MISCELÁNEA 1/1/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. El ataque con drones a Putin.
2. Pax Silica.
3. El socialismo de Nyerere, hoy.
4. Todd sobre la familia japonesa.
5. Después de la guerra de Ucrania.
6. Sobre el colapso de la economía rusa.
7. Anti-vacunas.
8. El marxismo de Eric Williams.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 31 de diciembre de 2025.
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“Vergüenza para la ONU por ratificar un genocidio” por Richard Falk

Tras el 7 de octubre

A lo largo de este período se ha cuestionado la competencia de la ONU frente al genocidio ante la conciencia de que se negaba a respetar las sentencias de los principales tribunales internacionales (la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional). Continuar leyendo «“Vergüenza para la ONU por ratificar un genocidio” por Richard Falk»

MISCELÁNEA 31/12/2025

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. La desindustrialización de África.
2. La eliminación del «PER» indio.
3. La década perdida de la izquierda europea.
4. Cuba en transición.
5. Escobar contra la IA fake.
6. Una heroína de nuestro tiempo.
7. La coincidencia maligna.
8. Fanon, Gramsci y la subjetividad revolucionaria.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 30 de diciembre de 2025.
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““Llevamos 27 semanas de locura y la ONU no dice nada”: Caracas” por Ángel González

Periódico La Jornada. Martes 30 de diciembre de 2025, p. 21.
Caracas. El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, denunció el silencio de la comunidad internacional, en particular de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otros organismos multilaterales, ante la arremetida que durante meses ha ejecutado contra su país el gobierno de Estados Unidos. Continuar leyendo «““Llevamos 27 semanas de locura y la ONU no dice nada”: Caracas” por Ángel González»

“Los vecinos que sí ayudan a los desalojados del B9 de Badalona: “Hasta he olvidado que era Navidad”.” por Lorraine Deloenzo y Clara Blanchar

El País, 30/12/2025. Una decena de colectivos de Badalona se han organizado para cocinar, facilitar ropa de abrigo y atender a los migrantes durante 13 días de lluvia y frío. Continuar leyendo «“Los vecinos que sí ayudan a los desalojados del B9 de Badalona: “Hasta he olvidado que era Navidad”.” por Lorraine Deloenzo y Clara Blanchar»

