Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Perspectivas electorales del KPÖ (con una observación de José Luis Martín Ramos)
2. Desdolarización.
3. Discurso de Lavrov en las Naciones Unidas.
4. 75 años de infamia.
5. Libro de Jason Hickel en español.
6. Ofensiva en Primavera.
7. No todos los héroes llevan capa
8. Anticolonialismo hawaiano.
9. En memoria de Harry Belafonte (con una observación de Miguel Candel)
10. El Polloceno.
1. Perspectivas electorales del KPÖ
Ahora, como es lógico, no paran de publicarse notas sobre el PC de Austria. Se habla incluso de que podría volver al Parlamento nacional, del que debe llevar fuera la intemerata de tiempo.
Al Partido Comunista de Austria se le atribuye el 7% de las intenciones de voto en las elecciones nacionales.
Tras sus victorias en Graz y Salzburgo, el KPÖ experimenta una dinámica con numerosas afiliaciones y éxitos en las elecciones locales.
Puede preverse su regreso al Nationalrat en 2024.
Observación de José Luis Martín Ramos:
No tiene ninguna representación desde las elecciones de 1959; después de los sucesos de Hungría. En 1945 le votó el 5,4% y obtuvo 5 diputados, de un total de 63; todo un avance, porque desde su existencia el partido había tenido porcentajes de votación ínfimos, por debajo del 1%, y ningún diputado. Estuvo en el gobierno de coalición de postguerra entre 1945 y 1947. En las elecciones de 1949 aumentó su representación parlamentaria a 5, con un apoyo electoral semejante (5,1%), pero en los años cincuenta fue retrocediendo electoralmente, hasta que en 1959 (después de los sucesos de Hungría) solo obtuvo el 3,3% y se quedó sin representación parlamentaria al no superar el umbral del 4%. Algo debió suceder entre 1962 y 1966, porque entre ambas elecciones pasó de más de 1420.000 votos a 18,600, de nuevo un porcentaje ínfimo , el 0,4%. Con altibajos, desde entonces se ha mantenido habitualmente por debajo o en la raya del 1%. Si se confirmara ese pronóstico sería un hecho extraordinario, que consolidaría el retroceso del SPÖ, pero sobre todo de los Verdes. Aunque pueda haber razones internas – sobre el buen trabajo local del KPÖ- sin duda ese vuelco habría de asociarse a la guerra de Ucrania; sería interesante saber si la posición de los Verdes austrìacos es tan otanista como la de los alemanes
2. Desdolarización.
Aunque no es muy novedoso, un artículo muy interesante en China Daily que resume bien los motivos que llevan a la desdolarización. Creo que es más importante el segundo motivo que el primero, porque la política de sanciones puede ser revertida, pero que el dólar deje de ser considerado un refugio seguro me parece mucho más peligroso para ellos. https://www.chinadaily.com.cn/
Por qué la desdolarización es inevitable
Por Gal Luft | China Daily | Actualizado: 2023-04-24 07:35
En 1023, hace mil años, la dinastía Song (960-1279) cambió la historia del dinero al introducir el papel moneda, jiaozi, como moneda de curso legal y medio de cambio. El cambio de los engorrosos depósitos de valor, como el oro y la plata, al papel moneda respaldado por el gobierno comenzó en el suroeste de Chengdu y acabó convirtiéndose en el patrón mundial, que facilita el comercio global hasta nuestros días.
Un milenio después, China se dispone de nuevo a transformar la historia del dinero, en primer lugar, encabezando la transición del papel moneda a la era de la moneda digital, liderando el mundo de los pagos móviles y adoptando la moneda digital del Banco Central, a través de su renminbi digital y, en segundo lugar, encabezando la transición para abandonar el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial.
El estatus especial del dólar es uno de los tres facilitadores de la preeminencia mundial de Estados Unidos, siendo los otros dos su poder militar y su sistema de alianzas. Estados Unidos sólo representa una décima parte del comercio mundial, pero aproximadamente la mitad del comercio mundial se factura en dólares. Hasta hace poco, esta dependencia desproporcionada de la moneda estadounidense era ampliamente aceptada por la mayoría de los países del mundo, pero ahora son cada vez más los que dicen querer reducir su dependencia del billete verde.
El llamamiento a la «desdolarización» que hasta hace poco habían lanzado algunos líderes «condenados al ostracismo» se está convirtiendo en la corriente dominante. Este mes, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió que Europa redujera su dependencia del dólar para evitar convertirse en «vasallos» de Estados Unidos. Una semana después, en Shanghái, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva instó a los países en desarrollo a trabajar para sustituir el dólar estadounidense por sus propias monedas en el comercio internacional.
Estos llamamientos a la desdolarización están impulsados por dos tendencias que se refuerzan mutuamente. La primera es el creciente malestar con el comportamiento internacional de Estados Unidos, especialmente su uso excesivamente agresivo de la coerción económica y la jurisdicción de largo alcance. En la actualidad, uno de cada 10 países está sometido a sanciones estadounidenses, y decenas de miles de personas y empresas están excluidas del sistema bancario mundial por haber infringido las llamadas normas de Washington. Las empresas no pueden hacer negocios con sus homólogas de países con los que sus gobiernos no tienen ninguna disputa sólo por el temor a ser blanco de sanciones secundarias estadounidenses.
El conflicto entre Rusia y Ucrania ha sentado nuevos precedentes: congelación e incautación de activos privados y gubernamentales sin el debido proceso, desconexión de los bancos de determinados países de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales e imposición de sanciones generalizadas a particulares, empresas y otras entidades, lo que ha llevado a muchos países enfrentados a Estados Unidos a replantearse la conveniencia de que el billete verde siga dominando el comercio mundial.
La segunda tendencia es una sensación cada vez mayor entre los países de que el dólar ya no es un depósito seguro de valor debido a las prácticas económicas de Estados Unidos, especialmente su gasto descontrolado y su abultada deuda nacional, que se acerca a los 32 billones de dólares y se prevé que alcance los 44 billones en 2027. El ratio deuda federal/PIB de EE.UU. ha crecido en los últimos 20 años del 60% al 130%, y se prevé que alcance el 150% en 2027.
Una cuarta parte de la deuda estadounidense es propiedad de países extranjeros, muchos de los cuales ya no están dispuestos a aumentar sus tenencias de deuda estadounidense. El año pasado, Japón y China, los dos mayores tenedores de bonos del Tesoro estadounidense, redujeron conjuntamente sus tenencias en 400.000 millones de dólares, el equivalente a la mitad del presupuesto de defensa de Estados Unidos. Ese mismo año, el déficit estadounidense alcanzó los 1,38 billones de dólares.
En otras palabras, mientras que las necesidades de préstamo de Estados Unidos no dejan de aumentar, muchos países se muestran cada vez más reacios a prestarle dinero, especialmente cuando gran parte de este dinero podría utilizarse en contra de sus intereses, por ejemplo, financiando la expansión militar e instigando guerras en el extranjero y revoluciones de colores.
Como primer socio comercial de no menos de 120 países y primer importador mundial de materias primas, China es la única economía que puede hacer mella en el estatus de moneda de reserva del dólar. Puede desplazar una parte cada vez mayor de su comercio del dólar a otras divisas e instar a sus proveedores de energía, alimentos y minerales a que no sólo acepten pagos en dólares por sus materias primas, sino también a que las coticen en divisas alternativas.
El papel predominante de China en las agrupaciones del Sur Global, como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, y sus iniciativas como la Iniciativa Belt and Road le permiten impulsar un cambio en la arquitectura monetaria mundial en el que el dólar sea sustituido no por una única moneda nacional, sino por lo que puede definirse como «multipolaridad monetaria», en virtud de la cual varias monedas de las principales economías y agrupaciones compiten entre sí por su participación en las transacciones comerciales mundiales.
En una entrevista concedida en 2019 desde su celda de la cárcel, Lula afirmó que la razón de ser de la formación de los BRICS era «crear nuestra propia moneda para independizarnos del dólar estadounidense». Tras su regreso al poder en Brasil, Lula no ha ocultado su plan de unirse a China y a otros miembros actuales y potenciales del BRICS para desarrollar alternativas al dólar basadas en una cesta de divisas del BRICS compuesta por las Cinco R: real, rublo, rupia, renminbi y rand.
En los mil años transcurridos desde que la dinastía Song cambió la historia del dinero, no menos de seis monedas de reserva, cada una perteneciente a una superpotencia de la época, han gobernado los mercados. Cada una dominó el mercado mundial durante 80-100 años, y la caída de una moneda aceleró el declive del imperio que la respaldaba. El dólar ha sido la moneda de reserva mundial durante los últimos 80 años y, si la historia nos sirve de guía, nos espera una repetición.
Sin duda, tanto Estados Unidos como su moneda seguirán desempeñando un papel central en los asuntos mundiales durante muchos años, pero en el nuevo orden ya no habrá lugar para la hegemonía, las superpotencias y las estrategias de «el ganador se lo lleva todo». Y, como lamentaba recientemente el senador republicano Marco Rubio, Estados Unidos perderá cada vez más su capacidad de sancionar a otros países. Con la «multipolaridad monetaria», el dinero volverá a ser lo que siempre fue: un medio de intercambio y un depósito de valor, no un instrumento de política económica.
El autor es codirector del Instituto para el Análisis de la Seguridad Global y coautor de Dedollarization: The Revolt against the Dollar and the Rise of a New Financial World Order (2019).
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
3. Discurso de Lavrov en las Naciones Unidas
Los discursos suelen ser protocolarios, pero este repaso de Lavrov a la ruptura unilateral por parte de EEUU de un cierto equilibrio que suponía el funcionamiento de la ONU -al que pide volver, reformando el Consejo de Seguridad-, con ejemplos concretos por organizaciones y zonas geográficas, me ha parecido interesante.
