MISCELÁNEA 4/11/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Los valores europeos.
2. Aumento del 81% de la aportación a la UE.
3. Los intocables de Israel.
4. Todos los chalecos juntos a la huelga.
5. Movilizaciones en Indonesia.
6. Sudán, Yemen e Irán.
7. El Sur Global y una modernización no capitalista.
8. La industria de la IA.
9. Resumen de la guerra en Irán, 3 de noviembre.

1. Los valores europeos.

Parece que ha llegado hasta a la prensa basura la noticia de la cámara de tortura de los Azov cerca de Kiev, porque he visto un tuit con la noticia en TVE, pero sin la imagen más impactante, la del chaval de 14 años muerto de miedo que no para de circular por redes:
Imagen
Aunque en vídeo es aún más impactante: https://x.com/anatoliisharii/status/2117346829532594178. Aunque parece que en realidad no estaba allí antes de las protestas. Se cayó dentro mientras participaba y empezaron a cascarle hasta que llegó Budianov.
Amar dedica su última entrada en RT a este caso.

https://rt-english.com/news/648320-ukraine-nazi-torture-chambers/

Las cámaras de tortura neonazis se encuentran en la frontera de los «valores europeos» que se proyectan a través de Ucrania

Un escándalo cerca de Kiev ha sacado a la luz el reclutamiento forzoso, la extorsión y la tortura; ahora observe cómo los patrocinadores occidentales miran para otro lado

Publicado el 3 de noviembre de 2026 a las 19:03

Por Tarik Cyril Amar

En Kiev, la capital de Ucrania, ha estallado un nuevo escándalo. Y aunque el régimen de Zelensky cuenta con un largo e imponente historial de fechorías espectaculares, esta tiene un carácter propio.

Pues lo que ha ocurrido en la localidad de Petropavlovskaya Borshchagovka, que en la práctica es un suburbio de la capital, reúne varias de las prácticas más crueles, venales y sin escrúpulos del régimen mafioso favorito de la Europa de la UE y la OTAN: el secuestro masivo de sus ciudadanos para convertirlos en esclavos militares en una guerra por poder de Occidente contra Rusia, la transformación de dicha operación en un despiadado plan de extorsión y el uso de violencia brutal —incluidas la tortura y el asesinato— para que todo funcione.

En esencia, la población local se rebeló contra todo lo anterior asediando un centro de detención clandestino destinado a los hombres capturados en redadas de «busificación» y a aquellos que intentaban escapar de la guerra, una auténtica trituradora de carne, ausentándose sin permiso.

La «busificación» es, por supuesto, la conocida práctica del establishment ucraniano y sus fuerzas de matones de arrastrar a los hombres —a menudo con extrema violencia— de las calles y el transporte público, del trabajo y las bodas, de las tiendas y sus hogares, en realidad de cualquier lugar que se pueda imaginar, para reclutarlos a la fuerza en el ejército ucraniano.

Los vehículos preferidos para estas auténticas cacerías de hombres son furgonetas lo suficientemente espaciosas como para albergar a un equipo de secuestradores y a su víctima sometida. De ahí el término «busificación», una palabra que todos los ucranianos conocen y que casi todos temen. «Casi» porque la «busificación» no solo es brutal y puede acabar en lesiones graves e incluso la muerte —no a manos de las fuerzas rusas, sino de los propios agentes del orden de Ucrania—, sino que también es sumamente injusta: si es usted descendiente de la élite ultracorrupta del régimen de Zelenski, no tema; no le tocarán. Todos los demás, y especialmente los pobres y los habitantes del campo, viven en una zona nacional de fuego libre para los cazadores de esclavos militares.

La otra salida a la que podría tener acceso es, como cabría esperar en Ucrania, el pago de un soborno extorsivo muy cuantioso, de hecho ruinoso (para la gente corriente). Porque una vez que los secuestradores de la «busificación» le tengan en su furgoneta, es muy probable que reciba una oferta que no podrá rechazar: consiga miles de dólares —por cualquier medio— en efectivo de inmediato, págueles y podrá marcharse. Para vivir, huir y esconderse un día más.

Nada de esto es nuevo; todo ello se conoce desde hace tiempo para cualquiera que esté dispuesto a escuchar a los ucranianos de a pie, aquellos sacrificados en masa en aras de un intento demencial de Occidente por derrocar a Rusia a través de Ucrania. Pero, por otra parte, ni los intelectuales públicos occidentales de la corriente dominante ni los medios de comunicación están interesados en lo que sufren estos ucranianos reales.

El último elemento del horror de la «busificación» tampoco es ninguna sorpresa: las víctimas liberadas del recinto de cautiverio de la esclavitud bélica en un suburbio de Kiev fueron objeto de abusos masivos, y algunas sufrieron torturas brutales. En este caso, sus torturadores procedían de la unidad neonazi Azov, que ha colonizado la Guardia Nacional de Ucrania. Pero que no quepa duda: la tortura también es mucho más habitual en Ucrania, tanto bajo el mandato de Zelensky como antes, de lo que los principales medios de comunicación occidentales permitirían que supiera su público cautivo. Ha habido informes fiables sobre torturas infligidas por las autoridades ucranianas, incluidas, entre otras, unidades explícitamente de extrema derecha y neonazis, desde hace, al menos, más de una década.

Al igual que con los numerosos crímenes escandalosos cometidos por descarados comandos terroristas ucranianos en el extranjero, desde los ataques al Nord Stream hasta los asesinatos, la corriente dominante occidental ha hecho obstinadamente la vista gorda. De hecho, en lugar de castigar a los criminales ucranianos y proteger incluso a sus propios ciudadanos e infraestructuras, ha envalentonado al régimen de Zelensky mediante inyectando incesantes y astronómicas sumas de dinero en su metabolismo corrupto.

En este mismo momento, mientras se desarrolla el escándalo de la prisión de tortura en Ucrania, su dictador de facto, Volodímir Zelenski, se encuentra en otra gira más de súplicas y alardes ante uno de sus admiradores más enamorados y sumisos, el canciller alemán Friedrich Merz. Mientras tanto, en su país, la mano derecha de Zelensky, Kirill Budanov —él mismo un experto en terrorismo y caos—, ya ha tenido que admitir lo obvio, a saber, que el centro de detención y tortura de Kiev no es un caso aislado. Al contrario, es representativo de todo un sistema de abusos a escala nacional, de la depravación del régimen de Zelensky y de la complicidad de Occidente.

Esa complicidad quedó al descubierto, como bajo una lupa, cuando un ciudadano estadounidense, el bloguero y periodista crítico Gonzalo Lira, fue torturado hasta la muerte —al más puro estilo del régimen de Zelensky— tanto para dar ejemplo como para despojarlo de sus bienes. El caso fue silenciado. De hecho, Lira podría haberse salvado fácilmente si las autoridades estadounidenses, que conocían su destino, hubieran intervenido.

La impunidad del régimen de Zelensky es asombrosa. Aún no alcanza el nivel de Israel, pero se está acercando. Y, al igual que en el caso de Israel, la razón de esta situación abismal es una mezcla tóxica de —muy mala— geopolítica y perversión moral e intelectual. Durante años, las élites occidentales —desde propagandistas públicos de la guerra como Timothy Snyder, quien incluso ha ayudado a recaudar fondos para una unidad de Azov, hasta los políticos— han ocultado la verdad sobre el régimen cliente favorito de Occidente, su violencia interna y sus mejores aliados en la extrema derecha de nivel nazi.

Se ha lavado el cerebro a la opinión pública occidental no solo con rusofobia, sino con una campaña sistemática de mentiras y omisiones para embellecer a Zelenski y a su régimen despiadado. Por eso, lo que acaba de salir a la luz, una vez más, en un suburbio de Kiev, no solo concierne a Ucrania, sino también a Occidente, especialmente a la Europa de la OTAN y la UE: afirman que la Ucrania de Zelenski es una frontera donde se defienden y practican sus «valores». Por mi parte, he llegado a creer a ellos.

Y los valores en cuestión son los de ladrones, torturadores y asesinos que traicionan a su propio pueblo para enriquecerse y consolidarse en el poder. Al igual que en Gaza, donde esos mismos europeos «ejemplares» son cómplices de un genocidio israelí, la Ucrania de Zelensky revela la verdad sobre esta versión de «Europa».

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2. Aumento del 81% de la aportación a la UE.

Dentro de la propia UE, las cosas no son mucho mejores. Crooke vuelve sobre lo frágil de nuestra situación económica. Y es precisamente nuestro compromiso para mantener Ucrania a flote lo que puede acabar de hundirnos. Según proponen, las aportaciones a la UE deben aumentar un 81% en los próximos 7 años.

https://www.unz.com/acrooke/the-ground-on-which-europe-stands-is-shaking/

El suelo sobre el que se asienta Europa se está tambaleando

Alastair Crooke • 3 de noviembre de 2026

La Comisión Europea propone un aumento del 81 % en las contribuciones anuales de los Estados miembros al presupuesto de la UE para el próximo año.

Configurar la hostilidad a escala europea hacia Rusia ha sido un proyecto de larga data para Europa, al menos desde la década de 1990. Los responsables de seguridad estadounidenses acogieron desde hace tiempo la expansión de Europa hacia el este como un objetivo clave de la posguerra: en primer lugar, para combatir el comunismo en la Europa de la posguerra; y, en segundo lugar, la expansión de la OTAN y, posteriormente, de la UE sirvió para encerrar a los Estados de la UE en una arquitectura de seguridad liderada por Estados Unidos. Esta ingeniería estructural provocó que las estructuras de política exterior y de seguridad de la UE se volvieran disfuncionales, al quedar atrapadas en el «faro» entre la toma de control de la «Nueva Europa» sobre la «Vieja Europa» (como se burló el secretario de Defensa de EE. UU., Rumsfeld, en 2003 en la sede de la OTAN en Bruselas), lo que socavó de hecho cualquier intento de contar con una política exterior autónoma de la UE.

La ampliación hacia el este también vació de contenido, en la práctica, el proyecto político de la UE: la idea había sido que la UE pudiera convertirse en un «actor geopolítico global» como contrapeso a la unipolaridad estadounidense. La UE se transformó, por tanto, en poco más que una gran zona comercial regulada, con escasa cohesión política y sin una visión global clara de lo que significaba ser europeo.

Con la avalancha, inspirada por Estados Unidos, de nuevos Estados miembros en la Unión —cuya lealtad en materia de seguridad y política exterior se inclinaba más hacia Washington que hacia los intereses de los ciudadanos de los Estados europeos centrales—, esta pérdida de un propósito claro paralizó la evolución de cualquier «proyecto» europeo coherente.

Así pues, ante la ausencia de una identidad europea coherente («Nueva Europa» o «Vieja Europa»), o de cualquier sistema de valores que se afianzara en la conciencia pública, la defensa de la «democracia liberal» en Ucrania condujo inevitablemente a un recurso de repliegue: «Ucrania» se convirtió en el proyecto en torno al cual los líderes europeos imaginaron que podrían mantener la cohesión de Europa más o menos intacta.

Mantener el «proyecto Ucrania» se convirtió en un salvavidas.

Así pues, se pretendía que «Ucrania» aportara un propósito y una dirección —especialmente tras la división de 2003 en torno a Irak, cuando Francia y Alemania se negaron a apoyar la invasión de Irak liderada por EE. UU. El ambiente era tóxico (tal y como recuerdo de mi etapa como asesor de Javier Solana, entonces jefe de Política Exterior de la UE, entre 1997 y 2023).

Ahora, sin embargo, «Ucrania» se ha convertido en un problema. Si bien la división entre la «Nueva Europa» y la «Vieja Europa» que se suponía que debía disimular ya no es tan aguda, la ha sustituido un cisma diferente: el cisma actual se sitúa entre la distante clase dirigente y oligárquica de Europa, por un lado, y, por otro, su ciudadanía cada vez más desesperada. Este nuevo cisma constituye una crisis de otro orden, ya que es existencial para la UE.

Ningún líder europeo de peso cuenta con un plan viable para poner fin al enredo de Ucrania, ni con una idea clara de cómo financiar la continuación de la guerra sin hacer tambalear la propia arquitectura financiera que sustenta la Europa «liberal». Esto pondría en riesgo el colapso del mito fundacional de la UE, que garantiza a los ciudadanos un nivel de vida próspero.

El dilema es evidente: apoyar a Ucrania como símbolo de la «democracia liberal» se ha convertido en algo paradójico, ya que la propia modernidad liberal se está desmoronando. La propia reivindicación de democracia por parte de Europa se ve cada vez más cuestionada —más recientemente por los acontecimientos en Polonia, donde el primer ministro Donald Tusk, incondicional de la UE, insiste en que el Derecho de la UE prevalece sobre la Constitución polaca.

Ahora que Washington insiste en que Europa se convierta en su representante para la continuación de la guerra de desgaste contra Rusia, el dilema se ha agudizado hasta convertirse en una «elección de Hobson»: la UE puede intentar salvar su arquitectura financiera actual o seguir financiando la guerra de Zelenski. Pero, dentro del propio marco de la UE, no puede hacer ambas cosas:

Los pagos a Zelensky en el marco de la línea de crédito de apoyo a Ucrania de 90 000 millones de euros para 2026-2027 siguen desembolsándose por parte de la UE; sin embargo, según Zelensky, esta suma ya se ha gastado en gran parte, lo que hace que se necesiten «urgentemente» otros 70 000 millones de euros —

«Necesitamos al menos 70 000 millones de euros más de su parte —para la defensa, para las armas y para nuestra resiliencia—. Se trata de una cantidad realista. Y les pido que nos brinden este apoyo».

Por increíble que parezca, la línea de crédito de la UE de 90 000 millones de euros no figuraba como «partida presupuestaria» en el presupuesto actual de la UE. No se emitieron cheques por valor de 90 000 millones de euros de los Estados miembros a nombre de Bruselas. Lo que el presupuesto preveía era simplemente una garantía de que, si Ucrania no devolvía este préstamo, la propia UE haría frente a la deuda con los tenedores de bonos. (No obstante, varios Estados de la UE se negaron a participar en la garantía de la UE y afirman que volverán a negarse si se les pide que garanticen otra línea de crédito de este tipo).

Además, los 90 000 millones de euros nunca se incluyeron en el presupuesto de la UE como «gasto». La Comisión se limita a afirmar que el préstamo se concedió al amparo del «margen de maniobra» de su presupuesto. (La UE define este concepto como la diferencia entre el límite máximo absoluto que los Estados miembros han acordado que la Comisión puede exigirles que paguen, y las dotaciones presupuestarias nominales para un período de siete años). Hasta ahora, la subvención destinada a «Ucrania» se ha «facilitado» mediante este procedimiento de «margen de maniobra», que no es más que una cortina de humo, pero esto no puede continuar.

No puede continuar porque cualquier otra subvención de este tipo debe inscribirse en el marco presupuestario de la UE para siete años, que ahora es objeto de un acalorado debate.

La actual propuesta presupuestaria postula que, simplemente para mantener los niveles existentes de gasto de la UE, se requiere que los Estados miembros aporten mucho más dinero durante cada uno de los próximos siete años. La Comisión propone que las contribuciones nacionales anuales totales aumenten hasta los 235 000 millones de euros —un aumento del 81 % a precios actuales—. Incluso el embajador de Berlín calificó esto de «simplemente inasequible».

Sin que se apruebe el presupuesto de la UE para los próximos siete años, no puede haber una solución financiera a las crecientes demandas de Ucrania a los Estados miembros de la UE.

Y el presupuesto de siete años está lejos de haberse cerrado: la Comisión exige a una Alemania en dificultades fiscales que aumente sus contribuciones de aproximadamente 40 000 millones de euros a 60 000 millones, y a una Francia en una situación fiscal aún más precaria que aumente su contribución durante los próximos siete años de aproximadamente 30 000 millones de euros a 40 000 millones anuales. Se trata de exigencias drásticas.

En resumen: la UE no puede permitirse financiar a Ucrania sin recurrir a una austeridad drástica a nivel interno, lo que agravaría la crisis social y política en toda Europa.

Walter Münchau señala un problema aún más grave:

«Me cuesta imaginar cómo Francia podría acabar teniendo un Gobierno que consiga hacer todo lo siguiente: (1) controlar el déficit presupuestario; (2) evitar el malestar social; (3) cumplir con las normas europeas; y (4) permanecer en la zona del euro. Algo tiene que ceder aquí».

Marine Le Pen ha rechazado la idea de cualquier aumento de la contribución de Francia al presupuesto de la UE, en caso de que consiga convertirse en presidenta de Francia el año que viene. Por el contrario, ha afirmado que trataría de reducir la contribución de Francia desde el nivel propuesto (30 000 millones de euros) a 10 000 millones de euros, y de suspender todas las contribuciones francesas a Ucrania.

El resultado final, en caso de que asumiera la presidencia, sería probablemente que Francia recurriera al BCE para solicitar un rescate que, de ser denegado, podría dar lugar a un impago a los tenedores de bonos de la deuda francesa.

La situación es crítica porque, como sugiere Münchau,

«el impago de la deuda por parte de Francia probablemente conduciría a la salida de este país del euro. Si alguna vez llegáramos a este punto, la crisis financiera resultante eclipsaría todo lo que hayamos vivido hasta ahora. Las instituciones financieras quebrarían en todo el mundo. Por su parte, la zona del euro podría no sobrevivir, ya que otros países incurrirían a su vez en impago de sus deudas y se retirarían de la zona del euro. Irónicamente, uno de los países europeos más afectados en este escenario sería el Reino Unido. A pesar de no ser miembro de la UE, y mucho menos de la zona del euro, el mercado de capitales británico sería profundamente vulnerable al caos al otro lado del Canal de la Mancha».

(Münchau aclara que no está sugiriendo que este desenlace sea la opción preferida de Le Pen)

Sin embargo, si se compara con la amenaza de Le Pen de reducir drásticamente la contribución de Francia al presupuesto de la UE y de dar la espalda a Ucrania, no parece que esté comprometida con la UE (aunque niega querer abandonar la zona del euro).

No obstante, si un impago de la deuda llegara a ser inevitable, la salida de Francia de la zona del euro a través de la vía del impago podría producirse por fuerza mayor, más que por una elección deliberada. Ese resultado —aunque tendría graves consecuencias para Europa, tal y como advierte Münchau— permitiría entonces a Francia adoptar un tipo de cambio más competitivo y fijar para sí misma unos tipos de interés más adecuados a sus circunstancias.

Bruselas tiene pocas opciones: tanto si siguen financiando a Kiev como si no, la guerra está perdida. Y se avecina una amenaza aún más grave:

Fíjese en lo que ha ocurrido desde que comenzaron las guerras de Ucrania e Irán: precios del gas natural: +206 %; precios del diesel: +39 %; precios de la gasolina: +27 %; precios del petróleo crudo: +50 %; inflación de la zona del euro: 1,9 % → 3,8 %.

El invierno se acerca de verdad. Todo va a cambiar, aunque las élites gobernantes de Europa intenten fingir que nada ha cambiado.

(Reproducido de Strategic Culture Foundation con permiso del autor o su representante)

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3. Los intocables de Israel.

Otro de los países favoritos de los líderes europeos, y cómo los problemas para formar gobierno son una muestra de su lógica racista.

https://jonathancook.substack.com/p/israels-election-shows-its-democracy

Las elecciones en Israel demuestran que su democracia es una farsa, pero Occidente no deja de creerse esa mentira

La misma lógica racista y sionista que justificó el genocidio de Gaza está impidiendo ahora que la oposición judía llegue a un acuerdo con los partidos palestinos para derrocar a Netanyahu

Jonathan Cook

[Publicado originalmente por Middle East Eye]

Las elecciones generales de Israel de la semana pasada desmontaron sin lugar a dudas la ficción tan apreciada por Occidente de que Israel es un «Estado judío y democrático».

El mero hecho de que se tomen en serio las pretensiones democráticas de Israel debería resultar, en sí mismo, asombroso. Durante décadas, a Israel se le ha dado carta blanca —incluso se le ha venerado— como la «única democracia de Oriente Medio» .

Las instituciones occidentales han acordado hacer la vista gorda colectivamente ante el trato brutal que Israel dispensa a millones de palestinos obligados a vivir bajo una ocupación militar ilegal.

Esos palestinos no tienen voz ni voto a la hora de elegir al Gobierno que los gobierna, un Gobierno que abusa de ellos, lleva a cabo una limpieza étnica, los encarcela, los tortura y ahora los somete a lo que todos los principales organismos jurídicos, de derechos humanos y académicos consideran un genocidio.

En defensa de Israel, sus partidarios alegan que su beligerancia en los territorios ocupados viene dictada por consideraciones de seguridad. Supuestamente, resulta injusto juzgar lo que está ocurriendo allí como un reflejo del sólido Estado «judío y democrático» dentro de las fronteras de Israel reconocidas internacionalmente —a pesar de que Israel se niega a definir dichas fronteras.

Y como prueba, los defensores de Israel señalan el trato que recibe la minoría palestina dentro de Israel.

Se trata de los supervivientes de las expulsiones masivas de 1948 que allanaron el camino para el establecimiento de un Estado «judío» en la patria de los palestinos. De manera excepcional, a estos palestinos se les concedió la ciudadanía y se les otorgó el derecho al voto poco después de la creación de Israel.

Democracia ficticia

Se nos dice que, dado que en Israel rige el principio de «una persona, un voto» —incluso para lo que hoy son unos dos millones de «ciudadanos» palestinos—, debe considerarse una democracia liberal al estilo occidental.

Habría sido fácil demostrar lo absurdo que es ese argumento, si en las capitales occidentales existiera el más mínimo interés por sacar a la luz la verdad sobre la democracia ficticia de Israel.

La última semana de maniobras postelectorales por parte de los partidos judíos de Israel —ya sea el bloque de gobierno liderado por Benjamin Netanyahu o la denominada «oposición»— debería acabar de desmontar esta mentira de una vez por todas.

Existe un gran revuelo en todo el espectro político judío israelí por el hecho de que la minoría palestina —a la que la mayoría judía se refiere despectivamente como «árabes israelíes»— acudiera a votar en cifras sin precedentes y eligiera un número récord de legisladores.

El Parlamento se encuentra ahora dividido a partes iguales entre el bando de Netanyahu y la oposición, sin que esta última pueda derrocar al primer ministro a menos que llegue a un acuerdo con los partidos palestinos.

Y, sin embargo, el bloque de la oposición ya se muestra reacio ante esa perspectiva. Los legisladores palestinos, que representan una quinta parte de la población israelí, no son considerados actores políticos legítimos. Son los intocables de Israel.

En lo que respecta a los partidos judíos de Israel, los partidos palestinos deben seguir sin tener ninguna influencia política en un Estado «judío».

O, como señaló la columnista Hanin Majadli en el periódico israelí *Haaretz*: «El racismo hacia los árabes está demostrando ser un tema más fiable que la oposición a Netanyahu».

Un Estado manipulado

De hecho, se trata de un patrón de comportamiento de los líderes israelíes que se remonta a la fundación del Estado.

El nacimiento de Israel como un supuesto «Estado judío» en 1948 solo fue posible porque su ejército expulsó al 80 % de la población autóctona —unos 750 000 palestinos— de sus hogares hacia zonas situadas fuera de las nuevas fronteras de Israel, en lo que supuso uno de los mayores actos de manipulación electoral de la historia.

Israel se creó como un Estado «judío», con una abrumadora mayoría judía, mediante un acto de limpieza étnica masiva.

Solo una vez que los dirigentes israelíes se habían asegurado una mayoría judía sólida como una roca —tras manipular su democracia— consideraron conceder a la población palestina superviviente el derecho al voto y denominarla «ciudadanos».

Ese fue el factor clave que diferenciaba a Israel de un antiguo Estado del apartheid, Sudáfrica.

Los líderes blancos de Sudáfrica no se atrevieron a conceder el derecho de voto a la población negra precisamente porque esta constituía una mayoría.

En un sistema de «una persona, un voto», los partidos negros habrían obtenido más escaños que los partidos blancos. Conceder el derecho de voto a la mayoría negra habría sido suicida para el proyecto del apartheid.

Pero en el Estado de apartheid de Israel, la minoría palestina no representaba tal amenaza electoral. En cualquier elección, el número de escaños obtenidos en el Parlamento por los partidos políticos que representaban a la minoría palestina siempre sería muy inferior al de los legisladores que representaban a la mayoría judía.

Ese desequilibrio demográfico quedó consagrado en la legislación: la Ley del Retorno de 1950. Esta ley otorgaba a todos los judíos del mundo el derecho a obtener de forma inmediata la ciudadanía israelí, al tiempo que privaba a todos los palestinos expulsados por Israel —y a todos sus descendientes— de cualquier derecho a regresar jamás a su hogar.

Y, como ventaja añadida, conceder el derecho de voto a la minoría palestina supuso un gran golpe de efecto propagandístico.

A diferencia de la antigua Sudáfrica, el carácter de apartheid de Israel podía ocultarse mejor a los ojos del exterior, sobre todo teniendo en cuenta que las élites occidentales estaban más que dispuestas a encubrir lo que realmente estaba haciendo su principal Estado cliente militarizado en el Oriente Medio, rico en petróleo.

Ley marcial

Si aún no ha quedado claro que Israel no es más que una democracia de fachada, considere lo siguiente. Durante los primeros veinte años, la minoría palestina de Israel vivía en el seno de un Estado supuestamente «judío y democrático» y emitía su voto en las elecciones, mientras se encontraba sometida a la forma más severa de ley marcial.

Se les negaba toda libertad de movimiento y se les confinaba en sus comunidades segregadas por oficiales militares judíos, en lo que equivalía a un prototipo del asedio de Gaza impuesto por Israel en 2006.

Durante esas dos primeras décadas, los «ciudadanos» palestinos tenían que obtener un permiso de un gobernador militar antes de que se les permitiera acceder a sus tierras de cultivo, acudir a un lugar de trabajo fuera de su comunidad o viajar a la boda o al funeral de un familiar.

El Estado «judío» de Israel aprovechó este prolongado período de confinamiento para lograr dos cosas.

En primer lugar, los funcionarios israelíes pudieron reclutar como colaboradores a un gran número de familias desesperadas por conseguir un permiso que les permitiera mantener su sustento. Israel pronto se hizo con el control de una sofisticada red de informadores que le ayudaba a aplicar una política de «divide y vencerás» sobre la minoría palestina.

Y, en segundo lugar, el joven Estado israelí logró apropiarse de la mayor parte de las tierras de cultivo periféricas de las comunidades palestinas con el pretexto de que no se estaban cultivando. Esto no era de extrañar, dado que los agricultores palestinos no podían obtener los permisos necesarios para acceder a sus campos.

En un ejemplo notorio del trato que el gobierno militar dispensaba a la minoría, decenas de «ciudadanos» palestinos, entre ellos 23 niños, fueron abatidos a tiros en 1956 por soldados israelíes cuando se acercaban a un puesto de control situado a las afueras de su pueblo, Kafr Qassem.

El gobierno militar había impuesto un toque de queda militar en el pueblo en el último momento. Nadie se lo había comunicado a los habitantes de Kafr Qassem. Lo pagaron con sus vidas.

Más tarde, Israel exportaría las mismas restricciones de movimiento a la Cisjordania ocupada, permitiendo así que los colonos terroristas se apropiaran de tierras de propietarios palestinos para ampliar sus asentamientos ilegales.

Dentro de Israel, vastas extensiones de tierra pertenecientes a la minoría palestina fueron cercadas para uso exclusivo de nuevas comunidades judías.

Pura fachada electoral

La cuestión es que, durante veinte años, mientras Israel se autoproclamaba una democracia liberal —y las capitales occidentales lo proclamaban como tal—, una quinta parte de la población —aquellos que pertenecían al grupo «racial» equivocado— carecía de derechos para hacer nada, salvo votar, sin la aprobación militar.

E incluso entonces, sus partidos eran sometidos a un escrutinio por parte de los servicios de seguridad.

A la minoría palestina se le permitió votar únicamente porque ello no influía de manera significativa en el resultado de las elecciones y porque ayudaba a las capitales occidentales a engañar a sus ciudadanos para que creyeran que Israel era una auténtica democracia.

Cuando el 80 % del electorado vota principalmente para reforzar sus privilegios étnicos como ciudadanos judíos, y cuando vota expresamente partiendo de la premisa de que sus «ciudadanos» palestinos suponen una amenaza para que Israel siga siendo un Estado de supremacía judía, el voto de la minoría carece de relevancia.

Una vez emitidos los votos, los partidos sionistas judíos se disputan cómo se repartirán el botín entre ellos. Los partidos palestinos permanecen al margen, como mero adorno dentro del Parlamento, pero siempre al margen del Gobierno.

El desmantelamiento del gobierno militar en 1966 no supuso ninguna mejora significativa para la minoría palestina. Tras la confiscación de casi todas sus tierras, las comunidades palestinas dentro de Israel quedaron estrictamente confinadas a menos del 3 % del territorio israelí, rodeadas de nuevas comunidades judías construidas para contenerlas y vigilarlas.

Los «ciudadanos» palestinos pueden votar cada pocos años, pero no pueden provocar cambios: siguen viviendo en comunidades segregadas racialmente, superpobladas y con escasos recursos, en guetos. Tampoco pueden influir en la política gubernamental cuando el consenso «judío» es que son enemigos simplemente por pertenecer al grupo étnico equivocado.

El obstáculo a la igualdad

Este es el contexto histórico que falta para comprender el revuelo provocado por el sorprendente resultado de la minoría palestina en las elecciones de la semana pasada, en las que obtuvo un récord de 19 escaños en el parlamento de 120 escaños.

Durante muchas décadas, la participación electoral de la minoría palestina en las elecciones generales israelíes disminuyó de forma constante, ya que la comunidad comprendía que votar no supondría ningún cambio en su propia situación ni en la de los palestinos bajo ocupación.

De hecho, cuanto más se hacían oír los partidos palestinos al exigir la igualdad de derechos o al poner de relieve el carácter de apartheid de Israel —algo que han logrado con mayor éxito en la era de las redes sociales—, más coincidían los partidos judíos de Israel en que la minoría palestina constituía una amenaza para la imagen de Israel como Estado «judío y democrático».

Durante los últimos 20 años, la derecha y la extrema derecha, en particular el partido Likud de Benjamin Netanyahu, han sido los principales beneficiarios de esa reacción. Han cambiado el rumbo a su favor con su incitación racista contra la minoría palestina.

Una encuesta del año pasado reveló que la mayoría de los judíos israelíes desea que los «ciudadanos» palestinos sean expulsados por la fuerza del Estado.

Esto no se debe a que exista ninguna prueba tangible de que la minoría palestina suponga una amenaza para la seguridad. Más bien, los judíos israelíes temen que la mayor tasa de natalidad de la minoría erosione gradualmente la actual mayoría judía, revirtiendo 80 años de datos demográficos manipulados.

Los votos de la minoría podrían entonces situarla en una posición que le permitiera exigir la igualdad de derechos y lanzar una campaña para acabar con el apartheid de Israel, tal y como logró hacer la mayoría negra de Sudáfrica con el apartheid en ese país hace más de 30 años.

El hijo de Netanyahu, Yair, que participa activamente en la política, señaló este aspecto la semana pasada tras el anuncio de los resultados. Describió a la minoría palestina como la «mayor amenaza para la supervivencia del Estado de Israel», aparte de una supuesta amenaza nuclear iraní.

Fue por este motivo por lo que Netanyahu y la extrema derecha impulsaron la Ley Fundamental de 2018: «Israel como Estado-nación del pueblo judío», que declaró formalmente que solo el pueblo judío tiene soberanía en una «Tierra de Israel» amplia e indefinida.

Esta medida fue, en gran medida, una reacción a la creciente franqueza de los partidos palestinos a la hora de cuestionar la pretensión de Israel de ser un Estado «judío y democrático».

La minoría palestina lleva mucho tiempo haciendo campaña para que Israel se convierta en «un Estado de todos sus ciudadanos», es decir, una democracia liberal. Los esfuerzos por impulsar dicha legislación en la Knesset se han enfrentado a una feroz reacción por parte de los políticos israelíes y de los tribunales.

El objetivo principal de la Ley del Estado-Nación es constituir un obstáculo constitucional frente a cualquier intento de los partidos palestinos por obtener la igualdad de derechos.

La línea divisoria central

Desde la creación de Israel, la línea divisoria central en su política se ha situado entre la mayoría judía, por un lado, y la minoría palestina, por otro.

Los partidos judíos discrepan en cuestiones políticas concretas, pero están de acuerdo en una cosa: que los partidos palestinos, así como el electorado al que representan, son parias. Hay que privarles de influencia a toda costa.

Sin embargo, en los últimos años, a medida que Netanyahu ha ido ganando unas elecciones tras otras, la creciente influencia política de la extrema derecha judía y la derecha religiosa ha abierto una fisura adicional —esta vez dentro de la mayoría judía y, en gran medida, ajena a la minoría palestina—.

Tras tanto tiempo en el poder, la actual coalición de extrema derecha está profundamente corrompida. El propio Netanyahu se encuentra actualmente a la espera de juicio por fraude, soborno y abuso de confianza.

Mientras tanto, su Gobierno se apoya en el respaldo de extremistas religiosos que se muestran intolerantes, e incluso despectivos, hacia la población judía laica de Israel.

Y el hecho de que la extrema derecha haga alarde de sus simpatías fascistas ha dañado, a ojos de las élites laicas tradicionales, de forma irreparable la imagen de Israel en todo el mundo.

La mayoría judía se encuentra ahora irreconciliablemente dividida. Aunque coinciden en gran medida en cuestiones relacionadas con el trato a los palestinos —sobre todo en lo que respecta al genocidio de Gaza—, los bloques pro-Netanyahu y anti-Netanyahu apenas encuentran otros puntos en común.

Están especialmente en desacuerdo sobre la cuestión de qué tipo de judío —laico o religioso— debería controlar un Estado «judío».

De hecho, en Israel se está librando una guerra civil judía de baja intensidad que probablemente ya habría desgarrado al país de no ser porque la opresión y el maltrato a los palestinos —y a los Estados árabes vecinos— sirven de pegamento que mantiene unida a la población judía de Israel.

La dificultad electoral para la mayoría judía radica en que sus dos bandos internos, hostiles entre sí, están divididos a partes iguales. La mitad es profundamente leal a Netanyahu; la otra mitad, profundamente opuesta a él.

Esto ha dejado a los partidos palestinos en una posición delicada. Ahora ostentan la balanza del poder en el Parlamento, lo que les ha otorgado un indeseado estatus de «hacedores de reyes».

Lógica genocida

Hay una razón por la que tantos «ciudadanos» palestinos acudieron a votar en estas elecciones, a pesar de su total desilusión con la mayoría judía.

En primer lugar, aunque existe un consenso abrumador entre los judíos israelíes en apoyo del genocidio de Gaza, la minoría palestina espera que los partidos de la oposición, a diferencia de Netanyahu y sus aliados, se sientan más limitados en sus acciones por la preocupación por la imagen de Israel en el extranjero.

También comprenden que el primer ministro tiene sus propios intereses personales en mantener y ampliar la matanza en Gaza, el Líbano, Irán y otros lugares —entre otras cosas porque desvía la atención de su juicio por corrupción y le ha proporcionado un pretexto conveniente para aplazar indefinidamente las vistas judiciales—.

La dependencia de Netanyahu del apoyo de fascistas descarados de su coalición, como el ministro de Hacienda, Bezalel Smotrich, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, significa asimismo que es más probable que su Gobierno extienda a la minoría palestina la lógica genocida inherente al sionismo, que se manifiesta plenamente en Gaza.

Los «ciudadanos» palestinos son muy conscientes de que el amplio apoyo entre los judíos israelíes a su expulsión forzosa podría traducirse con demasiada rapidez en política.

La ideología fundacional del denominado «sionismo liberal» puede haber configurado a Israel como un Estado judío de apartheid, pero Netanyahu y la extrema derecha han demostrado que pueden llevar esa ideología aún más lejos, hasta los ámbitos más oscuros del comportamiento humano.

La minoría palestina acudió en masa a las urnas para intentar frenar estos excesos lo mejor que pudo, reduciendo la proporción global de votos a favor del bloque de Netanyahu, alejándolo aún más de la mayoría y, de ese modo, reforzando al bloque de la oposición.

De manera inusual, los partidos palestinos han tomado la difícil decisión de acordar desde el principio que están dispuestos a entablar conversaciones para apoyar al bloque de la oposición —muy probablemente desde fuera del Gobierno—, a pesar de que saben que cabe esperar que la oposición continúe impulsando la conducta genocida de Israel en Gaza.

La lucha por el poder

Pero lo que los partidos palestinos están aprendiendo por enésima vez es que el bando de la oposición, por muy preocupado que esté por la continuidad en el poder de Netanyahu, teme que resulte más peligroso permitir que los «ciudadanos» palestinos tengan siquiera un mínimo de influencia en el Estado «judío».

Puede que el partido Likud de Netanyahu haya perdido votos en las elecciones, pero la derecha israelí sigue claramente en ascenso. De los 120 escaños del Knesset, 93 recayeron en facciones religiosas de línea dura, ultranacionalistas o militaristas.

El líder de la oposición, Gadi Eisenkot, es un general del ejército y artífice de la infame «Doctrina Dahiya», que consiste en bombardear y arrasar indiscriminadamente los espacios urbanos de los vecinos de Israel —un elemento central de la estrategia israelí tanto en el genocidio de Gaza como en su ofensiva contra el sur del Líbano—.

Entre los aliados de Eisenkot en el bloque de la oposición se encuentran Avigdor Lieberman, un político laico de extrema derecha que hace que Netanyahu parezca un moderado, y Naftali Bennett, quien comparte la ideología sionista religiosa de los colonos ilegales de Cisjordania y que en su día fue un aliado cercano de Netanyahu.

