DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. Más sobre NAZA.
2. Hacia la irrelevancia de las elecciones.
3. Tras el fin de la polaridad.
4. Situación económica mundial.
5. La catástrofe sería que terminaran las protestas.
6. Los Nobel de economía.
7. La izquierda Walking Dead.
8. Reapropiarse de la tecnología.
9. Resumen de la guerra en Irán, 22 de octubre.
1. Más sobre NAZA.
Otra reflexión de Jonathan Cook a raíz del estreno de NAZA sobre la facilidad con que podemos llegar a convertirnos en monstruos.
https://jonathancook.substack.com/p/naza-is-not-just-about-israel-and
«NAZA» no trata únicamente de Israel y Gaza. Trata del mal que acecha en todos nosotros
Esta nueva y galardonada película nos deja sin palabras, no por la monstruosidad de lo que hizo Israel, sino porque constituye una prueba irrefutable de nuestra propia monstruosidad

[Publicado por primera vez en Middle East Eye]
Acabo de ver NAZA, un documental en el que se graba a 24 oficiales de inteligencia y soldados israelíes explicando cómo, a lo largo de los últimos tres años, se dedicaron a borrar Gaza del mapa de forma sistemática.
Lo hicieron mientras casi todas las capitales occidentales optaban por guardar silencio o colaboraban activamente en la matanza.
Las entrevistas filmadas tienen lugar por la noche, en la azotea de un edificio del centro de Tel Aviv. Los rostros de los participantes quedan ocultos por la oscuridad, mientras que, al fondo, se divisan figuras humanas imposibles de identificar que se dedican a sus quehaceres en apartamentos y oficinas iluminados: viendo la televisión, tendiendo la colada, sentados ante un escritorio.
A diferencia del Festival de Cine de Venecia, donde la película recibió una ovación de pie récord de 25 minutos, la proyección con todas las entradas agotadas a la que asistí recibió a NAZA con un silencio atónito.
Aparecieron los créditos. Se encendieron las luces. Nos dirigimos hacia la salida. Nadie dijo ni una palabra.
Esa me pareció una reacción mucho más adecuada que la de Venecia. Desde entonces, he estado reflexionando sobre qué significó exactamente nuestro silencio atónito.
¿Fue la conmoción ante los horrores infligidos a Gaza?
En realidad, no. Apenas se mostró nada de la destrucción ni de las matanzas masivas. Hemos visto mucho, mucho más del genocidio retransmitido en directo a través de nuestros teléfonos.
¿Se debía al hecho de que ninguno de los entrevistados parecía considerar la cifra oficial de casi 75 000 muertos en Gaza y 175 000 mutilados como una ficción inspirada por Hamás, tal y como sigue afirmando el Gobierno israelí, con los medios de comunicación occidentales siguiéndole el juego?
De hecho, la fuerte impresión que transmiten estos expertos militares es que el verdadero número de víctimas mortales probablemente sea mucho mayor.
Asesinato por algoritmo
¿Fue la asombrosa falta de autoconciencia y reflexión entre la mayoría de los entrevistados, quienes hablaban con frialdad —en su mayoría con indiferencia— sobre los aspectos técnicos de los innovadores sistemas de inteligencia artificial de Israel, que impulsaron la selección de objetivos para destruir hogares y matar palestinos a una escala industrial sin precedentes?
Seleccionados de entre más de 100 militares israelíes que hablaron con los realizadores fuera de cámara, entre los 24 elegidos se encontraban algunos que habían ayudado a diseñar lo que denominaban una «fábrica» para asesinar a palestinos.
Otros manejaban esta cadena de producción, matando mediante algoritmos, como si, en sus propias palabras, estuvieran jugando a un «videojuego».
Según los soldados entrevistados, por cada persona sospechosa de pertenecer a Hamás, por muy subalterno que fuera su rango, Israel autorizaba la muerte de entre 20 y más de 100 NAZA —acrónimo hebreo para referirse a civiles palestinos, incluidas mujeres y niños—.
Cuando Hamás llevó a cabo su ataque de un día contra Israel en octubre de 2023, el ejército israelí afirmó que el grupo contaba con unos 30 000 combatientes.
Además, Israel —y su maquinaria de inteligencia artificial— vinculó a una parte mucho mayor de la población con Hamás, aunque solo fuera porque esas personas trabajaban para los órganos políticos, burocráticos y administrativos del Gobierno de Gaza, desde profesores de escuela hasta médicos y enfermeros.
El entrevistador de la película, Yuval Abraham, planteó a uno de los entrevistados una sencilla observación sobre las cifras.
Según la lógica de la doctrina NAZA de Israel —que permite potencialmente docenas de muertes de civiles por cada objetivo vinculado a Hamás—, casi la totalidad de los dos millones de habitantes de Gaza se consideraba un «daño colateral» aceptable.
El funcionario de inteligencia reflexionó sobre este punto durante un rato, como si nunca se le hubiera ocurrido, antes de dar su visto bueno.
Los escudos humanos de Israel
¿Acaso aquel silencio atónito reflejaba nuestro rechazo ante la decisión de Israel de lanzar ataques contra sospechosos de Hamás precisamente en el momento en que se produciría el mayor número posible de muertes de civiles junto a ellos?
Israel denominó a uno de sus principales programas de inteligencia artificial «¿Dónde está papá?» porque, al rastrear la ubicación de los teléfonos y escuchar las llamadas, el sistema era capaz de señalar cuándo era más probable que los sospechosos estuvieran en casa, pasando la noche lejos de los combates, con sus familias.
Uno de los entrevistados puso como ejemplo el caso de una niña de 12 años que llamó por teléfono a su madre para decirle que papá estaba en casa y le preguntó cuándo volvería ella a casa. Las palabras «papá» y «volver» bastaron para que el sistema de inteligencia artificial activara una alerta, lo que desencadenó un ataque militar.
Dichos ataques, confesó el oficial, están diseñados para matar a niños y vecinos que se encuentren dentro del radio de la explosión.
Varios entrevistados que llevaban a cabo la vigilancia señalaron haber oído a niños en la vivienda de un sospechoso poco antes de que autorizaran un ataque. Otros oyeron los gritos de los niños inmediatamente después de la explosión, mutilados por la onda expansiva o en estado de shock ante los cuerpos destrozados que les rodeaban, o ambas cosas.
En un momento de la película, la cámara se aleja de las entrevistas para enfocar el cuartel general del ejército israelí, la Kirya, en medio de los rascacielos relucientes del centro de Tel Aviv.
Según las leyes de la guerra, la Kirya podría ser un objetivo militar legítimo. Su ubicación supone un riesgo intencionado de convertir a los residentes de la mayor ciudad de Israel en escudos humanos.
Por el contrario, los militantes palestinos que duermen en sus casas con sus familias no son un objetivo militar legítimo. Sin embargo, el programa «¿Dónde está papá?» supuso que Israel utilizara a los niños palestinos como escudos humanos a escala industrial, en la más flagrante de las violaciones del derecho internacional.
«Solo seguía órdenes»
¿Acaso aquel silencio atónito se debía a nuestro malestar ante el soldado que confesó sin reparos que Israel había cometido un «genocidio» en Gaza —y que, desde el principio, su objetivo, y el de todos aquellos con quienes trabajaba, era matar a tantos palestinos como pudieran sin que les pasara nada?
Según sus propias palabras, él mismo utilizó los sistemas militares de inteligencia artificial de Israel para supervisar el asesinato de «miles» de palestinos. Calificó este periodo de su carrera militar como «increíblemente divertido».
Otro entrevistado, responsable del asesinato en masa de palestinos, señaló que no solo prestaba servicio en la unidad de inteligencia más prestigiosa de Israel, la 8200, sino que además había conseguido uno de los puestos más codiciados de la unidad. Señaló la envidia que sentían otros oficiales por su puesto en la máquina de matar automatizada.
¿Acaso aquel silencio atónito era nuestra repulsión ante el hecho de que, uno tras otro, los entrevistados racionalizaran su participación en la matanza y mutilación de muchas decenas de miles de niños de Gaza con variaciones de la excusa «solo seguía órdenes»? Uno de ellos se autodenominó un «pequeño engranaje» en la maquinaria del asesinato.
¿Acaso aquel silencio atónito se debía a nuestro malestar ante el participante que señaló que le habían educado para odiar a los alemanes a causa del Holocausto, pero que luego admitió que ahora le costaba ver la diferencia entre lo que hicieron los nazis y lo que él había hecho en Gaza?
¿Acaso aquel silencio atónito surgió del reconocimiento por parte del público de que los actos de vigilancia, selección de objetivos y ejecución de la IA en Gaza —impersonales y sin fricciones— ya se están implantando mucho más cerca de casa?
¿Que jóvenes inteligentes, ambiciosos y obedientes, igual que aquellos que diseñaron el sistema de IA israelí de control absoluto, de vigilancia ineludible y de asesinato despiadado, están diseñando para nosotros el mismo sistema automatizado de juez, jurado y verdugo?
Lo que vemos en la pantalla es el prototipo de un nuevo tipo de Estado de seguridad potenciado por la IA, uno que servirá como un panóptico despiadado en el que todos somos prisioneros. Uno en el que incluso se derrumba la apariencia democrática de que los gobernantes rinden cuentas ante los gobernados.
El horror interior
Sospecho que la conmoción del público se debió a todas estas cosas. Pero había una razón aún más profunda por la que NAZA nos dejó sin palabras.
Esta película no trata sobre el horror tangible y visible de Gaza —un horror del que tanto hemos sido testigos en nuestras pantallas durante los últimos tres años—.
Trataba sobre algo más oculto, algo mucho más cercano a nosotros. Se trataba del horror que acecha en el interior de cada uno de nosotros. Lo que la filósofa judío-alemana Hannah Arendt denominó «la banalidad del mal».
Nos quedamos atónitos, creo, al darnos cuenta de que los 24 israelíes que aparecían en la pantalla —cada uno de los cuales admitía, a menudo con frialdad, a veces con cierto orgullo, haber cometido los crímenes más monstruosos— podrían haber sido nuestro hijo o nuestra hija, nuestro hermano o nuestra hermana.
La única razón para aplaudir, me pareció, era ahogar esa voz suave y tranquila de la propia conciencia que preguntaba: «¿Podría yo haber hecho lo mismo que ellos? ¿Podrían mis hijos?».
NAZA es un puñetazo en el estómago, no porque nos cuente nada que no supiéramos o sospecháramos ya sobre Israel y Gaza.
Los periodistas palestinos de ese enclave nos mostraban a diario las pruebas del genocidio, antes de que cada uno de ellos fuera eliminado por la maquinaria de inteligencia artificial de Israel —en la mayor matanza de personal de los medios de comunicación jamás registrada—.
No, la película nos revela algo mucho más vergonzoso. Nos revela quiénes somos. Nos revela exactamente sobre qué pilares se asienta nuestra «civilización» occidental.
Los privilegios occidentales actuales se construyeron sobre una larga historia de colonialismo descarado y racista —de codicia, de saqueo, de esclavitud, de genocidio— a la que nunca hemos renunciado ni dado la espalda de verdad.
Israel continúa esa tradición por nosotros, tanto al perfeccionar la eficiencia técnica del colonialismo mediante experimentos interminables y mortíferos sobre una población palestina cautiva, como al ocultar nuestra propia complicidad en esta barbarie.
Esa es la razón por la que a nuestros líderes les resultó tan fácil ser cómplices del genocidio de Israel: suministrar las bombas, transmitir la información de inteligencia, proporcionar la cobertura diplomática, excusar los «excesos» y aplastar las protestas.
NAZA nos silencia no por la monstruosidad de lo que hizo Israel, sino porque constituye una prueba irrefutable de nuestra propia monstruosidad. Nuestras sociedades lo vieron todo y no hicieron nada. Todos somos culpables.
2. Hacia la irrelevancia de las elecciones.
No sería tan raro, porque los gobiernos occidentales últimamente han desvirtuado varios procesos electorales, pero esperemos que no pase: Trump podría estar planeando controlar las elecciones del próximo mes, según la entrevista de Hedges a dos analistas políticos.
https://chrishedges.substack.com/p/how-the-gop-is-working-to-steal-the
Cómo está actuando el Partido Republicano para manipular las elecciones de mitad de legislatura (con Joel McCleary y Mark Medish) | TCHR
A medida que se acercan las elecciones de mitad de legislatura, los analistas Joel McCleary y Mark Medish advierten sobre el amplio abanico de herramientas que la Administración Trump está poniendo en marcha para, potencialmente, controlar el resultado.
Chris Hedges
Esta entrevista también está disponible en plataformas de podcasts y Rumble.
Las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos están previstas para el 3 de noviembre. La preocupación de que las elecciones puedan ser canceladas, manipuladas o subvertidas en cualquier fase del proceso es cada vez más fundada, ya que la Administración Trump está tomando medidas para privar de derecho de voto a los electores o controlar de cualquier otra forma el resultado con el fin de impedir que el Partido Demócrata obtenga la mayoría en el Congreso.
Chris Hedges invitó a dos analistas políticos con una dilatada trayectoria en Washington, Joel McCleary y Mark Medish, a este episodio de «The Chris Hedges Report» para hablar sobre una serie de artículos que publicaron en The Spectator, titulados «Dancing in the Dark», en los que describen la amplia gama de herramientas de que dispone la actual administración para mantenerse en el poder. Medish advierte: «Lo que observamos es que ha puesto en marcha toda una serie de mecanismos preocupantes para interferir en el proceso y, como mínimo, para alegar posteriormente que las elecciones fueron viciadas, de modo que los resultados no sean válidos».
McCleary y Medish describen la estrategia de la Administración Trump como una estrategia destinada a mantener abiertas todas las opciones. Entre ellas se incluyen impedir que la gente vote, intimidar a los votantes e incluso impugnar de forma selectiva determinados resultados electorales con el fin de impedir que ciertos miembros del Congreso ocupen sus escaños. Advierten de que la Administración ha aprendido muchas lecciones de sus errores en las elecciones de 2020 y que, en esta ocasión, está mejor preparada para controlar el discurso y actuar con rapidez a la hora de intervenir en las contiendas electorales. Como explica McCleary: «Esta vez creo que están preparando a la opinión pública para el argumento que tendrán que esgrimir, y los negacionistas electorales, que ahora ocupan puestos clave, formarán parte de esa estrategia de comunicación».
Otra preocupación es el alcance del poder ejecutivo que ostenta Donald Trump. Existen herramientas ya conocidas, como la Ley de Insurrección o el artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, que podrían invocarse, y otras nuevas, como el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional n.º 7, que se dirige contra cualquier persona considerada anticristiana, anticapitalista o antifascista. Sus advertencias son un llamamiento a la acción, tal y como concluye Hedges: «Lo que estamos diciendo es que la situación es así de grave. Y creo que, si Trump consigue, en esencia, suspender estas elecciones, no habrá salida».
Presentador
Chris Hedges
Productor ejecutivo:
Max Jones
Introducción:
Margaret Flowers
Transcripción:
Margaret Flowers
Equipo:
Milena Soci
Transcripción
Chris Hedges:
La Casa Blanca de Trump ha puesto en marcha una serie de mecanismos para manipular o invalidar las elecciones de mitad de legislatura. El Congreso no nos salvará. Los tribunales no nos salvarán. Nuestra única esperanza, en caso de que las elecciones sean amañadas o robadas, son probablemente las huelgas a nivel nacional. Nuestra única esperanza es paralizar la maquinaria del comercio y del Gobierno, aunque esta militancia se enfrentará a una represión estatal salvaje. De lo contrario, temo que estemos condenados. No habrá salida.
Si se aplican las medidas defendidas por la Administración Trump, se invocarán poderes de emergencia para ejercer un control federal sin precedentes sobre la votación. Los agentes federales confiscarán el material electoral. Ya han confiscado papeletas de administraciones anteriores. El Servicio Postal de EE. UU. solo enviará papeletas a quienes figuren en las listas de elegibilidad aprobadas a nivel federal, elaboradas a partir de los censos electorales estatales. Estos censos, sujetos a comprobaciones de ciudadanía, denegarán por completo los servicios de correo electoral en aquellos estados que se nieguen a cumplir las exigencias de la Administración en materia de datos de votantes. La manipulación de circunscripciones electorales a mediados de la década, respaldada por Trump, ya ha desmantelado los distritos controlados por los demócratas y ha creado otros nuevos para los republicanos. Los requisitos federales de identificación y de presentación de documentos de ciudadanía privarán del derecho al voto a millones de votantes con derecho a ello, incluidos los estadounidenses con bajos ingresos que carecen de acceso a los documentos exigidos y las mujeres casadas cuyos apellidos actuales no coinciden con los que figuran en sus registros de ciudadanía.
Las tropas federales y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con una financiación adicional de 113 500 millones de dólares asignada por el Congreso, serán desplegadas en los colegios electorales —o en sus inmediaciones—, donde tradicionalmente tiene mayoría el Partido Demócrata. Aquellos tachados de anticapitalistas, anticristianos o acusados de pertenecer a Antifa serán intimidados y se les impedirá votar.
La mayoría republicana en la Cámara de Representantes, independientemente del resultado de la votación, utilizará su autoridad para certificar los resultados electorales con el fin de retener el poder, manipulando el colegio electoral y negándose a admitir a los miembros de la oposición recién elegidos. La supervisión del fraude electoral masivo correrá a cargo de personas leales al Gobierno de Trump, nombradas por este en las oficinas electorales estatales y federales. Trump, quien intentó anular los resultados de las elecciones de 2020 y afirmó que se negaría a aceptar el resultado de las elecciones de 2024 si perdía, reflexiona abiertamente sobre la posibilidad de desafiar la Constitución con el fin de ejercer un tercer mandato. También ha planteado la idea de cancelar las próximas elecciones, declarando a Reuters: «Si lo piensa bien, ni siquiera deberíamos celebrar elecciones».
Cuando Volodímir Zelenski, cuyo mandato presidencial finalizó en mayo de 2024, informó a Trump de que no se celebrarían elecciones en Ucrania debido a la guerra, Trump respondió: «Así que está diciendo que durante la guerra no se pueden celebrar elecciones. Permítame decirle que, dentro de tres años y medio, si por casualidad estuviéramos en guerra con alguien, ya no habría elecciones. Vaya, eso está bien».
Trump declaró al *New York Times* en enero que lamentaba no haber ordenado a la Guardia Nacional que confiscara las máquinas de votación tras las elecciones de 2020. Trump no solo quiere abolir el voto por correo —los demócratas votan por correo en mayor número que los republicanos—, sino también las máquinas de votación y las tabuladoras, que permiten a las juntas electorales publicar los resultados la misma noche de las elecciones. Trump sentó las bases para la injerencia federal en su discurso nacional de julio sobre el fraude electoral, en el que denunció que las elecciones están peligrosamente expuestas a la piratería informática, la manipulación y la injerencia extranjera.
Me acompañan para analizar los mecanismos que la Administración Trump está consolidando con el fin de invalidar o amañar las elecciones de mitad de legislatura Joel McCleary y Mark Medish, quienes escribieron una serie en The Spectator sobre los esfuerzos de Trump por manipular las próximas elecciones, titulada «Dancing in the Dark». Comencemos por usted, Mark. Me pareció que la serie era muy esclarecedora, estaba muy bien elaborada y constituía una lectura importante, ya que en ella exponía todas las herramientas que la Administración Trump está empleando —o que, potencialmente, planea emplear— para asegurarse de que se niegue la victoria a los demócratas. Y le dejaré que comience hablando de algunas de ellas, Mark.
Mark Medish:
Muchas gracias, Chris. Es un placer estar aquí con usted. Creo que el adverbio que acaba de utilizar, «potencialmente», es muy importante, porque, si bien es cierto que estos mecanismos se han puesto en marcha y algunos de ellos se han puesto a prueba, no sabemos hasta dónde llegará todo esto. Y eso es realmente clave para comprender el panorama actual: que la estrategia de Trump se basa en la «opcionalidad», en mantener abiertas las opciones, en poner un signo de interrogación sobre el proceso electoral, la celebración de las elecciones, el recuento de los votos y la certificación de los resultados. Se está dejando todas las opciones abiertas. Yo diría que tiene una actitud algo ambivalente hacia las elecciones. Le encantaría ganarlas de forma libre y justa, pero es muy consciente de que quizá no pueda lograrlo. De hecho, las encuestas para las elecciones de mitad de legislatura pintan bastante mal para su equipo. Por eso, lo que vemos es que ha puesto en marcha toda una serie de mecanismos preocupantes para interferir en el proceso y, como mínimo, para alegar después que las elecciones fueron viciadas, por lo que los resultados no son válidos.
Así pues, está tratando de sentar las bases para ello, como mínimo. Pero podría ir mucho más allá. Y creo que usted ha expuesto con detalle algunos de los escenarios. Y, de nuevo, yo haría hincapié en el término «potencial». Estamos hablando de riesgos. Joel y yo abordamos esto realmente como analistas de riesgos. Solíamos analizar otros países de esta manera en lo que respecta al riesgo político. Y creo que la tragedia para Estados Unidos es que ahora tenemos que dirigir esa mirada hacia dentro. Y mientras antes Estados Unidos podía dar por sentado que sabíamos cómo celebrar elecciones —y de hecho sabemos cómo hacerlo—, de repente eso está siendo puesto en duda por las personas que ocupan los puestos más altos de nuestro Gobierno, encabezadas por el propio señor Trump. Por lo tanto, se trata de un ambiente de incertidumbre, caos y confusión. Esa es la base que se está sentando.
Chris Hedges:
Creo que es casi seguro que, como mínimo, si pierde, declarará que ha habido fraude. Y entonces la pregunta es: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar? En un momento le cederé la palabra a Joel, pero, Mark, quizá pueda empezar por exponerle a usted y a Joel algunas de sus principales preocupaciones sobre la injerencia, ya sea la depuración de los censos electorales. Me refiero a que en su artículo habla de la capacidad de, en esencia, declarar la ley marcial, pero empecemos por repasar algunos de esos mecanismos que podría emplear la Administración Trump.
Mark Medish:
Bueno, hemos visto los intentos de restringir el voto por correo. Los tribunales estaban divididos al respecto, pero, en última instancia, el Tribunal Supremo ha puesto fin a esa iniciativa; sin embargo, el daño ya estaba hecho, ya que, en cierto modo, sentó las bases para alegar que hay algo que no funciona con los votos por correo. Y la prueba definitiva será cómo se escrutan esos votos durante las elecciones y tras las mismas. ¿Serán realmente contados por los secretarios electorales o no?
