MISCELÁNEA 21/6/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. La «justicia» como arma contra Palestina Action.
2. Imperialismo electoral en África.
3. Imperialismo digital.
4. Sazan.
5. Elegía socialdemócrata.
6. Futuro del anarquismo.
7. Artista revolucionario indio.
8. Entrevista sobre marxismo cultural.
9. Resumen de la guerra en Irán, 20 de junio.

1. La «justicia» como arma contra Palestina Action.

Un elemento clave del «estado profundo» en Occidente hoy están siendo sin duda algunos elementos de la judicatura, como vemos actualmente en España. Jonathan Cook analiza la actuación política y judicial en Gran Bretaña contra los compañeros de Palestine Action.

https://jonathancook.substack.com/p/the-plot-against-palestine-action

La conspiración contra «Palestine Action»

Los tribunales británicos han confirmado la ilegalización de «Palestine Action» y han condenado a cuatro de sus activistas por terrorismo. Una serie de abusos al proceso legal garantizó que estos resultados estuvieran prácticamente predeterminados

Jonathan Cook

19 de junio de 2026

[Publicado por primera vez por +972]

Era prácticamente inevitable que, una vez que el Gobierno británico decidiera apoyar activamente la matanza masiva de civiles por parte de Israel en Gaza, se produjera una represión autoritaria sin precedentes contra la disidencia en el propio país. Ese clima de represión oficial culminó esta semana con el Tribunal de Apelación —el segundo tribunal más importante del Reino Unido— confirmando la proscripción por parte del Gobierno, el año pasado, de Palestine Action como organización terrorista.

La necesidad de aplastar la oposición a la complicidad del Estado británico en las atrocidades israelíes en Gaza —que, según el consenso de expertos internacionales jurídicos, académicos y de derechos humanos, equivalen a un genocidio— ha dado lugar a numerosas primicias en la historia jurídica británica. Pero la proscripción de Palestine Action es quizás la más trascendental y la más peligrosa.

Es la primera vez que un grupo de acción directa, cuya forma de desobediencia civil consiste en causar daños materiales en lugar de recurrir a la violencia contra las personas, ha sido declarado organización terrorista, al mismo nivel que Al-Qaeda y el Estado Islámico. Según esta nueva interpretación de la ley, el movimiento sufragista —que luchó por conseguir el derecho al voto para las mujeres en Gran Bretaña hace más de un siglo, y cuyos miembros son unánimemente ensalzados como modelos a seguir por los mismos políticos que apoyan la proscripción de Palestine Action— sin duda habría sido declarado organización terrorista.

A veces se olvida, a menudo de forma deliberada, que las sufragistas dirigían células clandestinas que organizaron cientos de atentados con bombas e incendios provocados para alcanzar sus objetivos, causando la muerte a cuatro personas y heridas a al menos 24. Palestine Action, por el contrario, ha rechazado explícitamente este tipo de violencia que pone en peligro la vida, al tiempo que ha sido mucho más transparente en cuanto a sus actividades. Ha limitado sus acciones a los daños materiales, centrándose principalmente en las fábricas de armas de la empresa israelí Elbit Systems en el Reino Unido, donde se fabrican los drones utilizados en Gaza.

El grupo admite que causa daños materiales, pero sostiene que sus ataques están justificados por un deber superior frente al derecho internacional, que impone la obligación a terceros de impedir las atrocidades y el genocidio, en lugar de ser cómplices de tales crímenes. Y, dada la profunda implicación del Estado británico en las atrocidades de Israel en Gaza, este deber reviste especial importancia.

El Reino Unido vende armas a Israel. Permite que fabricantes de armas israelíes como Elbit operen fábricas en el Reino Unido donde se construyen drones asesinos (uno de los cuales se utilizó para matar a siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen en Gaza en abril de 2024, entre ellos tres ciudadanos británicos). Aviones británicos transportan armas estadounidenses y alemanas a Israel. Y el Reino Unido ha estado llevando a cabo interminables vuelos de vigilancia sobre Gaza para proporcionar a Israel la información de inteligencia utilizada en su destrucción del enclave.

Y eso no es todo. El Reino Unido ha proporcionado a Israel cobertura diplomática para sus crímenes, incluso en el Consejo de Seguridad de la ONU. Los generales y políticos israelíes sospechosos de crímenes de guerra en Gaza son bien recibidos en el Reino Unido. Y, como ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno anterior, David Cameron amenazó con retirar la financiación a la Corte Penal Internacional (CPI) —incumpliendo las obligaciones legales del Reino Unido en virtud del Estatuto de Roma— a raíz de la decisión de la corte de emitir una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La connivencia británica con los crímenes israelíes es la razón por la que se fundó Palestine Action hace seis años, y la organización intensificó sus ataques —en particular contra las fábricas de Elbit— cuando Israel inició su actual ofensiva contra Gaza en octubre de 2023. Sus acciones tenían por objeto no solo interrumpir el suministro de armas a Israel, sino también provocar un debate en Gran Bretaña sobre por qué el Gobierno debería dejar de colaborar activamente en estos crímenes contra el pueblo palestino.

En cambio, el Estado británico ha trabajado denodadamente —a través de los medios de comunicación dominantes, la policía y los tribunales— para desviar la atención popular de sus propias acciones delictivas a la luz del derecho internacional. El objetivo ha sido mantener al público obsesionado con la falsa ilegalidad de oponerse al genocidio, en lugar de con la complicidad delictiva, de lo más real, del Estado de seguridad británico en dicho genocidio.

Entre otras cosas, esto se ha traducido en interminables condenas por parte de políticos y medios de comunicación de las manifestaciones pacíficas masivas contra el genocidio, tildándolas de «marchas de odio» y «antisemitas», a pesar de que las protestas contaban con un numeroso contingente de manifestantes que manifestaban abiertamente su identidad judía.

La arquitectura de la represión

Al prohibir Palestine Action, el Gobierno laborista de Keir Starmer ha sacado a la luz una arquitectura jurídica de represión —oculta en su mayor parte en recientes enmiendas a las leyes antiterroristas— que parece haber sido preparada precisamente para un momento como este. La policía y los tribunales parecen más que dispuestos a confabularse en torno a formulaciones legales redactadas de manera imprecisa, creando una red en la que el Gobierno puede atrapar como terrorista a cualquiera que cuestione la legitimidad o la legalidad de su política exterior.

Esto ha quedado especialmente patente en la ya habitual imagen de agentes de policía se llevando a miles de ciudadanos británicos —muchos de ellos abogados jubilados, médicos, vicarios y veteranos del ejército— por el delito de sostener una pancarta en la que se lee: «Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action». En virtud de la draconiana Ley contra el Terrorismo británica, cualquier persona que exprese una opinión, aunque sea de forma inadvertida, que pueda «fomentar el apoyo» a una organización proscrita puede ser detenida y se enfrenta potencialmente a una pena de prisión de hasta 14 años.

Las oleadas de desafío, muy visibles y que a menudo tienen lugar en la plaza adyacente al Parlamento británico, han resultado profundamente incómodas para el Gobierno de Starmer —así como para él personalmente, dadas sus credenciales como antiguo abogado destacado en materia de derechos humanos—. Starmer argumentó en su día ante la CPI que el ataque prolongado de Serbia contra la ciudad croata de Vukovar constituyó un genocidio; sin embargo, ha rechazado en repetidas ocasiones aplicar esa misma calificación a la destrucción de Gaza por parte de Israel, que es de un orden de magnitud muy superior.

A principios de este año, por un momento pareció que las protestas con pancartas podrían haberle dado un respiro a Palestine Action. El Tribunal Superior dictaminó en febrero que la proscripción del Gobierno del pasado mes de julio era «ilegal», basándose en su efecto disuasorio desproporcionado sobre la libertad de expresión y el derecho a manifestarse. Sin embargo, se permitió a la policía seguir deteniendo a personas por llevar pancartas, con lo que no se ofreció ningún remedio práctico al efecto disuasorio que supuestamente había preocupado al Tribunal Superior.

Ahora que el Tribunal de Apelación ha revocado esa decisión poco convincente, la sentencia anterior del Tribunal Superior contra la prohibición parece más bien una maniobra de distracción: una obra de teatro jurídico cínica. La sentencia de febrero se entiende mejor como un intento del poder judicial británico de dar la impresión de que había sopesado cuidadosamente el equilibrio entre la protección de los derechos fundamentales y largamente apreciados de libertad de expresión y de reunión, por un lado, y las supuestas «preocupaciones de seguridad nacional» —es decir, el derecho de Israel a cometer atrocidades—, por otro.

Sin embargo, en realidad no existía ninguna posibilidad real de que los jueces más altos de Gran Bretaña, pilares del establishment, aceptaran imponer límites a la participación del Reino Unido en el genocidio. Eso habría puesto al Estado británico en rumbo de colisión con Washington, que ha respaldado plenamente el genocidio tanto bajo las presidencias de Biden como de Trump.

Ante la condena generalizada de grupos de derechos humanos, organizaciones jurídicas internacionales y sectores destacados de la opinión pública británica, el Gobierno de Starmer necesitaba desesperadamente dar vida a su improbable alegación ante el Tribunal Superior y el Tribunal de Apelación de que Palestine Action debía ser tratada como equivalente a Al-Qaeda o al Estado Islámico —una tarea nada sencilla—. Pero la ayuda llegó en forma de un caso judicial de gran repercusión contra algunos de los dos docenas de activistas de Palestine Action que esperaban juicio.

El problema para el Gobierno era que todos ellos habían sido detenidos por su participación en actos de daños a la propiedad relacionados con el genocidio —desde fábricas de Elbit hasta dos aviones de combate de la Royal Air Force— antes de que el grupo fuera declarado organización terrorista. Aunque no se les imputaron retroactivamente delitos de terrorismo (la fiscalía entendió que había pocas posibilidades de convencer a un jurado para que declarara culpables a ellos de tales cargos), permanecieron en prisión preventiva el triple del tiempo máximo habitual y en condiciones especialmente duras y restrictivas. En la práctica, ya se les trataba como si fueran terroristas.

Esto provocó una prolongada huelga de hambre por parte de varios de los detenidos. Cabe destacar que la huelga apenas recibió cobertura por parte de los medios de comunicación del Reino Unido, presumiblemente por temor a que pudiera llamar la atención sobre los malos tratos que sufrían y sobre las razones por las que estaban dispuestos a arriesgar su salud y, potencialmente, sus vidas.

Un juicio atípico

El juicio contra los seis activistas de Palestine Action comenzó en noviembre de 2025, desarrollándose en paralelo a las deliberaciones del Tribunal Superior y del Tribunal de Apelación sobre si el Gobierno tenía motivos para declarar al grupo organización terrorista. El Gobierno utilizó el juicio para reforzar sus argumentos a favor de la proscripción y, en el proceso, prejudicó el desarrollo del proceso contra los seis acusados antes incluso de que este hubiera comenzado.

Yvette Cooper, quien, en su anterior cargo como ministra del Interior, prohibió Palestine Action hace casi un año, argumentó en aquel momento que el juicio demostraría que el grupo participaba en actividades terroristas, a pesar de que la fiscalía nunca presentó ningún cargo de terrorismo contra los acusados. Mientras tanto, comenzaron a circular rumores en los medios de comunicación británicos —supuestamente difundidos por una empresa de relaciones públicas que trabajaba para Elbit Systems— que sugerían que Palestine Action recibía financiación secreta de Irán. Nunca se presentó ninguna prueba que respaldara esta afirmación.

Los seis acusados en el denominado «juicio de Filton» —que recibe su nombre del barrio de Bristol donde se encuentra la fábrica de drones de Elbit, en la que irrumpieron el 6 de agosto de 2024— se enfrentaban a tres cargos: robo con agravantes, disturbios violentos y daños criminales.

Es importante destacar que uno de ellos, Samuel Corner, también fue acusado de lesiones corporales graves con intención: tras la llegada de la policía al lugar para detener a los activistas, Corner golpeó a una de las agentes en la espalda con un mazo que los activistas habían estado utilizando para destrozar la línea de producción de drones de Elbit, lo que le provocó una pequeña fractura en una vértebra.

Cuando los medios de comunicación se hicieron eco del caso —lo cual fue poco frecuente—, lo hicieron para centrarse casi exclusivamente en la lesión de la agente de policía, presentándola de tal manera que se sugiriera que su espalda había quedado «destrozada». (De hecho, la fractura era tan pequeña que no resultaba evidente en una radiografía y pasó desapercibida en una primera resonancia magnética; el tratamiento recomendado consistió en seis semanas de reposo leve y analgésicos de venta libre).

A la policía también se le permitió divulgar un vídeo muy selectivo con escenas editadas del enfrentamiento entre los activistas, los guardias de seguridad de Elbit y la policía —otro abuso del proceso legal en el caso, diseñado para avivar el ánimo del público en contra de los «Seis de Filton».

Quedó claro que no se trataba de un juicio normal. El Gobierno estaba decidido a conseguir condenas que demostraran que los seis activistas habían incurrido en violencia intencionada y planificada contra personas y, de ese modo, respaldar su prohibición de Palestine Action. La labor del juez presidente, Jeremy Johnson, consistía en asegurarse de que el jurado llegara al veredicto adecuado. Sin duda, era el hombre idóneo para la tarea.

Johnson llegó a la magistratura tras años de ejercicio como el abogado más favorecido del «Estado secreto», en representación de los servicios de inteligencia, el Ministerio de Defensa y la policía. Su entorno de trabajo preferido como abogado habían sido los procesos judiciales a puerta cerrada, celebrados al margen de la vista del público o de un escrutinio jurídico adecuado.

Durante el juicio, Johnson supervisó un número extraordinario de manipulaciones jurídicas que beneficiaron al Gobierno. A los acusados se les negó el derecho a referirse a sus motivos para atacar la fábrica de Elbit (los términos «genocidio» y «limpieza étnica» fueron prohibidos en el proceso). Se ocultó al jurado el tipo y el uso de las armas dañadas en el ataque. A la defensa no se le concedió oportunidad alguna de interrogar al personal de Elbit. La policía presentó pruebas en vídeo que habían estado bajo la custodia exclusiva de Elbit durante un año tras el ataque.

Pero lo más atroz de todo es que Johnson dictaminó que no se debía informar al jurado de su derecho a absolver basándose en su conciencia. En virtud de un principio conocido como «equidad del jurado», establecido en el derecho británico hace cientos de años, los jurados pueden desobedecer una instrucción del juez en la que se afirme que un acusado carece de defensa jurídica. De hecho, Johnson animó activamente al jurado a pensar que no disponía de tal derecho.

El abogado principal de la defensa, Rajiv Menon KC, aprovechó su alegato final para desafiar al juez y alertar al jurado sobre este derecho. Johnson respondió —en otra primicia jurídica— iniciando un procedimiento por desacato al tribunal contra Menon, que finalmente sería anulado por el Tribunal de Apelación por motivos de procedimiento, en medio de la creciente inquietud de la profesión jurídica.

La justicia como arma

A pesar de estas numerosas manipulaciones jurídicas, Johnson no logró obtener las condenas que perseguía el Gobierno. En febrero, el jurado absolvió a los acusados de los cargos más graves de robo con agravantes y disturbios violentos, y no pudo llegar a un veredicto sobre el cargo menos grave de daños criminales, ni sobre el de lesiones corporales graves que pesaba sobre Corner.

La incapacidad del jurado para llegar a una decisión sobre los daños materiales dejó la puerta abierta a que la fiscalía iniciara un segundo juicio contra cuatro de los activistas (los «Cuatro de Filton»): Charlotte Head, Samuel Corner, Leona Kamio y Fatema Rajwani. Dicho proceso concluyó el mes pasado, y el jurado declaró a los cuatro culpables de daños materiales y a Corner de lesiones corporales graves por las lesiones sufridas por la agente de policía. Sin embargo, para decepción del Gobierno, el jurado se negó a declarar a Corner culpable de haber infligido tales lesiones de forma intencionada, tal y como pretendía la fiscalía.

Es de suponer que el jurado se vio influido por las pruebas: los testimonios y las grabaciones de vídeo mostraban que Corner había quedado cegado por el spray de pimienta momentos antes del forcejeo, y que había estado tratando de proteger a una compañera activista que, según mostraban las imágenes, estaba siendo brutalmente agredida cuando rociaron a Corner con el spray.

Cabe destacar que este había sido el más caótico de todos los ataques de Palestine Action —en gran parte, como demostraron los dos juicios, porque los guardias de seguridad de Elbit habían decidido no retirarse y esperar a que llegara la policía, sino lanzar un ataque sostenido contra los activistas, golpeándolos y arrebatándoles sus mazos para utilizarlos en su contra. Se demostró que uno de los acusados, Jordan Devlin, absuelto en el primer juicio, había sido tan brutalmente golpeado por los guardias que resultaba difícil entender por qué no se había imputado al propio personal de Elbit.

En resumen, tal y como había sugerido Yvette Cooper, la exministra del Interior, esta era la mejor oportunidad del Gobierno para reforzar su narrativa de que Palestine Action recurría a la violencia y debía ser tratada como una organización terrorista. Sin embargo, ni las condenas por daños materiales ni las de lesiones graves sin intención contribuyeron a ello. Se necesitaba otra solución.

Antes del veredicto, el juez Johnson había declarado que, en caso de que los «Cuatro de Filton» fueran declarados culpables de daños a la propiedad, él —en lo que supondría otra primicia jurídica— utilizaría sus facultades de imposición de penas para añadir una «conexión con el terrorismo». Podía hacerlo en virtud de la muy controvertida Ley de Lucha contra el Terrorismo y Penas de 2021, que permite a los jueces «recalificar» los delitos penales como delitos de terrorismo durante la imposición de la pena. Sin embargo, Johnson ocultó esa información al jurado y dictó una orden de silencio, lo que significaba que nadie podía hacerla pública.

No era difícil deducir por qué el juez no quería que el jurado conociera sus intenciones. Habría sido muy improbable que los miembros del jurado condenaran a los «Cuatro de Filton» por daños criminales si hubieran sabido que el juez consideraría ese veredicto, en la práctica, una licencia para condenar a los activistas por terrorismo.

Esto podría explicar, en parte, por qué en un juicio por daños a otra fábrica de armas —en este caso, en Wolverhampton— cuatro acusados quedaron en libertad esta semana después de que el jurado no pudiera alcanzar un veredicto. A diferencia del caso de Filton, el juez permitió que el jurado escuchara las razones de los acusados para atacar las instalaciones, gestionadas por la empresa aeroespacial estadounidense Moog. Es probable que los cuatro se enfrenten a un nuevo juicio.

La maniobra solapada que se preveía en el juicio de Filton provocó que un grupo de defensa de las libertades civiles, Defend Our Juries —respaldado por miles de profesionales del derecho—, solicitara que el juez Johnson se recusara de la vista de imposición de la pena. Este se negó a hacerlo.

El mismo grupo de profesionales del derecho presentó una petición exigiendo que la Oficina de Investigaciones sobre la Conducta Judicial investigara el «sesgo y la discriminación manifiestos» del juez durante el juicio. Al analizar la petición, David Whyte, profesor de Derecho de la Universidad Queen Mary de Londres, señaló que Johnson había actuado con una «crueldad y rencor» excepcionales, destacando la duración altamente irregular de la prisión preventiva de los activistas, cuando ni siquiera la fiscalía había solicitado la prisión preventiva.

Durante la imposición de la pena a los «Cuatro de Filton», Johnson cumplió su promesa de añadir un «vínculo con el terrorismo», lo que aumentó las penas de cárcel de los activistas a entre cinco y ocho años. Además, no podrán optar a la libertad condicional ordinaria, serán recluidos en condiciones más severas en prisión y se enfrentarán a años de restricciones punitivas tras su puesta en libertad.

La justificación oficial del juez Johnson para añadir la «conexión con el terrorismo» fue que los cuatro activistas habían intentado «influir en el Gobierno» con su acto de daños criminales a una fábrica que produce drones asesinos. Sin duda, eso fue música para los oídos de un Gobierno asediado que lucha por hacer aceptar a la opinión pública británica su complicidad en un genocidio. Por fin proporcionó una justificación para tratar como terrorismo cualquier intento concreto por parte de grupos como Palestine Action de detener el suministro de armas al ejército genocida de Israel.

Como señaló esta semana Huda Ammori, cofundadora de Palestine Action: «Se está utilizando el sistema jurídico como arma para atacar nuestro movimiento».

Un oscuro precedente

Pero la reclasificación como acto terrorista por parte del juez Johnson sienta también un precedente mucho más amplio y sombrío. De hecho, otorga al Gobierno británico la facultad de declarar como organización terrorista a cualquier grupo de desobediencia civil disruptiva, incluso si el Gobierno no es capaz de conseguir una condena por terrorismo mediante un juicio con jurado.

Y todo esto ocurre mientras el Gobierno del Reino Unido, en otra medida sin precedentes, sigue adelante con los planes para eliminar los jurados en muchos juicios, dejando que jueces como Johnson sean los únicos encargados de decidir el destino de los acusados. Es la receta perfecta para más juicios políticos espectáculo como el de los «Cuatro de Filton».

Tal y como advirtió Amnistía Internacional tras la decisión de esta semana del Tribunal de Apelación que confirmaba la proscripción: «La proscripción de Palestine Action como organización terrorista constituye un grave abuso de las competencias antiterroristas, con graves consecuencias para los derechos humanos. Es una enorme extralimitación calificar de terrorismo las protestas de acción directa». Añadió que la decisión «deja la puerta abierta de par en par para que los gobiernos repriman otros movimientos de protesta en el futuro».

Sin duda, el Gobierno de Starmer será selectivo a la hora de utilizar este nuevo poder represivo. Por ejemplo, aunque se ha constatado con frecuencia que los seguidores del provocador de extrema derecha Tommy Robinson infringen la ley —sobre todo en los recientes disturbios raciales en las ciudades de Southampton y Belfast, que incluyeron incendios provocados en viviendas y heridos entre los agentes de policía—, parece poco probable que quienes cometen este tipo de delitos sean condenados como terroristas, a pesar de que claramente pretenden «influir en el Gobierno» para que adopte medidas más duras contra la inmigración.

Del mismo modo, el Gobierno parece decidido a garantizar que más de 2.000 ciudadanos británicos que han prestado servicio recientemente en el ejército genocida de Israel no sufran ninguna consecuencia —entre ellos el hijo de Ephraim Mirvis, el gran rabino ortodoxo de Gran Bretaña—. Ni siquiera se está investigando a estos soldados, y mucho menos se les detiene o se les acusa de delitos de terrorismo.

De hecho, el aparato de seguridad británico parece no tener ningún problema con las violaciones más graves del derecho internacional —negándose por completo a enjuiciarlas— precisamente porque él mismo ya está infringiendo dichas leyes a través de su profunda complicidad en el genocidio de Israel.

El autoritarismo del Gobierno de Starmer debería resultar aterrador por sí mismo. Pero es probable que pronto conduzca a una situación aún más peligrosa: su Partido Laborista, profundamente impopular, corre el riesgo de ser derrocado en las próximas elecciones generales por el Partido Reformista de extrema derecha, liderado por Nigel Farage.

Los abusos de Starmer a las leyes antiterroristas británicas han allanado el camino para que Farage y el Partido Reformista desaten una tormenta de represión. Y tenga por seguro que, al igual que Starmer, presentarán la represión de las libertades civiles más fundamentales como algo vital para proteger la «seguridad nacional» frente a la amenaza del «terrorismo».

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2. Imperialismo electoral en África.

El año pasado ya habíamos hablado de este libro sobre el «imperialismo electoral» francés en África. Pero solo ahora en ROAPE se hacen eco con este artículo.

https://roape.net/2026/06/18/french-neocolonialism-in-africa-a-history-of-electoral-imperialism-de-la-democratie-en-francafrique-une-histoire-de-limperialisme-electoral/

El neocolonialismo francés en África: una historia del imperialismo electoral (De la démocratie en Françafrique – Une histoire de l’impérialisme electoral)

un libro de Fanny Pigeaud y Ndongo Samba Sylla

Por Pascal Bianchini

18 de junio de 2026

En esta reseña publicada en la revista de la ROAPE n.º 187, Pascal Bianchini ofrece una visión general de la obra de Fanny Pigeaud y Ndongo Samba Sylla titulada De la démocratie en Françafrique – Une histoire de l’impérialisme electoral.

Esta obra, bien redactada y bien argumentada, repasa la historia política francesa, especialmente sus aspectos coloniales (y neocoloniales), que constituyen un punto ciego para muchos historiadores y politólogos. El pilar intelectual del libro es la noción de «imperialismo electoral». Los autores utilizan esta expresión para referirse a la forma en que las elecciones se emplearon durante el periodo colonial como instrumento para permitir la selección y legitimación de líderes que, desde París, se consideraban favorables a los intereses franceses; posteriormente, durante la era posterior a la independencia, para mantener un orden neocolonial; y, desde el fin de la Guerra Fría, para respaldar un orden formalmente «democrático».

En el primer capítulo de De la démocratie en Françafrique – Une histoire de l’impérialisme electoral, Pigeaud y Sylla nos recuerdan que, contrariamente a la creencia generalizada, los principales pensadores políticos y padres fundadores de nuestras denominadas democracias se mostraban, de hecho, muy reacios a conceder voz a la gente común en sus repúblicas. Otro contraargumento a las opiniones contemporáneas mayoritarias sobre la democracia es, fundamentalmente, que la asociación entre la idea de democracia y el recurso a las elecciones constituye un error histórico, sobre todo si se tiene en cuenta que muchas monarquías eran electivas, mientras que el modelo clásico de la democracia ateniense —a pesar de sus diversas limitaciones— se basaba en la selección de ciudadanos de a pie por sorteo, en lugar de en la elección de representantes.

En los capítulos siguientes, los autores revisan la historia y demuestran cómo el Estado francés ha silenciado las voces de los pueblos indígenas por diversos medios, aun cuando estos fueran contradictorios con los principios y valores proclamados desde la Revolución Francesa de 1789. En el capítulo II, el primer período histórico está marcado por la cuestión de la esclavitud, que fue abolida por la Primera República Francesa en 1793, restablecida posteriormente en 1802 por Napoleón y, finalmente, abolida en 1848 por la Segunda República. Sin embargo, incluso tras su liberación, el camino hacia la ciudadanía no resultó sencillo para las personas que habían sido esclavas, ya que los grupos de presión coloniales seguían siendo lo suficientemente poderosos como para impedir que los pueblos indígenas se convirtieran en la mayoría de la población con derecho a voto de una colonia.

El capítulo III examina el período en el que el Estado francés había conquistado una parte suficiente del Sur global como para convertirse en un imperio, especialmente con sus territorios en África occidental y central, pero se enfrentó entonces a una situación crítica en la que las poblaciones indígenas superaban en número a los ciudadanos franceses.[1] Debido a ello, a los súbditos indígenas se les negaba la ciudadanía política o se les concedía en contadas ocasiones. Esto se aplicaba a todos los niveles, desde el local (las asambleas coloniales) hasta el global (la Asamblea Nacional de Francia). Hasta la Segunda Guerra Mundial, la distinción entre ciudadanos franceses y súbditos coloniales del Imperio francés se consideraba esencial para mantener el dominio imperial francés. Pero al final de la guerra las condiciones cambiaron, y el Gobierno francés tuvo que conceder derechos políticos a las masas africanas, ampliando el derecho de voto más allá de las minúsculas élites asimiladas que se beneficiaban del statu quo. Sin embargo, los principios de igualdad de ciudadanía y libre elección electoral fueron, en la práctica, eludidos por diversos medios. El primero de ellos fue el establecimiento de dos colegios electorales, uno para la población indígena y otro para los colonos y las personas asimiladas, lo que garantizaba que los primeros estuvieran infrarrepresentados en la Asamblea Nacional francesa. A ello se sumaron las intervenciones —que incluían el fraude electoral— de la administración colonial en los procesos electorales. Otra estrategia, propia del colonialismo francés tardío, consistió en cooptar a políticos africanos en la política metropolitana, como Félix Houphouët-Boigny en Costa de Marfil y Léopold Sédar Senghor en Senegal, nombrándolos ministros del Gobierno bajo la Cuarta República. Quienes adoptaron o mantuvieron una firme oposición al colonialismo fueron objeto de una fuerte represión. En Camerún, el partido político Unión de los Pueblos de Camerún, fundado en 1948, fue prohibido en 1955 y su líder, Ruben Um Nyobè, ejecutado por el ejército francés en 1958; mientras que en Níger, el partido Sawaba, liderado por Djibo Bakary, alcalde de Niamey, ocupaba la mayoría de los escaños en la asamblea territorial del país, pero fue declarado ilegal en 1959.

El capítulo IV analiza el contexto internacional que obligó al Estado francés a conceder la independencia a sus territorios africanos. En un primer momento, al llegar al poder, Charles de Gaulle deseaba mantener estos territorios dentro de una comunidad federal (la Communauté Franco-Africaine) en la que Francia conservaría el control sobre las cuestiones monetarias, militares y diplomáticas. Aunque la Communauté que De Gaulle había impuesto a los líderes políticos africanos (a excepción de Ahmed Sékou Touré en Guinea) pronto resultó obsoleta, la independencia formal alcanzada por estos Estados recién nacidos en 1960 no puso en tela de juicio el proyecto de instaurar relaciones neocoloniales entre Francia y sus antiguas colonias. En este contexto, la Quinta República, con el fin de ejercer un control más estricto sobre las clases dirigentes de la Françafrique[2], apoyó el rápido paso de los regímenes parlamentarios y los sistemas multipartidistas al presidencialismo y a los sistemas de partido único. Esta restricción de la libertad democrática se llevó a cabo en nombre del desarrollo económico, pero tenía igualmente por objeto evitar la «desestabilización» en el contexto de la Guerra Fría.

