Sobre la represión en Siria

Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.

I. En los tele”noticias” las imágenes de los palestinos han desaparecido, sustituidas por la de sirios que celebran el fin de la RAS y “exiliados” que se disponen a regresar a su país que dicen que es por fin libres De ese relato solo emerge un pequeño apunte sobre la incertidumbre de los kurdos y de los cristianos.
Muy significativa la sustitución.

II. Sin duda la RAS (Assad) desarrollaba una política represiva contra los rebeldes islamistas -de ISIS, de Al Quaeda,…- que no eran angelitos. Condenar en bloque esa política represiva es de una hipocresía absoluta; establecer la verdad del detalle de los métodos represivos es mucho más difícil y todavía más ahora con el bombo y platillo de la propaganda.
He seguido ese tema de la represión de guerra civil en nuestra guerra de España y en la guerra de Afganistán. A lo que profundizas se reduce la cantidad y la «calidad» de esa represión.

III. Tanto en el caso de España (SIM, Charlas, los “incontrolados”, Paracuellos…) como en Afganistán (la Cárcel de Pul-i-Charkhi, junto a Kabul) hubo escenarios de represión y hubo abusos. En los dos casos esos escenarios y abusos fueron magnificados por los vencedores. La diferencia es que en el caso de España cuarenta años después de lo que sucedió se ha podido ir aproximándose a la verdad histórica gracias al trabajo de archivos -cerrados durante todo el tiempo de la dictadura y buena parte después- mientras que en Afganistán solo han podido hacerse hipótesis sobre las exageraciones de la propaganda CIA, servicios británicos y organizaciones mujahidines y algún libro, pocos, que han puesto en cuestión esa propaganda. Con el tiempo transcurrido y la evolución de Afganistán me temo que nunca pueda llegar a hacerse la rectificación – parcial- que se ha hecho en España. Me temo que en Siria pasará como en Afganistán, el Estado sirio ha desaparecido y no es probable que vuelva, la victoria del fundamentalismo islamista puede ir para largo. Y no se dispone de ninguna institución neutral, objetiva, que pueda ser fuente de información fiable. La fuente que se cita habitualmente, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en el Reino Unido, no es una fuente neutral, es una entidad privada -aunque se financie con fondos públicos occidentales- que desde el primer momento estuvo vinculado a la oposición al régimen baasista. Así que hay que aceptar que ha habido represión y que ha habido casos de malos tratos, y no dudo que de torturas, sin poder establecer hasta dónde llegó la represión y el papel en ella de los malos tratos, si hubo tortura sistémica e indiscrminada.… Esta ha sido una guerra civil y de religión, sin fronteras de guerra fijas, el enemigo no solo estaba en Idlib, también en las ciudades del territorio teóricamente bajo control de la RAS. Y también hay que descartar desde luego la propaganda que en este caso es frecuentemente chusca; ese típico recurso mentiroso de la propaganda televisiva -del que abusan nuestro medios- que consiste en entrevistas singulares, generalmente sin información de quién se trata, qué hizo, etc..

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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