El genocidio de Israel sigue siendo una prueba tangible e impactante de que las capitales occidentales no son los bastiones de la democracia y baluartes contra la barbarie que dicen ser. Los políticos occidentales han sido totalmente cómplices del genocidio, un hecho imposible de ocultar a sus opiniones públicas. La matanza podría haberse detenido en cualquier momento si la administración Biden así lo hubiera querido. Los ciudadanos de a pie han dejado claro que quieren que se ponga fin a la matanza, y por eso Biden tiene que fingir que «trabaja incansablemente» para negociar un alto el fuego, que podría imponer cuando quisiera. Israel depende totalmente de la generosidad militar, diplomática y financiera de EEUU, como demuestran las 50.000 toneladas de armas que la administración Biden ha enviado a Israel desde el pasado mes de octubre.
Pero lo cierto es que la política occidental no responde en absoluto a las demandas populares. Los últimos vestigios de responsabilidad democrática fueron desmantelados hace muchos años cuando los sistemas políticos occidentales fueron completamente capturados por poderosas corporaciones mundiales.
Jonathan Cook (septiembre de 2024)
La destrucción, la muerte, el genocidio y la inhumanidad siguen en el puesto de mando en Gaza, en Cisjordania. Con las responsabilidades y complicidades que denuncia Jonathan Cook en la cita inicial. Continuar leyendo «(Página herida) “¿Anhelado cambio de paradigma o más de lo mismo?” (II)»

