MISCELÁNEA 1/9/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Ceuta y Melilla.
2. Una fiera herida.
3. Las últimas elecciones.
4. Historia de la deuda.
5. Exodus.
6. Fidel en el arte.
7. La imposibilidad de una política colectiva.
8. En defensa de la ciencia.
9. Resumen de la guerra en Irán, 31 de agosto.

1. Ceuta y Melilla.

No tengo muy clara la solución para estos enclaves de la primera colonización moderna, lo que sí tengo claro es que nuestra tradición ha sido siempre oponernos a las «guerras de África». Esperemos que no haga falta. Como introducción histórica, me ha resultado interesante este artículo de Massad.

https://www.middleeasteye.net/opinion/moroccos-revived-claim-ceuta-and-melilla-not-demand-decolonisation

La reactivación de la reivindicación de Marruecos sobre Ceuta y Melilla no constituye una exigencia de descolonización

Joseph Massad

31 de agosto de 2026

Las ambiciones territoriales de Rabat responden a su rencor hacia Madrid por el Sáhara Occidental, al tiempo que se alinean con la hostilidad de EE. UU. e Israel hacia España por su postura respecto a Gaza

 

La reciente oleada de decenas de miles de refugiados económicos marroquíes y de otros países africanos que intentan llegar a la colonia española de Ceuta ha reavivado las exigencias marroquíes de que España devuelva Ceuta y Melilla —conocidas en árabe como Sabtah y Maliliah— a Marruecos.

Al menos 141 personas fallecieron durante la travesía, mientras que la mayoría de quienes lograron cruzar fueron devueltos por la fuerza o «voluntariamente».

Viajar desde Ceuta o Melilla a la España peninsular por vía aérea o marítima requiere pasar por los controles españoles de pasaportes y documentos de viaje, lo que significa que ni siquiera los refugiados que entran en las dos colonias de colonos pueden seguir su camino.

El gobierno racista italiano de la primera ministra Giorgia Meloni respondió, no obstante, introduciendo controles fronterizos específicos en el aire y el mar para los ciudadanos no comunitarios procedentes de España, con el fin de evitar que entre ellos hubiera árabes y africanos.

España, indignada, tomó represalias imponiendo controles fronterizos temporales equivalentes a los vuelos y barcos procedentes de Italia. Marruecos, por su parte, propuso mantener conversaciones con España sobre el futuro estatus de ambos territorios, lo que los españoles rechazaron de plano.

 

 

El hecho de que Marruecos lo hiciera en medio del fortalecimiento de su alianza con EE. UU. e Israel —ambos hostiles al Gobierno socialista de Madrid— plantea dudas sobre sus motivaciones.

Conquista colonial

Marruecos era el único territorio no otomano del norte de África, gobernado por una dinastía local desde el siglo XVII. En 1415, durante la «Reconquista», Portugal conquistó el enclave marroquí de Sabtah, que pasó a manos de España cuando se disolvió la Unión Ibérica en 1640 y fue formalmente cedido en virtud del Tratado de Lisboa de 1668. España había conquistado por su parte el enclave de Maliliah en 1497.

Ambas ciudades de colonización siguen hoy bajo dominio español, a pesar de los repetidos intentos marroquíes por recuperarlas entre los siglos XVIII y XX.

Se utilizaron como colonias penales en el siglo XVIII, antes de ser declaradas puertos francos en 1906. España también se aventuró a conquistar la ciudad marroquí de Tetuán para ampliar su control en torno a «Ceuta», lo que desencadenó la guerra hispano-marroquí de 1859-1860.

La derrota de España en la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898 y la pérdida de Filipinas y de las colonias del Caribe reavivaron sus designios sobre el territorio marroquí. Francia, que estaba invadiendo otras colonias españolas en África, también albergaba ambiciones coloniales en Marruecos.

El Tratado de París de 1900 delimitó las colonias españolas en Río de Oro (posteriormente Sáhara Español y luego Sáhara Occidental) y África Ecuatorial, o Guinea Española. Estos territorios, limítrofes con colonias francesas, constituían una parte truncada de las conquistas africanas originales de España.

Las zonas de influencia francesa y española en Marruecos quedaron posteriormente delimitadas en 1904 en virtud de la Entente Cordiale anglo-francesa, que reconocía sus respectivas reivindicaciones coloniales en el norte de África, en Egipto y en Marruecos, a condición de que Francia cediera a España parte del territorio marroquí.

A finales de 1904, Francia reconoció una zona española que abarcaba una franja del norte de Marruecos, incluidas Ceuta y Melilla, y que se extendía hacia el oeste a lo largo de toda la costa mediterránea, sin llegar, sin embargo, a la frontera con Argelia al este. Tánger, un enclave costero dentro de esta zona, quedó internacionalizado.

La zona de al-Saqiyah al-Hamra, en el sur, adyacente al Río de Oro —ambas formarían más tarde el «Sáhara Español»—, también quedó excluida del acuerdo.

A estos acuerdos les siguió el Tratado de Fez de 1912, que estableció el protectorado francés sobre el territorio marroquí. Ese mismo año, Francia concedió a España el derecho a establecer su propio protectorado en la zona delimitada en 1904.

La resistencia del Rif

Incluso antes de establecer su protectorado, España había invadido territorio marroquí desde Maliliah en 1909 y desde Larache (al-‘Ara’ish), en la costa atlántica, en 1911.

España pretendía explotar los yacimientos de hierro en las adyacentes montañas del Rif, en el norte de Marruecos, lo que provocó la represalia de los rifeños, quienes mataron a siete trabajadores españoles. Al menos 1.000 soldados españoles murieron en la incursión y ocupación de la región montañosa que se produjo a continuación.

En 1913, 40 000 soldados españoles ocuparon Tetuán, la capital del protectorado. Las fuerzas españolas cometieron atrozidades generalizadas, saqueando viviendas y violando a mujeres marroquíes. Su violencia precipitó un gran éxodo desde la ciudad hacia las montañas, donde los refugiados se unieron a los rebeldes.

La situación se agravó tras la Primera Guerra Mundial, cuando España emprendió una campaña de «pacificación» en el Rif. Entre 1919 y 1921, las fuerzas españolas invadieron y ocuparon territorios y localidades que, aunque se encontraban nominalmente dentro del protectorado, permanecían fuera de su control.

 

Estas incursiones provocaron una importante resistencia liderada por Muhammad ‘Abd al-Karim al-Khattabi, conocido en las fuentes europeas como «Abd El Krim».

Mientras España se preparaba para invadir el Rif desde la localidad de Anwal (Annual) y por mar desde la bahía de al-Husaymah, ‘Abd al-Karim lanzó un ataque preventivo el 17 de julio de 1921, matando a cientos de soldados españoles, incluidos varios mandos.

Tras 12 años de victorias en territorio marroquí, los españoles se enfrentaron a la derrota. Los rifeños liberaron sus tierras, deteniéndose ante las murallas de Melilla. En la retirada de Anwal, España sufrió entre 13 000 y 19 000 bajas.

Aunque España logró recuperar algunos territorios, cualquier intento de aproximación naval se topó con la resistencia rifeña, que en marzo de 1922 hundió el buque de guerra español Juan de Juanes. ‘Abd al-Karim rechazó las exigencias españolas de que liberara a sus prisioneros de guerra, solicitando a cambio una compensación económica y la liberación de los cautivos marroquíes.

Tras muchas vacilaciones, España accedió y le pagó cuatro millones de pesetas, lo que equivaldría hoy a unos 11,6 millones de dólares. De los 570 prisioneros españoles retenidos por los rifeños, 326 sobrevivieron; el resto falleció a causa del tifus, junto con algunos de sus captores.

En septiembre de 1921, ‘Abd al-Karim proclamó la República del Rif, con capital en Ajdir, a orillas del Mediterráneo, junto a la bahía de al-Husaymah.

La república sobrevivió hasta 1926, repeliendo varias incursiones españolas. En 1924, mientras los españoles se reagrupaban, se retiraron de la ciudad de Shafshawan (Chaouen), donde se enfrentaron a los rifeños, quienes les infligieron entre 17 000 y 20 000 bajas.

El general Miguel Primo de Rivera, que asumió el mando del protectorado en el otoño de 1923, declaró que, a pesar de que la «sangre española» marcaba el «camino de la civilización», la venganza contra los marroquíes sería «rápida y severa». Para el verano de 1925, las fuerzas de ‘Abd al-Karim habían avanzado hacia el sur y arrollado a las fuerzas francesas al norte de Fez.

Los mandos franceses y españoles se reunieron en Madrid en junio de 1925 para coordinar una invasión de la República del Rif. Reunieron 123 000 efectivos, aunque algunas estimaciones sitúan la cifra en medio millón, frente a 12 000 combatientes rifeños. Las fuerzas europeas atacaron en septiembre, sitiando la república al acercarse el invierno y restringiendo sus suministros de alimentos y sal.

Los intentos de ‘Abd al-Karim por negociar fracasaron. En la primavera de 1926, España había lanzado un asalto naval contra Al-Husaymah. Utilizó cuatro tipos de gas tóxico, incluido el gas mostaza, contra civiles y combatientes para quebrantar la tenaz resistencia rifeña y ganar la guerra. Las tropas españolas mutilaron a sus víctimas marroquíes, ensartando partes de sus cuerpos en pinchos.

‘Abd al-Karim se rindió a los franceses en mayo de 1926. Fue exiliado junto con su familia y otros 150 rifianos a La Reunión, la isla ocupada por Francia en el océano Índico, antes de escapar a El Cairo en 1947.

En total, 10 000 rifeños perdieron la vida defendiendo sus tierras. A lo largo de cinco años de combates, unos 43 500 soldados españoles murieron, resultaron heridos o fueron dados por desaparecidos.

Alegando falta de jurisdicción, la Sociedad de Naciones se negó a intervenir en la Guerra del Rif incluso después de que España utilizara gas venenoso; el racismo de sus miembros europeos fue, sin duda, un factor fundamental.

La República del Rif fue tan solo la segunda república independiente proclamada en el mundo árabe, tras la República de Trípoli en 1918, y no se estableció ninguna otra hasta la Segunda Guerra Mundial.

Éxodo de colonos

En vísperas de la independencia de Marruecos en 1956, 350 000 colonos franceses vivían en el país. Para ese año, el protectorado español contaba con 91 000 colonos españoles, además de otros 26 000 en la zona francesa y 21 500 en Tánger, que se encontraba bajo administración internacional.

En total, a mediados de la década de 1950 vivían en Marruecos cerca de medio millón de colonos europeos, de los cuales casi tres cuartas partes eran franceses.

Tras la elección del Gobierno del Frente Popular en España en 1936, el líder nacionalista marroquí en ascenso ‘Abd al-Khaliq Turris fundó el Partido de la Reforma Nacional en la zona española. La izquierda española no apoyaba la independencia de Marruecos.

Sin embargo, los militares rebeldes de derecha que sumieron a España en la guerra civil intentaron cooptar a los nacionalistas marroquíes, principalmente para reclutar a rifeños que lucharan de su lado. Entre 60 000 y 70 000 marroquíes lucharon a las órdenes del general Francisco Franco, cuyas fuerzas controlaban la zona española de Marruecos.

En Sabtah y Maliliah, los judíos autóctonos se mezclaban con aquellos cuyos antepasados habían huido de la Reconquista. A finales del siglo XIX, la población judía urbana se había convertido en una mezcla sefardí de judíos españoles y marroquíes que se referían a los del campo como «bereberes».

Oleadas de judíos procedentes de Tetuán y las zonas rurales de Marruecos emigraron a las colonias desde la década de 1880 hasta la primera década del siglo XX.

Los sionistas comenzaron a centrarse en ellos en 1919, a pesar de la opinión generalizada entre la comunidad judía local de que el sionismo era un movimiento ashkenazí irreligioso. Sin embargo, a instancias de su rabino, los judíos acaudalados de Ceuta recaudaron 100 000 francos para los sionistas en 1921.

En 1922 se había constituido en Ceuta la Federación Sionista Ibero-Marroquí bajo el liderazgo de Ignacio Bauer-Landauer, cuya familia había representado a la Casa de Rothschild en España desde mediados del siglo XIX. En aquellos años aún no se producía emigración judía a Palestina.

En la década de 1950, los nacionalistas anticolonialistas marroquíes de la zona española, al igual que sus compatriotas de la zona francesa, estaban movilizando a la población en favor de la independencia.

España se resistió a los esfuerzos de ellos antes de acabar cediendo finalmente. El rey Mohammed V de Marruecos viajó a España en abril de 1956 para ultimar los acuerdos. El estatus de zona internacional de Tánger quedó derogado en julio de 1956, aunque conservó un estatus administrativo especial hasta julio de 1960.

La independencia de España provocó la marcha de muchos colonos españoles, 92 000 personas, lo que representaba el 9,4 % de la población del protectorado. En aquel momento, el número de colonos españoles ascendía a 21.500 en Tánger y a 25.698 en el protectorado francés. Ifni contaba con otros 3.500, cifra que fue aumentando a medida que llegaban colonos procedentes de los territorios cedidos por España; en 1967, su número ascendía a 11.984, incluido el personal militar.

En el «Sáhara Español», 20 126 colonos permanecieron allí hasta la retirada de España en 1975. Muchos colonos también permanecieron en el antiguo protectorado español tras la independencia, mientras que otros se marcharon gradualmente, y las salidas se aceleraron significativamente en 1957. España no abandonó Ifni hasta 1969 y, desde entonces, ha conservado sus colonias de Ceuta y Melilla.

La Corona marroquí no consideraba que las dos colonias formaran parte del reino en 1956, aunque los nacionalistas sí.

En 1971, el Ministerio de Trabajo español contabilizó 43 498 españoles en Marruecos: 8 082 en el antiguo protectorado español, 26 668 en el antiguo protectorado francés y 9 295 en Tánger.

Otra oleada de repatriaciones se produjo a raíz de un decreto de 1973 que marroquinizaba las empresas de propiedad extranjera, los puestos de trabajo y las tierras nacionalizadas. Entre junio de 1974 y diciembre de 1975, unas 20 000 familias de colonos españoles se repatriaron a España.

A principios de 1980, los consulados españoles registraban tan solo 8.094 trabajadores españoles en Marruecos, el 80 % de los cuales se concentraba en Tánger y Casablanca. La numerosa colonia española de Casablanca, que ascendía a 20.500 personas antes de la marroquización de las tierras de 1973, se había reducido a unos 2.500 habitantes en 1986.

Descolonización selectiva

En la actualidad, los españoles constituyen casi la mitad de la población de las dos colonias de colonos de Sabtah y Maliliah. En Sabtah —o Ceuta— constituyen una ligera mayoría, mientras que los marroquíes autóctonos tienen una estrecha mayoría en Maliliah —o Melilla—.

A raíz de la reciente migración a Ceuta, han resurgido las reivindicaciones marroquíes para la devolución de Sabtah y Maliliah. El 22 de agosto, el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, declaró que Marruecos «se aferraría a su derecho histórico y a su derecho geográfico» sobre ambas ciudades, y pidió la creación de una comisión de diálogo permanente para negociar su retorno «al seno de la patria».

Días más tarde, el ministro marroquí de Habous y Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, evocó las «ciudades ocupadas» del norte de África en el palacio real de Rabat, durante una ceremonia con motivo del cumpleaños del Profeta presidida por el rey Mohammed VI.

España respondió con intransigencia, insistiendo en que nunca renunciaría a la soberanía sobre sus colonias. «Ceuta y Melilla son españolas», afirmó la portavoz del Gobierno, Elma Saiz. «Son nuestras fronteras meridionales, así como las fronteras de Europa. No hay nada más que añadir».

Aún no está claro adónde conducirán las exigencias marroquíes, especialmente teniendo en cuenta el apoyo de la Administración Trump a la reivindicación de Marruecos sobre el Sáhara Occidental frente a las reivindicaciones indígenas del pueblo saharaui y de la República Árabe Saharaui Democrática proclamada por el Frente Polisario en 1976, reconocida por más de dos docenas de países.

Estas reivindicaciones han resurgido en medio de la creciente hostilidad de EE. UU. e Israel hacia España, a raíz de la condena por parte de Madrid del genocidio y las políticas coloniales de Israel hacia los palestinos. Marruecos, por su parte, tiene sus propios motivos de resentimiento.

Su ofensiva territorial podría deberse menos a un sincero sentimiento nacional que al deseo de castigar a España por negarse a reconocer la plena soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental —a pesar de que ha respaldado el plan de autonomía de Marruecos para el territorio— y por mantener buenas relaciones con Argelia, que apoya la independencia saharaui y está aliada con el Frente Polisario.

Aunque la Administración Trump ha reafirmado su apoyo a la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, un informe del Congreso de EE. UU. que describía ambas ciudades como situadas en territorio marroquí y fomentaba el diálogo diplomático entre Rabat y Madrid ha despertado la alarma. España insiste en que su estatus no es negociable.

No está claro hasta qué punto será sostenible la postura española, dada la estrecha alianza de Marruecos con Israel bajo el mandato del primer ministro Benjamín Netanyahu, y la continua hostilidad de Trump hacia el Gobierno socialista español. Madrid denegó a Washington el uso de sus bases militares para la guerra contra Irán, y ha retirado a su embajador en Israel a raíz del genocidio en Gaza.

Muchos en España creen que el país está pagando ahora por ese desafío, y políticos y comentaristas culpan a Israel y a EE. UU. de avivar la crisis de Ceuta como represalia.

El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, avivó esas sospechas al publicar en X que ya era hora de que España explicara por qué «sigue manteniendo enclaves coloniales en África». El ministro de Transportes español, Óscar Puente, compartió la publicación y comentó: «Bueno, parece que todo se está aclarando bastante».

La alianza antipalestina de Marruecos con Trump e Israel no puede determinar el futuro de las dos colonias de asentamiento. Ese futuro debe basarse en un auténtico impulso hacia la descolonización, que se aplique por igual a Sabtah y Maliliah, al Sáhara Occidental y a todos los territorios palestinos, libaneses y sirios colonizados por Israel.

Joseph Massad es catedrático de política árabe moderna e historia intelectual en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Es autor de numerosos libros y artículos académicos y periodísticos. Entre sus obras destacan *Colonial Effects: The Making of National Identity in Jordan*; *Desiring Arabs*; *The Persistence of the Palestinian Question: Essays on Zionism and the Palestinians* y, más recientemente, *Islam in Liberalism*. Sus libros y artículos han sido traducidos a una docena de idiomas.

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2. Una fiera herida.

El artículo de Prashad para People’s Democracy analiza cuales son las «heridas», o frustraciones, del tigre imperialista estadounidense.

https://luciddialectics.substack.com/p/us-imperialism-lashes-out

El imperialismo estadounidense arremete

Un tigre herido sigue siendo un tigre: mi columna en *People’s Democracy*

Vijay Prashad

30 de agosto de 2026

Cada semana escribo un artículo en People’s Democracy (India). Esta semana, escribí sobre las artimañas del imperialismo estadounidense. Quizás se pregunte: ¿por qué esta pintura de un artista de Sri Lanka del «Grupo 43»? Siempre he considerado que la obra de Ivan Peries es un maravilloso ejemplo de la lucha del imaginario del Tercer Mundo por salir a la luz. Y aquí, en 1978, parece estar pintando a una mujer que contempla las aguas, preguntándose cuándo se formará un nuevo mundo; o tal vez observa cómo un buque de guerra estadounidense entra en aguas de Sri Lanka para castigar al país por acoger la V Cumbre de los Países No Alineados en 1976, un hecho que, cincuenta años después, analizó mi colega de Tricontinental, Shiran Illanperuma, en LeftViews.


Ivan Peries (Sri Lanka), Dehiwala, 1978

La guerra contra Irán no debe entenderse como un estallido aislado de agresión por parte del hiperimperialismo estadounidense. Tampoco puede explicarse únicamente por las obsesiones de Donald Trump, las ambiciones expansionistas de Israel o la influencia de los sectores más reaccionarios de la clase dominante estadounidense. La guerra forma parte de una crisis mucho más amplia. Estados Unidos está arremetiendo porque los cimientos de su poder se están debilitando, mientras que su clase dominante carece tanto de la imaginación política como de la capacidad social para repararlos.
Estados Unidos no carece de poder. Sigue siendo la potencia militar más peligrosa del mundo, con novecientas bases militares en el extranjero y casi dos tercios del gasto militar anual mundial, y controla muchas de las instituciones financieras internacionales en el complejo de Wall Street y el dólar. Un tigre herido sigue siendo un tigre. Pero Washington es cada vez más incapaz de convertir sus ventajas militares, financieras y diplomáticas en resultados políticos estables. Puede destruir países, pero no puede reconstruir fácilmente su propia economía productiva ni construir un orden internacional que cuente con el consenso. La violencia contra Irán es, por lo tanto, una expresión no de confianza, sino de frustración.

FUENTES DE FRUSTRACIÓN

La primera fuente de esta frustración es el largo declive de la capacidad industrial de EE. UU. Durante las décadas neoliberales, la clase dirigente del país trasladó fábricas al extranjero, atacó a los sindicatos y transformó la inversión productiva en especulación financiera. Regiones industriales enteras quedaron vaciadas y convertidas en desiertos industriales para que las empresas pudieran aprovechar la mano de obra más barata en otros lugares, mientras Wall Street se hacía con una cuota cada vez mayor de los beneficios resultantes. No es que EE. UU. haya dejado de fabricar productos, ya que la producción manufacturera real ha aumentado en los últimos cincuenta años debido, entre otros factores, a las ganancias de productividad. Sin embargo, se ha producido una profunda erosión de la profundidad industrial, con un menor número de trabajadores en el sector manufacturero (del 25 % del empleo no agrícola en 1970 al 8 % en la actualidad), una pequeña cuota de la producción manufacturera mundial, cadenas de suministro debilitadas, ecosistemas productivos perdidos, déficits comerciales persistentes y dependencia de la capacidad extranjera en industrias estratégicamente vitales.

