Miscelánea 21/02/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Control comunitario de la energía.
2. Hay que imponer la paz a Israel.
3. ¡Dejad de mirar a la pantalla!
4. Asia occidental se reconfigura.
5. Entrevista a Celia Izoard.
6. Visión crítica de Hamas.
7. La resistencia rusa ante las sanciones occidentales.
8. Partisanos en el Panteón francés (observaciones de José Luis Martín Ramos y Manuel Martínez Llaneza).
9. Resumen de la guerra en Palestina, 20 de febrero.

1. Control comunitario de la energía

Otra entrada del State of Power 2024 del TNI. En esta ocasión, sobre el control comunitario de la transición energética.

https://www.tni.org/en/

Revolución energética. Un enfoque comunitario de la transformación socioecológica

8 de febrero de 2024
Las transformaciones energéticas requieren ir más allá del cambio tecnológico para repensar todo nuestro modelo energético de manera que fortalezca el control comunitario, minimice los residuos, aumente el acceso a alimentos sanos y agua limpia, y regenere nuestro medio ambiente. En toda América Latina, innumerables comunidades están construyendo estas alternativas energéticas que allanan el camino para una transformación real.

Tatiana Roa Avendaño Eliana Carolina Carrillo Rodríguez
A medida que el mundo cambie, cosechar agua y energía… será lo más importante. Para mantener la autonomía.1
– Fernando Salazar, miembro del Colectivo de Reservas Campesinas y Comunitarias de Santander.
La energía suele analizarse en términos de sistemas o tecnología: monopolios energéticos privados, redes estatales, uso de renovables frente a combustibles fósiles. Sin embargo, a menudo se olvida la fuente de energía más importante: la energía de las comunidades para concebir y poner en marcha nuevos sistemas que no sólo suministren energía a los hogares, sino que también construyan comunidades sanas. Esta energía comunitaria ya está siendo desplegada por innumerables comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y urbanas de toda América Latina y el Caribe. Estas iniciativas comunitarias, que a menudo combinan conocimientos y tecnologías modernas y ancestrales, han vuelto a poner el sol, el viento y el agua al servicio de la gente. Al hacerlo, desafían el discurso predominante sobre la transición energética.
En nuestro trabajo como activistas e investigadores, hemos empezado a documentar estas experiencias en una Exposición Virtual de Experiencias Comunitarias para una Transición Energética Justa (enlace externo). Estos ejemplos no sólo se dedican a la producción de energía eléctrica, sino que también tratan de construir o consolidar la producción de alimentos o la gestión del agua controladas por la comunidad, arraigadas en relaciones recíprocas con la naturaleza y las personas en lugar de extractivistas. Se trata, en esencia, de propuestas para una Transición Energética Justa.La exposición, que comenzó en 2020, ha reunido más de 100 experiencias comunitarias que muestran los esfuerzos de numerosos pueblos y comunidades por oponerse a la privatización de la energía, que la concentra en unas pocas empresas transnacionales (ETN) y excluye a las personas de las decisiones fundamentales en este ámbito.
Esta transición ha cobrado importancia en el contexto de las crisis que afectan al clima, la alimentación, los sistemas económicos, la biodiversidad, la democracia y el agua, que algunos consideran una crisis de civilización. Estas crisis son en gran medida el resultado de un sistema económico que ha maximizado los beneficios y el crecimiento basándose en el consumo de combustibles fósiles. Las consecuencias devastadoras de este enfoque son ahora evidentes. Aun así, la transición energética propuesta se centra con frecuencia en planteamientos corporativos que exacerban la desigualdad y refuerzan dinámicas neocoloniales en las que el Sur global suministra materias primas al Norte global, a costa de arrasar sus territorios y violar los derechos de las personas y las comunidades. La promoción de megaproyectos para generar energías renovables y la explotación de los minerales necesarios para la transición y la producción de hidrógeno están en el centro de los debates actuales, pero mantienen la división internacional del trabajo.
Esta situación hace que sea vital explorar transiciones socioecológicas alternativas que vayan más allá de considerar la energía de forma aislada, y repensar nuestra relación con la naturaleza. Las «energías comunitarias» constituyen propuestas esenciales y radicales para un enfoque más inclusivo, justo y sostenible que desafía el modelo extractivista. Estas experiencias representan un cambio fundamental en nuestra relación con la energía, ya que abordan no sólo la electricidad, sino también aspectos de la vida cotidiana, nuestra propia energía física, así como el sol, el viento y el agua. Una comprensión más amplia de la energía la considera holísticamente y como un derecho y un bien común.
Este ensayo explora aspectos de los sistemas energéticos comunitarios en toda América Latina y el Caribe, centrándose principalmente en el potencial de Colombia para superar los retos actuales y ofrecer soluciones eficaces. Presentamos ejemplos de algunas de estas iniciativas y destacamos su capacidad para integrar múltiples fuentes de energía, promover la soberanía alimentaria y fortalecer las comunidades locales. También reflexionamos sobre el papel crucial de las mujeres en la construcción y el sostenimiento de estas propuestas, así como sobre los obstáculos y retos a los que se enfrentan en el camino hacia un mundo más justo y sostenible.

Energías comunitarias: ¿de dónde viene el concepto y qué significa?
Los enfoques comunitarios de las energías alternativas tienen ya una larga historia. Desde finales del siglo XX, numerosas comunidades se han enfrentado a proyectos extractivistas y de infraestructuras, como las megarepresas, que amenazan con destruir sus tierras y su modo de vida. Por ejemplo, el proyecto hidroeléctrico de Sogamoso, en Colombia, construido por la empresa canadiense Isagen en el río Santander, destruyó los medios de vida de las comunidades ribereñas. El muro de la presa impidió la migración de peces como el bocachico, que son la base de la economía local. Además, el caudal del río depende ahora de las descargas de energía, y las comunidades situadas aguas abajo sufren a menudo inundaciones que destruyen sus cultivos y ponen en peligro sus vidas. Las mujeres han sido de las más afectadas, ya que perdieron la venta de pescado y el turismo local como fuentes de ingresos. Las jóvenes también sufrieron abusos y violencia, incluida violencia sexual, durante la construcción de la presa.
Lo ocurrido en el Sogamoso no es un caso aislado. Hay otras comunidades y territorios ribereños que aún no han sido reconocidos como desplazados por el desarrollo y que a menudo no han recibido compensación alguna. Las críticas al modelo energético, especialmente a las megarepresas hidroeléctricas, impulsaron a Censat Agua Viva (enlace externo)
y a otros movimientos de resistencia a las represas en Colombia, tanto para enfrentarse al poder de las grandes corporaciones energéticas, como para reflexionar sobre su relación con la energía y crear soluciones para lograr la autosuficiencia energética y la autonomía. Un grupo de organizaciones se unió gradualmente para impulsar un proceso organizativo2 y de capacitación centrado en cuestiones energéticas.
El objetivo era participar en el debate energético, crear alternativas y hacer frente a la crisis climática y socioambiental. Las propuestas resultantes pretendían establecer nuevas relaciones con la naturaleza, la energía y las tecnologías relacionadas. Las ideas que se generaron van mucho más allá del actual modelo capitalista y están conectadas con las prácticas ancestrales y los conocimientos tradicionales que aún existen en Colombia. Este proceso se consolidó con la creación de la Escuela de Formación de Técnicos en Energías Comunitarias (enlace externo)
que ha contribuido a dar forma al concepto de «energías comunitarias».
Este concepto se refiere a los conocimientos, prácticas y procesos de transformación relacionados con la alimentación y la producción y consumo de energía. Las energías comunitarias promueven cambios en las relaciones de poder del sistema energético dominante, redefiniendo la relación con la naturaleza y todas las formas de vida, centrándose en la autosuficiencia y la autonomía locales y generando nuevas formas y usos de la energía que eviten el despilfarro y el mal uso, además de descentralizar la generación de energía, y también abordan los problemas de la escasez y contaminación del agua, la deforestación y la pérdida de biodiversidad y fertilidad del suelo. Contribuyen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y son esenciales para garantizar el acceso universal a la energía.
Todas estas propuestas se basan en realidades locales, responden a necesidades específicas y demuestran que las transiciones socioecológicas son viables y ya están en marcha. Se basan en procesos sociales que promueven la autonomía y una vida digna y también defienden nuestros cuerpos físicos y territorios.3
Exposición virtual de experiencias comunitarias para una transición energética justa
Algunos ejemplos de energías comunitarias se muestran en la Exposición Virtual de Experiencias Comunitarias para una Transición Energética Justa (enlace externo) a la que nos hemos referido anteriormente. La exposición destaca y pretende dar visibilidad a iniciativas y prácticas energéticas alternativas desarrolladas por organizaciones sociales de toda América Latina y el Caribe. En el recuadro 1 se exponen sus objetivos.
Cuadro 1 Objetivos de la Exposición Virtual
Dar visibilidad a experiencias que han logrado resistir y responder a los desafíos energéticos locales, promoviendo la autonomía energética.
Promover la colaboración y la creación de redes sociales entre las comunidades mediante el intercambio de conocimientos y experiencias.
Realizar contribuciones prácticas y reales a la creación de opciones para una transición energética justa a nivel local y animar a las comunidades a adoptar
alternativas locales.
Fomentar el debate sobre la transición energética desde una perspectiva de justicia medioambiental.
Proporcionar contenidos que puedan ser utilizados por personas que trabajan en diversos campos (investigadores, responsables de la toma de decisiones y miembros de la comunidad) en sus iniciativas de promoción, formación o comunicación.

A finales de 2023, la exposición había reconocido 119 experiencias como alternativas de autonomía energética, que implicaban a 21.083 familias y 122.226 beneficiarios. La exposición reconoce una amplia gama de iniciativas de autogestión de la energía comunitaria que utilizan tecnologías como biodigestores, máquinas impulsadas por bicicletas, ruedas Pelton y paneles solares; y destaca experiencias que vinculan la justicia energética e hídrica y la soberanía alimentaria (por ejemplo, mercados campesinos, agroecología, viveros y huertos familiares y comunitarios). La exposición también muestra experiencias relacionadas con la reutilización de residuos orgánicos e inorgánicos para la producción de energía y alimentos, así como la producción de artesanía. Además, hay propuestas sobre ecobarrios, autogestión del cuidado de la salud mediante la transformación de plantas medicinales en productos para el cuidado, recuperación y conservación de semillas y platos tradicionales y recogida de agua de lluvia, entre otras.

Los retos de las energías comunitarias
Al trabajar con las energías comunitarias, tanto en la Escuela de Formación Técnica como en la Exposición Virtual, hemos identificado retos comunes, uno de los cuales es la subestimación de su potencial. A menudo se argumenta que es imposible sostener toda la red energética de un país únicamente a base de energías comunitarias, una afirmación que plantea varias cuestiones.
En primer lugar, la transición energética no consiste únicamente en cambiar la red energética utilizando tecnologías alternativas, sino que implica la cuestión más fundamental de nuestro concepto de energía. ¿Para qué sirve? ¿Y para quién debe producirse? Si cambiamos el enfoque de la transición energética podremos entender mejor otros aspectos cruciales, como la necesidad de un cambio cultural por el que la energía deje de ser tratada como una mercancía y pase a ser un derecho y un bien común que sostiene el tejido de la vida, su cuidado y lo que muchos pueblos y comunidades defienden como «buen vivir», «Sumak Kawsay» o «vivir sabroso». Este es un debate que debe situarse en el contexto local de cada territorio y comunidad.
Volviendo a Guatemala, la Luz comunitaria en la Zona Reina en defensa del territorio (enlace externo) es un proyecto en el que varias comunidades mayas del departamento de Quiché promueven la autonomía energética mediante el uso de turbinas comunitarias. Estas turbinas surgieron en comunidades desplazadas durante el conflicto armado de finales de los años cincuenta y, sobre todo, en los ochenta. La primera iniciativa se enfrentó a muchas dificultades, ya que desafiaba el modelo hidroeléctrico corporativo que despoja a las comunidades de sus tierras y bienes naturales. Sin embargo, la idea de la electricidad gestionada por la comunidad se
extendió a otras comunidades y, con el apoyo del Colectivo Ecológico Madreselva, más de 60 han adoptado esta iniciativa. Las turbinas generan beneficios considerables para la comunidad local y las tarifas gestionadas por las autoridades locales son asequibles. También han puesto en marcha programas comunitarios de protección de los bosques y prácticas agrícolas agroecológicas. Jóvenes aprendices mantienen la infraestructura, y el Colectivo sigue apoyando proyectos y promoviendo la autonomía y una vida digna incluso frente a modelos extractivistas.
Esto nos lleva a una cuestión clave: la cuestión de la escala. El extractivismo y la geopolítica han llevado a la creencia de que, a menos que una determinada tecnología cubra todo el sistema, es inútil. Ahí reside una trampa importante que obstaculiza la capacidad de las personas para hacer frente a sus propios problemas, teniendo en cuenta las especificidades y necesidades locales. Las energías comunitarias desafían este punto de vista precisamente porque tienen una base local, pero no se limitan necesariamente a ese lugar de forma aislada, sino que adoptan diferentes formas en distintas regiones y coordinan sus esfuerzos y capacidades con otras experiencias: tener una base comunitaria no significa necesariamente estar aislado.
Otro ejemplo es el uso de la biomasa para generar energía. Una fuente importante de conflictos en las zonas rurales y urbanas se refiere a la gestión de los residuos orgánicos. En muchas ciudades, los basureros o vertederos están llenos, y algunos incluso se han derrumbado, con graves repercusiones para quienes viven en los alrededores. La propuesta de utilizar los residuos para producir energía y fertilizantes es una respuesta no sólo a este problema, sino también a la deforestación, que es la principal causa de emisiones de GEI en la mayoría de los países de América Latina, entre ellos Colombia. La Red Colombiana de Energía de la Biomasa (RedBioCol) (enlace externo) también miembro de la Red Biolac, utiliza los residuos en biodigestores para reducir la presión sobre los bosques y selvas, generar energía y reducir los costes de suministro de energía y fertilizantes. Desafía así al sistema energético y agroalimentario que hace a las familias dependientes de insumos y costes energéticos caros. La generación de gas a partir de residuos ha fortalecido las economías locales al añadir valor a sus productos y reforzar su autonomía energética. A menudo considerada sólo apta para zonas rurales, esta tecnología también se ha utilizado en entornos urbanos, como universidades, instituciones públicas e incluso complejos residenciales.
Por lo tanto, al fomentar la autonomía de las comunidades no debemos concebirlas como entidades que no están abiertas al diálogo con otras experiencias e incluso con el sector público y el Estado, siempre que estos últimos sean receptivos a las demandas y necesidades de las energías comunitarias, respeten su autonomía y sus propias estructuras organizativas. Es crucial que las instituciones reconozcan la naturaleza de las energías comunitarias y las incluyan en el desarrollo de políticas públicas relacionadas con los sistemas alimentario, energético e hídrico. Esto debería hacerse dentro de un marco participativo de ordenación del territorio que reconozca e incorpore las propuestas ya operativas a nivel local, lo que les exigiría garantizar realmente el derecho a la participación de acuerdo con las necesidades y características de las realidades locales.
También debería haber financiación pública para la investigación sobre energías comunitarias, y una voluntad de incentivar, financiar y apoyar dichas propuestas, así como apoyar las iniciativas educativas que se están desarrollando a nivel local o regional, y promover un debate público más amplio sobre esta cuestión. Estas iniciativas educativas deberían tratar de reforzar las experiencias y los conocimientos técnicos locales para consolidar la autonomía de las comunidades en la aplicación y el mantenimiento de las tecnologías. Además, se debería apoyar a las comunidades para que vendan su excedente de energía local a la red eléctrica principal y a sus vecinos, sin tener que registrarse como empresa de servicio público. También es importante promover y apoyar el desarrollo de microrredes comunitarias.
En relación con la escala, también es importante destacar la experiencia de Adjuntas Pueblo Solar (enlace externo)
liderada por Casa Pueblo. Ante la devastación causada por el huracán María en Puerto Rico, que dejó a la población sin electricidad durante varios meses, Casa Pueblo decidió poner en marcha lo que denominó la «insurrección energética», implementando un proceso de conversión a energía solar del municipio de Adjuntas, un pueblo de 18.000 habitantes en una región montañosa de Puerto Rico. Inicialmente un movimiento de resistencia a un proyecto minero, esta experiencia evolucionó hacia un proceso que fue incorporando el debate sobre la energía como clave para alcanzar la autonomía energética y la democracia. Adjuntas Pueblo Solar ha instalado cientos de paneles solares y ha empezado a construir sus propias microrredes para generar su propia energía de forma autónoma, local y descentralizada. Su enfoque da prioridad a la prestación de servicios básicos y a los hogares más vulnerables, incluidos aquellos con necesidades médicas que requieren asistencia tecnológica constante. Gracias a esta iniciativa, ahora podrían llegar a ser potencialmente independientes de la red eléctrica de Puerto Rico, controlada por un monopolio corporativo que no sólo no responde en tiempos de adversidad sino que, de hecho, aumenta la desigualdad. Esta experiencia ejemplifica el potencial de las energías comunitarias para operar a gran escala anteponiendo la autonomía y la solidaridad.
Otro reto común al que se enfrentan las energías comunitarias está relacionado con la instalación y el mantenimiento de tecnologías y equipos debido a las restricciones impuestas por la tecnociencia y el acceso limitado a este conocimiento. La tecnología desempeña un papel fundamental en la industria energética, y las poderosas corporaciones energéticas la han utilizado estratégicamente para consolidar su dominio y crear dependencia de ellas. Sus inversiones masivas en infraestructuras y desarrollo tecnológico les han permitido hacerse con el control de la generación, la distribución y el acceso a la energía en la mayor parte del mundo. Se han centrado en tecnologías convencionales, como las centrales eléctricas de combustibles fósiles y las redes de distribución centralizadas, que requieren grandes inversiones; una vez implantadas, impiden la entrada de competidores más pequeños, sostenibles y comunitarios. Además, han promovido sistemas de medición y gestión de datos que supuestamente mejoran la eficiencia energética, pero que también se han utilizado para mantener el control y limitar la elección de fuentes de energía más limpias y descentralizadas de los (pro)consumidores. El resultado es la dependencia sostenida de fuentes de energía altamente contaminantes y caras, perpetuando así la influencia de estas grandes corporaciones energéticas, a expensas de alternativas más sostenibles y descentralizadas.
Los pueblos y las comunidades siempre han visto en la tecnología un obstáculo para poder llevar a cabo sus proyectos. En respuesta a esta problemática, se creó la Escuela de Formación de Técnicos en Energías Comunitarias, que permite a diversas organizaciones comunitarias de base compartir experiencias y realizar capacitaciones orientadas a mejorar la promoción y sostenibilidad de tecnologías en las comunidades que defiendan sus territorios y contribuyan a mejorar los procesos productivos y la calidad de vida. En la escuela, las comunidades han desarrollado conocimientos e intercambios sobre secado solar, cocinas eficientes, energía solar y biodigestores, así como otras formas de relacionarse con la energía, las tecnologías y la comunidad local. Juan Pablo Soler recuerda la construcción de la escuela:
En 2013, empezamos a crear un proceso metodológico de formación, que hemos ido redefiniendo con el tiempo a partir de las cosas que el aprender haciendo nos dice que tenemos que cambiar, es decir, una metodología que se actualiza constantemente, que empezó como un intercambio de experiencias y ahora, se ha convertido en un espacio, en una escuela de formación. […] Construir una escuela basada en la práctica, y empezamos a incorporar algunos principios, unos basados, por ejemplo, en el «Learning by Doing». En el caso de las energías alternativas, no esperamos a que alguien de fuera viniera a instalar la tecnología en el territorio porque eso nos haría dependientes de ellos. Así que empezamos a desarrollar sistemas educativos de transferencia de conocimientos para acabar con nuestra dependencia. Los residentes locales son quienes instalan y operan los sistemas.4
Otros retos a los que se enfrentan las energías comunitarias son el acceso y el coste de determinados materiales, la generación centralizada de energía, la escasa difusión del conocimiento, la falta de voluntad política, de apoyo gubernamental y de políticas que fomenten y refuercen la autonomía energética y la descentralización, la privatización de servicios y bienes comunes como el agua y la energía, los impactos de la crisis climática, la violencia política y la criminalización del trabajo de las organizaciones sociales, la falta de enfoque hacia el cambio radical en algunos enfoques de la transición energética y los debates sobre el post-crecimiento.
Así pues, muchos de los retos a los que se enfrentan las energías comunitarias tienen su origen en las diferencias en la forma de concebir la energía, cómo se produce, para quién y con qué fin. A pesar de ello, las energías comunitarias han logrado superar algunos de estos obstáculos, generalmente mediante formas de mingas o mano compartida (trabajo comunitario), convites (reuniones comunitarias) y otras prácticas locales tradicionales que les ayudan a romper las barreras económicas. También se han utilizado fondos rotatorios comunitarios para realizar préstamos a proyectos individuales, como en el caso de las comunidades indígenas de Tolima, con el apoyo del Grupo Semillas. Ocasionalmente también han recibido pequeñas cantidades de financiación externa para ayudar a desarrollar un proyecto a nivel local. Finalmente, los gobiernos locales también han apoyado proyectos comunitarios, como en el caso de Lebrija en Santander, donde movido por la experiencia de la Escuela de Formación Técnica, el alcalde decidió financiar la construcción de cientos de estufas, con la ayuda de técnicos comunitarios.
Estas experiencias demuestran que la gestión comunitaria de la energía es viable y que las comunidades pueden alcanzar la autonomía energética, crear propuestas concretas para abandonar la energía basada en combustibles fósiles, desarrollando al mismo tiempo innovaciones tecnológicas y metodológicas, y diversificar sus fuentes de energía. También ilustran que las mujeres pueden participar activamente en la construcción y el mantenimiento de este tipo de experiencias. Aportan ejemplos de creación y transmisión intergeneracional de conocimientos, de mejora de la calidad de vida y demuestran que las comunidades pueden reafirmar sus propias formas de concebir y vivir en el mundo. En definitiva, estas propuestas reúnen conocimientos y prácticas que crean y proponen mundos más justos y sostenibles basados en la autonomía y la dignidad. Implican una comprensión más amplia de la energía y de nuestra relación con ella e intercambios culturales que conducen a un uso más consciente de la energía y de nuestros bienes comunes, contribuyendo así a una comprensión más integral y a experiencias vividas de las transiciones socioecológicas.
En cuanto a su integralidad, varias propuestas relacionadas con las energías comunitarias han adoptado enfoques multidimensionales que combinan diferentes fuentes de energía, procesos organizativos o comunitarios y conocimientos contextuales propios. En este sentido, destacamos la experiencia de Las Cestas de tecnologías y prácticas: una propuesta para la soberanía energética y alimentaria de Lo Bueno del Monte (enlace externo) liderada por la Fundación UTA y la Finca Tosoly ‘Lo Bueno del Monte’ de Santander en Colombia. Esta iniciativa trabaja para recuperar las prácticas agrícolas tradicionales de producción de arroz y trigo para reforzar la soberanía alimentaria basada en un enfoque agroecológico. Para lograrlo, crearon las «Escuelas de Estilo de Vida Sostenible», donde exploraron y propusieron el concepto de «cestas comunitarias de tecnologías y prácticas». Para crear estas cestas, las comunidades tienen que presentar propuestas detalladas basadas en su realidad y planes específicos, que incluyen información sobre los equipos y conocimientos necesarios para la producción agrícola (por ejemplo, producción de biofertilizantes, recogida de agua de lluvia, huertos familiares), la autogestión de la energía (por ejemplo, biodigestores, secadores solares y máquinas impulsadas por bicicletas, entre otros) y el intercambio de conocimientos y el trabajo colectivo en las comunidades rurales.
Las propuestas energéticas comunitarias integrales reconocen e integran múltiples flujos energéticos que van desde el sol, los alimentos y la energía humana hasta diversos procesos productivos. Estas propuestas están diseñadas para responder a las diversas necesidades de la comunidad. Consideran las relaciones como intercambios continuos y mutuos entre diferentes elementos de la naturaleza, en lugar de simples transacciones de mercado. En el caso de la UTA y la iniciativa Finca Tosoly ‘Lo Bueno del Monte’, han logrado ayudar a varias familias rurales a coordinarse para desarrollar la soberanía energética y alimentaria, fortaleciendo así sus actividades productivas. También hay muchas experiencias que integran una variedad de prácticas, conocimientos y herramientas técnicas diseñadas para abordar las necesidades y prioridades de sus propios contextos específicos.
Las mujeres desafían el modelo energético patriarcal centralizado
Las mujeres desempeñan un papel crucial en el desarrollo y sostenimiento de estas iniciativas y contribuyen a proyectos cuyo principal objetivo es construir una vida digna, asegurar su permanencia en los territorios y promover el «buen vivir» de sus familias y comunidades. A menudo, sin pensar en sí mismas como feministas, las mujeres participan en prácticas antipatriarcales, anticapitalistas y antiextractivistas y promueven una cosmovisión alternativa. Se centran en la ecodependencia y la interdependencia, la lucha contra la mercantilización del agua, la tierra y la energía y la defensa de la autonomía territorial. El discurso predominante sobre la energía y la transición tiende a estar dominado por los hombres y vinculado a los intereses corporativos, por lo que excluye otras voces y perspectivas relevantes. Sin embargo, creemos que concentrarse en propuestas que exploran otras formas de relacionarse con la energía crea un espacio para voces diversas de la comunidad, el territorio, las mujeres, los jóvenes y los niños, entre otros.
Algunos de estos proyectos han contribuido a facilitar las tareas cotidianas de las mujeres relacionadas con el trabajo de cuidado y la reproducción social de la vida. La experiencia del Invernadero Mujeres de Roble: Energía solar para la siembra de plantas medicinales y transiciones justas (enlace externo) liderada por un grupo de mujeres afrodescendientes del Valle del Cauca es un ejemplo destacable. Estas mujeres instalaron cisternas y un sistema de recogida de agua de lluvia, con lo que ya no tienen que recorrer largas distancias para recoger agua como antes. Además, ahora el invernadero está equipado con paneles solares que les permiten aprovechar la energía solar para diversas actividades. Pueden escuchar la radio y seguir trabajando en el invernadero después de la puesta de sol, lo que les permite pasar más tiempo con sus compañeros. El invernadero también se ha convertido en una fuente de ingresos, ya que es donde cultivan y transforman las plantas medicinales en productos sanitarios, lo que contribuye a su autonomía económica y refuerza su papel comunitario en la recuperación de los conocimientos ancestrales.
Otro ejemplo en esta línea son las cocinas eficientes, ‘que consumen menos leña, contribuyendo así a reducir la deforestación. Además, se promueven «huertos de leña» que producen el combustible necesario para que las mujeres y los niños ya no tengan que salir a recoger grandes cantidades de leña. Las estufas también mejoran la salud de las mujeres y reducen los problemas respiratorios causados por las estufas de leña tradicionales. El proyecto Estufas de leña eficientes y huertos de leña para la conservación de los bosques y el buen vivir en la comunidad (enlace externo)
es un ejemplo concreto de ello.
Reflexiones finales
Satisfacer la urgente necesidad de transformar el sistema energético en el contexto de las transiciones socioecológicas exige una profunda transformación sociocultural del enfoque actual de la producción, la gestión, la propiedad y el consumo. Esto implica reconfigurar el modelo energético hegemónico, marcado por la concentración de grandes corporaciones privadas que controlan la generación y distribución de energía. Hay que avanzar hacia un enfoque alternativo que otorgue protagonismo a las iniciativas locales, democratice la producción y generación de energía y promueva estas propuestas desde un enfoque intersectorial, impulsado por organizaciones, comunidades, cooperativas y otras formas de organización comunitaria.
En concreto, las instituciones deberían ofrecer incentivos fiscales y financiación para fortalecer, desarrollar y poner en marcha este tipo de experiencias, junto con un marco regulatorio favorable que reconozca y promueva este tipo de iniciativas. Además, el acceso a la red eléctrica pública debería facilitar la integración de la energía generada a nivel comunitario, establecer mecanismos para el pago justo de los excedentes de energía aportados a la red y permitir su comercialización entre los vecinos. Por otra parte, es fundamental asegurar la participación e implicación de estas experiencias en los procesos de toma de decisiones sobre el sistema energético, así como la defensa y visión del territorio, que no considere por separado la alimentación, la energía y el agua, y desarrolle visiones, vías y políticas más integradas. Otros aspectos en los que hay que profundizar son la promoción y el desarrollo nacional de tecnologías y materiales que reduzcan la dependencia y los costes de los insumos.
Estas cuestiones nos llevan a la necesidad de visibilizar y fortalecer las energías comunitarias para que puedan conformar cada vez más una red y un sistema alternativo que promueva el cuidado y la reproducción de la vida a través de la soberanía energética, alimentaria e hídrica de cada región. Las energías comunitarias necesitan garantías para sus propuestas. También requieren más visibilidad y ser reconocidas y respetadas, destacando su carácter comunitario y autónomo como factor central. También es necesario establecer una relación equitativa entre ellas y el sistema energético nacional e internacional, que transforme las relaciones de poder impuestas por las grandes corporaciones energéticas, lo que implica reconocerlas como actores esenciales en lugar de buscar cooptarlas u obligarlas a adoptar estructuras formales como empresas u otras entidades. Para ello es necesario, entre otras medidas, incentivos financieros, programas de formación y capacitación de los promotores locales, ayudas para reducir la dependencia de las industrias nacionales de la tecnología extranjera y programas de asistencia técnica local.
La transición energética justa avanzará cuanto más asumamos el control de la energía, de cómo se produce y de cómo decidimos utilizarla.
¡Reforzar las energías comunitarias significa poner en el centro la reproducción de la vida!
Sobre las autoras
Tatiana Roa Avendaño es ambientalista colombiana y en enero de 2024 fue nombrada Viceministra de Ordenamiento Territorial Ambiental, bajo la presidencia de Gustavo Petro. Anteriormente fue cofundadora y coordinadora del trabajo de Justicia Energética y Climática de Censat Agua Viva. Ha formado parte de varias redes nacionales e internacionales como Oilwatch, la Alianza Colombia Libre de Fracking y el Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur. Es ingeniera petrolera, tiene una maestría en estudios latinoamericanos y es candidata a doctorado en la Universidad de Ámsterdam.
Eliana Carolina Carrillo Rodríguez es antropóloga feminista e investigadora sobre ecología feminista, justicia ambiental y feminismos en América Latina. Es investigadora y educadora en Censat Agua Viva y coordinadora de la Exposición Virtual de Experiencias Comunitarias de Transición Energética. Forma parte del Grupo de Investigación Feminista de la Universidad de los Andes y del Grupo de Cultura y Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Colombia.
Ilustración de Matt Rota
Este ensayo forma parte de State of Power 2024: Energía, Poder y Transición.

