MISCELÁNEA 19/1/2025

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.

INDICE
1. Las guerras de Trump.
2. La respuesta a las sanciones.
3. Envidia, o Némesis.
4. Eleanor Marx en tiempos de genocidio.
5. El imperialismo y la emigración en el Mediterráneo.
6. Entrevista a Ilán Pappé.
7. Resumen de la guerra en Asia occidental, 18 de enero.
8. No ha sido la presión de Trump.
9. Estancamiento y concentración de capital.

1. Las guerras de Trump.

Tomaselli especula sobre la futura línea estratégica de Trump en política exterior, siempre con la premisa previa de que no se puede apartar demasiado de las políticas generales propias de una gran potencia. Es de los que considera, por cierto, que Israel ha perdido porque no ha ganado.
https://giubberossenews.it/

La guerra híbrida de Trump por Enrico Tomaselli

18 de enero de 2025

A pesar de las grandes expectativas con las que ha conseguido rodear su segundo mandato presidencial, es muy poco probable que Trump pueda realizar y realice un cambio radical en la política internacional estadounidense. Y ello por la sencilla y obvia razón de que las líneas estratégicas de una gran potencia no pueden estar sujetas a cambios constantes, salvo en el plano táctico y para los ajustes que la evolución de las situaciones haga necesarios, y que por tanto no es una presidencia la que dicta el rumbo, sino que es éste el que determina al presidente.

Sin perjuicio, por tanto, de que la presidencia de Trump (que, por otra parte, ha sido claramente reivindicada) tendrá como objetivo la reafirmación de la hegemonía estadounidense, y desde luego ninguna apertura al multipolarismo, queda por saber cómo desarrollará concretamente esta línea estratégica, sobre todo en lo que respecta a las grandes zonas de crisis, pero no sólo.

Si nos fijamos, por ejemplo, en la crisis ucraniana, sobre la que, por otra parte, se ha centrado la atención, podemos ver cómo la posición estadounidense -tal y como se está perfilando cada vez más- se caracteriza sobre todo por un enfoque reductor, es decir, considera el conflicto como una cuestión circunscrita, que debe mantenerse y resolverse en un ámbito limitado, sin abordar por tanto las cuestiones fundamentales que subyacen en él, como no sólo la pertenencia o no de Ucrania a la OTAN, sino también su neutralidad/desmilitarización y, lo que es aún más importante, una nueva arquitectura de seguridad mutua en Europa y a escala mundial. Se trata de cuestiones que, por su propia naturaleza, requerirían una voluntad de cuestionar la supremacía estadounidense, algo que la nueva administración no está dispuesta a hacer ni es capaz de ello.

Del mismo modo, se puede ver cómo Washington pretende conseguir el único resultado que le importa -el fin de los combates- mediante una política de palo y zanahoria; por un lado, ofreciendo la perspectiva de una relajación gradual de las sanciones y el reconocimiento de facto de las anexiones territoriales, acompañado de un aplazamiento indefinido del ingreso de Kiev en la OTAN, y por otro, la amenaza de endurecerlas y de mantener el apoyo militar a Ucrania, quizá incluso ampliando su capacidad de utilizarlo.

Con toda probabilidad, primero se intentará el enfoque suave y después, si no surte el efecto deseado, se adoptará el enfoque duro. La suposición, por supuesto, es que Rusia quiere poner fin al conflicto de todos modos, al menos tanto como Occidente, y que por lo tanto la combinación de este doble enfoque acabará convenciéndola para negociar, dentro de los términos imaginados por la Casa Blanca. Sin embargo, subyace la convicción de que Estados Unidos tiene una ventaja estratégica de poder sobre Rusia que no sólo hay que defender y reafirmar, sino que es tal que puede doblegar cualquier resistencia que pueda surgir del Kremlin.

El punto débil de esta perspectiva es que se basa en una valoración errónea, tanto del punto de vista ruso como de su liderazgo, y de las propias relaciones de poder. Casi parece como si en Washington pensaran que se enfrentan a Yeltsin y no a Putin.

Además, los dirigentes rusos no pueden sustraerse al contexto global en el que se inscribe el supuesto enfoque dialogante estadounidense. Un contexto en el que Estados Unidos se mueve en una perspectiva decididamente de confrontación, aunque por el momento de tipo híbrido, no cinético, con la clara intención de esperar a que se den las condiciones óptimas para pasar (de nuevo) a ello. Además, los numerosos precedentes de las últimas décadas han enseñado a los rusos que la duplicidad y la falta de fiabilidad son una norma de las relaciones internacionales de Occidente.

En particular, hay dos cuestiones en el centro de esta acción de confrontación, y ambas conciernen directamente a la Federación Rusa.

La primera es una verdadera ofensiva energética, que también tiene como objetivo debilitar aún más a los países europeos, para acentuar su servilismo, pero que apunta claramente a crear dificultades crecientes a Moscú, tratando de debilitarlo una vez más en el plano económico, dada su resistencia en el militar. Esta ofensiva se está articulando a través de una serie de movimientos que ciertamente no son casuales, empezando por la decisión ucraniana de no renovar el contrato con Gazprom, interrumpiendo así la última línea directa de suministro energético entre Rusia y Europa, y privando a la primera de los ingresos que de ella obtenía. Teniendo en cuenta que Kiev nunca había actuado en esta palanca, durante los tres años de conflicto (algo que sí había hecho varias veces, en cambio, en la época anterior a la guerra), y que pierde así, obviamente, los royalties derivados del derecho de paso del gas ruso, está claro que la decisión se tomó al otro lado del Atlántico. En el mismo sentido hay que leer el ataque ucraniano a la terminal rusa por la que fluye el gas hacia el Turkish Stream, el otro gasoducto por el que se abastece Europa [1]. Ambas son decisiones estratégicas, cuya puesta en práctica está mucho más allá de la autonomía del gobierno ucraniano.

A esto hay que añadir las nuevas sanciones, dirigidas específicamente contra la llamada flota en la sombra [2], a través de la cual Moscú intenta sortear sus dificultades para exportar energía; aunque estas sanciones fueron impuestas por la antigua administración Biden, es de esperar que la nueva las utilice como palanca, como parte de la estrategia de palo y zanahoria antes mencionada. Cabe señalar que las importaciones europeas de GNL ruso han aumentado significativamente este último año [3], lo que, entre otras cosas, constituye una competencia directa para el GNL estadounidense.

Por el momento, estas sanciones aún no han surtido todo su efecto, pero está previsto que entren plenamente en vigor a partir del 12 de marzo. De forma similar, aunque a menor escala, es la decisión de Moldavia de abrir un litigio de pago con Gazprom, que a su vez provocó la suspensión de los suministros a Chisinau.

Por último,pero no por ello menos importante, Ucrania intensificó sus ataques contra las instalaciones petrolíferas rusas.

Otro aspecto -mucho más significativo- de esta perspectiva conflictiva es la creciente presión marítima, que busca claramente contener a Rusia y disputarle el dominio. Esta presión ya está teniendo lugar en el mar Báltico, donde se está intensificando la presencia de las flotas de la OTAN (misión de la Guardia Báltica), con el pretexto de algunas interrupciones de los cables submarinos (atribuidas obviamente a Rusia y China), y con la intención declarada de ejercer un control sobre la navegación. Esta franja de mar, que en realidad es un embudo bifurcado cuya salida al Mar del Norte está controlada por Dinamarca, Suecia y Alemania, cuenta con presencia rusa en el fondo del Golfo de Finlandia (donde se encuentra San Petersburgo) y al noreste de Polonia (donde se encuentra el enclave ruso de Kaliningrado).

La ambición declarada es convertirlo en un lago de la OTAN [4], aprovechando su morfología y el hecho de que casi todas sus orillas pertenecen a Estados miembros de la Alianza (además de los mencionados, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia). Esto permitiría, en caso de conflicto, estrangular San Petersburgo y, sobre todo, eliminar Kaliningrado, que la OTAN considera una espina clavada.

Pero la verdadera partida hostil es la que se jugará en el Océano Ártico. Aquí Rusia disfruta de una ventaja estratégica considerable, tanto porque sus costas cubren una gran parte de sus fronteras como porque la flota rusa del Ártico es, con diferencia, la más poderosa y mejor equipada. La importancia actual de este océano está ligada al hecho de que está a punto de convertirse en una importante ruta comercial alternativa (y más competitiva), por lo que es una parte importante de la confrontación geopolítica mundial.

Y es precisamente en esta perspectiva en la que deben leerse las ambiciones hegemónicas trumpianas sobre Canadá y Groenlandia; Tomar el control de facto de ellos, o al menos tener la posibilidad de utilizar sus territorios de forma irrestricta, permitiría a EE.UU. al menos reequilibrar el tamaño de la línea del frente marítimo, y por tanto acercarse más a las fronteras rusas con sus sistemas militares (misiles, radares y antimisiles), y ejercer un mayor control potencial sobre el tráfico naval, indispensable para una potencia talasocrática como EE.UU.

Por lo tanto, lo que hace extremadamente difícil, si no improbable, una solución de Trump al conflicto de Ucrania no es sólo la situación sobre el terreno (en la que Rusia prevalece, lo que es extremadamente problemático para la OTAN), o la intención de Estados Unidos de circunscribir su alcance, sino el hecho de que la nueva administración estadounidense al tiempo que intenta desentenderse de la guerra, articula movimientos claramente hostiles hacia Moscú, con la intención -ni siquiera disimulada- de contenerla mediante un telón de acero que impida su crecimiento económico y la sujete a un costoso enfrentamiento militar en el poder, es decir, manteniéndola siempre en el umbral del conflicto, pero sin cruzarlo. En esencia, una repetición de lo que fue la estrategia estadounidense hacia la Unión Soviética durante la Guerra Fría, y que -en la visión de los estrategas neoconservadores- condujo a su colapso.

Hay que señalar aquí que, desde el punto de vista estadounidense, el conflicto de Ucrania ha sido hasta ahora absolutamente ventajoso: ha roto la relación entre Rusia y Europa, que Washington siempre ha considerado extremadamente peligrosa; ha puesto de rodillas, en consecuencia, a la economía europea, aplastando su potencial competitivo; ha vuelto a poner a raya a los vasallos del viejo continente, haciéndoles volver a la obediencia; y, por último, pero no por ello menos importante, ha dado una gran mano a la economía estadounidense, particularmente (pero no sólo) en el sector del petróleo y en el complejo militar-industrial.

En este punto, por tanto, se trata de capitalizar estas ventajas y evitar que una derrota en el campo de batalla -con todo lo que ello conlleva- se convierta en un poderoso revés para la imagen de Estados Unidos como gran potencia. Negociar con Moscú, desde el punto de vista de Trump, sirve precisamente para garantizar que el final del conflicto no se produzca como resultado de una aplastante victoria rusa, y negociar así con Washington los términos en los que terminará.

Totalmente diferente es la situación en Oriente Medio, donde EEUU se encuentra jugando un juego mucho más complejo, en un contexto que está experimentando profundos cambios en el equilibrio de poder (que escapan en gran medida al control de EEUU), y en el que no es el dominador indiscutible ni siquiera en su propio campo. La única ventaja que tienen es que aquí no se enfrentan directamente a una potencia del mismo nivel.

Aquí, el objetivo estratégico de Estados Unidos está condicionado por el hecho de que no puede desentenderse del aliado israelí, que en cambio se mueve exclusivamente según sus propios intereses, aunque entren en conflicto con los del principal patrocinador al otro lado del Atlántico. Esto ha sido posible gracias a una precisa estrategia de penetración en el sistema estadounidense, que ha sido capaz -en las últimas décadas- de dar un vuelco completo a la relación entre ambos países, asumiendo de facto el control de la política estadounidense.

Esto se ha logrado esencialmente a través de una doble acción: por un lado, explotando a la poderosa comunidad judía estadounidense, canalizada en gran medida a través del Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC), que además de funcionar como un lobby muy fuerte ha construido a lo largo de los años un mecanismo de selección de los parlamentarios estadounidenses (financiando las campañas electorales de los candidatos proisraelíes), gracias también al apoyo de los medios de comunicación (que a su vez están controlados en gran medida por la misma comunidad); y por otro, encontrando el apoyo de la igualmente poderosa comunidad cristiana evangélica, que pertenece a la Fellowship of Christians and Jews [5], y que tiene un peso económico y electoral significativo.

Esta doble penetración, en los ganglios del poder político estadounidense, ha hecho que el Congreso de Estados Unidos esté compuesto en gran parte, de forma absolutamente bipartidista, por partidarios del Estado de Israel, y que la crítica al sionismo político se considere un tabú inviolable.

La naturaleza de esta relación es un elemento fundamental para comprender la posición de Estados Unidos en la crisis de Oriente Próximo, porque de hecho la autonomía estratégica estadounidense es limitada. En esencia, mientras que en el escenario ucraniano el liderazgo político-militar es esencialmente indiscutible, tanto frente a Kiev como frente a los vasallos de la OTAN, en el escenario de Oriente Medio sólo puede ejercerse a través de la mediación con los intereses israelíes.

Según la vulgata actual, por ejemplo, la firma del alto el fuego en Gaza habría sido impuesta de facto por Trump a Netanyahu; pero pensar que el gobierno israelí tomó una decisión tan trascendental sólo para complacer a la administración estadounidense es realmente ingenuo. Mucho más sostenible es que el deseo de Trump de celebrar su propia coronación con una paz (aunque sea temporal y muy sub judice) se confundiera con otra cosa, y que a la sombra del (supuesto) forzamiento estadounidense esté más bien la constatación de que Israel perdió la guerra contra la Resistencia palestina y necesitaba salir de quince meses de conflicto inútil.

La cuestión de Oriente Próximo, sin embargo, y exactamente por las razones expuestas, debe examinarse en primer lugar desde la perspectiva israelí. Desde el 7 de octubre de 2023, Tel Aviv ha tenido que enfrentarse a una guerra asimétrica y de geometría variable, en la que al frente principal -Gaza- se han unido otros, en diferentes momentos y de diferentes maneras. Líbano, con Hezbolá, y Yemen, con Ansarulá, sobre todo, pero también -y no secundariamente- Cisjordania, Irak e Irán.

Todos estos frentes de guerra forman parte de un conflicto que no es simplemente asimétrico, en el sentido de que a los contendientes les separa una importante brecha de capacidad militar (además, aparte de Irán, todos son actores no estatales), sino que es precisamente algo distinto de un conflicto convencional, en el que las partes se enfrentan para disputarse un territorio, siendo esencialmente una guerra de liberación nacional, en la que el pueblo palestino (y sus aliados) pretenden recuperar su tierra, no redefinir sus fronteras. El final de esta guerra de liberación, por tanto, es el final del colonialismo de los asentamientos y, por tanto, el final de un Estado judío en Palestina.

A su vez, para los israelíes, es a la vez la defensa de su propio asentamiento en Tierra Santa y la aspiración mesiánica de apoderarse de todo el territorio correspondiente a un mítico Israel prebíblico, expulsando a sus poblaciones árabes. Se trata, por tanto, de un conflicto en el que los objetivos estratégicos de las partes son absolutamente irreconciliables y no pueden mediar. En el plano táctico, en cambio, las acciones de ambas partes responden a consideraciones más pragmáticas y se fijan objetivos más limitados. Desde este punto de vista, Israel (así como sus aliados angloamericanos) no ha podido alcanzar ninguno de los objetivos que se había fijado, en relación con los distintos frentes abiertos.

En lo que respecta a Gaza, este objetivo era esencialmente la destrucción de la capacidad de combate de las formaciones de la Resistencia (Hamás y la Yihad Islámica Palestina sobre todo) y, por tanto, su puesta fuera de combate como sujetos político-militares. En quince meses de combates, y sobre todo de bombardeos diarios, las FDI han sido incapaces de lograr estos objetivos. Evidentemente, la acción militar israelí infligió duros golpes a las organizaciones armadas, matando sin duda a miles de combatientes; lo que, por otra parte, en un contexto de absoluta asimetría del potencial bélico, y con un conflicto que se desarrolló casi en su totalidad en una especie de gigantesco escenario cerrado, es bastante normal. Así, si se tienen en cuenta las diferentes capacidades de fuego de las partes, el hecho de que una de las dos combatiera en un espacio rodeado de fuerzas enemigas y, sobre todo, la magnitud de la destrucción y de las víctimas civiles del conflicto, el hecho de que, a pesar de todo, fuera incapaz de alcanzar el objetivo de la guerra, hace resaltar aún más la magnitud de la derrota israelí.

Si nos fijamos en el frente libanés, la situación es en muchos aspectos similar. Lo que Tel Aviv pretendía al lanzar una nueva guerra en el Líbano era, en primer lugar, hacer retroceder a Hizbulá al otro lado del río Litani, lo que obviamente implicaba la necesidad de infligirle una derrota sobre el terreno y socavar así significativamente su capacidad bélica. Como consecuencia, poder traer a casa a los casi cien mil colonos evacuados de las zonas próximas a la frontera.

El resultado de esta campaña extremadamente efímera fue que tampoco aquí se alcanzaron los objetivos. Hezbolá no fue empujado más allá del Litani, las IDF sólo consiguieron penetrar unos pocos kilómetros, a veces sólo cientos de metros. Es cierto que el ejército chií sufrió duros golpes -uno sobre todo, la pérdida de un líder como Nasralá- pero ello no se tradujo en una pérdida significativa de capacidades de combate. Y a pesar del alto el fuego, los colonos aún no han regresado a sus asentamientos.

En el frente yemení, a pesar de los masivos bombardeos aéreos angloamericanos e israelíes y de la presencia de poderosas flotas occidentales en el Mar Rojo, la victoria de Ansarulá es absolutamente clara (lo que, por cierto, sanciona la aparición de otro actor en Oriente Próximo con capacidad para pisar el acelerador). El puerto de Eilat está medio destruido y, en cualquier caso, completamente en quiebra. El tráfico marítimo comercial evita en gran medida esa ruta y prefiere la circunnavegación de África (con el consiguiente aumento de tiempo, costes y daños para el Canal de Suez y los puertos mediterráneos). La flota dirigida por Estados Unidos, incluso con algunas abolladuras bien disimuladas, ha demostrado simplemente ser completamente ineficaz.

En Irak, las formaciones pertenecientes al Eje de la Resistencia -que han actuado principalmente en apoyo de los yemeníes- están firmemente asentadas. En Cisjordania, la capacidad de combate de la Resistencia, a pesar de la presión militar diaria de las IDF, sigue creciendo, hasta el punto de que incluso la Fuerza Aérea israelí se ve ahora obligada a intervenir, y la administración colonial de la Autoridad Nacional Palestina (una auténtica marioneta de Estados Unidos, y colaboradora de Tel Aviv) se ha visto empujada al terreno con fuerza, interviniendo militarmente junto a las IDF [6]. En cuanto a Irán, que permaneció básicamente entre bastidores, con las operaciones Verdadera Promesa 1 y 2 ha demostrado no sólo su capacidad para penetrar las defensas israelíes y golpear en profundidad, sino también y sobre todo que la disuasión israelí es ya sólo un recuerdo, y en el mejor de los casos iguala a la de Teherán. Y se espera la Tercera Promesa Verdadera.

