reuters)
Las fuerzas israelíes detienen a dos palestinos durante una redada en Nablus
Hace 17 horas
Citando fuentes locales, la agencia de noticias palestina WAFA informó de que las fuerzas israelíes irrumpieron el sábado en la ciudad de Nablus, registraron varias viviendas y, a continuación, detuvieron a dos jóvenes llamados Awni Al-Shakhshir e Ibrahim Al-Fino.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos afirmó el miércoles que las fuerzas israelíes habían detenido al menos a 20 palestinos en toda la Cisjordania ocupada, incluida la Jerusalén Este ocupada, desde la tarde del martes.
La organización señaló que entre los detenidos se encontraban cinco mujeres: Jamila Abu Dahou y Jamila Kanaan, de Ramala; la exreclusa Maysar Al-Faqih; Faten Hanaysheh, de Nablus; y Ataf Bader, de Hebrón.
Las fuerzas israelíes también detuvieron al periodista Hassan Abdel Jawad, de Belén, añadió.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos señaló que Israel ha intensificado drásticamente las detenciones y los interrogatorios sobre el terreno desde el inicio del genocidio de Gaza en octubre de 2023, dirigiéndose contra diferentes sectores de la sociedad palestina como parte de una política de castigo colectivo y venganza.
Hace 18 horas
Las autoridades sirias han afirmado que han iniciado el juicio contra los sospechosos de la ola de violencia mortal que asoló el año pasado la provincia de Sweida, de mayoría drusa.
Los sucesos del pasado mes de julio supusieron uno de los peores episodios de derramamiento de sangre entre facciones que ha vivido el país desde el derrocamiento del gobernante de larga trayectoria Bashar al-Assad a finales de 2024.
La violencia se desencadenó a raíz de enfrentamientos entre facciones drusas y combatientes beduinos en la provincia meridional, lo que se saldó con más de 2.000 muertos, entre ellos 789 civiles drusos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Una comisión formada por el Gobierno sirio afirmó haber documentado la muerte de 1.760 personas.
El presidente de la comisión de investigación declaró en un comunicado publicado por el Ministerio de Justicia que un tribunal de Damasco había comenzado a examinar los casos «en sesiones públicas a partir del 1 de julio, con la presencia de los acusados y sus representantes legales».
El comunicado añadía que el objetivo de las actuaciones era «establecer los hechos y exigir responsabilidades a cualquier persona de la que se demuestre que es responsable de cualquier violación… independientemente de su cargo o del bando al que se atribuyan los actos». (AFP)
Vídeo: Líderes y delegaciones extranjeras asisten a la ceremonia fúnebre de Jamenei
Hace 18 horas
Líderes y delegaciones extranjeras se encontraban este viernes en Teherán para rendir homenaje al difunto líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
Delegaciones de Irak, Pakistán, Turquía, Arabia Saudí y Rusia, junto con otros responsables regionales, asistieron a la ceremonia para presentar sus respetos.
Jamenei ocupó el cargo de líder de la República Islámica desde 1989 hasta que fue asesinado a la edad de 86 años el primer día de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero.
Hace 18 horas
El investigador iraní en relaciones internacionales Mohsen Farkhani afirmó que se espera que más de 20 millones de personas participen en el funeral del antiguo líder supremo Ali Jamenei, y describió la afluencia como una demostración de apoyo a la República Islámica.
En declaraciones a Al Jazeera Árabe, Farkhani señaló que el funeral enviaría un mensaje a Washington y Tel Aviv de que la presión externa no debilitaría la unidad de Irán, y añadió que la legitimidad del sistema iraní se basa en el apoyo popular.
Una mujer sostiene un retrato del difunto líder supremo de Irán, Ali Jamenei, durante una ceremonia pública de despedida en la Gran Mosalla del Imán Jomeini en Teherán, el 4 de julio de 2026 (Majid Asgaripour/WANA vía Reuters)
Medios iraníes: la presión de EE. UU. impidió que 13 países asistieran al funeral de Jamenei
Hace 18 horas
Al menos 13 países, entre ellos varios de Europa del Este, África, el Golfo y Asia Oriental, decidieron no asistir a la ceremonia fúnebre del ayatolá Ali Jamenei debido a la presión de EE. UU., según informó la agencia de noticias iraní Tasnim.
