Miscelánea 9/12/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Geopolítica del Golfo de Bengala
2. Boletín del Tricontinental sobre Palestina
3. Echar a los EEUU de Irak
4. Perplejidad ante el genocidio.
5. Elecciones en Egipto
6. El temor en Jordania al Gran Israel
7. Más allá del ojo por ojo
8. Entrevista a Pappé
9. El despropósito de la COP 28
10. Resumen de la guerra en Palestina, 8 de diciembre

1. Geopolítica del Golfo de Bengala

Sigo perdido con la situación política en Myanmar. Bhadrakumar la analiza desde la perspectiva india y ante la aparición de Putin por la zona.

https://www.indianpunchline.

Posted on diciembre 8, 2023 by M. K. BHADRAKUMAR
Convergencia indio-rusa en el golfo de Bengala
El momento oportuno lo es casi todo en diplomacia a la hora de llevar a cabo estrategias de política exterior. Las consultas celebradas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de India con dos de sus países vecinos más importantes, Bangladesh y Myanmar, durante los últimos quince días, constituyen una señal significativa. En el volátil entorno internacional, arrojan luz sobre dónde residen los intereses estratégicos de India.
Las relaciones de India con Bangladesh y Myanmar pueden parecer como la tiza y el queso, pero las similitudes no faltan. Si el leitmotiv de las relaciones con Bangladesh reside en el desarrollo, el comercio y la conectividad -y, por supuesto, en unos valores sociales y culturales profundamente arraigados-, cuando se trata de Myanmar, el locus reside en los intereses vitales de seguridad nacional de India y en la conectividad.
Ambos países repercuten en la seguridad y la estabilidad de la región nororiental de India, cuya integración sigue siendo una labor en curso tras 75 años de independencia. Asimismo, Myanmar y Bangladesh son objeto de rivalidades entre grandes potencias cuyo resultado tendrá implicaciones de gran alcance en la geopolítica de la región. La postura de Estados Unidos, que por un lado se inmiscuye en el proceso electoral de Bangladesh y, por otro, apoya encubiertamente un cambio de régimen en Myanmar, sitúa a India en la misma línea que China y Rusia.
En pocas palabras, una derrota del gobierno de Sheikh Hasina en las elecciones del 7 de enero en Bangladesh o el ascenso de tendencias divisionistas que desafíen la unidad y la integridad de Myanmar tendrán consecuencias perjudiciales para India. Cabe destacar que las consultas del Ministerio de Asuntos Exteriores con Bangladesh (24 de noviembre) se celebraron cuando este país debía presentarse a las elecciones, mientras que las consultas con Myanmar (6 de diciembre) no se programaron en absoluto, a pesar de las predicciones apocalípticas del colapso del ejército de Myanmar a manos de grupos étnicos insurgentes y militantes «prodemocráticos» respaldados por los Cinco Ojos.
Las consultas con Myanmar implicaban, como mínimo, que India no comparte el alarmismo de los Cinco Ojos de que «la junta podría estar abocada a la derrota si continúa el empuje rebelde». De hecho, el único mensaje que se desprende de la lectura india es que todo sigue igual entre Nueva Delhi y la capital de Myanmar, Naypyidaw, siendo la «situación a lo largo de la frontera y la seguridad» la principal prioridad.
Curiosamente, en vísperas de las consultas de Exteriores, una delegación interministerial de alto nivel encabezada por el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolay Patrushev, visitó Myanmar. La agencia de noticias Tass informó de que las conversaciones versaron sobre «la cooperación entre los organismos encargados de hacer cumplir la ley, los servicios especiales y los ministerios de Defensa, centrándose en garantizar el orden público y el Estado de Derecho, las medidas antiterroristas y el análisis de los canales y fuentes de financiación de las organizaciones terroristas».
Los Consejos de Seguridad de Rusia y Myanmar firmaron un memorando de cooperación durante la visita de Patrushev. Al término de las consultas de seguridad entre Rusia y Myanmar, se firmó un memorando de cooperación entre los consejos de seguridad. En él se confirmó la disposición a una cooperación diversificada entre los organismos de seguridad de Rusia y Myanmar, así como a consultas e intercambios de opiniones periódicos sobre cuestiones de seguridad nacional, regional e internacional.»
El comunicado destacó que en la delegación de Patrushev estaban representados funcionarios del Ministerio de Defensa de Rusia, del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y representantes de los ministerios de Desarrollo Económico, Industria y Comercio, Energía y Agricultura. Patrushev, máximo responsable de seguridad del Kremlin, fue recibido por el general Min Aung Hlaing, presidente del Consejo de Administración del Estado. (Durante el periodo transcurrido desde la toma del poder por los militares en febrero de 2021, el general Min Aung Hlaing ha visitado Moscú en tres ocasiones).
El mes pasado, Myanmar y Rusia celebraron un ejercicio naval conjunto de tres días, el primero de este tipo. Los buques antisubmarinos rusos Admiral Tributs y Admiral Panteleev llegaron al puerto de Thilawa, cerca de Yangon, antes de las maniobras. Las maniobras en el golfo de Bengala suscitaron gran interés a escala regional e internacional.
Los analistas afirman que India no ve con malos ojos que Rusia, su viejo aliado y mayor proveedor de material de defensa, intensifique su presencia en su vecindad marítima, a pesar de la creciente colaboración de Nueva Delhi con Estados Unidos, Japón y Australia para contrarrestar la creciente presencia china en aguas estratégicas. Haciendo caso omiso de la presión de sus socios occidentales, Nueva Delhi ha mantenido su relación de décadas con Moscú y ha adoptado una postura neutral en la guerra de Ucrania.»

El ejercicio naval se programó durante la visita a Naypyidaw del jefe de la Armada rusa, almirante Nikolai Yevmenov, quien, curiosamente, es licenciado por la Escuela Naval Superior de Navegación Submarina Lenin Komsomol y había servido casi en su totalidad en las formaciones de submarinos nucleares de la Flota rusa del Pacífico. El general Min Aung Hlaing recibió al almirante.
Está claro que Rusia vuelve a Myanmar a lo grande. El jueves, Radio Free Asia, financiada por el gobierno de Estados Unidos y promotora de los grupos insurgentes en Myanmar, publicó un comentario extraordinario sobre la profundización de los lazos entre Rusia y Myanmar, titulado Pariahs in arms: Russia finds an ally in military-run Myanmar, que repasa la larga historia de las relaciones de la Unión Soviética con Myanmar. Washington está furioso porque Rusia ha aparecido en escena como «aguafiestas» justo cuando el proyecto de cambio de régimen de los Cinco Ojos en Myanmar está mostrando algo de agallas.
La estrategia occidental consiste en abrir de algún modo una vía para que el ejército de Myanmar acepte algún tipo de acuerdo de reparto de poder con los apoderados de los Cinco Ojos. Pero, ¿por qué iban los militares a caer en semejante trampa cuando Rusia les está ofreciendo ayuda?
Es evidente que existe una convergencia ruso-india en relación con la situación de Myanmar. Moscú y Delhi no dan crédito al proyecto de los Cinco Ojos para derrocar al general Min Aung Hlaing. No sólo tratan con los poderes fácticos de Myanmar, sino que también promueven la cooperación bilateral. Intuyen que el proyecto de los Cinco Ojos pretende echar el telón a la era de Aung San Suu Kyi e insertar lateralmente elementos prooccidentales en algún acuerdo de reparto de poder que podría inclinar la geopolítica del golfo de Bengala.
De hecho, Suu Kyi resultó ser la hija de su padre: una nacionalista birmana acérrima que no renunciaría a la soberanía y la independencia de su país. Lo mismo ocurre con Sheikh Hasina. El quid de la cuestión es que Estados Unidos nunca tolera regímenes nacionalistas que apliquen políticas exteriores independientes.
Si el proyecto de Occidente en Myanmar y Bangladesh tiene éxito, las consecuencias serán muy graves para los Estados ribereños del golfo de Bengala. Las actuales dificultades de India con Canadá y Estados Unidos parecerán un picnic en comparación. Tomemos, por ejemplo, los discursos sobre el abortado asesinato de Pannun.
Por un lado, algunas voces cantan canciones de cuna, adormeciéndonos en la complacencia de que EE.UU. e India están «saliendo» y, habiéndose «mudado juntos» recientemente, es de esperar que los dos socios con «hábitos diferentes» estén simplemente intentando averiguar «adónde va esto». Por otro lado, voces vinculadas al establishment de seguridad estadounidense se han acercado tentadoramente a insinuar que la supuesta implicación india en el atentado contra la vida del propagandista khalistani podría reflejar un cambio en el statecraft indio .
Rusia comprende lo que está en juego en la geopolítica del Golfo de Bengala y tiene claro dónde están sus intereses en la correlación de fuerzas, al tiempo que hace retroceder la presión estadounidense tanto sobre Bangladesh como sobre Myanmar. En un contexto estratégico tan complejo, la reanudación de la cumbre anual ruso-india se ha convertido en una necesidad estratégica. Su puntuación llena la geopolítica de la región de una entonación silenciosa. ¿No vivimos en un mundo de fantasía, un mundo de ilusión? La gran tarea de la diplomacia es encontrar la realidad.

2. Boletín del Tricontinental sobre Palestina

El último boletín de Prashad para el Instituto Tricontinental va, de nuevo, sobre Palestina.

https://thetricontinental.org/

Tus enemigos destruyeron una Palestina; mis heridas poblaron muchas Palestinas | Boletín 49 (2023)
diciembre 7, 2023

Queridos amigos y amigas,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

La indecencia de la expresión “pausa humanitaria” es evidente. No hay nada humanitario en un breve interludio entre episodios de violencia horrenda. No hay una verdadera “pausa”, simplemente la calma antes de que continúe la tormenta. Estamos asistiendo a la burocratización de la inmoralidad, al uso de viejas palabras con gran significado (“humanitario”) y a su reducción a nuevas frases vacías que traicionan sus significados originales. Antes de que pudieran limpiarse los escombros de las primeras rondas de bombas israelíes, los bombardeos se reanudaron con la misma ferocidad que antes.

La palabra “humanitario” ha sido gravemente maltratada por Occidente. Quizá recuerden otra expresión, “intervención humanitaria”, que se utilizó para encubrir la destrucción de Libia en 2011, después de que la legitimidad de la intervención militar occidental quedara destruida por la invasión ilegal de Irak en 2003. Para rehabilitar esta legitimidad, Occidente empujó a las Naciones Unidas a celebrar una conferencia que dio lugar a una nueva doctrina, la Responsabilidad de Proteger (RDP), que, aunque pretende “garantizar que la comunidad internacional nunca más deje de detener los crímenes atroces masivos de genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad”, en cambio, proporcionó a Occidente un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU (en virtud del Capítulo VII de la Carta de la ONU) para el uso de la fuerza. El ataque a Libia en 2011 se produjo al amparo de esta doctrina. Se utilizó el pretexto del humanitarismo para destruir el Estado libio y sumir al país en lo que parece ser una guerra civil permanente. Nunca ha habido ni siquiera un dejo de RDP cuando se trata del bombardeo israelí de Gaza (ni en 2008-09, ni en 2014, ni ahora).

No parece importar que Israel haya desplazado y asesinado a más personas palestinas desde el 7 de octubre que las que fueron desplazadas y asesinadas en la Nakba (‘Catástrofe’) de 1948. Si la palabra “humanitario” significaba algo en 1948, ciertamente no significa mucho ahora.

A medida que aumenta el número de muertos y desplazados, crece una sensación de aturdimiento. Comenzó con un centenar de muertos, luego un centenar más, y está aumentando rápidamente a decenas de miles. En Irak, aproximadamente un millón de personas fueron asesinadas por la embestida estadounidense, la magnitud de la muerte y el anonimato que la rodea obligan a tomar distancia del resto del mundo. Es difícil hacerse la idea de estas cifras a menos que haya historias relacionadas con cada una de las personas muertas y desplazadas.

Parte del problema radica en que la división internacional de la humanidad hace injusta la contabilización de la vida humana: ¿se trató con la misma dignidad a las y los palestinos asesinados en Gaza que a las y los israelíes asesinados el 7 de octubre? ¿Tienen el mismo valor sus vidas y sus muertes? La respuesta desigual a estas muertes, junto con la aceptación acrítica de esta desigualdad, sugiere que esta división internacional de la humanidad sigue vigente y no solo es aceptada, sino también perpetuada, por los líderes occidentales, que permiten la muerte de más cuerpos marrones que blancos: estos últimos vistos como valiosos, los primeros vistos como desechables.

Durante la «pausa humanitaria» se produjo una transferencia de rehenes mediante la cual Hamás y las facciones palestinas liberaron a 110 israelíes, mientras que Israel liberó a 240 mujeres y niños palestinos. Las historias de las víctimas israelíes, muchas de ellas residentes en asentamientos cercanos a la valla perimetral de Gaza, y de otros rehenes, como los trabajadores de campo tailandeses y nepalíes, ya son bien conocidas. Las historias de las víctimas palestinas se comentan y se comprenden mucho menos. Igualmente, se ignora el hecho de que después del 7 de octubre, Israel lanzó una campaña masiva para detener a más de 3.000 palestinos, entre ellos casi 200 niños. Hay más palestinos en las cárceles israelíes ahora que antes del 7 de octubre. Solo durante los cuatro primeros días de la tregua, Israel detuvo a casi tantos palestinos como los que liberó mediante la transferencia de rehenes.