La situación, pues, ve a Israel cansado, probado y dividido más que nunca, después de que se haya suspendido la guerra más larga de su historia (excepto en Cisjordania, donde continúan los combates). Además, a menudo hablamos de las grandes pérdidas de Hamás o Hezbolá, pero siempre nos olvidamos de señalar que tampoco fue precisamente un paseo por el parque para las FDI. Independientemente de todo lo demás, cuando salgan a la luz las cifras reales de bajas (muertos, discapacitados, enfermos de estrés postraumático, pero también tanques y vehículos blindados), será posible hacer balance de lo que le ha costado a Israel esta guerra perdida. Porque la guerra no es como un partido de fútbol, no existe el empate: si no ganas, has perdido. Y la reacción psicológica en la pequeña sociedad colonial israelí no será pequeña.

La tregua, por tanto, no fue una imposición de la administración estadounidense, aunque esta clave de interpretación juegue a favor de Netanyahu y le permita ocultar la verdad tras esta cortina de humo durante un tiempo más. La tregua se produce porque saben que la guerra está perdida; seguro que podrían haberla continuado un tiempo más, pero eso no habría cambiado las cosas.

Así pues, el quid pro quo entre Trump y el Herodes israelí tiene que ver con otra cosa. Prueba de ello es que al final incluso los ultras sionistas se limitaron a una teatralidad: Smotrich protestó por el acuerdo, pero permaneció en el gobierno, Ben Gvir salió (pero no de la mayoría que le apoya) reservándose el derecho a volver a entrar en cuanto la guerra comience de nuevo. A ninguno de los dos, al igual que a Netanyahu, le gustaría realmente hacer caer al gobierno, perdiendo las oportunidades que ofrece el control de los ministerios clave y abriendo el camino a un enfrentamiento poco tranquilizador.

La contrapartida ni siquiera está en una posible implicación de EEUU en un ataque a Irán: Trump no quiere cerrar una guerra para abrir otra, sobre todo sabiendo que ésta presenta bastantes riesgos (no sólo para Israel, sino para las numerosas bases estadounidenses en la región, y sobre todo para el precio del petróleo). Desde luego, no después de que Teherán y Moscú firmaran un acuerdo de asociación estratégica [7] que, aunque no prevé un compromiso de asistencia mutua en caso de conflicto, sin duda vincula aún más a los dos países, y está claro que Rusia no permitirá que Irán acabe como Siria.

Sin duda, Washington aumentará la presión sobre la República Islámica, ya sea endureciendo las sanciones, alimentando el terrorismo o tratando de fomentar revoluciones de color, y a través de todas estas cosas juntas. Pero es extremadamente improbable que se implique en operaciones militares directas contra Irán, e Israel no está ciertamente en condiciones de hacerlo por sí solo. Lo que Trump ofrece se refiere ante todo a Cisjordania, donde ejercerá su influencia sobre la ANP para empujarla a intensificar el enfrentamiento con la Resistencia y respaldar nuevas anexiones territoriales. Se trata de Siria, donde ofrecerá cobertura política -y si es necesario no sólo- a los objetivos israelíes en el Golán y en parte del sur del país; después de todo, aquí los intereses de Washington y Tel Aviv coinciden perfectamente, ya que ambos están interesados en la partición del territorio sirio, y en contener el expansionismo neo-otomano de Ankara.

Pero sobre todo, Trump pretende reactivar la carta de los Acuerdos Abrahámicos, considerados como elatout para cambiar los equilibrios regionales, interrumpir el tibio enlace entre Ryad y Teherán, devolver a Arabia Saudí a la órbita occidental y volver a desempeñar un papel protagonista en la región.

Además, Trump lo dijo explícitamente: «aprovecharemos el impulso de este alto el fuego para seguir ampliando los históricos Acuerdos de Abraham». Aunque a la mayoría de los dirigentes árabes (sobre todo a los petroleros) les importa un bledo la causa palestina, se ven más o menos obligados a considerarla para no entrar en colisión con el sentimiento de sus propias poblaciones. En particular, Arabia Saudí -especialmente después del 7 de octubre- ha insistido en la necesidad de una solución al problema palestino, como condición previa para una pacificación con Israel. Y esto es extremadamente importante hoy en día para Tel Aviv, que se encuentra más aislada que nunca en la región. Por eso es muy probable que Netanyahu, ganándose el descontento del ala más radical de su coalición, se proponga en realidad cerrar el conflicto en la franja de Gaza; aunque sólo sea por mero cálculo, lanzar una fase de estabilización en Gaza, quizá incluso mediante una gestión administrativa que implique también de algún modo a la ANP (como le gustaría a EEUU), sería un viático para desbloquear la reanudación de las relaciones con Ryad y otras capitales árabes.

En los planes de la administración Trump, por tanto, los Acuerdos Abrahámicos representan el arquitrabe de la estrategia para Oriente Próximo, y su relanzamiento a lo grande -aprovechando también una fase en la que el Eje de la Resistencia, aunque sustancialmente victorioso, necesita un periodo de reconstrucción de posguerra- sería una pluma más en la gorra de la Casa Blanca. Está claro que la ambición de Estados Unidos es implicar a la mayoría de los países de la región para aislar a Irán, tras haber roto la continuidad territorial de la media luna chiíta con la caída del régimen sirio. A los estadounidenses probablemente les gustaría intentar marginar a Hezbolá en Líbano, llevando a Beirut a unirse a los Acuerdos, pero en este momento la jugada parece cuanto menos improbable. También sería difícil obtener la adhesión de Egipto (un auténtico gigante silencioso del mundo árabe, que hace tiempo que dejó de desempeñar un papel protagonista), dado que las tensiones con Israel son actualmente elevadas – los dos países se acusan mutuamente de violar los Acuerdos de Camp David. Por otro lado, podrían crearse las condiciones para la adhesión de Siria – y sería realmente un gran golpe de efecto.

En resumen, podríamos decir que la estrategia estadounidense durante el segundo mandato presidencial de Trump -o al menos durante sus dos primeros años- se caracterizará por tanto por la voluntad de poner fin a las guerras cinéticas en Europa y Oriente Próximo, pero sólo en el marco de una visión conflictiva global, con el objetivo de aislar/endeudar por otras vías tanto a Rusia como a Irán, dado el fracaso de la estrategia seguida durante la administración anterior, que había optado por apoyar un enfoque más belicoso. En términos estratégicos a largo plazo, está claro que la presidencia de Trump debe entenderse como un puente entre la era Biden (dominada por la alianza entre demócratas y neoconservadores) y la era Vance (caracterizada por un mayor pragmatismo), durante la cual se imagina que Estados Unidos puede lanzar -y ganar- su desafío a su rival chino.

Éste es, presumiblemente y a grandes rasgos, el diseño estadounidense. Queda por ver cómo responderán Moscú y Teherán (y Pekín) y, sobre todo, si las piezas del rompecabezas encajarán, cómo y cuándo.

1 – Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU, declaró: «Rusia tiene todos los motivos para creer que el ataque de Ucrania al Turkish Stream se llevó a cabo siguiendo instrucciones de Washington y Londres».

2 – Según el viceministro polaco de Asuntos Exteriores, Wladyslaw Teofil Bartoszewski, la OTAN debe dejar de preocuparse por el derecho marítimo internacional y detener a los petroleros que transportan petróleo ruso, no sólo en las aguas territoriales de sus países, sino también en aguas neutrales. Véase «НАТО открывает охоту на российский теневой флот», Елена Острякова, Politnavigator

3 – La Unión Europea está importando GNL ruso a niveles récord. En los primeros 15 días de este año, entraron en el bloque 837.300 toneladas de GNL ruso, una cifra sin precedentes. A pesar de la presión de las sanciones, el 95% procede de Yamal con contratos a largo plazo. Sobre esto, véase «La UE devora gas ruso a una velocidad récord a pesar del corte», Gabriel Gavin y Giovanna Coi, Politico

4 – En contra del principio de libre navegación, la OTAN pretende extender su control sobre las aguas neutrales del mar Báltico. Como reveló el primer ministro polaco, Donald Tusk, tras la cumbre de la OTAN sobre el Báltico celebrada en Helsinki, ya han comenzado las consultas para encontrar formas legales de controlar los barcos fuera de las aguas territoriales. Esto choca frontalmente con el derecho internacional, según el cual los países cuyos barcos vayan a ser sometidos a inspecciones ilegales pueden defender sus intereses por la fuerza. Moscú ya ha hecho saber que si la OTAN intenta inspeccionar barcos en el mar Báltico, Rusia utilizará a la armada para escoltar a los cargueros. «Protegemos nuestros barcos y los buques que transportan nuestra carga. Y en caso de ataque, comienza un conflicto: primero local, luego regional», declaró Nikolai Mezhevich, presidente de la Asociación de Estudios Bálticos, al diario ruso Izvestia. Cf. «Морские происки: страны НАТО добиваются досмотра судов в нейтральных водах Балтики», Богдан Степовой, Юлия Леонова, Кирилл Фенин, Izvestia.

5 – Los fundamentalistas evangélicos son grandes partidarios de Israel y del sionismo no por razones políticas, sino religiosas. Creen, de hecho, que el día en que los judíos conquisten toda Tierra Santa, se cumplirá la profecía que conduce al Día del Juicio Final y, por tanto, se establecerá el reino de Dios en la Tierra. En resumen, una forma de mesianismo bastante similar a la que anima a los componentes más extremos del sionismo israelí.

6 – Tras más de un mes de asedio, la Autoridad Nacional Palestina llegó a un acuerdo con los combatientes palestinos de la Brigada de Yenín, que condujo a la retirada del campo de refugiados y al levantamiento del bloqueo de la ciudad. Pero las fuerzas de seguridad de la ANP siguen actuando activamente contra la Resistencia en toda Cisjordania.

7 – El acuerdo firmado entre Rusia e Irán contiene una cláusula sobre el refuerzo de la cooperación en materia de seguridad y defensa. Aunque no se prevé un mecanismo automático de defensa mutua, como en el caso del acuerdo con Corea del Norte, sí se contempla una profundización de la cooperación en el ámbito militar, con un intercambio de tecnología. Se sabe que algunos sistemas de armamento iraníes son desplegados actualmente en Ucrania por las fuerzas rusas, con el fin de probarlos en condiciones operativas, por lo que no se puede descartar, por ejemplo, que mañana los rusos suministren la tecnología del misil balístico hipersónico Oreshnik, que proporcionaría a Teherán el equivalente de la disuasión nuclear, aunque sin disponer de armas atómicas, a lo que los dirigentes iraníes siguen oponiéndose. (El texto completo del acuerdo está disponible en la página web del Kremlin).

VOLVER AL INDICE

2. La respuesta a las sanciones

Casi un tercio de los países del mundo han sufrido las sanciones unilaterales de Occidente. Patnaik analiza la posible respuesta desde el Sur Global.
https://peoplesdemocracy.in/

Respuesta económica al imperialismo estadounidense

Prabhat Patnaik

Los países imperialistas liderados por EEUU han estado imponiendo sanciones unilaterales que no cuentan con ningún respaldo de las Naciones Unidas contra los países que se atreven a desafiar su diktat. Según una estimación, casi un tercio de los países del mundo han sido objeto de tales sanciones en un momento u otro. Dichas sanciones incluyen la congelación de aquellos activos de los países sancionados que se encuentren en instituciones financieras occidentales, como ha sido el caso de Irán, Cuba y Corea del Norte entre otros anteriormente, y de Rusia más recientemente. Aunque dicha congelación de activos va descaradamente en contra de las reglas del juego del capitalismo y equivale a un acto de bandolerismo internacional, los países imperialistas no han dudado en imponerla. Y para echar sal en la herida, Estados Unidos ha pagado recientemente el importe de los intereses devengados por los activos rusos congelados a cuenta de la guerra de Ucrania promovida por la OTAN, a la propia Ucrania por financiar la guerra.

Además, mientras se imponen políticas neoliberales al Sur global, con el argumento totalmente engañoso pero incesantemente repetido de que son beneficiosas para él, los propios EEUU han estado adoptando medidas proteccionistas, básicamente para impulsar su empleo interno y reducir su déficit comercial. Ese proteccionismo se ha dirigido sobre todo contra China; y ahora Donald Trump ha anunciado que va a endurecerlo aún más cuando asuma la presidencia. Propone, por ejemplo, imponer un arancel adicional del 10% a todas las importaciones procedentes de China con el argumento de que siguen produciéndose importaciones ilícitas de medicamentos no deseados de China a EE.UU. a pesar de la promesa de los dirigentes chinos de reducir sus exportaciones.

En resumen, el imperialismo estadounidense cree que puede hacer lo que quiera, que es una ley para sí mismo. Que sus acciones violen las reglas del juego capitalista, que violen los mismos principios cuya sabiduría propugna en todo el mundo, le importa poco. Pero su imposición unilateral de la voluntad a otros países está siendo ahora seriamente cuestionada. De hecho, está siendo pagada con su propia moneda.

Su prohibición de exportar tecnología de semiconductores a China provocó como respuesta una prohibición por parte de China de exportar a EE.UU. antimonio, que se utiliza en una serie de actividades relacionadas con la «seguridad»; esto ha hecho subir los precios del antimonio en EE.UU. de forma bastante brusca. Más recientemente, China ha asestado un duro golpe a EEUU al anunciar que dejará de comprar petróleo estadounidense por completo. De todos modos, las importaciones chinas de petróleo procedente de EE.UU. han ido disminuyendo últimamente. En 2023, China había importado 150,6 millones de barriles de petróleo de EE.UU., pero en 2024 estas importaciones habían descendido a 81,9 millones de barriles, es decir, hasta un 46%. La posición de China había pasado de ser el segundo mayor importador de petróleo de EEUU a ser el sexto; y ahora va a detener por completo las importaciones de petróleo de EEUU.

El anuncio de China ha enfurecido a Donald Trump, bajo cuyo mandato EE.UU. se había convertido en el mayor productor de petróleo y gas del mundo y también en exportador. Una de las razones probables de la voladura del gasoducto Nord Stream en 2022, que el periodista estadounidense Seymour Hersh cree que fue obra de la CIA, era eliminar la dependencia de Europa del gas ruso y hacerla más dependiente de los suministros de EE.UU. en su lugar; de hecho, esto es exactamente lo que ha sucedido posteriormente. Por lo tanto, la medida china de prohibir la importación de petróleo estadounidense va en contra de esta política estadounidense de encontrar mercados de exportación para las fuentes de energía estadounidenses y de hacer que los países dependan de la importación de energía de Estados Unidos.

De hecho, la prohibición china de importar petróleo estadounidense es a la vez un acto de represalia contra las restricciones comerciales de EE.UU. a las exportaciones chinas y también un medio de reducir la dependencia de EE.UU. para sus necesidades energéticas, precisamente para eliminar cualquier vulnerabilidad a las presiones estadounidenses en el futuro.

Lo que también llama la atención es la forma en que China propone compensar la falta de importaciones de petróleo procedentes de EEUU. La pérdida de importaciones procedentes de EE.UU. se compensaría ahora con mayores importaciones de Rusia, Irán y Venezuela, los tres países que han estado entre los objetivos más importantes de las sanciones estadounidenses. Debido a estas sanciones, el petróleo de estos países está disponible barato en estos momentos. Para China, por ejemplo, el petróleo ruso resultará más barato que el de EE.UU., de modo que, al tiempo que se libera de la dependencia de EE.UU., China también obtendrá petróleo más barato gracias a los nuevos acuerdos que suscribirá. Por el contrario, EE.UU., que se había anotado una importante «victoria» al hacerse con el mercado europeo de la energía, estaría perdiendo el mercado chino y su influencia frente a China.

El enfado de Donald Trump en este contexto no es sorprendente. Trump acusa a China de librar una guerra comercial contra EE.UU., pero la realidad es que China está tomando medidas para defenderse de la guerra comercial lanzada por EE.UU. contra ella desde hace tiempo. Las medidas unilaterales estadounidenses, que hasta ahora habían sido el medio de intimidar a países indefensos para que se plegaran a la línea del imperialismo dirigido por EEUU, ahora están dando lugar a un nuevo conjunto de acuerdos internacionales que aflojarían el dominio económico del imperialismo dirigido por EEUU. Mientras las acciones estadounidenses se dirigieran sólo contra unos cuantos pequeños países desventurados que pudieran contarse con la punta de los dedos, tales acciones podrían ser eficaces y los países objetivo coaccionados para que sirvieran a la hegemonía imperialista. Pero cuando tales acciones se dirigen contra una gran franja de países, entonces comienza a surgir un arreglo alternativo en sí mismo; la hegemonía imperialista se tambalea si se ejerce abiertamente contra hasta un tercio de los países del mundo.

Todo esto tiene una importante relación con el papel del dólar. El hecho de que China importe energía de Rusia, Irán y Venezuela, los dos primeros de los cuales son miembros del BRICS y el tercero espera serlo en el futuro, implica un aumento del comercio dentro del BRICS. Dicho comercio no se realizará necesariamente en dólares estadounidenses; el dólar no será el medio de circulación en los intercambios entre los países del BRICS. Aunque la forma definitiva del acuerdo monetario entre los países BRICS sigue siendo una cuestión abierta, el hecho de que el comercio entre ellos no estará denominado en dólares está claro; de hecho, ese fue el mensaje de la cumbre de Kazán de los países BRICS. La medida china de prohibir las importaciones de petróleo procedentes de EE.UU. ampliará el comercio no sólo dentro de los BRICS, sino que también reforzará un acuerdo monetario alternativo que serviría para socavar la posición hegemónica del dólar. El desplazamiento del dólar, sin duda, no se producirá de la noche a la mañana, pero los movimientos para socavar su hegemonía están claramente en marcha.

Se trata de un avance potencialmente liberador. El régimen neoliberal que mantiene estrangulado al Sur global ha llegado a un callejón sin salida, acentuando enormemente la angustia de los trabajadores de allí. Aunque no se puede hablar de un final de la crisis del neoliberalismo dentro del propio neoliberalismo, la ruptura con este régimen conlleva un dolor transitorio sustancial, precisamente para aquellas personas cuyos intereses exigen dicha ruptura. Este dolor se debe tanto al funcionamiento espontáneo del neoliberalismo como a las sanciones imperialistas que respaldan dichas acciones espontáneas. Por ejemplo, cualquier país del sur global que imponga controles de capital con el fin de reavivar la autonomía de su Estado-nación para que pueda seguir un programa económico favorable al pueblo sin miedo a la fuga de capitales, se encontrará con que a corto plazo ya no puede cubrir su déficit comercial, ya que la financiación no fluirá hacia él; esto haría necesarios también controles comerciales, lo que reduciría la disponibilidad de bienes a nivel nacional y, por lo tanto, aumentaría aún más la compresión de la demanda sobre el pueblo trabajador en el período de transición.

Sin embargo, disponer de un acuerdo comercial y monetario alternativo puede reducir este dolor transicional, especialmente si este acuerdo adopta la forma de los acuerdos comerciales bilaterales que la Unión Soviética tuvo en su momento con muchos países del sur global. Por lo tanto, el potencial de ruptura con el régimen neoliberal es cada vez mayor; y la actuación de China al establecer acuerdos alternativos de importación de petróleo subraya este potencial.

