Miscelánea 3/12/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.

INDICE
1. Los tiranos de los bits.
2. El socialismo como igualdad de oportunidades.
3. Sindicalismo y ecología.
4. El mito de Yugoslavia endeudada.
5. Más sobre las Wunderwaffe.
6. El boletín artístico del Tricontinental.
7. Historia del anticoloniallismo en el Sáhara Occidental (observación de Joaquín Miras).
8. La ruptura del Partido de Izquierda Europea (observación de Miguel Candel).
9. Resumen de la guerra en Asia occidental, 2 de diciembre.

1. Los tiranos de los bits.

El artículo liberado en Monthly Review la semana pasada fue la reseña de un libro sobre el ascenso de las empresas tecnológicas en el capitalismo contemporáneo.
https://monthlyreview.org/

Despotismo de bits: La génesis de los monopolios de alta tecnología

Por Mateo Crossa (Mateo Crossa es profesor investigador del Instituto Mora, Ciudad de México). (01-nov-2024)

Rob Larson, Bit Tyrants: La economía política de Silicon Valley (Chicago: Haymarket Books, 2020), 214 páginas, 17,95 $, tapa blanda.

Una de las grandes hazañas de Karl Marx fue demostrar que bajo el dominio dominante del capital, la vitalidad social se separa de la necesidad humana y es engullida por el universo de lo cuantificable. La subordinación del metabolismo social al ansia insaciable de aumentar los beneficios convierte la vida de todo el planeta en un sinfín de elementos llevados al circo de lo mensurable y apropiable. Cuando el trabajo humano dejó de depender intrínsecamente de las necesidades humanas y se convirtió en un valor cuantificado e intercambiable, el robo del tiempo se convirtió en el combustible que impulsaba todos los aspectos de la reproducción social. La implantación del modo de producción capitalista requirió desposeer el carácter subjetivo de la vida humana y convertirlo en un número, el sonido del tic-tac del reloj, un punto de datos despojado.

Hoy, en la era de las tecnologías de la información, el despotismo de lo cuantificable adquiere una nueva dimensión que cabría denominar «despotismo de bits». Más de un siglo y medio después de que Marx escribiera El Capital, mostrando cómo el cuerpo humano se convierte en un punto de datos cronometrado y en un apéndice de la molienda de la Gran Maquinaria a través de la jornada laboral, nos encontramos en medio de una profunda revolución tecnocientífica supervisada por la imparable codicia de los grandes monopolios tecnológicos que extienden sus tentáculos a todos los rincones del planeta, engullendo la subjetividad de la vida humana y procesándola en forma de datos, probabilidades y estadísticas-bits. «Inteligencia» ya no se refiere a la creatividad social humana, sino al procesamiento acelerado de datos que pasan por filtros y algoritmos, convirtiéndose en última instancia en un recurso primario para los enormes monopolios capitalistas que suben al escenario ante el aplauso del público, anunciados como grandes motores de la ciencia y la tecnología: el futuro.

El libro de Rob Larson Bit Tyrants: La economía política de Silicon Valley nos sitúa tras el telón de este circo y nos lleva a los camerinos de los grandes barones de la tecnología establecidos y arraigados en Silicon Valley, que ahora presumen de impulsar el progreso del siglo XXI. Siguiendo las brillantes lecciones heredadas de Charles Wright Mills, que desenmascaró a la élite del poder de mediados del siglo XX, Rob Larson revela los intereses entrelazados que hoy conectan a los monopolios Bit Tech con el aparato político y militar estadounidense, que se extiende por todo el mundo mediante la fuerza y la coerción.

Desde una perspectiva crítica y bien documentada, Larson nos lleva a través de las raíces del «Quinteto Monopolístico» (Microsoft, Google [Alphabet], Facebook [Meta], Amazon y Apple) para cuestionar el «popular cuento de hadas tecnológico» basado en la supuesta astucia de sus figuras prominentes -siempre blancas y masculinas-, demostrando que a través de mecanismos de efecto red, este grupo monopolístico ha generado un control estrechamente encadenado sobre diferentes áreas de las industrias de las comunicaciones y la tecnología de la información. El encadenamiento «invisible» de millones de personas al uso de unas pocas plataformas crea un efecto de bloqueo monopolístico que erige barreras de protección monumentalmente altas, haciendo prácticamente imposible la competencia en este campo.

Este nivel de monopolio guarda similitudes con el poder económico que el control de las líneas ferroviarias otorgó a barones ladrones como los Vanderbilt y Jay Gould durante la Edad Dorada. En aquellos años, «los ferrocarriles eran el sistema circulatorio de la revolución industrial» y su control garantizaba la supervisión de los recursos naturales, la mano de obra y la circulación de mercancías (6). En aquellos años, los beneficios estaban asegurados para estos grandes capitalistas gracias a la monopolización del sistema de transportes, lo que permitía a estos industriales acceder a la condición sine qua non del capitalismo: el flujo y la circulación del capital a través de las mercancías.

Los barones ladrones de la tecnoinformática de nuestra era sostienen su control monopolístico manteniendo un acceso cerrado e impenetrable a la información a través de los efectos de red y la propiedad de activos intangibles mediante patentes. Estas grandes corporaciones de los sectores de la información y las comunicaciones surgen como sanguijuelas pegadas a las personas «conectadas a la red», succionando cada nanómetro de información para alimentar los algoritmos. Esta inmensa cantidad de información apropiada alimenta la inteligencia artificial que ahora se erige como algo sin precedentes, el mayor mecanismo de robo de conocimientos de la historia de la humanidad. La inteligencia artificial celebrada hoy a bombo y platillo por las narrativas de los poderosos sería inconcebible sin el monumental saqueo de conocimiento del que se han apropiado los Bit Tiranos de todo el planeta.

Como describe elocuentemente Larson, siguiendo las lecciones de Mariana Mazzucato, esta tiranía monopolística en el reino de los bits no se consolidó por sí sola. Mientras que el discurso dominante anclado en ideologías de logros personales retrata a Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs, Jeff Bezos y Larry Page como hombres ejemplares y creativos que ahora poseen los conglomerados más ricos del mundo gracias a sus tremendos esfuerzos personales, Larson es notablemente claro al demostrar las conexiones profundamente entrelazadas que estas corporaciones tienen con el aparato militar y la proyección beligerante del imperialismo estadounidense en todo el mundo, desde la Guerra Fría hasta nuestros días. Como revela claramente Bit Tyrants, los nombres y las sonrisas de los pocos afortunados que pasean por las alfombras rojas llevan tras de sí la sombra y el aliento del Pentágono. Así, en esta búsqueda por comprender los orígenes de los Bit Tyrants, Larsen explica que no sólo los monopolios privados ejercidos por estas corporaciones sobre estas tecnologías son socialmente insostenibles, sino que los avances tecnológicos no se originaron en estas empresas en primer lugar. El entrelazamiento del poder político, militar y corporativo dirigido por los datos convierte a estos tiranos en una fuerza imparable en el ámbito legal. Las leyes antimonopolio parecen irrisorias ante la apropiación cada vez más despiadada de beneficios extraordinarios y el control monopolístico de toda la información depositada en la red. Sumergida en lo que Thorstein Veblen llamaría «barbarie depredadora», esta clase ociosa del siglo XXI basa su riqueza en enormes cadenas globales de explotación y apropiación privada de datos, que operan en el escenario de las leyes, con enormes tropas de siniestros abogados y grupos de presión empleados para eludir cualquier amenaza a su riqueza. Tanto los conservadores como los liberales de Estados Unidos se inclinan ante su reinado, besándoles la mano y asegurando en cada contienda electoral las mejores condiciones para perpetuar la acumulación capitalista. En lugar de perseguir una política de bienestar social, cada candidato -independientemente de que sea republicano o demócrata- hace esfuerzos monumentales para ganarse la sonrisa más encantadora de estos barones capitalistas del siglo XXI, ya que esto define quién llega a disfrutar del Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.

La vocación monopolista de estos grandes tiranos es evidente en varios rincones del mundo, donde han operado en las sombras del cabildeo político. En la periferia, operan descaradamente y sin límites. En Europa, han conseguido eludir las estrictas políticas antimonopolio, mientras que en China, tratan de obstaculizar el crecimiento exponencial de las corporaciones tecnológicas chinas mediante guerras comerciales que pretenden limitar a toda costa su entrada en el mercado mundial. El mundo se disputa entre los magnates de los bits en la búsqueda del control sobre el tiempo, la información y los datos.

Ante este mundo imperante controlado por los tiranos de los bits, Larson reclama la necesidad urgente de invertir y anular esta jerarquía. La posibilidad de concebir siquiera una metamorfosis socialista postcapitalista, como sugiere, requiere derribar los muros del control privado sobre la información y el conocimiento. Requiere contemplar la socialización de las necesidades humanas como el fundamento básico para regir la recopilación y el uso de la información. Requiere liberar a las personas de las cadenas de control depredador y monopolístico que estos gigantes tecnológicos mantienen y refuerzan en todo el mundo (251-53). Por lo tanto, Larson nos insta a «reconocer un socialismo en línea como la principal prioridad para un cambio radical, sustituyendo el poder que ejerce el sector tecnológico por un control democrático sobre las plataformas de Internet… donde los trabajadores que las mantienen y los usuarios que las hacen divertidas decidan cómo van a funcionar». (También diría que esta afirmación es aplicable al socialismo offline ).

Mientras no se produzca el cambio, la creatividad siga sometida al imperativo cuantificable y mercantilizable de la acumulación, los algoritmos se guíen bajo la tutela de los monopolios y la ciencia y la tecnología sigan sometidas y subsumidas a la lógica del beneficio mientras las rentas tecnológicas por el control de los bits dicten el movimiento y la codicia insaciable de los monopolios de la economía global, seguiremos viviendo en lo que Marx concibió como «prehistoria». Larson nos llama a liberarnos del imperativo del valor de cambio y a situar la subjetividad humana y el valor de uso en el centro del desarrollo tecnológico. Esto no debe hacerse mediante débiles y pragmáticos disfraces legales que sólo han legitimado y alimentado el dominio del capital monopolista, sino mediante una profunda subversión social que sitúe la vitalidad de la condición humana en el centro, frente al Tánatos capitalista.

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2. El socialismo como igualdad de oportunidades

La «Nota económica» de la semana de Prabhat Patnaik está dedicada al proyecto de eliminación del término «socialismo» de la Constitución india. Patnaik, a partir de la interpretación de este término por parte del Tribunal Supremo Indio como «igualdad de opo
rtunidades», propone las medidas básicas que deberían suponer esta igualdad en el país.
https://peoplesdemocracy.in/

Definir el socialismo Prabhat Patnaik

A LA AUDIENCIA de una petición presentada el 22 de noviembre para eliminar el término «socialismo» del Preámbulo de la Constitución india, el presidente del Tribunal Supremo de la India hizo dos observaciones significativas: en primer lugar, el término «socialismo» en el Preámbulo de la Constitución no se utiliza en ningún sentido doctrinario, sino que se refiere más bien a un Estado de bienestar que garantice la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos; y en segundo lugar, el «socialismo» en este sentido forma parte de la estructura básica de la Constitución; no es sólo un añadido al Preámbulo, sino algo que impregna la esencia misma de lo que queremos que sea la república india.

El CJI se abstuvo de dar al «socialismo» un carácter institucional. En todo el mundo, el término «socialismo» se ha interpretado como la propiedad social de los medios de producción, al menos de los medios de producción clave; pero el CJI, al definir el «socialismo» en términos de resultado y no de institución de la propiedad, sugirió que la empresa privada no era incompatible con el «socialismo»; lo que realmente importaba era la creación de un Estado del bienestar que garantizara la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.

La definición institucional del socialismo, en términos de propiedad de los medios de producción, se utiliza de forma generalizada porque la propiedad social se considera una condición necesaria para garantizar un Estado del bienestar con igualdad de oportunidades. Sin embargo, el CJI sugirió que este resultado podría obtenerse incluso sin la institución de la propiedad social. Sin duda, el socialismo no se preocupa únicamente de crear un Estado del bienestar con igualdad de oportunidades; su objetivo es de mayor alcance, a saber, crear una nueva comunidad trascendiendo el estado de fragmentación en individuos atomizados que el capitalismo aporta a una sociedad. Pero la nueva comunidad también debe caracterizarse por un estado de bienestar con igualdad de oportunidades; la cuestión es si ese estado de bienestar con igualdad de oportunidades puede lograrse incluso sin la propiedad social de los medios de producción.

Creemos que no puede; pero no entraremos aquí en este debate, aparte de citar algunos casos obvios de contradicción entre la empresa privada y la igualdad de oportunidades. Más bien, instamos al Tribunal Supremo a que se adhiera al compromiso del CJI con la igualdad de oportunidades y examine cómo tendría que ser una sociedad caracterizada por la igualdad de oportunidades. Esto adquiere importancia porque nadie puede argumentar que la sociedad india actual, con su creciente concentración de riqueza por un lado, y su creciente desempleo y pobreza nutricional por otro, avanza en la dirección de garantizar la igualdad de oportunidades; pero entonces surge la pregunta: ¿cuáles son los marcadores de ese avance hacia la igualdad de oportunidades?

Está claro que no puede haber igualdad de oportunidades en un mundo en el que hay desempleo, o lo que Marx había llamado un ejército de reserva de mano de obra. Los ingresos de los desempleados son muy inferiores a los de los empleados, incluso si los primeros reciben un subsidio de desempleo; los hijos de los desempleados, por tanto, sufrirían privaciones de diversa índole que harían imposible la igualdad de oportunidades entre ellos y los hijos de los demás.

Aparte de la desigualdad económica derivada del desempleo, existe también el estigma del desempleo, la pérdida de autoestima por parte de los desempleados, lo que necesariamente supone una infancia traumatizada para la progenie de los desempleados. Ese trauma sólo puede eliminarse, lo que es imprescindible para la igualdad de oportunidades, si se elimina el propio desempleo.

Una forma de superar la privación económica derivada del desempleo sería que los parados ganaran la misma tasa salarial que los empleados, es decir, que la prestación por desempleo fuera igual a la tasa salarial; pero esto no es posible en una economía con empresa privada. La existencia del desempleo actúa como un dispositivo disciplinario sobre los trabajadores, no sólo en el capitalismo, sino en cualquier economía en la que exista un sector privado importante; por ello, que los desempleados ganaran el mismo salario que los empleados o, dicho de otro modo, que la prestación por desempleo fuera igual a la tasa salarial, sería inaceptable en una economía de este tipo, ya que entonces desaparecería este dispositivo disciplinario. El «despido» perdería toda su fuerza punitiva, como ocurriría también en caso de pleno empleo real.

La primera contradicción entre la igualdad de oportunidades, por un lado, y la empresa privada, por otro, se plantea por tanto en la cuestión del desempleo. Pero esté o no de acuerdo con ello, el CJI debe reconocer al menos que la existencia del desempleo es un obstáculo para la igualdad de oportunidades.

El segundo requisito evidente de la igualdad de oportunidades es la eliminación total, o al menos una reducción muy sustancial, de las posibilidades de heredar riqueza. Difícilmente puede decirse que el hijo de un multimillonario y el hijo de un obrero tengan igualdad de oportunidades si el primero hereda los miles de millones de su padre. De hecho, incluso la economía burguesa que atribuye los beneficios de los capitalistas, y por tanto la riqueza, a que tienen alguna cualidad especial de la que carecen los demás, no puede defender la herencia, ya que va en contra de este mismo argumento de «riqueza-por-alguna-cualidad-

El tercer requisito de la igualdad de oportunidades es que, aparte de que se proscriba la herencia, se minimicen las diferencias de riqueza en sí mismas. La riqueza conlleva poder, incluido el poder político y social, y difícilmente puede decirse que una sociedad en la que el poder está desigualmente distribuido ofrezca igualdad de oportunidades a todos. Por lo tanto, aparte de que no debe permitirse que la riqueza se transmita a los hijos, deben evitarse los efectos de la riqueza en forma de proporcionar una ventaja indebida a los hijos durante la vida de los padres, para lo cual deben minimizarse las diferencias de riqueza. Y exactamente lo mismo ocurre con las diferencias de ingresos, que también deben minimizarse si se quiere garantizar la igualdad de oportunidades.

El cuarto requisito obvio es que no debe permitirse que la desigualdad económica afecte a la cualificación educativa o al nivel de adquisición de competencias de la progenie. Esto requiere a su vez que el acceso a la educación y a la adquisición de competencias se iguale para todos, a través de un sistema de educación pública que ofrezca una formación de la más alta calidad, gratuita o a un precio extremadamente simbólico al alcance de todos. Lejos de la privatización que se ha venido produciendo en el ámbito de la educación en nuestro país y en otros lugares bajo el neoliberalismo, que se burla de la igualdad de oportunidades al excluir de su ámbito a un gran número de estudiantes, debería producirse una universalización de la educación pública de alta calidad y totalmente asequible. De hecho, incluso cuando existe un sistema educativo público de este tipo, mientras existan instituciones privadas caras puede haber un falso prestigio asociado a ellas que subvierta la igualdad de oportunidades al favorecer la contratación en dichas instituciones; esto debe contrarrestarse garantizando que las instituciones privadas, si existen, no cobren tasas más elevadas que las públicas. En resumen, sólo pueden ser instituciones benéficas.

El quinto requisito se refiere a la asistencia sanitaria, donde se aplican exactamente las mismas consideraciones. La prestación de una asistencia sanitaria universal de alta calidad, a través de un Servicio Nacional de Salud bajo la égida del gobierno, que sea totalmente gratuita o exija un precio nominal asequible para todos, es una condición esencial para la igualdad de oportunidades.

Estos son algunos requisitos absolutamente obvios y, sin embargo, mínimos para garantizar la igualdad de oportunidades. El hecho de que la socialdemocracia de posguerra, que abultó el Estado del bienestar en los países capitalistas avanzados y utilizó la gestión keynesiana de la demanda para mantener el desempleo al mínimo (en torno al 2% en Gran Bretaña a principios de los años sesenta), no consiguiera alcanzar una auténtica igualdad de oportunidades ni pudiera demostrar ser un logro duradero (se hundió debido a la crisis inflacionista de finales de los sesenta y principios de los setenta) es significativo: demuestra la imposibilidad de alcanzar la igualdad de oportunidades en una sociedad que sigue dividida en función de las clases.

La crisis inflacionista que consumió el Estado del bienestar fue el resultado de la elevada tasa de empleo y también de la pérdida de ese control total sobre los productores de materias primas en tierras lejanas que el colonialismo había proporcionado anteriormente a la metrópoli; estos acontecimientos intensificaron el conflicto de clases y la inflación fue el resultado. Sólo en una sociedad en la que los antagonismos de clase no existen porque los medios de producción son de propiedad social, puede haber una auténtica igualdad de oportunidades.

Pero no discutamos sobre esta cuestión. Dejemos que el Tribunal Supremo siga comprometido con la provisión de un Estado del bienestar con igualdad de oportunidades. Cualquier paso en esa dirección, aunque no llegue al socialismo, debería ser bienvenido por todos los socialistas.

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3. Sindicalismo y ecología

Publican esta semana en Viento Sur este intercambio de opiniones entre Daniel Tanuro y la secretaria general de la CGT francesa, Sophie Binet, aunque esta conversación se celebró en mayo. Uno de los temas clave de nuestro tiempo.
https://vientosur.info/   Diálogo Daniel Tanuro-Sophie Binet (CGT)

Sindicalismo y ecología

Sophie Binet | Daniel Tanuro 30/Nov/2024

Hola Sophie Binet, Secretaria General de la CGT. Hola Daniel Tanuro, militante ecosocialista y autor de varios libros, entre ellos el último, Écologie, luttes sociales et révolution. Gracias a los dos por aceptar la invitación de la UD CGT de Loire Atlantique para grabar vuestra conversación en un momento en que la CGT está a punto de lanzar su plan de acción sindical y medioambiental, a pocos días de los Estados Generales de la Industria y el Medio Ambiente. Daniel, desde hace varios libros intentas ir más allá de la mera observación del estado del planeta para proponer perspectivas y estrategias. En tu último libro, en particular, sitúas a los trabajadores y trabajadoras en el centro de esta estrategia. Está claro que nos interesa esta conversación. En Loire-Atlantique, forma parte de un debate que viene de lejos. A menudo, asociaciones, movimientos y partidos políticos se dirigen a nosotros para hablarnos de tal o cual proyecto perjudicial para el medio ambiente. Por supuesto, habrán oído hablar de Notre-Dame des Landes, pero también hemos luchado contra la construcción de almacenes gigantescos, o contra plantas de metanización igualmente gigantescas. Así que nos parecía importante que la CGT se estructurara y desarrollara una ideología sobre las cuestiones ecológicas desde el punto de vista de la producción, desde el punto de vista del trabajo, desde el punto de vista de la lucha de clases. Eso fue lo que nos motivó. Otra motivación es la realidad denunciada por nuestros camaradas, la realidad que viven en sus empresas.

En concreto, pienso en los trabajadores de la industria agroalimentaria que nos explicaron que, desde hace unos veinte años, han visto cómo la calidad de sus galletas, por ejemplo, se deterioraba al mismo tiempo que sus salarios y sus condiciones de trabajo, con una mayor flexibilidad, etc. Es como si el capital marchara al mismo son. Es como si el capital se moviera en la misma dirección, degradando la producción y degradando a quienes la fabrican. Así que queríamos desarrollar herramientas que permitieran a los trabajadores y trabajadoras repensar su producción, cuestionarla, y luego reestructurarla para que nuestro eslogan “emergencia social y emergencia ecológica” pudiera traducirse en reivindicaciones concretas en nuestras empresas.