Incluso el partido Demócratas, ligeramente más centrista, de Yair Golan, que solo obtuvo ocho escaños, se ha mostrado evasivo respecto a la creación de un Estado palestino, y Golan ha calificado las recientes iniciativas de reconocimiento de Palestina por parte de el Reino Unido, Canadá y Francia como «una medida destructiva para la seguridad de Israel».

Sea cual sea la coalición de gobierno que finalmente se forme, no hay ningún socio judío en la política israelí que respalde la solución de dos Estados que las capitales occidentales han venido apoyando cada vez con mayor ahínco, supuestamente como su contribución para poner fin al despojo y la matanza del pueblo palestino por parte de Israel.

Es más probable que algunos sectores de la oposición ya estén considerando unirse a Netanyahu en un gobierno de unidad judía, dejando de lado sus antipatías personales hacia él, en lugar de colaborar de forma significativa con los partidos palestinos.

Según se informa, Eisenkot ha impuesto condiciones para lo que él ha denominado un «gobierno sionista amplio», condiciones que sabe que los partidos palestinos no pueden aceptar, entre ellas reconocer a Israel como un «Estado judío y democrático» y declarar a Hamás organización terrorista.

Si el bloque de la oposición rechaza a los partidos palestinos, como parece prácticamente inevitable, Israel podría verse sumido en una serie de elecciones generales para intentar romper el punto muerto entre los partidos judíos —tal y como ocurrió entre 2019 y 2022—.

Netanyahu no ha perdido tiempo en preparar el terreno para esas elecciones, recurriendo una vez más a la incitación incendiaria.

Ha alegado, sin pruebas, por supuesto, que los partidos palestinos «robaron» las elecciones.

Los servicios de seguridad de Israel —tanto la policía secreta israelí, el Shin Bet, como su principal agencia de espionaje, el Mossad— se han movilizado para investigar la absurda afirmación de Netanyahu de que los «ciudadanos» palestinos acudieron a las urnas en tan gran número únicamente porque el Estado del Golfo de Catar los sobornó para que votaran.

Una declaración de su partido, el Likud, la semana pasada calificó el éxito electoral de los partidos palestinos como «un ataque terrorista contra la democracia destinado a provocar una toma de control extranjera del Knesset [y] la islamización de Israel».

Moshe Feiglin, uno de los aliados de Netanyahu, exigió que Israel convocara nuevas elecciones, esta vez con fuerzas policiales paramilitares apostadas en los colegios electorales a los que acuden los «ciudadanos» palestinos.

El canal de televisión Channel 14 calificó el éxito de los partidos palestinos como el «caso del terrorismo en las urnas».

Tal y como señaló un editorial del periódico liberal Haaretz: «Los ciudadanos árabes llevan cuatro años siendo tratados como enemigos por el ministro de Seguridad Nacional [Ben Gvir]. Ahora, Netanyahu está intentando convertir su derecho más básico —el derecho al voto— en un delito».

El sionismo es racismo

Mientras los medios de comunicación occidentales analizan minuciosamente las repercusiones de las elecciones, es fácil perder de vista el panorama general. Netanyahu, buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes contra la humanidad al someter a la población de Gaza a una situación de hambre, obtuvo la mayor proporción de votos la semana pasada.

Sigue siendo el político más popular de Israel.

Cualquier gobierno que pueda surgir de las actuales negociaciones postelectorales —incluso si contara con el apoyo de los partidos palestinos— estaría dominado por la extrema derecha. Una coalición liderada por la oposición no será menos belicista ni menos vehementemente hostil hacia los palestinos —ya sean los que se encuentran bajo ocupación o los que tienen «ciudadanía» israelí— que una liderada por Netanyahu.

Aunque estas han sido las primeras elecciones desde que Israel desató su campaña genocida en Gaza a finales de 2023, el debate sobre el genocidio brilló por su ausencia en la campaña electoral, al igual que las referencias a los pogromos cada vez más intensos perpetrados por colonos terroristas contra las comunidades palestinas de Cisjordania.

Estos temas no se consideran relevantes. Existe un consenso judío absoluto en que Israel debe ser una Esparta de Oriente Medio, aterrorizando y masacrando a sus vecinos.

Y si Netanyahu intuye que puede perder su control sobre el poder, tiene todos los motivos para intensificar los bombardeos sobre Gaza y reanudar su guerra de agresión contra Irán. Este maestro de la política sabe perfectamente cómo sentará eso a la mayoría de los judíos israelíes.

Mientras tanto, una encuesta realizada a principios de este año reveló que los jóvenes israelíes son más fanáticamente de derechas y fervientemente religiosos que nunca. Solo el 5 % se identifica como de izquierdas.

El Canal 12 invitó a sus estudios a una muestra representativa de estos jóvenes de entre 18 y 21 años. De los 12, 11 respondieron que estaban en contra de que se permitiera a los partidos palestinos ocupar escaños en el Parlamento —y mucho menos formar parte de un Gobierno—.

Estos nuevos votantes están desplazando gradualmente la política israelí cada vez más hacia la extrema derecha.

Estas elecciones han confirmado de manera contundente que el Partido Verde británico acertó de pleno aladoptar una nueva política el mes pasado en su congreso, en la que se declaraba que el sionismo —la ideología política que sustenta a Israel como Estado judío— es racista.

Fue la lógica retorcida del sionismo, y no ninguna necesidad de seguridad, lo que impulsó a Israel a arrasar Gaza y a matar y mutilar a muchas decenas de miles de niños palestinos.

Y es esa misma lógica racista la que impide que los partidos judíos de Israel alcancen un compromiso con la minoría palestina para derrocar a Netanyahu.

La abrumadora mayoría en Israel está empeñada en la erradicación de los palestinos. Los políticos y los medios de comunicación occidentales se aferran obstinadamente a la idea de que el comportamiento racista y genocida de Israel es propio de Netanyahu y que puede solucionarse con unas elecciones.

Las próximas semanas demostrarán, una vez más, lo equivocados que están.

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4. Todos los chalecos juntos a la huelga.

Ante este panorama, sigue la revuelta. Una entrevista a un dirigente de la CGT francesa ante la huelga del 5 de noviembre.

https://www.contretemps.eu/gilets-jeunes-gilets-jaunes-gilets-rouges-le-5-novembre-toutes-ensemble/

3 de noviembre de 2026

Chalecos Jóvenes, Chalecos Amarillos, Chalecos Rojos: ¡el 5 de noviembre, todos y todas juntos!

Entrevista con Thomas Vacheron

De cara a la huelga interprofesional del jueves 5 de noviembre, hemos querido conversar con Thomas Vacheron, militante de la CGT y miembro de la ejecutiva confederal encargado de la comunicación, así como de las relaciones con otras organizaciones sindicales y juveniles. Mientras las movilizaciones contra el encarecimiento de la vida, a favor de los salarios y en defensa de los servicios públicos cobran cada vez más fuerza, esta entrevista repasa los retos que plantea su convergencia, especialmente entre la juventud movilizada, los trabajadores y las trabajadoras y los jubilados y jubiladas.

por

Thomas Vacheron

Tras haber entrevistado a Laurent Brun antes del 53.º congreso confederal de Clermont-Ferrand en 2023, y posteriormente a Tony Fraquelli, Kamel Brahmi y Denis Gravouil durante el mandato anterior, Contretemps ha dado la palabra a Raphaëlle Manière sobre la lucha contra la violencia sexista y sexual, que constituyó uno de los momentos más destacados del 54.º congreso de la CGT celebrado en Tours en 2026.

A pocos días de la jornada de huelga interprofesional del 5 de noviembre, Thomas Vacheron defiende una estrategia de masificación de las luchas, basada en la unidad sindical, la ampliación de la huelga y su arraigo en las empresas. Asimismo, aborda las orientaciones internacionales de la CGT, la lucha contra la extrema derecha y las responsabilidades del sindicalismo en el período que se avecina, a seis meses de las elecciones presidenciales.

***

Contretemps: ¿Podría repasar el balance del 54.º congreso confederal celebrado el pasado mes de junio? En concreto, ¿qué orientaciones ha adoptado la CGT con respecto a la situación internacional?

Thomas Vacheron: Durante el 54.º congreso de los sindicatos de la CGT, celebrado el pasado mes de junio en Tours, los delegados y delegadas aprobaron por amplia mayoría el balance de actividades (reconocimiento del trabajo realizado en los últimos tres años) el documento de orientación (la hoja de ruta sindical para los próximos tres años) y la elección de la dirección confederal con más del 80 % de los votos, así como la reelección de nuestra secretaria general Sophie Binet y de la mesa confederal por parte de las organizaciones del Comité Confederal Nacional (el «Parlamento» de la CGT, compuesto por el conjunto de dirigentes de los sindicatos departamentales y de las federaciones profesionales).

Como ocurre una de cada dos veces, el congreso confederal acogió a un centenar de delegaciones internacionales para asistir a nuestros trabajos y participar en nuestros debates durante una jornada completa dedicada a la dimensión internacional. En Tours, la lucha contra la internacional de extrema derecha en pro de la construcción de la internacional obrera fue el hilo conductor de los trabajos.

Estamos viviendo un punto de inflexión histórico. Con el auge y la llegada al poder de la extrema derecha en varios países, se abre una nueva era del imperialismo, más brutal y descarada, con un único objetivo: acaparar cada vez más riquezas y recursos naturales. Ucrania, Gaza, la República Democrática del Congo, Venezuela, Groenlandia, Irán… Imperialismos como el de China son los principales socios comerciales y prestan apoyo al régimen iraní. Trump respalda al hijo del Sha, el antiguo dictador, que se encuentra a salvo en Estados Unidos.

Estas situaciones forman parte de un mismo proyecto: el desprecio por el derecho internacional, la agresión y la invasión como modos de actuación asumidos, la ley del más fuerte impuesta a los pueblos. En términos más generales, se trata de un cuestionamiento total de los derechos democráticos con el fin de acaparar la riqueza. Se niegan los derechos de los pueblos y las fronteras, y los aranceles aduaneros se utilizan en función de los intereses financieros y políticos. Y con consecuencias muy concretas incluso en las empresas de aquí, donde las direcciones explican que ya no entienden por qué deberían respetar la ley cuando los propios Estados se desentienden de ella.

El ataque de Trump contra Irán ha sido, además, instrumentalizado por la patronal, ya sea mediante la especulación —como hace Total, con las consecuencias que ya conocemos sobre el precio del combustible— o como un enésimo pretexto contra el aumento de los salarios.

Existe una alianza objetiva entre Trump, Netanyahu y Putin, quienes comparten estos modos de actuación. Con su proyecto de «Consejo de la Paz», que pondría en tela de juicio nada menos que a la ONU, Trump se convierte en aliado permanente de Putin y Netanyahu.

Se trata de un nuevo reparto del mundo. Es una reorganización violenta de las zonas de influencia entre las grandes potencias, en un contexto de merma, o incluso de eliminación, del derecho de las naciones y los pueblos.

La internacional reaccionaria apunta claramente a Europa y está dedicando los medios económicos y tecnológicos necesarios para instaurar allí gobiernos de extrema derecha. No se puede hacer frente a esta competencia salvaje mediante una competencia «libre y sin distorsiones». Sin embargo, lo que está en juego es fundamental: Europa debe cambiar radicalmente de rumbo y hacer oír otra voz en el mundo. Una voz basada en la paz, la cooperación, la justicia social y medioambiental, y la soberanía industrial y digital al servicio de los trabajadores y trabajadoras.

Estos retos no son abstractos: afectan directamente al empleo, a la reindustrialización, a las condiciones laborales, a los salarios y al dominio de las tecnologías y la inteligencia artificial. Contra el dumping social que enfrenta a las trabajadoras y los trabajadores entre sí —y que radicalizaría el proyecto del «28.º régimen»—, al servicio de la patronal y que allana el camino a la extrema derecha, hay que trabajar, por el contrario, en una unificación desde arriba, algo que persigue, en particular, la reivindicación de un polo financiero público que dé prioridad al empleo, a la creación de riqueza en los territorios y a la preservación del medio ambiente, y no ya a la búsqueda de la rentabilidad del capital.

Contretemps: ¿Qué puede hacer la CGT en esta situación internacional?

Thomas Vacheron: En este periodo, el sindicalismo internacional desempeña un papel esencial. La Confederación Sindical Internacional y la Confederación Europea de Sindicatos han condenado claramente las intervenciones imperialistas. Existen movilizaciones, aunque su repercusión varía según los países y las situaciones. Tras el horror de la masacre, el apoyo a la movilización de las mujeres iraníes ha podido extenderse ampliamente, especialmente en Francia gracias a un respaldo intersindical; el apoyo al pueblo venezolano, en cambio, resulta muy insuficiente en todos los países. Sin embargo, nada se logrará sin una solidaridad internacional activa y organizada.

Defender la paz no significa defenderla por defenderla, ni hacer creer que la paz en los términos del agresor sería aceptable, sino rechazar la carrera armamentística y apoyar a los movimientos de resistencia. La postura de la CGT se sustenta en dos pilares: para defender una paz justa y duradera, así como la solidaridad entre los trabajadores, debemos, al mismo tiempo, explicar y denunciar las agresiones Y apoyar a las poblaciones respaldando sus movimientos de resistencia. Resistencias ucranianas, palestinas, norteamericanas, rusas, kurdas y en todos aquellos lugares donde los y las asalariados, los y las sindicalistas y los y las activistas progresistas se enfrentan a la represión.

De hecho, precisamente porque hemos sido muy claros respecto a Ucrania hemos podido mantener una postura muy firme respecto a Palestina. Defender la paz no es una postura ingenua; es abarcar ambos frentes de la lucha contra la extrema derecha, aquí y en otros lugares, forjando un frente democrático, es decir, federando al mayor número posible de personas. Y también, y siempre como sindicato, significa defender nuestras reivindicaciones en favor del progreso social, que son el antídoto contra el veneno de la división que supone la plaga parda. Es, asimismo, el rechazo al «campismo», esa postura que afirma que «el enemigo de mi enemigo es mi amigo», cuando los pueblos tienen todo que perder tanto en los sistemas autoritarios capitalistas como en los pseudoestatales.

La falsa radicalidad utilizada como eslogan por internacionales sindicales como la FSM, que no son independientes de los regímenes autoritarios de Siria, Irán, Rusia… forma parte de estas problemáticas. Nunca confundiremos a los pueblos con sus dirigentes. Nos solidarizamos tanto con los trabajadores estadounidenses como con los de Rusia. No habrá transformación social sin derechos democráticos y sin un sindicalismo independiente de todos los poderes.

Ante el riesgo de caer en un sentimiento de impotencia, la CGT no puede hacerlo todo, pero se niega a quedarse de brazos cruzados. Los trabajadores y trabajadoras tienen un papel fundamental que desempeñar para resistir al fascismo y construir alternativas democráticas y sociales. Estar a la altura de la historia, significa asumir plenamente nuestro papel sindical: organizar a los y las asalariados, defender sus derechos, forjar solidaridades internacionales y convertir el sindicalismo en un contrapoder real, primero en la empresa y luego fuera de ella, frente a un mundo cada vez más violento e injusto. En todo el mundo, el sindicalismo desempeña un papel central, a veces incluso cuando no existe un partido político de oposición.

La clase trabajadora es una fuerza social en auge; aunque fragmentada, se está homogeneizando en todo el planeta, al igual que sus luchas, como ocurre actualmente entre la juventud de Albania, Rumanía, Portugal, España, Alemania, pero también en Francia… El trabajo sindical consiste también en contribuir a forjar esa conciencia de clase, de esas similitudes en las condiciones materiales y, por tanto, de intereses y luchas. En Francia, cerca del 88 % de los 30 millones de personas activas del país son asalariados.

Aunque resulte insuficiente, el sindicato se está convirtiendo hoy en día, en muchos lugares, en el último baluarte progresista frente al auge de la extrema derecha. Es un vector de concienciación y politización que los partidos políticos progresistas ya no garantizan, o lo hacen en muy poca medida.

Contretemps: En cuanto a la actualidad más inmediata, ¿de qué manera acompaña la CGT al movimiento de los alumnos de secundaria y, posteriormente, de los universitarios que se viene desarrollando desde hace varias semanas?

Thomas Vacheron: Con la extrema derecha a las puertas del poder, el resultado de la movilización actual será determinante para el futuro. La CGT es consciente de la importancia de respetar la autonomía de las organizaciones sindicales juveniles, tanto de estudiantes universitarios como de secundaria, que lideran esta movilización con gran inteligencia, es decir, con un altísimo nivel de conciencia. El sindicalismo consiste en organizar una base social para defender sus intereses y llevar adelante sus reivindicaciones. La CGT organiza a los y las trabajadores y trabajadoras, mediante formas de acción como la huelga, que suponen una retención salarial. Los y las estudiantes de secundaria y universitarios disponen de otras formas de acción. La CGT no se substituye a sus representantes, sino que colabora con la intersindical juvenil (UE, UNEF, FAGE y USL) como interlocutora de pleno derecho y acompaña la movilización, manteniéndose en su lugar.

Cada uno en su ámbito de responsabilidad, en su puesto de lucha, todos los militantes deben ser conscientes de las estrategias de división y distracción. Las reivindicaciones que plantean las organizaciones juveniles son legítimas: solo piden medios para aprender… Ante un apoyo mayoritario a estas reivindicaciones, como ocurrió en 2023 con la movilización contra el retraso de la edad legal de jubilación, se hace todo lo posible por desviar la atención y tratar de desacreditar al movimiento. Todos «los sucesos que sirven de distracción» [cita de Pierre Bourdieu, nota del editor] benefician al Gobierno y a la patronal. De ahí la importancia de proteger las manifestaciones, con un servicio de orden compuesto por activistas, mixto, con personal sanitario, trabajadores y trabajadoras de la construcción… que dedican su tiempo de forma voluntaria, su tiempo como activistas, para que las manifestaciones masivas sean un éxito.

El balance que hacemos de la batalla de 2023 sobre las pensiones es que, frente a un poder que no acepta ningún compromiso, es necesario contar con una relación de fuerzas aún mayor: aún más huelguistas y manifestantes. Para ello, el reto fundamental es la implantación sindical, sobre todo en el sector privado —aunque volveré sobre ello más adelante—, y permitir que los trabajadores y trabajadoras, tanto jóvenes como jubilados, puedan manifestarse. No vamos a sustituir a los trabajadores y trabajadoras: la radicalidad de la movilización radica en la masificación. El Gobierno lo ha entendido perfectamente; ¡por eso dedica tantos recursos y tanta energía a limitar, o incluso a impedir, que nos manifestemos!

En numerosas ciudades, como París y la región de Île-de-France, la CGT ha sido el motor de la coordinación de las alianzas intersindicales juveniles e interprofesionales para garantizar el éxito de las manifestaciones. Esta coordinación, forjada gracias a la confianza mutua entre la CGT y los dirigentes de las organizaciones sindicales juveniles, permitió, por ejemplo, lograr un cambio de lugar de la manifestación el 24 de octubre, menos de tres horas antes de su inicio, y posteriormente, en condiciones igualmente adversas, el 31 de octubre. Una novedad en la historia social. ¡En cada ocasión, más de 200 000 manifestantes se unieron a las marchas parisinas! Los partidos políticos, en particular los del NFP (LFI, PCF, Verdes, PS…), contribuyeron a difundir el mensaje, respetando al mismo tiempo la independencia de las coaliciones sindicales. Este es el camino que hay que seguir.

La movilización de la juventud se articula en torno a una amplia coalición intersindical con la UE, la UNEF, la FAGE y la USL en torno a reivindicaciones comunes: 10 medidas de urgencia para la juventud con una petición firmada por más de 100 000 personas. Otras organizaciones juveniles también participan en ella. Gracias a unas reivindicaciones claras y a una movilización muy amplia, todas las convocatorias de la coalición sindical han sido eventos exitosos a lo largo del tiempo: los bloqueos, las manifestaciones del 6 de octubre, la ocupación de la Bastilla el 8 de octubre, nuevas manifestaciones importantes el 13 de octubre y, posteriormente, la participación masiva de la juventud los sábados 17, 24 y 31 de octubre, con un eje reivindicativo centrado en las becas de estudios que se sumaba a las reivindicaciones sobre los salarios y el coste de la vida.

Para que las movilizaciones de la juventud tengan éxito, deben complementar a las de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras, lo cual resulta más fácil cuando nuestras reivindicaciones coinciden. En 1968, fue precisamente esta unión, junto con la convocatoria intersindical de huelga del 13 de mayo, lo que resultó determinante y permitió posteriormente conseguir un aumento del 35 % del salario mínimo y del 10 % del conjunto de los salarios, así como el derecho sindical en la empresa con la creación de secciones sindicales en el sector privado. En 2006, fue esta complementariedad entre las organizaciones juveniles, movilizadas de forma masiva, y las organizaciones sindicales profesionales lo que también permitió la victoria que supuso la retirada del CPE.

Lo que esto también nos enseña es que, cuando la juventud está presente, el poder se ve obligado a ceder, aunque la economía no esté totalmente paralizada, ya que el golpe político que supone atacar a la juventud es muy fuerte: equivale a atacar el futuro de la sociedad. No hablaré en su nombre, ya que ellos y ellas lo hacen mucho mejor, pero los jóvenes afirman que luchan porque «mañana será peor que hoy», y porque extrapolan lo que ya están viviendo sus padres y rechazan ese futuro tan detestable…

Contretemps: ¿Qué revela esta protesta juvenil, a la que se suma los sábados la población movilizada contra el encarecimiento de la vida?

Thomas Vacheron: La protesta actual, y la convergencia entre «chalecos jóvenes, chalecos amarillos y chalecos rojos», pone de manifiesto la magnitud de la ira y sus efectos acumulativos. Y la protesta está en todas partes, en las ciudades, los centros urbanos y el campo…

Combustible, alimentación, vivienda, becas, ocio… Unas masas cada vez más numerosas de la población ya no logran vivir de su trabajo o de su pensión de jubilación. Mientras que algunos se benefician de la crisis (récord europeo de reparto de dividendos en Francia —¡la segunda del mundo!—, los especuladores de la guerra y de la crisis), se espera que sean las víctimas de la crisis las que sigan haciendo «esfuerzos»… en lugar de enfrentarse a quienes son los responsables: los ultrarricos y las grandes empresas. Más allá de identificar estas responsabilidades, hay que convencer a quienes canalizan mal su ira y prefieren envidiar al beneficiario de prestaciones sociales que recibe una miseria, en lugar de a los accionistas que viven de la plusvalía obtenida del trabajo excesivo de los y las asalariados.

La cuestión central es la misma en todas partes: cuando existen necesidades y se nos repite que no hay margen de maniobra presupuestario, ya sea para nuestros servicios públicos o para los salarios, ¿de dónde se saca el dinero? Nunca se ha generado tanta riqueza, pero nunca antes ha sido acaparada en tal medida por unos pocos en detrimento de todos los demás. Esto se ve amplificado y organizado por las políticas públicas: ventajas fiscales para los más ricos, en las que los multimillonarios pagan proporcionalmente menos impuestos que el resto de la población, y ayudas públicas a las empresas (211 000 millones de euros al año), entre las que destacan las exenciones de cotizaciones sociales.

Estas medidas debilitan la financiación de la seguridad social al tiempo que constituyen trampas de bajos salarios, ya que cuanto más bajos son los salarios y más se acercan al salario mínimo interprofesional (SMIC), ¡mayores son las exenciones de cotizaciones! Aunque en su mayor parte son compensadas por el Estado, cerca de 5 000 millones no lo son y cada año se pierden para la seguridad social. Sobre todo, esa parte de las exenciones que sí se compensa —cerca de 80 000 millones— supone, de hecho, que el Estado asuma una parte de los salarios del sector privado en lugar del empresario (casi un tercio en el caso de los salarios a nivel del salario mínimo interprofesional), lo que, por consiguiente, supone una reducción equivalente de los fondos destinados a los servicios públicos…

Debilitar nuestros servicios públicos o la Seguridad Social no solo sirve para ahorrar —por cierto, el presupuesto de la Seguridad Social es el menos endeudado, pero el más atacado—: también tiene como objetivo abrir estas sumas gigantescas al mercado privado. No habrá ningún ahorro para la población, sino todo lo contrario, pues cuando es privado, ¡es más caro!

Esta protesta pone de manifiesto, asimismo, la radicalización del Gobierno y de la patronal. Esto se aprecia de forma espectacular en la represión y la violencia policial: Macron comenzó su primer quinquenio dejándolos ciegos a los chalecos amarillos y termina el segundo mutilando a los jóvenes… Pero la radicalidad macronista se manifiesta también, ya desde 2017, en el profundo debilitamiento del derecho laboral y del derecho sindical, con las ordenanzas Macron-Pénicaud; un año más tarde, en la destrucción del servicio público ferroviario; y, antes de la crisis de los chalecos amarillos, en que el sindicalismo no supo acompañar suficientemente a los trabajadores, un error que no repetiremos hoy. Hoy en día es la gran patronal la que impide la indexación de las pensiones a la inflación —algo que también rechaza en las empresas— y que defiende la CGT.

La movilización actual también está viendo cómo se generalizan los ataques al derecho a manifestarse, con una inversión muy peligrosa entre el principio de libertad en el recorrido de la manifestación —que se supone que debe ser objeto de una simple declaración ante la prefectura— y la facultad que se concede al prefecto para imponer una prohibición que se supone que debe ser excepcional. El pasado 31 de octubre se pudo observar la obstinación de la prefectura, que recurrió ante el Consejo de Estado, la víspera a las 22:00 horas, la decisión del tribunal administrativo que autorizaba el recorrido sindical… A pesar de todos estos obstáculos, las manifestaciones han reunido en cada ocasión a una gran multitud. De forma masiva, con alegría y determinación.

Más allá de que ya sean extremadamente graves, todas las restricciones a las libertades democráticas se utilizarán y se intensificarán en el futuro si no logramos impedir que la extrema derecha llegue al poder.

Contretemps: El próximo 5 de noviembre, el conjunto de organizaciones sindicales profesionales y juveniles convocan a la movilización. ¿Cuáles son los retos de esta jornada de huelga?

Thomas Vacheron: Esta movilización pone de manifiesto, una vez más, la importancia de la unidad sindical total como una de las condiciones para que la movilización alcance una amplia participación. Al igual que las organizaciones juveniles, las organizaciones sindicales profesionales sufren una fragmentación sindical que hace que, hoy en día, en Francia nunca haya habido tantos sindicatos y tan pocos afiliados. La unidad sindical permite no caer en el juego de la división. Un dirigente de la CGT decía «cuando los sindicalistas no pueden darse la mano, es el patrón quien se frota las suyas».

La unidad responde asimismo a una aspiración de los trabajadores y trabajadoras, que no comprenden las disputas entre organizaciones sindicales. La unidad sindical a nivel nacional tiene un impacto positivo en las empresas, donde a veces los sindicatos se enfrentan más entre sí en detrimento de la lucha y de los avances sociales que deben conseguirse conjuntamente. Las ordenanzas de 2017 han acentuado la inversión de la jerarquía normativa, ya que la legislación se aplica cada vez más en el ámbito empresarial, lo que transforma la necesaria unidad sindical «desde la base» en una competencia electoral letal. Debemos superar esta situación, pues todas las movilizaciones que han permitido lograr grandes avances sociales se han llevado a cabo de forma intersindical. El Gobierno y la patronal son los únicos que favorecen y se benefician de la división sindical.

La coalición sindical no es unidad por la unidad, sino la unidad en torno a reivindicaciones unificadoras que mejoran la vida de las personas. Se trata de dar más importancia a nuestros puntos de acuerdo que a los desacuerdos y de defenderlos juntos para ser aún más fuertes. La coalición sindical no impide que cada organización conserve sus particularidades en cuanto a formas de acción y línea propia; esto se aprecia claramente en las movilizaciones de los sábados, en las que la organización que siempre está presente es la CGT.

Lo que todos y todas debemos construir, en todo el país, es la gran huelga intersindical del 5 de noviembre. Al igual que comenzó el 29 de septiembre con 300 000 funcionarias y funcionarios en huelga, esto permitirá llevar la movilización al interior de las empresas. Allí donde resulta más difícil, donde hay menos contrapoder frente al dominio patronal y, por tanto, donde hay menos democracia. Al hacer huelga y paralizar la economía, se ataca directamente al modo de producción y, de este modo, se consigue que la patronal salga de su escondite, se dirija al Gobierno para dejar claro que «esto no puede seguir así» y se le incite a ceder en la política de austeridad que nos imponen conjuntamente.

Conscientes de las dificultades que plantean los bajos salarios y el alto coste de la vida, debemos convencer de que todo el mundo debe aportar su granito de arena de forma proporcional a la movilización, participando en la huelga en su empresa y en su departamento. La mejor forma de apoyar la huelga es llevándola a cabo. Cada hora de paro contará.

Contratiempo: La CGT ha hecho un llamamiento a la generalización de la huelga. ¿Podría comentar esta consigna?

Thomas Vacheron: La generalización de la huelga presupone la existencia y el éxito de la misma. Y cuidado con los debates semánticos que, en ocasiones, tienen como efecto neutralizar lo esencial, que es lograr que la huelga sea un éxito. La historia nunca se repite, pero nos informa sobre los acontecimientos que han tenido lugar y nos ayuda a comprender el presente. En el movimiento obrero, hubo todo un debate durante la huelga del 30 de noviembre de 1938 que dividió al movimiento sindical entre los defensores de la prolongación de la huelga y los partidarios de una huelga de un solo día. Esta división del colectivo militante provocó la indecisión de los trabajadores y las trabajadoras, ¡lo que llevó a que no se llevara a cabo la huelga! … en un momento de cambio radical en el mundo, que precedió a la guerra, como hoy sabemos.

La labor sindical fundamental consiste en convencer a los menos convencidos. No se puede construir ni llevar a cabo una movilización sin valorar la dificultad —sobre todo en el sector privado, con la represión patronal— de ir a la huelga y de organizarla. Desde hace muchos años, la mayor parte de las huelgas se centran en los salarios, la principal preocupación de los y las asalariados que ya no logran vivir dignamente de su trabajo. Para que la mayoría de los y las asalariados se movilicen, deben darse al menos dos condiciones: sentirse afectados y pensar que, al movilizarse, pueden ganar.

Contretemps: ¿Cómo se desarrolla esto en la práctica?

Thomas Vacheron: La teoría sin práctica es filosofía. No hay huelga sin sindicato. Aunque a veces no se comprenda, la patronal lo sabe muy bien; por eso organiza todo lo posible para impedir la constitución de un sindicato o de una sección sindical de empresa. Las prácticas sindicales constituyen el único contrapoder en la empresa, allí donde hay menos democracia. Los y las trabajadoras no se imaginan lo que el sindicalismo hace por ellos y ellas, ni lo que podríamos hacer mejor juntos.

Es a través de la confrontación y el debate sobre situaciones concretas como podemos plantear en las empresas reivindicaciones de aumentos salariales generales, respaldadas por el apoyo de los y las trabajadores. Proponer otro discurso y otra salida al fatalismo impuesto por las direcciones de las empresas y que, a menudo, asumen los y las trabajadores, en ocasiones legítimamente desilusionados. Demostrar que existen otras soluciones posibles, otras formas de reparto del valor. En otras palabras, hacer surgir reivindicaciones que cuenten con el respaldo y el apoyo del mayor número posible de trabajadores y trabajadoras.

Para hacer sindicalismo, la voluntad no basta; se necesita método. Por eso, la CGT pone a su disposición herramientas como un tutorial salarial « organizarse con la CGT para conseguir aumentos salariales ». El sindicalismo no se practica en una nueva implantación de empresas como se hace en una fábrica donde el sindicalismo existe desde hace 80 años… Del mismo modo, el estatuto de la función pública, en virtud del cual el trabajador no vende su fuerza de trabajo al capital ni es objeto de plusvalía, implica un sindicalismo específico vinculado a dicho estatuto. Las reivindicaciones sindicales parten de las necesidades y del nivel de conciencia de los y las asalariados, que se van perfeccionando en función de la realidad del sector, de la empresa y de la situación social…

Estas realidades no son estáticas, sino dinámicas y dialécticas, y evolucionan con la relación de fuerzas que hay que construir o mantener de forma permanente. La fuerza de los trabajadores y trabajadoras radica en su número, pero solo surte efecto si están organizados. La radicalidad es la relación de fuerzas, el número de trabajadores y trabajadoras que apoyan, que votan en las elecciones, que se afilian a un sindicato, que hacen huelga… Es en los períodos concretos de movilización cuando las organizaciones sindicales experimentan un desarrollo considerable.

El objetivo es ser mayoría en todas las fases de la acción sindical, desde la consulta de las necesidades de los trabajadores y trabajadoras, pasando por las peticiones, los paros parciales e incluso las huelgas. En todos los casos y en cada etapa, se trata de hacer balance y tratar de ampliar la acción para contar con el apoyo del mayor número posible de personas. Contra la fragmentación del colectivo asalariado, nuestras prácticas de unidad de acción sindical en torno a reivindicaciones unificadoras (por ejemplo, en la empresa en materia de salarios, o a nivel nacional en materia de pensiones) van en la dirección de hacer todo lo posible para lograr la adhesión mayoritaria de los trabajadores y trabajadoras.

Esta estrategia permanente de buscar la hegemonía en las elecciones, las acciones, los paros y las huelgas, constituye la construcción concreta de la relación de fuerzas. Es necesaria para limitar el riesgo no solo de una fuerte represión patronal y de los despidos que la acompañan, sino también el del fracaso de una movilización minoritaria que los delegados y delegadas tendrían que soportar durante mucho tiempo y que desanimaría a los trabajadores y trabajadoras a la hora de comprometerse…

También en este sentido iniciamos el trabajo conjunto con la FSU, para aúnar el sindicalismo de transformación social con vocación mayoritaria —es decir, de clase y de masas—, con el fin de luchar contra la fragmentación interminable y devolver perspectivas positivas a toda la clase trabajadora.

Contretemps: Más allá de esta jornada, ¿cómo prevé la CGT este periodo de seis meses previo a las elecciones presidenciales?

Thomas Vacheron: Lo que está en juego en estas elecciones es histórico: por primera vez desde 1945, la extrema derecha puede llegar al poder. El atentado racista de Trappes debe ser la última señal de alarma.

Esto refuerza la importancia del papel del sindicalismo, de la CGT, que, desde el lugar que le corresponde, debe llevar a cabo su labor. El riesgo de que los trabajadores y trabajadoras caigan en la trampa de la farsa social del RN es aún mayor, ya que la mayoría de los candidatos se lanzarán contra los trabajadores y trabajadoras y sus derechos. Tras diez años de «macronismo», el Gobierno y la patronal nos presentarán la factura y querrán hacer pagar a todos los trabajadores y trabajadoras en nombre de la deuda, mediante un ataque brutal y frontal contra los salarios brutos y netos, la protección social, la edad y la duración de cotización, así como el importe de las pensiones…

¡Es sobre esta angustia y esta conciencia difusa donde prospera la extrema derecha! Esta responde a ello mediante la división y la designación de chivos expiatorios para proteger los intereses del capital. ¡Son las respuestas sociales las que marcarán la diferencia! Hacerlas aflorar, defenderlas en el debate público y en las prácticas sindicales en las empresas y los servicios, popularizarlas y unir al mundo laboral en torno a estas cuestiones: esas son nuestras tareas en el período que se inicia.

La cuestión de los salarios es fundamental, sobre todo porque permite crear conciencia a escala masiva sobre el conflicto entre el capital y el trabajo. Aumentar los salarios significa repartir los beneficios a favor de los trabajadores y las trabajadoras, y defender que una parte de la economía se socialice a través de las cotizaciones sociales supone alejarse de los intereses y la lógica del sector privado. Además del salario neto mensual, el salario bruto permite adquirir derechos en caso de despido, accidente, enfermedad, parentalidad o jubilación.

Para garantizar la continuidad de este modelo solidario y luchar contra su desmantelamiento, son indispensables varias medidas nacionales, con la reivindicación fundamental de aumentar la parte socializada de la economía. En la práctica, en las empresas y los servicios, hay que reclamar en cada ocasión que se eleve el nivel de vida mediante el salario bruto, y no mediante diversas primas que, a menudo, no están sujetas a cotización según el criterio de la patronal. Por otra parte, poniendo fin a las exenciones de cotizaciones sociales que resultan ineficaces para el empleo, son costosas y empujan los salarios a la baja, ampliando la base de cotización y aumentándolas progresivamente. Una sociedad de progreso social y medioambiental que responda a los retos del futuro es una sociedad que aumenta la proporción del salario socializado en su economía.

Contratiempos: ¿Cómo articular las funciones entre partidos y sindicatos?

Thomas Vacheron: La distinción entre sindicato y partido no es solo teórica, sino que también es garantía de utilidad y eficacia. A diferencia de un partido, el sindicato no recluta en torno a un programa, sino en torno a las preocupaciones y las necesidades inmediatas de los trabajadores. El sindicato es una herramienta, la única en las empresas que está en manos de las trabajadoras y los trabajadores para defender sus intereses comunes con reivindicaciones concretas. Debe ser útil y eficaz. Mientras que el partido es una elección política, el sindicato es, para los trabajadores, una necesidad. Nuestra razón de ser es la unidad de los trabajadores en torno a sus reivindicaciones.

Es esta diferencia fundamental entre sindicatos y partidos la que nos lleva a la necesidad de garantizar una articulación esencial entre ambos: la independencia. El interés radica, por un lado, en que los sindicatos no se cierren en sí mismos sobre una base demasiado estrecha. Todo el mundo tiene cabida en la CGT, sean cuales sean sus orientaciones ideológicas, salvo los militantes de extrema derecha. No es necesario ser progresista para afiliarse a la CGT, pero estar en ella ayuda a convertirse en progresista. Formar parte de la CGT contribuye a la emancipación. A través de sus cursos de formación y sus diversas formas de «educación popular», el sindicalismo contribuye a cambiar la mentalidad de los afiliados y afiliadas y a hacerles tomar conciencia del interés del colectivo y de las acciones concretas de solidaridad.

