MISCELÁNEA 24/7/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Sin alternativas a Ormuz.
2. El coste de la guerra para Rusia y Ucrania.
3. El cambio político-militar en Ucrania.
4. Movilización de la GenZ en India.
5. La IA no parece aumentar la productividad.
6. Los problemas para la desdolarización.
7. Dos visiones del Mundial.
8. Balibar sobre el eurocomunismo italiano.
9. Resumen de la guerra en Irán, 23 de julio.

1. Sin alternativas a Ormuz.

De nuevo desde The Cradle, un artículo sobre la falta de alternativas al Estrecho de Ormuz. Más, si se cierra también Bab el Mandeb, claro.

https://thecradle.co/articles/no-route-around-hormuz-why-west-asias-pipeline-alternatives-fall-short

No hay ruta alternativa al estrecho de Ormuz: por qué las alternativas de oleoductos en Asia Occidental se quedan cortas

La prisa por eludir el estrecho de Ormuz nos lleva de nuevo al mismo problema: todas las rutas alternativas siguen estando a merced de la guerra, de otros puntos estratégicos clave o de disputas políticas.

Hussein Askary

23 de julio de 2026

«La única alternativa al estrecho de Ormuz es el estrecho de Ormuz».

Esta contundente valoración, ofrecida por un experto iraquí en una entrevista reciente, pone de manifiesto la principal debilidad de la prisa por reactivar antiguos proyectos de oleoductos y promover otros nuevos en toda Asia Occidental. Desde que Irán cerró de hecho el estrecho de Ormuz tras el inicio de la segunda guerra contra este país por parte de Israel y EE. UU. en febrero de 2026, la región se ha visto inundada de propuestas de rutas alternativas para la exportación de petróleo.

Washington ha impulsado estos planes, mientras que varios gobiernos han presentado oleoductos inactivos o sin terminar como soluciones estratégicas. Sin embargo, cuanto más se analizan la geografía, los mercados, los costes, la capacidad y la seguridad, más claro resulta que la mayoría de estos proyectos no pueden sustituir a Ormuz.

Incluso si el petróleo elude el estrecho, sigue enfrentándose al punto de estrangulamiento rival de Bab al-Mandab, donde las fuerzas armadas alineadas con Ansarallah han declarado un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí y han atacado petroleros saudíes.

Estos costosos desvíos seguirán siendo vulnerables a menos que mejore la seguridad en el propio Golfo Pérsico. Hasta que termine la guerra contra Irán y se establezca una arquitectura de seguridad regional inclusiva, los misiles y drones iraníes y yemeníes podrán alcanzar los oleoductos y las terminales de carga construidos para eludirlos.

Asia sigue dependiendo de Ormuz

La primera razón es sencilla. El estrecho de Ormuz es la salida natural del sistema energético del Golfo. En 2024, el flujo de petróleo a través del estrecho ascendió a una media de unos 20 millones de barriles al día (bpd), lo que supone aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de hidrocarburos líquidos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) lo describe como uno de los puntos de estrangulamiento más importantes del mundo para el tránsito de petróleo.

La mayor parte de este petróleo no se dirige hacia el oeste. Alrededor del 80 % del petróleo que transita por Ormuz tiene como destino Asia, siendo China, la India, Japón, Corea del Sur y otras economías asiáticas los principales compradores. La tendencia es aún más clara en el caso del gas natural licuado (GNL).

La Administración de Información Energética de EE. UU. estimó que el 83 % del GNL que transitó por Ormuz en 2024 se destinó desde los exportadores del Golfo Pérsico a los mercados asiáticos, especialmente a China, la India y Corea del Sur.

Esta realidad del mercado es importante porque muchas de las alternativas propuestas alejan el petróleo de sus principales clientes. Los oleoductos hacia el Mediterráneo, el Mar Rojo o el Levante pueden parecer útiles en un mapa, pero a menudo alejan el crudo del Golfo de Asia en lugar de acercarlo a ella.

Desde el punto de vista comercial, construir infraestructuras de miles de millones de dólares para transportar petróleo hacia el oeste, solo para redirigirlo por mar hacia los mercados asiáticos, resulta ineficiente. Si el estrecho de Ormuz está abierto, la ruta directa sigue siendo más barata y rápida. Si se cierra debido a una guerra, el problema subyacente no es la falta de oleoductos, sino el colapso de la seguridad regional.

Rutas antiguas, disputas sin resolver

Las opciones de oleoductos más antiguas ilustran este punto. El oleoducto Kirkuk-Baniyas transportaba en su día petróleo iraquí a través de Siria hasta el Mediterráneo. Construido a principios de la década de 1950, tenía un auténtico valor estratégico en su época, pero ha permanecido prácticamente inactivo desde que resultó dañado durante la invasión de Irak liderada por EE. UU. en 2003. Washington respalda ahora los esfuerzos por reactivar la ruta, y se espera que las empresas estadounidenses desempeñen un papel en ello. Sin embargo, el proyecto aún requiere una reconstrucción a gran escala y años de trabajo antes de que pueda ofrecer una capacidad de exportación significativa.

Las estimaciones para una restauración completa y una ampliación hasta unos 700 000 barriles diarios alcanzan los 8 000 millones de dólares. No puede dar respuesta a una crisis inmediata en Ormuz y, si se restablece la paz regional antes de su finalización, la viabilidad comercial de su reactivación se debilita considerablemente.

El oleoducto Irak-Turquía se enfrenta a un problema diferente, pero igualmente grave: la política. La ruta que atraviesa la región del Kurdistán hasta el puerto mediterráneo turco de Ceyhan se vio interrumpida en repetidas ocasiones por disputas entre Bagdad, el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG), Ankara y las empresas petroleras internacionales.

Un laudo arbitral de 2023 en contra de Turquía por exportaciones kurdas no autorizadas provocó un cierre de dos años y medio. Los flujos se reanudaron en septiembre de 2025 y las exportaciones han continuado, pero el trazado sigue dependiendo de frágiles acuerdos sobre contratos, pagos, autoridad federal y reparto de ingresos.

Su capacidad limitada y su vulnerabilidad política le impiden convertirse en un sustituto estructural del transporte marítimo, que normalmente transporta una gran parte del petróleo que se transporta por mar en todo el mundo.

El oleoducto iraquí en Arabia Saudí, conocido como IPSA, es otro ejemplo de nostalgia estratégica. Construido en la década de 1980 durante la guerra entre Irán e Irak, fue diseñado para transportar crudo iraquí desde la región de Basora hasta el mar Rojo.

Dejó de funcionar tras la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, y Arabia Saudí lo expropió en 2001. Por lo tanto, la reapertura del oleoducto requeriría un acuerdo político entre Arabia Saudí e Irak sobre la propiedad y el control, así como una importante evaluación técnica tras décadas de desuso. En otras palabras, el IPSA no es una alternativa viable; se trata de un problema diplomático y de ingeniería disfrazado de solución.

El oleoducto Basora-Aqaba propuesto es aún más controvertido. Su objetivo anunciado es transportar el petróleo iraquí desde el sur de Irak hasta el puerto jordano de Aqaba, en el mar Rojo, sin pasar por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, ha suscitado intensas objeciones dentro de Irak debido a su coste previsto, a la incertidumbre sobre su financiación y a su cuestionable valor estratégico.

Dado que gran parte del crudo iraquí se vende a clientes asiáticos, enviarlo hacia el oeste, a Aqaba, añadiría distancia y complejidad en lugar de resolver el problema básico del mercado. El oleoducto también acercaría las exportaciones iraquíes a otra zona de inestabilidad, incluida la esfera militar israelí y el entorno de seguridad más amplio del mar Rojo.

Una ruta alternativa que se limite a cambiar un riesgo de seguridad por otro no es una solución. Las graves presiones fiscales de Irak también dejan a Bagdad en una posición poco favorable para financiar un proyecto tan costoso, mientras que es poco probable que los inversores internacionales lo acepten sin sólidas garantías políticas y de seguridad.

Rutas alternativas dentro del alcance de los misiles

Las rutas alternativas existentes de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos son más fiables, pero siguen siendo limitadas. El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, o «Petroline», transporta crudo desde la región petrolera oriental hasta Yanbu, en el mar Rojo. El oleoducto de crudo de Abu Dabi, de los Emiratos Árabes Unidos, transporta petróleo desde Habshan hasta Fujairah, en el golfo de Omán.

Estos sistemas reducen la dependencia de Ormuz por parte de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos y se han convertido en importantes activos para la seguridad energética nacional. Sin embargo, no pueden sustituir al estrecho para la región en su conjunto. Aportan poco a Kuwait, Catar, Baréin, Irán o a la mayor parte de las exportaciones iraquíes, y no resuelven el problema del GNL, especialmente la dependencia de Catar respecto a Ormuz.

La AIE estima que solo se dispone de una capacidad excedentaria en los oleoductos de entre 3,5 y 5,5 millones de barriles diarios para eludir el estrecho. Ni Yanbu ni Fujairah son inmunes a los ataques; los conflictos regionales ya han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los puertos, los petroleros y las infraestructuras energéticas.

Los oleoductos de emergencia no pueden resolver

Por eso el debate sobre los gasoductos alternativos resulta engañoso. Trata el cierre de Ormuz como un rompecabezas logístico, cuando se trata principalmente de una crisis política y de seguridad. Si el Golfo Pérsico sigue militarizado e inestable, ninguna red de gasoductos podrá proteger plenamente las exportaciones.

Los gasoductos atraviesan territorio vulnerable, dependen de acuerdos políticos y desembocan en puertos que también pueden verse amenazados. Sin embargo, si mejora la seguridad en el Golfo, es casi seguro que Ormuz volverá a abrirse, ya que ello beneficia tanto a los productores como a los consumidores asiáticos.

Una vez que eso ocurra, la justificación comercial de muchos oleoductos alternativos se desvanecerá. ¿Por qué gastar decenas de miles de millones de dólares duplicando una ruta natural con una capacidad inigualable y acceso directo a los principales compradores?

La conclusión más honesta es que los oleoductos alternativos pueden ofrecer una resiliencia limitada para los Estados individuales, pero no constituyen un sustituto estratégico de Ormuz. Son costosos, lentos, políticamente frágiles, geográficamente ineficientes y, en algunos casos, obsoletos antes incluso de que comience su construcción.

La respuesta a la crisis es un acuerdo de seguridad que mantenga abierto el Golfo Pérsico, impida los ataques a la navegación y restablezca el comercio normal a través del estrecho.

En el marco de dicho acuerdo, el petróleo y el GNL seguirían fluyendo principalmente hacia Asia por la ruta más directa y económica. Ormuz seguirá siendo indispensable, mientras que los grandes proyectos de gasoductos alternativos no son más que costosas pólizas de seguro contra una crisis que solo la diplomacia y la paz regional pueden resolver.

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2. El coste de la guerra para Rusia y Ucrania.

Una visión de la guerra en Ucrania de Lily Lynch, que, a mi juicio, a pesar de una pátina de objetividad, es demasiado optimista respecto a la situación de Ucrania.

https://newleftreview.org/sidecar/posts/costs-of-war

Los costes de la guerra

Lily Lynch

23 de julio de 2026

El discurso de Volodymyr Zelenskyy en el Foro de la Industria de Defensa de la OTAN, celebrado en Ankara a principios de este mes, fue un himno a la guerra con drones. Los drones, proclamó el presidente ucraniano, habían anunciado «cambios revolucionarios en la propia naturaleza de la guerra», tan significativos como la ametralladora en la Primera Guerra Mundial o como el tanque moderno en la Segunda. La «revolucionaria» tecnología de los drones había permitido a Ucrania aumentar drásticamente el número de bajas rusas, interceptar los UAV Shahed de Rusia y alcanzar objetivos tan lejanos como Siberia. Los recientes ataques habían logrado oscurecer los cielos de Moscú y golpear refinerías de petróleo situadas a 2.700 km de distancia, en Omsk. El país se había transformado en una «superpotencia de los drones», en palabras del Atlantic Council. Antes de 2022, solo había siete fabricantes nacionales de drones; hoy en día, hay más de 500. Y ahora, a medida que se levantan las restricciones a la exportación de drones, Ucrania pronto los venderá al resto del mundo.

El principal artífice de que los drones ocupen un lugar central en el esfuerzo bélico de Ucrania ha sido Mykhailo Fedorov, un carismático hombre de 35 años, ahora exministro de Defensa. Este prodigio tecnológico, objeto de gran expectación, se ha ganado un gran número de seguidores tanto entre los liberales patriotas de su país como entre los atlantistas de Occidente. Ha contribuido a promocionar a Ucrania como una especie de «nación de start-ups»: una potencia industrial de defensa de alta tecnología forjada en la guerra. Con apenas treinta y pocos años, fue nombrado ministro de Transformación Digital, cargo en el que se encargó de la iniciativa «el Estado en un smartphone», que trasladó los servicios públicos a una aplicación financiada por la USAID llamada Diiya. Aunque es muy querido por el círculo de ONG liberales, Fedorov —respaldado por Palantir— también ha aprendido a hablar el lenguaje del «MAGA»; en enero, anunció el objetivo de su ministerio de matar a 50 000 rusos al mes, explicando que ello «haría que el coste de la guerra para Rusia fuera insostenible, forzando así la paz mediante la fuerza».

En las semanas previas a la cumbre de la OTAN, los medios occidentales afirmaron que Ucrania había cambiado el rumbo de la guerra a su favor. Rusia estaba en apuros. La narrativa recordaba a la «contraofensiva de primavera» de 2023, tan publicitada en los medios occidentales: una supuesta ofensiva ucraniana en el campo de batalla que nunca llegó a materializarse del todo y que costó decenas de miles de vidas. En Ankara, el último giro de los acontecimientos se atribuyó a las capacidades tecnológicas de Ucrania en materia de drones, a su próspera industria de defensa y a su joven y innovador liderazgo, que, al parecer, dirigía el país no tanto como un Estado postsoviético, sino más bien como una start-up de Silicon Valley.

Sin embargo, apenas una semana después, esta historia optimista comenzó a desmoronarse. Zelenskyy destituyó de forma abrupta a Fedorov, una medida que dejó a muchos furiosos y con sensación de traición. Los partidarios de Fedorov respondieron arremetiendo contra Zelenskyy en las redes sociales y concentrándose en Kiev, Leópolis y Odesa, con pancartas en las que se leían mensajes como «No toquen a Fedorov» y «Dejen de sabotear la victoria». Los partidarios de Ucrania en Occidente tampoco ocultaron su oposición a la decisión. «Despedir a Fedorov, uno de los ministros más inteligentes, competentes e innovadores de toda Europa, es una de las cosas más estúpidas que ha hecho Zelenskyy», escribió el expresidente de Estonia, Toomas Hendrik Ilves, en X. Se formó un consenso entre los comentaristas atlantistas: Zelenskyy se había puesto del lado de sus generales «soviéticos» escleróticos —en particular, del comandante en jefe de origen ruso Oleksandr Syrskyi— en contra de un joven reformista enérgico. Tras varios días de virulentas reacciones, Zelenskyy respondió destituyendo también a Syrskyi.

La decisión de destituir a Fedorov sacó a la luz pública una crisis política ucraniana que se estaba gestando en silencio. En Ankara, los responsables de la OTAN se empeñaban en presentar a Rusia —y solo a Rusia— como el país que se encontraba en una situación política y económica desesperada. En una sesión informativa, escuché a un alto funcionario de la OTAN hablar de posibles tensiones dentro de la élite política rusa. En estos días, dijo, miran por la ventana y ven refinerías de petróleo en llamas a causa de los ataques con drones ucranianos. Esto, afirmó, debe de estar teniendo un efecto psicológico, y era probable que el resentimiento hacia Putin estuviera aumentando. Una fractura podría producirse en cualquier momento. La economía rusa, por su parte, se encontraba «en el peor estado en el que ha estado en décadas». Enumeró una letanía de estadísticas sombrías: el déficit federal era ahora 2,3 veces mayor que en el mismo periodo del año anterior; el 70 % del gasto económico correspondía a partidas relacionadas con la seguridad, lo cual se producía a expensas de la economía ordinaria y sería «muy difícil de revertir». Y, a pesar del aumento de los precios del petróleo debido a la guerra contra Irán, Rusia aún tendría que recortar el gasto no militar en un 10 % este año.

Según se informaba, Rusia también estaba obteniendo malos resultados en el campo de batalla y cualquier avance que lograra conllevaba un coste enorme. Según las estimaciones del funcionario de la OTAN, entre 1,3 y 1,5 millones de rusos habían perdido la vida en la guerra, y entre 30 000 y 35 000 rusos morían ahora cada mes. El ejército «recurría cada vez más a reclusos, ciudadanos endeudados y extranjeros» para completar sus filas. Las ganancias territoriales de Rusia también habían sido «mucho menos constantes» en los últimos meses: al parecer, sus fuerzas avanzaban ahora a un ritmo de tan solo 3,79 km² al día, frente a los 16 km² registrados el año pasado. Otra estadística macabra que se destacó en la cumbre fue la supuesta esperanza de vida media de un soldado ruso: gracias a los drones de Ucrania, según me informaron, el recluta ruso medio solo sobrevivía entre 20 y 30 minutos en el frente.

Al escuchar todo esto, pensé en lo que había oído sobre la vida en Rusia. Sin duda, era consciente del creciente sufrimiento provocado por la guerra. Sabía que ahora había escasez de gasolina en algunas partes del país —aunque en parte se debe a factores estacionales— y que esto había supuesto largas esperas frente a las gasolineras. Mientras que antes la mayoría de los rusos habían vivido la guerra como un conflicto lejano —del que solo tenían noticia a través de las redes sociales o la televisión—, los ataques con drones contra las refinerías de petróleo rusas habían llevado la guerra a sus hogares. Sin embargo, la idea de que esto provocaría inevitablemente una importante reacción antigubernamental no acababa de cuajar. Incluso han aparecido vídeos en las redes sociales rusas en los que se ve a gente bebiendo y bailando mientras esperaban en largas colas para repostar. Como señaló un comentarista: «El coronavirus nos dividió, pero la escasez de gasolina nos unió». Los problemas internos eran muy reales y estaban empeorando, pero los rusos parecían estar capeándolos, al menos por el momento. Desde hacía años se vaticinaba el colapso inminente de la economía rusa, pero todas esas predicciones habían quedado en nada.

Las encuestas realizadas en el interior de Rusia también apuntan a una situación más estable que la descrita en la cumbre de la OTAN. Los expertos en Rusia siempre advierten a los lectores que se muestren escépticos ante las encuestas realizadas en el país, pero, aun así, los resultados sugieren que, al menos, algunos de los pronósticos más graves podrían ser exagerados. Según una encuesta realizada por el centro independiente Levada Center, la popularidad de Putin está, efectivamente, en declive, pero en mayo, hasta un 79 % de los rusos encuestados seguía afirmando que aprobaba su gestión. Solo el 15 % dijo que la desaprobaba. En la misma encuesta, el 74 % de los rusos afirmó que apoyaba las acciones de su país en Ucrania. (Aun así, alrededor del 60 % de los rusos manifestaron que estaban a favor de las negociaciones de paz para poner fin a la guerra, y solo el 30 % afirmó que deseaba continuar luchando). Incluso teniendo en cuenta un cierto grado de autocensura en tiempos de guerra, estas cifras no apuntan precisamente a un cataclismo inminente.

Pero la pregunta que más me inquietó a lo largo de la cumbre fue: ¿qué ocurre con Ucrania? La evaluación de la posición de Rusia en la guerra incluyó una serie de criterios: un análisis de la situación en el frente interno, las fracturas entre la élite política, la economía y la demografía de sus soldados. Sin embargo, la posición de Ucrania se describió basándose en un único indicador esperanzador: su éxito en la guerra con drones.

Según una reciente encuesta de Gallup (que pasó prácticamente desapercibida en la prensa occidental), los ucranianos se muestran incluso menos entusiastas que los rusos a la hora de librar esta guerra. Menos de uno de cada cuatro adultos (el 24 %) afirma que Ucrania debería seguir luchando hasta ganar la guerra, mientras que el 66 % sostiene que Ucrania debería intentar negociar el fin de la guerra lo antes posible. Y aunque los responsables de la OTAN se mostraron ansiosos por hacer alarde en Ankara de las asombrosas cifras de bajas de Rusia, naturalmente se habló mucho menos de los fallecidos de Ucrania —a menos que pudieran presentarse en términos de una «proporción de bajas» favorable frente a Rusia. Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington (que recibe financiación del Gobierno de EE. UU., Lockheed Martin y la OTAN, entre otros), el ejército ucraniano ha sufrido entre 125 000 y 150 000 bajas mortales. Sin embargo, hay quien cree que la cifra real es mayor.

Mientras los responsables de la OTAN buscan fisuras en la matriz del Kremlin, en Ucrania hay motivos de preocupación de sobra. Además de la ruptura entre Fedorov y la cúpula militar, un «espectacular» escándalo de corrupción ha salpicado a miembros del círculo más cercano a Zelenskyy, y parte de este caso se refiere a la corrupción en la adquisición de drones. Mientras tanto, el «estancamiento estable» de la economía ucraniana también se asienta sobre cimientos relativamente frágiles: el apoyo continuado de los socios occidentales. A menudo, en la cobertura occidental sobre la guerra se omite la brutal realidad económica de la vida cotidiana en Ucrania: el número de ucranianos que viven por debajo del umbral de subsistencia ha aumentado drásticamente durante la guerra; aunque los rusos han sufrido inconvenientes en este conflicto, la mayoría no se ha enfrentado a la misma devastación material.

Las fuerzas armadas ucranianas podrían encontrarse en una situación aún peor que la de sus adversarios rusos. Es posible que la transición a una estructura de mando basada en cuerpos de ejército, llevada a cabo el año pasado, haya alineado a Ucrania con los estándares de la OTAN, pero ninguna reestructuración, por muy profunda que sea, puede cambiar los fundamentos. La edad media de un soldado ucraniano es ahora de 45 años. La movilización sigue siendo un problema persistente. Una de las razones aducidas para la destitución de Fedorov fue su incapacidad para solucionar este problema (siempre partidario de las soluciones tecnológicas, Fedorov habría presionado, según se informa, a favor de una «digitalización» de la movilización). La brutal práctica de la «busificación» —mediante la cual se arrastra a los hombres en edad de alistamiento de la calle— sigue despertando repulsa. Surgen con regularidad informes sobre hombres reclutados a la fuerza que son golpeados o asesinados. Como era de esperar, Ucrania está sufriendo una crisis de deserciones. Aunque las cifras exactas se clasificaron como confidenciales el año pasado, en enero, Fedorov afirmó que 200 000 soldados ucranianos se habían ausentado sin permiso.

Puede que las fuerzas armadas rusas estén repletas de convictos y deudores, pero aún no han tenido que recurrir al reclutamiento obligatorio, mientras que el bando ucraniano está compuesto en parte por hombres de mediana edad que no desean combatir. Ucrania también depende cada vez más de combatientes extranjeros; mientras que Rusia ha reclutado a africanos desamparados para que sirvan de carne de cañón, Ucrania emplea ahora a miles de reclutas procedentes de Colombia, Brasil y diversos países europeos, designados como «voluntarios» para eludir las leyes contra el mercenariado. Y sigue existiendo el problema fundamental de la enorme asimetría: Rusia sigue superando a Ucrania en número de efectivos. Ucrania ha intentado compensar esta diferencia con drones, pero esto solo ha logrado ralentizar el ritmo de los avances rusos.

La imagen de una Ucrania llena de liberales patriotas ansiosos por librar una guerra de alta tecnología hasta el colapso total de Rusia es una ficción. En realidad, la mayoría tanto de rusos como de ucranianos desea que se negocie para poner fin a la guerra de inmediato. Solo una minoría quiere seguir luchando hasta que se alcancen los objetivos más maximalistas de su bando. Sin la propaganda de una revolución tecnológica impulsada por jóvenes en el ámbito de los drones de guerra, Ucrania se encuentra en una situación notablemente similar a la de Rusia: dos países que se precipitan hacia el olvido demográfico, en un conflicto dirigido por una élite política especuladora y librado, en parte, por personas renuentes, coaccionadas, extranjeras y de edad avanzada. En la cumbre de la OTAN, sin embargo, la alianza siguió promoviendo su imagen de Ucrania, fabricada por los servicios de relaciones públicas, mediante estadísticas selectivas y una cortés confusión de conceptos.

Este ensayo ha contado con el apoyo del Instituto Alameda.

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3. El cambio político-militar en Ucrania.

En una visión bastante diferente a la de Lynch, basada principalmente en fuentes rusas, Poggi ve así la reciente crisis político-militar en Ucrania.

https://www.lantidiplomatico.it/dettnews-le_dispute_ministeriali_a_kiev_e_la_stella_cadente_di_zelensky/45289_68218/

Las disputas ministeriales en Kiev y la estrella en decadencia de Zelensky

por Fabrizio Poggi para el AntiDiplomatico

23 de julio. Ha transcurrido poco más de un mes desde la cumbre del G7 en Evian y quedan menos de dos semanas para la cumbre de los «voluntariosos» en París, presentada pomposamente como «coalición antibalística»; dos citas en las que el golpista nazi al frente de Kiev, Volodímir Zelenski, fue recibido, como de costumbre, como el «querido amigo», a quien se trata de tú y se presenta como «ejemplo de defensa de los valores europeos y occidentales». Apenas unas pocas semanas, que, sin embargo, parecen años, si se comparan con la frialdad con la que hoy los portavoces de las élites euroatlánticas, representadas por los principales medios de comunicación británicos y estadounidenses —las propias élites, por el momento, mantienen un perfil bajo—, critican duramente al mismo Zelenski, acusado de poner en peligro lo que hasta ahora se presentaba como una espectacular «victoria» sobre Rusia lograda al son de «enjambres de drones».

El asunto es conocido y lleva ya dos semanas en marcha: una reorganización del Gobierno decidida con el objetivo principal de destituir al ministro de Defensa, Mikhail Fëdorov, al que, según todas las pruebas, se le acusa de apoyar a un consorcio industrial-militar distinto del que actualmente lleva la delantera en la carrera multimillonaria por los contratos de guerra; inmediata «majdan de los carteles» de la «mejor juventud», financiada por ONG euroatlánticas, para exigir la reincorporación del ya exministro y, en su lugar, destituir al comandante en jefe Aleksandr Syrskij, defensor, según dicen, de una conducción de la guerra con «métodos soviéticos», en contraposición a la «mentalidad innovadora» juvenil de Fëdorov; victoria parcial de los «manifestantes con carteles», que no consiguen la reincorporación de su querido «piloto de drones», pero a cambio logran la dimisión de Syrskij y el nombramiento en su lugar del exgeneral de brigada Mikhail Drapatyj. Al «general carnicero» le sustituye el «general del fracaso», escriben los «maliciosos» observadores rusos que, por otra parte, se dividen entre quienes consideran que el nombramiento del nuevo comandante supone una ventaja para las fuerzas rusas y quienes, por el contrario, señalan su relativa peligrosidad. Los primeros destacan, obviamente, sus repetidas derrotas en el campo de batalla, que se remontan a los primeros meses de la agresión ucraniana contra las Repúblicas del Donbás, con las derrotas de Debaltsevo e Ilovajsk, cuando Drapatyj, en realidad, era un simple comandante de batallón que, como auténtico terrorista a las órdenes del entonces presidente Petro Poroshenko, no había dudado en masacrar a decenas de civiles en Mariúpol en 2014, hasta tal punto que Rusia lo busca acusado de crímenes de guerra.

