DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. Turquía y la OTAN.
2. Leyes matrimoniales israelíes.
3. La postura del Papa y la de la izquierda.
4. Armenia y la izquierda.
5. El mercado de repos y la crisis financiera.
6. Barreras financieras entre EEUU y China.
7. Entrevista a Stefanoni.
8. Crisis global del capital.
9. Resumen de la guerra en Irán, 1 de julio.
1. Turquía y la OTAN.
La primera parte del artículo es un poco peliculera, pero luego Ritter nos explica alguna de las intervenciones en el congreso en Estambul en el que participó hace poco. Sobre todo, sobre Turquía y la OTAN -y la algo grimosa alabanza a la participación de Turquía en la guerra de Corea-.
https://scottritter.substack.com/p/kill-the-zombie
Acaben con el zombi
El presidente Erdogan debería aprender de Ömer Halisdemir en lo que respecta a la defensa de Turquía.
1 de julio de 2026

Ömer Halisdemir camina hacia su cita con la muerte, 15 de julio de 2016
Omer Halisdemir no es un nombre que suene familiar a muchos estadounidenses cuando piensan en Turquía. Y, sin embargo, gracias a sus heroicas acciones la noche del 15 de julio de 2016, el presidente Recep Erdogan, líder democráticamente elegido de Turquía, logró sobrevivir a un golpe de Estado iniciado contra él por miembros pro-OTAN de las Fuerzas Armadas turcas. Aquella noche, los golpistas intentaron hacerse con el control del Estado turco. El subcomandante de las Fuerzas Especiales, el general de brigada Semih Terzi, había recibido órdenes de los líderes golpistas de tomar el cuartel general del Mando de las Fuerzas Especiales en Gölbaşı, un municipio de la región metropolitana de Ankara situado en la zona sur de la capital turca. Desde allí, Terzi dirigiría las acciones de las fuerzas militares turcas en su intento de derrocar al presidente Recep Erdogan. En aquel momento, Terzi estaba al mando de las fuerzas de operaciones especiales turcas estacionadas a lo largo de la frontera con Siria y supervisaba las operaciones de la 1.ª Brigada de Operaciones Especiales en la ciudad turca de Silopi. Terzi seleccionó personalmente a 40 comandos y subió a un helicóptero que los trasladaría a Gölbaşı.
Mientras Terzi y su equipo de golpistas se encontraban de camino, el comandante de las Fuerzas de Operaciones Especiales turcas, el general de división Zekai Aksakallı, se afanaba por cortar el golpe de raíz. Aksakallı se dirigía al Palacio Presidencial cuando su vehículo sufrió una emboscada por parte de otros tres vehículos. Aksakallı había estado hablando con Hakan Fidan, jefe de la Organización de Inteligencia turca, sobre la posibilidad de un golpe de Estado. Una vez que escapó de la emboscada, Zekai Aksakallı realizó una serie de llamadas telefónicas mientras regresaba a Gölbaşı. Aksakallı comprobó que oficiales de alto rango de las Fuerzas Especiales estaban implicados en la conspiración. Llamó al jefe de su destacamento de seguridad personal y le ordenó que reuniera a soldados leales con el fin de defender el cuartel general de los golpistas.
Cuando Aksakallı se enteró de que Terzi se dirigía a Gölbaşı, se puso en contacto personalmente con el sargento mayor Omar Halisdemir, un miembro de confianza de su equipo de seguridad que estaba de servicio aquella noche. Tal y como señaló Aksakallı posteriormente: «Le dije: “Dispare a Semih Terzi, que es un traidor y un golpista, en nombre de nuestra patria y nuestra nación; esto le llevará al martirio, y perdóreme”. Él (Omar) respondió: “Le perdonaré hasta el final, mi comandante”. Hicimos las paces».
Las imágenes de las cámaras de seguridad del cuartel general de las Fuerzas Especiales registraron lo que ocurrió a continuación: cuando el helicóptero que transportaba a Terzi y a su equipo de comandos aterrizó, Omar Halisdemir desenfundó su pistola de servicio y caminó con paso firme hacia la entrada del cuartel general. A medida que Terzi y su equipo se acercaban a la entrada, Omar Halisdemir avanzó hacia ellos y, a continuación, levantó su pistola y disparó tres tiros a la cabeza de Terzi. Los comandos abrieron entonces fuego contra Omar Halisdemir, alcanzándole con quince balas. Gravemente herido, Omar recibió dos disparos más que le dieron muerte. Terzi falleció poco después a causa de sus heridas.
El golpe de Estado nunca se recuperó de la muerte de Terzi. Un equipo de las Fuerzas Especiales alineado con los golpistas había capturado al jefe del Estado Mayor turco, el general Hulusi Akar, y a otros oficiales leales al presidente Erdogan, y se había refugiado en la base aérea de Akıncı, situada a las afueras de Ankara, reteniendo a Akar y a los demás como rehenes. El general de división Zekai Aksakallı logró reunir a un equipo de soldados leales de las Fuerzas Especiales y neutralizar al desmoralizado equipo de Terzi. Una vez asegurada la sede de las Fuerzas Especiales, Aksakallı dirigió una misión de rescate a la base aérea de Akıncı, donde liberó a Hulusi Akar y al resto de rehenes. Al regresar a Gölbaşı, Aksakallı vio el cuerpo de Omar Halisdemir tendido en el suelo. El curtido comandante de las Fuerzas Especiales se arrodilló y besó a su leal soldado en la frente, llamándole «mi héroe».
Omar Halisdemir es un héroe turco.
Un hombre, lleno de devoción patriótica, sacrificó su vida para detener una amenaza contra su nación.
Es una lección que toda Turquía debería tener en cuenta, especialmente al considerar los acontecimientos actuales.

Los participantes en la Conferencia sobre Seguridad Global y la OTAN, 27 de junio de 2026
Recientemente participé en una conferencia organizada por el Centro de Investigación de la Iniciativa de Civilizaciones Mundiales sobre «Seguridad Global y la OTAN», donde me uní a una distinguida lista de participantes compuesta por oficiales militares retirados, responsables políticos y prestigiosos académicos de diez países diferentes. Los participantes en la conferencia abordaron una amplia variedad de temas relacionados con la naturaleza de la alianza de la OTAN y el papel de Turquía en la misma. Ya he escrito sobre mi participación en la conferencia.
Esperaba encontrar un fuerte sentimiento antinato entre los participantes, dada la temática general de la conferencia y las inclinaciones políticas de los organizadores, que representan al Partido Vatan (o de los Patriotas), un movimiento prokemalista leal al presidente Recep Erdogan, que se muestra firmemente pro-China y pro-Rusia, así como antiamericano y antinato. Sin embargo, lo que presencié fue mucho más allá de las simples críticas a Estados Unidos y a la OTAN. Los participantes en la conferencia trataron el tema y a su público —que traspasaba con creces las estrictas líneas partidistas— con respeto, aportando un sólido razonamiento intelectual para justificar las posturas que defendían.
A mí mismo me cautivó especialmente la ponencia del general de brigada retirado del Ejército turco Haldun Solmazturk, un hombre cuyo currículum militar cuenta con una amplia gama de experiencias y mandos que abarcan toda la trayectoria de la OTAN. El general Solmazturk destacó dos aspectos fundamentales de la Carta de la OTAN: concretamente, el artículo 5, que se centra en la cuestión de la defensa colectiva, y el artículo 4, que exige la consulta entre los miembros de la OTAN antes de que se puedan tomar decisiones críticas.
Tal y como señaló el general Solmazturk en su intervención: «Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, Estados Unidos invocó inmediatamente el artículo 5, y todos los miembros de la OTAN expresaron su solidaridad. Esto allanó el camino para las posteriores operaciones militares en Afganistán, Libia, Irak y Siria.
Afganistán ilustra claramente el problema. Los aliados de la OTAN apoyaron la política estadounidense en ese país durante más de veinte años. Sin embargo, cuando Washington decidió negociar directamente con los talibanes y, finalmente, retirarse, lo hizo sin una consulta significativa con sus aliados. Tras tomar sus propias decisiones, Estados Unidos se limitó a informar a la Alianza, dejando a todos los miembros de la OTAN sin otra alternativa que retirarse».
En resumen, Estados Unidos no dudó en invocar el artículo 5 para atraer a la OTAN a Afganistán, pero ignoró por completo sus obligaciones en virtud del artículo 4 a la hora de retirarse de Afganistán.
Hoy en día, Estados Unidos pretende imponer al colectivo de la OTAN obligaciones similares a las del artículo 5 en lo que respecta a su actual conflicto con Irán. Sin embargo, la guerra entre Estados Unidos e Irán fue iniciada unilateralmente por Estados Unidos y, como tal, no cumple ni siquiera el criterio básico de legítima defensa colectiva del que se derivan los compromisos del artículo 5 de la OTAN. Además, el conflicto entre EE. UU. e Irán se inició sin ninguna consulta con los aliados estadounidenses de la OTAN, eludiendo por completo los requisitos de consulta establecidos en el artículo 4 de la Carta de la OTAN.
«Contrariamente a lo que se suele creer», observó el general Solmazturk, «el artículo 5 no establece una obligación automática para que cada aliado despliegue tropas o medios militares cada vez que otro miembro sea atacado. Cada gobierno conserva la autoridad soberana para determinar su propia respuesta. De hecho, crisis anteriores han demostrado que los aliados pueden optar por no participar militarmente». El general Solmazturk destacó este punto citando al presidente de EE. UU., Donald Trump, quien, durante su primera Cumbre de la OTAN en 2017, omitió deliberadamente cualquier referencia explícita al artículo 5, a pesar de que figuraba en el discurso que tenía preparado.
«Hoy en día», señaló el general Solmazturk, «varios responsables estadounidenses sostienen que muchos miembros de la OTAN se han vuelto excesivamente cautelosos, y describen a la Alianza como un “tigre de papel”. Durante recientes reuniones de defensa de la OTAN, altos responsables estadounidenses han defendido que la OTAN debería evolucionar hasta convertirse en una fuerza que posea auténticas capacidades militares y esté preparada para la intervención directa», un fenómeno que el general Solmazturk describe como —lo que yo denomino— «OTAN 3.0».
«Si esta visión se materializa bajo el actual liderazgo estadounidense», prosiguió el general Solmazturk, «la OTAN 3.0 corre el riesgo de convertirse en una organización con un respeto cada vez menor por las normas jurídicas, mecanismos de consulta debilitados y una toma de decisiones militares cada vez más centralizada bajo el liderazgo de EE. UU. Tal evolución ofrecería pocas esperanzas de paz y estabilidad en toda Eurasia o en la región del Atlántico Norte».
El general Solmazturk concluyó sus comentarios afirmando: «No debe olvidarse nunca que la OTAN no es una entidad separada de sus miembros. Toda decisión de la OTAN requiere la aprobación unánime. Sin el consentimiento del Gobierno turco, de las Fuerzas Armadas turcas y de los representantes de Turquía, la OTAN no puede adoptar ninguna decisión ni emprender ninguna acción. El mismo principio se aplica igualmente a Estados Unidos, Francia, Alemania y todos los demás miembros».
En sus palabras se percibe el eco del deber y la responsabilidad nacionales que impulsaron a Omar Halisdemir a cometer su acto de heroísmo aquella fatídica noche del 15 de julio de 2016.
Es posible que Estados Unidos y la OTAN planteen exigencias a Turquía.
Sin embargo, el deber nacional exige que Turquía dé su consentimiento a dichas exigencias antes de que se le pida que las aplique.

El metal procedente del World Trade Center se ha colocado como monumento frente al nuevo edificio de la sede de la OTAN en Bruselas, Bélgica, simbolizando el compromiso de la OTAN con la autodefensa colectiva, tal y como establece el artículo 5
También me llamaron la atención los comentarios de Dogan Bekin, diputado del Parlamento turco por Estambul, del Partido del Nuevo Bienestar.
«Cuando Turquía se incorporó a la OTAN a principios de la década de 1950», señaló el Sr. Bekin, «pagó un precio considerable por su adhesión. Poco después de la fundación de la Alianza, Turquía solicitó su adhesión. Sin embargo, no debemos pasar por alto el hecho de que sus tres primeras solicitudes fueron rechazadas y que Turquía no fue admitida hasta 1952, tras la Guerra de Corea. En aquel momento, quedó perfectamente claro que Turquía tenía que demostrar primero su valía antes de poder ser aceptada en la Alianza. Por lo tanto, Ankara consideró la Guerra de Corea como una oportunidad histórica. El 26 de julio de 1950, por decisión del Consejo de Ministros, Turquía se convirtió en el segundo país, después de Estados Unidos, en enviar tropas a Corea. En consecuencia, una brigada de combate turca de aproximadamente 4.500 soldados quedó bajo el mando de las Naciones Unidas».
La historia de la Brigada Turca en Corea es prácticamente desconocida para los estadounidenses. Los turcos llegaron a Corea justo cuando los chinos iniciaban un contraataque masivo que acabaría haciendo retroceder a las fuerzas de EE. UU. y de las Naciones Unidas desde el río Yalu hasta posiciones al sur del paralelo 38, la línea de demarcación original que separaba Corea del Norte y Corea del Sur. Ni el mando estadounidense ni el de las Naciones Unidas hicieron apenas esfuerzos por coordinarse con los turcos, y estos se vieron lanzados a la batalla sin comprender apenas qué se esperaba de ellos. De hecho, cuando los turcos llegaron al campo de batalla, las fuerzas estadounidenses a las que debían prestar apoyo —la 25.ª División de Infantería— se encontraban en plena retirada. La brigada turca estaba al mando del general de brigada Tahsin Yazici, un veterano curtido en la campaña de Galípoli de la Primera Guerra Mundial. Los turcos, siempre agresivos, siguieron avanzando hasta que se encontraron muy por delante de las posiciones de EE. UU. y la ONU, rodeados por el ejército chino.
David Hackworth, el soldado más condecorado de la historia del Ejército de EE. UU., recordó cómo se encontró junto a los turcos durante ese momento tan precario. Le llamó la atención el carácter intrépido de los soldados turcos y sus líderes, quienes, en lugar de caer en la desesperación por haberse quedado sin munición y estar rodeados en lo más profundo de las líneas enemigas, aprovecharon la oportunidad para atacar a los soldados chinos únicamente con sus bayonetas y cuchillos largos. La batalla de Wawon, librada en el gélido frío de noviembre de 1950, poco después de que los turcos desembarcaran en Corea, fue la primera acción de la Brigada turca. Rodeados por los chinos, los turcos se negaron a rendirse y se lanzaron a desesperados ataques con bayoneta contra las posiciones atrincheradas de los chinos, logrando finalmente romper el cerco y, con ello, retrasar el avance chino el tiempo suficiente para permitir que el 8.º Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos se retirara con éxito. La Brigada Turca sufrió .
Mi padre estuvo destinado en Turquía entre 1975 y 1977, y en ocasiones nos uníamos al club local de caza y pesca para una expedición que nos llevaba a lo más profundo de la Turquía rural. En varias ocasiones, un pequeño pueblo turco nos invitaba a almorzar. Cuando los aldeanos se enteraban de que tenían visitantes estadounidenses, se avisaba a los pastores que se encontraban en las colinas. Al poco rato se nos unieron unos hombres robustos, de entre 45 y 50 años, que se habían puesto sus uniformes militares. Eran veteranos de la Brigada Turca que habían luchado codo con codo con las fuerzas estadounidenses en Corea. El orgullo por su servicio se reflejaba claramente en sus ojos, al igual que su alegría sin reservas por reunirse con estadounidenses por primera vez en casi un cuarto de siglo.
Se podía ver en sus ojos el orgullo por haber servido y el orgullo de ser turcos, el mismo que brillaba en los ojos de Omar Halisdemir mientras avanzaba hacia su muerte inevitable la noche del 15 de julio de 2016.

David Hackworth con soldados de la Brigada Turca en Corea
¿Y cómo tratamos nosotros esa lealtad no correspondida?
Con traición.
Turquía se ganó su adhesión a la OTAN en 1952 con la sangre de la Brigada Turca en Corea (unos 15 000 soldados turcos sirvieron en la Brigada en Corea, de los cuales 721 murieron en combate, 2 111 resultaron heridos y 168 figuraron como desaparecidos en combate, lo que supone una asombrosa tasa de bajas del 20 %).
Ocho años más tarde, Turquía se encontró en primera línea de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1960, Turquía y Estados Unidos negociaron un acuerdo secreto por el que Turquía aceptaba el despliegue de misiles «Júpiter» estadounidenses con ojivas nucleares en territorio turco. Esto se llevó a cabo de forma consultiva, en el marco de la OTAN. Sin embargo, en 1962, Estados Unidos, envuelto en la crisis de los misiles de Cuba, desmanteló los misiles Júpiter y los retiró de Turquía sin consulta alguna.
«Hoy en día se da una situación similar con el sistema de radar de alerta temprana de Kürecik, en el este de Turquía», señaló Dogan Bekin en su intervención. «Aunque se presenta oficialmente como parte de la arquitectura de defensa antimisiles de la OTAN, el sistema sirve, en la práctica, a los intereses estratégicos de seguridad de Israel. Durante la administración de Obama, Ankara se vio sometida a una presión considerable para que aprobara su despliegue».
El Sr. Bekin señaló que «en aquel momento, los responsables turcos aseguraron a la opinión pública que, aunque el sistema de radar pertenecía a Estados Unidos, el control operativo seguiría en manos turcas. Sin embargo, las recientes crisis regionales han demostrado que el sistema contribuye poco a los propios intereses de seguridad de Turquía, al tiempo que refuerza significativamente la red de defensa estratégica de Israel. Se han establecido instalaciones de radar similares en Catar e Israel, formando un sistema regional integrado».
El sistema de radar de alerta temprana de Kürecik se utilizó ampliamente durante la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, sin que se consultara en absoluto al Gobierno turco.
Este es el verdadero rostro de la OTAN y de Estados Unidos en lo que respecta a Turquía.

Los participantes en la conferencia suben al escenario para la presentación del documento de la declaración final
La declaración final de la Conferencia sobre Seguridad Global y la OTAN contenía varias conclusiones comunes, entre las que se incluyen las siguientes:
- Teniendo en cuenta la crisis y la desintegración actuales en el seno del sistema atlántico, no sería de extrañar que la Cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara los días 7 y 8 de julio pudiera convertirse en la última cumbre de la OTAN.
- Los esfuerzos realizados por Estados Unidos para dirigir y dominar a otros Estados miembros de la OTAN a través de la alianza han hecho que esta sea cada vez más insostenible en un mundo multipolar emergente que, si esta tendencia continúa, convertirá al mundo en un lugar cada vez más inseguro.
- La retirada de Turquía de la OTAN y su futura participación en la actual asociación entre Irán, Rusia y China —que ha surgido tras la guerra entre Estados Unidos e Irán— constituyen la mejor línea de actuación para Turquía, ya que reforzarán su capacidad para contribuir al futuro de la humanidad y fortalecerán la capacidad de esta nueva asociación para disuadir futuras amenazas a la seguridad mundial.
- Turquía debería basar su seguridad futura en su pertenencia al eje Rusia-Irán-China, teniendo en cuenta que cualquier esfuerzo por parte de Turquía para buscar un papel más destacado en una OTAN en declive solo daría lugar a que Turquía asumiera una mayor carga del inminente colapso de la OTAN.
- La desintegración que se está produciendo en el seno del sistema atlántico va acompañada de un proceso de declive moral (los participantes en la conferencia se refirieron repetidamente a este fenómeno como «el efecto Epstein») que está erosionando la fortaleza de las generaciones más jóvenes, lo que afecta al futuro a largo plazo de la sociedad.
- La humanidad necesita urgentemente un nuevo centro civilizatorio —que hoy está surgiendo desde Oriente y el Sur Global— que sustituya a la civilización atlántica en declive y en crisis.
La declaración contiene palabras importantes que van acompañadas de creencias sinceras. Sin embargo, si estas palabras y creencias no se traducen en acciones, lo único que habrá logrado la conferencia será generar palabrería y buenos sentimientos.
El mundo necesita mucho más que eso.
Dentro de una semana, Turquía se verá invadida por una fuerza mucho más peligrosa que el equipo de comando de 40 hombres liderado por el brigadier Semih Terzi, al que se le había encomendado tomar el control del cuartel general de las Fuerzas Especiales turcas el 15 de julio de 2016, lo cual Omer
El colectivo de la OTAN está tratando de empujar a Turquía a una guerra con Rusia alegando condiciones del artículo 5 que, sencillamente, no existen.
Turquía sabe que son Alemania, Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos quienes están inmersos en una guerra por poder con Rusia, al proporcionar armas e inteligencia a Ucrania con el propósito expreso de atacar la profundidad estratégica rusa.
Esto convierte a estas naciones en participantes activos en un conflicto que no cuenta ni con la autorización de las Naciones Unidas ni con el consentimiento de la OTAN.
Y, sin embargo, si Rusia responde —un desenlace que parece probable en este momento—, la OTAN invocará el artículo 5 y exigirá a Turquía que acuda en su ayuda.
A pesar de que no se ha consultado a Turquía sobre esta guerra inminente ni sobre sus causas fundamentales.
La OTAN acudirá a Ankara exigiendo que Turquía adopte una postura agresiva hacia Rusia, en un momento en el que el presidente turco se ha pronunciado abiertamente a favor de una solución negociada al conflicto ruso-ucraniano.
«La OTAN está sufriendo muerte cerebral».
Esta cita del presidente francés Macron refleja con precisión la realidad «zombi» de la alianza transatlántica, que cuenta ya con 80 años de antigüedad.
Hoy en día, el «zombi» de la OTAN amenaza la supervivencia misma de Turquía.
Cuando llegó el momento de que Omer Halisdemir saliera en defensa de su nación, no dudó.
Tres disparos en la cabeza.
Así es como se mata a un zombi.
Es hora de acabar con el zombi de la OTAN.
Esta es la responsabilidad de Turquía.
Esta es la responsabilidad del presidente Erdogan.
La OTAN no puede salir de la Cumbre de Ankara con intactos sus planes de guerra dirigidos contra Rusia.
Haga como Omer Halisdemir.
2. Leyes matrimoniales israelíes.
Cook analiza en su último artículo otra muestra del régimen de apartheid sionista: sus leyes matrimoniales.
https://jonathancook.substack.com/p/israel-is-an-apartheid-state-and
Israel es un Estado de apartheid, y sus extrañas leyes matrimoniales nos lo demuestran
Israel es el único país del mundo que no reconoce su propia nacionalidad. ¿Por qué? Porque una identidad nacional común sabotearía el sistema de segregación de Israel, cuidadosamente encubierto
Jonathan Cook
30 de junio de 2026
Los partidarios de Israel se han enfurecido por una breve publicación en X del periodista Mehdi Hasan, en la que destaca las peculiares leyes matrimoniales de Israel.
Hasan pregunta: «¿Sabía usted que en Israel no se puede celebrar un matrimonio civil o laico?».
Mehdi Hasan@mehdirhasan
¿Sabía usted que en Israel no se puede celebrar un matrimonio civil o laico?
Michael A. Cohen (NO EL ANTIGUO ASESOR DE TRUMP) @speechboy71
Alrededor de 40 países tienen una religión oficial de Estado. ¡Israel no es uno de ellos! De hecho, que Israel se defina a sí mismo como un Estado judío ni siquiera es una designación religiosa. Que Mamdani siga cometiendo este error y continúe centrándose en el único Estado judío del mundo
12:24 a. m. · 29 de junio de 2026 · 577 MIL visualizaciones
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No se equivoca. Israel ha prohibido el matrimonio civil. Solo se puede contraer matrimonio en una ceremonia estrictamente controlada por las autoridades religiosas. Si se desea un matrimonio civil, hay que viajar a otro país.
¿Por qué?, podría preguntarse con razón. ¿Acaso Israel no es una democracia liberal moderna, laica y de estilo occidental? Al fin y al cabo, eso es lo que nuestros políticos y medios de comunicación no dejan de decirnos.
La réplica más habitual a Hasan por parte de los defensores de Israel —que la situación no es mejor en Arabia Saudí— no es precisamente el argumento de peso que parecen creer. ¿Así que Israel ofrece la misma protección de los derechos humanos que Arabia Saudí? Impresionante.
Otros han señalado que Israel heredó del Imperio otomano el llamado sistema «millet», que otorgaba a los líderes de cada grupo confesional de Oriente Medio el control autónomo sobre los asuntos religiosos de su comunidad.
Sin duda, hace 150 años el sistema funcionaba relativamente bien a la hora de reducir las tensiones comunitarias en las zonas de gran diversidad religiosa de un vasto imperio. Evitaba que los funcionarios de Constantinopla —la actual Estambul— se vieran profundamente envueltos en los asuntos cotidianos de sus súbditos, a menudo lejanos.
Pero hace 150 años, Gran Bretaña enviaba a niños a limpiar chimeneas. La ley se modificó por aquella época para poner fin a esta práctica abusiva y peligrosa.
Israel se fundó hace casi ocho décadas, supuestamente como una democracia liberal laica al estilo occidental. Ha tenido 78 años para modificar esas arcaicas leyes matrimoniales otomanas.
¿Por qué no lo ha hecho?
Todo el alboroto con el que se condena la publicación de Hasan no es más que un intento desesperado por desviar la atención del hecho de que las anticuadas leyes matrimoniales de Israel perduran porque le resultan útiles.
De hecho, son más que eso. Constituyen un componente fundamental de la versión israelí del apartheid: un sistema racista de segregación que Israel ha logrado ocultar a la vista de la opinión pública occidental con la ayuda de políticos y medios de comunicación occidentales.
«Amenaza demográfica»
La prohibición israelí del matrimonio civil es fundamental en sus esfuerzos por impedir lo que sociedades racistas del pasado, como la Sudáfrica del apartheid y el sur profundo de Estados Unidos, denominaban «mestizaje» —es decir, las relaciones sexuales entre diferentes grupos étnicos—. Quizá recuerde que los nazis también tenían opiniones desagradables sobre este tema.
He aquí al actual ministro de Hacienda, Bezalel Smotrich, oponiéndose al mestizaje en 2016:
Evitar la asimilación en el Estado judío es totalmente legítimo y no es en absoluto racista. Ustedes parten de la premisa de que impedir los matrimonios mixtos es incorrecto, al tiempo que ignoran el hecho de que la mayoría de las jóvenes [judías] que se relacionan con árabes son chicas pobres a las que se está explotando.
El exministro de Educación, Rafi Peretz, calificó los matrimonios mixtos en los que participan judíos como un «segundo Holocausto».
En Israel, estas opiniones son totalmente mayoritarias. En 2018, Yitzhak Herzog, actual presidente de Israel y antiguo líder de un partido israelí supuestamente de izquierdas, describió los matrimonios mixtos entre judíos estadounidenses como una «plaga» para la que había que encontrar una «solución» —presumiblemente imitando el enfoque de Israel—.
En Israel, la principal preocupación no son los matrimonios entre judíos y palestinos bajo ocupación —que a Israel y a sus partidarios les gusta presentar, de forma engañosa, como una simple cuestión de «seguridad»—.
En los territorios ocupados, Israel recurre a métodos mucho más contundentes que las leyes para impedir que se desarrollen relaciones íntimas de cualquier tipo entre judíos y una población palestina cautiva. Prefiere la contención física y la violencia.
Los palestinos bajo ocupación se ven separados por la fuerza de los judíos israelíes. Se ven acorralados en sus propios guetos, estrechamente confinados, por la red israelí de barreras de acero y hormigón; por el ejército israelí; por los puestos de control; por las carreteras separadas, propias del apartheid, en Cisjordania; y por las milicias judías que viven en tierras robadas en los denominados «asentamientos».
En tales circunstancias, hay pocas posibilidades de interacción, y mucho menos de matrimonios mixtos, salvo cuando soldados israelíes o colonos judíos armados irrumpen violentamente en las comunidades palestinas para destruir cosechas, matar ganado, envenenar pozos, incendiar viviendas y coches, y agredir —y, en ocasiones, matar— a los habitantes.
No obstante, sigue existiendo una vulnerabilidad potencial en el sistema de segregación de Israel.
En 1948, Israel expulsó al 80 % de la población palestina de sus hogares y tierras en una zona que, a partir de entonces, pasaría a denominarse, no Palestina, sino el Estado «judío» de Israel.
Sin embargo, algunos palestinos permanecieron dentro de esas fronteras, en su mayoría debido a un descuido o un error. A pesar de los esfuerzos encubiertos de Israel durante varios años tras la guerra de 1948 para obligarlos a abandonar el Estado, sus autoridades pronto se vieron sometidas a presión internacional para que concedieran la ciudadanía a ellos —aunque, en la práctica, como veremos, esto les otorgaba derechos muy inferiores.
Incluso hoy en día, Israel está extremadamente preocupado por una supuesta amenaza procedente de sus «ciudadanos» palestinos de tercera clase —denominados oficialmente «árabes de Israel»—. Dada su mayor tasa de natalidad, su número ha crecido exponencialmente a lo largo de ocho décadas. En la actualidad, constituyen una quinta parte de la población de Israel.
Periodistas, académicos y políticos israelíes, incluido el primer ministro Benjamin Netanyahu, califican habitualmente a los ciudadanos palestinos del país de «amenaza demográfica» y se preocupan sin cesar por el «útero palestino».
No es un Estado para todos sus ciudadanos
Pero Israel se enfrenta a una presión contraria. Si su trato hacia los ciudadanos palestinos resulta demasiado evidentemente racista y opresivo, algunas personas ajenas al país podrían empezar a darse cuenta de que no es la democracia liberal laica de estilo occidental que pretende ser.
Oirá al lobby proisraelí en Occidente afirmar que los denominados «árabes israelíes» tienen exactamente los mismos derechos que la población judía de Israel, garantizados por la Declaración de Independencia de Israel. Eso no es ni remotamente cierto.
Adalah, una de las principales organizaciones de defensa de los derechos legales en Israel, cuenta con una base de datos que recoge más de 70 leyes que discriminan explícitamente entre ciudadanos judíos y ciudadanos palestinos. Estas leyes constituyen el núcleo del sistema de apartheid de Israel.
Las Leyes Fundamentales de Israel, una especie de constitución, excluyen explícitamente cualquier principio de igualdad cívica. Todo intento por parte de un partido palestino en Israel de iniciar un debate en el Parlamento sobre la transformación de Israel en un «Estado de todos sus ciudadanos» —es decir, una democracia liberal— queda excluido del debate. Y en 2018, el Gobierno israelí aprobó una Ley del Estado-Nación en la que se declara que Israel pertenece exclusivamente al pueblo judío, y no a todos los ciudadanos que viven allí.
Al igual que con los palestinos bajo ocupación, Israel ha confinado casi por completo a sus ciudadanos palestinos en sus propias comunidades (municipios) segregadas, con escasa financiación y escasos recursos, en menos del 3 % del territorio del país.
Una pequeña minoría de ciudadanos palestinos dentro de Israel vive en barrios segregados y desfavorecidos de lo que se denomina, de forma engañosa, ciudades «mixtas». Otros ciudadanos palestinos, los más oprimidos de todos, viven en comunidades habitadas por sus familias desde hace siglos, pero que han sido criminalizadas por un Estado israelí que se niega a reconocerlas.
En cambio, muchos cientos de comunidades rurales judías funcionan, en la práctica, como clubes de membresía exclusiva. Tienen la facultad de excluir a los ciudadanos palestinos, un derecho del que hacen pleno uso.
Las estructuras de planificación separadas garantizan que las comunidades palestinas dentro de Israel, que sufren un hacinamiento masivo, no puedan construir nuevas viviendas ni expandirse. Los niños palestinos reciben enseñanza en un sistema educativo separado y muy inferior.
Para quienes deseen profundizar en el tema, he escrito un extenso ensayo en el que expongo los detalles del sistema de apartheid de Israel aquí.
La prohibición del matrimonio civil dentro de las fronteras de Israel no suele citarse, ni siquiera por parte de los críticos, como ejemplo de su sistema de gobierno basado en el apartheid. Sin embargo, la prohibición persiste porque es la forma ideal de ocultar la segregación bajo la apariencia de la igualdad de trato.
Los ciudadanos palestinos de Israel deben casarse en ceremonias oficiadas por los líderes de su comunidad religiosa: por clérigos musulmanes, por diversas iglesias cristianas o por el clero druso.
Lo mismo ocurre con los judíos en Israel. Deben casarse ante un rabino ortodoxo.
Así pues, todos se enfrentan a las mismas restricciones. Pero la cuestión es esta: la igualdad de trato garantiza resultados muy desiguales. Está diseñado así.
Matones fascistas
Dentro de Israel, los matrimonios mixtos solo son posibles si una de las partes puede convertirse a la religión de su pareja.
El rabinato ortodoxo de Israel hace imposible que los palestinos bajo ocupación se conviertan al judaísmo en Israel, y el jefe de su autoridad de conversión declaró en 2016 que las solicitudes de este tipo se rechazan «sin examen previo debido a su origen étnico».
Mientras tanto, Israel dificulta casi en igual medida que cualquier otra persona considerada no judía se convierta al judaísmo, sobre todo a los ciudadanos palestinos. A lo largo de décadas, solo ha habido un puñado de casos de este tipo.
En la práctica, esto significa que, en cualquier relación entre un ciudadano palestino de Israel y un judío israelí, casi siempre recae sobre el judío israelí la obligación de convertirse a la religión del ciudadano palestino, ya sea musulmán, cristiano o druso. Esto implica que la pareja judía pierda su condición de judío y los numerosos privilegios que de ello se derivan dentro de Israel.
Israel ha considerado que esta es una solución mucho mejor que la del apartheid sudafricano, donde la ley prohibía explícitamente que negros y blancos se casaran. Israel puede lograr el mismo resultado de forma más discreta.
Dada la estructura totalmente segregada de la sociedad israelí y los fuertes tabúes sociales que existen entre los judíos israelíes respecto al «mestizaje», el número de matrimonios mixtos en Israel entre judíos y ciudadanos palestinos apenas alcanza las dos cifras cada año.
