Miscelánea 29/X/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda
1. Por la deconstrucción del estado de Israel (observación de José Luis Martín Ramos)
2. Entrevista a Dominique de Villepin
3. La trampa irano-rusa.
4. Nuestros genocidios.
5. Testimonios del 7 de octubre revelan que el ejército israelí está “bombardeando” a ciudadanos israelíes con tanques y misiles.
6. Tensiones India-Qatar.
7. Neokeynesianismo y política industrial.
8. La situación militar, política y diplomática en la guerra de Palestina.
9. Testimonios del 7 de octubre (observaciones de Antonio Navas y José Luis Martín Ramos).
10. Más sobre el 7 de octubre. Un comentario de José Luis Martín Ramos.

1. Por la deconstrucción del estado de Israel

Un llamamiento por un estado único para Palestina, no confesional, en lugar de la propuesta de los dos estados, antes de que los «indios» sean exterminados como han hecho habitualmente los colonos europeos. Ojalá fuese posible… No conozco al autor, que solo firma como «Samuel». Lo recomienda otro tuitero al que sigo y el artículo me parece interesante. Una nota: parece que la supuesta matanza de inocentes colonos no fue tal. Los milicianos atacaron fundamentalmente a las fuerzas de seguridad israelí, y muchas de las víctimas lo fueron por bombardeos del ejército israelí. Algo que los milicianos era imposible que hiciesen. No por nada, porque no tenían medios para hacerlo.
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Una tragedia colonial, Samuel

Una de las grandes canciones del cancionero norteamericano es “This land is your land” (“Esta es tu tierra”) de Woody Guthrie. Como se sabe, existen al menos dos versiones de la misma. La primera es la escrita originalmente en 1940, que contiene por ejemplo una crítica al cercado de la tierra común: “There was a big, high wall there that tried to stop me/A sign was painted said “Private Property”/But on the backside, it didn’t say nothing/This land was made for you and me”. La versión de 1944 eliminaría la referencia a la propiedad privada y matizaría estas tonalidades socialistas. Entre un año y otro el bueno de Woody había añadido una etiqueta a su guitarra: “This machine kills fascists”. Sea como fuere, la canción constituye todo un himno para los sectores más progresistas de Estados Unidos, y muchos lo plantean como alternativa al himno oficial. Y sin embargo, pocos suelen percatarse de su significado oculto, que quizás se le pasó por alto al propio autor cuando la compuso. Esta tierra fue hecha para ti y para mí sólo en la medida en que fue conquistada y expropiada a los habitantes que poblaban la misma antes de la llegada de los colonizadores europeos. Los pueblos nativos fueron erradicados, pero no por completo, y -esto también se suele ignorar- quedaron segregados, sometidos a un régimen legal en el fondo subalterno, lo que les deja como una presencia en cierto modo fantasmagórica.

Otra canción que apela a la tierra es “אין לי ארץ אחרת» (“No tengo otro país”), compuesta por el israelí Ehud Manor durante la primera guerra del Líbano y lanzada por la cantante Gali Atari en 1986. Considerada por muchos como la canción más popular en Israel, a derecha y a izquierda, resurgió con fuerza en 2023, después de que en enero comenzaran las que probablemente hayan sido las mayores protestas multitudinarias en la historia de Israel. Los manifestantes rechazaban la propuesta de reforma judicial propuesta por el gobierno de coalición de Benjamín Netanyahu -procesado por corrupción- y que, entre otras cosas, limita el control de constitucionalidad de las leyes aprobadas por el parlamento (Knesset) por parte de la Corte Suprema de Israel y da al gobierno un control efectivo en el nombramiento de los jueces. Las masivas protestas fueron presentadas como una muestra inequívoca de la unidad y vitalidad de la sociedad israelí y de su compromiso mayoritario con los valores democráticos. Había que detener una reforma que alteraba sustancialmente el equilibrio de poderes, restaurar la democracia. “No me quedaré callada porque mi país haya cambiado de cara”, cantaban los manifestantes, siguiendo la letra escrita por Manor años atrás.

Y, sin embargo, tanto en las manifestaciones israelíes como en su democracia añorada faltaban millones de personas, árabes palestinos cuya existencia, entre verjas y checkpoints, desbarata el mito reconfortante que los manifestantes habían interiorizado. Mientras los presentes, ciudadanos de pleno derecho, reclamaban su democracia, los ausentes eran tiroteados y desplazados por colonosencerrados en prisión (más de la mitad sin condena), humillados a diario por el aparato de seguridad israelí, bombardeados de tanto en tanto, o encerrados tras una valla o un muro grande y alto. El gobierno de coalición ultraderechista formado a finales del año pasado ha intensificado como nunca la represión contra los palestinos y ha promovido sin pudor los ataques de unos colonos que, desde sus asentamientos ilegales, matan y agreden con total impunidad. En Cisjordania, solo entre enero y mediados septiembre de 2023, 179 palestinos habían muerto a manos de colonos o soldados israelíes, una cifra que supera con creces los 151 muertos de todo el año 2022, que ya doblaba el número del año anterior. Entre las víctimas, 38 niños palestinos, todo un récord desde que empezaron a registrarse tales sucesos en Cisjordania. También hay que incluir los 29 palestinos muertos -entre brigadistas y civiles- durante las tres incursiones militares israelíes en el campo de refugiados de Jenín (Cisjordania) en enero, junio y julio de 2023.

Los palestinos también protestan, pero corren distinta suerte cuando lo hacen. Entre marzo de 2018 y abril de 2019 decenas de miles de palestinos se manifestaron frente a la valla de Gaza, para protestar por el bloqueo y reivindicar el derecho de retorno como refugiados que son. Las fuerzas israelíes respondieron disparando desde el otro lado de la valla, matando 279 palestinos y dejando heridos a más de 31.000. En total, si sumamos Cisjordania y Gaza, entre 2008 y el 31 de agosto de 2023, 6.047 palestinos de los territorios ocupados murieron de forma violenta a manos de las fuerzas de seguridad israelíes, más de la mitad por los bombardeos en Gaza, frente a 308 israelíes muertos. En el mismo período, más de 150.000 palestinos recibieron heridas o afecciones por gases lacrimógenos que precisaron tratamiento médico. Según un estudio realizado en 2020, antes del gran bombardeo israelí de 2021, un 53,5% de los niños de Gaza sufrían trastorno de estrés postraumático. “No tengo otro país / Incluso si mi tierra está en llamas”. La estrofa de Manor, dirigida a los judíos israelíes, expresa otra realidad que prefieren ignorar. Los árabes de Palestina tampoco tienen otro país.

La cuestión palestina, enquistada en la rutina de la ocupación militar y de la segregación, y en los pasillos de la ONU en Nueva York y Ginebra, había quedado relegada prácticamente al olvido cuando el denominado Movimiento de Resistencia Islámica, más conocido por su acrónimo árabe Hamás, lanzó un cruento ataque sin precedentes contra Israel el sábado 7 de octubre de 2023, en el aniversario de la guerra del Yom Kippur. Esta vez era una organización no estatal (o cuasi-estatal) palestina, apoyada en brigadas como las de Al Qassam (Hamás) o Al Quods (Yihad Islámica) la que atacaba por tierra, mar (con menor fortuna) y aire. Hamás es una organización islamista creada por la sociedad de los Hermanos Musulmanes en Palestina al inicio de la primera intifada (1987–1993), cuando abandonaron el quietismo que le reprochó la escisión de la Yihad Islámica. Sus orígenes están vinculados a su matriz egipcia, enfrentada con el Estado egipcio. Aunque Israel -y Benjamin Netanyahu en particular- lo haya promovido por momentos para debilitar a la Autoridad Palestina y para justificar una perspectiva exclusivamente antiterrorista, lo cierto es que Israel ha asesinado a varios de sus líderes e impuso el bloqueo de Gaza como respuesta a la victoria de Hamás en las elecciones al consejo legislativo palestino en 2006.

El ataque relámpago de Hamás del 7 de octubre, planificado desde hacía meses, sorprendió a las fuerzas israelíes que controlan y vigilan la Franja de Gaza desde la “desconexión” de 2005, en un clamoroso fallo de sus servicios de inteligencia y de su comando militar. Bajo la cobertura de miles de cohetes, entre dos mil quinientos y tres mil milicianos palestinos, muchos de ellos jóvenes que no han conocido otra cosa que el bloqueo, los bombardeos israelíes y el zumbido de sus drones, neutralizaron los sensores de la verja, con medios electrónicos y con bombas, y atravesaron varios puntos de la misma con viejos buldózers, o la sobrevolaron con parapentes motorizados, penetrando kilómetros en las tierras de donde fueron expulsados sus abuelos. Con su incursión, las milicias palestinas asestaron el mayor golpe que se recuerda contra el ejército (306 muertos) y la policía israelíes (58 muertos).

Pero no se limitaron al personal en activo de las fuerzas de seguridad. Los militantes de Hamás y Yihad Islámica atacaron los pueblos y kibutz que rodean la franja, cuyas calles acondicionadas y ajardinadas contrastan con las torres en las que se amontonan los palestinos en Gaza, y con los escombros que dejaron bombardeos de años recientes. Que una parte de la propaganda israelí no sea cierta no puede obviar otros hechos que sí han podido ser verificados. Los milicianos palestinos mataron a cientos de civiles, incluyendo niños, con una violencia brutal. Algunos grupos llevaron a cabo torturas con un gran ensañamiento.Hubo víctimas que fueron quemadas vivas en sus casas. Las mayores masacres se produjeron en el kibutz Be’eri (118 muertos) y en el festival Supernova, evento que tanto disonaba de la dura realidad que los palestinos viven a apenas seis kilómetros, con 260 muertos. En total, unos 1.400 israelíes fueron asesinados. Doscientas veinte personas -incluyendo ciudadanos de una veintena de países- fueron secuestrados en esta ofensiva, con la intención de intercambiarlos por presos palestinos.

Toda una sacudida para una sociedad israelí militarizada (la mayor parte de la población adulta judía debe realizar entre dos años y dos años y ocho meses de servicio militar obligatorio, y permanecer en la reserva hasta la edad de los cuarenta años), tan segura de la subordinación de los palestinos. El gobierno ultraderechista, que a nivel interno se encontraba contra las cuerdas pero que en política exterior estaba afianzando el statu quo tras los acuerdos alcanzados con varios Estados árabes, ha tratado de aprovechar este shock ampliando su apoyo político, incluyendo al opositor y ex ministro de defensa Benny Gantz en un gobierno de unidad nacionalEl Estado convertirá el estupor y el dolor en más violencia, con el objetivo principal de restaurar su capacidad de disuasión, en Palestina y en la región.

Hasta ahora la aviación israelí ha arrojado más de 10.000 bombas sobre el gueto más densamente poblado del mundo, cuya mediana de edad es de 20 años. Es una cifra enorme para tan poco espacio de tiempo, un tercio de lo que lanzaron Estados Unidos y Reino Unido sobre Iraq entre marzo y abril de 2003, lo que evidencia una clara intención de asesinar civiles, familias enteras. Uno de los misiles israelíes podría haber alcanzado el hospital de Al-Ahli, provocando 470 muertos según las autoridades palestinas, aunque Israel haya desplegado toda una operación de relaciones públicas para desmentirlo. Según el ministerio palestino de salud, en dieciocho días los misiles israelíes han matado a más de 6.600 personas, esto es, más que todos los bombardeos efectuados sobre Gaza desde 2008, incluyendo más de 2.700 niños, y dejado heridas a más de 17.000. Todo ello con el beneplácito estadounidense y europeo, que transmiten al mundo el mensaje de que unas vidas valen más que otras. 4.000 trabajadores palestinos residentes en Gaza que se encontraban en Israel en el momento de los ataques han sido detenidos para ser interrogados. La magnitud del número de heridos en Gaza en tan poco tiempo es tal que los hospitales y clínicas que quedan en pie, afectados además por cortes de electricidad y agua, no pueden atender a muchos de ellos, que morirán de forma agónica o quedarán con graves secuelas.

A ello hay que sumar un centenar de muertos en Cisjordania en el mismo período, entre represalias, enfrentamientos y persecución de militantes sospechosos. Según la ONG israelí Yesh Din, entre el 7 y el 22 de octubre los colonos israelíes atacaron a palestinos en más de 100 incidentes en al menos 62 ciudades y pueblos de Cisjordania, en ocasiones acompañados de soldados. La distribución de miles de armas, incluyendo rifles automáticos, entre la población civil israelí, alimentará los abusos.

No se trata de cualquier tipo de violencia. Al margen del objetivo oficial -liquidar Hamás- la violencia masiva que despliega Israel es aquella que reafirma la misión colonial fundacional del proyecto sionista, lo cual requiere la deshumanización del colonizado. La operación militar y el estrechamiento del cerco de Gaza, con cortes de electricidad y agua, el bloqueo del paso de alimentos y combustible, ha venido acompañada de continuos mensajes de incitación al genocidio por parte de las más altas instancias. “Combatimos animales humanos, y actuamos en consecuencia” declaró el ministro de defensa israelí Yoav Gallant. “Una nación entera es responsable”, sentenció el presidente de Israel Isaac Herzog, que recuerda a la declaración de Gaza como “entidad enemiga” allá por 2007. Otras voces israelíes han reiterado propósitos similares. Para convencer a la opinión pública internacional, el gobierno israelí equipara absurdamente el islamismo político-social de Hamás con el salafismo revolucionario del Estado Islámico, que el primero ha sofocado hasta ahora. La orden israelí de desalojo de 1,1 millones de personas del norte al sur de Gaza por parte de Israel, preludio de una ofensiva terrestre, supone en la práctica una limpieza étnica a gran escala. En estos momentos, más de la mitad de la población de la Franja de Gaza, 1,4 millones de personas de un total de dos millones, ya se encuentra desplazada, huyendo de las bombas, con medio millón acogida en los precarios refugios de UNRWA, organización internacional que lleva prestando asistencia allí desde 1949, antes de la adopción de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

La mayoría de los palestinos residentes -ahora desplazados- en Gaza son refugiados o descendientes de refugiados, nietos de la ‘Nakba’, cuando 750.000 árabes fueron expulsados de forma violenta -y organizada- de sus tierras. Cuando el parlamentario Ariel Kallner reclama una segunda ‘Nakba’ -en realidad, sería la tercera, después del éxodo de 1967- “que haga sombra a la Nakba de 1948” reitera sin complejo lo que la extrema derecha israelí lleva años propugnando. Sin embargo, Egipto -que controló indirectamente la franja entre 1948 y 1959, y de manera directa entre 1959 y 1967- ya ha avisado que no está dispuesto a aceptar la expulsión de palestinos en su territorio. Los palestinos, por su parte, solo aceptan salir de Gaza para retornar a los territorios ocupados en 1948. Las intenciones de Israel no están del todo claras, y más allá de sembrar destrucción, sus opciones son limitadas. Si Egipto y otros países árabes no aceptan la instalación de nuevos campos de refugiados palestinos en sus territorios, como los que se pudren en Líbano o Siria, toda ocupación militar de la Franja implicará la administración directa de la población que permanezca en ella, algo que Israel ha tratado de evitar. De ahí que una opción consista en dividir Gaza y vaciar completamente su parte norte, lo cual no va a evitar el reinicio de futuros ciclos de violencia.