“Donald Trump puso a EEUU a la cabeza de la anticiencia mundial” por Antonio Martínez Ron En los primeros 12 meses de su segundo mandato, la sucesión de nombramientos, recortes y despidos ha puesto en la picota a la principal superpotencia científica del mundo El primer año del segundo mandato de Donald Trump al frente de la presidencia de Estados Unidos ha hecho saltar por los aires el sistema científico más avanzado del mundo. Según la revista Nature, la nueva administración ha provocado “trastornos sísmicos” que la han llevado a recortar miles de millones en ayudas a la investigación y a encabezar el discurso negacionista en salud y cambio climático, en sintonía con el movimiento anticiencia de la extrema derecha a escala global. El ataque al mundo científico por tierra, mar y aire se manifestó con una guerra abierta contra las universidades a las que Trump ha retenido o congelado las subvenciones federales por no aceptar sus políticas o interpretaciones de los derechos civiles. Con intención de combatir el nido de ideas woke que considera el mundo universitario, la Casa Blanca obligó a firmar acuerdos bilaterales en que garantizaran la presencia de ideas conservadoras, la interpretación estrictamente biológica del sexo y el género o el cese de las políticas de diversidad.  Al mismo tiempo Trump realizó una serie de nombramientos polémicos, colocando a personas sin formación, o directamente negacionistas, al frente de algunos de las principales agencias y centros de investigación del país. Así, puso a la cabeza de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) a Jay Bhattacharya, un médico que cuestionó la gravedad de la COVID-19, y nombró presidente del Panel Presidencial sobre Cáncer a Harvey Risch, que promovió tratamientos no probados como la hidroxicloroquina y la ivermectina. También hubo alguna salida escandalosa, como la de Susan Monarez de la dirección de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), destituida apenas un mes después de tomar el cargo por negarse a comprometer la integridad científica del organismo y rechazar órdenes para cesar a científicos y aprobar recomendaciones de vacunación sin datos suficientes. El caso más sonado, sin duda, fue el nombramiento del conocido antivacunas Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud, cuya medida estrella fue el anuncio de una supuesta relación entre el autismo y el consumo de paracetamol durante el embarazo, sin ninguna base científica, y quien acaba de prohibir la atención para jóvenes transgénero.  Seis ex cirujanos generales que sirvieron durante administraciones republicanas y demócratas publicaron recientemente un artículo en The Washington Post advirtiendo de que Robert F. Kennedy Jr. está “poniendo en peligro la salud de la nación” al amplificar la desinformación y socavar la confianza pública en la medicina y la misma agencia de salud pública que supervisa. Recortes y despidos en masa El otro gran frente de batalla han sido los recortes presupuestarios y los despidos en masa anunciados por la administración Trump, aunque algunos todavía tienen que ser ratificados por el Congreso. Una de las medidas más agresivas es la intención de cortar cerca de 18.000 millones al presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en 2026, lo que equivale a una reducción de aproximadamente el 40%. La propuesta no solo reduce financiación, sino que busca reestructurar NIH combinando sus 27 institutos en solo 8, eliminando varios. Tal y como contó elDiario.es, esta situación está repercutiendo ya en muchas líneas de investigación contra el cáncer, no solo en Estados Unidos, sino a escala global, puesto que los NIH son el principal financiador mundial de estos programas y los plazos para aprobar las partidas presupuestarias llevan meses posponiéndose. Esta financiación permite a los investigadores centrarse en problemas científicos durante cuatro o cinco años y han sido clave en el desarrollo de la inmunoterapia y otros avances clave contra el cáncer. La Casa Blanca también presentó un plan para recortar el presupuesto global de la NASA en alrededor de un 24%, hasta dejarlo en el nivel más bajo de financiación desde 1961, lo que se traduce en la cancelación de 41 misiones espaciales y la mitad de su presupuesto científico, así como la pérdida de un tercio de los empleos. El año se cierra con el nombramiento del multimillonario Jared Isaacman como nuevo administrador de la NASA, señalado por sus conflictos de intereses con el sector privado.  Uno de los efectos colaterales de estos recortes es que se han disparado las opciones de que el Telescopio de Treinta Metros (TMT), que se iba a instalar en Hawái, venga finalmente a la isla de La Palma. Paralelamente, el Gobierno español aprobó una ayuda de hasta 200.000 euros extra a los científicos que vengan huyendo del “menosprecio” en EEUU, con la intención de atraer a unos 200 líderes mundiales en investigación en los próximos cinco años.  Recortes contra el clima El equipo de Trump ha empleado la motosierra con especial saña en la investigación de la NASA y otras administraciones sobre el cambio climático. Así, ha dejado sin financiación a las instalaciones asociadas al Observatorio Mauna Loa, donde los científicos recopilan datos sobre la acumulación de dióxido de carbono desde hace más de 65 años y ha aprobado reestructuraciones que afectan a personal científico y las investigaciones en agencias como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) en áreas de clima y salud pública. El gobierno estadounidense no solo ha propuesto recortes de alrededor de 27% en la NOAA para 2026 y despedido a alrededor de 880 empleados (un 7,3% del personal), sino que incluye la eliminación de importantes instituciones, como la Oficina de Investigación Oceánica y Atmosférica (OAR). La decisión más reciente es la disolución del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR), en Boulder (Colorado), un centro de investigación climática y meteorológica de referencia mundial con alrededor de 830 empleados, al que tacha de “alarmista climático” y que quiere borrar de un plumazo.  Pérdida de liderazgo La consecuencia directa de estos recortes y esta apuesta por la anticiencia es la pérdida de liderazgo de EEUU a nivel global. Un artículo reciente en la revista de Forbes estima que los recortes propuestos a agencias como el NIH y la NSF podrían costar al menos 10.000 millones de dólares anuales a la economía estadounidense, porque la investigación pública tiene un alto retorno productivo.  Las señales de alarma de este hundimiento del liderazgo son múltiples. Según una encuesta publicada por la revista Nature en abril, alrededor del 75% de más de 1.600 científicos están considerando emigrar de EEUU tras los recortes y el clima político, lo que sugiere un riesgo real de fuga de talento. Y los datos del Nature Index 2025 muestran que China ha superado a EEUU como líder global en producción científica de alta calidad. Este descenso de la financiación estable y competitiva socava la ventaja que EEUU ha tenido históricamente en investigación básica y aplicada, y se extiende a otros terrenos como la tecnología aeroespacial, las industrias tecnológicas y las energías renovables, en las que China avanza a toda velocidad.  La administración Trump canceló este año unos 7.600 millones de dólares en subvenciones federales a proyectos de energía limpia, justo cuando la revista Science ha elegido “el crecimiento aparentemente imparable de la energía renovable” en China como el avance científico más destacado del 2025. Entre los obstáculos en el horizonte, la revista cita el uso generalizado del carbón y la resistencia política en Estados Unidos que, según denuncia el editorial de la revista, está llevando al país a “no beneficiarse de sus propias innovaciones”.   Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/regreso-oscuridad-ano-donald-trump-puso-eeuu-cabeza-anticiencia-mundial_1_12858369.html