Los segundos, por el contrario, destacan su experiencia sobre el terreno, como «militar de pura cepa», acostumbrado a la práctica del frente, a diferencia de su predecesor, encerrado en las oficinas del Estado Mayor. «Un general que se ha distinguido en la guerra y que la conoce bien es un adversario muy difícil», advierte el bloguero Yuriy Podolyaka; mientras que el corresponsal de guerra Aleksandr Sladkov considera que, en cualquier caso, el nombramiento de Drapatyj no ayudará a las fuerzas ucranianas, que ya se encuentran al borde del abismo. El voluntario Vladimir Romanov recuerda que, en el cerco de Debaltsevo, Drapatyj abandonó a sus tropas y huyó a bordo de un minibús. Sea como fuere, Zelenskij parece haber satisfecho solo la mitad de las peticiones de los «cartelistas», afirma el observador Vladislav Šughirin: no ha reintegrado a Fëdorov, concediendo «un hueso al Majdan, en la persona del fiel Syrskij, apartado porque se le consideraba superfluo». Al mismo tiempo, Zelenskij ha ofrecido a Fëdorov un cargo como viceprimer ministro «responsable del desarrollo tecnológico»; pero, por el momento, no parece haber habido respuesta y el asesor presidencial Dmitrij Litvin ha declarado que Fëdorov y Zelenskij continuarán las negociaciones: es decir, prosigue la negociación sobre los flujos de caja en la industria bélica y todo depende de qué parte del pastel esté dispuesto a ceder Zelenskij al declarado «agente de Palantir». En opinión del coronel ruso retirado Aslán Nakhushev, la situación en las altas esferas de Kiev resulta ventajosa para Rusia: el comandante en jefe es una figura secundaria y, al destituir a Syrskij, Zelenskij simplemente intenta apaciguar la oleada de protestas. Para Rusia, la destitución de Syrskij es «algo excelente. Una desorganización relativa es inevitable… El Ministerio de Defensa volverá a repartirse el dinero, con todos los momentos divertidos que ello conlleva».

En contraposición a las declaraciones de Litvin, «Ukrainskaya Pravda» escribe, por su parte, que Fëdorov ha rechazado la oferta de Zelenskij, y la agencia RBK-Ukraina informa de una intensificación de la lucha entre facciones políticas en Kiev. Dentro de las propias Fuerzas Armadas se teme que la situación provoque una escisión en el ejército: «Había una facción descontenta que quería la dimisión del comandante en jefe. Existe el riesgo de que su sustitución pueda dar lugar a una purga de todos aquellos que han trabajado con Syrskij. Y esto podría tener consecuencias desastrosas para el ejército en su conjunto», afirma un oficial anónimo.

El director del sitio web «Censor» y comandante de una unidad de drones ucraniana, Yuriy Butusov (por cierto: partidario de Petro Poroshenko, rival de Zelenskiy y aliado táctico de la cúpula de Soros), sostiene que el conflicto en el que se vio envuelto el destituido Fëdorov se debe principalmente a una disputa por el acceso a flujos financieros multimillonarios.

Está claro, afirma Butusov, que el conflicto, interpretado por los «cartelistas» como una lucha entre un «soviético» y un «tecnócrata reformista», no se debe en realidad a enfoques diferentes de la guerra, «de lo contrario no habrían destituido tanto al ministro como al comandante en jefe de forma tan repentina y simultánea, dejando al ejército sin sucesión ni traspaso de poder alguno. El conflicto no era entre Fëdorov y Syrskij a título personal… el conflicto gira en torno a quién distribuiría los 40 000 millones de euros de financiación europea… y la única figura que determina dicha distribución es el ministro de Defensa».

Según el exasesor presidencial Aleksej Arestovic, Fëdorov «es peligroso para el ejército en su estado actual… los principios que profesa son destructivos para las fuerzas armadas». Pero, sobre todo, «a Occidente no le importa en absoluto quiénes sean nuestro comandante en jefe y nuestro ministro de Defensa, porque la estrategia frente a Rusia se sitúa tres niveles por encima de los nombres concretos del comandante en jefe y del ministro de Defensa. Su tarea consiste en garantizar un cierto nivel medio de disuasión, que se llevará a cabo de una forma u otra bajo un determinado comandante en jefe, sistema o ministro de Defensa». Las protestas actuales difieren de las del año pasado en apoyo de la NABU, una estructura introducida por Occidente para que las empresas occidentales pudieran desarrollar su actividad; hoy, en cambio, a Europa no le importa quién sea el ministro de Defensa o el comandante en jefe: «tienen algunas pequeñas preocupaciones, por ejemplo, respecto a las perspectivas de los proyectos conjuntos del Ministerio de Defensa, como los drones, los sistemas de defensa aérea, etcétera. Pero sabemos que se llevarán a cabo independientemente de quién sea el comandante en jefe y el ministro de Defensa».

En una entrevista concedida a Moskovskij Komsomolets, el exoficial del ejército estadounidense Stanislav Krapivnik se pregunta si Mikhail Drapatyj será capaz de influir en el desarrollo de las operaciones militares y si el siniestro apodo de «general del fracaso» resultará profético; de hecho, muchos militares ucranianos lo consideran responsable de la pérdida de la cabeza de puente de Kursk y de la brecha abierta por los rusos en el sector de Pokrovsk-Konstantinovka. Como comandante de las Fuerzas Terrestres, también se vio envuelto en un escándalo por un ataque a un campo de entrenamiento ucraniano en la región de Dnepropetrovsk, en la primavera de 2025. El corresponsal de guerra Aleksandr Kots recuerda que Drapatyj no logró mantener las posiciones estratégicas de Velikaja Novoselka y Kurakhovo, lo que aceleró el avance ruso hacia Pokrovsk: «No diría que sea un comandante de gran talento… Ha obtenido algunos éxitos, debidos más a los errores del enemigo que a su habilidad estratégica, y ha sufrido duras derrotas». En general, los cambios de personal en el ejército ucraniano en medio de intensos combates podrían resultar muy costosos para el enemigo, afirma Kots.

En Ucrania, según Krapivnik, la CIA, el MI6 y el Mossad son como las tres cabezas del «Dragón Gorynyc», en una lucha constante por el poder. Zalužnij, de tendencia pro-británica, fue destituido porque se había convertido en una figura demasiado pública y aspiraba a convertirse en el rival de Zelenskij, un títere de los estadounidenses, que no quieren competidores para su protegido. Syrskij, por su parte, era más sumiso, ejecutaba todas las órdenes de los estadounidenses y seguía sus tácticas, lo que condujo a los fracasos de Ucrania y de las unidades de la OTAN implicadas en el conflicto. En definitiva, Syrskij, «que obedecía incluso las órdenes más insensatas, se ha convertido en un cómodo chivo expiatorio». En cuanto a Drapatyj, al margen de sus «hazañas» terroristas en el Donbás, «ser un buen comandante de batallón o incluso de división es una cosa, pero comandar todo el ejército es otra muy distinta», afirma Krapivnik. De hecho, el papel de comandante en jefe no es puramente militar; también es político, por lo que surge la pregunta de si Drapatyj posee «la experiencia y la inteligencia necesarias para ser también un político. No solo tendrá que conciliar los intereses de las distintas facciones y motivar a los militares al máximo nivel, sino también definir una postura a instancias de los estadounidenses y los británicos, que controlan absolutamente todo en Ucrania… los oficiales ucranianos son meros ejecutores; no planifican ni controlan nada; se limitan a cumplir lo que sus superiores occidentales les ordenan hacer».

La cuestión es que los «manifestantes de cartón» no son «gente corriente», sino miembros activos de diversas ONG financiadas por la UE, y Occidente exige a Zelenski no solo la dimisión de Syrski, sino sobre todo el regreso de Fëdorov, dando a entender que la desobediencia acarreará graves consecuencias, escribe Dmitri Bavyrin en RIA Novosti. El jefe de la junta es duramente criticado por los medios de comunicación atlánticos, algo que no ocurría desde la época en que intentó poner bajo control la NABU y la SAP, estructuras infiltradas en Ucrania para controlar a sus élites. Y resulta significativo, observa RIA, que quienes se han mostrado más preocupados por Fëdorov sean precisamente quienes más odian a Rusia: los banderistas, los británicos (The Times, por ejemplo), los halcones afiliados al complejo militar-industrial estadounidense y el sector rusófobo de la intelectualidad francesa. Y las descripciones que hacen del dimitido aclaran por qué todos lo querían: logró presentarse como «el hombre que cambió el rumbo del conflicto» y «asestó un duro golpe a Moscú». Según Fëdorov, habría sido precisamente él quien garantizó las victorias tecnológicas de los ucranianos frente a los moscovitas, mientras que el comandante en jefe es responsable de todo lo que va mal en las Fuerzas Armadas: los reclutadores de los distritos están a las órdenes de Syrskij y los «ataques de carne» son una táctica de Syrskij. Pero esto, afirma Bavyrin, es obviamente una tontería: no existen «tácticas de Syrskij», sino las tácticas de Zelenskij.

Más allá de los aspectos puramente militares, existen motivos controvertidos para la destitución de Fëdorov y Syrskij, a pesar de que el primero siempre se haya presentado como autor de las «victorias» en la retaguardia rusa.

En EE. UU. se considera que Fëdorov intentó apartar de la producción bélica a aquellos en cuyas manos se concentra ahora el poder: amigos y conocidos de Zelenskij. Esta parece ser la verdad, pero no toda. Es evidente que Zelenskij está celoso, ya que, a ojos de Occidente y de Ucrania, debería ser él, y no su antiguo «experto en marketing en redes sociales», Fëdorov, quien «ha cambiado el rumbo del conflicto».

Pero Occidente no está en absoluto preocupado por las bajas ucranianas: necesita un panorama claro y Fëdorov se lo ha proporcionado; pero el hecho es que en Kiev solo puede brillar una estrella: Zelenskij. Lo que al inicio del conflicto con Fëdorov había surgido como simple envidia, parece haberse transformado en paranoia con el despido de Syrskij: los protectores, los grupos de presión y los financiadores de Ucrania prefieren a Fëdorov antes que a Zelenskij y depositan en él, y no en el presidente, sus esperanzas de infligir daños a Rusia.

En pocas palabras, han elegido al sucesor de Zelenskij y la táctica de colocar en puestos destacados a figuras anónimas como Syrskij, carentes de ambiciones de poder, ya no es una defensa fiable contra el cambio. El cambio se avecina y Occidente, al parecer, está preparado. Probablemente, escribe Bavyrin, volveremos a oír hablar de Syrskij y no importa si aquel a quien sus propios hombres han calificado de «carnicero» es un buen o un mal comandante; sin duda, posee una experiencia única —y, por tanto, inestimable— a la hora de enfrentarse al ejército ruso, dominando constantemente nuevas técnicas. Podría convertirse en asesor de la Secretaría de la OTAN o de los británicos. En cambio, parece que ya no se necesita al «títere de circo», aclamado en Evian y en París, y al que Macron, Merz, Meloni y compañía han acogido con los brazos abiertos.

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4. Movilización de la GenZ en India.

Ya habíamos visto los primeros compases de la movilización de la juventud india en contra del actual gobierno de extrema derecha. El otro día recurrieron a la violencia para desalojarlos de Delhi, provocando una reacción contraria en todo el país. Un debate celebrado, sobre todo, en redes, donde hasta ahora las células de propaganda sanghis eran imparables. Un repaso a la situación.

https://www.aljazeera.com/opinions/2026/7/23/in-india-fear-has-switched-sides

En la India, el miedo ha cambiado de bando

Al negarse a dejarse intimidar, los estudiantes indios han convertido una protesta por la educación en una crisis para Narendra Modi.

Por Vidya Krishnan

Periodista de investigación.

Publicado el 23 de julio de 2026

Doce años, un mes y 24 días después de que Narendra Modi tomara posesión de su cargo, las palabras «Modi debe dimitir» se pronunciaron a voz en grito por primera vez —sin miedo, ante testigos y cámaras— en las calles de la capital nacional.

La Generación Z de la India está diciendo lo impensable.

Desde hace más de un mes, los estudiantes, liderados por el Partido «Cockroach Janta» (CJP), acampan en Jantar Mantar, un destacado lugar de protesta en el centro de Nueva Delhi, para exigir reformas educativas y la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan. Esta semana se ha producido una escalada significativa en las reivindicaciones del movimiento, ya que los estudiantes exigen ahora también la dimisión del primer ministro Modi y del ministro del Interior, Amit Shah. Modi ha anunciado la creación de tribunales de vía rápida para tramitar los casos de filtración de exámenes, pero el Gobierno no ha ofrecido ninguna disculpa por la represión policial contra los manifestantes ni ha indicado que se investigará a los agentes acusados de emplear fuerza excesiva.

El CJP había convocado una marcha hacia el Parlamento indio el lunes, primer día de la sesión monzónica. El error del Gobierno fue trasladar por la fuerza al activista Sonam Wangchuk al Hospital Safdarjung en el vigésimo primer día de su huelga de hambre. Llevaba sin comer desde el 28 de junio en apoyo a las reivindicaciones de los estudiantes. La hospitalización forzosa suscitó un apoyo aún mayor hacia los estudiantes. Las personas «no movilizadas» —aquellas a las que ninguna organización había convocado ni indicado que se unieran a la protesta— también comenzaron a llegar en masa, intentando abrirse paso hasta el Parlamento.

Más de 100 000 «cucarachas» se agolparon en el centro de Nueva Delhi, sin hacer caso de las advertencias de la Policía de Delhi ni de las decisiones del Gobierno de cerrar 16 estaciones de metro que conducían a Jantar Mantar, bloquear las carreteras, colapsar Internet y desplegar matones vestidos de civil. Aun así, la gente siguió llegando en masa. El centro de Nueva Delhi se convirtió en un polvorín, y los estudiantes se mantuvieron firmes, enfrentándose a las escopetas de perdigones y a las porras bajo la intensa lluvia nocturna y las nubes de gas lacrimógeno.

Al finalizar la marcha hacia el Parlamento, al menos 200 personas habían resultado heridas. Se grabó a agentes de policía falsificando pruebas, agrediendo a mujeres y utilizando porras con púas y gas lacrimógeno. La agresión de la Policía de Delhi actuó como un multiplicador de fuerzas, lo que llevó a los partidos de la oposición de la India a organizar su propia protesta, esta vez frente a la residencia del primer ministro.

Las protestas se extendieron por toda la India, como una mancha de aceite persistente, desde Patna y Bombay hasta Goa. Las familias de los jóvenes que se suicidaron a causa de las filtraciones de los exámenes se unieron a las protestas. Los agricultores que habían protestado durante todo un año en los límites de Delhi en 2021 regresaron desde el Punjab con alimentos, suministros y voluntarios adicionales. Las redes sociales se inundaron de vídeos en los que se veía a antiguos votantes del Partido Bharatiya Janata de Modi sumándose a las protestas.

Apenas unas horas después de que la policía desalojara el lugar de la protesta, las «cucarachas del monzón» regresaron a Jantar Mantar esa misma noche, tras un día tumultuoso en el que intentaron llegar al Parlamento.

Lo que comenzó como una disputa sobre la educación se ha transformado en un movimiento de resistencia más amplio. Ya no cabe duda alguna de que las elecciones y el sistema político de la India están siendo manipulados mediante el fraude electoral, los tejemanejes políticos, el discurso de odio, las deserciones políticas forzadas y el uso indebido de las instituciones estatales. La mera manipulación del electorado hace que incluso la época del Estado de Excepción —cuando se suspendieron los derechos democráticos bajo el mandato de Indira Gandhi entre 1975 y 1977— parezca decente en comparación.

El ministro de Educación se niega a dimitir. El ministro de Sanidad de Rajastán culpa a los padres de administrar sobredosis a sus hijos, en lugar de responsabilizar a los fabricantes de jarabes para la tos de calidad deficiente de las muertes de niños en la India y en todo el mundo. El ministro de Petróleo afirma que los precios del combustible no se reducirán, a pesar de que los precios mundiales del crudo están cayendo en picado. Y la ministra de Hacienda ha respondido a las quejas sobre la escalada de los precios de la cebolla diciendo que ella no come cebolla.

Modi ha estado al frente de un Gobierno salpicado por los escándalos que ha perdido su legitimidad.

A lo largo de sus tres mandatos, no ha asumido ni una pizca de responsabilidad por ninguna de las crisis que han afectado a los ciudadanos indios bajo su mandato: la COVID-19, la desmonetización, la revocación del artículo 370, la violencia en Manipur y la inflación. Cada vez que se le cuestiona, se aleja aún más de los principios democráticos sobre los que se fundó la India.

En 2019, cuando impuso la Ley de Enmienda de la Ciudadanía en el Parlamento sin ningún debate significativo, los ciudadanos estallaron con una ira similar. Las protestas que siguieron se asemejaban a las actuales, pero se vieron truncadas por la pandemia de COVID-19. El Gobierno de Modi impuso un confinamiento a nivel nacional cuando la India apenas había registrado algo más de 500 casos confirmados, detuvo a los manifestantes y desmanteló los puntos de protesta.

Esta es la mayor crisis de su mandato como primer ministro —y de toda su carrera política—.

Modi nunca ha perdido unas elecciones desde que se presentó por primera vez en 2002. En 2001 fue nombrado, y no elegido, ministro principal de Gujarat. Desde entonces, ha ocupado el cargo de ministro principal durante tres mandatos consecutivos, seguidos de tres mandatos consecutivos como primer ministro, al tiempo que ha amañado repetidamente el terreno electoral a su favor.

Los dos primeros días de la sesión monzónica del Parlamento concluyeron sin que Modi abordara personalmente la cuestión de las reformas educativas. El tercer día, a medida que se intensificaban las protestas, Modi no se presentó. Para él, todo es culpa del Partido del Congreso Nacional Indio. O culpa de los ciudadanos. O de la influencia extranjera. La responsabilidad siempre recae en otra persona.

Pero esta vez, es posible que la estrategia no funcione.

Nunca se ha enfrentado a una oposición tan unida, diversa, joven y enfurecida como esta.

Los estudiantes esperan que se exijan responsabilidades al ministro de Educación y, por extensión, también a Modi. La marcha en sí misma está siendo calificada, con razón, por los organizadores como un momento histórico para la India. La protesta, que se asienta sobre los cimientos de Shaheen Bagh y la protesta de los agricultores, se ha convertido en un levantamiento.

Hasta ahora, todas las decisiones del Gobierno, desde la detención de Wangchuk hasta la represión de los manifestantes, han resultado contraproducentes, reforzando su determinación.

Esta semana, aunque tumultuosa, contrasta radicalmente con el mandato de Modi, que ha sido testigo de una erosión sin precedentes de la fraternidad y la solidaridad genuina entre los ciudadanos. Me ha desconcertado todos estos años que hayamos seguido considerándonos una sola nación. ¿Qué es esta nación sin Cachemira? ¿O sin el activismo estudiantil?

¿O sin Mahatma Gandhi? ¿Sin comprender cómo gobernaban los mogoles y qué hicieron los británicos? El sentido de unidad, arraigado en valores compartidos y perdido en 2014, puede volver a observarse en Jantar Mantar.

En contraste con la violencia que se les ha infligido a ellos, los estudiantes han regresado al lugar, donde están limpiando la zona, apoyándose mutuamente y documentando las atrocidades cometidas por la Policía de Delhi. Wangchuk continúa su huelga de hambre en el hospital.

Hace un mes, una pequeña comunidad de estudiantes acampaba en Nueva Delhi. Hoy, toda la nación está de su lado. Cuando la policía les acordonó, se llevaron las barricadas. Cuando los agentes utilizaron cañones de agua, lo convirtieron en una fiesta de baile. Cuando la policía formó un cordón con una cuerda, los manifestantes iniciaron un juego de tira y afloja.

Donantes anónimos están utilizando aplicaciones de reparto de comida para enviar comida y agua a los estudiantes manifestantes. Los médicos se ofrecen como voluntarios para atender a los heridos. Otros están grabando vídeos sobre las precauciones que deben tomar los manifestantes en los próximos días, cantando canciones, recitando poesía y preparándose para lo que pueda deparar el futuro.

Modi sigue en el poder y sigue negándose a reunirse con los manifestantes, a pedir disculpas o a destituir al ministro de Educación. El tribunal está dando crédito a la teoría de la conspiración de que las protestas están financiadas desde el extranjero. El Ministerio del Interior ha ampliado los poderes policiales para detener a los manifestantes, al calificar las manifestaciones de «amenaza para la seguridad nacional». Existen informes preocupantes sobre una movilización paramilitar a gran escala y el desplazamiento de efectivos desde Calcuta y Cachemira para desalojar Jantar Mantar.

Pero, por primera vez desde 2014, el miedo ha cambiado de bando.

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5. La IA no parece aumentar la productividad.

Michael Roberts sigue analizando el impacto de la IA en la economía mundial. En este artículo plantea que no se está notando un aumento de la productividad como consecuencia del uso de la IA, a pesar de lo que digan los «optimistas».

https://thenextrecession.wordpress.com/2026/07/23/ai-and-productivity/

La IA y la productividad

Alphabet (Google) anunció ayer sus resultados financieros. A primera vista, los resultados fueron espectaculares: los ingresos aumentaron un 24 %, y los ingresos procedentes de su negocio de «nube» se incrementaron un 82 %. El beneficio por acción fue de 9,11 dólares, una cifra muy elevada. Sin embargo, más de dos tercios de esos beneficios se basaron en el reconocimiento contable de 77 000 millones de dólares procedentes de plusvalías «no realizadas» derivadas de su adquisición de acciones de Anthropic, una importante empresa de modelos de IA. En otras palabras, estas «plusvalías» son meramente «sobre el papel» y dependen de que las acciones de Anthropic se mantengan al alza.

Google es uno de los denominados «hiperescaladores», esas megacompañías tecnológicas que están invirtiendo enormes cantidades de fondos en IA, con la esperanza y la expectativa de que ello conduzca a un fuerte aumento de los beneficios en el futuro. La inversión de Google en IA ha inyectado tanto dinero en empresas de IA como Anthropic y OpenAI, así como en centros de datos para ejecutar la IA con costosos «chips» fabricados por Nvidia, que sus enormes ingresos en efectivo ya no cubren el coste de la inversión. El «flujo de caja libre», como se denomina, se ha vuelto negativo por primera vez en la historia de Alphabet.

Google está aumentando masivamente su inversión en IA este año, al igual que sus rivales —Meta, Microsoft y Amazon— para construir infraestructura de IA; se prevé que los cuatro hiperescaladores, en conjunto, gasten más de 725 000 millones de dólares en 2026. Antes de los resultados del miércoles, se consideraba que Google era el hiperescalador mejor situado para soportar la carrera armamentística de la IA, ya que se esperaba que los flujos de caja procedentes de su vasto negocio de búsquedas amortiguaran la presión financiera. Sin embargo, ahora, su consumo de efectivo para financiar las inversiones en IA requerirá recurrir al endeudamiento y/o a la emisión de acciones. Alphabet ya ha contraído una deuda de casi 100 000 millones de dólares y, en junio, procedió a recaudar unos 85 000 millones de dólares en su primera venta de acciones en más de dos décadas.

 

Todo ello nos indica que la «burbuja» bursátil de la IA —y eso es precisamente lo que es— está cada vez más cerca de estallar. Los hiperescaladores son enormemente rentables, basándose en sus negocios actuales, con unos beneficios actuales un 59 % por encima de la tendencia. Pero tal es la magnitud del auge de la inversión en IA que están llevando a cabo estos hiperescaladores, que incluso estos beneficios están siendo absorbidos por la IA como el agua que desaparece en el desierto del Sáhara.

Como se ha argumentado en entradas anteriores, la economía estadounidense es una gran apuesta por la IA. El valor bursátil de los hiperescaladores representa ahora aproximadamente el 40 % de la capitalización bursátil total del S&P 500. Si hubiera algún indicio de que: en primer lugar, no pueden mantener su actual ritmo de crecimiento de la inversión; y, en segundo lugar, están mermando sus beneficios sin obtener rendimiento alguno de esas inversiones en IA, el valor de sus acciones podría caer en picado y arrastrar consigo a todo el mercado bursátil.

La economía capitalista estadounidense se mantiene en equilibrio sobre la cúspide de la IA. Todo irá bien si: en primer lugar, los modelos de IA tienen una gran demanda y comienzan a utilizarse en empresas de EE. UU. y de todo el mundo, impulsando así la rentabilidad de los hiperescaladores y, en última instancia, del resto del sector empresarial. En segundo lugar, el uso generalizado de la tecnología de IA en todos los sectores de la economía también conduce a un cambio radical en el nivel de productividad, lo que puede llevar a la economía estadounidense a una nueva era de prosperidad.


 
Antes del auge de la IA, las tecnologías de la información estadounidenses ya se habían convertido en el motor de un crecimiento económico relativamente más rápido en EE. UU. en comparación con el resto de las economías del G7 durante la «Larga Depresión» de la década de 2010.


 
Sin embargo, en la década de 2010, todas las economías del G7, incluida la de EE. UU., experimentaron una desaceleración en el crecimiento del PIB real, la inversión y la productividad. Posteriormente, tras la recesión provocada por la pandemia, la inflación regresó a la mayoría de las economías, amenazando con introducir un nuevo período de «estanflación» (crecimiento lento o nulo acompañado de una inflación elevada y acelerada) que no se había visto desde la década de 1970. Ahora, la guerra con Irán está acelerando la inflación de los precios de la energía. La política monetaria de los bancos centrales no logró reactivar las economías en la década de 2010 con tipos de interés bajos o nulos e inyecciones monetarias (flexibilización cuantitativa). Y la política monetaria de los bancos centrales tampoco está logrando frenar el aumento de la inflación desde 2020 mediante tipos de interés más elevados (BCE) y el endurecimiento cuantitativo (BoE). Esto se debe a que la única forma en que las economías pueden crecer sin que aumente la inflación es incrementando el crecimiento de la productividad laboral.
El nuevo presidente de la Reserva Federal, nombrado por Trump, espera un auge de la productividad gracias a la IA. Kevin Warsh afirma que «la IA es quizás el cambio más significativo en nuestra economía desde que soy adulto. La IA será una importante fuerza desinflacionista, que aumentará la productividad y reforzará la competitividad estadounidense». Considera que las mejoras en la productividad derivadas de la IA impulsarían «aumentos significativos de los salarios reales netos. Un aumento de un punto porcentual en el crecimiento anual de la productividad duplicaría el nivel de vida en el plazo de una sola generación». Tiene razón. Incluso un aumento de tan solo un punto porcentual en el crecimiento actual de la productividad de EE. UU. a lo largo de 20 años no solo mantendría baja la inflación, sino que proporcionaría ingresos y recaudación que podrían poner fin a los déficits en los presupuestos públicos, sin necesidad de subir los impuestos ni recortar el gasto. Los ratios de deuda pública respecto al PIB se reducirían.

