MISCELÁNEA 31/10/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Los milmillonarios chinos.
2. La modernización china.
3. Socialismo en Chile, hoy.
4. Sudán y Palestina.
5. La izquierda en Pakistán.
6. Cómo ganar una huelga.
7. En defensa de Imperio.
8. Convergencia de las luchas obreras y campesinas.
9. Resumen de la guerra en Irán, 31 de octubre.

1. Los milmillonarios chinos.

Me ha resultado muy interesante esta entrada de Tooze en su chartbook mostrando la lista de los multimillonarios chinos. No tanto por la lista en sí, con nombres que me resulta imposible memorizar, como por los sectores económicos en los que han conseguido su fortuna.

https://adamtooze.substack.com/p/chartbook-482-chinas-billionaires

Chartbook 482: Los multimillonarios de China en la era del «China Shock 2.0».

(Riqueza amurallada n.º 3)

Adam Tooze

Los oligarcas, los capitalistas acaudalados e influyentes —lo que se podría denominar «capital personal», en contraposición al capital «institucional», «social» o «de clase»— constituyen un elemento cada vez más importante de la economía política contemporánea.

Merece la pena comprender el perfil de esta élite de la riqueza.

Hay unas 3.500 personas en todo el mundo con un patrimonio superior a los mil millones de dólares. Su participación en la riqueza mundial es «solo» de aproximadamente entre el 3 % y el 3,5 %. No obstante, su enorme riqueza, las apuestas empresariales y tecnológicas en las que se embarcan, así como sus alineamientos políticos, sociales y culturales, ejercen una influencia desmesurada sobre la realidad contemporánea.

No me convence en absoluto el discurso sobre un modo de producción neofeudal. Pero es evidente que vivimos en un mundo en el que este tipo de «aristocracia» capitalista y oligárquica tiene más importancia que en la era del capitalismo corporativo o incluso en la primera etapa de la financiarización, en la que se hablaba del «valor para el accionista».

A título informativo: los multimillonarios ejercen su enorme influencia sobre el imaginario contemporáneo, en parte porque a menudo se les utiliza como símbolo de las personas con un patrimonio neto ultraelevado, o «los ricos», que son, de hecho, un grupo mucho más amplio. En 2025, el 1,5 por ciento más rico del mundo poseía el 48,4 por ciento de toda la riqueza mundial, lo que equivale aproximadamente a 251 billones de dólares. Para formar parte de ese grupo, su patrimonio neto debía superar «solo» el millón de dólares. Hay entre 7 y 8 millones de adultos en todo el mundo que pertenecen a este grupo. En cuanto al grupo con un patrimonio de 100 millones de dólares o más, las cifras son frustrantemente imprecisas, pero hay entre 30 000 y 100 000 personas en esta categoría. Los supermultimillonarios —aquellos con fortunas superiores a 50 000 millones de dólares— constituyen un grupo verdaderamente exclusivo, con unos 30 miembros en todo el mundo.

Resulta tentador imaginar que este mundo oligárquico de enormes fortunas existe más allá de la realidad ordinaria de los Estados, las fronteras, las jurisdicciones, etc. En gran medida, son los impulsores del mundo «offshore», centrado en «jurisdicciones» como las Islas Caimán. Pero la propia existencia del «offshore», como espacio «excepcional», rinde un homenaje indirecto al hecho de que la gran mayoría de los negocios mundiales sigue estando enmarcada por los Estados-nación o estructuras como la UE. Y en ningún lugar resulta esto más evidente que en el caso de China, una economía gigantesca rodeada de controles de divisas.

En un par de entradas recientes he acuñado la expresión «riqueza amurallada» (Chartbook 455) para referirme a la forma en que los controles de la cuenta de capital y de divisas separan la riqueza de China de la de Occidente.

En Chartbook 476 reflexionaba sobre el hecho histórico de que el auge de la riqueza de los multimillonarios chinos coincide casi exactamente con el ascenso al poder de Xi Jingping. Desde el inicio de la reforma y la apertura en la década de 1980, los sucesivos líderes chinos tuvieron que abordar la cuestión de la riqueza y la influencia empresarial, así como problemas como la corrupción. Pero Xi es el primero que ha tenido que lidiar con los retos que plantea una oligarquía multimillonaria cada vez más arraigada y poderosa. En 2020, con la intimidación a Jack Ma y el desinflado deliberado del auge inmobiliario, Pekín impuso su autoridad sobre la economía china. La política industrial se ha convertido en una poderosa fuerza impulsora del desarrollo económico nacional, lo que ha dado lugar en Occidente a la narrativa del «choque chino 2.0».

La publicación la semana pasada de la lista de ricos de Hurun para 2026 nos brinda la oportunidad de actualizar la historia de la «riqueza amurallada» y de explorar cómo la riqueza de los capitalistas privados de China está relacionada con el desarrollo económico general del país.

Hurun es una entidad de investigación que lleva el nombre del empresario británico-luxemburgués Rupert Hoogewerf, cuyo nombre chino es Hu Run (胡润). La lista de ricos de Hurun para China se publica desde 1999. Hurun también publica una lista para la India desde 2012.

En su 28.ª edición, la lista Hurun se ha convertido en una valiosa fuente histórica sobre el auge de la riqueza china. Esta entrada se basa en el comunicado de prensa que acompaña a la última lista.

En cuanto a la metodología, Hurun señaló:

Valorar la riqueza de los más ricos de China es tanto un arte como una ciencia. Se nos han escapado algunas personas, muchas de las cuales hacen todo lo posible por ocultar su riqueza, pero creemos que la Lista de los Más Ricos de Hurun constituye el intento más riguroso de identificar a los principales creadores de riqueza de China y de cuantificar sus activos. Faltan accionistas de empresas como ByteDance, Alibaba, Tencent, Huawei y otras grandes compañías, en las que una participación tan pequeña como el 0,1 % de la empresa podría ser suficiente para entrar en nuestra selección. Nuestro equipo de investigadores ha recorrido —por vigésimo octavo año consecutivo— el país de punta a punta, contrastando la información con empresarios, administraciones locales, expertos del sector, periodistas, banqueros y organismos reguladores, así como con las bases de datos de años anteriores. En el caso de las empresas que no cotizan en bolsa, nuestra valoración se basó en una comparación con sus equivalentes cotizadas, utilizando los ratios precio/beneficios vigentes en el sector.

Hurun Research ha identificado a 1.529 personas en China continental, Hong Kong y Taiwán con un patrimonio superior a los 5.000 millones de CNY (equivalentes a 740 millones de dólares estadounidenses), por lo que aquí se concentran multitud de historias personales fascinantes. ¿Qué patrones de interés general podemos extraer?

  • El primero es que la riqueza personal china vuelve a estar al alza. Esta lista es la más extensa de la historia de la encuesta, superando el máximo anterior de 1.460 establecido en 2021, cuando comenzaba la campaña contra el sector inmobiliario y la arrogancia oligárquica.
  • Según la lista Hurun, ahora hay más multimillonarios en dólares en China (1 176) que en EE. UU., donde la cifra ronda los 1 000.
  • Una economía de dos velocidades. El récord de riqueza se estableció «en un año en el que la mayoría de los integrantes de la lista vieron cómo su patrimonio disminuía: 911 registraron una caída o se mantuvieron estables, frente a solo 785 que aumentaron su patrimonio». «La IA, los semiconductores y la robótica experimentaron un fuerte auge, mientras que quienes operan en los sectores de consumo, inmobiliario y manufactura tradicional vieron cómo se reducía su patrimonio: una economía de dos velocidades».​

  • «La IA es el mayor motor individual de riqueza de esta lista: 160 de los ricos de la lista Hurun —uno de cada diez— obtienen ahora sus ingresos de la IA. … China consume actualmente cientos de billones de tokens de IA al día, más que cualquier otro país». «La economía de la IA —semiconductores, grandes modelos e IA incorporada— experimentó un auge tan fuerte que la lista batió el récord de nuevos integrantes. A la cabeza de la lista sigue estando el fundador de ByteDance, Zhang Yiming, con un patrimonio neto personal de 99 700 millones de dólares estadounidenses, pero el enorme aumento de su patrimonio, un 43 % más, se debió a la «agresiva apuesta de ByteDance por la IA». «El fundador de DeepSeek, Liang Wenfeng, de 41 años, fue la sensación del año, entrando directamente en el puesto número 7 con 41 700 millones de dólares, y Chen Tianshi, también de 41 años, del fabricante de chips de IA Cambricon, se cuela en el top 10 con 30 500 millones de dólares». «Zhu Yiming es el hombre del momento: ChangXin Memory, el fabricante de chips que fundó hace apenas diez años, salió a bolsa en julio y alcanzó un valor máximo de más de medio billón de dólares estadounidenses —superando a ByteDance y Tencent y duplicando con creces los 240 000 millones de dólares de Moutai—. La empresa más valiosa de China ha recorrido un largo camino, desde ser un fabricante de baijiu hasta convertirse en un fabricante de chips de memoria. Detrás de los chips, un auténtico superciclo de la memoria —con precios que subieron alrededor de un 70 % en un solo trimestre— y la escasez de centros de datos de IA impulsaron toda la cadena de potencia de cálculo». Detrás de DeepSeek hay toda una serie de otros creadores de modelos: Moonshot AI, Zhipu, MiniMax. El diseñador de GPU MetaX hizo la fortuna de sus fundadores.
  • Robótica: «La “inteligencia incorporada” —IA con un cuerpo— ha entrado este año en la aplicación comercial a gran escala, y en esta lista es donde se puede observar: 80 de los miembros de la lista de ricos de Hurun obtienen ahora sus ingresos de la robótica. Frank Wang Tao, de DJI, el pionero de los drones que ha sido mentor de gran parte del panorama robótico de Shenzhen, sigue siendo la mayor fortuna del sector, con 16 400 millones de dólares estadounidenses. La sensación del año fue Wang Xingxing, de 36 años, del fabricante de robots humanoides Unitree, quien debutó con 10 300 millones de dólares estadounidenses como la segunda cara nueva más importante del año tras sacar a bolsa a Unitree en agosto —las acciones se dispararon un 629 % en su primer día, lo que valoró brevemente a la empresa en 66 000 millones de dólares y la participación personal de Wang en casi 20 000 millones de dólares—; su patrimonio se ha reducido casi a la mitad desde ese máximo alcanzado tras la salida a bolsa, y la empresa se sitúa actualmente en torno a los 35 000 millones de dólares». AgiBot, AI2 Robotics, LinkerHand, Galaxea AI, Ecovacs y UBTech son otros actores clave.​

  • Como consecuencia del cambio sectorial, la distribución geográfica de la riqueza en China está cambiando: Shenzhen es ahora el principal núcleo de riqueza extrema en China, con 177 personas, 30 más que antes, gracias a sus clústeres de semiconductores, inteligencia artificial y robótica. Shanghái ocupó el segundo lugar con 161 personas, 9 más que el año anterior, y Pekín el tercero con 140, 6 menos. Hong Kong (102, +3; es la primera vez que supera las 100). La denominada «tecnología de punta» es la clave para la creación de riqueza en Shenzhen. «Esta es la ciudad de Pony Ma, de Tencent; de Wang Chuanfu, de BYD; y de Frank Wang, de DJI; de Grace Wang, que comenzó en una cadena de montaje de Foxconn y luego fundó Luxshare, el mayor competidor de Apple en el sector del montaje; y de las nuevas fortunas de este año en la cadena de suministro de la inteligencia artificial — Wang Zhiyong, del fabricante de pantallas HKC, y Cai Huabo, del fabricante de memorias Longsys, cuya fortuna se ha más que triplicado este año».​

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  • Merece la pena subrayar este punto. Estas residencias y vínculos con la ciudad no son meramente simbólicos. La abrumadora mayoría de los chinos más ricos vive y trabaja en China, y su riqueza se encuentra allí. Por mucho que puedan disfrutar de los privilegios de la élite mundial, no cabe duda alguna de la autoridad que ejerce Pekín sobre ellos y sus fortunas.
  • Aparte de la IA y la «hardtech», las nuevas energías son un tema muy presente en la lista de ricos: el «rey de las baterías», Robin Zeng Yuqun, de 58 años, ascendió al tercer puesto con 57 300 millones de dólares. En total, según Hurun, «alrededor de 100… personas de la lista de los más ricos obtuvieron su fortuna este año gracias a las energías renovables y el almacenamiento, y sus historias reflejan una tendencia a la consolidación: la escala y el almacenamiento salieron ganando, mientras que el exceso de capacidad quedó relegado. El que más ascendió en el sector fue Zhang Hejun, de Deye, cuya fortuna casi se duplicó hasta alcanzar los 9.4 mil millones de dólares, ya que los mercados emergentes propensos a los apagones, desde Sudáfrica hasta Oriente Medio, se hicieron con sus inversores de almacenamiento. Robin Zeng Yuqun, de CATL, sumó 11 000 millones de dólares, ya que el almacenamiento de energía se convirtió en el negocio de más rápido crecimiento dentro de la capitalización bursátil de 250 000 millones de dólares de CATL. Cao Renxian y Su Lei, de Sungrow —el mayor fabricante mundial de inversores, con 45 000 millones de dólares—, se mantuvieron prácticamente estables. La fabricación de productos solares presentó un panorama más complicado: Liu Hanyuan, de Tongwei, cayó un 24 % debido al exceso de capacidad de polisilicio. Entre las nuevas incorporaciones, Xu Yingtong debutó con 3.700 millones de dólares tras sacar a bolsa el fabricante de sistemas de almacenamiento Sigenergy, que fundó hace tan solo cuatro años tras abandonar Huawei. China domina todos los eslabones de la cadena de suministro de la transición energética, y eso se refleja en esta lista». “La oferta pública de venta de CATL en Hong Kong, por valor de 5.300 millones de dólares estadounidenses, realizada en mayo de 2025, fue la mayor salida a bolsa en Hong Kong desde 2023, con un precio que supuso una prima poco habitual respecto a sus acciones de clase A, y cuyos ingresos se destinaron a financiar su nueva planta en Hungría”.
  • Junto con la inteligencia artificial, la tecnología avanzada y las nuevas energías, la maquinaria de alta calidad también es un factor clave que contribuye a la riqueza china. Esta es la otra cara de la historia del «China Shock 2.0» sobre el auge de la producción industrial y las exportaciones chinas: Chen Jianhua y Fan Hongwei, de Hengli, se colaron por primera vez en el Top 10 con 44 900 millones de dólares estadounidenses. «Chen amasó su fortuna en el sector químico para la industria textil y, posteriormente, en 2022, compró un astillero en quiebra de Dalian por tan solo 300 millones de dólares estadounidenses. Cuatro años después, Hengli Heavy Industry cuenta con la mayor cartera de pedidos del mundo para un solo astillero: la flota mundial está obsoleta, las normas sobre combustibles ecológicos están impulsando una ola de sustitución y, con los astilleros coreanos al completo, los pedidos se han desbordado hacia China —Hengli firmó más de 200 buques solo en el primer semestre de este año y tiene la cartera llena con más de 500 buques hasta 2030. Su historia forma parte de un panorama más amplio: unos 100 miembros de la lista de ricos de Hurun hicieron fortuna en el sector de los equipos de alta gama —las máquinas que fabrican las máquinas— y están sustituyendo a los antiguos pesos pesados. Sany, de Liang Wen’gen y Liang Zaizhong, vende excavadoras en 150 países compitiendo con Caterpillar y Komatsu; Wang Liping, de Hengli Hydraulic (sin relación alguna), rompió el monopolio alemán y japonés en el sector de los cilindros hidráulicos de alta presión; y Wu Bo, de Estun, está arrebatando cuota de mercado en el sector de la robótica a ABB y Kuka. Alemania, Suiza, Japón y Corea definieron este sector durante un siglo; los nombres que figuran en esta lista lo están redefiniendo».
  • Esto nos sirve de recordatorio de que, aunque las mayores fortunas puedan encontrarse en sectores glamurosos como la tecnología, la inteligencia artificial, los chips, etc., estos no son los sectores que dominan la lista general de 1.500 nombres. Los productos industriales ocupan los primeros puestos.​

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  • Tal y como señala Hurun, el panorama es algo diferente si se clasifica la riqueza no en función de los sectores convencionales, sino en función de la tecnología incorporada en los productos y servicios que se comercializan. Según esta clasificación: «El 10,4 % de los miembros de la lista de ricos de Hurun opera actualmente en el ámbito de la inteligencia artificial, lo que supone un aumento respecto al 9 % del año pasado. El 6,5 % en nuevas energías, el 6,4 % en equipamiento de alta gama, el 5,0 % en RA/RV/RM, el 4,9 % en robótica, el 1,8 % en Web3, el 1,5 % en nuevos materiales, el 1,2 % en redes sociales y el 0,8 % en la economía de baja altitud (drones y taxis voladores)».​

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  • Lo cual nos lleva, a través de la tecnología, de vuelta a la política. Aunque los empresarios con «voz» política solo representan «el 5,7 % de la lista, lo que supone un descenso respecto al 6 % del año pasado y se acerca al mínimo histórico del 5,1 % registrado en 2021 (el máximo fue del 38 % en 2004 para los 100 primeros). El número de delegados de la Asamblea Popular Nacional se mantiene sin cambios en 44, mientras que el de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino aumenta en 2, hasta alcanzar los 43». No obstante, a pesar de la participación directa sorprendentemente reducida en los procesos políticos del partido, las prioridades del Gobierno chino quedan claramente reflejadas en la lista. Como comenta Hurun: «Este ha sido el año en que se ha consolidado el “Made in China 2025” —el plan decenal para alcanzar el liderazgo en diez tecnologías clave—. Cinco de los diez primeros de este año y el 60 % de los 100 primeros obtienen sus ingresos de los sectores a los que se dirige, desde los semiconductores y la IA hasta la robótica y las nuevas energías. El nuevo plan quinquenal, que comenzó este año, redobla la apuesta por los mismos objetivos, nombrando como industrias de vanguardia la «IA Plus», la tecnología cuántica, la biofabricación, la inteligencia incorporada, el sector aeroespacial comercial y la 6G. Las personas que figuran en esta lista son el mecanismo para hacerlos realidad».
  • Y, con la mirada puesta en las prioridades en materia de alta tecnología establecidas por el último plan quinquenal, Hurun comenta: «La próxima lista de ricos ya se vislumbra en esta. SpaceTech ha incluido por primera vez en la lista a tres fundadores de empresas de cohetes: Zhang Changwu, de 43 años, de Landspace —cuyo cohete reutilizable Zhuque-3 acaparó los titulares mundiales este verano, elogiado por Elon Musk como un potencial rival del Falcon 9—, Kang Yonglai, de Space Pioneer, y Yang Yiqiang, de CAS Space. Cabe esperar que estos nombres cobren mucha más relevancia en los próximos años. La computación cuántica, las interfaces cerebro-ordenador y la computación cuántica aún no cuentan con ningún miembro en la lista de los más ricos, pero probablemente no tardará mucho en aparecer».
  • Si, por el contrario, no se encuentra usted entre el grupo privilegiado, los resultados son contundentes: tal y como señala Hurun: «La riqueza inmobiliaria ha disminuido en todas las listas desde que estalló la crisis de Evergrande en 2021». «… Hace una década, el impulso urbanizador de China convirtió a los promotores inmobiliarios en las mayores fortunas del país: Wang Jianlin, de Wanda, y posteriormente Xu Jiayin, de Evergrande, encabezaban la lista, y uno de cada tres de los 100 primeros pertenecía al sector inmobiliario. Hoy, por primera vez en la historia, no queda ni un solo promotor inmobiliario del continente entre los 100 primeros; los únicos nombres del sector inmobiliario que permanecen en lo más alto son las familias de propietarios de Hong Kong. … La era en la que el sector inmobiliario era el motor de la creación de riqueza en China ha llegado definitivamente a su fin».
  • Los gigantes del consumo chino también están sufriendo las presiones de una economía en forma de K. Ni siquiera las empresas de Internet, que en su día parecían imbatibles, siguen ya en el punto de mira. «Robin Li, de Baidu, ha quedado fuera de la lista de los 100 más ricos por primera vez desde 2004, y Jack Ma ha salido del top 10. … Lei Jun, de Xiaomi, fue quien sufrió la mayor caída del año, ya que su patrimonio se redujo a la mitad, hasta los 25 100 millones de dólares estadounidenses; y su historia es la historia del sector de consumo en China: construyó una de las marcas más queridas del país apostando por productos premium asequibles y, posteriormente, puso toda la empresa en juego con los automóviles, lanzándose de lleno a la guerra de precios más feroz del mundo, en la que este año incluso los ganadores han visto mermada su valoración. Las fortunas del sector de consumo cayeron de forma generalizada: la de Grant Wang Ning, de Pop Mart, se redujo a la mitad respecto al máximo alcanzado con Labubu, y la de Zhong Shanshan, de Nongfu Spring, perdió 13 000 millones de dólares —aunque sigue un 20 % por encima de hace dos años, tras su año récord de 2025. Así se manifiesta la deflación en una lista de ricos: los precios llevan cayendo durante diez trimestres consecutivos, el consumidor no gasta y los embotelladores y propietarios de marcas son los primeros en notarlo». Las únicas nuevas fortunas en el sector de las marcas de consumo se registraron en los pequeños lujos y los servicios: el té de burbujas (Chagee y Heytea) y el «rey del lujo» de origen chino, Laopu Gold, Xu Gaoming».
  • Como se ha debatido ampliamente en el contexto de la narrativa del «choque chino 2.0», los mercados de exportación son clave para la prosperidad empresarial china y esto se refleja en la lista de ricos: «ByteDance, de Zhang Yiming, mantuvo una participación del 19,9 % en el negocio estadounidense de TikTok tras la histórica reestructuración de este año, que valoró la operación en EE. UU. en 14 000 millones de dólares; BYD, de Wang Chuanfu, exportó un 70 % más de coches en el primer semestre —las ventas en el extranjero representan ahora, por primera vez, más de la mitad de los ingresos—, con fábricas que se extienden desde Hungría hasta Brasil. Luego están las empresas «born global», diseñadas para el mundo desde el primer día: DJI, de Frank Wang Tao, ha liderado el mercado mundial de drones desde sus primeros productos; Insta360, de JK Liu Jingkang, comercializa las cámaras de 360 grados más vendidas del mundo, principalmente fuera de China; Shein, de Chris Xu Yangtian, no vende ni un solo artículo en su mercado nacional; y Transsion, de Zhu Zhaojiang, es el mayor fabricante de teléfonos de África sin vender ni un solo teléfono en China. Un tercio de la lista de este año se dedica al negocio de la exportación, y son ellos la razón por la que China representa ahora cerca del 30 % del valor añadido de la industria manufacturera mundial».
  • «La riqueza se está concentrando. La aparición de los primeros «trillonarios» en renminbi en China es una cuestión de cuándo, no de si: Zhang Yiming ya ha recorrido dos tercios del camino, y preveo que China contará con tres «trillonarios», en términos de yuanes, en un plazo de cinco años y con diez en una década. Los aspirantes más probables al futuro puesto número uno son Liang Wenfeng, de DeepSeek… CZ Zhao Changpeng, de Binance… Chen Tianshi, de Cambricon, que ya cuenta con 30 500 millones de dólares a sus apenas 41 años, mientras China se apresura a fabricar sus propios chips de IA. Detrás de ellos vienen los representantes de la generación de tecnologías del futuro en el ámbito de los robots humanoides. Esté atento también a la fusión de las ciencias de la vida con la IA y a los cohetes comerciales: este año se ha incluido por primera vez en la lista a tres fundadores de empresas de cohetes. Y luego está el comodín definitivo: el «unicornio unipersonal» (OPC), es decir, una empresa valorada en mil millones de dólares creada por un único fundador que dirige un ejército de agentes de IA. Dada la combinación inigualable de ingenieros, adopción de la IA y ambición emprendedora que caracteriza a China, no me sorprendería encontrar a alguien con un OPC en esta lista dentro de uno o dos años».
  • El éxito global puede ser clave para la prosperidad empresarial en China, pero en el país las redes sociales son fundamentales. «Por el número de seguidores en las redes sociales, Lei Jun, de Xiaomi, es sin duda el empresario «más influyente» de China, con unos 45 millones de seguidores solo en Douyin y unos 70 millones en todas las plataformas —más que cualquier otro líder empresarial chino, aunque sigue siendo menos de un tercio de los 230 millones de seguidores que tiene Elon Musk en X. Entre otros figuran Michael Yu Minhong, de New Oriental; Zhou Hongyi, de 360; Liu Qiangdong, de JD.com; Eric Li Shufu, de Geely, y Wei Jianjun, de Great Wall Motors. Hemos observado que bastantes empresarios gestionan ahora sus propias redes sociales, lo que supone un ahorro significativo en costes publicitarios para sus empresas».

Hasta aquí las tendencias del momento.

Echando la vista atrás, resulta llamativo cómo la lista de Hurun confirma el hecho histórico de que la aparición de la riqueza multimillonaria coincide con la era de Xi Jinping.

Hurun adopta una definición más amplia de la riqueza china que la de Forbes, pero también en los datos de Hurun, el periodo 2012-2013 marca un punto de inflexión. El primer año completo de Xi en el cargo fue el momento en el que la riqueza media de su lista de los mil chinos más ricos superó los mil millones de dólares.

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Desde entonces, la riqueza personal se ha disparado. Entre 2013 y la década de 2020, el umbral de acceso al top 10 de la lista de Hurun se ha quintuplicado hasta superar los 30 000 millones de dólares.​

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¿Qué conclusiones generales cabe extraer?

China ha sido el escenario de una enorme acumulación de riqueza privada en el transcurso de una sola generación. Ahora, tras cuatro décadas de crecimiento ultrarrápido, China se encuentra a punto de convertirse en una sociedad con una importante alta burguesía hereditaria: «la riqueza más destacada está envejeciendo con la primera generación de fundadores de la era de las reformas, mientras que las fortunas de más rápido crecimiento pertenecen a una nueva generación que apenas tiene la mitad de su edad». Sin embargo, el flujo se reduce en la parte más baja de la lista: este año no hay ningún «self-made» menor de 30 años en la lista; los diez menores de 30 que figuran en ella son todos herederos, y el empresario «self-made» más joven es Zhang Junjie, de 31 años, de la marca de té de burbujas Chagee. De los 59 menores de 35 años, solo seis son «self-made». … Los hijos de los ricos que figuran en la lista rondan ahora los treinta y pocos años, y el número de sucesores de la «NextGen» en la lista de este año se mantiene en un máximo histórico: la riqueza familiar china ha entrado oficialmente en una fase de herencias a gran escala. 98 de los menores de 40 años que figuran en la lista son herederos de segunda generación».

Antes de que esta ola de herencias a gran escala haya comenzado plenamente, el partido, bajo el liderazgo de Xi Jinping, ha impuesto su autoridad sobre la situación, tanto mediante intervenciones destacadas contra individuos concretos como mediante una reorientación drástica de la economía. El declive de las fortunas inmobiliarias constituye el cambio más drástico en la composición de la lista de ricos. La clara huella dejada por la nueva política industrial es otro. En ambos casos podría decirse que el partido simplemente seguía la lógica económica y tecnológica. Ya era hora de pinchar la burbuja inmobiliaria. Las tendencias de la nueva economía venían dictadas por la tecnología, no por la política. Pero en ambos casos el Gobierno chino ha reivindicado su liderazgo sobre dichas tendencias.

