DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. El imperio de Bruselas contra la democracia.
2. La histeria antirusa nos prepara para la guerra.
3. Sigue la tensión en Asia occidental.
4. Hacia el fin de la democracia en India.
5. Die Linke en Berlín y el apoyo a Israel.
6. El ojo del amo.
7. Los últimos días del viejo mundo.
8. Hobsbawm, historiador revolucionario.
9. Resumen de la guerra en Irán, 10 de octubre.
1. El imperio de Bruselas contra la democracia.
Thomas Fazi ha publicado un libro en alemán de un tema que lleva mucho tiempo siguiendo: el papel de la UE en la terrible situación económica, política y social y la amenaza que supone para la democracia. En su página web apareció hace días un amplio resumen y hoy publica su introducción. Os paso los dos.
https://www.thomasfazi.com/p/new-book-announcement
Anuncio de un nuevo libro
«El Imperio de Bruselas: el golpe de Estado secreto de la UE contra la democracia»
Thomas Fazi
20 de septiembre de 2026
Me complace anunciar la próxima publicación de mi nuevo libro, El Imperio de Bruselas: el golpe de Estado secreto de la UE contra la democracia, que considero la síntesis definitiva de mi trabajo de una década y media sobre la UE. El libro será publicado a finales de octubre por la magnífica editorial alemana Westend y, por el momento, solo estará disponible en alemán.
Sigo buscando una editorial en lengua inglesa, así que si conoce alguna editorial interesada en puntos de vista críticos con la UE y la OTAN, hágamelo saber 🙂
Acabo de recibir esta magnífica cita del reconocido sociólogo alemán Wolfgang Streeck:
Como periodista independiente, Thomas Fazi es uno de los observadores más informados y perspicaces de la Unión Europea. Fazi es capaz de identificar y explicar acontecimientos e interrelaciones que la visión convencional de la investigación académica sobre la UE —financiada en gran medida por la propia entidad que estudia— se niega incluso a considerar. A diferencia de ese enfoque, el nuevo libro de Fazi aborda la UE y sus funciones dentro del sistema estatal europeo no de manera tecnocrática, sino desde una perspectiva política. Muestra hasta qué punto la UE ya ha logrado erosionar la soberanía de sus Estados miembros —y, con ello, su potencial democrático—.
A continuación se ofrece un resumen detallado del libro:
La Unión Europea (UE) se fundó sobre la base de promesas de paz, libertad, prosperidad y autonomía estratégica. ¿Qué representa hoy en día? Guerra, censura, autoritarismo, estancamiento económico —por no decir una desindustrialización en toda regla— y vasallaje geopolítico ante los dictados de Washington.
La UE no solo ha fracasado económicamente, quedando cada vez más rezagada respecto a las demás grandes economías avanzadas del mundo. Lo que resulta mucho más preocupante es que se ha transformado en una potencia cuasi dictatorial y pseudoimperial: una que establece las condiciones en las que 450 millones de personas trabajan, comercian, consumen e invierten; que sigue desmantelando los estados del bienestar europeos en nombre de la austeridad; que coacciona financieramente a Estados enteros para que se sometan; que anula leyes y constituciones nacionales a su antojo; que lleva a cabo operaciones de propaganda por valor de miles de millones de euros y practica una censura generalizada en Internet; que interfiere directamente en elecciones nacionales (Rumanía, Hungría, etc.); y que sanciona de forma extrajudicial a sus propios ciudadanos, privándoles de derechos civiles fundamentales. Todo ello, sin dejar de estar casi totalmente aislada de la presión democrática y, en gran medida, fuera del control de los gobiernos que nominalmente la constituyen.
Esto es el resultado de un largo proceso de «comisionización» progresiva y de supranacionalización del proceso de toma de decisiones en Europa. A lo largo de la última década, el centro de gravedad institucional de la UE se ha desplazado de manera decisiva hacia la Comisión Europea, que ha ido colonizando progresivamente ámbitos políticos antes reservados a los gobiernos nacionales: la política fiscal, la salud pública, los asuntos exteriores y la defensa. El mecanismo ha sido notablemente constante: cada crisis sucesiva —la crisis de la deuda soberana, el Brexit, la pandemia de la COVID-19, la guerra en Ucrania— ha servido de pretexto para que la Comisión asuma nuevas competencias, adopte decisiones de «emergencia» y consolide discretamente cambios permanentes en la arquitectura de la autoridad de la UE. Nada de esto ha requerido una modificación formal de los tratados. Ha ocurrido de forma sigilosa, al margen del debate público, a través de lo que los estudiosos denominan «integración sigilosa», y el resultado ha sido una erosión constante y acumulativa de la soberanía nacional y la rendición de cuentas democrática. Incluso el expresidente del Consejo Europeo, Charles Michel, acusó recientemente a von der Leyen de crear «una gobernanza superautoritaria».
Para agravar aún más la situación, la UE se encuentra ahora al frente de una agresiva campaña de rearme y guerra contra Rusia —una campaña que ya ha infligido graves daños a las economías europeas y que corre el riesgo de arrastrar al continente a un conflicto abierto con la mayor potencia nuclear del mundo.
Y, sin embargo, la mayoría de los ciudadanos siguen sin ser conscientes, en gran medida, del papel que desempeña la UE en el desmantelamiento progresivo de los derechos democráticos, económicos, políticos y sociales de los europeos. Es esta realidad oculta la que este libro se propone sacar a la luz: cómo funciona realmente la opaca maquinaria de Bruselas, a quién sirve y a qué precio.
No obstante, este libro también se dirige a aquellos críticos —tanto de la izquierda como de la derecha— que cuestionan las políticas actuales de la UE y, sin embargo, siguen aferrándose a la creencia de que la UE puede reformarse democráticamente. Incluso entre la mayoría de los críticos actuales, se considera a la UE como un proyecto bienintencionado que, de alguna manera, en algún momento, perdió el rumbo —aunque existe desacuerdo sobre cuándo ocurrió exactamente eso, por qué o a quién hay que culpar. Este libro propone una tesis diferente: que la encarnación actual de la UE no es una desviación de una trayectoria anteriormente positiva, ni de las intenciones originales de sus fundadores, sino más bien la culminación inevitable de un proyecto que fue, desde sus inicios, intrínsecamente elitista, antidemocrático y autoritario. Lo que estamos presenciando hoy no es una degeneración, sino una revelación: un proyecto que, por fin, se muestra tal y como siempre fue.
El libro sostiene que todo el proceso de integración europea, incluso en sus encarnaciones anteriores a la UE, debe entenderse principalmente no como un proyecto económico, sino como uno político: uno destinado a restar poder a la democracia de masas, que las élites habían tratado de contener desde la Segunda Guerra Mundial y que, a mediados de la década de 1970, había llegado a considerarse una amenaza letal para el statu quo capitalista. El vehículo para ello fue un ataque contra el Estado-nación —la principal expresión institucional de la democracia— en beneficio del capital transnacional y de las oligarquías nacionales. Este proceso alcanzó un punto de inflexión con la firma del Tratado de Maastricht, que integró de hecho el neoliberalismo en el propio tejido de la Unión Europea —un cambio que la creación del euro consolidó entonces de una vez por todas, al privar a (la mayoría de) los Estados miembros del pilar más fundamental de la soberanía económica: la facultad de emitir su propia moneda. Al hacerlo, transformó a los Estados miembros en algo parecido a colonias de Bruselas y Fráncfort. El libro sostiene que esto supuso nada menos que un golpe de Estado constitucional y jurídico —aunque inusualmente discreto—.
El libro también muestra que la UE no solo ha servido como vehículo para inclinar la balanza de poder a favor del capital, sino que ha sido un instrumento fundamental de la subordinación de Europa a Washington y al lobby bélico transatlántico. De hecho, la Unión Europea ha desempeñado históricamente un papel clave en el afianzamiento de la dependencia del continente respecto a Estados Unidos. Contrariamente a la narrativa popular que presenta la creación de la UE —y, antes de ella, la Comunidad Económica Europea (CEE)— como un contrapeso al poder estadounidense, la realidad es que Washington defendió activamente la integración europea como baluarte de la Guerra Fría frente a la Unión Soviética, canalizando su apoyo a través de organizaciones como el Comité Americano para una Europa Unida (ACUE), cuyo vicepresidente en aquel momento no era otro que Allen Dulles, entonces director de la CIA. Es probable que este apoyo se debiera al cálculo de que ejercer control sobre un único «gobierno» supranacional resultaría más sencillo que gestionar docenas de gobiernos nacionales individuales. De hecho, la UE, incluso en sus primeras etapas, siempre ha estado ligada al atlantismo, una lealtad que no ha hecho más que intensificarse desde el fin de la Guerra Fría. Por ello, la élite tecnocrática de la UE, y la Comisión Europea en particular, se ha alineado históricamente más estrechamente con Washington que con los propios gobiernos nacionales de Europa.
Los acontecimientos recientes lo confirman. Ursula von der Leyen —apodada «la presidenta estadounidense de Europa»— ha aprovechado la crisis de Ucrania para impulsar una mayor expansión de los poderes ejecutivos de la Comisión, de carácter verticalista, lo que ha dado lugar a una supranacionalización de facto de la política exterior de la UE (a pesar de que la Comisión carece de competencia formal en este ámbito), al tiempo que ha garantizado la alineación del bloque con —o, más exactamente, su subordinación a — la estrategia de EE. UU. y la OTAN (no solo en lo que respecta a Rusia, sino también a Israel y Gaza), y marginando a las voces disidentes, como las de Hungría y Eslovaquia, todo ello a expensas de los propios intereses fundamentales de Europa.
Por último, el libro concluye que la UE es estructuralmente irreformable, ya que el supranacionalismo en sí mismo es un modelo intrínsecamente defectuoso. Este fracaso se hace aún más evidente cuando se compara el enfoque de la UE con el del resto del mundo. Las principales transformaciones de la economía mundial en las últimas décadas —el desarrollo de nuevas tecnologías, la expansión de las cadenas de valor globales, el crecimiento del comercio, el auge de China— no requirieron ninguna de las condiciones del Mercado Único europeo, y mucho menos las de la propia UE o su moneda única. Por el contrario, las economías ajenas a la UE —Estados Unidos, China y las economías emergentes de Asia y América Latina— han logrado una prosperidad creciente y una conectividad internacional cada vez mayor sin contar con estructuras supranacionales ni acuerdos monetarios comparables. En su lugar, estos países han aprovechado su autonomía nacional para adaptarse con flexibilidad al cambio global, adoptando un enfoque más descentralizado de la cooperación económica y política. La experiencia de las naciones no occidentales, en particular, demuestra que la soberanía nacional no tiene por qué obstaculizar la colaboración internacional —y, de hecho, puede potenciarla—.
Estos países se decantan cada vez más por acuerdos más flexibles, como los del BRICS y la ASEAN, frente al modelo de integración supranacional de la UE. Mientras que el modelo de la UE exige un alto grado de cesión de soberanía, una normativa vinculante y una autoridad central fuerte para hacer cumplir las leyes en todos los Estados miembros, el BRICS y la ASEAN permiten a los países cooperar al tiempo que conservan un control sustancial sobre la política nacional. Estos acuerdos facilitan la cooperación económica sin imponer una armonización de políticas, lo que permite a los Estados miembros aplicar sus propios modelos económicos al tiempo que se fomenta el crecimiento regional a través de un marco más flexible y basado en el consenso —un marco que presenta la ventaja añadida de permitir la cooperación entre países con sistemas políticos, económicos y de valores marcadamente diferentes.
Este marco refleja una preferencia emergente por la multipolaridad y está configurando un nuevo modelo de colaboración internacional que diverge marcadamente del enfoque supranacional de la UE. ¿Podría este modelo servir de base para un nuevo marco pos-UE en Europa? Una cosa está clara: los europeos a quienes les importan la paz, la democracia y el futuro del continente deben unirse en oposición a la UE antes de que sea demasiado tarde.
ÍNDICE
- Introducción
Parte 1: La creación del imperio de Bruselas
- Capítulo 1. El liberalismo contra la democracia
- Capítulo 2. Un proyecto de élite desde el principio (décadas de 1950 y 1960)
- Capítulo 3. La restricción externa: del SME a Maastricht (década de los 70 – principios de la década de los 90)
- Capítulo 4. El euro y la década previa a la crisis (décadas de los 90 y 2000)
- Capítulo 5. Crisis y revuelta: la crisis del euro y la primera ola populista (2009-2019)
- Capítulo 6. La pandemia de la COVID-19: el estado de excepción como nueva normalidad
- Capítulo 7. La guerra entre Rusia y Ucrania: el «golpe geopolítico» de Von der Leyen
Parte 2: Anatomía de la máquina
- Capítulo 8. Cómo funciona la UE —y cómo socava la democracia
- Capítulo 9. Una crítica económica de la integración supranacional
- Capítulo 10. El complejo de propaganda y censura de la UE
- Capítulo 11. El imperio sin ley: las sanciones de la UE contra particulares
- Capítulo 12. El voto manipulado: del poder blando a la injerencia electoral directa
- Capítulo 13. La política del hipervasallaje
- Capítulo 14. ¿Qué futuro le espera a Europa?
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El Imperio de Bruselas: el golpe de Estado secreto de la UE contra la democracia
La introducción a mi último libro
Thomas Fazi
9 de octubre de 2026
Dentro de unos días saldrá por fin a la venta la edición alemana (la única hasta la fecha) de mi último libro, El Imperio de Bruselas: el golpe de Estado secreto de la UE contra la democracia, con el título Die Brüsseler Tyrannei: oder Der diskrete Staatsstreich. Puede encargarlo aquí.
Hace unos días compartí un resumen detallado del libro. Ahora me complace compartir la introducción del libro, que también se publicó en alemán en la revista NachDenkSeiten:
Como persona cuyo bautismo de fuego político tuvo lugar en el movimiento antiglobalización de finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, y como miembro afiliado de la izquierda radical italiana, durante mucho tiempo mantuve una visión neutral, incluso positiva, de la Unión Europea. Al igual que la mayoría de las personas de ese entorno, crecí creyendo que los Estados-nación y la soberanía nacional eran una reliquia reaccionaria, incluso fascista, del pasado —o, como mínimo, que la hiperglobalización los había dejado obsoletos— y que la UE era la respuesta: un intento de hacer de Europa un continente más fuerte y autónomo logrando que los países «pusieran en común» su soberanía y, de este modo, resistieran mejor a las fuerzas del mercado y, en un sentido más amplio, superaran las antiguas divisiones nacionales y unieran por fin a los pueblos de Europa. En aquel momento no me di cuenta de que esto era, en sí mismo, una variante del credo globalista al que afirmaba oponerme, al igual que le sucedió a casi todos los demás miembros del movimiento. Me había tragado el «Kool-Aid» proeuropeo con sabor progresista.
No empecé a cuestionar seriamente esas opiniones hasta después de la crisis financiera mundial de 2008 y, sobre todo, durante la denominada «crisis de la deuda soberana europea» que le siguió. A medida que desmontaba el discurso oficial sobre la respuesta político-económica a esa crisis —una investigación que se convirtió en mi primer libro, The Battle for Europe, publicado en 2014—, también me encontré cuestionando la naturaleza de la institución que impulsaba esas políticas: la propia Unión Europea. Lo que vi no fue una institución que protegiera a los europeos de la violencia de los mercados financieros, sino una que la potenciaba: imponiendo violencia económica estructural a países enteros en forma de austeridad y «programas de ajuste estructural», y vaciando de contenido la democracia en el proceso. Vi cómo organismos que no rinden cuentas, como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, utilizaban los poderes que los Estados les habían conferido para pasar por encima de la voluntad democrática del pueblo e imponer la miseria social y económica a millones de personas, de forma especialmente brutal en Grecia —todo ello mientras la corriente dominante no dejaba de repetir que «más Europa» era el único camino a seguir.
A partir de ahí, para mí ya no había vuelta atrás. He dedicado los años posteriores a desenmascarar la verdadera naturaleza de la Unión Europea, en varios libros y cientos de artículos, incluso cuando ello me enfrentaba a la mayoría de la gente de izquierdas. Cuando estalló la pandemia, llevaba una década cuestionando las políticas antidemocráticas de la UE, que imponían el neoliberalismo, y pensaba que ya poco podía hacer la maquinaria de Bruselas para sorprenderme. Me equivoqué, aunque no en el sentido que supuse en un principio. En los últimos años, las instituciones supranacionales de la UE han ampliado su alcance mucho más allá de la (mala) gestión económica y la hiperregulación de los Estados miembros, adentrándose en ámbitos que durante mucho tiempo se habían considerado coto privado de los gobiernos nacionales: desde la información hasta la salud pública, pasando por la política exterior y, ahora, la propia guerra.
Hoy en día, la Unión no solo establece las condiciones en las que 450 millones de personas trabajan, comercian, consumen e invierten; no solo sigue desmantelando los estados del bienestar europeos en nombre de la austeridad (y ahora, del rearme) y coaccionando financieramente a Estados enteros para que se sometan; no solo sigue anulando leyes y constituciones nacionales a su antojo y vaciando de contenido los procesos democráticos —cosas que lleva haciendo desde hace mucho tiempo—. Hoy en día, también lleva a cabo operaciones de propaganda por valor de miles de millones de euros y preside un extenso aparato de censura en línea; interfiere directamente en las elecciones nacionales; sanciona a sus propios ciudadanos sin juicio previo, privándoles de sus derechos civiles fundamentales; y, lo que quizá resulte más preocupante, se ha transformado en una auténtica máquina de guerra, situándose al frente de una campaña de rearme y de una guerra por poder contra Rusia que ya ha infligido graves daños a las economías europeas y corre el riesgo de arrastrar al continente a un conflicto abierto con la mayor potencia nuclear del mundo. Y, sin embargo, la mayoría de los ciudadanos siguen sin ser conscientes, en gran medida, del papel que desempeña la UE en el desmantelamiento progresivo de sus derechos democráticos, económicos, políticos y sociales.
Lo que me sorprendió no fue la dirección que tomaba el proceso, sino la velocidad y el alcance —y, sobre todo, la escasa resistencia que todo ello encontró—. Esa fue la segunda lección de estos años, y la que motivó este libro: mi crítica anterior había sido demasiado limitada. Había tratado como una patología económica —una deformación neoliberal— lo que, de hecho, era algo completamente distinto: un diseño político cuyas dimensiones completas solo se hicieron evidentes una vez que se deslizó la máscara económica. La censura, la manipulación electoral, la campaña belicista: no se trata de nuevos rumbos. Es la misma lógica, aplicada a nuevos ámbitos. Es esta realidad oculta la que este libro se propone sacar a la luz: cómo funciona realmente la opaca maquinaria de Bruselas, a quién sirve y a qué precio. Pero el libro también se dirige a aquellos críticos, tanto de izquierda como de derecha, que se oponen a las políticas actuales de la UE pero siguen creyendo que la Unión puede reformarse democráticamente. Incluso entre sus detractores, la UE suele considerarse un proyecto bienintencionado que, de alguna manera y en algún momento, perdió el rumbo —aunque hay desacuerdo sobre cuándo, por qué y a quién culpar. Este libro propone una tesis diferente: que la encarnación actual de la UE no es una desviación de una trayectoria anteriormente positiva, ni de las intenciones de sus fundadores, sino la culminación de un proyecto que fue elitista, antidemocrático y autoritario desde sus inicios. Lo que estamos presenciando no es una degeneración, sino una revelación: un proyecto que, por fin, se muestra tal y como siempre fue. Si esto es cierto, la cuestión de la reforma se responde en gran medida por sí misma, aunque el lector tendrá que esperar al capítulo final para ver el argumento expuesto en su totalidad.
El libro sostiene que la integración europea, incluidas sus encarnaciones anteriores a la UE, debe entenderse principalmente no como un proyecto económico, sino como uno político: un proyecto destinado a restar poder a la democracia de masas. Ese impulso es tan antiguo como el propio proyecto. La generación fundadora, forjada por el colapso de entreguerras, se propuso construir una «democracia restringida», en la que las decisiones más trascendentales quedaran fuera del alcance del electorado. A mediados de la década de 1970, a medida que el orden de posguerra se desmoronaba y las demandas populares se multiplicaban, las élites de ambos lados del Atlántico habían llegado a considerar la democracia de masas como una amenaza letal para el statu quo capitalista, y el impulso de contenerla se consolidó en un programa. El vehículo fue un ataque al Estado-nación —la principal expresión institucional de la democracia— en beneficio del capital transnacional y las oligarquías nacionales. Ese programa se constitucionalizó en Maastricht, donde se integró el neoliberalismo en el propio tejido de la Unión —un cambio que el euro consolidó entonces de una vez por todas, al privar a (la mayoría de) los Estados miembros del pilar más fundamental de la soberanía económica, el poder de emitir su propia moneda, y al transformarlos en algo parecido a colonias de Bruselas y Fráncfort. El libro sostiene que esto no fue otra cosa que un golpe de Estado constitucional y jurídico, aunque inusualmente discreto. Así se había planeado. Desde el principio, la integración se concibió para avanzar de forma sigilosa y a través de las crisis: cada emergencia, ya fuera real o fabricada, se utilizaba para transferir hacia arriba poderes que ningún electorado habría concedido en condiciones «normales».