Sergey Lavrov Address at United Nations Security Council – April 24, 2023 – English Subtitles
En ruso subtitulado en inglés. No he encontrado subtítulos en español, pero sí esta transcripción: https://diariobarricada.com/
Discurso del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, en el Consejo de Seguridad de la ONU
Discurso de Sergey Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, en el Debate Abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Multilateralismo Eficaz mediante la Protección de los Principios de la Carta de la ONU.
Señor Secretario General
Estimados colegas,
Es simbólico que celebremos nuestra reunión en el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz, introducido en el calendario de fechas emblemáticas por una resolución de la Asamblea General de la ONU el 12 de diciembre de 2018.
Dentro de quince días celebraremos el 78º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. La derrota de la Alemania nazi, a la que mi país contribuyó decisivamente con el apoyo de los Aliados, sentó las bases del orden internacional de posguerra. La base jurídica de este orden es la Carta de las Naciones Unidas, y nuestra organización, encarnación del verdadero multilateralismo, asumió un papel central de coordinación en la política mundial.
Durante sus casi 80 años de existencia, la ONU ha cumplido la misión crucial que le encomendaron sus padres fundadores. Durante décadas, el entendimiento básico de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad sobre la primacía de los propósitos y principios de la Carta ha garantizado la seguridad mundial. Y al hacerlo, ha creado las condiciones para una cooperación verdaderamente multilateral regida por normas de derecho internacional universalmente reconocidas.
El sistema multipolar se encuentra ahora en una profunda crisis. La causa fundamental es el deseo de algunos miembros de nuestra organización de sustituir el derecho internacional y la Carta de la ONU por una especie de «orden basado en normas». Estas «normas» no se han visto, no han sido objeto de negociaciones internacionales transparentes. Se inventan y se aplican para contrarrestar los procesos naturales de formación de nuevos polos de desarrollo independientes, que es la manifestación objetiva del multilateralismo. Se intentan contener estos procesos con medidas unilaterales ilegítimas, como el corte del acceso a la tecnología moderna y a los servicios financieros, el desplazamiento de las cadenas de suministro, la confiscación de propiedades, la destrucción de infraestructuras críticas de los competidores, la manipulación de normas y procedimientos acordados universalmente. El resultado es la fragmentación del comercio mundial, el colapso de los mecanismos de mercado, la parálisis de la OMC y la transformación definitiva y desenmascarada del FMI en una herramienta para alcanzar los objetivos de Estados Unidos y sus aliados, incluidos los de carácter militar.
En un intento desesperado de afirmar su supremacía castigando a los desobedientes, Estados Unidos se ha dedicado a destruir el multilateralismo, al servicio de un sistema que favorezca a su economía. Washington y el resto de Occidente, subyugados a ellos, aplican sus «normas» cada vez que necesitan justificar medidas ilegítimas contra quienes alinean sus políticas con el derecho internacional y se niegan a seguir los intereses creados de los «mil millones de oro». Los disidentes están en la lista negra según el principio de que «el que no está con nosotros está contra nosotros».
Hace tiempo que a los colegas occidentales les resulta «inconveniente» ponerse de acuerdo en formatos multilaterales, como la ONU. El tema de las «democracias» unidas contra las «autocracias» se introdujo para proporcionar una justificación ideológica que socavara el multilateralismo. Además de las «cumbres para la democracia», cuya composición viene determinada por un autoproclamado hegemón, se crean otros «clubes de elegidos» que eluden a la ONU.
«Cumbres para la Democracia», «Alianza para el Multilateralismo», «Asociación Global sobre Inteligencia Artificial», «Coalición Global para la Libertad de los Medios de Comunicación», «Llamamiento de París para la Confianza y la Seguridad en el Ciberespacio» – todos estos y otros proyectos no inclusivos están diseñados para socavar las negociaciones sobre temas relevantes bajo la égida de la ONU, para imponer conceptos y soluciones no consensuados que beneficien a Occidente. Primero acuerdan algo en privado, en un círculo reducido, y luego presentan estos acuerdos como «la posición de la comunidad internacional». Llamemos a las cosas por su nombre: nadie permitió que la minoría occidental hable en nombre de toda la humanidad. Debemos comportarnos con decencia y respetar a todos los miembros de la comunidad internacional.
Al imponer un «orden basado en normas», sus autores rechazan con arrogancia, el principio clave de la Carta de la ONU: la igualdad soberana de los Estados. La quintaesencia del «complejo de exclusividad» fue la «orgullosa» declaración del jefe de la diplomacia de la UE, J.Borrell, de que «Europa es un Jardín del Edén y el resto del mundo es una jungla». Permítanme citar también la declaración conjunta de la OTAN y la UE del 10 de enero, que dice: «Occidente Unido utilizará todos los instrumentos económicos, financieros, políticos y, llamo especialmente la atención, militares de que disponen la OTAN y la UE para garantizar los intereses de «nuestros mil millones».
«De manera arrogante, el «Occidente colectivo» también se ha propuesto remodelar el multilateralismo a escala regional. No hace mucho, Estados Unidos pedía la recuperación de la «Doctrina Monroe» y exigía a los países latinoamericanos que limitaran sus vínculos con la Federación Rusa y la República Popular China. Esta línea, sin embargo, ha chocado con la determinación de los países de la región de fortalecer sus propias estructuras multilaterales, sobre todo la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), defendiendo su legítimo derecho a erigirse en uno de los pilares de un mundo multipolar. Rusia apoya plenamente tan justas aspiraciones.
Estados Unidos y sus aliados dedican ahora considerables esfuerzos a socavar el multilateralismo en Asia-Pacífico, donde se ha desarrollado durante décadas un exitoso sistema abierto de cooperación económica y de seguridad en torno a la ASEAN. Este sistema ha producido enfoques consensuados que satisfacen tanto a los Diez de la ASEAN como a sus socios de diálogo, entre los que se encuentran Rusia, la Republica de Corea, EEUU, India, Japón, Australia y la República de Corea, proporcionando un verdadero multilateralismo inclusivo. Con las Estrategias Indo-Pacíficas, Washington se ha propuesto desmantelar esta arquitectura bien establecida.
En la cumbre de Madrid del año pasado, la OTAN, que siempre había convencido a todo el mundo de su «carácter pacífico» y de la naturaleza exclusivamente defensiva de sus programas militares, declaró la «responsabilidad global», la «indivisibilidad de la seguridad» en la región euroatlántica y en la llamada región indopacífica. Es decir, la «línea de defensa» de la OTAN (como Alianza defensiva) se desplaza ahora hacia las costas occidentales del Pacífico. Los enfoques basados en bloques que socavan el multilateralismo aseanocéntrico quedan patentes en la creación de la alianza militar AUKUS, a la que se está empujando a Tokio, Seúl y varios países de la ASEAN. Se están estableciendo mecanismos bajo la égida de Estados Unidos para interferir en cuestiones de seguridad marítima con vistas a garantizar los intereses unilaterales de Occidente en las aguas del Mar de China Meridional. Ayer J.Borrell, a quien he citado antes, prometió enviar fuerzas navales de la Unión Europea a esta región. No se oculta que las Estrategias Indo-Pacíficas están diseñadas para contener a China y aislar a Rusia. Así es como entienden los colegas occidentales el «multilateralismo efectivo» en la región Asia-Pacífico.
Tras la disolución de la Organización del Pacto de Varsovia y la salida de la Unión Soviética de la escena política, comenzó a nacer la esperanza de la implantación de un auténtico multilateralismo sin líneas divisorias en el área euroatlántica. Pero en lugar de dar rienda suelta al potencial de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) sobre una base colectiva igualitaria, los países occidentales no sólo conservaron la OTAN, sino que, en contra de sus promesas juradas, se embarcaron en una impúdica toma de control del espacio colindante, incluyendo zonas en las que siempre habían existido y seguirían existiendo intereses vitales rusos. Como informó el entonces Secretario de Estado norteamericano J. Baker al Presidente Bush padre: «La principal amenaza para la OTAN es la OSCE». Yo añadiría que en la actualidad tanto la ONU como los requisitos de su Carta suponen también una amenaza para las ambiciones globales de Washington.
Rusia ha intentado pacientemente alcanzar acuerdos multilaterales mutuamente beneficiosos basados en el principio de la indivisibilidad de la seguridad, proclamado solemnemente al más alto nivel en los documentos de las cumbres de la OSCE de 1999 y 2010. En él se afirma claramente y sin ambigüedades que nadie debe reforzar su seguridad a expensas de la seguridad de los demás y que no se puede atribuir a ningún Estado, grupo de Estados u organización la responsabilidad principal de mantener la paz en el área de la OSCE ni considerar ninguna parte de dicha área como su esfera de influencia.
La OTAN ignoró estos compromisos de los presidentes y primeros ministros de sus Estados miembros y actuó exactamente al contrario, proclamando su «derecho» a hacer lo que le viniera en gana. Un ejemplo flagrante es el bombardeo anárquico de Yugoslavia en 1999, que incluyó el uso de municiones de uranio empobrecido, lo que posteriormente provocó un aumento del cáncer entre los ciudadanos serbios y las tropas de la OTAN por igual. J.Biden era senador entonces y con orgullo dijo ante las cámaras que él personalmente pidió el bombardeo de Belgrado y la destrucción de todos los puentes sobre el río Drina. Ahora, el embajador estadounidense en Belgrado, K. Hill, pide a los serbios a través de los medios de comunicación que «pasen página» y «dejen de ofenderse». Estados Unidos ha acumulado una rica experiencia en «dejar de ofenderse». Japón lleva mucho tiempo guardando un tímido silencio sobre quién bombardeó Hiroshima y Nagasaki. Ni una palabra al respecto en los libros de texto escolares. Recientemente, en la reunión del G-7, el Secretario de Estado estadounidense Blinken lamentó con suficiencia el sufrimiento de las víctimas de aquellos bombardeos, pero no llegó a mencionar quién los organizó. Estas son las «reglas». Y nadie se atreve a contradecirlas.