Estados Unidos sigue siendo un importante fabricante, sobre todo en los sectores aeroespacial, de armamento, farmacéutico y de varias tecnologías avanzadas. Sin embargo, la dirección del cambio es innegable. Según la ONUDI, China produjo el 32 % del valor añadido manufacturero mundial en 2024, frente al 15 % de Estados Unidos. América del Norte registró un déficit sustancial en productos manufacturados, mientras que China consolidó su posición como la mayor economía manufacturera del mundo. En diciembre de 2025, la tasa de utilización de la capacidad industrial de EE. UU. se situó en tan solo el 75,6 %, por debajo de su media a largo plazo.

Washington puede imponer aranceles, conceder subvenciones y exigir a las empresas que repatríen la producción. Pero la industrialización no es un interruptor que un presidente pueda activar. Requiere mano de obra cualificada, infraestructuras públicas, inversión a largo plazo, solidez tecnológica y un Estado capaz de planificar. La economía estadounidense, cada vez más financiarizada, lleva décadas desmantelando estas capacidades. Su clase dirigente desea obtener los beneficios de la fortaleza industrial sin cuestionar el poder de las finanzas ni aumentar el salario social de la clase trabajadora.

La segunda fuente de inquietud es el sistema del dólar y Wall Street. El dólar sigue siendo la principal moneda de reserva, representando casi el 57 % de las reservas oficiales de divisas asignadas a finales de 2025. La banca denominada en dólares, la deuda, la facturación comercial y los mercados offshore del dólar —el vasto sistema del eurodólar— siguen otorgando a EE. UU. un enorme poder estructural. Dado que los bancos y las empresas fuera de EE. UU. necesitan dólares, Washington puede utilizar el acceso a su sistema financiero como arma política. Pero este arma se ha utilizado en exceso. La incautación de activos soberanos, las sanciones unilaterales, la exclusión de los sistemas de compensación en dólares y la amenaza de sanciones secundarias han demostrado a todos los gobiernos que sus reservas y transacciones comerciales solo están a salvo mientras Washington permita que lo estén. La congelación de los activos rusos resultó especialmente reveladora. Dejó claro que los derechos de propiedad, supuestamente sagrados para el orden capitalista, podían suspenderse cuando así lo exigiera la estrategia estadounidense.

Ninguna otra moneda ha desplazado aún al dólar, y el descenso de su cuota en las reservas ha sido gradual. Pero la búsqueda de alternativas es real. Las liquidaciones bilaterales en monedas nacionales, los sistemas de pago regionales, los acuerdos digitales de los bancos centrales y el aumento de las compras de oro no son declaraciones de un nuevo orden financiero. Son pólizas de seguro contra la coacción estadounidense. El sistema del dólar no se está derrumbando, pero la confianza de la que depende está siendo corroída de forma constante por el propio Washington.

El tercer problema es Europa. Desde 1945, Estados Unidos ha tratado a Europa Occidental como el flanco oriental de su propio poder. La OTAN institucionalizó la subordinación militar europea, mientras que el sistema del dólar y las empresas estadounidenses redujeron la soberanía económica del continente. La guerra en Ucrania ha profundizado esta dependencia, ya que Europa se ha alejado de la energía rusa, relativamente barata, ha ampliado las compras de energía estadounidense y ha incrementado el gasto militar, en gran medida a través de sistemas de armamento vinculados a la producción y las estructuras de mando estadounidenses.

El acuerdo comercial de 2025 entre la Unión Europea y Estados Unidos puso de manifiesto la naturaleza de esta relación. Europa aceptó aranceles, prometió enormes compras de energía estadounidense y se comprometió a realizar inversiones sustanciales en Estados Unidos. Los líderes europeos presentaron la sumisión como una negociación, y sus clases dirigentes han aceptado un crecimiento más lento, tensiones industriales y una mayor inseguridad energética para permanecer dentro del cerco estratégico de Washington.

Sin embargo, un sátrapa solo resulta útil mientras se mantenga estable económica y políticamente. El estancamiento de Europa, las presiones fiscales, los sistemas políticos fracturados y el creciente descontento popular debilitan su utilidad para Estados Unidos. Washington ha apretado el yugo, pero está arrastrando a un continente cuya capacidad productiva se ve mermada, en parte, por ese mismo yugo.

La cuarta fuente de debilidad de Estados Unidos reside en el mundo árabe del Golfo. Durante décadas, Washington ofreció seguridad a las monarquías a cambio de petróleo cotizado en dólares, instalaciones militares, compras de armas y obediencia política. Este acuerdo nunca estuvo exento de controversia, pero constituía un pilar central del poder estadounidense. La guerra contra Irán ha sacudido ese pilar. Ha demostrado que las bases y las armas estadounidenses no pueden garantizar la seguridad de las infraestructuras del Golfo, las rutas marítimas, las instalaciones de desalinización ni las exportaciones de energía. La interrupción del tráfico a través del estrecho de Ormuz y los ataques contra instalaciones energéticas han supuesto enormes pérdidas para las economías del Golfo. Qatar, Kuwait, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han descubierto que Estados Unidos puede iniciar una guerra, pero no puede aislar a sus aliados de las consecuencias.

Incluso los gobernantes del Golfo hostiles a Irán deben ahora replantearse su seguridad. Sus planes económicos requieren paz, inversión, rutas marítimas predecibles y relaciones estables en toda Asia. China es su mayor socio comercial, mientras que la India y otras economías asiáticas son mercados energéticos indispensables. No pueden subordinar indefinidamente estos intereses materiales a un proyecto estadounidense-israelí de guerra permanente. Es posible que Washington siga vendiéndoles armas, pero ya no puede prometerles orden. La guerra ha convertido la protección de EE. UU. en una fuente de inseguridad.

El quinto fracaso se refiere a China. Durante más de una década, Washington ha intentado frenar el desarrollo de China mediante aranceles, sanciones, restricciones tecnológicas, alianzas militares y presión naval. El objetivo no es meramente corregir un desequilibrio comercial, sino impedir que China avance hacia los sectores más avanzados de la producción. Sin embargo, la escala de la industria manufacturera china no puede revertirse mediante una lista de tecnologías prohibidas. Su fortaleza se basa en un sistema industrial integrado: infraestructuras, educación científica, finanzas públicas, amplias cadenas de suministro y la capacidad de coordinar la inversión. Las restricciones estadounidenses han acarreado costes, pero también han acelerado los esfuerzos de China por desarrollar tecnologías nacionales. Mientras tanto, las políticas arancelarias de Washington han desestabilizado a sus propias empresas, han elevado los costes y han fomentado la reorganización, en lugar de la destrucción, de las cadenas de suministro asiáticas.

Estados Unidos puede rodear militarmente a China, pero no puede recuperar su primacía industrial a base de bombardeos. Los portaaviones no producen máquinas-herramienta, y las sanciones no forman a ingenieros. La contradicción central de la estrategia estadounidense radica en que está intentando resolver un problema económico e industrial mediante la presión financiera y el cerco militar. Poco a poco, Japón y Corea del Sur aprenderán las lecciones que están asimilando los Estados árabes del Golfo: las bases militares estadounidenses son un objetivo, no un escudo, y —tras el Acuerdo de La Meca— tal vez los Estados de Asia Oriental necesiten un acuerdo de seguridad regional y no una seguridad imperial impuesta.

Sin embargo, hay una región en la que Washington ha registrado recientemente avances políticos: América Latina. El segundo ciclo progresista ha remitido y ha surgido una «marea airada». La extrema derecha de un tipo especial ha avanzado mediante elecciones, guerra judicial, manipulación mediática, huelgas de capital y la explotación de las auténticas inquietudes de la ciudadanía respecto a la delincuencia, la inflación y la debilidad institucional. Desde Argentina y Ecuador hasta Bolivia, Chile, Perú y Colombia, los gobiernos reaccionarios han prometido orden mientras preparan privatizaciones, austeridad, una cooperación militar más estrecha con Washington y Tel Aviv, y una renovada sumisión a las finanzas internacionales. Se trata de una victoria para EE. UU., pero es inestable. La «Marea de la Ira» no tiene respuesta para los problemas estructurales del continente. No puede superar la dependencia, crear capacidad industrial soberana, llevar a cabo una reforma agraria significativa ni satisfacer las necesidades de los trabajadores y los campesinos. Su programa es ira sin emancipación: violencia policial para los pobres, libertad para las finanzas y sumisión a Washington. Si los movimientos sociales y políticos del hemisferio se organizan de manera eficaz, podrán cambiar el rumbo rápidamente.

La guerra contra Irán surge de este panorama general. Estados Unidos no puede reconstruir fácilmente su industria, restablecer la autoridad incuestionable del dólar, estabilizar Europa, garantizar la seguridad de las monarquías del Golfo ni detener el avance de China. Por lo tanto, recurre a los instrumentos en los que conserva una ventaja abrumadora: bombas, sanciones, bloqueos y amenazas. Por esa razón, Trump es el presidente más adecuado para Estados Unidos en este momento. El liberalismo insípido no puede desempeñar esta tarea. Se requiere el hacha del imperialismo despiadado.

Pero la violencia no puede resolver la crisis que la genera; solo puede extender esa crisis por todo el mundo. El peligro es inmenso precisamente porque la clase dominante estadounidense sigue estando fuertemente armada, al tiempo que se ve cada vez más incapaz de alcanzar sus objetivos por otros medios. La tarea que tienen ante sí los pueblos del mundo no es celebrar el declive imperialista como un proceso automático, sino organizar las fuerzas políticas y construir el bloque histórico capaz de impedir que un imperio desesperado incendie el mundo.

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3. Las últimas elecciones.

Tan pesimista como de costumbre, Hedges cree que estas próximas elecciones de Midterm, podrían ser las últimas ante la captura de las instituciones por parte del trumpismo. Solo ve como solución una huelga general, aunque no veo como una acción puntual puede resolver el problema, si se llega a dar.

https://chrishedges.substack.com/p/the-next-election-may-be-our-last-831

Las próximas elecciones podrían ser las últimas

Donald Trump está decidido a sabotear las elecciones de mitad de legislatura. Si lo consigue, lo único que podrá salvarnos será una huelga nacional.

Chris Hedges

31 de agosto de 2026


Sin palabras —por Mr. Fish

La Casa Blanca de Trump ha puesto en marcha una serie de mecanismos para manipular o invalidar las elecciones de mitad de legislatura. El Congreso no nos salvará. Los tribunales no nos salvarán. Nuestra única esperanza —en caso de que las elecciones sean amañadas o robadas— son las huelgas a nivel nacional. Nuestra única esperanza es paralizar la maquinaria del comercio y del Gobierno, aunque esta militancia se enfrentará a una represión estatal salvaje.

De lo contrario, estamos condenados. No habrá salida.

Si se aplican las medidas defendidas por la Administración Trump, se invocarán los poderes de emergencia para ejercer un control federal sin precedentes sobre la votación. Los agentes federales confiscarán el material electoral. Ya han confiscado papeletas de elecciones anteriores.

El Servicio Postal de EE. UU. solo enviará papeletas a quienes figuren en las listas de elegibilidad aprobadas a nivel federal, elaboradas a partir de los censos electorales estatales. Estos censos, sujetos a comprobaciones de ciudadanía, denegarán por completo los servicios de correo electoral en aquellos estados que se nieguen a cumplir las exigencias de la Administración en cuanto a los datos de los votantes.

La manipulación de circunscripciones respaldada por Trump a mediados de la década ya ha desmantelado distritos controlados por los demócratas y ha creado otros nuevos para los republicanos.

Los requisitos de identificación federal y de documentos de ciudadanía privarán del derecho al voto a millones de votantes con derecho a ello, incluidos los estadounidenses con bajos ingresos que carecen de acceso a los documentos requeridos y las mujeres casadas cuyos nombres actuales no coinciden con los que figuran en sus registros de ciudadanía.

Se desplegarán tropas federales y agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) —con 113 500 millones de dólares en financiación adicional asignada por el Congreso hasta septiembre de 2029— en los colegios electorales o en sus inmediaciones que cuenten con una mayoría tradicional del Partido Demócrata. Aquellos tildados de «anticapitalistas» y «anticristianos» o acusados de pertenecer a antifa serán intimidados o se les impedirá votar.

La mayoría republicana en la Cámara de Representantes —independientemente del resultado de la votación— utilizará su autoridad para certificar los resultados electorales con el fin de retener el poder, manipulando el Colegio Electoral y negándose a admitir a los miembros de la oposición recién elegidos.

La supervisión del fraude electoral masivo correrá a cargo de leales colocados por la Administración Trump en las oficinas electorales estatales y federales.

Trump —quien intentó anular los resultados de las elecciones de 2020 y afirmó que se negaría a aceptar el resultado de las elecciones de 2024 si perdía— reflexiona sobre la posibilidad de desafiar la Constitución con el fin de ejercer un tercer mandato. También ha planteado la idea de cancelar las próximas elecciones, declarando a Reuters: «Si lo piensa bien, ni siquiera deberíamos celebrar elecciones».

Cuando Volodymyr Zelensky —cuyo mandato presidencial finalizó en mayo de 2024— informó a Trump de que no se celebrarían elecciones en Ucrania debido a la guerra, Trump respondió: «Así que está diciendo que, durante la guerra, no se pueden celebrar elecciones… Permítame decirle algo: dentro de tres años y medio, ¿quiere decir que, si por casualidad estamos en guerra con alguien, no habrá más elecciones? Oh, eso está bien».

Trump declaró a The New York Times en enero que lamentaba no haber ordenado a la Guardia Nacional que confiscara las máquinas de votación tras las elecciones de 2020. Trump no solo quiere abolir el voto por correo —los demócratas votan por correo en mayor número que los republicanos—, sino también las máquinas de votación y los recontadores que permiten a las juntas electorales publicar los resultados la misma noche de las elecciones.

Trump sentó las bases para la injerencia federal en su discurso nacional de julio sobre el fraude electoral, al afirmar que las elecciones están peligrosamente expuestas al «hackeo, la manipulación y la injerencia extranjera».

Este ataque lleva décadas gestándose. No comenzó con Trump.

Ya advertí sobre el movimiento nacionalista cristiano y su fascismo latente en mi libro «American Fascists: The Christian Right and the War on America». Estos fascistas cristianos son enemigos de la sociedad abierta. Pretenden privar del derecho al voto a amplios sectores de la población, exigen la desregulación de la industria y la eliminación de todos los servicios sociales, incluida la educación pública, los programas de salud pública y la protección del consumidor. Consideran que las únicas funciones propias del Gobierno federal son la recaudación de impuestos, la guerra y la seguridad interior.

Estos objetivos se exponen con un detalle técnico abrumador en el Proyecto 2025.

El poder —como en todas las dictaduras— debe ser permanente. Se configurará para enriquecer al círculo más cercano de Trump y su familia, quienes han ganado al menos 2.3 mil millones de dólares con sus inversiones en criptomonedas durante el primer año de Trump desde su regreso a la presidencia. La clase multimillonaria y las grandes empresas seguirán pagando pocos o ningún impuesto sobre la renta. No tendrán restricciones ni supervisión externas mientras explotan a la ciudadanía y contaminan y envenenan la tierra.

El resto de nosotros, bajo constante vigilancia estatal y privados de cualquier recurso legal, quedaremos reducidos a la condición de siervos.

La disidencia será tipificada como delito. Los medios de comunicación se convertirán en una cámara de eco de la dictadura. La educación —desde la guardería hasta los estudios de posgrado— será adoctrinamiento. La cultura quedará reducida a su mínimo común denominador: el kitsch sentimental. Se emplearán tropos, iconografía y símbolos cristianos para sacralizar la supremacía blanca, el capitalismo, la guerra sin fin y el imperio, al tiempo que se demoniza a quienes se encuentran en los márgenes de la sociedad.

A Trump ya se le ha otorgado el poder absoluto. En 2024, el Tribunal Supremo concedió a Trump inmunidad frente a cualquier proceso judicial por actos realizados en el marco de su autoridad constitucional «concluyente y excluyente». En su opinión disidente, la magistrada Sonia Sotomayor denunció que, como consecuencia de la decisión del tribunal, «en cada ejercicio del poder oficial, el presidente es ahora un rey por encima de la ley».

Trump y sus partidarios en Silicon Valley son plenamente conscientes de que el nivel de su corrupción y su desdén por la democracia —sin precedentes en la historia de EE. UU.— les hace vulnerables en caso de que pierdan el poder. No tienen intención alguna de permitir que esto suceda, por muy graves que sean las violaciones constitucionales. Pretenden extinguir los últimos vestigios de la democracia. Creen, tal y como escribió en 2009 Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, que «la libertad y la democracia» no son «compatibles».

Thiel está recopilando toda nuestra información obtenida de los registros fiscales del Gobierno, médicos y de las fuerzas del orden. Esta información se está enviando a bases de datos que pueden explotarse con fines de control estatal y lucro. Thiel y su círculo de multimillonarios tecnócratas están llevando a cabo la agenda que él previó hace 16 años: convertir la tecnología en una «alternativa a la política».

«Los populistas se quedan con el himnario anti-woke de MAGA», escriben Mark Medish y Joel McCleary en su serie «Dancing in the Dark» de The Spectator sobre las próximas elecciones:

Los señores de la nube se quedan con los contratos y la desregulación; el presidente se queda con la adulación, el dinero, las herramientas para destruir a sus enemigos y el dominio de todos los medios de comunicación. Cada uno de los socios cree que está utilizando hábilmente a los demás. Todos ellos necesitan esta alianza para sobrevivir este noviembre y consolidar aún más su poder.

Agentes del FBI incautaron papeletas originales de 2020, imágenes de papeletas y censos electorales en Georgia. El Departamento de Justicia incautó papeletas de 2024 en Míchigan. Y Chad Bianco, el sheriff del condado de Riverside, en California, tal y como señalan Medish y McCleary, «incautó en marzo unas 650 000 papeletas a raíz de una denuncia presentada por un grupo local de “integridad electoral” que se está organizando para replicar la maniobra en media docena de condados más durante este ciclo electoral».

Esto es, supongo, un anticipo de las incautaciones generalizadas de papeletas que se producirán en noviembre.

Los Documentos de Acción Presidencial de Emergencia (PEAD), que son «órdenes de emergencia redactadas previamente en caso de un ataque al territorio nacional», esperan «solo una decisión y una firma para convertirse en ley operativa por necesidad», señalan Medish y McCleary, lo que otorga a Trump el poder unilateral de suspender las libertades civiles en caso de crisis interna.

Creadas por primera vez bajo el mandato del presidente Dwight Eisenhower, estas directivas secretas han sido desde entonces periódicamente revisadas y ampliadas por sucesivas administraciones.

«Existen al menos cincuenta y seis de estos PEAD, según el último recuento fiable», continúan Medish y McCleary. «Ninguno ha sido jamás publicado, filtrado, invocado, revisado por el Congreso ni sometido a prueba en ningún tribunal. Entre los temas que, según se informa, abordan se incluyen la suspensión del hábeas corpus, la ley marcial, la censura, la detención de ciudadanos “considerados peligrosos” [y] la incautación de bienes».

La debilidad de los poderes legislativo y judicial, unida a la transformación de las agencias federales en apéndices de la Casa Blanca de Trump —incluidos el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional—, hace que estas instituciones carezcan de fiabilidad.

Solo podemos salvarnos a nosotros mismos.

Esto significa paralizar el país.

Millones de nosotros debemos estar preparados para salir a la calle; de lo contrario, las puertas de hierro del fascismo se cerrarán de golpe.

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4. Historia de la deuda.

Uno de los temas a los que Hudson ha dedicado tradicionalmente su atención es al de la deuda a lo largo de la historia. Fue el tema de su última conversación con Diesen.

https://michael-hudson.com/2026/08/the-debt-system-that-ate-the-west/

El sistema de deuda que se tragó a Occidente

20 de agosto de 2026

Glenn Diesen: Bienvenidos de nuevo a todos. Hoy nos acompaña el profesor Michael Hudson, y les recomiendo a todos que sigan su trabajo, así como su propia página web; he dejado un enlace en la descripción. Es un placer volver a verle.

Michael Hudson: Me alegro de estar de nuevo aquí.

Glenn Diesen: Bueno, es evidente que ha escrito muchos libros importantes, especialmente sobre economía política. Y en libros como *The Collapse of Antiquity* (El colapso de la Antigüedad), también aborda la historia de las finanzas.

Y bien, hoy quería comentar con usted parte de esta historia, ya que considero que es sumamente importante comprenderla, dado que la actual crisis financiera parece estar acelerándose, es evidente que todo el sistema financiero no es sostenible y parece que podríamos estar encaminándonos hacia un precipicio.

A lo largo de la historia, la gente siempre ha tendido a dar por sentado que el statu quo actual es permanente, aunque siempre resulte ser temporal. Por eso pensé que, si comprendemos la historia, podremos entender algunos de los cambios, así como la continuidad de este sistema y también las alternativas.