Hemos visto intentos de incautar los censos electorales. Hemos visto cómo el FBI investigaba el aparato electoral de Georgia para intentar incautar las papeletas de las elecciones de 2020, ya que aún se sigue disputando ese asunto. Y, por lo tanto, todas esas situaciones están en marcha.
¿Podría llegar a un punto en el que se desplegaran fuerzas policiales, o incluso militares, en torno a los colegios electorales, algo que no está permitido por la legislación estadounidense, ya que, obviamente, puede intimidar a los votantes? ¿Podría suceder eso? Creo que sí. Sería algo realmente grave. ¿Podría ir más allá si se produjeran disturbios, Dios no lo quiera, a raíz de otro tiroteo de ICE en algún lugar? Y que esos disturbios, cerca de las elecciones, se utilicen como pretexto para afirmar que no se puede celebrar una elección adecuada en un contexto de desobediencia civil.
Ese es el camino hacia los escenarios de pesadilla a los que usted se refería, que podrían culminar con la invocación de la Ley de Insurrección, de la que ya hemos oído mencionar antes en relación con Lafayette Square. Se trata de una facultad delegada que ostenta el presidente. Obviamente, es una facultad legal delegada por el Congreso, la Ley de Insurrección. Aún más extremo sería declarar el estado de emergencia recurriendo a las facultades del Artículo II, es decir, las facultades inherentes del presidente en materia de seguridad nacional.
Y aquí diría que el escenario más sombrío sería una especie de combinación entre una crisis internacional y la afirmación de que simplemente no podemos celebrar unas elecciones debido a una guerra en algún lugar. Y el hecho de que este presidente, que hizo campaña en contra de las guerras interminables, se tome ahora con tanta ligereza el iniciarlas, debería hacer saltar las alarmas, porque cualquiera que pueda hablar con ligereza de aniquilar a cualquier otro país —lo mencionó en referencia a Irán en un tuit—. Pues bien, si está dispuesto a hacer eso, a aniquilar una civilización, ¿qué podría estar dispuesto a hacer en un proceso electoral? Creo que ahí es donde residen los grandes temores.
Pero, y aquí está el «pero», Trump también es conocido por «dar marcha atrás», por echarse atrás en el último momento. Y esa es también una posibilidad que debemos tener en cuenta. Su estilo de liderazgo se basa en la estrategia del «rope-a-dope»: mantener siempre a la gente en vilo, mantener abiertas las opciones y decidir hasta dónde llega en el último momento, básicamente.
Chris Hedges:
Hablemos un poco sobre el despliegue de las fuerzas federales, algo que usted y Mark plantean en su artículo: la capacidad de la Administración Trump para, en esencia, declarar unilateralmente la ley marcial —mediante poderes de emergencia— en momentos que, a juicio de la Administración, se consideren una crisis interna. Ha habido noticias que indican que personas del entorno de Trump ya le están animando a que considere declarar la ley marcial. Así pues, hablemos de esa capacidad que tiene Trump.
Joel McCleary:
Permítame dar un paso atrás por un momento. Creo que uno de mis mayores temores es que la gente piense que las elecciones de noviembre son la guerra, como decía antes, y no lo son. Tenemos una serie de acontecimientos: primero las elecciones, luego el 3 de enero, y después podríamos tener 26 meses de mandato. Por lo tanto, esto se asemeja más a una partida de ajedrez en la que hay un líder que ha acumulado más poderes que cualquier otro presidente desde, quizás, Roosevelt durante la guerra, y que dispone de muchas piezas en el tablero; esa es la «opcionalidad» de la que habla Mark. Y la mayoría de la gente no se da cuenta de lo extremas que son esas opciones.
Ahora bien, toda la cuestión de si se pueden desplegar tropas es complicada. Y se ve agravada por el hecho de que lo hayan declarado en virtud de la NSPM-7, un documento del que la mayoría de la gente no habla y debería hacerlo, debido al plan operativo que se ha trazado y que se debatió con los 90 generales y almirantes unos días después del asesinato de Charlie Kirk. Dado que estamos ante «actos terroristas», esto implica que, una vez que se declara a alguien terrorista, se desatan todos esos poderes que han surgido desde el 11-S, tanto por parte de los demócratas como de los republicanos. Así pues, se puede recurrir al NORTHCOM, y se ha debatido que, si se trata de una supuesta «acción terrorista», eso abre muchas posibilidades. Lo ideal es que las Fuerzas Armadas no quieran hacerlo. Se vuelve extremadamente complicado. Y, tal y como casi ocurrió cuando Black Lives Matter se manifestaba frente a la Casa Blanca, es una opción que probablemente las propias tropas no deseen llevar a cabo. No era solo Millie quien se sentía nerviosa al respecto. Creo que había asesores que consideraban que la 82.ª División Aerotransportada ya no era la misma unidad definida por criterios raciales que era, digamos, en 1968, época que todos hemos vivido. Por lo tanto, la lealtad de las tropas puede convertirse en un problema. Además, ante disturbios civiles a gran escala, hay que recurrir al miedo, pero en realidad no se dispone del personal necesario. Por lo tanto, en mi opinión, es un último recurso.
No sé si Mark está de acuerdo conmigo en esto, pero dispone de demasiadas otras herramientas a las que puede recurrir. Y hay algunas que la gente pasa por alto. Por ejemplo, el decreto ejecutivo sobre la injerencia extranjera parece, en cierta medida, poco contundente, porque si se puede demostrar dicha injerencia, lo único que se puede hacer es imponer aranceles o sanciones de algún tipo. Pero el objetivo de ello es que la determinación de si ha habido intervención extranjera se produzca un mes después de las elecciones. Y se lleva a cabo en la DNI. Y, un mes después de eso, el Fiscal General lo aprueba o lo rechaza. Así pues, existe este intervalo entre las elecciones y el 3 de enero, en el que se producen tantos acontecimientos importantes que la intervención resulta, de hecho, más eficaz que una supresión manifiesta del voto.
Por lo tanto, creo que son bastante astutos. Creo que están bien organizados y que disponen de muchas de las herramientas que exponemos en «Dancing in the Dark». Ellos las tienen y están preparados para utilizarlas. Pero, como decía Mark, no quieren utilizarlas a menos que sea necesario, porque creo que también son conscientes del coste que ello conlleva. Han vivido lo ocurrido el 6 de enero y creo que, si pueden superar todo el proceso con mayor facilidad que aquello, les gustaría hacerlo. ¿Estaría de acuerdo con eso, Mark?
Mark Medish:
Sí, y creo que Joel plantea una cuestión realmente importante sobre el calendario: debemos pensar en las elecciones no solo como el 3 de noviembre, no solo como ese martes sagrado de las elecciones de mitad de legislatura. Se trata de todo el periodo previo, que incluye el voto por correo, el voto ausente, el día de las elecciones, el recuento posterior y, a continuación, todo el proceso para llegar a la certificación, pero también para resolver cualquier controversia o impugnación, ya que las elecciones pueden ser impugnadas. Alguien puede plantear una objeción alegando que algo ha salido mal. Y todo eso tiene que ser resuelto judicialmente. Y una cosa es si eso se hace de buena fe. Lo que queremos decir es que realmente parece que este grupo actuaría de mala fe e intentaría manipular el proceso para ensombrecer las elecciones si esa fuera la única forma de impedir la certificación de una victoria demócrata el 3 de enero, así como la instauración de una mayoría demócrata, digamos, en la Cámara de Representantes, que es hacia donde parecen apuntar las encuestas.
Pero, de nuevo, Joel y yo no somos analistas políticos. Y es importante abordar estas elecciones desde dos perspectivas. Hay una auténtica carrera electoral. En estos momentos se está desarrollando la carrera electoral tradicional estadounidense. Y el Partido Demócrata y el Partido Republicano se están enzarzando en una dura contienda. Espero que a los demócratas les vaya bien. Pero existe esta otra perspectiva, que son los métodos poco convencionales que podrían utilizarse para entorpecer el proceso y la validación de los resultados electorales. Por lo tanto, hay que tener en cuenta estas dos perspectivas, algo que resulta poco natural para los estadounidenses. La fortaleza de nuestro país radicaba en que podíamos dar por sentado el funcionamiento del sistema. Podíamos confiar en que el sistema funcionaba y en que todos los actores actuaban, básicamente, de buena fe. Ya no podemos hacerlo. Y eso es una tragedia para el país, porque nos resta energía, esa energía que debemos dedicar a estar en guardia, a estar atentos, a preocuparnos; energía que se desvía de actividades productivas con las que el país podría abordar los problemas sociales, impulsar el crecimiento económico, etcétera. En cambio, vamos a tener que mirar hacia dentro y preocuparnos, porque no confiamos en que el proceso electoral vaya a transcurrir sin contratiempos.
Joel McCleary:
Esa es una metáfora estupenda, lo de las pantallas. Lo que me preocupa es que las cadenas de televisión puedan salir y decir: «Estas son unas elecciones de cambio y los demócratas han ganado», y entonces la gente apague una de las pantallas. Y es en esa falta de luz donde su estrategia, en ese caso, comenzaría realmente a desplegarse.
Mark Medish:
Exactamente. Y ese es, una vez más, un punto muy importante, porque, como sabe, no tenemos un sistema parlamentario. Tenemos elecciones de mitad de legislatura que podrían dar lugar a un cambio de mayoría en cualquiera de las cámaras o en ambas, pero eso no derriba al Gobierno. Eso no supone el fin de la presidencia de Trump. Por lo tanto, creo que la Casa Blanca de Trump seguirá evaluando sus opciones en función de esos resultados. Y, de nuevo, podría dar un giro y decir: « Bueno, sí, de acuerdo, han obtenido la mayoría. Creo que fue inválida. Han hecho trampa. Ha habido irregularidades». Es el típico «nos han robado las elecciones». Ya hemos oído este mantra antes. Y entonces, ¿acumplirá con las citaciones de las comisiones? ¿Se verá limitado o escarmentado por la derrota? No lo creo. Y ahí es donde radica el argumento de Joel: se trata de estas elecciones y, después, de dos años más de esta presidencia. El juego no termina el 3 de noviembre ni el 3 de enero. Se trata de un juego más largo.
Joel McCleary:
Y el asunto de Omar con el FBI es una advertencia de lo que se avecina. Esto no acaba aquí. Y todas estas bases de datos que se han recopilado en el marco del NSPM-7, y han amenazado con detener a Kelly y a otras personas bajo todo tipo de cargos, y no han tenido mucho éxito desde el punto de vista organizativo. Pero ahora, con el grupo de trabajo del NSPM-7, están mucho mejor organizados, y los objetivos podrían pasar a ser los propios cargos electos. Así que esto no ha hecho más que empezar.
Mark Medish:
Y aclaremos qué es el NSPM-7, el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional n.º 7, que se publicó, ¿en qué mes, Joel, en septiembre del año pasado?
Joel W. McCleary:
Sí, fue justo después del asesinato de Charlie Kirk.
Mark Medish:
Pero este es el que identifica la amenaza de Antifa, la actividad anticristiana, anticapitalista y antiamericana, la posibilidad de que operen quintas columnas en Estados Unidos y la lucha contra el terrorismo. La estrategia consiste en crear la impresión de que nos vemos amenazados por enemigos internos, de que los debates políticos no son debates normales, sino actividades terroristas. Eso es extremadamente peligroso porque sugiere una preparación para investigar a los adversarios políticos y, posiblemente, procesarlos.
Chris Hedges:
¿Podría hablar sobre el anuncio de Hegseth de que va a utilizar recursos militares para impedir la intervención extranjera en las elecciones y sobre la importancia que esto tiene? ¿Por qué no aborda usted este tema, Mark?
Mark Medish:
Bueno, una vez más, este es el modus operandi. Hacen una especie de afirmación implícita de que existe esta amenaza. Podría haber injerencia extranjera en las elecciones. ¿Qué forma podría adoptar? Quizá piratería informática, interfiriendo de algún modo en la infraestructura electoral. Y lo que él, supongo, está diciendo es que esto podría requerir una respuesta militar, que las Fuerzas Armadas podrían tener que tomar medidas para proteger la infraestructura electoral. Eso es bastante preocupante, ¿verdad? Simplemente no hemos tenido esa preocupación en el pasado. ¿Por qué deberíamos tenerla ahora? ¿De qué está hablando realmente? Quiero decir, hay muchos retos y deficiencias en nuestro país. La celebración de elecciones no ha sido uno de ellos. De verdad que no.
Y, de nuevo, Trump ganó las elecciones de 2024. Ganó las de 2016. Pero ¿qué? Entonces, lo que está diciendo es que las elecciones que pierde son las problemáticas. Esas son en las que hay «quintas columnas» e «intervenciones», pero las que gana están bien. No. Quiero decir, en realidad sabemos cómo celebrar elecciones. Pero supongo que el secretario de Defensa (de Guerra) está diciendo que la situación es tan grave que podríamos necesitar una intervención militar en el proceso electoral nacional. Eso da mucho miedo.
Joel McCleary:
No debemos ignorar las declaraciones que se han hecho sobre Georgia. Recuerde que ha afirmado que, en realidad, los dos senadores en el cargo no son legítimos y no deberían ocupar sus escaños. Han enviado a 200 agentes del FBI allí para examinarlo todo minuciosamente. Por lo tanto, no se trata de declaraciones sin fundamento. Y así, todo el esfuerzo del Gobierno ya se ha centrado en esta orden ejecutiva, y es una pieza muy importante en el tablero de ajedrez que podría jugarse.
Chris Hedges:
Joel, quiero preguntarle sobre la privación del derecho al voto. La Liga de Mujeres Votantes ha advertido —y cito textualmente, o algo así— que millones de votantes podrían verse privados de su derecho al voto. ¿En qué punto nos encontramos? ¿Han conseguido privar a alguien de ese derecho? ¿Están en proceso de hacerlo? ¿En qué punto se encuentra esta cuestión?
Joel McCleary:
Bueno, hoy he mantenido una breve conversación con un importante encuestador sobre este tema. Si se produce una victoria aplastante —y con «nosotros» me refiero a que los demócratas obtengan una victoria aplastante—, estas cuestiones no importarán. Pero si nos encontramos ante unas elecciones al estilo Kennedy-Nixon, en las que unos pocos votos marcan realmente la diferencia, entonces sí que importan. Me preocupa mucho que gran parte de nuestras encuestas se basen en resultados electorales pasados. ¿Pero estamos teniendo en cuenta que se han impuesto todo tipo de nuevas restricciones a los votantes estudiantes en lugares como Nuevo Hampshire, donde un porcentaje enorme del voto corresponde a los estudiantes? ¿Y en Carolina del Norte? Tradicionalmente, en las grandes universidades, si usted estudiaba en la UNC, acudía a un colegio electoral allí. Y en muchos estados, se podía utilizar la tarjeta de identificación que acreditaba que era residente de esa universidad. Pues bien, gran parte de eso ha cambiado en muchos lugares diferentes. Eso no se tiene en cuenta en los datos de las encuestas.
Ahora bien, tal vez la gente acuda a votar y supere esa situación, pero lo cierto es que no lo sabemos. De hecho, no sabemos si las encuestas son precisas ni si han tenido en cuenta la privación del derecho al voto. Y en «Dancing in the Dark», lo primero que abordamos es la cuestión de lo que denominamos la reducción del electorado. Simplemente no sabemos cómo medirlo estadísticamente. Es un factor.
Chris Hedges:
Por tanto, quiero preguntarles a ambos sobre el nombramiento de personas que niegan los resultados electorales para ocupar cargos en los estados encargados de supervisar y controlar las elecciones: cuántos hay, qué alcance tiene y hasta qué punto es preocupante. Empezaré por usted, Joel, y luego le daré la palabra a Mark.
Joel McCleary:
Bueno, hay grupos extraordinarios, numerosos y exitosos que están analizando todos estos aspectos. La organización que Mark y yo creamos junto con Gephardt y Wirth ha realizado un trabajo excelente al examinar las amenazas convencionales, y eso forma parte de ello. Y creo que tenemos bastante claro lo que está sucediendo a nivel local y cómo funciona ese mecanismo. Pero, ¿qué se hace cuando un negacionista electoral está al frente de la iniciativa y empieza a decir que, «Bueno, creemos que hay demasiadas dudas al respecto», o que ni siquiera certificarán a sus propios votantes de ese distrito, circunscripción o zona?
Y uno de los problemas que tuvo Trump la última vez fue que no se lanzó al juego de desacreditar las elecciones con la suficiente rapidez. De hecho, se quedó atónito. Creo que pensaba que iba a ganar, y se quedó atónito ante los resultados de las elecciones. En cambio, esta vez —Mark puede hablar de esto—, creo que están preparando a la opinión pública para el argumento que tendrán que esgrimir, y los negacionistas electorales, que ahora ocupan puestos clave, formarán parte de esa estrategia de comunicación.
Mark Medish:
Creo que eso es exactamente así. Si nos remontamos a noviembre de 2020, realmente parecía que Trump creía que iba a ganar la noche de las elecciones. Hasta bien entrada la noche, seguía creyendo que iba a ganar. Y cuando su propio equipo le comunicó finalmente que iba a ser una derrota por un estrecho margen, se quedó prácticamente paralizado, de hecho durante varios días. Y eso permitió que todos los votos fueran escrutados, contados y certificados, y que las principales cadenas, incluida Fox, proyectaran o confirmaran a Biden como ganador. De ello sacaron una lección: que deben preparar con mucha más minuciosidad el sabotaje y la subversión del proceso electoral para estar listos a la hora de actuar con rapidez.
Y, Chris, lo que ha mencionado usted, intentar colocar a quienes niegan los resultados electorales a nivel hiperlocal, eso ha formado parte de la estrategia. Eso es lo que nos ha preocupado: que, de manera generalizada, se estén preparando mecanismos y vías para socavar las elecciones o poner en duda su validez. Eso es lo que estamos observando.
Joel McCleary:
¿Y por qué es esto importante? El 3 de enero, esto cobra importancia porque no es necesario declarar que todas las elecciones en todos los estados han sido irregulares. Hay determinados distritos en los que se querría plantear dudas. Así pues, si se pueden plantear dudas sustanciales —es decir, que el propio estado, digamos el estado de Tennessee o el de Carolina del Norte—, si su junta electoral y quienes niegan los resultados electorales afirman: «Tenemos una duda al respecto y hemos aconsejado al gobernador que no certifique al candidato para esa elección», esto coloca al Congreso en una situación muy difícil. El Congreso podría seguir adelante y certificar a alguien que no haya sido certificado por el estado, pero entonces también se podría alegar irregularidad en ese caso. Así pues, se trata realmente de un ámbito en el que mucha gente está trabajando y en el que existen numerosas estrategias, incluidas estrategias judiciales, pero supone una vulnerabilidad muy importante.
Mark Medish:
Y, por tanto, el punto clave que Joel ha dado a entender es que las Cámaras del Congreso tienen la autoridad última a la hora de otorgar los escaños a los ganadores de las elecciones. Así pues, no depende de los tribunales ni de ninguna otra instancia. En realidad, son las Cámaras del Congreso las que otorgan los escaños a sus miembros. Y esa es una peculiaridad de nuestro sistema. Cuando las personas actúan de buena fe, no supone ningún problema. Pero si están dispuestas a alterar el proceso, podría suponer un problema. ¿Y a qué me refiero con eso? Alterar el proceso significaría sembrar dudas sobre las papeletas en determinados distritos. Decir, por ejemplo: «Se están comiendo a los perros y a los gatos», o algo equivalente. «Aquí hay algo que no cuadra». «Son votantes fraudulentos», o «los chinos han pirateado algo en el condado de Fulton» o donde sea, y utilizar eso como pretexto para alegar que las elecciones no pueden darse por concluidas. Y de esa forma se podría, potencialmente, manipular la mayoría que ocupará sus escaños el 3 de enero en la Cámara de Representantes, por ejemplo.
Ahora bien, permítanme señalar una complicación en todo esto que supone un reto. Las papeletas están unificadas. Así pues, en los lugares donde hay una contienda por el Senado y por los distritos, estas están unificadas. Por lo tanto, si se van a impugnar esas papeletas, no solo se descartan los votos de la Cámara de Representantes, sino también los del Senado en ese caso concreto. Y, obviamente, esto varía según la localidad, ya que no todos los estados tienen senadores que se renueven al mismo tiempo. Por lo tanto, se necesitaría cierta habilidad para actuar si se quiere centrarse en distritos y papeletas concretos sin que ello tenga repercusiones colaterales en el Senado.
Joel McCleary:
Estuvieron a punto de conseguirlo el 6 de enero. Y el 6 de enero fue después de las elecciones. En mi opinión, el 3 de enero no supone un obstáculo tan difícil de superar como lo fue el 6 de enero. Y perdieron la lucha por el poder el 6 de enero porque no estaban preparados. Esos fueron los días que se perdieron porque no planificaron, y también porque contaban con Pence y porque el fiscal general Barr —quien comprendía estas leyes mejor que nadie, ya que había sido director de la Oficina de Asesoría Jurídica (OLC) y entendía de poderes de emergencia y todo lo relacionado con ello—. Intervino tras el informe del Director de Inteligencia Nacional (DNI), y cuando se suponía que el Departamento de Justicia debía informar sobre si había implicación extranjera o algún problema, se negó a seguir el juego y dimitió. De hecho, fue uno de los héroes del 6 de enero, lo crea o no. Pero aprenden de esos errores, y si quieren —y esta es la opción de la que hablamos—, si van a jugar esa carta, estarán mucho mejor preparados y será más fácil, creo, en la estrategia del Congreso que en la del 6 de enero, pero eso es una intuición, no una respuesta basada en hechos.
Chris Hedges:
¿Tenemos alguna idea de cuántos negacionistas electorales han ocupado escaños en estos distritos? ¿Estamos hablando de cientos? ¿Tenemos alguna idea?
Joel McCleary:
No dispongo de esa cifra, pero hay organizaciones que la conocen con exactitud y que han elaborado una lista. No es una cifra insignificante. ¿Sabe usted, Mark, la respuesta?
Chris Hedges:
No es una cifra insignificante.
Mark Medish:
No, no conozco las cifras, pero está bastante claro que ha sido una campaña de base muy amplia. Me refiero a que se han centrado en lo hiperlocal. Es como la campaña que se llevó a cabo en los consejos escolares. Un intento muy, muy específico a nivel local…
Joel McCleary:
Y no se trata de cuántos, sino de en qué distritos. Recuerde que todo esto es una estrategia de selección de objetivos.
Chris Hedges:
Exacto.