Desde la Segunda Guerra Mundial, ha habido docenas de aventuras militares criminales por parte de Washington, sin ningún intento de asegurar la legitimidad multilateral. ¿Por qué, si existen «reglas» que nadie conoce?
La vergonzosa invasión de Irak por la coalición liderada por Estados Unidos en 2003 se llevó a cabo violando la Carta de la ONU, al igual que la agresión contra Libia en 2011. El resultado fue la destrucción de un Estado, cientos de miles de muertos y un terrorismo rampante.
La injerencia estadounidense en los asuntos de los Estados postsoviéticos fue una flagrante violación de la Carta de la ONU. Se organizaron las «revoluciones de colores» de Georgia y Kirguistán y el sangriento golpe de Estado de Kiev en febrero de 2014. Esto incluye también los intentos de tomar el poder por la fuerza en Bielorrusia en 2020.
Los anglosajones, que lideran con confianza todo Occidente, no sólo justifican todas estas aventuras criminales, sino que también se jactan de su línea de «promoción de la democracia». Pero de nuevo de acuerdo con sus «reglas»: En Kosovo se reconoció la independencia sin ningún referéndum; Pero en Crimea no se reconoce la independencia pese a que hubo un referéndum; Esto es doble rasero.
Para rechazar el doble rasero, pedimos a todos que se guíen por los acuerdos consensuados en virtud de la Declaración de la ONU sobre los Principios del Derecho Internacional de 1970, que sigue vigente. En ella se afirma claramente la necesidad de respetar la soberanía y la integridad territorial de los Estados que «respetan el principio de igualdad de derechos y de autodeterminación de los pueblos y tienen gobiernos que representan a todas las personas que viven en el territorio». Es obvio para cualquier observador imparcial que el régimen nazi de Kiev no puede considerarse en modo alguno representante de los habitantes de los territorios que se negaron a aceptar los resultados del sangriento golpe de Estado de febrero de 2014 y como resultado de esto, los golpistas hicieron la guerra. Del mismo modo que Pristina no puede pretender representar los intereses de los serbios de Kosovo, a los que la UE prometió autonomía, al igual que Berlín y París prometieron un estatus especial al Donbass. El resultado de estas promesas es bien conocido.
Nuestro Secretario General, A. Guterres, en su discurso ante la «Segunda Cumbre para la Democracia» el 29 de marzo de este año, lo dijo perfectamente: «La democracia deriva de la Carta de las Naciones Unidas. Sus primeras palabras -Nosotros los Pueblos- reflejan la fuente fundamental del poder legítimo: el consentimiento de los gobernantes». Consentimiento. Permítanme subrayarlo de nuevo.
Para detener la guerra desatada por el golpe de Estado en el este de Ucrania, se hicieron esfuerzos multilaterales para lograr una solución pacífica, traducidos en una resolución del Consejo de Seguridad que respaldó unánimemente los acuerdos de Minsk. Estos acuerdos han sido pisoteados por Kiev y sus amos occidentales, que ellos mismos han admitido recientemente, con cinismo e incluso orgullo, que nunca tuvieron intención de aplicarlos, sino que sólo querían ganar tiempo para abastecer a Ucrania de armas contra Rusia. Esto proclamó públicamente una violación de la obligación multilateral de todos los miembros de la ONU, consagrada en la Carta de las Naciones Unidas, que exige a todos los países cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Nuestras constantes acciones para evitar la confrontación, incluida la propuesta del presidente ruso Vladimir Putin de diciembre de 2021 de acordar garantías de seguridad mutuas multilaterales, fueron desestimadas con arrogancia. Nadie, nos dicen, puede impedir que la OTAN acoja a Ucrania en su «abrazo».
En todos los años transcurridos desde el golpe de Estado, a pesar de nuestras insistentes demandas, ninguno de los amos occidentales del régimen de Kiev ha estallado contra Poroshenko, Zelensky o la Rada Suprema de Ucrania cuando la lengua rusa, la educación, los medios de comunicación y, en general, las tradiciones culturales y religiosas rusas fueron destruidas legislativa y sucesivamente, en violación directa de la Constitución ucraniana y de las convenciones universales sobre los derechos de las minorías nacionales. Al mismo tiempo, el régimen de Kiev introdujo legislativamente y en la vida cotidiana la teoría y la práctica del nazismo. No dudó en organizar fastuosas procesiones con antorchas bajo los estandartes de las divisiones de las SS en el centro de Kiev y otras ciudades. Occidente guardó silencio y «se frotó las manos». Lo que estaba ocurriendo se ajustaba plenamente a los planes de Estados Unidos de utilizar el régimen descaradamente racista que habían alimentado con la esperanza de debilitar a Rusia a fondo en consonancia con su política estratégica de eliminar competidores y socavar cualquier escenario que supusiera la afirmación de un multilateralismo justo en los asuntos mundiales.
Ahora está claro para todos, aunque no todos hablen de ello en voz alta: no se trata de Ucrania en absoluto, sino de cómo se desarrollarán las relaciones internacionales: mediante la formación de un consenso sostenible basado en un equilibrio de intereses – o mediante una promoción agresiva y explosiva de la hegemonía. La «cuestión ucraniana» no puede considerarse aislada del contexto geopolítico. El multilateralismo presupone el respeto de la Carta de las Naciones Unidas en todos sus principios interrelacionados, como ya se ha mencionado. Rusia ha explicado claramente los objetivos de su operación militar especial: eliminar las amenazas a nuestra seguridad que la OTAN plantea desde hace años directamente en nuestras fronteras y proteger a las personas que han sido privadas de sus derechos en virtud de los convenios multilaterales, protegerlas de las amenazas directas de exterminio y expulsión declaradas públicamente por el régimen de Kiev de los territorios en los que sus antepasados han vivido durante siglos. Hemos sido honestos sobre por qué y por quién luchamos.
En el contexto de la histeria provocada por Estados Unidos y la Unión Europea, me gustaría preguntar, por el contrario: ¿qué estaban haciendo Washington y la OTAN en Yugoslavia, Irak y Libia? ¿Existían amenazas a su seguridad, cultura, religión e idiomas? ¿Qué normas multilaterales les guiaron para declarar la independencia de Kosovo desafiando los principios de la OSCE, para destruir los Estados económicamente estables y ricos de Irak y Libia a diez mil millas de las costas estadounidenses?
El sistema multilateral se ha visto amenazado por los descarados intentos de los Estados occidentales de subyugar las secretarías de la ONU y otras instituciones internacionales. Siempre ha habido un desequilibrio cuantitativo a favor de Occidente, pero hasta hace poco la secretaría intentaba mantenerse neutral. En la actualidad, este desequilibrio se ha hecho crónico, y el personal de la secretaría incurre cada vez más en comportamientos políticamente motivados impropios de funcionarios internacionales. Pedimos al estimado Secretario General Guterres que se asegure de que todo su personal cumple los requisitos de imparcialidad de acuerdo con el artículo 100 de la Carta de la ONU. También pedimos a la dirección de la Secretaría que, a la hora de preparar los documentos de iniciativa sobre la mencionada «agenda común» y «una nueva agenda para la paz», se guíe por la necesidad de sugerir a los países miembros cómo encontrar un consenso y un equilibrio de intereses, en lugar de seguir el juego a los conceptos neoliberales. De lo contrario, en lugar de una agenda multilateral, se profundizará la división entre los «mil millones de oro» y la mayoría global.
Hablar de multilateralismo no puede limitarse al contexto internacional: del mismo modo que hablar de democracia no puede ignorar este contexto internacional. No debe haber un doble rasero. Tanto el multilateralismo como la democracia deben respetarse dentro de los Estados y en sus relaciones mutuas. Todo el mundo sabe que Occidente, imponiendo a los demás su forma de entender la democracia, no quiere una democratización de las relaciones internacionales basada en el respeto de la igualdad soberana de los Estados. Pero ahora, al tiempo que promueve sus «reglas» en el ámbito internacional, también está «ahogando» el multilateralismo y la democracia en casa, utilizando instrumentos cada vez más represivos para suprimir cualquier disidencia, tal y como está haciendo el régimen criminal de Kiev, apoyado por sus «maestros», Estados Unidos y sus aliados.
Estimados colegas, una vez más, como durante la Guerra Fría, hemos llegado a una línea peligrosa, y quizás aún más peligrosa. La situación se agrava por la pérdida de fe en el multilateralismo, cuando la agresión financiera y económica de Occidente está destruyendo los beneficios de la globalización, cuando Washington y sus aliados abandonan la diplomacia y exigen una clarificación de las relaciones «en el campo de batalla». Todo ello dentro de los muros de la ONU, creada para evitar los horrores de la guerra. Las voces de las fuerzas responsables y sensatas, las llamadas a la sensatez política, al renacimiento de la cultura del diálogo, están siendo ahogadas por quienes se proponen socavar los principios fundamentales de la comunicación interestatal. Todos debemos volver a los orígenes, a la adhesión a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas en toda su diversidad y en toda su interconexión.
Un auténtico multilateralismo exige hoy la adaptación de la ONU a las tendencias objetivas hacia una arquitectura multipolar de las relaciones internacionales. La reforma del Consejo de Seguridad debe acelerarse mediante una mayor representación de Asia, África y América Latina. La excesiva representación actual de Occidente en este órgano principal de la ONU socava el principio del multilateralismo.