Quería señalar estos elementos para situar esta conversación entre vosotros. Daniel, en cada uno de tus libros haces un diagnóstico del estado de decadencia del planeta. Desgraciadamente, tienes que actualizarlo con cada libro que escribes, porque las cosas cambian muy deprisa. ¿Puede decirnos brevemente en qué punto nos encontramos? ¿Y establecer el vínculo con los impactos sociales muy reales?

Daniel Tanuro: En primer lugar, gracias por esta invitación. Me llega al corazón porque, como usted ha dicho, creo que el mundo del trabajo -el mundo del trabajo en general, no sólo el del empleo asalariado- tiene un papel absolutamente decisivo que desempeñar si queremos detener el desastre ecológico. Así que me siento muy feliz, e incluso halagado, de que me hayan pedido que participe en esta conversación con Sophie Binet, Secretaria General de la CGT.

Dicho esto, intentaré responder sucintamente a su pregunta. Una buena manera de comprender la extrema gravedad de la crisis llamada ecológica es remitirse a los estudios sobre el cambio global. Los científicos que trabajan en este campo transdisciplinar sintético consideran que existen nueve parámetros para la sostenibilidad de la especie humana en este planeta: el ciclo del carbono (clima), la biodiversidad, el agua dulce, los cambios en el uso de la tierra, la acidificación de los océanos, la contaminación química, la contaminación atmosférica de partículas, la capa de ozono estratosférico y los ciclos del nitrógeno y el fósforo. En un primer informe, presentado hace unos quince años, estos investigadores estimaban que se habían superado los umbrales de sostenibilidad para tres de estos parámetros (clima, biodiversidad y nitrógeno/fósforo).

Recientemente, los que han desarrollado este trabajo han estimado que los umbrales se han superado para seis, o incluso siete, de estos parámetros. Esto da una buena idea de la gravedad de la crisis y de lo rápido que se está desarrollando. De los nueve parámetros, el clima es una cuestión absolutamente capital. Permítanme darles sólo un dato: si la una cantidad de hielo acumulado en el continente antártico desapareciera por completo, elevaría el nivel de los océanos en 80 metros. Aclaro de entrada que esta desaparición total no está en el orden del día en este momento. Sin embargo, lo que sí está a la orden del día, y lo que podría ocurrir muy rápidamente, es la ruptura de dos enormes glaciares, uno al este y otro al oeste. Están situados en el continente antártico, por debajo del nivel del océano, que se está calentando. Como consecuencia, las masas de hielo tienden a levantarse del lecho rocoso, acelerando el deslizamiento y aumentando el número de grietas. El lecho rocoso se inclina hacia el océano profundo. Al mismo tiempo, en verano se forman lagos de aguas abiertas en la superficie de los glaciares. La acción combinada del desprendimiento en la base y la entrada de grandes cantidades de agua a través de las grietas podría provocar una ruptura repentina, precipitando una enorme cantidad de hielo al océano de una sola vez. Los especialistas estiman que cada uno de estos dos enormes glaciares contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar 3,5 metros, lo que supone un total de 7 metros.

Es imposible determinar cuándo se desprenderá el hielo. Pero los equipos de glaciólogos que estudian el glaciar Oeste (los Twaithes) afirman desde hace quince años que su ruptura es inevitable. Estos son sólo dos datos de las amenazas que se ciernen sobre nuestras cabezas. Estas amenazas son totalmente sociales, porque los trabajadores, las mujeres, los jóvenes, los pequeños agricultores y los pueblos indígenas son las principales víctimas de todos estos trastornos.

Según el último informe del IPCC, cerca de 3.500 millones de personas en la Tierra están ya gravemente afectadas por el cambio climático (recordemos que éste es sólo uno de los nueve parámetros). Eso es casi la mitad de la humanidad. Ni que decir tiene que estos 3.500 millones de personas no se encuentran entre la gente rica. Al contrario, es la gente más pobre de la humanidad, sobre todo en los países pobres. Para colmo de males, son precisamente estas personas las que menos responsabilidad tienen en el desastre ecológico. En algunos casos, no tienen ninguna. Creo que estos datos bastan para responder a su primera pregunta, sobre la situación y el impacto social. En mi opinión, la crisis ecológica no es una cuestión que el mundo laboral pueda ignorar. Al contrario, es el gran reto del siglo. Los proyectos de transformación social, justicia social e igualdad de derechos que siempre han impulsado el mundo del trabajo y el movimiento sindical desde su fundación tienen ahora como piedra angular una respuesta adecuada, una respuesta de clase, una respuesta progresista a los desafíos ecológicos.

Gracias, Daniel. Antes de ceder la palabra a Sophie, ¿existe un vínculo científico entre todos estos trastornos y el sistema económico capitalista? 

D. T.: Sin duda. La mayoría de las y los científicos se niegan a establecer este vínculo por razones ideológicas, porque no quieren tener que sacar la conclusión política. Pero basta con un razonamiento científico bastante elemental. De hecho, todos los fenómenos que he mencionado en los que se superan los umbrales de sostenibilidad apuntan a la misma cuestión: los límites del desarrollo humano. Y una de las características del capitalismo es, como decía Marx, que no tiene más límite que el propio capital. La fórmula puede parecer un poco enigmática a primera vista, pero es muy poderosa y muy precisa. ¿Qué es el capital? Una relación social de explotación del trabajo con un único objetivo: la acumulación de beneficios. Evidentemente, la explotación requiere que se inyecten recursos naturales en el proceso de producción. Mientras haya mano de obra que explotar y recursos naturales que saquear, el capital seguirá su curso. Por lo tanto, este sistema es productivista por definición. No es el resultado de ninguna decisión política, sino de la competencia entre millones de propietarios de los medios de producción y distribución. Todos están obligados, so pena de quiebra, a producir más y más rápido que sus competidores. El productivismo está verdaderamente en el ADN del capitalismo. Por eso la crisis ecológica no hace más que agravarse, a pesar de toda la retórica que hemos escuchado de los gobiernos en los últimos 40 años. En cuanto al cambio climático, es absolutamente obvio: aunque tenemos que abandonar los combustibles fósiles para lograr cero emisiones netas en 2050, las emisiones de CO2 siguen aumentando y el desastre se agrava.

Sophie, supongo que las observaciones de Daniel, en particular el hecho de que estas perturbaciones afecten de forma diferente a las clases sociales y a las regiones del mundo, refuerzan a la CGT en su planteamiento que vincula la urgencia ecológica y la urgencia social.

Sophie Binet: Sí, y ha sido importante que Daniel empezara con estos recordatorios. Es sorprendente que en general se siga restando importancia a la cuestión medioambiental. Sin embargo, es el mayor desafío y la humanidad nunca se ha enfrentado a un reto tan grave e importante. Lo que me parece muy chocante es que los políticos no tengan en cuenta los diagnósticos científicos. ¿Cómo es posible? A pesar de todos los desacuerdos entre las y los investigadores, estos diagnósticos son, sin embargo, muy claros. La gravedad de la amenaza está bien establecida. No podemos decir que no lo sabemos. Hay una ceguera colectiva que es muy impresionante. ¿Por qué? En primer lugar, porque la crisis medioambiental es el resultado del sistema capitalista, algo que no quieren decir. En segundo lugar, porque la crisis medioambiental es en realidad una crisis social. No estamos todos en el mismo barco. Cuando eres multimillonario, la crisis medioambiental no es un problema.

Zonas enteras serán inhabitables, pero no todo el planeta. Para los multimillonarios, siempre habrá paraísos con aire acondicionado en los que vivir. Y pueden seguir especulando con la crisis medioambiental, porque proporciona nuevos mercados para el capitalismo. Por poner un ejemplo desde una perspectiva muy pequeña, hay un gran mercado desarrollándose en el campo del aire acondicionado, que ha sido claramente identificado por el capital. Podríamos multiplicar los ejemplos de este tipo. Es importante entender esto: si nosotras, las trabajadoras y trabajadores, no nos apropiamos de esta cuestión, o bien los capitalistas no responderán a la cuestión medioambiental porque no les interesa hacerlo, o bien responderán según sus propios intereses, que no son los nuestros.

Esto nos pondrá en desventaja al multiplicar las contradicciones entre las cuestiones sociales y medioambientales. Lo hemos visto en la movilización de los agricultores que quieren poder vivir de su trabajo. Esta movilización convergía fuertemente con la de las y los asalariados. Lo que se planteó fue la cuestión de los ingresos. Si los agricultores y agricultoras tienen un problema de ingresos, es debido a la desregulación de la agricultura y al hecho de que las cuotas de producción se han disparado. Como consecuencia, sus ingresos se han desplomado debido a la caída de los precios de los productos básicos. Entonces, ¿qué ha pasado? Para evitar responder a esta pregunta, que inquieta profundamente a la agroindustria, el gobierno ha llegado a un acuerdo con la FNSEA [principal organización agraria] para organizar desviar todo el problema: fingir que la movilización tenía por objeto rechazar las normas medioambientales. Es cierto que su decisión les facilita la vida a corto plazo, porque es cierto que había mucho papeleo, que tenían muy poco apoyo y que les ponía las cosas aún más difíciles. Pero a medio plazo y en un futuro no muy lejano, las y los agricultores serán los primeros perjudicados. Son las primeras víctimas de los productos que utilizan. Tienen las tasas más elevadas de cáncer. También están en primera línea del cambio climático, con los problemas que éste plantea para la calidad y la cantidad de su producción. Así que está claro que, para hacer frente a los retos medioambientales, tenemos que cuestionar varios de los dogmas del capitalismo. Como se niegan a cuestionarlos, somos nosotros quienes pagamos el precio. Lo vemos en la agricultura. Lo vimos antes con los Chalecos amarillos, cuando el gobierno pretendía responder al problema de la contaminación causada por el transporte imponiendo un impuesto sobre el carburante sin gravar queroseno y sin poner en marcha la progresividad necesaria para que paguen más los que más contaminan. Se trataba, evidentemente, de una violenta injusticia social. Así que tenemos que preocuparnos de esta cuestión ecológica. Tenemos que hacerlo, porque no podemos responder a ella sin transformar radicalmente el modelo de producción. Ahora parece que ya no es tanto, pero durante mucho tiempo, parte del discurso verde era “tenemos que cambiar las acciones cotidianas haciendo que la gente sea más responsable, etc.”. Vemos que esto no está en absoluto a la altura. Tenemos que transformar la finalidad de la producción, la forma en que está organizada, la forma en que producimos. De eso es de lo que hablamos como sindicalistas. La única manera de superar las contradicciones entre las cuestiones sociales y medioambientales es que las convirtamos en una cuestión importante y cotidiana, del mismo modo que los salarios y las condiciones de trabajo, por ejemplo. Porque va a tener un impacto sobre nosotras y nosotros; ya está teniendo un impacto directo sobre el futuro de nuestros empleos, nuestras condiciones de trabajo y el significado de nuestro trabajo.

Con el ejemplo de las y los agricultores, usted pinta un buen cuadro: por un lado, el gran reto de apropiarse del tema; por otro, el hecho de que a los agricultores y agricultoras, pero también quizás a los trabajadores y trabajadoras, les cuesta cuestionar su producción porque, muy a menudo, sus derechos están estrechamente ligados, si no a su trabajo, al menos a su empleo. ¿Cómo puede la CGT superar esta aparente oposición? ¿Cómo emanciparnos para abordar estas cuestiones cuando nuestros empleos nos obligan de alguna manera a seguir en el sistema?

S.B.: Creo que es muy importante que no nos escondamos detrás del hecho y que digamos tranquilamente “sí, hay contradicciones entre las cuestiones sociales y medioambientales”. Así que tenemos que ponernos en condiciones de superarlas, y eso también significa organizar confrontaciones y construir estrategias. Para la CGT, es normal, es nuestra marca de fábrica: para superar estas contradicciones, hay que partir del trabajo, de las y los trabajadores. Lo primero que hay que hacer es acabar con el chantaje laboral. Nos enfrentamos a él continuamente.

Por ejemplo, hace muy poco, Tefal fue criticada porque su fabricación de utensilios de cocina se basa en el uso de moléculas altamente contaminantes llamadas PFAS. Estos contaminantes eternos son extremadamente peligrosos, peores que el amianto. Cuando hubo una propuesta de ley para prohibirlos, muy importante desde el punto de vista de la salud pública, la dirección explicó a los empleados que si la ley se aprobaba, la empresa tendría que cerrar. Estoy muy orgulloso de que sólo el sindicato CGT de Tefal se negara a aceptar este chantaje laboral. Lo denunciaron y dijeron que había que prohibir esos contaminantes eternos, pero que no correspondía a los trabajadores y trabajadoras pagar la factura.

En realidad, lo que hace falta para evitar este chantaje laboral es instaurar lo que en la CGT llamamos la seguridad social profesional medioambiental. En un principio, proponíamos una seguridad social profesional. Dada la magnitud de la crisis ecológica, podemos añadir el término medioambiental. El principio es que cuando hay que transformar un proceso de producción, como en Tefal, el primer paso es asegurar los puestos de trabajo y las garantías colectivas para las y los empleados. Si hay que transformar sus puestos de trabajo, les formamos mientras se transforma la planta, tras lo cual recuperan sus empleos. Lo mismo hicimos con el cierre de las centrales térmicas de carbón: la CGT dirigió una gran lucha en Gardane, en la región de Bouches-du-Rhône, gracias a la cual conseguimos mantener los contratos de trabajo de la gente asalariada. No fue despedida y se ideó un plan para reconvertir la central de carbón mediante un proceso algo menos contaminante: la metanización, para producir gas a partir de la madera de los muebles usados recuperada en un cortocircuito en un radio de 100 km de la central. En estos momentos, estamos esperando a que la central vuelva a funcionar. Hay un bloqueo importante por parte de las autoridades, pero gracias a la lucha y a la relación de fuerzas, se ha mantenido el contrato de trabajo de la gente. De hecho, eso es lo que hay que generalizar. Tenemos algunas propuestas muy concretas para poner en marcha este sistema. Por ejemplo, a nivel de rama, debería haber una cotización obligatoria para las empresas; debería ser progresiva, pagando primero las empresas más grandes para responsabilizar más a las principales. Esto permitiría disponer de fondos de transición para garantizar el mantenimiento de los salarios mientras la empresa se transforma.

Daniel, en tu último libro señalas la dificultad de que los trabajadores y trabajadoras sean realmente activos y estén plenamente concienciados en cuestiones ecológicas. ¿Qué opina de las propuestas de Sophie y de la CGT?

D.T.: Estas propuestas se solapan con las presentadas por la izquierda norteamericana en el marco de su proyecto Green New Deal, en particular la idea de una garantía de empleo ecológico. Ciertamente, hay que reconvertir la economía en general y el sistema productivo en particular. Habrá que reducir o suprimir progresivamente una serie de actividades de producción, y no son los y las trabajadoras quienes tienen que soportar la peor parte. Por tanto, hay que garantizarles una reconversión en una actividad socialmente útil y ecológicamente responsable. Pero esta garantía no debe ser individual. La reconversión debe ir acompañada no sólo del mantenimiento de los ingresos, sino también del mantenimiento de los colectivos de trabajo. Mantener la fuerza del colectivo es muy importante. Demasiado a menudo en el pasado, los gobiernos y los empresarios han utilizado la orden de la reconversión para ahogar al pez, para dispersar a los trabajadores en planes que, al final, no conducían a ninguna reconversión real. Mantener colectivos de trabajo significa mantener colectivos de resistencia y creatividad. Esto es absolutamente vital.

Dicho esto, en términos estratégicos, creo que debemos ampliar el alcance del debate. Hablamos de ello cuando me invitaste a Nantes hace poco. En la CGT, se hace mucho hincapié en la producción. Quizás haya que ponerse de acuerdo sobre los términos. Cuando Marx hablaba del modo de producción capitalista, se refería al nivel muy general del modo en que la humanidad produce su existencia social. En este sentido, el modo de producción incluye no sólo la producción en el sentido estricto del término, sino también lo que llamamos reproducción social, es decir, todas las tareas relacionadas con la educación, la sanidad, el cuidado de los ancianos, el cuidado de los niños, el transporte, la gestión de los residuos y del medio ambiente, etcétera.

¿Por qué creo que es importante, en términos estratégicos, ampliar el debate a estos sectores? Porque parto de la base de que los trabajadores y trabajadoras de estos sectores están más abiertos y son más conscientes del problema ecológico. En general, en el contexto actual, creo que los trabajadores y trabajadoras del sector de la producción son más propensos a quedar atrapados por el discurso sobre la competitividad y el chantaje por los puestos de trabajo que mencionaba Sophie. Porque están bajo la coacción más directa de la dictadura del beneficio, por un lado, y bajo la amenaza de las deslocalizaciones de empresas, por otro. Atención: no estoy diciendo en absoluto que las y los trabajadores de la industria pesada sean incapaces de comprender la crisis ecológica. Sé que hay varios ejemplos notables de luchas dirigidas por trabajadores industriales que se han enfrentado frontalmente a las cuestiones ecológicas. Pero la mayoría se dan en empresas que se enfrentan al cierre por parte de la dirección. Normalmente, me parece que hay más posibilidades de hacer avanzar el debate en los sectores de reproducción social. ¿Por qué? En primer lugar, la amenaza de deslocalización no es operativa. En segundo lugar, los trabajadores y trabajadoras están en contacto directo con las personas usuarias, lo que ofrece oportunidades de convergencia, unidad de acción -en torno a cuestiones de salud y salud medioambiental, por ejemplo- y, por tanto, de politización. En tercer lugar, en los sectores de la reproducción existe una contradicción flagrante entre la ideología oficial de servicio al público y la realidad de una gestión sometida a planes de austeridad neoliberales. En cuarto lugar, los sectores de la reproducción están muy feminizados, y las mujeres en general están más concienciadas que los hombres sobre la cuestión de los cuidados en general, y por tanto también sobre el cuidado del medio ambiente. La experiencia de los sindicatos estadounidenses desde el giro neoliberal es esclarecedora. Han atravesado una crisis muy profunda de deterioro de las relaciones de fuerza y es en los sectores de cuidados, donde hay más oportunidades de contacto con las personas usuarias, donde mejor han resistido, hasta el punto de volver a la ofensiva con reivindicaciones combativas. Creo que hay que intentar utilizar esta especificidad del sector de la reproducción para promover una toma de conciencia en todo el movimiento sindical, lo que confiere un papel estratégico a la dimensión intersectorial y a las instancias del movimiento sindical.

S.B.: No estoy de acuerdo con Daniel en eso. Es cierto que en el sector de los cuidados y los vínculos, la conciencia ecológica es más fácil y hay menos contradicciones y obstáculos. La CGT tiene muchas propuestas en este sector. Esto es muy importante. Pero si las y los sindicalistas, y si la izquierda en general, no responde a la situación de la industria, si no aborda las contradicciones entre lo social y lo ecológico en la producción, entonces será impotente para impedir la degradación de la que se nutre hoy la extrema derecha, con cierres de fábricas y pérdidas de empleos.

Además, sabemos que hoy en día, por desgracia, los empleos en el sector productivo y los empleos en el sector reproductivo no se recompensan de la misma manera. De hecho, son los empleos productivos los que tiras hacia arriba los ingresos en los hogares asalariados. Por último, no cabe duda de que tenemos que transformar los patrones de consumo, pero seguimos necesitando la industria.

Se ha deslocalizado tanto en los últimos años que, en cierto modo, esto facilita la convergencia. Porque el reto a escala francesa y europea es relocalizar nuestra industria, para acabar con la especialización global de la producción, que organiza la competencia entre trabajadores, hace que se disparen las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte y arrastra a la baja las normas medioambientales. Porque cuando producimos en países con bajos costes sociales, también tenemos bajos costes medioambientales. Tenemos que relocalizar, y esto debe ir acompañado de un replanteamiento global de lo que producimos, de lo que la gente necesita y de cómo podemos producir menos pero de forma más sostenible.

La globalización ha enfrentado los intereses de las personas asalariadas y de las consumidoras: a las primeras les interesa que la producción, y por tanto el empleo, siga en Francia; y a las consumidoras les interesan productos cada vez más baratos para poder seguir viviendo con salarios estancados. Por tanto, es necesario relocalizar la producción para poder aumentar tanto los salarios como el nivel de vida. Compraremos productos que pueden costar más (porque se venden al precio justo), pero que durarán más. Al mismo tiempo, tenemos que analizar toda la producción innecesaria que hay que detener, al tiempo que protegemos a los trabajadores y trabajadoras y reequilibramos los sectores.

En lo que estoy de acuerdo con Daniel es en que necesitamos desarrollar el sector de los cuidados. Es una cuestión importante. Hace varios años, la CGT lanzó una gran campaña llamada revalorizar el trabajo de cuidados. Es una gran cuestión feminista porque estos sectores están predominantemente feminizados, y devaluados en términos salariales porque están feminizados. Se basan en parte en el trabajo no asalariado, ya que las mujeres siguen realizando la mayor parte de las tareas domésticas. En los debates feministas sobre la estrategia de emancipación de las mujeres, la CGT siempre ha rechazado el salario maternal, que implica destinar a las mujeres a estas tareas domésticas dándoles un pequeño salario para pasar la píldora. Para la CGT, las mujeres deben tener el mismo acceso al trabajo remunerado que los hombres porque es un vehículo de emancipación. Para nosotros, lo que hace falta es socializar las tareas domésticas y, en consecuencia, ampliar los servicios públicos para atender a las personas dependientes -ya sea la primera infancia, las y los ancianos dependientes, las personas enfermas, etc.- y proporcionarles un nivel de vida digno. Cuando no hay servicios públicos, son las mujeres las que se ocupan de ello gratuitamente.