Existen incluso grupos como Lehava —la versión israelí del Ku Klux Klan— que se dedican a agredir a los palestinos que se encuentran en las proximidades de los barrios judíos de Jerusalén y a aterrorizar a cualquier joven judía sospechosa de mantener una relación sentimental con un ciudadano palestino. Lehava organiza protestas ruidosas y perturbadoras para avergonzar a alguna que otra mujer judía que se convierte y se casa con un ciudadano palestino.
Todo esto ocurre con un discreto guiño por parte de las autoridades. El actual ministro del Interior, Itamar Ben Gvir, lleva mucho tiempo siendo un patrocinador de los matones fascistas y supremacistas judíos de Lehava.
En los raros casos en que un judío se convierte y se casa con un ciudadano palestino, la pareja palestina se enfrenta a innumerables obstáculos legales y sociales para integrarse en una comunidad judía a la que no pertenece.
En cambio, la pareja judía se traslada a una comunidad palestina —una versión israelí de un township como Soweto— y educa a sus hijos en el sistema escolar «árabe», de calidad muy inferior. El antiguo judío pierde la mayor parte de los privilegios étnicos de los que antes disfrutaba dentro del único Estado «judío» del mundo.
Ante este panorama como futuro, estas parejas suelen aprovechar la oportunidad de que ninguno de los dos se convierta y, en su lugar, se casan y viven en el extranjero.
Invitados indeseados
Ninguna de estas dificultades es fortuita. Es exactamente como cabría esperar que un sistema de apartheid —que prefiere ocultar su carácter de apartheid— estructurara sus leyes, y de ese modo ayudara a su lobby en Occidente, incluida la clase política y mediática occidental, a afirmar que Israel es «la única democracia de Oriente Medio».
Israel aprendió de los errores de la antigua Sudáfrica. Dominó las modernas técnicas de relaciones públicas —o al menos así fue hasta que Benjamin Netanyahu rompió el guion al borrar a Gaza del mapa—.
Dentro de Israel, el sistema de apartheid se extiende mucho más allá de las leyes matrimoniales para afectar a todos los ámbitos de la vida.
He aquí otra forma en que Israel ha ocultado su sistema de apartheid —de nuevo, no en los territorios ocupados, sino dentro del propio Israel—.
El mismo sistema que niega a los israelíes la posibilidad de contraer matrimonio civil o laico también se niega a reconocer que tengan ningún tipo de identidad civil o laica, simplemente como israelíes. Por ley, toda persona en Israel debe pertenecer a un grupo confesional, identificada como judía, musulmana, cristiana o drusa.
Esto explica otro hecho poco conocido sobre Israel: Israel es el único país del mundo que no reconoce su propia nacionalidad —en este caso, la israelí—. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que, si los israelíes compartieran una identidad nacional común, al Estado israelí le resultaría mucho más difícil aplicar su sistema de apartheid.
La nacionalidad israelí existe únicamente como una ficción en los pasaportes israelíes para permitir a la población viajar al extranjero. Dentro de Israel, a todas las personas se les identifica por su grupo confesional.
En Israel, «judío» se considera una nacionalidad. Recuerde la Ley del Estado-Nación de 2018. Lo que declaró es que el Estado de Israel pertenece exclusivamente a la «nación» de los judíos —es decir, a todos los judíos del mundo, no solo a los que viven en Israel—.
A los musulmanes y a los cristianos se les agrupa en una nacionalidad «árabe» igualmente artificial, mientras que los drusos tienen su propia nacionalidad, distinta. La misma Ley del Estado-Nación deja claro que el Estado de Israel no pertenece a estas otras «naciones» no judías, a pesar de que sus familias hayan vivido en las mismas tierras durante siglos. Los ciudadanos palestinos no son más que huéspedes —y, además, indeseados—.
Esta segregación se refleja en los documentos de identidad israelíes. Estos documentos, que deben llevarse encima en todo momento, solían incluir una sección que indicaba expresamente la «nacionalidad» de cada israelí. Sin embargo, esta sección fue objeto de un escrutinio incómodo durante una prolongada y, en última instancia, infructuosa batalla legal librada por un grupo de israelíes disidentes que buscaban el reconocimiento de una nacionalidad israelí. Las autoridades eliminaron la categoría del documento. No obstante, el registro civil de Israel sigue incluyendo una clasificación por nacionalidad.
Además de «judío», «árabe» y «druso», existen más de 120 categorías adicionales para dar cabida a todas las anomalías. Yo mismo fui una de esas anomalías tras casarme con una cristiana palestina y someterme a un largo y difícil proceso de naturalización. Mi nacionalidad quedó clasificada como «británica».
¿A qué se debe toda esta complejidad? ¿A qué se debe toda esta singular rareza?
Porque Israel necesita ocultar su sistema de apartheid. La antigua Sudáfrica simplemente decía: una ley para los blancos y otra para los negros.
Israel sabe que esto ya no tiene buena acogida. Por eso ha ideado un sistema enrevesado y desconcertante que pocos comprenden, como forma de evitar llamar la atención y suscitar críticas.
Derechos especiales para los judíos
Terminemos, pues, con un solo ejemplo de cómo funciona en la práctica el sistema de apartheid de Israel.
En teoría, Israel confiere a todos sus ciudadanos —judíos, musulmanes, cristianos, drusos— los mismos derechos como ciudadanos. Pero, con un juego de manos, socava luego esos derechos iguales al otorgar derechos «nacionales» superiores a un único grupo: los judíos. Si existe un conflicto entre un derecho de ciudadanía y un derecho «nacional» judío, probablemente ya habrá adivinado que el derecho nacional judío tiene prioridad.
La educación es un buen ejemplo. Todos los ciudadanos israelíes disfrutan del derecho a que sus hijos reciban educación, ya que la educación es un derecho de ciudadanía. Sin embargo, numerosas maniobras encubiertas —como presupuestos adicionales para las Áreas de Prioridad Nacional, subvenciones especiales para las escuelas religiosas judías, financiación procedente de la diáspora y mayores desembolsos fiscales del Gobierno central para las autoridades locales judías— hacen que las escuelas judías cuenten con una financiación mucho mayor que las escuelas «árabes».
La educación de los ciudadanos palestinos de Israel ha estado infrafinanciada durante ocho décadas. Así pues, aunque los defensores de Israel afirmen que las diferencias de financiación se están reduciendo poco a poco, el déficit persistente no hace más que agravar una injusticia histórica que se prolonga desde hace décadas. Las escuelas árabes están tan rezagadas que nunca podrán ponerse al día sin una financiación adicional considerable que Israel, claramente, no tiene intención alguna de proporcionarles jamás.
Existe una escasez masiva de aulas y de personal en edificios escolares en ruinas. Los libros antiguos suelen estar muy desactualizados y mal traducidos al árabe por el Estado. Los responsables educativos palestinos no tienen voz ni voto en el plan de estudios que se imparte a los niños de la comunidad. Existen controles estrictos por parte de funcionarios judíos (por lo general racistas) sobre lo que se puede enseñar y quién puede hacerlo. Y, además de todo esto, los enormes sesgos culturales en las pruebas de acceso dificultan mucho más que los ciudadanos palestinos puedan ingresar en las universidades de Israel.
Existen muchos otros problemas en el ámbito educativo. Por ejemplo, casi uno de cada diez niños palestinos en Israel vive en comunidades históricas construidas en terrenos que el Estado israelí desea ahora «judaizar» —reservar para la población judía— y, por lo tanto, se les niega todo reconocimiento.
Tratados como delincuentes, estos niños rara vez disponen de colegios en sus comunidades, ya que no se permiten edificios permanentes. Los edificios que existen no pueden conectarse a las redes de electricidad ni de agua. Incluso los niños en edad de guardería suelen tener que recorrer largas distancias —a veces cerca de 60 km al día— para llegar a un colegio autorizado.
Las formas de discriminación en el ámbito educativo, por sí solas, son infinitas. Pero no se detienen ahí. La discriminación se reproduce en todas las facetas principales de la vida de los más de dos millones de ciudadanos palestinos de Israel a través de estas contorsiones conceptuales y jurídicas en torno a la religión, la ciudadanía y la nacionalidad.
Nada de esto debería sorprender. Es exactamente lo que cabría esperar en un Estado de apartheid como Israel.
3. La postura del Papa y la de la izquierda.
En la línea de las discusiones en España con la visita del Papa, una reflexión sobre la acertada postura de la jerarquía de la iglesia romana en algunos temas frente al vacío de la izquierda. Yo he de reconocer que sigo sin ver que esos discursos vaticanos supongan, al menos de momento, una gran diferencia.
La Iglesia de León XIV y mi mundo laico de izquierdas (por Paolo Desogus)
por Paolo Desogus*
Vivimos una época que trastoca nuestra forma de ver las cosas, una época que exige un nuevo esfuerzo interpretativo. El caso de la Iglesia católica resulta emblemático. Al igual que probablemente el de muchos de ustedes, mi formación es puramente laica y de izquierdas. Sin embargo, debo reconocer algo que nunca habría podido imaginar. Mi mundo, un mundo en desintegración, justamente objeto de críticas, mi mundo precisamente laico y de izquierdas, que a menudo ha querido presentarse a sí mismo como la mejor expresión de la modernidad, es más, como el único lugar depositario de la buena modernidad, está decididamente más atrasado que lo que expresa la Iglesia de León XIV.
Sé perfectamente que con esta afirmación me estoy jugando la estima de todos aquellos que fácilmente podrían enumerarme los numerosos temas éticos y civiles en los que el Vaticano se queda atrás. No hay duda de que así es y, personalmente, sigo convencido de la corrección de las decisiones laicas. Dicho de otro modo: sigo siendo lo que siempre he sido, un hombre de izquierdas, culturalmente materialista —es decir, del materialismo histórico—, que mantiene con la religión únicamente una relación de carácter intelectual y no espiritual.
Sin embargo, la cuestión que quiero plantear es otra. En cuanto a las grandes cuestiones de la actualidad, los grandes conflictos geopolíticos, lo que amenaza al ser humano e incluso el capitalismo, la cultura de la que provengo expresa hoy una visión de la realidad decididamente más retrógrada, por no decir cobarde.
Tomemos como ejemplo el testimonio de Pizzaballa sobre Gaza. No hay denuncia ni grito de dolor más profundo, pleno y autoritario que el que el Patriarca de Jerusalén ha expresado sobre el genocidio. En la entrega de premios organizada por Limes, ni siquiera tuvo que recurrir a grandes palabras. No necesita valerse de términos fetiche ni de argumentos particulares, como, por desgracia, también debo hacer yo para esforzarme por resultar creíble. Pizzaballa se limitó a evocar «el olor de Gaza», el olor a muerte que Israel y sus cómplices, entre ellos Italia, han generado en los últimos tres años.
Lo mismo puede decirse del Papa. En una reciente declaración, siguiendo los pasos de Francisco, afirmó que Europa solo vive del oportunismo. Declaró que su ideología es puramente economicista, lo que, entre otras cosas, significa que, en el fondo, no cree en nada: es nihilista. No ha tomado ninguna decisión contra Israel y, añadió, contra Estados Unidos. No se ha limitado a mencionar al Estado judío. También ha acusado explícitamente a Estados Unidos: no a Trump, como hace con cierta astucia la prensa italiana, sino al Estado estadounidense en su conjunto, consciente de que lo que está ocurriendo no es fruto de una contingencia electoral, sino que es histórico: está arraigado en la realidad.
Lo juro, nunca habría imaginado un giro de este tipo. La cultura de izquierdas, que sin duda en Italia ha representado lo mejor del país, al menos en una determinada etapa, hoy en día no es en absoluto capaz de manifestar una firmeza política y moral semejante. Sigue aferrada a una idea de modernidad totalmente comprometida con los males actuales, incapaz, por tanto, de renovarse, de ser imparcial.
Su palabra carece de verdadera autoridad, carece de plenitud de significado. Sus razonamientos están impregnados de oportunismo, de economicismo. En la izquierda actual no existe una auténtica pasión por los subalternos y, por lo tanto, tampoco compasión por su dolor, por su drama de vencidos. No hay en sus pensamientos ningún deseo real de redención. Podemos hacer todos los razonamientos sobre las encuestas, todos los análisis políticos, todos los cálculos, pero sin esta conexión real con los sentimientos concretos de quienes hoy sufren la opresión del gran capital y de sus actores criminales, no llegaremos a ninguna parte. Nuestra palabra seguirá siendo vacía, pura apariencia.
*Publicación en Facebook del 30 de julio de 2026
Paolo Desogus
Profesor asociado de literatura italiana contemporánea en la Sorbonne Université, autor de Laboratorio Pasolini. Teoría del signo y del cine, publicado por Quodlibet.
4. Armenia y la izquierda.
Un repaso a la política armenia de los últimos años y barruntos sobre cómo debería ser una política de izquierdas allí. Desde la línea, digamos Posle -«nueva izquierda» en Europa oriental-, eso sí.
https://links.org.au/armenias-elections-and-future-left
Las elecciones en Armenia y el futuro de la izquierda
Por Mikael Zolyan
Publicado el 1 de julio de 2026
Publicado por primera vez en Posle.
Las elecciones en Armenia nunca han sido aburridas. Las elecciones de 2018 son un buen ejemplo de ello: se celebraron apenas unos meses después de la Revolución de Terciopelo, cuando las protestas masivas lideradas por la figura de la oposición Nikol Pashinyan —un antiguo periodista y preso político— derrocaron el régimen autoritario de Serzh Sargsyan. En la ola de euforia revolucionaria que siguió, la Alianza «Mi Paso» de Pashinyan obtuvo el 70 % de los votos. O tomemos como ejemplo las elecciones de 2021, cuando los votantes siguieron apoyando a Pashinyan incluso tras una aplastante derrota en la guerra de Karabaj, otorgándole una victoria más ajustada, pero decisiva, del 54 %. Dado que Armenia es una república parlamentaria, son las elecciones parlamentarias las que deciden quién gobierna. En ambas ocasiones, el partido de Pashinyan formó gobierno y él asumió el cargo de primer ministro.
Aun así, las elecciones del 7 de junio de 2026 estuvieron marcadas por la geopolítica en un grado sin precedentes. Se trató, en esencia, de un referéndum sobre la política exterior de Pashinyan, quien se presenta a sí mismo como un líder proeuropeo y prodemocrático que lucha contra la corrupción y la oligarquía. Como Estado postsoviético, Armenia pasó la mayor parte de su historia moderna dentro de la esfera de influencia de Rusia. Esta dependencia se debía principalmente al conflicto de Armenia con sus vecinos, Azerbaiyán y su principal aliado regional, Turquía. La disputa sobre Nagorno-Karabaj dejó a Armenia en un estado de permanente expectación ante la guerra, lo que la obligó a buscar la protección de Rusia como garante de su seguridad. Aprovechando este papel, Moscú fue reforzando progresivamente su control sobre el país. Sin embargo, durante la guerra de 2020 y los posteriores enfrentamientos con Azerbaiyán, Rusia no quiso —o no pudo— acudir en ayuda de Armenia. Ahora, Armenia está tratando de liberarse de esta dependencia y de aplicar una política exterior independiente orientada hacia Europa.
Cabe señalar que analizar la situación únicamente desde la perspectiva de una lucha de poder entre Occidente y Rusia simplifica en exceso una realidad compleja. La estrategia de Pashinyan se asienta sobre dos pilares: una «agenda de paz» y la «diversificación de la política exterior». La parte relativa a la agenda de paz es sencilla: se centra en la normalización de las relaciones con Azerbaiyán y Turquía, naciones que muchos armenios siguen considerando adversarios históricos. Por su parte, la diversificación de la política exterior no significa, como muchos suponen, simplemente dar la espalda a Rusia y orientarse hacia Occidente (es decir, la UE y Estados Unidos); sino que implica reforzar la capacidad de acción diplomática de Armenia y su independencia respecto a Moscú. El problema es que Moscú, según todas las apariencias, sigue tratando a Armenia como un Estado vasallo; pero cuanto más se esfuerza por imponer su control, más motivos tiene Armenia para mirar hacia Occidente.
En última instancia, los votantes respaldaron la agenda de paz y diversificación defendida por Pashinyan. Su partido, Contrato Civil, obtuvo aproximadamente el 50 % de los votos —una cifra suficiente, según la ley electoral armenia, para formar un gobierno de partido único—. También superaron el umbral parlamentario Armenia Fuerte, liderado por el multimillonario ruso Samvel Karapetyan (23,3 %), y la Alianza de Armenia del expresidente Robert Kocharyan (9,9 %). Un tercer partido prorruso importante, liderado por el multimillonario local Gagik Tsarukyan, se quedó a las puertas del 4 % de los votos requerido. Aunque figuras de la oposición prorrusa y un partido prooccidental han presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional para impugnar los resultados, es muy improbable que el resultado general cambie.
Parece que nunca antes en la historia de Armenia las elecciones habían sido objeto de un escrutinio internacional semejante. Tanto Bruselas como el Kremlin las consideraban el siguiente campo de batalla geopolítico tras Moldavia y Hungría. Moscú estaba ansioso por vengar sus derrotas anteriores, a pesar del elevado gasto en noticias falsas y otras operaciones subversivas. Eso podría haber resultado bastante fácil de no ser porque la opinión pública armenia respecto a Rusia ha cambiado drásticamente en los últimos años. En primer lugar, Rusia frustró las expectativas de ayuda de Armenia durante la guerra de Karabaj de 2020, mientras que Turquía apoyó sin reservas a Azerbaiyán. Rusia acabó interviniendo como mediadora, negociando un alto el fuego y desplegando un contingente de mantenimiento de la paz en Nagorno-Karabaj. Pero en los años siguientes, Moscú volvió a no hacer nada para proteger a Armenia ni a los armenios de Nagorno-Karabaj. Un segundo factor fue la invasión de Ucrania. Con toda probabilidad, fue la guerra en Ucrania lo que motivó al Kremlin a evitar un enfrentamiento con Ankara y Bakú, comprando de hecho su silencio a costa de Armenia. Cuando Bakú lanzó una operación militar en Nagorno-Karabaj en 2023, las fuerzas de mantenimiento de la paz rusas no hicieron ningún intento de intervenir, lo que obligó a toda la población armenia de la región a huir a Armenia. Tras ese éxodo, la opinión pública armenia hacia Rusia cambió, quizás de forma irreversible. Moscú acaba de empezar a darse cuenta de que podría «perder» a Armenia.
Al Kremlin le molestó que Ereván acogiera la Cumbre de la Comunidad Política Europea a principios de mayo, y le enfureció especialmente la asistencia de Volodymyr Zelensky y sus duras palabras hacia Moscú. Esto desencadenó una oleada de retórica hostil hacia Ereván, no solo en los medios de comunicación estatales, como era de esperar, sino también por parte de altos cargos. El propio Vladimir Putin exigió que Ereván celebrara un referéndum para decidir de una vez por todas si permanecía en la Unión Económica Euroasiática o proseguía con la integración europea. A esto le siguieron rápidamente prohibiciones de importación rusas de diversos productos armenios, que iban desde el agua mineral de Jermuk hasta las flores y los albaricoques. Dichas medidas punitivas podrían infligir graves daños a la economía armenia. Aunque el comercio entre Ereván y Moscú ha ido disminuyendo, Rusia sigue siendo el principal socio comercial de Armenia; en 2025, incluso después de que los volúmenes comerciales se redujeran casi a la mitad en comparación con el año anterior, Rusia seguía representando el 35,5 % del comercio exterior total de Armenia.
Sin embargo, en última instancia, esta presión no solo no logró reforzar a las fuerzas prorrusas dentro de Armenia, sino que resultó contraproducente. La victoria de Pashinyan no fue aplastante, pero resultó decisiva —lo cual es aún más impresionante si se tiene en cuenta el vasto arsenal de injerencias híbridas que el Kremlin desplegó en su contra. Aun así, conviene recordar que este resultado electoral no se debió únicamente a factores de política exterior.
Más allá de la política exterior
Cuando comenzaron a llegar las primeras encuestas a pie de urna y los resultados iniciales la noche del 7 de junio, el partido de Pashinyan parecía encaminado hacia una victoria aplastante, con alrededor del 60 % de los votos. Esto se debió a que el recuento de votos comenzó en el campo y en las localidades más pequeñas, donde los votantes se inclinan claramente a favor de Pashinyan. Sin embargo, a medida que empezaron a llegar los datos de Ereván, el margen se redujo notablemente. El hecho de que Pashinyan, proeuropeo, obtuviera mejores resultados en las provincias, mientras que los partidos prorrusos, que basaban su campaña en una retórica nacionalista, obtuvieran un apoyo sustancial en los principales centros urbanos, constituyó la paradoja central de estas elecciones. Esto demuestra que enmarcar las elecciones armenias como un enfrentamiento entre el prooccidental Pashinyan y una oposición prorrusa, aunque no sea del todo inexacto, resulta una simplificación excesiva, ya que no tiene en cuenta sus dimensiones socioeconómicas y de política interior.
En pocas palabras, el nivel de vida de la mayoría de los armenios ha mejorado de forma constante desde 2018. El PIB per cápita de Armenia se ha más que duplicado, pasando de 4.200 dólares a casi 9.500 dólares en 2025. Sin duda, gran parte de este aumento se debió a los cambios en las condiciones económicas en todo el espacio postsoviético tras la invasión de Ucrania por parte de Putin, pero no en su totalidad, ya que el país ya venía registrando un crecimiento impresionante incluso antes de entonces. La revolución logró eliminar con éxito las barreras estructurales al desarrollo socioeconómico que caracterizaron las presidencias de Kocharyan y Sargsyan: concretamente, la corrupción sistémica y una red de monopolios controlados por oligarcas afines al régimen.
La postura ideológica de Pashinyan puede clasificarse, en términos generales, como centrista. En muchos ámbitos, su Gobierno aplica políticas claramente neoliberales; poco después de la revolución, por ejemplo, Armenia introdujo un impuesto sobre la renta de tipo único. El propio Pashinyan ha expresado en múltiples ocasiones opiniones que suenan a una defensa del capitalismo de la vieja escuela sin garantías sociales —como que «la pobreza solo existe porque a la gente le faltan las habilidades para no ser pobre», o que «vivir bien significa trabajar duro, ganar mucho y gastar mucho». Sin embargo, tras este enfoque de laissez-faire se esconde una cruda realidad en materia de derechos laborales. En Armenia se producen huelgas ocasionales, como las de las minas de Kajaran en 2025 y las de Akhtala en 2026. Recientemente, el país fue incluso testigo de su primera huelga de trabajadores migrantes indios en una fábrica textil de Ijevan. En estos conflictos, las autoridades estatales suelen mantenerse pasivas o ponerse abiertamente del lado de los empresarios.
Quizá el ejemplo más claro de la orientación neoliberal del Gobierno de Pashinyan sea la polémica en torno al yacimiento de oro del monte Amulsar, situado cerca de Jermuk, una localidad turística famosa por sus aguas minerales. La autorización para explotar una mina en este lugar, justo al lado de uno de los centros turísticos más conocidos de Armenia, se había concedido antes de la revolución de 2018, lo que llevó a muchos a esperar que el Gobierno de Pashinyan la revocara. Sin embargo, a pesar de la feroz oposición de los residentes locales y los activistas medioambientales —e incluso de una división dentro del partido gobernante—, el Gobierno acabó poniéndose del lado de los inversores (quienes, por su parte, cedieron al Estado una participación del 12,5 % en la empresa).
Y, sin embargo, en comparación con la época anterior a 2018, la política socioeconómica de Pashinyan parece casi socialdemócrata. El gasto público en infraestructuras —incluida la construcción y reparación de carreteras, colegios y guarderías, especialmente en las provincias— ha aumentado considerablemente. La corrupción se redujo significativamente y dejó de ser un elemento habitual del sistema político, lo que creó un entorno más favorable para las pequeñas y medianas empresas. En el período previo a las elecciones, Pashinyan adoptó una serie de medidas que llevaron a algunos críticos a tildarlo de populista asistencialista. La más destacada de ellas fue una reforma sanitaria que introducirá progresivamente un seguro médico universal para todos los ciudadanos; en el caso de los pensionistas, ya está en vigor y es totalmente gratuito, ya que el Estado cubre todos los costes. Otro ejemplo de las políticas «de izquierdas» de Pashinyan fue la nacionalización de Electric Networks of Armenia (ENA). La toma de control de ENA, que había sido propiedad del conglomerado de Samvel Karapetyan, supuso una importante escalada en la disputa en curso entre Pashinyan y Karapetyan.
Las fuerzas de la oposición alineadas contra Pashinyan también intentaron ganarse a los votantes con promesas de bienestar social. Por ejemplo, el partido de Karapetyan se comprometió a eximir de impuestos a las pequeñas empresas. Del mismo modo, el multimillonario local Gagik Tsarukyan declaró que «nadie debería tener que elegir entre la medicina y la comida», prometiendo asistencia sanitaria gratuita, educación gratuita y pensiones elevadas si resultaba elegido. El expresidente Robert Kocharyan fue igualmente generoso con sus promesas. Aun así, muchos votantes armenios recuerdan demasiado bien la época prerrevolucionaria y se muestran reacios a confiar en los oligarcas. De hecho, muchos están dispuestos a votar a cualquiera con tal de impedir el regreso de los byvshie —«los antiguos», como se conoce comúnmente en Armenia a la élite gobernante anterior a 2018—.
Además, Pashinyan se enfrenta a duras críticas por no haber sancionado a estas figuras; a pesar de sus repetidas promesas de campaña, hombres como Kocharyan y Tsarukyan nunca rindieron cuentas por la corrupción y el fraude electoral del pasado, lo que les ha permitido conservar los inmensos recursos financieros necesarios para presentarse a las elecciones en la actualidad. Sin embargo, también hay muchos que ven a Pashinyan con tal hostilidad —culpándole de la pérdida de Nagorno-Karabaj— que respaldarían a cualquier candidato con tal de destituirlo. Para los votantes de esa tendencia, no obstante, la agenda socioeconómica es secundaria frente a las preocupaciones por la seguridad y la identidad nacional.
En este contexto, la izquierda podría haber sacado partido de las cuestiones relacionadas con la desigualdad, pero las fuerzas de izquierda fueron prácticamente inexistentes en este ciclo electoral. Es decir, a menos que se cuente la Federación Revolucionaria Armenia, uno de los partidos políticos más antiguos de Armenia, que se fundó originalmente como un movimiento socialista y nacionalista de izquierdas. Sin embargo, hace tiempo que se ha transformado en un partido conservador —si no de extrema derecha— que constituye la columna vertebral de la Alianza de Armenia de Kocharyan.
Se podría considerar que el partido Nueva Fuerza de Hayk Marutyan forma parte de la izquierda. Marutyan, exalcalde de Ereván y antiguo aliado de Pashinyan, ha mencionado en otras ocasiones sus valores socialdemócratas; de hecho, durante su mandato como alcalde, se nacionalizó Sanitek, la empresa privada encargada de la gestión de residuos de la capital. Sin embargo, en su mayor parte, Marutyan centró su campaña en atacar a Pashinyan por la pérdida de Nagorno-Karabaj y sus concesiones a Azerbaiyán. Así, en las contadas ocasiones en que surgió una agenda de izquierdas en el discurso electoral, esta fue, en el mejor de los casos, rudimentaria.
Las promesas socioeconómicas que podrían clasificarse como de izquierdas también aparecieron en los programas de otros partidos que, por lo demás, tenían poco que ver con la izquierda. Por ejemplo, un partido propuso nacionalizar los recursos minerales de Armenia, al tiempo que se comprometía a preservar el «carácter monoétnico» del país y a tomar medidas drásticas contra los migrantes indocumentados («supuestamente de la India, pero en realidad de Pakistán»). Otra facción, liderada por un general retirado, abogó por volver a incorporarse a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y restablecer una alianza con Rusia, al tiempo que combinaba esas posturas geopolíticas con un llamamiento a la fiscalidad progresiva.
La ausencia de la izquierda en las elecciones armenias no es nada nuevo; tampoco estuvo presente en los comicios de 2021. Ya en 2018, el Partido Socialdemócrata Decisión Ciudadana —fundado por activistas de izquierda que habían participado en la revolución— sí se presentó a las elecciones. Su campaña es recordada principalmente por repartir mandarinas entre los posibles votantes. Las mandarinas no surtieron efecto: el partido obtuvo menos del 1 % de los votos y se disolvió rápidamente. En el actual ciclo electoral, varios antiguos miembros de ese partido ya desaparecido se alinearon con el Partido «Ninguno de los Anteriores». Este movimiento marginal reunió a una coalición heterogénea de personas unidas únicamente por su rechazo a la política convencional, entre las que se encontraban izquierdistas, libertarios, nacionalistas y defensores de la legalización de las armas. «Ninguno de los anteriores» llevó a cabo una campaña muy poco convencional, en la que los representantes del partido aparecían con frecuencia disfrazados de Spider-Man y otros superhéroes. Sin embargo, al final, los superhéroes no lograron superar la barrera electoral del 4 %.
Breve historia de la izquierda armenia
La izquierda ha tenido un papel bastante marginal en el panorama político de la Armenia postsoviética. Sin embargo, no siempre fue así. La izquierda armenia cuenta con una rica historia que se remonta, al menos, a mediados del siglo XIX. Sus raíces se encuentran en el demócrata revolucionario Mikayel Nalbandian, cuya poesía daría lugar más tarde a la letra del himno nacional de Armenia. Además, de los tres partidos políticos armenios históricos fundados a finales del siglo XIX, dos eran de izquierdas: la ya mencionada Federación Revolucionaria Armenia y el partido Hunchak, cuyo nombre —que significa «La Campana»— era un guiño deliberado a la famosa revista radical de Alexander Herzen del mismo nombre.
Los armenios, entre los que destacaba Stepan Shahumyan, líder de la Comuna de Bakú, también estaban bien representados entre los bolcheviques. Cuando Armenia obtuvo brevemente la independencia como república entre 1918 y 1920, fue gobernada por la Federación Revolucionaria Armenia. Sin embargo, tras la «sovietización» de Armenia, los bolcheviques tildaron al partido de burgués y lo persiguieron sistemáticamente. Aunque la Federación Revolucionaria Armenia sobrevivió dentro de la diáspora armenia, se transformó esencialmente en un partido de derecha y nacional-conservador, conservando su afiliación a la Internacional Socialista por mera inercia.
En los últimos años de la Unión Soviética, el Partido Comunista Armenio se vio gravemente mancillado por su asociación con Moscú, y nunca se recuperó de su derrota en las primeras elecciones libres de 1990. Los intentos posteriores por construir un partido socialdemócrata moderno a partir de sus ruinas tuvieron escaso éxito; el Partido Democrático, liderado por Aram Sargsyan, siguió siendo una fuerza política marginal. No obstante, a mediados de la década de 1990, se había arraigado entre la población una profunda nostalgia por la relativa prosperidad y estabilidad de la última etapa de la era soviética. En consecuencia, el Partido Comunista de Armenia, que no había sido reformado, liderado por Sergei Badalyan e ideológicamente similar al Partido Comunista de la Federación Rusa, siguió presentándose a las elecciones a lo largo de toda la década, llegando incluso a obtener escaños en el Parlamento. Sin embargo, tras la muerte de Badalyan en 1999, la base electoral del partido se erosionó rápidamente.
El principal beneficiario de esta nostalgia soviética no fue la izquierda ideológica, sino uno de los últimos líderes armenios de la era soviética, Karen Demirchyan. Se le consideraba ampliamente un pragmático y un «gestor competente». En las elecciones presidenciales de 1998 —aparentemente amañadas—, Demirchyan perdió por un estrecho margen frente a Robert Kocharyan. Posteriormente, ocupó el cargo de presidente del Parlamento antes de ser trágicamente asesinado en el tiroteo parlamentario de 1999.
Cuando Levon Ter-Petrosyan, el «Yeltsin armenio», se vio obligado a ceder el poder a Kocharyan en 1998, ello supuso que los liberales de Armenia habían cedido el paso a los conservadores nacionalistas. En el ámbito socioeconómico, se institucionalizó firmemente un capitalismo oligárquico con elementos neofeudales, mientras que el panorama ideológico se desplazó hacia un terreno conservador y nacionalista. Bajo las sucesivas presidencias de Robert Kocharyan y Serzh Sargsyan, la élite gobernante cultivó una ideología nacionalista patrocinada por el Estado que sirvió tanto para neutralizar a la oposición como para legitimar el sistema oligárquico.
Durante el mandato de Kocharyan, el Gobierno externalizó su aparato ideológico a la Federación Revolucionaria Armenia, otorgándole el control sobre los ministerios de Educación y Cultura. Bajo el mandato de Serzh Sargsyan, el equilibrio de poder se inclinó hacia el Partido Republicano —heredero de los disidentes nacionalistas de la era soviética— y la Iglesia Apostólica Armenia (AAC). Las escuelas públicas llegaron incluso a introducir una asignatura obligatoria sobre «la historia de la Iglesia armenia», lo que en la práctica equivalía a un adoctrinamiento religioso en la teología de la AAC.
Tras una brutal represión de las protestas en 2008, surgió en toda Armenia una oleada de grupos activistas de base e iniciativas cívicas. Aunque se oponían ferozmente a las autoridades, evitaban deliberadamente alinearse con cualquier partido de oposición ya establecido. Fue precisamente en este entorno específico donde comenzó a surgir una nueva generación de activistas de izquierdas. Su presencia se hizo sentir con mayor intensidad en 2012, durante las protestas del Parque Mashtots. Lo que comenzó como una oposición local al plan del ayuntamiento de recalificar parte del parque público para su desarrollo comercial se convirtió rápidamente en una lucha más amplia contra el autoritarismo y la oligarquía, enmarcándose como una rama local del movimiento global Occupy. Posteriormente, estos activistas de izquierdas participaron en el movimiento Electric Yerevan —mucho más amplio—, apodado «Electromaidan» en la prensa de lengua rusa, que estalló en protesta contra la subida de las tarifas eléctricas.