Esa es una de las caras del Imperio de Bruselas. La otra es, si cabe, aún más notable: la misma Unión que ejerce un poder casi absoluto sobre sus miembros muestra una sumisión casi absoluta ante su mecenas al otro lado del Atlántico. La UE no solo ha servido de vehículo para inclinar la balanza de poder a favor del capital; ha sido un instrumento fundamental de la subordinación de Europa a Washington y al lobby bélico transatlántico —como se ha puesto de manifiesto sobre todo en las relaciones con Rusia, donde se ha embarcado en una desastrosa guerra por poder contra su vecino, que posee armas nucleares—. La integración se enmarcó desde su nacimiento en un orden estratégico liderado por Estados Unidos —patrocinado, financiado y dirigido desde Washington— y ha madurado hasta convertirse en lo que este libro denomina «hipervasallaje»: una situación en la que Europa está más subordinada a Estados Unidos, tanto política como económica y militarmente, que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. Estas dos tendencias no están en tensión; se alimentan mutuamente. Las tentativas de acaparamiento de poder supranacional han recibido repetidamente la validación de Washington a cambio de alineamiento; y cada profundización de dicho alineamiento ha requerido la represión de la disidencia interna, que los nuevos poderes supranacionales proporcionan convenientemente. Un imperio que es a su vez un vasallo: esa es la paradoja a la que alude el título y la situación que este libro pretende explicar.
Una última observación sobre la estructura del libro. Se divide en dos partes. La primera parte es una reconstrucción histórica: traza la genealogía del proyecto desde sus orígenes intelectuales de entreguerras, pasando por las décadas fundacionales y el camino hacia Maastricht y la moneda única, la crisis del euro y el giro autoritario que esta consolidó, la primera revuelta populista y la contraofensiva de la Unión, hasta llegar a los dos grandes aceleradores de la centralización y la subordinación: la pandemia y la guerra de Ucrania. La segunda parte pasa de la narrativa a la análisis: cómo funciona realmente la UE hoy en día, la economía de la integración supranacional, el complejo de propaganda y censura, la imposición de sanciones a particulares, la gestión de elecciones inconvenientes, la política de hipervasallaje y, por último, la cuestión de si una construcción de este tipo puede reformarse en absoluto. Los lectores impacientes por comprender el presente pueden pasar directamente a la segunda parte, que está redactada para poder leerse de forma independiente. Sin embargo, considero que la parte histórica es igual de importante, ya que aporta las pruebas en las que se sustenta todo lo demás. Sin ella, el pasado reciente se lee como una crónica de escándalos y errores garrafales; con ella, la crónica se resuelve en lo que realmente es: no una máquina que funciona mal, sino una máquina que hace exactamente para lo que fue construida.
Gracias por leerme. Ofrecer periodismo de alta calidad requiere una investigación constante, en su mayor parte no remunerada, por lo que, si valora mis escritos, le ruego que considere pasarse a una suscripción de pago si aún no lo ha hecho. Además de una agradable sensación interior, tendrá acceso a artículos y comentarios exclusivos.
Thomas Fazi
Página web: thomasfazi.net
Twitter: @battleforeurope
Último libro: El Imperio de Bruselas: el golpe de Estado silencioso de la UE contra la democracia (por el momento, solo en alemán: Die Brüsseler Tyrannei: oder Der diskrete Staatsstreich)
2. La histeria antirusa nos prepara para la guerra.
Hace poco veíamos un artículo, precisamente de Fazi, sobre este mismo tema. No voy a insistir en la absoluta decadencia de la prensa basura, que hace años que ya no consulto, y tengo la impresión de que las nuevas generaciones tampoco lo hacen, pero el caso es que sigue marcando el discurso político de otro sector basura: las élites políticas.
https://www.elsaltodiario.com/rusia/geopolitica-del-miedo-se-aduena-medios
La geopolítica del miedo se adueña de los medios
Hace semanas que en los medios de comunicación se está instalando un marco prebélico que azuza el miedo entre la población. ¿El objetivo? Preparar a la ciudadanía para fuertes inversiones en armamento y crear un clima de aceptación de los recortes en lo social.
Queralt Castillo Cerezuela
10 oct 2026
La gran mayoría de medios se han hecho eco, a lo largo de estos últimos días, de las palabras del primer ministro polaco, Donald Tusk, en el Parlamento Europeo, donde advirtió sobre un posible ataque por parte de Rusia a alguno de los países miembros de la OTAN. También el presidente francés, Emmanuel Macron —que se enfrenta en estos momentos a unas protestas masivas por parte del estudiantado—, ha puesto en el centro del relato mediático la posibilidad de un ataque ruso. No solo eso: ha ordenado el refuerzo de la protección de infraestructuras críticas frente a un eventual ataque de Moscú. Polonia, por su parte, también ha puesto en marcha una acción “preventiva” que pasa por el “refuerzo” de su defensa aérea a causa de las incursiones de drones rusos en su espacio aéreo en los últimos días. También se han avistado drones rusos en Moldavia y en Rumanía.
El escenario que plantean las potencias europeas está claro: ante una posible agresión contra cualquier Estado miembro, hay que estar preparado. Para ello, los diferentes países que conforman la Unión Europea no solo han dado y están dando pasos de gigante para un rearme efectivo, sino que están trasladando, a través de la prensa, un mensaje claro: “No estamos en guerra, pero podríamos estarlo en breve”.
Los medios nos preparan para la guerra
“Que vienen los rusos” es el título de una de las últimas newsletters enviada por el periodista Francisco Peregil de El País. En ella, da cuenta de las noticias de hace unos días en relación a los avances de Rusia en Ucrania y las amenazas de Putin contra los países miembros de la OTAN. “La escalada rusa alimenta el debate en el flanco oriental de la OTAN sobre la capacidad de respuesta aliada”, titulabaEl País el pasado 27 de septiembre. Otra noticia del día siguiente rezaba: “Bruselas advierte de que Rusia planea nuevos sabotajes y ataques híbridos en la UE”. Otro titular, en esta ocasión un par de días más tarde, del 30 de septiembre: “Rusia amenaza con usar armas nucleares contra los países de la OTAN en plena escalada de tensión en el Báltico”.
En la cadena británica BBC, la línea está siendo la misma: “Putin advierte a Occidente que Rusia está dispuesta a usar todas las armas para proteger Kaliningrado”; también en periódicos como The New York Times, el Washington Post o la cadena Al Jazeera y en revistas como Foreign Affairs, donde en un artículo publicado el pasado 24 de septiembre (“Cómo Putin intensifica la situación. Una nueva etapa en el enfrentamiento de Rusia con Ucrania y Occidente”), el periodista Andrei Kolesnikov explicaba cómo el aumento del gasto militar ligado a la subida de los precios de los combustibles están en el origen de una inflación extenuante para la población. “Para Putin, la escalada se ha convertido en un medio fundamental para mantenerse en el poder”, escribe Kolesnikov.
En los medios, un mantra que se repite: la posibilidad de que Putin ponga a prueba el artículo 5 del Tratado Atlántico y que el asunto escale sin control. La estrategia rusa de disuasión y la intimidación copan los titulares de todo el mundo y en las sociedades se instaura poco a poco una sensación de miedo e inseguridad; pero sobre todo, según apuntan los y las expertas, una sensación de que la única vía es la inversión en armas. Estar preparado para la guerra pasa de ser una posibilidad a una necesidad.
Una Europa insegura que necesita reafirmarse
“Hace años que se cuece la instauración de este clima debido a varios factores. Por una parte, existe una percepción de debilidad y de crisis en Europa, de una entidad que no termina de saber encontrar su papel y que cada vez se siente cada vez más desbordada por las grandes potencias; esto en cuanto a los decisores políticos de Europa. Esto hace que actúen de manera angustiada, más reactiva que meditada”, reflexiona para El Salto Jordi Armadans, politólogo, periodista y analista de paz, conflictos y desarme.
Ante la idea de estar ante una Unión Europea “débil”, una parte importante de los Veintisiete se ha visto en la necesidad, sobre todo a raíz del estallido de la guerra en Ucrania, de posicionarse “para no parecer los últimos o parecer despistados, débiles, etcétera”, explica Armadans. “La decisión política resultante de toda esta crisis es que Europa se debe armar más”. Pero no solo eso: además del rearme, Europa debe convencer a su sociedad civil de que ese rearme es necesario y, para ello, hay que tener un enemigo a la vista, un otro al que enfrentarse: Rusia.
“Las partidas en gasto militar de todos los países van en aumento, al tiempo que las de gasto en materia social disminuyen. Si realmente no hay una amenaza, queda muy feo llevar a cabo toda esta desinversión en el ámbito social y toda esta fortísima inversión en el ámbito militar”, explica el experto, que prosigue: “Para justificar los recortes, necesitas que esté presente esta amenaza, este peligro”. Esto no quita, por supuesto, que los peligros existían, y que “Putin esté haciendo lo que hace por remover y tensionar a la UE”. Y ese sería precisamente el meollo de la cuestión: si bien la retórica de Rusia está ahí, es posible que todo esto sea tan solo una maniobra de Rusia para “agobiar” a los Veintisiete, “sin menospreciar ninguno de los peligros y de las amenazas que supone Putin”.
En este punto, sin embargo, Armadans hace un paréntesis para mencionar las acciones y maniobras políticas y militares que están llevando a cabo tanto Benjamin Netanyahu como Donald Trump. “Además de las matanzas, se dedican a despreciar el derecho humanitario, el mandato de Naciones Unidas, y a ridiculizar los instrumentos que permiten defender los derechos humanos. Esto sí es un peligro enorme para la paz y la estabilidad de Europa, del mundo, de los derechos humanos. Sin embargo, no parece que para todos estos decisores políticos [en referencia a los Veintisiete] sea un peligro”. De hecho, sin bien Vladimir Putin ha atacado Ucrania, quien realmente ha verbalizado una amenaza directa contra la Unión Europea ha sido Trump, con el asunto de la disputa por Groenlandia. “Parece evidente que hay una construcción del discurso a partir de determinados hechos que se quieren destacar porque son útiles para este incremento presupuestario militar, mientras se esconden otros que apuntarían a otros elementos”.
Acerca de esta idea de sobredimensionar la amenaza incide también la investigadora en militarismo y género de NOVACT– Instituto Internacional por la Acción Noviolenta Nora Miralles: “Es cierto que están sucediendo cosas, pero aquí en el Estado español no está pasando nada. Si bien hay informaciones que aseguran que en algún momento se podría entrar en esta dinámica, de entrada, no se sabe ni cómo ni cuándo, ni qué pasará”. Para la investigadora, no se está haciendo una distinción sobre lo que está pasando realmente y lo que puede pasar, si se trata de una tensión de cierta intensidad entre Rusia y sus vecinos o si realmente se está generando un clima prebélico.
La sobrerrepresentación en los medios
Si se quiere que la ciudadanía, en este caso europea, asuma ciertos postulados, hay que trabajar para mentalizarla. Y eso pasa por sobrerrepresentar la amenaza rusa de manera constante. Es en este contexto donde entran en juego los medios de comunicación, que “sobrerreaccionan” a esos movimientos o declaraciones. Lo que hacen, en realidad, además de generar temor y angustia, es preparar a la ciudadanía para los grandes recortes en el ámbito social. “Esto es algo objetivo y evidente. Estas dinámicas no serían posibles si no se instaura la idea de un peligro cercano. […] Identificar este peligro, sobrerrepresentarlo, etcétera, es algo que [los medios de comunicación] necesitan hacer para que todo lo demás se pueda justificar.
Sobre esta idea de sobredimensionar la amenaza para justificar recortes en libertades y gasto social, Nora Miralles también apunta, como Armadans, a la sobredimensión de los hechos “En los medios se está sobredimensionando los eventos que pasan en países muy cercanos a Rusia, con lo cual se genera una alarma social importante. Por otra parte, hay una cuestión a abordar aquí: el hecho de que la gente, e incluso los propios periodistas, no sepan explicar bien qué es lo que está pasando realmente, cuál es el contexto, cuál es la probabilidad de que pasen ciertos hechos más graves, constituye uno de los errores. Para saber exactamente qué es lo que está pasando necesitas buscar una cantidad de información bastante grande. Y en cambio la gente que se informa leyendo apenas un par de titulares”, explica la investigadora de NOVACT, quien ve poco probable una guerra con Rusia. “Lo más probable es que se produzca algún ciberataque a infraestructuras críticas, que evidentemente pueda tener una afectación material sobre la clase trabajadora de los países europeos; pero aun habiendo una parte de certeza en todo esto, nadie sabe exactamente qué puede pasar. Y los medios tampoco lo explican”, añade.
Es evidente que hay intereses en crear un clima prebélico, porque el miedo hace a las personas maleables, más en un momento en que el autoritarismo está creciendo. “A la mayoría de las fuerzas políticas les interesa que las personas sean maleables. Por otra parte, hay un consenso en el seno de las fuerzas europeas de que hay que llevar a cabo un rearme. Evidentemente, si no hay una amenaza prebélica nadie aceptará un potencial recorte en gasto social, sobre todo, en un momento en el que ya estamos viendo la fuerte desinversión en los servicios públicos”. Para la experta, fomentar este clima es un acto de “irresponsabilidad” y de “instrumentalización”.
¿Quién gana con la instalación de este clima prebélico?
En primer lugar, la industria armamentística global, que necesita que sus productos sean considerados necesarios para aumentar las ventas. “Eso es lo lógico. Uno se puede decepcionar, indignar y preocupar, pero desde el punto de vista de los departamentos de marketing de estas empresas, lo que hacen es lo normal”, considera Armadans. La preocupación, explica el experto, aparece cuando las administraciones de los diferentes países europeos se hacen con ese discurso y lo manipulan para hacer creer a sus sociedades que hacen falta más armas, porque desoyen su función de responsabilidad pública. “Se puede hacer mucha crítica a la militarización desde un punto de vista de paz y de desarme y desmilitarización, pero incluso desde un punto de vista estrictamente de defensa militar clásica, hay muchas cosas que están pasando que son profundamente incomprensibles”, añade, como el pretexto de rearmarse para ayudar a Ucrania: “Cuando Europa esté lista, es probable que la guerra en Ucrania ya se haya terminado; así que no servirá para defender a Ucrania de nada”.
En segundo lugar, gana la Administración Trump. Si bien el discurso que se ha instalado es el de la necesidad de que Europa sea solvente en materia militar, que tenga capacidad estratégica, esto se convierte en palabras vacías si se tiene en cuenta a quién se compra todo este armamento: a Estados Unidos. De momento, y si se quiere un rearme rápido, Europa no puede esperar a impulsar la industria, porque eso conlleva tiempo. “Esto hace que la lógica de la autonomía estratégica europea haga aguas”, dice Armadans.
Un discurso instalado que no se cuestiona
El discurso del rearme y de la necesidad de estar armados ante la inminencia de una situación bélica en suelo europeo —además de la que se está dando en Ucrania— está tan instalado en los medios y en la sociedad que apenas provoca debate. “Los argumentos se replican de manera sistemática por partidos políticos, por tertulianos, por analistas. Más allá de la crítica que se pueda hacer desde un enfoque de paz, hay otros elementos que podrían ser cuestionados y no lo son. Eso es lo verdaderamente preocupante: la ausencia de capacidad crítica”. Armadans comenta como ejemplo el hecho de que un rearme europeo individualizado, es decir, país por país, no tiene ninguna lógica militar, ya que al carecer de una estrategia conjunta de defensa organizada, pactada y consorciada, el rearme sirve de poco.
Nora Miralles también apunta hacia esa dirección, pero mira hacia las redacciones: “A la desinformación por parte de una parte importante de la población, se le suma la ausencia de una noción real o un conocimiento real de las dinámicas de las relaciones entre Estados. Los propios medios no tienen muy claro qué está pasando realmente”.
Para ambos expertos, la percepción de que Europa está desarmada, a pesar de estar ampliamente extendida, es errónea y por una razón muy sencilla: porque los presupuestos militares no han parado de crecer en los últimos años. “La percepción de que Europa está desarmada, que es una potencia débil porque no tiene fuerza bruta capaz y disuasoria se ha conseguido colocar en el mercado de las ideas”, constata Jordi Armadans, quien critica que haya pocos partidos políticos europeos que se atrevan a cuestionar el relato
En este contexto, hay poco espacio para el discurso pacífico, a pesar de la educación para la paz en las escuelas o la elaboración de informes e investigaciones. Si bien hace diez años el discurso de paz en Europa “no estaba respaldado políticamente, por lo menos era compartido; es decir, no generaba oposición. Ahora es al revés, incluso está criminalizado. Estamos en un momento difícil para el discurso de paz y para introducir mensajes que generen reflexiones colectivas que vayan en esa dirección”, concluye Armadans.
Una estado de alarma que va más allá de los medios
El pasado 24 de septiembre, el Servei de Protecció Civil de Catalunya escribía un tuit en la red social X sobre el kit esencial de cosas a tener en caso por si se produce una emergencia. “Prepárate. Protégete. Y ten siempre listo tu kit de emergencia básico. Puedes necesitarlo si tienes que pasar unos días sin luz, agua o gas, o en caso de evacuación”. Al clima bélico, entonces, hay que sumarle esta serie de discursos por parte de las administraciones que contribuyen al temor y a generar un contexto de miedo permanente. “Lo más perverso es que no concretan en qué consiste la amenaza. En realidad, estos mensajes van dirigidos a eventos climáticos, incendios, apagones eléctricos etcétera; pero no se concreta. Es evidente que pasarán cosas, pero hay que contextualizar, porque si no, lo único que haces es crear miedo. Y el miedo no beneficia a nadie”, comenta Nora Miralles.
Ante todo esto, ella se fija en la apelación individual, a la apelación a la acción personal, no colectiva, “a pesar de que está de sobras demostrado que en contextos de emergencia lo que hace la gente es salir a la calle, como cuando se produjo el apagón. Le estás diciendo a la gente que si sucede algo, nadie va a estar ahí para ayudarles, que lo que tenemos que hacer es encerrarnos 72 horas en casa con nuestros bienes de primera necesidad y no abrirle la puerta a nadie, asustarse a solas”. Miralles apela al comportamiento natural de las personas de, en caso de emergencia, buscar acompañamiento, información. “Los mensajes que se están lanzando van contra natura. Además, esto no es acompañar a la población ante una posible emergencia, esto es abandonar a la gente a su suerte”, lamenta.
En Contra la distopía: la cara B de un género de masas (La Caja Books, 2021), el doctor en Filosofía Francisco Martorell Campos aborda cómo desde la industria cultural se promueve un individualismo neoliberal y cómo la proliferación durante los últimos años de objetos culturales distópicos han ayudado a promover el miedo a un futuro catastrófico. Esto, a su vez, alimenta la aparición de una nostalgia reaccionaria que es la que usa la extrema derecha para hacer estructurar su discurso. El trabajo con la hipótesis de un posible ataque ruso, entonces, se encuentra dentro del marco de una distopía, una situación hipotética de la que no hay pruebas porque aún no se ha producido; una especulación. “Una cosa es trabajar con la realidad y con pruebas y la otra con hipótesis. ¿Qué sabemos del cierto? Que Alemania está recortando en todo su sector público para hacer frente a este rearme. Esto es una certeza”, explica Miralles.
La certeza es que en 2025 las exportaciones militares israelíes alcanzaron el récord histórico de 19.200 millones de dólares; que en Francia el primer ministro Sébastien Lecornu prepara un nuevo tijeretazo social de hasta 43.000 millones de euros. Todo lo demás es pura especulación.
3. Sigue la tensión en Asia occidental.
Pepe Escobar en sus últimas intervenciones en redes y también en ese programa nuevo en Youtube con Larry Johnson y un par más, Transition protocol, insiste mucho en un contacto al más alto nivel militar en Pakistán y nos va desgranando algunas de las respuestas que les da esa fuente. Supongo que para su último artículo en Strategic Culture tirará de esas mismas fuentes.
https://strategic-culture.su/news/2026/10/09/exclusive-the-pakistan-saudi-yemen-iran-riddle/
Exclusiva: el enigma de Pakistán, Arabia Saudí, Yemen e Irán
Pepe Escobar
9 de octubre de 2026
La Casa de Saud está atacando a Ansarallah para proteger al culto a la muerte en Asia Occidental, escribe Pepe Escobar.
Comencemos con información exclusiva. El jueves, Yahya Ali al-Ra’i, presidente de la Cámara de Representantes con sede en Saná, bajo el control de Ansarallah, entregó una carta a Sardar Ayaz Sadiq, presidente de la Asamblea Nacional de Pakistán, en la que solicitaba la mediación pakistaní entre Ansarallah y Riad.
Ra’i, una figura muy respetada, ocupa la presidencia en Saná desde 2008. Sadiq inició su actual mandato como presidente en Islamabad en marzo de 2024. Este canal parlamentario directo reviste una importancia inmensa como apertura diplomática, ya que Pakistán se enfrenta a una enorme presión, tanto a nivel nacional como en todo el mundo islámico, en relación con sus compromisos reales respecto al conflicto entre Arabia Saudí y Yemen, tal y como lo define la Alianza de Defensa de La Meca.
Por muy turbia que sea realmente toda la situación, la información directa procedente tanto de Islamabad como de Teherán, al más alto nivel —tal y como solicité específicamente—, ha establecido cuatro puntos clave:
- Islamabad se mantiene firme en que Pakistán no atacará a Ansarallah y no destinará tropas a tal fin. El acuerdo alcanzado en Riad la semana pasada excluía la entrada en territorio yemení. Las fuerzas pakistaníes deben permanecer al margen de cualquier ofensiva terrestre contra Ansarallah. Ese parece ser el caso —por ahora—.
- Pakistán ya estaba mediando entre Riad y Saná a través de Teherán. El mariscal de campo Asim Munir solicitó personalmente que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, utilizara la influencia de Irán sobre Ansarallah, junto con los contactos de Araghchi tanto con Islamabad como con Riad. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán no desmintió la existencia de este canal diplomático.