Por otra parte, se trata de garantizar que los sindicatos constituyan un contrapoder, ya sea el Gobierno liberal, reaccionario (para evitar las contrarreformas) o, realmente, progresista (para obligarle a aplicar su programa y las reivindicaciones sindicales específicas, como ocurrió en 1936, por ejemplo).

Esta independencia sindical es imprescindible sea cual sea la situación:

  • Si gana una mayoría progresista, habrá que impulsar las reivindicaciones de los y las trabajadores. Noventa años después de 1936, hay que recordar que la movilización sindical y las huelgas permitieron logros que no figuraban en ningún programa político.
  • Si son los servidores de los grandes grupos del CAC 40 quienes ganan las elecciones, que observen las manifestaciones de los sábados y de este jueves 5 de noviembre; quedan advertidos: la clase trabajadora no se quedará de brazos cruzados.
  • Si no logramos impedir que la extrema derecha llegue al Elíseo o a Matignon, tendremos que unirnos para constituir el contrapoder social y de las libertades democráticas.

En cualquier caso, serán necesarios sindicatos independientes.

Independencia no significa neutralidad. Al igual que en otros momentos de nuestra historia en los que la CGT supo asumir sus responsabilidades. En la mañana de junio de 2024, fue la primera organización colectiva en afirmar: «Frente a la extrema derecha, Frente Popular» para defender nuestras reivindicaciones sindicales. Son posibles los llamamientos conjuntos con las organizaciones políticas o en paralelo, teniendo en cuenta que los ritmos políticos y sociales no son los mismos, por no hablar de las dificultades añadidas a la construcción intersindical, que sin embargo es fundamental para la movilización masiva y el éxito de las reivindicaciones.

Necesitamos salidas políticas para las reivindicaciones sociales, y se necesitan salidas políticas mayoritarias para las reivindicaciones sindicales (frente a la extrema derecha, ese era el sentido del apoyo al programa del Nuevo Frente Popular). El sindicalismo plantea sus reivindicaciones directamente en la empresa (aumentos salariales, igualdad profesional, aplicación de la jornada de 35 horas, etc.), pero también a nivel nacional y legislativo (indexación automática de todos los salarios a los precios, salario mínimo interprofesional de 2200 € brutos, restablecimiento de los comités de salud, seguridad y condiciones de trabajo, etc.).

Defender la unidad de las fuerzas progresistas significa también construir una salida política de cara a las elecciones. Sin embargo, la unidad de solo una parte de las fuerzas progresistas y de solo una parte de las organizaciones sindicales no permite alcanzar la mayoría y divide a nuestro bando social. ¡Hay que convencer a más gente!

Desde este mismo momento: ¡participemos todos y todas activamente en el éxito de la gran huelga del sector público y privado, de los jóvenes y de los jubilados de este jueves 5 de noviembre!

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5. Movilizaciones en Indonesia.

Aunque no les estemos haciendo mucho caso, también en Indonesia llevan un tiempo movilizándose. El artículo hace un repaso a la situación del mercado laboral indonesio y las movilizaciones recientes, tanto del movimiento obrero como de los estudiantes. Eso sí, su slogan nos suena un poco raro: «Merdeka!» que significa algo así como ‘libertad».

https://links.org.au/labour-days-indonesia

Los días del movimiento obrero en Indonesia

Por Frans Ari Prasetyo

Publicado el 2 de noviembre de 2026

Indonesia se enfrenta a una encrucijada crítica en su historia política y económica contemporánea. Este periodo guarda un parecido sorprendente con las circunstancias que, en última instancia, condujeron al decisivo movimiento «Reformasi» de 1998. En respuesta a ello, el presidente Prabowo Subianto, con su pasado militar y sus antecedentes de violaciones de los derechos humanos, está logrando incorporar con éxito a las fuerzas armadas y al movimiento obrero a su Gobierno.

El discurso predominante afirma que el movimiento obrero está en declive debido a diversos factores, entre los que se incluyen la desindustrialización, la fragmentación del mercado laboral, el auge de los movimientos basados en la identidad y el agotamiento de las instituciones que en su día le proporcionaron su marco político. La centralidad de los trabajadores se ha puesto en tela de juicio debido al cambio y la reestructuración del campo de batalla provocados por el capitalismo neoliberal, lo que ha dado lugar a una profunda reorganización del poder estatal con el objetivo de remodelar las relaciones de clase entre el trabajo y el capital.

El clima socioeconómico actual se caracteriza por la mercantilización de los servicios públicos y el consiguiente debilitamiento del sistema de bienestar, lo que da lugar a una mano de obra flexible que, cada vez más, se emplea de manera informal. Este proceso de regresión viene marcado por la aparición de cadenas de subcontratación, el falso autoempleo, los contratos sin horario fijo, el trabajo en plataformas, la expansión del régimen laboral y el ahogamiento de la legislación proteccionista. La regulación estatal neoliberal se aprovecha de los bajos ingresos, lo que socava directamente la doctrina de la justicia laboral (social).

La naturaleza del trabajo se ha caracterizado históricamente por patrones episódicos, dispersos por múltiples ubicaciones y estrechamente entrelazados con las estrategias de supervivencia de los hogares, la producción de mercancías a pequeña escala, la urbanización y la migración, así como la deuda. Esto ha tenido lugar en el contexto de un asedio neoliberal-capitalista y de profundas contradicciones internas. La reestructuración neoliberal no creó estas condiciones, sino que las reforzó. Aunque a menudo se presenta como una disrupción tecnológica o como flexibilidad del mercado laboral, la realidad es el desmantelamiento deliberado de las normas salariales.

No es la relación antagónica entre el capital y el trabajo lo que se está debilitando, sino más bien las formas políticas y organizativas que en su día hicieron que ese antagonismo fuera visible, duradero y eficaz. El Estado se está implicando cada vez más en la regulación de los fundamentos de la acumulación y en la disciplina laboral, lo que supone una regulación sin protección, más que una falta de regulación. En Indonesia, este fenómeno ha quedado ejemplificado por la difícil situación de los trabajadores bajo la jurisdicción del Estado y la oligarquía, como lo demuestra la Ley Ómnibus neoliberal, una situación que se pone aún más de manifiesto en el Día del Trabajo (o Primero de Mayo, 1 de mayo).

Día del Trabajo

Las divisiones profundamente arraigadas y de larga data dentro del movimiento obrero indonesio se hicieron más evidentes el Día del Trabajo en Yakarta a principios de este año, tras acontecimientos similares en 2025. La naturaleza de esta división queda ilustrada por el contraste entre la alineación con el Estado y la oposición al mismo, lo que se refleja en la organización de dos actos con motivo del Día del Trabajo. Uno de ellos fue una ceremonia oficial del Estado en Monas (el Monumento Nacional), sede de las ceremonias estatales, mientras que el otro, caracterizado por la protesta y la oposición, se celebró frente al edificio de la Cámara de Representantes, lugar donde tuvo lugar el fin del régimen del Nuevo Orden en 1998.

El Día del Trabajo en Monas fue organizado por una alianza de cuatro sindicatos —la Confederación Sindical de Indonesia (KSPI), la Confederación de Todos los Sindicatos de Trabajadores de Indonesia (KSPSI), la Confederación Sindical para el Bienestar de los Trabajadores de Indonesia (KSBSI) y la Confederación Sindical de Toda Indonesia-Reforma (KSPSI-Pembaruan)— y contó con la participación del Partido Laborista. Contó con un escenario grande y fastuoso, amenizado por artistas famosos y diversas actividades de entretenimiento, e incluyó a líderes invitados de la élite, la oligarquía y los sectores empresariales, todo ello bajo protección policial y militar. Entre las actuaciones destacaron el joged (baile), sinónimo del característico lenguaje corporal de la personalidad política de Prabowo desde la campaña presidencial de 2024, y una alegre interpretación a coro de la Internacional. Nunca antes en la historia se había cantado esa canción con tanta alegría mientras se bailaba, teniendo en cuenta su letra y el significado histórico que encierra.

El otro acto fue organizado por la Alianza del Movimiento Obrero con el Pueblo (GEBRAK), una coalición de 35 grupos de la sociedad civil y sindicatos. El contingente más numeroso procedía de la Confederación del Congreso de Sindicatos de Indonesia (KASBI). Además de estas dos grandes manifestaciones, otros sindicatos organizaron concentraciones más modestas en ciudades como Bandung. En 2026 se repitió un escenario similar al del Día del Trabajo de 2025, con la incorporación de agresivas medidas de consolidación política que profundizan las divisiones dentro del movimiento obrero y lo debilitan mediante el secuestro del Día del Trabajo.

La incorporación del movimiento obrero al Gobierno

En los días previos al Día del Trabajo de 2026, el presidente de la KSPSI fue nombrado ministro de Medio Ambiente. Anteriormente, la KSPI, cuyo presidente es también líder del Partido Laborista, se había incorporado a la coalición de gobierno de Prabowo. Este nombramiento estratégico supuso un avance significativo en el panorama político y recibió una amplia cobertura mediática. Se considera una forma de política blanda y transaccional destinada a reforzar el apoyo del bloque sindical al presidente.

Este nombramiento es indicativo de los esfuerzos de Prabowo por fomentar la colaboración con la oposición, una medida que sigue a su anterior integración de destacados activistas del movimiento Reformasi de 1998 —entre ellos, algunos que habían sido secuestrados por él mismo—, como Budiman Sudjatmiko, Andi Arief, Nezar Patria, Mugianto Sipin, Pius Lustrilanang y Desmond Mahesa. Han sido nombrados para formar parte de su gabinete, como asesores presidenciales y como diputados en la Cámara de Representantes en representación del Partido Gerindra —partido del que Prabowo es presidente—. Además de secuestrar a estudiantes y activistas, Prabowo participó en operaciones militares en Aceh, Papúa y Timor Oriental, aunque nunca fue llevado a juicio. Fue expulsado del ejército, lo que le llevó a huir a Jordania durante 20 años antes de fundar posteriormente el Partido Gerindra y aspirar a la presidencia.

Al inicio de la era de la Reformasi, la popularidad del Partido Laborista supuso un rayo de esperanza en medio del predominio imperante de los partidos nacionalistas y religiosos. El impulso de este cambio se remonta al primer mandato del presidente Joko Widodo (Jokowi) en 2014, un período que fue ampliamente considerado como un hito en la evolución de la democracia. Esto se atribuyó en gran medida a la inesperada victoria de una persona percibida como la encarnación de las aspiraciones de la población. Sin embargo, los acontecimientos posteriores pusieron en duda estas suposiciones iniciales. La movilización que se produjo, en lugar de conducir a la democratización prevista, acabó dando lugar al establecimiento de un régimen autoritario que persistió hasta 2024.

El Partido Laborista adquirió una notable relevancia política tras la presentación por parte de Jokowi de la Ley Ómnibus; al final de su segundo mandato, el partido había rechazado esta legislación, lo que supuso un rápido cambio de postura. Sin embargo, esta dinámica sufrió una rápida transformación durante la intensificación del proceso electoral de 2024, lo que finalmente culminó con el triunfo de Prabowo y su compañero de candidatura, el hijo mayor de Jokowi. Este resultado vino acompañado de importantes violaciones constitucionales.

Es evidente que el Partido Laborista y sus organizaciones afiliadas desean persistir en su estrategia de emprender acciones legales en defensa de las cuestiones laborales, buscar representación electoral mediante campañas políticas y participar en actividades de presión dirigidas a un Gobierno con el que ahora han forjado una alianza. Este carácter político acentuará la contradicción entre las estrategias de alineación con el poder estatal y las de oposición.

Autoritarismo

El concepto de democracia va más allá del mero acto de celebrar elecciones, abarcando la noción de poliarquía, definida como un espacio abierto para la participación legítima y la oposición. En el contexto de la política autoritaria indonesia bajo el mandato de Jokowi y Prabowo, la movilización de la ciudadanía, ya sea en línea o fuera de línea, así como las protestas públicas y la subversión extranjera, se consideran una serie continua e integrada de amenazas. El hecho de que el Gobierno trate las voces disidentes como una molestia podría acarrearle la pérdida de su legitimidad moral, a pesar de conservar la legitimidad formal.

En consecuencia, Prabowo está cooptando a los trabajadores mediante la participación del Partido Laborista y de las organizaciones sindicales en su Gobierno. Esto supone una escalada de un método de sometimiento por parte del Estado para convertir a los trabajadores en un eslabón de una cadena de populismo, fascismo y militarismo, que recuerda a la vergonzosa era del Nuevo Orden del pasado. Quizás solo en Indonesia pueda el Día del Trabajo estar patrocinado por un Estado autoritario liderado por un presidente militarista con un historial de violaciones de los derechos humanos; sin embargo, la ciudadanía, en particular los trabajadores reunidos en Monas, se muestra satisfecha con la asistencia social proporcionada y es ingenua en cuanto a sus orígenes.

El Día del Trabajo se ha visto repetidamente abocado a un ciclo de movilizaciones efímeras sin ninguna transformación, y ha tendido a fracasar en su lucha por consolidarse como una fuerza política duradera o una fuerza de clase generalizable. Mucho menos ha sido esto posible a través de las huelgas tradicionales, que, aunque siguen existiendo, han perdido su eficacia como arma universal. Indonesia cuenta con una larga historia, especialmente durante la era del Nuevo Orden, de imponer restricciones estrictas a los derechos de los trabajadores a la huelga y a la organización mediante la intervención militar y policial, y de reconocer únicamente al Sindicato de Trabajadores de Toda Indonesia (SPSI) como federación sindical oficial.

En la era del Nuevo Orden, Ruslan Wijayasastra, antiguo secretario general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), fue detenido en 1968 acusado de delitos relacionados con el golpe de Estado de 1965 y se enfrentó a la pena de muerte. En 1993, Marsinah, una trabajadora de fábrica y activista del SPSI en la pequeña localidad de Nganjuk, en Java Oriental, fue asesinada tras ser torturada y violada; su asesino sigue sin ser identificado hasta la fecha. La mayor confederación sindical independiente, el Sindicato Indonesio para el Bienestar de los Trabajadores (SBSI), fundada en 1992, fue declarada organización «prohibida» en 1994 y sus dirigentes encarcelados. En la actualidad, suele operar bajo los auspicios de la KSBSI, principal valedora del Partido Laborista.

En vísperas del Día del Trabajo de 2026, Prabowo honró póstumamente a Marsinah como heroína nacional. Esta medida se percibió como contradictoria, ya que coincidió con los honores póstumos otorgados al general Suharto, dictador del Nuevo Orden y antiguo suegro de Prabowo, así como al general Sarwo Edhie Wibowo, otro general del Nuevo Orden y suegro del sexto presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono (SBY). Junto con Suharto, Sarwo Edhie fue responsable del genocidio anticomunista de 1965-1966. Aproximadamente tres millones de personas fueron asesinadas y otros tantos millones sufrieron violencia estructural, administrativa, social y cultural en su vida cotidiana durante los 32 años de gobierno del Nuevo Orden.

La decisión de nombrar a Marsinah heroína nacional, junto con la carismática figura islámica Abdurrahman Wahid (Gus Dur), cuarto presidente de Indonesia, fue una maniobra estratégica de Prabowo para ganarse la simpatía y apaciguar los ánimos de los sindicatos —en particular del SPSI— y de las facciones religiosas en relación con el nombramiento de héroes nacionales procedentes del ejército que tienen un historial de violaciones de los derechos humanos.

Falta de independencia

Con motivo del Día del Trabajo de 2026, Prabowo pronunció un discurso político en el que planteó la siguiente pregunta a los trabajadores reunidos en Monas: «¿Es útil el MBG o no?», siendo el MBG el programa de Comidas Nutritivas Gratuitas, a lo que la respuesta fue «no». Esto provocó una situación incómoda y tensa para los líderes del Partido Laborista y de las organizaciones sindicales presentes en el escenario. Prabowo proporciona asistencia social a 350 000 trabajadores, y muchos de ellos asistieron gracias a esta ayuda, al tiempo que cumplían con sus obligaciones como miembros del partido y de la organización.

La politización del Día del Trabajo que se ha producido no supone un giro hacia la ausencia de lucha, sino más bien la ausencia de formas políticas capaces de canalizarla, como consecuencia material de la penetración cada vez más profunda de la acumulación en las condiciones de reproducción social. El resultado es una proliferación de luchas que siguen siendo de carácter episódico, sectorial o simbólico, a las que el Estado responde con electoralismo. Prabowo fue el gran ganador del Día del Trabajo.

Así es, en esencia, como se ha organizado el Día del Trabajo desde la época del Nuevo Orden, cuando los sindicatos estaban controlados por la élite bajo la influencia de un gobierno autoritario. A pesar de la Reformasi, ha habido pocos cambios; la creación del Partido Laborista parece haberse limitado a introducir un elemento más democrático. Sin embargo, se ha observado un cambio en la actitud hacia el Gobierno, y los sindicatos han pasado a formar parte, bien del Gobierno, bien de la oposición. Ambos, no obstante, siguen bajo el control de la misma élite y oligarquía inmutables que constituyen, hasta el día de hoy, los cimientos del Gobierno de Indonesia.

El 1 de mayo no debería ser un día para actividades frívolas como el «Joged» y los aplausos superficiales, ni tampoco un día que fomente la complacencia en una burocracia desconectada de la realidad. Es imperativo hacer hincapié en que los trabajadores no deben verse sometidos a más sacrificios, especialmente en el contexto de la estabilización macroeconómica o de la reestructuración interna de un Estado capitalista bajo la guía del neoliberalismo.

En el contexto de las prácticas militares, existe una tradición de larga data consistente en cantar y bailar en respuesta a la orden dada por un superior, una práctica conocida comúnmente como Joged Komando. Prabowo, un antiguo oficial del ejército, presentó este método al público durante su campaña electoral. Fue un éxito, por lo que se volvió a utilizar durante las manifestaciones del Día del Trabajo organizadas por organizaciones sindicales que forman parte de su administración.

Políticas laborales

El mundo laboral indonesio se encuentra atrapado en una red de burocracia, sistemas políticos, gestión financiera y administración que se han desviado del objetivo de alcanzar el bienestar. En consecuencia, los servicios destinados a los trabajadores se han visto envueltos en la colusión, la corrupción y el nepotismo. Si bien esta perspectiva puede percibirse como sesgada, ya que establece un orden ideal para una nación desarrollada, el concepto sigue siendo pertinente en el discurso contemporáneo sobre la percepción de los trabajadores en Indonesia, tanto por parte del Estado como de la derecha política.

En una sociedad híbrida y multifacética, las políticas laborales parten, al menos, de buenas intenciones, aunque su aplicación resulte caótica debido al desorden burocrático y a los intereses políticos. Esta es la estrategia que han empleado Jokowi y Prabowo para atraer a los sectores sindicales hacia la órbita de sus respectivos gobiernos. Prabowo ha demostrado su compromiso con una gobernanza eficaz, una estrategia que ha tenido éxito. La contradicción radica en el hecho de que los trabajadores se enfrentan directamente a la Ley Ómnibus. La política contemporánea ha pasado de un discurso de políticas a otro caracterizado por la polarización de identidades. Esta transformación la sufre con mayor intensidad el sector laboral.

En mayo de 2026, Indonesia se enfrentó a la devaluación monetaria más precipitada desde la crisis financiera asiática de 1997, un período que dio lugar a una crisis económica y política que, en última instancia, condujo al movimiento Reformasi. No obstante, el presidente resta importancia a las repercusiones cotidianas de la debilidad de la moneda, al tiempo que impulsa ambiciosos proyectos nacionales, entre los que se incluyen el MBG y la Cooperativa de Aldeas «Merah Putih» en toda Indonesia; el «Food Estate» de Papúa; una importante expansión del cultivo de aceite de palma en Sumatra, Borneo y Papúa; la expansión de la industria extractiva, en particular del sector del níquel en Sulawesi; y el aumento del gasto militar. La izquierda indonesia que forma parte del gabinete del presidente o de su círculo más cercano ha descrito sus proyectos, en los que participa el ejército, como el camino hacia el socialismo indonesio y como proyectos nacionalistas para el pueblo de Indonesia.

Estas iniciativas han dado lugar a un estrangulamiento financiero que ha precipitado una perturbación en el equilibrio macro y microeconómico del país, lo que ha dado lugar a un aumento de la deuda, ciclos inflacionistas, la contracción del mercado y una crisis fiscal. Esto ha ejercido un efecto perjudicial sobre el mercado laboral, erosionando así los derechos de los trabajadores. La crisis financiera, unida a una crisis política de base impulsada por los trabajadores, desencadenó la caída del régimen del «Nuevo Orden» de Suharto. La situación actual podría conducir a un destino similar, pero esto no ha ocurrido bajo el mandato de Prabowo debido a la rápida consolidación de los vínculos entre los sectores civil y militar, a pesar de que la economía sigue en un estado de deterioro.

Un movimiento obrero dividido

En Indonesia, el movimiento obrero se asocia predominantemente con el sector manufacturero formal, que abarca industrias de gran intensidad de mano de obra, como la textil, y sectores de gran intensidad de capital, entre los que se incluyen las industrias automovilística y siderúrgica. A nivel nacional, los trabajadores se han organizado para formar sindicatos que cumplen los requisitos normativos del Gobierno, al tiempo que han establecido vínculos con organizaciones sindicales a escala regional, nacional e incluso internacional. No obstante, esto no ha proporcionado a los trabajadores una protección significativa frente a la explotación por parte de los capitalistas, el Estado o incluso las propias organizaciones sindicales.

La constante sucesión de gobiernos, presidentes, parlamentarios y organizaciones sindicales no hace más que ocultar la presencia perdurable de las élites y los oligarcas que ejercen el poder real, ya sea en el Gobierno o en la oposición. Este fenómeno queda ejemplificado por la aparición de crisis empresariales, que a menudo dan lugar a despidos. Un ejemplo lo constituyen las operaciones intensivas en mano de obra de Sritex, una fábrica textil fundada en 1966 y considerada una de las más antiguas y grandes de Indonesia.

Conocida por su producción de uniformes militares para 30 países, Sritex es un ejemplo paradigmático de la industria textil indonesia. El declive de Sritex ya era evidente desde la administración de Jokowi debido a una mala gestión y a los estrechos vínculos de este con China, lo que permitió que los textiles chinos baratos entraran fácilmente en Indonesia —tanto de forma legal como ilegal— sin controles significativos. Esta situación se prolongó a lo largo de sus dos mandatos y persiste bajo el mandato de Prabowo. Inicialmente, el viceministro de Trabajo de Prabowo se esforzó por abordar el problema, pero, cuando aún no había transcurrido un año de su mandato, fue detenido por la Comisión para la Erradicación de la Corrupción (KPK). Sritex ha cerrado ya, cientos de miles de empleados fijos han sido despedidos y ya no se celebran allí actos con motivo del Día del Trabajo.

Otro ejemplo de empresa de gran intensidad de capital es Krakatau Osaka Steel, una empresa conjunta entre Krakatau Steel y la japonesa Osaka Steel, constituida en 2012. Krakatau Steel es una empresa estatal, fundada en 1970 al inicio de la era del Nuevo Orden. El colapso de Krakatau Osaka Steel se vio precipitado por la afluencia al mercado de acero chino de bajo coste sin controles gubernamentales, así como por un exceso de oferta mundial imprevisto, lo que provocó el cierre de la fábrica.

Durante el mandato de Prabowo, han cerrado numerosas empresas y fábricas; sin embargo, el Gobierno no ha publicado datos oficiales sobre los despidos de trabajadores con el fin de proteger la inversión. En los casos en que se dispone de dichos datos, estos son significativamente inferiores a las cifras reales. La ausencia de protección estatal, de organizaciones sindicales y de partidos obreros —que históricamente han sido parte integral de las prácticas laborales en Indonesia— ha dejado a los trabajadores a su suerte.

Manifestación espontánea en Bandung

Tras la aplicación de una política del presidente SBY (2004-2014), el Día del Trabajo se ha designado como día festivo desde 2014. En Bandung, el Día del Trabajo se celebra habitualmente en los terrenos del Gedung Sate, la residencia oficial del gobernador de la provincia de Java Occidental, situada frente al edificio del Consejo Legislativo Provincial de Java Occidental.

Durante las últimas dos décadas, el acto ha estado dominado por organizaciones sindicales con sus característicos uniformes, en el que destacan las singulares marchas y los discursos de la KASBI y del Sindicato Indonesio de Trabajadores Metalúrgicos (FSPMI), junto con contingentes más reducidos de la SPSI, la SBSI y el Frente Nacional de Lucha de los Trabajadores Indonesios (FNPBI). Además, a la concentración acuden estudiantes de diversas universidades, cada uno de ellos ataviado con el uniforme de su respectiva institución.

Los grupos reunidos presentan una gran diversidad en cuanto a apariencia y comportamiento: algunos optan por el anonimato vistiendo completamente de negro, mientras que otros son identificables por sus rostros cubiertos y la presencia de banderas negras y símbolos anarquistas o antifascistas. Durante la última década, estos grupos autónomos han experimentado un crecimiento significativo en Bandung, convirtiéndose en una fuerza líder en diversas acciones contra las políticas gubernamentales, incluida la oposición a la Ley Ómnibus y a la Ley Militar, así como en la organización de las manifestaciones del Día del Trabajo.

El Día del Trabajo de 2026, por primera vez en dos décadas —con la excepción del período durante la pandemia—, no se organizó ningún acto con motivo del Día del Trabajo en Bandung, ni por parte de los sindicatos controlados por el Estado ni de los de la oposición. Esto se debió a que todos los actos se trasladaron a Yakarta. Sin embargo, el Día del Trabajo de 2026 se produjo una protesta espontánea en Bandung, bajo el paso elevado de Pasupati y en el parque de Cikapayang, desde última hora de la tarde hasta bien entrada la noche. Esta protesta fue iniciada por un grupo autónomo que la policía calificó de «Bloque Negro» anarquista. El grupo estaba formado por jóvenes, personas en situación de pobreza urbana, estudiantes universitarios, alumnos de secundaria, vendedores ambulantes, jóvenes trabajadores, artistas, músicos, skaters y aficionados locales al fútbol. En ninguna otra ciudad de Indonesia ocurrió nada por el estilo.

En los días previos al Día del Trabajo de 2026, el gobernador de Java Occidental, Dedi Mulyadi —miembro del Partido Gerindra de Prabowo— ordenó la demolición de infraestructuras en los terrenos del Gedung Sate y el bloqueo de las vías públicas con arcos decorativos y jardines. El objetivo principal era garantizar que no se produjeran más protestas, ni siquiera el Día del Trabajo. Desde la época del Nuevo Orden, el Gedung Sate ha servido como escenario político histórico para las protestas civiles, incluido el Día del Trabajo. También fue aquí donde se había celebrado la Aksi Kamisan (Acción del Jueves) desde 2013. Iniciada en Yakarta en 2007, la protesta está organizada por víctimas y familiares de víctimas de violaciones de los derechos humanos en Indonesia, como el genocidio de 1965-1966 y la tragedia de 1998. Se trata de una protesta semanal silenciosa y pacífica en la que los participantes visten de negro y sostienen paraguas negros. En Bandung, la protesta fue iniciada en solitario por el artista de mimo Wanggi Hoed y, desde entonces, se ha convertido en un movimiento de protesta mucho más amplio.

El desmantelamiento de las infraestructuras que suelen utilizar los civiles para organizar protestas, incluidas las manifestaciones del Día del Trabajo, no se ha limitado a Bandung. En Yakarta, se han retirado los peldaños de una pasarela pública situada frente al edificio de la Cámara de Representantes y se ha erigido un muro de contención para garantizar que las multitudes de manifestantes permanezcan concentradas y sean más fáciles de controlar —hasta el punto de que la gente se muestre reacia a protestar—.

Si Jokowi deseaba atribuirse el título de Bapak Pembangunan (Padre del Desarrollo), un título que el régimen del Nuevo Orden otorgó a Suharto, Prabowo, por su parte, desea reclamar el legado militarista de su antiguo suegro, quien utilizó con éxito al ejército en el golpe de Estado de 1965-1966 y dominó todos los sectores de la sociedad civil durante 32 años antes de ser derrocado por el movimiento Reformasi de 1998.

Protestas estudiantiles

En el período posterior al Primero de Mayo de 2026 se produjo un acontecimiento significativo. Said Iqbal, quien preside simultáneamente la KSPI y el Partido Laborista, fue nombrado por Prabowo para el cargo de asesor presidencial especial en materia de trabajo y bienestar de los trabajadores. Esto coincidió con el nombramiento de un nuevo director de la MBG, tras la detención del anterior director acusado de corrupción.

Tras estos nombramientos, se produjeron protestas estudiantiles en varias ciudades, entre ellas Yakarta, Bandung y Yogyakarta. Las protestas tenían por objeto denunciar las políticas gubernamentales que estaban agravando la situación en Indonesia mediante políticas fiscales caóticas, una deuda en «zona roja» que alcanzaba los 10 000 billones de IDR (aproximadamente el 40,75 % del Producto Interior Bruto), un aumento del 33 % en los precios de los combustibles y el valor más bajo de la moneda en la historia, todo ello acompañado de un control cada vez más firme del ejército sobre el sector civil y de su intensa participación en diversos programas gubernamentales debido a los cambios en la legislación militar, incluidas las enmiendas a la Ley de Policía. En medio de las protestas, el presidente del Partido Laborista emitió un comunicado en el que indicaba que los trabajadores no participaban en las protestas debido a que los precios subvencionados del combustible no habían aumentado y, por lo tanto, esta cuestión no afectaba en modo alguno a los trabajadores. En cambio, la atención de los trabajadores se centraba en las cuestiones de la subcontratación y los aumentos salariales.

Se ha observado que Prabowo pronuncia discursos inspiradores, caracterizados por una retórica populista impregnada de fervor nacionalista. Sin embargo, estos discursos están plagados de contradicciones y carecen de fundamento en lo que respecta a la realidad sobre el terreno y a la noción de una «guerra contra los títeres extranjeros». Cuando esta narrativa se arraiga en la política y en el discurso público, se corre el riesgo de socavar las instituciones democráticas y las organizaciones de la sociedad civil, incluidos los sindicatos, al deslegitimar las críticas y mermar el poder de negociación de la oposición, al tiempo que se incrementan sus costes políticos.

Incendios forestales

Tras la era de la Reformasi, se produjo un notable resurgimiento del movimiento sindical. La aparición de organizaciones sindicales en numerosas regiones y en diversos sectores, así como el crecimiento sustancial de los partidos obreros, deben considerarse un activo fundamental para que el movimiento sindical aborde las injusticias a las que se enfrentan los trabajadores. Esto abarca no solo el salario mínimo regional y las condiciones laborales, sino también los factores externos que influyen en ellos, como el entorno natural.

Desde la era de la Reformasi, los bosques tropicales de Indonesia han sufrido incendios intensos y deliberados destinados a despejar terrenos para la minería y las plantaciones de palma aceitera. El humo de estos incendios ha tenido efectos nocivos para la salud de los trabajadores, a quienes nunca se ha protegido, indemnizado ni se les han minimizado los riesgos. Los incendios forestales resultantes se han extendido no solo por las zonas boscosas, sino también a pueblos y ciudades.

El incendio forestal de 2026 fue el mayor de la historia de Indonesia y ha estado arrasando durante cuatro meses con una intervención mínima. Esto ha indignado a toda la población indonesia, que se ha visto obligada a respirar el humo producido por este capitalismo del aceite de palma. Innumerables trabajadores del sector del aceite de palma se han visto obligados a continuar con sus tareas mientras los terrenos adyacentes, ya sean bosques o turberas, quedan envueltos en llamas. Otros millones de trabajadores de diversos sectores, tanto formales como informales —especialmente en Kalimantan y Sumatra—, se han visto obligados a trabajar en medio del humo tóxico generado por esta peligrosa forma de capitalismo.

Esta situación ha dado lugar a una injusticia medioambiental y laboral: mientras que los beneficios se privatizan, los costes ecológicos y sociales recaen sobre la ciudadanía, y en particular sobre la clase trabajadora. Sin embargo, ninguna organización sindical ni partido obrero ha expresado objeción alguna ante el Gobierno, la Cámara de Representantes o la oligarquía del aceite de palma en relación con estos incendios forestales, ni ha defendido los derechos de los trabajadores ante este ecocidio. Los intereses de los trabajadores van más allá del salario mínimo regional.

El Día del Trabajo ha abarcado tradicionalmente la miríada de problemas cotidianos a los que se enfrentan los trabajadores. En las próximas manifestaciones del Primero de Mayo, es imperativo que los trabajadores movilicen a multitudes más numerosas para ejercer una presión sustancial sobre el Gobierno, la Cámara de Representantes y la oligarquía en relación con la situación a la que se enfrentan los trabajadores, y para exigir justicia y soluciones concretas. La creación de una organización revolucionaria puede ser tan significativa como sostenible o inalcanzable. No obstante, a luta continua! ¡La lucha continúa! ¡Vivan los trabajadores!

Frans Ari Prasetyo es un investigador, planificador y fotógrafo independiente cuyo trabajo explora la política del paisaje, la ordenación del territorio y los movimientos de base en Indonesia. Su investigación se centra en la ecología política del uso del suelo, el desarrollo de infraestructuras y las luchas de las comunidades marginadas, incluidos los movimientos juveniles, los colectivos clandestinos y las poblaciones urbanas y rurales afectadas por los proyectos de desarrollo estatales y corporativos.

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6. Sudán, Yemen e Irán.

Vijay Prashad, que estos días está por África, escribe sobre una de las guerras ahora activas en la zona cercana al Mar Rojo: Sudán, y su interrelación con las guerras de Yemen e Irán.

https://breakthroughnews.org/2026/11/03/across-the-red-sea-the-wars-feed-each-other/

Al otro lado del Mar Rojo, las guerras se alimentan unas a otras

Estas guerras tienen orígenes distintos, pero se alimentan cada vez más unas a otras a través del clientelismo militar, la competencia por los puertos y la destrucción de los medios de subsistencia de la población civil.

Vijay Prashad

3 de noviembre de 2026

La guerra de Sudán suele describirse como una catástrofe africana, la de Yemen como un conflicto árabe y la guerra en torno a Irán como una crisis del Golfo. Estas divisiones ocultan el movimiento de armas, dinero, soldados e intereses comerciales entre ellas. Si se observa desde la costa africana del mar Rojo, surge una imagen diferente. Estas guerras tienen orígenes distintos, pero se alimentan cada vez más unas a otras a través del clientelismo militar, la competencia por los puertos y la destrucción de los medios de subsistencia de la población civil.

El punto de partida debe ser la población de Sudán. El Programa Mundial de Alimentos estima actualmente que 19,5 millones de personas se enfrentan a una situación de hambre aguda, mientras que alrededor de 8,6 millones son desplazados internos. Según el informe, los precios del sorgo son casi tres veces más altos que hace un año y los de la harina de trigo casi se han duplicado. Las perturbaciones marítimas están elevando los costes del combustible y los fertilizantes. Por lo tanto, las familias sudanesas se enfrentan a su propia guerra y a las consecuencias económicas de las guerras que tienen lugar al otro lado del mar.

Los combates que comenzaron en abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas de Sudán, al mando de Abdel Fattah al-Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido, al mando de Mohamed Hamdan Dagalo, surgieron de la economía política militarizada de Sudán. Dagalo, conocido comúnmente como Hemedti, construyó su poder a través de un aparato paramilitar arraigado en la violencia de Darfur. Ambos centros militares acumularon poder económico y obstaculizaron la democracia civil. La intervención extranjera amplió su capacidad para destruir un país cuyo movimiento popular había exigido un futuro diferente.

Yemen contribuyó a preparar este desastre. Después de que Sudán se uniera a la intervención liderada por Arabia Saudí en 2015, soldados sudaneses, incluidos grandes contingentes de las RSF, cruzaron el Mar Rojo. La investigación realizada en 2019 por el International Crisis Group reveló que Hemedti aportó un número considerablemente mayor de tropas que el ejército regular y que sus fuerzas ocupaban con frecuencia posiciones en primera línea. Las familias pobres proporcionaban reclutas atraídos por los ingresos militares. Una población africana empobrecida se convirtió en una fuente de mano de obra de combate para las ricas monarquías del Golfo.

Ese despliegue reforzó la posición de Hemedti y sus relaciones exteriores. Sus fuerzas adquirieron experiencia en el campo de batalla, mientras él se ganaba el apoyo de mecenas más allá de las fronteras de Sudán. La importancia de este hecho trasciende cualquier pago o despliegue individual. La intervención del Golfo ayudó a un comandante sudanés a consolidar una organización armada con recursos y relaciones fuera del control civil. Una guerra librada en Yemen contribuyó al crecimiento de un centro militar que más tarde libraría una guerra dentro de Sudán. La conexión es directa e histórica.

El oro constituyó otra base fundamental. El informe de enero de 2024 del Grupo de Expertos de la ONU describió el oro como una fuente de ingresos constante para las partes beligerantes de Sudán y documentó redes de contrabando. Un envío vinculado a un comerciante asociado a las RSF llegó a Dubái a través de Puerto Sudán en mayo de 2023. El grupo de expertos también constató que las rutas se desplazaron hacia Egipto tras el inicio de los combates. Se trata de una economía de guerra regional, capaz de modificar sus vías comerciales cuando las circunstancias lo requieren.

Intervenciones en Sudán

El papel de los Emiratos Árabes Unidos requiere un análisis minucioso. Amnistía Internacional informó en mayo de 2025 de que las bombas guiadas y los obuses utilizados por las RSF habían sido, con toda probabilidad, reexportados a través de los Emiratos. Su análisis examinó restos identificables de armas y municiones. Abu Dabi niega haber suministrado a las RSF, pero dicha negación debe constar junto con las pruebas visuales. Los proveedores internacionales de armas también tienen la responsabilidad de impedir el desvío de armamento hacia Sudán.

