Condeno el bombardeo de hospitales por parte de Israel. Condeno el asesinato de periodistas por parte de Israel. Condeno los ataques deliberados de Israel contra edificios civiles en los que se sabe que hay niños. Condeno el asesinato deliberado por parte de Israel de trabajadores humanitarios. Condeno el uso por parte de Israel del hambre como arma de guerra y exterminio. Condeno la violación y tortura sistemáticas de prisioneros palestinos por parte de Israel. Condeno la práctica israelí de asesinar a niños y otros no combatientes con francotiradores. Condeno la limpieza étnica de los territorios palestinos por parte de Israel. Condeno a Israel por bombardear un orfanato en la ciudad de Gaza la semana pasada. Condeno a Israel por asesinar a la niña de cinco años Hind Rajab y a su familia, y por matar a los trabajadores médicos que intentaron acudir a rescatarla. Condeno a Israel por atacar a sabiendas un convoy de World Kitchen y matar a siete trabajadores humanitarios. Condeno a Israel por asesinar a Refaat Alareer. Condeno a Israel por enterrar a un hombre muerto como un trozo de basura, desconocido y en paradero desconocido, como Dios sabe cuántos más. Condeno a Israel por el nacimiento del acrónimo WCNSF (Wounded Child, No Surviving Family) en las instalaciones médicas de Gaza. Condeno a Israel por hacerme aprender cómo son las entrañas de un niño muerto, y recordármelo cada puto día durante el último año. Condeno a Israel por todas las muertes torturadas, sedientas, solitarias y prolongadas de todas las innumerables personas enterradas vivas bajo los escombros de Gaza.
En este día en particular me solidarizo con las víctimas de las atrocidades israelíes, que están siendo facilitadas por el imperio occidental que se extiende por todo el mundo bajo el que vivo. Extiendo mi más sentido pésame a esas víctimas y mis más sinceras disculpas por no haber hecho más para detener esta pesadilla.
Caitlin Johnstone (7 de octubre de 2024)
La verdadera amenaza para Israel no procede de Irán. Procede de un joven palestino en Yenín, o de un antiguo guardia de seguridad presidencial en Hebrón, o de un palestino con ciudadanía israelí en Nakab. Todos ellos han sacado sus propias conclusiones de la desesperanza de la ocupación bajo la que vivían. Ninguno necesitó que Teherán les incitara a ello.
Daid Hearst (7 de octubre de 2024)
Ha pasado un año desde el 7 de octubre de 2023, y es hora de explorar si tenemos una mejor comprensión de este monumental acontecimiento y de todo lo que le siguió.
Para los historiadores como yo, un año no suele ser suficiente para sacar conclusiones significativas. Sin embargo, lo ocurrido en los últimos 12 meses se inscribe en un contexto histórico mucho más amplio, que se remonta al menos hasta 1948, y yo diría que incluso hasta los primeros asentamientos sionistas en Palestina a finales del siglo XIX. Por lo tanto, lo que podemos hacer como historiadores es situar el año pasado dentro de los procesos a largo plazo que se han desarrollado en la Palestina histórica desde 1882. Exploraré dos de los más importantes.
Ilan Pappé (7 de octubre de 2024)
El gran historiador israelí, autor de un libro tan imprescindible, entre muchos otros no menos imprescindibles, La limpieza étnica de Palestina, prosigue su reflexión en estos términos:
“Colonización y descolonización. El primer proceso es la colonización y su opuesto, la descolonización. Las acciones israelíes tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania ocupada en el último año dieron un nuevo crédito al uso de estos dos términos. Pasaron del vocabulario de los activistas y académicos del movimiento propalestino a la labor de tribunales internacionales como el Tribunal Internacional de Justicia. El mundo académico y los medios de comunicación dominantes siguen negándose a definir el proyecto sionista como un proyecto colonial o, como se dice más exactamente, como un proyecto colonial de colonos”.
Sin embargo, observa Pappé, a medida que Israel intensifique la colonización de Palestina en 2025, “esto podría inducir a más individuos e instituciones a enmarcar la realidad en Palestina como colonial y la lucha palestina como anticolonial y prescindir de tropos sobre el terrorismo y las negociaciones de paz.” De hecho, sostiene, “es hora de dejar de utilizar el lenguaje engañoso que difunden los medios de comunicación estadounidenses y occidentales, como «Hamás, grupo terrorista respaldado por Irán» o «proceso de paz», y hablar en su lugar de resistencia palestina y descolonización de Palestina desde el río hasta el mar.”
Lo que ayudará en este esfuerzo “es el creciente descrédito de los principales medios de comunicación occidentales como fuente creíble tanto de análisis como de información.” (Prensa basura, en certera expresión de Carlos Valmaseda). En la actualidad, apunta Pappé con un optimismo, acaso esperancismo, que por el momento no logro compartir, “los ejecutivos de los medios de comunicación luchan con uñas y dientes contra cualquier cambio en el lenguaje, pero acabarán lamentando su lugar en el lado equivocado de la historia”.
