MISCELÁNEA 12/12/2025

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Por el fin de la intervención extranjera en Sudán.
2. La visita de Putin a India.
3. Campamentos de solidaridad con Palestina.
4. Guerra Irán-Israel.
5. Minnesota y la realidad de Somalia.
6. Las lecciones de los gobiernos municipales de izquierda en España.
7. El inventor de Robin Hood.
8. El debate sobre tecnofeudalismo.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 11 de diciembre de 2025.
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Reunión Flotilla de la Libertad, anunciamos la ampliación de navegaciones y pedimos una mayor acción global

Queridas amigas y amigos, hace meses que no recibís una comunicación directa en forma de correo electrónico, queremos en primer lugar excusarnos por ello. En nuestro favor deciros que ha sido por puro agobio ya que, como imaginamos sabéis, en los dos últimos años, desde que el ilegal bloqueo de Gaza se ha convertido en un genocidio, hemos realizado varias navegaciones con los barcos Handala, Madleen y Conscience este año 2025.

Hemos intentado otras como la que desde Estambul en abril de 2024 pretendía llevar cientos de activistas a bordo del barco Akdeniz acompañando a un carguero con 5500 toneladas en ayuda humanitaria para la población de Gaza, impedida esta navegación por bloqueo administrativo iniciado por Israel en un intento de impedir que los barcos zarpasen. Y la de mayo de este año, cuando los activistas iban a embarcar en el Conscience para romper el bloqueo éste fue bombardeado por drones israelíes cerca de la costa de Malta.

La FFC, formada en 2010 y compuesta actualmente por 18 campañas nacionales, hemos enviado docenas de barcos para desafiar el bloqueo naval ilegal de Gaza por parte de Israel en estos 15 años de existencia.
El pasado fin de semana nos reunimos en Dublín junto con iniciativas globales que trabajan para poner fin al bloqueo ilegal de Gaza por parte de Israel.
Los esfuerzos de la FFC para romper el bloqueo naval sobre Gaza se ampliaron significativamente en 2025, cuando se nos unieron dos nuevas iniciativas importantes: la Global Sumud Flotilla (GSF) y Thousand Madleens to Gaza (TMTG), lo que ha dado lugar a un número histórico de barcos que zarparon para desafiar el genocidio y el asedio ilegal de Israel sobre Gaza. Ambas iniciativas han participaron en las reuniones de Dublín para coordinar un esfuerzo colectivo aún mayor para 2026.
Los participantes en la reunión expresaron su profunda alarma por los acontecimientos en Gaza tras el llamado «alto el fuego», que Israel sigue violando con impunidad, matando a cientos de palestinos, entre ellos más de 70 menores, y negando la entrada de ayuda humanitaria adecuada en Gaza, como tiendas de campaña y mantas para ayudar a las
familias desplazadas a afrontar el duro invierno, suministros médicos y leche maternizada. Afirmamos que para poner fin al genocidio, levantar el asedio y desmantelar el sistema de apartheid y ocupación que dura ya décadas es necesaria una acción coordinada de la sociedad civil internacional a una escala sin precedentes.

La reunión de este año tuvo lugar apenas tres semanas después de la aprobación de la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, que dio el visto bueno al plan de Trump para Gaza. Su adopción fue una traición histórica, no solo al pueblo palestino, sino a los propios fundamentos que Naciones Unidas dice defender. La resolución 2803 representa uno de los intentos más peligrosos de la historia reciente de invalidar el derecho internacional. No promueve los derechos de la población palestina de ninguna manera significativa; por el contrario, instaura una administración fiduciaria neocolonial dirigida por las mismas potencias que han armado, financiado y protegido políticamente
las atrocidades de Israel durante décadas.

«La Resolución 2803 del Consejo de Seguridad es una abdicación moral por parte de los gobiernos más poderosos del mundo y de la misma institución que ha fallado a los palestinos durante más de 80 años», afirmó Huwaida Arraf, miembro del Comité Directivo de FFC y de US Boats to Gaza.