El objetivo es socializar las tareas domésticas para que las mujeres puedan trabajar y, ampliando estos servicios públicos, elevar el nivel de empleo. Al mismo tiempo, hay que luchar contra la precariedad, que es la norma hoy en día. Pienso, por ejemplo, en las ayudas a domicilio para personas mayores dependientes, o en las cuidadoras de niños pequeños: los niveles salariales son catastróficos. Aumentar los salarios para acabar con la precariedad es también un reto importante. Pero creo que sería peligroso precipitarse olvidando la necesaria transformación de la industria. No podemos abandonar el empleo industrial. No podemos dejar que los capitalistas destruyan el empleo industrial con el pretexto del medio ambiente. Lo que hay que hacer es transformar el aparato productivo por sectores.

Me gustaría hacer un paréntesis sobre la extrema derecha, ya que la has mencionado. Una extrema derecha que consigue establecer el vínculo entre lo social y lo medioambiental da contrasentido y en su propio interés. Una extrema derecha que está en contra del aumento del salario mínimo, que está en contra de los intereses de los trabajadores y trabajadoras, incluso en la cuestión ecológica, que argumenta demagógicamente sobre la simplificación de las normas, a favor del empleo, etc. Y tenemos que reconocer que, a pesar de todo, la extrema derecha avanza, en votos y en ideas. ¿Cómo explicar este fenómeno y, sobre todo, cómo contrarrestarlo?

D.T.: Estoy totalmente de acuerdo con Sophie: no podemos ignorar la cuestión del sector productivo, porque sería poner la alfombra roja a la extrema derecha, o más bien la alfombra marrón. Lo vemos claramente en Estados Unidos con la nueva candidatura de Trump, que trata de seducir demagógicamente los trabajadores y. trabajadoras de los sectores de los combustibles fósiles explotando su miedo a su reclasificación.

Pero quiero insistir en la necesidad de tener presente el marco general. Las limitaciones de la crisis ecológica son tales que la izquierda no puede limitarse a exigir la relocalización de la producción industrial en los países capitalistas desarrollados. Al mismo tiempo -como ha dicho Sophie- esta producción debe someterse a un examen crítico basado en las necesidades reales, para abandonar la producción inútil y nociva. Relocalizar esta producción en nuestros propios países no tendría sentido. También creo que debemos cuestionar el uso del término relocalizar. No estoy impugnando las intenciones de nadie. Sólo señalo que el término puede interpretarse en un sentido más bien nacionalista: «nos han robado nuestros puestos de trabajo, se los han dado a los polacos, queremos que nos devuelvan nuestros puestos de trabajo aquí, y peor para los empleados polacos». Es una cuestión compleja que requiere un enfoque internacionalista.

Más allá de eso, la gran dificultad es la siguiente: la crisis ecológica, o más bien la crisis ecosocial, es tan grave que nos vemos obligados a producir menos en general. Así que tenemos que compartir más y decidir juntos, democráticamente, cuidar el planeta. Cuidar el planeta, porque no hay otro planeta en el sistema solar que pueda albergarnos. Y cuidar de los hombres y mujeres que viven en este planeta.

Es en este contexto, en mi opinión, donde el sector de los cuidados ocupa una posición estratégica. No en términos de prioridad para la acción sindical cotidiana en el sector productivo, pero sí en términos de palanca de sensibilización del movimiento sindical interprofesional y de alternativa para la sociedad. En este sentido, estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho Sophie sobre la importancia del hecho de que se trata de sectores muy feminizados. Además, hay muchas mujeres de origen extranjero en estos sectores. Hay toda una serie de factores de sensibilización interseccional que también son importantes en la lucha contra la extrema derecha.

Sophie tiene toda la razón al advertir contra la forma en que la extrema derecha explota la cuestión ecológica. Trump reunió a una veintena de jefes de las industrias del petróleo y del carbón en su feudo de Mar-a-Lago, en Florida. Les dijo en esencia: si soy reelegido, anularé todas las medidas de Biden en favor de una transición de tipo capitalismo verde; ya que os interesa, donad mil millones a mi campaña electoral. Según Politico, los consejeros delegados de las empresas de combustibles fósiles están redactando los decretos presidenciales que Trump sólo tendrá que firmar si vuelve a la Casa Blanca. Estos capitalistas saben desde hace más de 40 años que la quema de combustibles fósiles provocará un cambio climático catastrófico. Simplemente no les importa.

Los jefes de la gran industria alemana optaron por Hitler en la década de 1930, para que Hitler pudiera deshacerse de los sindicatos. Del mismo modo, hoy en Estados Unidos, los jefes de las grandes industrias de combustibles fósiles y afines están dispuestos a poner a un neofascista en el poder para que les libere de cualquier restricción a sus beneficios. En Europa se observan tendencias similares. Existe, pues, un peligro muy grande que requiere una respuesta global, es decir, un plan ecosocialista. En este plan, las garantías de empleo verde, el mantenimiento de los ingresos y la preservación de los colectivos de trabajo desempeñan un papel central, junto a otras reivindicaciones.

S.B.: No podría estar más de acuerdo. La extrema derecha está ahora a las puertas del poder o en el poder en cada vez más países de todo el mundo. No se puede entender su auge sin vincularlo a la situación medioambiental. De hecho, es un factor determinante, por varias razones. En primer lugar, porque este ascenso de la extrema derecha no es espontáneo: está organizado y apoyado por el capital, que invierte mucho dinero en él. En cualquier periodo en que el capital esté en crisis, necesita a la extrema derecha para aplicar soluciones autoritarias. Tras la crisis de 1929, para evitar revoluciones sociales, el eslogan de algunos empresarios era Antes Hitler que el Frente Popular. Hoy ocurre lo mismo. Los capitalistas son muy conscientes de que la crisis medioambiental obliga a cambiar radicalmente de software y, en particular, a invertir la escandalosa desigualdad en la distribución de la riqueza. Como son profundamente codiciosos por naturaleza, apoyan y organizan a una extrema derecha escéptica con respecto al clima para impedir estos cambios.

En segundo lugar, la crisis medioambiental es un trampolín para la extrema derecha porque fomenta la guerra y la migración. Por consiguiente, se nutre de suscitar temores, diciendo que los países del norte están siendo inundados por una ola migratoria. Es un mecanismo terrible. En tercer lugar, la extrema derecha explota las contradicciones entre lo social y lo medioambiental cuando no somos capaces de superarlas. Por ejemplo, en la industria automovilística francesa se han perdido 50.000 empleos en los últimos tres años y se perderán otros 50.000 en los próximos tres, utilizando el medio ambiente como pretexto. Nos dicen que esos dos años son necesarios para organizar el paso de los vehículos de combustión interna a los eléctricos, que pronto será obligatorio. Pero sabemos contar. Está claro que al final se fabricarán aún menos vehículos en Francia. Con el pretexto de pasar de los vehículos de combustión fósil a los eléctricos, estamos asistiendo a un aumento de las deslocalizaciones, con una gran pérdida de puestos de trabajo.

Al final, salimos perdiendo en dos frentes: como dejamos que los fabricantes decidan lo que más les interesa en términos de valor añadido, prefieren producir vehículos de muy alta gama. Estos vehículos son muy contaminantes porque requieren muchas baterías pesadas, que están fuera del alcance del francés medio. Por consiguiente, la descarbonización del vehículo penaliza doblemente al mundo laboral: pierdes tu empleo y ya no puedes desplazarte porque no puedes permitirte comprar un vehículo supuestamente no contaminante (pero que contamina). Es más, nos vamos a quedar con las zonas de bajas emisiones. Es una bomba social. Ya sé cuál será el resultado: desgraciadamente, la bomba social se utilizará como pretexto para dar marcha atrás a campo abierto, por ejemplo, no introduciendo zonas de bajas emisiones. Todo por no haber torcido el brazo a los fabricantes de automóviles.

El sindicato metalúrgico CGT ha elaborado un proyecto para demostrar que se puede fabricar un vehículo eléctrico en Francia a bajo coste: unos 15.000 euros, es decir, aproximadamente la mitad del precio de los vehículos eléctricos que se ofrecen hoy en día. Evidentemente, no es el mismo vehículo: es el 4L de los coches eléctricos. Pero también es una forma de sobriedad decirnos que quizá no necesitamos tener un coche enorme. Si necesitas recorrer 1.000 km, puedes alquilar un coche distinto del que utilizas a diario. Se trata de un cambio de uso que respondería tanto a la necesidad de las y los asalariados de conservar su empleo en Francia como a la de la ciudadanía de conservar su derecho a la movilidad. Evidentemente, el objetivo no es aumentar el transporte individual, sino disponer de un transporte público con bajas emisiones de carbono. Así que necesitamos un gran plan de infraestructuras de transporte público.

D.T.: Es lo que iba a decir: ¡la prioridad es desarrollar un transporte público gratuito y de calidad! Volviendo a la extrema derecha y la ecología, tengo una fórmula concisa: en mi opinión, en este ámbito, la extrema derecha se aprovecha del fracaso inevitable del llamado capitalismo verde, que es a la vez ecológicamente ineficaz (no detiene la catástrofe) y neoliberal, y por tanto profundamente injusto socialmente. Este doble fracaso abre el camino a la extrema derecha.

La idea de que hay que transformar el sistema de producción en función de las necesidades, elegir colectivamente la producción en función de los sectores, parece positiva. Parece una utopía realizable. Algunos detractores del sistema actual también proponen la idea del decrecimiento. No todo el mundo está de acuerdo. Quizá porque, en nuestra mente, el crecimiento es la clave del empleo y de la felicidad. Pero también porque necesitamos crecimiento, incluso a nivel nacional, dada la falta de hospitales, escuelas, etc. ¿Qué piensa la CGT? ¿Es decrecentista?

S. B.: No, en este momento la CGT no es decrecentista. Creo que hay que evitar los debates estériles y mirar más allá de los eslóganes. La verdadera cuestión es el sentido y el contenido del crecimiento. Estamos a favor del crecimiento selectivo y del decrecimiento. Tenemos que aumentar drásticamente la respuesta a ciertas necesidades, por ejemplo en el sector de la asistencia y la ayuda. No hay suficiente espacio en los hospitales, no hay suficientes servicios públicos. Tenemos que invertir considerablemente en la atención a las personas mayores, etc. Por otra parte, hay que organizar la reducción selectiva de toda producción especulativa que no responda a las necesidades de las personas. Todo ello requiere un enfoque preciso y selectivo. Además, no podemos realizar este debate sin hablar de las desigualdades. Al fin y al cabo, no todas estamos en el mismo barco. Quienmás contamina es la gente más rica, empezando por el 1% más rico. A esta gente hay que aplicarle el decrecimiento, ¡sin ningun miramiento! Lo que quiero decir es que tenemos que cuestionar estas desigualdades de riqueza de manera importante. El capital de Bernard Arnault asciende a 170.000 millones de euros, y no podemos ni imaginar lo que eso significa. Incluso se le podría decir: quédate con mil millones, devuelve 169.000 a la comunidad. Estamos hablando de cantidades disparatadas, que evidentemente hay que cuestionar.

En cuanto a la mayoría de la población, tiene que enfocar su consumo y sus necesidades de otra manera. Por ejemplo, teniendo un hijo de cinco años, me sorprende cuando comparo los juguetes de su generación con los de la mía. No es en absoluto lo mismo. Nosotros teníamos muchos menos juguetes. Ellos tienen toda una gama de aparatos, obviamente made in China y de plástico, y no son más felices que nosotros. Por no hablar del problema de las pantallas. Este es un ejemplo que podría multiplicarse. Pero este trabajo requiere planificación y regulación medioambiental. Hay cosas que se pueden prohibir, pero hay que convenir que los medios individuales no lo deciden todo. ¿Cuál es el objetivo? ¿Que todo el mundo tenga su propia piscina en su jardín? No, hay que prohibir las piscinas individuales y crear más piscinas municipales. Entonces tenemos que darnos los medios, porque es importante que todo el mundo pueda hacer deporte y beneficiarse del enorme placer de nadar. Ese es el tipo de decisión que debemos tomar colectivamente.

Daniel, ¿qué opinas?

D. T.: Empezamos nuestra conversación hablando del hecho de que se han superado seis o siete de los nueve parámetros de la sostenibilidad humana en la Tierra. En términos generales, esto significa que el productivismo capitalista ha llevado a la humanidad demasiado lejos. Como resultado, inevitablemente debemos dar marcha atrás para recuperar cierto equilibrio. Evidentemente, no es necesario dar marcha atrás en términos sociales, pero el hecho de que se hayan superado esos umbrales significa que no podemos contentarnos con el decrecimiento selectivo y el crecimiento selectivo de los que habla Sophie. Por supuesto que hay que crecer. Por supuesto, necesitamos más escuelas, más hospitales de calidad, más transporte público -gratuito, por cierto-, etcétera. Por supuesto, también necesitamos golpear al 1% más rico. Emite más CO2 que el 50% más pobre, y es responsable del 50% de los viajes en avión. Ahí es donde se necesita una reducción radical. Así que sí, la lucha contra la desigualdad está en el centro de la disyuntiva entre el crecimiento selectivo y el decrecimiento selectivo. Pero la compensación debe hacerse en el marco de una envoltura global cada vez más pequeña. No hablo de contracción en términos de PIB, sino en términos físicos: consumir menos energía en general y, por tanto, transformar y transportar menos materiales en general. La gran dificultad estriba en que esta limitación ya no puede cumplirse centrándose únicamente en el 1% más rico. También hay que reducir la huella del 10% más rico de la población mundial. El decrecimiento no es un eslogan, ni una consigna, ni un proyecto social, contrariamente a lo que decían ideólogos como Serge Latouche en el siglo pasado. Es un imperativo objetivo e ineludible. Es esta realidad la que debe guiar y articular el desarrollo estratégico de la emancipación social.

En lo que coincido plenamente con Sophie es en que esta articulación requiere una planificación ecosocial democrática. Sin planificación es imposible resolver la ecuación. El problema se complica aún más por el hecho de que esta planificación puede comenzar a nivel nacional, pero debe llegar hasta el nivel mundial, sin dejar de ser democrática, es decir, bajo el control de grupos de trabajo comunitarios. El reto es enorme. Sin duda será inalcanzable si no reducimos también radicalmente la jornada laboral. Esta vieja reivindicación decrecentista del movimiento obrero es esencial, no sólo para vivir mejor y disfrutar de la vida, sino también para abrir la posibilidad de tomar decisiones colectivas sobre la actividad necesaria para satisfacer las necesidades.

S. B.: La dificultad de lo que dice Daniel es que, si bien tenemos que reducir el consumo mundial de energía, no podemos decir a los países africanos, por ejemplo, que tienen que consumir menos energía. También es esta desigualdad entre Norte y Sur la que está creando grandes tensiones a nivel mundial. Estos pueblos necesitan un enorme aumento de su producción, y por tanto de su consumo de energía, para tener derecho al desarrollo, modernizar sus infraestructuras, disponer de hospitales, etc. Por eso es tan importante la cuestión del consumo de energía. Por eso la cuestión de la desigualdad es central en el planteamiento, pero complica considerablemente las cosas para los países desarrollados como el nuestro. Tenemos que descarbonizar la energía en la medida de lo posible. Pero la hipótesis de reducir el consumo mundial de energía al tiempo que se permite a los países en desarrollo aumentar su propio consumo de energía porque tienen derecho a hacerlo implicaría una enorme reducción del consumo de energía para los países del Norte, y aquí es donde resulta difícil y problemático. No estamos hablando sólo de prohibir los vuelos en jets privados.

D. T.: Sí, el problema es extremadamente complicado porque tenemos que satisfacer necesidades sociales fundamentales -lo que implica un aumento de la producción y los servicios- y al mismo tiempo reducir el presupuesto global. La ecuación sólo puede equilibrarse mediante una justicia y una igualdad sociales radicales, sin precedentes en la historia de la humanidad desde hace muchísimo tiempo, por un lado, y mediante una planificación democrática, por otro. Éstas son las dos patas sobre las que debemos avanzar.

Una nueva generación de investigadores con un enfoque social igualitario y democrático puede ayudarnos en este proceso. Están dando indicios de cómo podemos afrontar el reto de reducir el consumo final de energía a escala mundial, satisfaciendo al mismo tiempo las necesidades básicas de las clases trabajadora en todas partes. No sólo en el Sur, sino también en el Norte, porque también en el Norte hay muchas personas que no pueden llegar a fin de mes y tienen necesidades legítimas. Por eso me complace especialmente que mi último libro, Écologie, luttes sociales et révolution, esté prologado por Timothée Parrique. Timothée es miembro de la red de investigadores que yo llamo decrecentistas sociales, defensores de la justicia social y la igualdad de derechos para todos y todas. Es autor de Ralentir ou périr, un libro excelente y científicamente sólido cuya lectura recomiendo.

Dada la envergadura y la importancia de lo que está en juego, está claro que necesitamos debatir e intercambiar ideas más allá de nuestras respectivas organizaciones. Es lo que en la CGT llamamos la cultura del debate necesaria para lograr la convergencia. ¿Cómo podemos construir la convergencia entre las luchas ecológicas y sociales? Daniel, ¿puedes responder a esta última pregunta?

D. T.: En efecto, la convergencia de las luchas es esencial. Por un lado, quienes en el movimiento ecologista piensan que pueden ganar pasando por alto a las clases trabajadoras y sus organizaciones se engañan a sí mismos. Detener la catástrofe exige un cambio en la forma en que producimos y consumimos. Esta revolución es imposible sin la participación activa de la mayoría de las y los productores.

Por otra parte, quienes en el campo de la lucha social piensan que la crisis ecológica es una cuestión secundaria están metiendo la cabeza bajo la arena. Estábamos de acuerdo en esto al principio de la entrevista, y creo que es importante reiterarlo para concluir: la alternativa a la creciente catástrofe ecológica es ahora la clave de bóveda de la situación social. Así que tenemos que construir un consenso.

Tenemos que hacerlo comprendiendo que el trabajo es la cuestión central. El homo sapiens produce su propia existencia y lo hace socialmente a través del trabajo. El trabajo media entre nosotros y el resto de la naturaleza. Por consiguiente, si hay una crisis en las relaciones entre la sociedad y su entorno natural, es porque hay una crisis en el trabajo. Transformar el trabajo es, pues, decisivo, a todos los niveles. Concretamente, creo que la convergencia debe construirse prioritariamente a nivel de base, a nivel local, a través de las luchas. Ahí es donde se pueden captar los problemas con la participación del mayor número posible de actores.

No debemos adoptar un punto de vista ilusorio: inevitablemente, la convergencia implicará fricciones, y a veces enfrentamientos. El ejemplo de Tefal, citado por Sophie, es revelador. La CGT adoptó una postura ejemplar, pero otros sindicatos adoptaron la postura contraria. Esto demuestra los obstáculos que hay que superar. En cualquier caso, creo que es vital mantener foros de contacto y debate entre sindicalistas y activistas, incluso cuando no estemos de acuerdo sobre una acción concreta del movimiento ecologista o del movimiento sindical. Esto es necesario si queremos volver a centrarnos siempre en las cuestiones estratégicas de la transformación de la sociedad y la abolición del sistema capitalista, causa principal de todas nuestras desgracias.

S. B.: Creo que es muy importante no construir convergencias de arriba abajo, sobre la base de grandes reivindicaciones de principio construidas sin contar con las personas que son las primeras afectadas. Eso no funciona, e incluso puede ser contraproducente. Así que, sí, tenemos que participar en el debate y la confrontación, abordando las cuestiones en las que hay un punto de fricción, donde hay fricción. En cualquier caso, eso es lo que estamos haciendo en la CGT al lanzar nuestro plan de acción sindical para el medio ambiente. La S de sindical está ahí para decir que el plan ha sido elaborado por y con los trabajadores y trabajadoras. Por consiguiente, entre las prioridades de acción figura, evidentemente, la seguridad social en el trabajo en materia de medio ambiente.

Pero también hay que conseguir derechos para que las y los trabajadores puedan disponer de toda la información sobre el impacto medioambiental de la empresa y de la cadena de valor. También hay que poder emprender acciones estratégicas para imponer proyectos alternativos o suspender proyectos estratégicos que sean peligrosos. Pienso, por ejemplo, en un proyecto en el que nuestros compañeros de Thales llevan trabajando casi diez años. Se trata de utilizar todas las tecnologías de sistemas de radar desarrolladas por la industria armamentística para desarrollar un proyecto de imágenes médicas. Es brillante: una reconversión de la industria bélica hacia la asistencia y la satisfacción de las necesidades de la población. Estamos empezando a conseguir financiación, pero es muy difícil, lleva mucho tiempo y es muy largo. Hay que poner en marcha muchas cosas para que podamos presentar proyectos alternativos concretos.