Pero, ¿logrará la IA este cambio radical en la productividad? Entre 2005 y 2019, el crecimiento de la productividad en EE. UU. se situó en una media de alrededor del 1,5 % anual. El ritmo se mantuvo igualmente lento durante la pandemia e inmediatamente después (2020-2022). Sin embargo, la productividad laboral de EE. UU. se ha acelerado desde 2022. La producción por hora creció alrededor del 2,5 % anual desde finales de 2022 hasta principios de 2026, superando en un punto porcentual su ritmo prepandémico.


 
¿Está, pues, dando resultados la IA? La mayor parte de la aceleración en el crecimiento de la productividad laboral proviene de un crecimiento más rápido de lo que la economía convencional denomina productividad total de los factores (PTF). La PTF no es algo real que pueda medirse; se trata simplemente de un residuo matemático derivado del análisis de los factores que impulsan el crecimiento de la productividad. Un mayor número de trabajadores que se esfuerzan más, sumado a un mayor número de máquinas que funcionan durante más tiempo, es lo que genera la mayor parte de la productividad del trabajo. La PTF es el residuo que se supone que proviene del impacto de la «innovación» (por ejemplo, la IA).
Sin embargo, el aumento de la PTF en EE. UU. aún no es consecuencia de la aplicación de la IA en la economía. Según los economistas de Barclays, la adopción de la IA ha sido gradual y constante, más que rápida y transformadora, y la mayoría de los hogares y empresas siguen declarando una exposición limitada a esta tecnología. El aumento del crecimiento de la productividad desde 2022 se debe, en realidad, a un uso más intensivo de la tecnología existente tras el fin de la pandemia, y no a la introducción de la IA.

¿Cómo lo sabemos? Pues bien, los economistas de Barclays analizaron la Encuesta de Población en Tiempo Real (RPS) a escala nacional de la Reserva Federal de San Luis, realizada entre adultos estadounidenses en edad laboral. La encuesta más reciente muestra que, si bien la IA se ha incorporado a las rutinas laborales del 45 % de los encuestados, el tiempo dedicado a su uso es minúsculo. Suponiendo una jornada laboral de ocho horas, el usuario medio de IA ha pasado de unos 20 minutos de uso a finales de 2024 a unos 30 minutos a mediados de 2026, según muestra la encuesta RPS. Y lo que se desconoce es si los trabajadores están utilizando ese 2 % adicional de tiempo de trabajo al día para ser más productivos en general, para verificar y corregir lo que haya generado la IA, ¡o para holgazanear!

De hecho, la mayoría de las encuestas sobre la adopción de la IA por parte de las empresas muestran solo un progreso modesto. La encuesta quincenal «Business Trends and Outlook Survey» de la Oficina del Censo de EE. UU. revela que solo el 21 % de las empresas utilizaba conscientemente la IA, el 69 % declaró no utilizarla y el 11 % no estaba seguro de ninguna de las dos opciones. Un documento de debate de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal señala que «las tendencias de productividad en los tres niveles han sido relativamente constantes a lo largo del tiempo, lo que sugiere que las ganancias de productividad a nivel micro no se suman en términos agregados». Parece que los experimentos a «nivel micro» suelen medir la productividad a nivel de tarea —como la velocidad a la que un programador genera código— en lugar del rendimiento a nivel de puesto de trabajo o de empresa. Una mejora del 10 % en una tarea no conduce necesariamente a ganancias proporcionales para una empresa si los costes de ajuste u otros cuellos de botella se encuentran en otras partes del proceso de producción y merman las ganancias de productividad en las fases anteriores.

Tras realizar una serie de complejos análisis de regresión sobre los datos de la encuesta RPS, la Reserva Federal de EE. UU. concluyó que no hay pruebas de que la IA esté aportando nada positivo: las correlaciones entre las tasas de adopción a nivel sectorial y las mejoras en la productividad «no son estadísticamente distinguibles de cero», afirma. Cualquier mejora observable «refleja en gran medida diferencias persistentes entre sectores, más que una aceleración cuantificable del crecimiento de la productividad atribuible a la IA».

Sin embargo, los optimistas de la IA siguen siendo precisamente eso: optimistas. Se refieren a la «curva en J» que suele seguir el impacto de las nuevas tecnologías en la productividad. En un primer momento, se produce un efecto lento, incluso negativo, sobre la productividad, ya que las empresas realizan importantes inversiones en la tecnología. Y luego llega el auge. Dicha curva en J se observó en el crecimiento de la productividad del sector manufacturero estadounidense, que descendió a mediados de la década de 1980 y, posteriormente, tras la recesión de 1991, se aceleró bruscamente hasta mediados de la década de 2000.

Pero incluso esa visión optimista tiene sus salvedades. En primer lugar, parece que los trabajadores expuestos a la IA se resisten a su uso. Una encuesta realizada en abril a 2.400 trabajadores del conocimiento por las empresas de IA Writer y Workplace Intelligence —ambas con intereses comerciales en la adopción de la IA— reveló que el 29 % de los empleados admite

 

A principios del siglo XIX, al inicio de la revolución industrial en Gran Bretaña, un grupo de tejedores cualificados intentó resistirse a la introducción del tejido a máquina mediante diversos medios, entre ellos el sabotaje y la destrucción de las máquinas. Se les denominó luditas. Ahora parece que ha resurgido una forma de ludismo en torno a la IA. Al igual que los luditas tenían motivos para proteger sus medios de vida, también los tienen ahora los trabajadores de la Generación Z.


 
Los optimistas en materia de IA, Erik Brynjolfsson, de Stanford, y ADP Research, están realizando un seguimiento de 4,6 millones de trabajadores en más de 730 profesiones a través de su Canaries Dashboard. Han constatado que los puestos de trabajo para personas de entre 22 y 25 años en profesiones expuestas a la IA se están reduciendo más de un 4 % al año. El análisis de Goldman Sachs sugiere que los sectores de la información, los servicios profesionales, los seguros y las finanzas están mejor posicionados para obtener ganancias tempranas de productividad; sin embargo, son precisamente en estos ámbitos donde las encuestas sobre «sabotaje» detectan los índices más elevados de resistencia.
La economista de Goldman Sachs en EE. UU., Elsie Peng, respalda la tesis de la curva en J para la IA. Su estudio sobre la adopción de tecnología en la industria reveló un ligero lastre durante los primeros cuatro años, ganancias estadísticamente significativas solo a partir del octavo año y un impacto máximo de aproximadamente 0,6 puntos porcentuales en el año 12. Si el lanzamiento de ChatGPT en 2022 es equivalente al debut del ordenador personal en 1981, esa curva en J sitúa la materialización de los beneficios en materia de productividad, como muy pronto, en torno a 2030, y su punto álgido, en torno a 2034. Según el análisis de Peng, los aumentos significativos de la productividad laboral derivados de las TIC no se hicieron evidentes hasta que aproximadamente el 50 % de las empresas habían adoptado la tecnología. No se trataba de haberla comprado ni de haberla probado en proyectos piloto, La habían adoptado realmente en sus operaciones principales.

La «curva en J» de Peng se hace eco de lo que los economistas de la OCDE argumentaron hace algún tiempo: que, históricamente, las tecnologías transformadoras tardan unos 20 años desde su momento de avance decisivo en generar ganancias significativas de productividad a nivel macroeconómico. Si ese patrón se mantiene para la IA generativa, no veremos los beneficios reales hasta principios o mediados de la década de 2030, o incluso más tarde. Por lo tanto, queda un largo camino por recorrer hasta alcanzar una IA generalizada capaz de generar un aumento significativo en el crecimiento de la productividad laboral.


 
El cambio radical en el crecimiento de la productividad en el que el presidente de la Fed, Warsh, deposita todas sus esperanzas parece aún bastante lejano. Pero, ¿qué hay de los beneficios derivados de la IA? Hasta ahora, los ingresos que obtienen las empresas de modelos de IA están muy, muy por debajo de lo necesario para cubrir los costes de I+D en IA y la construcción de centros de datos por todo Estados Unidos. Además, Goldman Sachs estima que cada dólar invertido en hardware de TIC requiere al menos otros 1,70 dólares de inversión «intangible» complementaria: software, sistemas de datos y la categoría más difícil de cuantificar, la reestructuración organizativa. En la actualidad, la capacidad de los centros de datos es quince veces superior a la demanda de su uso.
Y la deuda no deja de acumularse. Bloomberg estima que hay más de 500 000 millones de dólares en deuda pendiente relacionada con los centros de datos de IA. Nikkei Asia informó esta semana de que Meta, Google, Amazon, Microsoft y Oracle han acumulado alrededor de 1,65 billones de dólares en deuda pendiente en los últimos cinco años, a lo que hay que sumar cientos de miles de millones de dólares en deuda «fuera de balance», lo que significa que la estructura corporativa permite a la empresa no incluirla como parte de su pasivo.

Los ingresos que obtienen empresas como OpenAI y Anthropic proceden exclusivamente de las inversiones de los hiperescaladores en sus operaciones. No se obtienen beneficios alguno por el uso de ChatGPT o Claude, en parte porque las empresas de IA no están cobrando a los usuarios el coste real del uso de los «tokens» (unidades de computación). Por ello, las empresas de IA están intentando ahora que los consumidores pasen de las tarifas planas a un modelo de precios basado en el uso. Sin embargo, esto ha provocado un aumento exponencial del coste del uso de la IA para las empresas, hasta tal punto que estas, ante el desorbitante incremento de sus facturas de IA, están pasando del «token maxxing» al «racionamiento de tokens». Además, las empresas estadounidenses están optando por utilizar modelos de IA de «código abierto» procedentes de China que pueden igualar casi por completo el rendimiento de los modelos estadounidenses a una fracción del coste.

En primer lugar, estuvo DeepSeek, que causó un gran impacto en el sector a principios de 2025. Ahora surge el modelo de IA chino más reciente, Kimi K3, que acaba de lanzar la startup Moonshot AI, con sede en Pekín. Los modelos chinos son 112 veces más baratos que los de Anthropic por cada millón de tokens (es decir, un «barril de inteligencia»). Un token cuesta 56 dólares en Anthropic, 26 dólares en OpenAI, 1,50 dólares en Meta, 1 dólar en xAI y Google, y 0,50 dólares en los modelos chinos. No es de extrañar que la proporción de tokens utilizados por empresas estadounidenses que recurren a modelos de IA chinos haya alcanzado un récord del 58 %. Las empresas estadounidenses utilizan ahora más modelos de IA chinos que los fabricados en EE. UU.


 
Sin embargo, los optimistas no se han rendido. Algunos apueldan a la denominada paradoja de Jevons, según la cual el aumento de la eficiencia (gracias a la IA) provocará un incremento de la demanda a medida que disminuyan los costes unitarios del gasto en IA. Esto generará la rentabilidad que buscan las empresas de IA y que espera el mercado bursátil. No obstante, solo el 2 % de las empresas del S&P 500 mencionaron la productividad de la IA durante las conferencias sobre resultados del primer trimestre de 2026. Y, entre las que sí lo hicieron, la atención se centró de forma abrumadora en el ahorro de costes, más que en el crecimiento de los ingresos. Esto plantea serias dudas sobre cómo cabe esperar que los cientos de miles de millones invertidos se conviertan en beneficios, por no hablar de ingresos.
La apuesta por la IA se basa en dos grandes supuestos. El primero es que la IA será rentable… con el tiempo. Pero el mero hecho de que una tecnología conduzca a un enorme aumento de la productividad no significa que vaya a generar una alta rentabilidad. La segunda suposición es que habrá una demanda generalizada de IA, y pronto. La adopción de la IA ha aumentado, pero aún está muy lejos de alcanzar su punto álgido. Como se ha mencionado anteriormente, Goldman Sachs estima que podría tardar hasta 15 años; la OCDE habla de 20 años. ¿Podrán las actuales empresas de IA sobrevivir tanto tiempo? ¿Podrá el mercado bursátil esperar tanto tiempo antes de que estalle la burbuja?

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6. Los problemas para la desdolarización.

Prashad nos presenta el reciente dossier del Tricontinental sobre la erosión del sistema del dólar en su último boletín.

https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/adios-al-dolar-estadounidense/

El largo adiós al dólar estadounidense | Boletín 30 (2026)

El dólar puede parecer una moneda neutral, pero en realidad es una forma de poder imperial que disciplina economías, financia guerras y obliga al Sur Global a costear su propia subordinación.

Mark Wagner (Estados Unidos), Fit for a King [A la altura de un rey], s.f.

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Hay momentos en la historia en los que un sistema parece tan completo que cuesta imaginar su fin. Cuando Gran Bretaña “dominaba los mares”, en gran parte del mundo se consideraba que la libra esterlina no era simplemente una moneda, sino el lenguaje natural del comercio en sí mismo. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos ha hablado del dólar estadounidense de manera muy similar. Escribiendo en 1980, en medio de la crisis del orden post-Bretton Woods, el economista argentino Raúl Prebisch observó que “en Estados Unidos imperaba la ilusión del dólar todopoderoso”. Sin embargo, para entonces no se trataba solo de una ilusión estadounidense. El dólar ya se había convertido en la principal moneda de reserva del mundo y en la divisa dominante del comercio internacional. Ahora esa ilusión ha comenzado, lenta y desigual, a deshilacharse.

Nuestro último dossier, La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía, muestra que el dólar no es meramente dinero, sino una institución de poder imperialista. El sistema del dólar organiza el comercio, determina el acceso al crédito, disciplina a los gobiernos, financia la guerra y reproduce una jerarquía entre el Norte Global y el Sur Global. El debate sobre el dólar no es, por lo tanto, una cuestión de preferir una moneda a otra, el dólar sobre el renminbi (RMB) o el euro, sino de si la humanidad puede construir un orden monetario internacional que sirva al desarrollo en lugar de a la dominación.

La tentación en los últimos años ha sido responder a esta pregunta de manera demasiado precipitada. Cada acuerdo bilateral liquidado en RMB en lugar de dólares, cada anuncio de los BRICS+ sobre comercio en monedas locales, cada aumento de las compras de oro por parte de los bancos centrales ha sido saludado con declaraciones de que la desdolarización ha llegado. Los titulares son seductores, pero la realidad es considerablemente más compleja. Una de las grandes fortalezas de nuestro dossier es su negativa a confundir el deseo político con la realidad económica.

Al mismo tiempo, algo profundo ha cambiado. Estados Unidos ha transformado cada vez más el dólar, de ser un instrumento de intercambio a una herramienta de coerción. Las sanciones financieras, el congelamiento de reservas soberanas, la exclusión de los sistemas de pago y la militarización de las finanzas internacionales han demostrado a los gobiernos de todo el Sur Global que la dependencia del dólar conlleva crecientes riesgos políticos. Cuando aproximadamente la mitad de las reservas de divisas de Rusia fueron congeladas, muchos ministerios de finanzas en todo el mundo se hicieron en silencio una pregunta que antes parecía casi inimaginable: si esto puede pasarle a Rusia, ¿por qué no a nosotros? El dólar, antes presentado como políticamente neutral, ha revelado estar profundamente incrustado en los objetivos estratégicos de Estados Unidos.

Sir Grayson Perry (Reino Unido), Comfort Blanket [Manta de consuelo], 2014.

El dólar sigue dominando la economía mundial no porque Estados Unidos produzca la mayor parte de los bienes del mundo, que no es así, ni porque represente la mayor parte del comercio mundial, que tampoco es así. En realidad, el dólar domina la economía mundial porque el sistema financiero internacional se articula en torno a él y porque los mercados construidos a lo largo de generaciones producen inmensos efectos de red. Las monedas de reserva no pueden reducirse a medios de intercambio. También son reservas de valor, unidades de cuenta, mecanismos de liquidación y los cimientos sobre los que se construyen vastos mercados financieros. Los gobiernos tienen dólares porque otros gobiernos los usan y los bancos prestan en dólares porque los prestatarios esperan devolverlos en esa moneda. Como demuestra cuidadosamente el dossier, el dólar sigue representando la mayor parte de la fijación de precios de las materias primas, las transacciones de divisas, las reservas oficiales y el financiamiento del comercio, aunque el peso económico relativo de EE. UU. haya disminuido constantemente. Esta contradicción, entre el menguante peso productivo de Estados Unidos y el papel central que sigue desempeñando el dólar, es lo que otorga urgencia al debate sobre la desdolarización.

Si bien gran parte del dinamismo industrial del siglo XXI se concentra ahora en Asia más que en el Atlántico Norte, las finanzas siguen organizadas en torno a Wall Street. La producción y las finanzas operan en distintas regiones geográficas y esa divergencia no puede resolverse automáticamente. La apertura de una bóveda de oro en Hong Kong, por ejemplo, demuestra la rápida expansión de la infraestructura de almacenamiento y comercio de lingotes en Asia, pero esos avances no crean por sí mismos un nuevo orden monetario. Gran Bretaña siguió siendo el centro financiero del mundo mucho después de que su supremacía industrial se erosionara, y del mismo modo EE. UU. sigue gozando del “privilegio desmesurado” mediante el uso global del dólar mucho después de que su participación en la manufactura se haya desplomado. La pregunta decisiva no es si el sistema del dólar está en declive (lo está), sino qué podría reemplazarlo de manera realista.

Sin embargo, la transición más allá del dólar no dependerá solo de cambios económicos, sino también de la innovación y construcción institucional. En su reciente artículo “Geopolitics and International Money – A Path to a New Reserve Currency” [Geopolítica y dinero internacional: un camino hacia una nueva moneda de reserva], el exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo, Paulo Nogueira Batista, Jr., plantea la pregunta: ¿qué arquitectura institucional se requeriría para construir una alternativa al sistema del dólar? Nogueira Batista sostiene que el RMB no reemplazará simplemente al dólar, lo que no sería ni probable ni deseable. El gobierno chino tiene poco interés en tal movimiento porque exigiría una liberalización mucho mayor de la cuenta de capital, permitiendo que el capital entre y salga de China con mayor libertad. Esto podría exponer al país a flujos financieros desestabilizadores, elevar el valor del RMB, encarecer las exportaciones chinas y debilitar precisamente las ventajas productivas que han hecho posible el desarrollo de China. El economista chino Yu Yongding ha presentado importantes propuestas para expandir el uso internacional del RMB, incluso en el contexto de los debates de los BRICS+ sobre la desdolarización. Sin embargo, incluso estas propuestas no sugieren reemplazar la hegemonía monetaria estadounidense por la hegemonía monetaria china.

A lo largo de la última década, los sistemas bilaterales y multilaterales de liquidación de divisas se han expandido rápidamente. Estos incluyen: el Sistema de Transmisión de Mensajes Financieros de Rusia (SPFS por su sigla en inglés), desarrollado en 2014; el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo de China (CIPS por su sigla en inglés), puesto en marcha en 2015; marcos de liquidación en monedas locales como el acuerdo entre Indonesia, Malasia y Tailandia establecido en 2018; acuerdos de bancos centrales que permiten a los países acceder a las divisas de otros en momentos de necesidad y cuentas especializadas, como las cuentas K de Gazprombank, que permiten que ciertos pagos transfronterizos eludan los canales basados en el dólar. Aunque estos instrumentos aún no han reemplazado al sistema del dólar, son parte de la infraestructura a partir de la cual podría surgir un nuevo orden financiero.

Nogueira Batista presenta un plan más ambicioso de construcción gradual y colectiva de un nuevo activo de reserva por parte de una coalición de países del Sur Global, respaldado por una nueva institución internacional y diseñado exclusivamente para liquidaciones internacionales y tenencias de reservas, no para la circulación doméstica. Tal moneda no aboliría las monedas nacionales, pero funcionaría como un instrumento de reserva común capaz de reducir la dependencia del dólar. Como sostiene nuestro dossier, la importancia de las alternativas institucionales al dólar no reside en el reemplazo inmediato de un marco monetario por otro, sino en la construcción de infraestructuras duraderas capaces de potenciar la emancipación de la humanidad.

No obstante, las instituciones por sí solas no agotan la cuestión más profunda. El debilitamiento del orden centrado en el dólar plantea un problema mayor que el diseño de una nueva moneda de reserva o una arquitectura de pagos diferente. El principal problema no es solo monetario, sino de desarrollo. Las instituciones que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial organizaron las finanzas globales en torno a la protección de la riqueza más que a la transformación de la producción, fomentando la especulación mientras restringían la industrialización en gran parte del mundo antes colonizado. Un nuevo orden monetario debe ser juzgado, por lo tanto, no solo por la estabilidad del tipo de cambio, sino por su capacidad para financiar la transformación estructural, la actualización tecnológica, la soberanía alimentaria, la transición ecológica y el empleo digno. Los controles de capital, los bancos de desarrollo, los sistemas de pago y los activos de reserva deben servir para expandir las capacidades productivas en lugar de acumular activos financieros. En este sentido, el sucesor del régimen del dólar no puede simplemente reemplazar una moneda internacional por otra. Debe integrar las finanzas dentro de una arquitectura más amplia del desarrollo, de modo que la cooperación monetaria se convierta en un instrumento para la prosperidad compartida, el desarrollo soberano y la reducción de la desigualdad global.

El dinero es el eje central de todo en nuestro mundo porque gran parte de la vida se ha mercantilizado y se ha sometido a la disciplina del mercado capitalista. El agua se embotella y el aire se acondiciona, mientras que la nostalgia por el trueque permanece al margen de todas las negociaciones. El dólar se cierne sobre nosotros, y detrás de él se encuentra el vasto arsenal militar de Estados Unidos y la voluntad política de usar esa fuerza para defender su moneda. Cuando Washington Irving escribió sobre “el dólar todopoderoso” en La aldea criolla (1837), la frase era prematura. En nuestra época ha llegado a sentirse casi natural. La riqueza de los países del Sur Global ricos en recursos sale en dólares y regresa en forma de deuda, mientras que las ciudades irreales del dinero como Londres y Nueva York resplandecen con la riqueza social del mundo.

Pero hay un estremecimiento aquí y allá, como indica nuestro dossier. No queremos exagerar la realidad de la desdolarización. Queremos mostrar cómo el régimen del dólar sigue operando hoy, cómo se ha debilitado y por qué permanece estructuralmente intacto.

Cordialmente,
Vijay

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7. Dos visiones del Mundial.

Es francamente absurdo que se cuestione a todo un país por lo que hagan o digan sus hinchas de fútbol, pero, especialmente en redes, donde la polémica da clics, estamos asistiendo a un vendaval de críticas a los argentinos por su actitud durante todo el Mundial y especialmente tras el partido con España. Esto ha sido contrarrestado también en redes por parte de los argentinos, y por algunos artículos tanto desde la prensa alternativa española como, especialmente, la argentina. Los de Jacobin están un poco pesados desde el victimismo con este tema, al menos en redes. Os paso dos artículos: uno sobre cómo se ha visto la victoria española desde los que apoyan a Palestina en el mundo árabe, y otro sobre el anti-argentinismo, una entrevista con el director de Jacobin lat.

https://www.middleeasteye.net/opinion/world-cup-2026-true-winner-was-palestine

Copa del Mundo 2026: El verdadero ganador fue Palestina

Hamid Dabashi

23 de julio de 2026

La victoria de España sobre Argentina simbolizó el creciente impulso de la lucha mundial contra la opresión israelí

Mientras se desarrollaba el Mundial, Israel continuaba con sus asesinatos y robos de tierras ininterrumpidos en toda la Palestina y el Líbano ocupados, tras haber incitado además al megalómano presidente estadounidense Donald Trump a sumarse a su guerra contra Irán.

Sin embargo, los sionistas genocidas no permanecieron del todo ajenos al Mundial. Aún así lograron mancillar el nombre de Argentina, antigua campeona del mundo, y empañar su reputación.

Hace veinte años, me encontraba en el Líbano mientras se celebraba el Mundial de 2006 en Alemania. Días después de que saliéramos de Beirut, los israelíes invadieron el Líbano una vez más.

Habíamos visto algunos de los partidos del Mundial con amigos palestinos y libaneses en los campos de refugiados. Salimos de Beirut el 2 de julio, el Mundial terminó el 9 de julio y, para el 12 de julio, los israelíes ya estaban bombardeando el Líbano. Bombardear a personas indefensas es su deporte nacional.

En circunstancias notablemente similares a las actuales, ahora que el Mundial de 2026 ha concluido, es momento de reflexionar brevemente sobre este deporte —que sigue siendo hermoso, aunque muy denostado— y que embellece un mundo sumido en profundas dificultades.

El atractivo del fútbol para muchos pensadores contemporáneos tiene que ver, en mi opinión, con el hecho de que implica la igualdad de condiciones, en un mundo por lo demás empañado por los privilegios y la prepotencia de las naciones poderosas.

La obra de Eduardo Galeano Fútbol a sol y sombra es conocida hoy en día sobre todo por su conciso resumen del deporte rey: «La historia del fútbol es un triste viaje de la belleza al deber. Cuando el deporte se convirtió en una industria, la belleza que brota de la alegría del juego fue arrancada de raíz».

El deporte rey, un mundo feo

Y, sin embargo, aún se vislumbran destellos del deporte rey de forma gloriosa en el mundo feo en el que se desarrolla —un mundo en el que uno de los futbolistas más aclamados de todos los tiempos, el capitán argentino Lionel Messi, se enfrenta a acusaciones de alimentar la propaganda israelí.

El comportamiento brutalmente racista de algunos aficionados argentinos, tanto dentro como fuera del estadio, ha sido un reflejo del racismo institucional israelí. Pero la nación sudamericana que ha dado al mundo futbolistas sublimes como Diego Maradona y Alfredo Di Stéfano, junto con brillantes filósofos como Enrique Dussel y Walter Mignolo —entre muchos otros—, no puede verse eclipsada por la ignominia de su bufonesco presidente sionista, Javier Milei.

Uno de los cambios más extraños en la opinión de la afición a nivel mundial durante este Mundial se produjo cuando Internet se volvió en contra de Argentina a favor de Inglaterra.

Los aficionados egipcios, marroquíes, palestinos y otros árabes fueron un ejemplo de dignidad durante aquellos días difíciles para la selección egipcia

Tras la polémica suscitada por la derrota de Egipto ante Argentina, que desencadenó acusaciones de parcialidad contra toda la estructura de la FIFA, el marcado contraste entre Messi y el capitán egipcio Mohamed Salah pasó a primer plano, demostrando cómo la causa palestina ennoblece a quienes la abrazan y deshonra a quienes le fallan.

Los aficionados egipcios, marroquíes, palestinos y de otros países árabes fueron un ejemplo de dignidad durante aquellos días difíciles para la selección egipcia.

También se pudieron apreciar destellos de humanidad inquebrantable entre los aficionados mexicanos que se reunieron frente a la residencia de la selección iraní, cantando: «Irán, hermano, ya eres mexicano».