- Pakistán tendría que defender el territorio saudí en virtud de sus compromisos con la Alianza de Defensa de La Meca. Los despliegues para la protección de las fronteras y la defensa contra drones y misiles lanzados por las Fuerzas Armadas yemeníes encajan en este patrón. El problema es si ya hay algunos asesores pakistaníes desplegados en territorio yemení. Si Pakistán tiene tan solo unos pocos «asesores» en Adén y tropas en algún lugar del norte de Yemen, en la frontera con Arabia Saudí, eso ya supone un incumplimiento de sus promesas.
- Las fuerzas pakistaníes deberían ser capaces de defenderse por sí mismas; eso es algo inherente al territorio. Se trata de una contingencia declarada; no de una predicción de represalias. Al menos un oficial pakistaní fue asesinado en Arabia Saudí sin que Pakistán respondiera con represalias. Eso denota moderación, al menos por el momento.
Tránsito por Ormuz: utilice el CIPS y pague en riales
En el frente más amplio de las relaciones entre EE. UU. e Irán, las maniobras diplomáticas respaldan lo que hemos estado informando durante los últimos días sobre el Protocolo de Transición. De hecho, Pakistán está desesperado por mantener el diálogo tanto con Riad como con Teherán, además de una coordinación ininterrumpida con Pekín. Al fin y al cabo, China apoya plenamente la mediación de Pakistán; y Araghchi sigue hablando con Munir, tal y como hizo tras las conversaciones con Wang Yi en Pekín.
Mientras tanto, en el frente de Washington, la especulación es frenética en todos los ámbitos sobre los preparativos para una reanudación de la guerra por parte de la Administración Trump —incluidos posibles ataques contra la infraestructura energética iraní e incluso, lo que resulta bastante preocupante, contra objetivos nucleares—. Aún no hay una decisión definitiva por parte del «psicópata/sociópata al mando», y mucho menos una fecha de lanzamiento.
En cualquier caso, los riesgos inmediatos son abrumadores.
La diplomacia —incluso en su forma improvisada— se encuentra estancada en un punto muerto. Teherán sigue —y seguirá— aferrado a sus condiciones actuales, detalladas en el «memorando de entendimiento de gato muerto», pero ahora con la amenaza de bloquear las rutas de tránsito a lo largo de la costa de Omán que considera ilegales. Washington, por su parte, está obsesionado con obtener amplias concesiones nucleares.
A principios de esta semana, confirmamos que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SNSC) de Teherán tomó dos decisiones de gran trascendencia.
- Teherán decidió cobrar el peaje de tránsito por el estrecho de Ormuz únicamente en moneda iraní. Ni yuanes, ni criptomonedas. De hecho, a través de un mecanismo vinculado al CIPS, el sistema chino de pagos y compensación, eludiendo el dólar estadounidense. Se utiliza el CIPS para comprar yuanes electrónicamente, cambiarlos a riales y pagar el peaje. Los ingresos por el tránsito por el estrecho de Ormuz son, al fin y al cabo, una de las pocas fuentes de divisas fuertes que le quedan a Teherán. El nuevo mecanismo reforzará sin duda el valor del rial.
- A través de Pakistán, Teherán notificó a Witkoff, el «Bismarck» inmobiliario de Trump, que Irán no cederá ni un ápice en sus condiciones para un acuerdo negociado —y que está plenamente preparado para cualquier posible ofensiva estadounidense—. Y esto después de que J. D. Vance planteara una condición adicional sobre el enriquecimiento nuclear: una reducción «significativa» y «sustancial». Esto bloquea el expediente nuclear y hace que una fórmula de resolución rápida resulte casi imposible.
La conclusión es que la escalada podría descontrolarse en un abrir y cerrar de ojos.
La «Tormenta yemení 1.0» ya está en marcha
En el frente saudí-yemenita, las Fuerzas Armadas yemeníes se muestran absolutamente implacables. La «Tormenta yemení 1.0» ya está en marcha.
Los daños en la refinería de Yeda, cerca de Yanbu, son enormes. Ansarallah está atacando simultáneamente la costa oriental y la costa occidental de Arabia Saudí, además del oleoducto Este-Oeste que discurre entre ambas.
A efectos prácticos, Saná está apuntando a toda la infraestructura clave de Riad. El paraguas de defensa estadounidense es una farsa: las baterías PAC-3 y Patriot restantes son inútiles contra los misiles balísticos yemeníes.
Las tropas saudíes pueden ascender, en el mejor de los casos, a 75 000, más 125 000 de la Guardia Nacional. Las Fuerzas Armadas yemeníes cuentan con al menos 350 000 efectivos, cifra que puede aumentarse fácilmente hasta los 800 000. Esperar «ayuda» de los jeques petroleros del CCG ni siquiera puede considerarse una broma.
Las Fuerzas Armadas yemeníes también lanzaron dos misiles balísticos y drones explosivos en dirección al aeropuerto internacional de Adén. Ansarallah afirmó que el objetivo eran los suministros militares saudíes que acababan de llegar al campamento de Badr, el cuartel general de los mercenarios situado junto al aeropuerto. Murieron un número indeterminado de oficiales y funcionarios saudíes de alto rango —quizá incluso algunos pakistaníes—.
Por su parte, Turquía también está a punto de desplegar tropas, aviones y sistemas de defensa aérea en territorio saudí. En teoría, estas fuerzas turcas podrían proteger Riad, las ciudades santas y el oleoducto Este-Oeste. Ankara, al igual que Islamabad, insiste en que no tiene planes de intervenir en la guerra en Yemen.
La rápida liberación por parte de las Fuerzas Armadas yemeníes de la costa occidental, cerca del Mar Rojo, también dejó muy claro cómo la denominada «coalición» saudí —en realidad, una banda de títeres y mercenarios— había estado desplegando de facto a terroristas desde el principio.
Ansarallah recuperó una gran cantidad de pasaportes extranjeros —especialmente de Kuwait, Catar, Turquía y Siria— pertenecientes a matones del ISIS y de Al-Qaeda. Llámela la Legión de Terror, S.A.
Es la misma historia de siempre. Catar y Turquía, en sintonía, instrumentalizaron el traslado de matones del ISIS y yihadistas salafistas desde Siria e Irak: fueron acogidos en Yemen por el Partido Islah. Turquía fue la ruta de tránsito clave; al menos 2.100 de estos miembros del ISIS son turcos.
¡AQAP ha vuelto!
Ya en 2020, Ansarallah había incautado documentos, mapas y vídeos que mostraban a yihadistas del ISIS/Daesh y de Al-Qaeda —apoyados directamente por Riad— merodeando por Yemen, y los matones capturados confesaron que los saudíes les pagaban, les proporcionaban armas y les prestaban apoyo logístico.
Ahora ya está en marcha una nueva encarnación de la antigua Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP), a través de al menos 20 000 matones terroristas del Daesh/takfiri «importados» de Siria. Serán enviados a la provincia de Adén, a petición —en realidad, a exigencia— del propio MbS, con el pleno respaldo de la Administración Trump y de su vasallo degollador convertido en presidente en Damasco, el antiguo miembro del ISIS al-Jolani.
Sin embargo, el titular definitivo de todo este asunto es que la Casa de Saud está atacando a Ansarallah para proteger al culto de la muerte en Asia Occidental.
Al controlar Bab al-Mandab, Ansarallah alega de facto el puerto israelí de Eilat. Esto ya había ocurrido anteriormente durante el genocidio de Gaza. Riad estaba furiosa porque había cerrado acuerdos para el proyecto NEOM —ahora prácticamente descartado— que conectaría con Eilat una vez que los Acuerdos de Abraham trumpistas estuvieran en marcha.
Teniendo en cuenta el panorama general, aún podría desatarse el caos a causa de una sola chispa. Entre las posibilidades se incluyen: un ataque yemení contra Arabia Saudí que provoque un gran número de víctimas; un caos en el control de peajes en el estrecho de Ormuz; un ataque iraní contra un objetivo relacionado con los jeques petroleros del CCG, tras una provocación estadounidense; un ataque vinculado a Irán contra una base estadounidense, una vez más tras una provocación estadounidense; y, sobre todo, una (des)aventura del CENTCOM «por tierra, mar y aire» impulsada por un sociópata.
Abrótense los cinturones de seguridad.
4. Hacia el fin de la democracia en India.
En Delhi acaban de detener a todo el Comité Central del CPI(M) cuando intentaba manifestarse en Jantar Mantar, el «manifestódromo» indio. Y también a miles más de manifestantes -7000 del Partido Cucaracha- y líderes de otros partídos políticos -el otro día, a la familia Gandhi-. Como suelen hacer los fascistas cuando llegan al gobierno, ahora no quieren abandonarlo y están elaborando todo un entramado político, legislativo y judicial para conseguirlo. Básicamente se trata de ir quitando el derecho a voto a cada vez más personas. A millones, no algo anecdótico. Si pueden, naturalmente, acabará siendo a todos los musulmanes y «antinacionales».
Os paso dos cosas: un ejemplo de la represión en Delhi, de hace un par de días, y el editorial de hace unos días de People’s democracy, del CPI(M). Y como complemento, aquí cuando detienen al secretario general, Baby:
https://x.com/666_Ennnnnn2/status/2108813444887548396
https://thewire.in/rights/detentions-delhi-police-jantar-mantar-protests
7.000 detenidos en una jornada de intervención policial sin precedentes en Delhi
Redacción de The Wire
A las 19:30 horas, se había detenido a cerca de 7.000 personas.
Nueva Delhi: El popular youtuber Dhruv Rathee, Abhijeet Dipke, Saurav Das y Ashutosh Ranka, del Partido Cockroach Janata (CJP), así como su responsable de asuntos jurídicos, Ratna Singh, fueron detenidos antes de las protestas de hoy en Jantar Mantar. A medida que avanzaba el día, se produjeron más detenciones, hasta que la cifra se disparó a más de 7.000 voluntarios del CJP, activistas y ciudadanos pacíficos.
Se detuvo a personas en las fronteras, los centros de transporte y las calles aledañas, y las autoridades convirtieron los estadios locales en centros de detención temporales.
Dipke, Das y Ranka fueron detenidos nada más aterrizar hoy en Delhi, directamente desde su vuelo. En una declaración en vídeo grabada directamente en el interior del avión mientras la policía irrumpía en él, Abhijeet Dipke declaró: «Esto no es algo que ni siquiera Indira Gandhi hiciera durante el estado de excepción; esta situación es peor que aquella y todos estamos preparados para ser detenidos». El co-coordinador Saurav Das añadió que las autoridades estaban intentando frenar un movimiento constitucional mediante la fuerza bruta.
La petición de Ratna Singh ante el tribunal de Saket para que se presentara una denuncia (FIR) contra su detención fue rechazada.
Líderes de izquierda
Líderes de izquierda, entre los que se encuentran la exdiputada Brinda Karat, KK Shailaja, M.V. Govindan, P.K. Sreemathy y P. Rajeev, también forman parte de un grupo de líderes que han sido detenidos y subidos a un autobús antes de partir hacia Jantar Mantar.
Brinda Karat declaró a Jahnavi Sen, de The Wire: «Ellos, Modi y este Gobierno, deberían darse cuenta de que el pueblo de la India se ha levantado y no pueden detenerlo. El corazón de Delhi pertenece a todo su pueblo».
El exconsejero jefe de Kerala, Pinarayi Vijayan, el diputado John Brittas y el exministro de Hacienda de Kerala, K.N. Balagopalan, se dirigieron hacia las barricadas de Jantar Mantar, alegando que no infringían el artículo 163 de la Ley de Seguridad Nacional (BNS), ya que solo eran tres. También fueron detenidos y trasladados en un jeep.
También fueron detenidos líderes estudiantiles de izquierdas. Neha Bora (presidenta nacional de la AISA), Danish Ali (secretario adjunto de la JNUSU), Ravi Rai (CPI-ML, secretario estatal de Delhi) y Abhigyan (AISA, secretario estatal) fueron detenidos de forma brutal mientras marchaban desde Dilli Haat hacia Jantar Mantar. Su autobús fue interceptado en el paso elevado de Jorbagh.
Periodistas
También fueron detenidos varios periodistas. The Quint ha publicado un vídeo en el que se ve a periodistas en los autobuses de detención a pesar de haber mostrado sus carnés de prensa.
La editora ejecutiva de The Scroll, Supriya Sharma, ha publicado en X que su reportero Ayush Tiwari fue detenido a pesar de haber mostrado su carné de prensa.
Tres reporteros de Newslaundry también fueron detenidos por la Policía de Delhi, según un comunicado de la organización periodística.
«La Policía de Delhi también ha incautado los teléfonos oficiales de Newslaundry, que nuestros reporteros utilizaban para desempeñar sus funciones periodísticas. Cuando los periodistas se identificaron como personal de los medios de comunicación, al parecer se les respondió: “Koi media nahin hai”», afirmó Newslaundry en un comunicado.
Aunque todos los periodistas fueron finalmente puestos en libertad, varios organismos defensores de los derechos de los periodistas han condenado esta actuación en términos muy contundentes.
«Miles»
Los periodistas de The Hindu, Ishita Mishra y Saurabh Trivedi, publicaron en X que «unas 4.800 personas fueron detenidas en toda Delhi durante una operación policial llevada a cabo durante la noche» y que «otras 70 personas fueron detenidas en la zona de Jantar Mantar el sábado por la mañana».
Indian Express ha informado de que al menos 1.000 personas fueron detenidas en la capital durante la noche anterior al 10 de octubre y, lo que es más importante, que, hacia las 00:30 horas de esta madrugada, al menos 250 de ellas procedían del distrito sureste de Delhi, en concreto de las zonas cercanas a Shaheen Bagh.
Esta zona fue el epicentro de las protestas contra la Ley de Enmienda de la Ciudadanía de 2019, lideradas en su mayoría por mujeres.
La agencia ANI ha citado a la Policía de Delhi, que afirma que se ha detenido a aproximadamente «500 personas que llegaban en diversos grupos procedentes de diferentes lugares».
«También se ha detenido a unas 50 personas con antecedentes penales para evitar cualquier alteración del orden público», ha declarado la policía, según la publicación de ANI en X.
Nueva Delhi se ha dividido en 20 zonas, habiéndose establecido un centro de detención para cada una de ellas. Asimismo, la policía ha indicado que se han habilitado centros de detención en todos los estadios de Delhi.
También se ha detenido a manifestantes en otros estados, y se han cancelado cientos de trenes de correo, expresos y de pasajeros para impedir que llegaran a Nueva Delhi con el fin de participar en la protesta.
El Ministerio del Interior de la Unión solicitó el 9 de octubre a todos los gobiernos de los estados y territorios de la Unión que colaboraran con la Policía de Delhi y «tomaran medidas preventivas» para impedir que los manifestantes se dirigieran hoy hacia la capital nacional, informa The Hindu.
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https://peoplesdemocracy.in/2026/1004_pd/vilest-subversion
La subversión más vil
DESDE que se puso en marcha la Revisión Intensiva Especial (SIR) de los censos electorales, hemos venido narrando la trayectoria del proceso a través de informes y editoriales en *People’s Democracy*. Este proceso se ha visto envuelto en la polémica desde su inicio, el 24 de junio de 2025, en Bihar.
Desde el principio, la Comisión Electoral de la India (ECI) afirmó que se extendería a todo el país. Había muy poca información, por no hablar de una justificación bien fundamentada con disposiciones legales y precedentes anteriores. La ECI lo había restado importancia al sostener que se trataba de una mera réplica de lo ocurrido en 2002-03. A pesar de las reiteradas peticiones, la ECI se había negado a hacer públicos los detalles del proceso de 2002-03. Sin embargo, ahora que toda la cuestión ha llegado a un punto crítico, ha quedado claro que dicha afirmación carecía por completo de fundamento. En el proceso de 2002-03, no se pidió al votante que rellenara un formulario de solicitud, ni que presentara ninguna prueba documental para acreditar su elegibilidad.
La segunda cuestión se refería, por supuesto, a la buena fe, ya que las revisiones intensivas, siempre que se habían llevado a cabo en el pasado, se habían realizado dentro de una circunscripción o parte de ella, para hacer frente a circunstancias especiales. Una revisión intensiva general en todo el país no tenía precedentes.
Pero ahora, tras la incisiva investigación llevada a cabo por el *Indian Express*, la conducta impropia de la ECI ha comenzado a parecer una irregularidad flagrante. La Comisión pluriemblemática fue una iniciativa perfeccionada por la experiencia para mejorar el funcionamiento de la ECI. Se trató de una reforma que contó con el respaldo unánime de todo el espectro político. La Comisión pluriemblemática presuponía que, en adelante, todas las decisiones de la Comisión se tomarían por consenso o por mayoría. No es posible que las decisiones se adopten de forma unilateral.
Las numerosas preguntas y críticas que acompañaron el desarrollo del SIR no obtuvieron respuestas transparentes. La cuestión principal que se debatía era si la determinación de la ciudadanía podía combinarse con la actualización de los censos electorales. Aunque la respuesta de la Comisión se limitó a insinuaciones, se negó a reconocer públicamente que el SIR intentara seguir ese enfoque; sin embargo, todo el diseño delataba las verdaderas intenciones. Por otra parte, esta iniciativa puso en grave peligro el derecho constitucional de un número extremadamente elevado de ciudadanos. Las preguntas y los documentos solicitados tampoco guardaban relación con los requisitos de inscripción en los censos electorales para poder ejercer el derecho al voto. Ahora, en retrospectiva, queda claro que todo el proceso ha degenerado en una práctica de privación masiva del derecho al voto, en contravención de lo dispuesto en el artículo 326.
Desde el principio, toda la oposición y la sociedad civil habían señalado que esta era la consecuencia a la que se encaminaba. Tras lo ocurrido en el propio Bihar, esto quedó patente cuando se eliminaron 65 lakh de votantes.
Sin embargo, se presentaron muy pocas pruebas objetivas para justificar estas drásticas eliminaciones. También quedó claro que la estructura y los recursos de la Comisión Electoral de la India (ECI) eran totalmente insuficientes para hacer frente a la ambición desmesurada que Gyanesh Kumar estaba proyectando.
Por lo tanto, cabe suponer con seguridad que todo el proceso se diseñó, evidentemente, para encajar con las ideas del «Hindutva» y con la campaña política del BJP, según la cual la India se ve inundada por infiltrados procedentes del otro lado de la frontera. Sin embargo, incluso tras la finalización del proceso en todos los estados —salvo Himachal Pradesh y Jammu y Cachemira— y la eliminación de 13,5 crore de votantes, la ECI no ha sido capaz de aportar pruebas fiables sobre el número de no ciudadanos o infiltrados. El objetivo era crear una sensación de incertidumbre, especialmente entre los colectivos vulnerables: los pobres, los dalits, las comunidades tribales, los migrantes, los musulmanes y las mujeres. Las eliminaciones revelan una proporción desproporcionadamente mayor de estos colectivos.
La investigación de *Indian Express*, publicada el 23 de septiembre, ha confirmado los peores temores planteados en los últimos 16 meses. La ECI no tomaba decisiones por unanimidad ni siquiera por mayoría. La contradicción entre los dos comisionados, Sukhbir Singh Sandhu y Vivek Joshi, por un lado, y Gyanesh Kumar, por otro, se centraba claramente en cuestiones polémicas que a menudo infringían las disposiciones legales. Las acusaciones se referían concretamente al cambio del formato del formulario 6 sin modificar las normas pertinentes de la Ley Electoral a través del Parlamento, y al uso de la presentación masiva del formulario 7 para la supresión de votantes, por parte de particulares, grupos e incluso de la propia ECI. Se tomaron varias decisiones sin aprobación formal ni reuniones.
Era inevitable que esto sucediera. Con la infraestructura y los recursos humanos de que disponía la ECI, resultaba humanamente imposible llevar a cabo con éxito el SIR, lo que condujo al uso a gran escala de la inteligencia artificial y de software no autorizado y no probado, lo que contribuyó en buena medida a la privación masiva del derecho al voto.
Aún más grave fue la acusación de que el despliegue de las tecnologías de la información se llevó a cabo de forma subrepticia, mediante cambios no autorizados y una división de responsabilidades decidida exclusivamente por Gyanesh Kumar. La base de datos de los censos electorales llegó a centralizarse hasta tal punto que se negaba de plano la función legal del funcionario de registro electoral (ERO).
La investigación de *The Express* cita casos concretos en Goa y en otros lugares. Informes adicionales procedentes de Bengala Occidental también han demostrado, mediante pruebas documentales en las actas de los tribunales judiciales, que se había producido una exclusión masiva a instancias de la propia ECI, obviamente sin consultar al ERO. La base de datos centralizada también eludió cualquier tipo de supervisión y auditoría, lo que puso en peligro su integridad, que constituye el núcleo de cualquier proceso de revisión del censo electoral. Obviamente, dado que la investigación ha confirmado las sospechas, la indignación pública masiva es una consecuencia inevitable.
Se ha demostrado la complicidad del Gobierno en el rechazo de la propuesta del Tribunal Supremo de reconstituir el comité encargado del nombramiento del presidente de la Comisión Electoral Central (CEC) y de los miembros de la Comisión Electoral (EC), con la inclusión del presidente del Tribunal Supremo de la India (CJI).