Cabe señalar que la mayoría (más de dos tercios) de los palestinos excarcelados de prisiones israelíes nunca han sido acusados de ningún delito y han estado recluidos en régimen de “detención administrativa” en el sistema jurídico militar, lo que significa que están recluidos sin límite de tiempo, “sin juicio [y] sin haber cometido un delito, por considerar que tiene previsto infringir la ley en el futuro”, según la definición de la organización de derechos humanos B’tselem. Algunos de ellos se han perdido en el laberinto del sistema carcelario israelí indefinidamente, sin poder ejercer ni siquiera el derecho más básico de habeas corpus, sin comparecer ante los tribunales, sin acceso a un abogado y sin acceso a las pruebas en su contra. Israel mantiene actualmente recluidos a más de 7.000 presos políticos palestinos, muchos de ellos asociados a facciones de izquierda (como el Frente Popular para la Liberación de Palestina y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina). Más de 2.000 de estos presos se encuentran en detención administrativa.

Muchos de estos presos palestinos son niños. Muchos de ellos pasan años en el sistema israelí, a menudo bajo detención administrativa, incapaces de interponer un recurso para su liberación. Defence for Children International (Palestina) informa que entre 500 y 700 niños son detenidos cada año, y un escalofriante informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) de 2015 demostró que Israel viola plenamente la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1990). El artículo 37 de la Convención dice que “La detención, el encarcelamiento o la prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el período más breve que proceda”. Como demuestran múltiples casos, Israel utiliza las detenciones como medida de primer recurso y retiene a los niños durante largos periodos de tiempo.

Defence for Children International estudió las declaraciones juradas de 766 niños detenidos de la Cisjordania ocupada arrestados entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de diciembre de 2022. De su análisis se desprenden los siguientes datos:

El 75% fue sometido a violencia física.
El 80% fue registrado desnudo.
El 97% fue interrogado sin la presencia de un familiar.
Al 66% no se le informó adecuadamente de sus derechos.
Al 55% se le mostró o se le hizo firmar un papel en hebreo, lengua que la mayoría de los niños palestinos no entienden.
El 59% fueron detenidos por la noche.
Al 86% no se le informó del motivo de su detención.
El 58% fue sometido a abusos verbales, humillaciones o intimidaciones durante o después de su detención.
El 23% fue recluido en régimen de aislamiento con fines de interrogatorio durante un periodo de dos o más días.

Hay miles de historias no contadas de la brutalidad infligida a las y los niños palestinos. Uno de ellos, Ahmad Manasra, fue detenido el 12 de octubre de 2015 a la edad de trece años en la Jerusalén Oriental ocupada, acusado de apuñalar a dos israelíes: Yosef Ben-Shalom, un guardia de seguridad de veinte años, y Naor Shalev Ben-Ezra, un niño de trece años, que sobrevivió al ataque. En un principio, los tribunales israelíes declararon a Ahmad culpable del apuñalamiento, pero luego cambiaron de opinión y dijeron que su primo Hassan Khalid Manasra, de quince años, que murió por disparos en el lugar de los hechos, había apuñalado a los dos israelíes. No había pruebas de la complicidad de Ahmad, pero fue condenado a nueve años y medio de prisión.

Ahmad Manasra, de 21 años, sigue en prisión y lleva meses recluido en régimen de aislamiento. Khulood Badawi, de Amnistía Internacional, declaró a finales de septiembre que Ahmad “fue trasladado a la unidad de salud mental de la prisión de Ayalon tras pasar la mayor parte de dos años en régimen de aislamiento. El Servicio de Prisiones israelí ha solicitado una prórroga del aislamiento de Ahmad por otros seis meses, en descarada violación del derecho internacional. El aislamiento prolongado durante más de 15 días viola la prohibición absoluta de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes».

El caso de Ahmad tuvo lugar durante una oleada de lo que se denominaron “ataques con cuchillo”, en los que se acusaba a jóvenes palestinos de abalanzarse contra puestos militares israelíes con cuchillos y luego se les mataba a tiros. En aquel momento, investigué varios de estos ataques y descubrí que se basaban en poco más que la palabra de soldados israelíes. Por ejemplo, el 17 de diciembre de 2015, soldados israelíes del puesto de control de Huwwara mataron a tiros a Abdullah Hussein Ahmad Nasasra, de quince años. Testigos presenciales me dijeron que el muchacho tenía las manos en alto cuando recibió el disparo mortal. Uno de ellos, Nasser, me dijo que no había ningún cuchillo y que “vio cómo mataban al muchacho”. A Kamal Badran Qabalan, conductor de ambulancia, no se le permitió recoger el cadáver. Los israelíes querían controlar el cuerpo y la historia que contarían sobre él.

Otra historia es la de Anas al-Atrash, de veintitrés años, en Hebrón. Anas y su hermano Ismail volvían a casa tras una semana de trabajo en Jericó, con el coche lleno de frutas y verduras. En un puesto de control, Anas salió del coche cuando se lo ordenaron y un soldado israelí lo mató de un disparo. A la mañana siguiente, los medios de comunicación israelíes informaron de que Anas había intentado matar a los soldados israelíes. El periodista Ben Ehrenreich, que informó de la historia con una férrea firme voluntad de verdad, buscó la versión de la familia. Anas no tenía ningún interés en la política, le dijeron. Estudiaba contabilidad y esperaba casarse pronto. Los soldados y los agentes de inteligencia israelíes no dejaban de preguntar a Ismail si su hermano tenía un cuchillo. Sencillamente, no había cuchillo. Anas había sido asesinado a sangre fría. Este es un país salvaje. No tienen vergüenza”, dijo un testigo a Ehrenreich. Se refería a los soldados israelíes.

La gramática de la ocupación israelí consiste en presionar al pueblo palestino hasta que se produce un acto de violencia —un ataque con cuchillo, por ejemplo, o incluso un ataque con cuchillo inventado— y luego utilizar ese suceso como excusa para profundizar el desplazamiento forzado de las y los palestinos con más asentamientos ilegales. Los acontecimientos que han seguido al 7 de octubre mantienen esta lógica. Israel ha utilizado a personas como Anas, Abdullah y Ahmad, y los relatos inventados en torno a sus presuntos delitos, como razón de ser para aumentar la demolición de viviendas palestinas y ampliar los asentamientos ilegales israelíes, acelerando la Nakba Permanente.

Hace diez años conocí a la profesora Nadera Shalhoub-Kevorkian, que enseña en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Shaloub-Kevorkian estudia cómo la ocupación produce una forma cotidiana de victimismo que se extiende desde las calles hasta los espacios más íntimos de las y los palestinos. Su libro de 2015, Security Theology, Surveillance, and the Politics of Fear (‘Teología de la seguridad, vigilancia y política del miedo’) ofrece una visión de la industria del miedo que se produce y reproduce en la violencia cotidiana infligida a las personas palestinas por los colonos y el ejército, incluidas las dificultades a las que se enfrentan los palestinos para dar a luz y enterrar a sus muertos. La profundidad de la violencia y la incertidumbre, escribe Shalhoub-Kevorkian, hace que las mujeres palestinas hablen de “ser ahogadas, asfixiadas o amordazadas” y ha llevado a muchos de sus hijos a perder las ganas de vivir. En Palestina existe un trauma social generalizado o lo que Shalhoub-Kevorkian denomina “sociocidio”: la muerte de la sociedad.

Más de 50 años de ocupación y guerra han creado una extraña dinámica. Tanto el trabajo de Ehrenreich como el de Shalhoub-Kevorkian ofrecen perspectivas de esta locura. Shalhoub-Kevorkian, que vive en Jerusalén, me contó que forma parte de un grupo de mujeres que acompañan cada día a los niños palestinos a la escuela, ya que es demasiado peligroso para ellos enfrentarse solos a la policía y a los colonos, o incluso en compañía de sus familiares y amigos palestinos. “Bikhawfuni!» (‘¡Me dan miedo!’), le dijo una niña, Marah (8 años).

Los niños hacen dibujos en la escuela. Uno de ellos dibujó un payaso, un payaso palestino. Cuando Shalhoub-Kevorkian preguntó al niño (de 9 años) qué era un payaso palestino, este explicó: “Es un payaso palestino. Los payasos de Palestina lloran”.

El poeta Faiz Ahmed Faiz, que se trasladó a Beirut para editar la revista Lotus tras el golpe militar de 1977 en Pakistán, escribió con horror sobre la difícil situación y las luchas del pueblo palestino:

Tere aaqa ne kiya ek Filistin barbaad
Mere zakhmon ne kiye kitne Filistin aabaad.

Sus enemigos destruyeron una Palestina.
Mis heridas poblaron muchas Palestinas.

El poema de Faiz “Canción de cuna para un niño palestino”, escrito durante la invasión israelí del Líbano en 1982, refleja la realidad a la que se enfrentan las y los niños palestinos hoy en día:

No lloren niños.
Su madre acaba de llorar hasta dormirse.

No lloren niños.
Su padre acaba de dejar este mundo de dolor.

No lloren niños,
Su hermano está en una tierra ajena.
Su hermana también está allí.

No lloren niños.
El sol muerto acaba de ser bañado y la luna está enterrada en el patio.

No lloren niños.
Porque si lloran,
Su madre, padre, hermano y hermana
Y el sol y la luna

Los harán llorar cada vez más.

Tal vez si sonríen
volverán un día, disfrazados
para jugar con ustedes.

Cordialmente,

Vijay

3. Echar a los EEUU de Irak

A pesar de que el parlamento iraquí pidió formalmente su salida, ahí siguen las tropas estadounidenses en el país. A ver si a bombazos consiguen sacarlas.

https://new.thecradle.co/

¿Acelerará Gaza la salida de las tropas estadounidenses de Irak y Siria?
A pesar de que Gaza ocupa un lugar central, el Eje de la Resistencia sigue resuelto en su misión de poner fin a la presencia militar estadounidense en la región, reconociendo que hay dos fuerzas de ocupación en la región, no sólo una.
Khalil Harb 8 DE DICIEMBRE DE 2023
Al apoyar inequívocamente el asalto militar de Israel a Gaza, Estados Unidos se ha expuesto a vulnerabilidades en toda Asia Occidental, especialmente en los ya volátiles teatros iraquí y sirio.
Lejos de fomentar la paz o la estabilidad, la presencia ilegal de tropas estadounidenses en estas zonas ha aumentado las tensiones con poblaciones antiisraelíes que apoyan en gran medida la resistencia palestina en Gaza.
Washington ha ido ahora demasiado lejos en su alineamiento con Tel Aviv, ignorando por completo los intereses, sentimientos y posturas de los países, gobiernos y ciudadanos árabes y de mayoría musulmana.
A pesar de dos meses de implacable carnicería y destrucción israelíes, el Departamento de Estado estadounidense sigue ofendiendo a estas poblaciones con declaraciones poco sinceras como: «No he visto pruebas de que (Israel esté) matando intencionadamente a civiles».
Si la invasión estadounidense de Irak en 2003 creó un ambiente árabe e islámico hostil a nivel popular, junto con cientos de miles de cadáveres, masacres y millones de desplazados, una catástrofe multifacética cuyos efectos aún están profundamente grabados en la mente de los pueblos de la región, y no se han curado de ella, el apoyo abierto a la política criminal del gobierno israelí ahora, incluyendo la entrega de 10.000 toneladas de armas y equipos en un puente aéreo continuo (200 aviones de carga) desde el 7 de octubre, según el Ministerio de Defensa israelí, ha añadido todos los elementos posibles de distorsión y tensión frente a Estados Unidos y su presencia.
Aunque la invasión ilegal de Irak por parte de Estados Unidos tuvo lugar hace 20 años, siguen existiendo fuertes restos de hostilidad contra los norteamericanos a nivel local y regional. Es difícil olvidar los millones de desplazados, los cientos de miles de cadáveres, las torturas y humillaciones en Abu Ghraib y otros campos de prisioneros estadounidenses, y los bebés que aún nacen con defectos debido a la intensidad del «shock y pavor».
Los que aún no se han recuperado de esos horrores, ven ahora cómo Estados Unidos ayuda a Israel a causar la misma carnicería entre sus hermanos árabes y musulmanes de Gaza, exacerbando los sentimientos en todas partes.
Presencia persistente en la región
Desde el 7 de octubre, Estados Unidos ha suministrado a la guerra de Tel Aviv al menos 10.000 toneladas de armas y equipos, a través de al menos 200 aviones de carga, entregas que continúan diariamente y que están suscitando nuevas dudas sobre la sostenibilidad y el propósito de las fuerzas de ocupación estadounidenses en Irak y Siria.
Los estadounidenses harían bien en evitar esta imagen: sus tropas de ocupación en Irak y Siria respaldando a las tropas de ocupación que destruyen Gaza.
En declaraciones a The Cradle, Haj Abu Alaa al-Walai, secretario general de las Brigadas Sayyid al-Shuhada, sostiene que Estados Unidos permanece en estos países no por ISIS o la seguridad, sino para «cortar la arteria» de la resistencia en la región.
Con los ataques contra las fuerzas de ocupación y las instalaciones estadounidenses en un nivel récord, el escepticismo sobre la presencia militar en estos países ha vuelto a surgir. Recordemos los esfuerzos de 2019 del entonces presidente Donald Trump para retirar todas las fuerzas estadounidenses de Siria, un país de «arena y muerte.» Aunque la amenaza del ISIS hacía tiempo que había desaparecido, los lobbies bélicos atacaron sin piedad a Trump, su secretario de Defensa, James Mattis, dimitió en señal de protesta y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le pidió que pospusiera la retirada, algo que el presidente estadounidense hizo.
Ahora, el senador republicano Rand Paul ha iniciado un movimiento para retirar las tropas estadounidenses de sus bases ilegales en Siria, subrayando que: «El pueblo estadounidense está cansado de guerras interminables en Oriente Medio, y sin embargo hay 900 tropas estadounidenses todavía en Siria sin intereses vitales estadounidenses en juego, sin definición de victoria, sin estrategia de salida, sin autorización del Congreso para estar allí.»
Rand basa su resolución en los «poderes de guerra» aprobados por el Congreso desde 1973, que obligan a las administraciones estadounidenses a retirar las tropas de territorio hostil mientras el Congreso no haya declarado la guerra.
Dadas las críticas tanto en Estados Unidos como en los países que ocupa, el ejército estadounidense ha transformado cosméticamente su presencia en Irak de un papel de combate a una «misión de asesoramiento y apoyo» para justificar la continuidad de su papel militar.
Pero las sospechas sobre el papel de Estados Unidos en el apoyo al ISIS, y sus acciones contra las propias fuerzas de seguridad iraquíes durante la batalla de liberación, aún persisten y prosperan, reforzadas por acciones cuestionables, como los casos de ataques aéreos estadounidenses contra las Unidades de Movilización Popular iraquíes (PMU) durante sus batallas contra el ISIS y la obstrucción de sus esfuerzos en la liberación del territorio iraquí.

