Para entender todo este horror, quizá no estuviera de más acudir a la Biblia –ese libro que, en cuanto herederos de la tradición judeocristiana, compartimos con los hijos de Israel, con sus jerarcas, con sus soldados– y refrescar los mandatos de violencia y de exterminio que Yavé dicta a su pueblo escogido. Leer, por ejemplo, el Libro de Josué, lugarteniente y heredero de Moisés, y el modo en que conquistó Jericó, y luego las ciudades de Hai, Maquedá, Libná, Laquis, Eglón, Hebrón y Debir, todas las cuales exterminó sin dejar hombre ni mujer ni niño vivos. Leer el Deuteronomio y sus instrucciones para la guerra y los combatientes, donde se dice: “Cuando te acercares a una ciudad para combatirla, le intimarás la paz, y si te respondiere y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te será tributario; mas si no hiciere paz contigo y te ofreciere resistencia, luego que Yavé, tu Dios, la entregare en tus manos, a todos sus varones pasaras al filo de la espada”. Continuar leyendo «“La herencia de Josué. La masacre israelí a la luz de los artículos de Rafael Sánchez Ferlosio” por Ignacio Echevarría»