Durante la revolución de 2018, los activistas —incluidos los de izquierdas que habían adquirido una experiencia vital sobre el terreno en manifestaciones anteriores— desempeñaron un papel fundamental. En colaboración con miembros del partido Contrato Civil de Pashinyan, pusieron en marcha las primeras acciones de desobediencia civil, que se convirtieron rápidamente en un levantamiento masivo no violento. El Ilik Café de Ereván, un lugar de reunión tradicional para la izquierda, sirvió como uno de los cuarteles generales de la revolución durante aquellos días. De hecho, fueron los activistas de izquierda quienes acuñaron el lema «¡Viva la revolución del amor y la solidaridad!», un grito de guerra que pronto adoptaron Pashinyan y sus compañeros de partido.
Sin embargo, a medida que el movimiento crecía exponencialmente, se hizo evidente que se necesitaba un líder político centralizado y un partido consolidado para arrebatar el poder al tambaleante régimen de Sargsyan. La izquierda carecía de voluntad, de una estructura organizativa coherente y de la visibilidad pública necesaria para liderar las protestas. Así pues, mientras las manifestaciones aún se desarrollaban, Pashinyan y Contrato Civil se erigieron como los líderes indiscutibles de la revolución.
Ante este vacío político, los activistas de izquierda tenían tres opciones: algunos se unieron a la coalición de Pashinyan, otros volvieron a sus antiguas vidas y otros se dedicaron a crear sus propios partidos (entre ellos, Decisión Ciudadana). En consecuencia, la izquierda no logró cohesionarse en una fuerza política unificada capaz de influir en los acontecimientos nacionales. Esta fragmentación se agravó tras la devastadora derrota en la guerra de 2020 y el posterior éxodo masivo de los armenios de Karabaj en 2023, lo que abrió nuevas divisiones dentro del movimiento. Hoy en día, mientras que una facción de activistas de izquierda respalda la «agenda de paz» de Pashinyan, otros han dado un giro hacia posiciones nacionalistas, participando activamente en las manifestaciones de la oposición nacional-conservadora. En este último ciclo electoral, los izquierdistas armenios se mostraron divididos: algunos se integraron en el bando de Pashinyan, otros permanecieron al margen y el resto se atrincheró firmemente en la oposición.
Cabe mencionar a un último actor simbólico en estas elecciones: la comunidad de emigrantes rusos prodemocráticos, que incluye a un número considerable de activistas de izquierda. Desde 2022, Armenia ha acogido a numerosos exiliados políticos; muchos se han quedado y están trabajando para integrarse en la sociedad armenia, mientras que otros se han trasladado a Europa, aunque mantienen vínculos con Armenia. En los días previos a la votación, los exiliados políticos rusos llegaron incluso a salir a las calles de Ereván para manifestarse contra la injerencia rusa en el ciclo electoral armenio. Aunque el impacto de los exiliados políticos de habla rusa fue en gran medida simbólico, su apoyo a unas elecciones libres se percibió y se valoró en toda Armenia.
En lugar de una conclusión: ¿qué hay que hacer?
Sigue existiendo una demanda de un programa de izquierdas en Armenia, al menos en un segmento de la sociedad. La evidencia es visible en numerosas campañas activistas —desde huelgas laborales hasta protestas medioambientales— y en el gran volumen de retórica y promesas de izquierdas que llenaron los programas de partidos que, por lo demás, no son de izquierdas durante estas elecciones. Sin embargo, a día de hoy, no existe ninguna fuerza política capaz de impulsar estas reivindicaciones. En su lugar, algunos componentes aislados de la agenda de izquierdas están siendo cooptados por el Gobierno centrista, la oposición oligárquica o la extrema derecha.
No obstante, aún queda tiempo antes del próximo ciclo electoral. Se ha creado un vacío político en el que una parte significativa del electorado no se siente representada por ninguno de los partidos del Parlamento. Esto significa que la izquierda tiene la oportunidad de reorganizarse y presentar su propia agenda. Hacerlo es vital: debe contrarrestar el creciente sentimiento de extrema derecha, que es prácticamente inevitable mientras la derecha sea la única alternativa a Pashinyan.
La propia lógica del desarrollo de Armenia apunta directamente a cómo debería ser un programa de izquierdas. Las fuerzas del capitalismo de mercado desatadas por la revolución de 2018 y defendidas por un Gobierno orientado a los negocios han traído consigo una oleada de nuevos retos sistémicos. Entre ellos se incluyen cuestiones medioambientales acuciantes, los derechos laborales tanto de los trabajadores nacionales como de los migrantes, el vertiginoso aumento de los precios inmobiliarios y los alquileres —que amenazan con desencadenar una crisis de la vivienda—, la desigualdad de género, los derechos de las minorías y los grupos marginados, y la creciente brecha económica entre el próspero área metropolitana de Ereván y el resto del país. El discurso político dominante pasa por alto estas cuestiones, lo que significa que ha llegado el momento de que la izquierda las defienda. De lo contrario, la oposición seguirá estando repleta de oligarcas prorrusos y populistas de derecha, un resultado que no augura nada bueno para el futuro democrático de Armenia.
5. El mercado de repos y la crisis financiera.
Quizá la coda final sobre Keynes sobra, pero la explicación sobre el funcionamiento de las finanzas internacionales mediante colaterales me ha resultado instructiva.
La economía occidental: un castillo de naipes sobre el que sopla un fuerte viento
por Francesco Cappello
La economía occidental, en esta primera mitad de 2026, se asemeja a un castillo de naipes sobre el que sopla un fuerte viento. Los índices bursátiles se disparan, aparentemente ajenos al riesgo inminente de un desastre financiero. Nos enfrentamos a un riesgo de colapso sistémico del sistema monetario que sustenta el comercio mundial, lo que técnicamente denominamos «sistema de los eurodólares».
Este sistema, es decir, el denominado Shadow Banking, o sistema bancario en la sombra, es un universo paralelo de créditos y préstamos que opera al margen del control de las instituciones oficiales [1]. Es aquí, en este vasto océano de dinero privado creado por los bancos comerciales internacionales, donde nace la verdadera liquidez que hace funcionar los barcos, las fábricas y las rutas comerciales. No se trata de billetes impresos por los bancos centrales; la savia vital del mundo moderno nace de un apretón de manos entre banqueros. Recordemos que los bancos necesitan prestarse dinero entre sí principalmente porque, cada día, los flujos de dinero que entran y salen nunca están perfectamente equilibrados. Al final de la jornada, un banco podría encontrarse con un excedente de liquidez, mientras que otro tiene una necesidad temporal de efectivo para hacer frente a las retiradas de los clientes o para cumplir con los umbrales de reserva impuestos por las autoridades de supervisión. En lugar de vender activos o bloquear operaciones, los bancos prefieren prestarse dinero entre sí durante unas pocas horas o días: es la forma más rápida y eficiente de mantener las cuentas en orden y garantizar que el sistema financiero siga fluyendo y funcionando sin contratiempos.
Sin embargo, este río invisible no fluye sobre la base de una confianza abstracta, sino de garantías concretas: la garantía [collaterals]. Imagínese el mercado de repos [2], que es la verdadera «casa de empeños» del sistema financiero mundial. Cada día, los bancos intercambian miles de miles de millones de dólares pignorando títulos, las garantías, como aval para la noche… Si el Banco A presta dinero al Banco B, quiere a cambio un título del Estado de excelente calidad. Mientras el mercado confíe en la calidad de ese título, el engranaje sigue girando.
Aquí es donde surge el problema. Cuando el sistema entra en crisis, se produce una reacción en cadena denominada «escasez de garantías». Ocurre que los títulos considerados «seguros» comienzan a perder valor o se vuelven difíciles de negociar. De repente, el Banco A examina la garantía ofrecida por el Banco B y afirma: «Ya no confío en este título; me temo que mañana valga menos». En ese momento, el Banco A rechaza el préstamo. El Banco B, al no recibir el crédito, no puede financiar a sus clientes. El «flujo» de eurodólares se interrumpe. No se trata de una decisión política ni de un plan deliberado: es un bloqueo mecánico. El dinero desaparece no por mala voluntad de los bancos, sino porque su «pegamento», la confianza en la garantía, se ha evaporado. Una señal muy preocupante que se produjo durante la semana del 18 de marzo fue el repunte de los «Repo Fails» (incumplimientos de entrega en el mercado de operaciones de recompra), que habían alcanzado los 379 mil millones de dólares, un bloqueo en el flujo de las garantías que había provocado una fuerte y sintomática tensión monetaria que ahora solo se ha atenuado parcialmente.
Es aquí donde el error de los bancos centrales resulta fatal. La Reserva Federal y sus homólogos siguen creyendo que pueden controlar la situación subiendo o bajando los tipos de interés, convencidos de que están combatiendo la inflación. Pero están librando la guerra equivocada basándose en un mapa con cincuenta años de antigüedad. Creen que el problema es el «coste» del dinero, cuando en realidad el problema es la «disponibilidad» del crédito garantizado. Es como intentar curar a un enfermo de hidropesía —es decir, una acumulación de líquidos en el cuerpo— tratando de bombear sangre fresca a un sistema en el que las arterias —es decir, los bancos— están endurecidas y obstruidas por la desconfianza. Es inútil bajar los tipos de interés si el mecanismo de las operaciones repo está obstruido porque ya nadie confía en las garantías.
Las señales de este desastre inminente ya son evidentes, pero se ignoran. Basta con fijarse en lo que está ocurriendo en el mercado de renta fija suizo: los rendimientos de los títulos a corto plazo han vuelto a descender hacia cero y, en algunos casos, amenazan con volver a ser negativos. ¿Por qué ocurre esto? No porque Suiza se haya convertido en el motor del mundo, sino porque los inversores, asustados, están huyendo hacia el único refugio que aún consideran seguro, vendiendo a la baja todo lo demás. Se trata de una «huida hacia la calidad» que pone de manifiesto lo frágil que es el resto del sistema.
Nos encontramos ante una divergencia peligrosa: por un lado, los mercados bursátiles siguen soñando con un futuro radiante, comportándose como un maratonista que corre su última carrera sin darse cuenta de que está sufriendo un infarto. Por otro lado, el mercado de renta fija y las tensiones en el crédito privado nos advierten de que la tormenta ya está en marcha. El sistema bancario privado, atrapado entre la escasez de garantías y el temor a un colapso, está experimentando una contracción involuntaria: está cerrando los grifos del crédito global a pesar de las garantías de las autoridades.
El castillo de naipes sigue creciendo en altura y fragilidad. Cuando la realidad del bloqueo del crédito choque con la percepción de riqueza de las bolsas, el castillo de naipes podría desmoronarse. Quien hoy ignore estas señales, convencido de que el banco central puede imprimir la solución, se verá navegando en medio de la tormenta con un mapa que ya no describe el territorio. La verdadera pregunta no es qué hará el político de turno, sino cuánta confianza queda en los circuitos bancarios privados. Porque si esa confianza llegara a evaporarse definitivamente, el castillo de naipes no tendría ninguna esperanza de mantenerse en pie.
El nuevo mundo de los BRICS aún no es del todo inmune al mercado de repos estadounidense y, en general, al sistema basado en el dólar. Aunque se está produciendo un rápido proceso de desdolarización, la realidad operativa describe más bien una trayectoria de diversificación, no de aislamiento.
El mercado de repos es el sistema nervioso central de la liquidez global y, mientras el dólar siga siendo la moneda de reserva dominante y la garantía preferida para las transacciones internacionales, resulta prácticamente imposible que cualquier economía globalizada pueda considerarse totalmente inmune a sus altibajos. Cuando se producen tensiones en el mercado de repos estadounidense, como el aumento de los incumplimientos de entrega o la contracción de la liquidez, el efecto no se limita a las fronteras de Estados Unidos. Se propaga a través de los tipos de cambio, los flujos de capital y el coste del crédito a nivel mundial. Incluso las instituciones financieras de los países del BRICS, aunque están potenciando sus infraestructuras alternativas —como los circuitos de pago basados en monedas nacionales o la exploración de puentes entre las respectivas monedas digitales de los bancos centrales (CBDC)—, siguen operando dentro de un ecosistema en el que el dólar sigue actuando como «activo de última instancia».
Lo que estamos observando en este momento es la construcción de «vías paralelas». Los países del bloque están experimentando con sistemas de liquidación que eluden los circuitos tradicionales, como el SWIFT, con el fin de reducir la dependencia del greenback (dólar estadounidense) y protegerse así del riesgo de sanciones o de perturbaciones exógenas relacionadas con la política monetaria estadounidense. Sin embargo, estos esfuerzos se encuentran todavía en una fase de experimentación controlada y/o de integración regional. Los bancos centrales de los países del BRICS siguen manteniendo enormes reservas en títulos del Tesoro de EE. UU., lo que hace que su estabilidad financiera esté intrínsecamente ligada a la salud y la profundidad del mercado de bonos del Tesoro.
Por lo tanto, no nos encontramos ante una separación, sino ante una especie de «cobertura de seguro». Los países BRICS no pretenden ignorar el mercado de repos, sino que buscan crear compartimentos estancos que les permitan seguir operando incluso en caso de que el sistema principal sufriera graves ineficiencias o fuera utilizado como palanca de presión geopolítica. La paradoja es que, en su intento por hacerse inmunes, estas naciones siguen vigilando el mercado de repos con la misma ansiedad que un operador de Wall Street: porque si el mercado de garantías estadounidense llegara a bloquearse, la onda de choque financiera afectaría inevitablemente también a sus economías, independientemente de los nuevos circuitos digitales que estén tratando de implementar. La verdadera protección que están tratando de construir no es contra el mercado en sí mismo, sino contra la vulnerabilidad que se deriva de contar con una única vía de salida, sin rival, para su liquidez internacional.
La única salida real sería la implantación de la moneda internacional, tal y como propuso J. L. M. Keynes en Bretton Woods en 1944.
Notas
[1] La relación entre el sistema de los eurodólares y el «Shadow Banking», es decir, el sistema bancario en la sombra, es tan profunda que hace que ambos elementos sean inseparables: si imaginamos la economía global como una máquina financiera, el eurodólar representa el combustible necesario para su funcionamiento, mientras que el «Shadow Banking» es el motor invisible que quema ese combustible para hacer avanzar todo el sistema. No se trata de dos entidades distintas que interactúan, sino de las dos caras de la misma moneda financiera.
Para comprender esta unión, primero hay que desmontar el mito de que el dinero lo crean únicamente los bancos centrales. Los bancos comerciales tradicionales, aquellos que conocemos y que ofrecen protección a nuestros depósitos, representan solo la fachada iluminada del sistema financiero. El sistema bancario en la sombra, por el contrario, está formado por una amplia red de instituciones, como fondos de cobertura, sociedades financieras especializadas y filiales extranjeras de grandes grupos, que desempeñan funciones bancarias (prestan dinero y crean liquidez) sin ser bancos en el sentido estricto del término. Dentro de este universo paralelo, el «producto» que se genera e intercambia constantemente es precisamente el eurodólar. Cada vez que un intermediario financiero fuera de Estados Unidos concede un préstamo o celebra un contrato en dólares, está creando un eurodólar. Se trata de un acto de creación de crédito privado que tiene lugar por completo al margen de la vista de los reguladores.
El término «sombra» no indica necesariamente algo ilegal, sino que describe la naturaleza de este sistema, queopera fuera del ámbito de actuación de los bancos centrales. Si bien la Reserva Federal supervisa a los bancos nacionales, no ejerce un control directo sobre esta enorme red de intercambios internacionales. Podemos imaginar a la Reserva Federal como un agente de tráfico que controla la circulación en la carretera principal, sin saber, sin embargo, que el verdadero movimiento de mercancías y capitales a nivel mundial tiene lugar en una autopista subterránea privada, gestionada por actores que solo responden a las leyes de la oferta, la demanda y la confianza mutua.
Es precisamente en esta autopista subterránea donde la relación se vuelve crítica, a través del denominado mercado Repo [2]. En este mecanismo, los bancos y las entidades del sistema bancario en la sombra se intercambian continuamente efectivo —es decir, eurodólares— utilizando títulos del Estado como garantía, lo que técnicamente se denomina «colateral». Este es el punto de unión fundamental: mientras el sistema tenga plena confianza en la calidad de los títulos ofrecidos como garantía, el engranaje funciona con fluidez. Los eurodólares circulan y la economía crece. La patología surge cuando esta confianza se desvanece. Si el sistema de la banca en la sombra comienza a dudar de la validez de esa garantía —por temor a que el título pignorado pueda perder valor o dejar de ser negociable—, el mecanismo se bloquea rápidamente.
Nos encontramos, por tanto, ante una paradoja estructural. Toda la economía global depende de este sistema de crédito privado, que, sin embargo, es intrínsecamente inestable, ya que no puede contar con el respaldo oficial de un banco central en caso de emergencia. Cuando leemos en los periódicos que los bancos centrales suben o bajan los tipos de interés, estamos presenciando maniobras que solo afectan a la superficie del sistema bancario tradicional. El verdadero terremoto financiero, el que amenaza la estabilidad global, tiene lugar, en cambio, en la oscuridad de los circuitos de la banca en la sombra, donde los eurodólares se agotan no por escasez de moneda impresa, sino por una crisis de confianza en las garantías que sustentan el sistema. Estamos intentando pilotar una nave espacial con los mandos de un coche antiguo: mientras el sistema de la banca en la sombra esté lubricado por la confianza y unas buenas garantías, todo parece funcionar, pero en el momento en que la duda bloquea las «tuberías» de este crédito privado, el banco central se ve incapaz de intervenir, porque no dispone de las herramientas para reparar un motor que funciona por completo fuera de su alcance.
[2] El mercado repo —abreviatura de Repurchase Agreement, es decir, acuerdo de recompra— puede describirse, sin andarse con rodeos, como la casa de empeños del sistema financiero mundial. Es el lugar invisible, pero fundamental, donde bancos, fondos especulativos y grandes instituciones financieras intercambian cada día miles de miles de millones de dólares para gestionar sus necesidades de liquidez a muy corto plazo, a menudo de un día para otro.
Funciona de manera extremadamente sencilla, al menos en teoría. Un participante necesita efectivo inmediato y ofrece como garantía un título, normalmente un título de Estado de alta calidad, a modo de pignoración. El otro participante acepta prestar el dinero a cambio de ese título, pero con un compromiso por escrito: quien ha recibido el dinero se compromete a recomprar el mismo título al día siguiente o tras un breve plazo acordado a un precio ligeramente superior. Esta pequeña diferencia de precio representa el interés que se paga por el préstamo. En este juego, el título entregado es lo que denominamos «garantía», y constituye la piedra angular de toda la operación.
La razón por la que el mercado repo se considerael conducto principal de la economía mundial es que permite a quienes disponen de exceso de liquidez rentabilizarla y a quienes la necesitan obtenerla con total seguridad. Si una gran entidad financiera se despierta por la mañana y descubre que tiene un déficit de tesorería debido a las operaciones diarias, no solicita un préstamo a largo plazo, sino que acude al mercado repo y pignora sus títulos del Estado para obtener los dólares necesarios. Sin este mecanismo, los bancos no podrían gestionar sus posiciones diarias y el flujo de crédito necesario para sostener el comercio mundial se paralizaría al instante.
El problema surge cuando este engranaje, que debería funcionar como un mecanismo perfectamente engrasado, empieza a atascarse. Dado que el mercado de repos se basa íntegramente en la calidad de la garantía, basta un soplo de incertidumbre para convertir lo que era un sistema fluido en un campo minado. Si los prestamistas empiezan a dudar de que el título recibido en prenda mantenga su valor, o si simplemente temen que el mercado sea demasiado inestable, comienzan a exigir garantías más sólidas o, lo que es peor, se niegan a prestar dinero independientemente del título que se ofrezca. Es precisamente esta la denominada «escasez de garantías» que estamos observando en esta fase económica: cuando la confianza se tambalea, la casa de empeños cierra sus puertas. Y cuando el mercado de repos se paraliza, la crisis de liquidez se propaga en cuestión de minutos al resto del sistema económico, lo que demuestra cómo un mecanismo creado para aportar seguridad puede convertirse, en momentos de crisis, en el punto en el que todo el edificio financiero corre el riesgo de implosionar por falta de lubricante.
6. Barreras financieras entre EEUU y China.
También me ha resultado interesante esta entrada de Tooze sobre las diferentes estrategias económicas que están siguiendo EEUU y China. Interesante el cada vez menor flujo comercial entre estos dos países.
https://adamtooze.substack.com/p/chartbook-455-the-ai-boom-chinas
Cuaderno de gráficos 455: El auge de la IA, la riqueza «amurallada» de China y las barreras financieras que separan a ambos. – Economía mundial, julio de 2026.
1 de julio de 2026
En la economía mundial actual hay dos fuerzas poderosas en acción. El auge de la IA está impulsando una expansión en forma de K en EE. UU., cuyas repercusiones se extienden por toda la economía mundial. El impacto de la implantación de la IA puede ser enorme, pero se sitúa en el futuro. Mientras tanto, la expansión en curso de China, impulsada por la oferta, genera abundancia, pero también presión deflacionista. Para añadir más peculiaridad al verano de 2026, existe la sensación de que, aunque ambas fuerzas actúan en el mismo mundo y al mismo tiempo, están, en cierta medida, separadas y desconectadas.
Si el auge estadounidense de la IA y la deflación china colisionaran en el eje chino-estadounidense, con Trump y su séquito al mando, podríamos estar ante una situación bastante dramática. El auge de la IA en EE. UU. está absorbiendo importaciones a un ritmo vertiginoso. Estas, sin embargo, no proceden de China, sino sobre todo de Taiwán y México (sic).

Mientras tanto, la relación bilateral entre China y EE. UU. se mantiene extrañamente tranquila. Queda por ver qué significa realmente la «estabilidad estratégica constructiva», pero la tregua comercial entre China y EE. UU. se mantiene. El déficit bilateral entre EE. UU. y China se ha reducido drásticamente. Al menos a nivel superficial, el proteccionismo estadounidense está funcionando.

Sin duda, ayuda el hecho de que EE. UU. haya excluido de manera efectiva muchos de los productos que constituyen la vanguardia de la campaña de exportación china. Estados Unidos no está preocupado, como lo está Europa, por una avalancha de vehículos eléctricos chinos. A pesar de todas sus credenciales ecológicas, Biden no dudó en imponer aranceles del 100 % a los vehículos eléctricos chinos, y Trump está desmantelando las subvenciones para la transición energética de la Ley de Recuperación e Inversión (IRA). Como resultado, el debate en torno al «choque chino 2.0» gira en gran medida en torno a las relaciones entre China y Europa, no entre China y Estados Unidos. Esto resulta doloroso para los europeos, pero menos explosivo para la economía mundial, al menos hasta ahora.
Mientras tanto, aunque el superávit comercial global de China se mantiene en niveles récord, la acumulación asociada de reservas de divisas, normalmente denominadas en dólares, queda enmascarada. Se requiere un trabajo minucioso por parte de analistas como Brad Setser para mostrar dónde se están acumulando los ingresos.
Al mismo tiempo, China mantiene a distancia el auge de la inteligencia artificial (IA) liderado por EE. UU., lo que supone su propio tipo de desconexión. En términos tecnológicos, en la carrera por la IA, los gigantes tecnológicos chinos son los únicos que pueden competir con EE. UU. Sin embargo, las valoraciones bursátiles de las plataformas chinas no son comparables a las de Wall Street, ni siquiera a las de los fabricantes de chips de Corea del Sur.

Fuente: Bloomberg
Para su gran disgusto, a los inversores más acaudalados de China se les impide participar en una de las mayores subidas de los precios de los activos de la historia. La consecuencia de la manipulación del tipo de cambio que mantiene el yuan infravalorado —el fantasma que atormenta a los partidarios del «China Shock 2.0»— son los controles de capital que retienen decenas de billones de riqueza china. A los magnates chinos se les impide sumarse plenamente a la fiesta tecnológica. El mercado bursátil chino va lamentablemente a la zaga del resto del mundo.

Esta primavera se publicó que entre 800 000 millones y 1 billón de dólares salieron de China en 2025. Se trata de una medida estadística de los flujos netos a la que se sumaron, en ese mismo momento, las noticias sobre una campaña de las autoridades chinas contra las cuentas en el extranjero. Una serie de sociedades de valores —Longbridge Securities, Tiger Brokers (ambas con sede en Singapur) y Futu Holdings en Hong Kong— fueron multadas por Pekín con un total de 330 millones de dólares por prestar servicios a clientes de China continental sin las licencias adecuadas.
¿Por qué Pekín se muestra tan intransigente con los flujos de capital? Dejando a un lado su obsesión por el control, tienen motivos de sobra para preocuparse por la posibilidad de que se produzcan movimientos muy grandes y volátiles en la cuenta de capital. Una vez que se imponen controles, tras el muro de la presa puede acumularse una presión tremenda. Incluso si dejamos de lado las preocupaciones políticas u otros posibles motivos de la «fuga de capitales», si lo analizamos simplemente en términos de asignación de carteras, los ricos de China están muy poco expuestos a activos en dólares. Según el analista Richard Casey, hay «50 billones de dólares en depósitos en yuanes limitados a bajos rendimientos del yuan, un sector inmobiliario en colapso, acciones con bajo rendimiento y oro». La represión financiera —en sentido amplio— es un componente fundamental de la economía política de China.
Así pues, nos encontramos ante una extraña combinación. Por un lado, hay llamamientos urgentes para que China revalúe al alza su moneda con el fin de crear condiciones de igualdad en la competencia industrial con Europa. Por otro lado, circulan especulaciones en Hong Kong y Singapur de que, si la balanza de pagos china se liberalizara por completo, el resultado serían enormes salidas de capital, lo que no provocaría una revaluación del yuan, sino un colapso. Cabría imaginar un escenario, por ejemplo, similar al de 2015-2016, cuando se drenaron más de un billón de dólares en reservas y Pekín se vio obligado a imponer sus actuales y más estrictas medidas de regulación de la cuenta de capital. El prestigioso analista de JP Morgan Michael Cembalest lo expresa en términos dramáticos:
China ha alcanzado sus objetivos de crecimiento mediante una de las mayores expansiones monetarias que el mundo haya visto jamás: con 60 billones de dólares, los activos bancarios nacionales de China han alcanzado aproximadamente el 50 % del PIB mundial. Si China abriera totalmente su cuenta de capital, las posibles salidas de capital podrían hundir el RMB y desencadenar un colapso en los mercados bursátiles e inmobiliarios chinos.
La limitación de los flujos de capital no solo recuerda técnicamente a Bretton Woods, sino que también tiene un aire de la economía política de mediados de siglo. Pekín tolerará y fomentará la creación de riqueza nacional, pero no concede a su burguesía la libre disposición ilimitada de su riqueza, especialmente si ello pudiera desestabilizar la balanza de pagos nacional.
La relación entre Pekín y la élite adinerada de China es fluida y opaca. En general, los ciudadanos chinos solo pueden transferir 50 000 dólares (43 000 euros) al año al extranjero. Pero sí existen formas de sacar del país cantidades de riqueza mucho mayores. Esas son más «complicadas». En el caso de grandes sumas, esto implica la emisión de acciones fuera de China y complicadas estructuras de propiedad extraterritorial. Pekín está tomando ahora medidas contra ello. Tal y como informa Bloomberg:
La ofensiva amenaza un plan de acción de cinco pasos que los chinos adinerados han seguido durante años, en beneficio de Hong Kong. Creaban un negocio próspero en China, lo cotizaban en una bolsa internacional, se repartían miles de millones de dólares en dividendos entre ellos y otros accionistas, establecían una «family office» en el extranjero y adquirían propiedades inmobiliarias en el extranjero. Estas medidas mantenían sus fortunas relativamente a salvo de las restricciones del presidente Xi Jinping, incluido el límite anual a las transferencias al extranjero.
Este modelo se basaba en las denominadas empresas «red-chip»: entidades registradas fuera de China que poseen activos y negocios dentro del país. Los fundadores podían constituir sus empresas en el extranjero y recaudar fondos mediante una cotización en EE. UU. o Hong Kong sin la supervisión directa de las autoridades fiscales chinas. Entre las empresas que han seguido esta vía se encuentran algunos de los mayores gigantes tecnológicos del país. La popularidad de esta estrategia se refleja en el número de oficinas familiares en Hong Kong, que se disparó un 25 % hasta alcanzar las 3.384 a finales del año pasado, en comparación con 2023.
China está ahora poniendo en el punto de mira las estructuras «red-chip» al restringir sus solicitudes de salida a bolsa. Como resultado, las cotizaciones en Hong Kong de empresas de China continental que utilizaban esta vía han desaparecido prácticamente este año, según datos de la Bolsa de Hong Kong.
Esto ha llevado a los fundadores chinos a optar, en su lugar, por las cotizaciones de acciones H en Hong Kong, que están reservadas a las empresas constituidas en China continental. Incluso en ese caso, las empresas se enfrentan a nuevas restricciones. Anteriormente, existía una mayor flexibilidad en cuanto a si los ingresos de estas ventas debían devolverse a China continental. Sin embargo, una directiva del Banco Central de China y de la Administración Estatal de Divisas, que entró en vigor el 1 de abril, aclaró que el dinero debe volver a China, a menos que la empresa obtenga una autorización especial.
La presión se manifiesta de diversas formas. Recientemente, según Li Yuan, del New York Times, Pekín no se ha limitado a imponer multas. Ha concedido a «varias sociedades de valores con sede en Hong Kong y Singapur, que cuentan con una importante clientela del continente, un plazo de dos años para liquidar dichas cuentas. Además, ha ampliado la normativa sobre inversiones en el extranjero para incluir explícitamente a los particulares por primera vez, amenazando con confiscar las «ganancias ilegales», un concepto definido de forma imprecisa». En Hong Kong, que durante mucho tiempo ha sido una puerta de entrada a la inversión en el extranjero para los residentes del continente, los bancos y las sociedades de valores han endurecido los requisitos para abrir una cuenta. Algunas sociedades de valores comunicaron a sus clientes del continente que estos podían vender acciones estadounidenses, pero no comprarlas. La aplicación china de redes sociales conocida como RedNote anunció que había tomado medidas drásticas contra las publicaciones que enseñaban a la gente cómo abrir cuentas para negociar con acciones estadounidenses».
El equilibrio entre el control de la cuenta de capital y la gestión del tipo de cambio no es sencillo. En su ejercicio de equilibrio con respecto al tipo de cambio del yuan, sin duda convenía a Pekín permitir cierto grado de salida de capitales. El dinero que salía ayudaba a contrarrestar la presión alcista de revaluación procedente del ámbito comercial. Pero hay un límite a la libertad que Pekín está dispuesto a conceder. Cabría deducir que dos factores han desestabilizado este equilibrio imperante y han desencadenado la represión de Pekín.
Una de ellas es el deseo inequívoco de la élite china de sacar gran parte de su dinero de China e invertirlo en activos globales. Una vez más, sin duda hay razones políticas detrás de ello. Pero no hay que subestimar el magnetismo de lo que está ocurriendo en EE. UU. Si Elon se está convirtiendo en un «trillonario» (a mi corrector ortográfico ni siquiera le gusta la palabra), ¡nadie quiere quedarse fuera! Tal y como informa The Economist: «Las impresionantes salidas a bolsa de empresas tecnológicas estadounidenses ya han despertado la envidia de los inversores chinos. En el foro financiero de Lujiazui, celebrado este mes en Shanghái, algunos chinos continentales se quejaron de haber sido excluidos de la reciente salida a bolsa de SpaceX». Pekín «no puede quitarse de la cabeza la sospecha de que las salidas de capital son “antipatrióticas y perjudiciales para el prestigio del Partido Comunista”, tal y como ha señalado Gabriel Wildau, de la consultora Teneo. No les agrada ver a sus ciudadanos apostar por «narrativas tecnológicas» extranjeras que compiten o entran en conflicto con su propia visión del futuro. Si el dinero ha de salir de China, debe pasar por los canales que ellos aprueben».
El otro factor nuevo es que el Gobierno chino necesita dinero y, con ello, surge un incentivo para gravar a los ricos. Imponer impuestos sobre la renta efectivos sería un primer paso. Tal y como señalaba un excelente informe de Bloomberg sobre la represión de la movilidad del capital: «Todo comenzó con un proyecto de ley fiscal».

La represión pública siguió a una serie de movimientos entre bastidores dentro de las fronteras de China, donde los funcionarios fiscales se han vuelto cada vez más agresivos en su intento de obtener más ingresos de los ricos del país. En Pekín, Shanghái y Cantón, se ha comunicado a algunas personas que las investigaciones sobre sus impuestos podrían remontarse al menos hasta 2018, según afirmaron fuentes familiarizadas con el asunto, que solicitaron permanecer en el anonimato debido al carácter privado del asunto. … Las personas afectadas suelen ser acaudaladas —a menudo con más de 30 millones de dólares en sus cuentas—, según indicaron las fuentes. Se trata, por lo general, de personas de origen chino que obtuvieron pasaportes extranjeros pero que posteriormente regresaron a vivir a China. Algunas de ellas utilizaron estructuras fiduciarias extraterritoriales para gestionar su patrimonio. Los que fueron contactados se enfrentan a gravámenes de hasta el 20 % sobre las ganancias de sus inversiones, además de posibles sanciones por pagos atrasados, según indicaron las fuentes. Las cantidades finales son, en ocasiones, negociables, añadieron. No ha habido circulares oficiales al respecto, sino únicamente negociaciones privadas entre los particulares y los funcionarios fiscales locales, añadieron las fuentes. Los funcionarios fiscales han intensificado la presión, llegando en algunos casos extremos a amenazar con recurrir a la policía.
Mi objetivo al plantear estas cuestiones no es cuestionar que el yuan esté infravalorado a efectos comerciales ni rebatir a quienes abogan por su revaluación. La cuestión es subrayar las condiciones que nos permiten, en el marco del «choque chino 2.0» centrado en el comercio, tratar la balanza comercial de forma aislada y reclamar una revaluación del tipo de cambio sin tener en cuenta los flujos de capital más amplios. Lo que hace esto posible es precisamente la balanza de pagos manipulada, que retiene el capital, reprime los flujos de capital, limita las aspiraciones de participar en el auge mundial de la IA y permite que la moneda permanezca bajo el control del Gobierno. Lo que hace posible la política cambiaria es la economía política desequilibrada y tensa del capitalismo gestionado por el partido y el Estado en China. Y ese marco impregna incluso las propuestas que provienen de Occidente.