Una evaluación de la Agencia de Asilo de la Unión Europea, de octubre de 2026, describe las rutas de suministro de la RSF de las que se tiene constancia a través del este de Chad, el sureste de Libia y el noreste de Somalia. Estas rutas conectan el interior de Sudán con una geografía africana mucho más amplia. Los aeródromos, los pasos fronterizos, los intermediarios comerciales y los patrocinadores militares son tan importantes como las alianzas formales. No se puede proteger Darfur mientras las redes que reabastecen a los grupos armados permanezcan intactas. Tampoco puede limitarse la responsabilidad a los hombres que aprietan el gatillo.

Arabia Saudí y Egipto, por su parte, apoyan al ejército sudanés, aunque sus intereses y políticas difieran. Riad combina la mediación con el apoyo a la continuidad que representan las autoridades de Burhan, mientras que El Cairo considera la integridad territorial de Sudán y la supervivencia de un Estado central como cuestiones estratégicas. Estas preferencias no convierten a ninguno de los dos Gobiernos en defensores de la democracia popular sudanesa. El peligro radica en que las negociaciones se conviertan en un regateo entre los patrocinadores militares sobre el futuro del país.

Por consiguiente, no existe una política única del Golfo hacia África. Los intereses saudíes y emiratíes se solapan y, a continuación, entran en conflicto. Sudán pone de manifiesto estas diferencias, al igual que Yemen. La hostilidad hacia Irán tampoco da lugar a una división regional sin complicaciones. Estas relaciones muestran cómo las autoridades militares locales buscan ayuda de diferentes fuentes, mientras que los gobiernos extranjeros calculan sus intereses por separado en cada escenario. Sus alineamientos son prácticos, contingentes y peligrosos.

La costa africana proporciona a estas relaciones su marco estratégico. Puerto Sudán conecta un vasto interior con el mar Rojo. Más al sur, los puertos que dan al golfo de Adén ofrecen acceso a la navegación cerca de Bab al-Mandab. La inversión comercial puede satisfacer necesidades reales de desarrollo, pero los contratos portuarios se convierten en un tema políticamente explosivo cuando se combinan con acuerdos de seguridad extranjeros o pactos que eluden las instituciones nacionales. El control de un punto de entrada puede determinar las opciones económicas de todo un país.

Somalia ha desafiado este patrón. En una entrevista concedida en enero a Al Jazeera, el ministro de Estado de Asuntos Exteriores, Ali Mohamed Omar, explicó la cancelación por parte de su Gobierno de los acuerdos con los Emiratos Árabes Unidos. Acusó a Abu Dabi de socavar la soberanía somalí mediante tratos con entidades ajenas al Gobierno federal. Afirmó que el personal y el equipamiento militares debían retirarse, mientras que las inversiones en Berbera y Bosaso requerían una resolución jurídica. Estas eran las exigencias declaradas por Mogadiscio, no una prueba de que todos los acuerdos hubieran finalizado de inmediato.

La disputa pone de manifiesto lo que está en juego para África en la competencia al otro lado del mar. Somalilandia y Puntlandia tienen sus propias historias e intereses políticos, pero las potencias externas pueden aprovechar las disputas sobre la autoridad para asegurarse el control de los puertos y el acceso militar. La soberanía africana se convierte así en un tema negociable entre las capitales externas y las autoridades locales rivales. Lo que desde el exterior parece eficiencia logística puede percibirse a nivel local como la fragmentación del Estado y la pérdida del control democrático.

Yemen sirve de advertencia contra la suposición de que tales acuerdos son permanentes. Una evaluación recoge el colapso de gran parte del control territorial del Consejo de Transición del Sur, respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, en enero de 2026 tras los avances de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí. Las tropas emiratíes se retiraron, incluso de Socotra y Perim. Sin embargo, los aliados locales conservaron su influencia. La retirada, por lo tanto, modificó la forma y el alcance del poder emiratí sin demostrar que Abu Dabi hubiera dejado de tener importancia en Yemen.

La reanudación de los combates amenaza ahora el sur del mar Rojo. El 29 de octubre, Ansar Allah reivindicó ataques contra refinerías saudíes, una instalación de Aramco y aeropuertos. Las autoridades saudíes informaron de interceptaciones y de un número limitado de víctimas y daños causados por los escombros. El 30 de octubre, la coalición anunció otra interceptación en dirección a la región de La Meca, aunque Ansar Allah negó haberla tenido como objetivo ese día. Estas declaraciones contradictorias ponen de manifiesto una escalada, pero no permiten afirmar que se haya alcanzado todos los objetivos reivindicados.

No obstante, la rivalidad entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos coexiste con la cooperación en materia de seguridad. El 7 de octubre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU condenó los ataques contra instalaciones civiles y económicas saudíes, así como contra buques saudíes en el sur del mar Rojo y en Bab al-Mandab. Ambos Gobiernos pueden oponerse a los socios locales del otro, al tiempo que se apoyan mutuamente frente a otro adversario. Considerarlos como un bloque unificado o como enemigos irreconciliables oculta cómo funciona realmente la intervención.

Estados Unidos e Israel ampliaron este sistema de inseguridad a través de su guerra contra Irán. La escalada militar hizo que países ya implicados en conflictos africanos se enfrentaran a nuevas amenazas en su propio territorio. Sin embargo, su vulnerabilidad no ha disipado sus ambiciones africanas contrapuestas. Para África, la lección es que la dependencia de patrocinadores militares externos importa sus enfrentamientos más amplios. Un gobierno que busca armas para un campo de batalla puede verse enredado en luchas cuyas decisiones se toman en otros lugares, mientras que su propia población hereda los costes económicos y los peligros políticos de esas decisiones durante años después.

La guerra en torno a Irán magnifica estos peligros a través de la economía marítima. Ormuz y Bab al-Mandab son estrechos distintos, pero las perturbaciones en ambos ponen a prueba los sistemas comerciales interconectados. La UNCTAD estimó en marzo que aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes por vía marítima pasa por Ormuz. Los costes energéticos, las primas de seguros y los gastos de transporte trasladan la escalada militar a los costes agrícolas. Los países africanos experimentan esta conexión a través de las facturas de importación, la escasez y la presión sobre unas finanzas públicas ya de por sí restringidas.

Para un agricultor sudanés, estas presiones se suman al desplazamiento y a la pérdida de cosechas, y para los países vecinos que acogen a refugiados, aumentan el coste de mantener a las personas expulsadas de sus hogares. Las consecuencias se extienden mucho más allá de la costa. La guerra daña directamente la producción y, a continuación, encarece su recuperación. El mismo sistema comercial que facilita la circulación de armas resulta más costoso para quienes intentan transportar alimentos y fertilizantes.

La diplomacia debe abordar estas conexiones sin negar las raíces políticas de cada conflicto. El 20 de octubre, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que Arabia Saudí y Ansar Allah no habían respondido a la oferta de mediación de Teherán. Un acuerdo entre Washington y Teherán podría reducir la presión regional, pero no resolvería automáticamente las disputas en Yemen en torno al Gobierno, el territorio y los recursos. Del mismo modo, un acuerdo entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos dejaría sin resolver la demanda de democracia civil en Sudán.

Por lo tanto, una agenda africana para la paz debe insistir en detener los suministros militares externos, proteger las rutas humanitarias y defender el control soberano sobre los puertos y los recursos. Las organizaciones civiles sudanesas deben contar con un espacio político decisivo en cualquier acuerdo. El Mar Rojo debe conectar a los pueblos a través del comercio y la cooperación, y sus costas no pueden quedar sometidas a acuerdos en los que la riqueza africana financie la destrucción de África, mientras que las potencias externas negocian su parte de la ruina resultante.

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7. El Sur Global y una modernización no capitalista.

Sin salir de África, pero con una mirada más amplia hacia todo el Sur Global, la reflexión del secretario general del PC Sudafricano sobre partidos y vías de modernización. He de decir que me parece brutalmente productivista.

https://mronline.org/2026/11/02/the-global-south-political-parties-and-pathways-to-modernization-history-theory-and-practice/

El Sur Global, los partidos políticos y las vías hacia la modernización: historia, teoría y práctica

Por Solly Mapaila (Publicado el 2 de noviembre de 2026)

Presentamos aquí el discurso de apertura pronunciado por Solly Mapaila, secretario general del Partido Comunista de Sudáfrica, ante el Foro Académico del Sur Global, celebrado en Shanghái, República Popular de China, los días 17 y 18 de octubre de 2026. Ante la crisis mundial, el llamamiento a la organización política del Sur Global constituye un paso fundamental hacia una respuesta global significativa. La lección reciente de Brasil es que, hoy en día, la movilización política que necesitamos desesperadamente debe prescindir de decretos impuestos desde arriba, de llamamientos a una disciplina rígida, etc. La «línea de masas» exige ahora confianza en el conocimiento y la iniciativa de la base, un proletariado medioambiental global joven que es cada vez más consciente del enemigo de la vida en nuestro planeta y de lo que hay que hacer. —La redacción

Camaradas, distinguidos académicos, estimados representantes de partidos y movimientos políticos, colegas y amigos,

Les enviamos un saludo revolucionario y militante desde Sudáfrica y desde las luchas de la clase obrera africana. Nos reunimos en Shanghái en un momento histórico extraordinario. Un viejo orden mundial se encuentra en crisis, uno nuevo lucha por nacer, y la cuestión decisiva es si los pueblos del Sur Global se limitarán a presenciar esta transición o se organizarán para darle forma.

El centro de gravedad de la economía mundial está cambiando. La inteligencia artificial, la automatización, la informática avanzada, la biotecnología y los nuevos sistemas energéticos están ampliando las capacidades productivas de la humanidad. Sin embargo, estos logros coexisten con la guerra, la destrucción ecológica, la desigualdad grotesca, el monopolio tecnológico y una renovada carrera armamentística. La contradicción es innegable: la producción es cada vez más social y global, mientras que la propiedad, la apropiación y el poder político siguen concentrados.

Se trata de una cuestión marxista antes que de una cuestión tecnológica. La multipolaridad es un avance importante frente a la dominación unilateral, pero la multipolaridad por sí sola no es socialismo. Un capitalismo multipolar puede seguir siendo explotador. La soberanía sin transformación puede coexistir con la explotación laboral. La modernización sin el poder de la clase trabajadora puede modernizar el capitalismo. Nuestra tarea debe ser, por tanto, más amplia: convertir la oportunidad creada por un equilibrio mundial cambiante en poder popular organizado, desarrollo soberano, paz y avance socialista.

La modernización no es sinónimo de modernización capitalista

La modernización, en su amplio sentido histórico, puede referirse al desarrollo de capacidades productivas, científicas, tecnológicas, institucionales y sociales. Puede significar industrialización, infraestructuras modernas, investigación científica, fabricación avanzada, educación masiva, sanidad moderna, tecnologías digitales e inteligencia artificial, así como formas cada vez más sofisticadas de organización social y capacidad productiva. No hay nada intrínsecamente capitalista en estos avances.

Sin embargo, la teoría de la modernización capitalista, especialmente en su versión de la Guerra Fría, presentó la experiencia histórica de los países capitalistas occidentales como una vía universal que se esperaba que siguieran otras sociedades. Por ejemplo, las etapas del crecimiento económico de Walt Whitman Rostow, cuyo subtítulo destacaba como Un manifiesto no comunista, constituyeron una expresión influyente de esta concepción. Desde una perspectiva marxista, este enfoque resulta inadecuado porque convierte una experiencia históricamente específica en un modelo universal, al tiempo que oculta las relaciones de poder y de clase a través de las cuales se produce el desarrollo.

Modernización, fuerzas productivas y emancipación social

Marx y Engels no rechazaron la modernidad, la industrialización ni el progreso tecnológico. Por el contrario, el Manifiesto del Partido Comunista reconoció la transformación revolucionaria de la producción, incluyendo la industria moderna, la maquinaria, las comunicaciones y el comercio mundial. Una de las tareas históricas clave que el Manifiesto identifica para el proletariado, tras ganar la batalla por la democracia, es «aumentar el conjunto de las fuerzas productivas lo más rápidamente posible».

La cuestión, por lo tanto, no es si las fuerzas productivas deben desarrollarse. Es: ¿quién las posee? ¿Quién las controla? ¿Quién se beneficia de ellas? ¿Y con qué fin social se desarrollan?

El desarrollo de las fuerzas productivas es necesario para el progreso humano, pero el desarrollo de las fuerzas productivas por sí solo no constituye la emancipación social. La tecnología avanzada puede coexistir con la pobreza, la desigualdad y la explotación, como podemos observar en la experiencia mundial actual. Gran parte del Sur Global, marcado por una historia de desigualdades globales —incluidas las relaciones de poder—, es un ejemplo típico de esta situación. Para el Sur Global, esta distinción reviste especial importancia.

Nuestras naciones no se incorporaron a la economía mundial en condiciones de igualdad. El colonialismo integró a África, Asia, América Central, América del Sur y el Caribe en un sistema internacional estructurado en torno a la dominación política y militar y a la explotación económica. En muchos casos, las capacidades productivas del Sur Global se organizaron principalmente en torno a la extracción, la exportación de materias primas y el suministro de mano de obra.

Por lo tanto, debemos ser cautelosos a la hora de describir a los países del Sur Global como naciones que «no lograron modernizarse».

Nuestro análisis plantea, en cambio:

¿Qué relaciones históricas han dado lugar a un desarrollo desigual a escala mundial?

El colonialismo, el imperialismo, el comercio desigual, el poder financiero y la división internacional del trabajo que prevaleció forman parte de la respuesta.

El problema no es, por tanto, que el Sur Global no haya logrado imitar al núcleo capitalista; no necesitamos hacerlo. El problema más profundo radica en que los países del Sur Global se han visto históricamente incorporados a la economía internacional dominante en posiciones subordinadas, dominados, explotados e impedidos tanto de explorar sus propias vías y opciones de desarrollo independientes como de ejercer su derecho fundamental a la autodeterminación, su soberanía democrática. Esta dictadura imperialista extranjera persiste hasta el día de hoy. Es a lo que se enfrenta el pueblo de Cuba bajo el bloqueo económico, financiero, de inversiones, comercial y político impuesto por el régimen imperialista de Estados Unidos. Este es uno de los peores escenarios posibles.

El centro imperialista se esfuerza por mantener su hegemonía mundial y dominar los asuntos de otros países, incluso tratando de dictar qué leyes deben adoptar y cuáles no. Esto es a lo que se enfrenta Sudáfrica por parte del régimen imperialista de Estados Unidos.

La modernización como transformación nacional-revolucionaria

Por esta razón, la modernización en el Sur Global debería significar impulsar, profundizar y defender la transformación y el desarrollo nacionales-revolucionarios y democráticos. Debería significar superar y desmantelar el legado del colonialismo y el semicolonialismo; en países como Sudáfrica y Palestina, el legado del apartheid; y, a escala mundial, la dominación y la explotación imperialistas.

Debería significar el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales, entre otras cosas mediante la industrialización, el fortalecimiento de la ciencia y la tecnología, la construcción de infraestructuras, la transformación de la agricultura, la garantía del suministro energético, la expansión de la industria manufacturera, el aumento de la creación de valor a nivel nacional y el logro de una mayor soberanía tecnológica y económica. Todo ello sin dejar de integrar las necesidades y la protección medioambientales.

Nuestras vías de modernización requieren un beneficio mutuo, en lugar de mayores niveles de explotación por parte del capital extranjero. La cuestión fundamental es si la integración en la economía mundial refuerza o debilita las capacidades productivas nacionales. El paradigma predominante, dominado por las fuerzas imperialistas —incluido el capital financiero monopolista—, sugiere lo contrario.

No podemos completar la liberación nacional ni alcanzar la emancipación social si seguimos dependiendo permanentemente de la exportación de materias primas y de la importación de productos manufacturados y tecnologías de alto valor. El objetivo estratégico debe consistir en transformar los recursos naturales en capacidades productivas en expansión. La diferencia entre exportar mineral de hierro y desarrollar capacidades integradas en el procesamiento de minerales, la metalurgia, la ingeniería, la fabricación avanzada y la investigación no es meramente una diferencia en los productos básicos. Es una diferencia en el nivel de desarrollo productivo.

A medida que desarrollamos nuestras fuerzas productivas totales, debemos hacerlo en aras de la liberación nacional y la emancipación social, no para la acumulación de capital privado monopolista.

China y la cuestión de la modernización socialista

Esta es una de las razones por las que la experiencia de China reviste especial importancia para este debate.

La concepción china de la modernización vincula explícitamente esta con el desarrollo de las fuerzas productivas lo más rápidamente posible, la innovación científica y tecnológica, la modernización industrial, las infraestructuras, la educación, el talento y la mejora de las condiciones de vida de la población. En este sentido, el éxito alcanzado por China —cuando su Gobierno, liderado por el Partido Comunista de China, declaró oficialmente en febrero de 2021 que el país había erradicado la pobreza absoluta en todo el territorio nacional— constituye una gran fuente de inspiración.

La experiencia de China demuestra que la modernización no tiene por qué significar occidentalización. Tampoco tiene por qué significar reproducir la trayectoria histórica del capitalismo occidental. La experiencia china es históricamente específica, relevante para las condiciones únicas de China, y no puede simplemente trasplantarse a otros lugares. Sin embargo, encierra importantes lecciones para el Sur Global. En el centro de estas lecciones se encuentran los derechos fundamentales a la autodeterminación y a la soberanía nacional democrática, en un contexto en el que es el propio pueblo chino quien determina el contenido de la democracia, en lugar de que este sea decidido e impuesto por una potencia extranjera de acuerdo con sus propias nociones y agendas, incluidas las agendas de cambio de régimen.

La cuestión relevante para el Sur Global no es, por tanto, cómo convertirse en China, sino qué principios, experiencias y lecciones pueden extraerse del desarrollo y la transformación de China, al tiempo que cada país sigue una vía adecuada a sus propias condiciones históricas mediante el ejercicio y la defensa efectivos de la autodeterminación y la soberanía nacional democrática.

Fragmentación de las fuerzas de izquierda: la debilidad central en un sistema mundial capitalista bien organizado

El Sur Global ha desarrollado importantes instituciones de cooperación interestatal. Sin embargo, los partidos comunistas, los partidos obreros, los movimientos de liberación y las formaciones políticas progresistas siguen sin estar suficientemente coordinados. Nos reunimos, aprobamos declaraciones, expresamos nuestra solidaridad y regresamos a casa. Con demasiada frecuencia, no existe la maquinaria necesaria para traducir el acuerdo en una acción común.

«El Partido no ha dejado de existir, solo se ha replegado sobre sí mismo para reunir fuerzas y sentar bases sólidas para la unificación de todos los socialdemócratas rusos». —V. I. Lenin, «Nuestra tarea inmediata» (1899)

Lenin se enfrentaba al «funcionamiento aislado de organizaciones locales separadas». La forma es diferente hoy en día, pero la lección organizativa perdura: la fragmentación genera un poder fragmentado. Las finanzas internacionales se coordinan de forma continua. Las empresas transnacionales planifican a escala mundial. Los monopolios tecnológicos operan más allá de las fronteras. Las alianzas militares cuentan con estructuras de mando permanentes. El capital mantiene institutos de investigación, sistemas mediáticos, universidades, instituciones financieras e infraestructura digital. Sin embargo, las fuerzas que representan a miles de millones de trabajadores y pueblos oprimidos siguen enfrentándose con demasiada frecuencia a este poder organizado mediante conferencias esporádicas.

Por lo tanto, debemos pasar de una red de reuniones a una red de acción: no una nueva internacional ceremonial, ni un mando desde un único centro, ni la exportación de un modelo nacional, sino una arquitectura disciplinada de cooperación capaz de convertir el acuerdo político en capacidad material.

De la declaración a una arquitectura permanente de acción

Proponemos que exploremos seriamente una Plataforma de Cooperación Política Progresista y Obrera del Sur Global. Su propósito debería ser una coordinación con contenido institucional: una pequeña secretaría permanente; una asamblea anual; mecanismos regionales que conecten África, Asia, América Latina y el Caribe; y comisiones permanentes sobre economía política, educación ideológica, tecnología e inteligencia artificial, paz y antiimperialismo, clima y ecología, emancipación de género y desarrollo organizativo.

Cada reunión importante debería concluir con algo más que un comunicado. Debería dar lugar a un programa acordado, con responsabilidades asignadas, plazos, recursos, mecanismos de información y revisión. La secuencia revolucionaria debe ser la siguiente: análisis, decisión, aplicación, evaluación, crítica, corrección y acción renovada. Un movimiento incapaz de aplicar sus propias resoluciones no puede transformar la sociedad.

Se trata también de una cuestión de gobernanza política. La gobernanza no es meramente lo que hace un partido tras conquistar el poder estatal. Comienza por la capacidad del partido para gobernar su propio programa, sus cuadros, sus finanzas, sus instituciones y su conducta.

Capacidad ideológica: una fuerza material

La organización sin teoría se convierte en administración; la teoría sin organización se convierte en comentario. El marxismo-leninismo insiste en su unidad. Hoy en día, la batalla de las ideas se ve intensificada por la transformación digital de la producción ideológica. Millones de jóvenes reciben educación política no de los partidos, los sindicatos o la literatura revolucionaria, sino de algoritmos comerciales diseñados para captar la atención, predecir y generar beneficios.

«Sin investigación, no hay derecho a hablar». —Mao Zedong, «En contra del culto a los libros» (mayo de 1930)

La exhortación de Mao es decisiva para el partido revolucionario moderno. No podemos sustituir la investigación por consignas ni el análisis concreto por fórmulas heredadas. Necesitamos cuadros capaces de analizar el movimiento real del capital, la composición cambiante de la clase obrera, las nuevas tecnologías, las condiciones nacionales y la conciencia de las masas.

Debemos construir una Red de Educación Política del Sur Global que conecte escuelas del partido, institutos marxistas, universidades, centros de formación sindical y organismos de investigación progresistas. Dicha red debería desarrollar programas multilingües, tanto básicos como avanzados, sobre marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, el imperialismo, la economía política, la liberación nacional, la construcción socialista, la experiencia revolucionaria africana y latinoamericana, el feminismo marxista, las cuestiones ecológicas, el capitalismo digital, la inteligencia artificial, la organización y la gobernanza.

Un cuadro del siglo XXI debe tener una base teórica sólida, conocimientos tecnológicos, disciplina ética, capacidad de investigación y estar arraigado entre el pueblo. La teoría revolucionaria debe volver a convertirse en una fuerza material a través de la organización.

Modernización de la organización revolucionaria

Las organizaciones políticas no pueden transformar la sociedad del siglo XXI con métodos anclados en el siglo XX. Pero la modernización nunca debe convertirse en una liquidación ideológica. No significa convertir a los partidos comunistas y obreros en agencias de marketing electoral. Significa aumentar su capacidad para comprender la sociedad, organizar a las personas, formar cuadros, comunicarse, gobernar, recordar, evaluar y corregir.

Los partidos modernos requieren sistemas de afiliación seguros; plataformas de educación política; capacidad de investigación y gestión de datos; sistemas financieros transparentes; comunicación rápida entre las estructuras nacionales y de base; archivos digitales y memoria institucional; programas de trabajo cuantificables; y sistemas de alerta temprana capaces de detectar el declive organizativo antes de que se convierta en una crisis.

La tecnología debe reforzar el centralismo democrático, no sustituir la democracia por una burocracia digital. Los datos deben servir de base para el juicio político, no sustituir a la política. La inteligencia artificial debe ayudar a los cuadros; nunca debe convertirse en el cuadro. El partido revolucionario debe dominar las herramientas modernas sin dejarse dominar por ellos.

Gobernanza, disciplina y autocorrección revolucionaria

Un partido que aspire a gobernar la sociedad debe demostrar primero que es capaz de gobernarse a sí mismo: disciplina, rendición de cuentas, liderazgo ético, integridad financiera, formación de los cuadros, liderazgo colectivo y educación política continua. Jiang Zemin expresó este principio organizativo con claridad.

«Las organizaciones del partido a todos los niveles y todos los miembros del partido, en particular los cuadros dirigentes, deben respetar estrictamente la disciplina del partido. Bajo ninguna circunstancia se les debe permitir actuar a su antojo, haciendo caso omiso de las órdenes y prohibiciones». —Jiang Zemin, Informe al XVI Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 8 de noviembre de 2002

Un partido incapaz de hacer cumplir las decisiones colectivas se convierte en una federación de personalidades. Un partido que tolera la corrupción pierde autoridad moral. Un partido que deja de formar a sus cuadros se vuelve ideológicamente dependiente de sus oponentes. Un partido desconectado de las masas se vuelve burocrático.

Por lo tanto, propongo la autocorrección revolucionaria como principio organizativo central de nuestra época. Las organizaciones rara vez entran en declive a causa de un solo error. El declive se agrava cuando la dirección se aísla, las críticas se tratan como deslealtad, la información que asciende se distorsiona, los privilegios separan a los cuadros del pueblo y se defienden métodos obsoletos porque la corrección amenaza los intereses establecidos.

«Unidad-crítica-unidad». —Mao Zedong, «Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones entre el pueblo» (27 de febrero de 1957)

Mao explicó que esto consiste en partir del deseo de unidad, resolver las contradicciones mediante la crítica o la lucha, y llegar a una nueva unidad sobre una base nueva. No se trata de una humillación ritual. Es un método revolucionario de aprendizaje. La autocorrección significa la capacidad organizada para detectar contradicciones, permitir la información veraz, criticar los errores, corregir la práctica, evaluar los resultados y renovar el liderazgo y los métodos sin renunciar al propósito estratégico.

Inteligencia artificial: ¿Quién es el propietario de la máquina y del sistema?

La inteligencia artificial es una de las grandes cuestiones de clase de este siglo. Debemos rechazar tanto el romanticismo tecnológico —la creencia de que la tecnología produce automáticamente progreso— como la reacción tecnológica —la creencia de que los trabajadores deben oponerse al desarrollo tecnológico en sí mismo—. Las preguntas marxistas son: ¿Quién es el propietario? ¿Quién la controla? ¿Quién se beneficia? ¿Con qué fin social se utiliza?

La IA puede ampliar la asistencia sanitaria, la educación, los descubrimientos científicos, la agricultura, la modelización climática, la administración pública y la producción socialmente útil. Sin embargo, bajo el capitalismo monopolista, también puede intensificar la vigilancia, desplazar a la mano de obra sin protección, concentrar la riqueza, manipular el comportamiento político, industrializar la desinformación y automatizar la guerra.

La elección no es entre la humanidad y la IA. Es entre la apropiación monopolista y la propiedad social y el control democrático. El Sur Global debe resistirse al colonialismo tecnológico en el que nuestros pueblos aportan minerales, datos, mano de obra y mercados, mientras que la soberanía tecnológica se concentra en otros lugares. Necesitamos una infraestructura digital pública y soberana, capacidad de investigación compartida, cooperación científica abierta, una regulación en interés público y la participación de los trabajadores en la reestructuración tecnológica. Las ganancias en productividad deben traducirse en beneficios para la civilización: jornada laboral más corta, prestaciones sociales más sólidas, acceso universal al conocimiento y un desarrollo humano más pleno, y no en desempleo para millones de personas y una riqueza inimaginable para unos pocos.

El hiperimperialismo, la carrera armamentística y la lucha por la paz

La tecnología también está transformando la guerra. Las armas autónomas, los drones, la guerra cibernética, los sistemas hipersónicos, la militarización del espacio y la modernización nuclear están creando una nueva y peligrosa carrera armamentística. La humanidad ha adquirido extraordinarios poderes de destrucción, mientras que el sistema capitalista sigue generando conflictos por los mercados, los recursos, los territorios estratégicos y el dominio geopolítico.

El análisis de Lenin sigue siendo indispensable porque el imperialismo no es simplemente una política exterior agresiva. Surge del monopolio, del capital financiero, de la exportación de capital y de la lucha por dividir y redividir el mundo. Sus formas han evolucionado: la fuerza militar opera ahora junto con las sanciones, la coacción financiera, los monopolios tecnológicos, la guerra de la información, la desestabilización política y el control de las cadenas de suministro estratégicas.

Fidel Castro relacionó en repetidas ocasiones la dominación imperial, el subdesarrollo y el peligro de una guerra aniquiladora. En 1989, al hablar del desarme nuclear y del Tercer Mundo, advirtió de que el poder imperial no necesitaba armas nucleares para dominar a las naciones más pobres, ya que las flotas, las bases y las armas convencionales, cada vez más letales, ya cumplían esa función. El fidelismo nos enseña, por tanto, que la paz no puede separarse de la justicia, la soberanía y el antiimperialismo.

El Sur Global debe convertirse en una fuerza organizada en favor de la paz: no una neutralidad pasiva, sino una paz activa y basada en principios; no sumisión, sino una coexistencia pacífica basada en la igualdad soberana; no un equilibrio del terror, sino un movimiento de pueblos capaz de frenar el militarismo y defender a la humanidad.

Convertir a la clase trabajadora en una fuerza política global

El capital es global. Las finanzas son globales. Las cadenas de producción son globales. Las plataformas digitales son globales. La catástrofe climática y la guerra son globales. Sin embargo, la organización de la clase trabajadora sigue siendo abrumadoramente nacional y, a menudo, fragmentada incluso dentro de las fronteras nacionales. Esta contradicción debe superarse.

Los trabajadores que extraen minerales críticos en África, fabrican productos electrónicos en Asia, producen materias primas agrícolas en América Latina, transportan mercancías a través de puertos y redes logísticas, y prestan servicios digitales en todos los continentes forman parte de un único sistema integrado de producción. Su organización debe empezar a reflejar esta realidad material.

Debemos desarrollar redes transnacionales de trabajadores a lo largo de cadenas de valor estratégicas —minerales críticos, energía, logística y puertos, sistemas alimentarios, plataformas digitales, industria manufacturera, productos farmacéuticos y servicios públicos— que combinen investigación, educación política, organización y campañas coordinadas.

«¡Trabajadores de todos los países, uníos!» —Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista (1848)

Nuestra tarea consiste en convertir ese llamamiento histórico en una práctica organizativa del siglo XXI, en un internacionalismo no como sentimiento, sino como coordinación material del poder de la clase trabajadora.

Liberación nacional, soberanía popular y socialismo

Para el Sur Global, la cuestión nacional sigue siendo inseparable de la cuestión de clase. La independencia política sin soberanía económica es incompleta. Una bandera sin capacidad productiva es una soberanía insuficiente. La democracia sin control sobre los recursos económicos estratégicos sigue siendo vulnerable.

Pero también debemos rechazar el nacionalismo estrecho. Nuestro objetivo no puede ser reproducir la explotación capitalista bajo una propiedad nacional diferente. La clase trabajadora debe liderar la lucha por la soberanía precisamente porque puede vincular la liberación nacional con la emancipación social.

«Superar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia». —Nelson Mandela, discurso «Make Poverty History», Trafalgar Square, Londres, 3 de febrero de 2005

La formulación de Mandela debe internacionalizarse. No puede haber una paz mundial sostenible mientras miles de millones de personas se enfrenten a la privación junto a una riqueza extraordinaria. No puede haber una modernización genuina que deje atrás a la mayoría. El desarrollo debe juzgarse en función de si amplía el poder material, democrático y cultural del pueblo.

Siete instrumentos para la cooperación política del Sur Global

Pasemos, por tanto, del diagnóstico a la construcción. Propongo siete instrumentos prácticos.

  1. Un mecanismo de coordinación permanente: una secretaría profesional que conecte de forma continua, y no esporádica, a los partidos comunistas, obreros, de liberación y progresistas participantes.
  2. Un programa político mínimo común: soberanía, paz, desarrollo, derechos de los trabajadores, igualdad, justicia tecnológica, responsabilidad ecológica y oposición a la dominación imperial, sin exigir uniformidad ideológica.
  3. Una escuela política del Sur Global: una institución multilingüe, tanto física como digital, dedicada a la formación de cuadros, al intercambio y al estudio sistemático de la experiencia revolucionaria.
  4. Una red compartida de investigación y análisis estratégico: capaz de trabajar con rapidez en materia de economía política, sanciones, cambio tecnológico, acontecimientos geopolíticos, condiciones de la clase trabajadora y crisis emergentes.
  5. Un programa de modernización organizativa: intercambio sobre sistemas de afiliación, educación política, organización digital, gobernanza, rendición de cuentas financiera, campañas, comunicación de masas y desarrollo de cuadros.
  6. Un observatorio de la clase trabajadora del Sur Global: que realice un seguimiento continuo de los salarios, el empleo, la automatización, la migración, la desigualdad, la organización sindical y la composición cambiante de la clase trabajadora.
  7. Un mecanismo anual de rendición de cuentas y autocorrección: que revise lo acordado, quién asumió la responsabilidad, qué se llevó a cabo, qué fracasó, por qué fracasó y qué debe cambiar.

La línea de masas en la era digital

La línea de masas de Mao sigue siendo indispensable: de las masas a las masas. Investigar las condiciones y las ideas del pueblo; sintetizarlas a través de la teoría revolucionaria; devolverlas en forma de un programa coherente; poner a prueba ese programa en la lucha; y volver a aprender de la práctica. La tecnología digital puede reforzar este proceso, pero también puede corromperlo.

Un partido que mida la conciencia popular únicamente a través de la participación en las redes sociales acabará confundiendo los algoritmos con las masas. El pueblo no es una audiencia en línea. Son actores históricos. Por lo tanto, la organización política requiere raíces físicas en los lugares de trabajo, los pueblos, las comunidades, las universidades, las fábricas y los barrios, combinadas con una capacidad digital sofisticada.

Esta es la síntesis revolucionaria moderna que necesitamos: tecnología moderna más organización de masas; análisis científico más teoría revolucionaria; disciplina política más democracia popular; firmeza estratégica más flexibilidad táctica; continuidad organizativa más autocorrección continua.

Conclusión: Organizar el nuevo mundo o perecer

Camaradas, la cuestión que se nos plantea trasciende el futuro de cualquier partido en particular. Se trata del futuro de la humanidad. Las fuerzas productivas creadas por la civilización humana podrían acabar con el hambre, reducir el trabajo innecesario, universalizar la sanidad y la educación, restaurar los ecosistemas y desencadenar un desarrollo científico y cultural sin precedentes. Esas mismas fuerzas productivas, regidas por la acumulación y la dominación geopolítica, pueden generar desempleo masivo, colapso ecológico, vigilancia permanente y guerra automatizada.

La disyuntiva ante la que se encuentra la humanidad se agudiza cada vez más: socialismo o barbarie. Nuestra respuesta no puede ser la nostalgia. No puede ser un internacionalismo ceremonial. No puede ser un vocabulario revolucionario sin una organización revolucionaria. El Sur Global debe organizarse. Sus clases trabajadoras deben organizarse. Sus partidos progresistas y revolucionarios deben organizarse. Sus intelectuales deben volver a vincular el conocimiento con la lucha. Su juventud debe convertirse en artífice de la historia, en lugar de consumidora de algoritmos. Las mujeres deben situarse en el centro de la transformación. Nuestras organizaciones deben recuperar la disciplina, la claridad ideológica, la rendición de cuentas, la línea de masas y el valor para corregirse a sí mismas.

El internacionalismo revolucionario de Fidel nos recuerda que nuestro horizonte no puede detenerse en las fronteras nacionales cuando la propia humanidad se ve amenazada. Lenin nos recuerda que el imperialismo debe entenderse como un sistema, no simplemente denunciarse como un comportamiento. Mao nos enseña que las ideas correctas surgen de la práctica social y deben volver a las masas como práctica organizada. El énfasis de Jiang Zemin en la estricta disciplina del Partido nos recuerda que una organización política que aspire a transformar la sociedad debe poseer la capacidad de aplicar decisiones colectivas. Mandela nos recuerda que es la justicia, y no la caridad, la que debe definir la lucha contra la pobreza.

Nuestra respuesta al hiperimperialismo debe ser el internacionalismo. Nuestra respuesta a la guerra debe ser el poder popular organizado en favor de la paz. Nuestra respuesta a la IA monopolística debe ser la soberanía tecnológica y la propiedad social. Nuestra respuesta a la decadencia organizativa debe ser la disciplina, la crítica, la autocrítica y la autocorrección revolucionaria. Nuestra respuesta a la fragmentación debe ser la organización. Y nuestra respuesta a la barbarie capitalista debe ser el socialismo.

El futuro no debe cederse al capital monopolista, a los algoritmos, a los sistemas de armamento ni al poder imperial. El futuro pertenece a los pueblos, pero solo si estos se organizan para asumir la responsabilidad del mismo.

Referencias

Fidel Castro Ruz sobre las ideas como armas revolucionarias (se ha utilizado en todo el texto el enfoque de Fidel). Fidel Castro Ruz, discurso ante el VII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), La Habana, 10 de diciembre de 1998, posteriormente recordado en discursos sobre la «Batalla de las Ideas». Castro subrayó que, en la lucha ideológica, «las ideas son nuestras armas fundamentales» y que los cuadros deben estar armados con ideas. Esto explica el énfasis del discurso en la capacidad ideológica, la educación política y el internacionalismo.

Fidel Castro Ruz sobre el imperialismo, el militarismo y el Tercer Mundo. Fidel Castro Ruz, discurso del 7 de diciembre de 1989, publicado habitualmente en inglés como «Socialismo o muerte». Al abordar el desarme nuclear, Castro argumentó que la abolición nuclear por sí sola no traería seguridad al Tercer Mundo, ya que el imperialismo también se apoyaba en flotas, bases militares y armas convencionales cada vez más sofisticadas. El discurso utiliza este argumento como marco de referencia «fideliano», en lugar de presentar una cita textual extensa.