«Cuando los Estados fallan, el pueblo debe actuar. No es momento de cejar en nuestra labor, sino de intensificar nuestra lucha decolonial, ampliar nuestras filas y convertir la indignación colectiva en un impulso global imparable».
Otro miembro del Comité Directivo de la FFC, Bent Erik Krøyer, de Ship to Gaza Denmark, añadió: «La Flotilla de la Libertad volverá a zarpar en 2026. No como un gesto simbólico, sino como una declaración audaz de que la sociedad civil no se quedará de brazos cruzados mientras Gaza es estrangulada y aniquilada. Estamos preparando más barcos, más participación internacional y más acciones coordinadas que nunca».
El pasado día 10 de diciembre de nuevo se “celebro” el Día de los Derechos Humanos, irónicamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue adoptada en 1948, el mismo año de la Nakba. Gaza nos necesita ahora más que nunca. Poner fin al asedio de Gaza y a la ocupación de Palestina no es solo una necesidad política, es un
profundo deber moral. Seguiremos actuando, organizándonos y navegando en solidaridad hasta que la población palestina tanto de Gaza como de Cisjordania pueda vivir con libertad, dignidad y justicia. Por una Palestina libre.
Por último queremos hacer un especial agradecimiento a todas las personas que estáis realizando aportaciones a nuestra campaña, está siendo increíble la cantidad de donaciones, a veces pequeñas o veces grandes, todas importantes, que en los dos últimos años nos están llegando y están haciendo posible que las acciones de la Flotilla de la Libertad tengan mayor alcance. En la mayoría de los casos no tenemos medio de agradecer personalmente a cada una de las personas vuestra contribución y ayuda, por ello lo hacemos aquí. ¡Mil gracias, shukran!

Rumbo a Gaza

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Trump: el contexto de las agresiones

Editorial de La Jornada, 11/12/2025

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la Guardia Costera de su país incautó frente a las costas de Venezuela “el petrolero más grande jamás confiscado”, aunque, como es habitual en su gobierno, no lo identificó ni especificó el lugar de la intercepción. La medida se produjo en medio de una masiva acumulación militar estadunidense en la región, que incluye un portaviones, aeronaves de combate, buques de desembarco y decenas de miles de tropas. Asimismo, el magnate amenazó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, con que “podría ser el siguiente”, en referencia a que Washington iría por él tras deponer, por medio de la fuerza militar, al gobierno de Venezuela.

El ataque contra la principal fuente de ingresos del Estado venezolano hace pensar que el despliegue bélico estadunidense en torno a la nación caribeña no tiene y nunca tuvo la intención de combatir el narcotráfico, sino el de consumar el anhelo compartido por los pasados cinco inquilinos de la Casa Blanca: expulsar al chavismo del poder e instalar en Caracas un régimen títere que entregue a las corporaciones occidentales el control sobre las mayores reservas petroleras del planeta.

Esa ansia de hidrocarburos, que debería haberse mitigado conforme el mundo transita hacia fuentes de energía renovables y bajas en emisiones de gases de efecto invernadero, ha vuelto al primer plano con el trumpismo y su determinación de extraer y quemar tanto petróleo como le sea posible. Por ejemplo, en julio la administración republicana eliminó una norma que limitaba emisiones contaminantes de autos y plantas energéticas y hace una semana relajó los topes de consumo de combustible de los vehículos. Se estima que esta última medida provocará un aumento en el uso de gasolinas y diésel de alrededor de 380 mil millones de litros hasta 2050, así como un alza de 5 % en la producción de dióxido de carbono.