Esta tesitura concentra todas las contradicciones del Estado de Israel, derivadas del objetivo esencial del movimiento sionista: la formación de un Estado judío en Tierra Santa, que gobierne una mayoría de población judía. Las tesis sionistas surgen como consecuencia de las nefastas consecuencias que tuvieron para los judíos europeos el desarrollo de los nacionalismos durante el siglo XIX y su reducción a minorías bajo constante amenaza. Su propuesta política reivindicaba para los judíos una vía nacionalista equivalente, mediante un Estado propio, etnocrático, edificado sobre territorios ajenos, que solo podía justificarse sobre las mismas bases ideológicas modernizadoras, imperiales y racistas que en Europa conducirán a la Shoah. Theodor Herzl escribió en 1896: “Entonces, si las potencias están dispuestas a conferir al pueblo judío la soberanía de un territorio neutral, la Sociedad deliberará sobre el país a ser ocupado. Dos países pueden ser tomados en cuenta: Palestina y Argentina. En ambos países se han llevado a cabo notables ensayos de colonización según el falso criterio de la infiltración paulatina de los judíos. La infiltración tiene que acabar mal, pues llega siempre el instante en que el gobierno, presionado por la población que se siente amenazada, prohíbe la inmigración de judíos. Por consiguiente, la emigración sólo tiene sentido cuando se asienta sobre nuestra afianzada soberanía”. Cuando Herzl escribió este pasaje la república de Argentina hacía una década que había concluido la “campaña del desierto”, por la cual inmensas extensiones de tierras fueron arrebatadas a los indígenas pampa, ranquel, mapuche y tehuelche, mientras en Palestina se desarrollaba la primera aliyá (1881–1903), cuando judíos de la Europa oriental y de Yemen se asentaron en el mutasarrifato de Jerusalén. Aquí Herzl criticaba la forma en que la inmigración judía en Palestina se estaba produciendo entonces, dado que los judíos se integraban en la comunidad política y social preexistente, sin actuar como colonos. La propuesta sionista de construcción de un Estado de hegemonía judía en Palestina, en cambio, convertirá a sus habitantes árabes no en ciudadanos sino en algo menos que nativos.

Y es que si la “cuestión judía” remitía a la situación de las minorías en los Estados-nación europeos en formación, la “cuestión palestina” que la reemplazó remite a la construcción del “nativo” en contexto colonial. El padre ideológico de la derecha israelí, el judío nacido en Odesa (actual Ucrania) Vladimir (Ze’ev) Jabotinsky, reconocía en 1923 que “las poblaciones nativas, civilizadas o incivilizadas, siempre han resistido de manera obstinada a los colonizadores, sean civilizados o salvajes. (…) Los Padres Peregrinos, los primeros pioneros reales en Norteamérica, eran gente de la mayor moralidad, que no querían hacer daño a nadie, y menos de todo a los indios pieles rojas, y pensaban honestamente que habría espacio en las praderas tanto para los rostros pálidos como para los pieles rojas. Y sin embargo la población nativa peleó con la misma ferocidad contra los buenos colonizadores como contra los malos” (…) “Lo mismo pasa con los árabes. (…) ellos saben lo que queremos, del mismo modo que nosotros sabemos lo que no quieren. Al menos sienten el mismo amor celoso e instintivo por Palestina, como los viejos aztecas sintieron por el antiguo México, y los siux por sus praderas onduladas”. “Cada población nativa del mundo resiste a los colonizadores mientras tengan la menor esperanza de deshacerse del peligro de ser colonizados”. Jabotinsky proponía un “muro de hierro” que separase el poder soberano de los nativos árabes. Este texto lo escribió después de los ataques árabes contra los -ahora ya sí- colonos judíos en Jerusalén (1920) y Jaffa (1921), respuesta violenta contra la apropiación de tierras -desahucios incluidos- por parte de instituciones cuasi-soberanas como el Fondo Nacional Judío (creado en 1901) y el Histadrut (1920), el sindicato pilar del sionismo laborista.

Para el sionismo, el Estado judío requiere una población de mayoría judía, entendiendo por “judío” aquello que dicho Estado define como tal, lo cual de entrada no es evidente y ha necesitado una sucesión de leyes y sentencias judiciales, incluyendo la Ley de Retorno (1950, modificada en 1954 y 1970) que asegura cualquier judío del mundo pueda asentarse en Israel como ciudadano israelí. La limpieza étnica de 1947–48 y la ley de retorno forman parte de un necesario proceso de “judaización” de Israel, tal y como lo entienden los sionistas. El sionismo, supuestamente secular, no duda en apelar a referencias bíblicas para justificar una particular manera de abordar las relaciones entre colonizador y nativo. En 2011, Benjamin Netanyahu declaró ante el Congreso estadounidense que “en Judea y Samaria [Cisjordania] el pueblo judío no son ocupantes extranjeros. No somos los británicos en India. No somos los belgas en Congo. Esta es la tierra de nuestros ancestros”. Los judíos askenazíes europeos de las tres aliyas y quienes llegaron tras el Holocausto, así como sefarditas, mizrajíes o etíopes, serían de este modo “nativos retornados”, más indígenas que los árabes palestinos, reducidos a nativos de segunda aunque su arraigo en la tierra se remonte a siglos.

Que ante la cámara de representantes de los Estados Unidos de América Benjamín Netanyahu negase el carácter colonial de la expansión israelí en Cisjordania, comparándola con las colonizaciones europeas de la era de los imperialismos, soslaya precisamente la experiencia de la expansión de la frontera estadounidense durante el siglo XIX. Efectivamente, tanto en el caso norteamericano como en el palestino, no se trata de la extracción de recursos naturales o de trabajo forzado en beneficio de una potencia imperial lejana, sino de una continua apropiación territorial acompañada de un vaciamiento o exclusión de una población preexistente por parte de Estados soberanos. En 1937 David Ben-Gurion dejó claro que “un Estado judío solo en una parte de la tierra no es el fin, sino el principio”. Aunque miembro de Naciones Unidas y reconocido por la comunidad internacional, Israel carece de fronteras definidas en sus leyes básicas o mediante tratados con los Estados vecinos: la llamada línea verde es una línea de demarcación temporal fijada en el armisticio de 1949.

En este sentido, la principal misión militar israelí ha sido la demográfica. “Desde el principio del movimiento sionista, la esperanza de expulsar a los árabes de Palestina ha sido una constante”, recuerda el historiador israelí Tom Segev. Como esto no ha sido posible salvo de forma parcial, y como Israel ha ido ampliando la construcción de asentamientos de colonos judíos en Jerusalén Este y en Cisjordania (Judea y Samaria en el relato bíblico del mítico reino de Israel), hasta el punto de hacer inviable cualquier opción de Estado palestino con una soberanía equivalente, los gobernantes sionistas han desarrollado diversas técnicas legislativas y administrativas de expulsión, desposesión, represión, segregación y fragmentación de las poblaciones árabes residentes en todos los territorios controlados directa o indirectamente por Israel.

Algunas de estas técnicas se inspiran en precedentes coloniales. Los permisos que controlan la movilidad palestina en Cisjordania recuerda el sistema del pass sudafricano, que se basó en los pass indígenas aplicados antes en Estados Unidos y en Canadá. Los enclaves de “autogobierno palestino” resultantes del acuerdo de Oslo II (1995) fueron comparados con los bantustanes sudafricanos, que a su vez desarrollaron la experiencia pionera de las “reservas indias” de Estados Unidos. Las poblaciones árabes que quedaron al interior de la línea verde -lo que hoy denominamos “árabes israelíes”- fueron sujetas a administración militar entre 1948 y 1966, en una forma sencilla y temprana de apartheid cuya conclusión no redundó en una igualdad plena de derechos.

De hecho, hoy cabe calificar a Israel como un régimen de apartheid sui generis. Es lo describieron sendos informes publicados en 2021–2022 por las organizaciones de derechos humanos B’TselemHuman Rights Watch, y Amnistía Internacional , confirmando lo que ya muchos asumían desde hace tiempo. Y es visto como modelo social para las fuerzas reaccionarias del mundo, desde América a India. Según la organización israelí B’Tselem, se trata de un régimen “de supremacía judía” que se extiende desde el Mar Mediterráneo hasta el río Jordán. Israel concede a los palestinos un conjunto de derechos diferenciados según las distintas unidades administrativas controladas por el Estado israelí: Israel (territorio definido en 1948), Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza. En todos ellos, sus derechos son inferiores a los derechos concedidos a los ciudadanos judíos. Una cuestión clave es la de la propiedad de la tierra. “En el interior de su territorio soberano, Israel ha promulgado leyes discriminatorias, la más destacada de ellas es la ley sobre la propiedad de los ausentes que autoriza a expropiar grandes extensiones de tierra de propiedad palestina, incluidos millones de dúnams en comunidades cuyos residentes fueron expulsados o huyeron en 1948 y se les impidió regresar. Israel también ha reducido considerablemente las zonas designadas para los consejos y comunidades locales palestinas, quienes tienen hoy acceso a menos del 3% de la superficie total del país. La mayor parte de los terrenos designados están ya saturados de construcciones. Como resultado, más del 90% de la tierra en el territorio soberano de Israel se encuentra actualmente bajo control del Estado. Israel ha utilizado esta tierra para construir cientos de comunidades para ciudadanos judíos, pero ni una sola para ciudadanos palestinos”. Otra forma de apropiación es mediante la demolición de casas, por carecer de los papeles adecuados, por motivos militares, o como castigo por acciones armadas.

Este aspecto supremacista quedó explicitado en la última ley básica (constitucional) de 2018, impulsada por las derechas israelíes, y cuyo título no deja lugar a dudas: “Israel como el Estado-nación del pueblo judío”, con “Jerusalén, completa y unida” como su capital, lo que por otra parte contraviene el derecho internacional. Atrás quedó la definición legal del Estado como judío “y democrático”, de textos legales anteriores. La referencia a la “Tierra de Israel como patria histórica del pueblo judío” es lo suficientemente ambigua como para admitir una eventual incorporación completa de Cisjordania al marco jurídico general. La necesidad de adoptar semejante ley declarativa se debe a que, en palabras de Netanyahu, “en los últimos años hubo quienes intentaron poner esto [Israel como Estado-nación judío] en duda, socavar el núcleo de nuestro ser”. Con ello respondía a las crecientes críticas del apartheid, también entre los israelíes, a unas movilizaciones palestinas cada vez más unitarias, incluyendo la minoría árabe en Israel, y a lo que los sionistas consideran como amenaza demográfica palestina.

Y es que, a pesar de todo, la población árabe crece a un ritmo más rápido que la judía, algo difícil de asumir desde el sionismo más recalcitrante. Desde el año 2000, los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza han pasado de tener 3,1 millones de habitantes a 5,5 millones, de los que cinco millones son palestinos. En 23 años la asediada población de Gaza, mucho más empobrecida que la de Cisjordania, se ha multiplicado por dos (de 1,1 a 2,3 millones de personas). En Cisjordania, aunque el número de colonos israelíes en asentamientos ilegales haya más que doblado (pasando de 198.300 colonos en 2000 a 465.000 en 2021), la población palestina sigue siendo mayoritaria con un 86%. Si incluimos Jerusalén Este, el número de colonos israelíes se eleva a 700.000 (frente a 512.000 en 2012). Tomado el sistema de apartheid israelí en su conjunto, en 2022 los palestinos y árabes-israelíes residentes en Israel y los Territorios Ocupados constituían una ligera mayoría: 7,5 millones, o el 51% de la población total. Mientras, la población judía con derecho de ciudadanía plena supone el 47%. Un porcentaje inferior, pero no tanto como para hablar propiamente de minoría. Esta es una relación muy diferente a la de Sudáfrica, donde el fin del apartheid se dio con un 77% de población “negra” y un 11% de población “blanca” (si nos atenemos al Censo de 1996), según las categorías raciales heredadas del apartheid.

He aquí el embrollo, la tragedia en la que nos encontramos, con la contribución de la comunidad internacional y sobre todo de las potencias occidentales, cuya responsabilidad (o, más bien, irresponsabilidad) es enorme. Y no es el descenso al abismo lo que va a resolverlo. Lo urgente es que haya un alto el fuego lo antes posible. No parece que vaya a ocurrir, ni que la carnicería vaya a detenerse en breve. Estados Unidos ha pedido a Israel que retrase su operación terrestre, porque tiene que terminar de desplegar dos portaaviones, dos mil marines, e instalar misiles Patriot en sus bases de Medio Oriente, para cubrir a Israel sin que tenga que preocuparse por Hezbolá o Irán, y contener el conflicto en la Franja. Por su parte, Israel ha movilizado nada menos que a 360.000 reservistas, una cifra a escala rusa o ucraniana.

Lo impostergable es algo diferente. Israel no puede sojuzgar indefinidamente a todo un pueblo “sin pagar un precio cruel”, en palabras del periodista israelí Gideon Levy. Al mismo tiempo, Hamás no puede emular al Frente de Liberación Nacional argelino, como asegura Jaled Meshal, ex líder de Hamás en el exilio Jaled Meshal y uno de los responsables del documento político de 2017, porque no hay metrópolis de la que zafarse. Y nada cabe esperar de la opción de los “dos Estados”, que tanto repiten Al Fatah como las cancillerías que pretenden mostrarse como ecuánimes, porque, como ha quedado demostrado, el Estado de Israel realmente existente no puede tolerar un Estado palestino que no sea subordinado y desarmado, y porque los palestinos no aceptan convalidar la ‘Nakba’, la discontinuidad territorial y la discriminación.

Si partimos no de la retórica y de la condena moral, sino de la realidad del apartheid y de la colonización, así como de las resistencias que inevitablemente generan, entonces el camino por recorrer es otro: el camino del desmantelamiento del apartheid, el de la democratización de la tierra que va del río Jordán al mar Mediterráneo, con libertad para todos. No el del binacionalismo estricto, o el del confesionalismo libanés, sino el de la deconstrucción de ese nacionalismo importado de Europa, asociado a una identidad étnica dominante, inaplicable en esa tierra abigarrada donde las distancias son tan cortas que solo los muros pueden generar una ilusión de homogeneidad. El futuro Estado Israel/Palestina, no podrá ser exclusivamente judío, como tampoco podrá ser exclusivamente árabe. Las aspiraciones nacionales palestinas no tienen porque basarse en la identificación férrea con un Estado unitario, pero esto precisa cambiar los términos de la conversación. La descolonización no consiste, pues, en una nueva inversión de roles, con víctimas transformadas en victimarios a la cabeza de un Estado post-sionista o postcolonial -islámico o nacionalista secular- construido sobre nuevas expulsiones y que reproduzca las peores taras de aquello que se pretende reemplazar. Judíos israelíes y árabes palestinos están obligados a convivir en la misma tierra, y ello solo será posible en paz si es bajo un mismo régimen político democrático, quizás federal.

Esta tarea política que hoy se antoja imposible es ciertamente ingente, tardará en iniciarse -si algún día lo hace- y requerirá décadas. El dolor, la rabia y el miedo ciegan y cierran alternativas sensatas. Dicha tarea necesitará una movilización social israelo-palestina que anule el racismo, el antisemitismo y la islamofobia. Que trabaje, en múltiples niveles y con apoyo internacional, una transformación constituyente, que aborde la propiedad de la tierra, la justicia transicional, el desarme, las respectivas memorias, el retorno de los exiliados y la política de inmigración, el desarrollo de una cultura de paz, el diálogo inter-confesional. Implica acallar las armas, abandonar el enfoque antiterrorista que despolitiza y deshumaniza, llevar a cabo negociaciones sustanciales entre diferentes facciones políticas, también político-religiosas (judías y musulmanas), con una fuerte implicación de potencias regionales con capacidad real de mediación, como Turquía o Catar, si Estados Unidos no cambia de orientación. Para que un horizonte compartido, en lugar del exterminio, pueda vislumbrarse como factible, es necesario que los judíos israelíes, cuya posición es dominante y a la vez frágil, asuman que su seguridad en su “hogar nacional” no depende de un Estado supremacista, sino de todo lo contrario, del reconocimiento mutuo con sus vecinos árabes.

