MISCELÁNEA 15/10/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Un continente bajo ocupación.
2. Los precios de los combustibles siguen altos.
3. Una teoría marxista del orden mundial.
4. Lecciones para la izquierda de las organizaciones evangelistas.
5. Servir al pueblo desde Jiangxi.
6. Experiencias del movimiento obrero africano.
7. Capitalismo y acumulación de residuos.
8. Territorios resistentes.
9. Resumen de la guerra en Irán, 14 de octubre.

1. Un continente bajo ocupación.

Mucho Fazi últimamente, pero es que ha publicado mucho últimamente y siempre me parece interesante. En esta ocasión es una transcripción de su intervención en el Foro Este-Oeste y va en la línea de lo que vimos recientemente en la presentación de su nuevo libro, sobre la vasallización de Europa.

https://www.thomasfazi.com/p/europe-an-occupied-continent

Europa, un continente ocupado

Mi intervención en la primera edición del Foro Este-Oeste en Estambul

Thomas Fazi

Esta es la transcripción de la intervención que pronuncié en la primera edición del Foro Este-Oeste en Estambul el 26 de septiembre, en la que sostuve que los países europeos han estado socavando de manera flagrante sus intereses económicos y de seguridad fundamentales, especialmente en el contexto de la guerra de Ucrania, y que esto solo puede explicarse en el contexto de la vasallización del continente —es decir, su subordinación a los intereses transatlánticos como resultado de un proceso que se viene desarrollando desde la Segunda Guerra Mundial—. Hice hincapié en que la OTAN funciona como un aparato de control del continente más que como una organización de defensa, y también señalé que la UE actúa como el brazo político de este orden imperialista.

Me gustaría comenzar mi intervención con una observación que ha hecho esta mañana el profesor Panda al referirse al retorno del interés nacional. Esto me ha dado bastante que pensar; pues, aunque es válido para muchos países del mundo, creo que existe una gran excepción a esta regla. Esa gran excepción es Europa.

Si analizamos las medidas adoptadas por los países europeos en los últimos años en materia de política económica, en los ámbitos de la seguridad, en la geopolítica y, especialmente, en lo que respecta a la guerra en Ucrania, resulta imposible afirmar que estos países hayan perseguido sus intereses nacionales, por mucho que se amplíe el concepto. Los países europeos han socavado sistemáticamente sus intereses económicos fundamentales, así como sus intereses de seguridad y geopolíticos. La pregunta obvia es, entonces: ¿por qué? En mi opinión, hay dos posibles explicaciones para ello.

Una posible explicación es la siguiente: los líderes europeos se han equivocado, han actuado de forma imprudente; a pesar de todas las pruebas contundentes que indican lo contrario, han perseguido y siguen persiguiendo lo que consideran el interés nacional de su país. Ahora bien, si hubiera sido imposible predecir las consecuencias de estas políticas, tal vez esta posibilidad sería concebible. Sin embargo, no fue así en absoluto. Por ejemplo, era obvio que romper los lazos con el gas ruso barato sería desastroso para Europa.

Muchos de nosotros, incluido yo mismo, lo escribimos ya en febrero o marzo de 2022. Pudimos predecirlo no porque seamos clarividentes, sino porque era evidente. Del mismo modo que era evidente que Ucrania no tenía ninguna posibilidad de derrotar a Rusia militarmente, ni siquiera con el apoyo de la OTAN; por lo tanto, era igualmente obvio que impulsar una solución maximalista y exclusivamente militar al conflicto supondría un desastre para Europa, no solo económicamente, sino también en términos de seguridad. Esto era aún más cierto para la propia Ucrania, por supuesto.

Muchos de nosotros lo hemos venido diciendo desde el primer día. Por lo tanto, a menos que supongamos que los líderes europeos eran demasiado estúpidos —y tan estúpidos como sin duda lo son algunos de ellos— para ver esta realidad que resultaba obvia para muchos observadores, es decir, que esta política iba claramente en contra de los intereses de Europa, y para darse cuenta de que insistir en esa política solo empeoraría las cosas, tenemos que considerar la otra alternativa sobre la mesa: que las élites europeas, desde hace mucho tiempo, no han estado velando por los intereses nacionales de sus respectivos países, ni por los intereses colectivos de Europa en su conjunto.

En otras palabras, el marco realista clásico, que sugiere que todos los Estados tienden a defender y maximizar sus intereses en términos económicos, militares y similares, no parece aplicarse a Europa. Y es que, desde esta perspectiva teórica, la línea seguida por Europa sigue siendo completamente irracional. Por lo tanto, necesitamos un marco conceptual diferente para dar sentido a la política europea; y creo que el marco más útil en este caso es el de la «vasallización». En términos sencillos, Europa —y con ello me refiero prácticamente a todos los países de la UE y a todo el establishment de Bruselas— ha sido secuestrada por una élite transatlántica transnacionalizada a la que no le importan en absoluto los intereses concretos de sus propios países y que, de hecho, está al servicio de intereses completamente diferentes: los intereses privados, es decir, los intereses de una oligarquía reducida —hoy en día, principalmente los intereses de los círculos financieros transnacionales y las estructuras militar-industriales— y los intereses extranjeros, concretamente los del núcleo imperial de Washington (y, como consecuencia, los de Israel).

¿Cómo hemos llegado, pues, a este punto? Sin duda, es el resultado de un proceso muy largo que se inició justo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos identificó a Europa como uno de los pilares fundamentales de su estrategia de dominio global en aquel momento. Proyectar el poder estadounidense por todo el mundo requería mantener a Europa bajo control económico, militar y también cultural. Europa ha estado, en la práctica, bajo ocupación militar estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque han transcurrido ochenta años desde el fin de la guerra, todavía hay cerca de 100 000 soldados estadounidenses estacionados en el continente. Siguen existiendo unas 30 bases estratégicas estadounidenses repartidas por toda Europa. Según el discurso oficial, están aquí para protegernos. ¿Protegernos de quién? ¿De Rusia, que no supone ninguna amenaza real para Europa?

De hecho, yo diría que Rusia no representaba una amenaza real ni siquiera durante los años de la Guerra Fría. Esta amenaza fue, en realidad, en gran medida fabricada e inflada por la propia OTAN. Naturalmente, la OTAN nunca tuvo como objetivo defender a Europa. Su principal objetivo fue siempre mantener a Europa bajo control, garantizar que el continente quedara subordinado a los intereses estratégicos estadounidenses y proyectar el poder estadounidense por todo el mundo. Esto era cierto ayer y lo es aún más hoy. Hoy en día, la OTAN no solo garantiza que Europa siga alineada con los intereses estadounidenses —y la guerra entre Rusia y Ucrania es el ejemplo más evidente de ello—, sino que también sirve para proyectar el poder estadounidense por todo el mundo. Hace apenas unos días, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, conocido por decir en voz alta lo que otros solo piensan en silencio, declaró que se realizaron 5.000 salidas desde bases estadounidenses en Europa en apoyo de la agresión estadounidense-israelí contra Irán.

Europa es, por lo tanto, plenamente cómplice de este ataque contra Irán, a pesar de los mensajes de condena de algunos líderes. En realidad, Europa constituye una parte esencial de la infraestructura logística del poder militar estadounidense, lo que le permite proyectarse hacia el este, en dirección a Rusia, así como hacia el sur, hacia Oriente Medio. Todo el parloteo sobre la «OTAN 3.0» o los discursos acerca de la supuesta ruptura entre Europa y EE. UU. no son, por lo tanto, más que una gran farsa. Por el contrario, la OTAN 3.0 reforzará aún más la subordinación de Europa a la «alianza».

La OTAN fue, por supuesto, solo uno de los instrumentos. El aparato de seguridad nacional de Estados Unidos también estableció vínculos extremadamente estrechos con los aparatos de seguridad de los países europeos. Y, por supuesto, Estados Unidos lleva mucho tiempo ejerciendo un enorme control económico, tecnológico y financiero sobre el continente. También ha establecido una dominación cultural e ideológica masiva en el continente —no solo a través de la cultura popular, sino también mediante los medios de comunicación en lengua inglesa, los think tanks transatlánticos y las falsas «organizaciones no gubernamentales». Por último, existe una herramienta más, que a menudo se pasa por alto pero que, en mi opinión, es crucial: la propia Unión Europea.

La Unión Europea se ha presentado durante mucho tiempo como un posible contrapeso al poder estadounidense, pero nunca ha funcionado como tal. De hecho, siempre ha sido una palanca fundamental que ha encadenado a Europa al sistema transatlántico de la OTAN liderado por EE. UU.; ha funcionado, en la práctica, como el brazo político de la OTAN. Esta situación resulta especialmente evidente hoy en día bajo el mandato de Ursula von der Leyen, quien ha realizado esfuerzos extraordinarios para alinear a los países europeos con los intereses de EE. UU., incluso en contra de la voluntad de algunos gobiernos europeos.

Hoy nos encontramos en un umbral extremadamente peligroso. Y es que, a través de la UE —una institución estructuralmente antidemocrática—, el establishment transatlántico de la OTAN ha establecido un dominio económico y político absoluto sobre los países europeos. Estos no son países soberanos en ningún sentido del término; y, por lo tanto, no son democráticos, en la medida en que la soberanía es la condición previa para el autogobierno popular. Esta situación dificulta aún más la posibilidad de lograr una transformación sistémica a través de las urnas.

En resumen, puedo afirmar sin dudar que Europa es, en muchos aspectos, un continente ocupado. Por lo tanto, cómo pueden los pueblos de Europa liberarse del sistema transatlántico y lograr la descolonización es quizás la cuestión más vital a la que se enfrenta el continente en la actualidad.

Por supuesto, las dificultades de Europa son anteriores a la aparición de Estados Unidos en la escena como imperio global. La esencia del problema radica en la hostilidad profundamente arraigada que las élites económicas y políticas europeas han sentido hacia la democracia y las clases trabajadoras durante siglos. Cuando hoy en día utilizamos el concepto de «democracia liberal», damos por sentado que la democracia surgió espontáneamente del liberalismo. Esto es una completa mentira. Todos los grandes pensadores liberales del pasado se oponían a la democracia, es decir, a la democracia de masas, entendida como un orden político en el que todos tienen los mismos derechos de voto.

La democracia que ellos imaginaban era una democracia de las clases propietarias, de las clases poseedoras de capital. De hecho, la democracia de masas se logró en gran parte gracias a las luchas, a menudo sangrientas, de las clases trabajadoras y del movimiento socialista. Ahí radica la cuestión principal. Los pueblos de Europa han tenido que librar una lucha encarnizada contra sus propias élites desde tiempos inmemoriales.

Contamos con algunas de las peores élites del mundo. No solo no les importa el bienestar de los pueblos del Sur Global, sino que tampoco les importa en absoluto el bienestar de su propio pueblo, el pueblo de Europa. Por eso Europa se ha visto sumida en la violencia, los conflictos políticos y las luchas de clases desde el pasado hasta el presente. Incluso en la «edad de oro» del capitalismo occidental, tras la Segunda Guerra Mundial, la democracia de masas fue sumamente conflictiva. Soy italiano: mi país fue escenario de oleadas masivas de violencia política en los años setenta y ochenta. Dinámicas similares se produjeron en Alemania, Francia y todos los principales países europeos. Y esto se considera el apogeo de la democracia de masas; y en muchos aspectos lo fue —fue precisamente en estas décadas cuando se lograron los mayores avances sociales y económicos para las amplias masas populares de Europa—, pero estos avances no fueron solo el resultado de las elecciones, sino también de movilizaciones masivas y de conflictos políticos de gran intensidad, a menudo violentos. En mi opinión, este panorama revela un nudo mucho más profundo. Los derechos obtenidos en el período de posguerra no fueron concedidos al pueblo; fueron la consecuencia de que, durante un breve período histórico, el poder organizado de las clases trabajadoras, las amplias masas, fuera capaz de arrebatar parte del poder al poder organizado del capital —aunque siempre se tratara de logros relativos—.

El problema es que la base —las condiciones materiales concretas— que hizo posible la democracia de masas ha desaparecido hoy en día en muchos aspectos. Ya no existen los centros de producción en masa ni las grandes fábricas donde los trabajadores se reunían y se organizaban. Por lo tanto, las condiciones estructurales y materiales que dieron lugar a la democracia de masas han desaparecido en gran medida. Más allá de la cuestión de liberarnos de la tutela imperialista de EE. UU., lo que también implica desmantelar la UE, la otra cuestión crucial es, pues: ¿cómo podemos restaurar la democracia y volver a arrebatar algo de poder y control a las élites políticas y económicas cuando ya no existe la base material sobre la que logramos esos avances en el pasado? Nuestras élites actúan hoy de manera totalmente desenfrenada precisamente porque ya no queda ningún contrapeso real que se les oponga. Ahí radica el quid de la cuestión.

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2. Los precios de los combustibles siguen altos.

Nos dicen que vuelve a haber el petróleo del que disponíamos antes de la guerra. Si es así, ¿por qué los precios siguen siendo altos? Para el autor se debe a una conjunción de factores, que hacen que no puedan bajar fácilmente.

https://thecradle.co/articles/oil-is-back-so-why-are-fuel-prices-still-high

El petróleo ha vuelto, ¿por qué siguen siendo tan altos los precios del combustible?

Los envíos de crudo se están recuperando, pero las refinerías dañadas, la escasez de diesel y el elevado coste del paso por el estrecho de Ormuz mantienen altos los precios del combustible.

Kamran Yeganegi

14 de octubre de 2026

A fecha de 7 de octubre, algunos capitanes de petroleros que cruzaban el estrecho de Ormuz ganaban el equivalente a hasta 100 000 dólares al mes, con bonificaciones de hasta 50 000 dólares por cada travesía. El seguro contra riesgos de guerra para un superpetrolero podía alcanzar los 20 millones de dólares por un viaje al Golfo Pérsico.

Para los armadores, estos ya no eran gastos habituales de travesía. Meses de ataques habían convertido uno de los corredores energéticos más transitados del mundo en una costosa apuesta comercial. Los petroleros aún podían atravesarlo, pero cada travesía conllevaba una carga financiera muy superior a la de antes de la guerra.

El precio del paso

Las cifras ponían de manifiesto una contradicción en el corazón del mercado energético. Las exportaciones de crudo de Asia Occidental habían comenzado a recuperarse, pero el suministro de combustible seguía siendo escaso y los precios se mantenían obstinadamente altos.

Las exportaciones de crudo de los productores del Golfo, excluido Irán, volvieron a alcanzar al menos los 16,5 millones de barriles al día (bpd) en septiembre, igualando los niveles previos a la guerra, y algunos envíos diarios incluso los superaron. Sin embargo, los nuevos ataques a petroleros a principios de octubre sembraron dudas sobre cuánto tiempo podría durar esa recuperación.

Si se transporta más petróleo, ¿por qué siguen pagando los consumidores tanto por el combustible?

Los precios del crudo y de los combustibles al por menor ponen de manifiesto el impacto desigual de la crisis.

El crudo Brent cerró a 72,48 dólares el barril el 27 de febrero de 2026 y alcanzó los 104,72 dólares el 9 de octubre, lo que supone un aumento de aproximadamente el 44,5 %. Durante más o menos el mismo periodo, el precio medio del diesel al por menor en EE. UU. subió de 3,81 dólares por galón a finales de febrero a 6,20 dólares el 5 de octubre, lo que supone un aumento de casi el 63 %.

El crudo ha retrocedido desde algunos de los máximos alcanzados durante la guerra, pero los consumidores han experimentado un alivio mucho menor. Las cifras reflejan el aumento de los precios del crudo con respecto a los niveles previos a la guerra y la presión adicional sobre los combustibles derivada de la capacidad de refino limitada, el agotamiento de las existencias y los costes de transporte. La comparación del Brent utiliza precios de liquidación de futuros; las cifras del diesel son medias semanales en surtidor en EE. UU., por lo que ambas series no evolucionan al unísono.

La respuesta se encuentra en el trayecto entre un yacimiento petrolífero y un surtidor de combustible. La guerra ha perturbado el transporte marítimo, el refinado, el almacenamiento y la distribución, lo que ha generado escaseces y costes que la mera recuperación de las exportaciones de crudo no puede resolver por sí sola.

El cuello de botella de las refinerías

El petróleo crudo y los combustibles acabados operan en mercados estrechamente relacionados, pero distintos. Una vez extraído, el crudo debe llegar a una refinería capaz de procesar sus características particulares. El diesel, la gasolina y el combustible para aviones resultantes requieren entonces instalaciones de almacenamiento, buques cisterna, oleoductos y redes de distribución. Una interrupción en cualquier punto de esta cadena puede limitar los suministros, incluso cuando hay crudo disponible.

Asia Occidental ocupa una posición fundamental en este sistema. Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos han realizado importantes inversiones en grandes complejos de refinería, lo que ha convertido al Golfo en un importante exportador de productos petrolíferos, además del crudo.

Estas instalaciones dependen de sofisticadas unidades de procesamiento y de una infraestructura interconectada. El restablecimiento de los suministros de crudo no puede compensar los equipos dañados, la falta de capacidad de procesamiento o las restricciones en las terminales de exportación.

El Informe sobre el mercado petrolero de septiembre de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) reveló que las exportaciones del Golfo de productos refinados y gas licuado de petróleo se mantuvieron en 3,7 millones de barriles diarios, es decir, casi un 60 % por debajo de los niveles de febrero.

La escasez fue especialmente grave en el caso del diesel y el gasóleo. Las exportaciones netas del Golfo alcanzaron una media de tan solo 390 000 barriles diarios en agosto, algo más de una cuarta parte de su nivel anterior a la guerra.

Las interrupciones en las actividades de refino de Rusia agravaron la escasez. En conjunto, el Golfo y Rusia exportaron aproximadamente 1,6 millones de barriles menos de gasóleo y diesel al día en agosto que en febrero.

Esto ayuda a explicar el aumento del margen de crack —la diferencia entre el precio de mercado de un producto refinado y su referencia de crudo—.

Los márgenes de crack del diesel y del combustible de aviación se han disparado, ya que las refinerías tienen dificultades para satisfacer la demanda de destilados medios. Según los datos de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), los márgenes de crack medios de los destilados y del combustible de aviación en el tercer trimestre de 2026 fueron casi tres veces superiores a su nivel del año anterior.

Los elevados márgenes de crack no se traducen automáticamente en beneficios equivalentes para las refinerías; los costes operativos y de capital siguen siendo importantes. Sin embargo, sí revelan el valor de mercado inusualmente alto de los productos refinados escasos.

La escasez de diesel tiene consecuencias especialmente amplias. Los camiones, las explotaciones agrícolas, las minas y las instalaciones industriales dependen de este combustible, lo que hace que el aumento de los precios se repercuta en las facturas de transporte, los costes de producción y los bienes de consumo.

Por lo tanto, una caída de los precios de referencia del crudo podría suponer un alivio limitado mientras el suministro de diesel siga siendo escaso.

Los buques de guerra no pueden fijar las tarifas de los seguros

El estrecho de Ormuz añade otra capa de costes. Las operaciones navales pueden proteger determinados envíos, pero el transporte marítimo comercial depende de que las aseguradoras, los armadores y los comerciantes evalúen si un viaje merece la pena a pesar del riesgo.

Las primas por riesgo de guerra se han disparado. En julio, Marcus Baker, director global de seguros marítimos, de carga y logística de Marsh, afirmó que las primas adicionales para los buques que transitaban por Ormuz habían aumentado hasta aproximadamente el 7,5-10 % del valor del casco, frente al 1-3 % de unas semanas antes. Las tarifas varían según el buque y el viaje; las cotizaciones de octubre, situadas entre el 6 % y el 10 %, muestran que el coste seguía siendo elevado.

La geopolítica del seguro marítimo ha pasado a ser fundamental para las consecuencias económicas del conflicto. Las aseguradoras marítimas influyen en qué rutas siguen siendo comercialmente viables al fijar el precio del riesgo. Es posible que a un buque se le permita navegar legalmente y, aun así, se enfrente a unos costes de seguro que hagan que el viaje resulte poco atractivo.

Los petroleros de gran tamaño pueden, en ocasiones, absorber unos seguros costosos gracias a unos ingresos por flete excepcionalmente elevados. Los petroleros limpios más pequeños que transportan productos refinados tienen menos margen para hacer frente a estos costes.

https://www.spglobal.com/energy/en/news-research/latest-news/refined-products/061626-hormuz-insurance-costs-deter-clean-tankers-more-than-crude-carriers-brokerage

La capacidad de Irán para amenazar el tráfico marítimo en torno a Ormuz se ha convertido en una fuente de influencia. La presión sobre la percepción de los riesgos marítimos puede alterar las tarifas de flete, las decisiones en materia de seguros y los patrones de transporte marítimo sin que se produzca un cierre físico permanente del estrecho.

Tanto los exportadores del Golfo como sus clientes asiáticos dependen de un paso asequible por Ormuz. El aumento de los gastos de flete y de los seguros obliga a los exportadores a absorber los mayores costes o a repercutirlos a los compradores, mientras que los importadores asiáticos se enfrentan a un suministro de combustible más escaso y a entregas más caras.

Esa exposición interconectada convierte a Ormuz en un escenario especialmente trascendental de la competencia geopolítica.

El desvío tiene un precio

Las compañías navieras se han adaptado mediante travesías más largas, trasvases de buque a buque y corredores de exportación alternativos. Dichas medidas han permitido que parte del petróleo siga circulando, pero consumen más capacidad de los petroleros.

En economía marítima, las toneladas-milla miden el volumen de carga multiplicado por la distancia recorrida. Las rutas más largas aumentan el trabajo de transporte necesario, incluso cuando llegan menos barriles al mercado.

Jacob Balslev Meldgaard, director ejecutivo de la operadora de petroleros Torm, describió el cambio en agosto: «Se transportaron menos barriles, pero recorrieron una distancia significativamente mayor».

Como explicó Meldgaard en el mismo informe: «Una sola prolongación del viaje de más de 30 días retira de hecho un buque del mercado durante un mes adicional».

Los viajes más largos inmovilizan a buques que, de otro modo, estarían disponibles para nuevas cargas. El resultado es una presión adicional sobre las tarifas de flete y el coste del combustible entregado.

Los oleoductos, terminales y rutas marítimas alternativos ayudan a los exportadores a mantener sus operaciones durante las perturbaciones geopolíticas, pero requieren una inversión adicional y añaden costes logísticos y de transporte.

El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, que une su región petrolera oriental con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, ilustra el valor y la vulnerabilidad de tales alternativas.

The Cradle ha documentado cómo el ataque de septiembre contra sus estaciones de bombeo retrasó las operaciones de carga incluso después de que el oleoducto volviera a funcionar. Eludir el estrecho de Ormuz sigue requiriendo bombas en funcionamiento, capacidad en las terminales, buques y un paso seguro a través del mar Rojo.

La capacidad de transportar un barril por otra ruta preserva el suministro. Sin embargo, ese barril también puede llegar a costar considerablemente más cuando llegue a su destino.

Las reservas ganan tiempo

Los gobiernos han recurrido a las reservas de petróleo de emergencia para contener la crisis, incluida una nueva liberación del G7 anunciada a principios de octubre. Dichas liberaciones pueden respaldar el suministro durante un tiempo, pero las existencias de crudo no pueden sustituir a la infraestructura de refinería dañada.

Las existencias de crudo y de productos derivados tienen fines distintos. Las reservas de crudo deben pasar por refinerías adecuadas antes de convertirse en diesel o gasolina. Las existencias de productos derivados pueden llegar a los consumidores de forma más directa, siempre que el transporte y la distribución sigan funcionando.

La evaluación de septiembre de la AIE reveló que las existencias mundiales de petróleo observadas se redujeron en 507 millones de barriles entre febrero y agosto de 2026. La reposición de dichas existencias generará una demanda adicional de crudo y productos petrolíferos, al tiempo que se mantiene el consumo actual.

El director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió a principios de octubre que la reposición de las existencias mundiales, al tiempo que se satisface la demanda, podría llevar hasta dos años tras la reapertura total del estrecho de Ormuz.

El precio en las gasolineras pone de manifiesto lo poco que ha mejorado la situación.

A pesar de las medidas de emergencia, a principios de octubre el diesel se mantenía muy por encima de su precio anterior a la guerra. La encuesta semanal de la EIA situó la media nacional de EE. UU. en 6,199 dólares por galón el 5 de octubre, por debajo del máximo de 6,529 dólares registrado a finales de septiembre, pero aún un 63 % por encima de la cifra del 23 de febrero.

Las reservas de emergencia pueden amortiguar el impacto. Reparar las refinerías, reponer las existencias y garantizar un transporte marítimo fiable llevará más tiempo.

El coste de un reinicio lento

Incluso si los combates en torno a Ormuz cesaran de inmediato, las refinerías dañadas seguirían enfrentándose a limitaciones técnicas y operativas. Las reparaciones de los equipos, la sustitución de componentes, las necesidades de catalizadores y los procedimientos de reinicio seguro no siempre pueden completarse con rapidez.

La recuperación de la producción tendría que satisfacer la demanda actual de combustible y reponer las existencias comerciales agotadas. El suministro adicional de productos podría absorberse antes de que se produzca un alivio sustancial en los mercados minoristas.

El transporte marítimo plantea un problema similar. Las aseguradoras y los operadores necesitan pruebas de una seguridad sostenida antes de revisar sus evaluaciones de riesgo y sus condiciones comerciales.

En junio, Marcus Baker, de Marsh, explicó que las aseguradoras exigirían «un período prolongado sin nuevos intentos de ataque ni ataques consumados contra el transporte marítimo comercial» antes de que pudieran producirse reducciones significativas de los costes de los seguros en todo el mercado.

Dada la limitada capacidad de las refinerías, el agotamiento de las existencias de combustible y los costes de transporte marítimo aún elevados, sigue siendo poco probable que se produzca una caída sustancial de los precios del combustible a corto plazo, incluso si las exportaciones de crudo continúan recuperándose.

La protección militar puede reabrir las rutas marítimas, pero el precio que pagan los consumidores viene determinado por un sistema industrial y comercial que responde a presiones diferentes y funciona con un calendario distinto.

Es posible que los petroleros vuelvan a cruzar el estrecho de Ormuz, pero los volúmenes de transporte por sí solos no bastan para medir la crisis del combustible. Hasta que las refinerías recuperen su capacidad, se repongan las existencias agotadas y se reduzcan las primas por riesgo de guerra, los consumidores seguirán pagando por las perturbaciones que persistan una vez que el petróleo vuelva a fluir.

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3. Una teoría marxista del orden mundial.

Otro documento largo del Tricontinental. En esta ocasión su dossier mensual, que intenta ir más allá del debate sobre el fin de la polaridad para proponer una explicación de cómo se configura el poder estatal y entre estados.

https://thetricontinental.org/es/dossier-mas-alla-de-la-polaridad/

Más allá de la polaridad: hacia una teoría marxista del orden mundial

Un mapa de los Estados poderosos muestra dónde parece residir el poder, no cómo se produce: relaciones de clase, capital, jerarquía imperial y lucha popular configuran el poder estatal y las relaciones entre Estados.