Joel McCleary:
No es necesario abarcar todo el país. Probablemente, en lo que respecta al Congreso, estamos hablando de 10 escaños, 15 como máximo. Todo depende del margen. Pero para arrebatar 10 o 15 escaños, ¿habrá ese margen? Y hay otras formas de eliminar a otros candidatos. Así pues, esto es una partida de ajedrez. Hay que hacerlo de tal forma que no se provoquen disturbios ni problemas. Y todos los que estén escuchando esto deben comprender que la mejor herramienta con la que contarán es que haya violencia en las calles, ya que eso les dará permiso para aplicar realmente la NSPM-7. Todos deben mantenerse en la no violencia.
Mark Medish:
Esa es la puerta de entrada a los escenarios más sombríos.
Chris Hedges:
¿Tenemos alguna idea de quién está coordinando todo esto dentro de la Casa Blanca de Trump? Cualquiera de ustedes dos.
Joel McCleary:
Una idea… No quiero entrar en detalles…
Mark Medish:
Sí, una idea. Quiero decir, sí.
Chris Hedges:
No es Trump, obviamente, pero si hay un cerebro detrás de todo esto, ¿tienen alguna idea de quién es?
Joel McCleary:
Bueno, en primer lugar, los republicanos siempre han estado muy por delante de los demócratas en cuanto a la selección de objetivos y a la comprensión de los fundamentos del voto. Y han contado con más dinero. Creo que disponen de mejores modelos. Habrá quien lo cuestione. Así pues, existe una infraestructura, y se trata de los sospechosos habituales: son inteligentes, son competentes y saben lo que hacen. Algunos de ellos ocupan cargos en el Gobierno. Si se fija en la lista de personas que se reunieron con el general Flynn —tanto de la administración como de fuera de ella—, ese sería un buen punto de partida, y están unidos. Esta vez no hay disidentes. Y creo que quizá Trump no lo dirija al detalle, pero sí creo que Trump comprende mucho mejor todo el juego de lo que la gente se da cuenta. Creo que lo comprende al detalle.
Chris Hedges:
Quiero decir, cabría suponer que es todo el núcleo del Proyecto 2025 el que se muestra abiertamente hostil hacia la sociedad abierta.
Mark Medish:
Creo que esa es una suposición acertada.
Joel McCleary:
Sí, y en Seguridad Nacional se ha purgado a cualquiera que pudiera… Los Miles Taylors de este mundo hace tiempo que se han ido. Y luego, por supuesto, el FBI lo entiende, y en el Departamento de Justicia ya no están todos esos supervisores de derechos civiles que solían intervenir en las elecciones para asegurarse de que no se produjeran fraudes ni se privara a la gente de sus derechos; eso ha cambiado y ahora hay un grupo muy diferente, pero, de nuevo, es un grupo inteligente que dispone de los datos y tiene un plan. Volviendo a la analogía del ajedrez, si necesitan mover esas piezas, saben cómo hacerlo. ¿Cómo se puede hacer con el menor daño posible?
Chris Hedges:
Permítanme concluir. Empezaré por usted, Mark. Quiero hablar sobre el Partido Demócrata. En su opinión, ¿es consciente el Partido Demócrata del momento delicado en el que nos encontramos y está creando, en esencia, mecanismos para proteger el voto en caso de que se utilicen este tipo de tácticas para invalidarlo?
Mark Medish:
Sí, creo que la dirección del partido es bastante consciente de ello, tanto a nivel nacional como estatal y local, y hay una mayor vigilancia. Quiero decir, creo que se extrajeron lecciones tras el 6 de enero y posteriormente, pero también hay muchas ONG implicadas, y creo que eso es realmente importante. La sociedad civil en Estados Unidos está alerta y activa.
Creo que el reto para el Partido Demócrata es que, volviendo a mis dos perspectivas, esto no es en lo que son expertos. Se dedican a la carrera electoral, a veces con acierto, otras no tanto. Pero la mayoría de las personas que forman parte del aparato, los cuadros del Partido Demócrata, no se centran en esto. No es en lo que son expertos. Intentan ganar las «carreras de caballos». Pero esta otra perspectiva que hemos descrito, la de las amenazas poco convencionales, los riesgos imprevistos, no forma parte de su dinámica habitual, por así decirlo. Y eso supone un reto. Puede resultar frustrante intentar informarles, y Joel y yo formamos parte de equipos que intentaron informar no solo a los demócratas, sino de forma no partidista, a lo largo de los últimos cinco o seis años. Y mucha gente lo escuchaba y decía: «Bueno, ya sabe, ¿qué es usted realmente? ¿Se ha vuelto loco? Tengo que ganar estas elecciones». Y lanzamos Keep Our Republic antes del 6 de enero. Éramos un pequeño grupo que, básicamente, simulaba escenarios que, en última instancia, se parecían a lo ocurrido el 6 de enero. Así que, de nuevo, nos dedicamos a la modelización de riesgos y eso no es precisamente lo que caracteriza al Partido Demócrata. Ellos no son especialistas en modelización de riesgos.
Joel McCleary:
El año 1960 lo cambió todo. Y cuando Nixon se marchó tras reunirse con Kennedy —esta es la leyenda—, le dijeron: «De acuerdo, hizo lo que hizo en Chicago. Hizo lo que hizo en Texas», pero a partir de las elecciones de 1960…
Chris Hedges:
Permítame interrumpirle un momento. Lo que hicieron en Chicago y lo que hicieron en Texas, e incluso lo que hicieron los Kennedy a través de la mafia, fue, en esencia, robar los votos.
Joel McCleary:
Bueno, eso es lo que probablemente pensaban.
Chris Hedges:
Bueno, quiero decir que el alcalde Daley fue bastante agresivo.
Joel McCleary:
Sí, y por eso, cada vez que llegaban al poder, se ordenaba a los fiscales federales que desbarataran la maquinaria demócrata. Y han sido décadas y décadas de trabajo persiguiendo a los políticos locales y a ese mecanismo. Por eso, los republicanos son muy conscientes de ello y están sensibilizados al respecto, por lo que están preparados para abordarlo, al igual que los demócratas, hasta cierto punto, iniciaron todo este asunto de la certificación en la Cámara de Representantes cuando denegamos la inclusión de un congresista de Indiana. Y fue entonces cuando Cheney tomó la palabra a continuación y dijo: «De acuerdo, esto es anterior a lo de Florida. Si ese es el juego en el que estamos metidos, entonces nos prepararemos». »
Mark Medish:
Eso fue a mediados de la década de 1980, ¿verdad? Pero sentó las bases para el año 2000 y el caso Bush contra Gore, que constituye otro punto de referencia importante. Se trató de una situación fortuita que luego se consideró una oportunidad estratégica. Es decir, los «chads» colgantes y todo eso.
Pero lo que eso despertó en la imaginación fue la idea de que, si se puede interferir en unas elecciones a nivel estatal y local y generar suficiente incertidumbre y duda, y si además se cuenta con un Tribunal Supremo cooperativo que le respalde al final, se dispone de algunas herramientas para manipular los resultados electorales.
Chris Hedges:
Bueno, eso es lo que, en esencia, le permitió a Bush ser nombrado presidente por decreto judicial. Dejaron de contar los votos en Florida.
Mark Medish:
Correcto. El Tribunal Supremo detuvo el recuento. Correcto.
Joel McCleary:
Y estaban preparados para ello. Estaban preparados.
Y, como partido, creo que nos estamos preparando cada vez más. Quiero decir que creo que hay mucha gente que se está preparando más, pero tampoco disponemos —el partido no dispone— de los recursos con los que ellos cuentan en este momento. Por lo tanto, va a llevar una generación prepararnos para el tipo de amenazas que se avecinan.
Mark Medish:
Y diré que me siento apartidista. Me siento abandonado por los partidos. Quiero decir que votaría con mucho gusto por republicanos centristas comprometidos con el sistema de funcionamiento tradicional estadounidense. Pero creo que lo que está en peligro en este momento es que estamos asistiendo a una política de estilo «movimiento», populista, cínica, comprometida con aferrarse al poder a casi cualquier precio, lo que está poniendo en peligro el sistema político y la cultura estadounidenses que se han ido construyendo a lo largo de generaciones mediante la acumulación gradual.
Joel McCleary:
«Keep our Republic» (Mantengamos nuestra República): probablemente está formada en un 50 % por jueces republicanos y exgobernadores, y se trata de un movimiento que trasciende los partidos. Y eso es lo que espero que resurja tras estas elecciones: que podamos realmente aprovechar esa base en ambos partidos.
Chris Hedges:
Bueno, tomemos todos el ejemplo de los indios, quienes, después de que Modi invalidara a 130 millones —eliminara a 130 millones de personas de las listas electorales—, salieron a la calle. Esperemos que no lleguemos a ese punto. No creo que ninguno de nosotros esté prediciendo que vayamos a llegar a eso, pero estamos diciendo que la situación es así de grave. Y creo que, si Trump consigue, en esencia, paralizar estas elecciones, no habrá salida.
Así pues, la situación es así de grave. Gracias, Joel. Gracias, Mark. Es un artículo realmente brillante. Aparece en *The Spectator*, titulado «Dancing in the Dark». Forma parte de una serie, pero merece mucho la pena leerlo. Han investigado a fondo. Y quiero dar las gracias a Milena y a Max, que han producido el programa. Pueden encontrarme en ChrisHedges.substack.com.
3. Tras el fin de la polaridad.
El boletín de esta semana de Prashad está dedicado al último dossier del Tricontinental sobre el mundo tras el fin de la monopolaridad.
https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/orden-mundial-mas-alla-de-la-polaridad/
El orden mundial más allá de la polaridad | Boletín 43 (2026)
El declive relativo del mando unipolar de Washington crea aperturas geopolíticas vitales, pero el desplazamiento del poder no desmantela por sí solo los monopolios corporativos que rigen las finanzas, la tecnología y la producción internacionales.
22 de octubre de 2026
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Lao Tongli (China), In and Out of the Clouds No 13 [Dentro y fuera de las nubes n° 13], 2025.
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Durante las tres décadas posteriores al derrumbe de la Unión Soviética, un flujo constante de publicaciones y noticias nos repitió que el mundo tenía un único centro: Estados Unidos. Cuando la Guerra Fría llegaba a su fin, el presidente estadounidense George H. W. Bush habló en 1990 de un “nuevo orden mundial”. En ese orden emergente, Washington determinaría los límites de la política aceptable, su aparato militar vigilaría esos límites y sus instituciones financieras prescribirían las políticas económicas de países cuya independencia había sido conquistada mediante una lucha encarnizada. Se nos dijo que las grandes disputas ideológicas de la historia habían terminado, y la expresión “momento unipolar” le dio a este ordenamiento la apariencia de un hecho histórico. Detrás de ella había una afirmación política: el socialismo y el comunismo se habían vuelto anacrónicos y el modelo estadounidense de capitalismo liberal era el único futuro viable.
Hoy esa afirmación ha perdido gran parte de su credibilidad. La capacidad de Washington para imponer su mando al mundo se ha erosionado en algunos ámbitos y ha encontrado una resistencia considerable en otros. En el Instituto Tricontinental de Investigación Social hemos recurrido al marco de análisis de Samir Amin sobre los “cinco monopolios del centro”, expuesto en su libro El capitalismo en la era de la globalización (1997): la tecnología, las finanzas mundiales, el acceso a los recursos naturales, los medios y las comunicaciones internacionales, y las armas de destrucción masiva. A partir de este marco, constatamos que Estados Unidos y sus aliados enfrentan importantes desafíos a su dominio sobre las materias primas, las finanzas, la ciencia y la tecnología. Su dominio del poder militar y de la información sigue mucho más afianzado. Esta erosión del poder encabezado por Estados Unidos en tres de estos ámbitos obedece en gran medida al avance industrial y tecnológico de China, a la resiliencia de los países sometidos a sanciones occidentales y a otras formas de coerción, y a un nuevo estado de ánimo en todo el Sur Global a favor del desarrollo soberano. La expansión de los BRICS+, con toda su complejidad, refleja el deseo de ampliar las posibilidades de países a los que las potencias coloniales y neocoloniales han obligado a aceptar un lugar subordinado durante mucho tiempo.
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El desgaste del poder de Washington ha revivido un término para describir estos cambios: multipolaridad. La posibilidad de que ningún Estado pueda determinar por sí solo el futuro del mundo es real, pero la aspiración a un mundo multipolar no debe sustituir al análisis. Nuestro nuevo dossier, Más allá de la polaridad: hacia una teoría marxista del orden mundial (octubre de 2026), parte de esta advertencia y nos invita a mirar debajo del mapa cambiante del poder mundial para examinar las relaciones sociales que mantienen unido el sistema. Se pregunta cómo la producción y la tecnología, la acumulación de capital, las relaciones y las luchas de clase, y las normas que rigen el comercio y las finanzas internacionales configuran el poder dentro de los Estados y entre ellos. En conjunto, estas dinámicas revelan dimensiones del sistema mundial que el lenguaje de la polaridad no logra explicar adecuadamente. También dejan a la vista continuidades del poder que una concepción estadocéntrica oculta.
Sin duda, el centro de gravedad de la economía mundial se ha desplazado hacia Asia, con China como epicentro. Al mismo tiempo, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN sostienen una arquitectura militar hiperimperialista mediante una extensa red de bases y alianzas, mientras el dólar sigue siendo central para las finanzas mundiales. A pesar de todos estos cambios, la redistribución del peso económico entre los países no ha traído consigo una redistribución equivalente del poder de las corporaciones. Al 31 de marzo de 2026, las diez mayores corporaciones del mundo que cotizan en bolsa, ocho de ellas con sede en Estados Unidos, representaban en conjunto aproximadamente una sexta parte de la capitalización bursátil mundial: Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Saudi Aramco, Broadcom, Meta, TSMC y Tesla. La clasificación de 2025 de la ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés) de las empresas multinacionales no financieras según sus activos en el extranjero, basada en datos de 2024, ofrece un panorama igualmente elocuente. Las diez primeras tenían su sede en Estados Unidos, Europa Occidental o Japón: Shell (Reino Unido), Toyota (Japón), Volkswagen (Alemania), TotalEnergies (Francia), Deutsche Telekom (Alemania), BP (Reino Unido), Stellantis (Países Bajos), Microsoft (Estados Unidos), Exxon Mobil (Estados Unidos) y Anheuser-Busch InBev (Bélgica). La producción y las exportaciones de un país pueden crecer mientras sus empresas siguen dependiendo de tecnologías que no controlan y de redes comerciales cuyas condiciones no pueden fijar.
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Andrés Curruchich Cúmez (Guatemala), Plaza de Comalapa, s.f.
Las corporaciones no ejercen su poder en un espacio vacío de Estados. Dependen de la investigación y la infraestructura públicas, de tribunales que hacen valer sus pretensiones de propiedad y de gobiernos que defienden sus intereses, a veces por la fuerza de las armas. El capital cruza fronteras mediante mecanismos sostenidos por la autoridad política. El capital internacional está arraigado en las relaciones de clase internas: sectores de la clase dominante se benefician de mecanismos que subordinan sus sociedades al capital extranjero y restringen el desarrollo soberano. La lucha contra el imperialismo, en consecuencia, atraviesa cada sociedad y no solo se libra entre los Estados.
La persistencia del poder de las corporaciones se ve reforzada por una estructura institucional internacional que no se ha reconstruido para servir a las aspiraciones del mundo antes colonizado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) distribuye el poder de voto mediante un sistema ponderado vinculado a cuotas, y no mediante votos iguales para los países miembros. La propia descripción que hace el FMI de su gobernanza explicita esta estructura ponderada. Un cálculo de nuestro instituto basado en las cuotas de voto del FMI y en datos de población concluyó que, por habitante, el Norte Global tiene nueve veces más poder de voto que el Sur Global. Los cambios en la economía mundial no han producido una transferencia equivalente de autoridad hacia los pueblos cuyo trabajo y cuyos recursos sostienen la economía global.
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Alfredo Guttero (Argentina), Elevadores, 1928.
Por su parte, el Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (conocido como ADPIC) obliga a los Estados miembros a mantener niveles mínimos de protección de las patentes y otros derechos de propiedad intelectual. Aunque el acuerdo contempla flexibilidades, la internacionalización de estas protecciones otorga a las pretensiones de propiedad intelectual de las corporaciones un alcance jurídico transnacional del que no gozan los países más pobres cuando procuran atender sus necesidades de desarrollo. El acceso a la tecnología sigue condicionado por normas que protegen la propiedad y el cobro de rentas. Instituciones como estas reproducen desigualdades heredadas del colonialismo en los procedimientos que rigen a Estados formalmente independientes.
Este es el núcleo de nuestro dossier. El debilitamiento de la capacidad de Washington para imponer su voluntad puede crear aperturas valiosas, pero esas aperturas no disuelven automáticamente los monopolios corporativos ni los mecanismos institucionales que reproducen la dependencia neocolonial. Tampoco la cooperación entre países que resisten la presión estadounidense significa que compartan el mismo carácter social. Sus formas de propiedad, sus sistemas de planificación y la correlación entre las fuerzas populares y las clases dominantes siguen siendo decisivas. Debemos preguntarnos qué hace posible una determinada afirmación de soberanía y quién obtiene el poder de aprovechar esa posibilidad. La recuperación del margen de maniobra de las políticas nacionales y la creación de normas internacionales capaces de restringir el poder de las corporaciones forman parte de la misma lucha.
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George Lilanga (Tanzania), Mjini Watu Wnachata Maji Kakika Teki [En la ciudad, las personas sacan el agua del grifo], 2002.
Hay aquí una historia que vale la pena recuperar. En 1974, cuando los países del Tercer Mundo impulsaban la demanda de un Nuevo Orden Económico Internacional, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creó el Centro de Empresas Transnacionales (UNCTC, por su sigla en inglés) y, más tarde ese mismo año, la Comisión de Empresas Transnacionales. En conjunto, estos organismos contribuyeron a convertir el poder de las corporaciones en objeto de escrutinio internacional. El UNCTC recopilaba información, investigaba la actividad de las corporaciones, realizaba análisis de políticas públicas y ofrecía asistencia técnica a los gobiernos. Los países que negociaban con grandes corporaciones necesitaban conocimientos y capacidad institucional para convertir la independencia formal en soberanía económica.
En 1976, la Comisión comenzó a trabajar en el proyecto de Código de Conducta de la ONU sobre las empresas transnacionales. Su alcance iba mucho más allá de los llamamientos a la responsabilidad voluntaria de las empresas. El proyecto abordaba el respeto de las corporaciones a la soberanía nacional y a los objetivos de desarrollo de los países receptores, la no injerencia en sus asuntos políticos, la tributación y los precios de transferencia, la transferencia de tecnología, la divulgación de información, las condiciones laborales y la protección del medio ambiente. También planteaba el trato que los Estados debían dar a las corporaciones transnacionales. Las negociaciones giraban en torno a las normas que debían regir una relación marcada por una profunda desigualdad, incluida la cuestión de si las obligaciones del Código serían vinculantes o voluntarias.
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J. P. Mika (República Democrática del Congo), Kiese na Kiese [Felicidad y alegría], 2014.
Esta intuición política sigue siendo vital. Una corporación puede organizar sus actividades según una estrategia común en muchos países, mientras los gobiernos que intentan regularla siguen divididos por las fronteras y por un acceso desigual a la información. La cooperación entre esos gobiernos puede reducir la capacidad de la corporación para explotar esas divisiones. Los requisitos de divulgación pueden hacer más transparentes sus operaciones, las normas tributarias coordinadas pueden proteger los ingresos públicos y los acuerdos de transferencia de tecnología pueden apoyar el desarrollo de capacidades nacionales. La independencia económica requiere instituciones capaces de enfrentar la organización internacional del capital.
El Código nunca fue aprobado. Las negociaciones se prolongaron durante la década de 1980 y terminaron a comienzos de la de 1990 sin acuerdo. La oposición de poderosos intereses corporativos y de los Estados occidentales coincidió con la crisis de la deuda y el debilitamiento de la capacidad negociadora del Tercer Mundo. El giro neoliberal también transformó el marco institucional en el que se había desarrollado este trabajo. En 1992, el programa de la ONU sobre corporaciones transnacionales pasó del UNCTC al Departamento de Desarrollo Económico y Social y, en 1993, se transfirió a la UNCTAD. Se siguieron realizando investigaciones importantes, pero el hecho de que no se aprobara el Código marcó un retroceso en el intento de establecer un marco internacional integral para la conducta de las corporaciones.
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Fauzi Satyaputra (Indonesia), Towards the End of Forgiving [Hacia el final del perdón], 2018.
El trabajo del UNCTC deja una lección: la cooperación internacional puede utilizarse para disciplinar al capital. Una agenda para el presente necesitaría obligaciones exigibles en materia de tributación, trabajo, rendición de cuentas de las corporaciones, acceso a la tecnología y reparación ecológica, junto con un marco de deuda que permita a los países desarrollarse. La clase trabajadora, el campesinado y las comunidades afectadas también tendrían que contribuir a definir esa agenda y exigir su aplicación.
La promesa de un orden mundial en transformación se medirá en la vida del pueblo. ¿Puede quien cultiva la tierra conservar la riqueza de la cosecha? ¿Puede quien trabaja influir en las condiciones de producción? ¿Puede un país convertir sus recursos en escuelas, hospitales y capacidad productiva? El proyecto inconcluso de construir instituciones internacionales capaces de disciplinar al capital nos recuerda cuánto queda por hacer para que un cambio entre Estados poderosos se convierta en una transferencia de poder al pueblo.
Cordialmente,
Vijay
4. Situación económica mundial.
Un repaso, quizá demasiado optimista a pesar de su título, sobre la situación económica actual en el mundo.
https://thecradle.co/articles/the-world-economy-on-borrowed-time
La economía mundial vive en una situación precaria
El antiguo orden económico se está quedando sin margen de maniobra. Sus potencias rivales están ganando tiempo mediante frágiles acuerdos, incluso mientras Asia Occidental se enfrenta a una nueva ronda de enfrentamientos.
Suleyman Karan
22 de octubre de 2026
En su libro «Four Futures: Life After Capitalism» (Cuatro futuros: la vida después del capitalismo), el editor de Jacobin, Peter Frase, describe cuatro sistemas radicalmente diferentes que podrían configurar el futuro de la política y la economía mundiales: el comunismo, el rentismo, el socialismo y el exterminismo.
Cada uno de ellos constituye una propuesta ambiciosa, pero antes de que alguno de ellos se afiance, es más probable que experimentemos otra fase del capitalismo que incorpore elementos de varios de ellos.