«¿Y ahora qué hacemos?», me preguntó mi hija menor con resignación, después de que la selección iraní quedara eliminada en la primera ronda.

La selección iraní lo dio todo, librando una valiente batalla contra algunas selecciones muy potentes, entre ellas Egipto y Bélgica. Pero, al final, se vio frenada por la pura fuerza de la mala suerte y los entornos hostiles.

«Nada, babaa», le respondí. «Simplemente seguiremos y animaremos a los demás desdichados de la tierra. Quedan muchas selecciones africanas y latinoamericanas en lo que queda del Mundial».

La psicología de la «posesión» del balón

La economía del juego y la corrupción desenfrenada de la FIFA, el organismo rector del fútbol, han eclipsado ya la política simplista e ingenua de las selecciones nacionales.

La importante inmigración procedente de Asia y África hacia Europa ha alterado significativamente la propia composición de estas selecciones nacionales. El querido delantero francés Kylian Mbappé nació en Francia de padres inmigrantes cameruneses y argelinos. Muchos futbolistas latinoamericanos, africanos y asiáticos se han visto atraídos por los clubes y las ligas de fútbol europeas; Salah, la superestrella egipcia, jugó en el Liverpool FC durante nueve años.

Entre Francia y España, por supuesto que animamos a España, por su postura más firme contra el genocidio en Gaza —y por el puro placer de ver al virtuoso adolescente Lamine Yamal deslumbrar sobre el terreno de juego.

Esto nos lleva a la selección estadounidense y al hecho evidente de que el «soccer», como ellos lo llaman, no es en realidad un deporte estadounidense —y probablemente nunca lo será—.

La explicación de este sencillo hecho comienza con una expresión idiomática muy común: «soccer mom». ¿Qué es una «soccer mom»? Es una madre acomodada de las afueras que conduce su todoterreno, repleto de once niños y cinco veces más balones, hasta un césped frondoso de su barrio.

Compárelo con mi infancia jugando al fútbol —al igual que millones de otros pequeños futbolistas de todo el planeta—, cuando teníamos que aportar un penique cada uno para poder permitirnos un pequeño balón de plástico. Reclamábamos la propiedad de ese balón cuando estaba en nuestra posesión temporal, y nunca lo soltábamos, a menos que se lo pasáramos a un compañero de equipo.

La psicología de la «posesión» del balón es especialmente poderosa, ya que en el fútbol no se puede tocar el balón con las manos, y mucho menos sujetarlo (excepto el portero); más bien, solo se puede poseer con los pies, regateando un rato antes de pasárselo a los compañeros.

Esto impone una actitud socialista hacia el balón, que se encuentra en su posesión temporal y fugaz antes de que tenga que compartirlo —pues compartir es cuidar— con un amigo, antes de que su rival se lo quite. El fútbol es, por tanto, un juego esencialmente socialista, lo cual constituye otra razón por la que a los estadounidenses no se les da tan bien.

El «fútbol americano», por el contrario, se juega íntegramente con las manos; el balón tiene una forma que facilita y fomenta esa posesión.

Un giro glorioso

Todas estas reflexiones pueden parecer caprichosas a la luz del hecho de que jugadores de primer nivel como Messi y Mbappé son multimillonarios. Pero su actitud hacia el poder talismánico del balón se forja mucho antes de que se incorporen a cualquier club europeo para ganarse sus lucrativos salarios.

La final entre Argentina y España se convirtió en un enfrentamiento entre el glorioso Yamal, quien ha ondeado con orgullo la bandera palestina durante las celebraciones de la victoria, y Messi, ahora mancillado por su asociación con Israel y el sionismo.

La reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas/Falkland suena ahora vacía y absurda, teniendo en cuenta que el régimen gobernante del país se ha alineado con los últimos vestigios asesinos del colonialismo británico que cometen genocidio en Palestina.

La selección española gozaba de la credibilidad de proceder de uno de los países europeos más pro-palestinos, junto a Irlanda. Es la nación de la que surgió el renombrado actor español Javier Bardem como defensor de la causa palestina. Mientras tanto, el historial racista del desacreditado régimen gobernante argentino ha quedado al descubierto a nivel mundial.

Al término del Mundial de 2026, el león envejecido había pasado el testigo al joven cachorro al que en su día había acunado. La victoria de España sobre el terreno de juego fue una victoria para todos los niños palestinos, libaneses o iraníes que fueron asesinados por Israel —y que nunca tuvieron la oportunidad de presenciar este glorioso momento del deporte rey—.

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https://jacobinlat.com/2026/07/como-se-invento-el-pais-mas-racista-del-mundo/

Cómo se inventó el país más racista del mundo

Martín Mosquera

La campaña antiargentina fue un discurso de odio revestido de progresismo.

Entrevista por Gabriel Vera Lopes

Durante el Mundial de fútbol recién finalizado, el enfrentamiento entre selecciones derivó rápidamente en una campaña internacional contra Argentina. Figuras muy diversas, de Rosalía y Patti Smith a Samuel L. Jackson, Yanis Varoufakis y el escritor y activista Etan Thomas, participaron de una denuncia masiva del supuesto racismo excepcional del país, amplificada por las redes sociales y por buena parte de la prensa occidental, conservadora y progresista. El apoyo a sus adversarios llegó así a presentarse como una causa antirracista, mientras la sociedad argentina era reducida a una caricatura blanca, xenófoba y supremacista.

En esta entrevista, Martín Mosquera analiza el origen emocional y político de la campaña, discute la situación real del racismo en Argentina y cuestiona el papel desempeñado por una parte de la intelectualidad progresista global. La conversación fue realizada originalmente para Brasil de Fato y se publica aquí en una versión ligeramente adaptada.

Gabriel Vera Lopes

¿Qué pensás de la ola antiargentina global?

Martín Mosquera

La verdad es que fue un fenómeno bastante impresionante. Durante algunos días, Argentina llegó a aparecer en las redes como el país más odiado del mundo, incluso por encima de Estados Unidos. Hasta cierto punto, nada de esto debería sorprendernos demasiado. El fútbol moviliza rivalidades nacionales intensas y las redes sociales las procesan dentro de un ecosistema dominado por la agresividad y las noticias falsas. Pero la situación pronto pasó a otro nivel.

Lo que comenzó como una reacción bastante típica de la competencia deportiva fue creciendo hasta alcanzar a buena parte de la prensa internacional. Desde la derecha se recuperó la vieja representación del argentino como una figura bárbara y deshonesta. The Telegraph, un diario conservador inglés, por ejemplo, tituló «Fútbol 1, delincuentes 0». El partido dejó de ser una competencia deportiva y pasó a presentarse como una confrontación moral entre el supuesto juego civilizado de España y la violencia constitutiva de los argentinos.

Más sorprendente todavía fue el papel de los medios progresistas o liberales occidentales. Publicaciones como The New Yorker, The Guardian, Los Angeles Times o El País se sumaron, con distintos grados y matices, a una narración que presentaba el torneo como una lucha entre una Argentina blanca y racista y el multiculturalismo encarnado por las selecciones europeas. La operación era diferente de la conservadora, pero complementaria. Mientras unos denunciaban la barbarie argentina, otros la convertían en una expresión de supremacismo racial.

La escena era, como mínimo, paradójica. Pensemos un segundo. Cuando la campaña alcanzó su pico, el cuadro de semifinales reunía a tres selecciones pertenecientes a países centrales, con extensas historias coloniales y problemas contemporáneos muy documentados de racismo, frente a la selección de un país periférico. Sin embargo, una parte del progresismo internacional consiguió presentar el apoyo a España, Inglaterra o Francia como una posición anticolonial y antirracista frente a Argentina.

Creo que fue un caso bastante característico de nuestra época. En pocos días se produjo colectivamente una imagen completamente delirante de Argentina. Tal vez pueda resumirse en la intervención de Samuel L. Jackson, que llegó a presentar a Argentina como el país probablemente más racista del mundo y sugirió que las personas negras no debían alentar a su selección. Jackson es un actor genuinamente comprometido con los derechos civiles y vive, además, en un país cuya historia de esclavitud y segregación sigue proyectándose sobre el presente, donde se mantiene una enorme tradición de supremacismo blanco y son habituales los crímenes de odio. Creo que sus palabras dan la medida de la distorsión alcanzada por la campaña.

Estamos hablando de un poderosísimo aparato cultural global que se montó sobre una campaña de hostigamiento surgida en las redes sociales y amplificada por ellas. Para una sociedad periférica con escasa capacidad de intervención en la conversación pública mundial, contrarrestar un discurso de esa magnitud resultó prácticamente imposible. Hubo voces críticas, pero fueron minoritarias y no consiguieron alcanzar una circulación comparable. Entre ellas estaban, precisamente, muchas de las personas en cuyo nombre supuestamente hablaba la campaña, desde organizaciones afroargentinas hasta colectivos de migrantes latinoamericanos que describían experiencias y formas de recepción muy distintas de la caricatura que circulaba en el exterior.

Creo que el inicio de todo esto fue mucho más prosaico de lo que después pretendieron las racionalizaciones políticas. La materia prima de nuestras conductas, de las de todos nosotros, son las emociones. Las razones suelen llegar después, como coartada o disfraz de nuestras pasiones. Y en el fondo de todo esto hubo una emoción muy intensa, reactivada en el contexto del Mundial de fútbol.

El punto de partida fue la irritación que produjo en mucha gente el nuevo avance de la selección argentina, después de haber «sufrido» la arrogancia de sus hinchas tras el Mundial de Qatar de 2022. Había, sencillamente, un rechazo emocional ante la posibilidad de otra victoria argentina. En España se sumó, probablemente, la prolongada hostilidad hacia Messi de una parte importante del «madridismo», que durante años organizó una cultura deportiva y mediática alrededor de su rivalidad con el jugador argentino.

En América Latina ya existía un sentimiento antiargentino previo, asociado a la fama de arrogancia nacional. A eso se sumó la frustración de países enormes, con mucho más presupuesto y población. México arrastra una larga historia de decepciones futbolísticas, mientras Brasil atraviesa la mayor sequía mundialista de su historia justo cuando su principal rival regional encadena una etapa de éxitos. Brasil fue, de hecho, uno de los focos más activos de la campaña.

El fútbol es un extraordinario movilizador de emociones y, durante un Mundial, se combina con esa fuerza enigmática y poderosa de la modernidad que es el sentimiento nacional. El origen del fenómeno fue, en buena medida, una mezcla de rivalidad deportiva y orgullo herido ante la posibilidad de otra victoria argentina. Todo ello amplificado por una tecnología construida para premiar la agresividad y la indignación. Las redes sociales, y particularmente X bajo la conducción de Elon Musk, funcionan como una maquinaria de exaltación de este tipo de discursos.

Sobre esa base emocional se construyeron tres racionalizaciones políticas. La primera fue la idea de un supuesto favoritismo de la FIFA hacia Argentina, una acusación conspirativa con muy poco sustento. Cualquier decisión arbitral favorable era presentada como prueba de un complot, mientras se ignoraban los errores que perjudicaban al equipo o los beneficios recibidos por otras selecciones.

No sorprende a nadie la opacidad de la FIFA, acentuada por la influencia de Donald Trump en un Mundial organizado en Estados Unidos. Esa cercanía quedó expuesta cuando el presidente intervino para que se levantara la sanción a Folarin Balogun, jugador de la selección estadounidense. También resultó indignante la exclusión del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, junto con decisiones arbitrales muy polémicas, como las del partido entre Croacia y Portugal, tras el cual la federación croata presentó una protesta formal. Ninguno de estos episodios benefició a Argentina. El torneo confirmó hasta qué punto la FIFA está atravesada por la mercantilización y la corrupción.

El segundo eje fue el vínculo del gobierno de extrema derecha de Javier Milei con figuras como Trump y Netanyahu. Ese alineamiento del gobierno argentino es real y forma parte de una orientación política concreta cuyas consecuencias padece la población del país. Sin embargo, su utilización dentro de la campaña fue selectiva y distorsiva. Se señaló, por ejemplo, la participación de Messi en una reunión institucional del Inter de Miami con Trump, un hecho repudiable. En cambio, no generaron un repudio comparable encuentros mucho más personales, como el de Harry Kane jugando al golf con Trump o la visita individual de Cristiano Ronaldo.

Mientras se condenaba a la selección argentina por esa supuesta cercanía política, también se ignoraron gestos que iban en sentido contrario. Junto con la hermosa imagen de Lamine Yamal celebrando con la bandera palestina, Argentina protagonizó uno de los pocos actos de desobediencia política del torneo. Tras la semifinal contra Inglaterra, varios jugadores desplegaron una bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas», desafiando una prohibición explícita de la FIFA, respaldada incluso por el gobierno de Milei. El gesto conectaba con un sentimiento popular profundo y exponía a los jugadores a posibles sanciones. También generó incomodidad en el oficialismo, que reaccionó con hostilidad. Fue una intervención breve pero poderosa.

El tercer eje fue el racismo. En este punto, el rechazo encontró una racionalización más noble y mucho más eficaz. La campaña dejó de presentarse como una rivalidad futbolística y comenzó a describirse como una lucha moral contra un país supuestamente blanco, colonial, racista, violento y tramposo.

Eso no significa que Argentina carezca de racismo. Hay racismo, como existen otras formas de discriminación y desigualdad. Distintos grupos racializados, entre ellos pueblos originarios, afrodescendientes y migrantes regionales, sufren prejuicios y formas de exclusión. Y el fútbol constituye uno de los espacios donde esas expresiones aparecen de manera más desagradable e hipertrofiada. Pero la situación real guarda muy poca relación con la imagen construida por esta campaña.

Fue realmente sorprendente leer cosas cada vez más delirantes escritas por personas que conozco, muchas de ellas personas cercanas, además de inteligentes y formadas. Reproducían noticias falsas de fácil refutación y generalizaciones que jamás aceptarían si estuvieran dirigidas contra otros pueblos. También fue inquietante observar la creciente agresividad del lenguaje. Un militante marxista que está entre mis contactos en X llegó a pedir que Irán bombardeara Buenos Aires. Evidentemente no hablaba en serio, pero el comentario mostraba hasta qué punto se había naturalizado la hostilidad colectiva.

La experiencia fue reveladora. Nos permitió observar desde adentro cómo funcionan las redes de odio de las que se alimenta la extrema derecha. Todo empieza con una emoción intensa. Después, algunos hechos verdaderos se sacan de contexto y se mezclan con falsedades dentro de una comunidad que solo escucha lo que confirma sus certezas. En muy poco tiempo puede construirse una realidad completamente imaginaria y conseguir que personas inteligentes la reproduzcan con convicción.

Creo que no es exagerado hablar en este caso de un discurso de odio. Reunió varios de sus rasgos característicos: partió de una emoción exaltada, se propagó por las redes sociales, se alimentó de noticias falsas y medias verdades y atribuyó características morales a una población completa. Como suele ocurrir, esa estigmatización también tuvo consecuencias fuera de las redes, con episodios de agresión contra argentinos en España, México y Brasil. Por el momento fueron casos acotados, pero muestran que estas narrativas nunca son inocuas.

Lo más llamativo fue que una parte de la izquierda y de la intelectualidad progresista global, principalmente europea y estadounidense, funcionó como una pieza decisiva de la campaña. Le proporcionó un lenguaje respetable y una racionalización política.

Diría, por eso, que fue un discurso de odio disfrazado de progresismo. Una rivalidad futbolística perfectamente comprensible fue transformada en una condena moral de una población completa, y una parte del progresismo internacional le otorgó legitimidad política.

GVL

¿Cuál es la situación del racismo en Argentina?

MM

Argentina tiene racismo, pero no es la sociedad excepcionalmente racista que se construyó durante esta campaña. Ambas afirmaciones deben sostenerse simultáneamente.

Existe discriminación contra pueblos indígenas, afrodescendientes y migrantes de la región. Hay violencia policial selectiva y una cultura futbolística en la que sobreviven expresiones racistas y xenófobas muy fuertes. Durante mucho tiempo, además, el relato oficial presentó a Argentina como una nación puramente blanca y europea, minimizando la diversidad étnica y racial de su población.

Pero cuando se dejan de lado las impresiones y los episodios virales y se observan las instituciones, la historia social y los estudios comparativos, la caricatura internacional empieza a desmoronarse.

Para empezar, Argentina construyó uno de los sistemas de derechos civiles más avanzados de América Latina. Fue el primer país de la región en reconocer el matrimonio igualitario y la adopción plena por parejas del mismo sexo. Su Ley de Identidad de Género permitió modificar el nombre y el sexo registrado sin autorización judicial ni requisitos médicos o psiquiátricos, y fue considerada una legislación pionera a escala mundial. También reconoció la migración como un derecho humano y estableció un régimen relativamente abierto, con acceso de los extranjeros a los servicios públicos.

Argentina tampoco desarrolló nada comparable con el muro entre Estados Unidos y México ni con el régimen fronterizo europeo en Ceuta y Melilla, donde las políticas de contención migratoria han producido muertes y graves violaciones de derechos humanos bajo gobiernos conservadores y socialdemócratas. Esto no lo menciono para relativizar los racismos argentinos mediante la enumeración de los crímenes ajenos, sino porque durante esta campaña España fue presentada como la encarnación de una sociedad multicultural e integrada frente a una Argentina cerrada y supremacista. ¿Acaso no exige esta contraposición borrar de un plumazo buena parte de la realidad europea?

El gobierno de Milei está atacando una parte considerable de ese entramado institucional y promoviendo una política más restrictiva y punitiva. Hasta ahora, sin embargo, su capacidad para desmontarlo ha sido limitada. Su ofensiva constituye un retroceso precisamente porque existe una tradición previa de derechos civiles particularmente avanzada.

La historia argentina también presenta diferencias estructurales importantes. La Asamblea del Año XIII fue una asamblea política reunida en Buenos Aires durante el proceso de independencia del Río de la Plata. Aunque no abolió completamente la esclavitud, dispuso que los hijos de mujeres esclavizadas nacieran libres y adoptó medidas para limitar la trata. La abolición definitiva quedó establecida en la Constitución de 1853. Estados Unidos, por su lado, abolió la esclavitud en 1865, pero mantuvo durante casi otro siglo un régimen legal de segregación racial bajo las leyes Jim Crow.

La economía rioplatense nunca tuvo una estructura basada centralmente en la esclavitud comparable con Brasil o el sur de Estados Unidos. Esto no ocurrió porque las élites argentinas fueran antirracistas; eran abiertamente racistas. La diferencia se explica por otra estructura económica y social. Pero esa diferencia dejó consecuencias históricas.

A ella se sumó una tradición igualitaria poderosa. Historiadores de orientaciones muy diversas han vinculado esa tradición con la politización de la inmigración obrera, la fuerza del movimiento sindical y la incorporación de las clases populares mestizas a la vida política, especialmente durante el peronismo. También señalan el papel integrador de la educación pública y de una sociedad civil muy activa y densamente organizada.

Ese igualitarismo convivió con el racismo, pero contribuyó a atenuar algunos de sus efectos. También ayuda a explicar la ubicación relativa de Argentina frente a sociedades atravesadas por desigualdades raciales mucho más profundas. Argentina tiene enormes desigualdades materiales y simbólicas, pero existe a la vez una norma cultural fuerte contra la afirmación abierta de una superioridad fundada en el nacimiento, un fenómeno ampliamente documentado y estudiado por politólogos e historiadores. Esa tensión forma parte de la historia nacional.

Los estudios comparativos disponibles tampoco respaldan la imagen de una excepcionalidad racista. En el World Values Survey, que pregunta, entre otras cosas, si las personas rechazarían tener vecinos de otra raza, Argentina suele ubicarse entre los países con menor prejuicio racial declarado. Sus resultados son generalmente mejores que los de buena parte de la región y comparables con los de sociedades europeas de baja intolerancia. Según la pregunta considerada, Argentina suele ubicarse cerca de España o Reino Unido y, con frecuencia, por encima de Francia.

El Project on Ethnicity and Race in Latin America ofrece otra base comparativa. El estudio examina la relación entre color de piel y posición socioeconómica en varios países de la región. Sus resultados muestran que las jerarquías raciales atraviesan a toda América Latina, aunque con intensidades desiguales, y las brechas asociadas al color de piel son especialmente pronunciadas en países como Brasil, Colombia, México y Perú. Esto no elimina la existencia de racismo en Argentina, pero sí contradice la imagen de una excepcionalidad argentina construida por contraste con países vecinos que, en realidad, presentan desigualdades étnico-raciales muy profundas.

En buena parte de América Latina existen desigualdades étnico-raciales más profundas y visibles que las argentinas. Brasil exhibe brechas raciales muy pronunciadas tanto en las condiciones de vida como en la exposición al encarcelamiento y la violencia policial. México presenta profundas desigualdades que afectan especialmente a la población indígena y, de manera menos estudiada pero también documentada, a las comunidades afromexicanas. En otros países de la región, la pertenencia indígena o afrodescendiente también está estrechamente asociada a la pobreza y la marginación social.

Francia y Reino Unido, por su parte, cuentan con abundante evidencia sobre discriminación en el mercado de trabajo y en el trato policial. España enfrenta un racismo significativo contra migrantes africanos y una política fronteriza asociada a graves violaciones de derechos humanos.

Por eso, frente a la afirmación de que Argentina es más racista que las principales sociedades latinoamericanas o que Francia, España o Inglaterra, la pregunta inmediata debería ser: ¿según qué indicador? Los estudios comparativos de actitudes no sostienen esa conclusión. Las instituciones de derechos civiles tampoco. Las desigualdades étnico-raciales son considerablemente más profundas en otros países de la región, mientras varias sociedades europeas presentan problemas ampliamente documentados de discriminación institucional.

Esto no permite elaborar un ranking definitivo de sociedades racistas. Pero sí permite descartar la caricatura que circuló durante la campaña. No existe evidencia seria para afirmar que Argentina sea una anomalía racista frente a esos países. En varios indicadores, la evidencia disponible apunta en la dirección contraria.

¿Cómo se formó, entonces, la imagen exterior de una Argentina especialmente racista? Creo que hubo dos factores decisivos.

El primero es, precisamente, el fútbol. Los estadios son uno de los espacios donde el racismo argentino aparece de manera más hipertrofiada. La cultura futbolística local tiene naturalizados los cantos racistas. Además, los argentinos que viajan regularmente a los mundiales no son una muestra sociológica del país. Pertenecen en gran medida a sectores medios altos y altos, entre los cuales el clasismo y el racismo pueden expresarse de manera particularmente cruda.

El segundo factor es la dificultad para reconocer la diversidad argentina cuando no adopta las formas fenotípicas y categoriales de Estados Unidos. La sociedad argentina es profundamente mestiza, aunque ese mestizaje haya sido recubierto durante décadas por una ideología de blanquitud. Desde el exterior, esa ideología suele aceptarse literalmente. Argentina dijo alguna vez que era blanca y sus críticos decidieron creerle.

Las categorías argentinas de raza y clase tampoco coinciden con las estadounidenses. La palabra «negro», por ejemplo, puede funcionar como categoría racial, insulto clasista, pero también, y muchas veces, como una forma afectiva de trato. Esa polisemia obliga a atender al contexto. Un ejemplo de esto fue la sanción impuesta por la Federación Inglesa a Edinson Cavani por escribirle «gracias, negrito» a un amigo. Un uso afectuoso del español rioplatense fue interpretado como un agravio racial. Terminó sancionado un uso afectivo del término porque una institución inglesa trasladó a otro contexto lingüístico su propio código sobre el lenguaje racial.

El desafío consiste en evitar dos simplificaciones. La primera es la vieja negación local del racismo, según la idea de que, como aquí no existe una división racial idéntica a la estadounidense, no hay discriminación. La segunda es la caricatura inversa, que convierte a Argentina en una anomalía supremacista y desconoce su composición popular y mestiza, así como la tradición igualitaria expresada en buena parte de sus instituciones.

La comparación internacional permite rechazar una afirmación empíricamente falsa sin minimizar los problemas reales del racismo argentino. Esa falsedad, además, produce efectos políticos negativos sobre los que vale la pena detenerse. Argentina no aparece, ni en sus instituciones ni en los principales estudios internacionales de actitudes, como una sociedad más racista que los países latinoamericanos o las grandes potencias europeas que protagonizaron esta campaña. En varios indicadores ocurre exactamente lo contrario.

GVL

¿Qué pensás del papel de la intelectualidad progresista global?

MM

Fue uno de los aspectos más decepcionantes. Una parte considerable de la intelectualidad progresista europea y estadounidense reprodujo exactamente la actitud eurocéntrica que los departamentos anglosajones de estudios decoloniales dicen denunciar: habló desde un pedestal moral sin molestarse demasiado en conocer la historia concreta ni la realidad social del país al que estaba condenando. De ese modo, convirtió a una sociedad periférica en objeto de juicio e invisibilizó el racismo característico de sus propias sociedades.

El excelente artículo que publicó Jacobin en Estados Unidos, hay que decirlo, uno de los pocos medios importantes de izquierda que se opuso abiertamente a esta ola, y que tradujimos con el título «Contra el moralismo geopolítico futbolero», señaló algo fundamental: muchas de estas intervenciones no intentaban comprender una realidad desconocida, sino forzarla dentro de categorías preestablecidas del Norte Global.

Como los autores lo formularon de una manera mejor de lo que yo podría hacerlo, voy a citarlos ampliamente:

Las desigualdades raciales en nuestro país no encajan, ni podrían encajar jamás, en el patrón estadounidense. Verlas como versiones menores de las de Estados Unidos encaja exactamente en la definición de lo «imperial», en la práctica de «gobernar sobre» una multiplicidad de culturas por lo demás dispares. Este «gobernar sobre» desestima las particularidades, ignora formas de ver ajenas y, en general, espera que toda esa diversidad se subordine a esta mirada dominante y monolítica. Esto no es un rasgo exclusivo de los ideólogos de derecha; lamentablemente, se extiende también a algunos de quienes en otros contextos denunciarían al imperio.

La historia racial argentina no puede comprenderse como una versión incompleta o defectuosa de la experiencia estadounidense. Convertir una historia nacional particular en modelo universal y obligar a las demás sociedades a reconocerse en ella es un gesto que podría considerarse, en definitiva, imperial.

Estados Unidos organizó históricamente su sistema racial alrededor de la esclavitud de plantación y, más tarde, de la segregación jurídica, dentro de una clasificación relativamente binaria entre blancos y negros. Brasil tuvo otra trayectoria, atravesada por una economía esclavista de enorme escala y por jerarquías más graduales de color. Argentina tuvo una formación diferente, marcada por la menor centralidad económica de la esclavitud y por un mestizaje cuya visibilidad fue posteriormente desplazada por el peso demográfico y simbólico de la inmigración europea masiva. A eso se sumaron la invisibilización de afrodescendientes y pueblos originarios y una tradición de integración social que convivió con formas concretas de discriminación.

