Página herida
De indultos
(Diálogo a tres voces, 1ª Jornada)
Lo único real y profundo que subyace al «sentimiento nacional» es la jodida aversión a lo diferente como competidor en la carrera de la supervivencia, instinto común a todos los animales y que dirige la implacable lucha por la existencia (lo demás es mera construcción social, como se dice ahora). Los que de manera más desacomplejada y salvaje han elevado ese instinto primario a principio político supremo han sido los nazis. Por eso no hemos de cansarnos de reivindicar a la Razón como única posible salvaguardia frente a la ciega barbarie animal y como rasgo diferenciador de la especie humana. El problema es que, mientras en el mundo animal se producen periódicamente equilibrios más o menos estables en la competencia entre especies, debido a las limitadas capacidades de cada una para expandirse, la propia Razón es susceptible de un uso perverso, puramente instrumental, que la ponga al servicio del instinto, lo que acaba rompiendo todos los equilibrios trabajosamente alcanzados por la naturaleza: lo que los griegos llamaban hybris. Contra eso sólo hay un remedio: el cultivo de la visión desindividualizada, la «visión desde ningún lado», que dice Thomas Nagel. Sólo esa visión totalmente opuesta al narcisismo puede hacer nacer en el ser humano el sentido de la vergüenza y de la justicia (no hay que cansarse de leer el mito de Protágoras en el diálogo platónico del mismo nombre). Porque el verdadero cóctel explosivo que destruye la comunidad humana es la razón puesta al servicio del instinto, mucho más que el instinto solo.
El torcido leño de la humanidad, que decía Kant.
Pues de eso va el nacionalismo.
Miguel Candel (2021)
Salviati [1]: Hermoso día, queridos amigos, buen momento para conversar sobre temas de interés, sobre las ondas gravitacionales, por ejemplo.
Sagredo [1]: Voto por ello. Siempre es bueno hablar, con gente sabia como vosotros, de temas físico-filosóficos de fondo y rendir de paso homenaje a Albert Einstein, el Galileo del siglo XX.
Simplicio [1] Pero, ¿de qué estáis hablando? ¿Qué os pasa? ¡Ni ondas gravitaciones ni Einstein ni Galileo! ¡Hablemos de lo que todo el mundo habla! Continuar leyendo «De indultos (Diálogo a tres voces, 1ª Jornada)»