VOLVER AL INDICE

3. Envidia, o Némesis

Aunque Nvidia es una empresa tecnológica que conocemos desde hace muchos años especialmente por sus tarjetas de memoria gráfica, se ha convertido en uno de los gigantes tecnológicos debido a la burbuja de la IA. Pero lo que le interesa al autor del artículo es la increíble cantidad de residuos tóxicos que genera su actividad.
https://newleftreview.org/

Abismo exponencial

Timothy Erik Ström 18 de enero de 2025

La última empresa tecnológica en alcanzar las altas esferas del capitalismo cibernético es Nvidia, que fabrica unidades de procesamiento gráfico (GPU), un componente de la maquinaria informática que se ha convertido en dominante en el entrenamiento de modelos de IA. Fundada en 1993, Nvidia es el único titán tecnológico que lleva el nombre de un titán real; Invidia es el nombre romano de la deidad griega Némesis, la personificación de la envidia, de ahí el «mal de ojo» verde que es el logotipo de la corporación. Nvidia es actualmente la segunda corporación más valiosa del planeta, con una capitalización bursátil de 3,54 billones de dólares, muy por detrás de Apple y por encima de Microsoft, Amazon y Alphabet. Su valor de mercado se ha multiplicado casi por diez desde finales de 2022. La burbuja de la IA es el último desarrollo de la financiarización desenfrenada que comenzó hace más de medio siglo, cuando la cibernética empezó a remodelar el capitalismo global, intensificada por la flexibilización cuantitativa tras la crisis financiera mundial.

La mayor parte de los 32 años de historia de Nvidia se dedicó a crear GPU para ordenadores de juegos. El auge de la IA transformó su modelo de negocio: donde antes tenían muchos clientes, ahora tienen muy pocos y muy grandes. Su reciente presentación regulatoria trimestral señalaba: ‘Hemos experimentado periodos en los que recibimos una cantidad significativa de nuestros ingresos de un número limitado de clientes, y esta tendencia puede continuar’. Esto es decir poco: la misma presentación muestra que cuatro empresas anónimas representan casi la mitad de sus ingresos. Estos cuatro anónimos (casi con toda seguridad, los otros vértices de la tecnología) están comprando grandes cantidades de GPU de Nvidia para apilarlas en vastos centros de datos, conectando en red miles de estas potentes máquinas-ordenador para impulsar la investigación avanzada de la IA. Ya han prevendido la totalidad de la producción de 2025 de sus GPU Blackwell, que pronto saldrán al mercado y cada una de las cuales cuesta unos 40.000 dólares. Al igual que los demás titanes tecnológicos, el liderazgo de Nvidia en el mercado depende de estar a la vanguardia de las tecnociencias, y su poder procede de la investigación y el desarrollo cibernéticos. Nvidia aumentó su presupuesto de I+D en casi un 50% hasta 2024.

Se puede obtener una visión transversal de la vanguardia del capitalismo cibernético considerando el destino de las GPU que han hecho fabulosamente rica a Nvidia. Estos dispositivos son clave para los cálculos que permiten a la IA plegar modelos de proteínas, automatizar los costes laborales, crear listas de asesinatos para el genocidio de las FDI, plagiar ensayos, dedicarse a la especulación financiera, crear deep-fakes de dictadores muertos y todas las demás maravillas de la IA. Después, estas máquinas-informáticas sucumbirán a su obsolescencia incorporada y harán realidad su destino a más largo plazo de convertirse en residuos electrónicos tóxicos. Este es el reverso tenebroso de la «Ley de Moore», que prevé que el número de transistores que pueden empaquetarse en un chip informático se duplica aproximadamente cada dos años: el aumento exponencial de la potencia informática va de la mano de un aumento exponencial de los residuos. Según el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación, en 2022 se generarán 62 millones de toneladas de residuos electrónicos, el doble que en 2010. Como describe su reciente informe, esto es «igual al peso de 107.000 de los aviones de pasajeros más grandes (853 plazas) y pesados (575 toneladas) del mundo, suficiente para formar una cola ininterrumpida de Nueva York a Atenas, de Nairobi a Hanoi, o de Hong Kong a Anchorage».

Como ocurre con las máquinas de computación en general, la composición material precisa de una GPU es difícil de discernir, oculta como está tras las bizantinas líneas de suministro, la ley de propiedad intelectual y el carácter de «caja negra» de la tecnociencia. Baste decir que están compuestas por un surtido extremadamente complejo de sustancias químicas, entre las que se incluyen varios minerales de tierras raras (tantalio, paladio, boro, cobalto, tungsteno, hafnio, etc.), metales pesados (plomo, cromo, cadmio, mercurio, etc.), plásticos complejos (acrilonitrilo butadieno estireno, polimetacrilato de metilo, etc.) y sustancias sintéticas (tetrabrombisfenil-A, tetrafluorociclohexanos, etc.). A modo de comparación: un cuerpo humano se compone de unos 30 de los 118 elementos de la tabla periódica; un iPhone, de 75 elementos. Todas estas materias primas deben extraerse de la tierra, refinarse, recombinarse y procesarse en gran medida, produciendo diversos subproductos tóxicos, por no hablar del efecto sobre la salud de los trabajadores de estas líneas de suministro. El extendido aparato del capitalismo cibernético funciona con una asombrosa falta de regulaciones de interés público o medioambientales.

Un aspecto de los colosales residuos generados por el capitalismo cibernético que por fin empieza a atraer cierta atención de la corriente dominante es la cantidad de electricidad que consumen las máquinas-informáticas conectadas en red. La Agencia Internacional de la Energía señala que entre 2022 y 2026 es probable que los centros de datos dupliquen su consumo de electricidad, hasta unos 1.000 teravatios hora. Este aumento equivale aproximadamente a sumar todo el consumo eléctrico de otra Alemania. En conjunto, la demanda de energía de los centros de datos es superior a la de cualquier país, excepto China, Estados Unidos e India. Y los centros de datos son sólo una parte de la infraestructura global de máquinas informáticas en red, que actualmente consta de unos 30.000 millones de dispositivos conectados a Internet. Estas cifras de consumo, además, no tienen en cuenta la energía utilizada en la extracción y el refinado de enormes cantidades de materias primas para producir la propia maquinaria y, desde luego, no consideran ninguna «externalidad» tóxica.

A medida que la cibernética ha sobrealimentado las capacidades industriales del capitalismo, ha creado enormes cantidades de residuos tóxicos que se propagan en cascada a través de las cadenas de suministro y se acumulan en las cadenas alimentarias. Un ejemplo famoso son las PFAS (sustancias pre/polifluoroalquílicas), o «sustancias químicas para siempre», un grupo de unos 15.000 compuestos organofluorados sintéticos diferentes que no se descomponen de forma natural. Creadas por primera vez en la década de 1950, estas sustancias químicas tóxicas -que se encuentran en todos los equipos informáticos, entre otros muchos productos domésticos- se detectan ahora comúnmente en el cuerpo humano, y su acumulación comienza en la placenta antes del nacimiento. Están estrechamente relacionados con el aumento de las probabilidades de cáncer, la disminución del recuento de espermatozoides, la enfermedad inflamatoria intestinal, los trastornos cognitivos, los defectos congénitos, las enfermedades renales, los problemas de tiroides y los problemas hepáticos. Según la Comisión Lancet sobre contaminación y salud, la contaminación medioambiental ya causa una de cada seis muertes prematuras, una cifra que va a empeorar a medida que se intensifiquen tanto la producción como la bioacumulación.

La contaminación química también afecta a otras especies y, por tanto, a las relaciones, sistemas y procesos ecológicos que conforman la red de la vida. De hecho, la producción masiva de sustancias químicas no naturales es un marcador clave de la nueva época que se inauguró con las primeras explosiones atómicas en 1945, en los cegadores albores del Antropoceno. En 2019, la venta mundial de productos químicos sintéticos -excluidos los productos farmacéuticos- se estimó en unos 4,363 billones de dólares. La magnitud de la liberación de productos químicos industriales es asombrosa; una estimación conservadora la sitúa en torno a los 220.000 millones de toneladas anuales, de las que los gases de efecto invernadero sólo representan alrededor del 20%.

Se presta escandalosamente poca atención a las ramificaciones. Por ejemplo, de las ∼23.000 sustancias químicas registradas en 2020 a través del reglamento líder mundial de la UE, Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH), alrededor del 80% aún no se han sometido a una evaluación de seguridad – por no hablar de las más de 300.000 sustancias químicas sintéticas que se producen en todo el mundo pero que no están en su lista. Y las evaluaciones de seguridad están estrechamente definidas, excluyendo los efectos cóctel y los enredos ecológicos. Un estudio exhaustivo concluyó que la contaminación química «representa un riesgo catastrófico potencial para el futuro humano y merece un escrutinio científico global de la misma escala y urgencia que el esfuerzo dedicado al cambio climático».

La magnitud de los residuos cibernéticos es difícil de comprender. Un perspicaz estudio descubrió que a principios delsiglo XX la masa de objetos producidos por el hombre – hormigón, ladrillos, asfalto, metales, plásticos, etc. – equivalía aproximadamente al 3% de la «biomasa» total del mundo, el peso combinado de la red de la vida: todas las plantas, bacterias, hongos, arqueas, protistas y animales. Reveló que la masa de materiales antropogénicos se ha estado duplicando cada veinte años a lo largo del último siglo. A este ritmo, 2020 fue el año en el que la masa fabricada por el hombre alcanzó 1,1 teratoneladas, superando la totalidad de la biomasa mundial. En otras palabras, la materia que hemos fabricado supera ahora a la red de la vida. El peso de todo el reino animal -cada vaca, coral y krill, cada persona, paloma y las 350.000 especies diferentes de escarabajos- es aproximadamente el 0,5% de la biomasa de la Tierra, o unas 4 gigatoneladas de vida. En 2020, los humanos habrán producido 8 gigatoneladas de plásticos. En 2040, serán el doble.

Curvas exponenciales como éstas están causando estragos en la naturaleza finita. Sin embargo, pocos en la izquierda radical realizan un análisis holístico que intente responder a la pertinente pregunta de Langdon Winner: «¿Dónde y cómo han empezado las innovaciones en ciencia y tecnología a alterar las condiciones mismas de la vida?». Es habitual que los comentaristas radicales sucumban a la ilusión de que la maquinaria informática es ingrávida. Un puñado de titulares recientes de Jacobin – «El problema con la IA es el poder, no la tecnología»; «El problema con la IA es el problema con el capitalismo»; «La automatización podría liberarnos – si no viviéramos bajo el capitalismo»- evidencian esta visión «instrumental» de la tecnología, que ve la maquinaria avanzada del capitalismo cibernético como algo no problemático, reservando la crítica para el control que los patrones ejercen sobre ella. Muchos en la izquierda sugieren, implícita o explícitamente, que la solución es ‘colectivizar las plataformas’: deshacerse de los patrones, deshacerse del problema. Con ello se corre el riesgo de «lavar a los trabajadores» el aparato toxificador del capitalismo cibernético, imaginando que sustituir al consejero delegado de Nvidia por un consejo obrero, digamos, bastaría para lograr un futuro socialista sostenible.

Por supuesto que necesitamos consejos obreros, muchos de ellos en todo el ámbito social. Probablemente tampoco querremos prescindir de algunas de las potentes máquinas de computación y de los productos químicos sintéticos que ha producido el capitalismo cibernético. Pero debemos considerar cuál debería ser su lugar en un mundo en el que se puedan vivir vidas significativas y florecientes dentro de los límites ecológicos. La expansión exponencial de las tecnologías cibernéticas y las abstracciones alienantes que han generado son una catástrofe. Es urgentemente necesario que desarrollemos una crítica materialista de dicha tecnología con el objetivo de hacer surgir una política radicalmente diferente, que adopte una visión más amplia, que considere no sólo las relaciones de poder y propiedad, sino el rendimiento material del capitalismo cibernético y su transformación de las condiciones de la vida misma. La magnitud de la crisis no exige menos.

VOLVER AL INDICE

4. Eleanor Marx en tiempos de genocidio

El texto de una charla en Londres en homenaje a la hija menor de Marx.
https://mronline.org/2025/01/

‘Soy gazatí’: Escribir sobre Eleanor Marx en tiempos de genocidio en su 170 cumpleaños

Publicado originalmente: Morning Star Online el 16 de enero de 2025 por Dana Mills

«EL HOMBRE que no podía oír una historia de angustia sin intentar aliviarla puede ahora jactarse de instigar actos que ponen en peligro la vida de mujeres y niños inocentes», escribió Eleanor Marx, autoproclamada “hermana feniana”, en su texto Los dinamiteros irlandeses en 1884.

El contexto era específico: su escrito, como parte de su activismo, sobre el encarcelamiento y la opresión de los que luchaban por la libertad de Irlanda. Y sin embargo, esta cita, como la obra de Eleanor Marx en general, resuena con nuestro momento de una forma conmovedora.

Eleanor Marx, la hija menor de Karl y Jenny Marx, 1855-98, volvió a nuestros paisajes intelectual y político gracias a la extraordinaria biografía de Rachel Holmes, Eleanor Marx, A Life (Bloomsbury, 2015). La relectura de Holmes de su vida y su época nos devolvió a Eleanor Marx como la precursora del socialismo-feminismo. Internacionalista, sindicalista, editora y traductora multilingüe del archivo de su padre, fue cofundadora de la Federación Socialdemócrata, el primer partido socialista organizado de Gran Bretaña, junto a William Morris y HM Hyndman.

Amaba a Shakespeare, tanto a Percy Bysshe como a Mary Shelley, la buena poesía y los juegos de palabras malos. Actriz fracasada, se convirtió en una de las oradoras públicas más solicitadas de la Gran Bretaña victoriana radical. El blanco era su color favorito, y el Sekt alemán su idea de la felicidad, lo que la convirtió en una de las primeras socialistas del champán.

Eleanor Marx fue una de las fuerzas políticas más importantes en un momento singularmente revolucionario del siglo XIX. Era política de los pies a la cabeza, comentaba su madre Jenny. Alerta y atenta a las interconexiones de los acontecimientos políticos en todo el mundo, pasó su vida actuando por la justicia en la principal organización socialista de su época, la Segunda Internacional, en la que fue dirigente junto a Rosa Luxemburg, Clara Zetkin, Edward Bernstein y otros. En Gran Bretaña, fue una importante fuerza fundadora del incipiente movimiento sindical, prestando especial atención a la sindicalización de las mujeres, las más vulnerables a la explotación bajo el capitalismo patriarcal.

Eleanor Marx fue la única Marx que reivindicó las raíces judías de su familia. En 1890 aceptó una invitación para hablar en Londres ante un grupo de trabajadores socialistas: «Queridos camaradas: Estaré muy contenta de hablar en la reunión de noviembre; más contenta aún, porque mi padre era judío». En un clima de antisemitismo y opresión que vivían los trabajadores judíos de su época, decidió aprender yiddish y era conocida por exclamar «¡Soy judía!» mientras se dirigía a los sindicatos de trabajadores judíos.

Reflexionar sobre este acto de solidaridad en el 170 cumpleaños de Eleanor Marx resulta tan oportuno como sorprendente. El agudo análisis de Marx sobre la opresión estructural, dilucidado en textos como «La cuestión de la mujer» (desde un punto de vista socialista, 1886), demuestra que ella sabía que la desigualdad y la represión no podían tolerarse durante mucho tiempo.

Y primero, una idea general que tiene que ver con todas las mujeres. La vida de la mujer no coincide con la del hombre. Sus vidas no se cruzan; en muchos casos ni siquiera se tocan. De ahí que la vida de la raza se atrofie.

Todos perdemos en humanidad cuando algunas de nosotras somos silenciadas y maltratadas. En Los dinamiteros irlandeses escribió más adelante,

Sin duda, si todos los seres humanos fueran capaces de desarrollarse por igual, la fuerza nunca sería necesaria.

Catorce meses después del inicio del genocidio contra Gaza, las múltiples vías a través de las cuales Marx actuó por la igualdad y contra la opresión y sus actos de solidaridad por escrito y en la práctica son más necesarios que nunca. Ella dijo «soy judía» al constatar los efectos de la subyugación estructural sobre el pueblo judío en su época. A su vez, este acto de solidaridad nos obliga a adoptar la frase «Soy gazatí».

El número de víctimas mortales del genocidio ha superado ya las 46.000 personas, entre ellas más de 8.000 niños. La infraestructura de Gaza ha sido destruida hasta la médula, con los ataques militares israelíes dirigidos contra la vida cultural, académica y comunitaria de Gaza, asegurando que nada quedará intacto cuando por fin llegue el alto el fuego.

Los ataques israelíes continúan mientras abandona a sus propios rehenes, incluidos ancianos, mujeres y niños, obligándonos a recapacitar sobre la cita con la que comenzaba este ensayo. Por supuesto, este ataque israelí no está fuera de contexto y es parte integrante de una Nakba continua, un intento de destruir la vida cultural, política y social palestina y de instaurar una represión y un sometimiento permanentes.

En palabras de Marx, en una carta, «a veces me inclino a preguntarme cómo se puede seguir viviendo con todo este sufrimiento a nuestro alrededor», da la sensación de que la violencia y la miseria son tan abrumadoras que no nos queda ninguna vía de acción para resistir. Sin embargo, Marx fue siempre resistente y nunca se sumió en la inacción ante la crueldad y la inhumanidad. No es sólo su capacidad para identificar a quienes se encuentran en el meollo de la opresión estructural y las vías para solidarizarse con ellos lo que hace que Eleanor Marx sea relevante para nuestro tiempo. Su humanidad inquebrantable y su insistencia en seguir luchando por la libertad y la igualdad para todos resuenan poderosamente en este momento.

Para terminar con uno de sus discursos más famosos, del Primer Primero de Mayo de 1890, cuando los objetivos por los que luchaba parecían muy lejanos: “Éste no es el final, sino sólo el principio de la lucha; no basta con venir aquí a manifestarse a favor de una jornada de ocho horas. No debemos ser como algunos cristianos que pecan durante seis días y van a la iglesia el séptimo, sino que debemos hablar diariamente en favor de la causa y hacer que los hombres, y sobre todo las mujeres que encontremos, vengan a las filas a ayudarnos.

Levantaos como leones tras el letargo
en número invencible
Sacudid vuestras cadenas a la tierra como el rocío
que en el sueño había caído sobre vosotros-
Vosotros sois muchos, ellos son pocos.

La Dra. Dana Mills, activista por la paz y escritora israelí, escribió este artículo para la Marx Memorial Library & Workers’ School (MML) en honor del 170 aniversario del nacimiento de Eleanor Marx. La MML, un destacado centro de investigación y educación sobre historia marxista y socialista, se enorgullece de su conexión histórica con Eleanor Marx. Las oficinas y la editorial de la Federación Socialdemócrata estaban situadas en el 37a de Clerkenwell Green, donde Marx también habló en el mitin del Primero de Mayo de 1890. Las amplias colecciones de la biblioteca incluyen escritos de Marx, junto con correspondencia original. El 6 de marzo a las 18.00 horas, MML acogerá a la biógrafa Rachel Holmes para un acto especial y gratuito sobre Eleanor Marx en Clerkenwell Green.

VOLVER AL INDICE

5. El imperialismo y la emigración en el Mediterráneo

Presentación de un nuevo informe del TNI. En esta ocasión, sobre el concepto de «imperialismo fronterizo» aplicado a la región mediterránea. 
https://www.tni.org/en/

Imperialismo fronterizo en el Magreb 

Violencia, explotación, acumulación y resistencia

Fecha de publicación: 17 de enero de 2025

Las fronteras son construcciones coloniales y su fortificación en la región del Magreb sirve a una agenda imperialista occidental. Muchas de las fronteras que hoy delimitan los países africanos deben su origen a la apropiación ilegal de tierras y a la colonización de finales del siglo XIX por parte de diversos Estados europeos occidentales. Nuestra nueva investigación analiza las raíces históricas y la economía política de la creación de fronteras y de la violencia fronteriza en el Mediterráneo y en los países del norte de África, examinando los marcos jurídicos e institucionales de cuatro países del Magreb: Argelia, Libia, Marruecos y Túnez. También destaca los esfuerzos populares que han tomado forma en toda la región, resistiendo a la violencia fronteriza y, por extensión de ésta, al sistema capitalista y al imperialismo occidental.