Al abordar la cuestión de los regímenes de partido único, el capítulo V señala que las únicas transiciones políticas viables que seguían siendo posibles eran los golpes de Estado militares. Algunos de los golpes que tuvieron lugar llevaron al poder a oficiales «progresistas» o «revolucionarios» y recibieron apoyo popular, especialmente entre la juventud, como ocurrió en Congo-Brazzaville, Dahomey (hoy Benín) y Alto Volta (hoy Burkina Faso). Los autores describen el siguiente paso significativo en esta evolución como «el multipartidismo, la etapa más elevada del sistema de partido único», aludiendo tanto a Lenin como al filósofo camerunés Fabien Eboussi Boulaga (capítulo VI). Con el fin de la Guerra Fría en 1990 y la caída del Muro de Berlín, la justificación ideológica del sistema de partido único se derrumbó. El discurso francés tras la conferencia de La Baule se mostraba ahora oficialmente a favor del multipartidismo, alineándose con una tendencia global más amplia.[3] Sin embargo, el legado de la Françafrique persistió. Varios autócratas y líderes autoritarios permanecieron en el poder e incluso lograron organizar sucesiones dinásticas, como Gnassingbé Eyadema en Togo (2005) y Omar Bongo en Gabón (2009).

Además, todos los Estados africanos se vieron obligados a aplicar políticas de austeridad dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Como resultado, la denominada transición democrática se tradujo, en palabras del economista malauí Thandika Mkandawire, en una «democracia sin elección» (214-218).

El capítulo VII complementa a los anteriores al examinar el papel de los distintos actores implicados en el negocio electoral de la Françafrique. Entre ellos se encuentran abogados constitucionalistas, asesores de imagen, periodistas y muchos otros que no escatimaron esfuerzos para ayudar a que antiguos dictadores fueran declarados vencedores de unas elecciones, debidamente supervisadas y respaldadas por observadores internacionales. Los capítulos VIII y IX presentan dos casos ilustrativos: Costa de Marfil y Senegal. En el primer caso, el surgimiento de un sistema multipartidista coincidió con una crisis de sucesión tras la muerte de Houphouët-Boigny en 1993. La crisis desembocó en un golpe de Estado en 1999, en unas elecciones impugnadas en 2000 y en una guerra civil en 2002, que dividió de hecho el país en dos: el sur, liderado por el presidente electo, Laurent Gbagbo, y el norte, ocupado por los rebeldes de las Forces Nouvelles. Las elecciones de 2010 también fueron objeto de controversia y, aunque la Comisión Electoral del país declaró ganador a Alassane Ouattara, su Tribunal Constitucional falló a favor de Gbagbo. Francia presionó al representante de la ONU en Costa de Marfil para que reconociera a Ouattara como el ganador legítimo y, en abril de 2011, el ejército francés derrocó a Gbagbo, allanando el camino para que Ouattara —que sigue en el poder quince años después— se convirtiera en presidente.

En el caso de Senegal, los autores documentan las estrategias que permitieron al presidente Macky Sall asegurarse la reelección en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2019. Entre las estrategias desplegadas figuraban la exclusión judicial de los candidatos de la oposición; el uso de «big data»[4] para dirigirse a los votantes; la manipulación del censo electoral; y lo que los autores denominan «eugenesia electoral»: un conjunto de prácticas destinadas a reducir la participación electoral de grupos específicos, en particular los jóvenes y la población urbana, ya que ambos grupos tendían a apoyar a la oposición.

El capítulo final, «La Françafrique en crisis», aborda el resurgimiento de los golpes de Estado militares en varios Estados francófonos desde 2020. Si bien las circunstancias concretas difieren de un país a otro, estos golpes de Estado son sintomáticos de una disfunción más profunda dentro de los sistemas democráticos formales promovidos por Francia en toda su esfera de influencia en África. Entre estos regímenes militares, algunos de ellos, situados en el Sahel, han roto sus antiguos vínculos con Francia y con la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, acusando a esta última de actuar como representante de los intereses franceses. En lo que hasta hace poco era su «pré carré», Francia se enfrenta ahora a una creciente resistencia por parte de jefes de Estado soberanistas. Estos líderes, a menudo respaldados por una parte significativa de la juventud de sus países, rechazan abiertamente los símbolos del dominio francés, especialmente su presencia militar, y la dependencia monetaria asociada al franco CFA.

El epílogo del libro ofrece reflexiones sobre la naturaleza de la democracia que debería concebirse para las generaciones futuras, en particular a través del prisma conceptual de la «igualdad sustantiva» y la «democracia sustantiva», tal y como las articuló el filósofo marxista István Mészáros. De la démocratie en Françafrique constituye una contribución histórica a los estudios radicales sobre África. Durante décadas, cientos de artículos y docenas de libros han abordado los acuerdos constitucionales, la política de partidos y las dinámicas electorales en el continente. Sin embargo, gran parte de esta literatura dominante se ha centrado de forma limitada en la fachada institucional de la política africana (especialmente en los argumentos constitucionales) o se ha basado en interpretaciones culturalistas y esencialistas de las cuestiones de poder en África. En ambos casos, se ha descuidado o silenciado deliberadamente el papel de las lógicas imperialistas y neocoloniales, lo cual resulta especialmente problemático en el caso del pré carré francés. Basándose en un marco teórico del imperialismo electoral y trazando su evolución a lo largo de distintos contextos históricos, el libro cuestiona los estudios existentes, que a menudo han sido sesgados o superficiales. La literatura dominante en ciencias políticas no ha abordado de forma crítica los sistemas de partido único de las décadas de 1960 y 1970, ni ha logrado deconstruir los denominados procesos de democratización de la década de 1990.

Si bien este volumen pionero merece elogios, ciertos aspectos —en particular las omisiones— invitan a la reflexión crítica. Por ejemplo, el capítulo sobre Costa de Marfil denuncia acertadamente la intervención del ejército francés y la instrumentalización de la «justicia internacional», en este caso la Corte Penal Internacional, contra Gbagbo. Sin embargo, el análisis habría resultado más convincente si hubiera abordado explícitamente la cuestión subyacente de la «ivoirité» en esta crisis, sobre todo porque el propio Gbagbo había explotado anteriormente los sentimientos xenófobos al referirse a la población inmigrante procedente de Burkina Faso como «ganado electoral». Otro motivo de preocupación es la valoración de los golpes de Estado militares. Si bien los autores aciertan al vincular estos golpes al contexto específico de la Françafrique, donde la competencia electoral formal llevaba mucho tiempo estancada, y al observar que estos regímenes militares han roto los vínculos con el neocolonialismo, el análisis podría ir más allá. Aunque a veces se presenta a estos líderes militares como versiones contemporáneas de Thomas Sankara, conviene cuestionar sus concepciones de la democracia y las libertades civiles. A pesar de estas salvedades, este libro iconoclasta merece un amplio reconocimiento. Por lo tanto, la próxima traducción al inglés de la obra es muy bienvenida.

[1]En francés, el término utilizado para referirse a las poblaciones no indígenas es métropolitaines. Esta dicotomía era esencial en la Francia colonial. Se trataba de una cuestión geográfica —el territorio metropolitano frente a los territorios de ultramar—, pero tenía importantes implicaciones jurídicas y políticas, por ejemplo, en cuanto a la condición de las personas como ciudadanos franceses frente a la de súbditos coloniales.

[2] El término Françafrique hace referencia a la red de vínculos neocoloniales que se mantuvieron tras la independencia y que limitaban la soberanía de las antiguas colonias francesas.

[3] A partir de 1973, el jefe de Estado francés y sus homólogos de los países africanos francófonos solían participar en cumbres Francia-África. En 1990, la reunión anual tuvo lugar en La Baule, una localidad costera de la costa occidental de Francia. Se considera generalmente que el discurso que pronunció François Mitterrand en esa ocasión supeditó la cooperación internacional y francesa a la democratización, aunque esta versión de los hechos es cuestionable.

[4] El conjunto de información que puede resultar útil para comprender el contexto y los factores determinantes de una situación política. Permite a los políticos adaptar sus comunicaciones a diferentes públicos.

…la distinción entre ciudadanos franceses y súbditos coloniales del Imperio francés se consideraba esencial para mantener el dominio imperial francés.

El epílogo del libro ofrece reflexiones sobre la naturaleza de la democracia que debería preverse para las generaciones futuras, en particular a través del prisma conceptual de la «igualdad sustantiva» y la «democracia sustantiva», tal y como las articuló el filósofo marxista István Mészáros.

Pascal Bianchini es miembro del Grupo de Trabajo Editorial (EWG) de ROAPE, sociólogo e investigador independiente afincado en Senegal. Ha escrito numerosos trabajos sobre movimientos sociales, protestas, clases sociales y educación en África, entre los que destaca *École et Politique en Afrique Noire*.

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3. Imperialismo digital.

Hablando de imperialismo, en Contretemps vuelven al debate sobre «tecnofeudalismo». En esta ocasión el autor prefiere hablar de «imperialismo digital».

https://www.contretemps.eu/au-dela-du-techno-feodalisme-pour-une-critique-de-limperialisme-numerique/

Más allá del tecnofeudalismo: hacia una crítica del imperialismo digital

¿Cómo abordar las transformaciones del capitalismo bajo el efecto del auge de las tecnologías digitales? Nikos Smyrnaios retoma aquí el debate en torno al tecnofeudalismo para plantear otra hipótesis, a la que denomina «imperialismo digital». En este artículo, destaca sus principales dimensiones y subraya la importancia de la «plataformización» del espacio público para comprender las lógicas actuales tanto de dominación como de resistencia.

por

Nikos Smyrnaios

El núcleo del capitalismo contemporáneo atraviesa una crisis sistémica cuyas tendencias estructurales se alimentan mutuamente. En el plano económico, los países capitalistas avanzados se ven marcados desde 2008 por una fase de estancamiento secular: crecimiento anémico, debilidad persistente de la inversión productiva, modestas ganancias de productividad, expansión del crédito y aumento de las desigualdades. Este período de depresión coincide, paradójicamente, con una intensa innovación digital y el auge de nuevas fracciones del capital, entre las que destaca la «nueva burguesía de Silicon Valley» (Smyrnaios, 2022).

En el plano político, las democracias liberales atraviesan un período de profunda desestabilización, cuya expresión más visible es el auge de las fuerzas políticas de extrema derecha. Desde un punto de vista geopolítico, el orden mundial se está fragmentando bajo el efecto del auge de China, el retroceso del libre comercio y la remilitarización de las relaciones internacionales. Estas dinámicas no son independientes entre sí. Forman un todo que la crítica de la economía política debe intentar comprender en su globalidad y en sus contradicciones.

La hipótesis tecnofeudalista pretende precisamente ofrecer esa visión global. Identifica hechos estilizados reales: el auge de las lógicas rentistas en detrimento de la inversión productiva, la formación de monopolios digitales de una concentración sin precedentes y el fortalecimiento de los vínculos entre el poder económico y el poder político. Sin embargo, también presenta numerosas limitaciones.

Este artículo propone un marco alternativo: la noción de imperialismo digital, entendida no como una metáfora geopolítica, sino como un concepto de economía política que articula cinco dimensiones que el enfoque del tecnofeudalismo, en sus diferentes versiones, trata por separado o no aborda en absoluto: la lógica monopolística del capital; su recomposición oligárquica; el papel orgánico del Estado y del complejo militar-digital; las rivalidades intercapitalistas a escala mundial; y la «plataformización del espacio público» como dimensión constitutiva de la dominación política (Smyrnaios, 2025a).

Esta propuesta se inscribe en una línea intelectual que se remonta a la economía política de la comunicación tal y como la formuló Herbert Schiller ya a finales de la década de 1960 a través del concepto de imperialismo cultural (Schiller, 1969, 1976). Schiller sostiene que las industrias de la información y la cultura no son meros vectores de influencia ideológica, sino el núcleo económico del imperialismo estadounidense y el instrumento por excelencia de su expansión mundial en la posguerra.

La hipótesis del imperialismo digital constituye un intento de actualizar este marco analítico en un contexto en el que lo que Schiller describe se ha profundizado y complicado considerablemente: la multipolarización geopolítica; cuasi-fusión de las industrias culturales y del sector tecnológico; presencia del oligopolio digital en todos los estratos de la economía e integración orgánica en el complejo militar-industrial.

La demostración se desarrolla en tres fases. En primer lugar, examino brevemente la hipótesis tecno-feudalista en sus dos versiones principales y señalo sus límites. A continuación, propongo un marco teórico basado en la noción de imperialismo, reactivada como característica constitutiva del capitalismo —que atraviesa fases agudas recurrentes— más que como etapa definitiva. Por último, muestro que la «plataformización» del espacio público constituye una dimensión central de este imperialismo digital, y no un efecto secundario.

Mi argumento es que la inteligencia artificial y las plataformas digitales son ya indisociables del poder imperial en un doble sentido: por un lado, como herramientas industriales, se integran en el modo de producción capitalista para aumentar su eficacia (incluida la militar), pero también su concentración, al tiempo que reconfiguran sus élites; por otro lado, como tecnologías de producción cultural y de intermediación, reestructuran la esfera pública en la que circulan las representaciones sociales y se forman las opiniones.

Dicho de otro modo, la digitalización actúa simultáneamente sobre la base económica y sobre la superestructura política e ideológica. Es esta configuración global la que justifica añadir el adjetivo digital al concepto de imperialismo con el fin de captar sus especificidades en la coyuntura actual.

Para profundizar
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Explorar las fronteras del capital. Respuesta a la «Crítica de la razón tecnofeudal» de Morozov

I. La hipótesis tecnofeudalista y sus límites

El concepto de tecnofeudalismo ha experimentado en los últimos años una notable difusión en los debates sobre las transformaciones del capitalismo digital. Se basa en un diagnóstico ampliamente compartido, pero la interpretación que extrae del mismo es muy criticada, lo que, no obstante, pone de relieve su fuerza heurística. En este esfuerzo de teorización, predominan dos versiones: la de Yanis Varoufakis (2023), y la de Cédric Durand (2020), más rigurosa desde el punto de vista económico.

La versión de Varoufakis se basa en la idea de que el capitalismo habría sido sustituido por un sistema de feudos digitales en el que los propietarios de la nube obtienen rentas de los «siervos digitales». Esta tesis ha suscitado objeciones convergentes. Por ejemplo, Vrousalis (2025) destaca que ignora por completo la bibliografía dedicada al trabajo y a la explotación en el contexto digital.

La mercantilización de la atención, aunque real, no constituye una actividad productiva de valor en el sentido marxista del término, y el «robo de atención» no puede equipararse a un robo de trabajo. Para él, la analogía con la servidumbre feudal carece, además, de fundamento histórico: el feudalismo se basaba en la extracción forzosa de la corvée mediante la coacción directa, mientras que el «capital de la nube» no ejerce ningún tipo de coacción física de este tipo sobre sus usuarios.

Broca (2017) aclara este punto desde el punto de vista filosófico: cuando un usuario de Internet realiza una búsqueda en Google, su objetivo es obtener información, no producir datos para la plataforma. Los datos generados no son más que un efecto colateral no intencionado de dicha actividad, y la noción de trabajo implica, desde Marx, una dimensión de intencionalidad consciente que la mera emisión de datos no satisface.

La cuestión de hasta qué punto los distintos usos digitales, tanto individuales como colectivos, constituyen o no una forma de explotación, y según qué criterios, sigue, por tanto, planteada y es objeto de un intenso debate en el marco de la controversia sobre el digital labor (Casilli, 2019) . Lo que sí es cierto, en cambio, es que el marco feudal no permite abordarla adecuadamente, al subsumir bajo la figura del «siervo » realidades heterogéneas que requieren análisis distintos.

La versión de Durand es teóricamente más sólida y analíticamente más seria que la de Varoufakis. Aborda lo digital como una involución en la que la economía da prioridad a la captación de rentas en detrimento de los fines productivos. Pero no ha escapado a las críticas.

Lebayle y Pinsard (2021) refutan la asimilación sistemática de los ingresos digitales a las rentas fundiarias: en el capitalismo, la renta no es una relación de explotación directa como en el feudalismo, sino un ingreso derivado de la plusvalía cuya persistencia requiere reinversiones constantes para mantener las barreras de entrada. La idea de una retirada generalizada de la producción se ve contradicha por la actividad de los gigantes tecnológicos, que actúan como capitalistas clásicos que buscan eludir la igualación general de los beneficios.

Morozov (2022, 2025) refuerza esta objeción: las inversiones masivas de las empresas tecnológicas en investigación y desarrollo se encuentran en las antípodas de la lógica de un señor rentista perezoso. Estos capitales no pretenden simplemente recaudar un tributo, sino construir infraestructuras físicas colosales y fuerzas productivas basadas en el conocimiento. Harribey (2025) confirma que los usos de los datos y de la inteligencia artificial generativa aumentan la eficiencia de numerosos sectores, aceleran la circulación de mercancías y estimulan la productividad global, lo que confirma que seguimos anclados en una lógica de beneficio capitalista.

Durand (2022, 2025) responde a estas críticas haciendo hincapié en una transformación cualitativa de las relaciones de producción. Ante la objeción de Morozov sobre la vitalidad de las inversiones tecnológicas, denuncia un sesgo microeconómico. Para él, a nivel macroeconómico, la era de las Big Tech se caracteriza por un colapso de la inversión neta y un descenso continuo de la productividad laboral. Las vertiginosas cifras de inversión en inteligencia artificial generativa (IAG), por ejemplo, no serían vectores de crecimiento global, sino que alimentarían fuerzas depredadoras que merman las perspectivas de beneficio en otros sectores.

Durand, a diferencia de Varoufakis, no pretende que el tecnofeudalismo constituya una etapa totalmente nueva del capitalismo, sino más bien una nueva dinámica macroeconómica que da lugar a un sistema dominado por el oligopolio digital y que se basa en la dependencia y el control. Esta prudencia conceptual le honra.

Por su parte, la cuestión de la naturaleza exacta de la renta digital sigue abierta. Durand propone concebirla como un gravamen señorial o un tributo análogo a un peaje de carretera, ya que los datos no son mercancías tradicionales, sino instrumentos de control. Sus críticos, con Lebayle y Pinsard a la cabeza, le responden que se trata de beneficios derivados de monopolios temporales que exigen reinversiones constantes. El debate gira aquí en torno a cuestiones de economía política —la naturaleza de la renta de monopolio, sus condiciones de persistencia, su relación con la plusvalía— cuya resolución definitiva excede el marco de este artículo.

No obstante, cabe señalar que los datos empíricos recientes sobre la magnitud de las inversiones en la IAG, sus necesidades materiales (energía, agua, tierras raras, etc.), así como sobre las ganancias de productividad que genera en sectores como el desarrollo informático (Cui y al. 2026), parecen dar la razón a los críticos en este punto concreto.

Aún más original resulta el argumento sobre lo que Durand denomina la «socialización regresiva». Basándose en los trabajos de Ernest Mandel, demuestra que la creciente socialización del trabajo en la dinámica actual, en lugar de liberar al individuo, conduce a una subsunción total. Los activos digitales y sus usuarios se vuelven inseparables, creando una nueva fusión de los factores de producción que obstaculiza la movilidad y encierra a los actores en espacios cerrados. Esta fusión rompería la lógica clásica de la competencia de mercado y orientaría la inversión hacia la monopolización intelectual en lugar de hacia el desarrollo de las fuerzas productivas.

Este diagnóstico sobre los efectos regresivos de la socialización digital parece intuitivamente acertado, pero se basa en dos argumentos ambiguos .

Por un lado, el oligopolio digital, en determinadas situaciones, utiliza la propiedad intelectual para erigir barreras de entrada a los mercados (pensemos, por ejemplo, en Apple o en Microsoft), mientras que en otras situaciones se apropia de las lógicas del código abierto, o incluso infringe de forma sistemática y masiva la propiedad intelectual de las industrias culturales, por ejemplo, para entrenar los grandes modelos de lenguaje (Jacobsen, 2025). De ello se deriva una aplicación de la estrategia de monopolización intelectual asimétrica en función de los objetivos y los intereses en juego.

Por otro lado, varios críticos, entre ellos el ya citado Morozov, tienen razón al recordar que el concepto muy general de «usuario» carece de profundidad sociológica y oculta a trabajadores muy reales: moderadores de contenidos sometidos a traumas psicológicos a cambio de remuneraciones irrisorias, repartidores bajo vigilancia algorítmica permanente, trabajadores de fábricas de semiconductores cuyas condiciones de explotación se inscriben plenamente en el capitalismo industrial.

En cuanto a la cuestión del Estado, Durand observa una «desarticulación de lo político» en beneficio del capital digital. Según él, la incursión de los equipos de Elon Musk o de Palantir en las funciones administrativas y militares sería testimonio de una fusión en la que el poder privado absorbe las capacidades de planificación pública. La observación es acertada, pero la interpretación es discutible. Se puede muy bien sostener que lo que está ocurriendo no es una subordinación del Estado a la tecnología, sino una integración orgánica entre ambos.

Se trataría, pues, de una reconfiguración del complejo militar-industrial estadounidense, del que el capital digital es ahora un componente constitutivo, y no un actor externo que lo coloniza. De hecho, el Pentágono financia masivamente Silicon Valley desde sus orígenes con el fin de establecer un ecosistema tecnológico al servicio de los intereses imperiales estadounidenses (Smyrnaios, 2025b). Por otra parte, tener en cuenta el paradigma chino demuestra que no es el el Estado el que se somete: son el Estado y los oligopolios los que se han construido conjuntamente, en una relación orgánica que es precisamente lo que la teoría feudal deja invisible.

Sin embargo, la limitación más profunda del tecnofeudalismo en lo que respecta a la propuesta de este artículo es de otra índole. Reside en la ausencia de la cuestión política y de la superestructura en su marco analítico. El tecnofeudalismo es una teoría económica del capitalismo digital que deja en el punto ciego lo que quizá sea una de sus dimensiones más decisivas: la relación dialéctica entre las transformaciones del modo de producción y la esfera de lo político, de la que el espacio público es un componente central.

Ahora bien, es precisamente aquí donde reside la gran contradicción de nuestra época. Los propietarios de las plataformas digitales y de la IAG definen los contornos de un nuevo modo de producción, al tiempo que se integran en el complejo militar-digital-industrial y controlan las infraestructuras que sustentan la esfera política en su conjunto: comunicación, información, educación y deliberación colectiva.

Esta configuración genera simultáneamente sistemas de producción cuya lógica de acumulación reestructura el conjunto de la economía, mecanismos de dominación ideológica de una potencia sin precedentes en la historia de los medios de comunicación, y espacios de resistencia para los contrapúblicos que utilizan esas mismas infraestructuras para cuestionar el orden dominante.

La «plataformización» del espacio público no es un fenómeno secundario que se pueda añadir al análisis económico una vez finalizado este. Por el contrario, es constitutiva de la lógica del imperialismo digital, que no puede entenderse sin ella. Es esta articulación entre economía política, complejo militar-digital y transformación del espacio público lo que permite comprender el concepto de «imperialismo digital» permite comprender.

II. El enfoque distintivo del imperialismo digital

El imperialismo digital se inscribe en un campo de conceptualizaciones que ocupan espacios analíticos afines y reivindican ambiciones comparables. Por lo tanto, es necesario situarlo en relación con ellas. El concepto de «colonialismo digital», propuesto por Kwet (2021) en la línea de las teorías de la dependencia, designa la dominación estructural que las grandes empresas estadounidenses ejercen sobre los países del Sur global a través del control de los tres pilares del ecosistema digital: el hardware, el software y las redes.

Este enfoque tiene el mérito de señalar la asimetría fundamental entre el Centro y la Periferia en la economía digital, y de documentar sus mecanismos de extracción —la explotación del trabajo de moderación y anotación en los países del Sur, la captación de datos, el control de las infraestructuras de cableado submarino—. Sin embargo, tropieza con una limitación: al centrar el análisis en la relación Norte/Sur, no permite reflexionar sobre el dominio del imperialismo digital dentro de las formaciones sociales del Centro, ni sobre el que se da a escala Sur/Sur.

Francia, Alemania o el Reino Unido no son colonias digitales en el sentido que le da Kwet. Sin embargo, estos países sufren plenamente fenómenos como la dependencia de sus medios de comunicación respecto a los algoritmos de las plataformas estadounidenses o la creciente delegación de funciones soberanas del Estado a actores privados estadounidenses. Por otra parte, la creciente influencia china a nivel político y económico va acompañada de una expansión digital: grupos como Baidu, Tencent o Alibaba tienen una fuerte presencia en el sudeste asiático (Malasia, Tailandia o Singapur), en África (especialmente en Nigeria y Kenia) y en América Latina (como en Brasil y México), donde las plataformas chinas de entretenimiento y comercio electrónico gozan de un éxito cada vez mayor.

En Norteamérica y Europa, TikTok, Temu y Shine gozan de un uso muy extendido, aunque están sujetas a mayores restricciones políticas y normativas. La adquisición de la filial estadounidense de TikTok por parte de Larry Ellison —un aliado de Trump cuyo grupo opera en el sector informático y de la IA (Oracle), así como en las industrias culturales y los medios de comunicación (CBS, CNN, Paramount, HBO y, ahora, Warner Bros y CNN), es un claro ejemplo de ello. Por último, actores chinos como DeepSeek también se sitúan a la vanguardia de las tecnologías de IAG y han optado, a fortiori, por modelos de código abierto.

A través del concepto de «colonialismo de los datos», Couldry y Mejías (2022) intentan superar esta limitación geográfica ampliando la noción de colonialismo a la apropiación de la totalidad de la vida humana en forma de datos. Su tesis es que las «relaciones de datos» han sustituido a las relaciones laborales como vector central de la dominación capitalista contemporánea.

A pesar de la fuerza heurística de esta propuesta, ampliamente difundida y comentada, Yasaei (2025) formula al respecto una crítica que me parece decisiva: al sustituir el trabajo por los datos como sustancia de la explotación, Couldry y Mejías rompen con el fundamento marxista de la teoría del valor, según el cual es el trabajo —y no la mercancía-datos— lo que «constituye la sustancia social común» de las relaciones de dominación capitalista. Al excluir el trabajo del núcleo del análisis, invisibilizan precisamente las relaciones de explotación que pretenden denunciar. Yasaei añade que su marco no propone ninguna periodización del capitalismo histórico: describe una configuración actual sin inscribirla en una dinámica de acumulación a largo plazo, lo que le priva de todo valor predictivo y de todo anclaje estratégico.

La geopolítica de lo digital, de la que Coelho (2023) ofrece una versión especialmente documentada, se centra en las relaciones de poder entre Estados y multinacionales en el control de las infraestructuras digitales mundiales —cables submarinos, centros de datos, satélites y normas técnicas. Su descripción de la «captura técnica» y de la creciente dependencia de las administraciones públicas en Europa y en el resto del mundo respecto a los actores privados estadounidenses coincide empíricamente con varios aspectos de nuestro propio argumento. Sin embargo, su marco sigue siendo geopolítico: analiza a los actores y sus relaciones de poder sin articular la lógica de acumulación capitalista que los genera, ni las relaciones de clase que la sustentan, ni la dimensión del espacio público que constituye su eje comunicativo. Se trata de un panorama preciso de la configuración, pero al que le falta una teoría de su dinámica.

Por último, el concepto de «imperialismo de plataforma» , utilizada sobre todo por Dal Yong Jin (2015) en la línea de Schiller, y retomada de forma más desarrollada por Yasaei (2025) desde la perspectiva del capitalismo cognitivo, constituye el enfoque más cercano al que yo propongo. Jin acierta al reactivar de forma precoz el marco imperialista para analizar el dominio de las plataformas estadounidenses. Sin embargo, su análisis sigue siendo formal, sin una verdadera articulación con una teoría de clases ni con una periodización del capitalismo, y sin abordar la dimensión del espacio público. Yasaei inscribe precisamente la idea del imperialismo de las plataformas en la larga historia del capitalismo, pero la convierte en otra forma de «etapa suprema », reproduciendo, por así decirlo, la lógica teleológica de la visión leninista.

Ahora bien, el imperialismo tal y como lo concibo aquí no se entiende como una etapa terminal, sino como una característica constitutiva del capitalismo que atraviesa fases agudas recurrentes, articuladas con crisis de acumulación específicas. En este sentido, la periodización propuesta por Yasaei sigue siendo, no obstante, útil. La analogía estructurante, tomada de Winseck (2017), es la siguiente: del mismo modo que la crisis de 1873 y la larga depresión que le siguió constituyeron el preludio de la fase imperialista del capitalismo industrial, con su concentración monopolística, su fusión entre banca e industria y sus rivalidades interestatales, la crisis de las puntocom de 2000-2001 constituyó el preludio de la fase imperialista del capitalismo digital, cuya apertura definitiva marcó la crisis de 2008, al impulsar a cotas sin precedentes las valoraciones bursátiles de las empresas digitales gracias a la liquidez inyectada masivamente por los bancos centrales.

Cabe destacar una última cuestión: la relativa a la singularidad estadounidense de este fenómeno. Lehdonvirta (2022) propone un análisis socioeconómico del poder de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses comparándolas con los imperios históricos. Defiende la idea de que Amazon, Google o Apple ejercen una forma de dominación comparable a la de los imperios coloniales, no mediante la conquista territorial, sino mediante el control de las infraestructuras digitales globales.

