35 años después
Manuel Sacristán como metodólogo (+ una sugerencia)
Para los lectores y estudiosos de un filósofo imprescindible
A
preciado amigo (Félix Novales, cárcel de Soria),
Me parece que, a pesar de las diferencias, ninguna historia de errores, irrealismos y sectarismos es excepcional en la izquierda española. El que esté libre de todas esas cosas, que tire la primera piedra. Estoy seguro de que no habrá pedrea.
Si tú eres un extraño producto de los 70, otros lo somos de los 40 y te puedo asegurar que no fuimos mucho más realistas. Pero sin que con eso quiera justificar la falta de sentido de la realidad, creo que de las dos cosas tristes con las que empiezas tu carta -la falta de realismo de los unos y el enlodado de los otros- es más triste la segunda que la primera. Y tiene menos arreglo: porque se puede conseguir comprensión de la realidad sin necesidad de demasiados esfuerzos ni cambiar de pensamiento; pero me parece difícil que el que aprende a disfrutar revolcándose en el lodo tenga un renacer posible. Una cosa es la realidad y otra la mierda, que es sólo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no sólo intelectualmente […] Tu mención del problema bibliográfico en la cárcel me sugiere un modo de elemental solidaridad fácil: te podemos mandar libros, revistas o fotocopias (por correo aparte) algún número de la revista que saca el colectivo en que yo estoy. Pero es muy posible que otras cosas te interesen más: dilo. Por último, si pasas a trabajar en filosofía, ahí te puedo ser útil, porque es mi campo (propiamente, filosofía de la ciencia, y lógica, que tal vez no sea lo que te interese. Pero, en fin, de algo puede servir).
Con amistad,
Manuel Sacristán (24 de agosto de 1985)
1. Las formas lógicas (y sus variedades: por ejemplo, las variedades deductiva e inductiva del razonamiento) vienen ordenadas de modos diversos y determinados en el proceso de adquisición de conocimientos en cada ciencia, y en la estructuración de esos conocimientos como sistema. Tales ordenaciones de operaciones cognoscitivas fueron denominadas más arriba (v. lección 2ª) “métodos”: la metodología es la ciencia que se ocupa de ellos.
2. La distinción entre lógica formal y metodología puede basarse en las siguientes consideraciones:
1ª: la metodología reasume a un nivel de mayor complejidad las formas lógicas que se tratan como tales en la lógica formal, estudiando su combinación y coordinación en el proceso concreto de adquisición de los conocimientos (métodos heurísticos) o de exposición de los mismos (métodos didácticos). El proceso de adquisición de conocimientos -o el de sus exposición- no interesan sin embargo a la metodología como procesos psicológicos, sino como formas o modos de organizar conocimientos adquiridos o que se van adquiriendo. Con vistas a proseguir esa adquisición y a estructurar su resultado. 2ª: la naturaleza más concreta de su estudio obliga a la metodología a conceder más consideración a los elementos materiales del conocimiento. 3ª: la metodología está directamente enlazada con la lógica formal, puesto que esta aclara las formas de conocimiento cuya ordenación compleja estudia la metodología pero, por otro lado, el estudio estrictamente formal que realiza la lógica se hace ya, como todo estudio, con un método; y la aclaración de un método es cosa de la metodología. Por último, una y otra rama, lógica formal y metodología, están unidos filosóficamente en su raíz: en los criterios gnoseológicos que las fundamentan.
3. El desarrollar una teoría general del método -de todo método, sin especificación particular de campos de aplicación del mismo- es tarea propia de la Metodología general. Esta tarea suele cumplirse mediante el estudio de procedimientos metódicos usados en todas las ciencias, p.e. la definición. La Metodología especial estudia en concreto los distintos métodos empleados en cada investigación y, salvo en el caso de métodos particulares de gran transcendencia para la humanidad -como el método de la ciencia natural moderna, p.e.- su estudio suele reservarse a los especialistas.
Manuel Sacristán (1957)
Dos buenas noticias para los lectores de Manuel Sacristán (1925-1985) y para los estudiosos y amantes de la filosofía en general.
La primera: la editorial Montesinos ha anunciado la publicación, para octubre o noviembre de 2020, de uno de los mejores trabajos como marxólogo del traductor de El Capital: “El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia”. El texto, editado por primera vez en 1980 en la revista mientras tanto (incluido después en el primer volumen de “Panfletos y materiales”: Sobre Marx y marxismo, Barcelona, Icaria, 1983, pp. 317-367), toma pie en una conferencia del mismo título impartida por Sacristán en la Fundación Miró de Barcelona en noviembre de 1978. ‘Marxismo analítico’ del bueno, del mejor, un marxismo sin ismos (como le gustaba decir a su amigo y discípulo Francisco Fernández Buey) que no cae en desvaríos formalistas ni se olvida de la historia ni cree que la política sea esencialmente polémicas de claustros universitarios, escrito por un filósofo (¡y lógico!) que se mueve como pez en el agua en cuanto menos dos de las corrientes más importantes de la filosofía contemporánea: el marxismo y la filosofía analítica.
La segunda buena noticia: para 2021, de nuevo Montesinos ha anunciado la publicación de un volumen, extenso por lo que parece, que recogerá una amplia selección de las principales aportaciones del autor de Introducción a la lógica y el análisis formal en el ámbito de la metodología de las ciencias sociales. Continuar leyendo «Manuel Sacristán como metodólogo (+ una sugerencia)»