Esta transición podría prolongarse hasta mediados de siglo. Es poco probable que el capitalismo desaparezca fácilmente a corto o medio plazo, pero tampoco puede sobrevivir indefinidamente en su forma actual. La transformación económica y política se ha vuelto inevitable, y el mundo entero está experimentando sus dificultades de crecimiento.
La transición traerá consigo nuevas alianzas y cambios en las relaciones de colaboración, junto con maniobras diplomáticas y militares que a menudo se contradicen entre sí.
Las rutas energéticas bajo presión
La búsqueda de equilibrios temporales en la política mundial refleja las múltiples crisis a las que se enfrenta la economía mundial. Las cifras correspondientes al primer semestre de 2026 ofrecen un panorama revelador.
Según el informe Perspectivas y estadísticas del comercio mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el volumen del comercio mundial de mercancías superó las expectativas, con un crecimiento del 3,5 % a pesar de las perturbaciones causadas por la guerra en Asia Occidental. Las cadenas de suministro se han adaptado a las perturbaciones en los mercados de la energía, los fertilizantes y el transporte.
Aunque las exportaciones de petróleo crudo de Asia Occidental cayeron aproximadamente un 24 % interanual en el primer semestre de 2026, y las de gas natural licuado (GNL) disminuyeron un 47 %, el aumento de los envíos procedentes de otros proveedores limitó el descenso mundial al 6 % en el caso del petróleo crudo y a solo un 1 % en el del GNL.
Los mercados de fertilizantes también se ajustaron gracias a la intervención de proveedores alternativos, aunque los precios siguen siendo elevados.
Los flujos comerciales se redirigieron a través de puertos y corredores alternativos, mientras que el volumen de contenedores a nivel mundial aumentó un 3,9 % hasta julio.
En consecuencia, la OMC elevó su previsión de crecimiento del comercio de mercancías en 2026 del 1,9 % al 3,9 %, y se prevé que el crecimiento alcance el 4,1 % en 2027.
El auge del comercio relacionado con la IA
La fuerte demanda asociada a la inversión en inteligencia artificial (IA) ha contribuido a compensar los daños causados por la guerra en Asia Occidental.
Los semiconductores, los servidores y otros productos relacionados con la IA representaron el 47 % del aumento del valor del comercio mundial de mercancías durante el primer semestre de 2026. El comercio de estos productos se disparó un 67 % interanual, acelerando una expansión que ya era evidente en los dos años anteriores.
Sin embargo, los beneficios derivados de la inversión en IA y de la expansión del comercio se han distribuido de forma desigual. El comercio de servicios y las regiones expuestas a los combates han sufrido con mayor intensidad.
Se prevé, por ejemplo, que el comercio de servicios comerciales crezca tan solo un 3,3 % este año, una cifra sustancialmente inferior a la previsión anterior de la OMC, que se situaba en el 4,8 %.
A pesar de las guerras y las tensiones geopolíticas, el comercio mundial ha seguido funcionando, con cadenas de suministro que se adaptan a las interrupciones y envíos que se desvían hacia rutas y proveedores alternativos.
El comercio sobrevive a las fracturas
Está surgiendo un nuevo patrón a medida que la economía mundial se adapta a la fragmentación geopolítica. Aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de mercancías tiene lugar entre economías geopolíticamente distantes entre sí.
Los conflictos en Asia Occidental y los crecientes riesgos logísticos están redefiniendo las rutas comerciales. Si bien el comercio de EE. UU. con China ha disminuido, las relaciones comerciales con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y México siguen expandiéndose.
La concentración de la producción estratégica en determinados países supone otra vulnerabilidad. China domina el suministro de imanes para motores eléctricos, los Países Bajos y Japón ocupan posiciones clave en los equipos de fabricación de semiconductores, y Taiwán sigue siendo fundamental para la producción de chips avanzados.
Sin embargo, más allá de esta resiliencia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) identifica tres amenazas principales para la economía mundial: los elevados precios de la energía, el aumento de la deuda pública y la rápida expansión de la inversión en inteligencia artificial.
Los costes energéticos están alimentando la inflación, mientras que la creciente carga de la deuda dificulta cada vez más la financiación. La IA promete importantes aumentos de productividad, pero sus enormes necesidades financieras introducen riesgos adicionales en un sistema ya de por sí tensionado.
La política de la austeridad
La próxima lucha se centrará en quién puede producir de forma más eficiente, no simplemente en quién puede producir más.
Las ganancias de productividad impulsadas por la IA podrían extenderse rápidamente, pero son relativamente pocos los países que están en condiciones de beneficiarse plenamente de ellas. Las desigualdades resultantes amenazan con agravar las divisiones económicas y políticas existentes.
Mientras tanto, el auge de la IA está generando sus propias presiones inflacionistas. Los gastos de capital, que alcanzan billones de dólares, junto con unos costes operativos que ascienden a cientos de miles de millones, están ejerciendo una presión extraordinaria sobre los recursos financieros.
Las restricciones de suministro que afectan a los productos básicos esenciales debido a las guerras en Asia Occidental y Ucrania podrían persistir hasta 2027. El aumento de los rendimientos de los bonos también mantendrá a los gobiernos con una deuda excesiva bajo una presión presupuestaria cada vez mayor.
Las economías avanzadas se encuentran entre las más expuestas. Las crisis energéticas y alimentarias siguen impulsando la inflación, mientras que los programas de electrificación y la creciente demanda de electricidad de los centros de datos ejercen una presión adicional sobre los sistemas energéticos.
Las guerras arancelarias, el gasto militar y el endeudamiento público se sumarán a la presión.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha hecho hincapié en la necesidad de disciplina monetaria y de tomar decisiones fiscales difíciles a medida que los gobiernos se enfrentan a estas presiones.
Entre los países que se enfrentan a los mayores retos se encuentran EE. UU., Japón, el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania.
En Francia, los esfuerzos por imponer recortes en el gasto y acercar el déficit presupuestario al límite de Maastricht del tres por ciento del PIB se han topado con la resistencia popular. El poder adquisitivo se ha deteriorado, los servicios públicos se han visto afectados y la austeridad se ha convertido en un campo de batalla político.
Japón se enfrenta a sus propias dificultades económicas, y la primera ministra, Sanae Takaichi, se ve presionada para conciliar las demandas de la ciudadanía con las restricciones fiscales del país.
La misma batalla en torno a la austeridad y el nivel de vida se avecina en otras economías avanzadas, especialmente en Europa.
El neoliberalismo alcanza el punto de ebullición
El neoliberalismo lleva años bajo presión. Ahora el agua se acerca al punto de ebullición. Las economías nacionales y el sistema financiero internacional no pueden continuar indefinidamente sobre la misma base.
Consideremos el enorme volumen de deuda.
Según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), la deuda mundial alcanzó los 365,5 billones de dólares en el primer semestre de 2026, lo que supone un aumento de más de 10 billones de dólares.
El aumento de los costes de financiación y las enormes necesidades de financiación de los gobiernos ya han sacudido los mercados de bonos.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ha advertido de los peligros a los que se enfrentan los gobiernos cuya capacidad fiscal se ha visto mermada por un crecimiento débil y repetidas crisis económicas.
Cuando los costes de financiación aumentan al tiempo que el crecimiento se debilita, la deuda se vuelve más difícil de gestionar. Los gobiernos se enfrentan a una presión cada vez mayor para aumentar el gasto, al tiempo que los inversores exigen rendimientos más elevados para financiarlo.
El fin del dinero fácil
Las perspectivas económicas de octubre del FMI describen una economía mundial que sigue siendo resistente, pero cada vez más vulnerable a las presiones fiscales, a las renovadas tensiones comerciales y a un cambio de tendencia en las expectativas de inversión en IA.
La era del crédito barato está llegando a su fin, poniendo punto y final a casi dos décadas de dinero fácil.
Durante gran parte del período posterior a la crisis financiera de 2008, los bajos tipos de interés proporcionaron a los responsables políticos un margen de maniobra considerable. Ese entorno está desapareciendo a medida que aumentan los costes del servicio de la deuda.
Mientras tanto, las expectativas en torno a la IA siguen impulsando al alza los mercados bursátiles. Los principales fabricantes asiáticos de chips y equipos relacionados están registrando un crecimiento extraordinario de las exportaciones.
Sin embargo, el entusiasmo en torno a la IA también se ha vuelto excesivo. Las valoraciones se están inflando por las expectativas de beneficios futuros que quizá nunca se materialicen en la escala que anticipan los inversores.
La burbuja de las acciones tecnológicas no puede expandirse indefinidamente. La única pregunta es cómo y cuándo llegará el momento de la verdad.
Los mercados de renta fija ya se enfrentan a presiones estructurales intensificadas por la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero.
Las perturbaciones climáticas y la crisis alimentaria
La creciente interacción entre los ciclos climáticos naturales y el agravamiento de la crisis climática amenaza con agravar los problemas de abastecimiento alimentario a nivel mundial.
Un fenómeno de El Niño intenso —un calentamiento periódico de las aguas del océano Pacífico que altera los patrones meteorológicos en todo el mundo— podría provocar sequías prolongadas, lluvias excesivas y graves daños a la producción agrícola, lo que haría subir los precios de los alimentos y aumentaría las presiones inflacionistas.
Los países centroamericanos se enfrentan a riesgos recurrentes de sequía, mientras que las lluvias monzónicas, cada vez más erráticas, amenazan la producción agrícola en algunas zonas de Asia.
Europa también ha sufrido olas de calor intensas y bajos niveles de agua, lo que ha interrumpido la navegación por importantes vías fluviales como el Rin y el Danubio; la reducción del tráfico fluvial podría suponer un coste de miles de millones de euros.
El impacto en los productos agrícolas básicos podría ser considerable, especialmente en el caso del azúcar, las semillas oleaginosas, el aceite de palma y el arroz, cuya producción es muy vulnerable a la sequía y a las lluvias excesivas. Para los países más pobres, que ya se enfrentan a elevadas facturas de importación, otro repunte de los precios de los alimentos podría agravar la escasez y hacer que los productos de primera necesidad resulten cada vez más inasequibles.
En consecuencia, el FMI y otras instituciones internacionales podrían enfrentarse a crecientes demandas de ayuda financiera por parte de países que luchan por garantizar un suministro adecuado de alimentos.
Una tregua temporal en las guerras comerciales
El endeudamiento mundial sin precedentes y la posibilidad de otro colapso del mercado de bonos siguen figurando entre los mayores peligros a los que se enfrenta el sistema financiero.
Una fuerte corrección en las acciones tecnológicas podría agravar el daño, lo que podría desencadenar una inestabilidad financiera más generalizada e incluso una crisis bancaria.
Casi ningún país puede escapar a los efectos de la escasez prolongada de suministros y del aumento de los precios, especialmente en los sectores de la energía y la alimentación. Con la deuda mundial en niveles récord y los mercados financieros cada vez más vulnerables, la economía mundial necesita urgentemente un respiro.
La guerra arancelaria entre Washington y Pekín ha entrado en una tregua temporal de cara a las elecciones de mitad de mandato en EE. UU., aunque lo que vendrá después sigue siendo incierto. Las economías avanzadas de Europa ya se encuentran sometidas a una fuerte presión económica, mientras que los crecientes costes de la crisis climática se suman a sus dificultades.
Ni Washington ni la UE pueden permitirse fácilmente otro gran enfrentamiento militar, por muy imprudentes que puedan resultar sus líderes políticos.
Tanto EE. UU. como China tienen razones de peso para suavizar su enfrentamiento, al menos temporalmente. Una guerra arancelaria sin control infligiría más daño al comercio, a la inversión en tecnología y a la estabilidad financiera, mientras que un período de relativa calma podría dar a sus economías en dificultades cierto margen de maniobra.
El terreno resbaladizo de la multipolaridad
Es poco probable que el mundo se divida claramente en dos bandos hostiles, como ocurrió durante la Guerra Fría. En su lugar, está surgiendo una forma más fluida y peligrosa de multipolaridad en red, en la que los países pueden cooperar militarmente con EE. UU., mantener relaciones económicas con China y establecer alianzas energéticas con Rusia simultáneamente.
La multipolaridad se ha convertido en una necesidad, pero hasta que se establezcan las normas y los equilibrios de poder, cada nuevo centro de influencia conlleva otra posible confrontación.
Ni siquiera un acuerdo temporal en Ucrania garantizaría una paz duradera en Europa, donde la OTAN y la UE podrían buscar nuevos escenarios de confrontación con Rusia, ya sea en los países bálticos, en Moldavia o en Kaliningrado.
No hay tregua para Asia Occidental
Mientras las grandes potencias buscan acuerdos temporales en otros lugares, Asia Occidental sigue siendo un campo de batalla, y son sus pueblos quienes pagan el precio más alto. La geografía de la inestabilidad se extiende desde Marruecos hasta Afganistán, desde Chipre hasta Irán y desde Turquía hasta Omán, y se extiende mucho más allá del territorio tradicionalmente asociado al denominado «Proyecto del Gran Oriente Medio» de Washington.
El Cuerno de África también se ha convertido en parte de estos cálculos, con Etiopía, Eritrea, Somalia, Puntlandia, Somalilandia y Yibuti envueltos en la lucha por las rutas marítimas, las posiciones militares y los corredores comerciales. El Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, firmado por Arabia Saudí, Turquía y Pakistán en agosto, refleja la creciente dependencia de los acuerdos militares regionales.
El pacto entró en vigor en octubre, en medio de la renovada confrontación de Arabia Saudí con Yemen, aunque Ankara descartó enviar tropas para luchar en nombre de Riad, ofreciendo en su lugar apoyo defensivo. El imperialismo occidental recurre cada vez más a las potencias regionales para mantener el orden en la región y salvaguardar sus intereses, dejando que sus recién nombrados «gendarmes» se encarguen de sacar las castañas del fuego.
Noches de insomnio en los palacios
En toda Asia Occidental se están elaborando planes para nuevos oleoductos, ferrocarriles, autopistas y corredores comerciales con el fin de eludir el estrecho de Ormuz y Bab al-Mandab. Incluso las fronteras entran en los cálculos, a medida que las potencias regionales reevalúan sus posiciones y se preparan para nuevas convulsiones.
El Eje de la Resistencia no ha sido destruido, y Arabia Saudí ha tenido dificultades para someter a las fuerzas armadas yemeníes alineadas con Ansarallah a pesar de años de intervención militar.
Bahrein sigue siendo vulnerable a nuevos disturbios entre su mayoría chií, mientras que el Líbano se enfrenta a la amenaza de otra guerra interna. Persisten las tensiones en torno a Chipre, e Israel y Turquía están enzarzados en una encarnizada lucha por la influencia en Siria, donde los intereses contrapuestos se entrecruzan cada vez más con los planes para nuevos corredores energéticos.
En Damasco, el autoproclamado presidente sirio Ahmad al-Sharaa, antiguo líder de Al-Qaeda conocido como Abu Mohammad al-Julani, se ve empujado en diferentes direcciones por las potencias regionales e internacionales. Cuánto tiempo podrá permanecer en el poder mientras hace malabarismos con sus exigencias contrapuestas sigue siendo una incógnita.
Las monarquías del Golfo, por su parte, han invertido enormes sumas para transformar sus economías, pasando de ser centros de exportación de energía a centros de tecnología financiera, inteligencia artificial e infraestructura de datos, sector inmobiliario y comercio internacional.
Sus ambiciones, respaldadas por inversiones por valor de billones, se enfrentan ahora a las consecuencias de una guerra que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la propia infraestructura de la que dependen sus planes de diversificación.
Tras haber sufrido ya pérdidas sustanciales, es posible que los gobernantes del Golfo tengan que esperar a otra primavera para hacer realidad sus ambiciones «postpetróleo». En sus opulentos palacios, los reyes y emires del Golfo duermen ahora inquietos, temiendo una revolución en su propio país y los misiles procedentes del extranjero.
5. La catástrofe sería que terminaran las protestas.
Zhok sigue reflexionando sobre la actual ola de movilizaciones en Europa.
Dejando a un lado la decepción por los saqueos y los diversos actos de vandalismo, creo que el único resultado verdaderamente catastrófico de las protestas actuales sería que cesaran.
Todos podemos estar de acuerdo en que, idealmente, serían deseables otras soluciones. Sería preferible una huelga general ordenada de todo el mundo laboral, unánime y de duración indefinida, hasta que el Gobierno descarte todos los planes belicistas, hasta que reasigne el gasto destinado a armamento a la construcción de viviendas sociales y a la recuperación del sistema sanitario, y hasta que reanude el comercio de forma civilizada con todo el mundo (incluidos Rusia, China e Irán).
Sería estupendo, pero tanto en la vida como en la historia se elige entre las opciones disponibles, no entre aquellas que nos gustaría que estuvieran disponibles.
Todos los actos de vandalismo ocurridos en Europa durante la última semana son una fracción ridícula del nivel de destrucción que tiene lugar en cinco minutos, elegidos al azar, en la guerra entre Rusia y Ucrania, desde hace años, cada día (o de la que sufren Gaza o Teherán a manos de nuestros aliados, con nuestro apoyo, entre un programa de entrevistas y otro).
Por lo tanto, una vez aclarado que no nos encontramos en un escenario ideal, dejemos de quejarnos.
El pesar por un coche en llamas nos recuerda —providencialmente— con un pequeño recordatorio lo que significa la verdadera destrucción.
Si sirve para despertar a alguien, mejor así.
Existen intentos evidentes —muchos de ellos documentados— de utilizar infiltrados para superar un umbral de confrontación que justifique la represión. Debemos ser conscientes de que el juego de la representación mediática funciona íntegramente en esa dirección.
Los mismos que nos quieren heroicamente preparados para exponer el pecho a las bayonetas rusas —en nombre de los valores de von der Leyen— nos están pidiendo que enviemos a las fuerzas de intervención para salvar algún escaparate de un grupo de adolescentes descarriados (y de colegas infiltrados).
La simple verdad, que nos concierne a todos, es que no estamos eligiendo entre un futuro sereno y próspero y el alboroto provocado por vándalos incivilizados.
La elección actual, la última que nos han dejado, es entre ser aplastados por la impotencia de la enésima crisis «fatal» y hacerles comprender, con todos los medios a nuestro alcance, que se ha agotado nuestra capacidad de aguante.
6. Los Nobel de economía.
No creo que haya que perder mucho el tiempo con el premio que el banco central sueco se sacó de la manga en 1968 aprovechándose de la popularidad de los Nobel. Son varios los artículos críticos que he visto sobre los «ganadores» de este año -Hudson, por ejemplo- pero os paso solo uno de ellos, el de Michael Roberts -¡que sólo lleva un gráfico!-.
Premios por encauzar la economía en la dirección correcta
No existe un Premio Nobel de Economía. Sin embargo, en 1968, el banco central sueco, el Riksbank, decidió otorgar uno y la Academia Nobel lo adoptó. El premio de este año recayó en dos economistas estadounidenses de la corriente dominante, Robert Hall y Michael Woodford, por su trabajo sobre los «fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica».
Según la Academia Nobel, Hall y Woodford ganaron el premio «por desarrollar nuevos modelos económicos que ayudan a los gobiernos y a los bancos centrales a estabilizar sus economías para minimizar el impacto de las perturbaciones externas. …Los galardonados nos han ayudado a suavizar los altibajos de la economía», afirmó la Academia en un comunicado, añadiendo que sus modelos han sido «de gran ayuda a la hora de hacer frente a las recesiones económicas que nos han afectado». Su trabajo «nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo», afirmó John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas. «Gracias a ellos, estamos mejor preparados para hacer frente a las perturbaciones económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el nivel de consumo de los hogares», añadió. Un aspecto fundamental de sus modelos fue la idea de que los hogares y las empresas son «previsores» a la hora de tomar decisiones sobre el ahorro o sobre cómo fijar los precios de los productos. Los gobiernos y los bancos centrales pueden influir en esta visión del futuro al comunicar sus planes de política fiscal y monetaria, respectivamente, y así «encauzar la economía en la dirección correcta», señaló la Academia.
¿De verdad? Hay varias cuestiones que plantearse aquí. En primer lugar, ¿han proporcionado realmente los modelos desarrollados por Woodford y Hall una «base teórica estable» para ayudar a los bancos centrales a tomar las decisiones correctas sobre los tipos de interés y las inyecciones monetarias, o a los gobiernos en materia de fiscalidad? En segundo lugar, ¿están los bancos centrales «realmente mejor preparados para hacer frente a las perturbaciones económicas» gracias a Woodford y Hall? Y lo que es aún más importante para la mayoría de nosotros: ¿han permitido realmente las propuestas de política monetaria y fiscal de Woodford y Hall que los bancos centrales y los gobiernos consigan «que la economía avance en la dirección correcta»?
Woodford y Hall pertenecen a lo que se denomina la escuela neokeynesiana de economía. Cuando la gestión macroeconómica de estilo keynesiano fracasó en la década de 1970 a la hora de «hacer avanzar la economía en la dirección correcta», surgió la escuela neokeynesiana. Abandonaron el enfoque básico de Keynes sobre lo que ocurre con la demanda agregada en una economía. En su lugar, los neokeynesianos se centraron en explicar los «ciclos económicos» o las «fluctuaciones» del capitalismo a partir de lo que denominaron sus «microfundamentos», es decir, el comportamiento y las expectativas de las empresas y los hogares individuales.
La tarea consistía ahora no en analizar datos macroeconómicos o agregados, sino en elaborar un «modelo» que partiera de ciertas premisas sobre el comportamiento o las preferencias de los agentes (consumidores); incorporara posibles «perturbaciones» al «equilibrio general» del mercado; y, a continuación, considerara el número y la probabilidad de los posibles resultados. Así nacieron los modelos de equilibrio general estocástico dinámico (DSGE). Se denominaban de equilibrio porque partían de la premisa de que, en un escenario ideal, la oferta igualaría a la demanda; eran dinámicos porque los modelos incorporaban el comportamiento cambiante de los individuos o las empresas (agentes); y eran estocásticos, ya que las «perturbaciones» del sistema (presiones salariales de los sindicatos, medidas de gasto público) se consideraban aleatorias, con una variedad de resultados.
