“Argumentos arriesgados“ por Ernesto Gómez de la Hera

El próximo sábado 26 de octubre, el movimiento pensionista ha convocado una manifestación en Madrid. Es esta una cita obligada en el último fin de semana de octubre desde hace varios años. COESPE, la principal coordinadora española de organizaciones que defienden el sistema público de pensiones, y muchas otras asociaciones se movilizan continua y semanalmente en una gran cantidad de ciudades y pueblos de todo el territorio nacional y, una vez al año, lo hacen de manera conjunta en Madrid.

COESPE y sus aliados, con su lucha y organizando a millares de pensionistas para ella, son quienes frenan las continuas agresiones que viene sufriendo nuestro sistema público de pensiones. Estas agresiones comenzaron en 1985 y entonces CC.OO., en solitario, convocó una huelga general para defender las pensiones. En los últimos lustros las agresiones se han incrementado, sin embargo algunas de ellas han sido aceptadas por las organizaciones sindicales. Por eso la defensa de las pensiones públicas ha recaido en coordinadoras como COESPE.

Es su permanente movilización en las calles lo que permite que aún exista un sistema público de pensiones digno, por más que insuficiente y desigual. Es su lucha la que se interpone en los intentos de sustituir este sistema público, universal y de reparto, por uno privado y de capitalización. Son estos sistemas privados los que han ido a la quiebra en muchos países del mundo, dejando sin ninguna protección en la vejez a millones de trabajadores. En cambio, pese a los agoreros y falsarios, el sistema público español no amenaza quiebra y es perfectamente sostenible ahora y también en el futuro. Seguramente para evitar poner de manifiesto esta viabilidad es por lo que no se hace la auditoría de cuentas a la que obliga la Ley 21/2021. Auditoría, cuya realización es una de las reivindicaciones exigidas por COESPE en sus movilizaciones.

Por esta y por otras muchas razones es por lo que, el sábado 26, todos cuantos podamos, ya seamos trabajadores jubilados, parados o en activo, debemos acudir a la manifestación de Madrid.

No obstante, esto no significa que no debamos ser conscientes de algunas debilidades y errores que hay que superar para que la defensa de las pensiones públicas sea aún más eficaz. Más arriba ya se han sugerido un par de ellas. Por una parte el hecho de que COESPE no aglutine a todas las organizaciones que luchan, aunque es reseñable que las movilizaciones sí son conjuntas, como también lo son los objetivos que se reivindican. Lo que debería ser motivo suficiente para que se produjera esa coordinación unitaria. Otra cuestión es como lograr que las organizaciones sindicales vuelvan a eso que hizo CC.OO. en 1985 y se reintegren a la lucha por defender el sistema público de pensiones. Desde luego no parece fácil alcanzar la unidad en este campo vistas algunas cosas que hemos visto en los últimos tiempos. Por esta razón es mucho más decisiva la actitud que pueda tomar COESPE, pues como repetía a menudo Marcelino Camacho: cuando los otros se resisten a la unidad, nosotros hemos de ser unitarios por los dos.

Desafortunadamente, en los últimos meses, se difunde cierto argumento en COESPE que tiende a poner dificultades para conseguir esa voluntad unitaria doble tan imprescindible. Ese argumento aduce que debe ser COESPE, en lugar de las organizaciones sindicales, quien negocie con el gobierno de turno los temas que afectan al sistema de pensiones, ya que “los pensionistas no participan en las elecciones sindicales y, por tanto, estas no han de servir para legitimar ninguna negociación sobre pensiones”.

Es este un argumento con varios fallos. El más importante es que establece una división inmediata entre trabajadores en activo y jubilados, algo que no puede menos que satisfacer a quienes intentan enfrentar a los pensionistas con los trabajadores que ahora están cotizando al sistema. ¡No en vano la defensa de la unidad de toda la clase, activa, parada o jubilada, ha sido siempre un eje fundamental del movimiento obrero internacional desde sus inicios! Por otro lado COESPE se opone a los intentos de pactar pensiones privadas en los convenios colectivos. Pero esos convenios los negocian sindicatos perfectamente legitimados por los votos que les han dado los trabajadores activos. ¿Qué derecho podría tener COESPE a decir algo sobre este importante asunto, cuando los directamente afectados ya han hablado con su voto?

Vemos, pues, claramente algunos de los graves riesgos que suponen este tipo de argumentos para la unidad de toda la clase. Y la única manera de alcanzar éxitos es potenciar y aumentar cada día más esa unidad de activos, parados y jubilados, por más que parezca casi imposible ahora. La legitimidad también nace de la lucha y de la fuerza organizada que la sostenga. Y no es esta una legitimidad opuesta a la que nace de las elecciones sindicales, sino complementaria. La lucha es lo que da legitimidad a COESPE, pero eso no significa descalificar otras legitimidades. Más bien obliga, como decíamos, a ser doblemente unitarios.

Por esto también, repetimos, todos cuantos podamos debemos asistir a la manifestación de este 26 de octubre en Madrid.

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Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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