Además, Pekín lo ha hecho al tiempo que se distanciaba del estrecho vínculo entre el Partido y el capital privado que se estaba convirtiendo en la norma a principios de la década de 2000 bajo el lema de las «tres representaciones», en virtud del cual el entonces secretario general Jiang Zemin acogió en el Partido a la vanguardia del capitalismo chino.

En definitiva, todo ello parece encajar bien con el patrón sugerido por la tesis del capitalismo de partido-Estado desarrollada por Pearson, Rithmire y Tsai, quienes consideran que, desde mediados de la década de 2010, el partido se ha alejado de las «tres representaciones» para orientarse hacia un modelo más de «gran dirección» (Naughton), en el que una economía privada cada vez más gigantesca se controla mediante el gobierno corporativo, las células del partido dispersas, la regulación, las campañas anticorrupción e instrumentos más amplios, como la política industrial y la política macroeconómica.

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2. La modernización china.

Hablando de China, otro artículo de Xulio Ríos sobre su modernización, sobre la que acaba de publicar un libro.

https://ctxt.es/es/20261001/Firmas/55252/xulio-rios-china-modernizacion-pcch-occidentalizacion-xi-jinping.htm

El paradigma chino de la “tercera modernización”

Para el PCCh, es posible una modernización sin occidentalización, ya sea esta cultural o política

Xulio Ríos 27/10/2026

En China, la modernización representa un proyecto histórico que se remonta a la crisis terminal de la dinastía Qing en el siglo XIX. A diferencia de las sociedades occidentales en las que el proyecto de modernidad se articula esencialmente en torno a la ambición del progreso, en China, además, el aguijón decisivo nos remite a la superación de la decadencia y la humillación histórica propiciada por la agresión del imperialismo de las grandes potencias desarrolladas de Occidente.

Por eso también esa modernización, concebida de forma integral, no se limita a los avances materiales de todo tipo sino que incluye la superación de las heridas territoriales de aquel periodo. Así, dificilmente se dará por completada la modernización del país en tanto no se resuelvan asuntos como Taiwán, cuya problemática hunde sus raíces más allá de la contienda civil (la ocupación japonesa en virtud del Tratado de Shimonoseki).

Hoy día, inmersos en la última fase de ese proceso de modernización, el PCCh se afana en resaltar las singularidades chinas, comenzando por ese origen histórico excepcional que, lejos de ofrecer un argumento oportunista para edulcorar las especiales características de su modelo, evidencia una magnitud añadida de alto valor simbólico.

Pero hay, además, un particular empeño en teorizar una “tercera modernización” capaz de trascender los paradigmas liberal o marxista asociados a la idea de modernidad auspiciada por Occidente. El propósito, firmemente anclado en aquellas raíces históricas pero también culturales –en el pasado vilipendiadas como causa del atraso y hoy selectivamente recuperadas para blindar la idoneidad de un tránsito heterodoxo–, apunta a la línea de flotación que ha marcado la evolución global en los últimos dos siglos. Para el PCCh, es posible una modernización sin occidentalización, ya sea esta cultural o política.

Desde su fundación en 1921, el PCCh avaló el proyecto de modernización. Inicialmente fue tan contrario al enfoque liberal como deudor del ideario marxista. No obstante, como es bien sabido, ya en los años 30, la defensa de la sinización empujaba a los comunistas chinos hacia una senda propia que se agrandaría tras la ruptura sino-soviética en los años 60. Las reformas denguistas en los 80 auspiciaron una densa combinación de enfoques, aparentemente contradictorios, que han derivado en un hibridismo sistémico en permanente transición. El chino no es un modelo, es un proceso.

La modernización que alienta el xiísmo no abjura de la idea de modernidad, por supuesto, ni tampoco hace ascos por completo a las tradiciones occidentales en ambas versiones. De hecho, reconoce que el gran impulso que ha experimentado el país en las últimas décadas es inseparable del equilibrio construido a partir de unas categorías que en Occidente se aplican de manera excluyente. China, por el contrario, las integra en un marco jerárquico liderado por el PCCh como garantía de culminación de su proyecto histórico.

Esa recombinación del papel del Estado o del mercado, de las diversas propiedades, o de la tradición y la modernidad, entre otros, ofrece una concepción sin duda diferente y por el momento exitosa, que aspira a vertebrar un paradigma alternativo que pueda plasmar una nueva ruta hacia la modernidad en la cual los países del Sur Global muy especialmente puedan abrigar expectativas.

La desuniversalización de la modernidad significa en lo político que el PCCh puede perseverar legítimamente en la exploración de una senda propia para alcanzar el desarrollo y el bienestar. El poder económico, comercial y científico-tecnológico hoy son lo suficiente sólidos como para sustentar ese esfuerzo, retroalimentando no solo el nacionalismo cultural sino también su defensa acérrima de la soberanía. Porque, en el fondo, se trata también de justificar la legitimidad de su derecho a articular vías propias sin subordinación a imperativos exteriores del tipo que sean.

En lo geopolítico, esa apuesta por la “multimodernidad” es el correlativo de la “multipolaridad”. Las trayectorias históricas o culturales de cada país influyen en la adaptación de la ambición de la modernidad a cada realidad. Lo que singulariza a China es, además, que su éxito material le brinda la oportunidad de sistematizar una teoría alternativa al respecto. ¿Cuajará esto?

Oficialmente, la respuesta no puede ser más que afirmativa. No hay duda al respecto. La “modernización de estilo chino” es, desde 2022 sobre todo, una marca política reivindicada intensamente por Xi Jinping. De una parte, blinda el modelo chino frente a las exigencias occidentales de que el desarrollo debe desembocar en la liberalización según nuestros parámetros, hoy tan agrietados. De otra, la profundización de sus “singularidades” (desde la gobernanza del mercado a la persistencia de la planificación pero igualmente el liderazgo hegemónico del Partido, el control estatal en todos los ámbitos, etc.) dispone del potencial para transitar desde la recombinación actual de dichos parámetros a la plasmación de una modernidad de nuevo tipo.

Wang Huning, ideólogo principal, lleva lustros ensayando y teorizando este enfoque, defendiendo a la vez la incorporación de elementos de la modernidad occidental pero compensándolos con aditivos que preserven la especificidad política y cultural del país, disociando modernización y occidentalización. Es, en cierto modo, una actualización de la formulación de Zhang Zhidong que a finales del siglo XIX promovía la “modernización híbrida”, la idea de adoptar las tecnologías occidentales para preservar la identidad china, el yong y ti.

Por su parte, Wang Hui ha enfocado la modernidad como problema histórico, resaltando que incluso en la modernización occidental no debiera hablarse de una experiencia única y homogénea pues siempre ha sido plural. Esto brinda un argumento adicional para justificar que China pueda seguir una trayectoria diferenciada que, sin ser del todo novedosa desde el punto de vista de la alternativa, reabra el horizonte del debate hacia la multiplicidad de vías de modernización.

Otros teóricos chinos, como Zhang Chenggang, amparan ese esfuerzo en la necesidad de sumar lo que Occidente separó, lo cual, paradójicamente, segrega por efecto la identificación entre modernización y occidentalidad. Lo que Zhang sugiere es sumar transformación y continuidad, China y el mundo, tradición y modernidad, universalidad y particularidad, o globalización y autonomía. El “desarrollo integrado” de estos parámetros es para Chai Baoyong o Zhang Xing expresión de lo que Occidente ha santificado como categorías progresivamente incompatibles cuando en realidad no son sino complementarias.

Desde el ideario marxista, Jiang Youfu, sugiere que esta propuesta de modernidad de sello chino es una innovación más en la teoría marxista alejándose de aquella ortodoxia que preceptúa que todas las sociedades deben atravesar las mismas etapas históricas que las sociedades occidentales.

Que esta vía china resulte en una nueva forma de modernidad está por ver. En muchos aspectos, hay fórmulas ciertamente inéditas que rebajan la trascendencia del monopolio occidental de la modernidad. Por lo pronto, parece que la voluntad política, sustentada en un poder material tan ingente como al alza, tiene aquí una de sus misiones teóricas de mayor calado para los próximos años.

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Xulio Ríos acaba de publicar China, la modernización permanente (Txalaparta, 2026).

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3. Socialismo en Chile, hoy.

Hoy van dos boletines regionales del Tricontinental. Empiezo con este, el Americano, dedicado a la recuperación del socialismo en Chile.

https://thetricontinental.org/es/nuestra-america/boletin-restaurar-la-vigencia-del-socialismo-en-el-chile-contemporaneo/

Restaurar la vigencia del socialismo en el Chile contemporáneo

Pensar hoy el socialismo exige afirmar que la crisis orgánica chilena sólo podrá resolverse mediante una alternativa antioligárquica, popular y socialista.

30 de octubre de 2026

Arte de El Cometa Ludo (Chile). Cortesía del artista.

I. La proscripción de la hipótesis socialista

Durante más de tres décadas, bajo la transición negociada y la democracia tutelada por la Constitución de 1980, asistimos a una operación ideológica metódica: la proscripción de la hipótesis socialista del debate público. No fue sólo jurídica, sino sobre todo cultural y semántica. El neoliberalismo chileno no sólo privatizó los derechos sociales; cercenó nuestra imaginación política.

Uno de aquellos escollos fue el jurídico: una Constitución tramposa, redactada a puertas cerradas por la Comisión Ortúzar, con el Congreso clausurado y miles de chilenos detenidos y desaparecidos por la dictadura cívico-militar.

Esta Constitución pétrea, mediante principios como la subsidiariedad del Estado solo admitió un modelo económico: el neoliberal, sistema que hizo de Chile uno de los países más desiguales del mundo. A esta condena económica, se sumaron los «candados» de la democracia: quórums supramayoritarios de dos tercios para reformar sus capítulos centrales como los respectivos a derechos sociales. Durante treinta años, cada intento de consagrar derechos como la vivienda o el aborto chocaron con la respuesta de que era inconstitucional, y ninguna coalición alcanzó jamás esa proporción. La dictadura lo sabía muy bien.

En este repliegue, la hegemonía dominante instaló un dogma asfixiante: la única política posible era la gestión eficiente de lo existente. El «socialismo» fue sustituido por la etiqueta amable, pero sin filo transformador, del «progresismo». Tomás Moulian caracterizó este nudo ciego:

El transformismo del sistema político chileno operó desarmando los imaginarios de ruptura y sustituyendo la voluntad de soberanía popular por una mitología del consumo y de la gobernabilidad tecnocrática. La democracia fue reducida al ritual del voto mientras las decisiones sobre la vida y el trabajo quedaban blindadas por el fetiche del mercado. (Chile actual: anatomía de un mito, 1997).

Pensar el socialismo hoy exige romper este chantaje ideológico y afirmar que la administración compasiva del modelo llegó a su límite histórico y que la crisis orgánica chilena solo encontrará cauce en una alternativa anti-oligárquica, popular y socialista.

Arte de El Cometa Ludo (Chile). Cortesía del artista.

II. La ruptura con el progresismo sin horizonte

¿Por qué el progresismo es insuficiente frente a las demandas de la clase trabajadora? Porque opera bajo la ilusión de que el Estado es un instrumento neutro, modificable con ajustes normativos que no tocan la matriz de acumulación ni la relación capital-trabajo. Al desvincular las conquistas inmediatas del poder popular, termina neutralizando a las fuerzas movilizadas: si las reformas no cuestionan la propiedad de los medios de producción ni los pilares del capital financiero, son cooptadas o revertidas por la contraofensiva de las clases dominantes.

Es lo que vive hoy Chile bajo el gobierno de José Antonio Kast. La oligarquía no solo resguarda sus intereses: disciplina al pueblo con recortes sociales, el cobro compulsivo del Crédito con Aval del Estado y el traspaso de los costos del mercado a las familias. Castiga así derechos conquistados tras años de lucha. Es la restauración pinochetista, ya sin la pose de “fundamento intelectual” que alguna vez tuvo, es la comedia total y el descaro en la administración del Estado.

Respecto al progresismo, Luxemburgo lo advirtió en su polémica con Bernstein:

Quien se pronuncia por la vía de la reforma legal en lugar y en oposición a la conquista del poder político y a la transformación de la sociedad, no elige un camino más tranquilo, seguro y lento hacia el mismo fin, sino un fin diferente: no la consecución de un nuevo orden social, sino meras modificaciones secundarias en el viejo orden. (Reforma o revolución, 1899).

No se trata de despreciar las reformas. Para el marxismo, reforma y revolución son momentos de una misma unidad dialéctica: la lucha por la jornada laboral, los salarios o la salud pública es la «gimnasia revolucionaria» con que la clase trabajadora toma conciencia de su fuerza. El error del progresismo es convertir la reforma en un fin en sí mismo, aislada de la autoorganización popular y sujeta a los límites que tolera el gran empresariado.

Arte de El Cometa Ludo (Chile). Cortesía del artista.

III. El marxismo como pulsión creadora

Pensar el socialismo exige también evitar dos desviaciones: la adaptación pragmática al institucionalismo y el dogmatismo que calca fórmulas del siglo XX en la realidad hiperdigitalizada y fragmentada del XXI. Reivindicamos la lección de José Carlos Mariátegui: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica”. («Aniversario y balance», Amauta, 1928)

Esa creación heroica dialoga con Alain Badiou, para quien el comunismo no es una teleología de la historia sino una hipótesis emancipada y una pulsión creadora capaz de intervenir en las fisuras de lo real: un acontecimiento de ruptura en que los «inexistentes» de un sistema se afirman como sujetos. Gramsci nos legó que la disputa por el poder como disputa hegemónica consiste en articular un bloque histórico de clases subalternas capaz de disolver el sentido común burgués. El socialismo es en última instancia, entonces, la democratización radical de la existencia: el salto de la prehistoria de la necesidad al reino consciente de la libertad, la libertad del pueblo, de las mayorías organizadas.

De ahí cuatro tesis:

  1. El socialismo no llega mecánicamente cuando las contradicciones del capitalismo se vuelven insostenibles. Es una alternativa que organiza de otro modo los mismos elementos: medios de producción, distribución y mercado. Las crisis pueden, de hecho, conducir a capitalismos más intensos.
  2. Por ser alternativos, pueden existir espacios socialistas dentro del capitalismo; y, por tanto, al socialismo se llega organizando esos microsocialismos en disputa con el capital.
  3. El socialismo es ante todo una tarea política: la organización consciente de sus condiciones subjetivas y objetivas, sin etapas previas obligatorias.
  4. No existe triunfo final. Ambos sistemas pueden ser derrotados, por lo que el socialismo se elige y se construye cada día, como tarea inacabada.

Arte de El Cometa Ludo (Chile). Cortesía del artista.

IV. Tablero global: multipolaridad y experiencias de Nuestra América

Asistimos al ocaso de la hegemonía unipolar estadounidense y al surgimiento de un orden multipolar en que China tiene un peso gravitante. Su «socialismo con características chinas» basado en la planificación soberana, la vanguardia científica y la «prosperidad compartida», muestra que la modernización no es patrimonio del modelo estadounidense, cuyas guerras han dejado colapsos regionales en Medio Oriente y otras latitudes. El socialismo, en cambio, es desarrollo a gran escala sin necesidad del imperialismo belicista, aperturando y prefigurando una nueva hipótesis geopolítica global: la del Arca de Noé o el barco compartido de la humanidad.

Sin importar nuestras fronteras, tenemos datos mundiales que reflejan no sólo la debilidad del capitalismo para redistribuir riqueza sino directamente su teleología de acumulación. Así lo demuestra el Primer informe sobre la desigualdad global del G20 (2025) que advierte que el 1% más rico del mundo acaparó el 41% de la nueva riqueza mundial entre 2000 y 2024, frente a solo el 1% recibido por el 50% más pobre, tendencia que parece no disminuir sino más bien profundizarse. Esto en contraste al socialismo, que no sólo ha alfabetizado al mundo, ha sacado en China -como botón de muestra- a 800 millones de personas de la pobreza crítica.

En nuestra América, Cuba sigue siendo, pese al bloqueo, un referente de soberanía, solidaridad sin fronteras e internacionalismo. La Cuarta Transformación en México, que se define de centroizquierda, ha impulsado cambios profundos con una popularidad inusitada. El Gobierno del Cambio en Colombia reveló tanto la potencia de la movilización para desplazar a las oligarquías como los bloqueos institucionales y mediáticos que el capital opone a toda redistribución.

La lección es clara: un proyecto soberano en Chile requiere articulación latinoamericana, horizonte común para construir un mundo multipolar, respetuoso, en que se forje una prosperidad compartida y, sobre todo, una sólida base popular capaz de resistir al gran capital transnacional, y en particular, en este período, un campo popular comprometido y activista capaz de resistir la narrativa operada mediante inteligencia artificial en las redes sociales. Quizás ahí esté la puerta de entrada a la pregunta: ¿cuál socialismo?

Arte de El Cometa Ludo (Chile). Cortesía del artista.

V. Praxis prefigurativa: al socialismo solo se llega mediante el socialismo

El socialismo no es un evento del futuro, sino una praxis prefigurativa en el presente. El socialismo al igual que la democracia es un medio y un fin en sí mismo, al cual solo se aspira precisamente mediante él. En la tradición revolucionaria chilena, esta comprensión tiene un nombre y un rostro: Luis Emilio Recabarren. Recabarren no esperó a ganar La Moneda para comenzar a construir el socialismo, lo construyó en las mancomunales salitreras, en las imprentas de la prensa obrera, en los teatros proletarios y en las ateneas populares. Para Luis Emilio, la autoorganización del pueblo era simultáneamente el instrumento de combate y la semilla de la nueva sociedad.

Una tarea urgente es trazar en nuestra acción con las masas populares un deslinde categórico; entre el asistencialismo focalizado y la caridad del modelo neoliberal, que trata al pueblo como un cliente o beneficiario pasivo, y la praxis socialista que concibe a las comunidades como sujetos activos de transformación. Debemos reapropiarnos de valores sociales fundamentales como la solidaridad, la solidaridad es socialista, porque es cooperación y empatía entre iguales que prefigura, y nos permite habitar la sociedad que estamos edificando. Esa matriz debe orientar nuestra acción en el gobierno local y en los movimientos sociales. Las Farmacias Populares, el Arriendo a Precio Justo, los preuniversitarios populares, no son políticas accesorias, son rupturas en la lógica de la mercancía. Demuestran que la salud, la vivienda y la educación pueden gestionarse con justicia social.

Conquistar avances concretos como la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el aumento del salario mínimo o la gratuidad universitaria, fortalece la posición del trabajo frente al capital. Sin embargo, estas conquistas solo serán sostenibles si están enraizadas en una masa crítica organizada y consciente de su destino histórico y de su responsabilidad en la salvaguarda y progreso de la revolución socialista.

Arte de El Cometa Ludo (Chile). Cortesía del artista.

VI. Tarea histórica: reposicionar la hipótesis socialista

Finalmente, y no un punto menor durante los últimos años, la izquierda y las fuerzas progresistas han tendido a atrincherarse bajo el paraguas del “antineoliberalismo”. Sin embargo, debemos decirlo con claridad y rigurosidad dialéctica: el antineoliberalismo hoy es profundamente insuficiente.

En términos dialécticos, declararse «antineoliberal» es posicionarse únicamente en el momento de la reacción o la negación. Es una postura meramente defensiva, un movimiento de repliegue que busca preservar las escasas garantías del Estado social o mitigar las garras del mercado. El antineoliberalismo nos dice qué rechazamos, pero no tiene la potencia creadora, el proyecto histórico ni la carga utópica que exige la gravedad del momento actual.

Y esta insuficiencia es peligrosa, porque el vacío de proyecto está siendo ocupado a escala global y local por la avanzada de la ultraderecha y el fascismo. Asistimos a la irrupción de un fascismo reeditado: un fascismo ignorante, estridente y anti-intelectual, que explota el malestar popular, captura la rabia de los desposeídos y la canaliza mediante el odio al migrante, el rechazo a las mujeres y diversidades, y el fetiche del autoritarismo represivo.

Frente a un fascismo ignorante que moviliza emociones primarias y soluciones simplistas, la respuesta no puede ser el discurso tibio, descafeinado y tecnocrático del progresismo o del «antineoliberalismo». A la avanzada fascista no se la detiene con la administración compasiva del modelo; se la derrota enfrentando las causas estructurales del capital. Por eso afirmamos categóricamente: no basta con ser antineoliberales; se requiere ser decididamente socialistas.

Ser decididamente socialistas significa: Recuperar la capacidad de proponer un proyecto de sociedad cualitativamente distinto, basado en la propiedad social de los recursos estratégicos, la planificación democrática de la economía y la soberanía popular. Asumir la formación política y la organización de base no como un pasatiempo académico, sino como el escudo principal contra la demagogia de la extrema derecha. No estamos condenados a la administración de lo existente ni al miedo frente a la barbarie neofascista. Volvamos a armar la hipótesis socialista con rigor teórico, combatividad política y amor por nuestro pueblo. Por la reconstrucción del pensamiento crítico, por la creación heroica del socialismo en nuestra América Latina.

Saludos cordiales,

Millaray

Este texto es una adaptación de la presentación hecha por Millaray Huaquimilla Neyra, secretaria ejecutiva del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), en el evento “¿Cuál socialismo?” organizado el pasado mes de agosto conjuntamente por el ICAL, Tricontinental: Instituto de Investigación Social y el Centro de Estudios de Políticas Públicas Territorio y Comunidad.

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4. Sudán y Palestina.

Y este es el africano, dedicado a la relación, a primera vista no obvia, entre Palestina y Sudán.

https://thetricontinental.org/pan-africa/newsletter-we-are-here/

«Aquí estamos»: Por qué escribimos sobre Sudán en relación con Palestina

Décimo boletín de Pan-Africa (2026)

Gaza se convirtió en la piedra de toque moral de nuestra generación mientras Jartum ardía en un silencio casi absoluto: jóvenes activistas desplazados por la guerra contrarrevolucionaria se preguntan por qué y qué tipo de solidaridad debe construirse para que ninguna lucha quede atrás.

30 de octubre de 2026

Por Sandie Hanna

Amanda Elbergdar, ilustración de portada para Estamos aquí, 2026.
«Espero que la gente se fije en una persona, no en una declaración, para comprender lo que está sucediendo… Nosotros, los torturados, asesinados, desplazados y hambrientos, estamos demasiado agotados para asumir la tarea de hacer que nuestro sufrimiento resulte humano y comprensible». —Joven activista sudanesa, Estamos aquí.

La mañana del 15 de abril de 2023, durante el Ramadán, Elaf se encontraba en un aula de Jartum cuando su madre la llamó para decirle que volviera a casa. No le dio importancia; los disparos se habían convertido en algo habitual. Veinte minutos más tarde, una fuerte explosión sacudió el edificio y, cuando los estudiantes salieron a un patio abierto, el aire se llenó de ráfagas de ametralladora. Al otro lado de la ciudad, Aya se despertó con un cielo ennegrecido por el humo. Mina, que es diabética, se marcharía doce días después porque en el país ya no quedaba insulina. Cada una de ellas creía que todo habría terminado en una semana.

Tres años y medio después, Sudán es la mayor crisis de desplazamiento del mundo. En abril de 2026, la Organización Internacional para las Migraciones calculó que había casi 9 millones de desplazados internos, casi 4 millones de repatriados y otros 4,5 millones que habían huido al extranjero. Es necesario conocer estas cifras. Sin embargo, tal y como insisten las ocho jóvenes organizadoras cuyas historias llenan We Are Here: Sudanese Girls and Youth Hold Their Ground in Resistance and Remembrance, las cifras también reducen a las personas a una escala que resulta fácil pasar por alto.

Este boletín se basa en esa recopilación y en el ensayo que la acompaña, «Why We Write About Sudan in Proximity to Palestine» (Por qué escribimos sobre Sudán en relación con Palestina), para preguntarse por qué Palestina se convirtió en la piedra de toque moral de nuestra generación y Sudán no, y qué nos enseña la respuesta sobre cómo nos organizamos.

La piedra de toque y la sombra

Cada generación se enfrenta a una lucha que pone a prueba su conciencia: Vietnam en las décadas de 1960 y 1970, Irak en la década de 2000 y, desde octubre de 2023, Palestina. Esto no es ni una casualidad ni un error. El genocidio en Gaza fue retransmitido en directo por sus propios periodistas y jóvenes, y se puede señalar a las fuerzas que lo permiten: Israel, Estados Unidos, gran parte de Occidente y varios gobiernos árabes. Detrás de esa claridad se esconden décadas de organización. En 2005, 170 organizaciones de la sociedad civil palestina —sindicatos, redes de refugiados, grupos de mujeres, comités populares— lanzaron el llamamiento al Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Cuando personas de todo el mundo se sintieron paralizadas al presenciar un genocidio en sus pantallas, el BDS dio a ese sentimiento un rumbo: una estrategia, investigaciones contrastadas sobre la complicidad empresarial, objetivos concretos. La indignación se convirtió en presión económica.

Sudán no ha tenido nada equivalente. No porque el sufrimiento sudanés sea menor —no se trata de una competición para ver quién sufre más—, sino porque la guerra se ha narrado como algo que no es. Denominada «guerra civil» o «crisis humanitaria», una contrarrevolución forjada por mercenarios, financiación indirecta y limpieza étnica se ha reducido a una disputa entre dos generales. Ese encuadre oculta la intervención extranjera. Los Emiratos Árabes Unidos, como formación compradora dentro del orden neocolonial liderado por Estados Unidos, están acusados —sobre la base de líneas de suministro documentadas, armas reexportadas y vínculos comerciales— de armar y financiar a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), una acusación que Abu Dabi niega. Egipto, Arabia Saudí, Israel, Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia y China tienen intereses —unos más geopolíticos, otros más comerciales— en el oro, el petróleo, las aguas del Nilo y la costa del Mar Rojo de Sudán. Dado que los intereses occidentales son menos acuciantes allí, y dado que Sudán no amenaza la imagen que Occidente tiene de sí mismo como lo haría una Palestina libre, se le deja arder en lo que el ensayo denomina «círculos concéntricos de vacío político».

Las consecuencias son concretas. Cuando las autoridades lideradas por el ejército en Puerto Sudán —fruto del golpe de Estado de octubre de 2021 e ilegítimas a ojos de muchos sudaneses— llevaron a los Emiratos Árabes Unidos ante la Corte Internacional de Justicia en marzo de 2025, el caso fue desestimado dos meses después porque los Emiratos Árabes Unidos habían formulado una reserva a la cláusula de solución de controversias de la Convención sobre el Genocidio. Las protestas lideradas por la diáspora han exigido un embargo de armas y un boicot a las empresas vinculadas a los Emiratos Árabes Unidos, pero, como señala el ensayo, no ha existido un marco creíble para convertir esas peticiones en una presión global sostenida. «Realmente da la sensación de que los únicos que están hablando de lo que está ocurriendo en Sudán en este momento son los sudaneses», afirma Elaf.