13 de octubre de 2026


Collage del Instituto Tricontinental de Investigación Social a partir de una proyección cartográfica Dymaxion y de mapas islámicos, mesoamericanos, etíopes y chinos realizados entre los siglos XII y XVII.

Imágenes procedentes de: Muhammad al-Idrisi, Tabula Rogeriana, 1154, reconstrucción y transcripción de 1929 a cargo de Konrad Miller, vía Wikimedia Commons. Matteo Ricci y Li Zhizao, Kunyu Wanguo Quantu (坤輿萬國全圖), 1602. Biblioteca del Congreso, División de Geografía y Mapas, vía Wikimedia Commons. Código Xólotl, Lámina 1, Tetzcoco, México, c. 1541, vía Wikimedia Commons. Mapa circular de Tigray del Māshafā Aksum (Libro de Aksum), anterior al siglo XVIII. Bibliothèque nationale de France, Colección Antoine d’Abbadie, vía Wikimedia Commons. Justinkunimune, Blank World Map, Dymaxion Projection [Mapa mundial en blanco, proyección Dymaxion], 2023, Wikimedia Commons, CC0 1.0.

Los mapas de este dossier trazan cómo el orden mundial hegemónico ha organizado y representado el mundo; desde la época colonial, el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial y la bipolaridad de la Guerra Fría hasta el capital internacionalizado, la división Norte-Sur y la unipolaridad estadounidense. Más allá de representaciones, destilan los conceptos que las potencias imperiales y coloniales han utilizado para ejercer el poder. Cada gota de tinta es una elección: qué se sitúa en el centro, qué países se ponen arriba, qué distorsiones son aceptables. La portada reúne tradiciones cartográficas con diferentes centros, orientaciones y cosmologías, y plantea una pregunta: más allá de los polos y los bloques, ¿cómo podríamos entender las relaciones sociales desiguales que constituyen el propio orden mundial?

La proyección de Mercator se desarrolló en 1569 para la navegación europea durante el período colonial. Durante la expansión imperialista, se convirtió en la proyección cartográfica estándar, que actualmente se utiliza.
Este mapa, que muestra las esferas de influencia de las “grandes potencias” y sus posesiones, fue creado por H. E. C. Robinson en 1908. Fuente: Biblioteca Nacional de Australia, vía Wikimedia Commons.

El lenguaje de la “unipolaridad” y la “multipolaridad”, es decir, si el poder global se concentra en un solo Estado dominante o se distribuye entre varios Estados importantes, se ha vuelto casi inevitable en los debates políticos. Los responsables políticos de Estados Unidos y de sus aliados han descrito a menudo el sistema internacional posterior a la Guerra Fría como un “orden internacional liberal” cada vez más amenazado por “potencias revisionistas” como China y Rusia. Muchos gobiernos y movimientos del Sur Global, en cambio, celebran lo que consideran el surgimiento de un mundo multipolar en el que Washington ya no puede dictar los términos de la vida internacional. Esta aspiración es comprensible. Todo debilitamiento de la capacidad de Estados Unidos para imponer bloqueos y sanciones unilaterales, organizar golpes de Estado y librar guerras puede abrir espacio político para el desarrollo soberano y para que la lucha de clases avance.

La “multipolaridad” puede funcionar como consigna de resistencia a la primacía estadounidense y ofrecer una descripción aproximada de cómo se distribuyen ciertas formas de poder estatal. Sin embargo, su atractivo político no debe confundirse con capacidad explicativa. El número de Estados poderosos dice poco sobre las relaciones sociales que producen su poder, los intereses de clase organizados en su interior o las jerarquías imperialistas que los conectan. La multipolaridad no proporciona, por sí sola, una explicación marxista del mundo. Cuando se la trata como tal, puede inducirnos a creer que una distribución más amplia del poder estatal es intrínsecamente progresista.1

El expresidente venezolano Hugo Chávez, quien tenía todos los motivos para acoger con agrado un mundo con múltiples centros, estaba tan insatisfecho con el término “multipolaridad” que acuñó el de “pluripolaridad” en contraposición, insistiendo en que lo que importaba no era el número de centros, sino si los sujetos populares eran los agentes de la transformación.2 La necesidad de precisar este contenido político era en sí misma reveladora: el número de polos por sí solo no dice nada sobre las fuerzas de clase ni sobre los sujetos populares que configuran el orden resultante.

Por lo tanto, un análisis marxista debe sustituir la aritmética de los polos por el análisis de una cadena: un sistema de formaciones sociales de desarrollo desigual, constituidas internamente por la lucha de clases y vinculadas entre sí por relaciones de explotación y dependencia. La pregunta no es cuántos polos hay, sino cómo se sostiene la cadena y dónde es más susceptible de romperse.

El problema, entonces, reside en la propia imagen del polo. Esta nos pide imaginar el sistema internacional como un conjunto de Estados soberanos tratados como sus unidades decisivas, cada uno de los cuales posee una cantidad mensurable de poder. Según cómo se distribuya ese poder, el sistema se describe como unipolar, bipolar o multipolar. Este vocabulario nos dice cuántas grandes potencias cuentan como polos geopolíticos. No nos indica qué tipo de orden social reproduce cada Estado, cómo se produce su poder, qué intereses de clase dan forma a ese poder, ni a través de qué relaciones transnacionales se ejerce. Captura una imagen del tablero de ajedrez mientras oculta las relaciones sociales que fabricaron el tablero, esculpieron las piezas y decidieron quién tiene permiso para jugar.

La polaridad se presenta como una forma de medición. Si se mide mediante el producto interno bruto (PIB) a paridad de poder adquisitivo (PPA), que ajusta las diferencias en los niveles de precios entre países, el mundo parece económicamente plural. Ninguna economía por sí sola ejerce algo parecido a la dominación que implica la palabra “unipolaridad”. No obstante, si se mide por el gasto militar y los sistemas de alianzas organizados en torno a él, ese mismo mundo parece mucho más concentrado: en 2022, Estados Unidos representó por sí solo alrededor del 53,5% del gasto militar mundial y el bloque militar liderado por este país concentró el 74,3%. Estados Unidos mantenía, además, al menos 902 bases militares en el extranjero, lo que constituye, sin duda, la red más grande del mundo (Tricontinental, 2024).

Si se mide de una tercera manera, por el control sobre mercados e infraestructuras críticos que funcionan como puntos de atasco estratégico en la producción y el intercambio contemporáneos, el mundo no parece plural ni bipolar, sino cercano al monopolio. Aun así, esta concentración no se corresponde nítidamente con los Estados. Cuatro empresas controlan el 56% del mercado mundial de semillas comerciales y el 61% del mercado de plaguicidas. Una de ellas es Bayer, que absorbió a Monsanto y su cartera de patentes en 2018 (ETC Group y GRAIN, 2025; Howard, 2021). Tres empresas, Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi, controlan más del 90% del mercado mundial de insulina en valor y alrededor del 95% del mercado en los países de ingresos bajos y medianos (Access to Medicine Foundation, 2022).3Palantir, una sola empresa estadounidense, suministra la plataforma de datos en la que el Ejército de Estados Unidos ejecuta sus operaciones y las autoridades migratorias estadounidenses rastrean a las personas.4

La misma concentración se observa en las finanzas y la energía. El dólar representa más de cuatro quintas partes del financiamiento del comercio mundial, un predominio que excede con creces la participación de Estados Unidos en la producción o el comercio mundiales. Se trata de una forma de dominio monetario que una clasificación basada en el peso económico nacional no puede reflejar.5 En el sector energético, la propiedad de un recurso puede, igualmente, divergir del control sobre los circuitos a través de los cuales llega al mercado. Esta divergencia es visible en los vecinos Venezuela y Guyana. Venezuela es propietaria absoluta de su petróleo desde 1976, pero la agresión estadounidense —ya sea militar, como el bombardeo del 3 de enero de 2026; económica, con más de 1.000 sanciones y otras medidas coercitivas unilaterales, o de otro tipo— sigue determinando las condiciones bajo las que se puede vender el petróleo venezolano a nivel internacional. En la vecina Guyana, el acuerdo de producción compartida de 2016 que rige el bloque de Stabroek, situado mar adentro, restringe la capacidad del gobierno para modificar sus términos sin el consentimiento previo por escrito del consorcio liderado por ExxonMobil (Oficina de Control de Activos Extranjeros [OFAC], s. f.).

Tres formas de medir, tres mundos distintos, una sola realidad. El desacuerdo entre quienes ven unipolaridad y quienes ven multipolaridad no es, por lo tanto, un simple desacuerdo sobre los hechos. Es también un desacuerdo sobre qué relaciones constituyen poder, y es precisamente esta pregunta la que debe resolverse antes de comenzar cualquier recuento, una pregunta que el vocabulario de los polos deja sin respuesta.

La polaridad también hereda lo que suele denominarse una representación westfaliana del poder: un mundo compuesto principalmente por Estados territoriales soberanos tratados como unidades internamente coherentes. Esto oculta cómo los Estados territoriales, los mercados capitalistas, las compañías coloniales privilegiadas y los circuitos transfronterizos de acumulación de capital se desarrollaron conjuntamente. Décadas antes de la Paz de Westfalia de 1648, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, fundada en 1602, poseía amplios poderes comerciales y cuasi soberanos, incluida la autoridad para declarar la guerra, celebrar tratados y construir fuertes (Brandon, 2017). Por lo tanto, la historia del sistema mundial capitalista moderno no es una en la que primero aparecieron Estados soberanos plenamente formados y sólo después las corporaciones cruzaron sus fronteras. El poder capitalista combinó formas territoriales, comerciales e imperialistas desde el principio.


La Carta del Atlántico de 1941 estableció una visión angloestadounidense del orden de posguerra, al afirmar el derecho de “todos los pueblos a elegir la forma de gobierno bajo la cual han de vivir”, mientras Gran Bretaña aún gobernaba un vasto imperio colonial.
Mapa creado por MacDonald Gill en 1942. Fuente: Colección de Cartografía Persuasiva P.J. Mode, Biblioteca de la Universidad de Cornell, vía Wikimedia Commons.

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La genealogía estadounidense de la polaridad

El vocabulario moderno de la polaridad surgió del mundo institucional y político de la ciencia política estadounidense posterior a 1945. Como veremos, contaba con antecedentes más antiguos en los debates europeos sobre el equilibrio de poder. Sin embargo, fue en Estados Unidos, en medio de la revolución conductista, la teoría de sistemas, la estrategia de la Guerra Fría y la rápida expansión de la investigación universitaria sobre seguridad nacional, donde la “polaridad” pasó a ser tratada como una propiedad formal del sistema internacional. La figura central en la consolidación de la polaridad como teoría de la estructura internacional fue Kenneth Waltz, el principal arquitecto del neorrealismo. En lugar de partir de las características internas de los Estados, el neorrealismo buscó explicar su comportamiento a través de las restricciones de un sistema internacional anárquico y de la distribución de capacidades entre sus principales Estados.

Waltz se basó en el trabajo de Morton Kaplan, cuyo libro Sistema y proceso en la política internacional (1957) contribuyó a traducir la historia diplomática de los equilibrios de poder y las alianzas a modelos abstractos regidos por reglas. Kaplan organizó la política internacional en seis modelos: el de equilibrio de poder, el bipolar flexible, el bipolar rígido, el universal, el jerárquico y el de veto unitario. Le dio así un andamiaje propio de la teoría de sistemas a lo que hasta entonces se había estudiado en gran medida por medio de la historia diplomática. Tanto Kaplan como Waltz estudiaron en la Universidad de Columbia con el especialista en relaciones internacionales William T. R. Fox, quien acuñó el término “superpotencia” en 1944. En un momento en que la ciencia política estadounidense buscaba cada vez más modelar el comportamiento político en términos formales y científicos, Kaplan primero y Waltz después recurrieron a la teoría general de sistemas para analizar la política internacional. Las historias del imperialismo, la revolución y la lucha de clases fueron desplazadas por interacciones abstractas entre unidades formalmente comparables. La clase no tuvo que ser refutada explícitamente: desapareció del propio objeto de estudio.

Waltz dio a este enfoque sistémico su forma neorrealista canónica. En La estabilidad de un orden bipolar y, de manera más sistemática, en Teoría de la política internacional sostuvo que el sistema internacional era anárquico, es decir, que ninguna autoridad central se situaba por encima de los Estados soberanos. Dentro de este sistema, los Estados eran tratados como funcionalmente similares a pesar de las diferencias en sus sistemas políticos y sociales, y se distinguían principalmente por la distribución de capacidades entre ellos (1964; 1979). Los órdenes internos de estos Estados podían diferir profundamente, pero la teoría estructural de Waltz abstraía esas diferencias y sus modelos trascendían la ideología. Estados Unidos y la Unión Soviética podían, por lo tanto, ser tratados como unidades funcionalmente comparables que ocupaban dos polos, y su conflicto podía analizarse principalmente a través de la estructura de la bipolaridad y no del antagonismo entre sus sistemas sociales. Que en cada país la producción estuviera organizada por el capitalismo o por el socialismo se consideraba una diferencia interna, no algo constitutivo del propio sistema internacional. Esta abstracción no era inocente. Convirtió una coyuntura históricamente específica de la Guerra Fría en una teoría general de la política internacional. Dentro de este marco, la revolución anticolonial, los sistemas sociales en competencia, el intercambio desigual y el imperialismo estadounidense quedaron analíticamente subordinados al número y al peso relativo de los Estados más fuertes. El marco resultante reflejaba fielmente las preocupaciones de un establishment de seguridad nacional estadounidense centrado, ante todo, en la estabilidad estratégica y la gestión de la rivalidad.

Durante la Guerra Fría, Waltz sostuvo que la bipolaridad era más estable que la multipolaridad porque las dos superpotencias dependían menos de sus aliados y podían evaluar con mayor precisión las capacidades de la otra. A medida que la URSS se desintegraba, este mismo vocabulario conceptual se reorientó para describir la primacía estadounidense. En su conferencia conmemorativa de Henry M. Jackson de 1990, Charles Krauthammer sostuvo que la aparente pluralidad del poder mundial ocultaba el predominio de una única superpotencia, Estados Unidos (1990/1991). El concepto pronto pasó del comentario político a la investigación académica realista. En su obra La estabilidad de un mundo unipolar, William Wohlforth argumentó que la magnitud del predominio de Estados Unidos dificultaba el contrapeso y hacía menos probable una guerra entre grandes potencias (1999). Ese mismo año, Samuel Huntington describió el orden emergente como “uni-multipolar”: una superpotencia que operaba junto a varias grandes potencias cuya cooperación a menudo requería (1999). Aunque estos autores discrepaban sobre el número de polos y la distribución de capacidades entre ellos, compartían la misma concepción subyacente del sistema internacional: los Estados como unidades comparables cuyas capacidades relativas determinan su estructura.

A medida que el predominio de Estados Unidos se ha erosionado en algunos ámbitos mientras permanece firme en otros, el lenguaje de la polaridad ha vuelto al centro del debate. Las categorías heredadas de Kaplan y Waltz se utilizan ahora para preguntarse si China, Rusia, India, Brasil y otros Estados constituyen polos independientes. El debate suele girar en torno a indicadores como el PIB, el gasto militar, la población, la capacidad tecnológica y el alcance diplomático. Sin embargo, “multipolaridad” se usa a menudo menos para identificar una estructura coherente del poder mundial que para describir el declive relativo del poder estadounidense. Lo que a menudo queda sin cuestionar en estas descripciones sucesivas, la bipolaridad, el momento unipolar y ahora la multipolaridad, es el supuesto de que los Estados territoriales son los contenedores básicos del poder y que el orden mundial puede entenderse jerarquizándolos.

Los límites de este enfoque se hacen más evidentes cuando intentamos interpretar la guerra en Ucrania, la expansión de los BRICS+ o las distintas posiciones y políticas de China, Rusia, India y Brasil. Estos Estados no pueden ser tratados como unidades equivalentes solo porque se resisten a determinadas iniciativas estadounidenses, negocian con ellas u operan al margen de ellas. Sus bloques gobernantes, formas de propiedad, relaciones con las finanzas internacionales, presiones populares y posiciones dentro de la cadena imperialista difieren marcadamente. Esas diferencias ayudan a explicar por qué gobiernos que cooperan en el marco de los BRICS+ u otra institución multilateral pueden divergir notablemente en otras cuestiones, y por qué un mismo Estado puede resistir la presión estadounidense en política exterior mientras reproduce la explotación a nivel nacional y las relaciones de dependencia a nivel internacional.

Además, juzgado por sus propios criterios, el historial predictivo de este marco después de la Guerra Fría ha sido, en el mejor de los casos, desigual. El realismo estructural nunca fue meramente descriptivo: sus defensores lo utilizaron para hacer predicciones concretas sobre cómo se desarrollaría el orden posterior a la Guerra Fría. En 1993, Waltz sostuvo que las presiones del equilibrio de poder empujarían a Alemania y Japón hacia la condición plena de grandes potencias, incluida la adquisición de armas nucleares (1993).6 Partiendo de premisas realistas similares, John Mearsheimer sostuvo en 1990 que, si las fuerzas estadounidenses y soviéticas se retiraban de Europa y el sistema de alianzas de la Guerra Fría se disolvía, Europa volvería a un orden multipolar más propenso a la inestabilidad (1990). Ninguna de las dos predicciones se cumplió. Alemania y Japón no adquirieron armas nucleares. Estados Unidos mantuvo su presencia militar en Europa. La OTAN se expandió.

Una explicación marxista de esta secuencia de acontecimientos apunta, en cambio, a relaciones que el realismo estructural deja en gran medida de lado. En Alemania y Japón, las fracciones de clase dominantes se integraron en circuitos de acumulación centrados en Estados Unidos, mientras que sus aparatos estatales se reestructuraron dentro del orden más amplio liderado por Estados Unidos (McCormack, 2007; Lundestad, 1998). Esta estructura no dejó de determinar los resultados. La estructura nunca fue la que describió Waltz.

La obra de Mearsheimer ilustra tanto la fortaleza como los límites de esta tradición. Su rechazo al lenguaje de la “promoción de la democracia”, utilizado para justificar la expansión de la OTAN hacia el este, puede iluminar las presiones estratégicas que rodean la guerra en Ucrania con mayor claridad que los relatos enmarcados principalmente en términos de valores liberales. Con todo, al tratar a las grandes potencias principalmente como Estados en busca de seguridad y funcionalmente similares, el realismo no puede explicar adecuadamente las fuerzas de clase que dan forma a la política rusa, ucraniana, europea y estadounidense. Tampoco puede explicar los intereses materiales organizados a través de la energía, las finanzas, la producción de armas y las relaciones de propiedad, ni las estructuras imperiales desiguales en las que se toman las decisiones estratégicas. Una crítica de la ideología liberal es necesaria, pero sin un análisis social de los Estados y las fuerzas de clase involucrados permanece incompleta.

Paradójicamente, el discurso que hoy anuncia el fin del predominio estadounidense sigue arraigado en un marco conceptual desarrollado dentro de la academia de seguridad nacional de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Las relaciones sociales y de clase que contribuyeron a dar forma al orden posterior a la Guerra Fría son precisamente las que este marco tiende a no registrar.

Este mapa representa los dos bloques antagónicos de la Guerra Fría y la lógica geopolítica de la bipolaridad.
Robert M. Chapin, Two Worlds 1950 [Dos mundos, 1950], 1950.
Fuente: Time, 2 de enero de 1950, vía la Colección de Cartografía Persuasiva P.J. Mode, Biblioteca de la Universidad de Cornell, vía Wikimedia Commons.

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El modelo westfaliano y el mercado mundial

La teoría de la polaridad se basa en lo que a menudo se denomina una representación westfaliana del orden internacional: un mundo compuesto por Estados territorialmente delimitados, cada uno soberano dentro de sus fronteras y formalmente igual a los demás, que interactúan en ausencia de cualquier autoridad superior. El término remite a la Paz de Westfalia, los acuerdos concluidos en Münster y Osnabrück en 1648 que pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años —un conflicto devastador en Europa Central marcado por divisiones religiosas, rivalidad dinástica y luchas por la autoridad política dentro del Sacro Imperio Romano Germánico— y que más tarde fueron tratados en la teoría de las relaciones internacionales como el nacimiento del sistema moderno de Estados soberanos. Ahora bien, los tratados de Münster y Osnabrück de 1648 no inventaron de repente la soberanía ni produjeron una separación nítida entre jerarquía interna y anarquía internacional. Más bien, dirimieron la guerra dentro de un orden dinástico e imperial estratificado, en el que la autoridad política permanecía superpuesta, desigual y socialmente heterogénea. Por eso, los historiadores y los especialistas en relaciones internacionales han cuestionado el “mito westfaliano”, la idea de que los acuerdos de 1648 crearon el sistema moderno de Estados soberanos (Teschke, 2003). La importancia de Westfalia reside menos en lo que los tratados crearon de inmediato que en lo que más tarde llegaron a simbolizar en la teoría internacional: el supuesto nacimiento de un mundo compuesto por Estados soberanos territorialmente delimitados.

Para Waltz, Westfalia sirvió como un límite histórico útil. En Teoría de la política internacional, sostuvo que, desde Westfalia en adelante, no más de ocho grandes Estados habían competido al mismo tiempo por el dominio del sistema mundial. Waltz recurrió a este ejemplo europeo temprano para demostrar el problema estructural de la multipolaridad, dejando en buena medida de lado las personalidades de cada gobernante y los detalles de las maniobras diplomáticas.

Una segunda vía para pensar la multipolaridad surgió del estudio de Henry Kissinger sobre el Congreso de Viena. Su tesis doctoral de Harvard de 1954, reelaborada y publicada en 1957 como Un mundo restaurado, examinó cómo Castlereagh y Metternich recurrieron a la legitimidad, la moderación y el equilibrio para estabilizar el arreglo posnapoleónico (1957). Kissinger se preguntó cómo la diplomacia podría gestionar un orden multipolar. Waltz se preguntó cómo el número y las capacidades relativas de las grandes potencias condicionaban la diplomacia independientemente de quién las gobernara. En conjunto, estos enfoques establecieron las dos concepciones estadounidenses dominantes de la multipolaridad: una centrada en la gestión diplomática y la otra en la estructura sistémica.

En ambas explicaciones del orden interestatal, las relaciones económicas quedan subordinadas a las relaciones entre Estados soberanos. Lo que se pierde de vista es el desarrollo histórico del capital mercantil, industrial y financiero; la formación de mercados nacionales e internacionales; y las instituciones jurídicas y políticas que rigen el comercio, la propiedad, el trabajo y la inversión. Waltz reconoció que las grandes corporaciones “y otros actores no estatales son difíciles de regular y pueden rivalizar en influencia con algunos Estados” (1979: 94). Aun cuando la “importancia” de los actores no estatales es “obvia”, argumentó, ello no vuelve obsoleta la “concepción estadocéntrica de la política internacional”. La cuestión, entonces, no es si Waltz reconoció a los actores no estatales, sino si estos pueden ser tratados como fuerzas secundarias que operan dentro de un sistema cuya estructura básica ya está definida por los Estados. Desde un punto de vista marxista, no pueden: las capacidades atribuidas a los Estados son a su vez producidas mediante relaciones de propiedad, producción, finanzas, imperio y lucha de clases, que traspasan las fronteras territoriales.

Para los marxistas, esta omisión importa porque los Estados territoriales modernos no se desarrollaron primero como unidades políticas cerradas para solo después incorporarse a las relaciones económicas capitalistas. El sistema estatal moderno y el mercado mundial capitalista se desarrollaron en conjunto. La consolidación de la soberanía europea estuvo ligada a la esclavitud, el despojo y el dominio colonial en el exterior.7 La igualdad formal de los Estados soberanos en el derecho internacional ha coexistido durante mucho tiempo con una profunda jerarquía material en todo el sistema mundial: colonias privadas de soberanía, Estados deudores formalmente independientes, territorios ocupados, protectorados y Estados cuyo margen de acción política se ve limitado por acreedores, normas comerciales, sanciones y amenazas militares. La soberanía territorial moderna misma se forjó a lo largo de siglos mediante la guerra, la conquista colonial, las relaciones de propiedad capitalistas y la lucha de clases.

La metáfora del polo convierte estas relaciones en atributos de Estados individuales. El poder financiero aparece como algo que posee Estados Unidos, en lugar de un conjunto de relaciones que se reproducen a través del papel internacional del dólar, los bancos centrales y comerciales, los contratos de deuda, los sistemas de pago, la contabilidad corporativa y las restricciones que estos acuerdos imponen a otros Estados. La producción contemporánea se organiza mediante cadenas de valor mundiales en las que el control corporativo, la manufactura, la logística, los datos, la propiedad intelectual y la ubicación de las ganancias están geográficamente dispersos. Una corporación puede poseer pocas fábricas y, sin embargo, controlar a miles de proveedores mediante normas, patentes, contratos de compra y plataformas digitales. Lxs trabajadorxs de todo el Sur Global pueden integrarse en las mismas redes de producción transnacionales y permanecer divididos por fronteras, regímenes salariales, controles migratorios y una exposición diferencial a los daños ambientales. Las empresas líderes y los propietarios financieros tienden a acaparar una parte desproporcionada de valor y de ganancias, mientras que los proveedores, lxs trabajadorxs y los Estados asumen gran parte del riesgo.

Un marco de polaridad no tiene forma convincente de captar este tipo de poder. Si una empresa tecnológica con sede en Estados Unidos organiza la producción en Asia oriental, extrae datos a escala mundial, mantiene la propiedad intelectual en una jurisdicción, registra utilidades en otra, depende de minerales de África y de América Latina y se apoya en los tribunales, la diplomacia, los controles de exportación y la protección militar de Estados Unidos, ¿a qué polo pertenece su poder? Calificarla simplemente de “estadounidense” pasa por alto la organización transnacional de la acumulación. Tratarla como “sin Estado” ignora los sistemas jurídicos y coercitivos respaldados por el Estado que hacen exigibles sus derechos de propiedad. El argumento marxista, por lo tanto, no es que las corporaciones hayan reemplazado a los Estados. El capital necesita Estados que definan y hagan valer los derechos de propiedad, disciplinen la mano de obra, absorban las pérdidas, construyan infraestructura, vigilen las fronteras y defiendan el acceso a mercados y recursos. Las multinacionales operan más allá de las fronteras, pero siguen dependiendo de la autoridad territorial. Explotan las diferencias entre los regímenes fiscales, laborales y regulatorios nacionales, a la vez que se apoyan en poderosos Estados de origen y negocian con los Estados anfitriones. La relación no es ni un mundo de bolas de billar soberanas ni un imperio de corporaciones sin fronteras. Es una unidad diferenciada de Estados y capitales, formas distintas de poder que son, no obstante, profundamente interdependientes.8

Esta comprensión relacional del poder tiene raíces profundas en las teorías marxistas del imperialismo. La teoría del imperialismo de Vladimir Lenin ya apunta más allá de un simple mapa de grandes potencias. Lenin definió el imperialismo mediante cinco características interrelacionadas: la concentración de la producción y del capital en monopolios; la fusión del capital bancario con el industrial en el capital financiero; la importancia creciente de la exportación de capital; la formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales; y el reparto territorial del mundo entre las principales potencias capitalistas. Para Lenin, el reparto del mundo entre las grandes potencias importaba no simplemente porque existieran varios Estados poderosos, sino porque ese reparto estaba ligado a la acumulación capitalista y al desarrollo desigual. Una teoría contemporánea debe extender esta perspectiva a la producción mundial, las finanzas centradas en el dólar, los monopolios digitales, la expansión de la extracción hacia nuevas fronteras ecológicas y la arquitectura legal de la propiedad intelectual y la inversión, en lugar de replegarse a contar polos.

