Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
Imposible todavía hacer una evaluación completa de las movilizaciones de ayer [jueves, 9 de febrero]; la prensa da solo noticias fragmentarias y en menor cantidad que hace una semana. No obstante sí puede tenerse una primera impresión: La República señala en nota de anoche que el paro «fue acatado» en los Departamentos de Cusco, Madre de Dios, Puno y Arequipa en Sur, Lima en el centro, Cajamarca y Lambayeque en el Norte y Loret en Selva norte; es una lista seguramente incompleta, porque en Ayacucho y Junin, por lo menos, también estaba convocado, y además manifestación. Desde hace veinte años la CGTP no había convocado una huelga general -la anterior contribuyó a la caída de Fujimori- pero nunca había convocado una huelga indefinida. Hay, empero, otra diferencia, la estructura del empleo ha cambiado radicalmente, en la actualidad el 63,7% de trabajadores están empleados en empresas de entre 1 y 5 (microempresas) en las áreas urbanas y el 90,7 % en las rurales; en el otro extremo, solo 16% de trabajadores están empleados en empresas de más de 51 en las áreas urbanas y el 3,8 % en las rurales. La situación es claramente desfavorable a la organización obrera. Aún así la impresión es que el paro ha tenido un seguimiento importante. Y las manifestaciones, según la prensa, han sido claramente más nutridas en Lima. No solo ha habido un aumento de «protestantes» – como los llaman- sino que las manifestaciones en la capital tuvieron una imagen diferente; hasta ahora en Lima los que se manifestaban eran las delegaciones de las comunidades del Sur, unos pocos estudiantes y el contingente de los «reservistas» de Antauro Humala; ayer la policromía de pancartas y banderas estaba dominada por la de las de la CGTP, el SUTEP, el PCP, ….(imágenes de youtube). En otras palabras ha habido un repunte de movilización, y está por ver si se mantiene este viernes. Por otra parte, los bloqueos de carreteras se han mantenido, a pesar de la movilización de policía y ejército; ayer vi imágenes del baile habitual: la policía retira piedras para desbloquear la carretera y los del piquete vuelven a ponerlas. Otárola ha vuelto a decir que «a partir de mañana» se van a desbloquear todas las carreteras con el apoyo del Ejército; pero la cosa no es tan fácil. Otra imagen de youtube, en Desaguadero (Puno) que linda con Bolivia, la población hizo recular a los contingentes de policía y del ejército que habían empezado a entrar en ella desde lo alto del cerro, que tuvieron que remontar.
Las movilizaciones han repetido enfrentamientos con la policía. Tampoco hay balances generales. Se han producido en Lima y los que han tenido mayores consecuencias han sido en Juliaca, donde tras una misa en memoria de los asesinado en enero, se produjo una marcha de nuevo hacia el aeropuerto, que estaba cercado por una valla metálica, y enfrentamientos en los que la valla ha sido derriba en parte; el saldo provisional de los enfrentamientos han sido de 23 policías con alguna lesión (el parte policial dice heridos, lo son por piedras, pero ninguno de ellos parece que ha necesitado atención hospitalaria) y 23 civiles heridos, de ellos algunos por herida de bala y también de bomba lacrimógena; la policía ha vuelto a disparar al cuerpo. También incidentes en Puerto Maldonado en Madre de Díos, aunque aquí solo se ha informado de tres policías heridos -uno de cierta gravedad evacuado a Lima- pero no de civiles.
Otra información, por ahora fragmentaria, es la de detenciones, en algunos casos masivas como en la ciudad de Chalhuanca (Apurímac) de 28.000 habitantes, donde se detuvieron 80 manifestantes y 20 mujeres de las de las ollas populares, con algunos heridos (sin precisar).
La calle ha recobrado protagonismo. ¿Y el congreso? Sigue bloqueado por lo que respecta a la salida/solución política. A media semana Fuerza Popular, Podemos Perú y el Bloque Magisterial presentaron propuesta para que se desarchivara la moción que proponía el gobierno de adelanto electoral (lo comenté en nota anterior): para que sumara los votos necesarios para que se incluyera la propuesta de anular el archivo se adhirió en principio Perú Libre y Juntos por Perú-Cambio Democrático. A última hora el Bloque Magisterial retiró su apoyo y la iniciativa quedó en el aire. La iniciativa no presupone ningún acuerdo, sino llevar a discusión del Pleno del Congreso de nuevo el adelanto electoral; en el momento en que se hubiese debatido habría vuelto a aflorar la diferencia fundamental entre solo adelantar elecciones y adelantar elecciones junto con referéndum constitucional (que sigue proponiendo la izquierda, con cierta ambigüedad por parte de Cambio democrático que parece dar la impresión de que la doble reivindicación puede separarse en el tiempo: ahora elecciones y que el nuevo Congreso decida sobre la Constituyente. El embrollo sobre la cuestión lamentablemente pone en evidencia que si en la calle hay una consigna política única: fuera DB, elecciones y referéndum sobre constituyente, en el Congreso no hay manera de una comportamiento unitario de la izquierda (tampoco de la derecha). De momento no acaba; José Williams está valorando, dicen, acabar el período actual de sesiones (que reglamentariamente había de haberlo hecho el 1 de febrero y se pospuso al 10 de febrero) el próximo viernes 17, para dar una nueva opción de tiempo sobre la cuestión electoral.
Un apunte final sobre el clima de confrontación política. En el Congreso la diputada de Avanza País (el grupo de Williams) ha presentado denuncia de desafuero e inhabilitación por 10 años contra Bermejo (Perú Democrático, escisión de Perú Libre); razones: supuesta afiliación al terrorismo (investigación fiscal anulada por cierto en enero de 2022), haber participado en el «golpe» de Castillo, y haber atacado verbalmente al gobierno, el Congreso y los medios de comunicación que no comparten su ideología. Es una burrada, pero también una muestra más de la persistencia del terruqueo y la descalificación; os ahorro los desprecios racistas y clasistas que día sí y día también la derecha emite contra «ese sujeto», Pedro Castillo.
En otro campo, el de la prensa, ayer René Gastelumendi, presentador que fue de tv, opinador liberal habitual escribió en La República que «la candidatura de Vladimir Cerrón a la Presidencia de la República (Cerrón, tras la sentencia a 4 años dijo que no renunciaba a nada, tampoco a ser algún día Presidente de la República) era un peligro no para la derecha sino para el país, porque es marxista (marxista a secas, ni siquiera «marxista-leninista») por que ser marxista es «una receta segura al fracaso», como se ha visto con Maduro.