“Rebelión y la batalla por las ideas” por Alfredo Iglesias Diéguez

Publicado en rebelión, 23/X/2026

En noviembre de 1999 el niño Elián era sacado ilegalmente de Cuba por su madre, Elizabeth Brotons, con la intención de establecerse en Miami con sus familiares maternos.

El barco en el que era conducido a Florida Elián naufragó, lo que causó la muerte de la madre del niño. Después de varios días a la deriva el niño Elián y otras tres personas alcanzaron las costas de Estados Unidos, donde dos pescadores lo rescataron y lo entregaron a las autoridades de EE.UU. Comenzaba así un conflicto diplomático entre Cuba y EE.UU. que, además, adquirió una gran relevancia en los medios burgueses tradicionales…, cuyo objetivo último era un nuevo ataque a la isla caribeña.

En ese contexto el gobierno cubano promovió una gran movilización político-social que tenía por objetivo dinamizar en amplios sectores sociales, que estaban atravesando momentos difíciles asociados al conocido como Período Especial, el espíritu revolucionario imprescindible para la construcción del socialismo. Fue en ese momento cuando Fidel Castro, a través de sus discursos y reflexiones, claves para debatir y consolidar el pensamiento revolucionario, puso en marcha lo que se llamó a partir de entonces la ‘batalla por las ideas’.

La ‘batalla por las ideas’ es en la actualidad una acción política relevante en el proceso revolucionario en curso en Cuba, en la defensa de la Revolución y en el fortalecimiento del socialismo. Visto con 25 años años de perspectiva aquella iniciativa política se convirtió en una estrategia fundamental en la acción revolucionaria de la Isla que integra en un todo dialéctico lo político, lo social, lo económico y lo ideológico.

Tomemos pie en ese concepto estratégico y avancemos a otro ámbito: la lucha estratégica por las ideas y por la construcción del pensamiento revolucionario. En ese contexto, en la batalla ideológica, Rebelión cumple un papel principal. La reflexión que sigue presenta mi relación con Rebelión en tres tiempos.

Primer tiempo: el acercamiento como lector (2000-2005)

Siempre tuve claro, a pesar de haber colaborado desde 1995 en la prensa gallega (El Correo Gallego, Galicia Hoxe y Faro de Vigo), que los medios de comunicación de masas no eran la mejor fuente para informarse correctamente, a pesar de que —eso también es cierto—, alguna prensa burguesa siempre acogió voces procedentes de la izquierda, como Ferrín o Beiras, en el caso de la prensa gallega. No olvidemos que la prensa burguesa tiene un objetivo claro —a parte del lucro económico del propietario, obvio—: moldear la opinión pública, lo que realiza mediante la manipulación de los hechos (¿cómo nos contaron los hechos ocurridos en Venezuela el 3 de enero de 2006? Empleando términos como ‘extracción’ y en el mejor de los casos ‘captura’, solo algunos medios cuando ya no podían ocultar más la realidad empezaron a hablar de secuestro del presidente Maduro). No olvidemos que a las clases dominantes no les interesa difundir la rebeldía de los pueblos, la indignación de las gentes oprimidas, los procesos revolucionarios… Eso es imprescindible tenerlo en cuenta, sobre todo para entender las dificultades de acceso a una información veraz en aquellos tiempos, en que muchos de los portales que hoy son accesibles no existían y solo unos pocos medios de información progresistas, como La Jornada, empezaban a difundirse en formato digital. En ese contexto, allá por el año 1996, surgió Rebelión, que tiene como señal de identidad desde sus orígenes difundir análisis con una perspectiva de izquierdas diversa y plural.

Con esta situación presente, es obligatorio decir que la mejor forma de obtener información veraz de lo que estaba pasando en el mundo en aquellos años (levantamiento zapatista en 1994, triunfo de Chávez en 1998, batalla de Seattle en 1999, la guerra del agua en el año 2000…), era acudiendo a los libros de autores y autoras rebeldes, como Marta Harnecker —también Naomi Klein o Noam Chomsky—, o a recopilaciones de artículos suyos —yo mismo fui responsable de una antología en gallego de artículos de Eduardo Galeano: Carta ao señor futuro (Laiovento, 2007). Precisamente buscando a Marta Harnecker y a Eduardo Galeano por Internet llegué a Rebelión, aunque no tengo un recuerdo preciso de cuándo la consulté por primera vez. Ahí, en ese portal, descubrí, de golpe, allá por los años 2003 a 2005 a otros autores que desconocía: James Petras, Julio César Guanche, Elaine Tavares —que por aquel tiempo publicaba en portugués—, Marcos Roitman Rosenmann, Fernando Buen Abad, Hedelberto López Blanch, Marcelo Colussi, Emir Sader, Raúl Zibechi, Jorge Majfud, Heinz Dieterich… y, por supuesto, a autores españoles como Xulio Ríos, Pascual Serrano, Santiago Alba Rico, José Daniel Fierro, Carlos Taibo, Iñaki Gil de San Vicente o Juan Torres López, nombres que se unían al de gentes que ya conocía (Harnecker, Galeano, Klein o Chomsky). A partir de ese momento Rebelión se convirtió en el faro que ilumina el punto hacia el que dirigirse en la tempestad y se convirtió en la fuente de información con la que construir mi pensamiento rebelde.