En los primeros 12 meses de su segundo mandato, la sucesión de nombramientos, recortes y despidos ha puesto en la picota a la principal superpotencia científica del mundo. Continuar leyendo «“Donald Trump puso a EEUU a la cabeza de la anticiencia mundial” por Antonio Martínez Ron En los primeros 12 meses de su segundo mandato, la sucesión de nombramientos, recortes y despidos ha puesto en la picota a la principal superpotencia científica del mundo El primer año del segundo mandato de Donald Trump al frente de la presidencia de Estados Unidos ha hecho saltar por los aires el sistema científico más avanzado del mundo. Según la revista Nature, la nueva administración ha provocado “trastornos sísmicos” que la han llevado a recortar miles de millones en ayudas a la investigación y a encabezar el discurso negacionista en salud y cambio climático, en sintonía con el movimiento anticiencia de la extrema derecha a escala global. El ataque al mundo científico por tierra, mar y aire se manifestó con una guerra abierta contra las universidades a las que Trump ha retenido o congelado las subvenciones federales por no aceptar sus políticas o interpretaciones de los derechos civiles. Con intención de combatir el nido de ideas woke que considera el mundo universitario, la Casa Blanca obligó a firmar acuerdos bilaterales en que garantizaran la presencia de ideas conservadoras, la interpretación estrictamente biológica del sexo y el género o el cese de las políticas de diversidad.  Al mismo tiempo Trump realizó una serie de nombramientos polémicos, colocando a personas sin formación, o directamente negacionistas, al frente de algunos de las principales agencias y centros de investigación del país. Así, puso a la cabeza de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) a Jay Bhattacharya, un médico que cuestionó la gravedad de la COVID-19, y nombró presidente del Panel Presidencial sobre Cáncer a Harvey Risch, que promovió tratamientos no probados como la hidroxicloroquina y la ivermectina. También hubo alguna salida escandalosa, como la de Susan Monarez de la dirección de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), destituida apenas un mes después de tomar el cargo por negarse a comprometer la integridad científica del organismo y rechazar órdenes para cesar a científicos y aprobar recomendaciones de vacunación sin datos suficientes. El caso más sonado, sin duda, fue el nombramiento del conocido antivacunas Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud, cuya medida estrella fue el anuncio de una supuesta relación entre el autismo y el consumo de paracetamol durante el embarazo, sin ninguna base científica, y quien acaba de prohibir la atención para jóvenes transgénero.  Seis ex cirujanos generales que sirvieron durante administraciones republicanas y demócratas publicaron recientemente un artículo en The Washington Post advirtiendo de que Robert F. Kennedy Jr. está “poniendo en peligro la salud de la nación” al amplificar la desinformación y socavar la confianza pública en la medicina y la misma agencia de salud pública que supervisa. Recortes y despidos en masa El otro gran frente de batalla han sido los recortes presupuestarios y los despidos en masa anunciados por la administración Trump, aunque algunos todavía tienen que ser ratificados por el Congreso. Una de las medidas más agresivas es la intención de cortar cerca de 18.000 millones al presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en 2026, lo que equivale a una reducción de aproximadamente el 40%. La propuesta no solo reduce financiación, sino que busca reestructurar NIH combinando sus 27 institutos en solo 8, eliminando varios. Tal y como contó elDiario.es, esta situación está repercutiendo ya en muchas líneas de investigación contra el cáncer, no solo en Estados Unidos, sino a escala global, puesto que los NIH son el principal financiador mundial de estos programas y los plazos para aprobar las partidas presupuestarias llevan meses posponiéndose. Esta financiación permite a los investigadores centrarse en problemas científicos