Quienes abogan por una revaluación del yuan para contrarrestar el «China shock 2.0» no sugieren, por razones obvias, que China deba liberalizar su balanza de pagos. Lo que se sugiere es que mantenga el sistema de controles existente, pero que promueva una revaluación de la moneda. Merece la pena explicar con detalle la economía política de esa propuesta: una revaluación mejoraría, ante todo, los términos de intercambio para los consumidores chinos. Fomentaría las importaciones. También reduciría las exportaciones y, por lo tanto, el empleo en los sectores exportadores. Ejercería una presión aún mayor sobre las empresas orientadas a la exportación. Y, en las circunstancias actuales, para que funcione también se necesitarán controles cambiarios rigurosos. Para impulsar la apreciación de la moneda frente a la presión a la baja que ejercen los flujos de capital hacia el exterior, Pekín tendría que reforzar su control sobre la burguesía china. En las condiciones actuales, una mayor represión financiera es la consecuencia inequívoca de pedir una revaluación.
En un mundo de flujos sin restricciones, tanto para el comercio como para la inversión de capital, la situación sería mucho más complicada. A corto plazo, no se podría descartar un escenario de devaluación brusca. ¿Y qué ocurriría a medio y largo plazo? Con el tiempo, es probable que el yuan se recupere. Pero, sin duda, los tipos de cambio totalmente flotantes y la movilidad del capital no son garantía alguna de equilibrio comercial ni de un empleo industrial dinámico en economías ricas y con gran propensión a la importación, como Estados Unidos o gran parte de la UE. La zona del euro, liderada por Alemania y Japón, ha mantenido, al fin y al cabo, superávits corrientes con Estados Unidos, contrarrestados por grandes compras de activos estadounidenses sin que haya intervenido ningún tipo de mecanismo coercitivo. En una entrada anterior me referí a esto no como una «trampa del dólar», sino como una jaula dorada, en la que los poseedores de riqueza de otras economías avanzadas se benefician conjuntamente del modelo asimétrico de crecimiento estadounidense, en forma de K, favorable a las empresas y a los beneficios. Según una estimación reciente, durante la última década, desde 2015, los inversores no estadounidenses se han beneficiado de la asombrosa cifra de 13 billones de dólares en beneficios procedentes de sus activos estadounidenses. No es de extrañar que a la burguesía china le gustaría participar en ese juego. Eso haría que el yuan se depreciara, en lugar de apreciarse, y mantendría el desequilibrio sobre la base de una nueva economía política.
Por lo general, no recomendamos revaluaciones del euro para abordar el problema crónico de los superávits comerciales de Alemania, ya que ¿cuáles serían los medios para llevarlo a cabo? Solo se puede hablar en serio de política monetaria si se cuenta con el sistema de controles de la República Popular China, o con algún equivalente funcional —por ejemplo, restricciones a la importación de capitales, regulaciones comerciales inteligentes o algún acuerdo creíble entre bancos centrales—. En la economía del Atlántico Norte, todo eso quedó atrás en la década de los noventa y el resurgimiento de ese tipo de discurso por parte de Trump y su equipo se considera, en general, un escándalo.
El hecho de que, en el contexto del debate sobre el «China Shock 2.0», podamos hablar seriamente de la posibilidad de fijar un tipo de cambio objetivo para el yuan, adecuado para reequilibrar los flujos comerciales —sobre todo en el ámbito de los productos industriales—, con vistas a la «equidad» y al equilibrio social interno tanto en los países exportadores como en los importadores, constituye un cumplido envenenado al creciente peso e influencia del modelo de gestión económica de China. Como se argumentó en una entrada anterior, resultaría más convincente si se combinara con una disciplina del capital europeo, a fin de generar realmente la inversión y la innovación necesarias para impulsar el crecimiento económico moderno.
Si hablamos de política monetaria sin mencionar la represión financiera y la disciplina del capital, ¿no estamos cayendo en el eufemismo?
7. Entrevista a Stefanoni.
El motivo de la entrevista en Jacobin es la publicación del último libro de Pablo Stefanoni. Tanto el entrevistador como el entrevistado son de la revista Nueva Sociedad. Es un repaso a alguno de los grandes temas de debate de la izquierda: fascismo o no fascismo hoy, wokismo, antisionismo, etc. Ni una palabra sobre la crisis ecosocial, eso sí.
https://jacobinlat.com/2026/06/israel-es-clave-para-entender-a-las-nuevas-extremas-derechas/

Pablo Stefanoni.
Israel es clave para entender a las nuevas extremas derechas
UNA ENTREVISTA CON Pablo Stefanoni
Entrevista a Pablo Stefanoni sobre la salida de su nuevo libro, Un fantasma recorre el mundo, y el ascenso de unas extremas derechas que combinan rebeldía antiprogresista, defensa del orden y radicalización conservadora. Antiwokismo, crisis de las izquierdas, debate sobre el fascismo y el lugar de Israel en la recomposición reaccionaria global.
Entrevista por Mariano Schuster[1]
En Un fantasma recorre el mundo. Cómo funciona la máquina de guerra reaccionaria (y qué podemos hacer para enfrentarla) (Siglo XXI, Buenos Aires-Madrid, 2026), Pablo Stefanoni vuelve sobre las extremas derechas en un momento en que estas se han consolidado en el Norte global y se han expandido con fuerza en América Latina. El ensayista argentino reconstruye los lenguajes, fantasmas y dispositivos de las «batallas culturales» en curso: la circulación transnacional de repertorios reaccionarios, la utilidad y los límites de la categoría de fascismo para entender las nuevas amenazas, y el modo en que el «antiwokismo» se convirtió en un pegamento para fuerzas ultras muy diversas. A su vez, el libro avanza sobre la forma en que la defensa de Israel se volvió una vía de legitimación para numerosas extremas derechas occidentales que, después de 1945, habían cargado con el peso del antisemitismo y hoy encuentran en el «anti-antisemitismo» un certificado de respetabilidad y un arma contra musulmanes, palestinos e izquierdas. En esta conversación para Jacobin con Mariano Schuster, Stefanoni analiza esas derivas reaccionarias y, al mismo tiempo, interroga las dificultades de unas izquierdas que buscan volver a disputar el sentido común, las emociones políticas y la idea misma de futuro.
MS
En tu reciente libro Un fantasma recorre el mundo: Cómo funciona la máquina de guerra reaccionaria (y qué podemos hacer para enfrentarla) volvés sobre algunos temas que ya habías trabajado en ¿La rebeldía se volvió de derecha?, pero en un contexto distinto. Figuras que hace pocos años parecían excéntricas, marginales o propias de internet hoy gobiernan, influyen sobre gobiernos o disputan el centro de la escena pública. ¿Qué cambió desde entonces? ¿Qué aprendimos de las nuevas derechas desde que dejaron de ser una rareza cultural y se convirtieron en una fuerza política efectiva?
PS
Cuando escribí ¿La rebeldía se volvió de derecha?, publicado a comienzos de 2021, algunos de los personajes aparecían como unos chiflados; figuras grotescas, marginales. En ese universo estaba incluido el propio Javier Milei, que aún no era un dirigente político sino un economista de televisión que difundía una prédica antikeynesiana y anticolectivista a los gritos, e incluso de manera soez.
Es cierto que las derechas radicales y extremas ya se habían expandido por Europa y Estados Unidos, pero en América Latina seguían apareciendo como fuerzas exóticas, relativamente ajenas a la dinámica de los sistemas políticos nacionales. Países como Argentina se sentían al margen de ese fenómeno. Lo novedoso es la rapidez con que se integraron a esos mapas políticos. Hoy pueden ganar o perder elecciones, pero ya no constituyen un fenómeno marginal, exterior o pasajero. No son una ola imparable, pero son una marca de la época. Puede perder Trump y, al mismo tiempo, crecer la AfD en Alemania o Marine Le Pen en Francia. Netanyahu podría eventualmente dejar el gobierno, pero la derecha israelí seguiría siendo muy importante. Viktor Orbán fue finalmente derrotado, pero para ganarle a la derecha la izquierda húngara debió apoyar a un conservador y quedarse casi sin diputados; eso también dice algo sobre los desplazamientos políticos.
El cambio más importante es que estas derechas forman parte de la competencia política de una manera inédita desde la posguerra y que, en buena parte del mundo occidental, han logrado darles el sorpasso a las derechas tradicionales. Dejaron de ser una anomalía del sistema para convertirse en una de sus posibilidades. Por eso no conviene analizarlas como una moda pasajera ni tampoco como una fuerza destinada inevitablemente a imponerse, sino como un componente ya integrado de la política contemporánea, capaz de reorganizar lenguajes, adversarios y límites de lo políticamente aceptable.
MS
Tu posición aporta un matiz frente a dos tendencias dominantes: la que explica a las extremas derechas latinoamericanas como mera reproducción de una ola global y la que reduce cada triunfo a una explicación local. Vale decir, quienes ven a Milei o Bolsonaro solo como parte de una corriente de derecha transnacional, y quienes creen que Milei existe solo por la crisis del peronismo o Bolsonaro por los límites del lulismo. ¿Cómo creés que interactúan lo local y lo global en la emergencia de estas derechas?
PS
Permitime partir del caso argentino porque es muy significativo. Si el peronismo lo hubiera hecho mejor, probablemente no habría ganado la derecha. Esa dimensión es local y no conviene subestimarla. Ahora bien, que la derecha que finalmente ganó haya sido la de Milei y no la de Mauricio Macri o Patricia Bullrich —dos figuras asociadas a la derecha liberal-conservadora más convencional—, eso ya es más difícil de explicar solo por razones locales. Podría haber perdido el peronismo y haber ganado una derecha más tradicional. Es verdad que en Argentina existía la sensación de que tanto el peronismo como el macrismo habían fracasado, pero el tipo de personaje emergente como el de Milei, capaz de capturar el malestar reinante, es imposible de entender sin incluir el clima global. Hace pocos años alguien así no habría podido ganar ni de lejos.
Lo global no sustituye a lo local, pero ofrece repertorios, lenguajes, imágenes y enemigos disponibles que exceden a los campos políticos nacionales. Si miramos el caso inverso, el de las izquierdas latinoamericanas de comienzos del siglo XXI, ocurría algo similar. Evo Morales era una figura profundamente boliviana: dirigente cocalero, indígena, surgido de luchas sociales y de dinámicas políticas muy bolivianas. Sin embargo, ganó en un momento en el que triunfaban candidatos que, con perfiles muy distintos, compartían una orientación general y se inscribían en un clima regional favorable a las fuerzas antineoliberales. No hay formas de «medir» cuánto de local y cuánto de global hay en un fenómeno político, pero sí podemos reconocer climas de época que favorecen determinadas tendencias.
Lo interesante es que las derechas ganan en contextos —y por razones— muy diferentes que pueden ir del independentismo catalán hasta la inflación, pasando por la inmigración o la corrupción. Pero hoy, detrás de estos fenómenos, sobrevive la imagen de la «decadencia de Occidente». Elon Musk es un gran difusor de esta visión. Y sabemos que las diversas versiones de fascismo en el siglo pasado estuvieron muy ligadas a esta imagen de decadencia de la comunidad y a la necesidad de un renacimiento buscado con métodos brutales.
MS
En línea con esta cuestión, tu libro participa de un debate amplio sobre si estas fuerzas son fascistas o posfascistas. Retomás a Robert Paxton, Roger Griffin, Emilio Gentile, Enzo Traverso o Alberto Toscano, y exhibís una tensión: varios historiadores advierten contra el uso laxo del término «fascismo», pero las comparaciones con los años 30 siguen apareciendo porque algo de ese pasado resuena de alguna manera en el presente. ¿Qué permite ver hoy la categoría de fascismo y qué puede hacer perder de vista? ¿Cómo distinguir entre una alarma política necesaria y una analogía histórica abusiva?
PS
Creo que el término «fascismo» tiene una potencia pública evidente, en la medida en que funciona como una palabra que todos reconocemos, aun cuando su definición sea esquiva. Después de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo quedó asociado a una amenaza radical, a una experiencia de descivilización, a un mundo que se suponía clausurado. Por eso, cuando el término aparece en el debate público, activa rápidamente una alarma. No es una categoría neutra: remite a persecución, violencia política, destrucción de la democracia, guerra, exterminio.
El problema es que esa potencia convive con una fantasía extendida: la idea de que, si entendemos bien la historia, podremos impedir que se repita. Como si volver a los años 30, estudiar el ascenso de Hitler, reconstruir las irresponsabilidades de las elites conservadoras o las divisiones de las izquierdas nos diera instrumentos suficientes para conjurar el futuro. Hay algo comprensible en esa operación. La llegada de Hitler al poder sigue siendo una escena perturbadora y perversamente fascinante: como muestra el historiador Henry Ashby Turner, un mes antes, importantes diarios alemanes, incluso de la izquierda, lo daban por muerto políticamente; un mes después era canciller. En ciertas visiones actuales, esa secuencia funcionaría como advertencia: en los años 30 no lo vieron venir; nosotros ahora sí lo estamos viendo. El éxito del libro de Siegmund Ginzberg, Síndrome 1933, tiene que ver en gran medida con este clima.
En ese punto retomo una pregunta que vos planteabas en tu artículo «¿Conviene decir ‘fascista’?», publicado en Le Monde Diplomatique. Me parece importante porque el debate no puede limitarse a decidir si una etiqueta corresponde o no. Hay que distinguir entre una alarma política y una analogía histórica. El fascismo puede servir para advertir sobre peligros reales, pero también puede convertirse en una comparación demasiado rápida, y a la postre engañosa. Creemos reconocer el peligro porque encontramos un parecido con algo que ya conocemos, y entonces dejamos de mirar las novedades inscriptas en ese peligro.
Ahí se produce una primera paradoja: quienes son más cautelosos a la hora de llamar «fascismo» a las nuevas derechas son, justamente, los historiadores especializados en el fascismo. Emilio Gentile advierte contra las analogías fáciles y llama «ahistoriología» a ese uso superficial del pasado, al que ve como una suerte de astrología histórica. Roger Griffin plantea que el término «fascismo» puede servir en la esfera pública para comunicar alarma, pero pierde valor si se lo usa para cualquier forma de autoritarismo, racismo o xenofobia. Si todo es fascismo, la palabra deja de nombrar una forma específica de la derecha antiliberal. Eso no quiere decir por no ser fascistas las derechas se vuelvan sean menos peligrosos: un movimiento xenófobo, racista o autoritario puede producir formas brutales de exclusión o incluso de apartheid sin ser fascista en sentido estricto. La cuestión es si la palabra ayuda a caracterizar mejor el fenómeno o si lo vuelve más confuso. Como dice Alicia, en A través del espejo, en relación con la palabra «gloria», podríamos objetar en relación con el fascismo: «¡Es mucho hacer que una sola palabra signifique tanto!».
Aun así, las batallas políticas no son lo mismo que las batallas historiográficas; el lenguaje político no es el lenguaje científico. Paxton introduce una idea interesante cuando advierte que, en lugar de pensar en una «copia carbónica» del fascismo clásico, podemos pensar en un «equivalente funcional». No estamos frente a una repetición mecánica de los años 30, pero pueden aparecer fenómenos que cumplan funciones semejantes: organizar el resentimiento, prometer una regeneración nacional o civilizatoria, construir enemigos internos, despreciar libertades democráticas y habilitar formas de violencia redentora. Claro, él mismo advierte que no hay que abusar de estos «equivalentes».
La categoría sigue funcionando porque hay aspectos de ella que resuenan, pero puede hacernos perder de vista las novedades. Las analogías con el pasado pueden llevarnos a subestimar lo nuevo y a descuidar la creatividad analítica. Luego hay un problema de eficacia política en sentido estricto. Si se abusa de la alarma ya nadie la escuchará.

MS
Esto entronca con la existencia de sujetos sociales y proyectos políticos que no caben fácilmente en la categoría clásica del fascismo. Pienso en los promotores de la Ilustración oscura o en los gurúes tecnológicos de la extrema derecha que acabás de mencionar.
PS
Claro. ¿Cómo pensamos a los oligarcas tecnológicos? ¿Cómo pensamos las utopías autoritarias que aparecen en figuras como Peter Thiel o Elon Musk? La categoría «fascismo» puede servir hasta cierto punto, pero luego empieza a fallar. El presente no reproduce simplemente el pasado. Tiene elementos viejos, pero articulados con tecnologías, actores económicos, plataformas digitales, sensibilidades culturales y formas de poder que no existían en los años 30. Hoy no alcanza con mirar la esvástica tatuada de algún agitador callejero; también hay que mirar el complejo ideológico nacido en Silicon Valley, la neorreacción, pero también debemos interrogarnos sobre nuevos modelos como el chino, que, como advirtiera Giuliano Da Empoli, tiene puntos de contacto con la visión del mundo de Silicon Valley; en ambos casos se avanza hacia una época en la que la autonomía del sujeto y la libertad habrán desaparecido…
Los tecno-oligarcas quieren cambiar el mundo, en un sentido utópico —o, en mi opinión, distópico— y usan sus carteras de inversión para apalancar sus ideas, mientras vivimos cambios que pueden afectar a la propia naturaleza humana.
MS
Te situás, entonces, en un punto que no resuelve la tensión, sino que reconoce especificidades claras en las extremas derechas contemporáneas, pero comprende ciertos usos del término fascismo como alarma y no necesariamente como caracterización cerrada, ¿no?
PS
Sí. Me parece más productivo sostener la tensión que resolverla de manera tajante. No creo que sirva decir «todo es fascismo», pero tampoco «nada es fascismo». En los dos extremos hay problemas. Quienes dicen que viene el fascismo muchas veces no son consecuentes con su propio diagnóstico. Si realmente viene el fascismo, hay que prepararse para enfrentarlo; no se puede dar una charla sobre fascismo y después volver a casa como si nada. Pero la posición contraria también es problemática. Decir que, como no estamos ante el fascismo histórico, la situación no es tan grave puede derivar en una confianza excesiva en la capacidad moderadora de la democracia. Según esa mirada, las instituciones terminarían haciendo su trabajo de aplanadora. Pero eso pierde de vista que estas derechas no solo gobiernan mediante medidas concretas; sus batallas culturales buscan transformar el sentido común.
MS
Entre los fantasmas y las paranoias actuales está el wokismo, un fenómeno sobre el que proponés una perspectiva matizada, corriéndote de quienes ven en lo «woke» una ideología todopoderosa, pero también de quienes lo consideran un invento sin anclaje. En el libro definís el wokismo como una sensibilidad amplia, contradictoria, atravesada por cambios en el lenguaje, por la centralidad de la experiencia individual y por cierta moralización de la política. En ese marco, retomás la crítica de Mark Fisher al «castillo del vampiro». ¿Cómo discutir seriamente el wokismo sin caer ni en la histeria antiwoke ni en la negación automática de sus problemas? ¿Y cómo puede la izquierda salir del «castillo del vampiro» sin convertir el antiwokismo en una nueva identidad política?
PS
Lo primero es salir de la histeria. El debate sobre el wokismo suele quedar atrapado entre dos posiciones, en mi opinión poco útiles: una dice que es una catástrofe —para la derecha, la causa de la crisis de Occidente; para cierta izquierda, el abandono del universalismo y la política de clase—; la otra sostiene que el wokismo no existe y que es solo un invento de la derecha para demonizar al progresismo. Ambas posiciones tienen problemas. El wokismo existe, aunque sea gelatinoso y esquivo a las definiciones. Pero existe menos de lo que muchos creen. Hay una exageración evidente, como si todo el mundo se hubiera convertido en un campus universitario de elite de Estados Unidos. En el libro trato de pensarlo no como una ideología cerrada, sino como una sensibilidad amplia basada en transformaciones en el lenguaje, en el pasaje desde categorías como derechos civiles hacia otras como racismo estructural o interseccionalidad, la centralidad de la experiencia individual y cierta psicologización de la política.
Parte de la ofensiva antiwoke se alimenta de algo real: muchas instituciones del capitalismo estadounidense adoptaron lenguajes progresistas. En el libro muestro cómo grandes corporaciones —incluso petroleras— incorporaron discursos sobre diversidad, equidad e inclusión, por razones reputacionales, burocráticas o de gestión más que por una convicción transformadora. Eso generó una paradoja: para la derecha, el «capitalismo woke» mostraba que la izquierda había tomado a las grandes empresas; para la izquierda, en cambio, el wokismo se mantenía en un terreno simbólico que no alteraba el statu quo.
En ese terreno hay prácticas que pueden ser criticadas: moralización excesiva, jergas para iniciados, tendencia a fijar a las personas en identidades y lectura demasiado rápida del lugar de enunciación como fuente de legitimidad política; más ciertas formas de «individualismo sufriente», como dice el sociólogo francés Olivier Roy. A eso se refería Fisher con la idea del «castillo del vampiro»: una cultura basada en el sermoneo, la culpa, la vigilancia moral y la excomunión. Esa crítica sigue siendo atendible si la izquierda quiere reconstruir vínculos con trabajadores, jóvenes precarizados y personas que no se reconocen en una identidad específica, pero sí viven problemas concretos. Pero una cosa es criticar estas derivas y otra muy distinta es alimentar el pánico antiwoke, porque ese pánico es hoy terreno fértil para las fuerzas reaccionarias: la derecha convierte cualquier discusión sobre lenguaje, racismo, género, diversidad o Palestina en una amenaza civilizatoria.
No creo que la izquierda gane nada volviéndose «antiwoke». La contraposición entre identidad y clase suele ser estéril: las identidades no son inventos arbitrarios de la izquierda, sino que en mucho casos son producidas por formas concretas de opresión, que dan lugar a formas de «esencialismo estratégico», etc.
Ahora, como conversamos muchas veces, está de moda hablar de «interseccionalidad». Pero a menudo, como escribió Roy, esta es pensada como suma de atributos individuales —mujer, negra, migrante, lesbiana, trabajadora—, y no como una forma de articular sujetos colectivos: trabajadores, migrantes, mujeres, jóvenes precarizados, minorías racializadas, sectores populares. Creo que la campaña de Zohran Mamdani manejó bien esas tensiones sin sobreactuaciones fútiles.
MS
En el libro también discutís varias hipótesis de Susan Neiman, autora de Izquierda no es woke. Reconocés que toca un malestar real frente a ciertas formas de moralización progresista, pero señalás que habla del wokismo con un nivel de generalidad muy amplio, lee como rasgos del «progresismo actual» fenómenos muy distintos, incorpora dentro de lo «woke» luchas con historias políticas anteriores al término y propone un universalismo abstracto cuyas raíces se remontan a una Ilustración previa a las tradiciones reales de izquierda. ¿Dónde ubicás el límite principal de esa crítica? ¿En su modo de definir el wokismo, en su idea de izquierda o en la salida universalista abstracta que propone?
PS
El libro de Neiman tuvo efecto porque apareció en un contexto en el que existía un malestar real en sectores progresistas con ciertos repliegues identitarios, que Neiman llama tribalistas, sumados a formas de política pastoral. Eso es real. Yo mismo dedico una parte del libro a criticar esas dimensiones. El problema es que el libro termina en una especie de universalismo abstracto que conecta poco con los problemas que habría que discutir. Reivindicar la Ilustración puede ser muy importante, y Neiman conoce muy bien ese campo. Las líneas en las que cuestiona a ciertos poscoloniales que descartan lo mejor de la herencia ilustrada en nombre de una crítica al Occidente colonial son muy buenas. Pero no alcanza con recuperar «la mejor parte» de la Ilustración si no se explica cómo esa tradición puede dialogar con los desafíos actuales de la izquierda.
Uno de los problemas es que Neiman critica a la izquierda realmente existente, pero no siempre queda claro a quién dirige la crítica. Por momentos parece referirse a toda la izquierda; por momentos, a ciertas izquierdas radicales; por momentos, a la izquierda de los campus universitarios de Estados Unidos. Al no nombrar prácticamente a nadie, la discusión se vuelve demasiado general. Decir que «la izquierda se volvió woke» no es preciso. La izquierda no se volvió woke en bloque. Muchas prácticas que Neiman critica como woke proceden más bien de burocracias creadas para defender la diversidad. Disney puede adoptar discursos de diversidad, pero eso no la convierte en una empresa de izquierda. Bernie Sanders, en cambio, habla de salario mínimo, sindicatos, salud pública, educación, clase trabajadora. ¿Qué tiene que ver eso con el wokismo en su sentido peyorativo? Básicamente, nada.
También es problemático que Neiman incorpore la solidaridad con Palestina dentro del wokismo (pese a su notable agudeza sobre la cuestión de las torsiones de la memoria del Holocausto, que dieron lugar a artículos que cito en abundancia en mi libro). Es verdad que esa solidaridad puede asumir formas de idealización de los oprimidos y modalidades excesivamente performativas. Pero no se puede meter todo en la misma categoría. La solidaridad con Palestina, más o menos sobreactuada, existe en la izquierda desde la creación de Israel. Existió en los movimientos afroamericanos, en sectores gays y en la izquierda europea mucho antes de que se hablara de wokismo. Era, además, una izquierda que se suponía más universalista y más clasista. Por otra parte, la idealización de los oprimidos tampoco es patrimonio del wokismo.
Como vos señalabas en tu artículo «La izquierda y lo woke», publicado en revista Supernova, la izquierda es heredera de las Luces, por supuesto, pero a través de mediaciones posteriores: socialismo, movimiento obrero, marxismo, anarquismo, socialdemocracia, comunismo, movimientos anticoloniales, luchas feministas, luchas democráticas y populares. Si salteamos todo eso, la izquierda queda reducida a una posición filosófica normativa, casi a una ética universalista, que es lo que Neiman se propone de manera explícita, y pierde densidad histórica, sujetos sociales, instituciones, lenguajes, conflictos y experiencias.
MS
Me gustaría pasar ahora a la cuestión de Israel, a la que le dedicás un largo capítulo de tu libro. Allí planteás que, después de 1945, el antisemitismo fue la mancha indeleble de las derechas posfascistas o radicales, pero que hoy, en cambio, muchas de esas derechas buscan legitimarse a través de una defensa militante de Israel. Al mismo tiempo, retomás la idea de M. Gessen, según la cual el anti-antisemitismo funciona como «boleto» de entrada a la política mainstream y, al mismo tiempo, como arma contra los musulmanes y contra la izquierda. También aparece la imagen del «sello kosher», usada por Ariel Muzicant para referirse a la legitimidad que Israel puede otorgar a dirigentes de extrema derecha. ¿Cómo se produjo esa mutación por la cual fuerzas históricamente atravesadas por el antisemitismo pueden presentarse hoy como campeonas de la lucha contra el antisemitismo?
PS
Creo que eso es clave, porque reconfigura la política posterior a la Segunda Guerra Mundial. La derecha cargaba con su pecado nada venial: su pasado antisemita que en su versión más esencial condujo al Holocausto. Jean-Marie Le Pen hacía menciones y ataques antisemitas corrientemente: dijo, por ejemplo, que las cámaras de gas habían sido un detalle de la Segunda Guerra Mundial. Fue juzgado y condenado por eso. Pero hoy hay un hipersionismo de extrema derecha.
Lo que permitió el cambio fue, en parte, que Israel se volvió un Estado gobernado cada vez más explícitamente por una de las derechas más radicales del mundo, con la impunidad de decir cosas fascistas por tratarse de dirigentes judíos. Mientras tanto, en Europa el «otro» pasó a ser el árabe-musulmán y el islam se volvió un elemento central de la paranoia civilizatoria europea. La derecha empezó a acusar a la izquierda de complicidad con la islamización, y muchos judíos comenzaron a sentir que la extrema derecha podía ser más amigable con ellos que una izquierda más permeable a la defensa de los inmigrantes musulmanes o de la causa palestina. Los atentados terroristas reforzaron eso, aunque no siempre fueran ataques contra la comunidad judía. Las derechas descubrieron que acusar de antisemita a la izquierda era bastante productivo y les servía para normalizarse. La idea de que los «nuevos nazis» son los palestinos, o de que Israel está en riesgo de desaparecer por esos nuevos nazis —algo que no es nuevo pero se reactivo exponencialmente tras el 7 de octubre—, encaja muy bien en este esquema.
Esa convergencia se volvió cada vez más institucional. Netanyahu y figuras de su gobierno establecieron relaciones con Vox, Demócratas de Suecia, Fidesz, Reconquête o Reagrupamiento Nacional. También aparecen figuras como Amichai Chikli, ministro de Asuntos de la Diáspora y de Combate contra el Antisemitismo, que se mueven con comodidad en foros radicales. Y hay una dimensión ideológica: el nacionalismo israelí de derecha dialoga con formas de nacionalconservadurismo global, con autores como Yoram Hazony. No se trata solo de una alianza táctica. Hay afinidad política: Israel aparece como bastión occidental frente al islam, como modelo de soberanía étnica y como laboratorio de seguridad. Creo que no se puede entender a las nuevas extremas derechas sin mirar a Israel.
MS
En el libro también mostrás que el antisemitismo «a la antigua» no desapareció necesariamente, y que incluso puede convivir con el apoyo a Israel. En muchos casos, el lugar del «otro» disolvente que antes ocupaban los judíos pasó a ser ocupado por musulmanes, árabes y migrantes. ¿Cómo se combinan hoy el viejo imaginario conspirativo sobre los judíos, la nueva islamofobia y la defensa de la llamada «civilización judeocristiana»?
PS
En esa operación, como escribió Gilbert Achcar, hay una especie de «blanqueamiento» de los judíos, en el sentido de una reubicación simbólica. Los judíos, que para el antisemitismo europeo habían sido construidos durante décadas como un cuerpo extraño a la nación —orientales, cosmopolitas, racialmente ajenos, portadores de una amenaza disolvente—, hoy son incorporados por parte de las nuevas derechas como parte y vanguardia de Occidente. No se trata solo de un cambio de imagen, sino de una reorganización del mapa de enemigos: los judíos dejan de ocupar, al menos en el discurso oficial de esas derechas, el lugar del otro interior que corrompe a la civilización, y ese lugar pasa a ser ocupado por musulmanes, árabes y migrantes. Para hacer posible esa operación, la extrema derecha necesita construir una articulación que no era evidente: la «civilización judeocristiana».
Hay muchas paradojas allí. El Holocausto ocurrió en países cristianos —no solo Alemania, también Polonia, Ucrania y otros—, mientras que durante la Segunda Guerra Mundial muchos judíos vivieron con bastante tranquilidad en buena parte del mundo árabe. Hace poco comentábamos el libro de Avi Shlaim, en el que cuenta su niñez en Irak y cómo para sus padres y abuela ir a Israel fue un exilio, no una vuelta a la tierra originaria. Por eso la idea de una civilización judeocristiana continua, evidente y armónica es una construcción política retrospectiva.
Esa construcción está conectada con el «gran reemplazo» y con la mencionada idea de decadencia de Occidente. No es completamente nueva, porque el propio sionismo se postuló muchas veces como un núcleo occidental ashkenazí en Medio Oriente, y eso funcionó geopolíticamente con Estados Unidos. Pero la extrema derecha tradicional seguía siendo antisemita, e incluso muchas veces cierta solidaridad con los palestinos provenía de ese antisemitismo.
Todo eso ocurre en un contexto de desparpajo de Israel respecto de su propia tendencia fascistizante. Y ahí sí creo que el término puede valer, porque hay una forma de Estado de apartheid, de Estado con doble legislación. Pero incluso se puede pensar en la convivencia entre un Estado normativo y un Estado prerrogativo, que algunos usaron para describir a la Alemania nazi. Israel funciona en Palestina, en gran medida, como un Estado prerrogativo: allí se prueban armas que luego vende la industria armamentística israelí, se ensayan tecnologías de vigilancia y control, y rige una estructura de dominación con leyes especiales y grados amplios de arbitrariedad. Los discursos de la ultraderecha israelí son directamente discursos de exterminio y limpieza étnica.
La extrema derecha encontró interlocución en esos discursos. Pero eso convive con tendencias antisemitas. Hay encuestas que muestran que quienes son xenófobos contra inmigrantes, musulmanes u otros grupos también suelen ser más antisemitas. Y pervive en muchos de estos sectores la imagen antisemita de que los judíos manejan el mundo. En Estados Unidos hay antisemitas abiertamente contrarios a Israel en la derecha, y en la extrema derecha europea siguen existiendo tradiciones antisemitas, incluso en partidos que hoy apoyan a Israel. El caso de AfD es interesante: puede reivindicar a Israel y al mismo tiempo conservar zonas de antisemitismo en sus bases y contener un ala que coquetea con el pasado nazi.
Por eso hablo de una especie de astucia de la razón reaccionaria: el país creado por sobrevivientes del Holocausto puede terminar cumpliendo una serie de atributos que remiten al fascismo y, al mismo tiempo, funcionar como certificado de respetabilidad para fuerzas reaccionarias. Más allá de las explicaciones psicológicas, creo que hay que mirar la dinámica de la ocupación colonial y la deshumanización de los palestinos. Esa dinámica tiene consecuencias para Israel en su conjunto. Es difícil sostener una democracia mientras se mantiene una ocupación de ese tipo. Muchos lo advirtieron hace tiempo: no solo gente de izquierda o antisionista, sino también sionistas, exlíderes del Mossad, exprimeros ministros, que hablan abiertamente, desde hace tiempo, de un apartheid en los territorios ocupados.
MS
En el libro discutís el desplazamiento del concepto de antisemitismo y, en particular, la definición operativa de la International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA). Aunque formalmente distingue entre crítica a Israel y antisemitismo, en la práctica esa definición tiende a volver sospechosa cualquier crítica fuerte al Estado de Israel, al sionismo, a la ocupación o a la guerra en Gaza. ¿Cómo se produjo ese corrimiento conceptual? ¿Y cómo se puede combatir el antisemitismo real sin aceptar la identificación automática entre crítica a Israel y odio a los judíos?
