Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Gramsci digital.
2. Caos climático: comentario de Miguel Candel.
3. Resumen de la guerra en Palestina, 17 de febrero.
4. Relaciones Israel-EE.UU.-Arabia saudí.
5. Geopolítica en el Mar Rojo,
6. Crónica de Pepe Escobar en el Donbás
7. AMOC (observación de José Luis Martín Ramos)
8. Entrevista a Claudio Katz.
9. El Eje de Resistencia en Valdai (observación de Joaquín Miras).
10. No a las renovables neoliberales.
11. Yuyi Romero sobre las movilizaciones campesinas.
1. Gramsci digital.
Es porque el enlace añade la página de Facebook de la que probablemente lo ha recibido JL. Prueba solo con https://gramsci.digital-
Esta es, por ejemplo, la sección dedicada a los cuadernos de la cárcel, https://gramsci.digital-. Para abrir la digitalización, tenéis que clicar en el icono rosa de la derecha, el que parece un libro abierto: https://gramsci.digital-
2. Caos climático (Miguel Candel)
Veamos:
-Los modelos de cambio climático aciertan en cuanto a la tendencia aparente («aparente» no en sentido de «parecer» -que puede engañar, ser subjetivo, etc.- sino de «aparecer», parónimo de «evidente»).
-Plantean dudas en los detalles (ritmo temporal, distribución geográfica, etc.).
-El número de parámetros que hay que tener en cuenta en esos modelos es varios órdenes de magnitud superior al que es necesario computar para hacer pronósticos meteorológicos corrientes.
-Por tanto puede que en algún momento se revelen equivocados. PERO NO NECESARIAMENTE PARA BIEN, SINO PARA MAL.
Conclusión: lo sensato es aplicar el principio de prudencia y ponerse en lo peor a la hora de adoptar medidas, pero tratando de hallar un equilibrio entre la satisfacción de las necesidades presentes y la prevención de los riesgos futuros (algo así como «no matarnos ahora para evitar morir más tarde»).
3. Resumen de la guerra en Palestina, 17 de febrero
El resumen de Mondoweiss. ¿Os acordáis cuando, hace unos meses, nuestra prensa decía que era prácticamente imposible que los israelíes atacasen un hospital? Creo que ya no queda ninguno. Los esqueletos de los bebés que los sionistas dejaron morir en las incubadoras en el hospital Al Nasr, por cierto, siguen allí: https://twitter.com/KZeliony/.
Día 133 de la «Operación Inundación Al-Aqsa»: Israel corta la electricidad a los pacientes críticos del Hospital Nasser y obliga a evacuar al personal
Medicins Sans Frontiers informa de «un número desconocido de muertos y heridos» tras el ataque israelí al Hospital Nasser. UNRWA afirma que el 84% de las instalaciones sanitarias de Gaza se han visto afectadas por los ataques israelíes, y que el 70% de las infraestructuras civiles han sufrido daños.
Por Anna Lekas Miller 16 de febrero de 2024
Víctimas:
28.775+ palestinos muertos en Gaza, entre ellos al menos 12.000 niños, y 68.552+ palestinos heridos.
Más de 394 palestinos muertos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental.
Israel revisa a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.147.
569 soldados israelíes muertos desde el 7 de octubre y al menos 3.221 heridos.
*Esta cifra fue confirmada por el Ministerio de Sanidad de Gaza en el canal Telegram. Algunos grupos de derechos humanos elevan la cifra de muertos a más de 36.500 si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
**Esta cifra la dio a conocer el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitió publicar».
Acontecimientos clave:
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El Hospital Nasser de Khan Younis se encuentra en una situación calamitosa, mientras prosigue la incursión israelí, que obliga a los desplazados y al personal médico a evacuar el edificio.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) intenta acceder al hospital Nasser para entregar ayuda humanitaria.
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UNWRA: el 84% de los centros sanitarios de Gaza afectados por la agresión israelí
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Las imágenes por satélite muestran la construcción de un muro a lo largo de la frontera entre Gaza y Egipto, lo que hace sospechar que los palestinos podrían verse obligados a evacuar hacia el desierto del Sinaí
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Oficina de Medios de Comunicación de Gaza: 130 periodistas muertos en Gaza desde el 7 de octubre de 2023
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Cisjordania: El ejército israelí asalta 15 viviendas en la localidad de Silat ad-Dhahr
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Al menos dos muertos en un tiroteo «presuntamente terrorista» en el sur de Israel
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Líbano presenta una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU tras los ataques israelíes en Nabatiyeh.
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Rusia invita a Hamás y a otras facciones palestinas a Moscú para mantener conversaciones «interpalestinas» sobre Gaza y otros asuntos de Oriente Próximo.
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Alemania aprueba el despliegue de fuerzas armadas en una misión de la UE para frustrar los ataques de los Houthi en el Mar Rojo
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El gobierno de Biden se reúne con líderes de las comunidades judía y musulmana para tratar el aumento del antisemitismo y la islamofobia
Grave situación en el Hospital Nasser de Jan Yunis
La situación en el hospital Nasser de Jan Yunis es desesperada, mientras Israel continúa su asalto a la mayor instalación médica en funcionamiento que queda en la Franja de Gaza.
«Nos vemos obligados a trasladar a todos los pacientes y heridos al antiguo edificio del hospital», declaró a Al Jazeera el Dr. Nahed Abu Taima, director del Complejo Médico Nasser.
«Se cortó la electricidad en todo el complejo médico», continuó, describiendo cómo la redada está afectando a los 450 pacientes del hospital, muchos de los cuales se encuentran en estado crítico. «Muchos pacientes de las UCI y los que reciben suministro de oxígeno, y también los que están en diálisis, se han quedado luchando por su vida».
Mientras tanto, la mayor parte del personal médico se ha visto obligado a evacuar -incluido el personal de Médicos Sin Fronteras (MSF)-, dejando atrás a pacientes en estado crítico. La incursión israelí en el Hospital Nasser forma parte de una serie de ataques contra instalaciones médicas y personal sanitario que han puesto de rodillas a la infraestructura sanitaria de Gaza, dificultando cada vez más el tratamiento de lesiones potencialmente mortales y la realización de procedimientos médicos esenciales.
«Tras el bombardeo de ayer por la mañana, nuestros cuadros informaron de un ambiente de caos, con un número desconocido de muertos y heridos», escribió Medicins Sans Frontiers en un informe sobre X, después de que su personal se viera obligado a huir. Según la UNRWA, el 84% de las instalaciones sanitarias de Gaza han sufrido ya los efectos de la agresión israelí, y el 70% de las infraestructuras civiles han quedado destruidas o gravemente dañadas.
«Las fuerzas israelíes establecieron un puesto de control para la gente que salía del complejo, y uno de nuestros colegas fue detenido en el puesto de control», añadió MSF.
Mientras que el ejército israelí ha afirmado que su incursión en el Hospital Nasser ha llevado a la detención de «docenas de terroristas» y podría revelar escondites de rehenes israelíes, Hamás niega cualquier presencia en el hospital, haciendo hincapié en que no realizan actividades militares cerca de instituciones públicas o civiles. No se han encontrado pruebas de la presencia de rehenes israelíes.
«Hemos dicho repetidamente que la política de nuestra resistencia palestina es y sigue siendo distanciar las instituciones públicas y civiles y el sector sanitario de cualquier actividad militar». dijo Hamás en un comunicado.
«Hemos pedido a las Naciones Unidas y a las organizaciones pertinentes en varias ocasiones que traigan un comité internacional para examinar los hospitales y demostrar que la narrativa de Israel es una mentira. Pero nuestras demandas no han sido escuchadas».
Hasta hace poco, había unos 10.000 palestinos desplazados refugiados en el Hospital Nasser, con la esperanza de que les mantuviera a salvo de los bombardeos israelíes. Sin embargo, cuando las fuerzas israelíes comenzaron su incursión hace unos días, la gente se vio obligada a marcharse.
Ahora, las fuerzas israelíes están asaltando la unidad de maternidad del hospital asediado y, hasta ahora, dos mujeres han dado a luz en estas condiciones, mientras decenas son evacuadas.
Las imágenes por satélite muestran la construcción de un muro fronterizo entre Gaza y Egipto.
Los evacuados casi no tienen adónde ir. Mientras Rafah, el distrito más meridional de la Franja de Gaza, acoge actualmente a más de un millón de palestinos desplazados, los que se refugian allí se preparan para una invasión terrestre, que varios líderes mundiales, entre ellos los más recientes de Australia, Canadá y Nueva Zelanda, han declarado que sería «catastrófica».
«Con la situación humanitaria en Gaza ya calamitosa, el impacto sobre los civiles palestinos de una operación militar ampliada sería devastador», dijeron Anthony Albanese, Justin Trudeau y Christopher Luxon, en una declaración conjunta.
«Instamos al gobierno israelí a seguir este camino», prosigue, haciéndose eco de los llamamientos de países como España e Irlanda, que han presionado recientemente a la Comisión Europea para que revise si Israel cumple o no con sus obligaciones en materia de derechos humanos en Gaza.
Nuevos indicios de la construcción de un muro fronterizo entre Egipto y Gaza sugieren que el ejército israelí podría estar preparándose para obligar a los palestinos refugiados en Rafah a evacuarse al desierto del Sinaí, expulsándolos oficialmente de Gaza. Esto ya está tensando la relación de Israel con Egipto; los funcionarios egipcios temen que un éxodo masivo de refugiados suponga una carga para la economía egipcia a corto plazo y que, a largo plazo, Israel no permita a los refugiados palestinos regresar a Gaza, cimentando otra Nakba y ofuscando el derecho palestino al retorno.
Las familias de los rehenes presionan al gobierno para lograr una tregua, Netanyahu rechaza un Estado palestino
En Cisjordania, el ejército israelí ha asaltado más de quince viviendas en la localidad de Silat ad-Dhahr, deteniendo a decenas de jóvenes. Ya son al menos 7.040 los palestinos detenidos en redadas en Cisjordania desde el 7 de octubre, y al menos 394 palestinos muertos y 4.400 heridos por disparos del ejército israelí.
Mientras tanto, en Tel Aviv, las familias de los cautivos israelíes están aumentando la presión sobre el gobierno israelí para que llegue a un acuerdo de alto el fuego con Hamás, acusando al gobierno de Netanyahu de desperdiciar la oportunidad de liberar a los rehenes que quedan. Decenas de personas han comenzado a celebrar concentraciones frente al Ministerio de Defensa israelí, haciéndose eco de los llamamientos de la comunidad internacional para que se declare un alto el fuego urgente, al menos hasta que se libere a los rehenes.
Sin embargo, el gobierno israelí trata de evitar cualquier posibilidad de un Estado palestino, y Netanyahu ha declarado que esto supondría una «enorme recompensa» para Hamás.
«No aceptaremos de ninguna manera este plan, que dice que los palestinos merecen un premio por la terrible masacre que llevaron a cabo contra nosotros: un Estado palestino con Jerusalén como capital», declaró a Reuters el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, tras conocerse la noticia de que Estados Unidos está trabajando con Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Qatar en un calendario de posguerra que implicaría el establecimiento de un Estado palestino.
4. Relaciones Israel-EE.UU.-Arabia saudí
El artículo hace un repaso a las relaciones entre los tres países y las pocas posibilidades de aparcar el problema palestino para avanzar en la integración de Israel con los países de la zona.
Gaza pone a prueba las relaciones entre Israel y Arabia Saudí
El atentado del 7 de octubre y la guerra de Gaza pusieron fin a los intentos de normalización entre Israel y Arabia Saudí, para disgusto de Estados Unidos. Pero el reino lleva varios años intentando seguir una vía más independiente en un contexto marcado por el debilitamiento de Occidente.
Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional del presidente Joe Biden, se congratuló recientemente de la estabilidad en Oriente Próximo. Escribiendo en el número de septiembre-octubre de 2023 de la revista Foreign Affairs, afirmó: «Aunque la región se enfrenta a continuos desafíos, es la más tranquila que ha habido en muchos años». Estas líneas fueron escritas pocos días antes de los atentados perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, que pusieron la región patas arriba: decenas, incluso centenares de muertos diarios en Gaza, Cisjordania a punto de estallar, Hezbolá comprometida contra Israel, grupos islamistas que atentan contra militares estadounidenses en Irak, Siria y Jordania, los houthistas de Yemen que disparan cohetes contra los buques mercantes del golfo de Adén.
Errores de cálculo estadounidenses
¿Cómo es posible que Estados Unidos, con sus expertos especializados en relaciones internacionales y sus múltiples agencias de inteligencia, haya desarrollado una percepción tan errónea de la región y no haya comprendido toda la magnitud del conflicto en Oriente Próximo? Antes del 7 de octubre, como atestigua el artículo de Jake Sullivan, Estados Unidos confiaba y planeaba desentenderse de la región, supuestamente estabilizada, para dedicarse a la contención de China y Rusia. La cuestión palestina dejó de ser central, reduciéndose a enfrentamientos esporádicos en Cisjordania y fricciones periódicas en Gaza. La percepción estadounidense era que Hamás y la Autoridad Palestina, rivales permanentes, ya no tenían capacidad para formular demandas políticas coherentes con su retórica nacionalista. Esta dinámica era la que pretendían los israelíes y los estadounidenses, satisfechos de que los palestinos, desmovilizados, ya no fueran un adversario político al que temer.
Si había un temor, era el de Irán y su brazo armado en Líbano, Hezbolá, que ha adquirido nuevas armas ofensivas. Con Oriente Medio ahora relativamente en calma, era el momento de consolidar la frágil estabilidad de la región animando a los países árabes a establecer relaciones diplomáticas con Israel para integrarlo en la geopolítica local. Esto disuadiría al Irán chiíta de atacar a los árabes suníes, que ahora estaban aliados con Israel y probablemente acudirían en su ayuda. Este era el espíritu de los Acuerdos de Abraham firmados en 2020 bajo la administración Trump, que su sucesor demócrata, Joe Biden, ha tratado de extender a Arabia Saudí. La esperanza de Estados Unidos -y también de Israel- es que las ricas monarquías del Golfo inviertan en Cisjordania y Gaza, lo que beneficiaría económicamente a los palestinos y políticamente a los israelíes. Sin embargo, como una catástrofe natural, los atentados asesinos perpetrados por Hamás el 7 de octubre revelaron una cara diferente de Oriente Próximo.
Los límites de los Acuerdos de Abraham
A la vista de las reacciones de los países árabes tras los atentados del 7 de octubre, parece claro que los Acuerdos de Abraham no han servido realmente a su propósito, ya que ninguno de los países firmantes se ha puesto del lado de Israel ni le ha prestado apoyo diplomático, aunque continúa la cooperación en materia de seguridad entre Israel y los Estados del Golfo, y aunque Israel ha confirmado informes sobre un «puente terrestre» para transportar mercancías desde Abu Dhabi al puerto de Haifa, a través de territorio saudí, jordano (que Ammán ha negado) y egipcio, evitando el Mar Rojo.
Sin embargo, todos los Estados del Golfo han expresado su solidaridad con la población de Gaza y han pedido el fin de los bombardeos de la aviación israelí. Sólo los Emiratos Árabes Unidos (EAU) condenaron los ataques de Hamás. El 12 de febrero de 2024, su representante ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) defendió incluso el mantenimiento de las relaciones entre Abu Dabi y Tel Aviv, al tiempo que expresaba la preocupación de los países del Golfo por la guerra contra Gaza. Pero los Emiratos también desafiaron a Israel al presentar una resolución al Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo un alto el fuego, que fue rechazada por el veto estadounidense.
Además, ningún país árabe, a excepción de Bahréin, que alberga una base naval estadounidense, ha desaprobado los ataques de los huzíes a los barcos que cruzan el estrecho de Bab-el-Mandeb, ni ha aceptado unirse a la coalición militar contra ellos. Incluso Egipto, cuyos ingresos se han visto afectados por la caída de la actividad en el Canal de Suez, ha expresado su irritación por los bombardeos de Estados Unidos y el Reino Unido contra Yemen.
Hay que decir que los Acuerdos de Abraham han tenido un rendimiento político nulo y no han proporcionado la ayuda diplomática que Israel esperaba de sus nuevos socios. Cabe preguntarse si estos acuerdos no contenían un elemento tácito que limita su alcance. ¿No esperaba Israel que los firmantes renunciaran a la solidaridad con los palestinos? ¿No esperaban los Estados árabes firmantes animar a Tel Aviv a reconocer, de una forma u otra, un Estado palestino? Pero los israelíes y los estadounidenses persistieron en creer que los Acuerdos de Abraham habían marginado definitivamente la cuestión palestina, y esperaban que Arabia Saudí se uniera a ellos. Sin embargo, esta esperanza no tiene en cuenta el deseo de Riad de equilibrar sus alianzas estratégicas y cambiar el juego geopolítico regional para afirmar su autonomía.