Notas
1. Fernando Salazar, miembro del Colectivo de Reservas Campesinas y Comunitarias de Santander.
2. Este proceso condujo inicialmente a la formación de la Red Nacional de Pueblos Afectados por las Centrales Hidroeléctricas, que más tarde se convirtió en el Movimiento Nacional de Afectados por las Presas, Ríos Vivos.
3. Para una mirada más detallada, recomendamos la lectura de Promoción y fortalecimiento de las Energías Comunitarias en Colombia. Propuestas para Plan Nacional de Desarrollo 2023-2026, Ruta de la Transición Energética Justa y Planes Departamentales y Municipales de Desarrollo.
4. Aprender haciendo. Disponible en 
https://www.youtube.com/watch?

2. Hay que imponer la paz a Israel

Gideon Levy también nos pide que impongamos a Israel una solución porque ellos nunca lo harán de motu propio. Es de Haaretz, pero como está tras muro, os lo paso desde una traducción francesa. http://alencontre.org/

«El mundo debe imponer la paz a Israel»
19 de febrero de 2024 Por Gideon Levy
Ha llegado el momento de que Estados Unidos, y a su vez la comunidad internacional, tomen una decisión: ¿continuará el interminable ciclo de violencia entre Israel y los palestinos o trataremos de ponerle fin? ¿Seguirá Estados Unidos armando a Israel y luego deplorando el uso excesivo de estas armas, o está por fin dispuesto a tomar medidas reales, por primera vez en su historia, para cambiar la realidad? Y, sobre todo, ¿se convertirá el ataque israelí más brutal contra Gaza en el más insensato de todos o, por una vez, no se desaprovechará la oportunidad de seguirlo?
No tiene sentido apelar a Israel. El gobierno actual, y el que probablemente lo sustituya, no tiene ni tendrá nunca la voluntad, el coraje o la capacidad de provocar un cambio. Cuando el Primer Ministro Netanyahu responde a las declaraciones de Estados Unidos sobre la creación de un Estado palestino con afirmaciones en el sentido de que «se opone a las iniciativas impuestas» o que «sólo se llegará a un acuerdo mediante negociaciones», sólo podemos reír y llorar.
Reír, porque a lo largo de los años el Primer Ministro Benyamin Netanyahu ha hecho todo lo que ha podido para descarrilar las negociaciones; llorar, porque es Israel quien utiliza la coerción: la naturaleza de su política hacia los palestinos es la coerción aplicada como parte de un enfoque unilateral, violento, agresivo y arrogante [1]. ¿De repente, Israel está en contra de la coerción? La ironía es vergonzosa.
Por lo tanto, es inútil esperar que el actual gobierno israelí cambie su comportamiento y su mentalidad. Igual de inútil es esperar que lo haga un gobierno dirigido por Benny Gantz, Gadi Eisenkot o Yair Lapid. Ninguno de ellos cree en la creación de un Estado palestino cuyo estatus soberano y derechos sean iguales a los de Israel. Los tres, juntos y por separado, como mucho aceptarán, en un muy buen día, la creación de un bantustán en parte del territorio. Aquí no habrá solución real. Es mejor dejar que Israel se las arregle con su negativa.
Pero el mundo no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad. Es el mundo el que pronto tendrá que reconstruir, con sus propios fondos, sobre las ruinas de la Franja de Gaza, hasta la próxima destrucción por parte de Israel. Es el mundo cuya estabilidad se ve comprometida mientras persista la ocupación, y se ve aún más comprometida cada vez que Israel lanza otra guerra. Es un mundo que reconoce que la ocupación le perjudica, pero que nunca ha movido un dedo para ponerle fin. Ahora es la oportunidad de hacerlo. Hay que explotar la debilidad y la dependencia de Israel como resultado de esta guerra, también en interés de Israel.
Basta de palabras. Basta ya de las inútiles rondas de negociaciones organizadas por el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken y de las duras palabras pronunciadas por el presidente Joe Biden. No llevan a ninguna parte. El último presidente sionista -quizá el último al que le importe lo que ocurre en el mundo- debe actuar. Como preámbulo, uno podría inspirarse en las asombrosamente sencillas y ciertas palabras del responsable de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, quien dijo: «Si crees que se está matando a demasiada gente, quizá deberías suministrar menos armas [a Israel]».
Sin embargo, la cuestión no es sólo poner fin a la guerra, sino, lo que es más importante, qué ocurre una vez que ha terminado. Si dependiera de Israel, bajo cualquier gobierno, volveríamos al reconfortante seno del apartheid y volveríamos a la vida por la espada. El mundo no puede aceptarlo por más tiempo y no puede dar a Israel otra opción. Israel ha dicho no. Ha llegado el momento de encontrar una solución similar a los Acuerdos de Dayton [diciembre de 1995]. Este fue un acuerdo impuesto e imperfecto alcanzado en Bosnia-Herzegovina que puso fin a una de las guerras más crueles y que, en contra de todas las predicciones, duró 29 años. Este acuerdo se impuso por la fuerza.

Puede que un Estado palestino ya no sea una solución viable debido a los cientos de miles de colonos que han arruinado las posibilidades de crearlo. Pero un mundo decidido a encontrar una solución debe ofrecer a Israel una opción clara: sanciones o el fin de la ocupación; territorios o armas; asentamientos o apoyo internacional; un Estado democrático o un Estado judío; apartheid o el fin del sionismo. Cuando el mundo se mantenga firme, poniendo estas opciones sobre la mesa de esta manera, Israel tendrá que tomar una decisión. Ha llegado el momento de obligar a Israel a tomar la decisión más crucial de su vida (Opinión publicada en el sitio web israelí Haaretz el 18 de febrero de 2024).

3. ¡Dejad de mirar a la pantalla!

Os lo envío desde la mía… 😀 https://ctxt.es/es/20240201/

MANIFIESTO ¡Alerta, pantallas!

El impacto de la digitalización en el desarrollo infantil, en el territorio y en nuestro futuro como sociedad

Jorge Riechmann / Yayo Herrero / Charo Guillén Moliner y 29 firmas más 19/02/2024

En pocos años los dispositivos digitales –smartphones, tabletas, ordenadores, pizarras digitales, etc.– han ocupado nuestras escuelas debido a las decisiones de los responsables políticos. Este proceso de digitalización de la educación, que hasta hace poco avanzaba a un paso lento, aunque constante, se aceleró a partir del año 2020, después del cierre de escuelas, institutos y universidades durante el confinamiento por la covid.

Profesorado, familiasorganiz y expertos comenzamos a sentir y constatar cada vez con más fuerza los efectos nocivos para niñas, niños y adolescentes de la exposición constante a pantallas, dentro y fuera de las aulas. Parece ya incuestionable que las pantallas no mejoran los procesos educativos, sino que los deterioran. La adicción a los dispositivos móviles hace que tanto la concentración como la comprensión lectora se desplomen. Se multiplican los casos de ciberacoso escolar, los pequeños están cada vez más expuestos a contenidos violentos, se deteriora la memoria y se extienden problemas de salud como la obesidad. Lo ideal, hasta los seis años, es no estar expuesto ningún tipo de pantalla. Neurocientíficos e investigadores como Desmurget afirman que la introducción de dispositivos digitales en el colegio ha sido un desastre y que estos son nocivos, venenosos, para el desarrollo del cerebro. Una afirmación que parece confirmar los desastrosos resultados del último informe PISA, donde se apunta explícitamente a las pantallas como uno de los grandes responsables.

No es por tanto de extrañar que algunos países, como Suecia, estén paralizando la digitalización escolar. También aquí se ha abierto un debate social para prohibir los móviles en las escuelas, como ya han hecho Italia, Portugal o Francia. Como colectivo vemos necesario prohibir el uso de teléfonos en los centros educativos, una medida que debería ser el detonante para poner en cuestión la presencia excesiva de dispositivos digitales en los centros. Entendemos que la incompatibilidad demostrada entre digitalización y procesos educativos justifica replantear el modelo promovido por los dirigentes en todos los ámbitos educativos: infantil, primaria, secundaria y universidades. Necesitamos priorizar y fomentar la educación cara a cara. La interacción humana ha demostrado ser la mejor estrategia educativa. Por ello, apoyamos y animamos a todas las familias que se están coordinando para retrasar la edad de acceso a los dispositivos digitales, creando espacios seguros para sus hijas e hijos.

¿Es sólo un problema de la juventud? La digitalización de la vida es un problema social y ecológico que nos afecta a todos y todas. Los cuadros de adicción a las pantallas, y también sus impactos en la concentración y la capacidad crítica, se extienden a todos los grupos de edad. La implementación de algoritmos e inteligencias artificiales a cada vez más ámbitos de la vida plantea dificultades en nuestra convivencia. Disminuye la fiabilidad de la información y aumenta la incapacidad para generar un criterio propio, se reproducen y automatizan sesgos de género y clase, incluso en ámbitos como el de la justicia, se pierden puestos de trabajo, se extienden las lógicas de control social y vigilancia y, en un sentido amplio, erosiona nuestra autonomía y provocando que cada vez seamos menos capaces de comprender y decidir sobre nuestro entorno.

Además, nos encontramos inmersos en una crisis ecosocial global; con dimensiones climáticas, energéticas, de biodiversidad y sociales, que ponen en riesgo la supervivencia de nuestra civilización. Necesitamos poner en marcha transformaciones rápidas y profundas que superen las lógicas de crecimiento económico ilimitado y sus impactos, una tarea para la que la digitalización constituye más un obstáculo que un aliado. La fase digital del capitalismo industrial está suponiendo una alarmante profundización del extractivismo y un aumento de las emisiones de efecto invernaderodel consumo de agua y energía, y de desechos contaminantes. Para descarbonizar necesitamos desdigitalizar, como argumenta Ben Tarnoff. La digitalización nos aleja de la vida, de lo que importa, y de la urgente tarea de hacer colectivamente de este planeta una casa habitable para todos y todas.

Es urgente cuestionar la digitalización generalizada de la sociedad, algo imprescindible para avanzar hacia sociedades más justas, democráticas, igualitarias y, sobre todo, capaces de frenar la trayectoria ecosocialmente destructiva en la que nos encontramos. Una parte crucial de ello es seguir mejorando nuestra educación. Por ello, nuestro objetivo como colectivo es continuar trabajando por desdigitalizar y ecologizar tanto los contenidos educativos como los centros. Podríamos así destinar los recursos que la administración dedica a la digitalización, que únicamente benefician a las grandes empresas, a la contratación de más profesorado que posibilite un modelo acorde a las necesidades del alumnado y la sociedad. Para ello es imprescindible una implicación activa de los docentes y centros, pero también de las familias. La puesta en cuestión de la digitalización puede y debe empezar en nuestras vidas, para desde allí convertirse en un debate social necesario y urgente.

Primeros firmantes:

  • Adrián Almazán. Universidad Carlos III de Madrid.
  • Jorge Riechmann. Universidad Autónoma de Madrid.
  • Javier Martínez Aznar. Universidad de Zaragoza.
  • Paula Mingell Gracia. Directora de la Escuela Infantil Municipal Las Pajaritas (Huesca).
  • Fabiola Ruiz Ramón. Profesora IES Dos Mares (San Pedro del Pinatar, Murcia).
  • Juan Carlos García Sánchez. Profesor IES Federico Baraibar (Vitoria-Gasteiz).
  • Cecilia Serrano Martínez. Universidad de La Rioja.
  • Helios Escalante. Universidad de Granada.
  • Anabel Corral Granados. Universidad de Almería.
  • Yayo Herrero, Cooperativa Garúa.
  • María García Lavilla. Maestra CRA L’Albardín (Azuara, Zaragoza).
  • David García Ruíz. Educador ambiental y facilitador de grupos.
  • Alicia Guerrero Fernández. Universidad de Sevilla.
  • Pablo Gutiérrez Watson. Profesor Escuela de Jardinería Bouregreg (Rabat, Marruecos).
  • Javier Fuertes. Profesor IES Pablo Gargallo (Zaragoza).
  • Charo Guillén Moliner. Maestra en El Camino Real Academy (Santa Fe, EE.UU.).
  • José Albelda Raga. Universitat Politècnica de València.
  • María Polo Alonso. Duero Natura (Soria).
  • Ángel de Frutos Tena. Universidad de Zaragoza.
  • Virginia Val Campo. Acompañante en espacios de educación libre y profesora de Secundaria.
  • Andoni Alonso. Universidad Carlos III de Madrid.
  • Yolanda Villa Hernández. Profesora FP Agraria (Asturias).
  • Jaume Sastre. Universitat Autònoma de Barcelona.
  • Rosa Ros Pueyo. Profesora IES Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria).
  • Antonio Ballestín Liarte. Profesor Conservatorio Profesional de Música (Huesca).
  • Teresa Velilla. Doctora de Atención Primaria.
  • Julio Carmona, Ecologistas en Acción.
  • Guillermo Benítez Cruz. Universidad de Granada.
  • Ángela Sánchez-Pérez Merino. Maestra CEIP Gloria Fuertes (Getafe, Madrid).
  • Luis Miguel Ferrer Bueno. Director CPEPA Sobrarbe (L´Aínsa, Huesca) y Universidad de Zaragoza.
  • María Martínez Chico. Universidad de Almería.
  • María Fuertes Vicente. Maestra CEIP Sancho Ramírez (Huesca).

Para sumar tu firma aquí.

4. Asia occidental se reconfigura.

Hace varias semanas que no publican en Giubbe Rosse nada de Tomaselli. Pero acabo de ver que tiene su Substack, donde publica en inglés. Os paso una de las últimas, aunque es ya de hace casi un mes. https://enricotomaselli.

El rediseño de Oriente Próximo
Enrico Tomaselli 31 ene 2024
Una de las consecuencias de la operación «Inundación de Al-Aqsa» ha sido sacudir una situación geopolítica cristalizada en un statu quo ficticio, que ya no se corresponde con la realidad. En efecto, la acción de la Resistencia palestina no se ha limitado a modificar la relación de fuerzas en los Territorios Ocupados de la Palestina histórica, sino que ha sacudido el equilibrio de toda la región de Oriente Próximo, activando un proceso de transformación que afecta en primer lugar a los países árabes. Esto también puede constatarse, contraintuitivamente, observando sus reacciones. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la antigua distinción entre países moderados y radicales es, de hecho, absolutamente anticuada, y ya no refleja la condición actual del mundo árabe. Si, de hecho, en otras fases históricas éste se ha movilizado -al menos formalmente- por la causa palestina, a pesar de la dimensión absolutamente trágica que ha adquirido en estos últimos cien días, esta vez parece caracterizarse más que nada por una prudencia general. Más allá de los países que, por debajo de la mesa, siguen ayudando a Israel (por ejemplo Arabia Saudí y Jordania, para sortear el bloqueo naval impuesto en el Mar Rojo por los huzíes), la acción de los gobiernos árabes es esencialmente muy tibia. No sólo el egipcio, sino también el iraquí y el sirio (ambos, aunque parcialmente, bajo tutela iraní) se mueven hasta ahora con cautela.
En cierto sentido, la actitud de los distintos gobiernos árabes de la región podría definirse como conservadora; básicamente, todos habían encontrado más o menos una condición de estabilidad que incluía al Estado judío y, tradicionalmente, era habitual el equilibrio entre las superpotencias. Pero, a partir al menos de la segunda Guerra del Golfo, estos equilibrios se han hecho cada vez más difíciles, tanto por la creciente expansión de la presencia militar estadounidense, como por la posterior llegada de la presencia militar rusa y, sobre todo, por la reaparición de potencias regionales no árabes. como Turquía e Irán, que pretenden desempeñar un papel importante en Oriente Medio. En este contexto, para muchos gobiernos árabes la presencia de Israel ha acabado convirtiéndose en un factor de estabilidad y reequilibrio.

El movimiento de la Resistencia palestina, por tanto, ha sacudido estos equilibrios, en un doble sentido.

En primer lugar, al dejar al descubierto la debilidad israelí. Una debilidad integral, política, estratégica y militar, que la reacción genocida en Gaza no hace más que confirmar, y su eterna dependencia de Estados Unidos, de la que todavía no puede liberarse después de setenta años.

Y además, sacando a la luz un tercer actor en el mundo árabe, tradicionalmente caracterizado por el dualismo entre masas emocionales y gobiernos autoritarios, representado por movimientos radicales social-islámicos, fuertemente organizados y armados, y estrechamente conectados entre sí.

Obviamente estos factores preexistían al 7 de octubre, pero el ataque palestino actuó como catalizador, poniendo violentamente en primer plano ese Eje de Resistencia, absolutamente transversal a las viejas divisiones entre chiíes y suníes, que es hoy -mucho más allá del liderazgo iraní- el sujeto clave de la transformación.

Basta pensar en lo que está ocurriendo paralelamente al conflicto en Palestina. Desde los ataques contra las bases estadounidenses en Siria e Irak (¡hoy también en Jordania!), hasta el bloqueo naval huzíe en Bab el-Mandeb. Sin olvidar, evidentemente, algunas premisas importantes, empezando por la mediación china que condujo a la reanudación de las relaciones entre Teherán y Ryad, y en cascada hasta la readmisión de Siria en la Liga Árabe y el fin de la guerra en Yemen. Acontecimientos, éstos, ciertamente condicionados por el interés chino en la estabilización de la zona, en función de la Nueva Ruta de la Seda, pero que obviamente también encuentran una explicación en el reconocimiento -por parte de los países árabes moderados y pro-occidentales- del papel iraní no sólo en la región, sino como actor importante en el desarrollo del mundo multipolar (también gracias, obviamente, a la fuerte relación con Rusia y China).

Aunque, desde un punto de vista ideológico, estos movimientos son comparables a una corriente conservadora (aunque fuertemente caracterizada socialmente), está claro que desde un punto de vista político adquieren un fuerte valor revolucionario, tanto por la oposición radical a la presencia imperialista estadounidense (y a ese régimen colonial israelí), como por la alternativa que representan frente a los regímenes árabes.

Pero en cualquier caso es su acción político-militar la que determina la remodelación de Oriente Medio. Y aunque la actual administración estadounidense carece prácticamente de una verdadera estrategia a medio-largo plazo, se ve obligada a hacer frente a esta realidad cambiante. Las primeras señales fuertes están representadas, por un lado, por el inicio de discusiones finalizadas con el gobierno de Bagdad para la retirada completa y definitiva de las fuerzas estadounidenses en Irak, y la decisión paralela anunciada de retirar las presentes (ilegalmente) en Siria; estamos hablando de unos 6.000 soldados en Irak y 2.000 en Siria. Por otro lado, por el evidente fracaso de la misión Prosperity Guardian, cuyo desenlace estaba claro incluso antes de ser lanzada.

Incluso sin tener en cuenta la variable descabellada que representa el actual liderazgo israelí, que podría no sólo incendiar la frontera con Líbano sino toda la región, está claro que se está produciendo un corrimiento de tierras estratégico en Oriente Próximo, destinado a cambiar profundamente el marco geopolítico . La reducción de la presencia militar estadounidense, como consecuencia, podría llegar a ser mucho más masiva de lo que se vislumbra actualmente. Si el mundo sunní que encabeza de facto Arabia alcanza una posición de estabilidad, desvinculada definitivamente de la relación con Washington, lo que podría seguir podría ser la retirada estadounidense de este país, de Kuwait, de Emiratos Árabes Unidos, de Qatar, de Bahrein… y aquí estamos hablando de presencias mucho más importantes -respectivamente 3.000, 13.000, 5.000, 13.000 y 7.000 soldados estadounidenses.

En cualquier caso, se trata de una tendencia inevitable, tanto porque el interés estratégico estadounidense está destinado a desplazarse cada vez más hacia el Pacífico, como porque los costes de mantenimiento de la enorme red de bases militares extranjeras (64 sólo en la zona, de Turquía a Omán) impondrán tarde o temprano recortes, tanto porque la red de bases de Oriente Próximo está destinada a actuar durante mucho tiempo como objetivo de las formaciones combatientes del Eje de la Resistencia.

De hecho, la presencia militar estadounidense en la región será objeto de una guerra de guerrillas de larga duración, hasta que decidan retirarse definitivamente. En un proceso destinado a autosostenerse y a acelerarse progresivamente, los países tradicionalmente aliados de Washington se alejarán cada vez más de la órbita estadounidense (el paso a los BRICS+ representa precisamente la colocación en una tercera posición), y ello hará cada vez menos grata ( y cada vez más precaria) la permanencia de guarniciones militares. La presión política y militar de los grupos radicales acabará inclinando la balanza a favor de la retirada.

Pero, naturalmente, esta fase de redibujamiento del mapa geopolítico de Oriente Medio tendrá una extensión muy amplia -no sólo temporal-, ya que está destinada a repercutir en un área mayor.

Dado que el objetivo estratégico, para Irán ante todo, es asumir el control total desde el Estrecho de Ormuz hasta el Mediterráneo, esto significa que toda la zona del Mar Rojo se verá afectada – y de hecho, el proceso ya está en marcha.

Los puntos clave de esta estrategia ampliada están representados por Sudán, donde las fuerzas rebeldes de la RDF luchan contra el gobierno central (apoyado por rusos e iraníes, y políticamente próximo a los egipcios), Eritrea y Somalia (con el gobierno proisraelí de Addis Abeba que negocia una base naval con Somalilandia, despertando las iras de la Somalia pro egipcia), Egipto (todavía muy reacio a actuar directamente, pero que tarde o temprano podría romper la indecisión en alguno de los frentes en los que está políticamente implicado), y Libia (con el frente OTAN-Turquía por un lado y el frente El Cairo-Rusia por otro).

Todas estas zonas de crisis están destinadas inevitablemente a conectarse, en el contexto de este gran juego estratégico que ve a los tres principales adversarios de Estados Unidos -Rusia, Irán y China- trabajar por la liberación del control estadounidense de esta región fundamental, no sólo y no tanto por el petróleo, sino porque está situada en un cruce muy importante entre el centro de Eurasia y África.

Además, su posición de dominio en las rutas comerciales navales (el 12% del tráfico mundial pasa por el Mar Rojo) representa un desafío al dominio del poder talasocrático anglosajón, y es una pieza importante del fundamental juego energético europeo, del que depende el destino del viejo continente.

El corazón del partido, sin embargo, es obviamente Irán. No sólo porque es su visión estratégica la que mueve al conjunto de las fuerzas antiimperialistas de Oriente Próximo (el Eje de la Resistencia es una creación del general Suleimani, no sorprendentemente asesinado por EEUU), y porque las apoya con financiación, entrenamiento, suministro de armas e inteligencia, sino porque su poder militar (y político) es el obstáculo hasta ahora insalvable. No por casualidad, mientras tanto Israel como parte de los republicanos presionan constantemente para que se ataque a Teherán, y mientras la propaganda occidental atribuye constantemente a Irán la responsabilidad de todo lo que ocurre en la región (desde el ataque de la Resistencia palestina hasta los lanzamientos de misiles de los Houthis, desde Hezbolá hasta las milicias chiíes iraquíes), tanto Tel Aviv como Washington se cuidan de no golpear directamente a Irán. Por qué son muy conscientes de que un conflicto abierto y directo tendría enormes costes, probablemente suficientes para poner de rodillas a Israel y comprometer definitivamente la más mínima presencia estadounidense en la zona.
Tras la debacle de Ucrania, Oriente Próximo representa hoy el terreno en el que se pone a prueba el plan hegemónico estadounidense y, sobre todo, en el que se manifiesta más claramente la crisis de los instrumentos tradicionales de dominación norteamericana: el dólar y la fuerza militar. En efecto, la capacidad disuasoria de ambos ha disminuido, e incluso el uso directo y coercitivo resulta extremadamente difícil, puesto que el hegemón ya no es capaz de asestar un golpe definitivo contra sus desafiantes, por lo que se ve obligado a jugar a un juego sustancialmente defensivo, moviéndose en la cuerda floja entre el creciente desgaste impuesto por la estrategia del adversario y la necesidad de acabar rápidamente.

A diferencia de la cuestión ucraniana, la de Oriente Medio es mucho más complicada pero también mucho más importante. Aunque el esfuerzo bélico europeo se ha ocultado hábilmente y en gran medida tras el velo de la guerra por poderes, el alcance de la derrota de la OTAN es mucho más amplio y profundo de lo que parece; no obstante, se trata de una minucia comparada con la centralidad estratégica de Oriente Medio.

No es casualidad que la cantidad y calidad de la ayuda proporcionada inmediatamente a Israel, en muy poco tiempo, demuestre no simplemente el vínculo existente entre Washington y Tel Aviv, sino precisamente la valoración de una importancia estratégica mucho mayor del tablero de ajedrez. Por un lado, esto significa que Estados Unidos se comprometerá mucho más de lo que lo hizo en Ucrania, pero al mismo tiempo implica que la opción de una retirada gradual, que nos permitiría desentendernos de una situación de crisis irresoluble manteniendo la apariencia de no salir derrotados.

Oriente Medio se presenta, por tanto, como el terreno en el que se medirá la capacidad efectiva de innovación estratégica estadounidense. Una (posible) presidencia de Trump probablemente encontraría la forma de salir del atolladero ucraniano, pero difícilmente tendría salidas igual de fáciles para el de Oriente Medio. El rediseño geopolítico es ahora un proceso imparable.