No tengo otro país / Incluso si mi tierra está en llamas” (Manor). “Había un muro grande y alto que intentó detenerme” (Guthrie). Hoy la tierra está en llamas y el odio erige el mayor muro imaginable. Esperemos que caiga, como tantos otros.

Observación de José Luis Martín Ramos:

Desde luego: la abundancia de información es abundancia de desinformación. Por lo mismo no podemos sin más aceptar versiones de unos u otros, pero hemos de tener claros nuestros principios y no entrar en posiciones de relativismo o de doble moral y, lamentablemente, no podemos descartar en ningún bando prácticas de guerra criminales porque cada uno de ellos las ha tenido en el pasado lejano y reciente. Y ser el oprimido no exculpa.
Argumentos plausibles sobre fuego amigo en determinados casos, pero lo que necesitamos es la certeza y en todos los casos, no en unos (no he sabido ver, por ejemplo, que la masacre del festival fuera por fuego amigo).

2. Entrevista a Dominique de Villepin

El exprimer ministro francés Dominique de Villepin en una entrevista para la televisión, en la que la entrevistadora parece tener las mismas luces que nuestros periodistas de la prensa basura por las caras que pone y sus preguntas, da una auténtica lección de política. De derechas, claro, pero con mucha mayor sensatez que los actuales gobernantes. Os paso la entrevista completa en Youtube y el fragmento que hace referencia exclusivamente al conflicto palestino. Un tuitero francés que vive en China lo ha traducido al inglés, con lo que he podido conseguir el texto para pasarlo al español. Es posible que con tanto trasiego algo se pierda, pero así es la modernidad. El fragmento en Twitter está subtitulado en francés.

Entrevista completa: https://www.youtube.com/watch?

Fragmento transliterado: https://twitter.com/

Una entrevista absolutamente magistral sobre Gaza a Dominique De Villepin, ex Primer Ministro de Francia, que lideró la famosa oposición de Francia a la guerra de Irak y que, en mi opinión, es el mejor diplomático que Occidente ha producido en décadas.
Es tan importante, tan increíblemente bien argumentado, que he decidido traducirlo íntegramente:
Es realmente importante y por ello reproduzco la traducción a continuación.

Hamás nos ha tendido una trampa, y esta trampa es de máximo horror, de máxima crueldad. Y así existe el riesgo de una escalada militarista, de más intervenciones militares, como si pudiéramos resolver con ejércitos un problema tan grave como la cuestión palestina.
Hay también una segunda gran trampa, que es la del Occidentalismo. Nos encontramos atrapados, con Israel, en este bloque occidental que hoy es cuestionado por la mayor parte de la comunidad internacional.
[Presentador: ¿Qué es el Occidentalismo?]
El Occidentalismo es la idea de que Occidente, que durante 5 siglos gestionó los asuntos del mundo, podrá seguir haciéndolo tranquilamente. Y podemos ver claramente, incluso en los debates de la clase política francesa, que existe la idea de que, frente a lo que está sucediendo actualmente en Oriente Próximo, debemos continuar la lucha aún más, hacia lo que podría parecerse a una guerra religiosa o de civilización. Es decir, aislarnos aún más en la escena internacional.
Este no es el camino, sobre todo porque hay una tercera trampa, que es la del moralismo. Y aquí tenemos en cierto modo la prueba, a través de lo que está ocurriendo en Ucrania y lo que está ocurriendo en Oriente Próximo, de este doble rasero que se denuncia en todas partes del mundo, incluso en las últimas semanas cuando viajo a África, Oriente Próximo o América Latina. La crítica es siempre la misma: miren cómo se trata a la población civil en Gaza, ustedes denuncian lo ocurrido en Ucrania, y son muy tímidos ante la tragedia que se desarrolla en Gaza.
Consideremos el derecho internacional, la segunda crítica que hace el Sur global. Sancionamos a Rusia cuando agrede a Ucrania, sancionamos a Rusia cuando no respeta las resoluciones de Naciones Unidas, y hace 70 años que las resoluciones de Naciones Unidas se votan en vano y que Israel no las respeta.
[Presentador: ¿Cree usted que los occidentales son actualmente culpables de arrogancia?]
Los occidentales deben abrir los ojos a la magnitud del drama histórico que se desarrolla ante nosotros para encontrar las respuestas adecuadas.
[Presentador: ¿Cuál es el drama histórico? Es decir, estamos hablando ante todo de la tragedia del 7 de octubre, ¿no?].
Por supuesto, están ocurriendo estos horrores, pero la forma de responder a ellos es crucial. ¿Vamos a matar el futuro encontrando las respuestas equivocadas…
[¿Matar el futuro?]
Matar el futuro, ¡sí! ¿Por qué?
[Presentador: ¿Pero quién está matando a quién?]
Estás en un juego de causas y efectos. Frente a la tragedia de la historia, uno no puede adoptar esta cuadrícula analítica de la «cadena de causalidad», sencillamente porque si lo hace no puede escapar de ella. Una vez que comprendemos que hay una trampa, una vez que nos damos cuenta de que detrás de esta trampa también ha habido un cambio en Oriente Próximo en relación con la cuestión palestina… La situación actual es profundamente diferente [de lo que era en el pasado]. La causa palestina era una causa política y laica. Hoy nos enfrentamos a una causa islamista, liderada por Hamás. Obviamente, este tipo de causa es absoluta y no permite ninguna forma de negociación. Por parte israelí, también ha habido una evolución. El sionismo era laico y político, defendido por Theodor Herzl a finales del siglo XIX. Hoy se ha convertido en gran medida en mesiánico y bíblico. Esto significa que ellos tampoco quieren comprometerse, y todo lo que hace el gobierno israelí de extrema derecha, que sigue fomentando la colonización, obviamente empeora las cosas, incluso desde el 7 de octubre. Así que, en este contexto, entiendan que ya estamos en esta región ante un problema que parece profundamente insoluble.
A esto se añade el endurecimiento de los Estados. Diplomáticamente, miren las declaraciones del rey de Jordania, no son las mismas que hace seis meses. Miren las declaraciones de Erdogan en Turquía.
[Presentador: Precisamente, son declaraciones extremadamente duras…]

Extremadamente preocupantes. ¿Por qué? Porque si la causa palestina, la cuestión palestina, no se ha puesto en primer plano, no se ha puesto en escena [durante un tiempo], y si la mayoría de los jóvenes de hoy en Europa a menudo ni siquiera han oído hablar de ella, sigue siendo para los pueblos árabes la madre de todas las batallas. Todos los avances realizados hacia un intento de estabilizar Oriente Medio, donde se podría creer…
[Presentador: Sí, pero ¿de quién es la culpa? Me cuesta seguirle, ¿es culpa de Hamás?]
Pero Sra. Malherbe, estoy formado como diplomático. La cuestión de la culpa la abordarán los historiadores y los filósofos.
[Presentador: Pero usted no puede permanecer neutral, es difícil, es complicado, ¿no?]
Yo no soy neutral, estoy en la acción. Simplemente les digo que cada día que pasa podemos conseguir que este ciclo horroroso se detenga… por eso hablo de trampa y por eso es tan importante saber qué respuesta vamos a dar. Hoy estamos solos ante la historia. Y no tratamos este nuevo mundo como lo hacemos actualmente, sabiendo que hoy ya no estamos en una posición de fuerza, no somos capaces de arreglárnoslas solos, como policías del mundo.
[Presentador: ¿Y qué hacemos?]
Exactamente, ¿qué debemos hacer? Aquí es donde es esencial no aislar a nadie en la escena internacional.
[Presentador: ¿Incluyendo a los rusos?]
A todos.
[Presentador: ¿Todos? ¿Deberíamos pedir ayuda a los rusos?]
No estoy diciendo que debamos pedir ayuda a los rusos. Lo que digo es que si los rusos pueden contribuir calmando a algunas facciones de esta región, entonces será un paso en la dirección correcta.
[Presentador: ¿Cómo podemos responder proporcionalmente a la barbarie? Ya no es ejército contra ejército].
Pero escuche, Appolline de Malherbe, las poblaciones civiles que mueren en Gaza, ¿no existen? Entonces, porque se cometió el horror en un lado, ¿hay que cometer el horror en el otro?
[Presentador: ¿De verdad tenemos que equiparar a los dos?]
No, es usted quien lo está haciendo. No digo que equipare las culpas. Intento tener en cuenta lo que piensa una gran parte de la humanidad. Ciertamente hay un objetivo realista que perseguir, que es erradicar a los dirigentes de Hamás que cometieron este horror. Y no confundir a los palestinos con Hamás, es un objetivo realista.
Lo segundo es una respuesta selectiva. Definamos objetivos políticos realistas. Y lo tercero es una respuesta combinada. Porque no hay un uso eficaz de la fuerza sin una estrategia política. No estamos en 1973 ni en 1967. Hay cosas que ningún ejército del mundo sabe hacer, que es ganar en una batalla asimétrica contra los terroristas. La guerra contra el terrorismo no se ha ganado nunca en ninguna parte. Y en cambio desencadena fechorías, ciclos y escaladas extremadamente dramáticas. Si Estados Unidos perdió en Afganistán, si Estados Unidos perdió en Irak, si perdimos en el Sahel, es porque se trata de una batalla que no se puede ganar simplemente, no es como si tuvieras un martillo que golpea un clavo y el problema está resuelto. Así que tenemos que movilizar a la comunidad internacional, salir de esta trampa occidental en la que nos encontramos.
[Presentador: Pero cuando Emmanuel Macron habla de una coalición internacional…]
Sí, ¿y cuál fue la respuesta?
[Presentador: Ninguna.]
Exactamente. Necesitamos una perspectiva política, y esto es un reto porque la solución de los dos Estados ha sido eliminada del programa político y diplomático israelí. Israel tiene que entender que para un país con un territorio de 20.000 kilómetros cuadrados, una población de 9 millones de habitantes, frente a 1.500 millones de personas… Los pueblos nunca han olvidado que la causa palestina y la injusticia cometida contra los palestinos fue una importante fuente de movilización. Debemos considerar esta situación, y creo que es esencial ayudar a Israel, guiar… algunos dicen imponer, pero yo creo que es mejor convencer, avanzar en esta dirección. El reto es que hoy no hay interlocutor, ni por parte israelí ni por parte palestina. Tenemos que sacar interlocutores.
[Presentador: No nos corresponde a nosotros elegir quiénes serán los líderes de Palestina].
La política israelí de los últimos años no ha querido necesariamente cultivar un liderazgo palestino… Muchos están en prisión, y el interés de Israel -porque repito: no estaba en su programa ni en el interés de Israel en ese momento, o eso creían- era en cambio dividir a los palestinos y asegurarse de que la cuestión palestina se desvaneciera. La cuestión palestina no se desvanecerá. Por eso debemos abordarla y encontrar una respuesta. Aquí es donde necesitamos valor. El uso de la fuerza es un callejón sin salida. La condena moral de lo que hizo Hamás -y no hay ningún «pero» en mis palabras respecto a la condena moral de este horror- no debe impedirnos avanzar política y diplomáticamente de forma ilustrada. La ley del talión es un ciclo sin fin.
[El «ojo por ojo, diente por diente».]
Sí. Por eso debemos defender la respuesta política. Israel tiene derecho a la autodefensa, pero este derecho no puede ser una venganza indiscriminada. Y no puede haber responsabilidad colectiva del pueblo palestino por las acciones de una minoría terrorista de Hamás.

Cuando se entra en este ciclo de búsqueda de defectos, los recuerdos de una parte chocan con los de la otra. Algunos yuxtapondrán los recuerdos de Israel con los recuerdos de la Nakba, la catástrofe de 1948, que es un desastre que los palestinos siguen experimentando cada día. Así que no se pueden romper estos ciclos. Debemos tener la fuerza, por supuesto, de comprender y denunciar lo ocurrido, y desde este punto de vista, no hay duda de nuestra posición. Pero también debemos tener el valor, y eso es la diplomacia… la diplomacia consiste en poder creer que hay luz al final del túnel. Y esa es la astucia de la historia; cuando estás en el fondo, puede ocurrir algo que dé esperanza. Tras la guerra de 1973, ¿quién iba a pensar que antes del final de la década Egipto firmaría un tratado de paz con Israel?
El debate no debería ser sobre retórica o elección de palabras. El debate hoy es sobre la acción; debemos actuar. Y cuando se piensa en actuar, hay dos opciones. O es guerra, guerra, guerra. O se trata de intentar avanzar hacia la paz, y lo diré de nuevo, es en interés de Israel. Va en interés de Israel».

3. La trampa irano-rusa.

Pepe Escobar sigue con sus teorías de una alianza Rusia-China-Irán.

Iran-Russia set a western trap in Palestine

Irán-Rusia tienden una trampa a Occidente en Palestina
El único país que podría distraer a Occidente de Ucrania es Israel. Pero Estados Unidos y sus aliados están cayendo en una trampa existencial si piensan que una victoria de Asia occidental será más fácil de conseguir que una europea.
Pepe Escobar 27 DE OCTUBRE DE 2023

La asociación estratégica Rusia-Irán -con China entre bastidores- está tendiendo una elaborada trampa, con tintes de Sun Tzu, al Hegemón de Asia Occidental.
Aparte de Israel, no hay ninguna entidad en el planeta capaz de desviar la atención, en un instante, de la espectacular debacle de Occidente en Ucrania.
Los belicistas a cargo de la política exterior de Estados Unidos, que no son precisamente incondicionales de Bismarck, creen que si el Proyecto Ucrania es inalcanzable, el Proyecto Solución Final en Palestina podría ser en cambio -limpieza étnica- pan comido.
Un escenario más plausible, sin embargo, es que Irán-Rusia -y el nuevo «eje del mal» Rusia-China-Irán- tengan todo lo necesario para arrastrar al Hegemón a un segundo atolladero. Se trata de utilizar los propios y descolocados vaivenes del enemigo para desequilibrarlo y desorientarlo hasta el olvido.
La ilusión de la Casa Blanca de que las Guerras para Siempre en Ucrania e Israel están inscritas en el mismo elevado impulso «democrático» y son esenciales para los intereses nacionales de Estados Unidos, ya le ha salido el tiro por la culata, incluso entre la opinión pública estadounidense.
Eso no impide que los gritos y susurros a lo largo del Beltway revelen que los neoconservadores estadounidenses aliados de Israel están aumentando el ritmo para provocar a Irán – a través de una proverbial bandera falsa que llevaría a un ataque estadounidense. Ese escenario de Armagedón encaja perfectamente con la psicopatía bíblica del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Los vasallos se verían obligados a obedecer dócilmente. Los jefes de Estado de la OTAN se han apresurado a visitar Israel para demostrar su apoyo incondicional a Tel Aviv, entre ellos el griego Kyriakos Mitsotakis, la italiana Giorgia Meloni, el británico Rishi Sunak, el alemán Olaf Scholz, senil inquilino de la Casa Blanca, y el francés Emmanuel Macron.
Vengar el «siglo de humillación» árabe
Hasta ahora, el movimiento de resistencia libanés Hezbolá ha mostrado una extraordinaria moderación al no morder ningún anzuelo. Hezbolá apoya a la resistencia palestina en su conjunto y, hasta hace unos años, tenía serios problemas con Hamás, con el que se enfrentó en Siria. Hamás, por cierto, aunque está parcialmente financiado por Irán, no está dirigido por Irán. Por mucho que Teherán apoye la causa palestina, los grupos de resistencia palestinos toman sus propias decisiones.
La gran noticia es que todas estas cuestiones se están disolviendo. Tanto Hamás como la Yihad Islámica Palestina (YIP) fueron esta semana al Líbano para visitar en persona al secretario general de Hezbolá, Hasán Nasralá. Eso significa unidad de propósitos, o lo que el Eje de la Resistencia de la región llama «Unidad de Frentes».
Aún más reveladora fue la visita de Hamás a Moscú esta semana, que fue recibida con la impotente furia israelí. La delegación de Hamás estaba encabezada por un miembro de su Politburó, Abu Marzouk. El viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Ali Bagheri, vino especialmente desde Teherán y se reunió con dos de los principales adjuntos del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Lavrov, Sergei Ryabkov y Mikhail Galuzin.
Esto significa que Hamás, Irán y Rusia están negociando en la misma mesa.
Hamás ha hecho un llamamiento a los millones de palestinos en la diáspora, así como a todo el mundo árabe y a todas las tierras del Islam, para que se unan. De forma lenta pero segura, se puede discernir un patrón: ¿podría el mundo árabe -y grandes franjas del Islam- estar a punto de unirse de forma significativa para vengar su propio «siglo de humillación», de forma parecida a lo que hicieron los chinos tras la Segunda Guerra Mundial con Mao Zedong y Deng Xiaoping?
Pekín, a través de su sofisticada diplomacia, sin duda lo está insinuando a actores clave, incluso antes de que se produjera el innovador acercamiento entre Irán y Arabia Saudí, mediado por Rusia y China, a principios de este año.
Eso por sí solo no frustrará la perpetua obsesión neoconservadora estadounidense de bombardear las infraestructuras críticas de Irán. Valiendo menos que cero cuando se trata de ciencia militar, estos neoconservadores ignoran cómo la represalia iraní -con precisión- apuntaría a todas y cada una de las bases estadounidenses en Irak y Siria, siendo el Golfo Pérsico un caso abierto.
El inigualable analista militar ruso Andrei Martyanov ha demostrado lo que podría ocurrirles a esas costosas bañeras de hierro estadounidenses en el Mediterráneo Oriental en caso de un ataque con amenaza israelí contra Irán.
Además, hay al menos 1.000 soldados estadounidenses en el norte de Siria robando el petróleo del país, que también se convertiría en un objetivo instantáneo.
Ali Fadavi, comandante en jefe adjunto del IRGC, fue al grano: «Tenemos tecnologías en el campo militar que nadie conoce, y los estadounidenses las conocerán cuando las utilicemos».
Los misiles Fattah hipersónicos iraníes -primos del Khinzal y del DF-27- viajan a Mach 15 y son capaces de alcanzar cualquier objetivo en Israel en 400 segundos.  