Por iniciativa de Venezuela, se creó el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas. Hacemos un llamamiento a todos los Estados que respetan la Carta para que se adhieran a él. También es importante utilizar el potencial constructivo de los BRICS y de la OCS. La CEEA, la CEI y la OTSC están dispuestas a aportar su contribución. Estamos a favor de utilizar la iniciativa de las asociaciones regionales de países del Sur Global. El G20 también puede desempeñar un papel útil en el mantenimiento del multilateralismo si los participantes occidentales dejan de distraer a sus colegas de las cuestiones acuciantes de su agenda con la esperanza de ahogar su responsabilidad en la acumulación de fenómenos de crisis en la economía mundial.
Es nuestra responsabilidad compartida preservar las Naciones Unidas como modelo forjado de multilateralismo y coordinación política mundial. La clave del éxito es trabajar juntos, abstenerse de reivindicar exclusividades y -repito- respetar la igualdad soberana de los Estados. Esto es lo que todos firmamos cuando ratificamos la Carta de las Naciones Unidas.
En 2021, el presidente ruso Vladimir Putin propuso convocar una cumbre de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Los líderes de China y Francia apoyaron esta iniciativa, pero lamentablemente aún no se ha llevado a cabo. Este tema está directamente relacionado con el multilateralismo: no porque las cinco potencias tengan algún tipo de privilegio sobre el resto, sino precisamente por su especial responsabilidad, según la Carta de la ONU, en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Esto es lo que exigen ahora los imperativos del sistema de Naciones Unidas, que se está desmoronando ante nuestros ojos como consecuencia de las sanciones de Occidente.
La preocupación por este estado de cosas se hace cada vez más patente en las numerosas iniciativas e ideas de los países del Sur Global, desde Asia Oriental y Sudoriental, el mundo árabe y el mundo musulmán en general, hasta África y América Latina. Apreciamos su sincero deseo de alcanzar una solución a cualquier problema contemporáneo mediante un trabajo colectivo honesto encaminado a armonizar el equilibrio de intereses sobre la base de la igualdad soberana de los Estados y la indivisibilidad de la seguridad.
Para concluir, quisiera dirigirme a todos los periodistas que ahora cubren nuestra reunión. A sus colegas de los medios de comunicación rusos no se les ha permitido la entrada. La Embajada de Estados Unidos en Moscú les informó burlonamente de que estaban preparados para expedirles pasaportes con visados en el momento en que despegara nuestro avión. Así que os hago una enorme petición: suplid la ausencia de los periodistas rusos. Intenten realizar sus reportajes de manera que transmitan a una audiencia mundial toda la diversidad de juicios y valoraciones.
4. 75 años de infamia.
Esa señora corrupta a la que ninguno hemos votado se permite hablar en nombre de todos los europeos para felicitar los 75 años de ocupación de Palestina. Esta versión del discurso me parece la más acertada. https://twitter.com/
Y hablando de «hacer florecer el desierto», no está de más recordar estos datos:
«Desde 1967, Israel ha arrancado más de 2,5 millones de árboles productivos palestinos.
800.000 olivos fueron arrancados ilegalmente.
Sólo en agosto de 2021, 9.000 árboles fueron destruidos por la fuerza.
Hacer florecer el «desierto» destruyendo 500 pueblos y 2,5 millones de árboles.»
De ahí este falso anuncio en el que solo por 18 dólares puedes hacer que colonos ilegales quemen un olivo palestino centenario -y recibas un certificado firmado por Ben Gvir-. Repito, es falso, que a veces hay que aclararlo todo. 🙂
5. Libro de Jason Hickel en español
Se ha publicado en español la traducción del libro de Hickel Less is More: How degrowth will save the world, y Juan Bordera publicó esta reseña.
https://www.elsaltodiario.com/
Menos es más o cómo salir del capitalismo sin colapsar
Estamos ya en esa fase en la que no se pueden silenciar las tesis del decrecimiento porque son una realidad biofísica innegable en un planeta finito.
10 abr 2021 07:00
El mundo está perdiendo el norte. Literalmente, si miramos al Ártico o a la ralentización de la corriente marina más importante del planeta. La globalización está mostrando sus carencias y debilidades. El fin de la historia que nos prometía el capitalismo no solo no se ha cumplido, sino que el sistema económico actual se ha confirmado como el depredador más eficiente de la naturaleza, absolutamente incompatible con los límites del propio planeta. Las crisis se suceden y solapan: económicas, sanitarias, y con el ruido de fondo de la emergencia ecológica, audible y visible ya en cualquier parte. Esperemos que pese a los últimos informes, al menos siga siendo reversible.
Ante este panorama de locura planetaria, en el que la humanidad parece no saber hacia dónde dirigirse, un joven y prestigioso antropólogo -quizá el gremio que más luz puede arrojar sobre en qué punto perdimos el rumbo- plantea una receta transformadora e ilusionante en su último libro, que ojalá fuera leído por todos aquellos que ostentan cargos de poder en países y grandes empresas.
Eso sí, no bastaría con que la élite política y empresarial entienda qué cuenta esta obra -de hecho, muchos de ellos estarán más que bien informados- , lo necesario es que el conocimiento desgranado por Jason Hickel, llegue a una buena parte de la sociedad, que debe desear y demandar los cambios que se proponen para que puedan ser implementados. En un proceso de realimentación positiva, sería crucial la aplicación sin más demora de las asambleas ciudadanas con carácter vinculante, capaces de ejercer una presión disruptiva en el lento y anquilosado discurrir de la política de partidos, cada vez más ligada al dictado de los mercados.
Volviendo al libro y a su autor, la biografía de Hickel, está llena de particularidades e incluso simbolismo. Los padres de este doctor en Antropología, miembro de la Royal Society of Arts, eran doctores en Suazilandia en la peor época del SIDA. Allí nació y pasó su infancia. De la misma manera que la humanidad, su camino empezó en África, lo cual -junto a su especialización en economía- le permite tener una visión muy detallada de la desigualdad, de los procesos de colonización que aún siguen vigentes a través del sistema económico, y cómo habría que desmontarlos.
Su libro Less is More: How degrowth will save the world [Menos es más: Cómo el decrecimiento salvará el mundo] (Penguin Random House, 2020)– tranquilidad, afortunadamente lo peor es el título- es una maravilla de poco menos de 300 páginas aún pendientes de traducción al castellano, en las que con un innegable talento literario, el autor repasa la historia de los últimos seis siglos y cómo el capitalismo se ha ido sosteniendo siempre en busca de un “algo externo” que le permitiese seguir su expansión y acumulación: los cercamientos de tierras y la expropiación original de los bienes comunales, la esclavitud masiva, el imperialismo o el colonialismo, simplemente han sido las maneras de proseguir con la inercia, el endiablado ritmo del Juggernaut, que ahora ha llegado al final de una encrucijada: o se sigue poniendo a la totalidad de los ecosistemas en peligro de mutación irreversible, y comprometiendo hasta la vida misma tal y como la conocemos, o se frena el crecimiento. No hay más caminos. There Is No Alternative. Aquellos que aún pretenden ver un camino mágico de crecimiento verde sostenible necesitan gafas nuevas. O quizá el camino verde al que se refieren es el que asfaltan los billetes, que seguirán creciendo en sus bolsillos mientras digan lo que se espera que digan para mantener su posición dentro de un sistema que agoniza.
Además, el autor rebate con claridad absoluta el habitual discurso de “el progreso” y de “mejoras en la calidad de vida”, que ya no se sostiene por ningún lado. Al menos no en lo referente al capitalismo. Durante los primeros 400 años no provocó otra cosa mayoritariamente que genocidio, esclavización masiva, colonización y desigualdad creciente. Solo a partir de 1870 comenzaron a verse mejoras en la esperanza de vida en Europa, producto del movimiento obrero, las luchas democráticas, y de la vuelta de los “comunes”, con la emergencia de los bienes públicos como la sanidad, la vivienda y la asistencia. Este proceso revela la importancia para el verdadero progreso, no tanto del crecimiento, como de la distribución justa de las oportunidades y los recursos. Y ahí radica la clave de la receta que nos transmite el libro, la redistribución radical -a través de muchas medidas concretas, detalladas al final- y la potenciación de los bienes públicos y comunes, como la única manera de evitar el descalabro ecológico sin perder en exceso calidad de vida. Eso es decrecimiento, crecer en calidad de vida y oportunidades para evitar un futuro que, de seguir la inercia actual, va a ser una distopía para la mayoría.
La única gran crítica que le haría al autor es referente al aspecto energético, en el que apenas entra. Probablemente conocedor de la complejidad del asunto, lo resuelve especificando que un descenso en el consumo energético hará más fácil la transición energética ineludible. Pero no queda claro cómo se va a dar eso en un mundo en el que la escasez es y será más real de lo que probablemente quiere reconocer. Es un manual que no es para expertos, es para cualquiera. Tal vez no sea esa mala estrategia para que al menos la propuesta decrecentista rompa la barrera del gueto intelectual y activista en la que sigue algo encorsetada. Y para el tema energético simplemente mejor documentarse en otras fuentes. Sin embargo, su receta económica es prometedora y muy detallada. Definitivamente cerrando el debate sobre si el decrecimiento tiene un programa concreto. Si no lo tenía, ya lo tiene.
La otra gran crítica que se le suele hacer a las tesis decrecentistas es la ridiculez de asociarlo con un retroceso brutal que se resuelve con la típica expresión de “proponéis volver a las cuevas”. Como le leí a la maravillosa -y antropóloga también- Yayo Herrero hace poco: “Si hay algo que propone volver a las cuevas -o a los búnkeres- es el capitalismo marciano que representan Elon Musk y su séquito de creyentes en la Iglesia del Perpetuo Crecimiento, que en busca del enésimo ‘algo externo’ creen que en Marte sí podremos lograr la supervivencia de los más aptos -esto en el capitalismo es, de los más ricos-, aunque sea volviendo a las cavernas, en esta ocasión del planeta rojo”.