Así pues, esa fue mi idea principal: si somos capaces de dar un paso atrás, analizar esta historia y comprender mejor en qué punto nos encontramos ahora. Y supongo que una pregunta muy general sería: ¿qué podemos aprender sobre el sistema actual al mirar hacia atrás? ¿O cuáles considera usted que son las constantes —por ejemplo, las tendencias oligárquicas en el sistema financiero—? ¿Cómo lo ve usted?

Michael Hudson: Bueno, la mayor parte de mi trabajo durante los últimos 50 años ha consistido en escribir una historia de la deuda y la banca.

Ya a finales de la década de 1970 estaba claro que los países del Sur Global atravesaban una crisis de deuda, y que casi todas las economías occidentales experimentaban lo que se denominaba «un ciclo económico», algo que era mucho más que un simple ciclo económico. Cada recuperación se producía con un nivel de deuda cada vez mayor. Y era obvio que esto se estaba volviendo insostenible.

Y yo quería averiguar cómo había comenzado todo. Por eso dediqué mucho tiempo —durante 25 años al frente de un grupo de Harvard— a escribir la historia económica de Mesopotamia, Egipto e Israel —el antiguo Oriente Medio, hoy denominado Asia Occidental— y a analizar qué hacía que Occidente fuera tan diferente de todo lo que le había precedido.

Y creo que la mejor manera de enmarcar la respuesta a su pregunta es que la retórica actual —la retórica política y la retórica financiera— contrapone a Estados Unidos y Europa, como democracias, frente a China y otros países que no forman parte de la alianza estadounidense y a los que se denomina «autocracias». Y lo que entienden por autocracia es una economía mixta, que en el siglo XIX solía denominarse socialismo.

La inversión pública en infraestructuras básicas, sus tarifas subvencionadas, las leyes antimonopolio del Estado para impedir las rentas de monopolio: todo ese impulso del siglo XIX impulsado por el capitalismo industrial en Europa y Estados Unidos para gravar la renta económica, gravar la renta de la tierra como base impositiva natural, impedir que se desarrollaran las rentas de monopolio y, en última instancia, convertir el dinero y el crédito en un servicio público. Todo esto era lo que el capitalismo financiero quería hacer para reducir su propio coste de vida, el coste de hacer negocios, la estructura de costes en su conjunto, y para ser más eficiente.

Pues bien, la forma de ser más eficiente consistía en impedir la privatización de los monopolios naturales, como los ferrocarriles y las comunicaciones, tal y como se está observando a raíz de la Inglaterra thatcherista.

 

Y resulta que, en realidad, la definición estadounidense de autocracia es cualquier papel del Gobierno que se sitúe más a la derecha de lo que hicieron Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la década de 1980.

Así pues, analicé qué distinguía a Occidente de lo que le precedió. Y no era la democracia. Aristóteles escribió un estudio sobre las constituciones de todo el mundo que conocía y afirmó que todas las constituciones se autodenominaban democracias, pero que, en realidad, eran autocracias. Y eso formaba parte del problema.

Y todo Occidente ha sido, en realidad, históricamente único —tal y como afirma ser— respecto a lo que le precedió: las sociedades de la Edad del Bronce, que eran principalmente sociedades asiáticas, desde Mesopotamia y Egipto hasta China. Y la característica distintiva de todo el despegue de la civilización económica durante los primeros 3.000 años fue contar con un gobernante central.

Los historiadores no están seguros de cómo caracterizar a estos gobernantes. Lo denominan «realeza divina» en Mesopotamia y Egipto o «emperadores» en el confucianismo que gobernaba China.

Y el papel de la autoridad central —el rey, el templo o el emperador— consistía en mantener la prosperidad del pueblo. Y se supone que eso es precisamente de lo que trata la democracia.

Pues bien, Occidente cree que la democracia se logra a través de las urnas —mediante el voto de la ciudadanía. Pero si se examinan las constituciones de la Roma y la Grecia antiguas, estas concentraban todo el poder político en manos de la aristocracia: los terratenientes y los acreedores. Y aunque se pudiera votar, a quienquiera que se votara formaría parte de la oligarquía, que se volvía cada vez más depredadora, lo que empujaba al resto de la población a endeudarse.

Y fue precisamente la dinámica de la deuda la que acabó destruyendo el Imperio romano, que había absorbido la Antigüedad clásica. Y esa misma dinámica de la deuda se repite hoy en día.

Sin embargo, lo que se observa en los primeros miles de años de civilización —y de eso trata mi libro *And Forgive Them Their Debts*, así como mis estudios en Harvard y los artículos que he publicado en *Temples of Enterprise*— es que la idea que hizo que la civilización despegara y que toda Asia —de nuevo, desde Mesopotamia hasta Egipto y China —tan diferente, fue el reconocimiento de que la gran fuerza desestabilizadora era el crecimiento de la deuda, que aumentaba más rápido que la economía necesaria para pagarla.

Y esa era la directriz política básica de todos los gobernantes. Y lo que observaron —y de lo que trataba toda la literatura antigua, desde Aristóteles y Platón en adelante— fue esta tendencia de la deuda a crecer más rápido que la capacidad de pago. Y cuando eso ocurre, los deudores tienden a caer en el clientelismo y la servidumbre, o incluso en la esclavitud y la servidumbre feudal, frente a los acreedores.

Y eso es lo que le ocurrió a Occidente. Y esa misma dinámica de polarización de la deuda se da en la actualidad.

Pues bien, lo que hizo que el desarrollo asiático fuera tan diferente, y lo que hace que el desarrollo de China y su despegue sean tan distintos de la política financiera occidental actual, es el hecho de que impidió que se desarrollara una oligarquía financiera.

Y cuando estudié en la década de los 50 en la Universidad de Chicago, uno de los libros principales que teníamos que leer era *La República* de Platón. Y el tema central de *La República* de Platón es [cómo comienza: con] Sócrates diciendo: supongamos que le ha pedido prestado un arma a una persona muy hostil. Y si le devuelve el arma, él la utilizará para matar a personas y hacer algo malo. ¿Es justo que tenga que pagarle?

Pues bien, ese fue su punto de partida para decir: «¿Y si tuviera deudas con una oligarquía depredadora y ellos utilizaran el dinero que usted le paga para endeudar a otras personas y reducirlas a una situación de clientelismo?». Y tras un largo debate, Sócrates señaló la solución —lo que, según nos explicaron, se traducía en un rey filósofo.

Pues bien, no se trataba en absoluto de un rey filósofo. Lo que Sócrates dijo fue: «¿Cómo va a hacer frente al principal problema económico de nuestro tiempo: el amor al dinero? La adicción a la riqueza. Que el dinero y la riqueza son una forma de poder económico y social, y que eso es adictivo. Entonces, ¿cómo vamos a evitarlo?».

Y Sócrates afirmó que la solución consistía en contar con un gobernante que no poseyera riqueza financiera, que no tuviera propiedades y que, por lo tanto, aún no se hubiera convertido en un adicto al dinero. Pues bien, como todos sabemos, eso no sucedió. ¿Cómo se abordaba esto en la Antigüedad?

El principio fundamental de toda la literatura de la que disponemos, desde Mesopotamia hasta Egipto y China, establecía que la función de un gobernante —se le llame como se le llame— es mantener el equilibrio económico y velar por que el pueblo prospere y no sea infeliz. Se trata de evitar la explotación. Se trata de evitar que la gente caiga en la dependencia de sus acreedores y huya, porque necesitamos a la población para nuestro ejército, para construir nuestras murallas y para edificar toda nuestra infraestructura pública.

Así pues, el denominador común de todos los gobernantes de Asia Occidental era la condonación de la deuda. Y desde Sumeria y Babilonia, [desde] Hammurabi, hasta el año jubilar judío de Levítico 25, la redacción era exactamente la misma. [Ocurría cuando había] nuevos gobernantes, o de forma periódica, o cuando se producía una sequía o una inundación que impedía el cultivo de las cosechas.

¿Cómo se evita que esta acumulación de deuda impagable empobrezca a la sociedad y lleve a que los acreedores se impongan sobre el resto? Pues bien, cada nuevo gobernante en Babilonia, Sumeria y, al parecer, en Egipto durante un tiempo, comenzaba su reinado cancelando las deudas personales agrarias. No las deudas comerciales; estas se dejaban intactas. Pero las deudas de los ciudadanos por atrasos, las deudas de cereales, se cancelaban. Y se liberaba a los siervos en régimen de servidumbre que habían sido pignorados a los acreedores —no a los esclavos, sino a los ciudadanos y sus familias que habían sido pignorados como mano de obra a sus acreedores—. Y se les devolvían las tierras que los cultivadores habían pignorado junto con sus derechos de cosecha en situaciones de necesidad. Pues bien, esa fue la medida central.

Esa tradición estuvo completamente ausente en Occidente desde el principio. Y no había forma de establecer tal tradición sin contar con un gobernante central —un rey divino, un gobernante, un faraón, un emperador— cuya función fuera supervisar y actuar como regulador para evitar que la deuda creciera más rápido que la capacidad de pago y polarizara a la sociedad.

Pues bien, eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en día en las economías occidentales. Y se ha producido esta acumulación constante de deuda desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y esa es, en realidad, la crisis que estamos viviendo hoy en día.

Las deudas superan realmente la capacidad de pago sin empobrecer al resto de la economía. Y es como si se estuviera imponiendo un plan de austeridad del FMI no solo a los países del Sur Global —como ocurría con la mayoría de los prestatarios del FMI—, sino a las propias naciones industrializadas desarrolladas. Ese es el problema en el que nos encontramos.

Y cuando se observa el despegue de China, ¿qué es lo que hace que China se libre de todo esto? China ha mantenido la creación de dinero y crédito en manos del Gobierno, el Banco Popular de China. Nunca ha tenido una clase financiera independiente que desempeñe el papel que desempeñan los bancos occidentales: financiar adquisiciones corporativas, concediendo préstamos para la compra de inmuebles, adquiriendo activos en lugar de invertir en fábricas, maquinaria y formación de capital tangible.

La función general de los préstamos financieros en las economías occidentales ha sido, en gran medida, improductiva. Crea riqueza financiera mediante el apalancamiento de la deuda, prestando dinero a las personas para que compren inmuebles, acciones o bonos cuyos precios se inflan al crear cada vez más dinero para adquirir más inmuebles y más acciones y bonos a precios más elevados. Y por eso casi todo el crecimiento de la economía estadounidense desde 2009 ha sido de carácter financiero. [Dicho crecimiento] no ha adoptado la forma de inversión industrial tangible. [Dicho crecimiento] no se ha traducido en una mejora del nivel de vida de los trabajadores en su conjunto, y mucho menos de la clase media. Toda esta riqueza financiera se ha concentrado en manos del 10 % más rico de la población, especialmente del 1 % más rico, como creo que ya hemos comentado anteriormente.

¿Y qué es lo que ha hecho que las economías tengan más éxito desde que comenzaron los registros históricos hace 5.000 años? Lo que ha hecho que las sociedades y las economías tengan éxito es evitar esta polarización financiera y generar riqueza en forma de derechos de crédito sobre los deudores, la riqueza del acreedor o la propiedad inmobiliaria, acciones, bonos y bienes inmuebles. [Los bienes inmuebles] son un derecho sobre los inquilinos, un derecho sobre los deudores. Se trata de una renta económica.

Y si nos fijamos en Adam Smith, John Stuart Mill o el propio Marx —toda la doctrina del capitalismo industrial del siglo XIX intentó resolver este problema afirmando, en esencia: « Bueno, queremos asegurarnos de que todo el dinero se cree para aumentar la capacidad de pagar las deudas y obtener beneficios con ello, reinvirtiéndose dichos beneficios en investigación y desarrollo a más largo plazo, así como en la formación de capital tangible, más fábricas y más contratación». Esa era toda la doctrina de la economía clásica. Y el mundo entero parecía avanzar en esa dirección hasta la Primera Guerra Mundial.

Y la Primera Guerra Mundial lo cambió todo. El acuerdo de paz relativo a las reparaciones alemanas y a las deudas entre los aliados favorecía totalmente al crédito —un sistema de relaciones a favor de los acreedores— y acabó empobreciendo no solo a Alemania, sino también a muchos de los países europeos. Gran Bretaña sufrió la Gran Huelga General en 1926. Francia padeció su propia hiperinflación.

Así pues, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se encargó en gran medida de diseñar cómo se gestionaría y estructuraría la economía de posguerra. Y afirmó: «De acuerdo, esta vez no habrá reparaciones. Tampoco habrá deudas entre los aliados. Pero volveremos a tener normas favorables a los acreedores».

Y se produjo todo un debate entre los negociadores estadounidenses y John Maynard Keynes. [Y Keynes] decía: « Bueno, si no quieren que la economía de posguerra acabe pareciéndose a la economía europea tras la Primera Guerra Mundial, tienen que encontrar alguna forma de condonar las deudas de los países que registran un déficit constante en la balanza de pagos debido a su déficit comercial y a que deben cada vez más dinero para pagar las deudas externas que han contraído para financiar dichos déficits. Tienen que condonar las deudas de estos países, y necesitan un nuevo banco internacional que tenga la facultad de condonar los créditos de los países que registran continuamente un superávit, como Estados Unidos, y de eliminar las deudas de los países que registran un déficit», tal y como se esperaba que hiciera Gran Bretaña. Y Keynes trabajaba para el Tesoro británico.

Pues bien, los estadounidenses lo rechazaron y, en lugar del «bancor» de Keynes o de su banco, crearon el Fondo Monetario Internacional, que impone normas orientadas a los acreedores y medidas de austeridad a los países deudores.

Y a finales de la década de 1990 [y] principios de la de 2000, había países que intentaban evitar acudir al FMI como si fuera la peste, porque sabían que imponer un programa de austeridad no permite, en realidad, saldar las deudas en absoluto. Paraliza la economía. Desvía los ingresos de nuevas inversiones de capital y de los medios de producción —la agricultura, la industria, el transporte y las infraestructuras— para pagar a los acreedores y, por lo tanto, resulta destructivo.

Pues bien, lo que en el pasado solo se imponía a los países del Sur Global, ahora se está imponiendo a las economías de EE. UU. y Europa. Y se están empobreciendo por la misma dinámica.

Así que, de repente, nos encontramos en la misma dinámica ancestral que se ha repetido una y otra y otra vez, a medida que las deudas crecen más rápido que la capacidad de pago y tienen que ser condonadas. Y si no se condonan las deudas en función de la capacidad de pago de sus ciudadanos, de la población activa —y ahora incluso de las empresas y del Gobierno—, se producirá el mismo tipo de estancamiento que se observó en la década de 1920.

Y el problema que señaló Keynes no es solo que esta carga de la deuda empobrezca a los deudores, sino que el dinero que se paga al país acreedor —como Estados Unidos— se utiliza simplemente para obtener beneficios financieros. Y se emplea para impulsar un auge bursátil. Y eso termina en una crisis que arrasa también con los acreedores.

Se han realizado numerosas investigaciones sobre: «Bueno, ¿cómo comenzaron estos acuerdos de posguerra?». Pues bien, un ejemplo es el acuerdo de la Guerra Franco-Prusiana de 1871. Fue entonces cuando Alemania insistió en que Francia pagara reparaciones por haber perdido la guerra, y se pasó al oro, mientras que Alemania adoptó el patrón oro. Fue entonces cuando el patrón oro se extendió realmente desde Gran Bretaña —que lo había adoptado a principios del siglo XIX— a otros países.

Pues bien, Alemania lo adoptó [y] obligó a otros países a pagar en oro. El mercado alemán prosperó enormemente y acabó generando una burbuja ferroviaria y bursátil que luego se colapsó por sí sola.

Así pues, la acumulación de deuda no solo destruye la riqueza en los países deudores, sino también en los propios países acreedores. Esa es la situación en la que nos encontramos hoy en día. Las economías de EE. UU. y Europa, que se han financiarizado, han estado utilizando esta riqueza únicamente para conceder préstamos con el fin de obtener más beneficios financieros. De hecho, ese ha sido el objetivo principal de la mayor parte de la actividad crediticia bancaria. Y la única forma en que Estados Unidos ha podido sostenerse financieramente ha sido, en esencia, prestando dinero a los deudores para que paguen los intereses.

Pues bien, esto no funcionó en los siglos XVI y XVII, y siempre acaba convirtiéndose en un esquema de Ponzi. Y ese es, básicamente, el problema al que se enfrenta hoy en día todo Occidente. Es una respuesta un tanto extensa a su pregunta, pero ese es el gran marco histórico del que usted y yo hemos hablado.

Glenn Diesen: Bueno, ha dicho que ahora está llegando a su fin. ¿Cuáles son, supongo, los mecanismos que están provocando que todo esto llegue a su fin? ¿Cómo serán, supongo, las consecuencias si no se elimina la deuda? Si, como ha dicho, perjudica a los deudores, pero también acaba, en esencia, con los acreedores.

Michael Hudson: Bueno, según la Reserva Federal, el 40 % de la población estadounidense no tiene ningún tipo de ahorro. Viven de nómina en nómina. Y el resultado es que viven a costa de sus tarjetas de crédito. El interés de las tarjetas de crédito parte del 19 %, y los tipos de penalización son aún más elevados, lo que eleva el tipo de interés real por encima del 30 %.

Y eso significa que la deuda de los consumidores —que se endeudan simplemente para llegar a fin de mes, solo para cubrir sus necesidades básicas de subsistencia— se duplica cada tres años. Sin embargo, los niveles salariales no lo han hecho, y los salarios tampoco.

Por lo tanto, tener que pagar estas deudas ha obligado a la mayor parte de la población de Estados Unidos a reducir su gasto de consumo. Y la Reserva Federal informa de que la mitad del aumento del gasto de consumo ha procedido íntegramente del 10 % más rico de la población, y se trata de artículos de lujo: importaciones de moda italiana, coches, yates y cosas por el estilo.

Sin embargo, el mercado interno para los asalariados se ha reducido porque no pueden permitirse gastar los ingresos que obtienen tras pagar sus impuestos, su seguro médico y el servicio de la deuda a las empresas de tarjetas de crédito y a los bancos por sus hipotecas o préstamos para la compra de automóviles. No disponen de lo suficiente para adquirir los productos fabricados por las industrias estadounidenses y extranjeras.

Así pues, el resultado de esta tendencia a que la deuda crezca más rápido que la economía es la desindustrialización, ya que los ingresos se destinan al servicio de la deuda, y no a la compra de los productos que se fabrican en este flujo circular que se supone que debe reforzar y aumentar de forma constante la prosperidad y el crecimiento económicos.

Glenn Diesen: También quería preguntarle sobre lo que ha escrito acerca de la relación entre la guerra y la banca moderna, ya que se trata de un vínculo bastante interesante y, diría yo, relevante.

Michael Hudson: Bueno, tengo un libro que se publicará dentro de uno o dos meses sobre este tema: la historia de cómo se desarrolló la banca internacional desde las Cruzadas hasta la Primera Guerra Mundial. Y lo que descubrí es algo único.

Fue la propia Iglesia, la Iglesia romana, la que creó la banca internacional y patrocinó a los bancos internacionales, revirtiendo así todas las enseñanzas cristianas contra la usura. Y Roma, en esencia, intentó iniciar una lucha religiosa y política contra los países que se resistían a su control. Las cruzadas comenzaron incluso antes de las cruzadas formales, luchando contra Alemania y, más tarde, contra Francia.

Las cruzadas se dirigieron contra otros países cristianos occidentales que se resistían al control romano. Pues bien, el problema para Roma y el papado era que no disponían de tanto dinero como para contratar tropas. No tenían un ejército, tal y como bromeó Stalin sobre los papas tras la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué podían hacer?

Ellos [la Iglesia romana] reclutaron a señores de la guerra normandos a partir del siglo XI, como Guillermo el Conquistador de Inglaterra —que era un señor de la guerra—. Le dijeron: «Le respaldaremos y santificaremos su reinado si conquista Inglaterra, nos jura lealtad feudal, se compromete a pagarnos un tributo en forma de «peniques de San Pedro» y otros tributos, y permite que nuestra Iglesia nombre a los obispos en todo su reino». Los obispos se encargaban de la financiación de la Iglesia, y esta era la mayor terrateniente y receptora de rentas de toda Europa. Guillermo aceptó y, en esencia, fue coronado rey al convertir Gran Bretaña en un feudo de Roma.

Pues bien, apenas una década antes, Roma había firmado el mismo contrato —y disponemos de copias del mismo, que comento en mi libro— con el señor de la guerra que conquistó el sur de Italia y Sicilia. [La Iglesia romana dijo]: «Le nombraremos rey de Sicilia, Roberto Guiscard; respaldaremos su reinado. Debe jurarnos lealtad. Obedecerá nuestras instrucciones, y nosotros nombraremos a los obispos [y] ejerceremos el derecho de investidura sobre sus obispos, así como el control de las finanzas eclesiásticas en su territorio».

Y así es como se convirtieron en reyes. Pues bien, a finales del siglo XI, otros reinos de Europa comenzaron a oponerse a esto. Así pues, había dos papas. Y el papa romano, en contraposición al papa respaldado por los alemanes, intentó decir: «Bueno, ayudemos a apoyar a Bizancio. El Imperio bizantino se ve amenazado por la invasión turca. Salvémoslo. Salvemos Jerusalén de los musulmanes».