En el Segundo Congreso de la Internacional Comunista, en 1920, los debates sobre las Tesis sobre la cuestión nacional y colonial, que incluyeron el borrador de tesis de Lenin y las tesis complementarias presentadas por el revolucionario indio M. N. Roy, se preguntaron cómo debían los comunistas distinguir las naciones oprimidas de las opresoras, analizar la composición de clase de los movimientos anticoloniales, relacionar a las y los trabajadores y campesinos con la burguesía nacional y combinar las alianzas temporales con la independencia política del proletariado. En este marco, las relaciones interestatales, la liberación nacional y la lucha de clases interna formaban partes interconectadas de un único problema estratégico.

La obra de Mao Zedong Sobre la guerra prolongada (1938) ofrece un ejemplo magistral de este método en el contexto de la guerra de resistencia de China contra Japón. El análisis de Mao partía de la correlación concreta de fuerzas: las condiciones sociales y políticas y la vasta geografía de China, las fortalezas y debilidades militares y económicas de Japón y la cambiante situación internacional. La revolución vietnamita, asimismo, derrotó al colonialismo francés y al imperialismo estadounidense combinando un análisis de las clases internas, las contradicciones sociales y políticas dentro de Estados Unidos y las posibilidades creadas por las relaciones y las divisiones entre Estados con distintos sistemas sociales y alineamientos políticos. La diplomacia revolucionaria de Cuba —desde la defensa de su soberanía hasta su actividad internacionalista— ha demostrado reiteradamente esa misma capacidad de operar en el marco de las contradicciones interestatales sin reducir la política a las relaciones entre Estados.

Este mapa se creó en 1956 como parte de una campaña publicitaria de un importante banco estadounidense para mostrar su expansión en el extranjero, especialmente en América Latina, África y Asia, destacando los circuitos financieros internacionales y la acumulación de capital.
Fuente: Tomado de un anuncio del First National City Bank de Nueva York en el artículo “How Bankers ‘on the Scene’ Make the Difference Overseas” [“Cómo los banqueros ‘en el terreno’ marcan la diferencia en el extranjero”], de la colección de Cartografía Persuasiva P.J. Mode, Biblioteca de la Universidad de Cornell, vía Wikimedia Commons.

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Los Estados, el capital internacionalizado y la cadena imperialista

Nicos Poulantzas desarrolló la teoría del imperialismo de Lenin en una dirección particularmente útil para comprender la relación entre los Estados nacionales y el capital internacionalizado. Aunque Poulantzas no elaboró una teoría de la geopolítica como campo separado, sus escritos sobre el Estado capitalista, las clases sociales y la internacionalización del capital aportan elementos importantes para una teoría de ese tipo. En Estado, poder y socialismo, describió el Estado como una “condensación material específica de una relación de fuerzas entre clases y fracciones de clase” (1978: 129). Para Poulantzas, el Estado no se sitúa por fuera de la lucha de clases: la correlación de fuerzas entre las clases y los sectores en competencia dentro de ellas se materializa en sus instituciones y políticas. El Estado no es ni un actor neutral ni simplemente el instrumento de una clase capitalista unificada. El propio capital está dividido en fracciones en competencia, como el capital industrial, el comercial y el financiero, cuyos intereses no siempre coinciden. En consecuencia, el Estado posee un grado de “autonomía relativa” respecto de cualquiera de esas fracciones, lo que le permite organizar lo que Poulantzas llamó un “bloque en el poder”: la alianza de clases dominantes y fracciones de clase cuyos intereses en competencia se mantienen cohesionados bajo la dirección de una fracción hegemónica. Por lo tanto, la política exterior no debe entenderse ni como una expresión automática de los intereses capitalistas ni como la búsqueda de un interés nacional atemporal. Está moldeada por la cambiante correlación de fuerzas de clase expresada a través del Estado.

En Las clases sociales en el capitalismo actual (1975), Poulantzas aplicó este enfoque a la internacionalización del capital. La expansión de las corporaciones multinacionales, sostenía, no abolió los Estados nacionales ni generó un único Estado capitalista sin fronteras. El capital internacional todavía debía reproducirse dentro de formaciones sociales concretas y a través de los Estados nacionales, que garantizan la propiedad, regulan el trabajo, proveen infraestructura, gestionan las crisis y organizan el consenso político. Por lo tanto, la internacionalización del capital no ocurre por fuera o por encima de los Estados nacionales, sino a través de cambios dentro de ellos. El capital extranjero se integra en la producción nacional, en las alianzas de la clase dominante, en las instituciones administrativas y en las estrategias estatales. Así, las relaciones imperialistas se reproducen no solo mediante la presión externa entre Estados, sino también a través de las relaciones de clase y las instituciones internas de los Estados que conectan.

Poulantzas desarrolló la categoría de “burguesía interna” para describir a las fracciones de la burguesía doméstica cuya acumulación seguía teniendo base nacional, pero se había entrelazado con el capital extranjero. En la Europa de la posguerra, argumentó, sectores importantes de la burguesía no eran ni capitalistas nacionales autónomos ni agentes pasivos de Estados Unidos. Su capital permanecía arraigado en sus propias formaciones sociales, pero su reproducción se había entrelazado con las corporaciones estadounidenses y con los circuitos internacionales de acumulación dominados por el capital estadounidense. Estas burguesías podían negociar con el capital estadounidense y a veces entrar en conflicto con él, a la vez que permanecían estructuralmente dependientes del orden imperial más amplio. En consecuencia, la jerarquía imperial se reproducía no solo mediante la presión ejercida por un Estado sobre otro, sino también dentro de los propios bloques en el poder de los Estados subordinados.9

Esto nos lleva de vuelta a la concepción leninista de la cadena imperialista, ahora entendida a través de la teoría del Estado de Poulantzas. Sus eslabones no son Estados soberanos idénticos que se distinguen solo por cuánto poder poseen. Cada eslabón es una formación social con su propia combinación de clases, instituciones, luchas políticas y formas de dependencia. La cadena se caracteriza por un desarrollo desigual: los Estados ocupan posiciones diferentes dentro de la producción mundial, las finanzas, el poder militar y el control tecnológico. Pero esas posiciones no pueden ser determinadas clasificando a los Estados únicamente según sus capacidades nacionales, porque las relaciones imperialistas también atraviesan la estructura de clases interna de cada Estado.

En consecuencia, un análisis al estilo de Poulantzas plantearía preguntas que la teoría de la polaridad no formula. ¿Qué fracciones de clase constituyen el bloque en el poder de un Estado? ¿Qué fracción ejerce la hegemonía dentro de él? ¿Cómo se inserta el capital extranjero en la producción nacional y en las instituciones estatales? ¿Qué corporaciones dependen de qué Estados para proteger su propiedad, sus mercados, sus tecnologías y sus cadenas de suministro? ¿Cómo alteran las luchas populares la correlación de fuerzas dentro del Estado? Estas preguntas no hacen irrelevante el conflicto interestatal, sino que explican su contenido social.

La Línea Brandt de 1980, superpuesta a una proyección de Gall-Peters, representa la división entre un Norte más rico e industrializado y un Sur más pobre, en gran parte antiguamente colonizado.
Fuente: Portada de North-South: A Programme for Survival [Norte-Sur: un programa para la supervivencia], informe de la Comisión Independiente sobre Cuestiones del Desarrollo Internacional, presidida por Willy Brandt, Pan Books, 1980.

Poulantzas nos ayuda a superar la falsa disyuntiva entre un mundo de bolas de billar soberanas y un imperio sin fronteras de corporaciones multinacionales. El capital está internacionalizado, pero el poder político sigue organizándose de manera desigual a través de una pluralidad de Estados nacionales. Los Estados se constituyen a nivel nacional, pero sus relaciones de clase internas también están moldeadas por el capital internacional y la jerarquía imperial. La geopolítica no es un concurso autónomo entre Estados territoriales, sino la organización internacional del poder de clase a través de un sistema diferenciado de Estados. Esto también nos ayuda a comprender el poder de las corporaciones transnacionales. Las cadenas de suministro mundiales y las finanzas internacionales permiten que las grandes empresas monopolistas operen atravesando jurisdicciones, pero su existencia y expansión dependen de manera decisiva de los Estados. Los monopolios digitales y tecnológicos estadounidenses dependen de la investigación pública, la contratación pública, los subsidios, los tribunales, las patentes, los controles de exportación, la presión diplomática, los sistemas de inteligencia y el poder militar. Del mismo modo, otros capitales monopolistas dependen de los Estados en los que están anclados su propiedad y su mando estratégico. En la etapa imperialista, la integración del Estado y el capital monopolista no termina cuando las finanzas cruzan las fronteras. Se reproduce internacionalmente a través de un sistema desigual en el que el capital opera más allá de las fronteras nacionales al tiempo que conserva relaciones privilegiadas con determinados aparatos estatales.

Por lo tanto, el desgaste de ciertas formas de poder soberano bajo la presión de las finanzas internacionales no debe confundirse con la desaparición del Estado. Incluso un Estado capitalista subordinado sigue siendo un aparato central por medio del cual las clases dominantes organizan la explotación, aseguran la propiedad, disciplinan a la fuerza de trabajo, gestionan el conflicto social y reproducen su poder. La integración en la cadena imperialista cambia la correlación de fuerzas dentro del Estado y puede obligar a su bloque gobernante a ceder margen de acción política, pero también convierte la lucha contra la subordinación imperialista en parte de la lucha de clases dentro de ese Estado. En consecuencia, la relación entre el poder de clase y la soberanía nacional es concreta, no abstracta. La soberanía ejercida por una clase capitalista dominante no es soberanía popular. Sin embargo, romper o aflojar los mecanismos del mando imperial puede ampliar el terreno sobre el que luchan la clase trabajadora y otras fuerzas populares.

Este mapa, creado por el gobierno de Estados Unidos, divide el mundo en las “áreas de responsabilidad” geográficas asignadas a los mandos militares estadounidenses.
Fuente: Agencia Nacional de Imágenes y Cartografía de los Estados Unidos, The World with Commanders’ Areas of Responsibility [El mundo con las áreas de responsabilidad de los comandantes], 1999, vía la División de Geografía y Mapas de la Biblioteca del Congreso y Wikimedia Commons.

Un orden mundial contradictorio

Ni la unipolaridad ni la multipolaridad captan adecuadamente el orden mundial actual. El predominio estadounidense se ha erosionado, pero no ha desaparecido por completo. Estados Unidos sigue siendo el país con el mayor gasto militar del mundo, se sitúa en el centro de un sistema inigualable de alianzas y bases militares en el extranjero y se beneficia del papel central del dólar en las reservas, el comercio, la deuda y los pagos (Tricontinental, 2024). Su poder es institucional y relacional, no una mera suma de recursos nacionales. Al mismo tiempo, China se ha convertido en un importante centro industrial y tecnológico. Rusia conserva formidables capacidades militares y vastos recursos naturales. Los Estados de Asia, África y América Latina han ampliado su margen de maniobra. La expansión de los BRICS+ refleja demandas reales de representación, de financiamiento para el desarrollo y de liberación de la tutela occidental en el Sur Global.

No obstante, estas tendencias no suman varios polos equivalentes. El mando militar, la capacidad industrial, las finanzas, la energía, la tecnología, los recursos naturales y la legitimidad política se distribuyen según patrones diferentes. Un Estado puede estar militarmente protegido por Estados Unidos, industrialmente vinculado a China, ser dependiente de la energía del Golfo, estar expuesto a acreedores privados y responder a un movimiento popular interno, todo a la vez. La interdependencia no abole la jerarquía, y la rivalidad no pone fin a la integración.

El capital estadounidense y el capital chino pueden competir en el terreno tecnológico mientras las empresas de ambos países siguen conectadas a través de la producción y los mercados. La industria de los semiconductores ilustra esta geografía estratificada: la propiedad intelectual, el diseño de chips, la fabricación, la litografía (la tecnología especializada utilizada para imprimir circuitos microscópicos en los chips), la extracción de minerales, el ensamblaje y los mercados finales se concentran en territorios distintos y están controlados por combinaciones diferentes de corporaciones y Estados. Ninguna clasificación nacional individual capta esta estructura, aunque el poder estatal sigue siendo decisivo a través de subsidios, controles de exportación, sanciones, infraestructura y alianzas militares. Las sanciones y las llamadas políticas de “reducción de riesgos”, diseñadas para reducir la dependencia estratégica de las economías rivales, alteran o redirigen algunos circuitos económicos, mientras que las finanzas y el intercambio de mercancías básicas mantienen unidos a otros. A la par, la crisis climática, el trabajo de cuidados, la migración y la reproducción social generan presiones materiales que ningún balance de las grandes potencias mide.

Estas diferentes distribuciones de poder no surgieron de manera independiente unas de otras: se reconfiguraron a través de una transformación interconectada del capitalismo mundial. A partir de la década de 1970, el capital con base en Estados Unidos reubicó cada vez más la producción intensiva en mano de obra en el extranjero, al tiempo que conservaba o fortalecía el control sobre funciones como el diseño, la propiedad intelectual, los estándares, las marcas, las finanzas y las infraestructuras jurídicas y coercitivas que las sostenían.

La industrialización de varias economías de Asia Oriental y Sudoriental alineadas con Estados Unidos, entre ellas, los “tigres asiáticos” además de Malasia, Tailandia y otras, y la financiarización de las economías norteamericana y británica fueron dos aspectos de un mismo proceso. Lo que en un registro aparece como declive estadounidense (la pérdida de empleo manufacturero) y en otro como un poder estructural estadounidense persistente (el dólar, las instituciones jurídicas y financieras, los controles de exportación y las bases militares) puede entenderse así como resultados relacionados de una misma reestructuración. A medida que el control estratégico sobre la producción se separaba cada vez más de la ubicación física de la manufactura, comenzaron a surgir grandes conflictos no solo por el territorio, sino también en los puntos donde se ejerce ese control, como los controles a la exportación de litografía y diseño de chips, las sanciones a los sistemas de pago, la aplicación extraterritorial de la legislación nacional y las disputas sobre estándares técnicos y datos. Una clasificación de las grandes potencias difícilmente puede captar estos conflictos, porque convierte en atributos de Estados individuales las relaciones que los producen.

Una teoría marxista de la geopolítica no debería partir del número de Estados poderosos, sino de la totalidad de las relaciones sociales capitalistas históricamente desarrolladas. Preguntaría cómo se produce, se apropia y se transfiere la plusvalía; cómo se organizan la propiedad y el control a lo largo de las cadenas mercantiles; cómo las finanzas disciplinan a los Estados y a los hogares; cómo la raza, la casta, el género y la ciudadanía segmentan a la clase trabajadora mundial; y cómo los costos ecológicos se desplazan hacia las regiones dominadas. Examinaría la correlación de fuerzas cambiante dentro de cada Estado, situaría a ese Estado dentro de las relaciones desiguales de la cadena imperialista y rastrearía cómo determinados bloques de capital permanecen anclados nacionalmente mientras acumulan transnacionalmente. Analizaría cómo las instituciones estatales persiguen las condiciones para la acumulación, la legitimidad política y la seguridad en distintas circunstancias históricas.

Aplicado al orden mundial actual, este método se niega a tratar a China, Rusia, India o Brasil como social o políticamente equivalentes por el solo hecho de participar en los BRICS+ o de favorecer un orden menos dominado por Estados Unidos. Más bien, pregunta en cada caso cómo surgió históricamente cada Estado, qué clases y fracciones de clase conforman su bloque en el poder, cómo las diferentes formas de propiedad y de planificación configuran la acumulación, cómo las luchas obreras y campesinas la constriñen, cómo se relaciona el capital nacional con las finanzas internacionales y si sus acciones externas reproducen o debilitan la jerarquía imperial. Solo un análisis así puede explicar por qué los Estados se alinean en algunos ámbitos y divergen en otros, en lugar de inferir su política a partir de su posición en un mapa geopolítico.

Una teoría semejante también distinguiría entre luchas y proyectos políticos que con demasiada frecuencia se agrupan en la categoría de “competencia entre grandes potencias”. Entre ellos se encuentran los conflictos entre fracciones de capital, los proyectos de desarrollo soberano, los experimentos socialistas, los movimientos de liberación nacional y las luchas contra las corporaciones transnacionales libradas por trabajadores, campesinos, mujeres, pueblos indígenas y otros sectores afectados. Su contenido político no puede deducirse de si se oponen a Washington, ni toda afirmación de soberanía puede tratarse como emancipadora.

Las preguntas pertinentes son concretas: ¿debilita un proyecto los mecanismos de dominación imperial? ¿Amplía el control popular sobre la producción y la riqueza social? ¿Reduce la dependencia y la jerarquía, o reproduce la explotación bajo una nueva bandera? Un Estado puede aumentar su autonomía estratégica sin transformar sus relaciones internas de explotación. A la inversa, un mayor control soberano sobre las finanzas, los recursos, la tecnología o la infraestructura puede crear condiciones para que las fuerzas populares impulsen transformaciones más profundas. Ninguno de los dos resultados puede deducirse únicamente de la oposición de un Estado a Estados Unidos.

Por eso, las luchas por la soberanía nacional no pueden descartarse como distracciones de la lucha de clases. En los Estados subordinados dentro del sistema imperialista, el control sobre las finanzas, los recursos, los alimentos, la tecnología, la infraestructura y la política exterior puede ser indispensable para cualquier programa popular. Un aflojamiento de los eslabones de la cadena imperialista puede ser valioso incluso cuando lo inicia un Estado capitalista, porque puede debilitar las restricciones externas y alterar las condiciones de la lucha interna. Sin embargo, su significado político depende de qué fuerzas de clase lo conduzcan, de quién obtenga el control sobre las capacidades soberanas que se recuperen y de si la organización popular puede convertir la autonomía estatal en transformación social.

La multipolaridad, entonces, tiene un significado político limitado pero real. Un orden interestatal menos concentrado puede dificultar la coerción unilateral y abrir resquicios para el Sur Global. Esos resquicios pueden favorecer los proyectos de liberación nacional y hacer avanzar las luchas de clases dentro de los Estados capitalistas. No obstante, la alineación con otros Estados contra la primacía estadounidense no altera el carácter de clase de un Estado ni abole su orden social explotador. No existe un camino automático que conduzca de la existencia de varios centros de poder estatal a la igualdad entre los pueblos. Un mundo de potencias capitalistas en competencia puede seguir siendo profundamente imperial, explotador y ecológicamente catastrófico.

La tarea no consiste en elegir el número correcto de polos. La imagen de una balanza trata el poder como un conjunto de pesos comparables cuya distribución puede reorganizarse. Una cadena, en cambio, está compuesta de relaciones desiguales y entrelazadas. No se transforma simplemente reordenando sus eslabones, sino rompiendo las relaciones que los unen en los puntos donde esas relaciones son más débiles. La pregunta decisiva no es, por lo tanto, dónde es más fuerte un Estado, sino dónde son más vulnerables a la ruptura las relaciones imperialistas.

Para los marxistas, el horizonte no puede ser únicamente un mejor equilibrio entre los Estados dominantes. Debe ser el poder internacional de los pueblos trabajadores: soberanía popular contra el imperialismo, cooperación contra la rivalidad de suma cero, propiedad social contra el monopolio, reparación ecológica contra la acumulación sin fin e internacionalismo arraigado en la lucha popular.


La ONU aprobó por 164 votos contra 1 la promoción de proyecciones de áreas equivalentes (en rojo), que representan con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes, cuestionando distorsiones como el agrandamiento de las masas continentales del norte que presenta la proyección de Mercator (mostradas en azul). El único voto en contra fue el de Estados Unidos.
Comparación de las proyecciones de Mercator y Equal Earth realizada por el Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Notas

1 No existe un canon establecido para la geopolítica marxista. Los textos clásicos a los que nos referimos incluyen El imperialismo y la economía mundial, de Nikolai Bukharin, escrito en gran parte en 1915 y completado en 1917, y El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Vladimir Lenin, escrito en 1916 y publicado por primera vez en 1917. El Manifiesto comunista, de Karl Marx y Friedrich Engels, es fundacional, al igual que gran parte de El capital, t. I (1867), de Marx. También hemos utilizado Las clases sociales en el capitalismo actual y Estado, poder y socialismo, de Nicos Poulantzas, así como The Empire of Civil Society: A Critique of the Realist Theory of International Relations, de Justin Rosenberg.

2 Sobre la distinción entre la formulación pluripolar de Chávez y la concepción más común de la multipolaridad, véase Federico Fuentes y Claudio Katz, Geopolítica, el sistema imperial y antiimperialismo socialista: entrevista con Claudio Katz, y de Claudio Katz, Integración, soberanía y socialismo en América Latina (2023; 2023). Katz distingue la pluripolaridad socialista de la multipolaridad por dos rasgos: un programa radical de transición anticapitalista y el papel central asignado a los sujetos populares en la realización de esa transformación. En cambio, la visión multipolar que critica supone que el cambio progresista puede surgir únicamente de modificaciones en el equilibrio entre potencias o gobiernos.

3 Producen el 83% de la insulina vendida en los países de ingresos bajos y medianos (PIBM). El estudio de la Fundación abarca 108 PIBM que albergan a más del 80% de la población mundial.

4 En julio de 2025, el Ejército de Estados Unidos consolidó 75 contratos existentes con Palantir, 15 contratos principales y 60 contratos relacionados, en un único acuerdo empresarial con un tope de 10.000 millones de dólares a lo largo de 10 años. El tope representa el valor potencial máximo del acuerdo y no una obligación de gastar el monto total. En mayo de 2024, Palantir USG recibió un contrato de 480 millones de dólares para el Maven Smart System. En mayo de 2025, el Departamento de Defensa de Estados Unidos aumentó el tope del contrato en 795 millones de dólares, hasta aproximadamente 1.275 millones de dólares. En abril de 2025, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) modificó un contrato existente con Palantir en aproximadamente 30 millones de dólares para desarrollar nuevas capacidades conocidas como Immigration Lifecycle Operating System (ImmigrationOS) (Departamento del Ejército de Estados Unidos, 2026; Departamento de Defensa de Estados Unidos, 2024, 2025; Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, 2025).

5 A partir de la base de datos de SWIFT, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Reserva Federal de Estados Unidos, el dossier señala que los datos sobre las monedas utilizadas en la facturación comercial y las finanzas internacionales son escasos y se publican con mayor retraso que otros datos del comercio. Asimismo, informa que el dólar se utiliza en más del 80% de las transacciones de financiamiento comercial procesadas a través de SWIFT (Tricontinental, 2026a).

6 Waltz retomó esta predicción sin abandonar sus premisas (2000).

7 Para más información sobre este tema, véase Tricontinental (2026b).

8 Para comprender algo de esta complejidad, véase el libro clásico de Stephen Hymer, The Multinational Corporation: A Radical Approach (1979), y trabajos más recientes como los de John Smith (2016), Intan Suwandi (2019) e Intan Suwandi y John Bellamy Foster (2016).

9 La aplicación del marco de Poulantzas a Brasil muestra que su categoría de “burguesía interna” también es válida más allá del contexto europeo en el que la desarrolló. Véase Tatiana Berringer, Brazilian Bourgeoisie and Foreign Policy (2024) y Armando Boito, Reform and Political Crisis in Brazil: Class Conflicts in Workers’ Party Governments and the Rise of Bolsonaro Neo-fascism (2023).

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4. Lecciones para la izquierda de las organizaciones evangelistas.

Primera parte del análisis de un académico especializado en estudios laborales y en la formación de organizadores sindicales de una especie de «biblia» -nunca mejor dicho- para la organización de iglesias evangélicas, de la que cree también los izquierdistas pueden aprender algo. Si os interesa, os pasaré la segunda parte cuando la publique.

https://znetwork.org/znetarticle/what-evangelicals-can-teach-us-about-organizing/

Lo que los evangélicos pueden enseñarnos sobre la organización

El libro más importante que la mayoría de los izquierdistas nunca han leído

Por Eric Blanc, 14 de octubre de 2026

Fuente: Labor Politics

Si todos los progresistas y radicales hubieran leído La iglesia guiada por un propósito, de Rick Warren, cuando se publicó en 1995, hoy seríamos mucho más fuertes. Es el libro más importante sobre organización que la mayoría de los izquierdistas no han leído. Por suerte, aún no es demasiado tarde para descubrirlo.

Warren fundó la iglesia Saddleback en los suburbios del condado de Orange en 1980, comenzando con un estudio bíblico en su propia casa. Quince años más tarde, más de 10 000 personas asistían a sus servicios cada fin de semana, y Saddleback había fundado otras veintiséis iglesias. La iglesia guiada por un propósito fue el intento de Warren de explicar cómo lo había logrado, para que otros pastores pudieran hacer lo mismo. Se convirtió en un manual fundacional del evangelismo «sensible a los buscadores», que diseña las iglesias en torno a las personas que aún no acuden a ninguna. En 2004, el libro de Warren había vendido más de un millón de ejemplares y, desde entonces, se ha traducido a más de treinta idiomas.

Las megaiglesias evangélicas se encuentran entre las pocas instituciones estadounidenses con afiliación que han crecido durante el último medio siglo de colapso comunitario. Basta con comparar el crecimiento de la asistencia semanal a las megaiglesias evangélicas desde 1970 con el descenso de la asistencia anual a las reuniones sindicales.

Hace aproximadamente tres décadas, evangélicos como Warren sistematizaron y ampliaron la organización para nuestra era atomizada. La izquierda, por el contrario, sigue buscando un modelo. Salvo algunas excepciones parciales, los liberales y radicales estadounidenses contemporáneos aún no han descubierto cómo construir organizaciones de afiliación duraderas, capaces de reclutar, retener y formar a un gran número de personas, más allá de un pequeño núcleo de personal remunerado o de activistas que se autosseleccionan. Se nos dan bien los grandes momentos, como las marchas, las campañas virales, los mítines y alguna que otra sorpresa electoral. Se nos da mucho peor convertir esos momentos en organizaciones que perduren y crezcan.

El libro de Warren es un manual práctico, fruto de un incansable proceso de prueba y error, repleto de consejos específicos sobre personas de bienvenida, plazas de aparcamiento, etiquetas con el nombre, encuestas y cursos para miembros. «Al igual que un centro de investigación y desarrollo, hemos experimentado con todo tipo de enfoques para llegar a la gente de Dios, enseñarla, formarla y enviarla», señala Warren.

