Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
He leído hoy el artículo de Tooze. Para contribuir a la comprendión del tema os paso algunos datos sobre la inmigración.
La total, en Alemania, es el 19,5% de la población. En España, un 20,7%. En Francia, un 10,3%. Ahora bien, no todas las inmigraciones son iguales. Mientras que en España y Francia hay un parte importante de inmigración que procede del mundo que colonizó y se nacionaliza en una parte importante, no lo es en Alemania, donde esa inmigración no tiene pautas culturales comunes, ni que sea el idioma. Los principales grupos inmigrantes son: polacos (1,5 millones), turcos (1,5), ucranianos (1,3), rusos (1) y sirios (1).
Resulta significativo la historia de esas migraciones. La de los turcos procede -como la española en su momento- de los años sesenta y fue un proceso constante, sin avalanchas, con sedimentación de tercera generación. Es una emigración económica. Por el contrario, el resto de inmigraciones masivas se produjo a partir de los noventa y muchas de ellas están vinculadas a procesos políticos en los que Alemania solo estuvo directamente implicada en uno de ellos. Este fue el de los rusos, buena parte de los cuales fueron alemanes étnicos de la URSS que la abandonaron a partir del hundimiento de esta.
La siguiente oleada fue la polaca, intensificada desde 2011.
Directamente “políticas” fueron la siria, impulsada por Merkel a partir de 2015 en el marco de la ofensiva contra la República Siria, y la ucraniana (antes de 2020 apenas había un centenar de miles de inmigrantes ucranianos).
O la inmigración afgana, en torno a medio millón, que se impulsó a partir de 2015 y del retorno al poder de los talibanes.
Todos los inmigrantes han de ser tratados como personas y las inmigraciones políticas, además, fueron promovidas por los gobiernos alemanes. Y se han metido en un lío que genera un falso debate y falsas propuestas de solución, como la de la remigración masiva y la expulsión inmediata que propugna AFD. No creo que si AFD gobernara repudiase la deuda externa; mismo compromiso tiene con la inmigración que Alemania ha promovido deliberadamente, por más que las políticas inmigratorias hayan sido más que discutibles, en particular la de sirios, afganos y ucranianos.
Sajonia-Anhalt no está a la cabeza de problema. El porcentaje de inmigrantes es bajo, el 5,7%, aunque la pauta es la general, con una mayoría de ucranianos y sirios (suman 62.000), a los que se añaden 9.000 afganos. Los polacos son 14.000. El resto de grupos inmigrantes están entre 4.000 y 5.000.
La cuestión de la inmigración no tiene el mismo impacto social que en otros lander, pero tiene el impacto general de las inmigraciones “políticas”, lo que por cierto entronca con la cuestión de la guerra, es decir, de las guerras.