Aunque el ISIS fue el pretexto utilizado para el regreso de las tropas estadounidenses a Irak en 2014, el Eje de la Resistencia de la región está de acuerdo en que no es una coincidencia que los militantes del ISIS fueran capaces de romper la frontera entre Siria e Irak (avanzando desde la ciudad siria de Raqqa el 8 de junio de 2014 hacia la ciudad iraquí de Mosul para declarar su califato) bajo esta vigilancia estadounidense.
Incluso después de la declaración oficial de victoria sobre el ISIS por parte del gobierno iraquí en 2017, las fuerzas estadounidenses se han negado a ceder, citando las operaciones en curso contra el muy disminuido ISIS – que las fuerzas de seguridad iraquíes son más que capaces de controlar.
Las fuerzas iraquíes contra el ISIS en el punto de mira
El escaso número de operaciones contra el ISIS en junio, por ejemplo, donde un pequeño número de presuntos terroristas fueron abatidos (13) o detenidos (21) tanto en Siria como en Irak -y sólo con la cooperación de los aliados kurdos estadounidenses locales- suscitan algunas preguntas obvias.
¿Merecen unos resultados tan magros, que cuestan miles de millones de dólares, el estacionamiento de miles de soldados estadounidenses entre bases militares en Irak y bases en el noreste de Siria, y en la base de al-Tanf en el sur de Siria, todo ello para matar a un solo terrorista en Siria el pasado mes de junio?
La arrogancia de Washington hace caso omiso de la importante asignación de 22.000 millones de dólares de Irak a su propio Ministerio de Defensa. El ejército iraquí, que incluye a las fuerzas de la PMU, ha adquirido una considerable experiencia de combate en la lucha antiterrorista.
Pero desde la victoria de Irak sobre el ISIS, Estados Unidos ha centrado sus miras en atacar a la PMU, asesinando a líderes clave y violando la soberanía y la integridad territorial de Irak una y otra vez. Washington ignoró por completo la votación del Consejo de Representantes iraquí del 5 de enero de 2020 sobre una resolución para poner fin a la presencia de todas las fuerzas extranjeras en territorio iraquí. Esa votación tuvo lugar días después de que el Pentágono asesinara al líder adjunto de la PMU iraquí Abu Mahdi al Muhandes y al general iraní de la Fuerza Quds Qassem Soleimani.
Los estadounidenses también han puesto sus miras en Al-Walai, ahora designado «terrorista global» porque sus brigadas «planearon y participaron en ataques contra personal estadounidense en Irak y Siria», explica a The Cradle, y añade: «En la dimensión especial, la ocupación estadounidense encuentra que la línea del Eje de la Resistencia, que se extiende a través de Irán, Irak y Siria hacia el resto de los países, representa la arteria aorta del eje, y que la presencia de la ocupación estadounidense en Irak y Siria contribuirá desde su punto de vista a cortar esa arteria.»
En Siria, las fuerzas estadounidenses entraron en 2014 durante el auge del ISIS, llevaron a cabo ataques aéreos tanto contra los terroristas como contra las fuerzas sirias, luego ocuparon franjas del este de Siria y atacaron al propio Estado en 2017.
Desde el 17 de octubre, se han producido más de 70 ataques contra diversos emplazamientos de las fuerzas estadounidenses entre Irak y Siria, como parte de las respuestas de las facciones de la resistencia a la posición completamente parcial de Washington hacia Israel en las masacres que está cometiendo en Gaza.
Washington ignora las advertencias
A pesar de las advertencias del Eje de Resistencia de la región, Estados Unidos siguió adelante y desplegó refuerzos militares, incluidos buques de guerra, dos portaaviones y miles de soldados, aparentemente como apoyo directo a todas y cada una de las acciones israelíes.
Washington ha intentado presentar este movimiento como una medida para evitar la escalada regional del conflicto, pero los locales no se lo creen. Para empezar, esta narrativa contradice fuertemente las acciones de Estados Unidos, teniendo en cuenta las incursiones en curso de las fuerzas estadounidenses en los sitios de la resistencia en Irak y Siria que han causado numerosas víctimas.
Además, Estados Unidos está contrarrestando de forma activa y vigilante los misiles y aviones no tripulados lanzados por las fuerzas armadas yemeníes hacia Israel. Se trata de otra incoherencia que socava la afirmación de Washington de que su refuerzo militar es para frustrar una guerra regional.
Según Walai, la situación se está volviendo insostenible también para el gobierno iraquí: «La ocupación estadounidense, a través de sus continuas violaciones de la soberanía iraquí y su derramamiento de sangre iraquí mediante sus traicioneras operaciones aéreas contra iraquíes, y sin el consentimiento ni el conocimiento del gobierno iraquí, ha abandonado el estatus de consulta y entrenamiento, y estas expresiones ya no tienen ningún significado, y su presencia ha dejado claro que es un ocupante militar, una presencia de combate y fuerzas letales que nada tienen que ver con el entrenamiento o la consulta.»
Obstáculos para la paz y la estabilidad
La grave situación de Gaza ha introducido nuevas complejidades en el prolongado enfrentamiento entre el Eje de la Resistencia y las fuerzas de ocupación estadounidenses. Las maniobras estratégicas de Washington, como jugar la carta kurda en el noreste de Siria, garantizan la continua desestabilización del Estado sirio, fomentando el conflicto interno y obstruyendo el control de Damasco sobre los territorios ocupados.

La base de Al-Tanf sirve para impedir el dominio sirio en la Badia (zona desértica) y el sur del país, donde sólo se entrenan grupos afines a los intereses estadounidenses. La base también actúa como barrera en el triple punto de convergencia entre Jordania, Irak y Siria. Pretende bloquear la línea de comunicación entre Bagdad y Damasco, reflejando el papel de la base estadounidense de Ain al-Assad en el oeste de Irak, que sirve para obstaculizar el movimiento de Irán hacia el oeste, en dirección al Mediterráneo.
En consecuencia, los misiles y los drones suicidas seguirán apuntando a los soldados estadounidenses -en mayor número y con más bajas-, añadiendo un peligroso riesgo e incertidumbre a su indeseada presencia.
The Intercept reveló recientemente documentos clasificados en los que se detallan robos de material militar «sensible» de las bases estadounidenses en Irak y Siria, lo que ha suscitado una mayor alarma sobre la eficacia de las medidas estadounidenses para proteger a sus tropas.
Aunque la ocupación estadounidense interrumpe el desarrollo de los lazos políticos, económicos, sociales y de seguridad entre los Estados y las poblaciones de Asia Occidental, también es muy consciente de que los iraníes, turcos, iraquíes, sirios y rusos esperan que esos días puedan estar contados.
El recuerdo de la victoria colaborativa del 18 de junio de 2017, cuando las facciones de la resistencia iraquí y el ejército sirio, junto con sus aliados, se unieron en su frontera común tras derrotar al ISIS en la provincia de Anbar, alimenta la esperanza de un futuro libre de ocupación extranjera. Y la masacre masiva estadounidense-israelí de palestinos ha acercado ese futuro.

4. Perplejidad ante el genocidio

Un exdiplomático británico, estupefacto, como todos, por el descaro en la defensa del genocidio. https://globalter.com/detener-

Detener el genocidio

CRAIG MURRAY

Todos los estados del mundo tienen el deber positivo de intervenir para impedir el genocidio en Gaza ahora, no después de que un tribunal haya determinado la existencia de genocidio. Esto queda meridianamente claro en el párrafo 431 de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia en el caso Bosnia contra Serbia:

Evidentemente, esto no significa que la obligación de prevenir el genocidio sólo nazca cuando comienza la perpetración del genocidio; eso sería absurdo, ya que el objetivo de la obligación es prevenir, o intentar prevenir, que se produzca el acto. De hecho, la obligación de prevenir de un Estado, y el correspondiente deber de actuar, nacen en el instante en que el Estado tiene conocimiento, o normalmente debería haber tenido conocimiento, de la existencia de un riesgo grave de que se cometa un genocidio. A partir de ese momento, si el Estado dispone de medios que puedan tener un efecto disuasorio sobre los sospechosos de preparar un genocidio, o de los que se sospeche razonablemente que albergan una intención específica (dolus specialis), tiene el deber de hacer uso de esos medios en la medida en que las circunstancias lo permitan.

Este caso se refería específicamente a la aplicación de la Convención sobre el Genocidio. El hecho de que la CIJ haya dictaminado que existe un deber positivo de los estados de actuar para prevenir el genocidio me hace aún más sorprendente que ningún Estado haya invocado la Convención sobre el Genocidio en relación con el flagrante genocidio cometido por Israel en Gaza. No menos desconcertante es que esta acción no haya sido emprendida por la propia Palestina, que es parte de la Convención y tiene capacidad para invocarla.

El lunes asistí a un acto surrealista en las Naciones Unidas en Ginebra. Formaba parte de las celebraciones del 75 aniversario de la Convención sobre el Genocidio. Se había organizado antes del inicio de la fase actual del genocidio de los palestinos, y el tema era la supresión de la incitación al genocidio en los medios de comunicación y las redes sociales. Formalmente, era una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pero otros estados también tenían derecho a asistir e intervenir.

Los delegados iban y venían, pero a lo largo del día estuvieron presentes en la sala unos 60 estados. No todos hablaron, pero sí los suficientes como para hacerse una idea de la dinámica diplomática.

Creo que la mejor manera de resumirlo es contar la historia de dos mujeres de aspecto llamativo que tomaron la palabra. La primera fue la delegada de Palestina, con una larga melena negra, que habló conmovedoramente del genocidio actual en Gaza y de la terrible destrucción causada a decenas de miles de personas totalmente inocentes, sobre todo mujeres y niños.

A Palestina le siguió la delegada que representaba a Dinamarca, con una melena igualmente larga, pero esta vez muy rubia, que dijo que el gobierno de Dinamarca estaba tomando importantes medidas concretas para prevenir la incitación al genocidio, incluida la legislación para combatir el antisemitismo en las redes sociales. Dos naciones que hablaban sin tener en cuenta a la otra.

Y así transcurrió el debate. Los estados árabes, africanos y sudamericanos insistieron en la necesidad urgente de detener el genocidio actual; las naciones desarrolladas insistieron en la necesidad de que los estados controlen las redes sociales y contrarresten la “desinformación” y el antisemitismo. Los expertos invitados a participar en el debate se centraron en gran medida en Palestina; de hecho, de ahí saqué la referencia al pasaje concreto de la sentencia de la CIJ mencionado anteriormente.

Nada de lo cual explica aún por qué ninguno de los estados propalestinos ha cumplido con su deber y ha denunciado a Israel en virtud de la Convención sobre el Genocidio, desencadenando así una determinación de la Corte Internacional de Justicia. Esto resulta especialmente extraño, ya que varios estados han denunciado a Israel ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra.

Sin embargo, no he encontrado ni un solo diplomático de ninguna nación que discrepe conmigo cuando digo que esto es una pérdida de tiempo, ya que la CPI es una herramienta occidental y no hará nada. No he encontrado ni un solo diplomático que discrepe conmigo cuando digo que la CIJ es mucho mejor y que una referencia en virtud de la Convención sobre el Genocidio es una vía mucho mejor.

Sin embargo, ningún dirigente político la ha tomado.

Al Fatah está influido por dos factores negativos. El primero es que está tan inmerso en la gestión de la Autoridad Palestina que se siente incapacitado por la responsabilidad. Israel ya ha cortado el flujo de fondos a la Autoridad Palestina que van a Gaza para pagar a 60.000 trabajadores del sector público de allí. A la Autoridad Palestina le preocupa la posibilidad de que se corten también los fondos destinados a Cisjordania.

La CIJ ya tiene ante sí un caso palestino. El 19 de febrero se celebran audiencias orales sobre una opinión consultiva para la Asamblea General de la ONU sobre el estatuto de los Territorios Ocupados. Se está argumentando que no sería útil introducir otro caso.

Siempre es posible encontrar argumentos para no hacer tambalear el statu quo. No hay duda de que Estados Unidos ejercerá una fuerte presión sobre la Autoridad Palestina para que no active la Convención sobre el Genocidio, sobre todo por el hecho de que el “genocida Joe” Biden debería, desde cualquier punto de vista racional, ser acusado de conspiración o al menos de complicidad.

Yo mismo no creo que los dirigentes de Fatah deseen conscientemente la destrucción de Hamás por parte de Israel, y desde luego no a costa de tantas vidas civiles. Pero viejos resentimientos -y recuérdese que Hamás mató a mucha gente de Fatah- pueden alimentar el proceso por el que se da un peso indebido a argumentos francamente espurios contra la activación de la Convención sobre el Genocidio. Muchas otras naciones que apoyan a los partidarios de Palestina no están actuando porque parece que Abbas no quiere que lo hagan.

Pero hay algo mucho más profundo que eso. Parece un momento tan impactante que el mundo entero está estupefacto, sin saber muy bien cómo actuar. Se ha abierto una enorme brecha en los asuntos internacionales. Antes, las naciones desarrolladas defendían de boquilla los valores de las organizaciones internacionales y los conceptos básicos que mueven a la ONU, como la descolonización, los derechos humanos y la resolución de conflictos.