Jiang Zemin sobre la disciplina del partido. Jiang Zemin, «Construir una sociedad próspera en todos los aspectos y crear una nueva situación en la construcción del socialismo con características chinas», Informe al XVI Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 8 de noviembre de 2002. Sección sobre la mejora del estilo de trabajo del Partido y el cumplimiento de la disciplina. Las organizaciones y los miembros del Partido, en particular los cuadros dirigentes, deben respetar estrictamente la disciplina del Partido y no deben «seguir su propio camino haciendo caso omiso de las órdenes y prohibiciones».

Karl Marx y Friedrich Engels sobre el internacionalismo proletario. Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista, publicado por primera vez en Londres en febrero de 1848. Última línea del capítulo IV, «¡Proletarios de todos los países, uníos!», que en inglés moderno se traduce habitualmente como «¡Trabajadores de todos los países, uníos!» o «¡Trabajadores del mundo, uníos!»

Mao Zedong sobre la investigación. Mao Zedong, «Oponerse al culto a los libros», mayo de 1930, Obras escogidas de Mao Tse-tung, vol. 6 en recopilaciones posteriores en inglés; la sección lleva por título «Sin investigación, no hay derecho a hablar». La formulación también aparece en el «Prólogo y epílogo a los estudios rurales» de Mao (marzo-abril de 1941), Obras escogidas, vol. 3.

Mao Zedong sobre la unidad, la crítica y la unidad. Mao Zedong, «Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones entre el pueblo», discurso pronunciado el 27 de febrero de 1957, revisado para su publicación el 19 de junio de 1957; Obras escogidas de Mao Tse-tung, vol. 5. Mao describe el método democrático para resolver las contradicciones entre el pueblo como «unidad — crítica — unidad»: partir del deseo de unidad, resolver las contradicciones mediante la crítica o la lucha, y llegar a una nueva unidad sobre una nueva base.

Nelson Mandela sobre la pobreza y la justicia. Nelson Rolihlahla Mandela, discurso pronunciado en el mitin de la campaña «Make Poverty History», en Trafalgar Square, Londres, el 3 de febrero de 2005: «Superar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia». Mandela repitió esta formulación en declaraciones públicas posteriores, incluida su aceptación del Premio Embajador de la Conciencia de Amnistía Internacional el 1 de noviembre de 2006.

V. I. Lenin sobre el imperialismo. V. I. Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo: esbozo popular, escrito entre enero y junio de 1916 y publicado por primera vez en 1917; edición en inglés en Lenin, Obras escogidas, Editorial Progress (Moscú, 1963), vol. 1, pp. 667-766. En especial el capítulo VII, «El imperialismo como etapa especial del capitalismo», sobre el monopolio, el capital financiero, la exportación de capital, las asociaciones monopolísticas internacionales y el reparto del mundo entre las grandes potencias.

V. I. Lenin sobre la fragmentación organizativa. V. I. Lenin, «Nuestra tarea inmediata», escrito en 1899 y publicado por primera vez en Rabochaya Gazeta n.º 1, enero de 1899. Texto en inglés en Lenin, Obras completas (Moscú: Editorial Progress). El pasaje se refiere al «funcionamiento aislado de organizaciones locales separadas» y a la necesidad de asentar la unificación sobre una base sólida.

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8. La industria de la IA.

Articulo muy largo, pero creo que necesario, porque intenta cuantificar todos los costes energéticos y de materiales asociados a la IA, vista como una industria, no simplemente como un producto.

https://mronline.org/2026/11/03/the-global-energy-and-emissions-footprint-of-ai-diffusion/

La huella energética y de emisiones a escala mundial de la difusión de la IA

Por Erald Kolasi, Jesse Damiani (Publicado el 3 de noviembre de 2026)Publicado originalmente: Erald Kolasi el 27 de julio de 2026 por Erald Kolasi y Jesse Damiani (más artículos de Erald Kolasi)

El auge de la IA supone un momento revolucionario para las redes energéticas y las cadenas de suministro mundiales. El crecimiento del sector de la IA ha sido tan rápido e intenso que los analistas se apresuran a publicar una previsión impactante tras otra. Un estudio del FMI de 2025 estimaba que el consumo eléctrico anual impulsado por la IA podría alcanzar unos 1.500 TWh para 2030, lo que equivale al consumo actual de la India, un país con 1.400 millones de habitantes.1 La empresa de consultoría de gestión McKinsey considera que podría ser incluso mayor, superando los 2.000 TWh.2 Esta onda de choque de difusión global se ve impulsada por un auge histórico y sin precedentes de las infraestructuras en centros de datos, centrales eléctricas, instalaciones de recuperación de agua, plantas de fabricación de semiconductores (fabs), subestaciones eléctricas, redes de transmisión, almacenes robotizados, y mucho más (véase la figura 1). Los centros de datos proliferaron por primera vez con el auge de la computación en la nube de las décadas de 2000 y 2010, cuando numerosas empresas pasaron de los almacenes de datos locales a la nube con el objetivo de reducir costes y aumentar la eficiencia. Sin embargo, la ola de IA de última generación que siguió al lanzamiento de ChatGPT en 2022 ha generado un increíble aumento en la construcción de nuevos centros de datos y un entramado de infraestructuras de apoyo. Aunque, de hecho, se está gestando una fuerte oposición local contra la expansión de la IA, las clases dirigentes mundiales se han obsesionado con una fórmula sencilla: primero la energía, las preguntas después. A pesar del amplio debate sobre los impactos energéticos, medioambientales y materiales del auge de la IA, seguimos careciendo de evaluaciones rigurosas y sensatas que tengan en cuenta la compleja dinámica del ciclo de vida de la difusión de la IA a escala global.

Y ese es, precisamente, el objetivo principal de esta entrada: contar la historia de la IA y la energía a escala global escala, para ampliar el alcance más allá de lo que cualquier otro análisis haya hecho hasta ahora. Los sistemas de IA como Gemini y ChatGPT consumen enormes cantidades de electricidad, pero la expansión del universo de la IA afecta a las redes energéticas y a las cadenas de suministro de todo el mundo. El auge de la IA es, sin duda, una historia sobre la electricidad, pero también es una historia sobre la energía, el agua, los metales, los materiales y la termodinámica. Es necesario producir acero y cemento para construir centros de datos. Hay que tender cables de fibra óptica para transmitir datos e información desde los centros de datos a las empresas y los consumidores. Los chips informáticos deben fabricarse con algunas de las máquinas más avanzadas que el ser humano haya diseñado jamás. Y estas máquinas son tan delicadas y complejas que deben desmontarse para su envío y volver a montarse con mucho cuidado en lugar de destino. El gigante holandés de los semiconductores ASML envía cientos de máquinas de litografía avanzadas cada año. Para una sola máquina de ultravioleta extremo (EUV), ASML necesita, de media, tres aviones de carga, 40 contenedores de mercancías y 20 camiones para enviar los componentes desmontados a Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) en Taiwán, que utiliza estos dispositivos para producir los chips más avanzados del mundo.3 La red eléctrica de Taiwán está dominada por el carbón y el gas natural, y dado que solo TSMC consume aproximadamente el 10 % de la electricidad de la isla, la industria de los semiconductores en Taiwán tiene una elevada intensidad de carbono.4

Estas cuestiones nos llevaron a empezar a indagar en los detalles y a llevar a cabo la investigación necesaria para responder a algunas preguntas fundamentales. ¿Cuánta energía está consumiendo la humanidad como consecuencia de la adopción y difusión generalizadas de los sistemas de IA en la economía global? ¿Qué porcentaje del consumo energético mundial en 2026 debería atribuirse a la IA? ¿Qué se considera, en primer lugar, un sistema de IA? ¿Qué cantidad de emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) se generan a raíz de la adopción y difusión de la IA? ¿Cómo está afectando el auge de la IA a las redes energéticas mundiales y a las cadenas de suministro industriales? ¿Hacia dónde se dirige toda esta expansión energética y qué efectos podría tener sobre la biosfera planetaria durante la próxima década?

Figura 1: Los centros de datos son el ejemplo físico por excelencia de la onda expansiva de la IA. Esta imagen muestra un complejo de AWS en Oregón. Las hileras de objetos oscuros en la parte superior de estos centros de datos son una mezcla de unidades de tratamiento de aire y unidades de refrigeración por evaporación, alineadas casi con toda seguridad con la distribución de los racks de servidores en el interior del propio centro de datos. Los contenedores blancos que rodean los centros de datos albergan sistemas de generación de energía de reserva y de gestión de la energía, como generadores diésel, bancos de baterías y módulos de conmutación. La mayoría de los centros de datos obtienen su energía de la red eléctrica pública y, por lo general, también cuentan con una subestación eléctrica cercana. La fuente de la imagen se encuentra aquí.
Este es el primer análisis cuantitativo del que tenemos constancia que intenta desentrañar la huella energética y de emisiones a escala mundial de la difusión de la IA para un único año (2026), así como proporcionar las pruebas y el contexto necesarios para un análisis exhaustivo del ciclo de vida. Los estudios de investigación sobre la IA y la energía son innumerables, pero, como veremos en breve, suelen se limitan a diversas piezas de un rompecabezas más amplio sin encajarlas todas. Este artículo hará hincapié en los impactos del ciclo de vida de la difusión de la IA a escala global. Cuando los investigadores calculan la huella hídrica de la carne de vacuno, no se limitan al agua que se consume en el McDonald’s local. Tienen en cuenta el agua utilizada para criar a la vaca, el agua empleada para cultivar los cereales con los que se alimenta la vaca, y otras partes de la cadena de suministro, a partir de lo cual concluyen que el 98 % de la huella hídrica de los productos cárnicos puede atribuirse al agua utilizada para el cultivo de piensos.5 Realizan análisis similares cuando desean calcular la huella de emisiones de las centrales térmicas de carbón o de las tecnologías de energía renovable. El sector de la IA no debería ser una excepción; sin embargo, con demasiada frecuencia el discurso público y académico sobre el tema puede parecer una caricatura desordenada de lo que realmente está ocurriendo.

Esto se debe a que muchos investigadores académicos y el público en general suelen considerar la IA como un producto en lugar de como una industria. Los productos están localizados espacialmente y son aislados. La hamburguesa la tiene aquí mismo, en sus manos. ChatGPT le envía una respuesta personalizada directamente a su dispositivo. Cuando lo único que se ve son unidades aisladas y desconectadas, las consecuencias resultantes también parecen pequeñas y aisladas, casi por definición. Pero cuando se cambia de perspectiva y se considera la IA como una industria global, empieza a darse cuenta de que cuenta con cadenas de suministro interdependientes, economías de escala, efectos de red, integración tecnológica y aglomeración industrial. Ahora ya no es algo aislado. Es una megamáquina global que devora todo a su paso. Precisamente porque la IA es, en realidad, una industria con una amplia gama de productos y servicios, podemos someterla al mismo tipo de análisis del ciclo de vida que se utiliza para otras industrias.

La industria de la IA tiene una enorme huella ambiental que puede describirse a través de dos componentes básicos: las emisiones operativas y las incorporadas. Las emisiones operativas son las emisiones de gases de efecto invernadero que se derivan directamente de la electricidad consumida por los sistemas de IA para el entrenamiento, la inferencia o cualquier otra operación habitual. Por el contrario, las emisiones incorporadas son todas las emisiones del ciclo de vida producidas por la fabricación, el transporte, la construcción, la instalación, el reciclaje y el desmantelamiento del hardware físico y la infraestructura que sustentan el ecosistema de la nube en su conjunto, incluidas actividades como la fundición de acero, la mezcla de hormigón, la limpieza de obleas de silicio y muchas otras. Del mismo modo, el consumo energético también puede describirse en términos operativos e incorporados.

Las empresas tecnológicas y los investigadores favorables a la tecnología se han centrado tradicionalmente en el carbono operativo y el consumo energético, ya que son fáciles de medir y aún más fáciles de ocultar mediante compensaciones de carbono, créditos y otros mecanismos de «greenwashing» que prácticamente no contribuyen en nada a abordar los problemas ecológicos fundamentales derivados del despliegue global de la IA, entre los que se incluyen el enorme consumo de agua y los cambios radicales en el uso del suelo con implicaciones de gran alcance.6 Como demostrará este análisis, las emisiones de carbono operativas y el consumo energético derivados del uso de electricidad para la IA no son más que una pieza significativa de un rompecabezas mucho mayor. El impacto real se produce tanto antes como después de las operaciones in situ, desde todas las cadenas de suministro globales que producen a un ritmo frenético el hardware informático y la infraestructura física que constituyen los cimientos del despliegue de la IA, hasta los efectos rebote y las consecuencias posteriores en los hogares, las empresas, y gobiernos que están utilizando sistemas de IA a un ritmo sin precedentes.

Utilizamos el término «onda de choque» para hacer hincapié en los enormes niveles de inversión que están impulsando la expansión y la difusión de las tecnologías de IA. No nos pronunciamos aquí sobre si las tecnologías en sí mismas son impresionantes o revolucionarias. Las tecnologías pueden difundirse por todo tipo de razones, a veces porque son verdaderamente revolucionarias y otras porque simplemente son impuestas a la sociedad por las clases dominantes. Hay características de los modelos de IA que sin duda son impresionantes y cambiarán la naturaleza del trabajo y de la sociedad humana en general, pero, al mismo tiempo, estos modelos también presentan debilidades fundamentales o posibles problemas que podrían limitar su difusión y universalidad en el futuro, entre ellas las alucinaciones, los «muros de datos», las barreras de abstracción y muchas más.7 En cualquier caso, este artículo no se centra en las ventajas y desventajas de la adopción de la IA. Su enfoque principal se centra estrictamente en la contabilidad energética y de emisiones, con el fin de ofrecer al público y a los investigadores una mejor perspectiva de la escala y el alcance de la difusión de la IA, así como de la presión que está ejerciendo sobre los recursos del planeta. Los autores de este artículo coinciden en que la especulación financiera en torno al sector de la IA se ha convertido en una burbuja, y que, al igual que todas las burbujas anteriores, también esta llegará a su fin, con lo que la escala de las inversiones globales se reducirá drásticamente. Sin embargo, cuándo podría suceder esto y qué repercusión podría tener en esta evaluación también quedan fuera del alcance de este artículo.

Según nuestro análisis, en 2026 la difusión y el despliegue de la IA serán responsables de hasta el 1,1 % de toda la demanda energética mundial, una cifra sustancialmente superior a la que sugieren la mayoría de las estimaciones convencionales simplistas. Por ejemplo, un análisis simplista de «Our World in Data» afirma que la difusión de la IA representa solo el 0,2 % de la demanda mundial de energía primaria.8 Tal y como argumentamos de forma exhaustiva en este artículo, este tipo de evaluaciones suelen ser menos útiles, ya que se centran exclusivamente en el consumo de electricidad e ignoran la dinámica energética más amplia a lo largo del ciclo de vida que impulsa la difusión de la IA a nivel mundial. En realidad, demostramos que el consumo energético mundial impulsado por la IA probablemente ya sea superior al consumo energético de todo el Reino Unido. Asimismo, estimamos que la IA será responsable de aproximadamente el 1,2 % de todas las emisiones globales de gases de efecto invernadero de este año. Se trata de cifras asombrosas que desmienten los argumentos habituales sobre la relativa insignificancia de la IA en el consumo energético mundial.

No pretendemos afirmar que los resultados aquí presentados sean las respuestas definitivas a las preguntas que hemos planteado. De hecho, queremos reconocer abiertamente desde el principio que nuestra metodología y nuestros cálculos, que se exponen en detalle a continuación, contienen diversos defectos, omisiones y supuestos simplificadores, casi todos ellos necesarios dado el alcance de este análisis y las correspondientes limitaciones de los datos. Estas cuestiones se tratarán en profundidad, por lo que pretendemos ahorrar a nuestros críticos una gran cantidad de tinta malgastada. Los resultados de este análisis deben considerarse como una aproximación de primer orden y como una puerta de entrada a futuras investigaciones, de modo que las evaluaciones detalladas de segundo y tercer orden puedan llegar a respuestas más precisas en el futuro.

La cantidad de trabajo que queda por hacer en este ámbito es considerable. Nuestros principales objetivos para este artículo son los siguientes.

  • Queremos impulsar un cambio en la forma en que la gente común, los investigadores académicos, las grandes empresas y los gobiernos hablan sobre la IA y su impacto en el consumo energético, las emisiones de gases de efecto invernadero y la biosfera planetaria. Eso significa, ante todo, explicar cómo las narrativas actuales son lamentablemente inadecuadas y, posteriormente, ofrecer mejores alternativas sobre cómo abordar los problemas a los que a los que nos enfrentamos.
  • Esperamos impulsar la investigación continua en este ámbito para que otros grupos puedan llegar a respuestas mejores que las que hemos presentado aquí.
  • Esperamos que este artículo pueda servir de marco de referencia para futuras acciones políticas destinadas a ejercer un mayor control público y democrático sobre el alcance, la escala y la velocidad de la onda de choque que supone la difusión de la IA y que actualmente se extiende por gran parte del mundo.

IA y energía: una introducción

El término «inteligencia artificial» suscita numerosas opiniones e interpretaciones. El primer punto de partida de este análisis es determinar qué entendemos por IA. En este contexto, definimos la IA como cualquier sistema generativo, agente, de software o robótico basado, total o parcialmente, en la lógica simbólica clásica (como los marcos robóticos TAMP, en los que los planificadores de lógica simbólica se combinan con la visión artificial, la correspondencia de patrones geométricos, etc.) , el aprendizaje profundo con redes neuronales o alguna combinación de ambos. Lo que queda excluido de esta definición son los modelos, sistemas y procesos basados en técnicas como la regresión logística, los bosques aleatorios o el refuerzo de gradientes. Lo que queda incluido en esta definición son los grandes modelos de lenguaje (LLM), como ChatGPT, Claude, Copilot y Gemini, pero también los agentes de IA, los vehículos autónomos, los robots industriales, los robots autónomos y el software de toma de decisiones empresariales, como los sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas en los hospitales , y mucho más. En lenguaje sencillo: si depende de la lógica simbólica o de las redes neuronales de cualquier forma, se le clasifica como IA a efectos de este análisis. Los debates filosóficos sobre qué constituye la inteligencia y si los LLM o los agentes de IA son realmente seres conscientes o intelectuales quedan fuera del alcance de este análisis.

La mayoría de los usuarios interactúan con sistemas de IA y, por lo general, ignoran todas las condiciones subyacentes necesarias para su creación. Pero antes de que se pueda implementar cualquier modelo o sistema de IA, este debe ser entrenado y desarrollado. Para ello es necesario almacenar enormes cantidades de datos en la nube. Requiere el despliegue de equipos especializados, como unidades de procesamiento gráfico (GPU), aceleradores, chips de memoria, racks de servidores, conmutadores de red, transceptores ópticos, cables de fibra óptica, enfriadores, torres de refrigeración y mucho más. Para satisfacer las exigencias de la computación de IA de alto rendimiento, se conectan entre sí miles de GPU para que funcionen como un superordenador de facto, a menudo con el apoyo de chips de memoria de alto ancho de banda (HBM) que se apilan verticalmente justo al lado de las GPU. Las GPU reciben entradas e instrucciones del mundo exterior y, a continuación, las utilizan para realizar cálculos rápidos, en forma de multiplicaciones matriciales que implementan las arquitecturas de redes neuronales que constituyen el núcleo de los sistemas modernos de IA (véase la figura 2). Todos estos componentes deben fabricarse, transportarse, instalarse, repararse y mantenerse en funcionamiento continuo para garantizar que puedan respaldar adecuadamente la difusión y el despliegue de la IA. Y una vez que los modelos de IA se han entrenado e implementado, los usuarios envían consultas y comandos como entradas y reciben diversos resultados, desde texto escrito y diagramas hasta imágenes y vídeos.

Figura 2: El nuevo corazón palpitante de la revolución de la IA, la arquitectura Blackwell de NVIDIA, muestra dos GPU Blackwell conectadas a una CPU Grace. Una sola GPU Blackwell contiene más de 200 000 millones de transistores, lo que la convierte en el microchip más rápido y potente del planeta Tierra. Grace se encarga del procesamiento y la coordinación de datos, actuando como director de orquesta general, mientras que las GPU tocan con furia todos los instrumentos. La fuente de la imagen se encuentra aquí.
Emma Strubell y sus colaboradores publicaron en 2019 un importante artículo que llamó la atención del mundo sobre los modelos de IA en desarrollo en aquel momento, que consumían enormes cantidades de energía.9 Por ejemplo, el artículo concluía que entrenar uno de los primeros modelos de IA con una metodología de búsqueda de arquitectura neuronal emitiría el equivalente a 600 000 libras de dióxido de carbono, aproximadamente lo que emiten 30 000 coches en EE. UU. en un solo día en condiciones de conducción habituales. Aunque el artículo fue pionero, marcó el inicio de la desafortunada tendencia a analizar la demanda energética de la IA principalmente a través del prisma del consumo eléctrico operativo, una tendencia que ha persistido en muchos de los estudios de investigación más recientes, de los que se extraen datos de carácter trivial como «el entrenamiento del GPT-4 de OpenAI costó más de 100 millones de dólares y consumió 50 gigavatios-hora de energía, suficiente para abastecer de electricidad a San Francisco durante tres días. »10 El énfasis en analizar las demandas y la capacidad operativas ha supuesto que la mayor parte de la literatura académica sobre el tema haya ignorado en gran medida las dinámicas del ciclo de vida, como los procesos previos y posteriores afectados por la implementación de la IA. A estas alturas, todo el mundo ha oído que una consulta típica en ChatGPT puede consumir hasta diez veces más electricidad que una búsqueda habitual en Google.11 Pero el consumo de electricidad es solo un aspecto de esta historia, y ni siquiera el más importante.

Udit Gupta y sus colaboradores cuestionaron el enfoque centrado en el consumo operativo en un innovador artículo de 2021 que demostró que las emisiones incorporadas superan con creces a las emisiones operativas de los sistemas informáticos modernos.12 Se han realizado varios estudios que examinan los vínculos del ciclo de vida entre los modelos de IA y la energía y las emisiones. Sasha Luccioni y su equipo estimaron las emisiones totales del ciclo de vida del entrenamiento del modelo de IA BLOOM en un artículo de 2022.13 Confirmando los resultados de Gupta y otros, los investigadores demostraron que el carbono incorporado del hardware informático se superaba con creces las emisiones operativas derivadas del propio entrenamiento del modelo.

En un famoso artículo de 2023, Alex de Vries demostró que los requisitos de inferencia de la IA pronto eclipsarían el consumo eléctrico destinado al entrenamiento.14 El artículo modeló varios escenarios futuros de consumo eléctrico, y el peor de los casos a corto plazo mostraba que el consumo eléctrico de Google se dispararía hasta alcanzar el mismo nivel que el de Irlanda. Sin embargo, el análisis se centró únicamente en el consumo eléctrico e ignoró los efectos de red y la dinámica del ciclo de vida del despliegue de la IA. Otros investigadores han demostrado que los pueden tener huellas de emisiones radicalmente diferentes dependiendo de dónde, cuándo y cómo se ejecuten, especialmente cuando carecen de suficiente almacenamiento en baterías y se ven afectados por las fluctuaciones de la energía eólica y solar. 15 Por ejemplo, determinadas cargas de trabajo de IA podrían transferirse a centros de datos alimentados con energías renovables, reduciendo así sus emisiones.

Los centros de datos y otras infraestructuras de IA se basan fundamentalmente en minerales y materias primas críticos extraídos de la Tierra. El cobre se utiliza para el cableado, el litio para las baterías y los elementos de tierras raras se emplean en imanes industriales que se utilizan para ventiladores de refrigeración y discos duros. Todos estos minerales y elementos críticos proceden de una variedad de cadenas de suministro globales entrelazadas y extractivas.16 Las operaciones mineras necesarias para obtener estas materias primas tienen una huella de emisiones significativa, ya que acaban destruyendo los sumideros de carbono y los paisajes locales, por no mencionar las emisiones operativas derivadas del funcionamiento de gigantescos vehículos y maquinaria propulsados por diesel, como los perforadores rotativos de explosivos. El procesamiento de una sola tonelada de metales de tierras raras produce aproximadamente 2.000 toneladas de residuos tóxicos.17 En Baotou (China), a lo largo de los años se ha formado un enorme lago de lodos tóxicos como consecuencia del procesamiento de tierras raras, lo que ha deteriorado la calidad del agua local y ha devastado las comunidades de la zona.

La industria de los semiconductores es el corazón de la expansión de los centros de datos. Los semiconductores se fabrican en plantas de fabricación, o «fabs». Muchas empresas consideradas del sector de los semiconductores no fabrican en realidad sus propios chips o dispositivos. En su lugar, subcontratan la producción a fabricantes externos. El fabricante de semiconductores más importante del mundo es Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC). TSMC opera según un modelo de negocio de fundición, lo que significa que no diseña nada; solo fabrica los dispositivos y componentes físicos. Otras empresas, como NVIDIA o AMD, son empresas de software que se encargan del trabajo de diseño y, a continuación, envían los diseños a TSMC para que esta pueda producir los chips correspondientes. En sentido estricto, TSMC es un fabricante de chips y una empresa como NVIDIA es una diseñadora de chips.

Y estas empresas apenas rozan la superficie de la industria de los semiconductores. Los microchips se fabrican mediante un proceso muy complejo que implica pasos como el grabado, la fotolitografía, deposición, pruebas y montaje, todos los cuales requieren algunas de las máquinas y dispositivos de fabricación más avanzados que el ser humano haya creado jamás. La empresa neerlandesa ASML fabrica las máquinas de litografía más avanzadas del mundo, que utilizan sensores y láseres avanzados para grabar patrones complejos en obleas de silicio. Applied Materials produce algunos de los sistemas de deposición más avanzados del mundo. Estos chips de IA cuentan además con el respaldo de un ecosistema físico compuesto por racks de servidores, conmutadores de red, transceptores ópticos, sistemas de refrigeración y cables de fibra óptica (véase la figura 3). Los propios racks de servidores requieren grandes cantidades de acero y aluminio, materiales que proceden de industrias con un elevado consumo energético y que emiten enormes cantidades de dióxido de carbono.

En 2023, los centros de datos de EE. UU. representaban alrededor del 4,4 % del consumo eléctrico nacional, es decir, 180 TWh, aproximadamente tanto como todo Tailandia y unas cuatro veces más que la ciudad de Nueva York.18 En el año 2000, solo consumían el 0, 1 % del consumo eléctrico total, por lo que su proporción en el consumo eléctrico nacional ha aumentado un 4000 % en menos de 25 años.19 En otros países, la proporción de los centros de datos en el consumo eléctrico nacional es aún mayor; en 2021 representaban más del 10 % de la producción total de energía de Irlanda, y en la actualidad es probable que se sitúen en torno al 20 % del consumo total de energía del país.20

Dediquemos un momento a explicar nuestro enfoque respecto a las unidades en este análisis. La unidad más habitual que utilizamos es el teravatio-hora (TWh), una unidad de energía. Para ponerlo en perspectiva, 1 TWh de energía puede abastecer aproximadamente a 100 000 hogares estadounidenses medios durante un año. También haremos referencia a otras unidades en función de las que se utilicen en las fuentes originales que citamos, como los megajulios (MJ) o exajulios (EJ), que son ambas unidades de energía. Asimismo, utilizaremos unidades como el gigavatio (GW), una unidad de potencia. La potencia no es más que energía por unidad de tiempo. A modo de contexto, 1 GW de capacidad de potencia puede cubrir el consumo de aproximadamente 750 000 hogares estadounidenses, aunque en determinadas circunstancias puede llegar a casi un millón.21 Dado que utilizamos tantos tipos diferentes de unidades, realizaremos conversiones entre ellas en numerosas ocasiones. El objetivo de este análisis es reducir al mínimo los cálculos y las ecuaciones, por lo que no mostraremos todos los pasos de conversión necesarios.

Figura 3: Esquema de un centro de datos típico, que es una instalación especializada que alberga vastas filas y matrices de hardware informático. Dado que este hardware genera mucho calor mientras está en funcionamiento, los centros de datos cuentan con sofisticados sistemas de refrigeración para garantizar que el exceso de calor se disipe al exterior, lo que permite que los servidores sigan funcionando sin interrupciones y realizando su trabajo. Imagen extraída del libro The Datacenter as a Computer: An Introduction to the Design of Warehouse-Scale Machines. Véase aquí.
La eficiencia de los centros de datos ha aumentado considerablemente con el tiempo. El índice de eficiencia en el uso de la energía (PUE) mide la energía total consumida por un centro de datos dividida por la energía consumida por su equipo informático. Por definición, siempre será superior a 1, y cuanto más se acerque a 1, más eficiente se considera que es el centro de datos. Hace unos 15 años, el PUE de los centros de datos se situaba en una media de alrededor de 2,22. Hoy en día, las instalaciones hiperescala líderes suelen alcanzar valores de entre 1,1 y 1,2, mientras que las medias generales del parque de servidores se sitúan más cerca de 1,4-1,6, lo que supone un importante avance en la eficiencia media.23 Este aumento de la eficiencia formaba parte de una tendencia más amplia en el ámbito de la informática reflejada en la Ley de Koomey, según la cual el número de cálculos por joule de energía disipada se ha duplicado aproximadamente cada dos años.

A pesar de este increíble aumento de la eficiencia, el consumo total de electricidad de los centros de datos se ha disparado, tal y como hemos explicado anteriormente. Se trata de un ejemplo paradigmático de la paradoja de Jevons en acción. La paradoja, que lleva el nombre del economista británico William Stanley Jevons —quien observó en el siglo XIX que el consumo agregado de carbón seguía aumentando en Gran Bretaña a pesar de que las máquinas de vapor eran cada vez más eficientes—, establece que, cuanto más eficientes se vuelven los sistemas industriales y tecnológicos bajo el capitalismo, más energía consumen, ya que los costes de producción disminuyen, los productos se abaratan o se vuelven más rentables y, en consecuencia, la demanda aumenta. Las pruebas empíricas que lo avalan son abrumadoras.24 Más allá de los centros de datos, se pueden encontrar numerosos ejemplos de ello en la historia moderna. La producción de acero se disparó después de que el proceso Bessemer hiciera más eficiente su fabricación.25 La producción de fertilizantes se disparó después de que el proceso Haber-Bosch hiciera mucho más eficiente la producción de amoníaco.26 El consumo de agua en la agricultura mundial se disparó a finales del siglo XX con la introducción de métodos de riego más eficientes. 27 La lista es interminable. Tal y como se explica en The Physics of Capitalism y en esta entrada, el cambio tecnológico bajo el capitalismo suele orientarse hacia la expansión de la exergía, es decir, el trabajo útil máximo que puede extraerse de un sistema cuando alcanza el equilibrio con su entorno. En otras palabras, los capitalistas buscan habitualmente ampliar la escala del sistema energético mediante la construcción de dispositivos que consumen más energía; a continuación, aprovechan cualquier ganancia de eficiencia resultante para impulsar una mayor producción y consumo, ya que todo el sistema está orientado estructuralmente hacia el crecimiento biofísico.

Este fenómeno también resulta fácil de observar a nivel de los dispositivos. Un chip típico de IA Hopper de NVIDIA consume aproximadamente 700 W.28 El chip Blackwell de próxima generación es mucho más eficiente , en el sentido de que puede realizar más cálculos por cada unidad de energía consumida, pero también funciona a unos 1200 W.29 Los chips más recientes, como el Rubin, serán aún más eficientes, pero es probable que ello siga conduciendo a una mayor adopción y difusión y, por lo tanto, a un mayor consumo de energía. Puede que los chips de IA sean cada vez más eficientes, pero también consumen más energía a nivel unitario. 30 Esto es lo que ocurrió también con las máquinas de vapor durante la Revolución Industrial (véase la entrada anterior y también esta entrada para más detalles). Las primeras máquinas de vapor podían generar mucha menos energía mecánica que las versiones posteriores, por lo que no solo se hicieron más eficientes, sino que también se hicieron más grandes, más complejas y más intensivas en energía.

Los sistemas complejos pueden expandirse en escala porque se vuelven más eficientes, pero también puede darse el caso de que las perturbaciones exógenas en su escala energética obliguen o incentiven a los componentes del sistema a ser más eficientes. Estas son algunas de las mismas dinámicas que impulsan la expansión de la infraestructura de IA en todo el mundo: la búsqueda de la mejora coincide con la búsqueda de un mayor tamaño, lo que incluye chips más grandes, robots más grandes, centros de datos a hiperescala, etcétera. Este frenesí de infraestructura también viene impulsado en parte por las denominadas «leyes de escalabilidad de la IA», que han convencido a gran parte del mundo tecnológico de que destinar más datos y más recursos informáticos a las redes neuronales mejorará significativamente su rendimiento con el tiempo.31 Una de las grandes incógnitas para el futuro de la expansión de la infraestructura de IA radica en qué dirección tomará la industria tecnológica si estas leyes de escalabilidad comienzan a toparse con barreras y límites insuperables. Uno de los recursos biofísicos más limitados para el sector de la IA es el agua, pero también es uno de los temas más malinterpretados en el contexto más amplio de la energía para la IA, por lo que debemos comprender claramente cómo encaja con el resto.

La IA y el nexo entre el calor y el agua

Esta sección trata sobre el agua y el calor, y cómo se relacionan con la producción de energía para la IA. Sin embargo, aunque el agua y la electricidad acaparan la mayor parte de la atención, el calor es quizás el aspecto más importante del panorama energético de la IA. Muchos centros de datos obtienen su electricidad de centrales eléctricas que queman combustibles fósiles, como el carbón y el gas natural. Sin embargo, resulta que la electricidad producida por las centrales de carbón y gas representa menos del 40 % de la energía total liberada al quemar combustibles fósiles. El resto de la energía es calor residual que se vierte al entorno exterior. Las leyes de la termodinámica implican que ningún motor térmico del mundo real puede convertir el calor en trabajo mecánico con una eficiencia del 100 %, por lo que siempre debe rechazarse parte del calor residual hacia un entorno externo más frío.

Cuando se queman combustibles fósiles en una central eléctrica, estos convierten el agua en vapor caliente y a presión, que luego se utiliza para accionar una turbina que produce electricidad. A continuación, es necesario enfriar el vapor y volver a convertirlo en líquido, de modo que pueda reciclarse y reutilizarse para el siguiente ciclo que comienza en la caldera. Pero ese calor transportado por el vapor debe eliminarse de la central de alguna manera, y el circuito de refrigeración que realiza esa tarea es el responsable de la gran mayoría del consumo de agua en las centrales eléctricas. La mayoría de las centrales eléctricas de Estados Unidos utilizan actualmente que evaporan gran parte del agua que extraen de las cuencas hidrográficas locales directamente a la atmósfera.32 El Servicio Geológico de los Estados Unidos estimó en 2019 que aproximadamente el 57 % del agua extraída de los sistemas de recirculación se evapora y se consume.33

Los equipos informáticos de los centros de datos pueden alcanzar temperaturas muy elevadas debido al calentamiento por efecto Joule (o calentamiento resistivo), que es el calor que se genera cuando una corriente eléctrica pasa a través de un conductor. Dado que los transistores son, básicamente, interruptores eléctricos de encendido y apagado, generan colectivamente grandes cantidades de calor y corren el riesgo de provocar fallos graves. En consecuencia, es necesario eliminar este calor de los servidores del interior del centro de datos, y se han desarrollado numerosos métodos para lograrlo. Durante la mayor parte de su historia, los centros de datos han dependido de sistemas de refrigeración por aire, ya fueran ventiladores gigantes que impulsaban aire a través de la sala de servidores o unidades de aire acondicionado de grado industrial que insuflaban aire frío a través de grandes rejillas de ventilación. Sin embargo, con el auge de la computación en la nube y la IA generativa, cada vez más centros de datos han adoptado sistemas de refrigeración por líquido, que son más eficientes a la hora de eliminar el calor que sus homólogos basados en aire.34

Los métodos más habituales de disipación de calor entre los sistemas de refrigeración por líquido son la refrigeración por evaporación y la refrigeración adiabática. Ambos aprovechan un hecho crucial relacionado con el cambio de fase del agua: cuando el agua pasa del estado líquido al gaseoso, absorbe energía del entorno. Es el mismo principio básico que subyace a la sudoración en un caluroso día de verano: a medida que el sudor se evapora de la piel, esta absorbe calor y ayuda a mantener el cuerpo fresco. En el enfriamiento por evaporación, el agua recoge el calor de los servidores del interior del centro de datos y, a continuación, se envía a las torres de refrigeración situadas en el exterior del centro de datos. Parte de esta agua caliente se pulveriza y se expone al aire, con lo que se evapora y absorbe calor de su entorno inmediato. A continuación, el agua más fría se devuelve al centro de datos para iniciar otro ciclo de enfriamiento. En días especialmente calurosos con exceso de humedad, muchos centros de datos recurren a la con enfriadoras en lugar del «refrigeración libre» por evaporación.

La refrigeración por evaporación requiere un elevado consumo de agua de servicio, por lo que muchos centros de datos recurren a la refrigeración adiabática para ahorrar agua en sus operaciones in situ. En los sistemas de refrigeración adiabática, el aire es el principal medio de disipación del calor, no el agua. No obstante, el agua puede utilizarse para enfriar el aire en días muy calurosos de verano, cuando el aire entrante resulta claramente insuficiente para enfriar realmente el fluido refrigerante. Lo que ocurre a nivel mecánico es que el aire se impulsa a través de paneles de agua que rocían el aire caliente. A medida que el agua pulverizada se evapora, absorbe calor y enfría el aire, que finalmente se impulsa a través de los serpentines sellados que contienen el fluido refrigerante. En este método, ni el agua ni el aire entran en contacto con el fluido refrigerante sellado. En termodinámica, un proceso adiabático es aquel en el que no se produce intercambio neto de calor entre un sistema y su entorno; por lo tanto, este proceso de refrigeración se denomina adiabático porque la entalpía total (contenido de calor) de la mezcla de aire y agua permanece constante. El calor simplemente se traslada de una fuente a otra.