Por lo tanto, se trata del ataque neofascista más burdo, que conduce a un genocidio silencioso en el que se ha eliminado al 20 por ciento de los votantes. La única salida para restablecer la credibilidad del proceso electoral y de la democracia es destituir a Gyanesh Kumar lo antes posible. Si hubiera habido la más mínima duda sobre la veracidad de las conclusiones de la investigación de *The Express*, el comunicado de prensa oficial de la ECI, de hecho, corrobora dichos hallazgos. Junto con esto, la supresión inmediata del propio SIR constituirá otro paso importante. La magnitud de la subversión puede comprenderse a partir de la forma en que se inventó una nueva categoría en las aplicaciones para los BLO a raíz de la indignación por los resultados del SIR en Delhi. Para hacer frente a las repercusiones negativas, se intentó reincorporar a los votantes VIP en los censos por la vía rápida. Se han alzado numerosas condenas ante el asesinato a sangre fría del principio de «una persona, un voto».
Por lo tanto, sin más dilaciones, deben garantizarse estas medidas. El poder judicial supremo, que ya ha incurrido en una falta al permitir que el SIR asestara este golpe devastador a la democracia electoral, no puede eludir su responsabilidad. El Gobierno, por supuesto, debe responder por el nombramiento de Gyanesh Kumar, junto con los otros dos comisionados que han contribuido a sacar a la luz los hechos condenatorios. Los líderes del BJP, incluidos varios ministros principales, están haciendo todo lo posible por defender a Kumar.
Esto se ha convertido ahora en una cuestión fundamental para la supervivencia de nuestra democracia y del orden constitucional, desde su instauración en 1950. La ciudadanía de un número ingente de indios se encuentra ante un enorme interrogante. No queda otra opción que destituir a Gyanesh Kumar y suprimir el SIR.
(30 de septiembre de 2026)
5. Die Linke en Berlín y el apoyo a Israel.
Comienzan los problemas para Die Linke en Berlín para formar gobierno de coalición con el SPD y Los Verdes. Hay algo en lo que en seguida se han puesto de acuerdo: defensa acérrima del estado de Israel. Contra buena parte de las bases de su propio partido, dicho sea de paso. Y sin entender muy bien qué tiene que ver el gobierno de ese lander con Israel como para que sea el primer punto de acuerdo innegociable. Así lo presenta la gente de September en un tuit.
https://x.com/septemberreload/status/2108924635232276537
La dirección de Die Linke en Berlín ha aceptado las condiciones del SPD y de Los Verdes en materia de antisemitismo y apoyo militar a Israel. Los miembros del partido califican esto de traición.
Las secciones berlinesas de Die Linke, el SPD y Los Verdes han iniciado conversaciones preliminares para formar un gobierno municipal. Ya ha estallado un gran escándalo en el marco de este proceso. Los partidos han alcanzado un «acuerdo para combatir el antisemitismo». El SPD y los Verdes hicieron de la firma de este acuerdo una condición ineludible para formar una coalición.
Los partidos reconocen el derecho a la existencia de Israel como «no negociable», acuerdan crear una comisión para investigar los «incidentes antisemitas» dentro de las propias formaciones (con sanciones que pueden llegar hasta la expulsión de los grupos parlamentarios) y se comprometen, asimismo, a reforzar la policía y la Oficina para la Protección de la Constitución con el pretexto de proteger a las organizaciones judías.
Más de 100 miembros del Partido de Izquierda, entre ellos diputados del Bundestag, publicaron una carta abierta. Calificaron la concesión realizada por sus negociadores de «grave error político». Posteriormente, la carta fue firmada también por numerosos izquierdistas ajenos al partido. Las quejas son varias:
– Apoyo a las fuerzas policiales. Históricamente, Die Linke ha defendido la limitación de los poderes de los servicios de inteligencia y de la policía; este es uno de los puntos de su programa electoral en Berlín. Los críticos dentro del partido consideran que, con el pretexto de la protección contra el antisemitismo, se reforzará el aparato de seguridad —que se utiliza activamente para reprimir las protestas climáticas y pro-palestinas—. A principios de 2025, la policía de Berlín había registrado aproximadamente 9.000 casos penales relacionados con este tipo de protestas. El uso de gas lacrimógeno y la violencia física manifiesta se han convertido en una práctica habitual a la hora de dispersar manifestaciones. A menudo, los propios manifestantes se ven sometidos a investigación por «resistencia a la autoridad», lo que da lugar a acusaciones penales y a la prohibición de ejercer actividad política. Expertos de la ONU ya han instado a Alemania a poner fin a la «criminalización y la violencia policial» contra el activismo pro-palestino. Desde hace décadas, la Oficina para la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz) vigila a activistas de izquierda, incluidos miembros del propio partido Die Linke y de su ala juvenil. A ojos de los activistas de base, este organismo es una institución reaccionaria con un historial cuestionable.
– Censura en la esfera pública y dentro del partido. Los firmantes de la carta de protesta consideran que el documento ofrece argumentos para sancionar a los activistas de izquierda por cualquier crítica a la política israelí en Oriente Medio y por expresar solidaridad con Palestina.
– Posición en materia de política exterior. La sección del documento dedicada a la política exterior resultó no menos perjudicial para la unidad del partido. Al aceptar la redacción propuesta por el SPD y los Verdes, la dirección de Die Linke en Berlín se ha comprometido a apoyar la doctrina de la «Staatsräson», que declara que la seguridad de Israel es la prioridad absoluta de la política exterior alemana. Todo ello contraviene el Derecho internacional y las sentencias de la Corte Internacional de Justicia. Alemania ocupa el segundo puesto mundial, por detrás de Estados Unidos, en cuanto a suministros de armas a Tel Aviv, lo que representa aproximadamente el 30 % de las importaciones militares de Israel. Berlín bloquea sistemáticamente cualquier iniciativa paneuropea en favor de un embargo de armas. El ala izquierda del partido considera que firmar un documento de este tipo significaría hacer la vista gorda ante la implicación del complejo militar-industrial alemán en un genocidio, a cambio de la posibilidad de liderar la coalición de gobierno en la ciudad.
– Desmovilización de la base. En barrios berlineses como Neukölln o Kreuzberg, una parte significativa del electorado votó a Die Linke precisamente por su postura pro-palestina (en contraste con los principales partidos y medios de comunicación alemanes). Abandonar esta postura supondría una ruptura definitiva con quienes han impulsado el ascenso electoral de Die Linke en los últimos dos años.
Además de criticar a sus compañeros de partido, el ala contestataria de Die Linke acusa al SPD y a los Verdes de interferir en los asuntos internos del partido: los socios de coalición están utilizando la cuestión del antisemitismo como herramienta disciplinaria e intentan dividir a Die Linke entre izquierdistas «buenos» (obedientes) y «malos».
La crisis interna del partido ha salido a la luz, y la forma en que se resuelva determinará no solo el futuro del Partido de Izquierda, sino también el de la política de izquierdas en Alemania en su conjunto.
Medios de comunicación:
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6. El ojo del amo.
Lo de la IA pero con más jerga marxiana italiana porque se trata de una entrevista de Mezzadra y Hardt -del que no recuerdo haber leído mucho desde Imperio con Negri- al autor de un libro sobre el tema, Matteo Pasquinelli.
La automatización del intelecto general. Una conversación sobre la IA con Matteo Pasquinelli
El libro de Matteo Pasquinelli, El ojo del amo. Una historia social de la inteligencia artificial, ha suscitado un amplio debate sobre la tecnología digital, el trabajo y la IA. En esta conversación abordamos cuestiones que han ocupado un lugar central en las teorías críticas sobre las transformaciones capitalistas desde la década de 1990, como el trabajo lingüístico, la precariedad y el uso de la noción marxiana de intelecto general. La cuestión del antagonismo y la búsqueda de alternativas atraviesan toda la conversación y quedan abiertas a futuras intervenciones.
Autómatas Jaquet-Droz – La Musicienne. Estos tres famosos autómatas —el Escritor, la Musicista y el Dibujante— fueron creados en La Chaux-de-Fonds entre 1768 y 1774 por Pierre Jaquet-Droz, su hijo Henri-Louis y Jean-Frédéric Leschot. Wikimedia Commons.
M. Hardt & S. Mezzadra
08/10/26
Michael Hardt y Sandro Mezzadra: Actualmente asistimos a una oleada de automatización digital centrada en la IA generativa, acompañada de extraordinarias inversiones financieras. En tu trabajo has analizado magistralmente este fenómeno partiendo del principio de Babbage, según el cual las máquinas se construyen siguiendo el diagrama de la división del trabajo y, por tanto, los procesos de trabajo constituyen la base de aquello que la IA extrae. Creemos que sería útil interpretar esta oleada de automatización capitalista en continuidad con oleadas anteriores, que se desplegaron para debilitar a categorías de trabajadores que amenazaban el control capitalista: cuando los trabajadores industriales cualificados hicieron ingobernables las fábricas en la década de 1970, fueron desplazados mediante la automatización de las fábricas; el poder de los estibadores y trabajadores portuarios fue socavado mediante la introducción de los contenedores; etc. Allí donde hay huelgas, como nos enseña Marx, llegarán las máquinas. Por supuesto, esto no se refiere a todas las innovaciones tecnológicas, sino específicamente a aquellas que son adoptadas mediante inversiones masivas en automatización, impulsadas tanto por una racionalidad política como por una económica.
Para estudiar la actual oleada de automatización mediante IA, quizá deberíamos invertir la máxima de Marx: allí donde hay máquinas, busquemos la forma de poder de los trabajadores a la que están respondiendo. Esto nos lleva a la pregunta que queremos plantearte. Si consideramos la automatización actual y, especialmente, las enormes inversiones necesarias para sostenerla no simplemente como expresión del genio tecnológico, ni siquiera como resultado de cálculos sobre beneficios futuros, sino también como algo impulsado por necesidades políticas, ¿a qué amenaza está respondiendo? No se trata de preguntarnos qué creen estar haciendo Sam Altman u otros dirigentes empresariales, sino de interrogarnos sobre las estructuras y las lógicas que impulsan estos desarrollos.
Para nosotros, esta pregunta remite a las elaboraciones teóricas de diversos autores de finales de la década de 1990 y principios de la de 2000 acerca de la centralidad de una intelectualidad de masas en el trabajo posfordista, que daban relevancia al conocimiento y las capacidades cognitivas. Especialmente relevante resulta el análisis de Paolo Virno sobre el trabajo lingüístico, sobre el lenguaje como competencia y como performance. Mientras que los trabajadores fordistas de la fábrica eran esencialmente mudos, observaba a menudo Virno, la multitud posfordista de la metrópolis es gregaria y locuaz. (Entre las principales categorías laborales desplazadas por la IA suelen mencionarse precisamente aquellas que implican capacidades cognitivas y lingüísticas).
Así pues, siguiendo una lógica paralela a la de anteriores oleadas de automatización capitalista, ¿hasta qué punto podemos considerar los actuales intentos de automatizar a gran escala la «inteligencia» y la performance lingüística como una respuesta a la amenaza que representan las competencias de los trabajadores que han ido emergiendo durante las últimas décadas?
Matteo Pasquinelli: Volvamos al pasaje exacto en el que Marx afirma que la maquinaria «es el arma más poderosa para reprimir las huelgas». Este argumento, por cierto, también se discutió abiertamente durante la llamada Machinery Question, es decir, el debate que atravesó a todas las clases de la sociedad británica en el siglo XIX, como nos recuerda Maxine Berg. Marx formula célebremente esta observación al final de la sección IV de El Capital, donde añade: «se podría escribir toda una historia de los inventos que, desde 1830, surgieron con el único propósito de proporcionar al capital armas contra las revueltas de la clase obrera». Podríamos denominarla una teoría de la automatización desde el punto de vista de clase, o una teoría antagonista de la automatización. Según esta perspectiva, como habéis señalado, la automatización tiene lugar con el objetivo de controlar el antagonismo social. Pero esto no agota lo que Marx plantea: veamos el conjunto de la argumentación de la sección IV de El Capital.
En la sección IV de El Capital, antes de esta teoría antagonista de la automatización, Marx introduce una teoría del trabajo de la automatización y, antes aún, al comienzo, una teoría del valor de la automatización. Si leemos esta sección desde el principio, nos encontramos, por lo tanto, con un complejo andamiaje, un descenso conceptual hacia la morada oculta de la producción industrial. Primero, el capital adopta la automatización para aumentar la extracción de plusvalor relativo (teoría del valor de la automatización); segundo, la automatización adquiere su forma, es diseñada, imitando la división del trabajo entre los trabajadores (teoría del trabajo de la automatización); tercero, la automatización se introduce para reprimir las huelgas y la resistencia de los trabajadores (teoría antagonista de la automatización). Finalmente, Marx integra estas tres perspectivas en una teoría orgánica de la automatización: lo que ocurrió después es que cada escuela del marxismo puso el énfasis únicamente en uno de los segmentos de esta teoría general.
En El ojo del amo, mi contribución consistió en reconstruir este vínculo olvidado entre la teoría antagonista de la automatización y la teoría del valor de la automatización. Detengámonos por un momento en el terreno intermedio, la teoría del trabajo de la automatización. ¿Cómo se inventan y diseñan las máquinas? Aquí Marx intenta responder a la propia cuestión de la innovación. Siguiendo los principios de Charles Babbage, Marx observa que las máquinas se diseñan imitando la división del trabajo. Las máquinas no son inventadas por ingenieros solitarios y brillantes o por matemáticos románticos que aplican la ciencia a la producción, como sostiene el relato habitual; se inventan imitando y capturando el diagrama colectivo y la inventiva de la división del trabajo, es decir, incorporando la estructura inmaterial de la división del trabajo en una infraestructura material (por cierto, se trata de algo muy similar al paso de la subsunción formal a la subsunción real). En la década de 1970, fueron Henry Braverman y el debate sobre el proceso de trabajo quienes llamaron la atención sobre este aspecto del devenir de la innovación tecnológica.
La división del trabajo, sin embargo, no constituye únicamente una forma de organización horizontal, sino también vertical: no se trata solo de intercambiar herramientas entre los trabajadores en la fábrica, sino, sobre todo, de dividir la fuerza de trabajo en categorías de cualificación remuneradas de manera diferente. La división de las cualificaciones implícita en la división del trabajo refleja a menudo jerarquías sociales, culturales y educativas. Las luchas sociales moldean la división del trabajo y, para controlarlas y contrarrestarlas, se introduce una determinada división del trabajo entendida como jerarquía de cualificaciones. En ese modo de producción específico que fue el capitalismo industrial, según Marx, la maquinaria contrarresta el antagonismo social capturándolo en su propio diseño y bifurcando la fuerza de trabajo mediante nuevos procesos de descualificación y recualificación. En resumen, el diseño interno de la maquinaria, incluida la IA, contiene ya un retrato del trabajador colectivo al que pretende desplazar. Es aquí donde deberíamos intervenir, invertir el proceso y reivindicar que el retrato del trabajador colectivo contiene ya el sueño de las máquinas alternativas que están por venir, ojalá unas máquinas no ligadas a las jerarquías sociales ni a la explotación de lo común.
Ahora que tenemos una visión más amplia de la teoría de la innovación y la automatización en Marx, podemos abordar vuestra pregunta: ¿a qué amenaza responde la IA? Suponemos que esta pregunta se plantea dentro del modo de producción capitalista occidental. Sin embargo, es una pregunta difícil de responder porque la escala de la IA es global, y sin duda supera la escala de las antiguas formas industriales de automatización: es la sociedad, la cooperación del trabajo, la producción de cultura en su conjunto -incluidas las culturas de todo el mundo- lo que a veces intentamos aprehender mediante la imagen de la «inteligencia colectiva».
En términos de genealogía tecnológica, la IA actual constituye una respuesta al excedente de información producido por las transacciones sociales y económicas de la sociedad red, al menos desde finales de la década de 1990. Por primera vez, los datos sociales comenzaron a acumularse en centros de datos centralizados, y los algoritmos de aprendizaje automático -en particular, el aprendizaje profundo- demostraron ser el medio más eficiente para su procesamiento, compresión y control. Se trata de un análisis materialista con el que estarían de acuerdo muchos historiadores de las tecnologías de la información -incluidos los no marxistas-: desde James Beniger (The Control Revolution, 1986) hasta Chris Wiggins y Matthew Jones (How Data Happened, 2023). Esta genealogía posee ya una fuerte connotación política, puesto que los centros de datos constituyen hoy activos fundamentales de las infraestructuras empresariales y estatales. Si tenemos en cuenta su papel en las operaciones militares y de inteligencia, resulta evidente que también constituyen una respuesta a los conflictos globales y sociales.
Los historiadores también estarían de acuerdo en que este excedente de información fue producido por una aceleración en la esfera de la circulación y de la producción. En términos de genealogía social, resulta evidente que las redes digitales desempeñaron un papel fundamental a la hora de impulsar la globalización y organizar una nueva división global del trabajo. Siguiendo los principios de Babbage, podemos afirmar que Internet es simplemente una herramienta para la gestión del trabajo y que hizo posible encontrar mano de obra barata a escala global. No resulta difícil ver la figura del trabajador migrante y las redes digitales globales como las dos caras de una misma composición técnica. Si buscamos una genealogía social, podríamos decir que Internet constituye una respuesta tanto al surgimiento de una fuerza de trabajo altamente especializada como al de una clase global de trabajadores migrantes. Sin embargo, Internet también hizo posible el surgimiento de nuevos movimientos globales, desde el N30 de Seattle hasta Occupy Wall Street, desde las Primaveras Árabes hasta las protestas climáticas. No resulta difícil interpretar la cooptación de Internet en una infraestructura centralizada de centros de datos y, finalmente, en modelos de IA, como un nuevo régimen disciplinario que responde a las dinámicas de los movimientos globales.
Michael Hardt y Sandro Mezzadra: Nos convence tu explicación de cómo se inventan y diseñan las máquinas, y resulta esclarecedor el modo en que muestras el paralelismo entre el proceso de invención en la era industrial y en la actual era digital. En ambos casos, muestras que la división del trabajo constituye una guía o un diagrama que orienta la invención.
Nos gustaría centrarnos más en la genealogía política y en lo que denominas la teoría antagonista de la tecnología. Aquí, por supuesto, no se trata de la invención de las máquinas en sí misma, sino de la difusión masiva y las enormes inversiones destinadas a determinadas invenciones en lugar de a otras. La teoría antagonista propone, por tanto, que las oleadas masivas de automatización capitalista responden a una amenaza obrera o social. Parece que estás de acuerdo en que esta perspectiva ha resultado útil y ha tenido cierta validez en el pasado, por ejemplo, con respecto a distintas formas de automatización industrial. No se trata exactamente del tipo de teoría que pueda demostrarse, pero sí podemos reconocer una acumulación de correspondencias lógicas.
Sigamos entonces esta perspectiva de la teoría antagonista para analizar el actual impulso hacia la automatización, estableciendo un paralelismo entre la automatización de la era industrial y la de la era digital. ¿Qué podría revelarnos esta perspectiva? Más concretamente, ¿qué se sitúa, desde un punto de vista lógico, como la amenaza a la que podría estar respondiendo esta oleada masiva de automatización? En un ensayo de 2019, describes acertadamente la noción marxiana de intelecto general en los Grundrisse como una «hipótesis según la cual el crecimiento del conocimiento colectivo y técnico podría socavar el dominio del capital». Nos interesa especialmente la aparente correspondencia entre las formas en que el lenguaje y la intelectualidad de masas fueron puestos a trabajar en la primera etapa posfordista y las formas de automatización hoy dominantes, centradas especialmente en el lenguaje y la «inteligencia».
Matteo Pasquinelli: Intentemos cartografiar las subjetividades antagonistas del trabajo de las últimas décadas. En los inicios de la era digital, en la década de 1980, el hacker se erigió en símbolo de la resistencia tecnológica, para convertirse posteriormente en una metáfora más general del trabajador cognitivo del posfordismo y, básicamente, de cualquiera que trabajase con máquinas de información. El hacker representó una utopía de emancipación de corta duración en la era de la información, que fue rápidamente subsumida por la mentalidad de las start-ups. Con el auge de Internet corporativo en la década de 2000, surgió una figura diferente. El primer tipo de trabajador nativo de las redes digitales recibió el nombre de turker. Este término, en sí mismo un estereotipo orientalista, designa al trabajador autónomo de la plataforma Amazon Mechanical Turk, contratado para realizar tareas repetitivas en línea. Jeff Bezos, CEO de Amazon, define cínicamente a los turkers como «Inteligencia Artificial Artificial», puesto que son empleados para automatizar tareas que la automatización no consigue realizar. Con el tiempo, el turker se convirtió en el prototipo de cualquier trabajador de la economía de plataformas, como los riders del reparto de comida o los conductores de Uber. Hoy podríamos englobar todos estos nuevos tipos de trabajo en línea bajo la categoría de microtrabajo.
El lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022 puede interpretarse como el final simbólico del paradigma de la sociedad del conocimiento: una visión optimista del mundo que esperaba generar prosperidad mediante la proliferación virtuosa del conocimiento, al tiempo que subestimaba su propensión a ser automatizado. Cuando Virno y otros insistían en la centralidad política del llamado «intelecto general» en la década de 1990 -que, no por casualidad, fue también la década del auge de la sociedad red-, su intuición constituía, en cierto modo, una profecía de un régimen económico que aún estaba por llegar. Lo que nadie podía prever entonces es la actual encrucijada tecnológica de los modelos de IA, que han llegado a mecanizar literalmente el intelecto general en todas sus manifestaciones, desde la producción de artefactos culturales hasta las actividades más espontáneas, como una conversación por chat con un amigo.
Sin embargo, la mecanización del intelecto general siempre ha estado ante nuestros ojos como un proceso gradual que comenzó, al menos, con las primeras tecnologías de la información, incluido el telégrafo. Deberíamos reconocer y registrar históricamente que la IA no surgió de la nada, sino después de un largo siglo de formalización tanto del trabajo manual como del trabajo mental. Una crítica que podría dirigirse a los análisis del operaismo tardío es la ausencia de una teoría de la automatización, una teoría de la mediación entre trabajo vivo y trabajo muerto, de la codificación del trabajo y del conocimiento en las máquinas (y, en general, ¡nadie ha desarrollado realmente una teoría semejante!). En última instancia, como sugerís, lo que deberíamos comprender es la relación -la relación lógica- entre el antagonismo social y la codificación del trabajo y del conocimiento en las nuevas tecnologías y, en último término, en la IA.