Y añádase a ello la sofisticada guerra electrónica (EW) rusa. Como se confirmó en Moscú hace seis meses, cuando se trata de interconexión militar, los iraníes dijeron a los rusos en la misma mesa: «lo que necesitéis, sólo tenéis que pedirlo». Lo mismo se aplica viceversa, porque el enemigo mutuo es uno y el mismo.
Todo gira en torno al Estrecho de Ormuz
El quid de la cuestión en cualquier estrategia ruso-iraní es el estrecho de Ormuz, por el que transita al menos el 20% del petróleo mundial (casi 17 millones de barriles al día) más el 18% del gas natural licuado (GNL), lo que supone al menos 3.500 millones de pies cúbicos al día.
Irán es capaz de bloquear el estrecho de Ormuz en un santiamén. Para empezar, eso sería una especie de retribución de justicia poética para Israel que pretende engullir, ilegalmente, todo el multimillonario gas natural descubierto frente a las costas de Gaza: ésta es, por cierto, una de las razones absolutamente clave de la limpieza étnica de Palestina.
Sin embargo, el verdadero negocio será derribar la estructura de derivados de 618 billones de dólares diseñada por Wall Street, como han confirmado durante años los analistas de Goldman Sachs y JP Morgan, así como los operadores energéticos independientes del Golfo Pérsico.
Así que a la hora de la verdad – y mucho más allá de la defensa de Palestina y en un escenario de Guerra Total – no sólo Rusia-Irán, sino los actores clave del mundo árabe a punto de convertirse en miembros del BRICS 11 – como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos – tienen lo que se necesita para derribar el sistema financiero de EE.UU. en cualquier momento que elijan.
Como subraya un alto cargo de la vieja escuela del Estado Profundo, ahora con negocios en Europa Central: «Las naciones islámicas tienen la ventaja económica. Pueden hacer estallar el sistema financiero internacional cortando el petróleo. No tienen que disparar un solo tiro. Irán y Arabia Saudí se están aliando. La crisis de 2008 necesitó 29 billones de dólares para resolverse, pero ésta, en caso de producirse, no podría resolverse ni con 100 billones de dólares de instrumentos fiduciarios.»
Como me dijeron los comerciantes del Golfo Pérsico, un escenario posible es que la OPEP empiece a sancionar a Europa, primero desde Kuwait y luego extendiéndose de un país de la OPEP a otro y a todos los países que están tratando al mundo musulmán como enemigos y carne de guerra.
El primer ministro iraquí, Mohammed Shia al-Sudani, ya ha advertido de que el envío de petróleo a los mercados occidentales podría aplazarse a causa de lo que Israel está perpetrando en Gaza. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, ya ha pedido, de forma oficial, un embargo total de petróleo y gas por parte de los países islámicos contra las naciones -esencialmente vasallas de la OTAN- que apoyan a Israel.
Así que los sionistas cristianos en los EE.UU. aliados con el activo neoconservador Netanyahu amenazando con atacar a Irán tienen el potencial de derribar todo el sistema financiero mundial.
Guerra eterna contra Siria, remezclada  
Bajo el volcán actual, la asociación estratégica Rusia-China ha sido extremadamente cautelosa. De cara al exterior, su posición oficial mutua es negarse a tomar partido por Palestina o Israel; pedir un alto el fuego por motivos humanitarios; pedir una solución de dos Estados; y respetar el derecho internacional. Todas sus iniciativas en la ONU han sido debidamente saboteadas por el Hegemón.
Así las cosas, Washington ha denegado la luz verde a la invasión terrestre israelí de Gaza. La razón principal es la prioridad inmediata de Estados Unidos: ganar algo de tiempo para extender la guerra a Siria, «acusada» de ser el punto clave de tránsito de las armas iraníes hacia Hezbolá. Eso también equivale a reabrir el mismo viejo frente de guerra contra Rusia.
En Moscú no se hacen ilusiones. El aparato de inteligencia sabe bien que agentes del Mossad israelí han estado asesorando a Kiev mientras Tel Aviv suministraba armas a Ucrania bajo una fuerte presión estadounidense.  Eso enfureció a los siloviki, y puede haber constituido un error israelí fatal.
Los neoconservadores, por su parte, no paran. Están avanzando una amenaza paralela: si Hezbolá ataca a Israel con algo más que unos pocos cohetes -y eso simplemente no ocurrirá- la base aérea rusa de Hmeimim en Latakia será «eliminada» como «advertencia» a Irán.
Esto ni siquiera califica como niños jugando en la caja de arena. Después de los ataques israelíes en serie contra los aeropuertos civiles de Damasco y Alepo, Moscú ni siquiera pestañeó antes de ofrecer sus instalaciones de Hmeimim a Siria – completas con autorización para los vuelos de carga del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), según algunas fuentes de inteligencia rusas. Netanyahu no albergará precisamente un deseo de muerte bombardeando una base aérea rusa totalmente A2/AD (antiacceso/negación de área).
Moscú también ve claramente lo que podrían estar tramando esas costosas bañeras de hierro estadounidenses en el Mediterráneo Oriental. La respuesta ha sido rápida: Los Mig-31K patrullan el espacio aéreo neutral sobre el Mar Negro 24 horas al día, 7 días a la semana, equipados con Khinzals hipersónicos, que sólo tardarían seis minutos en visitar el Mediterráneo.   

En medio de toda esta locura neoconservadora, con el Pentágono desplegando un formidable arsenal de armamento además de activos «no revelados» en el Mediterráneo Oriental, tanto si el objetivo es Hezbolá, Siria, Irán, Rusia o todos los anteriores, tanto China como Corea del Norte -parte del nuevo «eje del mal» inventado por Estados Unidos- han indicado que no serán meros espectadores.
A efectos prácticos, la marina china está protegiendo a Irán desde la distancia. Pero aún más contundente ha sido la declaración del primer ministro Li Qiang, algo inusualmente contundente y poco habitual en la diplomacia china:
«China continuará apoyando firmemente a Irán en la salvaguarda de su soberanía nacional, integridad territorial y dignidad nacional, y se opondrá firmemente a cualquier fuerza externa que interfiera en los asuntos internos de Irán».
No hay que olvidar que China e Irán están vinculados por una asociación estratégica integral. Mientras tanto, el primer ministro ruso Mijail Mishustin ha reforzado la asociación estratégica Rusia-Irán en una reunión con el vicepresidente primero de Irán, Mohammad Mokhber.
¿Recuerdas a esos comedores de arroz de Corea?
Las milicias proiraníes de todo el Eje de la Resistencia mantienen un grado de enfrentamiento contra Israel cuidadosamente moderado, cercano a la guerrilla de choque y fuga. Todavía no se involucrarán en ataques masivos. Pero todas las apuestas están echadas si Israel invade Gaza. Está claro que el mundo árabe, a pesar de todas sus enormes contradicciones internas, simplemente no tolerará la masacre de civiles.
Sin rodeos, en la incendiaria coyuntura actual, el Hegemón ha encontrado la salida de su humillación del Proyecto Ucrania. Creen erróneamente que la misma Guerra de Siempre reavivada en Asia Occidental puede «modularse» a voluntad. Y si dos guerras se convierten en un inmenso albatros político, como así será, ¿qué hay de nuevo? Simplemente iniciarán una nueva guerra en el «Indo-Pacífico».
Nada de eso engaña a Rusia-Irán y a su gélida vigilancia del Hegemón volteador y agitador en cada paso del camino. Es esclarecedor recordar lo que Malcolm X ya predecía en 1964: «Unos comedores de arroz le echaron de Corea. Sí, lo echaron de Corea. Unos comedores de arroz con nada más que zapatillas de gimnasia, un rifle y un tazón de arroz le echaron a él y a sus tanques y a su napalm, y a toda esa otra acción que se supone que tiene, y le echaron al otro lado del Yalu. ¿Por qué? Porque el día en que puede ganar sobre el terreno ha pasado».

4. Nuestros genocidios

Como veremos hoy en un par de artículos, la propuesta de dos estados es poco viable porque el proyecto colonial no es el de apartheid, el de explotar a los «indígenas», sino el de exterminio, el de dejar la tierra «limpia» para los colonizadores. Hedges nos recuerda nuestra historia en este sentido, y cómo lo justificamos habitualmente.

https://chrishedges.substack.

Exterminar a todos los brutos

Todos los proyectos coloniales de los colonos, incluido Israel, llegan a un punto en el que abrazan la matanza y el genocidio al por mayor para erradicar a una población nativa que se niega a capitular.

Chris Hedges 28 oct 2023

Durante el asedio de Sarajevo, cuando yo informaba para The New York Times, nunca soportamos el nivel de bombardeo de saturación y bloqueo casi total de alimentos, agua, combustible y medicinas que Israel ha impuesto en Gaza. Nunca soportamos cientos de muertos y heridos al día. Nunca soportamos la complicidad de la comunidad internacional en la campaña de genocidio serbia. Nunca soportamos que Washington interviniera para bloquear las resoluciones de alto el fuego. Nunca soportamos los envíos masivos de armas de Estados Unidos y otros países occidentales para mantener el asedio. Nunca tuvimos que soportar informes de prensa de Sarajevo que la comunidad internacional desacreditaba y desestimaba sistemáticamente, a pesar de que las fuerzas serbias sitiadoras mataron a 25 periodistas durante la guerra. Nunca tuvimos que soportar que los gobiernos occidentales justificaran el asedio como el derecho de los serbios a defenderse, aunque las fuerzas de paz de la ONU enviadas a Bosnia fueron en gran medida un gesto de relaciones públicas, ineficaces para detener la matanza hasta que se vieron obligadas a responder tras las masacres de 8.000 hombres y niños bosnios en Srebrenica.
No pretendo minimizar el horror del asedio de Sarajevo, que me produce pesadillas casi tres décadas después. Pero lo que sufrimos -de trescientos a cuatrocientos proyectiles al día, de cuatro a cinco muertos al día y dos docenas de heridos al día- es una fracción minúscula de la muerte y la destrucción al por mayor en Gaza. El asedio israelí a Gaza se parece más al asalto de la Wehrmacht a Stalingrado, donde se destruyó más del 90% de los edificios de la ciudad, que a Sarajevo.

El viernes se cortaron todas las comunicaciones de la Franja de Gaza. Sin Internet. Sin servicio telefónico. Sin electricidad. El objetivo de Israel es el asesinato de decenas, probablemente cientos de miles de palestinos y la limpieza étnica de los que sobrevivan en campos de refugiados en Egipto. Es un intento de Israel de borrar no sólo un pueblo, sino la idea de Palestina. Es un calco de las campañas masivas de matanzas racializadas de otros proyectos coloniales de colonos que creyeron que la violencia indiscriminada y al por mayor podría hacer desaparecer las aspiraciones de un pueblo oprimido, cuya tierra robaron. Y al igual que otros perpetradores de genocidios, Israel pretende mantenerlo oculto.

La campaña de bombardeos de Israel, una de las más intensas del siglo XXI, ha matado a más de 7.300 palestinos, casi la mitad de ellos niños, junto con 26 periodistas, trabajadores médicos, profesores y personal de Naciones Unidas. Alrededor de 1,4 millones de palestinos de Gaza han sido desplazados y se calcula que 600.000 se han quedado sin hogar. Mezquitas, 120 centros de salud, ambulancias, escuelas, bloques de apartamentos, supermercados, plantas de tratamiento de agua y alcantarillado y centrales eléctricas han quedado reducidos a escombros. Los hospitales y clínicas, que carecen de combustible, medicinas y electricidad, han sido bombardeados o están cerrando. El agua potable se está agotando. Gaza, al final de la campaña de tierra quemada de Israel, será inhabitable, una táctica que los nazis empleaban habitualmente cuando se enfrentaban a la resistencia armada, incluso en el gueto de Varsovia y más tarde en la propia Varsovia. Para cuando Israel haya terminado, Gaza, o al menos Gaza tal y como la conocíamos, no existirá.

No sólo las tácticas son las mismas, sino también la retórica. Se refieren a los palestinos como animales, bestias y nazis. No tienen derecho a existir. Sus hijos no tienen derecho a existir. Hay que limpiarlos de la tierra.

El exterminio de aquellos cuya tierra robamos, cuyos recursos saqueamos y cuyo trabajo explotamos está codificado en nuestro ADN. Pregunten a los nativos americanos. Pregunten a los indios. Pregunten a los congoleños. Que se lo pregunten a los kikuyu de Kenia. Pregunten a los herero de Namibia que, como los palestinos de Gaza, fueron acribillados y conducidos a campos de concentración en el desierto donde murieron de hambre y enfermedades. Ochenta mil de ellos. Pregunten a los iraquíes. Pregunten a los afganos. Pregunten a los sirios. Pregunten a los kurdos. Pregunten a los libios. Pregunten a los pueblos indígenas de todo el mundo. Ellos saben quiénes somos.

La imagen distorsionada y colonial de los colonos israelíes es la nuestra. Fingimos lo contrario. Nos atribuimos virtudes y cualidades civilizadoras que son, como en Israel, endebles justificaciones para despojar de sus derechos a un pueblo ocupado y asediado, arrebatarle sus tierras y utilizar el encarcelamiento prolongado, la tortura, la humillación, la pobreza forzada y el asesinato para mantenerlo subyugado.