La barbarie, la muerte, la destrucción, el genocidio sigue en el puesto de mando. Ante nuestros ojos. Ampliando su radio de acción. Israel y sus fieles aliados (Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia,…) siguen asesinando, pero las resistencias, las manifestaciones y acto de protesta, se van extiendo en muchas ciudades del mundo. En el Norte y en el Sur.
Eso sí, mientras EEUU sigue armando hasta los dientes al Estado de Israel, Kamala Harris, una candidata sionista fanatizada (y financiada por el sionismo), muestra su cinismo para abyecto y comenta (martes, 8 de octubre, Radio Nacional informativo 14 h) que hay “demasiados palestinos inocentes que han sido asesinados”. ¡Demasiados palestinos inocentes asesinados! ¿Cuántos asesinados no han sido demasiados?
La información Mondoweiss (https://mondoweiss.net/2024/) del 7 de octubre: el número de muertos supera los 41.788, con 96.794 heridos desde el 7 de octubre, de los cuales el 33% son niños, el 18,4% mujeres y el 8,6% ancianos; al menos 115 niños palestinos nacidos y muertos por las fuerzas israelíes desde el 7 de octubre. El número de muertos por el ejército o los colonos israelíes en Cisjordania y Jerusalén asciende a 722 (también desde desde el 7 de octubre). 1.974 libaneses han muerto y más de 9.384 han resultado heridos en cientos de ataques aéreos israelíes en todo Líbano, especialmente en el sur y el valle de la Beqaa. El portavoz militar de Hamás, Abu Obeida, afirma que la resistencia «continuará una larga y dolorosa guerra de desgaste» contra Israel y dice que los cautivos israelíes están «en condiciones difíciles» y podrían haber sido devueltos a sus familias «si hubiera sido en interés de Netanyahu.» Israel mata al menos a 25 palestinos en el bombardeo de dos escuelas y una mezquita en el centro de Gaza. Muere el fotoperiodista palestino Hasan Hamad en un ataque israelí en Yabalia, lo que supone el 175º periodista asesinado en Gaza por Israel desde el 7 de octubre de 2023. Israel lanza una nueva invasión terrestre del campo de refugiados de Yabalia, en el norte de Gaza, por sexta vez desde el comienzo de la guerra. Israel ordena a los palestinos del este de Jan Yunis, en su mayoría ya desplazados, que se marchen de nuevo antes de las operaciones terrestres. Israel incrementa los ataques aéreos contra el distrito sur de Beirut y ciudades de todo el sur. Dos hospitales de Beirut dejan de funcionar tras los daños causados por los ataques aéreos israelíes. Etc, etc.
Sigamos con Palestina en el corazón. ¡No pasarán, no pasarán! ¡Pensemos nuevas iniciativas de lucha y resistencia!
Cojo el hilo de la página. Tres previas:
1. De un artículo de El País: si en las últimas dos décadas –les hablo de .Cat-, los ingresos medios de la ciudadanía han subido un 57,7%; en cambio, la obra nueva de compra subió un casi un 172% (casi tres veces más), la compra de segunda mano subió casi un 123% (más de dos veces más) y el alquiler casi se dobló (114%). No solo eso: la construcción de vivienda de protección está muy lejos de la demanda. En la última década se han terminado unos 13.000 pisos públicos (una media de poco más de 1.200 al año), mientras en el mismo periodo los solicitantes de vivienda pública han sido 90.000 (casi siete veces más).
¿Alguna duda sobre la ininterumpida agresión a las clases trabajadoras en aspectos esenciales del vivir?
2. De un artículo de Jaume Reixach en El Triangle: “Según los datos hechos públicos por la Comisión asesora sobre publicidad institucional, el grupo Godó (La Vanguardia, RAC1 y Mundo Deportivo) fue el más beneficiado por el Gobierno de Pere Aragonès durante el año 2023: 5,3 millones (!!!)”. Por su desmesura escandalosa, también sobresalen los casos de El Nacional, de José Antich, y las publicaciones del editor Oriol Soler (grupo Abacus), que recibieron, respectivamente, 654.598 y 835.532 euros. “Para ponerlo en contexto, EL TRIANGLE (papel y digital) tuvo, durante el año 2023, inserciones de publicidad institucional de la Generalitat por un importe total de 19.390 euros”. Más aún: “En Cataluña existen dos semanarios de información general: El Temps, que se edita en València, y EL TRIANGLE, que se edita en Barcelona. El año pasado, el semanario El Temps y su edición digital recibieron 358.348 euros en publicidad institucional: ¡un importe casi 20 veces superior al de la inversión hecha en EL TRIANGLE! Dos diarios digitales de Madrid, que se editan en español, también mojaron de lo lindo de los presupuestos de la Generalitat: Público, en la órbita del inefable Jaume Roures (372.483 euros) y Eldiario.es (253.988 euros), que, obviamente, se han dedicado a hacer la rosca a ERC.” La suciedad de lo real.