5. Entrevista a Celia Izoard

Ya os había pasado algún artículo sobre su libro acerca de la fiebre minera, y aunque es un tema que hemos visto bastante por aquí, y más que habrá que hacerlo por el nuevo plan acaparador de recursos de la Unión Europea, creo que vale la pena difundir esta entrevista. https://www.contretemps.eu/

¿Extraer metales para salvar el planeta? Entrevista con Celia Izoard

Celia Izoard 19 de febrero de 2024

Periodista y traductora (sobre todo de Mille neuf cent quatre-vingt-quatre, de George Orwell) con formación filosófica, Celia Izoard ha escrito, entre otros libros, Revue Z y Reporterre. Tras Merci de changer de métier, una serie de «cartas a los humanos que robotizan el mundo» en 2020, acaba de publicar La Ruée minière au XXIe siècle, en la que desmonta pieza a pieza una paradoja pseudoecológica: «extraer metales para salvar el planeta».
Contretemps (CT): Su nombre se asocia sobre todo a la crítica de la tecnología y, en particular, de la dominación digital, incluso en entornos colectivos como el grupo Marcuse o en el seno de la editorial Échappée. ¿De dónde procede esta sensibilidad política? ¿Cuándo y cómo se desarrolló?
Celia Izoard (CI): Cuando era adolescente, leía novelas sobre la Resistencia, y había heredado una historia familiar violentamente ligada a la Ocupación y a la persecución de los judíos, y luego felizmente anclada en las aventuras de mayo del 68, y no entendía adónde había ido a parar la Historia. A finales de los años 90 y principios de los 2000, tenía la impresión de que la política había sido sustituida por una simple sucesión de tecnologías: la era del Walkman y del Macintosh, la era del Tatoo y del CD, la era del teléfono móvil y del mp3, y mañana la era de los coches voladores…
Fue leyendo a Hannah Arendt y más tarde a Guy Debord como pude poner palabras a esta impresión: la tecnología se había tragado la política. Nos habíamos convertido en meros figurantes de la historia de la producción industrial, usuarios de máquinas, nostálgicos de las de nuestra infancia, ilusionados de antemano por las del futuro. En este sentido, Francis Fukuyama tenía razón: era efectivamente el «fin de la historia», no porque el capitalismo globalizado hubiera puesto definitivamente a todo el mundo de acuerdo, como él afirmaba, sino porque habíamos sido secuestrados por la mercancía, éramos prisioneros de un espectáculo en el que el progreso tecnológico había sustituido de algún modo a la historia. Si no hubiéramos sido prisioneros de ese espectáculo, habríamos podido ver que, mientras tanto, la mayor parte del mundo, el Tercer Mundo de la época, vivía inmensas convulsiones, putsches neocoloniales, bancarrotas orquestadas por el FMI y el Banco Mundial, hambrunas, revueltas contra la violencia del neoliberalismo.
El otro sentimiento que me impulsó a interesarme por la tecnología fue el asombro que sentí, y que sentíamos con mis amigos y compañeros, al ver el espacio público cubierto de nuevos objetos sacados directamente de una película de ciencia ficción: cámaras de vigilancia, pantallas gigantes de publicidad, teléfonos en todas las manos. Pensé: estamos construyendo la pesadilla de Orwell, la distopía de la sociedad de la vigilancia deshumanizada, y vamos directos hacia ella. Lo incomprensible es que nadie quiere esta sociedad y, sin embargo, nadie hace nada al respecto. Por alguna misteriosa razón, está prohibido juzgar a estas máquinas.
Junto con otros (el grupo Marcuse, l’Échappée, la Lenteur…), hemos querido arrojar algo de luz sobre este misterio: ¿de dónde vienen estos tabúes en torno a la tecnología? ¿Cuál es su historia? Por ejemplo, la extrema violencia de la represión de los movimientos luditas marca el momento en que los objetos tecnológicos de la industria se volvieron intocables, al mismo tiempo que se consagraba y sacralizaba la propiedad burguesa. Otro ejemplo: la infame estigmatización de quien cuestiona una tecnología se remonta a la instauración de la religión del Progreso en el siglo XIX, pero es también, en los círculos de izquierda, una herencia del estalinismo, que aterrorizaba a quien criticaba a la gran industria sospechándolo de reaccionario.
CT: En este libro, usted «desciende», por así decirlo, al nivel de la infraestructura física que soporta la digitalización generalizada, supuestamente «inmaterial». ¿Cómo ha llegado a interesarse no sólo por estos «entresijos», sino a investigarlos? ¿Tuvo conciencia de este «trasfondo», más o menos invisible por el discurso dominante, desde el principio de su pensamiento, o podríamos decir que se desplazó gradualmente de los efectos a las causas?
CI: Siempre me ha fascinado el hecho de que nuestra relación mística con la tecnología implique la eliminación de datos materiales básicos que tienen un impacto decisivo, lo que debería obligarnos a pararlo todo. Antes de interesarme por la informatización, comprender cómo funcionaba la industria nuclear me resultaba chocante. ¿Quieres decir que, en caso de accidente, una sola de esas centrales podría dejar inhabitable una región durante siglos, y que, encima, ya ha ocurrido, y hemos decidido seguir utilizándolas de todos modos? ¿Y que, ante la contaminación radiactiva, no tenemos otra solución que enterrar la tierra, enterrar los árboles, enterrar las casas, como en Chernóbil? Es una locura. Cuando leí La Supplication de Svetlana Alexievitch, por ejemplo, me di cuenta de que la fascinación de la sociedad industrial por su propio poder implica la negación de su impotencia. Con el pretexto de crear instrumentos de poder, esta sociedad no cesa de crear fenómenos ante los que somos radicalmente impotentes: calentamiento climático, escasez de agua potable…
Desde entonces, éste sigue siendo mi principal tema de estudio: todo lo que abarca esta negación. Lo estudio para dar legitimidad al sentimiento de incredulidad que siento. Y, por supuesto, esta negación se ejerce con más fuerza allí donde la veneración por la tecnología es más fuerte: así, hoy, en el ámbito digital, el mundo de las pantallas y de la inteligencia artificial (IA), el fetiche de los fetiches. En este ámbito, no es sólo que la tecnocracia haya borrado una serie de problemas técnicos insolubles, como en la industria nuclear, es que ha logrado crear una alucinación colectiva, haciendo desaparecer durante décadas los objetos como objetos, en la medida en que existen materialmente, en la medida en que han sido producidos y serán desechados. La electrónica, término que se refiere a máquinas y componentes, se suprimió en favor de la informática y luego de lo digital, términos que se refieren a la existencia matemática, abstracta, de estas tecnologías. Mientras que, por supuesto, la tecnología digital se materializa en objetos electrónicos.
Para hacer frente a esta negación, en 2015 publiqué La Machine est ton seigneur et ton maître (La máquina es tu señor y tu amo), en el que los trabajadores chinos de las fábricas de electrónica de Foxconn relatan su vida cotidiana y su explotación. Es una exploración de los entresijos del capitalismo digital, que concluí con un texto titulado «Les ombres chinoises de la Silicon Valley» («Las sombras chinas de Silicon Valley»). Lo que más me llamó la atención fue que el gigante Foxconn ha producido la mayor parte de lo que se engloba bajo el término digital en los últimos 40 años, desde las primeras consolas Atari hasta los iphones, que es el mayor empleador de China, y que no fue hasta 2010, cuando se produjo una epidemia de suicidios de trabajadores en una de sus fábricas, que el nombre de esta empresa apareció en los medios de comunicación occidentales. En tres décadas, nunca se había llevado al público a asociar digital con una sola fábrica. La paradoja es que es el sector de la economía que más lo necesita. Un smartphone es una concentración de industrias: minería, petróleo, química, además de la industria de extracción de datos. Como señalo en mi libro, según los datos de Fairphone, se necesitan componentes de más de mil fábricas diferentes para producir un solo smartphone.
CT: Hablaba usted de una paradoja: su libro plantea otra, temporal o cronológica: la minería se ve a menudo como un fenómeno del pasado y superado, una especie de reliquia histórica que se opone en todo a las «innovaciones técnicas» actuales, cuando en realidad estas últimas se basan en la explotación intensiva del subsuelo. ¿Cómo explica la persistencia de esta discrepancia?
CI: En La Ruée minière (La fiebre minera), analizo cómo la minería ha desaparecido del imaginario dominante en los países ricos, a pesar de que sus industrias y nuestro modo de vida nunca han dejado de consumir más metales y de depender más del sector minero. La mística del progreso presupone que se ha superado lo viejo, sobre todo lo viejo que plantea problemas, y desde los años ochenta esto se ha consagrado en el mito de la sociedad postindustrial, la sociedad de la comunicación, una sociedad llamada terciaria que se ha liberado de sus sectores primario y secundario y ahora sólo produce información, ideas y servicios.
Pero en el fondo, esta discrepancia entre la ausencia de la minería y su omnipresencia real es el resultado de la historia halagüeña que Occidente se ha contado a sí mismo durante siglos, una civilización que ha salido de la caverna para proyectarse en el cielo de las ideas.
También es el resultado de la toma del poder ideológico y político por parte de las élites después de 1968. En respuesta a los movimientos de protesta que denunciaban la alienación técnica en las fábricas y la destrucción del medio ambiente provocada por la producción industrial, las élites trasladaron la producción minera y metalúrgica (entre otras) fuera del país y de la narrativa. De hecho, el neoliberalismo siempre ha sido locamente extractivista: ha obligado a decenas de países a entregar su subsuelo mediante putsches o endeudamiento, y ha barrido en beneficio de las multinacionales las ganancias de la descolonización de los países mineros del Sur, que habían socializado la riqueza derivada de la extracción. Fue el imperialismo, la amplificación de un modo de vida imperial que en su momento se llamó globalización, lo que permitió escenificar la ficción de sociedades «terciarizadas».
Mientras el flujo de minerales importados siguió llegando pacíficamente a los países occidentales o a sus fábricas en ultramar, fue posible seguir ignorando la naturaleza fundamentalmente extractivista del capital, llegando incluso a ignorar los conflictos a gran escala de las poblaciones indígenas contra las multinacionales mineras, en todo el este de la India, contra Río Tinto en Bougainville o BHP en Papúa, etc. (Stuart Kirsch los relata en Capitalismo minero en los años 90, especialmente en Papúa). Sólo a principios de los años 2000, cuando la oferta de minerales se agotó debido a la competencia de China, la minería resurgió en la escena pública, porque los grandes grupos industriales pidieron a los gestores que inventaran tanto políticas para garantizar su suministro como un discurso público para justificarlas.
CT: Otra paradoja, y de hecho «una de las grandes paradojas de nuestro tiempo», como usted dice: «Para salvar el planeta, se ha dado un impulso histórico a una de las industrias más intensivas en energía y tóxicas conocidas por el hombre». ¿Puede repasar este paradójico extractivismo, tanto más temible cuanto que pretende estar impulsado por intenciones ecológicas?
CI: Las élites capitalistas apuestan por descarbonizar sus economías sin renunciar al crecimiento, lo que significa renunciar a la urbanización, a la velocidad, al hormigón, a los aviones, a la conquista del espacio, a la tecnología digital, etcétera. Básicamente, se trata de seguir alimentando la megamáquina y, al mismo tiempo, comprometerse a reducir las emisiones de CO2. Esta apuesta se basa casi enteramente en la producción minera y metalúrgica que se supone hará posible esta electrificación: baterías para coches eléctricos, electrolizadores para la producción de hidrógeno verde, uranio para la energía nuclear, gigantescos proyectos eólicos y fotovoltaicos. La increíble paradoja, por tanto, es que estamos promoviendo la industria más destructiva mientras afirmamos estar salvando el planeta. La minería es una de las principales causas del calentamiento global (8% de las emisiones) y de la deforestación. Es el mayor productor mundial de residuos. Es la fuente de contaminación medioambiental que amenaza la salud de 23 millones de personas en todo el mundo. No podemos extraer entre cinco y diez veces más minerales que hoy, como está previsto, sin infligir una violencia sin precedentes a la población.
Este proyecto es tanto más absurdo cuanto que las cantidades de metales necesarias, aunque sólo sea para las baterías de los vehículos eléctricos, son colosales y hacen que el proyecto sea irrealizable. Por ejemplo, para tener 39 millones de coches eléctricos en Francia, es decir, el parque actual, necesitaríamos más de un año de producción mundial de cobalto, y casi dos años de producción mundial de litio. Está claro que Francia sólo podría descarbonizar su transporte a costa de otro país: desde el punto de vista de la lucha contra el calentamiento global, esto no tiene sentido, ya que a la atmósfera no le importa la nacionalidad de las emisiones de carbono, lo importante es que caigan en todas partes.
CT: ¿Centrarse en la cuestión de los metales es una forma de reabrir una perspectiva excesivamente centrada en la «huella ecológica» y aún más en la «huella de carbono» en detrimento de otros conceptos o indicadores?
CI: Por supuesto: la cuestión de los metales nos permite reintroducir la violencia social y colonial en el pensamiento ecológico, porque la minería es inseparable de la conquista. Como dice un viejo proverbio imperialista, «el comercio sigue a la bandera, pero la bandera sigue al pico del minero». Y sigue siendo cierto. De la República Centroafricana a las selvas indias, de los Andes a las estepas de Asia Central, los frentes pioneros del capitalismo son hoy principalmente las minas.
A poco que nos fijemos en las minas y en la cadena de suministro de metales de nuestros objetos, veremos reaparecer a las personas, sus mundos, el acaparamiento de recursos, todo lo que las herramientas de cuantificación de las emisiones y de la energía están haciendo desaparecer. Si bien estos indicadores han servido para poner de relieve la voracidad de la producción en un lenguaje comprensible para las burocracias, estas herramientas tienen una afinidad estructural con el capitalismo en la medida en que introducen la conmensurabilidad. Así es como llegamos a la conclusión, por ejemplo, de que destruir tal o cual bosque para instalar paneles fotovoltaicos es legítimo porque evitaría tantas emisiones de carbono. En la vida real, el bosque en cuestión es querido y habitado, proporciona sombra y humedad, alberga usos colectivos a veces ancestrales: en realidad, nada, absolutamente nada puede justificar o compensar su destrucción. Esto es exactamente lo que ocurre en Prospérité, en la Guayana Francesa, donde el pueblo Kali’na lucha contra la destrucción de la selva tropical de su pueblo para instalar una central fotovoltaica.
Estos son los indicadores que han producido la aberración que es el coche eléctrico tal como se promueve: la idea de que sería legítimo destruir a sabiendas tales o cuales lugares del mundo para reducir las emisiones de carbono. Como se ve, el principal problema de estos indicadores es que convierten una cuestión política en una cuestión puramente técnica: ignoran la justicia social y la dominación colonial y neocolonial. El hecho de que se vayan a construir minas de litio en las tierras colectivas de los pueblos indígenas de Argentina o Bolivia, el hecho de que se vayan a construir fábricas de baterías en las tierras de los pobres del norte de Francia…
Por otra parte, estos indicadores deberían servir para objetivar los costes medioambientales y la contaminación, pero sólo reflejan las relaciones de poder. Observo que los análisis del ciclo de vida tienen muy poco en cuenta la escasez de agua y la contaminación creadas por las minas: esto está relacionado con la capacidad de denuncia de las poblaciones afectadas. Salvo las que reciben el apoyo de ONG internacionales, la mayoría vive tragedias que nunca llegan a las consultas europeas. Es el caso, por ejemplo, de Marruecos, donde investigué la extracción de cobalto, principalmente para su uso en baterías de vehículos eléctricos. El desastre que se está produciendo en torno a esta mina nunca se ha incluido en ninguno de los indicadores.
CT: El libro de Guillaume Pitron La guerre des métaux rares (La guerra de los metales raros) ha recibido una amplia y positiva cobertura mediática, incluso en el sector independiente o alternativo de los medios de comunicación. Algunas voces, como la de Ysé en un artículo para la página web del colectivo de investigación activista Strike, han destacado las ambigüedades políticas del libro y han criticado la perspectiva del autor, en particular desde el punto de vista de la crítica del capitalismo y el colonialismo. ¿Cuál es su posición al respecto?
CI: Guillaume Pitron ha proporcionado un valioso argumento a los gestores e industriales para imponer nuevos proyectos mineros y metalúrgicos en Europa. Parece pensar que, por un lado, hay metales sucios, producidos por China o los países pobres, pero que en otros lugares, como en Francia, mejores normas medioambientales permitirían obtener metales limpios. Por el contrario, he mostrado el impacto de la minería industrial como sistema y lo incompatible que es con la preservación de la vida y el agua, especialmente cuando la sequía y la escasez de agua potable se están generalizando.
Por tanto, ha promovido la minería responsable, pero también ha contribuido a dar forma a una segunda criatura mítica: la minería deslocalizada, la idea de que una reactivación de la minería europea permitiría repatriar minas y reducir nuestra deuda ecológica. En realidad, para que Europa pudiera suministrar siquiera una décima parte de los metales utilizados en la industria europea, tendríamos que dividir por diez la producción industrial y reducir drásticamente nuestro estilo de vida. Fuera Airbus, Thales, Stellantis y Volkswagen…. Mientras no hagamos hincapié en la necesidad imperiosa de desprendernos de los minerales, de reducir nuestro consumo de metales, las minas que se abran en el viejo continente se sumarán a las que ya existen en otros lugares. Pero hablar de deslocalización de las minas es sobre todo un argumento de peso para imponer un proyecto frente a la oposición local: hacer sentir culpables a las víctimas se ha convertido en una forma de gobernar.
Desde que se publicó este libro, me asombra su éxito en los círculos sensibilizados con las cuestiones ecológicas y antirracistas que están en juego, a pesar de que defiende ante todo los intereses de la gran industria europea y hace todo lo posible por resolver sus problemas de abastecimiento de metales críticos. Esencialmente, estoy mostrando lo contrario: la prioridad es desafiar las necesidades de estas empresas y liberar a la tecnología de su dominio minero, sin el cual el exceso extractivista sólo puede progresar.
CT: Como sugiere el subtítulo, el libro es una reflexión sobre la «transición», en la teoría y en la práctica. Casualmente, se publica al mismo tiempo que el libro de Jean-Baptiste Fressoz, titulado Sans transition. ¿Podría volver sobre este aspecto y, en particular, sobre su caracterización de la transición como «estado de excepción»?
CI: La necesidad de producir metales para la transición sirve de pretexto a todas las políticas destinadas a garantizar el suministro de materias primas a las empresas occidentales, frente a los monopolios chino y ruso. Lograr la transición se convierte en la justificación de las nuevas fronteras extractivas que se abren por doquier; es un motivo de interés primordial que permite derribar las barreras normativas y políticas a las que se enfrentan las empresas mineras. En este sentido, la transición está creando las condiciones para un estado de excepción, reflejado en la nueva ley europea sobre materias primas: hay que dotarse de los medios para abrir minas lo antes posible, incluso en zonas protegidas.
En términos más generales, muestro en este libro que la transición se ha convertido en la consigna que justifica la continuación del desarrollo industrial y la acumulación, a pesar de que el desastre actual debería prohibirlo. Al fin y al cabo, si el calentamiento global es un obstáculo para la continuación del crecimiento, la «transición» permite sortear este obstáculo justificando la apertura de nuevos mercados, la producción de nuevos bienes y nuevas infraestructuras.
La transición es la ideología que acompaña a la búsqueda del extractivismo del mismo modo que hace unas décadas se legitimó en Occidente por el imperativo del Desarrollo, hace dos siglos por el del Progreso y hace cinco siglos por el avance de la Civilización. Sigue siendo una misión salvadora que justifica el acaparamiento de recursos.
CT: Los fenómenos que usted analiza se desarrollan en una escala temporal considerable, a veces con efectos casi irreversibles. Usted escribe que «las secuelas de la explotación minera se prolongarán indefinidamente en el futuro», antes de hablar de una gestión «en el peor de los casos desesperada, en el mejor acrobática», y que el «caos climático» podría volver rápidamente «totalmente inoperante»… En estas condiciones, ¿cómo evitar la desesperación? ¿Cuáles son las posibles salidas?
CI : La gente no deja de inventar salidas: cooperativas de horticultores, grupos de carpinteros, talleres textiles de lana locales, ayuntamientos autogestionados, salas de barrio donde la gente puede ayudarse mutuamente, centros de reciclaje, cervecerías… Creo que tenemos que cultivar estas iniciativas autogestionadas y vincularlas para formar una especie de red de seguridad cooperativa y solidaria que pueda poner un mínimo freno a la explotación económica, al tiempo que reinvierte urgentemente la democracia representativa, por impotente y agotadora que sea. Debemos intentar hacer ambas cosas al mismo tiempo si queremos hacer frente al caos que se avecina: una tormenta climática y probablemente una tormenta fascista.
En mi opinión, la deserción de la democracia representativa por parte de los movimientos anticapitalistas y de los jóvenes está pagando un alto precio. Todo el paisaje político se ha desplazado hacia la extrema derecha. Los partidos se han vuelto incultos, totalmente desfasados con respecto a las fuerzas más previsoras y más capaces de crear alternativas reales, como los movimientos antirracistas de los barrios obreros y los Levantamientos de la Tierra (con la excepción de los movimientos feministas, que han tenido bastante más éxito a la hora de llevar sus reivindicaciones a la política dominante). Los industriales siempre tienen soluciones y planes para la sociedad que pueden hacer llegar a los representantes electos. Los movimientos sociales también tienen que presentar sus visiones y programas, aunque sólo sea para exigir algo distinto a esta transición extractivista. Necesitamos crear asambleas territoriales para planificar el decrecimiento y el uso de los recursos, en particular los minerales -podríamos confiar en los partidos para hacerlo si la situación fuera diferente-.
En cuanto a la desesperación, durante mucho tiempo será posible luchar para que las cosas sean bellas y tengan sentido. Es cierto que la contaminación está muy extendida, pero no hay nada de deprimente en cuidar los mundos que nos rodean, aunque estén dañados y empobrecidos. Tejer lazos comunitarios y mejorar juntos nuestras condiciones de vida es una alegría. Mostrar solidaridad con los que sufren es reparador. No porque la megamáquina parezca imparable debemos dejar de recrearnos en los ciclos de la vida, de disfrutar siendo estos animales terrestres, al contrario; disfrutemos de todo lo que nos vincula a un mundo que existía mucho antes de las multinacionales mineras. Cuando llega la primavera, pienso en la frase de George Orwell: «Las bombas atómicas se amontonan en las fábricas, la policía merodea por las ciudades, las mentiras salen a borbotones por los altavoces, pero la tierra sigue girando alrededor del sol, y ni los burócratas ni los dictadores pueden hacer nada al respecto.»
Celia Izoard, La Ruée minière au XXIe siècle. Enquête sur la transition à l’ère de la transition, París, Seuil, 2024, 352 p., 23 euros. » Buenas fichas disponibles en la página web de Terrestres.
También hay que mencionar la publicación de L’Or et l’Arsenic, de Nicolas Rouillé, subtitulada Histoire orale d’une vallée minière, por la (excelente) editorial Anacharsis.

6. Visión crítica de Hamas.

Como hemos visto por aquí varios artículos más bien apologéticos de Hamás, os paso este otro mucho más crítico de un suizo-sirio, imagino que contrario también al gobierno sirio. https://links.org.au/origins-

Sobre los orígenes y el desarrollo de Hamás
Joseph Daher 20 febrero, 2024 Publicado por primera vez en Tempest.
Hamás ha sido ampliamente condenada desde sus atentados del 7 de octubre de 2023, que causaron la muerte de más de 1.100 personas. Tempest ha publicado varias entradas en un debate sobre las tácticas de Hamás. Pero aún quedan muchas cuestiones importantes por abordar. ¿De dónde viene este partido? ¿Cómo se ha desarrollado? ¿Cuál es la orientación política y la estrategia de Hamás? ¿Cuáles son sus alianzas regionales? Daher explica que Hamás no mira a las masas palestinas ni a las clases trabajadoras y los pueblos oprimidos de la región como las fuerzas para conseguir la liberación. En su lugar, busca alianzas políticas con las clases dominantes de la región y sus regímenes para apoyar sus batallas políticas y militares contra Israel. Pero la naturaleza conservadora de Hamás no debe impedir que la izquierda local e internacional apoye la lucha palestina contra un régimen de apartheid colonial y racista apoyado por el imperialismo occidental.
El ejército de ocupación israelí está librando una guerra genocida contra la población palestina en la Franja de Gaza. Los 2,4 millones de habitantes de Gaza viven bajo constantes bombardeos israelíes y se enfrentan a una violencia sin precedentes. Más de veinte mil personas han muerto por ataques israelíes desde el 7 de octubre de 2023. Más de 1,9 millones de palestinos han sido desplazados dentro de la Franja de Gaza, lo que representa más del 85% de su población total. Esto representa en muchos sentidos una nueva Nakba («catástrofe»), tras la primera de 1948, cuando más de 700.000 palestinos fueron expulsados por la fuerza de sus hogares y se convirtieron en refugiados.
Hamás ha sido ampliamente condenada desde sus ataques del 7 de octubre de 2023, que causaron la muerte de 1.139 personas, entre ellas 695 civiles israelíes, 373 miembros de las fuerzas de seguridad y 71 extranjeros. Pero se han pasado por alto muchas cuestiones importantes. ¿De dónde surgió este partido? ¿Cómo se desarrolló? ¿Cuál es la orientación política y la estrategia de Hamás? ¿Cuáles son sus alianzas regionales?
Antes de discutir la naturaleza de Hamás y desarrollar una perspectiva crítica sobre este partido islámico palestino, necesitamos aclarar ciertas posiciones políticas. En primer lugar, Israel siempre ha sido un proyecto colonial de colonos y, por tanto, ha trabajado para establecer, mantener y ampliar su territorio, tratando de desplazar por la fuerza a los palestinos de sus tierras. Grupos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional también han caracterizado al Estado israelí como un régimen de apartheid. En segundo lugar, a lo largo de su historia, el movimiento sionista y luego el Estado israelí se aliaron con potencias imperialistas y obtuvieron su patrocinio, primero con el imperio británico y luego con Estados Unidos. El actual genocidio de Gaza tiene lugar con el apoyo activo de todas las potencias imperialistas occidentales, desde Estados Unidos hasta la Unión Europea. Sin excepción, estos estados apoyan la propaganda asesina de Israel de que cualquier acción contra el pueblo palestino está justificada por el «derecho de Israel a defenderse.» Esto significa que los palestinos no luchan sólo contra el Estado israelí, sino contra todo el sistema imperial occidental.
En este contexto, los partidarios de la lucha palestina por la liberación y la emancipación deben reiterar el derecho a resistir de los oprimidos que se enfrentan a un régimen colonial y de apartheid. De hecho, como cualquier otra población que se enfrenta a las mismas amenazas, los palestinos tienen ese derecho, incluso por medios militares, incluido Hamás. Ciertamente, esto no debe confundirse con el apoyo a las perspectivas políticas de los diversos partidos políticos palestinos ni a todas las acciones militares emprendidas por estos actores, en particular la matanza indiscriminada de numerosos civiles el 7 de octubre.1
Por el contrario, para el Estado israelí la cuestión no es la naturaleza del acto de resistencia de los palestinos, ya sea pacífico o armado, ni siquiera su ideología. Más bien, en opinión de la clase dominante israelí, cualquier desafío a las estructuras de ocupación y colonización debe ser criminalizado y reprimido. Antes de Hamás y aún hoy, diversas facciones del movimiento palestino -desde la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) hasta las organizaciones de izquierda, pasando por Fateh, los progresistas y demócratas palestinos y los civiles sin ideología clara- han sufrido la represión israelí. Consideremos, por ejemplo, cómo las marchas y concentraciones pacíficas hacia la valla de separación israelí organizadas por jóvenes manifestantes en los últimos meses y, antes de esto, en 2018 y 2019 (conocidas como la «Gran Marcha del Retorno») fueron reprimidas violentamente por el ejército de ocupación israelí, incluso con fuego real, gases lacrimógenos e incluso ataques aéreos. Muchos manifestantes -designados como «terroristas» a pesar de sus protestas no violentas- resultaron muertos y heridos.
En términos más generales, la violencia utilizada por el opresor para mantener sus estructuras de dominación y subyugación nunca debe equipararse a la violencia de los oprimidos que intentan restaurar su propia dignidad y afirmar su derecho a existir.
La naturaleza del Estado israelí y sus políticas crearon las condiciones para los acontecimientos del 7 de octubre y posteriores, al igual que cualquier actor colonial y de ocupación a lo largo de la historia. Por tanto, es importante situar el asalto de Hamás en el contexto colonial histórico de Palestina.
Cualquier crítica seria y honesta a Hamás no puede hacerse sin una clara oposición al apartheid israelí y a su naturaleza de Estado racista y colonial y sin un claro apoyo a la autodeterminación de los palestinos y a su derecho a la resistencia. La realización de los derechos fundamentales de la población palestina exige el fin de la ocupación, el fin de la colonización, la igualdad para los palestinos y la garantía del derecho al retorno de los refugiados palestinos.
Es desde este punto de vista desde el que debemos comenzar nuestra crítica a la orientación política de Hamás y a su estrategia.