Nuestro pasado, incluido nuestro pasado reciente en Oriente Próximo, se basa en la idea de someter o aniquilar a las razas «inferiores» de la tierra. A estas razas «inferiores» les damos nombres que encarnan el mal. ISIS. Al Qaeda. Hezbolá. Hamás. Usamos insultos racistas para deshumanizarlos. «Haji» «Negro de arena» «Jinete de camello» «Ali Baba» «Pala de estiércol». Y entonces, porque encarnan el mal, porque son menos que humanos, nos sentimos autorizados, como dijo Nissim Vaturi, diputado del parlamento israelí por el partido gobernante Likud, a borrar «la Franja de Gaza de la faz de la tierra».

Naftali Bennett, ex Primer Ministro de Israel, en una entrevista en Sky News el 12 de octubre dijo: «Estamos luchando contra nazis», en otras palabras, contra el mal absoluto.
Para no ser menos, el primer ministro Benjamin Netanyahu describió a Hamás en una conferencia de prensa con el canciller alemán, Olaf Scholz, como «los nuevos nazis».
Piensen en ello. Un pueblo, encarcelado en el mayor campo de concentración del mundo durante dieciséis años, privado de alimentos, agua, combustible y medicinas, carente de ejército, fuerza aérea, armada, unidades mecanizadas, artillería, mando y control y baterías de misiles, está siendo masacrado y muerto de hambre por uno de los ejércitos más avanzados del planeta, ¿y son los nazis?

Existe una analogía histórica. Pero no es una que Bennett, Netanyahu o cualquier otro dirigente israelí quiera reconocer.

Cuando los ocupados se niegan a someterse, cuando siguen resistiendo, abandonamos toda pretensión de nuestra misión «civilizadora» y desencadenamos, como en Gaza, una orgía de matanza y destrucción. Nos emborrachamos de violencia. Esta violencia nos vuelve locos. Matamos con una ferocidad temeraria. Nos convertimos en las bestias que acusamos de ser a los oprimidos. Desenmascaramos la mentira de nuestra cacareada superioridad moral. Exponemos la verdad fundamental sobre la civilización occidental: somos los asesinos más despiadados y eficientes del planeta. Sólo por eso dominamos a los «desdichados de la tierra». No tiene nada que ver con la democracia ni con la libertad. Son derechos que nunca pretendemos conceder a los oprimidos.
«El honor, la justicia, la compasión y la libertad son ideas que no tienen conversos», nos recuerda Joseph Conrad, autor de «El corazón de las tinieblas». «Sólo hay personas que, sin saber, entender ni sentir, se intoxican con palabras, las repiten, las gritan, imaginando que las creen sin creer en nada más que en el beneficio, la ventaja personal y su propia satisfacción».

El genocidio está en la base del imperialismo occidental. No es exclusivo de Israel. No es exclusivo de los nazis. Es la piedra angular de la dominación occidental. Los intervencionistas humanitarios que insisten en que debemos bombardear y ocupar otras naciones porque encarnamos la bondad -aunque promueven la intervención militar sólo cuando se percibe que es en nuestro interés nacional- son idiotas útiles de la maquinaria de guerra y de los imperialistas globales. Viven en un cuento de Alicia en el País de las Maravillas en el que los ríos de sangre que engendramos hacen del mundo un lugar mejor y más feliz. Son las caras sonrientes del genocidio. Pueden verlos en sus pantallas. Pueden escucharles decir su pseudomoralidad en la Casa Blanca y en el Congreso. Siempre están equivocados. Y nunca desaparecen.

Puede que nos engañen nuestras propias mentiras, pero la mayor parte del mundo nos ve, a nosotros y a Israel, con claridad. Comprenden nuestras tendencias genocidas, nuestra hipocresía y nuestra arrogancia. Ven que los palestinos, en su mayoría sin amigos, sin poder, obligados a vivir en míseros campos de refugiados o en la diáspora, privados de su patria y eternamente perseguidos, sufren el tipo de destino que antaño estaba reservado a los judíos. Tal vez sea ésta la trágica ironía final. Los que antes necesitaban protección contra el genocidio, ahora lo cometen.

5. Testimonios del 7 de octubre revelan que el ejército israelí está “bombardeando” a ciudadanos israelíes con tanques y misiles.

Creo que había retuiteado ese artículo, aunque no os le he pasado por Debats. También es muy claro este vídeo que retuiteé:
https://twitter.com/propandco/

El propio ejército israelí declaró que tuvo que utilizar artillería. Algo que no tenían los milicianos. Se habla mucho de la Directiva Anibal, https://en.wikipedia., de eliminar a sus propios ciudadanos o tropas para que no sean usados para intercambio de prisioneros. Pero creo que es algo que en esta época de fake news y niebla de guerra hay que considerar con cuidado.

6. Tensiones India-Qatar

No sé si ha publicado en la prensa occidental una noticia que es una muestra de la difícil situación en las relaciones de varios países. Se trata de la detención de ocho exoficiales de la Armada indios en Qatar acusados de espionaje en 2022. La novedad es que los acaban de condenar a muerte a todos. Supongo que no llegará la sangre al río, nunca mejor dicho, pero es una muestra del endurecimiento de relaciones de India con algunos países tradicionalmente amigos. Os paso una muestra de la noticia en la prensa india.

https://indianexpress.com/

Qatar impone la pena de muerte a 8 ex marinos indios; el gobierno estudia opciones legales
Los cargos nunca se hicieron públicos; los detenidos trabajaban para una empresa que supervisaba la construcción de submarinos.
Shubhajit Roy
Nueva Delhi | Actualizado: 27 de Octubre de 2023 15:06 IST
En un revés para los esfuerzos de India por conseguir su liberación, ocho ex miembros de la Armada india, detenidos en un presunto caso de espionaje, fueron condenados a muerte por un tribunal de Qatar el jueves.
India calificó la sentencia de «profundamente chocante» y afirmó que está explorando todas las «opciones legales».
Los ciudadanos indios, todos ellos empleados de Dahra Global, con sede en Doha, fueron detenidos en agosto de 2022.
Las autoridades qataríes no hicieron públicos los cargos contra los ciudadanos indios. Sin embargo, las fuentes indicaron que los indios habían estado trabajando a título privado con Dahra Global para supervisar la puesta en servicio de los pequeños submarinos sigilosos italianos U2I2.
Los indios detenidos fueron identificados como el capitán Navtej Singh Gill, el capitán Birendra Kumar Verma, el capitán Saurabh Vasisht, el comandante Amit Nagpal, el comandante Purnendu Tiwari, el comandante Sugunakar Pakala, el comandante Sanjeev Gupta y el marinero Ragesh, todos ellos ex miembros de la Armada india y empleados de Dahra Global.
En su reacción a la orden del jueves, el Ministerio de Asuntos Exteriores dijo que concede «gran importancia» a este caso y está explorando todas las opciones legales.
«Tenemos información inicial de que el Tribunal de Primera Instancia de Qatar ha dictado hoy una sentencia en el caso que implica a ocho empleados indios de la empresa Al Dahra», dijo.
«Estamos profundamente conmocionados por el veredicto de pena de muerte y estamos a la espera de la sentencia detallada. Estamos en contacto con los miembros de la familia y el equipo jurídico, y estamos explorando todas las opciones legales», añadió.
El Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó que seguirá prestando toda la asistencia consular y jurídica a los indios.
«Concedemos gran importancia a este caso y lo hemos seguido de cerca. Seguiremos prestando toda nuestra asistencia consular y jurídica. También abordaremos el veredicto con las autoridades qataríes», señaló en un comunicado.
«Debido a la naturaleza confidencial de los procedimientos de este caso, no sería apropiado hacer más comentarios en este momento», añadió.

El Congreso, en la oposición, instó al gobierno a conseguir la liberación de los ocho hombres lo antes posible. Jairam Ramesh, diputado del Congreso y Secretario General encargado de las comunicaciones, en un post en X, dijo: «El Congreso Nacional Indio ha observado con la mayor angustia, aflicción y conmoción los acontecimientos más inquietantes en Qatar en relación con 8 ex oficiales de la Armada india. Espera y desea que el Gobierno de la India utilice al máximo su influencia diplomática y política ante el Gobierno de Qatar para garantizar que los oficiales puedan recurrir plenamente y que haga todo lo posible para que sean liberados lo antes posible».

El caso de Qatar pone a prueba los lazos de India con el pequeño pero poderoso Estado del Golfo, con el que ha intentado establecer lazos amistosos. El primer ministro Narendra Modi visitó Qatar en junio de 2016. Anteriormente, en marzo de 2015, el emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, realizó una visita de Estado a la India.
Teniendo en cuenta el peso de Qatar en la diplomacia internacional -desde acoger la misión global de los talibanes en Doha hasta su papel actual en la liberación de rehenes estadounidenses del cautiverio de Hamás-, Delhi trabajará con el establishment qatarí.
Tras su detención el año pasado, los ex miembros de la Armada obtuvieron cierto alivio de las autoridades qataríes cuando fueron trasladados fuera del régimen de aislamiento y alojados en una habitación doble en un pabellón de la cárcel junto con sus compañeros. Las autoridades qataríes, según las fuentes, nunca explicaron los motivos exactos de su detención.
También se presentaron cargos contra dos ciudadanos qataríes, uno de los cuales es Khamis al-Ajmi, director general de Dahra Global. Al-Ajmi permaneció recluido en régimen de aislamiento durante un periodo de dos meses a partir de octubre de 2022 hasta que se le concedió la libertad bajo fianza.
Un ciudadano omaní, que también había sido detenido, fue puesto en libertad justo antes del comienzo de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA.
Deepak Mittal, ex embajador indio en Doha, se reunió con los detenidos en tres ocasiones durante su detención por las autoridades.
Algunas fuentes señalaron que el Ministerio de Asuntos Exteriores había seguido de cerca la situación y había prestado todo el apoyo posible.
«El caso se encuentra en lo que se denomina ‘Tribunal de Primera Instancia’. Se han celebrado cuatro vistas. Las familias también han presentado una petición de clemencia al emir de Qatar, que es conocido por indultar durante el Ramadán y el Eid», dijeron las fuentes.

Según las fuentes, el gobierno indio se ha ocupado del asunto a varios niveles oficiales y políticos. «Seguimos comprometidos. Pero al igual que el Gobierno de la India no puede liberar a un extranjero sometido a juicio en la India, otros países también tienen sus propios procesos judiciales», dijeron las fuentes.
«Estos ex marinos trabajaban con fines comerciales y lucrativos, y el Gobierno está haciendo todo lo posible que hará por todos y cada uno de los ciudadanos indios….. El Gobierno indio se ha ocupado del asunto a diversos niveles oficiales y diplomáticos. El gobierno está siguiendo las normas de acuerdo con las leyes internacionales y las leyes del país donde los marines están retenidos», dijo la fuente.

Al impugnar el caso, Delhi está siguiendo el libro de jugadas adoptado en el caso Enrica Lexie-Marina italiana.

Según fuentes consultadas, en el caso Enrica Lexie-Marina italiana, el gobierno indio mantuvo una postura conforme a la legislación internacional, la Ley de Zonas Marítimas de 1976, el Código Penal indio, el Código de Procedimiento Penal y las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

Se ha seguido el debido proceso legal en este caso, de acuerdo con las leyes nacionales e internacionales, y la India se ha comprometido a seguir lo mismo en el caso de los ocho ex miembros de la Marina en Qatar, dijeron las fuentes.

7. Neokeynesianismo y política industrial

Había olvidado pasaros este artículo del que os hablaba ayer, en el marco del debate Riley-Brenner, traducido, entiendo que revisado, por la gente de Contracultura.cc.
https://contracultura.cc/2023/
Las consecuencias económicas del neokeynesianismo

Texto de Jamie Merchant para The Brooklyn Rail

Traducción del inglés de Alfonso Fernández

Tras casi cuatro décadas de ideología de libre mercado, la política industrial ha regresado a Estados Unidos en forma de un presidente octogenario que apenas sabe en qué año estamos.
En palabras de la administración Biden, ha llegado la hora de una «estrategia industrial americana moderna».[1] La llamada Bidenomics, que engloba el Plan de Rescate Americano, la Ley de Infraestructuras, Inversión y Empleo, la Ley CHIPS y de Ciencia, y la cómicamente llamada Ley de Reducción de la Inflación (IRA, por sus siglas en inglés), indica un cambio en la voluntad del gobierno de intervenir directamente en la economía nacional. Aunque las enormes subvenciones públicas a las empresas y los incentivos fiscales para atraer la inversión extranjera no son nada nuevo, el razonamiento del gobierno –utilizar su poder fiscal para moldear la estructura productiva y tecnológica de la economía– es genuinamente nuevo. Hace apenas cinco años, la mayoría de los políticos y expertos habrían tachado de herejía semejante política económica.

En cambio, los liberales están fuera de sí. Robert Kuttner, de The American Prospect, celebró la muerte del neoliberalismo: «Ahora tenemos la primera administración posneoliberal en el poder en Washington. La administración Biden ha renegado explícitamente de todos los aspectos del neoliberalismo, incluidos los supuestos sobre el libre comercio y la supuesta eficacia de la subcontratación, la falta de apoyo a los sindicatos y el desprecio bipartidista por la política industrial […] Biden consiguió que se aprobaran en el Congreso las políticas tecnológicas e industriales más expansivas desde la Segunda Guerra Mundial».[2]

Con su voluntad de impulsar la inversión privada en determinadas direcciones, el somnoliento comandante en jefe parece estar embarcándose en un nuevo y audaz rumbo para el experimento estadounidense. O tal vez la Bidenomics no sea tanto una desviación de los precedentes estadounidenses como un renacimiento de los mismos, una recuperación de la tradición hamiltoniana del Estado desarrollista nacional que se remonta a la fundación del país: «El equipo económico de Biden apuesta por algo que Hamilton sabía: la inversión a largo plazo en la economía real es esencial, pero los inversores privados pueden no proporcionarla. Ahí es donde el Gobierno puede –y debe– intervenir”, opina Alex Yablon en Vox».[3] Con el sello de aprobación de Vox, la política industrial ha entrado oficialmente en el ámbito de la opinión convencional del Beltway….

8. La situación militar, política y diplomática en la guerra de Palestina

El resumen del día 28 de octubre de Rybar.
https://rybar.ru/obstanovka-v-

La situación en la zona de conflicto israelo-palestina para el 28 de octubre de 2023
28 de octubre de 2023 Rybar
Anoche, tras una preparación masiva de artillería y aviación, las Fuerzas de Defensa de Israel pasaron a realizar operaciones terrestres «activas» en la Franja de Gaza. Es cierto que la operación de las IDF se desarrolló en su mayor parte sólo en las extensiones de Internet.
A juzgar por las imágenes publicadas por las tropas israelíes, de hecho, una columna de tanques entró en la región y abrió fuego contra edificios abandonados en campo abierto. En este punto, esto no difiere mucho de anteriores incursiones de las IDF en el enclave.
Las facciones palestinas siguen atacando centros de población israelíes. Además de los disparos transfronterizos, militantes de Hamás lanzaron cohetes contra Tel Aviv y sus suburbios: tres residentes resultaron heridos y se produjeron incendios en los lugares de los lanzamientos. Además, la ciudad de Dimona, donde se encuentra el mayor centro nuclear del país, fue objeto de fuego.
Con el telón de fondo de la escalada en la zona de conflicto palestino-israelí, en muchos países se celebraron acciones de apoyo a los residentes de la Franja de Gaza. Miles de personas salieron a las calles de Londres, París, Roma y otras ciudades. En Estambul, a la concentración se unió el presidente Recep Tayyip Erdogan, que en su discurso calificó a Israel de «ocupante» y «criminal de guerra» y justificó las acciones de Hamás en la región.