Segundo tiempo: mi colaboración (2005-2016)

Allá por el año 2005, después de llegar al convencimiento de que el proyecto de Rebelión debía su fortaleza a la diversidad de opiniones que publicaba, me animé a enviar un texto al periódico. Esa vez la recuerdo con absoluta nitidez, a parte de que se puede acceder a ese primer artículo y conservo el correo que intercambié con Santiago Alba Rico, mi primer contacto con el equipo de Rebelión.

Aquel año, recordemos, el contexto internacional nos interpelaba: Nuestra América anunciaba una nueva era de progreso (a Chávez se sumaban los Kirchner, Lula, Morales…); el imperialismo norteamericano —con sus habituales lacayos—, actuaba impunemente en Oriente Próximo, en Afganistán, en África… y por todas partes; al mismo tiempo, en Europa, donde se frustrara la aprobación de una Constitución reaccionaria, y en medio de una crisis agravada en el año 2008 —en la que se impusieron medidas económicas que solo beneficiaban a las clases dominantes—, la indignación —que no siempre es rebeldía—, iba en aumento…, pero no contra las clases dominantes, sino contra las instituciones democráticas…

Era el momento de tener claros argumentos bien informados para hacer frente a los acontecimientos…, porque si no estaríamos siempre volviendo a empezar como si no hubiésemos pensado nada desde 1848…, y Rebelión estaba ahí para ofrecerlos de la mano de nuevas incorporaciones, entre las que, por citar solo a un pequeño grupo de personas, se encontraban Salvador López Arnal, Silvia Arana, Fernando de la Cuadra, Sirio López Velasco, Ileana Almeida, Renán Vega Cantor, Eric Nepomuceno y tantos autores y tantas autoras que son la voz transformadora en el mundo hispanohablante.

Tercer tiempo: un pie en Rebelión (2016…)

En el año 2009 el pueblo hondureño asistió al primer golpe de Estado constitucional en Nuestra América que desplazó al presidente Zelaya de la presidencia de la República; años más tarde repitieron el formato, pero con variaciones, en Paraguay, haciendo caer al presidente Fernando Lugo. En el año 2015 le tocó el turno a la presidenta Dilma Roussef, acusada de promover unas ilegales ‘pedaladas fiscales’ en el presupuesto de Brasil y, como muchas personas nos temíamos, el golpe de Estado culminó cuando el vicepresidente Temer fue aupado a la presidencia de la República… Fue en ese momento cuando se empezó a hablar de lawfare y Rebelión estaba ahí, de nuevo, como siempre en los 20 años anteriores. En estos últimos 10 años se produjeron nuevas incorporaciones, como la de Juan Montaño Escobar o Jair de Souza.

Rebelión: un faro para la transformación del mundo

A lo largo de los últimos 30 años Rebelión difundió pensamiento alternativo, pero a diferencia de otros medios que fueron surgiendo en el horizonte rebelde, Rebelión no es la voz de ninguna facción, no es la voz de parte: es la voz de una izquierda que se quiere transformadora. Además a diferencia de muchos portales alternativos, Rebelión es un espacio libre de publicidad construido exclusivamente con el trabajo altruista de un puñado de hombres y mujeres que creen en la capacidad del conocimiento para transformar las sociedades.

El trabajo del equipo de traductores y traductoras, desde el mítico Germán Leyens hasta la actual coordinadora Bea Morales Bastos, fue y es fundamental para incorporar al mundo hispanohablante un gran número de autores y autoras que difícilmente estarían a nuestro alcance.

La calidad y el rigor del pensamiento rebelde que difunde Rebelión es imprescindible para construir otro mundo posible: un pensamiento poliédrico en el que están representados autores y autoras de todas las tendencias de la izquierda. Además, el trabajo realizado por autores como Enric Llopis, Luis Sarmiento o Salvador López Arnal acerca al gran publico rebelde un conjunto de reseñas de lecturas y de entrevistas, que dan a conocer al lector o lectora hispanohablante una vasta producción internacional necesaria para formarse un pensamiento propio y crítico, imprescindible para transformar el mundo.

En un mundo en proceso de fascistización, donde el viejo mundo se muere, pero el nuevo tarda en aparecer, es necesario dar la batalla. Una batalla que también se desplaza al ámbito de las ideas, y ahí es imprescindible formarse.

La batalla por las ideas no se ganará desde la ignorancia, sino desde el conocimiento profundo de la realidad. Ahí, ‘en el claroscuro donde surgen los monstruos’, está Rebelión construyendo un pensamiento de izquierdas rebelde, transformador.

Alfredo Iglesias Diéguez (Vigo, 1966). Profesor del área de ciencias sociales en un instituto de Galicia. Desde el año 1984 participa en proyectos de investigación relacionados con la evolución biológica y social de la humanidad de la mano del Dr. Gibert, con quien colaboró hasta su muerte en el año 2007. Desde los años de juventud estuvo vinculado a organizaciones políticas y sindicales de izquierdas y colabora con diferentes medios de izquierdas, como Rebelión o Mundo Obrero.

https://rebelion.org/rebelion-y-la-batalla-por-las-ideas/.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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