Los microtrabajadores y los trabajadores de plataformas ejemplifican las subjetividades laborales precarias y la composición de clase de la IA actual. Sus trabajos son a menudo «trabajos de mierda», como los denominó David Graeber, y ponen de manifiesto el fraude de las promesas de la economía del conocimiento y de la sociedad red. Estas subjetividades siguen siendo antagonistas: hoy, la distinción entre hacker, trabajador de plataformas y microtrabajador es cada vez más difusa, ya que todos ellos participan en actos de «resistencia algorítmica», como han mostrado Tiziano Bonini y Emiliano Treré. El auge de la IA debería entenderse como parte de un largo proceso de descualificación y desclasamiento de los trabajadores digitales que se remonta, al menos, al estallido de la burbuja puntocom en 2000, que dio lugar a la proletarización del hacker y a la formación de un nuevo ciberproletariado, por emplear la expresión de Nick Dyer-Witheford. Este ejército de reserva de trabajadores y usuarios digitales ha animado tanto los movimientos altermundialistas como generaciones como las de las llamadas Primaveras Árabes. Podríamos sugerir que, del mismo modo que la tercera oleada tecnológica de las tecnologías de la información se desarrolló para contrarrestar la resistencia de los movimientos sociales posteriores a la Segunda Guerra Mundial y las nuevas formas de trabajo socializado, la cuarta oleada tecnológica, la de la IA, está dirigida a neutralizar las aspiraciones de los movimientos globales y de los trabajadores cognitivos.
Al final, el hacker, que aspiraba a convertirse en un cyborg o en un trabajador cognitivo, acabó convertido en un microtrabajador que realiza microtareas en plataformas de IA. Y aquí no resulta difícil reconocer formas de antagonismo. Si observamos el presente, la decisión de la administración Trump de identificar y perseguir el «extremismo antitecnológico» habla por sí sola. Según WIRED, un memorando interno de una oficina antiterrorista ofrecía el siguiente análisis: «La atmósfera caótica que puede generar la emergente tecnología de IA durante los próximos cinco años podría alimentar protestas a gran escala que degeneren en disturbios civiles y actividades extremistas violentas de carácter antitecnológico, especialmente en grandes áreas urbanas como Nueva York». En el mundo occidental, los centros de datos son percibidos como la infraestructura de un nuevo capitalismo autoritario. Constituyen el centro de una nueva acumulación depredadora de trabajo, conocimiento y cultura. No sorprende, por lo tanto, que se encuentren también en el centro de un nuevo antagonismo social.
Michael Hardt y Sandro Mezzadra: Has hablado del «activismo antitecnológico» y, en particular, de los centros de datos como «activos fundamentales de las infraestructuras empresariales y estatales» que tienden a situarse «en el centro de un nuevo antagonismo social». De hecho, muchos investigadores y activistas de izquierdas están imaginando actualmente nuevas formas de ludismo para la era de la IA. A este respecto, nos llamó la atención un artículo reciente de Sergio Bologna, quien escribe que, en el siglo XIX, era posible «arrojar sabots (zuecos de madera) a los engranajes de las máquinas. Hoy, esos engranajes han sido sustituidos por nuestros cerebros». Esto no significa negar que todavía puedan ser posibles actos de sabotaje selectivos y políticamente productivos. Pero ¿no crees que una política de la IA debería articularlos con proyectos más «positivos» de apropiación y transformación de las infraestructuras digitales, incluidas formas que impliquen a las instituciones y al poder públicos?
Además, el nombre de Sergio Bologna nos invita a concluir nuestra conversación regresando al legado del operaismo. Has hablado extensamente de la «teoría antagonista de la automatización» que el operaismo deriva de Marx, reformulándola al mismo tiempo de manera significativa. Un principio central de esta perspectiva ha sido el intento de conectar la automatización con la composición de clase, anticipando la apertura de nuevos espacios de lucha y la emergencia de nuevos sujetos políticos. ¿Cómo valoras hoy esta perspectiva? ¿Hasta qué punto sigue ayudándonos a comprender la relación entre la IA, la composición de clase y las posibilidades de lucha colectiva?
Matteo Pasquinelli: Habéis iniciado esta conversación con una pregunta muy precisa que a menudo se malinterpreta. Habéis preguntado a qué tipos de conflicto social y resistencia responde la actual coyuntura de la IA, y cuáles viene a absorber y desplazar, no qué tipos de conflicto social y resistencia están teniendo lugar en torno a la IA en general. Aunque los trabajadores, las comunidades y las iniciativas de base pueden formar parte de la misma composición social a ambos lados del nexo tecnológico, no siempre es así. En el caso de la IA, pensemos en cómo los centros de datos se construyen en zonas remotas del mundo, lejos de las grandes metrópolis y los centros financieros, o en cómo la fuerza de trabajo dedicada a la anotación de datos para los sistemas de IA suele externalizarse a países anglófonos del Sur global.
Volvamos a las imágenes de las protestas contra los centros de datos de IA, ampliamente difundidas en las portadas de medios que van desde The New York Times y The Guardian hasta Internazionale, aquí en Italia. Son claramente un signo de la tendencia histórica actual: intentemos, por tanto, analizar la compleja composición social y laboral que rodea a la IA. Debemos distinguir al menos cuatro dimensiones.
En primer lugar, está la producción colectiva de inteligencia que los algoritmos convierten en inteligencia artificial: se trata de la cultura, el conocimiento y las relaciones humanas que produce la sociedad en su conjunto. Más allá de las antiguas distinciones entre trabajo manual, mental y afectivo, esto también se conceptualizó en su momento mediante la noción de producción biopolítica, aunque por ahora no tengo ningún problema en llamarlo inteligencia colectiva.
En segundo lugar, está la forma específica de trabajo que construye y mantiene la cadena global de producción de la IA, desde los ingenieros de los centros de datos y los desarrolladores de software hasta los anotadores de datos cuyo trabajo se externaliza al Sur global. Este trabajo se define de distintas maneras como trabajo de código, trabajo de mantenimiento, trabajo de datos y, finalmente, trabajo fantasma, cuando se invisibiliza.
En tercer lugar, está el trabajo que automatizan los sistemas de IA: el microtrabajo, el principal producto de las plataformas de IA. El producto de las plataformas de IA es, en realidad, una forma parcial de automatización, mitad trabajo y mitad automatización, y esta es la razón por la que sigo utilizando el término microtrabajo. Millones de trabajadores de plataformas emplean chatbots de IA para automatizar partes de sus rutinas cotidianas en empresas tradicionales y en línea. Y millones de usuarios, incluidos estudiantes y académicos, hacen lo mismo, automatizando fragmentos de sus tareas cotidianas en la escuela y la universidad. Como señalaba antes, ya no podemos distinguir fácilmente el «viejo» trabajo de plataformas del nuevo «microtrabajo».
En cuarto lugar, están las formas de antagonismo y resistencia contra la infraestructura física de los centros de datos debido a su impacto ambiental -el activismo contra los centros de datos- y otras formas de desobediencia dirigidas contra el extractivismo del conocimiento y el monopolio intelectual de las empresas de IA, como los estudiantes que protestan contra el uso de ChatGPT en las escuelas o los académicos que se niegan a publicar en revistas que han alcanzado acuerdos para utilizar sus repositorios en el entrenamiento de IA -desobediencia antiextractivista-.
¿Cuál sería, entonces, la recomposición política de esta compleja composición social, mediada como está por la composición técnica de la IA, en la que encontramos el poder de la inteligencia colectiva, trabajadores del código, trabajadores de mantenimiento, trabajadores de datos, microtrabajadores, trabajadores de plataformas, activistas contra los centros de datos y trabajadores anti-IA?
Ante un panorama tan complejo, el sabotaje constituye, sin duda, un horizonte limitado. El problema es cómo podemos enfrentarnos a la escala de un monopolio global como la IA. ¿Cómo podemos construir una organización política a la misma escala que los monopolios de la IA? Me viene a la mente la vieja idea de Fredric Jameson de un socialismo de Walmart o una utopía de Walmart, ¡pero esta última pregunta os corresponde a vosotros!
Michael Hardt y Sandro Mezzadra: Señalas dos cuestiones importantes para futuras investigaciones y debates. Una es hasta qué punto estas máquinas pueden ser reapropiadas tal como son y utilizadas para fines diferentes. Está claro que las máquinas no son herramientas neutrales, pero quizá todavía existan formas de imaginar su apropiación, de hackearlas, desviar sus fines o apropiarse de sus funciones, aunque sea de manera limitada.
Una segunda cuestión tiene que ver con la necesaria organización política que mencionas. El problema de la escala resulta cada vez más difícil de abordar frente al capitalismo contemporáneo, pero, desde nuestro punto de vista, las nuevas formas de internacionalismo -que hoy deberían estar en nuestra agenda- deben afrontar las diversas relaciones sociales y formas de trabajo que hemos mencionado a lo largo de esta conversación. Son cuestiones de gran calado, pero también cuestiones centrales. Proponemos continuar esta discusión invitando a otros interlocutores a sumarse. Gracias por tu generosidad.
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Matteo Pasquinelli es profesor asociado de Filosofía de la Ciencia en el Departamento de Filosofía y Patrimonio Cultural de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, donde coordina el proyecto AIMODELS del ERC. Su libro The Eye of the Master: A Social History of Artificial Intelligence (Londres, Verso, 2023) recibió el Deutscher Memorial Prize en 2024.
Esta entrevista se ha publicado originalmente en Portolan.
7. Los últimos días del viejo mundo.
Presentación de Ignacio Ramonet del último libro de Peter Mertens. Tiene muy buena pinta.
https://lavamedia.be/fr/quelle-societe-sommes-nous-en-train-de-construire/
¿Qué sociedad estamos construyendo?
Ignacio Ramonet
—8 de octubre de 2026
Hay momentos en la historia en los que el presente deja de parecer simplemente el presente. Los acontecimientos se aceleran, las certezas desaparecen, las estructuras que parecían sólidas comienzan a tambalearse y lo que se había considerado normal durante décadas revela de repente su carácter inusual y efímero. Este es uno de esos momentos que Peter Mertens intenta narrar y poner de relieve a través de este apasionante ensayo.
Los últimos días del viejo mundo no es un libro sobre Donald Trump, aunque este sea omnipresente en él. Tampoco es una obra que trate exclusivamente de Europa, aunque esta constituya su marco principal. Y ni siquiera es, en sentido estricto, un libro sobre la guerra, la economía, la inteligencia artificial, los monopolios o la crisis de la democracia. Se trata más bien de una obra que aborda el profundo vínculo que une todas estas cuestiones. Su verdadero objetivo es la transformación de un sistema de poder que durante mucho tiempo se ha presentado como inmutable y que hoy en día comienza a mostrar sus límites. Ahí radica su principal cualidad.
Una visión del Estado Mayor
Vivimos una época marcada por acontecimientos que se suceden a un ritmo vertiginoso. Una amenaza militar sigue a una crisis energética, una guerra trastorna los mercados, una decisión de Washington modifica la política europea, una innovación tecnológica transforma sectores industriales enteros, una crisis climática perturba a todo un continente, unas elecciones aupan a la extrema derecha a las puertas del poder, una reforma de las pensiones desencadena una oleada de huelgas, una empresa anuncia beneficios récord al tiempo que despide a trabajadores… La actualidad se nos presenta como una sucesión interminable de episodios aislados. Peter Mertens, sin embargo, refuta esta fragmentación.
Su método consiste en restablecer los vínculos entre estos acontecimientos. Ofrece una visión de conjunto. Porque detrás de una escuela alemana que no puede renovarse, un hospital sometido a recortes presupuestarios, un trabajador obligado a prolongar su vida laboral, una fábrica que cierra, un agricultor que no consigue vender su cosecha y el enorme presupuesto destinado al rearme, se esconde una única y misma cuestión: ¿qué sociedad estamos construyendo y cuáles deberían ser las prioridades?
El ejemplo con el que se inicia el libro tiene una fuerza casi alegórica. Peter Mertens nos explica que en Alemania hay escuelas cuyos edificios se deterioran, mientras que el Estado destina sumas colosales al rearme. Una escuela primaria cuesta menos que algunos sistemas de armamento. De ahí surge una frase que resume todo el razonamiento: si nuestra escuela fuera un carro de combate, ya estaría a salvo.
La cuestión, por tanto, no es la falta de dinero, sino para qué se destina ese dinero. Esta distinción es esencial.
Durante décadas, se nos ha explicado que las pensiones eran demasiado generosas, que la asistencia sanitaria costaba demasiado, que la educación debía someterse a la austeridad y que los servicios públicos debían aprender a conformarse con menos. Y, de repente, cuando surge la necesidad de financiar una nueva carrera armamentística, las restricciones presupuestarias desaparecen.
Lo que Peter Mertens pone de relieve es una elección política. Y esta elección impregna el libro de principio a fin.
Europa busca su lugar en un mundo en transformación
La primera parte se centra en Europa en la era de Donald Trump. Pero considerarla únicamente como un análisis de las relaciones transatlánticas sería un error. Peter Mertens plantea una cuestión más profunda: ¿qué Europa está surgiendo de la crisis del antiguo orden occidental?
Durante décadas, la Unión Europea ha evolucionado bajo la égida estratégica, económica y política de Estados Unidos. Esta relación ha aportado estabilidad, pero también ha generado una dependencia que resulta cada vez más visible y molesta. La guerra, la energía, la tecnología, las materias primas y las cadenas de suministro han convertido esta dependencia en un problema estratégico. Europa se encuentra, por tanto, ante una paradoja. Desea convertirse en una potencia autónoma, pero depende militarmente de Estados Unidos. Aspira a desarrollar su propia industria, pero depende tecnológicamente de las grandes empresas estadounidenses. Quiere proteger su economía, pero sus mercados financieros están profundamente integrados en Wall Street. Desea garantizar su seguridad energética, pero ha sustituido una dependencia por otra.
Peter Mertens utiliza una expresión deliberadamente provocadora: los dirigentes europeos se han convertido en «vasallos consentidos». Lo interesante aquí no es la provocación, sino la cuestión que se esconde tras ella: ¿puede existir la soberanía política sin soberanía económica, energética, tecnológica y militar? Esta cuestión reviste una importancia aún mayor dado que Washington ya no parece dispuesto a preservar las antiguas formas de la Alianza Atlántica. Donald Trump expresa abiertamente lo que antes se formulaba en un lenguaje diplomático basado en un «fundamento de valores comunes». El poder se manifiesta ahora con una franqueza brutal: territorios, materias primas, rutas comerciales, mercados, industrias, bases militares.
El lenguaje evoluciona en paralelo a la relación de fuerzas.
Peter Mertens observa asimismo que Europa intenta responder a esta transformación mediante una nueva centralización del poder. El episodio de Alden Biesen, descrito con especial atención, resulta de especial importancia. Fue en este castillo teutónico situado en Flandes donde se reunieron, en febrero de 2026, dirigentes políticos europeos, grandes empresarios y representantes de los principales grupos de presión industriales. El objetivo declarado era construir una Europa más fuerte y más competitiva. Pero Peter Mertens lanza una advertencia: una Europa más integrada no es necesariamente una Europa más democrática ni más social.
Por eso, la cuestión decisiva no es si se quiere «más o menos Europa», sino «¿qué Europa?». Una Europa construida para proteger a sus ciudadanos, sus servicios públicos y su autonomía frente a las grandes potencias sería una cosa. Una Europa concebida ante todo para crear grandes gigantes industriales, flexibilizar las normativas, favorecer las fusiones empresariales y rivalizar militarmente con otras potencias sería otra muy distinta. Ahí reside uno de los conflictos fundamentales que se abordan en esta obra.
La doctrina del choque
Peter Mertens retoma un concepto popularizado por Naomi Klein: la «doctrina del choque». Las grandes crisis pueden convertirse en momentos de aceleración política. Cuando una sociedad está asustada, desorientada o conmocionada, medidas radicales que, en circunstancias normales, suscitarían una fuerte resistencia, pueden parecer «inevitables». Este argumento reviste especial importancia, ya que el libro demuestra que este choque no tiene únicamente una dimensión militar. Puede ser de carácter económico, energético, tecnológico, sanitario o incluso geopolítico. Y puede convertirse en una oportunidad para quienes llevan mucho tiempo esperando la ocasión de cambiar las reglas del juego.
Así, la crisis de competitividad europea sirve de pretexto para reclamar una mayor desregulación. La guerra sirve para justificar el rearme. La competencia tecnológica contribuye a reforzar el poder de los grandes monopolios, y la crisis presupuestaria sirve para reducir el Estado del bienestar. El resultado puede resultar paradójico: una crisis provocada o agravada por las contradicciones del sistema acaba utilizándose precisamente para reforzar las estructuras que están en el origen de esas mismas contradicciones. Pero ahí es donde surge uno de los aspectos más interesantes del razonamiento de Peter Mertens: la crisis también puede suscitar una toma de conciencia. La crisis no afecta únicamente a quienes gobiernan. También puede abrir los ojos a quienes, hasta entonces, habían aceptado como algo natural ciertas relaciones de poder.
Estados Unidos no se reduce a Donald Trump
La segunda parte de este apasionante ensayo centra su atención en Estados Unidos. El autor lleva a cabo entonces una importante operación intelectual: separa el fenómeno Trump del contexto histórico que lo hizo posible. Donald Trump no aparece como una anomalía surgida de la nada, sino como la expresión extrema de tendencias anteriores. Concentración de la riqueza, poder creciente de los monopolios, influencia directa de los multimillonarios sobre las instituciones, destrucción de los mecanismos tradicionales de protección social, polarización cultural, militarización, desconfianza hacia las instituciones, crisis de representación, erosión de la democracia, etc.
La imagen de la ceremonia de investidura presidencial, en la que se ve a Donald Trump rodeado de los grandes directivos de las «Big Tech», resulta especialmente elocuente. Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai y otros gigantes de la tecnología aparecen junto al poder político. Peter Mertens no interpreta esta escena como una mera cuestión de protocolo, sino como la representación visible de una realidad estructural: la creciente fusión entre el poder económico y el poder político. El término que utiliza es contundente: plutocracia. Y conviene tomarlo en serio.
Y es que uno de los grandes temas de esta obra es precisamente la transformación de la democracia liberal en un sistema en el que la capacidad de influir en las decisiones colectivas viene determinada, cada vez más, por la concentración de la riqueza.
Pero Peter Mertens no se limita a codearse con las élites. Se desplaza a Minneapolis. Escucha a sindicalistas, activistas, ciudadanos y artistas. Observa cómo una ciudad puede convertirse en un laboratorio de resistencia. Y descubre lo que constituye una de las ideas políticas centrales de esta esclarecedora obra: ante un poder cada vez más concentrado, la respuesta ya no puede ser únicamente moral o electoral. Debe ser organizativa. La resistencia necesita estructuras, sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, solidaridad y tiempo. Debe aprender de las experiencias de los demás. En otras palabras, es necesario construir un contrapoder.
Del capital financiero al complejo militar-industrial
La tercera parte del libro amplía aún más el campo de visión. Quizá sea ahí donde resida la tesis económica más ambiciosa de Peter Mertens: la que aborda la relación entre la concentración del capital, los monopolios, el Estado y la militarización. Su incursión en el mundo de la patata belga puede parecer, a primera vista, anecdótica. Sin embargo, no es así. De hecho: el agricultor que produce y el gran transformador que controla el mercado reflejan, a pequeña escala, una dinámica mucho más amplia: la concentración económica transforma las relaciones de poder. La competencia capitalista conduce a la concentración. La concentración genera monopolios. Los monopolios adquieren capacidad de influencia política. Y el Estado acaba interviniendo para proteger, favorecer o salvar determinadas estructuras de poder.
La misma situación se da en los sectores de la energía, la alimentación, la cultura, la industria química, la tecnología y, por último, el armamento. Es ahí donde el título del libro cobra todo su sentido. No nos enfrentamos simplemente a una crisis coyuntural. Estamos presenciando el colapso de un modelo histórico. El capitalismo contemporáneo entra en una fase caracterizada por una concentración extrema de la riqueza, la competencia entre grandes potencias, la militarización de la economía y la lucha por el control de las materias primas, las tecnologías y los mercados.
Peter Mertens sitúa este proceso en una perspectiva histórica más amplia. Conviene tener presente que la desaparición de la Unión Soviética en 1991 no solo supuso el triunfo definitivo de un modelo económico. También implicó la desaparición de una contrapoder que había limitado el margen de maniobra del capitalismo occidental durante décadas. Y una parte del Estado del bienestar europeo también debe considerarse como el resultado de esa relación de fuerzas. Cuando ese contrapoder desapareció, muchos de esos logros sociales comenzaron a desmoronarse. Se trata de una tesis controvertida, pero históricamente fructífera. Porque nos obliga a plantear una cuestión delicada: ¿qué fuerzas pueden limitar hoy en día el poder del gran capital? Peter Mertens responde: un nuevo contrapoder.
China y el desplazamiento del centro de gravedad
Tampoco se puede comprender esta obra sin tener en cuenta su análisis de los cambios económicos mundiales.