Algunos de estos gobiernos intentaron posteriormente explicar su ausencia a Teherán a través de canales diplomáticos, según el informe.
Citando a una fuente de alto rango que prefirió mantener el anonimato, el informe señala que funcionarios estadounidenses habían llevado a cabo una «campaña exhaustiva» durante los últimos cinco días para disuadir a las delegaciones extranjeras de viajar a Teherán con motivo de las conmemoraciones.
Según el informe, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, emitió el 26 de junio una instrucción confidencial en la que ordenaba a las embajadas y misiones diplomáticas estadounidenses que comunicaran a los gobiernos anfitriones que la participación en el funeral se consideraría «un acto hostil» que acarrearía «consecuencias negativas» para las relaciones bilaterales con Washington.
Tasnim también citó a dos diplomáticos árabes anónimos que afirmaron que Rubio había planteado personalmente la cuestión a sus homólogos de al menos cinco países árabes.
El informe añadía que los embajadores de EE. UU. en África advirtieron a los gobiernos de que asistir a la ceremonia podría poner en peligro la ayuda al desarrollo estadounidense.
En imágenes: Miles de personas se reúnen en Teherán para el funeral de Jamenei
Hace 18 horas
Miles de dolientes acudieron en masa al complejo de la Gran Mosalla de Teherán antes de las ceremonias fúnebres por el difunto líder supremo de Irán, Alí Jamenei, y las autoridades impusieron importantes restricciones de tráfico, ya que las multitudes tuvieron que recorrer largas distancias a pie para llegar al lugar.
La gente se congrega en la Gran Mosalla del Imán Jomeini en Teherán durante una ceremonia pública de despedida del difunto líder supremo de Irán, Ali Jamenei, el 4 de julio de 2026 (Mohammed Salem/Reuters)
Una mujer reacciona durante una ceremonia pública de despedida del difunto líder supremo de Irán, Ali Jamenei, en la Gran Mosalla del Imán Jomeini de Teherán, el 4 de julio de 2026 (Mohammed Salem/Reuters)
La gente asiste a una ceremonia pública de despedida del difunto líder supremo de Irán, Ali Jamenei, en la Gran Mosalla del Imán Jomeini de Teherán, el 4 de julio de 2026 (Murad Sezer/Reuters)
Hace 19 horas
En un discurso pronunciado en el Monte Rushmore durante las celebraciones con motivo del 250.º aniversario de los Estados Unidos, Trump elogió el poderío militar estadounidense y declaró que Irán buscaba una solución política tras meses de conflicto.
«Se mueren por llegar a un acuerdo; lo desean con todas sus fuerzas», afirmó Trump, al tiempo que se jactaba de las acciones de EE. UU. tanto contra Venezuela como contra Irán.
«Derrotamos a Venezuela en un solo día y le dimos una buena paliza a Irán», afirmó.
Trump también afirmó que Washington había concedido a Teherán tiempo para celebrar las ceremonias fúnebres de Jamenei.
«Les concedimos una semana de tregua para el funeral porque somos amables», señaló.
Según las autoridades iraníes, Jamenei murió al principio del conflicto en un ataque conjunto de EE. UU. e Israel. Sus ceremonias fúnebres comenzaron el viernes en Teherán, antes de su entierro en Mashhad la próxima semana.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, habla con los periodistas antes de subir al Air Force One en la Base Conjunta Andrews, Maryland, el 1 de julio de 2026 (Saul Loeb/AFP)
Hace 20 horas
La India debería reconsiderar el suministro de armas a Israel y asegurarse de no «pasar a la historia mundial como un país que ha contribuido al genocidio en Gaza», afirma un juez indio que fue uno de los principales autores del mordaz informe de la ONU en el que se afirmaba que los ataques de Israel contra niños equivalían a un genocidio.
S. Muralidhar, ex presidente del Tribunal Superior de Delhi y actual presidente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, afirmó que la India «debería plantearse seriamente» poner fin a las transferencias de armas, ya que «todas las municiones y las armas que están en manos de Israel se están utilizando para atacar a niños indefensos y desarmados».
En una entrevista concedida a la revista líder de la India, Frontline, añadió que la India «no debería contribuir al fracaso del sistema de las Naciones Unidas» y debería pronunciarse «de forma clara e inequívoca» contra los ataques a los niños.
La India había desempeñado un papel importante en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, además de en la elaboración de su propia Constitución, señaló, e instó a la India a mantener ese legado.