El deseo de autonomía de un aliado estratégico
Estados Unidos y Arabia Saudí comparten intereses en la región al menos desde 1945. Los estadounidenses necesitaban el petróleo de los saudíes, y éstos necesitaban un aliado poderoso para defenderse de vecinos hostiles, ya fuera el egipcio Gamal Abdel Nasser en los años cincuenta y sesenta, o el ayatolá Rouhollah Khomeiny en los ochenta y noventa. El pacto informal de protección funcionó hasta que dos acontecimientos pusieron en duda a Riad.
La reacción de la administración Trump se consideró decepcionante tras los ataques contra pozos petrolíferos en el reino el 14 de septiembre de 2019. Los saudíes señalaron a Irán, que lo negó. La otra decepción vino de la administración Biden, que no apoyó al príncipe heredero Mohamed Ben Salman (alias MBS) en el caso del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. De ahí surgió el deseo de los saudíes de reequilibrar sus relaciones geopolíticas. Dado que Irán es aliado de Rusia y China, el juego consistía en acercarse a estas dos potencias, sin romper con Washington, su aliado estratégico. Con este objetivo, el reino restableció relaciones diplomáticas con Irán en mayo de 2023, para consternación de Israel y Estados Unidos, que querían aislar a Teherán.
Riad ha desarrollado relaciones económicas con China, que se ha convertido en su principal cliente, con exportaciones por valor de 66.000 millones de dólares e importaciones por valor de 40.000 millones. Espera que Pekín le suministre tecnologías que no puede adquirir en Occidente. Contra todo pronóstico, en enero de 2024 el reino se unió a los BRICS, cuyos miembros desean un cambio en el orden internacional dominado por Occidente. Pero lo que más preocupa a los estadounidenses es el acercamiento a Rusia en la organización OPEP+, que fija el volumen de hidrocarburos en el mercado. En declaraciones a la CNN el 10 de octubre de 2022, el senador demócrata Chris Murphy instó a Arabia Saudí a no elegir a Rusia antes que a Estados Unidos.
Pero el príncipe heredero Mohamed Ben Salmán no siguió el consejo y ha intensificado sus relaciones con Moscú. Mostrando una posición neutral en el conflicto de Ucrania, no condenó la invasión rusa, lo que irritó sobremanera a los estadounidenses. A principios de diciembre de 2023, recibió a Vladimir Putin en Riad para hablar de intercambios económicos y militares, lo que disgustó de nuevo a las capitales occidentales empeñadas en aislar al presidente ruso. Sin embargo, las divergencias con Estados Unidos se refieren principalmente a la cuestión palestina. Al día siguiente de los atentados del 7 de octubre, y tras el bombardeo israelí del enclave, el Ministerio de Asuntos Exteriores condenó «la continuación de la ocupación, la privación de los derechos legítimos del pueblo palestino y las repetidas provocaciones contra los lugares santos» («Attaque du Hamas : le rapprochement entre Israël et l’Arabie saoudite à l’épreuve de la guerre», Hélène Sallon, Le Monde, 9 de octubre de 2023).
Y no es casualidad que la suspensión de las negociaciones de normalización con Israel se anunciara el 14 de octubre de 2023, el mismo día en que el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken se encontraba en Riad. Todos estos elementos indican que Estados Unidos ha perdido influencia sobre Arabia Saudí. Aunque flexible en la forma, el príncipe heredero MBS es intransigente en el fondo. Lo que los funcionarios estadounidenses y la prensa occidental no ven es que, como centro espiritual del mundo musulmán, el reino no puede permitirse desvincularse de los palestinos y no apoyar su reivindicación de Jerusalén, el tercer lugar más sagrado del Islam.
Condiciones difíciles de cumplir
En una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox News en septiembre de 2023, MBS afirmó que las negociaciones sobre las relaciones diplomáticas con Israel iban por buen camino, pero que no había que olvidar la importancia de la cuestión palestina. Los periodistas comentaron ampliamente la primera parte de la declaración, mientras que restaron importancia a la segunda. Un examen de las condiciones establecidas por Arabia Saudí indica que la normalización de las relaciones no es para mañana, porque son inaceptables para Tel Aviv y Washington: un Estado palestino soberano con Jerusalén Este como capital, la adquisición de una industria nuclear civil y un tratado de defensa militar con Estados Unidos. Las dos primeras condiciones serán rechazadas por el gobierno de Netanyahu, que no quiere un Estado palestino soberano ni desplazar a los más de 700.000 colonos de Cisjordania.
Israel también se opone al principio de que cualquier país de la región tenga acceso a la energía nuclear, incluso con fines civiles. En cuanto a Estados Unidos, no desea estar vinculado por un tratado militar de defensa mutua con un país situado en una región muy conflictiva. Teme verse arrastrado a una guerra contra Irán o los huzíes de Yemen, en caso de que estos últimos ataquen al reino. Mohamed Ben Salman sabía que era poco probable que se cumplieran al menos dos de sus condiciones. Pero al aceptar la idea de negociar, ha respondido amablemente a la presión de Estados Unidos, su aliado estratégico. Arabia Saudí es ahora consciente de que su poder financiero le permite desempeñar un papel diplomático en la geopolítica regional sin alinearse con uno u otro país. En el mundo bipolar de la Guerra Fría, no tenía elección de alianzas. En el mundo multipolar de la posguerra fría, puede modular sus alianzas en función de sus necesidades estratégicas.
5. Geopolítica en el Mar Rojo
Una visión wallersteiana de la situación geopolítica en el Mar Rojo. Con una visión bastante negativa de los BRICS en el Cuerno de África, por cierto.
Imperialismo y resistencia en el Mar Rojo
16 de febrero de 2024
Jesse Harasta describe la compleja dinámica del imperialismo y la resistencia contemporáneos. Comprender un sistema mundial dividido en núcleo, semiperiferia y periferia es esencial para el funcionamiento del capitalismo global. Harasta sostiene que los Estados del Golfo han emprendido una activa re-periferización imperial del Cuerno de África.
Por Jesse Harasta
Desde el comienzo del asalto israelí a Gaza en 2023, el Mar Rojo ha sido el escenario no palestino más significativo de la guerra. Los huzíes de Yemen han planteado un potente desafío a la circulación mundial de mercancías que ha precipitado la plena intervención de Estados Unidos y otros países en una campaña de contención hasta ahora infructuosa.
Al mismo tiempo, en un acontecimiento aparentemente no relacionado, la alianza BRICS anunció su largamente esperada expansión al dar la bienvenida a cinco nuevos miembros -Egipto, Arabia Saudí, Etiopía, Irán y los EAU-, todos ellos con una importante implicación en la zona del Mar Rojo.
Si estos acontecimientos parecen recientes y coincidentes, es sólo porque en gran medida hemos pasado por alto elementos de la compleja dinámica del imperialismo y la resistencia contemporáneos. La región del Mar Rojo combina de forma única tres aspectos del sistema imperial mundial: es un conducto central para el comercio global, un lugar de violenta re-periferización y el hogar de una dinámica resistencia a esas tendencias. Esta confluencia tiene ya varias décadas, pero ha sido poco analizada; si desarrollamos una comprensión más sutil de la dinámica estratificada del imperialismo contemporáneo, podremos interpretar mejor estos acontecimientos.
Comprender el sistema mundial
Durante décadas, los académicos marxistas desarrollaron la teoría del Sistema Mundial Capitalista a partir del trabajo de Immanuel Wallerstein y otros. Consideran que la actual distribución mundial de la riqueza entre el Norte y el Sur no es producto de las políticas o la cultura de determinadas naciones, sino de un único sistema. En pocas palabras, el Norte es rico porque el Sur es pobre y viceversa.
Dentro de este sistema, las naciones del mundo se dividen a grandes rasgos en tres categorías: el Núcleo (regiones más ricas con economías complejas, Estados eficaces capaces de proyectar poder militar y centros de poder corporativo), la Periferia (regiones que sólo producen unos pocos productos básicos para la economía mundial, con Estados débiles o inexistentes y descentrados de la toma de decisiones corporativa) y la Semiperiferia (aquellos Estados que median entre ambos, en una posición tanto de explotador como de explotado).
El aspecto más importante del Sistema Mundial es su dinámica central: la explotación de la Periferia por el Núcleo, que genera una salida neta de la riqueza generada por la mano de obra y los recursos naturales de la Periferia.
Este sistema, como todas las entidades basadas en la explotación, es intrínsecamente inestable, ya que los explotados se resistirán inevitablemente a la opresión. En última instancia, debe mantenerse por la fuerza y, por lo tanto, las diferentes iteraciones del Sistema Mundial han estado dominadas por un Hegemón central. Estados Unidos es el actual hegemón, capaz de imponer la dinámica central mediante la proyección de su poderío militar.
Un error común consiste en definir como «imperialistas» únicamente las acciones coordinadas por el hegemón o los Estados centrales, lo que nos impide ver muchos procesos importantes. En su lugar, podemos definir de forma más útil el «imperialismo» como cualquier acto que refuerce la dinámica central del Sistema Mundial, incluidos los actos de las élites semiperiféricas o periféricas que buscan «ascender» en el sistema.
Exploré este proceso en mi reciente ensayo «Non-Hegemonic Imperialism within the Capitalist World-System: A Rwandan Case Study», en Socialism and Democracy. En él diferencio entre imperialismo hegemónico, que incluye acciones del núcleo para mantener y profundizar las relaciones de explotación existentes, e imperialismo no hegemónico, acciones de las élites periféricas y semiperiféricas para renegociar la posición de sus Estados.
Este proceso de renegociación requiere necesariamente la creación de nuevas zonas periféricas dependientes de la emergente Semi-Periferia. Dado que todo el globo está actualmente integrado en el Sistema Mundial, se trata de una «re»-periferización. Como el Imperialismo Hegemónico apoya el statu quo, a menudo mantiene situaciones creadas a través de la brutalidad histórica, pero con niveles mínimos de violencia continua. La reperiferización, sin embargo, implica la creación de nuevas zonas periféricas dependientes del Estado emergente, un proceso que inevitablemente conlleva la creación de nuevas relaciones de clase, a menudo con hiperexplotación violenta.
Es importante señalar que, aunque el núcleo siempre acaba beneficiándose de estos procesos, éstos pueden ir en contra de los objetivos inmediatos de determinados estados del núcleo y pueden ser llevados a cabo por la potencia emergente sin la participación del núcleo. Las élites del núcleo tienen un poder enorme, pero no infinito, y les interesa mantener bajos los costes de mantenimiento del sistema mundial. Por tanto, es posible que una semiperiferia se labre zonas de influencia sin una respuesta significativa del núcleo.
El papel del mar
El poder naval ha sido durante mucho tiempo la principal vía de proyección del poder hegemónico. Debido a la importancia crucial de la seguridad a lo largo de las rutas marítimas, a las potencias centrales les interesa apoyar a Estados relativamente fuertes a lo largo de sus costas. De hecho, la estructura del Imperio Británico se organizó explícitamente en torno a la toma y el mantenimiento del control de los puntos de estrangulamiento marítimos.
El Mar Rojo/Suez, que conecta el Mediterráneo con el Océano Índico, es una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Por ellas transitan enormes cantidades de comercio, lo que le confiere una profunda importancia para las economías y élites centrales: el bloqueo del Canal de Suez en 2021 costó entre 6.000 y 10.000 millones de dólares en pérdidas de beneficios.
Entre los grandes puntos de estrangulamiento del comercio mundial -Malaca, Panamá, Gibraltar y Ormuz-, el Mar Rojo es el único en el que el comercio se ve amenazado por insurgencias activas, guerras civiles e importantes actores no estatales.
Estados Unidos ha tomado medidas directas para proteger las rutas comerciales del Mar Rojo. Ha sido aliado militar de Egipto durante décadas y, más recientemente, ha establecido una presencia significativa en la pequeña nación de Yibuti, en el extremo sur del Mar Rojo. Yibuti destaca especialmente por albergar los ejércitos de diez Estados y su élite se ha hecho un hueco como ancla estable y favorable al núcleo en una región por lo demás inestable.
Esto plantea la siguiente pregunta: si el Núcleo prefiere la estabilidad a lo largo de las costas del Mar Rojo, ¿qué es lo que contrarresta sus intereses y socava la estabilidad en Sudán, Yemen y Somalia? Para comprender la notable capacidad de los pueblos devastados por la guerra para amenazar rutas comerciales de incalculable valor necesitamos entender no sólo las acciones imperiales de los Estados del núcleo, sino también las aspiraciones de las élites de los Estados semiperiféricos de la región.
Reperiferización del Cuerno de África
El artículo de Duffield y Stockton de 2023 «How capitalism is destroying the Horn of Africa: sheep and the crises in Somalia and Sudan» en ROAPE [basado en su artículo de revista aquí] demuestra cómo los Estados del Golfo se han comprometido en una activa re-periferización imperial del Cuerno de África. Comienzan con la observación aparentemente paradójica de que en el punto álgido de los conflictos y las hambrunas en Sudán y Somalia, estas regiones exportaron una cantidad de carne sin precedentes al Golfo Pérsico, especialmente a Arabia Saudí y los EAU.
Vinculan la rápida urbanización del Golfo posterior a la década de 1970 con el auge de la voraz «ganadería militarizada». La ganadería militarizada es «un modo de producción ganadera militarizada destructiva para el medio ambiente que, principalmente con ovejas, es necesariamente expansiva, hambrienta de tierras, destructora de medios de subsistencia y desplazadora de población» (p. 4). Es hostil al Estado central y a la agricultura y el pastoreo tradicionales y pone a las comunidades étnicas en un estado de guerra perpetua. En este contexto, las potencias del Golfo y otras potencias regionales compiten por los puertos del Mar Rojo, reorientando el control económico y político lejos de las capitales nacionales y las élites domésticas tradicionales y hacia nuevas clases dependientes: los líderes de las milicias y los compradores de importaciones y exportaciones.
Esta violencia nunca se ha separado de los acontecimientos del Golfo, ya que «el Cuerno de África y el Golfo están atrapados en un abrazo mortal de destrucción-consumo. […] Más que economías nacionales separadas, los países del Cuerno son partes orgánicas de una economía geopolítica única, étnicamente estructurada, que integra diferencialmente la mano de obra de la región» (p. 4). Este sistema insertó violentamente a la región en una nueva relación periférica y, en el proceso, reorganizó la relación de ambas regiones con el Sistema Mundial.
No sólo en las costas occidentales del Mar Rojo las semiperiferias del Golfo están aniquilando agresivamente los sistemas políticos y socioeconómicos preexistentes. Desde 2015, los saudíes y los emiratíes han librado una guerra brutal para re-periferizar Yemen. Aunque esta campaña aún no ha tenido éxito, ambos bandos han ocupado territorios estratégicos.
Las élites aristocráticas/corporativas del Golfo pretenden alterar el Sistema Mundial y llevar a sus Estados a la condición de Core, pero para ello deben crear sus propias periferias dependientes. Esto es imperialismo no hegemónico, ya que no desafía la dinámica fundamental del sistema mundial capitalista, sino que busca alterar la lista de naciones centrales.
Esto nos lleva de nuevo a la expansión de los BRICS. A pesar de las esperanzas iniciales de que podría servir como una fuerza anti-imperial, es cada vez más evidente que las élites de los BRICS buscan fortalecer su mano en el sistema mundial, no derrocarlo. Más aún después de su expansión, el BRICS es una reunión de las élites semiperiféricas autocráticas más ambiciosas y agresivas, dispuestas a crear violentamente periferias dependientes, especialmente a medida que disminuye el poder del Hegemón. En este contexto, cabe esperar que el Mar Rojo se convierta en el escenario de más enfrentamientos de los que se avecinan entre el viejo núcleo, las potencias imperiales en ascenso y la resistencia de los pueblos a ellas.
Resistencia
Este conflicto de intereses imperiales, en el que el núcleo desea tener costas estables y la semiperiferia quiere volver a periferizar nuevos territorios dependientes, ha dado lugar a formas únicas de resistencia antiimperial.
Los Estados centrales han evitado implicarse directamente en Somalia desde la batalla de Mogadiscio de 1993, dejando el conflicto en manos de apoderados semiperiféricos bajo la bandera de la ONU y el interés ilimitado de los importadores de ganado del Golfo. El resultado fue la devastación económica, social, política y ecológica de Somalia, que dio lugar a un vacío de poder sin un Estado central capaz de proteger las rutas marítimas cercanas. La aparición de repetidas oleadas de piratería cada vez más sofisticada frente a las costas somalíes fue un resultado comprensible de esta situación.
