Página herida
De indultos (Diálogo a tres voces, 2ª Jornada)
Él vuelve al ataque:
-Y recuerda que se puede estudiar, pero lo importante es no traicionar las reglas.
-¿Qué reglas papá?
– Las de los diez mandamientos que mis compañeros y yo siempre hemos respetado. No se te ocurra pensar que si sacas una carrera va a ser para convertirte luego en el perrito faldero del patrón, no se te ocurra pensar que vas a poder mear sobre nuestros mandamientos como si tal cosa.
-¿Y eso qué es? -pregunto yo.
– Son reglas que valen para cualquier fábrica, también si vas a trabajar al extranjero o si usas el teodolito en vez del grupo de soldar. Son sencillas. Echarles una mano a tus colegas. Secundar las huelgas. No lamerle el culo al jefe. No ser un esquirol. No ensañarte cuando te toque atizar. No meterte demasiado con los pisanos, que también ellos son humanos. Desconfiar de los ricachones. Si alguien con estudios te llama señor, pega el culo a la pared. Y una o dos normas más que ahora mismo no recuerdo. Son reglas universales, valen para cualquier sitio donde haya clase obrera. Para todo el mundo. Uno que fue a trabajar a una plataforma petrolífera en Escocia me contó que las aplican incluso en el mar del Norte. Son las mismas. Así que, chico, mucho ojo, pulso firme y nada de bromas. Estudia pero no vayas de listo, eres mi hijo y no puedes traicionar las reglas. Como te dé por lamerles el culo a los ricachones me lío a patadas contigo aunque sea el día de tu graduación universitaria. Y ahora dedícate a estudiar.
Alberto Prunetti (2018)
Simplicio [1]: ¿Qué tal ha sentado el descanso?
Sagredo [1]: Bien, muy bien.
Salviati [1]: ¿Y tú qué tal?
Simplicio: En plena forma. Por cierto, ¿quién de vosotros ha elegido la cita que abre nuestra conversación? ¿Salviati “el literato”? Continuar leyendo «De indultos (Diálogo a tres voces, 2ª Jornada)»