Por supuesto, existen diferencias ideológicas significativas entre las iglesias evangélicas actuales y las organizaciones de izquierda; nos enfrentamos a retos estructurales distintos para alcanzar el éxito, y nuestras organizaciones requieren un mayor nivel de democracia deliberativa. Pero lo que llama la atención del libro de Warren es lo familiares que resultan para nuestros movimientos los problemas que aborda —y lo útiles que son sus soluciones—. Los buenos organizadores sindicales y comunitarios ya utilizan algunas de las siguientes prácticas, pero ninguna de nuestras organizaciones en EE. UU. las aúna todas, y mucho menos de forma tan sistemática como los evangélicos. Quienes duden de que podamos replicar algo parecido al modelo sistemático de Warren solo tienen que mirar al extranjero, a ejemplos como el Partido de los Trabajadores de Bélgica, que se ha apoyado en métodos similares para construir una organización sólida en nuestra era de escaso tejido social.

La primera parte analiza lo que Warren enseña sobre el reclutamiento. La segunda parte, que publicaré la próxima semana, se centra en lo que ocurre una vez que se ha franqueado la puerta: cómo retener y formar a los miembros para construir una maquinaria organizativa cada vez más sólida.

A continuación, pues, se presentan las 14 lecciones principales sobre reclutamiento para la izquierda extraídas de La iglesia con un propósito.

1. Fomentar el sentido de pertenencia que antes surgía de forma orgánica

El punto de partida de Warren fue que el antiguo «pegamento social» había desaparecido. Durante generaciones, las iglesias (al igual que los sindicatos y los partidos políticos) podían contar con que la gente acudiera por costumbre y por presión social, ya que las comunidades vecinales estaban muy unidas. «En cambio, ahora la afiliación es un acto de compromiso», escribe.

Al organizar en el sur de California, una zona caracterizada por una expansión urbana desmesurada, Warren observó que los estadounidenses se habían vuelto móviles, solitarios, aislados y fácilmente distraídos por las pantallas. «Estamos viviendo una epidemia de soledad en la sociedad», advierte. Pero, en lugar de limitarse a lamentarlo, detectó una oportunidad: «Este “anhelo de pertenencia” brinda a la iglesia una oportunidad oportuna. Posicionar a la iglesia como una familia ampliada, como “un lugar donde se le cuida”, tocará la fibra sensible de muchos corazones solitarios».

Los evangélicos como Warren comprendieron las consecuencias organizativas del colapso de la comunidad mucho antes que la izquierda. Gran parte del movimiento progresista y de la izquierda sigue organizándose como si la comunidad ya existiera y solo fuera necesario movilizarla o representarla. En las condiciones atomizadas de hoy en día, explica Warren de forma convincente, la pertenencia debe construirse deliberadamente, de forma planificada.

2. Deje que las personas se sientan parte de algo antes de que crean

La pertenencia antes que la creencia es una de las ideas estratégicas fundamentales del movimiento evangélico sensible a los buscadores. El enfoque de Warren parte de una metáfora pesquera. «Si su iglesia se toma en serio el objetivo de llegar a quienes no acuden a la iglesia, debe estar dispuesta a tolerar a personas que tienen muchos problemas. La pesca suele ser sucia y maloliente. Muchas iglesias quieren que los peces que capturan ya estén escamados, eviscerados, limpios y cocinados. Por eso nunca llegan a nadie».

En Saddleback, se invitaba a los recién llegados a «¡Venga y vea!», y no se esperaba que tuvieran sus vidas en orden. «En la Iglesia de Saddleback no esperamos que los no creyentes actúen como creyentes hasta que lo sean». Warren «prefería que un pagano del sur de California asistiera a nuestro servicio multitudinario en pantalones cortos y camiseta de Budweiser® antes que se quedara en casa o fuera a la playa». Escribe que perdió la cuenta de las parejas no casadas que empezaron a asistir mientras convivían y que luego le pidieron que casara a ellos una vez que se convirtieron; uno de ellos llevaba diecisiete años viviendo junta.

A Warren tampoco le importaba mucho por qué la gente cruzaba la puerta por primera vez. «No importa por qué la gente acude inicialmente a Jesús, lo que importa es que acuda. Él puede trabajar en sus motivos, valores y prioridades una vez que entren en su presencia».

Mientras que los evangélicos «sensibles a los buscadores» permiten que las personas formen parte de la comunidad antes de creer, los liberales y los de izquierdas tienden a pedir a las personas que crean antes de formar parte de ella.

Esto tiene importantes repercusiones organizativas. Warren establece un listón bajo en la puerta y, al mismo tiempo, un listón alto para la pertenencia a la comunidad. «Esperamos muy poco del buscador que está investigando las afirmaciones de Cristo. … Por otro lado, exigimos un compromiso importante a quienes desean unirse a nuestra iglesia».

La mayoría de nuestras organizaciones hacen lo contrario. El listón de acceso es alto: se espera que conozca el vocabulario adecuado y defienda las posturas correctas. Sin embargo, el listón para la participación es, en realidad, bastante bajo: haga clic en un botón, suscríbase a una lista de correo electrónico o, como mucho, pague una cuota modesta. No se espera nada más de usted.

3. Estudie su terreno

Warren advierte repetidamente a los lectores que no le imiten. «Plantar artificialmente un clon de Saddleback en un entorno diferente es una receta para el fracaso», escribe. «Ni siquiera yo haría todo lo que hacemos en Saddleback si estuviera en otra parte del país. Debe averiguar qué funciona mejor para llegar a quienes buscan en su contexto local». Es un método, no una fórmula.

Antes de celebrar ni un solo servicio, Warren pasó doce semanas yendo de puerta en puerta con cinco preguntas de una encuesta, comenzando por «¿Cuál cree que es la mayor necesidad en esta zona?». Al reflexionar sobre las respuestas que recibió a la pregunta «Si tuviera que buscar una iglesia a la que asistir, ¿qué tipo de cosas buscaría?», recuerda: « Esta única pregunta me enseñó más sobre cómo pensar como un no creyente que toda mi formación en el seminario».

Lo que escuchó se convirtió en el modelo de Saddleback. Los vecinos decían que los sermones eran aburridos, que los feligreses formaban grupitos cerrados, que las iglesias solo querían su dinero y que el servicio de guardería era deficiente. Así que Warren reformuló su forma de predicar, formó a un equipo de bienvenida, anunció cada semana que no se esperaba que los visitantes hicieran donativos y publicó unas directrices estrictas sobre el servicio de guardería.

Los organizadores lo denominan «campaña de escucha». Los mejores sindicatos lo hacen antes de elegir sus causas. Sin embargo, la mayoría de los grupos activistas deciden primero sus posturas y su mensaje, y solo entonces buscan una audiencia. La regla de Warren es contundente: «Ningún libro ni informe demográfico puede sustituir a hablar realmente con la gente de su comunidad». Hacer preguntas no es solo la forma de averiguar más; también es una de las mejores maneras de conseguir que la gente acabe abriéndose a lo que usted pueda tener que ofrecer. Como dice Warren: «He aprendido que la mayoría de las personas no pueden escuchar hasta que primero se les ha escuchado».

4. Trate el reclutamiento como una ciencia

A diferencia de gran parte de la izquierda, Warren se dio cuenta de que el mero hecho de «tener razón» no se traduciría automáticamente en un reclutamiento eficaz. Conseguir que la gente cruzara la puerta debía tratarse como una ciencia, llena de experimentos, evaluaciones rigurosas y reajustes.

Warren es refrescantemente honesto sobre cuántas cosas fracasaron. «La verdad es que en Saddleback hemos probado más cosas que no funcionaron que las que sí lo hicieron. Nunca hemos tenido miedo al fracaso; simplemente lo llamamos todo un “experimento”». Bromea diciendo que podría escribir otro libro titulado 1000 maneras de NO hacer crecer una iglesia.

La iglesia con un propósito es implacablemente crítica con los indicadores que solo sirven para halagarse a uno mismo. Warren recuerda una tira cómica de Peanuts en la que Charlie Brown está practicando tiro con arco. «En lugar de apuntar a una diana, lanzaba una flecha contra su valla y luego se acercaba y dibujaba una diana alrededor del lugar donde se había clavado la flecha». Demasiadas iglesias, afirma, hacen lo mismo: «Simplemente dibujamos una diana alrededor de quienquiera que alcancemos y nos conformamos con eso».

Las organizaciones sin ánimo de lucro y de izquierdas hacen esto constantemente. En lugar de cuestionar nuestras suposiciones previas, declaramos el éxito pase lo que pase, basándonos en quienquiera que haya aparecido. Y a menudo contabilizamos la actividad (puertas a las que se ha llamado, correos electrónicos enviados, eventos celebrados) o la rectitud política en lugar de los resultados. Warren insiste en evaluar el crecimiento en relación con lo que es ambiciosamente posible: «Para ser realista, hay que centrarse en el porcentaje de la población a la que se llega, no en las cifras reales».

Por encima de todo, Warren se niega a permitir que tener razón sirva de excusa para la ineficacia. Se burla de las congregaciones que tratan su marginalidad como una insignia de honor: «Algunas iglesias señalan su escasa afluencia de fieles como prueba de que son bíblicas, ortodoxas o están llenas del Espíritu». Cualquiera que haya pasado tiempo en pequeños círculos activistas reconocerá este tipo de actitud.

5. Ganarse los corazones, no solo las mentes

Warren, un predicador bautista del sur que cree en la verdad bíblica, insiste en que los argumentos no son lo que convence a las personas. «Se gana a más personas para Cristo al sentir la presencia de Dios que con todos nuestros argumentos apologéticos juntos. Pocas personas, si es que hay alguna, se convierten a Cristo por motivos puramente intelectuales».

Su mayor pesar de los primeros años de su iglesia fue no tomarse esto lo suficientemente en serio. «En los primeros años de Saddleback, cometí el error de subestimar el poder de la música, por lo que reduje al mínimo su uso en nuestros servicios». ¿Por qué es tan importante? «A menudo, una canción puede conmover a las personas de una forma en que un sermón no puede. La música puede sortear las barreras intelectuales y llevar el mensaje directamente al corazón».

Fiel a su estilo, Warren averiguó qué música debía poner preguntando a la gente. Repartió tarjetas de 3×5 en un servicio y pidió a todos que escribieran las siglas de la emisora de radio que escuchaban. Saddleback pronto dejó de cantar himnos en sus servicios dirigidos a los recién llegados y, en menos de un año, la asistencia se disparó. La prensa empezó a llamarla «la congregación a la que le gusta el rock». Warren admite que el cambio le costó cientos de posibles feligreses, pero afirma que le reportó miles más.

«Demasiados servicios religiosos se parecen más a un funeral que a una fiesta», escribe. En la izquierda, demasiadas de nuestras reuniones se asemejan a un seminario de posgrado o a un velatorio. No siempre fue así: los movimientos obreros y de derechos civiles cantaban, socializaban y celebraban. La campaña de Zohran y las ligas de fútbol de la DSA de Nueva York han ofrecido atisbos del renacimiento de esa tradición. El reto ahora es hacer que la alegría participativa sea la norma, no la excepción.

6. Piense como alguien ajeno al grupo

«El problema es que, cuanto más tiempo se es creyente, menos se piensa como un no creyente». Warren vio dos razones para ello. En primer lugar, los que forman parte del grupo dejan de pasar tiempo con los que están fuera. «Una de las mayores barreras para la evangelización es que la mayoría de los creyentes pasan todo su tiempo con otros cristianos. No tienen amigos no creyentes. Si no pasa tiempo con los no creyentes, no comprenderá lo que piensan». En segundo lugar, empiezan a hablar en clave. Sobre esos pastores, Warren bromea: «¡Todos los domingos hablan en una lengua desconocida sin ser carismáticos!».

Warren advierte contra «crear una comunidad tan unida que los recién llegados tengan miedo o sean incapaces de integrarse en ella». Añade que «el problema de la mayoría de las iglesias pequeñas es que están formadas únicamente por el núcleo y nada más. Son siempre las mismas cincuenta personas las que acuden a todo lo que hace la iglesia». Ya sea en la iglesia o en la izquierda, los lazos estrechos son positivos; los lazos estrechos en los que nadie nuevo puede penetrar son fatales.

A los que forman parte del grupo les resulta fácil concluir que los de fuera simplemente no están interesados, pero lo que Warren observó en los resultados de la encuesta sugería lo contrario. Ninguna de las quejas era de carácter teológico, y no se encontró con muchas personas que dijeran que no acudían a la iglesia porque no creyeran en Dios. «La mayoría de quienes no acuden a la iglesia no son ateos: están mal informados, desanimados o demasiado ocupados». Su conclusión: «Las iglesias deben dejar de decir que la gente está cerrada al Evangelio y empezar a descubrir cómo comunicarse en la misma onda que los no creyentes».

Todo esto se aplica directamente a nuestra situación. Los activistas progresistas y de izquierdas suelen tener pocos amigos apolíticos, nuestra retórica está plagada de jerga y, cuando nuestros esfuerzos fracasan, caemos en la tentación de culpar a las circunstancias externas o a las personas a las que no hemos logrado llegar. «Simplemente aún no están preparados para nuestro mensaje», nos decimos a nosotros mismos. «Al final acabarán cambiando de opinión». Pero, ¿y si el problema fuera nuestra organización, que dista mucho de ser eficaz?

7. Centrarse en los no organizados

Desde el primer día, Warren se centró en lo que en el movimiento sindical llamamos «organizar a los no organizados». En su clase para nuevos miembros, Warren dijo sin rodeos a los feligreses que se habían trasladado desde otras iglesias que «si lo único que pretenden hacer es asistir a los servicios, preferimos reservar su asiento para alguien que sea no creyente». Ser miembro de Saddleback significaba que se esperaba de uno que difundiera el Evangelio.

Diez días antes del primer servicio de Pascua de Saddleback en 1980, Warren y su pequeño grupo escribieron a mano y sellaron 15 000 cartas de invitación dirigidas a hogares de la localidad. La carta comenzaba así: «¡POR FIN! ¡Una nueva iglesia pensada para aquellos que han perdido la fe en los servicios religiosos tradicionales!». No mencionaba a Jesús ni a la Biblia, y esto no fue bien recibido por los fieles: «De hecho, todas las cartas críticas y airadas que recibí en respuesta a esta primera carta procedían de cristianos que cuestionaban por qué no había mencionado a Jesús ni a la Biblia». Algunos incluso llegaron a cuestionar si el propio Warren era un creyente.

Sin embargo, 205 personas acudieron a aquel primer servicio, y 82 de ellas se convirtieron en las diez semanas siguientes. La conclusión de Warren: «Hay que decidir a quién se quiere impresionar».

Los izquierdistas nos enfrentamos a la misma disyuntiva, y solemos elegir mal. Las organizaciones progresistas y sin ánimo de lucro dedican gran parte de su tiempo a forjar alianzas con otras organizaciones ya existentes, la mayoría de las cuales son igualmente pequeñas y/o cuentan con una plantilla numerosa. Los grupos socialistas tienden a orientarse hacia los pequeños círculos ya existentes de personas radicalizadas, y nos cuesta mucho reclutar a un público más amplio, en parte porque estamos demasiado centrados en mirar por encima de nuestro hombro izquierdo.

La abrumadora mayoría de los estadounidenses de todos los orígenes raciales sigue sin estar organizada. Debemos decidir si nuestra principal preocupación es reclutar a esos millones de personas o centrarnos en los miles de izquierdistas y organizaciones sin ánimo de lucro ya existentes.

8. Ame a las personas a las que intenta organizar

Para Warren, el ingrediente más importante para el crecimiento de una iglesia no es en absoluto una técnica. «Amar a los no creyentes como lo hizo Jesús es la clave más pasada por alto para hacer crecer una iglesia. Sin su pasión por los perdidos, no estaremos dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para llegar a ellos». Recordando lo que los nuevos conversos le contaron que les había atraído a Saddleback, Warren escribe: «Nunca nadie me ha dicho: “Fue por la teología de la Reforma en la que usted cree”… En cambio, la respuesta más habitual fue: «Sentí un increíble espíritu de amor hacia mí que me atrajo»». La cuestión es que resulta fácil amar a quienes ya acuden semana tras semana. «Por supuesto, toda congregación piensa que su iglesia es amorosa. ¡Eso se debe a que las personas que piensan que no lo es no están allí!»

En Saddleback, el amor por los no creyentes se medía, sobre todo, por el enfoque constante en atraer a gente nueva. Pero también se manifestaba en pequeños sacrificios realizados por los recién llegados. Los feligreses permanecían de pie durante los servicios abarrotados para que los visitantes pudieran sentarse. En los días fríos, bajo la carpa de la iglesia, ofrecían sus abrigos a los visitantes.

Los progresistas y los izquierdistas suelen profesar amor por los marginados y la clase trabajadora en abstracto. Sin embargo, cuando se trata de personas reales, la cuestión es otra. Quienes no están de acuerdo con nosotros se enfrentan con demasiada frecuencia a la condescendencia o al desprecio absoluto. La gente puede percibirlo a un kilómetro de distancia, del mismo modo que los visitantes de Warren podían darse cuenta de si una iglesia quería a ellos o no. En palabras de Warren: «No hay método, ni programa, ni tecnología que pueda suplir la falta de amor hacia los no creyentes».

La incómoda verdad que se esconde tras muchas organizaciones sin ánimo de lucro y socialistas es la misma que Warren observó en las pequeñas iglesias: en algún nivel inconsciente, no queremos una multitud —o, al menos, no la queremos lo suficiente como para alterar nuestras rutinas y nuestros prejuicios. Un círculo cerrado de personas ya convencidas resulta cómodo, al igual que ser un pez grande en un mar pequeño.

9. Haga que cada miembro sea un reclutador

Para Warren, el crecimiento se producía a través de las propias relaciones de los miembros. «El fruto de un creyente es otro creyente», escribe. Saddleback solo necesitó publicidad al principio. «Hoy en día, con miles de miembros invitando a amigos a nuestra iglesia, la publicidad es innecesaria».

Warren propone un indicador sencillo: una iglesia debería tener al menos un 25 % más de asistentes habituales que de miembros. Si no es así, «significa que casi nadie en su iglesia está invitando a personas no creyentes a acompañar a ellos». En Saddleback, asistía el doble de personas que de miembros. Y si los miembros no traen amigos, eso debería preocupar a los líderes: «Si la mayoría de nuestros miembros nunca invita a nadie a venir a nuestra iglesia, ¿qué están diciendo (con sus acciones) sobre la calidad de lo que ofrece nuestra iglesia?». Muy pocos grupos liberales o de izquierdas llegan siquiera a hacer un seguimiento de si sus miembros traen a alguien.

Warren es igual de claro sobre lo que no atrae a nuevos feligreses: «¿Haciendo que los miembros se sientan culpables por no invitar a amigos? No. ¿Colocando un gran cartel que diga “Bienvenidos los visitantes”? No. ¿Haciendo llamadas en frío a los hogares de su comunidad? Probablemente no».

Esa última frase debería hacernos reflexionar. Incluso un gran éxito como la campaña de Zohran se basó principalmente en que los voluntarios llamaran a las puertas de desconocidos, en lugar de reclutar a sus compañeros de trabajo, vecinos o feligreses. Llamar a las puertas de desconocidos puede ganar unas elecciones. Es una forma mucho menos eficaz de construir una organización sólida y duradera.

10. Cree una puerta de entrada para los recién llegados

De niño, Warren solía llevar a veces a amigos no cristianos a la iglesia de su padre. Inevitablemente, ese era el domingo en el que su padre predicaba sobre el diezmo o en el que un misionero visitante mostraba diapositivas. Al final, dejó de invitar a nadie: «Ni se me ocurriría invitar a mis amigos de la oficina que no van a la iglesia, porque el servicio no tendría ningún sentido para ellos. Los mensajes son para mí, las canciones son para mí, las oraciones se rezan en términos que yo entiendo e incluso los anuncios son para mí».

El problema de fondo, explica Warren, es que «en toda iglesia existe una tensión constante entre los conceptos de “servicio” y “servirnos”. La mayoría de las iglesias acaban inclinando la balanza hacia la satisfacción de las necesidades de los feligreses porque son ellos quienes pagan las facturas». Su solución: «Cree un servicio diseñado expresamente para que sus feligreses traigan a sus amigos». Los servicios de fin de semana de Saddleback se concibieron para los recién llegados, mientras que un servicio independiente entre semana se dirigía a los fieles comprometidos. También insta a las iglesias a mantener sus asuntos internos bien alejados de los visitantes.

Muchas de nuestras organizaciones carecen por completo de una «puerta de entrada». A menudo no existe una reunión presencial periódica diseñada para los visitantes, y la acogida es muy poco seria. La primera experiencia de un recién llegado suele ser una convocatoria masiva digital en la que no establece ningún contacto humano, o una reunión general dirigida a los miembros habituales: informes de comisiones, cuestiones de orden o disputas entre facciones sobre resoluciones de las que nunca han oído hablar. Se trata de un servicio para creyentes que se utiliza como servicio para personas en búsqueda. No es de extrañar que tantos no vuelvan nunca —o que tan pocos de nuestros miembros se sientan inclinados a invitar a sus amigos, familiares y vecinos a unirse a nosotros.

11. Fomente la calidez, no dé por sentada su existencia

Warren sabía que la calidez no surge por casualidad: «Aunque algunas relaciones se desarrollarán de forma espontánea, el factor de la amistad en la integración es demasiado crucial como para dejarlo al azar. No basta con esperar que los miembros hagan amigos en la iglesia. Debe fomentarlo, planificarlo, estructurarlo y facilitarlo».

Así pues, Saddleback lo planificó. Las mejores plazas de aparcamiento se reservaban para los visitantes, y los pastores y el personal aparcaban en la tierra. Había cuatro tipos distintos de ministros de bienvenida: encargados del aparcamiento, personas que daban la bienvenida, anfitriones y acomodadores. Las personas que daban la bienvenida no llevaban insignias, para que los recién llegados se sintieran acogidos por miembros amables en lugar de por personal oficial. Warren elaboró fichas para memorizar nombres y conocía a todos los miembros de su iglesia por su nombre hasta que la congregación superó las 3.000 personas.

Mi práctica favorita de Warren es la más sencilla. «En los primeros años de Saddleback, los feligreses ponían en práctica lo que llamábamos la “regla de los tres minutos”. Todos acordamos que, durante los tres primeros minutos tras finalizar el servicio, los feligreses solo hablarían con personas a las que no conocieran».

Y en Saddleback se evaluaba si funcionaba. Cada visitante que acudía por primera vez recibía una postal en la que se le preguntaba qué era lo primero que había notado, qué le había gustado más y qué le había gustado menos. Casi el 90 % afirmó que lo primero que habían notado era la calidez y la amabilidad de la gente. «Esa respuesta no es casual. Es el resultado de una estrategia deliberada para expresar amor a los visitantes de una manera que ellos puedan comprender».

Pero una cálida bienvenida en un gran evento no basta para que las personas se sientan parte de la comunidad. Lo que las retiene es integrar a los recién llegados en pequeños grupos de unas doce personas que se reúnen semanalmente. En Saddleback, esos grupos reunían a los miembros, normalmente en casa de alguien (y a menudo con buena comida), para estudiar la Biblia, forjar amistades, apoyarse mutuamente y trabajar en proyectos comunes. «Les decimos a las personas: “No se sentirá realmente parte de esta familia eclesiástica hasta que se una a un grupo pequeño”». Y dio sus frutos. «Los grupos pequeños son la forma más eficaz de cerrar la puerta trasera de su iglesia. Nunca nos preocupamos por perder a personas que están vinculadas a un grupo pequeño».

12. Ofrezca buenas noticias

«Gran parte de la predicación es lo que yo denomino predicación del tipo “¡Qué horror!”. Se limita a quejarse de nuestra sociedad y a emitir juicios sobre la gente en general. Abunda en el diagnóstico y escatima en soluciones». ¿Le suena familiar? Lo que Warren quiere decir es que la gente ya sabe que las cosas van mal. «Buscan soluciones, no una reprimenda». Por eso, argumenta, «lo que la gente necesita hoy en día son menos sermones sobre “lo que se debe hacer” y más sermones sobre “cómo hacerlo”».

Gran parte de la izquierda se especializa en la política del «¡Qué horror!»: mensajes apocalípticos, moralismos y denuncias interminables de lo terrible que está todo. Aunque el diagnóstico es importante, la gente se une a organizaciones que ofrecen esperanza y un camino práctico hacia adelante.

Esta visión positiva también determina cómo se motiva a los miembros. «Nunca utilice la culpa ni la presión para motivar a las personas a participar en el ministerio. Es la visión lo que motiva; la culpa y la presión solo desaniman a la gente». Lo mismo ocurre con el dinero. Warren señala que «la gente contribuye por la visión, no por la necesidad», y concluye que «las iglesias con problemas económicos a menudo tienen, en realidad, un problema de visión». Como dice Warren: «La gente quiere unirse a una iglesia que sepa hacia dónde va».

13. Repita sus puntos más importantes

La rutina, la repetición y el ritual son la forma en que asimilamos las verdades importantes. Haciendo referencia al Libro de Nehemías, Warren acuñó lo que él denomina el «Principio de Nehemías»: «La visión y el propósito deben reafirmarse cada veintiséis días para mantener a la iglesia avanzando en la dirección correcta».

Saddleback repetía sus cinco propósitos en todas partes: en cada clase para nuevos miembros, en pancartas y folletos, y en las canciones. Incluso estaban grabados en el cristal del vestíbulo del centro de culto. Warren predicaba el mismo sermón sobre el «estado de la iglesia» cada mes de enero, actualizando únicamente los ejemplos. «No tenga miedo de repetirse, porque nadie lo entiende a la primera. A repetir las cosas una y otra vez de formas novedosas lo denomino “redundancia creativa”». También apostó por frases pegadizas como «Cada miembro es un ministro», razonando que «los eslóganes, las máximas, los lemas y las frases concisas se recuerdan mucho después de que los sermones hayan caído en el olvido».

14. Construya estructuras que perduren

Warren concluye su argumento a favor de la captación con la historia de dos predicadores. George Whitefield predicó más de 18 000 sermones, en una ocasión se dirigió a casi 100 000 personas cerca de Glasgow y contribuyó a desencadenar el Gran Despertar en la década de 1730. Sin embargo, «Whitefield solía dejar a sus conversos sin ninguna organización, por lo que los resultados de su labor fueron efímeros. Hoy en día, muy pocos cristianos reconocerían el nombre de George Whitefield». John Wesley también predicó ante multitudes enormes. «Pero Wesley también era un organizador. Creó una estructura organizativa para cumplir su propósito que perduró mucho más allá de su vida». Esa estructura se denomina Iglesia Metodista.

La lección: «Para que cualquier renovación perdure en una iglesia, debe existir una estructura que la nutra y la respalde».

La izquierda estadounidense lleva una generación inmersa en su «era Whitefield». Desde las gigantescas protestas contra la guerra de Irak en 2003, hemos sido testigos de una explosión efímera tras otra: las marchas por los derechos de los inmigrantes de 2006, el movimiento Occupy, la Marcha de las Mujeres, el levantamiento de 2020 tras el asesinato de George Floyd. Cada una de ellas atrajo a millones de personas. Pocas construyeron o reforzaron un poder institucional duradero.

Warren vio adónde conduce ese camino. «Si no se dispone de un sistema y una estructura para integrar y retener a las personas a las que se llega, estas no permanecerán en su iglesia. Tendrá tantas personas saliendo por la puerta trasera de su iglesia como las que entran por la puerta principal».