Estos piratas no tienen una motivación política primordial, pero aun así representaban una amenaza significativa para los beneficios del núcleo, lo que dio lugar a operaciones navales por parte de los estados centrales y de destacados estados semiperiféricos que contuvieron la amenaza, pero nunca la eliminaron por completo.
Aunque la piratería somalí resurgió a finales de 2023, la principal noticia regional fue la campaña organizada contra la navegación lanzada por los Houthis, un movimiento revolucionario de alineación chií de las tierras altas de Yemen cuya toma del poder desencadenó la guerra saudí-emiratí. Dejando a un lado la exagerada ayuda iraní, los Houthis son autóctonos y han desarrollado una sofisticada resistencia a la guerra aérea saudí.
Aunque han atacado buques de guerra y barcos saudíes en el Mar Rojo desde 2015, su voluntad de unirse a la causa palestina a finales de 2023 con ataques con misiles contra barcos afiliados a Israel supuso un cambio importante respecto a sus acciones anteriores. Aunque el refuerzo naval estadounidense ha logrado en gran medida impedir los ataques contra el transporte marítimo, los costes son elevados y, salvo una intervención en el territorio continental yemení, tienen pocas posibilidades de impedir una victoria estratégica de los Houthi.
En última instancia, la notable capacidad de los houthis y los somalíes para interrumpir la navegación es producto de la inevitable resistencia nacida de la voluntad de los Estados del Golfo de alimentar su propia urbanización y avance en el Sistema Mundial a costa de las regiones re-periferizadas.
Si limitamos nuestra definición de imperialismo únicamente a sus formas hegemónicas, nos perdemos la mayor parte de lo que está ocurriendo sobre el terreno en la región. Nos quedamos conceptualmente débiles, no sólo en la región del Mar Rojo, sino en otras líneas de frente de la re-periferalización, incluyendo el Donbass, el Congo Oriental y Artsakh.
Jesse Harasta enseña en la Universidad de Texas en San Antonio, donde trabaja en el Departamento de Investigación Académica y Becas.
6. Crónica de Pepe Escobar en el Donbás
Me choca un poco este fervor religioso de Pepe Escobar, pero ese es el énfasis que el periodista brasileño le ha querido dar a esta crónica de un reciente viaje al Donbás.
Pepe Escobar: La vida en tiempos de guerra – De ruta por el Donbass
13:47 GMT 13.02.2024 (Actualizado: 15:17 GMT 13.02.2024)
Pepe Escobar se embarcó en un viaje a través de Donbass para compartir sus pensamientos sobre los muchos encuentros de primera mano con los lugareños, que muestran una resistencia inquebrantable.
La guerra te da un nombre:/es un indicativo, no un apodo, mucho más./Aquí no hay coches lujosos ni iPads,/pero tienes APC y MANPADS./Las redes sociales hace tiempo que quedaron atrás,/los dibujos de los niños con «Z» se te quedan grabados./Los «Me gusta» y los «pulgares arriba» se valoran como el polvo,/pero las oraciones de la gente en la que confías. /Aguanta, soldado, hermano mío, amigo mío,/La hostilidad llega a su fin./La guerra es incapaz de detener su muerte,/La pena y el sufrimiento se convertirán en paz./La vida vuelve al plácido formato,/Con tu indicativo, inscrito en tu corazón./De la guerra, como un pequeño recuerdo:/Lejos, pero eternamente cerca.
Inna Kucherova, Indicativo [en el texto se usa también ‘nombre en clave’, call sign], en Carta a un soldado, publicada en diciembre de 2022
Es una mañana fría, lluviosa y húmeda en la profunda campiña del Donbass, en un lugar secreto cerca de la dirección de Urozhaynoye; una anodina casa de campo, crucialmente bajo la niebla, que impide el trabajo de los drones enemigos.
El padre Igor, sacerdote militar, está bendiciendo a un grupo de voluntarios locales contratados para el batallón Arcángel Gabriel, listos para ir al frente de la guerra por poderes entre Estados Unidos y Rusia. El responsable del batallón es uno de los oficiales de mayor rango de las unidades cristianas ortodoxas de la RPD.
En la esquina de una pequeña y estrecha habitación hay un pequeño altar decorado con iconos. Hay velas encendidas y tres soldados sostienen la bandera roja con el icono de Jesús en el centro. Tras las oraciones y una pequeña homilía, el padre Igor bendice a cada soldado.
Esta es una parada más en una especie de espectáculo itinerante de iconos, que comenzó en Kherson, luego Zaporozhye y todo el camino hasta las innumerables líneas del frente de la RPD, dirigido por mi amable anfitrión Andrey Afanasiev, corresponsal militar del canal Spas, y al que más tarde se unió en Donetsk un condecorado combatiente del batallón Arcángel Miguel, un joven extremadamente brillante y atractivo de nombre en clave Piloto.
Hay entre 28 y 30 batallones cristianos ortodoxos luchando en Donbass. Ese es el poder del cristianismo ortodoxo. Verlos trabajar es comprender lo esencial: cómo el alma rusa es capaz de cualquier sacrificio para proteger los valores fundamentales de su civilización. A lo largo de la historia rusa, son los individuos los que sacrifican sus vidas para proteger a la comunidad, y no a la inversa. Los que sobrevivieron -o perecieron- en el asedio de Leningrado son sólo uno entre innumerables ejemplos.
Así que el batallón de cristianos ortodoxos fueron mis ángeles de la guarda cuando regresé a Novorossiya para volver a visitar la rica tierra negra donde el viejo orden mundial «basado en reglas» vino a morir.
Las contradicciones vivas del «camino de la vida»
Lo primero que llama la atención al llegar a Donetsk, casi 10 años después del Maidan en Kiev, son los incesantes estruendos. Entrantes y, sobre todo, salientes. Después de tanto tiempo, de bombardeos interminables contra civiles (invisibles para el colectivo occidental), y casi 2 años después del inicio de la Operación Militar Especial (OME), esta sigue siendo una ciudad en guerra; sigue siendo vulnerable a lo largo de las tres líneas de defensa detrás del frente.
La «Carretera de la Vida» tiene que ser uno de los equívocos épicos de la guerra en Donetsk. «Carretera» es un eufemismo para referirse a una ciénaga oscura y fangosa surcada de un lado a otro prácticamente sin parar por vehículos militares. «Vida» se aplica porque los militares del Donbass donan realmente alimentos y ayuda humanitaria a los lugareños del barrio de Gornyak cada semana.
El corazón del Camino de la Vida es el templo Svyato Blagoveschensky, atendido por el padre Viktor, que en el momento de mi visita se encontraba de rehabilitación, ya que varias partes de su cuerpo fueron alcanzadas por la metralla. Me guía Yelena, que me enseña el templo, impecablemente limpio, con iconos sublimes, como el príncipe Alejandro Nevski, del siglo XIII, que en 1259 se convirtió en el soberano supremo de Rusia, soberano de Kiev, Vladimir y Nóvgorod. Gornyak es un diluvio de barro negro, bajo la incesante lluvia, sin agua corriente ni electricidad. Los residentes se ven obligados a caminar al menos dos kilómetros, todos los días, para comprar víveres: no hay autobuses locales.
En una de las habitaciones traseras, Svetlana organiza cuidadosamente los minipaquetes de alimentos básicos que se distribuyen todos los domingos después de la liturgia. Conozco a la Madre Pelageya, de 86 años, que acude al templo todos los domingos y ni siquiera sueña con salir de su barrio.
Gornyak está en la tercera línea de defensa. Los estruendos -como en todas partes en Donetsk- son casi incesantes, de entrada y salida. Si seguimos la carretera unos 500 metros más y giramos a la derecha, estamos a sólo 5 km de Avdeyevka, que puede estar a punto de caer en días, o semanas a lo sumo.
A la entrada de Gornyak se encuentra la legendaria fábrica química DonbassActiv -ahora inactiva- que fabricaba las estrellas rojas que brillan sobre el Kremlin, utilizando una tecnología especial de gas que nunca se reprodujo. En una calle lateral a la Carretera de la Vida, los residentes locales construyeron un santuario improvisado para honrar a los niños víctimas de los bombardeos ucranianos. Un día esto va a terminar: el día en que el ejército de la DPR controle completamente Avdeyevka.
Mariupol es Rusia
El sacerdocio itinerante sale de las excavaciones del batallón Arcángel Gabriel y se dirige a una reunión en un garaje con el batallón ortodoxo Dimitri Donskoy, que combate en dirección a Ugledar. Allí es donde conozco a la extraordinaria Troya, la médico del batallón, una joven que tenía un cómodo trabajo como oficial adjunto en un distrito ruso antes de decidir presentarse voluntaria.
A continuación, nos dirigimos a un estrecho dormitorio militar donde una gata y sus gatitos reinan como mascotas, eligiendo el mejor lugar de la habitación justo al lado de la estufa de hierro. Es hora de bendecir a los combatientes del batallón Dimitri Zalunsky, que lleva el nombre de San Dimitri de Salónica, y que luchan en dirección a Nikolskoye.
En cada una de las sucesivas ceremonias, uno no puede evitar sentirse impresionado por la pureza del ritual, la belleza de los cánticos, las expresiones graves en los rostros de los voluntarios, de todas las edades, desde adolescentes a sexagenarios. Profundamente conmovedor. En muchos aspectos, es el equivalente eslavo del Eje de Resistencia Islámico que lucha en Asia Occidental. Es una forma de asabiyya – «espíritu de comunidad», como lo utilicé en otro contexto refiriéndome a los huzíes yemeníes que apoyan a «nuestro pueblo» en Gaza.
Así que sí: en lo más profundo de la campiña del Donbass, en comunión con quienes viven la vida en tiempos de guerra, sentimos la enormidad de algo inexplicable y vasto, lleno de maravillas sin fin, como si tocáramos el Tao silenciando los recurrentes estruendos. En ruso existe, por supuesto, una palabra para ello: «загадка»[zagadka], traducida aproximadamente como «enigma» o «misterio».
Abandoné la campiña de Donetsk para ir a Mariupol, y recibir el proverbial impacto al recordar la destrucción total perpetrada por el batallón neonazi Azov* en la primavera de 2022, desde el centro de la ciudad hasta la costa, a lo largo del puerto, y luego hasta la enorme planta siderúrgica de Azovstal.
El teatro -más bien el Teatro Dramático Regional Académico de Donetsk- casi destruido por el batallón Azov está siendo meticulosamente restaurado, y los siguientes en la lista son decenas de edificios clásicos del centro de la ciudad. En algunos barrios, el contraste es asombroso: a la izquierda de la carretera, un edificio destruido; a la derecha, uno completamente nuevo.
En el puerto, una franja roja, blanca y azul impone la ley: «Mariupol es Rusia». No me olvido de ir a la antigua entrada de Azovstal, donde los combatientes que quedaban del batallón Azov, unos 1.700, se rindieron a los soldados rusos en mayo de 2022. Así como Berdyansk puede acabar convirtiéndose en una especie de Mónaco en el mar de Azov, Mariupol también puede tener un futuro brillante como centro turístico, de ocio y cultural y, por último, pero no por ello menos importante, un entrepuerto marítimo clave de la Iniciativa «Belt and Road» (BRI) y la Unión Económica de Eurasia.
El misterio del icono
De regreso de Mariupol me encontré con una de las historias más extraordinarias tejidas con la trama de la magia bajo la guerra. En un anodino aparcamiento, de repente me encuentro cara a cara con El Icono.
El icono -de María Madre de Dios- fue regalado a todo Donbass por veteranos de la Zsloha Spetsnaz, cuando llegaron en el verano de 2014. Cuenta la leyenda que el icono empezó a generar mirra espontáneamente: al sentir el dolor que sufría la población local, se echó a llorar. Durante el asalto a Azovstal, el icono apareció de repente, de la nada, traído por un alma piadosa. Dos horas más tarde, cuenta la leyenda, las fuerzas de la RPD, rusas y chechenas encontraron la brecha.
El icono está siempre en movimiento a lo largo de los puntos calientes del SMO en Donbass. Los responsables del relevo se conocen entre sí, pero nunca pueden adivinar hacia dónde se dirige el icono a continuación; todo se desarrolla como una especie de viaje mágico misterioso. No es de extrañar que Kiev haya ofrecido una enorme recompensa a cualquiera -especialmente a los quintacolumnistas- capaz de capturar el icono, que luego sería destruido.
En una reunión nocturna en un recinto de las afueras occidentales de Donetsk -con las luces completamente apagadas en todas direcciones- tengo el honor de reunirme con uno de los oficiales de más alto rango de las unidades ortodoxas de la RPD, un tipo duro pero jovial aficionado al Barcelona de Messi, así como con el comandante del batallón Arcángel Miguel, de nombre en clave Alfabeto. Estamos en la primera línea de defensa, a sólo 2 km de la línea del frente. Los incesantes estruendos -sobre todo salientes- son realmente fuertes.
La conversación abarca desde tácticas militares en el campo de batalla, especialmente en el asedio de Avdeyevka, que será totalmente cercada en cuestión de días, ahora con la ayuda de Fuerzas Especiales, paracaidistas y montones de vehículos blindados, hasta impresiones sobre la entrevista de Tucker Carlson a Putin (no oyeron nada nuevo). Los comandantes señalan el absurdo de que Kiev no reconozca su ataque contra el Il-76 que transportaba a 65 prisioneros de guerra ucranianos, ignorando totalmente la difícil situación de sus propios prisioneros de guerra. Les pregunto por qué Rusia simplemente no bombardea Avdeyevka hasta el olvido: «Humanismo», responden.
El Rover del Infierno
En una fría mañana de niebla en un lugar secreto del centro de Donetsk -una vez más, sin drones sobrevolando la zona- me reúno con dos especialistas en drones kamikaze, de nombre en clave Hooligan y su observador, de nombre en clave Letchik. Montan una demostración de un dron kamikaze, por supuesto desarmado, mientras que a unos metros de distancia el especialista en ingeniería mecánica «El Abogado» monta su propia demostración de un vehículo de entrega de minas de bricolaje.
Se trata de una versión letal certificada de los vehículos de reparto de comida de Yandex, ahora muy populares en Moscú. «Abogado» hace gala de la maniobrabilidad y capacidad de su juguetito para enfrentarse a cualquier terreno. La misión: cada rover está equipado con dos minas, que se colocan justo debajo de un tanque enemigo. El éxito hasta ahora ha sido extraordinario, y el rover será mejorado.
No hay personaje más audaz en Donetsk que Artyom Gavrilenko, que construyó una flamante escuela-museo justo en medio de la primera línea de defensa, una vez más, a sólo 2 km de la línea del frente. Me enseña el museo, que realiza la envidiable tarea de esbozar la continuidad entre la Gran Guerra Patria, la aventura de la URSS en Afganistán contra la yihad financiada y armada por Estados Unidos, y la guerra por poderes en Donbass.
Se trata de una versión paralela, de bricolaje, del Museo oficial de la Guerra en el centro de Donetsk, cerca del estadio de fútbol del Shaktar Donetsk, que cuenta con impresionantes recuerdos de la Gran Guerra Patria, así como con fabulosas instantáneas de fotógrafos de guerra rusos.
Así pues, los estudiantes de Donetsk -con énfasis en matemáticas, historia, geografía e idiomas- crecerán profundamente inmersos en la historia de lo que, a efectos prácticos, es una heroica ciudad minera, que extrae riqueza del suelo negro mientras sus sueños se ven siempre inexorablemente empañados por la guerra.
Nos adentramos en la DPR utilizando carreteras secundarias para cruzar la frontera con la LPR no muy lejos de Lugansk. Se trata de una frontera lenta y desolada que me recuerda al Pamir en Tayikistán, utilizada básicamente por los lugareños. Al entrar y salir, me interrogaron amablemente un oficial de control de pasaportes de Daguestán y sus segundos al mando. Les fascinaron mis viajes por Donbass, Afganistán y Asia Occidental, y me invitaron a visitar el Cáucaso. Mientras nos adentrábamos en la gélida noche para emprender el largo viaje de regreso a Moscú, el intercambio de palabras no tuvo precio:
«Aquí siempre serás bienvenido».
«Volveré».
«¡Como Terminator!»
7. AMOC
Turiel ha puesto por escrito en su blog lo que comentaba en el vídeo con Félix Moreno que os pasaba hace un par de días. Además, una propuesta de qué deberíamos hacer, y que con toda probabilidad no haremos.
https://crashoil.blogspot.com/
viernes, 16 de febrero de 2024.
