DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. El fin de la Alemania Occidental.
2. Quién paga la economía de guerra en Irán.
3. Elecciones en Marruecos.
4. Prohibido el matrimonio por amor.
5. Sobrepasamiento.
6. Victor Serge, el anticomunista.
7. La era de la mezquindad.
8. Resistencia y anclaje.
9. Resumen de la guerra en Irán, 22 de septiembre.
1. El fin de la Alemania Occidental.
La opinión de Amar sobre las recientes elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín.
https://www.rt.com/news/646036-revenge-of-east-end-of-germany/
La venganza del Este: por fin ha llegado el fin de Alemania Occidental
Las derrotas de la clase dirigente en las elecciones regionales del Este suponen algo más que una crisis partidista
Tarik Cyril Amar
Publicado el 21 de septiembre de 2026
De vez en cuando, la historia sí que dispensa justicia poética. También puede resultar sumamente divertida, aunque sea de una forma despiadada. La conocida tragedia de Alemania —o, digamos, una de ellas— es que adolece de una carencia crónica de ironía, por lo que muchos alemanes no verán el lado divertido de lo que acaba de suceder. Y, sin embargo, hay algo muy merecido, además de irónico, en la reciente catástrofe de los partidos tradicionales del país en tres elecciones regionales decisivas: en Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín.
Los impresionantes éxitos del partido de nueva derecha Alternativa para Alemania (AfD) en dos de ellos (Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental) han acaparado la mayor parte de la atención. Y con razón: por un lado, cualquier ilusión que aún pudiera tener el establishment de marginar a la AfD de la política alemana mediante un «cortafuegos» se encuentra ahora donde debería haber estado desde hace mucho tiempo: en el basurero de la historia. Los últimos y desesperados intentos de levantar ese «cortafuegos» pueden prolongarse un poco más aquí y allá, pero ya es un zombi: no solo feo y sin cerebro, sino además muerto.
Mientras que los principales medios de comunicación alemanes no pueden dejar de preocuparse y ponerse histéricos por la «democracia en peligro», en realidad, el fin del «cortafuegos» —es decir, un cártel de discriminación sistemática contra un partido legal— es, obviamente, algo muy positivo para la auténtica democracia. Porque la política del «cortafuegos» era un insulto a esta última, ya que privaba de facto parcialmente de sus derechos a los votantes del partido más popular de Alemania.
Y aunque el partido «Die Linke» (La Izquierda), que ha ganado en Berlín, es en realidad un partido semiconvencional y no ha sido objeto de un «cortafuegos», sino que más bien ha ayudado a construirlo contra la AfD, su victoria en la capital sigue suponiendo también un gran revés para los antiguos partidos mayoritarios.
Sin embargo, hay otros aspectos importantes de los tres terremotos políticos que acaban de sacudir al establishment alemán. Lo más importante es que ambos partidos que conforman la coalición gobernante de Alemania —los conservadores del establishment (CDU) y los socialdemócratas de centro (SPD)— han sufrido derrotas humillantes y, en el caso de la CDU, incluso aplastantes.
En Berlín, el SPD sufrió una derrota tan abultada que acabó en quinto lugar. Dado que la ciudad está históricamente asociada a figuras destacadas del SPD como Ernst Reuter y Willy Brandt, todo el mundo coincide en que esto es un desastre que bien podría poner fin a la carrera política de su candidato local. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, es cierto que la líder regional del SPD, Manuela Schwesig, se distanció sin piedad de su propio partido y fue recompensada con el segundo puesto. No el primer puesto, porque ese se lo llevó la AfD. La derrota de Schwesig se está vendiendo ahora como un éxito. Eso dice mucho de lo desesperado que está el establishment.
Y luego está la CDU. ¿Qué más se puede decir, en realidad? Históricamente, la CDU fue el partido fundador de la Alemania (Occidental) de la posguerra, cuando estaba liderada por un genio de la astucia política y el realismo pragmático, Konrad Adenauer. Desde entonces, aunque, por supuesto, no siempre ha estado al mando, primero en Bonn y luego en Berlín, la CDU (junto con su prima bávara, la CSU, estrictamente hablando) ha sido el partido gobernante por defecto de Alemania.
Ahora, por primera vez en su historia, la CDU ha fracasado de forma tan estrepitosa que ya no tiene representación en un parlamento regional: en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el otrora orgulloso partido de Adenauer —que se ha transformado en la triste banda de rezagados de Friedrich Merz— no ha superado la barrera del cinco por ciento y queda fuera. No se puede subestimar la importancia de esta debacle, aunque se trate de un resultado regional y no (todavía) nacional.
Abundan los rumores sobre el destino de Friedrich Merz, el obstinado canciller de la catástrofe y probablemente el mayor perdedor de la historia alemana de la posguerra (sí, superando incluso a Erich Honecker). Sin embargo, esas especulaciones son mucho menos interesantes que algo que, por lo general, se pasa por alto. Lo que nos lleva de nuevo a por qué este es también un momento muy curioso de justicia poética en la historia alemana: la CDU no ha sido eliminada en cualquier lugar, sino en la antigua Alemania Oriental, que es también donde la AfD ha triunfado y ha hecho añicos el «cortafuegos».
Esto es Historia con mayúscula en ciernes. Porque se trata de mucho más que un simple fiasco irreversible para la CDU; también va más allá del declive generalizado y la caída de los partidos tradicionales de Alemania y de su ecosistema político, mediático y cultural. Lo que realmente está ocurriendo ahora, por fin, es el fin de Alemania Occidental. A diferencia de la antigua Alemania del Este, la RDA, Alemania Occidental no terminó realmente con la reunificación de 1990. Al contrario, cuando las dos Alemanias de la Guerra Fría podrían haberse unido fraternalmente para forjar un nuevo hogar político, esa oportunidad única para la nación se desperdició con entusiasmo y, en su lugar, Alemania Occidental simplemente se hizo con el control de Alemania Oriental: también dentro de Alemania, la Guerra Fría no terminó con un auténtico nuevo comienzo, sino con el intento de Occidente de imponer sus costumbres al Este.
La Alemania unificada que surgió fue, en muchos aspectos —y en todos los que importaban— una Alemania Occidental a gran escala. El hecho de que la excanciller Angela Merkel fuera del Este influyó tan poco en este desequilibrio extremo como influyó el hecho de que el presidente estadounidense Barak Obama fuera negro en la persistencia del racismo en Estados Unidos.
En el Este, el resentimiento resultante —y muy plausible— se convirtió en un ingrediente clave del enorme éxito de la AfD. Ese éxito y el colapso regional simultáneo de la CDU, el partido que encarnaba y, en efecto, afirmaba representar la esencia de la identidad de Alemania Occidental, marcan ahora el principio del fin de este período de la historia alemana.
Poco más de una generación después de que la unificación pusiera fin a la Alemania Oriental de la Guerra Fría, el tiempo de Alemania Occidental también ha llegado finalmente a su fin. Para aquellos de la antigua Alemania del Este a quienes otro icono de la CDU, el «canciller de la unidad» Helmut Kohl, les prometió «paisajes florecientes», pero que en su lugar obtuvieron una condición nacional de segunda clase que persiste, esto bien podría parecerles un merecido castigo para una clase dirigente occidental que les ha engañado, utilizado y, en el mejor de los casos, menospreciado.
El inminente fin de Alemania Occidental es, en principio, una buena noticia, incluso para los muchos alemanes que siguen atrapados con ansiedad en su anticuada mentalidad de Alemania Occidental y que aún no pueden comprenderlo. Al mismo tiempo, también se avecina un gran peligro: ha comenzado el proceso de desprenderse por fin de la vieja y mal ajustada piel de una Alemania Occidental concebida como un Estado cliente de la Guerra Fría, pero la resistencia política y psicológica será enorme y tal vez incluso violenta. El fantasma de Alemania Occidental desaparecerá de la historia, pero aún puede causar mucho daño en su camino de salida.
2. Quién paga la economía de guerra en Irán.
Un análisis sobre los resultados de las sanciones y la presión económica estadounidense sobre la población iraní.
https://thecradle.co/articles/irans-war-economy-is-squeezing-the-wrong-people
La economía de guerra de Irán está afectando a las personas equivocadas
El bloqueo de Washington está mermando los ingresos de Irán, pero Teherán sigue decidiendo cómo se reparte la carga. Las subidas del precio del combustible, los débiles controles de precios y la escasez de divisas para las importaciones de lujo corren el riesgo de trasladar los costes a los hogares comunes, en lugar de a quienes se encuentran en los niveles más altos de la escala económica.
Amir Hossein Mohaddes
21 de septiembre de 2026
En septiembre de 2024, un pan plano lavash costaba 500 tomans en las panaderías de Teherán. Una barra de pan barbari se vendía a 1.800 tomans y el sangak, a 3.000. En julio de 2026, esos precios habían subido a 4.000, 7.500 y 8.800 tomans, respectivamente. En el caso del lavash, el aumento se acercó al 700 % en menos de dos años, a pesar de que el pan sigue siendo uno de los alimentos básicos más subvencionados de Irán.
Los precios del pan solo reflejan una parte de la realidad. Un antiguo miembro del Comité de Salarios del Consejo Supremo del Trabajo situó recientemente el coste de vida mensual de una familia trabajadora por encima de los 90 millones de tomans. El paquete salarial mensual legal establecido para un trabajador con familia es de unos 16,6 millones de tomans.
Un representante sindical del comité señaló que, para aproximadamente el 60 % de los trabajadores iraníes, los salarios actuales solo cubren ocho días de gastos domésticos. Las deudas, los ahorros, los segundos empleos y la venta de activos deben cubrir las tres semanas restantes.
El coste de la guerra se mide, ante todo, en la cola de la panadería. El pan, el alquiler, el transporte y los medicamentos se están comiendo cada vez más de un salario que se derrumba. El bloqueo de Washington ha infligido un daño inmenso, pero Teherán sigue decidiendo cómo se distribuye esa carga a nivel nacional —y por qué quienes menos pueden soportarla son los que cargan con la mayor parte.
El bloqueo se cuela en el presupuesto familiar
El origen extranjero de gran parte de esta presión es indiscutible. Meses de guerra, sanciones cada vez más estrictas, la interrupción del comercio y el bloqueo marítimo de EE. UU. han reducido drásticamente el acceso de Irán a las divisas fuertes. Los costes de transporte marítimo se han disparado, los canales de pago se han reducido y las empresas extranjeras se enfrentan a una amenaza cada vez mayor de sanciones secundarias.
A principios de septiembre se estimó que las exportaciones de petróleo iraní habían caído de unos 1,7 millones de barriles al día (bpd) un año antes a aproximadamente 260 000 bpd.
Teherán presenta un panorama muy diferente. El Ministerio del Petróleo afirmó que los ingresos en divisas procedentes de las ventas de petróleo superaron los 11 000 millones de dólares en los primeros cuatro meses del año iraní, a pesar de las sanciones y la presión sobre la flota de petroleros.
Las autoridades presentaron ese resultado como prueba de que las ventas y los cobros estaban mejorando. Ambas afirmaciones no miden necesariamente lo mismo: una se refiere a los envíos físicos estimados en un momento concreto, mientras que la otra abarca los ingresos acumulados, que pueden incluir pagos retrasados o cargamentos anteriores.
Sin embargo, la brecha entre ellos pone de manifiesto un problema ya conocido. Irán no publica datos suficientemente detallados y actualizados sobre los volúmenes de exportación, los destinos, los descuentos o los ingresos liquidados. Por lo tanto, sigue siendo difícil conciliar las estimaciones externas con las garantías oficiales.
En cuanto a la inflación, las cifras nacionales ya son lo suficientemente graves. El Centro de Estadística de Irán situó la inflación anual en agosto de 2026 en el 69,9 % y la inflación interanual en el 89 %. En el caso de los alimentos y las bebidas, la tasa interanual alcanzó el 127,5 %.
Por lo tanto, la cesta media de la compra era más del doble de cara que un año antes, según la propia autoridad estadística del Estado. Reuters también informó de una tasa de desempleo superior al 9 % a medida que se endurecía el bloqueo, mientras que el desempleo juvenil se mantenía mucho más elevado. El Banco Mundial ha advertido de que la guerra, la interrupción de las importaciones y la creciente presión fiscal agravan los riesgos de inflación e inseguridad alimentaria.
Washington está explotando deliberadamente estas vulnerabilidades. El bloqueo tiene por objeto estrangular los ingresos petroleros, disuadir a los socios comerciales de Irán y elevar el coste interno de la resistencia hasta que Teherán cambie su postura en la mesa de negociaciones.
Pero la presión extranjera no dicta todas las decisiones internas. Washington no decide si la escasa divisa se destina a medicamentos o a vehículos de gama alta. Tampoco establece la aplicación de los alquileres, las prioridades aduaneras, las exenciones fiscales ni la distribución de los subsidios energéticos. Esas decisiones siguen recayendo en el Estado iraní.
Atribuir todos los fracasos internos al bloqueo protege esas decisiones del escrutinio y proporciona a los responsables políticos una coartada cuando la asignación de recursos escasos exige total transparencia.
La gasolina hace recaer la carga sobre la población
Desde el 7 de septiembre, el consumo mensual de gasolina superior a 110 litros se cobra a 100 000 riales, o 10 000 tomans, por litro —el doble de la tarifa anterior del tercer nivel—. Las autoridades señalan una demanda diaria de aproximadamente 145 millones de litros, muy por encima de la capacidad de producción nacional, y afirman que la medida afecta directamente a alrededor del 15 % de los consumidores.
Existen argumentos económicos para restringir el consumo de un producto fuertemente subvencionado. El envejecimiento del parque automovilístico iraní, el contrabando, el transporte público insuficiente y el combustible extraordinariamente barato han contribuido a la demanda. Un Gobierno que se enfrenta a un déficit de suministro cada vez mayor no puede tratar el consumo como si la guerra no hubiera cambiado nada.
La dificultad radica en cómo se repercute este ajuste en una economía que ya sufre una inflación extraordinaria. El combustible está integrado en el precio de casi todos los bienes materiales. Muchos trabajadores no tienen una alternativa práctica a los coches particulares o a los taxis compartidos, mientras que las pequeñas empresas no pueden absorber los repetidos aumentos en los costes de transporte. Por lo tanto, una subida de precios dirigida a los mayores consumidores puede extenderse mucho más allá de ese 15 % a través de los gastos de transporte, las tarifas, los precios al por menor y las expectativas de una mayor inflación.
El Gobierno del presidente Masoud Pezeshkian se ha inclinado por el ajuste de precios, la restricción de las subvenciones y la limitación del gasto público. Una sola subida de la gasolina no define todo un programa económico, y los gobiernos intervencionistas también suben los precios para frenar el contrabando o cubrir déficits fiscales.
Cuando la reforma de precios avanza más rápido que la protección salarial, las transferencias específicas, el transporte público o el control de los mercados esenciales, el ajuste recae sobre los consumidores antes de que el Estado haya construido un escudo a su alrededor.
Los precios en tiempos de guerra soportan el peso del bloqueo. Las primas de seguros, la exposición a las sanciones, los pagos bloqueados, las rutas comerciales más largas, la escasez de transporte marítimo y las perturbaciones militares se reflejan en el precio final. Cuando el Estado permite que esos costes se trasladen sin control al mercado, la guerra económica de Washington llega a todas las tiendas y a todas las mesas familiares.
El diseño de las compensaciones es tan importante como el precio nominal. Un pago en efectivo que llega cuando la inflación ya ha consumido su valor ofrece poca protección, sobre todo cuando los hogares más pobres gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentación y vivienda.
Las ayudas deben estar indexadas, ser específicas y pagarse a tiempo. El transporte público, el transporte escolar, la movilidad rural y los pequeños operadores de transporte de mercancías también requieren un tratamiento específico, ya que su consumo de combustible no puede descartarse simplemente como un exceso discrecional.
Los controles de emergencia necesitan un plan de abastecimiento de emergencia
La contención permanente de los precios no es la solución. Mantener el precio de un producto por debajo de su coste de producción o de importación durante demasiado tiempo merma la oferta, reduce la calidad, fomenta la búsqueda de rentas y alimenta el mercado negro. La propia experiencia de Irán hace que esos peligros sean imposibles de ignorar. Sin embargo, la gestión en tiempos de guerra no tiene por qué significar la congelación indefinida de todos los precios.
El Estado puede imponer límites temporales y revisables a una gama reducida de bienes y costes esenciales, al tiempo que protege el suministro. Para ello se requiere divisas preferenciales para las materias primas, la liberación de reservas estratégicas antes de que la escasez se agrave, crédito asequible o desgravaciones fiscales para los productores, y apoyo directo a los hogares con bajos ingresos.
Un límite máximo sin medidas de apoyo a la oferta no hace más que posponer un aumento o expulsar el producto de los mercados formales. El apoyo a la oferta sin controles puede convertirse en otra transferencia a los intermediarios.
El sector de la vivienda demuestra que el Gobierno ya acepta el principio de la intervención de emergencia. Las autoridades han impuesto un límite máximo anual del 25 % a los aumentos de alquiler, incluso en Teherán, junto con medidas destinadas a apoyar la renovación de los contratos de alquiler y limitar los desahucios arbitrarios. La aplicación es desigual y las normas locales requieren una distinción cuidadosa, pero la política reconoce el punto central: durante una crisis grave, el Estado no puede dejar todos los costes esenciales en manos de un mercado sobrecalentado.
El elemento que falta es un sistema coherente. Los alimentos, la vivienda, los medicamentos, el transporte y los insumos de producción deberían tener mayor prioridad sobre las escasas divisas y la capacidad administrativa que los vehículos de lujo, los viajes de ocio al extranjero u otros consumos no esenciales.
Una economía de guerra es, en última instancia, una jerarquía de prioridades. Sin ella, las intervenciones aisladas siguen siendo excepciones improvisadas, mientras que los hogares se enfrentan a la crisis como un aumento único e implacable del coste de la vida.
Las importaciones de lujo ponen de manifiesto la contradicción
El regreso de las importaciones de vehículos de gran cilindrada ilustra la contradicción. En 2025, tras años de restricciones, la normativa volvió a dar cabida a los coches de más de 2.500 centímetros cúbicos. Según se informa, el plan correspondiente preveía unos 13 000 vehículos y destinaba aproximadamente 635 millones de euros: 8 000 coches con motores de entre 2 500 y 3 000 cc sujetos a un arancel del 180 %, y 5 000 con más de 3 000 cc sujetos a un arancel del 190 %.
El Toyota Land Cruiser pone de manifiesto la contradicción. Un modelo de 2025 que cuesta unos 60 000 dólares en los Emiratos Árabes Unidos puede venderse por varias veces esa cantidad en Irán una vez sumados los aranceles y otros gravámenes. El Estado puede recaudar una cuantiosa suma de los compradores adinerados, pero los ingresos aduaneros no pueden recuperar las escasas divisas que ya se han gastado en el vehículo.
Irán lucha por conseguir divisas para medicamentos, piensos, alimentos, maquinaria y piezas industriales. Los cientos de millones de euros destinados a vehículos de lujo no se pueden gastar dos veces. Un arancel elevado capta parte de la riqueza del comprador para el erario público, pero no devuelve las divisas que salieron del país para comprar el coche. Bajo el bloqueo, el coste de oportunidad importa más que el espectáculo de una elevada factura aduanera.
Es también aquí donde los llamamientos al sacrificio nacional comienzan a perder fuerza. A los asalariados se les dice que el combustible y el pan no pueden permanecer al margen de la realidad, mientras que el consumo de las rentas más altas sigue teniendo acceso a las escasas divisas. El Estado puede recaudar ingresos de ese consumo, pero también deja claro qué demanda sigue siendo negociable y qué nivel de vida se espera que se ajuste primero.
La misma prueba debería aplicarse más allá de los coches importados. La divisa preferencial, el crédito subvencionado, los contratos de adquisición pública y las desgravaciones fiscales generan demandas de recursos que se han vuelto más valiosos bajo el bloqueo.
El Estado debería revelar quién recibe estos beneficios y en qué condiciones. Sin esa transparencia, los importadores privilegiados se aseguran mercancías y divisas a tipos protegidos, mientras que los iraníes de a pie se enfrentan a toda la fuerza del mercado.
Eurasia ofrece rutas, no un rescate
No obstante, Irán tiene opciones más allá de sus puertos del sur. El acuerdo de libre comercio con la Unión Económica Euroasiática (UEE) entró en vigor el 15 de mayo de 2025, reduciendo o eliminando los aranceles en gran parte del comercio de Irán con Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, Armenia y Kirguistán. El acuerdo proporciona a Teherán un marco formal más amplio para el abastecimiento de alimentos, productos industriales y materias primas a través de los corredores del norte.
Kazajistán exportó alrededor de 1,1 millones de toneladas de cereales a Irán en 2025, mientras que sus exportaciones agrícolas al país aumentaron considerablemente. Las autoridades han debatido la posibilidad de incrementar los envíos anuales de trigo hasta en dos millones de toneladas.
La cebada, el maíz, el aceite vegetal, la carne y las legumbres amplían la cesta de productos potenciales. Rusia también ha utilizado la ruta del Caspio para el transporte de cereales, aunque la bajada del nivel del agua, el uso de embarcaciones pequeñas y la capacidad portuaria limitada restringen el volumen que se puede transportar.
La red ferroviaria ofrece otra vía de acceso. En septiembre, un tren bloque de 55 contenedores partió de China con destino a Sarakhs pasando por Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán, con un viaje previsto de entre 14 y 16 días a lo largo de más de 6.000 kilómetros. Estos servicios demuestran que la presión en el mar no aísla a Irán de la cadena de suministro euroasiática.
Sin embargo, no constituyen una alternativa al comercio marítimo exenta de costes. Antes de la guerra, más del 80 % del volumen del comercio bilateral de Irán se transportaba a través de su costa sur. Las carreteras y los ferrocarriles no pueden absorber ese tráfico de la noche a la mañana.
Las mayores distancias, los transbordos, la congestión en las fronteras, el material rodante limitado y la exposición a las decisiones políticas de los Estados vecinos aumentan los costes. Un responsable comercial iraní estimó que trasladar el comercio con China del mar a la tierra podría suponer un coste adicional de 18 000 millones de dólares al año.
Una vez que los bienes esenciales llegan a las fronteras de Irán, los retrasos internos se convierten en un fracaso político. Las agencias aduaneras y de concesión de licencias no pueden seguir trabajando con los horarios propios de tiempos de paz mientras la carga vital permanece atascada en las colas.
Los medicamentos, los alimentos, los suministros agrícolas y las piezas industriales necesitan una vía rápida en tiempos de guerra, respaldada por un despacho más ágil y un acceso prioritario a divisas. Cuando la seguridad pública lo permita, las inspecciones pueden realizarse tras la entrada.
Teherán ya ha aplicado esta lógica en un ámbito limitado. El 10 de septiembre suspendió temporalmente un recargo del 10 % sobre los buques extranjeros que transportaran determinados productos de petróleo, gas y derivados líquidos hacia o desde Irán. La medida tenía por objeto reducir los costes de transporte y fomentar el transporte marítimo extranjero. Toda norma nacional que eleve innecesariamente el coste de las importaciones esenciales merece el mismo escrutinio.
Hacer que la riqueza absorba una mayor parte del impacto
Un déficit presupuestario cada vez mayor no convierte a la gasolina en el punto de partida inevitable. El Gobierno puede recortar el gasto no esencial, reducir las exenciones fiscales, perseguir la evasión a gran escala, gravar de forma más eficaz los inmuebles y vehículos de lujo, y desarrollar un régimen viable de plusvalías. Las ayudas a la energía pueden reducirse de forma más agresiva para los mayores consumidores, al tiempo que se compensa a los hogares cuyo sustento depende del transporte.
La distribución es una variable económica, además de una elección moral. La cohesión social forma parte de la capacidad productiva y estratégica de un país en tiempos de guerra. Cuando los salarios cubren una fracción cada vez menor de las necesidades básicas, los límites máximos de los alquileres se aplican de forma deficiente y la inflación de los alimentos supera el 100 %, los hogares no perciben las políticas como un conjunto de correcciones técnicas. Ven a un Estado que decide qué grupos renunciarán primero a sus ingresos, su seguridad y sus ahorros.
Esa percepción tiene consecuencias directas para la resiliencia nacional. La campaña de Washington pretende encarecer tanto la vida cotidiana que tanto la ciudadanía como el Gobierno lleguen a considerar las concesiones políticas como la única salida.
La política interior puede acabar contribuyendo a ese objetivo sin pretenderlo. Aplicar medidas propias de tiempos de paz en medio de un bloqueo traslada una mayor parte de la presión de Washington sobre los iraníes de a pie, lo que agrava la desigualdad y erosiona la confianza pública.
Irán no necesita un control estatal permanente sobre todos los mercados. Necesita medidas temporales vinculadas a la duración y la gravedad de la emergencia, con prioridades claras y rendición de cuentas pública. Los precios de los productos esenciales pueden contenerse cuando se proteja el suministro.
Los medicamentos y los alimentos pueden tener prioridad en el acceso a las divisas. Las rutas euroasiáticas y terrestres pueden ampliarse sin pretender que sustituyan por completo al comercio marítimo. Se pueden reducir las fricciones aduaneras, al tiempo que se dirige una mayor parte de la carga fiscal hacia el consumo de lujo, la riqueza acumulada y aquellos con mayor capacidad para absorberla.
Ya existen elementos de dicha política en el límite máximo de los alquileres y la suspensión de los gastos de envío. Sin embargo, siguen siendo decisiones dispersas en lugar de un programa económico unificado en tiempos de guerra. Sin datos transparentes sobre los ingresos petroleros, la asignación de divisas, las reservas estratégicas y los beneficiarios de las subvenciones, la ciudadanía no puede juzgar si el sacrificio se está compartiendo o si simplemente se exige a los más desfavorecidos.
Un programa unificado también necesitaría un calendario y criterios de activación cuantificables. Los controles deberían endurecerse cuando las existencias, la capacidad de transporte o el poder adquisitivo de los hogares superen los umbrales publicados, y flexibilizarse cuando se recupere la oferta.
Los productores e importadores necesitan saber cómo se compensarán las pérdidas; los consumidores necesitan saber qué bienes están protegidos y durante cuánto tiempo. Esa previsibilidad reduciría las compras motivadas por el pánico y el acaparamiento especulativo de forma más eficaz que las repetidas garantías no respaldadas por datos accesibles.
La resiliencia empieza por quién está protegido
Irán conserva ventajas considerables: un gran mercado interno, una capacidad industrial sustancial, vastas reservas energéticas, mano de obra cualificada y acceso a varios bloques económicos. El Banco Mundial lleva mucho tiempo describiendo su economía como relativamente diversificada entre los principales exportadores de petróleo. Esas fortalezas dan al país margen de maniobra, pero no protegen automáticamente a la población de una mala asignación de recursos o una ejecución deficiente.
Ningún programa nacional puede borrar el coste de la guerra, las sanciones y el bloqueo. El Gobierno aún puede determinar qué parte de ese coste llega a la mesa de un trabajador, a la notificación de renovación de un inquilino o a la receta médica de un paciente.
Puede elegir si las divisas extranjeras se destinan a preservar la producción y el suministro básico, o si siguen sirviendo al consumo, cuyo aplazamiento causaría un daño mucho menor.
La resistencia de Irán no se medirá únicamente por los barriles que consiga exportar o los trenes que hagan pasar por Sarakhs. También se medirá por si la base social que se espera que resista el asedio sigue pudiendo permitirse el pan, la vivienda, el transporte y los medicamentos.
Washington está intentando quebrantar esa base mediante el desgaste económico. Teherán no debería agravar el daño haciendo que los más desfavorecidos soporten la mayor parte de la carga de la guerra.
3. Elecciones en Marruecos.
No creo que importe mucho, porque se seguirá haciendo lo que decida el Majzén, pero hoy hay elecciones legislativas en Marruecos. Una introducción a la situación política, y otro artículo sobre el caso específico del Sahara Occidental.
https://www.newarab.com/analysis/moroccos-2026-elections-explained-everything-you-need-know
Todo lo que necesitas saber sobre las elecciones legislativas de Marruecos de 2026
Marruecos acude a las urnas el 23 de septiembre en unas elecciones marcadas por la preocupación por la participación electoral, la participación juvenil y la confianza política
Adel Najdi
21 de septiembre de 2026
Los marroquíes acudirán a las urnas el 23 de septiembre para elegir la Cámara de Representantes, la cámara baja del Parlamento. Serán las sextas elecciones legislativas desde que el rey Mohammed VI subió al trono y las cuartas desde las reformas constitucionales introducidas tras la Primavera Árabe en 2011.
Hay grandes expectativas de que el nuevo parlamento contribuya a abordar las deficiencias persistentes en materia de sanidad, educación y empleo. La votación se produce además en un momento en el que Marruecos asume una serie de compromisos estratégicos, desde impulsar su plan de autonomía para el Sáhara Occidental hasta prepararse para coorganizar el Mundial de Fútbol de 2030 junto con España y Portugal.
A nivel nacional, el Gobierno se enfrenta a la presión de consolidar las reformas del Estado del bienestar marroquí, reducir el desempleo y dar cabida a una nueva generación de líderes políticos. Sin embargo, las elecciones se celebran en un contexto de descenso de la participación política, especialmente entre los jóvenes marroquíes y en algunos sectores de la élite política y profesional del país.
Rachid Lamsallam, periodista y analista político marroquí, señala dos retos inmediatos para el próximo parlamento: si será capaz de formar una legislatura capaz de hacer frente a los retos políticos y económicos del país, y si el gobierno resultante podrá llevar a cabo los grandes proyectos económicos, de desarrollo y de infraestructuras que figuran en su agenda.
Las elecciones también suponen una prueba para el propio sistema político de Marruecos. Lamsallam sostiene que es necesario reactivar la participación y abordar las prácticas que han minado la confianza en la vida política. El procesamiento de varios parlamentarios por casos de corrupción, afirma, ha contribuido aún más a la desmotivación entre los votantes más jóvenes y las élites políticas.
Para Rachid Lazraq, director del Centro de Estudios e Investigaciones del Norte de África de Marruecos, el reto más fundamental es restablecer la confianza en las elecciones y en las instituciones representativas.
Esto implica garantizar una competencia genuina, mejorar la calidad de los programas políticos, frenar la influencia del dinero y el clientelismo, mantener la neutralidad administrativa y ofrecer a las fuerzas políticas un acceso más equitativo a los medios de comunicación tradicionales y digitales.
Lazraq también sostiene que las infracciones electorales deben ser sancionadas de forma rápida y eficaz cuando se demuestren.
Por lo tanto, para el próximo Parlamento de Marruecos, la cuestión no es simplemente quién obtiene escaños, sino si las elecciones pueden restablecer la confianza en un sistema político que se enfrenta a crecientes demandas de una mejor representación y cumplimiento de sus promesas.
Caída de la participación
La participación en las próximas elecciones plantea otro reto para el Estado y los partidos políticos de todo el espectro ideológico.
Una baja tasa de participación reavivaría los recuerdos de las elecciones marroquíes de 2007, cuando la participación cayó hasta apenas el 37 %, lo que podría ensombrecer el proceso de reforma política emprendido desde la Primavera Árabe.