Amanda Elbergdar, Free Speech, 2026.

Una guerra contra una revolución

Para comprender claramente la situación de Sudán, debemos situarla en su contexto histórico:

  • Un condominio anglo-egipcio (1899-1956), en virtud del cual Gran Bretaña, con Egipto como socio nominal, gobernó el norte y el sur como entidades separadas, una división que perduró más allá de la independencia;
  • Dos guerras civiles entre el Estado de Jartum y los movimientos del sur (1955-1972 y 1983-2005), la segunda de las cuales concluyó con el acuerdo que condujo a la balcanización y a la creación de Sudán del Sur en 2011;
  • El genocidio en Darfur a partir de 2003, cuando el Gobierno de al-Bashir armó a los janjaweed para sofocar una rebelión en la región —la milicia a partir de la cual se creó posteriormente la RSF—;
  • Y una larga serie de levantamientos populares —1964, 1985, 2019—, cada uno de ellos sofocado por hombres armados. La revolución que derrocó a Omar al-Bashir en abril de 2019, tras treinta años en el poder, tuvo como respuesta la masacre de la sentada de junio, cuando fuerzas lideradas por la RSF mataron a más de un centenar de manifestantes frente al cuartel general del ejército en Jartum. En octubre de 2021, el ejército y la RSF tomaron conjuntamente el poder, disolviendo el gobierno de transición civil-militar.

En enero de 2023, los Comités de Resistencia de barrio firmaron la Carta Revolucionaria para el Establecimiento del Poder Popular, una hoja de ruta elaborada mediante consultas horizontales que proponía consejos locales, la supervisión civil de las fuerzas de seguridad y una economía que devolviera los recursos de Sudán a su pueblo. Tres meses después, los dos socios del golpe de Estado apuntaron sus armas unos contra otros y contra el pueblo. Por eso muchos sudaneses la denominan la «Guerra Contrarrevolucionaria». Una «guerra civil» pide ayuda al mundo; una contrarrevolución le pide solidaridad con un proyecto político.

Muerte lenta, en casa y más allá de las fronteras

Los testimonios de We Are Here no tratan únicamente de bombas. Describen lo que la académica palestina Nadera Shalhoub-Kevorkian denomina un «estado ni de vida ni de existencia»: familias que duermen en el suelo del salón porque esas paredes son las más gruesas; mujeres jóvenes que dejan de salir de casa porque la violación se ha convertido en un arma de guerra; padres cuyos ahorros se esfuman de la noche a la mañana cuando quiebran los bancos. Médicos Sin Fronteras atendió a 659 supervivientes de violencia sexual en Darfur del Sur entre enero de 2024 y marzo de 2025; casi un tercio de ellos eran niños. En abril de 2026, ONU Mujeres informó de que el número de personas que necesitaban apoyo por violencia sexual se había cuadruplicado.

Cruzar una frontera no pone fin a ello. En Egipto, los narradores describen campañas de deportación, normas de residencia modificadas sin previo aviso, alquileres que se tragaron sus ahorros y jóvenes en la calle que los llamaban abeed —esclavos—. En el asentamiento de Kiryandongo, en Uganda, Wini Omer describe un único centro médico para miles de refugiados. El régimen de refugiados, sostiene el texto, fue diseñado por las potencias que trazaron las fronteras de África: abierto a las armas, cerrado a las personas. Los narradores señalan el «Proceso de Jartum» de la UE, a través del cual, según sostienen, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) obtuvieron cobertura y capacidad como guardias fronterizos de Europa. Si los belicistas se mantuvieran fuera de nuestras fronteras, afirma el texto, nunca tendríamos que cruzar las suyas.

El año del Imperio

«Sudán» debe leerse en el contexto de la ofensiva más amplia de 2026. El 3 de enero, las fuerzas estadounidenses bombardearon Caracas y detuvieron al presidente Nicolás Maduro en nombre de la guerra contra las drogas, mientras Washington hablaba abiertamente de controlar Venezuela y su petróleo. Tres semanas más tarde, en Davos, Donald Trump presentó su «Junta de la Paz»: un organismo que él mismo preside, respaldado por el Consejo de Seguridad de la ONU para supervisar la «reconstrucción» de Gaza, con puestos permanentes valorados en 1.000 millones de dólares y una presentación de diapositivas inaugural en la que se mostraban complejos turísticos costeros en terrenos aún bajo los escombros. El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel entraron en guerra contra Irán; el primer día, un ataque contra una escuela primaria de niñas en Minab causó la muerte de más de 165 personas, la mayoría de ellas niñas. Mientras tanto, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. recibió un aumento histórico de financiación para llevar a cabo redadas en los barrios y separar a las familias.

Sin embargo, donde hay opresión, hay resistencia. La población de Estados Unidos respondió con campamentos, ayuda mutua y redes de respuesta rápida frente a los colegios, manifestándose tanto por Palestina como por Sudán, Venezuela y Cuba. También convirtieron la concienciación en votos: Zohran Mamdani gobierna la ciudad de Nueva York, y Abdul El-Sayed ganó en agosto las primarias demócratas al Senado de Míchigan con programas que consideran la vivienda, la sanidad y la educación como derechos, no como mercados. No se trata de revoluciones. Pero demuestran que la red del imperio puede verse y combatirse desde el interior de su centro.

De la movilización a la organización

Nada de esto es un argumento a favor de restar importancia a Palestina. Es un argumento contra el excepcionalismo: el hábito, por muy inconsciente que sea, de dejar que una lucha sustituya a todos ellos, del que depende la estrategia de «divide y vencerás». El ensayo también extrae una lección más dura. Millones de personas se manifestaron, boicotearon y ocuparon campus universitarios en apoyo a Gaza, y el genocidio no se detuvo. Muchos quedaron agotados. Kwame Ture advirtió que la movilización es temporal y la organización, permanente, y que «la lucha nunca es un acontecimiento». Vijay Prashad señala lo mismo: la energía popular no es poder social, que es la capacidad organizada de una clase para actuar. Las protestas aprobadas por el Estado pueden ser absorbidas; un pueblo organizado que ha construido sus propias instituciones y que sabe por qué lucha, no.

Los organizadores sudaneses lo saben bien. Según nos cuenta Reem, tras 2019 surgió un movimiento feminista orgánico, y es ese movimiento el que ahora gestiona los comedores comunitarios en plena guerra. Esa infraestructura también se encuentra bajo presión: por la polarización, por las condiciones impuestas por los donantes, por lo que ella denomina «dinero político» y por las agendas extractivas. La solidaridad que avanza al ritmo de la empatía, en lugar de al ritmo de la confianza, la deja sin recursos.

¿Qué hay que hacer, pues? We Are Here nos pide que demos protagonismo a los organizadores de primera línea, que destinemos los recursos con dignidad, que exijamos un embargo de armas y que nos enfrentemos a la complicidad de nuestros propios Estados. A esto añadimos una tarea para la izquierda panafricana: construir para Sudán el tipo de marco que el BDS llegó a ser para Palestina —mapeando las empresas, las rutas del oro y los flujos de armas; vinculando a la diáspora sudanesa con sindicatos, estudiantes y movimientos del continente; y rechazando el lenguaje de la «guerra civil» en nuestras propias publicaciones—. Los Emiratos Árabes Unidos y los países del Golfo son importantes inversores y socios comerciales en toda África, lo que otorga a los movimientos africanos una influencia que pocos otros poseen.

Amanda Elbergdar, Estamos aquí, mano a mano, 2026.
Quienes cuentan estas historias no lo hacen para demostrar su humanidad, que nunca se ha puesto en duda. Las cuentan para encender la llama de la revolución, para encontrar a sus compañeros y para llenar el archivo con sus voces. Sudán y Palestina son terrenos distintos del mismo campo de batalla. Escribimos sobre ellos juntos no para establecer un orden de importancia, sino porque solo seremos libres juntos.

Atentamente,

Sandie

We Are Here: Sudanese Girls and Youth Hold Their Ground in Resistance and Remembrance recopila los testimonios de ocho niñas y jóvenes activistas sudanesas desplazadas por la guerra que comenzó el 15 de abril de 2023. Impulsado por una activista sudanesa y otra palestina unidas por una amistad feminista, este libro analiza Sudán más allá de la perspectiva humanitaria y traza las raíces coloniales del presente.

Sandie Hanna

Sandie Hanna es una activista y narradora palestina. Dirige la educación política en Purposeful, un centro feminista con raíces africanas que apoya el activismo de las niñas en todo el mundo.

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5. La izquierda en Pakistán.

Los editores de Jamhoor se toman su tiempo en las polémicas. En este artículo de septiembre de 2026 polemizan con otro de un año antes, a su vez sobre el último conflicto armado entre Pakistán e India, del que ya no nos acordamos. Pero vale la pena como reflexión sobre la situación de la izquierda en Pakistán, y conocer sus principales componentes.

https://www.jamhoor.org/read/the-pakistani-lefts-middle-class-crisis

Ensayo

4 de septiembre de 2026

La crisis de la clase media en la izquierda pakistaní

Escrito por Aisha Tahir y Khurram Ali

 

Una crítica histórica y de clase a las posturas de la izquierda sobre la guerra entre la India y Pakistán de mayo de 2025.

En un artículo publicado por Jamhoor, Muhammad Umar Ali y el Dr. Syed Azeem pusieron de manifiesto «profundas contradicciones ideológicas» en la respuesta de la izquierda pakistaní al breve conflicto entre la India y Pakistán de mayo de 2025. Analizaron diversas posturas de los partidos de izquierda y criticaron la postura de la «paz sin principios», argumentando que la contradicción principal debería ser el fascismo y el expansionismo indios, que suponen un peligro para todo el subcontinente. Por lo tanto, el pueblo de Pakistán debería solidarizarse con los pueblos de Nepal, Bangladés y otros países del sur de Asia contra el expansionismo indio.

A continuación ofrecemos una crítica de esta postura. Asimismo, presentamos breves reseñas históricas de la trayectoria de algunos de los principales partidos de izquierda, prestando especial atención a cómo una perspectiva política de clase media ha dominado la política de izquierda en Pakistán.

 

A nivel teórico, Ali y el Dr. Azeem formulan dos generalizaciones amplias. La primera sitúa al Partido Haqooq-e-Khalq y al Partido de los Trabajadores Awami (Asim Sajjad Akhtar) en una única categoría de la «Nueva Izquierda» que sigue el pensamiento gramsciano. Si bien es cierto que ambos partidos comparten el rechazo a los modelos leninistas y maoístas del pasado y que surgen principalmente del ámbito académico, en realidad adoptan posiciones opuestas. La segunda generalización agrupa a los principales partidos actuales de la izquierda pakistaní —el Partido de los Trabajadores Awami (Akhter Hussain), el Partido Mazdoor Kisan (Taimur Rahman), el Partido Comunista de Pakistán y Tabqati Jeddojehad— dentro de la «izquierda tradicional». Cada uno de estos partidos es una combinación de diferentes tendencias. Hoy en día, su legado resulta indescifrable debido a las recurrentes escisiones y fusiones entre diversas facciones, que se analizarán más adelante en este artículo. Estas generalizaciones dan por sentado un recorrido histórico continuo de las diferentes tendencias y partidos, pero la realidad es otra.

Historia y continuidad

A finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, los movimientos radicales de todo el mundo experimentaron un resurgimiento inspirado en el pensamiento de Mao Tse Tung, mientras que las décadas de 1980 y 1990 marcaron su declive. China había cambiado su postura para apoyar los movimientos revolucionarios en todo el mundo. La Unión Soviética también entró en declive bajo el legado político revisionista de Jruschov. La izquierda pakistaní, que dependía de estos dos países para su marco ideológico y práctico, experimentó un declive correspondiente. Al carecer de una estructura organizativa que se consolidara y proporcionara liderazgo (a diferencia de la izquierda en Perú, la India y Filipinas), los partidos comenzaron a perder su carácter político. Reducidos a meros clubes de salón, empezaron a fusionarse en busca de una oportunidad de supervivencia.

 

«La falta de una teoría basada en la práctica limita las ambiciones del Dr. Azeem y Ali de encontrar la continuidad del maoísmo a meros malabarismos teóricos. Ante la ausencia de campañas de rectificación en estos partidos, el enfoque del Dr. Azeem y Ali carece de un análisis concreto».

El Dr. Azeem y Ali dedican una sección a la evolución de la tendencia maoísta obsesionada con la idea de «continuidad y ruptura». Existen varios enfoques de este concepto: uno utilizado por Foucault y otro por Althusser. El análisis de Foucault no es dialéctico. Althusser utiliza el concepto para desarrollar una «ruptura epistémica» en la obra de Marx, diferenciando entre sus obras tempranas y tardías, y rechazando las primeras. El Dr. Azeem y Ali se basan, en cambio, en las ideas de J. Moufawad-Paul.

Este último combina las aportaciones de diferentes teóricos para utilizar la continuidad y la ruptura con el fin de estudiar el desarrollo del maoísmo. Entiende el maoísmo como una continuidad del marxismo-leninismo, pero también como una ruptura con respecto a sus limitaciones. Es decir, cuando surgen nuevos problemas en la lucha, la corriente no rompe por completo con la anterior. Más bien, la corriente sigue basándose en algunos conceptos, al tiempo que se aleja de otros para desarrollar nuevos conceptos necesarios para la evolución de la lucha y el mayor avance del análisis.

El Dr. Azeem y Ali siguen este enfoque. Mientras que Moufawad-Paul basa su análisis en prácticas concretas de los maoístas de China, Perú, la India y otros países de todo el mundo, el Dr. Azeem y Ali se basan en un conjunto limitado de prácticas concretas. En lo que respecta a la práctica, no se ha producido en Pakistán ningún desarrollo del pensamiento de Mao Tse Tung hacia el maoísmo. En todo caso, la trayectoria de las organizaciones maoístas —el Partido Mazdoor Kisan y la Federación Nacional de Estudiantes— solo indica un giro hacia el revisionismo moderno y el dengismo, lo cual se analizará en detalle en la siguiente sección. La falta de una teoría impulsada por la práctica limita las ambiciones del Dr. Azeem y Ali de encontrar una continuidad del maoísmo a meras piruetas teóricas. Ante la ausencia de campañas de rectificación en estos partidos, el enfoque del Dr. Azeem y Ali carece de un análisis concreto.

Partido Mazdoor Kisan de Pakistán

Los autores son actualmente miembros del Partido Mazdoor Kisan de Pakistán, que es una facción escindida del Partido Mazdoor Kisan establecido justo antes de la independencia de Bangladés de Pakistán. La otra facción que reivindica el legado del Partido Mazdoor Kisan es el partido de Taimur Rehman. También existe un grupo significativo en el Partido de los Trabajadores Awami (Akhter Hussain), liderado por Hamza Virk, que se ve influido asimismo por el Partido Mazdoor Kisan (Major Ishaq), ya que el Partido Comunista Mazdoor Kisan se fusionó con el Partido Nacional de los Trabajadores en 2009 para formar el Partido de los Trabajadores de Pakistán y, posteriormente, el Partido de los Trabajadores Awami.

Un cartel de la Revolución Cultural China de 1968 que reza: «En este vasto mundo, forje un corazón rojo».

«Los autores analizan acertadamente el Movimiento Hashtnagar, liderado por el Partido Mazdoor Kisan, como uno de los movimientos campesinos más importantes de Pakistán. Sin embargo, no analizan en profundidad por qué el movimiento no logró convertirse en una fuerza poderosa como el movimiento naxalita, que desafió a todo el sistema».

Los autores sostienen que el Partido Mazdoor Kisan, bajo el liderazgo de su fundador e ideólogo central, el comandante Ishaq, se encaminaba hacia el maoísmo. Pero esto no es lo que sugiere la historia del partido. Su constante declive y las fracturas que sufrió desde 1979 reflejan su tendencia revisionista y su política centrada en el Punjab. A pesar de haber iniciado una fusión con otro grupo del Pensamiento de Mao Tse Tung, el Frente Democrático Popular —que era un frente de masas de la Federación Nacional de Estudiantes—, la fusión no llegó a materializarse, según Hasan Alia, expresidente de la Federación Nacional de Estudiantes (Grupo Rasheed). El Partido Mazdoor Kisan insistió en que Nawaz Sharif era un capitalista nacional, lo que implicaba que la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz era un aliado contra el imperialismo. Posteriormente, el Partido Mazdoor Kisan se fusionó con el Partido Comunista de Pakistán, el principal partido prosoviético, para formar el Partido Comunista Mazdoor Kisan, lo que supuso un compromiso en su postura respecto a la URSS. Como resultado, el Partido Mazdoor Kisan se sometió a la posición política del Partido Comunista de Pakistán, según la cual la tendencia maoísta se equivocaba al calificar a la URSS de potencia socialimperialista. Por último, el Partido Mazdoor Kisan no ha elaborado ni un solo documento en el que se critiquen las políticas de Deng Xiaoping.

 

Una fotografía poco común del comandante Ishaq, fundador del Partido Mazdoor Kisan. Imagen: Partido Comunista Mazdoor Kissan de Pakistán, X

Los autores analizan acertadamente el Movimiento de Hashtnagar, liderado por el Partido Mazdoor Kisan, como uno de los movimientos campesinos más importantes de Pakistán. Sin embargo, no analizan en profundidad por qué el movimiento no logró convertirse en una fuerza poderosa como el movimiento naxalita, que supuso un desafío para todo el sistema. Además, a pesar del enorme éxito en Hashtnagar, el Partido Mazdoor Kisan no logró crecer en Khyber Pakhtunkhwa como lo hizo en el Punyab, hasta el punto de que ahora se le considera un partido centrado en el Punyab dentro de la izquierda, sin unidades ni líderes significativos fuera del Punyab, salvo el legado de Hashtnagar. Una pregunta más pertinente es por qué los miembros fundadores del partido que lideraron la lucha de Hashtnagar acabaron separándose del comandante Ishaq, para acabar defendiendo los intereses políticos de las nacionalidades oprimidas. Afzal Bangash fundó el Partido Nacional Awami junto con Wali Khan, y Sher Ali Bacha fundó el Partido Milli Awami de Pakhtunkhwa junto con Mahmood Khan Achakzai. La falta de autocrítica de su partido lleva a los autores a adoptar dos premisas del Partido Mazdoor Kisan (Ishaq) que dan lugar a conclusiones erróneas.

 

Partido Haqooq e Khalq

La dirección del Partido Haqooq e Khalq estuvo inicialmente asociada principalmente a la corriente trotskista del Partido Laborista, con la excepción de algunos miembros procedentes de otras corrientes. La dirección formó el Partido Obrero Awami mediante la fusión con diversos grupos de izquierda de diferentes orientaciones ideológicas. En el plazo de seis años, parte de la dirección se escindió del Partido de los Trabajadores Awami y abandonó la política de partidos, bajo la influencia del pensamiento prefigurativo, para concentrarse en movimientos no jerárquicos, al tiempo que participaba activamente en movimientos nacionales, en particular el Movimiento Pashtun Tahaffuz. Formaron el Movimiento Haqooq e Khalq.

Un numeroso grupo de mujeres en una reunión de Haqooq e Khalq en Chungi, Lahore. Imagen: Geo.tv

Su giro hacia los movimientos no jerárquicos y los movimientos nacionales fue efímero. Pasaron a centrarse en la política de circunscripción, especialmente en el barrio obrero de Chungi, en Lahore. El Movimiento Haqooq e Khalq se transformó en un partido estructurado, el Partido Haqooq e Khalq. Tras sufrir una derrota electoral en 2024, su líder, Ammar Ali Jan, reflexionó que habían fracasado porque las elecciones se convirtieron en un referéndum sobre Imran Khan, de tal manera que el electorado votó sobre un debate nacional (del que su partido no formaba parte) en lugar de sobre cuestiones locales. Decidieron centrarse en construir una narrativa de izquierda mayoritaria entre las masas a través de los medios de comunicación. Asimismo, se orientaron hacia una política prosoviética tradicional inspirada en Domenico Losurdo. En la Escuela Política Marxista de 2025, celebrada en el Instituto Irtiqa de Karachi, la conferencia de Jan defendió a Stalin y al modelo chino actual, con un ligero matiz de crítica hacia la política identitaria y la corriente de la Nueva Izquierda.

«La prioridad que el partido otorga a las redes sociales puede interpretarse como un intento de atraer a esta clase. En los últimos tiempos, esa misma clase, especialmente la Generación Z, ha revitalizado las ideas anticoloniales y antiimperialistas gracias al movimiento de solidaridad con Palestina.»

En el transcurso de diez años, los increíbles cambios en su marco político reflejan un oportunismo que surge de una comprensión incoherente de la composición de clase y nacional. Hoy en día, su trayectoria no lineal, desde el Partido Laborista hasta el intento de crear partidos mayoritarios en alianza con Zulfiqar Ali Bhutto Jr. o con Moshin Dawar, encaja en este patrón. Aunque Farooq Tariq y ciertos miembros de su grupo han mantenido una implicación constante con el movimiento de los trabajadores de telares mecánicos, la mano de obra en régimen de servidumbre y el movimiento campesino de Okara (gracias a la financiación de ONG), la composición de clase y la base de seguidores del partido se centran principalmente en la clase media-alta urbana del Punjab central y, en mucha menor medida, en otros núcleos urbanos.

Históricamente, la clase media es conocida por buscar atajos y éxitos rápidos, cambiar de ideología y de orientación política, y prestarse al oportunismo político y al arribismo. Si una organización no logra obtener victorias sonadas en un plazo de cinco años, sus miembros se unen a otro movimiento emergente. Los activistas de las redes sociales también suelen pertenecer a esta clase. Otra faceta importante de esta clase es que muchos de ellos residen o visitan países occidentales en busca de oportunidades económicas o educativas. Esta distancia puede generar una visión patriótica de la patria, cuya identidad nacional, racial y religiosa se ve amenazada en el mundo imperialista. La prioridad que el partido otorga a las redes sociales puede interpretarse como un intento de atraer a esta clase. En los últimos tiempos, esta misma clase, especialmente la Generación Z, ha revitalizado las ideas anticolonialistas y antiimperialistas gracias al movimiento de solidaridad con Palestina. La brutalidad empleada por Israel, por un lado, les ayudó a comprender por qué el imperialismo es la contradicción principal en el mundo actual; pero, por otro lado, les provocó una sensación de impotencia al presenciar a diario en sus teléfonos móviles el genocidio del pueblo de Gaza.

 

En este contexto, académicos como Vijay Prashad, partidos de izquierda revisionista como el Partido Comunista de la India (Marxista) y plataformas de redes sociales como Breakthrough News presentan a China como un país socialista anticolonial, satisfaciendo así el nuevo interés de la clase media alta por China. El análisis político del Partido Haqooq e Khalq sobre el conflicto entre la India y Pakistán, desde la perspectiva de la competencia geopolítica entre EE. UU. y China, resulta atractivo para este sector de la clase media, que constituye la base de clase del partido. El Partido Haqooq e Khalq les ofrece una tesis perfecta: el imperialismo estadounidense está apoyando a la India para que se convierta en un Estado similar a Israel en la región, intimidando a todos los países vecinos, incluido Pakistán, con el fin de que pueda plantar cara a China en la región.

Zulfiqar Ali Bhutto en una manifestación del Frente Juvenil Khalq del Partido Haqooq e Khalq en apoyo a Palestina, en agosto de 2025 en Karachi. Imagen: Partido Haqooq e Khalq

Partido de los Trabajadores Awami (Aasim Sajjad Akhtar)

«Su dilema radica en que, si los estudiantes de clase media de las zonas periféricas obligan a ellos a tomarse en serio las cuestiones nacionales, la clase media-alta urbana impide que el partido niegue por completo la identidad pakistaní. Por ello, no pueden ni ignorar por completo la cuestión nacional dentro de Pakistán ni adoptar una línea radical».

El Partido de los Trabajadores Awami (Asim Sajjad Akhtar) agrupa a diferentes sectores de la clase media procedentes de diversas regiones: estudiantes y jóvenes que pertenecen a los estratos medios e inferiores de la clase media de las periferias pakistaníes de Sindh, Baluchistán, Khyber-Pakhtunkhwa, Gilgit-Baltistán y Cachemira. También incluye a profesores, investigadores y profesionales del sector del desarrollo pertenecientes a la clase media-alta urbana.

No se trata de un grupo homogéneo, ya que cuenta con líderes destacados de una tendencia prosoviética, como Zahoor Sahab, Farman Sahab y Bakhshal Thallo, quienes también influyen en la línea del partido. El Partido de los Trabajadores Awami y, en particular, la visión de Akhtar de que los trabajadores industriales y los campesinos ya no son las clases principales para una revolución, se derivan de las condiciones de las ciudades en las que el partido ha ganado fuerza.

 

Además de en las universidades, Aasim se ha mantenido activo en los katchi abaadis (asentamientos informales) de Islamabad, principalmente entre el semiproletariado urbano y las clases lumpen. Sin embargo, incluso su papel en el partido solía estar subordinado a la clase media alta, como quedó patente en las elecciones de 2018 en las que se presentó el partido, donde Ammar Rashid e Ismat Shahjahan obtuvieron las candidaturas del partido, mientras que su base de apoyo estaba compuesta por residentes de los katchi abadis. Del mismo modo, su segunda área de interés es Hyderabad y otras ciudades más pequeñas de Sindh, donde se centran principalmente en los estudiantes, en su mayoría procedentes del campesinado medio y alto, que goza de una situación relativamente mejor que la de los campesinos sin tierra y los trabajadores rurales. Su contradicción con el feudalismo no es tan aguda como la de estas últimas clases. Se oponen principalmente a los proyectos empresariales, con cierta incorporación de políticas nacionalistas y de identidad.

Este partido ha tenido dificultades para resolver la cuestión de cómo desarrollar una política que combine estas tendencias: la izquierda prosoviética, la clase media alta urbana, los sectores medio y bajo de la clase media rural, el semiproletariado urbano y las clases lumpen. Aun así, la dirección del partido tiene un fuerte impulso por desarrollar un partido de clase media, como se desprende de su consideración de una fusión con el Partido Haqooq e Khalq, a pesar de los desacuerdos en casi todas las cuestiones políticas.

Su dilema radica en que, si los estudiantes de clase media de las periferias les obligan a tomarse en serio las cuestiones nacionales, la clase media alta urbana impide que el partido niegue por completo la identidad pakistaní. Por ello, no pueden ni ignorar por completo la cuestión nacional dentro de Pakistán ni adoptar una línea radical. Curiosamente, el sector medio de la clase media de las periferias suele encontrarse también atrapado entre los sentimientos de solidaridad con la opresión nacional de sus regiones y las oportunidades laborales disponibles en los centros urbanos. Esto les obliga a adoptar una postura de federación flexible, con mayor poder para las unidades nacionales y el concepto de un partido descentralizado.