El memorando de entendimiento entre Irán y EE. UU., explicó al entrevistador, no menciona en absoluto a Gaza ni a los territorios palestinos ocupados.
«Parece que esta situación va a continuar. Los ataques aéreos en Gaza, los ataques contra instalaciones médicas y contra niños continuarán a menos que los países hagan algo al respecto. No se puede permitir que esto siga así».
Trump afirma que Irán está deseoso de alcanzar un acuerdo político
Hace 20 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Irán está buscando activamente un acuerdo político con Washington de cara a la reanudación de las conversaciones entre ambas partes.
«La parte iraní está buscando con entusiasmo y esforzándose por todos los medios para alcanzar un acuerdo político con nosotros», declaró Trump.
También afirmó que Estados Unidos había asestado «golpes muy duros a Irán» y señaló que Washington había suspendido las operaciones militares durante una semana «por nuestra buena voluntad» para permitir que se celebraran los funerales.
Las declaraciones de Trump se producen mientras funcionarios estadounidenses e iraníes se preparan para unas conversaciones destinadas a resolver las disputas sobre la aplicación del memorándum de entendimiento y cuestiones más amplias, entre ellas los acuerdos de seguridad en el estrecho de Ormuz.
Un ciudadano palestino de Israel muere en un tiroteo en Haifa, según informa la agencia WAFA
Hace 21 horas
Un ciudadano palestino de Israel ha fallecido en un tiroteo en Maghar, en el distrito de Haifa, según ha informado la agencia WAFA.
Este fallecimiento eleva a 142 el número total de ciudadanos palestinos de Israel fallecidos desde principios de 2026, entre los que se incluyen al menos tres personas abatidas por disparos de la policía israelí, cinco mujeres y tres menores de 18 años.
Este repunte se produce tras un año récord en 2025, en el que 252 personas perdieron la vida en 218 incidentes distintos, según Abraham Initiatives, una organización no gubernamental que supervisa la violencia entre los ciudadanos palestinos de Israel, según informó WAFA.
Comienzan oficialmente en Teherán las ceremonias fúnebres por Jamenei
Hace 21 horas
Las ceremonias oficiales de despedida del difunto líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, han comenzado en el complejo de oración de Mosalla, en Teherán, según los medios de comunicación iraníes.
La agencia de noticias Tasnim informó de que se abrieron las puertas del recinto para dar cabida a los millones de dolientes que se han congregado en la capital para presentar sus últimos respetos al antiguo líder.
Los dolientes se reúnen alrededor del féretro del líder supremo iraní fallecido, Ali Jamenei, durante una ceremonia celebrada en Teherán previa a su funeral, el 3 de julio de 2026 (Khamenei.ir/AFP)
La ONU condena la «ejecución extrajudicial» de un palestino acusado de colaboración
Hace 21 horas
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los Territorios Palestinos Ocupados ha condenado la «ejecución extrajudicial» de un hombre palestino acusado de colaborar con las fuerzas israelíes, llevada a cabo por un grupo afiliado a Hamás.
La agencia afirmó que el asesinato formaba parte de un patrón más amplio de homicidios ilegales y presuntos abusos en Gaza.
La ejecución «prosigue una pauta de asesinatos ilegales perpetrados por las autoridades de facto de Gaza y por unidades de las fuerzas de seguridad afines a Hamás contra decenas de palestinos», a quienes se acusaba en su mayoría de colaborar con las fuerzas israelíes o de trabajar con «elementos armados que, al parecer, están financiados, armados y respaldados por Israel», señaló la ONU.
«Los asesinatos ilegales, la tortura y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante constituyen crímenes de guerra y graves violaciones del derecho internacional de los derechos humanos», señaló, y pidió que se exija responsabilidades a los culpables.
El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se recupera, pero sigue siendo frágil, según Kpler
Hace 22 horas
El tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz sigue recuperándose, pero la confianza del sector naviero sigue siendo «frágil», según la empresa de seguimiento de buques Kpler.
En una actualización del viernes, Kpler indicó que el 2 de julio se confirmaron 38 cruces de buques a través de la zona vigilada del estrecho de Ormuz, lo que supone un descenso del 10 % respecto al día anterior, aunque se mantiene dentro de un rango emergente de entre 30 y 60 cruces diarios.
