Entrevista a Joaquim Vergés Jaime sobre Economía del mundo real
“La teoría económica dominante ha venido siendo impermeable históricamente a las evidencias empíricas contrarias a sus supuestos, modelos y predicciones.”
Joaquim Vergés Jaime es profesor emérito de Economía Financiera en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director de su grupo de investigación Incers. Es autor, entre otros ensayos, de Economía política de la intervención sobre el mercado (Ediciones Pirámide) y de Empresas públicas: cómo funcionan, comparativamente a las privadas (IEF). Economía del mundo real ha sido editado en octubre de 2019 por Editorial Pirámide. En este libro centramos nuestra conversación.
Enhorabuena por su nuevo libro. ¿Un libro para especialistas, para investigadores o para el público en general? ¿Su lectura exige previamente sólidos conocimientos de teoría económica?
Mi intención ha sido que la lectura resultase interesante para un público amplio, además de para economistas. Entiendo que el explicar el irrealismo en la Economía (como disciplina) actualmente dominante, la que se enseña y es luego utilizada en la arena socio-política a escala internacional, es algo de interés general; de ciencias sociales, porque tiene repercusiones más allá de la Economía; en su uso por el discurso neoliberal, por ejemplo.
Están, claro, las páginas en las que expongo los argumentos para mostrar, desde la terminología de la Economía, ese irrealismo (el cual no deja de ser una manera de falsear la realidad de como funcionan nuestras economías de mercado); y están también las páginas dedicadas a señalar cual sería un esquema explicativo alternativo. Y estas partes probablemente sean más ‘de economistas’ (aunque sin grandes tecnicismos). Pero he intentado que de su lectura por parte de un público no-especialista, aún saltándose las partes más ‘técnicas’ (gráficos y tal), se pueda extraer la idea general de lo que se pretende poner de manifiesto.
Al igual que a personas que no han estudiado Física les pueda interesar un libro explicando “la situación actual de la Física como explicación de una parte de nuestra realidad”, aspiraría a que el libro tuviese ese interés para personas sin estudios específicos en Economía
Excelente aspiración. Sigo por el título: ¿Por qué economía del mundo real? ¿Acaso no toda la economía es del “mundo real”? ¿Qué hay que entender aquí por “mundo real”?
Por ‘mundo real’ me refiero simplemente a la realidad del funcionamiento de nuestras economías. O sea, que una economía del mundo real significaría una economía que explique razonablemente bien esa parte de la vida y las relaciones sociales-personales que es la esfera económica. Y es que la Economía convencional, ‘ortodoxa’ como se suele decir, viene como a teorizar, formalizar, no sobre ese mundo económico real sino sobre un mundo económico imaginado.
La expresión ‘mundo real’ no es mía. Se viene usando últimamente a escala internacional por parte de algunos profesionales, como contestación a la ‘Economía dominante’; (una corriente con al menos una revista, libros, …).
El subtítulo del libro: “La economía convencional frente al funcionamiento real de nuestras economías”. ¿A qué llama usted economía convencional?
Economía convencional en el sentido de la Economía-como-disciplina dominante desde los años 50-60, en los libros de texto, en las aulas universitarias, en los Departamentos universitarios de Economía, etc.. Y que luego sirve de ‘base teórica’ para muchas decisiones de política económica de los gobiernos. Decimos ‘convencional’, o también ortodoxa, estándar, neoclásica.
¿Por qué usa la expresión “frente al funcionamiento real de nuestras economías”? ¿Una teoría económica enfrentada al funcionamiento de nuestras economías? ¿Qué sentido tiene eso?
Esa economía ‘ortodoxa’ gira alrededor de un paradigma teórico, el del ‘equilibrio general de mercados competitivos’, que decimos. Y este paradigma se basa en unos supuestos sobre como funciona una economía de mercado que no responden al mundo económico real; y eso en cuestiones fundamentales, no de detalles ‘técnicos’, ‘de-especialista’. Algo que por otra parte no es un descubrimiento mío. Está dicho desde hace tiempo por prestigiosos economistas; pero sin mucho éxito, …
En todo caso, exponer y explicar todo eso, especialmente a los economistas profesionales que asumen, utilizan, enseñan, o aplican esa teoría, ese paradigma, pasa por argumentarlo, y por mostrar la contrastación sistemática de esos supuestos teóricos con las evidencias empíricas que nos muestra la observación de la vida económica real, y una parte de la literatura económica (de hecho ignorada en los manuales y textos de referencia).