Orígenes y evolución de Hamás
Hamás, acrónimo árabe de «Movimiento de Resistencia Islámica», se creó oficialmente en diciembre de 1987, al comienzo de la primera Intifada palestina. Sin embargo, sus raíces se remontan a la Hermandad Musulmana (HM) egipcia, activa en la Franja de Gaza desde la década de 1940, y a la asociación al-Mujamma al-Islami, fundada por el jeque Ahmad Yassin en la Gaza de 1973 y legalizada por la administración militar ocupada por Israel en 1979. (Otros dirigentes destacados fueron el farmacéutico Ibrahim al-Yazuri, Abd al-Aziz al Rantissi y Mahmud Zahar). Se creó Al-Mujamma al-Islami, que actuó como organización tapadera de las actividades de la MB en Gaza.
En un principio, las autoridades de ocupación israelíes fomentaron el desarrollo de las estructuras de al-Mujamma al-Islami en toda la Franja de Gaza, especialmente sus instituciones sociales y actividades políticas. Para las fuerzas de ocupación israelíes, el objetivo era debilitar el campo nacionalista y de izquierdas fomentando la alternativa islámica. Además, la MB decidió adoptar una postura de no confrontación con las fuerzas de ocupación israelíes, centrándose en cambio en la islamización de la sociedad palestina. La opción de la no confrontación con el ocupante israelí fue impugnada en el seno de la MB a principios de la década de 1980. De esta división surgió una nueva entidad política, la Yihad Islámica, dirigida en Gaza por Fathi Shikaki. Shikaki también estaba influido por la Revolución Islámica de 1979 en Irán y la ideología del ayatolá Ruhollah Jomeini.
En 1987, Hamás nació sobre todo por la presión de un sector de la juventud de base crítica con la falta de resistencia a la ocupación israelí. Estos activistas abogaban por una política de mayor confrontación, en contraste con el enfoque tradicional de islamización de la sociedad. El estallido de la Intifada en 1987 permitió a estos defensores adquirir una posición más fuerte. Convencieron a los más recalcitrantes argumentando que se pasaría por alto a los fundamentalistas islámicos si se negaban a implicarse en la Intifada.2
Al mismo tiempo, la creciente popularidad de la Yihad Islámica en su resistencia militar contra la ocupación israelí constituía cada vez más una amenaza directa para la HM. Al mismo tiempo, la creciente popularidad de la Yihad Islámica en su resistencia militar contra la ocupación israelí constituía una amenaza cada vez más directa para la MB. Finalmente, se llegó a un acuerdo entre la vieja guardia conservadora -que era partidaria de no enfrentarse a Israel y estaba formada principalmente por comerciantes urbanos de clase media-alta- y una generación más joven de nuevos líderes que apoyaban la resistencia y estaban formados principalmente por personas con estudios universitarios de clase media-baja y, en gran medida, también de los campos de refugiados. Esto condujo a la creación de Hamás como organización separada pero afiliada. Los miembros de la MB que no estuvieran de acuerdo con su creación podían permanecer en ella sin afiliarse a Hamás.
Con esta fórmula, si la Intifada fracasaba, se podía culpar a Hamás y no a la HM. En realidad, ocurrió exactamente lo contrario. La participación de Hamás en la Intifada fue un gran éxito. Como resultado, Hamás integró a casi todos los miembros de la HM en Cisjordania y la Franja de Gaza y, lo que es más importante, empezó a atraer a seguidores y simpatizantes que no eran miembros de la Hermandad3.
El desarrollo de Hamás también se vio estimulado por los acontecimientos regionales tras el auge del petróleo después de 1973, que permitió a las monarquías del Golfo aumentar la inversión en movimientos fundamentalistas islámicos, incluido al-Mujamma Islami en la Franja de Gaza, así como por la creación de la República Islámica de Irán en 1979, que promovió una orientación política fundamentalista islámica en toda la región, incluso mediante el apoyo a Hamás desde principios de la década de 1990. La consolidación de las relaciones y la futura alianza entre Irán y Hamás comenzó en el momento de la expulsión de cientos de miembros de Hamás y la Yihad Islámica del sur del Líbano en Marj al-Zouhour en 1992, incluido el actual dirigente de la oficina política de Hamás Ismael Haniyeh. Durante este periodo, Hamás también estrechó sus lazos con Hezbolá en Líbano. Por otro lado, los movimientos fundamentalistas islámicos de los Territorios Palestinos Ocupados también se beneficiaron de los grandes reveses de la OLP, empezando por el Septiembre Negro en Jordania en 1970, y la violenta represión del régimen jordano contra las fuerzas palestinas, que condujo a su traslado a Líbano.
Tras la expulsión de las fuerzas de la OLP de Beirut a Túnez en 1982, el movimiento nacional palestino se debilitó aún más. Su liderazgo, estrategia y programa político se pusieron cada vez más en tela de juicio. Esto se sumó a la creciente concentración de la OLP dirigida por Fatah en la búsqueda de una solución política y diplomática en lugar de la resistencia armada. Esto se ajustaba a la dinámica política de la guerra posterior a octubre de 1973, que había abierto la puerta a un acuerdo político con Israel, incluido el acuerdo de paz con Egipto.
Por el contrario, los dirigentes de Hamás rechazaron la orientación de la OLP y apoyaron la resistencia armada. Hamás desempeñó un papel en la Primera Intifada (1987-1993) y la Segunda Intifada (2000-2005), al tiempo que mantenía una firme postura retórica contra el acuerdo de Oslo entre la OLP e Israel. Tras su conclusión, los acuerdos de Oslo se consideraron en general una capitulación total de la OLP ante las exigencias de Israel. En este marco, Hamás fue ganando cada vez más popularidad en las calles palestinas. Al mismo tiempo, crecieron las críticas a la Autoridad Palestina (AP) por su incapacidad para alcanzar ningún objetivo nacional palestino frente a la continua ocupación y colonización israelíes, mientras que los funcionarios de la AP en Ramala, su base en Cisjordania, eran acusados cada vez más de corrupción y prácticas clientelistas. La población palestina rechazaba en gran medida la colaboración de la AP con Israel en materia de seguridad.
Mientras tanto, Hamás pasó lentamente de ser un partido que rechazaba cualquier participación institucional en las instituciones heredadas de Oslo, como hizo en la década de 1990, a acomodarse políticamente a ellas. Funcionarios y dirigentes de Hamás afirmaron que no cambiaron de postura hasta que fracasó el acuerdo de Oslo, tras la Segunda Intifada. En las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006, en las que se presentó como Lista del Cambio y la Reforma, Hamás ganó la mayoría de los escaños, obteniendo el 42,9% de los votos y 74 de los 132 escaños. Las potencias occidentales e Israel respondieron boicoteando y embargando al gobierno dirigido por Hamás, y suspendiendo toda la ayuda extranjera a los Territorios Ocupados.4 Las tensiones entre Hamás y Fatah se intensificaron, y Hamás expulsó a Fatah de Gaza en junio de 2007, mientras que la AP tomó el control total de Cisjordania. Cisjordania y la Franja de Gaza siguen bajo la autoridad de la AP y Hamás, respectivamente.
Hamás se ha fortalecido considerablemente desde la primera incursión terrestre de Israel en la guerra de 2008-2009, gracias en parte a sus crecientes vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní y Hezbolá, en particular mediante la transferencia de conocimientos militares. Se calcula que el número de combatientes listos para el combate en las Brigadas Ezzedine al-Qassam, el ala militar de Hamás, oscila entre los 15.000 y los 40.000 aproximadamente. El ala militar dispone de cohetes de fabricación local, pero los cohetes de largo alcance proceden de Irán, Siria y Egipto. Hamás también utiliza numerosas armas trampa con artefactos explosivos improvisados (IED). Hamás fabrica gran parte de sus propias armas y ha desarrollado drones y vehículos submarinos no tripulados, así como herramientas para la ciberguerra.

Programas políticos
Hamás adoptó su primera Carta el 18 de agosto de 1988. El documento reconocía su afiliación a la HM y afirmaba que Hamás «considera la tierra de Palestina un waqf islámico para todas las generaciones de musulmanes hasta el día de la resurrección». Respecto a la OLP, la carta señalaba: «Nuestra patria es una, nuestra desgracia es una, nuestro destino es uno y nuestro enemigo es común.» La oposición de Hamás a la OLP siempre ha sido esencialmente política, no religiosa. Sin embargo, el texto de la Primera Carta tenía tintes antisemitas, con una referencia al Protocolo de los Sabios de Sión (una odiosa falsificación creada por la policía zarista a principios del siglo XX), así como una denuncia de las «conspiraciones» de las logias masónicas y de los clubes Rotary y Lions.
La última carta de Hamás, publicada en 2017, presentaba importantes modificaciones y representaba un verdadero intento de la dirección del partido de expresar sus principales orientaciones políticas, en relación con la primera carta de 1988 considerada obsoleta desde hace muchos años por los principales dirigentes del partido palestino. «El movimiento declara El Movimiento de Resistencia Islámica ‘Hamás’ es un movimiento islámico palestino de liberación nacional y resistencia», reza la nueva carta. «Su objetivo es liberar Palestina y hacer frente al proyecto sionista. Su marco de referencia es el Islam, que determina sus principios, objetivos y medios».
En la nueva carta se ha eliminado el contenido antisemita y, en su lugar, se define la lucha del partido como una lucha contra el sionismo. Esto no quiere decir que los discursos de algunos dirigentes de Hamás no utilicen tropos antisemitas o que el antisemitismo no sea también un problema dentro de otras organizaciones palestinas. Pero para combatir mejor ese antisemitismo, tenemos que luchar contra las políticas de Israel, supuestamente llevadas a cabo en nombre de los judíos. La principal fuente de ideas antisemitas entre los palestinos es la reacción ante un opresor que se identifica con todos los judíos del mundo y pretende hablar en su nombre. No se trata de justificar el antisemitismo en ninguna de sus formas, sino de comprenderlo para luchar mejor contra esta forma de antisemitismo, que es muy diferente del antisemitismo de las organizaciones occidentales de extrema derecha y fascistas.
La nueva carta no menciona ninguna conexión con HM, aunque el Islam sigue siendo su marco de referencia. Al mismo tiempo, el partido islámico palestino propone un programa político que acepta implícitamente una solución de dos Estados, en consonancia con muchas declaraciones realizadas por responsables de Hamás en las dos últimas décadas sobre la aprobación del partido de dicho acuerdo político, y con el derecho internacional.
En este contexto, la comparación entre Daesh («Estado Islámico») y Hamás, como han hecho varios expertos y políticos israelíes y occidentales, debe rechazarse totalmente. Mientras que Hamás hunde sus raíces en la historia palestina y se opone a la colonización y ocupación israelíes, Daesh nació de la ocupación estadounidense de Irak. Daesh surgió de Al Qaeda en Irak, que luchó tanto contra la ocupación estadounidense como contra el régimen fundamentalista chií instalado por Estados Unidos y apoyado por Irán. Posteriormente se extendió a Siria en su intento de establecer un califato islámico suní. Daesh fue la consecuencia del imperialismo y la contrarrevolución en Oriente Próximo.
Los intentos de Israel y de los gobiernos occidentales de presentar a Hamás, y a los palestinos en general, como terroristas similares a las organizaciones yihadistas no son nuevos. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la clase dominante israelí describió su guerra contra los palestinos durante la Segunda Intifada como su propia «Guerra contra el Terror». Y ello a pesar de que tanto la AP como Hamás condenaron las acciones de Al Qaeda. Las acciones suicidas de Hamás en Jerusalén y en otros lugares de la Palestina histórica se presentaron como «un síntoma del terrorismo islámico global», observa Tareq Baconi en su libro Hamás Contained: The Rise and Pacification of Palestinian Resistance.5
En términos más generales, los intentos de Israel y de los imperialistas de vincular a Hamás con grupos yihadistas como Daesh o Al Qaeda forman parte de una estrategia más amplia de recurrir cada vez más a la islamofobia para justificar su denominada Guerra contra el Terror. A principios de la década de 2000, la administración Bush defendió el derecho de Israel a la autodefensa contra el «terrorismo islámico», al igual que hacen hoy la actual administración estadounidense y los Estados occidentales. Independientemente de lo que pensemos de los atentados suicidas, las acciones de Hamás tuvieron lugar en el contexto de la oposición a la ocupación y colonización de Israel, no dentro de una lucha islámica mundial. Hamás justificó el uso de atentados suicidas para socavar las discusiones de Oslo y fomentar las contradicciones dentro de la sociedad israelí, pero estas acciones sólo promovieron su unidad y reforzaron el extremismo político israelí. También es importante señalar que la mayoría de la población palestina se oponía a los atentados suicidas.
Organizaciones como Daesh y Al Qaeda tienen diferencias en su formación, desarrollo, composición y estrategia con partidos políticos como Hamás o Hezbolá. Por ejemplo, Hamás ha participado en las elecciones y en las instituciones heredadas de los acuerdos de Oslo, al tiempo que ha aceptado la diversidad religiosa de la sociedad palestina, y ha colaborado política y militarmente con organizaciones de izquierda como el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Por el contrario, las organizaciones yihadistas como Al Qaeda y Daesh suelen considerar que la participación en las elecciones o en las instituciones estatales no es islámica, y recurren en su lugar a tácticas guerrilleras o terroristas con la esperanza de hacerse finalmente con el Estado, al tiempo que atacan a las minorías religiosas y a cualquier otro partido político que no comparta su ideología. Además, se han producido enfrentamientos entre Hamás y grupos yihadistas salafistas en Gaza desde que Hamás se hizo con el control. Las fuerzas militares de Hamás combatieron a estos grupos y lanzaron campañas de detenciones contra sus miembros percibidos como amenazas a la seguridad y, en menor medida, como rivales políticos.
Del mismo modo, aunque el gobierno de Hamás en la Franja de Gaza es antidemocrático, no puede compararse con la brutalidad impuesta por el Estado Islámico a las poblaciones de las regiones de Irak y Siria bajo su dominio, incluidas decapitaciones y ejecuciones masivas en directo. Además, aunque la población palestina critica la mala gobernanza y la corrupción de Hamás, existe un apoyo generalizado a la resistencia armada de los actores palestinos, incluido Hamás, contra la ocupación israelí.

Trasfondo de clase y economía política
Al igual que otros partidos fundamentalistas islámicos, el electorado popular de Hamás no se basa en una sola clase. La base de Hamás creció de forma importante en dos oleadas, la primera cuando se unió a la lucha contra Israel en 1987 y llevó a cabo la resistencia militar en las décadas de 1990 y 2000, y la segunda cuando tomó el control de la Franja de Gaza en 2007. La resistencia militar de Hamás, su oposición a los acuerdos de Oslo y a las políticas represivas israelíes, junto con sus redes de organizaciones de caridad social, basadas en las antiguas redes de los Hermanos Musulmanes y al-Mujamma al-Islami, y el mecanismo de islamización de la sociedad, han permitido al movimiento islámico palestino construir un amplio electorado popular, principalmente de las clases populares trabajadoras de la población palestina de los territorios ocupados, al tiempo que mantiene vínculos con fuerzas burguesas tradicionales como los comerciantes palestinos.
De hecho, el movimiento islámico palestino ha contado históricamente y por lo general con el apoyo y la simpatía de empresarios, terratenientes, comerciantes y tenderos.6 Hamás, y antes que ella la HM en los TPO, ha incluido por lo general a comerciantes, empresarios y sectores de los palestinos adinerados. El analista palestino Khaled Hroub sostiene que estos últimos siempre han sido vistos con respeto y admiración debido a sus continuas donaciones al movimiento.7 A finales de la década de 2000 y principios de la de 2010, Hamás fue capaz de nutrir a una nueva generación de empresarios en Gaza vinculados al partido a través de la expansión del sistema de túneles, al tiempo que debilitaba a la antigua generación de empresarios tradicionales, a menudo vinculados a la AP.
El origen social de los dirigentes de la Franja de Gaza, predominantemente compuestos históricamente por personas de origen pequeñoburgués y de clase media-baja, fue más propicio para su difusión que el de los dirigentes de Cisjordania, que procedían en su mayoría de un entorno social más acomodado entre la burguesía y la élite tradicional.
Una característica clave de Hamás es que la gran mayoría de sus dirigentes y cuadros tienen un alto nivel educativo y suelen proceder de capas profesionales liberales. También puede haber una cierta mentalidad «pequeñoburguesa» entre muchos de los empleados de Hamás, en particular los que ocupan puestos directivos en la administración de la franja de Gaza, son en gran medida de origen proletario, aunque la inmensa mayoría de ellos sean de origen proletario, al convertirse en cuadros asalariados. Sin embargo, esta dinámica se ve muy reducida por la realidad política y social de Gaza, caracterizada por un asedio asesino y continuas guerras por parte del ejército de ocupación israelí, lo que mantiene un vínculo relativamente importante entre los cuadros locales de Hamás y las clases trabajadoras palestinas.
Sin embargo, a diferencia de otros movimientos fundamentalistas islámicos de la región, es importante señalar que el proceso de aburguesamiento de los dirigentes de Hamás ha sido más limitado. Esto está relacionado con las limitaciones al desarrollo capitalista significativo en los Territorios Ocupados y, más concretamente, en la franja de Gaza desde la imposición del asedio israelí a Gaza en 2005, así como con las políticas de des-desarrollo impuestas por las autoridades de ocupación israelíes.
Israel ha aplicado una política para limitar cualquier forma de desarrollo económico e institucional autóctono que pudiera contribuir a la reforma estructural y a la acumulación de capital, especialmente en el ámbito industrial. Israel impidió a los palestinos desarrollar cualquier industria local que pudiera competir con las industrias israelíes, aumentando y manteniendo la dependencia de la economía palestina de las importaciones israelíes. Los grandes conglomerados palestinos que dominan la economía palestina en Cisjordania tienen su sede principalmente en el Golfo. La estrategia económica de la AP ha consistido en reforzar estos conglomerados, aumentando así los niveles de desigualdad en la sociedad palestina.
Hamás también fue capaz de construir una nueva clase mercantil vinculada al partido desde finales de la década de 2000 y principios de la de 2010 con la expansión masiva de la red de túneles. La Franja de Gaza fue testigo de un «boom económico», según un informe del Banco Mundial de septiembre de 2011. El crecimiento del PIB alcanzó el 28% en los seis primeros meses de 2011. El mercado laboral en el primer semestre de 2011 se caracterizó por un crecimiento relativamente significativo del empleo. De hecho, la tasa de desempleo general se redujo al 32,9% a mediados de 2011, frente al 45,2% registrado en el segundo semestre de 2010, según el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente. El empleo total creció un 21% en una comparación interanual, con unas 41.270 personas más trabajando y con los refugiados representando aproximadamente la mitad de este crecimiento.
La mayoría de los túneles fueron financiados por inversores privados, en su mayoría miembros de Hamás, que se asociaron con familias a ambos lados de la frontera. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo citaba la aparición de 600 «millonarios de los túneles», muchos de ellos en busca de un lugar donde aparcar sus beneficios, que invirtieron primero en terrenos y luego en cientos de edificios de apartamentos de lujo. Las Brigadas Al Qassam, brazo militar de Hamás, se hicieron con la supervisión de gran parte de la red de túneles, tomando el relevo de una red dispar de clanes y otros partidos políticos.
Al igual que otros movimientos vinculados a la MB, Hamás apoya una economía basada en el capitalismo y el libre mercado. Hamás suscribe la creencia común dentro de los movimientos fundamentalistas islámicos de que la religión islámica promueve la libre empresa y consagra el derecho a la propiedad privada.8 En una entrevista de 2012, Ali Baraka, representante de Hamás en Líbano, me dijo que Hamás se opone a una economía socialista porque va en contra de los derechos individuales y empresariales de las personas. Las fuentes de financiación de Hamás también ayudan a explicar su falta de oposición al capitalismo y su programa económico más bien conservador.

Autoritarismo y Hala Islamya
El gobierno de Hamás en la Franja de Gaza desde 2007 ha estado marcado por el asedio mortífero impuesto por el ejército de ocupación israelí en este territorio desde 2005, con la ayuda del régimen egipcio y las políticas represivas de la AP en Cisjordania, en particular contra los miembros, organizaciones e instituciones de Hamás o vinculadas a ésta, pero no sólo, y los acontecimientos políticos regionales, etc. Por supuesto, estos elementos han influido en la política de Hamás en Gaza, marcada por el autoritarismo y la represión desde 2007.
En 2022, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional informó de que «en la Franja de Gaza, un clima general de represión, tras una brutal represión de las protestas pacíficas contra el aumento del coste de la vida en 2019, disuadió eficazmente de la disidencia, lo que a menudo condujo a la autocensura.» En julio de 2023, las fuerzas de seguridad de Hamás volvieron a reprimir a los gazatíes que protestaban por los cortes crónicos de electricidad y las duras condiciones de vida, así como por su mala gobernanza, corrupción y autoritarismo. Otras organizaciones palestinas han condenado igualmente las violaciones de derechos humanos cometidas por Hamás, como detenciones arbitrarias, torturas, castigos y palizas. También se acusa a Hamás de acosar a los periodistas que critican a su gobierno. A menudo se ha reprimido la protesta política pública. Este ambiente autoritario se refleja en varias encuestas realizadas por el Centro Palestino de Investigación Política y Encuestas, en las que amplios sectores de la población palestina residente en Gaza declararon que no podían criticar sin miedo a las autoridades de Hamás, con porcentajes que alcanzaron el 67,9 por ciento en 2014 y el 59 por ciento en 2023.
Al mismo tiempo, Hamás llevó a cabo una política de fortalecimiento de un régimen islámico conservador acompañada de una mayor política de islamización de la sociedad gazatí a través de su control de la administración pública y de las organizaciones vinculadas al movimiento.
La difusión de la ideología de Hamás a través de sus instituciones y su red de organizaciones facilita la continuación y la reproducción de su poder sobre amplios sectores de la población palestina en la Franja de Gaza. Desde finales de la década de 1980, al-Mujamma Islami y Hamás han desempeñado un papel importante en la imposición de normas sociales conservadoras mediante diversas formas de coerción. Hamás, por ejemplo, dirigió campañas en las décadas de 1980 y 1990 para imponer el velo islámico a las mujeres, tanto con medidas propagandísticas como violentas, sobre todo en la Franja de Gaza. Frente a los intentos violentos de imponer el hiyab a las mujeres, apenas contaron con el apoyo de los líderes nacionales de la Intifada, incluidos los grupos nacionalistas y de izquierdas, que sí se enfrentaron a la campaña del velo durante este periodo y hasta cierto punto participaron en ella, como Fatah, en un intento de demostrar que no eran menos morales que Hamás. Hamás también ha lanzado campañas para cerrar cines y restaurantes que venden alcohol.9
La actitud de Hamás hacia las mujeres ha evolucionado desde su creación concediéndoles más espacio dentro del partido, pero siempre desde una perspectiva islámica conservadora. Aunque Hamás anima a las mujeres a cursar estudios superiores y a participar más en la vida pública, sobre todo dentro de las actividades del partido y sus instituciones en Gaza,10 esto debe hacerse respetando las normas islámicas, incluida la segregación de género, y promoviendo sobre todo trabajos que se consideran una extensión de las funciones reproductivas de la mujer, como la enseñanza y la enfermería. En términos más generales, Hamás, al igual que otros movimientos fundamentalistas islámicos, promueve una visión patriarcal que respalda la dominación masculina y restringe a las mujeres a funciones subordinadas en la sociedad. Ante todo, Hamás define la función primordial de la mujer como la «maternidad» y, en particular, inculcar a la siguiente generación los principios islámicos. En marzo de 2021, con motivo del Día Internacional de la Mujer, Hamás elogió el papel de las palestinas como madres y esposas en el mantenimiento de la cohesión social mediante la protección de la familia, el pilar básico de la sociedad y la fuente de su estabilidad.
En 2006, el programa político de Hamás para las elecciones legislativas decía que había que proteger a las mujeres con la educación islámica, para garantizar que su «personalidad independiente» se base en «la castidad, la decencia y la observancia».11
Es cierto que Hamás no es el único actor de la región que promueve una visión patriarcal de la sociedad que refuerza la dominación masculina y la restricción de las mujeres a papeles subordinados en la sociedad; sin embargo, la organización islámica palestina ha reforzado y profundizado estas dinámicas en Gaza. Hamás ha fomentado e impuesto cada vez más un código moral conservador expresado en campañas y prácticas para promover el velo, la segregación de género y una división del trabajo en función del sexo. Desde abril de 2013, el gobierno de Hamás ha impuesto la segregación por sexos en todas las escuelas de Gaza para los alumnos mayores de nueve años, con el pretexto de proteger la identidad islámica de Gaza. En varios casos, las autoridades de Hamás han impuesto restricciones particulares de vestimenta y pautas de comportamiento destinadas a preservar el honor de las mujeres y el de la familia, como un código de vestimenta islámico para las abogadas y las estudiantes de secundaria, mientras que un tribunal islámico de la Franja de Gaza dictaminó que las mujeres necesitan el permiso de un tutor varón para viajar.
Se han cerrado algunos cibercafés «para proteger los valores morales» e impedir la interacción entre hombres y mujeres. El Ministerio del Interior ha lanzado campañas de intimidación para prohibir a los peluqueros varones cortar el pelo a las mujeres o trabajar con peluqueras, y quienes no respetaban esta norma eran objeto de ataques.
Esto provocó resistencia en la sociedad palestina, pero para Hamás, como para otros movimientos fundamentalistas islámicos regionales, el modelo islámico se considera el único camino correcto para las mujeres. De lo contrario, se las considera ajenas a su propia sociedad y bajo la influencia del imperialismo cultural occidental.

Estrategia y alianzas regionales
En cuanto a las alianzas políticas regionales, los dirigentes de Hamás han cultivado en los últimos años alianzas con Qatar y Turquía12 , así como con la República Islámica de Irán, que es su principal apoyo político, financiero y militar. Se calcula que la ayuda anual de Irán al partido ronda los 75 millones de dólares.
Al mismo tiempo, Hamás ha intentado mejorar sus relaciones con otras monarquías del Golfo, en particular con el Reino Saudí, pero con más dificultades. A principios de 2021, tras la reconciliación entre Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, el líder de Hamás Ismail Haniyeh elogió los esfuerzos del rey saudí Salman bin Abdul-Aziz al-Saud y del príncipe heredero Mohammed bin Salman por resolver la crisis del Golfo y lograr la reconciliación.
En términos más generales, Hamás observó con creciente preocupación la conclusión de los Acuerdos de Abraham con la mediación de Estados Unidos en el verano de 2020, y la mayor normalización de Israel con los Estados árabes, así como el acercamiento entre Turquía e Israel. En marzo de 2022, el presidente israelí Isaac Herzog fue el primer alto cargo israelí que visitó Turquía desde 2008. Esto no ha hecho sino reforzar la crucial alianza de Hamás con Irán y, por tanto, con Hezbolá. Sus relaciones con Teherán han seguido proporcionando a Hamás ayuda militar, incluidas armas y entrenamiento, además de una importante financiación económica. (Irán había disminuido su ayuda a Hamás tras el estallido de la revuelta en Siria y la negativa del movimiento palestino a apoyar la represión asesina del régimen sirio contra los manifestantes sirios. La investigadora Leila Seurat estimó que Irán redujo su ayuda económica en 2013 a Hamás a la mitad, de 150 millones de dólares a menos de 75 millones anuales).
Uno de los principales objetivos del ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre era socavar el proceso de normalización iniciado por el presidente Donald Trump y continuado por el presidente Joe Biden, asegurando que la ocupación no pudiera ser ignorada en el camino para suavizar las relaciones anteriormente hostiles dentro de la región. Poco después de que estallara la guerra israelí contra la Franja de Gaza, Arabia Saudí respondió deteniendo todos los avances en los acuerdos bilaterales entre ella e Israel.
Los cambios de liderazgo dentro del movimiento político de Hamás también han repercutido en sus alianzas regionales. Si bien es cierto que la relación se ha mantenido a nivel político y militar durante la última década (a pesar de los desacuerdos sobre el levantamiento sirio), la sustitución de Jaled Meshaal por Ismael Haniya como líder de Hamás en 2017 abrió la puerta a unas relaciones más estrechas entre Hamás, Hezbolá e Irán. Además, el nombramiento del jeque Saleh al-Arouri -uno de los fundadores del brazo armado de Hamás, las Brigadas al-Qassam- como jefe adjunto del buró político del grupo también facilitó esta evolución. Al igual que la elección de Yahya Sinwar, otro miembro fundador de las Brigadas al-Qassam, como líder del movimiento en Gaza. Esto se debe a que el ala militar siempre ha mantenido estrechos vínculos con Irán, a diferencia de la oficina política del movimiento bajo el liderazgo de Meshaal. De hecho, la dirección de las Brigadas al Qassam se opuso a los intentos de Meshaal durante su mandato de alejar a Hamás de Irán y Hezbolá en favor de mejorar las relaciones con Turquía, Qatar e incluso Arabia Saudí.
Más recientemente, los dirigentes de Hamás han multiplicado sus visitas a Teherán para reunirse con el comandante de la Guardia Revolucionaria, Qasem Soleimani, al tiempo que elogiaban repetidamente en los medios de comunicación la ayuda de Irán. Declararon en varias ocasiones que el grupo había logrado desarrollar significativamente sus capacidades militares porque Irán les había proporcionado importantes fondos, equipos y conocimientos.
Sin embargo, las renovadas y profundas relaciones con Irán no han estado exentas de críticas en la Franja de Gaza e incluso entre las bases de Hamás. Una foto del difunto comandante iraní de la Fuerza Quds, el general Qassem Soleimani, colgada en una valla publicitaria en la ciudad de Gaza, fue objeto de actos vandálicos y arrancada pocos días antes del primer aniversario de su muerte. El asesinato de Soleimani por un ataque estadounidense en Bagdad en 2020 fue duramente condenado por Hamás, y Haniyeh incluso viajó a Teherán para asistir a su funeral. El instigador de la acción, Majdi al-Maghribi, acusó a Soleimani de ser un criminal. También se retiraron y destrozaron otras pancartas de Soleimani, y en un vídeo aparecía un individuo describiéndole como «asesino de sirios e iraquíes».
Del mismo modo, el restablecimiento de los lazos entre el régimen sirio y Hamás a mediados de 2022 debe verse como un intento de Teherán de consolidar su influencia en la región y rehabilitar las relaciones con dos aliados. Dicho esto, cualquier evolución en las relaciones entre Siria y el movimiento palestino no significará una vuelta a la situación anterior a 2011, cuando los líderes de Hamás gozaban del privilegio de contar con un importante apoyo del régimen sirio. Lo más probable es que los funcionarios sirios disminuyan sus críticas públicas a Hamás en consideración a su alianza con Irán, pero no restablecerán ninguna forma de apoyo estratégico militar y político, al menos a corto plazo. Las futuras conexiones entre el régimen sirio y Hamás están, por tanto, muy regidas por intereses estructurados y conectados con Irán y Hezbolá. Además, la «reconciliación» refleja un problema más general en la estrategia política de la lucha del pueblo palestino por su liberación.
Hamás, sin embargo, no es una simple marioneta de Irán. Tiene su propia autonomía en relación con Teherán, como han demostrado en el pasado los desacuerdos sobre el levantamiento sirio o Bahréin13.