Aplicar, aunque sea de manera implícita, una clasificación racial binaria importada de Estados Unidos conduce a inspeccionar los rostros y los tonos de piel de los jugadores argentinos para decidir si son suficientemente negros. Como no encajan en una imagen estereotipada de la negritud, la selección es declarada blanca. Pero la selección argentina es mestiza y socialmente popular, formada en su enorme mayoría por jugadores provenientes de hogares trabajadores de las provincias y periferias urbanas. La sociedad, en su mayoría, se identifica con ellos por sus trayectorias y porque reconoce en sus maneras una pertenencia común, no porque representen una fantasía de pureza blanca.

La selección argentina también es multicultural, aunque su diversidad no coincida con la imagen que una oficina universitaria estadounidense espera encontrar. Refleja las migraciones internas, así como una diversidad de ascendencias integrada por instituciones populares como los clubes de barrio.

También hubo una asimetría evidente en los criterios. Argentina quedó sometida a un examen moral absoluto, mientras España, Francia e Inglaterra eran liberadas de toda evaluación histórica y contemporánea. Desaparecieron sus historias coloniales y las formas contemporáneas de violencia contra migrantes y poblaciones racializadas.

¿España es una sociedad multicultural y Argentina una sociedad racista? España es una sociedad con una importante población de origen migrante, y Lamine Yamal, además de ser un jugador excepcional, ha sostenido posiciones políticas valientes, reivindicando sus orígenes humildes y expresando su apoyo a Palestina. Muchos argentinos vimos en él algo de Diego Maradona, probablemente el futbolista que más abiertamente se enfrentó a la FIFA y que asumió compromisos políticos y populares reconocibles.

Pero también vimos al capitán de España celebrar junto a su afición «por el rey y por España», cuando esa idea de España ha estado históricamente asociada a la subordinación de las identidades nacionales catalana, vasca y gallega. España enfrenta, además, una violencia sistemática contra migrantes africanos y una derecha xenófoba que todavía se alimenta de las persistencias culturales del franquismo. Francia presenta una discriminación ampliamente documentada contra personas de origen africano y magrebí. En el Reino Unido existen brechas raciales en las condiciones de vida y una fuerte desigualdad en el encarcelamiento y el trato policial.

No se trata de defender al propio país reemplazando un estigma por otro. Se trata, sencillamente, de mostrar la arbitrariedad de una intelectualidad occidental que convirtió a esas sociedades en emblemas del multiculturalismo y el antirracismo mientras sometía a Argentina a un juicio moral absoluto.

Nada de esto convierte a esas sociedades en esencias racistas. Ese es precisamente el criterio que debería aplicarse también a Argentina. Las sociedades son formaciones contradictorias, atravesadas por relaciones de poder y conflictos internos. No pueden reducirse a una esencia moral deducida de una selección de fútbol.

El comentario de Yanis Varoufakis fue un ejemplo particularmente elocuente de esa simplificación, aunque la lista es lamentablemente interminable. Varoufakis celebró el triunfo español afirmando que el fútbol había vencido a su mercantilización y que la brillantez colectiva de España se había impuesto al individualismo argentino.

Pero ¿por qué Argentina representaría la mercantilización y España su superación? La Federación Española forma parte de una de las industrias futbolísticas más ricas y poderosas del mundo, dominada por clubes como Real Madrid y Barcelona. Argentina, en cambio, ocupa una posición periférica y forma jugadores que luego son absorbidos por las ligas europeas. Convertir al polo subordinado en símbolo del mercado y a uno de sus centros principales en emblema de la resistencia muestra hasta qué punto una preferencia deportiva fue revestida arbitrariamente de contenido político. También revela una considerable ignorancia, tanto sobre la estructura del fútbol mundial como sobre las relaciones entre centro y periferia, un terreno en el que cabe exigir bastante más de una figura del prestigio intelectual y político de Varoufakis.

También resulta arbitrario identificar a Argentina con el individualismo por la presencia de Messi. Es cierto que la selección se benefició de una figura providencial, comparable únicamente, en otros contextos históricos, con Pelé o Maradona. Pero el equipo argentino de los últimos años fue profundamente colectivo, construido alrededor de la solidaridad entre sus jugadores y de la subordinación de sus figuras a un proyecto común. Lo importante, de todos modos, no es la discusión futbolística, sino la desfiguración de la realidad a la que se prestaron figuras prestigiosas de la intelectualidad europea. El comentario de Varoufakis dice mucho menos sobre el juego argentino que sobre la necesidad de convertir un episodio deportivo en una victoria moral y política, de manera irresponsable y contribuyendo a una suerte de hostigamiento global contra un país.

No se trata necesariamente de mala fe. Fueron, más bien, actos irresponsables que dicen mucho sobre nuestro tiempo. Una persona con autoridad intelectual debe ser especialmente cuidadosa cuando habla de una sociedad que no conoce. No puede convertir intuiciones formadas a partir de publicaciones virales en afirmaciones generales sobre la historia y el carácter de un pueblo. El prestigio aumenta esa responsabilidad, porque sus palabras proporcionan legitimidad a comportamientos que luego circulan de manera mucho más agresiva.

También hubo una forma de ventriloquia política. Se habló en nombre de distintos colectivos racializados de Argentina, pero rara vez se los escuchó. Muchas de esas voces rechazaron la caricatura internacional sin negar los problemas reales de discriminación en Argentina. Sin embargo, tuvieron mucha menos circulación que las opiniones de celebridades extranjeras. El supuesto antirracismo volvió a colocar a los centros culturales internacionales en el lugar de quienes explican una sociedad periférica por encima de quienes viven en ella.

Una intelectualidad verdaderamente internacionalista debería juzgar menos rápido y conocer mejor las historias nacionales sobre las que interviene. También debería resistir la opinología irresponsable y el vedetismo narcisista que estimulan las redes sociales. El antirracismo pierde fuerza cuando se convierte en una distribución arbitraria de certificados morales y se vuelve directamente imperial cuando transforma las categorías del Norte Global en la medida universal con la que deben ser juzgadas las sociedades periféricas.

GVL

¿Por qué esta campaña constituye un problema político y no solamente una representación injusta de Argentina?

MM

Porque el problema excede ampliamente la reputación internacional del país. Mi preocupación no es defender el honor nacional ni demostrar ninguna presunta superioridad moral de los argentinos. Lo grave es que una parte de la izquierda y del progresismo internacional haya adoptado los procedimientos de una campaña de odio y los haya presentado como una forma de antirracismo.

Ese mecanismo perjudica, en primer lugar, a quienes combaten el racismo dentro de Argentina. Los colectivos racializados quedaron enfrentados a una caricatura exterior que tenía poco que ver con sus experiencias concretas. La derecha puede aprovechar ahora esa exageración para negar el problema real. Si es absurdo afirmar que Argentina es el país más racista del mundo, entonces, dirá, toda denuncia de racismo es falsa. El moralismo extremo termina ofreciéndole una coartada.

La campaña también divide a pueblos que deberían reconocerse como aliados. Las sociedades latinoamericanas están atravesadas por problemas específicos de racismo, pero también por historias de luchas obreras, indígenas, democráticas y anticoloniales. Convertir rivalidades futbolísticas en una competencia moral entre pueblos resulta políticamente desastroso, sobre todo en un momento de avance de la extrema derecha y renovada presión estadounidense sobre la región.

El problema de fondo es qué tipo de izquierda se está formando cuando puede participar con tanta facilidad en campañas de estigmatización nacional. El internacionalismo se vacía cuando la solidaridad entre pueblos es reemplazada por una competencia por demostrar quién ocupa el lugar moralmente correcto. El racismo debe ser combatido y denunciado allí donde aparezca. Pero una izquierda incapaz de distinguir entre combatir el racismo y estigmatizar a un pueblo termina empujando hacia la reacción a personas que no son racistas ni derechistas. La extrema derecha ha sabido explotar muy bien esa experiencia de humillación moral.

El internacionalismo siempre consistió en construir solidaridad entre pueblos diferentes a partir del conocimiento de sus historias y de las estructuras que los enfrentan. Una campaña que convierte a un pueblo periférico en objeto colectivo de odio destruye ese vínculo.

Por eso debe ser denunciada con claridad. Argentina no está libre de racismo, pero ningún racismo se combate estigmatizando una nacionalidad. Las críticas extranjeras son legítimas, pero deben fundarse en hechos y en un conocimiento histórico capaz de aplicar criterios simétricos. La solidaridad entre los pueblos oprimidos es demasiado importante como para dejarla subordinada al moralismo y a la lógica de las redes sociales.

Sobre el entrevistador

Gabriel Vera Lopes es corresponsal de Brasil de Fato y participa de distintos espacios de formación vinculados a movimientos sociales de América Latina.

Martín Mosquera
Licenciado en Filosofía, docente en la Universidad de Buenos Aires y Editor Principal de Jacobin América Latina.

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8. Balibar sobre el eurocomunismo italiano.

En Historical materialism recuperan este texto de Balibar sobre el eurocomunismo italiano que apareció inicialmente en su recopilación en español para Icaria sobre Berlinguer.

https://www.historicalmaterialism.org/article/berlinguer-and-spinelli-europe-as-dreamt-by-italian-eurocommunism/

Berlinguer y Spinelli: la Europa soñada por el eurocomunismo italiano

Étienne Balibar

Introducción del traductor: Este texto se publicó originalmente como prefacio de la recopilación en español de 2023 titulada Berlinguer y Europa, o los orígenes del socialismo en libertad, editada por Icaria Editorial. Balibar publicó una versión en francés ligeramente modificada en la página web AOC (Analyse, Opinion, Critique). Este texto forma parte de la serie de reflexiones de Balibar sobre la trayectoria de la política comunista en la posguerra. Este proyecto se remonta a la década de 1970, cuando desarrolló un programa de investigación centrado en los conceptos clave de la política en el marxismo. Su enfoque combina la precisión teórica con una atención especial a las genealogías históricas. Centrándose en Italia, con referencias a su experiencia en el Partido Comunista Francés, el análisis de Balibar sobre el eurocomunismo ofrece perspectivas inesperadas sobre un momento sepultado bajo la condescendencia retrospectiva. La síntesis fallida de la construcción europea con una trayectoria alternativa del comunismo sigue poniendo de manifiesto problemas de internacionalismo y el desmantelamiento de lo que él denomina el «Estado nacional-social» . Al igual que entonces, una posible solución implicaría una visión amplia del poder político desde abajo, basada en «un salto cualitativo hacia un espacio más amplio de representación, organización y luchas».
***

El estreno, primero en Italia y después en Francia, de la película de Andrea Segre Berlinguer: La grande ambition, y los debates que ha suscitado, vuelven a centrar nuestra atención en el proyecto eurocomunista, del que Berlinguer fue tanto teórico como impulsor clave. Con motivo de este acontecimiento, reproduzco aquí —con algunos cambios— las secciones principales de un prefacio que escribí en 2023 para una recopilación de escritos, correspondencia y comentarios, cuyo eje central documenta la colaboración entre el secretario general del Partido Comunista Italiano (PCI) y Altiero Spinelli, una de las figuras más destacadas del federalismo europeo.[1] Se trata, en mi opinión, de completar al mismo tiempo la interpretación del proyecto eurocomunista mediante la inclusión de su dimensión propiamente europea (demasiado a menudo descuidada en favor de la política interna italiana y las tensiones dentro del «movimiento comunista internacional», pero que, sin esta dimensión, seguiría siendo incomprensible), y de sugerir que esta historia, aunque pertenezca a una coyuntura totalmente diferente, encierra lecciones útiles para que podamos orientarnos en la fase crítica a la que se enfrenta hoy la denominada «construcción europea».

Estas dos perspectivas son recíprocas. La aparición de una nueva figura del comunismo de partido en el período de su crisis final, distinta tanto de la tendencia soviética como de la china, y capaz de eludir las lógicas de los «bandos» geopolíticos, solo fue posible gracias al desarrollo de la construcción europea, al menos para algunos de sus impulsores.[2] Por otra parte, superar el régimen de tecnocracia «liberal-nacionalista» que gobierna hoy en Europa y provoca el bloqueo de sus instituciones políticas, en un país tras otro, solo es concebible en la medida en que un proyecto transnacional de democracia social, ecológica y participativa pueda recuperar sustancia y credibilidad.[3] El hecho de que estas dos perspectivas resulten profundamente aporéticas en el mundo de Trump, Xi Jinping y Putin, convirtiendo a Emmanuel Macron en un mago geopolítico y a Ursula von der Leyen en la «pequeña telegrafista» del capital financiero, no debe impedirnos reflexionar sobre ellos e investigar sus fundamentos. Un retorno crítico a los argumentos del pasado reciente no sustituye a una solución, pero puede formar parte de una memoria política vital.

La publicación (en español) de una recopilación de escritos en la que Enrico Berlinguer, secretario general del PCI desde 1972 hasta su fallecimiento en 1984, analiza la situación política en Europa y aborda las perspectivas de la construcción europea, acompañada de relatos personales y estudios en profundidad del historiador Alexander Höbel, [4] y que concluye con extractos sustanciales de las intervenciones de Altiero Spinelli sobre la política de los comunistas italianos en el período de su alianza electoral con él, constituye una iniciativa muy bienvenida. Me gustaría aprovechar esta ocasión para reflexionar sobre varios problemas que, a pesar de las enormes diferencias en las condiciones históricas, merecen nuestro interés por las iniciativas y las líneas de cuestionamiento de este período, hace ya medio siglo, pero que los militantes de mi generación aún recuerdan vívidamente.

Se podría pensar que el interés de una publicación de este tipo es exclusivamente de carácter historiográfico o archivístico. Sin embargo, el conflicto entre Ucrania y Rusia en este preciso momento, que está sumiendo una vez más a todo el continente en una beligerancia «caliente», con todas sus consecuencias previsibles o imprevisibles, ha puesto de relieve su actualidad, al demostrar que la «guerra civil europea» que abarcó todo el siglo pasado sigue ardiendo hoy en día, más allá de los alto el fuego y los reajustes fronterizos, aunque sus factores —naciones, clases, ideologías, regímenes— hayan sufrido reconfiguraciones incesantes. Todo está sucediendo como si el enfrentamiento entre Oriente y Occidente, que tiene como rehenes a los pueblos de Europa, y especialmente a los de su región «central» (Mitteleuropa), se estuviera intensificando hasta llegar a extremos: lo que habíamos temido constantemente durante la Guerra Fría, pero que se había evitado en repetidas ocasiones. Este nuevo episodio, sin embargo, conlleva un contenido social y unos intereses políticos marcadamente diferentes a los de antaño. No será, pues, en vano, en esta coyuntura crítica, reexaminar en el presente cuáles eran los términos de los debates políticos en la década de 1970 y, sobre todo, la forma en que dichos términos articulaban opciones antagónicas de régimen social y político en cada país, con opciones abiertas para la transformación de Europa en un sistema de naciones y Estados solidarios —siendo ambas cuestiones, obviamente, dependientes de los «equilibrios» del sistema mundial en la senda de la globalización—. Esta historia encierra lecciones que aún no se han extraído por completo.

Autocrítica

Antes de lanzarme a especular sobre estos temas, debo aclarar con honestidad dos puntos que relativizan o sobredeterminan el alcance. Yo mismo fui comunista durante los años en cuestión, ya que fui miembro del Partido Comunista Francés de 1961 a 1981, y siempre he seguido reivindicando esa «idea». Sin embargo, a pesar de los estrechos vínculos que mantuve con compañeros italianos de diversas generaciones y orientaciones, y de la importancia que siempre he concedido a la dimensión internacional del compromiso comunista, no tuve una experiencia directa de la política italiana y sus vicisitudes (algunas de las cuales, como sabemos, fueron dramáticas). Esto podría haber generado una comprensión sesgada de en qué consistía el proyecto «eurocomunista», ya que lo conocí por primera vez en la versión formulada por el PCF, muy diferente de la que defendía el PCI y teorizaba su secretario general: una versión à la française profundamente ambivalente e incluso marcada por la duplicidad a nivel de sus dirigentes (volveré sobre este punto más adelante). De hecho, la lectura o relectura que recoge la antología me ha llevado a rectificar muchos de mis juicios previos. A ello se suma el hecho de que, en los debates de la época, me situé en el bando de los adversarios del eurocomunismo y, por lo tanto, tendía a exagerar o caricaturizar las objeciones que se le planteaban, aunque, en el fondo, compartía muchas de sus motivaciones e incluso sus objetivos. Esto se debió, en primer lugar, a mi estrecha colaboración con Louis Althusser, quien trató de distanciarse tanto de las posiciones de la dirección del PCF como de la «línea italiana» a través de sus intervenciones sobre la «dictadura del proletariado» y la «vía pacífica hacia el socialismo», en las que se puede percibir una refutación indirecta, aunque en realidad transparente, refutación del eurocomunismo.[5] También puede atribuirse a la simpatía que yo sentía —al igual que Althusser y otros, entre ellos Fernando Claudin en España, el histórico «rival» de Santiago Carrillo y destacado historiador del movimiento comunista internacional— por las posiciones defendidas por el grupo «disidente» Il Manifesto, que se formó en torno a Rossana Rossanda y Lucio Magri, en particular su intento de articular una «crítica de izquierdas» al comunismo histórico, que traspasara la separación entre el mundo social y el mundo capitalista, con una estrategia esencialmente «no parlamentaria» para la toma del poder, invirtiendo, por así decirlo, las prioridades tácticas de los partidos comunistas institucionales. [6] No reniego en modo alguno de las posiciones que mantuve o defendí en aquel periodo, pero me veo llevado a modificar o revocar varios de ellos, bajo el efecto de la historia que hemos vivido desde entonces, y de mis propias reflexiones autocríticas sobre puntos fundamentales. Esto no me convierte en un «eurocomunista retrospectivo» —lo cual carecería de sentido—, pero me ha llevado a distinguir entre varias formas de criticarlo y a reevaluar aspectos cuya importancia no me resultaban evidentes en aquel momento.

Quiero destacar especialmente el cambio de perspectiva que se me hizo evidente en relación con la forma en que se concebían las dimensiones internacional y nacional de la transición al socialismo (o, como diría hoy, « transición socialista»: un proceso aleatorio de transformación concebido en el presente, más que como un «camino» más o menos recto que condujera por etapas a un modo de producción por venir).[7] Los debates de la década de 1970 se produjeron tras las insurrecciones de 1968 (en particular, la «Primavera de Praga» y su represión). Tanto en Francia como en Italia (y en toda Europa), estas insurrecciones se desarrollaron a partir de las controversias relacionadas con la naturaleza y la evolución de los regímenes «socialistas realmente existentes», empezando por la URSS posrevolucionaria. Lo que estaba en juego era determinar qué lecciones históricas y consecuencias prácticas podían extraerse a la hora de concebir una alternativa al capitalismo. Las insurrecciones también estaban vinculadas a las valoraciones y previsiones de los efectos de la «distensión» entre Oriente (el bloque soviético, al que estaban vinculados, aunque con graves divergencias, todos los partidos comunistas excepto el Partido Comunista Chino) y Occidente (el bando de los regímenes capitalistas «liberales», totalmente subsumidos bajo la hegemonía de Estados Unidos), sin olvidar el exterior incontrolable que constituía el Tercer Mundo no alineado, al que aún no llamábamos el «Sur». En este entramado interdependiente [ensemble] que se presenta para la reflexión, dos tipos de cuestiones persisten como una división discursiva: las primeras, aparentemente más políticas, se refieren a las relaciones de fuerza y a los juegos estratégicos entre los bandos (con sus momentos decisivos, como la crisis de los misiles en Cuba, los altibajos en el prestigio de cada adversario tras la represión de los levantamientos de Berlín, Varsovia, Budapest y Praga, o, en el lado opuesto, los crímenes de guerra masivos y la retirada definitiva de la guerra de Vietnam, los golpes de Estado que la CIA fomentó en América Latina, etc. ); las segundas, de carácter más teórico, en torno a las modalidades generales de la toma del poder y su ejercicio por parte de la clase revolucionaria y sus «aliados», en la perspectiva de una transición cuyo sentido habían definido los clásicos del marxismo y cuyas modalidades habrían dependido de la «etapa» que hubiera alcanzado el capitalismo.

Europa, escenario de la transformación política

En estas condiciones, Europa, como «gran espacio» [grand espace] configurado por la historia de sus naciones y pueblos, por sus divisiones internas y por el efecto de rebote de la expansión colonial sobre su civilización, se presentaba más como un marco contingente que como un elemento fundamental. Esta impresión se veía sacudida periódicamente, por supuesto, por acontecimientos que resonaban de un extremo al otro del continente, como las insurrecciones populares en el espacio del «socialismo realmente existente» o la caída de las dictaduras de la cuenca mediterránea, pero se sustentaba en un privilegio otorgado al marco nacional, como terreno de las organizaciones del movimiento obrero en su confrontación con el Estado, hacia el cual —quizá paradójicamente— convergían tanto el modelo de construcción del « socialismo en un solo país» heredado del estalinismo como la reivindicación «policéntrica» de vías nacionales hacia el socialismo formulada por Togliatti en su «testamento» de 1964. [8] Sin embargo, en este caso, la cadena de significantes construida por los editores a partir de los discursos de Berlinguer nos obliga a reconsiderarlo todo desde un punto de vista diferente, llevando a cabo una verdadera conversión de la mirada [une vraie conversion du regard]. El problema de la formación o la construcción europea —sus objetivos, sus avances y sus bloqueos— no solo se convierte (o vuelve a convertirse) en un tema de gran importancia para el pensamiento, capaz de «fusionar» las dimensiones estratégicas o geopolíticas inmediatas y la perspectiva revolucionaria a largo plazo, sino que queda claro que Europa como tal, en su propia materialidad, historicidad y tanto en sus potencialidades como en sus callejones sin salida, es el auténtico lugar de la transformación política, de la que las configuraciones nacionales de poder y fuerzas sociales no son más que elementos.

Del mismo modo, el centro de interés de la lectura se invierte: no se trata tanto de saber si (en los años en que, como ahora sabemos, se estaba produciendo un cambio en las bases y los objetivos de la comunidad europea, y en los que la caída del «sistema social» se aceleraría tras 1989) el eurocomunismo tenía realmente una política específicamente europea, como de saber si contribuyó o no a marcar el rumbo, o al menos intentó hacerlo. El significado mismo del término « eurocomunismo»[9] se transforma entonces: no se trata de la idea del comunismo tal y como la proponen y tratan de poner en práctica los partidos comunistas arraigados en Europa, con sus militantes y votantes que resultan ser ciudadanos europeos, sino de la idea de un comunismo para el que la federación europea constituiría uno de sus objetivos intrínsecos (de ahí la convergencia con Spinelli) y que, a su vez, haría del avance del federalismo europeo una de sus tendencias centrales. Entre una «Europa» unificada en lo sucesivo según una nueva fórmula institucional —postnacional, si no postestatal— y un «comunismo» reformado y refundado, debemos, por consiguiente, concebir una pertenencia conjunta, de la que el eurocomunismo sería el motor o, en cualquier caso, la hipótesis o el síntoma.

Pero aquí surge una dificultad. Anteriormente he hablado de las posiciones de Berlinguer, luego del eurocomunismo en sentido amplio, y de su relación con Europa como problema político, pero esto no es más que una forma de aplazar la cuestión de la interpretación que un lector actual no dejará de plantear al leer una antología cuyos elementos son textos públicos, e incluso discursos: ¿quién habla exactamente en estos textos y, además, quién los escribió? ¿Se trata de un individuo concreto, un líder que explora hipótesis políticas e intenta compartirlas con compañeros y homólogos (como hicieron en su día Lenin, Trotski y Rosa Luxemburg), o es el mero portavoz de una institución, incluso de un aparato, que intenta ajustar sus tácticas en una coyuntura cambiante? La pregunta es a la vez crucial e incómoda.[10] Resulta difícil negar que Berlinger (a quien Tronti, poco antes de su fallecimiento, elogió como «la última gran estirpe de políticos de la tradición comunista italiana») [11] se identificaba firmemente con el proyecto expuesto en estos textos oficiales —el de un «comunismo acorde con Europa»— y que constituía un relanzamiento original de su historia (incluso de su «tradición» emancipadora), y que en él interviene una subjetividad tanto personal como política.[12] Sin duda, no puede decirse lo mismo de todos los líderes formados al estilo de la Comintern. Sin embargo, cabe señalar que el lenguaje que se encuentra en los textos que dejó tras de sí suele parecer estereotipado, cauteloso, alusivo y lacónico.[13] Cabría preguntarse por qué existe esta discrepancia persistente entre la firmeza de la intención, legible entre líneas, y la rigidez en la expresión, sorprendente incluso si recordamos la langue de bois en la que se desarrollaban los debates sobre las alternativas internas al marxismo en este periodo, de la que no se libraron ni siquiera los mejores de sus representantes.

En lugar de recurrir al maquiavelismo de los manuales académicos, propondré relacionar la contradicción (a mi juicio muy real) entre forma y contenido con el hecho de que el proyecto de Berlinguer, en la posición que ocupa como heredero de una historia traumática, inquietante, pero también parcialmente reprimida, no consistía simplemente en presentar (o representar) una idea o «línea» para el debate, sino traer consigo al «partido» en su conjunto —lo que no solo significa el PCI como organización nacional, con sus diversas generaciones de militantes y su masa de simpatizantes, sino también esa alternativa, internacional reconstituida que formarían los «comunistas europeos», empezando por los de Francia y España, en una empresa asombrosa y tripartita, cuya formulación directa habría parecido o bien una provocación o bien una ilusión. Construir una «hegemonía» político-cultural alternativa en Italia, reviviendo las orientaciones de la resistencia antifascista y encarnando un nuevo camino hacia el socialismo; elaborar en Europa y para Europa un «bloque histórico» de izquierdas y reformista, articulado en torno a los movimientos de masas (en particular, el sindicalismo obrero), frente a su aparato dirigente tecnocrático, liberal y conservador; por último, y sobre todo, convertir a Europa en una fuerza geopolítica independiente de los dos bandos de la Guerra Fría, capaz de superar los conflictos internos.

Sin duda, es en este punto donde la convergencia limitada —a la vez muy real y siempre conflictiva— resulta sumamente esclarecedora a nivel institucional como la del «estilo». Altiero Spinelli (comisario europeo de 1970 a 1975, pero también un antiguo comunista que mantuvo vínculos con algunos líderes del PCI tras su expulsión en 1937 por desacuerdos con la estrategia del Komintern) representa sin duda otra política distinta a la de los comunistas: sin embargo, su propio proyecto «federal» se solapaba con el eurocomunismo de Berlinger, en el que vio, al menos durante un tiempo, una de las fuerzas políticas capaces de modificar el proceso de construcción europea, para lo cual preveía una acción conjunta con el líder del PCI a largo plazo. No se trataba tanto de una fusión o identificación, en la que se disolviera la diferencia entre comunismo y federalismo, sino mucho más que de un quid pro quo y de un aprovechamiento táctico mutuo; esta alianza no excluía abiertamente los motivos ocultos, pero encerraba un elemento de confianza y esperanza compartidas que resulta extremadamente claro, incluso en la polémica. De ahí el papel revelador que desempeña la «síntesis disyuntiva» de las principales diferencias estilísticas entre los discursos de Berlinguer y Spinelli a la hora de poner de relieve los puntos nodales problemáticos de la hipótesis eurocomunista y de destacar su relevancia perdurable. Me gustaría ilustrarlo esquemáticamente en tres puntos.