Los métodos de refrigeración adiabática están ganando cada vez más popularidad porque su configuración de circuito cerrado permite a los hiperescaladores afirmar que se toman en serio la conservación del agua; sin embargo, el problema es que los ventiladores que realizan gran parte de la refrigeración necesitan electricidad para seguir funcionando, y las investigaciones han demostrado que la huella hídrica indirecta asociada a esa generación de electricidad puede ser mucho mayor que el propio consumo de agua in situ.35 Por lo tanto, es poco probable que muchos métodos de refrigeración adiab es y de ciclo seco, por lo tanto, es poco probable que resuelvan los problemas fundamentales de consumo y conservación del agua relacionados con el auge de la infraestructura de IA.

El entrenamiento de modelos de IA requiere grandes cantidades de agua. Los investigadores han estimado que el entrenamiento del GPT-3 de OpenAI en los centros de datos de Microsoft consumió directamente unos 185 000 galones de agua, y esa cifra se dispara hasta los 1, 4 millones de galones de agua una vez incluida la huella hídrica total, lo que equivale al consumo diario de agua de aproximadamente 14 000 estadounidenses.36 Sin embargo, a medida que la IA se expande a escala mundial en diferentes sectores, serán sus inferencias para tareas habituales, consultas y solicitudes las que constituirán la mayor parte de su huella hídrica global.

La huella hídrica operativa directa de un centro de datos típico no es nada sorprendente la mayoría de los días, pero puede aumentar drásticamente durante los calurosos días de verano, lo que supone una carga considerable para los recursos hídricos locales . Uno de los principales problemas de los métodos de refrigeración por evaporación es que simplemente expulsan y evaporan grandes cantidades de agua, retirando de forma permanente un recurso precioso de las cuencas hidrográficas locales. 37 Hay muchas otras industrias que consumen directamente más agua que los centros de datos, pero muchas de ellas, como la agricultura, devuelven gran parte del agua que consumieron inicialmente a las cuencas hidrográficas locales. Los centros de datos son una de las principales razones por las que las facturas del agua están aumentando en gran parte de Estados Unidos.38 Ante los inminentes problemas políticos y de recursos que se avecinan, algunas empresas hiperescalables han comenzado a construir instalaciones de recuperación de agua para reutilizar las aguas residuales en la refrigeración de los centros de datos, en lugar de verterlas a los ríos locales y otros hábitats. En el condado de Douglas, Georgia, el complejo de centros de datos de Google obtiene más del 95 % del agua de refrigeración a partir de agua no potable tratada en instalaciones de recuperación de agua financiadas por la propia empresa.39 Sin embargo, a pesar de todos los problemas reales relacionados con su huella hídrica operativa directa, los mayores problemas, con diferencia, se encuentran en las fases previas, en las demandas indirectas y del ciclo de vida que son necesarias para mantener en funcionamiento los centros de datos en primer lugar.

En 2021, los investigadores estimaron que aproximadamente el 75 % de la huella hídrica de un centro de datos era indirecta, lo que significa que la mayor parte del consumo de agua atribuido a los centros de datos se destinaba a generar la electricidad necesaria para alimentarlos.40 La gran mayoría de la electricidad procedía de centrales de carbón, gas y nucleares. Sin embargo, una vez que se tiene en cuenta la fabricación de chips y dispositivos, esa proporción se eleva a más del 90 %. En otras palabras, la gran mayoría del consumo de agua necesario para crear y mantener un centro de datos es indirecto o incorporado. Es absolutamente acertado afirmar que el agua utilizada para refrigerar un centro de datos típico, en sí misma, es en gran medida insignificante en el contexto general. Pero una vez que se tiene en cuenta el análisis del consumo a lo largo del ciclo de vida, la huella hídrica total de un centro de datos típico se vuelve enorme.

Para ponerlo en perspectiva, la huella hídrica total de los centros de datos de Estados Unidos ya había superado a toda la huella hídrica global de Coca-Cola a mediados de la década de 2010.41 A fecha de esta publicación, en el verano de 2026, es casi con toda seguridad así: los centros de datos de EE. UU. tienen una huella hídrica mucho mayor que la de todos los campos de golf del país, que solían superarlos a principios de la década (véanse más detalles a continuación). Dadas las fenomenales tasas de crecimiento previstas para los próximos años, los centros de datos están abocados a convertirse en una de las principales industrias devoradoras de agua de todo el planeta, llegando incluso a rivalizar con todo el sistema agrícola mundial en el plazo de una década, a menos que estalle la burbuja de la IA y el desarrollo de infraestructuras se detenga en seco.

Hace unos meses, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo titulado «La adolescencia de la tecnología». 42 El tema central de su ensayo —que la difusión de la IA conlleva muchos riesgos importantes, pero que podemos mantener esos riesgos bajo control— no es el tema principal de este artículo. En el ensayo, Amodei descarta indirectamente las preocupaciones ecológicas y energéticas relacionadas con la IA al sugerir que el consumo de agua de los centros de datos no es en absoluto un problema real; aunque él mismo no defiende abiertamente esta postura, sí incluye un enlace a un análisis cuantitativo de la empresa de investigación tecnológica SemiAnalysis. 43 En dicho análisis, la empresa de investigación comparó el consumo de agua del Colossus 2 de Elon Musk, situado en Memphis, con el consumo de agua a lo largo de todo el ciclo de vida de un local de In-N-Out Burger, y concluyó que el Colossus 2 solo consume tanta agua como unos 2,5 locales de In-N-Out Burger.

La primera instalación, Colossus 1, consumía inicialmente alrededor de un millón de galones de agua al día.44 La capacidad prevista podría elevarlo hasta los cinco millones de galones de agua al día, lo que equivale al consumo diario de agua de aproximadamente 10 000 personas en EE. UU., o de unos 3 500 hogares.45 La instalación utiliza un sistema de refrigeración líquida de circuito cerrado de Supermicro para los servidores internos, pero luego transfiere el calor a un circuito exterior que emplea refrigeración por evaporación, por lo que gran parte del agua que extrae de las fuentes locales de Memphis no vuelve realmente a las cuencas hidrográficas locales.46 Sin embargo, Colossus 2 se alimenta en gran medida mediante turbinas de gas aeroderivadas, que normalmente no consumen agua mientras están en funcionamiento.

Esta comparación de SemiAnalysis adolece de graves deficiencias en múltiples aspectos. En primer lugar, la gran mayoría de los centros de datos de Estados Unidos obtienen su energía de la red eléctrica convencional, no de turbinas de gas aeroderivadas ni de generadores diésel.47 Esto significa que su huella hídrica es, en gran medida, indirecta. Utilizar Colossus 2 como ejemplo de eficiencia hídrica en los centros de datos es, por lo tanto, una completa cortina de humo, ya que en realidad no es representativo de cómo funcionan la mayoría de los centros de datos. En segundo lugar, SemiAnalysis no tuvo ningún reparo en llevar a cabo una evaluación del consumo de agua a lo largo del ciclo de vida de la carne de vacuno utilizada en las hamburguesas de In-n-Out, pero, curiosamente, ignoró su propia metodología en el otro lado de la balanza, prefiriendo centrarse en el consumo operativo de agua de las turbinas de gas, que, convenientemente para ellos, resulta ser cero. Pero es obvio que, para empezar, se necesitan enormes cantidades de agua para fabricar las turbinas de gas. Se necesita agua para extraer las materias primas y también se utiliza mucha agua en el proceso de fabricación, entre otros puntos de la cadena de suministro.

Un generador de gas natural típico de Colossus pesa más de 200 000 libras, es decir, aproximadamente 91 toneladas métricas, y actualmente hay 46 de ellos en funcionamiento.48 Los componentes estructurales predominantes en cuanto a masa son el acero y el hierro, aunque en la mayoría de los generadores de gas natural también se utilizan muchos otros metales, como el cobre y el níquel. Basándonos en los datos del inventario de agua de fabricación de 2005, asumiremos una estimación conservadora de 6 metros cúbicos de consumo de agua por tonelada métrica.49 Un metro cúbico equivale aproximadamente a 264 galones, lo que se traduce en un consumo de 1.585 galones por tonelada métrica. La huella hídrica incorporada de un generador de gas natural en Colossus es, por lo tanto, de unos 144. 000 galones, y el total de los 46 generadores asciende a aproximadamente 6,6 millones de galones de agua. Un hogar estadounidense típico consume 300 galones de agua al día, lo que, en términos per cápita, supone unos 100 galones al día.50 Esto significa que la huella hídrica incorporada de las turbinas de gas de Colossus por sí solas equivale al consumo diario de agua de casi 70 000 estadounidenses. Este análisis, por supuesto, omite por completo la huella hídrica implícita del acero y el hormigón utilizados en el propio centro de datos, por no mencionar la enorme huella hídrica implícita del hardware informático. Una vez que se tienen en cuenta todos esos factores, las comparaciones de SemiAnalysis resultarían francamente ridículas.

Los conceptos erróneos en torno a la verdadera magnitud del consumo de agua de los centros de datos también aparecen constantemente en medios de comunicación populares. Un análisis reciente de CBS News pretendía demostrar que muchos sectores económicos habituales en Estados Unidos, como los campos de golf, consumían más agua que los centros de datos estadounidenses: unos 230 mil millones de galones en el caso de estos últimos, frente a 530 mil millones de galones en el de los primeros.51 Este análisis no aportaba ninguna idea original. Se trataba, en gran medida, de un resumen de investigaciones anteriores con gráficos llamativos. El análisis de la CBS se basaba en cifras de 2023, que, como es lógico, hoy en día están desactualizadas. Para un sector en el que las emisiones y la huella hídrica prácticamente se duplican cada dos años, lo que ocurrió hace tres años es historia antigua.

El análisis también partía de la hipótesis de que el único componente de la huella hídrica indirecta era el agua consumida por las centrales eléctricas para producir la electricidad destinada a los centros de datos. En realidad, la huella hídrica indirecta es mucho mayor, ya que incluye el agua que consume la industria de los semiconductores para fabricar chips y otro hardware informático, el agua que consume la industria siderúrgica para producir el acero destinado a los racks de servidores y otras infraestructuras, el agua que se consume para producir aluminio y otros metales esenciales, etcétera. Teniendo en cuenta algunas de las proyecciones a partir de 2023 que figuran en el propio análisis de la CBS, es muy probable que la huella hídrica total de los centros de datos en Estados Unidos supere con creces a la de los campos de golf en 2026. Por supuesto, la agricultura y algunos otros sectores siguen consumiendo una cantidad significativamente mayor de agua que los centros de datos, tal y como hemos mencionado anteriormente. Sin embargo, estos sectores no se acercan ni de lejos a la asombrosa tasa de crecimiento de los centros de datos y, por lo tanto, no tienen el mismo nivel de impacto marginal en la ecología global. Además, sectores como la agricultura y los campos de golf recuperan grandes cantidades de agua. Según los datos que figuran en el informe de CBS, los 530 000 millones de galones de consumo anual de agua atribuidos a los campos de golf se reducen a cerca de 400 000 millones de galones una vez que se incluye el agua recuperada en el análisis. A ese nivel, en 2026 no hay absolutamente ninguna competencia entre los campos de golf y los centros de datos; estos últimos ganan con facilidad una vez que se incluye su huella hídrica total.

Esta enorme demanda de agua ejerce una presión colosal sobre las empresas públicas locales de suministro de agua, sobre todo porque los centros de datos suelen estar concentrados geográficamente y las empresas locales no se crearon para satisfacer las desmesuradas demandas de agua de las redes informáticas modernas. A modo de ejemplo concreto, consideremos el condado de Loudoun, en el norte de Virginia, líder mundial en la construcción de centros de datos. Loudoun Water es la empresa pública que abastece a más de 300 000 residentes del condado. Los investigadores han estimado que Loudoun Water sería incapaz de satisfacer la demanda total de los clientes en algunos de los días más calurosos del verano, cuando los centros de datos necesitan utilizar más agua para refrigerar sus sistemas y, por lo tanto, las instalaciones locales podrían verse tentadas a activar la refrigeración por evaporación.52

Satisfacer esta creciente demanda de agua requiere la construcción de nuevas tuberías, plantas e infraestructuras, cuyos costes suelen recaer sobre las comunidades locales, a menudo a través de facturas de agua más elevadas. No ayuda el hecho de que muchas empresas de centros de datos e hiperescaladores exijan con frecuencia a los gobiernos locales que firmen acuerdos de confidencialidad respecto a las futuras demandas y requisitos energéticos.53 Muchos detalles críticos sobre el consumo de agua in situ nunca se comunican, lo que dificulta que las empresas públicas de suministro de agua comprendan exactamente cuánta agua deben suministrar y suministrar. Como consecuencia de toda esta incertidumbre, muchos pueblos y ciudades se resisten ahora con vehemencia a la expansión de los centros de datos en sus comunidades locales. Recientemente se han rechazado centros de datos en todas partes, desde Minnesota hasta Arizona, y se estima que las comunidades locales bloquearon proyectos de centros de datos por valor de 130 000 millones de dólares en el primer trimestre de 2026.54

Uno de los principales grandes consumidores de agua del mundo es la industria de los semiconductores, que consume enormes cantidades de agua a través de sus plantas de fabricación. Esto se debe a que las obleas de silicio, que constituyen la base de todos los microchips, deben mantenerse extremadamente limpias en todo momento. Prácticamente cualquier impureza, incluso en cantidades mínimas, sabotearía sus propiedades eléctricas deseadas. Por ello, se lavan habitualmente con agua en diversas fases de la producción. El agua ultrapura (UPW) que se utiliza en las fábricas modernas se produce mediante extensos sistemas de filtración en las plantas municipales de tratamiento de agua. Una gran fábrica puede consumir millones de galones de agua en un solo día, y casi 4 mil millones de galones al año.55 Cuando Taiwán sufrió una sequía histórica en 2021, el Gobierno tuvo que rescatar a la industria de los semiconductores privando prácticamente de agua a casi todos los demás sectores económicos.56 La industria mundial de los semiconductores consume más de 260 mil millones de galones de agua al año, al menos a partir de 2022.57 Es probable que las cifras recientes sean mucho más elevadas. Esto equivale al consumo total de agua de Hong Kong, una ciudad alfa de 8 millones de habitantes.58 La huella hídrica indirecta del auge de las infraestructuras de IA se entrelaza, por tanto, con múltiples industrias y cadenas de suministro.

Supuestos metodológicos

El objetivo principal del resto del artículo es calcular el consumo energético mundial y las emisiones de gases de efecto invernadero causadas específicamente por la difusión y la adopción de la IA, pero primero debemos exponer los principales supuestos y marcos teóricos que guían nuestro análisis. No existen normas mágicas para medir la huella energética y de emisiones de un país o una industria, y las distintas organizaciones han utilizado normas diferentes a lo largo de los años. ¿Deberíamos adoptar la sustitución parcial o el método del contenido físico a la hora de medir la energía primaria? ¿Cómo debemos distribuir el consumo en el caso de sectores geográficamente dispersos? Si un avión despega de París y aterriza en Nueva York, ¿deben atribuirse las emisiones de dicho avión a Francia, a Estados Unidos, a ambos o a ninguno? ¿Cuáles son las mejores formas de medir las emisiones derivadas de los cambios en el uso del suelo? Si se talan sumideros de carbono de gran capacidad, como turberas y humedales, para construir ciudades, plantaciones de palma o centros de datos, ¿cómo debemos medir las emisiones resultantes? ¿Cuáles son los puntos inicial y final de un análisis del ciclo de vida? ¿Qué etapas intermedias deben incluirse en el análisis? ¿Dónde se trazan exactamente los límites? Obtendrá respuestas diferentes en función de cómo responda a esa pregunta. Estas son solo algunas de las miles de preguntas importantes que cabría plantearse.

En esta sección, vamos a explicar los principales supuestos teóricos y las decisiones prácticas que guían nuestros cálculos, así como la forma en que hemos llegado a nuestras cifras finales, todo lo cual se muestra de forma explícita en la siguiente sección. Sin duda, nuestras decisiones pueden ser cuestionadas, precisamente porque en algunos casos existen diferentes enfoques válidos y porque, en otros, hemos abierto nuevos caminos metodológicos a la hora de evaluar cuestiones que se llevan debatiendo desde hace décadas. El primer supuesto importante es que, salvo excepciones señaladas, estamos estamos midiendo la energía primaria asociada a la IA, aunque sin duda no se trate de una métrica perfecta. No obstante, tomamos esta decisión para ser coherentes con la forma en que las principales organizaciones internacionales, como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y The Energy Institute, llevan a cabo la contabilidad energética. Esto significa que nuestras cifras específicas sobre la IA pueden expresarse como una proporción del total mundial, lo que permite ofrecer un contexto adicional y realizar comparaciones.

La energía primaria representa el uso directo de las fuentes de energía sin conversiones ni transformaciones previas.59 El consumo primario incluye actividades como la quema de carbón en una central eléctrica y la destilación de petróleo crudo en una refinería. Las formas primarias de energía no son útiles por sí mismas, por lo que se convierten y transforman en formas secundarias de energía. Por ejemplo, quemamos carbón para poder convertir la energía del vapor resultante en electricidad, y destilamos petróleo crudo para producir gasolina. El carbón y el petróleo crudo son formas de energía primaria, mientras que la electricidad y la gasolina se consideran formas secundarias. Las fuentes secundarias también pueden convertirse en otras tareas y usos finales, conocidos colectivamente como fuentes terciarias.

Una de las principales dificultades teóricas en la contabilidad de la energía primaria ha sido cómo medir el consumo energético de los sistemas de energía renovable, como los paneles solares y las turbinas eólicas. Existen dos métodos habituales para medir la energía primaria: el método de y el método del contenido de energía física.60 Analicémoslos mediante algunos ejemplos. Cuando una central eléctrica quema carbón, la energía primaria equivale simplemente a la energía del carbón que se consume en la combustión. En el caso de los combustibles fósiles, pues, la cuestión es bastante sencilla: se registra la cantidad de materia que se quema y se denomina energía primaria. Sin embargo, la situación es más complicada en el caso de las fuentes de energía renovables, como la eólica, la solar y la hidroeléctrica, ya que no se quema nada mientras estas fuentes generan electricidad. Aquí es donde entran en juego los dos métodos mencionados anteriormente.

En el método del contenido energético físico, simplemente contabilizamos la energía eléctrica producida por estas fuentes como energía primaria, aunque la electricidad, obviamente, se considere una forma de energía transformada. Este es el método que utiliza la Agencia Internacional de la Energía para medir el consumo energético de las energías renovables. En el método de sustitución parcial, se simula que la electricidad producida procede de una hipotética central térmica y, a continuación, se asume un determinado índice de eficiencia para dicha central. La idea subyacente a este método es que las fuentes de energía renovables están sustituyendo a una central de carbón o gas que habría producido esa misma cantidad de electricidad. Por ejemplo, si la central tiene una eficiencia hipotética del 20 por ciento, multiplicaríamos la electricidad generada por las energías renovables por un factor de cinco. En este caso , la energía primaria necesaria para producir esa electricidad es cinco veces mayor. La empresa British Petroleum adoptó históricamente este método de sustitución parcial en sus populares informes anuales sobre energía a nivel mundial, pero tras ceder el control de la elaboración de dichos informes a The Energy Institute, una organización británica, esta última tomó la decisión de pasar también al método del contenido físico, en consonancia con la ONU y la AIE.61 La razón principal por la que estas diferencias son importantes es que pueden dar lugar a estimaciones divergentes del consumo energético, especialmente en el caso de países que dependen en gran medida de las energías renovables. Por ejemplo, el consumo energético de Noruega es aproximadamente un 60 % mayor cuando se mide mediante el método de sustitución parcial, dada su significativa dependencia de la energía hidroeléctrica.62

Aunque nuestro objetivo sea medir la energía primaria para mantener la coherencia con otras organizaciones, este método de contabilización plantea importantes problemas conceptuales, tal y como explica Erald Kolasi en The Physics of Capitalism. 63 En dicha obra, y en esta entrada de Substack, Kolasi explica cómo los sistemas económicos funcionan como redes de conversión («coronets», para abreviar), lo que significa que convierten continuamente la energía en diferentes formas a través de redes altamente organizadas y estratificadas. Esta visión en red desestabiliza fundamentalmente cualquier punto de partida y cualquier límite rígido para el análisis energético. Es Es difícil afirmar que la quema del carbón en la central eléctrica sea lo realmente primario y fundamental, cuando ese carbón tuvo que ser primero extraído de la mina, refinado parcialmente y transportado hasta el lugar de uso antes de que pudiera emplearse para nada. Y todo ese proceso de extracción y transporte dependía de toda una serie de otras conversiones energéticas y aportaciones de mano de obra, que a su vez estaban integradas en una serie de conversiones adicionales, y así sucesivamente. Considerar los sistemas económicos como «coronets» pone de relieve la interdependencia de las cadenas de suministro globales y la importancia de los efectos mariposa y la dinámica no lineal a la hora de comprender sus sistemas energéticos subyacentes. Por ese motivo, podemos ajustar ciertos cálculos más allá de la energía primaria, y, para determinados sectores, podemos centrarnos en el consumo de energía en las fases posteriores de la cadena, evitando un cálculo completo de la energía primaria. Todas estas situaciones se tratan caso por caso, tal y como se muestra en la siguiente sección.

Para el análisis energético, adoptamos un enfoque híbrido y agregado del ciclo de vida, lo que significa que llevamos a cabo un análisis de insumo-producto a lo largo de las diversas cadenas de suministro e industriales necesarias para hacer realidad las operaciones de IA. Concretamente, partimos de la hipótesis de que el resultado final del proceso es la energía total consumida por los centros de datos y otras instalaciones en 2026, ajustada en función del impacto que pueda atribuirse específicamente a la IA. Nuestro objetivo es estimar el consumo energético total a lo largo del ciclo de vida y las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la adopción y difusión de la IA en 2026. Normalmente, se podría medir o estimar únicamente el consumo energético relacionado con los centros de datos y otras instalaciones que se haya producido en ese año. Eso significaría contabilizar la electricidad consumida por los centros de datos en 2026, el acero y el cemento producidos en 2026 para los centros de datos, el agua consumida en 2026 por la industria de los semiconductores durante la fabricación de chips para los centros de datos, los cables de fibra óptica tendidos en 2026, etcétera. A continuación, se atribuiría una parte de todo este consumo energético específicamente a la IA, ya que no toda la capacidad de los centros de datos está destinada a la IA.

Sin embargo, este método plantea enormes retos. Es necesario determinar el grado de finalización de diversos centros de datos, centrales eléctricas y otras instalaciones en todo el mundo, y a continuación desentrañar las cadenas de suministro que proporcionan materiales y recursos a ellos. Obtener los datos para este tipo de análisis resulta bastante difícil, por lo que hemos optado por un enfoque diferente, caso por caso. Para determinados sectores, podremos estimar directamente la huella de 2026, como la energía primaria necesaria para el consumo eléctrico de los centros de datos. Para otros sectores, deduciremos su huella de 20 26 mediante métodos indirectos, normalmente calculando primero su huella de ciclo de vida y asignando una parte de ese total general a este año en concreto. Los analistas del sector prevén que entre ahora y 2030 entren en funcionamiento aproximadamente 100 GW de nueva capacidad de centros de datos.64 JLL ha estimado que, solo en América del Norte, hay más de 35 GW de nueva capacidad de centros de datos en construcción a partir de 2026.65 Estas cifras implican que al menos 65 GW de capacidad de centros de datos se encuentran en diversas fases de construcción a nivel mundial, lo que supone más de la mitad del total operativo en 2025. De estas cifras se desprende claramente que el auge de la infraestructura de IA se concentra en los últimos años, lo que implica que una enorme parte del total del ciclo de vida a nivel sectorial se concentra en 2025 y 2026.

Y eso es solo una pequeña parte de la historia. La parte más importante es que los componentes más recientes de los centros de datos presentan intensidades energéticas mucho más elevadas que los anteriores, teniendo en cuenta el cambio producido en los últimos años hacia la refrigeración por líquido, los microchips de alto rendimiento como las GPU y otros dispositivos que consumen mucha energía. Por estas razones y las mencionadas anteriormente, asignaremos entre el 50 y el 60 % de la huella total del ciclo de vida a nivel sectorial únicamente al año 2026. Esta es la hipótesis básica con la que continuaremos en nuestro análisis.

Para estimar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a la difusión mundial de la IA, hemos decidido adoptar en gran medida las normas del Protocolo de GEI, una metodología ampliamente utilizada.66 Esto significa que nuestro objetivo es hacer un seguimiento de las emisiones de Alcance 1, Alcance 2 y de Alcance 3, con ciertas salvedades y ajustes que se explicarán a lo largo del análisis. El objetivo es obtener un análisis exhaustivo del ciclo de vida del impacto de las emisiones procedentes de todas las redes energéticas globales y las cadenas de suministro industriales implicadas en la creación y construcción de la infraestructura física necesaria para el despliegue y la difusión de la IA.

Seguir el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero garantiza que no nos perdamos en detalles superfluos sobre compensaciones de carbono u otras artimañas de «greenwashing» por parte de las grandes empresas tecnológicas. Contabilizamos las emisiones operativas y del ciclo de vida, y nada más. Las emisiones de Alcance 1 son emisiones directas vinculadas a las actividades principales de las empresas o los hogares. Piense, por ejemplo, en la energía que utiliza una empresa manufacturera en sus fábricas para producir bienes. Las emisiones de Alcance 2 son emisiones indirectas asociadas a la energía generada para mantener en funcionamiento una empresa o un hogar, como las necesarias para generar la electricidad que las empresas y las familias utilizan para mantener las luces encendidas. Las emisiones de Alcance 3 son las emisiones aguas arriba y aguas abajo a lo largo de la cadena del ciclo de vida. Piense, por ejemplo, en las emisiones causadas por los empleados de una gran empresa al desplazarse en coche al trabajo. Esas emisiones se atribuyen a dicha empresa según el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, ya que los horarios y requisitos laborales de la empresa son la razón fundamental por la que los empleados se desplazan en coche en primer lugar.

Nuestro análisis abre nuevos caminos en muchas áreas que no han recibido mucha atención, desde las emisiones derivadas del cambio en el uso del suelo provocadas por la construcción de centros de datos hasta los efectos de rebote posteriores a la adopción de la IA. La IA no se limita a los centros de datos. Afecta a la logística, la fabricación, el comercio minorista, la banca y muchos otros sectores económicos de todo el mundo. Por primera vez, vamos a cuantificar el impacto en muchos de estos sectores a escala global, al tiempo que reiteramos que, por necesidad, estamos realizando estimaciones razonables y que estos cálculos deben interpretarse en consecuencia.

Análisis cuantitativo

En las secciones siguientes, calculamos las diversas huellas energéticas y de emisiones generadas por la IA en diferentes industrias y sectores; a continuación, sumamos todos los datos al final para obtener nuestros totales globales.

Energía primaria del consumo eléctrico de los centros de datos

La Agencia Internacional de la Energía ofrece una amplia gama de evaluaciones sobre qué porcentaje de la capacidad total de los centros de datos se dedica a operaciones de IA y reconoce la incertidumbre inherente a la determinación de esta cifra, dada la escasez de datos disponibles.67 Una fuente ampliamente citada es el informe insignia de 2024 del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley sobre la demanda eléctrica de los centros de datos, que sugería que aproximadamente un tercio de la capacidad total de los centros de datos en Estados Unidos se dedica a la IA, aunque con grandes incertidumbres en torno a las estimaciones.68 Pero, independientemente de la fuente, lo que casi todos tienen en común es que registran la cantidad de electricidad consumida por los servidores acelerados por GPU, la dividen entre la cantidad total de electricidad consumida por los centros de datos (o la ajustan con un PUE de toda la instalación, lo que en la práctica equivale a lo mismo), y denominan a ese resultado la «cuota de consumo atribuible a la IA». No obstante, este enfoque resulta muy engañoso por varias razones.

En primer lugar, la preparación de los datos de entrenamiento para el desarrollo de modelos de IA —desde la extracción de texto y la deduplicación hasta el etiquetado y la tokenización— suele depender de servidores y ordenadores que funcionan con CPU.69 En segundo lugar, la computación de IA en los centros de datos modernos está ampliamente distribuida entre diversos nodos y servidores, lo que requiere conmutadores de red complejos para transmitir los datos entre los distintos servidores. Además, el traslado de todas estas señales también requiere transceptores ópticos, que por sí mismos consumen mucha electricidad. En tercer lugar, escalar las cargas de las GPU con un PUE estandarizado pasa por alto la dinámica no lineal de las demandas de computación de la IA, que pueden presentar una volatilidad extraordinaria. Existen otras preocupaciones además, pero todas ellas conducen a la misma conclusión: la proporción que representa la IA en el consumo eléctrico de los centros de datos es mucho mayor de lo que se refleja en las fuentes tradicionales. Esto resulta especialmente cierto si tenemos en cuenta lo que está por venir en los próximos años, cuando se prevé que la mayor parte del crecimiento de la demanda energética de los centros de datos venga impulsada por las cargas de trabajo de IA.70

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, partimos de la hipótesis de que el 40 % de la capacidad global de los centros de datos se dedica a la IA. Reconocemos la incertidumbre inherente a esta hipótesis y creemos que hay argumentos de peso para afirmar que la proporción correspondiente a la IA debería ser incluso mayor. En cualquier caso, no se trata de una cifra que pueda demostrarse de forma definitiva con los datos disponibles actualmente, en gran parte porque los hiperescaladores y muchas otras empresas de centros de datos ocultan y distorsionan deliberadamente la información necesaria que permitiría a los investigadores determinar con mayor precisión estas distribuciones.

La intensidad media de carbono de la red eléctrica mundial es de 460 gramos de CO₂-eq por kWh. 71 Teniendo en cuenta los 788 TWh de consumo eléctrico mundial de los centros de datos estimados a continuación, las emisiones directas del sector de los centros de datos representarían unos 362 millones de toneladas métricas de emisiones de CO₂, y el sector de la IA, en concreto, ascendería a aproximadamente 145 millones de toneladas de emisiones de CO₂ (el 40 % del total de los centros de datos), una cifra enorme equivalente a las emisiones anuales de unos 30 millones de turismos de gasolina.

A finales de 2025 había aproximadamente 12 000 centros de datos operativos en todo el mundo, con una capacidad máxima de potencia global total de unos 122 GW a fecha del primer trimestre de 2025 (equivalente a 122 000 MW), pero supondremos una capacidad de 125 GW para tener en cuenta el tiempo transcurrido desde el primer trimestre del año pasado.72 Si se utiliza una métrica más restrictiva que solo tiene en cuenta las instalaciones de centros de datos comerciales, el consumo energético total de los centros de datos en todo el mundo en 2025 se ha estimado en aproximadamente 470 TWh, aunque está aumentando rápidamente y, dadas las tendencias actuales, sin duda será mayor en 2026.73 Una métrica más amplia de S&P Global, que incluye microcentros de datos, salas de servidores empresariales, centros de datos modulares e instalaciones de criptomonedas, y que además tiene en cuenta los principales puntos de inflexión de 2025 —incluida la avalancha de servidores acelerados por IA que entrarán en funcionamiento—, sitúa el consumo eléctrico total de los centros de datos a nivel mundial en 788 TWh en 2025.74 Es esta cifra de 788 TWh la que nos servirá como punto de partida de referencia para el consumo eléctrico de los centros de datos a nivel mundial en 2026, simplemente porque es más precisa y exhaustiva que los datos de la AIE, que se centran principalmente en el consumo de los centros de datos a hiperescala y de coubicación. Teniendo en cuenta nuestra hipótesis de que el 40 % de la capacidad mundial de los centros de datos se destinará a cargas de trabajo de IA en 2026, el componente estimado del consumo mundial de los centros de datos impulsado por la IA es de 315 TWh (el 40 % de 788 TWh). Teniendo en cuenta que el consumo eléctrico mundial total se sitúa en aproximadamente 32 000 TWh, nuestra estimación sitúa la cuota de los centros de datos de IA, por sí sola, en el 1 % del consumo mundial total.

Se ha estimado que el propio sector de las criptomonedas consume anualmente unos 140 TWh de electricidad para la minería de Bitcoin.75 Sin embargo, una parte cada vez mayor de este consumo se destina ahora a cargas de trabajo de IA, ya que el sector de las criptomonedas está realizando un esfuerzo concertado para destinar capacidad adicional a la IA.76 El punto álgido de este cambio estructural fue el acuerdo de 10 000 millones de dólares que la empresa minera de bitcoins IREN firmó con Microsoft el año pasado, por el que se comprometió a suministrar GPU de NVIDIA para satisfacer las necesidades de computación de IA de alto rendimiento.77 La marcada distinción que antes existía entre las instalaciones de minería de criptomonedas y los centros de datos comerciales se está desvaneciendo rápidamente, y, por primera vez en la historia, tiene sentido agruparlas en la misma categoría de consumo eléctrico. El componente estimado de IA en el consumo eléctrico que se muestra más arriba incluye, por tanto, implícitamente también al sector de las criptomonedas.

La cifra de 315 TWh mencionada anteriormente es considerable, pero no es la respuesta definitiva. Esto se debe a que se necesita energía primaria para producir electricidad, y es esta energía primaria lo que realmente nos interesa. Dado que una parte importante de la electricidad de los centros de datos procede de centrales eléctricas de carbón y gas, así como de centrales nucleares, debemos determinar la energía primaria asociada a ese consumo. Según las medias de las redes eléctricas mundiales, el 60 % de la electricidad mundial se produjo a partir de combustibles fósiles, el 31 % a partir de energías renovables y el 9 % a partir de energía nuclear.78 Vamos a suponer que esta distribución también se aplica al consumo eléctrico de los centros de datos.

Ahora podemos calcular las primeras cifras importantes que hemos estado buscando desde el principio. De los 788 TWh a nivel mundial, la combinación anterior significa que 473 TWh procedían de combustibles fósiles, 244 TWh de energías renovables y 71 TWh de energía nuclear. Basándonos en investigaciones previas de la AIE, vamos a suponer una eficiencia tradicional del 36 % para las centrales de combustibles fósiles y del 33 % para las centrales nucleares. 79 Esto implica que el componente de combustibles fósiles del consumo eléctrico de los centros de datos tiene una huella de energía primaria de 1.314 TWh, el componente renovable se mantiene en 244 TWh (dado que estamos utilizando el método del contenido físico) y el componente nuclear asciende a 215 TWh. En total, la huella de energía primaria global del consumo eléctrico de los centros de datos es de 1. 773 TWh. Si se asigna el 40 % de esa suma total a la IA, el consumo de energía primaria impulsado por la IA para el uso de electricidad en los centros de datos asciende a 709 TWh a nivel mundial. Esta es nuestra primera cifra concreta de importancia, y ya representa el 0,42 % del consumo energético mundial total, puesto que este último se situó en aproximadamente 166 670 TWh en 2025, y estimamos que alcanzará unos 168 000 TWh en 2026 para tener en cuenta el crecimiento previsto.80 Aunque esta cifra constituye un componente importante de la cantidad total, aún nos queda un largo camino por recorrer.

Acero y hormigón

La industria siderúrgica mundial es responsable de aproximadamente entre el 7 % y el 9 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, quizá algo más.81 Los centros de datos a hiperescala suelen requerir 10 000 toneladas métricas de acero o más.82 Sin embargo, la mayoría de los centros de datos del mundo no son instalaciones gigantescas, por lo que suponemos que un centro de datos medio contiene aproximadamente 2 000 toneladas métricas de acero. Según la Asociación Mundial del Acero, la producción de cada tonelada de acero genera una emisión de 2,18 toneladas métricas de CO₂-eq.83 Además, cada tonelada de acero requiere, de media, 21, 27 GJ de energía de media para su producción.84 A partir de estas cifras, estimamos que las emisiones totales del ciclo de vida de los centros de datos derivadas del acero ascienden a aproximadamente 52 millones de toneladas métricas, y que la energía total necesaria para producir todo ese acero es de 142 TWh. Si se asigna un 40 % a la IA, se obtienen 57 TWh de energía y 21 millones de toneladas métricas de emisiones. Para la huella de 2026, suponemos un 60 % del total del ciclo de vida, lo que lo que supone 34 TWh y 13 millones de toneladas métricas de emisiones, respectivamente.

Los centros de datos contienen enormes cantidades de hormigón, que es una mezcla de arena, grava, agua y cemento. La gran mayoría de la huella de emisiones del hormigón proviene del componente de cemento, por lo que nos centraremos en él. Según informes del sector en Estados Unidos, un centro de datos estadounidense típico contiene aproximadamente 1.700 toneladas de cemento incorporado.85 Sin embargo, teniendo en cuenta que un centro de datos estadounidense típico es más grande que el típico del resto del mundo, suponemos que la media global de cemento incorporado por centro de datos es de aproximadamente 1.200 toneladas. Con 12.000 centros de datos, eso implica una huella total huella de cemento a lo largo de su ciclo de vida de algo más de 14 millones de toneladas. Utilizando datos de la EPA, que suelen indicar que cada tonelada de cemento producida libera aproximadamente 0,78 toneladas métricas de gases equivalentes de CO₂, estimamos que la huella total de emisiones a lo largo del ciclo de vida del cemento de los centros de datos es de unas 11,2 millones de toneladas métricas.86

Metales y materiales

Los centros de datos están repletos de metales, desde el cobre y el aluminio hasta el estaño y el grafito. Por ejemplo, el cobre se utiliza ampliamente para el cableado y el grafito se emplea de forma generalizada para la gestión térmica. Comencemos por el cobre como una pequeña introducción a nuestro enfoque analítico más amplio. Basándonos en cifras de centros de datos de Estados Unidos, estimamos que un centro de datos medio contiene aproximadamente 12 toneladas de cobre por MW. 87 Con una capacidad máxima asignada estimada de 133 000 MW en todo el mundo en 2026, ello implica una huella total de cobre incorporado de 1,6 millones de toneladas.88 Basándonos en evaluaciones del ciclo de vida realizadas para la producción china de cobre, y teniendo en cuenta la mejora de la eficiencia en dicha producción, estimamos que se necesitan aproximadamente 60 GJ para producir una tonelada de cobre de media.89 Al convertir esa cifra a TWh para todo el cobre incorporado en los centros de datos mundiales, la huella energética total del ciclo de vida asciende a aproximadamente 25 TWh.