La Cámara de Representantes de Marruecos cuenta con 395 escaños, cuyos titulares son elegidos mediante representación proporcional en el marco de un sistema de dos niveles.
Un total de 305 escaños se eligen en 92 circunscripciones locales plurinominales, cada una de las cuales cuenta con entre dos y seis escaños.
Los 90 escaños restantes se eligen en 12 circunscripciones distribuidas por las regiones de Marruecos, con entre tres y 12 escaños, reservados principalmente para mujeres.
Según datos del Ministerio del Interior marroquí, alrededor del 57 % de los parlamentarios actuales (227 miembros, entre ellos 204 hombres, 20 mujeres y tres asesores parlamentarios) aspiran a conservar sus escaños en las elecciones del 23 de septiembre.
Datos demográficos del electorado
El número de votantes inscritos asciende a 15 801 162, frente a los 17 983 490 de las elecciones de 2021, lo que supone un descenso de unos 2,18 millones de votantes inscritos, es decir, algo más del 12 %.
Los hombres representan el 54 % de los electores, frente al 46 % de las mujeres.
Según datos del Ministerio del Interior marroquí, los grupos de mayor edad constituyen la mayor parte del electorado, ya que las personas de 60 años o más representan alrededor del 30 % del total de votantes, lo que equivale a aproximadamente 4,74 millones de votantes.
Por el contrario, la participación de los jóvenes en el censo electoral sigue siendo limitada.
Las personas de entre 18 y 24 años representan solo alrededor del 3 %, lo que supone aproximadamente 474 000 votantes, a pesar de que el número de jóvenes que han alcanzado la edad de votar se sitúa en torno a los 3,89 millones.
Si se tiene en cuenta el grupo de edad de 25 a 34 años, que representa alrededor del 15 % de los votantes inscritos, los menores de 35 años no superan el 18 % del electorado total.
28 partidos en la contienda parlamentaria
Un total de 28 partidos políticos participan en las elecciones del 23 de septiembre, con 1 848 listas electorales que incluyen a 1 783 candidatos y candidatas en las circunscripciones locales y regionales, además de dos listas de candidatos independientes.
Una comparación con las elecciones legislativas del 8 de septiembre de 2021 revela una discrepancia notable.
El número de partidos participantes ha descendido de 31 a 28, mientras que el número de listas ha aumentado de 1.704 a 1.850, y el número de candidatos ha pasado de 6.815 a 7.288.
Esto indica que la competencia se ha vuelto más reñida a pesar del menor número de fuerzas políticas participantes.
Los datos del Ministerio del Interior marroquí muestran que los partidos con mayor presencia en las circunscripciones locales son el Partido de la Autenticidad y la Modernidad, el Partido Istiqlal, el Partido del Progreso y el Socialismo y el Partido de la Justicia y el Desarrollo.
Cada uno de ellos ha presentado 92 listas locales, el máximo posible según el sistema utilizado para estas circunscripciones, mientras que cada partido cuenta con 305 candidatos.
La Agrupación Nacional de Independientes, líder de la actual coalición de gobierno, se sitúa justo detrás de estos partidos en términos de cobertura.
Ha presentado 92 listas locales que abarcan todas las circunscripciones locales, además de 11 listas regionales.
Las diferencias en el número de listas presentadas por los partidos que participan en las elecciones reflejan la magnitud de la presencia de cada partido.
También ofrecen una primera indicación de la amplitud de la competencia y del número de fuerzas que compiten por los escaños parlamentarios en todo el reino.
Boicot electoral
La Asociación de Justicia y Caridad, el mayor movimiento islámico de Marruecos, boicotea las elecciones legislativas, alegando la ausencia de «condiciones para una competencia política libre y justa».
Afirmó que las elecciones en Marruecos «no han logrado hacer avanzar al país hacia la democracia, la libertad y la justicia».
El Partido de la Vía Laborista Democrática, de extrema izquierda, también ha anunciado formalmente su decisión de boicotear las elecciones legislativas, reiterando su postura de boicotear los comicios en el reino desde su fundación.
El partido vinculó su decisión de boicotear las elecciones al hecho de que «las actuales condiciones políticas y constitucionales no permiten celebrar unas elecciones justas y competitivas capaces de propiciar un cambio real».
Escasa presencia de mujeres
Las candidaturas para la próxima Cámara de Representantes han suscitado indignación por la escasa presencia de mujeres en los primeros puestos de las listas de las circunscripciones locales y por el rechazo de algunas candidaturas en listas encabezadas por mujeres.
Ha sido notable la dificultad a la que se enfrentan las mujeres para obtener el respaldo de los partidos a la hora de presentarse a las elecciones.
Encabezarán 121 listas locales de un total de 1 615, lo que supone solo el 7,5 % del total de listas locales, según las estadísticas del Ministerio del Interior marroquí.
La principal presencia de las mujeres en las próximas elecciones sigue estando en las listas regionales reservadas exclusivamente para ellas en virtud del sistema de «cuotas», con 235 listas de este tipo.
Pocos partidos independientes
Por primera vez en la historia de las elecciones marroquíes, el Estado ha adoptado un paquete de incentivos directos para reducir las barreras de acceso de los jóvenes a las instituciones legislativas.
Entre ellas se incluyen ayudas económicas que cubren el 75 % de los gastos de campaña de los candidatos menores de 35 años, con un límite máximo de 500 000 dirhams (unos 55 000 dólares), y la facilitación de candidaturas independientes para los jóvenes, con el fin de reducir su dependencia de los «respaldos» de los partidos tradicionales.
Estos respaldos han sido objeto de «sospechas de explotación» y suelen concederse a personalidades locales.
A pesar de estos incentivos, los datos estadísticos oficiales publicados por el Ministerio del Interior revelaron un interés notablemente limitado entre los candidatos no afiliados por participar en las elecciones.
Solo se presentaron dos listas, con cinco candidatos de ambos sexos, para las circunscripciones locales en las elecciones del 23 de septiembre, frente a los candidatos que se presentaban en nombre de 28 partidos políticos en 92 circunscripciones.
Los candidatos independientes estuvieron ausentes en las 12 circunscripciones regionales.
Voto por poder para los marroquíes en el extranjero
El Ministerio del Interior marroquí anunció la puesta en marcha de una plataforma en línea para tramitar el voto por poder de los marroquíes residentes en el extranjero que figuran en el censo electoral.
Esta medida se produjo cuando volvió a cobrar protagonismo el debate sobre su participación en las elecciones de sus países de residencia. Su participación se lleva debatiendo desde hace tiempo sin que se haya encontrado una solución definitiva.
Al menos seis millones de marroquíes viven fuera del reino, repartidos por Europa, América del Norte y el Golfo.
Tienen un peso económico y social significativo en el país, dadas sus cuantiosas remesas y la actividad económica y turística que generan sus visitas a sus familias y parientes cada verano.
La plataforma permite a cada votante que resida fuera de Marruecos designar a un votante de su elección, inscrito en el censo electoral general de uno de los municipios o distritos del reino, para que vote en su nombre el día de las elecciones.
La demanda de participación política directa de los marroquíes residentes en el extranjero en las elecciones lleva años sobre la mesa, en medio de diversos obstáculos que lo impiden.
Estos obstáculos están relacionados con el método de votación, la delimitación adecuada de las circunscripciones electorales y la proporción de representación, así como con la sensibilidad política que supone la afiliación a un partido entre los marroquíes residentes en el extranjero.
Medidas contra la desinformación
Las elecciones legislativas del 23 de septiembre de 2026 se celebran al amparo de nuevas disposiciones legales que endurecen las sanciones por producir noticias falsas y contenidos digitales inventados, o por publicarlos con la intención de difamar a votantes y candidatos o socavar la integridad del proceso electoral.
La ley orgánica que regula la Cámara de Representantes prevé penas de prisión de entre dos y cinco años y una multa de entre 50 000 y 100 000 dirhams para cualquier persona que difunda o distribuya un material que incluya declaraciones o la imagen de una persona sin su consentimiento.
Lo mismo se aplica a quien publique, emita, transmita o distribuya noticias, afirmaciones y hechos falsos, o documentos inventados o falsificados, con la intención de vulnerar la privacidad o difamar a un votante o candidato.
La misma pena se aplica a quien cree contenidos utilizando medios digitales, herramientas de inteligencia artificial o cualquier otro medio que contenga material falso o inventado con la intención de socavar la integridad y la credibilidad de las operaciones electorales.
48 millones de dólares para las campañas electorales
El Gobierno marroquí ha destinado 450 millones de dirhams (48,3 millones de dólares) a financiar las campañas electorales de los partidos políticos que participarán en las elecciones de septiembre de 2026.
Asimismo, ha destinado 50 millones de dirhams (5,2 millones de dólares) de esta cantidad a las listas electorales encabezadas por candidatos de 35 años o menos, o que incluyan a estos, con el objetivo de fomentar la participación de los jóvenes y reforzar su presencia en las instituciones representativas, siempre que se respeten las condiciones legales aplicables.
Como consecuencia, el importe de la financiación pública destinada a las campañas electorales ha aumentado considerablemente en comparación con las elecciones de 2021, cuando la contribución del Estado no superó los 160 millones de dirhams.
Por otra parte, la ley ha establecido un límite máximo de gasto electoral de 600 000 dirhams (unos 64 000 dólares) por candidato, y les obliga a presentar ante las autoridades competentes un informe detallado de las fuentes de financiación de su campaña y de cómo se ha gastado.
¿Cómo votan los electores?
Los electores votan en un sistema de representación proporcional basado en la regla del resto mayor.
Los escaños asignados a cada circunscripción se distribuyen entre las listas de candidatos en función de un «cociente electoral», que se determina dividiendo el número de votantes inscritos en la circunscripción correspondiente por el número de escaños que le corresponden.
Una vez determinado el cociente electoral de la circunscripción correspondiente, a cada lista se le asignan tantos escaños como veces el número total de votos que ha obtenido contenga dicho cociente.
Cada lista conserva los votos restantes una vez calculados los escaños que ha obtenido mediante este proceso.
Los escaños que quedan vacantes tras este proceso se distribuyen entonces según la regla del resto mayor, asignándose sucesivamente a las listas con el mayor número de votos restantes.
Por lo tanto, el número de escaños que recibe cada lista viene determinado no solo por su clasificación según el número total de votos, sino también por la magnitud del resto que conserva tras la primera fase.
¿Quién supervisa las elecciones?
El Comité Central de Supervisión Electoral se encarga de garantizar la integridad y la transparencia del proceso electoral en todas sus fases y de verificar el cumplimiento de las normas legales que lo rigen.
El comité central está compuesto por el ministro del Interior y el fiscal general.
Los comités regionales y provinciales también apoyan su labor a nivel local.
Los primeros están formados por gobernadores y fiscales, mientras que los segundos están compuestos por gobernadores provinciales y fiscales, con el objetivo de garantizar la integridad de las operaciones electorales y supervisarlas sobre el terreno.
Un total de 3.006 observadores, hombres y mujeres, incluidas delegaciones que representan a 20 organismos y organizaciones internacionales y regionales, podrán supervisar las distintas fases de las elecciones legislativas previstas para el 23 de septiembre en Marruecos.
Desde 2011, la observación electoral en Marruecos está prevista en la Constitución y regulada por ley.
Marruecos utiliza un sistema de observación electoral independiente, en lugar de uno de supervisión.
Los observadores se limitan a registrar las infracciones en informes que se remiten a las autoridades competentes, mientras que los supervisores tienen la facultad de intervenir para poner fin a cualquier infracción que afecte al proceso electoral.
¿Quiénes son los principales contendientes?
Veintiocho partidos y dos listas independientes compiten en las elecciones del 23 de septiembre, pero las principales fuerzas en liza se dividen en dos bandos.
El primero está formado por los partidos de la actual mayoría gubernamental, representados por la Agrupación Nacional de Independientes —que aspira a un segundo mandato al frente del Gobierno— y el Partido de la Autenticidad y la Modernidad, el segundo partido de la actual coalición gubernamental.
El Partido de la Autenticidad y la Modernidad aspira a desbancar a su aliado, el Frente Nacional de Independientes, y alcanzar su objetivo de larga data de liderar el Gobierno marroquí tras no haberlo conseguido en las tres elecciones anteriores (2011, 2016 y 2021).
Si bien la «guerra de polarización» entre los dos partidos que se prevé que lideren el panorama político a partir del 23 de septiembre fue uno de los rasgos más destacados de la escena política en vísperas de la inscripción de candidatos y durante la campaña electoral, el Partido Istiqlal, el más antiguo de Marruecos, busca sacar partido de la «batalla a muerte» entre sus dos aliados.
Su objetivo es hacerse con el primer puesto, allanándose así el camino para encabezar lo que en Marruecos se conoce como el «gobierno del Mundial».
Por su parte, los partidos de la oposición —representados por la Unión Socialista de las Fuerzas Populares, el Partido del Progreso y el Socialismo, el Movimiento Popular y el Partido de la Justicia y el Desarrollo— pretenden dar la sorpresa o, al menos, mejorar su posición en el panorama político posterior al 23 de septiembre.
En los últimos días, los partidos marroquíes de diferentes orientaciones políticas se han apresurado a presentar sus planes, respuestas y promesas para abordar los retos económicos y sociales que afectan negativamente a la vida de los ciudadanos marroquíes.
Los programas de los partidos han mostrado amplios puntos en común en lo que respecta a las prioridades económicas y sociales.
Entre los principales puntos de convergencia se incluyen la consolidación de los cimientos del Estado social, la continuación de la reforma del programa de cobertura sanitaria universal, el refuerzo de la protección social, el apoyo a la vivienda dirigida a los grupos de rentas bajas y medias, el fomento del empleo juvenil y la recuperación económica.
Agrupación Nacional de Independientes
El programa de la Agrupación Nacional de Independientes tiene como objetivo crear un millón de puestos de trabajo durante la próxima legislatura, al tiempo que se reduce la tasa de desempleo del 10,8 % al 9 % para 2031.
Propone aumentar el salario mínimo a 5 000 dirhams al mes, vincular las ayudas sociales a la inflación y ofrecer a las familias una deducción fiscal de hasta 5 000 dirhams anuales por cada hijo.
Asimismo, se ha comprometido a crear cientos de miles de puestos de trabajo vinculados a la industria, los servicios y la economía digital.
Presenta estos objetivos basándose en una tasa de crecimiento estimada del 4,5 % en 2025 y una inflación prevista del 0,9 %, al tiempo que se mantienen los equilibrios presupuestarios.
El partido, que aspira a liderar el Gobierno por segunda legislatura consecutiva, propone asimismo ampliar el programa de escuelas y colegios de «pioneros» hasta 2028 y el de institutos de secundaria hasta 2031.
Entre sus planes se incluye aumentar el número de universidades de 12 a 27, modernizar 1 600 centros de atención primaria y crear 200 centros adicionales y 100 unidades móviles.
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Partido de la Autenticidad y la Modernidad
El partido, que aspira a liderar el Gobierno marroquí por primera vez en su historia, tiene como objetivo crear un millón de puestos de trabajo netos entre 2027 y 2031.
Entre ellos se incluirían 360 000 puestos relacionados con el Mundial de Fútbol de 2030 y las actividades conexas, 270 000 en la economía del conocimiento y los servicios de alto valor añadido, 250 000 en la industria y la sustitución de importaciones, 80 000 en la agricultura de las zonas rurales y 40 000 en la economía del deporte.
Asimismo, se comprometió a reducir el desempleo del 10,8 % al 7 % para 2031, lo que supone la creación de al menos 200 000 puestos de trabajo netos al año.
Asimismo, promete elevar el salario mínimo a 5.000 dirhams, aumentar la pensión mínima a 3.000 dirhams, eximir del impuesto sobre la renta a los salarios brutos inferiores a 15.000 dirhams y ofrecer facturas de electricidad gratuitas para consumos inferiores a 100 dirhams.
Partido Istiqlal
El partido propone ofrecer una ayuda económica de hasta 5 000 dirhams (unos 500 dólares) a los jóvenes que se dispongan a casarse, formar a 100 000 jóvenes y prepararlos para integrarse en la economía digital global, y formar a 2 000 médicos especialistas en urgencias de aquí a 2031.
El partido afirma que dotará a todas las escuelas de acceso a Internet al finalizar la etapa de educación primaria, impondrá un impuesto del 40 % sobre los beneficios de las actividades monopolísticas y ofrecerá una deducción fiscal a las familias que asuman los gastos de la educación de sus hijos.
El partido también afirma que introducirá 16 medidas para proteger el poder adquisitivo de las familias, entre las que se incluyen el aumento gradual de los salarios y las pensiones y la digitalización del 100 % de los servicios públicos.
Unión Socialista de las Fuerzas Populares
El partido se comprometió a crear 250 000 puestos de trabajo en el sector industrial, aumentar las exportaciones industriales en un 40 %, añadir 1,5 puntos porcentuales anuales al crecimiento mediante la industrialización, reducir el desempleo por debajo del 8 %, reducir el desempleo juvenil por debajo del 10 % y elevar la participación de las mujeres en el mercado laboral a más del 30 %.
También prometió aumentar el número de profesionales sanitarios a 4,5 por cada 1 000 habitantes y reducir los tiempos de espera en un 50 %.
En materia de educación, propuso aumentar el presupuesto de investigación hasta el 2 % del producto interior bruto, reducir el hacinamiento en un 40 %, elevar la inserción laboral de los titulados universitarios al 60 %, crear 10 nuevos polos universitarios y digitalizar al 100 % los servicios universitarios.
Partido del Progreso y del Socialismo
El programa del partido se basa en la creación de un millón de puestos de trabajo, incluidos 100 000 en el sector digital, la contratación de 500 000 trabajadores en el sector industrial y el aumento de la contribución de la industria al producto interior bruto del 15 % al 20 %.
También propone aumentar los salarios en un 15 % en dos fases, incrementar el salario mínimo e indexarlo a la inflación, elevar las ayudas sociales directas a las familias a 1.000 dirhams (unos 100 dólares) y movilizar inversiones y recursos adicionales en sanidad, educación, transformación digital e inteligencia artificial.
El programa incluye asimismo reformas fiscales destinadas a la equidad tributaria y a la lucha contra la búsqueda de rentas, la creación de un banco de inversión pública y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas y a la producción nacional.
Movimiento Popular
El programa del partido incluye la promesa de crear una cuenta fiscal social para las familias, que les permita deducir de su base imponible los gastos en educación privada, asistencia sanitaria y servicios básicos.
También propone poner en marcha una plataforma nacional de precios con un mecanismo de intervención cuando el precio de una cesta de productos básicos aumente un 20 % en un plazo de 30 días, así como digitalizar los trámites administrativos y fiscales para las empresas.
El partido también se centra en ampliar el acceso a las ayudas a la vivienda en las zonas rurales, reforzar los servicios en las regiones montañosas y rurales, y ampliar la enseñanza de la lengua amazigh.
Según Ouzzine, el partido critica la reducción del presupuesto destinado a la lengua amazigh a unos 1 000 millones de dirhams, sin que ello tenga un impacto suficiente sobre el terreno.
Partido de la Justicia y el Desarrollo
El Partido de la Justicia y el Desarrollo se presenta a las elecciones con un programa electoral centrado en cinco ámbitos principales, entre los que se incluyen el fortalecimiento de la elección democrática, la educación y la formación, la sanidad y el empleo.
En el marco de sus propuestas en materia de sanidad, el partido prevé asignar una financiación anual con cargo al presupuesto general a cambio de que los centros de salud públicos y los hospitales asuman la responsabilidad de prestar estos servicios.
El partido propone asimismo ampliar la cobertura sanitaria a los padres como parte de los derechos de las personas aseguradas. Aboga por una revisión exhaustiva de la política de fijación de precios de los medicamentos, en particular de los más caros, así como por una revisión del decreto que regula el sector.
En materia fiscal, el partido propone aplicar un tipo impositivo del 40 % en el impuesto de sociedades a las empresas y negocios que operen en sectores caracterizados por condiciones monopolísticas, cuasi monopolísticas u oligopolísticas.
Alianza de Izquierda
La alianza propone una ayuda por nacimiento de 5.000 dirhams (unos 500 dólares) para cada madre que dé a luz en un hospital público, la creación de 3.000 guarderías gratuitas y una ayuda mensual de 1.500 dirhams para los titulados universitarios en paro durante un período no superior a un año.
También propone crear 150 000 puestos de trabajo para jóvenes desempleados, aumentar el salario mínimo a 5 000 dirhams netos para 2029, proporcionar una prestación mensual de independencia de 1 500 dirhams (unos 150 dólares) a las personas con discapacidad, una renta de dignidad mensual de 1 500 dirhams para las personas mayores sin pensión, y el aumento de las pensiones en 2.000 dirhams (unos 200 dólares) al mes.
Además, afirma que destinará 70 900 millones de dirhams a la educación y las universidades y 80 200 millones de dirhams a la sanidad, aumentando el presupuesto de investigación y desarrollo hasta el 1,2 % del producto interior bruto, y contratando a 15 000 profesionales sanitarios y entre 8 000 y 10 000 profesores investigadores.
También afirma que reducirá los precios de los medicamentos entre un 30 % y un 50 % y que eximirá totalmente del impuesto sobre el valor añadido a los productos básicos y los medicamentos.
¿Qué sucederá a continuación?
Se espera que el Ministerio del Interior marroquí anuncie los resultados al día siguiente de las elecciones, el 24 de septiembre.
Sin embargo, los resultados no serán definitivos hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre los recursos.
Una vez anunciados los resultados y conocido el partido ganador, el proceso pasa de la ley electoral a la Constitución, y el monarca marroquí nombra primer ministro al líder del partido político que haya ganado las elecciones.
Es una convención política que el rey elija al líder del partido para ocupar el cargo.
Una vez nombrado, el primer ministro mantiene consultas con los demás partidos políticos del país para formar una coalición de gobierno que cuente con mayoría parlamentaria.
Una vez alcanzado un acuerdo con el Gobierno, el primer ministro designado propone los nombres de sus miembros al rey, quien los nombra de conformidad con el artículo 47 de la Constitución.
El Gobierno no se considera oficial hasta que recibe el voto de confianza de una mayoría absoluta de los miembros de la Cámara de Representantes, o al menos 198 votos.
Artículo traducido del árabe por Afrah Almatwari
Las elecciones marroquíes en el Sáhara Occidental: la pugna de los “gatos gordos”
Las ramas del árbol de las familias influyentes que controlan la riqueza y el mapa político-electoral del Sáhara pueden reducirse a cuatro grandes linajes familiares, que comparten la condición de riqueza.
Said Elmrabet
22 sep 2026
Las elecciones legislativas marroquíes, previstas para el 23 de septiembre de 2026, vuelven a poner el foco en la presencia de familias políticas. En esta convocatoria se dan varios casos de padres e hijos, madres e hijas, matrimonios y otros familiares que concurren a las elecciones, ya sea dentro de un mismo partido o desde formaciones enfrentadas. Un fenómeno que vuelve a abrir el debate sobre el peso de los vínculos familiares en la configuración de las élites electorales.
Los casos son diversos: desde familiares que se presentan en las mismas elecciones hasta la continuidad de una trayectoria política de una generación a otra, pasando por parientes que ocupan cargos en partidos políticos o instituciones electas. También hay apellidos que regresan al Parlamento después de que otro miembro de la familia haya representado anteriormente la misma circunscripción o haya ocupado un escaño en nombre del mismo partido.
En el Sáhara Occidental, la situación es diferente, pero este fenómeno se manifiesta con mayor intensidad. La familia Ould Errachid destaca como una de las familias políticas con mayor presencia y continuidad, con Moulay Hamdi Ould Errachid en la escena política local de El Aaiún, presidente del ayuntamiento de una de las principales ciudades del territorio disputado, y su hijo Mohamed Ould Errachid, que preside la Cámara de Consejeros de Marruecos. Así como su sobrino, Hamdi Ould Errachid, que preside la región de El Aaiún-Sakia El Hamra. La familia continúa desempeñando un papel central dentro del partido Istiqlal y de las instituciones electas.
También aparece la familia Abba en Bojador, donde Abdelaziz Abba, diputado y presidente del ayuntamiento de Bojador, se dispone a concurrir nuevamente a las elecciones, mientras su hija mantiene su presencia en el Parlamento y su hermano, Mohamed Abba, ocupa un puesto en el Consejo de la región de El Aaiún-Sakia El Hamra.
Este caso constituye un ejemplo de la prolongación de la presencia política de una familia en más de una institución electa y a lo largo de varias generaciones.
En Dajla, o provincia de Río de Oro, aparece un caso aún más directo a través de Khatat Yanja y su hijo Mohamed Hassan Yanja, ya que el Partido de la Autenticidad y la Modernidad colocó al padre como cabeza de lista, mientras que el hijo ocupa el segundo puesto de la misma lista.
Se trata de uno de los casos más evidentes de candidatura familiar directa en las elecciones actuales, imágenes de una transmisión política en una fórmula sin precedentes. Estas familias son producto del engorde que el Estado les ha proporcionado mediante dinero público, a cambio del empobrecimiento y el desplazamiento de la población autóctona, que, por desgracia, participa en estas elecciones bajo una lógica puramente tribal.
No existe responsable alguno, cualquiera que sea su posición en la jerarquía del poder en Marruecos, que conozca la verdadera política del Estado en la gestión de los asuntos del Sáhara, incluidos quienes se encuentran en la órbita de los círculos superiores de decisión. Sí, esto es un juicio de valor absoluto, pero es una realidad difícil de negar. La política del Estado en la gestión de numerosos asuntos sensibles ha seguido estando condicionada por dos factores: el “estado de ánimo“ y la “presión”.
El Sáhara, que ocupa una superficie de aproximadamente 266.000 kilómetros cuadrados y cuenta con alrededor de 500.000 habitantes, de los cuales la población autóctona representa el 10 %, es descrito en informes oficiales como una zona “estancada y poco dinámica, y un terreno abonado para una economía de rentas organizada”. No solo eso: los informes añaden que el único empleador de la región es el Estado, mientras que el sector privado representa apenas el 1 %, al tiempo que sus jóvenes emigran forzosamente en “barcas de la muerte”, por las rutas de los países balcánicos o hacia la “Guayana Francesa” para llegar finalmente a Europa… ¿Qué significa esto?
Significa que el Estado reconoce oficialmente el “fracaso” de sus planes durante todos estos años en materia de empleo y desarrollo en el territorio, pese a la existencia de recursos pesqueros y de fosfatos capaces de resolver el problema del empleo.
Pero entre las grietas de este “fracaso”, y pese a las cinco soluciones propuestas por la Organización de las Naciones Unidas, el territorio continúa inmerso en un conflicto internacional entre Marruecos y el Frente Polisario, el Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, desde 1975, lo que plantea numerosas preguntas sobre los “beneficiarios” de este conflicto, el más prolongado del continente africano.
Los espacios del juego político
Los contornos y espacios del juego político en el Sáhara se definen en dos niveles. El primero es estrecho y limitado, y se rige por las reglas del “juego político” que prevalecen en el país en general, resumidas en la pugna electoral entre los partidos políticos. El segundo es de una sensibilidad especial para el Estado y, por ello, lo mantiene bajo su propio control: la “partida” del conflicto internacional y regional en torno al litigio del Sáhara, en la que se han adentrado familias próximas al poder —o aproximadas a él— que controlan el mapa electoral de la región, apoyándose en el binomio “tribu-dinero”, además de beneficiarse durante décadas del apoyo sistemático del Estado.
Campañas de “politización”
Las campañas de “politización” en el Sáhara adoptan dos caras opuestas. La primera es impulsada de manera incansable por el Frente Polisario y sus organizaciones de derechos humanos en las ciudades del territorio, con el objetivo de construir un entorno social más amplio y sembrar una cultura basada en la creencia en el “derecho a la autodeterminación y la reivindicación de la independencia del Sáhara de la soberanía marroquí”.
En cambio, los partidos políticos de la región, así como sus organizaciones sindicales y asociativas, permanecen atrapados en una labor política modesta de encuadramiento de los jóvenes, salvo durante los periodos electorales, que elevan el nivel de polarización y el entusiasmo por la participación política entre los saharauis. Se trata de un entusiasmo de carácter tribal en el que, en ocasiones, participan incluso quienes reclaman la independencia de Marruecos.
La “renta” del Estado
Desde la época del rey dictador Hassan II, Marruecos se ha apoyado, entre los mecanismos de control del espacio político en el Sáhara, en “familias privilegiadas” vinculadas a la política desde la época del colonialismo español y a la economía desde los tiempos de “Akbar”. Son familias a las que el Estado despojó de los mecanismos de control sobre el mapa político del destino del conflicto y a las que dejó un margen para “jugar” en la contienda electoral.
Hablar de la “riqueza” de estas familias y de su “penetración” político-electoral en un territorio estático y estancado, carente de las condiciones para “atesorar riqueza”, remite esencialmente a un gran concepto llamado “renta”. Pero ¿bajo qué forma y con qué protección?
La realidad no está oculta. La máxima autoridad del país, el rey, la reconoció implícitamente cuando anunció en su discurso en El Aaiún, en noviembre de 2015, la “ruptura con la etapa de las rentas”. Se trata de un reconocimiento implícito de que la región pagó el precio de la economía de rentas y de la exclusión y penetración de familias feudales durante largos periodos, y que todavía lo sigue pagando.
El “Consejo Económico, Social y Medioambiental”, una institución oficial del Estado, ya había reconocido en un informe sobre el Sáhara la “existencia de una renta organizada monopolizada por una minoría de notables”. Es otro fuerte indicio de que el Estado es, en primer lugar, responsable de la exclusión derivada de esta “renta organizada”.
Pero lo llamativo aquí es que la “penetración” de familias feudales beneficiarias exclusivas de la renta en el territorio escapó a las propias previsiones del Estado, hasta el punto de que el poder oficial del país se vio obligado a tener en cuenta el “equilibrio de fuerzas” con este complejo tipo de “notables” y “tutores”.
Esta realidad nos lleva a las palabras del antiguo ministro delegado del Ministerio del Interior, fundador del Partido de la Autenticidad y la Modernidad y actual consejero real —o, podríamos decir, “vice-rey”—, Fouad Ali El Himma, en El Aaiún en 2009, cuando reveló abiertamente que “el Estado había dejado de saber durante un tiempo qué ocurría en el Sáhara y que su llegada a El Aaiún tenía como objetivo neutralizar —un molar— por la fuerza”. Una referencia a la “desconfianza” del Estado ante la llamativa “penetración” de algunas de las familias que él mismo había creado en el territorio.
Los gatos gordos
Las ramas del árbol de las familias influyentes que controlan la riqueza y el mapa político-electoral del Sáhara pueden reducirse a cuatro grandes linajes familiares, que comparten la condición de riqueza y el beneficio de la “renta concedida”, aunque difieren en sus grados de influencia y poder político y electoral en la región. Son, precisamente, los gatos gordos del territorio.