Si nuestra supervivencia fuera importante
Observación de José Luis Martín Ramos:
La conciencia social avanza, no sabemos si de manera suficiente o suficientemente rápida. Hace un par de días un metereólogo mediático de Tv3, Tomás Medina, alarmó al personal del programa de tarde explicando el tema y recordando que una famosa película “catastrofista” de Hollywood sobre una Nueva York congelada se inspiraba en aquellos estudios, no en un guión de fantasy.
8. Entrevista a Claudio Katz
Entrevista a Claudio Katz sobre el neodesarrollismo en América Latina en la pasada década. Es el prólogo a un libro reciente sobre este tema publicado por Casa de las Américas. https://jacobinlat.com/2024/
Neodesarrollismo, ¿crónica de una década pasada?
UNA ENTREVISTA CON Claudio Katz
En tanto modelo económico del progresismo latinoamericano, el neodesarrollismo se circunscribe a un momento y una relación de fuerzas específicos. La posibilidad de reeditar aquella experiencia depende tanto del vaivén de la economía global como de elementos políticos y geopolíticos.
Entrevista por Darío Clemente y Facundo Lastra
El artículo que sigue es una versión adaptada del prólogo-entrevista de Claudio Katz al libro El neodesarrollismo en el Cono Sur: ¿crónica de una década pasada? Correlación de fuerzas y modelo de desarrollo en Argentina y Brasil, coordinado por Darío Clemente y Mariano Féliz y publicado recientemente por El Colectivo y Casa de las Américas. En este enlace se puede adquirir el libro a precio promocional.
¿Qué fue el neodesarrollismo? ¿Un momento político, una relación de fuerzas o un modelo de inserción del capitalismo periférico en el Cono Sur?
El neodesarrollismo fue el modelo económico de algunos países bajo gobiernos del ciclo progresista. Por lo tanto, correspondió a un momento político y a la relación de fuerzas que sucedió a los gobiernos derechistas y a los modelos neoliberales previos. También antecedió a la restauración conservadora posterior. Pero esta ubicación cronológica es tan solo el punto de partida. Porque hay distintas miradas sobre qué es el neodesarrollismo. Yo adscribo a la que lo considera una variante de política económica de la heterodoxia o del keynesianismo en los países dependientes.
De la misma forma que el desarrollismo era la concepción de las burguesías nacionales de los países latinoamericanos en la posguerra, el neodesarrollismo expresa sectores de una burguesía «local» —ya no nacional—vinculados a la producción, al mercado interno y a la industria. En tanto política económica, también coincidió con mejoras sociales, aunque sin el acompañamiento necesario de redistribución de ingresos. Para pensar el neodesarrollismo lo mejor es siempre imaginarse un primer Kirchner o Lula en Brasil.
Creo que el neodesarrollismo se puede analizar en tres planos. El primero es conceptual: se trata de una concepción cuyos defensores la vinculan a una mayor intervención del Estado, que desarrolla políticas económicas heterodoxas, que busca retomar la industrialización, que intenta reducir la brecha tecnológica e imitar el sudeste asiático. Este conjunto de cinco características ya demuestra la distancia existente con el desarrollismo clásico, porque no pone el acento ni en la confrontación con el agronegocio ni en la existencia de un enfoque centro-periferia.
En el viejo desarrollismo estaba bien presente la idea de industrializar a los países y sustraerlos de la vieja estructura agroexportadora, mientras que aquí eso en el mejor de los casos está matizado. Tampoco le asignan a la inserción periférica en el capitalismo mundial, a ese condicionamiento externo que era el eje del desarrollismo, la misma gravitación. Hay una idea más pragmática, de repetir de alguna manera la que fue la experiencia asiática antes de China. Hay una tesis de que la globalización entraña beneficios y pérdidas y que uno tiene que saber encontrar el lugar para aprovechar los beneficios para el propio desarrollo; utilizar, como decía siempre Aldo Ferrer, la globalización a favor del propio país.
La considero una mirada muy endogenista, en el sentido que parecería que estableciendo una política acertada uno despeja el camino para el desarrollo. Hay una fuerte influencia de lo que fueron varias décadas de la CEPAL tecnocrática, distinta a la CEPAL original. En cierto sentido, fue esta CEPAL la que inspiró el pensamiento neodesarrollista y se trata de una matriz que explica los tantos parentescos de este pensamiento con el neoliberalismo, la falta de una ruptura radical con ello, de una batalla frontal.
El segundo elemento sería lo singular, es decir, qué tiene de específico el neodesarrollismo. Y aquí yo creo que sí hay similitudes con el desarrollismo: nuevamente, se trata de un programa económico de economías medianas con rentas agroexportadoras. No existe el neodesarrollismo en los países desarrollados. No existe ni en Francia ni en los Estados Unidos, pero tampoco en Haití. Es un tipo de política económica de países con economía mediana, las semiperiferias, las cuales tienen el problema de siempre de aproximarse a los países desarrollados mediante la industrialización limitando las obstrucciones históricas en avanzar hacia eso.
El tercer elemento lo puedo explicar a partir de lo que dice Bresser-Pereira, quizás el principal exponente del pensamiento neodesarrollista. Bresser, desde una perspectiva sociológica, insiste mucho sobre el hecho que lo que obstruye el crecimiento de nuestros países es la inexistencia de un funcionariado eficaz e independiente, en vinculación con la presencia de una burguesía timorata, lo cual acentúa el subdesarrollo. Construir esa burocracia es el objetivo político.
Aquí se ve otro elemento central de lo que es el neodesarrollismo, es decir, que se trata de una política económica en busca de ejecutores. Esa burocracia «weberiana» que debería emerger. El problema es que eso nunca acontece en países con una burguesía dependiente, como los latinoamericanos. Nunca ha ocurrido, hay un divorcio en el razonamiento. Es la vieja idea de las élites clarividentes de Jaguaribe.
Pero se podría sumar una variedad adicional de neodesarrollismo, más progresista o radical, que yo denomino «socialdesarrollismo». Se trata de experiencias de heterodoxia radical con mucho énfasis en el consumo para empujar una redistribución del ingreso, una política de regulación estatal más radical. En el neodesarrollismo no hay una estrategia de estatizaciones, a lo sumo, eso es una posibilidad. En el socialdesarrollismo sí existe esta estrategia, así como imposiciones tributarias a las clases dominantes. Algunos llegaron a considerar el socialdesarrollismo como antesala del socialismo en cuanto modelo de capitalismo de Estado, como el brasileño Valter Pomar.
¿El neodesarrollismo se terminó? ¿Estamos en una fase posterior?
Aquí hay una contradicción, porque el neodesarrollismo fue sucedido por una restauración conservadora: Macri, Bolsonaro, Lenin Moreno, pero esta fase duró poco. Entonces el ciclo que puso fin al neodesarrollismo también feneció. Por ende, nos encontramos en una tercera etapa que es la más compleja de definir. Lo que sí está claro es que estos ciclos económicos dependen de ciclos políticos.
¿La experiencia neodesarrollista estuvo limitada tan solo a Argentina y Brasil?
Es importante diferenciar lo ocurrido en Brasil y Argentina en la experiencia anterior. Por como lo veo yo, el neodesarrollismo como tal estuvo claramente presente en los gobiernos de Kirchner y de Cristina. Se trató de una política económica heterodoxa que duró poco, pero con manifestaciones muy nítidas. Duró poco porque hubo una renuncia a utilizar la renta sojera para industrializar. Estuvo la típica ilusión neodesarrollista sobre los capitalistas que iban a invertir: si el Estado le daba subsidios, ellos iban a tener una conducta virtuosa. Sí hubo un choque con el agronegocio que, en mi opinión, es un nítido elemento neodesarrollista, pero con las típicas limitaciones neodesarrollistas: chocaron con la 125 y ahí quedó.
Se renunció a la apropiación de la renta agraria para financiar la industrialización. Falló por los dos lados: porque la renta quedó en manos de los agroexportadores, porque no hubo aumentos, y falló porque los subsidios otorgados por el Estado en gran cantidad se transformaron en fuga de capital al viejo estilo de Argentina. Lo que tiene de interesante el kirchnerismo es que se ve qué es el neodesarrollismo y por qué fracasa. La idea era disciplinar a la clase dominante y la clase dominante no fue disciplinada. Y así volvieron la inflación, el déficit fiscal, las devaluaciones, lo de siempre.
El otro ejemplo es Brasil. En Brasil se discute mucho si hubo neodesarrollismo, a diferencia de lo que sucede en Argentina. Es muy difícil encontrar alguien que diga que la experiencia kirchnerista fue neoliberal. En Brasil, en cambio, hay una discusión sobre si Lula, su política económica, no fueron una especie de neoliberalismo, aunque una variante regulada y moderada. En todo caso, fue mucho menos radical que en Argentina. Lo que sí se vio, que en Argentina no aconteció, fue que la mejora en los ingresos de la clase media se volvió un boomerang para el propio progresismo hasta, según algunos, volverse en la base social del propio Bolsonaro (aunque para mí el problema ahí está mal planteado: el problema no es el «expobre» que mejoró sus ingresos, sino la política que es inconsecuente, que no satisface ni sabe radicalizarse; acá también, entonces, se ve la limitación de una política heterodoxa).
Muchos estudios sobre el tema enfatizan los rasgos extractivistas del neodesarrollismo e incluso sus similitudes con experiencias de corte liberal. Según tu visión, ¿cuál es la relación entre neodesarrollismo y extractivismo? ¿Y entre neodesarrollismo y dependencia?
Yo no creo que el neodesarrollismo sea sinónimo de extractivismo. El extractivismo es la explotación intensiva de los recursos naturales. Si yo digo que son lo mismo, estoy suponiendo que el neoliberalismo no es extractivo, entonces, ¿cuál sería la singularidad del neodesarrollismo? Para mí el neoliberalismo es el modelo más extractivo. Si yo utilizo el elemento extractivista como parámetro de clasificación, resulta muy difícil pararse ante las especificidades latinoamericanas, porque absolutamente todos nuestros países son extractivistas. Siguiendo esa lógica, todos los países serían también neodesarrollistas.
¿Hubo algún gobierno latinoamericano no extractivista en los últimos veinte años? Así pierden sentido el concepto de neodesarrollismo y el de neoliberalismo, porque termina siendo todo lo mismo. Es la tesis del «consenso de los commodities», la cual para mí es errónea porque borra las singularidades. Así, por ejemplo, Evo Morales pasa a ser igual a Piñera en Chile porque ambos son extractivos. No tiene ningún sentido.
Además objeto el fundamento teórico de esta identificación entre extractivismo y neodesarrollismo que es la idea del «posdesarrollo», es decir, que no hay que criticar el neodesarrollismo por su incapacidad de traer desarrollo, sino porque no hay que alcanzarlo. Yo creo que sí hay que desarrollarse, lo cual sigue siendo una asignatura pendiente de América Latina. Por supuesto que hay que hacer un desarrollo no extractivo, yo soy antiextractivista, compartimos esa visión. Pero me parece que con la mirada meramente ambientalista no se registra que Argentina no es Francia, que Bolivia no es Suiza y que la diferencia justamente radica en que en nuestros países está pendiente el desarrollo y allá no.
¿El extractivismo es una prerrogativa de la dependencia?
El extractivismo es la renovación de la dependencia de América Latina. Hay extractivismo, en cuanto destrucción del medioambiente, en los Estados Unidos y en todos lados: es la norma bajo el patrón de reproducción actual del capital. La singularidad del extractivismo latinoamericano es que esa depredación del medioambiente no es utilizada para proyectos de acumulación, desarrollo o industrialización, sino para transferencia del ingreso hacia arriba y dilapidación de la renta.
No hay ninguna duda de que China es extractivista, pero durante treinta años China ha utilizado la política de contaminación ambiental para generar el mayor desarrollo económico del siglo XXI.
En América Latina asistimos al mayor deterioro ambiental de la historia y el resultado es nulo en materia de crecimiento y desarrollo. En todo caso, el problema del neodesarrollismo es que convalida el extractivismo, pero el eje debe ser la dependencia y el neoliberalismo. Esto es importante, porque de lo contrario no se pueden distinguir gobiernos, políticas económicas y, sobre todo, fijar posiciones políticas. Negar la identidad entre extractivismo y neodesarrollismo me parece prerrequisito para poder utilizar en manera productiva cualquier debate sobre el neodesarrollismo.
¿Cuáles son los cambios locales y globales que han contribuido al ocaso del neodesarrollismo? ¿Se acabaron los «consensos neodesarrollistas» en el plano doméstico? ¿El fin del boom de los commodities puso fin al neodesarrollismo?
Hay que ser cautos con la idea de que se terminó el boom de los commodities y que por eso no se va a poder reproducir una experiencia neodesarrollista. La guerra ha impuesto un nuevo ciclo alcista de los commodities. La evolución de estos precios responde a procesos cíclicos, así que nunca se puede decir que el boom de los commodities «se acabó». Todo indica que, por razones geopolíticas, los Estados Unidos están preocupados por inducir a que Europa sustituya a Rusia por América Latina en el abastecimiento de commodities.
Estamos en un escenario distinto al del ciclo anterior, principalmente por la presencia de China, que en el primer ciclo progresista era un actor significativo, pero no determinante. La gran novedad de esta etapa es la presencia de China en toda América Latina, que cambia todo el tablero. La expansión de China es fulminante en términos de tratados bilaterales, intercambio comercial, financiamiento, inversiones directas, diplomacia del barbijo, etc. China está arrasando en América Latina.
La segunda gran novedad que tampoco estaba en el ciclo anterior es que los Estados Unidos están perdiendo terreno en todos los planos frente a China. Basta ver el caso de Panamá, donde China está realizando las principales inversiones en ese país, lo que unos años atrás era impensable. A su vez, cada reacción de los Estados Unidos ante el avance chino es un fracaso. La reacción proteccionista de Trump falló y el proyecto de Biden del «América crece», que intenta disputar el avance de la Ruta de la Seda, tampoco va bien.
Si miramos la experiencia de la última Cumbre de las Américas podemos pronosticar su fracaso en la región. Entonces, el tercer elemento novedoso es que las clases dominantes latinoamericanas, a diferencia del pasado, están actuando con mayor autonomía de negocios. Están balcanizadas, como siempre, pero están registrando el dato de que China es su principal socio para los negocios. Por eso, un barómetro muy ilustrativo del estado de esa contienda es la conducta de las clases dominantes latinoamericanas, que siguen haciendo negocios con China, contrariando todas las presiones de Washington.
Lo que estás describiendo sería el sueño de los desarrollistas —y de los neodesarrollistas también—, un escenario donde se puede hacer equilibrio y «tomar lo bueno de la globalización».
Eso requeriría de autonomía política. ¿Alguna vez las clases dominantes de América Latina la tuvieron? La pregunta es: ¿cómo sería un ciclo progresista en este contexto? En los últimos meses han ganado gobiernos progresistas en Perú, Chile, Colombia, Honduras, Bolivia y Brasil, creando un escenario de eventual ciclo progresista, pero aún no sabemos si realmente se iniciará un ciclo como el que hemos vivido hace más de una década atrás. ¿Hay elementos de políticas neodesarrollistas que anticipen ese curso? Hasta ahora no. ¿Puede ocurrir un ciclo progresista? Sí, puede ocurrir.
El neodesarrollismo tuvo un gran soporte regional, como el UNASUR y el ALBA. Hasta ahora no está surgiendo nada de eso, más allá de un esbozo de la CELAC o la propuesta de López Obrador convocando a una empresa regional del litio. Es un escenario nuevo. Los elementos de un ciclo político neodesarrollista no están presentes y el comportamiento de los actores todavía no es nítido. Además, aun en el caso de un nuevo ciclo de alza en los precios internacionales de los commodities, eso no tiene por qué reflejarse en un nuevo ciclo progresista a escala regional.
En tus últimos escritos sostuviste que la izquierda necesita elaborar una «estrategia de radicalización» que entre en diálogo con las experiencias progresistas. ¿Podrías ampliar ese punto?
Yo creo que la clave para responder a esta pregunta es que estamos en un escenario de rebeliones sin revoluciones. En este marco hay que priorizar la lucha social y popular, realizando un análisis que contemple lo que sucede por abajo. Esto se contrapone con la tendencia dominante hoy en día de unilateralizar los análisis de los gobiernos por arriba, desplegando reflexiones centradas en los acontecimientos geopolíticos, que dirimirían la primacía de una u otra potencia, y observando las transformaciones progresistas como un mero resultado de pulseadas entre potencias o gobiernos. El gran problema de estas miradas es que restringen todas las opciones a lo que sucede por arriba. Solo evalúan cómo dominan las clases capitalistas articulando consenso, dominación y hegemonía, pero omitiendo por completo el protagonismo de los pueblos.