Y así, gracias a una gran victoria en materia de relaciones públicas, organizaron a los reyes de todos los países europeos para que fueran a luchar. Y el objetivo real era conquistar Constantinopla y el Imperio bizantino. Lo primero que hicieron al llegar a Jerusalén fue saquearla. Y Jerusalén no necesitaba protección frente a los musulmanes para los cristianos, ya que los musulmanes permitían las iglesias cristianas y no mostraban ningún tipo de hostilidad hacia el cristianismo.

Y en el siglo XIII, los cruzados saquearon la propia Constantinopla e, en esencia, intentaron absorberla en la Iglesia romana. Los obispados orientales se opusieron a todo esto. Y así se produjo la escisión entre la Iglesia romana y el cristianismo ortodoxo oriental de cuatro de los cinco obispados principales: Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría. [Todos ellos] se resistieron, en cierto modo, a todo esto.

Así pues, la Iglesia romana —lo que se denomina el papado imperial— dijo: «Bueno, tendremos que seguir luchando contra Alemania y otros países que se resisten a nuestro control. Entonces, ¿cómo vamos a conseguir el dinero?».

Pues bien, los señores de la guerra normandos tenían un ejército, pero carecían del dinero necesario para hacer la guerra. Así pues, fue el Vaticano quien apoyó a los banqueros del norte de Italia y a los de justo al otro lado de los Alpes, los Cahorsins, en Cahors. Y los legados papales llevaban contratos bancarios a los reyes, como al hijo del rey Juan, Enrique III de Inglaterra, y les decían: «Haremos de su hijo el rey de Sicilia, porque los alemanes y la Iglesia bizantina han dominado las ciudades de Sicilia y del sur de Italia. ¿Lo aceptará?».

Pues bien, se desató toda una lucha por parte de los barones que ya se habían opuesto al rey Juan por intentar gravar a los demás con impuestos en 1215. La Carta Magna fue una lucha de los barones contra los reyes que recaudaban impuestos para ir a la guerra, y esos impuestos, en esencia, se habrían financiado mediante préstamos —de los bancos—. El papa excomulgó a los barones que respaldaban la Carta Magna con el argumento de que intentaban bloquear la deuda con intereses que habían contraído con el rey.

Pues bien, 50 años después, se repitió la misma [situación]. Los barones lucharon contra Enrique III, quien intentaba recaudar impuestos para acatar las órdenes de los papas. Y, de nuevo, el nuevo papa —el papa de aquella época— excomulgó a los líderes de la guerra civil que se oponían a todo ello. Y [él] básicamente santificó la deuda y se opuso a quienes se oponían a ella, invirtiendo por completo toda la doctrina cristiana contra la usura con el fin de crear una clase bancaria internacional formada por italianos del norte y otros banqueros internacionales, para conceder préstamos a los reyes a los que Roma apoyaba en la guerra política y religiosa contra otros países europeos y, en última instancia, contra el propio Imperio bizantino.

Y la Iglesia ya había comenzado en el siglo XI a resolver un problema sobre el que los papas elaboraron toda una estrategia. Y la estrategia era la siguiente: si tenemos derecho a gobernar sobre reinos seculares, debemos convertir a los gobiernos de estos reinos en un brazo de la Iglesia romana. ¿Cómo lo hacemos?

Lo hacemos a través de las finanzas. Lo hacemos tomando el control de su política fiscal. Y la política fiscal viene determinada, en primer lugar, básicamente por la Iglesia. Y, en segundo lugar, [lo hacemos] haciendo que los reyes se comprometan a seguir la política fiscal que nosotros apoyamos para obtener tributos de estos reinos con el fin de pagar a los ejércitos de los señores de la guerra, principalmente los normandos, a quienes hemos contratado para librar nuestras guerras.

Así pues, durante los siglos siguientes se produjo el desarrollo de una banca internacional muy diferente a la de la Antigüedad. Lo que diferenciaba a toda esta banca internacional de todo lo que había existido anteriormente en cualquier parte del mundo era que, antes, no existía realmente la banca, ni siquiera en la Antigüedad clásica.

Aunque existía una oligarquía financiera, se consideraba un acto antisocial ganar dinero mediante la usura. No existía distinción entre usura e interés. Cualquier cobro de interés se denominaba usura. Y ganar dinero mediante actividades mercantiles se consideraba una práctica muy explotadora.

Por ello, las principales familias aristocráticas delegaban todas sus operaciones financieras en sus liberandos, en sus esclavos o en personas ajenas a su círculo, es decir, en terceros externos. Había ciudades, localidades enteras como Puteoli, donde los liberandos actuaban como banqueros para los ricos. Pero no existía una clase bancaria propiamente dicha. Y la mayor parte de los préstamos se destinaban bien al comercio, bien a la simple usura de consumo, especialmente a los miembros adinerados de la aristocracia que deseaban mantener su lujoso nivel de vida, pero también a los pobres que necesitaban dinero para salir adelante.

Pues bien, lo que ocurrió a partir de las Cruzadas hizo que Europa fuera completamente diferente. Aunque muchas de las familias de banqueros habían amasado su fortuna mediante la financiación del comercio, no lo hicieron prestando dinero. Y cuando empezaron a conceder préstamos, no fue a los pobres ni a otros comerciantes. Fue a los reyes para financiar las guerras destinadas a conquistar otros reinos.

Y tras el fin de las Cruzadas, a finales del siglo XIII, la Iglesia ya no controlaba realmente todo esto, sino que la banca internacional y los reyes —los reyes seculares— lograron la independencia de Roma, especialmente el rey francés Felipe IV. [Él] nombró al papa que trasladó la sede papal a Aviñón, Francia, alejándolo de Roma después de que Felipe capturara al papa Bonifacio VIII y lo sustituyera. Fueron los propios reyes quienes tomaron el control y siguieron dependiendo de estos bancos internacionales para que ellos les prestaran el dinero necesario para librar guerras, especialmente entre Inglaterra y Francia. Esas fueron la mayoría de las guerras, pero también había otros reinos y nuevos señores de la guerra y reyes que pedían dinero prestado para combatir.

Así pues, el dinero no se prestaba a los pobres, sino a los sectores más ricos de la sociedad: a los reyes y a la Iglesia. Y más tarde, cuando algunas ciudades comenzaron a prestar dinero, pagando a los reyes para lograr su propia independencia municipal —como Florencia, Génova o Venecia, que son independientes—, estos estados parlamentarios o municipales locales se convirtieron en el prototipo de los gobiernos modernos. Y la ventaja de Florencia, por ejemplo, era [que se diferenciaba] de los presupuestos reales.

Los reyes no podían permitírselo [y] tenían serias dificultades para pagar sus deudas externas a estos banqueros, ya que lo único que poseían era su propio dominio real y se les impedía gravar la economía en su conjunto porque su aristocracia —los barones— no lo aceptaba. Por lo tanto, seguían incumpliendo sus pagos. En Inglaterra, no paraban de pignorar y perder las joyas reales una y otra vez.

Pues bien, en Florencia y otras ciudades-estado —especialmente en las ciudades que se convirtieron en la República Holandesa— estas comunas tenían la capacidad de gravar a toda la población y, en esencia, actuar como agentes de recaudación para los banqueros, argumentando que: «Si prestan a los reyes de Francia, España o Austria, estos seguirán incumpliendo sus pagos porque no pueden reunir el dinero para pagarles. Pero nosotros podemos pignorar la riqueza de todos nuestros ciudadanos como garantía y gravar a todo el mundo con impuestos. Y nos encargaremos del pago de los préstamos extranjeros que necesitemos contraer para ir a la guerra y defendernos de los reyes católicos autocráticos. Actuaremos como agentes de recaudación para ustedes».

Y los historiadores denominan a esto el nacimiento del Estado fiscal: un Estado que se rige, por encima de todo, por su política fiscal, dominada por la propia clase bancaria. Y así fue como los bancos —los banqueros internacionales— asumieron, en esencia, este control supranacional a escala europea de los gobiernos que la Iglesia romana había establecido en los siglos XI, XII y XIII. Todo ello quedó secularizado en manos de los banqueros y de los Estados fiscales, que fueron capaces de acumular deudas mucho más allá de lo que podían hacer las autocracias reales.

Glenn Diesen: Bueno, supongo que solo una última pregunta. ¿Qué lecciones se pueden extraer de todo esto? Porque, en cierto modo, podemos ver hacia dónde nos dirigimos ahora. Basándose en este pasado, ¿qué cambios estructurales recomendaría, en esencia? Porque, obviamente, el statu quo no durará mucho más.

Michael Hudson: Bueno, hoy en día nos encontramos con una situación en la que la clase financiera está prácticamente al mando de la política y la elaboración de leyes, especialmente en Estados Unidos, ya que la sentencia Citizens United del Tribunal Supremo ha establecido que las empresas pueden tener comités de acción política (PAC) —pueden financiar las campañas electorales de los políticos que se presentan a las primarias y a las elecciones generales y que se comprometen a representar los intereses económicos de sus patrocinadores financieros—.

De este modo, se ha privatizado, en esencia, el proceso de votación política en Estados Unidos y se ha entregado a los más ricos: la clase de los multimillonarios. No solo los acreedores, sino que ahora también están Silicon Valley, la industria petrolera y todos los grupos de interés especial: los monopolios, los intereses financieros, precisamente aquellos intereses de los que el capitalismo industrial del siglo XIX intentó deshacerse para reducir el coste de producción de bienes y servicios, y para contribuir a la industrialización y a la creación de una economía más competitiva. Todo ello ha sido sustituido por las mismas clases que el capitalismo industrial pretendía eliminar gradualmente.

El capitalismo industrial fue revolucionario. Pretendía liberar a las economías de la clase terrateniente que había heredado de la época feudal, de los monopolios que habían creado los banqueros internacionales para ayudar a los reyes a recaudar el dinero —que no podía ser controlado por el Parlamento— con el que pagar las deudas de guerra que habían contraído. [El capitalismo industrial pretendía] esencialmente industrializar la banca y hacer que esta al servicio de la formación de capital industrial, tal y como ocurría en Alemania y en Europa Central a finales del siglo XIX, en contraste con Inglaterra, donde la banca tenía un carácter mucho más cortoplacista y mercantil que como parte de una estrategia de desarrollo nacional.

Pues bien, lo que tenemos hoy en día es, en esencia, una oligarquía financiera que toma el control de la política. Y tal y como advirtió Sócrates, [y] tal y como Aristóteles describió la codicia por el dinero, su interés radica en promulgar leyes que sirvan a su propia búsqueda de aún más riqueza monetaria, en lugar de intentar desarrollar la producción de la sociedad al tiempo que se eleva el nivel de vida de la mano de obra y se incrementa la inversión en capital tangible.

Occidente, liderado por Estados Unidos, se está desindustrializando. Pues bien, China no se está desindustrializando. Y la razón de esta desindustrialización es la financiarización. En lugar de tener un capitalismo industrial, como esperaban todos los economistas clásicos en el siglo XIX, lo que tenemos es un capitalismo financiero que crea riqueza de forma financiera, no industrial.

Y, de hecho, la acumulación de riqueza financiera mediante el endeudamiento de la economía en su conjunto tiende a empobrecerla, a polarizarla y a desindustrializarla y, por lo tanto, a hacerla menos competitiva en comparación con países o economías como China, que siguen básicamente la misma economía clásica que en el siglo XIX —Adam Smith, John Stuart Mill, Marx y los economistas estadounidenses— desarrollaron para impedir que una oligarquía financiera redactara leyes en beneficio propio a expensas de la economía industrial y agrícola en su conjunto.

Ese es, pues, el panorama general. Y los libros que he escrito sobre la Antigüedad, el periodo feudal y la transición hacia los Estados fiscales modernos explican todo esto, y en todos ellos se ponen de manifiesto los mismos principios básicos.

Se necesita una autoridad central que supervise el sistema financiero y se asegure de que el dinero y el crédito se generen para financiar inversiones de capital tangibles en los medios de producción, para proporcionar infraestructuras públicas y para satisfacer las necesidades básicas de la población activa. Y al hacer que la asistencia sanitaria, la educación y todo tipo de necesidades básicas —como el transporte y las comunicaciones subvencionados— resulten asequibles, se consigue que a los empresarios les resulte más barato contratar mano de obra para obtener beneficios, ya que los gastos laborales no se sufragan simplemente con los salarios de los trabajadores, sino mediante las subvenciones públicas que cubren todo ello y que la clase empresarial industrial no tiene que pagar. Esa fue la estrategia del capitalismo industrial, y en eso consistía la economía clásica.

Y esa es la razón principal por la que el plan de estudios académico en Estados Unidos ya no aborda la historia del pensamiento económico, porque ese pensamiento es la antítesis de Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Milton Friedman y toda la escuela de Chicago de economías antigobernamentales y favorables a los rentistas.

Por eso creo que, cuando se tiene esta perspectiva amplia, se ve que lo que está ocurriendo hoy en día, como ya he dicho, ha ocurrido una y otra vez a lo largo de la historia, y esa dinámica es siempre la misma:

¿Cómo va a hacer frente la sociedad a su carga de deuda de una forma distinta a la de limitarse a que los bancos creen dinero para prestárselo a los deudores con el fin de que paguen sus intereses, lo que genera aún más deuda que genera aún más intereses, lo que requiere aún más préstamos para que se mantengan solventes y convierte la economía en un gigantesco esquema Ponzi?

Glenn Diesen: Sí, no se debería considerar la democracia únicamente como la instalación de las urnas, sino más bien, sí, como la forma de impedir esta transferencia de poder a la oligarquía. Pero sí, siempre quiero darle las gracias por dedicarme su tiempo. ¿Cree usted que, bueno, tiene alguna otra reflexión o…?

Michael Hudson: Bueno, podríamos seguir otra hora más. Por supuesto. Podría entrar en mucho más detalle sobre todo esto. Me refiero a: ¿cuál va a ser el futuro del dólar? Eso es algo de lo que usted y yo ya hemos hablado.

Los propios gobiernos son deudores en este nuevo sistema. Básicamente, en épocas anteriores no existía deuda pública. En realidad, esta es la primera vez que los gobiernos se han endeudado. Las economías posteriores a las cruzadas —el auge de la banca internacional— han llevado a los gobiernos a endeudarse no solo con sus propios acreedores, sino también con los banqueros internacionales. Y en este momento, a pesar de que Estados Unidos respalda normas favorables a los acreedores en el Fondo Monetario Internacional —y en contra de su propia mano de obra e industria—, las deudas deben pagarse.

El Gobierno dice: «Bueno, ya sabe, no hay forma de que podamos pagar todos nuestros bonos del Estado estadounidense y otras deudas que hemos emitido. ¿Por qué no utiliza simplemente estos pagarés del Gobierno como su dinero? Y este dinero no se puede canjear realmente por oro, ya sabe. En realidad, no hay nada más detrás de ello, porque simplemente estamos destinando nuestros déficits de la balanza de pagos a gastos bélicos y a la inversión extranjera. Simplemente lo estamos inyectando en la economía, y «es nuestro dólar, pero es su problema», tal y como lo expresó el [antiguo] gobernador de Texas [y entonces secretario del Tesoro] John Connally justo después de que Estados Unidos dejara de convertir el dólar en oro.

Pues bien, otros países se dan cuenta de esto, por lo que casi todo el crecimiento de las reservas internacionales ha adoptado la forma de oro, divisas extranjeras e incluso criptomonedas, en lugar de pagarés del Gobierno de Estados Unidos. Y la Unión Europea cuenta ahora con una mayor parte de sus reservas monetarias en oro que en dólares estadounidenses.

Ahora bien, ¿cómo va a responder Estados Unidos a todo esto? Y aquí es donde entramos en la dimensión política de la que usted y yo hemos hablado. Pues bien, Trump está intentando imponer un tributo a la economía europea y a otras economías mediante sus políticas fiscales, que dicen: «Bueno, van a tener que pagar por el acceso al mercado estadounidense. Van a tener que pagar aranceles elevados. Van a tener que concedernos todo tipo de concesiones».

Él [Trump] ha declarado que quiere que Europa corra con todos los gastos militares de esos costes generales que, en el pasado, ha sufragado Estados Unidos. Y la política fiscal europea se ha convertido ahora, básicamente, en una rama de la OTAN en lo que respecta a su política tributaria. Lo mismo ocurre en Oriente Medio. Trump ha dicho: «Quiero que los países de la OPEP paguen la totalidad de los costes de nuestra guerra allí».

Y esa es la lucha. Por eso se ha producido un colapso en el comercio del petróleo que probablemente conducirá a una depresión internacional a finales de este año.

Cuando Trump afirma: «Bueno, no podemos permitir que Irán tome el control del comercio en el estrecho de Ormuz y imponga aranceles, tasas o derechos de tránsito. Yo, Donald Trump, quiero quedarme con el 20 % del comercio petrolero de la OPEP como pago por la guerra que estamos financiando para defenderlo».

Pues bien, ahora los países del Golfo Pérsico están diciendo: «Un momento, ustedes no nos están defendiendo, porque si atacan a Irán a través de nosotros, entonces Irán atacará nuestra producción de petróleo y nos paralizará. Sus bases militares que tienen aquí, por las que están pagando, y la guerra que están financiando no nos están protegiendo. Ya han destruido gran parte de nuestra producción de petróleo. Han paralizado nuestro comercio de petróleo».

Este es el punto muerto que se está observando entre Estados Unidos y los países del Golfo Pérsico. Y la postura de Irán es: bueno, si Estados Unidos bloquea nuestras exportaciones de petróleo, no se exportará petróleo alguno desde el Golfo Pérsico. E Irán afirma: «Bueno, ahora depende de los países extranjeros. Depende de Europa y Asia, que consumen este petróleo, que necesitan todo este petróleo para sus propias economías. ¿Qué van a hacer para detener la guerra del petróleo de Trump contra nosotros?».

Eso es lo que está definiendo toda la cuestión en estos momentos. Y gran parte de esto se enmarca en términos de la deuda externa de Estados Unidos. ¿Van a seguir los demás países manteniendo su deuda en bonos del Tesoro de EE. UU. y pagarés destinados a financiar esta guerra que ha acabado paralizando el comercio del petróleo y amenaza con empujar a Europa y Asia a una depresión económica, ya que el 25 % del comercio mundial de petróleo, así como el de fertilizantes, helio y productos relacionados, se ha visto reducido?

Esa es la crisis que tenemos hoy en día. Y es un tipo de crisis diferente, una crisis de deuda que ya hemos vivido antes. Pero ese es, básicamente, el contexto.

Glenn Diesen: Bueno, como siempre, muchísimas gracias. Siempre resulta muy instructivo. Y volveré a recomendar a los espectadores que visiten su página web y sigan su trabajo, tanto los artículos escritos como los vídeos que publica allí, que son excelentes. Y muchas gracias.

Michael Hudson: Bueno, me alegro de estar aquí. Sé que lo que he estado diciendo es muy académico, pero es la única forma de aportar una perspectiva histórica a todo esto, que es lo que me ha pedido que hiciera hoy.

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5. Exodus.

Para mi gusto, aún quedan demasiados dentro del país, pero siempre es esperanzador que los israelíes empiecen a abandonar Palestina.

https://thecradle.co/articles/the-exodus-israel-cannot-afford

El éxodo que Israel no puede permitirse

Nuevos datos israelíes revelan que entre los ciudadanos que abandonan el país se encuentran, cada vez en mayor medida, médicos, ingenieros, trabajadores del sector tecnológico y contribuyentes con altos ingresos, de quienes depende la economía de guerra del Estado ocupante.

Kamran Yeganegi

31 DE AGOSTO DE 2026

En la madrugada del 7 de octubre de 2023, un periodista israelí identificado únicamente como Asaf reservó vuelos para él, su esposa y sus dos hijas. Al día siguiente, llevando únicamente equipaje de mano, la familia embarcó en un vuelo con destino a Berlín. Lo que comenzó como una salida de emergencia se convirtió en algo permanente. Dos años después, aún no habían regresado.

Asaf declaró a +972 Magazine que ya creía que los sistemas educativo y sanitario de Israel se estaban deteriorando. Pero aquella mañana destruyó la confianza que aún le quedaba en el Estado y en su ejército: «Para la tarde del 7 de octubre, comprendimos que ni siquiera eso era cierto».

Su historia refleja una tendencia estructural más amplia. Israel está perdiendo de forma desproporcionada a los médicos que trabajan en sus hospitales, a los ingenieros que sostienen su sector tecnológico, a los académicos que reproducen su capacidad científica y a los contribuyentes que financian sus guerras.

Las cifras que Israel se esfuerza por definir

La emigración contradice la afirmación sionista de que Israel ofrece a los judíos seguridad y permanencia. El propio hebreo refleja esta tensión: la inmigración es aliyá, o «ascenso», mientras que la emigración es yeridá —«descenso»—.

Un estudio de la Universidad de Tel Aviv de agosto de 2026, basado en datos de la Oficina Central de Estadística, reveló que 90 922 ciudadanos israelíes permanecieron en el extranjero durante al menos tres meses consecutivos en 2025, tras los 91 499 de 2024 y los 86 509 de 2023. En total, 268.509 israelíes se marcharon durante al menos tres meses entre 2023 y 2025, un 47 % más que durante el periodo 2013-2015.

El periodo de tres meses no equivale a una migración permanente. Sin embargo, los investigadores encontraron una correlación de 0,96 entre las salidas de tres meses y la permanencia en el extranjero durante al menos un año. Sobre esa base, estimaron que entre 45 000 y 50 000 israelíes se convirtieron en emigrantes a largo plazo solo en 2025.