La familia Al Rachid es una de estas familias que controlan el mapa electoral del Sáhara. Dirige el Ayuntamiento de El Aaiún desde comienzos de los años noventa del siglo pasado y preside el Consejo de la región de “Bojador-Sakia El Hamra“. Además, uno de sus miembros, Khalihen Ould Errachid, fue designado al frente del Ministerio de Asuntos Saharianos antes de ser nombrado presidente del Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sáhara, el “Corcas”, cuyo papel ha sido meramente simbólico desde su creación en 2006.
La familia es conocida por monopolizar contratos relacionados con el comercio de arena del Sáhara con la orilla española, además de empresas de conservas de pescado y negocios inmobiliarios.
En el plano partidista, la familia se ha mantenido fiel a su color político, el “Istiqlal”, después de abandonar anteriores partidos marroquíes, la Agrupación Nacional de Independientes y el Movimiento Popular, dos décadas después de la retirada del colonialismo español y del final del liderazgo de Khalihen Ould Errachid —actual presidente del Corcas— del “PUNS” español, el Partido de Unión Nacional Saharaui, en el que el dictador español Franco confiaba para atraer a los saharauis hacia la aceptación de una autonomía en el Sáhara Occidental, antes de orientar el mismo proyecto bajo una fórmula marroquí.
Esta familia consiguió ampliar su base social “electoral” en el territorio y atraer a organizaciones asociativas populares fuera de los periodos electorales.
Otra familia que constituyó un factor decisivo en la ecuación electoral del Sáhara es la familia Al Jomani, que acostumbró a concurrir a las elecciones para competir con los «Al Rachid» bajo las siglas del Movimiento Popular en El Aaiún, principal núcleo urbano del territorio del Sáhara Occidental, antes de cambiar su color político por el Partido de la Autenticidad y la Modernidad, surgido del entorno del Palacio Real.
En el terreno económico, la familia fue una de las primeras en las que el Estado depositó su confianza mediante incentivos “rentistas” sin precedentes, iniciados en las décadas de 1970 y 1980, tras el encuentro de adhesión que reunió al fallecido rey Hassan II con el patriarca de la familia, el resistente Khatri Ould Said Jomani, en el otoño de 1975.
Desde las décadas de 1980 y 1990, consiguió desarrollar e invertir la riqueza rentista concedida en grandes operaciones financieras y comerciales relacionadas con la importación y comercialización de combustibles, contratos de transporte urbano, valiosos activos inmobiliarios y la propiedad del mayor rebaño de camellos que atraviesa la frontera mauritana.
La tercera familia es la de Al Derham, que consolidó su presencia comercial desde los últimos años del colonialismo español en el territorio del Sáhara. El Partido de la Unión Socialista de Fuerzas Populares se apresuró entonces a atraer a uno de sus miembros, el empresario Hassan Derham, con el objetivo de reforzar y financiar la presencia del partido en las ciudades saharianas.
La presencia de los Derham en el mapa electoral del Sáhara fue disminuyendo progresivamente en los municipios de El Marsa, Tarfaya y Dajla. Hoy concurren a las elecciones bajo las siglas del Partido del Progreso y el Socialismo, antiguo Partido Comunista marroquí.
En el ámbito económico, la familia, a través de su miembro Hassan Derham, se ha mantenido entre los principales distribuidores de combustibles del territorio, tras la oportunidad abierta por la liberalización del mercado marroquí de distribución de carburantes en 2005, además de contar con una flota de barcos de pesca costera y contratos exclusivos con Europa para la exportación de tomates procedentes de las explotaciones agrícolas de Dajla.
En las filas de la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), el nombre de Mohamed Ayache ha cobrado protagonismo en los últimos años. Es el hombre que pasó de presidir la comuna de Foum El Oued, aquella pequeña localidad costera de la provincia de El Aaiún, a situarse en primera línea de la escena política de la ciudad. Desde que fue elegido presidente de la comuna y, posteriormente, llegó al Parlamento, Ayyach se ha ido convirtiendo gradualmente en uno de los nombres presentes en el mapa político del partido en el territorio.
Ayache enarbola la bandera de la Agrupación Nacional de Independientes, liderada por Aziz Akhannouch, empresario y presidente del Gobierno marroquí durante la legislatura que llega a su fin, mientras Marruecos se prepara para unas nuevas elecciones legislativas el 23 de septiembre de 2026.
Las fuentes abiertas no permiten conocer el alcance de la fortuna de Mohamed Ayache, ni ofrecen datos suficientes para determinar con precisión el valor de sus bienes o el origen de su patrimonio. Sin embargo, Ayache se mueve dentro de una amplia red tribal y social en el territorio, que incluye a varios primos y otros parientes dedicados a distintas actividades comerciales.
Algunos miembros de esta red están rodeados de acusaciones relacionadas con actividades ilícitas, desde el comercio de tabaco y drogas y el contrabando hasta la trata de personas. No obstante, estas acusaciones requieren, antes de ser publicadas, una verificación rigurosa mediante sentencias judiciales, expedientes oficiales y la identificación precisa de las personas implicadas, para evitar que el vínculo familiar se convierta en una prueba de responsabilidad individual.
La cuestión que se plantea, por tanto, no es si Ayache es responsable de los actos de sus familiares, sino si existen intereses económicos, comerciales o políticos compartidos entre él y algunos miembros de esta red, y si esas relaciones han tenido alguna repercusión en su trayectoria política o en su actividad como presidente de la comuna de Foum El Oued y diputado por la circunscripción de El Aaiún.
De este modo, el conflicto en el Sáhara es, ante todo, existencial, no solo entre el Estado y el Frente Polisario, sino también entre el Estado y aquellos a quienes creó hace poco en el seno del reino de la renta, hasta alcanzar un nivel de penetración y presión.
Lejos de este caos, todavía queda un punto de luz: la dignidad y el sentimiento de orgullo, hasta el extremo de una altivez eufórica y un orgullo desafiante entre los saharauis de los campamentos y de los territorios, que han conseguido resistir durante más de cuatro décadas bajo el peso de la exclusión y de la guerra de propaganda.
Por ello, al Estado no le queda hoy más opción que abandonar la mentalidad “colonial” obsoleta con la que gestiona la situación en el Sáhara.
Recuerdo aquí las palabras del fallecido rey Hassan II, cuando reconoció ante los dirigentes del Frente que acudieron a reunirse con él en Marrakech que Marruecos había ganado la tierra, la tierra del Sáhara, pero no había ganado los corazones de sus habitantes. Aquellas palabras fueron pronunciadas por el fallecido monarca a finales de los años ochenta, pero siguen siendo válidas para analizar lo que ocurre hoy en la gestión estatal de la situación en el Sáhara y la reducción de los saharauis a meras “familias feudales” creadas como “tutoras” de la población, aun sabiendo perfectamente que no son tutoras más que de sus propios intereses dentro de sus fincas alimentadas por rentas concedidas.
El problema marroquí
En definitiva, el problema de Marruecos en el Sáhara Occidental no reside únicamente en el Frente Polisario, sino también en los gatos que ha engordado, empezando por los políticos de la renta, que no entienden de política más que lo que entienden de otras ciencias: la mayoría son analfabetos y comerciantes de las crisis. No ven la “marroquinidad” del Sáhara como una realidad, sino únicamente como un objetivo para permanecer en el regazo del poder y disfrutar de sus privilegios.
Aquí, uno dirige un ayuntamiento semejante a una cofradía sufí, en la que el discípulo se entrega a su maestro y se convierte para él en un muerto entre las manos de quienes lo lavan; allí, otro imagina que el dinero público que ha saqueado le otorga la condición de “dios”, hasta el punto de mover las olas humanas hacia la derecha o hacia la izquierda.
Los gatos gordos del Sáhara Occidental no son voces que defiendan su supuesta “marroquinidad”, ni son políticos preocupados por el interés público en el sentido tradicional, con visiones para gestionar el territorio de una manera que garantice la dignidad de sus habitantes y que luchen por conseguirlo. Son, más bien, un club de inversores y buscadores de intereses personales.
4. Prohibido el matrimonio por amor.
A veces el poder popular produce monstruos. Porque lo que aquí se dirime no es solo que una pareja decida casarse libremente. Probablemente el principal problema es que lo hacen con gente de distinta casta. Recordemos que frente a una cierta idealización de la aldea india, Ambedkar la definía como ««un antro de localismo, un nido de ignorancia, estrechez de miras y comunalismo». Comunalismo en el sentido de enfrentamiento por comunidades religiosas.
https://thewire.in/rights/haryana-village-passes-resolution-banning-love-marriages
Una aldea de Haryana aprueba una «resolución» que prohíbe los matrimonios por amor y pide el boicot social a dichas parejas
Redacción de The Wire
Según los vecinos, la «resolución» contra los matrimonios por amor se aprobó en el panchayat tras producirse tres casos en los últimos meses en los que parejas de la misma aldea se dieron el «sí, quiero».
Nueva Delhi: Un panchayat social de una aldea del distrito de Hisar, en Haryana, aprobó el domingo (20 de septiembre) una «resolución» contra los matrimonios por amor y afirmó que quienes contraigan este tipo de uniones con personas de la misma aldea se enfrentarán a un boicot social, según informó Hindustan Times.
Al panchayat, que carece de mandato oficial y no es un órgano elegido, asistieron alrededor de 1.000 habitantes de la aldea de Arya Nagar, en Hisar. También se propuso en el panchayat que se tomaran medidas similares contra los familiares de dichas personas y contra quienes apoyen los matrimonios por amor.
Se decidió que un comité llevaría a cabo una campaña puerta a puerta para conocer la opinión de los vecinos sobre la prohibición.
«Consideramos a todas las chicas del pueblo como si fueran nuestras propias hijas. Ha surgido una nueva práctica que creemos que va en contra de nuestras antiguas costumbres sociales, y todo el pueblo se ha unido para oponerse a ella», afirmó Bhajan Lal, un vecino, según informó el HT.
Según los vecinos, la «resolución» contra los matrimonios por amor se aprobó en el panchayat después de que en los últimos meses se produjeran tres casos en los que parejas del mismo pueblo se dieran el «sí, quiero». El panchayat se celebró bajo la presidencia de Kulwant Gosla, un anciano del pueblo.
Desmarcándose del panchayat social, el sarpanch electo de Arya Nagar, Rattan Singh, afirmó que el panchayat electo no había tenido ningún papel en la decisión.
Singh, que también se encontraba entre los asistentes al panchayat social, explicó que la decisión se tomó después de que el pueblo fuera testigo recientemente de tres matrimonios de este tipo, en los que dos de las parejas eran de castas diferentes y una era de la misma casta.
El superintendente de policía de Hisar, Siddhant Jain, declaró a HT que investigará el asunto. Jain añadió que la policía garantizará la seguridad y la protección de dichas parejas.
Kamal Anand, abogado veterano del Tribunal Superior de Punjab y Haryana, declaró al periódico que los adultos que dan su consentimiento tienen el derecho fundamental, en virtud del artículo 21, a elegir a sus parejas de vida.
Añadió que los dictados del panchayat que imponen boicots sociales carecen de validez legal y pueden dar lugar a acciones penales y legales.
The Wire ya había informado en 2023 de que un informe de la Red de Defensores de los Derechos Humanos de los Dalit (DHRDNet), en colaboración con el Consejo Nacional de Mujeres Líderes (NCWL), había revelado que los denominados «asesinatos por honor» son más frecuentes en toda la India de lo que reflejan las estadísticas oficiales y los medios de comunicación dominantes.
Además de estar infradeclarados, estos delitos suelen clasificarse como homicidios, lesiones y secuestros, lo que dificulta identificar y estudiar la causa y la naturaleza reales de los mismos.
El informe analizó los detalles más pormenorizados de los asesinatos por honor basados en el sistema de castas en siete estados: Haryana, Gujarat, Bihar, Rajastán, Tamil Nadu, Maharashtra y Uttar Pradesh.
El informe examinó 24 casos ocurridos entre 2012 y 2021 y, en casi todos ellos, las víctimas o supervivientes sufrieron una violencia extrema por parte de miembros de la familia que se oponían a la relación o al matrimonio.
5. Sobrepasamiento.
Se acaba de publicar el informe anual sobre la «salud planetaria». Vamos fatal.
Evaluación del estado del planeta: Presión creciente sobre los sistemas de soporte vital
21 de septiembre de 2026
«Nuestro margen de error a la hora de abordar estos problemas se está reduciendo»
Siete de los nueve límites planetarios se han traspasado. Los colores (verde para «dentro del espacio operativo seguro», amarillo para «zona de riesgo creciente» y rojo para «zona de alto riesgo») se refieren al estado de traspaso de los límites. El diagrama de caja resume las 13 variables de control utilizadas en la evaluación. La evaluación utiliza los últimos datos disponibles, algunos de los cuales son anteriores a 2026. Imagen: PBScience
Los siete límites planetarios traspasados siguen empeorando, ya que los récords de calor oceánico, sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor revelan un sistema terrestre sometido a una gran presión, según el último «Planetary Health Check». Esta actualización anual ha sido elaborada por más de 60 científicos y producida por el Laboratorio Científico de Límites Planetarios del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK).
Los límites planetarios describen los procesos interconectados del sistema terrestre que deben mantenerse dentro de límites seguros para preservar la estabilidad y la resiliencia del planeta. Siete de los nueve límites planetarios se han traspasado, siendo la acidificación de los océanos el último en sobrepasar su límite en 2025. Los siete se encuentran ahora en sus niveles más altos de transgresión jamás registrados.
Los siete límites sobrepasados son: el cambio climático, el cambio en la integridad de la biosfera, el cambio en el sistema terrestre, el cambio en el agua dulce, la modificación de los flujos biogeoquímicos, la introducción de entidades nuevas y la acidificación de los océanos. Solo los límites relativos al agotamiento del ozono estratosférico y a la carga de aerosoles atmosféricos han mostrado una mejora durante la última década. Sin embargo, los autores advierten de que el progreso global podría ocultar niveles peligrosos de aerosoles que persisten en algunas regiones.
«El diagnóstico es inequívoco. La presión está aumentando en todos los límites planetarios que ya se encuentran fuera del espacio operativo seguro. Esto significa que el riesgo de un cambio a gran escala, persistente y potencialmente irreversible está aumentando, mientras que nuestro margen de error a la hora de abordar estos problemas se está reduciendo», comentó Boris Sakschewski, autor principal del informe.
«No disponemos del lujo del tiempo, pero sí contamos con los conocimientos, la capacidad y las soluciones para cambiar de rumbo. Acelerar las medidas para volver al espacio operativo seguro en todos los límites planetarios es esencial para proteger vidas y medios de subsistencia, y para cumplir la promesa de una prosperidad futura compartida», afirmó Johan Rockström, director del PIK y coautor del informe.
La vegetación y los suelos absorben una parte sustancial de las emisiones humanas de dióxido de carbono, pero el calor, la sequía, los incendios y la degradación de los ecosistemas, si se repiten, pueden reducir la absorción de carbono y, en algunas regiones, convertir los ecosistemas de sumideros en fuentes de carbono. El informe de este año analiza si los modelos que utilizamos para calcular el sumidero de carbono terrestre podrían sobreestimar su resiliencia.
«Nuestro camino hacia las emisiones netas cero depende de que los sumideros de carbono funcionen correctamente. Las observaciones actuales hacen saltar las alarmas: nuestro planeta podría estar perdiendo su capacidad de amortiguación frente a las crecientes presiones a las que lo sometemos», afirmó Sakschewski.
Un año de fenómenos extremos pone de relieve los riesgos crecientes
El informe se publica tras 12 meses marcados por fenómenos extremos tanto en tierra como en los océanos. El calentamiento provocado por el ser humano intensificó varios fenómenos meteorológicos extremos de gran envergadura, mientras que la degradación de los ecosistemas, el estrés hídrico, el cambio en el uso del suelo, la exposición y la vulnerabilidad social a menudo magnificaron sus efectos.
Las inundaciones monzónicas de 2025 en Pakistán afectaron a más de 6,9 millones de personas. El contenido de calor de los océanos a nivel mundial alcanzó un nuevo récord en 2025, cuando el huracán Melissa se intensificó rápidamente hasta convertirse en un huracán de categoría 5 y azotó Jamaica tras atravesar mares excepcionalmente cálidos. Entre enero de 2023 y septiembre de 2025, el estrés térmico a niveles de blanqueamiento afectó a alrededor del 84,4 % de la superficie mundial de arrecifes de coral, lo que lo convirtió en el mayor episodio de blanqueamiento de corales observado hasta la fecha.
En 2026, Europa Occidental experimentó el periodo de junio a julio más caluroso jamás registrado, acompañado de sequía en Francia, España, Alemania y el Reino Unido, con grandes incendios forestales en toda Europa y Canadá.
También se registraron temperaturas récord en Japón, Corea del Sur y algunas zonas de Oriente Medio.
Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de Planetary Guardians, afirmó: «Vuelve a leer esa lista: Pakistán, el Caribe, Europa, los arrecifes que se encuentran bajo nuestros océanos. No se trata de emergencias aisladas; el planeta nos está diciendo, en todas las regiones a la vez, que ha perdido el equilibrio». Como presidenta de Planetary Guardians, escucho esta misma historia allá donde voy, ya sea de boca de un ganadero que ve cómo las lluvias fallan temporada tras temporada o de una comunidad costera que observa cómo sube el nivel del mar. El «Planetary Health Check» de 2026 corrobora con datos lo que las comunidades en primera línea ya saben por experiencia propia. Ya no podemos permitirnos el lujo de tratar estas situaciones como crisis aisladas».
(Adaptado a partir de material facilitado por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático)
6. Victor Serge, el anticomunista.
Ha habido un pequeño debate a raíz de la publicación de una biografía sobre Victor Serge. En Jacobin publicaron rápidamente un artículo de desagravio, respondido por el autor del libro. Y, justo ayer, en Sidecar publicaron otra reseña del mismo. Os paso los tres materiales. Creo que vale la pena señalar que el hecho de que al final de su vida le pudiese el anticomunismo, si es así, no tiene por qué invalidar necesariamente lo que había escrito años antes.
https://jacobinlat.com/2026/09/en-defensa-de-victor-serge/
En defensa de Victor Serge
Suzi Weissman, Claudio Albertani y Christian Dubucq
El legado de Victor Serge no es el de un hombre que abandonó el socialismo por el anticomunismo. Es el de un pensador socialista que se negó a toda capitulación —al estalinismo, al liberalismo, a la desesperación— y que pagó todo el costo de esa negativa.
Durante décadas, cualquiera que escribiera sobre Victor Serge debía comenzar explicando quién era y por qué debíamos prestarle atención. A pesar de un legado literario enorme, había sido literalmente eliminado con aerógrafo de la historia soviética, pasando a ser una figura olvidada incluso para buena parte de la izquierda. La historia rara vez es benévola con los vencidos, y Serge se situó del lado de los derrotados, junto a quienes se negaron a transigir con el capitalismo o a rendirse ante el estalinismo. El costo fue alto, pero la elocuente voz de Serge y su poderosa pluma no pudieron impedir que fuera marginado por la historia, ignorado o mal comprendido, relegado a una vida de pobreza. Cuatro de sus libros fueron confiscados por la censura soviética (Glavlit), y otros escritos quedaron inéditos, aunque establecen que era un hombre que pertenece a nuestro futuro.
¿Quién era Serge? Obrero, militante, intelectual, internacionalista por experiencia y convicción, y siempre pobre, Serge vivió entre 1890 y 1947. Participó en tres revoluciones, pasó una década en diversas prisiones y estuvo políticamente activo en siete países. Publicó más de treinta libros y dejó miles de páginas de trabajo inédito. Nació en Bélgica como Victor Kibalchich, hijo de padres anarcopopulistas rusos exiliados, y murió él mismo en el exilio, en México, como pensador y escritor socialista independiente y no dogmático. Pasó los años 1919-1936 en su mayor parte en la Unión Soviética, como parte de una generación revolucionaria que buscaba crear una sociedad socialista.
Fueron superados por las maniobras y finalmente derrotados por Iósif Stalin, quien estableció una dictadura burocrática autoritaria que gobernaba en nombre del comunismo. Serge dedicó lo que le quedaba de vida a comprender la promesa y el fracaso del experimento soviético, no para renunciar al socialismo sino para rescatarlo de la catástrofe del estalinismo.
Se opuso al capitalismo primero como anarquista, luego como bolchevique. Se opuso a las prácticas antidemocráticas del bolchevismo y luego se enfrentó a Stalin como opositor de izquierda. Discutió con León Trotski desde dentro de la izquierda antiestalinista, y se opuso tanto al fascismo como a la incipiente Guerra Fría en tanto marxista revolucionario impenitente. Sus percepciones a menudo lo enfrentaron con sus correligionarios en Occidente, causándole mucho pesar, aislándolo del mismo movimiento al que había dedicado tantos años, con tanto riesgo.
Sin embargo, no sucumbió al pesimismo. Nunca vaciló en su compromiso con la creación de una sociedad que defienda la libertad, realce la dignidad y mejore la condición humana. Para Serge, la democracia no era un accesorio del socialismo sino su condición indispensable. A través de sus ensayos, memorias, cuadernos, novelas y obra periodística, buscó comprender las derrotas del siglo XX para iluminar las posibilidades del futuro, llamando a una renovación del pensamiento y la práctica socialistas.
Escribiendo desde el exilio en México, en los últimos años de su vida, ofreció una advertencia a los «dogmáticos fosilizados» que creían que la revolución europea era inevitable después de la guerra.
Una época oscura se abre ante Europa y el mundo. Los mejores revolucionarios han sido destruidos por derrotas pasadas y por la guerra. Tendrá que transcurrir tiempo antes de que se formen nuevos cuadros. Los viejos programas y rutinas socialistas han sido superados y deben ser renovados. El estalinismo, victorioso gracias al apoyo incondicional y a las concesiones hechas por los Aliados, será más peligroso que nunca… Si queremos salvar a Europa, tenemos que empezar por reunir a todas las fuerzas democráticas libres para, simplemente, practicar el arte de no desaparecer.
La advertencia de Serge capta el pensamiento revolucionario pero resueltamente independiente de un hombre que insistía, ante todo, en que el socialismo sin libertad y democracia no es ni puede ser socialismo. Como lo expresó en 1942:
Queremos participar en la construcción de un socialismo restituido a su dignidad y a sus fines reales, lo cual solo puede lograrse a través de una organización de hombres libres. Queremos ideas honestas y claras dentro de un movimiento obrero sano, vigorizado por la competencia fraternal y el debate libre. Desde el corazón de la democracia amenazada, del socialismo y del movimiento obrero, defendemos ante todo la libertad de opinión y la dignidad humana del militante, los derechos de las minorías y un espíritu crítico. Luchamos sin tregua, y no cesaremos de luchar, contra el pensamiento controlado, el culto al líder, la obediencia pasiva y las despreciables artimañas de los partidos sometidos a una disciplina ciega, así como contra el uso sistemático de la mentira, la calumnia y el asesinato.
Redescubrir a Serge ya no es una operación de rescate. El estancamiento se ha roto: la publicación de sus Carnets (Cuadernos, 1936-1947) por Agone, las nuevas ediciones de Memorias de un revolucionario y de sus novelas por New York Review Books, y ahora dos importantes biografías nuevas —Victor Serge: Unruly Revolutionary (Victor Serge: un revolucionario rebelde), de Mitchell Abidor, y Le jeune Victor Serge (El joven Victor Serge), de Claudio Albertani, primer volumen de una extenso proyecto biográfico— marcan algo así como un renacimiento de Serge. Hemos entrado en un período en el que la tarea ya no consiste simplemente en dar a conocer su legado literario y revolucionario, sino en defenderlo.
Escribimos desde tradiciones políticas diferentes —el anarquismo, la Oposición de Izquierda, el socialismo revolucionario— pero nos une la convicción compartida de que la biografía de Abidor, a pesar de toda su profundidad archivística, malinterpreta a su sujeto. El legado de Serge no es el de un hombre que abandonó el socialismo por el anticomunismo de la Guerra Fría. Es el de un pensador socialista que se negó a toda capitulación —al estalinismo, al liberalismo, a la desesperación— y que pagó todo el costo de esa negativa.
No encasillar a Serge
Provenir de tradiciones políticas e intelectuales distintas nos libera de la tentación de confinar a Victor Serge dentro de una única interpretación tendenciosa, y de someterlo al veredicto retrospectivo, como si cada etapa de su vida apuntara inevitablemente hacia su supuesto anticomunismo posterior. Ya sea que provengamos del anarquismo, del trotskismo, del socialismo revolucionario u otras corrientes de la izquierda, algo debería permanecer en común: la negativa a transformar una vida definida por luchas, derrotas y resistencia en un juicio por insinuación. Es a partir de esta preocupación compartida —no de un acuerdo en cada cuestión política— que abordamos la biografía de Abidor.
Sin embargo, esto es precisamente lo que Abidor hace con demasiada frecuencia. El libro contiene material valioso, incluidos documentos importantes y relatos conmovedores —por ejemplo, sobre los años de Serge en Francia—. El problema no es que Abidor sea severo con Serge; es que su enfoque interpretativo central nos parece profundamente equivocado.
Psicologiza a Serge, pone en duda su sinceridad y su carácter moral, y exagera anécdotas y frases sacadas de contexto. El uso partidista de material real termina produciendo una imagen distorsionada de Serge. La falsificación no implica necesariamente inventar hechos; puede consistir en disponerlos de tal manera que ya no correspondan a su contexto original.
Como anarquista, uno razonablemente podría haber esperado que la crítica de Abidor se centrara en la decisión de Serge de unirse al Partido Bolchevique en 1919, marcando su ruptura con el anarquismo de su juventud. Pero no es el caso. En su relato de la juventud de Serge, Abidor trata al movimiento anarcoindividualista, en el que Serge fue un participante activo durante casi una década, con escasa simpatía. Más grave aún, al abordar el papel de Serge en el asunto Liabeuf, la campaña política de 1910 en torno a la ejecución del obrero Jean-Jacques Liabeuf, Abidor señala que el periodista socialista Gustave Hervé fue procesado por sus declaraciones públicas, mientras que Serge no lo fue. Aunque reconoce que no existe evidencia documental que explique por qué Serge escapó al procesamiento, de todos modos invita al lector a inferir que su inmunidad reflejaba tratos turbios con la policía. La falta de evidencia funciona menos como motivo de cautela histórica que como una invitación a la sospecha.
Abidor reserva su crítica más aguda para los últimos años de la vida de Serge. Para entonces, trabajando en un aislamiento cada vez mayor, Serge había profundizado su análisis del estalinismo. Algunos de los juicios expresados en su correspondencia, en las entradas de sus cuadernos y en sus últimos escritos son discutibles y llevan la marca inconfundible de las circunstancias extraordinarias en que fueron escritos. La violencia del estalinismo, el recuerdo de los Procesos de Moscú, la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, el asesinato de Trotski y el propio aislamiento político de Serge durante su exilio final en México pesaron considerablemente sobre su pensamiento.
Sin embargo, reconocer este endurecimiento del tono no reivindica la interpretación de Abidor. ¿Equivale esto a una conversión de Serge hacia un anticomunismo tosco y vulgar? No creemos que sea así. Abidor lee a Serge a través de su propio prisma —lo llama su «paradigma interior»— y sospecha de su falta de sinceridad, como si Serge estuviera expresando opiniones que no sostenía. Su argumento central es que Serge se convirtió en un anticomunista convencido en sus últimos años. Basa esto en una premisa equivocada: la idea de que la Unión Soviética bajo Stalin todavía representaba, aunque fuera de manera distorsionada, el proyecto socialista.
En efecto, Abidor acepta que la URSS era un Estado comunista —una postura sorprendente para alguien que profesa afinidad con la tradición anarquista—. Incluso la llama «el único Estado socialista» sin considerar seriamente el análisis de Serge según el cual el estalinismo representaba un sistema antitético al socialismo, en definitiva antisocialista y antihumano. En las páginas finales de su biografía, Abidor escribe que la insistencia de Serge en la protección de la libertad política y la democracia «lo convirtió en un enemigo intransigente del comunismo». No podría haber una declaración más clara de la aceptación por parte de Abidor de la propia definición de Stalin de su sistema como comunista —una definición que haría estremecer a Karl Marx—, que Serge dedicó su vida a refutar.
Afortunadamente, no necesitamos especular: las ideas de Serge están claramente documentadas en sus ensayos y artículos, en particular en «Para una renovación del socialismo» (Pour une rénovation du socialisme), escrito en México en la década de 1940 y publicado en francés en Masas: Socialismo y libertad (Masses: Socialisme et Liberté, junio de 1946). Allí, Serge afirma que «el colectivismo no es, como se podría haber estado tentado a suponer, sinónimo de socialismo, y puede incluso adoptar formas antisocialistas de explotación del trabajo y desprecio por la humanidad». La definición de socialismo de Serge pone menos énfasis en la estructura económica de la sociedad que en su organización política y jurídica, es decir, en los derechos humanos, la libertad y la democracia.
En su manuscrito inédito «Économie Dirigée et Démocratie» (Economía dirigida y democracia), Serge analiza la «planificación» soviética como la antítesis de la democracia y de la planificación misma: no la regulación consciente de la sociedad por parte de productores libremente asociados, tal como la definía Marx, sino órdenes perentorias (ucases) emitidas desde arriba, imposibles de cumplir salvo sobre el papel. Describe a la URSS por lo que era: un sistema que operaba mediante el terror contra su propia población, dirigido por el poder dictatorial de Stalin y la policía secreta. Algo que no tenía nada en común con los ideales de Octubre.
Una carta de Serge a René Lefeuvre, incluida en la edición de 1984 de 16 Fusillés à Moscou (16 fusilados en Moscú), muestra a un hombre preocupado por la publicación de Lefeuvre de un informe insuficientemente crítico del imperialismo estadounidense (un marcado contraste con el retrato reductivo de Abidor): «Entiendo que la amenaza estalinista lo alarme. Pero eso no debe hacernos perder de vista nuestra visión de conjunto. No debemos hacerle el juego al bloque anticomunista; y, a juzgar por los primeros números de Masas, merecemos ser criticados por hacerlo».
Un sentimiento similar aparece en los Cuadernos de Serge. En septiembre de 1944, escribió que «la batalla está abierta entre el Partido Comunista totalitario y la democracia socialista». Aclaró de inmediato que la oposición decisiva ya no se situaba, como en 1917-1918, entre la revolución socialista y la reacción capitalista, sino también entre el totalitarismo estalinista y el socialismo democrático. En 1942, respecto de España, escribe que los objetivos de la revolución democrática «solo pueden alcanzarse por las masas socialistas» y deben ser trascendidos mediante medidas radicales de «nacionalización que impliquen planificación». En septiembre de 1944, al contraponer el «Partido Comunista totalitario» con la «democracia socialista», Serge formula la alternativa en términos de «totalitarismo estalinista» versus «socialismo democrático», sin hacer concesión alguna al liberalismo occidental.