Además, aunque evidentemente no podemos negar que existen contradicciones entre lo social y lo medioambiental, tengo un mensaje de confianza porque creo que estamos al final del ciclo neoliberal puesto en marcha por Thatcher y Reagan con la financiarización de la economía. Las relaciones de clase se exacerban. Se pueden crear convergencias entre lo social y lo medioambiental mucho más fácilmente que antes porque el compromiso fordista -entre comillas para la CGT, que nunca lo vio como un compromiso- está estallando. Como resultado, la plantilla de Total puede ser crítica tanto tanto con el impacto medioambiental de su empresa como con su estrategia social, porque los miles de millones de riqueza generados por la industria petrolera no los ven la y los empleados, sino los accionistas y el director general.

¿Cómo conseguimos que la CGT de Vinci se posicionara en contra del aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes en los 44? A través del debate, por supuesto, pero también sencillamente porque la construcción del aeropuerto no creaba puestos de trabajo fijos, sino subcontratación y precariedad laboral. El ir tan lejos en la financiarización del trabajo facilita la convergencia, porque en el mismo movimiento pisotean tanto los derechos sociales como los medioambientales.

Hay otro punto que quería plantear, que es una fuente de esperanza: una de las palancas muy importantes que tenemos hoy para hacer frente a este gran desafío es el hecho de que el nivel de cualificación de la población nunca ha sido tan alto. Tenemos un gran número de investigadores e investigadoras, y un nivel muy alto de investigación, enseñanza y cualificación. El problema es que, hoy en día, la investigación y sobre todo la innovación están dirigidas por el capital. Las innovaciones que se desarrollan son las que interesan al capital. Pensemos, por ejemplo, en la 5G, cuyos objetivos sociales y societales no se han comprendido del todo.

Así que tenemos que volver a encarrilar la investigación y la innovación. Puede que tenga un punto de debate con Daniel a este respecto. Es cierto que debemos desconfiar del tecnosolucionismo, pero también hay cuestiones tecnológicas muy importantes en juego. La tecnología puede y debe aportar una valiosa contribución para afrontar el reto medioambiental. El problema es recuperar el control para poder desarrollar tecnologías que no aporten ganancias a muy corto plazo para el capital, sino a medio plazo para la humanidad.

Un último punto sobre la cuestión del crecimiento/decrecimiento: creo que también tenemos que reelaborar una serie de indicadores. El problema es que el PIB es el único indicador que se utiliza hoy en día. Mide el crecimiento. Sabemos que es artificial. Por ejemplo, gracias a la batalla librada por los economistas de la CGT en el INSEE, la prostitución no está incluida en el PIB. De lo contrario, ¡el crecimiento de la prostitución sería una buena noticia! En cambio, el PIB francés sigue incluyendo el tráfico de drogas. Esto demuestra hasta qué punto el PIB es un indicador cuestionable. Hoy en día necesitamos otros indicadores, como el Índice de Desarrollo Humano, creado en 1990 por la ONU. Me sorprende mucho que no lo utilicemos más. Estados Unidos puede ser el país más rico del mundo en términos de PIB, pero su situación es catastrófica en términos de IDH: la esperanza de vida es muy inferior a la de Cuba, por ejemplo. El IDH pone las cosas en su sitio y antepone el bienestar de las personas a la producción material. Es un indicador que puede mejorarse. Por eso necesitamos que investigadores y sindicalistas trabajen juntos.

Dejaré que respondas brevemente, Daniel, y luego pasaré a tu conclusión. Sophie tendrá entonces la última palabra.

D. T.: Sólo para aclarar lo que Sophie acaba de decir: me opongo a la idea de que surjan tecnologías que lo solucionen todo con un movimiento de varita mágica. Pero apoyo plenamente la idea de que necesitamos la ciencia y la tecnología, y que el reto es utilizarlas al servicio de las necesidades humanas y no del beneficio capitalista. Dicho esto, para concluir, me gustaría simplemente subrayar que hay esperanza en esta situación. La esperanza no está muerta. Debido a las tensiones entre lo social y lo medioambiental, el desafío ecológico se considera quizá con demasiada frecuencia un obstáculo para el desarrollo de las luchas de clases por una sociedad alternativa. Personalmente, creo que este obstáculo podría transformarse en una baza formidable más rápidamente de lo que pensamos. En efecto, la crisis es tan profunda que puede reforzar muy rápidamente la conciencia de la necesidad de poner fin al sistema capitalista que «destruye las dos únicas fuentes de toda riqueza, la tierra y los trabajadores», como decía Karl Marx.

Bastaría una chispa para que esta toma de conciencia se extendiera con bastante rapidez. El movimiento de los Chalecos amarillos en Francia refuerza esta idea. Mucha gente de izquierdas pensó al principio que este movimiento sólo podía ser capitalizado por la extrema derecha, porque defendía el derecho a un coche a cambio de un impuesto. Pero no fue exactamente así. Hubo convergencia, al menos en parte, con la juventud que que luchaba por el clima, e incluso con las manifestaciones feministas contra la violencia sexista y sexual. Hubo un eslogan maravilloso: «Fin de mundo, fin de mes, misma lucha». El hecho de que este eslogan naciera de un movimiento tan arraigado, tan popular, tan basist» como el movimiento de los Chalecos amarillos muestra esta posibilidad de giro en la coyuntura ideológica. Ese giro sólo puede venir de las luchas, pero precisamente: depende de nosotros. Coordinemos nuestros esfuerzos.

Gracias Daniel. A ti Sophie…

S. B.: Es curioso, quería decir más o menos lo mismo. Es bueno que terminemos en una convergencia. También creo que tenemos que dejar de repetir que la cuestión medioambiental es un problema para la lucha de clases. De hecho, es un punto de apoyo para demostrar los callejones sin salida del sistema capitalista y la necesidad urgente de cambiarlo, porque podemos ver que nada funciona: no podemos responder a los desafíos medioambientales con el laissez-faire, no podemos responder a los desafíos medioambientales con políticas de austeridad; necesitamos una inversión pública masiva; no podemos responder a los desafíos medioambientales dejando que las desigualdades exploten, porque las desigualdades están en el corazón del problema medioambiental. Así que, en términos de nuestro software sindical, necesitamos decirnos que esta cuestión medioambiental necesita ser tomada como un punto de apoyo en nuestras luchas. Después, como sindicalistas, sabemos que las ilusiones del Grand Soir son más bien inútiles porque el sistema no estallará por sí solo. Su fuerza reside en que ha sabido adaptarse, transformarse y sobrevivir a muchas crisis. En lugar de esperar a que el sistema estalle, la CGT tiene una serie de derechos concretos que queremos conquistar para organizar esta batalla: seguridad social laboral y medioambiental, nuevos derechos democráticos para las y los asalariados en las empresas, una batalla por la deslocalización industrial y contra el libre comercio, unida a un aumento de la ayuda a los países en desarrollo. También luchamos por la justicia global, por una verdadera planificación y regulación medioambiental y por la reducción de la jornada laboral. Estos son los ámbitos concretos que hay que abrir de inmediato. La CGT lleva mucho tiempo trabajando en ellos y seguirá luchando para hacer frente al doble reto medioambiental y social.

Muchas gracias, camaradas, por esta conversación, que nos pone cara a cara con lo que está en juego, al tiempo que nos da esperanza y esboza perspectivas. Estoy seguro de que los camaradas se interesarán por estas cuestiones y de que su intercambio ayudará a los trabajadores y trabajadoras a ocupar el lugar que les corresponde en esta lucha fundamental. 

16 mayo 2024 Publicado en Inprecor 727 (Dic. 2024) Traducción: Viento sur.

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4. El mito de la Yugoslavia endeudada.

No solo por aquí, el reciente artículo sobre Yugoslavia de Pozhidaev ha suscitado críticas, y en su blog ha decidido centrarse en una de las más comunes: el fracaso económico del modelo, que en sus últimos años habría vivido endeudado. Intenta demostrar que eso es un mito.
https://deveconhub.com/the-

El mito de Yugoslavia que vive de la deuda

Dmitry Pozhidaev
2 de diciembre de 2024

Mi reciente artículo, publicado en LINKS para conmemorar el aniversario de la fundación de la Yugoslavia socialista en 1943, ha desatado críticas por ser supuestamente demasiado apologético. Es cierto que la Yugoslavia socialista distaba mucho de ser una utopía, y sus deficiencias políticas, económicas y sociales -criticadas con elocuencia ya en la obra de Milovan Djilas La nueva clase publicada en 1957- están bien documentadas. Sin embargo, el propósito de ese artículo no era presentar a Yugoslavia como un modelo impecable, sino contrastar su construcción estatal visionaria e impulsada por propósitos con los Estados capitalistas contemporáneos que prosperan en la noción del «fin de la historia.» Entre las críticas que recibí estaba la afirmación de que mi artículo celebraba un Estado cuyo modelo económico era intrínsecamente insostenible e ineficaz, y que cualquier éxito percibido se debía enteramente a los préstamos extranjeros. Este artículo pretende desacreditar esa persistente afirmación, examinando las realidades históricas y económicas del desarrollo de Yugoslavia para ofrecer una perspectiva más equilibrada.

Un relato recurrente sobre la economía de Yugoslavia es que su desarrollo de posguerra dependió fundamentalmente de la deuda externa. Sin embargo, esta afirmación requiere un examen minucioso, ya que simplifica en exceso la trayectoria económica del país y pasa por alto matices significativos. Un examen más detallado revela que la dependencia de Yugoslavia del endeudamiento externo se limitó a un periodo concreto, e incluso entonces, la carga de la deuda era moderada en comparación con los estándares internacionales.

Bajos niveles de deuda antes de 1973

Durante casi las tres primeras décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Yugoslavia mantuvo un bajo nivel de deuda externa, equivalente aproximadamente al 20% de su PIB. Esta cifra se compara favorablemente con los puntos de referencia modernos, como el techo de deuda de la Unión Europea del 60%, que sólo respetan unos pocos países, como Alemania (62%), mientras que otros como Francia (111%) lo superan con creces. Durante este periodo, el crecimiento económico de Yugoslavia estuvo impulsado principalmente por la industrialización nacional y el sistema único de autogestión de los trabajadores, apoyado por un endeudamiento exterior moderado.

La estrategia de endeudamiento del país durante esta época se ajustaba a principios económicos sólidos: las inversiones financiadas con préstamos externos eran productivas y rendían más que el coste del préstamo. Además, estos rendimientos eran convertibles en divisas, lo que garantizaba la capacidad de Yugoslavia para pagar eficazmente el servicio de su deuda. Incluso los economistas marxistas (Amin, 1974) reconocen la importancia del acceso al crédito para el desarrollo económico independiente. Sin embargo, no es una condición suficiente, porque el desarrollo autocentrado, tal como lo articulan Amin y otros economistas marxistas, implica un crecimiento que aproveche los eslabonamientos internos hacia atrás y hacia delante e impulse el mercado nacional. En este sentido, la política económica yugoslava de los primeros 30 años también cumplía esta condición, como demuestra la aparición de industrias hasta entonces desconocidas en la región, como la producción de automóviles y aviones, la electrónica y otras.

El punto de inflexión: 1973-1982

La historia de Yugoslavia «viviendo de la deuda» se debe en gran parte a las dificultades económicas de los años setenta. Este periodo supuso un cambio significativo respecto a la pauta anterior de contención del endeudamiento, debido a una combinación de choques externos e ineficiencias internas. La crisis del petróleo de 1973, unida a una ralentización económica mundial, redujo la demanda en los mercados occidentales, lo que afectó significativamente a los ingresos en divisas de Yugoslavia. Al mismo tiempo, el aumento de los tipos de interés en todo el mundo incrementó el coste del servicio de la deuda del país, añadiendo más tensiones a la economía.

Internamente, las reformas constitucionales de 1974 descentralizaron la toma de decisiones económicas a las repúblicas y provincias. Aunque se pretendía democratizar la gobernanza económica, esta descentralización dio lugar a prácticas de inversión descoordinadas e ineficaces. Los recursos se asignaron a menudo a proyectos menos productivos o políticamente motivados, lo que agravó las ineficiencias económicas existentes y socavó la estrategia general de desarrollo del país (Horvat, 1985).

Como consecuencia, mientras que los niveles de exportación de Yugoslavia se mantuvieron estables, las entradas de divisas disminuyeron. Este desajuste puso a prueba la capacidad del país para hacer frente al servicio de su deuda externa, a pesar de que la relación deuda/PIB, que alcanzó un máximo del 32% en 1982, seguía siendo moderada en comparación con la de muchos países en desarrollo y desarrollados. El coeficiente del servicio de la deuda -que refleja la parte de los ingresos en divisas destinada al pago de la deuda- superó el 25% a finales de la década de 1970, creando una dinámica de deuda insostenible a pesar del nivel de deuda global relativamente bajo (Denitch, 1994).

Entre 1972 y 1982, la deuda externa de Yugoslavia pasó de 2.400 millones de dólares a 20.300 millones, es decir, se multiplicó por nueve (Cvikl y Mrak, 1996). Esta escalada reflejaba no sólo la necesidad de préstamos adicionales, sino también la creciente carga del servicio de los préstamos existentes, en un contexto de disminución de la rentabilidad de las inversiones.

La reestructuración de la deuda y la última década

En la década de 1980, las instituciones financieras internacionales restringieron el acceso de Yugoslavia a nueva financiación, obligando al país a someterse a programas de reestructuración de la deuda en el marco del Fondo Monetario Internacional (FMI). Estos programas impusieron medidas de austeridad, frenando la demanda interna y reduciendo el espacio fiscal. En 1991, Yugoslavia consiguió reducir su deuda externa a 15.300 millones de dólares, lo que demuestra que el país trabajó activamente para gestionar y reducir sus pasivos durante su última década.

Sin embargo, los programas del FMI tuvieron un importante coste social y económico. Las medidas de austeridad exacerbaron el desempleo y las desigualdades regionales, ahondaron las tensiones políticas y contribuyeron a la eventual fragmentación del Estado (Woodward, 1996).

Orígenes del mito en la memoria colectiva

El mito de que Yugoslavia «vivía endeudada» persiste porque el periodo de alto endeudamiento y la consiguiente pérdida de acceso al crédito internacional coincidieron con una grave crisis económica que afectó profundamente a la vida cotidiana del país. Esta crisis se caracterizó por un fuerte descenso de la producción industrial (que cayó del 7,8% en los años 60-80 al 1,4% en 1980-1989), un desempleo desorbitado, una inflación galopante (que alcanzó el 167% en 1987) y una caída del nivel de vida, ya que los ingresos por asalariado pasaron a ser negativos en un 1,5% en los años 80  (Banco Mundial, 1991). Aunque el último gobierno federal de Ante Marković logró controlar la inflación, los problemas estructurales que puso de manifiesto la crisis de la deuda, agravados por las medidas de austeridad impuestas por el FMI, asestaron un golpe devastador a la economía.

El paquete del FMI precipitó el colapso de gran parte de la industria pesada yugoslava. Muchas empresas de propiedad social sólo sobrevivieron reteniendo los salarios, lo que dejó a más de medio millón de trabajadores sin cobrar a finales de 1990. Mientras tanto, 600.000 trabajadores ya habían perdido su empleo en septiembre de 1990. Peor aún, el Banco Mundial identificó 2.435 empresas industriales para su liquidación, poniendo en peligro el sustento de otros 1,3 millones de trabajadores, casi la mitad de la mano de obra industrial que quedaba en el país (Chossudovsky, 1997). Estas medidas profundizaron la desintegración económica, dejando una marca indeleble en la psique colectiva.

Para la población de la antigua Yugoslavia, estos acontecimientos traumáticos de la última década de existencia del país consolidaron la percepción de que los problemas económicos del país se derivaban de una dependencia insostenible de la deuda externa, eclipsando las décadas precedentes de crecimiento equilibrado y endeudamiento contenido. Este legado emocional sigue enmarcando la narrativa de la historia económica de Yugoslavia tanto a nivel nacional como internacional.

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5. Más sobre las Wunderwaffe

Crooke es otro que cree que Oreshnik es un auténtico «game changer», pues proporciona suficiente amenaza sin ser nuclear. Y también Irán habría conseguido con sus misiles contrarrestar el control aéreo israelí. Esto nos lleva a un mundo geopolíticamente diferente.
https://www.unz.com/article/

La larga guerra para reafirmar la primacía occidental e israelí sufre un cambio de forma

Alastair Crooke – 2 de diciembre de 2024

Oriente Próximo ya no es ‘conservador’. Más bien se está gestando un ‘Despertar’ muy diferente.

La larga guerra para reafirmar la primacía occidental e israelí está experimentando un cambio de forma. En un frente, el cálculo respecto a Rusia y la guerra de Ucrania ha cambiado. Y en Oriente Próximo, el lugar y la forma de la guerra están cambiando de forma distinta.

La famosa doctrina soviética de Georges Kennan ha constituido durante mucho tiempo la línea de base de la política estadounidense, primero dirigida hacia la Unión Soviética y, más tarde, hacia Rusia. La tesis de Kennan a partir de 1946 era que Estados Unidos debía trabajar con paciencia y determinación para frustrar la amenaza soviética, y potenciar y agravar las fisuras internas del sistema soviético, hasta que sus contradicciones provocaran el colapso desde dentro.

Más recientemente, el Consejo Atlántico se ha basado en la doctrina Kennan para sugerir que su esquema general debería servir de base a la política estadounidense hacia Irán. «La amenaza que Irán representa para Estados Unidos se asemeja a la que afrontó la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, la política que George Kennan esbozó para tratar con la Unión Soviética tiene algunas aplicaciones para Irán», afirma el informe del Atlantic.

A lo largo de los años, esa doctrina se ha osificado en toda una red de entendimientos de seguridad, basada en la convicción arquetípica de que Estados Unidos es fuerte y que Rusia era débil. Rusia debía «saberlo», y por eso, se argumentaba, no tenía ninguna lógica que los estrategas rusos imaginaran que tenían otra opción que someterse al sobrepeso que representaba la fuerza militar combinada de la OTAN frente a una Rusia «débil». Y si los estrategas rusos perseveraban imprudentemente en desafiar a Occidente, se decía, la contrariedad inherente simplemente provocaría la fractura de Rusia.

Los neoconservadores estadounidenses y la inteligencia occidental no han escuchado ningún otro punto de vista, porque estaban (y en gran medida siguen estando) convencidos por la formulación de Kennan. La clase política exterior estadounidense sencillamente no podía aceptar la posibilidad de que una tesis tan central estuviera equivocada. Todo el planteamiento reflejaba más una cultura profundamente arraigada que cualquier análisis racional, incluso cuando los hechos visibles sobre el terreno les señalaban una realidad diferente.

Así pues, Estados Unidos ha amontonado la presión sobre Rusia mediante la entrega incremental de sistemas de armamento adicionales a Ucrania; mediante el estacionamiento de misiles de alcance intermedio con capacidad nuclear cada vez más cerca de las fronteras rusas; y más recientemente, mediante el disparo de ATACMS a la «vieja Rusia».

El objetivo ha sido presionar a Rusia hasta una situación en la que se sintiera obligada a hacer concesiones a Ucrania, como aceptar una congelación del conflicto, y verse obligada a negociar contra las «cartas» de negociación ucranianas ideadas para lograr una solución aceptable para EE.UU. O, alternativamente, que Rusia se viera acorralada en el «rincón nuclear».

La estrategia estadounidense descansa, en última instancia, en la convicción de que Estados Unidos podría entablar una guerra nuclear con Rusia y vencer; de que Rusia comprende que, si se lanzara a una guerra nuclear, «perdería el mundo». O, presionada por la OTAN, la ira entre los rusos probablemente barrería a Putin de su cargo si hiciera concesiones significativas a Ucrania. Era un resultado «beneficioso para todos», desde la perspectiva estadounidense.

Sin embargo, inesperadamente, apareció en escena una nueva arma que precisamente libera al presidente Putin de la elección de «todo o nada» de tener que conceder una «mano» negociadora a Ucrania o recurrir a la disuasión nuclear. En su lugar, la guerra puede resolverse con hechos sobre el terreno. Efectivamente, la «trampa» de George Kennan implosionó.

El misil Oreshnik (que se utilizó para atacar el complejo Yuzhmash en Dnietropetrovsk) proporciona a Rusia un arma como nunca antes se había visto: Un sistema de misiles de alcance intermedio que pone en jaque de forma eficaz la amenaza nuclear occidental.

Rusia puede ahora controlar la escalada occidental con una amenaza creíble de represalia que es a la vez enormemente destructiva y convencional. Invierte el paradigma. Ahora es la escalada de Occidente la que tiene que ser nuclear o limitarse a proporcionar a Ucrania armas como el ATACMS o el Storm Shadow que no alterarán el curso de la guerra. Si la OTAN sigue escalando, se arriesga a un ataque Oreshnik en represalia, ya sea en Ucrania o sobre algún objetivo en Europa, dejando a Occidente con el dilema de qué hacer a continuación.

Putin ha advertido: «Si vuelven a atacar en Rusia, responderemos con un ataque Oreshnik contra una instalación militar en otra nación. Avisaremos para que los civiles puedan evacuar. No hay nada que ustedes puedan hacer para evitarlo; no tienen un sistema antimisiles que pueda detener un ataque que llegue a Mach 10′.

Las tornas han cambiado.

Por supuesto, hay otras razones más allá del deseo de los cuadros permanentes de seguridad de Gulliverizar a Trump para que continúe la guerra en Ucrania, con el fin de mancharlo con una guerra a la que prometió poner fin inmediatamente.