PS
La definición de la IHRA introduce un desplazamiento decisivo cuando afirma que las manifestaciones antisemitas pueden incluir ataques contra el Estado de Israel «concebido como una colectividad judía». Ahí está el núcleo del problema: si Israel aparece como expresión política del pueblo judío sin más, y además se define desde 2018 como «Estado-nación del pueblo judío», la crítica al Estado, al sionismo, a la ocupación o a la guerra en Gaza puede ser presentada como agresión contra los judíos en cuanto tales.
La cuestión de la «doble vara» refuerza esa trampa. La IHRA aclara que no es antisemita criticar a Israel, pero agrega que puede serlo si se lo critica con una vara distinta de la que se usa para otros países. Siempre se puede decir que hay un motivo oculto, que no se está criticando una política concreta, sino al Estado judío o incluso a los judíos. La forma en que se politizan las causas, en este caso la palestina, responde a diversas circunstancias. Como señalaba Marc Saint-Upéry, es cierto que la energía emocional no está repartida por igual entre todas las causas potencialmente legítimas. La de los palestinos es una causa histórica, que fue concitando diversas capas de solidaridad. Israel expresa una perversión del «Nunca Más» post-Holocausto como brújula moral de Occidente. Y los palestinos se volvieron, como se ha señalado, las «víctimas de las víctimas», los nuevos parias. Pero la cuestión es que esta supuesta «obsesión» con Israel convive con una realidad muy diferente: la de la impunidad de Israel para llevar adelante sus políticas, incluso genocidas. Esta supuesta obsesión tuvo hasta ahora bastante pocos resultados.
MS
En este sentido, lo que concluís es que la definición de la IHRA puede servir para cancelar toda posición que intente plantear esos dilemas.
PS
Sí. La definición de la IHRA permite una política de cancelación muy efectiva. En la práctica, impide una crítica seria, porque casi cualquier crítica puede ser presentada como «antisemitismo relacionado con Israel». Esto se ve muy claramente en Alemania, donde se ha acusado de antisemitas incluso a judíos críticos de Israel, muchas veces por parte de funcionarios y burócratas estatales no judíos encargados de administrar la lucha contra el antisemitismo. En el libro cuento el caso de Moshe Zuckermann, sociólogo germanoisraelí, que fue señalado por sus posiciones sobre Israel y respondió algo elemental: sus críticas son críticas al Estado en el que vive, no a los judíos ni al judaísmo. Ahí se produce una situación absurda: judíos acusados de antisemitismo por no someterse a la identificación entre judaísmo, sionismo e Israel. Y señalados, en muchos casos, por personas no judías.
Por eso es importante la Declaración de Jerusalén, que intenta ofrecer una definición alternativa y volver a poner el foco en el antisemitismo en sentido más clásico: discriminación, hostilidad, prejuicio o violencia contra los judíos en cuanto judíos. Esa definición permite distinguir mejor entre antisemitismo y crítica a Israel. El problema es que tuvo mucha menos fuerza institucional que la definición de la IHRA, hegemónica en gobiernos, universidades, instituciones culturales y organismos públicos. M. Gessen muestra cómo en Alemania se multiplican los comisionados contra el antisemitismo y las estadísticas de incidentes antisemitas, pero muchas veces se mezclan ataques violentos reales —como atentados contra sinagogas— con opiniones críticas de Israel. Esa mezcla vuelve el concepto menos preciso y menos útil para combatir el antisemitismo real.
El peligro de esta confusión es que termina debilitando la lucha contra el antisemitismo efectivo. Históricamente, combatir el antisemitismo implicaba cuestionar la idea de que los judíos eran una comunidad con doble lealtad, un grupo sospechoso de responder a intereses externos. Hoy, paradójicamente, las instituciones judías oficiales y el propio Estado de Israel son quienes refuerzan una identificación entre judaísmo e Israel que hace más fácil esa confusión. Si todo judío queda simbólicamente asociado a Israel y toda crítica a Israel queda asociada a los judíos, se le hace un favor enorme al antisemitismo realmente existente. Israel puede cometer crímenes de guerra, limpieza étnica o genocidio, pero eso no convierte a los judíos en responsables colectivos de esas políticas. La lucha contra el antisemitismo debería servir para separar esas dimensiones, no para fundirlas. Como alguien señaló, si cada vez que alguien critica a Israel se le dice que está criticando a los judíos, de pronto termina creyéndoselo.
MS
Me gustaría detenerme en el concepto de anti-antisemitismo. En el libro lo pensás como un dispositivo de cancelación y macartismo que no apunta solo contra palestinos, sino también contra docentes, artistas, militantes de izquierda e incluso judíos críticos con Israel. Al mismo tiempo, dejás planteado un problema más amplio: la existencia de tradiciones judías críticas, diaspóricas, igualitarias, antinacionalistas o no plenamente identificadas con el Estado de Israel. Aunque no te detenés específicamente en el Bund, esa tradición aparece hoy como una referencia para muchos jóvenes judíos que buscan romper la identificación automática entre judaísmo, sionismo e Israel. ¿Qué lugar pueden tener esas memorias políticas en el presente? ¿Y qué significa que esa recuperación parezca tener más fuerza en Estados Unidos que dentro de la propia sociedad israelí?
PS
Lo primero es que la sociedad israelí y la política israelí se derechizaron hasta niveles antes inimaginables; aunque desde hace décadas muchos advertían los efectos internos de la colonización. Hoy vemos a sectores de la oposición criticando a Netanyahu por derecha. La izquierda israelí quedó muy relegada y desapareció aquel mundo que, con todos sus límites y problemas —asociados a la propia fundación del Estado y la exclusión de los palestinos—, podía imaginar una experimentación distinta: los kibutzim, el sionismo socialista, ciertos lenguajes igualitarios. Había, en todo caso, una tensión. Hoy ya no la hay.
Fuera de Israel, pero sobre todo en Estados Unidos, ocurre algo distinto. Allí aparecen nuevas generaciones de judíos que buscan formas de identidad no subordinadas al sionismo. El documental Israelism muestra muy bien esas trayectorias: jóvenes formados en una solidaridad casi automática con Israel que, al encontrarse con la realidad de la ocupación y la violencia contra los palestinos, empiezan a romper con ese marco. Yo recuerdo, e incluí en el libro, una frase reveladora de un exembajador israelí en Estados Unidos que dijo que Israel debería invertir más energía en sostener la solidaridad de los evangélicos que la de los propios judíos estadounidenses, porque entre estos últimos crecían los críticos de Israel.
En ese contexto, la recuperación del Bund es un síntoma. No se trata de reconstruir el Bund tal como existió. Era un partido socialista judío del Imperio ruso, anterior al Holocausto y situado en condiciones históricas muy distintas. Pero que jóvenes judíos estadounidenses vuelvan a leer sobre el Bund o busquen allí una forma de ser judíos sin ser sionistas genera una reacción histérica muy sintomática. ¿Cuál es el problema? Que las instituciones oficiales perciben que muchos jóvenes están saliendo del marco que identifica judaísmo, sionismo e Israel. El «neo-bundismo» —más como gesto que como programa— expresa una búsqueda: cómo ser judío sin aceptar que esa identidad quede capturada por el Estado israelí, sobre todo en sus actuales formas fascistizantes (que no se limitan solo a Netanyahu, basta ver las encuestas sobre Gaza o sobre Irán).
También hay algo tramposo en ciertos argumentos contra el Bund. A veces se dice que fracasó porque no logró construir una solidaridad obrera entre judíos y no judíos, o incluso que el Holocausto demostraría la razón histórica del sionismo: si todos los judíos hubieran ido a Israel, no habría habido Holocausto. Ese argumento es retrospectivo y deshonesto. Porque se plantea como si en el mundo judío solo hubieran existido sionistas y bundistas, cuando la mayoría de los judíos no eran ni una cosa ni la otra: había judíos asimilados, liberales, religiosos, socialistas, comunistas, conservadores. Y el nazismo no derrotó solo al Bund: derrotó a todas las fuerzas obreras, socialistas, comunistas y democráticas que podían enfrentarlo.
La cuestión de fondo es que el sionismo encontró en el Holocausto una fuente de legitimidad muy poderosa. Eso es comprensible históricamente: después de la Shoá, muchos judíos tuvieron buenas razones para sostener la necesidad de un Estado propio. Pero hoy no estamos en 1948. No discutimos un Estado por fundarse, débil, rodeado de amenazas y cargado de expectativas utópicas. No se puede seguir usando el Holocausto como argumento absoluto para blindar cualquier política israelí y menos aún torsionando la memoria del Holocausto para transformar a los palestinos en los nuevos nazis.
MS
Permitime, Pablo, hacerte una última pregunta. Hay un aspecto que marcás en tu libro y es el del lugar de la memoria del Holocausto y su desplazamiento, sobre todo en Alemania, desde un «Nunca Más» universalista hacia la defensa particularista ya ni siquiera de un pueblo en sentido amplio, sino del Estado que se erige como su representante oficial. También discutís la idea extrema de un «genocidio para prevenir un genocidio» y la pregunta de Judith Butler sobre dónde empieza nuestra condena del 7 de octubre. ¿Qué consecuencias políticas y morales tiene esa torsión de la memoria? ¿Y cómo pensar el horror del 7 de octubre sin convertirlo en autorización para la destrucción de Gaza?
PS
La fórmula del «derecho de Israel a existir» se volvió una consigna propagandística. Una cosa era discutirla en 1948 o en los años 60; otra muy distinta es hacerlo hoy, cuando Israel es una potencia militar, con acuerdos con varios países vecinos y sin ningún riesgo de exterminio. El eslogan del «derecho de Israel a existir» se usa demasiado para blindar políticas coloniales, masacres, expulsiones o llamados a la limpieza étnica, como si todo eso pudiera quedar protegido por una consigna moral intocable. Mientras se acusa de antisemitismo al eslogan (retórico) «Palestina desde el río hasta el mar», Israel lleva adelante precisamente ese plan, en la práctica, en sentido inverso.
Ahí aparece la idea de un genocidio para prevenir un genocidio. Pero se trata de un genocidio real para prevenir un genocidio imaginario. No hay ninguna posibilidad concreta de que los palestinos exterminen a Israel. El 7 de octubre fue tan shockeante justamente porque algo así aparecía como inimaginable debido a la superioridad militar israelí. Fue una operación brutal realizada por una organización islamista que gobierna de manera dictatorial Gaza y reprime a la disidencia interna. Una masacre de civiles no tiene justificación. Pero si se la presenta como una amenaza existencial equivalente a un nuevo Holocausto, se habilita una respuesta ilimitada y genocida. Y eso es lo que ocurrió.
Israel, además, jugó durante años con la división palestina. Debilitó de distintas formas a la OLP, la Organización para la Liberación de Palestina, y a Al Fatah, la principal fuerza nacionalista palestina, y luego presentó a Hamás como prueba de que no había interlocutor posible. Cuando las protestas palestinas son violentas, se las reprime por terroristas; cuando son pacíficas, también. La Marcha del Retorno de 2018, una movilización mayormente pacífica de palestinos de Gaza hacia la frontera con Israel, terminó con más de 200 muertos y miles de heridos por la represión israelí. Peter Beinart, periodista y ensayista judío estadounidense crítico de la ocupación, lo formula brutalmente: se exige a los palestinos producir Gandhis y, cuando lo hacen, se criminalizan los boicots y se les dispara en las rodillas.
Por eso es importante la reflexión de Judith Butler sobre cuándo empieza la condena. Si empieza el 7 de octubre, ese día aparece como pura irrupción del mal. Si empieza antes, no para justificarlo sino para entenderlo, aparecen la ocupación, el bloqueo, la colonización y la deshumanización de los palestinos. Se puede condenar el 7 de octubre de manera absoluta y, al mismo tiempo, negarse a que esa condena funcione como autorización moral para la destrucción de Gaza.
Israel combina dos discursos opuestos pero pronunciados en paralelo: el de la fuerza y el de la victimización. Hace alarde de su superioridad militar, de la Cúpula de Hierro, de su tecnología y de su potencia de fuego, y al mismo tiempo se presenta como si estuviera al borde del aniquilamiento.
También cambió la forma en que Israel habla de su propio pasado. Sylvain Cypel, periodista francoisraelí, señala que durante mucho tiempo los gobiernos israelíes negaban o minimizaban la expulsión de los palestinos en 1948. Esa negación era, al menos, el reconocimiento indirecto de que allí había un problema moral. Hoy la extrema derecha israelí dice que el error fue no haber ido más lejos, no haberlos expulsado a todos o incluso no haberlos matado. Es el pasaje del ocultamiento de la violencia fundacional a su reivindicación abierta.
Pero al final de cuentas todo esto terminó habilitando una paradoja, señalada en un reciente documental llamado Colapso: la brutalidad de la respuesta israelí terminó empequeñeciendo al 7 de octubre: la destrucción de Gaza, el castigo colectivo, la magnitud de la muerte y del desplazamiento hicieron que el crimen contra civiles quedara empequeñecido por una violencia estatal mucho mayor. No porque el 7 de octubre deje de ser horroroso, sino porque Israel decidió responder transformando ese horror en la antesala de una catástrofe todavía más grande.
Notas
| ↑1 | Mariano Schuster es editor en la revista Nueva Sociedad, desde la que también coordina la Diplomatura en Historia y Política, organizada junto con el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI). Es autor de El pasado no está muerto: conversaciones con historiadores que cambiaron nuestra forma de ver el mundo (Siglo XXI Editores, 2025). |
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Pablo Stefanoni
Periodista e historiador. Jefe de redacción de «Nueva Sociedad», colaborador de «Ideas» (Diario La Nación) y columnista en «Esta mañana», por Radio Ciudad.
8. Crisis global del capital.
Se ha publicado el número de julio-agosto de Monthly Review y, como es habitual, empieza con un artículo de John Bellamy Foster sobre la crisis estructural global del capital. Siempre interesante, y siempre largo.
https://monthlyreview.org/articles/the-global-structural-crisis-of-capital/
La crisis estructural global del capital
Creo que no nos corresponde hablar en términos de siglos futuros… no tenemos tiempo que perder; el reto consiste en salvar las condiciones de vida en este planeta, salvar a la especie humana, cambiar el curso de la historia, cambiar el mundo.
—Hugo Chávez1
El concepto de una «crisis estructural global del capital» que define nuestra época fue introducida por primera vez por István Mészáros en la tercera edición de su obra La teoría de la alienación de Marx, en 1971, y en su conferencia en memoria de Isaac Deutscher, «La necesidad del control social», ese mismo año.2 En 1995, en Más allá del capital, Mészáros distinguió la crisis estructural emergente y trascendental del capital de las crisis cíclicas y coyunturales que constituyen « el modo de existencia natural del capital». La crisis estructural actual, explicó, presenta cuatro características que la distinguen históricamente, centrándose aquí principalmente en sus dimensiones económicas:
- Su carácter es universal, en lugar de limitarse a una esfera concreta (por ejemplo, la financiera o la comercial, o la que afecta a tal o cual rama de producción, o la que se aplica a este tipo de trabajo en lugar de a aquel, con su gama específica de competencias y grados de productividad, etcétera).
- Su alcance es verdaderamente global (en el sentido más literalmente amenazador del término), en lugar de limitarse a un conjunto concreto de países (como ha ocurrido con todas las grandes crisis del pasado).
- Su escala temporal es prolongada, continua —si se quiere: permanente— en lugar de limitada y cíclica, como lo han sido todas las crisis anteriores del capital.
- Su modo de desarrollarse podría calificarse de gradual —en contraste con las erupciones y colapsos más espectaculares y dramáticos del pasado—, aunque hay que añadir la salvedad de que no pueden excluirse ni siquiera las convulsiones más vehementes y violentas en lo que al futuro se refiere: es decir, cuando la compleja maquinaria que ahora se dedica activamente a la «gestión de crisis» y al «desplazamiento» de las crecientes contradicciones se quede sin fuerza.3
Todo ello significa que el modo de producción actual se está acercando a los límites absolutos de su modo de reproducción metabólica social, lo cual se hace evidente no solo en sus crecientes contradicciones económicas —puesto que la producción, el consumo y la circulación definen su estructura interna—, sino también en todos los aspectos de la realidad material. Una crisis estructural entra en juego cuando no solo están en juego los «límites inmediatos» del sistema, sino también sus «límites últimos», ya que esto afecta a «la totalidad de un complejo social».4 Esto resulta especialmente evidente en el ámbito medioambiental, que el capital, en su afán de acumulación sin fin, trata como si consistiera en meras barreras que hay que superar o en vertederos para sus residuos, en lugar de respetar los límites planetarios y las leyes naturales.5
La crisis estructural del capital se refleja en perturbaciones crónicas y fallos del sistema en todos los aspectos de la reproducción metabólica social, no solo en términos de condiciones materiales inmediatas (ya sean económicas o ecológicas), sino también en las relaciones de clase y propiedad, el Estado, las relaciones familiares y de género, y las estructuras de control racial y racista endémicas del capitalismo y construidas a lo largo de los siglos. La perturbación de la totalidad del complejo social se extiende a la destrucción de una cultura unificada, y de los medios de la razón —todo lo cual se refleja en el auge del irracionalismo y el resurgimiento de fuerzas regresivas.6
Las contradicciones cada vez más profundas del orden metabólico social del capital deben resolverse, en última instancia, en el plano del sistema mundial imperialista. La división de la economía capitalista mundial en Estados-nación competidores es una característica insuperable del sistema. Mészáros escribió en Socialismo o barbarie, en 2001, que el mundo se enfrentaba ahora a «la fase potencialmente más letal del imperialismo», ya que Estados Unidos procuraba mantener e incluso ampliar su hegemonía global en el contexto de un orden económico mundial cada vez más débil, recurriendo cada vez más a medios militares y otros medios coercitivos. Esto planteaba la cuestión de una guerra permanente que condujera a una guerra nuclear, si no se encontraba un camino revolucionario y socialista más allá del capital. Siguiendo a Rosa Luxemburg, afirmaba que nos enfrentamos a una elección entre «socialismo o barbarie», aunque añadía a ello una «matización: “barbarie, si tenemos suerte”». » Esto significaba que la barbarie en la época actual podría conducir fácilmente a «el exterminio de la humanidad», ya fuera a través de un intercambio termonuclear generalizado o de una crisis ecológica planetaria. De ahí que se subrayara toda la gravedad de la crisis estructural trascendental a la que se enfrenta la humanidad.7
El capitalismo monopolista, en opinión de Mészáros, adoptaba cada vez más la forma de un «capitalismo mafioso» debido a la enorme y creciente concentración y centralización del capital y a la consiguiente pérdida de control social por parte del Estado, mientras que las medidas correctoras habituales del sistema resultaban cada vez más ineficaces.8 El orden capitalista mundial se ha vuelto cada vez más dependiente del aventurerismo militar y financiero, lo que no hace más que reflejar el hecho de que el centro ya no se sostiene. La sobreacumulación, el exceso de capacidad y el despilfarro han llegado a caracterizar a todo el sistema.9
El sincretismo superficial como forma de negacionismo
Naturalmente, ante una crisis estructural global del capital del tipo descrito por Mészáros, cabría esperar que los intereses establecidos de hoy en día, por muy miopes que sean, serían conscientes de ella en cierta medida, y que esto se reflejaría en la teoría social de nuestra época. Sin embargo, el carácter apologético y alienado del análisis social predominante implica que dicho reconocimiento solo se manifiesta de forma indirecta, a través de la percepción de contradicciones y convulsiones particulares, desconectadas del sistema político-económico dominante y de su relación con el entorno. Así, en los últimos años ha surgido la noción de una policrisis, o crisis múltiples procedentes de todas las direcciones, que constituyen un ensamblaje de crisis, concebido en términos latourianos y poshumanistas, carente de cualquier conexión integral. Una regla fundamental que determina el concepto de «policrisis» que prevalece actualmente —y que ha sido promovido por influyentes científicos sociales como Adam Tooze y por instituciones como el Foro Económico Mundial, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)— es que se considera que no guarda relación directa con el capitalismo en sí mismo.
El concepto de policrisis tiene su origen en la obra del teórico social francés Edgar Morin (junto con Anne Brigitte Kern) en la década de los noventa y fue posteriormente desarrollado y popularizado por Tooze y otros. En el libro de Morin y Kern, Homeland Earth, se introdujo la «policrisis» como una categoría destinada a refutar la idea de que fuera posible «señalar un problema principal al que se subordinaran todos los demás» o incluso establecer una jerarquía de los problemas críticos del mundo. El capitalismo está prácticamente ausente del marco reaccionario de la Guerra Fría y la posguerra fría de Morin. Todos los problemas se asocian vagamente con la modernidad o la «tecnociencia», es decir, se separan tanto de la estructura como de la agencia, y de las relaciones sociales de producción, junto con cualquier perspectiva histórica coherente. Para Morin, no hay escapatoria (salvo hacia el ámbito del «espíritu», al que se refiere como la «primera resistencia»).10
Tooze, el principal defensor actual de la tesis de la policrisis, ocupa una cátedra financiada por una fundación en la Universidad de Columbia. Ha escrito varios artículos para New Left Review, es columnista de la destacada revista estadounidense Foreign Policy —órgano de la Nueva Guerra Fría— y ha «colaborado» con el Consejo Nacional de Inteligencia de EE. UU., que forma parte del aparato de seguridad nacional estadounidense. Hoy en día se describe a sí mismo como un «liberal de izquierdas latouriano».11 Al destacar el concepto de policrisis, rechaza cualquier idea de que la actual era de catástrofes esté intrínsecamente relacionada con el capitalismo, o incluso sea objeto de una crítica racional:
Para frustración de sus numerosos críticos, el concepto de «policrisis» carece de la genealogía intelectual respetable y de la audacia analítica que cabría esperar de un buen teórico crítico. Para mí, esa es precisamente la razón por la que me parece adecuado para nuestro momento. En su falta de especificación, el concepto de «policrisis» sirve como recordatorio de la indeterminación, la incertidumbre y la complejidad que hemos perdido en medio de las nuevas y audaces certezas del «capitaloceno»… La «policrisis» está insuficientemente especificada. Es una teoría débil. Pero quienes critican esto en nombre de una mayor claridad o de una teoría más sólida subestiman la magnitud del caos en el que nos encontramos.12
Para Tooze, quienes, dentro de la tradición marxista, se centran en la crisis estructural global del capital (a la que aquí se alude con desdén como «las nuevas y audaces certezas del “capitaloceno”») «subestiman la magnitud del caos» al que se enfrenta el mundo. Su preferencia declarada por la policrisis como «una teoría débil» —en consonancia con la filosofía poshumanista de Bruno Latour— la concibe como algo que tiene la ventaja de carecer de claridad, ya que representa un conglomerado de crisis «insuficientemente especificadas» que reflejan con precisión la incertidumbre, la confusión y la parálisis de nuestra época.13 En el mejor de los casos, ofrece lo que Karl Marx denominaba un «sincretismo superficial» como sustituto de un análisis materialista, histórico y dialéctico destinado a hacer frente a las crecientes contradicciones del capital.14 Su análisis se ha caracterizado en la literatura como fenomenológico, centrado en las interacciones y las descripciones densas, al tiempo que descuida la causalidad.15
En los informes procedentes del Foro Económico Mundial, el Banco Mundial y la OCDE se observa una evasividad similar y un rechazo a cualquier conexión entre la policrisis y el capitalismo. En «Estamos al borde de una “policrisis”: ¿hasta qué punto debemos preocuparnos?», Simon Torkington, redactor sénior del Foro Económico Mundial, divide la policrisis en cinco categorías potenciales: económica, ecológica, geopolítica, social y tecnológica. De estas, solo se afirma que las cuatro últimas han contribuido a la policrisis. La desaceleración secular de la economía mundial se explica, por tanto, mediante un conjunto híbrido de factores que, de algún modo, le son externos. De hecho, el capitalismo, como principal categoría teórica para conceptualizar la economía mundial, no aparece en absoluto en el Informe sobre Riesgos Globales de 2023 del Foro Económico Mundial, centrado en la policrisis.16
Se puede encontrar un resultado paralelo en el informe del Banco Mundial de 2024, Vías para salir de la policrisis. Los lectores atentos del informe solo encontrarán descripciones muy vagas de la «policrisis» y ninguna «vía de salida» genuina. Aquí, la policrisis reviste importancia principalmente por sus efectos en la economía y, por lo tanto, se la culpa de las «perspectivas de crecimiento lento y los altos niveles de deuda», junto con el aumento de la «incertidumbre, la fragilidad y la polarización» económicas. » Según la definición más concreta del Banco Mundial, se nos indica que una «policrisis se refiere a múltiples crisis interconectadas que se producen simultáneamente, en las que las interacciones amplifican el impacto global». Es significativo que en ninguna parte del informe del Banco Mundial sobre la policrisis se haga referencia al capitalismo, ni al capital como relación social dominante.17
La OCDE aborda la policrisis en su informe de 2025 States of Fragility. Se nos informa de «la creciente prevalencia de las policrisis —una confluencia de retos globales— [que] afectan de manera desproporcionada a los países afectados por conflictos, que ya se enfrentan a importantes vulnerabilidades» y que soportan el peso de «crisis en cascada». La respuesta es un «cambio de paradigma» a nivel de ideas que haga hincapié en todo un «espectro de fragilidad, » que requiere una mayor «resiliencia» —lo que significa que las respuestas a los desastres cada vez más frecuentes no deben recaer sobre el sistema, sino sobre individuos o entidades concretas, que se verán obligadas a hacer frente a la situación por sus propios medios—. El capitalismo como tal no se menciona ni se considera relacionado de ningún modo con la policrisis, aunque en el informe se critican el «capitalismo autoritario» y el «capitalismo clientelar». 18
Todos estos enfoques de la policrisis pueden considerarse respuestas ideológicas a la crisis estructural global del capital, al tiempo que se niega que exista una crisis estructural del sistema o que la policrisis esté relacionada de alguna manera con el propio capitalismo. No obstante, el mero hecho de que la noción de policrisis sea ahora tan primordial en los debates dentro de las más altas esferas de la economía mundial constituye en sí mismo una admisión a regañadientes de que el denominador común del actual malestar global actual es la crisis estructural del capitalismo (monopolista) en su fase final.
Los hechizos fuera de control del hechicero
Es una de esas ironías de la historia que los conceptos de socialismo y comunismo sean anteriores al de capitalismo. Así, en El Manifiesto Comunista (1848), de Marx y Friedrich Engels, no se menciona el capitalismo, una palabra que surgió por primera vez en inglés en la novela de William Makepeace Thackeray The Newcomes (publicada por entregas entre 1853 y 1855); el término apareció en francés y alemán aproximadamente al mismo tiempo. (Marx tampoco empleó el concepto de capitalismo, en contraposición a capital y capitalista, en su gran obra, El capital [1867]).19 En cambio, Marx y Engels, en el Manifiesto, escribieron sobre la clase emergente de la burguesía (la clase capitalista), identificando esta clase directamente con el capital como relación social.20
La primera parte del Manifiesto, titulada «Burgueses y proletarios, » consta de dos secciones. Algo menos de la mitad de la primera parte está dedicada a lo que Joseph Schumpeter caracterizaría como un «panegírico de los logros burgueses que no tiene parangón en la literatura económica».21 Aquí, Marx y Engels alaban hasta las nubes los logros revolucionarios de la burguesía al superar el feudalismo y, en el proceso, transformar el mundo entero. Pocos pasajes del Manifiesto han sido citados más en las últimas décadas que la siguiente afirmación: « La necesidad de un mercado en constante expansión para sus productos empuja a la burguesía a recorrer toda la superficie del globo. Debe anidarse en todas partes, establecerse en todas partes, establecer conexiones en todas partes».22 Pasajes como este han llevado a calificar a Marx y Engels como los primeros teóricos de la globalización.23
No obstante, el panegírico finaliza aproximadamente a mitad de la primera parte del Manifiesto, a partir de las siguientes frases: «Un movimiento similar [a la transición de la sociedad feudal a la burguesa] se está produciendo ante nuestros ojos. La sociedad burguesa moderna, con sus relaciones de producción, de intercambio y de propiedad, una sociedad que ha conjurado medios de producción y de intercambio tan gigantescos, es como el hechicero que ya no es capaz de controlar los poderes del inframundo que ha invocado con sus hechizos».24 Lo que sigue es un análisis de las contradicciones y crisis del capital, tanto coyunturales como estructurales, que apunta a la sobreproducción, al ciclo económico con sus recesiones periódicas, a las perturbaciones medioambientales (la división entre la ciudad y el campo), la superexplotación de mujeres y niños, la destrucción de las relaciones familiares y, sobre todo, el surgimiento del proletariado como sepulturero del capitalismo, una nueva clase revolucionaria. La primera parte del Manifiesto establece así una relación dialéctica entre las fases aún ascendentes y las que eventualmente serán descendentes del capital como modo de producción. Para Marx y Engels, era una certeza histórica que la burguesía no sería capaz, al final, de controlar plenamente las fuerzas del «mundo subterráneo» que ella misma había conjurado —, lo que marca el punto de transición en la primera parte del Manifiesto.
Al menos desde que escribió su tesis doctoral sobre la filosofía materialista de Epicuro, Marx se sintió atraído por la obra del gran satírico griego Luciano (nacido hacia el año 117 d. C.).25 En su diálogo «El amante de las mentiras», Luciano narraba la historia de un aprendiz de hechicero que había observado en repetidas ocasiones cómo su maestro disfrazaba de escobas, morteros y pomos de puerta y luego les lanzaba hechizos para convertirlos en trabajadores que cumplieran sus órdenes, como ir a por agua, comprar provisiones y preparar comidas —todo lo que normalmente se le exigiría a un esclavo—. Un día, en ausencia de su maestro, el aprendiz decidió probar suerte con el hechizo, convirtiendo un mortero en un trabajador para que fuera a buscar agua. Pero cuando el trabajador-mortero había llenado la jarra de agua y la había llevado a la casa, el aprendiz de hechicero no consiguió que se detuviera ni que volviera a convertirse en mortero. En cambio, este siguió trayendo agua, inundando la casa al «verterla dentro». Desesperado, el aprendiz cogió un hacha y partió al «trabajador-mortero» en dos. Sin embargo, el resultado fue la creación de dos «trabajadores-morteros», cada uno de los cuales traía repetidamente una jarra de agua e inundaba la casa. La inundación habría arrasado no solo la casa, sino el propio pueblo, ya que no había forma de detener a los que la provocaron; pero, por suerte, apareció el hechicero y volvió a convertir los morteros en madera.26 La historia de Luciano fue retomada por Johann Wolfgang von Goethe a principios del siglo XIX en Alemania en su balada «El aprendiz de brujo», », aunque allí el hechizo se lanza sobre palos de escoba, las jarras son cubos y las aguas incontrolables «se precipitan con rugido y estruendo».27
Si Luciano y Goethe fueron la inspiración de Marx y Engels para su alegoría, en el Manifiesto no hay ningún hechicero todopoderoso presente para revertir los hechizos descontrolados del aprendiz. Más bien, los propios hechizos descontrolados del hechicero representan aquí las consecuencias no deseadas que se derivan de la intromisión sobrenatural del burgués individual (la personificación del capital) en la naturaleza de las cosas. Despojado de todo freno, el capital es incapaz de revertir sus hechizos una vez que ha invocado «los poderes del inframundo», generando crisis y contradicciones, y conjurando a su propio sepulturero en el proletariado. Los trabajadores no son escobas de madera ni morteros, sino seres humanos que, en última instancia, se resisten. Aristóteles, en la Antigüedad, había soñado con autómatas que sustituyeran a los esclavos, pero cualquier intento de sustituir a los trabajadores reales trabajadores de carne y hueso por autómatas (o de convertir a los propios trabajadores en autómatas) no hace sino intensificar la lucha de clases.28
En su esencia más profunda, el capitalismo es un sistema de explotación de clase impulsado por la acumulación de capital en beneficio de unos pocos. El capitalista, como personificación del capital, se ve constantemente impulsado hacia adelante, revolucionando sin cesar los medios de producción. Sin embargo, un sistema social organizado sobre esta base solo avanza a través de contradicciones, explotando internamente y expropiando externamente todo lo que no pertenece a su ser alienado y fetichista. En consecuencia, la acumulación de capital es también la acumulación del potencial de catástrofe. Un sistema así puede existir e incluso prosperar a pequeña escala, pero cuanto más global se vuelve, más visibles se hacen sus límites internos y externos. Se trata de un ejemplo extremo de sistema disipativo que se apropia de todo lo que puede y vierte sus desechos en su entorno.29 De este modo, a través de su constante expansión, el capital erige barreras a su propio avance, generando finalmente una especie de equilibrio puntuado, en el que el sistema se vuelve cada vez más inestable y todo control social real se disuelve —solo para ser sustituido por mecanismos cada vez más coercitivos e ineficaces que multiplican el estado de desorden, generando un «imperio del caos».30
Lo que se ha denominado «el régimen del capital» puede observarse en la fórmula general del capital de Marx, M–C–M′, donde M representa el dinero, C las mercancías y M′ a M más Δm, es decir, más dinero, lo que equivale a la plusvalía. El objetivo fundamental de la producción capitalista es generar plusvalía para una acumulación sin fin, de modo que la plusvalía obtenida en un único ciclo de producción —digamos, en un año— se reinvierte, lo que da lugar a M′–C–M′′ en el segundo año, M′′–C–M′′′ en el tercero, y así sucesivamente, en los años siguientes.31 Esto es lo que Marx quería decir al referirse al capital como «valor que se autoexpande». «¡Acumulad, acumulad! ¡Eso es Moisés y los profetas!», para el capital.32 El resultado es la concentración de montañas de capital en unas pocas manos. Este proceso se ve acelerado aún más por lo que Marx denominó la centralización del capital, a través del desarrollo del sistema crediticio/de deuda o financiero —incluido el mercado de valores industriales—, lo que da lugar a grandes conglomerados de capital que surgen «en un abrir y cerrar de ojos».33
La acumulación de capital es producto de la explotación de los trabajadores, quienes trabajan más allá de lo necesario para reproducir el valor de su fuerza de trabajo y, de ese modo, crean plusvalía para los capitalistas, quienes a su vez —en la medida en que el proceso de acumulación funcione correctamente— invierten esta plusvalía en una mayor expansión de la producción. Sin embargo, la acumulación mediante la explotación de los trabajadores en la producción va acompañada invariablemente de un proceso más amplio de expropiación basado en el expolio tanto del trabajo como de la naturaleza, lo que contribuye aún más a la acumulación de riqueza. Lo que Marx denominó «el lado negativo, es decir, destructivo» de la interacción del capital con la naturaleza «desde el punto de vista de las ciencias naturales» está, por lo tanto, constantemente presente como la cara oculta del proceso de acumulación.34 La acumulación de capital va invariablemente acompañada de la acumulación de catástrofes, tanto reales como potenciales.