Estos «imperios de la nube» organizan y regulan espacios económicos enteros (comercio en línea, aplicaciones, datos) al controlar las infraestructuras, las normas de acceso y la distribución del valor. Bradford (2023), desde una perspectiva liberal-institucional, confirma esta realidad al señalar que los gigantes de Silicon Valley se han convertido en auténticos «imperios digitales» precisamente porque el Estado estadounidense ha tomado la decisión política de no imponerles restricciones. Lo que la economía política marxista interpreta como la expresión orgánica de una alianza estructural entre el capital digital y el Estado imperial en el marco neoliberal.

Sin embargo, Mirrlees (2024) demuestra que China utiliza instrumentos análogos a los de Estados Unidos para internacionalizar sus industrias de la comunicación en el Sur global con cierta eficacia, tal y como se ha mencionado anteriormente: planes quinquenales, la Belt and Road Initiative digital, subvenciones estatales, diplomacia comercial y protección de la propiedad intelectual.

Esto confirma que el imperialismo digital es una lógica estructural del capitalismo tardío y no un rasgo propio de un imperio concreto. Los Estados Unidos siguen siendo, no obstante, en la actualidad la potencia imperial y digital dominante a escala mundial, pero se encuentran en una relación de profunda dependencia recíproca con China, lo que, paradójicamente, da lugar a una intensificación de su confrontación (Bürbaumer, 2024).

III. Las dimensiones constitutivas del imperialismo digital

El concepto de imperialismo digital tal y como lo construyo se distingue de todos los enfoques mencionados anteriormente en que articula, en un marco coherente, cinco dimensiones constitutivas: la lógica monopolística del capital; el complejo militar-digital como núcleo de la dominación; las rivalidades interimperiales como dinámica sistémica; y la recomposición oligárquica como forma política. La «plataformización» del espacio público, que desarrollaré en la última parte, constituye la quinta dimensión comunicativa de este conjunto.

La primera dimensión «clásica» del imperialismo es la concentración del capital. En la fase actual, esta está experimentando una intensificación tanto cualitativa como cuantitativa sin precedentes en la historia. Louçã y Machado (2026) sitúan explícitamente a los gigantes digitales en la trayectoria secular de concentración y centralización del capital que Marx había identificado en el siglo XIX, y cuya forma imperialista había teorizado Lenin a principios del siglo XX. Como señalan acertadamente, lo que Marx vislumbró ha cambiado de escala.

Durante los primeros meses de 2026, la capitalización bursátil combinada de los principales actores tecnológicos estadounidenses —Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Nvidia, Amazon, Meta y Tesla— superó los 20 000 mil millones de dólares. Este nivel agregado de valoración, sin precedentes históricos para un grupo tan reducido de empresas, es comparable a las mayores economías del mundo, situándose en un nivel cercano al producto interior bruto de Estados Unidos y superior al de la Unión Europea.

Desde el punto de vista financiero, este conjunto representa una parte preponderante de los principales índices bursátiles estadounidenses, superando el 30 % de la capitalización del S&P 500 y alrededor del 60 % de la del Nasdaq, lo que pone de manifiesto su peso estructural en los mercados de capitales. Desde un punto de vista sectorial, esta valoración agregada supera a la de varios sectores económicos tradicionales considerados en su conjunto, como la industria petrolera occidental que cotiza en bolsa o el sector bancario europeo, y resulta comparable a la de amplios conjuntos de infraestructuras económicas.

La estrategia que ha dado lugar a este crecimiento fulgurante está documentada empíricamente con precisión desde hace casi una década (Smyrnaios, 2017). Se articula en torno a una doble dinámica: por un lado, la integración vertical permite a estas empresas controlar la totalidad de la cadena de valor digital, compuesta por infraestructuras físicas (centros de datos, redes), equipos de acceso y capas de software esenciales, como los sistemas operativos; por otro lado, la diversificación horizontal consiste en agrupar servicios sustituibles que ofrecen funciones similares al usuario, como, por ejemplo, la comunicación y el acceso a la información y a los contenidos.

A modo de ejemplo, en el sector de los motores de búsqueda, Google controla aproximadamente el 90 % del mercado mundial desde hace casi veinte años, salvo algunas excepciones notables como China o, en menor medida, Rusia e Irán. En el sector de las redes sociales y la mensajería instantánea, Meta controla la mayor parte de los servicios más populares a escala mundial. En la nube, Amazon, el líder del comercio electrónico, posee por sí solo un tercio del mercado mundial, seguido de Microsoft Azure y Google Cloud, de modo que tres empresas concentran dos tercios de esta infraestructura, que se ha convertido en fundamental para el conjunto de la economía mundial. Microsoft y Google, junto con Apple —el principal fabricante de dispositivos del mundo—, ocupan más del 90 % del mercado mundial de sistemas operativos para teléfonos inteligentes y ordenadores.

La llegada de la IAG constituye un potente acelerador de esta concentración. El desarrollo de modelos de lenguaje sofisticados exige inversiones colosales en infraestructuras informáticas y un acceso ilimitado a grandes volúmenes de datos. Así, se observa el auge de Nvidia, OpenAI, xAI y Anthropic junto a Google, Meta, Amazon, Apple y Microsoft, con quienes establecen alianzas selectivas.

A este sector estratégico hay que añadir el espacial, en el que Jeff Bezos (Blue Origin) y Elon Musk (SpaceX) ocupan posiciones destacadas. El proyecto de este último de fusionar xAI y SpaceX para construir centros de datos en órbita está valorado en más de 1 500 mil millones de dólares. Los actores oligopolísticos de Silicon Valley están ampliando sus actividades a otros ámbitos, como la sanidad, la energía, el transporte, la robótica, la defensa, etc. La transformación de estas empresas en infraestructuras de la economía mundial, caracterizadas por su carácter indispensable y su ubicuidad, es el resultado de esta dinámica de concentración.

La segunda dimensión del imperialismo digital radica en que las «Big Tech» no son simplemente entidades de gran envergadura, de carácter puramente económico, que compiten o conviven en simbiosis con los Estados. La integración entre las grandes empresas digitales y el aparato militar y de seguridad estadounidense no es accidental, coyuntural ni meramente funcional, sino que es orgánica en el sentido en que Serfati (2026) emplea este término. Según él, los sistemas militaro-industriales constituyen instituciones sui generis, situadas en la intersección entre lo político y lo económico, de las que el capital digital se ha convertido ya en un componente esencial. Es lo que él denomina el «núcleo totalitario» del capitalismo contemporáneo, regenerado por las inversiones masivas en la IAG.

Esta integración no es nueva: cuenta con una larga genealogía que Mirrlees (2015) documenta en la línea de Schiller. Ya en la década de 1960, el Complejo Militar-Industrial-Comunicativo (MICC) vinculaba a las empresas de comunicación estadounidenses con el Departamento de Defensa, que subvencionaba su investigación y desarrollo al tiempo que proporcionaba a sus producciones un mercado cautivo considerable. Mirrlees muestra en otro trabajo (2017) cómo el Pentágono funciona como una «agencia de política cultural » a través de su mecanismo de apoyo condicional a la producción de Hollywood, orientando los relatos mediáticos a favor de una visión militarista del mundo sin que dicho apoyo se perciba como propaganda.

Según Broca (2026), la «Pax Silica» constituye una configuración contemporánea de esa misma lógica: los contratos entre Amazon y la CIA, entre Microsoft y el Pentágono, entre Google y la NSA, o la adjudicación a un consorcio de cinco empresas de un contrato de cloud computing por valor de varias decenas de miles de millones de dólares en nombre de diecisiete agencias de inteligencia, constituyen las manifestaciones actuales de una imbricación que siempre ha sido la base del capitalismo digital estadounidense. Y la doctrina de Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, enuncia sin rodeos los principios del imperialismo digital:

«La élite de ingenieros de Silicon Valley tiene el deber de participar en la defensa de la nación (…) Para que las sociedades libres y democráticas puedan imponerse, se necesita algo más que un simple llamamiento a la moral. Se necesita poder bruto, y en este siglo, ese poder se basará en el software (…) Una era de disuasión, la era atómica, está llegando a su fin, y una nueva era de disuasión basada en la inteligencia artificial está a punto de comenzar» (Karp, Zaminska, 2025).

La guerra desatada en febrero de 2026 contra Irán ilustra de manera contundente la integración orgánica entre el oligopolio digital y el aparato militar estadounidense. La operación Epic Fury ha sido calificada por varios observadores como la primera ofensiva militar a gran escala asistida en gran medida por la inteligencia artificial.

El sistema Maven Smart de Palantir —cuya capitalización bursátil alcanzó los 360 mil millones de dólares en el primer trimestre de 2026, impulsada en parte por los conflictos en curso— permitió identificar, geolocalizar y priorizar varios cientos de objetivos en cuestión de horas, a un ritmo sin precedentes, gracias al procesamiento algorítmico masivo de datos satelitales, imágenes de vigilancia e información de inteligencia humana.

El modelo Claude de Anthropic se integró en estos sistemas para facilitar el análisis estratégico y la interacción entre las distintas capas del dispositivo de selección de objetivos. La infraestructura de comunicación espacial Starshield de SpaceX garantizó la transmisión de datos en tiempo real entre los drones autónomos, los sensores terrestres y los centros de mando.

Este despliegue tecnológico, a la vez masivo y ultrasofisticado, no impidió la muerte de miles de víctimas civiles, asesinadas en los bombardeos estadounidenses e israelíes. Sin embargo, forma parte de una secuencia iniciada por la invasión rusa de Ucrania y continuada con la destrucción de Gaza por parte del ejército israelí. Esto demuestra que, a partir de ahora, las empresas digitales ya no contribuyen al esfuerzo bélico desde el exterior, sino que constituyen el sistema nervioso del mismo en su dimensión operativa más inmediata.

El marco del imperialismo digital integra una tercera dimensión: la dinámica de las rivalidades entre potencias capitalistas por el control de los recursos y los mercados de la economía digital. Louçã y Machado (2026) subrayan que la caída de la rentabilidad acentúa las rivalidades interimperialistas y que los aranceles impuestos por la administración Trump —a pesar de sus circunloquios— simbolizan el fin del régimen de globalización neoliberal inaugurado en la década de 1990. Según Bürbaumer (2024), esta interpretación de la situación internacional permite entender el conflicto comercial y tecnológico entre China y Estados Unidos no como un incidente de camino en una globalización que retomaría su curso, sino como la expresión de una contradicción estructural entre bloques capitalistas.

La guerra por los semiconductores entre Estados Unidos y China, los conflictos en torno a las tierras raras, las restricciones impuestas a Huawei en la UE, la venta forzosa de la filial estadounidense de TikTok, la competencia por los recursos humanos en inteligencia artificial y los datos de entrenamiento de los grandes modelos de lenguaje son todas manifestaciones de esta rivalidad interimperial en el ámbito digital.

Bradford (2023) propone una cartografía analítica desde una perspectiva liberal que, en cuanto a los hechos, converge con las interpretaciones marxistas, distinguiendo tres modelos de gobernanza digital: los modelos «market-driven» estadounidense, el chino «impulsado por el Estado» y el europeo «impulsado por los derechos», que constituyen en realidad tres configuraciones distintas de un mismo capitalismo digital, en competencia por definir las normas, los estándares y las reglas del juego de la economía mundial.

Mirrlees (2024) recuerda acertadamente que el auge de China en este ámbito debe analizarse como la emergencia de un imperialismo digital y mediático propio —que utiliza instrumentos análogos a los de Estados Unidos— y no como una alternativa a la propia lógica imperial. El mundo multipolar que se perfila no es un mundo posimperial, sino un mundo de rivalidades interimperiales cada vez más intensas.

La cuarta dimensión del imperialismo digital es la que articula más directamente las transformaciones económicas con las formas políticas. Louçã y Machado (2026) identifican el surgimiento de una «oligarquía de dos cabezas» —gestores de activos institucionales y tecno-oligarcas— como la principal novedad de la estructura de clases posterior a 2008.

Estas dos fracciones de la burguesía, surgidas en sectores distintos pero unidas por su dependencia común de los rendimientos excepcionales que solo permiten las posiciones de monopolio, convergen en tendencias sistémicas:

– el rentismo, entendido como la generalización de las posiciones de monopolio en el conjunto de la economía;

– la totalización mercantil, es decir, la extensión de las lógicas de mercado a esferas de la existencia humana que antes quedaban al margen de la valorización capitalista;

– la oligarquización, es decir, la constitución de aparatos políticos directamente vinculados a intereses oligárquicos;

– y la guerra, como modo de resolución externa de las contradicciones de la acumulación.

Fuchs (2026) teoriza sobre esta configuración bajo el término «capitalismo digital autoritario», cuya frontera con el fascismo es, según él, porosa y se traspasa cada vez más. La distinción entre las facetas del fascismo digital que identifica —desde la personalidad autoritaria hasta el nacionalismo, desde la propaganda hasta las milicias digitales – permite comprender el giro político de la oligarquía digital no como un accidente coyuntural, sino como una característica estructural: el modelo económico basado en el acceso ilimitado a los datos personales entra en colisión objetiva con los principios de libertad de expresión, la privacidad y la soberanía democrática, que constituyen el fundamento formal de las democracias liberales. La liquidación progresiva de estos principios no es un efecto secundario del dominio digital, sino que constituye su condición de posibilidad a largo plazo, que se articula con la transformación contemporánea del espacio público.

IV. La «plataformización» del espacio público

En filosofía política, elespacio público se define como una esfera de comunicación y mediación entre el Estado y la sociedad, y entre una multitud de grupos y organizaciones dentro de la propia sociedad (Habermas, 1978). Uno de los componentes principales del espacio público lo constituyen las industrias culturales y mediáticas, en las que se expresa una gran variedad de discursos públicos emitidos por una multitud de actores. Todo ello con el objetivo de ganar visibilidad e influencia ante el público. El funcionamiento concreto del espacio público influye así en la formación de opiniones, en los procesos deliberativos institucionalizados —como las elecciones— y, más fundamentalmente, en las representaciones sociales.

Desde un punto de vista materialista, existe una relación dialéctica entre la economía política y las transformaciones que experimenta el espacio simbólico y material en el que circulan los discursos, las ideas y las opiniones, y ello a lo largo de la historia (Negt, 2007). Y es que el espacio público de la modernidad es consustancial al capitalismo y, por lo tanto, sobredeterminado por sus lógicas. Por ello, está sujeto a luchas políticas y a relaciones de clase antagónicas. El poder de influir en la visión dominante del mundo que se despliega en él se distribuye de forma desigual entre los grupos sociales que la reclaman, en función de la relación de fuerzas que establecen entre sí.

Sin embargo, para la economía política de la comunicación, las industrias de la información y la cultura no son meros vectores de influencia ideológica, sino que forman parte del núcleo económico del imperialismo. Schiller no se limita a afirmar que los medios de comunicación «sirven» al imperialismo de Estados Unidos o que difunden su ideología. Para él, son uno de sus motores económicos y su expansión comercial mundial constituye una forma de expansión imperial.

Por ello, la doctrina del free flow of information, presentada como un ideal universal de libertad comunicativa durante la Guerra Fría, es en realidad el vector ideológico de dicha expansión, funcionalmente análogo al libre libre comercio británico del siglo XIX (Schiller, 1978). Se trata de una teoría de la dominación que, desde un punto de vista comunicativo, no separa lo económico de lo ideológico, sino que los articula en una misma lógica estructural.

Esta articulación sigue siendo pertinente en la actualidad. Permite comprender por qué el dominio de las plataformas digitales estadounidenses sobre el espacio informativo mundial no se reduce a un fenómeno de mercado, sino que es indisociable de la hegemonía política y del apoyo estatal que lo sustenta. Mirrlees (2015) demuestra que las estructuras identificadas por Schiller (dominio de Estados Unidos sobre los mercados mundiales de los medios de comunicación, alianza orgánica entre las industrias de la comunicación y el Departamento de Defensa, uso de la política comercial internacional para imponer normas favorables a las empresas estadounidenses) persisten y se han consolidado en el período posterior a 2008, a pesar de las considerables transformaciones del ecosistema mediático.

Sin embargo, Schiller concebía el espacio público como un terreno preexistente que las industrias culturales estadounidenses trataban de ocupar, influir y moldear ideológicamente mediante la difusión de contenidos portadores de los valores y del « american way of life». Se trata de una teoría de la dominación en el espacio público, no de una teoría de la dominación del propio espacio público. Ahora bien, lo que caracteriza a la fase actual del imperialismo digital es precisamente que las grandes plataformas ya no se conforman con difundir contenidos a través de un espacio público preexistente, como los medios de comunicación, sino que constituyen la propia infraestructura de este, siguiendo una lógica de acumulación capitalista que reestructura en profundidad las condiciones de la deliberación democrática. Este desplazamiento del control de los contenidos hacia el control de la infraestructura de su circulación es a la vez profundo y cualitativo. Por ello, exige un concepto distinto.

La noción de «plataformización del espacio público» (Smyrnaios, Baisnée, 2023) designa el proceso mediante el cual las infraestructuras, los mecanismos económicos y las lógicas de gestión propias de los actores oligopolísticos del sector digital penetran y reestructuran la esfera de la mediación social, donde se forman las opiniones, se construyen las representaciones colectivas y se definen las agendas políticas. No se trata de una influencia de los medios de comunicación sobre la política en el sentido clásico de la teoría del agenda-setting, sino el control de la propia arquitectura mediante la cual se constituye y circula lo político.

En el plano económico, los actores oligopolísticos del sector digital han reestructurado el sistema mediático en su conjunto al imponer la publicidad dirigida, basada en la vigilancia del comportamiento de los usuarios, como marco dominante de la producción y la circulación de los contenidos informativos. Esta reestructuración no es neutra: crea una dependencia financiera de los medios de comunicación respecto a las plataformas, que controlan las principales interfaces de distribución de sus contenidos y captan la mayor parte de los ingresos publicitarios.

Los medios de comunicación se encuentran así en una relación asimétrica con respecto a las plataformas: producen los contenidos que alimentan la audiencia de estas últimas, mientras que estas estas extraen el valor publicitario asociado sin devolver a los productores más que una fracción marginal. Esta relación constituye una forma de imperialismo digital que se ejerce en el seno mismo de las economías desarrolladas, al margen de cualquier relación Norte/Sur.

En el plano político, Google, Instagram, TikTok o ChatGPT no difunden necesariamente un mensaje con una orientación específica. En cambio, crean una arquitectura de la atención. Su modelo económico se basa en la maximización del tiempo de interacción de los usuarios, lo que orienta sus algoritmos de recomendación hacia los contenidos que suscitan las reacciones más intensas —indignación, miedo, polarización—, independientemente de su veracidad o de su relevancia para el debate democrático.

Por otra parte, los gigantes de Silicon Valley establecen relaciones privilegiadas con determinados grupos poderosos de los medios de comunicación, que incorporan sus lógicas o que gozan de una gran influencia política, en detrimento de otros que defienden una línea editorial minoritaria o anti hegemónica. Esto genera una asimetría interna en el ámbito mediático y perjudica al pluralismo.

Así pues, lo que está en cuestión no es el predominio de un contenido o de una línea política concreta, sino el predominio de una forma cultural, de una lógica de circulación, que produce efectos ideológicos sistémicos sin que ningún propagandista tenga que dirigir directamente el proceso. Tal y como demuestra Fuchs (2026), la vigilancia del comportamiento, el aprovechamiento de los sesgos cognitivos, la formación de «cámaras de eco» y la difusión viral de contenidos racistas no son disfunciones del sistema, sino sus rasgos estructurales, vinculados a la propia lógica de optimización de la participación.

Esta forma cultural concuerda con el giro reaccionario de la oligarquía digital. La regulación democrática, la protección de los datos personales, los derechos de los trabajadores y las normas antimonopolio constituyen tantos obstáculos objetivos para la expansión ilimitada de empresas cuya valorización se basa en el acceso ilimitado y no regulado a los datos, a los comportamientos y a las infraestructuras de comunicación.

Se trata de la manifestación política de una contradicción estructural: el modelo de acumulación y dominación del imperialismo digital es incompatible con las instituciones democráticas liberales que pretende defender. En palabras de Peter Thiel, cofundador de Palantir, la libertad y la democracia ya no son compatibles. Estas observaciones convergen en lo que permite analizar el concepto de «plataformización» del espacio público: una transformación sistémica de las condiciones de la deliberación democrática, llevada a cabo no solo mediante mecanismos de censura o de propaganda directa, sino también, y sobre todo, mediante la reestructuración de las infraestructuras a través de las cuales se desarrolla la vida política.

Así pues, el concepto de «plataformización» del espacio público se inscribe en una línea intelectual que remonta a Schiller y a la economía política de la comunicación clásica, pero va más allá en al menos dos aspectos. La primera superación se refiere a la integración militar-industrial mencionada anteriormente. Schiller había identificado la alianza entre las industrias de la comunicación y el aparato militar estadounidense, pero aún las concebía como dos esferas distintas que mantenían relaciones de apoyo mutuo.

La configuración contemporánea es cualitativamente diferente. Los sistemas militaro-industriales constituyen ahora instituciones integradas en las que la frontera entre la producción civil y la militar, entre la vigilancia comercial y la vigilancia estatal, entre la propaganda de guerra y la comunicación de marca, es estructuralmente porosa. Las plataformas digitales ya no «sirven» al imperialismo militar, sino que son componentes orgánicos del mismo, cuyas infraestructuras de procesamiento de datos, algoritmos de modelización del comportamiento y redes de distribución de información se movilizan indistintamente para fines comerciales, políticos y militares. Es en esto en lo que el imperialismo digital representa una radicalización cualitativa del imperialismo cultural schilleriano, y no simplemente su actualización tecnológica.

La segunda superación se refiere a la contradicción que se deriva de la dimensión participativa y agonística del espacio público digital. Schiller concebía la comunicación de masas como un flujo esencialmente descendente —desde los centros de producción cultural estadounidenses hacia públicos periféricos más o menos pasivos—. Esta representación ya resultaba insuficiente en su época, y resulta radicalmente inadecuada en la era de las redes sociales, donde la producción de contenidos se distribuye de forma masiva y donde los movimientos sociales pueden constituirse y difundirse en plazos sin parangón en la historia de los medios de comunicación.

Los Chalecos Amarillos, #MeToo, Black Lives Matter y las movilizaciones climáticas han utilizado las infraestructuras de las plataformas para construir contrapúblicos e imponer en la agenda pública cuestiones que los medios tradicionales habrían ignorado o marginado. El espacio público «plataformizado» se presenta, por tanto, simultáneamente como un terreno de dominación y un terreno de lucha por la hegemonía en el sentido gramsciano, atravesado por contradicciones y resistencias, y no únicamente como un dispositivo de manipulación.

Este reconocimiento tiene en cuenta las aportaciones sociológicas, en particular las procedentes de los Estudios Culturales, que han demostrado que los medios de comunicación no constituyen un espacio de dominación total y unidireccional: están atravesados por usos alternativos que trascienden la lógica de la acumulación. Lo que definen las plataformas no es el contenido de las luchas políticas, sino las condiciones de su visibilidad, su circulación y su institucionalización. Son ellas las que deciden qué contenidos se amplifican o se suprimen, qué movilizaciones son monetizables y cuáles no, a qué ritmo se sustituyen las controversias por otras, y según qué lógicas se segmentan las comunidades políticas. Esta creciente complejidad de las condiciones de despliegue de lo político es más sutil y profunda que la censura o la propaganda directa, y también puede, en determinadas condiciones, constituir un recurso para el movimiento social.

Conclusión: el imperialismo digital y el fin del orden estadounidense —una hipótesis

El recorrido teórico realizado conduce a una propuesta de en su conjunto. El tecnofeudalismo, a pesar de la pertinencia de sus diagnósticos parciales sobre la rentización y la monopolización, tropieza con importantes límites políticos. El concepto de imperialismo digital tal y como lo propongo responde a estos límites articulando cinco dimensiones que los enfoques concurrentes tratan por separado:

– en primer lugar, la lógica monopolística del capital, en su fase posterior a 2008, constituye la base económica del dominio de las Big Tech;

– en segundo lugar, el complejo militar-digital no constituye una alianza coyuntural entre esferas distintas, sino una integración orgánica entre el oligopolio digital, el aparato de Estado y el complejo militar -industrial, cuya genealogía se remonta a los propios orígenes de Silicon Valley;

– en tercer lugar, las rivalidades interimperiales constituyen su dinámica sistémica: un mundo multipolar en formación, atravesado por contradicciones crecientes entre bloques capitalistas que compiten por los recursos estratégicos de la economía digital;

– en cuarto lugar, la recomposición oligárquica constituye su forma política, cuyo giro autoritario se deriva estructuralmente de la colisión entre su modelo de acumulación y las instituciones democráticas liberales.

– en quinto lugar, la «plataformización» del espacio público, que designa el proceso mediante el cual las infraestructuras de las plataformas digitales ya no se limitan a difundir contenidos a través de un espacio público preexistente, sino que constituyen su propia arquitectura, así como las condiciones de visibilidad, circulación y legitimación de lo político.

Al término de esta construcción teórica, nos parece posible formular una hipótesis concluyente que los acontecimientos más recientes invitan a tomarse en serio, sin pretender predecir su desenlace. La guerra contra Irán, y la crisis energética y geopolítica resultante, constituyen un acontecimiento que revela y acelera contradicciones que el marco del imperialismo digital permite precisamente comprender.

Al desencadenar un conflicto de gran envergadura que provoca una perturbación energética mundial comparable a las crisis de los años setenta, Estados Unidos moviliza simultáneamente los instrumentos clásicos del imperialismo fósil —la protección de las rutas petroleras, el mantenimiento del orden en el Golfo— y las herramientas del imperialismo digital —la guerra de la información, las operaciones cibernéticas, el uso militar de la inteligencia artificial—. Ambos complejos convergen en esta operación.

Sin embargo, la crisis resultante pone de manifiesto una profunda contradicción en el seno de la propia hegemonía estadounidense: al debilitar la arquitectura del petrodólar, al vincular aún más estrechamente su política exterior a los objetivos de Israel bajo el mandato de Netanyahu y al distanciarse de sus principales aliados, como los Estados europeos, Estados Unidos está sometiendo a su propia hegemonía a un riesgo estructural que sus adversarios por sí solos no habrían podido infligir. Esta constatación se ve reforzada por la capacidad de resistencia de Irán, que cuenta con el apoyo tecnológico, político y militar de China, Rusia y potencias medias como Pakistán.

La hipótesis que planteamos es, por tanto, la siguiente: la guerra en Irán y la crisis del petróleo, unidas a una posible crisis del régimen en el propio territorio de Estados Unidos —provocada por los excesos del trumpismo, cuya política entra en contradicción con las prioridades del establishment, como el apoyo a la OTAN—, podrían indicar la entrada en la fase terminal del orden estadounidense tal y como se ha constituido desde el colapso del bloque comunista. No el fin del imperialismo como lógica estructural del capitalismo, sino el fin de la hegemonía de un imperio único y sin rival. Si esta hipótesis se confirma, el mundo resultante no sería posimperial, sino multiimperial, marcado por rivalidades cada vez mayores, en el que el espacio público digital constituiría, al mismo tiempo, el objetivo y el principal campo de batalla.

Es en este marco donde el análisis de la «plataformización» del espacio público adquiere toda su dimensión estratégica. Implica abordar la lógica de la propiedad lucrativa que rige las plataformas, reconstruir espacios de deliberación cuya infraestructura no esté sometida a la acumulación capitalista y concebir la comunicación como un recurso común en lugar de como un mercado. Solo así la crítica al imperialismo digital podrá conducir a algo más que a un pesimismo bien fundamentado.

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4. Sazan.

Iannuzzi nos explica el extraño caso de la isla albanesa plagada de búnkeres que quieren comprar la hija de Trump y su marido.

https://robertoiannuzzi.substack.com/p/jared-kushner-e-il-mistero-dellisola

Jared Kushner y el misterio de la «isla búnker» en Albania

La adquisición de la isla de Sazan por parte del yerno del presidente estadounidense pone de manifiesto cómo los vínculos políticos y el capital privado pueden amenazar la soberanía de países enteros en el siglo XXI.

Roberto Iannuzzi

19 de junio de 2026

Varios misterios rodean la isla de Sazan, situada frente a las costas albanesas, donde Jared Kushner y su esposa Ivanka, hija del presidente estadounidense Donald Trump, tienen la intención de construir un complejo turístico para personas con un gran patrimonio.

La decisión ha desencadenado protestas masivas contra el Gobierno albanés del primer ministro Edi Rama, que se suceden desde hace ya semanas en este pequeño país balcánico bajo el lema «Albania no está en venta».

Tanto la isla como la cercana laguna de Narta-Zvernec, donde se desarrollaría el proyecto turístico valorado en más de 4 mil millones de dólares, son zonas protegidas que albergan un delicado ecosistema crucial para el Mediterráneo.

De hecho, constituye una parada fundamental para las aves migratorias que se desplazan entre Europa y África, y destaca por una extraordinaria biodiversidad, al ofrecer un hábitat esencial a más de 200 especies, entre ellas los flamencos, que se han convertido en símbolo del movimiento de protesta.

Según la versión difundida por Invaka, la pareja habría «descubierto» la isla por casualidad durante una excursión «en el barco de un amigo». Tras hacer una parada para darse un baño, ambos quedaron cautivados por la belleza del lugar.

Tras llegar a Sazan a nado, la habrían escalado descalzos hasta la cima. De ahí habría surgido la idea del proyecto.

Un valor estratégico

Sin embargo, tras la idílica apariencia de la isla se esconde algo muy distinto. Sus laderas están salpicadas de pequeños búnkeres antinucleares (unos 3.600), conectados entre sí por más de 16 kilómetros de túneles fortificados, que cuentan con un centro de mando subterráneo.