Rehacer Europa para salvar a Italia

El primer punto se refiere a lo que podríamos llamar, tomando prestada la conocida expresión de Fredric Jameson, el mediador europeo en desvanecimiento en la situación de guerra indefinidamente aplazada (con varios episodios de «escalada hasta los extremos») que caracterizó las relaciones internacionales de la segunda mitad del siglo XX.[14] Esta dimensión, por supuesto, da lugar a interesantes comparaciones con el momento actual, teniendo en cuenta las diferencias. Todos estos textos de la década de 1970, y la propia perspectiva del eurocomunismo, giran en torno a la hipótesis de que la Guerra Fría, enmarcada por ambas partes como un enfrentamiento entre dos bandos o incluso dos mundos, alimentada por una rivalidad que se extendía por todo el planeta y que las armas nucleares habían arrastrado a una lógica «exterminista», pero que había entrado en una fase de «distensión» tras la resolución de la crisis de los misiles de Cuba de 1962, podría conducir irreversiblemente no solo hacia una «coexistencia pacífica», sino hacia un orden internacional que implicara normas e intereses comunes. [15] Desde 1945, Europa había sido rehén de la confrontación entre los dos bloques, lo que condujo tanto a su división (incluida Alemania, que se partió en dos Estados violentamente hostiles) como a su subordinación a soberanías imperiales. Ahora podía escapar de la doble trampa que se le había impuesto como actor subordinado en un conflicto global, al tiempo que buscaba inventarse una forma política autónoma y superar los antagonismos nacionales. A cambio, a través de un «círculo virtuoso» que constituye claramente la apuesta y la esperanza compartidas por Berlinguer y Spinelli, esta Europa —que se basaría, al menos en parte, en una estructura federal abierta— sería en sí misma un factor y un actor poderoso en la distensión.[16] Esta función como «tercera fuerza» o tercera parte resultaría aún más eficaz si se ejerciera en alianza con las fuerzas progresistas del Tercer Mundo, en busca de una «vía de desarrollo» autónoma y, precisamente por ello, escenario de violentos enfrentamientos entre diversas visiones del mundo y múltiples «proyecciones» imperiales . Es evidente que, para Berlinguer —heredero también en este aspecto de una tradición comunista italiana de intercambios con movimientos anticolonialistas (en particular, el FLN argelino) y cercano asimismo a las posiciones de la federación yugoslava y de Tito—, esta conjunción que «descentraba» la perspectiva europea (o intentaba liberarla de su eurocentrismo) constituía un componente esencial del proyecto.

Inserto aquí una observación personal entre paréntesis. Una vez más, se pone de manifiesto la importancia de situar nuestra percepción de la realidad histórica teniendo en cuenta las diferencias geográficas —por muy estrechas que puedan parecer aquellas que separan la situación francesa (donde yo me encontraba) de la italiana (donde el eurocomunismo encontró su formulación más avanzada a través de Berlinguer). No es que yo fuera insensible a la dimensión trágica de la política italiana de la época, que afloraba en su discurso (coincidente con los «años de plomo» en la península), pero está claro que, a este lado de los Alpes, no sentíamos la misma urgencia existencial que el imperativo de salir de la Guerra Fría y liberar a Europa de ella adquiría para los comunistas italianos. Porque para ellos no solo estaba en juego el riesgo nuclear o la respuesta a la crisis económica, sino la forma en que la incorporación del aparato político-militar estadounidense había sometido y corrompido la política de la sociedad italiana (no solo a través del «apoyo» prestado por Washington a los sucesivos gobiernos de derecha y de centro-derecha en Roma, sino también mediante el uso clandestino de la mafia, e incluso del Vaticano, y la penetración de las agencias de espionaje estadounidenses en todos los engranajes del Estado y, especialmente, en la policía y el ejército). Desde este punto de vista, los comunistas españoles que salían del franquismo o los comunistas griegos que habían vivido una dictadura militar tenían que ser más receptivos, pero la situación italiana sigue siendo única. Añadamos que, debido al acuerdo de Yalta, la URSS siempre aplicó en secreto en Europa la línea del Departamento de Estado de EE. UU. en contra de lo que Berlinguer concebiría como el «compromiso histórico» : ninguna participación comunista en los gobiernos de Occidente, lo que garantizaba a cambio la no intervención occidental en las revoluciones democráticas de Oriente (en 1965, 1968 y, posteriormente, en 1981), pero que también preparó el terreno para el desarrollo del terrorismo y el contraterrorismo.[17] Mi impresión es, por lo tanto, que Berlinguer nunca quiso, a través del eurocomunismo, únicamente crear (o recrear) Europa de una determinada manera, sino salvar a Italia, otro terreno de encuentro con Spinelli, inspirado en Maquiavelo. Esta preocupación y este sentido de urgencia deben tenerse en cuenta cuando tratemos de emitir valoraciones sobre la imperdonable disputa que enfrentó al PCI contra la extrema izquierda «autonomista» italiana, más allá de la cuestión del terrorismo.[18]

Superar el cisma del socialismo europeo

Esto me lleva a mi segundo punto: para que Europa evolucione hacia una construcción supranacional, en la que participen no solo los Estados, representados por sus gobiernos, sino también los pueblos, que expresen sus reivindicaciones a través de una representación federal «de segundo orden» (que complemente el sistema constitucional interno de cada Estado) y los movimientos sociales que animen lo que se podría denominar —delimitando y reorientando el concepto de Habermas— —una «esfera pública popular transnacional».[19] Berlinguer y Spinelli, sin duda, depositan sus esperanzas en el surgimiento de una nueva alianza socialista a nivel europeo, que incluya tanto a los partidos socialdemócratas reorientados «hacia la izquierda» (dejando atrás los largos años de alternancia o cooperación con la democracia cristiana en un marco atlantista y reformista) y a los partidos comunistas «de masas» emancipados de la tutela soviética. Creían vislumbrar las premisas de esta alianza en la evolución de los socialdemócratas del norte de Europa, a iniciativa de líderes «neokeynesianos» como Olof Palme y Willy Brandt, y en una cierta tendencia dentro de la Internacional Socialista (Bruno Kreisky), que avanzaba hacia un acercamiento al tercermundismo y a la «neutralidad» europea. [20] Así tomó forma una gran alianza, cuya condición de posibilidad residía en un diagnóstico compartido de la crisis del capitalismo liberal bajo la hegemonía estadounidense (que podría resumirse en el tríptico: el «fordismo» económico, el monopolio financiero del dólar y el intervencionismo militar en las fronteras del Imperio) ; su objetivo estratégico consistía en oponerse al neoliberalismo naciente (que aprovechaba la crisis para desmantelar las políticas sociales y acabar, en términos más generales, con lo que denomino el «Estado social nacional»)[21], no mediante una regresión o una restricción, sino mediante una progresión y una expansión de los derechos sociales y la regulación pública de la economía (lo que significa, en pocas palabras: el capital). El profundo sentido moral (respaldado, en los discursos de Berlinguer, por frecuentes referencias al espíritu de la Resistencia antifascista) no era otra cosa que la idea de «superar» o vencer, mediante un esfuerzo común, el gran «cisma» centenario existente en el seno del movimiento obrero europeo entre la idea de la reforma social basada en el compromiso parlamentario y el uso del Estado, y la de la lucha de clases como fuerza motriz del desarrollo social, tal y como quedó cristalizado en la confrontación de 1914 en torno a la «defensa nacional» y la Revolución de Octubre de 1917, y posteriormente reinscrito (y codificado) en el sistema de «bandos» por la relación de fuerzas establecida al término de la Segunda Guerra Mundial. La tan denostada fórmula de Eduard Bernstein: «el objetivo no es nada, el movimiento lo es todo», debe combinarse con la de Marx: «El comunismo no es para nosotros un Estado que haya que crear ni una idea a la que la realidad deba adaptarse. Llamamos comunismo al movimiento real que derrocará el estado actual de las cosas».[22]

No debe pasarse por alto, sin embargo —y este es el sentido de las controversias que surgieron en la década de 1970 entre los propios marxistas y comunistas en torno a nociones como el «partido de gobierno» y una «tercera vía» entre el parlamentarismo y la dictadura proletaria—, que un proyecto de este tipo (por no hablar de un programa) se presentaría necesariamente, por la fuerza de las circunstancias y los hábitos de pensamiento propios de la tradición marxista (al menos tal y como quedó «codificada» en su versión leninista, incluso entre intelectuales críticos como éramos nosotros), más como la culminación de un proceso de socialdemocratización del comunismo que como un movimiento de radicalización o «gauchissement» de la socialdemocracia… Y la inserción del proyecto en el horizonte del federalismo europeo de facto no disipó esta ambigüedad, sino que pudo haber contribuido a su intensificación, entendida como la restricción política e institucional que la Comunidad Europea, en su figura real, tecnocrática y liberal, representaba para todos los ciudadanos de Europa, especialmente para aquellos pertenecientes a las clases «subalternas».

Me limitaré a tres observaciones sobre este punto.

En primer lugar, la forma en que se cristalizaron las posiciones en aquel momento se vio gravemente oscurecida por el hecho de que los partidos comunistas (tanto en Francia como en Italia) practicaban en gran medida (y con cierta eficacia) una política reformista disfrazada de lenguaje revolucionario (lenguaje que, de hecho, resultaba en parte crucial para la movilización de clase y el establecimiento de una relación de fuerzas con el Estado y los grupos patronales, lo que, en lenguaje maquiavélico, podría denominarse la «función tribunicia» [fonction tribunitienne], pero que también, en ocasiones, tenía efectos de corrupción y desmoralización).[23] En consecuencia, la reivindicación «gramsciana» de una estrategia de guerra de posiciones podía interpretarse bien como una legitimación del reformismo, ajustando el lenguaje a la práctica real, bien como un intento de escapar de la ambigüedad y replantearse la perspectiva revolucionaria… Pero, ¿cómo distinguir entre ambas interpretaciones de antemano? Lo primordial aquí no son las palabras, sino las acciones y el equilibrio de fuerzas.

En segundo lugar, el eurocomunismo —sobre todo en la exposición de Berlinger— encarnaba claramente el espíritu de una subversión de la frontera entre las dos «Europas», desafiando el telón de acero ideológico, si no la diferencia entre los regímenes políticos: la «Primavera de Praga», impulsada por el comunista Alexander Dubček antes de ser aplastada por los tanques rusos, es una de las fuentes de inspiración del eurocomunismo, que, a su vez, fue considerado por los disidentes de Europa del Este como un posible punto de apoyo [un punto de apoyo] para una reforma democrática del «socialismo real», cuyo eco aún puede encontrarse en Gorbachov, en estrecha relación con su propuesta de un «hogar europeo común».[24] En una perspectiva (pan) que es también democrática, esta perspectiva de unificación que abarca la gran Europa [grande Europe] (es decir, que incluye a Rusia) y otorga primacía a las iniciativas ciudadanas, si bien hay que reconocer que no fue rival alguna frente a los «equilibrios» geopolíticos (y su progresiva desestabilización), conserva, no obstante, un significado de principio, precisamente como idea de una alternativa a la lógica de los «bandos».[25]

De la Tercera Vía a la Tercera Fase

Pero el punto más importante y, al mismo tiempo, más hipotético es la forma en que Berlinguer intentó desplazar la cuestión de la «tercera vía » (que se remonta a una larga trayectoria en la historia de los debates dentro del movimiento obrero)[26] sustituyéndola por una problemática de la tercera fase en la historia de las revoluciones del siglo XX, que el proyecto eurocomunista debería haber puesto en marcha, siendo las dos primeras fases la fundación de la URSS tras la Revolución de Octubre y, posteriormente, la expansión del «bloque socialista» tras la Segunda Guerra Mundial, respectivamente. Este desplazamiento constituyó, evidentemente, una provocación contra el Partido Comunista Soviético y sus Estados satélites, que se les echó en cara durante la conferencia de Berlín de 1976, ya que los soviéticos consideraban insuperable su propio modelo de toma y ejercicio del poder.[27] Pero esta provocación abarcaba toda la representación de las tendencias históricas a través del conflicto a largo plazo del que el enfrentamiento entre los «bandos» de la Guerra Fría no es más que un episodio y, en algunos aspectos, una mera máscara. La estrategia del comunismo (Althusser) debe, por lo tanto, elegir entre repetición e innovación.

Pero aquí es también donde se encuentran las mayores ambigüedades, que los cuidadosos discursos de Berlinguer no contribuyen a disipar. Por un lado, la idea de la tercera fase conlleva tanto un elemento de continuidad —que se traduce en la reivindicación del legado de Octubre[28] (o la insistencia en la idea de que, durante la Guerra Fría, el bloque soviético representaba, en última instancia, el bando de la paz), como elementos de ruptura que cuestionan la idea de una fuerza revolucionaria organizada que dirija de forma exclusiva, encarnada en la práctica por el partido único de tipo leninista (de ahí la importancia fundamental de la noción de «pluralismo» esgrimida por Berlinguer en el XXV Congreso del PCUS, en presencia de Brezhnev y Sokolov).[29] Por otro lado, los textos presentados por Marcelo Belotti llaman la atención por el silencio ensordecedor que guardan sobre la ruptura sino-soviética y la política maoísta, que fueron, no obstante, la obsesión de los comunistas de todo tipo en aquel período, sobre todo porque la «Revolución Cultural» también se presentaba como una apertura y la idea de una tercera fase en la historia del comunismo (desafiando la gran narrativa eurocomunista al ofrecer otra alternativa, pero demostrando también que la cuestión de esta ruptura o renovación figuraba efectivamente en la agenda). En el momento de la muerte de Mao en 1976 (siempre la misma fecha crucial), su legado aún no estaba zanjado. El notable silencio de Berlinguer al respecto podría interpretarse como un indicio de que, incluso en su divergencia con los soviéticos, siempre tuvieron en común el rechazo al mismo adversario, pero también como síntoma de que la idea de la tercera fase conllevaba una incertidumbre interna, capaz de complicar la forma en que se concebiría la «convergencia» entre la revolución europea y los movimientos antiimperialistas que tenían su propia idea de la revolución (y de la «revolución en la revolución»).

Sin embargo, todo ello no minimiza, sino que, por el contrario, acentúa la relevancia de la cuestión que plantea la idea de una nueva fase revolucionaria en el contexto europeo (una cuestión que, hay que decirlo, los textos «oficiales» presentados por historiadores y editoriales no nos permiten realmente explorar en profundidad): ¿de qué manera pueden considerarse el resurgimiento, o incluso la explosión, de las luchas obreras y otros movimientos sociales intrínsecamente «anticapitalistas» en las naciones occidentales —en los que participa una nueva generación de activistas (la que «hizo» 1968 o la continuó en cada país, de diferentes maneras)—, y la internacionalización de los objetivos y las formas organizativas de estas luchas, considerarse dos caras de la misma moneda? Cabe señalar asimismo que, en este punto, ni quienes defendían la «forma de partido» ni quienes la consideraban obsoleta o distorsionada (la mayoría de los cuales eran, en aquel momento, opositores al eurocomunismo, al que percibían como un dispositivo administrativo [construction d’appareil] y un «compromiso» con el sistema) han ofrecido realmente una solución a este dilema.

El genio maligno

Terminemos enumerando, sin pretender ser exhaustivos, las contradicciones internas del proyecto que la lectura de estos textos reeditados nos permite hoy identificar (con la ventaja, siempre un tanto dudosa, que ofrecen los análisis retrospectivos de «resultados» e «intenciones»), y que, en nuestra opinión, explican por qué quedó truncado.

En primer lugar, está el hecho evidente de que el equilibrio global de fuerzas y las tendencias de transformación del capitalismo no eran lo que Berlinguer creía (y en lo que pensaba que podía basar su postura). La debacle de Vietnam había producido, en este sentido, un efecto ilusorio, ampliamente compartido por todos los «movimientos antisistémicos» de todo el mundo, que interpretaban aquel momento como el principio del fin del orden internacional liderado por EE. UU., en consonancia con el entusiasmo y las esperanzas que había generado la lucha vietnamita.[30] Sin embargo, justo antes del final de esa guerra, el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, artífice de la contrarrevolución a escala mundial, había puesto en marcha una contraestrategia, concretamente forjando una alianza con una mitad del bloque comunista contra la otra (Pekín contra Moscú), lo que determinaría toda la orientación del período posterior.[31] Lo mismo ocurre con la «crisis del dólar (o choque de Nixon)», agravada por la «crisis del petróleo», que condujo a las decisiones de 1971 y 1973 que pusieron fin al sistema de Bretton Woods, y que el Tesoro de EE. UU. aprovechó para restablecer el dominio de las instituciones financieras estadounidenses en condiciones más ventajosas.

[32] El imperialismo no estaba en las últimas; se encontraba en pleno proceso de reorganización y rearme.

En segundo lugar, está el hecho (al que ya he aludido) de que el eurocomunismo era, paradójicamente, a la vez antagónico al modelo soviético e incapaz de liberarse de una solidaridad total, y, por tanto, de una dependencia total respecto a la URSS y a las fuerzas u organizaciones militantes vinculadas a ella. Las razones son complejas, ya que incluyen no solo tomar partido en contra de la vía china, sino también la necesidad de no ofender la sensibilidad compartida de los militantes dándoles la sensación de que iban a verse obligados a «cambiar de bando» (un problema especialmente agudo en el caso del movimiento comunista francés, pero también acuciante en Italia). Y, sobre todo, me parece, existía la esperanza de trabajar por una reunificación de Europa (incluida o no la propia URSS) que no se lograra (como ocurriría tras 1989) mediante la generalización del capitalismo de mercado, sino a través de la convergencia de los «reformistas» dentro de los partidos comunistas occidentales y las «democracias populares» (de ahí la necesidad de compartir un lenguaje común con sus dirigentes). Pero la realidad, como reflejo de la ofensiva estadounidense en todo el mundo que más tarde se denominaría «neoliberalismo», fue el aplastamiento de los reformistas comunistas, la reestalinización del sistema soviético propia de la «era Brezhnev» y el entierro del espíritu de Helsinki en favor de una nueva carrera armamentística… Más que nunca, «Europa» pasó a significar únicamente la «pequeña Europa» capitalista.

En tercer lugar, de una forma que sin duda está vinculada a los procesos anteriores, la estrategia de recomposición de la izquierda (lo que podría denominarse la hipótesis Brandt-Berlinguer-Spinelli) fracasó o se vio rápidamente socavada. En este caso, una vez más, por supuesto, las razones son múltiples, entre ellas las tácticas de dominación y las luchas internas por el poder en el seno del proceso electoral y la política parlamentaria, e incluso los golpes de palacio que eliminaron a los líderes socialistas «orientados a la unidad» en favor de competidores de «derecha» más estrechamente vinculados a la clase directiva del nuevo capitalismo (como Helmut Schmidt, Bettino Craxi y Jacques Delors), a quienes el propio Brandt apoyó como presidente de la Internacional Socialista hasta su fallecimiento. Pero la raíz del problema radica en dos fenómenos que actúan conjuntamente para desestabilizar las formas organizativas clásicas de los conflictos sociales, de las que el eurocomunismo dependía en gran medida: la violencia del proceso de descomposición de la clase obrera (y de la «contrasociedad» que se había formado a su alrededor, bajo el efecto combinado de la industrialización y la solidaridad de clase), engendrada por el neoliberalismo naciente; y la crisis (a partir de la década de 1960) de la forma de partido o, más ampliamente, de las formas de organización política «democráticamente» centralizadas, que se mostraban cada vez más incapaces de inspirar y articular movilizaciones de masas. En un momento en que la estrategia capitalista para superar la crisis generaba nuevas polarizaciones que revolucionaban la división social del trabajo y los patrones de consumo, desplazando las líneas de división profesional y agudizando las contradicciones de la sociedad en su conjunto, la capacidad de construir una vía de escape del dilema paralizante entre el rechazo y el compromiso —que antes constituía el objetivo mismo de la actividad de los «partidos de clase»— parecía volverse inalcanzable, e incluso inconcebible.

PCF, el Partido de la Nación Eterna

En este panorama tan negativo, prestaré también especial atención a la evolución del Partido Comunista Francés y a su conflicto, primero latente y luego abierto, con las orientaciones y formulaciones de Berlinguer. Este punto es hoy bien conocido y ampliamente estudiado, pero el énfasis suele ponerse en la vacilación del PCF a la hora de distanciarse verdaderamente de la URSS y en las direcciones opuestas en las que evolucionaron el PCF y el PCI a este respecto, desde la represión de la Primavera de Praga hasta la invasión de Afganistán y la huelga insurreccional de los estibadores polacos (Solidaridad), incluidas sus respectivas actitudes hacia los «disidentes» soviéticos. No subestimo este punto, pero deseo llamar la atención sobre otro aspecto del problema. A diferencia de Berlinguer, el PCF nunca había sentido la más mínima tentación «federalista europea» (con la excepción de unos pocos dirigentes con responsabilidades limitadas, como Jean Kanapa en sus últimos años, e intelectuales brillantes pero aislados, como Jean Rony o Christine Buci-Glucksmann y sus colegas de la revista Dialectiques). [33] En consecuencia, las «declaraciones conjuntas» entre los dos partidos (o los tres, incluido el PCE), que, como sabemos, fueron fruto de duras negociaciones, también se caracterizan por un doble discurso o por la posibilidad de tirar en dos direcciones opuestas. Pero creo que existe un nivel más profundo, que trasciende los cálculos del aparato del partido: la reticencia, o incluso la hostilidad, del PCF hacia cualquier política europea «federalista» (lo que, en particular, incluye su oposición a la idea de elegir el Parlamento Europeo por sufragio universal, en la que se basaba la alianza entre Berlinguer y Spinelli) tiene su origen en su nacionalismo profundamente arraigado (lo que hoy llamaríamos «soberanismo»), en el que se combinaban de forma desigual los vestigios del Frente Popular —vivido como un retorno a las raíces de la gran nación revolucionaria—, las de la Resistencia y la rivalidad con el gaullismo, además de las dificultades para repudiar por completo el colonialismo (durante la Guerra de Argelia), e incluso la imitación del modelo soviético de «socialismo en un solo país», se combinaban de forma desigual. Pero también debe vincularse a la adopción espontánea de una estrategia de resistencia al neocapitalismo, cristalizada en la lucha contra el desmantelamiento del modelo de Estado «nacional-social» que, dentro del marco nacional, garantizaba los derechos conquistados por los asalariados industriales. Los comunistas franceses fueron cofundadores de este modelo a partir de 1945 (y, por supuesto, no carece de equivalentes en otros países). Es cierto que este modelo, aunque entró en crisis al mismo tiempo que las propias soberanías nacionales, está históricamente asociado al período de mayor eficacia política del movimiento obrero tradicional. Es posible que la defensa de sus logros, que protegen a la clase trabajadora contra el empobrecimiento y la elevan por encima de la condición proletaria propiamente dicha, no requiera una fetichización del marco nacional, sino un salto cualitativo hacia un espacio más amplio de representación, organización y luchas (en la práctica: europeo). Pero es cierto que este «salto», con la doble apuesta que implicaba —un cambio de lenguaje y un cambio de práctica—, exigía un esfuerzo extraordinario, tanto a nivel organizativo como imaginativo. El Partido Comunista Francés (PCF) se negó a darlo, y el Partido Comunista Italiano (PCI) no logró hacerlo. Esto condujo al primero a una subordinación cada vez más renuente a una socialdemocracia cada vez más «liberal», y al segundo al fatal callejón sin salida del «compromiso histórico», del que Berlinguer también asumió la responsabilidad, en lo que, en retrospectiva, nos parece una desesperada fuite en avant.[34]

¿Un encuentro por venir?

Esto me lleva de nuevo, para concluir, a plantear preguntas más que certezas, y a ofrecer una reflexión final sobre la articulación de la idea del comunismo y la idea del federalismo, tal y como las encarnaron Berlinguer y Spinelli, y que me parecieron constituir, como cuestión abierta, el hilo conductor de la antología que estoy comentando. Hablando como filósofos, podemos afirmar que estos dos términos representan, histórica y conceptualmente, una unidad de opuestos. Esto podría desencadenar, en teoría, un proceso «dialéctico», generando innovación política y teórica. Pero ello requeriría no solo esfuerzos de elaboración intelectual —volviendo a las fuentes clásicas de la definición de estas categorías y extrayendo lecciones de múltiples experiencias que ilustran su plasticidad—, sino también algo así como un encuentro entre sus respectivos defensores, que vaya más allá de las figuras individuales, incluso de aquellas investidas de responsabilidades y capaces de hacerse eco de las aspiraciones colectivas, involucrando, por tanto, a «movimientos», «actores» y «fuerzas» históricas que surjan de los acontecimientos actuales y que sean capaces, a través de su propio encuentro, de contrarrestar las tendencias más conservadoras y destructivas del régimen social dominante. Esto es lo que, en última instancia, no ocurrió en el siglo pasado, aunque el líder comunista italiano planteó la idea y exploró sus posibilidades con los instrumentos y socios a su disposición.

Esto es lo que la situación actual en Europa puede obligarnos a reconsiderar y reactivar, tal vez bajo otros nombres y sin duda con prioridades diferentes, aunque no tengamos garantía alguna de que el éxito esté más asegurado hoy o mañana de lo que lo estaba ayer, ya que los obstáculos siguen siendo no menos formidables. La propia resistencia que provoca tal idea, incluso entre los oponentes más decididos a la globalización capitalista —cada uno de cuyos términos es, sin embargo, una forma de negación activa (negación de la alienación a través del sistema de la propiedad y el trabajo, negación de la alienación a través de la exclusión y el confinamiento nacionalistas)—, podría entonces, paradójicamente, aparecer como un indicador de la verdad que encierra. Y, desde esta perspectiva, los documentos recopilados por Belotti y otros como ellos serían, sin duda, de gran utilidad.

Traducido por Patrick King

[1] Miembro de la Resistencia italiana, antiguo comunista que siguió vinculado a algunos dirigentes del PCI tras su expulsión del partido en 1937, influyó en el federalismo europeo a través del Manifiesto de Ventotene, redactado en el exilio junto a Ernesto Rossi en 1941, al que siguió la fundación (en 1943) del Movimiento Federalista Europeo; Altiero Spinelli fue miembro de la Comisión Europea encargado de la política industrial y la investigación entre 1970 y 1975. Miembro de la Asamblea Parlamentaria Europea (1976-1979), fue elegido como diputado afiliado al Partido Comunista en el primer Parlamento Europeo elegido por sufragio universal en 1979, y reelegido en 1984. Como ponente de la Comisión Institucional, redactó un proyecto de tratado de la Unión Europea, en el que se basó la «Comisión Delors», aunque esta invirtió sus prioridades, lo que condujo en última instancia al Acta Única Europea de 1986. Tras su fallecimiento en 1986, fue enterrado en la isla de Ventotene, donde había sido «confinado» por el régimen fascista. Véase Piero S. Graglia, Altiero Spinelli, Il Mulino, Bolonia 2008.