En una entrevista concedida a Protean Magazine en diciembre de 2025, Abidor declara: «[Serge] quería ser un intelectual neoyorquino. Al final de su vida, si hubiera podido ser cualquier cosa en el mundo, habría sido un intelectual judío neoyorquino». Se trata de una construcción forzada e indemostrable. Serge no transitaba la trayectoria del ambiente intelectual neoyorquino. es decir, el arco de Max Eastman y Max Shachtman, la historia conocida de exiliados trotskistas que viraron hacia la derecha en dirección al Congreso por la Libertad de la Cultura. Esa es una trayectoria histórica real, pero no es la de Serge.
Enriquecer el socialismo, no denunciarlo
Resulta revelador que Abidor considere el respeto de larga data de Serge por el individuo como algo antimarxista, lo cual es malinterpretar tanto a Marx como a Serge, quien tomaba este valor simultáneamente como punto de partida y como conclusión. Marx sostenía que la libertad humana y la autorrealización solo serían posibles con la abolición del capitalismo, que reduce al individuo a una mercancía. Rosa Luxemburgo insistía en la libertad de pensamiento individual, especialmente para los propios enemigos. Lo mismo hacía Serge.
La experiencia política de Serge no lo llevó a renunciar al socialismo tras el triunfo de Stalin, sino a enriquecerlo con una declaración de derechos humanos. En «Para una renovación del socialismo», publicado en Masas (en junio de 1946), Serge llama a actualizar el pensamiento marxista a la luz de la psicología, la ciencia y las nuevas formaciones sociales. Se trataba de una renovación, no de un rechazo.
Trabajando en aislamiento, privado de la generación revolucionaria que había comprendido tanto el marxismo como el estalinismo desde adentro, Serge se debatía con los contornos del mundo de posguerra, intentando analizar una formación en proceso de gestación. Podía ver las tendencias, pero murió justo cuando la Guerra Fría estaba tomando forma, antes de que sus implicancias fueran plenamente evidentes.
Serge murió en noviembre de 1947. La Doctrina Truman había sido proclamada en marzo de ese año; el Congreso por la Libertad de la Cultura, el aparato cultural de la CIA, data de 1950. La arquitectura ideológica completa del anticomunismo de posguerra no surgió hasta después de su muerte. Proyectar ese marco sobre Serge no es interpretación. Es anacronismo tendencioso, tal como resulta ahistórico suponer, como hace Abidor sotto voce en la entrevista de Protean, que Serge «habría» apoyado a los estadounidenses en Vietnam.
Abidor atribuye gran importancia al hecho de que Serge se desempeñó como corresponsal en México para The New Leader, viéndolo como prueba de su convergencia ideológica con la socialdemocracia de derecha. La verdad es más prosaica: Serge no tenía dinero y casi ningún medio para ganarse la vida en México. Vivía de su pluma, pero el Estado soviético le cerraba sistemáticamente las opciones de publicación. Manuel Alemán, futuro presidente de México, admitió que existía una intensa presión soviética para negarle a Serge cualquier medio de expresión pública. Así que Serge escribía dondequiera que pudiera publicar y, en el caso de The New Leader, cobrar. También se negó a someterse a la censura: le dijo a Nancy y Dwight Macdonald que la revista permitía un pluralismo que la propia prensa trotskista no toleraba. Al mismo tiempo, Serge escribía para Politics, la revista socialista libertaria dirigida por Dwight Macdonald.
He aquí, entonces, al Serge de sus últimos años: no un anticomunista ni un guerrero frío, sino un pensador socialista que buscaba renovar la tradición en condiciones extremadamente adversas. Ante todo, Serge fue un gran escritor. Evoca la atmósfera de los años veinte y treinta dentro de la Unión Soviética y del movimiento comunista, y expone los dilemas de la década de 1940 con un sentido de inmediatez y claridad. Resulta llamativo que Abidor no aborde la importancia de las novelas y poemas de Serge para comprender la tragedia de una revolución que se devora a sí misma.
Cinco meses antes de su muerte, en una carta fechada el 22 de junio de 1947, dirigida a «Podoliak», el seudónimo del escritor ucraniano Hryhory Kostiuk, Serge declaraba: «Sigo siendo —inquebrantablemente— un socialista, un partidario del socialismo democrático. El sistema contra el cual he luchado y sigo luchando —y que usted conoce bien— lo considero una forma de totalitarismo; es decir, algo nuevo, pero profundamente inhumano y antisocialista». Kostiuk no era ni un liberal occidental ni un anticomunista de la Guerra Fría; era un intelectual revolucionario ucraniano que había experimentado en carne propia el terror soviético, el editor de Vaplite, una revista en la que Serge había publicado. Este no es el retrato de un hombre instalándose en el anticomunismo de la Guerra Fría. Es el de un hombre que lucha por hacerse oír contra el aislamiento, afirmando sin vacilar la necesidad del compromiso socialista contra el totalitarismo estalinista.
Nos sorprendió la reseña de Ian Birchall en Jacobin, dado el gran aprecio que sentimos por él como historiador. Sin duda, su reseña es más mesurada que el texto de Abidor, pero sigue siendo preocupante que Birchall encuentre convincente la conclusión de Abidor de que «en sus últimos años, Serge veía al comunismo como el enemigo principal». Birchall reconoce que solo se puede especular sobre lo que Serge habría pensado respecto de Corea o Vietnam, pero, no obstante, sugiere para Serge una trayectoria política que sus escritos no respaldan.
Este punto resulta aún más llamativo dado que el propio Birchall había citado anteriormente la carta de Serge a Lefeuvre como evidencia de lo contrario. Esa carta revela a un Serge alarmado por el estalinismo, pero que se niega explícitamente a hacerle el juego a un bloque anticomunista. Nos obliga a resistir las lecturas demasiado simplistas: Serge no deja de ser socialista por identificar al estalinismo como una amenaza central. Intenta, en circunstancias trágicas, mantener una posición revolucionaria independiente entre el régimen burocrático-autoritario estalinista y el bloque capitalista occidental.
Abidor, por su parte, confunde retórica con análisis. La polémica de un exiliado no constituye un programa político. La amargura de un proscrito no es una doctrina. Un hombre perseguido por el estalinismo en Ciudad de México, viviendo en un mundo de asesinatos, amenazas y ajustes de cuentas, puede producir pronunciamientos terribles. Pero no se gana nada transformando esas declaraciones en un certificado de pertenencia a una familia política definitivamente establecida. Victor Serge fue un hombre de pasión y complejidad, ásí como también un francotirador político, pero nunca un renegado. Una biografía no debería ni condenarlo ni absolverlo, sino buscar comprenderlo, leyendo su vida y su obra en sus propios términos. Hay una diferencia entre escribir historia y llevar adelante un proceso judicial.
Serge, como cualquier ser humano, era capaz de error y de contradicción. Puesto a prueba por tantas adversidades, tratando de pensar de manera renovada qué podía significar la democracia socialista en el mundo de posguerra, Serge fue un opositor de izquierda crítico que nunca abandonó el socialismo, a diferencia de quienes sucumbieron a la retórica del «dios que fracasó». No convirtió el fracaso del estalinismo en el fracaso del socialismo. No renunció a la emancipación colectiva. Por el contrario, buscó liberar al socialismo de su deformación burocrática y totalitaria.
Por esta razón, debemos, para concluir, oponer a la lógica inquisitorial de Unruly Revolutionary el testimonio del poeta Octavio Paz, quien conoció a Serge en México en 1942:
Me sentí inmediatamente atraído por Serge. Hablé largamente con él, y todavía conservo dos de sus cartas… Nada podría estar más alejado de la pedantería de los dialécticos que la calidez humana de Serge, su sencillez y su generosidad. Una inteligencia sensible, viva. A pesar de sus sufrimientos, sus reveses y sus largos años de áridas disputas políticas, había logrado conservar su humanidad. Se lo debía, sin duda, a sus raíces anarquistas; también a su gran corazón… Para mí, Victor Serge fue el epítome de la fusión de dos cualidades opuestas: la intransigencia moral e intelectual combinada con la tolerancia y la compasión.
La respuesta de Abidor
https://jacobin.com/2026/09/victor-serge-biography-anti-communism
Debate sobre Víctor Serge
- Por
- Mitchell Abidor
Mitchell Abidor, autor de Víctor Serge: Un revolucionario rebelde, responde a sus detractores.
Cuando empecé a escribir Victor Serge: Unruly Revolutionary, esperaba escribir una biografía acorde con la imagen que se tiene habitualmente en la izquierda de Serge como un enemigo intransigente del estalinismo que nunca cayó en el anticomunismo y luchó toda su vida por el socialismo revolucionario. Esto es lo que encontramos en los numerosos escritos de Richard Greeman, quien, por sí solo, rescató a Serge del olvido traduciendo sus novelas y escribiendo incansablemente sobre él. De hecho, mi biografía comenzó como una colaboración entre Richard y yo, que abandonamos debido a diferencias de interpretación. Suzi Weissman también presenta esa imagen en su biografía de Serge, The Course Is Set on Hope.
Pensaba que iba a escribir un relato más completo sobre este Serge. Las cosas no salieron así.
Trabajé principalmente a partir de fuentes primarias procedentes de archivos de todo el mundo, así como de periódicos y revistas ya olvidados en los que Serge escribía. Lo que descubrí fue un hombre muy diferente al que encontramos en los libros de Greeman y Weissman (y en todos aquellos que se basan en su obra), pero también al que Serge presentó en su merecidamente famosa Memoirs of a Revolutionary, 1901–1941. Descubrí a un hombre que evolucionó políticamente sin cesar, algo que me pareció admirable.
Pero la evolución que descubrí tomó rumbos que incluso a mí me sorprendieron: que Serge fuera un hombre que, en sus últimos años, llegó a creer que la revolución socialista ya no era una posibilidad y que quienes creían en ella estaban anclados en el pasado. También me sorprendió descubrir en su correspondencia, artículos y cuadernos que Serge se convirtió en anticomunista y, en ciertos aspectos, en un apologista de Occidente en los primeros días de la Guerra Fría.
Las pruebas eran innegables, y todo lo que escribí está documentado en mi libro. Sabía que iba a molestar a algunas personas, y me ofrecí a debatir con algunos de aquellos a quienes les había contado mis descubrimientos. Nunca se me ofreció la oportunidad de hacerlo, y la crítica recientemente publicada contra mí y mis hallazgos apareció primero en varias publicaciones europeas y ahora, en inglés, en Jacobin.
Para responder de lleno al ataque de Suzi Weissman, Carlo Albertani y Christian Dubucq contra Victor Serge: Unruly Revolutionary, tendría que citar el libro entero. Respondo aquí, aunque sea de forma breve e incompleta.
Un ejemplo de su lectura apresurada e incorrecta es su afirmación de que insinúo que Serge era un espía de la policía en la época del caso Liabeuf. El trío escribe que «Abidor señala que el periodista socialista Gustave Hervé fue procesado por sus declaraciones públicas, mientras que Serge no lo fue. Aunque reconoce que no hay pruebas documentales que expliquen por qué Serge escapó al procesamiento, invita no obstante al lector a deducir que su inmunidad reflejaba tratos dudosos con la policía». No escribí ni insinué nada por el estilo, y lo que dije es inequívoco. De hecho, dije muy específicamente que, al escribir sobre el caso Liabeuf, «Gustave Hervé adoptó un enfoque similar [al de Serge] y, de hecho, utilizó muchas de las mismas palabras que Serge emplearía un par de semanas más tarde. Es revelador de la amenaza relativa que representaban Hervé y Serge el hecho de que, aunque escribieran lo mismo, Hervé fuera a la cárcel por sus opiniones, mientras que Serge no fuera molestado por la policía». Sí, señalo que Serge no fue molestado por la policía, pero digo claramente que esto se debió a que no representaba una amenaza, mientras que el conocido Hervé sí la representaba. Cómo esto puede interpretarse como una acusación de que Serge era un informante de la policía es un misterio.
Ni siquiera estoy seguro de que hayan leído el libro. Mis críticos escriben: «Como anarquista, cabría esperar razonablemente que la crítica de Abidor se centrara en la decisión de Serge de afiliarse al Partido Bolchevique en 1919, lo que marcó su ruptura con el anarquismo de su juventud. Pero no es así». Si realmente hubieran leído el libro, habrían visto que el capítulo más extenso y denso trata sobre la deshonestidad de Serge respecto a la Unión Soviética en sus escritos sobre el nuevo Estado y el anarquismo. Defiendo que Serge mintió al escribir artículos propagandísticos para la prensa comunista internacional. En esos artículos, afirmaba que la URSS era la culminación del sueño anarquista.
Como demuestro, basándome en relatos contemporáneos de la prensa anarquista escritos por anarquistas de varios países que se reunieron con Serge en Moscú a principios de la década de 1920, Serge les decía en privado a sus antiguos compañeros que el Estado soviético era horrible, mientras escribía artículos en los que afirmaba lo contrario y animaba a los anarquistas a unirse a él allí. Esto forma parte de un capítulo en el que también detallo la guerra brutal y solapada de los bolcheviques contra los anarquistas y el anarquismo.
Me declaro culpable de una cosa que este grupo no mencionó. Intento explicar por qué Serge podría haber escrito falsedades a sabiendas. ¿Se trata de un caso de esa «psicologización» por la que se me ataca? Analizo este asunto desde muchos ángulos, todos ellos comprensivos con Serge, que se encontraba realmente en un aprieto. Algunos anarquistas me han dicho que la conducta de Serge era inexcusable y que mi búsqueda de circunstancias atenuantes era inaceptable: las mentiras son mentiras, y llevar a los anarquistas a trasladarse a la URSS era conducirlos a la muerte. A veces, un biógrafo simplemente no puede ganar.
Weissman y sus amigos escriben: «Abidor trata el movimiento anarcoindividualista, en el que Serge participó activamente durante casi una década, con escasa simpatía». Esto es absurdo. Habría esperado que quienes admiran a Serge supieran que en 2015 traduje y edité Anarchists Never Surrender, una recopilación de los escritos anarquistas de Serge, la primera y única de este tipo en inglés. Ese libro es una obra de admiración, y tanto en ese volumen como en la biografía y en otros dos libros que he dedicado al anarquismo individualista francés, defiendo esta tradición que Serge representó en su día con tanta destreza. Es cierto que someto a esa corriente a un análisis exhaustivo y extraigo algunas conclusiones críticas, pero eso no es señal de «escasas simpatías»; es prueba de que me la tomo en serio.
Si mis críticos hubieran leído realmente cada página de Unruly Revolutionary, habrían visto que también señalo y critico el duro trato que Serge dispensa al individualismo anarquista en su novela The Birth of Our Power. Incluso localicé y cité con aprobación la reseña de ese libro realizada por su antigua coeditora del periódico anarquista L’Anarchie y primera esposa, Rirette Maîtrejean, quien condenó a su antiguo compañero por la forma en que había «evolucionado» y por su «desprecio» hacia sus antiguos compañeros anarquistas individualistas. En cualquier caso, criticar mi tratamiento del anarquismo resulta extraño viniendo de Weissman, quien dedicó tres páginas al anarquismo de Serge en su libro sobre él, sin que en ninguna de ellas se apreciara familiaridad alguna con los escritos de Serge en francés. Hay que reconocer lo que hay que reconocer: Carlo Albertani no es culpable de este error en el primer volumen de su biografía de Serge, publicada en Francia el año pasado.
Las ideas de Serge evolucionaron enormemente a lo largo de su vida, y su apego al socialismo revolucionario sufrió un duro golpe durante la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, después de ella. Se sentía cada vez más exasperado con sus compañeros de exilio de izquierda y antiestalinistas en México, que pensaban que la Segunda Guerra Mundial terminaría en revoluciones, al igual que había ocurrido con la Primera. Le dio la espalda a la ortodoxia marxista y negó esa posibilidad. Escribo sobre esto de forma favorable y extensamente en el capítulo «La revolución revisada». La clase obrera, a su juicio, había sufrido una derrota enorme y no se encontraba en condiciones de llevar a cabo una revolución.
Los últimos años de los Cuadernos de Serge están llenos de pruebas que respaldan el abandono por parte de Serge del componente «revolucionario» del socialismo revolucionario.
En este libro y en mis otros escritos sobre Serge, le he elogiado por este cambio de punto de vista. Él escribió extensamente sobre su giro en sus Cuadernos, y recomiendo encarecidamente que cualquiera que aún no haya leído ese volumen esencial lo haga. En él, encontramos este diagnóstico de Serge sobre la política de los socialistas revolucionarios entre sus compañeros de exilio: «Su convicción extremadamente optimista y esquemática de que la Revolución Rusa se repetirá pronto en Europa. “Los trabajadores ocuparán las fábricas (Pivert), tomarán el poder (Gironella), etc.” ¡Están tan engañados que los poumistas creen que volverán a una España libre y socialista en seis meses, y Pivert habla con orgullo de la posibilidad de formar un Ejército Rojo en Francia!». Toda esta retórica revolucionaria estaba alejada de la realidad, y Serge se lo dijo a sus compañeros sin rodeos.
Los últimos años de los Cuadernos de Serge están llenos de pruebas que respaldan el abandono por parte de Serge del aspecto «revolucionario» del socialismo revolucionario. La situación se había agravado tanto que a Serge le comunicaron en una carta que «los compañeros del POUM… y Marceau [Pivert], Stein y Jacob consideran unánimemente que, por razones ideológicas y políticas, la colaboración contigo es imposible». Sin duda, no es casualidad que Weissman y sus amigos se refieran únicamente a la edición francesa del libro, que es una obra esencial e impresionante. Hablar de ella como de los Cuadernos de Serge, publicados por New York Review Books, les obligaría a reconocer que el traductor, que necesariamente sabría con precisión qué contiene un libro que detalla la evolución de Serge, era… yo.
El período inmediatamente posterior a la guerra demostró que Serge tenía razón sobre la revolución y deterioró para siempre su relación con la izquierda revolucionaria. Su ignominiosa pelea física con su compañero de exilio Jean Malaquais en 1944 se debió a la acusación de este último de que Serge había abogado por una alianza con los conservadores. Se trataba de una exageración de la postura real de Serge, ya que él esperaba un futuro de «tendencia socialista», pero Serge no era en absoluto un socialista revolucionario al final de la guerra ni en sus últimos años. Como demuestro, en su última entrevista, publicada casualmente el día de su muerte, ni siquiera mencionó en ningún momento el socialismo. Su principal preocupación, una que reaparece en sus escritos públicos y privados —que descubrí en sus archivos—, era la protección de la persona humana. El personalismo se había convertido en su filosofía rectora.
Victor Serge, el anticomunista
Mi afirmación más controvertida es que Serge era anticomunista, para lo cual aporto abundantes pruebas, demasiadas para exponerlas aquí. No especulo sobre cuál habría sido su orientación futura. Escribí: «Decir que Serge habría evolucionado en la misma dirección que su compañero en el antistalinismo, Boris Souvarine —quien acabó apoyando a EE. UU. en Vietnam—, podría ser ir demasiado lejos. Pero es difícil negar, dadas las posturas que adoptó y el lenguaje que empleó al expresar sus opiniones… que Serge coincidía con el punto de vista de anticomunistas excomunistas como Arthur Koestler». Solo me referí a dónde se encontraba, no a hacia dónde podría haber ido. Y donde se encontraba era en un anticomunismo obsesivo.
Una gran parte del libro está dedicada a este período y a esta fase de la evolución política de Serge. Explicarlo todo con detalle alargaría esta respuesta a docenas de páginas. Mi afirmación no se basa únicamente en sus escritos para la prensa anticomunista, como la revista liberal anticomunista New Leader. Su correspondencia privada está repleta de referencias a «rojos» y «comunistas». Consideraba el comunismo «el peor peligro, un peligro mortal» para la humanidad, un peligro mayor que Occidente, al que consideraba una fuerza benigna, incluso positiva. Weissman y compañía sostienen que escribió para la revista anticomunista New Leader porque los comunistas le impedían publicar en otros medios. ¿Eran los comunistas realmente tan poderosos en todas partes como para influir en los editores a su antojo? Como planteo en el libro, ¿cómo es posible que los comunistas franceses no pudieran impedir que Koestler publicara Darkness at Noon, que salió a la luz sin dificultad alguna y con gran éxito?
Nada menos que Dwight MacDonald, como muestro en mi libro, advirtió a Serge contra el camino que estaba tomando. Su correspondencia con Emmanuel Mounier, el brillante filósofo y fundador de la variante del personalismo a la que Serge se adhirió, está llena de diatribas anticomunistas y ataques a Mounier por mostrarse blando con el comunismo. Cuando Serge murió, Mounier escribió: «Desde la guerra, sus cartas giraban en torno a una única preocupación: la dictadura soviética y los campos de la URSS… Lejos de Francia, hablaba de forma inexacta de realidades que desconocía. Pero se lo perdonamos, pues son pocos los hombres de su temple y humanidad».
Serge también padecía la paranoia propia de un guerrero de la Guerra Fría, viendo la mano comunista por todas partes, especialmente en Estados Unidos y su Gobierno. En una carta de 1940, escribió: «Sé que la labor estalinista se está llevando a cabo en Estados Unidos a gran escala por parte de un buen número de periodistas e intelectuales estalinistas que han llegado allí. Incluso cuentan con cierto apoyo en la Administración… Su actuación está y estará camuflada… Harían cualquier cosa para instalar a todo su personal en Estados Unidos». Elucubraciones como estas son claramente obra de un anticomunista o, por decirlo mejor, de un guerrero de la Guerra Fría prematuro.
Véase esta cita de un ensayo de 1946 incluido en una recopilación de artículos de Serge titulada El nuevo imperialismo ruso. Escribí en la biografía:
Minimizó la amenaza e incluso la importancia del imperialismo occidental. En esa publicación insistía en que el Imperio Británico, liderado por el gobierno laborista, «se está retirando de Egipto y ofrece la independencia a la India. Los viejos métodos de explotación colonial se han agotado». En cuanto al ejemplo paradigmático de la nueva forma de imperialismo, Estados Unidos, Serge afirmaba que «conocía a los estadounidenses lo suficientemente bien como para saber que no contemplan imponer tiranías en los cinco continentes y que, por el contrario, desean una reorganización sostenible de las relaciones internacionales».
Dejando de lado lo errónea que resultó toda esta predicción, especialmente en lo que respecta a Estados Unidos, esto dista mucho de ser socialismo revolucionario, que, creo que todos estaremos de acuerdo, sería antiimperialista. El «agotamiento de los viejos imperialismos» del que hablaba Serge no impidió que Francia luchara durante años para conservar Indochina y Argelia. Los Mau Mau de Kenia se habrían sorprendido al saber que Inglaterra estaba liberando de buen grado a sus colonias.
Weissman y compañía omiten cualquier mención a la carta que Serge envió a André Malraux en 1947, en la que Serge afirma que, de estar en Francia, habría votado a De Gaulle. Aunque su hijo afirmó que la carta era falsa, no hay motivos para pensar que lo fuera, y los sentimientos que expresa concuerdan con sus creencias de entonces. Odiaba tanto a los comunistas y al comunismo que habría estado dispuesto a apoyar al principal obstáculo frente a la victoria comunista en las elecciones francesas. Esto escandalizó a la izquierda revolucionaria de la época, aunque ninguno de sus miembros puso en duda la autenticidad de esta carta ni la autoría de Serge.
No fue mi «anarquismo» lo que me llevó a escribir el libro que tanto desagrada a quienes se aferran al mito. Fueron los hechos.
Dos cosas finales: al igual que hice con Weissman y Richard Greeman, de cuya labor de toda una vida sobre Serge me beneficié, informé a Birchall, mientras escribía el libro, de las conclusiones a las que estaba llegando. Él expresó su desacuerdo y, antes de leer el libro, me dijo que mi tesis era incorrecta. Ian y yo discrepamos en muchas cosas, pero es un hombre honorable. Leyó el libro con la mente abierta y le convenció lo que tenía que decir sobre el anticomunismo de Serge. Ian es un trotskista de toda la vida, además de un respetado académico y activista. La bajeza de Weissman y sus amigos queda al descubierto en su ataque contra él por haberse dejado convencer por mi documentación.
Suzi Weissman se ha aferrado a lo largo de los años a una versión mítica de Victor Serge, el socialista revolucionario «sans peur et sans reproche», una versión que también propagó mi amigo y mentor, Richard Greeman. No empecé a escribir Victor Serge: Unruly Revolutionary hace trece años con la intención de que resultara el volumen crítico en que se convirtió. Fue mi lectura de sus escritos anarquistas —que contradecían sus afirmaciones en sus memorias de no apoyar el ilegalismo anarquista—, la transcripción del juicio de la banda Bonnot, en el que su conducta distó mucho de ser ejemplar, y lo que encontré en fuentes de archivo lo que llevó al libro a tomar un rumbo inesperado. No fue mi «anarquismo» lo que me llevó a escribir el libro que tanto desagrada a quienes se aferran al mito. Fueron los hechos y, como digo en la introducción, mi falta de esa protuberancia frenológica para la veneración lo que me obligó a escribir el libro que escribí.
Serge fue en su momento un socialista revolucionario, y hubo un tiempo en que no era anticomunista. Dejó de ser lo primero y se convirtió en lo segundo en sus últimos años. No hay nada de qué avergonzarse ni que sorprenda en el hecho de que las ideas de Serge cambiaran con las circunstancias: eso fue una constante a lo largo de su vida.
Permítanme terminar citando unas palabras muy acertadas de Serge sobre sus compañeros de exilio que seguían aferrados a esquemas obsoletos. Dijo que eran «idealistas encerrados en la esclerosis de las doctrinas y las circunstancias, y dominados por sus convicciones y sus apegos emocionales; en resumen, por el fanatismo. En tales condiciones, quien perturba la seguridad interior de los demás es un hereje odioso». Weissman, Albertani y Dubucq se aferran a un Serge imaginario, uno que se ajusta a sus necesidades y deseos políticos. Son libres de creer que tienen razón, pero la hagiografía no es biografía, y los hechos son cosas obstinadas.
La reseña en Sidecar.
https://newleftreview.org/sidecar/posts/against-the-tide
A contracorriente
Morten Høi Jensen
18 de septiembre de 2026
Los futuros biógrafos de Victor Serge parten en desventaja. Memorias de un revolucionario (1951) es una de las grandes autobiografías del siglo pasado, que narra de forma vívida los giros y vicisitudes —desde Bélgica hasta Francia, España, Rusia y México— de una vida política espectacularmente dramática. Sin embargo, como sostiene Mitchell Abidor en su reciente biografía, la historia de Serge «es más compleja de lo que sus memorias llevarían al lector a creer». Victor Serge: Unruly Revolutionary pretende «deslijar los contornos» que el autor de las memorias suavizó y sondear las «contradicciones» que minimizó. Iniciada como un intento de ayudar a Richard Greeman a completar su propia biografía de Serge, que nunca llegó a terminarse, la obra de Abidor se nutre del asombroso archivo de material que Greeman pasó toda una vida reuniendo. Mientras que la apasionada Victor Serge: A Political Biography (2001), de Suzi Weissman, se escribió para rescatar el legado de Serge del triunfalismo posterior a la Guerra Fría, Abidor ofrece un relato más sereno y escéptico, sin dejar de examinar ninguna incoherencia ideológica.
Aunque admira a su protagonista, Abidor se empeña en desmontar la mitología en torno a «San Serge». Comienza desinflando la leyenda familiar con la que se abre Memorias de un revolucionario: que Serge —cuyo nombre de nacimiento era Victor Kibalchich y que nació en Bruselas en 1890— era pariente lejano de un revolucionario ruso y fabricante de bombas ejecutado en 1881 por su participación en el asesinato del zar Alejandro II. Abidor explica que no se ha encontrado ninguna prueba genealógica. En su opinión, «la conexión de Serge era, más bien, de carácter emocional, política y moral, y por ello se convirtió en una conexión real desde el punto de vista psicológico». La idea de que creciera entre exiliados revolucionarios rusos también es «bastante menos sencilla» de lo que él sugeriría más tarde. Abidor documenta las dificultades de la infancia de Serge. Su padre, Léon, había sido expulsado de la academia militar de San Petersburgo por poseer propaganda revolucionaria y, posteriormente, huyó a Suiza, donde conoció a la madre de Serge, Vera. Llevaban una vida itinerante y precaria, pasando por «los barrios marginales de Bruselas, Canterbury, Ginebra y Londres», antes de separarse. Serge «nació en un hogar desestructurado y en mal estado, del que se marchó cuando aún era un niño». Al parecer, la mitología familiar llenó un vacío y, en años posteriores, le sirvió de consuelo en momentos de gran adversidad.
Viviendo por su cuenta desde los doce años y sin haber recibido una educación formal, Serge se sumergió en los círculos de izquierda de Bruselas, leyendo a Kropotkin y la Historia de la Revolución Francesa de Louis Blanc, afiliándose a la sección juvenil del Partido Obrero Belga y fundando un periódico, Le Communiste, junto con un grupo de amigos. Sin embargo, pronto encontraron restrictiva esta formación «sólidamente socialdemócrata y reformista», y la abandonaron en 1907, saliendo airadamente de un congreso del partido después de que el líder Emil Vandervelde pidiera apoyo para la anexión del Congo. Le Communiste pasó a llamarse Le Révolté. Escribiendo bajo el seudónimo de Le Rétif —«un adjetivo con muchos significados: inquieto, recalcitrante, refractario, rebelde, obstinado, indómito», escribe Abidor—, Serge defendió una corriente individualista del anarquismo que combinaba el desdén por las masas con una veneración cuasi-nietzscheana de la capacidad de rebelión del individuo, al servicio de la cual el crimen y el terror eran tácticas admisibles.
Después de que Le Révolté defendiera al fabricante de bombas anarquista Abraham Hartenstein, quien en febrero de 1909 disparó y mató a dos agentes de policía, a Serge le resultó imposible seguir viviendo en Bruselas. Aquel verano, se trasladó a París, cuna de «la anarquía, la literatura y la revolución». Abidor señala cierta modificación retrospectiva —«una deformación profesional propia de todos los autores de memorias»— en la descripción que hace Serge de lo que le atrajo allí y de lo que la ciudad representaba. Como joven anarquista, «no habría visto París como la ciudad de la Comuna —de la que se burló en varios artículos—, ni de la sindicalista CGT —a la que también condenaría—, y desde luego tampoco de Lenin, a quien habría conocido menos que al hermano narodnik del bolchevique, el mártir Alejandro», escribe Abidor. Serge se consolidó como un destacado pensador anarquista, escribiendo para el periódico central del movimiento, l’anarchie, bajo diversos seudónimos. Siguió ofreciendo un apoyo incondicional a quienes consideraba que se rebelaban contra el Estado. «El derecho a vivir implica el derecho a matar a quienquiera que me impida vivir», argumentaba Serge en aquella época. «La voluntad de vivir me impone el deber (la necesidad) de matar a quien quiera privarme de la libertad, sin la cual no hay vida».