Particularmente los británicos, y otros en Europa, quieren que la guerra continúe, porque están en el gancho financiero de sus tenencias de unos 20.000 millones de dólares de bonos ucranianos que están en un «estado de impago», o de sus garantías al FMI para préstamos a Ucrania. Europa sencillamente no puede permitirse los costes de un impago total. Europa tampoco puede permitirse asumir la carga, si la Administración Trump dejara de apoyar financieramente a Ucrania. Así que confabulan con la estructura interagencial estadounidense para que la continuación de la guerra sea a prueba de una marcha atrás de la política de Trump: Europa por motivos financieros, y el Estado Profundo porque quiere perturbar a Trump y su agenda interna.

La otra ala de la «guerra global» refleja una paradoja especular: «Israel es fuerte e Irán es débil». El punto central no es sólo su apuntalamiento cultural, sino que todo el aparato israelí y estadounidense forma parte de la narrativa de que Irán es un país débil y técnicamente atrasado.

El aspecto más significativo es el fracaso de varios años en lo que respecta a factores como la habilidad para comprender las estrategias y reconocer los cambios en las capacidades, puntos de vista y entendimientos de las otras partes.

Rusia parece haber resuelto algunos de los problemas físicos generales de los objetos que vuelan a velocidad hipersónica. El uso de nuevos materiales compuestos ha hecho posible que el bloque planeador de crucero realice un vuelo guiado de larga distancia prácticamente en condiciones de formación de plasma. Vuela hacia su objetivo como un meteorito; como una bola de fuego. La temperatura en su superficie alcanza los 1.600-2.000 grados Celsius, pero el bloque de crucero se guía con fiabilidad.

Además, Irán parece haber resuelto los problemas asociados a un adversario que goza de dominio aéreo. Irán ha creado una disuasión a partir de la evolución de enjambres de drones baratos combinados con misiles balísticos portadores de ojivas hipersónicas de precisión. Pone drones de 1.000 dólares y misiles baratos de precisión frente a aparatos aéreos pilotados enormemente caros: una inversión de la guerra que lleva veinte años gestándose.

Sin embargo, la guerra israelí se está metamorfoseando de otras maneras. La guerra en Gaza y Líbano ha puesto a prueba la mano de obra israelí; las IDF han sufrido grandes pérdidas; sus tropas están agotadas; y los reservistas están perdiendo el compromiso con las guerras de Israel, y no se presentan al servicio.

Israel ha llegado al límite de su capacidad para poner botas sobre el terreno (a falta de reclutar a los estudiantes ortodoxos haredi de la Yeshiva, un acto que podría derribar a la Coalición).

En resumen, los niveles de tropas del ejército israelí han caído por debajo de los compromisos militares ordenados por el mando actual. La economía está implosionando y las divisiones internas son crudas y sangrantes. Sobre todo por la desigualdad que supone que mueran israelíes laicos, mientras otros permanecen exentos del servicio militar, un destino reservado a unos pero no a otros.

Esta tensión desempeñó un papel importante en la decisión de Netanyahu de aceptar un alto el fuego en el Líbano. La creciente animadversión hacia la exención de los haredi ortodoxos corría el riesgo de hacer caer la Coalición.

Ahora existen -metafóricamente hablando- dos Israeles: El Reino de Judea frente al Estado de Israel. En vista de estos antagonismos tan profundos, muchos israelíes ven ahora la guerra con Irán como la catarsis que unirá de nuevo a un pueblo fracturado y, si sale victorioso, pondrá fin a todas las guerras de Israel.

En el exterior, la guerra se amplía y cambia de forma: El Líbano, por ahora, pasa a un segundo plano, pero Turquía ha desencadenado una operación militar de gran envergadura (según los informes, unos 15.000 efectivos) en un ataque contra Alepo, utilizando yihadistas entrenados por Estados Unidos y Turquía y milicianos de Idlib. La inteligencia turca tiene sin duda sus propios objetivos, pero Estados Unidos e Israel tienen un interés particular en interrumpir las rutas de suministro de armas a Hezbolá en Líbano.

La embestida gratuita israelí contra no combatientes, mujeres y niños -y su limpieza étnica explícita de la población palestina- ha dejado a la región (y al Sur Global) hirviendo y radicalizada. Israel, con sus acciones, está trastocando el viejo ethos. La región ya no es «conservadora». Más bien, se está gestando un ‘Despertar’ muy diferente.

Enlace de vídeo

(Republicado de la Fundación para la Cultura Estratégica con permiso del autor o su representante)

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6. El boletín artístico del Tricontinental

Aunque dedicado en su parte inicial a un joven artista palestino, también nos habla de Cuba, Brasil…
https://thetricontinental.org/

Iniciaron la guerra para acabar con nuestras esperanzas, pero no lo permitiremos

El artista gazatí Ibraheem Mohana resiste con su pintura, enseñando a niñxs a expresar esperanza en la tragedia. También destacamos la lucha de Cuba contra el bloqueo: solidaridad a través del arte y el activismo.

1 de diciembre de 2024

Les invitamos a escuchar Li Fairouz, [para Beirut] interpretada por la cantante palestina Nai Barghouti. Ella dedicó esta canción a su pueblo y al Líbano.

Hace unos días, encontré un correo electrónico, extraviado en mi bandeja de entrada sin leer, fechado el 28 de octubre. Era de Ibraheem Mohana, un artista de 18 años que vive en el norte de Gaza. “Lo único que quiero es compartir mi arte con el mundo antes de morir”, escribió, y así comenzó nuestro intercambio. Compartió algunos de sus bocetos y pinturas, realizados con diferentes técnicas: lápiz, pasteles al óleo, pintura acrílica, pluma y tinta. La mayoría son retratos: la Estatua de la Libertad, con el cuello enroscado en alambre de espino y la cara llena de lágrimas; una persona vestida con una kufiya, una bandera palestina, rosas y tres figuras fantasmales, envueltas en tela blanca manchada de huellas dactilares rojas.

Estas son las imágenes que uno puede imaginar de un joven de 18 años que vive en Gaza, llegando a la edad adulta en medio de un genocidio que ha durado más de un año. En todo el mundo, lejos de Gaza, hemos visto imágenes una y otra vez de los más de 40.000 palestinxs, en su mayoría mujeres y niños, asesinados impunemente por Israel.

“Iniciaron la guerra para acabar con nuestras esperanzas, pero no lo permitiremos”, se lee en uno de los mensajes de Ibrahim en las redes sociales, y para él, pintar, dibujar y hacer bocetos es un acto de resistencia, de defensa de la esperanza de su pueblo. “El artista es el que utiliza sus ojos, su mente y su creatividad para hacer algo útil, para transmitir su mensaje”. El mensaje de Ibraheem no es sólo personal, es un mensaje colectivo, elaborado con lxs niños de su barrio a los que enseña arte. No hace mucho, cuando era niño, Ibraheem aprendió a hacer arte en las clases organizadas por su profesor Mohammed Sami. “Abu Sami” les enseñaba a hacer arte a partir de la naturaleza, la basura y “cualquier cosa que hubiera alrededor”.

El 17 de octubre de 2023, Mohammed Sami fue asesinado en los primeros días del último ataque genocida de Israel contra Gaza. “Era una persona maravillosa”, me dijo Ibraheem, “pero no quiero utilizar la palabra era, su alma sigue viva”. Apenas adulto, Ibraheem sigue el camino de su maestro. “El arte es nuestra forma de hablar cuando las palabras no salen fácilmente. Con un bolígrafo, un trozo de papel o incluso una lata de comida vacía, muestro a lxs niñxs de Gaza que el arte está en todas partes. Es una forma de contar nuestras historias, de dejar salir lo que sentimos por dentro”. Él intenta impartir las clases de una forma “divertida y entretenida, para que puedan entender un poco el arte y sentirse orgullosos de sí mismos”. Al fin y al cabo, lxs niñxs de Gaza siguen siendo sólo niñxs.

Mi obra favorita de Ibraheem es el retrato de un hombre cuyos ojos están rodeados de ojeras, densas líneas que envejecen prematuramente este rostro por lo demás juvenil. En un hombro lleva una kufiya y en el otro dos cactus verdes. Me envió un boceto de la imagen original, dibujada con tiza blanca sobre una pizarra verde, en la cercana escuela de Asmaa. Ibraheem recordaba la fecha de su creación: el 21 de agosto. El mes pasado, los israelíes bombardearon la escuela. En tiempos de genocidio, una escuela puede ser borrada tan rápida e indiferentemente como se borran los trazos de tiza en una pizarra.

En la reproducción digital del original, Ibraheem escribió en árabe, “Somos tan pacientes que hasta los cactus crecen de nuestro hombro”. De las ruinas y los escombros sigue brotando la resistencia palestina, las amapolas y los cactus volverán inevitablemente. Por el 29 de noviembre, Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo de Palestina, en el Instituto Tricontinental de Investigación Social presentamos una exposición de obras de arte de Ibrahim y sus alumnos, que puedes ver aquí.

Para que el mundo renazca a su vez
Hija de las aguas marinas,
dormida en sus entrañas,
renazco de la pólvora
que un rifle guerrillero
esparció en la montaña
para que el mundo renaciera a su vez,
que renaciera todo el mar,
todo el polvo,
todo el polvo de Cuba.
Renacimiento, Nancy Morejón

El 30 de octubre de 2024, por trigésimo segundo año consecutivo, 187 países votaron en las Naciones Unidas a favor de condenar el bloqueo inhumano contra Cuba. Los mismos dos países responsables del genocidio en Gaza votaron a favor: Israel y Estados Unidos.

La exposición #CubaNoEstáSola, un acto de solidaridad internacional que coincidió con esta votación, fue organizada por el movimiento Artists vs Blockade [Artistas contra el Bloqueo] y reunió medio centenar de obras procedentes de 15 países. Las obras expuestas en las calles de Nueva York son una celebración colectiva de la resistencia cubana frente al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas. Este bloqueo ha sido mortal, y sus efectos se han sentido con especial intensidad en las últimas semanas. Los huracanes Oscar y Rafael azotaron la isla caribeña, dejaron sin electricidad a millones de personas, empeorando una red eléctrica ya de por sí frágil. Seguidos de un terremoto de magnitud 6,8, los desastres destruyeron al menos 34.000 viviendas e infraestructuras esenciales en todo el país. Los medios de comunicación occidentales se apresuran a culpar del desastre a la incapacidad del Estado cubano, como si la destrucción fuera una prueba del fracaso del socialismo. Muy convenientemente, nunca se menciona el bloqueo.

Como parte de la exposición, Artists vs Blockade publicó un folleto en el que se cuantifica el costo real del bloqueo. Dieciocho días de bloqueo equivalen al costo anual de mantenimiento (excluyendo combustible e inversiones) del sistema eléctrico nacional. Es decir, el mismo sistema eléctrico que ha quedado obsoleto debido al bloqueo y que se destruye durante las tormentas anuales. Veintiuna horas, ni siquiera un día completo de bloqueo, equivalen al gasto de compra de la demanda de insulina del país durante un año. En los últimos 60 años, el bloqueo ha costado a Cuba más de 164.000 millones de dólares en daños, y esa cifra sigue creciendo. Electricidad, combustible, alimentos, medicinas, la lista de los daños del bloqueo continúa, sin dejar ningún aspecto de la vida cubana indemne.

“Es sumamente importante destacar que la lucha contra el bloqueo es una causa de toda la humanidad”, nos dijo Kael Abello, miembro del departamento de arte de Utopix y del Tricontinental, sobre su participación en la exposición. “La solidaridad internacional con las luchas populares de todo el mundo ha sido un aspecto clave de la Revolución Cubana. Esto ha tenido un resultado prolífico en términos de producción gráfica. Lxs artistas cubanxs se han sumado a las causas más urgentes del Sur Global. Es justo que artistas de todo el mundo se unan también a la lucha del pueblo cubano”. Puedes ver la exposición en línea aquí y unirte a lxs artistas que exigen el fin del bloqueo estadounidense y la retirada de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo de Estado.

A pesar de estos tiempos extremadamente difíciles, el pueblo cubano sigue practicando el internacionalismo. Por iniciativa de Casa de las Américas, del 4 al 8 de noviembre, la Casa Tomada de La Habana, acogió un encuentro de jóvenes de las Américas sobre el tema Identidades y resistencias: para una cartografía contemporánea de nuestra América. En este contexto, Utopix y Tiempos Modernos organizaron una exposición con 30 carteles de artistas internacionales que ayudaron a construir una cronología de las luchas populares en América Latina, entre ellos el de Ingrid Neves, del Tricontinental.

Otras noticias…

El mes pasado se presentó en la Escuela Nacional Florestan Fernandes la exposición MST 40 años, organizada conjuntamente por el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y otros aliados, entre ellos el Tricontinental. Todas las obras de más de 150 artistas pueden verse en el nuevo eBook (libro electrónico), MST 40 anos, por terra, arte e pão.

Con motivo del cincuentenario de las relaciones diplomáticas entre Brasil y la República Popular China, participamos en dos actos culturales, de Shanghai a São Paulo. Por un lado, el evento cinematográfico Cinema da Terra que incluyó la proyección del premiado documental de Camila Freitas sobre el MST, Chão [Suelo]. La Escuela de Comunicación de la Universidad Normal de China Oriental, organizó debates en los que se destacó la lucha por la tierra y la reforma agraria como hilo conductor entre los pueblos de Brasil y China.

En Brasil, el 7 de noviembre se celebró en la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo el evento O outro lado do mundo que conmemoró décadas de intercambio cultural a través del teatro, el cine y la literatura entre Brasil y China. Allí también expusimos ilustraciones de dos de nuestras publicaciones: Vamos a Yan’an: Cultura y liberación nacional y Servir al pueblo: La erradicación de la extrema pobreza en China. Pueden leer sobre la larga conexión cultural y política entre los pueblos brasileño y chino en mi artículo Seven Decades of China-Brazil Friendship: Cultural Diplomacy, Agrarian Reform, and the Cold War [Siete décadas de amistad entre China y Brasil: Diplomacia cultural, reforma agraria y Guerra Fría] recientemente publicado en Monthly Review.

Finalmente, lanzamos el último cartel de la serie que celebra cada mes el Día de los Libros Rojos. La ilustración de este mes se inspira en la obra del escritor indonesio Purnawan Basundoro Merebut Ruang Kota: Aksi Rakyat Miskin Kota Surabaya 1900-1960 [Apropiación del espacio urbano: La acción de los pobres en Surabaya 1900-1960]. Junto con la Unión Internacional de Editoriales de Izquierda, publicamos toda la serie en el calendario del Día de los Libros Rojos 2025, disponible aquí.

Cordialmente,

Tings Chak

Directora de Arte del Instituto Tricontinental de Investigación Social

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7. Historia del anticoloniallismo en el Sáhara Occidental

Un repaso a la historia del colonialismo en la zona y a la discusión sobre si los saharauis tienen o no derecho a la a autodeterminación.
https://lvsl.fr/

Autodeterminación y guerras de influencia: ¿en qué punto se encuentra el Sáhara Occidental?  Samy El Maloui 02 de diciembre de 2024

La disputa sobre el Sáhara Occidental se ha puesto de relieve recientemente con el reconocimiento de la soberanía marroquí por parte de Francia. Codiciado por sus recursos pesqueros y subterráneos, la mayor parte del Sáhara Occidental ha estado bajo el control administrativo de facto del Reino de Marruecos desde 1975. El nacionalismo saharaui, que ahora está a favor de la independencia de Marruecos, se construyó inicialmente contra la tutela europea. Esto condujo a la fragmentación de la esfera de dominación de Marruecos, que reivindicó el territorio saharaui en nombre de las relaciones de poder precoloniales. Por tanto, la situación actual no puede analizarse como una oposición entre dos bloques con intereses identificados, ni puede reducirse a las cuestiones coloniales tradicionales.

Los límites del territorio del Sáhara Occidental se derivan del Tratado de Lalla Maghnia de 1845, anterior a la Convención argelino-marroquí de 1972. Este legado colonial fue preservado por los Estados africanos tras la descolonización, en nombre del utis possedetis juris, la inviolabilidad de las fronteras, un principio adoptado por la Organización para la Unidad Africana en El Cairo en 1964.

Fronteras coloniales y recursos naturales

La turbulenta historia del Sáhara se explica en parte por su carácter altamente estratégico: es una zona de recursos naturales, con yacimientos de fosfato explotados por Marruecos a través de la Office Chérifien des Phosphate, así como una zona costera rica en peces. Las inversiones francesas no son ajenas al reconocimiento del 30 de julio. Durante la visita de Estado de Emmanuel Macron a finales de octubre, se firmaron unos 22 acuerdos estratégicos en diversos campos, incluido el fosfato, por un valor total estimado de diez mil millones de euros.

Se espera que las ventas en el sector de los fosfatos y derivados alcancen los 32.000 millones de dirhams en 2024, lo que supone un aumento del 5,3%. Según un informe de la OCP, las ventas de la empresa ascenderán a 43.200 millones de dirhams en junio de 2024. Sin embargo, la mina de Boucraâ sólo representa el 8% de la producción total de roca fosfórica, y cuesta 2,5 veces más extraer roca fosfórica en Boucraâ que en Khouribga, la principal zona de explotación de OCP en la región de Beni Mellal-Khénifra, en el norte de Marruecos.

La empresa OCP, monopolio del Estado, también pone en marcha «proyectos sociales» para la población local, sin que se sepa si esto beneficia a los saharauis autóctonos o a los dakhilis, los marroquíes no saharauis que viven allí. Según el informe 2024 del Alto Comisariado del Plan, las regiones saharauis registraron una tasa de desempleo del 20,4% en el primer trimestre, una de las más elevadas del Reino. Los saharauis, al igual que el resto del país, están sometidos a una estricta supervisión social por parte del Majzen -el aparato político y administrativo del Estado marroquí- a través de redes formales e informales de control sobre la sociedad civil, los empresarios, los sindicatos, los partidos políticos, etcétera. Y ello a pesar de las ventajas concedidas en comparación con el resto de la población marroquí -sobre todo en las regiones rurales y del Atlas- en materia de fiscalidad, acceso al empleo y subvenciones públicas.

La riqueza del Sáhara Occidental es objeto de todo tipo de codicias. Mientras los Estados occidentales se alinean ahora con Marruecos para beneficiarse de ella, otras potencias regionales cortejan al Frente Polisario. Es el caso de Argelia, partidaria histórica del movimiento independentista. Los tratados firmados en 1961 entre el Reino de Marruecos y el Gobierno Provisional de la República Argelina condujeron a un acuerdo sobre la renegociación de las fronteras heredadas de la colonización francesa. Tras la independencia de Argelia en 1962, la cuestión no quedó zanjada. Por un lado, apoyándose en la legitimidad adquirida por el FLN con la independencia y en el liderazgo del movimiento de los no alineados, el presidente Ahmed Ben Bella quiso poner en entredicho el acuerdo alcanzado por Ferhat Abbas en 1961.

Por otra parte, Allal El Fassi, líder del Istiqlal [partido que pretendía sustituir el protectorado por una monarquía constitucional – nota del editor], había propuesto la idea de un Gran Marruecos ya en 1950. Una visión territorial irredentista cuyas fronteras se extendían hasta el río Senegal, toda la actual Mauritania y parte del Sáhara argelino. Desempeñó un papel importante en el imaginario argelino y en la decisión de no respetar el acuerdo firmado en 1961, lo que condujo a la Guerra de las Arenas de 1963. Las fronteras argelino-marroquíes fueron finalmente definidas por un convenio en 1972, ratificado por Argelia en 1973 y luego por Marruecos en 1992. A partir de entonces, el apoyo financiero y político del régimen argelino al Frente Polisario, justificado por una narrativa anticolonialista, también estuvo motivado por intereses económicos -vinculados a la pesca y a los recursos del subsuelo- y de liderazgo regional.

De Bled-Siba al «África útil»: los destinos opuestos del Sáhara Occidental

Esta narrativa del Gran Marruecos se basa en la época precolonial, ya que el Sáhara Occidental estuvo poblado anteriormente por tribus bereberes. De una de estas tribus, los sanhaja, surgieron los almorávides, una dinastía que conquistaría el norte de Marruecos y la Península Ibérica musulmana a partir del siglo XI. Posteriormente, las tribus saharauis formularían numerosos actos de lealtad religiosa – bay’a – al sultán de Marruecos, un hecho reconocido oficialmente por el Tribunal Internacional de Justicia en 1975. El Tribunal reconoció la distinción entre las Bled-Makhzen, regiones sujetas a la autoridad administrativa del Majzen, y las Bled-Siba, que eran más autónomas pero que, no obstante, estaban vinculadas por lealtades religiosas al Majzen.

El Bled-Siba era un conglomerado de tribus con una organización social basada en la autonomía tribal. En realidad, por tanto, es difícil contentarse con la simple oposición de las tribus al majzen, ya que éste desempeñaba un papel de conciliación y mediación en las disputas intertribales. Este argumento fue esgrimido por Marruecos en su demanda ante el Tribunal Internacional de Justicia, que citó documentos legales que pretendían probar la lealtad de las tribus saharauis.