[2] Carlos M. Herrera, «Forme politique et espace démocratique: d’un étatisme sans état et de son incertain dépassement», en Une Europe politique? Obstacles et possibles, ed. Ninon Grangé y Carlos M. Herrera (París: Editions Kimé, 2021).

[3] Véase Étienne Balibar, «L’impossible possibilité de la fédération européenne: hier, aujourd’hui, demain», Instituto de Estudios Europeos, Universidad Libre de Bruselas, «Journée de l’Europe», 8 de mayo de 2025 (publicado en AOC Media, 27 y 28 de mayo de 2025) .

[4] Alexander Höbel, «Berlinguer y la política internacional» y «Enrico Berlinguer, parlamentario europeo. El diálogo con Altiero Spinelli», en Berlinguer y Europa. Del mismo autor, véase «Il PCI e l’URSS attraverso i decennali della rivoluzione d’Ottobre (1927-1987)», Memoria e Ricerca, 56/3, 2017.

[5] Se puede apreciar esta postura al leer, en particular, la «conferencia de Barcelona» pronunciada por Althusser el 6 de julio de 1976, pocos días después de la Conferencia de «partidos comunistas y obreros de Europa», celebrada en Berlín (Oriental), donde Berlinguer intervino el 30 de junio (véase más adelante). Lo que hoy me llama la atención en este texto es la combinación de la claridad (pero también de una abstracción extrema) de su argumentación a favor del concepto marxista-leninista de «dictadura de clase» y el carácter confuso [caractère embrouillé] de las observaciones sobre el pensamiento de Gramsci y la teorización eurocomunista del «socialismo democrático», planteadas como mutuamente relacionadas. Véase Louis Althusser, Les Vaches noires. *Entrevista imaginaria*, texto anotado y preparado por G. M. Goshgarian (París: Presses Universitaires de France, 2016), pp. 193-248. Es importante señalar que el libro de Santiago Carrillo, Eurocomunismo y Estado (publicado en 1977), contiene varias referencias a la teoría althusseriana de los «aparatos ideológicos del Estado».

[6] La principal referencia en la que me baso aquí es el coloquio organizado por Il Manifesto en noviembre de 1977 en Venecia sobre «Poder y oposición en las sociedades posrevolucionarias» (publicado en 1978 por Éditions du Seuil). En sus memorias publicadas en 2009, Lucio Magri (miembro fundador del grupo de Il Manifesto y posteriormente del PDUP, quien volvería a afiliarse al PCI tras la renuncia de este al «compromiso histórico» con los demócratas cristianos) presenta análisis de la coyuntura internacional y nacional en la que se gestó la iniciativa eurocomunista, así como de las razones de su fracaso, que me parecen muy convincentes y que han influido en mi argumentación en este texto. Véase Lucio Magri, Il Sarto di Ulm. Una possibile storia del PCI, (Milán: Il Saggiatore, 2009).

[7] Etienne Balibar, «Régulations, insurrections, utopies : pour un “socialisme” du XXIème siècle», en Histoire interminable. D’un siècle l’autre, Ecrits I (París: Editions La Découverte, 2020).

[8] El «memorándum» de Yalta, redactado por Togliatti para exponer y establecer las divergencias entre las respectivas «líneas» del Partido Comunista Soviético (entonces dirigido por Jruschov) y del PCI, también conocido como el «testamento de Togliatti», fue publicado por la dirección del PCI tras la muerte de su autor en 1964. Véase Le Monde, 5 de septiembre de 1964 https://www.lemonde.fr/archives/article/1964/09/05/le-testament-politique-de-m-palmiro-togliatti_2128292_1819218.html.

[9] Planteado por Santiago Carrillo en 1975 y retomado a su vez por Berlinguer: véanse los análisis de Alexander Höbel y las declaraciones conjuntas de los Partidos Comunistas italiano y español en la recopilación citada.

[10] La yuxtaposición de los textos de Berlinguer con los de Spinelli agudiza el dilema: pues, si bien es obvio que se expresa de manera calculada debido a su propio «proyecto constituyente» [projet constituant], Spinelli, no obstante, se dirige a sus interlocutores a título individual, incluso al abordar su historia, en parte compartida y en parte divergente. Para más detalles sobre el distanciamiento y el acercamiento temporal entre el PCI y Altiero Spinelli, véase a Piero S. Graglia, en la recopilación citada, que ofrece detalles sobre las «negociaciones» e indica las reacciones bastante violentas que provocó este «acercamiento» en la clase política italiana, especialmente en Alemania.

[11] Véase la entrevista con Mario Tronti: «Il comunismo non c’è più ma mette ancora paura», Il Riformista, 1 de junio de 2022.

[12] De nuevo Tronti: «L’Europe qui rassemble tradition et révolution», en La politique au crépuscule (La politica al tramonto, Einaudi 1998); y «Kommunismus oder Europa». Véase también la recopilación editada por Jamila Mascat: Le démon de la politique (París: éditions Amsterdam, 2021).

[13] El volumen editado por Domenech y Belotti se compone, en parte, de estudios históricos y, en parte, de discursos y artículos de Berlinguer (incluidas declaraciones conjuntas con los líderes de los partidos comunistas francés y español, así como ante el XXV Congreso del Partido Soviético y la reunión de los partidos comunistas europeos de 1976) y, por último, los artículos de Spinelli sobre su alianza con el PCI y su correspondencia entre 1977 y 1984.

[14] En su ensayo «The Vanishing Mediator; or, Max Weber as Storyteller» (Ideologies of Theory, (Londres: Verso, 2008)), Fredric Jameson empleó la expresión «mediador en desvanecimiento». Me inspiré en ella en L’Europe, l’Amérique, la guerre (París: La Découverte, 2003) para intentar imaginar una política europea que fuera en contra de la lógica de las guerras imperialistas en Oriente Medio.

[15] Siguiendo la expresión sugerida por Edward Palmer Thompson en su ensayo «Notas sobre el exterminismo, la última etapa de la civilización», New Left Review, I/121, mayo/junio de 1980.

[16] Lo que podría denominarse el «efecto Helsinki», en referencia a la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa, cuyo acuerdo final fue firmado el 1 de agosto de 1975 por todos los Estados europeos, incluida la URSS, además de los Estados Unidos, lo que generó inmensas esperanzas en la «sociedad civil» de ambos lados del muro divisorio.

[17] La postura de la URSS a favor del statu quo en Europa y las presiones ejercidas en este sentido sobre los partidos comunistas quedaron reflejadas en un «informe secreto» de Jean Kanapa, responsable de política exterior del Buró Político del PCF en 1974. El mismo Kanapa impulsó que el PCF se alineara en torno a una estrategia de «disuasión nuclear independiente» respuesta nuclear «independiente», respaldada por el desarrollo de una force de frappe francesa, en el marco de la Unión de la Izquierda con los socialistas. Véase Frédéric Heurtebize, «Détente, eurocomunismo y superación de los bloques durante la década de 1970: las esperanzas frustradas del Partido Comunista Francés», en Revue du Centre d’histoire de Sciences Po, 46 (2022). Podríamos comparar esta evolución con la formulación cuyas graves consecuencias «se le escaparon» a Berlinguer en una entrevista de 1979 con el Corriere della Sera sobre que «el socialismo era más fácil de llevar a cabo en el marco del Tratado del Atlántico que en el del Pacto de Varsovia». Véase también Frédéric Heurtebize, Le péril rouge. Washington face à l’eurocommunisme (París: PUF, 2014).

[18] Véase la reciente valoración de Romaric Godin, en la que responde en Mediapart a lo que considera una lectura «ingenua» de la política de Berlinguer como hostil a las revueltas obreras que trascienden los sindicatos. Puedo dar fe de que Antonio Negri, a diferencia de Tronti, nunca «perdonó» a Berlinguer por su apoyo a la represión de laautonomia operaia por parte del aparato estatal bajo los auspicios de la «estrategia de la tensión». [Nota de E. B., 2025].

[19] Contrapunto a la «crítica de izquierdas» ya llevada a cabo por Alexander Kluge y Oskar Negt en Öffentlichkeit und Erfahrung. Zur Organisationsanalyse von bürgerlicher und proletarischer Öffentlichkeit (Fráncfort del Meno: Suhrkamp, 1972). Se publicó en inglés como Public Sphere and Experience: Analysis of the Bourgeois and Proletarian Public Sphere, trad. Peter Labanyi, Jamie Owen Daniel y Assenka Oksiloff (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1993).

[20] Olof Palme, líder del Partido Socialdemócrata y posteriormente primer ministro de Suecia, fue asesinado en Estocolmo el 28 de febrero de 1986. Luchó contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial (lo que, durante mucho tiempo, hizo que se le considerara un traidor en su país). Willy Brandt fue alcalde de Berlín (Occidental) y, posteriormente, canciller de Alemania Occidental entre 1969 y 1974; fue uno de los impulsores de la Ostpolitik, que normalizó las relaciones entre las dos Alemanias y buscó un fin negociado para la Guerra Fría. Organizador de la resistencia contra el nazismo, y posteriormente líder del Partido Socialdemócrata Austriaco, Bruno Kreisky fue canciller de 1970 a 1983. En sus diversas funciones, su política combinó la constitucionalización de los derechos sociales, la distensión entre el Este y el Oeste y la búsqueda de un acuerdo de desarrollo entre el Norte y el Sur. Véase Christine Buci-Glucksmann y Göran Therborn, Le défi social-démocrate (París: Editions François Maspero, 1981).

[21] Étienne Balibar, «Comunismo y ciudadanía: sobre Nicos Poulantzas», en Equaliberty: Political Essays, trad. James Ingram (Nueva York: Columbia UP, 2014).

[22] La famosa afirmación de Bernstein aparece en el libro de 1899, Die Voraussetzungen des Sozialismus und die Aufgaben der Sozialdemokratie (traducido como Socialismo revolucionario), que dio inicio a la «controversia revisionista». La afirmación de Marx figura en la Ideología alemana de 1845 (publicada póstumamente en 1932), escrita en colaboración con Engels, Moses Hess y Joseph Weydemeyer (de la que hoy sabemos que, en realidad, no se trataba de un libro inacabado, sino de un borrador de una recopilación de artículos).

[23] Véase el texto clásico de Georges Lavau, A quoi sert le Parti communiste français ? (París, Fayard, 1981). Cabe señalar que la referencia de Lavau a Maquiavelo procede de los Discursos sobre Livio, donde se encuentran análisis de los efectos de la lucha de clases en la República romana, mientras que Gramsci se inspiró obviamente en El Príncipe para su teorización del partido como un «nuevo príncipe».

[24] En 1978, los disidentes checos Zdeněk Mlynar y Jiří Hájek, portavoces de la Carta 77, vieron en el eurocomunismo su «mejor baza» en la lucha contra el régimen (véase Heurtebize, op. cit.) . Mijaíl Gorbachov utilizó la expresión «casa común europea» por primera vez en 1984 y, posteriormente, de forma más explícita en julio de 1989 (en vísperas de su caída) en un discurso ante el Consejo de Europa, que le había invitado con motivo de su 60.º aniversario. Véase Marie-Pierre Rey, «Gorbachov y “la casa común europea”, ¿una revolución mental y política?».

[25] «Alternativa» es el término que da título al manifiesto de Rudolph Bahro. Bahro fue el disidente de Alemania Oriental encarcelado tras la publicación en Occidente, en 1977, de Die Alternative. *Zur Kritik des real existierenden Sozialismus*, publicado en inglés como The Alternative in Eastern Europe, trad. David Fernbach (Londres: New Left Books, 1978). Bahro fue liberado y expulsado en 1979, convirtiéndose en líder de los «Verdes» y teórico del ecosocialismo radical.

[26] Viene a la mente la corriente «austro-marxista» (Max Adler, Otto Bauer) y el intento de fundar una «Segunda/Dos y media Internacional» tras 1919, con el objetivo de superar la escisión entre comunistas y socialistas tras la Revolución de Octubre y el giro nacionalista de la socialdemocracia alemana.

[27] Celebrada en Berlín Oriental los días 28 y 29 de junio de 1976 tras arduas negociaciones, la «Conferencia de Partidos Comunistas Europeos» tenía por objeto proponer una visión común sobre la seguridad en Europa. Dió lugar a una declaración de desacuerdo entre la tendencia soviética y la tendencia eurocomunista. El discurso de Berlinguer, «¿Qué es el eurocomunismo?», aparece recogido en la antología Berlinguer y Europa, pp. 209-218. Véase también Lilly Marcou, «¿Hacia un nuevo cisma del movimiento comunista?», Le Monde diplomatique, mayo de 1977.

[28] Hasta la famosa (y tardía) declaración: «La fuerza progresista surgida de la Revolución de Octubre se ha agotado definitivamente» (15 de diciembre de 1981, tras el anuncio del estado de sitio en Polonia para reprimir la huelga de los trabajadores portuarios convocada por Solidarnosc).

[29] Véase el discurso de Berlinguer en Berlinguer y Europa, pp. 219-224.

[30] Giovanni Arrighi, Terence K. Hopkins, Immanuel Wallerstein, Antisystemic Movements (Londres: Verso, 1989).

[31] Magri acierta al destacar este punto: «Kissinger, un genio maligno», un apartado de Tailor of Ulm, 311.

[32] Véase un excelente análisis marxista en Suzanne de Brunhoff, «Les matières premières et le système monétaire international», Revue Tiers Monde n.º 66 (1976), https://www.persee.fr/doc/tiers_0040 -7356_1976_num_17_66_2647.

[33] Jean Rony, un académico autodidacta, había sido miembro de los comités editoriales de las revistas del PCF La Nouvelle Critique y France Nouvelle antes de ser expulsado del partido en 1981, al mismo tiempo que los principales miembros del movimiento «Pour l’union dans les luttes».

Véase su biografía en el Dictionnaire Maîtron du Mouvement ouvrier en línea. Christine Buci-Glucksmann, amiga íntima de Nicos Poulantzas (a quien se podría considerar el teórico de un «eurocomunismo de izquierda» y cofundador de la revista Dialectiques en 1973), había publicado Gramsci et l’État (París: Fayard, 1975) —publicado en inglés como Gramsci and the State, trad. David Fernbach (Atlantic Highlands, NJ: Humanities Press, 1980) —y había editado el volumen La Gauche, le pouvoir, le socialisme, una obra colectiva dedicada a Poulantzas (París: PUF, 1983).[34] El «compromiso histórico» (entre los dos partidos dominantes de la vida electoral italiana, el PCI y la Democracia Cristiana), destinado a tender un puente entre las masas comunistas y católicas para evitar que apoyaran al fascismo, fue teorizado por Berlinguer en sus artículos «en los que reflexionaba sobre Italia tras los acontecimientos de Chile» (Rinascita, 28 de septiembre, 8 y 9 de octubre de 1973). Perdió todo su sentido tras el asesinato de Aldo Moro (9 de mayo de 1978), lo que permitió a la derecha (Andreotti) recuperar el control de la Democracia Cristiana. Posteriormente, Berlinguer formuló una (auto)crítica al tiempo que impulsaba al PCI a apoyar las últimas grandes huelgas de los «años rojos» italianos (Fiat, 1980) y a participar en la campaña contra el armamento nuclear (la crisis de los euromisiles). Véanse los artículos de Alexander Höbel, op. cit.; y sobre la «secuencia roja», véase la monumental obra narrativa basada en archivos dirigida por Nanni Balestrini y Primo Moroni, L’orda d’oro (Milán: Feltrinelli, 1997), 171. Recientemente se ha publicado una traducción al inglés: The Golden Horde: Revolutionary Italy, 1960-1977, trad. Richard Braude, Londres, Seagull Books, 2021). Referencia facilitada por Andrea Cavazzini en su artículo «Educación y emancipación en la “secuencia roja” italiana. Una mirada retrospectiva a algunas experiencias», Contretemps, 1 de febrero de 2023.

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9. Resumen de la guerra en Irán, 23 de julio.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/live-us-and-iran-confirm-peace-accord-signing-set-friday-geneva

En directo: Trump afirma que está considerando reanudar ataques de gran envergadura contra Irán

Mientras tanto, el secretario de Estado de EE. UU., Rubio, afirma que Irán está «suplicando un acuerdo»

Puntos clave

El ejército israelí dispara contra dos palestinos en la Cisjordania ocupada

Omán colabora con los «hermanos» saudíes y las «partes» yemeníes para lograr una desescalada

Más de 3.000 colonos israelíes, liderados por Ben Gvir, irrumpen en Al-Aqsa

Actualizaciones en directo

El ejército estadounidense afirma que ha concluido la decimotercera noche consecutiva de ataques contra Irán

Hace 15 segundos

El Mando Central de EE. UU. (Centcom) ha declarado que ha «concluido» su última oleada de ataques contra Irán por decimotercera noche consecutiva.

Los ataques duraron más de dos horas, y el Centcom ha indicado que tenían como objetivo centros de mando militar, instalaciones de almacenamiento de drones, redes de comunicación, puestos de vigilancia costera y capacidades marítimas.

Ocho países musulmanes condenan la incursión masiva israelí en Al-Aqsa

Hace 5 minutos

Los ministros de Asuntos Exteriores de Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Turquía, Egipto, Indonesia, Pakistán y Arabia Saudí han condenado las recientes incursiones de colonos israelíes en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, calificándolas de «actos ilegales y extremistas».

En un comunicado publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar el jueves, los ministros subrayaron que la irrupción en los lugares sagrados constituye una «flagrante violación del Derecho internacional, de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y del statu quo histórico y jurídico en los lugares sagrados de la Jerusalén Oriental ocupada».

» «Los ministros condenaron en los términos más enérgicos, en una declaración conjunta, los actos ilegales y extremistas que suponen la incitación y los llamamientos a movilizarse para llevar a cabo incursiones, así como los actos de violencia cometidos por ministros israelíes y grupos extremistas», añadieron.

Advertían de que tales actos «alimentan el odio y el extremismo, y obstaculizan los esfuerzos destinados a lograr una paz justa y duradera basada en la solución de dos Estados», e instaban al reconocimiento de la custodia histórica de Jordania sobre el complejo de Al-Aqsa.

Los responsables también rechazaban la reivindicación de Israel sobre la Jerusalén Oriental ocupada y sus lugares sagrados islámicos y cristianos, así como su intento de alterar el «carácter histórico, jurídico y demográfico» de la zona.

Más información: Ocho países musulmanes condenan la redada masiva israelí en Al-Aqsa

Las fuerzas israelíes disparan y detienen a un palestino en Jerusalén

Hace 1 hora

Según se ha informado, las fuerzas israelíes dispararon a un hombre palestino y lo dejaron desangrándose a última hora del jueves en el puesto de control del campo de refugiados de Shuafat, en la Jerusalén ocupada.

Según informes locales, el hombre fue detenido posteriormente. Su estado y paradero no han sido confirmados.

Según se ha informado, las fuerzas israelíes dispararon a un palestino y lo dejaron desangrándose en el puesto de control del campo de refugiados de Shuafat, en la Jerusalén ocupada, el 23 de julio de 2026 (X)

Activada la defensa aérea en Teherán

Hace 1 hora

Según ha informado la agencia de noticias Nour, se ha activado la defensa aérea de Irán en su capital, Teherán, para hacer frente a una amenaza «hostil».

Dos heridos en Bandar Abbas; se han oído más ataques en Irán

Hace 1 hora

Al menos dos personas resultaron heridas en un reciente ataque estadounidense contra la ciudad portuaria de Bandar Abbas, en el sur de Irán, según informaron los medios estatales.

También se han registrado nuevos ataques estadounidenses en los alrededores de Omidiyeh y Andimeshk, ambas localidades situadas al suroeste del país.

Esto se produce tras el anuncio del Mando Central de EE. UU. de lanzar ataques contra Irán por decimotercera noche consecutiva.

El Centcom afirma haber lanzado nuevos ataques contra Irán, mientras se escuchan explosiones en todo el país

Hace 2 horas

El Mando Central de EE. UU. ha iniciado una nueva oleada de ataques contra Irán por decimotercera noche consecutiva.

Se han escuchado varias explosiones en todo el país, entre otros lugares, en Ahvaz, Bandar Abbas y la isla de Qeshm.

La saga de Karim Khan: cronología

Hace tres horas

Los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) tienen previsto votar este viernes en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York sobre la destitución del fiscal jefe de la Corte, Karim Khan, algo sin precedentes en los 24 años de historia de la Corte.

La votación pone fin a una saga que se remonta a más de dos años y que abarca acusaciones de conducta sexual inapropiada —que Khan ha negado sistemáticamente—, una investigación liderada por la ONU, un panel judicial que lo exoneró por unanimidad y una mesa que decidió hacer caso omiso de esa conclusión y seguir adelante de todos modos.

El caso se ha desarrollado en paralelo a una campaña independiente de presión sobre Khan y la Corte por su empeño en obtener órdenes de detención por crímenes de guerra contra líderes israelíes y de Hamás, desde una amenaza del entonces ministro de Asuntos Exteriores británico de retirar la financiación a la CPI, pasando por las sanciones impuestas a Khan y a decenas de funcionarios de la CPI por la Administración Trump, hasta la promesa pública del secretario de Estado de EE. UU. de «desmantelar» la Corte.

Khan, un abogado británico, es el tercer fiscal jefe de la CPI desde la fundación del tribunal en 2002.

Más información: La saga de Karim Khan: una cronología

El fiscal jefe Karim Khan en la Corte Penal Internacional de La Haya el 14 de marzo de 2025 (AFP/foto de archivo)

Los medios iraníes informan de explosiones en la isla de Qeshm

Hace 3 horas

Se escucharon dos explosiones cerca de la localidad de Mosan, en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, según la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim.

Tasnim atribuyó las explosiones a ataques con misiles estadounidenses aún sin confirmar.

La normalización no se ha debatido durante los meses de negociaciones nucleares entre Arabia Saudí y EE. UU., según fuentes

Hace 4 horas

Desde noviembre de 2025, EE. UU. y Arabia Saudí han estado negociando un acuerdo nuclear civil, pero en las docenas de intercambios entre funcionarios, el reconocimiento diplomático de Israel por parte de Riad nunca se planteó ni una sola vez, según declararon a Middle East Eye un funcionario estadounidense en activo y otro que ya ha dejado el cargo, ambos familiarizados con las conversaciones.

«La normalización nunca figuró como condición», declaró una de las fuentes a MEE. «Ni una sola vez».

Menos de 24 horas después de que Arabia Saudí y EE. UU. firmaran un acuerdo nuclear el miércoles, el presidente Donald Trump declaró que el acuerdo estaba «totalmente supeditado a que Arabia Saudí se adhiriera a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham».

Es probable que esta publicación en las redes sociales pillara por sorpresa a los funcionarios estadounidenses y árabes, sobre todo porque Trump y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, acababan de hablar ese mismo día. Los máximos responsables de las relaciones exteriores de ambos países también mantuvieron una conversación telefónica el miércoles.

Más información: La normalización no se debatió durante los meses de negociaciones nucleares entre Arabia Saudí y EE. UU., según fuentes

El presidente de EE. UU., Donald Trump, a la izquierda, saluda al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en el Jardín Sur de la Casa Blanca, en Washington, D. C., el 18 de noviembre de 2025 (Saul Loeb/AFP)

El Centcom afirma que ha desviado 12 buques comerciales

Hace 4 horas

El ejército estadounidense ha declarado que ha «inutilizado» un buque y desviado 12 buques comerciales desde que reanudó su bloqueo naval contra Irán hace nueve días.

En un comunicado publicado el día X, el Mando Central de EE. UU. señaló que las medidas se tomaron «para impedir que los buques entraran o salieran de los puertos o zonas costeras iraníes».

El ejército israelí y los colonos matan a cinco palestinos en Gaza y Cisjordania

Hace 5 horas

Un ataque israelí mató el jueves a dos palestinos en el norte de Gaza, según informaron los servicios médicos de la zona, y otros tres fueron abatidos a tiros en la Cisjordania ocupada, según las autoridades palestinas y el ejército israelí.

Un colono israelí mató a dos palestinos en Cisjordania, mientras que el ejército disparó a un tercer palestino en la misma zona, según el ejército israelí.

La agencia de noticias Wafa afirmó que colonos israelíes incendiaron deliberadamente terrenos agrícolas en Beit Furik y atacaron a palestinos cuando estos intentaban extinguir el fuego. La agencia señaló que el ejército también prestó apoyo a los colonos.

El ejército israelí acusó a los palestinos de llevar a cabo ataques con cuchillo durante lo que denominó un «enfrentamiento».

El ejército de Kuwait afirma que las defensas aéreas están interceptando ataques hostiles de Irán

Hace 5 horas

Las defensas aéreas de Kuwait se enfrentan actualmente a ataques «hostiles» con misiles y drones procedentes de Irán, según ha informado el ejército.

El ejército ha añadido que cualquier sonido de explosión se debe a las interceptaciones.

Opinión: Los fundadores de la CPI no deben permitir que sea destruida

Hace 6 horas

Hace veintiocho años, 120 Estados votaron a favor de la adopción del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI). Cada año, el 17 de julio se celebra el Día de la Justicia Internacional, lo que brinda a los Estados, a los grupos de la sociedad civil y a otras partes interesadas la ocasión de reflexionar sobre la gravedad de la misión de la Corte y de reafirmar su apoyo a los valores en los que se sustenta el Estatuto.

Sin embargo, este año no ha sido precisamente una ocasión festiva. Las declaraciones habituales con las que se conmemora este día suenan huecas.

Bajo la presidencia de Donald Trump, los Estados Unidos han sometido a la CPI a un ataque continuado, mientras que sus Estados Partes se han mostrado o bien poco entusiastas a la hora de contrarrestar tales abusos, o bien incapaces de idear una respuesta significativa.

Más información: Los fundadores de la CPI no deben permitir que sea destruida

La Corte Penal Internacional en La Haya, en una imagen del 28 de marzo de 2026 (John Thys/AFP)

El ejército kuwaití afirma que está protegiendo las «fronteras de la patria»

Hace 6 horas

Las autoridades kuwaitíes están tomando las medidas necesarias después de que el paso fronterizo del país con Irak fuera atacado repetidamente por «drones hostiles», según informó el ejército este jueves.

«Las Fuerzas Armadas afirman que siguen desempeñando sus misiones y funciones con gran eficacia, y que están adoptando todas las medidas necesarias para proteger las fronteras de la patria y preservar su seguridad y estabilidad», declaró Saud Abdulaziz al-Otaibi, portavoz del Ministerio de Defensa, en un comunicado publicado en X.

El ataque causó daños materiales, pero no hubo víctimas.

El director de la OMI condena los ataques contra el transporte marítimo en la zona del mar Rojo

Hace 7 horas

El director de la Organización Marítima Internacional condenó este jueves los últimos ataques denunciados contra el transporte marítimo internacional en la zona del mar Rojo.