China ocupa aquí un lugar esencial. Peter Mertens constata que la antigua superioridad industrial occidental se ha visto erosionada por décadas de deslocalización, mientras que China ha desarrollado sus propias capacidades industriales y tecnológicas. El ejemplo de los vehículos eléctricos, las baterías, las tierras raras o las tecnologías digitales permite ilustrar un fenómeno más amplio: el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial.
La paradoja es evidente. Estados Unidos se prepara para una confrontación estratégica con China, cuando su propia industria militar depende, en numerosas cadenas de suministro, de componentes y materias primas vinculadas a su principal rival. La interdependencia económica no ha desaparecido. Se ha convertido en un campo de batalla. Por eso Peter Mertens no describe el mundo actual como una simple transición de una hegemonía a otra. Lo que se perfila es un escenario de competencia imperialista múltiple, mucho más inestable y peligroso que el antiguo orden unipolar. Y Europa se ve atrapada en medio de este conflicto.
Sin embargo, esta obra no presenta un panorama pesimista. De principio a fin, Peter Mertens insiste en una palabra: esperanza. No una esperanza ingenua. No hay que esperar que las contradicciones se resuelvan por sí solas. Ni que el antiguo sistema se reforme por sí mismo gracias a buenos argumentos. Se trata de una esperanza basada en la acción colectiva. Una frase sirve de brújula a este brillante libro: quien comprende las fuerzas que vinculan los acontecimientos adquiere lucidez; quienes se movilizan y se organizan adquieren una fuerza colectiva.
Esta concepción explica el recorrido visiblemente heterogéneo de la obra. Los obreros belgas, los agricultores, los estudiantes, los trabajadores estadounidenses, los movimientos ecologistas, los sindicatos, los movimientos contra la guerra y las luchas por los servicios públicos no son capítulos distintos de una misma historia. Se trata, en efecto, de diferentes manifestaciones de una única búsqueda: ¿cómo reconstruir un poder colectivo capaz de disputar el futuro a quienes pretenden apropiarse de él?
Peter Mertens formula esta alternativa con una claridad poco común: la cuestión no se reduce a saber si el mundo antiguo está desapareciendo. Se trata más bien de determinar quién ocupará el lugar que quede vacante tras su desaparición. ¿Los monopolios? ¿El complejo militar-industrial? ¿Las nuevas oligarquías tecnológicas? ¿La extrema derecha? ¿O bien las mayorías sociales organizadas? Esa es, en definitiva, la verdadera cuestión que plantea este libro.
Los últimos días…
Este título podría evocar un libro crepuscular. Sin embargo, no es así. Se trata de un crepúsculo, es cierto. Pero también de un amanecer. Peter Mertens concluye hablando de los escombros. Y lo hace deliberadamente. Porque los sistemas históricos no desaparecen sin dejar ruinas. Las crisis económicas provocan desempleo y desigualdades, las guerras causan muertos y desplazados, las derrotas políticas son fuente de frustración, la concentración económica deja territorios abandonados, la destrucción de los servicios públicos hace que las sociedades sean más vulnerables.
Pero los escombros no solo marcan el final de algo. También pueden constituir un punto de partida a partir del cual se construirá algo nuevo. De ahí la imagen de la primavera que recorre las últimas páginas del libro: bajo el otoño interminable del sistema, otra estación está madurando. La esperanza se encuentra «bajo los escombros». Y esa esperanza tiene nombres muy concretos: inteligencia, entusiasmo y organización. En este sentido, Los últimos días del viejo mundo se inscribe en una tradición intelectual que se niega a disociar el análisis de la transformación.
Comprender el mundo no significa resignarse a él. Al contrario: comprender sus mecanismos equivale a descubrir que lo que parecía inevitable era, en realidad, el resultado de decisiones humanas y que, por lo tanto, puede transformarse mediante otras decisiones humanas. Peter Mertens escribe partiendo de esta convicción. Lo hace desde Bélgica, un pequeño país que, en estas páginas, adquiere una dimensión universal inesperada. Desde sus fábricas, sus sindicatos, sus puertos, sus campos y sus calles, el autor observa las grandes transformaciones del planeta. Y es precisamente porque parte de lo concreto por lo que logra abarcar lo global.
Ahí reside también todo el mérito de este libro lleno de esperanza. No pretende afirmar que el viejo mundo vaya a desaparecer mañana. Nos enseña algo más importante: que la normalidad que lo ha mantenido en pie ya está desapareciendo. Y cuando una normalidad histórica comienza a resquebrajarse, la cuestión decisiva ya no es saber cuánto tiempo le queda al antiguo orden, sino quién tendrá la capacidad, la imaginación y la voluntad de construir el nuevo.
Ese futuro aún no está escrito. Por eso este libro, a pesar de todo lo que denuncia, no es un libro sobre el fin, sino sobre lo posible. Sobre la necesidad de recuperar la capacidad de actuar. Sobre la urgencia de reorganizarse. Y sobre la certeza, por fin, de que ningún orden histórico es eterno. Quizá el viejo mundo esté viviendo sus últimos días. Pero eso no significa que el futuro pertenezca necesariamente a sus herederos. Sin duda alguna, pertenece a aquellas y aquellos que, desde la base, ya están empezando a construir otro mundo.
8. Hobsbawm, historiador revolucionario.
En Jacobin presentan esta reseña de una reciente biografía dedicada al historiador británico.
https://jacobin.com/2026/10/hobsbawm-chabal-biography-history-communism
Eric Hobsbawm, el historiador de la derrota
- Por
- Iker Itoiz Ciaurriz
Eric Hobsbawm se encontraba en Berlín cuando Adolf Hitler llegó al poder, en París en el momento álgido del Frente Popular y en el Partido Comunista cuando todo se derrumbó. La nueva biografía de Emile Chabal traza la trayectoria de un historiador que siempre se preguntaba qué seguía siendo posible tras la derrota.
Reseña de La era de Hobsbawm: La vida de un historiador revolucionario, de Emile Chabal (Harvard University Press, 2026)
Cinco años después de la caída del Muro de Berlín, el historiador comunista Eric Hobsbawm publicó su superventas sobre la historia del siglo XX, La era de los extremos. El libro presentaba a un hombre que aceptaba el destino del proyecto político al que había dedicado su vida adulta, al tiempo que intentaba comprender el siglo XX como una época histórica. Aunque famoso por su pesimismo, el libro, al igual que la obra de muchos autores de izquierdas en la década de los noventa, supuso también una oportunidad para replantearse en qué podría convertirse el proyecto de la izquierda tras el colapso del comunismo.
En sus últimas páginas, Hobsbawm reflexionaba con pesimismo sobre el futuro. El «titánico desarrollo económico y tecnocientífico» del capitalismo, escribía, había desatado fuerzas capaces de destruir «los cimientos materiales de la vida humana», al tiempo que erosionaba los lazos sociales del pasado, incluidos aquellos de los que depende el propio capitalismo. «Nuestro mundo corre el riesgo tanto de explotar como de implosionar. Debe cambiar». La humanidad no podría sobrevivir al tercer milenio prolongando el pasado o el presente, advirtió, y «el precio del fracaso, es decir, la alternativa a una sociedad transformada, es la oscuridad».
Casi veinte años después, en 2011, estallaron protestas masivas en todo el mundo. La Primavera Árabe derrocó las dictaduras en Egipto y Túnez, mientras que el levantamiento en Siria degeneró en una guerra civil. En otros lugares, surgió el movimiento «Occupy Wall Street» en Estados Unidos, y el movimiento de los Indignados ocupó las calles y plazas de España. Yo me encontraba entre quienes participaban en estas manifestaciones y, por aquel entonces, estaba leyendo La era de los extremos con mis compañeros de clase. El libro dejó una huella imborrable en nuestra forma de pensar tanto sobre el pasado como sobre las posibilidades del futuro. No se trataba solo de la historia que Hobsbawm narraba, sino de la sensación de que, de alguna manera, estábamos viviendo de nuevo la misma historia. Para una izquierda que había luchado por articular una visión de futuro desde el colapso del comunismo, el movimiento de los Indignados se convirtió en un momento de imaginación política, en el que un futuro diferente parecía posible. Para una nueva generación de historiadores comprometidos políticamente, las luchas de Eric Hobsbawm —un comunista que había vivido en Berlín cuando los nazis llegaron al poder, que estuvo en París en pleno apogeo del Frente Popular en 1936 y que viajó a España durante la Guerra Civil— podían resultar inspiradoras.
El siglo XX de Hobsbawm estuvo marcado por momentos en los que mundos políticos aparentemente estables se derrumbaron de repente y de sus ruinas surgieron nuevas posibilidades.
No era el único. En 2018, el historiador Emile Chabal viajó a Delhi, donde se encontró con un grupo de estudiantes de izquierdas que admiraban la obra de Hobsbawm. Estos le animaron a buscar la etiqueta #Hobsbawm. Para su sorpresa, encontró numerosas publicaciones en las redes sociales en las que aparecían los libros del historiador: normalmente, un ordenador portátil abierto flanqueado por un ejemplar de La era de los extremos, acompañado de etiquetas sobre los retos de la vida estudiantil. Pero, como se pregunta Chabal, ¿qué nos puede enseñar la vida de Hobsbawm —la figura histórica, más que el mito— sobre las perspectivas de la izquierda hoy en día?
Un historiador con una vida histórica
Pocos historiadores del siglo XX han suscitado tanto interés biográfico como Eric Hobsbawm. Nacido en Alejandría en 1917, criado en Viena y Berlín, y llegado a Gran Bretaña poco después de la toma del poder por parte de Adolf Hitler, Hobsbawm se afilió al Partido Comunista de Gran Bretaña en 1936 y siguió siendo miembro hasta su disolución en 1991. También se convirtió en uno de los historiadores más influyentes del siglo XX, pasando del mundo relativamente cerrado de la historiografía marxista británica a un extraordinario público internacional. Por lo tanto, La era de Hobsbawm, de Emile Chabal, se adentra en un terreno ya muy transitado. Sin embargo, su nueva biografía ofrece una excelente oportunidad para revisar la vida de un comunista comprometido a través de la historia más amplia del comunismo del siglo XX y para preguntarse qué podría enseñarnos Hobsbawm en otro momento de profunda incertidumbre para la izquierda internacional.
A Chabal le interesa menos descubrir a un Hobsbawm desconocido que explicar cómo se forjó el historiador y el intelectual político. La suya es, fundamentalmente, una biografía intelectual. En lugar de separar la obra histórica de Hobsbawm de su comunismo, su periodismo, sus amistades, sus viajes y sus intervenciones políticas, Chabal reconstruye los entornos en los que se gestaron las ideas de Hobsbawm. El resultado es algo más amplio que una biografía: una historia de la vida intelectual del siglo XX vista a través de un individuo que se movió entre el comunismo y el mundo académico, entre Gran Bretaña y la Europa continental, y entre la investigación especializada y la edición de gran tirada.
Tal y como ha señalado el historiador Alberto De Bernardi, es necesario reconsiderar el antifascismo como un componente central de la cultura política europea, uno que moldeó las identidades políticas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Hobsbawm pertenecía a lo que podría denominarse la «generación de la Revolución de Octubre»: aquellos que vivieron el auge del nazismo, la respuesta antifascista y la Segunda Guerra Mundial. Estas experiencias forjaron un poderoso compromiso político que, en el caso de Hobsbawm, resultó imposible de romper incluso tras la crisis comunista de 1956. Si bien el periodo 1945-1948 marcó el punto álgido del atractivo del comunismo en Europa, las décadas siguientes fueron testigo de su declive gradual y su colapso definitivo en 1989-1991. Hobsbawm vivió todo ello sin renunciar al comunismo. Su generación fue derrotada y tuvo que adaptarse a un mundo despojado del proyecto al que tantos de ellos se habían dedicado. Pocos intelectuales vivieron estas transformaciones con el mismo grado de proximidad o persistencia. Y aún menos intentaron, como hizo Hobsbawm, interpretar estos trastornos desde una perspectiva histórica al tiempo que participaban en los debates que los animaban. Su identidad política pudo parecer en ocasiones discreta, pero el extraordinario alcance de su obra histórica garantizó que su compromiso estuviera lejos de ser marginal.
Si bien los años de formación de Hobsbawm y la crisis de 1956 se cuentan entre los aspectos más conocidos de su biografía, se ha prestado menos atención a Hobsbawm durante las cruciales décadas centrales y finales de la Guerra Fría. ¿Cómo afrontó un partidario comprometido de la Revolución de Octubre los sucesivos reveses del comunismo, y qué podrían enseñarnos sus respuestas sobre las perspectivas de la izquierda? Cada crisis importante —en 1956, 1968 y 1989— llevó a Hobsbawm a reconsiderar conceptos marxistas fundamentales como la revolución, la clase y la organización política. Sus respuestas se vieron moldeadas por una combinación de experiencia personal, investigación académica e interacciones con movimientos políticos internacionales, en particular los de América Latina.
¿Un comunista en retirada?
Hasta 1956, Hobsbawm siguió siendo un comunista leal, incluso un estalinista declarado. La biografía de Chabal sostiene que la crisis de 1956 lo transformó en un comunista semidistanciado. Interpreta el posterior giro de Hobsbawm hacia los rebeldes primitivos, los bandidos y los movimientos milenaristas, en parte, como una retirada intelectual. Se trata de una interpretación convincente. Sin embargo, un examen más detallado revela también a un Hobsbawm que intentaba reconstruir una teoría de la agencia revolucionaria en un momento en que las viejas certezas se habían derrumbado y la búsqueda de modelos alternativos de transformación política conducía cada vez más allá de las fronteras de Europa.
A partir de 1956, la cuestión de quién hace la historia, en qué condiciones y a través de qué formas de organización cobró cada vez más importancia en su pensamiento. Esta indagación le llevó más allá de los núcleos industriales de Gran Bretaña hasta las periferias rurales de España e Italia y, finalmente, a América Latina. Entre principios de la década de 1950 y finales de la de 1960, estos viajes se convirtieron en un medio para reflexionar sobre algunos de los dilemas que había puesto de manifiesto el año 1956. En los pueblos andaluces, en las colinas de Calabria y, más tarde, en los Andes y en el campo cubano, se encontró con mundos agrarios que parecían existir al margen de las categorías convencionales de la política moderna, habitados por milenaristas, campesinos rebeldes y bandidos cuyas formas de resistencia a menudo eran anteriores a las estructuras de la política de clases moderna. Estos encuentros culminaron en Rebeldes primitivos (1959) y Bandidos (1969).
Sus viajes a Cuba, Perú, Chile y Colombia le pusieron en contacto con formas de lucha política que redefinieron su comprensión del marxismo. El denominado Tercer Mundo dejó de ser simplemente un objeto de la teoría europea para convertirse en un generador de conceptos y estrategias políticas. La Revolución Cubana, los movimientos guerrilleros andinos y el experimento nacionalista de Juan Velasco Alvarado en Perú sugerían que la transformación política radical podía surgir de fuentes inesperadas (ejércitos, Estados e insurgencias rurales) y no exclusivamente de la clase obrera industrial.
Hobsbawm concluyó La era de los extremos advirtiendo de que la humanidad no podría entrar en el tercer milenio limitándose a prolongar el pasado o el presente.
Dichos encuentros ampliaron los horizontes geográficos y conceptuales del marxismo europeo. Asimismo, influyeron en las reflexiones de Hobsbawm sobre la política de su propio continente. La circulación global de ideas que caracterizó a la izquierda de la posguerra se suele describir como un movimiento unidireccional de la metrópoli hacia la periferia, pero la trayectoria de Hobsbawm revela un panorama más complejo: el pensamiento y la experiencia política latinoamericanos contribuyeron a transformar los debates europeos sobre la revolución, el desarrollo y la estrategia política. En este sentido, los movimientos revolucionarios latinoamericanos contribuyeron a lo que Christoph Kalter ha denominado la «descolonización de la imaginación» dentro de la izquierda europea.
Hobsbawm y el 68
La segunda gran crisis, la de 1968, representada por los acontecimientos de París y Praga, puso de manifiesto un abismo cada vez mayor entre los partidos comunistas y los nuevos movimientos sociales que transformaban la cultura política. Reveló tensiones presentes desde hacía tiempo en el marxismo occidental: entre la crítica cultural y la estrategia política, las aspiraciones democráticas y la ortodoxia del partido, y las tradiciones de la clase obrera y las nuevas identidades políticas. Para Hobsbawm, esto planteó una cuestión fundamental: ¿Cuál era el futuro del socialismo en las sociedades industriales avanzadas en las que la clase obrera tradicional estaba cambiando, fragmentándose o perdiendo su coherencia política?
Su respuesta fue evolucionando a través de sus contactos cada vez más profundos con los partidos comunistas y las culturas intelectuales de Italia, Francia y España, el surgimiento de las estrategias eurocomunistas y los acontecimientos políticos que abarcaron desde la Primavera de Praga de 1968 hasta el golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile en 1973. Todo ello influyó en su importante contribución a la política británica a finales de los años setenta y ochenta, cuando aplicó décadas de reflexión intelectual y política a las condiciones específicas del Reino Unido. Su emblemático ensayo de 1978, «¿Se ha detenido la marcha del Partido Laborista?», sostenía que la clase obrera estaba experimentando una profunda transformación, que estaban surgiendo nuevos grupos sociales y que el movimiento obrero no había logrado proporcionar un liderazgo estratégico adecuado. El ensayo desató un acalorado debate.
Chabal reconstruye de forma crítica cómo Hobsbawm se mantuvo escéptico —y, en ocasiones, abiertamente hostil— ante ciertos aspectos del legado de la Nueva Izquierda y el posmodernismo. Un ejemplo revelador es una carta reproducida por Chabal en la que Hobsbawm respondía a un estudiante que proponía reconstruir una narrativa histórica en la que el género, la raza, la sexualidad y la subjetividad ocuparan un lugar central, en lugar de ser meros complementos de una «gran narrativa». Hobsbawm rechazó el enfoque propuesto por considerar que no era «su tipo de historia» ni, en su opinión, el de Karl Marx, y consideró que el proyecto era sintomático del retroceso de la izquierda.
La actitud de Hobsbawm hacia la Nueva Izquierda tuvo dos consecuencias importantes y contradictorias. Por un lado, le dejó mal preparado para comprender algunas de las nuevas fuerzas políticas que surgieron tras la década de 1960, entre ellas el feminismo, la política de identidades, los nuevos movimientos sociales, la política cultural y algunas formas de política anticolonial y poscolonial. Esto limitó su análisis político, pero, en algunos aspectos, también lo reforzó. Menos apegado al optimismo revolucionario asociado a algunos sectores de la Nueva Izquierda, Hobsbawm se convirtió en uno de los primeros intelectuales marxistas destacados de Gran Bretaña en afrontar directamente el declive de la política tradicional de la clase obrera industrial. En la década de los setenta, su preocupación principal ya no era proclamar posibilidades revolucionarias, sino identificar las fuerzas sociales y las alianzas políticas capaces de generar un cambio significativo. Esto sugiere que el análisis de Hobsbawm sobre la relación entre Gran Bretaña, el movimiento obrero y la clase trabajadora no se vio condicionado ni por el excepcionalismo británico ni únicamente por la historia de la izquierda británica. Más bien, surgió de las experiencias globales de la Guerra Fría y, en particular, de la historia del comunismo y el marxismo internacionales durante los años críticos comprendidos entre 1956 y 1978.
El fin de la Guerra Fría
Finalmente se produjo el colapso del comunismo entre 1989 y 1991 y el surgimiento del mundo posterior a la Guerra Fría, un episodio que, para Hobsbawm, puso fin al «siglo XX corto». Para algunos, la caída del Bloque del Este supuso el triunfo del capitalismo liberal y el agotamiento de las alternativas ideológicas. Para Hobsbawm, sin embargo, marcó la desaparición del horizonte histórico que había estructurado el siglo XX. A sus ojos, el colapso del proyecto comunista no supuso una reivindicación del capitalismo. Más bien, puso de manifiesto la fragilidad de un orden mundial privado de una visión creíble de emancipación colectiva. Las décadas posteriores a 1989 se caracterizaron por lo que él y otros percibieron como una profunda fragmentación de la vida política y social: el resurgimiento del nacionalismo, la afirmación del poder militar estadounidense y el individualismo cada vez más arraigado de las sociedades neoliberales.
La izquierda debe partir del mundo tal y como es, identificando las fuerzas sociales capaces de cambiarlo, en lugar de dar por sentado que lo heredado de un período anterior volverá de alguna manera.
Para Hobsbawm, el colapso del comunismo no fue, por lo tanto, un mero acontecimiento geopolítico. Representó la desaparición del mundo que había moldeado su imaginación política e intelectual desde su juventud. Muchos acogieron 1989 como un momento de liberación; Hobsbawm lo vivió como el cierre de un horizonte. Aquel momento se hacía eco de derrotas anteriores que pesaban mucho sobre la memoria colectiva de la izquierda, pero conllevaba una sensación más profunda de irrevocabilidad. Se enfrentó a preguntas fundamentales: ¿Qué quedaba del marxismo cuando se derrumbó el proyecto político históricamente asociado a él? ¿Cómo debía escribir un historiador en una época que parecía haber perdido la fe en futuros alternativos? ¿Podría la propia historia funcionar como una forma de intervención política cuando los horizontes políticos se habían estrechado?
Al enfrentarse al fin del proyecto que había animado a su generación, recurrió cada vez más a la propia historia como modo de compromiso político. El colapso del comunismo no lo silenció; lo obligó a encontrar una voz diferente, una que combinara la melancolía con el realismo y el realismo con la creencia persistente de que la comprensión histórica aún podía servir a la causa de la emancipación humana. El Hobsbawm que surgió tras 1989 era una continuación del historiador anterior de rebeldes, revolucionarios y eurocomunistas, pero su tarea había cambiado. Si el siglo XX se había definido por visiones contrapuestas del futuro, el mundo tras el comunismo exigía algo diferente: una explicación de la historia en ausencia del mismo futuro que en su día la había animado.