Estas relaciones evolucionaron con la formación del Marruecos contemporáneo. En el siglo XIX, el Imperio marroquí atravesó una importante crisis, marcada por el endeudamiento al que consintió en un intento de establecer su dominio sobre las regiones en disputa. La deuda de Marruecos, de carácter colonial, se debía también a su déficit comercial, acumulado como consecuencia de los tratados desiguales y de las exportaciones masivas de capital que se le impusieron.

En 1860, el Imperio cherifiano perdió la guerra contra el Reino de España y firmó el Tratado de Wad-Ras. Marruecos tuvo que pagar indemnizaciones de guerra, reconoció la soberanía española sobre las ciudades mediterráneas de Ceuta y Melilla (aún en vigor) y cedió de nuevo a Madrid la ciudad atlántica de Sidi Ifni.

La división de Marruecos se debatió en la Conferencia de Berlín. En 1884, ésta oficializó la futura división del país, con España controlando el Río de Oro y el Sáhara Occidental. El Tratado de Fez de 1912 formalizó el protectorado francés, antes de que un segundo acuerdo franco-español estableciera el dominio español en el Norte, Ifni y el Sáhara Occidental.

Esta situación duró hasta el final del protectorado francés en 1956. Las reivindicaciones de Marruecos sobre el Sáhara comenzaron inmediatamente. El Reino pidió entonces a las Naciones Unidas que incluyeran el Sáhara Español en la lista de territorios a descolonizar. El interés de España se vio reforzado cuando se descubrió un importante yacimiento de fosfatos en Bou Crâa, en la provincia de El Aaiún. Este descubrimiento puso en marcha la fase de la «segunda ocupación colonial», marcada por la provincialización del territorio, incluyendo su militarización y grandes inversiones para modernizar sus infraestructuras. Así pues, fue el descubrimiento del fosfato lo que inclinó al Sáhara hacia la categoría colonial de «África útil».

Cambios en el nacionalismo saharaui

Tras el fin del protectorado francés, una facción del ejército marroquí – el Armée de Libération Nationale Sud – luchó contra los españoles en el Sáhara. En 1958, durante la batalla de Ifni, se lanzó la operación franco-española conocida como «Écouvillon». El gobierno central prefirió centrarse en los asuntos internos y disolvió la ALN Sud, que sufrió una dura derrota con la complicidad tácita del sultán. Este acontecimiento marcó el divorcio entre algunos saharauis y las autoridades, sentando las bases del nacionalismo saharaui.

A raíz de los enfrentamientos entre los saharauis y España, Mohamed Sidi Ibrahim Bassiri creó a finales de la década de 1970 la Organización Avanzada para la Liberación del Sáhara (Organisation Avancée pour la Libération du Sahara). Fue secuestrado tras la represión española de un campamento de protesta saharaui en Zemla. Los estudiantes saharauis que siguieron los pasos de Bassiri estaban imbuidos de ideales socialistas y panárabes. Tanto es así que algunos de ellos aspiran ante todo a una revolución en todo el Magreb más que a un Estado saharaui. Declaran haberse reunido con un gran número de actores políticos marroquíes a finales de los años 70, entre ellos el ministro del Interior de Hassan II, Driss Basri, que en aquel momento no se interesó en absoluto por su petición.

Los activistas saharauis incluso declararon al principal sindicato de trabajadores de la época, la UMT (Unión Marroquí del Trabajo), que «querían permanecer en la órbita marroquí mientras se les ayudara a liberar a su país del yugo español», antes de ser finalmente detenidos por las autoridades. Posteriormente, las autoridades marroquíes reprimieron una manifestación pacífica saharaui en Tan-Tan en 1972, por orden del ministro de Defensa, el general Oufkir. Esto marcó «el primer divorcio entre Rabat y una juventud que, en aquel momento, estaba ansiosa por liberar las regiones saharauis pero seguía creyendo que estas tierras eran marroquíes», según Mohamed El Yazghi, figura destacada de la izquierda marroquí y compañero de viaje de Mehdi Ben Barka. Un año más tarde, se fundó el Frente Polisario, que reunía a estudiantes saharauis de Rabat y a combatientes saharauis de Mauritania, en un momento en que las tribus estaban divididas por la cuestión de la autodeterminación.

Unos años más tarde, España se retiró definitivamente del Sáhara, tras la ratificación de los acuerdos de Madrid de 1975, que dividían la soberanía sobre el Sáhara entre Marruecos y Mauritania. La monarquía se vio debilitada por dos recientes intentos de golpe de Estado. En este momento de incertidumbre, Hassan II lanza la Marcha Verde en 1975: 350.000 civiles marroquíes entran en el Sáhara, fuertemente alentados por el Majzen y acompañados por el ejército, sin que España intervenga. Marruecos recuperó la administración de facto del Sáhara Occidental.

El Reino intentó entonces crear un consenso nacional en torno a la cuestión del Sáhara para reafirmar su legitimidad, frente a las amenazas de los islamistas del jeque Yassin, las facciones golpistas del ejército, la izquierda comunista con el partido marxista-leninista Ila Al Amame y los sindicatos. La «culminación de la integridad territorial» sirvió entonces de complemento anímico para un régimen debilitado.

El campo progresista y la propia oposición de izquierdas adoptaron una posición intransigente sobre el Sáhara a partir de los años setenta. A veces yendo más allá de la posición del Majzen. La reconquista del Sáhara se consideraba el último paso hacia la independencia. En 1975, Omar Benjelloun, sindicalista y activista marxista que se oponía ferozmente a Hassan II, abogó por recuperar el territorio mediante la lucha armada en lugar de una marcha pacífica. La explotación conjunta de los recursos saharauis debía sentar las bases de un Magreb unido. Cuando Hassan II declaró su «aceptación de la organización de un referéndum en el Sáhara bajo la égida y el control de las Naciones Unidas a partir de principios de enero» en la OUA en 1981, fue Abderrahim Bouabid, fundador de la Unión Socialista de Fuerzas Populares, quien se opuso, a costa de varios años de cárcel.

La única oposición a esta doctrina provino del partido marxista-leninista Ila Al Amame, a través de su líder Abraham Serfaty. Éste reconoció la existencia de un pueblo saharaui y la necesidad de un referéndum de autodeterminación. Esta postura también le valió una condena de 17 años de prisión, antes de ser declarado persona non grata en Marruecos hasta 1999.

Cuando España se retiró en 1976, dividiendo el territorio entre Marruecos y Mauritania, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática. Mauritania firmó un acuerdo de paz con el Frente Polisario en 1979 y se retiró, dejando a Marruecos solo en el territorio. La OUA reconoció a la RASD en 1984, lo que provocó que Marruecos abandonara la organización antes de regresar en 2017.

Dilemas jurídicos

Ante la falta de perspectivas para resolver el conflicto, en 1988 las Naciones Unidas, a través de su entonces Secretario General Javier Pérez de Cuellar, puso sobre la mesa «propuestas de arreglo», que debían conducir finalmente a un referéndum en el Sáhara Occidental. Todas las partes aceptaron estas propuestas en principio y sujetas a condiciones, e incluso se reunieron por primera vez. Al final, estas «propuestas de arreglo» nunca vieron la luz. Según un informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, la ausencia de Argelia en las negociaciones no fue en vano. El 20 de junio de 1991 se firmó un alto el fuego bajo los auspicios de la Organización de la Unidad Africana y las Naciones Unidas, seguido de un plan de paz que preveía un referéndum de autodeterminación en 1992 (resolución 690) y el establecimiento de la misión de la ONU MINURSO.

Desde entonces, numerosas misiones de la MINURSO han presentado propuestas, que siempre han sido rechazadas por una de las partes: al final, la montaña parió un ratón. En 2007, Marruecos presentó una propuesta de autonomía a Naciones Unidas, sin opción a referéndum, que fue rechazada por el Frente Polisario y apoyada por muchos países europeos. Desde entonces, se han producido enfrentamientos militares esporádicos en torno al muro de separación y en la zona tampón. El conflicto se ha trasladado al terreno jurídico, y el Frente Polisario ha presentado numerosos recursos ante los tribunales europeos. El más reciente, el 4 de octubre de 2024, dio lugar a una decisión del TJUE -Tribunal de Justicia de la Unión Europea- de anular los acuerdos de pesca y agricultura relativos a la zona del Sáhara, firmados entre la Unión Europea y el Reino en 2019. Esto sigue a las anulaciones iniciales en 2015 -el acuerdo agrícola de 2012- y en 2021 -el acuerdo pesquero de 2019- que el tribunal finalmente revocó.

La resolución del conflicto parece haberse estancado. La última propuesta del enviado de la MINURSO (octubre de 2024), Staffan de Mistura, fue rechazada por todas las partes. Propuso una soberanía compartida entre Marruecos y el Frente Polisario.

Inicialmente, debía introducirse una mayor regionalización, con la garantía de una auténtica autonomía, la protección de las libertades civiles y políticas y la liberación de los detenidos. Este plan va en contra del carácter centralizado y autoritario del Majzen y de sus vínculos con poderosos notables saharauis que le son serviles. Han entrado en la arena institucional marroquí forjando vínculos clientelistas; por ejemplo, El Khattat Yanja, antiguo profesor de matemáticas del Frente Polisario que se convirtió en «barón de los negocios» y luego en diputado del Istiqlal, las grandes familias saharauis de los Uld Errachid, uno de cuyos miembros es teniente de alcalde de El Aaiún, y los Dehram. En este contexto, se plantea la cuestión de la legitimidad de las nuevas instituciones previstas en el plan de autonomía, ya que sus dirigentes podrían ser fácilmente cooptados por el Majzen.

Esta limitación planteada por la naturaleza tribal de Marruecos podría resolverse con la instauración de una monarquía verdaderamente parlamentaria y descentralizada, que garantizara una auténtica separación de poderes. Sin embargo, todavía no se dan las condiciones materiales para tal cambio, ya que implican una ruptura con el paradigma institucional actual. Este hecho apunta a la necesidad de embarcarse en un amplio proceso de democratización, mediante la concienciación previa a un cambio radical en la sociedad.

La opción del referéndum propuesta por la MINURSO plantea otras dificultades. Una concesión de este tipo por parte del Majzen podría provocar su caída; el periodo de inestabilidad resultante en el Magreb podría allanar el camino para el desarrollo de grupos yihadistas y milicias. En una carta abierta a Mohamed VI, el periodista y opositor Aboubakr Jamaï escribió estas palabras de peso: «La evolución de la cuestión del Sáhara no es favorable a Marruecos. La opinión pública tiene la vaga sensación de que nuestra causa se encuentra en una pendiente resbaladiza. También intuye que un resultado desfavorable de este conflicto anunciará un periodo de inestabilidad que probablemente será cataclísmico para el futuro del país. A la monarquía le resultará muy difícil sobrevivir a semejante revés y el país pagará un alto precio.

Hay que añadir que el censo de población, requisito previo para un referéndum, es objeto de muchos puntos ciegos. Marruecos ha llevado a cabo una política de poblamiento del Sáhara animando a los marroquíes no locales -los dakhilis- y a los saharauis de Oued Noun a instalarse allí, en particular mediante exenciones fiscales. Además, muchos saharauis se encuentran en un campo de refugiados en Tinduf, en la vecina Argelia. Y todos los intentos de la ONU de hacer un censo de estos campamentos han sido rechazados por Argel.

El plan también cuestiona los acuerdos de independencia del Frente Polisario, que se basan en el paradigma del Estado-nación. Esto entra en tensión con el carácter históricamente sedentario de las tribus y su presencia más allá de las fronteras coloniales, en todo el desierto del Sáhara y tan lejos como Egipto. También está la cuestión de la viabilidad económica de un Estado saharaui independiente, rico en abundantes recursos naturales pero pobre en factores de producción.

Lo que se necesita ahora son mesas redondas con todas las partes implicadas en el conflicto y una consulta democrática a los saharauis respetando la pluralidad tribal que les caracteriza. Se trata de un proceso que debe emprenderse a la luz de la evolución histórica y de las cuestiones de fondo en juego, sin pasar por alto la instrumentalización en curso en el contexto de las tensiones argelino-marroquíes, en las que el Sáhara Occidental se utiliza como variable de ajuste. Peleas endémicas en forma de bloqueo, que bloquean el futuro de los países del Magreb y su integración regional. El economista Fouad Abdelmoumni estima el coste de la «no integración» en más del 2% del PIB marroquí. La piedra angular de este proyecto fue la Unión del Magreb Árabe, una organización que reúne a los cinco países del Magreb, cuyo Consejo de Jefes de Estado no se reúne desde 1994.

La cuestión saharaui sigue siendo espinosa. Continuando con la tensión entre la soberanía territorial consagrada por el derecho internacional y las lealtades tribales en sus formas precoloniales, la misión de la ONU no ha sido satisfactoria. Las soluciones propuestas por las distintas partes adolecen de contradicciones que hoy parecen difíciles de superar, con el telón de fondo de las cuestiones relativas a los ingresos extractivos y las rivalidades forjadas por una historia tumultuosa y narrativas contrapuestas. Una situación que se está empantanando, en detrimento de los principales afectados.

Observación de Joaquín Miras:

I. Creo que falsea cosas importantes: La ONU había mandatado a España para que organizase la descolonización del Sahara y plantease un referéndum. Los EEUU intervienen a favor de la Marcha Verde marroquí, mediante el expediente de prohibir a España el uso de sus armas más modernas -Ley de préstamo y arriendo- que estaban «en alquiler»: la aviación, varios de los buques más modernos, los blindados… prohibición de su uso en una confrontación contra Marruecos.
Aparte está la interpretación de lo que fuera el Mazden durante la Edad Media. Una suerte de iglesia católica islámica de occidente, capaz de mediar entre intereses de tribus, muchas de ellas nómadas. La  intepretación que ofrece al articulista, Marruecos como heredera del imperio almoravide, o del almohade, se opone a otras intepretaciones que Marruecos elabora sobre sí misma, Marruecos como Andalusí, Marruecos como mundo andalusí o herencia verdadera andalusí. Durante los años sesenta y setenta, la policía española de la colonia era nómada (seguía siéndolo), iba y venía en camello y con sus familias, porque la población era nómada. Las tribus no se manejaban con la noción «fronteras», que era prácticamente -en la realidad práctica- inexistente: pasaban de Sahara a Mauritania y a Argelia con… «naturalidad», así que hay bastante de maquillaje para el apoyo a la idea de que el Sahara «es» Marruecos. El Polisario es creado por la generación joven de hijos de una parte de los «notables» de tribus del Sahara. Algunos de ellos -los padres- representantes del Sahara en las Cortes franquistas -sirva esto, sólo, para recordar que sí eran «notables» tribales-. Los jóvenes eran de formación francesa. Polisario es palabra acróstico francesa.
Llegados aquí, en lo que a mi hace -hay que separar las cosas-, creo que el Sahara tiene derecho a un referéndum. no a ser dominado por Marruecos y, aparte, parece que los marroquíes se pueden estar creando problemas con esa forma de no cooptar al reparto de las riquezas a los naturales de la zona, sino actuar en plan colonización…

II. Abundo un poco más, a la espera de que otros, que sabéis más de mundo musulmán -no soy ni tan siquiera historiógrafo, intervengáis-. En la interpretación de la historia que repite, la marroquí, se produce una interesada manipulación «eurocentrista» de lo que era el poder califal islámico que se asentaba sobre confederaciones de sultanatos, sobre los que tenía el poder de dirimir conflictos, de controlar la circulación de mercaderes, garantizando el comercio -algo que interesaba a todos- y cobraba impuestos a todos los confederados. Entra el árabe porque es la lengua de religión. Por ejemplo, el califato de Bagdad. Eso no es un poder político entendido tal como o lo que nosotros entendemos por poder político. Tampoco creo útil emplear la palabra Imperio, porque es palabra que ha cambiado de sentido muchas veces. El imperio romano, con su modelo, en este caso mucho más intervencionista que el califal, los imperios posteriores, que incluyen creo al imperio ruso y al chino, que no eran el modelo imperialista, si bien, como todos los imperios, han sido organizaciones que han servido para que unas elites dominen y exploten, y lo que hoy denominamos imperialismo.

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8. La ruptura del Partido de Izquierda Europea

Una representante de Die Linke en el Parlamento Europeo reflexiona sobre la reciente división que se ha producido en el grupo del Partido de la Izquierda Europea con la rcreación de la Alianza de la Izquierda Europea.
https://www.rosalux.de/en/news/id/52769/one-group-two-parties

¿Un grupo, dos partidos?

La fundación de la Alianza de la Izquierda Europea es sintomática de fracturas más profundas en el seno de la izquierda

Janis Ehling. Janis Ehling es secretaria general de Die Linke y miembro del Comité Ejecutivo del Partido de la Izquierda Europea.

El giro global a la derecha ha dado lugar a una nueva dinámica política. Sus efectos también se dejan sentir en la izquierda política, donde los partidos de izquierdas están reaccionando al giro de diversas maneras. Un síntoma de la nueva dinámica es la escisión y reorganización de la Izquierda a nivel de la política europea.

A finales del verano de 2024 se fundó un nuevo partido, la Alianza de la Izquierda Europea para los Pueblos y el Planeta, o ELA para abreviar. Esto debilitará enormemente al actual Partido de la Izquierda Europea (PIE). También para Die Linke de Alemania la situación es cualquier cosa menos sencilla, y el partido tendrá que decidir qué hacer a continuación.

La crisis de la izquierda europea

Desde la década de 1990, es posible formar un partido a partir de un grupo parlamentario concreto del Parlamento Europeo. El PIE se constituyó sobre esta base en 2004. Además del Partido Socialista Democrático (PDS) alemán, el Enhedslisten danés y el Partido Comunista de Austria (KPÖ), los principales miembros fundadores fueron los partidos comunistas italiano, español y francés, que eran fuertes en aquel momento. Pero el EL también contaba con miembros de diversos partidos de izquierda menores, como de Hungría, Estonia y Bulgaria.

Desde que se creó el EL hace 20 años, la fuerza relativa de los partidos de izquierda en los distintos países ha cambiado. Muchos de los antiguos partidos han entrado en crisis, mientras que otros han disfrutado de una mayor influencia. Pero el número de miembros de la izquierda en el Parlamento Europeo, con algunas fluctuaciones, se ha mantenido bastante constante durante este periodo en torno a los 40-50 diputados, lo que demuestra que no existe simplemente una crisis generalizada de la izquierda en toda Europa.

Aunque los partidos comunistas tradicionales se han debilitado a nivel nacional, siguen ejerciendo una influencia considerable en el PIE. Entretanto, el PIE también ha admitido a una serie de organizaciones más pequeñas como partidos miembros u observadores (con capacidad para participar en los debates del partido, pero sin derecho a voto) que nunca han logrado avances significativos en términos de apoyo electoral o relevancia política. Sin embargo, al no existir unos criterios mínimos de afiliación revisados periódicamente, estos partidos siguen siendo miembros del PIE independientemente de su situación real. El Partido Comunista de Finlandia, con 150 miembros, por ejemplo, es tan miembro del EL como la Alianza de la Izquierda Finlandesa, que obtuvo el 17% de los votos en las elecciones europeas de este verano. También son miembros varios micropartidos, algunos de los cuales ni siquiera se presentan a las elecciones.

El problema fundamental aquí es que, gracias al principio de consenso anclado en los estatutos del partido, cualquier partido miembro puede bloquear cualquier decisión dentro del PIE. Así, uno de los detonantes de la reciente escisión fue el veto ejercido por el Partido Comunista Francés contra el nombramiento de Martin Schirdewan (Die Linke) y Manon Aubry (La France Insoumise) como principales candidatos a las elecciones europeas de junio de este año. Estos dos candidatos fueron sustituidos, y el EL eligió al presidente del partido, Walter Baier, como candidato principal en su lugar. Pero ésta fue una elección doblemente desafortunada: en primer lugar, porque las posibilidades de que el propio partido de Baier, el KPÖ, obtuviera un escaño en el Parlamento Europeo eran escasas, y en segundo lugar, porque el KPÖ presentó a una persona diferente como cabeza de lista, lo que era cualquier cosa menos ideal para la imagen pública del PIE.

Sin embargo, más importante que este acontecimiento concreto es el precario estado del propio EL. Muchas de sus estructuras de trabajo apenas se utilizan ya. El partido mantuvo durante mucho tiempo grupos de trabajo sobre temas como la vivienda, la economía, el feminismo y los sindicatos, pero muchos de ellos se han vuelto inactivos. Varios partidos miembros han reducido sus contribuciones financieras exigidas por el Parlamento Europeo – actualmente, Die Linke aporta la mayor parte de los recursos financieros del EL (que el Parlamento Europeo multiplica por diez para formar el presupuesto del PIE). Sin embargo, debido a las escasas aportaciones de los demás partidos de izquierda, el PIE ni siquiera llega a utilizar todo el presupuesto europeo al que tiene derecho. Todos los demás grupos de partidos, incluida la derecha, ya se benefician de ello.

Pocos de los recursos ofrecidos por el PIE eran utilizados activamente por sus miembros, siendo la Universidad Europea de Verano una notable excepción en este sentido. Los esfuerzos de colaboración eran demasiado infrecuentes y muchas actividades se limitaban al ámbito nacional. El estancamiento interno y la disminución de los beneficios hicieron que el PIE fuera cada vez menos atractivo. Como consecuencia, muchos partidos redujeron su participación. Incluso la mesa redonda de líderes de partido se convirtió cada vez más en una mesa redonda de apoderados que sustituían a suplentes.