Los datos del Foro Económico Mundial muestran que la huella típica de los metales en los centros de datos es de aproximadamente 70 toneladas por MW.90 Para evitar realizar un análisis por separado de docenas de metales y materiales diferentes, vamos a seguir un enfoque similar al que hemos explicado anteriormente para el cobre, pero a nivel agregado para todos los metales y materiales. Teniendo en cuenta la capacidad eléctrica total indicada anteriormente, la huella de masa estimada final para todos los metales de los centros de datos de todo el mundo es de aproximadamente 9,3 millones de toneladas; sin embargo, podemos restar las 1,6 millones de toneladas correspondientes al cobre mencionadas anteriormente para evitar la doble contabilización, por lo que la huella de masa real de los metales para la que debemos medir el consumo energético y las emisiones es de unos 7,7 millones de toneladas.

Suponiendo un consumo medio de energía en la producción de 50 GJ por tonelada, la huella energética total a lo largo del ciclo de vida es de 128 TWh. Si sumamos esa cifra a los 25 TWh del cobre, obtenemos un total de 153 TWh para la huella energética de todos los metales de los centros de datos a nivel mundial. Al asignar el 40 % de ese total a la IA, la parte correspondiente a la IA en la huella energética de los metales de los centros de datos se sitúa en unos 61 TWh. Suponemos de nuevo que el 60 % del total del ciclo de vida corresponderá únicamente a este año, por lo que se asignan 37 TWh de energía a la producción de metales y minerales impulsada por la IA . Estimamos que la huella de emisiones de estos 37 TWh de energía asciende a aproximadamente 17 millones de toneladas métricas de CO₂-eq, partiendo de la hipótesis de que la intensidad de carbono de la red eléctrica mundial también se aplica a la intensidad de carbono de la producción de metales y minerales.

Fabricación de semiconductores

Los envíos mundiales de obleas de silicio ascendieron a casi 13 000 millones de pulgadas cuadradas en 2025.91 Se ha estimado que la intensidad eléctrica a lo largo del ciclo de vida de las fábricas de semiconductores es de aproximadamente 1,43 kWh por centímetro cuadrado. 92 Tras convertir a centímetros cuadrados, multiplicar por 1,43 y convertir de kWh a TWh, la huella eléctrica total de la producción de semiconductores en 2025 asciende a aproximadamente 120 TWh. Teniendo en cuenta que el consumo eléctrico mundial total fue de aproximadamente 31 780 TWh en 2025, eso significa que aproximadamente el 0,4 % del consumo eléctrico mundial se destina exclusivamente a la producción de semiconductores.93 Asignamos el 40 % de este total a la IA, por lo que la parte correspondiente a la IA en el consumo de semiconductores es de 48 TWh. La huella global de emisiones de CO₂ de la industria de los semiconductores se ha estimado en aproximadamente 190 millones de toneladas métricas para 2026.94 Si se asigna el 40 % de este total a la IA, la parte correspondiente a la IA en las emisiones de los semiconductores es de aproximadamente 76 millones de toneladas métricas de CO₂.

Pero, sin duda, aún no hemos terminado, ya que el consumo de electricidad in situ es solo un aspecto de la huella energética y de emisiones de la industria de los semiconductores. Por ejemplo, antes de que las obleas de silicio se procesen en las fábricas, estas deben fabricarse en primer lugar, y eso requiere métodos que consumen mucha energía, como el proceso de Czochralski (véase la figura 4). El Departamento de Energía ha estimado que hasta un 60 % de la huella de fabricación de una industria se encuentra en las fases previas a las operaciones directas en las instalaciones.95 Suponemos un 60 % para la industria de los semiconductores, lo que significa que su huella energética global total ascenderá a 300 TWh en 2026. Deloitte ha estimado que las representarán, por sí solas, aproximadamente la mitad de todos los ingresos de la industria de los semiconductores en 2026.96 No deberíamos atribuir la mitad de la huella energética a la IA basándonos en este resultado, ya que las ventas de chips de IA generan márgenes de beneficio extraordinarios debido a la oferta limitada y al poder de monopolio. No obstante, consideramos razonable asignarle un 40 %, sobre todo porque la producción de semiconductores avanzados para el sector de la IA requiere un consumo energético mucho mayor que la de microcontroladores u otros dispositivos más sencillos. Partiendo de esa hipótesis, la parte de la huella energética de la industria de los semiconductores atribuible a la IA en 2026 es de 120 TWh. Se trata de una cifra elevada, pero es probable que sea conservadora y esté subestimada.

Figura 4: El proceso de Czochralski es un proceso industrial que convierte el silicio policristalino natural en silicio monocristalino homogéneo, necesario para la producción de semiconductores de grado industrial. Es necesario porque gran parte del silicio procedente de las canteras de cuarcita es demasiado impuro y complejo, con una estructura cristalina mixta que presenta bandas prohibidas muy volátiles, lo que dificulta que los electrones salten de la banda de valencia a la banda de conducción. El silicio monocristalino puro tiene una magnífica estructura cúbica de diamante con una que permite a los electrones obtener la energía justa para saltar a la banda de conducción, lo que da lugar a las propiedades propias de un semiconductor. La imagen anterior muestra el producto final del proceso de Czochralski: un lingote de silicio puro conocido como «boule». A continuación, los fabricantes toman este boule y lo cortan en obleas de silicio ultrafinas, que luego se envían a todo el mundo a diversas fábricas e instalaciones de semiconductores para su posterior procesamiento, producción y montaje final de los chips informáticos que acaban en nuestros dispositivos. La fuente de la imagen se encuentra

Robótica industrial

Los robots representan la cúspide de la IA física (véase la figura 5). En 2024 había aproximadamente 4,6 millones de robots industriales en funcionamiento en todo el mundo. 97 Estimamos que, en 2026, habrá aproximadamente 5 millones de robots industriales en funcionamiento en todo el mundo. Los datos del sector correspondientes a la década anterior muestran que un robot consume, de media, unos 22 000 kWh de electricidad al año.98 Aunque es cierto que los robots más modernos han logrado una mayor eficiencia energética, el auge de la fabricación sin personal también ha supuesto que funcionen, de media, durante más tiempo cada día, por lo que seguiremos utilizando la cifra media citada anteriormente. Para 5 millones de robots, ese consumo medio por unidad implica un consumo eléctrico global agregado de aproximadamente 110 TWh. Dado que la intensidad media de carbono de la red eléctrica mundial es de 460 gramos de CO₂-eq por kWh, la huella total de emisiones operativas de los robots industriales asciende a aproximadamente 51 millones de toneladas métricas de CO₂-eq al año.

Figura 5: Robots industriales paletizando productos alimenticios en una panadería de Alemania. Fuente original aquí.
Suponiendo que los robots y los centros de datos se alimenten de la misma combinación global de combustibles (véase más arriba), la energía primaria asociada a esta generación de electricidad equivale aproximadamente a 248 TWh. Dado que definimos a los robots, por naturaleza, como IA física, la totalidad de esta suma se incluye en el balance energético de la IA. Se trata de una cantidad asombrosa de energía en la que la mayoría de las personas no piensa cuando se habla de IA, ya que han llegado a entenderla en términos muy limitados, como si se tratara únicamente de redes neuronales y modelos de lenguaje grande (LLM). Aquí podemos observar que incluso ampliar ligeramente el alcance del concepto tiene importantes implicaciones en la forma en que evaluamos su huella energética y de emisiones a escala mundial.

Redes de transmisión y telecomunicaciones

Además de los centros de datos, las redes de transmisión de datos —que incluyen torres de telefonía móvil, centros de conmutación y nodos de inyección de fibra óptica— también consumen enormes cantidades de electricidad, al menos 360 TWh en 2025, si no mucho más.99 Estas redes son absolutamente fundamentales para los flujos de trabajo de la IA, ya que sin ellas no se podrían enviar instrucciones a los modelos de IA ni se podrían entregar las respuestas a los usuarios finales. Utilizando datos de Cisco sobre la proporción que representa la inferencia de la IA en el tráfico de red, estimamos que aproximadamente el 1 % de estos 360 TWh se destina específicamente a operaciones de IA, lo que significa que las implementaciones de IA consumen anualmente unos 3 TWh de electricidad en todo el mundo solo a través de las redes de transmisión de datos. 100 No es una cifra elevada en absoluto, pero queríamos sacarla a la luz para llamar la atención del público, ya que prevemos que se incrementará rápidamente en los próximos años.

Transporte y logística

Los sectores manufactureros que impulsan la expansión de la infraestructura de IA cuentan con cadenas de suministro que se extienden a escala mundial. Los minerales se extraen primero en una ubicación determinada; a continuación, pueden enviarse al otro lado del mundo para su refinado, transportarse a otro lugar para el montaje final, y el producto terminado se envía de nuevo al otro lado del mundo para venderse a los consumidores de un país determinado. El sector del transporte en su conjunto representa aproximadamente el 30 % del consumo energético mundial, lo que supone unos 50 400 TWh para 2026. 101 Lo que realmente nos interesa es el transporte de mercancías y la logística, que representan alrededor del 40 % del sector del transporte mundial, es decir, unos 20 160 TWh en 2026.102 Partimos de la hipótesis de que la cuota mundial de energía primaria correspondiente al consumo eléctrico de los centros de datos —aproximadamente el 1 %— también debería asignarse a esta huella energética de la logística, lo que significa que, aproximadamente, 201 TWh de energía del sector logístico en 2026 se destinaron al envío y traslado de componentes materiales y hardware informático para centros de datos, incluidos acero, hormigón, minerales y microchips. Asignar el 40 % de esa cantidad a la IA implica que la huella energética impulsada por la IA en el sector logístico en 2026 fue de unos 80 TWh.

Para realizar una comprobación de plausibilidad de esta cifra, elegiremos una metodología alternativa. Los centros de datos tenían una capacidad energética global total de aproximadamente 125 000 MW en 2025, y nos ceñiremos a esta cifra más conservadora para el análisis, en lugar de los 133 000 MW de capacidad que estimamos para 2026. Un rack de servidores típico consume unos 1.000 W, lo que implica que, a día de hoy, hay 125 millones de unidades de hardware —desde racks de servidores hasta matrices de almacenamiento— en funcionamiento en los centros de datos de todo el mundo.103 Las investigaciones indican que el transporte de un solo servidor genera una huella de emisiones de aproximadamente 25 kg de CO₂-eq. 104 El transporte de una matriz de almacenamiento más pesada genera hasta 486 kg de emisiones de CO₂-eq. Suponemos una media combinada de 300 kg de emisiones de CO₂-eq, lo que implica una huella de carbono total de 37 500 millones de kg de emisiones de CO₂-eq. Tomaremos el diesel como indicador para determinar la huella energética del transporte de mercancías a partir de estas emisiones de carbono. Los estudios muestran que el factor de emisión del diesel es de aproximadamente 0, 074 kg de CO₂/MJ, lo que en lenguaje sencillo significa que la combustión de 1 MJ de combustible libera 0,074 kg de emisiones de carbono.105 Otra forma de expresar lo mismo es que, por cada kilogramo de carbono emitido, se liberan 13,5 MJ de energía. Teniendo en cuenta la huella de carbono anterior (37 500 millones de kilogramos), la huella energética total asciende a unos 506 000 millones de MJ, lo que equivale aproximadamente a 141 TWh.

Esta cifra es algo inferior a nuestra cifra oficial anterior, pero al menos ambas se sitúan en el mismo orden de magnitud. Nuestra metodología alternativa probablemente arrojaría una estimación más elevada si tuviéramos en cuenta la distribución de los canales logísticos —como el transporte aéreo, ferroviario o marítimo— y la duración del trayecto en cada uno de esos modos de transporte. Utilizando el factor de emisión del diesel mencionado anteriormente, un consumo energético de 80 TWh procedente del componente de IA del sector del transporte de mercancías y la logística generaría aproximadamente 21 millones de toneladas métricas de CO₂-eq en emisiones anuales.

Fabricación de energía renovable

Fuentes más antiguas sostenían que las energías renovables aportaban algo más del 25 % del consumo eléctrico global de los centros de datos, pero es casi seguro que esta proporción será mucho mayor en 2026, por lo que nos ceñiremos a la hipótesis del 31 % utilizada anteriormente.106 Teniendo en cuenta que se están construyendo rápidamente numerosos sistemas de energía renovable específicamente para facilitar la expansión de los centros de datos, tiene sentido incluirlos como parte de la huella del ciclo de vida de la IA.107 Si bien los sistemas renovables, como los paneles solares y las turbinas eólicas, tienen una huella de emisiones insignificante durante su fase operativa, se necesita energía para fabricarlos en primer lugar, y ese proceso de fabricación sí que genera emisiones significativas. Tal y como calculamos al principio de esta sección, las energías renovables fueron responsables de unos 244 TWh del consumo eléctrico global de los centros de datos.

Las evaluaciones del ciclo de vida de 2024 sugerían que la demanda energética acumulada de una instalación fotovoltaica media en Estados Unidos era de aproximadamente 13 000 MJ (equivalente en petróleo) por kW.108 Suponiendo que esa cifra media se mantenga a nivel mundial y convirtiéndola a TWh por GW, obtenemos unos 3,6 TWh por GW de demanda energética a lo largo del ciclo de vida necesaria para producir sistemas fotovoltaicos. Según la Agencia Internacional de la Energía, las incorporaciones anuales mundiales de capacidad de energía renovable alcanzaron los 800 GW en 2025, de los cuales el 75 % procedía únicamente de la energía solar. 109 Esto implica que 600 GW de nueva capacidad se debieron a la energía solar y, utilizando la huella citada anteriormente (3,6 TWh por GW), estimamos que se necesitaron 2.160 TWh de energía para producir todos estos componentes solares. Utilizando una huella muy conservadora de 0,5 TWh por GW para los sistemas eólicos y de baterías en conjunto (el 25 % restante), estimamos que se necesitaron aproximadamente 100 TWh de energía para producir la nueva capacidad anual de energía eólica y de baterías instalada en 2025. El recuento final de la demanda energética a lo largo del ciclo de vida para producir toda la nueva capacidad renovable instalada en 2025 es de 2.260 TWh. Redondeando esta cifra y teniendo en cuenta el crecimiento adicional en 2026, suponemos que la huella energética total anual de la fabricación de energía renovable es de 2 .300 TWh.

Dado que solo las empresas tecnológicas estadounidenses están generando una demanda de casi 50 GW de nueva capacidad de energía renovable para centros de datos, es razonable suponer que 60 GW de nueva capacidad de energía renovable están destinados a centros de datos a escala mundial, lo que supone aproximadamente el 7,5 % del total de 800 GW mencionado anteriormente.110 Al aplicar este porcentaje a la huella energética total derivada de la producción de energías renovables, que asciende a 2.300 TWh, se obtiene un resultado de 172 TWh. Si se destina el 40 % de esa cantidad a la IA, la huella energética derivada de la producción de energías renovables impulsada por la IA en 2026 será de 70 TWh. Suponiendo que a esta huella energética se le aplique la misma intensidad de carbono que la media de la red eléctrica mundial , estimamos que la huella de emisiones de las energías renovables impulsadas por la IA para 2026 fue de aproximadamente 32 millones de toneladas métricas de CO₂. Una advertencia fundamental sobre este análisis: hemos decidido excluir la huella energética y de emisiones en las fases previas de los aproximadamente 80 GW de centrales de gas natural en construcción en Estados Unidos, destinadas a respaldar la expansión de los centros de datos. Había demasiado ruido e incertidumbre en los datos y, en cualquier caso, esta huella concreta no será tan grande para 2026, probablemente no superará los 20 TWh. No obstante, queremos señalarla como una cuestión importante de cara al futuro, ya que estas centrales consumirán enormes cantidades de energía una vez que entren en funcionamiento.

Emisiones derivadas del cambio en el uso del suelo

Los centros de datos ocupan una enorme superficie de terreno, y ese terreno suele estar ocupado por vegetación y fauna silvestre antes de que comience la construcción. Muchos centros de datos se construyen en humedales, marismas y turberas sensibles que almacenan enormes cantidades de dióxido de carbono. Los ologistas estiman que las turberas del mundo almacenan el doble de carbono que todos los bosques del planeta juntos, por lo que construir centros de datos en estas zonas ecológicamente sensibles es una idea especialmente nefasta.111 Cuando se destruyen estos hábitats naturales vírgenes, el carbono subyacente queda repentinamente expuesto al oxígeno atmosférico, lo que desencadena una oleada de emisiones de dióxido de carbono que puede prolongarse durante años. Las turberas dañadas representan aproximadamente el 5 % de todas las emisiones antropogénicas mundiales de CO₂ al año, por lo que su conservación es de suma importancia para la ecología global.112

Comencemos nuestra estimación de las emisiones derivadas del cambio en el uso del suelo impulsado por la IA en los 12 000 centros de datos operativos en 2025. Los centros de datos a hiperescala más grandes pueden superar en ocasiones las 50 acres, pero la mayoría de los centros de datos de todo el mundo son mucho más pequeños (por lo general, solo unas pocas acres). Sin embargo, vamos a adoptar una perspectiva de ciclo de vida, por lo que también incluiremos la huella territorial de los sistemas de energía renovable y las centrales eléctricas de gas natural que se están construyendo, o que ya se han construido, específicamente para respaldar la expansión de los centros de datos. Teniendo esto en cuenta, en nuestro análisis adoptaremos una huella media de terreno a lo largo del ciclo de vida de 100 acres por centro de datos, lo que arroja una huella global total de 1,2 millones de acres (o 486 000 hectáreas). Además de la huella fuera del emplazamiento a lo largo del ciclo de vida, esta huella global incluye no solo las huellas directas de las instalaciones, sino también el terreno ocupado por instalaciones e infraestructuras adyacentes, como aparcamientos, estanques de retención y subestaciones eléctricas.

Para simplificar nuestros cálculos, supondremos que todo este terreno se ha despejado de manera uniforme a lo largo de los últimos 20 años, lo cual sabemos que es inexacto, ya que la construcción de centros de datos se aceleró significativamente a principios de la década de 2020. Asimismo, supondremos, en aras de la simplicidad, que el carbono total secuestrado en estos entornos afectados se libera a la atmósfera en cantidades anuales iguales a lo largo del tiempo, lo cual tampoco es exacto, ya que las investigaciones han demostrado que entre el 50 % y el 60 % de las emisiones de CO₂ en un año concreto derivadas de la conversión de bosques provienen específicamente de las conversiones de suelo que tuvieron lugar en ese mismo año.113 No obstante, como primeras aproximaciones, estas cifras serán suficientes.

A continuación, supondremos que una hectárea típica de terreno afectado por la construcción de un centro de datos alberga plantas y suelos que, en conjunto, capturan 450 toneladas métricas de CO₂, basándonos en estudios de investigación sobre biomas forestales y otros entornos.114 Esto implica una liberación anual de 22,5 toneladas de dióxido de carbono por hectárea y año procedentes de terrenos típicos y biomasa convencional. Sin embargo, las turberas no son convencionales en ningún sentido. Almacenan una cantidad de carbono mucho mayor que la mayoría de los biomas vegetales sobre el suelo, por lo que supondremos que emiten aproximadamente 45 toneladas de dióxido de carbono por hectárea al año (el doble de la cifra anterior correspondiente a la biomasa habitual). Supondremos asimismo que la construcción del centro de datos refleja las características de la superficie terrestre mundial, lo que significa que el 3 % de la huella territorial del centro de datos se encuentra en suelos de turbera (14 600 hectáreas) y el 97 % restante, en terrenos normales (471 400 hectáreas). Si reunimos todos estos datos, observamos que las emisiones derivadas del cambio de uso del suelo procedentes de la biomasa habitual contribuyeron con aproximadamente 10,6 millones de toneladas de emisiones de CO₂ en el año 2 2026 (471. 400 multiplicado por 22,5, según lo indicado anteriormente), mientras que las emisiones derivadas del cambio de uso del suelo en las turberas ascendieron aproximadamente a 660 000 toneladas de dióxido de carbono (14 600 hectáreas multiplicadas por 45, según lo indicado anteriormente). En resumen, estimamos que las emisiones globales derivadas del cambio de uso del suelo para el año 2026, como consecuencia de los centros de datos, ascendieron a unos 11,3 millones de toneladas de CO₂, una cifra asombrosa equivalente a las emisiones anuales de más de dos millones de automóviles.

Huella del sector de la construcción

El sector de la construcción es un componente fundamental de la expansión de las infraestructuras impulsadas por la IA. Es probable que el gasto total de EE. UU. en la construcción de centros de datos alcance este año unos 29 000 millones de dólares.115 Dado que EE. UU. cuenta con aproximadamente la mitad de los centros de datos del mundo, supondremos que el gasto global total alcanzará los 59 000 millones de dólares. La intensidad energética media mundial fue de aproximadamente 3,87 MJ/ USD en 2022.116 Vamos a suponer que es de unos 3 MJ/USD para el sector de la construcción, por lo que, partiendo de esa hipótesis, obtenemos una estimación de 177 000 millones de MJ para la huella energética de la construcción de centros de datos a nivel mundial en 2026, lo que equivale a 49 TWh. Si se asigna un 40 % a la IA, la fue de 20 TWh en 2026. Dado que la maquinaria de construcción, como las excavadoras, las retroexcavadoras y los rodillos tándem, utiliza en su gran mayoría motores diesel —que tienen una intensidad de emisiones de unos 265 gramos de CO₂ por kilovatio-hora (kWh) de energía (265 000 toneladas métricas por TWh)—, ello implica que la huella de emisiones total derivada de la construcción de centros de datos en 2026 fue de aproximadamente 13 millones de toneladas métricas.117

Consumo en las fases posteriores y efectos rebote

Hasta ahora, hemos hablado de los factores previos necesarios para la difusión de la IA: la minería, la producción industrial, la logística, etc. Sin embargo, aún no hemos tenido en cuenta los efectos posteriores. Una vez que los hogares, las empresas y los gobiernos adopten sistemas de IA, también pueden adoptar comportamientos y estrategias diferentes cuya implementación requiera energía. Aunque la IA puede utilizarse para optimizar las redes eléctricas inteligentes y las rutas de transporte, investigadores como Lynn Kaak y otros han señalado que también puede emplearse para acelerar la exploración y extracción de petróleo y gas, junto con otras actividades que consumen mucha energía.118 El objetivo ahora es estimar la huella energética y de emisiones asociada a estas actividades posteriores y a los efectos rebote.

De las investigaciones que ya hemos citado al abordar la paradoja de Jevons (también conocida como «efecto contraproducente» en economía) se desprende con total claridad que las industrias intensivas en capital suelen generar tasas de rebote que superan el 100 % con el paso del tiempo. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es si la IA conducirá, en términos netos, a un mayor consumo energético global en las fases posteriores con el paso del tiempo, sino en qué medida. Para hacernos una idea al respecto, primero debemos tener una idea del ahorro energético previsto derivado de la implantación de la IA. Utilizando datos de GeSI, adoptamos un factor de reducción de 10 para nuestro análisis, lo que significa que, por cada unidad de energía consumida por el sector de la IA, esperamos que se ahorren 10 unidades de energía durante los cinco años siguientes, en ausencia de efectos de rebote.119 Esta hipótesis de reducción bruta también se ve respaldada por las cifras del Boston Consulting Group, que estimaron que la IA podría «mitigar entre el 5 % y el 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero para 2030».120 Con una huella de aproximadamente el 1 %,

eso sugeriría una reducción bruta de alrededor del 10. Por supuesto, sí creemos que se producirá un fuerte efecto rebote derivado de los despliegues globales de IA, por lo que la siguiente tarea consiste en ofrecer una estimación al respecto. Según estudios realizados en sectores industriales de todo el mundo y en Estados Unidos, los efectos rebote macroeconómicos pueden oscilar entre el 110 % y el 800 % en diversas escalas temporales. 121 Vamos a adoptar una tasa de rebote en el extremo inferior, del 140 %, durante los próximos cinco años. En realidad, se trata de una cifra bastante conservadora, dada la creciente interrelación de la IA con prácticamente todos los sectores y actividades económicas de todo el mundo; es probable que el efecto rebote real durante los próximos cinco años sea mayor.

Utilizamos la siguiente ecuación, en la que R es el efecto rebote estimado (140 %), para calcular el consumo energético adicional neto:

Anteriormente estimamos que el consumo mundial de energía primaria derivado del uso de la IA para la generación de electricidad ascendía a 709 TWh. Tal y como se ha indicado anteriormente, aplicamos un factor de reducción de 10 durante los próximos cinco años. Esto significa que esperamos que la IA genere un ahorro energético mundial de aproximadamente 7.100 TWh en los próximos cinco años. Sin embargo, dado que se prevé que el despliegue de la IA tenga un efecto contraproducente, el consumo energético global neto adicional durante los próximos cinco años es de aproximadamente 2.840 TWh, según la fórmula del efecto rebote anterior y una tasa de rebote del 140 % (por lo que R es 1,4). No obstante, no podemos sumarlo sin más al total de 2026. Primero hay que anualizarlo, lo que da como resultado 568 TWh de consumo energético adicional impulsado por la IA debido al efecto rebote en 2026. Utilizando la intensidad de carbono media de la red eléctrica mundial indicada anteriormente (460 gramos de CO₂ por kWh, o 460 000 toneladas métricas por TWh), estimamos que la huella total de emisiones derivada de los efectos rebote impulsados por la IA para 2026 será de aproximadamente 261 millones de toneladas métricas de CO₂.

Es cierto que los efectos rebote derivados de cualquier implantación tecnológica no suelen evolucionar de forma lineal con el tiempo. Es posible que al principio se produzcan mejoras en la eficiencia y que, posteriormente, los efectos rebote se manifiesten hacia el final del periodo de observación en cuestión. Probablemente ese sea también el caso de la IA, por lo que, desde esa perspectiva, podría parecer injusto asignar la totalidad de esos 568 TWh al año 2026. No obstante, sostenemos que esta preocupación queda mitigada por el hecho de que este año ya se están produciendo efectos rebote reales asociados a las implantaciones de IA de años anteriores. La IA no va a comenzar por arte de magia en 2026 con gigavatios de capacidad que aparezcan de la nada. El sector de la IA ya estaba maduro en muchos aspectos mucho antes de 2026, y toda esa difusión ha generado inevitablemente importantes rebotes a estas alturas.

Se podría objetar que estas emisiones adicionales que hemos calculado podrían haberse producido de todos modos, ya sea en parte o en su totalidad, incluso si la IA nunca se hubiera inventado. Supongamos que tiene una idea de qué preparar para cenar y le pregunta a un sistema de IA cuáles son los ingredientes, la receta, a qué supermercado acudir, etc. Ir a la tienda consume energía de su coche y también genera emisiones de escape. Cocinar la comida puede requerir el uso de una cocina o un horno, y estos también consumen energía y tienen una huella de emisiones. La pregunta entonces es: ¿a qué sector deben atribuirse estas consecuencias? Si sus acciones y comportamientos están motivados por la información que ha recibido del sistema de IA, creemos que hay argumentos de peso para afirmar que la huella energética y de emisiones debería atribuirse a la IA. Por supuesto, es posible que hubiera conducido hasta la tienda de comestibles para comprar los ingredientes de la cena incluso sin utilizar la IA en absoluto, y esa actividad podría haber consumido la misma cantidad de energía y generado las mismas emisiones. Pero eso no supone ningún problema. En ese caso, la huella energética y de emisiones debería atribuirse a algún otro sector.

La cuestión fundamental no se refiere únicamente al total agregado, sino a la distribución entre los sectores que, en conjunto, determinan ese total. En pocas palabras: si ha hecho algo gracias a la IA, la huella energética y de emisiones de esa actividad debería atribuirse al sector de la IA, ya sea como impacto derivado o como efecto rebote. Entendemos que algunos investigadores, incluidos los críticos de la industria de la IA, puedan oponerse a esta conclusión, pero creemos que es plenamente coherente con las normas de contabilidad establecidas por las principales organizaciones internacionales, especialmente el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol).

Resultados finales y reflexiones finales

En resumen, estimamos que el sector de la IA será responsable de casi 1.900 TWh del consumo energético mundial en 2026. Y tras tener en cuenta factores adicionales que no hemos analizado explícitamente, como la construcción de nuevas subestaciones eléctricas, almacenes robotizados, instalaciones de recuperación de agua y otras infraestructuras diseñadas específicamente para respaldar la expansión de los centros de datos, es probable que la demanda energética mundial total impulsada por la IA ya se acerque a los 2.000 TWh. Incluso con 1.900 TWh, la proporción de la IA en el consumo energético mundial total en 2026 sería de aproximadamente el 1,1 %. Asimismo, estimamos que, tras sumar todas las cifras sectoriales y llegar a unos 650 millones de toneladas métricas de emisiones de CO₂ impulsadas por la IA, que la proporción de la IA en las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2026 se sitúe en torno al 1,2 %, con unas emisiones globales anuales totales de aproximadamente 55 gigatoneladas de CO₂-eq, aunque con un amplio rango de cifras que van desde EDGAR hasta el PNUMA (entre 53 y 58 gig toneladas, dependiendo de una amplia gama de supuestos diferentes). Como ya hemos comentado, estas cifras son mucho más elevadas de lo que muchos otros en los medios de comunicación y el ámbito académico han estimado basándose en cálculos simplistas y supuestos ingenuos.

Las proyecciones hasta 2030 son, obviamente, mucho peores e implican un impacto catastrófico para la estabilidad ecológica mundial. Solo ChatGPT «procesa aproximadamente 2 500 millones de solicitudes al día en todo el mundo».122 La magnitud del crecimiento y la difusión de la IA a escala mundial es verdaderamente asombrosa, y la huella ecológica correspondiente del sector pronto rivalizará con la de grandes países como la India. No es en absoluto descabellado pensar que la cuota de la IA en la demanda energética mundial total podría elevarse hasta alrededor del 5 % para 2030, rivalizando y, en algunos casos, superando la huella de industrias dominantes ya consolidadas. Las posibles consecuencias de esta presión adicional sobre los recursos —en lo que respecta a la biodiversidad, el calentamiento global, la escasez de agua dulce y los ciclos biogeoquímicos— podrían ser absolutamente abrumadoras y devastadoras para la estabilidad de la civilización moderna.

Existen algunos factores que podrían alterar esta trayectoria, por lo demás desastrosa. En primer lugar, la presión política podría crecer como una bola de nieve y obligar al sector de la IA a estabilizarse o a reducir su escala. En segundo lugar, en ausencia de una presión política efectiva, la propia industria podría ralentizarse o colapsar si las leyes de escalabilidad comienzan a fallar. En tercer lugar, las inversiones podrían disminuir incluso si los modelos de IA siguen avanzando rápidamente, sobre todo si los rendimientos y los beneficios simplemente no llegan, tal y como ha ocurrido hasta ahora con las principales empresas pioneras en IA. Nada de esto significa que la IA vaya a desaparecer. A estas alturas, es un elemento permanente de nuestras vidas en diversos grados. Pero sí significa que la onda de choque de la infraestructura de la IA podría ralentizarse significativamente y, con todos los retos ecológicos que se ciernen sobre nosotros durante el resto del siglo, sostenemos que la humanidad debe reconsiderar sus prioridades.

La última onda de choque de la infraestructura ya está contribuyendo de manera significativa al consumo energético mundial y a las emisiones de gases de efecto invernadero. ¿En qué momento las sociedades o los gobiernos evalúan la relación coste-beneficio a largo plazo del crecimiento descontrolado de este sector? Puede que algún día la IA sea capaz de estar a la altura de los ideales defendidos por sus promotores, pero ese valor se pone hoy en tela de juicio por el simple hecho de que también está contribuyendo a las condiciones que harán que la Tierra resulte hostil —incluso inhabitable— para miles de millones de personas en los próximos años. A menos que nuestras sociedades y gobiernos puedan cooperar y regular o controlar eficazmente este sector, nos preocupa que toda la especie humana pague un alto precio.

Notas

1. Christian Bogmans et al., «Power Hungry: How AI Will Drive Energy Demand», Fondo Monetario Internacional, 22 de abril de 2025. https://www.elibrary.imf.org/view/journals/001/2025/081/article-A001-en.xml.

2. «How Hyperscalers are Fueling the Race for 24/7 Clean Power», McKinsey & Company, 18 de diciembre de 2024. https://www.mckinsey.com/industries/electric-power-and-natural-gas/ our-insights/how-hyperscalers-are-fueling-the-race-for-24-7-clean-power.

3. ASML, «Desmontando los mitos sobre ASML», 2022. https://www.asml.com/en/news/stories/2022/busting-asml-myths.

4. Sean M. Davis, «Implicaciones de la dependencia de Taiwán de la energía importada», Universidad de Lehigh, 29 de octubre de 2025. https://preserve.lehigh.edu/system/files/derivatives/coverpage/460057.pdf.

5. Arjen Y. Hoekstra, «El consumo oculto de recursos hídricos detrás de la carne y los productos lácteos», Animal Frontiers, vol. 2, abril de 2012, pp. 3-8. https://academic.oup.com/af/article/2/2/3/4638610?login=false.

6. Miriam Aczel, et al., «El coste medioambiental del consumo energético de la IA», Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud, Naciones Unidas, 2026. https://collections.unu.edu/eserv/UNU:10647/ UNU-INWEH-Report-The_Env_Cost_of_AI-2026.pdf.

7. Para un análisis exhaustivo de estas cuestiones, véase Google DeepMind, «From AGI to ASI», 12 de junio de 2026. https://deepmind.google/research/publications/239142/ .

8. Hannah Ritchie, «¿Cuánta energía consumen los centros de datos y la inteligencia artificial?», Our World in Data, 20 de julio de 2026. https://ourworldindata.org/how-much-energy-do-data-centers-and-artificial-intelligence-use.

9. Emma Strubell, Ananya Ganesh y Andrew McCallum, «Consideraciones energéticas y normativas para el aprendizaje profundo en el procesamiento del lenguaje natural», Actas de la 57.ª Reunión Anual de la Asociación de Lingüística Computacional, Florencia, Italia, Asociación de Lingüística Computacional, pp. 3645-3650. https://aclanthology.org/P19 -1355/.

10. Para un ejemplo destacado, véase James O’Donnell y Casey Crownhart, «Hemos calculado la huella energética de la IA». MIT Technology Review. 20 de mayo de 2025. https://www.technologyreview.com/2025/05/ 20/1116327/ai-energy-usage-climate-footprint-big-tech/

11. Josie Stewart, Brooke Tanner y Nicol Turner Lee, «A medida que aumenta la demanda energética de la IA, también debería hacerlo la transparencia de las empresas», » Brookings Institution, 14 de julio de 2025. https://www.brookings.edu/articles/as-energy-demands-for-ai-increase-so-should-company-transparency/.

12. Udit Gupta et al., «A la caza del carbono: la esquiva huella medioambiental de la informática», Simposio Internacional IEEE de 2021 sobre Arquitectura Informática de Alto Rendimiento, febrero de 2021. https://ieeexplore.ieee.org/abstract/document/9407142.

13. Sasha Luccioni, Sylvain Viguier y Anne-Laure Ligozat, «Estimating the Carbon Footprint of BLOOM, a 176B Parameter Language Model», Journal of Machine Learning Research, 2023. https://www.jmlr.org/papers/v24/23-0069.html.

14. Alex de Vries, «La creciente huella energética de la inteligencia artificial», Joule, vol. 7, 18 de octubre de 2023. https://www.cell.com/joule/fulltext/S2542-4351(23)00365-3.

15. Jesse Dodge et al., «Medición de la intensidad de carbono de la IA en instancias en la nube», Actas de la Conferencia de la ACM sobre Equidad, la rendición de cuentas y la transparencia, 1877-1894, 20 de junio de 2022. https://dl.acm.org/doi/pdf/10.1145/3531146.3533234.

16. Véase Kate Crawford, Atlas of AI: Power, Politics, and the Planetary Costs of Artificial Intelligence (New Haven: Yale University Press, 2022) .

17. Jonathan Kaiman, «La extracción de tierras raras en China: los sombríos costes sociales y medioambientales», The Guardian, 20 de marzo de 2014. https://www.theguardian.com/sustainable-business/rare-earth-mining-china-social-environmental-costs.

18. Miguel Yañez-Barnuevo, «Las necesidades energéticas de los centros de datos podrían desestabilizar las redes eléctricas y amenazar el clima», Instituto de Estudios Medioambientales y Energéticos, 15 de abril de 2025. https://www.eesi.org/articles/view/data-center-energy-needs-are-upending-power-grids-and-threatening-the-climate?hl=en-US.

19. Allan Chen, «Consumo energético de los centros de datos: realidad frente a mito», Laboratorio de Berkeley, 16 de julio de 2002. https://www2.lbl.gov/Science-Articles/Archive/data-center-energy-myth.html?hl=en-US.

20. Peter L. Borland, Kevin McDonnell y Mary Harty, «Evaluación del potencial de uso de la energía térmica expulsada por un centro de datos típico en Irlanda para métodos agrícolas alternativos», Energies, vol. 16, 2023. https://www.mdpi.com/1996-1073/16/18/6704.

21. Huwan Peng et al., «Chiplet Cloud: construcción de superordenadores de IA para dar servicio a grandes modelos de lenguaje generativo», arXiv, 2023. https://arxiv.org/pdf/2307.02666.

22. Rich Miller, «Uptime Institute: El PUE medio es de 1,8», Data Center Knowledge, 10 de mayo de 2011. https://www.datacenterknowledge.com/uptime/uptime-institute-the-average-pue-is-1-8? hl=en-US.