Citando datos oficiales y de investigación, +972 Magazine situó el total a largo plazo por encima de los 150 000 en dos años y sugirió que podría haber superado los 200 000 desde que se formó el actual Gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social de Israel informó de 35 625 bajas de residencia en 2025; 6 651 de ellas se solicitaron de forma voluntaria. Esta medida administrativa no constituye ni un recuento de la pérdida de la ciudadanía ni una medida clara de la emigración permanente, pero muestra que miles de personas estaban aflojando formalmente sus vínculos con el Estado.

Siga a los contribuyentes

La Agencia Tributaria israelí ha documentado un cambio demográfico y fiscal más profundo. Hasta 2019, los emigrantes ganaban aproximadamente la media nacional. En 2024, sus ingresos medios antes de la salida habían alcanzado unos 200 000 shekels, un 50 % por encima de la media nacional y un 60 % más en términos reales que antes de la pandemia.

Tal y como afirman los autores del estudio: « El ritmo de emigración entre los estratos más fuertes y acomodados aumentó, mientras que entre los estratos más débiles se mantuvo prácticamente sin cambios».

Según el diario económico en lengua hebrea Calcalist, la tasa de salida entre el decil de ingresos más altos de Israel pasó de aproximadamente el 0,3 % en 2015-2019 a más del 0,5 % en 2023-2024, lo que supone un aumento de alrededor del 80 %. Ese decil representaba el 67 % de los ingresos combinados de los emigrantes y el 86 % del impuesto sobre la renta que habían pagado antes de marcharse.

En comparación con el período 2015-2019, el número de personas que abandonaron el sector de la alta tecnología aumentó aproximadamente un 150 % en 2023-2024, mientras que el número de personas que abandonaron el sector sanitario se duplicó con creces. Entre las personas de entre 40 y 50 años, la proporción de emigrantes adultos aumentó del 13 % al 20 %, y sus ingresos conjuntos previos a la salida se triplicaron hasta alcanzar los 2 700 millones de shekels.

Son cada vez más los profesionales consolidados —en lugar de, principalmente, los trabajadores más jóvenes que se encuentran al inicio de su carrera— los que se llevan al extranjero sus competencias, sus familias, sus ahorros y su capital. El número de personas que declararon transferencias al extranjero superiores a 500 000 shekels se cuadruplicó en 2023-2024.

https://www.haaretz.com/israel-news/2024-09-06/ty-article-magazine/.premium/the-october-7-effect-the-israelis-leaving-israel-and-the-diaspora-jews-replacing-them/00000191-b6b7-d13c-a39b-bebff9830000

Grecia es otro destino. Según Le Monde, las autoridades griegas informaron de un aumento de aproximadamente el 70 % en las «visados de oro» expedidos a israelíes tras la Operación Al-Aqsa Inundación. No todos los visados ni todas las compras de inmuebles se traducen en una migración permanente, pero cada traslado reduce las barreras informativas, sociales y económicas a las que se enfrenta la siguiente familia que se plantee marcharse.

El coste fiscal de una base cada vez más reducida

Cada cohorte anual que emigró en 2023 y 2024 había pagado aproximadamente 1.200 millones de shekels en concepto de impuesto sobre la renta antes de su partida, en comparación con unos 500 millones de shekels en el caso de las cohortes anteriores a 2019. La Agencia Tributaria estima una pérdida potencial de unos 700 millones de shekels por cohorte. Algunos emigrantes conservan la residencia fiscal israelí, pero si se acumulan cohortes similares, los ingresos anuales en riesgo podrían acercarse a los 3.500 millones de shekels en un plazo de cinco años.

El sector de alta tecnología de Israel genera aproximadamente una quinta parte del PIB, más de la mitad de las exportaciones y alrededor de un tercio del impuesto sobre la renta de los asalariados. También aporta conocimientos especializados en ciberinteligencia y tecnología militar. Una salida sostenida podría debilitar tanto la innovación comercial como las capacidades fundamentales para la doctrina de seguridad de Israel.

La economía de guerra de Israel se sustenta en gran medida en un sector relativamente pequeño y altamente productivo de la población, a pesar de que sus políticas empujan a un número cada vez mayor de estos trabajadores y contribuyentes al extranjero. Su marcha deja a menos personas para asumir una carga fiscal y militar cada vez mayor.

El Banco de Israel ha advertido por separado de que la baja participación en la población activa de los hombres haredíes y la necesidad de ampliar el servicio militar siguen siendo retos estructurales.

Para algunos, la reubicación supone una retirada política silenciosa: un voto con los pies contra un Estado cada vez más definido por la polarización religiosa y la movilización permanente. El economista Itai Ater advierte: «Si no se produce ningún cambio, la emigración podría aumentar de tal forma que ponga en peligro la seguridad y la economía de Israel».

El intento del Estado de ganar tiempo

En marzo de 2026, la Comisión de Finanzas de la Knesset aprobó una exención gradual del impuesto sobre la renta durante cinco años para los inmigrantes que cumplan los requisitos y los residentes que regresen tras un largo periodo en el extranjero. El límite máximo alcanza el millón de shekels en 2027 y 2028; el Ministerio de Finanzas estimó inicialmente el coste de esta medida para los cinco años en 560 millones de shekels.

Oficialmente, la medida fomenta la inmigración y el crecimiento. En la práctica, también pone de manifiesto la magnitud de la preocupación: Israel está perdiendo a algunos de los que menos puede permitirse perder y debe pagar un sobreprecio para recuperarlos o sustituirlos.

Los incentivos fiscales no pueden compensar fácilmente una guerra prolongada, la movilización repetida de la reserva, la inestabilidad política, la polarización institucional o un futuro cada vez más militarizado.

Los daños físicos causados por la guerra pueden repararse con dinero. Los edificios pueden reconstruirse y las armas reponerse. Pero cuando un Estado pierde a las personas que generan su tecnología, gestionan sus hospitales, forman parte del personal de sus universidades y financian sus fuerzas armadas, el daño se vuelve acumulativo y estructural.

Las pérdidas más trascendentales de Israel en tiempos de guerra pueden ser, en última instancia, aquellas personas que llegan silenciosamente a la conclusión de que su futuro está en otro lugar.

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6. Fidel en el arte.

El último boletín de arte del Tricontinental está dedicado también a la figura de Fidel con motivo de su centenario.

https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-fidel-x-100/

FIDEL x 100: un siglo en la batalla de ideas y emociones

Boletín de Arte Tricontinental nº 30 (agosto de 2026)

De la OSPAAAL a FIDEL x 100, la cultura revolucionaria de Cuba sigue formando conciencia política, portando memoria histórica y construyendo solidaridad a lo largo de movimientos, generaciones y fronteras.

30 de agosto de 2026

Escucha Y en eso llegó Fidel (1959), de Carlos Puebla, interpretada en el ritmo vivaz de la guaracha que ayudó a llevar la canción desde la Cuba revolucionaria hasta los locales sindicales, las cantinas, las escuelas de formación política y los movimientos de liberación de toda América Latina .

La Habana, agosto de 2026

Del 6 al 9 de agosto, más de 180 personas delegadas de 27 países, en representación de más de 130 organizaciones, se reunieron en la Universidad de La Habana para la IV Asamblea Continental de ALBA Movimientos, un espacio de articulación de los movimientos populares en torno al proyecto del socialismo, el antiimperialismo y la integración continental. Como parte del programa cultural de la asamblea, FIDEL x 100 conmemoró el centenario del natalicio de Fidel Castro con más de 200 afiches creados por más de 100 trabajadorxs culturales de 32 países.

Izquierda: Abhinav (India, Young Socialist Artists/Tricontinental); Derecha: Daniela Ruggeri (Argentina, Tricontinental).

La exposición surgió de una convocatoria abierta organizada por la Asamblea Internacional de los Pueblos, ALBA Movimientos, Utopix, Young Socialist Artists, Panafricanism Today y el Instituto Tricontinental de Investigación Social. La diversidad de las obras, en estilo, técnica, lenguaje y tradición política, reflejó el alcance internacional del legado de Fidel. Sin embargo, la exposición no fue simplemente un acto de conmemoración. Constituyó una recuperación de las ideas de Fidel como herramientas de lucha: las ideas que ayudaron a hacer posible la Revolución y que hoy continúan sosteniéndola.

El archivo completo está disponible como una colección descargable lista para ser impresa, exhibida, estudiada y utilizada por organizaciones de todo el mundo. Al igual que los afiches que décadas atrás viajaban doblados dentro de Tricontinental, la revista fundada por la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), estas obras están pensadas para circular: de las asambleas a las escuelas de formación política, de las oficinas sindicales a las aulas, de las sedes de los movimientos a los muros de los barrios. Te invitamos a usarlas de esta manera.

FIDEL x 100 pertenece a una historia mucho más larga. La Revolución Cubana no trató la cultura como algo secundario a la política, ni como mera decoración de los logros revolucionarios. Entendió el trabajo cultural como parte de la infraestructura material de la propia Revolución. Un medio para formar conciencia política, cultivar capacidades técnicas y artísticas, sostener la memoria colectiva y extender la solidaridad internacional más allá de las costas de la isla.

La Habana. 60 años después de la Conferencia Tricontinental

Esa tradición adquirió una de sus expresiones institucionales más claras en enero de 1966, cuando La Habana fue sede de la primera Conferencia Tricontinental. Más de 500 personas delegadas de movimientos de liberación, gobiernos revolucionarios, partidos comunistas y organizaciones populares de África, Asia y América Latina se reunieron para forjar una estrategia antiimperialista común contra el colonialismo, el capitalismo y la guerra.

Izquierda: Ian Matchett (Estados Unidos, Swords into Plowshares Peace Center and Gallery); Derecha: Ignacio Andrés Pardo Vásquez (Chile, Utopix y Quinmantú).

De la conferencia surgió la OSPAAAL, una de las instituciones más importantes del internacionalismo revolucionario del siglo XX. A través de sus publicaciones, sus campañas de solidaridad, su trabajo educativo y, especialmente, su extraordinaria producción de afiches, la OSPAAAL ayudó a construir un lenguaje político compartido para las luchas que se libraban en tres continentes.

A lo largo de tres décadas, la organización produjo alrededor de 9 millones de afiches distribuidos en más de 60 países, muchos de ellos, doblados dentro de las páginas de Tricontinental. La revista y los afiches viajaron a lugares donde la diplomacia revolucionaria no podía llegar, haciendo visibles entre sí las luchas de Vietnam, Palestina, Angola, Mozambique, Puerto Rico, Sudáfrica, Chile y decenas más, como parte de un frente común contra el imperialismo.

Muchxs de lxs diseñadorxs gráficxs que crearon estos afiches habían aprendido el oficio en las agencias de publicidad de La Habana antes de la Revolución. Después de 1959, utilizaron esas mismas técnicas contra el imperio. La tipografía, la fotografía, el color y el montaje, entre otras técnicas visuales, antes empleadas para vender mercancías, fueron reconvertidas para construir la solidaridad internacional, hacer legibles las luchas antiimperialistas más allá de las lenguas y forjar un lenguaje visual revolucionario capaz de cruzar fronteras.

Como reflexionó más tarde el diseñador cubano Félix Beltrán: “El afiche podía circular en países donde a un funcionario no se le permitía hablar de las ideas de la Revolución”.

El afiche se convirtió así en algo más que un medio de comunicación. En condiciones de bloqueo y aislamiento diplomático, se transformó en un instrumento de organización internacional. Junto al cine revolucionario del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el trabajo editorial de Casa de las Américas y las instituciones educativas internacionales construidas por la Revolución en las décadas siguientes, la OSPAAAL formó parte de la infraestructura cultural a través de la cual Cuba internacionalizó su proyecto revolucionario.

Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas

A fines del siglo XX, la Revolución Cubana había sobrevivido lo que muchxs creían que sería su prueba final. La caída de la Unión Soviética sumió a la isla en el Período Especial, mientras Washington endurecía el bloqueo con la expectativa de que el socialismo finalmente colapsaría bajo el aislamiento económico. En gran parte del mundo, el triunfo del neoliberalismo fue proclamado como el “fin de la historia”, como declaró profusamente el politólogo Francis Fukuyama. Cuba era ampliamente presentada como una reliquia cuya desaparición era solo cuestión de tiempo.

Fue en esa coyuntura, en un discurso en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, cuando Fidel retomó un principio que había ocupado a la Revolución desde sus primeros años: “Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas”.

Izquierda: Ingrid Neves (Brasil, Tricontinental); Derecha: Isabela Molin (Brasil, MST).

No se trataba de una defensa de la cultura en abstracto, ni de un llamado a privilegiar la batalla de ideas por encima de la transformación material. Era una reafirmación de que las revoluciones no heredan simplemente seres humanos revolucionarios —incluidos lxs trabajadorxs culturales e intelectuales necesarios para sostenerlas—: deben contribuir a crearlos. La conciencia política, la capacidad técnica, la disciplina colectiva y el compromiso internacionalista no son productos espontáneos del cambio económico. Deben ser organizados, cultivados y reproducidos conscientemente a lo largo de las generaciones.

La Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 fue una de las primeras demostraciones de este principio por parte de la Revolución. Más de 100.000 jóvenes brigadistas de las Brigadas Conrado Benítez viajaron al campo como parte de un ejército alfabetizador nacional. Al final de la campaña, más de 700.000 personas adultas habían aprendido a leer y escribir, lo que redujo el analfabetismo en Cuba al 3,9%. No obstante, la alfabetización fue solo uno de los resultados. Quienes enseñaban se transformaron junto a quienes aprendían, al encontrarse cara a cara con la pobreza rural y participar directamente en la reinvención de la sociedad cubana. La educación se convirtió no simplemente en transmisión de conocimientos, sino en la formación de un nuevo sujeto revolucionario.

El mismo principio dio forma a las editoriales y revistas de la Revolución, las instituciones cinematográficas, las escuelas de arte, los centros científicos, los programas de formación médica y los intercambios educativos de la Revolución con los pueblos de África, Asia y América Latina. En conjunto, formaron la infraestructura cultural a través de la cual la Revolución buscó no solo defenderse, sino reproducirse y contribuir a la lucha antiimperialista más amplia.

El Congreso Cultural de La Habana, 1968

Durante 8 días en enero de 1968, alrededor de 500 participantes de más de 70 países se reunieron en el Hotel Habana Libre para el Congreso Cultural de La Habana. El congreso suele ser recordado como un encuentro de escritoras y escritores, y artistas, pero eso apenas capta su alcance. Entre lxs participantes había novelistas, poetas, economistas, médicxs, científicxs, arquitectxs, cineastas, editorxs, educadorxs, sociólogxs, críticxs, administradorxs culturales y militantes de movimientos de liberación nacional. Lxs teóricxs de la dependencia compartieron comisiones con pintoras y pintores. Lxs docentes trabajaron junto a lxs guerrillerxs. Representantes de Estados recién independizados se encontraron con organizadorxs que operaban clandestinamente bajo el dominio colonial. Las delegaciones incluyeron participantes de la República Democrática de Vietnam y del movimiento de liberación survietnamita, así como de las luchas de liberación de Guinea-Bissau, Angola y Cabo Verde, junto a delegadxs de toda América Latina, África, Asia, Europa y Norteamérica. No se reunieron como representantes de culturas nacionales aisladas, sino como participantes de un proyecto antiimperialista común. El congreso reflejó la comprensión expansiva que la Revolución Cubana tenía de la cultura: no solo como producción artística, sino como el campo entero a través del cual las sociedades producen conocimiento, valores, instituciones, capacidades técnicas y conciencia política.

Izquierda: Kael Abello (Venezuela, Utopix/Tricontinental); Derecha: Olfer (Perú, Utopix).

El congreso planteó tres argumentos interrelacionados.

El primero concernía al rol del trabajo intelectual. La lucha revolucionaria requería mucho más que una representación artística solidaria. Mujeres y hombres escritores, científicos, médicos, docentes, economistas, cineastas, editores y trabajadores culturales poseían formas especializadas de conocimiento que podían reproducir la dominación imperial u organizarse al servicio de la liberación. Su tarea no era observar la Revolución desde afuera, sino situar su trabajo dentro del proyecto colectivo de liberación nacional y construcción socialista.

El segundo era organizativo. En su “Mensaje a la Tricontinental”, publicado en abril de 1967 mientras combatía en Bolivia, el Che Guevara llamó a crear “dos, tres, muchos Vietnam” para enfrentar al imperialismo a lo largo de múltiples frentes. Cuando el congreso se reunió en enero de 1968, el Che había sido asesinado en Bolivia tres meses antes. Al clausurar el congreso, Fidel extendió esa estrategia a otro terreno, con el llamado a crear “un Vietnam en el campo de la cultura”. La lucha contra el imperialismo no podía confinarse al campo de batalla o a la fábrica. Requería también instituciones capaces de disputar la producción de conocimiento, la circulación de imágenes, la autoridad científica y técnica occidental, la edición, la educación y los medios de comunicación internacionales.

El tercer argumento desafió la geografía de la historia misma. El poeta cubano y luego presidente de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, rechazó la conocida división entre países “desarrollados” y “subdesarrollados”. Insistió en cambio en que el mundo moderno estaba dividido entre países subdesarrollados y países subdesarrollantes, es decir, aquellos cuyo desarrollo se construyó produciendo el subdesarrollo de otros. La implicación iba más allá de la economía. Si el colonialismo había relegado a Asia, África y América Latina a la “periferia” de la historia, entonces las luchas de liberación que se desplegaban en el Tercer Mundo habían comenzado a subvertir esa geografía. El motor principal de la transformación histórica ya no residía en las metrópolis imperiales, sino en los pueblos que combatían el colonialismo, el imperialismo y la dominación capitalista.

Como Fernández Retamar materializaría más tarde en su ensayo Calibán, era el Tercer Mundo el que se situaba en el centro de la coyuntura revolucionaria y de la historia.

Este legado es el tema del dossier más reciente de Tricontinental, Un Vietnam en el campo de la cultura: el Congreso Cultural de La Habana, 1968 (agosto de 2026). Léelo aquí.

FIDEL x 100

Casi una década después de la muerte de Fidel Castro, la Revolución Cubana enfrenta uno de sus momentos más difíciles desde el Período Especial. Estados Unidos ha vuelto a endurecer el bloqueo económico más largo de la historia moderna. La permanente inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de EE. UU. ha restringido aún más el acceso de la isla a las finanzas y el comercio internacionales, mientras Washington ha avanzado para imponer un bloqueo total a los envíos de petróleo a la isla, con la excepción de un buque petrolero ruso que logró pasar en marzo de 2026. Los efectos de las sanciones son las consecuencias deliberadas de una guerra económica diseñada para dificultar cada vez más la vida cotidiana y socavar los fundamentos sociales de la Revolución.

La guerra económica siempre ha estado acompañada de la guerra ideológica. El bloqueo busca no solo constreñir materialmente a Cuba, sino también aislar su experiencia revolucionaria de las nuevas generaciones y de los pueblos del mundo. Frente a esta estrategia, la defensa de la Revolución no puede reducirse a la resiliencia económica. Requiere también la organización continua de la cultura, la formación política, la memoria histórica y la solidaridad internacional. En esta coyuntura, propagar las ideas de Fidel no es un ejercicio de remembranza, sino parte de la defensa del propio proceso revolucionario.

Izquierda: Tings Chak (China, Tricontinental); Derecha: Vanshika Babbar (India, Tricontinental/Young Socialist Artists).

Es aquí donde FIDEL x 100 encuentra su lugar.

La exposición es una expresión contemporánea del frente cultural internacional que tomó forma en La Habana hace casi seis décadas. Reunió contribuciones de más de 100 trabajadorxs culturales, muchxs de ellxs militantes de organizaciones populares: desde los Young Socialist Artists en la India hasta el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil y el Partido por el Socialismo y la Liberación en Estados Unidos.

Los afiches abordan a Fidel desde diferentes ángulos. Algunos regresan al joven revolucionario de La historia me absolverá, su alegato de autodefensa tras el asalto al Moncada en 1953. Otros revisitan la batalla de ideas, la alfabetización, la reforma agraria, el internacionalismo médico y el internacionalismo antiimperialista. Su diversidad refleja los múltiples frentes en los que el legado de Fidel sigue hablándole a las luchas del presente.

La exposición ya ha viajado a la Escuela Mariátegui en Argentina, a campamentos del MST en Brasil, a movilizaciones en México que conmemoraban el Movimiento 26 de Julio, a encuentros de EE. UU. fuera de Asia en Sri Lanka y a cursos de formación política en Pakistán.

Descarga el archivo. Imprime los afiches. Cuélgalos en escuelas de formación política, oficinas sindicales, centros comunitarios, sedes partidarias, bibliotecas, universidades, espacios de los movimientos y asambleas de barrio. Úsalos para enseñar, para debatir, para conmemorar y, sobre todo, para organizar. Multipliquemos las imágenes y las ideas de la Revolución Cubana, llevemos adelante el legado de Fidel y continuemos la tarea de crear “un Vietnam en el campo de la cultura”. A un siglo del nacimiento de Fidel, la tarea sigue frente a nosotrxs.

En solidaridad,

Kael Abello, integrante del colectivo de arte Utopix y del Departamento de Arte y Cultura del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Tings Chak, coordinadora adjunta del Departamento de Arte y Cultura.

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7. La imposibilidad de una política colectiva.