A estos planteamientos, entre otros muchos errores de bulto, les falla la comprensión histórica que Hickel desvela. El capitalismo no es el problema tanto como el síntoma de los verdaderos problemas: la falta de mentalidad de especie, de respeto y conocimiento de la interdependencia con los ecosistemas, de capacidad de autolimitación. Problemas que el capitalismo ha compartido con la mayor parte de proyectos socialistas, basados en las recetas del dualismo, el mecanicismo y la modernidad, verdaderos cimientos del Antropoceno.
Decía Víctor Hugo que no hay idea más peligrosa que aquella a la que le ha llegado su tiempo. El decrecimiento no es tanto vivir con menos, como sobre todo repartir mejor. Macron, el presidente de la tierra que vio nacer estas ideas, al menos ya habló explícitamente a los “decrecentistas” en una rueda de prensa reciente. Ya saben, aquello de: primero te ignoran, después se ríen de ti, después te atacan, ¿y entonces…?
Entonces estamos ya en esa fase en la que no se pueden silenciar las tesis del decrecimiento porque son una realidad biofísica innegable en un planeta finito. Nada puede crecer para siempre. La cuestión ya no es otra que, si descenderemos suavemente y de forma planificada o dejaremos que el mercado lo haga tan “eficientemente” como acostumbra.
6. Ofensiva en Primavera.
Nuevo artículo de Enrico Tomaselli sobre la tanta veces anunciada ofensiva ucraniana que debería producirse esta primavera.
Día D en Kiev
por Enrico Tomaselli
273812 2 1536×1025 ¿Llega o no llega? La contraofensiva más mediática de los tiempos modernos, anunciada en repetidas ocasiones, aún no ha tomado forma, pero el plazo en el que puede comenzar se reduce día a día. Para Ucrania, se trata de un verdadero todo en uno, porque si fracasa, no habrá posibilidad de lanzar otra. Y para tener éxito, no son pocos los elementos que hay que poner en marcha, de la manera adecuada.
* * * *
Lo que necesitan los ucranianos
Hace meses que se habla de la contraofensiva ucraniana y, como siempre ocurre en estos casos, cuanto más se habla de ella, más crecen las expectativas, especialmente las occidentales. Por un lado, por supuesto, a las cúpulas atlánticas les gustaría ver al menos un éxito táctico, uno que diera sentido al enorme cargamento de armas y dinero con el que Ucrania se ha visto inundada en los últimos 14 meses, además de dar a las fuerzas armadas ucranianas la oportunidad de recuperar el aliento, para poder prolongar aún más la guerra. Por otro lado, las opiniones públicas (especialmente las europeas) que esperan una rápida conclusión del conflicto, sin atreverse a alentar a Moscú, al menos se regodean en la ilusión de una victoria de Kiev.
Pero detrás de la enorme pantalla propagandística se vislumbra cada vez más el escepticismo realista de muchos analistas y expertos en asuntos militares. En palabras de Franz-Stefan Gady, analista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, «los ucranianos podrían lograr un éxito táctico (…) provocando una derrota en la fase inicial de la contraofensiva. Otra cosa es si esto será suficiente para que Ucrania consiga ventajas estratégicas a largo plazo, por no hablar de ganar la guerra.» (1)
Dada la imposibilidad de explotar el factor sorpresa, ya que tanto la línea de contacto como la retaguardia están constantemente vigiladas desde el aire, tanto estratégica como tácticamente, la cuestión clave para el Estado Mayor ucraniano no es tanto la localización de la acumulación de fuerzas necesaria para la ofensiva, sino más bien dónde y cómo conseguir esa superioridad táctica, sin la cual se convertiría automáticamente en un desastre. Superioridad que debe lograrse -aunque sea local y temporalmente- a varios niveles. En primer lugar, debe ser capaz de concentrar un número suficiente de hombres y medios para arrollar a las fuerzas adversarias en el sector identificado como objetivo. Normalmente se da por sentado que los que atacan sufren mayores pérdidas que los que defienden, pero en este conflicto -y debido a diversos factores- ocurre constantemente lo contrario: incluso cuando defienden, las fuerzas ucranianas sufren pérdidas mucho mayores que las rusas (2). De ello se deduce que, encontrándose en la tesitura de tener que atacar y de tener que abrirse paso rápidamente, deben necesariamente disponer de fuerzas que sean al menos 4:1 respecto a los defensores rusos.
Obviamente, la mera superioridad numérica no es garantía de éxito. Especialmente en la primera fase del ataque, es necesario contar con una capacidad adecuada para golpear las líneas enemigas, tanto con artillería como desde el aire. Sabemos que durante meses Ucrania ha estado luchando por mantener el ritmo de fuego debido a una creciente escasez de munición de artillería; la munición estándar soviética, que en cualquier caso constituye el grueso del equipamiento del ejército, se consumió en gran medida durante el primer año de la guerra (y durante los ocho años de tibia guerra contra el Donbass que la precedieron…), y la posibilidad de encontrarla en el extranjero casi se ha agotado. La munición estándar de la OTAN también se está agotando y los países de la Alianza se esfuerzan por producir la suficiente, tanto para alimentar el conflicto como para reponer las dotaciones de los distintos ejércitos nacionales.
Ciertamente, los ucranianos han almacenado cantidades precisamente en previsión de la contraofensiva, pero sigue siendo improbable que sean en cantidades tales que garanticen una ventaja decisiva (considerando además que, de media, los rusos disparan 8/10 veces el número de cartuchos disparados por los ucranianos); si el ataque no tiene éxito rápidamente, las fuerzas de Kiev corren el riesgo de encontrarse con una cobertura insuficiente.
Igualmente, ya que no pueden disponer de superioridad aérea, deben al menos organizar una red de defensa aérea eficaz para proteger la retaguardia inmediata donde -precisamente- se desplegarán la artillería y las reservas. Para eso están los sistemas Patriot, recién entregados por EEUU, y los SAMP-T cedidos por Italia, así como los Iris-T alemanes. Por cierto, las autoridades locales de Donetsk han informado recientemente de que, efectivamente, los ucranianos están concentrando numerosos sistemas de defensa antiaérea en las fronteras de la provincia.
En cuanto a los medios -tanques MBT, vehículos blindados de combate y transportes de tropas-, no se trata tanto de una cuestión de superioridad de los tipos de medios en comparación con los rusos, sino más bien de una cuestión de masa crítica: deben concentrarse en una cantidad tal que garantice una gran superioridad numérica en el sector de ataque, para permitir no sólo la ruptura de las líneas defensivas, sino también la rápida penetración en profundidad. Por el momento, esta superioridad sólo parece posible, en lo que respecta a los MBT, gracias a los tanques de diseño soviético, ya que los occidentales (Leopard (3) y Challenger) siguen siendo insuficientes en número para satisfacer la necesidad por sí solos. Por otra parte, los tanques ligeros Bradley, de los que Kiev debería disponer ya al menos de unos sesenta, desempeñarán un cierto papel.
Otros factores decisivos
Para que la ofensiva tenga éxito, sin embargo, son necesarias otras condiciones. En primer lugar, las condiciones meteorológicas; para llevar a cabo con éxito un ataque basado en la concentración y movilidad de fuerzas acorazadas y mecanizadas, es absolutamente necesario que el terreno sea absolutamente practicable para vehículos de decenas de toneladas. Actualmente, la primavera parece estar retrasándose también en el Donbass, donde hasta hace unos días todavía se registraban nevadas, por lo que aún se necesitan unos días (cuántos depende del tiempo) para que el clima más cálido haga que el terreno se seque. Desde cierto punto de vista, este retraso podría ser una ventaja para los ucranianos, que tendrían así más tiempo para organizarse y, tal vez, para recibir algunos suministros militares de última hora (4); pero, al mismo tiempo, podría convertirse en un gran problema; si, de hecho, las temperaturas no subieran rápidamente, en este tiempo los rusos podrían completar la conquista de Bajmut, de la que los ucranianos poseen ahora menos del 10% más occidental. Esto no sólo liberaría parte de las fuerzas allí comprometidas (unas 25.000, incluyendo las PMC y las fuerzas aerotransportadas de Wagner), sino que también acercaría mucho más el frente a la última línea defensiva atrincherada ucraniana.
La segunda condición es el entrenamiento y la moral de las tropas. La fuerza de ataque no puede ser inferior a 80 o 100.000 hombres, lo que significa que inevitablemente una parte de ellos tendrán que ser reclutas con poca experiencia y formación. El número de hombres entrenados por la OTAN en Alemania, el Reino Unido y Polonia asciende a varias decenas de miles, algunos de los cuales, sin embargo, ya se han consumido en el intento de retener Bajmut. Por otra parte, tampoco pueden desplegarse todos en una sola operación, por importante que ésta sea. Es posible, por tanto, estimar que al menos la mitad de los hombres desplegados no tendrán suficiente capacidad operativa. Ciertamente, se recurrirá a los mercenarios de la Legión Internacional, cuyo número, en cualquier caso, se ha reducido considerablemente. En cambio, es difícil hacer valoraciones sobre la moral de los hombres. Ciertamente, los ucranianos han demostrado hasta ahora ser tenaces, pero existen sin embargo importantes problemas de insatisfacción, cuando no de rebelión abierta, tanto por la corrupción reinante en el cuerpo de oficiales como por las condiciones en las que a menudo son enviados al frente.
La tercera condición es, por último, el mando. En una operación de este tipo, y más aún en las condiciones operativas en las que se desarrolla, resulta fundamental tanto la gestión global del ataque, por parte de un centro de mando eficaz y capaz, como la gestión táctica, sobre el terreno, por parte de los oficiales al mando de las unidades implicadas. Y éste es probablemente el factor más crítico para los ucranianos.