Descargas Imperialismo fronterizo en el Magreb: Violencia, explotación, acumulación y resistencia.pdf (PDF, 7,75 MB) (en inglés)

Tiempo medio de lectura: 45 minutos

Autores Corinna Mullin

Resumen

Apenas pasa una semana sin que haya noticias de otra embarcación que vuelca en el Mediterráneo mientras los inmigrantes intentan llegar a Europa, y cada recuento de vidas perdidas parece ser mayor que el anterior. Los primeros días de diciembre de 2024 trajeron horribles noticias de una niña de 11 años de Sierra Leona que fue encontrada flotando en el mar Mediterráneo frente a la isla de Lampedusa, en el extremo sur de Italia; la única superviviente de una embarcación naufragada que transportaba a 45 personas y que había partido del puerto de Sfax, en Túnez. Había flotado en el mar durante tres días utilizando tubos interiores inflados con aire de un chaleco salvavidas antes de ser rescatada por un velero. El Año Nuevo trajo noticias de al menos 27 personas fallecidas en dos naufragios frente a las costas de Túnez. Uno de los muertos era un recién nacido. Con la intensificación del asalto sionista-imperialista a Siria y un número significativo de políticos europeos de derechas pidiendo la repatriación de los refugiados sirios, podemos esperar ver un aumento del número de sirios que mueren en el mar en los próximos meses. Aunque la pérdida de vidas a tal escala se describe a menudo como «trágica», esto no capta la naturaleza deliberada y estructurada de la violencia racista antimigrante que prevalece en el Mediterráneo. Esta violencia ha provocado un enorme número de víctimas, con más de 2.200 personas muertas o desaparecidas sólo en 2024. Desde 2014, al menos 31.178 personas se han ahogado o desaparecido en una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Mucho menos documentadas están las muertes de personas que cruzan el Sáhara, que se presumen el doble de las que se han producido en el mar.

Los enfoques jurídicos y humanitarios para explicar estas muertes suelen adoptar un marco de derechos humanos para el régimen de la frontera mediterránea, centrándose en los derechos de los refugiados y los solicitantes de asilo en virtud del derecho internacional. Los enfoques más críticos arrojan luz sobre la dimensión racializada de la violencia fronteriza, haciendo hincapié en el eurocentrismo incrustado en el marco ideológico que da forma a la mayoría de las políticas y discursos migratorios occidentales. Ambos enfoques tienden a pasar por alto las relaciones sociales racializadas y jerárquicas que sustentan la gobernanza del Mediterráneo entre los Estados e instituciones capitalistas-imperialistas centrales, como la Unión Europea (UE), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el Mando Africano de Estados Unidos (AFRICOM), por un lado, y los Estados periféricos del norte de África, como Argelia, Libia, Marruecos y Túnez, por otro. Estas relaciones sociales están determinadas a su vez por el contexto estructural núcleo-periferia, conformado por los legados coloniales y mantenido por las intervenciones económicas y militares imperialistas, que socavan la soberanía de los países de todo el Magreb, así como de otras partes de África y del Sur global/Mayoría Global. Una característica de la soberanía limitada es la incapacidad de los Estados para determinar sus propias políticas fronterizas de forma que refuercen la soberanía, la solidaridad y la liberación nacional en lugar de socavarlas.

En ocasiones se ha hecho referencia al Mediterráneo como un espacio «vacío», lo que oculta la participación activa de numerosos actores europeos y otros actores neocoloniales/imperialistas y su papel en la militarización del Mediterráneo, así como en la creación de las propias condiciones materiales que han provocado la aceleración de la migración en la región. Los fundamentos racistas de las políticas de la UE pueden verse en su cambiante enfoque de las Misiones de Búsqueda y Rescate (SAR) en el Mediterráneo. En el periodo 2011-2012, durante los «levantamientos árabes» contra los gobiernos respaldados por Occidente en Egipto y Túnez, seguidos de la intervención dirigida por la OTAN en Libia, los responsables políticos de la UE promovieron las SAR en el Mediterráneo central y occidental. Estas misiones les convenían cuando la UE podía presentarse como la Europa civilizada que salvaba a las personas que huían del caos. El cambio se produjo en 2013, cuando la UE optó por criminalizar y demonizar a los migrantes racializados que cruzaban el Mediterráneo. Como se detalla en un informe de 2021, Frontex empezó a referirse «por primera vez a la migración marítima como un delito transfronterizo… presentando el control fronterizo como su solución» sólo en 2013. En un discurso pronunciado en la Comisión Europea en mayo de 2023, David Yambio, portavoz para los refugiados en Libia, destacó la hipocresía de los Estados occidentales -específicamente los Estados miembros de la UE y Estados Unidos- a la hora de crear las condiciones para «la esclavitud, la tortura y el asesinato de personas que buscan ponerse a salvo» de guerras de las que esos mismos actores son responsables.

Además del colapso climático, el acaparamiento de tierras y recursos, así como las guerras imperialistas, la reestructuración neoliberal de las economías africanas impuesta por las instituciones financieras internacionales (IFI) como parte de la contrarrevolución del núcleo imperialista contra la descolonización de la Mayoría Global está diseñada para garantizar la orientación externa de las economías africanas, el intercambio desigual y la dependencia de la deuda. No es de extrañar que los países que se enfrentaron a programas de ajuste estructural (PAE) como condición para obtener préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI) tengan la mayor proporción de su población emigrando «para trabajar en sectores con salarios bajos: agricultura, construcción, industria manufacturera, servicios asistenciales, logística, transporte y la incipiente economía gig». Esto, unido a la militarización, incluidas las intervenciones militares occidentales, la construcción de bases militares y la provisión de entrenamiento y armas utilizadas a menudo para sofocar la disidencia popular, configura las condiciones de vulnerabilidad racializada y precariedad perpetua bajo las que los Estados gestionan tanto la «inmovilidad como la movilidad» de los trabajadores africanos, una importante fuente de transferencia de riqueza periferia-núcleo.

Este informe utiliza los conceptos de «racismo capitalista», neocolonialismo, imperialismo y relaciones núcleo-periferia para ofrecer un análisis exhaustivo de las estructuras, las estrategias superpuestas, los marcos ideológicos, las políticas y las prácticas de la gobernanza fronteriza en el Mediterráneo. Explora por qué la gente emigra y trata de cruzar finalmente el Mediterráneo, incluidas las numerosas formas de violencia a las que se ve sometida la Mayoría Global a través de las fronteras imperialistas, las guerras y las intervenciones económicas y militares. El principal objetivo de esta violencia neocolonial, como argumentó el intelectual guerrillero Walter Rodney en un discurso pronunciado en mayo de 1979 en el Centro de Estudios Afroamericanos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), es «estabilizar» las relaciones capitalistas dentro del núcleo capitalista-imperialista perpetuando la fuga de riqueza de la periferia («Ganaron excedentes, ganaron nuevos mercados, ganaron nuevas materias primas, etc.»). Esta estabilización es especialmente necesaria en tiempos de crisis del núcleo imperialista. Citando a Frantz Fanon, Rodney explicó que las relaciones capitalistas en las (neo)colonias se «extienden» mediante la fuerza bruta. El caso del genocidio sionista-colonial respaldado por EEUU contra los palestinos deja claro cómo el «Estado colonial se acerca lo más posible a la violencia pura». A diferencia de las contradicciones entre el trabajo y el capital en «la metrópoli», en las (neo)colonias «las relaciones de producción [no están] “determinadas por la economía o el mercado”», sino por la violencia capitalista-imperialista, en la que la militarización de las fronteras ocupa un lugar central.

En la economía global, las rutas de transporte marítimo representan el 90% del comercio mundial y el 95% del tráfico ciberespacial. El Mediterráneo, con su situación geoestratégica y sus numerosos «puntos de estrangulamiento» potenciales, reviste una gran importancia para este tráfico. De hecho, el 65% del petróleo y el gas natural que se consumen en Europa occidental atraviesan el Mediterráneo. La guerra por delegación de EE.UU. y la OTAN contra Ucrania ha reforzado la importancia del petróleo y el gas importados, especialmente de Argelia, para el capital europeo y la estabilidad social. Un reciente informe confidencial de la OTAN pone de relieve las inquietudes respecto al potencial de Argelia para tomar decisiones políticas soberanas, como las amenazas de cortar el suministro de gas a España. Los principales Estados capitalistas-imperialistas reconocen que el auge de un orden mundial multipolar, acelerado por los avances estratégicos de la resistencia palestina y sus aliados regionales (en particular Hezbolá, Yemen, Irán y, hasta el cambio de régimen respaldado por Occidente a principios de diciembre de 2024, Siria) frente al genocidio, proporcionará inevitablemente un mayor espacio político a los Estados del Magreb para sofocar la fuga de plusvalía. Esta realidad global en rápida transformación ha elevado las apuestas y la urgencia de los intentos imperialistas de militarizar y pacificar el Mediterráneo.

Este informe explora la dinámica estructural y los mecanismos a través de los cuales los agentes dominantes de la gobernanza fronteriza -la UE y EEUU a través de la OTAN y el Mando de EEUU en África (AFRICOM), la avanzadilla del Pentágono en África- intentan mantener su poder geoestratégico sobre el Mediterráneo frente a estas crisis superpuestas del capitalismo-imperialismo. Examina las raíces históricas y la economía política de la creación de fronteras y la violencia fronteriza en la región del Mediterráneo y el Magreb. El análisis se basa en el concepto de «imperialismo fronterizo» de Harsha Walia, utilizado para describir los procesos «mediante los cuales se crean estructuralmente, además de mantenerse, las violencias y precariedades del desplazamiento y la migración». El imperialismo fronterizo explica uno de los mecanismos clave a través de los cuales se asegura el intercambio desigual y la fuga de riqueza de la periferia, y se mantiene la jerarquía racializada en el sistema internacional, lo que W.E.B du Bois denominó la «línea de color global». En este sentido, las fronteras pueden entenderse como el eje de lo que Charisse Burden Stelly describe como «racismo capitalista», la «economía política y el orden social racialmente jerárquicos que constituyen la superexplotación laboral, la expropiación por dominación y la acumulación primitiva racial/colonial en curso».

El informe también considera el papel de las fronteras militarizadas y de la colaboración en materia de «seguridad» a la hora de contribuir a la ruptura deliberada de la solidaridad regional, socavando materialmente las posibilidades de integración, requisito previo para que la región se desvincule del núcleo capitalista-imperialista. Esta estrategia refuerza la dicotomía orientalista y patentemente racista entre el «jardín» europeo y la «jungla» africana, tal y como la describe el alto diplomático europeo Josep Borrell, donde las fronteras militarizadas se presentan como una barrera protectora que impide que la «jungla» invada el «jardín». Este paisaje discursivo facilita la deshumanización de los inmigrantes racializados, relegándolos a lo que Frantz Fanon describió como la «zona del no-ser», una condición necesaria para normalizar la violencia extrema que soportan.

Hasta la fecha, la serie Guerras fronterizas del Transnational Institute se ha centrado en diversos aspectos de los regímenes fronterizos mortíferos resultantes de las políticas fronterizas de la UE y Estados Unidos, como la exploración de las diversas facetas de la externalización de fronteras a terceros países y lo que significan en la práctica, la denuncia de quienes se lucran tanto de la guerra y los conflictos que obligan a las personas a abandonar sus hogares como de la violencia fronteriza estructural con la que se topan en su búsqueda de un refugio seguro, o la exploración de cómo el imperialismo es reempaquetado por organismos como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre otros temas.

Este documento marco contribuye a nuestro trabajo sobre las guerras fronterizas entretejiendo varios hilos de nuestra investigación anterior, presentando un análisis conceptual de la dinámica estructural y los mecanismos a través de los cuales las potencias occidentales, incluidas la UE y EEUU (a través de la OTAN y AFRICOM) intentan mantener su poder geoestratégico sobre el Mediterráneo. La investigación examina las raíces históricas y la economía política de la creación de fronteras y de la violencia fronteriza en el Mediterráneo y en los países del norte de África, analizando los marcos jurídicos e institucionales de cuatro países del Magreb: Argelia, Libia, Marruecos y Túnez. El informe concluye examinando las formas de resistencia que han surgido frente al imperialismo fronterizo, algunas de las cuales se inspiran en el ethos de anteriores luchas anticoloniales, panafricanas y tercermundistas para imaginar y practicar la comunidad más allá de un orden imperialista-capitalista.

Conclusiones clave

  • El Mediterráneo es una de las fronteras más mortíferas del mundo para los migrantes, con un balance de 31.178 muertos desde 2014 debido a las restricciones a la circulación impuestas por la UE, que hacen que la migración sea cada vez más peligrosa.

  • La UE utiliza Frontex, su Guardia de Fronteras y Costas, en coordinación con la OTAN y el AFRICOM, controlados por Estados Unidos, para hacer cumplir un sistema fronterizo racializado que viola los derechos humanos de los migrantes. Este sistema mantiene y afianza unas relaciones muy desiguales entre los Estados capitalistas centrales y los países de África. Otro mecanismo clave es el Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África, que supervisa los visados, las devoluciones y el establecimiento de centros de detención en Marruecos y Túnez donde se retiene a las personas que han sido deportadas, a menudo ilegalmente.

  • Las políticas migratorias de la UE, en particular el Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo 2020, hacen hincapié en la «seguridad» de las fronteras y en la lucha contra el «tráfico de seres humanos», en lugar de en la seguridad y el bienestar de los inmigrantes. Aunque el tráfico de seres humanos es sin duda un problema, no debe confundirse con el contrabando y sólo puede combatirse abordando sus causas estructurales, vinculadas a los mismos legados coloniales y a la crisis del capitalismo-imperialismo que contribuyen a elevar los niveles de migración. El aumento de la criminalización de los migrantes y el encuadramiento de las misiones de rescate como complicidad en actividades ilegales sólo contribuyen a la violencia contra los migrantes.

  • La UE presiona a países como Argelia, Libia, Marruecos y Túnez para que actúen como sus guardias fronterizos, deteniendo y deportando a los migrantes. Esta «cooperación» es a menudo coercitiva, basada en una combinación de incentivos económicos y sanciones en un enfoque de «palo y zanahoria» para imponer el cumplimiento. Estas tácticas socavan la soberanía de los Estados del Magreb, impidiéndoles desarrollar sus propias políticas fronterizas y garantizar la libertad de circulación.

  • Como resultado, los sistemas de migración y asilo en todo el Magreb ofrecen poca protección legal a los migrantes, muchos de los cuales se enfrentan a detenciones, explotación laboral y acceso limitado a servicios esenciales.

  • El imperialismo fronterizo desempeña un papel crucial en la estabilización de la acumulación de capital mediante la expansión y profundización de la explotación laboral y la ampliación del ejército mundial de reserva de mano de obra. Explica uno de los mecanismos clave a través del cual se asegura el intercambio desigual y la fuga de riqueza de la periferia, y se mantienen las jerarquías racializadas en el sistema internacional. Los Estados norteafricanos subvencionan al capital europeo proporcionando educación, asistencia sanitaria y formación a los trabajadores inmigrantes documentados e indocumentados en Europa, absorbiendo los costes de la reproducción social y suscribiendo de hecho la acumulación de capital europeo.

  • Las principales empresas armamentísticas y de seguridad de Europa, Estados Unidos y el Estado colonial sionista colono se benefician de la militarización de las fronteras, impulsando una lucrativa industria de «seguridad fronteriza» que promueve una mayor externalización de las políticas fronterizas a los Estados norteafricanos.

  • Para la UE y EEUU (a través de la OTAN y el AFRICOM), imponer la militarización de las fronteras tanto en el Mediterráneo como en los continentes europeo y africano es también una forma de mantener el control en la región y avanzar en los intereses geoestratégicos.

  • El imperialismo fronterizo en el Mediterráneo desempeña un papel en la protección del dominio colonial de los colonos sionistas en Palestina en general, y del genocidio en curso en Palestina en particular. Garantiza que se mantenga abierto un importante corredor de transporte para la cadena de suministro del complejo militar-industrial y, simultáneamente, bloquea las expresiones materiales de solidaridad regional con la resistencia palestina.

  • El imperialismo fronterizo tiene sus raíces en el colonialismo. Antes del siglo XVIII, cuando las potencias coloniales francesa, británica e italiana expropiaron violentamente la tierra, los recursos y el trabajo de los pueblos del Magreb, las fronteras eran fluidas en estos países mediterráneos. Las potencias coloniales utilizaron la creación de fronteras como una estrategia de divide y vencerás y una forma de cercamiento para permitir la acumulación primitiva en las colonias.

  • A pesar de las relaciones altamente desiguales establecidas por el colonialismo, antes de la creación del espacio Schengen en 1985 las personas procedentes de Europa y del Magreb se enfrentaban a restricciones mínimas para cruzar el Mediterráneo. Esta historia tan reciente se ha olvidado en gran medida, lo que ha llevado a la percepción actual de que el Mediterráneo siempre ha sido un espacio de migración restringida.

  • En todo el Magreb existen múltiples formas de resistencia, tanto popular como estatal, a la militarización de las fronteras, que a menudo se inspiran en legados de lucha anticolonial y solidaridad regional de los años 50 y 60.

  • El término árabe «harraga», que hace referencia al acto de cruzar las fronteras sin autorización, simboliza una forma de desafío. Los inmigrantes también expresan con frecuencia su resistencia mediante acciones directas y protestas contra las políticas restrictivas y la detención. En ocasiones, los Estados han resistido oponiendo su colaboración a los actores fronterizos imperialistas.

  • Estructuralmente, el auge de un orden mundial multipolar puede crear más espacio para que los Estados resistan al imperialismo fronterizo al permitirles desvincularse del núcleo capitalista-imperialista y desarrollar y aplicar sus propias políticas fronterizas de forma que satisfagan las necesidades y aspiraciones de los pueblos africanos, reprimidas durante tanto tiempo.

Editores

Deborah Eade

AGRADECIMIENTOS: Max AjlEssam Elkorghli, Hamza Hamouchene, Mabrouka M’Barek,

Niamh Ní Bhriain, Josephine Solanki

VOLVER AL INDICE

6. Entrevista a Ilán Pappé

En vísperas del acuerdo de alto el fuego, Ilan Pappé concedió esta entrevista a Al Jazeera.
https://www.aljazeera.com/

El historiador israelí Ilan Pappe: ‘Ésta es la última fase del sionismo’

Pappe habla con Al Jazeera sobre el «neo-sionismo», las conversaciones de alto el fuego, la segunda venida de Trump y el «adoctrinamiento» en Israel.

[Vídeo con algunos fragmentos de las respuestas de Pappé 03:19]

Por Anealla Safdar Publicado el 14 Ene 2025

Copenhague, Dinamarca –En una gélida mañana de sábado en Copenhague, Ilan Pappe entraba en calor en la sala de un cine, charlando y bromeando en un árabe fluido con uno de los organizadores de una conferencia a la que pronto iba a dirigirse entre sorbos de café negro de un vaso de papel.