En la Introducción habla de “La economía (economics) como ciencia, o vista desde la perspectiva de científicos de otros campos”. Desde su punto de vista, ¿la economía es una ciencia? ¿Una ciencia equiparable a la física de partículas o a la biología molecular por ejemplo?
La Economía (como disciplina), sería en todo caso una ciencia observacional. No desde luego una ciencia como la Física. Se supone que lo que pretende es explicar el funcionamiento de un mecanismo social complejo, el de un sistema económico como este en el que nos desenvolvemos la mayoría; una economía de mercado basada en empresas privadas.
El paralelismo (de la Economía, como disciplina para explicar ese sistema complejo) sería más bien con el binomio Anatomía + Fisiología (de la especie humana, por ejemplo). Pero con mayores dificultados para ‘ser ciencia’; porque lo que en ese binomio son procesos complejos pero estables (por ejemplo, como se sintetiza la proteína tal, y a qué nivel) en el mundo económico, lo que serían los patrones de comportamiento equivalentes no son fijos, pues dependen de las relaciones sociales económicas, el marco legal, las innovaciones, la demografía, las preferencias de las personas, …; y todo eso no es estático; está sujeto a cambios en el tiempo.
Pero, entonces, si no he captado mal su idea, la economía, como disciplina teórica, ¿no podría apuntar, mostrar, teorizar, sugerir, sistemas alternativos, modos de producción y distribución más ecuánimes y más respetuosos con la naturaleza que el capitalismo?
Sí, por supuesto; o en todo caso ayudar a hacerlo; a diseñar un funcionamiento económico alternativo, mejor. Es lo que entendemos por ‘Economía Política’. Pero no cabe duda que para poder diseñar alternativas socialmente superiores a la actual para un sistema complejo como es la actividad económica, las relaciones económicas, las regulaciones legales al respecto, …(que además depende de otros sistemas complejos, otras economías: exportaciones, importaciones), una de las cosas necesarias es tener una descripción, una explicación razonablemente buena de qué es lo fundamental de esa parte de la vida social, de como está funcionando.
¿Por qué hay tantas escuelas en discusión en la teoría económica? No parece que ocurra lo mismo en otras disciplinas científicas. ¿Es porque en la teoría económica, la ideología, la cosmovisión de los economistas juegan un papel más decisivo, más orientador, que en otras disciplinas?
Básicamente hay una Economía dominante, ortodoxa o neoclásica; con algunas líneas o tendencias internas que introducen algunos elementos discrepantes. Y luego hay la contestación desde fuera: la economía heterodoxa, crítica, etc. Pero yendo al final de la pregunta, hay componentes (o consecuencias) ideológicos, efectivamente. Los supuestos irreales de la economía dominante que comentaba antes, dan lugar a una construcción teórica, el paradigma ‘ortodoxo’, que presenta el mundo económico como un mundo en el que “la libertad de mercados hace que todas las empresas, sean perfectamente eficientes, que paguen a los factores que utilizan (el Trabajo en primer lugar, por supuesto) un precio ‘igual a su contribución marginal a la producción’, que esas empresas, todas, se dediquen a lo que se dediquen, para colocar su producto o servicio se ven obligadas a competir con muchas-muchas otras que hacen exactamente lo mismo; que por esa ‘competencia perfecta’ todas se ven obligadas a vender al mismo precio, concretamente a precio de coste, sin obtener beneficios (sic); y que todo ello configura un equilibrio en todos los mercados que es un óptimo de bienestar social”.
Y, como puede verse, toda esa secuencia de ‘la teoría económica’ transmite implícitamente una imagen como idílica de una economía de mercado, como un sistema moralmente justo por naturaleza. Una imagen casi naive de la economía capitalista. Y eso impregna la utilización de la Economía (disciplina) al hablar de política; por ejemplo, es en lo que se basa la máxima neoliberal de “mejor no regular los mercados; cuanto menos regulación mejor; los mercados se autorregulan y son más eficientes; es mejor para todos el libre mercado; en definitiva, cuanto menos Estado mejor”
En el apartado 1 de su libro habla de “Supuestos implícitos clave del paradigma estándar, a confrontar con las evidencias observacionales”. ¿A qué llama paradigma estándar? ¿Es lo mismo que economía convencional?