Alrededor de la isla, proyectiles de artillería, minas antisubmarinas e innumerables artefactos explosivos sin detonar que datan de la Segunda Guerra Mundial yacen aún en el fondo marino.

Durante la Guerra Fría, el Gobierno comunista albanés dotó a Sazan de sus estructuras fortificadas. Los soviéticos construyeron una base para submarinos en la cercana bahía de Vlorë.

La bahía, controlada desde la isla de Sazan, es el único puerto de aguas profundas en el canal de Otranto, un paso de apenas 72 kilómetros de ancho entre Italia y Albania, y la única puerta de acceso al Mediterráneo desde el Adriático.

No es casualidad que la isla, ocupada por Italia en 1914, fuera posteriormente fortificada por Mussolini, quien la utilizó para controlar el Adriático. Refiriéndose a Sazan, el líder comunista albanés Enver Hoxha se jactaba de tener las llaves de acceso al Canal de Otranto.

Un poco más al norte de Sazan discurre el trazado del Trans Adriatic Pipeline (TAP), un gasoducto conectado al Trans Anatolian Pipeline turco que transporta a Italia el gas procedente de la región del Caspio.

No hay que pasar por alto el hecho de que también Israel tiene la intención de construir un imponente gasoducto que conectaría el yacimiento israelí de Leviathan con Europa a través de Chipre, Creta, la Grecia continental e Italia.

El tramo final de dicho gasoducto se tendería no muy lejos del lugar donde Kushner y sus socios quieren construir su «complejo turístico».

En otras palabras, la pequeña isla de Sazan tiene un valor estratégico imposible de pasar por alto incluso para la propia OTAN, alianza de la que Albania es miembro oficial desde 2009.

Diplomacia y negocios

También hay que reinterpretar la versión del «encuentro fortuito» de Kushner y su esposa Ivanka con la isla. Según una versión proporcionada por el propio Kushner, la embarcación en la que se encontraban ambos era el lujoso yate de Nat Rothschild, miembro de la conocida familia de banqueros, implicado en los archivos de Epstein.

A bordo del yate, según lo declarado por Kushner, se reunió con el primer ministro albanés Rama. Siempre según Kushner, quien le sugirió invertir en Albania fue Richard Grenell, exdirector de Inteligencia Nacional y actual enviado especial del presidente Trump.

The Guardian escribe que Grenell habría actuado como «mediador comercial» en la región para Affinity Partners, la sociedad de inversiones de Kushner.

Esta última se constituyó en 2021. Sus principales clientes son fondos soberanos de las monarquías del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar), es decir, esos mismos países con los que Kushner mantiene relaciones diplomáticas en calidad de representante de Trump.

La revista Forbes señala que gran parte de quienes han invertido en Affinity proceden de contactos que Kushner estableció mientras prestaba servicio en la Casa Blanca, lo que supone un evidente conflicto de intereses.

Entre las tareas diplomáticas de Kushner se encontraba la de promover los Acuerdos de Abraham, puestos en marcha por Trump en 2020 para normalizar las relaciones entre Israel y los países árabes del Golfo (y otros).

Kushner también forma parte del Consejo de Paz creado por Trump para reconstruir Gaza, al que se han sumado varias monarquías del Golfo que ya son clientes de Affinity.

Kushner, que es amigo de la familia del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, también tiene participaciones en varias empresas israelíes, entre ellas una por valor de 1.68 mil millones de dólares en Phoenix Financial, una de las principales sociedades financieras y aseguradoras de Israel.

Kushner ha dejado claro que se reservarían inversiones lucrativas para aquellos países que se adhirieran a los Acuerdos de Abraham.

La relación con Israel

La ampliación del interés israelí hacia los países no árabes se entiende en el marco de la antigua «estrategia de la periferia» cultivada por Israel.

Estrechar lazos con los países no árabes situados en la periferia de la región de Oriente Medio era una forma de contrarrestar el aislamiento regional debido al conflicto árabe-israelí. Dicha doctrina sigue siendo aplicada hoy en día por Tel Aviv.

En virtud de ella, el Estado judío ha establecido relaciones con Azerbaiyán, Serbia, Rumanía y otros países. Entre ellos se encuentra Albania, estratégicamente situada en los Balcanes y de clara orientación proestadounidense.

Para complacer a Washington, Tirana ha aceptado acoger a miles de miembros del Mojahedin-e-Khalq (MEK), una secta islamo-marxista que, tras participar en la revolución iraní de 1979, se convirtió en enemiga acérrima de la recién creada República Islámica.

El grupo, que en el pasado figuraba en la lista de organizaciones terroristas tanto en EE. UU. como en Europa, fue trasladado a Albania tras años de exilio en Irak, en virtud de un acuerdo impulsado por la Administración Obama en 2013.

A raíz de las protestas que estallaron en Albania en torno al proyecto de Kushner, Edi Rama llegó incluso a acusar a Irán de avivar la ira popular.

En los últimos años, Tirana ha firmado numerosos acuerdos económicos con Israel, a pesar del genocidio que se está produciendo en Gaza. Entre mayo de 2023 y mayo de 2024, las exportaciones israelíes a Albania aumentaron un 150 %.

El Gobierno albanés ha firmado un acuerdo con Elbit Systems, empresa líder del sector de la defensa en Israel. Tirana también se ha adherido al Consejo de Paz de Trump y se ha comprometido incluso a enviar «fuerzas de paz» a Gaza.

¿Para qué sirve Sazan?

El proyecto del complejo turístico multimillonario de Kushner en Albania se anunció tras la reelección de Trump. El Gobierno de Edi Rama ha concedido la condición de «inversor estratégico» a Atlantic Incubation Partners, empresa vinculada a Affinity Partners, lo que ha permitido tramitar los permisos y ofrecer incentivos.

Según la prensa local, la mafia albanesa también habría desempeñado un papel importante en la adquisición de los terrenos destinados al proyecto. Este último cuenta con inversores de Catar.

La adquisición de la isla de Sazan por parte de Kushner, yerno del presidente estadounidense y estrechamente vinculado al primer ministro israelí, pone de manifiesto cómo los vínculos políticos y el capital privado pueden amenazar la soberanía de países enteros en el siglo XXI.

Tal y como ha escrito la bien informada Wanted in Rome, revista para «expatriados» en la capital italiana,

El desarrollo de un importante complejo turístico en la isla de Sazan implica la construcción de importantes infraestructuras civiles —puertos, sistemas de comunicación, helipuertos, infraestructuras de seguridad— en un territorio estratégico […]

Un gran complejo turístico con instalaciones portuarias e infraestructuras de comunicación crea una capacidad de «doble uso». Las infraestructuras aparentemente civiles pueden adaptarse rápidamente a fines militares o de inteligencia: un puerto privado supervisa el tráfico en el Adriático; las infraestructuras de comunicación interceptan señales; las bases para helicópteros llevan a cabo actividades de vigilancia; los complejos turísticos de acceso restringido albergan a agentes secretos.

La revista, de orientación proatlántica, afirma que el caso Sazan llega a amenazar la cohesión de la OTAN, ya que demuestra que algunas de sus miembros más poderosos pueden infringir sin consecuencias las propias normas de la Alianza sobre infraestructuras estratégicas.

A ello habría que añadir que ni Israel ni Catar son miembros oficiales de la Alianza. En cualquier caso, la revista se pregunta si el sistema internacional occidental podrá sobrevivir

cuando el poder político y el capital se vuelven inseparables, cuando los familiares de los presidentes en ejercicio se convierten en importantes inversores internacionales, cuando gobiernos extranjeros financian dichas inversiones y cuando estas inversiones remodelan la soberanía y adquieren el control de recursos estratégicos en naciones aliadas.

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5. Elegía socialdemócrata.

Una versión bastante destroyer de la situación actual de la socialdemocracia por un compañero chileno. Extendiéndose bastante con una jeremiada de El País sobre el declive de esta tendencia.
https://observatoriocrisis.com/2026/06/19/los-renegados/

Los renegados

19 junio, 2026

La socialdemocracia no es víctima del fascismo: es su antesala, su relevo y su coartada. Cuando los obreros dejan de votar a la izquierda no es por necios es un ajuste de cuentas con los renegados que vendieron la revolución por un ministerio.

Luis Casado, escritor chileno

El giro que toma la realidad internacional, que ve la resurgencia del fascismo como un fenómeno planetario mientras –al menos aparentemente– se debilitan la lucha de clases, el sindicalismo y las fuerzas revolucionarias, ofrece una imagen engañosa.

En ello la prensa industrial controlada por grandes capitales juega un rol eminente. El diario madrileño El País, parte de un importante sector del mundo de las comunicaciones que no es sino una quinta columna al servicio de los poderosos, hace al mismo tiempo denodados esfuerzos por ofrecer un conveniente perfil democrático y progresista.

Eso confunde a más de algún cándido lector que rehusa leer añosos carcamales reaccionarios como ABCLe Figaro o El Mercurio, precisamente porque su mera existencia está consagrada a eliminar cualquier intento de poner en cuestión la dominación de los poderosos.

El tema no es nuevo: La guerra de la pluma –expresión utilizada por Voltaire en su correspondencia– opone redactores de diarios liberales y serviles y tomó incluso la apariencia de una auténtica guerra civil.

En el Tío tremenda o los Críticos del malecón (Sevilla, 1812), José María Diez del Río se preguntaba en su singular idioma “cual de las dos guerras nos está dando más daño, si la de los gabachos o esta que nos ha traído la libertá de jablar y de escrebir, o para icirlo mejor, el abuso de la libertá.” (El Argonauta español, 2011).

Detenerse a reflexionar si El País, como Le Monde en París, son galgos o son podencos, equivale a repetir lo ocurrido en la fábula de Tomás de Iriarte titulada Los dos conejos: Uno de ellos llega exhausto, huyendo a todo correr. El otro conejo pregunta “¿Qué te pasa?”. El fugitivo, sin aliento, replica “Me persiguen dos galgos”… “No son galgos –replica el segundo conejo– son podencos”. En ese debate perdieron el tiempo los conejos hasta que los dos canes les atraparon y con ellos hicieron su merienda.

La guerra de la pluma que hace más daño en la actualidad a mi modesto entender, es la que libran los medios presuntamente progresistas que, junto a los medios serviles, constituyen lo esencial de la prensa disponible. Es el caso del diario El País, controlado por el grupo PRISA que posee además la Cadena Ser (radios), la Editorial Santillana y las radios ADN en Iberoamérica.

(El fenómeno de la concentración de la prensa, la radio y la TV en manos de grandes capitalistas no es exclusivo de España: en Francia el grupo Bolloré –un fascista– controla radios, TV, editoriales, editores de música, juegos video, puntos de venta y telecomunicaciones… y anunció públicamente boicotear a los autores críticos…).

El País publicó el 14 de junio un compungido artículo:

La rosa enferma: ¿qué le ha pasado a la socialdemocracia europea?

A principios de siglo, casi el 70% de los ciudadanos de la UE vivía bajo primeros ministros de la órbita socialdemócrata; hoy, esa cifra se limita al 10%. Y apenas hay tres mandatarios (de 27) de este signo en el Consejo Europeo: la danesa Mette Frederiksen, el maltés Robert Abela y Pedro Sánchez. ¿Cómo se gestó esta gran crisis?

Buena pregunta. ¿Cómo?

Antes de intentar responder digamos que Malta, isla situada entre Sicilia y el continente africano, con menos de 600 mil habitantes y una superficie inferior a la mitad de Santiago de Chile, cuenta poco o nada.

En cuanto a Mette Frederiksen, primer ministro de Dinamarca, en su juventud militó en el sector más a la izquierda del partido lo que le valió el apodo de “Mette la Roja”. Pero Mette la Roja gobierna en coaliciones con el centro, adoptando en materia de inmigración las posturas de la extrema derecha, al punto de intentar subcontratar el recibimiento de los solicitantes de asilo y confiarle los refugiados a terceros países como Rwanda. Como un Donald cualquiera.

El 27 de agosto de 2025 Mette presentó las excusas oficiales del Estado por la política de contracepción forzada impuesta en Groenlandia durante más de treinta años y fue a Nuuk el 24 de septiembre a repetir sus excusas en una ceremonia ante decenas de mujeres víctimas de tal política… ligeramente nazi.

Cuando Mette Frederiksen llegó al poder, un observador danés del mundo de las finanzas juzgó que su política económica no sería diferente de la que aplicó la derecha que la precedió… ¿sorpresa? En las elecciones de este año la social-democracia obtuvo su peor resultado desde 1903, y perdió la mitad de sus diputados. El socialismo danés murió con Olof Palme.

Pedro Sánchez –que en virtud de un par de decisiones justas pasa por bolchevique– enfrenta no sólo al fascismo, sino también a la Justicia que investiga numerosos actos de corrupción de su partido y de sus predecesores socialistas a la cabeza del Estado.

Mención especial merece José Luis Rodríguez Zapatero (presidente del gobierno de 2004 a 2011), a quién la Justicia le incautó joyas por un valor de un millón trescientos mil euros cuyo origen es extremadamente dudoso. El propio Zapatero, al ser descubierto, declaró que valían sólo 30 mil euros.

El País intenta salvar al soldado Ryan, perdón, Sánchez, lo que constituye una apuesta más que aleatoria. El socialismo hispano destiñó desde los tiempos de su fundador Pablo Iglesias: para cuando Felipe González llegó al gobierno, el PSOE había dejado de ser obrero y ya no merecía el nombre de socialista.

En Francia, al terminar su periodo presidencial, el “socialista” François Hollande era tan impopular que no se atrevió a solicitar un segundo mandato el año 2022. Anne Hidalgo, candidata que representó al partido socialista francés obtuvo el 1,7% de los votos en la primera vuelta: ¡ 1,7% !

La Historia del socialismo está salpicada de esa especie de ser humano que justifica el título de esta parida. En mis primeras lecturas políticas hubo tres figuras emblemáticas –Marx, Engels y Lenin– así como polémicas legendarias como la que enfrentó al líder de la Revolución Rusa con Karl Kautsky, quién sería recordado en la posteridad como el renegado Kautsky.

La oposición entre revolucionarios y reformistas que querían conservar el capitalismo generó acusaciones que aún hoy hacen su agosto y son repetidas por la prensa y los políticos serviles.

Kautsky plantea el problema del modo siguiente: “La oposición de las dos corrientes socialistas” (es decir, los bolcheviques y los no bolcheviques) es “la oposición de dos métodos radicalmente distintos: el democrático y el dictatorial” (La Revolución proletaria y el renegado Kautsky. VI Lenin. pág. 3).

Lo de “demócratas” es repetido como un mantra, y dio origen a eso de “socialdemócrata”, por oposición a bolchevique, comunista, extremista, maximalista y otros epítetos presuntamente condenatorios. Cada vez que en un país se produce un movimiento revolucionario, o corre peligro el orden establecido por las multinacionales, la derecha echa mano de la socialdemocracia para salvar su pellejo, su dominación y sus capitales.

Razón por la cual el mismo diario El País, publicó el 15 de junio, otro artículo cuyo título lo dice todo:

Imprescindible socialdemocracia

Frente a los extremismos, siguen más vigentes que nunca las ideas y valores de la izquierda reformista.

¿En serio? He aquí lo que predica El País:

Desde la caída del muro de Berlín, nunca la socialdemocracia europea había bajado tanto en las urnas ni había sido cuestionada como en este momento su credibilidad. Pero a la vez nunca ha sido tan necesaria como ideología política que fue artífice, junto a la democracia cristiana y el liberalismo, de la unidad europea ahora amenazada por fuerzas radicales dispuestas a destruir el legado de 80 años de proyecto común. 

Ante el ataque extremista a los derechos individuales, el incremento de las desigualdades y el reparto del mundo entre superpotencias depredadoras, toma especial relieve la respuesta que la socialdemocracia ha ofrecido históricamente, y que debe estar en condiciones de ofrecer hoy y en el futuro: la lucha contra la desigualdad, la defensa de los más vulnerables y la construcción de la UE como un espacio de derecho, democracia y libertad.”

Todo un programa. El verdadero artífice de la unidad europea fue Franklin Delano Roosevelt, activamente aconsejado por un banquero francés –Jean Monnet, el padre de la UE– durante la II Guerra Mundial. El objetivo, según Monnet, era facilitar la dominación estadounidense convirtiendo Europa en una sola y única colonia (Eric Branca. El amigo americano. Ed. Perrin, París, 2017).

El General De Gaulle vivió el desembarco en Normandía como una invasión colonialista. Por eso siempre se negó a participar en su conmemoración. Por otra parte, los yanquis desembarcaron en el norte de África, en esa época dominio francés, sin molestarse en informar a De Gaulle.

Eric Branca también cuenta que François Mitterrand, presidente de Francia, confiaba al final de su vida: “Francia no lo sabe, pero estamos en guerra con EEUU. Una guerra desconocida, sin muertos… y sin embargo una guerra a muerte”.

Sin embargo El País, sirviendo los intereses que sirve, finge no saberlo. Y pretende que el social cristianismo, la socialdemocracia y el liberalismo fueron los progenitores de la unidad europea. Todo con mucha democracia, sin siquiera señalar que el referéndum celebrado en Francia el 29 de mayo de 2005 rechazó el proyecto de Tratado Constitucional Europeo.

El NO triunfó obteniendo el 54,67 % de los votos emitidos. ¿Dónde está la democracia? Jacques Chirac, entonces presidente, se dirigió a los franceses desde el Palacio del Eliseo: “Francia se ha expresado democráticamente. Ustedes han rechazado mayoritariamente la Constitución Europea. Es vuestra decisión soberana y yo tomo nota de ello.”

El País discierne un “ataque extremista a los derechos individuales”… sin mencionar los derechos colectivos. Es verdad que Margaret Thatcher decretó –con el liberalismo– que la sociedad no existe.

El País también se refiere al “incremento de las desigualdades”… ¿Cómo es posible si la socialdemocracia prevaleció durante un largo periodo de tiempo? Y además la UE cuenta entre sus “valores”, precisamente, la igualdad…

Quienes derrotaron a las potencias depredadoras en la II Guerra Mundial no fueron los socialdemócratas sino los comunistas y los gaullistas. Eso lo sabe un niño de la escuela primaria, pero El País lo olvidó.

Consciente de que la socialdemocracia hace suyo y pone en práctica el programa económico neoliberal de la derecha, El País argumenta:

A pesar de los fracasos electorales, la pérdida de poder real y el descrédito en las últimas décadas de algunos líderes y siglas, las ideas no han perdido vigencia. En Alemania, los sondeos sitúan al SPD en torno al 10% de intención de voto. En Francia el PS ha cedido el liderazgo de la izquierda al populista Jean-Luc Mélenchon. 

En España los casos judiciales acechan al PSOE y al gobierno. Casi siete de cada diez ciudadanos de la UE vivían a principios de este siglo en países gobernados por el centroizquierda; hoy son uno de cada diez. En un proceso paralelo, ha avanzado la extrema derecha en países como Alemania, Francia o Reino Unido, donde ha pescado en el caladero tradicional de los partidos socialistas, unas clases populares golpeadas por las desigualdades que han ido abandonando el voto de izquierdas en favor de las opciones radicales.”

No queda sino alegar: ¡No me ayude compadre…!

Es verdad que en la Unión Europea –tan democrática ella– resurge el fascismo. No digo que regresa porque la verdad es que nunca se fue. Si 80 años de construcción europea dan este resultado… es como para hacerle caso a quienes la dan por muerta o al menos moribunda.

El modelo económico alemán muestra su agotamiento, la moneda única que fue el fiel reflejo del marco alemán no es una alternativa al dólar, intereses económicos divergentes en el seno de la UE –para no hablar de sus contradicciones políticas– dificultan la adopción de una gestión común, la Comisión Europea nombrada a dedo y sin ninguna legitimidad democrática ni popular hace la unanimidad en contra de ella, etc. etc.

Babosear todo el día a propósito de la democracia no es la democracia. Lanzar una campaña del terror contra las opciones radicales no es un programa ni una visión de avenir: es ponerse el parche antes de la herida. Pero El País no se detiene ante estas nimiedades y busca culpables. ¿Dónde los encuentra? ¡Sorpresa! En la socialdemocracia.

Algunas causas del declive tienen que ver con la desconexión con este electorado (¡qué confesión!), pero también con graves errores éticos de algunos líderes, como Gerhard Schröeder, convertido en lobista de Putin, o Tony Blair, promotor de la guerra de Irak. Igualmente las democracias asisten a la aceleración de la desinformación y la normalización de los discursos de odio (¿quién controla la prensa, la radio y la TV?), aceptados por algunas derechas tradicionales (lo dice El País, diario español, en donde la democracia nunca se ha atrevido a desenterrar las víctimas del fascismo…).”

Las causas de esta evolución van más allá, y evidencian las deficientes respuestas políticas de las formaciones moderadas, no sólo las socialdemócratas, sino también las democristianas, ante el cambio de época.”

¿Qué le hace pensar al diario El País que tales grupos políticos, responsables de lo que vemos hoy, serán capaces de enmendarse? Ni siquiera lo pretende: lo importante es el statu quo, y mantener en vigor los regímenes de dominación que se suceden desde el fin de la II Guerra Mundial.

La conclusión también vale su peso en cacahuetes:

Nadie sabe adonde nos conducen estos tiempos, pero sí sabemos del valor, más allá de dirigentes y siglas concretas, de las ideas de supervisión y regulación del libre mercado, una protección social robusta, un Estado de derecho con separación de poderes, un orden internacional regido por reglas, el feminismo y el rechazo de la xenofobia. Son principios que contribuyeron al periodo de mayor prosperidad, paz y estabilidad en Europa, y su pervivencia exige instituciones y partidos sólidos para defenderlos. Ahora, en la era de Trump, Putin y sus amigos europeos, el mayor error sería entonar precipitadamente el réquiem por los valores que conformaron nuestras democracias. Es justo lo contrario. Ante la deriva polarizadora y extremista, la socialdemocracia es más necesaria que nunca”.

El periodo de mayor prosperidad, paz y estabilidad en Europa vio el bombardeo y el despedazamiento de Yugoslavia en el que participaron los países de la UE, innumerables guerras en Irak, Libia, Siria, Líbano y Palestina a las que aportaron tropas, municiones, misiles y aviones de combate.

Así como la extensión de la OTAN hacia el Este incluyendo un golpe de Estado en Kiev en el año 2014, el armamento acelerado de Ucrania, el simulacro de negociaciones con Rusia paga ganar tiempo y una guerra financiada primero por EEUU y luego la UE que ya dura más de cuatro años.

Durante el genocidio cometido en Gaza por la entidad sionista, los países de la UE continuaron suministrándole armas y municiones a Israel, sin hacer el más mínimo reproche.

Entretanto, nunca en su Historia los países de la UE habían generado tanta riqueza, concentrada como nunca en las manos de 0,1% de su población, mientras la población que vive bajo el umbral de pobreza crece como la mala hierba: según el INSEE, instituto de estadísticas de Francia, en 2023, en el territorio metropolitano, 9,8 millones de personas vivían bajo el umbral de pobreza, un millón más que en el 2022. La tasa de pobreza llegó al 15,4 % y sigue creciendo.

Pero El País, en una exhibición de hipocresía y cinismo se pregunta:

¿qué le ha pasado a la socialdemocracia europea? ¿cómo se gestó esta gran crisis?

Lo que, a pesar de la larga distancia –como dice la canción de José Alfredo Jiménez– contribuye a explicar cómo y porqué la extrema derecha fascistoide chilena obtuvo casi el 70% de los votos en la primera vuelta de las últimas elecciones presidenciales.

Juan Antonio Kast ganó en la segunda vuelta con el 58% de los votos, y los “progresistas y socialdemócratas” se apresuraron en culpar a los electores a quienes calificaron de idiotas.

No. No fueron idiotas. Reaccionaron exactamente como los europeos cansados de los renuncios, las traiciones, las contradicciones, las mentiras, la corrupción generalizada, los acomodos y las apostasías de quienes alguna vez dijeron ser “socialistas” o “democristianos”.

En Italia, país en el que prevalecieron durante largo tiempo socialistas, comunistas y democristianos… gobierna una fascista declarada. ¿Idiotas los italianos?

Bienaventurada coincidencia temporal, un parlamentario “socialista” chileno, el señor Daniel Manouchehri, acaba de publicar en BíoBío un manifiesto cuyo título hace soñar:

El socialismo no nació para pedirle permiso a los superricos

Recomiendo leerlo con cuidado y paciencia: en todo el texto no encuentras ninguna referencia –por lejana que fuese– al acervo ideológico de lo que fue el Partido Socialista de Marmaduque Grove y Salvador Allende. Para no mencionar a Marx, Engels, Lenin o cualquier figura revolucionaria.

Para Manouchehri la lucha de clases no existe, ni siquiera porque quién expuso sus fundamentos fue David Ricardo, un economista liberal. Para Manouchehri no se trata de tomar el poder para resolver la contradicción esencial entre capital y trabajo, sino simplemente hacer algunas reformas como las que socialdemócratas, socialcristianos y frente-amplistas han estado haciendo desde 1991: unas que consolidan y fortalecen el modelo económico impuesto por Augusto Pinochet y su dictadura.

Victor Hugo, que nunca fue bolchevique, era inmensamente más coherente, él, que proclamaba: “Uds. quieren ayudar a los miserables. Yo quiero eliminar la miseria”

¿Alguna mención de Manouchehri a los héroes socialistas torturados, asesinados y desaparecidos? Ninguna.

El parlamentario Manouchehri es un profesional de la política chilena, es decir una persona conveniente, frecuentable, incapaz de perturbar la tranquilidad de los cementerios. En una palabra, un renegado en el sentido histórico de esa palabra que le viene tan bien a los “socialistas” actuales.

En Chile, como en Europa, no es posible construir una alternativa de futuro sin que antes nos hayamos librado de los renegados, del mismo modo que se destapan los conductos de evacuación de aguas servidas, orinas y deyecciones.

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6. Futuro del anarquismo.

Reseña en Contretemps de un libro, no muy reciente, de introducción al anarquismo. Me parece una visión bastante básica, pero nos hacemos una idea en su parte final de la situación de esta tendencia hoy en Francia.

https://www.contretemps.eu/quel-retour-pour-lanarchisme/

¿Qué futuro le espera al anarquismo?

En este artículo, Arthur Rousselle ofrece una lectura crítica de «El anarquismo», una breve obra del politólogo Edouard Jourdain publicada en 2020 en la colección «Repères» de la editorial La Découverte. Una oportunidad para reflexionar sobre el espacio que ocupan hoy en día las corrientes y teorías libertarias.

por

Arthur Rousselle

Tras la Revolución de Octubre de 1917 y la instauración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se impuso una hegemonía marxista en el panorama político de izquierdas como único medio para alcanzar la emancipación de las masas. Las ideas anarquistas quedaron entonces prácticamente abandonadas durante varias décadas. A partir de la década de 1970, sin embargo, se observa la reaparición de aspiraciones libertarias en diversos movimientos contestatarios.

No fue realmente hasta la caída del bloque del Este cuando se asistió a un potente resurgimiento de reivindicaciones anarquistas asumidas explícitamente como tales. Aunque durante mucho tiempo se han enfrentado en la historia del movimiento obrero, el marxismo y el anarquismo ya no constituyen hoy en día dos tradiciones tan irreconciliables como antes. Varios autores han contribuido a acercar estas dos corrientes del socialismo, haciendo hincapié en sus convergencias más que en sus antagonismos.

Desde esta perspectiva, Daniel Guérin desempeñó un papel fundamental al proponer una lectura del marxismo abierta a las aportaciones libertarias. Este acercamiento lo prosiguen hoy en día defensores del marxismo libertario, como Michael Löwy y Olivier Besancenot1, quienes reivindican explícitamente una articulación entre la crítica marxista del capitalismo y la exigencia anarquista de emancipación política.

Desde otro punto de vista, Chantal Mouffe y Ernesto Laclau2, en su obra neomarxista Hegemonía y estrategia socialista, identifican la democracia libertaria como un objetivo político central e inmediato, rechazando con ello la idea clásica de la dictadura del proletariado y dando así testimonio de un nuevo imperativo libertario. Estas evoluciones teóricas ponen de manifiesto un acercamiento entre el anarquismo y el marxismo.

El anarquismo, de Édouard Jourdain, se inscribe en este renovado interés contemporáneo por dicha filosofía política. La obra persigue dos objetivos declarados: por un lado, se propone dar a conocer las diferentes tesis del movimiento al mayor número posible de personas; por otro lado, aspira a permitir que el lector o la lectora se enfrente a sus prejuicios sobre el anarquismo. Para ello, el politólogo se propone desmontar la confusión habitual entre anarquismo y desorden político, revelando su carácter transformador, solidario y emancipador.

Este libro se presenta como una introducción dirigida a un público interesado en las ciencias políticas. Este enfoque lo sitúa en una posición intermedia en el panorama editorial. Por un lado, sin ser militante, no renuncia a ciertas posturas normativas favorables, tomándose en serio las tesis libertarias. Por otro lado, al abordar también experiencias y prácticas concretas, no se limita a una definición conceptual de la filosofía política.

Publicado por primera vez en 2013, esta obra cuenta con una segunda edición aparecida en 2020, que contiene algunas modificaciones. Sin embargo, conserva su estructura general, dividiendo su contenido en tres partes.

