“¿Por qué haces matemáticas?” por Javier Sampedro

El País, 12/09/2026. “Ningún matemático de relieve pide ignorar o evitar la IA. Pero lo que les mueve es el placer de descubrir.”

El gran matemático de nuestro tiempo, Terence Tao, de la Universidad de California en Los Ángeles, dice que, si los matemáticos quieren saber cuál será el papel de los humanos en la era de los robots, deben empezar por preguntarse por qué se dedican a las matemáticas. La reflexión sirve en realidad para cualquier otro campo del conocimiento, o para cualquier actividad humana que se vea afectada por la irrupción de las máquinas pensantes. Si un robot te gana al póker, pregúntate por qué juegas al póker. Si una máquina encuentra más lesiones que tú en una radiografía de un paciente, pregúntate por qué miras radiografías. Si una IA escribe mejor que tú, pregúntate por qué escribes. No se trata de tirar la toalla, sino de encontrar tu sitio en la nueva geografía de las cosas.

El gran escándalo de esta semana ha sido el anuncio por OpenAI, la creadora de ChatGPT, de haber resuelto el segundo de los siete “problemas del milenio”, un conjunto de retos planteado en el año 2000 por el Instituto de Matemáticas Clay, a millón de dólares por solución. Eso parecía una pasta en el cambio de siglo. Aunque las cifras que han manejado desde entonces los tecnooligarcas de Silicon Valley, cuyo imperio se basa por entero en las matemáticas, han devaluado esos premios hasta dejarlos en ridículo, la lista de problemas del Clay sigue siendo el santo grial de la disciplina, y no solo por su desesperante dificultad, sino también, o sobre todo, por su potencial para abrir nuevos continentes a la exploración matemática, descubrir nuevas herramientas y hacer avanzar el conocimiento. El anuncio de OpenAI ha generado una polémica colosal, y ha sido matizado a regañadientes por la empresa, pero los problemas del Clay en sí mismos siguen siendo “un faro”, como los describe Tao, y la controversia está siendo iluminadora para muchos matemáticos, Tao entre ellos.

El Instituto Clay planteó abiertamente su lista como un eco de los retos que presentó justo un siglo antes, en 1900, el gran matemático David Hilbert. Los problemas concretos planteados por Hilbert no sobrevivieron muy bien el paso del siglo XX, pero tuvieron éxito al trazar un camino fructífero para el avance de las matemáticas, y de la forma de hacer matemáticas. Como líder indiscutido del campo, Tao puede considerarse el nuevo Hilbert de nuestro tiempo, y es obvio que él es muy consciente de ello y se ha echado sobre los hombros la tarea hercúlea de conducir las matemáticas a través de la crisis causada por la irrupción de la inteligencia artificial. Piensa que los matemáticos necesitan decidir nuevas normas académicas para controlar “los peores impulsos de la IA” y convertir a los robots en un compañero inseparable del matemático en ejercicio.

Dice Tao: “Debemos establecer las reglas sobre qué tipos de uso de la IA son aceptables y cuáles no, e impedir que unos actores externos definan las reglas por nosotros”. La patadita va dirigida obviamente a Sam Altman, el jefe de OpenAI, y sus homólogos de la competencia. Dicho lo cual, es evidente que ni Tao ni ningún otro matemático de gama alta está defendiendo ignorar o evitar la IA. Eso sería una estupidez indigna de un pensador de altura, en matemáticas y en cualquier otra disciplina. La IA existe y seguirá mejorando en el futuro previsible. Pero, incluso cuando un robot resuelva un problema difícil, o su propietario asegure que lo ha hecho, los matemáticos seguirán teniendo intacto el verdadero motor que les mueve a hacer matemáticas, que es el formidable reto y el inmenso placer de entenderlo. Y de explicarlo.

Las matemáticas nos están mostrando el camino del futuro. Los educadores harán bien en tomar nota, a ver si el próximo informe PISA nos es más propicio. Sin entendimiento no hay progreso humano.

https://elpais.com/opinion/2026-09-12/por-que-haces-matematicas.html.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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