“¿Qué es progresista hoy día en España?” por Juan Torres López

La falta de modelo territorial en el PSOE, un partido que se presenta a sí mismo como «de Estado» pero que no tiene clara su configuración territorial y funcional, la deriva soberanista de los dirigentes más influyentes de Sumar, y el papel determinante para conformar mayorías que tiene el nacionalismo supremacista y neoliberal de Junts se están convirtiendo en una mezcla explosiva.

No voy a debatir ahora si el tema de las lenguas es prioritario o no, la constitucionalidad de la amnistía, o si conviene celebrar una consulta en Cataluña. Yo creo que el plurilingüismo enriquece a una nación; siempre he pensado que vencer y perdonar es vencer dos veces, como escribió Calderón de la Barca; y soy partidario de que los pueblos puedan decidir por sí mismos su futuro, así que nada mejor que una consulta, algo -por cierto- que hasta el propio Rajoy reclamó formalmente a Zapatero para Cataluña el 25 de abril de 2006 en el Congreso de los Diputados.

Lo que me parece que el PSOE y Sumar están haciendo mal en la presente coyuntura son dos cosas. Una, permitir que el independentismo establezca el orden de prioridades, haciendo que el debate político y social gire en torno a cuestiones (como la amnistía) que no son las fundamentales para lo que a mí me parece que es el cogollo de la política progresista: mejorar las condiciones de vida de los grupos sociales más desfavorecidos. Y otra, dejarse llevar por la lógica del independentismo y el soberanismo que (lógica e incluso legítimamente) implica debilitar la fortaleza del Estado del que quieren separarse.

Este último me parece un error garrafal porque, sin un Estado fuerte y que funcione bien, es imposible llevar a cabo políticas progresistas. Máxime, cuando además formamos parte de un entramado supranacional que ya disminuye por su cuenta nuestra capacidad de decisión y maniobra, y no siempre en beneficio de ese tipo de políticas.

Pondré cuatro ejemplos para que se entienda mejor mi preocupación y lo que quiero señalar. a) Según acaba de demostrar Funcas, la carencia material severa de los españoles más pobres no ha dejado de subir desde 2019. b) Más del 60% de las familias que debían recibir el Ingreso Mínimo Vital que aprobó el gobierno progresista no lo han recibido y sólo ha llegado a la quinta parte de la población bajo el umbral de pobreza. c) La desigualdad ha aumentado en España en los últimos años de gobierno progresista. d) También se ha incrementado la violencia de género.

Si ha habido quizá más voluntad que nunca para resolver esos problemas y se ha dado prioridad a los recursos destinados a ello, algo debe estar fallando, y yo me planteo una hipótesis de la que tengo la impresión de que no se quiere hablar en los medios progresistas: ¿no podría ser que tengamos una organización territorial y funcional del Estado inadecuada, con una central y 17 autonómicas ineficientes que, en conjunto, no están funcionando como debieran?

No soy partidario del Estado centralista y menos en una España tan diversa y plurinacional como reconocen la propia Constitución y los diferentes estatutos de autonomía. Pero eso es una cosa y otra no entender que, si se quiere hacer política progresista, se necesita un Estado fuerte, equilibrador y eficiente, y no débil. Lo contrario de lo que resulta cuando se cede permanentemente ante las demandas y prioridades del nacionalismo del privilegio y del independentismo.

Fuente: https://juantorreslopez.com/que-es-progresista-hoy-dia-en-espana/

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Un comentario en ““¿Qué es progresista hoy día en España?” por Juan Torres López”

  1. Excelente el texto de Torres, como siempre. Sólo una matización sin importancia respecto al texto en sí de Torres: la utilización de un término por Torres que me ha hecho recordar un uso habitual del mismo que me parece innecesario o inadecuado, según los casos. Cuando se habla de «legitimidad» de los independentistas, soberanistas etc., creo que hay que precisar qué es lo que se quiere decir, distinguiendo entre personas e ideas. Los independentistas, soberanistas etc. ejercen legal y legítimamente sus derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos -o que se deben reconocer efectivamente si no fuera así: pero no es, desde luego, nuestro caso- cuando expresan sus ideas independentistas, soberanistas etc. y se reúnen y asocian -p.ej.: fundan partidos políticos- para difundirlas o reivindicarlas. Pero las ideas en cuanto tales, y su proyecto político, serán legítimos para ellos, no, desde luego, para quienes no somos ni independentistas, ni separatistas, ni «soberanistas», ni catalanistas, y podría muy bien argumentar racionalmente por qué no hay que considerarlos tales (entendiendo por «legítimo», «justo» o «bueno» o ético-políticamente mejor que otras opciones), aunque por falta de espacio no lo haga (o por falta de competencia no lo haga: podría hacerlo entonces alguien más competente que yo en argumentar racionalmente la falta de legitimidad, en el sentido indicado, de las ideas o el proyecto político independentista, «soberanistas» etc., de la misma manera que se argumenta en contra del proyecto político neoliberal o del «tecnofeudal» -véase Varoufakis, Durand). Precisamente el texto de Torres ofrece un argumento racional muy sólido en contra de la legitimidad del proyecto político catalanista actual.

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