durante cuatro o cinco años y han sido clave en el desarrollo de la inmunoterapia y otros avances clave contra el cáncer. La Casa Blanca también presentó un plan para recortar el presupuesto global de la NASA en alrededor de un 24%, hasta dejarlo en el nivel más bajo de financiación desde 1961, lo que se traduce en la cancelación de 41 misiones espaciales y la mitad de su presupuesto científico, así como la pérdida de un tercio de los empleos. El año se cierra con el nombramiento del multimillonario Jared Isaacman como nuevo administrador de la NASA, señalado por sus conflictos de intereses con el sector privado.  Uno de los efectos colaterales de estos recortes es que se han disparado las opciones de que el Telescopio de Treinta Metros (TMT), que se iba a instalar en Hawái, venga finalmente a la isla de La Palma. Paralelamente, el Gobierno español aprobó una ayuda de hasta 200.000 euros extra a los científicos que vengan huyendo del “menosprecio” en EEUU, con la intención de atraer a unos 200 líderes mundiales en investigación en los próximos cinco años.  Recortes contra el clima El equipo de Trump ha empleado la motosierra con especial saña en la investigación de la NASA y otras administraciones sobre el cambio climático. Así, ha dejado sin financiación a las instalaciones asociadas al Observatorio Mauna Loa, donde los científicos recopilan datos sobre la acumulación de dióxido de carbono desde hace más de 65 años y ha aprobado reestructuraciones que afectan a personal científico y las investigaciones en agencias como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) en áreas de clima y salud pública. El gobierno estadounidense no solo ha propuesto recortes de alrededor de 27% en la NOAA para 2026 y despedido a alrededor de 880 empleados (un 7,3% del personal), sino que incluye la eliminación de importantes instituciones, como la Oficina de Investigación Oceánica y Atmosférica (OAR). La decisión más reciente es la disolución del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR), en Boulder (Colorado), un centro de investigación climática y meteorológica de referencia mundial con alrededor de 830 empleados, al que tacha de “alarmista climático” y que quiere borrar de un plumazo.  Pérdida de liderazgo La consecuencia directa de estos recortes y esta apuesta por la anticiencia es la pérdida de liderazgo de EEUU a nivel global. Un artículo reciente en la revista de Forbes estima que los recortes propuestos a agencias como el NIH y la NSF podrían costar al menos 10.000 millones de dólares anuales a la economía estadounidense, porque la investigación pública tiene un alto retorno productivo.  Las señales de alarma de este hundimiento del liderazgo son múltiples. Según una encuesta publicada por la revista Nature en abril, alrededor del 75% de más de 1.600 científicos están considerando emigrar de EEUU tras los recortes y el clima político, lo que sugiere un riesgo real de fuga de talento. Y los datos del Nature Index 2025 muestran que China ha superado a EEUU como líder global en producción científica de alta calidad. Este descenso de la financiación estable y competitiva socava la ventaja que EEUU ha tenido históricamente en investigación básica y aplicada, y se extiende a otros terrenos como la tecnología aeroespacial, las industrias tecnológicas y las energías renovables, en las que China avanza a toda velocidad.  La administración Trump canceló este año unos 7.600 millones de dólares en subvenciones federales a proyectos de energía limpia, justo cuando la revista Science ha elegido “el crecimiento aparentemente imparable de la energía renovable” en China como el avance científico más destacado del 2025. Entre los obstáculos en el horizonte, la revista cita el uso generalizado del carbón y la resistencia política en Estados Unidos que, según denuncia el editorial de la revista, está llevando al país a “no beneficiarse de sus propias innovaciones”.   Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/regreso-oscuridad-ano-donald-trump-puso-eeuu-cabeza-anticiencia-mundial_1_12858369.html»