La fundación de la Alianza de la Izquierda Europea

Por supuesto, la nueva Alianza de la Izquierda Europea no surgió de la nada. La mayoría de los partidos que ahora están en la ELA ya se presentaron con una plataforma colectiva en las elecciones europeas de 2019. El mismo espectáculo se repitió este año. (Die Linke participó pragmáticamente en ambas).

Sin embargo, detrás de esta curiosa teatralidad se escondían años de distanciamiento mutuo entre la izquierda del Parlamento Europeo y los partidos del ELA. A día de hoy, los métodos de trabajo comunes siguen siendo esquivos.

Sin embargo, la suposición de que la política exterior se encontraba en el centro de la división no es del todo correcta. Muchos partidos del nuevo ELA han sido críticos con el proyecto europeo durante años. Como muchos partidos de izquierda, tras el Brexit cambiaron su rechazo radical a la UE por una crítica a sus prácticas antidemocráticas, antisocialistas y neoliberales. Sin embargo, en lo que respecta a la guerra de Ucrania, muchos partidos de izquierda están divididos internamente. Podemos, un partido miembro de la nueva alianza, se inclina por el pacifismo. Y aunque el Partido Comunista de España ha expresado su oposición al suministro de armas a Ucrania, el Gobierno español, en el que el Partido Comunista participa a través de Sumar, las aprobó. Así pues, aquí se formulan constantemente compromisos. En su último congreso, el EL aprobó una resolución en la que se oponía a la guerra de agresión de Rusia y pedía una solución diplomática al conflicto.

El ELA sólo permite ser miembros a los partidos con escaños en un parlamento nacional o con diputados europeos electos. Pero eso significa la exclusión de partidos como el KPÖ y hace imposible que los partidos más pequeños se conviertan en miembros.

Según la opinión de Alemania, la nueva alianza de izquierdas está principalmente bajo la influencia de la Izquierda Nórdica, que se solidariza con Ucrania y aprueba condicionalmente el apoyo militar. Por el contrario, La France Insoumise y el Bloco portugués tienen posiciones más críticas respecto al suministro de armas. Cuando llegó el momento de la votación en el Parlamento Europeo sobre el apoyo a Ucrania «hasta la victoria», el grupo de la izquierda se mostró proporcionalmente desunido: un tercio de todos los delegados respaldó la moción, otro tercio se abstuvo y otro tercio votó en contra del suministro de armas. En resumen, el debate en torno a la solidaridad con Ucrania no sólo está dividiendo al movimiento pacifista, sino también a muchos de los partidos de izquierda.

Sin embargo, la izquierda sueca y finlandesa están lejos de pasarse al campo pro-OTAN, a pesar de los rumores que prevalecen en Alemania en ese sentido. En el gobierno, la Izquierda finlandesa votó mayoritariamente a favor del ingreso del país en la OTAN, pero mantiene una postura crítica hacia la organización del tratado. En el parlamento sueco, la Izquierda incluso votó en contra de la adhesión. Ambos partidos siguen manifestándose en contra de las bases de la OTAN y del estacionamiento de misiles nucleares en sus países, y se oponen fundamentalmente a la intervención militar contra Rusia.

Por ello, no es de extrañar que no exista una posición común del ELA sobre la ayuda a Ucrania: un elemento no desdeñable apoyó la resolución a favor de la ayuda militar, mientras que otros se abstuvieron.

El programa electoral del nuevo partido pone de manifiesto la falta de unidad en estas cuestiones. En términos de contenido, apenas se distingue del programa del EL, que no ofrece más que una serie de afirmaciones muy sucintas y declaraciones de creencia en la paz. El nuevo estatuto del partido, por otra parte, es tan breve y tan general que apenas se puede extraer nada de él en términos de contenido.

Desgraciadamente, los estatutos del ELA tiran al niño con el agua de la bañera. Para evitar situaciones como las que se han producido en el seno del ELA, éste sólo permite ser miembros a los partidos con escaños en un parlamento nacional o con diputados europeos electos. Pero eso significa la exclusión de partidos como el KPÖ e imposibilita que los partidos más pequeños -en particular los de Europa del Este- se conviertan en miembros del ELA. De este modo, se hace sustancialmente más difícil para los partidos emergentes beneficiarse de la experiencia de sus homólogos más establecidos.

La izquierda en el Parlamento Europeo

Ambos partidos están ahora representados en el grupo de la Izquierda en el Parlamento Europeo. Mientras que la Alianza de la Izquierda cuenta con 18 miembros, 16 miembros del grupo se han inscrito en la Izquierda Europea. Hasta ahora, la ELA incluye a la Alianza de la Izquierda de Finlandia, el Enhedslisten danés, el Vänsterpartiet sueco, Podemos de España, La France Insoumise, Bloco de Portugal y (sin diputados) el partido Razem de Polonia. El EL, por su parte, sólo cuenta con los seis diputados de los últimos grandes partidos que siguen afiliados (Die Linke y Syriza), más diez firmas voluntarias.

Cabe señalar que los diputados de los partidos miembros de cualquiera de los partidos europeos se incluyen automáticamente. Los miembros del Grupo procedentes de partidos no afiliados pueden optar por cualquiera de los dos. El número de firmas determina entonces el presupuesto del partido europeo respectivo, y de su fundación partidaria asociada. Aparte del PIE y el ELA, hay otros 12 parlamentarios europeos que no han firmado por ninguna de las dos formaciones. Este bloque está dominado por el Movimiento Cinco Estrellas italiano. Sinistra Italiana y el Partido de los Trabajadores de Bélgica (PVDA/PTB) también se encuentran entre los partidos no afiliados.

En definitiva, el PIE y la fundación transform! Europe vinculada a él tienen que conformarse ahora con la mitad de dinero. Actualmente se está estudiando la posibilidad de crear una fundación conjunta entre ambos partidos.

¿Y ahora qué?

La división de la Izquierda Europea en dos partidos competidores (más numerosas configuraciones intermedias) la debilita enormemente. En concreto, la propia existencia de la Izquierda Europea está gravemente amenazada. Los que antes eran sus partidos más fuertes se enfrentan ahora a una difícil situación. Mientras tanto, la Izquierda alemana se encamina hacia una nueva ronda de elecciones sin un resultado seguro, y Syriza está sumida en la polémica tras la destitución de su líder.

Por ello, el Comité Ejecutivo de Die Linke decidió en junio abogar por una izquierda europea unida. El objetivo es luchar de forma pragmática por la reforma dentro de la PIE, sin perder de vista el desarrollo de la ELA (pero sin participar en su fundación). En consecuencia, Die Linke ha presentado un documento de propuesta de reforma a la junta directiva de la EL y, junto con otros partidos miembros, ha iniciado un debate sobre posibles reformas. El documento aboga por una EL que sirva de plataforma estratégica para que los partidos, los sindicatos y los movimientos sociales puedan participar en los procesos políticos reales de la UE. Para devolver al partido a un estado en el que sea capaz de funcionar, el documento incluye propuestas para disolver los bloqueos estructurales con la toma de decisiones por mayoría cualificada, para aumentar la relevancia práctica del partido, para celebrar actos del partido con una orientación internacional más amplia y para introducir criterios mínimos para los partidos miembros.

Los partidos miembros del PIE -como el partido esloveno en el gobierno, Levica- tienen hasta diciembre para presentar sus propias propuestas. A principios del próximo año, el Consejo Ejecutivo del EL deliberará sobre las posibles reformas; el resultado sigue abierto.

En vista de la prolongada supremacía neoliberal y del auge de la extrema derecha en toda Europa, una retirada a la esfera nacional está fuera de toda duda.

Un argumento a favor del nuevo partido ELA es que reúne a todos los partidos de izquierda que actualmente son los más fuertes y relevantes políticamente, por lo que sería lamentable que Die Linke quedara fuera. Sin embargo, el vago y excluyente estatuto de partido del ELA habla en su contra. Tampoco está claro aún qué posiciones desarrollará el ELA y qué conseguirá en la práctica.

También están por determinar las decisiones de partidos como el PVDA/PTB y Sinistra Italiana. La única certeza es que la izquierda alemana sigue siendo un importante punto de referencia internacional. Lo que ocurre en Alemania siempre tiene consecuencias para toda la UE.

La recién fundada Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) no ha desempeñado hasta ahora ningún papel en esta situación. El partido no ha podido formar una facción en el Parlamento Europeo y no es miembro de ninguno de los dos partidos europeos. Debido a sus posiciones sobre la migración y la protección del clima, el nuevo partido ha recibido escaso apoyo de la izquierda en toda Europa.

Pero incluso más allá de las disputas actuales, el objetivo sigue siendo formar un partido común de la izquierda europea que sea atractivo, capaz de hacer propuestas políticas sobre temas de actualidad y de tener un mayor impacto político. Para ello serán necesarios grupos de trabajo sustantivos cuyos debates aporten valor añadido tanto a los representantes locales como a los eurodiputados. También hay que fomentar los formatos de eventos internacionales (como la universidad de verano) y los intercambios, sobre todo entre organizaciones juveniles. La experiencia ha demostrado que los miembros aprenden más unos de otros en las reuniones cara a cara que a través de áridos materiales educativos.

Además, el intercambio internacional sobre cuestiones de estrategia política es esencial en vista del giro general hacia la derecha. Algunos países tienen años de experiencia con el giro a la derecha, y esta experiencia debe aprovecharse. A esto se añade el hecho de que las tendencias económicas y sociales en toda Europa presentan similitudes significativas. Cómo reaccionan a ello los diferentes partidos de izquierda y qué innovaciones organizativas y políticas ponen a prueba, sólo se percibe y evalúa transnacionalmente de forma muy limitada.

Ante esta evolución, Die Linke tendrá que decidir pronto su postura. Una cosa es segura: en vista de la prolongada supremacía neoliberal y del auge de la extrema derecha en toda Europa, una retirada a la esfera nacional está fuera de cuestión, sin duda en interés del futuro del partido, pero sobre todo en interés de las personas que viven aquí.

Observación de Miguel Candel:

El PIE fue desde el principio un partido moderado tipo social(?)democracia con una pizca de pimentón, demasiado políticamente correcto para que cupieran en él los llamados «paleomarxistas» de Grecia y Portugal. Un simple adorno en una estructura puramente ornamental como es el Callamento, perdón, Parlamento Europeo. Creo que ha llegado el momento de decir que, desgraciadamente, «izquierda europea» es un oxímoron. Esa Europa hace mucho que fue raptada por  el tío Sam y su perro Rintintín británico.

R.I.P.

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9. Resumen de la guerra en Asia occidental, 2 de diciembre

El seguimiento en directo de Middle East Eye. https://www.middleeasteye.net/

En directo: Israel mata a nueve personas en Líbano pero dice estar comprometido con el alto el fuego

Los ataques se produjeron después de que Hezbolá lanzara cohetes en respuesta a 100 violaciones israelíes del alto el fuego, según una fuente de Unifil

Puntos clave

Trump promete ‘el infierno a pagar’ si Hamás no libera a los cautivos

Drones israelíes sobrevuelan Beirut por segunda vez desde el acuerdo de alto el fuego

Un ministro israelí de extrema derecha reitera su llamamiento a ocupar Gaza y establecer asentamientos

Actualizaciones en directo

Resumen de la tarde

Nuestro liveblog cerrará en breve hasta mañana por la mañana.

Estos son los principales acontecimientos del día:

-El Ministerio de Sanidad libanés informó el lunes de que al menos nueve personas murieron en ataques aéreos israelíes contra dos ciudades del sur del Líbano. Después de que el ejército israelí atacara docenas de lo que dice que eran objetivos de Hezbolá en Líbano, añadió que Israel «sigue obligado al cumplimiento de las condiciones del acuerdo de alto el fuego.»

-En un principio se dispararon cohetes contra el espacio aéreo israelí desde Líbano como respuesta a las «aproximadamente 100 violaciones del alto el fuego» cometidas por Israel en ese país, según una fuente de la Unifil citada por la CNN.

-El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Matthew Miller, dijo que siempre habría «varias violaciones a veces» del alto el fuego, cuando se le preguntó por las violaciones de Israel. «Lo que no queremos ver es que se rompa el alto el fuego», dijo a los periodistas. «Y no hemos visto que el alto el fuego se rompa. Cuando recibimos informes de posibles violaciones, tenemos un mecanismo que hemos puesto en marcha con el gobierno de Francia para examinar esas posibles violaciones.»

-Un nuevo vídeo publicado por las Brigadas al-Qassam, el ala militar de Hamás, advierte a Israel contra la continuación de la guerra en Gaza y revela por primera vez que un total de 33 israelíes cautivos retenidos en la franja han muerto por ataques aéreos israelíes.

-El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido del «infierno que habrá que pagar» si Hamás no libera a los cautivos israelíes en Gaza antes de su toma de posesión el 20 de enero.

-Una delegación de Hamás discutió un alto el fuego en Gaza con responsables de los servicios de inteligencia egipcios, dijeron a la AFP dos responsables del grupo palestino. La «delegación se reunió con el jefe de la inteligencia general egipcia, el general de división Hassan Rashad, y con varios oficiales de la inteligencia egipcia, y discutieron las formas de detener la guerra y la agresión, traer ayuda y abrir el paso de Rafah» en la frontera de Gaza con Egipto, dijo un alto funcionario de Hamás que formó parte de la reunión de El Cairo el domingo por la noche.

-La Oficina de Medios de Comunicación de Gaza ha informado de que alrededor de 3.700 palestinos han muerto o están desaparecidos en el norte de Gaza desde que Israel puso sitio a la región a principios de octubre.

El suegro de la hija de Trump será el asesor libanés-estadounidense de más alto nivel

El presidente electo deEstados Unidos, Donald Trump, nombró el domingo a Massad Boulos como su asesor de más alto nivel sobre Oriente Medio, catapultando a su suegro libanés-estadounidense al centro de su política exterior en la región, que se enfrenta a múltiples crisis.

El hijo de Boulos, Michael, está casado con la hija menor de Trump, Tiffany. Boulos dirigió el exitoso acercamiento de la campaña de Trump a los votantes árabe-estadounidenses.

Tiffany conoció a Michael en 2018 en el Lindsey Lohan Beach Club de Mykonos, Grecia.

El nombramiento del empresario multimillonario sugiere que seguirá desempeñando un papel clave una vez que Trump regrese a la Casa Blanca en enero.

Traer a Boulos a bordo como asesor inyectará una nueva personalidad en el círculo íntimo de Trump, que ha estado dominado principalmente por estadounidenses judíos pro-Israel, como su yerno Jared Kushner, y cristianos evangélicos, incluido Michael Huckabee, el nominado de Trump para embajador en Israel.

Leer más: Massad Boulos: El multimillonario cristiano-libanés y consuegro de Trump que podría dar forma a la política de Oriente Próximo

Nueve muertos en ataques israelíes contra Líbano

El Ministerio de Sanidad libanés informó el lunes de que al menos nueve personas murieron en ataques aéreos israelíes contra dos ciudades del sur del Líbano.

En Haris, cinco personas murieron mientras que otras dos resultaron heridas.

En Talousa, cuatro personas murieron y una resultó herida.

Israel ataca Líbano pero sigue diciendo que está comprometido con el alto el fuego

Después de que el ejército israelí atacara el lunes docenas de lo que dice que eran objetivos de Hezbolá en Líbano, añadió que Israel «sigue obligado al cumplimiento de las condiciones del acuerdo de alto el fuego», según la agencia de noticias Reuters.

Anteriormente el lunes, mientras Israel declaraba su intención de bombardear Líbano, el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Matthew Miller, dijo que siempre habría «varias violaciones a veces».

«Lo que no queremos ver es que se rompa el alto el fuego», dijo a los periodistas. «Y no hemos visto que el alto el fuego se rompa. Cuando recibimos informes de posibles violaciones, tenemos un mecanismo que hemos puesto en marcha con el gobierno de Francia para examinar esas posibles violaciones.»

Israel dice que ha comenzado los ataques contra objetivos libaneses

El ejército israelí dijo el lunes que había iniciado ataques aéreos contra lo que denominó objetivos «terroristas» libaneses en respuesta al lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá a primera hora del día.

Los ataques con cohetes se produjeron después de hasta 100 incidentes en los que el ejército israelí violó el alto el fuego alcanzado la semana pasada. Ese recuento procede de Unifil, la misión de mantenimiento de la paz de la ONU a lo largo de la frontera entre Líbano e Israel.

La emisora libanesa Al-Jadeed compartió una imagen de las secuelas de un bombardeo israelí en el distrito de Bint Jbeil, en el sureste de Líbano, el lunes por la noche hora local:

Habrá ‘un infierno que pagar’ si no se libera a los cautivos israelíes en Gaza, dice Trump

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido del «infierno que habrá que pagar» si Hamás no libera a los cautivos israelíes en Gaza antes de su investidura el 20 de enero.

«¡Todo es palabrería y nada de acción!» escribió Trump en su cuenta TruthSocial el lunes.

«Si los rehenes no son liberados antes del 20 de enero de 2025, fecha en la que asumo con orgullo el cargo de Presidente de Estados Unidos, habrá TODO EL INFIERNO QUE PAGAR en Oriente Próximo, y para los responsables que perpetraron estas atrocidades contra la Humanidad. Los responsables serán golpeados más duramente de lo que nadie ha sido golpeado en la larga e historiada Historia de los Estados Unidos de América.»

Israel informa a EEUU de su decisión de atacar a Hezbolá

Israel ha informado a EEUU de su intención de devolver el golpe a Hizbulá tras el lanzamiento de cohetes desde Líbano a primera hora del lunes. Los cohetes se lanzaron en respuesta a anteriores violaciones del alto el fuego por parte de Israel, según ha señalado Francia, que actúa como supervisora del alto el fuego.

El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Matthew Miller, sólo tuvo esto que decir a los periodistas el lunes en respuesta a la decisión israelí de devolver el fuego: «No voy a hablar de informes sobre posibles acciones, hipotéticas acciones, e intentar litigar desde aquí sobre si violarían o no el acuerdo de alto el fuego. Vamos a mantener esas conversaciones en privado. Tenemos canales establecidos para hacerlo y mantendremos esas conversaciones».

Canadá incluye a los huzíes en la lista de terroristas

Un comunicado emitido por Seguridad Pública de Canadá anunció el lunes la inclusión de Ansarallah, comúnmente conocida como los huzíes, en la lista de entidades terroristas del Código Penal canadiense.

«Ansarallah está… estrechamente vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica-Fuerza Quds y a Hezbolá, dos entidades terroristas incluidas en la lista de Canadá», declaró Dominic LeBlanc, ministro canadiense de Seguridad Pública, Instituciones Democráticas y Asuntos Intergubernamentales.

«El Código Penal prohíbe ciertas acciones en relación con los grupos terroristas, incluidas las relacionadas con la financiación, los viajes y el reclutamiento de terroristas. Por ejemplo, es un delito penal para cualquier persona en Canadá y para los canadienses en el extranjero comerciar a sabiendas con propiedades que pertenezcan o estén controladas por un grupo terrorista.»

La decisión se produce tras el anuncio de Estados Unidos de volver a designar a los huzíes como grupo terrorista en enero de 2024.

Hamás dice que 33 cautivos israelíes han muerto por ataques aéreos israelíes

Un nuevo vídeo publicado por las Brigadas al-Qassam, ala militar de Hamás, advierte a Israel contra la continuación de la guerra en Gaza y afirma que 33 cautivos israelíes retenidos en la franja ya han muerto por ataques aéreos israelíes.

«Si continúa con su loca guerra, puede perder a sus cautivos para siempre. Haced lo que debáis antes de que sea demasiado tarde», afirma el vídeo.

El ministro de Defensa israelí promete una respuesta al lanzamiento de cohetes

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró el lunes que el lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá hacia posiciones del ejército israelí «será respondido con dureza, y prometimos actuar contra cualquier violación del alto el fuego, y eso es exactamente lo que haremos».

En las últimas dos horas se han disparado cohetes contra el espacio aéreo israelí tanto desde Líbano como desde Gaza.

Esto se produce tras las repetidas violaciones del alto el fuego negociado la semana pasada por parte de Israel, según Francia, que actúa como observador.

Hizbulá ataca una posición israelí en las granjas de Shebaa

Hezbolá dijo que el lunes llevó a cabo un «ataque defensivo de advertencia» contra una posición militar israelí en la zona de las Granjas de Shebaa, ocupada por Israel, citando lo que llamó repetidas violaciones israelíes del alto el fuego, incluyendo ataques aéreos y bombardeos en el Líbano.

Hizbulá dijo que Israel ha violado repetidamente el alto el fuego realizando ataques aéreos en todo el Líbano y matando a dos personas en un ataque en el sur el lunes.

«Tras las repetidas violaciones… la Resistencia Islámica llevó a cabo una respuesta defensiva de advertencia inicial esta tarde, apuntando al emplazamiento de Ruwaysat al-Alam perteneciente al ejército enemigo israelí en las colinas libanesas ocupadas de Kfar Shouba», dijo Hizbulá en un comunicado.

Anteriormente, la Agencia Nacional de Noticias (ANN) estatal libanesa dijo que las fuerzas israelíes dispararon dos proyectiles de artillería hacia la ciudad de Beit Lif, en el distrito de Bint Jbeil, en el sur del Líbano, mientras que el fuego de ametralladoras pesadas apuntó a Yaroun. No se informó de heridos en ninguno de los dos incidentes, añadió la NNA.