Sí, en cierta manera. Me refiero al paradigma estándar del ‘equilibrio general de mercados competitivos’ (que presupone, entre numerosos supuestos, libre mercado en general, sin regulación alguna sobre las cuestiones económicas por parte de los poderes públicos); y que es alrededor del cual pivota la Economía (como disciplina) dominante. Un paradigma que viene a ser en la práctica, para estudiantes, profesores,…etc. y profesionales de la política económica, como el modelo estándar en Economía. Como cuando los físicos nos hablan del ‘modelo estándar’ de tal o cual campo de la Física.
¿Cuáles son los principales supuestos implícitos en el paradigma estándar? ¿Son consideraciones antropológicas, filosóficas, metodológicas…? ¿Le convencen?
Son más bien metodológicos. Son supuestos deductivos, en el sentido tradicional de no basados en observaciones de casos reales. Desde la perspectiva del método científico, un supuesto deductivo se formula como paso previo, a verificar empíricamente después; o cuando por dificultades para observar la realidad que se pretende describir, se efectúan hipótesis sobre tal realidad.
En el Capítulo 1 del libro los resumo (los que sirven de base a la economía dominante). Por ejemplo, el de que a ninguna empresa le interesa crecer por encima de un cierto (pequeño) nivel; y que (dicho de forma resumida) reza “que en la producción de cualquier bien, cualquier empresa se encuentra que primero, partiendo de pequeños volúmenes de producción, si aumenta ésta, su coste medio va reduciéndose, pero que al ir aumentando de tamaño la empresa, produciendo cada vez más, llega un momento que ocurre lo contrario, a mayor tamaño de la empresa (mayor volumen de unidades producidas), su coste medio es cada vez más alto. Y por tanto a ninguna empresa le interesa crecer por encima de ese tamaño (y de ahí que acabe habiendo muchas-muchas empresas, competiendo produciendo el mismo producto)”. El irrealismo de tal supuesto deductivo puede que resulte obvio para cualquier no-economista.
Incluso para mí. Habla usted de la confrontación de esos supuestos con las evidencias observacionales. ¿Cómo se obtienen esas evidencias observacionales? ¿Son tan evidentes estas evidencias?
Hay evidencias genéricas. En el sentido de que la mayor parte de los miembros de nuestras sociedades se ganan la vida trabajando en empresas; cómo funcionan internamente éstas no es especialmente un secreto. Además existen infinidad de textos recogiendo y sistematizando las experiencias de profesionales de la gestión empresarial, textos utilizados, por ejemplo, para cursos de máster de gestión de empresas, tipo MBA, y existen publicaciones económicas y prensa económica que informa regularmente sobre ‘el mundo de los negocios’: planes, estrategias, resultados, de tales o cuales empresas, etc). Y por otra parte hay, desde luego, evidencias empíricas específicas: estudios, investigaciones publicadas, estadísticas, etc. ; extensivas (y antiguas).
En fin, evidencias empíricas a las que históricamente la Economía dominante ha venido siendo impermeable.
Cuando se confrontan esos supuestos con las evidencias observacionales, ¿cuál es el resultado? ¿Confirmación exitosa o potencial refutación? ¿Depende de los casos?
Es uno de los temas centrales del libro: Los supuestos deductivos explicitados en el capítulo 1, no se sustentan frente a las evidencias observacionales más obvias. Y sin esos supuestos el paradigma del ‘equilibrio general de mercados competitivos’ que nuclea la Economía (como disciplina) dominante no se sostiene. (Puede parecer raro, o pretencioso, pero es así de simple). El otro tema central del libro es formular una descripción formal alternativa del funcionamiento de esa parte de la realidad económica que es el funcionamiento del mundo económico. Concretamente sobre el comportamiento de las empresas, sus consecuencias económicas (precios, beneficios), su tendencia obvia a crecer; y sobre el tipo de mercados (en cuanto a grado de competencia / monopolio),… en el mundo real en el que nos desenvolvemos y que los profesionales de la Economía pueden observar.
Un resultado final de esta descripción formal alternativa es el subrayar la mitificación de ‘la competencia’ que podemos observar en la vida político-económica de nuestras sociedades. Una mitificación inducida por esa Economía (disciplina) dominante. (A esto le dedico el último apartado del libro).
Habla usted en el capítulo 3 del axioma de los “rendimientos decrecientes”. ¿Por qué axioma? ¿Las evidencias empíricas, me copio su expresión, confirman ese ‘axioma’? Si fuera que no, ¿por qué se mantiene, por qué no queda orillado o superado? ¿Cuáles serían las principales consecuencias de la negación de se axioma?
