Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
No es capitalismo, no es imperialismo capitalista, pero es imperialismo: conquista, dominación, explotación de recursos, instalación de población propia (los criollos). Que no sea capitalista no rebaja su condición opresora. Hacer distinciones entre imperialismos duros y blandos a mí no me parece que tenga sentido; sí, en cambio, podemos decir que el Imperio español no impulsó deliberadamente políticas genocidas, como sí hicieron por parte de los EEUU o de la Argentina. ¿Por qué? Puede haber razones culturales y también razones económicas: los usamericanos y los argentinos querían las tierras de los indios, no sus brazos, los brazos los pondría la inmigración europea; los castellanos/españoles querían la tierra y los brazos, y sobre todo los brazos. Esa necesidad hizo posible las leyes nuevas sesenta años después del descubrimiento y treinta después de la conquista de México.
No discutamos de palabras sino de procesos históricos. México no existía en la forma actual, obvio; pero México existía era un topónimo naua que nombraba el lugar de los aztecas o mexicas.
Decir que Mexico no existía antes de la llegada de los españoles, como dijo Ayuso, fue un menosprecio y una afirmación entre supremacista y nacionalista. Otra cosa es que cuando se inicia la construcción de la identidad nacional con la insurrección de Morelos se toma la parte por el todo y se le da a toda la “América septentrional”, el virreinato de Nueva España, el nombre de “América mexicana” con lo que se le da una cualidad histórica, más allá de la geográfica, tan vaga esta que no podia dar nombre a la patria incipiente.
Es algo común en los procesos de construcción de la identidad nacional.