Conclusión
Hamás ha logrado posicionarse de nuevo como el actor principal de la escena política palestina, marginando aún más a la ya débil AP. Las últimas encuestas realizadas en los Territorios Ocupados demuestran la creciente popularidad de Hamás y el continuo debilitamiento del apoyo a la AP. Además, la cuestión de Palestina y la necesidad de abordarla políticamente han vuelto a figurar tanto en la agenda israelí como en la regional.
Dicho esto, debemos ser claros: Hamás -al igual que otros partidos políticos palestinos, desde Al Fatah hasta la izquierda palestina- no mira a las masas palestinas ni a las clases trabajadoras y pueblos oprimidos de la región como las fuerzas para conseguir la liberación. En lugar de ello, buscan alianzas políticas con las clases dominantes de la región y sus regímenes para apoyar sus batallas políticas y militares contra Israel.
Los dirigentes de Hamás han cultivado alianzas con las monarquías de los Estados del Golfo, especialmente Qatar más recientemente, Turquía y el régimen iraní. En lugar de impulsar la lucha, estos regímenes restringen su apoyo a la causa a las áreas en las que ésta hace avanzar sus intereses regionales y la traicionan cuando no es así. La reticencia de Irán y Hezbolá a reaccionar y lanzar una respuesta militar más intensa a la guerra israelí de octubre de 2023 contra los palestinos para preservar sus propios intereses políticos y geopolíticos así lo demuestra.
Los dirigentes iraníes han reiterado en varias ocasiones su voluntad de extender el conflicto palestino-israelí a toda la región. En lugar de un compromiso militar a gran escala de Hezbolá en Líbano contra Israel, prefieren que Hezbolá sirva de «frente de presión» contra Tel Aviv, como ha expresado el secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah. Irán no quiere que su joya de la corona, Hezbolá, se debilite. El objetivo geopolítico de Irán no es liberar a los palestinos, sino utilizar a estos grupos como palanca, sobre todo en sus relaciones con Estados Unidos.
La naturaleza conservadora de Hamás, sin embargo, no debe impedir que la izquierda local e internacional apoye la lucha palestina contra un régimen de apartheid colonial y racista apoyado por el imperialismo occidental. Decir que sólo debemos apoyar la resistencia dirigida por los comunistas o por la izquierda sería un grave error y demostraría una profunda falta de internacionalismo. Esta es, de hecho, una vieja posición ultraizquierdista sobre la cuestión nacional, que Lenin criticó duramente. Debemos apoyar la lucha legítima contra la ocupación extranjera independientemente de la naturaleza de su dirección. Del mismo modo, no condenamos a los palestinos que buscan armas de Estados autoritarios.
Es importante repetir nuestro apoyo al derecho a la resistencia del pueblo palestino, incluida la resistencia armada, sin confundir esta posición de principios con el apoyo a las perspectivas políticas de los grupos políticos que los dirigen, incluido, como se explica en este artículo, Hamás, que dista mucho de ser un compañero de la izquierda.
Joseph Daher es un socialista y académico suizo-sirio. Es autor de Hezbolá: The Political Economy of Lebanon’s Party of God (2016) y Siria after the Uprisings: The Political Economy of State Resilience (2019).
Notas

1 //www.ynetnews.com/article/.
2 Khaled Hroub (2010), Hamas, Pluto Press, p. 12.
3 Ziad Abu Amr, El fundamentalismo islámico en Cisjordania y Gaza, Indiana University. Press, 1994, p. 68.
4 The Rise and Pacification of Palestinian Resistance (Stanford University Press, 2018), p. 97.
5 The Rise and Pacification of Palestinian Resistance (El auge y la pacificación de la resistencia palestina), p. 47.
6 Ziad Abu Amr Z. Islamic Fundamentalism in the West Bank and Gaza, p. 18; Khaled Hroub, Hamas (Pluto Books, 2010), p. 67.
7 Khaled Hroub, Hamas, pp. 66-67.
8 Khaled Hroub, Hamas, p. 66.
9 //
journals.openedition.org/; Sarah Roy, Hamas and Civil Society in Gaza, Princeton University Press 2011.
10 //
www.tandfonline.com/doi/.
11 a History from Within, Olive Branch Press, 2007, p. 297.
12 Como ejemplo de sus estrechas relaciones, el líder de Hamás, Jaled Mashal, elogió la invasión y ocupación de Afrin en Siria por parte de Turquía durante una visita a Ankara en abril de 2018. Afirmó que «el éxito de Turquía en Afrin sirve como un ejemplo sólido» ojalá sea seguido por similares «victorias de la ummah islámica en un montón de lugares en el mundo.» La ocupación de Afrin por las fuerzas armadas turcas y sus reaccionarios apoderados sirios expulsó a 200.000 personas, en su mayoría kurdas, y reprimió a los que se quedaron.
13 En 2012, Ismail Haniyeh, primer ministro del gobierno de Hamás en Gaza en aquel momento, elogió las «reformas» de Bahréin mientras el régimen, con el respaldo de sus aliados del Golfo, aplastaba el levantamiento democrático del país. Muchos dirigentes de Hamás lo consideraron un golpe de Estado «sectario» de los chiíes de Bahréin apoyados por Irán.

7. La resistencia rusa ante las sanciones occidentales.

Jacques Sapir sigue analizando la situación de la economía rusa y el resultado de las sanciones occidentales. En esta entrevista publicada en dos partes por Front Populaire, resume sus conclusiones hasta el momento.
Primera parte: https://frontpopulaire.fr/

Por qué la economía rusa resiste a las sanciones occidentales (1ª parte)
Jacques SAPIR
16/02/2024
ENTREVISTA. En contra de las predicciones de muchos comentaristas, la economía rusa resiste bien. Incluso está creciendo. El economista Jacques Sapir analiza detalladamente la situación en esta entrevista en dos partes, la primera de las cuales figura a continuación. Pulse aquí para leer la segunda.
Front Populaire: Según Rosstat, el servicio estatal ruso de estadística, el PIB de Rusia habrá crecido un 3,6% en 2023, a pesar de las sanciones occidentales, algunas de las cuales cumplen 10 años. ¿Qué debemos pensar de esta cifra?
Jacques Sapir: De hecho, Rosstat (el nombre oficial de la agencia estadística rusa es FSGS) ha ido incluso más allá. Los últimos resultados publicados el 8 de febrero han provocado cambios significativos en los datos económicos. El PIB de Rusia se ha revisado al alza para 2022 (del -2,1% al -1,2%), y Rosstat ha anunciado que podría hacerse una revisión similar de los resultados para 2023, del 3,6% (la cifra actual) a un posible 4,0%. Las revisiones para 2022 ya han sido validadas por el FMI, que ahora ha incorporado la revisión al alza de Rosstat. No es infrecuente que un sistema estadístico nacional corrija sus datos entre 18 y 24 meses después de la publicación inicial. Ya se han observado correcciones del orden del 0,5% al 1,0% del PIB, tanto en el INSEE francés como en las estadísticas de la Oficina del Censo estadounidense.
Por consiguiente, el crecimiento de Rusia puede haber sido aún más espectacular de lo que cabría prever basándose en los datos del FSGS. En comparación con 2021, es decir, antes de la aplicación de la nueva oleada de sanciones, el PIB habría crecido un total del 2,97%, es decir, un 1,47% anual. Se trata de una tasa superior a la del periodo comprendido entre 2013 y 2019, marcado por la primera oleada de sanciones occidentales, cuando el crecimiento medio fue de apenas el 1,07%. Esto es naturalmente impresionante para un país que se encuentra actualmente bajo algo menos de 18.000 sanciones económicas impuestas por los países occidentales, o lo que los rusos llaman «el Occidente colectivo». Por tanto, este crecimiento «borra» la recesión de 2022 e indica que Rusia ha vuelto a una situación económica favorable.
FP: En términos generales, ¿cómo explica la resistencia de la economía rusa?
JS: Hay varias razones para ello. En primer lugar, habiendo aprendido de la experiencia de la primera oleada de sanciones (2014-2015), las autoridades rusas -y me refiero tanto al Gobierno como a las autoridades monetarias del Banco Central de Rusia- han tratado deliberadamente de minimizar el impacto de las nuevas sanciones en el ámbito financiero, en particular estrechando lazos con China a partir de 2017, pero también en el ámbito comercial acercándose a países productores de hidrocarburos como Arabia Saudí. Y también empezando a diversificar la cartera de clientes de Rusia.
Se ha acelerado el desarrollo del gasoducto «Fuerza Siberiana-1», iniciado en 2015. De hecho, nos dimos cuenta de que este gasoducto estaba muy sobredimensionado, ya que podía acelerarse de forma muy significativa en 2022. Del mismo modo, las autoridades rusas han apoyado el desarrollo del gas licuado (GNL), que puede exportarse al margen de los gasoductos. Esta diversificación de la clientela de los productos petrolíferos y gasísticos rusos se remonta en realidad a 2010, cuando el Gobierno publicó sus orientaciones para la política energética de Rusia hasta 2030. Fue entonces cuando se dio el «giro hacia Asia», aunque pocos se dieron cuenta. Sin embargo, no fue hasta 2015-2016 cuando se puso realmente en práctica. Así que el efecto de aprendizaje para las autoridades rusas de la primera oleada de sanciones se subestimó enormemente.
Luego tuvimos la reacción inmediata del Gobierno, que el 8 de marzo de 2022 aprobó una ley que le autorizaba a tomar medidas económicas para hacer frente a las sanciones. Esta ley debía presentarse a la Duma, el Parlamento ruso, a más tardar el 1 de marzo. La amplitud de los puntos tratados sugiere también que se había realizado un gran trabajo preparatorio previo, al menos desde enero de 2022, es decir, antes de la imposición de las sanciones. Esta ley fue seguida por varias otras (1). Además, a diferencia de lo que ocurrió durante la crisis financiera mundial de 2008-2011, los decretos de aplicación de estas leyes se publicaron muy rápidamente y entraron en vigor rápidamente, en unos 2 o 3 meses. El resultado fue un rápido aumento de la inversión.
[..] Cuadro 1 Proporción de la inversión en el PIB Sotsial’no-Yekonomitchekoe Polozhenie Rossii, n°3/2023, Yanvar’-Mart 2023, https://rosstat.gov.ru/
Es más, el gobierno había desarrollado buenas relaciones económicas con muchos países, ya fuera a través de los BRICS o de acuerdos bilaterales. El resultado fue que incluso países que habían condenado la intervención de Rusia en Ucrania se negaron a aplicar sanciones occidentales. De hecho, Rusia nunca ha estado aislada, dijeran lo que dijeran o creyeran los líderes y periodistas occidentales. El país encontró rápidamente formas de reorientar su comercio, tanto en términos de importaciones como de exportaciones (2). Las importaciones volvieron a sus niveles de 2021-2022 en el cuarto trimestre de 2022 y el primero de 2023. A lo largo de 2023, las importaciones se mantuvieron en un nivel superior a la media anterior a la crisis de COVID-19.
Es posible que el proceso de elusión de las sanciones haya provocado un aumento relativo del precio de los productos importados. Sin embargo, esto dista mucho de la situación del segundo trimestre de 2022, cuando las importaciones cayeron un 75,8% de su tamaño anterior. No se puede negar el hecho de que el comercio internacional de Rusia se recuperó rápidamente y, de hecho, se recuperó en gran medida en el cuarto trimestre de 2022. Esto ha permitido a la industria desarrollarse sin verse bloqueada por cuellos de botella en productos críticos. En este sentido, la política del Gobierno ruso, que por un lado ha prestado apoyo financiero a una serie de empresas y por otro ha garantizado el mantenimiento del flujo de importaciones, ha tenido un efecto macroeconómico decisivo. Pero no ha sido el único.
Por último, y este es el tercer aspecto de la respuesta rusa a las sanciones, las empresas han mostrado una notable resistencia y adaptabilidad a la nueva situación, que ha contado con el apoyo de la política de los bancos centrales. Esta resistencia puede explicarse por la salida de empresas extranjeras de Rusia como consecuencia de las sanciones y el estímulo más o menos directo de los gobiernos occidentales. Como muchas empresas occidentales, aunque no todas, abandonaron Rusia, las empresas rusas se dieron cuenta de que se abría un mercado ante ellas. Esto les impulsó a invertir, diversificar y crear nuevos productos como parte de un importante programa de sustitución de importaciones.
Una vez más, hay que recordar que este programa no se remonta a febrero de 2022. Los esfuerzos de diversificación industrial y sustitución de importaciones habían comenzado y continuado tras la primera ronda de sanciones en 2014-2015 (3). Del mismo modo, tras la crisis de Covid-19, Rusia había desarrollado una política proactiva de sustitución de importaciones centrada en la modernización tecnológica y el aumento de la actividad innovadora de las empresas nacionales. El gran cambio fue que las empresas rusas empezaron a creer realmente en este programa en 2022. Ante el mercado abierto por la marcha de las empresas occidentales y la amenaza de restricciones a la importación debido a las sanciones, se lanzaron de lleno a la sustitución de importaciones a partir del verano de 2022, y los resultados empezaron a verse a lo largo de 2023.
FP: ¿Cuáles son las raíces del crecimiento actual?
JS: Podemos identificar tres. En primer lugar, el hecho de que la política del gobierno ruso parece dirigirse hacia lo que un sociólogo ucraniano describe como «keynesianismo militar» (4), a través de ayudas sustanciales a sectores de la población implicados en el esfuerzo bélico, pero también a través del volumen de pedidos públicos en el sector armamentístico (5). Aunque no disponemos de datos precisos sobre la producción de armas, las rentas salariales aumentan en las regiones donde se encuentran las principales fábricas de armas (6), y los salarios reales muestran diferencias significativas durante los tres primeros trimestres de 2022.
La inversión también ha aumentado fuertemente, con picos en Extremo Oriente: el Distrito Federal Oriental, los Urales, Siberia y Volga-Vyatka. Todo ello apunta a un fuerte aumento de las industrias militares, que necesariamente ha tenido un impacto en la producción total, aunque este impacto se haya repartido a lo largo de muchos meses. La defensa representa actualmente algo más del 6% del PIB ruso. Es una cifra elevada, pero muy inferior a los niveles que permitirían hablar de una «economía de guerra». A modo de recordatorio, el gasto en defensa en Estados Unidos en la década de 1960, un período caracterizado por la guerra de Vietnam, pero también por un programa acelerado de construcción de submarinos con misiles balísticos en respuesta a la supuesta «brecha de misiles» con la Unión Soviética, alcanzó el 8,5% del PIB. Rusia se mantiene sustancialmente por debajo de este nivel. En cuanto a la estructura del presupuesto, los gastos de apoyo a la economía superan el 7,0% del PIB, es decir, más que los gastos militares, y los gastos sociales, culturales y administrativos representan el 23% del PIB. Sin embargo, no cabe duda de que este esfuerzo militar, y lo que podríamos llamar el «keynesianismo militar», representan probablemente alrededor del 40% del crecimiento actual.
A esto hay que añadir el retorno de un fuerte consumo de los hogares. El consumo de los hogares había caído en el segundo semestre de 2022, tanto porque los ingresos reales habían disminuido como consecuencia de la elevada inflación como porque los hogares estaban naturalmente preocupados y preferían ahorrar antes que consumir. Sin embargo, esta situación se invirtió en el primer trimestre de 2023. Los salarios reales, que habían empezado a subir de nuevo a partir de octubre de 2022, aumentaron bruscamente, bajo el impacto de los fuertes aumentos nominales inducidos por la escasez de trabajadores. De hecho, el empleo aumentó en más de dos millones de personas entre diciembre de 2022 y diciembre de 2023. Así pues, los aumentos salariales reales se mantuvieron a lo largo de todo el año, alcanzando una media del 7,4%, lo que implica una subida del 15% de los salarios nominales. El impacto sobre el consumo ha sido enorme. El comercio al por menor creció un 6,4% a lo largo del año, incluso más del 10% en los últimos meses. Este auge del consumo representa probablemente más del 30% del crecimiento actual.
Y luego están los efectos de la sustitución de importaciones, que se traducen naturalmente en un aumento de la inversión empresarial y que contribuyen indirectamente a la subida general de los salarios. Sabemos que el crecimiento de la inversión – en el sentido de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) tan apreciado por el INSEE – habrá superado el 7,5% en términos reales en 2023. Esto significa que la sustitución de importaciones representa probablemente entre el 25% y el 30% del crecimiento actual.
PM: ¿Cómo analiza el desfase bastante considerable entre las previsiones y las cifras reales?
JS: Evidentemente, es una pregunta que hay que hacerse.
Desde el inicio de las sanciones occidentales contra Rusia, a finales de febrero de 2022, se han hecho muchos pronósticos catastrofistas sobre la economía rusa. El efecto de las sanciones, o más exactamente de las «medidas de coerción económica» (7) adoptadas contra Rusia desde el inicio del conflicto en Ucrania, ha sido objeto de numerosos debates (8). Se ha cuestionado su eficacia (9). De hecho, la experiencia del primer episodio de sanciones contra Rusia (2014-2017) no ha sido concluyente (10), y lo mismo se aplica obviamente al segundo (11).
Muchos han hecho predicciones apocalípticas, entre ellos un equipo dirigido por J. Sonnefeld, de la Universidad de Yale (12). Pero el razonamiento, mal fundamentado, parece deber mucho a la ideología y la propaganda. El profesor James Galbraith ha desacreditado la mayoría de sus argumentos (13). Del mismo modo, el estudio realizado en el Tesoro francés por la Sra. Bénassy-Quéré aporta algunas respuestas, pero tampoco evita el sesgo ideológico (14). Una visión de conjunto de estos errores de previsión figura en un artículo publicado a finales de 2022 por un equipo de colegas del Instituto de Previsión Económica de la Academia Rusa de Ciencias (IPE-ASR), dirigido por el profesor Dmitry Kuvalin (15).
Así, el Banco Mundial pronosticó una recesión del -11,2% en abril de 2022, y del -8,9% en junio. Lo mismo ocurría con instituciones rusas como el Ministerio de Desarrollo Económico (-7,8% en mayo), el IPE-ASR y el Banco Central de Rusia. El estudio dirigido por D. Kuvalin demostró que la capacidad de recuperación de la economía rusa había sido muy subestimada, como demuestran los resultados reales a finales de año, con una recesión de sólo el -2,1%.
Otro estudio parte de la base de que las cifras proporcionadas por la agencia estadística rusa no son fiables o están falsificadas, e intenta utilizar cifras alternativas (16). Este estudio fue realizado por dos investigadores, A. Schmith y H. Sakhno, del Banco Central Europeo (17). Utilizaron estadísticas parciales sobre el consumo de los hogares, algunas de las cuales fueron recogidas por empresas privadas rusas. Sin embargo, estos datos son extremadamente frágiles. Las cifras de consumo dependen de las preferencias en materia de consumo y ahorro, preferencias que naturalmente se han visto modificadas por la nueva situación. Además, el crecimiento del PIB también se ve afectado por otros parámetros, sobre todo en lo que respecta a la industria. Por último, no se tiene en cuenta la hipótesis del paso de un consumo de los hogares centrado en el consumo individual a un consumo centrado en los bienes colectivos (transportes, infraestructuras, etc.). Esto pone de manifiesto la fragilidad de este estudio.
Las estimaciones para 2023 han seguido la misma trayectoria. En un artículo publicado en diciembre de 2022, un analista de Carnegie pronosticaba entre tres y cinco años de recesión para Rusia (18). Pero no hay datos concretos que respalden este análisis. De hecho, Rusia salió de la depresión inducida por las sanciones en la segunda mitad de 2023. El FMI pronosticó un modesto crecimiento del 0,7% antes de revisar al alza sus previsiones (19). El IPE-ASR también comenzó a finales de marzo con una previsión del -0,7% (20). Sin embargo, revisó considerablemente sus cifras el 30 de mayo, previendo un crecimiento del 2,4% (21). En verano, sus previsiones superaron el 3,0%, y terminó 2023 pronosticando un crecimiento superior al 3,5%.
El Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia publicó primero una previsión del 1,2% (por encima de la del FMI) (22) , luego alcanzó el 2,8% en septiembre y el 3,5% en noviembre.
El Banco Central se mostró más prudente, previendo un crecimiento en torno al 1,0% de aquí a abril de 2023 (23), antes de elevar sus previsiones al 2,2% en julio y al 2,8% en octubre (24). El instituto de investigación VEB aumentó sus previsiones del 0,8% en abril al 3,4% en noviembre de 2023 (25). Por otra parte, un académico ruso, Oleg Bakun, consideró que los datos provisionales del FSGS eran demasiado conservadores y dio unas estimaciones para 2023 superiores al 3,0% (26). Ahora sabemos que el crecimiento fue al menos del 3,6% y que probablemente se corregirá al 4,0% una vez que se hayan integrado todos los datos.
Algunos de los errores de previsión son ciertamente técnicos. Los modelos utilizados no parecen capaces de incorporar cambios bruscos de trayectoria o nuevas relaciones econométricas entre producción, inversión y demanda interna. Esto es particularmente cierto en el caso de los modelos DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium), que se utilizan con frecuencia, sobre todo por las instituciones internacionales y los bancos centrales (27). Estos modelos se utilizan para prever el crecimiento (28). Sin embargo, se basan en hipótesis microeconómicas arriesgadas (29). Los agentes se comportan de manera fija y no pueden modificar su comportamiento (30). Sin embargo, todos los estudios microeconómicos realizados en Rusia en 2022 muestran que los agentes han cambiado efectivamente su comportamiento y que las empresas maximizan ahora sus volúmenes de producción con la esperanza de ganar cuota de mercado, condición para la futura maximización de los beneficios. Así pues, la utilización de modelos DSGE resultó ser un obstáculo para tener en cuenta los cambios de trayectoria (31), en particular en la economía rusa, pero también los cambios de política económica (32).
Pero los problemas técnicos no lo explican todo. Sin duda, la ideología ha influido. Hay que atribuirlo a una incredulidad, temporal o duradera, en la actuación del gobierno ruso, considerado casi abiertamente en los círculos de economistas occidentales como incapaz de iniciativa y de pensamiento innovador. Por lo tanto, estos errores pueden tener causas ideológicas. Numerosas suposiciones ideológicas como «los rusos no pueden gestionar su economía sin nosotros, los occidentales…» o «el corrupto gobierno ruso no pudo adaptarse ni reaccionar ante las sanciones» han sido ampliamente difundidas en los países occidentales (33), y en particular en el seno de la administración de la Unión Europea (34). La declaración profundamente estúpida realizada el 1 de marzo de 2022 por el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, sobre el inminente «colapso» de la economía rusa forma parte obviamente de esas hipótesis (35).
Pero los «errores» también podrían tener una causa política, vinculada al conflicto de Ucrania. Su objetivo era difundir una representación de la debilidad rusa con el fin de convencer a la opinión pública occidental de que la guerra se ganaría fácilmente, quizá simplemente mediante la coacción económica, y que no serían necesarios duros sacrificios para apoyar a Ucrania. Así que cuando, como muestra la Tabla 2, la OCDE y el Banco Mundial mantienen previsiones negativas para 2023 hasta junio y julio de 2023, mientras que los datos sobre el crecimiento ruso se acumulan desde marzo-abril de 2023, uno tiene derecho a preguntarse qué está pasando. ¿Estamos simplemente ante un error técnico de previsión o ante un sesgo ideológico y/o político?
La negación de la realidad puede tener causas ideológicas, políticas o técnicas. Pero no deja de ser una negación.