En este sentido, resulta útil examinar lo que el historiador mundial William McNeill, en The Global Condition (1992), denominó la ley de la «conservación de la catástrofe». McNeill aplicó este concepto a la crisis ecológica en particular, argumentando que «la catástrofe es la cara oculta de la condición humana: un precio que pagamos por ser capaces de alterar los equilibrios naturales y transformar la faz de la Tierra mediante el esfuerzo colectivo y el uso de herramientas. » Cuanto más avanzamos en la producción humana o en la transformación de nuestra relación con la naturaleza, más vulnerable se vuelve la sociedad humana ante las catástrofes que «se repiten perpetuamente a una escala cada vez mayor a medida que crecen nuestras habilidades y conocimientos». 35 El potencial de catástrofe no solo se conserva, sino que —teniendo en cuenta el impulso del capital hacia una acumulación exponencial sin fin— puede decirse que es acumulativo, reapareciendo en formas cada vez más colosales en un entorno cada vez más alienado.
En muchos aspectos, el capital ha alcanzado el punto de activación de sus «límites absolutos» como modo viable de reproducción metabólica social. 36 La época del Antropoceno, ampliamente reconocida en las ciencias naturales (aunque rechazada como denominación oficial por la conservadora Unión Internacional de Ciencias Geológicas), pone de manifiesto el hecho de que, desde la década de 1950 —si no antes—, la humanidad se ha convertido en la fuerza principal del cambio del sistema terrestre debido a la Gran Aceleración que se inició en aquellos años.37 Ya se han traspasado siete de los límites planetarios que definen un entorno planetario seguro para la humanidad. 38 Hoy en día, la escala de los procesos económicos humanos rivaliza con los ciclos biogeoquímicos del sistema terrestre, lo que abre la posibilidad de que se produzcan múltiples eventos catastróficos.39 El propio cambio climático amenaza la vida y/o los medios de subsistencia de miles de millones de personas en este siglo, así como a la civilización humana, lo que supone una amenaza existencial para la humanidad. La aceleración del cambio climático, debida al traspaso de diversos puntos de inflexión, augura la generación de catástrofes ecológicas en cascada, que degradarán todos los sistemas ecológicos de la Tierra.
En El capital, Marx abordó la generación por parte del capital de una «ruptura irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social, un metabolismo dictado por las leyes naturales de la vida misma», es decir, la brecha metabólica. 40 Esto se manifestó en su época mediante una ruptura en la fertilidad del suelo, ya que los nutrientes del suelo —como el nitrógeno, el fósforo y el potasio— se transportaban en alimentos y fibras a lo largo de cientos, e incluso miles, de millas hasta las nuevas ciudades industriales, donde dichos nutrientes químicos acababan contaminando los entornos urbanos y se perdían para el suelo. Hoy en día vivimos en un mundo en el que la sobreacumulación de capital y un sistema mundial imperialista han creado una lógica de catástrofe: la propagación constante de .41 La propia pandemia de COVID-19 fue producto de la extralimitación capitalista sobre la Tierra, ya que la agroindustria busca derribar todas las barreras naturales que obstaculizan su expansión, destruyendo así ecosistemas y hábitats con escasos o nulos controles, lo que da lugar a nuevas zoonosis. La pandemia se propagó a escala mundial a lo largo de las vías creadas por las cadenas de valor capitalistas —una advertencia de que se producirán acontecimientos similares en el futuro. 42
En el siglo XIX, los maquinistas y fogoneros de locomotoras, sometidos a una presión de tiempo extrema derivada de la implacable aceleración impuesta por el capital, recurrían en ocasiones a calzar o fijar las válvulas de seguridad de las máquinas, atascándolas para que no se abrieran por sí solas. El resultado era un riesgo mucho mayor, ya que las calderas de las máquinas acumulaban una presión muy superior a la que estaban diseñadas para soportar de forma segura. En numerosas ocasiones, los maquinistas, al darse cuenta de repente del peligro a medida que la presión de la caldera aumentaba hasta niveles peligrosos, se veían incapaces de forzar manualmente la apertura de las válvulas de seguridad atascadas a tiempo, lo que provocaba explosiones y descarrilamientos. Esto llevó a Engels a observar, de forma metafórica, que la clase capitalista era «una clase bajo cuyo liderazgo la sociedad se precipita hacia la ruina como una locomotora cuya válvula de seguridad atascada el maquinista es demasiado débil para abrir». La incapacidad del capital para controlar «las fuerzas productivas, que han crecido más allá de su poder», incluidos los efectos destructivos impuestos a su entorno natural y social, estaba «conduciendo a toda la sociedad burguesa hacia la ruina o la revolución».43
Madurez capitalista y crisis estructural
La crisis estructural global del capital en nuestra época no es simplemente un producto abstracto de las fuerzas internas del capital, sino que también se manifiesta concretamente en el surgimiento de la madurez capitalista: la era del capital financiero monopolista, el imperialismo tardío y el neoliberalismo/neofascismo. Desde hace tiempo existe un acuerdo generalizado entre los marxistas —aunque no un consenso total— en que la historia del capitalismo se ha caracterizado por tres etapas.44 La primera de ellas fue el mercantilismo (o capitalismo mercantil), que surgió a finales del siglo XV y principios del XVI y se prolongó hasta bien entrado el siglo XVIII. A nivel de producción, esto se asoció con el período de la manufactura, en el sentido original de producción artesanal organizada en un sistema fabril, lo que permitió el desarrollo de la división del trabajo —tal y como lo explicó Adam Smith al comienzo de La riqueza de las naciones—. Bajo el mercantilismo, lo que Marx, en sus esquemas de reproducción del segundo volumen de El capital, denominó «Departamento I» (productor de medios de producción) —en contraposición al «Departamento II» (productor de medios de consumo)— seguía siendo reducido, tanto en términos absolutos como en relación con el conjunto de la economía.45 La producción y la búsqueda de la riqueza se desarrollaban principalmente en el comercio, la agricultura y la minería. Este fue el período del cercamiento de los bienes comunes, que hizo posible una vasta concentración de la propiedad de la tierra junto con el inicio de la conquista colonial del mundo —un proceso inseparable del capitalismo desde sus inicios—.
La segunda etapa del desarrollo capitalista, a menudo denominada capitalismo (libremente) competitivo, se asoció con el inicio, hacia finales del siglo XVIII, de la Revolución Industrial. Esto, a su vez, fue posible gracias a la expropiación previa de la tierra mediante los cercamientos y a la expropiación de la riqueza y la mano de obra (incluido el comercio transatlántico de esclavos) del mundo no capitalista, en lo que economistas clásicos como Smith denominaron «acumulación original», y lo que Marx, de forma mucho más crítica, denominó «la denominada acumulación primitiva [original]» —o, más exactamente, «expropiación original»—. 46 Esta fue la era de la «industria moderna» o machinofactura, en contraposición a la manufactura. El cambio en este periodo se orientó hacia la acumulación, en el núcleo capitalista, de medios de producción —o Departamento I—, no solo en forma de fábricas de maquinaria, sino también de una vasta infraestructura de transporte simbolizada por los ferrocarriles, los telégrafos y los barcos de vapor. Al igual que en épocas anteriores, se produjeron numerosas guerras entre Estados capitalistas. Sin embargo, Gran Bretaña, debido a su industrialización más temprana, « dominaba los mares», consolidándose como la potencia capitalista hegemónica con un vasto sistema colonial del que extraía plusvalía.
La tercera etapa, conocida generalmente como capitalismo monopolista, surgió en el último cuarto del siglo XIX, como resultado de lo que Marx denominó la concentración y centralización del capital y el auge de la forma corporativa moderna de organización empresarial, tal y como se manifestaba en el mercado financiero de valores industriales.47 En esta etapa, la expansión del Departamento I sentó las bases para una vasta expansión del Departamento II, alcanzando ambos un estado maduro de industrialización. El resultado fue «una tendencia a la sobreacumulación», en la que la expansión del Departamento I pasó a depender cada vez más de la del Departamento II, y la situación general era de saturación del mercado. Este estancamiento puede atribuirse, en última instancia, a las limitaciones en los salarios y el consumo de los trabajadores, así como a la acumulación de una riqueza inconmensurable en la cúspide de la sociedad. 48
La tendencia interna hacia la madurez capitalista y la sobreacumulación se intensificó aún más por el predominio del capital monopolístico, debido a la concentración y centralización del capital empresarial. Un número relativamente pequeño y cada vez más reducido de empresas pasó a concentrar la mayor parte de la producción y los beneficios. Esto condujo a un alejamiento de la centralidad de la competencia de precios, que había servido como principal fuerza equilibradora del sistema durante la etapa de libre competencia del capitalismo. Con la consolidación de la etapa monopolística, la auténtica competencia de precios entre empresas quedó prácticamente prohibida, lo que condujo al predominio de la fijación de precios oligopolística en los sectores maduros. El resultado es que el nivel general de precios, durante la mayor parte de los siglos XX y XXI, solo ha seguido una tendencia: al alza.49 La competencia de precios encarnizada seguía produciéndose en el sector de la pequeña empresa y en los mercados emergentes durante el proceso de reestructuración previo a la consolidación de una industria bajo el control de unas pocas empresas. Además, la competencia feroz continuaba desatándose entre las grandes entidades monopolísticas por la posición de bajo coste y en el ámbito de los esfuerzos de ventas (marketing). Sin embargo, la prohibición de la competencia de precios en los sectores maduros dominados por unas pocas corporaciones monopolísticas supuso que las grandes empresas se beneficiaran ahora de un mayor poder monopolístico y de mercado en relación con el conjunto de la economía. Estas gigantescas entidades corporativas no se vieron obligadas a maximizar la producción y la inversión por la presión de la competencia de precios. En cambio, podían reducir la producción ante una demanda efectiva débil, manteniendo sus márgenes de beneficio, al tiempo que conservaban un considerable exceso de capacidad. Esto condujo a una atrofia de la inversión neta y a un declive de la tendencia de crecimiento secular de la economía. El capitalismo monopolista pasó, por lo tanto, a caracterizarse por una tendencia a la sobreacumulación y al estancamiento (inversión neta anémica, crecimiento lento, exceso de capacidad y elevado desempleo o subempleo).50
Aunque Marx teorizó sobre la concentración y la centralización del capital, y Engels pudo ampliar esta concepción en sus últimos años, la teoría del capitalismo monopolista como tal surgió por primera vez con El capital financiero (1910) de Rudolf Hilferding, El imperialismo, la fase más alta del capitalismo (1916) de V. I. Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), y de Thorstein Veblen en La teoría de la empresa comercial (1904) y La propiedad ausente y la empresa comercial en tiempos recientes (1923).51 En el análisis de estos tres pensadores, el capitalismo monopolista se caracterizaba por el dominio de gigantescas corporaciones monopolísticas, el auge de las finanzas y el crecimiento del imperialismo. Para Lenin, el capitalismo monopolista constituía una etapa diferenciada del capitalismo, que era también la etapa imperialista (a diferencia del imperialismo en un sentido más general, que, para Lenin, abarcaba el colonialismo y había existido a lo largo de toda la historia del capitalismo). 52 «Si fuera necesario dar la definición más breve posible del imperialismo», escribió, «tendríamos que decir que el imperialismo es la etapa monopolista del capitalismo». 53 El análisis de Lenin se centró en el reparto del mundo entero entre las grandes potencias capitalistas, entre las que destacó a Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y Japón.54 Las guerras de las grandes potencias imperialistas por el dominio mundial condujeron a la Primera Guerra Mundial (y, finalmente, a la Segunda Guerra Mundial) . Al desarrollar su compleja teoría histórica del imperialismo, Lenin señaló una y otra vez lo que denominó «la esencia económica y política del imperialismo», es decir, la división del mundo en países «opresores» y «oprimidos», de los que las naciones imperialistas y sus corporaciones monopolísticas extraían «superbeneficios». La clave de la revolución, sostenía, se había desplazado del centro imperial a la periferia del sistema.55
Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la potencia hegemónica sin rival del sistema capitalista. Las demás grandes potencias imperiales —Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón— habían quedado devastadas por la guerra. Estados Unidos colaboró en su reconstrucción, relegándolas —como señaló Paul A. Baran en The Political Economy of Growth (1957)— a la condición de «socios menores» en el imperio estadounidense.56 Hoy en día, Estados Unidos y sus socios menores entre las históricas «grandes potencias», además de Canadá, conforman el G7, que constituye el núcleo dominante del sistema mundial imperialista, con Washington a la cabeza.
La Primera y la Segunda Guerra Mundial, así como la Gran Depresión que tuvo lugar entre ambas, habían aflojado el control sobre las colonias, y oleadas de revolución y descolonización barrieron el mundo, impulsadas por la Revolución Rusa de 1917.57 Los siete miembros actuales del G7 participaron en intervenciones militares en la Rusia soviética —ya fuera durante su Guerra Civil o, en el caso de la Alemania nazi, en una invasión a gran escala de la URSS durante el Tercer Reich—. Estas intervenciones, sin embargo, fueron todas derrotadas, y la URSS emergió tras la Segunda Guerra Mundial —que en Europa fue ganada casi en su totalidad por el Ejército Rojo actuando en solitario— como una superpotencia nuclear, situada al margen del orden imperial occidental. Se estableció una división propia de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la OTAN, por un lado, y la Unión Soviética, por otro (lo que dio lugar a una carrera armamentística nuclear), así como entre Estados Unidos y China, tras la revolución de esta última en 1949. En realidad, sin embargo, la Guerra Fría, impulsada de forma agresiva por Estados Unidos, tuvo más que ver con la represión imperialista de las revoluciones en todo el mundo que con la denominada «contención» de la Unión Soviética (que se dedicaba al «socialismo en un solo país»). 58 Estados Unidos, y en menor medida el Reino Unido y Francia, llevaron a cabo numerosas intervenciones militares con el objetivo de frenar la ola de descolonización y revolución socialista, a fin de garantizar la dependencia del Tercer Mundo y el continuo «desvío» imperialista del excedente económico de la periferia.59
La larga emergencia60
A mediados de la década de 1960, Baran y Paul M. Sweezy, basándose en la obra de Marx, Lenin y Luxemburg, así como en los trabajos contemporáneos de los economistas marxistas Michał Kalecki y Josef Steindl, escribieron El capital monopolista: un ensayo sobre el orden económico y social estadounidense.61 Baran y Sweezy sostuvieron que existía una tendencia al estancamiento de la acumulación bajo el capitalismo monopolista debido a la sobreacumulación de excedente económico (plusvalía), que no encontraba salidas rentables para la inversión. En un momento en que la guerra de Vietnam alcanzaba su punto álgido, argumentaron que la economía se sostenía gracias al gasto militar, a una segunda ola de motorización, a un enorme esfuerzo de ventas y al despilfarro económico en general, así como a la expansión del crédito y las finanzas.62 Sin embargo, a medida que estos y otros factores históricos que sustentaban la acumulación se desvanecieran o se topasen con obstáculos para su expansión, el resultado sería, inevitablemente, el regreso del espectro de la crisis económica y la profundización del estancamiento . El capitalismo monopolista, señalaban, era un «sistema irracional», visible no solo a nivel macro, sino también —y lo que es más importante— a nivel micro, en la explotación de todos los trabajadores de la industria; la superexplotación de las mujeres; el racismo; el imperialismo; y un empobrecimiento cultural generalizado —con la aparición de un aparato cultural que anteponía la cantidad a la calidad, y las ventas al contenido significativo—. La resistencia a estas condiciones, argumentaban, era inevitable a escala mundial, pero resultaba más fuerte y de carácter más revolucionario en la periferia del sistema, así como en las luchas de los oprimidos racialmente atrapados en la diáspora colonial.63
A principios de la década de 1970, unos años después de la publicaran su libro, se produjeron una serie de cambios tectónicos en el seno de la economía capitalista mundial. La derrota de EE. UU. en Vietnam puso de manifiesto los límites de su poder, mientras que los enormes gastos en el extranjero destinados a bases militares y a una guerra interminable —marcada por dos grandes conflictos regionales en Asia— habían dado lugar a la proliferación del dólar en el extranjero, lo que supuso el fin del patrón oro y su sustitución por la hegemonía más frágil del dólar (respaldada por la aparición de un sistema del petrodólar en el que todas las ventas de petróleo se fijaban en dólares). La disminución del gasto militar estadounidense en el PIB tras la Guerra de Vietnam contribuyó a una profunda recesión económica —inducida también por una desaceleración en la motorización de la economía, la crisis energética de aquellos años (asociada a la Guerra Árabe-Israelí de 1973), y a un desvanecimiento general de algunas de las condiciones extraordinarias (alta liquidez de los consumidores, la reconstrucción de Europa y Japón, y el estímulo al comercio mundial en los primeros años de la hegemonía estadounidense) que habían impulsado el crecimiento económico en lo que los economistas denominan en ocasiones la «edad de oro del capitalismo». 64
Ya en la década de los setenta, y de forma mucho más pronunciada en los ochenta, el estancamiento económico de la producción dio lugar a la financiarización de la economía, a medida que se instalaba la atrofia de la inversión neta en producción, mientras que el capital buscaba cada vez más preservar y ampliar su excedente económico (plusvalía) acumulando riqueza mediante medios puramente financieros, con el resultado de que las finanzas crecieron rápidamente y de forma desproporcionada con respecto a la producción. La explosión financiera generó una mayor fragilidad e inestabilidad financieras, lo que amenazó a todo el sistema.65 En el ámbito político, la financiarización dio lugar al neoliberalismo, que surgió inicialmente como respuesta a la crisis económica de la década de 1970, pero que rápidamente evolucionó hacia un régimen político-económico regido por el triunfo del capital financiero monopolístico, es decir, la fusión del capital monopolístico basado en la producción con la financiarización. 66 Todos los aspectos de la existencia social y los medios de subsistencia —atención sanitaria, seguros, educación, pensiones, vivienda, transporte y comunicaciones— quedaron sometidos a la implacable lógica de la financiarización, impulsada por el capital de inversión privado, lo que incrementó los costes y redujo los beneficios para la población en general. Hoy en día, incluso en las propias economías capitalistas desarrolladas, los trabajadores están experimentando una creciente «crisis de asequibilidad», ya que el capital financiero monopolista financiero monopólico trata de utilizar todos los medios posibles para quitar a los pobres y dar a los ricos.67 El capital de la inteligencia artificial, compuesto por «hiperescaladores» como Microsoft, Amazon, Google (Alphabet) y Meta, está invirtiendo masivamente en centros de datos, lo que promete eliminar decenas de millones de puestos de trabajo, sustituyéndolos por autómatas de IA, al tiempo que se robotiza a los trabajadores restantes.68
Ante la desaceleración económica de finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, Estados Unidos trató de aprovechar la discordia geopolítica entre la Unión Soviética y China —conocida como la ruptura sino-soviética— para acceder al inmenso mercado chino, al tiempo que aislaba aún más a la URSS. Bajo la presidencia de Richard Nixon, Washington inició la apertura de la economía mundial capitalista a China, lo que desencadenó la propia apertura parcial de Pekín al mercado mundial. Esto condujo al rápido crecimiento de la economía china. La globalización de la producción se aceleró cuando las empresas estadounidenses y europeas trasladaron masivamente su producción a China y al Sur Global en su conjunto, en busca de bajos costes laborales unitarios. Las empresas multinacionales desarrollaron un sistema más extenso de intercambio desigual (en el que las diferencias salariales son mayores que las diferencias de productividad) a través de las cadenas de valor globales, mediante las cuales las megacorporaciones del Norte Global obtuvieron superbeneficios, lo que agravó la tendencia a la sobreacumulación en el centro.69 Mientras tanto, China se convertiría en el motor de la economía mundial, llegando a desplazar a Estados Unidos de su papel como potencia manufacturera mundial. China, una economía híbrida de tipo socialista y semiplanificada con un amplio sector estatal, representa hoy en día alrededor del 29 % del valor añadido manufacturero mundial, mientras que Estados Unidos representa aproximadamente el 17 %. Aproximadamente el 70 % de los países del mundo comercia ahora más con China que con Estados Unidos, a pesar de que la primera sigue siendo un país pobre en términos per cápita, con salarios muy inferiores a los de los países capitalistas centrales. 70
La desaparición de la Unión Soviética en 1991 generó un vacío geopolítico y un breve momento unipolar durante el cual Estados Unidos puso en marcha un «imperialismo más descarado» destinado a provocar cambios de régimen en naciones de Asia Occidental, los Balcanes, el norte de África y otros lugares, centrándose en países que anteriormente formaban parte de la esfera de influencia soviética y/o que habían logrado desvincularse en cierta medida de la economía mundial capitalista, resistiéndose al imperio estadounidense.71 Washington desató una serie sin precedentes de intervenciones militares diseñadas para restaurar su debilitada hegemonía económica y consolidarse como la fuerza gobernante de facto en el orden capitalista mundial. La gran estrategia imperial incluía la expansión de la OTAN hasta Ucrania con el objetivo de desestabilizar y desmantelar a Rusia, que había resurgido como gran potencia a principios del siglo XXI. Esto culminó en el golpe de Estado de Maidan de 2014, respaldado por EE. UU., que derrocó al presidente democráticamente elegido de Ucrania, y en el inicio de la guerra civil ucraniana. A ello le siguió la guerra por poder entre Ucrania y la OTAN contra Rusia, que comenzó en 2022 y situó al mundo al borde de una guerra nuclear.72
La Gran Crisis Financiera de 2007-2009, que surgió en Estados Unidos, puso de manifiesto lo inestable que se había vuelto la economía altamente financiarizada del núcleo capitalista, propensa a colapsos masivos de activos.73 Esto tuvo efectos políticos colosales, tanto a nivel nacional como internacional. A nivel nacional, en Estados Unidos (al igual que en otros lugares), desencadenó una transición del neoliberalismo al neofascismo. Este último tenía sus raíces en la movilización de la clase media-baja —a la que C. Wright Mills se refería como la «retaguardia» del sistema— por parte de los capitalistas financieros y tecnológicos situados en la cúspide del capital financiero monopolista.74 Esto se manifestó primero en el auge del movimiento Tea Party y, posteriormente, en el movimiento «Make America Great Again» (MAGA) liderado por Donald Trump. Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca como presidente en 2017, con el respaldo de multimillonarios de Silicon Valley —del sector de la alta tecnología, las finanzas y la industria de los combustibles fósiles—, al tiempo que se apoyaba en una base dentro de la clase media-baja blanca revanchista.75 Tal y como había argumentado Kalecki a principios de la década de 1960, en la época de Barry Goldwater, el fascismo era un «perro atado con correa» que controlaba la clase dominante de Estados Unidos.76 Tras la Gran Crisis Financiera que la sacudió hasta la médula, la clase dominante estadounidense, liderada por sus elementos más reaccionarios, decidió finalmente que había llegado el momento de soltar la correa.
A nivel internacional, la Gran Crisis Financiera hizo sonar las alarmas de otro tipo. China, que, al igual que todos los demás países del mundo, sufrió un declive económico como consecuencia de la perturbación financiera mundial, se recuperó casi de inmediato, en una recuperación en forma de V, mientras que Occidente seguía padeciendo una recesión profunda y prolongada. Esto dejó muy claro que China, con su economía híbrida de orientación socialista, era relativamente inmune a las recesiones y al contagio financiero, y que, por lo tanto, su ascenso económico era prácticamente imparable. Esto condujo al «giro hacia Asia» de Barack Obama en 2011, seguido del inicio de la Nueva Guerra Fría centrada en China durante la posterior Administración Trump. Washington decidió que, tras haber perdido la hegemonía productiva, debía utilizar su poder financiero y militar para frenar a Pekín.77 La alta tecnología estadounidense, en particular, se vio amenazada por el dominio tecnológico de China, especialmente en inteligencia artificial, lo que ponía en peligro los planes estadounidenses para un nuevo «capitalismo de vigilancia».78
La Nueva Guerra Fría ha dado lugar a intervenciones militares estadounidenses más agresivas y a una guerra de asedio económico, visibles más recientemente en el creciente apoyo directo de EE. UU. (y de Occidente) al genocidio de Israel en Palestina; el secuestro militar por parte de Washington de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela; la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán; y el intento de estrangulamiento económico de Cuba, junto con las amenazas de una de la isla. El Gobierno de Trump en Washington está ampliando actualmente el gasto militar oficial de EE. UU. en su presupuesto del Pentágono para 2027, pasando de casi 1 billón de dólares en la actualidad —aunque la cantidad real es mucho mayor— a 1,5 billones de dólares.79 Este enorme refuerzo militar —cuyo aumento propuesto de un año a otro equivale aproximadamente a la suma de los presupuestos militares de China y Rusia— se justifica principalmente en términos de una posible « guerra nuclear limitada» con China por Taiwán (reconocido internacionalmente como parte de China).80 Este aumento del gasto militar va acompañado de una «modernización» masiva del arsenal nuclear estadounidense —con un aumento del número de ojivas nucleares que sin duda se producirá tras la expiración, en febrero de 2026, del acuerdo New START, que restringe las armas nucleares. Principalmente como consecuencia de la agresividad de EE. UU., los científicos nucleares están retomando ahora los debates sobre el invierno nuclear —la realidad de la aniquilación virtual de la humanidad en la Tierra en caso de un intercambio termonuclear generalizado.81
Sin duda, hay algunos indicios de que Washington podría estar retrocediendo temporalmente en estos momentos frente a una confrontación directa con China. La segunda Administración Trump, como parte de su «Nueva Guerra Fría», introdujo en un momento dado de 2025 un arancel del 145 % contra Pekín. Sin embargo, se vio obligada a dar marcha atrás cuando China, en respuesta, impuso restricciones a las exportaciones de siete elementos de tierras raras pesadas y medias —samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio—, de cuyo suministro mundial China representaba el 99 %, lo que ponía en peligro la producción de todo el sector de alta tecnología estadounidense, así como del ejército de los Estados Unidos.82 Sin embargo, este retroceso respecto a una postura abiertamente ofensiva no ha significado más que que Washington está centrando ahora sus esfuerzos en lo que considera los aliados naturales de China, con el fin de debilitarla geopolíticamente, como parte de su estrategia imperial global. El objetivo de Washington de recolonizar el mundo en alianza con Europa, en respuesta a lo que se percibe como el auge de un mundo multipolar, fue expresado abiertamente por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en un importante discurso pronunciado en Europa en febrero de 2026.83
Estados Unidos —junto con otros Estados capitalistas líderes y corporaciones multinacionales— ha abandonado ya de hecho la transición energética destinada a sustituir los combustibles fósiles en un intento por mitigar el cambio climático.84 Este cambio se debe en parte a los nuevos centros de datos a hiperescala que se están creando en la carrera por el dominio de la IA. Uno de estos centros de datos, Stratos, cuya construcción ha sido aprobada en Utah, tendrá un tamaño varias veces superior al de Manhattan, o aproximadamente el de Washington D. C. Se prevé que consuma más del doble de la energía que se consume actualmente en todo el estado de Utah, que cuenta con una población de tres millones y medio de habitantes, y que requiera 16 600 millones de galones de agua al año.85 La administración «MAGA» de Trump ha tratado la ciencia climática —y la ciencia en general— como un enemigo, despidiendo a científicos que trabajaban para el Gobierno de EE. UU. y dejando de lado las leyes federales relacionadas con el medio ambiente y la salud. Ha eliminado la «Declaración de Peligro» (Endangerment Finding), que constituía la base de toda la legislación climática de EE. UU.86 La administración Trump se retiró del Acuerdo Climático de París de 2015, al tiempo que aceleró considerablemente la producción de combustibles fósiles. El capitalismo financiero monopolista estadounidense es, por tanto, el modelo por excelencia hoy en día de un sistema exterminista, un exterminismo impulsado por la búsqueda de la acumulación ilimitada. 87 La temperatura media global sigue aumentando, mientras que los fenómenos meteorológicos extremos amenazan a miles de millones de personas (así como a innumerables especies del planeta). Las tendencias actuales en materia medioambiental ponen en peligro la existencia humana en la Tierra en múltiples dimensiones.88
Una revolución de la Tierra
Hoy en día, la humanidad en su conjunto se enfrenta a una crisis existencial. En su búsqueda irracional de la acumulación como fin en sí misma, el capital, sumido en una crisis estructural de su propia creación, está destruyendo tanto sus propias condiciones de producción como las condiciones de vida en el planeta. Como señaló Mészáros, la crisis estructural del capital es de carácter universal, global en su alcance, prolongada o permanente en su escala temporal, y insidiosa —ahora cada vez más insidiosa— en su modo de funcionamiento. Ningún observador serio en 2026 puede negar que el estado actual del capitalismo global se ajusta a esta descripción.
Al igual que un hechicero cuyos hechizos se han descontrolado, la acumulación de capital va acompañada de una acumulación de catástrofes a escala planetaria. Sin embargo, tal y como indicaron Marx y Engels en El Manifiesto Comunista, el capital conjura involuntariamente desde el «más allá» no solo todo tipo de crisis y contradicciones que desestabilizan su dominio, sino también, asociadas a su propio auge, las fuerzas de resistencia: un proletariado revolucionario. La base objetiva de la revolución en el siglo XXI se ha ampliado enormemente a escala mundial, abarcando comunidades de clase trabajadora de amplia base y sus entornos —sin excluir a los pobres, los campesinos, los trabajadores de subsistencia, los oprimidos por motivos raciales y de género, los indígenas y otros— a quienes las tendencias exterministas del sistema unen cada vez más. El movimiento hacia el socialismo es invariablemente más fuerte en el Sur Global, pero la resistencia se está extendiendo por todas partes, como se aprecia en las luchas de cientos de millones de personas en todo el mundo por la dignidad humana, el trabajo significativo, la comunidad y la ecología. Hoy en día, un proletariado medioambiental aún incipiente se ve impulsado, ya sea de forma consciente o no, hacia la creación de una civilización ecológica —una nueva comunidad de productores asociados en plena armonía con la Tierra, arraigada en la igualdad sustantiva y la sostenibilidad ecológica—: lo que plantea el espectro del socialismo completo. El futuro de la humanidad sigue abierto.
Notas
- Hugo Chávez, «Discurso de clausura del VI Foro Social Mundial», 27 de enero de 2006, citado en István Mészáros, La crisis estructural del capital (Nueva York: Monthly Review Press, 2010), 140.
- István Mészáros, La teoría de la alienación de Marx (Londres: Merlin Press, 1971), 10; István Mészáros, La necesidad del control social (Londres: Merlin Press, 1971), 13.
- István Mészáros, Más allá del capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1995), 680–81.
- Mészáros, Más allá del capital, 681–82.
- Karl Marx, Grundrisse (Londres: Penguin, 1973), 334–35, 409–10.
- Véase Mészáros, Más allá del capital, 142–253; István Mészáros, Más allá del Leviatán (Nueva York: Monthly Review Press, 2022), 124–63; John Bellamy Foster, «El capitalismo ha fracasado: ¿y ahora qué?», Monthly Review 70, n.º 9 (febrero de 2019): 1–24; John Bellamy Foster, «El nuevo irracionalismo», Monthly Review 74, n.º 9 (febrero de 2023): 1–24; Brett Clark y John Bellamy Foster, «La destrucción de la razón y el auge del ecofascismo en Estados Unidos», Monthly Review 78, n.º 2 (junio de 2026): 1–16.
- István Mészáros, Socialismo o barbarie (Nueva York: Monthly Review Press, 2001), 80.
- István Mészáros, Crítica del Leviatán: La dialéctica del Estado (de próxima publicación, Monthly Review Press, 2027).
- Mészáros, Más allá del capital, 580-600. Para un análisis sistemático del concepto de despilfarro económico en el capitalismo monopolista, véase Henryk Szlajfer, «Despilfarro, teoría marxista y capital monopolista: hacia una nueva síntesis», en La economía vacilante, eds. John Bellamy Foster y Henryk Szlajfer (Nueva York: Monthly Review Press, 1984), 297–321.
- Edgar Morin y Anne Brigitte Kern, Homeland Earth (Cresskill, Nueva Jersey: Hampton Press, 1999) , 73–75; Edgar Morin, «Ante la policrisis que atraviesa la humanidad, la primera resistencia es la del espíritu», Le Monde, 24 de enero de 2024. Partes del análisis de este y los siguientes párrafos se han extraído de «Notas de los editores», Monthly Review 77, n.º 6 (noviembre de 2025), redactadas por el autor del presente artículo.
- «Adam Tooze», Wilson Center, wilsoncenter.org; Adam Tooze, «In Memoriam: Bruno Latour», Chartbook 162 (blog), Substack, 17 de octubre de 2022, adamtooze.substack.com; Adam Tooze, Crashed: How a Decade of Financial Crises Changed the World (Nueva York: Viking, 2018).
- Adam Tooze, «La policrisis y la crítica al capitalocentrismo», Chartbook 343 (blog), Substack, 6 de enero de 2025, adamtooze.substack.com.
- Para conocer el rechazo de Latour a la crítica, véase «Why Has Critique Run Out of Steam?: From Matters of Fact to Matters of Concern», Critical Inquiry 30, n.º 2 (2024): 225–48; Bruno Latour, On the Modern Cult of the Factish Gods (Durham: Duke University Press, 2010), 9–12.
- Karl Marx, El capital, vol. 1 (Londres: Penguin, 1976), 98.
- Louis Delannoy, Jean-Charles Leveugle, Sofia Manitakou y Peter Søgaard Jørgensen, «¿Más que una palabra de moda?: Un mapeo de las interpretaciones de la “policrisis”», Sustainability Science 21 (29 de diciembre de 2025): 1177–91.