De manera complementaria, cabe preguntarse si los embates contra Caracas y Bogotá forman parte de un plan de Washington para apoderarse de las rutas de trasiego de cocaína existentes y abrir nuevas, por ejemplo, a través de Venezuela, por donde en la actualidad no pasa ni la vigésima parte de la que se produce en su vecino occidental. En este sentido, debe recordarse que la Casa Blanca y sus agencias de inteligencia han trabajado una y otra vez con gobiernos que usan un discurso de mano dura contra el crimen a fin de ocultar su carácter delictivo, como ocurrió con el calderonato en México y el narcoparamilitarismo de Álvaro Uribe en Colombia. En el primer caso, los mismos estadunidenses han reconocido que su hombre fuerte en nuestro país, Genaro García Luna, fue el gran dirigente del narcotráfico mientras encabezaba las instancias encargadas de combatirlo. Las perspectivas de que Uribe vuelva a gobernar Colombia por medio de testaferros tras las elecciones del año entrante sin duda incentivan a Washington a cerrar la pinza en torno a Venezuela, la última ficha que les faltaría para tener un dominio total sobre el lucrativo negocio de los estupefacientes en Centro y Sudamérica.

Al mismo tiempo, los niveles de agresión contra la soberanía de América Latina y el Caribe reflejan la confianza del trumpismo en su posibilidad de perpetrar cualquier atrocidad con total impunidad, impresión confirmada por la ausencia de consecuencias en el genocidio que lleva dos años ejecutando de la mano de Israel sobre el pueblo palestino. La presencia de gobiernos de derecha y de ultraderecha alineados con Washington en Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú, República Dominicana, El Salvador, Trinidad y Tobago, aunada a la probable llegada al poder de un grupo político abiertamente pinochetista en Chile y la amenaza del uribismo en Colombia, es otro factor que envalentona al trumpismo al mostrarle que la región se encuentra dividida y sin posibilidad alguna de resistir el injerencismo, venga en forma de sanciones ilegales, de actos de piratería como el cometido ayer contra el petrolero o de bombardeos y masacres.

Ni de Trump ni de sus aliados cabe esperar actos de respeto a la legalidad internacional, por lo que México y las escasas democracias que se mantienen en pie en el ámbito latinoamericano deben prepararse para tiempos oscuros, de lo cual son una anticipación las constantes agresiones diplomáticas que nuestro país ha sufrido a manos de regímenes de facto y autoritarios en la región andina.

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“Graham Greene, el opio de Indochina” por Higinio Polo

Fowler, el cínico y descreído reportero de El americano impasible, sabía que “los recuerdos felices son los peores”, y Greene reconoció que durante los años de Indochina el opio era su recuerdo más feliz. Indochina lo atrapó, aunque se interesó también por muchos otros países: desde su primer viaje en 1954, siempre estuvo preocupado por Haití y los haitianos, un país gobernado por el siniestro Duvalier, cuya dictadura condenó, impresionado por la miseria y las atrocidades de papá Doc. Continuar leyendo «“Graham Greene, el opio de Indochina” por Higinio Polo»

“El humo de Gaza nubla las llamas de Cisjordania: el proyecto colonial se hace permanente”, The Cradle News.

Traducido para rebelión por Marwan Pérez
Mientras los ojos internacionales siguen puestos en Gaza, Tel Aviv está ejecutando su campaña más agresiva de limpieza étnica y robo de tierras en la Cisjordania ocupada desde 1948. Continuar leyendo «“El humo de Gaza nubla las llamas de Cisjordania: el proyecto colonial se hace permanente”, The Cradle News.»