Esto es, en la actualidad, a lo que dedican su tiempo la mayoría de los economistas neokeynesianos. Olvídese de la evidencia empírica, olvídese de los datos macroeconómicos, busque una base «micro» (modelo) que pueda servir de guía sobre lo que posiblemente podría suceder. Los neokeynesianos siguieron los pasos de otro ganador del Premio «Nobel», el economista neoclásico Robert Lucas («el problema de las depresiones se ha resuelto»). Lucas sostenía que limitarse a examinar las estadísticas económicas no proporcionaba una base teórica y, por lo tanto, se prestaba a la distorsión de correlaciones espurias. Era necesario contar con una teoría microeconómica sólida. Pero, como ha señalado Lars Syll: «La insistencia casi cuasi-religiosa en que la macroeconomía debe tener fundamentos microeconómicos —sin presentar jamás justificaciones ontológicas ni epistemológicas para esta afirmación— ha hecho la vista gorda ante la debilidad de todo el proyecto de intentar describir una economía compleja basándose en un agente representativo que lo abarca todo, dotado de conocimientos sobrehumanos, capacidades de previsión y expectativas racionales con visión de futuro». Se ha demostrado que los modelos DSGE carecen de valor a la hora de explicar cualquier fenómeno. No lograron predecir de antemano ni explicar a posteriori las causas de la Gran Recesión y fueron incapaces de explicar la débil recuperación posterior, o la «Larga Depresión».
El trabajo de Woodford se basa en la idea de que existe un tipo de interés «natural» en el que la inversión deseada en nuevas estructuras, equipamiento y tecnología se ajusta al ahorro deseado por los hogares y las empresas en una situación de «equilibrio general». Esta idea proviene del economista de finales del siglo XIX, Knut Wicksell. Este sostenía que, si la inversión superaba al ahorro en una economía, el tipo natural aumentaría para que el ahorro se incrementara a su vez y se ajustara a la inversión, y viceversa. Si, por alguna razón, el tipo natural no aumentara, se produciría un «sobrecalentamiento» de la economía, en forma de inflación. En el ejemplo de la recesión, el ahorro sería mayor que la inversión y, si el tipo natural no descendiera lo suficiente como para reducir el deseo de ahorrar, no se alcanzaría el pleno empleo.
Ahora puede comprender por qué este concepto de «tipo natural» podría resultar útil para la política económica en el marco del capitalismo. Quizá los tipos de mercado actuales sean demasiado altos en comparación con el tipo natural, lo que explicaría por qué tenemos un «exceso de ahorro» (acumulación de dinero) y una inversión insuficiente —es decir, estancamiento—. Pero quizá los tipos de mercado sean demasiado bajos, por debajo del tipo natural, de modo que tengamos inflación debido a que la inversión supera al ahorro. Lo que debemos determinar es el tipo de interés natural que evite tanto la inflación como el estancamiento.
Pero, ¿existe tal «tasa natural» de interés? Keynes descartó la idea, argumentando que no existía una única tasa natural estática, sino una serie de tasas que dependían del nivel de inversión, consumo y ahorro en una economía. Y no había motivos para suponer que la economía capitalista «corregiría» cualquier desajuste entre la inversión y el ahorro —especialmente en una depresión— mediante un ajuste de los tipos de interés de mercado de vuelta al «tipo natural» en algún proceso automático del mercado. Esto se debe a que, en una depresión en la que la rentabilidad de la inversión es demasiado baja en comparación con el tipo de interés monetario, los capitalistas acumularán su dinero en lugar de invertirlo, en lo que se conoce como una «trampa de liquidez».
Marx también rechazó el concepto de un tipo de interés natural. Para él, la rentabilidad del capital —ya se manifestara en los intereses obtenidos por prestar dinero, en los dividendos derivados de la posesión de acciones o en las rentas procedentes de la propiedad inmobiliaria— procedía de la plusvalía extraída del trabajo de la clase obrera y apropiada por los sectores productivos del capital. El interés formaba parte de esa plusvalía. Por lo tanto, el tipo de interés fluctuaría entre cero y la tasa media de ganancia de la producción capitalista en una economía. En épocas de auge, se acercaría a la tasa media de ganancia, y en épocas de recesión caería hacia cero. Sin embargo, el motor decisivo de la inversión sería la rentabilidad, no el tipo de interés. Si la rentabilidad fuera baja, los poseedores de dinero acumularían cada vez más dinero o especularían con activos financieros en lugar de invertir en activos productivos. Lo que importa no es si el tipo de interés de mercado se sitúa por encima o por debajo de algún tipo «natural», sino si es tan elevado que elimina cualquier beneficio derivado de la inversión en activos productivos. Irónicamente, Wicksell estaba de acuerdo. Según Wicksell, el tipo natural «nunca es alto ni bajo en sí mismo, sino solo en relación con el beneficio que las personas pueden obtener con el dinero que tienen en sus manos, y esto, por supuesto, varía. En épocas de bonanza, cuando el comercio es intenso, la tasa de beneficio es elevada y, lo que es de gran importancia, se espera en general que se mantenga elevada; en períodos de depresión es baja, y se espera que se mantenga baja».
No obstante, la idea de un tipo de interés natural (R*) fue promovida por neokeynesianos como Woodford. La tesis central del libro de Woodford, *Interest and Prices* (2003), era que los bancos centrales podían estabilizar las economías ajustando los tipos de interés en función de un tipo «natural» y gestionando las «expectativas de inflación». Aquí se plantean dos problemas. El primero es que R* no puede observarse directamente. Y, en segundo lugar, las expectativas de los hogares parecen estar muy influidas por la inflación pasada, los precios cotidianos y la afiliación política, y los hogares prestan muy poca atención a los anuncios de política monetaria de los bancos centrales. Tal y como concluyó el economista de la Reserva Federal Rudd: «Los economistas y los responsables de la política económica creen que las expectativas de los hogares y las empresas respecto a la inflación futura son un factor determinante clave de la inflación real. Un análisis de la bibliografía teórica y empírica pertinente sugiere que esta creencia se asienta sobre fundamentos extremadamente endebles, y se puede argumentar que adherirse a ella de forma acrítica podría conducir fácilmente a graves errores de política». Y así ha sido.
Esto no ha impedido que los bancos centrales adopten los modelos de Woodford para tomar decisiones de política monetaria. Por ejemplo, la responsable del BCE, la Sra. Schnabel (que ahora se incorpora al FMI para promover los mismos modelos), es una gran defensora de R*. Sin embargo, admitió que «El problema es que no se puede estimar con ninguna certeza, lo que significa que resulta extremadamente difícil ponerlo en práctica… Lo que realmente nos importa es el R-star a corto plazo, ya que es relevante para determinar si nuestros tipos de interés son restrictivos o acomodaticios. El problema es que no sabemos cuál es su valor exacto». (!) El presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, explicó recientemente: «El concepto de una postura neutral de la política monetaria es fundamental para evaluar en qué punto se encuentra actualmente la política y qué presión está ejerciendo sobre la economía. Sin embargo, «nuestros diversos modelos básicos para la economía han tenido dificultades para explicar y pronosticar los períodos pandémico y pospandémico, dados los cambios y perturbaciones extraordinarios que ha experimentado la economía. Por ello, también recurro a los indicadores de actividad económica en busca de señales que me permitan evaluar la orientación de la política monetaria». En otras palabras, la teoría neokeynesiana no puede aplicarse a la realidad porque la realidad es que la actividad económica impulsa la inflación y la circulación monetaria, y no al revés.
El expresidente de la Reserva Federal, Jay Powell, se refirió a la teoría de la «tasa de interés natural» como su «fundamento de política», pero luego la desestimó al afirmar «no podemos identificar con certeza la tasa de interés neutral, y esa evaluación se complica aún más por la incertidumbre sobre la duración de los retrasos con los que el endurecimiento monetario afecta a la actividad económica y, especialmente, a la inflación». De hecho, «gestionar» una economía capitalista anárquica no es fácil —de hecho, es imposible—. Por lo tanto, la guía de navegación de Woodford que los bancos centrales intentan utilizar no es tanto una herramienta de navegación astronómica como la astrología del zodíaco.
Las predicciones de los modelos neokeynesianos sobre la actividad económica futura han estado muy lejos de la realidad. Woodford argumentó en un artículo de 2007, justo antes de la crisis financiera mundial, que «es poco probable que la globalización, incluso de un tipo mucho más profundo que el que se ha producido hasta ahora, debilite la capacidad de los bancos centrales para controlar la dinámica de la inflación». Eso salió muy bien. La política monetaria de los bancos centrales, basada en la teoría del tipo de interés natural y las «expectativas de inflación», no logró elevar las tasas de inflación hasta el objetivo del 2 % fijado para la década de 2010, y tampoco ha conseguido reducir la inflación hasta ese mismo objetivo del 2 % en el actual repunte inflacionista posterior a la pandemia. En el gráfico que figura a continuación, la línea roja representa la previsión de la Reserva Federal (Fed) en 2020 sobre la inflación futura, basada en modelos del tipo de Woodford, y la línea azul punteada muestra la inflación real.
En 2012, a los bancos centrales les preocupaba que su política de inyecciones monetarias, denominada «flexibilización cuantitativa», no estuviera funcionando según el modelo neokeynesiano a la hora de lograr el crecimiento económico y una inflación moderada. En aquel simposio anual de bancos centrales celebrado en Jackson Hole, Woodford presentó un artículo en el que sostenía que, si los bancos centrales lograban cambiar la percepción de las empresas y los hogares de que los tipos de interés se mantendrían muy bajos durante mucho tiempo, ello inspiraría «confianza» y, por lo tanto, daría lugar a un aumento del gasto y la inversión.
Esto dio lugar a la política de los bancos centrales denominada «orientación prospectiva». La orientación prospectiva fue un intento por parte de los responsables de los bancos centrales de convencer a las empresas y a los consumidores de que no tenían por qué preocuparse por una subida de los tipos de interés en los próximos años y que, por lo tanto, podían empezar a gastar ya. Sin embargo, dicha orientación, diseñada para estimular las expectativas, también resultó ser un fracaso estrepitoso. Las medidas de flexibilización cuantitativa tuvieron poco o ningún efecto a la hora de impulsar la economía real. Como consecuencia, el actual presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se ha mostrado poco entusiasta respecto al uso de la «orientación prospectiva».
Los modelos neokeynesianos de Woodford no incluyen el motor clave de la inversión, que no es ni el tipo de interés natural ni la orientación prospectiva, sino la rentabilidad. En los modelos neokeynesianos, todo parte de las preferencias de los consumidores y la demanda agregada keynesiana se reduce únicamente al consumo. Aquí es donde entra en juego el trabajo de Robert E. Hall, el otro ganador del Premio Nobel. Hall propone un modelo económico basado en los «fundamentos microeconómicos» del comportamiento de los consumidores. Y es esto lo que determina el nivel de consumo en una economía y, por lo tanto, el crecimiento económico.
La contribución de Hall resulta, como mínimo, peculiar. Sostiene que los cambios en el consumo no vienen determinados por las variaciones en los ingresos de una persona, sino que son impredecibles o, a largo plazo, vienen determinados por el tipo de interés real «natural». Hall se interesa más por la política fiscal que por la política monetaria. Según él, el consumo no se ve afectado por los impuestos sobre el consumo, por lo que impuestos como el IVA deberían constituir la principal fuente de ingresos del Estado (aunque se trate de un impuesto regresivo), lo que permitiría reducir el impuesto sobre la renta y los impuestos sobre los beneficios. En la década de 1980, Hall desarrolló una propuesta de impuesto fijo. Todos los trabajadores pagan un impuesto de tipo único, mientras que los intereses, los dividendos y las plusvalías no se gravan. Los gobiernos «de libre mercado» de los Estados bálticos han adoptado los impuestos fijos, y los partidos «libertarios» suelen proponerlos, en oposición a los impuestos diseñados para reducir la desigualdad.
En resumen, Woodford y Hall ofrecen modelos teóricos basados en el comportamiento de los agentes individuales y en una creencia anticuada en una tasa de interés natural de equilibrio. Sin embargo, «encauzar la economía en la dirección correcta» utilizando sus modelos predictivos ha sido un fracaso total. Quizá eso merezca un premio del Riksbank, si no uno Nobel.
7. La izquierda Walking Dead.
Reflexión de Emmanuel Rodríguez que no puedo evitar leer a partir del artículo de ayer de Garzón. Y con mucho más interés.
https://zonaestrategia.net/las-contradicciones-del-frente-amplio-o-la-izquierda-walking-dead/
Las contradicciones del Frente Amplio o la izquierda Walking Dead
Emmanuel Rodríguez
Oct 21, 2026
Las izquierdas a la izquierda del PSOE concurrirán divididas en buena parte del país. Más allá de la intransigencia de unos o la falta de reflejos de otros, el problema es que la nueva política surgida del 15M carece de organización y sus liderazgos mediáticos y su condición social los alejan de las clases populares a las que dicen representar.
Bien, como era previsible, no se consiguió. En buena parte de las circunscripciones habrá dos o incluso tres papeletas para la llamada izquierda del PSOE. Según la implacable lógica de D’Hondt, los sobrantes o los partidos que no lleguen al mínimo en las circunscripciones del país se perderán como lágrimas en la lluvia electoral. La izquierda de la izquierda no llegará a sumar esos 40 diputados que deberían ser la muleta del PSOE para la repetición del gobierno más progresista de la historia.
La cuestión: ¿por qué? ¿Por qué seguirán siendo pocos los que voten con entusiasmo a la coalición de izquierdas? O de forma mucho más clara, ¿por qué un espacio con potencial de comprender más del 20 % del electorado se conforma con este engendro de clase política incapaz de acuerdo y de cumplir con su modesto papel? ¿Por qué semejante conformismo de los que predican el inconformismo?
Las acusaciones de estos días apuntan a uno u otro sector: a la intransigencia de Podemos, convertido en poco más que una empresa familiar, al estrafalario papel del mediático Rufián, a la falta de reflejos de Sumar, etc. Pero lo cierto es que se ha razonado poco, poquísimo, sobre la naturaleza de la nueva política que salió del 15M. Lo que deberíamos considerar el fin de la izquierda nos remite a unos cuantos problemas que van mucho más allá de la mayor o menor genialidad de los políticos de turno.
Una izquierda de notables
En los manuales de ciencia política ha sido corriente comprender la historia de la forma partido a partir de una secuencia esquemática. En principio (durante todo el siglo XIX), fueron los partidos de notables. Los representantes de la nación eran figurones del periodismo, la cultura, la intelectualidad, prohombres de la pequeña y gran burguesía de su tiempo: directores de empresas políticas que, reunidos en las cámaras, diseñaban el futuro del país. Los partidos eran simples agrupaciones de estos notables, vagamente unidos por sus afinidades políticas. A esta modalidad del partido le siguieron, ya en las décadas del cambio de siglo, los partidos de masas, cuyo primer prototipo fueron las formaciones socialdemócratas. Con decenas e incluso centenares de miles de afiliados y militantes, su particular disciplina interna y su capacidad para organizar una parte de la sociedad (los partidos obreros, la clase obrera; los partidos de orden, las clases propietarias; etc.) protagonizaron la época clásica de la democracia liberal y su crisis.
Ya muy avanzada la posguerra, estos fueron sustituidos por partidos orientados a las nuevas democracias de audiencia, donde la política se hace en los medios y los políticos de partido compiten para ofrecernos un carisma particular: Reagan, el magnetismo del ajado galán de Hollywood; Trump, el del megarrico insolente y fanfarrón que no debe nada a nadie; Sánchez, el del hombre capaz de caer siempre en el lado justo de la historia. Para estos políticos, el partido se convierte en séquito, base necesaria para la gestión del poder, en caso de que este se alcance. Los lectores de sociología pueden aquí combinar sus lecturas de Weber sobre la dominación burocrática y la dominación carismática para completar este marco.
Nuestra izquierda surgida del 15M es una extraña mezcla entre los partidos de notables de antaño y el nuevo partido empresa de la democracia de audiencia. Entre sus liderazgos nuevos y viejos (Iglesias, Errejón, Colau, Montero, Yolanda Díaz o incluso Rufián, por solo mencionar los principales) se comparte la convicción de que han sido su particular carisma y su genial capacidad para «ilusionar» a su audiencia, lo que los ha encumbrado. Su personalidad es considerada, por ellos mismos, como irrepetible. Con cierta trayectoria en el activismo, la academia y algunas otras profesiones, estas figuras son, en realidad, antes actores que políticos. Notables entre los notables en el mundo de la exposición permanente a los medios.
Por eso también, la forma de la nueva política ha sido más la de la «facción» que la del partido: cada facción organizada en torno a un líder o lideresa más o menos carismático, ensoberbecido y reforzado por un pequeño séquito de políticos secundarios y técnicos de comunicación y de redes. Esta condición de la izquierda de notables y vedettes ha dado así lugar a una política de nombres propios, marcada por la continua competencia entre figuras, que no conciben más relación entre ellos que la de lealtad y traición. Por ejemplo, el desplante de Díaz, «colocada» por Iglesias, pero a la postre independiente de este, marcó la división irreversible entre Sumar y Podemos. Y esta es la razón última de la imposibilidad de los pactos actuales. Nótese bien: esta no es una lucha por ideas y propuestas, sino que los proyectos y los contenidos están subordinados a la lucha por los cargos y las posiciones.
El perfil ideal del líder de la izquierda es alguien como Rufián, ocurrente, rápido, con capacidad de ofrecer mensajes con potencial viral. No le pidan que además tenga grandes conceptos, proyectos de envergadura, una idea de país. Su entrenamiento como charlatán mediático le ha privado del tiempo y de la cabeza para ser algo más que una marioneta dirigida a atraer nuestra atención. En este sentido, la izquierda no se separa ni medio centímetro de las formas políticas que supuestamente debería tender a superar: la de una política banal y espectacular, cifrada y evaluada por la cantidad de minutos de atención que es capaz de capturar en tertulias de televisión, reels de Instagram y favs en X o similares.
La izquierda de la izquierda ni tiene organización ni la va a tener
El lenguaje político de la vieja izquierda —sobre todo la que tiene su matriz en la Segunda y la Tercera Internacional— se refería siempre a una entidad que hoy ha dejado de existir: el partido como organización, un espacio de participación más o menos masivo que articulaba una parte de la opinión pública y permitía elaborar proyectos políticos de cierta envergadura. Dentro del partido se curtían liderazgos, no siempre coherentes y no siempre los mejores, pero que inevitablemente tenían que convencer a unas «bases», las cuales no necesariamente coincidían con ellos. Los partidos eran así portadores y constructores de una inteligencia (muchas veces insuficiente, es cierto) de una parte de la sociedad. En el marco de las democracias representativas, que son en realidad oligarquías electivas, los partidos de masas eran en ocasiones un espacio de participación popular, un saludable aditamento «democrático» a la condición oligárquica de la representación.
En cambio, la «nueva política» de los «nuevos partidos» se ha caracterizado por una aversión completa a cualquier espacio organizado que pudiera hacer sombra, matizar o criticar sus liderazgos carismáticos. Por eso, en 2015 Podemos trató de quebrar los círculos como base efectiva de su organización, con las absurdas primarias para elegir consejos y secretarios generales hasta en las ciudades más pequeñas. Y por eso, desde entonces, los nuevos partidos están solo compuestos por sus caras visibles, el resto de políticos electos y sus equipos técnicos. Social y culturalmente han quedado reducidos a la adhesión que les damos en forma de votos, sonrisas y favs en redes sociales, así como su correspondiente némesis en la guerra cultural con y contra las derechas. Lo importante era el comando mediático y sus equipos técnicos, los notables y la empresa de comunicación. Si se carecía de la voluntad y la vocación de ser cargo público o experto en comunicación política, a la gente se la invitó, no siempre de forma amable, a volver a su casa.
Se puede comparar la vieja y la nueva izquierda —por ejemplo, Izquierda Unida y Sumar-Podemos— en relación con esta cuestión. En la vieja coalición de izquierdas, había todavía los restos de viejas organizaciones de masas (como el PCE) con sus agrupaciones locales, más o menos decadentes, y sus debates y discusiones más o menos públicas. El resultado eran unos liderazgos que podían tener menos carisma que un zapato (acordémonos de Llamazares o incluso de Gerardo Iglesias, el sucesor de Carrillo) pero que al menos disponían de la formación política, más o menos pobre o rica, que había producido su organización (caso de Anguita). En este sentido duraban un tiempo y marcaban una época más o menos larga de su organización.
Los liderazgos de la nueva política son, en cambio, como estrellas fugaces. Brillan intensamente mientras ocupan una posición de relevancia, para apagarse tan pronto como declina su resplandor mediático. En tanto no responden a nada más que a sí mismos, su caída se precipita en el más inevitable de los vacíos. Y, como hemos podido observar y vamos a verificar (por ejemplo, con Colau), las segundas partes suelen ser todavía más patéticas que las primeras.
La falta de organización, de «bases», o si se prefiere de una mínima trama colectiva y democrática, detrás de estas figuras, determina su inevitable caída narcisista tan propia de las estrellas de pantalla. En tanto no hay organización, las opciones de su reemplazo tienden a recaer sobre los segundones de primera o segunda ola, todavía menos preparados y menos carismáticos que los espadones (Iglesias, Errejón, Colau) de los primeros tiempos. Así, cuando en los medios se habla de una crisis de liderazgo en la izquierda de la izquierda, lo que en realidad se muestra es la completa ausencia de organización en la izquierda de la izquierda.
No queda nada nuevo en la nueva política
En los primeros meses del 15M, marcados por las manifestaciones interminables y las asambleas masivas, algunos de los sectores que luego alimentarían la nueva política llamaban walkers (caminantes zombis) a muchas de las almas cándidas que iban de asamblea en asamblea buscando expresar sus ocurrencias o participar «gratuitamente» en la multitud de encuentros organizados aquí y allá. La serie The Walking Dead, verdadero monumento cultural de la crisis de 2008, servía a la «aristocracia activista» para señalar la inexperiencia, el adanismo y la falta de cultura política de una parte de los muchos que participaron en ese movimiento. La metáfora del zombi era sintomática de la separación entre activistas y «amateurs» de la política asamblearia, también de sus límites en un tiempo que requería decisiones rápidas y tiempos cortos. Esta actitud, a medias complaciente, a medias despreciativa, respecto a los walkers, fue heredada y amplificada por la nueva política. De hecho, la nueva política nos devolvió a la vieja separación entre representantes y representados, en la forma de políticos carismáticos y comunicólogos expertos enfrentados a votantes y afiliados digitales.
El problema de esta separación es que tiende a agotar la energía política. Cuando el activista, el militante, el político o cualquier otra figura que tienda a la profesionalización política empieza a despreciar la fuerza social y anónima que empuja y en realidad protagoniza cualquier expresión política de masas (esto es, realmente democrática), tiende a destruir los mismos cimientos sobre los que se asienta su propia razón de ser. Sin el incordio de las bases y la impropiedad de las masas no hay política democrática, así como tampoco sin debate público y el áspero contraste de opiniones.