Este marco y esta estructura política son similares a los del Partido Nacional Awami de la izquierda prosoviética, que se desintegró en la década de 1970. El Partido Nacional Awami también actuó como paraguas bajo el cual tanto los nacionalistas moderados como las clases medias y los socialistas colaboraban bajo la línea prosoviética, pero fue incapaz de aportar nada significativo a las luchas nacionales. Del mismo modo, este marco político permite el dominio de las fuerzas intermedias —una pequeña clase capitalista nacional, profesionales, académicos y otros elementos de la clase media— sobre la formación de alianzas, tal y como ocurrió con el Partido Nacional Awami. De ahí el excesivo énfasis del Partido de los Trabajadores Awami (Aasim Sajjad Akhtar) en la política identitaria y las cuestiones climáticas. Esta interpretación y este enfoque gramscianos incluyen todas las identidades en lugar de tomar la clase como sujeto central, lo que hace que el modelo resulte aceptable para la clase media-alta urbana, en particular para profesores e investigadores interesados en las teorías académicas y los trabajos de investigación.

Aunque Ayyaz Malick suele adoptar posturas independientes respecto al Partido de los Trabajadores Awami (Aasim Sajjad Akhtar) y la clase ocupa un lugar central en su análisis, el Dr. Azeem y Ali consideran acertadamente que su reciente artículo sobre el conflicto entre la India y Pakistán se ajusta a la línea del Partido de los Trabajadores Awami.

La crítica de Mallick a la postura del Partido Haqooq e Khalq y su análisis del conflicto y su relación con la cuestión nacional en Pakistán fueron precisos y se inspiraron más en una postura maoísta que en una gramsciana. Sin embargo, el Partido de los Trabajadores Awami (Aasim Sajjad Akhtar), incluido Ayyaz, se queda corto debido a su escepticismo respecto al éxito de cualquier movimiento de liberación nacional o lucha radical de la izquierda militante en Pakistán. Del mismo modo, critican el papel de China en Baluchistán, pero se muestran reacios a declararla un país socialimperialista o incluso una potencia explotadora. Ambas posturas intermedias reflejan las diferentes clases medias con las que interactúan y los grupos de los que dependen sus políticas.

El concepto gramsciano de «bloque histórico», sobre el que los países latinoamericanos construyeron el concepto de «plurinacional», cobra importancia para ellos. El plurinacionalismo significa un marco político y jurídico para apaciguar las contradicciones de diversas naciones dentro de un mismo país mediante la autonomía y la autodeterminación. Aasim Sajjad Akhtar y el Dr. Ayyaz Mallick, del Partido de los Trabajadores Awami, utilizan este concepto para justificar su equilibrio entre dos posiciones: el nacionalismo frente a la liberación de las nacionalidades oprimidas. «Plurinacional» es una denominación académica para la política del Partido Nacional Awami. Del mismo modo, su énfasis en la política democrática en lugar de una más radical y su falta de reconocimiento de la naturaleza semifeudal del Estado reflejan el enfoque de diversos sectores de la clase media urbana y rural, orientados a la carrera profesional, dentro de su partido. En consecuencia, ciertas interpretaciones de Gramsci resultan útiles para forjar la unidad política más allá de las diferencias.

Alia Amirali, líder del Partido de los Trabajadores Awami (AWP), dirigiéndose a los residentes de los katchi abaadi que protestaban contra los desahucios en Islamabad en 2026. Imagen: Hum English.

Partido de los Trabajadores Awami (Akhter Hussain)

El Partido de los Trabajadores Awami (Akhter Hussain) no puede encuadrarse ni como gramsciano ni como parte de la izquierda tradicional. Aunque podría argumentarse que muchos de sus miembros proceden de partidos prosoviéticos como el Partido Socialista de Pakistán y la Liga Comunista, un análisis más profundo revela que quienes proceden del Partido Socialista se habían distanciado desde hacía tiempo de su pasado marxista-leninista. En cambio, se implicaron más en las luchas democráticas y en la defensa de los derechos constitucionales de los campesinos y los trabajadores. Al mismo tiempo, hicieron hincapié en que el partido no era solo de los mehnatkash (clase trabajadora), sino también de los mehnatkaar (clases profesionales), una postura que se refleja en el hecho de que su dirección permaneciera en manos de la clase media-alta.

El predominio de la clase media-alta y del campesinado de clase alta se ha mantenido históricamente fuerte dentro de este grupo y es anterior a la formación del Partido de los Trabajadores Awami en 2012 y a la del Partido Socialista de Pakistán, cuando el grupo aún formaba parte de la facción pro-Pekín de Bhashani del Partido Nacional Awami. Durante la década de 1960, existían sólidos comités Kisan en ambas alas de Pakistán y estaban asociados al Partido Nacional Awami. En la época de la famosa conferencia de Toba Tek Singh de Maulana Bhashani, el Comité Kisan del Punyab se dividió entre los grupos del mayor Ishaq y de Chaudhry Fateh Mohammad, una escisión que acabó llevando al primero a convertir sus comités en el Partido Mazdoor Kisan. El grupo del mayor Ishaq planteó dos acusaciones clave: en primer lugar, que las clases terratenientes representaban a los comités Kisan; y, en segundo lugar, que esta composición de clases explicaba la desradicalización del movimiento campesino. Un estudio detallado de la trayectoria de este grupo hacia el Partido de los Trabajadores Awami sugiere que ambas acusaciones tenían un fundamento considerable.

Chaudhry Fateh Mohammad interviniendo en una reunión del Partido Nacional Awami (NAP) en Faisalabad en 1968. Imagen: Fatehm.com

La línea política de este grupo siguió desradicalizándose con el tiempo, pasando de la afiliación a la política pro-Pekín de Bhashani, conocida como «jalao ghirao» (asedio e incendio), a la línea de Jruschov de revolución por medios democráticos y, tras 1989, hacia la democracia parlamentaria, los derechos humanos y la justicia social, sustituyendo así cualquier noción de revolución. Posteriormente, el grupo adoptó activamente un enfoque socialdemócrata alineándose con amplias fuerzas democráticas y liberales. Incluso hoy en día, aunque la práctica del partido sigue siendo socialdemócrata, ha comenzado a identificarse como marxista-leninista debido a las fuertes reacciones de los estratos más bajos del partido y a la creciente importancia de los restos del Partido Mazdoor Kisan y de la Federación Nacional de Estudiantes dentro del Partido de los Trabajadores Awami (Akhter Hussain).

Esta facción, compuesta en gran parte por antiguos miembros del Partido Mazdoor Kisan y de la Federación Nacional de Estudiantes, sigue una línea dengista y tiene grandes expectativas puestas en Xi Jinping. La mayoría de este grupo procede de entornos de clase media de el Punjab y Karachi y alberga fuertes sentimientos patrióticos, junto con hostilidad hacia los movimientos nacionales. También existe una facción populista dentro del partido formada por la comunidad gujar de Buner, que se unió bajo el liderazgo de Fanoos Gujar después de que este abandonara los partidos mayoritarios debido a la discriminación basada en la casta contra los gujars de casta inferior. Aunque este grupo tenía potencial para radicalizarse, el partido no hizo ningún esfuerzo en ese sentido. En su lugar, se les redujo a seguidores pasivos, con una representación limitada a la inclusión del sobrino de Fanoos Gujar, Usman Gujar, en el comité central. En general, la base de clase y nacional del partido está compuesta principalmente por sectores jubilados de la clase media de Punyab y Karachi.

El Partido de los Trabajadores Awami (Akhter Hussain) muestra un esfuerzo limitado por comprender la sociedad pakistaní o desarrollar una estrategia política concreta. Tras experiencias amargas con la Nueva Izquierda y las facciones nacionalistas dentro del Partido de los Trabajadores Awami (más amplio, antes de la escisión), así como con el Frente Democrático de las Mujeres, ha convertido el marxismo-leninismo en un dogma, interpretado a través de su propio marco revisionista. Si bien el sector dominante llevaba mucho tiempo degenerando hacia la socialdemocracia, el auge de China como potencia mundial ha provocado un renovado giro ideológico en esa dirección.

Una manifestación organizada por el AWP en el katchi abaadi de Islamabad. Imagen: Alianza de Todo Pakistán para los Kachi Abadis

La reciente escisión entre el grupo del Dr. Asim Sajjad Akhtar y el grupo de Akhter Hussain, ambos pertenecientes al Partido de los Trabajadores Awami, estuvo estrechamente vinculada a cuestiones de política identitaria, en particular a la cuestión nacional. Mientras que el grupo del Dr. Asim Sajjar Akhtar sostiene que las cuestiones medioambientales y otras basadas en la identidad son tan importantes como las contradicciones de clase en la línea del partido, el grupo de Akhter Hussain sostiene que estas cuestiones ni siquiera merecen ser analizadas, ni siquiera desde una perspectiva de clase. La similitud entre la postura del grupo de Akhter Hussain sobre el actual conflicto entre Pakistán y la India y la del Partido Mazdoor Kisan (Taimur Rahman) refleja su base de clase compartida. Esto queda patente en las declaraciones del Partido de los Trabajadores Awami y del Partido Mazdoor Kisan (Taimur Rahman) sobre cómo ambos Estados deberían abstenerse de actuar como títeres de las potencias imperialistas y poner fin a las actividades terroristas entre sí —culpando a los grupos militantes baluchis y cachemires—, sin reconocer en absoluto la opresión nacional a la que se enfrenta la población de Cachemira y Baluchistán.

Partido Mazdoor Kisan de Pakistán

«Esta tesis refleja además la composición de clase y nacional del Partido Mazdoor Kisan: un partido que intenta organizar a los trabajadores en régimen de servidumbre de las castas inferiores y a los campesinos sin tierra en el Punyab, al tiempo que está dirigido por la clase campesina media rural y la clase media urbana de la misma región».

El Dr. Azeem y Ali también intentaron romper con su propia tendencia y partido, pero, como se ha comentado anteriormente, no se proporcionó ningún análisis concreto sobre por qué se estancó el movimiento de Hashtnagar. Del mismo modo, no se ofreció ninguna crítica sobre por qué el Partido Mazdoor Kisan se transformó en un partido de izquierdas limitado en gran medida al Punjab. Por encima de todo, el debate se limitó a la glorificación del comandante Ishaq, sin ofrecer una evaluación crítica de su política. Incluso cuando reconocen que los partidos pro-Pekín de Pakistán Occidental no adoptaron posiciones correctas sobre las cuestiones nacionales, no identifican las causas subyacentes y, en su lugar, atribuyen este fracaso a la cercanía entre los Estados chino y pakistaní. Si esta explicación fuera suficiente, entonces Siraj Sikdar —el líder maoísta bengalí más radical— habría adoptado, lógicamente, una postura similar. Todo ello se deriva de la búsqueda idealista de la continuidad por parte del Dr. Azeem, evidente en su error subjetivo al utilizar dos tesis del mayor Ishaq y del antiguo Partido Mazdoor Kisan, sin analizar críticamente su fundamento.

 

En primer lugar, se basan en la tesis presentada por el comandante Ishaq en su conocido libro, Mashriqi Pakistan aur Punjab ka Almia (Pakistán Oriental y el dilema del Punyab), que hace hincapié en las «diferencias entre las civilizaciones que se desarrollaron en torno al río Indo y las que lo hicieron en torno al río Ganges», lo que sugiere la existencia de dos historias culturales y económicas distintas. Por lo tanto, no es de extrañar que muchos consideren al mayor Ishaq un chovinista, ya que esta tesis no solo justifica la división del subcontinente en dos dominios en lugar de en múltiples Estados-nación, sino que también refuerza la narrativa estatal de que Pakistán Oriental se separó por razones geográficas y culturales, y no debido al desarrollo desigual ni a la grave explotación y discriminación nacionales impuestas por el Estado. Esto también explica por qué figuras como el Dr. Hamza Virk y el Dr. Arfan Choudhry dieron charlas a activistas del movimiento de liberación baluchi argumentando que Baluchistán y el Punyab comparten lazos históricos, culturales y económicos, y que, por lo tanto, no existe fundamento alguno para la separación.

La segunda tesis de los antiguos grupos maoístas, con la que el Dr. Azeem y Ali intentan establecer una continuidad, es que las «raíces materiales de la partición de la India y Pakistán» residen en las «contradicciones de clase y de casta a las que se enfrentaba la mayoría de las masas musulmanas en el Punyab, Bengala Oriental y Sindh». Aclaran además a qué se refieren con «masas» y sus «contradicciones» al destacar que estos grupos estaban compuestos principalmente por pequeños campesinos, arrendatarios, personas sin tierra y miembros de las castas registradas, que eran explotados tanto por el colonialismo británico como por las castas superiores hindúes propietarias de tierras y prestamistas, las cuales constituían minorías en estas regiones. Esto representa una postura oportunista y ayuda a explicar por qué la dirección de los grupos de izquierda pro-Pekín —en particular el Partido Mazdoor Kisan— quedó cada vez más limitada a la clase media y al campesinado medio del Punyab y Karachi. Asimismo, refuerza la narrativa de las clases dominantes y del Estado pakistaní sobre la cuestión nacional, al crear la impresión de que el subcontinente se caracterizaba por auténticas contradicciones comunales en los niveles más bajos de la sociedad, y de que Pakistán surgió no como producto de los intereses coloniales británicos y de las élites hindúes y musulmanas aliadas, sino como salvador de las masas musulmanas. Esta tesis refleja además la composición de clase y nacional del Partido Mazdoor Kisan: un partido que intentaba organizar a los trabajadores en régimen de servidumbre de las castas inferiores y a los campesinos sin tierra del Punjab, al tiempo que estaba liderado por la pequeña burguesía campesina rural y la clase media urbana de la misma región. No se trata solo de una línea ideológica y políticamente incorrecta, sino también de una que resulta inconsistente desde el punto de vista fáctico.

 

Se puede tomar el caso de Sindh para comprobar si esta tesis explica realmente las raíces materiales de la partición o si simplemente refleja el subjetivismo punjabí de una dirección compuesta por la clase media y la clase campesina media. No cabe duda de que la religión y la casta estaban estrechamente vinculadas a la composición de clases en Sindh; sin embargo, mientras que las clases mercantiles y de prestamistas urbanos eran en su mayoría hindúes, las clases terratenientes y feudales eran predominantemente musulmanas. De hecho, fue precisamente la contradicción entre estas dos clases la que creó las condiciones que permitieron a las fuerzas coloniales británicas invadir Sindh y anexionarlo a la Presidencia de Bombay.

Del mismo modo, durante siglos los sayeds o shahs han ocupado el estatus de casta más elevada en Sindh, una realidad que se refleja en la poesía y los textos producidos durante la era Talpur. Aunque los Talpur gobernaban Sindh políticamente, el verdadero prestigio y la autoridad social seguían recayendo en los sayeds. Además, el desarrollo temprano de la nacionalidad sindhi se atribuye a menudo a los hindúes, debido al surgimiento entre ellos de clases mercantiles y de pequeños capitalistas industriales, así como a su papel en el desarrollo urbano. Fueron estas fuerzas las que exigieron por primera vez la separación de Sindh de la Presidencia de Bombay. La Liga Musulmana, en aquel momento, carecía de peso real frente al Partido Unido de Sindh, al igual que carecía de influencia en el Punyab frente al Partido Unionista. A nivel popular, la situación era aún más débil: a pesar de haber convencido a los líderes feudales musulmanes del Partido Unido de Sindh para que se unieran a la Liga Musulmana, esta última no logró asegurarse el apoyo popular. Tal y como reconoció G. M. Syed en Sindh Jo Muqaddamo (El caso de Sindh), la orquestación de los disturbios de la mezquita de Manzilgah fue esencial para que la Liga Musulmana lograra generar siquiera un respaldo popular mínimo.

Estos hechos históricos, combinados con la armonía religiosa que aún hoy muestran las masas en Sindh —a pesar de la continua explotación y opresión de los hindúes y las castas inferiores por parte de las clases dominantes feudales y otras clases dominantes musulmanas— y la fuerte corriente de nacionalismo sindhi, acompañada de un profundo resentimiento hacia las clases dominantes del Punyab, sugieren que ambas tesis planteadas por el antiguo Partido Mazdoor Kisan y los grupos maoístas afines reflejan una tendencia a buscar pruebas empíricas que respalden la línea patriótica, en lugar de un análisis exhaustivo y profundo. Reflejan cómo incluso los sectores progresistas de la clase media y el campesinado medio del Punyab siguen los pasos de las clases dominantes del Punyab y del Estado pakistaní. Esta tendencia queda aún más patente en el reciente giro de un antiguo presidente de la NSF, Akhter Rohella, hacia la política chovinista mohajir, en la que emplea la misma tesis para burlarse de los nacionalistas sindhis al afirmar que, sin el apoyo de los mohajirs a Pakistán, los musulmanes sindhis habrían permanecido bajo el yugo de los prestamistas hindúes

Estas tesis conducen inevitablemente al Dr. Azeem y a Ali hacia la posición del Dr. Ammar. Aunque no respaldan abiertamente a las clases dominantes de Pakistán, su rechazo de los llamamientos de la izquierda que se oponen a la guerra —llamamientos que instan a los pueblos de la India y Pakistán a luchar contra sus propios Estados fascistas y autoritarios— calificándolos de «paz sin principios» enmascara, en la práctica, la misma postura política. La diferencia principal radica en su afiliación teórica al maoísmo, lo que les impide enmarcar el conflicto en el contexto de una nueva Guerra Fría entre unos Estados Unidos imperialistas y una China «socialista» o «anticolonial».

Su posición se basa, en última instancia, en la afirmación de que la India y Pakistán no son comparables, y de que la izquierda debe «mostrarse genuinamente solidaria con las luchas militantes de los adivasis, los dalits y los cachemires dentro de la India, así como con las víctimas regionales de su expansionismo —incluidos los pueblos nepalí, bengalí y de Sri Lanka— contra el Estado fascista brahmánico del Hindutva, sus respaldos imperialistas y las clases dominantes de toda la región». Estamos plenamente de acuerdo con el llamamiento a apoyar a todos los sectores oprimidos que luchan contra el Estado indio fascista y expansionista. Sin embargo, la cuestión pendiente es cómo diferencian los autores estas luchas de las de los baluchis, pastunes, sindhis, hazaras, chiitas, ahmadis, cachemires y otros grupos oprimidos dentro de Pakistán, así como de las víctimas del expansionismo regional de Pakistán en Afganistán, bajo un Estado islámico suní autoritario respaldado por fuerzas imperialistas.

Conclusión

«Aunque hemos analizado los errores de clase media de ciertos partidos en Pakistán, casi todos los partidos y grupos de izquierda, incluido Karachi Bachao Tehreek, se enfrentan al problema de dichos errores».

Si bien el artículo del Dr. Azeem y Ali resulta útil para rastrear los debates históricos, su conclusión se redujo a un análisis simplificado. No lograron identificar correctamente las contradicciones históricas que condujeron a la partición, algo fundamental para comprender el conflicto actual. Recurrieron a un empirismo selectivo para justificar la creación de Pakistán. El problema radica en el enfoque excesivamente académico adoptado por el Dr. Azeem y Ali. Hacen hincapié en la evolución histórica de las tendencias, poniendo de manifiesto su obsesión por el concepto poco explorado de «continuidad y ruptura», que siguieron de forma bastante dogmática en lugar de analizar las prácticas concretas, las acciones y las fuerzas de clase dentro de los partidos y grupos. Esto llevó a que el artículo se centrara en buscar continuidades, ignorando las rupturas a nivel práctico.

Asimismo, ignoraron el fracaso del Partido Mazdoor Kisan a la hora de llevar a cabo una campaña de rectificación exhaustiva dentro del propio partido para cambiar de forma concreta su rumbo. Sus amplias generalizaciones teóricas, reflejo de su enfoque dogmático y excesivamente teórico, dieron lugar a una crítica errónea, insuficiente para comprender el fracaso histórico de su propio partido, por no hablar de las diversas posiciones de la izquierda.

 

En este sentido, cabe mencionar que, aunque hemos abordado los errores de clase media de ciertos partidos en Pakistán, casi todos los partidos y grupos de izquierda, incluido el Karachi Bachao Tehreek, se enfrentan al problema de dichos errores. O bien se inclinan hacia la práctica empirista, centrándose únicamente en cuestiones contemporáneas e inmediatas, lo que da lugar a una política centrista y les lleva a desradicalizarse —pasando de la política de clases a la política de identidades—, o bien se inclinan hacia el dogmatismo; lo cual se traduce en el rechazo de las cuestiones nacionales y otras cuestiones identitarias, la generalización de tendencias muy diferentes, la evitación de un análisis concreto y el encorsetamiento de todo en el ámbito de la teoría. Otra prueba más de este subjetivismo de clase media es el hecho de que casi toda la dirección de los partidos de izquierda, independientemente de si hace hincapié en la importancia del ámbito rural o no, permanece y fundamenta su política en los centros urbanos, especialmente entre los estudiantes universitarios.

Dentro de cada organización existe una lucha constante entre las líneas de clase media y de clase trabajadora, y actualmente la primera está dominando los partidos. Esta lucha persistirá, y los principios de la línea de masas y la lucha de las dos líneas seguirán siendo herramientas esenciales para todas las organizaciones de izquierda que busquen combatir las influencias burguesas y de clase media en sus filas. Solo a través de la crítica y la autocrítica, y de campañas concretas de rectificación, podrá la izquierda analizar los marcos estratégicos y teóricos y evolucionar en su enfoque para organizar verdaderamente a las masas.

 

Aisha Tahir es una realizadora de documentales afincada en la ciudad de Nueva York.

Khurram Ali es el coordinador de Karachi Bachao Tehreek y anteriormente ocupó el cargo de organizador central de la Federación Nacional de Estudiantes.

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6. Cómo ganar una huelga.

Ahora que estamos preparando una general, me ha resultado interesante este manual de un sindicalista de la CGT.

https://www.elsaltodiario.com/laboral/oscar-murciano-autor-ganar-una-huelga-exito-una-huelga-general-depende-piquetes

Òscar Murciano, autor de ‘Cómo ganar una huelga’: “Los piquetes son el ejército de la clase trabajadora”

El manual de Murciano ha corrido por secciones sindicales del Estado español como la pólvora y recopila, de manera sencilla, estrategias ganadoras durante todos los procesos de un conflicto laboral. También ofrece herramientas para el 11N.

Javier H. Rodríguez

28 oct 2026

Antes de escribir Cómo ganar una huelga (Catarata, 2026), Òscar Murciano fue secretario de Acción Social y posteriormente de Acción Sindical de la CGT de Catalunya entre 2014 y 2023. Ha participado activamente en numerosos conflictos sindicales y actualmente es secretario de Acción Sindical del sindicato de Actividades Diversas de Terrassa y miembro de la Coordinadora de Informática de la CGT. El manual, casi agotado, ha corrido por secciones sindicales del Estado español como la pólvora y recopila, de manera sencilla, estrategias ganadoras y todas las partes de un conflicto laboral. El antes, el durante y el después. También ofrece herramientas para la huelga general del 11N.

En el libro dices que hay que abandonar lo que llamas sindicalismo a medio gas porque, dices, es algo absolutamente ineficaz para conseguir victorias reales. ¿Qué prácticas del sindicalismo actual meterías dentro de esa categoría?
A todos aquellos que sitúan el conflicto como una escenografía o una forma de protesta. Eso indica que ya no están por la pelea, sino por procesos de negociación en ausencia de conflicto. La manera de ganar a empresas y gobiernos es someterlos a un nivel de presión insoportable, no hay otra alternativa que salir con todo, con todas las armas disponibles y toda la intensidad.

¿Qué diferencia hay entre una huelga que sirve para expresar el malestar de una plantilla y una que consigue realmente que la empresa ceda?
Las empresas y los gobiernos ceden cuando ya no soportan la presión. Quien sostenga lo contrario falta a la verdad. Depende de cómo queramos situar nuestro conflicto. Si lo que queremos es expresar simplemente un malestar, para eso servirá, pero para nada más. Si nuestro objetivo es que las huelgas y las movilizaciones se enfoquen en un escenario de victoria, entonces no es suficiente. Expresar el malestar no sirve para nada: las empresas ya dan por hecho que la plantilla quiere mejores condiciones. Que la gente esté en la puerta con unas banderitas diciendo “queremos más dinero y menos trabajo” es lo normal. Para convencerlas necesitamos incrementar el nivel de presión hasta que no lo aguanten.

Hay algo que va a llenar las portadas del día siguiente a la huelga general del 11N de los grandes medios de comunicación: el porcentaje de seguimiento. ¿Cómo se mide la fuerza real de una huelga, su efecto real?
La fuerza real se identifica siempre por unos parámetros de presión, no de seguimiento. Las cifras del seguimiento siempre van enfocadas a crear la percepción de que la movilización ha fracasado y se usan muchos trucos: personas de baja, personas que no pueden ejercer el derecho de huelga por estar de servicios mínimos, cualquier motivo. Pero no es eso lo que define la fuerza de una huelga. Las movilizaciones y las huelgas han de ser numerosas, pero con porcentajes de seguimiento no mayoritarios puedes ejercer la fuerza suficiente para conseguir tus objetivos. Eso pasa en muchos sitios y se repite continuamente. Por tanto, el seguimiento no es un parámetro válido: esto no es un marcador de baloncesto donde sale 86 contra 14.

¿Qué señales hay para saber cuándo endurecer el conflicto en mitad de un proceso de conflicto laboral? ¿Qué indicadores podemos ver? ¿Qué pistas tienen las personas trabajadoras para saber cuándo subir el volumen al conflicto?
Las pistas están en la capacidad de detectar una situación de estancamiento, es decir, que las fuerzas no avanzan, como en una guerra de trincheras: nosotros realizamos una presión relevante, pero por el otro lado la resisten con contramedidas o atrincherados esperando que pase la tormenta. En ese momento, cuando detectamos que no avanzamos posiciones, tenemos que incorporar nuevos elementos de presión. En el libro y en la experiencia que vamos acumulando, lo llamamos la contraofensiva. Ante un estancamiento no hay que quedarse igual esperando a que aparezca un duende que lo arregle todo, sino introducir más fuerza, más ímpetu, más energía.

¿Cómo llevar a cabo todas estas estrategias de presión sin poner en riesgo a las personas con menos estabilidad o más cargas familiares? Hay una brecha de género también a la hora de las capacidades para secundar una huelga y para participar en estrategias dentro del conflicto laboral como en los piquetes. 
Es innegable que hay una preocupación por los cuidados que todavía está muy lejos de lo que debería ser. Pero si comparas conflictos de hace veinte años con los que se desarrollan ahora, ya se ve una preocupación no solo por los riesgos, sino también por las situaciones psicosociales que puedan existir. Es importantísimo, no solo porque es lo que tenemos que hacer, sino porque también es muy positivo para la huelga. Siempre decimos que en una huelga no te desangras por la gente más decidida, sino por la que lo está menos o pasa dificultades de cualquier tipo. Por eso, además de mirar hacia delante, hacia tu contrario, hay que mirar hacia tu lado y fijarte en las personas que están en una situación complicada, que tienen más nerviosismo o más dificultades económicas y abordarlo colectivamente. No obviarlo, sino tomar el cuidado entre nosotros y nosotras como un punto de vista estratégico de cualquier conflicto.