La lección más profunda es que la captación no es un embudo unidireccional, sino un ciclo: captar, integrar, desarrollar, movilizar y volver a captar. Las personas que entran por la puerta principal deben integrarse en relaciones, convertirse en miembros comprometidos y recibir una labor significativa. Entonces se convierten en quienes atraen y construyen la siguiente oleada. Así es como se transforma el crecimiento en un crecimiento autosostenible. Y ahí es donde comienza la segunda parte, dedicada al desarrollo de una maquinaria organizativa.

Este artículo fue publicado originalmente por Labor Politics; le rogamos que considere apoyar a la publicación original y lea la versión original en el enlace anterior.

Eric Blanc

Eric Blanc es profesor adjunto de estudios laborales en la Universidad de Rutgers, autor de *We Are the Union: How Worker-to-Worker Organizing Is Revitalizing Labor and Winning Big* (University of California Press, 2025) y formador de organizadores en el Comité de Organización Laboral de Emergencia.

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5. Servir al pueblo desde Jiangxi.

No os estoy pasando muchas entradas de Prashad en su Substack «Lucid dialectics» porque últimamente todas son poemas. Pero está de visita en China y me ha gustado esta pequeña entrada tras la visita a un centro histórico del comunismo chino, en el que Mao desarrolló su idea de la «línea de masas».

https://luciddialectics.substack.com/p/at-the-jiangxi-soviet

En el Soviet de Jiangxi

En nuestro recorrido por la cultura y la historia rojas

Vijay Prashad

13 de octubre de 2026

Los jóvenes pioneros y yo estamos echando un vistazo al texto de Mao «Preocúpese por el bienestar de las masas, preste atención a los métodos de trabajo» (关心群众生活,注意工作方法) (27 de enero de 1934), escrito en el segundo Soviet de Jiangxi, en Ganzhou, cerca de la ciudad de Ruijin. Es en este texto donde Mao desarrolla la idea de la «línea de masas», es decir, la idea de que es el intento de satisfacer las necesidades de las masas lo que les proporciona la conciencia revolucionaria necesaria para que se unan a la lucha en defensa de su derecho a la dignidad y a la humanidad y, de este modo, se incorporen al proceso revolucionario.

Estamos estudiando este texto en la Escuela Lenin, situada cerca de la sede central del partido y no muy lejos del lugar donde se celebró el Segundo Congreso Nacional de la República Soviética China (a menudo denominado «Segundo Congreso del Soviet de Jiangxi»), que tuvo lugar del 21 de enero al 1 de febrero de 1934 en este gran salón diseñado por Qian Zhuangfei (1895-1935), un magistral agente de inteligencia que perdió la vida durante la Larga Marcha. El edificio fue destruido por el Kuomintang cuando se apoderó del lugar, pero posteriormente se reconstruyó en la década de 1950 para conmemorar este importante congreso.

No me había dado cuenta de que el texto clave de Mao sobre la línea de masas se escribió como parte del discurso de clausura del Congreso, ya que lo leí en el primer volumen de las Obras Seleccionadas de Mao. En cualquier caso, recomiendo encarecidamente el texto, ya que recoge los avances teóricos fundamentales realizados por Mao. Para Mao, el liderazgo revolucionario debe estar arraigado en la vida cotidiana de las masas, atendiendo a sus necesidades de alimentación, vivienda, tierra y trabajo, de modo que reconozcan la revolución como su propia lucha. Esto requiere métodos prácticos y una persuasión paciente que fomenten su iniciativa y participación, superando los hábitos burocráticos y la tendencia a sustituir el trabajo político por órdenes. El período del Soviet no fue fácil, ya que los comunistas se enfrentaron a la difícil cuestión de cómo redistribuir la tierra (si dar prioridad al igualitarismo social o a la productividad) y lucharon por repeler a los señores de la guerra del KMT que asolaban la zona.

Para ser una tarde de martes, resultaba notable ver el lugar repleto de gente de todo tipo, desde ancianos hasta jóvenes, pasando por autobuses llenos de miembros del Partido Comunista de China que acudían a rendir homenaje a los mártires y a reforzar su compromiso con la cultura roja.

En julio de 1934, Mao escribió un poema o una canción titulada Huichang, que tenía en mi teléfono y que copié en mi cuaderno mientras estaba sentado en la Escuela Lenin. Así que aquí está:

Pronto amanecerá por el este.
No diga «Empieza demasiado pronto»;
Cruzar estas colinas azules no alarga la vida,
El paisaje aquí es incomparable.
Directamente desde las murallas de Huichang, picos elevados,
Cordillera tras cordillera, se extienden hasta los mares orientales.
Nuestros soldados señalan hacia el sur, hacia Kwangtung,
Que se perfila más frondoso y verde en la distancia.

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6. Experiencias del movimiento obrero africano.

Reseña en ROAPE de un nuevo libro sobre experiencias a lo largo de todo el continente de trabajadores africanos luchando por la soberanía popular y un futuro socialista.

https://roape.net/2026/10/14/african-labour-and-liberation/

«African Labour and Liberation»

La renovación de la lucha de clases y la resistencia popular

Por Immanuel Ness, Luke Sinwell, Samuel Andreas Admasie y Trevor Ngwane

14 de octubre de 2026

En esta obra, los autores del nuevo libro African Labour and Liberation sostienen que las luchas de los trabajadores africanos siguen siendo la fuerza clave contra el imperialismo, las élites compradoras, el capitalismo racial, el patriarcado y la destrucción ecológica, y que son fundamentales para construir la soberanía popular y la transformación socialista en todo el continente.

African Labour and Liberation reúne las experiencias de trabajadores, sindicatos y movimientos obreros de todo el continente para preguntarse qué pueden decirnos sobre el trabajo, el poder y la liberación en la actualidad. Hemos recopilado esta antología debido a la sorprendente escasez de relatos recientes sobre el surgimiento de una política de clase en el continente. El trabajo es fundamental para comprender la economía política actual de África. Más del 90 por ciento de los 500 millones de trabajadores africanos desempeñan empleos informales y precarios, en una población activa que crecerá rápidamente en las próximas tres décadas.

La movilización social y política de los trabajadores en los más diversos contextos de todo el continente es imprescindible para mejorar sus condiciones socioeconómicas. Es necesario situar a los trabajadores africanos en el centro. Esta recopilación parte de la premisa de que las luchas laborales son esenciales para mejorar las condiciones de trabajo y erradicar la pobreza y la desigualdad a las que se enfrentan hoy en día la mayoría de los trabajadores africanos, y constituyen la base para construir nuevas formas de poder colectivo.

Esta recopilación heterodoxa identifica seis patrones principales que prevalecen en la lucha por la liberación de la clase trabajadora en la era posterior a la independencia.

1. La mayoría de los gobiernos de África son regímenes compradores-burocráticos subordinados al capital extranjero y a los intereses imperialistas, con el fin de proteger y mantener el intercambio comercial desigual y atenuar las demandas de las masas en favor del control nacional sobre los recursos naturales y la producción. Los regímenes compradores-burocráticos siguen siendo leales a sus potencias poscoloniales y prestan una atención fugaz a la sostenibilidad nacional, los derechos de las mujeres, la ecología natural y las necesidades cada vez mayores de las masas en materia de asistencia sanitaria, educación, vivienda, infraestructuras, agua y electricidad.

La legislación gubernamental destinada a defender los intereses populares, que ha sido promulgada por las asambleas nacionales, rara vez se aplica en su totalidad y suele encontrar la oposición de los bancos y prestamistas internacionales, predominantemente occidentales, a través de programas de ajuste estructural que socavan los efímeros intentos de paliar los retos más importantes.

2. Se forman diversos movimientos obreros para resistirse a las economías políticas compradoras-burocráticas que surgieron en la época colonial y que, con frecuencia, extraen plusvalía de los trabajadores y recursos naturales del continente a través de lo que Arghiri Emmanuel identificó como intercambio comercial desigual, así como mediante el expolio y el saqueo de las naciones africanas. El control lo mantienen las élites locales vinculadas al poder estatal, que son las beneficiarias del capitalismo rentista. Estas élites nacionales han acogido a las potencias occidentales para que establezcan bases militares, supuestamente con el fin de instaurar la paz y el orden.

En la mayoría de los casos, la aparición de la violencia y el desorden fue provocada por la intervención militar occidental. Sin embargo, tal y como demuestra Samir Amin, los trabajadores y los campesinos impulsan la necesidad imperiosa y duradera de crear proyectos nacionales en pro de la soberanía popular, que a menudo resultan imperfectos y se ven cuestionados por los imperialistas que buscan mantener el intercambio comercial desigual.

3. Los Estados africanos están gobernados por élites burocráticas compradoras y centradas en el Estado, que mantienen el capitalismo rentista como principal fuente de ingresos en lugar de invertir en tecnología productiva. El patrón histórico es la oposición a la redistribución de la riqueza y los ingresos entre las masas.

Este proceso, en el que los elementos burocráticos tratan de transformarse —a veces con éxito, otras sin él, pero casi siempre estableciendo vínculos con el imperialismo y fusionando así los elementos burocráticos y compradores—, puede observarse prácticamente en todas partes. Sin lugar a dudas, las élites políticas complacientes y a menudo corruptas proporcionan una pátina de legitimidad, a todos los efectos prácticos, para la expansión de la desigualdad.

4. En África, la justicia racial debe incluir una perspectiva antiimperialista que reconozca el legado del colonialismo europeo y el carácter prolongado del imperialismo que sustenta la subordinación racial. Cabe destacar que Sudáfrica, un Estado semiperiférico rico en minerales, no redistribuyó la riqueza ni la propiedad tras el fin del apartheid político y el desarrollo de un Estado superficialmente democrático. Los sudafricanos negros, que constituyen más del 80 % de los 65 millones de habitantes del país, siguen marginados a raíz de los acuerdos de 1994, que no incluyeron una redistribución de la riqueza y los recursos, lo que ha provocado mayores niveles de pobreza y desigualdad e impedido que la clase trabajadora mejore su nivel de vida.

5. Las mujeres constituyen una gran proporción de la población activa africana, al tiempo que se concentran de manera desproporcionada en formas de trabajo precarias e inseguras. Su trabajo es fundamental para la reproducción de la economía, tanto a través de su participación en sectores productivos vitales como a través de formas de trabajo no remunerado y mal remunerado que sostienen a los hogares y las comunidades.

Esto reviste especial importancia en un continente en el que, a pesar de la rápida urbanización, más de la mitad de la población sigue viviendo en zonas rurales. Las mujeres son fundamentales para la producción de subsistencia y la soberanía alimentaria, mientras que su papel como principales cuidadoras las sitúa en el centro de la reproducción social. Por lo tanto, cualquier análisis sobre el trabajo y la liberación debe tener en cuenta no solo la posición de las mujeres en el empleo asalariado, sino también el trabajo, a menudo invisible, mediante el cual reproducen la vida, sostienen las comunidades y garantizan los medios de subsistencia.

6. La economía rural y urbana, dominada por el empleo precario, también se ve condicionada y agravada por la incertidumbre climática provocada principalmente por el consumo occidental. Una fórmula para la justicia social debe incluir perspectivas ecosocialistas, preocupaciones ecológicas y el grado en que estas han sido y son abordadas por los movimientos sindicales africanos. Otorgamos importancia a los sindicatos como espacios de democracia radical y política descolonial.

Sin embargo, también se han producido importantes iniciativas y avances en el seno de los sindicatos africanos en diferentes épocas y lugares que deben ponerse de relieve. Creemos que los sindicatos y las organizaciones de la clase trabajadora deben evaluarse caso por caso, en lugar de darse por sentados, debido a la proliferación de sindicatos africanos que han desarrollado formas de organización y de lucha que son necesarias, novedosas, innovadoras y eficaces.

En conjunto, los patrones duraderos de resistencia laboral demuestran la centralidad perdurable de los trabajadores y los movimientos populares en las luchas por la transformación política y económica y el antiimperialismo. Las historias recopiladas en African Labour and Liberation muestran que el trabajo no solo se entiende simplemente a través del lugar de trabajo o del sindicato, sino que debe situarse en el marco de la contienda antiimperialista por los recursos naturales y de la lucha incesante por alcanzar una auténtica soberanía popular.

Al mismo tiempo, estas historias revelan que las organizaciones de trabajadores existentes en el continente no son uniformes ni constituyen el único vehículo para promover los intereses de las masas que viven en condiciones informales y precarias. En distintos contextos, los trabajadores y sus aliados de clase han desarrollado modos distintos de organizarse, resistir y construir poder colectivo.

African Labour and Liberation pone de relieve las historias de movimientos diferenciados que se resisten a las formas persistentes de dominación y sientan las bases para nuevos terrenos de conflicto en oposición a la opresión interna y la dominación imperialista. Lejos de ser periféricos a la historia del movimiento obrero, son fundamentales para comprender cómo los trabajadores han hecho frente a la explotación y han tratado de remodelar las sociedades en las que viven.

La mayoría de los gobiernos africanos son regímenes compradores-burocráticos subordinados al capital extranjero y a los intereses imperialistas, con el fin de proteger y mantener el intercambio comercial desigual y atenuar las demandas de las masas en favor del control nacional sobre los recursos naturales y la producción.

Las mujeres son fundamentales para la producción de subsistencia y la soberanía alimentaria, mientras que su papel como principales cuidadoras las sitúa en el centro de la reproducción social.

Immanuel Ness es catedrático de Ciencias Políticas en la City University of New York y catedrático visitante de Sociología en la Universidad de Johannesburgo. Su investigación se centra en la migración, los sindicatos, los movimientos obreros y el imperialismo económico. Es autor de ocho libros, entre los que se incluyen *Migration as Economic Imperialism* (2023) y *The Dialectics of Chinese Labour* (2026).

Luke Sinwell es catedrático de Sociología en la Universidad de Johannesburgo. Su investigación se centra en la protesta popular, la gobernanza participativa y las teorías y prácticas radicales del cambio social en Sudáfrica. Es coautor de *The Spirit of Marikana* (2016) y autor de *The Participation Paradox* (2023).

Samuel Andreas Admasie es especialista regional en África en el Instituto Internacional de Historia Social, donde coordina colaboraciones archivísticas con organizaciones laborales y sindicales africanas. Es autor de *The Ethiopian Labour Movement: Trade Unions, Collective Action and Contestation, 1960–2020* y editor asociado de la revista *Journal of Labour and Society*.

Trevor Ngwane es un académico y activista socialista cuya obra abarca desde el período antiapartheid hasta la actualidad. Profesor titular de Sociología en la Universidad de Johannesburgo, ha participado activamente en sindicatos, formaciones políticas y organizaciones comunitarias. Es autor de *Amakomiti: Grassroots Democracy in South African Shack Settlements* (2021).

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7. Capitalismo y acumulación de residuos.

La gente de la Internacional Progresista han puesto en marcha una Academia Popular de la que de momento he visto dos charlas esta de Kadri y otra que os pasaré en el futuro de Gill sobre el imperialismo.

https://progressive.international/blueprint/48b0e1e4-a4d9-4eca-87f1-3d9186bfbad9-kadri-the-accumulation-of-waste/en/

Kadri: La acumulación de residuos

El capitalismo genera muerte y residuos a una escala genocida.

Este ensayo se basa en la conferencia impartida por Ali Kadri para la segunda unidad del plan de estudios de la Academia Popular. Puedes recibir el programa completo —incluida la grabación de la conferencia— inscribiéndote en la Academia Popular.

Haz clic aquí para inscribirte en la Academia Popular→

Introducción

Comencemos por lo obvio, por lo que podemos experimentar y ver. A lo largo de quinientos años de desarrollo capitalista, hemos acumulado muchas cosas, una montaña de mercancías: coches, ordenadores, televisores, bolígrafos. Hemos producido estas cosas para venderlas, y representan la riqueza que hemos generado. Pero, junto a esta riqueza, hemos generado una gran cantidad de residuos sociales y naturales. Hemos acabado prematuramente con la vida de muchas personas en el proceso de producción, y hemos acabado prematuramente con la naturaleza.

La situación es catastrófica. En un plazo de cincuenta años, la base física que sustenta la vida tal y como la conocemos podría verse erosionada hasta un punto irrecuperable. Y existe el riesgo de que este deterioro no siga una escala aritmética —uno, dos, tres—. Podría entrar en una fase de desequilibrio, un punto de inflexión en el que la degradación cuantitativa de la naturaleza desencadene un colapso cualitativo.

Cuando observamos los bienes que producimos —los bolígrafos, los televisores, los coches—, sabemos que en su fabricación se ha invertido trabajo social. Se necesita trabajo para fabricar cosas. Incluso los economistas neoclásicos están de acuerdo, aunque rápidamente desvían la atención hacia cuestiones de preferencia del consumidor. Nadie niega que las personas produzcan cosas.

Las personas fabrican las máquinas y producen los bienes que consumimos. Pero si reconocemos que las personas producen cosas, entonces también debemos reconocer qué más producen en ese mismo proceso: vidas desperdiciadas y naturaleza desperdiciada. No se trata de subproductos accidentales. Son productos esenciales de la producción, tan parte integrante del sistema como los propios bienes.

La muerte prematura como mercancía

El tiempo es cualitativo. Hemos desarrollado tantas cosas que ya no podemos comparar este período con el anterior.

No podemos decir que en el año 100 d. C. la gente solo viviera hasta los treinta años y que, por lo tanto, nuestras propias vidas acortadas sean aceptables. Las razones entonces eran desastres naturales, enfermedades, hambrunas, crisis de subproducción —consecuencias de la falta de desarrollo tecnológico—. Nuestra época tiene sus raíces en las condiciones sociales y materiales de la época en la que vivimos. En la actualidad, se supone que debemos vivir una vida mucho más larga. Pero, evidentemente, morimos antes de alcanzar el potencial históricamente determinado que experimentan otras sociedades más avanzadas tecnológicamente del mundo imperialista —Japón, Francia, etc.—. En Yemen, la esperanza de vida ronda los cincuenta o cincuenta y cinco años. En Afganistán, en ocasiones ha caído por debajo de los cincuenta, situándose en torno a los cuarenta y cinco. Nos enfrentamos a una crisis de muerte prematura.

Y, por supuesto, el ser humano también es naturaleza. No solo estamos matando a los árboles y a los océanos. También estamos matando a personas. Este proceso de destrucción no es fortuito. No surgió de la nada. Es un producto esencial de la producción. Del mismo modo que fabricamos el bolígrafo, también generamos los residuos, las vidas desperdiciadas y la naturaleza malgastada que son subproductos del bolígrafo. Son productos del tiempo de trabajo socialmente necesario. Su producción implicó trabajo y, por lo tanto, son mercancías. El capital mercantiliza todo, lo totaliza todo. Algunos precios son visibles; otros están ocultos, implícitos o son negativos. Pensemos en un bolígrafo comprado por diez dólares, por el que el comerciante pagó solo cinco. El beneficio de cinco dólares no es un misterio de la magia del mercado. Es la medida del éxito con el que el comerciante —y el sistema que representa— ha sometido a los productores directos, a las personas que poseen la tierra en la que se encuentran las materias primas y la mano de obra que las transforma.

El beneficio es la diferencia entre lo que valen el trabajo y la naturaleza y lo que el capital paga realmente. Es el producto de un proceso en el que se ha sometido a un pueblo por la fuerza, se le ha negado la subjetividad, se le ha negado la soberanía sobre su tierra y se le ha negado el dominio sobre sí mismo. Se le ha despojado de su poder de negociación, por lo que se le pueden imponer condiciones.

La explotación requiere opresión, y la opresión requiere dosis de violencia —tanto real como ideológica—. Hay que convencer a las poblaciones de su propio derrotismo, hacerles creer que no pueden vencer al capitalista. Cuanto menos puedan negociar, mayor será el beneficio. Esta es la vertiente productiva del beneficio, y es la más importante. El coste real de ese bolígrafo de diez dólares incluye las guerras libradas para hacerse con cobalto barato, los programas de ajuste estructural que destrozaron los sistemas de salud pública, la contaminación que acorta vidas a lo largo de cada eslabón de la cadena de suministro. La sociedad paga estos costes.

Vivimos en un mundo en el que los hechos son tales que lo que vemos, lo que experimentamos, lo obvio, es esto: hay mucho más desperdicio de vida y de naturaleza que cosas que realmente sean útiles para la sociedad y que se estén produciendo. ¿Por qué es así? Porque si el planeta va a descontrolarse dentro de cincuenta años, eso significa que en este momento hay tanta muerte y destrucción medioambiental que supera con creces todo lo bueno que hemos producido. Y esa muerte y destrucción medioambiental es también una mercancía que se ha producido. Es un producto del trabajo. La muerte misma es un producto del trabajo. El capital mercantiliza todo. Todo ello son mercancías, y tienen un precio.

Los precios no siempre son visibles, pero el sistema de precios es una estructura interrelacionada en la que el precio de cada cosa depende del precio de todas las demás. A veces, el precio de los residuos medioambientales y humanos es un precio negativo: un precio que paga la sociedad. Si tengo basura en casa y pago diez dólares para que alguien se la lleve, eso supone diez dólares negativos en mi cuenta. Los ingresos de la sociedad se ven reducidos en la cantidad de residuos que produce el capital. Las ganancias del capital, por su parte, se ven impulsadas por la cantidad de residuos por los que el capital no paga. Contaminan el medio ambiente, acaban con la vida de personas mucho antes de tiempo, pero el capital no paga por estas cosas. Al final, es la sociedad la que paga. Se trata de costes de producción que el capital debería haber pagado, pero no lo hizo. Por lo tanto, las ganancias del capital dependen en gran medida de cuánto desperdicia, de cuánto hace que la sociedad pague por los costes de producción.

Y la producción a la que nos referimos aquí no se limita al hecho de que yo tenga a un trabajador que va a reproducirse, que cobra diez dólares de salario y compra pan y mantequilla para su familia. Esa es la cara de la historia de la que habla la economía política, incluso en su sentido tradicional: el salario compensa la cesta de consumo. Lo que tenemos aquí es un proceso en el que la sociedad acaba pagando mucho más: en impuestos, en vidas más cortas debido a la contaminación, en vidas más cortas debido a las guerras que se desatan sobre las masas del mundo en desarrollo con el fin de recortar los costes de producción y despojar a la gente de su soberanía. Todos estos son precios negativos. La sociedad acaba pagando los costes de producción, y cuanto más paga la sociedad por los costes de producción, mayores son los beneficios para el capital y mayor es el despilfarro que este genera.

La dialéctica negativa

Se trata de un proceso autodestructivo. Por supuesto que es una dialéctica negativa. Es algo que va de mal en peor constantemente, porque para obtener más beneficios de forma exponencial, hay que destruir cada vez más y hacer que la sociedad pague por esa destrucción.

La guerra actúa como un importante contaminante. Las guerras de Corea, Vietnam, Argelia, Irak… En Corea se perdió casi una cuarta parte de la población. En Vietnam, entre el diez y el quince por ciento. En Argelia, cifras enormes. En la guerra contra el terrorismo, en Irak, millones. Eso reduce la población tanto en términos absolutos como relativos, porque reduce la esperanza de vida. Los contaminantes son una guerra a cámara lenta. Reducen la población y hacen que la sociedad pague: una locura de gastos hospitalarios, facturas fiscales que debería pagar el capital, ya que es el capital el que ha contaminado para pagar menos por el bolígrafo o el escritorio. Pero al final es la sociedad la que acaba pagando.

Existe una relación entre la muerte de la naturaleza y la muerte del hombre. Cuando enfermamos a la naturaleza, esta enferma al hombre, y si enferma al hombre, reduce su esperanza de vida —mientras que el capital, de hecho, se beneficia de la enfermedad que ha creado, porque habrá medicamentos y todas esas cosas que la sociedad paga. Se está muriendo y paga los costes de su propia muerte con lo que el capital ha creado. Se libra constantemente una guerra contra las masas, ya sea una guerra abierta como las grandes guerras de la segunda mitad del siglo XX y de este siglo, o una guerra prolongada y a cámara lenta para reducir los costes sociales de la reproducción de la población. Se necesita pagar mucho menos para mantener a la gente en un determinado nivel de vida, y si se crean nuevas enfermedades, se generan nuevos ámbitos que mercantilizar, en los que se inyecta dinero. Se monetizan nuevas áreas de producción.

En este momento, hay algo así como setenta guerras en curso en todo el mundo. Si pensamos en la tasa de mortalidad prematura debida a la austeridad y la contaminación, se está produciendo constantemente un genocidio estructural, un genocidio a cámara lenta. También existe el genocidio directo, como el de Gaza, que dice: podemos eliminar a personas a nuestro antojo, sin preocuparnos por el legado, por los logros que la clase trabajadora ha conseguido a lo largo de los dos últimos siglos desde el auge del marxismo, el auge de los sindicatos y el auge de las fuerzas progresistas. Existe un legado, una historia de derechos humanos, de logros para los trabajadores, y ahora nos encontramos en un momento histórico en el que vamos a dar todo esto por perdido, olvidarnos de ello y hacer lo que sea necesario en aras del beneficio, es decir, matar sin más. Y, por el efecto de demostración, si algún pueblo del mundo se nos opone, eso es precisamente lo que se espera del capital. Está en su elemento. Obtiene mayores beneficios cuanto más genocidio comete, ya sea de forma estructural o directa.

Al fin y al cabo, la tasa de plusvalía es la tasa de explotación. Y la tasa de explotación es la tasa a la que economizamos con la vida del trabajo. Eso es del tercer volumen. ¿Cómo se economiza la vida de ellos? Haciéndoles vivir una vida más miserable y más corta. Básicamente, se les mata. Así pues, la tasa de muerte es la tasa de ganancia. Eso es el capital, y nadie lo dice en términos tan evidentes.

¿Sigue siendo progresista el capitalismo?

Cuando las relaciones de producción pasaron de precapitalistas a capitalistas, hace aproximadamente quinientos años, la aparición del trabajo asalariado fue un fenómeno visible. Vimos a los trabajadores asalariados y dijimos: esto es el capitalismo, tiene fenómenos específicos y visibles. Y se decía que el capitalismo era progresista. No debemos idealizar el feudalismo, nos decían. El capitalismo trajo consigo el pensamiento liberal y el trabajo asalariado libre. Es una etapa progresista de la historia.

Pero esa valoración se basaba en un equilibrio de poder entre el capital y el trabajo, un equilibrio estructurado por el imperialismo. Hoy en día, esa valoración ya no se sostiene. En principio, una civilización se juzga por lo que acumula: en riqueza, en producción espiritual, en producción real. Lo que hemos producido es más contaminación y muerte de la sociedad y la naturaleza. La estructura de pensamiento asociada a esta producción de muerte es una superestructura en sintonía con la reproducción de la muerte. Como civilización, esta civilización del capital —y digo capital, no civilización occidental ni civilización oriental, porque las líneas reales son líneas de clase, no líneas nacionales, ni líneas de identidad—; como civilización, es desastrosa.