Hay además otro elemento que impide y bloquea la novedad. La nueva política está hecha principalmente por veteranos de la generación del 15M. Estamos ante una subjetividad moldeada por algo más de 10 años de continua exposición en los medios, memorización de argumentarios e impostación de una figura. Esta inevitable fusión del político con su máscara hace de cualquier ejercicio de autenticidad y espontaneidad algo ya literalmente imposible. En forma de paradoja, los nuevos políticos se han convertido en los walkers televisados de una sociedad que ya no es la suya y de la que apenas saben nada. Si aún hoy pueden recibir un 8 o un 10 % del voto, es por el recuerdo nostálgico de lo que alguna vez fueron, por la promesa enésima de renovación de la izquierda.
Como hemos dicho, la nueva política ha asumido, punto por punto, la condición oligárquica de la política electoral. El desprecio social, que nos produce, se corresponde —igualmente, punto por punto— con esa condición separada y aristocrática del «nuevo» político. Si los votamos, será menos con la nariz tapada que como tapón a otra cosa que consideramos peor.
La izquierda de la izquierda es de todo menos popular
Decíamos: notables, narcisistas redomados, conscientes y satisfechos de formar parte de la élite del país, pero en absoluto «populares». La condición social de la nueva izquierda es casi la opuesta a la de quienes dicen representar: las clases populares, los trabajadores, los pobres. Y esto no es solo una cuestión de origen social. Un hijo de la vieja y altísima aristocracia cultural italiana, como Enrico Berlinguer, podía, en la década de 1970, pasar sin problema como líder del Partido Comunista Italiano por su forma de vida modesta y sencilla, singularmente parecida a la de muchos de sus votantes. Difícilmente podríamos decir lo mismo de nuestros políticos, al menos no en el sentido de los viejos.
Entre nuestros líderes, tenemos campeones de la vanguardia en moda y «autoridad en estilo», según dice Vanitatis de Yolanda Díaz; profesionales hijos de profesionales y nietos de profesionales que viven en los mejores barrios de Madrid y lo más popular que han logrado hacer es tomarse un chocolate con churros un domingo por la mañana; chicos y chicas, o mejor ya señores y señoras, perfectamente presentables en cualquier cena familiar como modelos de buena educación y éxito. Y también un buen número de hijos de la clase media, con aspiraciones legítimas, que han estado dispuestos (caso de Irene Montero y Pablo Iglesias) a sacrificar su aparente perfil popular por vivir en un chalet con aspiraciones en la sierra de Madrid y llevar a sus niños a un colegio privado. Encarnación viva del modelo Ayuso.
Paradójicamente, las encuestas señalan bien que, en este aspecto, electores y elegidos se entienden, casi son un espejo el uno del otro. La izquierda de la izquierda concentra su voto entre los jóvenes y no tan jóvenes de formación universitaria, entiéndase estudiantes de educación superior, profesionales más o menos precarizados y funcionarios del Estado. La izquierda de la izquierda es relativamente fuerte entre trabajadores del sector público y las clases creativas, pero su presencia en medios populares es, sin embargo, casi testimonial, normalmente por debajo del 5 % en casi todas las categorías. Justamente, aquellos a quienes dice defender se reconocen poco o nada en estos cuadros del «extremismo» izquierdista (¡qué risa!).
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En estos tiempos en que los textos se toman como pildoritas de autoayuda y en donde el análisis siempre se trata de invalidar por el tono, este artículo se tomará en la línea. Se dirá: el autor, demasiado cenizo, nos produce «bajona». Y con ello se condenará que nada podría ser más impropio en estos días de acelerón electoral. A quienes piensen así me gustaría decirles que no se preocupen, que guarden este artículo para después del desastre. A ver si tras el tormento sobre la necesidad de votar, se puede hacer alguna reflexión (no hablemos de acción) más allá de la cita electoral.
8. Reapropiarse de la tecnología.
Un fragmento del último libro del Comité Invisible. Manual de supervivencia -que se editará también pronto en español, los acaban de entrevistar sobre el libro en El Salto: https://www.elsaltodiario.com/francia/unirse-estudiantes-secundaria-cobrar-vida-volverse-autonomo-explosivo– sobre la necesidad de reapropiación de la tecnología.
Acabar con las dependencias tecnológicas, inventar nuevas técnicas
Nuestra dependencia material de una civilización en decadencia nos encierra en una tecnodistopía. Para salir de la impotencia política, hay quienes abogan por reapropiarse de la tecnología para modificar sus usos. Una visión engañosa, afirma el Comité Invisible en este extracto de su «Manual de supervivencia»: las técnicas son mucho más que simples instrumentos.
Comité Invisible
16 de octubre de 2026
Este texto es un extracto de la obra del Comité Invisible, Manual de supervivencia, que se publica estos días en la editorial La fabrique (págs. 301-315).
En su libro sobre la crisis de 2008, Never let a serious crisis go to waste, Philip Mirowski explica la estrategia de «amplio espectro» de los neoliberales ante las consecuencias —en particular las climáticas— de su hegemonía mundial. Su estrategia a corto plazo, un tanto punk, pero que desarma con eficacia, consiste en negar el cambio climático. Esto permite ganar tiempo antes de poner en marcha un entramado burocrático complejo destinado a no funcionar, pero que da la impresión de que se toma en serio la cuestión: los mercados de carbono. La rana de los pueblos nota que la temperatura sube, pero lo hace con tanta lentitud y con tantos somníferos que no se le ocurre saltar fuera de la olla económica. Pero lo que persigue esta estrategia a largo plazo es generar unas condiciones de vida en la Tierra tan desastrosas y un aumento de las temperaturas tan asfixiante que lleguemos a suplicar a los gobernantes que pongan por fin en marcha los proyectos de geoingeniería que habrán tenido décadas para perfeccionar. No es que esto tenga la más mínima posibilidad de resolver el problema. No, eso solo permitirá extender la propiedad hasta la troposfera y, con ello, inventar mercados de los que ni siquiera tenemos idea. La última frase del libro de Mirowski va dirigida a nosotros: «Los neoliberales tienen su propio plan de amplio alcance para responder a las crisis que amenazan su mundo; ya es hora de que sus oponentes también se dote de uno. » Esa es nuestra tarea actual. No se llama ecología.
Esta sociedad no tiene parangón a la hora de hacer recaer sobre sus súbditos indefensos el peso moral de su propia catástrofe. Así es como consigue trasladar sus propias contradicciones —que deben permanecer intactas, dado lo rentables que resultan— a la existencia de cada uno. Si bien el dinero siempre tiende a evaporarse hacia arriba, la culpa nunca deja de filtrarse hacia abajo. A juzgar por lo que dicen los gobernantes, todo se reduciría a «pequeños gestos cotidianos». Así es como pretenden resolver su pequeño problema del apocalipsis. «Cada gesto cuenta para salvar el planeta», «seamos solidarios, vacúnese», «la energía es nuestro futuro, ahorremos energía ». Todas las ONG medioambientales, como Oxfam, Greenpeace o el WWF, saben muy bien que la retórica de la huella de carbono surgió de la misión que British Petroleum encomendó en 2004 a la agencia Ogilvy para mejorar su imagen. Eso no les impide en absoluto seguirle el juego a los «gestos ecológicos», a «calcular nuestra huella climática», «mejorar nuestros comportamientos» e «intercambiar nuestras buenas prácticas». Da igual que nada distinga su comunicación de los llamamientos cínicos de cualquier ministerio de Ecología macronista a «reducir, reutilizar, reciclar». Es cierto que todos viven holgadamente a costa de nuestro despojo. Su forma de intercambiar los nudge resulta, sin embargo, burda. Es difícil olvidar el paso de los «gestos ecológicos» a los «gestos de protección», y luego de «aliviar la carga del sistema hospitalario» a «aliviar la carga de la red eléctrica» durante la invasión de Ucrania; el «Me hago la prueba, me aíslo, me vacuno», que se convierte en «Apago, reduzco, aplazo», y esa aplicación, LibertéWatts, inventada por un joven emprendedor en colaboración con la red de distribución eléctrica, que propone «retos» para reducir el consumo con recompensas a cambio…
De este modo se garantiza, con una eficacia milimétrica, la penetración del poder y la de la tristeza. Organizar las condiciones de existencia de cada cosa y de cada ser de tal manera que se produzca en ellos el efecto que se desea producir, sin que nada lo delate: ¿qué hay más ecológico, qué hay más perverso? El Gran Reinicio de Klaus Schwab, del que se habían callado los detractores de las teorías de la conspiración, se basa en este hecho bastante sencillo que se ha convertido en el ABC tanto de la agenda de los dirigentes como de la buena conciencia militante: en el mundo poscovid, decía él, «cuidar del planeta será tan importante como cuidarse a uno mismo». Como buen empresario, también alababa «la resiliencia del sistema eléctrico» durante la crisis, con el fin de permitir el funcionamiento normal de la sociedad: actividades digitales, operatividad de los hospitales y las industrias. Así se unen la gestión de las infraestructuras, el cuidado de los cuerpos y la preocupación por el planeta en el programa común de los izquierdistas y los neoliberales: cuidar de uno mismo y del medio ambiente como capital. Así, toda crisis brinda la oportunidad de una intromisión más audaz en el autogobierno. En la etapa suprema de la infantilización, el Ministerio del Interior está, afortunadamente, ahí, cuando hace demasiado calor, para animarnos a beber, a mantenernos frescos y a velar por nuestros seres queridos. Pillados por sorpresa en el verano de 2026, los responsables de comunicación acabaron ideando el entusiasta lema «Pasemos todos al modo ola de calor». La próxima vez, quizá tengamos derecho a pictogramas del tipo «Bebo, duermo, hago llamadas». ¿Quién dijo que ya no había margen para el progreso?
Por supuesto, sería perjudicial reducir las prácticas ecológicas a la miseria ciudadana. También hay personas que lanzan cócteles Molotov contra la vivienda del fundador de OpenAI, disparos de arma de fuego contra la casa de un concejal de Indianápolis favorable a la instalación de un centro de datos, y activistas autónomos que provocan incendios para cortar el suministro eléctrico de la gigafábrica de Tesla en Brandeburgo o de una fábrica de STMicroelectronics en las Bouches-du-Rhône. De hecho, es precisamente esta cuestión de la acción la que, desde lo más profundo de nuestra parálisis actual, parece la más fundamental, sobre todo en lo que respecta a las técnicas. Pocas cuestiones se han planteado tan mal como la denominada «de la técnica» en Occidente. Y con razón, pues heredamos varias decisiones que pesan como el plomo. En primer lugar, está la decisión griega: la de fundar la politeia sobre la exclusión de la technè. Como ha demostrado Paulin Ismard, el artesano virtuoso de la Grecia arcaica, el dêmiourgos, ya es una figura itinerante, ajena a la comunidad cívica, a la que esta emplea en sus obras públicas antes de dejarla marchar. Pero con la ampliación de la ciudadanía activa en la Atenas democrática, respaldada por la correspondiente expansión del mercado de esclavos, se pasa del dêmiourgos al dêmosios, el esclavo público de la ciudad. Este se encarga del conjunto de tareas «técnicas» que presupone el mantenimiento de la ciudad, incluidas todo tipo de actividades que exigen altos niveles de «pericia», como se dice hoy en día. La vida del ciudadano griego solo es política en la medida en que queda excluido del contacto degradante con las realidades técnicas. La incompetencia técnica y la competencia política siguen constituyendo, en la Francia contemporánea, una combinación recurrente y hilarante. El capital lo ha comprendido tan bien que su estrategia favorita consiste en presentar, bajo el disfraz de la técnica, todas las decisiones que no deja de tomar por nosotros. Su inexorable estrategia de elusión rara vez fracasa, aunque le haya ocurrido, por ejemplo, durante un tiempo, con los OMG. Pero su gran paciencia no ha dudado en tardar treinta años para, finalmente, reintroducirlos con un nuevo nombre. Impuso sin la más mínima discusión, en la década de 1970, el freno propiamente político que constituye la industria nuclear frente a cualquier convulsión revolucionaria: «¡O yo, o la muerte atómica!», afirma el Cuerpo de Minas a través de cada uno de sus reactores. Lo mismo puede decirse de los teléfonos inteligentes, las redes sociales o la inteligencia artificial. Lo decisivo nunca se debate. El programa tecnocrático, desde la década de 1930, pero también antes de él el de Saint-Simon o el del positivismo, consistió explícitamente en sustituir la política por la ingeniería. Las «máquinas de gobernar» del reverendo padre Dubarle pretendían ser un remedio para la incapacidad de los seres humanos. Un hegeliano vería en ello un caso ejemplar de la dialéctica de la dominación y la servidumbre: la Atenas democrática excluyó las técnicas del ámbito político y, al final, estas estas, unidas entre sí, la redujeron a la categoría de un simple arenero.
Dicho esto, no se puede culpar de todo a Grecia. No estaríamos en esta situación si el cristianismo no hubiera aportado su granito de arena teológico. No vamos a resumir aquí este importante libro que es La religión industrial, de Pierre Musso. Bastarán algunas citas de historiadores, filósofos o de un padre benedictino: «El capitalismo no se inventó en un puesto comercial veneciano, y mucho menos en un banco protestante de Holanda. Se desarrolló a partir del siglo IX gracias a unos monjes católicos que, a pesar de su rechazo a los bienes terrenales, buscaban garantizar la seguridad económica de sus dominios monásticos. » (Rodney Stark, El triunfo de la Razón) «El cristianismo constituyó el sustento religioso y cultural de los pueblos europeos que, durante el Renacimiento y la Revolución Industrial, acabaron unificando el planeta en un único sistema técnico. » (Jacques Neyrinck, El octavo día de la creación. Introducción a la entropología) «El monacato benedictino es, sin duda, la multinacional más antigua del mundo. Lo cual demuestra que nuestra técnica de «gestión monástica», la regla de San Benito, debe de ser eficaz.» (Dom Hugues Minguet, La ética o el caos).
La cuestión de la industria está estrechamente ligada, desde el siglo XII, a la historia de los monasterios. Hugues de Saint -Víctor a partir de una categoría procedente de su angelología, la de instrumentum: los ángeles son una mediación entre Dios y el mundo, exactamente igual que lo sería la herramienta entre el ser humano y su entorno. Desde entonces, y para nuestra desgracia, la cuestión técnica no ha dejado de ser la del instrumento. Solo quedaría debatir los fines, buenos o malos, para los que se utiliza. Pero eso es pasar por alto lo esencial: el instrumento no es más que la materialización del gesto. Es a partir de los gestos, y no de las herramientas, como hay que plantearse la cuestión de las técnicas. Hablar de instrumento implica un sujeto ya inmovilizado frente a un mundo de objetos igualmente inmovilizado y, a modo de mediación entre ambos, esa curiosa especie de ángel que sería el instrumento – neutro y útil, diligente y eficaz. La realidad de la técnica es muy distinta: cada técnica genera sus propios regímenes de subjetivación, al tiempo que responde a sus propios mundos de objetividad. Es etopoyética y cosmomorfa. A través de sus gestos singulares, propaga un mundo y una relación con el mundo. Es ahí donde la cuestión de las formas de vida se vuelve absolutamente ineludible y se revela como el núcleo de todo materialismo que aún cuente con manos. Ninguna herramienta puede reducirse a su función. Si una cuchara solo sirviera para llevar un líquido a la boca, no existirían la cuchara tuareg, la bretona, la melanesia, la china ni la esquimal. Incluso el funcionalismo minimalista del mobiliario shaker está intensamente impregnado de una forma de vida. Una civilización que ha descartado en la medida de lo posible la pluralidad de las formas de vida ha comenzado, por tanto, por descartar la pluralidad de los « regímenes de instrumentalidad» de los que habla Langdon Winner. Salir de la impotencia política sin salir del analfabetismo ético se ha vuelto aún más imposible, ya que las principales decisiones políticas se han convertido en cuestiones técnicas y las formas de vida humanas están, más que nunca, determinadas tecnológicamente. Con los teléfonos inteligentes, nos encontramos en una posición ideal para constatar el poder etopoético del «instrumento», su capacidad para influir tanto en la relación con uno mismo como en la relación con los demás y con el mundo. Quien cree «tener» un teléfono inteligente y lo utiliza como un simple «instrumento» es quien se encuentra más predispuesto a convertirse en su teléfono inteligente. Una herramienta de este tipo está diseñada para absorber a su usuario, para anexionárselo. No existe una relación «instrumental» con el smartphone.
Una cuchara bizantina. Wikimedia.
Curiosamente, la única literatura en la que, durante siglos, se ha hablado explícitamente de forma vitae, de «forma de vida», es la literatura monástica sobre la vida fraternal. Pero esto es para reconocer una sola como ejemplar, la de Cristo, cuya imitación por parte de las órdenes tiene como finalidad la edificación y la propaganda: se trata, ante todo, de demostrar a los hombres y mujeres del mundo que la vida cristiana es posible. El mero hecho de necesitar dar testimonio de ello y demostrarlo a los demás no incita a creer que sea verosímil. La destrucción metódica, basada en el criterio económico de la eficacia, de la pluralidad de las técnicas no expresa, en el fondo, más que el odio, tan cristiano, hacia la pluralidad de las formas de vida —el odio a las diferencias, asociadas teológicamente a la Caída, antes de la cual todo era uno en Dios, y obstáculos a «la unificación de todas las criaturas a través de Aquel en quien no existe división alguna» (Juan Escoto Erígena, La creación del hombre). Esta pluralidad se corresponde únicamente con la pluralidad de gestos con los que nos encontramos. Como explicaba Marcel Jousse en su Antropología del gesto, «estamos llenos de las interacciones recibidas de la realidad circundante y, por tanto, llenos de gestos interactivos impuestos por la realidad […] El Anthropos no es un esqueleto acabado, sino un complejo interminable de gestos. El esqueleto no es más que un perchero del hombre, un soporte de gestos. Antes de fabricar herramientas, prolongaciones de sus gestos, el Anthropos modeló su gesto». Esto es lo que convierte la cuestión de las técnicas en una cuestión, desde el principio, cósmica, una cuestión del mundo. ¿Cómo hacer que esto lo comprenda quien se encuentra tan pobre en gestos —más allá del scroll— como en mundo? Quizá algún día podamos definirnos como aquellos que han visto cómo los satélites de Starlink sustituían a las estrellas. «Nada distingue más al hombre antiguo del hombre moderno que su entrega a una experiencia cósmica que este último apenas conoce» , señalaba ya Walter Benjamin en «Hacia el planetario», y vinculaba esto muy precisamente con la cuestión de las técnicas y su carácter cósmico: «La técnica no es dominio de la naturaleza, sino dominio de la relación entre la naturaleza y la humanidad».
Que la cuestión de las técnicas coincida en gran medida con la cuestión ética es una evidencia que se ha perdido hace no mucho tiempo. Mientras perduró un «mundo obrero», esta evidencia se mantuvo perfectamente viva. Y la «ética hacker» no ha hecho más que prolongar esta sabiduría. Jefferson, en sus Observaciones sobre el Estado de Virginia, consideraba que el sistema manufacturero, por la servidumbre que provocaba, era sencillamente incompatible con el tipo de persona necesario para una república estable. «La dependencia —advertía—, engendra servilismo y venalidad, ahoga el germen de la virtud y allana el terreno para los oscuros designios de la ambición. » Kafka, cansado de escribir cartas a Milena, distinguía entre las técnicas que «aumentan lo fantasmal entre los seres» al hacerles creer que es posible mantener una relación o vivir una experiencia a distancia —como el correo, el telégrafo, el teléfono— y aquellas que, en contrapartida, pretenden eliminar ese carácter fantasmal en la medida de lo posible, «lograr relaciones naturales entre los hombres, restablecer la paz de las almas mediante la invención del ferrocarril, el automóvil y el avión» . Así, los seres pueden encontrarse cara a cara, experimentarse mutuamente y remediar la «terrible dislocación de las almas» provocada por las primeras. ¡Imaginen lo que supone tal intercambio para la era del «todo a distancia» » de la que hablaba Eric Schmidt!
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Gilbert Simondon, por su parte, trazaba la línea divisoria entre el objeto técnico abierto —que se presta a ser reparado, mejorado, acoplado o alterado— y el objeto técnico cerrado «que queda completamente constituido en el momento en que está listo para ser vendido» —«objetos que hay que desechar tras su desgaste, objetos sujetos a degradación o, incluso, objetos de pura civilización» («Psicosociología de la tecnicidad») . Objetos alienados, tanto como puede estarlo un sujeto, cabe añadir. Ni siquiera MacLuhan ignora la parábola taoísta, citada por Heisenberg, del anciano en su jardín que se cansa de ir a buscar agua él mismo al fondo de su pozo en lugar de instalar una bomba de palanca que hiciera el trabajo por él. Un viajero de paso se lo hace notar. «En ese momento, la ira tiñó de rojo el rostro del anciano, y dijo: “ He oído decir a mi maestro que quien utiliza una máquina realiza su trabajo de forma mecánica. Quien realiza su trabajo de forma mecánica acaba teniendo el corazón de una máquina, y quien lleva en su interior el corazón de una máquina pierde su sencillez. Quien ha perdido su sencillez se vuelve inseguro en los movimientos de su alma. L La incertidumbre en los movimientos del alma es algo contrario a la honestidad. No es que no conozca las cosas de las que me habla: me daría vergüenza utilizarlas».
Cada técnica impregna éticamente a quien se dedica a ella. Ningún criterio económico o energético de «eficacia» puede prevalecer aquí. O bien hay que definirla a la manera de Walter Benjamin: «La fecundidad de una acción, como es debido, se encuentra en su interior». También en este caso hay que romper la superposición, pluralizar al máximo, singularizar en la medida de lo posible. Lo que se hace pasar por una «mejora» del mundo, un «ahorro de esfuerzos», un «progreso», al más puro estilo cristiano, es ante todo una ruina del mundo y una ruina del ser. Pues con cada técnica cuya extinción evolutiva se garantiza, desaparecen el conjunto de gestos, el conjunto de los mundos y el conjunto de las formas de vida que estaban vinculadas a ella los que desaparecen. «No se trata únicamente de la extinción de técnicas y herramientas que antes resultaban útiles, sino de la desaparición de formas de existencia social y de experiencias individuales que antes estaban vivas y dependían de dichas técnicas». (Langdon Winner, La ballena y el reactor)
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La imposición de los grandes sistemas técnicos no es, por lo demás, fruto del azar: «En el momento en que, a lo largo de la historia, las formas de autoridad basadas en la religión y la tradición comenzaron a desmoronarse, la necesidad de construir y mantener sistemas técnicos proporcionó el medio para restablecer una pirámide social. » (Ibíd.) La devastación de la diversidad humana precedió con mucho a la sexta extinción en curso, de la que constituye la verdadera explicación. Es ahí donde la ecología y su maldito medio ambiente se revelan en su dimensión verdaderamente criminal. La ecología habrá servido como perfecta distracción para desviar la atención de la destrucción en curso de las formas de vida humanas, e incluso como justificación. Basta con ver al primer youtuber ecologista que se le ocurra escenificar su crisis existencial al descubrir la existencia de la naturaleza y añadir, una y otra vez, a la desafortunada fauna silvestre como decorado de su puesta en escena personal para comprender que reivindicar la «naturaleza que se defiende» o pretender «formar parte de lo vivo» no son más que dos nuevas formas, para el occidental, de permanecer encerrado en su burbuja narcisista.