Aunque -obviamente, hay que decirlo- no ha habido confirmación por parte de la OTAN, sí sabemos que los rusos, inmediatamente después del ataque en San Petersburgo en el que murió el bloguero Vladlen Tatarskij, atacaron un centro de mando subterráneo OTAN-Ucrania (a 130 m de profundidad) con un misil Kinzhal, destruyéndolo (5). En su interior había unas 300 personas, entre funcionarios ucranianos y de varios países de la OTAN, así como algunos contratistas para la gestión de las comunicaciones electrónicas; todos murieron en el ataque.
Dado que es bastante evidente que estructuras de este tipo -tanto desde el punto de vista logístico (búnkeres subterráneos) como político-militar (presencia de oficiales de alto rango de la OTAN procedentes de Polonia, Gran Bretaña y Estados Unidos)- son únicas, incluso en un contexto de guerra por poderes como el ucraniano, resulta bastante intuitivo comprender cómo una estructura de este tipo, y el personal militar que la gestionaba, eran fundamentales para la ofensiva de primavera planeada.
Con este ataque, por tanto, los rusos hipotecaron seriamente las posibilidades de éxito de Kiev. Además del factor meteorológico, de hecho, ésta es probablemente una de las principales razones por las que la anunciada ofensiva aún no ha comenzado. Aparte de los daños estructurales (el centro de comunicaciones y control), la pérdida de un plumazo de decenas de oficiales, incluso de alto rango, que sin duda habían trabajado en la planificación estratégica y táctica de la operación, no es un daño que pueda repararse fácilmente.
Pero a este respecto, los ucranianos también tienen un problema a nivel táctico. En efecto, una operación de ataque de este tipo se caracteriza por la extrema movilidad de las unidades y la extrema variabilidad de la situación sobre el terreno, lo que exige una gran habilidad por parte de los oficiales al mando de las unidades comprometidas. Teniendo en cuenta que la ofensiva se llevará a cabo sin duda según los estándares operativos de la OTAN, para los que sólo una pequeña parte de los graduados ucranianos están suficientemente entrenados, esto podría resultar una cuestión aún más crítica. Que, por otra parte, bien podría resolverse recurriendo a oficiales de la OTAN mercenarizados para la ocasión y colocados al mando de las unidades más importantes, o utilizados como asesores.
Las defensas rusas
Como es lógico, todas estas consideraciones deben ponerse en relación con el sector en el que se lanzará la contraofensiva, o mejor dicho, con la consistencia del aparato defensivo ruso. Dado que, salvo giros muy improbables, todo hace pensar que de todos modos tendrá lugar en Donetsk, existen básicamente dos opciones. La primera es apuntar a la capital, Donetsk, que está relativamente cerca de la línea de contacto, y que no parece haber sido fortificada por los rusos. En este caso, podría ser relativamente fácil invadir la ciudad con unidades acorazadas, lo que previsiblemente provocaría una salida masiva de civiles (lo que obstruiría las vías de comunicación, dificultando la llegada de refuerzos), y tal vez flanquear a las fuerzas rusas que rodean Avdeevka, cortarles el paso y recuperar así también el control de la ciudad. Recuperar Donetsk sería un movimiento de gran impacto mediático, y por tanto político, y principalmente en este sentido también estratégico.
La segunda es apuntar a Melitopol, con el consabido objetivo de cortar el enlace terrestre entre Rusia y Crimea. Desde un punto de vista militar estratégico, esto sería un gran éxito, y por tanto, a su vez, de gran importancia mediático-política. De hecho, no sólo aislaría a Crimea, sino a todos los territorios situados al oeste, en las provincias de Zaporizhzhya y Kherson, actualmente bajo control ruso.
Por supuesto, ésta es también la empresa más difícil, tanto porque los rusos -precisamente en este sector- han establecido amplias líneas defensivas, articuladas en profundidad, como porque Melitopol está mucho más lejos que Donetsk.
En los últimos días, los rusos han suavizado sus ataques con misiles sobre Ucrania occidental, concentrándose más en la retaguardia ucraniana, apuntando preferentemente a los depósitos de municiones, y utilizando ampliamente las potentes bombas guiadas FAB-500. Después de machacar en gran medida al ejército ucraniano en Bajmut, se preparan para esperar el ataque anunciado, con la intención específica de completar el trabajo. Si, de hecho, la ofensiva se saldara con una derrota, sería un golpe mortal para Kiev (y para la OTAN en su conjunto), que realmente podría marcar un punto de inflexión en la guerra.
No uno que necesariamente acercara la paz, por desgracia, pero ciertamente uno que disminuyera la intensidad de los combates.
Lo que se avecina, por tanto, es un verdadero Día D para Ucrania. También porque, de hecho, es precisamente en las primeras 24 horas cuando se decide sustancialmente el resultado de una ofensiva de este tipo.
En las próximas semanas, por tanto, los ojos del mundo estarán puestos más que nunca en esas tierras de Europa del Este.
Notas
1 – Véase “Ukraine’s Longest Day”, Franz-Stefan Gady, foreignpolicy.com
2 – Según el analista William Schryver («Ride Across the River», imetatronink.substack.com), «Las fuerzas armadas ucranianas son ahora (3 de marzo de 2023, ed.) un proyectil gastado. El recuento de soldados muertos en combate es casi con toda seguridad de al menos 150.000, y muy probablemente de más de 200.000, con los heridos irrecuperables probablemente el doble de muertos». Una semana más tarde, otro analista estadounidense, Jared Peterson, estimó que las bajas ucranianas «son del orden de 250.000 KIA (Muertos en Acción, ed.)»; (‘The US’s March of Folly in Ukraine’, www.americanthinker.com)
3 – Según rumores no confirmados, dos Leopard ya han sido destruidos por los rusos cerca del pueblo de Sporne. Ciertamente, sin embargo, otros dos fueron puestos fuera de combate por los propios ucranianos: durante un entrenamiento en Alemania, dos tanques conducidos por soldados ucranianos chocaron, quedando semidestruidos.
4 – EEUU, otros 325 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania. La Casa Blanca ha anunciado hoy (19/04/2023) un nuevo paquete de ayuda militar a Kiev estimado en 325 millones de dólares. Washington enviará a Ucrania munición adicional para los sistemas HIMARS, proyectiles de artillería de diferentes calibres, misiles, sistemas antitanque y otros tipos de munición.
5 – La noticia fue confirmada oficialmente en una entrevista con Ukraina.ru por Alexei Podberyozkin, director del Centro MGIMO de Estudios Político-Militares.
7. No todos los héroes llevan capa
Ahora que se cumplen 25 años del desastre de Aznalcóllar, no está de más recordar a un hombre honrado que intentó evitarlo. https://twitter.com/Helios_EM/
A 25 años del desastre de #Aznalcollar es necesario recordar a Manuel Aguilar Campos, ingeniero de minas de Boliden que en 1996 presentó un informe en la Consejería de Medio Ambiente exponiendo las irregularidades en la construcción de la balsa, el mal estado de la misma, los problemas de depuración de residuos, y en definitiva el riesgo de accidentes como el que poco después se produjo (que él ya advertía que sería «un desastre natural de consecuencias incalculables»). La empresa le forzó a la jubilación anticipada y comenzó a recibir amenazas, con pintadas y pedradas en su casa, y fue declarado «persona non grata» por el Ayuntamiento de Aznalcóllar. Ante la inacción de la administración acudió a poner su informe en conocimiento de la CEPA (Confederación Ecologistas Pacifista de Andalucía, previa a @eco_andalucia), desde donde se difundió y se puso una denuncia contra Boliden. En abril de 1998 se produjo la anunciada rotura de las balsas y el vertido de lodos tóxicos. En diciembre de 2000, al escuchar en televisión el archivo de las diligencias contra Boliden, Manuel Aguilar murió de un infarto.
8. Anticolonialismo hawaiano
Seguramente al tuitero se le va un poco la mano alabando al Hawaii anterior a la colonización yanqui, pero que desde entonces se ha convertido en una base militar que envenena sus aguas y los ha convertido en un resort-puticlub, no hay ninguna duda. https://twitter.com/
Estados Unidos prohibió la lengua hawaiana, envenenó nuestra agua, devastó nuestra sanidad universal, derrocó nuestro país y sigue ocupando ilegalmente Hawái. A mi madre le rompieron las manos por hablar hawaiano en la escuela. Estados Unidos no es un faro, sino el destructor de la independencia. https://video.twimg.com/ext_
Hawái es un centro turístico como Disneylandia construido sobre nuestras comunidades indígenas y las tumbas de nuestros antepasados, obligados a hacer versiones bastardas de danzas sagradas, con «tocados de plumas sexys» y a entretener a los turistas ricos por salarios de hambre, 12 horas al día 7 días a la semana, bebiendo agua envenenada con combustible para aviones.
El Hawai ocupado por Estados Unidos consiste en vivir hacinados como sardinas en apartamentos de 20 al lado de laboratorios de metanfetamina, pagando 3.000 dólares al mes, siendo violados por estadounidenses en hoteles de mal gusto, especialmente por soldados estadounidenses. Y luego ser arrestado por hablar tu propio idioma, morir en la cárcel o de diabetes a los 39 años.
[…] Mientras millones de estadounidenses pasan hambre y desastres como el de East Palestine ocurren a diario debido a la codicia capitalista, recuerda que Hawai tuvo ferrocarril de clase mundial de propiedad pública, electricidad, y asistencia sanitaria universal. Si los EE.UU. hubieran aprendido de nuestro sistema socialista, desastres como estos se habrían evitado.