3. El Tribunal Supremo (TS) ha ratificado que el Ayuntamiento de Barcelona no puede crear una clínica odontológica pública para ampliar el servicio de dentista municipal, como aprobó en 2019, durante el mandato de la alcaldesa Ada Colau (el actual gobierno de Collboni ha anunciado que recurrirá la sentencia). El TS ha desestimado los dos últimos recursos presentados por el Ayuntamiento de Barcelona y la entidad Foment de Ciutat contra la sentencia del TSJC que ratificaba la del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 7, que anuló el proyecto municipal de asistencia bucodental en el 2021. ¿Adivinan quien puso la demanda? En la diana: el molt més que honorable Col·legi d’Odontòlegs i Estomatòlegs de Catalunya, quienes, como es sabido, están muy preocupados por la salud pública y, sobre todo, por el cumplimiento estricto de las competenecias que corresponde a cada rama de la Administración. La osada y radical pretensión del Ayuntamiento en tiempos de Colau: un plan para favorecer la salud bucodental que puso a disposición de pacientes de colectivos vulnerables derivados por los servicios sociales un dentista gratuito. ¡Qué escándalo, qué pretensión radical de extrema izquierda! Para ello se suscribió acuerdos para reducir en cien clínicas dentales de Barcelona [¡que seguían haciendo negocios!] los precios a las personas con menos recursos y, con el apoyo del hospital Sant Joan de Déu, se acordó atender a niños en situaciones desfavorecidas.
Regreso al pasado domingo, 6 de octubre. La ciudad vistió ese día con sus mejores galas de lucha y resistencia (vean aquí las imágenes de la manifestación: https://x.com/ajplusespanol/status/1843486484244078889).
Sin embargo, han dicho algunos compañeros, pudimos ser más; de acuerdo.
Pudimos ser muchos más; sin duda.
Se echaron en falta más jóvenes (aunque había muchos). Cierto, se echaron en falta.
No se acaba de entender la ausencia de formaciones políticas que se han declarado de palabra contrarias al genocidio. No se entiende… o sí se entiende si lo pensamos mejor.
Hay muchos ciudadanos contrarios al genocidio que siguen pensando que por mucho horror que veamos ante nuestros ojos nada puede hacerse y que manifestarse o tomar cualquier otro tipo de iniciativas es una pérdida de tiempo. Los sigue habiendo desde luego.
No son manifestaciones comparables a las que la ciudad protagonizó (también otras ciudades españolas) a principios de siglo oponiéndose frontalmente a las mentiras asociadas a las armas de destrucción masiva, a la abyecta reunión de las Azores y a la destrucción de Iraq. Admitámoslo, no son compaables. El tiempo fluye y no siempre el resultado es para bien.
No estaba Pilar Rahola. No estaba, por supuesto que no estaba: los y las sionistas fanatizadas no hicieron acto de presencia: luchan o dicen luchar por la secesión de Cataluña, por la destrucción de España, pero no por el derecho de autodeterminación del pueblo palestino ni contra las prácticas criminales del Estado colonizador. Se encuentran muy a gusto en su compañía. ¿Subvencionados tal vez?
No estaba Junts; no estaba. Las formaciones profundamente sionistas no hicieron acto de presencia y el sionismo (recuerden Pujol o Mas, por ejemplo) siempre ha sido una característica del espacio convergente o afín.
Y así siguiendo.
Pero sí estaba la Barcelona que sigue comprometida con las causas nobles, la Barcelona que siempre, desde que yo tengo uso de razón política, ha apoyado la lucha de liberación del pueblo palestino, la Barcelona resistente, la Barcelona antiotánica, la Barcelona antimilitarista, la Barcelona que sigue en pie de paz y de lucha.
La Barcelona de Miguel Candel, de Verena Stolcke, de Carlos Jiménez Villaejo, de Joan Manuel Serrat, de Vicky Peña, de Adrià Casinos, de Charo Fernández Buey, de Manel Pau, de Joaquim Sempere, de Ernesto Gómez de la Hera, de José Luis Gordillo y de tantos otros compañeros y compañeras imprescindibles.
La Barcelona que sigue con Palestina en el corazón.
La Barcelona que denuncia y critica las ambigüedades del gobierno español.
La Barcelona que exige la prohibición de toda relación armamentística con el Estado asesino.
La Barcelona que apoya el boicot a las relaciones comerciales e industriales con un Estado que no cesa de asesinar a la población palestina y libanesa.
En síntesis: la mejor Barcelona, la Barcelona que posibilita que valga la pena vivir en una ciudad tan decantada al turismo internacional y a las “grandes efemérides” tipo Copa América.
Esa es la Barcelona que nos une con lo mejor de la Barcelona antifranquista, democrática y socialista (en el sentido real del concepto y la finalidad poliética).
¡Visca la Barcelona resistente y antisionista! ¡No pasarán!