El arqueólogo Leroi-Gourhan presentó el proceso de hominización como la exteriorización progresiva, en las herramientas y en el entorno técnico, de las facultades que residían en los cuerpos y en las mentes de los seres humanos. El gesto de la caza se ha convertido en rifle, la memoria se ha convertido en libro, luego en ROM y después en la nube, el caminar se ha convertido en automóvil y la inteligencia se ha convertido en artificial. Algunos han hablado de «exosomatización» y de un proceso inexorable. El final de toda nuestra hermosa historia evolutiva residiría, así, en un mundo íntegramente automatizado, poblado de cuerpos sin gestos, analfabetos, reducidos a hacer ejercicio físico y que no saben hacer nada. En este sentido, no es el contacto con la naturaleza lo que hemos perdido, sino lo esencial de las técnicas que la vida necesita. Rara vez se ha conocido una época tan pobre, tan nula y tan deficiente desde el punto de vista técnico como nuestro «altomodernismo» de avalancha tecnológica. Una inquietud recorre a la especie ante su nueva condición de superfluidad. Con la IA, la humanidad de los bullshit jobs comienza a vislumbrar su destino en el fondo de la basura. Al menos la fuente de Narciso le devolvía su imagen.
La miseria actual de la tecnicidad se percibe ampliamente como una miseria ética, como un «houellebecquismo» difuso. De ello se deriva por doquier un hambre de gestos. Entre los jóvenes ejecutivos chinos, la última moda consiste en cultivar un huerto tradicional en el campo, aunque ello implique contratar a un trabajador local que no aparecerá en las redes sociales donde el joven ambicioso se hace ver, cuando llega el momento de la cosecha, con su calabacín más grande. Esta sed se sacia, en la mayoría de los casos, de forma indirecta. La mirada hastiada se detiene en tal o cual vídeo de Instagram visto ya miles de veces en otros lugares: un mecánico con talento personaliza viejos cacharros en su garaje, unos leñadores construyen una casa con troncos de madera tallados in situ, una joven, en algún lugar de las montañas chinas, prepara con mimo pequeños platos para su abuela utilizando únicamente productos de su huerto. «Satisfactorio» es el grado mínimo de ese sentimiento anémico, el umbral fisiológico que persiguen los algoritmos. Pero el hambre vuelve, al no haber encontrado nada real de lo que alimentarse. Y la magia vuelve a esconderse en las grietas del mundo, a falta de un tejido vital que la acoja. Los reels, los shorts y los vídeos de TikTok transmiten tal sensación de «facilidad» que desactivan, por considerarlo superfluo, el esfuerzo de hacer suyas esas pinceladas técnicas. No hay que buscar más lejos los estragos en los cuerpos y en las almas de esta anemia alimentada. El dispositivo actúa por partida doble: primero sobre el gesto técnico, al que solo se le permite aparecer tras haber sido desarticulado de su mundo, desgarrado y, a continuación, recomponido; luego, sobre mi propia presencia, reducida a la de mero espectador. Tecnofania de la desposesión. Allí solo hay reflejos, como esas estufas de pellets que simulan con tanta frialdad el fuego de una chimenea. No se habita en los reflejos. Se abandonan. O se rompen.
Paradójicamente, esta época que se quiere tan profana está saturada de falsa magia: desde aplicaciones con las que se charla hasta la aspiradora robot de los cuentos infantiles. Gilbert Simondon había identificado la degradación paralela de lo sagrado y lo técnico en el mundo moderno. Él, que era tan sensible al aura de los objetos, no podía sino lamentar la objetivación conjunta de los lugares y las técnicas. «La degradación de lo sagrado consiste en una fragmentación de toda la red de lo sagrado, que pierde su dimensión orgánica y cósmica de totalidad para encerrarse en tal o cual cosa, transportable como una herramienta. […] No hay que rasgar la túnica, no hay que fragmentar lo sagrado, porque es, por su propia naturaleza, un universo y una red de puntos clave, un tejido de centros que se comunican entre sí. » («Psicosociología de la tecnicidad») Prueba, si es que hace falta alguna, de que existe una sacralidad no cristiana y redes no cibernéticas.
Hemos perdido nuestros gestos porque hemos perdido la textura técnica del mundo. Los cuerpos y los lugares ya no se sostienen. Es decir, ya no habitan, desfasados como están respecto a los objetos que, a su alrededor, solo perduran mientras el curso fluctuante de la innovación se lo permita. Los entornos en los que se nos permite residir están construidos como pequeños mundos cerrados, al igual que los utensilios que los equipan. Estamos rodeados de cajas negras de las que no entendemos nada, desde nuestro teléfono hasta el coche que conducimos, desde la bomba de calor de nuestra vivienda hasta el transporte de un envase de yogur, desde el tratamiento de las aguas residuales hasta los sistemas eléctricos. A la larga, nos hemos convertido en cajas negras para nosotros mismos. Existe una verdad sensible ligada a cada técnica, porque en ella entra en juego la precisión del ensamblaje, del ajuste y de las fricciones entre los materiales. Y los materiales no son cajas negras, sino una expresión de formas abiertas, que se prolongan en la existencia del objeto y del ser que se vincula a él. Esto lo sabe cualquier carpintero o albañil mejor que cualquier ingeniero. La verdad se revela, no se conoce. Es una cuestión de «tener buen ojo». A veces, el simple hecho de tocar —tocar la arcilla, el metal, la piedra— llena de una alegría infantil y auténtica a quien se inicia en una técnica. Porque parece que allí vuelve a entrar en contacto no solo con la materia, sino con la posibilidad de una apertura técnica al mundo. De fibra en fibra, de fragmento en fragmento. «Por fin tengo la impresión de estar haciendo algo bello y útil», confiesa este informático mientras construye las primeras hileras de un muro de piedra seca, en medio de la ladera caliza. En el gesto técnico me olvido de mí mismo y es precisamente por eso por lo que me encuentro a mí mismo.
Un muro de piedra seca. Wikimedia.
No es de «habitabilidad» de lo que necesitamos, sino dehabilidades. Si la pobreza de nuestra percepción de lo real coincide con nuestra privación de los saberes prácticos, no puede haber habilidades auténticas sin que estén situadas, geográficamente. En nombre de una conexión con un todo abstracto, el proceso de representación —tecnológico, planetario, colectivo o ecológico— me separa de mi propio poder, me arranca de él, me despojada. Por el contrario, las técnicas situadas me enriquecen al entrar en contacto con ellas, de lo implícito a lo implícito, de gesto en gesto, de mundo en mundo. Ahí reside el carácter sagrado de las técnicas de las que habla Simondon, que es su carácter verdadero, el más íntimo y, por tanto, el más compartible. Porque, ahí, el mundo no es el «sin-mundo» de la homogeneidad, sino un mundo compuesto de fragmentos, de cualidades singulares que son las únicas que permiten una orientación posible, un armazón. Una forma de comportarse. Por muy simpáticos que puedan resultar todos los entusiastas del bricolaje, la low tech y las rocket stove con sus tutoriales en Internet, la verdad es que los gestos se transmiten con dificultad a través de las pantallas. Hay que haber estado presente, haber visto al artesano trabajar con todo su cuerpo, hay que haber establecido rutinas, perdido tiempo, fallado, escuchado, vuelto a intentarlo para adquirir los gestos y que estos se conviertan en una técnica incorporada. Así se gana una nueva forma de estar en el mundo. Quizá todos esos ejecutivos bancarios, todos esos capullos de la publicidad, todos esos antiguos ingenieros que se han establecido por su cuenta como panaderos del Marais, campesinos bretones o mecánicos de motos, además de haber olido el buen negocio, ¿han respondido a esa llamada de la presencia?
Nos hemos equivocado al ver en el gesto a los ingenieros que cambian de rumbo, desde AgroParisTech en abril de 2022, y luego de la Polytechnique, la ENSAT o la HEC, y dejan atrás todas las falsas promesas de «transición» y «energías verdes», la única expresión de una disonancia cognitiva que se había vuelto insoportable. Allí se estaba jugando otra cosa, a pesar del escaso efecto de contagio entre «los ingenieros que dudan». Más allá del batiburrillo mediático y de las sempiternas justificaciones ideológicas, se manifestaba el deseo de recuperar una apariencia de mundo y de experimentar en él gestos un tanto arraigados. De recuperar sus manos, en cierto modo. Una forma de desocupo, por supuesto. Pero abandonar el ámbito profesional no basta; habría sido necesario, además, no dejarse atrapar por la valorización de los círculos activistas y abandonarlos a su vez. «Salir de la jaula, renunciar a uno mismo», escribía con sinceridad un ingeniero arrepentido. Los comentaristas y las direcciones de las escuelas no tardaron en sociologizar estas deserciones y en reparar la brecha. A veces para analizar «la narración de las tomas de conciencia ecológicas», otras para «reformar los planes de estudios y dar más espacio a la ecología». Hay que estar tan en las nubes como Alexandre Monnin para creer que se pueden dar lecciones de corrección política desde su escuela de negocios e indignarse porque estos jóvenes desertores se atreven a cuestionar, «con su cuerpo», «la dependencia vital de la tecnosfera». Y hay que ser tan valiente como él para esconderse tras la causa de las personas con discapacidad cuando lanza sus diatribas contra sus adversarios.
Privados, por definición, de cualquier influencia sobre el mundo que nos rodea, se nos insta a seguir esperando impacientes en la encrucijada de estas dos mistificaciones: el camino de la innovación, que nos dice: «Quédese ahí. Nosotros nos encargamos de todo. La solución a todos estos apocalipsis simultáneos se encuentra en una aplicación que, precisamente, estamos desarrollando y que pronto podrá descargarse en su móvil. Hasta entonces, demuestren paciencia y buena voluntad», y el camino de la colapsología, que repite como un mantra: «Todo se derrumba. No hay nada que hacer. Es el fin de los tiempos. Acepten la finitud. Adáptense por última vez a su propio destino de cadáver. Prepárense para la ausencia de salida. Constrúyanse una cabaña en lo más recóndito de Berry. Todo saldrá bien». Porque estos dos caminos son gemelos y se hacen eco el uno del otro. Apelan a la misma renuncia cómplice, al mismo encerramiento ante las pantallas, al mismo ciclo maníaco-depresivo de la información continua. Juntas, conforman un dispositivo para desviarnos del camino transitable, aquel hacia el que tiende, en una época como esta, todo el poder de acción humano: el de una revisión de la cuestión técnica, cuya incomprensión en Occidente nos ha llevado a este punto de desastre.
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Tenemos suerte en nuestra desgracia histórica. Y es precisamente que los grandes sistemas técnicos que nos habían alejado de la tierra, que nos habían desvinculado de ella, que habían dado cuerpo al gran Cristo social e industrial, fueron concebidos para épocas de estabilidad climática, geopolítica y cultural que han quedado definitivamente atrás. Son doce mil años de una regularidad climática notable los que llegan a su fin ante nuestros ojos. No se trata tanto de un «calentamiento» —noción insustancial y casi deleitable— como de un auténtico caos climático. La «sociedad», primero nacional y luego global, no fue más que la expresión ideal del funcionamiento regular y predecible de las grandes infraestructuras. Estas infraestructuras, en la actualidad, se derriten bajo el horno solar. Hay que interpretarlo como una señal. Quienes han comenzado a huir de las metrópolis son como los pájaros que presienten la llegada del tsunami. Cada región rural de Francia acoge en estos últimos años a una especie concreta, en función del matiz político e histórico del territorio. Se trata, a pequeña escala, del retorno de la geografía humana en el marco más amplio de un retorno de esa geografía cuyo fin habían proclamado los teóricos estadounidenses del mundo cerrado a principios del siglo XX. Los efectos del caos climático se manifiestan, de una región a otra y, en ocasiones, de un valle a otro, de forma extremadamente dispersa. Se encargan de devolver su realidad a las técnicas específicas de cada lugar. Cada cantón y, tal vez, cada municipio, en función de su situación, tendrá que desplegar técnicas distintas, adecuadas para su supervivencia. La experimentación ya está en marcha por todas partes, de forma embrionaria. La cuestión es tan grave que incluso los centralizadores desmesurados de LFI han tenido que añadir un codicilo biorregionalista a su programa jacobino.
Y es que, en esta época de colapso a cámara lenta, lo que emerge es ese mínimo irreconciliable: los cuerpos ya no pueden más. Todo se resquebraja por todas partes. Por mucho que les pese a los administradores de la «reorientación ecológica». La tecnosfera solo se mantiene gracias al chantaje de la supervivencia en su seno. Como una madrastra celosa, susurra al oído de sus hijos demasiado rebeldes: «¡O mi habitabilidad bajo control o el caos entrópico, mis espacios climatizados o el exterior infernal!». Esto recuerda al relato de ciencia ficción de E. M. Forster de 1909, La máquina se detiene. Cada uno debe permanecer en su capullo subterráneo individual, cuyas paredes luminosas simulan la trayectoria del sol, y asistir a conferencias en una tableta, o incluso impartirlas. De vez en cuando, uno sale de su celda para subir a zepelines y volver a bajar inmediatamente bajo tierra una vez llegado a su destino. La gran mentira de la Máquina consiste en hacer creer a sus cavernícolas que la vida en la Tierra es imposible, que el aire libre se ha vuelto mortal. La verdad es que, mientras exista la matriz, mientras sus estructuras permanezcan intactas, siempre nos toparemos con la organización logística de este mundo. He aquí, en el ocaso de Occidente, esto es lo que ha hecho con el mito de la caverna: un capullo tecnológico a medida. Su dominio se ha vuelto subterráneo, y su telón de fondo, minero. Tejido con cables de cobre, hormigón armado y fibra óptica. Además de las montañas de litio, cobalto, níquel, lantano y silicio. «Casi nadie baja hasta aquí. Salvo, por supuesto, si hay algún problema. Sí, la gente es así: no se molesta en comprender cómo funciona algo mientras siga funcionando. Me gusta recordar que esta ciudad sobrevive únicamente gracias a todas estas máquinas. […] Si quisiéramos, podríamos hacerlas todas pedazos. Pero si lo hiciéramos, habría que preguntarnos qué pasaría con nuestra iluminación, nuestra calefacción, nuestro aire», explicaba un personaje de Matrix.
El ejemplo del apagón en España y Portugal el 28 de abril de 2025 sirvió de advertencia generalizada: dado que las infraestructuras de la metrópoli hacen las veces de realidad subjetiva, la ausencia inesperada de electricidad sumió a la mayoría de los habitantes de la metrópoli en la angustia. Ya no hay forma de pagar, ni de consumir, ni de «comunicarse», ni de encender el aire acondicionado, la placa de cocina o subir las persianas. Una noche oscura por doquier, salvo por las deslumbrantes luces de los últimos smartphones con batería suficiente. Efectos de estupor en la población similares a los de la crisis de la COVID-19. Y los mismos consejos gubernamentales de «prepararse» para este tipo de riesgos. La verdadera lección de este suceso es que todo sistema es frágil. Tras su apariencia de estabilidad inquebrantable, presenta fallos. Que estos fallos salgan a la luz ya supone un peligro para él. Basta con que un punto estratégico de la red se desconecte para que todo el conjunto se venga abajo, en una reacción en cadena. Desde un parque fotovoltaico hasta los centros de las grandes ciudades. ¿Qué hacer si la avería dura más de 72 horas? Desde entonces, el silencio mediático sobre este acontecimiento de gran envergadura es una señal de la incomodidad de los gobernantes y sus expertos. Tampoco se ha hablado demasiado de los cortes de agua o de electricidad que se produjeron incluso en París durante la ola de calor del verano de 2026. Hay que preservar la fe en la «sociedad ». «Desorientado, pero a la última», reza acertadamente el eslogan publicitario de EDF. Este es uno de los aspectos que los movimientos a favor de la transición energética no han tenido en cuenta, ya que siempre se han nutrido de ese contrato implícito: la garantía de un buen puesto dentro del sistema a cambio de su pacificación, en nombre de la ecología. Los defensores de la energía nuclear al estilo de Jancovici pueden venir a dar todas las lecciones que quieran, pero las simbiosis —meramente físicas— del capital se encargan de rebatirles: las infraestructuras de energías renovables se construyen y se instalan gracias a las energías fósiles. Mientras tanto, RTE prevé, de aquí a 2040, una inversión masiva de 100 000 millones para «modernizar la red eléctrica» y garantizar «la reindustrialización de Francia». Algo sin precedentes desde el programa electronuclear.
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Al ritmo al que avanza el deterioro de las infraestructuras existentes y de la economía europea, los anuncios parecen estar más bien destinados a tranquilizar a los fieles. Al parecer, esto también ha pasado desapercibido para las luchas ecologistas. Todavía recordamos las bellas metáforas organicistas de los responsables de comunicación de RTE: «Al igual que el impulso nervioso contrae nuestros músculos, la electricidad que circula por nuestra red hace vibrar la economía. A alta y muy alta tensión, alimenta a las industrias, que iluminan los territorios. Ajustamos en tiempo real la producción y el consumo y garantizamos la solidaridad entre las regiones. Para que todos tengan acceso a la electricidad, en Francia, en Europa, tanto de día como de noche». Resulta realmente irónico ver cómo ahora la «interdependencia» entre los distintos puntos de la red —que ayer se alababa como la perfección divina de la interconexión— suscita hoy todas las inquietudes. Por un lado, la centralización de la red; por otro, su descentralización, constituyen un «reto » para los gestores. Un reto que es una pesadilla. Bastaría con un fallo en los centros de datos de cincuenta ciudades para cortar el acceso a los datos de las 2 000 empresas más grandes del mundo. De hecho, lo que más se teme no es tanto el momento del corte de electricidad en sí mismo como « los efectos en cadena» provocados por el colapso sucesivo de las infraestructuras. Así lo ya lo anunciaba en 2015 el Foro Global de Riesgos de Davos. Con el continuo aumento de las inestabilidades geopolíticas, sus temores nunca han estado tan fundados.
Tal y como se observa en Ucrania, Rusia o Oriente Medio: cuanto más dependen los seres humanos de las grandes infraestructuras tecnológicas, más se convierten estas en objetivos lógicos. Los dirigentes de este mundo están demasiado apegados a la centralización de su poder —incluso bajo el pretexto de la «descentralización»— como para admitir lo que cada día se impone un poco más como una certeza vital: es urgente autonomizarse de las estructuras de esta civilización. Sin embargo, su «resiliencia» nunca llegará tan lejos. Toda dependencia se convierte, cada vez de forma más evidente, en un vector de intimidación. Al ver cómo el poder ha sabido aprovechar esta situación para que una población inicialmente muy reticente acabara dejándose «vacunar» durante la crisis de la COVID, todos han comprendido perfectamente las reservas de chantaje sobre las que se asienta la sociedad actual. Virilio, en la década de 1980, relacionaba los intentos de autoorganización popular con una «anticipación de situaciones de abandono» por parte del Estado. Hasta ahora se ha podido observar que este nunca lleva el abandono hasta el punto de tolerar verdaderas formas de autoorganización. Solo tolera las ZAD a condición de que se conviertan en un infierno. Anticipándose a su propio fracaso, se asegura de que ninguna fuerza política pueda aprovecharla en su beneficio. Este es, evidentemente, el objetivo del ridículo folleto «Todos resilientes», pero es sobre todo el sentido de su alianza con las facciones colapsistas más comprometidas, como la de Pablo Servigne, que hace malabarismos entre los círculos supervivencialistas y la campaña a favor de una sociedad de seguros. ¿Quién no percibe claramente el tono de carcelero del Estado, por cierto, cuando escribe en su Manifiesto por una ayuda mutua popular: «Afirmamos que todo el mundo puede (y debe) desempeñar un papel en la respuesta a las crisis»? Malas noticias para los supervivencialistas: también tendrán que sobrevivir a Pablo Servigne.
9. Resumen de la guerra en Irán, 22 de octubre.
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
En directo: Los huzíes reivindican los ataques contra el Ministerio de Defensa saudí, las instalaciones de Aramco y varios aeropuertos
Mientras tanto, los ataques con drones israelíes causan la muerte de un palestino y hieren a 13 en Gaza
Puntos clave
Dos personas han fallecido en un ataque huzí contra el aeropuerto Rey Fahd
El impacto de los ataques huzíes en la economía saudí es «limitado» por el momento, según el FMI
Saudi Aramco ordena a su personal que evacúe Dhahran mientras continúan los enfrentamientos con los huzíes de Yemen
Actualizaciones en directo
Vídeo: Un palestino muere en un ataque israelí contra un vehículo en la ciudad de Gaza
Hace 11 minutos
Un ataque aéreo israelí contra un vehículo en el barrio de Tel al-Hawa, en la ciudad de Gaza, ha causado la muerte de al menos un palestino y ha herido a otras personas.
Otro ataque israelí ha causado la muerte de un palestino en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, según ha informado a Al Jazeera una fuente del Hospital Al-Awda.
Las fuerzas israelíes también dispararon y mataron a una adolescente en la zona de al-Faluja, al norte de Gaza, alcanzándola en la cabeza.
Hace 1 hora
Los Emiratos Árabes Unidos propusieron este miércoles oficialmente a Lana Nusseibeh, su antigua embajadora ante las Naciones Unidas, para suceder a António Guterres como secretaria general de la ONU, lo que añade una nueva candidata a una carrera que se encuentra en un punto muerto.
Su candidatura ha suscitado críticas inmediatas debido a la controvertida política exterior de los EAU, en particular por su apoyo a partes acusadas de genocidio.