Muchos estadounidenses creen que los hawaianos vivían en chozas antes de la colonización. En realidad, EE UU desindustrializó Hawai. Antes de 1898, Hawai ya tenía transporte público, ferrocarriles. La ciudad de Honolulu estaba iluminada por energía hidroeléctrica nacionalizada y renovable antes de que la Casa Blanca tuviera electricidad.
El 54% de los estadounidenses no saben leer por encima de un nivel de 6º grado HOY, los maestros renuncian en masa, con miles de millones en deuda estudiantil que los graduados no pueden pagar. Un marcado contraste con la educación universal gratuita de calidad de Hawai. Teníamos la tasa de alfabetización más alta del mundo (98%).
Kalakaua, uno de nuestros líderes, había inventado un vehículo subacuático cuando Julio Verne aún soñaba con 20.000 leguas de viaje submarino. Hawai era una Wakanda viviente, un futuro indígena: más avanzado tecnológica, económica y sociopolíticamente que cualquier nación occidental.
El país soberano de Hawai tenía ciudadanos negros antes de la Guerra Civil estadounidense. De hecho, los esclavos estadounidenses que pisaban suelo hawaiano eran considerados libres. Los chinos eran ciudadanos de pleno derecho en Hawai, ya que EEUU los encadenó para construir ferrocarriles y la Costa Oeste, con un terrible racismo y linchamiento de asiáticos.
Un ejemplo de igualdad real, democracia, socialismo existente sin odio racial, mayor avance tecnológico en una nación POC – que avergonzaba a los EE.UU., Occidente y Europa, que haría alucinar a los de la «carga del hombre blanco» que fue la razón por la que aplastó ilegalmente Hawai.
El golpe de estado en Hawai, respaldado por la diplomacia de las cañoneras estadounidenses, para destruir la construcción de un país próspero, socialista y antirracista por parte de un país no blanco, fue el modelo que más tarde se utilizaría en innumerables países asiáticos, de las islas del Pacífico, latinoamericanos y africanos de todo el mundo.
Empujar al país de nuevo a la pobreza, desescolarizar a su población, «borrar la historia», subdesarrollar sus infraestructuras y saquear los recursos y la mano de obra barata. (La ciudad de las tiendas de campaña de los sin techo es donde trabajé como trabajadora social/profesora de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas para jóvenes hawaianos empobrecidos en situación de riesgo)
[…]
La guerra con China es una última y peligrosa patada mortal del imperio estadounidense. He aquí una historia de Hawai y Taiwán, y de cómo ambos necesitan liberarse del imperialismo occidental desde la perspectiva de los nativos hawaianos. (Los austronesios de Taiwán son parientes nuestros) https://twitter.com/
Más sobre el envenenamiento de sus propias tropas por parte de EE.UU. y los hawaianos nativos que vierten combustible de aviación en nuestra agua en Red Hill. EE.UU. debería cuidar de sus sufridos ciudadanos en lugar de impulsar una guerra desquiciada contra China.
Más información sobre la igualdad racial en el Hawai de 1800 durante la esclavitud de EE.UU., y en 2023 los EE.UU. siguen defendiendo de boquilla, mientras que la comisión de más asesinatos policiales racializados y la desigualdad racial crece:
Más sobre la prohibición por parte de EE.UU. de nuestra lengua y cultura hawaiana, y cómo EE.UU. sigue castigando a los niños nativos hawaianos por hablar hawaiano hasta el día de hoy sin consecuencias para los autores.
Los hawaianos no necesitamos «representación» en el imperio estadounidense, necesitamos el fin de la destrucción de nuestra tierra, recursos, cultura y de la ocupación genocida y capitalista estadounidense.
9. En memoria de Harry Belafonte.
A muerto el músico, actor y activista Harry Belafonte. Cabe recordar que fue siempre defensor de la revolución cubana y contra el apartheid en Sudáfrica, además de su defensa de los derechos civiles en EEUU. Entre los artículos recordándole, este de la revista del PC de los EEUU: Harry Belafonte—Giant of the arts and the struggle for justice and democracy
Harry Belafonte-Gigante de las artes y de la lucha por la justicia y la democracia
April 26, 2023 10:08 AM CDT Por Especial para People’s World
El polifacético y admirado artista Harry Belafonte falleció el martes 25 de abril a los 96 años. Nació el 1 de marzo de 1927 en Nueva York con el nombre de Harold George Bellanfanti, Jr. Su ascendencia es jamaicana y martiniquense, y su abuelo paterno tenía orígenes judíos holandeses.
La carrera de Belafonte despegó con la película Carmen Jones (1954). Poco después tuvo varios éxitos, como «The Banana Boat Song (Day-O)» y «Jamaica Farewell». Además de su carrera como actor y cantante, Belafonte trabajó como defensor de muchas causas sociales y políticas.
Hijo mayor de inmigrantes caribeños, Harry Belafonte pasó sus primeros años en Nueva York. Su madre trabajaba como modista y limpiadora, y su padre era cocinero en la Marina Real Británica. Cuando Belafonte era un niño, sus padres se divorciaron y fue enviado a Jamaica, el país natal de su madre, a vivir con unos parientes. Allí conoció de primera mano la opresión de las autoridades coloniales británicas sobre los jamaicanos negros.
Belafonte regresó al barrio neoyorquino de Harlem en 1939 para vivir con su madre y a menudo era cuidado por otras personas mientras su madre trabajaba. «La época más difícil de mi vida fue cuando era niño», declaró una vez a la revista People. «Mi madre me daba cariño, pero como me quedaba solo, también mucha angustia».
Tras abandonar el instituto, Belafonte se alistó en la Marina estadounidense en 1944 y sirvió en el Pacífico al final de la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra, regresó a Nueva York y trabajó en varios empleos ocasionales. Pero tras asistir a una representación del American Negro Theater, encontró la inspiración para su carrera.
Estudió interpretación en el Dramatic Workshop, dirigido por el famoso director emigrado alemán Erwin Piscator. Entre sus compañeros de clase estaban Marlon Brando, Walter Matthau, Bea Arthur, Sidney Poitier y Rod Steiger. Belafonte participó en numerosas producciones del American Negro Theater, pero su primera gran oportunidad le llegó cantando para un proyecto de clase. Cuando le ofrecieron la oportunidad de actuar en un club de jazz, el Royal Roost, respaldado por músicos como Charlie Parker y Miles Davis, Belafonte se hizo muy popular. En 1949, consiguió su primer contrato discográfico.
Pronto, Belafonte cambió de estilo musical, abandonando la música popular en favor del folk. Se convirtió en un ávido estudiante de canciones folclóricas tradicionales de todo el mundo y empezó a aparecer en clubes folclóricos de Nueva York como el Village Vanguard.
Belafonte debutó en Broadway en 1953 y ganó un premio Tony por su actuación en Almanac, de John Murray Anderson, en la que interpretaba varias de sus propias canciones.
En el cine, Belafonte interpretó a un director de escuela junto a Dorothy Dandridge en su primera película, Bright Road (1953). Se reunieron al año siguiente para Carmen Jones, de Otto Preminger, adaptación cinematográfica de la versión afroamericana contemporánea de Broadway de la ópera Carmen de Bizet, de Oscar Hammerstein II. Belafonte recibió una nominación al Oscar por su interpretación de Joe, un soldado que se enamora del personaje principal, interpretado por Dandridge.
El éxito de Carmen Jones convirtió a Belafonte en una estrella, y pronto se convirtió en una sensación musical. Publicó Calypso (1956) en RCA Victor, un álbum con su versión de la música folclórica tradicional caribeña. «The Banana Boat Song (Day-O)» se convirtió en un gran éxito. Más que una melodía popular, tenía un significado especial para Belafonte. «Esa canción es una forma de vida», declaró Belafonte más tarde a The New York Times. «Es una canción sobre mi padre, mi madre, mis tíos, los hombres y mujeres que trabajan en los campos de plátanos, los cañaverales de Jamaica».
El calipso introdujo en América un nuevo género musical, vendiendo más de un millón de copias. Como «Rey del Calypso», Belafonte también trabajó con otros artistas folk, como Bob Dylan y Odetta.
Belafonte también se abrió camino como primer productor de televisión afroamericano, trabajando en numerosos programas musicales. A principios de los 70, se asoció con la cantante Lena Horne para un especial de una hora.
A mediados de los 70, Belafonte ya no triunfaba en las listas de éxitos, pero continuó su carrera cinematográfica con Buck and the Preacher (1972) y Uptown Saturday Night (1974). Entre sus películas posteriores figuran White Man’s Burden (1995), con John Travolta, y Kansas City (1996), de Robert Altman. También apareció en Bobby (2006), una película sobre el asesinato de Robert F. Kennedy. En televisión, apareció en The Muppet Show y con Marlo Thomas en el especial infantil de 1974 Free To Be. Tú y yo.
El activista social
Siempre franco, Belafonte encontró inspiración para su activismo en figuras como el cantante Paul Robeson, el escritor y activista W.E.B. Du Bois y el líder de los derechos civiles Martin Luther King, Jr. con quien Belafonte entabló una estrecha amistad.
Belafonte se convirtió en un firme defensor del movimiento por los derechos civiles. Proporcionó apoyo financiero al Comité Coordinador Estudiantil No Violento y participó en numerosas concentraciones y protestas. Belafonte estuvo con King en el discurso «Tengo un sueño» de 1963 en Washington, D.C., y le visitó días antes de que King fuera asesinado en 1968.
A mediados de la década de 1960, a medida que el movimiento contra el colonialismo se extendía por todo el mundo, Belafonte empezó a apoyar a nuevos artistas africanos. Conoció a la artista sudafricana exiliada Miriam Makeba, conocida como «Mama Africa», en Londres en 1958, y juntos ganaron un Grammy a la mejor grabación folk en 1966. Ayudó a presentarla al público internacional y estadounidense, llamando así la atención sobre la vida bajo el apartheid sudafricano.