“Todas las huelgas se ganan cuando la presión se vuelve insostenible”

¿Qué puede hacer una plantilla en una huelga de larga duración cuando la empresa prefiere perder dinero antes que ceder, es decir, cuando tiene recursos suficientes para aguantar mucho tiempo?
Ahí estaríamos ante lo que llamamos el conflicto móvil. El conflicto móvil es el que no funciona en línea recta e invariable, obviando lo que pasa en su entorno, sino que se va adaptando a las situaciones que se suceden. Surgen oportunidades que no puedes prever y hay que cogerlas y ser muy oportunista en ese momento. Aquello que habías planeado no acaba de funcionar y quizá tienes que abandonarlo y buscar otro terreno donde la huelga pueda ser más efectiva. En definitiva, hay que apostar mucho por la creatividad, la fuerza y el análisis rápido sobre el terreno para generar lo que nos permite ganar y que ha de ser una obsesión: el incremento de la presión hasta que sea insoportable. Si tu conflicto no está consiguiendo esa presión, tu reto es encontrar dónde está la cuña, donde meter el palo y hacer la máxima fuerza. No hay dos huelgas iguales, pero todas las huelgas ganan por la presión insostenible.

Una pregunta sobre negociaciones y la búsqueda de un acuerdo. En el libro comentas aspectos muy interesantes sobre cómo saber cuándo negociar y en qué condiciones y también sobre saber levantarse de la mesa ante ciertas estrategias de desgaste de la patronal.
Respecto a las estrategias de desgaste, además de las contramedidas contra la propia huelga, una vez que las personas están sentadas a la mesa, es clásico que los negociadores patronales intenten hundirlas para facilitar la salida del conflicto y una de las vías es el desgaste. Las personas tienen que estar muy tranquilas: no tienen responsabilidad individual, la responsabilidad es conjunta de la asamblea. Hay que marcar tiempos, levantarse de la mesa cuando llegue la hora pactada, no ampliarla, no dejarse intimidar.

La negociación real parte siempre de la existencia de una fuerza, o bien creíble para la empresa, o bien manifestada mediante la movilización. Si negocias en ausencia de esa fuerza, nunca conseguirás nada relevante porque así funciona el juego de fuerzas. Por tanto, tienes que sentarte a negociar cuando tu fuerza está en movimiento, o cuando la empresa da por hecho que habrá una fuerza en movimiento a la que teme. Esa es la clave de la negociación. Antes puedes negociar a nivel estético, si quieres, para armarte de argumentos y mostrar que la empresa ha cerrado una puerta, pero siempre como preparación de la movilización que abrirá esa puerta y nunca con la ilusión de conseguir algo, porque eso no ocurre.

En tu experiencia, también dentro de CGT al preparar el libro, ¿cuáles son los errores más habituales que has visto cometer a una sección sindical durante un conflicto o una huelga?
El primero es creer que con la mera convocatoria de una huelga se va a obtener lo que quieres. El segundo es no interpretar correctamente el camino que hay que seguir para forzar la puerta: no comprender bien qué le hace daño a la empresa porque las empresas siempre ocultan sus problemas y te muestran caminos que no son por donde hay que seguir. Es difícil darse cuenta de que el camino que estás siguiendo es el correcto aunque no recibas ninguna señal que lo confirme y que tienes que continuar por él. Luego, en el momento de las negociaciones y los acuerdos, el exceso de confianza, creer que ya lo tienes todo a punto.

¿Hay huelgas que no se pueden ganar?
Cuando evalúas que la cantidad de fuerza que puedes ejercer nunca llegará a la necesaria, esa huelga no se va a ganar, aunque quizá te sirva de escalón para las siguientes. No se producen situaciones mágicas hasta tener fuerza suficiente. Y luego hay un tipo de huelgas para las que no hemos encontrado ninguna salida, probablemente porque no la hay: empresarios, sobre todo de pequeñas y medianas empresas, que anteponen su personalidad a un acuerdo perfectamente asumible porque no ceden ante los sindicatos: “A mí nadie me va a decir lo que tengo que hacer”. Prefieren que se cierre su negocio antes que ceder ante un sindicato. Cuando nos encontramos con alguien así, todavía no hemos encontrado la manera de llevarlo al terreno de la racionalidad.

Pasando a la huelga general del 11-N: tu libro no versa exactamente sobre esto, pero brinda herramientas que nos pueden servir para el debate sobre este proceso. ¿Qué diferencias ves entre una huelga general de estas características y otros grandes conflictos o huelgas generales anteriores?
Las huelgas generales al uso, hasta 2012, han sido básicamente huelgas de resistencia o de reacción a una agresión. Lo que se ve en esta del 11N son paralelismos más similares a los de las movilizaciones del movimiento feminista. Este tipo de movilizaciones parece que no tienen una relación directa con el resultado que se obtiene, pero los frutos se recogen más adelante. Por ejemplo, el movimiento feminista consiguió que los consensos sociales avanzaran muchísimo con el periodo de movilización que sacó adelante. La ley trans era impensable en el Estado español de 2016, por no irnos muy lejos. Pero crearon un clima y unos consensos sociales que quedan después y que son los que permiten avanzar.

En los años setenta, el divorcio no era posible; hoy en la sociedad española es impensable quitarlo. Ruiz-Gallardón intentó echar atrás los supuestos del aborto y no pudo porque había determinados consensos que se habían fortalecido mucho. Veo en esos parámetros la huelga por el derecho a la vivienda. Ya veremos en qué acaba, pero hay que seguir en esa línea. Además, los inputs que vamos recibiendo apuntan a que tendrá una intensidad bastante importante. Eso ya está garantizado a fecha de hoy.

“El piquete tiene que estar donde sea más útil para la huelga: debe dificultar el funcionamiento del sistema en general”

A pesar de ser una huelga poco común ¿qué herramientas del sindicalismo o de otras huelgas se pueden extrapolar, sobre todo para ese día y para los días previos de preparación?
La demostración de que la clase obrera tiene poder. Esa es la muestra y la ejecución de ese día: podemos alterar el sistema económico, no lo vamos a dejar funcionar, se van a producir interrupciones de todo tipo y no va a salir adelante. Y no va a salir adelante porque quien lo saca todo adelante somos nosotros y nosotras. Es importante como puñetazo en la mesa para mostrar que somos un actor social de primer orden y que, cuando las condiciones son insoportables, vamos a salir a la calle y a decir no a todas estas injusticias. Ahí está la unión perfecta entre la reivindicación social y el sindicalismo, que de hecho consideramos un movimiento social más.

Hablemos del papel de los piquetes. Primero, en las huelgas y conflictos laborales al uso y luego desde una visión que puedas extrapolar a esta huelga general.
El piquete es la clase obrera en movimiento en defensa de la huelga, punto final. No tiene más proyección que esa y toma sus decisiones para defender la huelga y los intereses de la clase obrera. Por eso son absolutamente falsas tanto las criminalizaciones como el reconocimiento institucional que los trata como simples difusores de una huelga convocada. El piquete, tanto en una huelga general como en una de empresa o de sector, tiene que estar donde sea más útil para la huelga: unos días delante de un cliente, otros a la puerta de la empresa o del centro de trabajo y en otro momento tiene que ser móvil para dificultar el funcionamiento del sistema en general. Eso es el piquete. No nos gustan las comparaciones militares, pero a veces decimos que es el ejército de la clase obrera. Actuamos de forma decidida en defensa de la propia huelga, que es la que defiende nuestros intereses como clase.

En este sentido, ¿hasta qué punto una huelga debe ser incómoda para la sociedad para resultar eficaz?
Muchas veces, sobre todo cuando se trata de problemas con administraciones públicas, es absolutamente imprescindible que se produzca un problema social, porque es lo único que puede incomodar a un político: que un servicio no funcione. Una pérdida económica le es irrelevante. Se tiene que crear el problema para que toda la sociedad diga “arreglen ya esto, que no puedo vivir así”, y hay que llevar la huelga hasta ese punto. El hecho de que haya personas afectadas siempre será usado por los medios de comunicación para poner a la población en contra de la huelga, pero tenemos que asumir que es inevitable: si queremos alterar la actividad económica de nuestra empresa o a nivel general, tendrá consecuencias. Lo tenemos que tomar como un elemento del paisaje, a tener en cuenta por si queremos matizar o hacer alguna comunicación, pero aceptándolo con normalidad y, además, con intención. Para que la huelga sea realmente visible, no es relevante que resulte cómoda.

¿Qué hacer cuando una parte importante de la plantilla no quiere ir a la huelga?
En las huelgas de empresa o sectoriales, lo que recomendamos siempre es poner el foco en la percepción de injusticia existente y no en la búsqueda de una mejora que te haga vivir mejor. ¿Por qué en la injusticia? Porque la injusticia es siempre un elemento más movilizador que la búsqueda de una mejora social o de situación. Hay que incidir muchísimo ahí y, durante un periodo que depende de la empresa y puede ser más largo o más corto, hablar con los compañeros y comunicar, hasta que se produzca una evolución desde un momento de no movilización hacia otro más favorable. Puedes alcanzarlo o no, pero lo que está claro es que siempre es responsabilidad del sindicato hacer ese movimiento del punto A al punto B. Puede que no llegues, pero desde luego nunca se llega al punto B por espontaneidad. Lo has de trabajar desde el sindicato, desde la sección sindical.

En las mentes de las personas menos movilizadas, una de las cosas que más pesa es la estrategia del miedo de la patronal. ¿Cómo se combate desde el sindicalismo ese miedo a los despidos, las sanciones, las posibles listas negras? ¿Qué estrategias colectivas funcionan mejor?
Bajo mi experiencia, y lo reitero, la percepción de injusticia. Las personas entran en un plano más racional: cuánto me va a costar el descuento en la nómina, a ver si salgo señalado, etcétera. Todas estas valoraciones individuales se rompen en el momento en que las personas llegan al punto de decir “hasta aquí hemos llegado”. En ese momento, yo he visto a personas que cumplían el perfil que dices estar en primera línea y sorprenderme muy positivamente, y en semanas, no en un tiempo muy largo. La injusticia hace que se venzan muchos de estos miedos. Y después, por supuesto, la unión colectiva, que es lo que hace que te identifiques con el grupo para poder tirar adelante.

“O seguimos por el carril de un sindicalismo de concertación absolutamente agotado o fortalecemos un modelo que ponga el conflicto en el centro de su acción sindical y vuelva a ganarse el respeto por parte de la patronal y los gobiernos”

Hacia el final del libro hablas “del campo después de la batalla”. Hablabas de los cuidados, de los esquiroles y del futuro.
Sí. Después de una huelga con un alto nivel de conflicto, la vuelta al trabajo es traumática en todos los sentidos. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que nosotros mismos no podemos hacer un punto y aparte: tenemos que mirar primero a los compañeros y compañeras que peor lo han pasado, para ayudarles en este proceso. Después, en la relación con los esquiroles, hay que saber distinguir entre quienes están totalmente cooptados por la empresa, o lo son por una forma de ser miserable, y quienes son recuperables. A quienes no han ido a la huelga tenemos que acercarnos, explicarles y atraerlos, porque va a haber más huelgas y no podemos permitirnos que una parte relevante de la plantilla se quede descolgada de la dinámica general. A esas personas hay que recuperarlas y al resto se les aplicará un aislamiento social claro y directo. Y, de cara al futuro, lo que estamos viendo, y hablo desde Cataluña, es que los conflictos que se plantean en clave ofensiva se están ganando todos, o prácticamente todos.

Como clase tenemos dos vías: o seguimos por el carril de un sindicalismo de concertación absolutamente agotado, que ya no ofrece nada, solo recortes (ni siquiera mejoras moderadas), o fortalecemos un modelo que ponga el conflicto en el centro de su acción sindical y vuelva a ganarse el respeto, y un cierto temor, por parte de la patronal y los gobiernos.

“El sindicalismo no puede ir con la bandera de ‘lo hacemos por dignidad’, eso es muy deprimente. ¿Quién quiere apuntarse a un sitio donde se pierde pero con la cabeza alta?”

Empatizo con tu idea de reivindicar las victorias. Los ejemplos ilusionan. ¿Crees que en ese sentido los sindicatos pueden mejorar haciendo más pedagogía de la victoria?
Hay que mejorar mucho porque es un elemento clave. El sindicalismo, y hablo de los sindicatos combativos, no puede ir con la bandera de “lo hacemos por dignidad”, eso es muy deprimente. ¿Quién quiere apuntarse a un sitio donde se pierde pero con la cabeza alta? Nadie. La clave para entrar en una espiral virtuosa es, primero, lo que te decía: enfocar los conflictos directamente y de forma obsesiva hacia la victoria. Y una vez se producen las victorias, que sean bien conocidas, aunque también se genere un efecto de boca a oreja, porque así se evidencia que lo que hacemos no es porque nos guste luchar, sino porque es lo que funciona. De esta manera se pueden alimentar dinámicas, y en Cataluña estamos teniendo un crecimiento espectacular del sindicato precisamente por la combinación de todos estos ingredientes.

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7. En defensa de Imperio.

Ya es raro que alguien se acuerde hoy en día de Imperio, pero más raro es todavía que sea para defenderlo. Y Historical materialism ha tenido a bien, además, publicarlo.

https://www.historicalmaterialism.org/article/class-politics-beyond-nostalgia-a-reply-to-david-broder-on-hardt-and-negris-empire/

La política de clases más allá de la nostalgia: una respuesta a David Broder sobre Imperio, de Hardt y Negri

Matteo Polleri y Elia Zaru 26 de octubre de 2026

El artículo de David Broder sobre Imperio, de Michael Hardt y Toni Negri, comienza con una irritación legítima. Hoy en día, el movimiento altermundialista se ha visto empujado a un extraño limbo histórico: lo suficientemente reciente como para que muchos de sus participantes sigan activos políticamente, pero ya tratado como si perteneciera a un mundo irrecuperable anterior a los smartphones, las redes sociales, la crisis financiera, el auge de China como desafío a la superpotencia estadounidense, las migraciones masivas, la emergencia climática y la nueva guerra mundial. Seattle, Praga, Génova y los Foros Sociales Mundiales suelen aparecer como el equivalente político de una fotografía antigua: una multitud joven, colorida y esperanzada que creía que otro mundo era posible antes de que la historia demostrara lo contrario. Broder tiene razón al oponerse a esa condescendencia.

Ese movimiento no fue ni políticamente irrelevante, ni inmaduro, ni ingenuo. Al contrario, fue prematuro en un sentido diferente: anticipó aspectos clave del futuro. Sus repertorios militantes, redes organizativas e imaginarios políticos marcaron profundamente las movilizaciones contra la guerra de la década de 2000, los ciclos de protesta posteriores a 2008, el movimiento Occupy, los Indignados, las revoluciones árabes y los experimentos progresistas en América Latina y el sur de Europa. Por eso también se enfrentó a una represión letal.

Pero Broder acaba reproduciendo otra forma de condescendencia, aún más trascendental. Quiere preservar el movimiento altermundialista como un momento de valentía, internacionalismo y exuberancia democrática, al tiempo que trata la teoría política más estrechamente asociada a ese movimiento —articulada en el libro Imperio de Toni Negri y Michael Hardt— como un artefacto filosófico fruto de su propia confusión.

Se trata de una maniobra habitual. En primer lugar, se reconoce que el movimiento altermundialista fue inusualmente ambicioso: se enfrentó a la OMC, al FMI, al Banco Mundial, al G-8, a los regímenes de deuda, al poder corporativo y a la globalización neoliberal a una escala que pocos movimientos de izquierda posteriores han igualado. A continuación, se descarta la teoría que pretendía abarcar esa magnitud: Imperio se convierte en un síntoma de inocencia «horizontalista», de debilidad posmoderna o de la ilusión de que la globalización había superado a los Estados, la guerra, el imperialismo y el conflicto de clases. El resultado es una política de nostalgia sin consecuencias. En lugar de analizarse como fenómeno histórico, las movilizaciones altermundialistas de Génova en julio de 2001 se conservan como un punto de referencia emocional, mientras que Imperio, de Negri y Hardt, se descarta como un accidente intelectual, impulsado principalmente por el oportunismo académico.

En nuestra opinión, este rechazo apunta a un problema más incómodo: nos obliga a enfrentarnos a una serie de cuestiones estratégicas difíciles y aún abiertas. ¿Qué tipo de política de clase es posible cuando la producción capitalista, el mando, la guerra, la comunicación y la reproducción social operan en un terreno global intrincado, interconectado, heterogéneo y altamente contradictorio que ya no puede entenderse adecuadamente solo a través del Estado-nación o del lugar de trabajo industrial? ¿Cómo podemos construir una política de clase que tome como punto de partida fundamental la interseccionalidad de las opresiones y las prácticas de liberación, en lugar de estigmatizar la diferencia como producto del liberalismo y la política identitaria? En última instancia, ¿cómo podemos construir una política revolucionaria más allá de la nostalgia marxista del siglo XX?

Caricaturizando Empire

El análisis de Broder no es tanto una lectura de Empire como un ejercicio de caricatura intelectual y rechazo ideológico.

Este gesto tampoco es del todo nuevo: está profundamente arraigado en cierta tradición de la izquierda que desde hace tiempo ha tachado la teorización revolucionaria de «espontaneísmo» o «subjetivismo» —una tradición especialmente influyente en el seno del Partido Comunista Italiano oficial, que, a finales de la década de 1970, optó finalmente por cerrar filas contra Negri, sus colaboradores y la experiencia política de Autonomia Operaia (Autonomía Obrera), de la que él era una de las expresiones intelectuales más destacadas, lo que contribuyó a un clima de represión política, encarcelamiento masivo y ostracismo cultural y académico.

Broder describe Imperio como «más una obra que exponía un sistema filosófico contra los marxismos del pasado que un análisis material de la evolución del capitalismo» y descarta su descripción de las «contradicciones y estructuras híbridas» como «cláusulas de escape». A lo largo de todo su artículo subyace una oposición entre Imperio y los conflictos interestatales, como si el argumento de Hardt y Negri dependiera de que los Estados ya no tuvieran importancia. Su veredicto de que esto hace que el libro resulte menos útil para comprender «el siglo XXI tal y como es» es, por tanto, prematuro: señalar la persistencia de los Estados y sus rivalidades no constituye, por sí solo, una explicación de sus formas contemporáneas. La cuestión materialista es precisamente cómo la coacción nacional, la rivalidad interestatal y el apoyo estatal a las empresas nacionales interactúan con la producción transnacional, las finanzas y las infraestructuras tecnológicas. Las respuestas de *Imperio* pueden cuestionarse sin descartar el problema conceptual que abordan.

Broder va más allá, afirmando que ese libro «nunca se ocupó de las demandas o expectativas de los subalternos» y que la clase obrera industrial aparece «solo como un actor en decadencia». En este caso, un intento controvertido de replantear la composición de los explotados se presenta como indiferencia hacia sus demandas, mientras que el desplazamiento de los trabajadores industriales de una centralidad política exclusiva se confunde con su desaparición. Tampoco cuestionar la idoneidad de la soberanía nacional como horizonte de emancipación equivale a descartar los derechos conquistados dentro del Estado (una conclusión que el propio Broder introduce con la reveladora salvedad «parecería»).

Para aclarar lo que está en juego: Imperio no afirma que los Estados-nación, el poder de EE. UU., la guerra, la explotación, la violencia colonial o la jerarquía hayan desaparecido. Tampoco identifica a Estados Unidos con una soberanía imperial única y omnímoda. No presenta a la multitud como un sujeto político ya unificado (aunque es precisamente aquí donde surgen algunas de las principales debilidades del libro), ni a las redes de protesta como sustitutos de una organización arraigada y de una estrategia de transición poscapitalista.

El argumento real es a la vez más complejo y —considerablemente— más intrigante. Para Hardt y Negri, el «Imperio» no es ni la dominación política de un único Estado-nación (por ejemplo, EE. UU.) ni el sistema integrado de gobernanza global liderado por la ONU, la OTAN y la OMC. El Imperio es, más bien, la forma contemporánea del dominio capitalista. Tras el colapso del bloque soviético y la crisis del Movimiento de Países No Alineados, y bajo la presión de las luchas proletarias internacionales de los años sesenta y setenta, el capital se ha globalizado por completo, transformando (lo que no significa «abolir») la antigua división global del trabajo entre un Norte industrializado y dominante y un Sur subdesarrollado y subalterno. Así, el «mercado mundial» (Weltmarkt) que Marx ya había identificado como una tendencia inherente al desarrollo capitalista en los Grundrisse y en El capital se ha convertido finalmente en una realidad concreta.

Por eso la soberanía nacional, lejos de desaparecer, ha entrado en crisis. La acumulación de capital, la financiarización, el desarrollo tecnológico, la producción y la circulación transnacional de mano de obra, datos y mercancías superan cada vez más la escala institucional del Estado-nación moderno. Los Estados no han desaparecido; más bien, se han rearticulado dentro de una arquitectura de dominación más amplia. Siguen ejerciendo la coacción —incluso en sus formas más violentas y genocidas—, proporcionan marcos jurídicos, regulan los mercados laborales, gestionan las fronteras, redistribuyen los ingresos, controlan los conflictos sociales y libran guerras. Pero el Estado-nación ya no constituye la única escala política —ni siquiera necesariamente la principal— a través de la cual se organiza el capitalismo global.

La cuestión no es que los Estados hayan dejado de tener importancia. La cuestión es que el poder nacional y el imperialismo operan ahora en un terreno social globalizado e interdependiente que no pueden controlar por completo, pero del que tampoco pueden simplemente retirarse. Quien piense que esto ha quedado refutado porque los Estados siguen existiendo o porque algunos de ellos han sido tomados por la extrema derecha ha malinterpretado la tesis. Los Estados también sobrevivieron a la transición del capitalismo competitivo al monopolista; las fábricas sobrevivieron a la transición del fordismo al posfordismo. La transformación histórica no se produce únicamente a través de la desaparición. Se produce a través de la acumulación y la articulación de diferentes funciones, escalas, poderes y relaciones socioeconómicas.

Empire identifica, por tanto, no un mundo sin Estados, sino una constitución global híbrida del capitalismo contemporáneo, que otros pensadores (entre ellos Sandro Mezzadra y Brett Neilson en su trabajo conjunto) están investigando ahora de forma fructífera con nuevas herramientas críticas. Describe una estructura en capas en la que los Estados poderosos coexisten e interactúan con las empresas transnacionales, las instituciones financieras internacionales, los regímenes jurídicos, las estructuras militares, las organizaciones humanitarias y las redes globales de producción y comunicación. Sin embargo, este orden también se ve desafiado repetidamente desde abajo por agrupaciones nacionales, regionales y transnacionales de movimientos sociales —como ilustra la reciente Flotilla Global Sumud— y por levantamientos masivos inesperados: desde Occupy, los Indignados, la resistencia griega a la austeridad y las revoluciones árabes de 2011, pasando por Ni Una Menos y el movimiento global de mujeres contra el patriarcado y las revueltas que se extendieron por Francia, Chile, Colombia, Irak y Líbano entre 2018 y 2020, hasta las nuevas oleadas de protestas que estallaron en Nepal, Madagascar y Marruecos en 2025, y, en otoño de 2026, por toda Europa.

Los límites históricos del «Imperio»

El último cuarto de siglo, lejos de relegar el Imperio a las antigüedades de la belle époque de la década de 1990, ha hecho que el argumento central de Hardt y Negri sea más difícil de ignorar, al tiempo que ha puesto en tela de juicio aspectos importantes de su marco original. Las características clave de lo que ellos denominan el «Imperio» parecen haberse visto confirmadas por las recientes transformaciones del capitalismo contemporáneo. El giro proteccionista de la política comercial e industrial de EE. UU. se combina con la persistencia de una arquitectura monetaria y financiera global centrada en el dólar, mientras que los regímenes nacionales de austeridad siguen profundamente arraigados en las restricciones financieras transnacionales. Las cadenas de suministro conectan a los trabajadores de distintos continentes, mientras que el poder corporativo, los acuerdos comerciales, los sistemas logísticos y las protecciones a los inversores limitan el alcance de la política nacional. La migración se regula mediante una proliferación de fronteras que ya no coinciden simplemente con las fronteras nacionales, sino que funcionan como mecanismos dispersos de selección, detención, exclusión e inclusión diferencial. Las recientes políticas de deportación masiva funcionan como regímenes de terror dirigidos a los segmentos más vulnerables de la clase trabajadora, al tiempo que coexisten con la contratación masiva de mano de obra migrante precaria e indocumentada; sin embargo, los desplazamientos migratorios, la autoorganización de los migrantes y las redes de solidaridad siguen desafiando, eludiendo y cruzando estas fronteras. Las guerras las libran los Estados, por supuesto, pero a través de infraestructuras digitales, contratistas privados, tecnologías de vigilancia, sistemas de satélites, regímenes de sanciones y la instrumentalización de las redes sociales y la gobernanza algorítmica. Por último, y lo más importante, la ingente acumulación de datos generada por el seguimiento de las interacciones digitales globalizadas y la cooperación en línea ha proporcionado la base material para la IA generativa, lo que permite que la oligarquía tecnocapitalista capte y se apropie de formas de conocimiento colectivo a una escala sin precedentes, al tiempo que crea potencialmente las condiciones técnicas para una planificación ecológica global y la reducción de la jornada laboral.

Es precisamente esta tendencia contradictoria —la apropiación capitalista privada de un conocimiento cada vez más socializado, contrapuesta a su potencial para liberar el tiempo humano mediante la automatización— la que Negri y la tradición del operaismo habían explorado durante mucho tiempo a través del concepto marxista del «Intelecto General».

Sin embargo, tomarse en serio el diagnóstico de Imperio también implica reconocer sus límites históricos. Terminado en 1997, en el aparente apogeo de la hegemonía neoliberal en el mercado mundial, el libro tendía a privilegiar un lado del proceso dialéctico de la globalización que estaba teorizando críticamente: se hacía hincapié en la producción de un espacio global «liso» por encima de sus persistentes «estriaciones» —o, por utilizar el léxico de Gilles Deleuze y Félix Guattari, en la «desterritorialización» frente a la «reterritorialización»—. En este sentido, Imperio lleva la huella de la coyuntura histórica en la que se concibió: el período relativamente breve del Consenso de Washington, cuando las operaciones policiales internacionales lideradas por la OTAN en la antigua Yugoslavia durante las guerras de los Balcanes se justificaban ideológicamente como el nuevo paradigma de la «guerra justa». Imperio, por lo tanto, prestó poca atención a la posibilidad de renovadas rivalidades interimperialistas que ocupan hoy el escenario.

Sin embargo, dichas rivalidades pueden entenderse dentro de su marco, al tiempo que lo enriquecen y lo complican. El retorno de la confrontación geopolítica —desde la «diplomacia de las vacunas» de la pandemia de la COVID-19 hasta la regionalización de cadenas de suministro específicas, los crecientes desafíos a la hegemonía del dólar y la denominada «Doctrina Donroe» sobre el «Hemisferio Occidental»— no señala necesariamente el «fin de la globalización» ni una simple restauración de capitalismos nacionales en competencia. La guerra en Ucrania y la guerra genocida de Israel en Asia Occidental, por ejemplo, se han desarrollado en torno a luchas por yacimientos energéticos, cadenas de suministro, redes financieras y monetarias, regímenes de sanciones e incluso gasoductos submarinos, mientras que las recientes intervenciones de EE. UU. en América Latina son inseparables del despliegue de tecnologías algorítmicas e inteligencia artificial. En este sentido, las formas renovadas de imperialismo se libran cada vez más dentro y a través de las infraestructuras del capital global, más que contra ellos o al margen de ellos.