Su biografía revela que su mayor fortaleza política no fue su lealtad a una doctrina comunista concreta, sino su capacidad para replantearse la estrategia socialista tras la derrota. Sin embargo, también pone de manifiesto el peligro de permitir que la lealtad a categorías heredadas ciegue a la izquierda ante los nuevos agentes del cambio.
¿Qué nos puede decir, pues, la vida de Hobsbawm sobre el futuro de la izquierda? Hobsbawm perteneció a un mundo político que ha desaparecido: el mundo de los partidos comunistas de masas, los sindicatos poderosos, las clases obreras industriales organizadas y un proyecto socialista que, por muy comprometido que estuviera por las realidades del poder soviético, parecía ofrecer un futuro alternativo a millones de personas. Sin embargo, esta distancia respecto a nuestras propias circunstancias políticas es precisamente lo que hace que merezca la pena volver a examinar su trayectoria. La vida política de Hobsbawm no se definió simplemente por su compromiso, sino por una sucesión de derrotas que le obligaron repetidamente a preguntarse qué seguía siendo posible cuando las expectativas heredadas ya no se correspondían con la realidad política.
Sabiduría en la derrota
Hay mucho en las respuestas de Hobsbawm que no puede recuperarse sin más para el presente. Su compromiso con las alianzas amplias también podía volverse excesivamente cauteloso, privilegiando la viabilidad electoral por encima de la movilización política. Y su lealtad de toda la vida al comunismo a veces le impedía afrontar plenamente los fracasos de una tradición política a la que seguía vinculado emocionalmente.
Sin embargo, Hobsbawm también comprendió algo que sigue siendo indispensable: la estrategia política no puede construirse únicamente a partir del deseo. La izquierda debe partir del mundo tal y como es, identificando las fuerzas sociales capaces de cambiarlo, en lugar de dar por sentado que los agentes, las organizaciones y las estrategias heredadas de un período anterior volverán de alguna manera. Esta fue la visión perdurable que subyacía a «¿Se ha detenido la marcha adelante del movimiento obrero?». La clase obrera industrial que había sostenido a la izquierda europea se estaba transformando. La tarea no consistía, por tanto, en abandonar la política de clases, sino en comprender de nuevo la clase y construir alianzas capaces de convertir los intereses sociales fragmentados en un proyecto político.
Este problema no ha desaparecido en absoluto. La izquierda del siglo XXI se enfrenta a una clase obrera que, aunque más numerosa a escala mundial, ha visto transformada su composición y se encuentra fragmentada entre los sectores de los servicios, la logística, los cuidados, la tecnología y el empleo precario. Se enfrenta al cambio climático, la migración y la desigualdad racial, además de a las cuestiones más antiguas de la explotación y el poder económico. Al mismo tiempo, la crisis del orden neoliberal no ha beneficiado automáticamente a la izquierda. En gran parte del mundo, la extrema derecha ha demostrado ser notablemente eficaz a la hora de transformar la inseguridad económica, la alienación política y la ira hacia las instituciones establecidas en políticas nacionalistas y autoritarias. El reto contemporáneo no consiste, por tanto, simplemente en demostrar que el capitalismo está en crisis. Hobsbawm sabía mejor que la mayoría que el capitalismo podía sobrevivir a las crisis. La tarea más ardua consiste en construir las fuerzas sociales, las organizaciones y la imaginación política capaces de convertir la crisis en una transformación progresista.
En este sentido, la relación de Hobsbawm con la Nueva Izquierda ofrece quizá la lección más fructífera. Su escepticismo hacia su política limitó y, al mismo tiempo, reforzó su análisis. No supo apreciar hasta qué punto el feminismo, el antirracismo y las nuevas formas de subjetividad política estaban transformando de forma permanente el significado de la emancipación. Pero su insistencia en la clase, la organización, la estrategia y la construcción de mayorías políticas puso de manifiesto una debilidad que sigue afectando a sectores de la izquierda. Una política socialista viable debe ser capaz de incorporar la concepción ampliada de la emancipación surgida tras 1968, al tiempo que recupera la insistencia de Hobsbawm en que los movimientos políticos, en última instancia, deben organizar los intereses sociales en formas duraderas de poder colectivo.
Hobsbawm sabía mejor que la mayoría que el capitalismo podía sobrevivir a las crisis.
Esto nos lleva de vuelta a 2011. Para quienes ocupamos las plazas durante el movimiento de los Indignados, al igual que para quienes participaron en Occupy Wall Street y en los movimientos que siguieron a la Primavera Árabe, aquellos meses parecieron reabrir brevemente un futuro que se había dado por cerrado tras 1989. Los años siguientes pusieron de manifiesto tanto las posibilidades como las limitaciones de aquel momento político. La protesta podía recuperar la imaginación política, pero la imaginación no era lo mismo que el poder. Los movimientos que surgieron de la crisis de 2008 lograron cambiar el lenguaje político, crear nuevas organizaciones y devolver la desigualdad, la clase y el capitalismo al debate público. Pero también se toparon con los viejos problemas que habían preocupado a Hobsbawm: la organización, las alianzas sociales, la estrategia política y la difícil transformación de la movilización popular en un poder duradero.
Por eso, volver ahora a Hobsbawm resulta más útil que limitarse a rendirle homenaje como el gran historiador de una izquierda desaparecida. El valor de su vida no reside ni en la nostalgia por el comunismo del siglo XX ni en encontrar un modelo político entre sus escritos. Reside, en cambio, en su persistente voluntad de plantear preguntas difíciles tras la derrota. ¿Quiénes son los agentes de la transformación política cuando la antigua clase obrera cambia? ¿Cómo pueden integrarse movimientos con intereses diferentes en un proyecto político común? ¿Cómo debería responder la izquierda cuando sus organizaciones heredadas dejan de inspirar lealtad? Y, lo que es más importante, ¿cómo puede la derrota política convertirse en una oportunidad para la reconstrucción estratégica en lugar de en una retirada permanente?
Aquí hay una ironía. Hobsbawm concluía La era de los extremos advirtiendo de que la humanidad no podría entrar en el tercer milenio limitándose a prolongar el pasado o el presente. Más de treinta años después, la advertencia resulta notablemente actual. La crisis climática, la creciente desigualdad, la inestabilidad geopolítica y el resurgimiento de la derecha radical hacen que el futuro no sea menos incierto de lo que le parecía a Hobsbawm tras 1989. Pero la historia reconstruida por Chabal también sugiere que la incertidumbre no tiene por qué significar parálisis política. El siglo XX de Hobsbawm estuvo marcado por momentos en los que mundos políticos aparentemente consolidados se derrumbaron de repente, y de sus ruinas surgieron nuevas posibilidades.
Iker Itoiz Ciaurriz es historiador intelectual y político de la Europa del siglo XX.
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En un comunicado emitido este sábado, la autoridad identificó a los fallecidos como cuatro saudíes, dos bangladesíes y un ciudadano de cada uno de los siguientes países: Estados Unidos, Egipto, Jordania, Siria, Palestina y Sudán.
Hace 1 hora
Un proyectil impactó cerca del Aeropuerto Internacional Rey Fahd de Dammam, según ha informado el portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudí, el general de división Turki al-Malki.
Por otra parte, dos diplomáticos occidentales informados sobre la situación declararon al *New York Times* que el sábado se produjo otro ataque contra el aeropuerto internacional de Riad, lo que volvió a interrumpir los vuelos.
Hace 1 hora
Una mina ha impactado hoy contra un superpetrolero de crudo en el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado una «explosión masiva», según ha informado el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
El IRGC acusó al buque de seguir una ruta «no autorizada» y de apagar sus sistemas de navegación y posicionamiento mientras intentaba salir del estrecho.
La agencia de noticias semioficial iraní Tasnim se hizo eco de la declaración, en la que se advertía: «Un terrible incendio es el resultado final de cualquier petrolero infractor que intente ignorar la seguridad y las normas del estrecho de Ormuz».
https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/indian-carrier-keeps-saudi-flights-suspended-until-13-october-after?topic=War%2520on%2520Iran&
El ex primer ministro de Catar insta a un apoyo decisivo a Arabia Saudí tras el ataque al aeropuerto
Hace 2 horas
Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani ha instado a los Estados del Golfo a dejar de lado sus diferencias tras el ataque de hoy contra el aeropuerto Rey Khalid de Arabia Saudí.
El ex primer ministro de Catar afirmó que el ataque hacía «más urgente que nunca» apoyar a Arabia Saudí de manera «práctica y decisiva».
«Ahora ha quedado claro que Irán es nuestro principal adversario», escribió en X.
Advirtió de que el Consejo de Cooperación del Golfo se enfrenta a «varias tramas y conspiraciones hostiles» que requieren «unidad y una profunda visión de futuro».
Al Thani afirmó que era «más urgente y evidente» que Catar se mantuviera al lado de Arabia Saudí frente a la «amenaza procedente del interior de Yemen», que describió como «tramada y dirigida desde fuera [de Yemen]».
Instó a los miembros del CCG a responder «demostrando unidad», y señaló que la situación «exige dejar de lado todas las disputas secundarias».
Al Thani dirigió el Gobierno de Catar entre 2007 y 2013 y también ocupó la cartera de Asuntos Exteriores durante gran parte de ese tiempo.
Decenas de heridos en un ataque huzí contra el aeropuerto de Riad
Hace 7 horas
Kuwait Airways informó el sábado de que había cancelado los vuelos con destino y origen en la capital saudí, Riad, debido a lo que describió como el cierre del Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad a causa de la «situación de seguridad».
Por su parte, las embajadas de Canadá, Alemania y España en Arabia Saudí advirtieron a sus ciudadanos que evitaran el aeropuerto internacional de Riad tras las noticias de que había sido atacado.
Una fuente médica informó a la AFP de que decenas de personas resultaron heridas en el aeropuerto, con al menos cinco personas en cuidados intensivos, en un ataque que, según declaró una fuente diplomática a la agencia, procedía de los huzíes.
Colonos israelíes secuestran a tres agricultores palestinos al oeste de Belén
Hace 8 horas
Colonos israelíes, bajo la protección de las fuerzas israelíes, atacaron el sábado a agricultores palestinos en la localidad de Qaffin, al norte de Tulkarm, sustrayendo cosechas de aceitunas y maquinaria agrícola y secuestrando a tres agricultores, según informaron corresponsales de la agencia Wafa y de Al Jazeera.
La Comisión de Resistencia contra el Muro y los Asentamientos informó de al menos 12 ataques de colonos desde la mañana del sábado en las provincias de Ramala y al-Bireh, Nablus, Qalqilia, Hebrón y Jericó para obligar a los palestinos a abandonar sus tierras, incluyendo agresiones físicas, el uso de gas pimienta, el robo de bienes, redadas en viviendas, la demolición de un muro y el bloqueo de carreteras, según informó Wafa.
Las fuerzas israelíes atacan el distrito de Marjayoun, en el sur del Líbano
Hace 8 horas
Aviones israelíes atacaron el sábado la localidad de Talloussah, en el distrito de Marjayoun, al sur del Líbano, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), sin precisar si el ataque causó víctimas o daños.
La localidad ha sido objeto de múltiples ataques aéreos por parte de las fuerzas israelíes, y este incidente se produce en medio de los continuos ataques dirigidos por las fuerzas israelíes contra varias zonas del sur del Líbano.
Hace 8 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, dejó abierta el viernes la posibilidad de nuevas acciones militares contra Irán, a medida que se intensifican los combates en Yemen y los ataques huzíes contra Arabia Saudí han dado lugar a una nueva ofensiva.
Cuando se le preguntó por qué una posible acción militar de EE. UU. contra Irán podría retrasarse hasta después de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, en lugar de llevarse a cabo de inmediato, Trump respondió a los periodistas: «Bueno, es posible. Creo que ya lo veremos, pero creo que, eh, están fracasando estrepitosamente. Su país está fracasando estrepitosamente».
«El ejército está derrotado. No tienen Armada, no tienen Fuerza Aérea. Eh, tienen una inflación del 300 % y, eh, Irán se encuentra en muy mala situación».
Estas declaraciones, recogidas en una transcripción de la rueda de prensa de Trump del 9 de octubre, no incluían un calendario concreto ni detalles sobre qué medidas podría adoptar Washington.
Estados Unidos e Israel iniciaron su guerra contra Irán el 28 de febrero. Teherán respondió con ataques con misiles y drones en toda la región, mientras que las interrupciones en el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz han puesto en peligro el suministro energético mundial.
Más información: Trump afirma que Irán está «fracasando estrepitosamente» a medida que se agrava el conflicto en Yemen
El presidente de EE. UU., Donald Trump, desembarca del Air Force One en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, tras regresar de un mitin de campaña en Siracusa, Nueva York, el 9 de octubre de 2026 (Mandel Ngan/AFP)
La UE insta a EE. UU. a dar marcha atrás en las sanciones propuestas contra la CPI
Hace 8 horas
La Unión Europea emitió el sábado un comunicado en el que instaba a EE. UU. a dar marcha atrás en su decisión de imponer sanciones a la Corte Penal Internacional (CPI).
En el comunicado, en nombre del bloque, la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, reafirmó el apoyo de la UE al orden internacional basado en normas y al respeto del derecho internacional, subrayando que la CPI es un pilar fundamental de dicho sistema.
Condenó cualquier acto de hostigamiento o amenaza contra la Corte y sus funcionarios electos, y subrayó que la CPI debe poder operar de forma independiente, libre de presiones o injerencias externas.
Kallas también reafirmó el pleno apoyo de la UE a la Corte y su disposición a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que pueda seguir desempeñando su mandato de manera eficaz y proteger a su personal y a quienes cooperan con ella.
Evacuación de personas del aeropuerto internacional de Riad
Hace 9 horas
El sábado se estaba procediendo a la evacuación de personas del aeropuerto internacional de Riad, según informaron tres testigos a la AFP, al tiempo que las autoridades emitían una alerta de viaje en la que instaban a los viajeros a confirmar el estado de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto.
Reuters informó anteriormente de que varios testigos presenciales y personas al corriente del asunto habían oído una fuerte explosión en el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en la capital de Arabia Saudí.
Hace 9 horas
La ganadora del Premio Nobel de la Paz de este año, Navi Pillay, jueza sudafricana y exalta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, calificó el sábado de «inéditas e inaceptables» las sanciones de EE. UU. contra la Corte Penal Internacional (CPI).
«Existe una gran tensión y ansiedad en torno a la continuidad de los tribunales internacionales, principalmente la Corte Penal Internacional de La Haya… Y lo que es más importante, un país ha anunciado sanciones contra los jueces, únicamente por las órdenes judiciales que dictan. Esto es inaudito e inaceptable», afirmó Pillay a través de un enlace de vídeo desde Núremberg durante un acto celebrado en el Centro Nobel de la Paz de Oslo.
Esto se produce después de que el presidente de EE. UU., Trump, calificara a Pillay de «persona misteriosa» y lamentara la decisión del comité del Nobel de no concederle el premio, calificándola de «vergonzosa y embarazosa».
La galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2026, la abogada sudafricana y defensora del derecho internacional Navi Pillay (C), en el Palacio de Justicia de Núremberg, en Alemania, el 9 de octubre de 2026 (Frank Boxler/AFP)
Hace 9 horas
El Aeropuerto Internacional de Saná, en Yemen, ha sido objeto de cuatro ataques aéreos, según informan medios afines a los huzíes, después de que las fuerzas leales al Gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí anunciaran que han estado llevando a cabo ataques aéreos en zonas controladas por los huzíes.
Los mismos medios también informaron de tres ataques aéreos dirigidos contra redes de comunicaciones en la ciudad de Al-Muhabsha.
Por su parte, Reuters informó de que se escuchó una fuerte explosión procedente del aeropuerto de Riad, en Arabia Saudí, citando a testigos presenciales y personas familiarizadas con el asunto.
Las autoridades saudíes no hicieron ningún comentario inmediato sobre ningún incidente en el aeropuerto.
Pezeshkian afirma que Irán «no teme» las amenazas de EE. UU.
Hace 9 horas
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró el sábado que el pueblo de Irán «no teme las amenazas del enemigo», a pesar de la creciente presión económica ejercida por Washington.
En unas declaraciones realizadas en la Exposición Internacional de Capacidades Rurales y Nómadas celebrada en Teherán, Pezeshkian proclamó que, mientras los iraníes sigan con vida, «seguirán siendo servidores del orgulloso pueblo de nuestro heroico Irán».
Hace 10 horas
Al Jazeera ha informado de que al menos ocho palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes en varias zonas de la Franja de Gaza desde la madrugada del sábado, entre ellos una niña palestina de ocho años.
Estas muertes se producen en el primer aniversario de un «alto el fuego» negociado por EE. UU. en Gaza, durante el cual más de 1.400 palestinos han perdido la vida en los continuos ataques israelíes.
El ejército israelí también ha seguido llevando a cabo varias incursiones en todo el sur del Líbano este sábado, según la Agencia Nacional de Noticias (NNA) oficial del país, dirigiendo ataques aéreos y bombardeos contra la zona de Jarmaq y las localidades de al-Mansouri y Wadi Zibqin.
Hace 11 horas
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, acusó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de ser un «criminal de guerra buscado» con «las manos manchadas de sangre» y «sin consideración alguna por su propio pueblo» en una publicación en X el sábado.
Araghchi compartió una entrevista con el antiguo secretario militar de Netanyahu, Avi Gil, quien afirmó que el primer ministro había descartado posibles oportunidades para garantizar el regreso de los rehenes capturados por Hamás en el ataque del 7 de octubre de 2023, ya que un acuerdo ponía en peligro su coalición de gobierno.
«Netanyahu es un criminal de guerra buscado con sangre árabe, estadounidense e iraní en las manos. Para eludir la justicia, tampoco tiene ningún respeto por su propio pueblo», escribió Araghchi.
«Como un jugador empedernido, busca desesperadamente salvarse a sí mismo a costa de más sangre y dinero de EE. UU.», añadió.
El presidente palestino aplaza las elecciones legislativas hasta 2027
Hace 11 horas
El presidente palestino, Mahmud Abás, emitió el sábado un decreto por el que se cancelan las elecciones legislativas previstas para el 28 de noviembre de 2026 y se convocan elecciones presidenciales y legislativas simultáneas para el 11 de septiembre de 2027, según la agencia de noticias Wafa.
«El decreto se produce tras una decisión del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y tras consultas con las facciones y fuerzas políticas palestinas, que dieron lugar a un consenso nacional sobre los obstáculos que plantean las medidas israelíes para la celebración de elecciones en la fecha prevista inicialmente y sobre la necesidad de establecer las condiciones políticas, de seguridad y sobre el terreno adecuadas para unas elecciones libres, justas e inclusivas», informó Wafa.
El presidente palestino, Mahmud Abás, interviene en un mensaje de vídeo pregrabado dirigido a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York el 24 de septiembre de 2026 (Angela Weiss/AFP)
Manifestantes se reúnen para una marcha en apoyo a Palestina en el centro de Londres
Hace 11 horas
Manifestantes pro-palestinos se reunieron en Embankment para iniciar su marcha por el centro de Londres al mediodía del sábado; se espera que varios miles de personas se sumen a la protesta organizada por la Coalición Palestina, que conmemora el tercer aniversario del inicio del genocidio de Israel en Gaza.
La Policía Metropolitana ha impuesto restricciones al acto —incluida la amenaza de detener a quien se niegue a quitarse la mascarilla— ante la previsión de que entre 7.000 y 10.000 personas asistan a la marcha.
Un antiguo asesor de Netanyahu denuncia un intento de alterar los registros del 7 de octubre
Hace 12 horas
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se enfrenta a nuevas críticas en relación con el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 y las posteriores negociaciones sobre los rehenes, según han informado los medios de comunicación israelíes.
El exsecretario militar de Netanyahu le ha acusado de anteponer su supervivencia política a los intentos de garantizar la liberación de los rehenes.
Avi Gil, quien ocupó el cargo de secretario militar de Netanyahu en el momento del ataque y lo mantuvo hasta 2024, formuló estas acusaciones en entrevistas concedidas al Canal 12 de Israel y al diario Israel Hayom.
Gil afirmó que Netanyahu había desestimado posibles oportunidades para garantizar el regreso de los rehenes porque un acuerdo ponía en peligro su coalición de gobierno.
Algunas de esas personas fallecieron posteriormente durante su cautiverio.
Más información: El antiguo asesor de Netanyahu alega un intento de alterar los registros del 7 de octubre
Benjamin Netanyahu asiste a una ceremonia conmemorativa con motivo del tercer aniversario del ataque del 7 de octubre, en el cementerio militar del Monte Herzl, en Jerusalén, el 5 de octubre de 2026 (Debbie Hill/Pool/AFP)
El Kremlin afirma que Putin comunicó a Trump la postura de Irán sobre el fin de las hostilidades
Hace 13 horas
El Kremlin afirmó el sábado que el presidente ruso, Vladímir Putin, había transmitido a su homólogo estadounidense, Donald Trump, la postura de Irán respecto a una posible resolución de la guerra entre EE. UU. e Irán.
«En coordinación con el presidente de Irán, Putin transmitió a Trump la opinión de la parte iraní sobre una posible resolución del conflicto», declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, según informó la agencia de noticias rusa Interfax.
Una niña de ocho años muere por disparos israelíes en la ciudad de Gaza
Hace 13 horas
Una niña palestina de ocho años murió el sábado a manos de las fuerzas israelíes en la ciudad de Gaza, según informó la agencia de noticias Wafa.