A diferencia de otros israelíes, dijo Pappe, él aprendió la lengua «de los colonizados» pasando tiempo en Palestina, rodeándose de amigos palestinos y tomando clases formales de árabe.

Cientos de académicos, funcionarios, activistas de derechos internacionales y daneses corrientes horrorizados por el genocidio de Israel contra los palestinos de Gaza asistieron al acto en la capital danesa, organizado por la Red Palestina Europea.

El grupo se fundó recientemente y entre sus miembros hay daneses de ascendencia palestina.

Pappe dijo posteriormente a los asistentes que, desde el estallido de la última guerra de Israel contra Gaza, se ha sentido conmocionado por la respuesta de Europa.

«Comparto con mucha gente la sorpresa por la postura europea», dijo en el escenario. «Europa, que pretende ser un modelo de civilización, ignoró el genocidio más televisado de los tiempos modernos».

Al margen, Al Jazeera entrevistó a Pappe, de 70 años, destacado historiador, autor y profesor israelí que ha pasado gran parte de su vida luchando por los derechos de los palestinos. Le preguntamos sobre el sionismo, la solidaridad y lo que cree que significa para Gaza un panorama político estadounidense cambiante.

Al Jazeera: Usted ha dicho durante mucho tiempo que las herramientas del sionismo, la ideología política nacionalista que pedía la creación de un Estado judío, incluían la captura de tierras y los desalojos. Durante los últimos 15 meses, Gaza ha soportado matanzas masivas diarias. ¿A qué etapa del sionismo estamos asistiendo?

Ilan Pappe: Nos encontramos en un estado que se puede definir como neosionista. Los viejos valores del sionismo son ahora más extremos, [de] forma mucho más agresiva de lo que eran antes, intentando conseguir en poco tiempo lo que la generación anterior de sionistas intentaba conseguir de [una forma] mucho más larga, más, incremental, gradual.

Se trata de un intento por parte de una nueva dirección del sionismo de completar el trabajo que empezaron en 1948, es decir, de apoderarse oficialmente de toda la Palestina histórica y deshacerse de tantos palestinos como sea posible y en el mismo proceso, y [esto es] algo nuevo, crear un nuevo imperio israelí que sea temido o respetado por sus vecinos – y que por lo tanto pueda incluso expandirse territorialmente más allá de las fronteras de la Palestina obligatoria o histórica.

Históricamente, estoy dispuesto a decir con cierta cautela que ésta es la última fase del sionismo. Históricamente, este tipo de desarrollos en movimientos ideológicos, ya sean coloniales o imperios, suele ser el capítulo final [que es] el despiadado, el más ambicioso. Y entonces es demasiado y caen y se derrumban.

Al Jazeera: Estamos a pocos días de un nuevo panorama político cuando Donald Trump se dirija a la Casa Blanca por segunda vez. Tiene una voz aún más fuerte en las redes sociales con el multimillonario de la tecnología y propietario de X, Elon Musk, que alaba las políticas israelíes y su ejército, entre las altas figuras de su administración. ¿Cómo cree que influirá la presidencia en Israel? ¿Continuará la guerra en Gaza?

Pappe: Es muy difícil ver algo positivo durante el segundo mandato de Trump y con sus asociaciones con Elon Musk.

El futuro de Israel y del sionismo está relacionado con el futuro de Estados Unidos.

No creo que todos los estadounidenses sean partidarios de Trump. No creo que todos los estadounidenses sean partidarios de Elon Musk.

[Pero] me temo que no hay mucho que se pueda hacer en los próximos dos o tres años.

La única buena noticia es que los líderes populistas como [el presidente electo estadounidense Donald] Trump y los chiflados como Elon Musk no son muy capaces. Van a hundir con ellos la economía estadounidense y la posición internacional de Estados Unidos, así que acabará mal para Estados Unidos si este tipo de personalidades van a dirigirlo.

A largo plazo, creo que puede conducir a una menor implicación de Estados Unidos en Oriente Próximo. Y para mí, un escenario en el que la implicación estadounidense sea mínima es un escenario positivo.

Necesitamos una intervención internacional no sólo en Palestina sino en todo el mundo árabe, pero tiene que venir del Sur Global y no del Norte Global. El Norte Global ha dejado tal legado que muy poca gente consideraría a alguien del Norte Global como un intermediario honesto. Me preocupa mucho el corto plazo, no quiero que se me malinterprete. No veo ninguna fuerza que pueda detener los desastres a corto plazo que nos esperan.

Cuando veo una perspectiva más amplia, creo que estamos al final de un capítulo muy malo de la humanidad, no al principio de un capítulo malo.

Al Jazeera: Actualmente hay negociaciones para un alto el fuego. ¿Cuándo espera que Palestina disfrute de la paz?

Pappe: No lo sé, pero creo que incluso un alto el fuego en Gaza no es el final, desgraciadamente, debido al genocidio. Esperemos que haya suficiente poder para, si no detenerlo, al menos domarlo o limitarlo.

A largo plazo, veo un proceso largo. Hablo de 20 años, pero creo que estamos al principio de este proceso.

Es un proceso de descolonización de un proyecto colono-colonial.

Puede ir en cualquier dirección. Lo sabemos por la historia. La descolonización puede ser muy violenta y no producir necesariamente un régimen mejor o puede ser una oportunidad para construir algo mucho mejor, algo beneficioso para todos los implicados y para la zona en su conjunto.

Al Jazeera: Para los palestinos y muchos observadores, da la sensación de que el mundo se queda de brazos cruzados mientras Israel se expande hacia sus vecinos y lleva a cabo el genocidio con impunidad.

Pappe: Bueno, la última etapa desde un punto de vista histórico es un proceso largo. No es un proceso inmediato. No es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo. Y definitivamente eso puede llevar tiempo.

Hay acontecimientos regionales y mundiales que permiten que esta fase continúe. Ya sea el ascenso de políticos populistas como Trump, el poder de las corporaciones multinacionales, el ascenso del fascismo, el fascismo de nueva derecha en Europa, el nivel de corrupción en algunos de los países árabes, todo ello funciona de manera que sostiene una alianza global que permite a Israel hacer lo que hace, pero hay otra alianza.

No tiene el mismo poder, pero está muy extendida y está conectada con muchas otras luchas contra la injusticia. Es muy posible que, si no en un futuro inmediato, un poco más adelante este tipo de sentimiento global que no sólo se centra en Palestina, sino también en el calentamiento global, la pobreza, la inmigración, etc., se convierta en una fuerza política más poderosa. Cada pequeña victoria de esa otra alianza global acerca el proyecto sionista a su fin.

Al Jazeera: ¿Qué tiene que hacer esta otra alianza? ¿Qué podría ayudar a su causa?

Pappe: Hay dos cosas. Una, no tenemos una organización que contenga esta buena voluntad, el apoyo, la solidaridad, esta energía para luchar contra la injusticia. Se necesita una organización adecuada y a algunos de los jóvenes que forman parte de esta alianza parece que no les gustan, por buenas razones, las organizaciones y demás. Pero se necesita esta infraestructura.

Lo segundo es abandonar el enfoque purista que tenían estos movimientos en el pasado y crear redes y alianzas que tengan en cuenta que la gente discrepa incluso en cuestiones fundamentales, pero que son capaces de trabajar juntos para detener un genocidio en Gaza, para liberar a los pueblos colonizados.

Al Jazeera: Volviendo a la alianza más poderosa que, según usted, sostiene el sionismo, ha hablado del ascenso de la extrema derecha en Europa. Sin embargo, entre ellos sigue habiendo cepas de antisemitismo.

Pappe: Esta alianza impía estuvo ahí desde el principio. Si lo piensa lógicamente, tanto los antisemitas como los sionistas, cuando se trata de Europa tenían el mismo objetivo, no querían ver a los judíos en Europa. Verlos en Palestina podía ser un objetivo tanto del movimiento sionista como del movimiento antisemita.

Ahora hay una nueva capa de uniformidad de ideas entre la neoderecha e Israel, y es la islamofobia.

La nueva derecha ahora, aunque sigue teniendo fuertes elementos antijudíos, es decir, antisemitas, se dirige principalmente a las comunidades musulmanas y árabes. No se dirige a las comunidades judías, en particular.

Ven a Israel como la fuerza antiárabe antiislámica más importante del mundo, así que también hay identificación a ese nivel – pero, por supuesto, es algo que los judíos lamentarían fuera de Israel si formaran parte de una alianza así. Incluso los judíos proisraelíes de Europa se sienten un poco incómodos con [los que] se ponen la bandera israelí, pero al mismo tiempo la nazi.

Esperemos que esto les haga replantearse su asociación con Israel. Ya vemos los signos, especialmente en la comunidad judía estadounidense entre la generación joven, de que comprenden que Israel forma parte ahora de una alianza política con la que ellos, como judíos estadounidenses, no pueden identificarse.

Como decimos, esto permite que Israel continúe gracias a Trump y a los líderes populistas, pero también es algo que no será para siempre en el futuro.

Al Jazeera: El genocidio ha llevado a muchos, incluidos algunos grupos judíos, a estudiar la creación de Israel y la histórica limpieza étnica de Palestina. ¿Ha visto familias divididas por su forma de entender el conflicto?

Pappe: No ocurre [en Israel], pero sí en familias judías fuera de Israel.

La cantidad de información que fluye es tal que la generación más joven no puede estar ciega. Incluso si reciben una educación judía muy buena, pueden ver la inmoralidad de la acción israelí.

Se trata sobre todo de un conflicto intergeneracional, lo que es un signo positivo porque significa que la generación actual podría ser mucho más uniforme en esta posición.

Al Jazeera: Pero dentro de Israel, los jóvenes también tienen acceso a la documentación del genocidio en las redes sociales, en plataformas como TikTok. Pero muchos siguen ignorando el sufrimiento palestino.

Pappe: No recibieron la misma educación que los jóvenes judíos en Estados Unidos. Recibieron una educación de un país muy adoctrinado. Y ésa es la clave. Fueron producidos, si se quiere, diseñados por el sistema educativo israelí.

Escribí un artículo en 1999 advirtiendo de que, viendo los planes de estudios israelíes, los próximos graduados de este sistema serían fanáticos racistas, extremistas y peligrosos para sí mismos y para los demás. Por desgracia, tenía toda la razón.

Este es el producto de una sociedad muy adoctrinada desde la cuna hasta la tumba.

Hay que reeducar a esta gente. No puede limitarse a mostrarles cosas y esperar que esto les conmueva.

Pueden ver bebés palestinos muertos y decir ‘Bien, muy bien’. La deshumanización forma parte del ADN israelí y es muy difícil enfrentarse a ella simplemente dándoles más información.

Nota: Esta entrevista ha sido ligeramente editada para mayor claridad y brevedad.

VOLVER AL INDICE

7. Resumen de la guerra en Asia occidental, 18 de enero

El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/

En directo: Netanyahu amenaza con volver a la guerra de ‘formas nuevas y contundentes’

El primer ministro israelí dice que EE.UU. apoya la reanudación del conflicto si la segunda fase del alto el fuego resulta «inútil

Puntos clave

Ben-Gvir dimite del gobierno por el acuerdo de tregua

Smotrich ‘aseguró’ que Israel continuaría la guerra y tomaría el control de Gaza

El número de muertos en Gaza supera los 46.899

Actualizaciones en directo

Resumen de la tarde

Buenas noches lectores del Middle East Eye,

A pocas horas de que comience un acuerdo de alto el fuego en Gaza, he aquí un resumen de algunos de los principales acontecimientos recientes:

  • Un israelí resultó gravemente herido en un ataque con arma blanca en el centro de Tel Aviv el sábado por la tarde, tras el cual el atacante fue abatido a tiros por un civil armado cercano.

  • Miembros del partido de extrema derecha Poder Judío del ministro Itamar Ben-Gvir anunciaron que presentarán cartas de dimisión del gobierno el domingo por la mañana en protesta por el acuerdo de alto el fuego en Gaza

  • El portavoz del ejército israelí en árabe ha amenazado con que si los palestinos de Gaza se acercan a las tropas israelíes tras el alto el fuego, se expondrán al «peligro»

  • Israel continuará su guerra contra Gaza de «nuevas y contundentes formas» si la segunda fase del acuerdo de alto el fuego resulta «inútil», advirtió el primer ministro Benjamin Netanyahu en un discurso grabado en vídeo

  • Una incursión militar israelí en la localidad de Beit Ummar, al norte de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, hirió a cuatro niños

  • Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, dijo que le habían dado garantías de que la guerra continuaría e Israel lanzaría una «toma gradual de toda la Franja de Gaza».

  • Más de 70 manifestantes, entre ellos uno de los organizadores, fueron detenidos después de que la policía bloqueara parte de una manifestación pro Palestina en Londres

Los huzíes advierten a las «fuerzas hostiles en el Mar Rojo» contra la agresión durante el alto el fuego

Un portavoz de los huzíes de Yemen ha advertido a las «fuerzas hostiles en el Mar Rojo» que eviten «cualquier agresión» contra Yemen durante el alto el fuego en Gaza.

El alto el fuego en Gaza entrará en vigor el domingo por la mañana

Un acuerdo de alto el fuego en Gaza entrará en vigor el domingo por la mañana, después de 15 meses de bombardeos israelíes que han causado la muerte de más de 46.000 palestinos.

Una delegación israelí aterrizó el sábado en la capital egipcia para supervisar la aplicación del acuerdo, informó la cadena pública israelí Kan.

A pesar de la fuerte oposición de elementos de la coalición de extrema derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu, el gabinete israelí aprobó el acuerdo en una votación el viernes.

Según el texto completo del acuerdo de tregua, la primera fase – que durará seis semanas – implicará el intercambio de cautivos israelíes y prisioneros palestinos y el retorno a una «calma sostenible».

Treinta y tres cautivos israelíes retenidos en Gaza serán liberados como parte de la primera fase, los primeros de los cuales se espera que sean liberados el domingo.

Serán liberados a cambio de palestinos que cumplen cadena perpetua en una proporción de 1:3 y palestinos que cumplen otras condenas en una proporción de 1:27, según el acuerdo.

El viernes, el ministerio de Justicia israelí publicó una extensa lista de cientos de palestinos que serán liberados como parte del acuerdo de intercambio de prisioneros.

Más información: El alto el fuego en Gaza entrará en vigor el domingo por la mañana

Un niño corre con una bandera palestina en Bureij, en el centro de la Franja de Gaza, el 17 de enero de 2025, tras el anuncio de un acuerdo de alto el fuego (AFP/Eyad Baba)

Decenas de detenidos al bloquear la policía a manifestantes pro Palestina en Londres

Más de 70 manifestantes fueron detenidos el sábado durante una gran manifestación pro Palestina en Londres, entre ellos uno de los organizadores de la protesta.

Miles de personas se reunieron en Whitehall, en el centro de Londres, para pedir el fin de la guerra en Gaza y el fin del armamento británico a Israel.

La policía impidió a los manifestantes marchar desde Whitehall hasta Trafalgar’s Square, y varias personas fueron detenidas por «incumplir las condiciones» de la protesta.

Entre los detenidos se encontraba Chris Nineham, miembro de la coalición Stop the War y jefe de filas de las marchas nacionales por Palestina.

Stop the War dijo: «Este es un asalto escandaloso al movimiento palestino. Es un asalto inaceptable a las libertades civiles. Chris Nineham debe ser puesto en libertad sin cargos. Nos negamos a que nos intimiden».

Los organizadores habían intentado marchar hacia la sede de la BBC en Portland Place, pero la semana pasada la policía se lo impidió debido a la proximidad del edificio a una sinagoga.

«La decisión de la Policía Metropolitana de bloquear la marcha por Palestina es un atentado escandaloso contra la democracia y la libertad de expresión», declaró el sábado la Asociación Musulmana de Gran Bretaña.

«Silenciar a los manifestantes pacíficos que se oponen al genocidio en Gaza es vergonzoso e inaceptable. Esta conducta no tiene cabida en nuestra sociedad».

Smotrich «aseguró» que Israel continuaría la guerra y tomaría el control de Gaza

Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, ha declarado que le dieron garantías de que la guerra contra Gaza continuaría e Israel lanzaría una «toma de control gradual de toda la Franja de Gaza».

Smotrich y su partido de extrema derecha, el Sionismo Religioso, votaron en contra del acuerdo de alto el fuego, pero permanecieron en el gobierno después de que Netanyahu accediera, al parecer, a varias de sus demandas.

El ministro de extrema derecha afirmó que, aunque su partido no pudo impedir el acuerdo, sí pudieron «garantizar», a través del gabinete y de «otras vías», que la guerra no terminaría sin alcanzar todos los objetivos de Israel, el principal de los cuales es «la completa destrucción de Hamás en Gaza».

Dijo que su facción había exigido y «recibido el compromiso» de que el método de guerra cambiaría por completo.

Eso incluía, dijo Smotrich, «mediante una toma gradual de toda la Franja de Gaza, el levantamiento de las restricciones que nos impuso la administración de [el presidente estadounidense Joe] Biden y el control total de la Franja, para que la ayuda humanitaria no llegue a Hamás como hasta ahora».

Leer más: Smotrich «aseguró» que Israel continuaría la guerra y tomaría el control de Gaza

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, en el Ministerio de Defensa en Tel Aviv el 7 de enero de 2024 (AFP/Ronen Zvulun)

Una redada israelí en Hebrón hiere a cuatro niños palestinos

Una redada militar israelí en la localidad de Beit Ummar, al norte de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, hirió a cuatro niños el sábado por la noche, informó la agencia de noticias Wafa.

Fuentes locales dijeron a Wafa que las fuerzas israelíes irrumpieron en la localidad y dispararon munición real, balas de acero recubiertas de goma, granadas aturdidoras y gas tóxico contra los residentes palestinos.

Tres niños fueron alcanzados por disparos de munición real en las extremidades inferiores, mientras que otro niño resultó herido en la mano por metralla.

Los niños fueron trasladados por la Media Luna Roja palestina a hospitales de Hebrón para recibir tratamiento.

Netanyahu: Israel volverá a la guerra de «formas nuevas y contundentes» si la tregua es «inútil

Israel continuará su guerra contra Gaza de «formas nuevas y contundentes» si la segunda fase del acuerdo de alto el fuego es «inútil», dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu en un discurso por vídeo el sábado.

«Si tenemos que volver a luchar, lo haremos de formas nuevas y contundentes», dijo Netanyahu. «El presidente Trump y el presidente Biden han respaldado plenamente el derecho de Israel a volver al combate si Israel llega a la conclusión de que las negociaciones sobre la fase B son inútiles».

Afirmó que Israel no descansará hasta que «se completen todos sus objetivos de guerra», incluida la devolución de todos los cautivos israelíes retenidos en Gaza.

Israel advierte a los palestinos de que no se acerquen a las tropas israelíes tras el inicio de la tregua

El portavoz del ejército israelí en lengua árabe ha declarado que si los palestinos de Gaza se acercan a las tropas israelíes tras el alto el fuego, se expondrán al «peligro».

«Según el acuerdo, las tropas [militares israelíes] permanecerán desplegadas en zonas específicas de la Franja de Gaza. No se acerque… a las tropas en la zona hasta nuevo aviso. Acercarse a las fuerzas le expone al peligro», escribió Avichay Adraee en X.

«El movimiento desde el sur hacia el norte de la Franja de Gaza o hacia el corredor de Netzarim sigue siendo peligroso», añadió.