Ese es un supuesto aparentemente ‘técnico’ de la Economía (como disciplina) dominante, pero que le es necesario a dicha Economía para afirmar que el libre mercado lleva por sí solo a una situación socialmente ‘virtuosa’ (porque de ese supuesto deduce que necesariamente habrá ‘muchas’ empresas produciendo cada producto, y haciéndose una dura competencia ‘entre iguales’. Lo que dicha Economía etiqueta como ‘competencia perfecta’. Y desde luego es un supuesto absolutamente irreal. Viene a decir que, por ejemplo, una empresa automovilística (o de televisores) cuanto más grande es, cuanto más unidades fabrica, más caro le resulta cada coche (o cada televisor). No hace falta haber estudiado economía para ver lo absurdo de tal supuesto teórico de los ‘rendimientos decrecientes de escala’. Basta con no ignorar la realidad .
Déjeme salirme un momento de su libro. Lo que se suele designar por teoría económica marxista o teoría económica inspirada en la obra de Marx (principalmente en El Capital), ¿tiene algún interés en el mundo académico de la economía? ¿Está superada por las nuevos conocimientos de este ámbito de estudio?
Desde luego, las economías actuales, como realidad social, son substancialmente diferentes de las que trataba de describir Marx. No solo en el sentido de la tecnología, el marco legal o regulatorio, también las condiciones medias de vida, la importancia de los impuestos y de los sistemas de protección social que se financian con ellos, la cantidad de información disponible sobre el propio funcionamiento económico en aquello que nos afecta a todas las personas …. Pero claro continúan siendo economías capitalistas, en el sentido de basadas en empresas privadas.
En cualquier caso la obra de Marx engloba ‘teoría económica’ (en el sentido estricto de conceptualizar y explicar como funcionaba la economía de su tiempo: sus conceptos de trabajo, valor, precio, plusvalía, ..) junto a ‘economía política’ : crítica del sistema desde la perspectiva de la sociedad, de mejorar la vida de las personas, proponer cambios en el sistema, diseñar alternativas, …. Y desde luego fue un hito en ciencias sociales. Entiendo que como lo fue la obra de Freud para entender como funciona nuestra mente y qué hacer cuando ocurren disfunciones
¿Qué opinión le merece la obra de Piero Sraffa? Habla usted de él en el capítulo 3.
Creo que fue uno de los economistas ‘clásicos’ con más sentido común; con mas atención a la realidad; a hacer de la Economía una herramienta socialmente útil. Una mentalidad abierta. Un magnífico científico social que se dedicó a la Economía.
Le cito: “En conclusión, las evidencias empíricas sobre el grado de concentración de los mercados nos indican que las situaciones de un dominio mayor o menor de mercados (de bienes) específicos por parte de empresas concretas no son casos excepcionales en una economía de mercado sino al contrario, que es algo sistémico. Entendiendo por dominio de (un) mercado la situación en la que unas pocas empresas tienen una significativa cuota de (ese) mercado”. ¿Existe alguna teoría que intentando tocar realidad niegue una realidad que parece evidente?
Sí, precisamente es una de las dos o tres cuestiones del libro. La teoría económica dominante, ortodoxa, tiene como paradigma central el del ‘equilibrio general de mercados competitivos’ que presupone, como descripción de las economías de mercado, que el (libre) mercado lleva de forma ‘natural’ a la ‘competencia perfecta’, en la que ninguna empresa tiene poder de mercado,… O sea que para la teoría económica, la Economía que se enseña en las aulas, no existen empresas con altas cuotas de mercado, figura que todas son empresas pequeñas, insignificantes… Ya sé que suena raro, pero es así. En todo caso eso lo estudian en algún curso posterior sobre ‘marketing’, por ejemplo, pero como algo totalmente desligado, sin relación con el núcleo teórico de la disciplina, que es lo que marca ideológicamente.
¡Sorpresas da la vida y la academia! Habla usted de un “curioso tríptico tradicional”: Monopolio natural = servicio público = empresa pública. ¿Quién defiende estas igualdades? ¿No es así en su opinión?
Sí, es lo que trato de mostrar en esa parte del libro.