Lo importante es tener una estrategia de poder. Yo creo que muchas corrientes de la izquierda o socialdesarrollistas a lo sumo tienen una estrategia de gobierno, sobre cómo llegar al gobierno, pero no hay una reflexión sobre cómo hacerse con el poder. Esto es clave porque, en general, el progresismo llega al gobierno pero ni se aproxima al poder, y este es un aspecto central para reevaluar el pasado. El neodesarrollismo ha llegado a tener gobiernos, a tener el poder Ejecutivo, pero el verdadero poder reside en el ámbito económico, en los medios de comunicación y en el sistema judicial. Los progresistas llegan al gobierno, no disputan el poder y, como el poder sigue en manos de la derecha, esta comienza una contraofensiva y vuelve a tomar el gobierno.
Ahora bien, la izquierda tuvo dos problemas durante el ciclo progresista. Un primer problema, bastante generalizado, fue la participación en la experiencia progresista de manera acrítica. Eso llevó a acompañar todo el ciclo y, en lugar de tomar conciencia de que no se estaba diputando el poder, se aceptaron las limitaciones de los gobiernos como algo inevitable, sin confrontar con ellos. El problema opuesto, también presente en la izquierda, fue el de igualar a los gobiernos progresistas con la derecha. Desde esta perspectiva no se ven como propios los conflictos de los gobiernos progresistas que involucran demandas sociales y objetivos populares.
Ejemplo de ello en Argentina fue la estatización de las AFJP, la Ley de Medios o la 125. En todos estos casos había una bandera democrática, social y popular que había que retomar para radicalizar el proyecto progresista. Si yo digo que la nacionalización de los fondos de pensión no fue nada, sino tan solo la continuidad de una política anterior bajo el paraguas del Estado; si yo digo que la nacionalización de YPF fue una continuidad del negociado anterior; si yo digo que la 125 fue una disputa entre grupos por la tajada del negocio… No estoy distinguiendo lo que es un efectivo conflicto que involucra la redistribución del ingreso, donde es necesario participar con planteos de radicalización y de disputa de poder.
La crisis por la cual están pasando Argentina y Brasil, ¿es también una crisis de los neodesarrollismos? ¿Son las nuevas derechas un producto de su «fracaso»?
En el escenario actual, el elemento más novedoso es la derecha. La novedad decisiva es la irrupción de la ultraderecha como protagonista de la fase actual. Es una derecha que tiene muchos elementos de la derecha mundial, con variantes xenófobas, ideología ultraconservadora y neopatriarcal. Pero es una derecha distinta a la de Europa y los Estados Unidos. La derecha europea es la más asentada, pero a la vez carga con una contradicción muy grande, porque es una derecha que quiere soberanía monetaria mientras está en el euro y quiere soberanía militar mientras está en la OTAN. Entonces radicaliza las políticas de agresión contra los trabajadores, pero la derecha europea no se define necesariamente como un proyecto del establishment neoliberal. Es algo distinto en el plano cultural e ideológico, pero no están definiendo una política nueva para Europa. Gobiernan en Hungría y en Polonia, pero están en la OTAN y están en el euro. Están con los Estados Unidos contra Rusia…
La derecha latinoamericana es muy dependiente del trumpismo. Uno podría decir que Biden está apostando a una negociación fuerte con los progresistas y Trump apuesta a gobiernos ultraderechistas. El Departamento de Estado quería que ganara Lula, y Trump prefiere a Bolsonaro. Dentro de una política nítidamente neoliberal, una diferencia de la ultraderecha latinoamericana respecto de la europea es que aquí la ultraderecha no surge como reacción al neoliberalismo, sino que surge explícitamente para profundizar el neoliberalismo. No hace demagogia nacionalista o desarrollista.
Una de las paradojas de lo que estamos conversando es que durante los años cincuenta el desarrollismo era la bandera de la derecha. Por ejemplo, el gobierno militar brasileño, la dictadura de la que supuestamente es heredero Bolsonaro, fue el modelo del desarrollismo latinoamericano. Y hoy Bolsonaro es lo más ultraneoliberal que uno puede imaginar. Entonces ahí aparece otro problema del neodesarrollismo, y es que la ultraderecha es totalmente opuesta al neodesarrollismo. Es ultraliberal.
Tenemos una ultraderecha que en todas sus expresiones es parte del ciclo conservador. Emerge para contrarrestar a la clase trabajadora con métodos cada vez más violentos. En eso se emparenta mucho con el neoliberalismo. Es liberal en sus planteos económicos y políticamente es muy próxima a cualquier variante del golpismo. Tiene una cultura fascistoide pero un programa neoliberal, sin ningún plano de contacto con el neodesarrollista. La reacción ante el incipiente ciclo progresista que se abrió en el 2019 ya no es una «restauración conservadora» como la de 2014-2019, sino la emergencia de la ultraderecha. Lo que Bolsonaro inauguró es una reacción contra el ciclo neodesarrollista que ya no es la política neoliberal tradicional. Esto es lo que ahora siguen todos, el «patrón Bolsonaro». El ciclo progresista no se radicalizó, pero la restauración conservadora sí lo hizo, y a un ritmo vertiginoso.
Esto también cambia el escenario para la izquierda. Porque no solo no puede crecer, sino que está amenazada en su propia existencia. La gran novedad ahora es que la derecha, con una base social ya asentada, está en las calles y es allí donde se da la disputa. Para derrotar a la derecha hay que luchar en serio; inspirarse en el levantamiento popular de Bolivia, que fue de gran intensidad. La lucha contra la ultraderecha es también una lucha por la exhibición de poder, una lucha directa y sin mediaciones. Hay que combinar radicalización y resistencia.
Dario Clemente es docente universitario e investigador del CONICET (IIP-UNSAM). Es coordinador de El neodesarrollismo en el Cono Sur: ¿crónica de una década pasada?.
Facundo Lastra es Doctor en Cs. Sociales e integrante del Centro de Estudios sobre Población Empleo y Desarrollo (CEPED-UBA) y el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC-UBA).
- Claudio Katz Economista, investigador del CONICET, profesor de la Universidad de Buenos Aires y miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su página web es www.lahaine.org/katz.
- 9. El Eje de Resistencia en Valdai
Hoy doblete de Escobar. Junto a su extraña crónica de su viaje al Donbás, este artículo sobre el Eje de Resistencia con sus tesis habituales. Lo único nuevo, las declaraciones de Lavrov y la reunión de Valdai de esta semana.
https://thecradle.co/articles/
Eje de resistencia: del Donbass a Gaza
La resistencia en Donbass y Gaza comparten una visión común esencial: derrocar al hegemón unipolar que ha aplastado sus aspiraciones nacionales.
Pepe Escobar
16 DE FEBRERO DE 2024
Durante mi reciente y vertiginoso viaje por Donbass siguiendo a los batallones cristianos ortodoxos que defienden su tierra, Novorossiya, se hizo crudamente evidente que la resistencia en estas repúblicas rusas recién liberadas está librando una batalla muy parecida a la de sus homólogos en Asia Occidental.
Casi 10 años después de Maidan en Kiev, y dos años después del inicio de la Operación Militar Especial (OME) de Rusia en Ucrania, la determinación de la resistencia no ha hecho más que profundizarse.
Es imposible hacer justicia a la fuerza, la resistencia y la fe del pueblo de Donbass, que se encuentra en primera línea de una guerra de Estados Unidos contra Rusia. La batalla que han estado librando desde 2014 ahora se ha despojado visiblemente de su cubierta y se ha revelado como, en el fondo, una guerra cósmica del Occidente colectivo contra la civilización rusa.
Como dejó muy claro el presidente ruso Vladimir Putin durante su entrevista con Tucker Carlson, vista por mil millones de personas en todo el mundo, Ucrania forma parte de la civilización rusa, aunque no forme parte de la Federación Rusa. Así que bombardear a civiles de etnia rusa en Donbass -todavía en curso- se traduce como ataques a Rusia.
Comparte el mismo razonamiento que el movimiento de resistencia yemení Ansarallah, que describe el genocidio israelí en Gaza como uno lanzado contra «nuestro pueblo»: la gente de las tierras del Islam.
Al igual que la rica tierra negra de Novorossiya es el lugar donde el «orden internacional basado en normas» vino a morir; la Franja de Gaza en Asia Occidental -una tierra ancestral, Palestina- puede ser en última instancia el lugar donde el sionismo perecerá. Tanto el orden basado en normas como el sionismo, después de todo, son construcciones esenciales del mundo unipolar occidental y claves para hacer avanzar sus intereses económicos y militares globales.
Las incandescentes líneas de falla geopolíticas actuales ya están configuradas: el occidente colectivo frente al Islam, el occidente colectivo frente a Rusia, y pronto una parte sustancial de occidente, aunque sea a regañadientes, frente a China.
Sin embargo, está en juego un serio contragolpe.
Por mucho que el Eje de la Resistencia en Asia Occidental siga impulsando su estrategia de «enjambre», esos batallones cristianos ortodoxos en Donbass no pueden sino considerarse la vanguardia del Eje de la Resistencia eslava.
Al mencionar esta conexión entre chiíes y cristianos ortodoxos a dos altos mandos en Donetsk, a sólo 2 kilómetros de la línea del frente, sonrieron, desconcertados, pero sin duda captaron el mensaje.
Después de todo, más que nadie en Europa, estos soldados son capaces de captar este tema unificador: en los dos principales frentes imperiales -Donbass y Asia Occidental- la crisis del hegemón occidental se está profundizando y acelerando rápidamente su colapso.
La humillación cósmica en curso de la OTAN en las estepas de Novorossiya se refleja en el combo anglo-estadounidense-sionista que camina sonámbulo hacia una conflagración mayor en toda Asia Occidental, insistiendo frenéticamente en que no quieren la guerra mientras bombardean todos los vectores del Eje de la Resistencia, excepto Irán (no pueden, porque el Pentágono jugó todos los escenarios, y todos deletrean la perdición).
Si rascamos la chapa de quién está en el poder en Kiev y Tel Aviv, y quién mueve sus hilos, encontraremos a los mismos titiriteros que controlan Ucrania, Israel, Estados Unidos, el Reino Unido y casi todos los miembros de la OTAN.
Lavrov: «Sin perspectivas» sobre Israel-Palestina
El papel de Rusia en Asia Occidental es bastante complejo y lleno de matices. En la superficie, los pasillos del poder de Moscú dejan muy claro que Israel-Palestina «no es nuestra guerra: Nuestra guerra está en Ucrania».
Al mismo tiempo, el Kremlin sigue promocionándose como mediador y pacificador de confianza en Asia Occidental. Rusia se encuentra quizás en una situación única para desempeñar ese papel: es una gran potencia mundial, muy implicada en la política energética de la región, líder de las instituciones económicas y de seguridad emergentes del mundo y goza de sólidas relaciones con todos los Estados clave de la región.
Una Rusia multipolar -con su gran población de musulmanes moderados- conecta instintivamente con la difícil situación de los palestinos. Además está el factor BRICS+, en el que la actual presidencia rusa puede atraer toda la atención de los nuevos miembros Irán, Arabia Saudí, EAU y Egipto para avanzar en nuevas soluciones al enigma palestino.
Esta semana en Moscú, en la 13ª Conferencia sobre Oriente Medio del Club Valdai, el ministro de Asuntos Exteriores Sergey Lavrov fue directo al grano, subrayando la causa, las políticas del Hegemón; y el efecto, empujar a Israel-Palestina hacia la catástrofe.
Desempeñó el papel de Rusia pacificadora: proponemos «celebrar una reunión interpalestina para superar las divisiones internas». Y también dio la cara de la Rusia de la Realpolitik: No hay «perspectivas de un acuerdo Israel-Palestina por el momento».
Un detallado informe Valdai abrió una ventana crucial para entender la postura rusa, que vincula Gaza y Yemen como «epicentros del dolor».
Para contextualizar, es importante recordar que a finales del mes pasado, el representante especial de Putin para asuntos de Asia Occidental, el viceministro de Asuntos Exteriores ML Bogdanov, recibió en Moscú a una delegación de Ansarallah encabezada por Mohammed Abdelsalam.
Fuentes diplomáticas confirman que hablaron en profundidad de todo: el destino de un acuerdo global para la crisis político-militar en Yemen, Gaza y el Mar Rojo. No es de extrañar que Washington y Londres perdieran los papeles.
Desaparición de la cuestión palestina
Podría decirse que la mesa redonda más importante de Valdai versó sobre Palestina y sobre cómo unificar a los palestinos.
Nasser al-Kidwa, miembro del Consejo Nacional Palestino (CNP) y ex ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Palestina (AP) (2005-2006), destacó las tres posiciones estratégicas de Israel, todas ellas encaminadas a mantener un peligroso statu quo:
En primer lugar, Tel Aviv pretende mantener la división entre Gaza y Cisjordania ocupada. La segunda, según Kidwa, es «debilitar y fortalecer a uno u otro, impidiendo el liderazgo nacional, utilizando la fuerza y sólo la fuerza para suprimir los derechos nacionales palestinos e impedir una solución política».
El tercero en la agenda de Israel es buscar activamente la normalización con una serie de países árabes sin tratar la cuestión palestina, es decir, «hacer desaparecer la cuestión palestina».
Kidwa subrayó entonces la «desaparición» de estas tres posiciones estratégicas -esencialmente porque Netanyahu intenta prolongar la guerra «para salvarse a sí mismo»-, lo que conduce a otros resultados probables: un nuevo gobierno israelí; un nuevo liderazgo palestino, «nos guste o no»; y un nuevo Hamás.
Según Kidwa, esto implica cuatro amplios campos de debate: el Estado de Palestina; Gaza y la retirada israelí; el cambio de la situación palestina, un proceso que debe ser interno, «pacífico» y que no albergue «ninguna venganza»; y el mecanismo general futuro.
Lo que está claro, dice Kidwa, es que no habrá una «solución de dos Estados» en el futuro. Se volverá a lo básico, que es afirmar «el derecho a la independencia nacional de Palestina», una cuestión que ya se acordó ostensiblemente hace tres décadas en Oslo.
Sobre el mecanismo futuro, Kidwa no oculta que «el Cuarteto es disfuncional». Pone sus esperanzas en la idea española, respaldada por la UE, «que hemos modificado». Se trata, a grandes rasgos, de una conferencia de paz internacional en varias rondas basada en la situación sobre el terreno en Gaza.
Eso implicará varias rondas, «con un nuevo gobierno israelí», obligado a desarrollar un «marco de paz». El resultado final debe ser el mínimo aceptable para la comunidad internacional, basado en resoluciones del CSNU en abundancia: fronteras de 1967, reconocimiento mutuo y un plazo concreto, que podría ser 2027. Y, lo que es más importante, debe establecer «compromisos respetados desde el principio», algo que la multitud de Oslo no podría entender.
Es bastante obvio que nada de lo anterior será posible bajo Netanyahu y la disfuncional Casa Blanca actual.
Pero Kidwa también admite que en el lado palestino, «no tenemos un maestro que una estos elementos, Gaza y Cisjordania juntos». Esto, por supuesto, es un éxito de la política estratégica de los israelíes, que durante mucho tiempo se han esforzado por mantener enfrentados a los dos territorios palestinos y han asesinado a cualquier líder palestino capaz de superar la división.
En Valdai, Amal Abou Zeid, asesor del ex presidente libanés, el general Michel Aoun (2016-2022), señaló que «tanto como la guerra de Ucrania, la guerra de Gaza trastocó los cimientos del orden regional».
El orden anterior estaba «centrado en la economía, como vía hacia la estabilidad». Entonces llegó la operación del 7 de octubre de Hamás contra Israel, que desencadenó una transformación radical. Puso «en suspenso la normalización entre Israel y el Golfo, especialmente Arabia Saudí», y reavivó la resolución política de la crisis palestina. «Sin esa resolución», subrayó Zeid, la amenaza a la estabilidad es «regional y global».
Así que volvemos a la coexistencia de dos Estados a lo largo de las fronteras de 1967: el sueño imposible. Zeid, sin embargo, tiene razón en que sin cerrar el capítulo palestino es «inalcanzable para los europeos mantener relaciones normales con las naciones mediterráneas». La UE debe impulsar el proceso de paz».
Nadie, desde Asia Occidental hasta Rusia, contiene la respiración, especialmente cuando «prevalece el extremismo israelí», la AP tiene un «vacío de liderazgo» y hay una «ausencia de mediación estadounidense».
Viejas ideas frente a nuevos actores
Zaid Eyadat, director del Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad de Jordania, intentó adoptar una «perspectiva racionalista» contraria. Hay «nuevas dinámicas» en juego, argumentó, diciendo que «la guerra es mucho más grande que Hamás y más allá de Gaza».