«Una vez que se permita dicho movimiento, se emitirá una declaración e instrucciones sobre los métodos seguros de desplazamiento. Se advierte a los residentes que no se acerquen a las tropas [israelíes] en general y en la zona del Corredor de Netzarim en particular.»

Los palestinos desplazados regresarán al norte de Gaza como parte de la primera fase, una zona que el ejército israelí había diezmado en una brutal operación militar en las últimas semanas.

El séptimo día del alto el fuego, se permitirá a los palestinos desplazados desarmados regresar al norte de Gaza a través de la calle Rasheed. El día 22, a los demás se les permitirá regresar por la calle Salah al-Din.

En cuanto a los vehículos, se les permitirá regresar al norte el séptimo día, sujetos a inspecciones realizadas por una empresa privada determinada por Israel junto con mediadores internacionales.

Adraee advirtió a los palestinos que no se acercaran al paso fronterizo de Rafah y al corredor Philadelphi a lo largo de la frontera con Egipto. Las tropas israelíes permanecerán en esa zona durante la primera fase, antes de una retirada gradual a partir del día 42.

«En la zona marítima, a lo largo de toda la Franja, existe un gran riesgo de pesca, natación y buceo y advertimos que no se entre en el mar en los próximos días», añadió.

«Está prohibido acercarse al territorio israelí y a la zona tapón. Acercarse a la zona tapón es extremadamente peligroso», dijo Adraee, refiriéndose a un área perimetral de 7oo metros a lo largo de toda la frontera con Israel donde permanecerán estacionadas las tropas israelíes.

El partido de Ben-Gvir dimitirá del gobierno el domingo por la mañana

Los miembros del partido de extrema derecha Poder Judío del ministro Itamar Ben-Gvir presentarán cartas de dimisión del gobierno el domingo en protesta por el acuerdo de alto el fuego en Gaza.

El partido dijo en un comunicado: «A la luz de la aprobación del imprudente acuerdo con la organización terrorista Hamás… el partido Poder Judío presentará cartas de dimisión del gobierno y de la coalición mañana por la mañana, y los ministros Ben Gvir, Yitzhak Wasserlauf y Amichai Eliyahu, así como los presidentes de los comités MK Zvika Fogel y Limor Son Har-Melech y MK Yitzhak Kroizer, dejarán sus cargos.»

Se espera que la líder palestina Jalida Jarrar sea liberada en el acuerdo de alto el fuego

Los familiares de la prisionera palestina Khalida Jarrar se preparaban el sábado para su liberación en la primera oleada de intercambios acordados como parte del acuerdo de alto el fuego en Gaza.

La dirigente política palestina y defensora de los derechos humanos y del feminismo lleva en detención administrativa desde diciembre de 2023. Al parecer, ha pasado los últimos seis meses en régimen de aislamiento en una celda de 2 por 1,5 metros.

A medida que se acercaba la hora de las liberaciones acordadas, los medios de comunicación palestinos e israelíes informaron de que Jarrar estaría entre los hasta 1.900 presos palestinos que se esperaba fueran liberados el domingo.

La hermana de Jarrar, Salam Alratrot, declaró a Middle East Eye que la perspectiva de la liberación de la mujer de 61 años le daba esperanzas de que Jarrar abandonara al menos el confinamiento solitario y pusiera fin al encarcelamiento más duro que ha soportado en su vida.

Sin embargo, Alratrot afirmó que su familia siente «una intensa tristeza y una alegría disminuida» por las muchas tragedias que Jarrar ha sufrido durante sus numerosos periodos de detención en las últimas tres décadas.

Más información: Se espera que la líder palestina Khalida Jarrar sea liberada en el acuerdo de alto el fuego

Khalida Jarrar es fotografiada en febrero de 2019 tras su liberación de una cárcel israelí en Ramala (Abbas Momani/AFP)

Netanyahu dice que el alto el fuego no comenzará sin una lista de cautivos

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel no iniciará el alto el fuego en Gaza hasta que Hamás libere una lista de los 33 cautivos incluidos en la primera fase del acuerdo.

«No avanzaremos en el acuerdo hasta que recibamos la lista de los rehenes que serán liberados, según lo acordado. Israel no tolerará violaciones del acuerdo. La única responsabilidad recae en Hamás», declaró Netanyahu el sábado.

Un israelí herido grave en un ataque con arma blanca en Tel Aviv

Un hombre israelí resultó gravemente herido en un ataque con arma blanca en el centro de Tel Aviv el sábado por la tarde. El atacante fue abatido posteriormente por un civil armado que se encontraba cerca.

Haaretz informó, citando una fuente de seguridad, que el atacante era Salah Yahya, un palestino de 19 años de la ciudad ocupada de Tulkarm, en Cisjordania.

Los huzíes dicen que pactarán con Israel si se viola el acuerdo de alto el fuego

Los huzíes de Yemen colaborarán estrechamente con los grupos de la resistencia palestina para hacer frente a Israel en caso de que se viole el acuerdo de tregua en Gaza, declaró el sábado un portavoz huzí.

Actualización de la tarde

Buenas tardes,

He aquí su actualización de última hora de la tarde sobre la situación en Gaza mientras el territorio asediado se prepara para el primer día del alto el fuego el domingo por la mañana:

  • El Ministerio de Sanidad palestino declaró que el asalto israelí a Gaza ha causado la muerte de al menos 46.899 palestinos desde que Israel comenzó su bombardeo del territorio en octubre de 2023.

  • El Ministerio añadió que las fuerzas israelíes mataron al menos a 23 palestinos en las últimas 24 horas.

  • El ejército israelí dijo que se está preparando para aplicar el acuerdo de devolución de cautivos como parte del acuerdo de alto el fuego.

  • La emisora israelí Kan dijo que Israel recibirá una lista de tres cautivos que serán liberados el sábado.

  • Miles de personas asistieron a una marcha pro Palestina en el centro de Londres a pesar de los intentos de restricción de la Policía Metropolitana de Londres.

Israel recibirá la lista de cautivos retenidos en Gaza: Informe

Se espera que Israel reciba los nombres de los tres primeros cautivos que serán liberados esta tarde, según la Corporación Pública de Radiodifusión de Israel, conocida como Kan.

Kan informó de que Hamás facilitará los nombres a Qatar, que a su vez transmitirá la información al director de la agencia de inteligencia exterior Mossad, David Barnea, quien a su vez lo notificará a las familias de los cautivos.

La emisora pública añadió que se cree que las tres primeras cautivas serán mujeres civiles y no cinco mujeres soldados.

Los ataques israelíes antes del alto el fuego podrían matar a los cautivos, dice la Yihad Islámica Palestina

Las familias de los cautivos israelíes deben pedir al ejército israelí que detenga la intensificación de los ataques en las últimas horas antes de que entre en vigor un alto el fuego, ya que ello «sería motivo para matar a sus hijos», declaró el sábado un portavoz de la Yihad Islámica Palestina.

El portavoz, Abu Hamza, pertenece a las Brigadas al-Quds, el brazo armado de la Yihad Islámica Palestina en Gaza, que también mantiene cautivos a israelíes además de al grupo Hamás.

Información de Reuters.

El número de muertos en Gaza se acerca a 46.899 antes del acuerdo de alto el fuego: Ministerio de Sanidad

El Ministerio de Sanidad palestino declaró el sábado que el asalto israelí a la Franja de Gaza ha matado al menos a 46.899 palestinos y herido aproximadamente a 110.725 desde octubre de 2023.

El ministerio añadió que en las últimas 24 horas, las fuerzas israelíes mataron al menos a 23 palestinos e hirieron a otros 83.

Palestinos heridos en un ataque israelí cerca del campo de Nuseirat en Gaza

Al Jazeera Arabic informa de que un ataque israelí con un avión no tripulado hirió a varias personas cerca del campamento de Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza.

Los ataques israelíes se han intensificado antes de la entrada en vigor del alto el fuego el domingo por la mañana.

El equipo de Defensa Civil de Gaza declaró el viernes que los ataques israelíes habían matado al menos a 122 palestinos desde que se anunció el acuerdo de alto el fuego el miércoles.

El ejército israelí se prepara para recibir a los cautivos como parte del acuerdo

El ejército israelí dijo que se está preparando para aplicar el acuerdo para la devolución de cautivos como parte del acuerdo de alto el fuego.

En una declaración en X, el ejército israelí dijo que sus soldados se están preparando para recibir a los cautivos. El anuncio se produce después de que el gabinete israelí aprobara el acuerdo de alto el fuego el viernes por la noche.

El ejército no hizo comentarios sobre posibles retiradas u otros aspectos del acuerdo que afecten directamente a sus operaciones en la Franja de Gaza.

VOLVER AL INDICE

8. No ha sido la presión de Trump

Para Meron Rapoport no fue Trump, sino los cálculos del propio Netanyahu lo que ha llevado al alto el fuego.
https://www.972mag.com/

Olvídate de Trump: acordar un alto el fuego fue un cálculo del propio Netanyahu

En Israel, la guerra en Gaza se ha convertido en una carga para el gobierno, el ejército y la sociedad en su conjunto. Trump sólo dio a Netanyahu una excusa para reducir sus pérdidas.

Por Meron Rapoport 17 de enero de 2025

Casi inmediatamente después del anuncio de que Israel y Hamás habían acordado un alto el fuego en Gaza, surgió un consenso en los medios de comunicación internacionales e israelíes: la presión y las amenazas del presidente electo Donald Trump es lo que llevó al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a aceptar finalmente un acuerdo que llevaba sobre la mesa desde mayo de 2024. La historia sobre Steven Witkoff, el enviado de Trump a Oriente Próximo, que llegó a Jerusalén el sábado por la mañana e informó a Netanyahu de que no tenía intención de esperar hasta el final del Shabat para hablar con él, se está convirtiendo rápidamente en folclore.

«No habría habido acuerdo si el gran y poderoso Donald Trump no hubiera cogido la mano de Netanyahu, se la hubiera doblado a la espalda, luego se la hubiera doblado un poco más, luego un poco más, luego le hubiera empujado la cabeza contra la mesa y luego le hubiera susurrado al oído que en un momento le daría una patada en las pelotas», tuiteó el miércoles el periodista de Haaretz Chaim Levinson, resumiendo el sentimiento general. «Es una pena que Biden no se diera cuenta de esto hace mucho tiempo».

No sabemos exactamente qué se dijo durante la conversación entre Witkoff y Netanyahu. Es posible que Trump sí amenazara a Netanyahu y que el primer ministro israelí temiera la ira del presidente electo. Pero una mirada más atenta revela que hay otras dinámicas en juego. En realidad, la decisión de aceptar el acuerdo de alto el fuego parece tener menos que ver con Trump que con la cambiante percepción de la guerra dentro de Israel.

Rebobinemos: justo después de regresar de su primera visita a Israel tras el ataque de Hamás del 7 de octubre, el presidente Biden advirtió a Israel de que no volviera a ocupar Gaza. También dijo estar convencido de que «Israel hará todo lo que esté en su mano para evitar matar a civiles inocentes» y que confiaba en que la población de Gaza tendría acceso a medicinas, alimentos y agua. Biden advirtió además a Israel que no repitiera los errores que cometió Estados Unidos tras el 11-S y que no se dejara llevar por el deseo de «impartir justicia». Netanyahu escuchó todo esto y luego hizo lo contrario.

A lo largo de la guerra, Israel ignoró sumariamente las advertencias estadounidenses, incluso cuando iban acompañadas de amenazas explícitas de detener los envíos de armas, como antes de que Israel invadiera Rafah el pasado mes de mayo y mientras asolaba de hambre el norte de Gaza en los últimos meses. Y aunque es posible que Trump asuste más a Netanyahu que Biden, debemos preguntarnos: si Netanyahu se hubiera negado ahora a aceptar el acuerdo, ¿habría detenido Trump los envíos de armas a Israel o levantado el veto estadounidense a las resoluciones antiisraelíes en la ONU?

El elegido de Trump para embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, apoya el maximalismo territorial de la extrema derecha israelí y no cree en la palabra «ocupación». ¿Haría realmente la administración de Trump algo que ninguna administración estadounidense ha hecho antes? Así que, aunque la presión de Trump es sin duda significativa, deberíamos fijarnos en lo que está ocurriendo dentro de Israel.

Como predije hace menos de dos meses, poco antes del alto el fuego en Líbano: «Poner fin a la guerra en el norte inevitablemente hará que la atención de la opinión pública israelí vuelva a la guerra en Gaza, y resurgirán las preguntas sobre la viabilidad de que continúe. Incluso si Trump da luz verde para continuar la limpieza étnica en Gaza, no es seguro que esto baste para convencer a la opinión pública israelí. Tanto si Israel lo pretende como si no, el fin de la guerra en Líbano puede acelerar el fin de la guerra en Gaza». Eso, en mi lectura, es exactamente lo que ha ocurrido.

Algunos argumentarán que el acuerdo fue producto de cambios en la forma de pensar de Hamás después de que se quedara sola frente a la maquinaria de guerra israelí, tras la decisión de Hezbolá de dejar de disparar y el colapso del régimen de Assad en Siria. Pero si Hamás había creído alguna vez (y es cuestionable que lo creyera realmente) que la amenaza de una intensificación de los ataques de Hizbulá impediría a Israel hacer lo que quisiera en Gaza, la invasión de Rafah probablemente demostró lo contrario. Además, el régimen de Assad era hostil a Hamás y el nuevo régimen de Siria podría ser en realidad más simpático, como sugiere la reciente visita a Damasco del primer ministro de Qatar.

No hay razón para dudar de la afirmación del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, de que la presión política que ejerció sobre Netanyahu frustró repetidamente un acuerdo durante el año pasado. La idea de que el acuerdo se logró porque Hamás abandonó todas sus exigencias debido a la terquedad de Netanyahu es «una bonita historia, pero no es cierta». De hecho, es exactamente lo contrario de la realidad», escribió en Ynet el periodista israelí Ronen Bergman, que ha demostrado en repetidas ocasiones cómo el propio Netanyahu saboteó el acuerdo después de que Estados Unidos y Hamás lo acordaran hace ocho meses.

Fue casi vergonzoso ver al asesor de comunicaciones de seguridad nacional de Estados Unidos, John Kirby, en el Canal 12 de Israel explicando que Hamás sólo se plegó y aceptó el alto el fuego porque Israel mató a su antiguo líder Yahya Sinwar, sólo unos días después de que el secretario de Estado, Antony Blinken, declarara en una entrevista con The New York Times que el asesinato de Sinwar en realidad dificultó significativamente las negociaciones. A Washington le iría mejor si decidiera qué mentira contar y luego la coordinara entre sí.

Una guerra cada vez más impopular

Dentro de Israel, la guerra de Gaza se ha convertido en una carga para el gobierno, el ejército y la sociedad en su conjunto. En todas las encuestas recientes, una clara mayoría -entre el 60% y el 70%, o incluso más- apoya el fin de la guerra. En contra de lo que cabría esperar, el fin de la guerra en el Líbano reforzó en realidad el deseo de poner fin a la guerra en Gaza.

Hay varias razones para ello. Puede que las manifestaciones semanales protagonizadas por las familias de los rehenes no alcancen la magnitud de la protesta que estalló tras el descubrimiento de los cadáveres de seis rehenes asesinados por Hamás en septiembre, pero el desafío que plantean al gobierno no ha disminuido. Al contrario, nunca antes tantos israelíes habían subido al escenario en protestas tan multitudinarias y pedido tan rotundamente el fin de una guerra mientras Israel la está librando.

En un discurso reciente durante una de estas protestas, mientras otra delegación israelí partía hacia Qatar para negociar un alto el fuego, Einav Zangauker -un destacado activista cuyo hijo, Matan, está cautivo en Gaza- predijo que la delegación regresaría con la exigencia de Hamás de detener la guerra, y Netanyahu afirmaría que Hamás había endurecido sus posiciones. «No se crean esas mentiras», dijo a la multitud.

Los militares también muestran signos de fatiga. A pesar de dedicar importantes esfuerzos a la limpieza étnica del norte de Gaza desde principios de octubre, Hamás sigue estando lejos de la derrota y sigue infligiendo bajas al ejército israelí. Sólo la semana pasada, 15 soldados murieron en Beit Hanoun, una zona que el ejército ocupó por primera vez al comienzo de la invasión terrestre hace más de 14 meses.

La misión de rescatar a los rehenes, como han testificado los soldados, parece imposible. Sólo queda destruir el norte de Gaza porque sí. Un oficial de la reserva, que ha servido más de 200 días en Gaza, me dijo que el estado de ánimo predominante entre los soldados es que la guerra no va a ninguna parte, no por oposición moral (el 62% de los israelíes están de acuerdo con la afirmación «no hay inocentes en Gaza», según una encuesta reciente del Centro aChord), sino porque sus objetivos no están claros.

Y lo que es más importante, es probable que el propio Netanyahu haya empezado a replantearse la idea de que no tiene nada que ganar con el fin de la guerra y sólo puede perder. Se podría haber supuesto que su popularidad habría aumentado tras lo que prácticamente todos los medios de comunicación israelíes describieron como victorias arrolladoras de Israel en Líbano, Siria, Irán y Gaza. En realidad, ocurrió lo contrario. Las últimas encuestas muestran que la coalición de Netanyahu ha caído a 49 escaños de 120, cerca de su posición inmediatamente después del 7 de octubre, mientras que el bloque de centro-izquierda podría formar una mayoría incluso sin los partidos palestinos que quedan en la Knesset.

En conjunto, parece que las protestas de las familias de los rehenes – que ganan fuelle cada vez que el ejército trae a casa a otro rehén en una bolsa para cadáveres – junto con el agotamiento y la pérdida de motivación dentro del ejército, la impopularidad de la guerra entre el público y el descenso de Netanyahu en las encuestas, pueden haber llevado al primer ministro a la conclusión de que continuar la guerra indefinidamente dejaría sus posibilidades de ganar las próximas elecciones – previstas para dentro de un año y 10 meses – entre escasas e inexistentes.

Como resultado, Netanyahu puede haber decidido que ahora es el momento de cortar por lo sano. Incluso si Ben Gvir y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, deciden derribar el gobierno, Netanyahu tiene bastantes posibilidades de triunfar en unas elecciones anticipadas presentando las cabelleras de Sinwar y Nasralá en una mano y abrazando a los rehenes que regresan con la otra.

La excusa perfecta

Si este es el caso, la presión de Trump -ya sea real o exagerada- sirve de excusa perfecta para que Netanyahu explique a sus partidarios por qué se bajó del árbol de la «victoria total». Si el Canal 14, la cadena de propaganda de Netanyahu, está informando sobre la «dura conversación» entre Netanyahu y Witkoff, cabe sospechar que la fuente de la información es la Oficina del Primer Ministro, no los estadounidenses. Netanyahu tiene un claro interés en amplificar esta narrativa: de ese modo, puede afirmar que luchó valientemente contra los «izquierdistas» de la administración Biden pero que se vio impotente ante el imprevisible y fácil de enfadar republicano de Mar-a-Lago.

La prueba de que tanto la guerra como su cese son asuntos internos de Israel llegará probablemente dentro de 42 días, cuando concluya la primera fase del acuerdo y comience la segunda, que se supone incluye la retirada total de Israel de Gaza. Tras la firma del acuerdo en Qatar, Trump dijo que es una prueba de que su administración «buscará la paz y negociará acuerdos» en Oriente Próximo, lo que sugiere que espera que este alto el fuego ponga fin a la guerra. La redacción del acuerdo -que estipula que las negociaciones hacia la segunda fase comenzarán el día 16 de la primera fase, y que mientras estas negociaciones continúen el alto el fuego seguirá en vigor- apunta en la misma dirección.