En la primera parte, Édouard Jourdain propone una definición heterogénea del anarquismo a través de diversas corrientes que pone en diálogo. En ella, el anarquismo se describe como una filosofía política que aboga por la abolición de todas las formas de jerarquía y de autoridad coercitiva, incluido el Estado. Los anarquistas defienden la libertad individual, la autogestión colectiva y la cooperación voluntaria. De este modo, ofrecen una crítica constructiva de la democracia representativa en favor de una democracia local y directa basada en el federalismo. La definición propuesta en la obra destaca por su gran claridad. Sin embargo, sintetizar un movimiento tan plural como el anarquismo resulta difícil, y numerosas obras sobre el tema eluden esta etapa.

Esta primera parte constituye, por tanto, una introducción especialmente clara y completa para cualquiera que se interese por esta filosofía política. El autor define el anarquismo de forma amplia, basándose en varias figuras centrales, desde Stirner hasta Kropotkin. Estos grandes autores canónicos se presentan principalmente a la luz de su trayectoria biográfica y de sus respectivas contribuciones al pensamiento político.

Sin embargo, resulta sorprendente la escasa perspectiva crítica adoptada respecto a ellos. Así, la parte dedicada a Proudhon —figura en la que, por otra parte, Édouard Jourdain es especialista— no hace mención alguna a su notorio antisemitismo, que, sin embargo, era más virulento que el de la mayoría de sus contemporáneos, ni a sus posturas racistas. Además, la misoginia de la que da muestras el «padre del anarquismo», aunque fue duramente criticada por anarquistas de su época, como Bakunin o Déjacque —crítica que Jourdain menciona de forma demasiado sucinta—, sigue sin tratarse en profundidad.

De manera similar, nunca se menciona la pedocriminalidad demostrada de Faure, tanto en su vida personal como en el marco de su experimentación pedagógica libertaria3. Tampoco se abordan las acusaciones de antisemitismo dirigidas contra Makhno, aunque hoy en día los historiadores las refutan ampliamente. Estos últimos han demostrado que dichas acusaciones procedían sobre todo de adversarios políticos4, en particular de la propaganda soviética (entre otras cosas, a través de la obra de Zel’man Ostrovskii5 sobre los pogromos ocurridos en Ucrania) o de escritores conservadores (concretamente, el novelista francés Joseph Kessel 6 con Makhno y su judía). Estos relatos tenían como objetivo desacreditar a la Makhnovshchina y a su figura más destacada.

No obstante, estas críticas no son insignificantes, ya que el movimiento libertario se construyó en parte a partir de ellas. «Quemad a vuestros ídolos» constituye un mandato fundamental del anarquismo. No es casualidad que este movimiento acabara adoptando el nombre de «anarquismo» en lugar de «proudhonismo» o «bakuninismo». La crítica a sus grandes figuras se presenta, por tanto, como un paso casi obligatorio. En el caso concreto de Proudhon, el anarquismo contemporáneo se ha forjado en gran medida en oposición a algunas de sus tesis conservadoras y mediante su deconstrucción.

El anarcofeminismo, gran ausente del libro de Édouard Jourdain, es, por tanto, una corriente del anarquismo que lucha por la igualdad de género, tanto dentro como fuera del capitalismo. Del mismo modo, el Black Anarchism, más minoritario, se ha desarrollado tanto en el seno como al margen de las organizaciones libertarias con el fin de cuestionar la «blancura» del movimiento. Por último, es importante destacar que las posturas, en ocasiones conservadoras, de Proudhon favorecieron su apropiación por parte de adversarios del socialismo, como los libertarios o los monárquicos de la «Action française».

La segunda parte de la obra se dedica a demostrar que la anarquía no es una utopía inalcanzable ni irrealista. Tanto Marx como Proudhon o Bakunin comparten la idea de que es posible una sociedad sin clases y sin Estado. Los anarquistas se han esforzado por hacer realidad este ideal en múltiples ocasiones, siempre intentando acercarse a él lo más posible sin esperar. Así, Édouard Jourdain recurre a una serie de ejemplos históricos en los que algunos individuos han intentado poner en práctica las tesis libertarias.

Menciona, en particular y de forma bastante original, el caso de la comuna de Shinmin, en la Manchuria japonesa. Tras la anexión de Corea por parte de Japón a principios del siglo XX, una parte de la resistencia coreana se reivindicó del anarquismo. En 1929, en la provincia de Shinmin, se creó una federación coreana autogestionada, que desapareció unos años más tarde, acorralada por los soviéticos y los japoneses. La obra cuenta asimismo con un capítulo dedicado a la Comuna de París.

Este episodio del socialismo revolucionario está especialmente bien descrito por Édouard Jourdain en su dimensión unificadora. Mecanismos propiamente anarquistas, como el mandato revocable, convivían con mecanismos más bien jacobinos, como la organización de elecciones. La Comuna de París se presenta así como un experimento en el que se forjó la alianza de los revolucionarios para permitir la emancipación del pueblo parisino. Muchas obras partidistas olvidan la extraordinaria cooperación que surgió de este episodio revolucionario de 1871.

En esta segunda edición, también se dedica una parte a la administración autónoma de Rojava, en Siria. Esta región se mantuvo durante mucho tiempo independiente de facto del Gobierno central sirio durante la guerra civil que comenzó en 2011. De orientación libertaria, este régimen kurdo ha experimentado ampliamente la democracia directa, la autogestión, la justicia restaurativa, la ecología política y la igualdad de género.

Sin embargo, desde la publicación de esta segunda edición de El anarquismo, la situación en Rojava ha evolucionado. Hoy en día, la supervivencia de la autonomía democrática de la región se ve menos amenazada por la guerra civil siria (2011-2024) o por el régimen turco que por el ataque a sus territorios por parte del nuevo Gobierno de Damasco. El futuro del Kurdistán, como experimento libertario, es más que incierto en los próximos años.

En la actualidad, otro territorio de gran envergadura, con una superficie comparable a la de Bélgica, es objeto de un experimento de inspiración libertaria. Chiapas, provincia del sur de México, autónoma desde el levantamiento zapatista de 1994 liderado por el Ejército de Liberación Nacional, está organizada en forma de municipios autónomos.

Aunque Édouard Jourdain apenas lo menciona, este territorio reviste, sin embargo, una importancia notable para el pensamiento anarquista y el de las utopías reales. Al igual que Rojava, el carácter ecológico, feminista, democrático e igualitario del Chiapas zapatista ocupa un lugar central en su organización política. Más concretamente, la asamblea comunitaria, primer nivel de la democracia directa en las aldeas, fundamenta su práctica en la tradición amerindia. Este levantamiento es, en gran medida, un levantamiento indígena que aspira a recuperar la autonomía y la capacidad de acción política tras siglos de colonización y empobrecimiento7. Lejos de un discurso etnonacionalista, el ejército zapatista se propone ser portador de un proyecto igualitario, de ámbito nacional mexicano e internacional.

Los ejemplos que recurre Édouard Jourdain permiten así, en unas pocas páginas, conocer importantes experimentos libertarios, a lo largo de varios siglos y en numerosos continentes. Siguiendo el ejemplo de estos modelos altermundialistas, el anarquismo actual dista mucho de haber quedado relegado a un movimiento occidental.

La última parte, dedicada a «el anarquismo hoy», refuerza el argumento del realismo del movimiento. El autor evoca en ella la práctica de las «TAZ», o zonas autónomas temporales. Basándose en los trabajos de Hakim Bey, explica cómo algunos anarquistas buscan vivir temporalmente, en un espacio delimitado, una libertad desalienada. La TAZ se define como una comunidad que se apodera de un territorio con escaso control por parte del Estado, hasta que es localizada y se ve obligada a retirarse o a desaparecer.

Se han formulado dos críticas principales a esta práctica: por un lado, rompe con la perspectiva de una revolución duradera; por otro lado, no se interesa por el establecimiento de una verdadera justicia social a gran escala. En este sentido, resulta sorprendente que el autor no mencione el caso de las «ZAD», o zonas a defender, que Geneviève Pruvost8 describe como parte de una serie de códigos militantes libertarios. La ZAD se basa también en una ocupación del territorio, pero con un objetivo político explícito, como la oposición a la construcción de un nuevo aeropuerto que amenaza la biodiversidad. Mediante esta acción, la ZAD pretende transformar el mundo de forma concreta, y no simplemente adaptarse a él, tal y como algunos autores reprochan a las TAZ.

Las prácticas anarquistas actuales mencionadas por Édouard Jourdain siguen pareciendo un tanto lejanas, clandestinas o puntuales. Sin embargo, los y las activistas libertarios luchan hoy en día, en Europa y en otros lugares, cada día, a pequeña o gran escala, por una mayor justicia social y política. En Francia, la veterana Federación Anarquista sigue activa, la Unión Comunista Libertaria continúa difundiendo sus ideas, y los miembros de estos grupos, al igual que de muchos otros, militan cada día, mediante diversas prácticas políticas, contra el autoritarismo y el capitalismo.

Recientemente, entre 2018 y 2019, estos activistas se unieron a los chalecos amarillos en las rotondas. Desde 2023, estos activistas también están presentes en las manifestaciones y ocupaciones contra el genocidio en Palestina. En Estados Unidos, los grupos Food Not Bombs reparten comida para combatir la precariedad. En términos más generales, la apertura de librerías anarquistas, bibliotecas sociales y comedores autogestionados; el uso del precio libre; la celebración de free parties; la ocupación de edificios, etc., son otras tantas prácticas políticas empleadas por los y las activistas anarquistas. Estos ejemplos son numerosos y están presentes en todas partes.

La pluralidad de las acciones colectivas dentro del movimiento libertario refleja asimismo la diversidad de formas de organización que pueden adoptar los grupos anarquistas. Por lo tanto, cualquier intento de definir el movimiento contemporáneo, como el propuesto por Édouard Jourdain, no puede prescindir de una descripción de los debates internos relativos a los modos de organización y de funcionamiento. Estos debates, siempre de gran actualidad, estructuran el movimiento y contribuyen tanto a su singularidad como a su evolución.

Así, habría resultado especialmente interesante abordar las contradicciones relativas a la autonomía y la organización: el antiguo debate entre el platformismo y el sintetismo9 se ha reavivado hoy en día con la corriente especifista (especifismo). Cercana al platformismo, esta corriente retoma la idea de unidad ideológica y de participación en los movimientos de masas. Desde hace varias décadas, este movimiento goza de un éxito creciente que se inició en América Latina.

Del mismo modo, numerosas divisiones atraviesan el movimiento en lo que respecta a su autoorganización. En una búsqueda destinada a prefigurar el ideal democrático, algunos grupos dan prioridad a la búsqueda del consenso para la toma de decisiones, mientras que otros prefieren la regla de la mayoría. En la misma línea, en lo que respecta a la organización de los debates, la formalización de las intervenciones en las asambleas generales —en particular mediante el nombramiento de un moderador— se percibe a veces como autoritaria y contraria a un enfoque espontáneo de los intercambios.

Por último, especialmente en un contexto internacional marcado por el auge de la extrema derecha, se plantea la cuestión de la relación con las instituciones políticas estatales. Siempre opuestas al principio de las elecciones, consideradas autoritarias y aristocráticas, algunas corrientes libertarias mantienen la abstención, mientras que otras recurren al voto como medio defensivo de bloqueo.

Hoy en día, el anarquismo perdura a través de sus organizaciones, sus modos de funcionamiento, sus grupos, sus activistas, sus prácticas y sus ideas. El anarquismo está muy vivo, es cotidiano, plural y actual.

*

La obra El anarquismo permite, en unas cien páginas, obtener una visión general muy amplia de este movimiento político. Aunque se le pueda reprochar la ausencia de una crítica interna en profundidad y la elección de ejemplos a veces alejados en el espacio o en el tiempo, no por ello deja de ofrecer análisis matizados, en particular sobre el terrorismo anarquista o sobre la Comuna de París. Asimismo, pone de relieve varios debates internos fundamentales del movimiento, como los relativos al «plataformismo» o al papel del sindicalismo.

Esta introducción permite comprender con gran claridad el imaginario libertario, basado en los principios de autogestión, libertad, igualdad y democracia directa, que se encuentra en numerosos movimientos sociales. A menudo olvidada u ocultada en la historia de las luchas emancipadoras, la contribución anarquista a la emancipación política y social queda aquí rehabilitada: esta obra introductoria le devuelve el lugar que le corresponde. De hecho, el pensamiento libertario ha influido profundamente en las reivindicaciones a favor de la libertad y la igualdad a lo largo de los dos últimos siglos. Se pueden encontrar rastros de ello incluso en el imaginario contestatario de mayo del 68, como atestigua el famoso grafiti parisino: «Marx ha muerto, Dios también, y yo tampoco me encuentro muy bien»10.

Notas

1 Besancenot, O. y Lowy, M. (2025). Marxistas y libertarios: Afinidades revolucionarias. Libertalia.

2 Mouffe, C. y Laclau, E. (2019). Hegemonía y estrategia socialista: Hacia una radicalización de la democracia. Pluriel.

3 Davranche, G. (28 de febrero de 2023). 1917-1921: Y la pedocriminalidad provocó la caída de Sébastien Faure. Unión Comunista Libertaria. https://www.unioncommunistelibertaire.org/1917-1921-Et-la-pedocriminalite-fit-chuter-Sebastien-Faure.

4 Skirda, A. (2004). Nestor Makhno–Anarchy’s Cossack: The Struggle for Free Soviets in the Ukraine 1917-1921. AK Press.

5 Patterson, S. (30 de junio de 2022). Muerte a todos aquellos que se interponen en el camino de la libertad del pueblo trabajador: la falsa bandera de la anarquía. The Anarchist Library.

6 Paul, J-L. (2003). «Acerca de las reediciones recientes». En Makhno, N. (eds.). La Revolución Rusa en Ucrania: marzo de 1917-abril de 1918. Ressouvenances.

7 Baschet, J. (2019). La rebelión zapatista. Champs histoire.

8 Pruvost, G. (2017). Crítica en acción de la vida cotidiana en la ZAD de Notre-Dame-des-Landes (2013-2014). Politix, 117(1), pp. 35-62.

9 El primero considera la importancia de una base ideológica común para la formación y el funcionamiento de una agrupación anarquista, así como de una participación activa del movimiento anarquista en los demás movimientos de lucha por la emancipación. Frente a una posible uniformización del movimiento, la síntesis afirma la posible cooperación de grupos libertarios con diversos puntos de vista filosóficos y organizativos.

10 Cita inspirada sin duda en una frase de Woody Allen, que Édouard Jourdain atribuye a unos grafiteros anarquistas.

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7. Artista revolucionario indio.

La verdad es que no conocía a este personaje, pero como sabéis que tengo querencia por India y su historia revolucionaria, el artículo me ha parecido interesante.

https://www.historicalmaterialism.org/article/the-artist-who-took-up-arms-reclaiming-the-marxist-vision-of-bishnu-prasad-rabha/

El artista que tomó las armas: la recuperación de la visión marxista de Bishnu Prasad Rabha

Suddhabrata Deb Roy

Mientras Jawaharlal Nehru pronunciaba en Delhi su discurso, ya convertido en un clásico, «Cita con el destino»,[1] un pequeño grupo de activistas comunistas de Dighelia (Assam), vinculados al Krishak Banua Panchayat (KBP) [Soviets de Agricultores y Trabajadores] —que constituía el ala de agricultores y trabajadores del Partido Comunista Revolucionario de la India (RCPI)[2]— se había manifestado con banderas negras en las que se leía el lema «Yeh Azadi Jhoota Hai, Sirf Chamra ka Badal» [Esta independencia es falsa. No es más que un cambio de color de piel]. [3] El grupo estaba liderado por el activista comunista Bishnu Prasad Rabha. [4] Tras este incidente, Rabha fue detenido y, tras su puesta en libertad, se unió a la insurrección armada del RCPI contra el Gobierno indio. Durante la década de 1950, el entonces ministro principal de Assam, Bishnuram Medhi, ofreció una recompensa de 10 000 INR —aproximadamente un millón en la actualidad— por la cabeza de Rabha. Finalmente fue detenido en la aldea de Ghilaguri, en Goalpara, aunque fue puesto en libertad en 1955.
Tras su puesta en libertad, Rabha se afilió al CPI y abrazó la democracia parlamentaria. Se presentó a las elecciones a la Asamblea Legislativa de Assam de 1957 por Barpeta como candidato del CPI y perdió por un estrecho margen. En 1962, durante la guerra entre la India y China, Rabha fue detenido de nuevo por sus creencias comunistas, y fue arrastrado por las calles de Tezpur a modo de humillación. Tras su puesta en libertad, se presentó de nuevo a las elecciones a la Asamblea Legislativa de Assam en 1967 y ganó como independiente. Finalmente, falleció de cáncer en 1969. Las contribuciones de Bishnu Rabha al marxismo revolucionario en el noreste de la India no pueden analizarse únicamente a través de su labor como activista cultural o como político de la corriente dominante, sino que, más bien, es necesario profundizar en sus escritos sin fecha (y en su mayoría) «clandestinos», recopilados meticulosamente por su esposa, Mohini Rabha. [5] Durante sus años como guerrillero marxista clandestino, Rabha elaboró unos análisis impresionantes y originales sobre la posible revolución india desde una perspectiva marxista, que a menudo siguen sin recibir el reconocimiento que merecen, no solo a nivel mundial, sino también en la propia India.

Nacido en 1909 en Dhaka (entonces Dacca), hijo de Gethi Mech y Rai Bahadur Gopal Chandra Rabha, Bishnu Rabha fue uno de los académicos y activistas marxistas y antiestalinistas más versátiles que han honrado al subcontinente indio. Aunque relativamente poco conocido por el público internacional, Rabha fue a la vez académico, pintor, letrista, poeta y actor.[6] Sin embargo, la faceta más importante de su personalidad, que sigue revistiendo una importancia fundamental para los marxistas y los activistas de izquierda, es su visión de un socialismo inspirado en las experiencias vividas por los «marginados» entre los marginados, y su perspectiva ecosocialista. Durante las décadas de 1940 y 1950, Rabha produjo un número impresionante de escritos explicativos y analíticos sobre la economía política marxista, la teoría de la revolución de Lenin y Trotsky, y acontecimientos mundiales como la Revolución Francesa, la Comuna de París y la Revolución Rusa, que siguen pasando desapercibidos para la atención mundial. Rabha fue uno de los primeros marxistas indígenas —es decir, activistas marxistas de la India colonial que no habían recibido educación en el extranjero ni tenían experiencia en viajes al extranjero— en protestar a través de sus escritos contra la degeneración burocrática de la Unión Soviética bajo el régimen de Stalin. Cabe destacar que también elaboró una recopilación de 51 términos clave para los activistas revolucionarios del Tercer Mundo, que incluía notas sobre conceptos como la autocracia, la diplomacia e incluso el Ku Klux Klan, el antisemitismo y (una obra completa, con extensión de libro, sobre) bonapartismo.

Bishnu Rabha cursó sus estudios iniciales en el Instituto Público de Tezpur y, posteriormente, cursó la licenciatura en Ciencias, primero en el St. Paul’s Cathedral College y luego en el Ripon College (actualmente Surendranath College) de la Universidad de Calcuta. Debido a su participación en el Movimiento de Desobediencia Civil, se vio obligado a abandonar el Ripon College y tuvo que matricularse en el Victoria College de Cooch Behar (actualmente conocido como Acharya Brojendra Nath Seal College). Durante su etapa como estudiante en el Ripon College, se interesó por el modelo gandhiano de resistencia anticolonial, por lo que defendió —durante un breve periodo de tiempo —, el modelo no violento de resistencia anticolonial. Se unió al Movimiento de Desobediencia Civil y, posteriormente, se distanció de él a finales de la década de 1930, cuando se inclinó hacia la política marxista radical. Sus actividades radicales como activista anticolonial le valieron la expulsión de la universidad, por lo que tuvo que trasladarse a Tezpur.

A finales de la década de 1930,[7] Rabha se trasladó a la Universidad de Kashi (hoy Universidad Hindú de Benarés), donde interpretó música y danza clásicas tradicionales indias, lo que le valió el título de «Kalaguru» [Maestro de las Artes].[8] Este término se ha convertido en uno de los principales obstáculos para que los marxistas reclamen su legado revolucionario, ya que el Estado se ha apropiado de él para presentar a Bishnu Rabha únicamente como una figura cultural. El intento del Estado de ensalzar a Rabha como una figura cultural, relegando su compromiso con la política comunista, la lucha armada y su defensa de una visión marxista de la sociedad a su aventurerismo juvenil. Incluso académicos de renombre han dejado de prestar la atención adecuada a la obra revolucionaria de Rabha, centrándose más en sus contribuciones culturales, especialmente en aquellos escritos que redactó antes de convertirse en marxista. La marginación de sus escritos radicales tiene su origen en la forma en que los primeros escritos de Rabha —cuando era un idealista y un hindú vaishnavita practicante— fueron utilizados por la extrema derecha de Assam para avivar los sentimientos antiinmigrantes en el estado, transformando a Rabha de un icono comunista a un ideólogo nacionalista. [9]

Las canciones de Rabha forman parte desde hace tiempo del imaginario cultural popular del noreste de la India, donde ha sido homenajeado tanto por las fuerzas políticas de derecha como de izquierda. La derecha ha intentado apropiarse de Rabha por los fundamentos nacionalistas que pueden encontrarse en sus canciones y obras de teatro (incluida aquella que quedó inconclusa) . Bishnu Rabha, sin embargo, no era un nacionalista belicista. Por el contrario, era un pensador revolucionario anticolonialista, que creía que una nación está «verdaderamente» constituida por el sector más desfavorecido de la población, que, para él, eran los pueblos indígenas y los dalits.

El capitalismo es una parte fundamental del . El lema principal del nacionalismo es — un país, una nación, un alma. Tal y como reza el lema nacional del Congreso de la India: utiliza el lema «Un país, un alma, un pueblo, el lema «Bande Mataram» », todos los habitantes de la India se levantaron todos, — y en la India, en medio de este despertar tan intenso, , el nacionalista se levantó de su se alzó en su trono. (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 2, p. 847) [10]

[El nacionalismo es una parte fundamental del capitalismo. El nacionalismo se basa principalmente en: un país, una raza, una vida. … Cuando toda la India se unía en torno al Congreso en su movimiento nacional con las ideas de un país, una vida, una tribu, y con consignas como «Vande Mataram», al presenciar tal revuelo nacionalista laico, los gobernantes británicos temblaban de miedo.]

El tipo de nacionalismo que Rabha había defendido a través de estas líneas era de carácter anticolonial, no uno que respaldara el chovinismo regionalista o el etnocentrismo. Esto quedó patente en la forma en que Rabha analizaba los inconvenientes de las organizaciones tribales mayoritarias de la época. Rabha concebía a los indígenas como una vanguardia de la sociedad, asumiendo la tarea de una revolución armada contra la burguesía. Sin embargo, la vanguardia que Rabha había imaginado era un frente tribal unido y progresista, que no estuviera dividido en múltiples organizaciones basadas en la identidad, como ocurría bajo el dominio británico y, posteriormente, bajo las formaciones burguesas nacionales como el Congreso Nacional Indio (INC). Rabha había declarado:

«En la actualidad, entre los líderes de las organizaciones tribales, los tribales halowa, hajuwa, bonuwa, Dukhiya Rajak, en diversas formas, la esperanza de la libertad, la paz y y la esperanza de la liberación, mostrando en su propio camino y, por sí mismo, ha consolidado su liderazgo sobre el movimiento tribal y, con su firme liderazgo, , protegiendo a los ricos y a los poderosos, los pobres, los moribundos y los necesitados , y, en el marco de la ley, el «Tribunal de la Clase», , que se ha visto sometida a la opresión y el abuso por parte de los «ricos». K partido tras partido — – como el Congreso, la Liga Musulmana, el Partido Socialista , el Bloque Progresista y otros, la Liga Tribal también se ha sumado a esta «perra», «hecha», «chepa» -en el sentido de «instrumento». Además, hay que tener especialmente en cuenta que — el imperialismo y el colonialismo es la razón por la que surgió la nación tribal. A partir de esta tribu «Tribal», -se formó la asociación «Tribal». Gracias a la asociación «Tribal», no ha podido aportar en absoluto pueda alcanzar el bienestar o la prosperidad , mientras que la clase adinerada puede alcanzar la prosperidad. (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 2, p. 847)

[Los líderes de las organizaciones tribales atraen a las personas sumidas en la pobreza, que habitan en los bosques y se encuentran en la indigencia con promesas de felicidad y libertad, llevándolas hacia estas organizaciones identitarias. En realidad, protegen a los ricos y utilizan las leyes ideadas por la élite para oprimir aún más a los pueblos tribales. Al igual que otros partidos —como el Congreso, la Liga Musulmana, el Partido Socialista o el Bloque Progresista—, la asociación tribal también acepta el aparato jurídico burgués y capitalista. La razón misma de la creación de la asociación tribal y de la comunidad como tal es proteger el capitalismo y el imperialismo. A través de la organización tribal, las comunidades tribales nunca podrán alcanzar el poder ni la paz; por el contrario, estas organizaciones solo sirven a los intereses y al bienestar de las clases adineradas.]

Rabha consideraba que las divisiones que surgen entre los pueblos tribales debido a sus identidades eran consecuencia del colonialismo y del apoyo tácito de la burguesía nacional. Estas reflexiones ofrecen una perspectiva única sobre cómo un líder comunista tribal de una de las regiones más subdesarrolladas de la India británica había comenzado a teorizar sobre las contradicciones internas entre las comunidades marginadas en términos de la burocracia colonial y estatista. Posteriormente, estas ideas encontraron cabida en sus canciones y obras de teatro. Sus creaciones culturales estaban profundamente entrelazadas con su visión política y tenían por objeto inspirar a los campesinos y a los pueblos indígenas a sumarse a la lucha socialista anticolonial contra los británicos y, posteriormente, contra la burguesía nacional india. Rabha escribió:

«En el reino hay dos páthas, una es negra, la otra es blanca.

Si en el reino hay una rama de mangal, sacrifique ambas cabras. (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 1, p. 9)[11]

[En el país hay dos cabras, una negra y otra blanca; si desea el bien del país, sacrifique a ambas.]

El antagonismo mostrado hacia la burguesía nacional lo situó en oposición a figuras prominentes e influyentes dentro de la izquierda mayoritaria, que a menudo consideraban que la burguesía nacional tenía un carácter potencialmente revolucionario. Esto quedó confirmado en la tesis de Dutt-Bradley, que defendía el papel progresista del entonces Congreso Nacional Indio.[12] La resistencia al dominio de la burguesía nacional —similar a la declaración de Bhagat Singh sobre el «Brown Sahib»— constituyó una parte fundamental del marxismo anticolonial de Rabha. Esto también pone de manifiesto la visión alternativa de la modernidad que Rabha construyó, una visión que no dependía de la destrucción del orden social tribal por parte de la administración colonial, sino que utilizaba la sociedad tribal para imaginar un nuevo orden igualitario.

Amalendu Guha, destacado pensador marxista de Assam, argumentó que la vida de Rabha podía considerarse como la modernidad incompleta que llegó a caracterizar a Assam bajo el colonialismo y el capitalismo. Otros autores, como Hiren Gohain, han defendido una opinión similar.[13] A menudo hacen hincapié en el carácter progresista y reformista de la burguesía nacional, ya que tanto Guha como Gohain han sido, en gran medida, partidarios o simpatizantes de la corriente principal de la izquierda estalinista en la India, forjada en una época en la que, como escribieron Hussain y Chetia en su obituario de Amalendu Guha, «la India significaba algo completamente diferente de lo que significa hoy en día. […] La única alternativa podría ser una alternativa a la India burguesa: una alternativa socialista».[14] Comentadores recientes como Suraj Gogoi han señalado una línea de pensamiento similar en Gohain.[15] El análisis de Rabha sobre la sociedad india no presentaba el colonialismo como fundamento para el desarrollo del capitalismo, sino que lo consideraba más bien un sistema de dominación que consolidaba aún más el sistema feudal en el país. Esto contradecía la concepción estalinista dominante del colonialismo defendida por el Partido Comunista de la India (CPI), que subordinaba la política revolucionaria anticolonial espontánea a una política centrada en la concepción estalinista del «socialismo en un solo país», la cual a menudo buscaba establecer relaciones estables con la burguesía nacional. [16] Se cree que Rabha simpatizó con el Partido Comunista de la India (CPI) hasta aproximadamente 1945, tras lo cual se desilusionó con dicho partido debido a su postura acrítica respecto a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como modelo de insurrección revolucionaria, el énfasis del CPI en ser únicamente una sección de la Internacional Comunista en lugar de desarrollar una política revolucionaria adaptada específicamente a las condiciones indias, y el cambio de postura respecto a la participación de los soldados indios en la Segunda Guerra Mundial.