De repente, no sólo se está produciendo un genocidio con una escala y rapidez sencillamente asombrosas -en seis semanas han muerto en Gaza diez veces más niños que en dos años de guerra en Ucrania-, sino que las naciones occidentales se lanzan a un exterminio racial que deshumaniza a sus víctimas. La clase política occidental silencia sistemáticamente la oposición interna y promueve flagrantes marchas del Poder Blanco, apenas disfrazadas de lucha contra el antisemitismo.

Todos los países árabes y en vías de desarrollo que intervinieron en la sesión de la ONU del lunes describieron a Israel en términos de ocupación colonial. Se trata de un verdadero cambio hacia la franqueza.

El mundo ha sufrido una sacudida repentina. Se han arrancado las máscaras. Casi toda la clase política de Occidente se ha revelado como defensora entusiasta de un supremacismo racial, dispuesta a ayudar activamente a un genocidio de pueblos indígenas.

Realmente no hay forma de enfrentarse al genocidio de Gaza sin enfrentarse al apoyo activo de Biden, von der Leyen, Sunak y la mayoría de los líderes políticos occidentales, incluidos los laboristas y los conservadores del Reino Unido. También tenemos que hacer frente a la complicidad de Karim Khan y de otros títeres occidentales que operan a altos niveles en las instituciones internacionales. Es muy difícil que la gente se dé cuenta de hacia dónde va el mundo a partir de ahora, a la vista del odio racial descarnado y del entusiasmo por el asesinato de bebés que han puesto de manifiesto los que están en el poder.

Sé que ya hemos pasado por esto antes, con la invasión de Irak y muchos otros casos de brutal abuso de poder en la escena mundial. Pero esto tiene un aire diferente. Intento comprender por qué. Posiblemente, porque el equilibrio de poder en el mundo ha cambiado considerablemente. Posiblemente, porque las redes sociales permiten a más personas, especialmente a los jóvenes, ver la verdad. No entiendo muy bien por qué, pero esto me parece muy diferente, trascendental.

Casi todas las naciones que se han mostrado totalmente consternadas por las acciones de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea en Gaza dependen en cierta medida de los flujos de “ayuda” procedentes de esas fuentes. También merece la pena señalar, en este momento crucial, el fracaso de China a la hora de proporcionar cualquier tipo de liderazgo. Ya he elogiado anteriormente la singular falta de interés de China por expandirse o inmiscuirse en el exterior, en comparación con el hegemón estadounidense, desvanecido y ultra-agresivo. Pero la estrecha definición que China hace de sus intereses no es útil cuando existe una necesidad abrumadora de que China ponga su peso en la balanza por el bien de la humanidad.

Todo el mundo está fallando a los palestinos. Incluso tú y yo. Ninguno de nosotros hace lo suficiente. He luchado para que este artículo saliera bien, y en él hay quizás seis horas de trabajo, además probablemente de otras dieciocho horas en diversas reuniones sobre el tema intentando que las cosas avancen diplomáticamente. En esas horas, 140 niños palestinos habrán muerto a manos de Israel y 300 habrán quedado mutilados. ¿Hay alguien leyendo esto que realmente esté haciendo lo suficiente para detener un mal tan grande? ¿Cómo podemos evitar sentirnos atrapados por la frustración, la impotencia y una pena abrumadora?

Lamento no poder encontrar inmediatamente más respuestas. Pero esforcémonos todos, estemos donde estemos, por aportar nuestro granito de arena a la paz.

Craig Murray es escritor británico y activista de derechos humanos. Fue embajador del Reino Unido en Uzbekistán entre 2002 y 2004 y Rector de la Universidad de Dundee (Escocia). Su trabajo se puede seguir aquí.

5. Elecciones en Egipto

No son más que un puro paripé, pero la abstención sirve para ver el apoyo de Al-Sisi.

https://globalter.com/mientras-gaza-arde-al-sisi-busca-relegitimarse-en-las-urnas/

Mientras Gaza arde, Al-Sisi busca relegitimarse en las urnas

RICARD GONZÁLEZ

Túnez

Mientras el mundo entero mira con horror hacia Gaza, Egipto, el único país colindante con la martirizada franja palestina, además de Israel, anda distraído con unas elecciones más bien irrelevantes. A partir del domingo, y durante tres días consecutivos, los egipcios están citados a las urnas para refrendar al dictador que gobierna el país con puño de hierro: el mariscal Abdelfattah Al-Sisi. Los comicios tienen lugar cuando se cumple una década del golpe de Estado militar orquestado por Al-Sisi que puso fin a la breve y convulsa transición nacida de la Plaza Tahrir…

6. El temor en Jordania al Gran Israel

Un factor que no habíamos tenido mucho en cuenta en los análisis. La locura mesiánica de los sionistas que sueñan con un Gran Israel, incluye Jordania entre los territorios a conquistar. Evidentemente, es mucho más de lo que ahora pueden morder, pero a los jordanos les preocupa. https://www.middleeasteye.net/

Guerra entre Israel y Palestina: Por qué el genocidio de Gaza se considera una amenaza existencial para Jordania
Emile Badarin 8 de diciembre de 2023
Ammán se enfrenta a decisiones difíciles ahora que el sionismo revisionista, que ve a Jordania como parte del «Gran Israel», ha sido revitalizado por la extrema derecha mesiánica que domina la política israelí
En una alineación inusual, tanto la corte real como el gobierno jordanos están de acuerdo con el sentir de sus ciudadanos y reconocen el genocidio israelí que se está desarrollando en Gaza como una amenaza para la propia existencia de Jordania.
Esta amenaza tiene fundamentos ideológicos y escatológicos más profundos arraigados en el sionismo revisionista, que considera Jordania parte del «gran Israel», y que informa la actual atmósfera política en Israel.
Israel ha percibido a Jordania a través de la típica lógica fronteriza colono-colonial, por la que Jordania ha sido abordada como un espacio colonial funcional más que como un Estado soberano.
En particular, no sólo Palestina, sino también Jordania, se perciben desde un punto de vista bíblico como la «Tierra de Galaad», y Jordania se considera parte integrante del «gran Israel». Esta perspectiva ha adquirido tal importancia que ha encontrado expresión en letras de canciones populares, como «Dos orillas tiene el [río] Jordán – Ésta es nuestra y aquélla también», de una canción titulada La orilla oriental del Jordán escrita en 1929 por Vladimir Jabotinsky, un líder judío ucraniano del sionismo revisionista.
Dirigentes de diversas posiciones sionistas consideraron que la exclusión británica de Transjordania del ámbito de la promesa colonial de establecer una patria judía en Palestina era un «grave recorte de la Declaración Balfour», como Chaim Weizmann señaló en sus memorias.
A pesar de sus objeciones a esta exclusión, los líderes pragmáticos del movimiento sionista siguieron considerando Jordania como un espacio fronterizo y de seguridad vital, donde contemplaban el traslado -es decir, la limpieza étnica- de la población autóctona de Palestina a los países vecinos.
Hoy en día, más de dos millones de refugiados palestinos residen en Jordania como resultado de la limpieza étnica en curso desde la Nakba, la expulsión masiva de 1948.

Sionismo revisionista revitalizado

Desde la década de 1930, los hachemíes han intentado sortear y contrarrestar esta amenaza mediante diversas estrategias, como la connivencia con el sionismo, el mantenimiento de relaciones clandestinas con Israel, la formación de alianzas con Gran Bretaña y, más tarde, con Estados Unidos.
Este complejo juego de equilibrios geopolíticos culminó con la firma del tratado de paz de Wadi Araba entre Jordania e Israel en 1994, poco después de que la OLP reconociera a Israel.
El proceso de paz de Oslo y su supuesta solución de dos Estados, que pretendía un Estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza, parecía proporcionar una apariencia de seguridad a Jordania. Desde la perspectiva jordana, la solución de los dos Estados delimitaría oficialmente los límites de la expansión colonial israelí, eliminando así el riesgo de anexión de Cisjordania y la ingeniería demográfica y limpieza étnica que podrían derivarse.
Esta lógica ha prevalecido en Jordania durante las tres últimas décadas, en las que la Jordania oficial ha desoído repetidamente el sentir de sus ciudadanos y ha suscrito 15 acuerdos profundamente impopulares con Israel, incluido el tratado de Wadi Araba.
Este enfoque se rompió bruscamente en el verano de 2020, cuando Israel estuvo a punto de anexionarse formalmente la Cisjordania anexionada de facto. Desde entonces, las relaciones políticas jordano-israelíes han ido dando tumbos de un altercado diplomático a otro.
A pesar de la suspensión del plan formal de anexión, los llamamientos a la limpieza étnica y al traslado de palestinos a Jordania han ganado protagonismo dentro del espectro político dominante israelí.
Los movimientos mesiánicos israelíes de extrema derecha, actualmente predominantes en la escena política, han revitalizado la visión geográfica y demográfica de la cartografía del sionismo revisionista.
Por ejemplo, en marzo de 2023, Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí y colono de ascendencia ucraniana residente en un asentamiento ilegal de Cisjordania, articuló esta visión. Negó la existencia del pueblo palestino mientras, de pie en un podio, mostraba un mapa en el que Jordania aparecía como parte del «gran Israel».
Jordania condenó rápidamente este acto como temerario, racista y una violación del derecho internacional y del tratado de paz jordano-israelí.

Paradójicamente, la Jordania oficial persistió en profundizar su dependencia de Israel, especialmente en sectores críticos como la energía y el agua. Este planteamiento suscitó un considerable recelo entre la opinión pública jordana.
De hecho, Jordania estaba a punto de firmar un acuerdo de agua por energía con Israel en Dubai en noviembre. Sin embargo, en respuesta al desarrollo de las prácticas genocidas israelíes en la Franja de Gaza, el ministro de Asuntos Exteriores jordano prometió: «No firmaremos más este acuerdo». Además, el Parlamento jordano aprobó por unanimidad una moción para revisar sus tratados bilaterales con Israel.

Declaración de guerra

La tensa relación de Jordania con Israel se había ido deteriorando mucho antes del 7 de octubre, principalmente debido a las amenazas latentes bajo la superficie.
En Cisjordania, colonos judíos armados han aterrorizado regularmente a palestinos indefensos, sumándose así a la sistemática expansión de los asentamientos israelíes, la expropiación de tierras, el apartheid, la demolición de viviendas, la toma de rehenes («detenciones»), los asesinatos y las incursiones en ciudades y campos de refugiados palestinos.
En Jerusalén, la función de custodia de Jordania sobre los lugares sagrados musulmanes y cristianos, fuente crucial de legitimidad para el régimen hachemí, se ha enfrentado a constantes desafíos. Extremistas judíos y funcionarios del gobierno han asaltado y profanado con frecuencia estos lugares en preparación de una posible división de la mezquita de Al Aqsa entre musulmanes y judíos, al igual que la situación en la mezquita Ibrahimi de Hebrón.
En medio de la escalada de violencia y los pogromos, la reticencia de la Autoridad Palestina a proteger a los palestinos, unida a la reciente entrega de más armas de fuego a los colonos judíos de Cisjordania, ha aumentado el temor de Jordania a que se produzca otra Nakba.
La sensación de inseguridad de Jordania es cada día mayor, sobre todo tras sus infructuosos esfuerzos diplomáticos y el fracaso de la Cumbre Extraordinaria Conjunta Árabe-Islámica (celebrada en noviembre) para detener el ataque israelí masivo contra Gaza, que Jordania considera un genocidio según las normas legales.
Los aliados estadounidenses y europeos de Jordania han prestado poca atención a sus intereses y a sus peticiones de alto el fuego. Esta crisis ha puesto al descubierto la limitada influencia diplomática de Jordania, revelando que esta «alianza» es esencialmente una relación clientelar y neocolonial.
Las amenazas no sólo se han hecho creíbles sino que han evolucionado hasta convertirse en inminentes, lo que ha llevado a Jordania a delimitar claramente su línea roja: la limpieza étnica en Cisjordania o Gaza como «una declaración de guerra» contra el Reino Hachemí de Jordania.

Punto de inflexión

La incapacidad de los esfuerzos diplomáticos jordanos para facilitar un alto el fuego en Gaza ha puesto de manifiesto la inadecuación de la lógica imperante en las últimas tres décadas, subrayando la imperiosa necesidad de un cambio de rumbo.
En comparación con otros regímenes árabes, Jordania ha tomado varias decisiones críticas, como la revisión de acuerdos anteriores con Israel, la cancelación de otros previstos, la retirada de una reunión con el presidente estadounidense Joe Biden, la movilización del ejército jordano a lo largo de las fronteras occidentales, la expulsión del embajador israelí en Ammán y el despliegue de hospitales de campaña.
Estas acciones ponen de manifiesto la preparación de Ammán para hacer frente en solitario a las amenazas israelíes, especialmente en caso de guerra regional.
Desde la perspectiva de Jordania, el objetivo declarado por Israel de borrar a Hamás aumenta la probabilidad, si no la inevitabilidad, de una guerra regional.
Aunque la postura oficial de Jordania no apoya a Hamás ni a otros movimientos de resistencia, reconoce la importancia de Hamás como componente esencial de la «idea» de resistencia profundamente arraigada en la sociedad palestina y en su lucha.
Por consiguiente, los esfuerzos israelíes por desmantelar Hamás implican también destruir el tejido mismo de la sociedad palestina y su infraestructura civil. A su vez, esto podría contribuir a la ingeniería demográfica y a la expulsión masiva de palestinos a Jordania y otros países.
Además, Jordania se encuentra rodeada de actores regionales en Líbano, Irak, Siria y Yemen, que han intensificado sus ataques contra objetivos israelíes y estadounidenses. Además, Hezbolá ha declarado explícitamente su compromiso de apoyar una «victoria de Hamás en Gaza» cuando sea necesario.
Dada su situación estratégica y las extensas fronteras que comparte con Israel, junto con las bases estadounidenses en su suelo, Jordania siente un profundo temor ante la posibilidad de quedar atrapada en el fuego cruzado.

