El 1º de mayo, a diferencia de otras fechas convertidas en una especie de santoral laico, continúa siendo en todo el mundo un día de lucha y reivindicación, como lo era la primera vez que se celebró hace ya 133 años.
Así lo es, más que nunca, en Europa Occidental, donde los sindicatos, de manera unitaria, están convocando de nuevo huelgas de masas en Gran Bretaña, Italia, Alemania y Francia. Huelgas en las que están participando millones de trabajadores que no se resignan a sufrir las consecuencias de las constantes crisis económicas capitalistas, ahora agravadas por la guerra y la escalada de gastos militares desencadenada por la OTAN.
En España no somos ajenos a esas consecuencias. Cuando está terminando la legislatura del Gobierno “social y de progreso” todos los indicadores socioeconómicos marcan que la pobreza severa ha aumentado y que la participación de los salarios y las pensiones en la renta nacional ha disminuido. Y ello pese a la implantación de algunas reformas positivas, aunque estas no han sido suficientes y su resultado ha quedado muy alejado de lo que dice la propaganda gubernamental.
Sin embargo, esas medidas y el creciente temor a que cambie drasticamente la situación política son, sin duda, una de las principales razones para que en España aún no veamos esas luchas de masas que hay en los países próximos. ¡Pero también aquí están cambiando los tiempos!
Para que ese cambio se convierta en realidad tenemos que poner todos de nuestra parte y hay que fortalecer la unidad y la fuerza sindical. La Alianza de la Izquierda Republicana de España (AIREs) sabe que las grandes organizaciones sindicales son imprescindibles en esta tarea, pues no es casualidad que las elecciones sindicales hagan ver que agrupan a casi las cuatro quintas partes de los trabajadores. Trocear a la clase obrera, dividir sus movilizaciones y manifestaciones, vituperar a sus dirigentes no es el camino que nos permitirá imitar a los trabajadores franceses, por ejemplo. Ahora bien, lo que sí es urgente es olvidarse de cualquier connivencia gubernamental y confiar no en presuntas simpatías, sino en la fuerza organizada de los trabajadores, que es la única garantía de nuestras conquistas pasadas, presentes y futuras.
¡POR LA VICTORIA DE LOS TRABAJADORES!
¡VIVA LA UNIDAD SINDICAL!
AIREs (Alianza de la Inquierda Republicana de España)