Nota de prensa. 10 de diciembre de 2025. RESCOP – Red Estatal Contra la Ocupación de Palestina. Campaña “Fin al Comercio de Armas con Israel”

EL TRÁNSITO DE BARCOS CON MATERIAL MILITAR HACIA ISRAEL Y CON CARGAS EXPOLIADAS DE LOS TERRITORIOS PALESTINOS OCUPADOS SIGUE SIENDO SISTEMÁTICO EN PUERTOS Y AGUAS ESPAÑOLAS Continuar leyendo «Nota de prensa. 10 de diciembre de 2025. RESCOP – Red Estatal Contra la Ocupación de Palestina. Campaña “Fin al Comercio de Armas con Israel”»

«Israel oculta, enreda y engaña con el número real de víctimas mortales en Gaza” por Jonathan Cook

Publicado en el blog de Rafael Poch de Feliu

Israel nos mete a todos en un «debate» totalmente alejado de la realidad, que solo se refiere a las personas asesinadas directamente por sus bombas y disparos, y no al genocidio que está llevando a cabo por otros medios. Es posible que, como mínimo, 350.000 palestinos hayan muerto en Gaza a causa de las acciones de Israel. Y el genocidio continúa. Continuar leyendo ««Israel oculta, enreda y engaña con el número real de víctimas mortales en Gaza” por Jonathan Cook»

“El huevo de la serpiente: la ola ultra como síntoma de la degradación del capital” por Alfredo Apilánez

Cantos de sirena.
«Una casa en propiedad no es de izquierdas ni de derechas; un trabajo estable no es de izquierdas ni de derechas, es de sentido común. No puede ser que pongamos la alfombra roja a los fondos especuladores, a los buitres, mientras la gente normal no tiene acceso a la vivienda. No queremos que nuestros barrios se conviertan en una partida de Monopoly para los grandes fondos de fuera». Continuar leyendo «“El huevo de la serpiente: la ola ultra como síntoma de la degradación del capital” por Alfredo Apilánez»

MISCELÁNEA 11/12/2025

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. La traición de las Naciones Unidas al Sáhara Occidental.
2. El diario de Zhok sobre la guerra en Palestina.
3. Ajl sobre Siria.
4. La respuesta a la cumbre de la APEC.
5. Labour 2.0?.
6. Vijay Prashad entrevistado por Peter Mertens.
7. La desigualdad extrema en el mundo.
8. El PCF y el eurocomunismo.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 10 de diciembre de 2025.
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Gorka Castillo entrevista a Haidar Eid «Europa es extremadamente hipócrita con el genocidio»

Haidar Eid era profesor de Literatura de la Universidad Al-Aqsa de Gaza, hoy destruida por Israel. Es una de las voces más respetadas en su Palestina natal. Fundador del movimiento BDS, es autor de libros que desmantelan el etnocentrismo sionista, como “Descolonizando la mente palestina”.

¿Qué opina del plan Trump y de la resolución de la ONU para el futuro de Gaza?

Creo que es un reciclaje de las políticas coloniales y de apartheid de Israel que han ignorado nuestro derecho fundamental a la autodetermina- ción que es inalienable, según el derecho internacional. Y creo que dos años de sufrir un genocidio sistemático, e incluso 77 años después de la Nakba, la catástrofe y la limpieza étnica, se presenta este plan con un profundo y grave desprecio por la historia palestina, nuestros derechos y sacrificios. Queda claro que el deseo de EEUU e Israel es imponer una solución que menoscabe a mi pueblo durante más tiempo. Lamentablemente, cuentan con el apoyo de importantes países árabes e islámicos.

¿Cree que si prosperan estos planes podrían quedar sin efecto los procesos penales abiertos en las cortes internacionales de Justicia contra los autores del genocidio?

Absolutamente no. El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha sido muy claro y el Departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación sudafricano también lo ha sido: los procesos interpuestos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) continuarán. Esta decisión cuenta con el apoyo de países como Brasil y Turquía, que decidieron unirse a Sudáfrica en su demanda penal contra Israel. En cuanto a la Corte Penal Internacional (CPI), podemos decir lo mismo. [Benjamin] Netanyahu y [Yoav] Galant son criminales de guerra en búsqueda y captura por las matanzas cometidas en estos dos últimos años y que hoy siguen cometiendo. El plan de [Donald] Trump no significa dejar sin efecto las consecuencias de sus atrocidades, de sus responsabilidades directas en la planificación y ejecución del genocidio. Por lo tanto, los cargos continuarán vigentes sin lugar a dudas.