En 1911-1912, la Banda Bonnot, un grupo vinculado a L’Anarchie, cometió una serie de atracos a bancos que causaron gran revuelo. Serge fue detenido junto con su primera esposa, Rirette Maitrejean, después de que la policía registrara las oficinas del periódico y descubriera dos revólveres robados. Al negarse a cooperar, fue juzgado junto con el resto de la banda y condenado a cinco años de prisión. Abidor ofrece una minuciosa reconstrucción del juicio, que ilustra bien su enfoque. Citando profusamente informes policiales y relatos contemporáneos de la prensa diaria, muestra cómo la policía se esforzó por presentar a Serge como el principal ideólogo de la banda, lo que le colocó en la difícil situación de tener que proclamar su inocencia sin comprometer su imagen ante sus compañeros anarquistas. La razón por la que Abidor dedica tanto tiempo al juicio —en comparación, Weissman solo lo menciona de pasada— es que, en su opinión, supuso una «ruptura epistemológica» para Serge, un primer paso crucial para alejarse del anarquismo.
Si bien aquella experiencia puso a prueba la filosofía individualista de Serge, el estallido de la Primera Guerra Mundial dejó al descubierto la fragilidad del viejo orden. Tras salir de prisión en enero de 1917 y con la prohibición de residir en Francia, Serge partió hacia Barcelona, donde comenzó a escribir para la revista anarquista Tierra y Libertad. El contacto con el sindicalismo revolucionario le convenció gradualmente de la necesidad de la acción de masas, aunque Abidor sostiene que se trató de un proceso gradual. Fue en España donde firmó por primera vez un artículo como Victor Serge (un seudónimo que nunca explicó). Como no podía ser de otra manera, el tema era la Revolución de Febrero. Los rusos, escribió Serge, «han logrado destronar a un zar. Y continúan su labor, ayudándonos con su ejemplo —cuando no con sus propios esfuerzos— a vivir nuestra vida, luchando por la VIDA».
Serge pronto se embarcó en lo que Abidor describe como su «complicado viaje» para unirse a la Revolución en Rusia. Durante el trayecto, fue detenido en París e internado durante más de un año en un campo de prisioneros en Précigné. Allí siguió escribiendo, ahora para la revista anarquista La Mêlée. Abidor destaca un artículo publicado en noviembre de 1918 como fundamental para esbozar «la base ideológica» de la adhesión de Serge al bolchevismo: «No podemos retirarnos de la vida social. Nos guste o no, somos animales sociales, y cuando queremos mejorar nuestra suerte personal, no podemos hacer otra cosa que trabajar para mejorar la suerte común». Tras ser liberado finalmente en un intercambio de prisioneros de oficiales franceses retenidos en Rusia, Serge sostuvo que llegó como partidario de los bolcheviques «porque estaban haciendo lo necesario con tenacidad, obstinación, un magnífico ardor y una pasión calculada». En su opinión, demasiados anarquistas se estaban quedando atrás respecto a la historia, permitiendo que las disputas internas se interpusieran en el camino de una acción revolucionaria significativa.
En sus artículos para el Bulletin Communiste durante sus primeros años en Rusia, Serge defendió repetidamente que los anarquistas debían unirse a los bolcheviques, insistiendo en que tenían mucho que aportar a la Revolución. La «trágica desgracia» de estos artículos, sostiene Abidor, «es que se escribieron en pleno apogeo de la represión bolchevique contra el anarquismo», sobre todo contra las fuerzas de Néstor Majnó en Ucrania. La represión de la rebelión de Kronstadt en 1921 rompió los últimos y frágiles lazos entre los anarquistas y los bolcheviques. «Es una muestra de lo doloroso que fue este acontecimiento para Serge el hecho de que, incluso décadas después, siguiera intentando llegar a un veredicto definitivo», escribe Abidor, al examinar sus diversas reflexiones al respecto. Atrapado entre su devoción anarquista por la libertad, por un lado, y su lealtad al Partido, por otro, la defensa pública que Serge hizo de la dirección bolchevique, sostiene Abidor, divergía de los sentimientos que expresaba en privado a compañeros anarquistas como Ángel Pestaña, Maurice Vandamme y Gaston Leval. Los anarquistas nunca le perdonaron del todo. Todavía en 2011, una editorial anarquista francesa publicó un libro de críticas titulado Victor Serge, l’homme double.
Tras sucesivas decepciones, Serge sintió que por fin estaba en el bando ganador. «Ya había suficientes críticas a los bolcheviques desde fuera de Rusia; sumarse a ellas convertía a uno en un aliado objetivo de la reacción, y eso simplemente no era una opción», escribe Abidor. «Tenía su razón de vivir, y se aferraría a ella hasta que ya no fuera posible ocultar el hecho de que la Revolución estaba irremediable e irrevocablemente perdida». Al llegar a la conclusión de que el Estado soviético se derrumbaría sin apoyo extranjero, entre 1921 y 1925 Serge trabajó como agente del Komintern en Europa Central, principalmente en Berlín y Viena, donde entró en contacto con destacados intelectuales comunistas, entre ellos Gramsci y Lukács. También traducía los escritos de Lenin y había comenzado a colaborar con la revista de Henri Barbusse, Clarté, y con Die Rote Fahne, el periódico del Partido Comunista Alemán. Desde esa perspectiva, fue testigo del inicio de la hiperinflación y del auge del movimiento nazi. En Rusia, sin embargo, el partido bolchevique se estaba encerrando en sí mismo: cuando Lenin murió en 1924, comenzó una larga y amarga batalla por la sucesión. Lukács aconsejó a Serge que fuera prudente a su regreso: «No seas tonto y te hagan deportar por nada, solo por el placer de votar desafiante».
En la amarga batalla sucesoria que siguió a la muerte de Lenin en 1924, Serge se alineó con Trotsky y la Oposición de Izquierda. «Solo veo una cosa que hacer: no tirar al niño con el agua del baño; no amargarse. Ha llegado el momento de nadar con calma a contracorriente, por difícil que resulte», escribió. Serge fue expulsado del Partido en 1928 y encarcelado brevemente. Desilusionado, dedicó sus energías a la escritura, completando tres novelas (Hombres en prisión, El nacimiento de nuestro poder y Ciudad conquistada) y una obra de historia (El primer año de la Revolución Rusa) en tan solo cinco años. Durante este periodo, Serge y su familia —se había vuelto a casar en 1919 y había tenido un hijo, Vlady, en 1920— fueron objeto de una campaña de acoso cada vez más intensa, tan grave que la esposa de Serge, Liuba Russakova, comenzó a sufrir psicosis intermitentes. La soledad de Serge, señala Abidor, era absoluta: «Ni un solo camarada; todos aquellos con quienes estaba vinculado fueron deportados, encarcelados, murieron o se perdieron», escribió a sus amigos de París. El régimen de Stalin, escribió en una carta de 1933, estaba en «total contradicción» con la Revolución: el socialismo «solo demostrará su superioridad frente al capitalismo, no mediante la fabricación de tanques, sino a través de la organización de la vida social, y solo si ofrece al hombre mejores condiciones que el capitalismo: más bienestar material, más justicia, más libertad y una mayor dignidad».
Ese año, Serge fue detenido de nuevo bajo sospecha de participar en actividades trotskistas clandestinas y fue interrogado durante dos meses. Se mostró inquebrantable y no dudó en criticar al régimen por su intolerancia hacia la disidencia. Hacerlo en un momento así «demuestra un valor sin igual», escribe Abidor. Fue condenado a tres años de exilio interno en Orenburg, en los montes Urales. El caso de Victor Serge amenazó con descarrilar los trabajos del Congreso Antifascista de París de 1935, patrocinado por Moscú, cuando la periodista francesa Magdeleine Paz planteó la cuestión desde la sala. Tras obtener inesperadamente permiso para abandonar la Unión Soviética en 1936, Serge regresó a París, donde se convirtió en «uno de los analistas más importantes de la política y las políticas soviéticas». Nunca estuvo del todo a salvo de los agentes estalinistas, como demostró el asesinato en Madrid, en 1937, de Andreu Nin, viejo amigo de Serge y líder del POUM español. Vivía en un estado constante de paranoia. En su novela póstuma Unforgiving Years (1971), un revolucionario fugitivo describe este «juego de semilunáticos… esta necesidad de desconfiar de sí mismo, de sospechar de sus propias sospechas».
«Serge era, en muchos sentidos, un Zelig de izquierdas», escribe Abidor tras examinar el contenido de la agenda de Serge correspondiente a los años 1936 a 1940 —en la que figuraban André Breton, CLR James, Ignazio Silone, Frida Kahlo, André Gide y Max Shachtman—. Cuando los nazis invadieron Francia en 1940, Serge pudo recurrir a sus contactos y vivió durante un tiempo con Breton en una casa de Marsella alquilada por Varian Fry y el Comité de Rescate de Emergencia, que ayudaron a Serge y a miles de otros exiliados a escapar de Europa. Serge consiguió un pasaje en un barco de vapor con destino a Ciudad de México, cuyo billete pagaron Dwight y Nancy Macdonald. Allí terminó El caso del camarada Tulayev (1948), considerada por muchos su obra maestra. Abidor describe los últimos años de Serge en México como «difíciles e infelices»: empobrecido, lejos de Europa, temeroso de los asesinos. Una vida en las barricadas le había pasado factura. Cuando murió de un infarto en la parte trasera de un taxi en 1947, Serge tenía solo cincuenta y seis años, pero parecía mucho mayor. Julian Gorkin, el líder del POUM que identificó el cadáver, observó que «las suelas de sus zapatos, desgastadas hasta quedar en nada, tenían agujeros» y que «el cadáver podría haber sido el de un vagabundo, recogido por caridad». Fue enterrado en una tumba sin nombre entre los exiliados españoles.
En el momento de su muerte, sostiene Abidor, Serge había dejado de creer en la viabilidad de la revolución proletaria. Aunque «nunca vaciló en su convicción de que la Revolución Bolchevique fue, en sus inicios, un acontecimiento positivo y que el estalinismo fue una perversión del leninismo, no su continuación», escribe Abidor, esto representaba, no obstante, un «cambio difícil de aceptar para los admiradores del mito de Serge». Aquí radica la parte más controvertida del relato de Abidor: su veredicto de que Serge, en última instancia, «fue más allá» del antistalinismo para convertirse en un «anticomunista». Weissman y otros han rebatido esto («El legado de Serge no es el de un hombre que abandonó el socialismo por el anticomunismo de la Guerra Fría. Es el de un pensador socialista que se negó a cualquier capitulación —ante el estalinismo, ante el liberalismo, ante la desesperación— y que pagó el precio íntegro de esa negativa»). Posteriormente, Abidor ha defendido su postura. Sean cuales sean las conclusiones que se puedan extraer de la lectura de los cuadernos y cartas de los últimos años de Serge, hay que tener en cuenta que murió en el inquietante interregno entre el cataclismo de la Segunda Guerra Mundial y el emergente orden mundial bipolar. La trayectoria que probablemente habría seguido de haber vivido más tiempo debe seguir siendo objeto de especulación.
Para Abidor, son en última instancia las oscilaciones de Serge —«que siguen un patrón definido y comparten una base y un motivo comunes»— las que lo convierten en una figura tan importante. A su juicio, «la aparente mutabilidad de Serge era, de hecho, una búsqueda de una forma eficaz de garantizar la verdadera libertad y la democracia». Lo que cambió fueron «los medios para alcanzar su objetivo», escribe. La mente de Serge estaba sin duda en constante movimiento —revolucionaria en ambos sentidos— y nunca se detuvo el tiempo suficiente como para que el dogma se endureciera. Como él mismo expresó en 1938: «La verdad nunca es fija; está constantemente en proceso de devenir y ninguna frontera absoluta la separa del error». «La sensación de poseer la verdad va de la mano de un cierto desprecio por el hombre», escribió. Serge sigue siendo una figura tan atractiva no solo por su optimismo de espíritu, sino también por esta imperecedera apertura al mundo. Y para ello, debemos volver a sus propios escritos. A pesar de todo el sufrimiento y los fracasos de sus últimos años, Serge sentía que aún le quedaban «demasiadas cosas por hacer, por saber, por comprender». Sabiendo que la muerte estaba cerca, se decía a sí mismo en sus cuadernos que debía «seguir viviendo como si todo estuviera aún por delante».
7. La era de la mezquindad.
Así ve la situación política actual Antonio Turiel. Este tipo de artículos me interesan menos que sus análisis energéticos, pero también tienen su punto.
https://crashoil.blogspot.com/2026/09/la-mezquindad.html
lunes, 21 de septiembre de 2026
La mezquindad
Yo nací el año 1970. La vida entonces era mucho más austera en lo material. Eso no quiere decir que fuéramos más infelices; en realidad, en muchos aspectos probablemente se era más feliz que ahora.
Pero era también una vida más dura, más física. Muchos trabajos eran manuales, y no pocos requerían considerable fuerza física. La gente se consumía, los huesos se deformaban, las fatigas y los accidentes pasaban factura, y no había tanta gente que llegara a los 70 años: solo el 5,5% de la población tenía 70 o más años, frente al 15% actual. También, ciertamente, la medicina ha avanzado mucho durante estos años, sobre todo a nivel preventivo, y se han mejorado los hábitos saludables.
En 1970, el dictador Francisco Franco aún estaba vivo y con él su régimen, así que había cosas de las que no se podía hablar, casi ni pensar; y por supuesto nada de protestar, por más que se sufrieran flagrantes atropellos.
Murió Franco en 1975. Se intentó una transición a la democracia, que salió como salió pero que supuso una mejora con respecto a lo que había – al menos en algunas parcelas de los derechos públicos. Recuerdo, pues ya no era tan pequeño, la excitación con la que se vivió la promulgación de la Constitución, las primeras elecciones… Había ansia de libertad y de cambio. Se pensaba que, por fin, España podría ser un país libre y de progreso. El fracaso del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 – recuerdo cómo lo viví, toda la noche viendo dibujos animados por la tele hasta que salió el rey – dio un nuevo impulso, y pensamos que se podría construir un estado de derecho, libre, moderno…
España entró en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea. A partir de los años 80 se produjo un progreso económico espectacular, y, como en el resto del mundo, un enorme desarrollo científico y tecnológico, del cual, por una vez, España no quedó al margen. En el año 2000 España aspiraba a entrar en el G10.
Llegaron los años de la burbuja inmobiliaria, de la soberbia de los adictos al pelotazo. Y luego la crisis de 2008. Y ya nada volvió a ser lo de antes.
Echo la vista atrás y veo todo lo que ha pasado desde que tengo memoria. Y veo la mezquindad que inunda toda la sociedad actualmente, esa miseria colectiva en la que vivimos instalados, ésa que señala al emigrante, que acepta sumisa la degradación de nuestras condiciones de vida, que se humilla servil delante de los poderosos… y me pregunto: ¿cómo hemos llegado aquí? ¿Cómo nos perdimos por el camino? ¿Por qué el proyecto de hacer una sociedad más justa, más libre y más liberal está fracasando? ¿Por qué se produce un retroceso tan marcado en el respeto a los valores democráticos?
Sería tentador decir que este fenómeno tiene lugar sobre todo entre los más jóvenes, que se han vuelto más reaccionarios, más autoritarios, menos democráticos; y luego echar pestes de las redes sociales y las nuevas tecnologías. Sería tentador, sobre todo para una persona de mi edad, que he visto esos cambios y que tengo una añoranza de otro tiempo más sencillo, en el que todo estaba más claro. Tentador, sí, pero también sería estúpido. Y falso.
Yo nací en 1970. Eso quiere decir que dos tercios de los españoles y españolas son más jóvenes que yo. Pertenezco por tanto a una fracción de la población que ya es minoritaria, y que cada año que pasa es lógicamente menor. Pero no se piensen que idealizo aquellos años: nosotros también éramos mezquinos, nosotros también aprendimos bien de niños a bajar la cabeza y tolerar las injusticias. Simplemente, éramos más pobres y vivíamos en una dictadura, así que quién más y quién menos albergábamos una esperanza de cambio y de progreso, de ir a mejor, de tener más libertad y, sobre todo, de aspirar a una relación más justa y fraternal entre los seres humanos. Yo recuerdo los eslóganes y los debates de los primeros años 80, cuando se creía que podríamos construir un mundo verdaderamente mejor y más humano. Pero lo estropeamos todo. Simplemente, nos dejamos deslumbrar por la abundancia, por la riqueza, por las promesas de un progreso material que parecía sin límites… Nosotros tenemos la culpa de no haber educado correctamente a las generaciones que nos han sucedido. Este lodo en el que ahora hozamos viene del polvo que descuidadamente dejamos que se asentase.
Para mi, uno de los puntos de inflexión fue la burbuja inmobiliaria de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Fue la época del «España va bien». Los últimos gobiernos del PSOE de Felipe González, sumidos en la corrupción y en la inoperancia, dieron lugar a los gobiernos del PP de Jose María Aznar, el primero de ellos – con mayoría relativa en el Congreso – mostrando una cara más amable; el segundo de ellos – ya con mayoría absoluta – mucho más duro y autoritario. Fue en esos años que se sentaron las bases de una especulación inmobiliaria sin parangón, los años de las obras públicas faraónicas, los años de la abundancia y el derroche… Años de nuevos ricos y pelotazos continuos, pero el dinero fluía abundante – en parte de las ayudas europeas, en parte de los capitales internacionales – y todo el mundo vivía bien: no hacía falta matarse a estudiar para poder ganar 2000 ó 3000 euros al mes. Mis amigos se reían de mi: tantos años de carrera, luego doctorado, luego postdoctorado, para acabar cobrando los 1200 euros al mes que cobraba cuando volví de París, y aún gracias. Esa etapa se cerró de manera abrupta, como una bofetada con la mano abierta. La soberbia con la que nos creíamos instalados entre los poderosos, poniendo los pies encima de la mesa, se derrumbó con los atentados del 11 de marzo de 2004 y la inesperada victoria del PSOE de Rodríguez Zapatero. La burbuja inmobiliaria terminó por explotar en 2008, con la quiebra de Lehman Brothers.
Los años de rápido progreso económico, durante las décadas de los 80 y 90, sirvieron para superar algunos atavismos y complejos ibéricos muy asentados, pero los años de la burbuja inmobiliaria crearon una mentalidad de nuevos ricos, de soberbia, y, lo que es peor, de creerse que nos merecíamos los privilegios de los que ahora disfrutábamos. Yo estoy convencido de que en una buena parte de la psique española contemporánea está aún instalada la idea de la riqueza rápida y fácil, y de que tenemos derecho a ella.
Pero nada es gratis en este mundo. Esos años de riqueza y prosperidad no fueron más que un espejismo, el epílogo de un largo camino de desarrollo económico e industrial al que España se apuntó tarde por culpa del aislamiento de la dictadura franquista, pero que igualmente tenía los días contados. Era un desarrollismo basado en los combustibles fósiles y en un consumo incesante, acelerado y creciente de energía y materiales. Algo que era intrínsecamente insostenible y que por tanto tenía que parar.
Llevamos desde 2008 a trancas y barrancas. Es en 2008 cuando arranca en España, y en Europa, un proceso de desindustrialización y de deslocalización que realmente nunca ha cesado. También desde 2008 se han hecho más evidentes las dificultades para continuar aumentando la extracción de petróleo, como hemos tratado a lo largo y ancho de este blog – o, si prefieren, pueden leer una síntesis detallada en mi libro «Petrocalipsis». Hemos echado mano de todo tipo de recursos semejantes a petróleo para mantener la ficción de un mundo siempre creciente, primero los biocombustibles, luego los petróleos extrapesados, luego el fracking, y ahora ya nada más. Por eso ahora en 2026 estamos embarcados en estas guerras por los últimos recursos, y por eso estamos empezando a deslizarnos por una peligrosa pendiente de carestía y escasez.
En los años 2000, los españoles aprendieron que si miraban para otro lado en medio de pelotazos no siempre legales, habría un buen pellizco para ellos. Incluso si no querías pringarte, te convenía estar callado para no meterte en líos. Total, todo iba bien para todo el mundo. Nos acostumbramos a esa bonanza injustificada, y con el tiempo llegamos a creernos que era nuestro derecho divino, nuestro privilegio irrenunciable. Teníamos todo el derecho a vivir bien, nosotros formamos parte de un país potente y de la Unión Europea, y por ello, lógicamente, siempre seremos ricos y poderosos.
En ningún momento quisimos mirar a la base de nuestra riqueza. Que nuestro bienestar se cimentaba sobre el expolio y el robo de las riquezas de otros países del Sur Global. Que nuestros flamantes móviles están manchados de la sangre de los mineros que extraen precariamente el coltan en el Congo, o de los trabajadores que se intoxican en factorías de ensamblaje en China. Nuestra ropa de marca a precio asequible la cosen niños esclavizados en Bangladesh. Nuestros aguacates los recogen inmigrantes que trabajan por salarios de miseria en nuestros huertos, o se esquilman de otros países. Y así con una lista interminable de productos. No quisimos mirar hacia estas duras realidades porque cuestionaban nuestro derecho a disponer de todo lo que disponemos.
Pero somos muy mezquinos. Porque nos atrevemos a ser duros con el débil, o simplemente negarnos a mirar y aceptar su sufrimiento, y al tiempo bajamos la cabeza delante del fuerte. Sabemos lo que nos conviene, y por tanto no contrariamos a los matones que hay en nuestra sociedad, esos empresarios «de éxito» que hacen dinero a mansalva a partir de la explotación masiva de la miseria colectiva, tanto patria como foránea. No solo no nos oponemos a ellos, sino que los adulamos, los ponemos como ejemplo a seguir, les damos premios y honores. Ellos, mientras tanto, van comprando todos los medios de comunicación, y también voluntades tanto en lo público como en lo privado. Cuántas veces no habré visto yo a un periodista callar o dejar de llamarme porque incomodo a gente importante, cuántas veces algún concejal que quería, ilusionado, hacer algo bueno para su pueblo no ha tenido que bajar la cabeza y someterse, diciéndome, «lo siento, no me han dejado hacerlo…». Cuántas.
Pero ahora las cosas empiezan a ir mal. Muy mal.
Aquí en España la gasolina y el diésel ya están llegando a los 2 € por litro, y en Europa la cosa está peor. En Francia, no hay diésel en el 11% de las gasolineras, y este problema de suministro – eco de la voladura del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita – va a ir a peor. Y no solo en Francia: en toda Europa. España aguantará un poco mejor gracias a sus 8 refinerías, pero debido a la presión sobre los carburantes no se están haciendo paradas de mantenimiento, y eso puede acabar conduciendo a averías graves y a faltantes de suministro duraderos. Y faltan gas, fertilizantes, ácido sulfúrico ergo metales, y mil cosas más.
También se anticipa una crisis económica brutal. Estos precios del combustible afectan a toda la cadena productiva. Y la burbuja de la IA parece estar más cerca de reventar, y cuando lo haga Occidente se habrá quedado sin motor para su mundo financiero.
En lo ambiental, el verano ha sido terrible, en calor e incendios. El otoño se anticipa peligroso. Y encima se está gestando el mayor Niño que hemos visto en 140 años, y posiblemente en miles de años.
Mientras tanto, la UE va dando bandazos, relajando normativa ambiental y escalando el discurso de la guerra, metiendo miedo para justificar el rearmamento. Sin planes para lo que viene a continuación. Bueno, no completamente: para España, el plan es convertirla en tierra de sacrificio con las macroplantas de biogás y las plantas de combustible derivado de biomasa.
Deberíamos estar reaccionando. Deberíamos estar saliendo a la calle. Deberíamos estar planteando alternativas, buscando soluciones, creando refugios climáticos para protegernos de las inclemencias que vienen, planteándonos otro tipo de agricultura más resiliente, adaptando las ciudades, deconstruyendo zonas inundables, preparándonos en suma. Pero no hay nada de eso.
Delante de la crisis que se viene, la opinión pública en España está atascada con el tema de Ceuta. Y ni siquiera intentando ver el panorama global: toda la discusión se reduce a una banalización de la realidad, en la que hay un bando, el nuestro de los buenos-muy-buenos, y el de los otros de los malos-muy-malos. Algo muy infantil. Y muy mezquino.
Delante de las grandes dificultades que se vienen, la obsesión para una parte creciente de la población española es reducir impuestos y estigmatizar a los emigrantes. O criticar la sanidad pública y denunciar los presuntos privilegios de los maestros. Todo con argumentos de baratillo y de una infantilidad supina, y maniqueos a más no poder: nosotros los buenos, los otros los malos. Curiosamente, esas cosas que se denostan son justamente las que más les interesa destruir al poder económico, porque suponen «oportunidades de negocio», es decir, nuevas oportunidades para apropiarse de recursos.
Una parte creciente de la población española cae presa de un discurso iconoclasta que busca minar las bases de la protección social de la mayoría. Por eso mismo, la mayoría de los que defienden ese discurso serán perjudicados por la implementación de las medidas que piden, como pudieron comprobar tardíamente tantos votantes de Donald Trump en los EE.UU.
La discusión política se empobrece, se convierte en griterío propio de patio de colegio. Los partidos de izquierda se ven incapaces de proponer salidas reales a los problemas sociales que hay (como la vivienda, la inflación o la precariedad laboral) porque no se atreven a criticar al capitalismo. Los partidos de derecha caen en simplificaciones arteras y bobaliconas de la realidad, y en un maniqueísmo profundo según el cual el adversario es un demonio perverso que solo quiere el mal de España por el mal en sí mismo. No hay racionalidad ni análisis.
Entre tanto, la población española tiene miedo. Tiene miedo de perder sus privilegios, porque en el fondo de su corazón sabe que no se los merece, que no somos especiales, que no teníamos un derecho superior al de otros pueblos para disfrutar de una porción mayor de los recursos de todo el planeta. Ve que las cosas vienen mal dadas, pero lo único que quiere es tranquilidad, que todo sea como siempre, que le garanticen su trozo del pastel, «volver a la normalidad», «paz y orden». Sabe que no se lo merece, que no tiene realmente derecho a ese expolio, y de manera mezquina, sin atreverse a mirar al fondo de la negrura, está dispuesta a aupar a aquellos que, con métodos expeditivos, consigan mantener la situación, aunque sea de manera violenta y autoritaria, con tal de que la cosa aguante unos años más y a ellos les dé tiempo a acabar su vida con los niveles acostumbrados de prosperidad.
He ahí la mayor negrura, la mayor falta. Son capaces de sacrificar su dignidad, y hacer cosas que no tienen justificación moral, si así pueden vivir bien. Son los habitantes de Omelas.
Pero tanta iniquidad, tanta mezquindad, tampoco asegurará una prosperidad que ya no es posible. Algunos líderes europeos han decidido tocar tambores de guerra para así justificar las privaciones y racionamientos que ya se nos vienen encima. Unas élites desnortadas, a veces corruptas, más preocupadas por su posición de privilegio que por intentar dar una salida digna y razonada a los problemas que nos acechan.
Viene la guerra, que se usará para que no se cuestione un orden absurdo. Si nos dejamos arrastrar por estos locos, lo perderemos todo. Si comprendemos que es el momento de reaccionar e implementar soluciones ecosociales, aún podremos construir un futuro digno y que valga la pena.
Algunos pensamos que abandonar Omelas no es la opción moralmente correcta, porque implica mantener el sufrimiento de tanta gente; porque, aunque no participando de los frutos del expolio, queda la responsabilidad moral de haberlo permitido. Por tanto, la única opción respetable es oponerse a tanta negrura, a tanta mezquindad. Incluso si al final perdemos.
Salu2.
AMT
8. Resistencia y anclaje.
Me ha gustado este intento de reflexionar sobre las posibilidades de actuación política a partir de la experiencia militante francesa. El traductor automático ha traducido ancrage de varias formas (arraigo, por ejemplo), pero he preferido dejarlo como anclaje, porque creo que se entiende mejor así.
https://www.contretemps.eu/resister-localement-construire-lancrage/
22 de septiembre de 2026
Resistir a nivel local, construir el anclaje
En este artículo, extraído de su ponencia en la universidad de verano descolonial, Jonathan Ruff-Zahn, cofundador del colectivo Tsedek!, reflexiona sobre la necesaria articulación entre el movimiento social y la estrategia institucional, tanto antes como después de la conquista del poder político por parte de la izquierda de ruptura.
Jonathan Ruff-Zahn
La idea de esta intervención me surgió tras dos años recorriendo Francia y tras un número considerable de intervenciones e intercambios que abarcaron desde las casas ocupadas hasta la Asamblea Nacional, desde las librerías hasta los bares, desde los centros comunitarios hasta las zonas rurales, pasando por las sedes sindicales, espacios autogestionados, «terceros lugares» o sedes de partidos.
Invitado por activistas antifascistas, autónomos, ecologistas, sindicalistas, rebeldes, colectivos antirracistas, descoloniales o asociativos, dedico este texto a todos los encuentros que he podido tener allí y que han alimentado esta modesta reflexión.
*
En la izquierda se tiende a plantearse una pregunta de forma casi obsesiva: cómo conquistar el poder. Como reacción, se opone una segunda pregunta: la de construir contrapoderes capaces de resistir al poder establecido. Dejaré deliberadamente de lado a los oráculos que profetizan un hipotético «gran día» de forma incantatoria, fantaseando con la destrucción del poder o su toma —antes incluso de pensar en cómo dirigirse a las masas—. Sea como fuere, las dos primeras cuestiones siguen siendo, evidentemente, esenciales.
Pero tengo la sensación de que ya no bastan para describir los retos a los que nos enfrentamos. La cuestión que hoy me parece decisiva es quizá más sencilla, pero probablemente mucho más exigente: se trataría más bien de pensar cómo hacer que una sociedad sea capaz, de forma duradera, de organizarse por sí misma para resistir al fascismo, al capitalismo, al imperialismo y al ecocidio, y, a partir de ahí, ¿qué alternativas concretas proponer frente a todo ello?
Si formulo las cosas de esta manera, es porque los últimos diez años en Francia constituyen un formidable laboratorio para reflexionar sobre ello. Desde el movimiento contra la Ley del Trabajo en 2016, pasando por los Chalecos Amarillos, las movilizaciones contra la reforma de las pensiones, las revueltas que siguieron a los asesinatos de Adama o Nahel, la violación de Théo, la paliza a Michel Zecler o incluso las grandes luchas ecologistas contra los proyectos urbanísticos impuestos, hemos vivido episodios de movilización de una intensidad excepcional, con niveles de conflicto que inspiran al resto de Europa y que nos envidian.
Esto se materializa hoy en el ascenso de una izquierda radical que se ha convertido en la primera fuerza de oposición al optar por la ruptura. Así que sí, la mayoría de estas luchas han terminado en derrotas provisionales, frenadas de hecho por una represión cada vez más exacerbada. Otras luchas simplemente se han agotado. Sin embargo, creo que sería un grave error narrar esta década únicamente a través del prisma del fracaso.
Una lucha no solo produce una victoria o una derrota. También genera activistas que aprenden a organizarse. Crea vínculos de confianza, transmite conocimientos prácticos, hace surgir nuevas generaciones de activistas, transforma los imaginarios políticos y desplaza el umbral de la radicalidad, haciéndola más aceptable. A veces, incluso puede cambiar de forma duradera los territorios en los que se arraiga.
Por ejemplo, fijémonos en las luchas ecologistas. No todas han logrado impedir los proyectos contra los que luchaban, aunque se cuentan entre las únicas que han obtenido victorias concretas en los últimos años: cabe mencionar a la CluZAD contra el proyecto de tala forestal para la creación de un embalse destinado a alimentar cañones de nieve a baja altitud, donde ya casi no nieva, un bosque amenazado cerca de Ruán, una parte de los megembalses y, evidentemente, el abandono del proyecto del aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes, en torno al cual se ha aglutinado una alternativa social.