El análisis de Rabha sobre el movimiento independentista indio se vio influido por las opiniones de Saumyendranath Tagore —entonces líder del RCPI —, quien sostenía que, aunque el Movimiento «Quit India» sentó las bases para la eventual independencia de la India, también aceleró la polarización comunal, contribuyendo al auge del fundamentalismo hindú radical, la Liga Musulmana y la partición de la India. Tagore criticó a los entonces dirigentes del Congreso —en particular a Gandhi, Patel y Nehru —, así como el fracaso del movimiento a la hora de abordar las contradicciones de clase más profundas de la sociedad india y de desarrollar el potencial para un auge revolucionario socialista más amplio. Esta postura lo situó en oposición no solo al Congreso, sino también al PCI, que, a partir de 1941, apoyó el esfuerzo bélico de los Aliados y se opuso por completo al movimiento «Quit India». [17] Siguiendo a Tagore, Rabha argumentó que la «violencia popular localizada» debía transformarse en un movimiento revolucionario socialista concertado, manteniendo intacto «su carácter espontáneo, atomizado y no centralizado». [18]

El hecho de que el CPI se alineara con la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial no encajaba con el activismo anticolonial de Rabha. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras la alianza de la Unión Soviética con los británicos, el CPI pidió una suspensión temporal de las actividades antibritánicas en el país con el fin de demostrar su apoyo a las fuerzas aliadas. En este sentido, el entonces CPI se opuso al movimiento «Quit India». [19] Para Rabha, esta táctica adoptada por el CPI no prestaba atención a la realidad material de la sociedad india, que, en su opinión, estaba preparada para un levantamiento revolucionario contra los británicos. Entre las facciones de izquierda más destacadas que se opusieron al CPI durante esa época se encontraba el RCPI, que apoyó el Movimiento «Quit India» (siguiendo el llamamiento de Saumyendranath Tagore)[20] y lo analizó como un elemento esencial del movimiento anticolonial. Rabha se unió al RCPI en 1945[21] y, posteriormente, se incorporó a su resistencia armada —que comenzó en 1948 bajo el liderazgo del RCPI (Pannalal Dasgupta)— contra los británicos y, más tarde, contra el Estado indio. Fue durante esta época cuando la gente comenzó a referirse a él popularmente como el «Xoinik Xilpi» [Hoi–nick Heel-pee] (El soldado artista).

Uno de los primeros relatos escritos de Rabha tras unirse al RCPI fue su ensayo sobre el motín naval indio de 1945 —a menudo conocido como el último clavo en el ataúd del Imperio Británico en el sur de Asia—, en el que criticó abiertamente a la entonces dirección del CPI por restar importancia al papel revolucionario del motín. Atacó al CPI tildándolo de «Nokoli Communist, Stalin Ponthi» [falsos comunistas, estalinistas], y argumentó que las actividades del CPI conducían a la disolución del espíritu revolucionario del pueblo. Rabha escribió:

El cielo de Bombay se ha convulso y ha surgido este nuevo el inicio de la rebelión. Todos los trabajadores, paso a paso, deben seguir adelante, en los puentes o en los muelles, en las barricadas, en los muelles y en los embarcaderos, en los barrios de Jara y Pajra, en la lucha contra la policía, en la calle, sacrificando sus vidas. En ese momento, en el barco «Castle Bereket», se produjo la rebelión total de los marineros — – con las armas en sus manos, todos los barcos bajo su mando […] todos, con el fin de superar cualquier obstáculo que se presente en el camino , se dirigieron con facilidad hacia el campamento de Gorahat para disipar cualquier obstáculo en el camino. En este caso, el ejército marathi se niega para reprimir la rebelión. En se pronuncia con la palabra «Jayahind», el estruendo de la rebelión retumbaba: «Dop-Hendol-Dop», que infunde temor tanto a los líderes como a los ricos, se oye un estruendo — – en el camino de Bat. En Goté se vislumbra se vislumbra. (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 2, p. 835)

[El ambiente en Bombay, tanto en el aire como en tierra, estaba cargado de nuevos comienzos revolucionarios. Los trabajadores están saliendo a la calle y se enfrentan a todo el personal administrativo británico con el que se topan. Los trabajadores han levantado barricadas en distintos puntos de la ciudad y se están enzarzando en enfrentamientos con la policía británica, golpeando a algunos agentes y, a menudo, muriendo ellos mismos como mártires. Los amotinados de la marina han declarado el control total del puerto. Tienen el control de las armas, el arsenal, los barcos […] y son capaces de vencer cualquier oposición a su movimiento. Incluso el ejército marathi se ha negado a sofocar la revolución. Toda la ciudad resuena con consignas de «Jay Hind» [Victoria a la India], y la sociedad rebosa potencial revolucionario. Los capitalistas y la administración colonial están sumidos en el miedo, y todo el país es testigo de las llamas de una revolución.]

Esto se oponía a la estrategia pacífica del entonces CPI, que había defendido que el apoyo a los amotinados debía manifestarse en forma de huelgas pacíficas.[22] Rabha argumentó que la postura del CPI permitía un enfriamiento gradual del espíritu revolucionario del movimiento, postura que él mismo defendió durante las tumultuosas décadas de los años cuarenta y cincuenta. Frente al «gradualismo» de Dange y otros en aquel momento, Rabha adoptó una actitud más radical hacia el cambio revolucionario en la sociedad:

«Revolución significa transformación», — – amool parivarttan. Esta revolución comienza, en un primer momento, de forma gradual , pero se convierte en un cambio repentino y radical. (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 2, p. 851)

[Una revolución significa cambio: un cambio total. Este cambio comienza de manera gradual y luego adquiere un carácter de ruptura]

La idea de un cambio rupturista en la sociedad convirtió a Rabha en un leninista mucho más destacado que otros de su generación, incluidos aquellos que llegaron a convertirse en figuras destacadas de los principales partidos de izquierda, como el CPI y el RCPI. Tales opiniones también quedaban patentes en sus escritos sobre organización y construcción del partido, en los que abogaba por un partido democrático muy diferente de la forma estalinista de partido burocrático que se había desarrollado en la Unión Soviética. Esto se derivaba de su énfasis en que la política socialista debía desarrollarse desde el seno de la población altamente marginada, como quedó patente en sus actividades durante su etapa clandestina, en la que llegó a organizar a una amplia variedad de tribus en todo el Assam, entonces aún sin dividir. Entre ellas se incluían —además de su propia tribu, los rabhas— los bodos, los dimasas y los kacharis. Es importante señalar aquí que las experiencias que Rabha adquirió durante ese tiempo constituyeron una parte importante de sus escritos sobre las sociedades tribales, tales como «Dimasa Kachari Buronji», «Rabha Jatir Itihas», «Otit Asom», «Bodo Somaj», «Raghob Moran», «Moamoria Bidroho», «Mising Kabang», «Narakashur», «Una breve historia de las tribus» y otros escritos similares, que contenían una fuerte influencia marxista. [23]

El propio Bishnu Rabha fue también un organizador sumamente eficaz. Demostró una gran destreza organizativa durante su participación en el IPTA, tal y como señaló Bhupen Hazarika —galardonado póstumamente con el Bharat Ratna en 2019— en su obra «Bishnu Kokaideo». [24] Hazarika había hablado detalladamente de cómo Rabha insistía en que los activistas de la IPTA no solo se familiarizaran con la cultura tribal y la inmensa diversidad de la sociedad, sino que participaran activamente en su promoción y preservación. Su principal deseo era que los activistas comenzaran a prestar atención a las masas invisibilizadas de la sociedad, es decir, a los tribales y a los dalits. Aunque se convirtió en miembro de la IPTA en torno a 1945, [25] su ascenso dentro de la IPTA se produjo lentamente. La IPTA, en aquellos días, era una plataforma común utilizada por diversas formaciones de izquierda, entre las que se incluían tanto el CPI como el RCPI, a pesar de que eran ideológicamente distintas. Tras la muerte de Jyoti Prasad Agarwala en 1951, Bishnu Rabha asumió el cargo de presidente de la sección de Assam de la IPTA. Es importante mencionar aquí que fue gracias a la estructura organizativa e ideológica que Bishnu Rabha había establecido que pudieron formarse figuras destacadas como Bhupen Hazarika y Hemanga Biswas —icono cultural de la izquierda bengalí—. Biswas puso de manifiesto la forma en que Rabha combinaba el activismo político con las representaciones culturales, pronunciando discursos políticos tras sus actuaciones, así como manifestando públicamente el carácter anticapitalista de sus obras de teatro y canciones.[26]

Hazarika y Biswas fueron capaces de superar las tensiones comunales y hablar de la hermandad entre assameses y bengalíes incluso tras los disturbios antibengalíes de julio de 1960. Esto se debe en gran medida al legado que Bishnu Rabha construyó dentro de la IPTA.[27] La IPTA se convirtió en una organización democrática capaz de acoger a una amplia gama de figuras culturales, entre las que se incluye, en los últimos tiempos, al difunto Zubeen Garg.[28] Sin embargo, tras su apropiación por parte del Estado —y más aún por parte del actual Gobierno de extrema derecha—, el legado de Bishnu Rabha corre un grave peligro de verse erosionado. Además de las noticias que informan de que su casa en Tezpur se encuentra en ruinas,[29], uno de sus hijos, Prithviraj Rabha —político del partido de tendencia derechista Asom Gana Parishad (AGP)— ha afirmado que Bishnu Rabha le había animado a participar en las actividades de la organización cultural de extrema derecha Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS). [30] Esta declaración del hijo de alguien que escribió sobre la necesidad de una revolución india encabezada por los pueblos indígenas y los dalits ha sido criticada por muchos, incluida la propia organización de Rabha, la IPTA.[31] La lealtad de Rabha no se dirigía hacia el nacionalismo hindú ni hacia la socialdemocracia reformista, sino, más bien, hacia los trabajadores y los campesinos, lo cual se ponía de manifiesto en la forma en que expresaba activamente su oposición al reformismo:
Destruid, destruid la arrogancia de los ricos, por favor, maya que nos perdone el día en que, con el hierro, el acero, el carbón y el da, el arado, el hacha, el machete y el martillo, y vayamos a la guerra] (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 1, p. 134)

[Destruyan el orgullo de la élite, no muestren piedad alguna, pues el tiempo del perdón ha terminado; tomen su arado, su hacha, su machete y su martillo, y vayamos a la guerra]

La actitud que Rabha mostró hacia los «enemigos de clase» se inspiró en su lectura de los escritos de Marx sobre la Comuna de París —aunque no está claro a qué obras tuvo acceso—, en los que defendía, al igual que Fidel Castro en sus últimos años, que había que tratar con severidad a los «enemigos de clase». Letras como las presentadas anteriormente se han convertido en parte del imaginario cultural popular de la izquierda en el estado, pero las contribuciones filosóficas de Rabha siguen sin recibir el reconocimiento que merecen. Rara vez se reconoce que Bishnu Rabha fue uno de los pensadores marxistas más perspicaces que honraron al país durante aquellos años formativos del movimiento comunista en la nación. No solo desempeñó un papel en la popularización de las ideas marxistas a través de sus canciones y obras de teatro, sino que también hizo accesibles dichas ideas en lenguas distintas del inglés, como el assamés.[32] Sus breves notas sobre la historia y la dinámica de la Revolución China —incluido un análisis del papel de los intelectuales en ella— o sobre la Comuna de París constituyen hitos importantes para analizar las formas en que se ha desarrollado la política de izquierdas en la región tribal más diversa de la India en cuanto a población.

 
Rabha fue alguien que fue más allá de las ideas tradicionales de la izquierda sobre la «marginalidad» en el país. Mientras que la mayoría de sus compañeros del movimiento de izquierda dominante del país hacían hincapié en los trabajadores industriales —en lugares como Bombay y Calcuta— como vanguardia de una posible «revolución india», Rabha sostenía que, en la India, ese papel debía recaer en los pueblos tribales y los dalits, quienes constituían el «proletariado» en el sentido más auténtico del término en la India. Sus canciones y escritos ponían de relieve en repetidas ocasiones una actitud humanista fundamental hacia los problemas a los que se enfrentaban las masas, especialmente las personas que se encontraban en una posición social inferior a la de la clase obrera industrial. Bishnu Rabha fue uno de los primeros marxistas de su época en hablar de la difícil situación de los dalits y los pueblos indígenas, y los integró en sus canciones:
קולίζa ніŋárí tejar túpire mathi gṛhi yam chiro sukhar sarag tuli, Ghī yam, chir sukhar sarag tuli, jeuti’r nav ji Likani dim meli meli , Gam pīḍitar chīr vijayar gān firai anīm d litre samman[33]

[Exprimiendo la sangre de mi corazón, moldearé un cielo eterno de felicidad para los oprimidos. Crearé un cielo eterno de alegría, difundiendo luz y felicidad. Cantaré la canción de la victoria eterna y restauraré el honor de los dalit]

Rabha siguió hablando sobre la opresión de castas y la emancipación tribal hasta su muerte. [34] La mayor parte de los escritos de Rabha siguen sin traducirse al inglés y, por ello, sigue siendo una figura relativamente desconocida a nivel mundial. Una de las razones principales de ello ha sido el control del espacio literario en Assam por parte de organizaciones como la Asom Sahitya Sabha, que ha seguido utilizando a Rabha para promover sus sentimientos regionalistas y su política de tendencia conservadora, aislando así a un pensador marxista de gran versatilidad de sus homólogos internacionales. En los casos en que se le ha dedicado algún espacio, este se ha centrado principalmente en su vida como figura cultural, con escasas referencias tanto a su etapa como guerrillero armado clandestino como a su etapa como representante electo por Tezpur. Estos relatos han sido importantes para consolidar el legado literario de Rabha, pero rara vez han abordado sus ideas marxistas y comunistas sobre el cambio social. En aquellos casos en los que se ha hecho hincapié —como en una obra de Manjeet Baruah—[35], la idea del marxismo se ha abordado a menudo desde la perspectiva de un biógrafo que no ha prestado la atención adecuada a las contribuciones teóricas originales de Bishnu Rabha. Un ejemplo de ello puede observarse en las siguientes líneas de Rabha, en las que se desmarca de una concepción mecánica del progreso social y presenta un análisis muy sofisticado del cambio social que concuerda con los estudios recientes sobre el último Marx: [36]

ビプラヴの勝利および一般大衆の堅固な para que la clase popular pueda unirse, el progreso sobre la base de una nueva situación esta fuerza se aplica se canaliza hacia la rebelión. Esta fuerza surge y en el seno de la sociedad humana, esta división — — que se distingue de las leyes de la naturaleza. En el ámbito social , el ser humano actúa de forma revolucionaria . (Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 2, p. 857)

[La victoria de la revolución depende del movimiento unido de la gran mayoría del pueblo, encaminado a llevar a cabo una rebelión enérgica con el fin de establecer un nuevo orden basado en la clase progresista capaz de organizar a las masas. Esta revolución surge de la sociedad humana —es de naturaleza humana y está separada de las leyes de la naturaleza—. Impulsadas por las condiciones de la existencia social, las personas actúan de manera revolucionaria.]

La política revolucionaria antiburocrática de Bishnu Rabha queda patente en sus escritos sobre el movimiento y la política tribales en la India, en los que criticaba simultáneamente el papel de las formaciones políticas mayoritarias —incluida la izquierda estalinista dominante— y el papel desempeñado por la burguesía tribal indígena. A menudo conocido como «el Da Vinci de Assam», [37], Rabha empuñó al mismo tiempo tanto la pluma como el «arma» contra el Imperio Británico y, posteriormente, contra la burguesía nacional. Sus escritos sobre sociedad y política —la mayoría de los cuales siguen sin traducirse ni analizarse— durante los «años en la clandestinidad» nos ofrecen una ventana para comprender no solo su legado revolucionario —que va mucho más allá de sus canciones y obras de teatro —, sino también una perspectiva marxista única sobre las sociedades indígenas y su relación con el colonialismo y el capitalismo. La combinación de estas dos facetas de los escritos clandestinos de Rabha lo convierten en un revolucionario que merece una mayor atención, no solo en la India, sino a nivel mundial.

El artículo se basa en una ponencia que iba a presentarse en la Conferencia de Materialismo Histórico de 2025 en Londres. Los fragmentos del manuscrito en assamés utilizados en el artículo fueron preparados por Rwituraj Goswami

[1] El discurso completo puede consultarse aquí: https://www.files.ethz.ch/isn/125396/1154_trystnehru.pdf

[2] El RCPI es una formación política semitrotskista creada inicialmente como la «Liga Comunista» por Saumyendranath Tagore en 1934.

[3] Véase https://www.rcpi-communist.in/2021/01/commemorating-bishnu-prasad-rava.html y https://raiot.in/tag/rcpi/

[4] La grafía inglesa de «Rabha» suele escribirse como «Rava». En este artículo utilizo «Rabha» debido a su uso predominante.

[5] Véase https://countercurrents.org/2020/06/knowing-comrade-bishnu-rava/

[6] Rabha interpretó un papel protagonista en «Joymoti», el primer largometraje assamés de 1935 dirigido por el socialista Jyoti Prasad Agarwala; véase https://en.wikipedia.org/wiki/Joymoti_(1935_film)

[7] Se desconoce la fecha exacta. Algunas fuentes indican que Rabha viajó en 1939, mientras que otras afirman que fue en 1940 o 1941.

[8] Se cree que fue tras esta actuación cuando Sarvepalli Radhakrishnan le otorgó el título de «Kalaguru». Sin embargo, algunas fuentes afirman que fue el periodista Bibhut Kalita quien le concedió dicho título a Rabha.

[9] Hazarika, P., y Prasad Nath, D. (2017). Bishnuprasad Rabha como icono cultural de Assam: el proceso de construcción de significado. Cosmopolitan Civil Societies: An Interdisciplinary Journal, 9(1), 60–76.

[10] Das, Jogesh y Sarbeswar Bora (eds.). (1989). Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 2. Tezpur: Rabha Rachanavali Prakashan Sangha.

[11] Das, Jogesh y Sarbeswar Bora (eds.). (1989). Bishnu Prasad Rabha Rachana Sambhar: Volumen 1. Tezpur: Rabha Rachanavali Prakashan Sangha.

[12] Dutt, R. P., y Bradley, B. (29 de febrero de 1936). Frente Popular Antiimperialista en la India [Tesis]. International Press Correspondence (INPRECOR). Disponible en: https://www.marxists.org/archive/dutt/1936/03/x01.htm.

[13] Guha, Amalendu. La India medieval y colonial temprana: sociedad, política y economía (Calcuta: KP Bagchi, 1991); Gohain, Hiren, ed. Xoinik Xilpi Bishnu Rabha (Nalbari: Journal Emporium, 1982)

[14] Véase https://scroll.in/article/728582/amalendu-guha-1924-2015-lifelong-revolutionary-peoples-historian-life-affirming-poet

[15] Véase https://countercurrents.org/2018/08/a-reply-to-dr-hiren-gohain/

[16] Véase Partido Comunista de la India. (1930/2020). Borrador de la Plataforma de Acción, 1930. The Marxist, 36, 58-80. El Programa de 1930 declaraba su oposición a la burguesía nacional, postura que posteriormente fue revocada por la Tesis de Dutt-Bradley en 1936. Para consultar un informe político sobre la tesis, véase People’s Democracy. (2 de febrero de 2020). Tesis de Dutt-Bradley. Disponible en: https://peoplesdemocracy.in/2020/0202_pd/dutt-bradley-thesis

[17] Tagore, S. (1946). Revolution and Quit India. Calcuta: Samar Bose.

[18] Ibíd., p. 23.

[19] Manzer, Hira. «The Communist Party and the Muslim League, 1937–1947». Actas del Congreso de Historia de la India 64 (2003): 1036–1048.

[20] Tras la Segunda Guerra Mundial, el RCPI comenzó a organizar soviets (panchayats) de campesinos y trabajadores, como primer paso hacia la revolución india. Sin embargo, un grupo del RCPI liderado por Pannalal Dasgupta (quien fue secretario general del RCPI durante la Segunda Guerra Mundial) se escindió del RCPI original abogando por una lucha armada contra el Estado indio.

[21] Rabha se afilió al KBP en 1945 y, según la línea oficial del RCPI, no se incorporó formalmente al RCPI hasta 1949. Sin embargo, dado que en la década de 1940 las diferencias entre las formaciones del partido de vanguardia y sus organizaciones aliadas eran meramente nominales y titulares, puede afirmarse que se incorporó al RCPI en 1945. Una confirmación adicional del ascenso de Rabha entre las bases del partido, a pesar de no ser miembro afiliado (según algunas fuentes), es el hecho de que, cuando Tagore visitó Assam en 1948, fue Rabha quien le dio la bienvenida. Para más detalles, véase https://www.rcpi-communist.in/2021/01/commemorating-bishnu-prasad-rava.html

[22] Jeffrey, Robin. «India’s Working Class Revolt: Punnapra-Vayalar and the Communist ‘Conspiracy’ of 1946». The Indian Economic & Social History Review 18:2 (1981), pp. 97–122.

[23] Todos estos textos se recogen en el primer volumen de «Bishnu Prasad Rabha Rasana Sambhar».

[24] Hazarika, Bhupen. Bishnu Kokaideo (Guwahati: S.H. Educational Trust, 1993).

[25] La IPTA se fundó en mayo de 1943 en Bombay (hoy Mumbai).

[26] Biswas, Hemango. 2008. «Na Axomor Na Pratik: Bishnu Prasad Rabha» (1970), en Paramananda Majumdar (ed.). Hemango Biswas Rasanavali (Obras completas de Hemango Biswas), pp. 797–801. Guwahati: Publication Board Assam.

[27] The Hindu. (22 de enero de 2019). Bhupen Hazarika y Hemango Biswas: la música conmovedora que tranquilizó a Assam hace seis décadas. Disponible en: https://www.thehindu.com/entertainment/music/bhupen-hazarika-and-hemango-biswas-the-soulful-music-that-calmed-assam-six-decades-ago/article26163153.ece

[28] People’s Democracy. (5 de octubre de 2025). Homenaje: Zubeen Garg, artista rebelde de Assam. Disponible en: https://peoplesdemocracy.in/2025/1005_pd/tribute-zubeen-garg-rebel-artist-assam

[29] Times of India. (20 de junio de 2022). Llamamiento para la conservación de la emblemática casa de Bishnu Rava. Disponible en: https://timesofindia.indiatimes.com/city/guwahati/guwahati-preservation-cry-for-iconic-house-of-bishnu-rava/articleshow/92345469.cms

[30] La noticia tuvo una amplia difusión en los portales de noticias regionales. Puede consultarse un reportaje aquí: https://www.pratidintime.com/latest-assam-news-breaking-news-assam/did-bishnu-prasad-rabha-tell-his-son-to-join-rss-10532259

[31] Véase la declaración de Soneswar Narah: https://www.pratidintime.com/latest-assam-news-breaking-news-assam/prithiraj-rabha-distorting-fathers-legacy-alleges-iptas-soneswar-narah-10545413

[32] Rabha escribía principalmente en assamés durante su etapa en la clandestinidad. Sin embargo, sí que escribió un importante análisis de la Revolución China en inglés.

[33] La letra de la canción está disponible en formato digital en Geet Sankalan: https://geetsankalan.com/lyrics/Tejor_Bulere_Likhi_Jam

[34] Bishnu Rabha hablaba con frecuencia sobre la difícil situación de los dalits en el país. Cabe destacar que, cuando Saumyendranath Tagore, el entonces líder del RCPI, visitó Assam en 1948, Rabha le acogió en el histórico Teatro Baan de Tezpur, donde compuso un poema en honor a Tagore titulado «Hey Biplobi Bir Odhinayok» [«Oh, valiente líder revolucionario»], en el que se decía: «Con su llegada, la bandera roja de los oprimidos, los dalits, ondea en lo alto». La letra de la canción está disponible en formato digital en Geet Sankalan: https://geetsankalan.com/lyrics/Hey_Biplobi_Bir

[35] Baruah, M. (2025). Hunter, Peasant, Rebel: Colonialism and the British Assam Frontier. Nueva Delhi: Routledge.

[36] Véase, por ejemplo, Anderson, K. B. (2025). Los caminos revolucionarios del último Marx: colonialismo, género y comunismo indígena. Londres: Verso.

[37] Para consultar las memorias de su hijo Hemraj Rabha, en las que se recogen reflexiones personales, véase https://www.indianmemoryproject.com/203-2/

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8. Entrevista sobre marxismo cultural.

Tampoco conocía a esta pensadora ni a la Escuela de Palm Springs, pero la entrevista me ha resultado también de interés.

https://jacobinlat.com/2026/06/poniendole-marxismo-al-marxismo-cultural/


Catherine Liu, profesora de la UC Irvine y cofundadora de un nuevo grupo de investigación marxista. (Cortesía del Institute of Art and Ideas)

Poniéndole marxismo al «marxismo cultural»

UNA ENTREVISTA CON Catherine Liu
Traducción: Pedro Perucca

La Escuela de Investigación Social de Palm Springs quiere revitalizar el materialismo histórico, revivir la crítica de la ideología y plantear grandes preguntas sobre la vida social. Hablamos con una de sus fundadoras, Catherine Liu, sobre el capitalismo gánster y el futuro del socialismo.

Entrevista por Ben Burgis

Catherine Liu es profesora de estudios de cine y medios en la Universidad de California, Irvine. Es autora de varios libros, el más reciente de los cuales es Virtue Hoarders: The Case Against the Professional Managerial Class (Acaparadores de virtud: los argumentos contra la clase profesional-gerencial) y el próximo Traumatized: The New Politics of Public Suffering (Traumatizados: la nueva política del sufrimiento público). En los últimos años se consolidó como una crítica aguda y convincente de la política identitaria y el liberalismo de clase media, y como defensora de una renovada política materialista de izquierda. Su conversación del año pasado con el podcaster Joshua Citarella sobre «trauma, virtud y élites liberales» fue vista más de medio millón de veces en YouTube.

Este fin de semana en Frankfurt, Liu y varios colegas lanzan una nueva iniciativa llamada Escuela de Investigación Social de Palm Springs (PSSSR, por sus siglas en inglés). Jacobin habló extensamente con ella sobre la PSSSR, el estado de la academia, las patologías del liberalismo contemporáneo y el gangsterismo de la derecha trumpista.

BB

¿Qué esperan lograr con la Escuela de Investigación Social de Palm Springs?

CL

Esperamos fomentar la investigación en áreas como la crítica de la ideología y el materialismo histórico, que realmente no están teniendo lugar en la universidad. Siempre bromeo diciendo que somos una banda tributo de la Escuela de Frankfurt, pero compuesta por chicas y gays. La Escuela de Frankfurt estuvo mucho en las noticias desde que murió Jürgen Habermas, y Gabriel Rockhill publicó su libro sobre cómo todo fue una gran tapadera de la CIA.

Y por supuesto, desde hace mucho tiempo también está en el centro de las teorías conspirativas de la derecha sobre el «marxismo cultural».

Tanto la derecha como la izquierda parecen estar en diversas fases de rechazo de la Escuela de Frankfurt, lo que para mí no es más que un testimonio de su poder. Lo que realmente intentaron hacer fue integrar el psicoanálisis con el marxismo para crear un método de análisis histórico y cultural que creo que tiene una vigencia duradera.

Una de las cosas que hicieron fue trabajar en la reseña de películas y estudios de la cultura en el Berlín del período de Weimar, analizando los productos de la industria cultural e integrando eso con el materialismo histórico. Creo que eso es muy singular.

Incluso dejando de lado las tonterías sobre la CIA, tengo la impresión de que hay personas que comparten tu deseo de una política materialista basada en la clase que encuentran poco útil el enfoque culturalista de los teóricos originales de la Escuela de Frankfurt.

Creo que los marxistas son los mejores economistas, pero yo no soy economista. No es ahí donde van a estar mis contribuciones. Y creo que el proyecto intelectual más amplio tiene que casar la historia económica, el materialismo histórico, con el análisis cultural de la Escuela de Frankfurt. Y lo que eso nos permite hacer es mirar las transiciones entre diferentes formas de producción de una manera singular.

Walter Benjamin, por ejemplo, escribió un libro sobre el drama fúnebre alemán (trauerspiel). Y en realidad trata sobre la sociedad cortesana y el feudalismo, y la emergencia de una clase clerical secular. Se puede analizar la forma épica del fetichismo de la mercancía que emerge en el siglo XIX cuando el capitalismo está encontrando su propia forma. Eso es ciertamente algo que le interesa a la Escuela de Frankfurt. O se puede examinar la relación entre la emergencia del pluralismo liberal en Estados Unidos y el tipo de estructura económica de autonomía agrícola que surgió de él.

No se trataba simplemente de ver películas y compartir pensamientos sobre ellas. Estaban analizando cómo las estructuras psíquicas, las estructuras culturales, cambiaron del feudalismo a la sociedad mercantil y al capitalismo industrial.

Liberalismo zombie y capitalismo gánster

Dame algunos ejemplos de la investigación que realizarán a través de la PSSSR.

Dos de los grandes focos son el liberalismo zombie [liberal en el sentido que se le da en EE.UU.] y el capitalismo gánster.

¡Definitivamente quiero escuchar sobre el liberalismo zombie! Releí tu libro Virtue Hoarders: The Case Against the Professional Managerial Class durante la primera semana de la segunda administración Trump el año pasado, y me impresionó mucho tu análisis de cómo los fracasos del liberalismo de la clase profesional-gerencial allanaron el camino para Donald Trump, y de cómo él logró galvanizar el resentimiento popular contra este sector. Me encantaría escucharte reflexionar sobre eso ahora que estamos en medio de una ronda de Trump mucho más oscura y autoritaria.

Kamala Harris y el Comité Nacional Demócrata no pudieron conectar en absoluto con el sentido de traición que los estadounidenses sentían respecto de este tipo de liberalismo. Y una de las cosas que queríamos examinar era la destrucción de todas estas instituciones liberales que se suponía que eran estos espacios no mercantiles e independientes de exploración libre. Estas instituciones que no pueden morir, como el New York Times, como Harvard, como Yale, como Princeton, fueron vaciadas por dentro. El liberalismo como conjunto de principios fundamentales fue completamente traicionado por los propios liberales. Una institución como Yale intentó mantenerse al margen con Trump, pero en realidad no creen en la libertad académica y capitularon muy rápidamente ante la voluntad de los donantes y la administración. Y no debería sorprendernos.

Le decía hoy a un estudiante de posgrado que la corrupción de las élites liberales comenzó realmente en 1947, cuando Harry Truman declaró la Guerra Fría y los liberales estadounidenses simplemente se alinearon. Y esas dinámicas nunca terminaron del todo. Incluso después de la derrota en la guerra de Vietnam, seguimos buscando más enemigos que exterminar. Incluso después de la caída del Muro de Berlín, nunca obtuvimos el dividendo de la paz. Obtuvimos las guerras eternas de la guerra global contra el terrorismo.