Una reflexión de Zhok, breve pero muy interesante a mi juicio, del «problema de la política»

https://www.facebook.com/andrea.zhok.5/posts/pfbid037GQPe6tqW8HfQhh9TV89aT7LYX2s74FW7dR2MGsRc9hNRYiYKSMwHJS7usyF31mcl

Hay muchas cosas a las que se puede llamar «problema de la política», pero hay una que es más radical y originaria que todas las demás.

La política es, en su sentido etimológico y más auténtico, la acción en la sociedad (polis) con vistas a un objetivo que concierne a toda la sociedad.

Hacer política, en cualquier sentido auténtico, significa proponer una forma de acción colectiva, que puede ir desde las formas levemente coordinadas de una revuelta hasta las altamente coordinadas de un partido o de un Estado.

La política tiene que ver con la persuasión.

Si no hay política, solo existen relaciones de poder.

Pero el requisito indispensable para que pueda existir la política es que exista una sociedad, una polis o un pueblo. Y es en este punto donde la «revolución neoliberal», iniciada a finales de la década de los 70 del siglo XX, ha causado daños antropológicos irreparables.

Este proceso consta de dos fases: una destructiva y otra constructiva.

En el plano destructivo, se ha alimentado una fragmentación horizontal de la sociedad, cultivada de forma consciente y sistemática. Se ha hecho creer a los jóvenes que debían enfadarse con los mayores, a quienes se había privilegiado, y a los mayores que los jóvenes eran unos holgazanes. Se ha hecho creer que los trabajadores del sector público eran unos vagos y que los autónomos eran evasores fiscales. Se ha alimentado un discurso de odio continuo y, a continuación, se ha advertido contra la horrible propagación de los discursos de odio: racismo y autoracismo, desde los ataques a los «hombres blancos mayores» hasta los «incels», las mujeres contra los hombres, los homosexuales contra los heterosexuales, etc., todo ello en un crescendo fomentado a diario por los medios de comunicación durante décadas.

Incluso la «lucha de clases» ha sufrido una grave metamorfosis. Quienes la mencionaron por primera vez la entendían como una denuncia estructural de los mecanismos del poder económico. Sin embargo, se ha transformado en una envidia social genérica, en su mayor parte horizontal e individual: «Nadie sabe lo duro que es mi trabajo; para él o ella, en cambio, todo es fácil».

En el plano afirmativo, este proceso se ha convertido en «autoafirmación individualista», en la que la forma en que cada uno se siente y se percibe debía considerarse como el único fundamento de lo que cada uno es. Esta especie de delirio idealista en el que «tal y como me imagino, así soy» se ha convertido en sentido común. Si el mundo no acepta mis fantasías momentáneas sobre mí mismo, es el mundo el que está equivocado. Cualquier película estadounidense le explica que «puede ser lo que quiera ser» (lo cual, técnicamente, es una patología psiquiátrica). Un rechazo subjetivista del «principio de realidad» en favor de un «principio de placer» que debe materializarse en actos de compraventa en el mercado.

El resultado de todo ello es hoy evidente. Se percibe de forma especialmente aguda en las redes sociales, donde reina sin oposición precisamente la mezquindad, la frustración enconada, lo que los alemanes denominan «Schadenfreude»: el placer secreto (aunque no tanto) por las desgracias ajenas, el impulso de decir «se lo tiene merecido», «así aprenderá».

Ninguna época ha hablado tanto de «empatía» como para poder acusar a todos los demás de carecer de ella.

Cualquier otra persona tiene la grave culpa de no ser yo. Pero yo mismo debería ser algo muy distinto, debería ser lo que sueño con ser; mientras que el mundo cínico y tramposo me lo impide.

Obviamente, en un contexto así, cualquier acción auténticamente colectiva, cualquier política en el sentido auténtico, es como intentar remontar una cascada a nado.

Nos han jodido bien jodidos.

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8. En defensa de la ciencia.

El primer artículo liberado este mes en Monthly Review es de la filósofa Helena Sheehan sobre el papel de la ciencia en este capitalismo crepuscular.

https://monthlyreview.org/articles/capitalism-and-cognition/

Capitalismo y cognición: el destino de la ciencia en un sistema en declive

por Helena Sheehan

La ciencia bajo ataque

Helena Sheehan es filósofa. Es catedrática emérita de la Universidad de la Ciudad de Dublín, donde impartió clases de filosofía de la ciencia, historia de las ideas y estudios sobre los medios de comunicación, y catedrática visitante en la Universidad de Pekín, donde imparte clases de filosofía marxista. Es autora de varios libros, entre los que se incluyen Marxism and the Philosophy of Science (Verso, 1985, 2018), The Syriza Wave (Monthly Review Press, 2017), Navigating the Zeitgeist (Monthly Review Press, 2019) y Until We Fall (Monthly Review Press, 2023), así como de numerosos artículos en revistas especializadas sobre política, cultura, filosofía y ciencia.

Este artículo se basa en una ponencia presentada en un simposio sobre «Método científico y cambio social» patrocinado por la revista Socialism and Democracy en Berna, Suiza, en marzo de 2026.

La ciencia se encuentra bajo ataque en múltiples frentes, desde las burdas falsedades y los recortes presupuestarios del actual Gobierno de los Estados Unidos hasta las sofisticadas exóticas postmodernistas de los «estudios científicos» anticientíficos. Nunca ha existido una necesidad tan evidente de asentar la ciencia sobre cimientos sólidos. Muchos científicos, adhiriéndose a un liberalismo y un positivismo implícitos que nunca han examinado explícitamente, creen que la ciencia estaría a salvo si tan solo los gobiernos, las ideologías y los académicos de las humanidades se mantuvieran al margen de ella. Algunos creen sin lugar a dudas que la eventual sustitución de la Administración de Donald Trump por una alternativa del Partido Demócrata bastaría para resolver el problema.

La defensa liberal-positivista de la ciencia

Por ejemplo, el famoso científico irlandés Luke O’Neill transmite un entusiasmo atractivo por la ciencia y desempeña un papel constructivo a la hora de comunicar y celebrar los avances científicos de vanguardia ante el público de los medios de comunicación. Es profesor de inmunología en el Trinity College de Dublín, presentador de radio y televisión, líder de la banda Metabollix y un empresario cuya empresa de biotecnología se vendió por 380 millones de euros. Sin embargo, parece desconocer por completo las complejidades filosóficas de la ciencia o la economía política del modo de producción en el que esta se inscribe. Sí considera que la administración Trump es un problema, especialmente tras haber sido interrogado en la frontera de EE. UU. cuando se dirigía a una conferencia en la Universidad de Harvard. Cree que Trump es anticientífico y que Robert F. Kennedy Jr. no entiende los datos. El capitalismo como sistema es invisible, anónimo y no plantea problemas. Hay muchos científicos así.1

En un libro reciente titulado Science Under Siege, Michael Mann y Peter Hotez —un científico climático y un experto en vacunas, respectivamente— advierten de las fuerzas oscuras de la anticiencia que amenazan el futuro de la civilización. Su llamamiento a la lucha implica recuperar el control del Gobierno de las manos de las fuerzas plutocráticas que lo dominan. Esto no se basa en una crítica a la plutocracia, sino en una concepción limitada de los plutócratas malévolos (en contraposición a los benevolentes) y en una serie de actores malintencionados que promueven una desinformación impulsada ideológicamente que está desmantelando la infraestructura científica estadounidense. Los autores instan a los científicos en activo y a los periodistas científicos a dar un paso al frente para defender públicamente la ciencia, criticando a estos últimos por su falta de comprensión epistemológica e histórica de la ciencia.2

Sin embargo, a pesar del celo de los autores por dedicarse a su propia labor científica y participar en el discurso público sobre la ciencia, no comprenden bien las dimensiones epistemológicas, históricas y político-económicas de la ciencia. Además, su perspectiva es demasiado centrada en Estados Unidos. Cuando hacen generalizaciones sobre el resto del mundo, no demuestran perspicacia. Por ejemplo, afirman que Rusia, incluida toda la historia de la URSS, tiene el peor historial de anticiencia, a pesar de los enormes logros de la ciencia soviética, reduciendo toda esa historia a protagonistas como Trofim Lysenko y Andrei Sájarov. Al no haber logrado llegar al origen del problema, su solución —un cambio de gobierno en los Estados Unidos— dista mucho de ser una solución. Sin embargo, en una reseña publicada en Public Understanding of Science, Rick Borchelt acusa a los autores de extralimitación intelectual; considera que solo ciertas áreas controvertidas de la ciencia se encuentran en el punto de mira y sostiene que reclutar a científicos para defender la ciencia en la arena política compromete la libertad académica y el escepticismo científico.3

¿Sobre qué base se defiende la ciencia?

Lejos de ser una extralimitación, este enfoque neoliberal-neopositivista se queda corto. Los científicos que adoptan este enfoque no comprenden la amplitud, el alcance y la profundidad de las fuerzas que socavan la ciencia ni, de hecho, las fuerzas que subvierten los cimientos mismos de la producción del conocimiento. El escenario que se desarrolla ante nosotros desde hace ya décadas no está impulsado principalmente por la ignorancia personal, el capricho o la megalomanía de los políticos en el poder; ni por las exóticas teorías de los intelectuales de moda, aunque estos puedan desempeñar un papel importante. No puede resolverse mediante resultados electorales, esfuerzos para contrarrestar las campañas de desinformación o argumentos académicos, aunque estos pudieran y debieran desempeñar un papel y marcaran cierta diferencia para algunos programas y algunas personas.

Es posible que, en ocasiones, tengamos que aliarnos con científicos liberales neopositivistas, por ejemplo, para defender la investigación medioambiental y epidemiológica, así como la legislación destinada a proteger la calidad del aire y garantizar el acceso a las vacunas; pero incluso en este caso deberíamos aprovechar dicha colaboración para fomentar la concienciación sobre las dimensiones sistémicas de estos ámbitos. La ciencia debe defenderse no solo frente a Trump, sino frente al sistema que lo crea y lo hace posible. Debemos movilizar a quienes se organizan contra Trump para que se den cuenta de ello.

Analizar los ataques a la ciencia desde una perspectiva más amplia y profunda

Los ataques a la ciencia se producen en el marco de un proceso sistémico más amplio y prolongado. No puede haber un diagnóstico serio ni una alternativa viable sin abordar este proceso. La situación actual es el resultado de una prolongada espiral descendente de un sistema que, por su propia naturaleza, genera contradicciones que no puede resolver. Esto genera guerras militares y comerciales; lucha de clases; tensiones raciales, étnicas y de género; destrucción medioambiental; adicción a las drogas; enfermedades mentales; desintegración social; decadencia cultural; confusión intelectual; y muchos otros síntomas de crisis sistémica. Esto implica una crisis de sentido, que exacerba todas las demás crisis, lo que dificulta aún más su comprensión y su gestión.4

Aquí nos centramos en las dimensiones científicas de esta crisis, pero siempre en relación con sus demás dimensiones, ya que la verdad reside en el conjunto. Esto tiene implicaciones radicales para el conjunto de la vida intelectual contemporánea, así como para todos los aspectos de la vida cotidiana. Es precisamente este sentido del conjunto lo que se les escapa a quienes no pueden pensar más allá de los límites que el sistema impone a los esfuerzos por abordar problemas específicos, quienes se ven paralizados por la particularidad y ajenos a las interconexiones que hacen que las cosas sucedan.

Policrisis, parálisis y pluralidad

Entre los intentos de conceptualizar las múltiples crisis de esta coyuntura, ha cobrado protagonismo el concepto de «policrisis». A pesar de observar la multiplicación de las crisis, su entrelazamiento mutuo y su aceleración en escala, tiempo y espacio, quienes defienden este enfoque se traicionan a sí mismos al resistirse a organizar los conceptos. Llegan hasta el umbral de la comprensión y luego dan media vuelta, prefiriendo los «cabos sueltos de la historia» a una historicidad coherente, contribuyendo así al colapso del significado que intensifica la crisis. Adam Tooze critica el marxismo por ser «capitalocéntrico». Por el contrario, el marxismo persiste en conceptualizar las múltiples crisis como integralmente conectadas y generadas por el modo de producción capitalista, que se encuentra a su vez sumido en una profunda crisis estructural.5

Degeneración teórica del capitalismo

El capitalismo se encuentra en un estado de profunda parálisis intelectual. A nivel teórico, hay un punto muerto. A pesar de un desfile constante de neologismos esotéricos y recombinaciones eclécticas, en realidad no hay nada nuevo. Existen afirmaciones de novedad basadas en aproximaciones débiles de teorías sólidas cuyas historias antiguas desconocen los académicos neófitos de hoy en día. Rara vez se producen grandes debates sobre grandes teorías. Sin embargo, incluso cuando las teorías no son explícitas, persisten de forma implícita, por lo general en formas no examinadas e incluso degradadas. El modo hegemónico en el ámbito académico es un páramo teórico, dominado por diversas formas de neopositivismo y posmodernismo, por experimentos empiristas que se resisten a la generalización teórica, o por generalizaciones teóricas insuficientemente fundamentadas en la disciplina empírica.

Ciencias, resultados y dimensiones

Las ciencias naturales sí producen resultados, en gran medida gracias a que los científicos prestan poca atención a la teoría y proceden partiendo de supuestos epistemológicos que nunca han articulado, dentro de una economía política que nunca han analizado minuciosamente. Como resultado, su trabajo carece de anclaje y no son capaces de situarlo en un contexto más amplio. Esto hace que los científicos resulten incapaces de abordar la profundidad y la amplitud de la amenaza contemporánea que se cierne sobre la ciencia, la cual tiene dimensiones epistemológicas, ontológicas, morales y políticas. Esto se ajusta a la agenda del capitalismo tardío, donde el imperativo es incentivar los resultados prácticos que potencien el poder y la riqueza de los capitalistas y desincentivar la teoría que pudiera cuestionarlos o amenazarlos.

El capitalismo y la ciencia desde una perspectiva histórica

El capitalismo primitivo dependió de la ciencia para su auge, no solo de los avances científicos y tecnológicos concretos que impulsaron el desarrollo de sus fuerzas productivas, sino también de la racionalidad científica para liberar el conocimiento del dogma teológico, en consonancia con su lucha por liberar la economía de las ataduras feudales. Necesitaba la filosofía para definirse y justificarse. Se enfrentó a tensiones, no solo procedentes del antiguo orden feudal y de la reacción romántica frente a la Ilustración, sino también en su propio seno, con una serie de posiciones contrapuestas —incluso en epistemología, en la tensión entre el racionalismo y el empirismo—.

La ciencia bajo el capitalismo se ha visto constantemente comprometida por las prioridades de un modo de producción basado en la expropiación privada tanto de los recursos naturales como de la producción social. Esto ha calado hasta lo más profundo de los fundamentos teóricos de las disciplinas académicas. Son numerosas las consecuencias, a muchos niveles, de que la ciencia esté integrada en un sistema que da prioridad a la maximización del beneficio a corto plazo frente al avance del conocimiento y el desarrollo social a largo plazo. A pesar de sus numerosas contradicciones, la ciencia avanzó en diversos frentes bajo el capitalismo durante su auge; sin embargo, en su declive, se ve paralizada por las crisis, ya que sus capacidades productivas se ven abrumadas por sus impulsos parasitarios.

El capitalismo sigue necesitando a la ciencia, pero la agenda científica se está reduciendo aún más, no tanto por el lema «America First» como por el de «la oligarquía primero», de modo que se está impulsando el abandono de la salud pública y la aceleración del desarrollo de medicamentos y procedimientos avanzados para la clase que gobierna el mundo y se aísla del caos que ella misma provoca en sus urbanizaciones cerradas, islas privadas y servicios exclusivos. La inteligencia artificial se está diseñando para reducir la necesidad que tienen las élites del resto de nosotros y para eludir cualquier obligación para con el resto de nosotros. La ciencia es un ámbito de aguda lucha cuando el conocimiento científico amenaza la acumulación de capital al revelar límites ecológicos, riesgos para la salud pública, contradicciones intelectuales o desigualdades sociales. La ciencia del clima, la epidemiología, la investigación social e incluso la filosofía de la ciencia ponen al descubierto contradicciones que el capital no puede resolver.

Capitalismo, criterios y autoconceptualización

Existen capas y capas de contradicciones, que se han acelerado a lo largo de la historia de la ciencia bajo el capitalismo. El problema es mucho más profundo de lo que los científicos neoliberales y neopositivistas han comenzado a darse cuenta, ya que llega hasta la base epistemológica misma de la ciencia y, de hecho, hasta la base epistemológica de la propia civilización.

El capitalismo es un sistema que ya no es capaz de conceptualizarse a sí mismo como tal, que ya no puede mantener criterios creíbles de verdad o moralidad, y que ya no puede impedir que la turbulencia de la destrucción prevalezca sobre la vitalidad de la creación. Es un sistema sumido en un prolongado proceso de desintegración, que desata oleadas de irracionalidad, desorientación, injusticia y desesperación. Se trata de un imperio en caída libre, que arremete en todas direcciones, incapaz ya de conceptualizar y controlar el mundo, pero decidido a destruir cualquier fuerza que se atreva a hacerlo, y mucho menos a resistirse.

Desconfianza hacia la ciencia: dimensiones epistemológicas, ontológicas, morales y políticas

Existe una profunda confusión epistemológica sobre el estatus cognitivo de la ciencia. No solo existen afirmaciones contrapuestas, sino también criterios contradictorios sobre cómo resolver estas afirmaciones, e incluso posiciones que sostienen que no puede haber tales criterios. Con los estudios científicos anticientíficos, se recurre a la propia ciencia para justificar el misticismo y el oscurantismo. Por ejemplo, la física cuántica, en interpretaciones irremediablemente confusas, se utiliza para justificar prácticamente todo lo que cualquiera desee justificar: interpretaciones absurdas del principio de incertidumbre de Werner Heisenberg. Existe una parálisis ontológica a la hora de conceptualizar lo que determinados descubrimientos revelan sobre la naturaleza básica de la realidad, e incluso sobre la propia noción de realidad. Crece la desconfianza respecto a la veracidad y la moralidad de la ciencia, a medida que aumenta su comercialización y la mercantilización generalizada del conocimiento. Esto se ha manifestado tanto en la izquierda de la Nueva Era como en la virulenta nueva derecha, ahora lo suficientemente fuerte como para ganar elecciones nacionales y socavar la salud pública internacional y la infraestructura medioambiental.

El largo arco de la irracionalidad en la modernidad: del romanticismo al posmodernismo y al MAGA

Se han producido oleadas de irracionalismo como reacción al racionalismo de la modernidad, expresadas en el escepticismo o incluso en la hostilidad hacia las ciencias naturales. Estas ciencias, que en su día se consideraban el fundamento del conocimiento, han sido tildadas de ser solo una sucesión de paradigmas inconmensurables, respecto a los cuales no pueden plantearse de manera significativa cuestiones de verdad o falsedad, racionalidad o irracionalidad. Por lo tanto, no puede haber criterios para juzgar entre una teoría y otra, un paradigma y otro, o una afirmación frente a otra. Paul Feyerabend ha afirmado que «todo vale»; que la historia de la ciencia ha sido una «mezcla de subterfugios, retórica y propaganda»; y que la filosofía de la ciencia ha sido «un ansia de orden que raya en lo catatónico».6 Para Richard Rorty, «la verdad es lo que sus pares le permiten decir sin que se le reproche».7 Así pues: astrología o astrofísica, elija usted. La ciencia se considera simplemente otra parte de un mundo de significantes flotantes sin significado.

La cuestión es que no hay criterios. Este síndrome se ha extendido más allá de la filosofía de la ciencia, o incluso del ámbito académico, hasta convertirse en un estado de ánimo presente en la cultura en general. Esto no ha sucedido necesariamente a través de una influencia directa, sino como parte de un proceso civilizatorio más amplio y profundo. No solo en los libros y las aulas, sino también en los programas de radio y en las conversaciones cotidianas, se afirma constantemente que cada uno tiene su propia verdad y que cada persona puede elegir sus propias creencias según sus preferencias, sin necesidad de justificarlas ante nadie, incluso sin que existan normas consensuadas para dicha justificación.

Este nihilismo epistemológico puede acarrear consecuencias prácticas devastadoras. Como señalé al reseñar la crítica de Andreas Malm a Bruno Latour: «Al fin y al cabo, si nos deslizamos “por la pendiente en la que todo y nada es verdadero y falso al mismo tiempo”, ¿dónde están los fundamentos para ver las cosas de una manera y no de otra? Si no existe el cambio climático, sino solo relatos sobre él, ¿dónde está la necesidad imperiosa de hacer algo en lugar de no hacer nada?»8

Lo que pretendo afirmar aquí no es que Kennedy o Trump hayan leído a Feyerabend, Rorty o Latour, ni que hayan sido influenciados directamente por textos posmodernistas. Es el propio sistema el que prescinde de criterios, descartando de hecho todas las restricciones en materia de realidad, lógica, derecho y moral. El discurso de la actual Administración estadounidense está haciendo trizas todos los estándares de verdad, moral o derecho. Existe una tendencia creciente a ejercer un poder descarado sin necesidad alguna de justificarlo con explicaciones o pruebas. Existe una tendencia paralela en el discurso popular que proclama que cada uno tiene su propia verdad. El hilo conductor es la ausencia de criterios. Existe un entorno en el que no se respetan las normas de la lógica, la evidencia, la coherencia, la justicia, etcétera. Ya no se realiza ningún esfuerzo serio por generar consenso. Solo hay un ejercicio descarado y brutal del poder. Se produce una desestabilización radical de cualquier orden epistémico y ético común. Esta es la «sociedad posverdad».