Jordania es muy consciente de las amenazas existenciales que suponen el espectro inminente de una guerra regional, la limpieza étnica, el resurgimiento de la escatología bíblica y la búsqueda de un «gran Israel». Estas amenazas se derivan del enredo de Israel en una lucha fronteriza colono-colonial, en la que Jordania sirve de espacio colonial para dominar y hacia el que expulsar al pueblo indígena de Palestina.
Esta sombría realidad muestra la inutilidad de buscar la estabilidad o la paz con un Estado y una sociedad colonial de colonos, lo que exige apartarse de los planteamientos convencionales que siempre han resultado inútiles.
Emile Badarin es investigador en política de Oriente Medio, colonialidad y relaciones internacionales. Es autor de numerosas publicaciones sobre estos temas que pueden encontrarse en su www.ebadarin.com y www.researchgate.net/profile/.

7. Más allá del ojo por ojo

El artículo de Hedges de esta semana sobre el suministro continuo de odio que generan los conflictos. https://chrishedges.substack.

El mal que Israel hace es el mal que Israel recibe
El proyecto colonial de colonos de Israel perpetúa el ciclo de violencia contra los habitantes autóctonos de la Palestina histórica. Los palestinos se han visto obligados a responder en el idioma que habla Israel.
Chris Hedges 9 dic 2023

Conocí al Dr. Abdel Aziz al-Rantisi, cofundador de Hamás, junto con el jeque Ahmed Ismail Yassin. La familia de al-Rantisi fue expulsada a la Franja de Gaza por las milicias sionistas desde la Palestina histórica durante la guerra árabe-israelí de 1948. No encajaba en la imagen demonizada de un dirigente de Hamás. Era un pediatra de voz suave, elocuente y muy culto que se había graduado el primero de su clase en la Universidad de Alejandría de Egipto.
Siendo un niño de nueve años, presenció en Jan Yunis la ejecución de 275 hombres y niños palestinos, entre ellos su tío, cuando Israel ocupó brevemente la Franja de Gaza en 1956, tema del magistral libro de Joe Sacco Footnotes in Gaza. Decenas de palestinos también fueron ejecutados por soldados israelíes en la vecina ciudad de Rafah, donde decenas de miles de palestinos se ven obligados a huir ahora que Jan Yunis ha sido atacada.
«Todavía recuerdo los lamentos y las lágrimas de mi padre por su hermano», nos dijo al-Rantisi a Sacco y a mí cuando lo visitamos en su casa. «No pude dormir durante muchos meses después de aquello… Me dejó una herida en el corazón que nunca podrá cicatrizar. Te estoy contando una historia y casi estoy llorando. Este tipo de acciones nunca se pueden olvidar… Sembraron el odio en nuestros corazones».
Sabía que nunca podría confiar en los israelíes. Sabía que el objetivo del Estado sionista era la ocupación de toda la Palestina histórica -Israel se apoderó de Gaza y Cisjordania en 1967 junto con los Altos del Golán sirios y la península del Sinaí egipcia- y el sometimiento o exterminio eterno del pueblo palestino. Sabía que vengaría los asesinatos.
Al-Rantisi y Yassin fueron asesinados en 2004 por Israel. La viuda de Al-Rantisi, Jamila Abdallah Taha al-Shanti, era doctora en inglés y enseñaba en la Universidad Islámica de Gaza. La pareja tuvo seis hijos, uno de los cuales murió junto con su padre. El hogar de la familia fue bombardeado y destruido durante el asalto israelí a Gaza de 2014, conocido como Operación Margen Protector. Jamila fue asesinada por Israel el 19 de octubre de este año.
El genocidio de Israel en Gaza está criando una nueva generación de palestinos enfurecidos, traumatizados y desposeídos que han perdido familiares, amigos, hogares, comunidades y cualquier esperanza de vivir una vida normal. Ellos también buscarán venganza. Sus pequeños actos de terrorismo contrarrestarán el actual terror de Estado de Israel. Odiarán como han sido odiados. Esta sed de venganza es universal. Después de la Segunda Guerra Mundial, una unidad clandestina de judíos que sirvieron en la Brigada Judía del Ejército Británico, llamada «Gmul» – «Recompensa» en hebreo- persiguió a antiguos nazis y los ejecutó.
«Yo y el público sabemos/lo que aprenden todos los escolares», escribió W.H. Auden. «Aquellos a quienes se hace el mal/ Hacen el mal a cambio».
Chaim Engel, que participó en el levantamiento del campo de exterminio nazi de Sobibor, en Polonia, describió cómo, armado con un cuchillo, atacó a un guardia del campo.
«No es una decisión», dijo Engel. «Simplemente reaccionas, instintivamente reaccionas a eso, y pensé: ‘Dejadnos hacer, e id y hacedlo’. Y fui. Fui con el hombre de la oficina y matamos a ese alemán. Con cada puñalada, decía: ‘Esto es por mi padre, por mi madre, por toda esta gente, por todos los judíos que mataste'».
Lo que Engel hizo al guardia nazi no fue menos salvaje que lo que combatientes de Hamás hicieron a israelíes el 7 de octubre, tras escapar de su propia prisión. Fuera de contexto, resulta inexplicable. Pero con el telón de fondo del campo de exterminio, o de los 17 años atrapados en el campo de concentración de Gaza, tiene sentido. Esto no significa excusarlo. Comprender no es aprobar. Pero debemos comprender si queremos detener este ciclo de violencia. Nadie es inmune a la sed de venganza. Israel y Estados Unidos están orquestando tontamente un capítulo más de esta pesadilla.
J. Glenn Gray, oficial de combate en la Segunda Guerra Mundial, escribió sobre la peculiar naturaleza de la venganza en «The Warriors: Reflexiones sobre los hombres en la batalla»: Cuando el soldado ha perdido a un camarada a manos de este enemigo o posiblemente su familia ha sido destruida por ellos a través de bombardeos o de atrocidades políticas, caso tan frecuente en la Segunda Guerra Mundial, su ira y su resentimiento se profundizan hasta convertirse en odio. Entonces la guerra adquiere para él el carácter de una venganza. Hasta que no haya destruido él mismo al mayor número posible de enemigos, su ansia de venganza difícilmente podrá aplacarse. He conocido soldados que estaban ávidos por exterminar hasta al último de los enemigos, tan feroz era su odio. Tales soldados se deleitaban al oír o leer sobre la destrucción masiva mediante bombardeos. Cualquiera que haya conocido o sido un soldado de este tipo es consciente de cómo el odio penetra en cada fibra de su ser. Su razón de vivir es buscar venganza; no ojo por ojo y diente por diente, sino una represalia diez veces mayor.
Para los embrutecidos, entumecidos por el trauma, convulsionados por la rabia, quienes les atacan y humillan sin tregua no son seres humanos. Son representaciones del mal. El ansia de venganza, de represalias multiplicadas por diez, engendra ríos de sangre.
Los ataques palestinos del 7 de octubre, que dejaron unos 1.200 israelíes muertos, alimentan esta ansia dentro de Israel, al igual que la destrucción de Gaza por Israel alimenta esta ansia entre los palestinos. La bandera nacional azul y blanca de Israel con la estrella de David adorna casas y coches. Las multitudes se reúnen para apoyar a las familias cuyos miembros se encuentran entre los rehenes de Gaza. Los israelíes reparten comida en los cruces de carreteras a los soldados que se dirigen a luchar a Gaza. Pancartas con lemas como «Israel en guerra» y «Juntos venceremos» puntúan las emisiones de televisión y las páginas web de los medios de comunicación. En los medios de comunicación israelíes apenas se habla de la matanza de Gaza ni del sufrimiento de los palestinos -de los que 1,7 millones han sido expulsados de sus hogares-, sino que se repiten constantemente las historias de sufrimiento, muerte y heroísmo que tuvieron lugar en el ataque del 7 de octubre. Sólo importan nuestras víctimas.
«Pocos de nosotros sabemos hasta qué punto el miedo y la violencia pueden transformarnos en criaturas rabiosas, listas con uñas y dientes», escribió Gray. «Si la guerra me enseñó algo, fue a convencerme de que las personas no son lo que parecen o incluso creen ser».
Marguerite Duras, en su libro «La guerra: memorias», cuenta cómo ella y otros miembros de la Resistencia francesa torturaron a un francés de 50 años acusado de colaborar con los nazis. Dos hombres torturados en la prisión de Montluc, en Lyon, desnudan al presunto delator. Le golpean mientras el grupo grita: «Bastardo. Traidor. Escoria». Pronto le sale sangre y mucosidad por la nariz. Su ojo está dañado. Se queja, «Ow, ow, oh, oh. …» Se desploma en el suelo. Duras escribe que «se ha convertido en alguien sin nada en común con los demás hombres. Y a cada minuto la diferencia se hace más grande y más establecida». Ella observa pasivamente la paliza. «Cuanto más golpean y más sangra, más claro queda que golpear es necesario, correcto, justo». Continúa: «Hay que golpear. Nunca habrá justicia en el mundo a menos que tú mismo seas justicia ahora». Los jueces, las salas de vistas, no son justicia». Cada golpe resuena en la sala silenciosa. Golpean a todos los traidores, a las mujeres que se fueron, a todos los que no les gustó lo que vieron tras las persianas».
Israel ha maltratado, humillado, empobrecido y asesinado gratuitamente a palestinos, provocando una inevitable contraviolencia. Es el motor de un siglo de derramamiento de sangre. El genocidio de Gaza supera incluso los peores excesos de la Nakba, o catástrofe, en la que 750.000 palestinos fueron expulsados de sus tierras en 1948 y entre 8.000 y 15.000 asesinados en masacres perpetradas por milicias terroristas sionistas como Irgun y Lehi.
La resistencia palestina tiene poco más que armas pequeñas y granadas propulsadas por cohetes para luchar contra uno de los ejércitos mejor equipados y tecnológicamente más avanzados del planeta, el cuarto ejército más fuerte del mundo, después de Estados Unidos, Rusia y China. Los combatientes palestinos, enfrentados a estas abrumadoras probabilidades, se han convertido en semidioses con enormes seguidores populares no sólo entre los palestinos, sino en todo el mundo musulmán. Puede que Israel consiga dar caza y matar al segundo al mando de Hamás, Yahya Sinwar, pero si lo consigue, se convertirá en la versión de Oriente Próximo de Ernesto «Che» Guevara. Los movimientos de resistencia se construyen sobre la sangre de los mártires. Israel garantiza un suministro continuo.
La decisión de Estados Unidos de defender, financiar y participar en el bombardeo de alfombra, la matanza y la limpieza étnica de Israel en Gaza es inconcebible. Su respaldo al genocidio ha destruido lo que quedaba de su credibilidad en Oriente Medio, ya hecha jirones tras dos décadas de guerras, así como en la mayor parte del resto del mundo. Ha perdido su derecho a actuar como mediador; ese papel lo asumirán China o Rusia. Su negativa a condenar la agresión y los crímenes de guerra israelíes pone de manifiesto su hipocresía ante la invasión rusa de Ucrania. Coquetea con la posibilidad de una conflagración regional. El proceso de paz, una farsa durante décadas, es irrecuperable. El único lenguaje que queda es el lenguaje de la muerte. Así habla Israel a los palestinos. Así es como los palestinos se ven obligados a responder.
El gobierno de Biden tiene poco que ganar con el arrasamiento y la despoblación de Gaza, de hecho está alienando a enormes segmentos del Partido Demócrata, especialmente cuando ataca a los manifestantes que piden un alto el fuego como «proterroristas». El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, encabezó los cánticos de «Estamos con Israel» y «No al alto el fuego» en una manifestación pro-Israel el 4 de noviembre en Washington D.C., a pesar de que una encuesta de Reuters/Ipsos indicaba que el 68 por ciento de los encuestados creía que Israel debía aplicar un alto el fuego y negociar el fin de la guerra. Esa cifra se eleva al 77% entre los demócratas. Biden tiene un pésimo índice de aprobación del 37%.

El viernes, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó 13-1 a favor de un alto el fuego inmediato en Gaza y la liberación incondicional de todos los rehenes. Estados Unidos votó en contra de la resolución. El Reino Unido se abstuvo. El proyecto de resolución no se adoptó debido al veto de Estados Unidos.
La verdadera base de Biden no son los votantes desencantados, sino la clase multimillonaria, las corporaciones, como la industria armamentística, que está obteniendo enormes beneficios de las guerras en Gaza y Ucrania, y grupos como el lobby israelí. Ellos determinan la política, aunque ello signifique la derrota de Biden en las próximas elecciones presidenciales. Si Biden pierde, los oligarcas consiguen a Donald Trump, que sirve a sus intereses tan tenazmente como Biden.
Las guerras no terminan. El sufrimiento continúa. Los palestinos mueren por decenas de miles. Esto es deliberado.

8. Entrevista a Pappé

Aunque ya lo hayamos visto a menudo por aquí, siempre es interesante conocer las opiniones del historiador israelí. https://ctxt.es/es/20231201/
Ilan Pappé / Historiador israelí

«Nos enfrentamos a una ideología judía racista que se cree con licencia moral para matar”

Chiara Cruciati (Sin Permiso) 8/12/2023

El sábado 25 de noviembre había una larga cola frente a la Biblioteca de la Universidad de Génova: cientos de personas esperaban para asistir a una charla con el historiador israelí Ilan Pappé, organizada por BDS Génova, Assopace y Tamu Edizioni. Pudieron entrar setecientas; el resto tuvo que quedarse fuera. Se trataba de un acto muy esperado con uno de los principales exponentes del mundo académico israelí y de un contrarrelato basado en investigaciones históricas irrefutables.