Israel ha demolido más de 1.500 instalaciones en Cisjordania en 2024, según la ONU

Las fuerzas israelíes han demolido 1.528 estructuras de propiedad palestina en la Cisjordania ocupada desde principios de año, según las últimas cifras publicadas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (Ocha).

Los datos de la ONU, publicados el 29 de noviembre, indicaban que 3.637 palestinos han sido desplazados como consecuencia de la actual campaña de demolición israelí.

Las infraestructuras destruidas incluían residencias habitadas (700), infraestructuras agrícolas (398) y bienes relacionados con los medios de subsistencia (205), como tiendas y negocios.

Según las conclusiones de Ocha, las zonas más atacadas de Cisjordania estaban situadas cerca de la ciudad de Tulkarm, que se ha enfrentado a un mayor número de incursiones y demoliciones israelíes en el último año, así como otras ciudades de Cisjordania.

El campo de refugiados de Tulkarm encabeza la lista de zonas con infraestructuras demolidas (171), y le sigue el campo de refugiados de Nur Shams (118).

Más información: Israel ha demolido más de 1.500 instalaciones en Cisjordania en 2024, según la ONU

Israel no viola el alto el fuego con Líbano, afirma el ministro israelí de Asuntos Exteriores

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, rechazó las acusaciones de que Israel está violando el alto el fuego en Líbano y dijo a su homólogo francés que más bien «lo está aplicando en respuesta a las violaciones de Hezbolá».

«La presencia de operativos de Hezbolá al sur del [río] Litani es una violación fundamental del acuerdo y deben desplazarse hacia el norte», declaró Saar.

Francia dice a Israel que todas las partes deben respetar el alto el fuego en el Líbano

El ministro de Asuntos Exteriores de Francia dijo a su homólogo israelí que todas las partes deben respetar el alto el fuego entre Israel y Hezbolá, informó el ministerio francés de Asuntos Exteriores.

En una conversación telefónica con el ministro israelí Gideon Saar, Jean-Noel Barrot subrayó «la necesidad de que todas las partes respeten el alto el fuego en el Líbano», dijo el ministerio, después de que varios ataques israelíes golpearan el Líbano desde que comenzó el alto el fuego el miércoles.

Hamás dice que una delegación discutió la tregua de Gaza con Egipto

Una delegación de Hamás discutió el alto el fuego en Gaza con responsables de los servicios de inteligencia egipcios, según dijeron a la AFP dos responsables del grupo palestino.

La «delegación se reunió con el jefe de la inteligencia general egipcia, el general de división Hassan Rashad, y con varios oficiales de la inteligencia egipcia, y discutieron las formas de detener la guerra y la agresión, traer ayuda y abrir el paso de Rafah» en la frontera de Gaza con Egipto, dijo un alto funcionario de Hamás que formó parte de la reunión en El Cairo el domingo por la noche.

Un segundo responsable de Hamás también presente en El Cairo afirmó que «Egipto, Qatar y Turquía están haciendo grandes esfuerzos para alcanzar un acuerdo de alto el fuego y de intercambio de prisioneros».

«Nuestro pueblo palestino espera la presión estadounidense e internacional sobre (el primer ministro israelí Benjamin) Netanyahu para que detenga la guerra y llegue a un acuerdo como ocurrió en Líbano», dijo el funcionario.

El primer funcionario dijo que cualquier acuerdo que acepte Hamás debe incluir las condiciones que el movimiento ha planteado desde el comienzo de la guerra.

Éstas incluyen un alto el fuego total, la retirada militar israelí completa, la entrada sin trabas de ayuda humanitaria en Gaza, el regreso de los palestinos desplazados a sus hogares, «un acuerdo serio para intercambiar prisioneros de una sola vez o en dos etapas» y la reconstrucción del territorio palestino devastado por la guerra.

Informado por AFP

Oficina de prensa de Gaza: 3.700 personas muertas o desaparecidas desde el asedio del norte de Gaza

La Oficina de Medios de Comunicación de Gaza ha informado de que alrededor de 3.700 palestinos han muerto o están desaparecidos en el norte de Gaza desde que Israel puso sitio a la región a principios de octubre.

En un comunicado en Telegram, la oficina dijo que 2.400 de esta cifra estaban «enterrados» bajo los escombros.

Añadió que las fuerzas israelíes detuvieron a 1.750 personas durante la ofensiva militar y que «atacaron e impidieron el trabajo de los equipos de defensa civil», además de destruir infraestructuras vitales de salud y agua.

Israel dice que atacó objetivos de Hezbolá

El ejército israelí ha dicho que atacó vehículos militares cerca de infraestructuras pertenecientes a Hezbolá en la Bekaa libanesa.

Añadió que sus cazas llevaron a cabo un ataque separado contra vehículos militares utilizados para transferir armas cerca de la frontera entre Siria y Líbano, en el que resultó herido un soldado libanés.

El presidente del parlamento libanés afirma que Israel viola el acuerdo de alto el fuego

Hace 10 horas

El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, declaró que las acciones de las fuerzas de ocupación israelíes suponen una violación del acuerdo de alto el fuego.

El jefe de la Unrwa pide un marco más sólido para mantener la ayuda que desesperadamente necesita Gaza

El Comisario General de la Unrwa, Philippe Lazzarini, hizo hincapié en el papel central de la agencia en la respuesta humanitaria de Gaza, instando al establecimiento de «un marco jurídico y político internacional sólido» para garantizar el flujo constante de ayuda al territorio.

En su intervención en El Cairo, Lazzarini advirtió de que, sin tales medidas, los esfuerzos humanitarios flaquearían. «Sin esto, los trabajadores humanitarios, por muy desinteresados y valientes que sean, no pueden quedarse y cumplir su misión», afirmó.

La agencia detuvo recientemente las entregas de ayuda a través del cruce de Karem Abu Salem (Kerem Shalom) debido al empeoramiento de la seguridad. La Unrwa destacó la grave insuficiencia de la ayuda, señalando que la población de Gaza, de 2,2 millones de habitantes, había recibido el año pasado mucha menos asistencia de la necesaria.

«Mientras continúan los ataques, la población, incluidos los niños, se enfrenta al hambre, vive en refugios y tiendas de campaña y depende de la ayuda humanitaria», declaró la Unrwa en X.

La agencia informó de que sólo 65 camiones de ayuda entraron en Gaza a diario el mes pasado, un fuerte descenso respecto a la media de 500 de antes de la guerra. Los grupos internacionales han advertido de que las condiciones en Gaza se están deteriorando rápidamente, con los civiles al borde de la hambruna y las entregas de ayuda en su punto más bajo desde que comenzó la guerra.

‘Lo que está ocurriendo en Siria es relevante para Siria y no está relacionado con Israel’

El portavoz del ejército israelí, Daniel Hagari, declaró que «lo que está ocurriendo en Siria es relevante para Siria y no está conectado con Israel».

En una entrevista concedida a Sky News Arabia, hizo hincapié en la postura de Israel como Estado soberano y en su compromiso de impedir que Irán contrabandee armas al Líbano y a Hezbolá a través de Siria.

Hagari añadió: «El ejército israelí actuará en consecuencia» contra cualquier intento de contrabando de armas al Líbano y confirmó que el ejército está vigilando los acontecimientos en Siria.

Al hablar del acuerdo de alto el fuego con Líbano, señaló que el periodo de 60 días tiene como objetivo garantizar la ausencia de «bases terroristas» en la región. «Es un paso para asegurarnos de que Hezbolá no incumple el acuerdo, como hizo en 2006», dijo.

Hagari también subrayó la responsabilidad del gobierno libanés y de las fuerzas de Unifil en el mantenimiento del alto el fuego, diciendo: «También es en su interés.»

Al menos 12 palestinos muertos en incursiones israelíes en Rafah

Al Jazeera Arabic informó de que se recuperaron 12 cadáveres tras los ataques aéreos israelíes contra varias zonas de la ciudad de Rafah a primera hora del lunes.

Hecho en Gaza: Desde la zona cero da voz a los cineastas atrapados en la zona de guerra

Es difícil imaginar un entorno más difícil para rodar una película que la devastada y asediada Franja de Gaza en 2024. Pero ése es el escenario de una nueva e innovadora antología de cineastas palestinos.

Una colección de 22 cortometrajes realizados por artistas sobre el terreno en Gaza, From Ground Zero es un hito en el cine palestino , que sirve como testimonio de la vida bajo la implacable campaña militar de Israel en el territorio asediado, que comenzó en octubre de 2023.

Comisariada por el renombrado director palestino Rashid Mashawari, la colección ha tenido una exitosa gira mundial y fue seleccionada como título de lanzamiento del Festival de Cine Palestino de Bristol de este año , inaugurándolo el 30 de noviembre.

La película de Mashawari Haifa (1996) fue la primera producción palestina seleccionada oficialmente en el Festival Internacional de Cine de Cannes.

Posteriormente fundó el Centro de Producción y Distribución Cinematográfica en Ramala, dedicándose durante años a organizar cines ambulantes y talleres.

Más información: Made in Gaza: Desde la zona cero da voz a los cineastas atrapados en la zona de guerra

Aumenta el número de muertos en Gaza tras los ataques israelíes

El Ministerio de Sanidad de Gaza informa de que los ataques israelíes desde el 7 de octubre de 2023, han matado al menos a 44.466 personas y herido a 105.358.

Sólo en las últimas 24 horas, 37 palestinos murieron y 108 resultaron heridos, añadió el ministerio.

Dos muertos y otros heridos en un ataque israelí al este de Rafah

Al Jazeera Arabic informó de que las fuerzas israelíes abrieron fuego al este de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, matando a dos personas e hiriendo a varias más.

Gaza a la cabeza del mundo en niños amputados per cápita, según la ONU

Naciones Unidas informa de que Gaza tiene el mayor número de niños amputados per cápita del mundo, tras más de un año de guerra de Israel contra el enclave.

«Gaza tiene ahora el mayor número de niños amputados per cápita de todo el mundo: muchos de ellos han perdido miembros y han sido sometidos a operaciones quirúrgicas sin ni siquiera anestesia», declaró el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en declaraciones pronunciadas por su adjunto en una conferencia en El Cairo centrada en la aceleración de la ayuda humanitaria a Gaza.

Ben Gvir apoya la ocupación y los asentamientos en Gaza: «Ciertamente no es una mala idea

El ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, expresó su apoyo a la ocupación de Gaza y al establecimiento de asentamientos judíos allí durante una entrevista radiofónica el domingo.

También abogó por «fomentar la emigración», afirmando: «Cientos de miles de personas de allí quieren marcharse. Podemos hacerlo y deberíamos hacerlo».

Cuando se le preguntó si se trasladaría a un asentamiento en Gaza, Ben Gvir recordó su participación en el pasado en la lucha de Gush Katif y dijo: «Desde luego, no es una mala idea». Presionado para que se pronunciara con claridad, añadió: «Ocupar el territorio y fomentar la emigración son soluciones que pueden crear una realidad diferente en Gaza.»

Lufthansa y Swiss Air cancelan sus vuelos a Tel Aviv hasta finales de enero

Lufthansa y sus filiales han anunciado que seguirán suspendiendo los vuelos a Tel Aviv hasta el 31 de enero. Swiss Air también ha confirmado su decisión de cancelar los vuelos hacia y desde la ciudad israelí, con efecto hasta finales de enero.

Un ataque aéreo israelí en el norte de Gaza causa 15 muertos y numerosos heridos

Las fuerzas israelíes lanzaron ataques aéreos contra viviendas en el norte de Gaza durante la noche, matando al menos a 15 personas en un edificio de Beit Lahia, según informaron médicos palestinos el lunes.

Varias más resultaron heridas y algunas siguen desaparecidas tras el impacto contra una casa que albergaba a personas desplazadas.

Los equipos de rescate tuvieron dificultades para llegar inmediatamente al lugar, informó el Servicio Civil de Emergencias palestino.

Un ministro israelí de extrema derecha reitera su llamamiento a ocupar Gaza y establecer asentamientos

El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha vuelto a pedir la ocupación de Gaza y el establecimiento de asentamientos allí, reiterando su oposición a un acuerdo de intercambio de prisioneros con Hamás y al cese de las actuales acciones militares de Israel.

Smotrich, líder del partido de extrema derecha Sionismo Religioso, declaró en una entrevista a la Corporación Israelí de Radiodifusión: «Soy una persona de derechas que cree en la colonización de la Tierra de Israel».

También comentó las discusiones sobre el futuro de Gaza, subrayando que no forma parte de los objetivos de la guerra, sino que se está evaluando para el escenario de la posguerra.

Los buques de guerra estadounidenses frustran los ataques huzíes con misiles y aviones no tripulados contra buques mercantes

El Mando Central del ejército estadounidense (Centcom) afirmó que sus buques de guerra repelieron con éxito un ataque con misiles y drones de los huzíes de Yemen mientras escoltaban a tres buques mercantes de propiedad estadounidense a través del Golfo de Adén.

Centcom confirmó que los ataques no causaron heridos ni daños a los dos destructores ni a los tres buques operados por Estados Unidos, a pesar de que los huzíes informaron del lanzamiento de 16 misiles y un avión no tripulado dirigidos contra un destructor estadounidense y buques de suministro militar.

Los rebeldes yemeníes dijeron que sus acciones eran en solidaridad con los palestinos de Gaza.

Un soldado libanés herido en un ataque israelí con un dron

Un soldado libanés resultó herido cuando un avión no tripulado israelí atacó una excavadora del ejército en la zona de Hawsh al-Sayyid Ali, en el este del Líbano, según el ejército libanés.

El ejército había intensificado recientemente sus operaciones en el sur, en el valle de la Bekaa y en los suburbios del sur, incluyendo el establecimiento de puestos de control, la limpieza de carreteras y la detonación de artefactos explosivos sin detonar, como parte de los esfuerzos para apoyar el retorno de los desplazados y garantizar su seguridad tras el acuerdo de alto el fuego.

Israel prohíbe la llamada islámica a la oración, intensificando la discriminación

El ministro de Seguridad Nacional deIsrael, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, ha ordenado a la policía que prohíba a las mezquitas emitir el adhan, o llamada islámica a la oración, alegando que «molesta» a los residentes judíos.

Ha dado instrucciones a las autoridades para que confisquen los altavoces y multen a las mezquitas por emitir la breve llamada, que dura unos dos minutos.

Ben Gvir defendió la medida como necesaria para combatir el «ruido irrazonable» y la anarquía.

En una entrevista concedida al medio de comunicación israelí Canal 12, Ben Gvir se declaró «orgulloso» de seguir adelante con la política de «poner fin al ruido irrazonable de las mezquitas y otras fuentes que se ha convertido en un peligro para los residentes de Israel».

«En nuestros debates surgió que la mayoría de los países occidentales, e incluso algunos países árabes, limitan el ruido y tienen muchas leyes al respecto. Sólo se descuida en Israel», dijo la oficina de Ben Gvir en un comunicado.

Leer más: Israel prohíbe la llamada islámica a la oración, aumentando la discriminación

El ex ministro de Defensa aclara su comentario sobre la «limpieza étnica

El ex ministro de Defensa Moshe Ya’alon aclaró que sus recientes comentarios sobre que Israel está llevando a cabo una «limpieza étnica» en Gaza iban dirigidos a los políticos, no al ejército israelí.

En declaraciones al Canal 12, Ya’alon se mantuvo firme en sus declaraciones, criticando a los políticos que se jactan de tales acciones, y expresó su esperanza de que sus comentarios impidan que el gobierno cometa crímenes de guerra, trasladando la responsabilidad a los comandantes israelíes.

El CCG condena las acciones de Israel en Gaza como genocidio y limpieza étnica

En su reunión del domingo en Kuwait, los dirigentes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) pidieron un alto el fuego «inmediato y permanente» en Gaza.

Expresaron su firme apoyo a las órdenes de detención de la CPI contra los dirigentes israelíes Netanyahu y Gallant, rechazando las alegaciones de Israel de defensa propia y condenando la violencia en Gaza como parte de un «programa de genocidio y limpieza étnica».

Los dirigentes citaron el asesinato de civiles, la tortura, las ejecuciones sumarias, el desplazamiento forzoso y el saqueo como parte de estos crímenes.

Aumenta a 25 el número de muertos en el atentado de Beit Lahia

El número de muertos por el bombardeo de una casa en Beit Lahia el domingo ha aumentado a 25, según Al Jazeera Arabic. En las últimas semanas, el ejército israelí ha obligado a los palestinos del norte de Gaza a huir, y muchos se han dirigido a Beit Lahia, donde se enfrentan a condiciones terribles debido a la falta de alimentos y agua y a los continuos bombardeos.

Desde el 5 de octubre, Israel ha lanzado una invasión terrestre en el norte de Gaza, alegando que pretende impedir que Hamás recupere fuerzas. Sin embargo, los palestinos sostienen que la verdadera intención de Israel es ocupar la región y convertirla en una zona tampón tras limpiar a sus residentes.

Francia acusa a Israel de violar 52 veces la tregua del Líbano

Francia ha acusado a Israel de violar su acuerdo de alto el fuego con Hezbolá en 52 ocasiones, incluido un ataque el sábado en el que murieron tres civiles libaneses, según un informe de la agencia israelí Ynet News.

El ejército israelí ha defendido sus acciones, afirmando que eran respuestas a las violaciones de Hezbolá. Sin embargo, Ynet News, citando a funcionarios franceses, informó de que Israel actuó sin consultar al comité internacional que supervisa el cumplimiento del acuerdo.

Un funcionario francés declaró: «Los libaneses están plenamente comprometidos a mantener el alto el fuego y evitar que Hezbolá restablezca su presencia en el sur del Líbano, pero hay que darles tiempo para que demuestren su valía.»

Los funcionarios israelíes contraatacaron diciendo que el comité internacional de supervisión no estaría plenamente operativo hasta el lunes o el martes, insistiendo en que sus operaciones continuarían hasta entonces.

Fuerzas israelíes disparan contra viviendas en el sur del Líbano

La Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN) informó de que las fuerzas israelíes utilizaron ametralladoras para disparar contra casas en la ciudad de Naqoura, situada en el sur del Líbano.

El ataque es el último de una serie de acciones israelíes tras la aplicación de un alto el fuego con Hezbolá el miércoles.

Francia, miembro del grupo internacional que supervisa la tregua, ha acusado a Israel de violar el acuerdo en 52 ocasiones. Funcionarios franceses advirtieron de que tales acciones corren el riesgo de socavar el frágil alto el fuego.

HRW pide a los Estados miembros de la CPI que contrarresten las amenazas al tribunal

Human Rights Watch ha instado a los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) a hacer frente a las crecientes amenazas contra el tribunal antes de la Asamblea anual de los Estados Partes de la CPI en La Haya.

La organización advirtió de que el tribunal se enfrenta a una «presión extrema» desde que los jueces emitieron órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, y el líder de Hamás, Mohammed Deif. Entre las amenazas figuran las sanciones propuestas por legisladores estadounidenses contra funcionarios de la CPI y contra quienes cooperan con el tribunal.

«Las órdenes de detención de la CPI, ya sea contra Vladimir Putin o Benjamin Netanyahu, envían un mensaje crítico de que nadie está por encima de la ley», dijo Liz Evenson, directora de justicia internacional de Human Rights Watch.

Añadió que los Estados miembros de la CPI deben aprovechar su reunión anual para prometer medidas enérgicas que garanticen que la labor esencial de la corte en favor de la justicia se desarrolla sin interferencias.

Israel ordena prohibir que las mezquitas emitan la llamada a la oración

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, ha dado instrucciones a la policía para que prohíba a las mezquitas emitir la llamada a la oración, también conocida como adhan.

En un vídeo publicado en X, Ben-Gvir declaró que la decisión pretendía «abordar y hacer cumplir la cuestión del ruido en las mezquitas».

El Canal 12 de Israel informó de que Ben-Gvir ordenó a la policía que confiscara los altavoces y emitiera multas para hacer cumplir la prohibición.

Actualización matutina

Buenos días, lectores del Middle East Eye,

He aquí algunas de las últimas actualizaciones:

  • Las fuerzas israelíes mataron a 10 palestinos en un asalto a Beit Lahiya, en el norte de Gaza, y a otros cuatro en una incursión en la aldea ocupada de Sir
  • El Dr. Munir al-Bursh, director del Ministerio de Sanidad palestino en Gaza ha denunciado que las fuerzas israelíes están utilizando «armas prohibidas internacionalmente» que provocan la «vaporización» de cuerpos enteros
  • La Unrwa ha interrumpido las entregas de ayuda a través del paso fronterizo de Karem Abu Salem (Kerem Shalom) entre Gaza e Israel, alegando una escalada de la inseguridad. Se informa de que los grupos que atacan los camiones de ayuda cuentan con el apoyo de Israel
  • El asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., Jake Sullivan, declaró a los medios de comunicación estadounidenses que, aunque prosiguen los esfuerzos para lograr un alto el fuego en Gaza y la liberación de los cautivos, no se ha llegado a ningún acuerdo
  • A pesar de los nuevos ataques israelíes contra el sur del Líbano, el alto el fuego de Hezbolá con Israel se ha mantenido en gran medida, aunque el ejército israelí afirma que ha matado a varios combatientes del grupo
  • Los rebeldes huzíes de Yemen anunciaron ataques contra un buque de guerra estadounidense y tres buques de abastecimiento, horas después de afirmar haber lanzado un misil hipersónico contra el centro de Israel.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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