Las consecuencias más profundas del nihilismo epistemológico

El capitalismo corroe los cimientos de la producción de conocimiento y del orden social al socavar los criterios para dirimir entre afirmaciones de conocimiento contradictorias, al erosionar los marcos compartidos para organizar dichas afirmaciones y al apropiarse o corromper los procedimientos e instituciones que producen conocimiento creíble. El capitalismo prospera gracias al engaño y al delirio. El nihilismo epistémico fomenta la confusión y el vacío, inhabilita la resistencia y potencia el poder de los más despiadados.

Aunque la gente siempre ha mentido y el discurso público se ha caracterizado por diversos grados de engaño y delirio, esto se ha disparado exponencialmente en este período. El aluvión de mentiras descaradas y versiones gravemente distorsionadas de la realidad geopolítica ha supuesto un deterioro dramático de los parámetros del discurso público. La estrategia de «actuar rápido y romper cosas» ha calado en la psique colectiva hasta un punto que resulta aún más peligroso de lo que la mayoría de la gente cree. En particular, el flujo constante de afirmaciones y acciones escandalosas que se extienden desde la Casa Blanca a todos los rincones del mundo ha puesto a prueba la capacidad colectiva incluso para procesarlas, por no hablar de criticarlas y actuar en consecuencia. Sin embargo, cada día me despierto y recorro las redes sociales para encontrar a personas que se esfuerzan al máximo por describir la oscuridad y buscar la luz.

Intentos de reconstrucción del orden epistémico

Existe un profundo malestar ante la desolación y la desorientación de este panorama. No todo el mundo puede resignarse fácilmente a la parálisis que genera. Por lo tanto, hay diversos intentos de reafirmar los cimientos, incluso de reconstruir algún tipo de base epistémica y social. Esto se desarrolla en tres grandes frentes.

Desde la derecha, se encuentra la agenda conservadora, que supone una vuelta a un pasado idealizado de orden religioso, familiar y nacionalista, en el que la ciencia —de hecho, todo el conocimiento— queda subordinada a normas tradicionalistas, solo que ahora potenciadas por una tecnociencia selectiva y acelerada. En Estados Unidos, esta agenda se ha llevado a cabo mediante purgas en escuelas, bibliotecas, museos, centros de investigación y proyectos sociales. A pesar de que parece estar en pleno apogeo, el Proyecto 2025 ha tenido más éxito en su potencial destructivo que en cualquier capacidad creadora.9 Salvo contadas excepciones, los científicos no se dejan influir por él. Ven que los cimientos de la ciencia se ven amenazados por él. En cierto sentido, se trata de la vieja batalla, en la que el antiguo orden se opuso a la ciencia desde el principio, lo que estalló de forma más dramática en los juicios de Galileo y Scopes.

Desde el centro, se reafirman constantemente las ilusiones liberales, incluidas las afirmaciones de neutralidad científica, que, en realidad, no es más que la ciencia al servicio del capital. En gran parte del mundo, la defensa neoliberal-neopositivista de la ciencia sigue siendo hegemónica. En Irlanda, al igual que en el resto de Europa, esto sigue siendo la ortodoxia intelectual, especialmente entre los científicos. La financiación pública y privada de la ciencia sigue fluyendo. En la «fuga de cerebros» inversa que se está produciendo, los científicos huyen a otros continentes donde prevalece esta ortodoxia. Consideran que la Administración Trump es una aberración temporal.

Ni el bando conservador ni el liberal perciben las fuerzas reales que están en juego en este momento ni la amenaza más profunda que el propio sistema supone para la ciencia y todo el conocimiento.

Desde la izquierda, se es consciente de que está ocurriendo algo más importante. En su forma más ilustrada, el marxismo, se comprende que el problema es sistémico. Un aspecto importante de la agenda de la izquierda ha sido una crítica radical de la producción de conocimiento bajo el capitalismo y la visión de una reconstrucción crítica del conocimiento bajo el socialismo. Esto se ha manifestado en debates dramáticos en la Unión Soviética en la década de 1920 y en China en la de 1960.10 También fue una característica de las universidades occidentales en las décadas de 1960 y 1970.11 Aparte de esos períodos de auge, ha persistido como una presencia constante desde sus orígenes hasta la actualidad.

El marxismo, tanto como tradición intelectual como movimiento político, ha sido la fuerza más poderosa a la hora de analizar y actuar en base a esta comprensión de la problemática relación entre la ciencia y el capitalismo, abordándola en sus múltiples dimensiones, desde la epistemología hasta la economía política.12 Monthly Review ha desempeñado un papel destacado a la hora de mantener viva la tradición del análisis marxista de la ciencia, tanto honrando su pasado como impulsándola hacia adelante para esclarecer el presente.

El marxismo es a la vez un análisis del pasado y del presente y una visión de futuro. Es una cosmovisión creíble, coherente y exhaustiva. Es una visión de una alternativa a la pesadilla que se está desarrollando ante nuestros ojos. Es, además, un movimiento contra el sistema que genera la confusión, el caos y la desesperación, y a favor de un sistema alternativo.

El capitalismo es el problema. El socialismo es la solución.

Mientras tanto, vivimos en el capitalismo. Entonces, ¿qué hacer en el tiempo y el espacio que habitamos? En lo que respecta a la ciencia, debemos defenderla allí donde se vea atacada, al tiempo que llevamos a cabo un análisis que examine las respuestas liberales y persuada a los científicos de que analicen de forma más amplia y profunda las fuerzas que amenazan a la ciencia bajo el capitalismo. También debemos señalar las prácticas científicas pasadas y presentes en el socialismo y apoyar proyectos alternativos —incluso prefigurativos— en los espacios intermedios, como «Science for the People» y el «People’s CDC».

La relación del capitalismo con la cognición siempre ha sido contradictoria. Durante gran parte de su historia, el capitalismo gestionó las contradicciones lo suficientemente bien como para lograr avances en el conocimiento y en la propia civilización. Aunque sus frutos no se distribuyeran de forma equitativa, muchos se beneficiaron de ellos. Esto está llegando a su fin. Existe una profunda crisis de la cognición que solo puede entenderse en el marco de la crisis estructural del capitalismo. Las virulentas contradicciones están desbordando la capacidad para resolverlas. La cognición solo puede prosperar en oposición al capitalismo, y la oposición solo puede prosperar avanzando hacia el socialismo.

Notas

  1. Luke O’Neill, «La ciencia estadounidense está bajo ataque», Irish Independent, 23 de abril de 2025.
  2. Michael E. Mann y Peter J. Hotez, Science Under Siege (Londres: Public Affairs, 2025).
  3. Rick Borchelt, «Reseña del libro: Michael E. Mann y Peter J. Hotez, Science Under Siege: How To Fight The Five Most Powerful Forces That Threaten Our World», Public Understanding of Science (30 de enero de 2026).
  4. Helena Sheehan, «El capitalismo y la crisis de sentido de nuestra época», Monthly Review 78, n.º 2 (junio de 2026): 54-65.
  5. Adam Tooze, «Definición de la policrisis: de las imágenes de crisis a la matriz de crisis», Chartbook 130, 24 de junio de 2022; Adam Tooze, «La policrisis y la crítica del capitalocentrismo», Chartbook 343, 6 de enero de 2025, ambos en adamtooze.substack.com; «Notas de los editores», Monthly Review 77, n.º 6 (noviembre de 2025).
  6. Paul Feyerabend, Contra el método (Londres: Verso, 1975).
  7. Richard Rorty, La filosofía y el espejo de la naturaleza (Princeton: Princeton University Press, 1979).
  8. Helena Sheehan, «Entre la naturaleza y la sociedad», Monthly Review 69, n.º 10 (marzo de 2018): 60.
  9. Para una explicación y un análisis del Proyecto 2025, véase John Bellamy Foster, «La ideología MAGA y el régimen de Trump», Monthly Review 77, n.º 1 (mayo de 2025): 1-24.
  10. Helena Sheehan, Marxism and the Philosophy of Science: A Critical History (Londres: Verso, 2018). Véase especialmente el capítulo 4 sobre la URSS desde 1917 hasta 1945. Este incluye un análisis del lisenkismo, que siempre surge en los debates sobre la relación entre el marxismo y la ciencia, sobre todo por parte de sus detractores. Debemos ofrecer una descripción honesta, pero contextualizada, de este prolongado episodio, afrontando los giros erróneos y las tragedias que se derivaron de él, sin permitir que toda la tradición intelectual y el movimiento político queden reducidos a ello. Rebecca Karl y Peter Gue Zarrow, eds., Rethinking the Cultural Revolution: History and Memory in China’s Contemporary World (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Asia Center, 2010).
  11. Helena Sheehan, Navigating the Zeitgeist (Nueva York: Monthly Review Press, 2019). Véase el capítulo 4 sobre la nueva izquierda en las universidades.
  12. Helena Sheehan, «Marxismo, ciencia y estudios científicos: de Marx y Engels a la COVID-19 y la COP26», Monthly Review 74, n.º 1 (mayo de 2022): 35-48.

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9. Resumen de la guerra en Irán, 31 de agosto.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/live-us-and-iran-confirm-peace-accord-signing-set-friday-geneva

En directo: EE. UU. lleva a cabo el primer ataque contra Irán desde julio; Irán responde

Trump publica un vídeo generado por IA en el que se muestra el bombardeo de la isla de Kharg, mientras Irán advierte de una respuesta más contundente

Puntos clave

EE. UU. acusa a Irán de suponer una «amenaza inminente» en el estrecho de Ormuz

Un buque se incendió tras chocar contra minas navales, según la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica

Pezeshkian afirma que Teherán «no busca la guerra», pero subraya que responderá a cualquier agresión

Actualizaciones en directo

Irán insta al Consejo de Seguridad de la ONU a intervenir tras el ataque estadounidense contra la isla de Larak

Hace 7 segundos

Irán ha instado al Consejo de Seguridad de la ONU a exigir a Washington que ponga fin a sus ataques después de que varios soldados y civiles perdieran la vida en un ataque estadounidense contra la isla de Larak.

La carta, dirigida el lunes al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, por Gholamhossein Darzi, representante permanente adjunto de Teherán y embajador ante la ONU, calificó los ataques de «clara violación de la soberanía y la integridad territorial» de Irán.

Darzi también acusó a EE. UU. y a otros implicados en los ataques de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en la guerra contra Irán.

Asimismo, subrayó que, si bien Irán había mostrado moderación, sus fuerzas «no dudarían» en responder a cualquier nuevo ataque.

Las fuerzas yemeníes llevan a cabo ataques contra posiciones huzíes

Hace 29 minutos

El ejército de Yemen afirma haber lanzado ataques con drones contra posiciones huzíes en varios frentes.

El centro de prensa del ejército ha difundido imágenes en las que se ve cómo los drones lanzan bombas en el distrito de Baqam, al norte de la provincia yemení de Saada.

La Armada yemení también ha indicado que se han destruido cuatro embarcaciones con drones huzíes cerca de las islas de Hanish y Zaqar, en el Mar Rojo.

Netanyahu se jacta de su influencia sobre EE. UU. para prolongar la guerra contra Irán

Hace 59 minutos

Benjamin Netanyahu se jactó en la televisión israelí de su «influencia» a la hora de afianzar efectivamente a EE. UU. en la guerra contra Irán para promover los intereses del Estado israelí, algo que destacó como un elemento central de su agenda política durante los últimos 40 años.

Un niño libanés fallece a causa de sus heridas tras la explosión de una bomba de racimo israelí

Hace 1 hora

Un niño libanés falleció el lunes al explotar una bomba de racimo abandonada tras los ataques israelíes en el sur del Líbano, según informó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.

Mohammad Ali Ibrahim falleció a causa de sus heridas en el barrio de al-Arid, en Haboush. Otro niño también resultó herido en la explosión, aunque no se facilitaron más detalles.

Estados Unidos aprueba la venta militar de helicópteros a Irak por valor de 800 millones de dólares

Hace 1 hora

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha anunciado que ha aprobado la venta militar de helicópteros a Irak por valor de 800 millones de dólares.

Según el departamento, el contratista principal será Bell-Textron, con sede en Fort Worth, Texas.

Un buque fue alcanzado por tres proyectiles mientras salía del estrecho de Ormuz, según la UKMTO

Hace 2 horas

Un petrolero fue alcanzado por tres proyectiles mientras salía del estrecho de Ormuz, según informó la agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO).

El impacto se produjo a 17 millas náuticas al este de Khasab, en Omán, y no se han registrado víctimas ni se ha informado de ningún impacto medioambiental.

El secretario del Ejército de EE. UU., Dan Driscoll, dimite tras meses de tensiones con Hegseth

Hace 3 horas

El secretario del Ejército de EE. UU., Dan Driscoll, ha presentado su dimisión, según un informe publicado en el Wall Street Journal (WSJ).

Esta decisión se produce tras meses de tensiones entre Driscoll y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, a raíz de la destitución de varios generales de alto rango del Ejército, en el marco de una controvertida iniciativa para reducir el número de generales de alto rango en el Ejército de los Estados Unidos.

La Casa Blanca elogió a Driscoll —cuya dimisión estaba prevista para finales de año— en un comunicado facilitado al WSJ.

«El secretario Driscoll ha sido sumamente eficaz a la hora de impulsar la agenda del presidente Trump de “Hacer que Estados Unidos vuelva a ser fuerte” en el Departamento del Ejército, aportando un liderazgo excepcional durante operaciones militares históricas, recuperando el énfasis en la preparación y la letalidad, colaborando en las negociaciones entre Rusia y Ucrania, y mucho más», declaró la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly.

«El Ejército de los Estados Unidos es más poderoso que nunca gracias a su labor junto al comandante en jefe y al secretario de Guerra», añadió.

EE. UU. emite una leve condena por el ataque de colonos israelíes contra un equipo de noticias de la NBC

Hace 3 horas

Un portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. ha condenado el ataque perpetrado el sábado por colonos israelíes en la Cisjordania ocupada contra un equipo de noticias de la cadena estadounidense NBC.

«Condenamos la violencia criminal por parte de cualquier grupo en Cisjordania y exigimos que se investiguen, detengan y condenen a los responsables», declaró el portavoz en un comunicado facilitado a Al Jazeera.

«Mantenemos un diálogo constante con nuestros socios para mejorar la estabilidad y la seguridad en Cisjordania», añadió, afirmando que la Administración Trump está «siguiendo de cerca la situación».

El incidente, en el que colonos israelíes enmascarados atacaron a unos periodistas mientras entrevistaban a una mujer palestina expulsada de su hogar por los colonos, fue seguido el domingo por nuevos ataques de colonos contra periodistas palestinos en Cisjordania.

Israel lanza nuevos ataques en el sur del Líbano

Hace 4 horas

Israel llevó a cabo intensas campañas de bombardeos en varias localidades del sur del Líbano el lunes por la tarde, en lo que supone su última violación de los acuerdos de alto el fuego previos, según informa la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.

¿Qué es exactamente el fósforo blanco y por qué es objeto de controversia?

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La agencia, de carácter estatal, afirmó que los ataques se llevaron a cabo con munición de fósforo blanco y tuvieron lugar en las localidades de Zawtar al-Sharqiyah y Kafr Rumman, ambas en el distrito de Nabatieh.

El fósforo blanco es un arma incendiaria que provoca quemaduras graves, irritación pulmonar y daños en los órganos. Israel ha utilizado en repetidas ocasiones esta munición en el Líbano y Gaza, a pesar de las advertencias de los observadores de derechos humanos de que hacerlo en zonas civiles viola el derecho internacional.

La popularidad de Trump se mantiene en mínimos históricos, según una encuesta de Reuters/Ipsos

Hace 6 horas

La popularidad del presidente de EE. UU., Donald Trump, en el ámbito nacional se mantiene en el nivel más bajo de su carrera política, en medio de la guerra contra Irán y la inflación galopante, según ha revelado una encuesta de Reuters/Ipsos que concluyó el lunes.

La encuesta, realizada a más de 1.000 estadounidenses de todo el país, reveló que solo el 33 % aprueba la actuación del presidente, lo que coincide con los resultados anteriores registrados por Ipsos a principios de agosto.

La promesa de Trump de intensificar la presión sobre Irán suena a falso ante las advertencias de los altos mandos militares estadounidenses

Hace 7 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, amenazó el lunes con «golpear con dureza [a Irán]», a pesar de un informe según el cual los altos mandos militares estadounidenses advierten de que una guerra contra Irán prolongada y a gran escala resulta insostenible para Estados Unidos.

«Habrá una respuesta», declaró Trump a Fox News el lunes cuando se le preguntó sobre el ataque de Irán contra una base militar estadounidense en Jordania, tras los ataques de EE. UU. contra la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz. «Vamos a golpearles con dureza», afirmó.

Los precios del petróleo, que habían mostrado una tendencia a la baja en medio de una tregua en los combates, se dispararon el lunes. El Brent, el índice de referencia internacional, subió un 2,5 % hasta cotizar a 90,35 dólares por barril.

Sin embargo, la retórica grandilocuente de Trump contrasta con los informes que indican que EE. UU. no está en condiciones de intensificar la guerra.

Los jefes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de EE. UU., así como los comandantes de cuatro estrellas que supervisan las operaciones estadounidenses en Europa, Asia y América Latina, advirtieron al secretario de Guerra, Pete Hegseth, de que cualquier prolongación de las operaciones a gran escala debilitaría la capacidad de EE. UU. para hacer frente a otros enemigos, según informó el lunes el *Washington Post*.

Los combates se recrudecieron en Oriente Medio después de que EE. UU. lanzara el domingo ataques contra lo que, según afirmó, eran dos lanzacohetes iraníes que se preparaban para lanzar minas marinas en el estrecho de Ormuz. Irán respondió lanzando ataques contra Jordania.

Más información: La promesa de Trump de intensificar la escalada contra Irán suena a falso ante las advertencias de los altos mandos militares estadounidenses

Los conductores pasan junto a una valla publicitaria en la que aparece el presidente de EE. UU., Donald Trump, dentro de un contenedor de catering, instalada en un edificio a lo largo de una calle del centro de Teherán el 31 de agosto de 2026 (ATTA KENARE / AFP)

Los precios del petróleo se disparan ante la reanudación de los enfrentamientos entre EE. UU. e Irán

Hace 7 horas

Los precios del crudo subieron el lunes después de que EE. UU. atacara la isla iraní de Larak, lo que llevó a Irán a tomar represalias en el primer intercambio de disparos entre ambos países desde julio.

Los precios del crudo Brent se dispararon más de un 2,5 % solo durante el lunes, situándose en 90,34 dólares por barril.

El ataque estadounidense-israelí ha provocado un repunte de los precios del petróleo en medio del cierre por parte de Irán del vital estrecho de Ormuz, vía marítima fundamental para el transporte de mercancías, aunque los precios se sitúan ahora muy por debajo de los registrados en el punto álgido de las hostilidades a principios de este año, cuando el crudo se cotizaba a más de 110 dólares por barril.

Ben Gvir irrumpe en Al-Aqsa junto a colonos y la policía israelí

Hace 7 horas

El ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben Gvir, irrumpió el lunes en el complejo de la mezquita de Al-Aqsa, acompañado de colonos israelíes y de la policía militar.

Se difundió ampliamente en las redes sociales un vídeo en el que parece verse a Ben Gvir realizando oraciones judías en el lugar, que es uno de los más sagrados del islam y al que los judíos tienen prohibido el acceso, de acuerdo con los acuerdos históricos del statu quo que han regido el uso compartido de los lugares sagrados de Jerusalén desde 1949.

En el vídeo también se ve a Ben Gvir reclamando la construcción de un templo judío en el lugar, en un discurso que evocaba las opiniones de los «Fieles del Monte del Templo», un grupo extremista judío ortodoxo que aboga por la destrucción de las instalaciones musulmanas del complejo de oración.

En los últimos meses, Ben Gvir ha realizado con frecuencia oraciones y rituales judíos en Al-Aqsa, en medio de un aumento de las restricciones al uso del lugar por parte de los palestinos, incluso durante el Ramadán.

Grecia firma un acuerdo de defensa aérea por valor de 3.5 mil millones de dólares con Israel

Hace 9 horas

Grecia e Israel firmaron el lunes un acuerdo de defensa por valor de 3.5 mil millones de dólares, en virtud del cual Israel construirá un sistema de defensa aérea de múltiples capas para Grecia, lo que subraya el estrechamiento de los lazos entre ambos países mediterráneos.

«Se trata del mayor acuerdo de exportación de defensa en la historia de las relaciones entre Israel y Grecia, y uno de los mayores en la historia del Estado de Israel», escribió el Ministerio de Defensa israelí en un comunicado.

En virtud del acuerdo, Israel contribuirá a un sistema integrado de defensa aérea contra drones, misiles balísticos y aeronaves que Grecia está desarrollando, denominado «Escudo de Aquiles». El coste total del sistema se estima en 28 000 millones de dólares y se prevé que esté terminado en 2036.

Grecia adquirirá los sistemas israelíes «David’s Sling» y «SPYDER», fabricados por Rafael Advanced Defense Systems, y el sistema «Barak MX», fabricado por Israel Aerospace Industries, así como los radares multimisión MMR para vigilancia aérea, fabricados por ELTA Systems, una filial de IAI.