La historia enseña que la descolonización no es un proceso fácil para el colonizador”, afirmó Pappé al término del largo debate. “Pierde sus privilegios, tiene que devolver las tierras ocupadas, tiene que renunciar a la idea de un Estado nacional monoétnico. Los pacifistas israelíes creen que un día se despertarán en un país igualitario y democrático. No será tan sencillo, los procesos de descolonización son dolorosos: la paz comienza cuando el colonizador acepta desbaratar sus propias instituciones, constitución, leyes, distribución de recursos. El día que termine la colonización de Palestina, algunos israelíes preferirán irse, otros se quedarán en un territorio libre en el que ya no serán carceleros de nadie. Cuanto antes se den cuenta los israelíes de esto, menos sangriento será este proceso. En cualquier caso, la historia siempre está del lado de los oprimidos, todo colonialismo está destinado a terminar”.

Chiara Cruciati, periodista de Il manifesto, entrevistó al profesor Pappé al margen del acto.

Durante años se ha hablado de la “gazificación” de Cisjordania: el asedio de Gaza como modelo para gestionar las islas palestinas en que Israel ha dividido Cisjordania. ¿Sucederá ahora lo contrario? ¿Se convertirá Gaza en Cisjordania?

No creo que Israel tenga un plan en este momento. Hay varias opciones. Una es la creación en Gaza de una especie de Área A- o B+ [Los Acuerdos de Oslo dividieron la región palestina de Cisjordania en tres sectores administrativos denominados Área A, Área B y Área C]: la idea de los “moderados”, como Gantz y Gallant, es confiar un trozo de la Franja a la Autoridad Nacional Palestina y crear una zona tampón de 5-7 kilómetros. Es una idea ridícula: Gaza apenas tiene 12 kilómetros de ancho en su parte más ancha. La otra opción, la de la ultraderecha gobernante, es una limpieza étnica lo más amplia posible, expulsando a los palestinos a Egipto, o como mínimo al sur de Gaza, y llevando a los colonos al norte. Es demasiado pronto para saber qué ocurrirá, al igual que es demasiado pronto para saber cómo reaccionará el mundo, si habrá una guerra en el norte con el Líbano, o si esto provocará una intifada en Cisjordania.

Tras negar la Nakba durante 75 años, hoy el Gobierno israelí la menciona abiertamente, habla de una Nakba 2023, de la necesidad histórica de la expulsión. Este abandono de toda moderación, incluso verbal, al plantear la limpieza étnica como solución, ¿de dónde procede?

Los que negaban la Nakba eran el centro y la izquierda. La derecha nunca la negó, sino todo lo contrario: estaban orgullosos de ella. Así que no es sorprendente que utilice este término. La otra razón es que Israel trata el 7 de octubre como un acontecimiento que lo ha cambiado todo; ya no siente que tenga que ser cauto en su discurso racista, al hablar de genocidio y limpieza étnica. Percibe el 7 de octubre como una luz verde para actuar.

El crecimiento gradual pero inexorable de la ultraderecha israelí en los últimos treinta años nos lleva a observar una evolución del sionismo de tendencia religiosa. Las declaraciones de miembros del Gobierno, empezando por Netanyahu, que invocan la Torá para justificar las barbaridades y las políticas de Ben Gvir y Smotrich, son un ejemplo de ello. ¿Qué es hoy el sionismo? ¿Se puede ver un proceso de implosión en esta evolución?

Antes incluso del 7 de octubre, no se trataba ya de sionismo. Iba más allá, hacia un judaísmo mesiánico. Esta gente, como los fanáticos islamistas, cree que tiene a Dios de su parte. Se trata de una evolución ideológica que ha dominado al sionismo pragmático y liberal, arrastrándolo consigo. Hoy nos enfrentamos a una ideología judía mesiánica, racista y fundamentalista que no sólo cree que Palestina pertenece sólo al pueblo judío (como afirmó Netanyahu con la Ley del Estado-Nación de 2018), sino que piensa que tiene licencia moral para matar y expulsar a todos los palestinos. Se trata de una evolución ideológica extremadamente peligrosa. Antes del 7 de octubre, la sociedad israelí ya experimentaba un choque abierto entre el sionismo secular y el sionismo religioso. Ese enfrentamiento resurgirá y demostrará que lo único que mantiene unidos a los israelíes es el rechazo a los palestinos. Para el sionismo, éste es el principio del fin: un proceso de veinte o treinta años en términos históricos. Ocurrirá porque se trata de una ideología colonialista en un mundo que va hoy en otra dirección. Si el sionismo hubiera surgido hace dos o tres siglos, probablemente habría logrado el objetivo de eliminar a la población indígena, como ocurrió en Australia y los Estados Unidos. Pero apareció en un momento en que el mundo ya había rechazado el concepto de colonialismo y los palestinos ya habían desarrollado su identidad nacional.

¿A qué se debe el giro a la derecha de la sociedad israelí tras el asesinato de Rabin y el impulso pacifista que anima a un amplio sector de la población?

Ser sionista liberal siempre ha sido problemático. Tienes que mentirte a ti mismo todo el tiempo, porque no se puede ser socialista y colonizador a la vez. La sociedad se cansó de ello, se dio cuenta de que tenía que elegir entre ser democrática y ser judía. Eligió la naturaleza judía. Decidió que la prioridad era establecer un Estado racista, en lugar de compartirlo con los palestinos. Era inevitable, una consecuencia lógica del proyecto sionista. El Israel de hoy es mucho más auténtico que el Israel de los años 90.

El 7 de octubre representó una ruptura traumática para la sociedad israelí. La cuestión palestina había quedado relegada a un segundo plano, “gestionada”, como suele decir Netanyahu. ¿Podría esta conmoción dar lugar a una toma de conciencia de la necesidad de una solución política?

Llevará tiempo. El futuro inmediato estará marcado por el odio y el impulso de venganza. Será difícil hablar de una solución de dos o un Estado. A largo plazo, sin embargo, es posible que Israel comprenda que los palestinos no van a ir a ninguna parte y no se van a quedar callados, haga lo que haga Tel Aviv. Mucho dependerá de Europa y Estados Unidos: si siguen sin ejercer ninguna presión, será difícil que se oigan las voces más razonables de Israel. La sociedad civil no es suficiente; necesitamos que cambien los responsables políticos. Este tipo de procesos llevan tiempo, pero es posible que de esta horrenda tragedia salga algo positivo. También dependerá de los palestinos, de si pueden unirse, de si se restablecerá la OLP. También hay diferencias entre ellos: los que viven en Cisjordania quieren el fin de la ocupación y la opresión, no están a favor de un Estado. Pero los que viven dentro de Israel lo quieren, al igual que los refugiados de la diáspora, para quienes un Estado significaría que podrían regresar.

La durísima campaña contra Gaza y el deseo declarado de expulsar a los palestinos ha provocado una reacción masiva de protestas públicas en todo el mundo y en los países del Sur global, en contraste con las posiciones de los Estados occidentales. ¿Estamos asistiendo a un cambio de paradigma a nivel mundial que tendrá efectos a medio y largo plazo?

Estamos asistiendo a un proceso de globalización de Palestina: una Palestina global que está formada por la sociedad civil, por ciudadanos, por movimientos tan diversos como los movimientos indígenas, Black Lives Matter, los feminismos: en otras palabras, todos los movimientos anticoloniales, que puede que sepan poco sobre la cuestión palestina, pero saben lo que significa la opresión. Esta Palestina global debe ser capaz de enfrentarse al Israel global, formado por los gobiernos occidentales y la industria militar. ¿Cómo hacerlo? Conectando las luchas contra las injusticias de todo el mundo en una única red. Aquí, en Italia, significa luchar contra el racismo.

Esta entrevista fue publicada en Sin Permiso. Fuente: Il manifesto global.

9. El despropósito de la COP 28

Para mí, Juan Bordera y Alfons Pérez se dejan la mejor anécdota de la COP 28, y es que en la organización ha participado Froilán, nuestro legítimo heredero, injustamente relegado de la carrera por ser rey de España por esas cosas de la ley sálica. https://ctxt.es/es/20231201/

La COP de los combustibles fósiles

Dubái acoge la cumbre del clima con el sultán petrolero Al Jaber como presidente. 2.456 lobistas del combustible, cuatro veces más que en la anterior COP, estarán presentes en los Emiratos

Juan Bordera/ Alfons Pérez 8/12/2023

¿Qué le parecería poder disfrutar en el lujoso Dubái, durante la COP28, la del año de los récords de temperatura, de un panel sobre la experiencia de ir en yate de manera sostenible? Un evento capitaneado por Nico Rosberg. Quizá se pregunten quién es. ¿Un referente ambientalista?, ¿un reputado comunicador? No, en realidad es un expiloto de Fórmula 1.

Esto podría llegar a ser una anécdota, pero desgraciadamente es la tónica creciente en las COP. En la anterior, celebrada en Egipto, los delegados de los combustibles fósiles ya fueron 636, más que cualquier equipo de un país, pero este año se ve que han decidido ir todos. 2.456 lobistas de los combustibles fósiles están presentes en Emiratos.

Por si fueran pocos, el peor de los lobistas parece ser el triple presidente –de la COP28, de la petrolera ADNOC y de la empresa del sector renovable Masdar–, el sultán Al Jaber, que afirmó que abandonar los combustibles fósiles nos devolvería a las cuevas. Ya se han dado mil vueltas a sus palabras, pero semejante fanfarronada negacionista deslegitima la propia cumbre.

Las COP siempre han tenido un importante componente de greenwashing, de ‘negocionismo’ y de postureo verde que nadie puede negar. Pero lo de este año es una cosa de otro planeta. O de la antesala del final de la estabilidad climática de este.

El combustible de las COP

La reciente noticia de que Emiratos Árabes Unidos (EAU) estaba planeando cerrar negocios de petróleo y gas, aprovechando que presidía y organizaba la conferencia anual sobre cambio climático, ha sido un duro golpe al multilateralismo climático. Otro más.

No es ninguna novedad que las COP son un espacio business friendly y que los lobbies fósiles están bien presentes. Pero el descaro con el que el equipo del sultán Ahmed Al-Jaber ha manejado su cargo de “líder mundial climático” para beneficiar a su país petrolero hace temblar los cimientos de la propia Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático –CMNUCC– y sus 30 años de existencia.

El comportamiento de EAU no hace más que evidenciar la incapacidad manifiesta de atacar la adicción global a los combustibles fósiles por su vinculación directa con el sacrosanto crecimiento económico y el modelo de consumo, producción y acumulación capitalista. Un rebobinado rápido a la historia de la CMNUCC nos sitúa en tres momentos clave que sirven como descriptores de esta dinámica y del panorama internacional, incluso más allá del propio debate climático: Río, Kioto y París.

La Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro discurrió en un tiempo en el que el multilateralismo creía que la caída del bloque soviético era una oportunidad para avanzar en agendas globales como la climática, reconociendo las “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, es decir, la asimetría histórica de emisiones entre los llamados países industrializados y el resto. Esta euforia del multilateralismo climático se consolidó en un primer acuerdo legalmente vinculante: el Protocolo de Kioto. Desgraciadamente, Kioto se convirtió en una “novedad obsoleta” porque al inicio de su período de ejecución, en 2008, la administración negacionista de George W. Bush no lo había ratificado y China no entraba en el grupo de países industrializados con objetivos de reducción de las emisiones. Los dos máximos emisores quedaban fuera. Eso sí, numerosos Estados y el lobby empresarial y fósil consideraban una injerencia competitiva la limitación de las emisiones. Para no “poner puertas al campo”, en 2001 se aprobaron los mecanismos de flexibilidad y, entre ellos, la mercantilización y financiarización de un componente del aire, el CO2. El mercado entraba de lleno en las COP y el offsetting (la compensación de las emisiones) se convertía en un incentivo para las grandes corporaciones, transformando la acción climática en un nicho de negocio.

Todo este progreso mercantil (mercado de CO2, compensaciones, mecanismos de desarrollo limpio) tenía una función muy concreta: censurar y evitar el ataque directo a la principal causa de las emisiones antropogénicas, la quema masiva de combustibles fósiles, concentrada en el norte global y en las élites extractivas.

Las COP han resultado ser unas fantásticas ceremonias de distracción masiva, y la COP28 no será una excepción. Darle la presidencia a los EAU era una apuesta bien arriesgada. Quizá Naciones Unidas creía que podía persuadir e involucrar más directamente a los países exportadores de petróleo en la lucha contra la emergencia climática dándoles responsabilidades de primer nivel. Quizá había también otros motivos, como alejar las cumbres del clima de los lugares donde es fácil protestar. En cualquier caso, EAU ha aprovechado la oportunidad para emplear las herramientas diplomáticas y las redes de la Convención en búsqueda del beneficio propio.

Por último, y muy conectado con lo que pasará en Dubái por la revisión del Balance Mundial (Global Stocktake), nos encontramos con el Acuerdo de París de 2015, un compromiso que suturó las heridas de la COP15 de Copenhague, pero que está resultando un “milagro insuficiente”. Consiguió meter a los BRICS en un tratado legalmente vinculante, pero con la contrapartida de que cada país presente sus propuestas y, servida la competición, la mano invisible de la ambición climática nos situaría en la senda marcada por el IPCC. De momento, (¡oh, sorpresa!), no funciona.

Unilateralidad, guerra, tensión internacional y resurgir fósil

La vigesimoctava Conferencia de las Partes estará atravesada por la guerra en Ucrania y el actual genocidio en Gaza, con el cuestionable aderezo del papel de la Comunidad Internacional. La reacción de la Unión Europea contra Rusia, bajo la tutela de EEUU, contrasta con la débil petición de respeto a la legalidad internacional para Israel.