Notas

1 Voir, BCR/CBR, Financial Stability Review, Q4 2022 – Q1 2023, May 26, 2023.
2 David A., Stewart S., Reid M. and Alperovitch D., “Russia Shifting Import Sources Amid US and Allied Export Restrictions, Siverado Policy Accelerator, January 2023, https://silverado.org/news/ . See too, Russia Semiconductor Imports: Pre- and Post-Invasion Trendshttps://silverado.org/news/ and Monthly Russian Goods Imports: Post-invasion Trends Based on Mirror Export Data, https://silverado.org/news/ . See also, Ribakova E., Reddy C. et Ulku U., « Macro Notes : China Steps In to Supply Russia”, Institute of International Finance, 1er février 2023, https://www.iif.com/Products/
3 Chernova, V. Yu, et B. A. Kheyfets, “Tools for estimating the effectiveness of import-substituting modernization: Case in the agriculture of Russia”, in European Research Studies Journal n°21/2018, pp. 179–91
4 Ishshenko V. « Russia’s military keynesianism », Al Jazeera 14/02/2023, https://www.aljazeera.com/
5 Cooper J., Implementation of the Russian Federal Budget During January-July 2022 and the Spending on the Military, SIPRI Background Paper, SIPRI, Stockholm, October 2022, https://www.sipri.org/sites/
6 Voir le n°17 du Bulletin régional de la Banque Centrale de Russie, mis en ligne le 1er février 2023, https://www.cbr.ru/analytics/
7 https://www.ohchr.org/en/ See also, Olson R.S., “Economic Coercion in World Politics: With a focus on North-South Relations” in World Politics, vol. 31, n°4, July 1979, pp. 471-494. Sapir J., “Wendet sich der Wirtschaftskrieg gegen Russland gegen seine Initiatoren?” in Stefan Luft, Sandra Kostner (Editors): Ukrainekrieg. Warum Europa eine neue Entspannungspolitik braucht, Frankfurt am Main, 2023, Westend-Verlag
8 Carpentier-Charlety E., « Le Mirage des Sanctions » in Fondation Jean Jaurès, March 30, 2022, https://www.jean-jaures.org/
9 The Spectator, “Why the Economic War Against Russia Has Failed”, in The Spectator, May 13, 2023, https://www.spectator.co.uk/
10 Bali M., “The Impact of Economic Sanctions on Russia and its Six Greatest European Trade Partners: a Country SVAR Analysis”, in Finansy I Biznes [Finance & Business], Vol. 14 (n°2), 2018, pp.45-67; Bali M. & Rapelanoro N., “How to simulate international economic sanctions: A multipurpose index modelling illustrated with EU sanctions against Russia”, in International Economic, Vol. 168, December 2021, pp. 25-39; Giumelli, F.,- «The Redistributive Impact of Restrictive Measures on EU Members: Winners and Losers from Imposing Sanctions on Russia ». Journal of Common Market Studies, March 2017, pp. 1-19; Kholodilin, K. and Netsunajev, A., «Crimea and Punishment: The Impact of Sanctions on Russian and European Economies ». Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung DISCUSSION PAPERS, No. 1569, 2016.
11 Sapir J., “Has Western Sanctions Against Russia Failed?” in Bali M (edit), The Effect of Economic Sanstions within the Russia-Ukraine Conflict, New-York, Nova Science Publishers, février 2024
12 Sonnefeld J., Tian S., Sokolowski F., Wyreblowski M. and Kasprowicz M., “Business Retreats and Sanctions Are Crippling the Russian Economy”, July 19, 2022, https://papers.ssrn.com/sol3/
13 Galbraith J., « The Gift of Sanctions: An Analysis of Assessments of the Russian Economy 2022-2023” Institute of New Economic Thinking, Working Papers, n°204, April 10, 2023 and “The Effect of Sanctions on Russia: a Skeptical View” in the Brave New Europe, April 20, 2023, https://braveneweurope.com/ .
14 https://www.tresor.economie.
15 Кувалин Д. Б. (Kuvalin D.B.), « Российская экономика в условиях жестких внешних санкций: проблемы, риски и возможности », in ЭКОНОМИЧЕСКИЕ И СОЦИАЛЬНЫЕ ПЕРЕМЕНЫ: ФАКТЫ, ТЕНДЕНЦИИ, ПРОГНОЗ , Vol 15, n°6, 2022, p. 79-93.
16 https://www.finance-gestion.
17 https://cepr.org/voxeu/
18 Pokopenko A., “The Cost of War: Russian Economy Faces a Decade of Regress”, Carnegie Endowment for International Peace, December 19, 2022, https://carnegieendowment.org/
19 https://www.imf.org/en/
20 https://ecfor.ru/publication/
21 A.A. Shirov et alii, Kratkosrotchnyj analiz dinamiki VVP: Maj 2023, IEF-RAS, May 30, https://ecfor.ru/publication/
22 https://www.reuters.com/
23 https://www.reuters.com/
24 VEB Institut Issledovanij I Yelspertizy, Ocenki 2023 goda: Situacija Sushchestvenno Luchie Ozhidannij, Moscow, December 2023.
25 VEB Institut Issledovanij I Yelspertizy, Ocenki 2023 goda: Situacija Sushchestvenno Luchie Ozhidannij, Moscow, December 2023.
26 https://dzen.ru/a/Y_efs_ and https://dzen.ru/a/
27 Clarida R., J. Gali, and M. Gertler, “The Science of Monetary Policy: A New Keynesian Perspective.» In Journal of Economic Literature, 1999, vol.37, pp. 1661– 1707. Galí J., and M. Gertler, “Macroeconomic Modelling for Monetary Policy Evaluation.» In Journal of Economic Perspectives, 2007, Vol. 21 pp.25–46. Woodford M.,, “Convergence in Macroeconomics: Elements of the New Synthesis”, in American Economic Journal: Macroeconomics, vol.1, 2009, pp 267– 279.
28 Adolfson, M., Lindé, J. and Villani, M., “Forecasting Performance of an Open Economy DSGE Model”, in. Econometric Reviews, Vol. 26, 2007, (n° 2–4), pp. 289–328 .
29 Fagiolo G. and Roventini A, Macroeconomic Policy in DSGE and Agent-Based Models, in Revue de l’OFCE, 2012, N°5 (n°124), pp. 67-76.
30 Storm S., “Cordon of Conformity: Why DSGE Models Are Not the Future of Macroeconomics”, in International Journal of Political Economy, Vol. 50, n°2, pp. 77-98
31 Estrella, A., and J. C. Fuhrer, “Monetary Policy Shifts and the Stability of Monetary Policy Models.” In Review of Economics and Statistics Vol. 85 (n°1), pp.:94–104.
32 Dockès P., Le capitalisme et ses rythmes, quatre siècles en perspective: Tome 2, Splendeurs et misère de la croissance, 2 volumes, Paris, Classiques Garnier, 2021
33 C’est notoirement le cas de l’article “Yale” qui est fondé sur des assertions de cette sorte, Sonnefeld J., Tian S., Sokolowski F., Wyreblowski M. et Kasprowicz M., “Business Retreats and Sanctions Are Crippling the Russian Economy”, op. cit.
34 See https://cepr.org/voxeu/
35 https://www.bfmtv.com/

Fuentes Cuadro 2

N. Lavrova (via Bloomberg): https://www.bloomberg.com/
FMI, April 2023: https://www.imf.org/en/ , FMI, July 2023: https://www.imf.org/en/ FMI, October 2023: https://www.imf.org/en/
EU Commission (October 2023): https://ec.europa.eu/economy_ and https://economy-finance.ec.
OCDE (June): https://www.oecd.org/ , OCDE (November): https://www.oecd.org/
I VEB, Institut Issledovanij i Yekspertizy
CEMI-CR451 * Average 2,5%-3,5%, with 90% probability, ** Average on 3,0% -3,6%, 95% probability
*** Average on 3,4% – 3,8%, 95% probability, **** Average on 1,7%-3,1%, 90% probability
A: https://interfax.com/newsroom/ b:November 16th, 2023, https://interfax.com/newsroom/ c: November 17th, 2023: https://interfax.com/newsroom/

Segunda parte:

https://frontpopulaire.fr/

Por qué la economía rusa resiste a las sanciones occidentales (2ª parte)
Redacción, Jacques SAPIR 17/02/2024
ENTREVISTA. Contrariamente a las predicciones de muchos comentaristas, la economía rusa resiste bien. Incluso está creciendo. El economista Jacques Sapir analiza detalladamente la situación en esta entrevista en dos partes, la segunda de las cuales sigue a continuación. Pulse aquí para leer la primera parte.
FP: Tras dispararse a partir de febrero de 2022, el rublo volvió a caer a niveles comparables a los de antes de la guerra de Ucrania en otoño de 2023, y ahora parece bastante estable. ¿Se debe esto a que Moscú tiene soberanía monetaria, pero nosotros no?
JS: Básicamente, sí. Pero aunque la soberanía monetaria nos permite actuar, no significa necesariamente que todas nuestras acciones sean inteligentes o simplemente racionales.
Lo que llama la atención aquí es la eficacia y la inteligencia de las medidas que se pusieron en marcha entre finales de febrero de 2022 y el verano de 2022. Las autoridades monetarias, que en este caso son tanto el Banco Central como el Ministerio de Finanzas, pusieron en marcha medidas cuantitativas (como exigir a los exportadores que repatriaran inmediatamente sus ingresos en divisas, exigir que determinadas exportaciones se pagaran en rublos, etc.) y cualitativas (como elevar el tipo de interés oficial) que anularon el efecto de las sanciones.
Como has señalado, el rublo se recuperó rápidamente, a partir de abril de 2022, y superó con creces su cotización de febrero de 2022: se apreció fuertemente. Esto permitió al Banco Central bajar rápidamente su tipo clave, que había desempeñado un papel menor en la gestión de la crisis. Los observadores no han prestado suficiente atención a esto. Durante el período comprendido entre febrero y mayo de 2022, el poder monetario estuvo muy repartido entre el Banco Central y el Gobierno, y también -sin duda- con la administración presidencial, que tuvo que supervisar todo esto. Aquí es, sin duda, donde vemos la importancia de la soberanía monetaria. El hecho de que Rusia sea monetariamente soberana le ha permitido actuar de forma autónoma en materia monetaria, pero también -y esto es quizá aún más importante- decidir que las cuestiones monetarias no se dejarían en manos de un Banco Central «independiente», sino que estarían bajo la supervisión del gobierno y del ejecutivo, con el Presidente, quedando el Banco Central reducido en gran medida a un ejecutor.
Sin embargo, la política monetaria experimentó una segunda gran fase entre junio y octubre de 2023, y esto es a lo que usted se refiere. Esta vez, las circunstancias son muy diferentes. El saldo positivo de la balanza de pagos se ha reducido considerablemente desde principios de 2023 bajo la influencia de varios factores, entre ellos el aumento de las importaciones (ahora vinculado al desarrollo de la estrategia de sustitución de importaciones, ya que para producir bienes que antes se equipaban hay que construir nuevas fábricas e importar determinadas materias primas) y la caída de los precios del petróleo y del gas como consecuencia de la primavera y de que el invierno había sido suave, lo que implicaba un menor consumo de hidrocarburos y un nivel de existencias superior al habitual. El precio del barril de petróleo (índice BRENT) ha caído hasta situarse en torno a los 60 dólares. Volverá a subir en septiembre y actualmente se sitúa entre 78 y 82 dólares.
Además, el gobierno ha relajado la normativa sobre la repatriación de los ingresos de exportación a Rusia a partir de otoño de 2022. Todo ello ha provocado una tendencia a la baja del tipo de cambio, que está superando rápidamente la corrección de la sobrevaloración observada a finales de 2022. El Gobierno considera -con razón o sin ella- que existe un umbral psicológico en torno a la cotización de 1 dólar por 100 rublos. La inflación también va en aumento, debido a la escasez de mano de obra, que afecta ya a casi el 60% de las empresas, y a un auge relativo del consumo (36).
El aumento de la inflación también llevó a los hogares a anticipar una subida de los tipos de interés, y la demanda de préstamos al consumo se disparó en agosto y septiembre. Llegados a este punto, el gobierno dio rienda suelta al Banco Central, con el mandato implícito de impedir que el tipo de cambio cayera por debajo de 100 rublos por dólar y de evitar que la inflación se descontrolara. Sin embargo, el Banco Central cree que los instrumentos cualitativos de que dispone (los tipos de interés) serán suficientes. Por ello, va a subir el tipo de interés oficial de manera constante, del 7,5% al 16,0%. Sin embargo, las subidas efectuadas entre el 27 de julio y el 15 de octubre demuestran que el tipo de cambio es, de hecho, poco sensible a las subidas del tipo de interés oficial del Banco Central y que la inflación tampoco es muy sensible a las distintas subidas del tipo de interés oficial (37). A partir de finales de noviembre, con un tipo de referencia de entre el 15% y el 16%, la inflación empezó a ralentizarse lentamente, pero incluso en febrero, con un tipo del 16%, se mantuvo por encima del 7%. Está claro que la política de tipos de interés del banco central es, en el mejor de los casos, un éxito a medias, si no un fracaso a medias. Por otra parte, el crecimiento del volumen nominal de los flujos financieros (38) en todos los grupos industriales sigue aumentando.
Esto se debe a que lo que está provocando la recuperación del tipo de cambio, que a principios de diciembre volvía a situarse en torno a los 90 rublos por 1 USD y que, deflactado por la inflación comparada entre Rusia y Estados Unidos, ha vuelto de hecho al nivel de febrero de 2022, es la recuperación de la balanza de pagos (a partir de septiembre de 2023) y una medida reglamentaria que vuelve a endurecer las condiciones de repatriación de los beneficios de los exportadores a Rusia.
La recuperación del tipo de cambio también está teniendo un efecto deflacionista sobre los bienes de consumo importados. En conclusión, puede decirse que las medidas adoptadas por el Banco Central han tenido muy poco efecto sobre el tipo de cambio y sólo un efecto moderado sobre la inflación.
Si examinamos la cuestión de la soberanía monetaria, podemos sacar varias conclusiones. Por un lado, sí, la soberanía monetaria es crucial si se quieren tomar medidas realmente eficaces. Pero si bien existe un vínculo lógico entre la soberanía y la capacidad de tomar estas medidas, no existe ningún vínculo entre la soberanía y la calidad de estas medidas. La reacción del Banco Central de Rusia ante la situación que se desarrolla a partir de junio de 2023 lo demuestra. En otras palabras, la soberanía es una condición necesaria, pero no suficiente.
Por tanto, hay que pensar en otro nivel de soberanía, el del pensamiento. Se puede argumentar que una gran parte de la ineficacia de las medidas adoptadas a partir de junio de 2023 proviene del marco intelectual del Banco Central de Rusia, que no ha podido, y tal vez no ha querido, emanciparse de los dogmas del pensamiento monetario occidental. Para ser eficaz, por tanto, la soberanía monetaria debe ir acompañada también de una forma de soberanía intelectual que permita pensar la situación en términos que legitimen el uso -autorizado por la soberanía monetaria- de métodos contrarios a la doxa ortodoxa, como las medidas cuantitativas o la reducción de la independencia del Banco Central a su simple autonomía, anteponiendo las opciones políticas a las decisiones de política monetaria.
FP: ¿Han tenido algún impacto las sanciones occidentales?
JS: Por supuesto que las sanciones occidentales han tenido un impacto; no tiene sentido negarlo. Podemos verlo claramente en los resultados de la industria rusa entre marzo y junio-julio de 2022. El impacto de las sanciones también fue muy visible en las importaciones. También en este caso, el impacto fue limitado, durante un periodo de unos 3 trimestres (9 meses). Este impacto es ahora sólo residual, y sus efectos son indistinguibles de las reducciones de las importaciones provocadas por la estrategia de sustitución de importaciones. Lo interesante es la velocidad de recuperación de la economía rusa.
Cuando se conoció el paquete de sanciones, hacia la segunda quincena de marzo de 2022, los economistas rusos con los que estuve en contacto tenían claro que el impacto de las sanciones sería grave. Mientras que las cifras pronosticadas por los organismos occidentales (OCDE, Banco Mundial), que preveían una recesión del -10% al -11%, nos parecían muy exageradas y, de hecho, basadas esencialmente en la ideología, entre nosotros había consenso en que la recesión sería probablemente del -4,0% al -6,0% y que duraría unos dos años. Y nos equivocamos en ambos aspectos.
Ya en junio de 2022, nuestro colega Dmitry Kuvalin, que trabaja en el Instituto de Previsión Económica de Moscú, y que gestiona una base de datos sobre un panel de varios cientos de empresas que responden a encuestas trimestrales, nos señaló que un gran número de las empresas de este panel estaban reaccionando positivamente a las sanciones, tratando de ampliar su actividad en lugar de reducirla. Ese fue el detonante para mí. Ya me había encontrado con este tipo de reacción durante la crisis financiera de 1998, cuando algunas de las empresas rusas que seguía entonces ya habían empezado a aumentar su producción en octubre (la crisis se remonta a agosto de 1998). Así pues, empecé a revisar al alza mis previsiones para 2022, animado por el hecho de que el propio empleo asalariado aumentaba rápidamente. A finales de agosto había alcanzado una previsión de recesión del -2,5%. También pude pronosticar un periodo de recuperación mucho más corto, de unos 15 meses, lo que implicaba que Rusia volvería a crecer en el tercer trimestre de 2023. De hecho, el impacto de las sanciones sólo se dejó sentir durante 11 meses, y el crecimiento volvió a partir de finales de marzo de 2023.
En retrospectiva, la reacción de la economía rusa fue relativamente atípica en comparación con otras experiencias de choques exógenos recesivos. Tuvimos un efecto brutal, pero muy limitado en el tiempo, lo que sorprendió a los economistas rusos. Esto marca una clara diferencia con la crisis financiera de 2008-2011, pero también con el efecto de la primera oleada de sanciones. En el primer caso, también tuvimos un choque brutal, que provocó una fuerte caída del PIB, y tardamos casi 36 meses en volver a los niveles anteriores a la crisis.
En el segundo caso, tuvimos un choque mucho menos brutal, pero que también se dejó sentir durante un largo periodo, alrededor de 30 meses. A esto podemos añadir la crisis de COVID-19, de nuevo un choque exógeno violento, pero que se digirió mucho más rápidamente que los dos anteriores. Por otra parte, el choque de la crisis
financiera de 1998 se caracterizó por una caída moderada de la producción (aunque ésta se produjo tras años de crisis y recesión), y fue seguido de una extraordinaria recuperación de la economía rusa, con un crecimiento del PIB del 6,0% en 1999.
FP: ¿Qué sectores se han visto especialmente afectados?
JS: En este panorama, está claro que a algunas ramas de la industria les ha ido muy bien y a otras no tanto. En comparación con el nivel alcanzado a finales de 2021, es decir, antes de las sanciones, la producción de ordenadores, equipos electrónicos y ópticos ha aumentado un 39,7%, la de productos metálicos mecanizados un 37,0% y la de material eléctrico un 32,3%.
Por el contrario, la producción de automóviles y accesorios para automóviles sigue siendo un 40% inferior a su nivel de finales de 2021, cuando era de 100.000 vehículos al mes. La razón es sencilla: la industria automovilística rusa estaba vinculada en un 90% a los fabricantes occidentales que habían construido fábricas y que también importaban componentes para sus modelos producidos en Rusia (cajas de cambios y embragues, motores, etc.). Los fabricantes occidentales que abandonaron Rusia desmantelaron casi todas las cadenas de producción y subcontratación. Algunos incluso han inutilizado sus fábricas retirando las tarjetas de memoria de las máquinas controladas digitalmente. Así pues, la producción ha caído a una cuarta parte de lo que era en diciembre de 2021.
La respuesta de Rusia ha sido recuperar sus fábricas -por ejemplo, las de Renault, valoradas en 4.500 millones de euros, se vendieron al Estado ruso por un rublo simbólico- y firmar acuerdos con fabricantes chinos, al tiempo que se embarcaba en un importante programa de sustitución de importaciones para producir en Rusia los componentes que no podían obtenerse en el extranjero. Esta estrategia ha permitido que la producción pase de 19.000 vehículos al mes (el 20% del nivel de producción a finales de 2021) a 64.000 en 16 meses, lo cual es un éxito. La producción rusa volverá probablemente a su nivel anterior a las sanciones a finales de 2024, es decir, en 28 meses. Para esta producción en concreto, estamos muy cerca de las previsiones realizadas en la primavera de 2022.
Por el contrario, la producción de camiones y furgonetas, que era de unos 12.000 vehículos/mes antes de las sanciones, se ha mantenido e incluso ha aumentado. Las ventas de camiones y furgonetas, que eran de 98.000 vehículos/año en 2021 o incluso de 80.000 vehículos/año en 2019, se han superado para 2023, cuando se espera que las ventas superen los 145.000 vehículos/año. Los profesionales del sector creen que los camiones y los vehículos comerciales son ahora los «motores» del mercado ruso.
¿Cómo explicar entonces tendencias tan divergentes entre la producción de automóviles y la de vehículos industriales? Está claro que el gobierno ha puesto más énfasis en la producción de camiones y vehículos comerciales, porque los considera prioritarios, ya sea por necesidades militares o empresariales. El mercado de camiones está creciendo rápidamente. Así quedó demostrado en la feria COMTRANS-2023. Los fabricantes rusos de camiones y otros vehículos comerciales intentaron marcar la pauta en Comtrans-2023, con marcas nacionales ocupando los principales pabellones de la exposición. Pero la competencia de los fabricantes chinos de camiones y vehículos comerciales parece que será dura.
FP: ¿La ineficacia de las sanciones occidentales, al menos en vista de los efectos que esperaban inicialmente sus partidarios, forma parte de un cuestionamiento más global del orden geopolítico occidental y atlantista?
JS: La ineficacia de las sanciones occidentales, un hecho que empezó a reconocerse a principios de 2023, refleja simplemente una realidad: los países que forman parte del «Occidente colectivo», como lo llaman los rusos, ya no controlan la mayor parte de la producción industrial y de la tecnología. Los promotores de estas sanciones vivían en un mundo en el que el «Occidente colectivo» aún tenía el monopolio industrial y tecnológico. Pero ese mundo desapareció a principios de la década de 2000. En 2018, China registró el 60,7% de las patentes del mundo, frente al 12,4% de Estados Unidos, el 11,1% de Japón y el 2,0% de Alemania, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
Otra razón de esta ineficacia fue la incapacidad del «Occidente colectivo» para persuadir a los países que no aprobaban las acciones de Rusia, y que lo demostraron con sus votos en la ONU, para que se sumaran a las sanciones. Lo hemos visto en el caso de India (que, es cierto, forma parte de los BRICS), de los principales países latinoamericanos (México, Brasil, Argentina, Chile, Perú, etc.) y también de un miembro de la OTAN como Turquía. Japón, que aplica formalmente las sanciones, se cuida de no tocar sus intereses vitales; mantiene una estrecha cooperación con Rusia en materia de gas (con la participación de empresas japonesas en el proyecto Sajalín-2) y petróleo. Además, la incapacidad de Estados Unidos para obtener la cooperación de Arabia Saudí en el mercado del petróleo supuso una importante derrota para Washington, derrota que se ha visto agravada por el hecho de que no sólo Arabia Saudí, sino también Irán, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Etiopía se unirán al BRICS+ el 1 de enero de 2024.
Cuando uno lee la prensa no occidental -y hay una prensa excelente en India, Singapur e Indonesia- se da cuenta de que el discurso está mucho más cerca de Rusia que de Occidente.
En términos más generales, esto refleja el hecho de que Estados Unidos, y sobre todo la Unión Europea, se están quedando atrás económicamente. Los países del G-7 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón), que pueden considerarse representativos del «Occidente colectivo», representaban el 46% del PIB mundial (en paridad de poder adquisitivo) en 1992, mientras que los países de lo que aún no se llamaban los BRICS representaban el 16,5%. En 2022, los países del G-7 se habían reducido al 30,7% y los BRICS al 31,5%. Y las previsiones de crecimiento para 2022-2025 no van a mejorar las cosas. Como muestran claramente las estadísticas del FMI.
Fuente: FMI, Perspectivas de la economía mundial, actualización de enero de 2024,
https://www.imf.org/en/.
Así pues, se prevé un crecimiento total entre 2022 y 2025 del 7,5% para la UE, del 8,5% para Estados Unidos, pero del 11,5% para la media mundial y del 20,2% para los países de Asia (ASEAN 5+5), del 17,2% para las economías emergentes de renta media y del 15,5% para los países de Oriente Medio y el Norte de África. El abandono de la UE, y en menor medida de EE.UU., es por tanto impresionante en un periodo de sólo cuatro años. Es fácil comprender por qué los países del «Occidente colectivo» tienen poca capacidad de ejercer una coerción económica. Resulta incluso extraño que los dirigentes de estos países no lo hayan tenido en cuenta, sobre todo teniendo en cuenta que los estudios realizados durante el período 2014-2019 demostraron que el primer intento de imponer sanciones a Rusia causó tanto daño en este país como en los países occidentales.
Esto nos lleva a analizar la situación desde otro ángulo. Si las sanciones fueron ineficaces en Rusia, ¿qué efecto podrían haber tenido en los países de la Unión Europea? De hecho, si comparamos las previsiones de crecimiento realizadas a finales de 2021 con los resultados anunciados a principios de 2024, podemos ver que las sanciones han sido tan dolorosas, y quizás más, para los países de la Unión Europea que para Rusia.
Una comparación entre los resultados anunciados inicialmente y los resultados en 2024 muestra que la pérdida de crecimiento sería del 3,08% para Rusia y del 3,18% para la UE, con una pérdida del 3,00% para Francia pero del 5,68% para Alemania.
Si intentamos evaluar la «pérdida de riqueza» comparando el PIB (calculado en dólares a Paridad de Poder Adquisitivo para que la comparación sea posible) previsto a finales de 2021 para los años 2022, 2023 y 2024 y el PIB (en las mismas condiciones) que arroja la estimación del FMI de enero de 2024, la pérdida probable de riqueza asciende por tanto a 453.300 millones de dólares para Rusia y a 1.498.300 millones de dólares (PPA) para la UE (720 de los cuales sólo para Alemania). En otras palabras, las pérdidas de Rusia ascienden al 30% de las pérdidas de la UE y al 23,2% de las pérdidas totales. Está claro que las sanciones han perjudicado a las economías de la UE (y a Alemania en particular) mucho más que a Rusia.
FP: En los dos últimos años, todo el mundo ha visto que la propaganda dista mucho de ser patrimonio exclusivo de los regímenes autoritarios. ¿Cómo explica la histeria mediática que parece cundir en Francia cuando se trata de Rusia?
JS: Me parece que esta histeria tiene varias causas.
En primer lugar, está la decepción. Rusia, bárbara y atrasada como debe ser, debía ser fácilmente derrotada por la «valiente» pequeña Ucrania, armada hasta los dientes por Occidente, único árbitro de la moralidad. No ha sido así. Peor aún, Rusia se está imponiendo, tanto militar como económicamente. Semejante discrepancia está volviendo locos, o casi, a periodistas y presentadores de televisión.
También hay manipulación. Está claro que algunos querían arrastrar a los europeos a una confrontación mundial con Rusia. Para conseguirlo, no bastaba con gritar alto y claro: «Nosotros somos los que tenemos razón, el otro está equivocado». También era necesario fingir que la guerra sería, si no fresca y alegre en palabras de Guillermo II en 1914, al menos fácil. De ahí todas las declaraciones en el sentido de que los rusos no tenían más armas, que estaban desmantelando lavadoras para obtener chips electrónicos, que sus reservas de misiles estaban agotadas, que atacaban en oleadas humanas, etcétera. Parte de esta propaganda, y parte de esta histeria, repetía palabra por palabra los estereotipos del discurso nazi de 1941 a 1945, incluido el regreso de las «armas milagrosas» (la Wunderwaffe) que garantizarían la victoria a los ucranianos.
También hubo encubrimiento. Algunos eran muy conscientes de que esta guerra no sería fácil, de que Ucrania tenía muy pocas posibilidades de «ganar», si definimos la victoria como la recuperación de todos los territorios que habían caído bajo control ruso. Pero políticamente, esta era una verdad imposible de decir. Así que llegaron a la conclusión de que tenían que aullar con los lobos, siendo los lobos en este caso los más locos, dispuestos a invertir el discurso llegado el momento. Al menos esta ocultación tiene una base relativamente racional. Pero tiene un efecto muy perverso porque ayuda a construir una postura de negación de la realidad de la que es muy difícil escapar.
Y, por último, está el cálculo cínico realizado por actores que saben muy bien que mienten, pero que lo hacen por interés propio, ya se trate de los medios de comunicación dependientes de una gran empresa constructora que puede esperar beneficiarse de las ganancias financieras inesperadas de la reconstrucción de Ucrania, de los medios de comunicación afiliados a los productores de armas o de los medios de comunicación vinculados a un país que vio en esta guerra una oportunidad para asestar un golpe mortal a la economía alemana y a la economía europea en su conjunto y someterla definitivamente a su poder.
Añadamos que esta propaganda, y esta histeria, no habrían sido posibles si en las administraciones francesas hubiera habido un núcleo de expertos en Rusia, en lugar de ideólogos a sueldo. Pero esto abre otro debate, el de la dejadez de los estudios sobre Rusia, abandonados desde hace más de veinte años a los picapleitos que se inspiran en los cubos de basura de la ideología neoconservadora, y la falta de apoyo a los equipos que intentaban, contra viento y marea, mantener una tradición de estudios científicos y factuales.
Entrevista realizada por Quentin Rousseau

Notas

36 Tchernyshov S., « The Majority Never Had It So Good » 19 septembre 2023 in Russian.Post, à partir de Sibir’.Realii, heps://www.sibreal.org/a/o- narod/32595656.html
37 Doljekov A., « Le problème ne vient pas de la Banque centrale. Nous avons besoin d’une stratégie économique actualisée – Interview d’Alexandre Shirov », in Monokl’ n°8, 11 décembre 2023, https://monocle.ru/monocle/
38 BCR, https://www.cbr.ru/Collection/
39 Voir l’article d’Alexeï Grammatchikov, «Les camions tirent le marché automobile » dans EXPERT, n°37/2023, 11 septembre 2023, https://expert.ru/expert/2023/
40 Idem.
41 Carpentier-Charlety E., « Le Mirage des Sanctions » in Fondation Jean Jaurès, March 30, 2022, https://www.jean-jaures.org/
42 The Spectator, “Why the Economic War Against Russia Has Failed”, in The Spectator, May 13, 2023, https://www.spectator.co.uk/
43 Bali M., “The Impact of Economic Sanctions on Russia and its Six Greatest European Trade Partners: a Country SVAR Analysis”, in Finansy I Biznes [Finance & Business], Vol. 14 (n°2), 2018, pp.45-67; Bali M. & Rapelanoro N., “How to simulate international economic sanctions: A multipurpose index modelling illustrated with EU sanctions against Russia”, in International Economic, Vol. 168, December 2021, pp. 25-39; Giumelli, F.,- «The Redistributive Impact of Restrictive Measures on EU Members: Winners and Losers from Imposing Sanctions on Russia ». Journal of Common Market Studies, March 2017, pp. 1-19; Kholodilin, K. and Netsunajev, A., «Crimea and Punishment: The Impact of Sanctions on Russian and European Economies ». Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung DISCUSSION PAPERS, No. 1569, 2016.

Fuentes Cuadro 8

* IEF – KP-VVP n°53, https://ecfor.ru/publication/  
** CEMI-CR451, CEMI-CR451, Note de Conjoncture Russie n°21, « 2023, pour la Russie une année fructueuse », 28 décembre 2023.
*** IEF KP-VVP n°60, https://ecfor.ru/publication/ . 
° WEO database, October 2021, https://www.imf.org/en/ 
°° WEO database October 2023, https://www.imf.org/en/ 
°°° European economic forecast, DG-EFA, Autumn 2023, https://economy-finance.ec.  
(1) IMF-January 2024  https://www.imf.org/en/ 

8. Partisanos en el Panteón francés.

En unos días van a llevar al panteón francés al resistente comunista armenio Manouchian y a su mujer, como símbolo de los partisanos ejecutados por los nazis. He visto bastantes comentarios de la prensa francesa de la coincidencia de este hecho con la promulgación de una ley contra la inmigración. Como ejemplo, esta entrevista a Annie Lacroix-Riz. Os iba a enviar este mensaje ayer, pero me pasaba de cupo y quizá sea un poco reiterativo tras el que envió ayer José Luis de El Siglo.

https://qg.media/2024/02/19/

«Macron y la RN guardan silencio sobre el hecho de que los resistentes comunistas extranjeros estuvieran entre los patriotas más eminentes de Francia»
19/02/2024
A pocos días de que los manouchianos, cuyo recuerdo impregna el infame «Cartel Rojo», sean consagrados en el panteón francés el miércoles 21 de febrero, el homenaje nacional encabezado por Emmanuel Macron sugiere que se hará hincapié en sus orígenes armenios y no en su compromiso comunista, y que se explotarán sus actos de valentía. A contracorriente de la historiografía dominante, Annie Lacroix-Riz habla con QG sobre la historia poco conocida de estos ardientes militantes comunistas de origen inmigrante, que defendieron Francia arriesgando sus vidas, con una valentía que muchos «buenos franceses» nunca tuvieron.  