No hace falta predecir el fin. La ley del desarrollo es clara. Si el equilibrio de fuerzas sigue siendo el mismo, si el capital controla la reproducción de la vida social, entonces necesariamente —no exclusivamente, pero sí necesariamente— las leyes del beneficio y del valor degenerarán en condiciones de pobreza, muerte prematura, empobrecimiento y, ahora, la muerte del planeta. ¿Es progresista el capitalismo? En relación con la época, en relación con el potencial productivo que hemos alcanzado, en relación con lo baratas que se han vuelto la medicina y la alimentación, con lo abundantes que podrían ser las cosas… esta civilización es desastrosa. Nunca hemos visto nada igual. En el año 1000, la gente vivía hasta los veinticinco años, no por decisiones políticas, sino por límites naturales. Ahora, hemos visto cómo China ha mejorado la esperanza de vida, pasando de unos treinta y tres años en 1949 a casi ochenta, una cifra superior a la de Estados Unidos. Una sociedad que gestiona sus recursos a instancias de la clase trabajadora alcanza mejores condiciones. En relación con los tiempos que corren, esta civilización es desastrosa.

Si el mundo laboral sigue sumido en el caos en el que se encuentra ahora, el capital llevará al planeta a la disolución total. La producción de residuos, el despilfarro de la vida y la naturaleza, es necesaria para obtener beneficios. Los beneficios tienen que crecer constantemente. Necesitamos malgastar a las personas y a la naturaleza de forma más agresiva, sin cesar. Consumimos los residuos. Es un proceso de autodestruición.

La guerra como industria

Gran parte de la clase trabajadora mundial está ahora empleada por las rentas: rentas para estabilizar el orden político, rentas que se alimentan de la guerra como ámbito de acumulación, del militarismo como ámbito de acumulación. Siempre hemos necesitado violencia y agresión ideológica para destruir a las personas y la naturaleza, para hacerles aceptar las condiciones en las que venden sus vidas y sus recursos. Pero la guerra en sí misma es también una esfera de producción. La guerra implica soldados a sueldo, mano de obra y el uso de máquinas para acabar con vidas. El producto es la muerte: la muerte prematura del ser humano. Y se gana dinero con ello, porque la guerra se financia mediante letras del Tesoro que generan rentas. La guerra es una industria en sí misma, y una industria que constituye la base de todas las industrias. Es una industria alimentadora. Si se quiere recortar gastos, se va a hacer la guerra a algún lugar y se inflige la guerra a otros pueblos. Eso es lo que hacen los imperialistas.

Cuando en el mundo en desarrollo importamos tecnología de Occidente, importamos tecnología que ahorra mano de obra, y queda poca riqueza para estabilizar la sociedad mediante el empleo en las artes, la cultura y los servicios. Así pues, las rentas llegan en forma de ayuda, de ONG, procedentes de los centros imperialistas, y aumentan las divisiones. Si no son los imperialistas quienes libran la guerra directamente, envían rentas para crear un proletariado miliciano en el mundo en desarrollo, dedicado al acto de la autodestrucción: matándose entre sí por motivos de etnia, fronteras, sectarismo o tribalismo. Han creado la escasez, han agotado los recursos, no han dejado nada, y ahora llegan con unos pocos dólares y unas pocas armas y dicen: tu trabajo es provocar la muerte del otro, y el trabajo del otro es provocar tu muerte. Estos polvorines están en llamas por todo el mundo en desarrollo. Se trata de un enorme proyecto industrial. La muerte es una mercancía que se materializa como la contaminación, que se materializa en todo el planeta.

Si suponemos hipotéticamente que el consumo impulsa la producción —lo cual no es así, pero supongámoslo—, entonces lo que estamos consumiendo a escala mundial es una enorme cantidad de contaminantes y de muertes humanas prematuras. Ese es el principal objeto de consumo. Su precio no se ve, pero está integrado en todo el sistema de precios, filtrándose en las tasas de beneficio. La mayor industria del planeta es la industria de la muerte: la muerte de la naturaleza y la muerte del hombre. La creación de una naturaleza enferma es como la creación de una máquina que mata. Si se vierten contaminantes en el río y la gente bebe esa agua, eso mata. La máquina de la muerte que ha creado el capital está llevando a cabo lo que el capital quiere. Está destruyendo las vidas de las personas. Hay demasiada gente para el capital, demasiadas personas que no son útiles a menos que participen en un acto de autodestrucción —ya sea a través de un genocidio prolongado y estructural o mediante la guerra directa y el genocidio directo—.

La relación de valor

Todo esto constituye la base de la tasa de ganancia. Cuando hablamos de valor, no nos referimos únicamente a que hay ciertas horas de tiempo de trabajo socialmente necesario objetivadas en la mercancía. Nos referimos a que existe una contradicción entre el capital y el trabajo. El valor es valor de uso y valor de cambio. El valor de cambio es lo que gana el capital. El valor de uso es lo que gana la sociedad. Si el capital es más fuerte, el valor de cambio es mucho más fuerte que el valor de uso, y la muerte resulta mucho más beneficiosa para el capital porque erosiona las bases mismas que crean autonomía para la clase trabajadora.

Las rentas, la ayuda exterior, las ONG, la producción ideológica del capitalismo, los derechos humanos del capitalismo: todo este discurso tiene como objetivo destruir al ser humano y a la naturaleza para garantizar los beneficios. Eso es el capital en acción.

Piensa en el coste real del bolígrafo. Si las personas que participan en todas las etapas de la producción hubieran tenido el poder suficiente para exigir salarios más altos, menos contaminación y mejores condiciones de vida, ese precio no habría sido de diez dólares. Podría haber sido mucho más, pero al menos el precio habría reflejado los beneficios sociales, no los costes sociales que recayeron sobre otras sociedades. Tal y como están las cosas, los diez dólares que entrego simbolizan toda la reducción del coste social de la reproducción de la mano de obra, toda la muerte, la enfermedad y la guerra comprimidas en el producto final. Se han equiparado diez dólares con el valor total que surgió a lo largo del proceso de producción —un valor que incluye las vidas de la naturaleza y del ser humano truncadas—.

Nos encontramos en un proceso de despilfarro total: desperdiciamos vidas, desperdiciamos la naturaleza, consumimos los residuos. Es un autodespilfarro. Estoy siendo descriptivo. Apenas he arañado la superficie de la teoría. La relación de valor es una relación entre el capital y el trabajo, entre el valor de uso y el valor de cambio. El capital quiere apropiarse del dinero. No produce mercancías porque beneficien a la sociedad. Las produce porque están destinadas a la venta.

En un orden global basado en vender a cualquier precio —donde cuanto más daño causo a la naturaleza y al ser humano, más vendo; donde no solo vendo el bolígrafo, sino también la muerte relacionada con su fabricación; donde los árboles que he destruido también me reportan beneficios porque constituyen una industria en sí mismos; donde la guerra que libro para recortar costes es una industria en sí misma—, el sujeto de la relación de valor es el capital. Si el capital es más fuerte, el valor de cambio domina al valor de uso, y la muerte se vuelve mucho más beneficiosa para el capital porque destruye las bases mismas que crean autonomía para la clase trabajadora.

El internacionalismo y la tarea que nos espera

Algunos se preguntarán si Marx predijo esto. Marx odiaba las predicciones. Cuando hablaba del auge del socialismo, lo hacía como hombre de práctica revolucionaria, por razones ideológicas. Pero Marx, el teórico, sabía que no era así. Nos encontramos ante una situación en la que, si el equilibrio de fuerzas entre el capital y el trabajo se mantiene igual, el capitalismo, como civilización, conducirá necesariamente al planeta a una disolución total. La lógica del capital es destruirlo todo. Los productores no saben cuánto dinero hay ahí fuera para comprar, ni cuánto deberían producir. No existe una planificación centralizada. Reciben la información a posteriori, producen en exceso y nos encontramos ante una crisis permanente de sobreproducción. Cuando el capital tiene el control, tendremos muerte a raudales. Habrá más muertes prematuras de personas y más muertes prematuras de la naturaleza. Esa es la lógica. No hay mucho que predecir. Dime cuán fuerte es el capital, cuán débil es el trabajo, cuán dividida está la clase obrera internacional, si tiene conciencia revolucionaria, si comprende que, en su solidaridad contra el capital, ganará más años de vida y mejores años de vida. La clase es una cuestión de existencia: qué comer, dónde dormir, de qué disfrutar. Si los trabajadores no están organizados, si han asimilado el derrotismo, el derrotismo inculcado, la ideología del capital, entonces, inevitablemente, el sistema degenerará en pobreza, muerte prematura, empobrecimiento y la muerte del planeta.

La tarea, especialmente al organizarse en el Norte global, no consiste simplemente en garantizar salarios más altos o semanas laborales más cortas para tus trabajadores. Consiste en asegurarse de que esos salarios más altos y esas semanas laborales más cortas en el Norte no signifiquen vidas más cortas en el Sur. Cuando un periódico liberal calcula que un iPhone fabricado íntegramente en Estados Unidos costaría seis mil dólares en lugar de mil, reconoce la explotación: el niño del Congo que extrae cobalto por dos dólares al día. Lo que rara vez reconoce es la violencia previa: el asesinato de Lumumba, el exterminio de los movimientos de liberación, la neutralización de la política de masas mediante la dependencia de las ONG, la imposición de la deuda y el ajuste estructural, la guerra por poder que mantiene condiciones catastróficas. La explotación no es un estado natural. Se reproduce a través de una agresión continua.

No tenemos otra opción. Todos formamos parte de la promesa y de la lucha por un mundo libre de imperialismo. Para todos nosotros, el imperialismo es la piratería trasplantada de los mares a la tierra firme: una piratería reorganizada, consolidada y adaptada con el objetivo de saquear los recursos naturales y humanos de nuestros pueblos y de otros pueblos del mundo. Para todos nosotros, el imperialismo es el capital en acción.

Ali Kadri es profesor de la Universidad Sun Yat-sen, en Guangzhou, y autor de *La acumulación de residuos: una economía política del genocidio y el imperialismo*.

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8. Territorios resistentes.

Aunque está muy centrada en el caso francés, me ha resultado interesante esta entrevista a unas autoras que han escrito sobre luchas ecologistas victoriosas y las lecciones que podemos aprender de ellas.

https://www.terrestres.org/2026/10/10/un-mouvement-social-qui-ignore-son-unite/

«Las luchas ecologistas locales conforman un movimiento social que ignora su unidad»

Ahora que la autopista A69 está prácticamente terminada y que la reacción ecologista no deja de agravarse, no resulta fácil en estos momentos encontrar motivos de esperanza en materia medioambiental. Por ello, nos hemos lanzado a leer el libro «Territoires en résistance», que recoge luchas victoriosas, a veces poco conocidas, y analiza las estrategias que han dado buenos resultados. Entrevista con las autoras.

Juliette Piketty-Moine· Gabrielle Rey · Gaëlle Ronsin

10 de octubre de 2026

Detrás de luchas victoriosas emblemáticas como las de la Vannoise, Plogoff o Notre-Dame-des-Landes, se esconden innumerables movilizaciones de diversa envergadura contra proyectos, cada uno más perjudicial que el anterior. La socioantropóloga Gaëlle Ronsin y las sociólogas Juliette Piketty-Moine y Gabrielle Rey han analizado cuatro décadas de oposición a proyectos ecocidas por parte de vecinas y vecinos, activistas, asociaciones e incluso cargos electos. Partiendo de los archivos de la revista Silence, han recopilado cientos de ejemplos de colectivos en lucha por toda la Francia continental y han elaborado un libro a partir de ellos: Territorios en resistencia. Cómo los colectivos locales hacen fracasar los proyectos ecocidas, publicado en 2026 por la editorial Payot en colaboración con Silence.

Entrevista realizada por Naïké Desquesnes y Emilie Letouzey.

Terrestres – En la introducción señalan que la idea inicial era dar visibilidad a las pequeñas victorias, a las luchas medioambientales contra «los proyectos urbanísticos habituales», menos llamativas y mediáticas que Plogoff o Notre-Dame-des-Landes. ¿Por qué han enfocado su trabajo de esta manera?

Gaëlle Ronsin – Este libro es la continuación de un proyecto iniciado en 2020 para recopilar las victorias contra los proyectos urbanísticos. Creamos una base de datos con más de 200 victorias, de las cuales solo unas pocas eran conocidas1. Sin embargo, muchas otras luchas habían permanecido en la sombra: nuestro objetivo era sacarlas a la luz para aportar nuestro granito de arena a lo que ya se había escrito sobre el tema. También queríamos explicar en qué consiste el desarrollo urbanístico habitual, con proyectos como canteras o incineradoras, que hoy en día reciben menos atención mediática que los centros de datos, los cuales no existían hace 30 años.

Juliette Piketty-Moine – Efectivamente, existe una proliferación de canteras muy pequeñas, sobre las que ha trabajado el historiador Nelo Magalhães en sus investigaciones sobre el programa viario francés.

El ordenamiento territorial ordinario también abarca la proliferación de centros comerciales a las afueras de los pueblos, las «pequeñas» circunvalaciones, las granjas avícolas industriales, etc. Analizar estos proyectos permite sacar a la luz sus lógicas ocultas que, sumadas unas a otras, tienen un impacto inmenso en la huella territorial, en la biodiversidad o en las emisiones de CO₂.

La redacción de la revista Silence deseaba realizar un inventario de estas victorias dispersas: en sus 40 años de existencia, la revista ha publicado en sus páginas numerosas historias de luchas, desde una época en la que aún no existía Internet. Por ello, hemos rebuscado con entusiasmo en los archivos de las revistas ecologistas de aquellos años, para ir más allá de lo que la prensa nacional había documentado: los grandes proyectos de autopistas, las centrales nucleares, las grandes presas.

Terrestres – ¿Qué aporta esta mirada atenta a las escalas más pequeñas?

Gabrielle Rey – En lugar de los grandes núcleos urbanos, a menudo en el punto de mira del activismo ecologista, nos hemos fijado, en efecto, en las economías locales, en las pequeñas ciudades, en el campo. ¿Quién se moviliza y con qué intereses? Hemos observado alianzas improbables, por ejemplo, entre un ganadero de la zona, un alcalde que considera que oponerse a tal proyecto es una estrategia acertada para ser reelegido, y un ingeniero que transmite información porque su ética le impide estar de acuerdo con el proyecto. Esto también permite ver cómo se relacionan los grupos sociales en determinadas localidades.
Ilustración de Yann Renault extraída del artículo «Estrategias y tácticas para ganar: el ejemplo de un Surf Park», de François Verdet, publicado en la revista Silence y que puede consultarse en línea aquí.
Juliette Piketty-Moine – A diferencia de los movimientos obreros, en los que las grandes organizaciones sindicales producen sus propias historias y mantienen viva la memoria de las huelgas, las luchas locales están mucho menos conectadas o incluso documentadas. Es cierto que existen coordinaciones: «Les Soulèvements de la terre» representa hoy en día la coordinación más importante de Francia, pero también hay coordinaciones más sectoriales como «La Déroute des routes», que surge a raíz de «Stop Autoroute» en la década de 2000, o incluso la coordinación «Eau Bien Commun», que agrupa a colectivos movilizados en torno a cuestiones relacionadas con el agua. Sin embargo, a menudo estas coordinaciones solo duran unos años —cinco o diez— y luego desaparecen. Por ello, con este libro, hemos querido contribuir a establecer un vínculo entre todas estas luchas. Y es que, según varios autores y autoras, estas luchas conforman un movimiento social, aunque este ignore su unidad debido a su carácter deslocalizado y descentralizado.

Terrestres – La obra recoge doce crónicas de victorias, que tienen su origen en diversos ámbitos, desde la década de 1970 hasta la actualidad. Si tuviera que describirnos una de ellas, ¿cuál sería?

Gabrielle Rey – La lucha en la montaña de Lure, situada al norte de Marsella y clasificada como reserva de la biosfera. Esta lucha, que se prolonga desde 2017, es un ejemplo de cómo las grandes multinacionales se lanzan al sector de las energías renovables instalando campos de paneles fotovoltaicos en extensiones enteras de bosques o montañas. Con el pretexto de luchar contra las energías fósiles y el cambio climático, se destruyen bosques enteros: la asociación Amilure cifra en 190 ha la superficie de las centrales en construcción o en funcionamiento; en cuanto a las que aún están en fase de proyecto, alcanzan las 350 ha.

Estos parques fotovoltaicos, destinados a suministrar energía a Marsella, su puerto y sus centros de datos, son también el símbolo de un proceso típico de depredación de los espacios periféricos en beneficio de los grandes núcleos urbanos, en el que las energías renovables se suman a las fósiles sin que se plantee en ningún momento la reducción del consumo energético. Es el truco de magia de las políticas de sostenibilidad: en lugar de reducir las necesidades, se crean nuevos mercados y se sigue destruyendo el territorio. Las fotografías son muy impresionantes.
En Cruis, la granja solar ha instalado unos 29 000 paneles fotovoltaicos en 17 hectáreas, a pesar de la oposición de los habitantes de la montaña de Lure y de la batalla jurídica de las asociaciones. Fotografía ©ANB – Asociación Nacional para la Biodiversidad, extraída del artículo de Laure Bolmont «“Lure se ha convertido en un eldorado”: un nuevo proyecto fotovoltaico «despierta una ira y una rabia sin límites» entre los habitantes», France3 Régions, 2024.
La legislación actual favorece estos proyectos de energías renovables, calificados de muy alta utilidad pública, lo que permite eludir los procedimientos de conservación, en particular los estudios de impacto. De este modo, las grandes empresas capitalistas reciben ayudas del Estado, representado por un prefecto dispuesto a firmar lo que sea necesario.

En Lure, los habitantes de estas montañas intentaron en un primer momento emprender acciones legales. Pero, como esto no bastó para detener las obras, algunos activistas bloquearon la maquinaria, sufrieron agresiones por parte de las milicias privadas de estas multinacionales y, posteriormente, fueron procesados por allanamiento de propiedad privada. Así, algunas activistas fueron detenidas y se enfrentaron a multas muy elevadas.

En el libro, la crónica se centra en la empresa canadiense Boralex, cuya obra en Lure fue declarada ilegal a posteriori, pero cuya central solar sigue funcionando. La asociación que lucha contra ello ha tenido que iniciar un procedimiento adicional, que aún está en curso. Es uno de los aspectos que se pone especialmente de relieve: esa doble moral de una justicia que se apresura a sancionar penalmente a las activistas, pero que, por el contrario, alarga los procedimientos administrativos que no dan lugar a ninguna sanción real, dejando siempre a la empresa la posibilidad de presentar recursos.

Esta lucha es un ejemplo de victorias a medias: la obra fue declarada ilegal por la justicia, pero, a pesar de ello, se llevó a cabo y la central se construyó. Hoy, sin embargo, pequeños pueblos a ambos lados de la montaña se han puesto en contacto y se han coordinado, elaborando, por ejemplo, un mapa que recoge todos los proyectos (véase el mapa de proyectos fotovoltaicos). Y otras batallas continúan: el Ayuntamiento de Ongles, por ejemplo, no ha renovado la promesa de arrendamiento a Engie Green, que tenía previsto instalar allí 12,7 ha de paneles solares.

Gaëlle Ronsin – Por mi parte, pienso en una pequeña lucha contra un proyecto corriente de cantera en un pueblo de la Alta -Saône, que duró apenas dos años y que solo fue objeto de un artículo en L’Est républicain y de otro en Bastamag —lo que pone de manifiesto la importancia de los medios de comunicación independientes a la hora de dar voz a estas resistencias—.

Una empresa local de construcción quería abrir una cantera de caliza en seis hectáreas de bosque, a 500 metros de las viviendas del pueblo, con un riesgo considerable de molestias debido al polvo y a los camiones. Fue un viticultor aficionado quien dio la voz de alarma, un vecino con una situación económica bastante acomodada. Lo comentó con su entorno y, a continuación, se celebró una reunión pública. Al principio había muy poca gente —¡hay que recordar que muchas luchas comienzan con dos o tres personas!

Se creó una asociación, Pro Natura Jussey, cuyo nombre, al igual que el de muchas otras, hace referencia a una localidad y a la protección del entorno. Colocaron pancartas y luego organizaron la primera manifestación de la historia del pueblo, que, a pesar de todo, reunió a 80 personas a pesar de una orden que prohibía manifestarse —que se eludió para organizar una especie de concentración estática con escenificaciones. A continuación, se hicieron cargo del expediente urbanístico, detectaron irregularidades, elaboraron un contraexpediente, ¡gracias a lo cual la investigación pública resultó desfavorable! En el plazo de dos años, el proyecto quedó enterrado. Lo cual no siempre es así: una investigación desfavorable no siempre permite la anulación.

Desde entonces, la asociación se esfuerza por transmitir a otros los conocimientos adquiridos durante la movilización, cuando personas que luchan contra proyectos similares se ponen en contacto con ella. Se trata de una transmisión informal, que funciona gracias al boca a boca.

Juliette Piketty-Moine – Por mi parte, pienso en una lucha que nos remonta 50 años atrás, a principios de la década de 1970: la lucha contra los lodos rojos frente a las costas de Córcega, una contaminación causada por los residuos de la fabricación de dióxido de titanio en las fábricas de la empresa italiana Montedison (nota del editor: véase el relato que hace François Jarrige al respecto en este extracto de su libro Verts de rage).

Lo más interesante de esta movilización es que se forjaron alianzas sorprendentes entre sectores muy diferentes: pescadores a los que la contaminación impedía trabajar, científicos, estudiantes de secundaria o incluso el movimiento autonomista corso. Los vínculos entre las luchas medioambientales y los movimientos autonomistas regionales (bretón, occitano, alsaciano…) eran muy fuertes en aquella época. De hecho, fue a raíz de una acción directa reivindicada por el movimiento autonomista cuando la fábrica contaminante cerró definitivamente. Otro aspecto interesante es que esta lucha dio lugar a todo un proceso judicial que culminó con el reconocimiento del daño medioambiental, con la obligación de la empresa de indemnizar económicamente al municipio. Aunque se trataba de una suma irrisoria en comparación con la gravedad de la contaminación, sentó un precedente.

Un último punto destacable es que esta contaminación, hoy en día inconcebible en aguas europeas, se ha trasladado de hecho: en Gardanne, en las Bouches-du-Rhône, la fábrica de alúmina que también vertía lodos rojos al Mediterráneo acabó, en 2022, trasladando sus actividades más contaminantes a Guinea.
Manifestación contra los lodos rojos vertidos por la empresa Montedison en 1973.
Terrestres – Entre las luchas que usted enumera, muchas se refieren a proyectos a veces muy reducidos, que en ocasiones solo afectan a un único municipio. De hecho, usted habla de «pequeños proyectos inútiles e impuestos: PPII» (en referencia a los Grandes proyectos inútiles e impuestos) . ¿No resulta esta una escala difícil de abordar, tanto para un ciudadano como para un sociólogo, con el riesgo de que algunos proyectos o luchas pasen desapercibidos?

Juliette Piketty-Moine – Es un arma de doble filo: efectivamente, existe una escala en la que las redes activistas no están necesariamente al corriente, por ejemplo, pueden pasar desapercibidos para France Nature Environnement o la LPO. Pero, al mismo tiempo, se trata de proyectos sobre los que los vecinos y vecinas que se movilizan pueden ejercer influencia y tienen el poder de impedirlos. En el caso de la A69, la colosal energía activista que se invirtió —con manifestaciones masivas, una batalla jurídica victoriosa, de desobediencia civil con las ardillas o incluso de acciones más directas contra la maquinaria de obra— no ha logrado acabar con el proyecto, porque nos encontramos ante relaciones de poder gubernamentales que se deciden a un nivel muy alto. En los proyectos de menor envergadura, los vecinos y vecinas que ven venir un proyecto tienen, no obstante, más posibilidades de lograr una victoria.

Gabrielle Rey – Se trata, en efecto, de una escala a la altura de hombres y mujeres, que suelen estar al corriente de lo que ocurre en su municipio. En el caso de la cantera de Haute-Saône, fue mientras daba un paseo cuando el viticultor se cruzó con unos obreros de la obra, quienes le hablaron del proyecto de la cantera. Esta escala permite encuentros improbables, entre personas que llegan con una conciencia ecológica, otras que tienen otras preocupaciones, y que coinciden en que no desean, por ejemplo, tener cerca una incineradora que aumente sus probabilidades de padecer cáncer.

Gaëlle Ronsin – He hablado con un colectivo de Isère en el que una de las personas se opone a la construcción de un almacén de materiales agrícolas, en particular fertilizantes, cuya construcción está prevista cerca de las fuentes de agua potable del pueblo. La movilización ha cobrado fuerza, pero los activistas no querían darle publicidad en los medios, sobre todo porque personas de sensibilidad más bien ecologista de izquierdas han logrado aliarse con personas que votan más bien a la derecha conservadora e incluso a la extrema derecha. Si esta lucha hubiera aparecido en medios de izquierdas como Reporterre, podría haber perjudicado esta frágil construcción política.

Gabrielle Rey – Lo que nos ha llamado la atención sobre los medios de acción local es que los procesos electorales son ocasiones para cambiar las relaciones de poder. De este modo, los vecinos y vecinas logran incluir en la agenda un proyecto del que los políticos locales no se preocupaban demasiado y un candidato o candidata que se presenta contra el alcalde en el cargo se hace entonces eco de este tema. Esto es lo que se ha visto en Verneuil-sur-Seine, en Yvelines, donde un candidato macronista, no especialmente versado en ecología, se hizo eco de un proyecto de puerto deportivo en el Sena para competir con el alcalde saliente de Les Républicains —y, efectivamente, consiguió que se anulara dicho proyecto—.

Gaëlle Ronsin – Por otro lado, el ámbito local también se caracteriza por fuertes enfrentamientos entre «partidarios» y «opositores», que pueden resultar realmente muy difíciles de sobrellevar cuando se comparte un pueblo y unas mismas actividades, y que, de este modo, generan formas de división en la vida local. Se han oído historias de personas que ya no se dirigen la palabra, y de otras que ya no entran en determinadas tiendas.
Fotografía extraída del artículo «La RN88 o la carretera del absurdo», de Elise, Lucie, Alice y Milena, estudiantes de Sup’écolidaires, publicado en la revista Silence y que puede consultarse en línea aquí.
Terrestres – En su sección sobre «la resistencia se organiza», exponen un conjunto de «estrategias ganadoras». Hablan de la importancia de «acumular acciones». Los activistas combinan el recurso a procedimientos jurídicos, peritajes alternativos, campañas de información y cobertura mediática con operaciones más subversivas, como la ocupación de emplazamientos amenazados. La acción directa de tipo sabotaje tiene poca presencia en este contexto. ¿A qué se debe esta elección?

Gaëlle Ronsin – Es cierto que el sabotaje llama la atención y nos encanta ver imágenes de excavadoras en llamas, pero de las 300 luchas que hemos analizado, sigue siendo bastante minoritaria. Y es que, para que se opte por esta estrategia, deben darse unas circunstancias de fuerza muy concretas. Hay una lucha que me encanta: la del pueblo de Fumel, en Lot y Garona, donde un grupo —los CLASH (Desempleados libres, activos, solidarios y felices)— saboteó una incineradora muy contaminante. Se trata de un auténtico sabotaje, pero que tuvo lugar en un contexto de fuerte politización previa de las personas implicadas en la lucha. Esto dista mucho de ser siempre así.

