La victoria de Lula y la euforia

Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos (más observación del profesor emérito Miguel Candel).

Me alegra enormemente la victoria de Lula, por las clases populares brasileñas, por lo que significa la derrota del trump-mileinismo en América Latina y porque refuerza el eje México-Brasil, al que se suma Uruguay gobernado por el Frente Amplio. Suficientemente importante como para que el «escudo de las Américas» de Marcos Rubio no pueda imponerse.
Pero yo rebajaría la euforia de los últimos comentarios. Lula lo va a tener difícil para gobernar. Hoy por hoy tiene la mayoría parlamentaria en contra y controla pocos gobiernos regionales. No va a tener otra que pactar con el segmento más centrista de la coalición que ha apoyado a Bolsonaro, que es el que ha obligado a Bolsonaro a reconocer su derrota. El pacto lo puede facilitar la descomposición del bolsonarismo, que parece que ya ha empezado y la recomposición subsiguiente de la derecha brasileña; aún así Lula habrá de hacer concesiones y hemos de prepararnos para ello, para no pasar de la euforia a la desilusión como tantas veces entra en el discurso de la izquierda traicionada.
Revolucionar la democracia es un término muy bonito, pero primero hay que ponerle el cascabel al gato. Yo me conformaría con aquello de que Lula ha conseguido seguir en pie y en el sitio, y ahora le toca medir los pasos y preparar la transición de la izquierda brasileña hacia su continuidad sin Lula.

Observación de Miguel Candel:
Suscribo el comentario de José Luis. En ciertos aspectos le va a tocar gobernar como si estuviera en la oposición. Por eso hay que medir muy bien, en cada situación particular, si vale la pena ser gobierno u oposición. En el del Brasil está claro: por sus repercusiones geopolíticas, entre otras razones, había que frenar el bolsonarismo-trumpismo a cualquier precio (precio del que hay que descontar el gran beneficio que supone la enorme movilización de masas que ha dado la vuelta a los pronósticos). Esa movilización es lo que hay que procurar mantener, como si se estuviera en la oposición. A la izquierda se le da mejor jugar a la contra (como al Real Madrid, je, je…).

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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