Patricia Fernández de Lis entrevista a Alain Aspect, Nobel de Física: “Einstein era tan inteligente que habría tenido que reconocer el entrelazamiento cuántico”

El pionero de la computación cuántica habla de cómo habría reaccionado Albert Einstein ante sus experimentos, de la burbuja en esa tecnología y de los paralelismos entre la física y su nueva afición: la magia

Alain Aspect aprendió física cuántica “de verdad” en Camerún. No en la École Normale Supérieure de París, sino durante su servicio civil en África, leyendo un libro de Claude Cohen-Tannoudji mientras daba clases de física. Aquella obra —“que revolucionó la enseñanza de la física cuántica”, explica— le cambió la vida. Décadas después, Aspect demostró experimentalmente algo que la mayoría de físicos consideraban ciencia ficción: el entrelazamiento cuántico, ese fenómeno que Albert Einstein llamaba “acción fantasmal” y que no se creía. Es tan contraintuintivo que aún hoy cuesta creerlo: dos partículas están conectadas de una manera que la física clásica no puede explicar, y lo que le pasa a una afecta instantáneamente a la otra, aunque las separen kilómetros. Los experimentos de Aspect, en 1982, zanjaron un debate de medio siglo entre dos de los físicos más relevantes de la historia, Albert Einstein y Niels Bohr, y abrieron la puerta a la segunda revolución cuántica: ordenadores, criptografía y tecnologías que hoy mueven miles de millones de euros.

El 4 de octubre de 2022, la Real Academia de las Ciencias de Suecia concedió a Aspect el Premio Nobel de Física junto a John Clauser y Anton Zeilinger como “pioneros de la ciencia de la información cuántica”. Aspect, nacido en Agen (Francia) hace 78 años, acaba de publicar Si Einstein lo hubiera sabido (Debate), un recorrido histórico del apasionante debate de la física cuántica desde Max Planck hasta el Nobel de 2022, pasando por las disputas entre Einstein y Bohr y el “fundamental” trabajo de John Stewart Bell en los años 60. En esta conversación con EL PAÍS por videoconferencia, que tiene lugar unos días después de que Aspect regrese de Estocolmo de las celebraciones del Nobel, habla de física y físicos, del genio de Albert Einstein, de los límites de la tecnología cuántica y su nueva afición: la magia. “Es como la física”, explica. “Hago algo que es realmente increíble, pero hay una explicación para ello”.

Pregunta. El título de su libro es provocador: Si Einstein lo hubiera sabido. ¿Qué habría cambiado en la física del siglo XX si Einstein hubiera vivido para ver sus experimentos de 1982?