Pero la perspectiva de Eyadat es sombría. «Israel está ganando», insiste, contradiciendo a todo el Eje de Resistencia de la región e incluso a la calle árabe.
Eyadat señala que «la cuestión palestina vuelve a estar en el escenario, pero sin el deseo de una solución global. Así que los palestinos perderán».
¿Por qué? Por una «quiebra de ideas». Como en «cómo transformar algo de insostenible a más razonable». Y es el «orden basado en reglas» el que está en el corazón de este «déficit moral».
Este es el tipo de afirmaciones de antaño que no concuerdan con los visionarios mutlipolares de hoy en día, preocupados por la resistencia. Mientras Eyadat se preocupa por la competencia entre Israel e Irán, un Tel Aviv extremista y descontrolado, las divisiones entre Hamás y la AP, y Estados Unidos persiguiendo sus propios intereses, lo que falta en este análisis es la arena terrestre y el auge del multipolarismo a nivel mundial.
El «enjambre» del Eje de la Resistencia en Asia Occidental apenas ha comenzado y todavía tiene muchas cartas militares y económicas por jugar. El Eje de la Resistencia eslavo lleva dos años luchando sin descanso, y sólo ahora empiezan a vislumbrar una posible luz, vinculada a la caída de Adveevka, al final del (turbio) túnel.
La guerra de la resistencia es una guerra global, que hasta ahora sólo se ha librado en dos campos de batalla. Pero sus partidarios estatales son jugadores formidables en el actual tablero mundial y poco a poco van acumulando victorias en sus respectivos dominios. Todo ello mientras el enemigo, el Hegemón, está en caída libre económica, carece de mandatos internos para sus guerras y ofrece cero soluciones.
Ya sea en el fangoso suelo negro del Donbass, en las costas mediterráneas de Gaza o en las vías navegables esenciales del mundo, Hamás, Hezbolá, Hashd al-Shaabi y Ansarallah se tomarán todo el tiempo que necesiten para convertir los «epicentros del dolor» en «epicentros de la esperanza».
Observación de Joaquín Miras:
No me gustan palabras como ancestrales, todos tenemos ancestros. Incluso las individualidades que apuestan por el narcisismo acultural de masas generado por la vida cotidiana sin tejido social. Pero es cierto que la organización de comunidad de vida está en estas iniciativas. Por todo ello, un comentario sobre nuestros nacionalistas: para querer comunidad, hay que ser capaz de integrar a todos sin imponer cómo se ha de ser y hablar. Para ser comunidad, no hace falta hacer el ridículo, con boinas o con barretinas. Pero, para ser comunidad, no se puede estar en misa y replicando, llenarse la cabeza de tachuelas, anillarse la nariz, declararse transgénero y todas esas cosas, que son lo contrario a una cultura material de vida.
10. No a las renovables neoliberales
El desarrollo de renovables por empresas privadas no ayuda a la descarbonización. Una nueva entrada del State of Power 2024 en TNI.
Descarbonización de la electricidad
Los costes de las energías renovables impulsadas por el sector privado y las oportunidades de alternativas en Australia, Alemania y la India
Fecha de publicación: 8 de febrero de 2024
Las empresas privadas de energías renovables se anuncian como salvadoras del planeta, pero tanto en el Norte como en el Sur, el modelo del sector privado está concentrando el poder empresarial, socavando la descarbonización y desposeyendo a la población de tierras y poder. Sin embargo, la transición energética también abre nuevas posibilidades, con resistencias y movilizaciones que apuntan hacia una vía de control social de las energías renovables.
James Goodman
Grupo de investigación sobre la descarbonización de la electricidad
Las regiones subnacionales ofrecen grandes promesas y muchas lecciones para la descarbonización de la electricidad, pero hasta ahora han dependido en gran medida -y se prevé que dependan- del despliegue de energías renovables de propiedad privada a gran escala. En nuestro examen de las repercusiones sobre el terreno de este modelo privado en Alemania, India y Australia, las pruebas son claras: la dependencia de las energías renovables privadas agrava las desigualdades y amenaza la legitimidad democrática de la descarbonización. Sin embargo, también puede abrir oportunidades a medida que la transición impone nuevas agendas, impulsando demandas de beneficios locales, propiedad social y energía distribuida. Al igual que ocurrió con las transiciones energéticas en el pasado, la llegada de las energías renovables plantea cuestiones críticas en relación con la responsabilidad, la agencia y la capacidad, y cómo podríamos desarrollar un sistema que combine la justicia social con la acción por el clima.
Aunque el contexto del desarrollo de las energías renovables en Alemania, India y Australia es distinto, existen sorprendentes paralelismos. Hay factores comunes en relación con el entusiasmo, la contestación, el diálogo y la regulación. También hay tecnologías comunes que permiten la construcción de aerogeneradores más grandes y parques solares más extensos, junto con el almacenamiento de energía para superar la intermitencia. Hay nuevas opciones para la agrosolar y nuevas formas de energía renovable «distribuida», que permiten la agregación de energía solar en los tejados. Existe incluso un sector de exportación de energías renovables, con electricidad transportable en forma de hidrógeno o amoníaco.
Lo que más destaca en la emergente cadena mundial de suministro de energías renovables es la lógica del poder empresarial y el extractivismo. En los tres casos encontramos un neoliberalismo «verde» en ascenso. La energía renovable a gran escala de propiedad privada se ha convertido en la norma. La estructura jerárquica de la producción de energía, en la que los grandes generadores envían la energía a la red y luego al consumidor, se mantiene en gran medida. Los operadores energéticos privados minimizan sus propios costes mediante instalaciones a gran escala y tratan de captar el excedente de energía renovable barata. Con parques eólicos y solares cada vez más grandes, la cuestión crítica es la de la propiedad de la tierra y su impacto en los medios de subsistencia.
La tierra es fundamental para la subsistencia en India. En el estado de Karnataka, en el sur de la India, en un pueblo rodeado por uno de los parques solares más grandes del mundo, un aldeano resume el impacto: «Para las personas sin tierra no hay ningún beneficio. Más bien han perdido su medio de vida, ya que nadie les llama para trabajar». La planta solar paga un alquiler a los terratenientes, pero desplaza al resto de la población: «Un pueblo no es sólo para los grandes terratenientes. Hay todo tipo de gente, como los que tienen ganado, los jornaleros, los pequeños agricultores, etcétera. El gobierno debería apoyar a los aldeanos. Pero la situación es mala: los sin tierra se ven obligados a emigrar y trabajar fuera».
Del mismo modo, en el estado de Brandeburgo, al este de Alemania, los propietarios de tierras obtienen algunos ingresos, pero la mayoría no ve ningún beneficio en los parques eólicos locales. Como comentó un alcalde local: «Hay algunos residentes locales que se oponen activamente, otros que simplemente se resignan a lo que está ocurriendo. Hay unos pocos que están a favor, normalmente los que se benefician de alguna manera». Los parques eólicos también aumentan la desigualdad: «Si alquilan sus tierras para un parque eólico, obtienen recompensas económicas muy sustanciales, pero la comunidad en su conjunto no saca mucho provecho de ello».
La dimisión es habitual. En Port Augusta (Australia Meridional), un defensor de las energías renovables que trabajaba en la central térmica de carbón local afirma que «la gente es muy escéptica y reacia a comprometerse, ni siquiera a hablar a favor de nuevos proyectos, y mucho menos a hacer algo para que se lleven a cabo». Esto es un problema para avanzar en la transición energética: «Es difícil conseguir un apoyo público abierto».
En los tres emplazamientos de grandes proyectos privados de energías renovables encontramos quejas comunes sobre los medios de vida, la propiedad y la desigualdad frente a los proyectos energéticos corporativos a gran escala. La impugnación obliga a plantear nuevos modelos, inicialmente a través de la demanda de más beneficios regionales, pero que rápidamente se extienden a la propiedad social y a la necesidad de formas más distribuidas de energía renovable. Las nuevas fuentes de poder social se vinculan con el cambio tecnológico, por ejemplo en relación con la agrosolar y las formas de almacenamiento de energía doméstica y comunitaria, liberando un nuevo potencial para la descarbonización.
Parte de State of Power 2024
Energía, poder y transición
Las renovables neoliberales refuerzan los monopolios privados
La lucha por dejar de quemar combustibles fósiles para producir electricidad es fundamental para la política climática mundial. En todo el mundo, la mayoría de los países están planeando pasar a las energías renovables, como una «victoria» tanto para la economía como para el clima. Las energías renovables baratas, el último «regalo» de la naturaleza a la sociedad industrial, sientan las bases de una nueva ola de crecimiento «verde». La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) prevé que en 2050 el 75% de la electricidad mundial proceda de fuentes renovables, frente al 16% actual, y calcula que el 95% será de propiedad privada.
El nuevo modelo de desarrollo está dominado por empresas energéticas mundiales y fondos de inversión que construyen plantas eólicas y solares a gran escala, captando el flujo de ingresos de las energías renovables. A pesar de los cuellos de botella en la cadena de suministro, los inversores están eufóricos con las energías renovables, tanto para los minerales «críticos» aguas arriba como para el hidrógeno y el amoníaco «verdes» aguas abajo. Los gobiernos nacionales y regionales compiten por atraer la financiación «verde», que busca una participación en las nuevas industrias emergentes.
Cortejar al gran capital conlleva grandes anuncios, pero oculta el alcance total del apoyo público y el desembolso financiero. Las empresas de energías renovables dependen de la regulación gubernamental para facilitar nuevas conexiones a la red, imponer la compra de electricidad de fuentes renovables y garantizar los flujos de ingresos que sustentan los beneficios. Los inversores privados construyen y explotan los parques eólicos y solares a gran escala, generando electricidad a un precio acordado. Los acuerdos de suministro, denominados «Contratos de Compra de Energía» (CCE), pueden durar décadas, creando un puerto seguro para los inversores que buscan rentas. A menudo, las autoridades públicas invitan al sector privado a suministrar bloques de energía renovable y adjudican los CCE al proveedor más barato, forzando así los precios a la baja. Estas «subastas inversas» requieren enormes economías de escala y empresas de servicios públicos cada vez más grandes, expulsando a los operadores más pequeños, incluidos los generadores comunitarios y sin ánimo de lucro, y desincentivando el reparto de beneficios.
Todo esto tiene un coste. Las energías renovables a gran escala provocan nuevos desplazamientos y la concentración empresarial genera nuevas desigualdades. Los terratenientes situados en lugares favorables son los que más se benefician, afianzando su poder; los medios de vida agrícolas se ven desplazados; las ecologías se transforman. Confiar en la inversión privada en energías renovables alimenta la concentración empresarial y la masificación energética. En Alemania se ha pasado rápidamente de la energía eólica cooperativa y municipal a la energía eólica empresarial a gran escala. En la India se ha producido un cambio similar, de pequeñas empresas de energía eólica a entidades corporativas cada vez mayores, de modo que en 2022 había muy pocas empresas indias que licitaran por contratos de compra de energía a escala nacional. En Australia Meridional encontramos una marcada bifurcación entre la energía solar doméstica y el creciente apalancamiento de los grandes proyectos liderados por empresas.
Con estas limitaciones, las energías renovables neoliberales ocultan el verdadero potencial de las energías renovables. A menudo se ha señalado que la energía renovable es escalable, desde el dispositivo portátil hasta la instalación a escala de servicios públicos. Las infraestructuras y la financiación públicas podrían destinarse a un beneficio más amplio. Hay capacidad y agencia para las energías renovables distribuidas, para las transformaciones energéticas y para nuevas formas de participación y democratización de la energía. Sin embargo, la opinión generalizada, de IRENA para abajo, es que sólo las energías renovables privadas a gran escala pueden hacer frente a la crisis climática. Pero que garanticen la «legitimidad social» es otra cuestión, y un componente crucial para alcanzar los objetivos de las energías renovables.
Las renovables neoliberales socavan la descarbonización
La transición energética neoliberal -basada en la búsqueda de rentas y la monopolización de los rendimientos del capital- puede socavar la descarbonización. La financiación de las energías renovables es una clase de activo intercambiable con otros activos no renovables. No se caracteriza por la necesidad de reducir las emisiones. Al contrario, los intereses de esta inversión privada a menudo pueden entrar en conflicto directo con la abundancia de energía renovable necesaria para la estabilidad climática. Las empresas confían en la escasez, pero con el descenso a largo plazo de los costes de las energías renovables y la electricidad diurna prácticamente ilimitada, se enfrentan a un problema para mantener los flujos de beneficios.
La energía eólica y solar intermitente produce un exceso de energía. En épocas de exceso, los precios caen a cero (y por debajo). Para proteger a los inversores y mantener los precios, a menudo se desconectan las energías renovables. Este «recorte» o «derrame» es habitual: algunos días en Australia se derrama hasta el 20% de la energía renovable. La contradicción es desconcertante: la abundancia de energía renovable se convierte en un problema que hay que limitar, no en una virtud que hay que potenciar.
Con ello, las formas más distribuidas de energía renovable se convierten en una amenaza para la cuota de mercado de las empresas. La creciente prevalencia de las energías renovables domésticas en Australia, por ejemplo, proporcionalmente la mayor del mundo, socava los beneficios de los generadores a escala de servicios públicos. En lugar de apoyar la energía distribuida, la política se orienta hacia las grandes empresas de servicios públicos. Por ejemplo, en 2023 Australia anunció un precio mínimo subvencionado para los generadores, explícitamente para reducir aún más el riesgo de inversión.
Por último, está el reto de que más industria, alimentada con electricidad renovable barata, acelera el crecimiento económico. A mayor producción, mayores emisiones. Para IRENA, las energías renovables garantizarán las reducciones de emisiones necesarias, pero sólo si también disminuye la demanda energética. El aumento anual del 1,1% en el consumo de energía, paralelo al crecimiento económico, tiene que convertirse en un descenso anual del 0,2%. Para IRENA, el crecimiento debe desvincularse del consumo energético: una tarea difícil cuando la energía es tan barata. La experiencia sugiere la trayectoria contraria: que la energía barata alimenta la demanda energética.
Tres casos
Nuestra investigación se ha centrado en los estados de Karnataka (India), Brandemburgo (Alemania) y Australia Meridional. Todos ellos son regiones punteras en energías renovables, pero muy diferentes en cuanto a su historia y su situación en la economía mundial.
En los tres contextos, las promesas iniciales han dado paso a un compromiso activo con el modelo empresarial imperante de desarrollo de energías renovables a gran escala. Los activistas, las organizaciones comunitarias y los grupos de interés han desarrollado una serie de tácticas, estrategias y objetivos políticos para rebatir el modelo privado y las políticas estatales de reducción de riesgos que lo sustentan. En respuesta, gobiernos y empresas han ajustado la normativa y ofrecido concesiones en un panorama dinámico, contestado y en constante evolución.
Karnataka
Karnataka es ahora uno de los estados líderes en energías renovables de la India, de tal forma que en mayo de 2023 el 54% de la capacidad instalada procedía de la energía eólica y solar; frente al 31% de carbón, el 12% de energía hidroeléctrica y el 3% de energía nuclear (Central Electricity Authority, 2023). La energía eólica a pequeña escala predominó hasta mediados de la década de 2000, cuando Karnataka se convirtió en un estado líder en energía solar a escala comercial. Prácticamente toda su energía renovable es de propiedad privada, lo que contrasta con el carbón y la energía hidroeléctrica «heredados», que son principalmente de propiedad estatal. Predominan las grandes empresas: diez de ellas poseen el 58% de la capacidad solar y el 30% de la eólica.
Karnataka aplica una política proactiva en materia de energías renovables desde finales de los años noventa. El Estado pretendía atraer la inversión privada y reducir los costes energéticos de las deficitarias empresas estatales de distribución de electricidad (que subvencionan los precios, sobre todo en las zonas rurales). El Estado tiene condiciones favorables para la energía solar y eólica, y era importador neto de energía de carbón, que ha cambiado por energías renovables. Los promotores de energías renovables licitan ahora contratos de suministro a largo plazo con las empresas distribuidoras mediante subastas inversas supervisadas por la agencia estatal de energías renovables, la Karnataka Renewable Energy Development Limited (KREDL).
La KREDL desempeña un papel clave de mediación entre promotores privados, propietarios de tierras, empresas de distribución y redes de transmisión. Sus ingresos proceden de una tasa a los promotores de proyectos y promete conseguir todas las autorizaciones en un plazo de 60 días. También ha creado agencias conjuntas de «fines especiales» con el gobierno federal, como la Karnataka Solar Power Development Corporation Limited (KSPDCL), que estableció el proyecto solar Pavagada, de 2 GW, el mayor del mundo cuando esté terminado en 2019. KREDL planea ahora duplicar con creces el tamaño de la planta de Pavagada, hasta 5 GW, y está construyendo otra instalación híbrida eólica-solar-batería de 5 GW en Shimoga, al norte de Karnataka.
El ejemplo de Pavagada resume las tensiones y posibilidades del desarrollo de las energías renovables en India. El parque se extiende por 4.856 hectáreas y abarca cinco pueblos con una población de 10.000 habitantes. La zona es árida y propensa a la sequía, con altos niveles de pobreza, sobre todo entre las mujeres y las comunidades tribales y de castas desfavorecidas, y ha sido escenario de luchas por los derechos sobre la tierra y su redistribución. La tenencia de la tierra sigue estando muy estratificada, con algunos grandes terratenientes y muchos minifundios, mientras que aproximadamente la mitad de la población carece de tierras.
El KSPDCL reunió tierras de 1.422 propietarios diferentes mediante la firma de contratos de arrendamiento de 28 años a un precio fijo con incrementos establecidos para todo ese período. Las autoridades estatales subastaron varios PPA de 25 años para los promotores, y el precio disminuyó constantemente hasta menos de la mitad del precio medio de la electricidad generada con carbón. Hubo cierto apoyo del Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, y el parque atrajo a grandes empresas privadas de energías renovables como Tata, Fortum, Adani, ReNew y Softbank.
El modelo de arrendamiento de tierras de Pavagada contrasta con otros enfoques de la adquisición de tierras que esencialmente eliminan a la gente de la tierra, creando un espacio aparentemente vacío para las energías renovables. La coexistencia con los terratenientes ofrece un enfoque mejor, pero plantea nuevas cuestiones. El arrendamiento beneficia a los terratenientes pero agudiza la desigualdad. Como nos dijo un sin tierra, «la gente que tiene más tierras se hace más rica». Nosotros estamos donde estamos, sin tierra».
Los arrendamientos se negociaron durante una sequía y los propietarios se sintieron presionados a aceptar: «Vinieron, nos lo pidieron, teníamos hambre, se lo dimos». Los ingresos por arrendamiento de los pequeños agricultores no son suficientes para vivir, y la seguridad alimentaria se ha resentido. Como dijo un agricultor: «Si cultiváramos lentejas durante un año, las utilizaríamos para el consumo familiar hasta dos años….. Ahora, para cualquier pequeña cosa, dependemos del mercado».
Pero los sin tierra son los principales perdedores. Históricamente han dependido del trabajo agrícola estacional y de la cría de animales a pequeña escala, que se han visto desplazados por el parque solar. Uno de los sin tierra entrevistados dijo: «Antes de la energía solar, nuestras ovejas vivían muy bien. Después de la energía solar hay dificultades… No hay espacio para pastar».
La pérdida de medios de subsistencia no se compensa con el empleo en la planta. Hay algunos empleos locales en seguridad, limpieza y corte de hierba, pero no suficientes. Esto ha afectado especialmente a las mujeres de las comunidades tribales y de casta baja, que han perdido fuentes de autonomía financiera. Como dijo una mujer, «tenemos que depender de los ingresos de nuestros maridos y ellos nos controlan más». Se les prometió mejor educación, formación y empleo: «No queremos que nuestros hijos lleven una vida como la nuestra. Queremos darles una educación mejor para que puedan buscarse la vida».
Las autoridades afirman que han aprendido la lección y que la ampliación de Pavagada y la propuesta de una central híbrida de 5 GW suponen una nueva fase en la planificación de las energías renovables. En Pavagada, se informa de un mayor compromiso con la financiación de las escuelas locales y la infraestructura social (enlace externo)
. Sin embargo, los programas de formación y los puestos de trabajo prometidos aún no se han materializado, aunque existen propuestas de uso mixto y de energía agrosolar, para permitir que la agricultura coexista con las plantas solares. La colaboración prevista con la población local sigue sin desarrollarse.
La central híbrida propuesta tendrá que coexistir con la agricultura local, ya que el norte de Karnataka es más fértil y la tierra está más repartida: el movimiento de reforma agraria tuvo éxito en esta parte del Estado, y hay menos gente sin tierra. La propuesta de un modelo «híbrido» más variado, que combine energía eólica, agrosolar y capacidad de baterías, en lugar de una extensión uniforme de paneles solares, ofrece potencialmente más espacio para la agricultura. También existen posibilidades de cogestión, que podrían basarse en los consejos de los pueblos (Panchayats), que tienen una gran capacidad de gobernanza local.
Brandenburgo
Al igual que Karnataka, Brandeburgo apuesta decididamente por las energías renovables. En 2023 obtendrá el 70% de su electricidad a partir de renovables, principalmente eólica. Su Estrategia Energética 2022 preveía un 100% de energías renovables para 2030. Para ello ha propuesto un cambio hacia la solar: la generación eólica se duplicará, de 8GW a 15GW, pero la solar se cuadruplicará, de 4GW a 18GW.
La fiebre por la energía solar ya está en marcha. A principios de 2023, un estudio del Gobierno descubrió un gran potencial para la energía solar en tejados (29 GW), en terrenos degradados o de escaso valor (33 GW) y también para aparcamientos, energía hidráulica y agrosolar (hasta 270 GW). En agosto de 2023, el Estado anunció una «ofensiva de expansión solar» (enlace externo) centrada en iniciativas de ordenación del territorio a nivel local y en la energía solar distribuida dirigida por los municipios, incluido un impuesto local sobre la energía solar destinado a las comunidades afectadas, así como subvenciones y formación para ampliar la mano de obra local.
La ofensiva solar marca la última fase en la trayectoria de las energías renovables en Brandemburgo. A partir de los años 90, las energías renovables en Alemania se centraron sobre todo en iniciativas cooperativas y municipales de energía eólica, especialmente en el oeste del país. En Brandeburgo, sin embargo, los parques eólicos privados a mayor escala eran más comunes, y esto se convirtió en la norma en todo el país después de que la Ley Federal de Energías Renovables de 2017 exigiera licitaciones competitivas para todos los contratos de suministro de energía, favoreciendo a los operadores privados más grandes.
A esto le siguió una caída en las aprobaciones de energía eólica, ya que las instalaciones propuestas fueron cada vez más impugnadas a nivel local. Según el panel federal «Energía del Futuro (enlace externo) en 2021, los problemas en las zonas rurales eran «muy considerables». La movilización de la población local contra los grandes parques eólicos de propiedad corporativa retrasó y anuló proyectos. Hay escasez de emplazamientos disponibles, ya que la normativa sobre el uso del suelo define la proximidad permitida a las zonas residenciales y, por ejemplo, la disponibilidad de terrenos forestales es limitada.
La energía eólica puede coexistir con otras formas de uso del suelo rural, pero el desencanto es cada vez mayor, sobre todo a medida que las turbinas son más grandes. Centrándonos en la región meridional de Teltow-Fläming, comprobamos que la aceptación local estaba disminuyendo, ya que «poco a poco, uno empieza a sentirse rodeado». La población era poco consciente de lo que se avecinaba. En palabras de un residente, «sólo nos dimos cuenta de que estaba ocurriendo cuando las torres aparecieron de repente».
En 1997, el Estado dio prioridad a la energía eólica en la ordenación del territorio y, en 2003, la legislación federal exigió la designación de «zonas de aptitud eólica». Con ello, los cinco organismos regionales de planificación de Brandeburgo elaboraron mapas de uso del suelo para la energía eólica. Los críticos locales de la energía eólica habían sido elegidos para los consejos locales, y con una serie de partes interesadas de los sindicatos, el medio ambiente y la comunidad habían vuelto a regular efectivamente las asignaciones de energía eólica. Como resultado, la energía eólica se limita ahora a un 2% de la superficie, concentrándose en zonas concretas.
El proceso de planificación dio lugar a un compromiso local más activo y a una mayor contestación de la planificación regional. Esto puede interpretarse como un proceso democratizador, en el que la toma de decisiones a nivel regional y estatal sobre la energía y la industrialización «verde» se politizó y sometió a un mayor escrutinio. Irónicamente, la llegada de la energía eólica corporativa a gran escala instigaba la participación local, articulada a través de estructuras de gobernanza local. Es importante destacar que el proceso se basó en el diálogo y no en la oposición frontal: el grupo «Country Life», por ejemplo, favoreció la «armonía» con la energía eólica, buscando el beneficio local de la misma.
La distribución de los beneficios es una cuestión clave. Prácticamente todos los 350 parques eólicos que funcionan en el Estado son de propiedad privada; sólo diez son de propiedad local. La desigualdad en la propiedad produce desigualdad financiera. Los terratenientes se benefician, como declaró un residente: Puedo conseguir 30.000 euros al año por una hectárea de tierra si la arriendo, para algunas personas eso significa que no tendrían que trabajar más». Los municipios asumen el coste. Para compensarlo, a partir de 2019 el Gobierno estatal exigió a las empresas eólicas el pago de una tasa de 10.000 euros anuales a los ayuntamientos; esta medida se reforzó en 2021 con una subvención federal comunitaria de 0,2 euros por kWh.
Nuestra investigación reveló que las empresas también estaban respondiendo a las presiones, con esfuerzos más sofisticados para anticipar y prevenir la oposición. Las empresas iniciaban las consultas en la fase de concepción, en lugar de esperar hasta el final del proceso de planificación, como permite la legislación urbanística, y ofrecían mayores beneficios a la comunidad. Una empresa había estado consultando sobre el uso de terrenos forestales para un parque eólico, ofreciendo un modelo «20:80», con una financiación comunitaria fijada en cuatro veces el coste de alquiler del terreno.
La energía eólica ha precipitado nuevas formas de gobernanza energética, y éstas están ahora informando la actual introducción de la energía solar. Los paneles solares suponen una amenaza para el uso preexistente del suelo, lo que explica que el Estado se centre actualmente en los tejados, los aparcamientos y las superficies de agua sin utilizar, así como en los terrenos infrautilizados. El gobierno estatal se esfuerza por paliar las repercusiones en la agricultura mediante la ordenación del territorio, y cada vez hay más interés por la agrosolar, que puede coexistir con la agricultura. Es probable que se pierdan tierras agrícolas, aunque se calcula (enlace externo) que alrededor del 15% de la agricultura se destina a biocombustibles, y la sustitución por energía solar sería más eficiente.
Los ingresos de la energía solar son hasta diez veces superiores a los de los cultivos: encontramos arrendadores a los que se ofrecen contratos de arrendamiento de 30 años a 2.500 euros por hectárea, frente a los 400 euros por hectárea de la agricultura. Los peligros son evidentes para los agricultores arrendatarios, que pueden ser desahuciados cuando sus arrendadores optan por la energía solar. Esto supone una gran amenaza, ya que el 73% de las tierras agrícolas del Estado son de arrendamiento (enlace externo).
Existen economías de escala para la energía solar, al igual que para la eólica, con un tamaño mínimo viable estimado a menudo en 50 hectáreas para un parque solar. Ya se está produciendo una ampliación. En 2021, el mayor parque solar del Estado, y de Alemania, era de 164 ha en Werneuchen, cerca de Berlín. Un año más tarde se aprobaron 55 proyectos solares en el Estado federado, con una superficie de 2.800 hectáreas. Las autoridades de Teltow-Fläming habían recibido la propuesta de un promotor de un parque solar de 1.000 hectáreas. En palabras de un promotor, «no hay límites de tamaño, al menos legales». Esta advertencia es importante, ya que las respuestas normativas serán decisivas para determinar el resultado.
Sin duda, los recientes compromisos del gobierno estatal en materia de energía solar sugieren que las posibilidades de reparto de beneficios están ganando terreno. Se está pasando de considerar que la «aceptación social» de las energías renovables impone una limitación a su instalación a verla como un medio para permitir una mayor aceptación. Las propuestas estatales para la energía solar hacen hincapié en las iniciativas distribuidas y municipales para el espacio no utilizado para paneles solares; y también hay una mayor aceptación de la entrega y la planificación a nivel local, incluidos los ingresos locales y la recualificación.
La energía solar entraña nuevos peligros, pero podría decirse que ofrece un nuevo potencial de suministro distribuido y de propiedad social. La actual respuesta estatal refleja las varias décadas de movilización, compromiso e innovación institucional en torno a la energía eólica. La contestación ha permitido una mayor participación en la gobernanza energética: el proceso de «guerra estratégica» en torno a las energías renovables, como lo describió un residente, va a continuar en un nuevo terreno.
Australia Meridional
Al igual que Brandeburgo, Australia Meridional también aspira a alcanzar el 100% de electricidad renovable en 2033. En 2023, el suministro de energía renovable no hidráulica (enlace externo) aproximadamente el 66% de la electricidad del Estado, el 24% procedente de la energía solar y el 44% de la eólica. El crecimiento ha sido rápido: en 2000, las energías renovables sólo cubrían el 1% de las necesidades eléctricas del Estado.
En 2002, el Gobierno del Estado había previsto (enlace externo) para un 26% de energía eólica y solar combinada, lanzando un esfuerzo coordinado que vinculaba inversores, ubicaciones y contratos de suministro. Desde el principio, la atención se centró en el Alto Golfo de Spencer y en el llamado «Triángulo de Hierro», formado por Port Pirie (con una fundición de plomo), Whyalla (con una planta siderúrgica) y Port Augusta (con una central eléctrica de carbón, cerrada en 2016). El Golfo tiene un gran potencial para la energía eólica y solar y está bien conectado a las líneas de transmisión; también cuenta con una mano de obra industrial (aunque con marcadas desventajas socioeconómicas), factores todos ellos que lo hacen atractivo para los inversores en energías renovables.
Como en Karnataka y Brandenburgo, las energías renovables en Australia Meridional han pasado por varias etapas. Hubo entusiasmo inicial, sobre todo en Port Augusta, donde se consideraba que ofrecía una «transición justa» para dejar de depender del carbón. La central eléctrica local había sido un importante empleador y cuando su propietario privado, Alinta, anunció (enlace externo) cierre en 2015, una campaña local exigió una nueva central termosolar a gran escala para sustituirla.
Alinta cerró la central antes de tiempo, en 2016, sin transición directa a las energías renovables. Sin embargo, la campaña tuvo efectos más amplios, ya que la región se convirtió en foco de atención para los inversores en renovables. Esto llevó a la construcción de varios grandes parques eólicos privados, como el de Lincoln Gap, con 101 turbinas en 20.000 hectáreas, y el Parque Renovable de Port Augusta, con 50 turbinas en 5.000 hectáreas. La energía solar de gran tamaño es menos común, aunque hay un parque solar de 800 ha cerca de Port Augusta, propiedad de la Bungala Aboriginal Corporation, y una planta termosolar de 20 ha, Sundrop, dedicada a la desalinización y calefacción de tomates de invernadero.
Tras una oleada inicial de inversiones, la normativa estatal se endureció (enlace externo) en 2019, con normas sobre impactos acumulativos, proximidad a municipios y sobre el acceso a «zonas de alto valor medioambiental, paisajístico o cultural». También hubo medidas sobre notificación pública, desmantelamiento, estabilidad de la red, niveles de ruido y corredores de fauna, y, con ello, un aumento de la altura permitida para las turbinas de 150 a 240 metros. Estas medidas coincidieron con un descenso de las solicitudes, en parte por el anuncio de un interconector de 900 km con Nueva Gales del Sur, cuya finalización está prevista para 2025, lo que pareció atraer las propuestas hacia el oeste del estado.
Una tercera fase del desarrollo de las energías renovables ha llegado a la región, cada vez más centrada en los usos «derivados», sobre todo del hidrógeno «verde» procedente de energías renovables, tanto para la exportación como para su uso «en tierra», como en la planta siderúrgica de Whyalla. El Plan de Empleos del Hidrógeno del gobierno estatal (enlace externo) anunciado en 2023 por el gobierno estatal, se considera que está generando una nueva oleada de interés por las energías renovables en la región.
La planificación de las energías renovables en Australia Meridional se ha centralizado en el Panel de Evaluación de la Comisión Estatal, que organiza consultas y audiencias públicas. Las empresas intentan definir sus proyectos como «Crown Development (enlace externo) Con ello, tienen acceso a un «servicio de preadjudicación» acelerado con un departamento patrocinador, que identifica las «infraestructuras estatales esenciales».
El proceso de planificación estatal soslaya a las autoridades locales, aunque éstas podrían permitir una mayor participación e implicación de la comunidad. Los ayuntamientos colaboran en el grupo Spencer Gulf Cities, que recientemente ha promocionado (enlace externo) la zona como «centro neurálgico» de las energías renovables. Su papel formal es limitado y ni siquiera reciben ingresos fiscales de las renovables, ya que la electricidad está exenta de las tasas locales. Los ayuntamientos elaboraron un informe (enlace externo) en 2018 para cuestionar esta exención, pero el Gobierno estatal se ha negado a abordarlo.
La cuestión fiscal, que hace que los contribuyentes locales subvencionen a las grandes empresas mundiales de energías renovables, ha sido un pararrayos del descontento. La preocupación se centra en la falta de beneficios locales, sobre todo en términos de empleo. Los contratistas traen su propia mano de obra y sólo recurren al mercado laboral local para trabajadores poco cualificados, contratados de forma eventual. No existe un plan local de mano de obra y el trabajo es intermitente, aunque algunas agencias de empleo locales establecen contratos recurrentes.
Como reflejo de décadas de desventaja regional, la región cuenta con muy pocas empresas capaces de aceptar trabajo en la industria. La política estatal hace poco por colmar las lagunas de cualificación. Los planificadores se basan en la afirmación de que las industrias derivadas previstas traerán los puestos de trabajo, en lugar del sector de las energías renovables. Mientras tanto, la mayoría de los nuevos puestos de trabajo llegan de forma indirecta, en los sectores de la sanidad, el transporte, el comercio minorista y la hostelería.
Como en Karnataka y Brandemburgo, los principales beneficiarios son los terratenientes anfitriones. Las tierras son áridas y la energía eólica tiene un impacto mínimo en los ingresos de las explotaciones. Cada turbina puede reportar unos ingresos anuales de alquiler de hasta 25.000 dólares australianos durante unos 30 años; el 40% del Estado está en arrendamientos de pastoreo, tierras apropiadas a los pueblos indígenas locales y concedidas a los colonos por las autoridades coloniales. Estos terratenientes son ahora los que más se benefician de las energías renovables, lo que reafirma la desposesión colonial y agrava la desigualdad.
Sin embargo, el reconocimiento de los derechos sobre la tierra está cambiando. El gobierno federal se vio obligado a reconocer el título de propiedad de los nativos con el caso Mabo de 1992, y la legislación federal de 1994 permitió a los pueblos aborígenes reclamar la titularidad de las tierras. Tras 28 años de lucha, los pueblos Nukunu y Barngarla obtuvieron el Título Nativo en la región a partir de 2016. Se han devuelto algunas «tierras de la Corona» de propiedad estatal y los Propietarios Tradicionales han obtenido algunos derechos de negociación sobre las tierras estatales arrendadas cada vez que se produce algún cambio en los acuerdos de tenencia, como en el caso de las energías renovables.
Hasta la fecha, las empresas de energías renovables han sido responsables de una serie de acuerdos de «consentimiento» ad hoc y altamente divisivos. Como afirmó un titular de un título nativo, «todavía no he tenido ninguna buena experiencia con las energías renovables, sólo mucha indignidad y dolor». Una excepción es el parque solar de Bungala, que se benefició de un contrato de arrendamiento para emplear a trabajadores y contratistas aborígenes.
Con el resultado del Título Nativo, los Propietarios Tradicionales de Barngarla (BDAC, por sus siglas en inglés) firmaron en 2022 un acuerdo pionero sobre el uso de la tierra, asegurándose la copropiedad y los ingresos por arrendamiento de un gran parque solar en tierras de la Corona. Las empresas mineras suelen pagar cánones a los propietarios tradicionales, pero la copropiedad es prácticamente desconocida, salvo en una gama cada vez mayor de proyectos de energías renovables.
El resultado de Barngarla se considera un gran avance. La participación en el capital significa que «el BDAC no sólo es el terrateniente y propietario de todo el proyecto, sino que también tendrá una participación en el mismo, lo que nos convierte -a los pueblos de las Primeras Naciones de la zona- en copropietarios de una de las mayores centrales de energía renovable del Estado». Con ello, podría decirse que se abre una nueva fase de copropiedad en el desarrollo de las energías renovables.
Dado que el 40% de la energía renovable a nivel nacional se ubicará en tierras indígenas, la copropiedad ha crecido. En 2023 había (enlace externo) una docena de proyectos de energías renovables en copropiedad con grupos indígenas locales; el National Native Title Council declaró (enlace externo) esto requería una «reconceptualización del papel de las Primeras Naciones en el desarrollo». No hay razón para que este modelo de propiedad social no se extienda a otras poblaciones u organizaciones locales, redefiniendo la energía renovable para el desarrollo regional.
Posibilidades
La propiedad de la tierra es la cuestión clave para el desarrollo de las energías renovables a gran escala. Los inversores en renovables buscan un espacio vacío para acumular, ejemplificado en el mar de paneles solares, de horizonte a horizonte, en el parque solar de Pavagada. El Comisario australiano de Infraestructuras Energéticas nos dijo que los inversores en renovables prefieren «grandes extensiones de terreno y un número reducido de propietarios, sin vecinos, sin ciudades ni otros asentamientos». De este modo, hacen operativas las desigualdades existentes en materia de tierras, desde el mito australiano de la «terra nullius» hasta los fracasos de la reforma agraria en la India.
Frente a la creación de una nueva élite terrateniente basada en las energías renovables, y la desigualdad que ello conlleva, hemos encontrado a la población local presionando por una asociación más democrática. Las narrativas de las renovables regionales revelan un claro imperativo de democratizar el proceso de transición, para aprovechar todo su potencial de transformación social. Los componentes clave serían el reparto de los ingresos, la copropiedad de las instalaciones energéticas y la cogestión de la tierra, la mejora del empleo y un diseño de la energía solar que coexista con la agricultura. En palabras de un agricultor indio: «La producción de energía continuará, las estructuras no pueden desmantelarse. Por lo tanto, deberían darnos una asociación».
La población local sostiene que la energía renovable debe tratarse como un proyecto de desarrollo regional, no simplemente como un proyecto energético. No debe desplazar los medios de subsistencia existentes y debe ofrecer beneficios locales significativos. El enorme superávit financiero obtenido de las energías renovables se extrae principalmente para las compañías eléctricas: la población local reconoce que esto es una gran injusticia y exige un cambio de modelo. Cuando visitamos parques eólicos y solares, a menudo nos dijeron que se trataba de un trabajo en curso. El director de Pavagada dijo que la planta era una «universidad» en la que se probaban nuevas ideas.
Este «trabajo en curso» está siendo forzado en nuevas direcciones. La contestación ha creado nuevas demandas de regulación, un mayor compromiso con el desarrollo regional y nuevas iniciativas de descarbonización. Al mismo tiempo, la energía distribuida persiste. Las energías renovables ya han establecido un nuevo sector energético doméstico y comunitario, un «procomún» energético basado en la autonomía energética.
Siempre existe la posibilidad de un retraso. La transición energética es inevitable, pero su calendario es controvertido. La dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo considerable, sobre todo en el caso de la electricidad. Se necesita un fuerte respaldo público para superar estas presiones: el desplazamiento, la privación de derechos y el desencanto sólo pueden ralentizar la transición. La propiedad social y la regulación participativa siguen siendo débiles, pero pueden ser la base del apoyo público.
La llegada de las energías renovables «socializa» el cambio climático y climatiza la energía. Desempeña un papel clave en el avance de los imaginarios sociales emergentes en la búsqueda de la agencia climática y la ética necesaria de la vida afectada por el clima. Al igual que ocurrió con las transiciones energéticas en el pasado, la coyuntura actual ofrece múltiples posibilidades (aún inimaginables).
Las impugnaciones fuerzan una participación democrática más fuerte y apuntan a una transición basada en la propiedad común, más allá del poder corporativo. El imperativo es claro: el control social de las renovables es ahora un fundamento de la estabilidad climática, a la altura de cualquier «patrimonio común» de la humanidad.
James Goodman y el grupo de investigación Decarbonising Electricity: Gareth Bryant, Linda Connor, Devleena Ghosh, Jon Marshall, Tom Morton, Katja Mueller, Stuart Rosewarne, Riikka Heikkinen, Lisa Lumsden, Mareike Pampus y Priya Pillai. El primer proyecto del grupo se centró en la impugnación de las minas de carbón nuevas y ampliadas en Lusatia (Alemania), el estado indio de Chhattisgarh y Nueva Gales del Sur (NSW) (Australia), y dio lugar a la publicación de Beyond the Coal Rush (enlace externo) (Cambridge University Press, 2020). El segundo proyecto se centra en la transición a nivel regional hacia las energías renovables en Lusatia, el estado indio de Karnataka y Australia Meridional, y se publicará con el título Decarbonising Electricity (de próxima aparición, diciembre de 20230. El sitio web del proyecto es: www.decarbenergy.net (enlace externo)
Este ensayo forma parte de State of Power 2024: Energía, potencia y transición.
11. Yuyi Romero sobre las movilizaciones campesinas
Eugenio Romero, del que en otras ocasiones os he pasado algún artículo, escribe en Mundo Obrero sobre las movilizaciones campesinas.
Proteger a los agricultures, protegerse de los especuladores
PP y Vox no apoyaron las normas por unos precios justos. Y junto a PSOE, Ciudadanos y PNV respaldaron los tratados de libre comercio
Al calor de las manifestaciones agrarias de estos días han salido multitud de titulares algo confusos y me gustaría aportar mi humilde opinión en un tema tan complejo como “los problemas del campo”.
En primer lugar es muy importante tener en cuenta de que no hay “un campo”, sino multitud de realidades, antagónicas incluso, dependiendo de múltiples variables como la orientación productiva de la explotación, la orografía, la localización geográfica, régimen de lluvias o temperaturas, tamaño de la parcela, presupuesto, disponibilidad de agua, desnivel del terreno y así hasta el infinito.
Y dentro de ese maremagnum de cuestiones que marcan el día a día de cada explotación mucho me temo que en las tractoradas de estos días están compartiendo carretera personas con intereses contrapuestos. Algunos a sabiendas y otros probablemente sin saberlo. Y es importante aclarar esto.
Una de las reivindicaciones más repetidas, visibilizadas y con más apoyo entre la población es la que hace referencia a la percepción de unos precios justos para los agricultores que compensen los costes de producción. Una norma, por cierto, que no fue apoyada por VOX ni por el PP en cuya votación se abstuvieron.
Pero incluso en esta demanda de amplio consenso hay importantes diferencias ya que los principales beneficiados por ella son aquellos que menos margen tienen. En el caso del olivar, por ejemplo, los más interesados son los productores en olivar tradicional no mecanizable de secano cuyos costes de producción para el caso del AOVE es de 13,67 €/kg según un estudio de la COAG (2022) frente a los 2,48 €/kg en los olivares superintensivos que están siendo acaparados por las grandes corporaciones.
Estos diferentes modelos tienen a su vez implicaciones socioeconómicas y ambientales muy importantes. Esos costes de producción no incluyen la destrucción de empleo local que implica la mecanización, por ejemplo, en la olivicultura superintensiva, la contaminación por fertilización química o el uso de agua en cultivos tradicionalmente de secano en un contexto en el que tenemos a la vuelta de la esquina el envío de agua en barcos a Cataluña o Andalucía además de restricciones hídricas en otros territorios como Extremadura. Estas y otras derivadas suponen millones de euros en gasto a las administraciones públicas que no se imputan en los 2,48 €/kg de ese AOVE.
Por todo esto, precisamente, no se entiende muy bien las quejas sobre la Agenda 2030 que siendo mejorable contiene cuestiones fundamentales para la propia supervivencia del sector primario y, por extensión, de la población general como es la reducción en el uso de pesticidas. La explica muy bien Antonio Hedilla en su hilo de X aquí: envenenando la tierra estás atentando contra tus propios intereses y el de las generaciones futuras. Te venden químicos para la tierra y te conviertes en un yonqui que les necesitas para sobrevivir.
En este sentido, otra de las reivindicaciones de estos días es contra una PAC “verde” que va en la misma dirección. La de proteger la base de la agricultura que es el suelo. Ahí se incluyen quejas sobre la excesiva burocratización, que se puede llegar a entender y contra la nueva normativa de protección ambiental, los llamados ecorregímenes o ecoesquemas. Estos vuelven a incidir en la importancia de conservar el suelo y la biodiversidad que existe bajo y sobre él y que, insisto, es la base de la agricultura. Las personas que se plantean vivir a largo plazo de la producción de alimentos son los principales interesados en que estos ecoesquemas se extiendan por todo el territorio. Eso sí, pueden suponer obstáculos para los bolsillos de las grandes corporaciones que están impulsando el arranque de cultivos tradicionales por otros en superintensivo y que una vez exprimida la tierra vuelven a hacer la misma función en otra parte.
Curiosamente, este ha sido el primer año de implantación de la nueva PAC y la solicitud de estos ecoesquemas ha sido masiva como analizo en Ecoesquemas 2023: ¿éxito o fracaso de la nueva PAC? (https://www.elsaltodiario.). De las 622.404 solicitudes únicas el 75 % de ellas incluía alguno de ellos. En cuanto a extensión, esto significa que el 86 % (19,1 millones de hectáreas) de la superficie total declarada en la PAC 2023 (22,2 millones de hectáreas) se ha acogido a algún ecoesquema. A pesar de las críticas esto es un buen punto de partida, aunque es cierto que los requisitos se rebajaron por las protestas previas de los agricultores.
Y es aquí donde viene uno de los melones más importantes. La distribución de las ayudas de la PAC.
Aquí es importante saber que las ayudas de la Política Agrícola Común se organizan en dos pilares. El primero de ellos, el más conocido, es el de ayudas directas a los agricultores y el segundo es el que incluye las ayudas a diferentes organismos para el Desarrollo Rural. Es en esta segunda parte en la que se engloban algunos de los perceptores que suelen causar más atención mediática. Telefónica, por ejemplo, percibe cada año en torno a los 1,7 millones de euros en concepto de «servicios básicos y renovación de poblaciones en las zonas rurales». Por su parte Mercadona viene recibiendo unos 1,3 millones (2022) a través del “Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de los territorios Insulares (POSEI)”.
En cuanto al primer pilar de la PAC, es la propiedad de la tierra la principal vía de recepción de ayudas públicas. Por este motivo algunas administraciones y organismos públicos y las grandes cooperativas son parte de las que más ayudas perciben por esta vía.
Finalizo mostrando mi profundo apoyo a estas movilizaciones porque es la única forma de conseguir avances. Y mi rechazo a aquellas personas que las tachan de extrema derecha porque ni dos ni diez banderas del aguilucho son representativas de un sector primario en el que según el CIS de julio 2023 sólo el 14,40 % vota a VOX.
Ojalá este texto sirva para elegir bien la compañía en las movilizaciones y afinar los objetivos a conseguir en este proceso que espero sea largo, masivo y beneficioso para las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas que tan mal lo están pasando y que son el pasado, el presente y el futuro de nuestro país.
LA TRAMPA ENVENENADA DE LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO
Enlazando con la PAC, otra de las principales reivindicaciones de estos días es que los productos que entren en España tengan los mismos controles que los españoles. Esto entronca directamente con las críticas que desde algunas organizaciones agrarias como el SLG o EHNE se hace a los tratados de libre comercio. Unos acuerdos internacionales que afectan gravemente a la soberanía alimentaria y la producción agropecuaria de los países firmantes. Algo que además va en contra de uno de los cimientos sobre los que se construye la propia PAC que es el Principio de preferencia comunitaria frente a la competencia externa. Unos tratados de libre comercio que han sido sistemáticamente apoyados por PP y VOX a los que hace apenas unos días se unieron PSOE, Ciudadanos y PNV para votar en contra de la eliminación de estos tratados de libre comercio mientras Podemos, IU, Sumar, ERC y BNG votaron a favor y Junts se abstuvo. Cada cual que saque sus propias conclusiones.
LOS AGUJEROS NEGROS DEL DINERO DE LA PAC
Familias como la Casa de Alba, los Mora Figueroa, Domecq o Entrenacales se llevan un buen pellizco cada año.
Por su parte, las diez mayores fincas cinegéticas recibieron 6,2 millones de euros en ayudas entre 2019 y 2022.
Otras grandes empresas que se han llevado importantes cantidades de ayudas de la PAC (2019) son Quesería Entrepinares SLU 3,4 millones de euros, Bodegas Protos 3,2 millones, Vega Mayor SL (Grupo Florette) 3,9 millones, empresas cárnicas como Campofrío (5,9 millones) o Faccsa (3,3 millones de euros) así como Freixenet (2,2 millones de euros en 2018) o Azucarera (British Food) 1,8 millones de euros en 2018.
Si a esto le unimos el incesante proceso de acaparamiento de tierras cada vez en menos manos tenemos como resultado que un puñado de grandes corporaciones y terratenientes se embolsan una parte muy importante de los fondos de la PAC. De esta forma los gigantes del sector ganan cada vez más mientras las pequeñas explotaciones luchan por sobrevivir.