Juliette Piketty-Moine – En nuestra base de datos, el sabotaje representa menos de una de cada diez victorias, y la ocupación de terrenos al estilo ZAD se da en uno de cada cinco casos. Pero eso no significa que el imaginario de la acción directa no desempeñe un papel en las victorias, ya que puede inquietar y atemorizar a los promotores urbanísticos. En el caso del proyecto de la autopista A45 entre Lyon y Saint-Étienne, que debía atravesar las colinas de los Monts du Lyonnais, el hecho de que activistas autónomos de Saint-Étienne se implicaran junto a los agricultores locales y esgrimieran la amenaza de una ocupación al estilo de «vamos a hacer otro Notre-Dame-des-Landes », influyó en el equilibrio de fuerzas (aunque al final no se produjera ninguna ocupación). Las ocupaciones o los sabotajes se plantean si realmente hay una gran movilización detrás, ya que dividen enormemente al vecindario.

Terrestres – Entre las estrategias de lucha que parecen ser especialmente eficaces, se encuentra la creación de coaliciones o coordinaciones, que reúnen a varias asociaciones para aunar fuerzas. De hecho, al leer lo que escribe, uno piensa que la creación o el refuerzo de estas redes, a menudo temáticas —sobre el agua, lo digital, la minería, la agroindustria…— parece una necesidad o, en cualquier caso, una prioridad. ¿Qué opina al respecto?

Juliette Piketty-Moine – Dedicar mucha energía a crear coordinaciones nacionales temáticas supone, al mismo tiempo, dedicar menos energía a afianzarse a nivel local. Tengo la impresión de que ambas cosas son realmente necesarias. Por ejemplo, la gran coordinación que permitió en la década de 1980 impedir el enterramiento de residuos nucleares en numerosos rincones de Francia, especialmente en la región de Centre-Val de Loire, era una coordinación que permitía transmitir conocimientos jurídicos y competencias técnicas, pero también organizar movilizaciones muy masivas. Resultó extremadamente eficaz. Por otro lado, a nivel local, las luchas se deslegitiman fácilmente si solo acuden a las manifestaciones activistas que vienen de muy lejos porque existe una gran coordinación que funciona. Tengo la impresión de que las movilizaciones son igual de poderosas cuando se consigue alcanzar una masa crítica a nivel local, sin que necesariamente haya una coordinación nacional detrás.

Gabrielle Rey – Nos hemos encontrado con bastantes coaliciones en torno a temas de lucha, como las carreteras o las minas. Es interesante e incluso necesario cuando hay que transmitir conocimientos jurídicos o técnicos; en el caso de las minas, por ejemplo, esto puede evitar que un nuevo grupo tenga que lidiar con el código minero, cuando dos años antes, otro grupo en otra parte de Francia ya había realizado un gran trabajo al respecto.

En el caso de las autopistas o la energía nuclear, la coordinación es necesaria porque se trata de planes globales y es vital tener una visión de conjunto: el Gobierno puede dar marcha atrás en un lugar, pero intentará implantar su proyecto en otro, por lo que hay que ser reactivo y continuar la lucha en otros lugares.

Pero esto exige una enorme cantidad de energía militante y de tiempo, lo que tal vez explique su carácter efímero. En cualquier caso, las coaliciones constituyen una fuente inagotable de conocimientos valiosos. Ese es también uno de los objetivos de nuestro libro: conservar el recuerdo de las luchas para saber a quién acudir y así evitar tener que empezar de cero.


«Receta para una victoria»: ilustración de Elise Gautier, textos e ideas de Juliette Piketty-Moine y Gabrielle Rey, extraída del artículo «La lucha da sus frutos» de Gaëlle Ronsin en la revista Silence, que puede consultarse en línea aquí.
Terrestres – En su libro, describen la importancia de recurrir a la vía jurídica en las luchas, especialmente con el apoyo de organizaciones como France Nature Environnement. ¿Cuál es la situación actual, cuando, tal y como ustedes escriben, los poderes públicos son incapaces de defender sus propias leyes sobre la protección del medio ambiente y se está produciendo un desmantelamiento sin precedentes —sobre todo en los últimos años— del Código del Medio Ambiente?

Gaëlle Ronsin – Es poco habitual que una movilización no contemple recurrir a la vía judicial en algún momento. El recurso judicial sirve para ganar tiempo con el fin de organizar la movilización o para ralentizar el proyecto urbanístico. Por ejemplo, este fin de semana he oído que las obras de un centro de datos cerca de Valence se han paralizado porque —por una vez —existe una medida cautelar suspensiva: las obras no comienzan a pesar de que se vaya a presentar un recurso de apelación. Pero la vía jurídica también puede ser una estrategia para los promotores, que pueden aprovechar los plazos de la justicia y apostar por que la movilización pierda fuerza, la cual, además, debe asumir unos costes a veces considerables.

Por parte de France Nature Environnement (FNE), desde la década de 2000 se había seguido una dinámica de expansión de la organización, con una estrategia de apoyo a las luchas locales y de contratación de juristas en las delegaciones regionales de la federación. Sin embargo, desde hace dos años, sus subvenciones se han ido recortando progresivamente, lo que reduce sus medios de acción.

Por otra parte, siempre existen ambivalencias respecto al recurso al derecho en función de las tendencias políticas de las personas comprometidas: algunas se inclinarán por dar prioridad a la vía jurídica, mientras que otras mantienen una relación mucho más distante con el Estado y las instituciones.

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Gabrielle Rey – El derecho es un campo de lucha como cualquier otro; hay avances y retrocesos. Recientemente, el tribunal de Dijon permitió a un alcalde oponerse a la construcción de una megapiscina para pollos debido al volumen de agua que requeriría, lo cual entra en contradicción con el cambio climático y el contexto de sequías recurrentes. Esto sienta, por tanto, un precedente jurisprudencial en el que el contexto climático permite que una lucha culmine con éxito.

Juliette Piketty-Moine – Recordemos que, en esencia, fueron las luchas las que dieron origen al derecho medioambiental. La FRAPNA, que es la principal asociación naturalista de Ródano-Alpes, surgió de las movilizaciones contra drenaje de las marismas de la Dombes en la década de 1970; en el norte, otra federación luchaba contra la desaparición de las dunas del litoral. La FNE agrupa a asociaciones surgidas de las movilizaciones de la década de 1970, aunque hoy en día los activistas más contestatarios la perciben como alejada de las luchas. Gracias a estas movilizaciones se fue consiguiendo, poco a poco, la legislación medioambiental: la historia del derecho medioambiental es complementaria a la de las luchas medioambientales.
Fotografía extraída del artículo «La RN88 o la carretera del absurdo», de Elise, Lucie, Alice y Milena, estudiantes de Sup’écolidaires, publicado en la revista Silence y que puede consultarse en línea aquí.
Terrestres – Dedican la última parte de su obra al «después de la victoria ». Cuéntenos qué cambios supone esto en un territorio, entre las personas o incluso a escala de la sociedad.

Juliette Piketty-Moine – Nos pareció importante observar el «después de la victoria»: a veces suceden cosas realmente interesantes. Relatamos el caso de una lucha contra la deforestación en el Morvan. Tras la victoria, se ha creado todo un ecosistema: a nivel local, con una cafetería asociativa que sigue siendo hoy en día un importante lugar de encuentro para activistas; y a escala nacional, una red para las alternativas forestales (RAF) que consiste en la compra colectiva de parcelas de bosque para protegerlas de la voracidad de la silvicultura industrial. Aquí se aprecia cómo una lucha local puede tener un efecto en todo el territorio.

También se ha intentado identificar las consecuencias en el ámbito legislativo o en el de las políticas generales. Por ejemplo, en el ámbito de la gestión fluvial, las grandes presas estructurantes en los ríos —como las que se construían en gran número hasta la década de 1990— ya no serían posibles en la actualidad. Sin duda, esto está relacionado con las movilizaciones de SOS Loire Vivante, que no solo impidieron la construcción de presas, sino que también lograron que se desmantelaran algunas: los activistas han contribuido a establecer un nuevo paradigma en la gestión de los cursos de agua. No obstante, resulta difícil determinar qué se debe a las luchas y qué se debe a otros factores.

En cuanto a la empresa Center Parcs, que se ha visto obligada a renunciar a varios proyectos a raíz de luchas victoriosas como la de Roybon, en Isère, ha hecho público que abandona la construcción de Center Parcs en Francia debido a que las movilizaciones son demasiado importantes.

Gabrielle Rey – Hay muchos aspectos positivos en las luchas locales: numerosas personas se sienten entusiasmadas por haber tenido éxito y constituyen una cantera de activistas que se movilizará de buen grado en otras luchas. Así, una victoria puede dar lugar a otras victorias, tanto a nivel local como nacional. Sin embargo, una dimensión más ambivalente es que, si bien la movilización ha permitido reunir a personas con motivaciones diferentes, tras la victoria a veces se produce la desintegración de estos colectivos y la aparición de disensiones que habían quedado silenciadas ante el enemigo común.
En Neuvy-Bouin, en el departamento de Deux-Sèvres, la Andra pretendía enterrar residuos nucleares en el granito. Durante la «operación Obélix», en agosto de 1987, 700 activistas depositaron 50 toneladas de granito frente a sus oficinas. Fotografía extraída del artículo «La lucha da sus frutos», de Gaëlle Ronsin, publicado en la revista Silence, que puede consultarse en línea aquí.
Gaëlle Ronsin – Se observa que algunas victorias se producen en lugares donde ya se habían logrado éxitos anteriormente: los colectivos vigilan los lugares y se mantienen alerta para movilizarse contra un proyecto si es necesario, incluso 10 o 20 años después. Y hay motivos para mantenerse alerta: un ejemplo que ha tenido gran repercusión mediática desde este verano es el proyecto de un centro de internamiento administrativo cerca de Nantes, previsto en terrenos que sirven de compensación por los que se conservaron en Notre-Dame-des-Landes. Para las personas que luchan contra el proyecto del aeropuerto, debe de ser desolador constatar que el paisaje de bosquecillos que han logrado salvaguardar vaya a considerarse una compensación por las políticas infames de confinamiento de las personas exiliadas.

Juliette Piketty-Moine – En los relatos de las personas con las que nos hemos reunido, la movilización es el momento importante; son los años que recuerdan con mucha alegría y entusiasmo —y también con cansancio—. No hay duda de que eso trastorna vidas.

Terrestres – Al leer su obra, nos invade un sentimiento muy ambivalente: hay muchos ejemplos de luchas victoriosas y, sin embargo, ustedes mismos lo afirman: «las victorias son escasas en términos numéricos». Ustedes, que disponen de algunas estadísticas y de una visión panorámica de varias décadas de luchas, ¿dirían que hoy en día es más difícil luchar? Además, ¿qué ocurre con la energía nuclear?

Juliette Piketty-Moine – Es prácticamente imposible dar un porcentaje de luchas ganadas. En primer lugar, porque es difícil determinar cuándo comienza una lucha: ¿es cuando tres vecinos se reúnen para tomar un café y se dicen «bueno, tenemos que hacer algo», y publican mensajes en Facebook —y a veces eso se queda ahí? Pero lo cierto es que, en términos numéricos, la cifra es baja: Bruno Charlier, que llevó a cabo un trabajo de recopilación de todas las movilizaciones entre 1974 y 1994 a partir de la revista Combat nature (revista de las asociaciones ecológicas y de defensa del medio ambiente), contabilizó 1619: entre las luchas iniciadas en ese periodo, hemos contabilizado 114 victorias. Sin duda, ambas cifras están muy por debajo de la realidad, pero cabe pensar que menos de una de cada diez luchas logra impedir un proyecto urbanístico ecocida.

En cuanto a la evolución, es difícil pronunciarse: no es lo mismo oponerse a una cantera en la década de 1970 que en la actualidad, cuando existen la legislación medioambiental y las zonas Natura 2000. Sin embargo, un cambio realmente importante, surgido en los últimos quince años, es el hecho de que muchos proyectos ecocidas se llevan a cabo ahora en nombre del medio ambiente. Un ejemplo es el de la montaña de Lure, del que hablaba Gabrielle, y el conjunto de proyectos industriales de energías renovables. Otro ejemplo son los centros comerciales « verdes» con plantaciones de arbustos, tiendas ecológicas y bancos de madera, representativos de un greenwashing que hoy en día es casi sistemático en los proyectos. Esto supone una dificultad añadida para las movilizaciones, que requieren mucha energía para explicar que lo que se hace en nombre del clima destruye, de hecho, el entorno cercano.
Manifestación antinuclear en Colmar el 3 de octubre de 2009. Wikimedia.
Gaëlle Ronsin – Las luchas actuales son fruto de décadas en las que las estrategias no han cambiado mucho. Salvo, quizá, que hoy en día se presta mucha más atención a la cuestión de las desigualdades medioambientales: ¿por qué se opta por instalar una incineradora en Firminy (Loira) en una región pobre y contaminada, que ya recibe los residuos del departamento? Lo mismo ocurre con los proyectos de reactivación minera, por ejemplo, con el litio para las baterías: no lo queremos aquí, pero tampoco lo queremos en otros lugares. Se necesitan formas de igualdad entre los territorios, tanto en la metrópoli como a nivel internacional.

En cuanto a la energía nuclear, se trata, en efecto, de luchas particulares: enfrentarse a la energía nuclear es enfrentarse directamente al Estado central al más alto nivel. En muchos proyectos, por ejemplo, tenemos a un pequeño actor local del sector de la construcción, luego al alcalde, que es amigo de tal persona, luego a la prefectura, así como a diversos niveles de poder de nuestra «milhoja francesa». Pero con la energía nuclear, no hay muchos niveles intermedios.

Juliette Piketty-Moine – No obstante, en comparación con las previsiones del Plan Messmer (de desarrollo del parque nuclear francés) de la década de 1970, se observa que las luchas han permitido impedir o ralentizar la construcción de numerosas centrales nucleares: ¡pues podría haber sido aún peor! No en vano, Plogoff figura entre las movilizaciones que más perduran en la memoria colectiva. O la lucha contra Superphénix, que en un primer momento se saldó con una derrota, ya que el reactor se construyó, pero que se prolongó hasta que se anunció su cierre en 1997 —¡23 años después de las primeras manifestaciones! – por parte del Gobierno, en virtud de un acuerdo alcanzado por el Partido de los Verdes. Pero si la lucha antinuclear, que fue muy intensa, ha perdido fuerza, es también porque han transcurrido varias décadas sin que se construyeran nuevas centrales.

Gabrielle Rey – ¿Es más difícil luchar hoy en día? Se podría decir que existe una conciencia política ecologista, que los motivos de movilización en favor del medio ambiente son claros y reconocidos. La ecología ya no es cosa de utópicos alternativos, se ha convertido en algo que afecta a las personas en su día a día y que puede ser una fuente de movilización. Pero también se ha convertido en una relación de fuerzas: se aprecia claramente el empeño que pone el Gobierno actual en vigilar y reprimir a las activistas o en desmantelar la legislación medioambiental.

Sabemos que los cambios electorales son decisivos: en 1981, la victoria de Mitterrand condujo al abandono de proyectos de centrales eléctricas o presas. Con las elecciones presidenciales de 2027, la balanza puede inclinarse en un sentido u otro: si sale elegido un Gobierno de izquierdas, sin duda se cancelarán proyectos y las luchas resultarán más fáciles. Si sale elegido un gobierno de derechas o de extrema derecha, habrá más trabas y obstáculos. ¡Pero lucharemos pase lo que pase!

Notas

  1. Se trata de una investigación en la que han participado numerosas personas, entre ellas Michel Bernard, Guillaume Gambin, Noé Sotto, Hermine de Francqueville, Louise Fontan-Ducret, Clémence Hamot, Mathis Mallet, Mathis Chipaux, Judith Hadengue, Gaetan Renaud y Victor Vauquois.[↩]

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9. Resumen de la guerra en Irán, 14 de octubre.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/iran-war-live-tehran-denounces-us-israel-attacks-regional-tensions-rise

En directo: Los huzíes de Yemen afirman haber atacado el aeropuerto de Riad con un misil balístico

Mientras tanto, las autoridades de Gaza afirman que los ataques israelíes han causado cuatro muertos

Puntos clave

Macron, presidente de Francia, visitará Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar en octubre

Los libros de Sally Rooney no pueden venderse en el Reino Unido debido a la prohibición de «Palestine Action», según afirma la editorial

Estados Unidos afirma haber destruido la semana pasada un buque vinculado a Irán

Actualizaciones en directo

Un diputado insta a levantar la prohibición de «Palestine Action» tras la suspensión de las ventas de los libros de Sally Rooney en el Reino Unido

Hace 3 minutos

El diputado británico Ian Byrne ha instado al Gobierno a que levante la prohibición de «Palestine Action», después de que la novelista irlandesa Sally Rooney afirmara que ya no puede vender sus libros en el Reino Unido debido a su apoyo a este grupo pro-palestino.

Byrne escribió en X que, cuando votó en contra de la proscripción de «Palestine Action», él y muchos otros «advertimos de las consecuencias draconianas que acarrearía».

Afirmó que, desde entonces, miles de personas han sido detenidas y criminalizadas «simplemente por llevar una pancarta».

Byrne añadió: «Ahora, esta injusticia contra una de las mejores escritoras de su generación.

«Un ataque absolutamente vergonzoso a la libertad de expresión. Esta prohibición debe revocarse».

La editorial de Rooney, Faber, declaró el miércoles que ya no puede vender sus libros en el Reino Unido debido a su apoyo a Palestine Action.

Rooney ya había expresado anteriormente su apoyo al grupo, que fue prohibido como organización «terrorista» por el Gobierno del Reino Unido en julio de 2025. No está prohibido en Irlanda, donde reside Rooney.

La ONU insta a Israel a poner fin a la represión contra la sociedad civil palestina

Hace 33 minutos

El portavoz adjunto de las Naciones Unidas, Farhan Haq, ha declarado que las organizaciones asociadas han instado a Israel a «poner fin a la represión contra el espacio cívico palestino», después de que las fuerzas israelíes realizaran redadas en las instalaciones de organizaciones de la sociedad civil palestina y en un complejo médico en Ramala.

Las fuerzas confiscaron documentos y equipos y detuvieron a varias personas. Los medios de comunicación identificaron el centro médico como el Complejo Médico de Palestina.

Citando a la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Haq señaló que las redadas tuvieron lugar el martes.

Afirmó que las organizaciones asociadas señalaron que dichas redadas y la detención de defensores de los derechos humanos y trabajadores de protección «tenían un efecto disuasorio».

Haq señaló que la detención de defensores de los derechos humanos y trabajadores de protección «tenía un efecto disuasorio». (Reuters)

«Derrocar al Gobierno de Irán es “esencial para la seguridad de Israel”», afirma Netanyahu

Hace 58 minutos

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirma que, aunque derrocar al Gobierno de Irán «sigue siendo esencial para la seguridad de Israel», es poco probable que esto ocurra antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre.

«No, no creo que eso sea realista», declaró en una entrevista con la cadena pública israelí Kan.

«Hemos hecho mucho. Los hemos aplastado. Se encuentran en su momento de mayor debilidad, pero debemos rematar la faena», añadió.

Acusó a sus rivales políticos, Gadi Eisenkot y Yair Golan, de oponerse a los esfuerzos por derrocar al Gobierno de Irán, insistiendo en que su derrocamiento era necesario para la seguridad de Israel.

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/houthis-claim-saudi-military-aircraft-struck-directly-over-yemen?topic=War%2520on%2520Iran&

El portavoz militar huzí, Yahya Saree, declaró en un breve comunicado en X que el avión había despegado de la base aérea saudí de Taif y corría «riesgo de estrellarse» tras haber sido «alcanzado directamente».

Ni las autoridades saudíes ni fuentes independientes han confirmado el ataque hasta el momento.

La UE insta a los huzíes a levantar el asedio sobre Taiz, en Yemen

Hace 1 hora

La Unión Europea ha instado a los huzíes, alineados con Irán, a que levanten el asedio sobre la ciudad de Taiz, en el suroeste de Yemen, para permitir la entrada de ayuda humanitaria.

En una publicación en X, ha señalado que se debe proteger a la población civil y las infraestructuras civiles, y que se debe permitir a los socios entregar los bienes esenciales.

Según el Programa Mundial de Alimentos, Taiz presenta uno de los niveles más elevados de inseguridad alimentaria del país.

Los ataques huzíes marcan el fin de la «estrategia de contención» de Arabia Saudí en Yemen

Hace 1 hora

El intento de Arabia Saudí de «contener» a los huzíes en Yemen, al tiempo que redobla sus esfuerzos por impulsar el crecimiento económico en el país, se está desmoronando, lo que supone una de las pruebas más serias para el príncipe heredero Mohammed bin Salman desde que llegó al poder, según analistas y diplomáticos.

Hace una década, el príncipe heredero condujo al reino a una guerra destinada a derrocar a los huzíes del poder. El conflicto se convirtió en un atolladero para Arabia Saudí, agotando sus recursos y provocando una reacción generalizada debido a su devastadora campaña de bombardeos. Al final, Arabia Saudí decidió cortar por lo sano y ha mantenido una tregua inestable con los huzíes desde 2022.

«Se trata del colapso de la estrategia de contención de Arabia Saudí», declaró Rob Geist Pinfold, experto en seguridad internacional del King’s College de Londres, a Middle East Eye.

«La forma en que Arabia Saudí se enfrentó a los huzíes en los últimos años no fue muy diferente de cómo Israel trató a Hamás en Gaza antes del 7 de octubre [de 2023]. Los saudíes consideraban que tenían a los huzíes justo donde querían. No se encontraban en una fase en la que se pudiera alcanzar una solución política, pero creían que les habían disuadido de volver a recrudecer el conflicto».

Más información: Los ataques huzíes marcan el fin de la «estrategia de contención» de Arabia Saudí en Yemen

Esta imagen difundida por las fuerzas huzíes, respaldadas por Irán, el 7 de septiembre de 2026, muestra supuestamente un ataque con misiles balísticos contra camiones que transportaban equipo militar desde Arabia Saudí hasta el campamento militar de al-Wadiah, en la provincia yemení de Hadramaut (Centro de Medios de Ansarullah/AFP)

El ejército yemení afirma que 200 huzíes han resultado muertos o heridos en los enfrentamientos en Taiz

Hace 2 horas

El ejército yemení afirma que más de 200 huzíes resultaron muertos o heridos durante los combates en la provincia suroccidental de Taiz.

En un comunicado publicado en Facebook, el Eje Militar de Taiz señaló que los intensos combates continuaron a lo largo del miércoles en el frente de Dhubab, al oeste de la ciudad de Taiz, y en los frentes de al-Aqrud y al-Shaqab, al sur.

El comunicado indicaba que aviones de combate atacaron un convoy de tanques y vehículos militares pertenecientes a los huzíes en la zona de Ras al-Najd, en el distrito de Al-Misrakh.

Entre otras zonas atacadas se encontraban las posiciones huzíes cercanas a la colina de Sofitel, al este de la ciudad de Taiz.

Por qué algunos activistas pro-palestinos le han dado la espalda a Mamdani

Hace 3 horas

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, es posiblemente el alcalde más pro-palestino de la historia de la ciudad de Nueva York. Basó en gran medida su campaña en la cuestión de Palestina, condenando repetidamente a Israel y calificando su guerra contra Gaza de genocidio.

Una vez en el cargo, utilizó su poder para derogar dos decretos proisraelíes impuestos por su predecesor, Eric Adams.

La primera fue la adopción por parte de la ciudad de Nueva York de la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, que, según los críticos, equipara las críticas al Estado de Israel con el antisemitismo.

La segunda orden ejecutiva que derogó prohibía a los empleados de la ciudad de Nueva York participar en el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), liderado por palestinos, que, según la campaña, «trabaja para poner fin al apoyo internacional a la opresión de los palestinos por parte de Israel».

Más información: Por qué algunos activistas pro-palestinos le han dado la espalda a Mamdani

La comisaria de policía de la ciudad de Nueva York, Jessica Tisch, y el alcalde Zohran Mamdani asisten a una ceremonia en el Muro Conmemorativo del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) el 13 de octubre de 2026 en la ciudad de Nueva York (Michael M Santiago/Getty Images vía AFP)

El Gobierno yemení insta a la ONU a actuar contra los huzíes en Taiz

Hace 3 horas

El Gobierno yemení ha instado al Consejo de Seguridad de la ONU a adoptar medidas «urgentes» para levantar el asedio de los huzíes sobre la ciudad de Taiz.

El ministro de Asuntos Exteriores, Afrah Abdulaziz al-Zouba, advirtió a las Naciones Unidas en una carta de que la reciente escalada de los combates entre los huzíes y las fuerzas gubernamentales yemeníes pone en peligro a más de cuatro millones de personas.

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/us-says-it-destroyed-iranian-affiliated-dhow-last-week?topic=War%2520on%2520Iran&

El ejército estadounidense afirmó el miércoles que destruyó la semana pasada un buque vinculado a Irán que, según alegó, estaba llevando a cabo labores de vigilancia y apuntando a buques de la Armada de EE. UU. en el golfo de Omán.

«Los tripulantes fueron evacuados de forma segura antes de la destrucción del dhow. Se están llevando a cabo los trámites de repatriación», publicó el Mando Central de EE. UU. en X, indicando que el incidente tuvo lugar el 6 de octubre.

Las autoridades de Gaza afirman que los ataques israelíes causan cuatro muertos

Hace 4 horas

Las autoridades palestinas afirmaron que los ataques israelíes causaron la muerte de cuatro personas en Gaza el miércoles, pocos días después del aniversario de la declaración de un alto el fuego mediado por EE. UU.

Dos jóvenes fallecieron cuando las fuerzas israelíes atacaron un vehículo cerca de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, según informaron el portavoz de Defensa Civil, Mahmoud Bassal, y el Hospital Nasser.

Otras dos personas, entre ellas una mujer, perdieron la vida cuando un ataque israelí alcanzó un bloque de apartamentos en la ciudad de Gaza, según Bassal y el Hospital al-Shifa.

Los libros de Sally Rooney no pueden venderse en el Reino Unido debido a la prohibición impuesta a Palestine Action, afirma la editorial

Hace 4 horas

La autora irlandesa Sally Rooney ya no puede vender sus libros en el Reino Unido debido a su apoyo al grupo activista Palestine Action, según informó el miércoles su editorial, Faber.

Rooney ya había expresado anteriormente su apoyo al grupo, que fue prohibido como organización «terrorista» por el Gobierno del Reino Unido en julio de 2025. No está prohibido en Irlanda, donde reside Rooney.

«La legislación vigente en el Reino Unido ha dado lugar a una situación en la que Faber no puede transferir a Sally Rooney los ingresos obtenidos en el Reino Unido por su obra. Vender la obra de un escritor y no poder transferirle los ingresos es una situación inaceptable para una editorial», declaró Faber en un comunicado publicado en su página web.

