Israel está a punto de dar el golpe de gracia en su guerra contra los palestinos de Gaza: la inanición masiva. Cuando los dirigentes israelíes utilizan el término «victoria absoluta», quieren decir diezmación total, eliminación total. En 1942, los nazis mataron de hambre sistemáticamente a los 500.000 hombres, mujeres y niños del gueto de Varsovia. Esta es una cifra que Israel pretende superar. Israel y su principal patrocinador, Estados Unidos, al intentar cerrar el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), que proporciona alimentos y ayuda a Gaza, no sólo están cometiendo un crimen de guerra, sino que están desafiando flagrantemente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El tribunal consideró plausibles las acusaciones de genocidio presentadas por Sudáfrica, que incluían declaraciones y hechos recogidos por la UNWRA. Ordenó a Israel que acatara seis medidas provisionales para prevenir el genocidio y paliar la catástrofe humanitaria. La cuarta medida provisional pide a Israel que garantice medidas inmediatas y efectivas para proporcionar ayuda humanitaria y servicios esenciales en Gaza.
Chris Hedges (2024)
Nunca podremos olvidar esas palabras: «Dejadnos volver a Gaza a morir con nuestros hijos». La fragilidad de la vida de los palestinos bajo las bombas y la soledad de quienes han visto morir a los suyos no pueden quedar sepultadas en los escombros de Gaza, porque no hay duda de que los palestinos encarnan ahora mismo la resistencia del mundo. Emily Callahan, una joven enfermera estadounidense que había vuelto del horror sembrado por Israel, lo sabe. El 7 de noviembre, la CNN entrevistó a Emily. Anderson Cooper le preguntó: «¿Volverías a Gaza?», y ella respondió: «En un instante. Mi corazón está en Gaza. El pueblo palestino es el pueblo más increíble que he conocido. Héroes absolutos. Si pudiera tener un poco del coraje que ellos tienen, moriría siendo una persona feliz.»
Higinio Polo (2024)