2. De amigos y compañeros (4)
18. Del profesor de filosofía Robert Tallón (Olesa de Montserrat, 23 de mayo):
Más vale que nos pongamos a hacer esa tarea pedagógica (por aquello de economizar esfuerzos) con gente que no tiene «formación política» y que después acaba votando al PSOE, a Ciudadanos, al PP o incluso a Vox. La pregunta, para mí, sigue siendo la misma: ¿cómo llegamos a esa gente? Sólo se me ocurre a través de sindicatos, grupos en las redes sociales, acercarnos a ellos y hablarles en vez de evitarlos como a la peste (¡por idiotas!, en un sentido griego, si se quiere), etc. Quizá Sociedad Civil Catalana era la agrupación social que estaba en mejor condiciones de hacer esta tarea: ¿la hace? (no lo sé, es una pregunta sincera). ¿Realmente tiene capacidad para hacerla?
Con estos «federalistas» de «izquierda» tan «resabiados» me parece una pérdida de tiempo. No cambian su punto de vista por mucho que les demos argumentos, normalmente sólo lo hacen cuando se han pegado la torta: cuando pasan a ser marginales en sus respectivos partidos o cuando directamente se han ido o los han forzado a irse. Rabell y Coscubiela son algunos de los últimos casos más conocidos. Siento ser tan pesimista con las gentes de «izquierdas», pero cuando hablo con votantes de Podemos tengo la misma sensación que cuando hablo con un liberal de la «Escuela de Rallo», una feminista de corriente dominante, un conservador de los de pura cepa o un nacionalista catalán… están repletos de dogmas (y no tienen intención alguna de someterlos a crítica). Seguramente a todos éstos yo también les parezca un dogmático, no sé, por aquello de no saber ver la viga en el ojo propio. Los otros también tienen dogmas (¡quién puede estar libre de ellos!), por supuesto, pero al carecer de esa formación política viciada, considero que, a la hora de conversar con ellos, están más abiertos al cambio, una vez has roto la primera fase de «negación». Habría que leer, si los hay, estudios sobre esto que lanzo a modo de opinión poco fundamentada, pero tened en cuenta que esa «masa despolitizada», por decirlo así, es la que (o eso creo, habría que estudiar el tema a fondo) hasta ahora había estado basculando de PP a PSOE y viceversa según el ciclo político sin suponerles un trauma «ideológico».
En fin, ojalá, por el bien de todos, que el giro que ha dado Ciudadanos dé sus frutos (electoralmente hablando), porque es la única esperanza que tengo (a día de hoy) para que la ruptura artificial de «las dos Españas» (a la que ha contribuido muy mucho Pedro Sánchez y el anacrónico discurso guerracivilista de Podemos, no lo olvidemos. No es sólo cosa de la «derechona» ni de los nacionalismos periféricos), no se convierta en real (salvando las diferencias con el pasado, por supuesto). Me he ido por los cerros de Úbeda, lo siento. Estoy de un pesimismo… Saludos, Continuar leyendo «(Re) Descubriendo a las clases trabajadoras (II.2.4)»