La media diaria antes de la guerra era de entre 125 y 140 buques, que transportaban suministros globales, incluidos aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día, lo que supone alrededor del 20 % del comercio mundial de petróleo por vía marítima.
Kpler señaló que los buques comerciales seguían representando la mayor parte del tráfico, mientras que la actividad de los buques con pabellón iraní «aumentó considerablemente», y los operadores se decantaban cada vez más por rutas «iraníes y oscuras o desconocidas» a través de esta vía navegable estratégica.
«Esta tendencia sugiere que la confianza sigue siendo incompleta, y que el paso por la vía se ve cada vez más condicionado por la aceptación política, el riesgo de incumplimiento normativo y las negociaciones pendientes sobre las tarifas y la gestión de las rutas», señaló Kpler.
Los dolientes abarrotan la Gran Mosalla antes de las ceremonias fúnebres
Hace 22 horas
Miles de dolientes se han congregado en el complejo de la Gran Mosalla de Teherán antes de las ceremonias fúnebres por el difunto líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, según la AFP.
El patio principal del complejo se llenó de gente antes del inicio oficial de las ceremonias, mientras que las autoridades impusieron amplias restricciones de tráfico en toda la capital. A
FP informó de que muchos dolientes caminaron varios kilómetros para llegar al lugar, y los vídeos compartidos en Internet mostraban a multitudes esperando a que abrieran las estaciones de metro para poder desplazarse hasta allí.
«Imagínese tener a 40 millones de personas con cupones de alimentos»: Ghalibaf responde a Trump
Hace 22 horas
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha respondido al presidente de EE. UU., Donald Trump, después de que este afirmara que Irán necesitaba las exportaciones alimentarias estadounidenses, señalando que Trump estaba proyectando los propios problemas económicos de su país sobre Irán.
En una publicación en X el jueves, Ghalibaf escribió: «Imagínese tener a unos cuarenta y tantos millones de sus propios ciudadanos que reciben cupones de alimentos y llamar hambrienta a otra nación. Esto no es una proclamación. Es una proyección. Guárdese sus consejos sobre el SNAP. Nuestros recursos, nuestras decisiones. Ocúpese de sus índices de desnutrición».
Sus comentarios se produjeron después de que Trump declarara a la CNBC que Irán se enfrentaba a una «inflación del 300 por ciento» y que «no ganaba dinero». Trump añadió que EE. UU. esperaba poder suministrar finalmente productos alimenticios a Irán si las negociaciones diplomáticas en curso tenían éxito.
«Necesitan alimentos. Necesitan maíz, trigo y soja, y vamos a hacer que sean exclusivamente nuestros agricultores estadounidenses quienes se lo proporcionen», afirmó Trump.
Asimismo, declaró a la CNBC que Teherán había accedido a «prácticamente todo lo que necesitamos» en unas negociaciones que, según subrayó, tenían como objetivo principal impedir que Irán obtuviera un arma nuclear.
Hace 23 horas
Una encuesta publicada por el Canal 12 de Israel pone de manifiesto el colapso de la confianza pública en el Gobierno de Netanyahu a medida que se acercan las elecciones, ya que la mayoría de los israelíes tiene una opinión negativa del primer ministro y de varios ministros del Gobierno, según informaron los medios israelíes.
La encuesta reveló que el 58 % de los encuestados valoraba negativamente a Netanyahu, frente al 38 % que lo veía de forma positiva, según informó The Times of Israel.
El ministro de Defensa, Israel Katz, recibió una valoración negativa del 61 %. En comparación, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y el ministro de Hacienda, Bezalel Smotrich, fueron valorados negativamente por el 63 % y el 69 % de los encuestados, respectivamente.
La encuesta también reveló que la mayoría de los israelíes atribuyen al presidente de EE. UU., Donald Trump, y no al Gobierno israelí, el mérito del regreso de los rehenes de Gaza.
El 58 % afirmó que Trump era el principal responsable, frente al 28 % que atribuyó el mérito al Gobierno de Netanyahu.
Los encuestados se opusieron de forma abrumadora (66 %) a la Ley Fundamental propuesta por la coalición, que definiría el estudio de la Torá como un valor fundamental del Estado, una medida que se considera ampliamente como una forma de proteger a los hombres ultraortodoxos del servicio militar obligatorio. Solo el 21 % expresó su apoyo.