Respuesta. Nada habría cambiado en el mundo. Pero hubiera sido interesante conocer la reacción de Einstein; era tan inteligente que habría tenido que reconocer los resultados y reaccionar. Así que intento imaginarme cómo habría reaccionado.

P. ¿Y cómo lo habría hecho?

R. Creo que se habría dado cuenta de que tenía que abandonar [una de sus posturas]: el realismo o la localidad [o bien las partículas no tienen propiedades definidas hasta que las observamos, o existen conexiones instantáneas entre ellas sin importar la distancia]. Y creo que era tan fiel al realismo que lo habría mantenido.

P. Usted dice que Bohr gana desde cierto punto de vista, pero Einstein detectó “algo extraordinario”. ¿Puede explicar en qué sentido ambos tenían razón?

R. Es interesante desde el punto de vista histórico que haya habido dos debates. Einstein se equivocó en 1927, en la reunión de Solvay. Pero en 1935, como usted dice, se puede defender el punto de vista de Bohr. Todo depende de tu posición epistemológica sobre lo que es la realidad física. Si adoptas el punto de vista de Bohr de que la realidad física de un objeto no puede definirse sin decir cómo observas esa realidad, Bohr te convence. Pero si lo ves como Einstein, que dice que la realidad física es intrínseca al objeto, no necesitas definir cómo lo observas. Treinta años después, John Bell demostró que, si te tomas en serio el punto de vista de Einstein, estás en contradicción con la física cuántica.

P. En 1982 usted demostró experimentalmente el entrelazamiento cuántico, pero cuenta que muchos físicos no estaban interesados en ello. ¿Por qué?

R. Los físicos habían oído que había habido un debate entre Einstein y Bohr y pensaron que se había zanjado con que Bohr tenía razón. Incluso alguien como Richard Feynman, uno de los más grandes físicos de la segunda parte del siglo XX, terminó reconociendo: “Vaya, tal vez subestimé el entrelazamiento”. Y entonces comienzan con las primeras ideas sobre la computación cuántica.

P. Usted pasó ocho años trabajando en sus experimentos. ¿Cómo fue cuando, finalmente, obtuvo los resultados?

R. Nos habíamos preparado para ello durante mucho tiempo. Cada detalle y cada pequeño punto tenía que ser resuelto antes de hacer el experimento final. Y una vez que todo estuvo ahí, funcionó y obtuve un resultado, pensé: “Vaya, lo logré”.

P. ¿Se dio cuenta entonces de que su descubrimiento valdría un Premio Nobel?

R. No, no, absolutamente no. Cuando dejé de pensar en ello y dejé de aceptar invitaciones sobre el tema, pasé a otra cosa. Cuando empecé, en 1974, todo el mundo me decía que lo que hacía no tenía ningún interés. Luego hice mi experimento y me decían: “Oh, es muy interesante, finalmente resolviste el debate entre Bohr y Einstein”. Y bien, resolví el debate entre Bohr y Einstein, punto. No tenía ni idea de que pudiera ser útil para algo. El primer indicio de que podía ser así lo tuve sobre 1990, cuando Arthur Ekert, un joven estudiante, se me acercó y me dijo: “¿Sabes que con fotones entrelazados se puede hacer criptografía cuántica?”. Entonces dije: “Guau”. Pero hasta ese momento, para mí, todo había terminado. Había zanjado el debate entre Bohr y Einstein, y ya está. Nunca imaginé en absoluto que eso pudiera llevarme al Premio Nobel.

P. Menciona a Richard Feynman. ¿Llegó a conocerlo?

R. Sí. En 1984, di una charla en Caltech y Feynman estaba sentado en primera fila. Hay personas que estaban en la sala y esperaban que Feynman me atacara [risas]. Y no, en absoluto. Era extremadamente amable. Porque en ese momento había entendido que el entrelazamiento era interesante. Hizo comentarios sumamente positivos. Me llevó a su oficina, conversamos durante una hora y luego me envió una carta. Aún la conservo.