En general, estas luchas han renovado profundamente las formas de hacer activismo, de coordinarse y de hacer converger mundos que, hasta entonces, se ignoraban o, a veces, incluso se despreciaban: vecinos, agricultores, científicos, sindicalistas, asociaciones, representantes electos, activistas con prácticas diversas y toda una generación que descubre la política a través de la defensa concreta de un territorio. La batalla no se libra únicamente en la obra que se pretende detener; también se libra en las solidaridades que esta batalla genera.
Si parto de esta constatación es porque me parece que, con demasiada frecuencia, seguimos oponiéndonos tácticas que, por el contrario, deberían reforzarse mutuamente para elaborar una estrategia común.
Hablemos claro a través de lo que nos une este fin de semana. La France insoumise no surgió de forma espontánea; su avance electoral es inseparable de los ciclos de movilizaciones que he mencionado. Su ascenso es también el nuestro. Sabe que se le juzgará con dureza, sea cual sea el resultado en 2027, y que no hemos esperado a las elecciones para ponernos en marcha e influir en su teoría política.
A diferencia de lo que encarnaba antes la izquierda parlamentaria: ahora también puede darse lo contrario. Algunas luchas han tenido repercusión nacional porque los parlamentarios, los cargos electos o las campañas electorales les han proporcionado una caja de resonancia que quizá no habrían conseguido por sí solas: pienso en los trabajadores de ArcelorMittal, la Ley Du Plomb o la Ley Yadan y, actualmente, la relativa al «permiso para matar».
Incluso en lo que respecta al genocidio en Gaza, cabe imaginar que el movimiento no habría tenido la misma envergadura sin el compromiso de los parlamentarios de LFI, que le aportaron la credibilidad necesaria. Si Jean-Luc Mélenchon se niega a hacer un llamamiento a la calma e invoca la justicia tras el asesinato de Nahel, o si algunos diputados afirman en el hemiciclo que la policía mata, es porque nuestras ideas están avanzando.
Evidentemente, esto no significa que una victoria electoral bastara para transformar la sociedad ni que, por sí sola, provocara una revolución, ni siquiera una revolución ciudadana. No nos hagamos ilusiones. Las relaciones de poder económicas, administrativas, mediáticas y culturales no desaparecen así como así. Es probable que las propias instituciones hagan todo lo posible por resistirse al cambio.
Tendemos a restar demasiada importancia a las elecciones legislativas que seguirán a las presidenciales, cuando ni siquiera está asegurada una victoria de la izquierda en estas últimas, aunque cada vez estamos más cerca de ella. Sin embargo, la hipótesis de una Sexta República impuesta de hecho o mediante referéndum tras una movilización popular no parece estar sobre la mesa.
La idea de una mayoría absoluta capaz de poner en práctica un programa de ruptura en su totalidad se aleja y, a día de hoy, dista mucho de ser una realidad, por no hablar de la confrontación que generaría en el seno del propio Estado, en particular con la policía, así como con otros de nuestros enemigos naturales: el CAC40, el MEDEF, Estados Unidos o incluso la Unión Europea. Además, la caída de la izquierda en la casi totalidad de la denominada «América Latina» no facilita las cosas.
Dicho esto, pensar que se podría prescindir de una traducción institucional de las luchas es, en el mejor de los casos, una ilusión, una falta de lucidez o una postura burguesa, especialmente durante este periodo. Prueba de ello son los miles de niños escolarizados que ahora disfrutan de comidas gratuitas o casi gratuitas en Roubaix, una ciudad marcada por la precariedad, o el pulso que Bally Bagayoko ha entablado frente a la prefectura de Saint-Denis contra los desahucios. Por el contrario, al observar la gestión del RN en Béziers a largo plazo, o la rapidez del cambio que se está produciendo en Carcasona, resulta evidente que conquistar las administraciones locales es todo menos inútil.
El impacto directo en las condiciones de vida social se aprecia fácilmente: subvenciones, acceso a salas de reuniones o para organizar eventos, etc. Así que sí, importa, y más aún en un contexto de fascistización. Hoy podemos organizar actos contra el imperialismo en la Bolsa del Trabajo de Saint-Denis, algo impensable bajo el mandato del alcalde del PS, Hanotin.
Las condiciones en las que se desarrollan los movimientos populares no caen del cielo. También dependen de las decisiones políticas. El nivel de los salarios, el estado de los servicios públicos, las libertades sindicales, los derechos sociales, la política de vivienda, la acogida de personas exiliadas, los recursos asignados a la justicia, el desarme (demasiado) relativo de las fuerzas policiales y la disolución de algunas de sus unidades nocivas, como la BRAV o la BAC: todo ello determina de manera muy concreta la capacidad de de una población para organizarse y resistir, o, por el contrario, para verse condicionada por una renuncia generalizada, en particular por un sentimiento de desesperanza.
Una victoria institucional no pretende sustituir a las luchas. Sin embargo, puede permitirles respirar mejor, ampliar su ámbito de acción y desplazar la balanza de poder para que las condiciones sean más favorables.
Sin embargo, es evidente que no tenemos tiempo para esperar a un cambio de gobierno ni a una larga transformación de las administraciones locales para construir esta capacidad colectiva, y mucho menos el lujo de minimizar el impacto de una nueva derrota en caso de un gobierno fascista o de un bloque central reestructurado.
Los gobiernos o los alcaldes van y vienen, las elecciones se celebran periódicamente. Los problemas cotidianos, en cambio, no siguen un calendario electoral. El cierre de una clase, un desahucio, una redada contra personas exiliadas, un desierto médico, salarial o cultural, la desaparición de un servicio público, el cierre de una fábrica, la contaminación industrial o la violencia estatal racista no se interrumpen entre dos comicios. Es impensable plantearse focos de resistencia sin constituir una base de apoyo. A pesar de la labor beneficiosa a la que aspiran y que están poniendo en marcha: una decena de ayuntamientos insumisos no bastan.
Precisamente por eso, la cuestión del anclaje local es fundamental. Una organización se construye en la continuidad. Cuando los vecinos saben a quién acudir porque ya han compartido una lucha, organizado una reunión, animado una fiesta de barrio o, simplemente, encontrado un lugar donde hablar de sus problemas e intentar aportarles una solución o buscar ayuda.
Cada movilización, incluso aquella que no se define como tal, ya sea que desemboque en una victoria o en un fracaso, puede dejar entonces algo más duradero que ella misma: una organización un poco más sólida, una confianza un poco mayor, un miedo a la represión que se va disipando y, por lo tanto, una capacidad de actuar un poco más desarrollada. Es esta acumulación, a menudo invisible, la que prepara las rupturas del mañana.
La hipótesis que me gustaría defender hoy es, en definitiva, bastante sencilla: una victoria nacional solo puede ser duradera si se apoya en una sociedad ya organizada. Por el contrario, las iniciativas locales, por muy ejemplares que sean, tienen dificultades para transformar de forma duradera la relación de fuerzas cuando permanecen aisladas unas de otras.
Toda la dificultad radica, pues, en hacer circular la energía entre estos dos niveles. Conseguir que lo local alimente a lo nacional, que lo nacional proteja y amplifique lo local, con el fin de aumentar nuestra capacidad colectiva de actuar. Puesto que el tiempo apremia, ¡aceleremos el paso!
De lo local a lo nacional, de lo nacional a lo local: construir el anclaje
Si queremos avanzar en estas cuestiones, hay que empezar por salir de la oposición estéril que a menudo estructura nuestros debates: aquella que separa lo local de lo nacional, la autonomía de las luchas de la política institucional, así como el intersticio que las une, es decir, el movimiento social.
El nivel nacional desempeña un papel esencial. Permite fijar horizontes comunes, dar visibilidad a luchas dispersas, construir campañas que traspasen las fronteras locales y poner en común recursos, experiencias, herramientas y una masa crítica. También genera lo que yo llamaría una perspectiva colectiva: la posibilidad de decirnos que formamos parte de un mismo momento, aunque las situaciones locales sean diferentes, y así definir un proyecto común.
Pero lo nacional no lo puede hacer todo. Porque no lo ve todo, con demasiada frecuencia minimiza lo que debería ver o se niega, más o menos conscientemente, a hacerlo porque teme ensuciarse las manos y, sobre todo, porque no lo vive todo. En cada elección municipal observamos, en ciertos casos de candidatos impuestos, una falta de concertación y de confianza con las fuerzas locales, incluso recientemente dentro de nuestro propio bando.
La organización nacional también debe servir para dar visibilidad a estas luchas, poner en red las experiencias y poner en común los conocimientos. Podríamos resumirlo así: Pensar a nivel nacional, actuar a nivel territorial.
De lo local a lo nacional
Las campañas nacionales también cobran sentido cuando surgen de lo que ocurre sobre el terreno. Cuando se les toma en serio, algunos militantes locales se convierten en «sensores». Conocen las preocupaciones reales de los habitantes y, de manera más general, las expectativas que no llegan lo suficiente a las direcciones políticas.
El objetivo no es tanto estar presente durante las elecciones, sino, ante todo, convertirse en un actor reconocido en su territorio. En la práctica, esto significa que un colectivo local podría aspirar a ser identificado como un espacio donde se pueda encontrar información, debatir y, sobre todo, conocer a otros vecinos, participar en iniciativas colectivas y orientar hacia los interlocutores adecuados cuando surjan dificultades.
Convertir a nuestros simpatizantes en actores activos es uno de los principales retos. Siempre habrá más simpatizantes que militantes activos. Por lo tanto, una estrategia de anclaje trataría de multiplicar los niveles de compromiso. No todo el mundo está llamado a dedicar varias tardes a la semana al activismo.
En cambio, muchos pueden participar de forma puntual: repartir folletos, asistir a una reunión pública. También es imprescindible pensar en despertar el interés: ser capaces de organizar eventos culturales, de ocio o incluso un torneo de fútbol, en los que la connotación militante tradicional se atenúe un poco en favor del establecimiento de vínculos sociales
La idea es que el compromiso sea gradual, que se genere una cultura de lo común. Un colectivo local nunca se mantiene únicamente gracias a sus reivindicaciones, sino, ante todo, por las relaciones humanas: comidas compartidas, momentos más festivos, encuentros deportivos, cursos de formación, lecturas conjuntas, encuentros intergeneracionales, debates…
Esta dimensión se subestima con mucha frecuencia, cuando a menudo constituye el principal factor de fidelización. Las grandes transformaciones políticas suelen ir precedidas de la constitución de un «ecosistema militante». Si se trata únicamente de una lista que avanza electoralmente y no de un conjunto de asociaciones reales, colectivos, medios de comunicación locales, espacios e iniciativas culturales y redes de solidaridad que se refuerzan mutuamente, todo ello no pasa de ser clientelismo.
Desde esta perspectiva, el anclaje local no es un mero eslabón de la estrategia nacional. Al contrario, constituye uno de sus principales recursos. Lo nacional aporta una dirección, visibilidad y capacidad de coordinación; lo local genera confianza, vínculos sociales, experiencia colectiva y legitimidad. La circulación permanente entre estos dos niveles es lo que permite que un movimiento perdure más allá de las coyunturas y de los plazos electorales.
El anclaje se construye menos a través de los discursos que mediante la continuidad de la presencia.
Pero para ello, lo que está claro es que nos faltan espacios o que a menudo nos cuesta mantenerlos vivos. Ya se trate de un local autogestionado, de un bar o de la oficina de un diputado. Es imprescindible conseguir y multiplicar los espacios donde construir y donde, por ejemplo, podrían combinarse servicios de ayuda administrativa, donde se pudiera ofrecer ayuda con los deberes, organizar conciertos, veladas, espectáculos, bingos, concursos de música, formación política, poner a disposición juegos de mesa, retransmitir partidos o películas, etc., sobre todo allí donde no existan, existan pocos o ya no existan.
Tengamos también presente que el anclaje no siempre es representativo del resultado electoral. Este último, a su vez, puede variar considerablemente entre el ámbito nacional y el local. Me viene a la mente un ejemplo relacionado con el fútbol, o más exactamente con el aficionatismo en las dos metrópolis más importantes de Francia.
En Lyon, por el momento es impensable que la extrema derecha se haga con la gestión de la ciudad, donde se enfrentan la extrema derecha y una coalición de izquierda más o menos competente o francamente nula. Sea como fuere, Lyon no es, por tanto, una metrópoli fascista en sentido estricto, a diferencia de Niza, «el Alabama francés, la ciudad de la OAS».
Hablando en serio, si goza de esa reputación de ciudad «faf», y los neofascistas se sienten lo suficientemente desinhibidos como para llevar a cabo agresiones racistas a cara descubierta en plena calle, es porque han contado con una base de apoyo en el Vieux Lyon y se agrupan en torno a las dos principales gradas y peñas de aficionados, además de una complacencia o incluso un apoyo institucional: la prefectura, el ayuntamiento, la policía o Jean Michel Aulas en lo que respecta al estadio.
Por el contrario, en Marsella, la extrema derecha estuvo a punto de imponerse, sobre todo en un contexto de radicalización del electorado de la derecha tradicional, mientras que un número considerable de lugares reivindican su pertenencia al movimiento o a las ideas antifascistas —y resulta sencillamente impensable imaginar que un grupo de neonazis declarados no fuera perseguido espontáneamente por la totalidad de los grupos de aficionados o, simplemente, por una parte nada desdeñable de los habitantes de la ciudad.
La debilidad del movimiento fascista en la capital se explica también por la vivacidad y la capacidad de reacción de la autodefensa popular y por la ausencia de las bases de las que antes disponía, sobre todo en el Parque de los Príncipes.
Tres ejes para una misma dinámica: instituciones, movimientos sociales, autoorganización
Si queremos ir un poco más allá, ahora hay que aceptar una idea sencilla: no existe una única forma de hacer política, sino varios registros de acción que coexisten permanentemente. Podemos distinguirlos, no para oponerlos, sino para comprender su papel respectivo e intentar encontrar puntos de unión, fortalezas y debilidades, con vistas a una misma dinámica colectiva. Propongo concebirlos como tres polos y mencionar un cuarto que, eventualmente, permitiría federarlos.
1. El polo institucional: transformar las reglas del juego
El primer polo es el de las instituciones, de las que ya hemos hablado mucho: los partidos, los representantes electos, la labor parlamentaria, las administraciones territoriales, las campañas electorales. Este polo dispone de un poder específico: el de elaborar normas jurídicas y modificar la ley. Cambiar una norma, aprobar un presupuesto, crear un nuevo derecho, suprimir otro, modificar una política pública, conceder una ayuda… todo ello corresponde a este nivel. Este poder tiene un límite estructural: por sí solo, no crea la relación de fuerzas. Una institución puede aprobar una ley, preservar o reforzar un logro. No puede garantizar que se aplique sin resistencia social. Le resulta difícil obligar a las masas a hacerla suya.
Por eso, los momentos políticos decisivos nunca son únicamente institucionales. Siempre van precedidos, acompañados o desbordados por dinámicas sociales, aunque puede ocurrir que una victoria institucional permita poner en marcha un movimiento social. Tomaré como ejemplo el Chile de Allende o el Frente Popular de 1936 en Francia. Teniendo en cuenta todas las proporciones contextuales, estos dos ejemplos deben hacernos reflexionar, ya que quedaron frustrados por la victoria del fascismo.
2. El polo de los movimientos sociales: generar la relación de fuerzas
El segundo polo lo constituyen los movimientos sociales: sindicatos, asociaciones, colectivos interprofesionales, las grandes movilizaciones interorganizativas, las luchas de los trabajadores y las coordinaciones locales. Es este polo el que es capaz de movilizar a más gente en la calle: más de tres millones en 2023 con motivo de la reforma de las pensiones. Históricamente, era aquí donde se forjaba la capacidad de bloqueo, de movilización, de convergencia y de conseguir logros.
Seamos sinceros, actualmente asistimos a su decadencia, tanto a nivel nacional —por ejemplo, ninguna amenaza de bloqueo ni siquiera de huelga tras el cuestionamiento del 1 de mayo como día festivo o tras unas elecciones amañadas— como a nivel local: no ha habido ningún llamamiento para apoyar a nivel nacional a los sindicalistas expulsados de sus locales por el ayuntamiento del RN de Carcasona ni a los trabajadores de ArcelorMittal.
Sea como fuere, es aquí donde se construye lo que podríamos llamar una experiencia colectiva de la relación de fuerzas. Las huelgas, las manifestaciones masivas y las luchas locales prolongadas no solo sirven para defender una reivindicación. Hacen evolucionar a los propios participantes. Generan conocimientos prácticos, redes, lealtades y, sobre todo, recuerdos. Los períodos de conflicto social son momentos de formación política a gran escala. Un movimiento social no es solo una reacción. Es una escuela popular.
Con demasiada frecuencia se reduce la cuestión sindical a la representación simplista de unas direcciones confederales desconectadas, inactivas o propensas a la traición, a las que se contrapone una base combativa. Es cierto que las direcciones demostraron graves deficiencias y sus límites durante el movimiento por las pensiones, su incapacidad para coordinarse con la autonomía de las luchas y la izquierda radical, e incluso su lamentable ineptitud en lo relativo a Palestina o a los presupuestos de la guerra y la austeridad. Pero las bases tampoco han sido capaces de aportar nada más.
Tengamos presente que la capacidad real de presión de los sindicatos sobre el poder ha sido destruida metódicamente a lo largo de las últimas décadas, en particular a través de la transformación del mundo laboral, el recurso masivo a las requisiciones, la implantación de un servicio mínimo en una serie de sectores clave, etc. También es mediante la acción a nivel institucional mencionada anteriormente como se brindarán al movimiento social las posibilidades de ser más combativo, por un lado, y, por otro, incitándolo a ir más allá de sus direcciones y a autonomizarse o a crear estructuras lo suficientemente sólidas como para que dicho movimiento se sume a ellas (esto es lo que han logrado los «Soulèvements de la Terre») . Lo que me lleva a describir el tercero de estos ejes.
3. El eje de la autonomía: producir lo común
Sin duda el más discreto, el más radical y, a menudo, el menos visible en los análisis clásicos, la autonomía política —tercer eje— redefine el baremo ideológico y, por tanto, hegemónico, tanto por su nivel de conflictividad en los actos como en el pensamiento. Permite avances considerables: es el caso, por ejemplo, del antirracismo político, que se ha convertido en una línea divisoria inseparable de la calificación de «ruptura» dentro de la izquierda, ya se trate de la cuestión de la islamofobia, las migraciones, la violencia de Estado o Palestina.
Estas formas de autoorganización son los colectivos de barrio, las asambleas locales, las redes de ayuda mutua, las ocupaciones, los espacios autogestionados, los comedores solidarios, las iniciativas de educación popular, las cooperativas, el desbordamiento de los movimientos tradicionales a partir de una lucha específica, las prácticas ofensivas durante las manifestaciones o las acciones específicas, a veces incluso simples redes informales de solidaridad. Cuando, por ejemplo, un hombre —en la mayoría de los casos, negro o árabe— es asesinado, son los jóvenes del barrio, las familias de las víctimas y sus allegados quienes reclaman justicia, exigen un informe de la autopsia y son los primeros en tomar la palabra ante los medios de comunicación. También podríamos poner como ejemplo el de los vecinos que se movilizan contra la destrucción de la vida en beneficio de un proyecto que contamina su entorno.
Este polo se define por su capacidad para crear lo común aquí y ahora y para teorizar sobre el instante. Es ahí donde personas que no se conocían empiezan a actuar juntas. O se forjan relaciones de confianza que no pasan ni por la institución ni por una identidad política rígida. Lo hemos visto con mucha claridad en algunos momentos: en las rotondas durante los Chalecos Amarillos, en las ZAD o en ciertas dinámicas locales de solidaridad durante la crisis sanitaria.
Aquí, la política no pasa en primer lugar por programas, sino por actos. Este eje tiene sus límites: a menudo es local, frágil, depende de dinámicas humanas muy concretas y se enfrenta a la negativa a hacerse accesible, a veces legítimamente por motivos de seguridad
Si el Estado cae en manos de los fascistas, hay muchas posibilidades de que las organizaciones de izquierda sean disueltas progresivamente o se vean incapaces de responder colectivamente a la represalia. Probablemente ahí es donde se jugará la resistencia concreta. Lo observamos en Minneapolis, donde la milicia del ICE fue expulsada por redes de solidaridad que trascienden ampliamente el ámbito de la izquierda tradicional, constituidas por redes de parroquias, el tejido asociativo o comunitario, etc.
Siento decirlo de forma tan explícita: con todo el respeto y el apoyo que siento por La France Insoumise, salvo contadas excepciones, no son nuestros grupos de acción —con menos de diez miembros activos fuera de los periodos electorales, unos cuantos concejales y, menos aún, los grupúsculos de extrema izquierda cuya actividad principal se reduce a repartir folletos sin conexión con la realidad— los que nos protegerán a nivel local frente al Estado, frente a los grupúsculos de extrema derecha, a la violencia de ciertos sindicatos agrícolas y a la policía, ni nos proporcionarán recursos legales, ni esconderán a los exiliados, ni desarrollarán bases de retaguardia para organizar la resistencia.
En caso de derrota a nivel local, habrá resultado mucho más útil haber construido paralelamente redes de ayuda mutua más amplias: redistribuir alimentos y productos de primera necesidad, especialmente para personas en situación precaria y aisladas; coordinar vídeos de violencia policial; constituir redes de resistencia judicial —o en el ámbito de la investigación y la enseñanza—; disponer de lugares donde organizar la resistencia, seguir construyendo centros de acogida para migrantes y ser capaces de defendernos físicamente —en lugar de perder el tiempo en interminables debates de izquierdas sobre la epistemología marxista o la extrema corrección de tal o cual postura respecto a un conflicto internacional en el que nuestro impacto es, sencillamente, inexistente. Se plantea, por tanto, seriamente la cuestión de la vulnerabilidad y la atención a las personas o grupos que ya no podrán resistir esta violencia.
Entrar en resonancia
En algunas situaciones, los tres ejes se refuerzan mutuamente: una fuerte movilización social, unos enlaces institucionales que la amplifican y unas experiencias locales que la estructuran. En otras, uno de los ejes arrolla a los demás.
Por ejemplo, las instituciones pueden intentar aprovechar una dinámica social sin que esta exista realmente sobre el terreno. O, por el contrario, los movimientos pueden alcanzar un alto nivel de conflictividad sin salida política, lo que a menudo conduce al agotamiento. A veces, formas de autoorganización muy ricas quedan confinadas a determinados territorios, sin capacidad de difusión, y se aíslan.
Lo que determina la fuerza o la debilidad de una secuencia política no es, por tanto, la intensidad de uno solo de estos polos, sino su capacidad para entrar en resonancia. Además, algunas sorpresas resultan a veces inclasificables. Por ejemplo, cuando la autoorganización desencadena un movimiento social: las bases sindicales que imponen sus agendas, durante los chalecos amarillos o los «Soulèvements de la terre», o incluso, de forma más excepcional, cuando unas elecciones dan lugar a un movimiento social.
En este sentido, como antiguo chaleco amarillo, cuando replanteamos las estrategias de acción, creo que nuestra fuerza motriz fue precisamente hacer realidad aquello con lo que soñaban la autonomía más radical y la izquierda ciudadanista: desbordar por completo el movimiento social tradicional sin siquiera haberlo conceptualizado de antemano.
No hablamos de la vanguardia de una manifestación durante una huelga intermitente, sino de una multitud de iniciativas a escala local: bloqueos, recogidas de alimentos, manifestaciones ofensivas, asambleas generales populares a través de un movimiento descentralizado, masivo y espontáneo que se prolongó durante meses, por un lado. Por otro lado, grupos e individuos capaces de coordinarse a escala nacional, literalmente para ir a por Macron asaltando los barrios ricos.
Hubo un antes y un después: la secuencia que siguió hasta 2023 normalizó la idea de la necesidad de una conflictividad más radical y puso de manifiesto la violencia del Estado ante una parte de las masas.
4. La hegemonía: ¿un polo unificador?
Si os digo esto es también porque, en mi opinión, falta un cuarto polo capaz de unirlos, reunirlos y, sobre todo, de mirar hacia el exterior: la producción cultural e intelectual, es decir, en términos más generales, la hegemonía. Los medios de comunicación independientes, las revistas, las editoriales, los investigadores, los centros de educación popular, las cooperativas culturales, algunos artistas, etc., no son solo herramientas de comunicación, sino también lo que nos une y lo que exportará un poder de persuasión al orientarlo hacia el exterior.
Densidad militante, confianza y estrategia de multiplicación de focos
Al aceptar esta lectura compartimentada en tres o cuatro polos, resulta evidente preguntarse: ¿qué es lo que los mantiene unidos? Dicho de otro modo: ¿qué hace que un movimiento no se conforme con existir por etapas, sino con continuidad? Quizá la respuesta se encuentre en algo más difuso, más filosófico, menos visible, pero decisivo: la densidad militante de un territorio. Una infraestructura puede ser invisible…
Una ciudad, un barrio, un valle o una cuenca de vida no se definen únicamente por sus infraestructuras materiales o sus resultados electorales. Sino también por el número y la calidad de los espacios de socialización donde la gente se relaciona. Asociaciones activas, colectivos informales, espacios culturales, simples cafés o bares, centros vecinales, clubes deportivos, redes de ayuda mutua, cooperativas, proyectos participativos y un largo etcétera.
Tomado de forma aislada, cada uno de estos elementos parece modesto. Entonces se comprende algo sencillo, pero que a menudo se olvida: una sociedad no se vuelve políticamente fuerte únicamente porque vote de forma diferente. Se vuelve políticamente fuerte cuando cuenta con numerosos espacios en los que la acción colectiva ya es una costumbre. En este conjunto, hay un elemento que desempeña un papel central: la confianza. La confianza no se decreta. No se vota, no se programa, se construye.
Es ella la que hace que un ciudadano sepa a quién acudir cuando surge un problema o que una comunidad pueda recuperarse tras una derrota. Y quizá ahí radique un punto decisivo: la confianza es el único recurso político que aumenta cuando se comparte. Pero es muy frágil. Desaparece en cuanto las organizaciones se vuelven puramente instrumentales o dejan de comunicarse con el exterior.
Del movimiento a un entorno
En este sentido, diría que una organización se vuelve poderosa cuando deja de ser solo una organización para convertirse en un entorno y en un conjunto de redes. Un entorno es un espacio donde se puede, a la vez, militara, aprender, ayudarse mutuamente, crear y, a veces, simplemente vivir momentos cotidianos con los demás.
Ahí es donde se juega una parte esencial de la política contemporánea, que con demasiada frecuencia se subestima. Si llevamos esta lógica hasta el extremo, una estrategia política a largo plazo no se limita únicamente a una lucha local, a unas elecciones o a grandes campañas nacionales. Comienza con mapas: la identificación progresiva de territorios como barrios, ciudades medianas, pueblos, cuencas industriales, distritos, periferías monótonas compuestas por viviendas unifamiliares idénticas o agrupaciones de municipios.
Allí donde el objetivo no es solo ganar votos, sino construir una presencia duradera. Lo que yo llamaría «focos de anclaje». Una ciudad en la que existan grupos activos, asociaciones, representantes electos que escuchen a la ciudadanía, cafés asociativos, medios de comunicación locales, artistas comprometidos, bibliotecas vivas, cooperativas, colectivos ecologistas, consejos de barrio activos… no es simplemente «más de izquierdas» o «más de derechas». Es una ciudad en la que hay más espacios para la acción colectiva.
No se trataría simplemente de contar con una estructura militante, sino de construir progresivamente un conjunto de relaciones, lugares, prácticas e iniciativas: colectivos locales capaces de actuar, vínculos con las asociaciones existentes, iniciativas culturales y sociales; en definitiva, puntos de apoyo en la vida cotidiana del territorio. En otras palabras, se mide tanto el poder social como el poder institucional, y entonces se habla de densidad militante.
La idea no es centralizar estos focos, sino conectarlos entre sí. Ahí es donde radica la diferencia entre una presencia política intermitente y una presencia política real. Y ahí es donde la cuestión del tiempo cobra un papel central. Porque las transformaciones profundas no se miden a la escala de un ciclo electoral o de un movimiento social aislado o nacional, sino a corto, medio y largo plazo.
Conclusión
Para concluir, terminaré cuestionando el hecho de que, en el imaginario colectivo, la revolución suele limitarse exclusivamente al prisma de la conquista o el derrocamiento del Estado. Ese sigue siendo su objetivo a largo plazo, pero ¿y mientras tanto? Quizá también haya que aprender a concebirla como un proceso más lento, menos espectacular, pero igual de decisivo: es decir, el aumento continuo de nuestra capacidad colectiva para influir en nuestras propias condiciones de vida mediante la multiplicación de espacios.
La toma y el derrocamiento del aparato de Estado siguen siendo, sin duda, a día de hoy probablemente la única condición para construir una fuerza lo suficientemente consistente como para hacer frente al capital, al imperialismo, al racismo, el patriarcado y el ecocidio. Pero ¿quizá también esa misma idea de «toma» y «derrocamiento» debería aplicarse igualmente a la propia sociedad? Una estrategia de transformación revolucionaria, incluso «ciudadana», no puede, por definición, consistir simplemente en conquistar un aparato de Estado aislado de una sociedad pasiva.
Consiste en hacer crecer simultáneamente: una masa más organizada, movimientos sociales más poderosos que aspiren a mayores exigencias debido a la urgencia coyuntural y, por tanto, a una mayor radicalidad; y lo más importante: una cultura política más extendida.
Una estrategia de transformación no consiste únicamente en ganar elecciones, hacer temblar temporalmente al poder durante un periodo de conflicto intenso o multiplicar las movilizaciones masivas, sino en aumentar continuamente la capacidad de las personas para actuar juntas con objetivos e intereses comunes —en todos los ámbitos en los que puedan intervenir—.
Quizá la revolución no sea solo la conquista del Estado; es también la lenta conquista de la sociedad por sí misma.
*
Intervención de Jonathan Ruff en el marco de las universidades de verano políticas organizadas por Tsedek, QG Décolonial, la UJFP y Paroles d’Honneur, el 4 de julio de 2026, durante la mesa redonda «¿Qué formas de resistencia y qué estrategias de organización a escala nacional?», junto a Aimé Paris y Aziza Nouioua.
9. Resumen de la guerra en Irán, 22 de septiembre.
El seguimiento en directo de Middle East Eye y, de nuevo, el resumen de AMDLT.
En directo: Tras la amenaza de «aniquilación», Trump elogia las conversaciones con Irán como «muy productivas»
Mientras tanto, Burnham afirma que la violencia en Gaza y los asentamientos están llevando la solución de dos Estados a un punto de no retorno
Puntos clave
Los precios del petróleo caen después de que Trump elogie las conversaciones entre EE. UU. e Irán en la ONU
Se ha oído una explosión cerca de la isla iraní de Qeshm
Colombia retira su intervención ante la CIJ en el caso de genocidio de Gaza
Actualizaciones en directo
Hace 29 minutos
Los precios del petróleo cayeron este miércoles después de que el presidente Donald Trump afirmara que los representantes de EE. UU. e Irán se habían reunido para mantener conversaciones «muy buenas» en las Naciones Unidas.