Los huzíes de Yemen atacaron dos petroleros de Arabia Saudí en una operación militar, según informó el grupo este jueves, y una agencia de noticias saudí confirmó posteriormente que uno de los dos buques estaba en llamas tras un asalto mientras navegaba por el mar Rojo.

«Condeno de manera inequívoca los últimos ataques denunciados contra la navegación internacional en la zona del mar Rojo», declaró Arsenio Domínguez, de la OMI, y añadió que también le preocupa la posible contaminación derivada de tales incidentes en el mar Rojo y en la zona del estrecho de Ormuz.

El Senado de EE. UU. bloquea una resolución que limita los poderes bélicos de Trump respecto a Irán

Hace 7 horas

El Senado de EE. UU. bloqueó este jueves una resolución impulsada por los demócratas cuyo objetivo era detener la guerra contra Irán hasta que el Congreso autorizara las hostilidades. La resolución refleja la creciente preocupación del Congreso, incluso entre los republicanos del presidente Donald Trump, respecto a la guerra.

El Senado votó por 49 votos a favor y 47 en contra no dar curso a la resolución sobre los poderes bélicos.

El Reino Unido afirma que sus fuerzas armadas están preparadas para defender el país tras la advertencia de Irán sobre los bombarderos estadounidenses

Hace 8 horas

El Reino Unido afirmó este jueves que sus fuerzas armadas están preparadas para proteger al país de cualquier ataque, después de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán emitiera una advertencia sobre el permiso concedido a los bombarderos estadounidenses para volar desde bases británicas.

«Nuestras Fuerzas Armadas están preparadas para mantener al Reino Unido a salvo de cualquier tipo de ataque, ya sea en nuestro territorio o desde el extranjero. El Reino Unido está preparado las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para defenderse», declaró un portavoz del Gobierno.

«Esto incluye la aplicación de un enfoque por capas para la defensa aérea y antimisiles, proporcionado por los recursos de la Marina Real, el Ejército Británico y la Fuerza Aérea Real, equipados con una amplia gama de capacidades avanzadas, en estrecha colaboración con nuestros aliados de la OTAN», añadió.

Opinión: Cómo se está desmoronando el sueño de Israel de convertirse en el centro comercial de Oriente Medio

Hace 8 horas

El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) ha fracasado en su extremo israelí. Los Estados del Golfo y sus aliados compiten ahora por construir rutas rivales.

En junio, los ministros de Transporte saudí y turco firmaron memorandos para reactivar el ferrocarril del Hiyaz, de la época otomana, como corredor que conecte sus naciones a través de Jordania y Siria —con un trazado que elude deliberadamente a Israel—. Y los EAU han iniciado conversaciones sobre una ruta comercial desde la costa siria a través de Irak hasta sus propios puertos del Golfo.

Además, en julio, DP World firmó una concesión de 50 años con las autoridades de Fujairah para construir dos terminales en la costa de los Emiratos Árabes Unidos que da al mar Arábigo, entre ellas el puerto de contenedores de Al-Rughailat, con el objetivo expreso de que la mercancía pueda descargarse y transportarse sin pasar nunca por el estrecho de Ormuz.

Más información: Cómo se está desmoronando el sueño de Israel de convertirse en el centro comercial de Oriente Medio Artículo de opinión de Ahmed Alqarout

Un buque atraca en el puerto emiratí de Jebel Ali el 18 de junio de 2020 (Karim Sahib/AFP)

El OIEA afirma que está a la espera de una solicitud de EE. UU. y Arabia Saudí sobre la verificación del acuerdo nuclear

Hace 8 horas

El organismo de control nuclear de la ONU tiene conocimiento de un plan de EE. UU. y Arabia Saudí para solicitarle que lleve a cabo labores de verificación en relación con el acuerdo de cooperación nuclear que están negociando, pero aún no ha recibido ninguna solicitud por parte de ellos, según informó el jueves.

«Esperamos con interés recibir la solicitud para dicha verificación y colaborar con EE. UU. y el Reino de Arabia Saudí (KSA) para garantizar la aplicación de dichas medidas», declaró la Agencia Internacional de Energía Atómica en un comunicado.

Un ataque con drones israelíes hiere a varios paramédicos en el sur del Líbano

Hace 9 horas

Un ataque con drones israelíes ha herido a varios paramédicos en el sur del Líbano, según informó la Agencia Nacional de Noticias (NNA).

Según la NNA, el misil impactó en un vehículo de Defensa Civil operado por la Autoridad Sanitaria Islámica en la carretera que une Nabatieh al-Fawqa y Dar al-Mu’allimin, hiriendo a la tripulación.

La agencia señaló que el ataque tuvo lugar mientras la artillería israelí bombardeaba intensamente la colina de Ali al-Taher, en las afueras de Nabatieh al-Fawqa.

La Cámara de Representantes de EE. UU. vota a favor de detener la guerra contra Irán, en otra reprimenda simbólica a Trump

Hace 9 horas

La Cámara de Representantes de EE. UU., de mayoría republicana, respaldó este jueves una ley que insta al presidente Donald Trump a detener la guerra de EE. UU. contra Irán, lo que supone la última reprimenda simbólica del Congreso al presidente republicano.

La votación fue de 214 a 208 a favor de la resolución sobre los poderes bélicos, ya que cuatro republicanos se unieron a los demócratas para votar a favor de la misma.

La resolución, presentada por la diputada Pramila Jayapal, demócrata por el estado de Washington, insta a Trump a «retirar el uso de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de las hostilidades» contra Irán, a menos que el Congreso lo autorice. Sin embargo, se trató de una medida en gran medida simbólica. Los legisladores han aprobado resoluciones similares en repetidas ocasiones en los últimos meses, pero estas no han dado lugar al cese de la guerra.

Trump afirma que está considerando reanudar operaciones de combate a gran escala en Irán

Hace 10 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró a Axios en una entrevista el jueves que está considerando seriamente reanudar operaciones de combate a gran escala en Irán, lo que podría incluir ataques de mayor envergadura que los llevados a cabo durante la «Operación Epic Fury», según informó el medio de comunicación.

«Aún no han sufrido lo suficiente», afirmó Trump según Axios, quien añadió que Trump había indicado que aún no había tomado una decisión definitiva.

Los ataques estadounidenses han causado la muerte de al menos 53 personas, entre ellas tres niños, desde el 27 de junio, según Al Jazeera.

Organizaciones de derechos humanos demandan a Francia por su inacción ante los vínculos financieros con los asentamientos israelíes ilegales

Hace 10 horas

Cinco organizaciones de derechos humanos han demandado al Gobierno francés ante el máximo tribunal administrativo del país por no haber actuado para impedir que empresas nacionales participen en actividades financieras en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO).

Los demandantes presentaron la demanda el miércoles, alegando que el Gobierno no ha adoptado las recomendaciones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

A raíz de un dictamen consultivo de la CIJ de julio de 2024 que declaraba ilegal la presencia de Israel en los TPO y exigía a los Estados que impidieran las actividades económicas que sostienen la ocupación, varios países de la UE, entre ellos Bélgica, los Países Bajos y España, introdujeron medidas dirigidas contra las políticas de asentamientos israelíes y las entidades relacionadas.

Más información: Organizaciones de derechos humanos demandan a Francia por su inacción ante los vínculos financieros con los asentamientos israelíes ilegales

Carteles con los lemas «¡No a la anexión de Cisjordania!» y «¡Alto el fuego ya!» durante una marcha en París, el 21 de septiembre de 2025 (Bertrand Guay/AFP)

Irán intentó introducir clandestinamente una célula operativa en Israel para asesinar a funcionarios, según el Mossad

Hace 10 horas

El Mossad anunció que frustró un intento iraní de introducir de forma clandestina una célula operativa en Israel para asesinar a altos cargos israelíes, según informan los medios de comunicación israelíes.

La operación se descubrió gracias a la cooperación con varios servicios de inteligencia extranjeros, añaden los informes.

Irán envió este mes comandantes y equipamiento a los huzíes, informa Reuters

Hace 10 horas

Irán envió este mes a los huzíes de Yemen comandantes de la Guardia Revolucionaria y equipamiento relacionado con misiles, según afirman cuatro fuentes.

Información de Reuters

Khan se enfrenta a una votación histórica sobre su destitución, mientras los críticos advierten de que el proceso de la CPI se ha politizado

Hace 11 horas

Los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) se reunirán este viernes en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para celebrar una controvertida votación que podría suponer la destitución del fiscal jefe de la corte, Karim Khan, de su cargo debido a supuestas denuncias de conducta indebida.

Será la primera vez en los 24 años de historia de la CPI que se pida a los Estados miembros que decidan si destituyen a un fiscal jefe en ejercicio.

La Asamblea de los Estados Partes (AEP), el órgano rector de la corte compuesto por sus 125 miembros, votará mediante votación secreta, para lo cual se requerirá una mayoría absoluta de 63 Estados a fin de destituir al fiscal.

Los abogados de Khan afirmaron que se les ha denegado la acreditación para asistir a la sesión del viernes y presentar una defensa antes de la votación. Añadieron que el presidente de la ASP «ha cerrado todos los canales formales» a través de los cuales pueden dirigirse a la Asamblea, y ha pedido a todos los Estados Partes que no se reúnan con el equipo jurídico.

«Se nos ha denegado rotundamente el derecho, previsto en el reglamento, a dirigirnos a ustedes sobre la decisión de fondo relativa a la conducta indebida», escribieron los abogados de Khan, Tayab Ali y Sareta Ashraph, en un comunicado el martes.

Más información: Khan se enfrenta a una votación histórica sobre su destitución mientras los críticos advierten de que el proceso de la CPI se ha politizado

El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, posa para una fotografía en la sede de la CPI en La Haya el 27 de mayo de 2022 (John Thys/AFP)

Irán advierte al Reino Unido de que no permita ataques estadounidenses desde sus bases

Hace 11 horas

En un comunicado difundido por la oficina de relaciones públicas de la Guardia Revolucionaria de Irán, este país advirtió al Reino Unido de que no permita a EE. UU. utilizar sus bases para lanzar ataques contra la República Islámica.

«El ejército agresor de EE. UU. recurrió al uso de bombarderos B-1, lanzándolos desde la base de la RAF en Fairford, en Gran Bretaña. Tal y como reiteraron los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores, cualquier base utilizada para atacar territorios iraníes sería un objetivo legítimo para nosotros», reza el comunicado.

«Advertimos al Reino Unido —que fue la causa principal de las tragedias sufridas por los pueblos de nuestra región, y cuyo oscuro historial incluye la división de las naciones islámicas, la perpetración de masacres generalizadas, la instauración de gobiernos despóticos y, lo que es más importante, la gestión y organización de la ocupación de Palestina y la fundación de Israel, además de haber desempeñado el papel más destacado en las últimas agresiones estadounidenses e israelíes contra Irán— que no agrave aún más su historial», añadía el comunicado.

Qatar condena el ataque huzí contra un buque saudí

Hace 11 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar ha publicado un comunicado en el que denuncia el ataque huzí contra un buque de Arabia Saudí en el mar Rojo.

«Qatar condena enérgicamente el ataque de los huzíes contra un buque saudí mientras navegaba por el mar Rojo, y lo considera una grave violación de la libertad de navegación internacional», afirmó el ministerio en el comunicado.

«El Ministerio de Asuntos Exteriores reafirma la solidaridad del Estado de Catar con el hermano Reino de Arabia Saudí», añadía el comunicado.

Israel afirma que la adhesión de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham sería «histórica»

Hace 12 horas

La oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha calificado la posible adhesión de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham como un «salto histórico hacia adelante».

«La acción militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra el régimen genocida de Teherán y el desmantelamiento por parte de Israel del eje terrorista iraní han creado la posibilidad de ampliar el círculo de la paz», señaló la oficina en una publicación en X.

«Tal y como ha afirmado el presidente Trump, la adhesión de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham supondría un avance histórico para la paz en Oriente Medio», añadía la publicación.

El ejército israelí mata a un palestino cerca de Jenín, en Cisjordania ocupada

Hace 12 horas

Un palestino ha sido abatido por el ejército israelí tras un presunto intento de apuñalamiento contra un soldado israelí en Cisjordania ocupada.

El soldado apuñalado sufrió heridas leves, según informan los medios de comunicación israelíes.

El incidente, que tuvo lugar cerca de Jenín, se produce después de que dos palestinos recibieran disparos tras el apuñalamiento de un colono israelí en la provincia de Nablus.

EE. UU. responsabilizará a Irán de los ataques huzíes

Hace 13 horas

EE. UU. impondrá «sanciones» a Irán por cualquier futuro ataque huzí contra buques en el mar Rojo, anunció el presidente Donald Trump.

«Hace un año, los Estados Unidos de América atacaron con gran contundencia a los huzíes por su interferencia en el comercio y los intercambios, al disparar contra buques. Desde entonces, y durante nuestro conflicto con Irán, han actuado de forma muy responsable. Lamentablemente, ahora están recomenzando sus acciones, tras disparar anoche contra dos buques de Arabia Saudí», declaró Trump en una publicación en Truth Social.

«Que esta VERDAD sirva para dejar claro que, si vuelven a hacerlo, EE. UU. responsabilizará a Irán, ya que los huzíes son un sustituto y/o representante de Irán, y se infligirá un castigo militar de gran envergadura a Irán y, por supuesto, a los propios huzíes, de quienes estoy muy decepcionado, ya que, hasta ahora, habían actuado con gran profesionalidad e inteligencia», añadió.

Trump afirma que el acuerdo nuclear «civil» entre EE. UU. y Arabia Saudí está condicionado a la adhesión a los Acuerdos de Abraham

Hace 13 horas

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que el acuerdo nuclear «civil» entre EE. UU. y Arabia Saudí está condicionado a que el Reino se adhiera a los Acuerdos de Abraham.

«El acuerdo nuclear civil (¡no habrá enriquecimiento de material!) que se está negociando entre el Departamento de Energía de Estados Unidos y Arabia Saudí, y que se refiere únicamente a usos no militares como los que ya tienen Irán y los Emiratos Árabes Unidos (entre otros), será aprobado, pero está totalmente supeditado a que Arabia Saudí se adhiera a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham», afirmó Trump en una publicación en Truth Social.

Al menos un fallecido en un ataque con drones israelíes en Gaza, según fuentes hospitalarias

Hace 14 horas

Un ataque con drones israelíes ha causado la muerte de al menos una persona y ha herido a varias más, según ha informado a Al Jazeera una fuente del hospital Al-Shifa de Gaza.

Las ciudades israelíes abren refugios

Hace 14 horas

Varios municipios israelíes han anunciado la apertura de refugios antiaéreos como preparación ante posibles escaladas iraníes durante el fin de semana, según han informado los medios de comunicación israelíes.

El municipio de Ramat Gan fue el primero en abrir los refugios de la ciudad, seguido por los de la Alta Galilea, Eilat y Beersheba, entre otros.

El primer ministro de Irak llega a Irán

Hace 14 horas

En su primera visita oficial a Irán, el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, llegó a Teherán para mantener conversaciones con autoridades iraníes.

«Nos reuniremos con altos cargos de la República Islámica de Irán para debatir cuestiones de interés mutuo, la cooperación bilateral, los acontecimientos regionales y los esfuerzos en curso para consolidar la seguridad y la estabilidad en toda la región», anunció al-Zaidi en una publicación en X.

La visita de al-Zaidi a la República Islámica es su segunda visita de Estado, tras la que realizó a EE. UU. la semana pasada.

El ejército israelí dispara a dos palestinos en la Cisjordania ocupada

Hace 15 horas

Dos palestinos recibieron disparos de las tropas israelíes después de que un colono israelí fuera apuñalado en la Cisjordania ocupada.

La Media Luna Roja Palestina anunció que sus «equipos están atendiendo a dos heridos por disparos reales durante una redada israelí en la localidad de Beit Furik».

El colono resultó gravemente herido, según informan los medios de comunicación israelíes.

Tras el incidente, el ejército israelí anunció que había establecido puestos de control alrededor de la localidad palestina de Beit Furik, en la provincia de Nablus.

Omán colabora con los «hermanos» saudíes y las «partes» yemeníes para lograr la distensión

Hace 16 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán declaró que ha estado siguiendo de cerca los últimos acontecimientos en el Mar Rojo, instando a todas las partes a evitar cualquier escalada o amenaza.

«El Sultanato de Omán colabora actualmente con los hermanos de Arabia Saudí, las partes yemeníes y el enviado especial de la ONU para Yemen con el fin de reanudar la vía política y la hoja de ruta, lo que traería paz y estabilidad a la región», añadía el comunicado.

Suenan las sirenas en todo Bahrein

Hace 16 horas

El Ministerio del Interior de Bahrein emitió un comunicado en el que instaba a sus ciudadanos y residentes a mantener la calma ante el sonido de las sirenas debido a posibles ataques iraníes.

«Se ha hecho sonar la sirena. Se insta a los ciudadanos y residentes a mantener la calma y dirigirse al lugar seguro más cercano», indicaba el comunicado del ministerio.

Más de 3.000 colonos liderados por Ben Gvir irrumpen en Al-Aqsa

Hace 16 horas

Según un comunicado difundido por el Ministerio de Dotaciones Islámicas de Jerusalén, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, entró en el complejo de la mezquita de Al-Aqsa junto con más de 3.000 colonos israelíes, bajo fuerte protección de las fuerzas israelíes.

«Se trata de una violación del statu quo histórico y jurídico», señalaba el comunicado.

El ejército jordano intercepta misiles iraníes

Hace 17 horas

El ejército jordano ha anunciado que esta mañana ha interceptado tres misiles iraníes, mientras que un misil cayó en una zona despoblada.

Se escuchan explosiones en Konarak (Irán)

Hace 17 horas

Se han escuchado múltiples explosiones en la ciudad iraní de Konarak, en la provincia de Sistán y Baluchistán, según ha informado la agencia de noticias iraní Tasnim.

Una oleada de ataques estadounidenses contra Irán por duodécima noche consecutiva; dos muertos en Shalamcheh

Hace 18 horas

Un ataque estadounidense contra el paso fronterizo iraní de Shalamcheh, en la frontera con Irak, causó al menos dos muertos y 11 heridos el jueves, según informaron los medios estatales.

El ataque forma parte de una oleada de ataques dirigidos contra objetivos en todo el país por duodécima noche consecutiva.

Unos 1.300 colonos israelíes irrumpen en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa

Hace 18 horas

Aproximadamente 1.300 colonos israelíes, acompañados por fuerzas israelíes, irrumpieron en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa a primera hora del jueves, según informó la Gobernación de Jerusalén.

La irrupción tuvo lugar el Tisha B’Av, una festividad que conmemora la destrucción de los dos templos judíos y el exilio del pueblo judío.

Las fuerzas israelíes impusieron estrictas restricciones en la Ciudad Vieja de Jerusalén, impidiendo que los palestinos accedieran a la mezquita y restringiendo su acceso a los alrededores.

EE. UU. ataca propiedades de agricultores en Bushehr (Irán)

Hace 19 horas

Maquinaria perteneciente a agricultores del distrito de Dashti, en Bushehr, fue alcanzada por misiles estadounidenses, según informaron los medios estatales iraníes.

Según el vicegobernador de Bushehr, no hubo víctimas en el ataque, y actualmente se está investigando la magnitud de los daños en la zona.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) reivindica ataques contra instalaciones del ejército estadounidense en Jordania

Hace 19 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha afirmado haber llevado a cabo una serie de ataques contra infraestructuras militares estadounidenses en Jordania, entre las que se incluyen radares, instalaciones de helicópteros y depósitos de combustible.

Nuevos ataques contra infraestructuras del ejército estadounidense en Kuwait, según el ejército iraní

Hace 20 horas

El ejército iraní ha anunciado que, hace unas horas, varias instalaciones estadounidenses en Kuwait fueron blanco de «drones destructivos».

Entre ellas se incluyen depósitos de munición y logística en Camp Doha, depósitos de combustible en la base de Ali al-Salem y un depósito de munición en Camp Arifjan, en Kuwait, que han sufrido ataques masivos por parte de sus drones destructivos.

Vídeo: El portavoz huzí afirma que el grupo ha atacado petroleros saudíes

Hace 20 horas

El portavoz militar huzí, Yahya Saree, ha declarado que sus fuerzas armadas han atacado dos petroleros saudíes en el mar Rojo, alegando que los buques habían infringido una prohibición impuesta por el grupo.

Los medios de comunicación estatales de Arabia Saudí confirmaron posteriormente que uno de sus buques había sido alcanzado y que la proa del barco se había incendiado, y una fuente añadió que todos los tripulantes a bordo del «Encelia» se encontraban a salvo.

Actualización matutina

Hace 20 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

A continuación les presentamos las últimas noticias de toda la región:

  • Un ataque estadounidense contra el paso fronterizo iraní de Shalamcheh con Irak causó al menos dos muertos y 11 heridos el jueves, según informó la agencia estatal de noticias IRNA. Se han registrado varios ataques estadounidenses más en todo el país, entre otros lugares, en Bushehr y Andimeshk.
  • La Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó por un estrecho margen el miércoles su versión de un amplio proyecto de ley de política de defensa, a pesar de las preocupaciones de los demócratas por su enorme coste, la guerra con Irán y una disposición que reforzaría los vínculos del Pentágono con Israel.
  • Los huzíes de Yemen reivindicaron ataques con misiles y drones contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo tras declarar un embargo marítimo al reino, en medio de la guerra de EE. UU. contra Irán. Los medios estatales del reino confirmaron posteriormente que uno de sus buques había sido alcanzado, y añadieron que todos los tripulantes a bordo del «Encelia» se encontraban a salvo.
  • El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) afirmó que uno de los tres petroleros se incendió tras una explosión mientras intentaba atravesar una ruta minada al sur del estrecho de Ormuz. Según el comunicado, los otros dos petroleros dieron media vuelta tras este incidente.
  • El Departamento de Estado de EE. UU. ha instado a los ciudadanos a «actuar con precaución y redoblar la vigilancia» ante la escalada del conflicto en la región. Ha indicado a los estadounidenses que estén preparados para cancelaciones de vuelos y posibles interrupciones en los desplazamientos, y ha advertido de que las instalaciones estadounidenses en todo el mundo podrían ser objeto de ataques.

El IRGC reivindica varios ataques contra instalaciones del ejército estadounidense en Kuwait

Hace 21 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha anunciado ataques dirigidos contra infraestructuras militares estadounidenses en Kuwait.

En un comunicado, el IRGC afirmó que había atacado un gran almacén de equipamiento militar, un sistema de defensa antimisiles Patriot y un hangar de drones estadounidenses MQ9 en la base aérea de Ali al-Salem.

Asimismo, llevó a cabo ataques contra dos hangares de helicópteros en el campamento de al-Adiri y atacó una torre de telecomunicaciones en este país del Golfo.

Un ataque estadounidense daña dos buques de rescate en la provincia iraní de Hormozgán

Hace 21 horas

Unos ataques estadounidenses alcanzaron y causaron graves daños a dos buques navales de búsqueda y rescate en la provincia iraní de Hormozgán, según informó la agencia de noticias ISNA citando a la autoridad portuaria de la provincia.

Los ataques contra Irán recibirán una respuesta «contundente y decisiva», advierte Araghchi

Hace 22 horas

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió de que cualquier ataque contra su país recibirá una respuesta «contundente y decisiva».

«Nuestra doctrina de defensa es clara: ojo por ojo», afirmó en una publicación en X. «Cualquier agresión contra Irán, incluida nuestra infraestructura, provocará una respuesta contundente y decisiva».

Añadió que quienes colaboren y apoyen tales ataques se convertirán también en «objetivos legítimos» de Teherán.

EE. UU. advierte a sus ciudadanos en Oriente Medio que «actúen con precaución»

Hace 22 horas

El Departamento de Estado de EE. UU. ha instado a los ciudadanos a «actuar con precaución y redoblar la vigilancia» ante la escalada del conflicto en la región.

«Advertencia mundial: debido al aumento de las tensiones en Oriente Medio, la situación de seguridad sigue siendo compleja y existe la posibilidad de una escalada imprevista», reza el comunicado.

En él se instaba a los estadounidenses a estar preparados para «cancelaciones de vuelos, cierres periódicos del espacio aéreo y posibles interrupciones en los viajes», y se advertía de que las instalaciones estadounidenses en todo el mundo podrían ser objeto de ataques.

EE. UU. aprueba un proyecto de ley de gasto militar de 1 billón de dólares

Hace 22 horas

La Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó por un estrecho margen el miércoles su versión de un amplio proyecto de ley de política de defensa, a pesar de las preocupaciones de los demócratas sobre su enorme coste, la guerra con Irán y una disposición que reforzaría los vínculos del Pentágono con Israel.

La Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para el ejercicio fiscal 2027 autoriza un gasto militar sin precedentes de 1,15 billones de dólares y fue aprobada en la Cámara por 216 votos a favor y 212 en contra.

La votación siguió en gran medida las líneas partidistas, ya que todos los republicanos, salvo siete, votaron a favor de la medida y todos los demócratas, salvo seis, votaron en contra.

La NDAA ha sido objeto de críticas por una disposición destinada a aumentar la cooperación en materia de tecnología militar con Israel, a pesar del creciente apoyo entre los votantes a favor de suspender la ayuda militar a este país.

El futuro del proyecto de ley en el Senado es ahora incierto, ya que los demócratas se opusieron a la considerable financiación asignada al Pentágono en un momento en que el presidente Donald Trump y sus compañeros republicanos están recortando drásticamente el gasto en programas sociales.

El Centcom afirma que la última ronda de ataques contra Irán ha «concluido»

Hace 23 horas

El Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) ha declarado que ha «concluido» su última oleada de ataques contra Irán, lo que supone la duodécima noche consecutiva de ataques contra el país.

Las fuerzas estadounidenses «atacaron objetivos militares iraníes, entre los que se incluyen capacidades marítimas, instalaciones de almacenamiento de misiles y drones, puestos de vigilancia costera y activos de defensa aérea», reza el comunicado publicado el día X.

Un ataque estadounidense en la frontera de Irán con Irak causa dos muertos

Hace 23 horas

Un ataque estadounidense contra el paso fronterizo de Shalamcheh, entre Irán e Irak, causó al menos dos muertos y 11 heridos el jueves, según informó la agencia estatal de noticias IRNA.

Mientras tanto, un misil estadounidense impactó en Bushehr por segunda vez esta mañana. Según la IRNA, no se han registrado víctimas en estos ataques y se está investigando la magnitud de los daños.

Se ha informado de otro ataque con misiles estadounidenses en Andimeshk, situada en la provincia de Juzestán.

Valiollah Hayati, vicegobernador de seguridad y orden público de la provincia de Juzestán, en el suroeste del país, afirmó que «un punto cercano a la ciudad de Andimeshk fue atacado por un misil del enemigo terrorista de Estados Unidos».

«Los organismos competentes están llevando a cabo las investigaciones necesarias, y más adelante se darán a conocer más detalles sobre este incidente».

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