P. El físico español Juan Ignacio Cirac, que prologa su libro, conversó hace unos días con EL PAÍS y nos dijo que hay “una gran burbuja” en computación cuántica. ¿Está de acuerdo?

R. Sí, hay demasiado bombo publicitario. No quiere decir que no sea interesante. Pero el problema son los comunicados de prensa de las empresas y de las universidades. Por lo general, los científicos son razonables. Pero los equipos de comunicación exageran.

P. ¿Qué podrá hacer un ordenador cuántico que un ordenador clásico nunca podrá hacer?

R. Es muy difícil de decir. Estoy seguro de que hay algunas aplicaciones que se utilizarán. Por ejemplo, la criptografía cuántica. También tenemos ordenadores cuánticos que dan los primeros resultados interesantes, pero aún no estamos en una etapa en la que podamos decir: “Es un mundo totalmente nuevo”. ¿Cambiarán la sociedad? No tengo ni idea. Pero estoy profundamente convencido de que tendremos una respuesta en los próximos años. Espero que sí, porque ya no soy tan joven y me gustaría verlo.

P. Cirac cuenta en el prólogo de su libro que usted también es mago…

R. Oh, bueno, esto es solo por placer. Pero, en cierto sentido, sí es como la física. Lo que hago es increíble, pero hay una explicación para ello. En la física ocurre lo mismo. Hay algo en la naturaleza que es increíble, pero hay una explicación. Y puedo llevar la comparación un poco más lejos. En la física natural, las personas que pueden tener acceso a la explicación son expertos, personas que ya conocen la teoría y todo lo demás. En realidad, el público en general no tiene acceso real a la explicación. Lo mismo pasa con los magos. Por eso me gusta. Es divertido.

P. ¿Qué opina del problema que hay en algunos países, como Estados Unidos, con grandes ataques a la ciencia que vienen de diferentes grupos de presión y políticos?

R. Es terrible. Pero mi punto de vista cuando doy charlas es que si algunas personas piensan que la Tierra es plana, está bien, se les permite tener esa opinión. Pero no me interesan, no puedo convencerlos. Y luego están las personas que aman la ciencia y están felices de venir a mi charla porque aumenta su placer. Y en el medio están todas las personas que a veces dudan. Esas son a las que intento mantener en el lado correcto. Son por las que hago el esfuerzo.

P. Después de zanjar uno de los mayores de debates de la física, y ganar un Nobel, ¿aún hay preguntas sin respuesta que le quiten el sueño?

R. Sí, sí, claro. Mi mayor duda es cómo de grande puede ser un objeto y seguir siendo cuántico. Ahora hay ordenadores cuánticos con miles de qubits. Pero, ¿podemos tener millones? ¿Podemos tener miles de millones y aun así controlar los errores? Yo bromeo sobre esto. Si en algún momento descubrimos que no podemos tener un ordenador cuántico de ese tamaño, estaré muy contento porque soy físico y habremos aprendido algo. Y si no hay límite, si podemos construir un ordenador cuántico, también lo estaré porque soy cofundador de una start-up dedicada a la computación cuántica [Pascal]. Así que ambas opciones. Soy una persona optimista.

https://elpais.com/ciencia/2025-12-29/alain-aspect-nobel-de-fisica-einstein-era-tan-inteligente-que-habria-tenido-que-reconocer-el-entrelazamiento-cuantico.html

Entrevista a Alfredo Apilánez sobre Manuel Sacristán

«Si partimos de las coordenadas actuales, el pensamiento de Sacristán, al menos en sus últimos años, se sitúa más próximo al ecologismo social de cariz libertario que al ecosocialismo heredero de la tradición marxista, a pesar de que esa era paradójicamente la suya propia». Continuar leyendo «Entrevista a Alfredo Apilánez sobre Manuel Sacristán»