- Simon Torkington, «Estamos al borde de una “policrisis”: ¿hasta qué punto debemos preocuparnos?», » Foro Económico Mundial, 13 de enero de 2023, weforum.org; Foro Económico Mundial, Informe sobre los riesgos globales 2023, 11 de enero de 2023.
- Banco Mundial, Informe sobre pobreza, prosperidad y el planeta 2024: Vías para salir de la policrisis (Washington D. C.: Banco Mundial, 2024), xxiii—xxvi, 4, 190.
- Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Estados de Fragilidad 2025, 18 de enero de 2025, 29, 172, 177.
- William Makepeace Thackeray, Los Newcome (Londres: Penguin, 1996), 488—véanse también las páginas 42–44, 110, 422 y 521; «Capitalism», Oxford English Dictionary: The Compact Edition (Oxford: Oxford University Press, 1971), vol. 1, 334; John Bellamy Foster, Capitalism in the Anthropocene (Nueva York: Monthly Review Press, 2022), 15–16. El énfasis en el capital, más que en el capitalismo, en la obra de Marx reviste una importancia que va más allá de lo secundario. Para Marx, la atención se centra en el capital como un sistema de valor que se autoexpande, impulsado por la lógica de la acumulación. Aunque la concepción original del capitalismo adoptó esta forma, su significado se transformó posteriormente, en la ideología dominante, en una concepción mucho más amorfa y vacía de sentido del «sistema de mercado», lo que condujo, en última instancia, a la sustitución de la noción de capitalismo por la del sistema de mercado —o, sencillamente, el mercado—, lo que John Kenneth Galbraith denominaría un «fraude no tan inocente». En la obra de Mészáros se mantiene el énfasis en el capital hasta el punto de que sostenía que las sociedades de tipo soviético eran poscapitalistas, pero que, no obstante, no habían escapado del sistema capitalista en su totalidad, lo que dio lugar al carácter contradictorio y al fracaso definitivo de dichas sociedades. John Kenneth Galbraith, The Economics of Innocent Fraud (Boston: Houghton Mifflin, 2004); Mészáros, Más allá del capital, xxi; Mészáros, La crisis estructural del capital, 95.
- Karl Marx y Friedrich Engels, El Manifiesto Comunista (Nueva York: Monthly Review Press, 1964), 13.
- Joseph A. Schumpeter, Ensayos (Cambridge, Massachusetts: Addison-Wesley Press, 1951), 292.
- Marx y Engels, El Manifiesto Comunista, 7. Véase también Harry Magdoff, «Una nota sobre El Manifiesto Comunista», Monthly Review 50, n.º 1 (mayo de 1998): 11-13.
- Karl Marx, Marx on Globalisation, ed. Dave Renton (Londres: Lawrence and Wishart, 2001). Centrarse exclusivamente en el panegírico de Marx y Engels a la burguesía —y, por ende, al impulso de la acumulación de capital— ha llevado a algunos pensadores a concluir erróneamente que ello significaba un apoyo a un «prometeísmo» mecanicista, en el que el desarrollo de los medios de producción y la industrialización constituían el objetivo último de la sociedad. Sobre los aspectos ecológicos de El Manifiesto Comunista, en contraposición a la visión que lo considera un argumento «prometeico» mecanicista, véase John Bellamy Foster, La revolución ecológica (Nueva York: Monthly Review Press, 2009), pp. 213-32. Sobre el concepto de prometeísmo en el marxismo, véase John Bellamy Foster, «El marxismo ecológico y Prometeo desatado», Monthly Review 77, n.º 6 (noviembre de 2025): 1–17.
- Marx y Engels, El Manifiesto Comunista, p. 11.
- Karl Marx y Friedrich Engels, Obras completas (Nueva York: International Publishers, 1975), vol. 1, pp. 185, 190. La atracción de Marx por Luciano se debió, en parte, a la fuerte identificación de este último con el materialismo epicúreo, lo que confería a su sátira un carácter mordaz y antimístico. Véase John Bellamy Foster, Rompiendo las ataduras del destino: Epicuro y Marx (Nueva York: Monthly Review Press, 2026), 113-114, 223-224.
- Luciano, Luciano, vol. 3, Loeb Classical Library (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1921), 371–81.
- Johann Wolfgang von Goethe, The Goethe Treasury: Selected Prose and Poetry, ed. Thomas Mann (Mineola, Nueva York: Dover Publications, 2006), 26–29.
- Aristóteles, La Política de Aristóteles, trad. Ernest Barker (Oxford: Oxford University Press, 1958), 10 (1253b).
- Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, El orden del caos (Nueva York: Bantam Books, 1984).
- Samir Amin, El imperio del caos (Nueva York: Monthly Review Press, 1992).
- Robert L. Heilbroner, La naturaleza y la lógica del capitalismo (Nueva York: W. W. Norton, 1985), 53–77; Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, El estancamiento y la explosión financiera (Nueva York: Monthly Review Press, 1987), 153–62; Marx, El capital, vol. 1, 247–57.
- Marx, El capital, vol. 1, 711, 742. Nota: La traducción de Ben Fowkes se refiere aquí al «valor que se auto-valoriza».
- Marx, El capital, vol. 1, 779–80.
- Marx, El capital, vol. 1, 638.
- William McNeill, The Global Condition (Princeton: Princeton University Press, 1992), 135–49; John Bellamy Foster, «El capitalismo y la acumulación de la catástrofe», Monthly Review 63, n.º 7 (diciembre de 2011): 1–3.
- Mészáros, Más allá del capital, 142–253.
- J. R. McNeil y Peter Engelke, La gran aceleración (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2014); Ian Angus, Ante el Antropoceno (Nueva York: Monthly Review Press, 2016), 38–47; John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York, The Ecological Rift (Nueva York: Monthly Review Press, 2010), 13–19.
- Stockholm Resilience Center, «Límites planetarios: el espacio operativo seguro para la humanidad», s. f., stockholmresilience.org.
- John Bellamy Foster, The Vulnerable Planet (Nueva York: Monthly Review Press, 1999), 108.
- Karl Marx, El capital, vol. 3, trad. Ben Fowkes (Londres: Penguin, 1981), 949; John Bellamy Foster, La ecología de Marx (Nueva York: Monthly Review Press, 2000), 141–77.
- Ian Angus, Las brechas metabólicas (Nueva York: Monthly Review Press, 2026).
- Rob Wallace, Epidemiólogos fallecidos: sobre los orígenes de la COVID-19 (Nueva York: Monthly Review Press, 2020); Richard Levins, «¿Es el capitalismo una enfermedad?», Monthly Review 52, n.º 4 (septiembre de 2000): 8–33.
- Charles H. Hewison, Locomotive Boiler Explosions (Newton Abbot, Reino Unido: David and Charles, 1983); Marx y Engels, Obras completas, vol. 25, 145–146, 153, 270; Karl Marx y Frederick Engels, Irlanda y la cuestión irlandesa (Moscú: Progress Publishers, 1971), 142.
- Este párrafo y los dos siguientes se basan en Paul M. Sweezy, Cuatro conferencias sobre el marxismo (Nueva York: Monthly Review Press, 1981), 36–40.
- Karl Marx, El capital, vol. 2 (Londres: Penguin, 1978), 444.
- Marx, El capital, vol. 1, 871–74; Marx y Engels, Obras completas, vol. 20, 129; Ian Angus, «El significado de la “llamada acumulación primitiva”», Monthly Review 74, n.º 11 (abril de 2023): 54–58.
- Thomas R. Navin y Marian V. Sears, «El auge de un mercado de valores industriales, 1887–1902», Business History Review 29, n.º 2 (junio de 1955): 105–38. Para un análisis histórico del auge del capital monopolístico en Estados Unidos, incluido el papel de las finanzas en dicho proceso, véase Richard B. DuBoff, Accumulation and Power (Armonk, Nueva York: M. E. Sharpe, 1989). Para una respuesta crítica al actual rechazo de la noción de capitalismo monopolista en algunos círculos marxistas fundamentalistas, véase: Redacción, «Notas de la redacción», Monthly Review 78, n.º 2 (junio de 2026).
- Sweezy, Four Lectures on Marxism, 36.
- La teoría de la fijación de precios oligopolística fue desarrollada por primera vez por Sweezy en su «teoría de la curva de demanda con un pliegue». Paul M. Sweezy, «Demand Under Conditions of Oligopoly», Journal of Political Economy 47, n.º 4 (1939): 568-73. Véase también Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, The End of Prosperity (Nueva York: Monthly Review Press, 1977), 15-20.
- Sobre el desempleo real, véase Fred Magdoff y John Bellamy Foster, Grand Theft Capital: What Workers Should Know About the Affordability Crisis (Nueva York: Monthly Review Press, 2026), 24–25.
- Rudolf Hilferding, Finance Capital: A Study in the Latest Phase of Capitalist Development (Londres: Routledge and Kegan Paul, 1981); V. I. Lenin, Imperialismo, la fase superior del capitalismo (Nueva York: International Publishers, 1939); Thorstein Veblen, La teoría de la empresa comercial (Nueva York: Charles Scribners Sons, 1904); Thorstein Veblen, La propiedad ausente y la empresa comercial en tiempos recientes (Nueva York: B. W. Huebsch, 1923) .
- Lenin, Imperialismo, 81–82.
- Lenin, Imperialismo, 88.
- V. I. Lenin, Obras completas (Moscú: Editorial Progress, s. f.), vol. 30, 151, 158.
- Lenin, Obras completas, vol. 21, 409; Lenin, Obras completas, vol. 23, 110, 115; Lenin, Obras completas, vol. 39, 736–38; J. M. Blaut, «Evaluating Imperialism», Science & Society 61, n.º 3 (otoño de 1997), 382–91; John Bellamy Foster, «La nueva negación del imperialismo en la izquierda», Monthly Review 76, n.º 6 (noviembre de 2024): 2–8.
- Paul A. Baran, La economía política del crecimiento (Nueva York: Monthly Review Press, 1957), vii.
- Véase L. S. Stavrianos, Global Rift: The Third World Comes of Age (Nueva York: William Morrow and Co., 1981).
- Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, Monopoly Capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1966), 178–86.
- Baran, The Political Economy of Growth, 268.
- James Howard Kunstler, The Long Emergency: Surviving the Converging Catastrophes of the Twenty-First Century (Nueva York: Atlantic Monthly Press, 2005).
- Baran y Sweezy, Monopoly Capital. Baran falleció en 1964, dos años antes de que se publicara el libro. Véase también John Bellamy Foster, The Theory of Monopoly Capitalism (Nueva York: Monthly Review Press, 2014 [1986]); Jan Toporowski, «Kalecki y Steindl en la transición hacia el “capital monopolista”», Monthly Review 68, n.º 3 (julio-agosto de 2016): 39-48; Ramaa Vasudevan, «Digital Platforms: Monopoly Capital Through a Classical-Marxian Lens», Cambridge Journal of Economics 46 (2022): 1269–88. En un artículo que resulta extremadamente valioso en su conjunto por desarrollar un análisis de lo que podría denominarse «monopolio real», basándose tanto en los escritos clásicos de Marx como en la teoría del capital monopolista de Baran, Sweezy y otros, Vasudevan afirma en un momento dado (1276) —basándose en las interpretaciones de críticos de la teoría del capital monopolístico como Anwar Shaikh y John Weeks— que «la escuela del capital monopolista» considera que ciertos desarrollos modernos, como el esfuerzo de ventas, constituyen «una suspensión o invalidación de la teoría marxista del valor y la competencia». Sin embargo, tal y como señaló Sweezy, ni a Baran ni a él mismo se les ocurrió jamás abandonar la teoría marxista del valor. Más bien, pensaban que el funcionamiento de las leyes del valor y del monopolio simplemente se modificaba de manera significativa en el marco del capital monopolista. Véase Paul M. Sweezy, «Monopoly Capital and the Theory of Value», en Foster y Szlajfer (eds.), The Faltering Economy, pp. 25-26; John Bellamy Foster, «A Missing Chapter of “Monopoly Capital”: Introduction to Baran and Sweezy’s “Some Theoretical Implications”», Monthly Review 64, n.º 3 (julio-agosto de 2012): 17-21.
- La expansión financiera como medio para impulsar el sistema no se destacó en El capital monopolista, pero, no obstante, se le dedicó una sección específica en el capítulo sobre el esfuerzo de ventas. Véase Baran y Sweezy, El capital monopolista, 139–41.
- Baran y Sweezy, El capital monopolista, 336–67. Sobre la crítica al aparato cultural bajo el capitalismo monopolista, véase Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, «La calidad de la sociedad capitalista monopolista: cultura y comunicaciones», Monthly Review 65, n.º 3 (julio-agosto de 2013): 43-64.
- Stephen Marglin y Juliet B. Schor, eds., The Golden Age of Capitalism: Reinterpreting the Postwar Experience (Oxford: Oxford University Press, 1990).
- Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, Stagnation and the Financial Explosion (Nueva York: Monthly Review Press, 1987). Véase también Costas Lapavitsas, Profiting Without Producing: How Finance Exploits Us All (Londres: Verso, 2013); Jan Toporowski, «The Wisdom of Property and the Politics of the Middle Classes», Monthly Review 62, n.º 4 (septiembre de 2010): 10-15.
- Paul M. Sweezy, «El triunfo del capital financiero», Monthly Review 46, n.º 2 (junio de 1994): 1-11; John Bellamy Foster, «El capital financiero monopolista», Monthly Review 58, n.º 7 (diciembre de 2006): 1-14.
- Magdoff y Foster, Grand Theft Capital.
- Bernie Sanders, La guerra de los oligarcas de las grandes tecnológicas contra los trabajadores: la IA y la automatización podrían destruir casi 100 millones de puestos de trabajo en EE. UU. en una década, Informe del personal de la minoría del miembro de mayor rango, Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, Washington D. C., 6 de octubre de 2025.
- Véase John Bellamy Foster y Brett Clark, «Introducción», en Arghiri Emmanuel, Unequal Exchange (Nueva York: Monthly Review Press, 2025), xxxiii–lxii; Intan Suwandi, Value Chains: The New Economic Imperialism (Nueva York: Monthly Review Press, 2019).
- Felix Richter, «China es la superpotencia manufacturera mundial», Statista, 16 de abril de 2025, statista.com; Roland Rajah y Ahmed Albayrak, «China frente a Estados Unidos en el comercio mundial», Lowy Institute, enero de 2025, interactives.lowyinstitute.org.
- John Bellamy Foster, Imperialismo al desnudo (Nueva York: Monthly Review Press, 2006).
- Thomas I. Palley, «La guerra en Ucrania: una historia. Cómo Estados Unidos explotó las fracturas en el orden postsoviético», Monthly Review 77, n.º 2 (junio de 2025): 27-47; John Bellamy Foster, «La búsqueda de la primacía nuclear por parte de Estados Unidos: la doctrina de la contrafuerza y la ideología de la asimetría moral», Monthly Review 75, n.º 9 (febrero de 2024): 1-21.
- John Bellamy Foster y Fred Magdoff, La gran crisis financiera (Nueva York: Monthly Review Press, 2009).
- C. Wright Mills, White Collar (Oxford: Oxford University Press, 1951), 353-354.
- John Bellamy Foster, Trump en la Casa Blanca (Nueva York: Monthly Review Press, 2017).
- Michał Kalecki, La última fase de la transformación del capitalismo (Nueva York: Monthly Review Press, 1972), 104; John Bellamy Foster, «La ideología MAGA y el régimen de Trump», Monthly Review 77, n.º 1 (mayo de 2025): 1–24; John Bellamy Foster, «La doctrina Trump y el nuevo imperialismo MAGA», Monthly Review 77, n.º 2 (junio de 2025): 1-25.
- Véase John Bellamy Foster y Brett Clark, «El imperialismo en el Indo-Pacífico: una introducción», Monthly Review 76, n.º 3 (julio-agosto de 2024): 6-13; Immanuel Wallerstein, La política de la economía mundial (Cambridge: Cambridge University Press, 1984) , 37–46.
- John Bellamy Foster y Robert W. McChesney, «Capitalismo de vigilancia: el capital financiero monopolístico, el complejo militar-industrial y la era digital», Monthly Review 66, n.º 3 (julio-agosto de 2014): 1–31.
- Gisela Cernadas y John Bellamy Foster, «El gasto militar real de EE. UU. alcanzó los 1,53 billones de dólares en 2022: más del doble del nivel reconocido», Monthly Review 75, n.º 6 (noviembre de 2023) : 18-26; C. Todd López, «La solicitud presupuestaria de 1,5 billones de dólares da prioridad a los miembros de las Fuerzas Armadas y a la modernización», Departamento de Guerra de EE. UU., 21 de abril de 2026, war.gov.
- Xiao Liang et al., «Tendencias en el gasto militar mundial en 2025», SIPRI, abril de 2026, sipri.org; Foster, «La búsqueda de la primacía nuclear por parte de EE. UU.».
- Owen Brian Toon y Alan Robock, Earth in Flames (Oxford: Oxford University Press, 2025). Véase también la serie sobre el invierno nuclear publicada por el Bulletin of Atomic Scientists en mayo de 2026.
- Gracelin Baskaran y Meredith Schwartz, «Las consecuencias de las nuevas restricciones chinas a la exportación de tierras raras», Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, 14 de abril de 2025, csis.org.
- «El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich», 14 de febrero de 2026, state.gov. Sobre la naturaleza de la recolonización económica en nuestra época, véase Prabhat Patnaik, «Sobre la crisis económica del capitalismo», en este número.
- Véase: Redacción, «Notas de la redacción», Monthly Review 76, n.º 10 (marzo de 2025).
- Devin B. Martínez, «Un gigantesco centro de datos de IA convierte a Utah en un punto conflictivo a nivel nacional», People’s Dispatch, 9 de mayo de 2026, peoplesdispatch.org.
- Redacción, «Notas de la redacción», Monthly Review 77, n.º 11 (abril de 2026); Clark y Foster, «La destrucción de la razón y el auge del ecofascismo en Estados Unidos».
- Sobre el concepto de exterminismo, véase E. P. Thompson, Más allá de la Guerra Fría (Nueva York: Pantheon, 1982), 41-79. Véase también Edward Thompson et al., Exterminismo y Guerra Fría (Londres: Verso, 1982); Rudolf Bahro, Avoiding Social and Economic Disaster (Bath: Gateway Books, 1994), pp. 19-25; John Bellamy Foster, «“Notas sobre el exterminismo” para los movimientos ecologistas y pacifistas del siglo XXI», Monthly Review 74, n.º 1 (mayo de 2022): pp. 1-17.
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Perspectivas del Medio Ambiente Mundial 7: Un futuro que elegimos, 9 de diciembre de 2025, pp. 503–31.
9. Resumen de la guerra en Irán, 1 de julio.
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/live/live-us-and-iran-confirm-peace-accord-signing-set-friday-geneva
En directo: Trump elogia las «reuniones muy positivas» con Teherán; las conversaciones continúan en Doha
Mientras tanto, la «Junta de Paz» de Trump pondrá en marcha campamentos «libres de Hamás», mientras Israel refuerza su control sobre Gaza
Puntos clave
Un ataque con drones israelí tiene como objetivo a civiles en la ciudad de Gaza
El número de víctimas mortales en el Líbano por los ataques israelíes asciende a 4.297
Netanyahu afirma que la limpieza étnica en Gaza sigue en la agenda
Actualizaciones en directo
El ministro de Asuntos Exteriores del Líbano defiende el acuerdo marco con Israel
Hace 2 minutos
El ministro de Asuntos Exteriores del Líbano ha defendido el acuerdo marco de su país con Israel, firmado en Washington la semana pasada, afirmando que es la única vía para garantizar la retirada de Israel del sur del Líbano.
Youssef Raggi ha señalado que las negociaciones iniciadas por el Estado libanés «no tienen alternativa ni vía paralela».
«Son la única vía para garantizar la retirada total de Israel y alcanzar un acuerdo duradero que asegure la estabilidad, al tiempo que se salvaguardan los derechos, la soberanía y los intereses nacionales del Líbano», ha afirmado.
Israel ocupa actualmente alrededor del seis por ciento del Líbano tras su invasión a mediados de marzo, lanzada en respuesta a los ataques perpetrados por Hezbolá, respaldado por Irán.
El marco ha suscitado duras críticas en todo el espectro político libanés, y sus detractores sostienen que el acuerdo beneficia a Israel a costa de Beirut.
Hace 54 minutos
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar afirma que se han logrado «avances positivos» en cuestiones relacionadas con el memorando de entendimiento tras una reunión separada celebrada en Doha entre mediadores qataríes y pakistaníes y las delegaciones de EE. UU. e Irán.
«Las partes acordaron continuar las conversaciones durante el próximo período, y la próxima reunión se programará lo antes posible tras las exequias del antiguo líder supremo iraní», afirmó el funcionario en una publicación en X.
Las aerolíneas restablecen algunos vuelos a Oriente Medio mientras continúan las suspensiones
Hace 1 hora
Algunas aerolíneas están restableciendo vuelos a determinadas zonas de Oriente Medio a medida que cobran impulso los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra con Irán, aunque muchas compañías aéreas han mantenido las suspensiones.
Air Canada ha cancelado los vuelos a Tel Aviv y Dubái hasta el 24 de octubre.
Air France ha suspendido los vuelos a Tel Aviv hasta el 2 de julio, a Dubái hasta el 5 de julio y a Beirut hasta el 9 de julio. Su socio neerlandés, KLM, ha suspendido los vuelos a Riad, Dammam y Dubái hasta el 23 de agosto.
Delta ha suspendido los servicios en su ruta Atlanta-Tel Aviv hasta el 18 de diciembre. La aerolínea estadounidense tiene previsto reanudar los vuelos de Nueva York a Tel Aviv el 6 de septiembre, mientras que el lanzamiento de su ruta Boston-Tel Aviv, previsto para finales de octubre, se ha aplazado hasta nuevo aviso.
Lufthansa e ITA Airways reanudaron los vuelos a Tel Aviv el 1 de julio, mientras que SWISS pospuso su reanudación hasta agosto y Brussels Airlines suspendió sus operaciones hasta el 24 de octubre.
Lufthansa y SWISS han suspendido los vuelos a Dubái hasta el 13 de septiembre. Lufthansa, SWISS, Austrian Airlines y Brussels Airlines también han suspendido los vuelos a Abu Dabi, Amán, Beirut, Dammam, Riad, Erbil, Mascate y Teherán hasta el 24 de octubre.
SunExpress, la empresa conjunta de Turkish Airlines y Lufthansa, ha cancelado los vuelos a Dubái hasta el 30 de junio y a Baréin, Beirut y Erbil hasta el 14 de julio.
Hace 2 horas
La naviera francesa CMA CGM espera que la situación del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz mejore en los próximos días, pero prevé que la vuelta a la normalidad tarde varios meses, según declaró su presidente y consejero delegado, Rodolphe Saade, al diario económico francés Les Echos.
Saade señaló que el grupo tiene varios buques bloqueados en el Golfo desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
En tiempos de paz, alrededor del 20 % del petróleo mundial pasa por esta vía navegable estratégica.
Hace 2 horas
Los precios del petróleo cayeron más de un 1 % al reaccionar los mercados ante los comentarios positivos de los líderes estadounidenses sobre las negociaciones entre Washington y Teherán.
Los futuros del Brent bajaron 1,38 dólares, es decir, un 1,89 %, hasta situarse en 71,57 dólares el barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) de EE. UU. perdió 92 céntimos, es decir, un 1,32 %, hasta situarse en 68,58 dólares el barril, según Reuters.
Ambos índices de referencia cerraron en sus niveles más bajos desde marzo.
Tal y como hemos venido informando, Trump y Vance habían declarado anteriormente que las negociaciones iban «muy bien» y «extremadamente bien», respectivamente.
Hace 3 horas
El presidente del Parlamento iraní y negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirma que las inspecciones de las instalaciones nucleares que han sido bombardeadas y dañadas «no están permitidas bajo ninguna circunstancia».
En declaraciones a la Red de Noticias Estudiantiles de Irán, Ghalibaf señaló que a la Agencia Internacional de Energía Atómica solo se le ha concedido acceso a dos instalaciones en Irán, incluida la central nuclear de Bushehr.
«El acceso se limita a este ámbito y estamos comprometidos con ello», afirmó.
El Centcom lidera un diálogo sobre seguridad regional con responsables militares de Oriente Medio
Hace 3 horas
El Mando Central de EE. UU. (Centcom) ha liderado un «diálogo sobre seguridad» junto con las fuerzas de defensa de Baréin y con responsables militares de todo Oriente Medio.
Representantes de Egipto, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Catar, Arabia Saudí, Siria, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen debatieron sobre «la mejora de la colaboración en materia de defensa en toda la región», según informó el Centcom en una publicación en X.
El almirante Brad Cooper, comandante del Centcom, señaló que las conversaciones «pusieron de relieve nuestro compromiso compartido con la seguridad y la estabilidad regionales».
El ejército israelí provoca una gran explosión en el sur del Líbano
Hace 4 horas
El ejército israelí ha provocado una gran explosión cerca de la localidad de Rashaf, en el distrito de Bint Jbeil, al sur del Líbano, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA).
La NNA también informó de un bombardeo en Beit Yahoun, localidad igualmente situada en Bint Jbeil.
Hace 4 horas
El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, ha afirmado que se establecerá un canal de comunicación para informar y debatir sobre los incumplimientos del memorándum de entendimiento alcanzado entre EE. UU. e Irán, según la agencia oficial de noticias IRNA.
Tras una reunión con los mediadores qataríes, Gharibabadi también ha señalado que parte de los 6 000 millones de dólares en activos iraníes congelados se destinaría a la compra de bienes que necesita Teherán.
El Gobierno español «prohíbe discretamente» el uso de Palantir por motivos de seguridad nacional
Hace 5 horas
El Gobierno español ha tomado medidas para prohibir la empresa de vigilancia estadounidense Palantir ante el temor de que se filtrara información relacionada con la seguridad nacional, según informa la publicación española El Confidencial.
Miembros de los consejos de administración de varias empresas que cotizan en bolsa han declarado al periódico que se les ha ordenado evitar la firma de cualquier contrato con la empresa de datos debido a amenazas a la soberanía nacional, aunque el Gobierno español no ha emitido ningún comunicado oficial sobre la prohibición.
Palantir, la controvertida empresa de inteligencia artificial propiedad del multimillonario estadounidense Peter Thiel —acusada de facilitar el genocidio en Palestina—, cuenta con contratos por valor de 670 millones de libras con los sectores civil y de defensa británicos, incluido el Servicio Nacional de Salud (NHS).
La administración provisional de Gaza califica las conversaciones en Chipre de «muy productivas»
Hace 5 horas
El órgano tecnocrático palestino encargado de la administración provisional de la Franja de Gaza ocupada declaró el miércoles que había concluido dos días de conversaciones «muy productivas» en Chipre.
El Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) declaró en un comunicado a X que había celebrado «una serie de reuniones de trabajo en Chipre con expertos y asesores de la Junta de la Paz, la Oficina del Alto Representante para Gaza y el Instituto Tony Blair», centradas en los esfuerzos por «aliviar el sufrimiento del pueblo palestino en Gaza».
«Hemos revisado los planes de reconstrucción, seguridad y gobernanza, y hemos ultimado los acuerdos institucionales que garantizarán la transparencia y la rendición de cuentas exigidas por los donantes internacionales», añadía el comunicado.
El Knesset israelí aprueba un proyecto de ley que limita los altavoces de las mezquitas
Hace 5 horas
El Knesset aprobó este miércoles en primera lectura un proyecto de ley, presentado por el partido de extrema derecha Otzma Yehudit, que limitaría los altavoces de las mezquitas.
Según los medios de comunicación israelíes, «Se prohibiría a las mezquitas y otros lugares de culto instalar o utilizar un sistema de megafonía sin permiso. Se otorgaría a la policía la autoridad para entrar en los locales donde se sospeche de una infracción con el fin de detener el uso del sistema y, en caso de infracción continuada, confiscar el equipo por completo».
El incumplimiento de la norma conllevaría una multa de hasta 50 000 shekels.
El proyecto de ley recibió 50 votos a favor y 36 en contra, pero requiere tres lecturas más para entrar en vigor.
Fieles musulmanes palestinos caminan por los terrenos del santuario de la Cúpula de la Roca, en el complejo de la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, el 30 de junio de 2026 (Ahmad Gharabli/AFP)
El presidente del Líbano defiende el acuerdo marco entre el Líbano e Israel
Hace 5 horas
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, ha respondido a las críticas al acuerdo marco de alto el fuego con Israel firmado la semana pasada en Washington, después de que partidarios de Hezbolá salieran a las calles para protestar contra el acuerdo.
«El problema del Líbano es con Israel, y es un Estado soberano que decidió negociar en su propio nombre, » según ha informado la Agencia Nacional de Noticias del Líbano, citando a Aoun, quien añadió que «no ha renunciado a sus principios jurídicos, políticos ni sobre el terreno en el acuerdo marco, como afirman algunos. »
Hezbolá criticó el acuerdo marco por no condicionar la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano, que se encuentra ocupado, al desarme de Hezbolá.
El presidente advirtió de que «la discordia está prohibida» y desaconsejó a la población salir a la calle en un discurso pronunciado ante delegaciones del Colegio de Abogados del Líbano y de organismos económicos.
Ceremonia de firma de un acuerdo marco trilateral entre Israel y el Líbano, mediado por EE. UU., en el Departamento de Estado de EE. UU. en Washington, D. C., el 26 de junio de 2026 (Saul Loeb/AFP)
EE. UU. firma un acuerdo para la construcción de una embajada permanente en Jerusalén
Hace 5 horas
EE. UU. firmó el miércoles un acuerdo para construir un nuevo complejo de embajada en el sur de Jerusalén.
El embajador de EE. UU., Mike Huckabee, afirmó durante la ceremonia de firma celebrada en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel que Washington «reconoce a Jerusalén como la capital eterna, autóctona y para siempre del pueblo judío».
«Vamos a izar nuestra bandera, la bandera estadounidense, en suelo de Jerusalén para un complejo de embajada permanente y totalmente nuevo que servirá como nuestra base principal de actividades diplomáticas aquí en Israel», añadió.
La organización israelí de derechos humanos Adalah ha condenado la construcción de la embajada, afirmando en un comunicado que «consagra una profunda injusticia histórica» y «respalda directamente los mecanismos ilegales de desposesión y desplazamiento de Israel, violando los derechos fundamentales de propiedad de los propietarios palestinos originales y sus descendientes, en desafío directo al derecho internacional».
El presidente iraní insiste en que el líder supremo no impidió las negociaciones
Hace 6 horas
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, defendió al líder supremo Mojtaba Jamenei frente a las acusaciones de que no había dado su visto bueno al memorándum de entendimiento con EE. UU.
Según la agencia de noticias iraní IRNA, Pezeshkian afirmó que si Jamenei «hubiera ordenado no negociar, sin duda lo habríamos acatado».
Esto se produce tras la polémica desatada cuando el líder supremo afirmó que «tenía una opinión diferente» sobre el acuerdo.
Hace 6 horas
Los Socialistas Demócratas de EE. UU. lograron el martes una victoria histórica después de que una inmigrante etíope de 29 años, sin experiencia política previa, desbancara a una congresista que llevaba en el cargo desde antes de que ella naciera.
Melat Kiros, abogada y estudiante de doctorado, dio una sorprendente sorpresa a los demócratas del establishment al ser declarada ganadora de las primarias demócratas en el primer distrito electoral de Colorado, que incluye la capital del estado, Denver.
La rival de Kiros, Diana DeGette, aún no había reconocido los resultados de las elecciones en ninguna de sus dos cuentas de X a primera hora del miércoles, pero había recibido el respaldo de los líderes electos del Partido Demócrata de Colorado, en un estado que desde hace tiempo es un bastión demócrata.
A las 11:00 horas, hora local de Denver, del miércoles, se había escrutado algo más del 81 % de los votos, pero la agencia Associated Press, que suele dar por cerradas las elecciones en EE. UU., declaró a Kiros ganadora prevista a medianoche, indicando que los resultados de DeGette no tenían ninguna posibilidad de remontar.
DeGette ha pasado tres décadas en el Capitolio y, según el organismo de control Aipac Tracker, ha recibido más de 1,6 millones de dólares del grupo de presión proisraelí durante ese tiempo.
Más información: Una inmigrante pro-palestina desbanca a una veterana con 30 años de trayectoria en las primarias demócratas de Colorado
La candidata demócrata al Congreso, Melat Kiros, se dirige a sus seguidores en una fiesta para seguir los resultados electorales tras ganar las primarias de Colorado el 30 de junio de 2026 en Denver, Colorado (Michael Ciaglo/Getty Images vía AFP)
Irán afirma que las conversaciones en Catar han concluido
Hace 6 horas
El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, anunció este miércoles que han concluido las conversaciones con funcionarios cataríes y pakistaníes en Doha sobre la aplicación del memorándum de entendimiento entre EE. UU. e Irán.
Los participantes acordaron que «se establecería un canal de comunicación antes de mañana» para informar y registrar las violaciones del acuerdo, según declaró Gharibabadi, según la agencia de noticias IRNA.
Añadió que se ha decidido que parte de los 6.000 millones de dólares en fondos congelados se destinaría a la compra de bienes en función de las necesidades de Irán.
Hace 6 horas
Un helicóptero Sea Hawk realizó esta mañana un aterrizaje de emergencia en el mar Arábigo, según informó este miércoles la Quinta Flota de EE. UU. en un comunicado publicado en X.
Tres de los tripulantes del helicóptero se encuentran en estado estable, mientras que se ha iniciado la búsqueda del cuarto.
La causa del incidente se está investigando actualmente, pero «no hay indicios de que la emergencia fuera provocada por una acción hostil», añadió el comunicado.
Europa cubrirá las lagunas dejadas por EE. UU. en los planes de defensa de la OTAN, informa Reuters
Hace 7 horas
La OTAN anunciará que sus miembros europeos han cubierto casi todas las lagunas dejadas por EE. UU. en los planes de defensa de la alianza en la cumbre de Ankara de la próxima semana, informó Reuters este miércoles, citando a una fuente de la OTAN.