No es casualidad que los propios Hardt y Negri revisaran en parte el diagnóstico de Imperio en Multitud (2004), y de nuevo en un extenso artículo publicado en 2019. Ante las guerras de Afganistán e Irak, presentaron el proyecto de la administración de George W. Bush como un «golpe de Estado fallido» dentro del Imperio: un intento de EE. UU. de transformar su posición privilegiada dentro del orden capitalista global emergente en un dominio unilateral sobre el mismo. No debe subestimarse la importancia de esta corrección. Las guerras de principios de la década de 2000 demostraron con mayor claridad de lo que *Imperio* había previsto que la constitución de un espacio capitalista global no eliminaba la posibilidad de modelos de gobernanza rivales, políticas exteriores unilaterales o guerras imperialistas. En 2019, Hardt y Negri volvieron a abordar esta tensión al describir las dos «esferas» de la globalización capitalista como cada vez más «desincronizadas»: las redes planetarias de producción, distribución, comunicación y reproducción social se habían interconectado cada vez más, mientras que las funciones políticas, jurídicas y militares de la gobernanza global eran cada vez más incapaces de proporcionarles un marco institucional estable.

Relevancia teórica y problemas pendientes

La reducción que hace Broder de Empire resulta especialmente llamativa porque ignora el problema intelectual que abordaba el libro. Empire se publicó en 2000, pero se había terminado de escribir en 1997, antes de la contestación masiva contra la cumbre de la OMC en Seattle en 1999. Sus autores no inventaron «el movimiento de los movimientos». Intentaron, en cambio, conceptualizar el mundo histórico del que surgió ese movimiento. La década de los noventa no fue simplemente una década de triunfo neoliberal. Fue también una década de desorientación intelectual en la izquierda, en la que las perspectivas marxistas se vieron sometidas a una enorme presión y casi perdieron todo derecho a existir. En aquel momento, gran parte del mundo político y académico proclamó que la clase, la revolución y las alternativas sistémicas habían quedado obsoletas. El «fin de la historia» de Francis Fukuyama dio a este triunfalismo su forma canónica. Según su relato, la democracia liberal y el capitalismo de mercado se habían erigido como el horizonte definitivo del desarrollo político. El futuro ya no estaría marcado por un conflicto ideológico fundamental. Sería un proceso de expansión, modernización y administración: instituciones más liberales, mayor integración de los mercados, más globalización capitalista. El «choque de civilizaciones» de Samuel Huntington era menos optimista, pero no menos hostil hacia una visión materialista de la política mundial. Mientras que Fukuyama veía el fin del conflicto en la convergencia liberal, Huntington sustituyó la clase y la ideología por la identidad civilizacional. El mundo debía interpretarse a través de bloques culturales inmutables: Occidente, el islam, el hinduismo, el confucianismo, etcétera.

Los intereses y cosmovisiones contrapuestos de los propietarios y la clase trabajadora desaparecieron tras una mitología de la identidad y el destino.

A pesar de sus diferentes enfoques, Fukuyama y Huntington compartían una premisa: la lucha de clases ya no era la clave de la historia mundial. Para el primero, el capitalismo liberal la había resuelto; para el segundo, la civilización la había desplazado. Lo que hizo original la intervención de Hardt y Negri no fue su relación con las necesidades del mundo académico estadounidense (en gran medida ignorada por sus decenas de miles de lectores en todo el mundo), sino su rechazo a ambas narrativas. No aceptaban ni el fin de la historia ni su sustitución por un choque de civilizaciones. Argumentaban, en cambio, que la globalización había transformado el terreno de la lucha de clases sin abolirla. La oposición entre el capital y el trabajo persistía: lo que había cambiado era la escala a la que se desarrollaba el conflicto, las formas a través de las cuales se explotaba a los proletarios y las estrategias mediante las cuales podían organizarse políticamente.

En última instancia, Imperio fue un intento de renovar el marxismo tomando en serio las transformaciones de los años setenta, ochenta y noventa. La crisis del fordismo, la descolonización, la integración global de los mercados, la internacionalización de la producción, el auge de las finanzas, la informatización y la expansión del dominio capitalista sobre toda la vida social exigían un mapa conceptual revisado. La apuesta de Hardt y Negri era que el marxismo no debía negar la ruptura en nombre de la continuidad, pero tampoco debía renunciar a la continuidad en nombre de la ruptura. El capitalismo había cambiado: la explotación no había desaparecido. La clase trabajadora había cambiado: el antagonismo de clases no había desaparecido. Esta combinación de ruptura y continuidad es lo que el análisis de Broder no logra ver. Al reducir Imperio a una caricatura del optimismo posmoderno, oscurece el verdadero funcionamiento político e intelectual del libro: una reconstrucción materialista y crítica de la globalización capitalista —sus tendencias, contradicciones y ambivalencias— desde el punto de vista del trabajo vivo y las luchas sociales.

Para concluir, seamos claros: no pretendemos canonizar Imperio como un texto sagrado. Pero sí queremos distinguir entre una crítica seria de Imperio —una que afronte sus problemas sin resolver y sus escollos— y su caricatura.

La principal debilidad del libro no es que sustituyera la organización política por la fe en la revuelta espontánea de la «multitud», ni la estrategia revolucionaria por la expectativa de una transición automática más allá de la propiedad privada. El concepto de «multitud» de Negri y Hardt desafió con éxito una imagen estrecha, históricamente congelada y políticamente improductiva de la clase trabajadora. Insistió en que la explotación se extendía a través de un campo heterogéneo de trabajo productivo y reproductivo. Buscó concebir un sujeto colectivo sin reducirlo a «el pueblo», a un cuerpo nacional o a una identidad unitaria.

Pero una «multitud» no es, por naturaleza, un sujeto político transformador. El hecho de que una «multitud» de figuras laborales muy diferenciadas sea ahora explotada no nos dice cómo toma decisiones, coordina sus acciones, desarrolla una estrategia o afronta sus desigualdades internas. A medida que surgen nuevas formas de fascismo, sabemos que la cooperación digital no genera espontáneamente un deseo de cambio, ni la «multitud» está necesariamente orientada hacia la libertad y la igualdad. Aquí es donde resulta indispensable un análisis de la organización política. La cuestión no es si los movimientos deben ser horizontales o verticales, sino cómo las luchas heterogéneas pueden construir una agencia política duradera, un poder democrático y formas efectivas de liderazgo sin subordinarse ni a la forma estatal ni a un partido burocrático.

Para responder a estas preguntas, Imperio resultaba insuficiente. Pero fue un intento notable de comprender un mundo en el que el antiguo mapa político ya no se correspondía con la organización real del capital y las luchas sociales. Sostenía que la lucha de clases persistía, pero que había que entenderla de nuevo. Hoy en día, la izquierda no necesita repetir los «errores» de Imperio. Pero tampoco debe entregarse a la fantasía de que la política de clases puede restablecerse reduciendo el mundo a la escala de la nación, la fábrica y la política electoral tradicional. La alternativa no es ni adorar ni condenar Imperio. Consiste en ir más allá de él sin rehuir los retos que planteó.

Matteo Polleri es un activista y académico afincado en París, y autor de Découvrir Foucault (Éditions Sociales, 2026) y Marx or Foucault: From Adversity to Heresy (Edinburgh University Press, de próxima publicación).

Elia Zaru es un activista y académico italiano, autor de De la fábrica al mundo: el marxismo global de Antonio Negri (Brill, 2026).

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8. Convergencia de las luchas obreras y campesinas.

Quizá porque allí el campesinado es más potente económicamente y con sindicatos campesinos de clase también potentes, pero me llama la atención la atención que se le presta en Francia al problema de la unidad de los trabajadores urbanos y campesinos. La cosa esa de la hoz y el martillo.

https://www.contretemps.eu/depasser-les-contradictions-entre-ouvriers-et-paysans-un-enjeu-crucial-pour-la-convergence-des-luttes-agricoles/

28 de octubre de 2026

Superar las contradicciones entre obreros y campesinos: un reto crucial para la convergencia de las luchas agrícolas

En este artículo, Simon Léger responde al texto del Sindicato de Pastores (SGT-CGT), que habíamos publicado, defendiendo la posibilidad de una convergencia de las luchas obreras con las organizaciones de pequeños propietarios progresistas, entre las que destaca la Confédération paysanne, así como con los movimientos ecologistas y antirracistas. Según él, dicha alianza podría forjarse en torno a un proyecto de agroecología controlado democráticamente por el conjunto de los trabajadores y trabajadoras de la tierra.

Simon Léger

Simon Léger pretende demostrar que esta convergencia es aún más indispensable ante la doble amenaza que se cierne sobre el trabajo agrícola: por un lado, el proyecto de destrucción del trabajo impulsado por la FNSEA mediante la sustitución de los factores de producción; por otro lado, el proyecto de disciplina laboral respaldado por el pacto racial desarrollado por la Coordination rurale, en su defensa reaccionaria de la pequeña producción. Cualquier coalición de este tipo debe preservar la autonomía obrera, pero solo puede materializarse articulando los intereses inmediatos y las perspectivas a largo plazo de los diferentes componentes del mundo agrícola.

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Introducción

Desde hace varios inviernos, las manifestaciones de los agricultores y agricultoras constituyen espacios clave para la reconfiguración política de la agricultura en Europa. El invierno pasado se produjeron movilizaciones para defender las explotaciones frente a la política sanitaria francesa, que imponía la erradicación mediante sacrificio de los focos de dermatosis nodular contagiosa (DNC), así como contra el acuerdo UE-Mercosur. Pero estos movimientos sociales no han sido liderados por todo el sector agrícola. Al percibirse como manifestaciones de propietarios de explotaciones, los trabajadores agrícolas no han estado representados en ellas. Tanto si acudieron como si optaron por mantenerse al margen, muchos han expresado su malestar ante este movimiento social.

Este malestar ha encontrado una expresión política en el SGT-CGT, un sindicato de pastores creado en 2009 en Isère y afiliado a la CGT. El sindicato lucha por que se reconozca la condición específica de los trabajadores agrícolas y pone de manifiesto cómo su situación material transforma sus condiciones de lucha y dificulta la alianza con los agricultores. Uno de sus militantes resume así la dificultad: «¿Cómo se puede pedir que nos manifestemos junto a nuestros verdugos?». Es difícil luchar codo con codo con tu jefe cuando es él quien decide el sueldo y las condiciones de alojamiento, en unas relaciones laborales a menudo marcadas por el paternalismo y la precariedad.

El sindicato de pastores y pastoras formula una crítica radical a los movimientos sociales agrícolas: para el SGT-CGT, el propio término «campesino» es un término ambiguo que enmascara las relaciones de clase. No podemos sino darles la razón en este punto cuando la Confédération paysanne organiza una mesa redonda en la Fête de l’Humanité de 2026 sobre la situación del campesinado —«¡ni jefes ni funcionarios! ¿Entonces qué?» —sin invitar a representantes de los trabajadores agrícolas, lo que sin duda alimentará su desconfianza. Para el SGT-CGT, los pequeños agricultores son poseedores de capital —pequeños burgueses— cuyos intereses son, por definición, opuestos a los de los asalariados. Por ello, el sindicato rechaza cualquier alianza con los agricultores y con la Confédération paysanne, principal sindicato agrícola de izquierdas, feminista y defensor de la agroecología, con quien una alianza enturbiaría las relaciones de clase.

Sin embargo, la polémica postura del SGT dista mucho de ser hegemónica. Otros sindicatos que buscan representar los intereses de los trabajadores, como Sud-Solidaires Ouvrier.e.s agricoles, están dispuestos a debatir la formación de coaliciones para luchar contra un agrocapitalismo mortífero. Sobre todo porque este proyecto encuentra cierta receptividad en la Confédération paysanne. Tras un paréntesis en el que la dirección del sindicato se centró en el desarrollo de alternativas dentro del capitalismo, hoy recupera así cierta radicalidad en colaboración con otras organizaciones como «Les Soulèvements de la Terre» y «L’Atelier Paysan».

Critica frontalmente el imperativo del mercado y la competencia organizada entre los agricultores en los mercados internacionales, en la línea de las luchas de los campesinos-trabajadores de mayo del 68. Este impulso político se plasma teóricamente en la próxima reedición de Paysans dans la lutte des classes, de Bernard Lambert, cuyo prólogo estará firmado conjuntamente por estas tres organizaciones1. Frente a ellos, otros dos sindicatos defienden proyectos mucho más perjudiciales: la FNSEA, sindicato del statu quo, de la integración internacional de la agricultura en el capitalismo mundial, de la destrucción del trabajo agrícola y de la explotación de la naturaleza; y la Coordination rurale, un proyecto reaccionario de reproducción de la pequeña explotación mediante la preferencia nacional y la mayor explotación de la mano de obra inmigrante y de la naturaleza.

En este contexto, este artículo defiende la idea de que el futuro de la cuestión agraria se plantea con demasiada frecuencia bien desde el punto de vista de la defensa de «el campesinado» como proyecto político de subsistencia, bien desde el de los intereses de los trabajadores en una perspectiva de proletarización. Sin embargo, plantear la cuestión con objetividad permite, por el contrario, poner de manifiesto los posibles puntos en común entre ciertos agricultores y los trabajadores, al tiempo que se identifican los obstáculos que se interponen en el camino.

La proletarización de la agricultura: ¿fatalidad o terreno de lucha estratégica?

El primer argumento esgrimido por la CGT para descartar la posibilidad de una alianza con la Confédération paysanne es que esta estaría, en cualquier caso, abocada a desaparecer bajo el peso de la competencia: «A la larga volverán a ser proletarios, es matemático»2. Este argumento se basa en la crisis actual de reproducción de la pequeña propiedad agrícola. El Atelier Paysan señala que un tercio de los agricultores se jubilará, a menudo sin perspectivas claras de que alguien se haga cargo de la explotación3. Por otra parte, la proporción de asalariados en el empleo agrícola ha pasado del 17 % en 1927 al 44 % en 2019. Hoy en día, en equivalente a tiempo completo, el 40 % del trabajo agrícola es asalariado, y los asalariados son el doble que los agricultores4. Se trata, por tanto, de una auténtica crisis de reproducción de la pequeña propiedad que se está desarrollando ante nuestros ojos.

Este proceso de marginación de los pequeños productores y su transformación en obreros ya fue predicho muy pronto por Marx. Analizó cómo el capitalismo no deja de diferenciar al campesinado, condenándolo a una bipolarización inexorable entre, por un lado, una burguesía rural propietaria de los medios de producción y, por otro, un proletariado agrícola desposeído de sus tierras. Este análisis se deriva directamente de su estudio empírico de Inglaterra, que constituiría el caso paradigmático de la acumulación primitiva como condición de posibilidad del desarrollo del capitalismo5.

La postura según la cual la marginación del campesinado y de la pequeña propiedad es inexorable fue la de toda una serie de marxistas, entre ellos Kautsky, Luxemburg, Lenin, Henry Bernstein y, más recientemente en Francia, Thierry Pouch. Para este último, la absorción real de la agricultura por parte del capitalismo, retrasada por las políticas proteccionistas y la cogestión, ya está en marcha6. Seguir este análisis sin matices tiene graves consecuencias estratégicas: en efecto, si el curso de la historia sigue la línea de la salarialización, entonces la resistencia a la integración formal de la agricultura en el capitalismo se convierte en un «neopopulismo reaccionario»7.

Pero si hace 150 años que los obreristas dan la voz de alarma sobre la pequeña propiedad agrícola, también hace 150 años que otros marxistas identifican factores —económicos y políticos— que retrasan este proceso8. El propio Marx analizó con igual detalle los procesos económicos que sustentan la reproducción de la pequeña propiedad frente a la integración capitalista. Entre otras cosas, el pequeño agricultor no está obligado a alcanzar la tasa de ganancia media que rige el capital industrial. Además, puede vender por debajo del precio de producción, ya que no contabiliza su propio trabajo como un coste salarial9.

Chayanov demuestra que el pequeño propietario no produce para obtener el máximo beneficio, sino que se limita al nivel de trabajo en el que el esfuerzo percibido no supera la utilidad de los ingresos obtenidos, ni un ápice10. Por último, puede compensar mediante la explotación del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres y los niños, así como de sí mismo: alargamiento de la jornada laboral, la reducción del nivel de vida. Esta supervivencia es precaria, pero frena la concentración inmediata de la tierra. Desde esta perspectiva, la pequeña producción se convierte en un engranaje funcional del capital, un coste de producción externalizado, en una subsunción de la agricultura al capitalismo que sigue siendo formal y no real.

A pesar de las contradicciones que las enfrentan, ninguna de estas dos lecturas económicas es falsa en sí misma, y analizar estas contradicciones en la práctica de las políticas agrícolas constituye el núcleo de la misión crítica del marxismo. Pero recurrir sin crítica a la tesis de la proletarización inexorable de la pequeña propiedad conduce siempre a la teleología, es decir, a una concepción de la historia en la que las leyes económicas la escriben de forma ineludible. Sin embargo, como recuerda Bensaïd en Marx, el intempestivo, el Marx maduro se niega a escribir la historia de antemano. Su pensamiento es plural, abierto a las bifurcaciones11. El excelente Marx narodnik de Guillibert y Löwy analiza cómo las interacciones del pensador con la cuestión agraria planteada concretamente en Rusia modificaron la filosofía de la historia del último Marx más allá de la teleología12.

Así pues, me parece que el futuro de la pequeña propiedad dependerá mucho más de la capacidad de las fuerzas políticas para abordar las contradicciones de la cuestión agraria que de una simple ley de hierro económica. Los sindicatos de agricultores lo han entendido bien. Por un lado, la FNSEA y el bloque liberal que dirige el Estado preparan, en cogestión, la proletarización, en la que la tierra es propiedad de empresas y el trabajo es íntegramente asalariado13. Que exista un proyecto así no significa que vaya a triunfar sin resistencia. De hecho, la FNSEA se enfrenta, además de a la izquierda campesina, a un sindicato reaccionario, la Coordination Rurale.

Se puede definir el proyecto de la Coordination Rurale como el de garantizar la reproducción de la pequeña propiedad agrícola frente a la competencia capitalista, favoreciendo su capacidad para explotar la naturaleza14 y el trabajo, en particular el de los inmigrantes15. En definitiva, pretende proteger la pequeña producción francesa de la competencia internacional mediante el establecimiento de aranceles16. Para llevar a cabo este proyecto, la CR se apoya en el pacto racial que une a las clases populares blancas con la burguesía17, así como en su creciente institucionalización prometida por el Rassemblement National18, en un «apartheid 2.0» que separaría cada vez más a las poblaciones blancas —que tendrían acceso, sobre todo, a la propiedad de la tierra agrícola— de las demás, que trabajarían en ella19.

Este proyecto, por muy reaccionario que sea, demuestra que la pequeña explotación no está condenada a desaparecer pasivamente, sino que intentará sortear políticamente sus contradicciones —de ahí la urgencia, para la izquierda agrícola, de «romper el bloque rural» y enfrentarse sobre el terreno a la base donde recluta la CR, con el fin de ofrecer una perspectiva alternativa a los pequeños propietarios blancos que salen perdiendo con la integración capitalista. Para ello, digan lo que digan los puristas, hay que salir a hacer militancia sobre el terreno. Una labor tan necesaria como ingrata, que nos enfrenta a las contradicciones de esta clase de pequeños propietarios. E inventar, sin dogmas, nuevas formas de convencer de que otra agricultura es posible: una agricultura que no pase ni por la explotación de la naturaleza ni por la del trabajo20.

Así pues, la proletarización no es un destino lineal e imparable. Convertirla en una fatalidad es ceder a una teleología dogmática que empobrece la complejidad del pensamiento marxista. En realidad, la reproducción de la agricultura familiar sigue siendo un reto de lucha, sobre todo frente a la tentación fascista. Pero imaginemos por un momento que los obreristas tienen razón, y que las resistencias —ya provengan de la izquierda campesina o de la derecha reaccionaria— no bastan para retrasar la proletarización del trabajo agrícola. ¿Abriría esta situación automáticamente oportunidades de lucha?

La proletarización, más que una purificación de la lucha de clases, es una destrucción del trabajo

La postura obrerista da a entender que la proletarización constituye una oportunidad para la lucha de clases en la agricultura. Menos tentado por la tendencia reaccionaria asociada a la propiedad del capital, unificado por su condición de proletario rural, el trabajador agrícola sería el sujeto capaz, en última instancia, de liderar la lucha final.

Pero, ¿en qué condiciones se librarían las luchas obreras agrícolas si la proletarización continuara? Volver a las cifras permite matizar la perspectiva de una poderosa clase obrera agrícola que garantizaría la proletarización. Porque, aunque los obreristas se basan en el aumento relativo de los asalariados frente a los explotadores para sustentar su tesis, las cifras absolutas revelan una realidad muy diferente. En 1970, había 2 millones de agricultores y 400 000 asalariados. En 2022, el número de agricultores se ha reducido a 346 000, y el de asalariados a 273 000.

Así pues, el aumento del número relativo de trabajadores agrícolas es un efecto estadístico que se debe mucho más al desplome del número de agricultores que al crecimiento del número de trabajadores. Desde esta perspectiva, la dinámica general de las relaciones entre los factores de producción sigue la línea de la modernización agrícola iniciada en la década de 1960: la sustitución del trabajo por el capital, que se materializa concretamente en una combinación de mecanización, petroquímica (fertilizantes y pesticidas) y el acaparamiento de tierras. La integración de la agricultura en el modo de producción capitalista se caracteriza, ante todo, por un desplome del número de trabajadores. Este proceso debe analizarse de manera concreta y diferenciada en función de los distintos sectores agrícolas. Los sectores cerealistas franceses se prestan especialmente bien a esta sustitución y siguen logrando hoy en día mantener sus tasas de beneficio, tras haber reducido ya ampliamente el empleo mediante la mecanización y la ampliación de la escala de producción. Fueron los primeros en modernizarse. La cadena de producción de carne roja extensiva es la que más resistencia ha opuesto. Hoy se encuentra en crisis, entre la firma del acuerdo con el Mercosur y los sacrificios sistemáticos vinculados a la DNC y destinados a tranquilizar a las cadenas internacionales de importación y exportación. Los trabajadores y trabajadoras de este sector saben muy bien lo que significa ser sacrificados en el altar de la acumulación21. La horticultura francesa también se encuentra sometida a una fuerte presión competitiva por parte de los productores magrebíes, especialmente de Marruecos, que recurren a una explotación laboral más intensa.

Así pues, aunque se tomara en serio la hipótesis de una proletarización en curso, esta no significaría ni un aumento numérico absoluto del proletariado agrícola, ni una mejora de sus condiciones de organización. La subsunción real de la agricultura —empresa agrícola, salario generalizado—, tal y como la promueve la cogestión entre el Estado y la FNSEA, conduciría más bien a la sustitución de los trabajadores y trabajadoras por máquinas.

La fragmentación de la clase obrera nos obliga a matizar la oposición entre obreros y propietarios y nos orienta hacia estrategias de coalición

Más allá de este descenso absoluto, la estrategia obrerista se basa en otro supuesto que debemos cuestionar: la idea de que la proletarización, una vez producida, unificaría las condiciones de lucha de la clase obrera agrícola y haría posible una organización colectiva homogénea. Sin embargo, nos parece que la clase obrera agrícola está, y seguirá estando durante mucho tiempo, profundamente fragmentada22. Esta fragmentación adopta varias formas. En primer lugar, una fragmentación estructural: el trabajo asalariado que sobrevive a la proletarización tiende a ser cada vez más precario, estacional y atomizado —condiciones desfavorables para la organización colectiva y la huelga—.

Pero la fragmentación de la mano de obra agrícola se articula sobre todo a través de la organización racial del trabajo agrícola23. Por un lado, obreros cualificados e ingenieros franceses hacen funcionar una agricultura altamente capitalista y mecanizada. Por otro, los trabajadores agrícolas extranjeros, cuya explotación está organizada en gran medida por el Estado, ocupan los puestos de trabajo no cualificados que quedan. Así, las condiciones de la lucha de clases difieren por completo entre el proletariado extranjero de la horticultura intensiva y los pastores representados por la SGT.

Dicho esto, cabe destacar una situación paradójica. Los trabajadores y trabajadoras agrícolas más polémicos frente a la izquierda campesina no son aquellos que sufren la explotación más brutal de la agroindustria. Son aquellos que trabajan para los pequeños productores —incluidos los cercanos a la Confédération paysanne—. Esta paradoja se explica fácilmente por sus intereses inmediatos: al trabajar para un pequeño empresario, estos trabajadores y trabajadoras sufren a diario una relación de explotación marcada por el paternalismo, el aislamiento y la dificultad para organizar la lucha.

Los trabajadores y trabajadoras agrícolas que trabajan en grandes explotaciones tienen otro perfil. A menudo extranjeros, se enfrentan a la violencia desatada por la burguesía agroindustrial y sus ejecutores, y se ven atrapados en mecanismos de control que hacen que las luchas de resistencia sean mucho más complejas de llevar a cabo24. Además, los pequeños agricultores han podido ver una convergencia de sus intereses con los de los trabajadores agrícolas extranjeros explotados por la agroindustria, ya que esta explotación contribuye a marginarlos a través de la competencia, lo que ha podido favorecer muestras de apoyo25.

No destaco la organización racial del trabajo agrícola para repartir méritos: los sindicatos de trabajadores, como la CGT y Sud, están ellos mismos implicados en las luchas de los trabajadores inmigrantes, y demasiados pequeños agricultores —incluso los afiliados a la Confédération paysanne— participan en la explotación de los trabajadores agrícolas extranjeros. Desde luego, no serán ellos quienes los salven. Sin embargo, la segmentación racial de la clase obrera agrícola nos lleva a cuestionar la oposición binaria entre trabajadores y explotadores que el SGT esgrime para criticar la convergencia de las luchas entre trabajadores y pequeños propietarios.

De hecho, un último argumento del SGT para defender su rechazo a una alianza con la Confédération Paysanne es que esta no libra una lucha de clases, sino una lucha competitiva entre diferentes pequeños propietarios26. Lo que pone de manifiesto la fragmentación de la clase obrera es precisamente que estas dinamicas de competencia no solo afectan a los agricultores, sino que estructuran el mercado laboral obrero, al poner en competencia a los trabajadores nacionales —que pueden beneficiarse de ciertas garantías derivadas de su pertenencia al Estado-nación— y a los trabajadores extranjeros, a los que se puede explotar a antojo27.

Entonces, ¿qué hacer con esta fragmentación? ¿Sumergirse en ella por completo? Los sindicalistas de los trabajadores agrícolas podrían argumentar entonces que los trabajadores y trabajadoras extranjeros compiten con los franceses y hacen que sus salarios bajen. No, eso solo conduce al sindicalismo hacia sus peores vicios: el chovinismo reaccionario. Más bien hay que analizar cómo el sistema capitalista —encantado de poner en competencia a diversos grupos sociales para aumentar sus beneficios— organiza la competencia entre trabajadores, entre pequeños agricultores y en el reparto del valor entre estos últimos.