En la década de 1980, Belafonte lideró un esfuerzo para ayudar a la población africana, con la idea de grabar una canción con otros famosos, que se vendería para recaudar fondos destinados a paliar la hambruna en Etiopía. Escrita por Michael Jackson y Lionel Ritchie, «We Are the World» contó con las voces de grandes de la música como Ray Charles, Diana Ross, Bruce Springsteen y Smokey Robinson. Publicado en 1985, recaudó millones de dólares y se convirtió en una sensación internacional.
Belafonte criticó durante mucho tiempo la política exterior de Estados Unidos. En diversos momentos a lo largo de las décadas, hizo declaraciones oponiéndose al bloqueo estadounidense de Cuba, alabando las iniciativas de paz soviéticas, atacando la invasión estadounidense de Granada, elogiando a la Brigada Abraham Lincoln, rindiendo homenaje a Ethel y Julius Rosenberg, y alabando al líder revolucionario cubano Fidel Castro
La visita de Belafonte a Cuba contribuyó a asegurar el lugar de la cultura hip-hop en la sociedad cubana. En 1999, se reunió con raperos cubanos justo antes de un encuentro con Castro. Posteriormente, el gobierno cubano aprobó fondos para ayudar a integrar el rap en la cultura musical del país. Los raperos obtuvieron reconocimiento oficial y adquirieron su propio estudio de grabación.
A lo largo de los años, Belafonte apoyó también muchas otras causas de solidaridad internacionalista. Además de su papel como embajador de buena voluntad de UNICEF, hizo campaña para acabar con el apartheid en Sudáfrica y se manifestó en contra de las acciones militares de Estados Unidos en Irak. Se reunió varias veces con el Presidente venezolano Hugo Chávez. También actuó como célebre embajador de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) para asuntos de justicia juvenil.
Belafonte se ganó la censura de algunos sectores por sus opiniones sinceras. En 2006, se refirió al Presidente George W. Bush como «el mayor terrorista del mundo» por lanzar la guerra de Irak. También insultó a los miembros afroamericanos de la administración Bush, los generales Colin Powell y Condoleezza Rice, refiriéndose a ellos como «esclavos domésticos». Rechazando la presión de los medios de comunicación, se negó rotundamente a disculparse por sus comentarios. En relación con Powell y Rice, Belafonte dijo: «Están sirviendo a quienes siguen diseñando nuestra opresión».
Cuando se le recordó que podía esperar críticas por sus comentarios sobre política, Belafonte respondió: «Adelante. La disidencia es fundamental en cualquier democracia».
Siguió siendo una fuerza de progreso
Harry Belafonte se mostró decaído durante su décima década. En 2016, apoyó a Bernie Sanders para las primarias demócratas, diciendo: «Creo que representa la oportunidad, creo que representa un imperativo moral, creo que representa un cierto tipo de verdad que no se evidencia a menudo en el curso de la política.»
En 2017 produjo un nuevo álbum que promueve la armonía racial, When Colors Come Together: El legado de Harry Belafonte. Incluía una nueva versión de «Island in the Sun» con un coro de niños, que coescribió para la película homónima de 1957. «Las diferencias que existen entre nosotros deben ser cosas que nos atraigan los unos a los otros, no que nos alejen los unos de los otros», dijo Belafonte cuando se publicó el álbum.
Belafonte fue presidente honorario de la Marcha de las Mujeres del 21 de enero de 2017 en Washington.
En febrero de ese año, se unió a una serie de grupos palestinos y figuras de renombre como Angela Davis, Alice Walker y Danny Glover, así como a los atletas-activistas John Carlos, Craig Hodges y Mahmoud Abdul-Rauf, firmando una carta abierta instando a los jugadores de la NFL a reconsiderar una invitación a Israel como parte de un esfuerzo para que «se conviertan en embajadores de buena voluntad para Israel.»
En el período previo a las elecciones de 2020, Belafonte se opuso abiertamente a Donald Trump. Fue autor de un impactante artículo en el New York Times justo antes de la votación de 2020 en el que instaba a los votantes negros a prestar mucha atención a lo que Trump «dice cuando está ‘solo en la habitación’ con sus partidarios blancos, prometiéndoles en sus mítines que si es reelegido, la gente de color no invadirá sus ‘hermosos suburbios’ desde nuestras ‘repugnantes ciudades’.»
Respondiendo a las afirmaciones republicanas de que Trump podría ganar votos negros, Belafonte dijo que los afroamericanos «no se dejarían comprar por las promesas vacías del hombre flimflam.»
Entre sus muchos logros y reconocimientos, Belafonte ganó tres premios Grammy, incluido un Grammy Lifetime Achievement Award, un Emmy Award y un Tony Award. En 1989 recibió el Kennedy Center Honors. En 1994 recibió la Medalla Nacional de las Artes.
«El arte», dijo Belafonte: «No hay nada más poderoso en el universo que él, porque es la grabadora de la verdad». Hablando de sí mismo, Belafonte dijo que era «un activista que se convirtió en artista: No un artista que se convirtió en activista».
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Observación del profesor Miguel Candel:
Anécdota curiosa para filósofos y otras gentes de mal vivir (y, a veces, buen morir):
Cuenta W.v.O. Quine, en el prólogo de su importante libro «From a Logical Point of View», que dicho título se lo puso porque al comentarle en 1952 a su amigo Henry Aiken que tenía previsto publicar un texto sobre lógica y filosofía del lenguaje, y preguntarle el amigo cómo lo iba a titular, coincidió que en ese momento, en el local del Greenwich Village donde se encontraban, acababa de cantar Harry Belafonte un calypso titulado, precisamente, «From a logical point of view». Aiken le sugirió entonces que ése sería un buen título para el libro. Y Quine hizo suya la idea. Por supuesto, tengo ese libro, editado por la Universidad de Harvard, así como su versión española, «Desde un punto de vista lógico», traducción de Manuel Sacristán, publicada por Ariel en 1962 y reeditada en 2002, con prólogo de Jesús Mosterín, por Paidós (editorial que hoy se encuentra en el vientre de la ballena Planeta de Agostini).
Miguel
10. El Polloceno.
Siempre había entendido que lo de una nueva era geológica, el Antropoceno, era debido fundamentalmente a que las explosiones nucleares habían dejado unas marcas indelebles sobre el terreno. Ahora me entero por este hilo del mexicano César Pineda -muy interesante por otros motivos-, que puede ser por algo más prosaico. En el registro geológico dejaremos una inmensa cantidad de huesos de pollo.
El neoliberalismo constituyó un nuevo régimen ecológico mundial: reordenó el modo de apropiarse de la naturaleza no humana y ponerla a trabajar. No sólo cambió «la economía»sino los flujos bióticos y componentes abióticos del sistema Tierra. Ese nuevo orden nos lleva al desastre.
El nuevo régimen ecológico mundial implicó destruir todos los límites a la actividad extractiva como la minería: en Perú las concesiones representaban el 21.3% del territorio.En MX,las concesiones fueron de + de la mitad del país:117 millones de has.Abrir el territorio al mercado.
El libre mercado reordenó la competencia entre aerolíneas, aeropuertos y transporte y facilitó la apropiación del capital inmobiliario de ecosistemas enteros. En 1980 había 270 millones de turistas al año; en 2014,más de MIL millones. El turismo depredador es hijo del neoliberalismo
Los monocultivos de aguacate -enviados a EU para el superbowl- deforestan Michoacán. La soja-enviada a China como forraje-deforesta la Amazonia brasileña. El aceite de palma-para fabricar biocombustibles-deforesta Indonesia. Intercambio desigual insostenible: imperialismo ecológico
La apertura de fronteras y la competencia modificaron la dieta mundial, haciendo crecer el consumo de carne. En 2020 existían 33 mil millones de pollos en el mundo. Es tal la cantidad de huesos de pollos que consumimos desechados, que será el principal registro fósil en el futuro.
El crecimiento del comercio en línea que requiere materiales de empaque,la gigantesca producción desechable de empaques de alimentos, acelerada por la globalización de libre comercio, han provocado un crecimiento geométrico de residuos plásticos que se exportan a países pobres
La concentración de capital en unas cuantas corporaciones de la pesca industrial, no sólo destruye a los pescadores artesanales. La pesca de arrastre captura especies no comestibles que se descartan: en 2019, 9.1 millones de toneladas de especies se regresaron muertas al mar
La contradicción del capital en la naturaleza no está en sus impactos llamados»externalidades»sino en la misma lógica de competencia,crecimiento y reinversión que constituye un modo de apropiación, uso y desecho. Las relaciones socioeconómicas son a la vez relaciones ambientales
El neoliberalismo sólo es un ciclo capitalista que profundiza las formas de apropiación, uso y desecho de la naturaleza no humana pero llevándolas a una escala y ritmo catastróficos e insostenibles. El neoliberalismo abrió la puerta al mercado a la naturaleza no humana.
Es por ello que existe un nuevo régimen ecológico mundial: reglas,poder,dominación globales que aseguran la apropiación de la naturaleza por unos cuantos,dirigiendo la energía y la materia a los centros de poder hegemónicos en detrimento de las comunidades y estados subalternos.
Este régimen ecológico mundial produce un nuevo orden entre las clases dominantes y las clases subalternas A TRAVÉS de la naturaleza. Poder, capital y naturaleza, están imbricados en ese nuevo régimen ecológico mundial corporativo, desigual y depredador.
Comprender el vínculo % poder, capital y naturaleza significa entender las relaciones socioambientales como centrales en la lucha de clases. Avizorarlo puede ayudar, quizá, en la lucha por una humanidad más justa y libre, pero también en defensa de la madre tierra y de la vida misma.