¿Qué efectos puede tener el plan de Donald Trump sobre el pueblo palestino?

Ninguno, porque no aporta nada positivo. Al contrario. Sin embargo, también considero que los palestinos de Gaza necesitaban un respiro, un alivio, algo de consuelo por las matanzas y la destrucción que han vivido. El promedio de asesinatos era de 100 personas al día. Eso es terrible. Necesitaban descansar de tanta violencia aunque el genocidio no se haya detenido. Ahora bien, la implementación del plan de Trump significará la reanudación del exterminio. La vida de los palestinos no va a mejorar en nada porque no hay ni una sola referencia a nuestros derechos legítimos, a nuestra cultura y a nuestro patrimonio histórico. Solo encuentro referencias a una rendición sin condiciones. Algo que no sucederá pese a que el 90% de los edificios de la ciudad de Gaza estén destruidas o que el 100% de las de Rafah hayan sido barridas. Beit Hanoun y Beit Lahia, dos ciudades al norte de la Franja, han sido reducidas a escombros. A todo esto habría que sumar el hecho de que no llega la ayuda humanitaria necesaria. Israel sigue violando el alto el fuego. Lo ha hecho 400 veces matando a varios cientos de personas.

¿Qué siente un palestino cuando Israel justifica estos crímenes como un derecho legítimo a su defensa y acusa a quienes le critican de «antisemitas»?

Las acusaciones de ‘antisemitismo’ que realiza Israel contra todo aquel que le critique por sus crímenes carecen de respaldo internacional. Diría que hay un consenso casi global, con la excepción de los Gobiernos occidentales. Todas las organizaciones de derechos humanos del mundo, desde Amnistía Internacional hasta Human Rights Watch y la organización israelí B’Tselem, entienden que acusar de genocida al Estado sionista no es una crítica subjetiva, es un hecho. Israel está cometiendo un exterminio planificado en Gaza. Incluso Naciones Unidas, a través de una comisión especial encabezada por la jurista sudafricana Navi Pillay, ha certificado los gravísimos delitos que ha cometido en Palestina.

Intelectuales de la talla del historiador israelí Ilan Pappé, el filósofo palestino Edward Said o usted mismo siempre han considerado que la idea de los dos Estados es un proyecto racista. ¿Por qué?

Absolutamente. Pero no solo lo han dicho Ilan Pappé y Edward Said. Hay muchísimas personas, algunas muy destacadas del ámbito político internacional, que consideran que la solución de los dos Estados es un proyecto racista. Estoy seguro de que usted y los lectores conocen el proyecto que la minoría blanca intentó desarrollar en Sudáfrica para segregar a la mayoría negra, los bantustanes, las llamadas patrias independientes que el régimen racista ideó como reservas aisladas para la población negra. Aquello es idéntico al proyecto de los dos Estados, que no es otra cosa que la separación etnorreligiosa de dos grupos de población, donde uno de ellos, el de los musulmanes y cristianos, es recluido en ‘bantustanes’ mientras los judíos israelíes dominan el resto del territorio. Eso es racismo, porque discrimina a la población indígena de Palestina que tiene el derecho irrenunciable de regresar a los pueblos y aldeas de las que fueron expulsados en virtud de la limpieza étnica perpetrada por Israel en 1948. La solución de los dos Estados no tiene en cuenta nada de esto. En la práctica, significa que los judíos israelíes obtendrían el 78% de la Palestina histórica, dejando solo el 22% para los palestinos. Pero, incluso, la mayor parte de ese 22% ya ha sido expropiado y anexado a colonias o asentamientos israelíes ilegales. Entonces, la pregunta es: ¿dónde podemos los palestinos establecer nuestro Estado?

¿Qué puede hacer la sociedad civil internacional para cambiar la situación impuesta por EEUU y Europa a favor de Israel?