El curso de las hostilidades

Norte y este

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Las facciones palestinas dispararon cohetes contra Zikim, Ashkelon, Kissufim, Miftahim y el kibutz Nir Oz. Además, Hamás atacó Tel Aviv y los barrios circundantes: la mayoría de los cohetes fueron interceptados por los sistemas de defensa antiaérea, pero el resto dañó varios edificios e hirió a tres civiles. Baer Sheva también fue objeto de fuego intenso y varios edificios residenciales resultaron dañados. La ciudad de Dimon también fue objeto de fuego, donde cayeron proyectiles cerca de un centro de investigación nuclear.

Franja de Gaza

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Por la noche, tras una intensa preparación aérea y de artillería en toda la Franja de Gaza, las Fuerzas de Defensa de Israel iniciaron operaciones terrestres activas. Sin embargo, la «expansión de las operaciones terrestres» en el enclave aún no se ha producido, y el resultado de la incursión nocturna aún está por evaluar. Con el gran número de falsificaciones en ambos bandos y la falta de comunicación estable, es extremadamente difícil obtener confirmación de las pérdidas por parte de Hamás o de las IDF. En los medios de comunicación árabes, por ejemplo, circulan informes sobre la supuesta destrucción de más de 20 tanques, así como sobre la infiltración de unos cinco mil soldados estadounidenses en la región. Por el momento, todo lo que se sabe de la incursión es el desplazamiento de columnas de tanques y el tiroteo contra edificios solitarios abandonados en un campo despejado, en la mejor tradición de los ejercicios militares.

Además, las tropas israelíes lanzaron uno de los ataques más potentes contra el enclave, con varios proyectiles que cayeron cerca del Hospital Indonesio. Al mismo tiempo, las IDF informaron de la eliminación del jefe de la Fuerza Aérea de Hamás, Asemu Abu Rakabeh, y del comandante de la brigada naval, Ratab Abu Zaiban.
La situación humanitaria en la región sigue siendo calamitosa, con la mayoría de los hospitales saturados, problemas de comunicación, grave escasez de medicamentos y de todos los demás bienes primarios. A pesar de los continuos ataques sobre el sur de la región, incluidas Rafah y Khan Younis, esta tarde han pasado por el puesto de control de Rafah 20 camiones cargados de ayuda humanitaria. Sin embargo, no son suficientes para cubrir, al menos parcialmente, las necesidades de la región.

La frontera con Líbano

A lo largo de la frontera israelo-libanesa continúa el intercambio de ataques entre Hezbolá y las Fuerzas de Defensa de Israel. Los combatientes del grupo están utilizando aviones no tripulados, así como atacando posiciones fronterizas israelíes, incluso cerca de Al-Abad, Al-Jarda y Zarit, con ATGM y morteros. A su vez, las FDI atacaron Alma al-Shaab, Labunah, Jal al-Alam, Blida y otros núcleos de población. Además, los bosques fronterizos siguen ardiendo debido al uso de proyectiles incendiarios por parte de los israelíes.
La continua tensión en la frontera también ha provocado otro llamamiento de la embajada de Estados Unidos para que los ciudadanos estadounidenses abandonen inmediatamente Líbano.

Cisjordania

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Continúan los enfrentamientos entre la población árabe y las fuerzas de seguridad israelíes en la región. Los peores disturbios tuvieron lugar en Tulkarm y Yenín, donde los residentes celebraron varias manifestaciones y se declararon en huelga. También se registraron tiroteos y víctimas. Las detenciones masivas, tanto de los miembros más radicales de los descontentos como de los sospechosos de tener vínculos con Hamás, no han cesado: varias decenas de personas han sido detenidas, entre ellas Mahmoud Ahmed al-Maghrabi, presidente del consejo de estudiantes de la Universidad Nacional Palestina. A pesar de las constantes protestas y tensiones en la región, es poco probable que se produzca una escalada sin una intervención externa directa capaz de coordinar a los descontentos y proporcionarles armas.

Contexto político y diplomático
Descontento de las autoridades israelíes con la decisión de la ONU
120 países votaron a favor de la resolución de la ONU que pedía un alto el fuego inmediato. En contra – 14 países, entre ellos Estados Unidos, Israel, República Checa, Austria y Croacia. El israelí Gilad Erdan, vicepresidente de la ONU, declaró que la organización había perdido su legitimidad tras la aprobación de la resolución sobre Oriente Próximo: «¿Por qué protegéis a asesinos? ¿Por qué protegéis a terroristas que decapitan niños y secuestran bebés!!!!? ¿Cuál es el objetivo de esta resolución? ¿Atarle las manos a Israel? No funcionará. Continuaremos la operación hasta que Hamás sea derrotado». Mientras tanto, el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Eli Cohen, indicó que Israel rechaza la resolución de la AGNU que pide una tregua en la Franja de Gaza y tiene la intención de eliminar completamente a Hamás. También expresó su apoyo a las acciones de las FDI el recién elegido presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, quien subrayó el «firme apoyo» a Israel en una conversación telefónica con Netanyahu.
Sobre las acciones de apoyo a los residentes de la Franja de Gaza en todo el mundo

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Se celebraron concentraciones de apoyo a los residentes de la Franja de Gaza en Irak, Jordania, Marruecos, Corea del Sur, Francia, Alemania y otros países. Miles de personas se congregaron en las calles de Estambul y Londres para pedir un alto el fuego inmediato y ayuda humanitaria para la población del enclave. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, también asistió a la manifestación de Estambul y pronunció un discurso en el que calificó a Israel de «ocupante» y «criminal de guerra» y justificó las acciones de Hamás en la región. En respuesta a las duras declaraciones del presidente turco, el jefe de la diplomacia israelí, Eli Cohen, sugirió retirar a los representantes diplomáticos de Turquía para reevaluar las relaciones israelo-turcas.
Erdogan intenta subirse a la ola de descontento con las acciones de Israel y convertirse en el «defensor» de todos los musulmanes. Dada la resonancia que han tenido hoy sus palabras, seguro que cuenta con el apoyo de un gran número de personas. A juzgar por la brusquedad y el entusiasmo del líder turco, se cree nada menos que la reencarnación del sultán Mehmed II, al que se refiere como el «conquistador». En su discurso, se pronunció simultáneamente contra Occidente y Rusia (la referencia a Karabaj es reveladora). Ahora se plantea la cuestión de hasta dónde está dispuesto a llegar. ¿Será su discurso un mero intento de aumentar sus índices de audiencia con los combates de la Franja de Gaza como telón de fondo o se convertirá en el punto de partida de una nueva guerra de mayor envergadura?
Sobre las declaraciones y acciones de Rusia en el contexto del conflicto
Hamás declaró que había empezado a buscar a ocho personas de la lista entregada por Rusia entre los rehenes, y que planeaba liberarlas.
Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso hizo un llamamiento para que se consoliden los pasos colectivos para reanudar el proceso de negociación entre las partes del conflicto de Oriente Próximo. Se señaló que Rusia contribuye a la consecución de una solución pacífica del conflicto palestino-israelí, incluyendo funciones de mediación. No obstante, los diplomáticos rusos subrayaron que la Federación Rusa advierte contra las decisiones aventureras de quienes tienen la tentación de desencadenar otra gran guerra en Oriente Próximo.
Sobre las declaraciones del titular de Defensa israelí
El ministro de Defensa israelí, Yoav Galant, declaró hoy que «la Fuerza Aérea sólo utilizará ahora una pequeña parte de sus capacidades, y está preparada para cualquier otra tarea». Tal retórica encaja en la táctica de los dirigentes israelíes de los últimos días. Por un lado, las IDF intentan no rebajar el grado de belicosidad de sus declaraciones y alimentar el entusiasmo en torno a la «operación terrestre»; por otro, las autoridades se niegan a anunciar claramente el comienzo de la operación y preservar un margen de maniobra en caso de que los combates se prolonguen y tengan que justificar fracasos militares.
Otro motivo detrás de la declaración de Galant es señalar a los grupos proiraníes en Siria e Irak, así como a Hezbolá, que la Fuerza Aérea israelí tiene recursos suficientes para todos, independientemente del curso de las hostilidades en la Franja de Gaza. Este enfoque permite frenar el descenso del índice de confianza de las autoridades israelíes en el contexto de las expectativas infladas de la población, así como ganar el tiempo necesario para preparar a las IDF para una posible escalada del conflicto a nivel regional. En un caso u otro, los dirigentes israelíes se encuentran en un corredor de decisión muy estrecho, por lo que una invasión a gran escala de la Franja de Gaza es sólo cuestión de tiempo y requiere una preparación táctica, incluso mediante incursiones ocasionales.
Además, anunció su intención de reunirse mañana con representantes de las familias de los secuestrados por Hamás. Esta reunión se celebrará por primera vez, ya que anteriormente las autoridades israelíes se negaban a este tipo de actos, lo que provocó varias concentraciones en las calles de Tel Aviv. Sin embargo, esta tarde Netanyahu anunció que se había reunido con las familias de los prisioneros de Hamás y prometió aprovechar todas las oportunidades para su regreso.
Sobre la generosidad de Ilon Musk

Ilon Musk quiere proporcionar acceso a Internet a la Franja de Gaza a través de Starlink. Según él, lo recibirán organizaciones internacionales y humanitarias. En muchos aspectos, en esta decisión ha influido el cierre casi total de las comunicaciones telefónicas y de Internet como consecuencia de los ataques de las FDI. Por ejemplo, la Cruz Roja Palestina denunció ayer la pérdida total de comunicación con las brigadas en Gaza tras el bloqueo de las comunicaciones y de Internet.

9. Testimonios del 7 de octubre.

Os paso la traducción automática del artículo de The Gray Zone. Obviamente, por el contenido del artículo, lo importante son los numerosos enlaces que usan, pero eso lo podéis encontrar en el original, pues de todas formas están en inglés. Consumir con moderación. https://thegrayzone.com/2023/

Testimonios del 7 de octubre revelan que el ejército israelí «bombardeó» a ciudadanos israelíes con tanques y misiles
Max Blumenthal-27 de octubre de 2023
Los militares israelíes recibieron órdenes de bombardear hogares israelíes e incluso sus propias bases cuando se vieron desbordados por los militantes de Hamás el 7 de octubre. ¿Cuántos ciudadanos israelíes de los que se dice que fueron «quemados vivos» murieron en realidad por fuego amigo?
Varios nuevos testimonios de testigos israelíes del ataque sorpresa de Hamás del 7 de octubre contra el sur de Israel se suman a las crecientes pruebas de que el ejército israelí mató a sus propios ciudadanos mientras luchaban por neutralizar a los pistoleros palestinos.
Tuval Escapa, miembro del equipo de seguridad del kibutz Be’eri, estableció una línea directa para coordinar las acciones entre los residentes del kibutz y el ejército israelí. Declaró al diario israelí Haaretz que, cuando empezó a cundir la desesperación, «los comandantes sobre el terreno tomaron decisiones difíciles, como bombardear las casas contra sus ocupantes para eliminar a los terroristas junto con los rehenes».
Un informe separado publicado en Haaretz señalaba que el ejército israelí se vio «obligado a solicitar un ataque aéreo» contra su propia instalación dentro del cruce de Erez hacia Gaza «para repeler a los terroristas» que se habían hecho con el control. Esa base estaba llena de funcionarios y soldados de la Administración Civil israelí en ese momento.
Estos informes indican que desde el alto mando militar se dieron órdenes de atacar viviendas y otras zonas dentro de Israel, incluso a costa de muchas vidas israelíes.
Una mujer israelí llamada Yasmin Porat confirmó en una entrevista con Radio Israel que los militares «sin duda» mataron a numerosos no combatientes israelíes durante los tiroteos con militantes de Hamás el 7 de octubre. «Eliminaron a todos, incluidos los rehenes», declaró, refiriéndose a las fuerzas especiales israelíes.
Como informaron David Sheen y Ali Abunimah en Electronic Intifada, Porat describió un «fuego cruzado muy, muy intenso» y bombardeos de tanques israelíes, que causaron numerosas bajas entre los israelíes.
Mientras estaba retenida por los pistoleros de Hamás, Porat recordó: «No abusaron de nosotros. Nos trataron con mucha humanidad… Nadie nos trató con violencia». Y añadió: «El objetivo era secuestrarnos para llevarnos a Gaza, no asesinarnos».
Según Haaretz, el ejército sólo pudo restablecer el control sobre Be’eri después de «bombardear» reconocidamente las casas de los israelíes que habían sido tomados cautivos. «El precio fue terrible: al menos 112 residentes de Be’eri fueron asesinados», relataba el periódico. «Otros fueron secuestrados. Ayer, 11 días después de la masacre, se descubrieron los cadáveres de una madre y su hijo en una de las casas destruidas. Se cree que aún hay más cadáveres entre los escombros».
Gran parte de los bombardeos en Be’eri fueron llevados a cabo por tripulaciones de tanques israelíes. Como señaló un reportero del medio de comunicación i24, patrocinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, durante una visita a Be’eri, «pequeñas y pintorescas casas [fueron] bombardeadas o destruidas», y «céspedes bien cuidados [fueron] destrozados por las orugas de un vehículo blindado, tal vez un tanque».
Los helicópteros de ataque Apache también tuvieron un papel importante en la respuesta del ejército israelí el 7 de octubre. Los pilotos han declarado a los medios de comunicación israelíes que acudieron al campo de batalla sin ningún tipo de información de inteligencia, incapaces de diferenciar entre los combatientes de Hamás y los no combatientes israelíes y, sin embargo, decididos a «vaciar el vientre» de sus máquinas de guerra. «Me encuentro en un dilema sobre a qué disparar, porque son muchos», comentó un piloto de Apache.
Un vídeo filmado por pistoleros uniformados de Hamás deja claro que dispararon intencionadamente a muchos israelíes con fusiles Kalashnikov el 7 de octubre. Sin embargo, el gobierno israelí no se ha contentado con confiar en pruebas de vídeo verificadas. En lugar de ello, sigue promoviendo afirmaciones desacreditadas de «bebés decapitados» y distribuyendo fotografías de «cuerpos calcinados hasta quedar irreconocibles» para insistir en que los militantes inmolaron sádicamente a sus cautivos e incluso violaron a algunos antes de quemarlos vivos.
El objetivo de la exhibición de atrocidades de Tel Aviv es claro: pintar a Hamás como «peor que ISIS» mientras se cultiva el apoyo al bombardeo en curso del ejército israelí sobre la Franja de Gaza, que ha dejado más de 7.000 muertos, incluidos al menos 2.500 niños en el momento de la publicación. Mientras cientos de niños heridos en Gaza han sido tratados por lo que un cirujano describió como «quemaduras de cuarto grado» causadas por armas novedosas, el foco de los medios occidentales sigue puesto en los ciudadanos israelíes supuestamente «quemados vivos» el 7 de octubre.
Sin embargo, las crecientes pruebas de órdenes de fuego amigo dadas por comandantes del ejército israelí sugieren que al menos algunas de las imágenes más impactantes de cadáveres israelíes carbonizados, casas israelíes reducidas a escombros y vehículos calcinados presentadas a los medios de comunicación occidentales fueron, de hecho, obra de tripulaciones de tanques y pilotos de helicópteros que cubrieron el territorio israelí con proyectiles, cañonazos y misiles Hellfire.