Es difícil para el liberalismo, como corriente política real, encarnar los ideales del liberalismo ilustrado mientras respalda una violencia imperial sin fin.

Lo mejor del liberalismo era la idea de que necesitamos poder debatir ideas libremente, tener el tipo de desacuerdos que nos ayudan a construir una cultura democrática a través de la disidencia y del encuentro mediante la razón. Tú eres filósofo y sabes esto mejor que yo. Personalmente, siempre fui escéptica respecto de esta imagen, pero creía que necesitábamos algo así para una democracia funcional.

Pero, como señalaste muchas veces, los propios liberales se retiraron de ella en nombre de la justicia social en los años previos a Trump.

¡El establishment liberal simplemente demonizó a cualquiera que no estuviera de acuerdo con ellos! La cancelación, la exclusión y el llamar fascista a cualquiera que no coincidiera con ellos se convirtió en un atajo fácil para crear un falso consenso de arriba hacia abajo.

Es la política de los líderes de ONG y de las personas adineradas que querían financiar el «antirracismo» performativo y oponerse a los candidatos socialistas. Bernie Sanders podría haber cambiado realmente las cosas económica y políticamente, pero el establishment liberal derrotó ese desafío.

La bancarrota de ese círculo se volvió bastante evidente.

Especialmente dada la estrecha relación entre Estados Unidos e Israel. Todo lo que se hizo con Palestina mostró realmente cuán farsesco era que los demócratas hablaran de la noble misión de imponer los derechos humanos liberales a otros países. Eso podría parecer la muerte de este tipo de liberalismo. Pero, ya se sabe, también se dice que lo que está muerto no puede morir.

Así que todas estas instituciones fueron zombificadas y vaciadas desde adentro, pero sus cáscaras permanecen, y siguen absorbiendo recursos y atención. Y persiguen formas cada vez más extrañas de política identitaria. Quiero decir, ¡el New York Times acaba de publicar todo un artículo argumentando que está bien ser heterosexual!

¿Quiénes son estas personas que necesitan permiso?

Es desconcertante. Mientras tanto, hay personas en la derecha, en la extrema derecha, que persiguen alguna singularidad tecnológica posthumana.

La muerte del humanismo burgués

Me encantaría escucharte hablar sobre la relación entre el marxismo y el humanismo.

La Escuela de Frankfurt intenta darle muerte a un humanismo burgués del siglo XIX: la idea de que el plusvalor producido por la clase trabajadora se gastaría en cultivar el yo total y completo de una pequeña élite. Pero en el marxismo, en la propia obra de Karl Marx, la fragmentación del trabajador es una de las formas más intensas de explotación. Marx describe cómo un trabajador queda reducido a un brazo, y cómo el pensamiento es tercerizado al capataz, al supervisor, al ingeniero.

La salida de eso se suponía que era una restauración de la totalidad basada en permitirle al trabajador poseer los medios de producción para que pueda determinar la forma del trabajo que tiene lugar, ¿no? Pero la totalidad sigue siendo parte de esta idea, de este ideal romántico muy alemán sobre la persona completa.

Si miramos a nuestras élites hoy, o a las élites de finales del siglo XX, son peores que los viejos humanistas burgueses.

No tienen los ideales de la burguesía del siglo XIX. No creen en la totalidad. Todas estas fantasías de una singularidad impulsada por la IA no están basadas en ninguna noción de totalidad. Están basadas en la pura coordinación de los medios de producción: la propiedad de la producción y el control del consumo.

El consumidor es parte de la máquina. No puedo decirte cuántas personas que responden a mi trabajo fueron trabajadores de cuello blanco de primera generación, desilusionados, que se abrieron camino hasta empleos como programadores, ingenieros de software, ingenieros civiles, personal de logística o académicos. Con el tiempo, llegan a comprender que este sistema no está funcionando para ellos, que está atacando todo tipo de valor, conocimiento o habilidad que poseen.

Así que siento que el zombie es un ejemplo perfecto de lo que quiere el capitalismo de optimización: una cáscara de persona eterna, hambrienta, adicta, descualificada y no verbal que solo se mueve con las masas; que es peligrosa, no en singular sino porque hay muchísimas de ellas; y que no puede producir nada sino que vive de los escombros de lo que alguna vez fue una economía productiva.

El sujeto ausente

Me dijiste que esencialmente renunciaste a la academia, que todavía amas enseñar en el aula pero que, en cuanto a la investigación, en cuanto a la producción intelectual, ahora sientes la necesidad de ir a otro lado.

Parece que la premisa de las universidades y del sistema universitario siempre fue que iba a producir personas que son lo opuesto de los zombies, ¿no? Iba a producir personas que serían…

¡Agentes! ¡Sujetos! Sí, exactamente. Agentes que leerían y pensarían.

Pero luego las administraciones universitarias de un extremo al otro del país simplemente levantaron la bandera blanca ante el uso de modelos de lenguaje de gran escala por parte de los estudiantes.

El rector de mi universidad estuvo yendo a todas las facultades diciéndole a la gente que deberíamos estar creando chatbots para nuestras clases para que nuestros estudiantes puedan hacer preguntas a las 2 de la madrugada. Así que debería estar volcando todo el material de mi curso en Claude y luego hacer que este chatbot responda preguntas. No creo que haya estado en un aula desde hace mucho tiempo, pero esta fue su respuesta cuando le pregunté qué haría si fuera un profesor de humanidades.

Excelente. Hagamos que sea lo más fácil posible pasar por una educación universitaria sin leer ni escribir ni pensar.

Es indignante. Investigaciones del Instituto Tecnológico de Massachusetts demostraron que las capacidades cognitivas de las personas que usan chatbots disminuyen con el tiempo. Especialmente en los cerebros jóvenes.

Me voy a deprimir demasiado si seguimos hablando de esto. ¡Pero no podemos terminar sin hablar del capitalismo gánster!

El capitalismo gánster es mi forma narrativa para hacer una crítica del capital privado que no me hace caer en la desesperación total. Me remonto a los siglos XI al XIII para pensar en cómo los sistemas de dominación funcionaron en los modos de coerción o explotación. Y luego relaciono eso con lo que está sucediendo con el capital privado hoy.

El capital privado remoldea por completo a las industrias. Las vacía, las desmantela en partes, luego revende todo, desde hogares de ancianos hasta atención veterinaria y hospitales: instituciones que producen y brindan servicios reales a las personas. Se apoderan de ellas sabiendo que tienen una audiencia cautiva. Luego despojan a la empresa o emprendimiento de todos sus activos valiosos y la revenden a otra firma de capital privado.

Héroe trágico, estadounidense

¿Dónde encaja el trumpismo en todo esto?

Hay algo obviamente gánster en Trump. Fue un protegido de Roy Cohn. Y también argumento, dialécticamente, que el gánster es un héroe popular americano. Algo que los demócratas tienen dificultades para entender es que en realidad hay algo muy convincente en esta figura gánster, este símbolo cultural que realmente surge de los años veinte y treinta, durante la Prohibición.

Little Caesar y el primer Scarface: son inmigrantes, son forasteros, están fuera del puritanismo cultural WASP estadounidense. Su ambición y su codicia tienen que ver con intentar adquirir los atributos del éxito. Como Trump y su amor por el oro. Hay algo convincente en su idiotez infantil.

Robert Warshow fue un crítico de cine de izquierda para Partisan Review. Escribió este increíble pequeño ensayo que básicamente nadie en la academia lee ya, llamado «El gánster como héroe trágico». Allí dice que el gánster es el héroe trágico estadounidense. Su historia es el paso de los harapos a las riquezas y de vuelta a los harapos, porque todo gánster cae de manera espectacular. Suben la escalera del éxito y luego caen de vuelta al abismo. Son los personajes perfectamente destructivos y no productivos para representar un entorno económico y político puramente coercitivo. Y eso es exactamente lo que es Trump.

Háblanos de la conferencia de este fin de semana para lanzar la Escuela de Palm Springs. Comenzaste bromeando diciendo que es un acto tributo de la Escuela de Frankfurt. Y en realidad estás haciendo la conferencia en Frankfurt.

Sí. Va a tener lugar en Frankfurt los días 12 y 13 de junio. Nuestros ponentes principales son Lee Jones de la Queen Mary University de Londres, Vivek Chibber de Sociología de la NYU y Roger Lancaster de la George Washington University en Washington, DC. Realmente queremos hacer una pregunta que va muy de vuelta a lo básico. ¿Qué es lo social del socialismo?

Estoy tratando de poner un pequeño marco materialista histórico alrededor de lo social. En la Edad Media, estaba la corte y estaba el mundo, pero no había ninguna concepción de la sociedad como algo propio. Lo social solo emerge con esta idea de participación burguesa.

Pero como sigues diciendo, la versión del capitalismo que tenemos ahora mismo ha estado aniquilando el ámbito de lo social.

Exactamente. Estamos hablando de lo que eso significa para nosotros: cómo podemos construir el socialismo si lo social fue destruido por las fuerzas del capitalismo en los últimos cincuenta o sesenta años.

Catherine Liu es profesora de estudios de cine y medios y estudios visuales en la Universidad de California, Irvine. Es autora de varios libros, el más reciente de los cuales es Virtue Hoarders: The Case Against the Professional Managerial Class y el próximo Traumatized: The New Politics of Public Suffering.

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9. Resumen de la guerra en Irán, 20 de junio.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/live-us-and-iran-confirm-peace-accord-signing-set-friday-geneva

En directo: Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz tras los ataques israelíes contra el Líbano

Israel ha causado más de 4.000 muertos en el Líbano desde marzo, según el ministerio

Puntos clave

Netanyahu y Katz ordenan a las fuerzas que cesen los ataques en el sur del Líbano

Hezbolá afirma que Israel es «plenamente responsable» de las violaciones de la tregua

Pakistán afirma que las conversaciones entre EE. UU. e Irán tendrán lugar en Suiza el domingo

Actualizaciones en directo

Irán y Pakistán reafirman su apoyo al proceso diplomático

Hace 38 segundos

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, han debatido los esfuerzos diplomáticos en curso, el reciente proceso de alto el fuego y las formas de fortalecer las relaciones entre sus países.

Según un comunicado difundido por los medios de comunicación estatales iraníes, la reunión tuvo lugar en Teherán y se centró en los acontecimientos regionales y la cooperación entre Irán y Pakistán.

El comunicado señala que Pezeshkian «destacó el papel constructivo y eficaz de Pakistán a la hora de respaldar la vía diplomática y contribuir a consolidar los resultados de las negociaciones».

Naqvi, por su parte, expresó su agradecimiento por «los esfuerzos y medidas diplomáticos» emprendidos por los dirigentes iraníes y elogió lo que describió como su papel en la gestión de los procesos políticos y diplomáticos.

El comunicado también indicaba que Naqvi elogió la orientación del ayatolá Seyyed Mojtaba Jamenei y su «papel estratégico e inteligente a la hora de respaldar los procesos diplomáticos y contribuir a poner fin a la crisis y establecer un alto el fuego».

El primer ministro y el jefe del Ejército de Pakistán participarán en las negociaciones de Suiza

Hace 1 minuto

El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, el mariscal de campo Asim Munir, viajan a Suiza para participar en conversaciones de carácter técnico relacionadas con la aplicación del Memorándum de Entendimiento de Islamabad entre Estados Unidos e Irán.

Según un comunicado emitido por la Oficina del Primer Ministro, está previsto que las conversaciones tengan lugar en Burgenstock el 21 de junio.

«Como continuación a la firma del Memorándum de Entendimiento de Islamabad, el 21 de junio se celebrarán conversaciones a nivel técnico en Burgenstock, Suiza», reza el comunicado.

Añadió que Sharif y Munir participarían en las reuniones junto con una delegación pakistaní de alto nivel.

Se espera que las conversaciones se centren en la aplicación de los compromisos recogidos en el acuerdo y en los próximos pasos del proceso diplomático.

El exjefe de inteligencia saudí insta a una mayor unidad del CCG

Hace 14 minutos

El príncipe Turki al-Faisal, exjefe de inteligencia y exembajador de Arabia Saudí, ha instado a los Estados del Golfo a establecer una red de defensa conjunta capaz de responder de forma colectiva a las amenazas contra los países miembros.

En un artículo publicado el sábado en Asharq Al-Awsat, afirmó que el Consejo de Cooperación del Golfo se ha enfrentado a repetidos desafíos y debe «mantener la unidad como una estructura sólida y fortificada» para reforzar la seguridad regional.

Turki también instó a Irán a abandonar lo que calificó de ambiciones de dominio regional y a poner fin al apoyo a grupos como Hezbolá y los huzíes.

Al mismo tiempo, instó a Israel a detener lo que describió como su «sangrienta brutalidad» y la ocupación de territorios árabes.

Además, argumentó que los países occidentales deberían dejar de proporcionar lo que denominó respaldo diplomático y militar que protege a Israel de rendir cuentas.

El presidente del Parlamento iraní afirma que los mártires guían la misión a Suiza

Hace 25 minutos

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, llegó el sábado a Zúrich para mantener conversaciones destinadas a impulsar la aplicación del memorándum de entendimiento firmado entre Teherán y Washington.

En una publicación en X, Qalibaf afirmó que seguía comprometido con las víctimas mortales del reciente conflicto y describió a ellos como una fuerza rectora para la labor de la delegación.

«Considero a los niños inocentes de Minab y a todos los mártires de nuestro querido Irán como testigos constantes de mis acciones y mi conducta», escribió Qalibaf. «Nos observan y tienen expectativas puestas en nosotros».

Se espera que la delegación, de la que también forma parte el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, debata cómo se llevarán a cabo las obligaciones recogidas en el acuerdo.

Antes de la visita, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, subrayó que el viaje no debe considerarse como el inicio de una nueva ronda de negociaciones, y afirmó: «Este viaje tiene como objetivo fundamental exigir el cumplimiento de los compromisos de la otra parte. Cualquier entendimiento o acuerdo se pone a prueba, en última instancia, durante la fase de aplicación».

Los equipos de EE. UU. e Irán se preparan para negociaciones detalladas en Suiza

Hace 32 minutos

Los medios de comunicación iraníes han publicado imágenes en las que se ve a la delegación del país viajando a Suiza para mantener negociaciones a nivel técnico con Estados Unidos, lo que marca la siguiente etapa en los esfuerzos por aplicar y ampliar el memorando de entendimiento firmado recientemente entre ambos países.

Antes de las conversaciones, el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, señaló que aún queda mucho trabajo por hacer. Seguimiento

Declaró a los periodistas que entre las prioridades de Washington se encuentran abordar el programa nuclear de Irán y reforzar el alto el fuego en el Líbano, ante la preocupación de que la reanudación de las tensiones regionales pueda socavar el acuerdo general.

Se espera que entre otros temas se debatan las sanciones de larga data de EE. UU. contra Irán y las propuestas destinadas a apoyar la reconstrucción y el desarrollo de la economía iraní a medida que continúan las negociaciones.

Trump afirma que solo EE. UU. podría imponer tasas de tránsito por el estrecho de Ormuz

Hace 41 minutos

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que no se cobrarían peajes a los buques que transitaran por el estrecho de Ormuz durante el periodo de alto el fuego de 60 días establecido en virtud del memorándum de entendimiento con Irán.

En una publicación en Truth Social el sábado, Trump escribió: «NO HABRÁ PEAGES en el estrecho de Ormuz durante 60 días mientras dure el período de alto el fuego, y tampoco los habrá una vez transcurrido ese plazo, a menos que sean impuestos por y para los Estados Unidos de América».

Según los términos del memorándum, se prevé que el estrecho de Ormuz vuelva a abrirse durante un período provisional de 60 días tras haber permanecido cerrado durante el conflicto que comenzó el 28 de febrero.

Durante ese período, según se informa, Irán tiene prohibido cobrar a los buques por el paso por esta vía navegable estratégica.

Un ataque israelí mata a un periodista en el centro de Gaza

Hace 1 hora

Un ataque israelí dirigido contra una vivienda en el campo de refugiados de Al-Bureij, en el centro de Gaza, causó la muerte el sábado del periodista y cámara palestino de Al Jazeera Mubasher, Ahmed Samir Wishah.

Al Jazeera declaró en un comunicado que «condena enérgicamente el atroz crimen de atacar y asesinar» al corresponsal.

«Esto constituye una nueva y flagrante violación de todas las leyes y normas internacionales, y refleja una política sistemática y continuada de atacar a periodistas y silenciar la voz de la verdad», afirmó la cadena en un comunicado.

El ejército israelí confirmó haber llevado a cabo el ataque que acabó con la vida del periodista, alegando que se trataba de un «terrorista de Hamás», sin aportar prueba alguna.

Más información: Un ataque israelí mata a un periodista en el centro de Gaza

Mohammed Samir Wishah durante un reportaje. (X / tamerqdh)

Los ataques israelíes en el Líbano causan siete muertos

Hace 1 hora

El Ministerio de Sanidad del Líbano informó el sábado por la noche de que los nuevos ataques israelíes en el sur y el este del país habían causado la muerte de siete personas.

Cinco personas, entre ellas una mujer y un niño, fallecieron en el este del país y dos palestinos murieron en la región meridional de Tiro, según el ministerio.

Estos últimos ataques se produjeron antes de una pausa observada por un corresponsal de la AFP, cuando el ejército israelí afirmó haber recibido órdenes de los dirigentes políticos del país para detener los ataques contra el sur del Líbano.

Llega a Suiza una delegación iraní

Hace 2 horas

La delegación iraní ha llegado a Suiza para participar mañana en las conversaciones técnicas, según informó la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim.

La delegación está encabezada por el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi.

Por su parte, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, el mariscal de campo Asim Munir, se dirigen a Suiza para sumarse mañana a las conversaciones de carácter técnico entre EE. UU. e Irán, según la oficina del primer ministro.

Trump amenaza con imponer peajes estadounidenses en el estrecho de Ormuz si fracasan las negociaciones con Irán

Hace 4 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, advirtió el sábado de que Washington podría imponer peajes en la vital vía navegable del estrecho de Ormuz si los negociadores no logran cerrar un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán.

No habrá peajes «a menos que sean impuestos por y para los Estados Unidos de América, en caso de que no se cierre el acuerdo, por los servicios prestados como “Ángel de la Guarda” a los países de Oriente Medio con el fin de reembolsar los costes pasados, presentes y futuros», publicó Trump en Truth Social.

Los ataques israelíes matan al menos a 20 personas en el Líbano horas después del alto el fuego

Hace 4 horas

Los ataques israelíes en el Líbano causaron la muerte de al menos 20 personas el sábado, según informó la agencia estatal de noticias libanesa NNA, un día después de que entrara en vigor el alto el fuego con Hezbolá, destinado a poner fin a meses de violencia creciente.

Un responsable militar israelí afirmó que Hezbolá lanzó más de 50 proyectiles contra las fuerzas israelíes en el sur del Líbano.

La Agencia Nacional de Noticias del Líbano informó de que aviones de combate y drones israelíes habían atacado múltiples ubicaciones en el sur del Líbano y en el valle de la Bekaa.

Un ataque israelí mata a un cámara de Al Jazeera en el centro de Gaza

Hace 6 horas

Un ataque israelí dirigido contra una vivienda en el campo de refugiados de Al-Bureij, en el centro de Gaza, causó la muerte del cámara de Al Jazeera Ahmed Washah.

Al Jazeera declaró en un comunicado que «condena enérgicamente el atroz crimen de atacar y asesinar» al corresponsal de Al Jazeera Mubasher.

«Esto constituye una nueva y flagrante violación de todas las leyes y normas internacionales, y refleja una política sistemática y continuada de atacar a los periodistas y silenciar la voz de la verdad», añadía el comunicado.

Al menos diez personas han perdido la vida hoy en ataques israelíes en toda Gaza.

Las fuerzas estadounidenses vigilan el estrecho de Ormuz para garantizar que permanezca abierto

Hace 7 horas

El ejército estadounidense desmintió este sábado las afirmaciones de Irán de que había cerrado el estrecho de Ormuz, señalando que esta vía navegable de vital importancia permanecía abierta y que las fuerzas estadounidenses estaban vigilando la situación para garantizar que siguiera así.

«Irán no controla el estrecho de Ormuz», declaró a Reuters el capitán de la Marina Tim Hawkins, portavoz del Mando Central de EE. UU. «El tráfico sigue fluyendo, y las fuerzas estadounidenses están vigilando la situación para garantizar que siga siendo así».

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró el cierre del estrecho de Ormuz a primera hora del sábado y advirtió a los buques que no se acercaran a la vía navegable, lo que ha suscitado nuevas dudas sobre el futuro de un acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán destinado a allanar el camino para unas conversaciones de paz en profundidad.

El 19 de junio de 2026, buques portacontenedores y otros barcos se encuentran atracados a lo largo de un muelle en la Terminal de Contenedores de Khor Fakkan, el único puerto natural de aguas profundas de la región y uno de los principales puertos de contenedores del Emirato de Sharjah, a orillas del golfo de Omán. (AFP)

Los negociadores iraníes parten hacia Suiza para debatir el acuerdo con EE. UU.

Hace 7 horas

Un equipo de negociación iraní partió de Irán hacia Suiza el sábado para mantener conversaciones sobre la aplicación de su acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra, según informaron los medios estatales.

La agencia oficial de noticias IRNA informó de la partida de la delegación, citando al portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baqaei, quien afirmó que «harían un seguimiento y exigirían el cumplimiento de los compromisos de la otra parte» en virtud del acuerdo.

«La otra parte debe adoptar las medidas necesarias lo antes posible. De lo contrario, todo el acuerdo se verá comprometido», afirmó.

Netanyahu y Katz ordenan a las fuerzas que cesen los ataques en el sur del Líbano

Hace 8 horas

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, han ordenado al ejército israelí que cese los ataques en el sur del Líbano, según informó el Canal 12.

Israel no se retirará de las zonas ocupadas, según el informe, que añade que la decisión se tomó en coordinación con EE. UU.

Los ataques israelíes desde el 2 de marzo han causado la muerte de al menos 4.057 personas y han herido a 12.121, la mayoría en el sur del Líbano, según el Ministerio de Sanidad libanés.

Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz tras los ataques israelíes contra el Líbano

Hace 9 horas

Irán anunció que había vuelto a cerrar el estrecho de Ormuz a raíz de los ataques israelíes contra el sur del Líbano, según un comunicado del mando militar difundido por los medios de comunicación estatales.

«Por la presente se anuncia que el estrecho de Ormuz quedará cerrado al tráfico marítimo», declaró el Cuartel General Central de Khatam-al Anbiya en unas declaraciones difundidas por la agencia estatal de noticias iraní Mehr.

«Cabe señalar que esta primera medida es una respuesta al incumplimiento de la promesa por parte del enemigo, y si la agresión continúa, se planificarán y adoptarán nuevas medidas para obligar al enemigo a cumplir con sus obligaciones».

La decisión fue confirmada posteriormente en un comunicado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), que advirtió a los buques que no se acercaran al estrecho so pena de que su seguridad se viera comprometida.

El IRGC citó los ataques israelíes contra el Líbano y las violaciones estadounidenses del acuerdo de alto el fuego como motivos del cierre.

Más información: Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz tras los ataques israelíes contra el Líbano

En una fotografía obtenida el 18 de junio de 2026 se ven buques fondeados en Bandar Abbas, junto al estrecho de Ormuz (AFP/Isna)

Hezbolá afirma que Israel es «plenamente responsable» de las violaciones de la tregua

Hace 9 horas

Hezbolá ha acusado a Israel de ser «plenamente responsable» de las violaciones de su acuerdo de alto el fuego con el Líbano, según informa la AFP.

En un comunicado, el grupo afirmó que tales violaciones «representan una clara agresión y una continuación de la guerra en todos los sentidos» debido a su ocupación continuada del Líbano, y añadió que Israel «nunca se ha adherido a las disposiciones del alto el fuego», incluidos el reciente acuerdo entre EE. UU. e Irán y el anuncio del viernes.

Esto se produce después de que el Ministerio de Sanidad libanés afirmara que Israel ha matado a más de 4.000 personas desde que comenzaron los ataques el 2 de marzo.

Pakistán afirma que las conversaciones entre EE. UU. e Irán tendrán lugar en Suiza el domingo

Hace 9 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán declaró el sábado que el domingo se celebrarían en Burgenstock (Suiza) conversaciones a nivel técnico entre EE. UU. e Irán, tras la firma del Memorándum de Entendimiento de Islamabad.

En un comunicado publicado en X, el ministerio señaló que participarían representantes de EE. UU. e Irán, junto con mediadores de Pakistán y Catar.

El Centcom de EE. UU. afirma que hoy han atravesado el estrecho de Ormuz 55 buques

Hace 9 horas

El Mando Central de EE. UU. (Centcom) anunció el sábado que el paso seguro por el estrecho de Ormuz «se ha mantenido intacto hoy», con 55 buques mercantes que transportaban mercancías y petróleo a los mercados mundiales transitando por él.

« «El tráfico de buques mercantes en el estrecho de Ormuz aumentó el 20 de junio, mientras las fuerzas estadounidenses continuaban operando en la zona para respaldar la libertad de navegación», señaló el Centcom en un comunicado publicado en X.

El comunicado se produjo después de que Irán anunciara que el estrecho se cerraría a raíz de los ataques de Israel contra el Líbano, que, según Teherán, violaban el acuerdo de alto el fuego.

El número de víctimas mortales en el Líbano supera las 4.000 tras los 83 fallecidos del viernes

Hace 9 horas

El Ministerio de Sanidad del Líbano informó el sábado de que los ataques israelíes desde el 2 de marzo han causado la muerte de más de 4.000 personas, entre ellas 135 trabajadores sanitarios y de emergencias, y han dejado 12.121 heridos.

Las últimas cifras se dieron a conocer después de que el recuento final de víctimas mortales de los ataques israelíes del viernes ascendiera a 83, con 141 heridos.

El humo se eleva tras un bombardeo israelí en el sur del Líbano el 19 de junio de 2026 (Jalaa Marey/AFP)

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) advierte a los buques que no se acerquen al estrecho de Ormuz

Hace 9 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán emitió el sábado un comunicado en el que anunciaba el cierre del estrecho de Ormuz y advertía a los buques de que no se acercaran, so pena de que su seguridad se viera comprometida.

La Armada del IRGC citó como motivo del cierre las acciones de Israel en el Líbano, que, según afirmó, violaban los compromisos de alto el fuego.

Barcos atracados a lo largo del golfo de Omán el 19 de junio de 2026 (AFP)

Una delegación iraní viajará a Suiza para presionar a EE. UU. por los ataques en el Líbano

Hace 10 horas

Una delegación iraní viajará a Suiza para exigir que EE. UU. cumpla sus compromisos, en particular su obligación de garantizar que Israel deje de atacar el Líbano, según informó la agencia de noticias iraní Fars, citando a un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El portavoz advirtió de que, si EE. UU. no cumplía sus compromisos, el acuerdo general se vería «en peligro», y añadió que el enfoque de Irán para la aplicación del acuerdo se basaba en el equilibrio de «compromiso por compromiso».

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, declaró posteriormente a la agencia de noticias Mehr que la delegación partiría hacia Suiza en unos minutos.

Vance niega que Irán haya cerrado el estrecho de Ormuz

Hace 10 horas

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, rechazó las afirmaciones de que Irán hubiera cerrado el estrecho de Ormuz durante una entrevista concedida a Fox News el sábado.

Sus comentarios se produjeron después de que el alto mando militar iraní afirmara que la vía navegable estratégica se había cerrado al tráfico marítimo tras lo que describió como una violación por parte de Israel del acuerdo de alto el fuego en el Líbano.

Irán cierra el estrecho de Ormuz por las violaciones del alto el fuego en el Líbano

Hace 10 horas

El alto mando militar conjunto de Irán declaró el sábado que el estrecho de Ormuz volvería a cerrarse al tráfico marítimo, alegando que los ataques de Israel contra el sur del Líbano constituían una violación del acuerdo de Irán con EE. UU.

«Por la presente se anuncia que el estrecho de Ormuz quedará cerrado al tráfico marítimo; cabe señalar que esta primera medida es una respuesta al incumplimiento de la promesa por parte del enemigo y que, si la agresión continúa, se planificarán y adoptarán nuevas medidas para obligar al enemigo a cumplir con sus obligaciones», declaró el Cuartel General Central de Khatam-al Anbiya en un comunicado difundido por la agencia de noticias iraní Mehr.

Vance afirma que espera viajar a Suiza para las conversaciones con Irán en los próximos días

Hace 10 horas

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, ha declarado que espera viajar a Suiza para mantener conversaciones con Irán poco después de que se aplazaran las reuniones iniciales previstas para el viernes.

Ha señalado que el enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Trump, ya se encuentran en Suiza para las negociaciones.

«Preveo partir en algún momento de los próximos días, pero ya sabe que siempre se trata de un delicado juego de coordinación y de protocolos diplomáticos», declaró Vance en una entrevista con Fox News el sábado.

Vance añadió que las conversaciones van por buen camino y que confía en que se pueda mantener el alto el fuego, por lo que tiene la intención de «dar una oportunidad a las negociaciones».

El vicepresidente JD Vance interviene durante una rueda de prensa en la Casa Blanca el 18 de junio de 2026 (Andrew Harnik/AFP)

Israel mata al menos a 29 personas en el Líbano, un día después del acuerdo de alto el fuego

Hace 11 horas

Al menos 29 personas han perdido la vida en una nueva oleada de ataques israelíes contra el Líbano en el sur del país y el este del valle de la Bekaa, apenas un día después de que se anunciara el alto el fuego.