El crudo Brent, referencia internacional, y el principal contrato estadounidense, el West Texas Intermediate, bajaron hasta los 98,91 y 89,93 dólares por barril, respectivamente, en las primeras horas de la sesión asiática —muy por debajo de la simbólica barrera de los 100 dólares que han superado en repetidas ocasiones desde que estalló la guerra en Oriente Medio en febrero.
La reunión, de tres horas de duración, fue «muy buena», «muy productiva» y «tienen otra programada en un futuro muy próximo», declaró Trump a los periodistas mientras se reunía con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky.
El anuncio de Trump se produjo apenas unas horas después de que pronunciara un discurso belicoso ante la ONU en el que afirmó que se enfrentaba a una «gran decisión» sobre si llegar a un acuerdo con Irán o «aniquilar la República Islámica y hacerlo rápidamente».
Informe de la AFP
Hace 51 minutos
La solución de dos Estados es la única vía creíble hacia una paz y una seguridad duraderas para los palestinos, los israelíes y toda la región, ha afirmado el secretario general de la ONU, António Guterres.
En una publicación en su cuenta de X se leía: «El objetivo es claro: dos Estados independientes, soberanos y democráticos, Israel y Palestina, que convivan en paz y seguridad».
«Simplemente no hay alternativa».
Noticia: Israel retrasa la entrega de 900 sillas de ruedas para niños de Gaza
Hace 1 hora
Las restricciones israelíes han paralizado la entrega de más de 900 sillas de ruedas donadas por dos organizaciones benéficas australianas para ayudar a los niños heridos de Gaza, según ABC News.
Dos envíos de la organización benéfica Kids on Wheels Alliance, con sede en Nueva Gales del Sur, llegaron a Jordania en febrero de 2025, mientras que un tercero, de la organización Wheelchairs for Kids, con sede en Australia Occidental, llegó en octubre de 2025.
Ambos envíos permanecen retenidos en instalaciones de almacenamiento gestionadas por la Organización Benéfica Hachemita de Jordania (JHCO).
En uno de esos centros, situado en las afueras de Amán, la capital jordana, Abdullah Al-Balawi, médico de la Asociación Médica Palestina-Australiana-Neozelandesa (PANZMA), declaró a la ABC:
«Estas sillas de ruedas, destinadas a los niños de Gaza que han sufrido amputaciones y a los que han quedado paralizados como consecuencia de la guerra… no suponen ninguna amenaza», afirmó.
La JHCO señaló que la agencia israelí responsable de la coordinación de la ayuda en Gaza, COGAT, había impedido que las sillas entraran en Gaza, pero una fuente del Gobierno israelí negó que se hubiera rechazado una solicitud relativa a las sillas de ruedas australianas.
COGAT no respondió a las preguntas específicas de la ABC sobre las donaciones australianas, pero, en una respuesta general, afirmó que había permitido la entrada de miles de sillas de ruedas en la Franja durante la guerra, según informó la ABC.
Hace 1 hora
La terminal de Ras Tanura, en Arabia Saudí, registró el 21 de septiembre su día de mayor actividad de carga desde antes de la guerra, ya que seis petroleros de gran tamaño (VLCC) cargaron cerca de 12 millones de barriles en Ras Tanura y Juaymah, según la empresa de análisis Kpler.
Este aumento se produjo tras la interrupción del oleoducto Este-Oeste del reino, que normalmente permite que el crudo saudí evite por completo el estrecho de Ormuz al transportar el petróleo por tierra hasta la costa del mar Rojo.
Los analistas de Kpler señalan que algunos de los seis buques implicados en este aumento de la carga ya habían sido señalados por realizar transferencias clandestinas de barco a barco o escalas inusuales en las últimas seis semanas, lo que sugiere que el cambio de ruta observado el 21 de septiembre «se suma a una tendencia más prolongada de cambios en el comportamiento de los buques».
La jefa de política exterior de la UE a Araghchi: «La navegación debe ser libre y sin obstáculos»
Hace 1 hora
La jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó que le había comunicado al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, que «la navegación debe ser libre y sin obstáculos, tanto en el estrecho de Ormuz como en el estrecho de Bab al-Mandab».
Kallas se reunió con Araghchi al margen de la Asamblea General de la ONU.
En una publicación en X, Kallas afirmó: «Abordamos las perspectivas diplomáticas para poner fin a la guerra entre EE. UU. e Irán y reabrir por completo el estrecho de Ormuz. Antes de la guerra no se cobraban peajes ni tasas por el paso, y tampoco debería haberlos después de la guerra. »
«La navegación debe ser libre y sin obstáculos, tanto en el estrecho de Ormuz como en el estrecho de Bab al-Mandab».
Kallas afirmó que también planteó «la represión interna en Irán, incluido el fuerte aumento de las ejecuciones y las condenas a muerte».
Hace 2 horas
El senador estadounidense por Maryland, Chris Van Hollen, ha afirmado que las «mentiras» del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, «no cambian el hecho de que Netanyahu es un criminal de guerra buscado que ha obstaculizado la justicia para los estadounidenses asesinados bajo su mandato».
«Si hay alguien que debería sentir vergüenza y estar avergonzado, es él», escribió Hollen en X.
«Tiene suerte de que se le permitiera siquiera entrar en nuestro país», añadió.
Netanyahu había acusado a Mamdani de apoyar a Hamás.
«Debería darle vergüenza, señor Mamdani», afirmó. «Debería darle vergüenza por apoyar a los monstruos terroristas de Hamás que masacraron a nuestro pueblo. Debería darle vergüenza por incitar a disturbios contra los judíos de Nueva York».
Hace 2 horas
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha afirmado que generaciones de palestinos «llevarán consigo el dolor y el trauma que ha dejado el genocidio cometido por el Gobierno de Netanyahu contra mujeres y niños en Gaza».
En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Lula también condenó el ataque de Hamás contra los israelíes, afirmando que «los civiles israelíes pagaron el precio del radicalismo y la intolerancia de los actos terroristas de Hamás».
Brasil se ha mostrado muy crítico con la guerra genocida de Netanyahu en Gaza. Lula también criticó la presión ejercida contra la Corte Penal Internacional y defendió a Francesca Albanese, la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados y una de las críticas más feroces de las políticas genocidas de Israel.
«Perseguir a la Corte Penal Internacional y a sus miembros es un incentivo para que estos crímenes queden impunes», afirmó Lula. «No se puede silenciar a la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, por decir la verdad.
»
Lula señaló que los asentamientos israelíes en Cisjordania están dificultando cada vez más una solución de dos Estados, al tiempo que reiteró el apoyo de Brasil a un acuerdo en virtud del cual Israel y un Estado palestino pudieran coexistir.
Witkoff afirma que «mantenimos largas conversaciones» con la delegación iraní
Hace 2 horas
El enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, afirmó que «mantenemos largas conversaciones» con la delegación iraní a través de los mediadores, quienes «se desplazaron entre ambas partes a lo largo del día».
En una publicación en X, afirmó: «Han completado con éxito una ronda de conversaciones que esperamos resulten constructivas y prometedoras. Los mediadores continuarán con su labor».
Colombia retira su intervención ante la CIJ en el caso de genocidio en Gaza
Hace 3 horas
Colombia ha retirado su declaración de intervención, en virtud del artículo 63, en el caso de genocidio en Gaza presentado por Sudáfrica contra Israel, según la Corte Internacional de Justicia.
En un comunicado, la CIJ señaló que Colombia informó a la Corte de su decisión el 18 de septiembre.
Según la CIJ, el artículo 63 otorga a los Estados que no son parte en una controversia el derecho a intervenir cuando el caso se refiere a la interpretación de una convención de la que también son parte.
Añadió que la interpretación que la Corte haga de las partes pertinentes de dicha convención en su decisión será entonces igualmente vinculante para dichos Estados.
La medida de Colombia no afecta al desarrollo del proceso, que Sudáfrica interpuso contra Israel en diciembre de 2023.
Bajo el mandato del presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el cargo el 7 de agosto, Colombia ha revocado varias políticas adoptadas durante el anterior Gobierno liderado por Gustavo Petro, que respaldaba los derechos de los palestinos y condenaba repetidamente la guerra de Israel contra Gaza.
EE. UU. sopesa la viabilidad de prohibir las exportaciones de diesel tras el respaldo de Trump
Hace 3 horas
El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha declarado que la Administración está estudiando si es viable prohibir las exportaciones de diesel, después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, manifestara su apoyo a dicha prohibición en medio de una subida récord de los precios del diesel, según informó Reuters.
Sus declaraciones se produjeron cuando los candidatos republicanos en algunas de las contiendas electorales más reñidas de noviembre reclamaron la medida como forma de frenar los precios récord del combustible.
Los precios del diesel se han disparado hasta máximos históricos en EE. UU. y Europa, ya que las guerras en Irán y Ucrania han reducido drásticamente las exportaciones de algunos de los mayores productores, como Rusia, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
«He dicho que no enviemos el diesel. Producimos mucho diesel… Lo he pedido. Lo he pedido a mi equipo», declaró Trump a los periodistas antes de una reunión con el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy, según Reuters.
En la misma reunión, Bessent afirmó: «Estamos estudiando si una prohibición total o parcial sería eficaz».
Hace 4 horas
El primer ministro británico, Andy Burnham, aprovechó su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para advertir de que la violencia continuada en Gaza y la expansión de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada estaban llevando las perspectivas de una solución de dos Estados hacia un «punto de no retorno».
Burnham citó el proyecto de asentamiento E1 previsto, afirmando que separaría Jerusalén Este de Cisjordania, e instó a que se tomaran medidas acordes con el apoyo internacional de larga data a un Estado palestino.
Sus declaraciones se producen pocos días después de que el Reino Unido, Francia y Canadá anunciaran sanciones contra los productos procedentes de los asentamientos israelíes, lo que provocó una dura respuesta por parte de Israel, que ha ordenado al Reino Unido que cierre su consulado en Jerusalén Este y ha adoptado otras medidas de represalia.
Reino Unido, Francia y Canadá han anunciado sanciones contra los productos procedentes de los asentamientos israelíes. (AFP)
Fiscales estadounidenses investigan a Binance por posibles violaciones de las sanciones a Irán
Hace 4 horas
Los fiscales estadounidenses están investigando a Binance en relación con las sanciones de EE. UU. a Irán y la actividad comercial en su plataforma, según ha afirmado una fuente con conocimiento del asunto.
La investigación está dirigida por fiscales federales de la fiscalía de Manhattan y de la división penal del Departamento de Justicia en Washington, según la fuente.
Bloomberg News, que ya había informado anteriormente sobre la investigación, señaló que los investigadores están analizando si Binance permitió a sabiendas las operaciones que infringían las sanciones.
Los portavoces de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y de la división penal del Departamento de Justicia se negaron a hacer comentarios. Binance afirmó en un comunicado que mantiene una política de tolerancia cero ante las infracciones de las sanciones.
«Cooperamos plenamente con las fuerzas del orden y seguimos comprometidos a erradicar y poner fin a las actividades de los malos actores», señaló.
El Gobierno de EE. UU. ha impuesto sanciones a empresas y particulares que, según afirma, están ayudando a Hezbolá y a otros aliados iraníes en Oriente Medio, intensificando así su campaña para aislar económicamente a Irán.
Informe de Reuters
Se ha oído una explosión cerca de la isla iraní de Qeshm
Hace 5 horas
Los medios de comunicación iraníes informan de que se ha oído el sonido de una explosión cerca de la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz.
La agencia estatal de noticias IRNA informó de que la causa y el impacto de la explosión no quedaban claros de inmediato.
Israel critica el «absurdo grotesco» del discurso de Macron
Hace 5 horas
Israel ha respondido al presidente francés Emmanuel Macron después de que este calificara la situación en Gaza de «espectáculo que nos avergüenza a todos» y criticara las acciones israelíes en la Cisjordania ocupada en unas declaraciones pronunciadas el martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
En un comunicado, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que «el grotesco absurdo de la declaración de Emmanuel Macron es asombroso».
Se espera que Netanyahu pronuncie un discurso en la sede de la ONU el jueves.
Tres palestinos muertos y varios heridos en ataques aéreos israelíes sobre la ciudad de Gaza
Hace 5 horas
Tres palestinos murieron en ataques israelíes contra la ciudad de Gaza el martes, según informó la agencia de noticias Wafa.
Un palestino murió y otros tres resultaron heridos a última hora del martes por la noche en un bombardeo israelí contra un grupo de palestinos cerca de la calle al-Nafaq, al este de la ciudad de Gaza.
Anteriormente, dos palestinos habían perdido la vida y otros resultaron heridos cuando las fuerzas israelíes bombardearon a un grupo de palestinos cerca de la escuela Muscat, en el barrio de al-Tuffah, al noreste de la ciudad de Gaza.
Trump afirma que Irán debe actuar «rápidamente» para «sobrevivir como nación»
Hace 6 horas
Haciéndose eco de sus comentarios anteriores, el presidente de EE. UU. volvió a amenazar a Irán con la aniquilación en una reunión con líderes del CCG y del mundo árabe celebrada al margen de la Asamblea General de la ONU.
«Hemos aislado a Irán financieramente y esperamos que hagan lo correcto rápidamente», afirmó, advirtiendo de que «llegará un momento en el que será demasiado tarde y no tendremos la oportunidad de permitir que sobrevivan como nación».
Trump también afirmó, y no es la primera vez, que la Armada iraní ha sido «eliminada» y que los 159 buques fueron destruidos por el ejército estadounidense, así como más del 90 % de los aviones de Irán, 430 instalaciones de almacenamiento de armas y 800 instalaciones de almacenamiento de drones.
«Hemos aniquilado sus sistemas de defensa aérea, diezmado por completo a sus líderes terroristas y destruido su economía», afirmó.
Hace 6 horas
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó el martes que los países europeos que acogen bases militares estadounidenses o que ayudan a preparar o ejecutar ataques de EE. UU. podrían ser «cómplices de la agresión».
Araghchi comunicó a su homólogo italiano, Antonio Tajani, durante una reunión celebrada al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, que el aumento de los precios del combustible y de las materias primas en los mercados mundiales es consecuencia directa de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.
«El ministro de Asuntos Exteriores iraní advirtió de las peligrosas consecuencias que la normalización del unilateralismo estadounidense, ilegal y agresivo, supone para el Estado de derecho», añadió el comunicado.
Trump elogia a los líderes de Oriente Medio en una reunión de la ONU sobre la guerra contra Irán
Hace 6 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, mantuvo el martes una reunión muy esperada con líderes árabes y musulmanes al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que prodigó grandes elogios a los mandatarios, pero abandonó la reunión sin anuncios importantes sobre la agitación en la región.
Poco antes de su reunión del martes, Trump confirmó a los periodistas que sus enviados se habían reunido con funcionarios iraníes para mantener una conversación de tres horas, ya que todas las partes buscan una salida a la guerra que les permita salvar las apariencias.
«Han mantenido una reunión muy buena, una reunión muy productiva», afirmó. «Tienen otra programada para muy pronto».
Más tarde, al reunirse con las partes interesadas de la región, Trump se refirió a sus negociadores —el enviado especial para misiones de paz, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, quien no ocupa ningún cargo oficial en la Administración— como los responsables de haber liderado las conversaciones.
«Veremos qué sucede con eso… Llevamos un tiempo mediando, pero creo que hay un gran impulso para que ellos alcancen un acuerdo. Eso es lo que nos dicen todos», afirmó Trump.
Más información: Trump elogia a los líderes de Oriente Medio en la reunión de la ONU sobre la guerra en Irán
El presidente de EE. UU., Donald Trump, se reúne con líderes árabes y musulmanes al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York el 22 de septiembre de 2026. De izquierda a derecha: el primer ministro de Irak, Ali al-Zaidi; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan; el rey de Jordania, Abdullah II; Trump; el emir de Catar, Tamim bin Hamad al-Thani; el presidente de Siria, Ahmad al-Sharaa; y el primer ministro de Egipto, Mostafa Madbouly (Chip Somodevilla/Getty Images vía AFP)
Hace 6 horas
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se reunió el martes con el enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York para debatir las condiciones para poner fin a su conflicto, en la primera reunión pública entre ambas partes en meses.
Varios funcionarios del Golfo declararon a Middle East Eye que sus países estaban tratando de organizar un «encuentro fortuito» entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, pero que la logística resultaba complicada.
Qatar tomó la iniciativa entre los Estados del Golfo para facilitar la reunión entre Witkoff y Araghchi, según declaró un funcionario del Golfo a MEE.
Los Estados del Golfo presionaban para que se celebraran conversaciones entre EE. UU. e Irán en la ONU en los días previos a la Asamblea General. Tanto Qatar como los Emiratos Árabes Unidos hicieron un llamamiento a la distensión y al diálogo con la República Islámica durante el fin de semana.
Trump afirmó el martes que los mediadores iraníes y estadounidenses mantuvieron conversaciones «muy buenas», a pesar de que aprovechó su discurso ante la Asamblea para amenazar con «aniquilar» a Irán.
Más información: Irán y EE. UU. mantuvieron conversaciones directas en la ONU, mientras se endurecen las condiciones de la República Islámica para reabrir el estrecho de Ormuz
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, llega a la sede de la ONU el 22 de septiembre de 2026, con motivo del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York (Alexi J Rosenfeld/Getty Images/AFP)
Canadá destina millones a la ayuda internacional para Palestina, afirma Carney
Hace 6 horas
Canadá está proporcionando 100 millones de dólares canadienses (71 millones de dólares) en ayuda internacional a Palestina, según declaró el martes el primer ministro Mark Carney.
Carney explicó a los periodistas en las Naciones Unidas que 80 millones de dólares canadienses (57 millones de dólares) se destinarían a financiar la ayuda humanitaria para aliviar el sufrimiento humano inmediato, y que 20 millones de dólares canadienses (14 millones de dólares) se destinarían a apoyar el desarrollo de capacidades en materia de paz y seguridad.
Información de Reuters
Sánchez, de España, se compromete a seguir apoyando al Líbano tras la retirada de la FPNUL
Hace 6 horas
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se reunió el martes en Nueva York con su homólogo libanés, Nawaf Salam, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En una publicación en X, Sánchez afirmó que España seguiría apoyando al Líbano y colaborando con sus socios europeos para reforzar las capacidades de las Fuerzas Armadas libanesas tras el fin de la misión de mantenimiento de la paz de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), cuyo mandato expirará a finales de año.
«Nuestro país mantiene un firme compromiso con la soberanía [del Líbano], su seguridad y su integridad territorial», afirmó, y añadió que «el alto el fuego debe respetarse plenamente, y el diálogo debe allanar el camino hacia una paz duradera».
Hace 7 horas
La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, para debatir sobre la libre circulación marítima en el estrecho de Ormuz.
«Antes de la guerra no se cobraban peajes ni tasas por el paso, y tampoco debería haberlos después de la guerra», declaró Kallas el martes, al describir las conversaciones mantenidas al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
«La navegación debe ser libre y sin obstáculos, tanto en el estrecho de Ormuz como en el estrecho de Bab el-Mandeb».
La responsable de política exterior de la UE también señaló que planteó la cuestión de «la represión interna en Irán, incluido el fuerte aumento de las ejecuciones y las condenas a muerte».
Irán presenta sus condiciones para la reapertura de Ormuz al representante estadounidense
Hace 7 horas
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, se reunió el martes con el enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, y le transmitió las condiciones de Irán para la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Según la IRIB iraní, Araghchi comunicó a Witkoff que las exigencias de Teherán incluían «el levantamiento inmediato del bloqueo naval [estadounidense], el pago sin demora de todos los activos iraníes que han sido congelados, y el fin de la guerra en todos los frentes de resistencia».
Trump ha afirmado que los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff habían hablado con los mediadores sobre un posible acuerdo con Irán.
Esto se produce después de que un portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declarara a la AFP que las condiciones de Irán para reanudar las negociaciones con EE. UU. se habían «endurecido» desde la última ronda de conversaciones.
Asamblea General de la ONU 2026: la guerra contra Irán y el genocidio en Gaza acaparan la atención
Hace 7 horas
El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, inauguró el martes la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, afirmando que estamos entrando en «un mundo multipolar y que ese movimiento es irreversible».
En lo que será su último discurso ante la ONU, Guterres señaló que «las superpotencias estaban encontrando los límites de su poder», al tiempo que hizo un llamamiento para que cesen los combates en todo Oriente Medio.
«El poder militar por sí solo no puede garantizar la paz. El poder económico por sí solo no puede asegurar la estabilidad. Y el poder tecnológico por sí solo no puede garantizar la seguridad. Un mundo multipolar interconectado puede crear las condiciones para una resolución de problemas a escala mundial mucho más equilibrada y representativa. Pero requiere un sistema multilateral, centrado en la ONU, que sea equilibrado y representativo», afirmó.
Advirtió de que los alto el fuego anunciados en Oriente Medio eran meramente nominales y que los civiles estaban pagando el precio.
Más información: Asamblea General de la ONU de 2026: la guerra contra Irán y el genocidio de Gaza acaparan la atención
El presidente de EE. UU., Donald Trump, interviene durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Brendan Smialowski/Pool/AFP)
Macron insta a los países a «mantenerse firmes» ante el «abuso de poder»
Hace 7 horas
El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió este martes que el mundo se «mantenga firme» ante el «abuso de poder» de algunos países, a los que no nombró.
«Mi mensaje es que se mantengan firmes. No cedan ante la situación que se está desarrollando… La retórica de la derrota que está dando paso al abuso de poder por parte de los imperios, amenazando la soberanía de algunas naciones», afirmó Macron.
Información de la AFP
Hace 7 horas
El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que la situación en Gaza era un «espectáculo que nos avergüenza a todos» durante su último discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, pronunciado el martes en la sede de la ONU en Nueva York.
« «¿De qué vale nuestra credibilidad si permanecemos inactivos ante lo que ocurre en Gaza? Algunos afirman que se ha alcanzado la paz, pero esto no ha permitido el acceso de la ayuda humanitaria. Es un espectáculo que nos avergüenza a todos», señaló.
Comenzó su intervención instando al mundo a elegir las Naciones Unidas frente a la «ley de la selva», y preguntó: «¿Queremos vivir en esta situación, con un retorno a la ley de la selva, o queremos vivir en una sociedad internacional civilizada?»
«Nuestro deber, hoy más que nunca, es mantenernos firmes aquí, en la ONU, para tomar decisiones… de modo que las personas puedan elegir libremente su destino», prosiguió.
El presidente francés también se comprometió a «seguir prestando nuestro apoyo a la Corte Internacional de Justicia y respaldando el papel central que desempeña», y añadió que el «nuevo orden de impunidad que algunos están tratando de erigir» es inaceptable.
Macron señaló asimismo que la navegación por el estrecho de Ormuz «no debe utilizarse como medio de chantaje», y pidió que se reabra esta vía navegable.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, interviene durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Ryan Murphy/Getty Images/AFP)
Hace 8 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que las relaciones de EE. UU. con el Reino Unido eran mejores con el primer ministro Andy Burnham que con su predecesor, Keir Starmer, cuando ambos líderes se reunieron por primera vez al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York el martes.
«En este momento, basándome en mi relación con su primer ministro Andy, creo que nos va muy bien», declaró.
Añadió que creía que Burnham reconsideraría un acuerdo para devolver las islas Chagos —que albergan la estratégica base militar estadounidense-británica de Diego García— a Mauricio.
«No lo apoyo, creo que es terrible», dijo Trump sobre el acuerdo, después de que Burnham «subrayara su compromiso» ante el primer ministro de Mauricio, Navin Ramgoolam, de colaborar con Mauricio y Estados Unidos «para encontrar una solución» el lunes.
El primer ministro británico, Andy Burnham (izquierda), estrecha la mano del presidente de EE. UU., Donald Trump, durante una reunión al margen de la asamblea de la ONU en la ciudad de Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Toby Melville/WPA Pool/AFP)
Se cancelan los vuelos iraníes a Bagdad y Mascate en vísperas de las sanciones estadounidenses
Hace 9 horas
Los vuelos iraníes con destino a Bagdad y Mascate se cancelarán a partir de la medianoche, según informaron este martes los medios locales, ante la entrada en vigor de las nuevas sanciones estadounidenses contra el sector de la aviación iraní.
La agencia de noticias Tasnim citó a un portavoz de aviación civil, quien afirmó que «los aeropuertos de Bagdad y Mascate ya no aceptarán vuelos iraníes», aunque las autoridades estaban «negociando para que los vuelos con destino a Bagdad puedan ser redirigidos al aeropuerto de Nayaf [en Irak]».
La agencia de noticias iraní ISNA también informó de las cancelaciones y señaló que las negociaciones con Omán seguían en curso.
Información de la AFP
Hace 9 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ensalzó este martes su legado de 20 meses en la Casa Blanca con generalizaciones indiscriminadas sobre su política exterior, basándose en cifras sin fundamento, acusaciones desmentidas y la exigencia de que los Estados miembros de las Naciones Unidas se retiren de la Corte Penal Internacional (CPI).
En su intervención de 38 minutos ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de EE. UU. se abstuvo en gran medida de los ataques directos que lanzó el año pasado, pero siguió insistiendo, sin pruebas, en que «72 000» iraníes fueron asesinados por su propio Gobierno el año pasado, y en que miembros de Hamás y otros grupos palestinos «torturaron, mutilaron y mataron… a muchos bebés pequeños».
Las propias cifras de Irán sugieren que unos 3.500 iraníes perdieron la vida durante las protestas de diciembre y enero, mientras que las organizaciones de defensa de los derechos humanos sitúan esa cifra en unos 5.000 o más. Trump ha utilizado repetidamente cifras que oscilan entre 40.000 y 82.000 en sus discursos de este año, pero sigue sin estar claro de dónde ha obtenido esas cifras, dado que las imágenes de satélite habrían revelado los lugares de enterramiento, tal y como ha ocurrido en otras matanzas masivas en todo el mundo.
Los medios de comunicación israelíes han desmentido las afirmaciones sobre torturas y asesinatos de bebés israelíes en el sur de Israel, y el ejército israelí también admitió que se cometieron errores por parte de al menos un soldado que proporcionó información falsa a la organización de rescate Zaka.
Más información: «Estamos resolviendo asuntos pendientes desde hace años»: Trump destaca su estrategia respecto a Irán, Gaza y América Latina
El presidente de EE. UU., Donald Trump, habla con los periodistas a su llegada a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Charly Triballeau/AFP)
Trump afirma que funcionarios estadounidenses e iraníes se reunieron durante tres horas en la ONU
Hace 9 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró a los periodistas en las Naciones Unidas que los funcionarios estadounidenses mantuvieron el martes una reunión «productiva» de tres horas con la delegación iraní.
«Tuvieron una reunión muy buena, una reunión muy productiva», declaró Trump a los periodistas, y añadió que «tienen otra reunión programada en un futuro muy próximo».
Esto se produce horas después de que amenazara con «aniquilar» a Irán y enviarlo «al infierno» si el país no llega a un acuerdo para poner fin a la guerra.
Hace 9 horas
El Gobierno español ha sido objeto de críticas por permitir que el caso de extradición de la destacada activista estadounidense y donante humanitaria de Gaza, Fergie Chambers, siga su curso en los tribunales del país, tras negarse a bloquear la solicitud de EE. UU. en la fase preliminar.
La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, calificó la decisión del martes de «puramente procesal» y afirmó que el Gobierno solo había llevado a cabo un examen formal de la solicitud.
Los abogados de Chambers impugnarán ahora la extradición ante la Audiencia Nacional española, tras lo cual el Gobierno tomará una decisión definitiva.
Baltasar Garzón, abogado principal de Chambers, afirmó que la decisión «sienta un peligroso precedente en lo que respecta a la defensa de la causa palestina».
Garzón, el exjuez español que persiguió al dictador chileno Augusto Pinochet en virtud del principio de jurisdicción universal, añadió: «España no puede defender el derecho internacional, los derechos del pueblo palestino y la protección de quienes prestan ayuda humanitaria y, al mismo tiempo, permitir que se tramite una solicitud de extradición que presenta claros indicios de persecución política por parte del Gobierno de los Estados Unidos».
Más información: Fergie Chambers se enfrenta a un proceso judicial en España por una solicitud de extradición de EE. UU.
Fergie Chambers permanece detenido desde su arresto en Ibiza en julio (Imagen cedida)
Un segundo soldado israelí acusado de crímenes de guerra en Gaza abandona la India tras una denuncia
Hace 9 horas
Un soldado israelí acusado de crímenes de guerra en la Franja de Gaza ha abandonado la India semanas después de que la Fundación Hind Rajab (HRF) presentara una denuncia penal contra él en agosto, según ha informado a Middle East Eye un abogado cercano al caso.
El soldado, cuya identidad no se ha hecho pública, abandonó el país a mediados de septiembre, según el abogado.
Aún no está claro si su partida se debió a la denuncia o si simplemente se le habían acabado las vacaciones.
La noticia de su partida se produce cuando el ministro de Asuntos Exteriores de la India, S. Jaishankar, ha instado a los Estados a respetar el derecho internacional para que el multilateralismo funcione de manera eficaz, a pesar de que Nueva Delhi se enfrenta a críticas por no haber dado curso a las denuncias contra soldados israelíes acusados de crímenes de guerra que se encontraban de visita en la India.
«El multilateralismo se verá mejor favorecido cuando se respeten escrupulosamente el derecho internacional, las reglas y las normas», declaró Jaishankar el lunes en un acto celebrado al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Más información: Un segundo soldado israelí acusado de crímenes de guerra en Gaza abandona la India tras la denuncia
Esta fotografía, tomada durante una visita de prensa organizada por el ejército israelí el 3 de octubre de 2025, muestra a un soldado del ejército israelí junto a un jeep militar en la ciudad de Gaza (Jack Guez/AFP)
El emir de Catar condena los ataques israelíes en Siria, el Líbano y Palestina
Hace 9 horas
El emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, pronunció un discurso en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en el que condenó las acciones de Israel en el Líbano, Siria y Palestina, incluido el genocidio en Gaza y el «terrorismo de los colonos» en la Cisjordania ocupada.
«No se puede hablar de un orden internacional justo mientras Palestina siga siendo un punto ciego dentro del mismo», afirmó Thani el martes en la sede de la ONU en Nueva York, calificando «lo ocurrido en Gaza» de «genocidio en todos los sentidos de la palabra y una mancha de vergüenza en la conciencia de la humanidad en su conjunto».
«Las generaciones futuras se sorprenderán ante la enorme brecha existente entre la magnitud de la catástrofe y el nivel de respuesta internacional para detenerla», añadió, instando a la comunidad internacional a presionar a Israel para que cumpla sus compromisos en virtud del acuerdo de alto el fuego de Gaza.
El emir también condenó «la persecución continuada, el apartheid y el terrorismo de los colonos en la Cisjordania ocupada» y afirmó que negar al pueblo palestino «su derecho inalienable a establecer su Estado independiente con Jerusalén Este como capital» ha contribuido a crear «una herida abierta».