Estos dos conflictos bélicos abiertos han hecho replantear prioridades y/o evidenciar las fisuras por las que la diplomacia y la coherencia se están desangrando. Sirva como ejemplo l aumento del gasto militar en dos años de los países de la OTAN: 100.000 millones de dólares, el montante exacto con el que los países del norte debían apoyar a los del sur para las medidas de adaptación y mitigación del cambio climático.

Sobre el papel, la transición verde es imparable y todo el mundo quiere su parte. Pero, en realidad, lo que todos quieren es asegurar su suministro fósil, porque es el que hace funcionar la economía.

Al final habrá que elegir. Clima o Petróleo. Capitalismo o Planeta.

Que las cumbres toquen tierra

Tal vez el problema de las cumbres del clima es precisamente ese, que son cumbres. Que muchos de los representantes que por allí pululan –los que deciden algo– no suelen tocar tierra de tanto viajar en jet privado. Que no bajan al barro (o pretenden navegarlo en yate).

Necesitamos una democracia popular hecha por y para el pueblo. Para que las personas no crean –y con razón– que les están tomando el pelo. Para que los lobistas pierdan su capacidad de influencia. Las COP, tal como están diseñadas, ya no nos sirven para solventar este laberinto que es la transición ecológica justa.

Unos cuantos ingredientes para una receta mejor, acorde con el momento histórico: ni un solo delegado lobista de los combustibles fósiles debería poder participar, y sería imprescindible mucha más presencia de la sociedad civil y de la ciencia. Se debería dar mucha más relevancia al sur global, los lugares que apenas tienen voz y los que van a sufrir las consecuencias del caos climático antes que nadie. También se necesita proporcionar más visibilidad y proyección a propuestas como las del Yasuní para dejar el petróleo en el subsuelo, levantadas desde las organizaciones indígenas, sociales y ambientales del Ecuador y que deberían iluminar al mundo hacia el camino de la democracia participativa.

Que coincidan en este 2023 los récords de temperatura y los fenómenos extremos con la pantomima en Dubái y la creciente represión al activismo climático dibuja una imagen nítidamente espantosa de la realidad. Una imagen que necesitamos transformar a toda prisa casi en su antónima, para evitar el descalabro al que nos vamos acercando a toda velocidad. Más de 1.400 científicos –entre los que se incluyen 33 autores del IPCC– acaban de firmar una carta pidiendo al público y a la comunidad científica que pase a la acción. Si queremos evitar que nuestro futuro sea el de la inestabilidad climática durante los próximos milenios, el tiempo de la desobediencia civil masiva ha llegado. ¿Estaremos a la altura del reto? Las cumbres, claramente, no lo están.

10. Resumen de la guerra en Palestina, 8 de diciembre

Hoy además de los de Rybar y Mondoweiss añado el mapa de Suriyak, que vuelve a publicar sobre el tema tras unos días de desconexión.

https://rybar.ru/chto-

Lo que está ocurriendo en Palestina e Israel: cronología del 8 de diciembre
8 de diciembre de 2023 Rybar
La operación de las FDI continúa en la Franja de Gaza. En Gaza, el cerco en torno a los distritos del centro de la ciudad se estrecha, con raros contraataques de formaciones palestinas. La artillería y la aviación están activas.
En el sur, en Jan Yunis, el ejército israelí está cosechando éxitos, atrincherándose en la urbanización y ampliando el frente en la ciudad. Mientras tanto, no se informa de ningún avance hacia el mar, y los combates tienen lugar en Bani Suheil y en torno a la autopista de Salah al-Din.
«Hezbolá ha lanzado al menos siete ataques contra diversos puntos fronterizos en territorio israelí cerca de la frontera libanesa. En respuesta, las FDI han bombardeado sistemáticamente decenas de núcleos de población y presuntos puntos de lanzamiento de cohetes.
Las fuerzas proiraníes proxy atacaron cuatro bases estadounidenses en Siria e Irak en el transcurso de las últimas 24 horas. Además, la Zona Verde de Bagdad fue bombardeada, pero nadie ha reivindicado aún la autoría.

Mapa de alta resolución en inglés https://rybar.ru/piwigo/

Desarrollo de las hostilidades

Norte de la Franja de Gaza

https://vk.com/video-

Los israelíes siguen avanzando metódicamente en varias zonas del norte de Gaza. Se publicaron imágenes de vehículos blindados de las FDI en la plaza Palestina, fuentes locales informaron también de la evacuación forzosa de civiles de la zona de Al-Rimal y de combates en la zona del cementerio de Sheikh Radwan. En la calle Al-Jalaa, cerca de los cruces de Saraya y Dabait, los palestinos afirmaron que francotiradores israelíes habían disparado contra un grupo de refugiados, pero por el momento no ha aparecido ninguna prueba.
Se están produciendo enfrentamientos en Jabaliya, con ataques aéreos y de artillería en la zona. Fuentes propalestinas informaron de una retirada de las IDF tras el ataque fallido, pero también sin confirmación. Un francotirador israelí mató a tiros a un médico voluntario en el hospital Al-Auda, según el corresponsal de RT Said Swerki.
Además, Hamás reivindicó las heridas y la muerte de varios cautivos israelíes como consecuencia de los ataques indiscriminados de las FDI. Por el momento se desconocen el número y las cifras exactas.

Sur de la Franja de Gaza

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Continúan los combates en la zona de invasión de Jan Yunis de las IDF, a lo largo de la autopista de Salah al-Din. «Iz ad-Din al-Qassam» reivindicó un ataque en el flanco de los israelíes que avanzaban en la zona de la escuela Ibn Usaymin, mientras que «Saraya al-Quds» informó de un ataque con mortero contra un grupo de fuerzas de las IDF en la zona de la mezquita Al-Zalal.
Más tarde, hubo información sobre combates en la zona de la mezquita de Al-Katiba y fotos de tanques de las FDI en el cruce del mismo nombre. Por el momento, las Fuerzas de Defensa de Israel están operando en los suburbios de Khan Younis y Bani Suheil, sin llegar a los densos edificios de gran altura.
Sin embargo, continúan los ataques aéreos y de artillería masivos, incluso cerca de hospitales. Cerca del hospital Al-Amal, un ataque aéreo de las IDF mató e hirió a decenas de civiles. La artillería israelí tampoco se detiene. Hubo civiles heridos en la calle Al-Jalal, controlada por las milicias palestinas.

Distrito Sur de Israel

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Los palestinos intentaron lanzar un ataque con cohetes contra Tel Aviv, Ashkelon y Sderot. Sin embargo, las municiones fueron interceptadas por el sistema de defensa antiaérea Cúpula de Hierro o cayeron en descampados. Uno de los cohetes cayó al mar en la zona costera de Tel Aviv, según informaron testigos presenciales de una detonación masiva. Más tarde, por la noche, se informó de múltiples interceptaciones de defensa aérea sobre Tel Aviv.
En general, en medio de la operación de las IDF en la zona de Khan Younis, la intensidad de los bombardeos palestinos contra el sur de Israel disminuyó un poco, pero Saraya al-Quds golpeó Miftahim, Amitai y Kerem Shalom. A juzgar por la falta de información, o no hubo víctimas o los cohetes fueron interceptados.

Frontera con Líbano

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La situación en el sur de Líbano es cada vez más tensa, con Hezbolá lanzando al menos siete ataques contra diversas instalaciones militares de las IDF en el norte de Israel y los Altos del Golán ocupados. Se declaró un incendio en la base militar de Matat como consecuencia del impacto de un cohete, fuentes israelíes informaron de dos soldados heridos.
En respuesta, la artillería y la aviación de las FDI lanzaron múltiples ataques contra varias localidades y sus alrededores. En Majdal Zun, un ataque aéreo de las FDI hirió a varias personas. En total, al menos 25 localidades fueron atacadas, algunas varias veces.

Cisjordania

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Continúan las operaciones policiales de las IDF en Cisjordania, acompañadas de enfrentamientos con jóvenes palestinos. Ocasionalmente, las protestas desembocan en tiroteos. Durante el día se registraron tiroteos en Qalqilya, Ramala, Kafr Kaddum, Al-Faraya y Hebrón. En Wadi al-Ja, una manifestación árabe fue dispersada con gases lacrimógenos.

Acciones de milicias proiraníes en Oriente Medio

Los grupos proiraníes siguen lanzando regularmente ataques de hostigamiento contra diversas instalaciones de las fuerzas armadas estadounidenses en Siria e Irak. Misiles han atacado las bases de Harir y Ain al-Asad, en Irak, así como la planta de Conoco, la base de Harab al-Jir y el yacimiento petrolífero de al-Omar, en Siria.

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Además, desconocidos atacaron la Zona Verde de Bagdad, donde se encuentra la embajada de Estados Unidos, pero nadie ha reivindicado aún la autoría del atentado.
Mapa de alta resolución en inglés 
https://rybar.ru/piwigo/

Contexto político y diplomático
Acusaciones de Erdogan contra Netanyahu.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha vuelto a calificar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de terrorista y cómplice del terrorismo que debería ser llevado ante el Tribunal de La Haya junto con sus partidarios. Según el político, nadie en el mundo se sentirá seguro, porque ya se ha abierto «la caja de Pandora». Estas declaraciones, sin embargo, están pensadas más bien para el consumidor doméstico y son un intento de poner buena cara al mal tiempo. En otras palabras, Turquía está en conflicto con Israel, mientras sigue suministrando alimentos.
Sobre las conversaciones entre los presidentes de Rusia e Irán

El portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, declaró que Vladímir Putin y el presidente iraní, Ibrahim Raisi, hablaron del conflicto palestino-israelí y de la polifacética asociación bilateral. El presidente iraní calificó lo que está ocurriendo en Palestina de crimen contra la humanidad y genocidio, y afirmó que las organizaciones internacionales de protección de los derechos humanos han perdido su eficacia.

El mapa de Suriyak

https://twitter.com/

Situación en la franja de Gaza [8/12/2023]:
Frente Norte:
– Las IDF avanzaron en muchas áreas al norte del Campamento de Jabalia alcanzando la Estación de Policía.
– Las tropas israelíes continuaron avanzando hacia el centro del distrito de Shujaiyeh y alcanzaron la escuela Moeen Bseiso mientras continuaban avanzando alrededor del Estadio Palestino.
Durante estas operaciones muchos civiles fueron detenidos de nuevo, la mayoría de ellos estaban escondidos en Hospitales y Escuelas.
Frente Sur:
– Las IDF realizaron avances significativos al oeste de Khan Yunis a lo largo de las carreteras Saladin West y Nasser alcanzando la calle Jalal cerca del centro de la ciudad; y la calle 5, donde los Grupos Palestinos están oponiendo una feroz resistencia.
– Desde el este, las IDF capturaron el resto de Abasan Saghira y están cerca de encontrarse con las tropas del eje de Khan Yunis.

Mapa: https://google.com/maps/d/

El resumen general de Mondoweiss

Día 63 de la «Operación Al-Aqsa»: El ejército israelí acorrala, desnuda y venda a civiles en Gaza y los lleva a un lugar desconocido.
Aparecen informes de francotiradores israelíes que matan a civiles palestinos en el norte de Gaza, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para votar sobre el alto el fuego en Gaza, entre temores de que el continuo apoyo de Estados Unidos a Israel pueda frustrar cualquier intervención diplomática.
Por Mondoweiss Palestine Bureau 8 de diciembre de 2023
Víctimas
17.177 muertos*, entre ellos 7.729 niños, y 46.000 heridos en la Franja de Gaza.
Al menos 272 palestinos muertos en Cisjordania ocupada desde el 7 de octubre.
*Esta cifra fue facilitada por el Ministerio de Sanidad de Gaza el 7 de diciembre. Sin embargo, debido a las averías en las redes de comunicación dentro de la Franja de Gaza (especialmente en el norte de Gaza) y al elevado número de personas atrapadas bajo los escombros, el Ministerio de Sanidad de Gaza no ha podido actualizar con regularidad y precisión sus cifras desde mediados de noviembre. Algunos grupos de derechos humanos sitúan la cifra de muertos más cerca o por encima de los 20.000.