El miércoles 21 de febrero, por iniciativa del Elíseo, Missak Manouchian, líder de uno de los grupos Francs-tireurs et Partisans-Main d’œuvre immigrée (FTP-MOI), y su esposa Mélinée, también miembro de la Resistencia, serán introducidos en el Panteón, monumento nacional francés. ¿Quiénes eran estos resistentes comunistas de origen armenio y qué eficacia tuvieron contra los ocupantes nazis? Más allá del caso Manouchian, ¿cuál fue la realidad de la lucha interna librada por los comunistas y cuándo comenzó? Por otra parte, ¿qué legitimidad tiene el Gobierno de Macron para celebrar a los resistentes comunistas inmigrantes en un momento en el que se alinea con las coordenadas de la extrema derecha en la cuestión de la migración y utiliza desde hace tiempo tácticas de demonización contra sus oponentes políticos que no distan mucho de las de la tristemente célebre «Affiche rouge»? Aude Lancelin habló para QG con la historiadora Annie Lacroix-Riz, autora de «Choix de la Défaite» (Armand Colin), sobre la malversación del patrimonio comunista por los sucesivos presidentes, desde Nicolas Sarkozy en 2007 con el joven resistente comunista Guy Môquet, hasta Emmanuel Macron en 2024, con la admirable epopeya de los Manouchian, que se dispone a celebrar en su propio beneficio.
QG: Ejecutado por los nazis en Mont Valérien el 21 de febrero de 1944, el resistente comunista Missak Manouchian era miembro del grupo FTP-MOI (Francs Tireurs et partisans-Main d’oeuvre Immigrée). En primer lugar, ¿puede hablarnos de este grupo de resistencia particularmente activo y decidido, que llevó a cabo casi doscientas acciones contra los ocupantes alemanes en Francia?
Annie Lacroix-Riz: Era uno de los numerosos grupos creados por el PCF que habían emprendido acciones armadas desde el verano de 1941, pero, insisto, este llamamiento claramente fechado a la acción armada no fue el comienzo de la Resistencia comunista. Los registros de militantes comunistas del diccionario biográfico Maitron y las sólidas investigaciones, tanto locales como de otro tipo, desmienten la tesis casi universal de que hubo complicidad o incluso alianza entre comunistas y nazis desde la firma del pacto de no agresión germano-soviético, el 23 de agosto de 1939, hasta el 22 de junio de 1941, fecha del ataque alemán a la URSS. Nadie en Francia se había pronunciado antes a favor de la lucha armada contra las fuerzas de ocupación, y el PCF fue el único partido que lo hizo. El propio De Gaulle, rodeado de encapuchados hasta el punto de negarse a recibir a Pierre Cot en Londres, prefirió una liberación «militar» franco-aliada a una liberación de carácter popular, demasiado comunista: declaró que los ataques eran inútiles y perjudiciales, argumentando que las ejecuciones alemanas de rehenes eran tan costosas para «el pueblo francés». Esta declaración, o más bien este eslogan, sirvió para encubrir la privación duradera de armas a la Resistencia por parte de los angloamericanos.
Las fuentes policiales, tanto francesas (1939-1941) como alemanas (1940-1941), son igualmente claras al afirmar que no hubo ruptura entre las dos fases. Los militantes comunistas, franceses o extranjeros, habían sido perseguidos por la policía desde la prohibición de la prensa y de las organizaciones comunistas el 25 y 26 de agosto de 1939, un mes antes del decreto Daladier de prohibición del Partido Comunista (26 de septiembre), en virtud del cual la policía francesa seguía deteniendo comunistas en el verano de 1944. En mayo de 1941 hubo una gran huelga en las minas de la región del Norte, preparada activamente por los comunistas desde el otoño de 1940, y el PCF anunció la formación de un «Frente Nacional» contra los invasores. La colaboración policial franco-alemana contra los emigrantes alemanes, establecida desde el principio, se había reforzado seriamente en otoño de 1938 con el «Munich del Interior». Aparentemente interrumpido desde julio de 1939 por la expulsión oficial de los agentes alemanes, el romance se reanudó en el verano de 1940. A su llegada, el ocupante no interfirió en la caza de comunistas por parte de la policía francesa, tan celosa desde finales del verano de 1939, pero la colaboración policial en la caza de comunistas se estableció formalmente ya en febrero-marzo de 1941 [1]. La tesis contraria se benefició de la publicidad masiva negada a las investigaciones «desviadas».
Fue en 1943, tras la victoria soviética en Stalingrado que galvanizó la resistencia comunista armada en toda la Europa ocupada, cuando los grupos de acción directa creados en 1942 cobraron protagonismo. En París y en la región parisina, cinco grupos se encargaron de llevar a cabo atentados. El grupo dirigido por Missak Manouchian, uno de los dos armenios entre los 23 militantes condenados por un tribunal militar alemán y 22 ejecutados en febrero de 1944 en Mont-Valérien, incluía a seis judíos polacos, entre ellos Marcel Rajman, tres judíos húngaros, una judía rumana, Olga Bancic [2], cinco italianos, un español, dos polacos y tres franceses no judíos. Todos estos grupos urbanos, en su mayoría extranjeros, contaban con el apoyo de dos equipos de preparación y un equipo de médicos.
En su tesis de 2003, Denis Peschanski -nombrado «consejero histórico» tras la decisión del presidente francés en junio de 2023 de convertir a la pareja Manouchian en monumento conmemorativo- hizo hincapié en el «efecto militar extremadamente limitado de la guerrilla urbana» dirigida por estos grupos comunistas, que contaban en total con entre cien y trescientos miembros [3]. Se trataba de una presentación sesgada: la acción armada de París, que pretendía convertir en un infierno la capital del placer del ocupante, y que lo consiguió, formaba parte de la acción armada general de los Partisanos Francs-Tireurs, franceses y del MOI, en toda Francia, contra la máquina de guerra alemana y sus cómplices. El sabotaje de fábricas y ferrocarriles, que tuvo un efecto desastroso sobre el transporte y las tropas de la Wehrmacht, especialmente en el sudeste y sudoeste, tuvo un «efecto» formidable. Hicieron de los obreros metalúrgicos y ferroviarios la punta de lanza contra los obreros franceses invasores, tanto franceses como inmigrantes.
Vichy, el BCRA (Bureau Central de Renseignement et d’Action) de De Gaulle y los alemanes eran unánimes sobre el éxito del objetivo comunista: los bombardeos angloamericanos eran mortalmente ineficaces (75.000 muertos civiles, sin perturbación de la maquinaria de guerra alemana); los «atentados terroristas» habían privado, desde 1943, de toda seguridad a los ocupantes y a sus cómplices franceses. En diciembre de 1943-enero de 1944, Abetz, el podrido de la Francia de los años 30 y representante del Reich en París desde junio de 1940 (menos un año de «penitencia berlinesa» tras el desembarco americano en África del Norte), trazó un cuadro elocuente de la acción del FTP, francés o MOI, contra la Wehrmacht y las fábricas que trabajaban para el Reich. Cientos de «sabotajes y atentados» mensuales, en constante aumento desde abril de 1943, bloquearon durante semanas o incluso meses fábricas, canales y «líneas esenciales de alta tensión», perturbando el transporte de tropas y mercancías; cientos de atentados golpearon a los alemanes y a sus secuaces franceses. Los informes de Abetz eran un himno involuntario a la Resistencia armada comunista [4].

Panfleto de un grupo de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial: «¡Jóvenes! ¡Estáis asistiendo a los últimos estertores del opresor Boche! Mostrad que sois franceses y demostrad que no haréis nada para ayudar a la bestia a levantarse de nuevo».

Los grupos de combate «urbanos» también participaron en estas acciones, como «Carmagnole-Liberté» en Lyon y el Sureste. Su único superviviente comunista, Léon Landini, de 98 años, que ha conservado la bandera del grupo (ver foto más abajo), nunca fue contactado personalmente por la oficina del Presidente de la República, a pesar de varios intentos desde el anuncio de las ceremonias. Así lo reconoció el 16 de febrero de 2024 en una carta abierta dirigida a Emmanuel Macron.
En mayo de 1944, en vísperas del desembarco anglo-estadounidense del 6 de junio, cuando la acción militar aliada era prácticamente inexistente, el general Béthouart, un leal a Vichy que se había unido a los estadounidenses desde su desembarco en el norte de África, se unió al inevitable De Gaulle y estableció la crucial contribución militar de estos grupos a la lucha por la liberación de Francia y Europa. Desde noviembre de 1943, «1) el frente ruso absorbió una media del 60% de las fuerzas terrestres de la Wehrmacht (alcanzando el máximo esfuerzo el 65% en enero de 1944); 2) el frente italiano [angloamericano] sólo absorbió entre el 5% y el 7 ½% de las fuerzas; 3) el miedo al segundo frente y a las guerrillas europeas inmovilizó al 30%» [5]. En una Francia «de nuevo en guerra con el Reich», los alemanes tuvieron que reforzar sus divisiones de la Wehrmacht, que pasaron de 27 en noviembre de 1943 a 48 en abril de 1944 [6].
Lo mismo ocurrió con el maquis, estructura regional vinculada a la instauración del servicio de trabajo obligatorio (de facto desde septiembre de 1942, por decreto de 16 de febrero de 1943 [7]), cuyas fuerzas dirigidas por comunistas fueron predominantes, si no exclusivas, hasta la primavera de 1944. En cuanto a la eficacia de la acción armada, no estamos ni cerca del desprecio del historiador Claude Barbier por el «mito» de una «batalla de Les Glières que nunca tuvo lugar» [8].
¿Por qué se hizo una distinción entre el grupo llamado FTP «francés» y el grupo FTP-MOI, siendo este último el grupo de combatientes de la Resistencia inmigrantes y apátridas que dependía directamente de Jacques Duclos, número 2 del Partido Comunista Francés?

La distinción estaba ligada a la historia del movimiento comunista original, con la estructuración prescrita en 1920 por la III Internacional de Moscú para los PC existentes y futuros: conservarían su base nacional, como en la época de la II Internacional, pero romperían formalmente con las reglas y prácticas de las organizaciones internacionales y nacionales que habían apoyado la «guerra imperialista» desde 1914.
Una gran parte de la clase obrera francesa es producto de la inmigración desde los años 1880 y 1890 (fase importante de la inmigración italiana), y más que nunca desde la primera posguerra. Los extranjeros fueron expulsados de sus respectivos países por las crisis – endémicas una década antes de la Gran Depresión – y por la persecución política: católicos polacos de origen campesino, reclutados por decenas de miles por los grandes jefes del Comité des Houillères, italianos y, a lo largo de las décadas, nacionales, con una gran sobrerrepresentación judía, de los países perseguidores de Europa Central y Oriental (polacos, húngaros, rumanos, etc.). Durante la Depresión, una parte importante de los trabajadores fueron expulsados, entre ellos mineros polacos (principalmente activistas comunistas), pero la inmigración volvió a aumentar con miles de judíos alemanes desde el advenimiento de los nazis y, antes y después de la caída de la España republicana, no menos de 500.000 refugiados españoles. Los veteranos de la República aportarían una parte importante de la acción armada bajo la Ocupación, junto a los antifascistas alemanes.
El joven movimiento comunista, reclutado esencialmente entre la clase obrera, concedió gran importancia a estos trabajadores extranjeros, «importados» a salarios más bajos en Francia. Los sindicatos «razonables», la CFTC y la CGT, no sólo no los defendieron, sino que durante la crisis, sin más explicaciones, se sumaron a la defensa del «trabajo nacional». Los comunistas movilizaron sus organizaciones, debilitadas entre las derrotas obreras de 1920 y 1935-36, al servicio de la idea de una clase obrera única, «de origen» o no. Integraron a esos trabajadores extranjeros, clasificados por grupos lingüísticos, en la Confederación General del Trabajo (CGTU) unitaria fundada en 1923 [9]. En este marco se forjó en la segunda mitad de los años veinte la «mano de obra inmigrante», comúnmente denominada por sus siglas «MOI» a partir de los años treinta. También desempeñó un papel destacado en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española [10].
Su papel decisivo en la defensa de Francia, amenazada por la guerra que se avecinaba, fue subrayado jocosamente por Georges Bonnet, Ministro de Asuntos Exteriores de Daladier, Presidente del Consejo desde abril de 1938. Bonnet, «el hombre de los bancos», como decía el aristocrático embajador del Reich von Welczeck, mimado de los salones parisinos desde su nombramiento en 1936, se reía con su anfitrión a mediados de junio de 1938 de las pérdidas sufridas por «los comunistas de los suburbios rojos de París, en su gran mayoría extranjeros, que habían aportado un gran contingente de voluntarios para la guerra civil española». Según los informes recibidos, casi el 80% de estos voluntarios habían sido asesinados o habían muerto, por lo que este suburbio estaba ahora, afortunadamente, mucho menos poblado» [11].
La decisión en 1942 -año decisivo para la organización de los Partisanos Francs-Tireurs anunciada a finales de 1941- de crear una organización MOI fue por tanto una prolongación de prácticas que existían desde hacía casi veinte años. En cuanto a los «apátridas», habían sido privados de su nacionalidad por ser judíos, en particular por la Polonia del coronel Beck en 1938, furiosamente antisemita, con la complicidad activa del gobierno francés, que estaba encantado de cerrarles la puerta. Conocemos un poco la correspondencia de 1938 entre Bonnet-Chautemps (ministro del Interior) y Léon Noël (embajador en Varsovia) sobre los «israelitas orientales» que había que retirar o expulsar, ahora en masa: Habían «entrado en Francia con la intención de instalarse utilizando métodos ilícitos o fraudulentos», y padecían «deficiencias físicas e incluso taras hereditarias, contribuyendo de forma anormal a la masificación de nuestros hospitales y establecimientos de asistencia social». Sus «métodos de trabajo, que rara vez tienen en cuenta la reglamentación en vigor, corren el riesgo de eliminar al artesano francés, sobre todo en París, al tiempo que disminuye la calidad que hasta ahora ha sido el distintivo y el arma esencial de nuestra producción artesanal». Esta literatura, que parece sacada de los archivos de la Ocupación [12], no tiene nada que envidiar a la de la Francia actual. La moribunda Tercera República, muchos de cuyos dirigentes permitieron que se enconara la dictadura de Vichy, perseguía abiertamente a los extranjeros desde el gabinete Daladier (abril de 1938). Pronto les privó de todos los derechos posibles con una avalancha de decretos, incluida la expulsión, a partir de mayo de 1938. Son tan buenos como los nuestros.
A lo largo de los años 30, la propaganda diaria se había centrado en los extranjeros judíos: después de maldecir a los proletarios italianos y a los proletarios judíos de Europa central y oriental, a partir de 1933 la gran prensa (y no sólo la prensa oficial fascista) se lanzó contra los miles de judíos alemanes, de origen más burgués e intelectual, acusados de robar el pan a los tenderos y abogados franceses. La caza actual de musulmanes y otras personas «mal integradas» es una repetición de la caza de extranjeros, «metèques indésirables» de antes de la guerra: sigue el modelo de la de Darquier de Pellepoix. Este faccioso del 6 de febrero de 1934, jefe de la «Rassemblement antijuif de France» (1936), financiada por el gran capital y la Alemania nazi, aseguraba a los pequeños comerciantes parisinos que sus desgracias se debían a inmigrantes competidores, judíos alemanes y otros. En mayo de 1942, los alemanes y Vichy le nombraron jefe del Commissariat Général aux Questions Juives (Comisariado General para las Cuestiones Judías, creado espontáneamente por Vichy en diciembre de 1940).
La caza «republicana» de inmigrantes había proporcionado a Vichy el aparato de dirección, la policía y todas las estructuras existentes (incluidos los archivos) que fueron esenciales para la caza alemana o franco-alemana de inmigrantes en 1940-1944, que fue extremadamente eficaz. Los perseguidores policiales de inmigrantes en el periodo de entreguerras ganaron aquí sus galones, como los dos autores del «dossier judío», Jean François y André Tulard, que hicieron una brillante carrera en la Prefectura de policía tras la Liberación. En cuanto a los policías de la misma Prefectura de Policía, verdugos originales de la Resistencia comunista, cuya «Resistencia» había comenzado casi siempre, como muy pronto, el 19 de agosto de 1944, De Gaulle los hizo condecorar a sabiendas en octubre «con un cordón rojo con los colores de la Legión de Honor» [13]. El otro superviviente de la Resistencia comunista, el parisino Robert Birenbaum, recuerda en sus Memorias recién publicadas este intercambio en septiembre de 1944 con dos policías, portadores de la medalla que había precedido a la fourragère: «Sé cómo os comportasteis todos cuando estaban los alemanes. A mis ojos, no merecéis ninguna medalla. [14]
El famoso «cartel rojo» que denunciaba a este grupo de resistentes como «el ejército del crimen» iba acompañado de un panfleto violentamente antisemita, que denunciaba (y cito) un «complot de la Anti-Francia, el sueño mundial del sadismo judío», y afirmaba: «Si los franceses saquean, roban, sabotean y matan, son siempre extranjeros quienes les mandan. Siempre están inspirados por judíos». ¿Por qué muchos de los miembros del grupo FTP-MOI eran judíos de Europa Central, húngaros o polacos? En términos más generales, llama la atención que de los mil combatientes de la Resistencia fusilados por los ocupantes alemanes en Mont-Valérien, 185 eran extranjeros, una proporción muy superior a su lugar en la población francesa. ¿Cómo se explica esta sobrerrepresentación entre los patriotas?
Ciertamente, entre los resistentes comunistas de Europa central y oriental había muchos judíos, emigrados desde los años veinte y especialmente decididos contra los alemanes y sus secuaces: como los italianos antifascistas, los armenios martirizados en 1915 por los turcos con la ayuda de sus aliados alemanes, y los republicanos españoles. La publicidad de la masacre del 21 de enero de 1944, a través del «Cartel Rojo» y de octavillas, fue el resultado de la obstinada insistencia de las fuerzas de ocupación en que la Resistencia no era nacional ni francesa, sino extranjera, y a fortiori judía. Ya en diciembre de 1941, Abetz había propuesto una táctica para limitar la Resistencia armada nacional y patriótica en general, con el apoyo de Vichy.
El Reich apostaba por la xenofobia y el antisemitismo, que tenían fuertes raíces en la Francia colonial y en la importación de mano de obra extranjera: las élites y el Estado franceses habían hecho gran uso de ellos desde la década de 1880 para mantener bajos los salarios y dividir y neutralizar a «los de abajo». El departamento de Ribbentrop, del que era casi delegado permanente en París desde 1933, había encargado a Abetz que trabajara para pudrir Francia internamente, con un equipo alemán que llevaba intacto en Francia desde junio de 1940. Los futuros ocupantes habían trabajado incansablemente, con el conocimiento y a la vista del Estado republicano, para encender ese racismo institucional [15].
A finales de 1941, tras los primeros atentados comunistas contra las fuerzas de ocupación en octubre, Abetz, mientras Vichy designaba a los rehenes requeridos (principalmente comunistas, sacados de las cárceles donde languidecían desde septiembre de 1939), subrayó a Ribbentrop el «interés político» de utilizar el término «represalias» y prohibir el de «ejecuciones» alemanas. Esta sustitución semántica contribuiría a negar todo carácter de resistencia nacional a la acción comunista: «El objetivo de los atentados es dar a la población francesa y al mundo la impresión de que el pueblo francés se levanta contra las autoridades de ocupación y contra la idea de colaboración con Alemania». Las radios rusas y anglosajonas subrayan ostentosamente que los autores de los atentados son franceses. De ello se deduce que nos interesa políticamente afirmar lo contrario. Incluso cuando se demuestra claramente que los autores son franceses, conviene no subrayar este hecho, sino tener en cuenta nuestros intereses políticos, y fingir que son exclusivamente judíos y agentes a sueldo de los servicios secretos anglosajones y rusos. […] Por consiguiente, sería una buena idea, en los comunicados de prensa que anuncian las ejecuciones, no mencionar a los franceses y no mencionar tampoco a los rehenes, sino hablar exclusivamente de represalias contra los judíos y los agentes de los servicios secretos y soviéticos.» [16]
De los veintitrés militantes ejecutados en el Mont-Valérien en febrero de 1944, los alemanes señalaron cuidadosamente, a través de los diez del Cartel Rojo, a siete judíos extranjeros, junto a tres de sus otras bête noires: un «comunista italiano», un «español rojo» y un «jefe de banda armenio» (Manouchian).
Qué legitimidad puede tener el gobierno macronista, que desde 2017 intenta superar a la derecha y a la extrema derecha en cuanto a su postura dura sobre la migración y, más en general, sigue un deslizamiento reaccionario constante en todos los temas, al panteonizar a figuras de la Resistencia como los Manouchian?
El actual Presidente de la República desea mantener su reputación de «izquierdista», tras el voto masivo del electorado de este último, en la segunda vuelta de 2017 y después de 2022, consentido en nombre de la lucha contra el Frente o Rassemblement National. Esta línea, apoyada por varios académicos prominentes, ha ido acompañada de iniciativas que afirman estar preocupadas por la verdad histórica, concomitante con la restricción, desde 2020, a veces espectacular, del acceso a los fondos de archivos que previamente habían sido desclasificados. Han puesto en primer plano a historiadores que dan fe de la buena fe del Presidente: sobre la guerra de Argelia, sobre el genocidio ruandés. Denis Peschanski, antiguo militante de extrema izquierda que se convirtió en político socialista y luego en partidario incondicional de Macron, ha sido nombrado «consejero histórico» para la panteonización de la pareja Manouchian desde que se anunció en junio de 2023. Parece defender la identidad comunista de los Manouchian [17], cuyo contenido, sin embargo, la operación actual está vaciando, en el contexto general del asalto antiinmigración del gobierno.
El 23 de noviembre de 2023, varios intelectuales que difícilmente podrían calificarse de opositores al Presidente de la República se conmovieron ante la elección exclusiva del matrimonio Manouchian, dos miembros de todo un grupo de «resistentes internacionalistas» que tanto habían contribuido «a la liberación de Francia y al restablecimiento de la República»: «Missak Manouchian debe entrar en el Panteón con todos sus camaradas» [18]. Desde el 7 de octubre de 2023, la Union Juive Française pour la Paix (UJFP) ha sido acusada de antisemitismo y acosada por negarse a confundir la oposición a la guerra de Israel contra Palestina con el antisemitismo. El 17 de febrero de 2024, sentenció que «panteonizar a los Manouchian» aislándolos de su «grupo de lucha, perseguidos, detenidos y torturados por la policía francesa antes de ser entregados a la Gestapo» y negándose a celebrar a los 23 por lo que eran, resistentes comunistas franceses y extranjeros, judíos y no judíos, cuya «lucha forma parte de nuestras luchas antirracistas, antifascistas y anticolonialistas de hoy», constituía una «traición» [19].
En 2007, Nicolas Sarkozy también explotó la memoria del resistente francés Guy Môquet, provocando el escándalo de numerosos intelectuales e historiadores. A modo de recordatorio, el entonces Presidente de la República anunció que su «primera decisión como Presidente» sería hacer leer en todas las aulas del país, al comienzo del curso escolar, la carta escrita por el joven resistente Guy Môquet a sus padres antes de su ejecución. Un buen comunista es aparentemente un comunista muerto… ¿Por qué los presidentes neoliberales tienen tanto interés en arrancar a las figuras de la Resistencia de su familia política?
El Presidente de 2007 había borrado la filiación comunista de Guy Môquet y su constante postura antinazi de su última carta, que debía leerse en clase, dos frases esenciales dirigidas a su padre Prosper, deportado por el «camino del honor», trasladado en marzo de 1941 al campo de prisioneros de Maison-Carrée, en Argelia [20]: «A ti papito, si os he causado mucho dolor a ti y a mi mamita, te saludo por última vez. Quiero que sepas que hice todo lo posible por seguir el camino que me trazaste». Dos años más tarde, en 2009, dos historiadores especializados en la lucha contra el comunismo y la rehabilitación de la policía francesa publicaron un libro mordaz, celebrado por los grandes medios de comunicación por su preocupación por la verdad histórica: el joven comunista de 16 años no fue detenido el 13 de octubre de 1940 por Resistencia, sino por llamar a pactar con los ocupantes nazis, una tesis en línea con el leitmotiv hoy consagrado en los manuales de historia, uniendo nazismo, fascismo y comunismo en un capítulo común sobre el «totalitarismo».
La actual campaña de prensa hace hincapié en la identidad armenia de los Môquet, una opción acorde con la línea oficial de apoyo del Estado armenio. No dice nada sobre el hecho de que los resistentes comunistas extranjeros de todas las nacionalidades figuraban entre los patriotas más eminentes de Francia. Los peores xenófobos, que denuncian a diario a los «islamistas» y al «gran relevo», los antisemitas patentes de antaño, y cuyas recetas contra el «derecho a la tierra» comparte ahora el Estado, se han convertido en paladines (transigentes) de los judíos. No dicen nada de la inmensa contribución de los comunistas extranjeros a la Liberación de Francia, mientras que los partidos llamados «nacionales», de los que son herederos directos, se revolcaban a los pies de los invasores.
También hay que señalar que la alegre adhesión de notables judíos, como el venerado Serge Klarsfeld, a los buenos sentimientos filosemitas de la derecha, moderada o extrema [21], no es nada nuevo. Las «métèques» eran despreciadas por los notables judíos que, como el rabino parisino Jacob Kaplan, muy simpatizante de la Croix de Feu del fascista De la Rocque [22], las consideraban responsables del recrudecimiento antisemita en Francia en los años 1930. El papel de estos notables judíos franceses en la Ocupación, a través de la Union générale des israélites de France (UGIF), es una cuestión histórica estrictamente tabú en Francia: como lo fue en Estados Unidos cuando, en 1959, Raul Hilberg, por haberse atrevido a demostrar en The Destruction of the Jews of Europe que los Judische Räte (Consejos Judíos) habían «acompañado» las deportaciones alemanas por todas partes, vio su tesis rechazada por la prensa universitaria de Princeton aconsejada por Hannah Arendt [23].
El silencio oficial reinó una vez más sobre la decisiva contribución de la policía francesa al martirio de la Resistencia comunista: ni siquiera el «consejero histórico» del presidente, a pesar de ser especialista en Vichy, dijo una palabra sobre las Brigadas Especiales de la Prefectura de Policía. Estos cómplices cotidianos de la Gestapo de Knochen, que disponía de efectivos relativamente reducidos, liquidaron todos los grupos del FTP en París a finales de 1943 y entregaron a sus militantes torturados a las fuerzas de ocupación [24].
Tras décadas de disciplina histórica hecha trizas en Francia, ahora tomamos, citando otro poema de Aragon, «lobos por perros» [25], y viceversa.
Entrevista realizada por Aude Lancelin

Imagen de apertura: ilustración de Missak Manouchian realizada por el artista callejero C215 delante de la sede histórica del PCF en París.

Notas

[1] Véase, con fuentes policiales francesas, el tratamiento amistoso del jefe de policía berlinés, Boemelburg, futuro segundo de Knochen, en De Munich à Vichy, París, Armand Colin, 2008, índice Boemelburg; sobre la colaboración en la Ocupación, Les élites françaises, 1940-1944, París, Armand Colin, 2016, capítulo 5, e índice Bömelburg.

[2] La número 23, la judía rumana Olga Bancic, fue decapitada con un hacha el 10 de mayo de 1944 en Stuttgart, de acuerdo con la práctica alemana habitual desde 1933 para las mujeres comunistas.

[3] Les camps français d’internement (1938-1946), Doctorat d’État, histoire, université Paris I, 2000.

[4] La Non-épuration en France de 1943 aux années 1950, Annie Lacroix-Riz, Armand Colin, poche, 2023.

[5] Note 83 DN/2-S Béthouart, Alger, 13 mai 1944, citée in Les élites françaises.

[6] Déclaration (traduite) de von Rundstedt, commandant en chef du secteur Ouest, sur « La position du commandant suprême du front de l’Ouest et le mouvement de la résistance en France durant les années 1942-1944 », 11 octobre 1945, W3, 359, AN, et note BP 5 des Renseignements généraux de la Sûreté nationale, 14 août 1944, F7, 15307, AN, cit. ibid., p. 357-358.