Añadió que la «agresión» israelí se ha extendido hasta abarcar a los países vecinos, «afectando a la seguridad de la región en su conjunto».
Al Thani declaró ante la Asamblea General de la ONU que Israel continúa con sus «ataques descarados» contra Siria y está ocupando más territorios sirios sin intentar justificarlo en modo alguno.
Asimismo, expresó el apoyo de Catar a las instituciones estatales libanesas y a la soberanía «sobre la totalidad de su territorio», y condenó los ataques israelíes contra el Líbano, al tiempo que subrayó la necesidad de mantener el alto el fuego.
El emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, interviene durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Timothy A Clary/AFP)
Hace 10 horas
La Corte Penal Internacional (CPI) no ha tomado medidas para retirar las órdenes de detención ni las solicitudes relacionadas con funcionarios israelíes, a pesar de la creciente presión y las sanciones por parte de Estados Unidos, según ha declarado la fiscal adjunta Nazhat Shameem Khan.
«El caso sigue su curso», declaró Khan a la CNN en una entrevista realizada este fin de semana.
«No hemos tomado ninguna medida para intentar retirar ninguna de esas solicitudes de orden de detención ni las propias órdenes de detención, y el equipo sigue investigando este asunto».
La CPI dictó órdenes de detención en noviembre de 2024 contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en Gaza desde octubre de 2023.
Desde entonces, Estados Unidos ha impuesto sanciones a la mayor parte de los dirigentes de la Corte, entre ellos el exfiscal jefe Karim Khan, los dos fiscales adjuntos y nueve magistrados, incluido el presidente de la Corte.
Más información: La CPI no ha tomado medidas para retirar la orden de detención contra Netanyahu, afirma el fiscal adjunto
El fiscal adjunto de la Corte Penal Internacional, Nazhat Shameem Khan, asiste a una vista en La Haya, el 9 de diciembre de 2025 (AFP/foto de archivo)
Turquía, Arabia Saudí, Pakistán y Egipto reafirman el derecho de Arabia Saudí a defenderse
Hace 10 horas
Los ministros de Asuntos Exteriores de Turquía, Egipto, Arabia Saudí y Pakistán afirmaron el martes, en una declaración conjunta, que reafirmaban el derecho de Riad a defenderse de conformidad con el derecho internacional y subrayaron la necesidad de mantener la seguridad de la navegación en la región, en medio de la escalada de ataques por parte de los huzíes yemeníes, respaldados por Irán.
Tras una reunión celebrada al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, los ministros también expresaron su profunda preocupación por los conflictos en curso en la región, señalando que el diálogo y la diplomacia eran la única vía hacia una solución sostenible, y manifestaron asimismo su apoyo al Gobierno de Yemen en sus esfuerzos por alcanzar la estabilidad y la paz.
Información de Reuters
EE. UU. firma un acuerdo de seguridad para construir dos bases militares en Groenlandia
Hace 10 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, firmó este martes un acuerdo de seguridad con los líderes de Groenlandia y Dinamarca que permitirá a EE. UU. construir dos bases militares en el sur y el este de Groenlandia.
«Se permitirá a Estados Unidos establecer una zona de defensa adicional en Narsarsuaq y Mestersvig, de conformidad con las modalidades y los detalles técnicos que acuerden mutuamente las Partes», reza el acuerdo.
«Va a ser una relación fantástica y a largo plazo», afirmó Trump tras firmar el acuerdo en una ceremonia celebrada al margen del acto principal.
El presidente de EE. UU., Donald Trump (derecha), estrecha la mano del primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, tras firmar un acuerdo de seguridad, el 22 de septiembre de 2026 (Chip Somodevilla/AFP)
Hace 10 horas
El rey Abdullah II de Jordania declaró este martes ante las Naciones Unidas que el «afán expansionista» de Israel supone una amenaza para Oriente Medio, señalando sus acciones en Gaza, la Cisjordania ocupada y el sur de Siria.
«El apetito expansionista de este Gobierno israelí es ahora una amenaza regional», afirmó en su intervención ante la Asamblea General en Nueva York, y añadió: «paso a paso, de forma calculada, Israel está poniendo a prueba hasta dónde puede llegar».
Señaló que, si bien las acciones de Israel han suscitado cierta reacción internacional, «las resoluciones terminan donde comenzaron: en el papel», calificando esto de «elección» deliberada cuyo resultado es un «Estado sin límites».
«Esta sensación de impunidad ha alcanzado niveles aterradores», prosiguió, advirtiendo de que «nadie en esta Asamblea debería dar por sentado que las ambiciones [de Israel] se detienen en Palestina».
El rey Abdullah II de Jordania interviene durante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU en la sede de la ONU en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Spencer Platt/Getty Images/AFP)
Erdogan critica a la ONU y pide una reforma
Hace 10 horas
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que las Naciones Unidas no han cumplido con su deber de preservar la paz y pidió una reforma del Consejo de Seguridad en unas declaraciones pronunciadas el martes ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Criticó la respuesta de la ONU ante lo que calificó de «una mentalidad genocida que nunca se cansa de matar», y añadió que «nadie con sentido de la humanidad, la misericordia o la compasión, nadie guiado por la justicia y la conciencia, puede permanecer indiferente ante esta imagen».
» Esta imagen debe de resultar impactante para todos nosotros y lo que nos transmite es claro: las Naciones Unidas, creadas hace 81 años para mantener la paz y la seguridad internacionales, ya no son capaces de cumplir esta misión o, más precisamente, se las ha incapacitado para hacerlo».
«Aquellos en Palestina, el Líbano, Sudán y otros lugares en crisis que han depositado sus esperanzas en la ONU se sienten profundamente decepcionados», añadió.
Su discurso fue recibido con aplausos, incluso por parte de los funcionarios palestinos presentes; mientras tanto, la delegación israelí abandonó la sala.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, interviene durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Michael M. Santiago/AFP)
Erdogan califica a Gaza de «el campo de concentración más inhumano y vergonzoso de nuestro tiempo»
Hace 11 horas
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó su preocupación por la ausencia del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, quien no pudo viajar a Nueva York para asistir a la Asamblea de la ONU debido a que Estados Unidos rechazó su solicitud de visado.
«Esta injusticia contra nuestros hermanos y hermanas palestinos ofende profundamente la conciencia de la humanidad», declaró Erdogan ante la Asamblea General de la ONU el martes.
Erdogan también condenó la situación en Gaza, afirmando que «nadie con conciencia puede hacer la vista gorda» ante lo que está ocurriendo allí.
«La población de Gaza sigue buscando a sus seres queridos entre los escombros», señaló Erdogan, tras tres años de lo que calificó como «terror de Estado».
Añadió que Gaza se ha convertido en «el campo de concentración más inhumano y vergonzoso de nuestro tiempo», calificándola de «el cementerio de niños más grande del mundo» y «el lugar con la tasa más alta de amputaciones infantiles del mundo».
EE. UU. «no tiene más remedio» que aceptar las condiciones de Irán, afirma el IRGC
Hace 11 horas
El portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, Hossein Mohebi, declaró este martes a la AFP que Teherán había endurecido sus condiciones para poner fin a la guerra con EE. UU., tras el fracaso del memorando de entendimiento de junio destinado a poner fin a las hostilidades.
«Rompieron el acuerdo y cometieron otro acto atroz. Por lo tanto, hemos endurecido nuestras condiciones», afirmó Mohebi.
Añadió que, si EE. UU. persiste en esta línea, «solo se complicarán las cosas a sí mismos», y que «no tienen más remedio» que aceptar las condiciones de Irán.
Mohebi también declaró a la AFP que Teherán «sin duda intensificaría» su respuesta si EE. UU. lanzara nuevos ataques contra el país.
«Si actúan de forma imprudente y la historia se repite, nuestra resistencia se intensificará sin duda, reforzada por la experiencia que hemos adquirido», afirmó, y añadió que «esta vez, no nos limitaremos a tomar represalias; adoptaremos una postura ofensiva, y Estados Unidos acabará lamentando sus acciones, sufriendo una humillación mayor que nunca».
Trump afirma que debe elegir entre llegar a un acuerdo o llevar a Irán «al infierno»
Hace 11 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró el martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que está decidiendo si «aniquilar» a Irán o llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra.
«Tengo que tomar una gran decisión: ¿se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho más grande de lo que jamás ha sido, quizá uno de los más grandes de Oriente Medio o incluso del mundo?» afirmó Trump.
«¿O aniquilo la República Islámica y lo hago rápidamente, sin darles nunca la oportunidad de volver a matar y destruir a personas y países? ¿Los arrastro al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza futura ni de generaciones venideras?»
El IRGC afirma que rechazó el intento de EE. UU. de establecer contacto
Hace 11 horas
El portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), Hossein Mohebi, declaró el martes que EE. UU. había intentado establecer contacto con ellos, pero que el IRGC había rechazado dicho intento.
«Los estadounidenses han intentado ponerse en contacto con nosotros, pero rechazamos cualquier contacto de este tipo. Nuestras relaciones con el enemigo —mientras sigan mostrándose hostiles— se llevan a cabo exclusivamente a través de las armas», declaró Mohebi a la AFP, añadiendo que la diplomacia era competencia del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.
Información de la AFP
Trump insta a todos los miembros de la CPI a dimitir de inmediato
Hace 12 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, instó este martes a los miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) a dimitir y condenó lo que calificó de «institución fuera de control» y «un grupo de personas malvadas».
«Hago un llamamiento a todas las naciones que son miembros de la CPI para que dimitan oficialmente de esta institución deshonesta de forma inmediata», declaró ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York.
Trump añadió que Washington «nunca permitiría que miembros de las Fuerzas Armadas de EE. UU. ni ninguna otra persona fueran investigados o sometidos a juicios espectáculo por un tribunal antiamericano que carece de jurisdicción sobre nosotros».
La Administración Trump ha impuesto una serie de sanciones a funcionarios de la CPI después de que el tribunal dictara una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, se dirige a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la organización en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Timothy A. Clary/AFP)
Trump está interesado en reunirse con funcionarios iraníes en la ONU, según informa la CNN
Hace 12 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha expresado su interés en reunirse con altos funcionarios iraníes que asisten a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, según informó la CNN, citando a un funcionario estadounidense.
Trump ha comunicado a sus asesores que le gustaría organizar una reunión para debatir sobre la guerra en curso si las «condiciones son las adecuadas», según el informe.
La CNN informó de que no se ha programado ninguna reunión formal, pero que la posible reunión podría contar con la participación de los principales asesores de Trump.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, también afirmó este martes que Trump está dispuesto a reunirse con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, cuya asistencia a la Asamblea General está prevista.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha llegado a Nueva York para la Asamblea General de la ONU, mientras que se espera que Pezeshkian llegue antes de su intervención ante la Asamblea.
La posible reunión se produce en un momento en que Washington y Teherán siguen en guerra, aunque los contactos diplomáticos continúan en medio de los combates.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, habla con los medios de comunicación a su llegada a la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, el 22 de septiembre de 2026 (Alexi Rosenfeld/Getty Images vía AFP)
EE. UU. «cumplirá» sus compromisos de defensa con Arabia Saudí, afirma Rubio
Hace 13 horas
Washington mantendrá sus compromisos de seguridad con Arabia Saudí a medida que se intensifican los combates entre el reino y los huzíes de Yemen, ha declarado el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.
«Tenemos un acuerdo de defensa con Arabia Saudí. Tenemos la intención de cumplir nuestros compromisos al respecto. Lo haremos», ha declarado Rubio a Fox News. «Se trata de un conflicto muy peligroso y complicado», ha añadido.
Estas declaraciones se producen en un momento en que Arabia Saudí se enfrenta a una campaña cada vez más intensa por parte de los huzíes, quienes han lanzado ataques con misiles y drones contra objetivos en el reino.
El sábado, Arabia Saudí informó de que había interceptado un misil balístico dirigido hacia Riad, mientras que los residentes informaron de explosiones y observaron llamas y humo cerca del aeropuerto de la capital.
Los huzíes afirmaron haber alcanzado objetivos en Yanbu, Taif, Baysh y Farasan, al tiempo que el grupo se hacía con el control de territorios clave a lo largo de la costa del mar Rojo y avanzaba hacia el estrecho de Bab el-Mandeb.
En respuesta, Arabia Saudí ha lanzado ataques aéreos, mientras Riad busca un mayor apoyo de sus aliados.
Ocho países instan a Israel a cumplir sus compromisos de alto el fuego en Gaza
Hace 13 horas
Los ministros de Asuntos Exteriores de ocho países han instado a Israel a cumplir los compromisos contraídos en el marco de la primera fase del plan de alto el fuego en Gaza, entre los que se incluye permitir la entrega «inmediata, segura y sin obstáculos» de ayuda humanitaria.
En una declaración conjunta, los ministros de Asuntos Exteriores de Turquía, Egipto, Indonesia, Jordania, Pakistán, Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos expresaron su «profunda preocupación por el continuo sufrimiento humanitario en Gaza» y pidieron que se mantuviera el alto el fuego y que cesaran todas las violaciones.
Los ministros también rechazaron cualquier medida destinada a la expulsión o el desplazamiento forzoso de los palestinos de su patria, así como cualquier intento de alterar el carácter territorial o demográfico del territorio palestino ocupado.
Pidieron que Estados Unidos siguiera participando en la aplicación del plan de alto el fuego y afirmaron que Gaza debe seguir siendo «parte integrante del territorio palestino», así como una vía hacia un Estado palestino independiente.
Netanyahu acorta su visita a Nueva York ante posibles protestas antes de su discurso ante la ONU
Hace 14 horas
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitará Estados Unidos esta semana para una breve estancia con el fin de dirigirse a la Asamblea General de la ONU, pero sus planes se han visto acortados ante el temor a que se produzcan protestas, según informó Ynet.
Ante el temor a una posible oposición por parte del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, Ynet informó de que se espera que Netanyahu aterrice en un aeródromo militar de Nueva Jersey o en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, en lugar de en el aeropuerto JFK.
El presidente Donald Trump no se reunirá con Netanyahu durante el viaje, pero se está barajando la posibilidad de mantener conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, y otros líderes extranjeros.
Ynet informó de que el discurso de Netanyahu se centrará en Irán y que, según funcionarios cercanos a él, se espera que contenga «sorpresas».
Las autoridades israelíes también se están preparando para posibles interrupciones en la ONU, como una salida coordinada de la sala por parte de los representantes de varios países, según el informe.
Continúan los intensos combates en Taiz, Marib y al-Jawf, en Yemen
Hace 14 horas
Se produjeron intensos combates en las regiones de Taiz, Marib y al-Jawf entre las fuerzas gubernamentales yemeníes, respaldadas por Arabia Saudí, y los huzíes, con intercambios de fuego de artillería y misiles, según informó Al Jazeera.
Los aviones de combate llevaron a cabo intensos ataques aéreos contra posiciones y arsenales huzíes en el oeste de la provincia de Taiz, según el informe, que añade que las fuerzas gubernamentales repelieron un ataque huzí en Bani Bakari, en el frente de al-Ashrouh, en el distrito de Jabal Habashi, al oeste de Taiz.
A medida que los combates en el sur y el oeste de Yemen se intensificaban, las autoridades elevaron el nivel de alerta y desplegaron más personal de seguridad.
La costa occidental se vio especialmente afectada, y el número de personas desplazadas aumentó mientras el Gobierno y las organizaciones humanitarias internacionales se esforzaban por llegar a las zonas afectadas por los combates.
La escalada también ha traído consigo un mayor uso de drones; al parecer, las fuerzas gubernamentales yemeníes han derribado varios, incluidos algunos que transportaban proyectiles de mortero.
Rubio afirma que EE. UU. está abierto a reunirse con funcionarios iraníes en la ONU
Hace 15 horas
Washington está abierto a la idea de reunirse con funcionarios iraníes en las Naciones Unidas, afirmó el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, quien añadió que aún no se ha programado ninguna reunión.
«Estamos abiertos a ello. No creo que haya nada programado en este momento», declaró Rubio en una entrevista en el programa Today de NBC News, y añadió que dicha reunión sería útil si pudiera conducir a un resultado positivo.
Según Rubio, impedir que Irán consiga un arma nuclear sigue siendo el objetivo principal de EE. UU.
«Y ese es el hecho: Irán nunca podrá tener un arma nuclear. Simplemente no puede», afirmó.
Sus comentarios se producen mientras continúan los esfuerzos diplomáticos en medio de las crecientes tensiones entre Washington y Teherán.
El ministro de Defensa israelí amenaza con evacuar a un millón de palestinos de Gaza
Hace 16 horas
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha amenazado con obligar a alrededor de un millón de personas de la ciudad de Gaza a huir hacia el sur si se secuestra a un soldado o civil israelí, citando lo que denominó «diversas intenciones e información de los servicios de inteligencia».
Katz realizó estas declaraciones durante una ceremonia conmemorativa anual en honor a los soldados israelíes fallecidos en la Guerra Árabe-Israelí de 1973.
« «A la luz de diversas intenciones e información de inteligencia, advierto a la organización terrorista y a sus partidarios, desde Irán hasta Erdogan: si se secuestra siquiera a un soldado o civil israelí, la totalidad de la ciudad de Gaza… un millón de residentes serán evacuados hacia el sur», afirmó Katz.
La amenaza se produce mientras las fuerzas israelíes continúan sus operaciones militares en Gaza y el país se prepara para las elecciones del próximo mes.
Katz ha realizado una serie de declaraciones cada vez más genocidas en las últimas semanas.
Niños palestinos se dirigen al colegio pasando junto a los escombros de un edificio destruido al comenzar el curso escolar en Bureij, en el centro de Gaza, el 19 de septiembre de 2026 (Eyad Baba/AFP)
Hace 17 horas
Los vuelos internacionales operados por aerolíneas iraníes continuarán según lo previsto a partir de principios de octubre, según ha informado la Organización de Aviación Civil de Irán, a través de la agencia ISNA.
Un portavoz afirmó que, hasta el momento, no se había cancelado ninguno de los vuelos internacionales de las aerolíneas y que todos operaban de acuerdo con sus horarios publicados.
La declaración se produjo después de que el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmara el lunes que las aerolíneas iraníes podrían quedar excluidas de los viajes internacionales a partir del miércoles, ya que Washington amenaza con imponer sanciones secundarias a las empresas extranjeras que sigan prestando servicios a las compañías aéreas iraníes.
La Organización de Aviación Civil de Irán afirmó que no se habían emitido instrucciones para suspender los vuelos internacionales y que se informaría a los pasajeros con antelación de cualquier cambio en los horarios de vuelo.
La ONU advierte de que 230 000 yemeníes podrían verse desplazados si continúan los combates
Hace 17 horas
Más de 230 000 yemeníes podrían verse desplazados si se intensifican los combates, advirtió el representante del ACNUR para Yemen, lo que aumenta el temor a que la situación humanitaria empeore.
Según las agencias de la ONU, ya se han desplazado hasta 112 000 personas debido a la última escalada de violencia, y la mayor parte de los desplazamientos se han producido en las últimas dos semanas a lo largo de la costa occidental de Yemen y en la provincia de Taiz.
La advertencia se produce en medio de los combates en el oeste de Yemen, donde las fuerzas gubernamentales afirman que la coalición liderada por Arabia Saudí ha llevado a cabo intensos ataques aéreos contra posiciones, concentraciones y almacenes de armas de los huzíes al oeste de la provincia de Taiz.
La reanudación de los combates también ha obligado a miles de yemeníes a cruzar el estrecho de Bab al-Mandeb hacia Yibuti.
Se ve a unos niños en el campamento de al-Farsi para desplazados internos, cerca del distrito de al-Buraiqah, en Adén (Yemen), el 17 de septiembre de 2026 (Mohamad Hakim/AFP)
Ghalibaf afirma que los misiles de Irán pueden alcanzar cualquier objetivo que Teherán elija
Hace 18 horas
Irán ha alcanzado una etapa en la que sus misiles pueden alcanzar cualquier lugar que elija, según declaró el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, según informó Press TV.
Ghalibaf señaló que Irán seguirá respondiendo con firmeza ante lo que calificó de «conflicto híbrido» de presión económica, militar y diplomática.
Irán no se rendirá y no permitirá que se paralicen las actividades del país, afirmó Ghalibaf, añadiendo que Teherán seguirá respondiendo como lo ha hecho en el pasado.
Irán ha privado a sus adversarios de sus capacidades en diversos ámbitos, señaló.
China responde a la amenaza de sanciones de EE. UU. contra las aerolíneas iraníes
Hace 18 horas
China ha condenado las sanciones «ilegales» de EE. UU. contra las aerolíneas iraníes, un día después de que el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, advirtiera de que Washington podría imponer medidas destinadas a cerrar las aerolíneas iraníes en todo el mundo.
Bajo el peso de las sanciones estadounidenses, «todas las aerolíneas iraníes dejarán de operar en todo el mundo» en cuestión de días, declaró Bessent a la CNBC el lunes, en un momento en que la Administración Trump busca aumentar la presión económica sobre Teherán.
«China se opone sistemáticamente a las sanciones unilaterales ilegales que carecen de fundamento en el derecho internacional o de autorización del Consejo de Seguridad de la ONU», declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, en una rueda de prensa.
La controversia se produce poco antes de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, se reúna con el presidente chino, Xi Jinping, este jueves en Estados Unidos.
Resumen: Pezeshkian se dirige a la ONU mientras aumentan las tensiones con EE. UU.
Hace 18 horas
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas mientras Teherán se prepara para exponer sus argumentos sobre la guerra con EE. UU. e Israel.
La actividad diplomática también continúa, con Francia respaldando los esfuerzos de Pakistán para facilitar el diálogo entre Irán y EE. UU.
Mientras tanto, las tensiones regionales siguen siendo elevadas, con nuevos acontecimientos en el estrecho de Ormuz, Yemen, Arabia Saudí, Líbano, Gaza y Siria.
- El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirma que se ha perdido la confianza en la ONU y acusa a la organización de no haber defendido la paz y la seguridad internacionales
- Francia acoge con satisfacción los esfuerzos de mediación de Pakistán entre Irán y EE. UU., y París aboga por unas negociaciones inclusivas
- Francia busca la cooperación de la India en relación con el estrecho de Ormuz, y ambos países debaten la libertad de navegación en Ormuz y Bab al-Mandeb
- Arabia Saudí afirma que ha finalizado una alerta en Najran, después de que se advirtiera a los residentes de una posible amenaza en medio de repetidos ataques con drones y misiles de los huzíes.
- Irán se enfrenta a una creciente presión en el sector de la aviación, ya que Washington amenaza con sanciones que podrían dificultar a las aerolíneas iraníes operar a nivel internacional a partir del 23 de septiembre.
- Qatar afirma que está colaborando con Pakistán para facilitar un posible acuerdo entre EE. UU. e Irán, incluida la posibilidad de un acuerdo a corto plazo.
- Un ataque aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí tuvo como objetivo el distrito yemení de Hayfan, en Taiz, según la cadena de televisión al-Masirah, controlada por los huzíes, mientras las fuerzas huzíes avanzan hacia el estrecho de Bab al-Mandeb
- Un buque cisterna de GLP fue alcanzado por restos de proyectiles de origen desconocido cerca del estrecho de Ormuz, según la UKMTO, aunque se informó de que todos los tripulantes se encontraban a salvo
- Colonos israelíes atacaron la localidad de al-Mazra’a al-Sharqiya, en Cisjordania; la agencia Wafa informó de daños en vehículos y viviendas después de que más de 200 colonos entraran en las afueras de la localidad
El resumen de Ana Muñoz de la Torre.
https://x.com/ana_m_delatorre/status/2102394257189314804
CUATRO FRENTES, UN SOLO OBJETIVO: FRENAR A CHINA
GUERRA TOTAL A DÍAS: EL IMPERIO ARMA A ISRAEL MIENTRAS SUELTA A SUS ALIADOS
1. EL MAYOR ENVÍO DE ARMAS DE LA HISTORIA RECIENTE
Estados Unidos ha aprobado esta semana la entrega a Israel de 40.000 bombas pesadas de 900 kilos cada una: 20.000 unidades MK-84 y 20.000 BLU-117. A esas bombas se suman 20.000 cabezas penetradoras I-2000, diseñadas específicamente para perforar estructuras fortificadas. El paquete completo está valorado en 2.800 millones de dólares.
Para dimensionar lo que esto significa, sólo podemos contrastarlo con los bombardeos más devastadores del siglo XX. Y aún así, no hay precedentes. La Octava Fuerza Aérea lanzó 3.000 toneladas de bombas sobre Berlín en marzo de 1945. La Operación Meetinghouse arrojó 1.600 toneladas sobre Tokio. El envío que Trump ha aprobado para Israel supera las 36.000 toneladas, más del triple del poder destructivo de la bomba de Hiroshima. Nunca antes un país había transferido semejante cantidad de armamento a otro en tiempos de paz declarada.
Hay un detalle que ningún titular recoge, y es el que revela la auténtica naturaleza de la operación. El Pentágono reconoció, en un informe separado, un déficit real de municiones. Entre el 28 de febrero y el 30 de junio, Estados Unidos gastó 22.300 millones de dólares en material bélico contra Irán. Washington envía lo que ya no tiene garantizado poder reponer. El imperio no está armando a un aliado: está vaciando su propio arsenal para que la guerra continúe sin él.
2. LA SOMBRA DE LA GUERRA TOTAL
Irán ha demostrado en siete meses de guerra que puede sostener una guerra asimétrica sin ceder un milímetro. El 21 de marzo de 2026, misiles iraníes impactaron directamente en Dimona, donde se ubica el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, y en Arad. El ejército israelí admitió que no logró interceptar los proyectiles y abrió una investigación. Hubo 47 heridos en Dimona y 75 en Arad. Fue la primera vez desde el 28 de febrero que un misil iraní penetraba las defensas israelíes en la zona del centro nuclear. Irán llegó, golpeó, y se detuvo. No atacó el reactor. No cruzó la última línea.
La inteligencia iraní ya advirtió antes de los bombardeos de 2025 que el material nuclear sobreviviría a cualquier ataque. No fue una amenaza hueca: el uranio enriquecido sigue disperso en múltiples emplazamientos pequeños, de difícil acceso para cualquier fuerza externa y de acceso inmediato para quien lo gestiona desde dentro. El propio OIEA ha confirmado la capacidad técnica de Irán para enriquecer al 90% en cuestión de días. Y no lo ha hecho. Ni siquiera en el momento de máxima provocación.
Irán no tiene la bomba nuclear simplemente porque no quiere. La fatwa del Líder Supremo, vigente desde 2003, prohíbe expresamente su fabricación. Pero hay más razones. Arabia Saudí y otras monarquías del Golfo, dictaduras imprevisibles que llevan años esperando cualquier excusa para ir a por el arma, serían las primeras en lanzarse. Y un colapso energético mundial sería el resultado inmediato. Irán está conteniendo, por sí sola, una carrera nuclear que nadie más está dispuesto a contener.
Seyed Mohammad Marandi, exasesor del equipo negociador nuclear iraní, advirtió hace 48 horas en el programa de Glenn Diesen que la guerra entre Estados Unidos e Irán podría estar a días u horas de distancia. No habló de riesgo. Habló de inminencia. La sombra de la guerra total ya se cierne sobre la región. Y la única razón por la que no estamos todos intoxicados con material radiactivo es que Irán tiene muy claro que no quiere cruzar esa línea.
4. ARABIA SAUDÍ, UN ALIADO YA SACRIFICADO
Para entender lo que está pasando ahora en Bab el-Mandeb hay que retroceder unas semanas, cuando Washington volvió a poner en práctica su viejo manual: implicar a otros en una guerra que ellos mismos empezaron, y retirarse cuando el coste empieza a subir. Estados Unidos lanza la piedra, involucra a otros países, y cuando los costes suben, ⬇️⬇️
Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2102394257189314804
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se marcha. Lo hizo en Afganistán. Lo hizo en Irak. Y lo acaba de hacer en Arabia Saudí.
La ruptura de la tregua entre los hutíes y Arabia Saudí se remonta a mediados de julio, cuando Ansaralah acusó a Riad de bombardear el aeropuerto internacional de Saná y lanzó misiles contra
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base naval en Tierra del Fuego. El imperio suelta a un aliado y otro país se apresura a recoger los pedazos. Porque en la fase terminal, hasta los restos del naufragio se cotizan.
1. 5. UCRANIA: EL FRENTE QUE WASHINGTON YA NO PUEDE SOSTENER
Hay una premisa que nunca falla: en
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y las reservas hoteleras hasta un 90%. El secretario general de la Confederación de Empresarios de Ceuta lo dice sin rodeos: el turismo «es inexistente» y muchas empresas no podrán sobrevivir.
Este escenario responde con exactitud a la doctrina de una guerra proxy. Quien no lo vea, se está perdiendo en el análisis simplista que los medios están ofreciendo. Los inmigrantes que cruzaron no son los responsables, aunque estén creando caos: ellos son meros peones, carne de cañón de una operación anglosionista que los está utilizando. Y Pedro Sánchez ha entregado Ceuta a Marruecos a todos los efectos. Así de simple. Ha pasado página. Sin más. El presidente del Gobierno de España continúa con su hoja de ruta en la península como si Ceuta no existiera. Porque hacer algo implicaría entrar en guerra con Estados Unidos, y no lo va a hacer. Y no nos engañemos: la oposición de derechas tampoco lo haría si gobernara. El debate que los medios intentan polarizar —»izquierda» contra derecha, Sánchez como el Pigmalión de la inmigración, como el salvador de los pobres, el PP como fuerza que defendería la soberanía de España — es falso. Esto no va de siglas. Va de que ningún gobernante español se va a atrever a decirle «no» a Washington y provocar una guerra. La solución, una vez más, como he dicho tantas y tantas veces, no está en las urnas. Está en la calle. Si no salimos a la calle, Ceuta se vaciar. Y ese es, precisamente el objetivo. Dejar que la situación continúe hasta que los ceutíes abandonen sus hogares por pura supervivencia. Los negocios ya han cerrado, el turismo ha caído casi al 100%, hay heridos por puñaladas con cuchillos, suciedad, hacinamiento, casos que crecen a diario de tuberculosis, viruela del mono, varicela, gastroenteritis aguda, sarna, impétigo… La situación es insostenible. Y así es como va a seguir porque el Gobierno de Sánchez y sus socios ya han decidido un final para Ceuta. Es el mismo método que ya se aplicó en Beirut: no hace falta conquistar una ciudad: basta con vaciarla.
Fuentes:
– Cámara de Comercio de Ceuta, informe de pérdidas económicas (septiembre de 2026).
– Confederación de Empresarios de Ceuta, declaraciones del secretario general (septiembre de 2026).
– Declaraciones de Seyed Mohamed Marandi en el canal de Glenn Diesen.
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Disculpad la numeración. Escribo desde notas y al copiarlo en X los números siempre se desestructuran. Normalmente los corrijo, pero a veces se me pasan.
Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2102395710234575019
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Todos mis artículos y ensayos aquí 👇👇👇
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