Superar los retos de la competencia es, por tanto, un aspecto crucial de la convergencia de las luchas desde la perspectiva marxista. Así, la lucha de clases no se libra en un futuro ideal en el que se enfrentarían dos bloques homogéneos: la burguesía y el proletariado. Se libra en la capacidad de recomponer, aquí y ahora, una coalición de trabajadores y trabajadoras de la tierra que luchan por una profunda democratización de la agricultura —del trabajo, de la técnica y de la propiedad de la tierra—.

Conclusión: una estrategia de coalición para mantener la autonomía de las luchas obreras, pero convergiendo contra el fascismo y el capitalismo

Sin disolver el movimiento obrero, se pueden construir coaliciones que respeten la autonomía de los y las trabajadoras y trabajadoras, al tiempo que permitan afrontar juntos a nuestros enemigos comunes: el capitalismo y su reacción fascista. La historia obrera y campesina está repleta de ejemplos en los que esta convergencia ha funcionado. Desde la Comuna de Nantes hasta las luchas antimilitaristas de Larzac, pasando por las movilizaciones más recientes en la llanura de Crau, donde trabajadores extranjeros, agricultores y activistas locales han luchado codo con codo.

Las luchas comunes lideradas, en particular, por los «Soulèvements de la Terre» —contra los megembalses, las granjas-fábrica y los pesticidas— pueden impulsar esta convergencia. Incluso son imaginables convergencias entre obreros y pequeños agricultores en torno a la cuestión inmediata de las condiciones laborales, con la perspectiva de hacer que el valor vuelva, desde las fases iniciales y finales de las cadenas de producción, a la unidad de explotación, y así remunerar mejor el trabajo. La principal contradicción de esta convergencia es hoy bien conocida: los pequeños agricultores argumentan que solo mejorando sus beneficios podrán pagar mejor a sus trabajadores.

Este discurso suscita una sospecha legítima entre los trabajadores, que temen ser utilizados como mero pretexto para la capitalización de las pequeñas explotaciones sin que mejoren sus ingresos. Pero esta contradicción se puede superar. Ya existen herramientas para medir el reparto del valor en las explotaciones, que tienen en cuenta tanto los ingresos como la acumulación del pequeño capital agrícola. Estas herramientas podrían permitir negociar con los agricultores para que los beneficios se traduzcan sistemáticamente en ganancias para los trabajadores. La Confédération paysanne parece abierta a la negociación sobre estas cuestiones —mucho más que la FNSEA o que la CR—. Ya defiende una aplicación más estricta de la condicionalidad social de las ayudas de la PAC. Pero ahora debe pasar de las palabras a los hechos.

Para ello, debe aceptar su componente patronal y comprometerse a hacer evolucionar las prácticas de sus miembros mediante compromisos concretos: pago de las horas extras, viviendas dignas, etc. Este proceso también debería dar lugar a esfuerzos por parte de toda la izquierda agrícola para otorgar a los trabajadores agrícolas el lugar que les corresponde en nuestras luchas. La figura del «campesino» sigue siendo, con demasiada frecuencia y por defecto, la figura emblemática de las luchas agrícolas.

Más allá de las ambigüedades económicas y políticas del término28, este excluye de hecho a los trabajadores agrícolas. Si bien es cierto que no debemos ceder este término a la extrema derecha, cabe preguntarse por el sujeto más amplio que podría liderar las luchas agrícolas de izquierda. En un contexto de fragmentación, resulta difícil establecer un sujeto político estable y sin contradicciones. Pero lo que es seguro es que la lucha no debe centrarse en los pequeños propietarios. Los espacios de coalición necesitan un sujeto más amplio y neutro que pueda servir de base a las luchas agrícolas, como el de trabajador/a de la tierra.

Pero, por muy importantes que sean estas convergencias, la urgencia sigue siendo la estructuración del movimiento de los trabajadores agrícolas. Si bien las convergencias —o incluso las negociaciones— con la Confédération paysanne pueden ser importantes, no le corresponde a ella representar los intereses de los trabajadores agrícolas. Solo unos sindicatos de trabajadores y trabajadoras agrícolas fuertes, combativos y representativos podrán realmente lograr victorias que mejoren las condiciones de vida de todos los trabajadores y trabajadoras agrícolas. Para que esta estructuración se lleve a cabo, he intentado mostrar en este artículo que el compromiso de los movimientos de trabajadores y trabajadoras agrícolas no puede limitarse a la cuestión de los intereses inmediatos del proletariado agrícola.

Este artículo ha pretendido mostrar de forma implícita que la cuestión del capital —y, en particular, de la propiedad de la tierra— afecta profundamente a los intereses de los trabajadores y trabajadoras agrícolas, y que estos no pueden permitirse el lujo de abstraerse de ella. Desde esta perspectiva, los sindicatos de trabajadores agrícolas deberían sumarse a las luchas por el control de los medios de producción, así como a aquellas relacionadas con la organización del capital agrícola, el modo de producción técnico y la propiedad de la tierra.

Esta cuestión parece incomodar en ocasiones a los representantes de los trabajadores agrícolas. El SGT justifica así su polémica contra la Confédération paysanne por negarse a participar en las luchas relacionadas con el capital, que, según ellos, no afectarían a los trabajadores. Volviendo a las luchas del invierno pasado contra los sacrificios sistemáticos tras la DNC, se pudo escuchar: «Esos animales no eran nuestros. No son nuestros medios de producción. No nos pertenecen. Entonces, ¿por qué íbamos a movilizarnos?». El mismo análisis se aplica al Mercosur: el SGT considera que estas luchas no deberían interesar a los trabajadores agrícolas, ya que no serían más que una guerra de competencia entre diferentes segmentos de la burguesía agrícola. Desde esta perspectiva, preferiría trabajar en la construcción de coaliciones con los trabajadores del sector agroalimentario, lo cual, por cierto, sigue siendo una muy buena idea.

Sin embargo, los trabajadores de la industria, por su parte, no dudan en luchar por la reapropiación de sus herramientas cuando una fábrica se deslocaliza —un gesto recogido en la Carta de Amiens—. ¿Por qué los trabajadores agrícolas se privarían de ello? Así pues, no hay que negar que las cuestiones relativas al modo de producción en su dimensión técnica, así como las relativas a la gestión de la tierra, son precisamente las que unen —para bien y para mal— la situación de los agricultores y la de los trabajadores. La trayectoria de la asociación A4 ilustra bien esta apropiación de la cuestión de la propiedad de la tierra: este colectivo de antiguos trabajadores agrícolas en situación de exilio no se centra en la reivindicación de mejores condiciones laborales, sino que impulsa un proyecto concreto de recuperación de tierras para emanciparse del racismo sistémico que les persigue por los campos29.

Pero, ¿quieren todos los trabajadores agrícolas tomar el control de sus medios de producción? ¿Y de qué formas? La perspectiva de convertirse en un pequeño propietario agrícola desanima a más de uno. En realidad, esta cuestión suscita debates que agitan desde hace tiempo a la izquierda agrícola sobre las formas deseables de comunalización. En este sentido, lo esencial es mantenerse abierto y no dogmático respecto a las visiones de futuro.

Corrientes procedentes de la autonomía, el comunismo libertario, el comunalismo, e incluso de las lecturas maoístas posteriores a 1968, ven en la pequeña propiedad agrícola una forma de organizar un comunismo «ya presente », o unas bases de retaguardia que permitan construir un proyecto revolucionario o una resistencia antifascista. Las perspectivas más clásicamente comunistas, centradas en la lucha de clases, conciben proyectos de colectivización a gran escala. Por último, enfoques más reformistas, como la Seguridad Social de la Alimentación, describen de forma más concreta una posible reforma agraria que supondría el asentamiento de un millón de trabajadores y trabajadoras de la tierra.

Si tiene que haber desacuerdos, que se refieran a estas visiones, y no a la posibilidad de alianzas concretas en la izquierda agrícola contra el agrocapitalismo que destruye el trabajo, y contra el fascismo que se esfuerza por disciplinarlo.

Notas:

1 De próxima publicación en el Centro de Historia del Trabajo, Nantes, 2026.

2 https://revuenunatak.noblogs.org/files/2026/01/Nunatak-11_merged_compressed.pdf

3 Reprendre la terre aux Machines, Seuil, 2021.

4 Los datos utilizados en esta sección proceden del trabajo prospectivo del Atelier Paysan (Observaciones sobre las tecnologías agrícolas, 2021), que sintetiza tres fuentes del servicio de estadística y prospectiva del Ministerio de Agricultura (Agreste): los censos generales agrícolas (RGA) de 1970, 1979, 1988, 2000 y 2010; las encuestas «Structures» por muestreo extrapoladas a escala nacional; y la Red de Información Contable Agrícola (RICA), que recopila cada año datos de una muestra de 7 300 explotaciones metropolitanas y permite realizar comparaciones en series temporales largas (31 años) según las orientaciones técnico-económicas (OTEX).

5 Karl Marx, 1.er volumen de El Capital, capítulo XXVII sobre la «expropiación de la población agrícola».

6 Ensayo sobre la historia de las relaciones entre la agricultura y el capitalismo (2023), Thierry Pouch, Classiques Garnier; Edouard Morena y Thierry Pouch, «El inagotable debate sobre la agricultura en su relación con el capitalismo». Actuel Marx 75, n.º 1 (2024): 47-64. https://doi.org/10.3917/amx.075.0047.

7 Henry Bernstein, «¿Existe una cuestión agraria en el siglo XXI?» Canadian Journal of Development Studies / Revue Canadienne d’études du Développement 27, n.º 4 (2006): 449-60. https://doi.org/10.1080/02255189.2006.9669166.

8 Para más información sobre la historia de estos debates a nivel internacional, véase: Akram-Lodhi, A.H. y Kay, C. (2010). «Surveying the agrarian question (part 1 & 2)». The Journal of Peasant Studies, 37(1) y 37(2). Para los debates francófonos de la década de 1970: Edouard Morena y Thierry Pouch, art. cit. https://doi.org/10.3917/amx.075.0047.

9 Karl Marx, 1.er volumen de El Capital, capítulo XXVII sobre la «expropiación de la población agrícola».

10 Chayanov, La organización de la economía campesina, 1925.

11 Daniel Bensaïd, Marx, el intempestivo: grandezas y miserias de una aventura crítica (siglos XIX-XX). Fayard, 1996. Leer la reseña de la obra en https://www.contretemps.eu/marx-intempestif-bensaid-2/.

12 Michael Löwy y Paul Guillibert, Marx narodnik: los populistas rusos, el comunismo y el futuro de la revolución. Colección Versus. L’Échappée, 2025.

13 Este proceso se analiza en *El nuevo capitalismo agrícola* (2017) de Purseigle et al., que muestra desde una perspectiva sociológica el proyecto de transformación de las explotaciones agrícolas en empresas, impulsado por las políticas neoliberales y el sindicalismo de cogestión.

14 Por ejemplo, fomentando la desregulación de los productos fitosanitarios o subvencionando el uso del gasóleo no de carretera (GNR). La CR reclama así un límite máximo de 83 céntimos y un «escudo tarifario» para las energías agrícolas: https://www.coordinationrurale.fr/nos-cr-locales-actualites/aquitaine-limousin-poitou-charentes/cr-19/gnr-les-agriculteurs-etouffes-a-petit-feu/;https://www.coordinationrurale.fr/lactualite/bouclier-tarifaire-energies-agricoles/.

15 Así, varios cargos electos del CR han sido acusados de trata de personas; es el caso de Alain Aunac, representante electo de Lot-et-Garonne, acusado por trabajadores marroquíes de haberles obligado a trabajar entre 10 y 13 horas al día por 4,57 euros la hora, en viviendas insalubres, tras haberles extorsionado hasta 14 000 euros a cambio de un contrato de trabajo. Véase: https://reporterre.net/Deux-plaintes-pour-traite-d-etres-humains-contre-un-elu-de-la-Coordination-rurale

16 El sindicato reclama, por tanto, una equiparación de las normas entre los productos importados y los franceses, para luchar contra la «competencia desleal», sin mencionar en ningún momento las subvenciones que recibe la agricultura francesa en el marco de la PAC. Además, la CR nunca cuestiona el imperialismo agrícola europeo ni el hecho de poder exportar a los mercados del Sur, siempre que los beneficios asociados repercutan, al menos parcialmente, en los pequeños propietarios.

17 Houria Bouteldja, Beaufs et barbares, La Fabrique, 2023.

18 Durante el 60.º congreso de la Coordination rurale, celebrado en Agen del 23 al 25 de enero de 2025, la línea populista «apolítica» que históricamente ha mantenido el sindicato, y defendida por Véronique Le Floc’h, se ve cuestionada por una línea de tintes fascistas con la elección de Bertrand Veteau, respaldado por Serge Bousquet-Cassagne. Los fuertes vínculos del sindicato con el RN bajo esta nueva dirección se analizan en una serie de publicaciones de Reporterre y Streetpresse: https://reporterre.net/Qui-est-Bertrand-Venteau-le-president-de-la-Coordination-rurale-qui-veut-faire-la-peau; https://reporterre.net/Violence-racisme-climatoscepticisme-Ces-figures-radicales-de-la-Coordination-rurale.

19 Véase «Fascismo en Francia, el gran malentendido», de Benoit Bréville y Pierre Rimbert, en Le Monde Diplomatique de agosto de 2026. Houria Bouteldja, Beaufs et barbares, op. cit.. Escuchar también a Joan Monga en la universidad de verano de PDH 2026. https://www.youtube.com/watch?v=sgL4KT_-4_w&list=PLFU2A3xFZncQ&index=2.

20 Véase, en particular: https://www.revue-ballast.fr/les-soulevements-de-la-terre-batir-un-front-commun-des-peripheries/ y https://www.streetpress.com/1785421055-paysans-contre-fascisme-bataille-campagnes-environnement-extreme-droite/.

21 El Mercosur, que a menudo se resume con la fórmula «cars for cattle» (coches europeos a cambio de carne de vacuno latinoamericana), prevé una cuota adicional de 99 000 toneladas de carne de vacuno sudamericana libre de aranceles. Entrará en vigor en enero de 2026, supone una amenaza directa para los sectores ganaderos extensivos franceses, como el de la raza Limousine, cuyos costes de producción, muy superiores a los de los países del Mercosur, se ven aplastados por un modelo basado en un recurso territorial heredado de la expoliación colonial, cuya frontera se ve constantemente desplazada por la deforestación.

22 Esta fragmentación ha sido estudiada, entre otros, por Bernstein, Henry. « ¿Existe una cuestión agraria en el siglo XXI?» Canadian Journal of Development Studies 27, n.º 4 (2006): 449-60.

23 Véanse al respecto los capítulos escritos por la asociación A4 en Baile con las luchas: ampliar las fronteras de la ecología (Cambourakis, 2024) y Tierras y libertad: manifiesto antirracista por una ecología de la liberación (Les Liens qui libèrent, 2025), o también los trabajos académicos de Frédéric Décosse o Emmanuelle Hellio.

24 Véase la revista de prensa del CODETRAS https://www.codetras.org/index.php/revue-de-presse/.

25 Estas han sido demasiado dispersas, pero cabe destacar el apoyo de la Confédération paysanne a la lucha de las trabajadoras marroquíes víctimas de fraude en el desplazamiento laboral y de violencia sexual frente a la empresa Laboral Terra en el sur de Francia. De este modo, el sindicato pudo constituirse en parte civil en el juicio contra la empresa y participó en acciones de solidaridad directa.https://www.confederationpaysanne.fr/mc_nos_positions.php?mc=41, o https://volontaires. echanges-partenariats.org/2025/12/10/rencontre-autour-du-travail-detache-mens/. De este modo, podría producirse una convergencia entre los agricultores de izquierdas y los trabajadores y trabajadoras agrícolas, en particular para luchar contra la explotación de la mano de obra extranjera en la agricultura y la segmentación del mercado laboral.

26 Véase: https://revuenunatak.noblogs.org/files/2026/01/Nunatak-11_merged_compressed.pdf, páginas 60/61.

27 Houria Bouteldja, Beaufs et barbares, op. cit.

28 El término alimenta tanto a la resistencia de izquierda como a la reacción fascistoide, tal y como señalan el SGT y el análisis de Edouard Morena en Paysan, Anamosa 2024.

29 Véase la nota n.º 27.

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9. Resumen de la guerra en Irán, 31 de octubre.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/live-israelis-head-polls-netanyahu-fights-political-life

En directo: Irán podría reconsiderar la prohibición de las armas nucleares si se reanuda la guerra

Mientras tanto, Rubio afirma que Trump aún no ha tomado una decisión sobre los ataques contra Irán

Puntos clave

La policía de Londres detiene a decenas de personas antes de la vista sobre «Palestine Action»

Cuatro palestinos muertos y varios heridos en ataques israelíes en toda Gaza

Siria podría unirse al pacto de defensa de La Meca, según afirma el ministro de Asuntos Exteriores

Actualizaciones en directo

«Las negociaciones van bien»: Trump afirma que Irán quiere llegar a un acuerdo

Hace 42 segundos

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha afirmado que Irán quiere «llegar a un acuerdo» y que las negociaciones «van bien», pero ha puesto en duda la fiabilidad de Teherán.

En declaraciones a los periodistas durante una fiesta de Halloween en Florida, Trump señaló que Irán se había retractado en repetidas ocasiones de los acuerdos.

«Quieren llegar a un acuerdo; ya veremos si lo consiguen», afirmó.

Al ser preguntado sobre el calendario de las conversaciones mediadas por Catar, Trump respondió que Washington «no tiene tanta prisa». Volvió a afirmar que EE. UU. había destruido la armada, la fuerza aérea y la capacidad industrial de Irán.

Trump también reiteró su amenaza de atacar la montaña Pick Axe de Irán —donde, según Washington, se encuentra una instalación nuclear—, y señaló que EE. UU. podría «hacerlo todo muy rápidamente».

El Centcom afirma que se han desviado 144 buques en el marco del bloqueo «ferrozo» contra Irán

Hace 26 minutos

El Mando Central de Estados Unidos ha declarado que, a fecha de 31 de octubre, sus fuerzas han desviado 144 buques comerciales como parte de su bloqueo naval «ferrozo» contra Irán.

En una publicación en X, el Centcom señaló que los buques habían sido desviados «para garantizar el cumplimiento» y que el portaaviones George Washington estaba prestando apoyo a la aplicación del bloqueo.

La cifra total actual supone un aumento con respecto a los 135 buques que, a principios de este mes, el Centcom indicó que habían sido desviados desde que se anunciara el bloqueo de los puertos iraníes a mediados de julio.

Margaret Owen, de 94 años, detenida de nuevo durante una protesta contra la prohibición de Palestine Action

Hace 1 hora

Margaret Owen, de noventa y cuatro años, ha sido detenida de nuevo en virtud de la Ley contra el Terrorismo del Reino Unido por desobedecer la prohibición impuesta a «Palestine Action», según Defend Our Juries.

Defend Our Juries, un grupo de campaña, afirmó en X que las docenas de nuevas detenciones registradas durante la protesta del sábado frente a la embajada de EE. UU. en Londres elevan el número total de detenciones en virtud de la Ley contra el Terrorismo en el Reino Unido a más de 4.000.

Owen, antigua abogada especializada en derechos humanos, fue detenida en una protesta frente al congreso del Partido Laborista en Liverpool el 27 de septiembre. Afirmó que llevaba meses intentando que la detuvieran.

Según ella, la llevaron «muy lejos» hasta una comisaría, donde le tomaron las huellas dactilares y le comunicaron las condiciones de su libertad bajo fianza, que estipulan que debe presentarse en una comisaría el 27 de diciembre.

«Démosle una oportunidad a la paz»: manifestantes israelíes instan a la oposición a aliarse con los partidos árabes

Hace 1 hora

Cientos de israelíes salieron a la calle el sábado para instar a la oposición a aliarse con los partidos árabes con el fin de derrocar al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien ha pasado a la ofensiva contra los líderes de este grupo minoritario.

Los partidos de mayoría árabe obtuvieron importantes avances en las elecciones del martes, impulsados por la indignación ante la retórica dirigida contra la comunidad por parte del Gobierno de extrema derecha de Netanyahu, pero el líder de la oposición, Gadi Eisenkot, aún no ha decidido si buscará formar una coalición con ellos.

Al sumarse a una manifestación en Tel Aviv, Ayelet Raz afirmó que la comunidad árabe, que representa alrededor del 20 % de la población de Israel, tiene derecho a la participación política.

«Es la última oportunidad para un cambio real», afirmó esta psicóloga de 60 años, advirtiendo de que Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel, era un «gran manipulador».

«Debemos darle una oportunidad a la paz», afirmó. «De lo contrario, este derramamiento de sangre se prolongará para siempre».

Las elecciones del martes no arrojaron un resultado concluyente, ya que ninguno de los dos bloques alcanzó la mayoría en el Parlamento israelí, compuesto por 120 escaños.

Los partidos de mayoría judía opuestos a Netanyahu, conocido por su apodo «Bibi», obtuvieron 48 escaños, mientras que dos partidos de mayoría árabe, Raam y la Lista Conjunta, consiguieron un total de 19 escaños.

Una alianza entre ambos bandos podría otorgar al bloque anti-Netanyahu una cómoda mayoría de 67 escaños, pero algunos partidos del bloque de la oposición se oponen a esta idea.

Los partidos árabes solo han formado parte oficialmente de un Gobierno israelí en una ocasión, cuando el líder de Raam, Mansour Abbas, se unió a una coalición efímera que duró de 2021 a 2022.

Abbas ha manifestado su disposición a volver a hacerlo.

Eisenkot, de 66 años, exjefe militar y novato en la política, comparte en gran medida las opiniones de Netanyahu sobre cuestiones de seguridad, incluida Gaza, que Israel ha reducido a escombros desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Eisenkot reiteró el sábado que solo formaría un «Gobierno sionista» cuyos miembros se comprometieran al «reconocimiento de Israel como un Estado judío, democrático y liberal» y al «reconocimiento de Hamás como organización terrorista», condiciones que los líderes árabes se han negado a aceptar anteriormente.

Aunque ha afirmado que no desea un Gobierno dependiente de las listas árabes, Eisenkot no ha rechazado explícitamente su apoyo externo.

«

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/israel-shells-south-lebanon-towns-builds-roads-connecting-military

(NNA).

La artillería israelí también bombardeó Beit Yahoun, en el mismo distrito, y la zona comprendida entre las localidades de Zawtar al-Sharqiya y Maifadoun.

Un ataque aéreo israelí alcanzó la localidad de Mansouri, mientras que aviones de combate israelíes sobrevolaron a baja altura la ciudad de Tiro y sus alrededores, simulando incursiones.

Además de las demoliciones en curso, el ejército israelí ha estado construyendo varias carreteras a través de montañas y valles en las zonas occidental y central del sur del Líbano, conectando los puestos militares avanzados que estableció tras ocupar la zona, según la NNA.

Israel ha intensificado considerablemente sus operaciones militares en el Líbano este año, lanzando una invasión terrestre y ocupando amplias zonas del sur y el este del país.

Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra conjunta contra Irán en febrero, lo que llevó a Hezbolá del Líbano a atacar a Israel en apoyo de Irán, Israel ha matado a más de 4.300 personas en el Líbano y ha desplazado a un millón.

El humo se eleva desde un lugar alcanzado por un ataque aéreo israelí en la aldea de Kfar Tibnit, en el distrito de Nabatieh, al sur del Líbano, el 31 de octubre de 2026 (AFP)

Las fuerzas israelíes y los colonos hieren a cuatro palestinos en ataques en Cisjordania

Hace 3 horas

Colonos y fuerzas israelíes atacaron el sábado a palestinos en toda la Cisjordania ocupada, hiriendo al menos a cuatro personas y atacando a agricultores durante la cosecha de aceitunas, según informó la agencia de noticias palestina Wafa.

Cerca de Salfit, unos colonos golpearon brutalmente al residente palestino Taysir al-Qaoud al norte de su localidad, Kafr al-Dik. Fue hospitalizado y se encuentra en estado estable.

Los colonos israelíes también hirieron a dos palestinos que recolectaban aceitunas en Wadi al-Shaer, al este de la ciudad de Salfit, y llevaron a cabo una redada en la aldea cercana de Yasuf.

Al suroeste de Nablus, las fuerzas israelíes propinaron una brutal paliza a un hombre de 33 años durante una redada en la localidad de Sarra. Los equipos de la Media Luna Roja le atendieron en el lugar de los hechos antes de trasladarle al hospital.

En al-Khader, al sur de Belén, unos colonos protegidos por las fuerzas israelíes atacaron a una familia palestina que recogía aceitunas, los expulsaron de sus tierras y les robaron la cosecha y las herramientas.

Cerca de Ramala, unos colonos apedrearon vehículos palestinos entre al-Mughayyir y Abu Falah, al noreste de la ciudad, causando daños a varios coches.

Las fuerzas israelíes detuvieron a Mohammad Hazem Samhan, de 35 años, mientras recolectaba aceitunas en Ras Karkar y confiscaron herramientas agrícolas en la llanura de al-Mughayyir.

Asimismo, establecieron nuevos puestos de control en las entradas a las localidades de Sinjil, Turmus Ayya, Deir Abu Mashal, Yabrud y Deir Dibwan.

Siria se plantea adherirse al pacto de defensa de La Meca, según afirma el ministro de Asuntos Exteriores

Hace 4 horas

Siria está considerando la posibilidad de adherirse al pacto de defensa de La Meca, según declaró el sábado el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad al-Shaibani.

«Actualmente se están llevando a cabo conversaciones para evaluar la incorporación de Siria a la alianza de La Meca», declaró Shaibani en la conferencia «Manama Dialogue», celebrada en Bahrein.

En virtud del pacto, firmado por Arabia Saudí, Turquía y Pakistán en La Meca en agosto, un ataque contra uno de los miembros se considera un ataque contra los tres.

Arabia Saudí ha sido objeto de intensos ataques por parte de los huzíes de Yemen y ha estado recabando apoyos contra la escalada de ataques de este grupo, incluido un ataque de gran envergadura que cerró el aeropuerto internacional de Riad durante dos semanas este mes.

El viernes, la coalición liderada por Arabia Saudí que combate en Yemen afirmó haber interceptado drones huzíes sobre las regiones de La Meca y Medina. El grupo negó haber llevado a cabo los ataques.

A principios de este mes, el presidente francés Emmanuel Macron realizó una visita sorpresa a Riad y afirmó que Francia había enviado tropas para ayudar a proteger una terminal petrolera saudí clave de los ataques huzíes.

Reino Unido también anunció en octubre que desplegaría aviones de combate para ayudar al reino a contrarrestar los ataques.

El ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Asaad al-Shaibani, interviene durante una sesión plenaria del «Manama Dialogue 2026» del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) en Manama, el 31 de octubre de 2026 (Fadhel Madan / AFP)

La ONU exige una investigación sobre la muerte de un miembro de su personal bajo custodia de los huzíes

Hace 5 horas

Las Naciones Unidas condenaron el sábado la «desgarradora» muerte de uno de sus empleados bajo custodia de los huzíes en Yemen y exigieron una investigación urgente.