Para el ‘modelo estándar’ en Economía solo hay unas pocas excepciones a su paradigma del ‘equilibrio general’, de la ‘competencia perfecta’, ciertos bienes o servicios que lo más económico socialmente es que los produzca una sola empresa. Y en ese contexto ‘ortodoxo’ se instaló hace decenios la idea de que esos bienes son concretamente dos o tres servicios públicos (distribución de agua, por ejemplo), y la idea de que hablar de ‘empresas públicas’ es hablar de esos servicio públicos.
La realidad es bastante diferente. Y es lo que trato de explicar en esa parte del libro.
Perdone, tal vez debería habérselo preguntado antes. Hemos hablado de empresas. ¿Qué es una empresa? ¿Cómo podríamos definirla? ¿Cabe unir en una sola definición instituciones económicas acaso muy diferentes?
Bueno, la mayoría, en nuestras economías, son empresas privadas. Muchas de ellas propiedad de varias personas; a veces centenares o miles de accionistas. Otras de propiedad familiar. Y muchas también, pero no las de mayor peso económico, de propiedad individual; incluidos ‘autónomos’.
Las empresas cooperativas, sin dejar de ser privadas, vendría a ser una categoría aparte.
Y luego están las, proporcionalmente pocas, empresas públicas; estatales, autonómicas, municipales.
Entiendo que es más útil una definición así, enumerando; antes de decir algo así como que ‘lo que tienen en común es que son entidades jurídicas que se dedican a producir un producto o un servicio, para venderlo o suministrarlo, por un precio determinado, a las personas en general (o a otras empresas); dentro de las reglas que fija el marco legal vigente’.
Señala usted, en el capítulo VI, que el problema de las simplificaciones de la teoría económica dominante es que se refieren a una economía, más que observada, imaginada, y a que ciertos supuestos clave son además claramente irreales. Déjeme empezar por lo de imaginada: ¿por qué imaginan lo real si pueden observarlo? ¿Hechos imaginados para teorías nunca cuestionadas?
Como ‘teoría económica’ se supone que está describiendo esquemáticamente, mediante simplificaciones y abstracciones, las economías de mercado en que nos desenvolvemos. Pero las simplificaciones y abstracciones se refieren a una economía diferente a la real en cuestiones fundamentales (por ejemplo, suponer que el mercado libre lleva a que a la larga las empresas no obtengan beneficio alguno; sic) . Una economía de mercado, irreal, imaginada… Curioso ¿verdad?
Muy curioso. Aunque hemos hablado de ello perdóneme que insista: ¿qué supuestos le parecen a usted más irreales?
Pues, el de los ‘beneficio nulos’ que he mencionado; el de que cuanto mayor es una empresa, peor para ella porque el coste del bien o servicio que produce será más alto (sic); el de que la economía de mercado libre tiende a un mundo económico de pequeñas empresas, ninguna de ellas con poder de mercados,…
Habla usted, en el capítulo 6, de la incidencia sociopolítica del modelo central de la economía estándar y la mitificación de la competencia. ¿Qué incidencia sociopolítca es esa?
El transmitir esa idea de la economía de mercado, basada en empresas privadas, capitalista, como algo naturalmente virtuoso; como algo indiscutible; incluso como de un sistema moralmente justo (“en equilibrio, a la larga, las empresas ganan lo justo”), casi como algo ‘naive’.
Y, relacionado con esto, la mitificación de ‘la competencia’, como si se tratase de un valor social supremo que no se discute.
¿Por qué a pesar de lo dicho, comentado y criticado la economía estándar tiene tantos partidarios? Parece, en ocasiones, que no hay nada fuera de ella.
Difícil de contestar, el porqué eso es así. En todo caso tienen mucho que ver, las dinámicas del mundo académico en economía, la inercia de paradigmas teóricos que van pasando de profesores prestigiosos a estudiantes y brillantes candidatos a profesores. Candidatos que tienen que publicar para luego obtener una plaza, y tiene que publicar en las revistas de prestigio, que mayoritariamente siguen los mismos principios teóricos, …
Sí hay algo fuera del ‘canon’ ortodoxo: economía heterodoxa, crítica,… Pero indudablemente su entidad académica, y en su repercusión social sigue siendo escasa
Me quedan mil preguntas en la cartera pero no sigo abusando. ¿Quiere añadir algo más?
Solamente darle las gracias por esta oportunidad de hablar y reflexionar sobre los temas del libro.
Gracias a usted. Animo a su lectura. Vale la pena el esfuerzo.