[7] Industriels et banquiers français sous l’Occupation, Annie Lacroix-Riz, Armand Colin, 2013, chapitre 10.

[8] C. Barbier, Le maquis de Glières. Mythe et réalité, Paris, Perrin, 2014, antiguo doctorando de Olivier Wieviorka. Asociaciones de antiguos combatientes de la Resistencia en Les Glières» han denunciado una investigación deliberadamente truncada sobre una batalla que realmente «tuvo lugar»: inmovilizó «la fuerza de dos divisiones» de alemanes, además de una masa de franceses, oficiales y auxiliares (La Non-épuration, Annie Lacroix-Riz, capítulos 1-2).

[9] Tras dos años de exclusión total de sus militantes (1921-1922) por los dirigentes de la CGT, todos los miembros del partido Socialista-SFIO, presas del pánico ante la certeza de perder la dirección de la central, Jean Bruhat, Marc Piolot, «1917-1934». , Esquisse d’une histoire de la CGT, Paris, CGT, 1966 ; Bernard Georges et Denise Tintant, Léon Jouhaux, cinquante ans de syndicalisme, Paris, PUF, 1962, t. 1, chapitres X-XI et annexes ; les mêmes et Marie-Anne Renaud, Léon Jouhaux dans le mouvement syndical français, Paris, PUF, 1979.

[10] Rémi Skoutelsky, L’espoir guidait leurs pas : les volontaires français dans les Brigades internationales, 1936-1939, Paris, Grasset, 1998.

[11] Dépêche Welczeck, Paris, 17 juin 1938, traduite par Annie Lacroix-Riz, Documents on German Foreign Policy, série D, vol. II, p. 416-417, cit. in Le Choix de la défaite : les élites françaises dans les années 1930, Annie Lacroix-Riz, Armand Colin, réédition augmentée, en poche, 2024.

[12] Dépêche de Bonnet à Sarraut, 28 avril 1938, SDN 2173, MAE, citin De Munich à Vichy, p. 95-96 ; Vicky Caron, Uneasy asylum : France and the Jewish Refugee crisis, 1933-1942, Stanford, Stanford University Press, 1999, traduit, une rareté : L’Asile incertain. La crise des réfugiés juifs en France, 1933-1942, Paris, Tallandier, 2008.

[13] https://www.le-revers-de-la-, initiative cautionnée par Jean-Marc Berlière, désormais historien officiel de la police française (« biographie » de https://fr.wikipedia.org/wiki/).

[14] « Ils n’osèrent pas me contredire et je crus bien lire de la honte sur leur visage », 16 ans, résistant, Paris, Stock, 2024, p. 153. La honte fut fugace : sur la non-épuration spectaculaire de la police française, voir La Non-épuration en France de 1943 aux années 1950, Annie Lacroix-Riz.

[15] Op. cit. aux notes 11-12.

[16] Rapport Abetz 2764, 7 décembre 1941, traduit par, W3, vol. 355, archives de Berlin, AN.

[17] https://recherche.

[18] Tribune du Monde, 23 novembre 2023.

[19] « Panthéoniser les Manouchian, c’est les trahir », communiqué, 17 février 2024.

[20] Encarcelado desde el 8 de octubre de 1939, Prosper Môquet fue despojado de su mandato en enero de 1940 bajo Daladier, al igual que todos los cargos electos comunistas perseguidos bajo Daladier y luego Reynaud; bajo Paul Reynaud, fue condenado, al igual que sus pares diputados comunistas, a cinco años de prisión el 3 de abril de 1940 por un tribunal militar de la República Francesa, véase Florimond Bonte, Le Chemin de l’honneur – De la Chambre des députés aux prisons de France et au bagne d’Afrique, Paris, Éditions Hier et Aujourd’hui, 1949.

[21] Jean-Marc Berlière et Franck Liaigre, L’affaire Guy Môquet. Enquête sur une mystification officielle, Paris, Larousse, 2009. Parmi les recensions enthousiastes: https://www.lemonde.fr/livres/.

[22] Toda la prensa importante, radiodifundida y escrita, del 9 de noviembre de 2023, se hizo eco de ello.

[23] Incluso su entrada en Wikipedia es explícita sobre esta pertenencia anterior a la guerra y su complacencia hacia Vichy. La madre de Annie Lacroix-Riz, judía de Belleville, cuyo padre y parte de la familia habían sido asesinados en Auschwitz, le odiaba, tanto por su pertenencia a la Croix de Feu como por su constante retórica de posguerra sobre «los mártires de nuestra fe».

[24] Hilberg nunca perdonó a Hannah Arendt, la Madonna del «totalitarismo», a la que juzgaba sin fe ni ley, su responsabilidad en el rechazo por Princeton University Press de su gran tesis, futuro éxito editorial mundial. Consultada y entregada «un cheque» por el director de la editorial, Gordon Hubel, «para juzgar el manuscrito», había argumentado el 8 de abril de 1959 que otros tres historiadores «[ya] habían agotado el tema». Hubel se refirió a este presunto gran historiador de los judíos como la razón para rechazar el texto. Tras cubrir el juicio de Eichmann para el New Yorker en 1961, Arendt escribió un libro sobre el mismo unos meses después, «Eichmann en Jerusalén», pomposamente subtitulado Informe sobre la banalidad del mal, y sin una sola nota. En 1964, cuando la reputación de Hilberg había crecido, apareció una nueva edición «revisada y ampliada», aún desprovista de notas y apéndices documentales. Se refería entonces, en un «epílogo», a dos obras, una por cuya importancia cardinal había justificado su rechazo del manuscrito de Hilberg de 1959, y la otra, que se atrevía a recomendar «aún más encarecidamente, La destrucción de los judíos de Europa, de Raúl Hilberg». Hilberg, tras resumir «lo que este individuo [Eichmann] había logrado con un pequeño equipo», y arremeter contra Arendt y sus tonterías, concluyó que «no había ‘banalidad’ en este ‘mal'», La politique de la mémoire, París, Gallimard, 1996.

Observación de José Luis Martín Ramos:
Tengo unas cuantas objeciones, esta vez, a lo que explica Annie Lacroix-Riz y a la formulación de alguna pregunta del entrevistador. Empiezo por este último y su interrogante sobre si Macron tiene legitimidad para «panteonizar» a Manouchian; creo que es una pregunta equivocada tendría que ser por qué eso no se ha producido hasta ahora y no se ha hecho durante las presidencias socialistas, la primera con apoyo comunista. Sobre ese tema hablamos en este foro hace unos cuantos años, cuando se panteonizó una resistente golista, por aquello de representar a la Resistencia a través de una mujer. Macron tiene, como presidente, toda la legitimidad para «panteonizar»; eso no se puede poner en duda, otra cosa es denunciar por qué lo hace Macron y por qué escoge la figura de Manouchian, precisamente. Aparte de ser efectivamente comunista y resistente, lo que distinguió a Manouchian fue encabezar un cartel de denuncia de las tropas de ocupación; nunca hubo un «grupo Manouchian», el cartel señalaba una serie de resistentes, entre los que estaba también Celestino Alfonso, detenidos en el otoño de 1943. “L’affiche rouge» hizo famoso a Manouchian, y Leo Ferré hizo famoso al «afiche rouge».
No entendáis esto como un desprecio a Manouchian, sino como un desprecio a los motivos de Macron. Pero reconocidos y despreciados esos motivos, no pongamos en duda -de ninguna manera- lo que se tenía que haber hecho ya hace tiempo, por cualquier otro Presidente de la República y que se podía haber hecho con otros extranjeros «que dieron su vida por Francia «- en realidad la dieron por el comunismo y el antifascismo-, empezando por el español Conrad Miret, jefe del primer grupo de Opérations Spéciales (grupo armado) integrado por miembros del MOI que se constituyó en Francia, responsable del primer ataque armado importante a transportes de tropas alemanas en París en el verano de 1940 (julio-septiembre). Conrad Miret fue detenido en octubre de 1940 y asesinado en las dependencias de la Gestapo. Creo que más que enredarse en el tema de la legitimidad, lo que tenían que haber hecho entrevistador y entrevistada es denunciar motivos y aprovechar para explicar mejor el nacimiento y desarrollo de la resistencia. Y me produce un claro malestar el olvido constante, también de Annie Lacroix-Riz, de la participación de los españoles en ella, que fue fundamental, en su arranque en la Francia ocupada y en su expansión en el centro y Sur de Francia en 1943-1944.
Annie tampoco explica bien la falsedad de la supuesta complicidad comunista-fuerzas de ocupación, con lo que su explicación no contribuye a denunciar la falsedad sino a que se pueda mantener. Porque es cierto que hubo un momento de confusión y vacilación. Lo explico brevemente. Cuando los alemanes entran en París la dirección del PCF, ilegalizado por el gobierno francés, está dispersa y sus piezas principales fuera de Paris: Thorez en Moscú, Duclos y Maurice Treand junto con el representante de la IC en Francia Eugen Fried, se han quedado en Bruselas, y en Paris hay una improvisada dirección local que ha de dar una respuesta política a la rendición de Francia y la ocupación. Ciertamente la línea maestra inicial de esa respuesta la da el propio Comité Ejecutivo de la IC desde Moscú, en un cable cifrado en que insta a luchar por la independencia de Francia a través de la propaganda y la agitación, aprovechando las oportunidades legales que de el sistema de ocupación -en ese momento no se sabe de manera muy concreta cómo va a funcionar la ocupación-, pero en cualquier caso sin permitir ninguna impresión de solidaridad con el ocupante. Nada de resistencia armada, desde luego, y lucha por las reivindicaciones nacionales y sociales en términos genéricos; reactivar la movilización obrera frenada en los tiempos de guerra,…Era no obstante un mensaje muy sumario que no resolvía todas las preguntas que podían hacerse y se hicieron cuando empezó a concretarse la política de ocupación. En esa concreción habrían de intervenir las autoridades militares y los responsables políticos de la embajada alemana . Uno de estos, figura clave en la política alemana durante la ocupación, era Otto Abetz, un francófilo alemán que había residido en Francia en los veinte y treinta y había tejido amistades con figuras intelectuales de la izquierda francesa. Otto Abetz urdió el plan de neutralizar al PCF en la ocupación ofreciéndoles un status informal de tolerancia, en el que se sugería la reaparición legal de L’Humanité, o Ce Soir, obviamente en las mismas condiciones que el resto de la prensa legal, bajo la censura de las autoridades de ocupación. Maurice Treand, que regresó a París el 15 de junio de 1940 cayó en el error de aceptar la negociación informal con Abetz, a través de Jean Catelas, dirigente del partido que se había quedado en París cuando las tropas alemanas entraron. Por tanto, sí hubo un inicio de negociación, que no fue impulsado por la dirección del PCF ni por la IC, sino por Abetz y aceptado, de manera equivocada, por Treand y Catelas -éste no las tenía todas- con el concurso de Foisin, que era quien tenía los contactos concretos con Abetz.; la negociación no prosperó porque las autoridades militares de ocupación nunca compartieron la maniobra de Abetz y en estas, en agosto de 1940 la dirección de la IC rechazó de plano la propuesta e insistió en situarse en una dinámica de movilización social y ningún compromiso con la ocupación. Foisin fue expulsado del partido en septiembre La respuesta alemana a la incipiente agitación comunista fue una macro redada en Paris, en la que se detuvieron unos 750 comunistas.
La presión de los ocupantes sobre el PCF dejó muy malparado a un partido, ya muy mermado por sus divisiones internas en el inicio de la guerra y su ilegalización. Y eso explica que cuando tenga que pasarse de la movilización social y el agit-prop, todo muy débil porque las fuerzas eran pocas y el miedo mucho, a la resistencia activa en todas sus dimensiones, incluída la armada, se tenga que recurrir masivamente a los inmigrados, en particular a los españoles pero también a checos, yugoslavos, con experiencia todos ellos en la guerra de España para formar los primeros grupos de OS y llevar a cabo las primeras acciones. Esas acciones de resistencia abierta no se producen hasta después del inicio de la invasión alemana de la URSS; Annie Lacroix escamotea ese detalle, aunque sea por omisión. Es cierto que desde finales de 1940 las relaciones entre la URSS y Alemania empiezan a deteriorarse (y que Hiter encarga ya el diseño de la invasión de la URSS), pero el giro hacía una mayor hostilidad se produce tras la entrada de las tropas alemanas en los Balcanes, que es interpretado por Stalin como una primera amenaza directa. Es en ese momento que el CE-IC introduce, en un mensaje cifrado del 4 de abril, la consigna de crear «un frente nacional por la independencia», con la clase obrera como integrante principal y el partido comunista a su cabeza y llama a la lucha contra los invasores y los traidores; pero no concreta en absoluto la forma de esa lucha y por otra parte el diseño de ese «frente nacional» no pasa de ser una propuesta de plataforma de agitación del PCF. La resistencia armada, que reivindica con razón Annie Lacroix-Riz como distintivo inicial del PCF frente a los golistas no empieza hasta que se produce la definitiva ruptura entre la URSS y Alemania, con la invasión. Podía estar prevista por parte de la dirección de la IC, pero no se precipita hasta ese momento y es comprensible. La URSS teme ya el ataque, pero espera dilatarlo todo lo posible por su parte y no dar motivos a Hitler para que lo acelere. La resistencia armada tiene un primer acto, más simbólico que otra cosa y algo eventurero: el asesinato de un oficial alemán por Pierre George (colonel Fabien), del grupo OS de las Juventudes Comunistas, el 21 de agosto de 1941; y tiene su precedente y mayor continuidad en los ataques del grupo de Conrad Miret a los camiones de tropas alemanas en la banlieu de Paris entre julio y septiembre.
Acabo, Annie Lacroix-Riz cita a Peschansky de manera claramente incorrecta, cita su tesis doctoral y no el libro, publicado La sang de l’étranger, la obra accesible al público en la que pone de manifiesto la aportación de los extranjeros a la resistencia sin exclusiones. En ese libro, Peschansky no menosprecia como sugiere Lacroix-Riz a la ressitencia, sino que dice que «en los primeros meses de la lucha armada esos grupos son muy limitados, poco estructurados y funcionaban de manera relativamente informal» (pág. 123) lo que es absolutamente cierto. Que Peschansky se haya pasado a Macron no justifica que se deforme la aportación historiográfica de Peschansky, que Lacroix-Riz habría hecho mejor de reconocer y divulgar.
Por lo demás, como siempre Lacroix-Riz es más que interesante. Pero esta vez me ha decepcionado su esquematismo en el tema principal de la cuestión, que era la historia del PCF y la Resistencia.

Observación de Manuel Martínez Llaneza:
Muchas gracias José Luis. Es muy importante lo que escribes y creo que es muy poco conocido en España, tal vez no por los investigadores, pero sí por los militantes a los que nos aclara muchas cosas de gran interés histórico, pero, sobre todo, político, porque, si hemos de salir del hoyo en que nos encontramos, sólo será posible, por mucho que haya cambiado la coyuntura capitalista, sobre los cimientos comunistas que hay que recuperar porque parecen olvidarse.

9. Resumen de la guerra en Palestina, 20 de febrero

El resumen de Mondoweiss. https://mondoweiss.net/2024/

Día 137 de la «Operación Al-Aqsa»: Israel construye una autopista que corta en dos la Franja de Gaza
Varios pacientes evacuados del hospital Nasser mientras decenas siguen atrapados bajo el asedio israelí de Jan Yunis. Mientras tanto, Palestina pidió a la CIJ que pusiera fin a la ocupación israelí, y el brasileño Lula comparó el genocidio israelí de Gaza con la Alemania nazi.
Por Mustafa Abu Sneineh 20 de febrero de 2024

Bajas
Más de 29.195 muertos* y al menos 69.170 heridos en la Franja de Gaza.
Más de 380 palestinos muertos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental.
Israel revisa a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.147.
575 soldados israelíes muertos desde el 7 de octubre y al menos 3.221 heridos**.
*Esta cifra fue confirmada por el Ministerio de Sanidad de Gaza en el canal Telegram. Algunos grupos de derechos humanos sitúan la cifra de muertos en torno a los 35.000, si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
**Esta cifra la dio a conocer el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitió publicar».

Acontecimientos clave

  • El ministro de Asuntos Exteriores palestino presenta su caso ante la CIJ y acusa a Israel de apartheid en Gaza, Cisjordania y Jerusalén.
  • Se espera que la CIJ emita un dictamen jurídico no vinculante sobre la ocupación israelí.
  • Israel evita enviar un representante a la CIJ y presenta una declaración escrita de cinco páginas en la que afirma que el caso de la CIJ «pretende perjudicar» a Israel.
  • Estados Unidos distribuye una resolución del Consejo de Seguridad que apoya un alto el fuego temporal a cambio de la liberación de los cautivos israelíes retenidos por Hamás.
  • Las fuerzas israelíes cometen nueve masacres durante la noche en diversas zonas de Gaza, según el Ministerio de Sanidad, matando al menos a 103 palestinos e hiriendo a otros 124.
  • El Dr. Ashraf Al-Qidra dice que 18 pacientes han sido evacuados del complejo médico Nasser a hospitales de campaña, 118 pacientes permanecen en su interior.
  • Las fuerzas israelíes construyen un corredor fortificado de este a oeste al sur de la ciudad de Gaza, dividiendo la Franja en dos mitades e impidiendo que los palestinos circulen hacia el norte por la calle Salah al-Din.
  • Israel derriba edificios para crear una zona de seguridad de un kilómetro alrededor del corredor de Netzarim, incluidos el Hospital Turco, el campus de la Universidad Al-Aqsa y las aldeas de Mughraqa y Juhor al-Dik.
  • Expertos de la ONU concluyen que las fuerzas israelíes cometieron violaciones y abusos sexuales contra mujeres y niñas palestinas en Gaza y Cisjordania ocupada.
  • Brasil retira a su embajador de Tel Aviv tras comparar el presidente brasileño las acciones de Israel en Gaza con la Alemania nazi.

Palestina presenta un caso ante la CIJ para poner fin a la ocupación israelí
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) celebró el martes por segundo día consecutivo una audiencia para examinar la ocupación ilegal por Israel de Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza.
Más de 50 naciones se dirigirán al máximo tribunal de la ONU, entre ellas Sudáfrica, Argelia, Arabia Saudí, Países Bajos, Bangladesh y Bélgica.
Sin embargo, Israel ha rehuido enviar un representante a La Haya, presentando en su lugar una declaración escrita de cinco páginas, en la que afirma que el caso de la CIJ «pretende perjudicar los derechos de Israel a defenderse de amenazas existenciales».
Las audiencias sin precedentes en la CIJ continuarán hasta el 26 de febrero, y se espera que los jueces emitan un dictamen jurídico no vinculante sobre la ocupación por Israel de las tierras palestinas capturadas en junio de 1967.
Los medios de comunicación israelíes también evitaron cubrir las audiencias de la CIJ. Gideon Levy, analista, declaró a Al-Jazeera: «Todo lo que sea inconveniente o desagradable para Israel, siempre se puede confiar en que los medios israelíes lo ocultarán a sus espectadores y lectores».
El lunes, el ministro palestino de Asuntos Exteriores, Riyad Al-Maliki, presentó el caso palestino ante la CIJ, acusando a Israel de perpetrar un régimen colonial y de apartheid en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén, donde viven casi seis millones de palestinos.
«Los palestinos han soportado el colonialismo y el apartheid. Hay quienes se enfurecen por estas palabras. Deberían enfurecerse por la realidad que estamos sufriendo», se dirigió Maliki al tribunal.
«Los sucesivos gobiernos israelíes han dado al pueblo palestino sólo tres opciones: desplazamiento, sometimiento o muerte», dijo. «Pero nuestro pueblo está aquí para quedarse; tiene derecho a vivir en libertad y dignidad en su tierra ancestral. No renunciarán a sus derechos».
Los palestinos pidieron a la CIJ que declarara ilegal la ocupación israelí.
La vista en la CIJ es independiente de un caso presentado por Sudáfrica en el que se acusa a Israel de cometer acciones genocidas en la Franja de Gaza. A finales de enero, la CIJ emitió una medida en la que ordenaba a Israel «impedir» el genocidio en Gaza.
Sin embargo, las fuerzas israelíes han matado desde entonces a más de 3.000 palestinos. Funcionarios occidentales y árabes advirtieron del inminente plan de Israel de invadir Rafah, en el sur de Gaza, donde se refugian 1,4 millones de palestinos, y convertir la ciudad en un baño de sangre.  

Estados Unidos vetará la resolución de alto el fuego en el Consejo de Seguridad de la ONU
Se espera que el martes por la tarde Estados Unidos vete una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exige un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza.
Por otro lado, Estados Unidos ha hecho circular una resolución rival que apoya, por primera vez desde octubre, un alto el fuego temporal y el levantamiento de todas las restricciones al suministro de ayuda humanitaria a Gaza, con la condición de que se libere a todos los cautivos israelíes retenidos por Hamás.
Mientras los diplomáticos discutían la cuestión palestina en las últimas 24 horas, las fuerzas israelíes cometieron nueve masacres en diversas zonas de la Franja de Gaza, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, matando al menos a 103 mártires palestinos e hiriendo a 124 personas.
Un número indeterminado de palestinos permanecen «bajo los escombros y en las carreteras». La ocupación impide que los equipos de ambulancias y de defensa civil lleguen hasta ellos», añadió el ministerio.

Pacientes evacuan el hospital Nasser bajo asedio israelí
Las fuerzas israelíes han mantenido un férreo control militar en torno al Hospital Nasser de Jan Yunis, en el sur de Gaza, tras el asalto de la semana pasada a las instalaciones y la detención de pacientes y personal médico.
«Dieciocho pacientes fueron evacuados del Complejo Médico Nasser a hospitales de campaña, y 118 pacientes siguen en su interior», declaró el Dr. Ashraf Al-Qidra, portavoz del Ministerio.
«La situación dentro del Complejo Médico Nasser… ha ido más allá de un desastre y constituye una amenaza directa para la vida del personal y los pacientes. El personal médico y los pacientes carecen de electricidad, agua, alimentos, leche para los niños, [bombonas] de oxígeno y atención médica adecuada para los casos difíciles», añadió en una petición urgente de ayuda a los grupos de ayuda internacional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que evacuó a 14 pacientes del hospital Nasser el martes por la mañana y difundió un vídeo del personal entrando en el complejo, que no tenía electricidad, utilizando linternas frontales y llevando a los pacientes en camillas hasta las ambulancias. La OMS añadió que 180 pacientes y 15 médicos permanecen dentro del Hospital Nasser mientras «continúan las negociaciones [con Israel] para su evacuación.»
El lunes, Tor Wennesland, Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Medio, visitó Rafah y se reunió con varias familias palestinas desplazadas. La ONU afirmó que «hay que hacer más» para entregar suministros y ayuda humanitaria a los palestinos de Gaza.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, declaró: «La ONU necesita las herramientas para realizar entregas sobre el terreno, incluida la necesidad de que Israel permita la entrada de artículos críticos para las operaciones de la ONU y mejore la desconflicción».
Sin embargo, Israel no ha dejado ningún kilómetro cuadrado seguro para los palestinos de la Franja de Gaza. Las denominadas «zonas seguras» y «zonas desconflictivas» que designó en el sur de Gaza, principalmente en Rafah, están ahora bajo la amenaza de ataques militares y bombardeos.

Israel construye una autopista fortificada que corta en dos la Franja de Gaza
Durante la noche, las fuerzas israelíes bombardearon varias zonas de la Franja de Gaza con ataques aéreos y proyectiles de artillería.
En el norte de Gaza, las fuerzas israelíes mataron al menos a 15 palestinos en el barrio de Al Zaytoun, cerca de la ciudad de Gaza y próximo a la calle Salah al Din.
Las fuerzas israelíes están construyendo un corredor fortificado este-oeste justo al sur de la ciudad de Gaza, que cortará la Franja de Gaza en dos mitades e impedirá a los palestinos viajar hacia el norte por la calle Salah al-Din, la principal carretera central que conecta el norte de Gaza con el sur.
Israel arrasó y demolió numerosas casas y edificios para hacer sitio a una zona de seguridad de 1 kilómetro alrededor del «corredor Netzarim», incluidos el Hospital Turco, el campus de la Universidad Al-Aqsa y las aldeas enteras de Mughraqa y Juhor al-Dik, en el este de la Franja de Gaza.
Israel pretende terminar la construcción de la autopista antes del comienzo del Ramadán, el 10 de marzo, y antes de su prevista invasión de Rafah.
La agencia de noticias Wafa informó de que un ataque israelí contra el barrio de al-Zaytoun durante la noche en el norte de Gaza empujó a los palestinos a las zonas occidentales cercanas al hospital Al-Shifa y al barrio de al-Rimal.
En Jan Yunis, las fuerzas israelíes lanzaron ataques aéreos contra barrios residenciales, matando al menos a seis palestinos e hiriendo a 15, informó Wafa.
En los campos de refugiados de Nuseirat, Bureij y Maghazi, en el centro de Gaza, los ataques aéreos israelíes mataron e hirieron a casi 20 palestinos, mientras que en Rafah, Israel bombardeó el centro de la ciudad. En Deir al-Balah, en el centro de Gaza, murieron tres personas, y varias de las heridas fueron trasladadas al Hospital de los Mártires de Al Aqsa.

ONU: Las fuerzas israelíes abusaron sexualmente de mujeres y niñas palestinas
El lunes, expertos de la ONU concluyeron en un informe que las fuerzas israelíes cometieron violaciones y abusos sexuales contra mujeres y niñas palestinas en la Franja de Gaza y Cisjordania ocupada.
Según la ONU, las fuerzas israelíes ejecutaron arbitrariamente a mujeres y niños palestinos, en algunos casos mientras sostenían un paño blanco o se encontraban en refugios.
Israel ha detenido a cientos de mujeres de la Franja de Gaza y Cisjordania desde el 7 de octubre. Según la ONU, fueron sometidas a «tratos inhumanos y degradantes, se les negaron compresas para la menstruación, alimentos y medicinas, y fueron duramente golpeadas».
«Además, en al menos una ocasión, las mujeres palestinas detenidas en Gaza fueron presuntamente mantenidas en una jaula bajo la lluvia y el frío, sin comida», añadió el informe de la ONU.
El informe reveló que algunas mujeres y niñas fueron sometidas a abusos sexuales a manos de soldados israelíes varones.
«[Abusos] como ser desnudadas y registradas por oficiales masculinos del ejército israelí. Al menos dos mujeres palestinas detenidas fueron violadas, mientras que otras recibieron amenazas de violación y violencia sexual», señalaron los expertos de la ONU.

Lío diplomático entre Israel y Brasil
El presidente brasileño, Lula da Silva, destituyó el lunes al embajador de Brasil en Tel Aviv tras una disputa diplomática.
Lula comparó las acciones de Israel en la Franja de Gaza con el trato de la Alemania nazi a las comunidades judías en Europa, lo que provocó la condena de las autoridades israelíes y peticiones para que Lula se disculpara.
«Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza con el pueblo palestino no tiene paralelo en otros momentos históricos», dijo Lula el fin de semana.
«De hecho, sí existía cuando Hitler decidió matar a los judíos», añadió.
El lunes, el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Israel Katz, convocó al embajador brasileño en Tel Aviv y le dijo: «No olvidaremos ni perdonaremos. Se trata de un grave atentado antisemita. En mi nombre y en el de los ciudadanos de Israel, dígale al presidente Lula que es persona non grata en Israel hasta que se retracte».
El Primer Ministro Benjamin Netanyahu dijo que los comentarios del presidente brasileño eran «vergonzosos y graves».
Brasil es el último país que retira a su embajador de Tel Aviv desde octubre, que también incluye a Sudáfrica, Chad, Belice, Honduras, Jordania, Colombia, Turquía, Bahréin y Bolivia, este último país anunció el corte de todos sus lazos con Israel.

Colonos israelíes atacan una casa en Sinjil; las autoridades derriban un edificio en Jerusalén.
Las fuerzas israelíes detuvieron durante la noche a 20 palestinos de varias ciudades de Cisjordania ocupada. En la Jerusalén ocupada, las autoridades israelíes demolieron el martes por la mañana un edificio en construcción en el barrio de Beit Hanina.
Wafa informó de que la propiedad, de ocho plantas, pertenecía a Farid Abu Zahariya, que carece de permiso para construir en el terreno, dado que Israel rechaza la mayoría de las solicitudes palestinas de permisos de construcción en Jerusalén mientras avanza en sus planes de ampliar los asentamientos para israelíes judíos.
En el pueblo de Sinjil, al norte de Ramala, colonos israelíes atacaron y destrozaron la casa de Mahmoud Awashra, lanzando piedras, rompiendo las ventanas y pintando grafitis racistas.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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