Mohammad al-Shami, miembro del personal de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Yemen, llevaba «detenido arbitrariamente» por los huzíes desde junio de 2024, según indicó la ONU en un comunicado.

Según su familia, falleció hace más de un mes, pero no se les informó de ello hasta hace poco.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, señaló que no se había dado ninguna explicación sobre la muerte y exigió «plena transparencia por parte de los huzíes, así como una investigación urgente, independiente y exhaustiva» al respecto.

Turk también afirmó estar «profundamente preocupado por la seguridad y el bienestar del resto del personal de la ONU que sigue detenido» y pidió su puesta en libertad.

El primer ministro del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, Shaya al-Zindani, también condenó lo que calificó de «asesinato» de al-Shami en las prisiones huzíes, y afirmó en una publicación en X que el grupo era «plenamente responsable».

Describió la muerte de al-Shami y la detención continuada del personal de la ONU y de las organizaciones humanitarias como parte de un patrón más amplio de violaciones por parte de los huzíes.

«Esto ocurre en paralelo al asedio en curso de la ciudad de Taiz, los ataques contra civiles e infraestructuras civiles, la escalada militar y las amenazas a la seguridad de Yemen y de la región», escribió.

El portavoz de la ONU, Farhan Haq, declaró a los periodistas en Nueva York el 14 de octubre que los huzíes tenían retenidos a 71 miembros del personal de la ONU.

Irán podría replantearse la prohibición de las armas nucleares si se reanuda la guerra, afirma el jefe de seguridad

Hace 6 horas

Irán está debatiendo si mantener su prohibición de larga data sobre las armas nucleares en caso de que se reanuden las hostilidades, aunque no se ha tomado ninguna decisión sobre ningún cambio, declaró el sábado el jefe del Consejo de Seguridad iraní, Mohsen Rezaei, a los medios de comunicación estatales.

Rezaei también señaló que el tono de Washington había cambiado, ya que buscaba reanudar las negociaciones con la República Islámica.

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, escribió a Rezaei la semana pasada en un intento por reactivar la diplomacia.

Según el *New York Times*, los mediadores qataríes entregaron la carta a Rezaei. En ella se proponían conversaciones directas encabezadas por Vance, en las que el programa nuclear de Irán se sometería a debate desde el principio.

«He leído la carta. Aún no he respondido. Su tono ha cambiado por completo», afirmó Rezaei, calificando este cambio de «buena señal» que demostraba que Irán había «consolidado su victoria».

Se negó a hacer más comentarios sobre el contenido de la carta, pero señaló que la cuestión nuclear iraní solo podría debatirse una vez que Estados Unidos hubiera accedido a las exigencias de Irán.

Sus comentarios se produjeron mientras continuaba la mediación indirecta entre Washington y Teherán a través de Catar, aunque funcionarios iraníes habían declarado el sábado por la mañana que no tenían previsto reunirse con funcionarios estadounidenses.

Al menos cuatro palestinos muertos y varios heridos en ataques israelíes en toda Gaza

Hace 7 horas

Al menos cuatro palestinos murieron el sábado en ataques israelíes en toda Gaza, y dos niñas fallecieron a causa de las quemaduras sufridas en un incendio en una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas, según informaron fuentes médicas a la agencia de noticias palestina Wafa.

En la ciudad de Gaza, un palestino falleció por la mañana a causa de las heridas sufridas en un ataque israelí anterior contra el barrio de Tel al-Hawa, en el suroeste de la ciudad.

Por la tarde, Wael Musallam falleció a causa de las lesiones sufridas en un reciente ataque con drones israelíes cerca de la Torre al-Wehda, al oeste de la ciudad.

Un dron israelí impactó contra una vivienda en el campo de refugiados de al-Shati, hiriendo a varias personas, una de ellas de gravedad.

En el centro de Gaza, un palestino murió por la mañana a causa de un ataque con drones israelíes cerca de la compañía eléctrica, al noroeste del campo de refugiados de Nuseirat.

Los disparos israelíes hirieron a cuatro personas en el campo de refugiados de al-Maghazi.

En el sur, un ataque con dron israelí cerca de las Torres Taiba, al oeste de Jan Yunis, causó la muerte de un palestino el sábado por la tarde e hirió a varios más, algunos de gravedad.

En al-Mawasi, también al oeste de Khan Younis, dos niñas, Habiba Zannoun y Aysal Abu Shaiban, fallecieron en la madrugada del sábado a causa de las lesiones sufridas en un incendio que se declaró la noche anterior en una tienda de campaña donde se alojaban personas desplazadas.

La artillería israelí también bombardeó intensamente el este de la ciudad de Gaza y zonas al oeste de Beit Lahia el sábado, y continuó bombardeando las zonas orientales de Deir al-Balah, en el centro de Gaza.

En el sur, vehículos militares israelíes abrieron fuego intenso al noreste de Khan Younis y contra las tiendas de campaña de los desplazados en al-Mawasi.

Trump no ha decidido si reanudará los ataques contra Irán, afirma Rubio

Hace 8 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, aún no ha decidido si reanudará la acción militar contra Irán, afirmó el sábado el secretario de Estado, Marco Rubio.

Rubio declaró en una rueda de prensa que desconocía si existía un plazo concreto para las conversaciones lideradas por Qatar destinadas a resolver la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán.

Los negociadores iraníes mantuvieron conversaciones con mediadores qataríes en Doha para debatir vías de salida de la guerra, según informó Reuters el sábado, citando a una fuente que habló bajo condición de anonimato.

Las conversaciones del sábado en la capital qatarí se produjeron tras más de 12 horas de debates el viernes entre enviados iraníes y qataríes en Teherán, según la fuente.

La policía de Londres detiene a decenas de personas días antes de la vista del Tribunal Supremo sobre la prohibición de Palestine Action

Hace 8 horas

La policía de Londres detuvo el sábado a decenas de simpatizantes de Palestine Action, días antes de que el Tribunal Supremo del Reino Unido examine un recurso contra la polémica prohibición del grupo por parte del Gobierno.

La Policía Metropolitana comenzó a detener a personas poco después de que cientos de manifestantes se reunieran frente a la embajada de EE. UU. para una «acción masiva» a la hora del almuerzo, según informó la AFP.

Se celebró una protesta paralela frente al consulado de EE. UU. en Edimburgo.

En un comunicado de media tarde, la policía indicó que se había detenido a 48 personas y que los agentes «seguían procediendo a nuevas detenciones».

«La mayoría de las detenciones se han producido por expresar apoyo a una organización proscrita», señaló en una publicación en X.

Casi 4.000 personas han sido detenidas por mostrar presuntamente su apoyo a Palestine Action desde que el Gobierno británico la proscribió en virtud de las leyes antiterroristas en julio de 2025.

Muchas de las personas detenidas, entre ellas personas mayores y supervivientes del Holocausto, han portado pancartas en las manifestaciones en las que se leía: «Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action».

Los manifestantes que se concentraron el sábado en Londres también portaban pancartas con lemas como «¿Cómo puede ser un delito intentar detener un genocidio?» y «Somos manifestantes, no terroristas».

El Tribunal Supremo celebrará a partir del miércoles una vista de dos días sobre el recurso presentado por el grupo, después de que el Tribunal de Apelación anulara en junio una sentencia del Tribunal Superior que declaraba ilegal la prohibición.

Un activista pro-palestino de edad avanzada es sacado en brazos por agentes de policía tras ser detenido durante una protesta frente a la embajada de EE. UU. en Londres, el 31 de octubre de 2026 (CARLOS JASSO / AFP)

La misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el Sáhara Occidental queda en el limbo tras el enfrentamiento entre los vetos de EE. UU. y Rusia

Hace 9 horas

La misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el Sáhara Occidental sigue sin mandato después de que Rusia y Estados Unidos vetaran mutuamente sus respectivas resoluciones sobre el asunto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La disputa se centró en el plan de autonomía de Marruecos para el territorio en disputa, y Washington pretendía reforzar la posición de dicho plan como base para las negociaciones.

El doble veto bloqueó la renovación anual de la misión por parte del Consejo, que en años anteriores había prorrogado de forma habitual.

La resolución redactada por EE. UU. habría establecido el plan de autonomía de Marruecos como única base para las negociaciones y habría reducido el componente militar de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU. Asimismo, habría prorrogado el mandato de la misión por un año más.

El enfrentamiento supuso un insólito pulso entre las grandes potencias en torno a lo que tradicionalmente ha sido una decisión rutinaria del Consejo de Seguridad.

Más información: La misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el Sáhara Occidental queda en el limbo tras el enfrentamiento entre los vetos de EE. UU. y Rusia

Personal de la Minurso de las Naciones Unidas desciende de un helicóptero en el paso fronterizo de Guerguerat, entre Marruecos y Mauritania, en el Sáhara Occidental, el 25 de noviembre de 2020 (Fadel Senna/AFP)

Araghchi afirma que Irán está preparado para la guerra, mientras Teherán establece condiciones para la reapertura del estrecho de Ormuz

Hace 9 horas

Irán no descarta la posibilidad de una nueva guerra con Estados Unidos e Israel y está preparado para «todos los escenarios», según ha declarado el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, a Al Jazeera, al tiempo que Teherán establece condiciones para la reapertura del estrecho de Ormuz y la reanudación de las negociaciones con Washington.

«Hemos modernizado nuestro armamento, subsanado nuestras vulnerabilidades y probado nuevas armas; nuestras fuerzas se encuentran en el máximo nivel de preparación», afirmó Araghchi.

En cuanto al estrecho de Ormuz, Araghchi señaló que las consultas con los mediadores qataríes habían reducido el plazo de aplicación propuesto para la reapertura de la vía navegable de cinco días a dos.

Las condiciones de Irán incluyen el levantamiento de las sanciones impuestas tras el memorándum de Islamabad, la reducción de las fuerzas estadounidenses en la región, el restablecimiento de las exenciones petroleras y la liberación de los fondos iraníes congelados, incluidos los depositados en Qatar.

Araghchi señaló que la reapertura del estrecho según las condiciones de Irán podría allanar el camino para las negociaciones con Washington. Añadió que una delegación iraní se había desplazado a Catar para continuar las consultas con los mediadores cataríes y pakistaníes, al tiempo que descartó cualquier reunión inmediata con funcionarios estadounidenses.

Calificó de «paso positivo» una carta del vicepresidente estadounidense JD Vance en la que se solicitaba el diálogo, pero advirtió de que cualquier intento de crear divisiones supondría otro error por parte de Washington.

Jamenei ordena una respuesta inmediata a cualquier amenaza «sin limitaciones geográficas»

Hace 13 horas

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha ordenado a las fuerzas armadas del país que den una «respuesta inmediata y eficaz, sin limitaciones geográficas» a cualquier posible amenaza enemiga, según la agencia estatal de noticias IRNA.

En unas directrices emitidas tras una reunión con altos mandos militares, Jamenei abogó por una «preparación para el combate inteligente» con el fin de garantizar lo que describió como «máxima disuasión».

Asimismo, ordenó una actualización del «banco de objetivos» de Irán para poner los activos tangibles e intangibles de EE. UU. e Israel al alcance de las fuerzas iraníes.

Jamenei instó además a reforzar los sistemas de información militar de Irán, a desarrollar las capacidades de defensa nacionales y a incorporar nuevas tecnologías a su infraestructura de seguridad y militar.

«Si los enemigos lanzan de nuevo ataques militares o terroristas, serán las fuerzas armadas de la República Islámica y la nación iraní quienes determinen el momento y las condiciones para su fin», afirmó.

Mojtaba Jamenei emite «órdenes importantes y estratégicas» a las fuerzas armadas de Irán

Hace 15 horas

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, se ha reunido con altos mandos de las fuerzas armadas del país y ha emitido lo que su oficina ha calificado de «órdenes importantes y estratégicas», según un comunicado publicado en su cuenta oficial de X.

La cuenta indicó que los detalles de las directivas se publicarían en breve.

Por su parte, el presidente del Poder Judicial de Irán, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, ha pedido que se inicien rápidamente procedimientos judiciales contra las personas acusadas de colaborar con los enemigos del país.

En declaraciones a la cadena estatal IRIB, afirmó que los casos relacionados con presuntas traiciones y la filtración de información a Estados hostiles deben tratarse «con la máxima precisión y justicia».

Sus comentarios se producen en medio de una amplia campaña de represión tras el inicio de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán en febrero.

Los vertidos de petróleo de los petroleros atacados por Irán en el estrecho de Ormuz llegan a la costa de los EAU, según un informe

Hace 17 horas

Los vertidos de petróleo de los petroleros atacados por Irán cerca del estrecho de Ormuz han llegado a la costa de los Emiratos Árabes Unidos, lo que ha provocado el cierre de playas en tres emiratos y ha suscitado preocupación por la fauna marina, según informó el Financial Times.

El primer vertido que llegó a la costa dejó manchas oscuras a lo largo de las playas, lo que llevó a las autoridades a cerrar las zonas afectadas en Umm Al Quwain, Ras Al Khaimah y Sharjah. El Ministerio de Medio Ambiente de los Emiratos Árabes Unidos afirmó que estaba coordinando las operaciones de limpieza e instó a los pescadores a evitar las zonas contaminadas.

La organización de vigilancia marina Windward registró 12 vertidos entre julio y septiembre, incluido uno que se extendió por una superficie de 2.000 kilómetros cuadrados frente a las costas de Omán. Las imágenes de satélite también mostraron una mancha de petróleo cerca de Ras Al Khaimah. Los expertos advirtieron de que las tortugas, los delfines, las aves marinas y otras especies marinas podrían verse afectadas.

Las autoridades no han identificado el buque del que procede la fuga, pero expertos en seguridad marítima citados por el FT afirmaron que se trataba del superpetrolero de propiedad china «Gem No. 2», que sufrió un choque frente a las costas de Sharjah hace más de dos semanas.

Se observa una mancha de petróleo flotando en la superficie del agua en el club de golf Al Hamra, en Al Hamra Village, en el emirato de Ras Al Khaimah, el 28 de octubre de 2026. (AFP)

Minutos después de dar la alerta, la Defensa Civil saudí afirma que el peligro ha pasado en Jazan

Hace 17 horas

La Dirección General de Defensa Civil saudí ha afirmado que el peligro ha pasado en la provincia de Jazan, minutos después de anunciar que la Plataforma Nacional de Alerta Temprana había emitido una alerta de peligro dirigida a los residentes de la provincia.

La Dirección instó a los residentes a seguir sus instrucciones y a evitar las aglomeraciones y las grabaciones.

Actualización matutina

Hace 18 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye:

Si acaba de unirse a nosotros, estos son los acontecimientos clave de toda la región y más allá:

*El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) afirmó que cuatro petroleros se habían incendiado y explotado al intentar utilizar lo que describió como rutas no autorizadas a través del estrecho de Ormuz.

*El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha afirmado que las conversaciones con Irán siguen en curso y que Teherán desea dialogar, al tiempo que ha reiterado que Washington no se encuentra inmerso en una «guerra típica».

*Las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí han interceptado y destruido un dron cada una sobre Riad, la Provincia Oriental y la región sur de Arabia Saudí.

*Más de 530 familias palestinas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en Hebrón, en la Cisjordania ocupada, durante un bloqueo de toda la ciudad por parte de las fuerzas israelíes, según ha informado Al Jazeera.

*Un palestino ha fallecido en un ataque aéreo israelí en el centro de Nuseirat, mientras que otra persona ha fallecido a causa de las heridas sufridas en un ataque aéreo anterior sobre la ciudad de Gaza.

*Un ataque aéreo israelí ha tenido como objetivo la localidad de Kfar Tebnit, en el distrito de Nabatieh, al sur del Líbano, según ha informado Al Jazeera.

*El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Aragchi, ha criticado a Alemania por apoyar la guerra de Israel y EE. UU. contra Irán el año pasado y por quejarse ahora de que el conflicto ha supuesto un incremento de más de 100 000 millones de euros (112 000 millones de dólares) en los costes energéticos de Europa.

*La Policía Metropolitana de Londres ha advertido de que cualquier persona que tenga previsto asistir el sábado a una manifestación en apoyo de «Palestine Action» en las inmediaciones de la embajada de EE. UU. se enfrentará a una detención «como parte de una contundente operación policial».

*El tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz sigue estando un 70 % por debajo de los niveles previos al conflicto, y los buques siguen sufriendo ataques, interferencias en la navegación y riesgos de seguridad en todo el Golfo, según una evaluación semanal de la Organización de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO).

*El canciller alemán, Friedrich Merz, ha afirmado que Alemania está trabajando para poner fin a la guerra en Irán lo antes posible, ya que el conflicto ha supuesto un incremento de más de 100 000 millones de euros (112 000 millones de dólares) en los costes energéticos de Europa durante los últimos ocho meses.

*El ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan, se ha reunido con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, al margen de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G-20 celebrada en EE. UU.

Un ataque israelí contra el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, mata a un palestino

Hace 18 horas

Un ataque aéreo israelí contra el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, ha causado la muerte de un palestino, Diaa Abu al-Rous, según la Quds News Network (QNN).

Otro palestino, Arafat al-Ar’eer, falleció a causa de las heridas sufridas en un ataque aéreo israelí contra el barrio de Tal al-Hawa, al sur de la ciudad de Gaza, según la QNN.

Fallece un palestino herido en un ataque israelí sobre Gaza, según informa la agencia

Hace 19 horas

Un palestino, Arafat al-Ar’eer, ha fallecido a causa de las heridas sufridas en un ataque aéreo israelí sobre el barrio de Tal al-Hawa, al sur de la ciudad de Gaza, según informó la Quds News Network.

El viernes por la tarde, la agencia de noticias Wafa informó de que al menos 12 palestinos, entre ellos un hombre, su esposa y sus hijos, resultaron heridos en un ataque con drones israelíes dirigido contra la zona de al-Maslakh, al oeste de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.

Las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí interceptan un dron huzí sobre la región de Riad

Hace 19 horas

Las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí han interceptado y destruido un dron sobre la región de Riad, según el general de división Turki al-Maliki, portavoz de la coalición.

Horas antes, al-Maliki anunció que se había derribado un dron tanto en la Provincia Oriental de Arabia Saudí como en su región sur.

Los ataques aéreos israelíes se dirigen contra la localidad de Kfar Tebnit, en el sur del Líbano

Hace 19 horas

Un ataque aéreo israelí ha tenido como objetivo la localidad de Kfar Tebnit, en el distrito de Nabatieh, al sur del Líbano, según informó Al Jazeera.

El ejército israelí también prosiguió con las demoliciones y los bombardeos de artillería en localidades de los distritos de Bint Jbeil y Tiro, en el sur, gran parte de los cuales siguen ocupados por las fuerzas israelíes, según añade el informe.

Una periodista palestina regresa a casa tras 15 meses de detención en Israel

Hace 20 horas

La periodista palestina Farah Abu Ayyash ha regresado a casa con su familia tras 450 días de detención en prisiones israelíes, según un informe de la Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA).

Abu Ayyash, corresponsal en Cisjordania de la agencia de noticias iraní Tasnim, fue puesta en libertad el jueves por la noche después de que el tribunal militar de la prisión de Ofer ordenara su liberación, desestimando los cargos que se le imputaban tras haber cumplido 15 meses bajo detención administrativa.

Según la Irna, Abu Ayyash fue detenida inicialmente el 6 de agosto de 2025, durante una redada militar nocturna en el domicilio de su familia en Beit Ummar, al norte de Hebrón. El medio informó de que su detención estaba relacionada con su labor periodística, en la que cubría para Tasnim los acontecimientos locales en el sur de Cisjordania.

El informe señalaba además que los repetidos retrasos procesales prolongaron su caso, manteniéndola detenida sin resolución formal en régimen de detención administrativa en la prisión de Damon. Irna también informó de que la corresponsal habría sido sometida a torturas y malos tratos mientras se encontraba bajo custodia.

Irán advierte de un «golpe devastador» mientras Araghchi critica la postura belicista de Alemania

Hace 20 horas

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha criticado a Alemania por apoyar la guerra de Israel y EE. UU. contra Irán el año pasado y por quejarse ahora de que el conflicto haya supuesto un aumento de más de 100 000 millones de euros (112 000 millones de dólares) en los costes energéticos de Europa.

En una publicación en X, Araghchi afirmó que, cuando el año pasado comenzaron los bombardeos de Israel y EE. UU. contra Irán, el canciller alemán, Friedrich Merz, los elogió por «hacer el trabajo sucio de Europa».

«100 000 millones de euros no son nada en comparación con el golpe devastador que las poderosas Fuerzas Armadas de Irán asestarán a quienes se atrevan a hacer daño a nuestro pueblo», declaró Araghchi.

«Las líneas rojas son cosa del pasado», añadió.

«Debemos ser tan fuertes que nadie se atreva a codiciar nuestra tierra», afirma Pezeshkian

Hace 1 día

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha recordado a sus compatriotas que «debemos ser tan fuertes que nadie se atreva a codiciar nuestra tierra y nuestra identidad».

En una publicación en X con motivo del próximo Día Nacional de la Juventud, que se celebra el 8 de noviembre, Pezeshkian recordó el «valor de Mohammad Hossein Fahmideh», un niño iraní de 13 años que perdió la vida durante la guerra entre Irán e Irak, y rindió homenaje a los niños fallecidos en Minab, Lamerd y otras partes del país.

Pezeshkian afirmó: «Los nombres y los recuerdos de nuestros niños permanecen en nuestras mentes y conforman nuestra memoria histórica colectiva, de modo que sabemos que debemos ser tan fuertes que nadie se atreva a codiciar nuestra tierra y nuestra identidad».

La Policía Metropolitana advierte de que se detendrá a cualquier persona que asista u organice la manifestación de Palestine Action

Hace 21 horas

La Policía Metropolitana de Londres ha advertido de que cualquier persona que tenga previsto asistir el sábado a una manifestación en apoyo de «Palestine Action» en las inmediaciones de la embajada de EE. UU. será detenida «como parte de una contundente operación policial».

En un comunicado, la Policía Metropolitana afirmó: «Manifestar apoyo al grupo constituye un delito en virtud de la Ley contra el Terrorismo tras su proscripción en junio de 2025, una decisión confirmada por el Tribunal de Apelación en junio de 2026».

Añadió que se desplegarán agentes en las inmediaciones de la Embajada de EE. UU., después de que el grupo activista Defend Our Juries anunciara planes para una manifestación masiva de apoyo a Palestine Action.

El comandante Adam Slonecki, que dirige la operación policial, declaró: «Todas aquellas personas que tengan la intención de acudir a este acto saben que apoyar a una organización proscrita es ilegal; en esencia, se están reuniendo con el propósito de cometer un delito».

Slonecki señaló que no solo quienes enarbolen pancartas deben esperar ser detenidos, sino que cualquier persona que los agentes «consideren que desempeña un papel clave en la organización del acto, que dé instrucciones a otros y/o que preste apoyo logístico, muy probablemente estará cometiendo un delito y se enfrentará a medidas coercitivas».

«No se trata de impedir que las personas expresen sus opiniones, sino de actuar con firmeza en los casos en que ello implique la comisión de un delito».

El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz sigue un 70 % por debajo de los niveles previos al conflicto, según la UKMTO

Hace 22 horas

El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz sigue un 70 % por debajo de los niveles previos al conflicto, y los buques siguen enfrentándose a ataques, interferencias en la navegación y riesgos de seguridad en todo el Golfo, según una evaluación semanal de la UK Maritime Trade Operations (UKMTO).

Se registraron un total de 277 tránsitos de buques en el estrecho durante los siete días hasta el 28 de octubre, lo que comprende 155 movimientos de entrada y 122 de salida. La cifra combinada, que incluye las observaciones del sistema de identificación automática (AIS) y los tránsitos facilitados notificados por EE. UU., se situó aproximadamente un 70 % por debajo de los niveles previos al conflicto.

La UKMTO señaló que los tránsitos observados mediante el AIS aumentaron a 64, frente a los 47 de la semana anterior, mientras que los movimientos facilitados notificados por EE. UU. se mantuvieron en líneas generales estables. La Oficina de Cooperación Naval y Orientación para la Navegación (NCAGS) de EE. UU. estima que alrededor del 80 % de los tránsitos por el estrecho corresponden a buques de transporte de energía.

La mayoría de los buques que emitían señales AIS siguieron utilizando la ruta iraní, aunque la UKMTO informó de un aumento del tráfico a lo largo de la ruta sur.

El organismo de vigilancia marítima señaló que había registrado 88 incidentes en el estrecho de Ormuz desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero; los datos sugieren que en octubre se produjeron al menos 35 ataques contra buques en el Golfo y el estrecho de Ormuz, lo que lo convierte en el peor mes en cuanto a ataques desde el inicio de la guerra.

Marzo fue el segundo peor mes, con unos 30 ataques, según los datos de la UKMTO.

En octubre se han producido al menos 35 ataques contra buques en el Golfo y el estrecho de Ormuz. (AFP)

Un abogado israelí afirma que «la violencia de los colonos es violencia de Estado, un monstruo con muchos brazos»

Hace 22 horas

Michael Sfard, destacado abogado y activista por los derechos humanos israelí, ha afirmado que «la violencia de los colonos es violencia de Estado» y que no hay que «dejarse engañar por la idea de que hay unos colonos malos y un ejército atrapado entre los palestinos».

«Existe una sola maquinaria. Es una sola maquinaria. La violencia de los colonos es violencia de Estado. Cuenta con el respaldo del Estado. Está financiada por el Estado. Obtiene las armas del Estado. Obtiene sus granjas del Estado. Goza de inmunidad por parte del Estado. Pero se trata de una iniciativa conjunta y es un aparato gigantesco», afirmó Sfard, según un vídeo del New Israel Fund compartido por Tim Anderson, director del Centro de Estudios Contrahegemónicos.

«Es un enorme monstruo con muchos brazos y los palestinos están siendo desplazados a diario», afirmó Sfard.

Turquía propone al jefe de la OSCE, Sinirlioglu, para el cargo más alto de la ONU

Hace 23 horas

Turquía ha propuesto a Feridun Hadi Sinirlioglu, líder de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), como próximo secretario general de la ONU, según informó el sábado la agencia oficial de noticias turca Anadolu.

Se ha remitido una carta de nominación, con fecha del viernes, del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a los presidentes de la Asamblea General de la ONU y del Consejo de Seguridad, según informó Anadolu, citando fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores turco.

Esta medida se produjo tras un punto muerto en el proceso de selección, ya que la última encuesta informal celebrada el viernes en el Consejo de Seguridad de la ONU arrojó un resultado no concluyente, según indicaron las fuentes a la agencia de noticias.

El secretario general saliente, el portugués António Guterres, finaliza su segundo mandato de cinco años el 31 de diciembre.

Incluso si un candidato obtiene los nueve votos necesarios de los 15 disponibles en el Consejo de Seguridad, también debe evitar el veto de las cinco grandes potencias, que se encuentran profundamente divididas.

Una vez que un candidato supere esos obstáculos, su nombre se remitirá a la Asamblea General, integrada por todos los miembros de la ONU, para su confirmación.

Noticia de la AFP

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