Grecia será el segundo cliente del sistema israelí «David’s Sling» después de Finlandia, otro miembro de la OTAN que limita con Rusia.

Más información: Grecia firma un acuerdo de defensa aérea por valor de 3.5 mil millones de dólares con Israel

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (izquierda), estrecha la mano del primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, tras una reunión celebrada en Jerusalén el 22 de diciembre de 2025 (Abir Sultan/AFP)

Análisis: ¿Por qué se ha disparado el crimen organizado en las comunidades palestinas de Israel?

Hace 9 horas

En diciembre de 2003, una bomba estalló en pleno centro de Tel Aviv como parte de un descarado intento de asesinar al notorio jefe del crimen de Israel, Zeev Rosenstein.

Rosenstein sobrevivió a lo que sería el séptimo atentado contra su vida, pero tres transeúntes perdieron la vida.

El atentado, que tuvo lugar en pleno apogeo de la Segunda Intifada y puso de manifiesto el creciente poder del mundo del hampa, desató una indignación generalizada en todo Israel.

En respuesta a la indignación, el Gobierno —liderado por Ariel Sharon— puso en marcha una serie de medidas que cambiarían radicalmente el enfoque de Israel respecto al crimen organizado.

A partir de entonces, el crimen organizado se trataría como algo más que un simple problema de orden público. Se definió como una amenaza estratégica para la resiliencia social y económica de Israel.

El Gobierno aprobó la Resolución 4618 y estableció una estrategia ofensiva e interinstitucional que reunía a la Policía israelí, la Agencia Tributaria, la Fiscalía General y la Autoridad para la Prohibición del Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo de Israel.

El objetivo no era simplemente detener a los miembros de bajo rango, sino desmantelar la infraestructura financiera que sustentaba a las principales organizaciones criminales.

Más información: ¿Por qué se ha disparado la delincuencia organizada en las comunidades palestinas de Israel?

La policía israelí patrulla una calle de Jabel Mukaber, un barrio palestino de Jerusalén Este, el 18 de septiembre de 2015 (Ahmad Gharabli/AFP)

Vance afirma que la publicación de Trump sobre Kharg fue un «mensaje» a Irán

Hace 10 horas

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, ha declarado que el presidente Donald Trump estaba enviando un mensaje a Irán cuando publicó un vídeo generado por IA que parecía mostrar al ejército estadounidense volando instalaciones petroleras en la isla de Kharg, en Irán, a primera hora del lunes.

«Al presidente le gusta dar un poco de variedad en las redes sociales», afirmó Vance cuando se le preguntó por la publicación de Trump en una rueda de prensa.

«Él sería el primero en decir que no hace anuncios sobre acciones militares en las redes sociales, pero creo que está enviando un mensaje a los iraníes», añadió.

A primera hora del lunes, Hamid Bovard, director ejecutivo de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo, negó que EE. UU. hubiera destruido instalaciones petroleras en Kharg.

Araghchi culpa a la «serpiente» Netanyahu de incitar a Washington a la guerra contra Irán

Hace 10 horas

El presidente iraní Masoud Pezeshkian ha afirmado que Teherán responderá con firmeza a nuevos ataques tras el bombardeo estadounidense de la isla de Larak, que causó muertos y heridos entre civiles y soldados iraníes.

En declaraciones realizadas el lunes antes de viajar a Bishkek para asistir a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, Pezeshkian afirmó que Irán «no busca la guerra», pero que «nunca se quedará de brazos cruzados ante ninguna agresión».

Irán «dará una respuesta contundente a los agresores» si vuelve a ser atacado, afirmó, según la agencia de noticias Fars.

«La inestabilidad y los disturbios en la región no benefician a ningún país y supondrán un desafío para todos», añadió.

Las fuerzas estadounidenses bombardearon la isla de Larak el domingo, según informó la cadena estatal oficial IRIB. Se trató del primer ataque de Washington contra Irán desde julio y avivó los temores de una nueva escalada en la guerra israelí-estadounidense contra el país.

Más información: Araghchi culpa a la «serpiente» Netanyahu de incitar a Washington a la guerra contra Irán

Una mujer iraní pasa junto a una valla publicitaria contra EE. UU. en la plaza Enghelab, en el centro de Teherán, el 3 de agosto de 2026 (Atta Kenare/AFP)

Una fuente iraní de alto rango advierte de una respuesta más contundente ante nuevos ataques estadounidenses

Hace 11 horas

Una fuente iraní de alto rango declaró este lunes a Reuters que las hostilidades ocurridas durante la noche entre Estados Unidos e Irán seguían siendo un «enfrentamiento limitado y contenido», al tiempo que advirtió de que Teherán estaba preparado para responder con dureza a cualquier nuevo ataque.

La fuente, que tiene conocimiento directo del proceso de toma de decisiones iraní y habló de forma anónima, afirmó que las condiciones en el estrecho de Ormuz «empeorarán para los buques que incumplan» las normas establecidas por Teherán para el paso por la vía navegable, y añadió que la represalia de Irán contra los ataques estadounidenses en Larak demostraba que «ningún objetivo de la región está fuera del alcance de Teherán».

Turquía afirma que se está preparando una hoja de ruta para ampliar la alianza de defensa de La Meca

Hace 12 horas

Turquía está elaborando una hoja de ruta para que otros países se sumen al pacto de defensa conjunto establecido a principios de este mes con Arabia Saudí y Pakistán, según declaró el lunes el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan.

Fidan hizo estas declaraciones en una rueda de prensa tras la primera reunión de un comité clave creado en el marco de lo que se ha denominado la «Alianza de Defensa de La Meca».

La alianza reúne a Turquía, Arabia Saudí y Pakistán, tres países de mayoría musulmana suní que también son socios de EE. UU., en un contexto de crecientes preocupaciones en materia de seguridad regional.

Los tres países firmaron el acuerdo de defensa el 7 de agosto en La Meca, Arabia Saudí. Fidan afirmó que ya se está trabajando en un mecanismo que permita a otros países adherirse al pacto.

El anuncio se produce en un momento en que los Estados de la región están reevaluando sus acuerdos de seguridad ante la escalada de tensiones y conflictos en todo Oriente Medio.

El Pentágono firma acuerdos de siete años para impulsar la producción de misiles

Hace 12 horas

El Pentágono de EE. UU. comunicó el lunes que había cerrado acuerdos de siete años con General Dynamics Ordnance and Tactical Systems y Lockheed Martin para aumentar la producción de misiles.

Los acuerdos tienen como objetivo «aumentar las cantidades de producción y acelerar los plazos de entrega» de componentes críticos de misiles utilizados en los programas de interceptores THAAD y Patriot PAC-3 MSE, según informó el Pentágono.

Esta medida se produce en un momento en que ha aumentado la demanda de sistemas de defensa antimisiles estadounidenses, en un contexto de intensificación de los conflictos y de creciente preocupación por las amenazas de misiles en Oriente Medio y más allá.

Pezeshkian a Modi: Teherán sigue interesado en una solución negociada

Hace 13 horas

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha afirmado que Teherán sigue interesado en una solución negociada a la guerra con EE. UU., en medio de la reanudación de las hostilidades entre ambos países.

La agencia de noticias semioficial Tasnim informa de que Pezeshkian se reunió con el primer ministro indio, Narendra Modi, al margen de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái celebrada en Bishkek, Kirguistán, y le comunicó que «Irán nunca acoge con agrado la guerra», aunque insistió en que EE. UU. «no ha cumplido sus compromisos».

Según el informe, ambos líderes debatieron sobre la cooperación marítima relacionada con el disputado estrecho de Ormuz.

Dos muertos en un ataque estadounidense contra Larak: medios estatales iraníes

Hace 14 horas

Dos personas han fallecido y varias más han resultado heridas en el ataque estadounidense contra Larak, según informa la agencia estatal iraní IRNA, citando al gobernador de Qeshm.

Aoun, de Líbano, insta a la aplicación del acuerdo con Israel respaldado por EE. UU.

Hace 14 horas

El presidente libanés, Joseph Aoun, ha instado a la plena aplicación de un acuerdo marco entre el Líbano e Israel respaldado por EE. UU.

Aoun subrayó en una declaración el día X que el acuerdo debería ser adoptado «por ambas partes, sin selectividad», tras una reunión con su homólogo griego, Konstantinos Tasoulas, en Atenas.

«El Líbano y su pueblo están cansados de las guerras, y el objetivo de las negociaciones con Israel es poner fin al estado de hostilidad», afirmó Aoun, instando a Grecia a impulsar la aplicación del acuerdo «en la medida de lo posible».

«Estamos decididos a poner fin al estado de hostilidad, y la solución reside en la diplomacia, no en la guerra».

CIR: Un petrolero se incendia tras chocar contra minas en el estrecho de Ormuz

Hace 15 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CIR) de Irán ha informado de que un petrolero que intentaba cruzar por una «ruta ilegal» a través del estrecho de Ormuz se ha incendiado tras chocar contra dos minas marinas.

En un comunicado difundido por la IRIB, el IRGC señaló que el buque «se detuvo por completo» tras chocar contra las minas.

Un ataque israelí contra la ciudad de Gaza deja dos muertos y numerosos heridos

Hace 16 horas

Un ataque israelí contra un edificio residencial en la ciudad de Gaza ha causado la muerte de al menos dos palestinos y ha dejado numerosos heridos, según informa Al Jazeera.

Según el informe, el ataque alcanzó un edificio cercano a la calle al-Maghribi, en el centro de la ciudad de Gaza.

Pezeshkian, de Irán: Teherán «no se quedará de brazos cruzados»

Hace 16 horas

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha prometido que Teherán «no se quedará de brazos cruzados» tras los ataques estadounidenses contra la isla de Larak.

«No buscamos la guerra, ese ha sido nuestro mensaje al mundo», afirmó Pezeshkian.

No obstante, advirtió de que Teherán es «capaz de dar una respuesta decisiva».

«La inestabilidad en esta región afectaría a todos y generaría graves problemas», señaló.

Por su parte, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, afirmó que «hay que aislar a los extranjeros» de la región tras el ataque.

En declaraciones recogidas por la agencia de noticias Fars, Gharibabadi señaló que Washington debe «aprender una lección importante» para que no «repita sus agresiones».

Según informó la cadena estatal iraní IRIB, el ataque estadounidense contra la isla de Larak, en el sur de Irán, habría causado la muerte y heridas a varios civiles y soldados iraníes.

En respuesta, Teherán lanzó una serie de ataques contra infraestructuras estadounidenses en Jordania y los Emiratos Árabes Unidos.

Israel firma un acuerdo de defensa por valor de tres mil millones de euros con Grecia, según el Ministerio de Defensa

Hace 16 horas

Israel y Grecia firmaron el lunes un acuerdo de defensa por valor de 3 000 millones de euros (3 480 millones de dólares) en virtud del cual Israel construiría un sistema de defensa «multicapa» para Grecia, según un comunicado del portavoz del Ministerio de Defensa israelí.

El comunicado indicaba que un acuerdo complementario por valor de 26 millones de euros contemplaría la venta por parte de Israel a Grecia de sistemas de cúpula para drones.

Información de Reuters

Continúan los ataques israelíes contra el sur del Líbano

Hace 16 horas

El fuego de artillería israelí ha alcanzado varias zonas del sur del Líbano, según informa la Agencia Nacional de Noticias del país.

Según el informe, los ataques afectaron a la localidad de Hula, así como a las aldeas de Mansouri y Buyout Al-Sayyad.

Irán niega el ataque a la isla de Kharg tras la publicación de Trump con un vídeo generado por IA que mostraba su destrucción

Hace 18 horas

El director general de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo, Hamid Bovard, ha negado que se estuviera destruyendo un importante centro petrolero en la isla de Kharg, después de que un vídeo generado por IA del presidente de EE. UU., Donald Trump, mostrara cómo «quedaba reducida a escombros».

«Los tuits de Trump son ridículos y la situación en Kharg es tranquila y normal», según declaraciones suyas recogidas por Nournews.

Bovard también indicó que la isla —de donde procede la mayor parte de las exportaciones petroleras iraníes— ha sido atacada en repetidas ocasiones por EE. UU. e Israel, pero que los trabajadores petroleros no habían permitido que las operaciones se detuvieran «ni siquiera por un momento».

Añadió que, en estos momentos, los contratistas están reconstruyendo y modernizando los depósitos de almacenamiento y los muelles.

Oficiales del ejército estadounidense advierten a Hegseth sobre la continuación de la guerra contra Irán: Informe

Hace 18 horas

Varios altos mandos militares estadounidenses han advertido al jefe de Defensa, Pete Hegseth, de que no continúe con las operaciones a gran escala de Washington contra Irán, según informó *The Washington Post* citando a los jefes del ejército, la marina y la fuerza aérea.

Las advertencias se produjeron tras un informe clasificado en el que se describían los despliegues militares globales de EE. UU. Altos mandos del ejército han expresado su desacuerdo formal con las órdenes de despliegue, pero han indicado que las llevarán a cabo.

Los Emiratos Árabes Unidos desmienten las informaciones sobre un ataque con misiles contra la base aérea de Al-Minhad

Hace 19 horas

El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos ha desmentido las informaciones que circulan en los medios de comunicación sobre un ataque con misiles contra su base aérea de Al-Minhad, afirmando que dichas afirmaciones carecen de fundamento.

El Ministerio también instó a la ciudadanía a «obtener información de fuentes oficiales y a abstenerse de difundir rumores o información inexacta».

Los Emiratos Árabes Unidos afirman haber neutralizado un dron que se aproximaba desde Irán

Hace 19 horas

El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos ha afirmado que ha neutralizado un dron que sobrevolaba sus aguas territoriales procedente de Irán.

«El Ministerio de Defensa ha anunciado que la Fuerza Aérea de los Emiratos Árabes Unidos respondió a un vehículo aéreo no tripulado (UAV) detectado sobre las aguas territoriales del país, que se acercaba desde Irán», ha declarado el ministerio en un comunicado publicado el día X.

Irán condena los nuevos ataques de EE. UU. y afirma que sus tropas respondieron en ejercicio del «derecho inherente a la legítima defensa»

Hace 19 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán afirmó que «condenaba enérgicamente» los nuevos ataques estadounidenses contra su isla de Larak.

Añadió que las fuerzas iraníes respondieron «de conformidad con el derecho inherente a la legítima defensa».

En represalia por un ataque estadounidense anterior que, según se informa, causó la muerte de militares y civiles iraníes en la isla, Teherán atacó infraestructuras estadounidenses en toda la región, incluidas Jordania y los Emiratos Árabes Unidos.

Actualización matutina

Hace 19 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

Estas son las últimas noticias de toda la región:

  • El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) afirmó que llevó a cabo ataques contra infraestructuras estadounidenses en las bases del Rey Hussein y de Al-Azraq, en Jordania, así como ataques con drones dirigidos contra la base aérea de Al Minhad, en los Emiratos Árabes Unidos, en la madrugada de este lunes. Los ataques se produjeron en respuesta a la muerte y las lesiones sufridas por miembros del IRGC y civiles iraníes en un ataque estadounidense anterior contra la isla de Larak.
  • Por su parte, el Mando Central de EE. UU. (Centcom) afirmó que había atacado a Irán, ya que este representaba una «amenaza inminente» en el estrecho de Ormuz. «En esencia, Irán creó la amenaza y el ejército estadounidense la eliminó para proteger a los marineros civiles, la navegación comercial y la libre circulación del comercio mundial», señaló en una publicación en X.
  • El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que Teherán «no busca la guerra», pero subrayó que «nunca se quedará de brazos cruzados ante ninguna agresión». Irán «dará una respuesta decisiva a los agresores» si es atacado, señaló Pezeshkian. «La inestabilidad y los disturbios en la región no benefician a ningún país y supondrán un desafío para todos», añadió.
  • Donald Trump ha reiterado que Irán no debe obtener nunca un arma nuclear. El presidente de EE. UU. declaró a Fox News que, si Teherán tuviera acceso a armas nucleares, la región e Israel quedarían destruidos, y que EE. UU. o Europa podrían convertirse en los siguientes objetivos.
  • Es probable que el Departamento del Tesoro de EE. UU. dé a conocer sanciones secundarias semanales destinadas a aumentar la presión económica sobre Irán, centrándose inicialmente en los bancos. «Van a ver muchas más de estas cada semana», declaró el domingo a Reuters el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent. «Estamos empezando por los bancos, y les estamos diciendo que no está bien tener dinero iraní ni ayudar al régimen».

Se esperan nuevas sanciones de EE. UU. destinadas a aumentar la presión sobre Irán en las próximas semanas

Hace 19 horas

Es probable que el Departamento del Tesoro de EE. UU. anuncie sanciones secundarias semanales destinadas a aumentar la presión económica sobre Irán, centrándose inicialmente en los bancos.

«Verán muchas más de estas cada semana», declaró el domingo a Reuters el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent. «Empezamos por los bancos, y les estamos dejando claro que no está bien tener dinero iraní ni ayudar al régimen».

Bessent añadió que tiene la intención de dejar muy claro a los ministros de Finanzas y a los gobernadores de los bancos centrales del G-20 que deben cortar los lazos económicos con Irán o, de lo contrario, se enfrentarán a sanciones secundarias.

Trump reitera que Irán nunca debe poseer armas nucleares

Hace 20 horas

Donald Trump ha reiterado que Irán nunca debe obtener un arma nuclear, afirmando que, de hacerlo, Oriente Medio «habría desaparecido prácticamente».

«No se les puede permitir que tengan un arma nuclear, y no la tendrán», declaró el presidente de EE. UU. durante una entrevista con Fox News, en la que describió a los dirigentes de ese país como «personas muy violentas y malvadas».

Trump afirmó que, si Irán tuviera acceso a armas nucleares, la región e Israel quedarían destruidos, y que EE. UU. o Europa podrían convertirse en los siguientes objetivos.

«Si yo no fuera presidente, Israel habría desaparecido. No habría ningún Israel. Y probablemente tampoco habría Oriente Medio», añadió.

Trump también elogió los ataques estadounidenses contra lo que describió como una «nación en decadencia», afirmando que Washington está «haciendo un gran trabajo» y que el bloqueo a Irán ha sido «increíble».

«Les estamos golpeando con mucha dureza. Nadie ha sido golpeado así jamás», afirmó.

El ejército israelí bombardea zonas de Tiro, en el sur del Líbano

Hace 20 horas

Los bombardeos de artillería israelí se dirigieron contra Mansouri y Bayt al-Sayyad, en el sur del Líbano —ambas localidades situadas en Tiro—, durante la noche y a primera hora del lunes, según informó la Agencia Nacional de Noticias.

Un buque se incendió tras chocar contra minas navales, según la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica

Hace 20 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) afirmó que un petrolero se incendió cerca del estrecho de Ormuz tras chocar contra dos minas navales, según los medios estatales.

«Un superpetrolero rebelde que intentaba atravesar la ruta ilegal al sur del estrecho de Ormuz se incendió gravemente tras chocar contra dos minas navales y quedó completamente inmovilizado», reza el comunicado del IRGC.

«La Armada del IRGC advierte una vez más de que el destino de los buques que violen las normas de seguridad del estrecho de Ormuz no será diferente», señaló, añadiendo que es obligatorio cumplir con las normas emitidas por la Armada del IRGC para el paso y la navegación por esta vía navegable.

Pezeshkian afirma que Teherán «no busca la guerra», pero subrayó que respondería a cualquier agresión

Hace 21 horas

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que Teherán «no busca la guerra», pero aseguró que «nunca se quedaría de brazos cruzados ante ninguna agresión».

Sus comentarios se producen tras un ataque estadounidense contra la isla de Larak, en el que murieron y resultaron heridos varios combatientes y civiles iraníes.

Irán «dará una respuesta contundente a los agresores» si es atacado, afirmó Pezeshkian. «La inestabilidad y los disturbios en la región no benefician a ningún país y supondrán un desafío para todos», añadió.

El ejército iraní afirma haber lanzado ataques con drones contra la base aérea de Al Minhad, en los Emiratos Árabes Unidos

Hace 21 horas

El ejército iraní afirmó haber atacado la base aérea de Al Minhad, en los Emiratos Árabes Unidos, con drones en la madrugada del lunes, según los medios de comunicación estatales.

Los ataques con drones se produjeron en respuesta a la muerte y las lesiones sufridas por miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y civiles iraníes en un ataque estadounidense anterior contra la isla de Larak, según indicó el Departamento de Relaciones Públicas del Ejército en un comunicado.

El CGRI de Irán afirma que un dron estadounidense MQ-9 fue derribado sobre el estrecho de Ormuz

Hace 21 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) afirmó que Irán derribó un dron estadounidense MQ-9 sobre el estrecho de Ormuz.

«A la noble y orgullosa nación: hace unos minutos, un avión no tripulado estadounidense MQ-9 de largo alcance fue alcanzado sobre el estrecho de Ormuz por el fuego de misiles de los guerreros siempre vigilantes del moderno sistema de defensa aérea de la Guardia Revolucionaria y cayó a las aguas azules del Golfo Pérsico», escribió el IRGC en un comunicado.

Trump publica un vídeo generado por IA en el que se ve cómo la isla iraní de Kharg «queda reducida a añicos»

Hace 23 horas

El presidente de EE. UU., Trump, publicó en su plataforma, Truth Social, un vídeo generado por IA en el que se ve cómo la isla iraní de Kharg «queda reducida a añicos».

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