Acontecimientos clave

  • Escalofriantes imágenes muestran a decenas de hombres palestinos detenidos por las fuerzas israelíes en el norte de Gaza, desnudos hasta la ropa interior, con los ojos vendados y esposados.
  • A pesar de las afirmaciones israelíes de que estos hombres son combatientes de Hamás que se han rendido, algunos han sido identificados como periodistas, comerciantes u otros civiles que habían buscado refugio en las escuelas de la UNRWA en Beit Lahia.
  • Estas imágenes surgen en medio de informes sobre hombres palestinos ejecutados delante de sus familias en el norte de Gaza, o asesinados por francotiradores israelíes a pesar de ondear banderas blancas.
  • Los incesantes bombardeos en toda la Franja de Gaza matan a decenas de palestinos, entre ellos el renombrado académico, autor y poeta Refaat Alareer.
  • CARE Internacional: «Tras dos meses de guerra, las mujeres son las últimas en comer y los niños los primeros en morir».
  • El subsecretario general de la ONU afirma que «ya no tenemos una operación humanitaria que pueda llamarse así» en el sur de Gaza.
  • El grupo israelí de derechos humanos B’Tselem refuta las afirmaciones del gobierno de que no hay crisis humanitaria en Gaza, diciendo que «no es un efecto secundario, es la política».
  • El Consejo de Seguridad de la ONU votará una resolución que pide un alto el fuego humanitario en Gaza después de que el secretario general, Antonio Guterres, invoque el artículo 99.
  • El embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, afirma que la situación actual en Palestina es una «verdadera prueba de credibilidad» para la Corte Penal Internacional. Credibilidad de la CPI.
  • Antony Blinken, de Estados Unidos, afirma que existe una «brecha» entre los supuestos esfuerzos de Israel por preservar a los civiles en Gaza y la realidad sobre el terreno.
  • Ahmed Bedier, de United Voices for America: Estados Unidos ha «permitido un monstruo».
  • Extremistas de extrema derecha israelíes marchan por el Jerusalén Este ocupado, pese a ser dispersados por la policía israelí.
  • El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, da instrucciones a los servicios penitenciarios para que detengan a presuntos miembros de Hamás en una prisión subterránea.
  • Una redada del ejército israelí en el campo de refugiados de Al Faraa, en Cisjordania ocupada, causa la muerte de al menos seis palestinos.
  • Un campamento de protesta de las familias de los rehenes israelíes en Jerusalén, acosadas periódicamente por extremistas israelíes de extrema derecha, fue objeto de un presunto incendio provocado el jueves.
  • Una investigación de Reuters concluye que su corresponsal en Líbano, Issam Abdallah, murió por disparos de tanques israelíes.
  • Los ataques de Hezbolá contra el norte de Israel matan a un civil, mientras Israel lleva a cabo un gran número de ataques en el sur de Líbano, y Netanyahu amenaza con convertir Beirut «en Gaza».
  • Huffington Post informa de que Israel busca armas en Estados Unidos para intensificar la guerra en el frente libanés.
  • Se disparan cohetes contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad, ya que las bases estadounidenses han sido blanco de ataques desde octubre por el apoyo de Washington a Israel.
  • Bélgica dice que quiere denegar la entrada a los colonos israelíes violentos e impulsar una prohibición en toda la Unión Europea.
  • Este fin de semana se celebra el 75 aniversario de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Gaza: Hombres palestinos desnudos, atados y con los ojos vendados
Dos meses después, cada vez resulta más difícil resumir en un artículo el alcance de la violencia, los crímenes de guerra y las violaciones de derechos humanos que se cometen en Gaza en un solo día.
Han aparecido imágenes espeluznantes de hombres palestinos desnudados hasta la ropa interior, con los ojos vendados, esposados y obligados a formar filas arrodillados en las calles o en descampados indeterminados.

Las fuerzas israelíes, que se esfuerzan por presentar alguna prueba creíble de éxito militar en Gaza aparte de la matanza de civiles, han afirmado que los hombres son combatientes de Hamás que se han rendido, pero al menos uno de los palestinos que aparecen en las imágenes de vídeo es Diaa Al-Kahlout, corresponsal de Al-Araby al-Jadeed, mientras que los usuarios de las redes sociales han identificado a otros detenidos como parientes, entre ellos tenderos, que se refugiaban junto con sus familias en Beit Lahia.
Osama Hamdan, alto representante de Hamás, dijo que «la ocupación [israelí] detuvo y maltrató a civiles desarmados sin relación con operaciones militares».
Euro-Med Monitor dijo que había recibido informes de que las fuerzas israelíes habían detenido de forma aleatoria y arbitraria a hombres, «incluidos médicos, académicos, periodistas y ancianos», que se habían refugiado en las escuelas Khalifa Bin Zayed y New Aleppo, gestionadas por la UNRWA.
La organización añadió que había «documentado incidentes de francotiradores y asesinatos directos llevados a cabo por el ejército israelí contra personas desplazadas en las inmediaciones de las dos escuelas mencionadas». La organización de derechos humanos, con sede en Ginebra, declaró que miembros del ejército israelí atacaron a todos los que intentaban salir, aunque enarbolaran banderas blancas».
Cada vez hay más informes de civiles muertos por francotiradores israelíes en el norte de Gaza.
La campaña de bombardeos israelíes sobre la totalidad de Gaza no ha cesado, y se han registrado ataques mortales en Khan Younis, Rafah,Shujaaya, Deir al-Balah, Nuseirat, al-Tuffah y al-Daraj. En la ciudad de Gaza se destruyó una antigua mezquita, uno de los muchos edificios culturales e históricos de Gaza arrasados por las fuerzas israelíes.
Al Yazira informó el viernes por la mañana de que proyectiles de tanques israelíes habían disparado contra palestinos que hacían cola para obtener agua cerca del hospital Nasser de Jan Yunis, y un testigo calificó la escena de «muy sangrienta y escandalosamente gráfica».
El ejército israelí afirmó haber alcanzado 450 «objetivos» en 24 horas. Si cada objetivo es un solo ataque, eso supone uno cada tres minutos y 12 segundos.
Entre los nombres de los últimos palestinos muertos por Israel en Gaza figura Refaat Alareer, profesor de la Universidad Islámica de Gaza, escritor, poeta y activista, cuya muerte lamentan muchos.
Mientras el Ministerio de Sanidad de Gaza actualizaba el jueves sus últimas estimaciones de víctimas mortales a 17.177 muertos*, entre ellos 7.729 niños, y 46.000 heridos, el portavoz del ministerio, Ashraf al-Qidra, reiteraba que había «grandes dificultades» para emitir cifras exactas «como consecuencia de los continuos bombardeos y del gran número de víctimas que permanecen bajo los escombros y en las carreteras».
Sólo unos cientos de heridos han podido salir de la Franja de Gaza a través del paso fronterizo de Rafah con Egipto para recibir tratamiento en el extranjero.
Entre las muchas consecuencias de la diezmación del sistema médico de Gaza -que un experto de la ONU calificó de «guerra sin cuartel» de Israel contra el sistema sanitario de Gaza-, los centros de salud no han podido analizar la sangre antes de las transfusiones, señaló Al Qidra, y añadió que esto «viola todos los protocolos médicos aplicables y tiene graves repercusiones en los heridos, los enfermos y la salud de la sociedad.»
Las agencias humanitarias y las organizaciones de derechos humanos siguen haciendo saltar las alarmas sobre la situación en Gaza, como afirmó sin ambages el jueves el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem: «La crisis humanitaria no es un efecto secundario. Es la política».
Mientras tanto, la agencia de la ONU OCHA afirmó que parte de su ayuda estaba varada en el centro de Gaza, aislada tanto del norte como del sur debido a los bombardeos y los combates.
«Ya no tenemos una operación humanitaria en el sur de Gaza que pueda llamarse así», declaró el jueves Martin Griffiths, Secretario General Adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios.
Aunque se ha informado de conversaciones para que Israel permita la entrada de ayuda a Gaza a través del paso fronterizo de Kerem Shalom, los medios de comunicación israelíes han afirmado que el paso sólo se utilizaría para «control e inspección», sin dar más detalles.
Mientras tanto, los combates terrestres entre grupos armados de resistencia palestinos y fuerzas israelíes se han recrudecido en el norte, centro y sur de la Franja de Gaza, y Hamás frustró un intento israelí de recapturar a un rehén, lo que provocó su muerte. El hijo del ministro del gabinete israelí y ex jefe militar Gadi Eizenkot se encontraba entre los soldados muertos en combate el jueves. Han seguido disparándose cohetes palestinos hacia la envoltura de Gaza y Tel Aviv.

El Consejo de Seguridad votará sobre el alto el fuego después de que Guterres invoque el artículo 99, mientras Estados Unidos sigue restando importancia a las violaciones israelíes.

Los responsables israelíes no perdieron tiempo en condenar la decisión del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de invocar el artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas, que le permite «llamar la atención del Consejo de Seguridad sobre cualquier asunto que, en su opinión, pueda amenazar el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales».

«El mandato de Guterres es un peligro para la paz mundial», escribió en X (antes Twitter) el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen. «Su petición de activar el artículo 99 y el llamamiento al alto el fuego en Gaza constituyen un apoyo a la organización terrorista Hamás y un respaldo al asesinato de ancianos, el secuestro de bebés y la violación de mujeres. Cualquiera que apoye la paz mundial debe apoyar la liberación de Gaza de Hamás».
Emiratos Árabes Unidos ha aprovechado la ocasión para pedir que el Consejo de Seguridad de la ONU vote el viernes por la mañana una resolución que exija un alto el fuego humanitario inmediato.
La Asamblea General de la ONU, que, a diferencia del Consejo de Seguridad, no tiene poderes vinculantes, adoptó el jueves cinco resoluciones a favor de Palestina, informó la agencia de noticias WAFA.
La invocación del Artículo 99 no garantiza que vaya a producirse ninguna acción significativa. Estados Unidos, como uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, tiene poder de veto.
Estados Unidos sigue emitiendo débiles protestas sobre los crímenes de guerra de Israel, con cada vez más desvergonzadas subestimaciones sobre la masacre de civiles palestinos en Gaza. El jueves, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, afirmó que existía una «brecha» entre la supuesta intención de Israel de preservar a los civiles y la realidad sobre el terreno.
Sin embargo, The New Arab informó de que funcionarios de la Casa Blanca no habían dado a Israel un plazo para poner fin a sus operaciones en Gaza, en medio de informes de principios de esta semana según los cuales Tel Aviv planeaba seguir destruyendo el pequeño enclave palestino con el mismo grado de intensidad hasta al menos enero.
En una llamada telefónica mantenida el jueves con el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd J. Austin, «subrayó su apoyo permanente al derecho de Israel a defenderse del terrorismo», según un comunicado oficial. Todavía no se sabe nada de lo que Estados Unidos podría llamar la implacable y deliberada matanza, mutilación, inanición y traumatización de hombres, mujeres y niños palestinos.
«Al principio, la administración Biden apoyó plenamente al gobierno de Netanyahu y lo que estaba haciendo, y ahora está intentando frenarlo», declaró el viernes a Al Jazeera el presidente de United Voices for America, Ahmed Bedier. «En cierto modo, habilitaron un monstruo y no pueden hacerlos retroceder».
Mientras tanto, Bloomberg informó el viernes de que Washington estaba trabajando con la ferozmente impopular Autoridad Palestina, que es actualmente el poder político palestino nominal en la Cisjordania ocupada, en un plan para que la AP asuma el control de los escombros que queden en Gaza una vez que termine la guerra.

Marcha del odio en Jerusalén, seis palestinos muertos en un campo de refugiados de Cisjordania

Los medios de comunicación israelíes informaron de que la policía israelí había disuelto una marcha de extrema derecha que tenía previsto atravesar la Ciudad Vieja de Jerusalén Este ocupada el jueves por la tarde, y que había autorizado un día antes. Al parecer, la marcha, organizada por un grupo ultranacionalista kahanista, fue disuelta debido a las pancartas y cánticos de los participantes, entre ellos «Una bala en la cabeza de cada terrorista», «Exigimos venganza», «Vosotros [la policía israelí] sois las putas de los árabes» y en los que se pedía la destrucción de la Cúpula de la Roca del complejo de la mezquita de Al Aqsa.
Sin embargo, WAFA informó de que los manifestantes extremistas marcharon por la Ciudad Vieja, agrediendo a los transeúntes y gritando blasfemias racistas a los residentes palestinos.
Al menos siete palestinos fueron detenidos en Jerusalén Este durante la noche, entre ellos el jeque Najeh Bkerat, subdirector del Waqf islámico de Jerusalén.
En el norte de Cisjordania ocupada, las fuerzas israelíes llevaron a cabo una redada en el campo de refugiados de Al Faraa, cerca de Tubas, que desencadenó enfrentamientos armados con los residentes y causó la muerte de al menos seis palestinos. Según informes, los soldados israelíes impidieron que las ambulancias llegaran hasta los heridos.
Un palestino, identificado como Awad Tayeh Anbar, de 47 años, sucumbió a sus heridas el jueves tras recibir un disparo de las fuerzas israelíes tres semanas antes en el campo de refugiados de Tulkarem.
Violentas incursiones israelíes, de fuerzas del ejército o de colonos, en las últimas 24 horas han causado heridas al menos a cuatro palestinos en Hizma, cuatro en Tulkarem, tres en Masafer Yatta, dos en Al Jader, uno en Al Fawwar y uno en Huwara. Durante la noche se registraron enfrentamientos armados en Ramala, sin información confirmada sobre víctimas.
Otras acciones destacadas de Israel en el último día son el asalto a un orfanato en Beit Ummar y la confiscación de más de 120 acres de la localidad palestina de Jaba, que fueron declarados «tierras estatales».

Netanyahu amenaza con convertir Beirut «en Gaza»

Casi dos meses después de que su corresponsal Issam Abdallah fuera asesinado en el sur de Líbano, la agencia de noticias Reuters hizo pública su propia investigación, en la que concluía que los disparos de tanques israelíes fueron los responsables de su muerte. En respuesta, el ejército israelí se ha limitado a decir que el incidente tuvo lugar en una «zona de combate activo» y que estaba «bajo revisión.»

Amnistía Internacional ha calificado de crimen de guerra el ataque en el que murió Abdallah y resultaron heridos varios periodistas más.
Mientras tanto, el Huffington Post informaba el viernes de que Israel estaba tratando de obtener más armas de Estados Unidos para intensificar su guerra contra Líbano.
El jueves, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, amenazó a Líbano con la destrucción total si el movimiento Hezbolá intensificaba sus ataques contra el norte de Israel.
«Si Hezbolá decide iniciar una guerra total, convertirá Beirut y el sur de Líbano, no lejos de aquí, en Gaza y Jan Yunis», declaró Netanyahu según el Jerusalem Post.
Hezbolá y otros grupos de la resistencia han seguido lanzando cohetes desde el sur de Líbano hacia el norte de Israel, matando al parecer a un civil el jueves. Al menos cuatro combatientes de Hezbolá y dos miembros de la Yihad Islámica han sido declarados muertos desde el jueves.

Los medios de comunicación libaneses han informado de que las fuerzas israelíes han intensificado los ataques contra el sur del Líbano, incluso con proyectiles de fósforo blanco.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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