La sociedad civil palestina emitió una declaración en 2005 en la que instaba a la comunidad internacional a boicotear el apartheid israelí. A desinvertir en ese Estado racista, en las empresas internacionales que se benefician de las violaciones de los derechos fundamentales palestinos y a forzar a los Gobiernos para que impongan sanciones hasta que Israel cumpla con sus obligaciones internacionales. Esto es lo que quieren los palestinos. Quieren que la sociedad civil internacional boicotee la política segregacionista de Israel, porque solo a partir de ahí podremos hablar de un futuro mejor.

Es exactamente lo que sucedió en Sudáfrica con el apartheid y fue un triunfo. Pero también hay que recordar que la comunidad internacional tardó más de 30 años en atender al reclamo del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) que lideró la población negra de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (ANC), el Partido Comunista de Sudáfrica y el movimiento antiapartheid. Aquello fue lo que marcó los acontecimientos ocurridos a finales de los 80, cuando el régimen racista de Pretoria, completamente aislado internacionalmente, se vio en la tesitura de liberar a Nelson Mandela que años después se convirtió en el primer presidente negro de la Sudáfrica multirracial, multicultural y multirreligiosa. Esto es lo que la sociedad civil internacional puede hacer ahora mismo. En el Estado español, hay un movimiento organizado importante en esta dirección.

Sin embargo, los Gobiernos europeos son muy reacios a implementar sanciones. Desafortunadamente, Europa ha sido extremadamente hipócrita con el genocidio. Todos sabemos que la política de apartheid de Israel sería insosteni- ble sin su apoyo. No es que Europa sea cómplice de las matanzas que comete el Estado sionista, es que está directamente involucrada. Ha participado en los crímenes de guerra y contra la humanidad que viene perpetrando con total impunidad. Alemania es el segundo mayor exportador de armas a Israel. No tengo duda de que Europa y Reino Unido también deberían rendir cuentas ante la CPI por haber permitido la consumación de las matanzas en Gaza.

¿Mantiene la esperanza de ver, pese a los terribles obstáculos, una Palestina libre?

Por supuesto que tengo la esperanza de ver una Palestina libre entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Más que esperanza, tengo la convicción de que así será. Y de que será un Estado laico y democrático para todos sus ciudadanos, sin importar su religión, etnia o género. Sé que no ocurrirá mañana o pasado porque, citando a Antonio Gramsci, vivimos sumergidos en una época de monstruos a la espera de que el viejo mundo muera y el nuevo termine de emerger. Estamos en un tiempo de interregno, de tránsito. ¿Cuánto durará? Nadie lo sabe, pero quién hubiera imaginado en los años 70 y 80 que Mandela acabaría convirtiéndose en presidente de Sudáfrica o que la URSS colapsaría en 1989. Pensarlo entonces era inverosímil. Lo mismo ocurre con el proyecto colonial sionista en Palestina.

Qatar y Egipto instan a Israel a retirarse de Gaza

Qatar y Egipto, países garantes del cumplimiento del alto el fuego, que Israel viola a diario, pidieron ayer la inmediata y total retirada de las tropas israelíes de la Franja de Gaza y el despliegue de una fuerza militar internacional de estabilización para consolidar la frágil tregua que entró en vigor el 10 de octubre. Señalan que hasta la retirada israelí y el retorno de la estabilidad en Gaza no se puede considerar que haya un alto el fuego.

De hecho, ayer, Israel mató a otras siete personas en Beit Lahia, el barrio gazatí de Zeitoun y Yabalia, todos en el norte del enclave, entre ellas una mujer de 70 años y su hijo, que fueron perseguidos y atacados por un avión no tripulado. Ya son más de 370 las personas a las que Israel ha matado desde la entrada en vigor de la tregua. A la mayoría por traspasar, según Israel, la «línea amarilla» tras la que siguen apostadas sus tropas.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20251207/europa-es-extremadamente-hipocrita-con-el-genocidio-1