De hecho, parece que el 7 de octubre el ejército de Israel recurrió a las mismas tácticas que ha empleado contra la población civil de Gaza, aumentando el número de víctimas mortales de sus propios ciudadanos con el uso indiscriminado de armamento pesado.
Hamás y la Yihad Islámica Palestina (YIP) lanzaron la Operación Inundación de Al-Aqsa a las 6 de la mañana del 7 de octubre, arrollando rápidamente las bases militares desde las que Israel mantiene su asedio a la Franja de Gaza. Uno de los principales objetivos de Hamás y la Yihad Islámica Palestina era la liberación de los palestinos encarcelados por Israel, entre ellos 700 niños que pasan por el sistema cada año y 1.264 palestinos actualmente detenidos sin cargos.
El canje de 2011 por Gilad Shalit, soldado israelí capturado cinco años antes y liberado a cambio de 1027 prisioneros, sirvió de clara inspiración para Al-Aqsa Flood. Al asaltar bases militares y kibutz, los militantes palestinos se propusieron capturar al mayor número posible de soldados y civiles israelíes y llevarlos vivos de vuelta a Gaza.
El asalto relámpago desbordó de inmediato a la División de Gaza de Israel. Los vídeos grabados con cámaras GoPro montadas en los cascos de los combatientes palestinos muestran a soldados israelíes abatidos en rápida sucesión, muchos de ellos aún vestidos con ropa interior y sorprendidos con la guardia baja. Al menos 340 soldados en activo y oficiales de inteligencia murieron el 7 de octubre, lo que supone cerca del 50% de las muertes israelíes confirmadas. Entre las bajas había oficiales de alto rango como el coronel Jonathan Steinberg, comandante de la brigada israelí Nahal. (También murieron muchos socorristas y civiles israelíes armados).
El paso fronterizo de Erez alberga una enorme instalación militar y de Coordinación de Actividades Gubernamentales en los Territorios [Ocupados] (COGAT) que funciona como centro neurálgico del asedio israelí a Gaza. Cuando fue invadida por combatientes palestinos el 7 de octubre con montones de burócratas del ejército en su interior, los militares israelíes entraron en pánico.
Según Haaretz, el comandante de la División de Gaza, el general de brigada Avi Rosenfeld, «se atrincheró en la sala de guerra subterránea de la división junto con un puñado de soldados, intentando desesperadamente rescatar y organizar el sector atacado». Muchos de los soldados, la mayoría de los cuales no eran personal de combate, murieron o resultaron heridos en el exterior. La división se vio obligada a solicitar un ataque aéreo contra la propia base [del cruce de Erez] para repeler a los terroristas».
Un vídeo publicado por el COGAT israelí diez días después de la batalla -y del ataque aéreo israelí- muestra graves daños estructurales en el tejado de las instalaciones del paso fronterizo de Erez.
Helicópteros Apache israelíes atacan dentro de Israel: «Me encuentro en el dilema de a qué disparar».
A las 10:30 de la mañana, según un relato que los militares dieron al medio de noticias israelí Mako, «la mayoría de las fuerzas [palestinas] de la oleada de invasión original ya habían abandonado la zona en dirección a Gaza.» Pero con el rápido colapso de la División Gaza del ejército israelí, saqueadores, curiosos comunes y guerrilleros de bajo nivel no necesariamente bajo el mando de Hamás fluyeron libremente hacia Israel.
Para entonces, los dos escuadrones de helicópteros Apache de Israel contaban con 8 helicópteros en el aire, «y casi no había información de inteligencia que ayudara a tomar decisiones fatídicas», informó Mako. Los escuadrones no alcanzaron su plena capacidad hasta el mediodía.
Mientras la oleada de infiltraciones desde Gaza sembraba el caos en tierra, los desconcertados pilotos israelíes desataban un frenesí de salvas de misiles y ametralladoras: «Los pilotos de Apache testifican que dispararon una enorme cantidad de municiones, vaciaron la ‘panza del helicóptero’ en minutos, volaron para rearmarse y volvieron al aire, una y otra vez. Pero no sirvió de nada y lo entienden», informó Mako.
Al parecer, los helicópteros Apache se centraron en los vehículos que regresaban a Gaza desde el festival de música electrónica Nova y los kibutz cercanos, atacaron coches con aparente conocimiento de que en su interior podía haber cautivos israelíes. También dispararon contra personas desarmadas que salían de los coches o caminaban por los campos de la periferia de Gaza.
En una entrevista con el medio de comunicación israelí Mako, un piloto de Apache reflexionó sobre el tortuoso dilema de disparar o no a personas y coches que regresaban a Gaza. Sabía que muchos de esos vehículos podían contener cautivos israelíes. Pero optó por abrir fuego de todos modos. «Elijo objetivos así», reflexionó el piloto, «en los que me digo a mí mismo que la posibilidad de que dispare aquí también contra rehenes es baja». Sin embargo, admitió que su juicio «no fue del 100%».
«Entiendo que tenemos que disparar aquí y rápidamente», dijo el comandante de la unidad Apache, el teniente coronel E., a Mako en un informe separado. «Disparar a gente en nuestro territorio – esto es algo que nunca pensé que haría».
El teniente coronel A., piloto de reserva en la misma unidad, describió una niebla de confusión: «Me encuentro en un dilema sobre a qué disparar, porque son muchos».

Un informe sobre los escuadrones Apache publicado por el medio israelí Yedioth Aharanoth señalaba que «los pilotos se dieron cuenta de que había una tremenda dificultad para distinguir dentro de los puestos avanzados y asentamientos ocupados quién era un terrorista y quién un soldado o un civil… El ritmo de fuego contra los miles de terroristas fue tremendo al principio, y sólo en cierto momento los pilotos empezaron a ralentizar los ataques y a seleccionar cuidadosamente los objetivos.»
Un comandante de escuadrón explicó a Mako cómo estuvo a punto de atacar la casa de una familia israelí ocupada por militantes de Hamás, y acabó disparando junto a ella con balas de cañón. «Nuestras fuerzas aún no habían tenido tiempo de llegar a este asentamiento», recordó el piloto, «y ya me había quedado sin misiles allí, que es el armamento más preciso».
Con la familia dentro de un refugio antiaéreo fortificado, el piloto «decidió disparar un cañón a 30 metros de esta casa, una decisión muy difícil. Disparo para que si están allí en ese momento, oigan las bombas dentro de la casa, que entiendan que se sabe que están allí, y con la esperanza de que abandonen esa casa. También te digo la verdad, se me pasó por la cabeza que estaba disparando a la casa».
En última instancia, los pilotos de los helicópteros israelíes culparon a las hábiles tácticas de Hamás de su incapacidad para distinguir entre los militantes armados y los no combatientes israelíes. «Resulta que el ejército de Hamás se lo puso difícil deliberadamente a los pilotos de helicópteros y a los operadores de los UAV», afirmó Yedioth Aharanoth.
Según el periódico israelí, «quedó claro que en las últimas sesiones informativas se pidió a las fuerzas invasoras que caminaran lentamente hacia los asentamientos y puestos avanzados o dentro de ellos, y que en ningún caso corrieran, para hacer creer a los pilotos que eran israelíes. Este engaño funcionó durante un tiempo considerable , hasta que los pilotos de los Apache se dieron cuenta de que tenían que saltarse todas las restricciones. No fue hasta alrededor de las 9 de la mañana cuando algunos de ellos empezaron a rociar a los terroristas con los cañones por su cuenta, sin autorización de sus superiores.»
Y así, sin ningún tipo de inteligencia ni capacidad para distinguir entre palestinos e israelíes, los pilotos soltaron una furia de cañonazos y misiles sobre las zonas israelíes situadas más abajo.

El ejército israelí «eliminó a todos, incluidos los rehenes», disparando proyectiles de tanque contra las casas del kibutz
Las fotografías de las secuelas de los combates en el interior de kibutz como Be’eri -y de los bombardeos israelíes de estas comunidades- muestran escombros y casas carbonizadas que recuerdan a las secuelas de los ataques con tanques y artillería israelíes en el interior de Gaza. Según declaró a Haaretz Tuval Escapa, coordinador de seguridad del kibutz Be’eri, los mandos del ejército israelí habían ordenado «bombardear [las] casas contra sus ocupantes para eliminar a los terroristas junto con los rehenes».
Yasmin Porat, una asistente al festival de música Nova que huyó al kibutz Be’eri, declaró a Radio Israel que cuando llegaron las fuerzas especiales israelíes durante un enfrentamiento con rehenes, «eliminaron a todos, incluidos los rehenes, porque hubo un fuego cruzado muy, muy intenso.»
«Después de un fuego cruzado demencial», continuó Porat, «dispararon dos proyectiles de tanque contra la casa. Es una pequeña casa de kibutz, nada grande».
Un vídeo publicado por la cuenta de Telegram de los equipos de Respuesta Sur de Israel muestra los cadáveres de israelíes descubiertos bajo los escombros de una casa destruida por un potente estallido explosivo, probablemente un proyectil de tanque. El diario derechista New York Post publicó un reportaje sobre un incidente similar, en el que aparecía el cadáver de un niño calcinado bajo las ruinas de su casa en Be’eri.
El fenómeno de los cadáveres carbonizados con las manos y los tobillos atados, encontrados en grupos bajo los escombros de casas destruidas, también plantea dudas sobre el fuego «amigo» de los tanques.
Yasmin Porat, la rehén que sobrevivió a un enfrentamiento en Be’eri, describió cómo los militantes de Hamás ataron las manos de su compañero a la espalda. Después de que un comandante militante se rindiera, utilizándola como escudo humano para garantizar su seguridad, vio a su compañero tendido en el suelo, aún con vida. Afirmó que las fuerzas de seguridad israelíes «sin duda» lo mataron a él y a los demás rehenes al abrir fuego contra los militantes que quedaban dentro, incluso con proyectiles de tanque.
Las fuerzas de seguridad israelíes también abrieron fuego contra israelíes que huían y a los que confundieron con pistoleros de Hamás. Una residente de Ashkelon llamada Danielle Rachiel describió cómo estuvo a punto de morir tras escapar del festival de música Nova cuando fue atacado por militantes de Gaza. «Al llegar a la rotonda [de un kibutz], ¡vimos a las fuerzas de seguridad israelíes!». recordó Rachiel. «Agachamos la cabeza [porque] automáticamente supimos que sospecharían de nosotros, en un pequeño coche destartalado… desde la misma dirección de la que venían los terroristas. Nuestras fuerzas empezaron a dispararnos».

«Cuando nuestras fuerzas nos dispararon, nuestras ventanas se hicieron añicos», continuó. Sólo cuando gritaron en hebreo «¡Somos israelíes!» cesaron los disparos y fueron puestos a salvo.
Del testimonio en vídeo de Danielle Rachiel del 7 de octubre
Algunos israelíes no tuvieron tanta suerte como Rachiel. Adi Ohana murió por disparos de la policía israelí cerca de su casa tras ser confundido con un guerrillero palestino. «Un hombre inocente fue asesinado de la forma más negligente posible», se quejó su sobrina. Los medios de comunicación israelíes se llenan ahora de noticias sobre militares que matan a tiros a compatriotas israelíes, incluso cuando defendían sus casas de pistoleros palestinos.
¿Las fotos israelíes de la «atrocidad de Hamás», ahora desaparecidas, mostraban combatientes de Hamás muertos?
Uno de los vídeos más espantosos de las secuelas del 7 de octubre, también publicado en la cuenta de Telegram de South Responders, muestra un coche lleno de cadáveres carbonizados (abajo) a la entrada del kibutz Be’eri. El gobierno israelí ha presentado a estas víctimas como víctimas israelíes de la sádica violencia de Hamás. Sin embargo, la carrocería de acero fundido y el techo derrumbado del coche, así como los cadáveres completamente calcinados de su interior, evidencian el impacto directo de un misil Hellfire.
También es posible que los ocupantes varones del coche fueran activistas de Hamás que habían entrado en tropel tras la ruptura de las vallas. También es posible que regresaran a Gaza con cautivos israelíes dentro del coche.
Al parecer, el embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, promocionó fotos en las que aparecían combatientes de Hamás muertos durante su diatriba del 26 de octubre en las Naciones Unidas. Erdan gesticuló airadamente en el podio, bramando que «estamos luchando contra animales» antes de sacar un papel en el que aparecía un código QR con la leyenda «Escanee para ver las atrocidades de Hamás».
Cuando escaneé el código ese mediodía, encontré unas 8 espeluznantes imágenes de cuerpos quemados y partes del cuerpo ennegrecidas. Una mostraba una pila de cadáveres masculinos completamente carbonizados apilados en un contenedor. ¿Se habrían deshecho los médicos y rescatadores israelíes de los judíos israelíes muertos de esa manera?
Todos los israelíes muertos el 7 de octubre parecen haber sido recogidos en bolsas individuales para cadáveres y transportados a los depósitos de cadáveres. Mientras tanto, numerosos vídeos grabados por israelíes les mostraban profanando los cadáveres de pistoleros de Hamás abatidos por las fuerzas de seguridad: desnudándolos, orinando sobre ellos y mutilando sus cuerpos. Arrojar sus cuerpos a un contenedor parece formar parte de la política de facto de maltrato de cadáveres.
Poco más de doce horas después de que el embajador Erdan promocionara en la ONU las supuestas fotos de las atrocidades de Hamás, el archivo de Google Drive sólo contenía un breve vídeo. Entre las fotos misteriosamente desaparecidas estaba la imagen del contenedor lleno de cadáveres quemados. ¿Se había borrado porque mostraba a combatientes de Hamás calcinados por un misil Hellfire, y no a israelíes «quemados hasta la muerte» por Hamás?
Destrucción que recuerda a los ataques israelíes en Gaza
Algunos socorristas que llegaron a los lugares de la matanza en el sur de Israel después del 7 de octubre dijeron que nunca habían visto tanta destrucción. Sin embargo, para quienes han sido testigos de los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, las imágenes de casas bombardeadas y coches quemados deberían resultarles familiares.
Mientras informaba sobre los 51 días que duró el asalto israelí a Gaza en 2014, me encontré con un vehículo destruido en el centro de la ciudad de Gaza que pertenecía a un joven taxista llamado Fadel Alawan, que había sido asesinado por un avión no tripulado israelí después de que, sin darse cuenta, dejara a un combatiente de Hamás herido en un hospital cercano. En el interior del coche aún podían verse los restos de la sandalia de Alawan fundidos en el pedal del acelerador.
En la tarde del 7 de octubre, los plácidos asentamientos y las carreteras desérticas del sur de Israel estaban carbonizados y llenos de coches bombardeados muy parecidos al de Alawan. ¿Eran realmente capaces los combatientes de Hamás, ligeramente armados, de llevar a cabo una destrucción de tal magnitud?
¿Está distribuyendo el gobierno israelí fotos de bajas por fuego amigo?
Este 23 de octubre, el gobierno de Israel reunió a miembros de la prensa internacional para una sesión de propaganda extraoficial. En el interior de una base militar cerrada, los funcionarios bombardearon a la prensa con películas snuff y una colección de escabrosas alegaciones de «espeluznantes escenas de asesinatos, torturas y decapitaciones de la embestida de Hamás del 7 de octubre», según el Times of Israel.
En el documento quizá más inquietante presentado por el gobierno israelí, se mostró a los periodistas un vídeo en el que aparecía «el cadáver parcialmente quemado de una mujer, con la cabeza mutilada… El vestido de la mujer muerta está subido hasta la cintura y le han quitado los calzoncillos», según el Times of Israel.
Daniel Amram, el bloguero de noticias privadas más popular de Israel, tuiteó el vídeo del cadáver quemado de la mujer, afirmando que «fue violada y quemada viva».