La principal laguna que la OTAN está tratando de cubrir es la de los bombarderos estratégicos, después de que EE. UU. anunciara que solo proporcionará un avión en lugar de dos, según indicó la fuente, que habló bajo condición de anonimato.
Hace 8 horas
El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, afirmó el miércoles que las negociaciones con Irán han ido «extremadamente bien», pero que, si Irán llegara a «amenazar a sus vecinos», Trump dispone de «opciones» para responder.
«Si Irán intenta reconstruir su programa nuclear, amenazar a sus vecinos y apoyar el terrorismo, el presidente Trump dispone de opciones para hacer frente a ello», declaró Vance en un comunicado.
Vance añadió que la delegación estadounidense está manteniendo conversaciones indirectas con Irán en Doha, tras las informaciones procedentes de Irán según las cuales sus funcionarios no se han reunido con sus homólogos estadounidenses.
El vicepresidente afirmó que Estados Unidos está «trabajando para garantizar que continúe el progreso que hemos logrado», y añadió que «observamos un impulso significativo entre aquellos miembros del régimen iraní que buscan pasar página».
Hace 8 horas
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) declaró el miércoles que sus fuerzas de paz siguen realizando labores de vigilancia sobre el terreno en el Líbano, pero se han visto obstaculizadas por impedimentos a su libertad de movimiento.
En un comunicado enviado a Telegram, la UNIFIL señaló que la misión de los efectivos de mantenimiento de la paz se ha visto restringida, entre otras cosas por «rutas bloqueadas debido a barreras, escombros y otros obstáculos que [impiden] temporalmente las patrullas esenciales y las operaciones de seguridad».
Edificios destruidos en una localidad libanesa situada en la frontera entre Israel y el Líbano, el 1 de julio de 2026 (Jack Guez/AFP)
Kamala Harris se pone en contacto con Mamdani y con activistas pro-palestinos, según informa Axios
Hace 8 horas
Axios ha informado de que la exvicepresidenta de EE. UU. y candidata presidencial del Partido Demócrata, Kamala Harris, llamó en privado al alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, la semana pasada y ha mantenido varias reuniones con progresistas y activistas pro-palestinos.
Esto se produce después de que una lista de candidatos progresistas respaldados por Mamdani ganara las primarias en todo Nueva York, sustituyendo a los demócratas del establishment financiados por grupos proisraelíes.
Irán afirma que se reunió con funcionarios de Catar y Pakistán en Doha, pero no con Estados Unidos
Hace 8 horas
El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, declaró el miércoles que las delegaciones iraníes mantuvieron reuniones con sus homólogos cataríes y pakistaníes, pero no se reunieron con representantes estadounidenses.
Añadió que las conversaciones con Catar y Pakistán versaron sobre el seguimiento de la aplicación de las disposiciones incluidas en el memorándum de entendimiento de Irán con EE. UU., especialmente en cuestiones relacionadas con el Líbano y la liberación de los activos iraníes congelados, según la agencia de noticias iraní Mehr.
Los ataques israelíes causan al menos tres muertos en la ciudad de Gaza
Hace 9 horas
La agencia de noticias Wafa informó este miércoles de dos ataques israelíes que han dejado al menos tres muertos y varios heridos graves en el norte de la ciudad de Gaza.
Un dron de combate israelí atacó cerca de la estación de al-Helou Feil, causando la muerte de tres personas, según fuentes locales.
Varios palestinos resultaron heridos en un ataque anterior con drones israelíes dirigido contra un grupo de personas cerca de la escuela Dar al-Arqam, en el barrio de Sheikh Radwan.
Ocho palestinos han sido asesinados por Israel en las últimas 24 horas, y otros 26 han sido ingresados en hospitales de Gaza, según informó la agencia de noticias Wafa.
Resumen de la prensa israelí: Netanyahu afirma que las guerras nunca terminarán
Hace 9 horas
Las guerras de Israel en Oriente Medio nunca terminarán, declaró el martes el primer ministro Benjamin Netanyahu a Channel 14 News.
En una entrevista poco habitual y extensa con un canal que en Israel se considera ampliamente como su portavoz, Netanyahu respondió a una pregunta sobre si las guerras de Israel en la región están llegando a su fin indicando que las operaciones militares continuarán.
«Hemos logrado grandes éxitos», afirmó el primer ministro israelí, citando los asesinatos de líderes de Hamás y Hezbolá y la ocupación de partes de Gaza, el Líbano y Siria.
«Hemos roto la barrera del miedo. Durante 47 años, nadie se atrevió a atacar a Irán», señaló, refiriéndose a las dos guerras iniciadas por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Cuando se le preguntó si el objetivo de la «victoria total» —término que Netanyahu acuñó inmediatamente después del ataque liderado por Hamás del 7 de octubre de 2023— seguía siendo alcanzable, el primer ministro respondió que «esto nunca termina».
« «Si se quiere vivir en Oriente Medio, y en el mundo, hay que ser muy fuerte», afirmó Netanyahu, añadiendo que ahora «Israel es más fuerte que nunca».
Más información: Resumen de la prensa israelí: Netanyahu afirma que las guerras nunca terminarán
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asiste al funeral de Gal Meir Eisenkot, el 24 de junio de 2026 (Reuters)
Israel afirma que sus tropas permanecerán en el Líbano, Siria y Gaza «hasta nuevo aviso»
Hace 9 horas
El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que el ejército israelí seguirá ocupando zonas del Líbano, Siria y Gaza «hasta nuevo aviso», según un comunicado del Ministerio de Defensa publicado el miércoles.
Katz afirmó que las fuerzas israelíes han establecido las denominadas «zonas de seguridad», diseñadas «para proteger a los residentes y las comunidades de Israel de los terroristas yihadistas».
No ha ofrecido ningún calendario para la retirada de las tropas israelíes, ni siquiera en el Líbano, algo que, según Hezbolá, es fundamental para cualquier acuerdo de paz entre ambos países y no puede depender del desarme de este grupo libanés.
Israel detiene a cinco activistas en la Cisjordania ocupada
Hace 10 horas
El ejército israelí detuvo a cinco activistas en la Cisjordania ocupada en la madrugada del miércoles. Las mujeres, que colaboran con comités de salud, fueron detenidas tras una redada en sus domicilios.
El Club de Prisioneros Palestinos informó de que entre las detenidas se encontraban Jamila Abu Dahou y Jamila Kanaan, de Ramala; las exreclusas Maysar al-Faqih y Faten Hanaysheh, de Nablus; y Etaf Bader, de Hebrón, además de otros 15 palestinos.
Abdul Rahman Bader, esposo de Etaf, de 66 años, declaró a Middle East Eye que unos soldados irrumpieron en su domicilio de Hebrón y le pidieron el documento de identidad de su esposa. Al reconocerla, le comunicaron que quedaba detenida.
Su esposo intentó averiguar el motivo, pero los soldados no le dijeron nada y le indicaron que mantuviera la calma. A continuación, registraron las habitaciones y abrieron los armarios antes de llevársela a un vehículo militar, esposándola y vendándole los ojos.
«No sabemos adónde se la han llevado, y esperamos que la detención sea temporal y solo para interrogarla», afirmó.
Más información: Israel detiene a cinco activistas en la Cisjordania ocupada
El número de víctimas mortales en el Líbano por los ataques israelíes asciende a 4.297
Hace 10 horas
Al menos 4.297 personas han perdido la vida y otras 12.196 han resultado heridas en los ataques israelíes contra el Líbano desde el 2 de marzo, según informa el Ministerio de Sanidad del país.
Israel está llevando a cabo un «genocidio reproductivo» contra los palestinos
Hace 11 horas
Israel lleva décadas llevando a cabo un «genocidio reproductivo» contra el pueblo palestino, destruyendo instituciones médicas, ejecutando a mujeres y niños y degradando el entorno de vida hasta tal punto que provoca infertilidad, según afirma un nuevo informe.
Esta práctica, según sostiene el informe del Colectivo Feminista Palestino, se ha acelerado desde que comenzó el genocidio de Israel en Gaza tras los ataques liderados por Hamás del 7 de octubre de 2023, con la intención de hacer imposible la continuidad de la vida palestina.
La semana pasada, el principal órgano de investigación de la ONU sobre Palestina e Israel concluyó que las fuerzas israelíes habían atacado deliberadamente a niños palestinos como elemento central de su ofensiva contra Gaza.
El informe de la ONU examinó todo el alcance de los daños infligidos a los niños, desde disparos de precisión realizados por francotiradores y drones hasta la tortura durante la detención, la violencia reproductiva y la destrucción de colegios y hospitales.
Israel ha matado a más de 21 000 niños palestinos desde octubre de 2023, y se estima que otros 5 160 niños yacen sepultados bajo los escombros, según el informe de la ONU. Hasta octubre de 2024, al menos 15 000 niños habían perdido a sus madres.
Más información: Israel está llevando a cabo un «genocidio reproductivo» contra los palestinos
Un ataque con drones israelíes tiene como objetivo a civiles en la ciudad de Gaza
Hace 11 horas
Varios palestinos han resultado heridos en un ataque con drones israelíes contra la ciudad de Gaza, según informa la agencia de noticias Wafa, citando fuentes médicas.
Según las fuentes, el ataque tuvo como objetivo a un grupo de civiles cerca de la escuela Dar Al-Arqam, en el barrio de Sheikh Radwan, al noroeste de la ciudad. Se informa de que algunas de las víctimas se encuentran en estado crítico.
Hace 12 horas
El presidente Masoud Pezeshkian ha anunciado la flexibilización de algunas restricciones financieras y de cambio de divisas incluidas en las conversaciones en curso entre Irán y EE. UU., según informa la agencia de noticias iraní Fars.
Pezeshkian señaló que la continuidad de las exportaciones de petróleo de Irán también estaba contemplada en el acuerdo.
Por su parte, el presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró a los periodistas que el equipo negociador estadounidense ha mantenido «reuniones muy positivas» con Irán y que Teherán ha «avanzado mucho».
Añadió: «La nuclearización de Irán es muy sencilla, e Irán no puede tener un arma nuclear».
Hace 13 horas
La denominada «Junta de Paz» del presidente de EE. UU., Donald Trump, tiene previsto poner en marcha «zonas humanitarias libres de Hamás» en Gaza, donde se concentrará a los palestinos mientras el ejército israelí amplía su control sobre el resto del territorio, según informan los medios israelíes.
El periódico israelí Israel Hayom informó de que el primer centro se inaugurará en Tel Sultan, cerca de Rafah, «en unas semanas», y acogerá a civiles «sin armas ni afiliación a Hamás».
Añadió que la zona estará vigilada por una «fuerza multinacional», conocida como Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), que estará equipada con «armas no letales» y operará desde el campamento israelí de Amitai, cerca de Gaza, bajo el mando de la Junta.
Según el informe, aunque se proporcionará ayuda y alojamiento temporal a estas zonas, los responsables de la Junta de Paz se han comprometido a no importar hormigón a Gaza.
El periódico informó además de que la Junta pretende establecer «grandes almacenes logísticos que sirvan para sus esfuerzos por regular los refugios humanitarios, incluso en comunidades cercanas a la valla fronteriza», y ha comenzado a identificar emplazamientos para tal fin.
Más información: La «Junta de Paz» pondrá en marcha campamentos «libres de Hamás» mientras Israel refuerza su control sobre Gaza
Araghchi advierte a Israel que no amenace al líder de Irán
Hace 13 horas
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha lanzado una severa advertencia después de que el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmara que el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, estaba «condenado a muerte».
«Los términos del memorando de entendimiento de Islamabad son muy claros y públicos para que todos los vean», afirmó Araghchi. «El presidente de los Estados Unidos ha comprometido a su país a poner freno a sus mascotas en Tel Aviv. Si desobedecen a su amo, Irán les dará una lección».
Sus comentarios se produjeron después de que los medios israelíes citaran el lunes a Katz describiendo a los iraníes como «buenos comerciantes» que intentaban obtener concesiones en las negociaciones. Katz también afirmó que Israel no permitiría que Irán fabricara armas nucleares.
Araghchi respondió advirtiendo de que «cualquier amenaza contra nuestro pueblo y nuestros dirigentes recibirá una respuesta inmediata y contundente».
Israel amenaza con un tercer ataque contra Irán a pesar de la diplomacia
Hace 14 horas
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirma que Israel podría volver a atacar a Irán «si lo considera necesario», a pesar de los continuos esfuerzos de EE. UU. por seguir la vía diplomática.
En su intervención en una ceremonia conmemorativa en honor a los fallecidos en la guerra de 2006 en el Líbano, Katz declaró: «Hemos lanzado dos ataques proactivos y preventivos contra Irán y, si es necesario, atacaremos también por tercera vez».
Katz también afirmó que las fuerzas israelíes ocuparían indefinidamente el Líbano, Siria y Gaza.
Continúan las conversaciones indirectas entre Irán y EE. UU. en Doha
Hace 14 horas
Las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos han continuado en Doha desde la noche del martes, según ha declarado a Reuters un alto funcionario iraní.
El funcionario señaló que las conversaciones se centraron en la liberación de los fondos iraníes y en el estrecho de Ormuz.
«Las negociaciones indirectas comenzaron el martes por la noche. Irán mantuvo reuniones con funcionarios de Catar y Pakistán, quienes, a su vez, se reunieron con la parte estadounidense. Las conversaciones indirectas continuaron el miércoles, centrándose en los activos congelados de Irán y en el estrecho de Ormuz», declaró el funcionario el miércoles.
Según el funcionario, Catar y Pakistán actúan como intermediarios entre Teherán y Washington.
Se insta a las aerolíneas a evitar el espacio aéreo de Irak y el Líbano
Hace 14 horas
La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea ha advertido a las aerolíneas que eviten utilizar rutas de vuelo sobre Irak y el Líbano, alegando la incertidumbre sobre el alto el fuego entre EE. UU. e Irán y el riesgo de una rápida escalada.
La EASA instó a las aerolíneas comerciales a mantener la cautela al sobrevolar Oriente Medio.
La agencia indicó que había ampliado su aviso sobre zonas de conflicto para la región hasta el 8 de julio, tras haber mantenido anteriormente la advertencia vigente hasta el 1 de julio.
Irán presiona para obtener el control formal sobre el estrecho de Ormuz
Hace 15 horas
Irán busca el reconocimiento internacional de su control sobre el estrecho de Ormuz y de su capacidad para cobrar a los buques que entren o salgan del Golfo, según han informado a Reuters dos fuentes iraníes de alto rango.
Las fuentes afirmaron que Teherán está dispuesto a hacer valer esa posición por la fuerza si fuera necesario.
En virtud del acuerdo provisional de este mes con Estados Unidos para poner fin a su conflicto de tres meses, Irán accedió a permitir el paso de buques por el estrecho de Ormuz sin cobrar peaje durante 60 días.
Sin embargo, Teherán considera que la redacción del acuerdo sigue otorgándole autoridad para decidir qué buques pueden pasar y qué ruta deben seguir a través de ese estrecho.
Las fuentes indicaron que Irán también desea un reconocimiento formal y duradero de dicha autoridad una vez que finalice el período provisional. Añadieron que los negociadores iraníes no abordarán otras controversias en las conversaciones continuadas con Washington hasta que se resuelva esta cuestión.
Si el acuerdo provisional expira sin una prórroga, Irán comenzaría a cobrar a los buques por el paso a mediados de agosto, según las fuentes.
Un exgeneral israelí afirma que la guerra de Gaza podría haber terminado antes
Hace 15 horas
Un antiguo jefe del Mando de Rehenes y Personas Desaparecidas del ejército israelí afirma que Israel prolongó innecesariamente la guerra en Gaza y que podría haber traído a casa con vida a algunos rehenes mediante negociaciones más tempranas.
El general de división Nitzan Alon señaló que, tras el 7 de octubre, Israel «libró una guerra prolongada que podría haber terminado al menos un año antes», y añadió que algunos rehenes podrían haber «sido devueltos con vida».
«Desde el punto de vista estratégico, podríamos haber logrado los mismos resultados o haber evitado no alcanzar aquellos que no logramos —como el desarme de Hamás, y así sucesivamente—. Pagamos un alto precio en soldados fallecidos, quizá incluso algunos rehenes fallecidos, unos costes inmensos en sangre y dinero que no eran necesarios», afirmó Alon.
Alon también criticó al ministro de Hacienda israelí, Bezalel Smotrich, afirmando que fue «quien se opuso a algunos de los acuerdos en diversas fases y no creo que pueda atribuirse el mérito de la liberación de todos los rehenes».
«El Consejo de Ministros y la dirección política rechazaron acuerdos globales anteriores —en nombre de esa misma “victoria total”, que es una falsedad—», señaló.
«Llevar a cabo una guerra de forma estratégica durante más de dos años hasta que la Administración estadounidense obligó a ponerle fin: ese no fue el camino óptimo, teniendo en cuenta el precio que pagamos».
Alon también acusó al Gobierno israelí de crear una «realidad irreversible de mezcla de poblaciones, puestos avanzados, asentamientos y granjas» en la Cisjordania ocupada, como parte de un «plan a largo plazo» que «no permitiría la continuidad territorial palestina».
Afirmó que a los jóvenes violentos de las colinas se les había otorgado, de hecho, el papel de soldados e incluso «funciones significativas en el Gobierno», y describió esto como el uso por parte de Israel de «milicias y otras fuerzas proxy» en la Cisjordania ocupada.
Alon añadió que «no estaba convencido de que las zonas de amortiguación vayan a proporcionar seguridad a largo plazo a Israel», refiriéndose a Gaza y al Líbano.
Irán afirma que un buque extranjero encalló en el estrecho de Ormuz
Hace 16 horas
Un buque portacontenedores extranjero ha encallado en el estrecho de Ormuz tras adentrarse en aguas poco profundas fuera de la ruta marítima establecida por las autoridades iraníes, según informan los medios estatales iraníes.
El informe reiteraba una advertencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de que los buques solo deben transitar por el corredor situado al sur de la isla iraní de Larak.
Teherán afirma que esa ruta es el único corredor de entrada y salida autorizado para los buques que atraviesan el estrecho.
El ministro israelí promete un control «al 100 %» sobre Gaza
Hace 16 horas
El ministro de Energía e Infraestructuras de Israel afirma que Israel seguirá ampliando su control sobre la Franja de Gaza hasta alcanzar el «100 %».
En declaraciones a la emisora de radio Galei Israel, Eli Cohen señaló que Israel no podía permitir que Hamás «levantara la cabeza ni siquiera un milímetro».
Cohen indicó que Israel controlaba el 53 % de Gaza hace dos meses, alrededor del 60 % hace un mes y «cerca del 70 %» en la actualidad.
Añadió que el control de Israel sobre el enclave «no hará más que seguir aumentando».
Las fuerzas israelíes detienen al menos a 20 palestinos en redadas en Cisjordania
Hace 17 horas
Las fuerzas israelíes han detenido al menos a 20 palestinos en toda la Cisjordania ocupada, incluida la Jerusalén Este ocupada, desde la tarde del martes, según la Sociedad de Prisioneros Palestinos.
La organización señaló que entre los detenidos se encontraban cinco mujeres: Jamila Abu Dahou y Jamila Kanaan, de Ramala; la exreclusa Maysar Al-Faqih; Faten Hanaysheh, de Nablus; y Ataf Bader, de Hebrón.
Las fuerzas israelíes también detuvieron al periodista Hassan Abdel Jawad, de Belén, añadió.
La Sociedad de Presos Palestinos señaló que Israel ha intensificado drásticamente las detenciones y los interrogatorios sobre el terreno desde el inicio del genocidio de Gaza en octubre de 2023, dirigiéndose contra diferentes sectores de la sociedad palestina como parte de una política de castigo colectivo y venganza.
Afirmó que las mujeres palestinas se enfrentan a una persecución cada vez mayor a través de campañas de detención, que incluyen detenciones utilizadas como toma de rehenes, redadas nocturnas en viviendas y métodos de interrogatorio severos.
La organización también señaló que las fuerzas israelíes han detenido cada vez a más mujeres. Indicó que el número de mujeres palestinas recluidas en prisiones israelíes ha aumentado hasta 99.
El número de periodistas palestinos recluidos en prisiones israelíes también ha aumentado hasta 42, incluidos dos que han sido víctimas de desapariciones forzadas, según la organización.
Vídeo: «Incapaces de exportar ni un solo barril de petróleo»
Hace 17 horas
En una entrevista con la televisión estatal, el jefe de negociación iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró el martes que Teherán ha exportado más de 40 millones de barriles de petróleo en menos de dos semanas desde el levantamiento del bloqueo estadounidense.
«Por el contrario, en los 50 a casi 60 días anteriores a eso, nos veíamos realmente incapaces de exportar ni siquiera un solo barril de petróleo», afirmó Ghalibaf.
Irán y Omán cobrarán conjuntamente tasas en el estrecho de Ormuz: Informe
Hace 18 horas
Irán y Omán pretenden imponer conjuntamente una tasa de servicio por el uso del estrecho de Ormuz, a pesar de las objeciones abiertas de EE. UU., según informó el martes The New York Times, citando a un funcionario iraní y a cuatro diplomáticos.
El plan de 14 puntos firmado por EE. UU. e Irán a principios de este mes estipula que el estrecho de Ormuz garantizaría «el paso seguro de buques comerciales sin coste alguno», pero, al igual que el resto del acuerdo, solo es válido durante el periodo de negociación de 60 días.
No obstante, Irán y Omán tienen el mandato de elaborar un plan como parte del acuerdo.
No obstante, el cobro de un peaje como parte de un nuevo modelo de negocio de posguerra en la región supone un cambio radical respecto a siglos de tránsito libre por esta vía navegable.
Omán desearía que el peaje fuera voluntario, mientras que Irán insiste en que debe ser obligatorio, según indicaron las fuentes anónimas que hablaron con el NYT.
Más información: Irán y Omán cobrarán conjuntamente peajes en el estrecho de Ormuz: Informe
Colonos israelíes irrumpen en la mezquita de Al-Aqsa
Hace 18 horas
Colonos israelíes han irrumpido en el patio de la mezquita de Al-Aqsa, en la Jerusalén Oriental ocupada, bajo la protección de la policía israelí, según informa la agencia de noticias palestina Wafa.
La Gobernación de Jerusalén ha indicado que decenas de colonos irrumpieron el miércoles en los patios del recinto y llevaron a cabo visitas y rituales provocativos.
Las fuerzas israelíes protegieron a los colonos durante la incursión, ha añadido.
Tailandia afirma que 10 buques varados abandonan el estrecho de Ormuz
Hace 18 horas
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Tailandia afirma que 10 de los 11 buques con pabellón tailandés, o fletados por operadores tailandeses, han abandonado sin incidentes el estrecho de Ormuz tras permanecer varados allí desde finales de febrero.
El ministerio ha indicado que un buque, el Hatthaya Naree, permanece en la zona a la espera de cargar mercancía.
Ha añadido que se espera que el buque zarpe lo antes posible una vez finalizada la carga.
Modi insta a la diplomacia en una conversación telefónica con Pezeshkian, de Irán
Hace 18 horas
El primer ministro indio, Narendra Modi, ha hablado con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sobre los últimos acontecimientos en Asia Occidental y la vía propuesta para la distensión.
Modi afirmó que, durante la conversación telefónica del martes, destacó la importancia de la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz para la India y para el resto del mundo, según la agencia de noticias Press Trust of India.
En un comunicado, la oficina del primer ministro señaló que Modi acogió con satisfacción el entendimiento alcanzado y reafirmó la postura de la India de que todas las disputas deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia.
Modi también subrayó la necesidad de proseguir los esfuerzos para garantizar una paz y una estabilidad duraderas en la región, al tiempo que se protegen la navegación y el comercio.
Pezeshkian había invitado anteriormente a Modi a asistir al funeral del difunto líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, que está previsto que tenga lugar la próxima semana.
Hace 19 horas
El coordinador humanitario de la ONU en el Líbano afirma que alrededor de un millón de personas siguen desplazadas a causa de la guerra de Israel contra el país, que se prolonga desde marzo.
En su intervención en un seminario celebrado el martes en Beirut, Imran Riza señaló que 1,4 millones de personas en el Líbano necesitan actualmente asistencia humanitaria.
El evento, titulado «Justicia social… Trabajo Digno», fue organizado por la Organización Internacional del Trabajo y el Ministerio de Trabajo del Líbano.
Riza señaló que la ayuda seguía siendo esencial, pero que por sí sola no podía hacer frente a la magnitud de la crisis del Líbano. Afirmó que la emergencia no era solo humanitaria, sino que también estaba profundamente ligada a las condiciones sociales y económicas del país.
Añadió que la crisis estaba estrechamente vinculada al mercado laboral, y subrayó que las personas necesitaban algo más que alimentos, alojamiento, asistencia sanitaria y protección.
La Administración Trump aún no ha aceptado las conclusiones sobre el ataque a una escuela en Irán
Hace 19 horas
La Administración Trump no ha asumido la responsabilidad directa por un ataque contra una escuela en Irán, según informa The Associated Press.
La AP, citando a un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto, señaló que Washington tampoco ha aceptado formalmente las conclusiones de una investigación del Pentágono sobre el bombardeo.
El funcionario afirmó que el ejército estadounidense dispone de pruebas que demuestran que el recinto escolar fue alcanzado.
Netanyahu afirma que la limpieza étnica en Gaza sigue en la agenda
Hace 19 horas
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha defendido su trayectoria en una entrevista con la cadena de televisión de derecha Channel 14, mientras se prepara para las elecciones que se celebrarán a finales de este año.
Se presionó a Netanyahu sobre dos cuestiones que el Jerusalem Post describió como «fundamentales para el ala derecha de su coalición»: la expulsión de dos millones de palestinos de Gaza y el establecimiento de asentamientos judíos ilegales en el enclave.
Al ser preguntado sobre la primera cuestión, Netanyahu afirmó que la «emigración voluntaria» seguía estando en la agenda.
En cuanto a la cuestión de los asentamientos en Gaza, se negó a dar una respuesta directa.
«La cuestión es si prefiere actuar o hablar. Y sí, prefiero no abordar el tema», afirmó.
Los críticos llevan mucho tiempo describiendo la «emigración voluntaria» como un eufemismo para la limpieza étnica de los palestinos de Gaza, territorio que Israel ha devastado y convertido en gran medida en inhabitable durante su guerra genocida.
Las declaraciones de Netanyahu se produjeron días después de que afirmara que «no hay espacio para dos Estados» entre el río Jordán y el mar Mediterráneo.
Hace 20 horas
La diputada palestino-estadounidense Rashida Tlaib afirma que apoyará un proyecto de ley destinado a bloquear unos 3.300 millones de dólares en ayuda militar estadounidense a Israel, antes de la votación prevista para finales de esta semana.
«No deberíamos gastar ni un céntimo más en armar a un ejército que está cometiendo un genocidio en Palestina, llevando a cabo una limpieza étnica en el Líbano y cometiendo crímenes de guerra en Irán», escribió en X.
« La mayoría de los estadounidenses y una mayoría cualificada de demócratas apoyan el fin de la ayuda militar a Israel. Ya es hora de que sus representantes escuchen».
Tlaib se une a otros legisladores demócratas que han afirmado que votarán a favor de la medida, entre ellos Alexandria Ocasio-Cortez, Greg Casar e Ilhan Omar.
El congresista republicano Thomas Massie presentó el proyecto de ley. El legislador de Kentucky, que se opone a las intervenciones militares de EE. UU. en el extranjero, también se ha pronunciado en contra de la guerra contra Irán.
Massie ha despertado la ira del presidente de EE. UU., Donald Trump, y perdió en mayo las primarias republicanas a la Cámara de Representantes frente a un rival respaldado por Trump.
Esa contienda se convirtió en la carrera de primarias a la Cámara de Representantes más cara de la historia de EE. UU.
La estrategia israelí de «matar primero» se dirige ahora contra Turquía. ¿Responderá la región?
Hace 20 horas
La administración de EE. UU. ha firmado dos acuerdos mutuamente contradictorios para poner fin a su guerra contra Irán.
El poder que Israel perdió para dictar las condiciones de paz a Irán, ha intentado recuperarlo en el Líbano.
Para ello contó con una ayuda enorme por parte del Gobierno libanés, que renunció tanto a la soberanía sobre su territorio como a su obligación de buscar reparación legal por los crímenes de guerra que ha cometido Israel.
En virtud del acuerdo que el presidente de EE. UU., Donald Trump, firmó con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, Washington aceptó un vínculo explícito entre Irán y el Líbano al acordar una «cesación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano».
Ese compromiso, de aplicarse, deja obsoleto el segundo acuerdo firmado el viernes en Washington entre representantes de los Gobiernos libanés, israelí y estadounidense. Este «marco» otorga a las fuerzas israelíes, que ocupan amplias zonas del sur del Líbano, permiso indefinido para permanecer allí.
Más información: La estrategia israelí de «matar primero» se dirige ahora contra Turquía. ¿Responderá la región?
La OMS evacúa a 85 pacientes y acompañantes de Gaza para recibir tratamiento en el extranjero
Hace 21 horas
La Organización Mundial de la Salud evacuó el martes a 85 personas de la Franja de Gaza para que recibieran tratamiento médico en el extranjero, con la ayuda de la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina.
La evacuación incluyó a 30 pacientes y 55 acompañantes, y comenzó en el hospital de campaña de Al-Mawasi de la sociedad, situado en Jan Yunis, en el sur de Gaza, según la Agencia de Noticias de Palestina.
La OMS facilitó su traslado a través del paso fronterizo de Rafah, controlado por las fuerzas israelíes en el lado palestino y por Egipto.
Erdogan rechaza la iniciativa israelí de reconocer el genocidio armenio
Hace 21 horas
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha desestimado una propuesta israelí para reconocer como genocidio la matanza masiva de armenios perpetrada por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial, devolviendo la acusación a Israel por la matanza de palestinos en Gaza.
Erdogan respondía así a una medida aprobada el domingo por el Consejo de Ministros de Israel. La propuesta aún requiere la aprobación del Parlamento y se produce en un momento en que las relaciones entre Israel y Turquía siguen deteriorándose.
Turquía lleva mucho tiempo presionando en contra del reconocimiento oficial de las matanzas masivas de armenios de 1915 como genocidio, mientras que los armenios han instado a los gobiernos de todo el mundo a reconocerlo formalmente.
Los historiadores estiman que hasta 1,5 millones de armenios fueron asesinados por los turcos otomanos en la época de la Primera Guerra Mundial, un suceso ampliamente considerado por los estudiosos como el primer genocidio del siglo XX.
Turquía niega que las matanzas constituyeran un genocidio, alegando que el número de víctimas mortales se ha exagerado y que los fallecidos fueron víctimas de la guerra civil y los disturbios.
Irán afirma que apuesta por la vía diplomática, pero sigue preparado para la guerra
Hace 22 horas
El jefe de negociación de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf, afirma que Teherán da prioridad a la vía diplomática con EE. UU., pero sigue preparado para la guerra.
«Buscamos el diálogo, pero si este no se lleva a cabo, también estamos preparados para la guerra y responderemos en consecuencia», declaró Qalibaf en una entrevista en la televisión estatal.
Sus comentarios se produjeron cuando las delegaciones iraní y estadounidense tenían previsto mantener conversaciones por separado en Doha.
Qalibaf señaló que las reuniones actuales de Irán se centran en el cumplimiento de los compromisos establecidos en el memorándum de entendimiento firmado entre Teherán y Washington.
Añadió que Irán no entablaría nuevas negociaciones hasta que se cumplieran las condiciones del memorándum de entendimiento.
Hace 22 horas
El primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Catar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani, se ha reunido en Doha con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner para debatir las conversaciones en curso entre Teherán y Washington.
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar señaló que el jeque Mohammed reafirmó los esfuerzos de mediación de Doha y su apoyo a las negociaciones derivadas del memorándum de entendimiento entre EE. UU. e Irán.
«En la reunión también se abordaron los últimos acontecimientos regionales, en particular el alto el fuego en la fraternal República del Líbano», indicó el ministerio.
En un comunicado aparte, el ministerio señaló que las delegaciones técnicas iraní y estadounidense siguen reunidas, y que las reuniones se celebran «en diferentes contextos» y con la participación de mediadores para garantizar su continuidad, ya sea en Doha o en cualquier otro lugar.
El ministerio añadió que «actualmente no hay reuniones de alto nivel entre las partes iraní y estadounidense» en curso.
Hace 23 horas
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirma haber desarticulado una célula de separatistas que intentaba entrar en el noroeste del país para llevar a cabo «actos de sabotaje y terrorismo».
El IRGC señaló que puso en marcha la operación tras conocer que el grupo había entrado en las zonas fronterizas del noroeste de Irán, según un comunicado citado por la agencia de noticias semioficial Tasnim.
Los seis miembros de la célula separatista cayeron en una emboscada y resultaron muertos, según se indicó.
Varios grupos separatistas armados operan en las regiones periféricas de Irán.
En abril, el presidente de EE. UU., Donald Trump, admitió que Washington había intentado enviar armas a los manifestantes iraníes a través de intermediarios kurdos durante las protestas nacionales de diciembre y enero. Trump acusó a los grupos kurdos de quedarse con las armas para sí mismos, lo cual estos han negado rotundamente.
Irán exporta 50 millones de barriles de crudo tras el levantamiento del bloqueo por parte de EE. UU.
Hace 23 horas
Irán ha exportado 50 millones de barriles de petróleo crudo desde que Estados Unidos levantara su bloqueo naval sobre las exportaciones energéticas del país, según la empresa de seguimiento de petroleros TankerTrackers.com.
Esta cifra equivale a aproximadamente 1,66 millones de barriles al día en junio de 2026, según indicó la empresa en una publicación en X.
TankerTrackers.com añadió que la mayoría de los demás países de la región se mantienen muy por debajo de los niveles de exportación previos a la guerra.
El bloqueo se levantó en virtud del memorándum de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán el 17 de junio, tras lo cual el Tesoro de EE. UU. emitió una autorización de 60 días que permite la producción y venta de crudo iraní hasta el 21 de agosto.