(Página herida) Qatar, el cinismo y el decir-y-hacer de las elites futbolísticas de .Cat

Sé que en ese país [Qatar] no democrático han muerto miles de trabajadores migrantes trabajando en condiciones lamentables en la construcción de los estadios. Que ser LGTBI está penado con entre tres años de cárcel y pena de muerte. Que la mujer vive discriminada en la ley y en la práctica, según Amnistía Internacional.
Juan Diego Botto (2022)

El régimen catarí es favorable a los Hermanos Musulmanes. Tariq Ramadan, nieto de su fundador y propagandista intelectual de este movimiento, se refiere a menudo a Heidegger y Nietzsche para criticar la racionalidad, que él considera occidental.
François Rastier (2015)

Nada o casi nada de lo que se comenta estos días sobre el Qatar y el Mundial es nuevo. Todo el mundo sabía de las corruptelas de la FIFA y todo el mundo era -o podía ser- consciente de las relaciones laborales esclavistas que rigen en el Estado autocrático de Qatar, del terrible machismo de aquella sociedad y de la ausencia de derechos humanos y sociales básicos.

Según The Guardian (otras fuentes incrementan la cifra), han sido 6.500 los trabajadores fallecidos en estos últimos años levantado estadios, hoteles y otras construcciones en jornadas interminables, a temperaturas insoportables y, en muchas ocasiones, sin protección médica.

Casi nadie se sintió llamado a denunciar una tragedia obrera de estas dimensiones. Se dejó hacer, como en tantas ocasiones. El dinero (y el gas) non olet. Las prácticas y los valores asociados al capitalismo más inhumano en el puesto de mando. ¡Que ruede el balón y a pasárselo en grande! ¡Todo se olvida… y muy pronto!

Afortunadamente, se han alzado en estos últimos meses algunas voces críticas (incluso entre deportistas de élite) y algunos artistas se han negado a participar en la ceremonia inaugural. Bien por ellos, que no habite el silencio ni el servilismo. Sigamos denunciando maltratos y persecuciones. Lo mismo que hicimos, por ejemplo, cuando se celebró el Mundial de fútbol en la Argentina de Videla.

También aquí en .Cat, como no podía ser menos, se han alzado voces críticas denunciando la situación. Bienvenidas sean, se agradecen.

Sin embargo, resulta entre extraño y muy extraño el silencio, el olvido de nombres y circunstancias molt de casa nostra directamente relacionados con el Estado de Qatar y con sus prácticas.

No solo es que Xavier Hernández, actual entrenador del Barça, y Josep Guardiola hayan sido entrenadores de equipos cataríes (jugador tal vez en el segundo caso, no puedo precisar) sino que este último, don Josep Guardiola, el mismo nacional-secesionista neoliberal que fue en la lista de Mas-Junqueras en las elecciones del 27S de 2015, es, nada menos, ¡el embajador de Qatar para el Mundial 2022! y parece ser que está contemplando, con ojos favorablemente dispuestos, una oferta del jeque Al Thani para cuando finalice su contrato con su actual equipo, el Manchester City, por 36 millones de euros netos anuales por dirigir a un equipo del emirato. Remarco: ¡36 millones de euros anuales libres de impuestos, unas dos mil veces más de lo que gana un trabajador medio español (que paga impuestos)!

Pero es que además, como recordamos, el Estado de Qatar fue durante años patrocinador del Barça, don Josep Guardiola defendió ese patrocinio (a él le habían tratado muy bien cuando había estado allí, vino a decir, intentando ocultar desmanes y maltratos para conseguir el voto favorable de los socios) y algunos ciudadanos y ciudadanas, ya entonces afines al nacional-secesionismo, se escandalizan, gritaban, e insultaban incluso, cuando algunos señalábamos, en minoría de muy pocos, que no parecía razonable que estudiantes y profesores acudieran a aulas de colegios e institutos, e incluso de la universidad, ataviados con camisas que publicitan un Estado anti-obrero y contrario a los derechos humanos más básicos. Nadie escuchaba, nadie hacía caso, trataban a los críticos de ingenuos, locos, izquierdistas o puristas. ¡El Barça y su salud financiera estaban por encima de todo!

Los éxitos del Barça, los éxitos de una élite barcelonesa asociada al nefasto nombre de Joan Laporta, de nuevo presidente de la entidad que decía ser más que un club, lo tapaban todo. Nadie hacía el menor caso ante lo que ahora algunos, con mucha hipocresía y no menor cinismo, dicen que es inadmisible.

Eso sí, Guardiola, Hernández y el Barça siguen mudos, sin atisbo de autocrítica. Qatar parece seguir siendo para ellos, financieramente hablando, el mejor de los mundos posibles.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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