23. Google, «Hacer crecer Internet reduciendo el consumo energético», Centros de datos. https://datacenters.google/efficiency/?hl=en-US.

24. Véase John M. Polimeni, Kozo Mayumi, Mario Giampietro y Blake Alcott, El mito de la eficiencia en el uso de los recursos: la paradoja de Jevons (Nueva York: Taylor & Francis Group, 2009) pp. 141-172. Véase también Richard York y Alexander McGee, «Understanding the Jevons Paradox», Environmental Sociology, 2015. https://www.researchgate.net/profile/ Julius-Mcgee/publication/285643149_Understanding_the_Jevons_paradox/links/5bdb72704585150b2b982762/Understanding-the-Jevons-paradox.pdf?_sg percent5B0 percent5D=started_experiment_milestone&origin=journalDetail.

25. Robert B. Gordon. American Iron, 1607-1900 (Baltimore: John Hopkins University Press, 2001).

26. Vaclav Smil, Enriching the Earth: Fritz Haber, Carl Bosch, and the Transformation of World Food Production (Cambridge: MIT Press, 2001).

27. R. Quentin Grafton et al., «The paradox of irrigation efficiency», *Science*, vol. 361, 748-750, 2018. https://www.science.org/doi/abs/10.1126/science.aat9314.

28. Daiyaan Arfeen et al., «Nonuniform-Tensor-Parallelism: Mitigating GPU failure impact for Scaled-Up LLM Training», arXiv, 8 de abril de 2025. https://arxiv.org/abs/2504.06095.

29. Ibíd.

30. Para más detalles, véase Carly Davenport et al., «AI, data centers, y el próximo aumento de la demanda energética en EE. UU.», Goldman Sachs, 28 de abril de 2024. https://www.goldmansachs.com/pdfs/insights/pages/generational-growth-ai-data-centers-and-the-coming-us-power-surge/report.pdf.

31. Jared Kaplan et al., «Scaling Laws for Neural Language Models», arXiv, 2020. https://arxiv.org/pdf/2001.08361/1000.

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41. Coca-Cola consumía aproximadamente 300 000 millones de litros de agua al año, al menos en 2012, por lo que es probable que las cifras actuales sean superiores. Véase Andrea Ubreziova et al., «La responsabilidad social corporativa: el caso del agua como bien estratégico para el futuro», 2012. https://real.mtak.hu/ 26194/1/Managing_SMEs_2012dec12-FINAL-DOI_CrossRef-Chapter_4.2.pdf. En 2014, aproximadamente en el mismo periodo que las cifras de Coca-Cola mencionadas anteriormente, los centros de datos de EE. UU. consumieron unos 630 000 millones de litros de agua. Véase Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, «Informe sobre el consumo energético de los centros de datos de Estados Unidos, » junio de 2016, https://www.osti.gov/servlets/purl/1372902/.

42. Véase Dario Amodei, «La adolescencia de la tecnología», https://www.darioamodei.com/essay/the-adolescence-of-technology.

43. Véase Nicolas Bontigui y Dylan Patel, «De los tokens a las hamburguesas: un enfrentamiento en torno a la huella hídrica», SemiAnalysis, 15 de enero de 2026. El enlace al análisis se encuentra aquí.

44. Protect Our Aquifer, «Superordenador xAI», https://www.protectouraquifer.org/issues/xai-supercomputer.

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50. «Cómo utilizamos el agua», Agencia de Protección Medioambiental. https://www.epa.gov/watersense/how-we-use-water.

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60. Para obtener una explicación de estos métodos, véase «Cuestionarios estadísticos» de la Agencia Internacional de la Energía. https://www.iea.org/statistics-questionnaires-faq.

61. Informe, «Statistical Review of World Energy», The Energy Institute, 2026, p. 81. https://www.energyinst.org/statistical-review.

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63. Erald Kolasi, La física del capitalismo (Nueva York: Monthly Review Press, 2025), pp. 188-189.

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79. Para el factor de eficiencia nuclear, véanse «Cuestionarios estadísticos» de la Agencia Internacional de la Energía. https://www.iea.org/statistics-questionnaires-faq. En cuanto al factor de eficiencia de los combustibles fósiles, véase Peter Taylor et al., «Energy Efficiency Indicators for Public Electricity Production from Fossil Fuels», Agencia Internacional de la Energía, julio de 2008. https://iea.blob.core.windows.net/ assets/acaecb98-4430-4395-a4fa-d1a4d5ccb3d3/EnergyEfficiencyIndicatorsforPublicElectricityProductionfromFossilFuels.pdf.

80. Informe, «Statistical Review of World Energy», The Energy Institute, 2026, p. 23. https://www.energyinst.org/statistical-review.

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82. Foro Económico Mundial, «Metales a gran escala para la IA a gran escala: garantizar la infraestructura de materiales de los centros de datos», » 10 de diciembre de 2025. https://www.weforum.org/stories/2025/12/securing-data-centre-materials/.

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85. Camillo Schmidt-Chiari, «La industria cementera mundial», Gabelli, 23 de octubre de 2025. https://gabelli.com/research/global-cement-industry/.

86. Agencia de Protección Ambiental, «Intensidades de carbono de la industria cementera de EE. UU.», octubre de 2021. https://www.epa.gov/system/files/documents/2021-10/cement-carbon-intensities-fact-sheet.pdf.

87. Foro Económico Mundial, «Metales a gran escala para una IA a gran escala: garantizar la infraestructura material de los centros de datos», 10 de diciembre de 2025. https://www.weforum.org/stories/2025/12/securing-data-centre-materials/ .

88. Andy Patrizio, «Gartner: El consumo eléctrico de los centros de datos crecerá un 26 % en 2026», Network World, 7 de julio de 2026. https://www.networkworld.com/article/4193996/gartner-data-center-electricity-consumption-to-grow-26-in-2026.html.

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90. Foro Económico Mundial, «Metales a gran escala para una IA a gran escala: garantizar la infraestructura de materiales de los centros de datos», 10 de diciembre de 2025. https://www.weforum.org/stories/2025/12/securing-data-centre-materials/.

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94. Informe, «Las emisiones de los semiconductores se están disparando: lo que dicen las previsiones sobre la IA, la tecnología 3D NAND y la red eléctrica mundial», Tech Insights, 22 de diciembre de 2025. https://www.techinsights.com/blog/semiconductor-emissions-are-exploding-what-forecast-says-about-ai-3d-nand-and-global-grid.

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97. Resumen ejecutivo, «World Robotics 2025», IFR, 2025. https://ifr.org/img/worldrobotics/Executive_Summary_WR_2025_Industrial_Robots.pdf.

98. Nate Barnett, Dave Costenaro e Ingrid Rohmund, «Impactos directos e indirectos de los robots en la futura demanda eléctrica», », Applied Energy Group. https://www.aceee.org/files/proceedings/2017/data/polopoly_fs/1.3687904.1501159084!/ fileserver/file/790278/filename/0036_0053_000029.pdf.

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108. Brittany L. Smith et al., «Una evaluación actualizada del ciclo de vida de los sistemas solares fotovoltaicos a escala industrial instalados en Estados Unidos», Laboratorio Nacional de Energía Renovable, marzo de 2024. https://docs.nlr.gov/docs/fy24osti/87372.pdf.

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110. Erhan Eren, «Acuerdos de compra de energía (PPA) de gigavatios: cómo el acuerdo entre Google y Total Energies redefinió la adquisición de energía solar por parte de los hiperescaladores en 2026», Enki, 2026. https://enkiai.com/solar/gigawatt-ppas-how-ai-redefined-hyperscaler-energy-in-2026/.

111. Christian Dunn y Chris Freeman, «Las turberas: ¿nuestra mayor fuente de créditos de carbono?», Carbon Management, vol. 2, 2011. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.4155/cmt.11.23.

112. Informe temático, «Las turberas y el cambio climático», Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, 2017. https://iucn.org/resources/issues-brief/peatlands-and-climate-change?hl=en-US.

113. IPCC, «Cambio en el uso del suelo y silvicultura», https://www.ipcc-nggip.iges.or.jp/public/gl/guidelin/ch5ref1.pdf.

114. Heather Keith, Brendan G. Mackey y David B. Lindenmayer, «Reevaluación de las reservas de carbono de la biomasa forestal y lecciones de los bosques con mayor densidad de carbono del mundo», Actas de la Academia Nacional de Ciencias, vol. 106, 14 de julio de 2009. https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.0901970106.

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117. «Factores de emisión de dióxido de carbono, » Our World in Data, https://ourworldindata.org/grapher/carbon-dioxide-emissions-factor.

118. Lynn H. Kaak et al., «Alinear la inteligencia artificial con la mitigación del cambio climático», Nature Climate Change, 2022. https://par.nsf.gov/servlets/purl/10469824.

119. GeSI, «La oportunidad», https://smarter2030.gesi.org/the-opportunity/.

120. Amane Dannouni et al., «Acelerar la acción climática con la IA», Boston Consulting Group, noviembre de 2023. https://web -assets.bcg.com/72/cf/b609ac3d4ac6829bae6fa88b8329/bcg-accelerating-climate-action-with-ai-nov-2023-rev.pdf.

121. Jeffrey B. Dahmus, «¿Pueden las mejoras en la eficiencia reducir el consumo de recursos?», Journal of Industrial Ecology, vol. 18, diciembre de 2014. https://web.mit.edu/ebm/www/Publications/JIE percent20- percent20Dahmus percent20- percent20Can percent20Efficiency percent20Improvements percent20Reduce percent20Resource percent20Consumption percent20- percent202014 percent20copy.pdf

122. Miriam Aczel, et al., « El coste medioambiental del consumo energético de la IA», Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud, Naciones Unidas, 2026. https://collections.unu.edu/eserv/UNU:10647/UNU-INWEH-Report-The_Env_Cost_of_AI-2026.pdf.

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9. Resumen de la guerra en Irán, 3 de noviembre.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/live-israelis-head-polls-netanyahu-fights-political-life

En directo: Según un informe, EE. UU. tiene planes de atacar a Irán ya mañana

Mientras tanto, Trump suspenderá la ayuda anual de 4.000 millones de dólares a Israel

Puntos clave

Un ciudadano indio fallece en un ataque contra un buque frente a las costas de Omán

Jueces franceses investigan una denuncia por crímenes de guerra contra el ejército israelí en el Líbano

El fiscal general de Israel solicita a los servicios de inteligencia pruebas sobre las denuncias de fraude electoral

Actualizaciones en directo

Irán inaugura un centro de entrenamiento militar en Teherán y planea formar a un millón de voluntarios

Hace 1 hora

Irán ha inaugurado un tercer centro de entrenamiento militar en Teherán y ha anunciado planes para formar a un millón de voluntarios paramilitares en todo el país, según ha informado la agencia de noticias semioficial ISNA.

El anuncio se produce en medio de los temores a un nuevo conflicto con EE. UU. e Israel.

Miembros de los Basij, una fuerza paramilitar afiliada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, asistieron a la inauguración. En agosto y septiembre se inauguraron otros dos centros en Teherán.

Un ciudadano indio fallece en un ataque contra un buque frente a las costas de Omán

Hace 2 horas

Un objeto aéreo no identificado impactó el lunes contra un buque mercante frente a las costas de Omán, causando la muerte de un ciudadano indio, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India.

El ministerio indicó que otras 13 personas fueron rescatadas.

En los últimos ocho meses de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, unas dos docenas de marineros han perdido la vida en ataques contra más de 120 buques mercantes en el estrecho de Ormuz.

Senegal detiene a un activista por protestar contra la participación israelí en los Juegos Olímpicos de la Juventud

Hace 2 horas

Grupos de la sociedad civil senegalesa reclaman la puesta en libertad de un activista pro-palestino después de que este criticara al Gobierno por acoger a atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se están celebrando actualmente en este país de África Occidental.

Amadou Sarang Diallo, de 27 años, fue detenido el viernes tras publicar un vídeo en TikTok en el que condenaba la participación de Israel en los Juegos, según informaron activistas a Middle East Eye.

Los Juegos Olímpicos de la Juventud comenzaron el 31 de octubre y está previsto que se prolonguen hasta el 13 de noviembre, con la participación de cerca de 2.700 atletas de todo el mundo.

Se trata del primer evento olímpico de cualquier tipo que tiene lugar en el continente africano.

Más información: Senegal detiene a un activista por protestar contra la participación israelí en los Juegos Olímpicos de la Juventud

Según se ha informado, el activista pro-palestino Amadou Sarang Diallo fue detenido el lunes por una publicación en las redes sociales (Imagen cedida/MEE)

El fiscal general de Israel solicita a los servicios de inteligencia que aporten pruebas de fraude electoral

Hace 3 horas

La fiscal general de Israel pidió el martes a la agencia de inteligencia Shin Bet que informara sobre el avance de su investigación sobre las denuncias de fraude electoral presentadas por partidos de ciudadanos palestinos de Israel, afirmando que aún no se había presentado ninguna prueba.

«Si el Shin Bet o cualquier otra autoridad dispone de pruebas que justifiquen la apertura de una investigación, se le invita a presentarlas», declaró Gali Baharav-Miara, según un comunicado enviado a los medios de comunicación por su portavoz.

Un petrolero, alcanzado por dos proyectiles desconocidos frente a las costas de Omán, según la UKMTO

Hace 4 horas

Un petrolero fue alcanzado por dos «proyectiles desconocidos» a catorce millas náuticas al noreste de Lima, en Omán, según informó el martes la Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO).

La UKMTO señaló que, hasta el momento, no se han registrado víctimas ni se ha informado de ningún impacto medioambiental.

Opinión: Cómo una derrota electoral desencadenó un aluvión de racismo contra los palestinos

Hace 4 horas

El día antes de las elecciones israelíes, caminaba por un barrio acomodado y arbolado de Jerusalén Oeste, a cinco minutos de la residencia oficial del presidente Isaac Herzog.

Me dirigía a entrevistar a un experto en ciudadanos palestinos de Israel, de quienes se esperaba que votaran en gran número por primera vez.

Tres niños —que no debían de tener más de siete u ocho años— saltaron de los toboganes de un parque infantil y corrieron hacia mí.

Uno de ellos me preguntó a quién iba a votar. Una pregunta curiosa, pensé, viniendo de unos niños.

Leer más: Cómo una derrota electoral desencadenó una oleada de racismo contra los palestinos Artículo de opinión de Lubna Masarwa

Manifestantes de derecha se reúnen en apoyo del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien no logró obtener la mayoría en las elecciones israelíes, en Tel Aviv el 31 de octubre de 2026 (Jack Guez/AFP)

Estados Unidos tiene planes de atacar a Irán ya mañana, según un informe

Hace 4 horas

El Mando Central de EE. UU. tiene un plan para atacar a Irán a partir del miércoles, tras las elecciones de mitad de legislatura estadounidenses y cuando tres portaaviones se encuentren en la región, según funcionarios estadounidenses, informó The New York Times.

El margen de tiempo es reducido, ya que uno de los portaaviones debe regresar a casa a principios de noviembre y las noches sin luna ofrecen condiciones favorables para los ataques, según el informe.

Algunos miembros del gabinete desean más tiempo para aplicar sanciones y un bloqueo estadounidense, alegando que la presión económica acabaría por derrocar al Gobierno de Irán. Otros funcionarios ven pocas perspectivas de que este se derrumbe sin nuevos ataques, según el informe.

Más información sobre la reacción de los funcionarios israelíes ante el anuncio de Trump sobre la ayuda estadounidense

Hace 5 horas

Funcionarios israelíes del Ministerio de Hacienda declararon el martes que les había sorprendido el anuncio de Trump, según informó el Times of Israel, citando al sitio web de noticias Walla.

«No se presentó ningún documento oficial desde la Oficina del Primer Ministro en relación con el cese de la ayuda», declaró un funcionario al sitio web.

«El ministerio era consciente de la intención de ponerle fin, pero le sorprendió que se hiciera de forma inmediata».

Según se informa, los funcionarios del Ministerio de Defensa y el ejército también se mostraron sorprendidos por el anuncio.

Exgenerales israelíes condenan la violencia de los colonos y ayudan a los agricultores palestinos

Hace 5 horas

Un grupo de altos mandos militares israelíes retirados ayudó el martes a los agricultores palestinos a recolectar aceitunas, en un gesto de solidaridad en medio de un recrudecimiento de la violencia de los colonos extremistas dirigida contra los palestinos en la Cisjordania ocupada.

«Cuando veo lo que está ocurriendo aquí, cuando veo llegar a estos tipos… y golpear a mujeres y niños, me recuerda las historias que me contaban mis padres de la época en que el pueblo judío sufría», afirmó el exgeneral de división Eyal Ben-Reuven, quien comparó los ataques de los colonos con los pogromos.

Ben-Reuven explicó que comenzó a organizar un grupo de unos 30 altos mandos militares —entre ellos seis generales— hace varios meses, tras el aumento de la violencia de los colonos que, según muchos palestinos, es tolerada por el ejército israelí.

«La ocupación es el principal problema de la sociedad israelí. Creo que debemos abordarlo. No podemos ignorarlo. Debemos intentar resolverlo junto con los palestinos», afirmó el ex coronel Doron Meinert.

Información de Reuters

Irán califica de «insuficiente» la propuesta de alto el fuego de EE. UU. mientras se informan de ataques en la isla de Qeshm

Hace 6 horas

Irán puso en duda el martes las posibilidades de alcanzar un acuerdo con EE. UU., después de que este país llevara a cabo ataques aéreos contra la isla iraní de Qeshm, lo que deja en el aire el destino de las negociaciones de última hora entre ambas partes.

Los ataques aéreos, que tuvieron lugar a última hora del lunes, se produjeron después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmara que no tenía previsto atacar a Irán tras las elecciones de mitad de mandato y expresara su esperanza de alcanzar un acuerdo. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que se podría llegar a un acuerdo y que el Gobierno estaba «autorizado» a renovar la tregua.

Sin embargo, el martes, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, el general de división Mohsen Rezaei, rechazó una oferta transmitida a Teherán por parte de los negociadores qataríes.

Más información: Irán califica de «insuficiente» la propuesta de alto el fuego de EE. UU. mientras se informan de ataques en la isla de Qeshm

Una fotografía tomada el 30 de abril de 2023 muestra una vista general de la isla iraní de Qeshm (Atta Kenare/AFP)

Jueces franceses investigan una denuncia por crímenes de guerra contra el ejército israelí en el Líbano

Hace 6 horas

Francia ha abierto una investigación judicial sobre una denuncia por crímenes de guerra relacionada con un ataque israelí contra un edificio residencial en el Líbano, según informó un abogado a la AFP este martes.

El artista franco-libanés Ali Cherri, cuyos padres fallecieron en el ataque de Beirut de 2024, presentó este año la denuncia como parte civil ante la Federación Internacional de Derechos Humanos, explicó la abogada de Cherri, Clémence Bectarte.

La unidad de crímenes contra la humanidad del Tribunal Judicial de París ha designado a dos jueces de instrucción para el caso, añadió, y calificó la medida como «una primicia».

Ataques aéreos israelíes alcanzan el distrito libanés de Bint Jbeil

Hace 6 horas

Los ataques aéreos israelíes alcanzaron las afueras de la localidad de Aita al-Jabal, en el distrito de Bint Jbeil, al sur del Líbano, con fuego de artillería, según informó la Agencia Nacional de Noticias.

Las fuerzas israelíes también abrieron fuego con ametralladoras hacia la entrada de Kunin, una localidad del mismo distrito, según el informe.

El Ministerio de Hacienda israelí no tenía conocimiento de planes para poner fin a la ayuda militar estadounidense: Informe

Hace 7 horas

El Ministerio de Hacienda de Israel no tenía conocimiento de ningún plan para poner fin de forma inmediata a la ayuda militar estadounidense antes del anuncio del presidente Donald Trump el martes, según el Canal 12 de Israel.

Se esperaba que los 3.800 millones de dólares de ayuda militar anual de EE. UU. constituyeran una fuente significativa de financiación para el presupuesto de defensa de Israel en 2027 y 2028, según informó el corresponsal de economía del Canal 12, Yuval Sade, en una publicación en X.

Los guardias de prisiones israelíes «dispararon nueve veces a destacados detenidos palestinos»

Hace 8 horas

Los guardias de prisiones israelíes dispararon e hirieron nueve veces el mes pasado al destacado detenido palestino Hassan Salameh, según han afirmado su prometida y una organización de defensa de los derechos de los presos.

La agresión a Salameh, de 55 años, se produjo después de que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, irrumpiera en su celda y se grabara a sí mismo amenazando con matarlo.

La Sociedad de Presos Palestinos (PPS), que supervisa las condiciones de los detenidos palestinos, afirmó que recibió información sobre la agresión tras la visita que un abogado realizó a Salameh el lunes.

Más información: «Los guardias de prisiones israelíes dispararon nueve veces a destacados detenidos palestinos»

Un niño palestino sostiene una fotografía enmarcada de Hassan Salameh durante una protesta contra la ley israelí de pena de muerte para los palestinos en la ciudad de Gaza, el 31 de marzo (Reuters/Dawoud Abu Alkas)

El israelí Eisenkot afirma que el recorte de la ayuda estadounidense demuestra que Netanyahu «debe ser sustituido»

Hace 8 horas

El candidato de la oposición israelí, Gadi Eisenkot, declaró el martes que la supresión gradual de la ayuda estadounidense al país, anunciada por el presidente Donald Trump, demostraba que el primer ministro Benjamin Netanyahu debe dimitir.

«El hecho de que las fuerzas de defensa israelíes se enteren de un cambio en nuestra relación estratégica a través de los medios de comunicación, al mismo tiempo que la opinión pública israelí, demuestra lo peligrosa que es la conducta de Benjamin Netanyahu. Ya no se puede confiar en él y debe ser sustituido», afirmó Eisenkot en un comunicado.

El ministro de Defensa saudí y Hegseth analizan los últimos ataques huzíes

Hace 8 horas

El ministro de Defensa saudí, Khalid bin Salman, y el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, analizaron las medidas para aliviar las tensiones en el Golfo durante una conversación telefónica, según informó la Agencia de Prensa Saudí.

Ambos también abordaron los ataques huzíes contra Arabia Saudí y la cooperación en materia de defensa, según el comunicado de la agencia.

El Tribunal Supremo del Reino Unido tramitará un recurso histórico sobre la prohibición de «Palestine Action»

Hace 10 horas

El Gobierno británico defenderá su decisión de prohibir «Palestine Action» ante el Tribunal Supremo del Reino Unido, en un caso histórico que sigue poniendo a prueba los límites de la legislación antiterrorista británica, la libertad de expresión y el derecho a manifestarse.

El recurso, que comienza el miércoles y se prevé que dure dos días, se produce en medio de un creciente malestar social y de la represión policial en toda Gran Bretaña en relación con la prohibición de «Palestine Action».

Una parte de las actuaciones se celebrará a puerta cerrada debido al carácter de seguridad nacional de las pruebas.

Durante el fin de semana, la policía detuvo a cientos de manifestantes frente a la embajada de EE. UU. en Londres y Edimburgo por llevar pancartas en las que se leía «Me opongo al genocidio, apoyo a Palestine Action».

Desde que el Gobierno prohibió a «Palestine Action» en 2025, esta declaración de seis palabras se ha convertido en un grito de guerra y ha provocado que 4.000 personas se enfrenten a la detención en virtud de la Ley contra el Terrorismo del Reino Unido, entre ellas abogados de derechos humanos, activistas de edad avanzada y supervivientes del Holocausto.

Más información: El Tribunal Supremo del Reino Unido tramitará un recurso histórico sobre la prohibición de «Palestine Action»

Jefe de seguridad iraní: la respuesta de EE. UU. a las exigencias «no es convincente»

Hace 9 horas

La respuesta de EE. UU. a las exigencias de Irán no fue convincente, afirmó el martes el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, en una publicación en X, añadiendo que Washington «debe abordar de forma plena y explícita las siete condiciones de Irán».

«Solo en ese caso se reabrirá el estrecho de Ormuz», declaró Rezaei en X.

Ambas partes están tratando de alcanzar un acuerdo para reanudar las negociaciones y reabrir el estrecho de Ormuz.

Información de Reuters

Trump afirma que «no pretende matar a mucha gente» en Irán

Hace 10 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha afirmado que «no pretende matar a mucha gente» en Irán, tras lo que describió como un «ataque menor» contra la isla de Qeshm, más que como una reanudación de la guerra.

«Mire, no pretendo, ya sabe, matar a mucha gente, pero si tenemos que hacerlo, lo haremos», declaró Trump a Fox News.

«Los tenemos totalmente donde queremos. Podríamos acabar con ellos, o podríamos ser amables y dejar vivir a miles de personas que morirían en una guerra», afirmó.

Trump afirma que tiene previsto recortar miles de millones de dólares en ayudas a Israel

Hace 11 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha declarado que las ayudas de Washington a Israel finalizarán a finales de año, aunque el país podrá seguir comprando sus propias armas.

«Bibi Netanyahu y yo hemos acordado que daremos a Israel 4 000 millones de dólares al año, y hace meses acordamos que íbamos a dejar de hacerlo», declaró a Fox News.

«Así pues, es un gasto inútil, porque ya hemos acordado que, a finales de este año, dejaremos de pagar a Israel», señaló.

Añadió que Washington seguirá «ayudando a Israel si lo necesita» y que este podrá comprar armas o «lo que quiera».

Un ataque israelí en Jan Yunis, en Gaza, deja tres muertos y varios heridos

Hace 12 horas

Tres palestinos han fallecido y varios más han resultado heridos en un ataque con drones israelíes al oeste de Jan Yunis, en el sur de Gaza, según informa Wafa, citando fuentes médicas.

Las fuerzas israelíes matan a 19 palestinos en tres días de ataques en Gaza

Hace 12 horas

Las fuerzas israelíes han matado a 19 palestinos en la Franja de Gaza desde el sábado, según el Ministerio de Sanidad palestino.

El ministerio informó el martes por la tarde de que seis personas habían perdido la vida en las últimas 24 horas, tras las 13 muertes registradas durante el fin de semana.

Un palestino falleció a causa de sus heridas el martes por la mañana después de que las fuerzas israelíes bombardearan el campamento de desplazados en el que se alojaba, en Khan Yunis.

Otro perdió la vida en un ataque aéreo dirigido contra un grupo de personas en la Universidad de Ciencias Aplicadas (UCAS) de Khan Yunis.

Los ataques israelíes contra escolares y estudiantes universitarios en toda la Franja de Gaza han aumentado en las últimas semanas, tras el inicio del nuevo curso académico.

Más información: Las fuerzas israelíes matan a 19 palestinos en tres días de ataques en Gaza

Un portavoz militar israelí niega la implicación en el ataque a la isla de Qeshm

Hace 13 horas

Un portavoz militar israelí ha declarado a la AFP que Israel no estuvo implicado en los supuestos ataques estadounidenses contra la isla iraní de Qeshm.

Un ataque aéreo israelí mata a agentes de policía cerca de Khan Younis, según el Ministerio de Gaza

Hace 13 horas

El Ministerio del Interior de Gaza informa de que varios agentes de policía han resultado muertos y heridos en un ataque aéreo israelí cerca de la ciudad meridional de Khan Younis.

Esto se produce después de que el Ministerio instara a la comunidad internacional a «tomar medidas urgentes y ejercer presión» sobre Israel para que ponga fin a la matanza de policías.

El IRGC afirma que tres petroleros explotaron tras chocar contra minas navales en el estrecho de Ormuz

Hace 13 horas

La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha afirmado que tres petroleros han explotado tras chocar con minas navales en el estrecho de Ormuz. La IRGC ha señalado que los petroleros intentaban cruzar el estrecho sin permiso de Teherán.

Ha añadido que los buques habían desactivado sus sistemas de geolocalización mientras cruzaban la parte sur del estrecho. Por el momento no se han registrado víctimas.

Gaza: El fuego indiscriminado israelí mata y aterroriza a familias desplazadas

Hace 14 horas

Tras terminar sus deberes, Fátima al-Bayouk salió a jugar con sus primos frente a la casa de su abuela en Deir al-Balah, en el centro de Gaza, cuando una bala israelí le alcanzó en el cuello.

Momentos después, la niña palestina de ocho años regresó a casa temblando, con la camiseta empapada de sangre. Gritó que habían disparado a su prima, sin darse cuenta de que ella misma había resultado herida.

La bala se le había alojado en el pulmón. Tras una semana en el hospital, falleció a causa de sus heridas.

Para su abuela, Safia Abo Amra, Bayouk —la única superviviente de su familia más cercana tras un anterior ataque aéreo israelí— era mucho más que una nieta. Se había convertido en su compañera más cercana y en el centro de su vida.

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/qatari-fm-spokesman-only-path-forward-diplomacy

Hace 14 horas

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar, Majed al-Asari, ha afirmado que continúan los esfuerzos de mediación entre EE. UU. e Irán, y ha subrayado que la única vía para avanzar es la diplomacia.

Advirtió de que la reanudación de las hostilidades corría el riesgo de hacer fracasar las negociaciones, y añadió que todos los Estados del CCG coinciden en que no se debe permitir que el conflicto se agrave aún más.

Asimismo, denunció las amenazas contra buques cataríes y destacó que la libertad de navegación no es negociable.

Un palestino fallece a causa de las heridas sufridas en un ataque israelí en Jan Yunis

Hace 14 horas

Un palestino ha fallecido a causa de las heridas sufridas en un ataque israelí contra Jan Yunis, en el sur de Gaza, según informa Wafa citando fuentes médicas.

Según dichas fuentes, Imad Omar Ahmed Radi, de 39 años, falleció a causa de las heridas sufridas en el bombardeo israelí del barrio de Al-Hayy al-Yabani, al noroeste de Jan Yunis.

Actualización matutina

Hace 17 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

Estas son las últimas novedades:

  • Se ha confirmado que el ejército estadounidense fue el responsable de los ataques perpetrados durante la noche en la isla de Qesh y en Bandar Lengeh, en el sur de Irán. Los ataques se producen a pesar de las declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, en las que afirmaba que no lanzaría ataques contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato.
  • El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Washington podría verse obligado a «atacar» un complejo nuclear subterráneo sospechoso en Irán, conocido como Pickaxe Mountain, si no se alcanza un acuerdo. «Quizá tengamos que atacar Pickaxe; podemos hacerlo en una hora, tan pronto como queramos, en cualquier momento que queramos», declaró Trump a Fox News. Trump tampoco descartó la posibilidad de reanudar la guerra contra Irán.
  • Un portavoz militar iraní ha advertido de que cualquier nueva ofensiva por parte de EE. UU. se enfrentará a una respuesta «más dura y amplia» en comparación con las represalias anteriores de Teherán. Afirmó que, si estallara una nueva guerra, «la geografía del conflicto no se limitaría a la región de Asia Occidental», y añadió que «las instalaciones, el equipamiento, el personal y los intereses de EE. UU. en cualquier lugar a su alcance podrían convertirse en objetivos».
  • El presidente del Parlamento iraní y principal negociador en las conversaciones con EE. UU. afirmó que la pelota estaba en el tejado de Washington para «evitar la guerra». «Los países de la región deben saber que, al igual que la República Islámica de Irán está preparada para la batalla con el dedo en el gatillo, también ha ofrecido a la parte estadounidense una respuesta contundente y racional», declaró Mohammad Bagher Ghalibaf en un discurso televisado.
  • El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, indicó que las conversaciones entre Teherán y Arabia Saudí siguen en curso. «En mi entrevista con la cadena Al Jazeera, afirmé que no albergamos ninguna hostilidad hacia los países del Consejo de Cooperación del Golfo, que valoramos el papel positivo desempeñado por Catar y Omán, y que continuamos el diálogo con Arabia Saudí», señaló en una publicación en X.
  • El ejército yemení afirmó que había lanzado 951 operaciones contra posiciones huzíes en las últimas 24 horas, en el marco de la «Operación Amanecer de Yemen». El portavoz del ejército, Majed al-Nuzaili, afirmó en una publicación en X que las operaciones habían «neutralizado» a unos 332 comandantes de campo y combatientes huzíes.
  • Un ciudadano indio falleció tras un ataque contra un buque mercante cerca de Limah, en Omán, según informó el martes el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India. De los 14 ciudadanos indios que se encontraban a bordo del MSV AL JUSUFI, 13 fueron rescatados tras el incidente ocurrido el lunes.

El acuerdo entre Irán y EE. UU. sigue estando fuera de alcance, según un alto cargo iraní

Hace 17 horas

Irán y EE. UU. están lejos de alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto, según declaró el martes un alto funcionario iraní a Reuters.

El funcionario añadió que Teherán no aceptaría las «exigencias excesivas» de Washington.

El negociador jefe de Irán afirma que la pelota está en el tejado de EE. UU. para «evitar la guerra»

Hace 18 horas

El presidente del Parlamento iraní y negociador jefe en las conversaciones con EE. UU. afirmó que la pelota estaba en el tejado de Washington para «evitar la guerra».

«Los países de la región deben saber que, al igual que la República Islámica de Irán está preparada para la batalla con el dedo en el gatillo, también ha dado a la parte estadounidense una respuesta contundente y racional», declaró Mohammad Bagher Ghalibaf en un discurso televisado.

«Ahora le toca a Estados Unidos evitar la guerra».

Trump afirma que EE. UU. podría tener que «atacar» la «Montaña del Pico» iraní si no se alcanza un acuerdo

Hace 18 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Washington podría verse obligado a «atacar» un complejo nuclear subterráneo sospechoso en Irán, conocido como «Pickaxe Mountain», si no se alcanza un acuerdo.

«Quizá tengamos que atacar Pickaxe; podemos hacerlo en una hora, tan pronto como queramos, en cualquier momento que queramos», declaró Trump a Fox News.

Trump tampoco descartó la posibilidad de reanudar la guerra contra Irán, y afirmó: «Podría suceder si no llegan a un acuerdo, pero ellos desean llegar a un acuerdo con todas sus fuerzas y hay muchas posibilidades de que lo consigamos».

«Si puedo llegar a un acuerdo, prefiero hacerlo; [eso] salvaría muchas vidas», añadió.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de la India confirma la muerte de un ciudadano en un ataque a un buque cerca de Omán

Hace 19 horas

Un ciudadano indio falleció tras un ataque a un buque mercante cerca de Limah, en Omán, según informó este martes el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India.

De los 14 ciudadanos indios que se encontraban a bordo del MSV AL JUSUFI, 13 fueron rescatados tras el incidente ocurrido el lunes.

El iraní Araghchi afirma que las conversaciones con Arabia Saudí siguen en curso

Hace 19 horas

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, indicó que las conversaciones entre Teherán y Arabia Saudí siguen en curso.

«En mi entrevista con la cadena Al Jazeera, afirmé que no albergamos ninguna hostilidad hacia los países del Consejo de Cooperación del Golfo, que valoramos el papel positivo desempeñado por Catar y Omán, y que continuamos el diálogo con Arabia Saudí», declaró en una publicación en X.

«Nuestro objetivo es alcanzar nuevos acuerdos de seguridad regional llevados a cabo por los propios países de la región, al margen de cualquier presencia militar extranjera».

Irán advierte a EE. UU. de una respuesta «más dura y amplia» ante cualquier agresión

Hace 19 horas

Un portavoz militar iraní ha advertido de que cualquier nuevo ataque por parte de EE. UU. recibirá una respuesta «más dura y amplia» en comparación con las represalias anteriores de Teherán.

Afirmó que, si estallara una nueva guerra, «la geografía del conflicto no se limitaría a la región de Asia Occidental», y añadió que «las instalaciones, el equipamiento, el personal y los intereses de EE. UU. en cualquier lugar a su alcance podrían convertirse en objetivos».

Un diputado palestino acusa a Netanyahu de recurrir a tácticas de chivo expiatorio en relación con la participación electoral árabe

Hace 20 horas

James Schneider, de Middle East Eye, habla con Ofer Cassif, miembro del Knesset israelí, quien afirma que las acusaciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y sus aliados sobre injerencia extranjera y fraude electoral son tácticas típicas utilizadas por un «dictador» derrotado.

Cassif añadió que Netanyahu está recurriendo a la incitación y a la búsqueda de chivos expiatorios para mantener su control del poder, y calificó las acusaciones dirigidas contra los ciudadanos palestinos árabes de «calumnia racista».

Las fuerzas gubernamentales yemeníes afirman haber logrado avances en Lahij

Hace 20 horas

El Gobierno yemení, reconocido internacionalmente, afirma que sus tropas han recuperado posiciones que estaban en manos de los huzíes en la provincia de Lahij, situada al suroeste del país.

«Nuestras fuerzas armadas han logrado recuperar posiciones en la zona de al-Khazzan al-Ahmar, en el frente de al-Nusayrah, dentro del subdistrito de al-Sawalihah, en el distrito de al-Maqatirah, al norte de la provincia de Lahij, y han repelido a las milicias huzíes», declaró el centro de prensa de las fuerzas gubernamentales.

El ejército yemení afirma haber lanzado cerca de 1.000 operaciones contra objetivos huzíes durante el último día

Hace 22 horas

El ejército yemení ha declarado que ha lanzado 951 operaciones contra posiciones huzíes en las últimas 24 horas, en el marco de la «Operación Amanecer de Yemen».

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/yemeni-government-forces-launch-strikes-houthi-positions-west-taiz

Hace 23 horas

Las fuerzas pertenecientes al Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente han llevado a cabo ataques aéreos contra posiciones huzíes al oeste de Taiz.

El portavoz militar afirmó que los aviones de combate atacaron vehículos militares del movimiento en la zona de Jabal Habashi, lo que provocó la muerte de combatientes huzíes.

Por su parte, medios afines a los huzíes informaron de que un ataque al norte de Taiz tuvo como objetivo una fábrica de calzado de plástico, causando la muerte de tres personas y heridas a otras ocho.

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