Fuentes médicas comunicaron a Wafa que Shahd Abdul Razzaq al-Najjar fue alcanzada por disparos procedentes de un dron cuadricóptero israelí en la zona de al-Jawazat, en la ciudad de Gaza.
Por otra parte, Wafa también informó de que una mujer resultó herida por disparos israelíes en Jan Yunis.
Al cumplirse un año del denominado «alto el fuego», más de 1.400 palestinos han perdido la vida en los continuos ataques israelíes contra Gaza, según el Ministerio de Sanidad del territorio.
Un político israelí afirma que el asesinato de Ali Jamenei fue un «error»
Hace 13 horas
El líder del Partido Demócrata de Israel calificó este sábado el asesinato del líder supremo iraní, Ali Jamenei, de «error».
«Creo, sin lugar a dudas, que la eliminación de Jamenei, el padre, fue un error; no porque no mereciera morir, sino únicamente porque no redunda en beneficio de los intereses del Estado de Israel», afirmó Yair Golan.
Añadió asimismo que el objetivo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de derrocar al Gobierno iraní era «poco realista».
Jamenei fue asesinado al inicio de la guerra entre EE. UU. e Israel y le ha sucedido su hijo, Mojtaba.
Se cree que el nuevo líder supremo es mucho menos reacio al riesgo que su padre, quien había emitido una fatwa en 2003 por la que se prohibían las armas nucleares en Irán.
Partidarios marchan con retratos del líder supremo iraní asesinado, Ali Jamenei, en Bagdad el 30 de septiembre de 2026 (Ahmad Al-Rubaye/AFP)
Hace 14 horas
Las fuerzas alineadas con el Gobierno yemení, respaldado por Arabia Saudí, afirmaron el sábado que habían repelido un ataque de los huzíes en una zona al norte del aeropuerto de Dhubab.
Las Fuerzas del Gigante del Sur también indicaron que los ataques aéreos saudíes habían tenido como objetivo los refuerzos huzíes al norte del aeropuerto de Dhubab y que habían infligido graves pérdidas al equipamiento y al personal de los atacantes.
Yousof Azizi: el académico iraní-estadounidense presionado por el FBI para que regrese a Irán
Hace 14 horas
El lunes 13 de abril comenzó como un día normal para Yousof Azizi, estudiante de doctorado en la Universidad Tecnológica de Virginia, en Estados Unidos.
Por la mañana, llevó a su hija de 12 años y a su hijo de cuatro a sus respectivos colegios en Baltimore, Maryland, antes de regresar a casa.
Como firme opositor a la guerra contra Irán, llevaba casi 13 años viviendo en EE. UU. y era reconocido como un destacado comentarista político en plataformas de medios de comunicación en lengua persa y en su canal de YouTube, que cuenta con más de 68 000 suscriptores.
Azizi también había participado en debates con el Congreso en relación con el acuerdo nuclear con Irán durante la presidencia de Barack Obama.
Cuando regresó a su casa aquella mañana de abril, varios vehículos del FBI estaban aparcados frente a su residencia.
Al salir de su coche, Azizi se encontró rodeado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), con sus rifles apuntándole directamente.
Más información: Yousof Azizi: el académico iraní-estadounidense presionado por el FBI para que regresara a Irán
Yousof Azizi permaneció detenido durante tres meses antes de solicitar la salida voluntaria de EE. UU. hacia Irán (imagen cedida/MEE)
Altos cargos iraníes responden a Marco Rubio tras su discurso en Atenas
Hace 14 horas
Altos cargos iraníes han criticado los comentarios realizados por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, sobre la historia de Irán durante un discurso pronunciado el miércoles en Atenas, en el que estableció paralelismos entre los antiguos conflictos greco-persas y las tensiones actuales entre Teherán y Washington.
Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, escribió el sábado en una publicación en X que «¡un país cuya historia comenzó con la masacre de pueblos indígenas y que nunca ha dejado de practicar el colonialismo y el derramamiento de sangre acusa a los aqueménidas —quienes redactaron la primera declaración de derechos humanos del mundo— de crímenes!».
«Su naturaleza vil tiene un problema con Irán y con los iraníes», añadió Azizi.
Ali Akbar Velayati, asesor principal del líder supremo de Irán, calificó el discurso de Rubio de contradictorio y reiteró que su «problema no es con la Revolución Islámica, sino con una civilización iraní fuerte e independiente».
«Existe una contradicción flagrante en el reciente discurso de Rubio: se elogia el mantenerse firme “hasta el último hombre” en el contexto de la antigua Grecia, pero se menosprecia la firmeza de la gran nación iraní tildándola de “culto a la muerte”», escribió Velayati en las redes sociales.
«Glorificar la resistencia en el “yo” y despreciarla en el “otro” no es civilización, sino más bien filosofía al servicio de la dominación», afirmó Velayati, añadiendo que la nación que provocó las catástrofes de Hiroshima, Vietnam, Irak y Afganistán no tiene derecho a dar lecciones de moralidad.
Israel lanza más ataques en el sur del Líbano
Hace 14 horas
Aviones de combate israelíes han atacado este sábado la zona comprendida entre las localidades de Nabatieh al-Fawqa y Kfar Tebnit, en el sur del Líbano, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.
Hasta el momento no se han publicado informes sobre si ha habido víctimas o daños.
Periodista palestino herido por las fuerzas israelíes en una redada al norte de Ramala
Hace 15 horas
Un periodista palestino resultó herido tras recibir disparos de balas de metal recubiertas de goma el sábado durante una redada militar israelí en la aldea de Deir Abu Mash’al, al noroeste de Ramala, en la Cisjordania ocupada, según informó la agencia de noticias Wafa.
Fuentes locales informaron a la agencia de noticias Wafa de que soldados israelíes atacaron a los recolectores de aceitunas mientras estos recogían el fruto y les lanzaron botes de gas lacrimógeno, lo que provocó que decenas de personas sufrieran dificultades respiratorias.
Las fuentes añadieron que las fuerzas israelíes dispararon al periodista Issam al-Rimawi en el muslo con una bala de metal recubierta de goma mientras cubría los acontecimientos en la aldea.
Hace 16 horas
Dos jóvenes palestinos resultaron heridos de bala durante una incursión militar israelí en la ciudad de Jericó el viernes por la noche, según informó la agencia de noticias Wafa.
Fuentes médicas indicaron a Wafa que las fuerzas israelíes abrieron fuego con munición real contra los palestinos tras irrumpir en el centro de la ciudad, hiriendo a uno en el muslo y al otro en el pie. Ambos fueron trasladados al hospital para recibir tratamiento.
Por otra parte, las fuerzas israelíes impidieron el sábado por la mañana que los agricultores palestinos recolectaran aceitunas en sus tierras de la localidad de Kafr Ni’ma, al oeste de Ramala, según informó Wafa.
Hace 16 horas
Buenos días, lectores de Middle East Eye,
Si acaba de unirse a nosotros, estos son los acontecimientos clave de toda la región y más allá:
* El Gobierno de Yemen ha afirmado que más de 1.400 huzíes fueron «neutralizados» en más de 2.750 ataques de precisión que sus fuerzas llevaron a cabo durante operaciones militares en las últimas 24 horas.
* El Kremlin ha declarado que el presidente de EE. UU., Donald Trump, acogió con satisfacción la participación de Rusia en los esfuerzos destinados a alcanzar un acuerdo sobre Irán, según informó Reuters.
* Las fuerzas israelíes han matado a un palestino de 32 años, Shadi Ahmad Ibrahim Ajarma, cerca del cruce de Nabi Yunis, al norte de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, a última hora del viernes.
* Trump ha afirmado que las sanciones de Washington contra la Corte Penal Internacional tenían por objeto defender al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y a otras personas de ser procesados, no a él mismo.
* Israel ha llevado a cabo 280 incursiones armadas en Siria durante el mes de septiembre y actualmente mantiene detenidos a 49 sirios, según ha declarado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk.
* El Mando Central de EE. UU. (Centcom) ha informado de que, a fecha de 9 de octubre, había desviado 133 buques mercantes a través del estrecho de Ormuz para hacer cumplir el bloqueo naval contra Irán.
* El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha abogado por un nuevo formato «CEI + Irán», aprovechando su primera participación como invitado especial en la cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) celebrada en Turkmenistán para presentar a Teherán como la puerta de entrada de la región a aguas internacionales.
* Las exportaciones de petróleo de Ormuz se registraron «notablemente más bajas», cayendo a una media de siete días de 9,9 millones de barriles diarios a fecha de 7 de octubre, un 42 % por debajo de los niveles previos a la guerra y por debajo de los aproximadamente 15,5 millones de septiembre, según datos de Kpler citados por el Financial Times.
* Tomoko Akane, presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), ha instado a los Estados miembros a defender activamente la institución tras las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la misma.
* Trump ha calificado a la ganadora del Premio Nobel de la Paz de este año, Navi Pillay, de «persona misteriosa» y ha lamentado la decisión del comité del Nobel de no concederle el premio, calificándola de «vergonzosa y embarazosa».
* La Misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas ha instado a los huzíes a que pongan fin a sus ataques «contra los gobiernos legítimos de Yemen y Arabia Saudí», al tiempo que ha exigido a Irán que cese su apoyo al grupo.
Hace 18 horas
Las exportaciones de petróleo de Ormuz registraron una «fuerte caída», situándose en una media de siete días de 9,9 millones de barriles diarios a fecha de 7 de octubre, un 42 % por debajo de los niveles previos a la guerra y por debajo de los aproximadamente 15,5 millones de septiembre, según datos de Kpler citados por el Financial Times.
Kpler señaló que los flujos se habían recuperado hasta alcanzar los niveles previos a la guerra en septiembre, pero que «la intensificación de los ataques a buques» había provocado una «fuerte caída» de las exportaciones esta semana.
El analista energético Rory Johnston señaló asimismo que, según las últimas estimaciones, el flujo medio de petróleo de siete días por el estrecho de Ormuz alcanzó su máximo el 24 de septiembre, con 16,2 mbpd.
«A partir de entonces, Irán intensificó considerablemente sus ataques a buques y, como era de esperar, ese flujo se redujo en 3-4 mbpd», escribió en X.
«Ahora se observa un flujo de entre 12 y 13 mbpd en las últimas dos semanas».
Pezeshkian propone un bloque «CEI + Irán» en la cumbre de Turkmenistán
Hace 18 horas
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha abogado por un nuevo formato «CEI + Irán», aprovechando su primera participación como invitado especial en la cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) celebrada en Turkmenistán para presentar a Teherán como la puerta de acceso de la región a aguas internacionales, según informó la agencia de noticias Tasnim.
En su intervención en el encuentro, Pezeshkian afirmó que la guerra, la presión externa y la interrupción de las rutas comerciales hacen que la resiliencia regional sea más urgente que nunca.
Señaló que Irán no es solo un socio, sino una «ruta natural» hacia el mar para Asia Central. Los puertos del sur de Irán, en particular el de Chabahar, afirmó, podrían conectar la región con el sur de Asia, África y Europa.
«Nuestros intereses comunes no residen en la competencia entre rutas, sino en conectarlas», afirmó.
Asimismo, respaldó la propuesta de Turkmenistán ante la ONU de crear un corredor de transporte en el mar Caspio que conecte Asia Central, Asia Meridional y Europa, señalando que podría construirse utilizando la infraestructura iraní, según Tasnim.
Pezeshkian aprovechó la ocasión para condenar los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán, al tiempo que reiteró que Teherán seguía abierto al diálogo, pero con una condición: «La negociación a la sombra de la fuerza no es negociación; es imposición y coacción».
Las sanciones, advirtió, perjudicarían no solo a Irán, sino también al comercio, la energía y la conectividad regionales, según el informe.
El Centcom afirma que ha desviado 133 buques en Ormuz para hacer cumplir el bloqueo contra Irán
Hace 19 horas
El Mando Central de EE. UU. (Centcom) ha declarado que, a fecha de 9 de octubre, ha desviado 133 buques comerciales a través del estrecho de Ormuz para hacer cumplir el bloqueo naval contra Irán.
En una publicación en X, el Centcom afirmó que el bloqueo de EE. UU. contra Irán era «inflexible».
ONU: Las fuerzas israelíes realizaron 280 incursiones en Siria y detuvieron a 49 sirios
Hace 19 horas
Israel ha llevado a cabo 280 incursiones armadas en Siria durante el mes de septiembre y actualmente tiene detenidos a 49 sirios, según ha declarado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk.
Varios detenidos sirios puestos en libertad han denunciado «denuncias de tortura y malos tratos», entre otras violaciones de las que han sido objeto, según un comunicado emitido el viernes por la oficina de Turk.
Las incursiones israelíes en Siria en septiembre —caracterizadas por redadas en viviendas, restricciones a la libertad de movimiento, acoso e intimidación a la población civil, detenciones arbitrarias y destrucción de medios de subsistencia— constituyeron el mayor número mensual de incursiones desde principios de año, según el comunicado.
Trump afirma que las sanciones a la CPI tienen como objetivo defender a Netanyahu y a otros
Hace 20 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha afirmado que las sanciones de Washington contra la Corte Penal Internacional tenían como objetivo defender al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y a otros de ser procesados, no a él mismo.
Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, explicaba los motivos de las sanciones, afirmando que tenían como objetivo «poner a esa corte a raya», Trump le interrumpió y dijo: « «Bueno, no hay información de que me tuvieran en el punto de mira. Podría suceder. Pero, para que lo sepa, si él está hablando de ello, eso significa que quizá… no está tratando de defenderme a mí, sino que está tratando de defender a Bibi (Netanyahu) y a otros».
«Hay muchos otros que no se deberían mirar de esa manera. Pero no hay indicios de que yo sea uno de ellos en este momento», afirmó Trump.
Trump también afirmó en julio que la campaña estadounidense para desmantelar la Corte tenía como objetivo defender a Netanyahu y a otras personas de ser procesados. Hizo estos comentarios después de que Rubio informara en una reunión del Consejo de Ministros en Camp David de que cinco países habían anunciado sus planes de abandonar la Corte desde que Estados Unidos lanzara a principios de este mes una campaña contra lo que considera una amenaza para la soberanía estadounidense.
Incendian la vivienda de un activista judío antisionista en Jerusalén, según «Voices of Rabbis»
Hace 21 horas
La vivienda de un destacado activista judío antisionista fue incendiada en Mea Shearim, un barrio judío de Jerusalén, mientras su familia se encontraba dentro de la casa, según el grupo judío antisionista «Voices of Rabbis».
«El único delito de esta familia era ser religiosa y oponerse al sionismo y a Israel», afirmó el grupo en una publicación en X, en la que se incluía un vídeo que mostraba cómo se rescataba a los niños de la casa en llamas.
«La historia juzgará este momento»: la CPI insta a los Estados miembros a defender la institución
Hace 21 horas
Tomoko Akane, presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), ha instado a los Estados miembros a defender activamente la institución después de que Estados Unidos le impusiera sanciones.
«No se trata solo de defender una única institución, sino de salvaguardar el orden internacional basado en el Estado de derecho», declaró Akane en un comunicado en vídeo el viernes.
Estados Unidos impuso sanciones a la Corte, horas después de que una de sus antiguas magistradas, Navi Pillay, ganara el Premio Nobel de la Paz.
En la declaración se afirmaba: «Esta medida sin precedentes se produce tras una serie de designaciones contra trece jueces y fiscales independientes que sirven a la causa de la justicia.
Esta medida va dirigida contra una institución judicial independiente, creada en virtud de un tratado y a la que 125 Estados Partes han encomendado la investigación y el enjuiciamiento del genocidio, los crímenes contra la humanidad, los crímenes de guerra y el crimen de agresión».
La Corte calificó la decisión como un intento «de obstruir el curso de la justicia e impedir que la Corte cumpla con la misión para la que fue creada».
«Se trata de un ataque al Estado de derecho y a los propios cimientos del orden jurídico internacional, que atenta contra el principio fundamental de que nadie está por encima de la ley».
Añadió que la designación tiene por objeto perturbar el funcionamiento de la Corte y «intimidar a quienes trabajan para ella o cooperan con ella».
«La Corte, por su parte, no se dejará intimidar. La Corte seguirá cumpliendo plenamente su mandato, con independencia e imparcialidad, actuando únicamente sobre la base de la ley y las pruebas, en aras de las innumerables víctimas de delitos graves».
La Corte señaló que no podía actuar por sí sola y que su destino «recae ahora también en manos de los Estados que la crearon».
«El Estatuto de Roma es una promesa colectiva de que los crímenes más graves que preocupan a la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar impunes. Esa promesa es tan sólida como la determinación de quienes la hicieron. Puede que surjan dificultades. Pero, junto con sus Estados Partes, la Corte ha realizado esfuerzos considerables para garantizar la continuidad y la resiliencia de sus actividades.
«Nadie debería ser castigado por servir a la causa de la justicia. La historia juzgará este momento. Las generaciones futuras, y sobre todo las víctimas de atrocidades masivas, se preguntarán cómo respondimos cuando una institución creada para proteger a ellos se vio atacada. Se preguntarán si la Corte se mantuvo firme y si la comunidad internacional defendió los principios que proclamó o permitió que se abandonaran bajo presión».
Trump califica a Navi Pillay de «persona misteriosa» y lamenta que no se le haya concedido el Nobel
Hace 22 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha calificado a la ganadora del Premio Nobel de la Paz de este año, Navi Pillay, de «persona misteriosa» y ha lamentado la decisión del comité del Nobel de no concederle el premio, calificándola de «vergonzosa y embarazosa».
Durante un mitin de campaña en Siracusa, Nueva York, Trump afirmó: «Nunca había oído hablar de esa persona. Nadie lo había hecho».
Trump arremetió contra Noruega horas después de que el comité otorgara el premio de este año a Pillay, una exjueza de la Corte Penal Internacional que dirigió una investigación de la ONU que concluyó que Israel había cometido un genocidio en Gaza.
Trump ha expresado su decepción por no haber ganado el premio en ninguno de los años de su presidencia.
«Esto supone una mancha indeleble para el país de Noruega y para aquellas personas que tomaron una decisión tan vergonzosa y embarazosa», afirmó.
Enumeró varios conflictos en cuya resolución, según él, había desempeñado un papel, y afirmó que había ayudado a evitar guerras entre Corea del Norte y Corea del Sur, Japón y Corea del Norte, y China y Taiwán, sin aportar pruebas.
«El Premio Nobel de la Paz ha quedado desacreditado para siempre por un puñado de ideólogos radicales que son antidemocráticos y, en realidad, enemigos de la civilización. Y no lo olvidaremos, Noruega», afirmó.
El ejército israelí realiza redadas en una localidad de la provincia siria de Quneitra
Hace 22 horas
El ejército israelí ha llevado a cabo redadas y operaciones de registro en la localidad de Rasm al-Haydarah, en la provincia siria de Quneitra, que ha sido objeto de frecuentes incursiones y ataques de artillería israelíes.
El miércoles, el ejército israelí bombardeó las afueras de la localidad de al-Samdaniya al-Sharqiya, en Quneitra. Dos proyectiles de artillería impactaron en zonas agrícolas circundantes a la localidad.
La cadena de televisión siria Al-Ikhbariah informó el domingo pasado de que las fuerzas israelíes bombardearon tierras de cultivo entre Buraiqa y Kodana, en el sur de Quneitra.
Hace 22 horas
La Misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas ha instado a los huzíes a que pongan fin a sus ataques «contra los Gobiernos legítimos de Yemen y Arabia Saudí», al tiempo que ha exigido a Irán que cese su apoyo al grupo.
En su intervención en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Yemen, Jeff Bartos, embajador de EE. UU. ante la ONU para Gestión y Reforma, afirmó: «El patrón es inconfundible: los huzíes terroristas actúan como instrumentos de Teherán para amenazar la libertad de navegación, socavar la estabilidad regional y aterrorizar a civiles inocentes».
Bartos afirmó que Estados Unidos se mantiene firmemente del lado de Arabia Saudí y del Gobierno yemení en su defensa de la soberanía y en sus esfuerzos por restablecer la estabilidad.
El Gobierno yemení afirma que han muerto 1.400 huzíes en 2.750 ataques
Hace 23 horas
El Gobierno de Yemen ha afirmado que más de 1.400 combatientes huzíes fueron «neutralizados» en más de 2.750 ataques de precisión que sus fuerzas llevaron a cabo durante operaciones militares en las últimas 24 horas.
El coronel Majid al-Nuzaili, portavoz de las fuerzas armadas, señaló que las operaciones tenían como objetivo activos militares de gran importancia situados en el interior del territorio controlado por los huzíes, según un comunicado difundido por la agencia de noticias Saba.
El Gobierno yemení anunció el domingo el inicio de la operación «Amanecer de Yemen» para recuperar el territorio yemení controlado por los huzíes.
Varios hombres yemeníes evalúan los daños mientras el personal de emergencias extingue un incendio en el lugar donde, según se ha informado, se produjo durante la noche un ataque aéreo saudí contra una fábrica de espuma en el barrio de Al-Rawda, en Saná, el 9 de octubre de 2026. (AFP)
Un palestino muere a manos de las fuerzas israelíes en Cisjordania, según el Ministerio de Sanidad
Hace 23 horas
Las fuerzas israelíes han matado a un palestino de 32 años, Shadi Ahmad Ibrahim Ajarma, cerca del cruce de Nabi Yunis, al norte de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, a última hora del viernes, según informó la agencia de noticias Wafa.
El Ministerio de Sanidad palestino afirmó que las fuerzas israelíes retenían el cadáver de la víctima, según Wafa.