De hecho, la joven parecía haber muerto instantáneamente por una potente explosión. Y parecía haber sido sacada del coche en el que estaba sentada – y que podría haber pertenecido a un captor de Gaza. El vehículo estaba completamente destruido y situado en un campo de tierra, como muchos otros atacados por helicópteros Apache. Iba escasamente vestida y con las piernas abiertas.
Aunque había asistido al festival de música electrónica Nova, en el que muchas asistentes vestían con poca ropa, y sus extremidades dobladas eran las típicas de un cuerpo que ha estado sentado en un coche tras el rigor mortis, los expertos y funcionarios israelíes se lanzaron a afirmar que había sido violada.
Pero hasta ahora las acusaciones de agresión sexual han resultado infundadas. El portavoz del ejército israelí, Mickey Edelstein, insistió ante los periodistas en la rueda de prensa del 23 de octubre en que «tenemos pruebas» de la violación, pero cuando se le pidieron pruebas, dijo al Times of Israel: «no podemos compartirlas».
¿Fue esta joven una víctima más de las órdenes de fuego amigo del ejército israelí? Sólo una investigación independiente puede determinar la verdad.

El ejército israelí mata a israelíes cautivos dentro de Gaza y se queja de su liberación

Dentro de Gaza, donde unos 200 ciudadanos israelíes permanecen secuestrados, hay pocas dudas sobre quién está matando a los cautivos. El 26 de octubre, el brazo armado de Hamás conocido como Brigadas Al-Qassam anunció que Israel había matado a «casi 50 cautivos» en ataques con misiles.
Si el ejército israelí hubiera atacado intencionadamente zonas en las que sabía que se encontraban los cautivos, sus acciones habrían sido coherentes con la Directiva Aníbal de Israel. El procedimiento militar se estableció en 1986 tras el Acuerdo de Jibril, por el que Israel intercambió 1.150 prisioneros palestinos por tres soldados israelíes. Tras una fuerte reacción política, el ejército israelí redactó una orden de campo secreta para evitar futuros secuestros. La operación propuesta tomaba su nombre del general cartaginés que prefirió envenenarse antes que ser cautivo del enemigo.
La última aplicación confirmada de la Directiva Aníbal tuvo lugar el 1 de agosto de 2014 en Rafah, Gaza, cuando combatientes de Hamás capturaron a un oficial israelí, el teniente Hadar Goldin, lo que llevó al ejército a lanzar más de 2000 bombas, misiles y proyectiles sobre la zona, matando al soldado junto con más de 100 civiles palestinos.
Tanto si Israel está matando intencionadamente a sus ciudadanos cautivos en Gaza como si no, se ha mostrado extrañamente alérgico a su liberación inmediata. El 22 de octubre, tras rechazar una oferta de Hamás de liberar a 50 rehenes a cambio de combustible, Israel rechazó una oferta de Hamás de liberar a Yocheved Lifshitz, activista israelí por la paz de 85 años, y a su amiga de 79 años, Nurit Cooper.
Cuando Israel accedió a liberarlas un día después, un vídeo mostró a Liftshitz estrechando la mano de un militante de Hamás y entonándole «Shalom» mientras la escoltaba fuera de Gaza. Ese mismo día, en una rueda de prensa, relató el trato humano que recibió de sus captores.
El espectáculo de la liberación de Lifshitz fue tratado como un desastre propagandístico por los asesores del gobierno israelí, y los funcionarios se quejaron de que permitirle hablar públicamente era un grave «error».
Los militares israelíes no estaban menos disgustados por su repentina libertad. Como informó el Times of Israel, «al ejército le preocupa que nuevas liberaciones de rehenes por parte de Hamás puedan llevar a los dirigentes políticos a retrasar una incursión terrestre o incluso a detenerla a mitad de camino».

Observación de José Luis Martín Ramos:
De acuerdo, eso por ahora solo indicaría que también hubo víctimas civiles en la respuesta israelí. También. Eso, para mí, no exonera todavía -a falta de investigación completa- que la acción de Hamas-Yihad no atacara indiscriminadamente a civiles desarmados, como notoriamente es el caso del festival. Que los rehenes capturados fueran luego bien tratados es otra cosa; en principio además un rehén destinado al intercambio ha de ser bien tratado.

Observación de Antonio Navas:
¿Y si al final de todos los análisis lo único que podía y quería hacer Hamas era provocar daño, dolor, y la subsiguiente reacción, es decir,  lo que está sucediendo? Provocar una reagudización paroxística del martirio que sufre el pueblo palestino durante 75 años con la complicidad activa de todo Occidente, es decir los amos del mundo, El Imperio Mundial -hasta ahora-, para que suceda algo, algo, algo que sacuda el suelo ¿Qué decimos entonces? Mejor que hablen los gazatíes, son los que sufren las consecuencias y cargan la responsabilidad moral de los muertos israelíes inocentes. Yo puedo perfectamente cargar con esa culpa o condenarla, eso sí que lo encuentro abstracto José Luis, me pilla demasiado lejos humanamente. Yo puedo sentir cosas como lo de ETA, me pilló muy cerca. Sobre esto último tengo una opinión propia, de sentirme implicado de forma directa. Lo condeno sin restricciones morales. Lo de Palestina…no sé qué pensaría, qué sentiría de estar cerca. No sé qué opción humana hubiera tomado.
Estoy en contra del terrorismo como método de lucha de forma general, es decir abstracta. Creo que es un término claro el de terrorismo. Pero por ejemplo, yo no hubiera condenado, y no creo que eso tenga ninguna significación a día de hoy, del terrorismo de Durruti y Ascaso. No, no lo condeno moralmente,  no creo que lo hubiera condenado en ningún momento. Independientemente de la opinión política que pudiera merecerme como método de lucha, en aquel momento, o a toro pasado (sé que no son comparables las formas, ni la magnitud ni los objetivos, etc, etc.)
Puedo comprender, no que Hamas, sino que un pueblo entero, pongamos por caso, el palestino, o diversos pueblos árabes o musulmanes, hayan abrazado la barbarie y la muerte masiva indiscriminada (la ajena y la propia) como forma de lucha, lo comprendo perfectamente en el contexto de cierta cronificación de la situación geopolítica y determinados contextos culturales. No es mi tradición, no es el tipo de reflexión al que el socialismo occidental ha llegado después de la experiencia del XIX y el XX. Pero me temo que no son las mismas experiencias las de estas otras gentes. Lo diré en plata, para no andarme con subterfugios y facilitar la discusión. Me veo perfectamente siendo palestino y no condenando lo de Hamas. Es más, me imagino perfectamente siendo palestino y pensando: que les den por donde más les duela a los israelíes y a toda la comunidad internacional occidental, especialmente cuando tengo víctimas mortales en mi familia. Claro que, para eso no hacía falta esperar a este nuevo episodio. Creo que toda familia palestina ya hace tiempo, muchos años,  que cuenta con varias víctimas en su familia: exiliados, presos, muertos.
Es perfectamente posible que lo de ahora sea un error trágico y lleve al exterminio del pueblo palestino, a su disgregación y la diáspora total y definitiva, al genocidio. Es más posible a día de hoy eso que lo contrario.
No sé qué hubiéramos pensado, como lo hubiéramos valorado, sentido, moral y humanamente,  si los judíos que sufrieron el nazismo hubieran dado, de haber podido una respuesta -similar a la de los israelíes contra los palestinos-, contra el pueblo alemán de aquel momento. De hecho, un poquito nos vengamos, lo hicimos los occidentales, los yanquis y británicos, pero vaya, todos un poco, los soviéticos mucho menos quizás con muchas más razones que nosotros o los judíos. Pero creo que no es algo que nos haya dejado un poso de amargura moral, de carga culpable. Lo hicieron los yanquis en Japón, pero bueno, en Asia hubo más víctimas de la guerra que en Europa, algún que otro millón más si mal no recuerdo, todo ello provocado por el fascismo japonés. No me refiero al hecho de que nosotros lo podamos condenar, y lo hayamos hecho, desde una reflexión posterior, sino al hecho de lo que se podía considerar permisible, admisible psicológicamente en aquellos momentos, en Europa contra los nazis, y en Asia contra el imperio japonés.
Nuestra cultura filosófico-política es universalista, basada en la comunión de todos los pobres del mundo, los oprimidos, sin distingo de credos o lenguas. Juzgamos arreglo a esos principios. Y no creemos en el castigo a pueblos o estados, sino en la lucha contra, y la derrota de opresores y explotadores. Esa cultura parece ser insignificante desde hace décadas en el mundo árabe y musulmán. Bueno, y en el nuestro también, ahora que lo pienso.

Observación de José Luis Martín Ramos:
Si ese fue el objetivo de Hamas, estaría dando la razón a quienes consideran que Hamas se escuda en el pueblo palestino, ahora en su dolor. No hay ningún pueblo hoy por hoy que en masa decida ir al martirio. Y se está considerando que el pueblo palestino es todo él islamista, partidario de Hamas y la Yihad.
Que hablen los gazatíes no impide que hablemos los demás. No es universalismo abstracto, es internacionalismo concreto. Ese internacionalismo no se expresa solo en la solidaridad, sino también en el compromiso concreto. La mayor parte de la gente que leemos no está en Gaza y manifiesta una opinión que es suma de sus principios y de la información que tiene. Para mí no es abstracto rechazar, si se han producido, crímenes de guerra sean donde sean, responde a mis principios, mis aspiraciones y también mi internacionalismo concreto que me ha llevado siempre a seguir todos los conflictos que puedo.
El terrorismo de Durruti y Ascaso de los años veinte no es que lo condene, es que lo considero estéril, un camino que no llevó a ningún lado.
En la medida en que me comprometo en una causa procuro no hacer de juez externo sino de alguien partícipe de ella, por eso no condeno, rechazo categóricamente. Y rechazo categóricamente los crímenes de guerra. No entiendo que hay de abstracto en ello. Yo también puedo verme como palestino y pensar que Hamas no me lleva a ningún lado, ni compartir el islamismo de Hamas.
Sea como sea, yo no hablo como palestino, es imposible hacerlo y no tiene ningún sentido pretender hacerlo, hablo como español socialista, de voluntad tevolucionaria y creo que si un palestino me quiere oír es como lo que soy, no como lo que es él.

Observación de Antonio Navas:

Pero José Luis, lo que hay en Palestina es lo que hay. Quien ha desenterrado el hacha de guerra es Hamas. Nadie más, Palestina está prácticamente sola…de momento ¿Quién la apoya en términos efectivos? ¿Quién organiza la resistencia en los territorios, al margen de los orígenes de cada grupo y sus fuentes? Pues Hamas, Hizbulá, y luego el resto. En la retaguardia el eje de la resistencia o quien diablos esté. El mundo la condena al olvido, igual que olvidó a Sudáfrica, con honrosísimas excepciones efectivas. Sería interesante saber qué piensan los palestinos de a pie de esta encrucijada salvaje a que los empuja Hamas. Seré claro, no condeno lo de Hamas. Puedo no estar de acuerdo, puedo pensar que habría otros caminos, puedo condenar por así decirlo internamente la parte salvaje e inhumana de esta tentativa. Puedo discutir entre nosotros la idoneidad, la moralidad de ciertos aspectos de su actividad militar. Yo creo que no hay que matar a inocentes, mal está que maten a civiles. Hay un millón de caminos diferentes, pero el que se ha empezado a andar es éste. Y yo no saldré a condenar la intentona de Hamas en público. No, yo me limitaría a denunciar la política de Israel, raíz única y absoluta de este infierno. Tampoco condeno a Rusia, que también tiene crímenes de guerra en Ucrania a sus espaldas, supongo. A mí que no me busquen para eso.

Observación de José Luis Martín Ramos:

Antonio yo no condeno a Hamas, condeno los crímenes de guerra que haya cometido  y condeno todos los crímenes de guerra en cualquier circunstancia, sin que eso signifique condenar automáticamente la causa de quienes los cometan: sean palestinos, rusos o los aliados en la Segunda Guerra mundial. Segunda cuestión el argumento de que hay lo que hay no me vale. Rechazo el islamismo de Hamas, su objetivo declarado de una “ revolución islamista” en toda Asia occidental, como manifestó el jefe militar de Hamás el 8 de octubre. La revolución que yo defiendo y que es internacionalmente compartible es otra, democrática y socialista, y esa sería la solución del conflicto palestino. No un estado islamista y un estado judío en un enfrentamiento permanente hasta el exterminio. Perdona que cite a Lenin y sus escritos del verano de 1917 afirmando que no se podía lanzar un movimiento insurreccional sin contar con determinadas condiciones. Tampoco se puede iniciar una guerra sin un mínimo de determinadas condiciones. Por justificada que esté la insurrección o la guerra. No acierto a ver esas condiciones en la acción del 7 de noviembre. Dije desde el primer momento que me temía que la acción de Hamas fuera aventurera. Sigo sin ver que las condiciones para la victoria crezcan: Israel puede mantener una larga guerra, la Franja de Gaza no; no hay insurreccion en Cisjordania, ni siquiera intifada, no habrá apoyo militar activo de los estados árabes a Hamas, no veo tampoco insurrecciones árabes derribando a sus gobiernos por no apoyar militarmente al levantamiento de Hamas y la Yihad; hasta ahora Hezbollah no pasa de defender sus propias posiciones, en prevención que Israel decida atacarlos en el Líbano, cosa que no creo que haga por ahora. Ni China, ni Rusia, ni Turquía harán otra cosa que condenar la respuesta israelí. EEUU sí y lo está haciendo. Ni la correlación regional ni la correlación internacional le era favorable a Hamás para lanzarse a la guerra a la que ha llevado a todos los palestinos de Gaza. Eso también era y es lo que hay, lamentablemente, pero es así.
¿Qué piensan todos los palestinos? Buena pregunta, pero no es posible hacerla ahora. Yo también seré claro: mi total apoyo a la causa palestina no me lleva a apoyar, a defender la acción de Hamas; que me temo que acabe en una nueva y muy dura derrota palestina, a millares de muertos caídos en una guerra para cuyo comienzo la resistencia palestina, esa resistencia palestina, no contaba con las suficientes condiciones. Y no me vale que se especule con las consecuencias del futuro, porque el futuro no existe y no sabemos cómo será. Que Hamas haya sido quien ha desenterrado el hacha de guerra no significa de manera automática que haya hecho lo que se tenía que hacer y cómo se tenía que hacer, ni lo convierte a mis ojos en el héroe y adalid de la causa palestina.
Abrazos igualmente.

Observación de Antonio Navas:
De todo eso se puede discutir, y probablemente tú tengas más razón que yo. Estoy de acuerdo en la forma cómo enfocas el debate.

10. Más sobre el 7 de octubre. Un comentario de José Luis Martín Ramos.

No resta legitimidad a la lucha anticolonial, desde luego, porque la legitimidad no se basa en la respuesta de los oprimidos, sino en el hecho de la opresión. (Es justo rebelarse contra el tirano). Pero cuidado que determinadas respuestas a esa pregunta pueden consistir en una defensa de la legitimidad no de la lucha sino de determinadas acciones y formas de lucha.
Por otra parte hay que considerar los hechos concretos: no es lo mismo una masacre espontánea, que una acción con consecuencia colaterales (la bomba en el café de la película de Pontecorvo) o que la acción organizada y prevista como la del 7 de octubre que incluye hechos como el ataque al festival.
La lucha anticolonial es tan legítima como la lucha por la revolución o la defensa del estado revolucionario, pero esa legitimidad de base no concede legitimidad al polpotismo, al terrorismo de Sendero Luminoso y tampoco, en el extremo, a las purgas del estalinismo ante el temor de la guerra contra la URSS. Lo que vale para Camboya, para la sierra peruana, vale también para mí en Palestina.
Evitemos la teorización abstracta y la racionalización de todas las acciones violentas, sean cuáles sean, por el hecho de que sean contra el enemigo y por el hecho del comportamiento genocida en escala mayor del enemigo.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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