«Por ello, y de pleno acuerdo con Sally, hemos tomado la decisión de que ya no podemos distribuir sus obras en el Reino Unido en ningún formato», afirmó la editorial británica, añadiendo que seguiría vendiendo su obra en otros países y regiones.

La autora superventas de «Normal People» e «Intermezzo» había declarado anteriormente que donaría los ingresos a Palestine Action, y señaló ante el Tribunal Superior de Londres que la prohibición tendría repercusiones en la libertad de expresión.

«Como consecuencia, el cumplimiento de los contratos para publicar mi obra en el Reino Unido podría constituir ahora un delito grave», afirmó Rooney en un comunicado compartido con la AFP.

«Tras un proceso de consulta y deliberación, y con mi pleno consentimiento, mi editorial, Faber, ha decidido, por lo tanto, que ya no puede distribuir mi obra en el Reino Unido», afirmó la autora.

Sally Rooney interviene en el escenario durante el panel de Hulu en Pasadena, California, el 17 de enero de 2020 (Erik Voake/AFP)

Los huzíes de Yemen afirman haber atacado el aeropuerto de Riad con un misil balístico

Hace 5 horas

Los huzíes de Yemen, alineados con Irán, afirmaron este miércoles que atacaron el aeropuerto internacional de Riad con un misil balístico, horas después de que la coalición liderada por Arabia Saudí informara de la interceptación de uno lanzado hacia la capital.

«Las Fuerzas Armadas yemeníes… lograron atacar el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en la capital del enemigo saudí, Riad, con un misil balístico, y el impacto fue certero», publicó en X el portavoz militar huzí, Yahya Saree.

Macron, presidente de Francia, visitará Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar en octubre

Hace 5 horas

El presidente francés, Emmanuel Macron, viajará a Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar para reunirse con sus líderes del 19 al 21 de octubre, según informó este miércoles su oficina.

Tiene previsto abordar la situación en el estrecho de Ormuz y su repercusión en los precios de la energía, según el comunicado.

Buques cerca del estrecho de Ormuz, vistos desde Musandam, Omán, el 31 de agosto de 2026 (Reuters)

El Gobierno de Yemen afirma haber planteado a Pekín el supuesto uso de tecnología china por parte de los huzíes

Hace 6 horas

El Gobierno yemení ha hablado con Pekín sobre los supuestos intentos de los huzíes de utilizar tecnología de fabricación china para armas, según declaró este miércoles un ministro yemení, en un momento en que se recrudece la prolongada guerra civil entre ambas partes.

«Los chinos son socios y hemos hablado con ellos sobre, ya sabe, el uso de productos de doble uso», declaró la ministra de Asuntos Exteriores, Afrah al-Zouba, en respuesta a una pregunta de la AFP sobre las informaciones que apuntaban a que el grupo alineado con Irán estaba tratando de hacerse con componentes chinos para ayudar a fabricar armas.

«Se mostraron muy interesados en obtener cualquier tipo de información para poder investigarlo. Su apoyo al Gobierno yemení es evidente», añadió Zouba.

Se hunde un buque de carga seca a granel cerca de Ormuz; se registra la segunda pérdida de un buque en 24 horas, según muestran los datos

Hace 7 horas

El Cape Dao, con pabellón de Antigua y Barbuda, se hundió cerca del estrecho de Ormuz tras ser alcanzado por un proyectil el 23 de septiembre, según revelaron este miércoles los datos de la Organización Marítima Internacional, la agencia de transporte marítimo de las Naciones Unidas.

La pérdida se notificó menos de 24 horas después del hundimiento del GFS Pride, con pabellón de Singapur, que fue alcanzado por un proyectil en un incidente independiente, según informaron fuentes de seguridad marítima a primera hora de este miércoles.

Un fondo «conforme a la sharia» de HSBC invirtió más de 100 millones de dólares en cinco empresas vinculadas al ejército israelí

Hace 8 horas

El mayor fondo «conforme a la sharia» del Reino Unido ha adquirido acciones por valor de más de 100 millones de dólares en empresas vinculadas al ejército israelí durante el primer semestre de este año, según revela un análisis de Middle East Eye.

Esto se produce después de que Hyphen informara el martes de que el fondo Islamic Global Equity Index Fund del gigante bancario británico HSBC adquirió acciones por valor de 38 millones de dólares en la controvertida empresa tecnológica estadounidense Palantir.

La mayoría de los planes de pensiones halal en Gran Bretaña están invertidos en el fondo de HSBC, el cual afirma que está «creando carteras basadas en los principios de la inversión islámica que ofrecen tanto rentabilidad como mejores resultados para la sociedad en su conjunto».

Más información: El fondo «conforme a la sharia» de HSBC invirtió más de 100 millones de dólares en cinco empresas vinculadas al ejército israelí

Una sucursal del banco HSBC en el centro de Londres el 24 de febrero de 2026 (AFP)

La ONU afirma que desea la estabilidad del Líbano ante la inminente finalización del mandato de las fuerzas de mantenimiento de la paz

Hace 8 horas

Un alto funcionario de las Naciones Unidas de visita en el país reafirmó este miércoles el compromiso de la organización con la estabilidad en el Líbano, ahora que el mandato de su fuerza de mantenimiento de la paz en el país está previsto que expire este año.

El subsecretario general para Operaciones de Paz, Jean-Pierre Lacroix, se reunió con autoridades y con representantes de los países que contribuyen a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), que cuenta con unos 7.500 efectivos procedentes de casi 50 países.

«Les he agradecido su apoyo fundamental a la FPNUL y he reiterado el firme compromiso de las Naciones Unidas con el apoyo a la paz y la estabilidad en el Líbano», declaró Lacroix.

Bajo la presión de EE. UU., el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó el año pasado a favor de poner fin al mandato de la FPNUL el 31 de diciembre de 2026.

Las autoridades libanesas han solicitado que se prorrogue dicho mandato.

La agencia de seguridad aérea de la UE suaviza la advertencia sobre el espacio aéreo jordano

Hace 8 horas

La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) declaró el miércoles que ahora recomienda a las compañías aéreas que tengan en cuenta los posibles riesgos al volar por el espacio aéreo jordano, suavizando así las directrices anteriores que aconsejaban a las aerolíneas evitar por completo dicho espacio aéreo.

No obstante, el boletín de información sobre zonas de conflicto relativo a Jordania se ha prorrogado hasta el 16 de noviembre, según se indica en su página web.

Burnham condena la moción «El sionismo es racismo» y descarta una coalición con los Verdes

Hace 9 horas

El primer ministro británico, Andy Burnham, ha condenado como antisemita la declaración del Partido Verde de que el sionismo es una «forma de racismo» y ha afirmado que no apoyará que el Partido Laborista forme una alianza con los Verdes mientras mantengan esa política.

El miércoles, en el Parlamento, la diputada conservadora Harriett Baldwin instó a Burnham a «descartar la cooperación» con los Verdes en relación con la moción.

El primer ministro respondió: «¿Puedo condenar de forma inequívoca la moción que se ha aprobado?»

Más información: Burnham condena la moción «El sionismo es racismo» y descarta una coalición con los Verdes

El primer ministro británico, Andy Burnham, sale del número 10 de Downing Street, en el centro de Londres, para participar en la sesión semanal de «Preguntas al primer ministro» (PMQs) en el Parlamento el 14 de octubre de 2026 (AFP)

Un buque portacontenedores es alcanzado por un proyectil desconocido en el estrecho de Ormuz, según la UKMTO

Hace 12 horas

Un buque portacontenedores fue alcanzado por un proyectil desconocido en el estrecho de Ormuz el miércoles, según un informe recibido por la organización Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO). Una fuente verificada informó del incidente a la agencia de vigilancia marítima.

Las circunstancias del incidente no quedaron claras de inmediato.

Los hospitales de Yemen, desbordados por el aumento de víctimas de la guerra, advierte la Cruz Roja

Hace 14 horas

Los hospitales de todo Yemen están teniendo dificultades para atender el fuerte aumento de heridos en los combates a lo largo de varios frentes, según informó el miércoles el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Los centros de zonas como Marib, Taiz y la costa del Mar Rojo han registrado cifras sin precedentes de víctimas, y algunos han admitido a más de 700 en una semana.

«El personal de urgencias se encuentra sometido a una presión enorme», afirmó Feras Abusamra, coordinador sanitario del CICR. La agencia advirtió de que la escasez de material quirúrgico, anestesia, oxígeno y medicamentos está ejerciendo una presión aún mayor sobre un sistema sanitario ya debilitado por años de conflicto.

Más de 200 000 personas se han visto desplazadas desde que se reanudaron los combates en las últimas semanas, según la agencia de migración de la ONU.

Colombia inaugura su embajada en Jerusalén en un giro respecto a Israel

Hace 15 horas

Colombia inauguró oficialmente su embajada en Jerusalén este miércoles, sumándose así al reducido número de países que han trasladado sus misiones a la ciudad santa.

«Esta es una fecha importante para el Estado de Israel. También es una fecha importante para la ciudad de Jerusalén», declaró el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, durante la ceremonia.

La decisión se produce tras el anuncio realizado en julio por el presidente Abelardo de la Espriella, lo que supone un cambio radical respecto a las críticas de su predecesor al genocidio perpetrado por Israel en Gaza.

Arabia Saudí ofrecerá la opción de participación a distancia para la conferencia FII tras los atentados: Reuters

Hace 15 horas

Arabia Saudí tiene previsto convertir su evento insignia, la Iniciativa de Inversión del Futuro (FII), en un acto híbrido, permitiendo a los ejecutivos asistir de forma remota tras los mortíferos atentados del fin de semana contra el aeropuerto de Riad, informó Reuters este miércoles, citando a dos personas familiarizadas con el asunto.

Es posible que algunos participantes sigan viajando a Riad, incluso a través de pistas de aterrizaje situadas fuera de la capital o en los estados vecinos del Golfo.

Esta medida se produce en un momento en que el reino busca seguir atrayendo a inversores internacionales a pesar de la escalada del conflicto con los huzíes.

Un edificio administrativo de la sede de Saudi Aramco en Dhahran fue atacado el martes, según el Ministerio de Energía, que afirmó que no hubo víctimas.

Los huzíes reivindican los ataques contra instalaciones de Aramco y el aeropuerto de Riad

Hace 15 horas

El movimiento huzí de Yemen afirmó el miércoles que había atacado instalaciones de Saudi Aramco en Dhahran, el Aeropuerto Internacional Rey Khalid y una refinería de Aramco en Riad.

El grupo afirmó que continuaría con sus operaciones contra aeropuertos e instalaciones petroleras en los próximos días, a medida que se intensifican las tensiones con Arabia Saudí.

La policía turca toma el control de la sede de un canal de televisión de la oposición

Hace 17 horas

La policía ha tomado el control de la sede del principal canal privado de la oposición de Turquía, Halk TV, y ha detenido a 11 de sus empleados, según anunciaron este miércoles tanto el canal como la fiscalía de Estambul.

«La policía se encuentra en el edificio de Halk TV. Se ha nombrado a un administrador [para que asuma el control del canal, nota del editor]. La retransmisión en directo se ha interrumpido», declaró el canal a las X.

«Se dictaron órdenes de detención contra 17 personas y 11 fueron detenidas durante operaciones simultáneas llevadas a cabo» esta mañana en el marco de una investigación sobre «corrupción, manipulación de licitaciones y blanqueo de capitales», anunció la fiscalía de Estambul, según citan los medios turcos.

La gestión del canal se ha confiado al Fondo de Garantía de Depósitos (TMSF), un organismo público, añadió la fiscalía.

Noticia de la AFP

Irán ejecuta a un hombre condenado por ataques armados durante la guerra

Hace 17 horas

Las autoridades iraníes han ejecutado a un hombre condenado por llevar a cabo tiroteos que causaron heridas a varios civiles, entre ellos una niña, en la ciudad meridional de Kerman.

La cadena estatal IRIB informó de que Ali-Sina Mostafavi fue ejecutado tras una serie de ataques armados en la ciudad durante la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, entre los que se incluyen un tiroteo el 24 de marzo en la plaza Azadi y un ataque el 21 de abril contra reclutas y vehículos que pasaban por allí.

El informe vinculaba a Mostafavi con grupos monárquicos, acusándole de enviar imágenes de vídeo de lugares afectados por ataques militares a cadenas extranjeras durante la guerra.

Netanyahu presionó a Trump para reanudar la guerra contra Irán antes de las elecciones, según un informe

Hace 18 horas

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha debatido con el presidente de EE. UU., Donald Trump, la posibilidad de reanudar la guerra contra Irán, según informó el Canal 12 de Israel, y altos cargos estadounidenses afirmaron que les llamó la atención su interés por actuar antes de las elecciones.

Israel celebra elecciones el 27 de octubre y EE. UU. celebra las elecciones de mitad de mandato el 3 de noviembre.

Según el informe, Netanyahu ha mantenido varias conversaciones telefónicas con Trump en las últimas dos semanas sobre una operación conjunta a gran escala entre EE. UU. e Israel dirigida contra instalaciones militares e instalaciones nucleares iraníes. Netanyahu citó «nuevas y preocupantes medidas iraníes en su programa nuclear» como motivo para reanudar la guerra.

Trump ha afirmado que no atacará a Irán antes de las elecciones, pero el ejército israelí y el Mando Central de EE. UU. se encuentran en máxima alerta y están ultimando los preparativos por si cambia de opinión, según informó el Canal 12, citando fuentes.

«Bibi habló con el presidente sobre ello en varias ocasiones, y el presidente le dijo: “Bueno, ¿sabe qué, Bibi? Adelante, prepárense”», según declaraciones atribuidas a un funcionario estadounidense. «“Adelante, prepárense” podría ser ahora, podría ser más adelante, o podría no ser nunca».

Según un funcionario israelí citado por el Canal 12, Netanyahu comunicó a los jefes de defensa que fue Trump quien planteó la idea y preguntó si Israel se sumaría a ella.

La oficina de Netanyahu desmintió la noticia, afirmando que el primer ministro «no se pronuncia sobre el contenido de las conversaciones», según informó el Canal 12.

Resumen matutino

Hace 18 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

Si acaba de unirse a nosotros, estos son los acontecimientos clave de toda la región y más allá:

* El Ministerio de Energía de Arabia Saudí afirma que un ataque provocó un pequeño incendio en un edificio de Aramco en Dhahran, sin que se hayan registrado heridos.

* Varias ciudades de Arabia Saudí se vieron sacudidas por explosiones el martes por la noche después de que el reino lanzara ataques contra instalaciones energéticas en Saná, la capital yemení controlada por los huzíes.

* Las fuerzas israelíes dispararon a dos palestinos en la cabeza con balas de metal recubiertas de goma en Ras Karkar, una localidad al oeste de Ramala, en la Cisjordania ocupada, hiriendo a ambos, según informó la agencia de noticias palestina Wafa, citando fuentes locales.

* Cuatro personas resultaron heridas en Riad por los restos de dos misiles huzíes interceptados, según informó el miércoles la agencia de defensa civil saudí.

* La ONU está prestando apoyo a los agricultores y recolectores de aceitunas palestinos de cara a la temporada de la cosecha de aceitunas, según ha declarado el portavoz del secretario general, Stéphane Dujarric, quien ha reiterado los llamamientos a Israel para que proteja a la población civil de la violencia de los colonos.

* Los ataques con misiles y drones iraníes contra buques en el estrecho de Ormuz y sus alrededores alcanzaron su máxima intensidad en las dos semanas previas al 11 de octubre, el nivel más alto desde que comenzaron los ataques estadounidenses e israelíes hace siete meses, según informó el Financial Times.

* El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y su homólogo de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, han analizado los últimos acontecimientos regionales, incluida la situación en Yemen, en una conversación telefónica, según un comunicado difundido a través del canal de Telegram del ministro iraní Araghchi.

* El Ministerio de Sanidad de Yemen, afín a los huzíes, afirmó que un bombardeo de artillería causó la muerte de una persona, mientras que otras dos fallecieron en una explosión provocada por munición sin detonar, según informó Al Jazeera.

* El Mando Central de EE. UU. (Centcom) ha rechazado las afirmaciones del ejército iraní de que Teherán controla el estrecho de Ormuz y hundiría a los buques de guerra estadounidenses que se acercaran.

* El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha acusado a los huzíes de Yemen de intentar deliberadamente hacer subir los precios del petróleo, afirmando que probablemente ya lo estaban intentando antes de las elecciones estadounidenses.

* Trump lanzó una amenaza contra Irán durante un mitin de campaña celebrado en Alaska el martes por la noche, según informó el Canal 12 de Israel. Afirmó que EE. UU. asestaría al país un «gran golpe».

Una mujer palestina ha fallecido en un ataque israelí dirigido contra un bloque de viviendas cercano al Complejo Médico de Al-Shifa, en Gaza, según informan los corresponsales de Al Jazeera sobre el terreno.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha señalado que los recientes ataques contra Arabia Saudí podrían afectar a la población «en todas partes», dado que los costes energéticos aumentan a nivel mundial y se libran múltiples conflictos en esta región rica en crudo.

El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, ha declarado que ha abordado la evolución de la situación regional con su homólogo pakistaní, Mohammad Ishaq Dar, en una conversación telefónica.

El Cairo acogerá a grupos palestinos para mantener conversaciones sobre la unidad y las elecciones, según informa un medio

Hace 19 horas

El Cairo acogerá esta semana conversaciones entre grupos palestinos, entre los que se incluyen la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), la Yihad Islámica Palestina (YIP) y Hamás. Las conversaciones se centrarán en las divisiones internas, la unidad palestina y las elecciones, según fuentes que han hablado con Al Jazeera.

El portavoz de Fatah, Abdel Fattah Dawla, declaró a Anadolu que las reuniones del miércoles y el jueves servirían para preparar un diálogo más amplio y alcanzar un consenso entre las facciones palestinas. Las conversaciones tienen como objetivo reforzar la cooperación y abordar los desacuerdos entre los distintos grupos.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, ha aplazado las elecciones presidenciales y legislativas casi un año, hasta el 11 de septiembre de 2027. La OLP alegó condiciones desfavorables en Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza, incluidas las restricciones impuestas por Israel al material electoral y al acceso de observadores internacionales a Gaza.

Los grupos se reunirán para debatir sobre las divisiones internas, la unidad palestina y las elecciones (AFP)

El presidente de Pakistán insta a Irán y a EE. UU. a respetar el memorándum de entendimiento de Islamabad

Hace 19 horas

El presidente pakistaní, Asif Ali Zardari, ha instado a EE. UU. e Irán a actuar con moderación y a respetar sus compromisos en virtud del memorándum de entendimiento de Islamabad.

El memorándum de entendimiento es un acuerdo de paz provisional de 14 puntos firmado el 17 de junio entre Estados Unidos e Irán, con Pakistán actuando como mediador principal.

Zardari hizo un llamamiento para que las diferencias se resuelvan mediante el diálogo y la diplomacia, haciendo hincapié en la importancia de una navegación marítima segura por el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, según un comunicado de su oficina.

Sus declaraciones se produjeron durante una reunión con el ministro del Interior ruso, Vladimir Kolokoltsev, en Islamabad. Zardari advirtió de que el conflicto planteaba graves retos para la estabilidad regional, la seguridad energética mundial, el comercio y las cadenas de suministro, y subrayó la necesidad de respetar la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados.

Kolokoltsev se encuentra realizando una visita oficial de cuatro días a Pakistán, la primera de un ministro del Interior ruso a este país del sur de Asia.

Los ministros de Asuntos Exteriores de Egipto y Pakistán analizan la evolución de la situación regional antes de la reunión de la OCI

Hace 20 horas

El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, ha declarado que ha abordado la evolución de la situación regional con su homólogo pakistaní, Mohammad Ishaq Dar, en una conversación telefónica.

En una publicación en X, Abdelatty señaló que habían debatido formas de rebajar las tensiones regionales y mejorar la coordinación conjunta de cara a la próxima reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la Organización de Cooperación Islámica, que se celebrará en Bagdad los días 17 y 18 de octubre.

Los ataques contra Arabia Saudí podrían afectar a la población «en todas partes», afirma la directora gerente del FMI

Hace 20 horas

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha señalado que los recientes ataques contra Arabia Saudí podrían afectar a la población «en todas partes», dado que los costes energéticos aumentan a nivel mundial y se libran múltiples conflictos en esta región rica en petróleo.

«La economía saudí es importante para la región y para el mundo y, en ese sentido, estos acontecimientos tienen repercusiones potencialmente negativas para todos, en todas partes», declaró Georgieva en una rueda de prensa celebrada durante las reuniones anuales del FMI y del Banco Mundial en Bangkok, según la AFP.

A la víspera de las elecciones estadounidenses, Irán cambia de táctica en los ataques al estrecho de Ormuz, según un informe

Hace 20 horas

Irán está desplegando nuevas tácticas para atacar a los buques que navegan por el estrecho de Ormuz, en un intento por mantener altos los precios del petróleo e influir en las elecciones de mitad de mandato de EE. UU., según declararon a Reuters dos altos funcionarios iraníes.

Los dos funcionarios se negaron a dar detalles sobre la nueva estrategia, pero uno de ellos señaló que Irán había comenzado a emplear diferentes tácticas ofensivas contra los buques que consideraba que infringían sus restricciones hace unos diez días, y añadió que esto había provocado un aumento de los ataques contra dichos buques.

La estrategia incluía un cambio tanto en el tipo como en el ritmo de los ataques, y uno de los objetivos era influir en el resultado de las elecciones estadounidenses, afirmaron.

«El objetivo es frustrar los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados por hacer bajar los precios mundiales del petróleo», declaró uno de los dos funcionarios.

La decisión de adoptar la nueva estrategia se había tomado en las más altas esferas del liderazgo iraní y estaba plenamente coordinada en todo el sistema de gobierno del país, señalaron los funcionarios.

Un oficial militar estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, confirmó que Irán había cambiado de táctica en un aspecto significativo: después de que Estados Unidos destruyera gran parte de las capacidades de radar de Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) había comenzado a utilizar observadores desarmados en pequeñas embarcaciones para identificar posibles objetivos, incluidos buques de la Armada estadounidense, señaló el oficial.

En los últimos días, los ataques contra buques mercantes que aún navegan por el estrecho han alcanzado su nivel más alto desde que comenzó la guerra, según datos independientes.

Informe de Reuters

Un ataque israelí mata a una mujer palestina cerca del Complejo Médico Al-Shifa en Gaza

Hace 21 horas

Una mujer palestina ha fallecido en un ataque israelí dirigido contra un apartamento cercano al Complejo Médico Al-Shifa, en la ciudad de Gaza, según informan los corresponsales de Al Jazeera sobre el terreno.

Los legisladores estadounidenses exigen respuestas sobre el «patrón espantoso» de muertes de civiles

Hace 21 horas

La congresista estadounidense Yassamin Ansari ha afirmado que más de 74 de sus colegas han exigido respuestas a la Administración Trump en relación con un ataque que causó la muerte de cinco civiles en una boda en Irán, entre ellos dos niños.

Ansari escribió en X: «Mientras continúa la desastrosa e ilegal guerra de Trump y Hegseth en Irán, un reciente ataque ha causado la muerte de cinco civiles en una boda en Irán, entre ellos dos niños. Este es el último episodio de un patrón espantoso de víctimas civiles como consecuencia de las operaciones estadounidenses en Irán, incluido el ataque contra una escuela primaria el primer día de la guerra, en el que murieron 120 niños».

Noticia: Trump afirma «esperen y vean lo que le haremos a Irán»

Hace 21 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, lanzó una amenaza a Irán durante un mitin de campaña celebrado en Alaska el martes por la noche, según informó el Canal 12 de Israel.

«Esperen y vean lo que le haremos a Irán», afirmó Trump. «Les vamos a asestar un duro golpe. Esperen y vean lo que le haremos a Irán. Porque ya hemos tenido suficiente».

Trump afirma que los huzíes intentan hacer subir los precios del petróleo «a instancias de Irán»

Hace 22 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha acusado a los huzíes de Yemen de intentar deliberadamente hacer subir los precios del petróleo, probablemente de cara a las elecciones estadounidenses.

Trump afirmó en una publicación en la plataforma Truth Social que el grupo había «reaparecido» tras un largo silencio, «probablemente a instancias de Irán», y que estaba atacando a Arabia Saudí «de una forma muy desagradable».

Afirmó que creía que los huzíes «aprendieron la lección hace un año, cuando los bombardeamos sin piedad y, a petición suya, cesamos los ataques».

Trump describió a Irán como una «nación en decadencia, sin Armada, sin Fuerza Aérea, con la peor economía del mundo y una inflación del 301 %».

«¡Alguien debería explicarles que no me presento a las elecciones, que ya he ganado, POR UNA MAYORÍA APLASTANTE, pero que estaré allí después de las elecciones, y que nunca lo olvidaré!», escribió.

«El IRGC no tiene armada»: el Centcom rechaza la afirmación de Teherán sobre el control del estrecho de Ormuz

Hace 23 horas

El Mando Central de EE. UU. (Centcom) ha rechazado las afirmaciones del ejército iraní de que Teherán controla el estrecho de Ormuz y hundiría a los buques de guerra estadounidenses que se acercaran.

«El comandante de la armada del IRGC no tiene armada. Las fuerzas estadounidenses y los socios regionales controlan claramente el estrecho de Ormuz. Ayer mismo, las fuerzas estadounidenses ayudaron a los socios del Golfo a transportar más de 19 millones de barriles de petróleo crudo a través del estrecho», declaró el Centcom en X.

Tres muertos en un bombardeo y en la explosión de munición sin detonar en Yemen, según el ministerio

Hace 23 horas

El Ministerio de Sanidad de Yemen, afiliado a los huzíes, afirmó que un bombardeo de artillería causó la muerte de una persona, mientras que otras dos fallecieron en una explosión provocada por munición sin detonar, según informó Al Jazeera.

El Dr. Anees Alasbahi, portavoz del ministerio, señaló que el bombardeo causó la muerte de una persona y dejó heridas a otras dos en al-Waqr, en el distrito de Shadaa.

Por otra parte, Alasbahi señaló que dos personas perdieron la vida en una explosión en Beit Bish, cerca de Al-Rawn, en el distrito de Hays.

Anteriormente, había informado de que dos personas habían fallecido y otras dos habían resultado heridas en un ataque liderado por Arabia Saudí contra una instalación petrolera en Ras Isa, en la provincia de Hodeidah.

Los ministros de Asuntos Exteriores de Omán e Irán debaten sobre Yemen y la situación regional

Hace 23 horas

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y su homólogo omaní, Sayyid Badr Albusaidi, han debatido los últimos acontecimientos regionales, incluida la situación en Yemen, en una conversación telefónica, según un comunicado difundido a través del canal de Telegram del ministro iraní Araghchi.

El comunicado añade que ambos ministros han analizado vías para lograr la paz y la estabilidad en la región.

La conversación tiene lugar en medio de la escalada de ataques de Irán contra el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. En junio, Omán e Irán acordaron crear «un grupo de trabajo conjunto» para negociar la futura gestión de la navegación en el estrecho de Ormuz, de conformidad con las disposiciones del Memorándum de Entendimiento de Islamabad.

Ambos ministros han debatido la situación en Yemen y otros acontecimientos regionales

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