Sin embargo, Smotrich condiciona su decisión actual de permanecer en el gobierno a que Israel reanude la guerra, conquiste Gaza en su totalidad y restrinja severamente la ayuda humanitaria una vez concluida la primera fase del acuerdo. En la reunión del gabinete del viernes que aprobó el acuerdo, Netanyahu dijo que había recibido garantías de Trump de reanudar la guerra si fracasaban las negociaciones previas a la segunda fase. Aparentemente, esto va en contra de la voluntad de Trump, pero bajo la presión de la derecha, Netanayhu bien podría aceptar la reanudación de los combates, lo que significa que la presión estadounidense, incluso bajo el «grande y poderoso» Trump, tiene un límite.

Así que no es el miedo a Trump lo que impedirá a Netanyahu reiniciar la guerra, al menos no por sí mismo. Será más bien el miedo a la ira de las familias de los rehenes que quedaron en Gaza. La preocupación del ejército por volver a ocupar la ciudad de Gaza, después de que cientos de miles de palestinos hayan regresado durante la primera fase del acuerdo, también podría influir. La opinión pública israelí, que vivirá momentos de euforia con el regreso de los rehenes, no aceptará fácilmente una vuelta a la guerra, por no hablar de los reservistas del ejército que ya se presentan menos al servicio, de los costes económicos y del deseo general de volver a la normalidad.

Con el debido respeto al presidente electo, el próximo movimiento de Einav Zangauker podría ser tan significativo, si no más, que el de Trump.

Una versión de este artículo se publicó por primera vez en hebreo en Local Call. Léalo aquí.

Meron Rapoport es redactor en Local Call.

VOLVER AL INDICE

9. Estancamiento y concentración de capital

El artículo liberado la semana pasada en Monthly Review está dedicado al proceso de concentración empresarial mundial debido al estancamiento iniciado en los 70.
https://monthlyreview.org/

Efectivo libre, fusiones y derrame de capital

Por Craig Medlen (01/01/2025)

Craig Medlen es profesor emérito del Menlo College, Atherton, California.

El largo estancamiento que comenzó a mediados y finales de la década de 1970 y que continúa hasta nuestros días se manifiesta en un descenso secular a largo plazo de la tasa de crecimiento de la producción, de la tasa de crecimiento de las nuevas inversiones y de la utilización de la capacidad. Este estancamiento ha ido acompañado de medio siglo de aplanamiento de los salarios reales de los trabajadores no supervisores y de un aumento espectacular de la riqueza de las clases altas y las élites directivas.1

Asociado a este estancamiento se ha producido una creciente concentración de empresas en toda una panoplia de entornos industriales y financieros. Además de numerosas industrias manufactureras, podríamos enumerar: el petróleo, la banca, la producción, distribución y venta al por menor de alimentos, las aerolíneas tradicionales, las tarjetas de crédito, los servicios de alta tecnología (incluidos los motores de búsqueda y las instalaciones informáticas), el reparto de música, los servicios telefónicos y la venta al por menor por Internet.2 Esta creciente concentración ha solidificado el poder del monopolio en toda la economía y, de acuerdo con la tendencia del poder del monopolio a ralentizar el crecimiento de la inversión, ayuda a explicar la ralentización general del crecimiento en los últimos cincuenta años.3

El propósito de este artículo es relatar cómo este estancamiento progresivo ha añadido su propia fuerza al contribuir al poder monopolístico asociado a la consolidación y a las actuales disparidades de riqueza. El argumento sigue dos líneas. La primera se refiere a cómo el imperativo del crecimiento empresarial canaliza el dinero hacia las fusiones cuando las perspectivas de nuevas inversiones se ralentizan. El segundo (y aspecto relacionado) se refiere a la generación de dinero corporativo en exceso de la nueva inversión (denominado efectivo libre) que, junto con la deuda, financia las fusiones. El efectivo libre es el resultado de los déficits federales derivados en gran parte de: (1) las reducciones de los tipos impositivos a los ricos y (2) los esfuerzos para contrarrestar el estancamiento y los episodios de descalabro financiero. El efectivo libre financia fusiones y adquisiciones, pero no se ha limitado a ello.4 El efectivo libre ha actuado como garantía de flujo para la expansión de la deuda corporativa con el fin de proporcionar megafondos para su derrame en los mercados de valores. Además de las fusiones, este derrame consiste en la expansión de los dividendos y las recompras de acciones. Ascendiendo a billones de dólares, este degüello de efectivo ha sido una fuerza importante para la expansión de las posiciones de riqueza de los ricos.

El imperativo del crecimiento

El capitalismo es un sistema de crecimiento. El imperativo de crecimiento forma parte de la composición celular de la vida corporativa. La remuneración de los ejecutivos corporativos está ligada al éxito, que se mide a través de los beneficios y el crecimiento. Unos beneficios más elevados generan valores bursátiles más altos y fomentan un vínculo más estrecho entre los inversores y la dirección. Cuando las perspectivas internas de nuevas inversiones son evidentes, los directivos de las empresas persiguen la expansión a través de nuevas inversiones, mal llamadas ecológicamente «verdes». Cuando esas perspectivas empiezan a disminuir, o cuando hay excedentes de fondos disponibles, los directivos miran horizontalmente hacia la adquisición de otras empresas mediante la fusión.

Históricamente, las oleadas de fusiones han estado ligadas a los auges, ya que éstos generaban beneficios suficientes para la expansión hacia el exterior.5 Sin embargo, en contraste con la actividad de fusiones anterior, las consolidaciones de fusiones en curso de los últimos tiempos han tenido como telón de fondo un largo periodo de estancamiento progresivo. El gráfico 1 muestra las tasas de caída secular de la producción empresarial y de las nuevas inversiones desde mediados y finales de la década de 1970. Como muestran los datos, en cualquier periodo de tres a siete años, bien podría producirse un aumento significativo de las tasas de crecimiento en relación con lo que se apreciaba inmediatamente antes. En consecuencia, el estancamiento secular a largo plazo es difícil de detectar para las personas que viven bajo su manto, en particular para las de las clases altas, ya que el estancamiento en curso no se ha caracterizado por ninguna disminución de los beneficios, sino todo lo contrario. El auge de la producción globalizada con cadenas de suministro vinculadas a depósitos de mano de obra barata, la práctica desaparición de un poder sindical significativo, el auge del trabajador «gig» y la estratificación de la antigüedad, y los avances en la productividad asociados al desplazamiento de la mano de obra por la maquinaria informatizada, todo ello ha propiciado un aumento de los beneficios brutos de las empresas en relación con la remuneración de la mano de obra y la producción. Además, el continuo descenso de los impuestos de sociedades y el «efectivo libre» generado a través de los déficits públicos y privados (más sobre esto más adelante) generaron grandes cantidades de fondos para la actividad de fusiones.

Gráfico 1. Inversión empresarial y producción empresarial, 1960-2022

Notas: Para la inversión corporativa, véase Reserva Federal de EE.UU., «Cuentas Financieras de Estados Unidos», Tabla F.2: Distribución del Producto Interior Bruto. Para la producción corporativa, véase U.S. Bureau of Economic Analysis, «National Data: Cuentas Nacionales de Renta y Producto,» Tabla 1.14, línea 1.

Fusiones y valoración relativa

En la búsqueda del crecimiento corporativo, sólo hay dos opciones: nuevas inversiones o fusiones. En términos del imperativo del crecimiento corporativo, el valor de lo que John Maynard Keynes llamó «viejas inversiones» (empresas existentes que podrían comprarse en los mercados de valores) se expande en valoración relativa cuando las perspectivas de nuevas inversiones se agotan.6

Un sencillo ejemplo numérico ilustra la cuestión: Una empresa comprueba que su mejor perspectiva de inversión en un horizonte temporal determinado consiste en realizar una nueva inversión de 100 millones de dólares, que prospectivamente generaría 10 millones de dólares de beneficio adicional. Como resultado, la tasa de rentabilidad de la nueva inversión sería del 10% durante el periodo de tiempo considerado. Supongamos que, además de esta nueva inversión, la empresa considera la adquisición de una empresa «objetivo», que añadiría prospectivamente 20 millones de dólares adicionales de beneficio durante el mismo horizonte temporal. Medida por su propia tasa interna de rentabilidad de la nueva inversión, la empresa objetivo valdría, en valoración relativa, 200 millones de dólares. Si la tasa interna de rentabilidad prevista se redujera al 5% sobre los 100 millones de dólares de la nueva inversión para obtener sólo 5 millones de dólares de beneficios, la valoración relativa de la empresa objetivo se duplicaría hasta los 400 millones de dólares. Diferentes empresas, por supuesto, tendrán diferentes perspectivas de beneficio de la nueva inversión, por lo que la valoración relativa de cualquier objetivo concreto variará entre empresas. Pero si las perspectivas de beneficios sobre la nueva inversión se reducen en toda la economía, la actividad de fusión agregada tenderá a aumentar en relación con la nueva inversión.

A diferencia de las tasas de beneficios sobre el capital total, la tendencia de las perspectivas de beneficios sobre la nueva inversión y el alcance de las oportunidades de inversión sólo pueden inferirse. El descenso de la tasa de inversión empresarial es una prueba de la disminución a largo plazo de estas oportunidades. En estas condiciones, deberíamos esperar un aumento de la actividad de fusiones en relación con las nuevas inversiones.

La valoración relativa también está ligada a la distribución de la renta entre el capital y el trabajo. Las nuevas inversiones se realizan esencialmente por dos razones: (1) para aumentar los ingresos mediante la ampliación de las instalaciones para la producción de productos y servicios nuevos y existentes, y/o (2) para aumentar la eficiencia mediante la reducción de los costes de los insumos a través del ahorro de mano de obra o materiales. Si hacemos la suposición provisional de que los beneficios adicionales atribuibles a las nuevas inversiones son proporcionales a la producción, o a una expansión proporcional de la producción durante un periodo de tiempo determinado, entonces se deduce que cuando la distribución de la renta favorece al capital, la valoración relativa del capital existente se expande.7 Esto se debe a que menos de los beneficios totales, expresados como una fracción de los beneficios totales, es atribuible a la nueva inversión. O, expresado de otro modo, más de los beneficios totales, expresados como fracción de los beneficios totales, es atribuible a las cosechas de capital existentes. Como las fusiones representan la compra de capital existente, la actividad de fusión se expandirá junto con la participación del capital.8

Por supuesto, tales simplificaciones omiten tanto como incluyen. Los horizontes temporales para las distintas añadas de capital difieren enormemente, al igual que los horizontes temporales para el crecimiento y la decadencia de las distintas empresas. Las ganancias de beneficios atribuibles a las nuevas inversiones no siempre son proporcionales a la producción o a la expansión. Pero lo esencial es que, en general, un crecimiento estancado y un aumento de la cuota de capital tenderán a ampliar la valoración relativa de las instalaciones de capital existentes y a potenciar las fuerzas de consolidación.

Vemos pruebas de ello en el gráfico 2, en el que la relación fusiones/nuevas inversiones aumenta junto con la cuota bruta del capital después de impuestos de la producción empresarial. El gráfico muestra las dos series de fusiones que están a disposición del público: la «Serie de grandes fusiones» de la Comisión Federal de Comercio, que se limita a la industria manufacturera de 1948 a 1979, y la serie Mergerstat Review, que recopila las ofertas de fusiones y desinversiones anunciadas públicamente.9 Esta última representa todos los gastos en dólares en fusiones y adquisiciones en transacciones anunciadas que informan de un precio de compra. Aunque numerosas fusiones no informan de un precio de compra, las más grandes suelen hacerlo. En consecuencia, la serie debe entenderse como una variable sustitutiva que no se comunica.

Gráfico 2. Fusiones/Nuevas inversiones y participación del capital en la producción bruta después de impuestos, 1948-2023

Notas y fuentes: Para los años 1968-1985, véase Mergerstat Review 1985 (Chicago: W. T. Grimm & Co., 1985), 144-145; para los años 1974-1998, véase Mergerstat Review 1999 (Los Ángeles: Houlihan, Lokey, Howard & Zukin, 1999), 208-9; para los años 1989-2008, véase Mergerstat Review 2009 (Santa Mónica, California: Factset Mergerstat, 2009), 208-9; para los años 2004-2023, véase Factset Review 2024 (Portland, Oregón: Business Valuation Resources, 2024), 29.

Aunque la tendencia al alza del ratio fusiones/nuevas inversiones es bastante clara, las variaciones interanuales son muy volátiles. Sin embargo, los ratios medios de fusiones/nuevas inversiones de los últimos tiempos han sido bastante elevados. De 1995 a 2023, los dólares dedicados a la actividad de fusiones supusieron el 75% de la nueva inversión. A falta de desinversiones, los dólares dedicados a fusiones supusieron el 56 por ciento de la nueva inversión.

Efectivo libre, déficit público y descenso de los tipos impositivos sobre los ricos

El aumento de la participación del capital en la producción empresarial y el correspondiente aumento de la relación fusiones/nuevas inversiones (que se muestra en el gráfico 2) se ha producido con un aumento de la relación entre los beneficios brutos empresariales después de impuestos y las nuevas inversiones. Esta subida refleja la generación de cantidades cada vez mayores de «efectivo libre», que ha financiado parte de la actividad de fusiones. El efectivo libre deriva del poder adquisitivo adicional añadido por los déficits gubernamentales y no corporativos (inversión no corporativa por encima del ahorro no corporativo), siendo el primero el factor principal en la generación de este poder adquisitivo adicional.10 Desde la década de 1980, los déficits federales se han convertido en cuasi permanentes. Como los déficits gubernamentales son la alternativa a los impuestos, dichos déficits tienen como imagen especular una disminución del uso relativo de los impuestos para financiar los gastos gubernamentales y un aumento del efectivo libre.

La disminución del uso relativo de los impuestos depende de dos factores: la cantidad de ingresos que se gravan y los tipos impositivos aplicables. En los últimos años, la magnitud de los impuestos federales personales sobre las rentas altas ha aumentado tanto en términos absolutos como en relación con la población subyacente.11 Esta expansión parece bastante anómala dado el notorio descenso de los tipos impositivos aplicados a las rentas altas. Los tipos impositivos marginales nominales para los hogares con rentas altas, que rondaban el 90%, eran un remanente de la Segunda Guerra Mundial. Estos tipos elevados continuaron en la década de 1960, pero con el tiempo cayeron hasta la franja del 70 por ciento. Durante la llamada revolución Reagan, los tipos impositivos marginales cayeron drásticamente, primero hasta el 50 por ciento y luego de nuevo hasta el 28 por ciento. Finalmente, subieron a la franja alta del 30 por ciento. Dada una serie de lagunas, los tipos impositivos «efectivos» eran considerablemente más bajos. Sin embargo, también cayeron en línea con los tipos nominales.12 Dados estos descensos de los tipos impositivos, la expansión de los impuestos que se cobran a los ricos nos da una idea de la decidida división de la distribución de la renta que favorece a los ricos y a los perceptores de rentas altas.

La principal disminución de los impuestos que afectó a los perceptores de rentas altas tomó la vía indirecta de un descenso masivo de los impuestos de sociedades, tanto en los tipos del impuesto de sociedades como en el porcentaje de la recaudación federal total. Los elevados tipos del impuesto de sociedades de la Segunda Guerra Mundial se prorratearon en función del «exceso de beneficios» acumulado por las empresas como consecuencia de la guerra. El impuesto sobre el «exceso de beneficios» quedó en suspenso al final de la Segunda Guerra Mundial, pero se restableció cuando comenzó la Guerra de Corea. Cuando el impuesto sobre el exceso de beneficios expiró a finales de 1953, el tipo marginal más alto del impuesto de sociedades se situaba un poco por encima del 50% y los impuestos de sociedades proporcionaban el 29% de los ingresos federales. En una serie de pasos, los tipos corporativos descendieron hasta el 35 por ciento en 1993 y se mantuvieron estables hasta 2018, cuando entró en vigor un impuesto del 21 por ciento. Además, diversas subvenciones gubernamentales, como los créditos fiscales a la inversión y la liberalización de las desgravaciones por depreciación, redujeron significativamente los impuestos reales por debajo de los tipos nominales reducidos.13 La contribución total de los impuestos de sociedades a los gastos federales es ahora inferior al 10 por ciento.14

Aunque los impuestos sobre las nóminas de los trabajadores han aumentado drásticamente con el tiempo, ha sido cada vez más difícil elevar los impuestos sobre la renta de los trabajadores -especialmente de los trabajadores no supervisores- ya que, como se ha señalado, los salarios reales de este grupo de trabajadores se han mantenido prácticamente planos durante medio siglo. Poco dispuesto a aumentar los tipos impositivos sobre los ricos e incapaz de recaudar suficientes impuestos sobre los trabajadores, el Congreso ha permitido que los déficits públicos se conviertan en la opción por defecto casi permanente. En consecuencia, el efectivo libre se ha convertido también en cuasi-permanente. Como el efectivo libre es el efectivo sobrante después de financiar nuevas inversiones, es difícil evitar la conclusión de que la mayor parte de la financiación de las fusiones y adquisiciones corporativas es un resultado de los déficits federales, con los déficits no corporativos añadiendo un papel de apoyo.

El gráfico 3 muestra el poder adquisitivo ampliado de los déficits gubernamentales y no corporativos en relación con el efectivo libre generado. Todas las series se expresan como ratios de la nueva inversión corporativa. La diferencia entre las dos series se refleja en la cuenta corriente negativa: la diferencia entre exportaciones e importaciones junto con las remesas netas de capital entre las empresas y residentes estadounidenses y sus homólogos extranjeros.15

Gráfico 3. Efectivo libre, déficit público/no empresarial y cuenta corriente como ratios de la inversión empresarial, 1948-2023

Notas: Para los déficits federales, véase la Oficina de Análisis Económico de EE.UU., «Datos nacionales», tabla 3.2, línea 49. Para el efectivo libre, reste la inversión corporativa de los beneficios corporativos después de impuestos más la depreciación. Para los beneficios corporativos después de depreciación, véase U.S. Bureau of Economic Analysis, «National Data», Tabla 1.14, líneas 2 y 13; para la inversión corporativa, véase U.S. Federal Reserve, «Financial Accounts of the United States», Tabla F.2, líneas 10, 12 y 15. Para la cuenta corriente de la inversión empresarial, véase U.S. Bureau of Economic Analysis, «International Data,» Tabla 1.1, línea 30.