La agencia de protección civil del Líbano informó de que una serie de ataques israelíes contra el distrito de Nabatieh, en el sur del país, el sábado causaron la muerte de 16 personas y dejaron 12 heridos.

La agencia señaló que su personal llevaba trabajando desde el amanecer para hacer frente a los continuos ataques.

Un ataque israelí contra la localidad de Barish, en Tiro —ciudad costera conocida como Sour en árabe—, causó la muerte de cuatro miembros de una misma familia, lo que la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA) calificó de «masacre».

La NNA informó asimismo de que al menos siete personas perdieron la vida y 13 resultaron heridas en un ataque israelí contra una localidad cercana a la ciudad meridional de Sidón.

Otra persona perdió la vida en el municipio de Shahour, en el distrito de Tiro, y una persona más falleció en la localidad de Sohmor, en el valle occidental de la Bekaa, al este del Líbano.

En un comunicado publicado el día X, el ejército libanés informó de que uno de sus oficiales había fallecido en un ataque aéreo israelí sobre la carretera que une Kfar Rumman con Nabatieh.

Más información: Israel mata al menos a 29 personas en el Líbano, un día después del acuerdo de alto el fuego

El humo se eleva desde el lugar donde se produjeron una serie de ataques aéreos israelíes que tuvieron como objetivo la ciudad de Nabatieh, en el sur del Líbano, el 20 de junio de 2026 (Abbas Fakih/AFP)

Suiza afirma que continúan las conversaciones entre EE. UU. e Irán en Burgenstock

Hace 12 horas

Suiza sigue proporcionando un «entorno discreto y fiable» en Burgenstock para facilitar las conversaciones sobre la aplicación de un memorándum de entendimiento entre EE. UU. e Irán, según informó el sábado el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo.

Añadió en un comunicado que no se revelarían más detalles sobre los participantes ni el contenido de las conversaciones, alegando motivos de confidencialidad.

Hezbolá afirma que se enfrentó a un «intento de infiltración» israelí en el sur

Hace 12 horas

Hezbolá afirmó que sus combatientes se enfrentaron durante la noche a las fuerzas israelíes cuando estas intentaban infiltrarse hacia unas colinas estratégicas que dominan la ciudad meridional de Nabatieh.

«Una vez más, al amparo del alto el fuego, el enemigo llevó a cabo anoche un intento de infiltración hacia las colinas de Ali Taher», declaró Hezbolá en un comunicado, añadiendo que los combatientes tendieron una emboscada a las tropas israelíes y «se enfrentaron a ellos con las armas adecuadas».

Hezbolá «declara que, si bien está comprometido con el alto el fuego, no se mostrará indulgente a la hora de hacer frente a cualquier intento del enemigo… de ampliar su ocupación», añadía el comunicado.

Un ataque israelí cerca de Sidón, en el sur del Líbano, causa siete muertos

Hace 12 horas

Un ataque israelí contra una aldea cercana a la ciudad meridional de Sidón causó la muerte de al menos siete personas el sábado, mientras Israel continuaba sus ataques contra el Líbano a pesar de haber acordado un alto el fuego el día anterior.

El ataque contra Qannarit causó «siete muertos y 13 heridos, según un balance preliminar», informó la Agencia Nacional de Noticias (NNA), de titularidad estatal.

Los ataques israelíes matan a cinco palestinos en Gaza

Hace 13 horas

Los ataques israelíes del sábado causaron la muerte de cinco personas en Gaza, entre ellas cuatro miembros de la misma familia, según fuentes sanitarias palestinas.

Un ataque aéreo israelí perpetrado durante la noche contra un bloque de apartamentos en el barrio de Sabra, en la ciudad de Gaza, causó la muerte de cuatro miembros de la familia al-Safadi, entre ellos el marido, la mujer y sus dos hijas, según informó la agencia de defensa civil de Gaza.

Añadió que el ataque también dejó 12 heridos.

El hospital Al-Shifa de la ciudad de Gaza confirmó haber recibido los cadáveres de cuatro miembros de la familia al-Safadi, entre ellos dos niños.

El hospital también indicó que había recibido otro cadáver tras un ataque israelí con drones, ocurrido por separado, cerca de un cruce en el norte de la ciudad de Gaza.

Al menos 1.012 palestinos han perdido la vida en Gaza desde que entró en vigor el alto el fuego el 10 de octubre del año pasado. El ejército israelí ha informado de cinco fallecidos entre sus filas durante el mismo periodo.

Los ataques israelíes matan a 16 personas en Nabatieh (Líbano)

Hace 14 horas

La agencia de protección civil del Líbano ha informado de que una serie de ataques israelíes contra el distrito de Nabatieh, en el sur del país, perpetrados el sábado, causaron la muerte de 16 personas e hirieron a otras 12, un día después de que se anunciara el alto el fuego.

En un comunicado, la agencia ha señalado que su personal lleva trabajando en el distrito desde el amanecer para hacer frente a los continuos ataques.

El ejército israelí afirma que está atacando objetivos de Hezbolá en el sur del Líbano

Hace 14 horas

El ejército israelí ha declarado que ha atacado objetivos de Hezbolá en respuesta a los ataques con proyectiles perpetrados durante la noche contra tropas israelíes estacionadas en territorio libanés.

«Durante la noche, la organización terrorista Hezbolá lanzó más de 50 proyectiles contra las fuerzas israelíes en el sur del Líbano. Tras los ataques, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han estado atacando objetivos terroristas de Hezbolá en el sur del Líbano», ha declarado un responsable militar israelí.

Los ataques se produjeron después de que un diputado de Hezbolá calificara de «insustancial» cualquier alto el fuego mientras el ejército israelí permanezca en el sur del Líbano.

El humo se eleva desde el lugar donde se produjeron una serie de ataques aéreos israelíes que tuvieron como objetivo la ciudad de Nabatieh, en el sur del Líbano, el 20 de junio de 2026 (Abbas Fakih/AFP)

El ministro del Interior de Pakistán se reunirá con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán en Teherán

Hace 15 horas

El ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, tiene previsto reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, durante una visita a Teherán el sábado, según han informado los medios de comunicación iraníes.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, declaró a la agencia de noticias ISNA que la visita de Naqvi forma parte de los esfuerzos continuos de Islamabad por mediar en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi (a la derecha), estrecha la mano del ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi (a la izquierda), antes de su reunión en Teherán el 7 de junio de 2026 (Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán/AFP)

Los palestinos de Gaza afirman que el cierre de cuentas bancarias les impide acceder a fondos vitales

Hace 15 horas

Los palestinos de Gaza, una zona devastada por la guerra, han acusado al Banco de Palestina de congelar o cerrar sus cuentas sin una explicación adecuada, lo que les impide acceder a sus salarios, a la ayuda humanitaria y a sus ahorros personales.

Varios titulares de cuentas explicaron a Middle East Eye que no podían acceder a los fondos necesarios para pagar el alquiler, comprar productos de primera necesidad y mantener a sus familias tras descubrir que sus cuentas habían sido restringidas o cerradas.

Afirmaron que recibieron poca o ninguna explicación por parte del banco y que no se les indicó ningún procedimiento claro para impugnar dichas decisiones.

Debido a la escasez crónica de liquidez en Gaza y al deterioro generalizado de los billetes, muchos palestinos dependen en gran medida de las aplicaciones bancarias y los monederos digitales para acceder al dinero y realizar transferencias.

Ahmed Sardah explicó a MEE que estaba intentando transferir dinero a través de la aplicación móvil del banco cuando descubrió que su cuenta había sido cerrada. Más tarde se enteró de que sus carteras PalPay y Jawwal Pay también habían sido suspendidas.

Más información: Los palestinos de Gaza afirman que el cierre de cuentas bancarias les impide acceder a fondos vitales

Un vendedor ambulante palestino vende pan en un mercado de Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza, el 27 de febrero de 2025 (Omar al-Qattaa/AFP)

Una familia de cuatro miembros muere en un ataque israelí en el sur del Líbano

Hace 15 horas

Un ataque israelí contra la localidad de Barish, en el sur del Líbano, ha causado la muerte de cuatro miembros de una misma familia, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.

El ataque se produjo apenas un día después de que Israel aceptara un alto el fuego.

Un diputado de Hezbolá afirma que el alto el fuego «no tiene sentido» mientras las fuerzas israelíes ocupen el Líbano

Hace 15 horas

Un destacado diputado de Hezbolá ha descartado un alto el fuego con Israel mientras el ejército israelí permanezca en territorio libanés, y ha advertido de que cualquier nueva agresión será respondida.

«Un alto el fuego mientras el enemigo continúa con sus ataques selectivos y asesinatos carece de sentido», declaró el diputado Hassan Fadlallah en unas declaraciones recogidas por los medios de comunicación iraníes, añadiendo que «el derecho a la autodefensa nos corresponde por derecho y no está sujeto a regateo ni negociación».

Fadlallah afirmó que el apoyo militar y diplomático de Irán al Líbano era clave para mantener el equilibrio militar con Israel y que, a la larga, podría obligar a las tropas israelíes a retirarse del territorio libanés.

Un ataque israelí mata a un soldado en el sur del Líbano

Hace 15 horas

El ejército libanés informó el sábado de que Israel había lanzado un ataque dirigido contra un soldado del ejército en el sur del país, lo que supone una violación del alto el fuego alcanzado un día antes.

«La continuación de los brutales ataques israelíes tiene como objetivo obstaculizar cualquier solución que permita restablecer la estabilidad en el Líbano», se lee en el comunicado del ejército.

La mayoría de los estadounidenses considera que la actuación de EE. UU. contra Irán fue demasiado lejos

Hace 17 horas

Una nueva encuesta realizada por The Associated Press y el Centro NORC de Investigación de Asuntos Públicos ha revelado que alrededor de dos tercios de los estadounidenses siguen desaprobando la gestión del presidente Donald Trump en la guerra con Irán.

Realizada después de que Trump indicara que se estaba cerca de alcanzar un acuerdo con Teherán, pero antes de que se firmara, la encuesta reveló que el 65 % de los encuestados desaprobaba su enfoque, una cifra que se mantiene prácticamente sin cambios respecto a una encuesta similar realizada en mayo.

La encuesta también puso de manifiesto una marcada división partidista. Mientras que el 92 % de los demócratas afirmó que desaprobaba la gestión de Trump del conflicto, solo el 28 % de los republicanos expresó la misma opinión.

Al ser preguntados sobre la acción militar de EE. UU. contra Irán, el 53 % de los encuestados afirmó que había «ido demasiado lejos», frente al 25 % que consideró que había sido «más o menos adecuada» y al 18 % que opinó que «no había ido lo suficientemente lejos».

Una mujer con una gorra con el lema «Make America Great Again» se une a una concentración a favor de Israel y de EE. UU. frente al consulado israelí en Los Ángeles, el 5 de marzo de 2026 (Patrick T. Fallon/AFP)

Actualización matutina

Hace 17 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

El acuerdo entre EE. UU. e Irán ha entrado en una nueva fase, ya que ambas partes han manifestado su disposición a continuar con la vía diplomática, mientras que el alto el fuego entre Israel y Hezbolá parece haber entrado en vigor tras varios días de renovada violencia.

Teherán ha afirmado que Washington debe garantizar que Israel cumpla con los términos del acuerdo, especialmente en el Líbano, mientras se preparan los preparativos para una nueva ronda de negociaciones en Suiza.

Estas son las últimas noticias:

  • El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán afirmó que Teherán está dispuesto a avanzar en la vía diplomática, pero espera que Estados Unidos garantice que Israel ponga fin a los ataques en el Líbano.
  • Un funcionario estadounidense ha señalado que Israel y Hezbolá han acordado un alto el fuego después de que, según se informa, los ataques israelíes causaran la muerte de al menos 47 personas en el Líbano.
  • El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha afirmado que Washington tiene la responsabilidad de aplicar el acuerdo en todos los frentes, incluido el Líbano.
  • Axios ha informado de que se espera que el enviado estadounidense Steve Witkoff y Araghchi viajen a Suiza para una nueva ronda de conversaciones.
  • El presidente Donald Trump afirmó que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se ha disparado, alegando que en estos momentos transitan por la vía navegable unas 700 embarcaciones.
  • El embajador de Israel en Washington declaró que las operaciones ofensivas en el Líbano se suspendieron a partir de la mañana del viernes, hora de Washington.
  • La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos acogerá una quinta ronda de negociaciones entre el Líbano e Israel destinadas a mantener el alto el fuego.
  • La organización británica de comercio marítimo rebajó su evaluación de amenaza para el estrecho de Ormuz de «alta» a «moderada», a medida que el tráfico marítimo sigue recuperándose.
  • El ejército iraní afirmó que su estado de preparación para el combate se mantiene sin cambios a pesar de los avances diplomáticos y los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego.
  • Los mediadores regionales, entre los que se incluyen Pakistán, Arabia Saudí y Turquía, tienen previsto reunirse en Alamein (Egipto) el 21 de junio para debatir la aplicación del acuerdo y la estabilidad regional en general.

Los ataques israelíes causan cuatro muertos en la ciudad de Gaza y varios más en el sur del Líbano

Hace 17 horas

Al menos cuatro palestinos han perdido la vida y varios más han resultado heridos en un ataque israelí contra un bloque de viviendas en la ciudad de Gaza a primera hora de esta mañana, según fuentes médicas citadas por la agencia de noticias Wafa.

El informe indica que el ataque tuvo como objetivo un piso perteneciente a la familia al-Safadi, situado en la calle al-Thalatheeni de la ciudad.

Por su parte, la Agencia Nacional de Noticias del Líbano, de titularidad estatal, informó de que los ataques israelíes continuaron durante la noche y hasta esta mañana en todo el sur del Líbano, a pesar del alto el fuego.

Según la agencia, tres personas perdieron la vida en una incursión doble contra la aldea de Arab Salim, mientras que una persona falleció en un ataque contra el municipio de Deir ez-Zahrani y otra en un ataque con drones dirigido contra una motocicleta cerca de la aldea de Doueir.

La agencia también informó de que un ataque aéreo sobre al-Numairiyah destruyó varias viviendas.

Un hombre se sienta en lo alto de una colina con vistas a edificios destruidos y gravemente dañados en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, el 19 de junio de 2026 (Eyad Baba/AFP)

Defensores de los derechos humanos cuestionan la ley de la pena de muerte de Israel en una mesa redonda en Londres

Hace 18 horas

Defensores de los derechos humanos se reunieron el viernes en Londres en una mesa redonda titulada «Juntos contra la pena de muerte», en la que los ponentes criticaron la ley de la pena de muerte de Israel para los palestinos recluidos en prisiones israelíes.

Los participantes argumentaron que la legislación suscita serias preocupaciones en cuanto a la igualdad ante la ley y al trato que reciben los palestinos en el marco del sistema jurídico israelí.

«La ley israelí sobre la pena de muerte es un signo de debilidad más que de fortaleza», afirmaron los ponentes del acto.

Los activistas señalaron que la ley, aprobada en marzo, permite a los tribunales militares imponer la pena capital a los palestinos de la Cisjordania ocupada condenados por el asesinato de israelíes.

Los críticos argumentaron que la medida refuerza lo que describen como un sistema jurídico dual, en virtud del cual los palestinos están sujetos a la jurisdicción militar, mientras que los ciudadanos y residentes israelíes siguen estando sujetos al derecho civil y quedan exentos de las disposiciones de dicha legislación.

El presidente de Somalilandia visita Israel tras el acuerdo de reconocimiento

Hace 18 horas

El presidente de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdullahi, llegó a Jerusalén el domingo en lo que se ha descrito como la primera visita de Estado de un líder de este territorio, según Al Jazeera.

La visita se produce seis meses después de que Israel se convirtiera en el primer país en reconocer la independencia de Somalilandia respecto a Somalia, lo que supuso un paso significativo en las relaciones entre ambas partes.

Durante la visita, Israel y Somalilandia firmaron un acuerdo de cooperación estratégica y celebraron una serie de reuniones destinadas a ampliar los lazos en ámbitos como la seguridad, el comercio y la estrategia regional.

Somalilandia considera esta relación un paso importante hacia un mayor reconocimiento internacional, mientras que Israel ve un valor estratégico creciente en la región del Cuerno de África, en medio de las continuas preocupaciones por la seguridad en el Mar Rojo y las perturbaciones vinculadas al movimiento huzí de Yemen.

Irán critica a los organizadores del Mundial por las restricciones de viaje

Hace 18 horas

El secretario general de la Federación Iraní de Fútbol, Hedayat Mombeyni, ha criticado a los organizadores del Mundial después de que, según se informa, se rechazara la solicitud de Irán de entrar en Estados Unidos dos días antes de su partido contra Bélgica.

Irán, que tiene su base en México durante el torneo, había solicitado llegar antes a Los Ángeles de cara al partido del domingo al mediodía, pero afirmó que la solicitud fue denegada.

«Se trata de un torneo internacional de gran envergadura. Este tipo de incumplimiento de nuestras normas y nuestros acuerdos, en mi opinión, pone en tela de juicio el propio fútbol», declaró Mombeyni a los periodistas en el centro de entrenamiento de la selección en Tijuana.

Las autoridades estadounidenses rechazaron las críticas, y el jefe del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la FIFA, Andrew Giuliani, afirmó que se había informado a Irán con antelación de que a su selección solo se le permitiría entrar en Estados Unidos el día anterior a sus partidos.

Ramin Rezaeian celebra el segundo gol de Irán con sus compañeros durante la Copa del Mundo de la FIFA 2026 en California, el 15 de junio de 2026 (Dean Mouhtaropoulos/Getty Images vía AFP)

Vídeo: Un ataque israelí contra un edificio residencial en la ciudad de Gaza mata a tres palestinos

Hace 19 horas

Según se ha informado, un ataque aéreo israelí contra un edificio residencial en Gaza causó la muerte de tres palestinos —entre ellos dos niños— y su padre, en la madrugada del sábado.

Fuentes locales informaron de que el ataque tuvo como objetivo un apartamento de la calle al-Thalathini, en la ciudad de Gaza.

Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, las fuerzas israelíes han matado a más de 1.000 palestinos desde el alto el fuego negociado por EE. UU. en octubre.

Además, Unicef ha informado de que, de media, un niño palestino ha sido asesinado por las fuerzas israelíes cada día desde que se anunciara la tregua.

Según se informa, un ataque aéreo israelí contra un edificio residencial en Gaza causó la muerte de tres palestinos, entre ellos dos niños, junto con su padre, en la madrugada del sábado pic.twitter.com/yifXf9HBjW

— Middle East Eye (@MiddleEastEye) 20 de junio de 2026

El ejército iraní afirma que su estado de preparación para el combate se mantiene sin cambios

Hace 19 horas

El Ejército de Irán reafirmó su disposición a defender la seguridad, la soberanía y los intereses nacionales del país en caso de que se produzca cualquier violación del memorándum de entendimiento firmado con Estados Unidos.

En un comunicado emitido el viernes, el ejército afirmó que sus fuerzas permanecen en plena alerta, «con el dedo en el gatillo y los oídos atentos a las órdenes del Comandante en Jefe Supremo», a pesar del acuerdo destinado a poner fin a las hostilidades.

El comunicado señalaba que las fuerzas armadas iraníes seguirían reforzando sus capacidades y estaban preparadas para proteger la seguridad y los intereses del país si «el enemigo traiciona sus compromisos».

Añadía que la «resistencia inquebrantable del pueblo iraní» y los sacrificios de las fuerzas armadas habían obligado al enemigo «a respetar a la gran nación iraní y a aceptar la vía del alto el fuego y el entendimiento».

El jefe del Ejército iraní, Amir Hatami, asiste a una reunión en la Sala de Mando de Guerra del Ejército el 23 de junio de 2025 (Oficina de Prensa del Ejército iraní/AFP)

Vance afirma que la política de EE. UU. debe anteponer los intereses estadounidenses

Hace 20 horas

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, afirmó que existen desacuerdos entre el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre cómo poner fin al conflicto con Irán.

En una entrevista televisiva, Vance señaló que era natural que los aliados, incluido Israel, intentaran influir en la política estadounidense, pero subrayó que los líderes estadounidenses deben seguir centrados en sus propios intereses nacionales.

Vance afirmó que los responsables políticos deben ser «extremadamente cautelosos» para garantizar que aplican políticas que sirvan a los intereses de Estados Unidos y no a los de otro país.

Sus comentarios se produjeron después de que criticara a los responsables israelíes que atacaron el memorándum de entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán. Asimismo, confirmó que Trump y Netanyahu mantienen diferencias sobre el enfoque concreto para poner fin a la guerra con Irán.

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, interviene durante una rueda de prensa en la Sala Brady de la Casa Blanca, en Washington, D. C., el 18 de junio de 2026 (Ken Cedeno/AFP)

Hezbolá afirma haber repelido el avance israelí en el sur del Líbano

Hace 20 horas

Hezbolá afirmó que sus combatientes repelieron a una fuerza israelí de blindados e infantería que intentaba avanzar cerca de las colinas de Ali al-Tahir, en el sur del Líbano, y señaló que las tropas quedaron atrapadas en una «zona de muerte» durante los enfrentamientos del viernes.

Según informan los medios de comunicación, los combatientes se enfrentaron a la fuerza tras su entrada en la zona, destruyendo tres tanques Merkava con misiles guiados y continuando el ataque con fuego de cohetes y artillería.

Los informes indican que Hezbolá también detonó artefactos explosivos contra los blindados israelíes que avanzaban, provocando el incendio de un tanque.

El grupo afirmó que las fuerzas israelíes llevaban seis días consecutivos intentando avanzar hacia la zona. Hezbolá añadió que atacó a una segunda fuerza israelí que intentaba evacuar a los heridos al amparo del humo, alcanzándola con cohetes y proyectiles de mortero y confirmando impactos directos.

Un Humvee del ejército israelí patrulla a lo largo de la frontera norte con el Líbano, en la Alta Galilea, el 18 de junio de 2026 (Jalaa Marey/AFP)

Médicos Sin Fronteras advierte de que hay civiles atrapados bajo los bombardeos en Nabatieh

Hace 20 horas

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha condenado los últimos bombardeos sobre Nabatieh, en el sur del Líbano, y ha calificado los ataques de «implacables» y «devastadores».

En un comunicado publicado en las redes sociales, la organización médica humanitaria señaló que sus equipos sobre el terreno informaban de que las condiciones «se asemejan a una trampa mortal», ya que los civiles seguían expuestos a los bombardeos continuos.

MSF señaló que la población había quedado «atrapada bajo intensos bombardeos» y pidió que se tomaran medidas inmediatas para proteger a los civiles y al personal de emergencia.

«Hay que proteger a los civiles y a los equipos de primera intervención, y se necesita urgentemente que los equipos de rescate tengan acceso sin obstáculos», afirmó la organización, instando a todas las partes a garantizar el acceso humanitario y la seguridad de quienes responden a los ataques.

Una ministra británica califica las declaraciones de Ben-Gvir sobre el Líbano de «horribles y abominables»

Hace 20 horas

La ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, ha condenado las declaraciones del ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, después de que este afirmara que «todo el Líbano debe arder» tras la muerte de cuatro soldados israelíes en un ataque de Hezbolá en el sur del Líbano.

En una publicación en X, Cooper calificó las declaraciones como «una afirmación atroz y abominable por parte de un ministro israelí que, con toda razón, ha sido sancionado por el Gobierno del Reino Unido».

Cooper también instó tanto a Israel como a Hezbolá a respetar el alto el fuego en el Líbano y a evitar una mayor escalada.

Instó a las partes a «garantizar la protección de todos los civiles», subrayando la necesidad de evitar más violencia mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para estabilizar la situación a lo largo de la frontera.

Funcionario iraní: EE. UU. e Israel perdieron el control a medida que avanzaba la guerra

Hace 22 horas

Un asesor de Mojtaba Khamenei, de Irán, afirmó que Estados Unidos salió debilitado del reciente conflicto con Irán y que Washington e Israel perdieron gradualmente el control de los acontecimientos a medida que se desarrollaba la guerra.

Según Press TV, Mohsen Rezaei, antiguo comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), realizó estas declaraciones durante una entrevista televisada el viernes, argumentando que, al llegar al decimoquinto día del conflicto, Estados Unidos e Israel se habían dado cuenta de que la situación ya no estaba bajo su control.

Rezaei atribuyó este resultado a una combinación de factores, entre los que se incluyen las divisiones políticas dentro de Estados Unidos, los retos militares, la presión internacional y el cierre del estrecho de Ormuz como respuesta al conflicto.

Afirmó que los obstáculos del Congreso, el apoyo limitado de los aliados y la presión diplomática de países como España contribuyeron a lo que describió como un punto muerto estratégico.

Según Press TV, Rezaei señaló que estos factores acabaron dejando a Washington e Israel en una posición más débil y contribuyeron a que se alcanzara el alto el fuego anunciado el 7 de abril.

Trump afirma que Israel habría sido aplastado sin el apoyo de EE. UU.

Hace 22 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que la posición de Israel en la región dependía en gran medida del apoyo estadounidense, argumentando que la ayuda militar de EE. UU. había sido fundamental para la seguridad del país.

« «Si no hubiera sido por mi intervención, Israel habría sido aplastado», afirmó Trump, añadiendo que Estados Unidos proporcionó capacidades clave, entre las que se incluyen sistemas de armamento avanzados, la red de defensa aérea «Cúpula de Hierro» y los bombarderos B-2.

Trump también se pronunció sobre su relación con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificándola de positiva, al tiempo que sugirió que Washington desempeña un papel importante a la hora de influir en la toma de decisiones israelí.

«Netanyahu, que colaboró bien conmigo, les dirá que somos nosotros quienes tenemos las armas, somos nosotros quienes tenemos el Cúpula de Hierro y somos nosotros quienes tenemos los bombarderos B-2», afirmó Trump.

Añadió que Israel le tiene un gran respeto y que escucharía sus consejos, y añadió: «Pero tenemos que hacer que mantenga un poco de sensatez».

El UKMTO rebaja el nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz a «moderado»

Hace 22 horas

El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) ha rebajado su evaluación de amenaza para el estrecho de Ormuz a «moderada», frente al nivel «sustancial» sobre el que había advertido dos días antes.

En su último aviso, la agencia indicó que la ruta sur a través de esta vía navegable estratégica, que discurre cerca de Omán, permanece abierta al tránsito tanto de día como de noche.

No obstante, el UKMTO advirtió que los navegantes deben permanecer alerta. «Se debe informar a los navegantes de la existencia de minas y de que deben contar con la presencia naval mientras continúan las operaciones de desminado», señalaba el aviso.

La agencia también recomendó «encarecidamente» que los buques utilicen el sistema de Cooperación Naval y Orientación para la Navegación (Naval Cooperation and Guidance for Shipping), un mecanismo desarrollado por la OTAN diseñado para coordinar las operaciones militares con el transporte marítimo comercial.

Una mujer muere en un ataque israelí contra un bloque de viviendas en la ciudad de Gaza, según informan

Hace 22 horas

Una mujer palestina ha fallecido y varias personas más han resultado heridas en un ataque aéreo israelí dirigido contra un bloque de viviendas en el centro de la ciudad de Gaza, según Al Jazeera en árabe.

Los servicios locales de ambulancias y emergencias indicaron que el ataque alcanzó un edificio residencial y provocó múltiples víctimas.

Los servicios de emergencia informaron de que varias personas resultaron heridas en el ataque y fueron trasladadas para recibir tratamiento. No se dispuso de inmediato de más detalles sobre las víctimas ni sobre la magnitud de los daños.

Axios afirma que Araghchi planea viajar a Suiza para mantener conversaciones

Hace 23 horas

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, tiene previsto viajar a Suiza para las próximas conversaciones diplomáticas, aunque el viaje sigue estando sujeto a cambios, según un informe de Axios que cita a una fuente bien informada.

El informe señala que Araghchi ha comunicado a varios homólogos extranjeros que la aplicación de un alto el fuego en el Líbano sigue siendo una prioridad fundamental para Teherán, y añade que el enviado estadounidense Steve Wittkopf viajará a Suiza para una ronda de conversaciones.

Según Axios, Irán insiste en comprobar que el alto el fuego se aplique en la práctica antes de seguir adelante con la visita a Suiza.

El informe señala que Teherán desea pruebas concretas de que las hostilidades en el Líbano han cesado antes de pasar a la siguiente fase de las negociaciones, lo que subraya la importancia que Irán concede a la desescalada regional mientras continúan las negociaciones.

EE. UU. acogerá la quinta ronda de negociaciones entre el Líbano e Israel

Hace 23 horas

El Líbano e Israel tienen previsto celebrar una nueva ronda de negociaciones en Washington, D. C., del 23 al 25 de junio, como parte de los esfuerzos en curso mediados por EE. UU. para alcanzar un acuerdo entre ambos países.

Las conversaciones supondrán la quinta ronda de debates desde que se inició el proceso en abril, habiéndose celebrado las reuniones anteriores también en Washington.

El portavoz del Departamento de Estado de EE. UU., Tommy Pigott, afirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, abordó las próximas negociaciones durante una conversación telefónica con el presidente libanés, Joseph Aoun.

Según el Departamento de Estado, las conversaciones previstas brindarán una oportunidad para que «ambas partes —en su calidad de gobiernos soberanos— trabajen con el fin de avanzar hacia una paz duradera».

Las conversaciones se producen en el marco de unos esfuerzos diplomáticos más amplios destinados a reducir las tensiones a lo largo de la frontera entre el Líbano e Israel.

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