Entre ellas se encuentran el grupo paramilitar sudanés Fuerzas de Apoyo Rápido y Israel, que está llevando a cabo un genocidio contra los palestinos en Gaza.
Ningún candidato se ha perfilado como favorito para la Administración Trump, por lo que los estrechos vínculos de los EAU con Washington y los demás miembros permanentes podrían allanar el camino para Nusseibeh.
Más información: Los Emiratos Árabes Unidos proponen a una diplomática para dirigir la ONU en medio de las críticas por su política respecto a Sudán e Israel
La enviada de los Emiratos Árabes Unidos, Lana Nusseibeh, se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York el 27 de septiembre de 2025 (AFP)
La OMS advierte de una escasez crítica en los hospitales de Taiz, en Yemen
Hace 1 hora
Los hospitales de la provincia yemení de Taiz tienen dificultades para atender a los pacientes, ya que las reservas de combustible, oxígeno, medicamentos y suministros médicos se encuentran en niveles críticamente bajos, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La agencia ha señalado que solo en la ciudad de Taiz, 42 centros sanitarios se enfrentan a una grave escasez. La falta de combustible también está afectando al bombeo de agua y al saneamiento, lo que aumenta el riesgo de cólera y otras enfermedades entre cientos de miles de personas desplazadas.
La OMS ha pedido que «se facilite de forma inmediata un acceso humanitario seguro, sostenido y sin obstáculos a Taiz, a través de todas las rutas disponibles, así como financiación urgente para reponer los suministros críticos y mantener los servicios sanitarios esenciales».
Hace 1 hora
La ONU ha comunicado a las autoridades palestinas que dejará de recibir a los palestinos que regresan de Egipto y de coordinar su entrada en Gaza a partir de mediados de noviembre, alegando riesgos de seguridad y repetidas detenciones por parte de Israel, según informó Drop Site News, citando a una fuente de alto rango.
La fuente palestina, que participa en las negociaciones, afirmó que la decisión se produjo tras la detención por parte de Israel de una paciente palestina con cáncer y de su hija el martes, cuando se reabrió el paso fronterizo de Rafah tras una suspensión de aproximadamente 10 días provocada por la detención de otra persona que regresaba.
Los evacuados por motivos médicos y sus acompañantes constituyen la casi totalidad de los palestinos que salen de Gaza a través del paso fronterizo de Rafah.
«Las Naciones Unidas solicitarán a las partes implicadas que designen una entidad alternativa para asumir esta responsabilidad; no obstante, su retirada se llevará a cabo independientemente de que se consiga o no una alternativa», afirmó la fuente.
Encontrar un sustituto resultará difícil, ya que el transporte de los repatriados requiere coordinación con Israel y el tránsito por zonas peligrosas dentro de las zonas de la Línea Amarilla y la Línea Roja, señaló la fuente.
Aunque la ONU seguirá facilitando las evacuaciones médicas, su decisión de dejar de acoger a los palestinos que regresan a Gaza podría afectar al funcionamiento de todo el paso fronterizo, señaló la fuente.
Minibuses que transportan a repatriados palestinos que regresan a la Franja de Gaza hacen cola en el lado egipcio del paso fronterizo de Rafah el 19 de marzo de 2026 (AFP)
Hace 2 horas
Egipto aboga por explorar «todas las oportunidades» para resolver la guerra de Yemen por la vía diplomática, según declaró su ministro de Asuntos Exteriores, antes de la votación parlamentaria de la próxima semana sobre la autorización a las fuerzas armadas para apoyar a Arabia Saudí frente a los huzíes, alineados con Irán.
Cualquier implicación directa del ejército egipcio, uno de los más grandes de la región, elevaría el nivel de riesgo en los combates entre el reino y los huzíes, un frente cada vez más desestabilizador en la guerra estadounidense-israelí contra Irán, que se está extendiendo.
El presidente Abdel Fattah el-Sisi convocó el sábado una sesión parlamentaria urgente para autorizar la intervención militar en apoyo del reino. Tras una sesión a puerta cerrada celebrada el domingo, los diputados aplazaron la votación hasta el 26 de octubre para permitir un mayor debate.
El ministro de Asuntos Exteriores, Badr Abdelatty, y el jefe de los servicios de inteligencia, Hassan Rashad, viajaron el miércoles a Riad para entregar una carta de Sisi al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.
Las fuerzas israelíes matan a un hombre con discapacidad en el sur de Siria, según las autoridades
Hace 3 horas
Las fuerzas israelíes mataron a un hombre con discapacidad durante una incursión en el sur de Siria el jueves, según informaron las autoridades sirias.
«Un civil con discapacidad murió el jueves por los disparos de las fuerzas de ocupación israelíes durante su incursión en la localidad de Jamla», en la provincia de Daraa, informó la agencia estatal de noticias siria Sana.
Las fuerzas israelíes entraron en un barrio y colocaron francotiradores en los tejados tras bombardear la zona a última hora del miércoles, según el informe.
Siria condenó «en los términos más enérgicos el crimen de las fuerzas de ocupación israelíes», según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el que se añadía que «atacar a civiles constituye una grave violación» del derecho internacional.
«Las continuas incursiones y ataques contra ciudadanos sirios constituyen una violación de la soberanía de Siria y una amenaza para la seguridad y la estabilidad de la región», añadía el comunicado, al tiempo que instaba a la comunidad internacional a obligar a Israel «a respetar las normas del derecho internacional».
El ejército estadounidense afirma que el bloqueo naval a Irán ha alcanzado los 100 días
Hace 3 horas
El Mando Central de EE. UU. (Centcom) afirmó que su bloqueo naval a Irán había detenido todas las importaciones y exportaciones por vía marítima, salvo la ayuda humanitaria autorizada por las fuerzas estadounidenses, durante 100 días.
«No ha habido exportaciones ni importaciones a Irán por vía marítima, salvo la ayuda humanitaria que las fuerzas estadounidenses han permitido», señaló el Centcom en una publicación en X.
El bloqueo «ha contribuido a impedir que Irán exporte crudo por un valor de al menos 25 000 millones de dólares», añadió el Centcom.
Hace 4 horas
A medida que la opinión de los votantes estadounidenses se vuelve cada vez más hostil hacia Israel, el principal grupo de presión proisraelí ha anunciado ahora que ya no respaldará públicamente a candidatos políticos ni realizará contribuciones financieras directas a ellos.
El Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC) declaró el miércoles en un correo electrónico masivo enviado a sus simpatizantes que, al «evaluar el panorama político y ajustar [su] enfoque para adaptarse a las circunstancias», pasará a adoptar una estrategia aparentemente menos visible para apoyar a los republicanos y demócratas que respaldan plenamente a Israel.
«Para ganar la lucha por el futuro del país y la alianza entre EE. UU. e Israel, debemos construir una operación política más estratégica, trascendental y ágil», reza el comunicado.
«Daremos prioridad al aumento de las contribuciones directas y organizadas de ciudadanos estadounidenses a los candidatos —ampliando nuestros esfuerzos actuales— y al aprovechamiento máximo de las nuevas herramientas de recaudación de fondos políticos. Los respaldos, las contribuciones directas a los comités de acción política (PAC) y la asignación de fondos específicos ya no formarán parte de nuestro enfoque, de modo que podamos ampliar las donaciones individuales y utilizar nuevas herramientas para ayudar a nuestros amigos a ganar».
Más información: El grupo de presión proisraelí AIPAC pone fin a los respaldos y a la financiación directa a candidatos estadounidenses
El exsecretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, interviene en la cumbre política anual del Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC), el 5 de junio de 2023 en Washington, D. C. (Chip Somodevilla/Getty Images/AFP)
Irán establece límites a la compra de dólares en virtud de una nueva directriz
Hace 4 horas
Las autoridades iraníes han publicado nuevas directrices que permiten a los particulares comprar hasta 10 000 dólares en bancos y oficinas de cambio, con un límite diario de 1000 dólares, según informó la agencia de noticias Fars.
Estas normas se producen en un momento en que las sanciones están ejerciendo presión sobre el sistema financiero del país.
Los clientes pueden comprar entre 100 y 1000 dólares utilizando sus tarjetas bancarias y sus documentos nacionales de identidad.
Determinadas sucursales bancarias y oficinas de cambio siguen vendiendo billetes de dólar al tipo de cambio oficial, y los solicitantes deben presentar sus peticiones a través de los sistemas designados.
«Turquía es un enemigo común»: una red proisraelí forma grupos parlamentarios en Grecia y Chipre
Hace 5 horas
El grupo de presión estadounidense proIsrael AIPAC ha visitado Chipre para promover lo que denominó «alianzas de seguridad en el Mediterráneo Oriental» entre Israel, Chipre y Estados Unidos.
La delegación, encabezada por el presidente saliente de AIPAC, Bernard Kaminetsky, y el presidente electo, Yehuda Neuberger, se reunió el miércoles con el presidente Nikos Christodoulides, lo que pone de relieve la creciente importancia de Chipre para los intereses israelíes.
AIPAC se enfrenta a una condena generalizada en EE. UU. por su influencia sobre los miembros del Congreso y los presidentes estadounidenses, así como por impulsar una agenda que da prioridad a Israel, incluido el respaldo a la guerra contra Irán, lo que ha provocado repercusiones económicas a nivel mundial.
La reunión tuvo lugar apenas unos días después de que otro grupo de presión proisraelí vinculado a la extrema derecha, la Israel Allies Foundation (IAF), pusiera en marcha grupos parlamentarios en Grecia y Chipre para profundizar la influencia de Israel en los parlamentos de ambos países.
Más información: «Turquía es un enemigo común»: una red proisraelí forma grupos parlamentarios en Grecia y Chipre
El presidente chipriota Nikos Christodoulides (C) con el presidente saliente de la AIPAC, Bernard Kaminetsky (I), y el presidente electo, Yehuda Neuberger (D) (Presidencia chipriota/X)
Hace 6 horas
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, agradeció a Catar sus continuos esfuerzos por mediar en el conflicto de Oriente Medio durante una conversación telefónica con el primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, según informó el jueves el Departamento de Estado.
Rubio también reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Catar y la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz, según indicó el departamento en un comunicado.
El impacto de los ataques huzíes en la economía saudí es «limitado» por el momento: FMI
Hace 6 horas
Los ataques huzíes contra Arabia Saudí solo están teniendo un impacto económico «limitado» en el reino hasta la fecha, debido a la sólida demanda interna, según declaró a la AFP el director regional del FMI, aunque la incertidumbre geopolítica sigue siendo una amenaza.
El grupo yemení respaldado por Irán ha intensificado sus ataques contra Arabia Saudí en las últimas semanas, atacando instalaciones petroleras y aeropuertos, entre otros objetivos, a medida que la guerra civil latente en Yemen ha vuelto a cobrar fuerza.
Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo del mundo, ha visto reducidos sus envíos de crudo debido al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y a la declaración de bloqueo marítimo por parte de los huzíes.
No obstante, los envíos siguen realizándose a pesar de los conflictos, según declaró Jihad Azour a la AFP.
Ataques con drones israelíes matan a un palestino e hieren a 13 en Gaza
Hace 7 horas
Un ataque con drones israelíes mató a un palestino en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, según informó una fuente del Hospital Al-Awda a Al Jazeera.
Otro ataque con drones hirió a 13 palestinos en el norte de la ciudad de Gaza, según informó la Media Luna Roja Palestina.
Un ataque con drones en la calle al-Shifa, en el oeste de la ciudad de Gaza, también causó heridos.
Anteriormente, un ataque aéreo israelí mató a dos palestinos que viajaban en un vehículo al suroeste de la ciudad de Gaza. Las fuerzas israelíes también dispararon a una adolescente en la cabeza, causándole la muerte, en la zona de al-Faluja, al norte de Gaza.
Hace 8 horas
La petrolera estatal saudí Aramco ha ordenado a su personal que evacúe su sede central en Dhahran, en el Golfo, según informaron este jueves a Reuters seis personas con conocimiento del asunto, a medida que se intensifican los combates entre el mayor exportador de crudo del mundo y los huzíes de Yemen, alineados con Irán.
Los enfrentamientos entre los huzíes y una coalición liderada por Arabia Saudí que respalda al Gobierno yemení reconocido internacionalmente se han recrudecido desde que el grupo avanzó hacia Bab el-Mandeb, un estrecho clave para el tráfico marítimo situado en la desembocadura del mar Rojo.
La orden dada al personal de evacuar el edificio y trabajar a distancia se produce tras una oleada de ataques huzíes contra el reino, dirigidos contra la empresa y los aeropuertos saudíes.
Hace 8 horas
El Gobierno británico ha sido acusado de hipocresía tras afirmar que los alumnos no deben exhibir banderas de Palestina en los colegios, a pesar de que el propio Gobierno haya promovido la exhibición de banderas de Ucrania en los centros educativos y haya realizado otras declaraciones políticas sobre Ucrania.
El miércoles, la secretaria de Educación, Lucy Powell, declaró a Sky News: «No creo que nuestros colegios deban ser un lugar para realizar protestas y declaraciones sobre acontecimientos geopolíticos en todo el mundo».
También se le preguntó a Powell si se debería «permitir a los alumnos exhibir banderas palestinas» en los colegios.
Ella respondió: «Eso no es lo que esperamos en los colegios, no se espera en absoluto. Los colegios son un lugar donde se debe ser imparcial».
https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/houthis-claim-attacks-saudi-defence-ministry-aramco-facilities-and
Los huzíes de Yemen han reivindicado los ataques contra el Ministerio de Defensa de Arabia Saudí en Riad, las instalaciones del gigante petrolero saudí Aramco en Yanbu, así como contra el Aeropuerto Internacional de Abha y el Aeropuerto Internacional Rey Fahd en Dammam, en las últimas 24 horas.
Las autoridades saudíes informaron anteriormente de que dos personas habían fallecido en el ataque al aeropuerto Rey Fahd.
Por su parte, el portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudí, el coronel Turki al-Maliki, informó de que sus fuerzas habían derribado cuatro drones sobre Riad y Medina.
Israel mata a cuatro palestinos en las últimas 24 horas, entre ellos una adolescente
Hace 11 horas
Otros dos palestinos, entre ellos una adolescente, han fallecido por disparos israelíes en zonas del norte y el sur de Gaza, según informan Al Jazeera y la agencia de noticias Wafa, citando fuentes médicas.
Según los informes, una joven de 17 años recibió un disparo en la cabeza en la zona de al-Faluja, al norte de Gaza.
Fuentes médicas indicaron que los hospitales de toda Gaza habían recibido cuatro cadáveres en las últimas 24 horas.
Un ataque israelí contra un vehículo en la ciudad de Gaza causa dos muertos
Hace 11 horas
Dos palestinos han fallecido en un ataque israelí contra un vehículo al suroeste de la ciudad de Gaza, según informa Al Jazeera citando fuentes médicas.
https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/houthis-attempt-rescue-boat-carrying-indians-near-red-sea-island
Las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí derribaron un dron sobre Riad, según ha declarado el portavoz oficial, el general de división Turki Al-Maliki.
Hace 16 horas
Buenos días, lectores de Middle East Eye,
Estas son las últimas novedades:
- El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Washington no está manteniendo conversaciones con Irán, y añadió que «algo sucederá muy pronto». «No, creo que no estamos negociando», declaró a los periodistas.
- «De una forma u otra, va a ocurrir algo bastante pronto».
- La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha informado de que cuatro embarcaciones implicadas en trasvases ilegales de petróleo en el norte del Golfo Pérsico fueron atacadas por sus fuerzas el miércoles y, como consecuencia, se incendiaron. Añadió que otras tres embarcaciones chocaron con minas al oeste del estrecho de Ormuz.
- Las fuerzas israelíes mataron el jueves a un hombre con discapacidad durante una incursión en una aldea de la provincia siria de Daraa, según informaron los medios estatales. El homicidio se produce tras las noticias de que las fuerzas israelíes irrumpieron en la aldea, donde registraron varias propiedades, desplegaron francotiradores en los tejados de viviendas civiles y dispararon «indiscriminadamente» por los barrios residenciales. Otras zonas del país también sufrieron incursiones israelíes similares, incluida la localidad de Taranga, en la provincia de Quneitra, al sur de Siria.
- Una persona murió y ocho resultaron heridas en un ataque contra el Aeropuerto Internacional Rey Fahd de Dammam, según la Agencia de Aviación Civil de Arabia Saudí. La agencia afirmó en un comunicado el día X que el ataque provocó daños materiales que actualmente se están evaluando.
- El portavoz oficial de la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen, Turki Al-Maliki, escribió el miércoles en una publicación en X que las defensas aéreas habían interceptado y destruido cuatro drones en la Provincia Oriental de Arabia Saudí. Anteriormente ese mismo miércoles, Al-Maliki había anunciado que también se habían interceptado drones en las regiones oriental y meridional.
Hace 16 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Washington podría poner fin a su guerra contra Irán ahora mismo, pero quiere asegurarse de que el resultado «dure mucho tiempo».
«Terminará muy pronto. Podríamos marcharnos ahora mismo, pero queremos asegurarnos de que dure mucho tiempo», declaró Trump en un mitin celebrado en Carolina del Sur.
El presidente de EE. UU. afirmó que han derrotado a Irán tanto militar como financieramente, y subrayó que Teherán «nunca tendrá un arma nuclear».
Las fuerzas israelíes avanzan hacia una localidad de la provincia siria de Quneitra
Hace 17 horas
Las tropas israelíes, acompañadas de un gran número de vehículos militares y personal, avanzaron hacia la localidad de Taranga, en la provincia de Quneitra, al sur de Siria, según informó la televisión estatal siria.
Trump afirma que EE. UU. «no está negociando» con Irán
Hace 18 horas
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Washington no está manteniendo conversaciones con Irán, y añadió que «algo sucederá muy pronto».
«No, creo que no estamos negociando», declaró a los periodistas. «De una forma u otra, va a suceder algo muy pronto».
«La mayoría de la gente parece pensar que será después de las elecciones, y ya veremos qué ocurre», añadió Trump.
Hace 18 horas
La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán ha declarado que cuatro embarcaciones implicadas en trasvases ilegales de petróleo en el norte del Golfo Pérsico fueron atacadas por sus fuerzas el miércoles y, como consecuencia, se incendiaron.
Añadió que otras tres embarcaciones colisionaron con minas al oeste del estrecho de Ormuz.
«Con este enorme apoyo nacional, los marineros de la Armada del IRGC siguen gestionando y controlando el estrecho de Ormuz», señaló en su comunicado, añadiendo que la insistencia de EE. UU. en «incitar a los buques a atravesar el paso minado ilegalmente ha aumentado los incidentes marítimos día a día».
«El agresivo ejército estadounidense debería saber que, si esta tendencia continúa, el alcance del enfrentamiento se extenderá a las bases agresivas de la región. Se trata de una advertencia grave», declaró la Armada del IRGC.
Hace 19 horas
Oriente Medio exporta ahora más petróleo que antes de que comenzara la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero, lo que supone un desafío para la República Islámica, que busca consolidar su control sobre el estrecho de Ormuz mientras EE. UU. e Israel amenazan con un nuevo ataque.
Los países del Golfo exportaron 24,6 millones de barriles al día (bpd) en la semana que finalizó el 18 de octubre, superando los niveles previos a la guerra de 23,3 millones de bpd, según datos publicados por la empresa de análisis energético Kpler.
El aumento de las exportaciones se produce en un momento en el que también se han intensificado los ataques de Irán contra buques en el estrecho de Ormuz.
Según la Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), la semana pasada se produjeron al menos 12 ataques.
Más información: El Golfo exporta más petróleo que antes de la guerra con Irán a pesar del aumento de los ataques en Ormuz
Las tropas israelíes matan a tiros a un hombre con discapacidad en Daraa (Siria)
Hace 19 horas
Las fuerzas israelíes mataron el jueves a un hombre con discapacidad durante una incursión en una aldea de la provincia siria de Daraa, según informaron los medios estatales.
https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/two-civilians-killed-houthi-attacks-yemens-taiz
Hace 19 horas
El Ministerio del Interior de Yemen ha informado de que un civil y una niña han fallecido y otras cinco personas han resultado heridas tras los bombardeos huzíes en toda la provincia de Taiz.
Vance afirma que «no respalda» a Netanyahu en las elecciones israelíes
Hace 20 horas
El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, ha declarado a los periodistas que «no respalda» al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a pocos días de que se celebren las elecciones parlamentarias israelíes.
«No estoy atacando a Bibi Netanyahu. No estoy respaldando a Bibi Netanyahu», afirmó durante una rueda de prensa en Ohio, previa a las elecciones israelíes del 27 de octubre.
Vance señaló que, en cambio, estaba centrado en las elecciones de mitad de legislatura de EE. UU. del 3 de noviembre, y añadió que no respaldaría a ningún otro candidato extranjero, tras su anterior apoyo al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que
«no salió especialmente bien». Orbán perdió las elecciones.
Irán insta a la ONU a condenar las «amenazas ilegales» de EE. UU. e Israel
Hace 20 horas
El embajador de Irán ante las Naciones Unidas, Gholamhossein Darzi, ha instado al secretario general de la ONU y al presidente del Consejo de Seguridad a rechazar y denunciar a EE. UU. e Israel por sus repetidas «amenazas» contra Teherán.
En una carta dirigida a la ONU, Darzi afirmó que Teherán tiene derecho a la legítima defensa como respuesta a cualquier acto de agresión.
Asimismo, advirtió de las «amenazas continuas» procedentes de EE. UU. e Israel, incluido el posible uso de la «Madre de todas las bombas» —conocida oficialmente como Massive Ordnance Air Blast (MOAB)— contra Irán.
«Amenazar con utilizar la bomba “MOAB” (la Madre de Todas las Bombas) contra la infraestructura civil de Irán y atacar toda la infraestructura energética del país constituye, entre otras cosas, una violación flagrante del derecho internacional», añadió.
Irán instó al Consejo de Seguridad a exigir a Washington y a Tel Aviv que pongan fin a sus «amenazas ilegales», así como a garantizar la rendición de cuentas y las reparaciones por los daños derivados de «los actos ilícitos cometidos por Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán».
Se informa de una incursión militar israelí en Daraa (Siria)
Hace 22 horas
Las tropas israelíes irrumpieron en una aldea del sur de Siria en la madrugada del jueves, según informaron los medios locales, y francotiradores situados en los tejados abrieron fuego indiscriminadamente.
La incursión militar tuvo lugar en la aldea de Jamlah, en la zona rural occidental de la provincia de Daraa.
Algunos francotiradores se apostaron en los tejados de las viviendas, mientras que otras tropas llevaban a cabo registros y redadas en las casas.