Efectivo libre y derrame de capital

Dadas las grandes cantidades de efectivo libre, uno podría suponer que el mundo corporativo estaría libre de deuda, o al menos con poca deuda. Este no es el caso. La deuda corporativa ha estado creciendo junto con el efectivo libre.16 El efectivo libre proporciona una garantía de flujo y tranquiliza a los compradores de bonos de que la nueva deuda puede ser servida y devuelta. Estos fondos de deuda adicionales permiten a los directivos de las empresas utilizar efectivo por encima del efectivo libre generado. Aparte de la posibilidad de quedar aparcado en las tenencias de efectivo, el efectivo libre y los fondos adicionales derivados de las deudas se vierten en los mercados de capitales a través de tres canales principales: dividendos, fusiones y recompra de acciones. Estas tres opciones apuntalan el mercado de valores y, como beneficio secundario, los paquetes de compensación de los altos directivos, en los que las opciones sobre acciones y las subvenciones constituyen una gran parte de su remuneración. Los dividendos proporcionan fondos adicionales a las instituciones y hogares que invierten en acciones. Cabe sospechar que una gran parte de estos dividendos se reinvierte. Al adquirir empresas objetivo a través de fusiones, los adquirentes disparan el precio de las acciones de las empresas objetivo a través de las primas de adquisición (la subida de los precios de las acciones de las empresas adquiridas), que en las últimas décadas se han aproximado al 40%.17 Las recompras de acciones compran a los accionistas que consideran que el precio ofrecido es lo que valen las acciones. Los que se abstienen sólo se desprenderán de las acciones a un precio más alto. En consecuencia, y dentro de unos límites, el precio de las acciones subirá.18

Al proporcionar una garantía de flujo, el efectivo libre es el término intermedio entre la deuda más segura disponible -los bonos del Tesoro que componen los déficits que generan el efectivo libre- y las capas mucho más arriesgadas de deuda corporativa respaldadas por el efectivo libre. La ironía de esta estratificación de la deuda es que cuanto mayores sean los déficits federales, mayor será la cantidad de efectivo libre generado y mayor será el nivel de deuda corporativa y de riesgo. En la medida en que los mega montones de efectivo libre y fondos generados por la deuda encuentran su camino en el mercado de valores, los ricos se benefician directamente de los déficits federales. En la medida en que los déficits federales han surgido en gran medida como resultado de las reducciones de los tipos impositivos sobre los ricos, estas ganancias de capital a través del derrame de capital pueden considerarse ganancias derivadas de las reducciones de los tipos impositivos.

El gráfico 4 muestra el resultado de incluir los tres canales de derrame de capital en el mercado de valores (dividendos, fusiones y recompra de acciones), cada uno expresado como fracción de la inversión empresarial. Desde finales de la década de 1990, este derrame superó por término medio el 80% y a menudo superó el dinero vertido en nuevas inversiones. Este derrame agregado refleja el paso de una economía basada en la producción a una economía basada en las finanzas y en el aumento de la riqueza financiera. Cabe señalar que esta estimación del derrame es una estimación conservadora en referencia tanto a las fusiones como a las recompras de acciones. Como ya se ha mencionado, el informe Mergerstat no registra las numerosas fusiones cuyos precios no se anuncian. La serie de recompras de acciones es la tabulación de Standard & Poor’s (que yo sepa, la única disponible) y se limita a las empresas de la lista S&P 500.

Gráfico 4. Dividendos, fusiones y recompra de acciones, 1983-2023

Notas y fuentes: Los datos sobre dividendos proceden de la Oficina de Análisis Económico de EE.UU., «Datos nacionales», tabla 1.14, línea 14. Fusiones para los años 1983-1997 de «Stock Buyback Boom», The Wall Street Journal Almanac (Nueva York: Ballantine Books, 1998), 168; para los años 1998-2018, véase Liyu Zeng y Priscilla Luk, «Examining Share Repurchasing and the S&P Buyback Indices in the U. S. Market», S&P Global, marzo de 2020; para los años 2018-2023, véase “S&P 500 Q1 2024 Buybacks Increase 8.1% from Q4 in 2023”, comunicado de prensa, S&P Global, 17 de junio de 2024.

El papel ampliado de la deuda corporativa en el derrame puede captarse comparando los agregados de efectivo libre con el derrame mostrado en el Gráfico 4. El gráfico 5 muestra esta comparación. Observe la gran discrepancia entre el efectivo libre total y el derrame de dividendos, fusiones y recompras de acciones al año. Esta discrepancia -que ahora supera el billón y medio de dólares- está cubierta por la deuda corporativa. Dado que las fusiones y las recompras de acciones representan acciones retiradas de las bolsas, el gráfico 5 capta parcialmente el intercambio neto de deuda por acciones, una propuesta arriesgada en el mejor de los casos, pero que los estudiosos de las finanzas han defendido a menudo en referencia a la eficiencia financiera. Los intereses de la deuda pueden restarse de los rendimientos brutos para reducir los impuestos, mientras que los dividendos no. Además, las fusiones permiten a los adquirentes -al menos a los que disponen de grandes cantidades de efectivo libre y la capacidad de pedir más préstamos- financiar a las empresas de nueva creación y a las empresas con nuevos proyectos de inversión en perspectiva.19 Esta supuesta eficiencia de la financiación de la deuda, por supuesto, se produce a expensas de un riesgo cada vez mayor de consecuencias financieras.

Gráfico 5. Derrama total y efectivo libre, 1983-2023

Notas y fuentes: Para el efectivo libre, véase el Gráfico 3; para la derrama de efectivo, véase el Gráfico 4.

Una breve nota sobre las respuestas gubernamentales al estancamiento y al reciente descalabro financiero

Según un libro de texto estándar, los déficits federales se producen necesariamente durante las recesiones económicas, cuando la recaudación fiscal cae junto con la producción económica. Para equilibrar el presupuesto durante las recesiones sería necesario que el gasto público cayera junto con la actividad económica privada. Tales «finanzas sanas» empeorarían sin duda las recesiones. Como ejemplo histórico, podemos fijarnos en el período previo a la recesión de 1937-1938. En el intento de equilibrar el presupuesto recortando el gasto deficitario, la administración Roosevelt interrumpió la recuperación desde las profundidades de la Gran Depresión. Con un giro de 180 grados en la preocupación por el déficit, se reanudó la recuperación. Entonces llegó la Segunda Guerra Mundial. Junto con una expansión masiva del gasto público, con las correspondientes subidas de impuestos a todos los niveles de la población, se incurrió en déficits masivos para impulsar el esfuerzo bélico. La recuperación instantánea de la Depresión estableció una conexión asociativa de prosperidad, alto gasto gubernamental y déficits.

A la luz de las últimas décadas de estancamiento a largo plazo, los déficits en curso de los últimos tiempos podrían entenderse como el remedio necesario. Combinadas con una bajada de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal para contrarrestar la caída de las tasas de inversión, las medidas correctoras combinadas parecen estar en consonancia con las recetas habituales. De acuerdo con las opiniones de los altos responsables políticos, las secuelas de las repetidas debacles financieras de 1987, 1991, 2001 y la megadebacle de 2008-2010 solidificaron los argumentos a favor de una acción definitiva según las líneasortodoxas20. Los déficits recientes alcanzaron máximos históricos y los tipos de interés mínimos históricos.

Por muy ortodoxas que fueran, estas acciones fiscales y monetarias se llevaron a cabo en un contexto de creciente poder monopolístico. Las pruebas de esta expansión del poder monopolístico se derivan no sólo de los índices de concentración dentro de las industrias, sino del aumento de los márgenes de precios sobre el coste marginal. En un estudio, Jan De Loecker y Jan Eeckhout descubrieron que los márgenes de beneficio se mantuvieron relativamente estables de 1950 a 1980, con una media de precios de aproximadamente el 18% por encima del coste marginal, pero luego aumentaron hasta el 67% en 2014.21 En este contexto industrial y financiero, el estímulo ampliado ofrecido por los déficits federales y el dinero barato chocó con tendencias restriccionistas cada vez más poderosas. En lugar de una rápida expansión de la inversión real, los déficits y el dinero barato generaron grandes cantidades de efectivo libre y aumentaron la carga de la deuda. El dinero casi libre fomentó una mayor reinversión en nuevas empresas de alto riesgo y una mayor compra de acciones al margen. Estos resultados fueron, al menos en parte, perseguidos conscientemente. A través de la relajación cuantitativa, la Reserva Federal compró billones de dólares en bonos del Tesoro a largo plazo y valores respaldados por hipotecas con el fin de reducir los tipos de interés a largo plazo. A falta de un salto significativo en las nuevas inversiones, la prensa económica y otros medios encontraron consuelo en la expansión del valor de las acciones. Se entendía que dicha expansión proporcionaría un efecto de «riqueza» que estimularía la confianza y el gasto de los consumidores.

Esto también estaba de acuerdo con la teoría recibida. La teoría dominante de los precios de los activos es que los rendimientos futuros prospectivos en los que se basan los activos se descuentan al presente para llegar a su valor actual. En consecuencia, un tipo de interés más bajo (tipo de descuento) hará subir los valores actuales. Por supuesto, esta teoría presupone algún tipo de clarividencia en cuanto a los rendimientos futuros. En cuanto a que el efecto «riqueza» de las acciones tenga algún efecto sustancial en la economía, no se puede subestimar el caso. Los ricos poseen un porcentaje desmesurado de los activos financieros existentes, y podemos -excepciones aparte- suponer sin temor a equivocarnos que su nivel de consumo se mantendría simplemente en el alto nivel de su estación.22

El aumento de los déficits y los bajos tipos de interés se pusieron en marcha al servicio de la estabilización de la economía. Sin duda, estos déficits y tipos de interés más bajos salvaron al sistema de algunos de los peores escenarios económicos posibles, en particular los que rodearon a la Gran Recesión de 2008-2010 y a la pandemia. Pero los déficits cada vez mayores y el dinero barato llevaban cuarenta años gestándose. La continua tendencia a largo plazo de estancamiento progresivo sugiere que su eficacia para contrarrestar el lento crecimiento era (y es ahora) bastante limitada. Sin embargo, los déficits y el dinero barato ampliaron (y ampliarán) las fuerzas para la generación de efectivo libre, la centralización del capital a través de fusiones y los fondos para el derrame de efectivo, haciendo a los ricos aún más ricos.

Notas

  1. Para los salarios reales de los trabajadores no supervisores, véase Casa Blanca, Informe Económico del Presidente 2024, marzo de 2024, 448, Tabla B-30; Casa Blanca, Informe Económico del Presidente 2021, enero de 2021, 494, Tabla B-30.

  2. John Bellamy Foster, Robert W. McChesney y R. Jamil Jonna recopilaron datos manufactureros de 1947 a 2007 sobre una serie de industrias en las que las cuatro principales empresas del sector representaban al menos el 50% del valor de los envíos. En parte por razones de reclasificación, el número de industrias caracterizadas por tal concentración se multiplicó unas cuatro veces. Véase John Bellamy Foster, Robert W. McChesney y R. Jamil Jonna, «Monopoly and Competition in Twenty-First Century Capitalism» , Monthly Review 62, nº 11 (abril de 2011): 1-39.

  3. La asociación del poder del monopolio y la desaceleración de la inversión tiene una larga historia que se remonta a principios del siglo XX en los escritos de J. A. Hobson y Thorstein Veblen. En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Joseph Steindl, Paul A. Baran y Paul M. Sweezy renovaron la tesis ante un periodo próspero. En opinión de los autores, la pregunta «¿por qué la depresión?» se respondía en gran parte por el carácter monopolista de una economía moderna. La respuesta de Baran y Sweezy a «¿Por qué el crecimiento?» fue contestada por los inventos que marcaron una época, las guerras y sus secuelas: una cultura sintética del consumismo y la expansión de las finanzas. Elaboraciones sobre el tema del estancamiento del oligopolio han sido llevadas a cabo por otros autores durante décadas en Monthly Review.

  4. El dinero en efectivo libre es la diferencia entre los beneficios brutos de las empresas (beneficios después de impuestos más la depreciación) y las nuevas inversiones. La depreciación es algo real. Pero para una empresa que contempla la expansión, la depreciación es un coste «contable», es decir, dinero que no sale de la empresa. En consecuencia, un dólar cargado a la depreciación no puede distinguirse de un dólar de beneficios después de impuestos.

  5. Hasta la reciente expansión de las fusiones que data de la década de 1980, hubo tres grandes oleadas. La primera data aproximadamente de 1895 a 1904. Denominada ahora «Ola de fusiones gigantes», fue testigo de que «más de la mitad de las consolidaciones absorbieron más del 40% de sus industrias y casi un tercio absorbieron más del 70%» (Naomi R. Lamoreaux, The Great Merger Movement in American Business, 1895-1904 [Cambridge: Cambridge University Press, 1985], 2). Paradójicamente, la oleada fue provocada, al menos en parte, por la Ley Sherman Antimonopolio de 1890. El sistema judicial estadounidense seguía en gran medida la jurisprudencia británica, según la cual «monopolio» tenía un significado específico que se refería a empresas separadas que conspiraban contra el público para mantener los precios. Las fusiones eran lo suficientemente infrecuentes como para escapar a la jurisprudencia. Como consecuencia, los banqueros de inversión, como J. P. Morgan, vieron en las fusiones un resquicio legal para eludir la jurisprudencia en lo relativo al monopolio. La segunda oleada de los años veinte también se superpuso a un auge que duró una década. En ella, las empresas de segundo nivel se consolidaron en empresas más grandes, desafiando a las empresas dominantes que quedaban de la Ola de Fusiones Gigantescas. El Departamento de Justicia de EE.UU. y la Comisión Federal de Comercio permitieron que estas fusiones (principalmente) horizontales siguieran adelante con el dudoso argumento de que estas nuevas consolidaciones aportarían más competencia a las formaciones monopolísticas anteriores. El resultado fueron oligopolios, en los que los precios de monopolio se veían ahora reforzados por un mayor esfuerzo de ventas caracterizado por la diferenciación de productos, la publicidad y los acuerdos de servicios. En el auge de la década de 1960, las fusiones adoptaron en gran medida una forma de conglomerado, por el que las grandes empresas saltaban de su industria principal para entrar en otras industrias. Las autoridades gubernamentales se mantuvieron una vez más al margen mientras estos alcances corporativos «desconcentraban» las industrias individuales a pesar de que la concentración general se expandía.

  6. John Maynard Keynes, La teoría general del empleo, el interés y el dinero (Londres, Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich, 1953 [publicado originalmente en 1936]), 151.

  7. Para el supuesto de proporcionalidad de la inversión en referencia a la producción, sigo a Evsey Domar, Essays in the Theory of Economic Growth (Oxford: Oxford University Press, 1957), capítulos 4 y 5. Para el supuesto de proporcionalidad en referencia a las eficiencias, sigo a Joan Robinson, «The Production Function and the Theory of Capital», Review of Economic Studies 21, nº 2 (1953-1954): 81-106.

  8. Para un tratamiento matemático ampliado, véase Craig Medlen, Free Cash, Capital Accumulation and Inequality (Londres: Routledge, 2018), 60-63. La siguiente es una versión simplificada. Sea C los beneficios brutos previstos que la empresa obtendrá con la nueva inversión añadida en un horizonte temporal determinado y Z los beneficios previstos sin la nueva inversión. Entonces, C – Z son los beneficios adicionales proyectados debido a la nueva inversión. Si estos beneficios son proporcionales a la producción (Y) o a una expansión proporcional de la misma, podemos escribir C – Z = hY. Como C será el beneficio bruto atribuible al stock de capital existente (K) más la nueva inversión (I), la valoración relativa del stock de capital total (K + I) respecto a la nueva inversión (I) será, por tanto, C / (C – Z) o (K + I) / I = C / hY. Simplificando, obtenemos K / I = 1 / h * (C / Y) – 1. Así pues, cuando la parte del capital en la producción se expande, el valor del capital más antiguo se expande en relación con la nueva inversión.

  9. La serie de la Comisión Federal de Comercio figura en el Informe estadístico sobre fusiones y adquisiciones (Washington, DC: Oficina de Economía, noviembre de 1977). Desde su creación, el Informe Mergerstat ha sido elaborado por varias empresas. Ahora se titula Factset Review y lo publica Business Valuation Resources, Portland, Oregón.

  10. En los últimos años, la inversión no empresarial ha superado por lo general al ahorro no empresarial, sobre todo en el periodo previo al estallido inmobiliario de la debacle de 2008-2010, cuando la inversión en vivienda superó con creces el ahorro personal. Sin embargo, durante varios años, la balanza ha registrado superávits relativamente pequeños. Véase John Bellamy Foster, R. Jamil Jonna y Brett Clark, «The Contagion of Capital,» Monthly Review 72, nº 8 (enero de 2021): 1-19. Para un tratamiento matemático detallado en la construcción de estimaciones de efectivo libre, véase Medlen, Free Cash, Capital Accumulation and Inequality, capítulo 2, capítulo 6, 87-90.

  11. La cuota de las obligaciones fiscales federales para el quintil superior de perceptores de ingresos aumentó del 55% en 1979 a más del 80% en 2020; la cuota del 1% superior se duplicó con creces, del 14% al 31% (Tax Policy Center, Historical Shares of Federal Tax Liabilities for All Households, 1979-2020 [Washington, DC: Brookings Institution, 2024]).

  12. Diversas lagunas, como la exención de los intereses de los bonos estatales y locales y un menor impuesto sobre las plusvalías, han reducido significativamente los impuestos desde los elevados tipos nominales aquí esbozados. (Para los «tipos impositivos efectivos» sobre las rentas altas, véase Casa Blanca, Informe Económico del Presidente 2017, enero de 2017, 176, Figura 3-9.)

  13. Permitir que las empresas amorticen más rápidamente los gastos de capital (es decir, permitir que las empresas amplíen la depreciación) transfiere más de lo que antes se llamaba beneficio a la categoría de «coste».

  14. S. Bureau of Economic Analysis, «National Data: National Income and Product Accounts,» Tabla 3.2: Ingresos y gastos corrientes del gobierno federal.

  15. Las importaciones superiores a las exportaciones succionan dinero (y poder adquisitivo) fuera del país. Los flujos netos negativos a través de las remesas netas hacen lo mismo, mientras que las remesas positivas aportan poder adquisitivo adicional a Estados Unidos. En los últimos años, estos pagos e ingresos de remesas han favorecido a Estados Unidos (Oficina de Análisis Económico de EE.UU., «Datos nacionales», Tabla 4.1: Transacciones Exteriores en las Cuentas Nacionales de Renta y Producto, líneas 9 y 24).

  16. Véase Foster, Jonna y Clark, «El contagio del capital», 12, gráfico 4.

  17. Revista Mergerstat 1999: Premiums Offered, 1974-1998 (Los Ángeles: Houlihan, Lokey, Howard y Zukin, 1999), 208-9; Mergerstat Review 2009: Premiums Offered, 1984-2008 (Santa Mónica, California: Factset Mergerstat, 2009); Factset Review : Premiums Offered, 2014-2023 (Portland, Oregón: Business Valuation Resources, 2023), 44.

  18. Al desembolsar efectivo para recomprar acciones, la empresa vale menos en términos de activos reales.

  19. Para una introducción a estos supuestos beneficios de las fusiones apalancadas, véase Michael C. Jensen, «Takeovers: Their Causes and Consequences», Journal of Economic Perspectives 2, nº 1 (invierno de 1988): 21-48.

  20. Entre otros relatos anteriores a las consecuencias de la pandemia, véase Ben S. Bernanke, The Courage to Act: A Memoir of a Crisis and Its Aftermath (Londres: W. W. Norton and Co., 2015); Henry M Paulson Jr., On the Brink (Nueva York: Business Plus Publishers, 2013); Alan Greenspan, The Map and the Territory: Risk, Human Nature and the Future of Forecasting (Nueva York: Penguin, 2013).

  21. Jan De Loecker y Jan Eeckhout, «The Rise of Market Power and the Macroeconomic Implications», NBER Working Paper nº 23687, National Bureau of Economic Research, Cambridge, Massachusetts, agosto de 2017.

  22. No así para la población subyacente. El efecto «riqueza» asociado a la vivienda desde finales de los 90 hasta 2007 acabó en desastre.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *