MISCELÁNEA 29/9/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Drones rusos sobre España.
2. Ucranizar Europa.
3. Atrapados en el error.
4. La decisión de ir a la guerra.
5. Superimperialismo y situación de la vivienda en China.
6. Enfrentamiento China-EEUU por la IA.
7. De Abdelkrim a Ben Barka.
8. Lu Xun, padre de la literatura china moderna.
9. Resumen de la guerra en Irán, 28 de septiembre.

1. Drones rusos sobre España.

Uno se pregunta por qué habría que hacer caso a un bulo del Inmundo del inefable Xavier Colás, pero luego ve que toda la prensa basura europea se ha hecho eco de él, así que no queda más remedio. O al menos así le parece a Jasiel París, que ha publicado este artículo.

https://globalter.com/drones-rusos-atacaran-espana-anatomia-de-un-bulo/

¿Drones rusos atacarán España? Anatomía de un bulo

JASIEL PARIS

Xavier Colás ha dado la voz de alarma en el periódico El Mundo: Rusia estaría preparando un ataque contra España, Francia e Italia lanzando drones desde barcos rusos en el Mediterráneo. La advertencia provendría de un informe atribuido a la CIA -del que no existe ninguna prueba- y de una única fuente anónima de los servicios de seguridad de Lituania -país báltico siempre en grado máximo de histeria contra Rusia y siempre interesado en transmitir ese estado de ánimo al resto de Europa-. Los países supuestamente advertidos por la CIA han salido a desmentir esta información: Macron afirma que “la CIA no ha informado a los servicios franceses de ningún ataque” y el ministro de Defensa italiano Guido Crosetto añade que “la alarma generada por un periódico español ni está confirmada ni es de ninguna ayuda; ya vivimos tiempos difíciles y de nerviosismo y no necesitamos que añadan más combustible al fuego”.

La inquietante “noticia” de El Mundo también recicla como nueva una conjetura que ya publicó la consultoría ucraniana “Defense Express” hace un año (en septiembre de 2025): Rusia podría ocultar drones “Gerbera” en contenedores comerciales de barcos mercantes y desplegarlos a 200 kilómetros de las costas de Europa. El tono es sensacionalista (describe como “temibles” los drones “Gerbera” que están entre los de menor capacidad destructiva) y marcadamente especulativo (como los “Gerbera” no caben en un contenedor estándar “quizás” el dron “podría” ir desmontado sin las alas). Quizás toda la pieza periodística sea reciclada y la “fuente lituana” sea el comisionado para la defensa espacial Andrius Kubilius, que ya en noviembre de 2025 declaró para El Mundo que “España también es un objetivo de Putin y los drones rusos podrían llegar con facilidad a aeropuertos españoles”. Pedro y el lobo.

No puede faltar la obligada referencia a un “experto”. En este caso es un tal Keir Giles, que confirma que España está en peligro. Da la casualidad de que Giles pertenece al entorno de defensa anglo-americano y estuvo vinculado a la “Integrity Initiative” del “Institute for Statecraft” (financiado por la OTAN, el “Foreign Office” británico y el “State Department” estadounidense), que ya en 2018 publicó un informe de título revelador: “¿Por qué es tan difícil tratar la cuestión rusa en España?”. El texto se lamentaba de que los españoles no consideramos a Rusia una amenaza para nuestra seguridad nacional y no compartimos la visión euro-atlantista de los rusos como enemigo, bien sea por nuestra ausencia de conflictos históricos o por nuestra distancia geográfica. Los objetivos propuestos eran «expandir y fortalecer una red pública de individuos con un mismo pensamiento» (anti-ruso) y «confeccionar mensajes hechos a medida de las audiencias» españolas. Parece que esto se ha llevado a cabo desde 2018 y aquí está Keir Giles para acercarnos a casa el sentimiento de “peligro ruso”.

Afirma Giles en el texto de Colás: «los objetivos de Rusia no serán necesariamente los países de primera línea; el objetivo estará donde se encuentre el punto más débil de Europa». ¿Y a qué se refiere con débil? A aquellos «países que no han invertido en sistemas integrados de defensa aérea y anti-misiles adecuados para la amenaza rusa». ¡Vaya! Cualquier malpensado podría considerar una especie de chantaje o extorsión que un agente del complejo militar-industrial esté diciendo que estamos en peligro si no compramos los productos de su complejo militar-industrial.

En el mundo empresarial se le llama estrategia FUD (del inglés “Fear, Uncertainty and Doubt”: “miedo, incertidumbre y duda”): atemorizas con una visión deformada del competidor al potencial cliente para que adquiera tu mercancía. En este caso, se generan “noticias periodísticas” que induzcan al contribuyente europeo a un estado de “nerviosismo” (como decía el ministro italiano) que le predisponga favorablemente a destinar 150.000 millones de euros de sus impuestos a los programas del “rearme europeo” como la «European Drone Defence Initiative», «Eastern Flank Watch», «European Air Shield» o «European Space Shield».

Todo para mayor gloria de multinacionales como la anglo-franco-germana MBDA (que vende su nuevo sistema interceptor contra ataques masivos), la francesa Thales (radares y sensores detectores de drones) o la germana Rheinmetall (cañones y municiones para derribo de drones). Pero la cosa no queda en Europa y su supuesta “autonomía estratégica”, sino que aprovecha también a EEUU (las empresas Raytheon y Lockheed Martin ya han recibido cientos de millones de euros de Alemania, Polonia, Dinamarca o Rumanía en concepto de defensas antiaéreas Patriot, AMRAAM y sistemas IBCS) e incluso a Israel (desde el “escudo celeste” Arrow 3 comprado por Alemania hasta el sistema “honda de David” de la empresa “Rafael” comprado por Finlandia).

Estos círculos empresariales y burocráticos se han apresurado a dar por buena la noticia de El Mundo, que llega justo a tiempo para que sus presupuestos -que en algunos casos llevan años confeccionados- puedan presentarse como la respuesta automática ante el inminente ataque putinista. No hay exclusiva más verdadera que aquella que confirma una buena operación comercial. La española Indra tiene también nuevos proyectos anti-dron y agradece que nuestra opinión pública se movilice para no llegar tarde a la burbuja anti-rusa.

Pero hay otro motivo para la pertinencia de la pieza de Colás. El mismo periodista lo menciona: el próximo curso habrá elecciones en Francia, Italia y España, con abundantes candidatos acusados de ser prorrusos (o más bien insuficientemente proucranianos): Le Pen y Melénchon, la Lega de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas, en España tenemos a un bloque de izquierdas (desde Podemos al PSOE) poco partidario de aumentar los gastos de la OTAN y a un Vox que (desde el regreso de Trump) parece distanciarse de su fervor proucraniano inicial. Pero el fallo lógico de Colás es que ¡precisamente por ese motivo no atacaría jamás Rusia a los países mediterráneos! Somos poco hostiles a Rusia y atacarnos sólo podría perjudicarla a ella, empeorando su percepción y reputación y ganando enemigos innecesarios. En todo caso, son noticias como las de Colás las que pretenden influir electoralmente para favorecer a candidatos más “otanistas”.

El planteamiento de la operación descrita por El Mundo también es poco convincente: cada vez que un dron ruso ha entrado en espacio OTAN lo ha hecho desde zonas de operaciones de Rusia (desde Kaliningrado al mar Báltico y de allí a Alemania, los países nórdicos y los países bálticos; desde el Mar del Norte a Dinamarca, Países Bajos y Bélgica; desde el Mar Negro a Moldavia y Rumanía; desde Ucrania a Polonia). Esto significa que Rusia siempre puede negar su responsabilidad y alegar de forma creíble que esos drones se han perdido accidentalmente. Es lo que se llama “negación plausible”. Sin embargo, desplegar una flota de drones en pleno Mediterráneo sería completamente inexplicable e injustificable. La narrativa anti-rusa siempre es contradictoria (por ejemplo “Rusia es débil porque está siendo derrotada por Ucrania” pero a la vez “Rusia es una poderosa amenaza que puede invadir otros países europeos”) y aquí tenemos una nueva contradicción: “Rusia está librando una guerra híbrida por toda Europa (es decir, discreta y difícilmente detectable)” pero a la vez “Rusia va a lanzar un ataque explícito y difícilmente encubrible”.

Para cuadrar el círculo, Colás ofrece una imagen del portal prorruso Rybar, que fantasea con vender drones a Argelia para incordiar a Francia. Y ya está la pieza que faltaba (un mapa imaginario con drones rusos en el Mediterráneo) para fusionar las fantasías belicistas rusas con las fantasías belicistas otánicas. Ambas fantasías de sendos bloques buscan en el fondo lo mismo: escalar la guerra en alcance e intensidad; en Rusia es Putin quien frena estas ideas pero ¿quién las frenará en Occidente?

Esta “noticia” de Colás es el último ejemplo del lamentable papel de los medios de comunicación españoles en la difusión de propaganda de guerra antirrusa, que ha ido desde culpar a Putin del “gran apagón” hasta culparle de la crisis migratoria en Ceuta, pasando por aquel incidente de un jubilado de Burgos que enviaba sobres incendiarios mientras nuestra prensa decía que se trataba del “Movimiento Imperial Ruso” vinculado al Kremlin. El peligro especial de estas “informaciones” internacionales es que, a diferencia de otras “fake news” en clave nacional, se contagian trasversalmente de medios “de derecha” como El Mundo a medios “de izquierda” como La Sexta. La desinformación -y no los drones- son el gran peligro que tenemos encima.

Jasiel Paris es politólogo y máster en Seguridad. Ha sido militar profesional y trabaja como analista en medios de comunicación

VOLVER AL INDICE

2. Ucranizar Europa.

En este artículo recomendado por Fazi podemos intuir parte de la respuesta del interés por los bulos: los mamporreros de la prensa tienen la difícil tarea de promocionar la autodestrucción europea a mayor gloria del imperio estadounidense.

https://mattiasforsgren.substack.com/p/hegemonic-logic

Lógica hegemónica

«Si es capaz de derrotar a un enemigo estratégico sin utilizar tropas estadounidenses, se encuentra en la cúspide de la profesionalidad». —General Keith Kellogg

Mattias Forsgren

17 de julio de 2026

La hipótesis

Suponiendo que exista cierta lógica detrás de las acciones de EE. UU. en todos los frentes, y que haya una estrategia global, ¿cuál sería?

Una hipótesis sombría, pero plausible, es que la estrategia estadounidense actual consiste en «ucranizar» Europa, de modo que, cuando se agoten los hombres ucranianos, se puedan reponer con europeos. La cuestión no es copiar todas y cada una de las medidas aplicadas en Ucrania, sino alcanzar el mismo resultado: un país tan pobre, tan estrictamente controlado y tan aislado de Rusia mediante la propaganda que pueda utilizarse como material de primera línea. En Ucrania, esto se logró mediante la terapia de choque del FMI, la desindustrialización y una larga campaña que convirtió al país en un proyecto antirruso. En Europa, las herramientas son diferentes: el choque energético, la pérdida de insumos rusos baratos, la presión fiscal, el rearme de la OTAN y el mismo tipo de guerra de información. Para que funcione, deben aumentar el desempleo y la desesperación, y debe provocarse o fabricarse algún tipo de ataque por parte de Rusia.

Esa preparación no se limita a un frente convencional. Si se sigue lo suficiente, la misma trayectoria conduce al ámbito nuclear: una Europa lo suficientemente desesperada como para escalar el conflicto y unos Estados Unidos que pueden mantenerse al margen de las consecuencias. En los enfrentamientos nucleares, al igual que en el ajedrez, el objetivo a menudo no es llevar la partida hasta el final, sino colocar al oponente en zugzwang: una posición en la que cada jugada disponible empeora la situación.

Ola Tunander, en «De la escalada horizontal de EE. UU. al dominio de la escalada por parte de Rusia», describe cómo Estados Unidos logró el dominio de la escalada a finales de la Guerra Fría gracias a su superioridad en submarinos de ataque. Al amenazar a los submarinos soviéticos que transportaban los misiles nucleares de represalia de Moscú, Washington socavó la fiabilidad de la capacidad de segundo golpe soviética —la capacidad de contraatacar tras un primer golpe estadounidense—. El problema central para los líderes soviéticos era la destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés): la doctrina según la cual ninguna de las partes lanzaría un primer ataque nuclear porque la otra seguiría siendo capaz de destruirla a su vez. Una vez que se puso en duda esa capacidad de segundo golpe, la lógica de la MAD comenzó a desmoronarse y la Unión Soviética se vio obligada a dar marcha atrás.

Desde la perspectiva de los principales estrategas militares occidentales, el colapso de la Unión Soviética y la disolución del Pacto de Varsovia constituyeron una auténtica victoria militar. La clase política interpretó en su mayoría el año 1991 como el fin de una lucha ideológica, pero quienes lo consideraron un triunfo militar nunca abandonaron la suposición de que el vencedor conserva el derecho a dictar las condiciones. La restauración de la soberanía rusa por parte de Putin se ha percibido, por lo tanto, como una violación de ese privilegio.

Hoy en día, la relación se ha invertido. Rusia ha recuperado el terreno perdido en el ámbito de los submarinos y ha desplegado misiles hipersónicos —Avangard, Tsirkon, Kinzhal y Oreshnik— que viajan a velocidades extremas y maniobran en vuelo, lo que los hace extremadamente difíciles de interceptar para las actuales defensas de EE. UU. y la OTAN. El dominio en la escalada se ha trasladado al bando ruso. Cualquier movimiento que implique un riesgo de escalada vertical conlleva ahora una mayor incertidumbre para Washington que para Moscú.

Por ello se ha desarrollado una nueva estrategia. Dado que Estados Unidos ya no puede arriesgarse a subir por sí mismo la escalera de la escalada, transfiere el enfrentamiento, con cierto grado de negación plausible, a un representante: una Europa dotada de armas nucleares o que comparte capacidad nuclear, empujada a una desesperación aguda. Dicha desesperación podría surgir después de que los misiles hipersónicos rusos hayan destruido fábricas de armamento europeas clave, tras la muerte de decenas de miles de soldados europeos en Ucrania y cuando las fuerzas rusas se acerquen a Kiev o incluso a la frontera polaca.

En ese momento, la propia Europa se convierte en la parte con el mayor incentivo inmediato para la escalada, mientras que Estados Unidos mantiene tanto la distancia como la negación. Europa carece de los recursos militares convencionales necesarios para llevar a cabo por sí misma una escalada decisiva; las evaluaciones de funcionarios de la OTAN y de los servicios de inteligencia europeos indican que es poco probable que exista una preparación convencional seria frente a Rusia antes de principios o mediados de la década de 2030. Ante tal impotencia convencional, las armas nucleares corren el riesgo de parecer la única «solución rápida» disponible. El mantra de que las amenazas nucleares de Putin son un «farol» reduce la barrera psicológica frente a la escalada, lo que podría obligar a Moscú a utilizar armas nucleares con el fin de restablecer la credibilidad de su fuerza disuasoria.

Esta lógica concuerda con lo que Tunander ha demostrado sobre la realidad histórica del «paraguas nuclear» estadounidense. Esto no significaba que Estados Unidos estuviera dispuesto a atacar territorio ruso para salvar a sus aliados de la OTAN y, con ello, arriesgarse a la destrucción de ciudades estadounidenses. Las armas nucleares tácticas de EE. UU. se planificaron para su uso dentro de Europa, contra fuerzas en suelo europeo, precisamente para mantener cualquier intercambio nuclear geográficamente limitado. Al no existir ya el Pacto de Varsovia como objetivo conveniente y haber desaparecido el dominio estadounidense en la escalada, el paraguas ha dejado de existir de hecho. En un enfrentamiento grave, EE. UU. tendría todos los motivos para delegar tanto los combates como el riesgo nuclear a los europeos.

La estrategia tiene por objeto situar a Rusia en una posición en la que las únicas alternativas sean la retirada estratégica o la destrucción de Europa como sustituto —una destrucción que se produciría a costa del daño que las armas nucleares europeas infligirían al territorio y a las fuerzas rusas, mientras que el territorio nacional estadounidense permanecería fuera de alcance—. Cabría esperar razonablemente que Rusia cediera ante tal presión. Sin embargo, este método multiplica el riesgo de una guerra nuclear por error.

Además, sitúa a Rusia ante un grave dilema. Sergey Karaganov lleva varios años defendiendo abiertamente un ataque nuclear limitado contra objetivos europeos con el fin de restablecer el temor a las armas nucleares entre las élites y la población europeas y, de ese modo, obligarlos a abandonar su apoyo a la guerra. Pero cualquier ataque nuclear limitado contra Europa reduciría en sí mismo el umbral para el uso de armas nucleares por parte de Europa contra Rusia, o correría el riesgo de desencadenar un contraataque inmediato. Por lo tanto, Rusia se enfrentaría a una elección sin un resultado óptimo: o bien tolerar la formación gradual de un frente europeo desesperado y dotado de armas nucleares, o bien actuar antes de tiempo y arriesgarse así a la misma escalada que pretende evitar —pero frente a un adversario que aún es algo menos potente de lo que llegaría a ser si Rusia se abstuviera de atacar—.

El cálculo estadounidense parece ser que este dilema puede aprovecharse. Al elevar gradualmente el nivel de presión —manteniendo a Rusia dentro de la zona de zugzwang sin llegar a un intercambio nuclear estratégico abierto—, Estados Unidos espera obligar a Moscú a dar marcha atrás en lugar de aceptar los costes de una guerra más amplia. Cuanto más se posicione a Europa como un frente nuclear prescindible, más agudo se vuelve el dilema. El objetivo podría ser obligar a reconocer la derrota que muchos en Occidente siguen creyendo que se debía admitir tras 1991. El efecto práctico es situar a todo el continente europeo —y a la toma de decisiones rusa— en un estado de máxima tensión.

A continuación se analiza la motivación que subyace a esta estrategia tan peligrosa (y psicopática), así como las medidas económicas, políticas y militares que parecen diseñadas para crear precisamente estas condiciones.

El motivo: la extralimitación imperial

¿Qué llevaría a una potencia a contemplar un abandono y una traición tan radicales de sus propios aliados? La respuesta es un orden que ya no puede reproducirse en los términos anteriores y cuyos dirigentes conocen las consecuencias del fracaso.

No se trata de un «gran diseño» elaborado en una sala llena de humo por un puñado de conspiradores. Se trata más bien del resultado emergente de seguir el camino de menor resistencia dentro de una red de poder comprometida. Tal y como han demostrado los expedientes de Epstein, un entorno sociológico puede mantener sus secretos no a través de una conspiración formal, sino mediante una vulnerabilidad compartida y un interés mutuo. Cuando las carreras profesionales, los activos y las responsabilidades legales están todos vinculados al mismo sistema, la elección racional para cada actor es proteger ese sistema a toda costa. El resultado es indistinguible de un plan maestro, pero mucho más difícil de refutar.

Durante décadas, el núcleo occidental ha vivido de la financiarización y de la deslocalización sistemática de la producción. La capacidad industrial se trasladó a países con salarios bajos, mientras que las economías metropolitanas se orientaron hacia la extracción de rentas, la inflación de activos y el reciclaje del ahorro global a través del sistema del dólar. El casi colapso de 2008 puso de manifiesto lo cerca que había estado esta estructura del abismo. Como ha demostrado Michael Hudson en Killing the Host, se rescató a los bancos, mientras que la carga de la deuda subyacente se mantuvo intacta. Los tipos de interés cero y las sucesivas rondas de flexibilización cuantitativa no restablecieron la capacidad productiva; por el contrario, inflaron burbujas aún mayores en los mercados de valores, de bonos y inmobiliarios. Los años de la COVID-19 repitieron este patrón a mayor escala. Los problemas estructurales siguen sin resolverse. Lo que se ha construido es un sistema más apalancado y frágil.

Al mismo tiempo, los antiguos instrumentos de control externo han comenzado a fallar. El clásico modelo de «Economic Hit Man», basado en la deuda, la privatización y la sumisión política, ya no funciona frente a Estados que cuentan con alternativas. Las sanciones que se suponía que iban a reducir la economía de Rusia a «harapos» y convertir el rublo en «escombros» no lograron ninguno de ambos objetivos. Irán, asimismo, ha resistido. El avance tecnológico de China en la mayoría de los ámbitos críticos ha desmontado la suposición de una superioridad occidental permanente. Los actores africanos y de otros países del Sur Global recurren cada vez más a nuevos socios. La capacidad, que desde hace tiempo se ha mantenido, de mantener a las regiones más débiles en un subdesarrollo permanente se está desvaneciendo.

Al mismo tiempo, quienes ocupan los puestos más altos saben que tienen las manos manchadas de sangre —y que un colapso real del sistema podría, por fin, hacerles rendir cuentas. Los portavoces del Ministerio de Asuntos Exteriores chino han planteado esta cuestión con una franqueza impactante. En agosto de 2022, Zhao Lijian difundió públicamente un meme que, en la práctica, acusaba a Estados Unidos de haber llevado a cabo los atentados del 11 de septiembre como una operación de bandera falsa —un acto de la máxima gravedad penal cuyo propósito era movilizar el apoyo nacional e internacional para la serie de guerras y crímenes de guerra que se produjeron a continuación—.

Kan vara en bild av 4 personer och text där det står ”Fastnalad Tweet Lijian Zhao 赵立坚 @zlj517 16 aug. China government official Everyone needs a clear understanding of himself. So does nation. America What apan What KOTOA thinks do What tetnam thinka What raq chinks do what Pakistan thinks do What ugoslavia thanks do What Afghanistan thinks what think 3317 actually t 14,2tn 44,6tn”

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, ha instado asimismo a la comunidad internacional a examinar los crímenes de guerra de EE. UU. y a exigir responsabilidades a los culpables, añadiendo que la justicia puede tardar en llegar, pero no se negará. El historial delictivo es extenso: historias de atrocidades inventadas para generar consenso a favor de la guerra (el testimonio sobre las incubadoras de Kuwait orquestado por Hill & Knowlton, las acusaciones de violaciones bajo los efectos del Viagra contra Libia, el informe sobre las armas de destrucción masiva de Irak), una larga serie de operaciones de cambio de régimen y mecanismos jurídicos formales como la Ley de Protección de los Miembros del Servicio Armado de EE. UU. —conocida popularmente como la «Ley de Invasión de La Haya»—, diseñada para proteger al personal estadounidense y aliado de la Corte Penal Internacional. Según los principios establecidos en Núremberg, la planificación y el inicio de una guerra de agresión constituían el delito internacional supremo. Una élite que ha actuado durante décadas con una impunidad casi total comprende lo que un auténtico colapso sistémico podría significar para su propia seguridad. La lucha por la hegemonía es una cuestión existencial para quienes dirigen el sistema. Cuando no queden opciones más seguras, recurrirán a cualquier medida que aún ofrezca la más mínima posibilidad de éxito.

Canibalizando a los vasallos

La seguridad de Europa ha supuesto durante mucho tiempo un gran coste para Estados Unidos. Durante décadas, ambos formaron una única cúspide imperial: el núcleo histórico del sistema seguía siendo cultural e institucionalmente europeo, mientras que el poderío militar y la estructura de mando financiero se concentraban progresivamente en Estados Unidos. Durante décadas, Estados Unidos desempeñó el papel de socio más fuerte que, no obstante, seguía mostrando deferencia hacia la civilización europea. El reciente espectáculo del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, llamando a Trump «papá» muestra hasta qué punto ha cambiado esa relación —y en qué dirección fluye ahora esa deferencia—.

Ese acuerdo se está desmoronando ahora. En Washington han tomado el control fuerzas más nacionalistas y menos idealistas respecto a Europa. El continente ya no es tratado como un socio en pie de igualdad en la cúspide del orden basado en normas, sino como un recurso del que extraer beneficios: agotado económicamente, subordinado políticamente y preparado militarmente como el escenario en el que se pagarán los costes del declive imperial.

Estados Unidos ha realizado importantes inversiones para aumentar su producción energética nacional con el fin de sobrevivir a la inminente interrupción —o al colapso total— de las exportaciones de energía procedentes del Golfo Pérsico. Se prepararon para el actual conflicto que ellos mismos provocaron, en consonancia con la estrategia esbozada en el documento de 2009 del centro de estudios militar-industrial Brookings Institution titulado ¿Qué camino hacia Persia?. Al mismo tiempo que fingen buscar una solución, adoptan continuamente nuevas medidas para agravar el conflicto, entre otras cosas utilizando a Israel como herramienta.

Europa depende ahora de la energía estadounidense. Ya sea a través de una guerra a gran escala en el Golfo o mediante un cierre prolongado del estrecho de Ormuz (y, potencialmente, también del mar Rojo), el efecto para Europa sería el mismo. Cuando la crisis se agrave, los estadounidenses estarán en condiciones de decir: «Lo sentimos, muchachos, pero ahora necesitamos toda la energía para nosotros mismos». La crisis energética resultante aceleraría la «ucranización» de Europa —y probablemente también de Japón, Filipinas y Corea del Sur—, convirtiéndolas en activos de primera línea más desesperados y controlables frente al flanco oriental de Rusia y frente a China.

No hace falta ser un genio para comprender qué tiene que ver con todo esto la voladura del Nord Stream. Biden afirmó explícitamente que volarían el gasoducto si Rusia atacaba Ucrania, y Blinken y Nuland lo celebraron abiertamente cuando se llevó a cabo. Suecia, Dinamarca y Alemania clasificaron sus investigaciones como secretas, alegando motivos de seguridad nacional y la confidencialidad de las indagaciones preliminares. El efecto práctico fue que los resultados nunca tuvieron que compartirse con Rusia —ni con ninguna otra parte interesada—.

Estados Unidos lleva años haciendo precisamente lo que una serie de sus propios observadores geoestratégicos más experimentados advirtieron que provocaría una intervención militar rusa en Ucrania. En 2008, el entonces embajador en Moscú, William Burns (posteriormente director de la CIA), envió un cable cuyo asunto rezaba: «Nyet significa Nyet. » Escribió que la entrada de Ucrania en la OTAN era «la más evidente de todas las líneas rojas para la élite rusa (no solo para Putin)» y añadió que a Rusia le preocupaba especialmente que las fuertes divisiones existentes en el seno de Ucrania respecto a la adhesión a la OTAN «pudieran conducir a una gran escisión, que implicara violencia o, en el peor de los casos, una guerra civil. En tal eventualidad, Rusia tendría que decidir si intervenir —una decisión a la que Rusia no desea tener que enfrentarse». Una década antes, George Kennan, el artífice de la política de contención, declaró al *New York Times* que la expansión de la OTAN era «el error más fatídico de la política estadounidense en toda la era posterior a la Guerra Fría» y «el comienzo de una nueva Guerra Fría.» Stephen Cohen y John Mearsheimer lanzaron la misma advertencia durante años: si se empujaba a Ucrania hacia la OTAN, Occidente obligaría a Rusia a dar una respuesta militar. Las advertencias fueron claras, se repitieron y se ignoraron. Las políticas continuaron.

Por qué las élites europeas actúan en contra de sus propios intereses nacionales

Casi todos los analistas de los medios alternativos se muestran perplejos ante el espectáculo de los políticos europeos que actúan como si sus países no tuvieran intereses propios. Rusia no es meramente una superpotencia militar convencional —ocupa el segundo puesto, solo por detrás de Estados Unidos, en evaluaciones independientes como el Índice Global de Potencia de Fuego, y ha sido descrita en repetidas ocasiones por el propio Comandante Supremo Aliado de la OTAN, el general Christopher Cavoli, como una potencia que conserva formidables capacidades multidominio, en gran medida ajenas a los efectos de la guerra en Ucrania—. También es una potencia nuclear de primer orden. La seguridad a largo plazo y la supervivencia económica de Europa dependen del acceso a la energía y las materias primas rusas; esto es algo que los industriales alemanes y varios políticos más sensatos han comprendido desde hace tiempo. Que los actuales dirigentes europeos parezcan incapaces de reconocer esta realidad elemental es lo que sigue sorprendiendo a los observadores ajenos a la corriente dominante.

Según el veterano reportero de guerra Patrik Baab, tanto las élites europeas como las ucranianas necesitan que el conflicto actual continúe para salvaguardar su propia supervivencia política y sus ambiciones. Los líderes de Europa Occidental que llevaron a sus países a la guerra y a sus consecuencias financieras no pueden admitir el fracaso sin perder el poder y, por lo tanto, intensifican aún más el conflicto. Algunas élites alemanas, añade, también se ven impulsadas por un persistente deseo de venganza por derrotas históricas como la de Stalingrado. Sin duda, esta es una parte importante de la explicación. Sin embargo, resulta difícil creer que tal comportamiento autodestructivo no sea también el resultado de una manipulación consciente de la política europea por parte de Estados Unidos. Los argumentos a favor de una influencia sistemática de EE. UU. en la toma de decisiones europea son más sólidos de lo que la mayoría de los discursos diplomáticos están dispuestos a reconocer.

El coronel Lawrence Wilkerson (antiguo jefe de gabinete de Colin Powell) describe cómo Estados Unidos orquestó sistemáticamente la obediencia política europea y la expansión de la OTAN mediante operaciones de influencia coordinadas. Tras la Guerra Fría, Washington decidió que todos los países europeos —independientemente de su tamaño, sus credenciales democráticas o la voluntad popular— debían adherirse a la OTAN. En el caso de los países reacios que preferían la neutralidad o cuya población se oponía a la adhesión, Estados Unidos llevó a cabo campañas inspiradas en las «revoluciones de colores». Estas consistían en un conjunto de ONG, organizaciones cuasi-gubernamentales, organismos oficiales y visitas de alto perfil de senadores y representantes estadounidenses, que respaldaban deliberadamente a las minorías políticas pro-OTAN («tiranías de la minoría») en lugar de a la opinión mayoritaria. Esto logró incorporar con éxito a países como Montenegro y Albania a la alianza.

Wilkerson añade que la CIA, la USAID y otros instrumentos relacionados se utilizaron para moldear la propia Europa de la posguerra fría: formando y ascendiendo a líderes dóciles, al tiempo que se descartaba a quienes no se ajustaban al perfil deseado. Recuerda cómo identificaban y seleccionaban continuamente a los políticos «que necesitamos», tachando a los demás de la lista. Los equipos nacionales y los embajadores sobre el terreno llevaban a cabo esta labor, a veces guiados por el Departamento de Estado, otras por la CIA.

Este patrón de influencia no es nuevo. Como explicó el coronel L. Fletcher Prouty —quien durante años coordinó el apoyo militar a las operaciones clandestinas de la CIA— en relación con el Programa de Asistencia Militar en su libro The Secret Team:

«Lo importante del Programa de Asistencia Militar es que trajo consigo algunas nuevas definiciones del papel y la responsabilidad de las fuerzas armadas de la nación. En un primer momento, estas definiciones parecían bastante acertadas y sirvieron para que el Programa de Asistencia Militar resultara más significativo para los estadounidenses. Sin embargo, a medida que pasaban los años y la labor del MAP se convertía en rutina, y a medida que estas doctrinas iniciales pasaban a formar parte del «lenguaje militar» de ambos países implicados —Estados Unidos y el país anfitrión—, comenzaron a producir cambios sutiles en el papel de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Esto condujo a una forma muy sofisticada de intervención directa en los asuntos internos de los cuarenta países de acogida y, en algunos casos, dio lugar directamente a la separación de las fuerzas armadas de esa nación de su control político mediante prácticas que se explicarán más adelante. En este sentido, las elaboradas declaraciones de misión de los programas de seguridad mutua constituyen una coartada muy bien elaborada. El programa de ayuda militar se convierte en el medio por el cual el [Equipo Secreto] puede, siempre que detecte o sospeche de una «insurgencia subversiva de inspiración comunista», aumentar su papel en las fuerzas armadas y las organizaciones políticas del país anfitrión hasta que el problema se convierta en un estallido de hostilidad abierta. Así, el «bombero» se convierte en el hombre que prende los incendios en lugar de ser quien los apaga».

Por «Equipo Secreto», Prouty se refería a la red informal de altos cargos de la CIA, personal de operaciones especiales militares y sus aliados en el poder ejecutivo y el sector privado, que operaba con una supervisión limitada y utilizaba programas oficiales —como la ayuda militar— como instrumentos de intervención encubierta. Lo que describió para el Tercer Mundo en la era de la Guerra Fría tiene claros paralelismos en el escenario europeo posterior a la Guerra Fría: la integración progresiva de las fuerzas armadas nacionales en las estructuras de la OTAN, el flujo continuo de asistencia y entrenamiento militar, y la separación gradual de dichas fuerzas del control político puramente nacional —todo ello bajo el pretexto de la seguridad mutua y la «disuasión».

Se emplearon métodos brutales para mantener alejados del poder a los políticos que no contaban con el favor de Washington. Desde las redes «stay-behind» de Gladio, que implantaron estructuras clandestinas tanto en países de la OTAN como en países neutrales y cometieron actos de terrorismo que contribuyeron a mantener a raya cualquier influencia real de la izquierda o soberanista, pasando por los asesinatos sin resolver o con una cronología sospechosa de figuras como Aldo Moro, Olof Palme y Alfred Herrhausen —líderes que amenazaban el orden atlántico existente o buscaban vías económicas y de seguridad más independientes—, el patrón es el de una presión selectiva y una eliminación selectiva. A ello se suman la vigilancia confirmada por parte de la NSA de Angela Merkel y otros líderes europeos, así como la formación, más discreta pero persistente, del personal a través de programas de propaganda a gran escala y programas de socialización de élites, como los «Jóvenes Líderes Globales» del Foro Económico Mundial, que han colocado a figuras alineadas con el atlantismo en ministerios clave, bancos centrales e instituciones de la UE en todo el continente. Cuando se analizan estos instrumentos junto con el largo historial de oposición de EE. UU. a una neutralidad europea genuina, el panorama que surge es el de un esfuerzo sostenido por garantizar que las élites políticas europeas sigan siendo estructuralmente obedientes a Washington, incluso cuando ello perjudica de forma demostrable los intereses materiales de sus propias poblaciones.

El mismo patrón que preparó a Ucrania para la movilización total se está aplicando ahora a Europa, solo que a mayor escala y con mayor sutileza. En Ucrania, el proceso se condensó: la destrucción de la industria en el Donbás, la ruptura de los vínculos energéticos y comerciales con Rusia, el empobrecimiento sistemático de amplios sectores de la población y el fomento de un estado permanente de amenaza existencial. Paralelamente a la devastación material se llevó a cabo una purga informativa y política exhaustiva. Los partidos de la oposición que abogaban por cualquier forma de normalización con Rusia fueron suspendidos y posteriormente prohibidos. Los medios de comunicación en lengua rusa fueron restringidos o eliminados. Se aisló a la población de la propia narrativa del adversario. Se deshumanizó sistemáticamente a los rusos, de modo que la idea de negociar con ellos, o incluso de reconocer su humanidad, se convirtiera en algo políticamente tóxico.

Europa está siendo sometida a un tratamiento más lento, pero estructuralmente idéntico. La destrucción del Nord Stream, la desconexión forzosa de la energía y las materias primas rusas, la desindustrialización resultante (más visible en los sectores químico y automovilístico de Alemania), el aumento vertiginoso de los precios de la energía y la erosión constante de los salarios reales están generando las mismas condiciones materiales: aumento del desempleo, descenso del nivel de vida y una sensación creciente de que el futuro se ha visto anulado. Al mismo tiempo, una campaña propagandística masiva ha deshumanizado a Rusia y a los rusos. Las portadas de la prensa sensacionalista (tal y como se documenta en los análisis de los titulares del diario sueco Expressen) presentan un flujo continuo de demonización. Los deportistas rusos, incluidos los competidores con discapacidad, las figuras culturales rusas e incluso los gatos rusos en exposiciones, han sido objeto de un castigo colectivo. Los medios de comunicación estatales rusos han sido prohibidos en toda la Unión Europea, de modo que los ciudadanos no puedan escuchar a la otra parte exponer sus argumentos. Los partidos políticos o las voces que abogan por la negociación o la normalización son marginados, investigados o tratados como amenazas para la seguridad —la misma lógica que llevó a Ucrania a prohibir once partidos de la oposición en las primeras semanas de la invasión rusa—.

Quienes cuestionan esta narrativa se enfrentan a consecuencias profesionales y personales concretas. El veterano analista de inteligencia suizo Jacques Baud, residente en Bruselas, fue sometido a sanciones de la UE en diciembre de 2025: se le congelaron sus activos y se le restringieron los viajes, sin juicio previo, por el «delito» de ofrecer análisis que contradecían la línea oficial. En Suecia, la experta en relaciones internacionales Frida Stranne fue objeto de una campaña sostenida de difamación que la convirtió en una figura prácticamente intocable en los círculos mediáticos y políticos. En Noruega, el profesor Glenn Diesen se ha enfrentado a años de calumnias sistemáticas, campañas mediáticas que lo tildaban de propagandista ruso, presiones sobre su universidad para que lo despidiera y repetidos intentos de cancelar sus apariciones públicas. El mensaje es inequívoco: apartarse del marco oficial no es una diferencia de opinión legítima, sino una forma de deslealtad.

Una vez que un número suficiente de europeos experimente la misma combinación de desesperación económica, aislamiento informativo y amenaza externa fabricada a la que se enfrentaron los ucranianos, el umbral político para enviar a los hombres europeos a la trituradora de carne descenderá drásticamente.

Guerra nuclear por poder

Además, esta influencia sobre la toma de decisiones europea puede utilizarse para crear precisamente la situación descrita anteriormente: una Europa dotada de armas nucleares que pueda situarse como frente sacrificable en un enfrentamiento con Rusia, mientras que Estados Unidos mantiene tanto la distancia geográfica como un cierto grado de negación plausible.

En la versión extrema de esta lógica, los Estados europeos —ya sea mediante bombas nucleares estadounidenses que los pilotos europeos están entrenados para lanzar en virtud de los acuerdos de uso compartido de armas nucleares de la OTAN, o mediante algún tipo de capacidad nacional o europea compartida— se convierten en las partes que realmente cruzan el umbral nuclear. Un ataque lanzado desde territorio nórdico o alemán contra San Petersburgo o Moscú desencadenaría, casi con toda seguridad, una respuesta rusa contra los países que lo lanzaran. Sin embargo, ello no obligaría automáticamente a Rusia a atacar el territorio estadounidense, ya que ello supondría el riesgo de la aniquilación mutua de lo que queda de la civilización industrial, incluida la propia Rusia.

El cálculo, por lo tanto, es que se puede obligar a Rusia a una retirada estratégica —o a un intercambio nuclear limitado confinado a Europa— sin que Estados Unidos tenga que asumir la responsabilidad de la amenaza inicial. Esto equivaldría al reconocimiento más claro de la derrota que muchos en los círculos de seguridad occidentales siguen creyendo que se debía después de 1991. Solo después de eso, según este razonamiento, podría Estados Unidos centrar toda su atención en la contienda más amplia con China.

Si tal resultado controlado es realmente alcanzable una vez cruzado el umbral nuclear es otra cuestión. El efecto práctico de la estrategia, sin embargo, es situar al continente europeo en un estado de máxima alerta, mientras que el territorio estadounidense permanece, por el momento, como una zona de retaguardia reservada.

El profesor Ola Tunanders esboza un escenario algo similar en su artículo ¿Cómo terminará la guerra de Ucrania?:

Escenario C: «Que la guerra continúe con ataques con misiles que desencadenen un ataque con armas nucleares. Los misiles rusos Avangard y Oreshnik, armados de forma convencional, destruirán quizás bases militares europeas y parte de la infraestructura civil. Los británicos y los franceses podrían sentirse obligados a responder con el uso de armas nucleares. Rusia responderá entonces también con armas nucleares. La estructura militar británica y estadounidense en Europa quedará destruida en gran medida. Morirán cientos de miles de personas. Las pérdidas rusas también serán cuantiosas, mientras que EE. UU., al igual que China, intentará evitar entrar en la guerra. Se producirá una ruptura entre EE. UU. y Europa, y la OTAN podría desmoronarse. Se destruirán objetivos e infraestructuras militares, sobre todo en el Reino Unido. Noruega saldrá mejor parada, pero eso dependerá de la dirección del viento».

Si uno echa la vista atrás y analiza los planes estadounidenses para una guerra nuclear durante la Guerra Fría, esto no escapa al ámbito de lo concebible. Solo depende de qué fuerzas ostenten el poder en EE. UU., y creo sin lugar a dudas que todo apunta a que se están encaminando hacia un régimen cada vez más extremo. La prosperidad estadounidense depende de su capacidad para extraer plusvalía del resto del mundo. El dólar como moneda de reserva, la superioridad tecnológica, la brillante propaganda y el ejército han sido las herramientas utilizadas para mantener el sistema. Estas herramientas están perdiendo ahora su funcionalidad, sobre todo debido a los BRICS; sin embargo, deben mantener el sistema si quieren evitar el colapso económico y político. La guerra es existencial para todas las partes.

La escalada de tensión

¿Podrían los estadounidenses estar preparando el terreno para tal desenlace? Muchas cosas que a primera vista no parecen tener sentido sí que cobran sentido si se supone que ese es, en efecto, el caso.

Por lo tanto, la respuesta parece ser afirmativa. Lo que estamos presenciando no es una serie de improvisaciones inconexas, sino una escalada cuidadosamente dosificada en la que cada «línea roja» se ha ido adelantando una vez que quedó claro que Rusia no respondería con la represalia total que anteriormente se había invocado como motivo para la moderación.

En los primeros meses de la guerra, los líderes occidentales solo hablaban de ayuda humanitaria y de equipamiento defensivo limitado. El propio Biden declaró en marzo de 2022 que suministrar aviones de combate —por no hablar de pilotos o tripulaciones estadounidenses— significaría la «Tercera Guerra Mundial». Esa línea se traspasó. Se entregaron aviones F-16. Actualmente, desde territorio ucraniano se lanzan de forma habitual sistemas occidentales de largo alcance (ATACMS, Storm Shadow y sus equivalentes) que penetran profundamente en Rusia. Los drones ucranianos han atacado bases aéreas que albergan bombarderos estratégicos con capacidad nuclear a miles de kilómetros del frente, una operación de tal sofisticación logística que resulta difícil descartar las afirmaciones sobre el apoyo técnico y de inteligencia occidental. Se ha documentado que redes de inteligencia militar británicas han estado planificando y entrenando a unidades clandestinas ucranianas de guerrilleros y sabotaje para llevar a cabo ataques contra objetivos rusos. Los misiles y drones que caen en suelo polaco o rumano se atribuyen, como primer reflejo, a Rusia —independientemente de los resultados técnicos posteriores—. La destrucción del Nord Stream se calificó de inmediato como un acto ruso. Paralelamente a esta escalada cinética se lleva a cabo una cuarentena cultural y deportiva sistemática de todo lo ruso, completando la preparación psicológica al convertir al adversario en un «otro» absoluto.

Cada paso se declaró en su momento impensable. Cada paso, una vez dado, se convirtió en la nueva referencia. El efecto político es acumulativo: se ha condicionado a la opinión pública europea y a sus dirigentes para que acepten como normal lo que solo unos años antes se habría considerado una implicación directa.

Ya se vislumbran nuevos peldaños en la escalera. El debate abierto sobre la presencia de tropas europeas en suelo ucraniano —presentada como una «fuerza de seguridad» tras el alto el fuego— continúa en el seno de la Coalición de los Dispuestos, a pesar de las declaraciones rusas de que dichas fuerzas serían tratadas como objetivos legítimos. Los programas de rearme masivo, justificados abiertamente por la necesidad de estar preparados para un conflicto de alta intensidad con Rusia en unos pocos años, crean su propia lógica estratégica: ofrecen a Moscú un incentivo racional para atacar de forma preventiva las fábricas de armas y los centros logísticos europeos. Un ataque ruso exitoso de ese tipo proporcionaría, a su vez, a los gobiernos europeos el capital político interno necesario para aplastar a la oposición restante y acelerar su implicación directa. Por parte de Rusia, las voces que abogan por un uso nuclear limitado contra objetivos europeos con el fin de infundir miedo ya no se limitan a la franja marginal.

Este es el entorno operativo en el que Estados Unidos puede gestionar la escalada. Los costes —el desgaste convencional y, si la escalada continúa, un intercambio nuclear limitado— recaen sobre el teatro de operaciones europeo. El territorio estadounidense sigue siendo el santuario protegido. La misma lógica que en su día calculó «pérdidas aceptables» de cientos de millones en un intercambio nuclear europeo durante la Guerra Fría encuentra ahora su expresión contemporánea en los riesgos calibrados de una escalada por intermediarios.

La «ucranización» de Europa es la transformación gradual del continente en el principal campo de batalla de un conflicto cuyo objetivo estratégico es agotar a dos de los rivales de Estados Unidos, al tiempo que se preserva el núcleo del poder estadounidense.

La propia Europa está abriendo la puerta a las armas nucleares de formas que habrían sido políticamente impensables hace solo unos años. Los líderes ucranianos, incluido el presidente Zelenskyy, han planteado repetidamente la elección como binaria: o bien la adhesión a la OTAN con garantías de seguridad creíbles, o bien el restablecimiento de la capacidad nuclear. La opinión pública en Ucrania ha cambiado en consecuencia; las encuestas muestran ahora un apoyo sustancial a las armas nucleares como alternativa preferible a los compromisos occidentales inciertos. En Alemania, el tabú se ha resquebrajado. Generales, exministros de Asuntos Exteriores y políticos destacados han debatido abiertamente la necesidad de que Alemania cuente con armas nucleares tácticas o de una fuerza disuasoria europea independiente de Estados Unidos. Aunque el Gobierno sigue rechazando una bomba nacional, se están manteniendo conversaciones con Francia sobre la «disuasión adelantada» —incluido el posible despliegue temporal de aviones franceses con capacidad nuclear en territorio aliado—. En Suecia, el ministro de Defensa ha declarado que se podrían aceptar armas nucleares en territorio sueco en tiempo de guerra, y el Gobierno ha confirmado las primeras conversaciones con Francia y el Reino Unido sobre cooperación nuclear.

Los acuerdos de cooperación en materia de defensa firmados por Suecia y Finlandia con Estados Unidos dejan deliberadamente la puerta abierta: no contienen ninguna prohibición explícita en tiempo de paz que impida la introducción de armas nucleares estadounidenses en situaciones de crisis o en tiempo de guerra. Suecia ya ha participado en el ejercicio nuclear «Steadfast Noon» de la OTAN. En todo el continente, el debate ha pasado del rechazo absoluto a la planificación de contingencias. El efecto práctico es preparar el territorio europeo, el consenso político europeo y los sistemas de lanzamiento europeos para desempeñar un papel nuclear —precisamente el papel necesario si Estados Unidos pretende confinar cualquier intercambio nuclear limitado al teatro de operaciones europeo y evitar, por el momento, que el territorio estadounidense sufra un Armagedón nuclear—.

Esta interpretación cobra mayor peso por el hecho de que el subsecretario de Defensa para Política, Elbridge Colby, supervisa actualmente una revisión clasificada de la estrategia nuclear que desplaza deliberadamente el énfasis hacia las armas nucleares tácticas de menor alcance para conflictos regionales con Rusia o China. En lugar de basarse principalmente en la amenaza de una represalia estratégica masiva, la revisión tiene por objeto ampliar el «espacio de opciones» del presidente con sistemas más creíbles y de menor potencia que podrían utilizarse contra objetivos militares específicos sin desencadenar automáticamente una guerra nuclear total. Los funcionarios familiarizados con este trabajo lo describen como un refuerzo de la disuasión extendida y la gestión de la escalada bajo la sombra nuclear —precisamente el tipo de capacidad calibrada a nivel de teatro de operaciones que haría más plausible el envío de señales nucleares por intermediarios a través del territorio europeo, al tiempo que se preserva el territorio nacional estadounidense como retaguardia estratégica.

Definición de la victoria

Desde esta perspectiva, los antiguos cálculos de la Guerra Fría sobre «ganar» un intercambio nuclear adquieren una relevancia renovada y escalofriante. Esas evaluaciones de la década de 1970, plasmadas de forma célebre en la declaración de la Fuerza Aérea de los EE. UU. de que Estados Unidos podría perder doscientos millones de personas y aún así contar con una población superviviente mayor que en la época de la Guerra Civil, eran evaluaciones frías y calculadas realizadas para garantizar que la élite gobernante y las instituciones fundamentales del poder pudieran sobrevivir, incluso si un gran número de ciudadanos de a pie no lo lograra.

El verdadero indicador de la victoria era la supervivencia de las estructuras de mando, los protocolos de sucesión, los búnkeres fortificados para los dirigentes, los puestos de mando aéreos y suficientes recursos industriales y financieros (reservas de divisas, cuadros de personal clave) para mantener un aparato estatal estadounidense operativo al frente del sistema global.

Los programas de Continuidad del Gobierno (COG), como Mount Weather, Raven Rock, el búnker del Congreso en Greenbrier, los convoyes de mando móviles y los equipos de apoyo a los sucesores preposicionados, se crearon para salvaguardar la presidencia, la Autoridad de Mando Nacional, la capacidad de la Reserva Federal para reemitir moneda y la cadena de mando que permite que la extracción de valor continúe en condiciones postapocalípticas. La misma lógica que toleró «pérdidas aceptables» a escala civilizacional en las décadas de 1970 y 1980 encuentra ahora su eco en los riesgos calibrados de una escalada por poder en Europa.

Si el territorio nórdico, alemán o cualquier otro suelo europeo se convierte en la plataforma de lanzamiento de ataques que provoquen una represalia rusa, el territorio continental de Estados Unidos, protegido por la distancia y la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD), conservará su control del poder, su dominio energético y su posición para dictar condiciones a una Europa destrozada y a una Rusia ensangrentada.

Las mismas fuerzas que invirtieron en la independencia energética interna de Estados Unidos, cortaron el suministro energético directo de Europa procedente de Rusia y mantuvieron la opción de una escalada nuclear por intermediarios comprenden que la verdadera derrota estratégica para Estados Unidos sería la pérdida de su capacidad para establecer las condiciones de la extracción global. Un intercambio nuclear limitado, confinado en gran medida al territorio europeo y ruso, seguido de una reconstrucción liderada por Estados Unidos en condiciones de venta a precio de saldo, encaja en este patrón.

Una vez que Europa y Rusia se hayan agotado mutuamente en un desgaste convencional o en un intercambio nuclear limitado, dejando el continente destrozado, sus industrias disponibles por una mísera cantidad y sus poblaciones restantes desesperadas, Estados Unidos tendría por fin libertad para orientarse de manera decisiva contra su único verdadero competidor a la altura: China.

Los estrategas militares estadounidenses sostienen desde hace tiempo que la verdadera amenaza existencial no es Moscú, sino Pekín. La doctrina oficial refleja cada vez más esta idea: la Estrategia de Defensa Nacional de 2026 da prioridad a la defensa del territorio nacional y a la disuasión de China en la región indopacífica.

Una Rusia devastada no puede apoyar eficazmente a China; y Estados Unidos, tras haber extraído plusvalía del colapso europeo, espera poder enfrentarse a Pekín desde una posición de relativa fortaleza, ya sea mediante un estrangulamiento económico o un conflicto en el Pacífico cuidadosamente calibrado que, una vez más, busque mantener el territorio estadounidense al margen de los combates. La misma lógica que en su día calculó las pérdidas aceptables en un intercambio nuclear europeo sustenta ahora la planificación para la región indopacífica: la victoria no se define por la supervivencia de las poblaciones ni siquiera de los aliados formales, sino por la capacidad continuada del sistema estadounidense para establecer las condiciones de la extracción global frente a su principal rival.

¿Cui bono?

La mayoría de la gente solo ve locura en las acciones de Estados Unidos bajo el dominio neoconservador, pero como nos enseñó Michael Parenti:

«Decir que las políticas de George Bush no funcionan es un comentario sin sentido. No es un comentario definido políticamente. Hay que preguntarse: ¿Funcionan para quién? ¿Cui bono?

Cuando piense que quienes le gobiernan, quienes controlan la riqueza, los mercados, la mano de obra y los recursos de la sociedad, y fijan los salarios y controlan el mercado de los medios de comunicación —cuando piense que son estúpidos—, usted está siendo estúpido. ¿Lo ha entendido? ¡Bien!

Si sabe eso y no sabe nada más, sabe más que si supiera todo lo demás pero no supiera eso. Cuando los gobernantes parezcan estar abocándose al desastre, pregúntese: ¡cui bono!»

Al fin y al cabo, el motivo más poderoso que subyace a toda esta estrategia puede ser el más sencillo y el más personal. Las redes que han impulsado el orden posterior a la Guerra Fría saben que un auténtico colapso sistémico no solo pondría fin a su dominio geopolítico, sino que las dejaría al descubierto. El historial acumulado de guerras ilegales, pretextos falsos, depredación económica y el sacrificio deliberado de aliados se volvería imposible de ocultar. Los funcionarios chinos ya han comenzado a nombrar estos crímenes en público; otros seguirán su ejemplo si falla la maquinaria protectora del sistema.

Para quienes han vivido durante décadas por encima de la ley, la «ucranización» de Europa y el riesgo calculado de una escalada nuclear son actos de autopreservación. Es preferible llevar al continente a la desesperación y forzar una confrontación que mantenga al sistema con vida artificialmente, antes que enfrentarse al día en que la música se detenga y, por fin, se abran las cuentas.

Por lo tanto, es posible que la estrategia no consista tanto en asegurar una hegemonía estadounidense duradera como en posponer el momento en que la justicia alcance por fin a quienes han tratado los países ajenos como activos desechables.

VOLVER AL INDICE

3. Atrapados en el error.

Para terminar esta sección sobre la «amenaza rusa», las reflexiones de Alastair Crooke.

https://www.unz.com/acrooke/the-faulty-premises-underlying-europeans-war-on-russia-hyper-ventilation/

Las premisas erróneas que subyacen a la histeria en torno a la «guerra contra Rusia» de los europeos

Alastair Crooke • 28 de septiembre de 2026

Ha sido el análisis erróneo de Occidente el que ha atrapado a Occidente en una espiral de escalada de acciones que corre el riesgo de llevar a Europa a una guerra con Rusia.

En los últimos días, la clase política europea ha subido el volumen al máximo con discursos claramente concertados —y compartidos—: «Se avecina una guerra con Rusia; Rusia tiene la intención de atacar a la OTAN; debemos prepararnos; abastecerse de agua embotellada y comida en conserva, y estar preparados para ofrecer a sus hijos al servicio militar obligatorio» —«Muchos morirán; pero es su deber defender su país».

¡Qué disparate! Para dejar claro su mensaje, los líderes europeos, entre ellos el Alto Representante de la UE, Kallas, y el canciller alemán, Merz, se vistieron recientemente de forma deliberada con uniformes de camuflaje de campo para simbolizar la «preparación para la defensa» durante la Cumbre Ártica Europea celebrada el 14 de septiembre. (Puede verse a estos políticos europeos con uniformes militares aquí).

Parecen absurdos. Sin embargo, eso no puede restar importancia a la pregunta: ¿qué es exactamente esta histeria que se ha apoderado de los tecnócratas europeos?

A primera vista, el mensaje unánime de que Rusia está a punto de atacar a Europa y de que se avecina una guerra no tiene ningún sentido. Europa no cuenta ni con los efectivos, ni con las municiones, ni con los recursos financieros, ni con la capacidad industrial para librar una guerra contra lo que hoy en día puede considerarse una «gran potencia» militar líder, así como el Estado que posee el mayor arsenal de armas nucleares.

ZeroHedge señala que:

«Entre los defensores más acérrimos de esta narrativa sin fundamento [sobre la amenaza de un ataque ruso] se encuentran los líderes de los Estados bálticos. Por ejemplo, esta semana el presidente letón, Edgars Rinkevics, ha llegado a afirmar que los «ataques» rusos contra la UE y la OTAN ya han comenzado. Los países bálticos están incluso elaborando planes de preparación para emergencias destinados a su población, alegando un escenario al estilo de *Red Dawn*».

«No estamos hablando de una guerra convencional. Estamos hablando de todo tipo de provocaciones, todo tipo de actos de sabotaje, todo tipo de pruebas, y sin duda esto es algo que ya está ocurriendo en estos mismos momentos», afirmó el líder letón.

«El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha afirmado esta semana que Rusia podría lanzar ataques esporádicos que fingiría que son “accidentales” con el fin de “paralizar o, al menos, debilitar la motivación de los países de la OTAN”, según cita The Associated Press. “Existe un riesgo real de que drones u otros tipos de proyectiles entren en el territorio de uno o varios países del flanco oriental e incluso causen destrucción”, añadió Tusk, advirtiendo: «Moscú podría llegar incluso a lanzar algún tipo de ataque aéreo sobre territorio de la OTAN en los próximos meses para demostrar que el compromiso de defensa común del artículo 5 de la alianza militar no es más que unas pocas palabras en un trozo de papel».

Sin embargo, a pesar de todas las pruebas acumuladas, los líderes europeos se están animando a sí mismos para estar psicológicamente preparados para activar ese artículo 5 contra una gran potencia con armas nucleares.

A raíz de este alboroto, el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, advirtió explícitamente:

«Me gustaría subrayar que no tenemos ningún interés en embarcarnos en esto [atacar a Europa], pero si Europa, que habla a diario de prepararse para la guerra contra Rusia, ataca a Rusia, será una guerra completamente diferente —y será muy breve».

¿Qué se esconde tras este aparente absurdo? Por un lado, está claro que las élites gobernantes de Bruselas ven cómo sus errores estratégicos (el apoyo sin límites a Ucrania, el sacrificio del modelo empresarial europeo en aras de presionar a Rusia, su apoyo a la guerra contra Irán y su indiferencia ante el sufrimiento en Oriente Medio) les están pasando factura.

Su campaña de miedo hacia Rusia huele a desesperación, más que a una reflexión cuidadosa y a la debida diligencia sobre los riesgos muy reales que conlleva avivar el fuego de la guerra de esta manera. Sin duda, la clase dirigente ve que la crisis energética derivada de la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán ya no está «por llegar», sino que ha llegado.

Pueden ver cómo se disparan los costes de vida, cómo se esfuman los puestos de trabajo y cómo se avecina el colapso de los mercados —principalmente en el mercado de bonos (cuyo nivel de tipos de interés define el valor de todos los demás activos de riesgo)—. Ante esto, estos políticos en peligro pueden haber llegado a la conclusión de que provocar el miedo es la única forma de desviar la atención de sus propios fracasos y, tal vez, permitirles albergar la esperanza de poder sobrevivir al ciclo electoral.

La supervivencia es una motivación clave, pero es probable también que la psique de las élites se sustente en dos proposiciones que son falsas, aunque aparentemente suenen plausibles para la clase política.

La primera falacia es que Rusia lanzó una guerra preventiva en febrero de 2022 para apoderarse de Kiev y de aproximadamente el 60 % de Ucrania.

Los acontecimientos anteriores en Siria explican la realidad: Rusia entró oficialmente en el conflicto civil sirio en septiembre de 2015, tras una solicitud del presidente Assad. La intervención rusa resultó tener un alcance limitado: un despliegue aéreo muy reducido (entre 28 y 34 aeronaves) y un mínimo de fuerzas especiales de combate (la contribución de Rusia consistió principalmente en asesores militares, controladores aéreos de primera línea y policía militar).

La presencia de Rusia en Siria fue intencionadamente simbólica: una declaración de intenciones serias, más que un deseo de participar en una guerra terrestre. De hecho, el objetivo de Moscú era evitar el combate terrestre directo. No obstante, los ataques aéreos rusos —con el respaldo de las tropas terrestres iraníes— ayudaron al ejército sirio a expulsar a las fuerzas yihadistas de Alepo. Esto condujo a una tregua negociada por Rusia y Turquía a finales de 2016, y al proceso de paz de Astana, que se inició poco después.

El enfoque de Putin respecto a Alepo definió claramente el modelo para sus tácticas iniciales en relación con Ucrania. Rusia desplegó entre aproximadamente 15 000 y 30 000 hombres en las afueras y en los alrededores de Kiev durante el asalto inicial a principios de 2022. La narrativa europea de que esta fuerza tenía como objetivo tomar Kiev a principios de 2022 resulta ridícula: 40 000 soldados podrían llenar la plaza de una ciudad, pero ¿son capaces de tomar una ciudad de más de tres millones de habitantes? Es absurdo.

No obstante, comentaristas europeos y estadounidenses —entre ellos el comentarista estadounidense Robert Pape— afirman que, dado que el intento de tomar Kiev fracasó, lo cual, combinado con la conclusión implícita de que Putin esperaba que su demostración simbólica de «intención seria» hiciera retroceder a la OTAN, sugiere —según Pape— que Putin se encuentra atrapado en una trampa de escalada. Pape sostiene que Putin buscaba una victoria rápida en 2022, pero que, al haber fracasado, se encuentra «atrapado» al tener que ascender ahora por una escalera de escalada con perspectivas de éxito cada vez peores; de ahí que Putin fracase. «Es solo cuestión de tiempo».

Lejos de ser un fracaso, la demostración de fuerza de Moscú en Siria, por pequeña que fuera, funcionó: Astana fue el modelo extraído de Siria. A finales de marzo de 2022, el Proceso de Estambul había dado lugar al Comunicado de Estambul, un marco para un acuerdo con Ucrania. Esta última iniciativa fracasó por una única razón —Boris Johnson la torpedeó— y Rusia se vio obligada a reorganizarse, lo que logró con éxito, aunque a costa de una larga guerra de desgaste y de la pérdida innecesaria de cientos de miles de vidas ucranianas.

No, fue Boris Johnson quien llevó a Europa a una trampa de escalada.

Al parecer, los europeos han sustentado su «historia de éxito» en la guerra contra Rusia, en primer lugar, en la idea del supuesto fracaso de Kiev y, en segundo lugar, en la confianza exagerada en las sanciones financieras. El exministro de Hacienda francés Le Maire, en un momento de euforia, declaró «una guerra económica y financiera sin cuartel contra Rusia». Insistió en que las sanciones asfixiarían y harían colapsar la economía rusa; en la práctica, Rusia pasó en 2007 a un modelo económico nacional (autosuficiente) y sigue prosperando.

¿Quién ha atrapado a quién, pues? La premisa fundamental imaginada por Occidente —según la cual Rusia se vio abocada a la escalada desde el momento en que fracasó el inexistente plan de tomar Kiev— ha dado la vuelta por completo a la situación.

Ha sido el análisis erróneo de Occidente el que ha atrapado a Occidente en una espiral de escalada de acciones que corre el riesgo de llevar inadvertidamente a Europa a una guerra con Rusia —una guerra que ningún europeo desea—.

Enlace al vídeo

(Reproducido de Strategic Culture Foundation con permiso del autor o su representante)

VOLVER AL INDICE

4. La decisión de ir a la guerra.

Pozhidaev, que recordemos es colega de Kagarlitsky y está en contra de la guerra de Ucrania, reseña un libro publicado por la fuertemente «influenciada» por Occidente Meduza, sobre el proceso de toma de decisiones de la élite rusa que llevó a esa guerra. Como complemento, os paso la opinión de Ishchenko a partir de un tuit de Pozhidaev presentando este artículo.

https://deveconhub.com/where-do-dictatorships-drift-class-war-and-responsibility-in-konstantin-gaazes-russia/

¿Hacia dónde se encaminan las dictaduras? Clase social, guerra y responsabilidad en la Rusia de Konstantin Gaaze

  • Dmitry Pozhidaev
  • 26 de septiembre de 2026

Konstantin Gaaze se propone una tarea difícil: explicar cómo llegó el Gobierno ruso a llevar a cabo una invasión a gran escala de Ucrania. En ¿Hacia dónde se dirigen las dictaduras? La autocracia rusa y la invasión de Ucrania, publicado por Meduza en 2025, rechaza dos respuestas habituales: que la guerra estuviera predeterminada por la historia de Rusia o que la personalidad de Putin por sí sola la explique. En su lugar, Gaaze analiza los cambios dentro del régimen —en su forma de entender las amenazas, su toma de decisiones y su relación con la sociedad—.

Empecé a leer el libro con gran interés. Gaaze es un observador atento y dotado del Gobierno ruso. Muestra cómo funciona día a día y cómo las decisiones cuyas consecuencias solo se hacen evidentes años más tarde pueden parecer inicialmente razonables y limitadas a quienes las toman. Eso hace que mi decepción con el argumento central del libro sea aún mayor.

Gaaze describe varios mecanismos que hicieron posible la guerra. En mi opinión, resulta mucho menos convincente a la hora de explicar de dónde proceden esos mecanismos y por qué condujeron a este resultado concreto.

Mientras reflexionaba sobre esa cuestión, una reciente intervención de Gaaze en The Breakfast Show planteó una cuestión diferente sobre la relación entre el Estado ruso y las personas que viven bajo su dominio. Volveré sobre esa controversia tras analizar el libro. La obra merece atención por méritos propios, especialmente en aquellos aspectos en los que su análisis del poder ruso resulta más esclarecedor.

En qué acierta Gaaze

El libro alcanza su máximo esplendor cuando Gaaze trabaja con documentos internos y reconstruye el funcionamiento del Gobierno. Solemos juzgar las decisiones del Kremlin a partir de las declaraciones públicas y sus consecuencias finales. Los documentos revelan lo que se esconde entre ambas: qué problemas debatieron los funcionarios, qué escenarios consideraron posibles, cómo describieron los riesgos y qué propusieron a sus superiores. Este material resulta valioso incluso cuando se discrepa de la interpretación que Gaaze hace del mismo.

Su descripción del colapso gradual de la retroalimentación también es importante. En un régimen personalista, transmitir malas noticias puede resultar peligroso para quien las transmite. El desacuerdo se percibe cada vez más como deslealtad, mientras que el ascenso depende de anticipar lo que los superiores desean oír. En consecuencia, quienes ocupan los puestos más altos reciben menos información que pueda cuestionar su visión del mundo. Gaaze muestra cómo este patrón surge de decisiones y relaciones cotidianas dentro del aparato estatal. Los errores resultantes no tienen por qué depender de que alguien se proponga deliberadamente engañar al líder.

Sus observaciones sobre la despolitización de la sociedad resultan igualmente convincentes. Las cuestiones políticas —sobre los fines del Estado, la distribución de los recursos y la posibilidad de elegir un rumbo diferente— se tratan cada vez más como asuntos de administración. A los ciudadanos se les relega al papel de destinatarios de servicios, ejecutores de decisiones o meros espectadores. El Gobierno se muestra cada vez menos dispuesto a reconocer a la sociedad como un actor político independiente, mientras que la sociedad pierde algunos de los medios para actuar como tal. Este proceso comenzó mucho antes de Putin. Uno de los méritos del libro es mostrar cómo este proceso continuó y se arraigó aún más bajo su mandato.

Por último, Gaaze ofrece una visión intrigante de la ideología como algo más que retórica pública. Según su explicación, esta va moldeando gradualmente la labor del Gobierno, definiendo los argumentos aceptables y filtrando las propuestas que llegan a los responsables de la toma de decisiones. Me parece que esto merece ser tenido en cuenta, aunque Boris Kagarlitsky planteó una importante objeción en una carta que me envió posteriormente. La ideología tiene fuerza propia cuando se integra en las instituciones, los procedimientos y los compromisos materiales, tal y como ocurría en la Unión Soviética. Él duda de que la Rusia contemporánea cumpla ese requisito. Lo que parece ser ideología que da forma a la política podría ser, en realidad, propaganda que justifica las decisiones una vez tomadas —y una industria a través de la cual se distribuyen los recursos estatales a los grupos leales—. La observación de Gaaze sobre el lenguaje del poder es valiosa, pero debe demostrar que este lenguaje realmente rige las decisiones, en lugar de seguirlas y recompensarlas.

Estas reflexiones convierten al libro en un valioso estudio sobre el putinismo tardío. Sin embargo, mostrar cómo funcionan la retroalimentación distorsionada, la despolitización y la ideología no explica por sí solo por qué surgió este régimen en concreto ni por qué optó por la guerra. Responder a esas preguntas requiere prestar mayor atención a la base social del régimen, a la estructura de la economía rusa y a los intereses de los grupos capaces de influir en las decisiones del Estado. Ahí es donde, en mi opinión, comienza el desacuerdo fundamental con Gaaze.

¿Se encamina la autocracia hacia la guerra?

Gaaze reconoce en repetidas ocasiones que la historia es contingente. Los líderes políticos toman decisiones; las circunstancias cambian; una decisión diferente sigue siendo posible hasta que se toma. Sin embargo, la estructura de su argumento deja una impresión diferente. El miedo a perder el control anima al gobernante a concentrar el poder. El poder concentrado debilita la retroalimentación. Una retroalimentación más débil hace que las amenazas externas parezcan más alarmantes. La ideología reduce el abanico de respuestas aceptables, mientras que el Estado desarrolla la capacidad de resistir una confrontación. Casi todos los mecanismos que describe Gaaze acercan la situación a la guerra.

Existe una diferencia entre mostrar cómo la guerra se hizo posible y demostrar que la lógica interna de una autocracia personalista la hizo cada vez más probable. Esta última afirmación nos obliga a preguntarnos qué más podría haber ocurrido. ¿Podría un régimen haber concentrado el poder, restringido el debate público y preparado el terreno para crisis externas sin iniciar una guerra a gran escala? ¿Qué circunstancias hicieron que esa vía resultara menos atractiva para los gobernantes de Rusia? Si la respuesta radica en parte en la economía rusa, en sus grupos gobernantes o en su relación con Ucrania, entonces el argumento debe indicarlo. La autocracia por sí sola no puede asumir toda la carga explicativa.

La comparación con otros regímenes aclara este problema. Durante los años que trabajé en Uganda, no observé ningún indicio de que el régimen del presidente Museveni se estuviera desviando hacia una gran guerra exterior debido a su carácter personalista. Esto no quiere decir que Uganda haya evitado las intervenciones militares o los conflictos regionales. Se trata de preguntarse si las presiones que identifica Gaaze apuntan hacia un resultado concreto, incluso cuando las condiciones políticas y económicas circundantes difieren. Serbia ofrece otro caso más cercano. Su poder cada vez más concentrado, su política nacionalista y las tensiones en torno a Kosovo son motivo de grave preocupación. Sin embargo, sería difícil deducir, basándose únicamente en el carácter de su régimen interno, que una gran guerra exterior sea la dirección hacia la que deba avanzar.

Ninguno de estos ejemplos refuta el análisis de Gaaze sobre Rusia. Sin embargo, sí que plantean dudas sobre la pregunta que plantea su título. Si los regímenes personalistas pueden responder a la inseguridad mediante la conciliación, la represión interna, la negociación en el exterior o la fuerza militar, ¿qué explica la elección de una vía en lugar de otra? Quizás el libro describa un tipo concreto de autocracia en condiciones específicas, más que la tendencia general de las dictaduras. Aun así, seguiría siendo un argumento importante. También exigiría una descripción más precisa de dichas condiciones.

En una carta en respuesta a mis reflexiones sobre el libro, Boris Kagarlitsky planteó el problema en términos de causa y efecto: la guerra, escribió, es una forma infructuosa de intentar resolver contradicciones sistémicas. Esta proposición suscita nuevas preguntas. ¿Qué contradicciones intentaban gestionar los líderes rusos? ¿Por qué llegaron a considerar la guerra como una respuesta viable?

El miedo: ¿explicación o consecuencia?

El miedo ocupa un lugar central en el análisis de Gaaze. Un gobernante personalista teme perder el poder; el régimen teme las amenazas que no puede controlar; el círculo cercano al gobernante interpreta cada vez más los acontecimientos a través de ese mismo prisma. Gaaze contrasta esto con las democracias, cuyas instituciones, según sostiene, les permiten hacer frente a la incertidumbre y corregir su rumbo. Las autocracias, privadas de esos mecanismos, se ven cada vez más gobernadas por el miedo, lo que contribuye a impulsar su deriva hacia la confrontación y la guerra.

Hay algo convincente en la parte institucional de este argumento. El debate abierto y el escrutinio independiente pueden poner de manifiesto supuestos erróneos antes de que se conviertan en políticas. Pero el contraste resulta mucho menos convincente cuando adquiere un carácter psicológico. Las democracias no están precisamente libres del miedo. En la reciente Asamblea General de la ONU, Donald Trump advirtió sobre la existencia de redes comunistas en Estados Unidos. Los líderes europeos hablaron de los riesgos que plantea la inteligencia artificial y de la necesidad de rearmarse; varios líderes de Europa del Este también invocaron el recuerdo del régimen comunista. Estas preocupaciones tienen historias diferentes y merecen ser evaluadas por sus propios méritos. Sin embargo, en conjunto, dificultan la idea de presentar la política democrática como un encuentro intrépido con el futuro. La cuestión relevante es si las instituciones democráticas permiten que se cuestionen tales afirmaciones sobre amenazas —y si los líderes responden a ellas con un juicio proporcionado.

Boris planteó una cuestión relacionada de forma especialmente contundente en su carta. Se opuso a tratar los estados psicológicos como explicaciones de procesos sistémicos: «Se destruyen los canales de retroalimentación, uno se acorrala a sí mismo y, entonces, se asusta. ¡Elemental, mi querido Watson!». Su formulación invierte deliberadamente la secuencia aparente. El miedo puede condicionar una decisión, al tiempo que es en sí mismo producto de decisiones anteriores y del sistema político en el que se tomaron.

Eso no significa que la psicología sea irrelevante. Los líderes pueden evaluar erróneamente las amenazas, aferrarse a asesores que les tranquilizan y actuar basándose en convicciones profundamente arraigadas. La cuestión es por qué un gobierno concreto permite que esas tendencias lleguen a ser decisivas. ¿Quién puede contradecir al líder sin perder su cargo? ¿Qué instituciones pueden contrastar las hipótesis con las pruebas? ¿Por qué se debilitaron tales restricciones y a qué intereses servía su debilitamiento? Sin respuestas, la afirmación de que «el gobernante tenía miedo» corre el riesgo de convertirse en una descripción de la etapa final de un proceso, en lugar de una explicación del proceso en su conjunto.

Boris va más allá y sugiere que el gobierno personalista puede surgir de la debilidad y la inestabilidad de la base social de un régimen. No considera que el personalismo sea necesariamente autocrático: en su carta señala la Argentina de Perón y la Venezuela de Chávez junto a casos más autoritarios. No es necesario aceptar todas las comparaciones para reconocer el desafío. Si el poder personalista es en sí mismo una respuesta a conflictos sociales sin resolver, no podemos explicar su conducta limitándonos a analizar la mente del gobernante o las instituciones que le rodean. También debemos preguntarnos qué es lo que mantiene unido al régimen —y qué amenaza con desintegrarlo—.

¿Quién paga, quién se beneficia?

Gaaze señala repetidamente que «la población en su conjunto» paga por las decisiones del régimen. Así es, pero los costes se distribuyen de forma desigual —al igual que los beneficios—. Aquí es donde la ausencia de un análisis de clase cobra mayor importancia. ¿Qué grupos tienen intereses materiales en el orden existente? ¿Cómo cambiaron sus relaciones con el Estado a medida que Rusia avanzaba hacia la confrontación, y cómo han vuelto a cambiar durante la guerra?

La economía de Rusia no puede entenderse simplemente como el marco económico en el que opera una autocracia. Rusia ocupa una posición contradictoria en el sistema mundial: depende de los mercados globales para los ingresos procedentes de los recursos, la tecnología y la preservación de la riqueza de la élite, pero es lo suficientemente poderosa como para dominar a sus vecinos más débiles. Las exportaciones de recursos, el acceso a los contratos estatales y el control sobre los activos públicos han vinculado desde hace tiempo la acumulación de riqueza al poder político. Gran parte de la clase capitalista dependía del Estado para obtener un acceso privilegiado a las rentas, al tiempo que mantenía e invertía su riqueza en el extranjero. Dados los limitados incentivos para la inversión productiva en el país, este patrón generó salidas de capital en lugar de una diversificación sostenida. Cuando las oportunidades de acumulación en el extranjero se vieron más restringidas, la expansión de la influencia sobre las economías vecinas pudo parecer a la élite gobernante una forma de asegurarse mercados, activos y control político. Tal y como he argumentado en mi análisis del régimen de acumulación periférica de Rusia, estas presiones contribuyeron a configurar las opciones de que disponían los líderes políticos. No dictaron la decisión de invadir Ucrania.

Boris Kagarlitsky y yo examinamos estas divisiones en «Rusia como imperio de la periferia: la guerra y la crisis de la acumulación dependiente», nuestro capítulo para la próxima antología de Suhrkamp (Anti-)Imperialismo. Nos preguntamos cómo un Estado capaz de dominar a sus vecinos sigue estando marcado por un modelo dependiente de desarrollo capitalista, y cómo la guerra altera la distribución de los recursos dentro de ese Estado. Las cifras del capítulo ofrecen una idea de este cambio. El gasto federal en defensa aumentó de aproximadamente 3,5 billones de rublos en 2021 a más de 13 billones en 2025, pasando de alrededor del 15 % a más del 30 % del gasto federal. Durante el mismo período, la cuota combinada destinada a política social, sanidad y educación descendió de casi el 37 % a alrededor del 25 %, aunque el gasto en estos servicios siguió aumentando en términos nominales.

En la parte superior de la distribución, el impacto de las sanciones resultó ser efímero. Nuestros cálculos a partir de los datos de Forbes muestran que la riqueza conjunta de las 15 personas más ricas de Rusia descendió en 2022, superó su nivel de 2019 en 2023 y siguió aumentando hasta 2026. Las fortunas derivadas de los recursos naturales y el valor de las empresas vinculadas al Estado no aumentan todas por la misma razón, pero esta recuperación dificulta describir la guerra como un sacrificio uniforme por parte de los «rusos de a pie». Las adquisiciones en tiempos de guerra, la financiación subvencionada y la protección frente a la competencia han creado nuevas oportunidades para el capital vinculado a la política. Mientras tanto, la deuda de los hogares aumentó de 27,6 billones de rublos a principios de 2022 a más de 43 billones a principios de 2026, y los aumentos salariales se han concentrado cada vez más en sectores respaldados por la demanda estatal.

Estas cifras no demuestran que los beneficiarios actuales desearan la invasión de 2022. Hay que distinguir los orígenes de la guerra de los intereses que han surgido en torno a su prolongación. Sí que ponen de manifiesto una redistribución de oportunidades y cargas entre clases y sectores. Para algunos grupos, poner fin a la guerra puede suponer ahora una amenaza para una fuente consolidada de ingresos e influencia; otros han soportado sus costes sin tener voz ni voto en las decisiones que los generaron. Por lo tanto, comprender la responsabilidad requiere prestar atención a lo que hicieron ellos, qué poder ostentaban y cómo se relacionaron con la guerra. Una reciente declaración de Gaaze va en la dirección opuesta.

El vídeo: De la responsabilidad política a la culpabilidad penal

El 19 de septiembre de 2026, Gaaze apareció en The Breakfast Show durante un debate sobre las elecciones rusas. Afirmó: «Vivir en el territorio de un Estado agresor viola el derecho internacional; la ciudadanía de ese Estado le convierte en un criminal internacional». La declaración desencadenó una acalorada discusión sobre la responsabilidad colectiva.

Aquí se plantean varias cuestiones diferentes. Rusia asume la responsabilidad, como Estado, por su agresión contra Ucrania. Las personas pueden incurrir en responsabilidad penal por actos concretos, incluidos los crímenes de guerra; el delito de agresión se refiere a aquellas personas capaces de dirigir la acción política o militar de un Estado. Los ciudadanos también pueden enfrentarse a cuestiones morales y políticas sobre lo que apoyaron, a lo que se opusieron o lo que decidieron ignorar. Sin embargo, el derecho penal internacional no considera delito el hecho de residir en un lugar ni tener la ciudadanía de un Estado. Exige un análisis de lo que hizo una persona concreta.

Se puede debatir si los ciudadanos comparten cierta responsabilidad política colectiva por las acciones de su Gobierno. Lo que me parece especialmente preocupante en la declaración de Gaaze es el criterio que elige. La residencia sitúa a un funcionario que ayudó a organizar la guerra en la misma categoría que a alguien encarcelado por oponerse a ella. Boris Kagarlitsky, con quien he mantenido un intercambio de cartas sobre el libro de Gaaze, permanece en Rusia porque se encuentra en prisión. Su oposición a la guerra es parte del motivo por el que está allí. Su ubicación no puede convertirlo en cómplice de las acciones de quienes lo encarcelaron.

Este criterio también da lugar a una extraña interpretación de cómo termina la responsabilidad. Imagínese a un partidario de larga data de la invasión que abandona Rusia, mientras que un opositor permanece allí para cuidar de su familia o continuar con su labor política. Si la residencia determina la culpabilidad, cruzar la frontera cambia la situación de la primera persona, mientras que la segunda sigue siendo condenada. La referencia de Gaaze a la ciudadanía complica aún más el argumento: trasladarse al extranjero no suele poner fin a la ciudadanía de nadie. Ninguna de las dos interpretaciones nos dice mucho sobre lo que ha hecho cada persona.

Esto nos devuelve a la cuestión de clase que falta en el libro. Los costes de la guerra y los beneficios del orden político y económico que la sustenta se distribuyen de forma desigual. Lo mismo ocurre con la capacidad de marcharse. La emigración requiere dinero, documentos, contactos y una forma de mantenerse en otro lugar. Esos recursos vienen determinados por la posición de clase; las obligaciones familiares, la edad, la salud y el riesgo de ser procesado reducen aún más las opciones. Algunas personas que han podido marcharse se han beneficiado del sistema. Otras que se resistieron a él no pueden marcharse. Considerar la partida como un signo de inocencia convertiría el privilegio económico en una posición moral, al tiempo que se pasarían por alto los intereses que realmente vinculan a determinados grupos con la guerra.

También hay una consecuencia política. El libro de Gaaze ofrece valiosas perspectivas sobre cómo se privó a los rusos de oportunidades para la acción política colectiva. Su declaración en The Breakfast Show corre el riesgo de borrar la capacidad de acción de quienes aún se oponen a la guerra desde dentro de Rusia. Si su presencia continuada los convierte en delincuentes por definición, su resistencia se vuelve invisible. Un análisis serio de la responsabilidad debe, por el contrario, distinguir entre quienes tomaron las decisiones, quienes se beneficiaron de ellas, quienes las llevaron a cabo y quienes las cuestionaron —vivan donde vivan—.

Conclusión

El análisis de Gaaze sobre la retroalimentación distorsionada, la despolitización y la reducción de las opciones políticas ofrece una valiosa perspectiva sobre el Estado ruso. Sin embargo, su explicación de la deriva hacia la guerra otorga un peso causal excesivo al miedo. Como argumentó Boris en su carta, la guerra puede ser un intento fallido de resolver contradicciones sistémicas. Para comprender por qué los gobernantes de Rusia la eligieron, debemos examinar la base social del régimen y su modo de acumulación, junto con sus instituciones e ideas.

Esas presiones estructurales no hicieron que la invasión fuera inevitable ni eximen de responsabilidad a quienes la ordenaron. Los líderes políticos tomaron decisiones, y esas decisiones han creado desde entonces nuevos beneficiarios y nuevos obstáculos para la paz. Los costes, por su parte, han recaído de forma desigual sobre personas con grados muy diferentes de poder sobre la guerra.

La entrevista a Gaaze hace que esta distinción resulte especialmente urgente. Rusia es responsable de su agresión, y las personas son responsables de lo que planearon, ordenaron o hicieron. «Residence» no establece nada de eso. No nos dice quién se beneficia de la guerra ni quién se resiste a ella, a veces a un gran coste personal.

Gaaze se pregunta hacia dónde se encaminan las dictaduras. Su respuesta —que el miedo las impulsa hacia la guerra— no resulta convincente. Las preguntas más reveladoras son qué impulsa a un régimen concreto, quién puede dirigirlo y quién asume las consecuencias de sus decisiones.

_________________

La crítica de Ishchenko a Gaaze.

https://x.com/Volod_Ishchenko/status/2104128720126550453

Resulta interesante cómo las interpretaciones irracionalistas de la guerra se combinan con la moralización sobre la culpa colectiva de los rusos. A primera vista, existe una contradicción evidente en el argumento de Gaaze: ¿por qué deberían todos los rusos compartir la responsabilidad de una guerra que surgió de la dinámica de una dictadura personalista y que, en última instancia, estuvo motivada por un miedo irracional y una ideología que ellos no compartían y en cuya decisión no participaron en absoluto, a ningún nivel?

Una explicación sencilla es que, tal vez, ni siquiera deberíamos esperar coherencia en el razonamiento por parte de este tipo de personas. Cada vez son más los analistas rusos «independientes» que se revelan como parte integrante de campañas de propaganda. Gaaze estalla literalmente en un ataque de histeria sobre la culpa colectiva de todos los residentes rusos, mientras que él mismo reside en Israel. ¿De verdad estamos hablando en serio de él?

Una explicación más interesante nos ayuda a comprender a las personas más allá de los hipócritas evidentes. Entender la guerra no como el resultado de contradicciones sistémicas que determinaron intereses objetivos que abarcaban todo el espacio postsoviético y a escala mundial, sino como fruto de las idiosincrasias de una camarilla muy reducida o simplemente de Putin por sí solo —facilitado por la dinámica regresiva de un régimen personalista—, hace que, por supuesto, la guerra parezca mucho más fácil de prevenir. Y si fuera concebible prevenirla desde dentro de Rusia mediante una acción más colectiva, entonces todos los rusos compartirían la responsabilidad colectiva.

Tuit citado:
El libro de Gaaze describe de forma vívida el poder ruso. Pero, ¿puede el miedo explicar la guerra sin tener en cuenta los intereses de clase y el lugar que ocupa Rusia en la economía mundial? Basándome en mi intercambio con Boris Kagarlitsky, analizo el libro y la afirmación de Gaaze sobre la culpa colectiva de los rusos: https://deveconhub.com/where-do-dictatorships-drift-class-war-and-responsibility-in-konstantin-gaazes-russia/…
Enlace: https://x.com/Volod_Ishchenko/status/2104128720126550453

VOLVER AL INDICE

5. Superimperialismo y situación de la vivienda en China.

Una nueva entrevista a Michael Hudson dividida claramente en dos partes. Una primera en la que aplica su teoría sobre el Superimperialismo a la actualidad económica, y una segunda en la que se centra en la gran diferencia en la forma en que se ha gestionado el acceso a la vivienda en China y su financiación.

https://michael-hudson.com/2026/09/chinas-property-crisis-who-takes-the-loss/

La crisis inmobiliaria de China: ¿Quién asume las pérdidas?

 

Superimperialismo, el sistema del dólar, la financiarización y la transición económica de China

Diálogo Sur-Sur sobre sostenibilidad

18 de septiembre de 2026

Presentador: Profesor Lau Kin Chi (Universidad de Lingnan y Universidad Global para la Sostenibilidad, Hong Kong, China)

Transcripción de la entrevista

Lau Kin Chi: La primera pregunta es: Estados Unidos tiene una deuda federal de 40 billones de dólares. ¿Se trata de una nueva forma de superimperialismo? ¿Y qué significa realmente esta deuda federal estadounidense de 40 billones de dólares?

Michael Hudson: Parte de esta deuda del Tesoro de Estados Unidos está en manos de titulares privados en forma de letras del Tesoro —que son deuda a corto plazo o pagarés de hasta dos años— y de bonos a más largo plazo. Sin embargo, una parte cada vez mayor de esta deuda se crea simplemente mediante dinero electrónico fiduciario. La Reserva Federal la monetiza, creando dinero para el Gobierno y, a continuación, recomprando una cantidad equivalente de bonos estadounidenses del sistema bancario. Por lo tanto, tiene muy poco impacto en la economía estadounidense y en la creación de dinero. Se trata de dinero fiduciario. Sin embargo, después de que Estados Unidos dejara de canjear sus dólares en papel por oro en 1971, esta deuda se convirtió en el principal vehículo para los ahorros de los gobiernos extranjeros en forma monetaria internacional.

Otros países, así como sus ministerios de Hacienda y bancos centrales, están invirtiendo de nuevo sus nuevos ahorros en oro. Ahora les preocupa cada vez más la compra de dólares e incluso están trasladando sus propias reservas de oro fuera de Estados Unidos, ya sea a Gran Bretaña o a sus propios países. No solo el dólar se está volviendo arriesgado, sino que el propio oro también lo es si no lo tiene uno en sus propias manos. Por ello, Holanda solicitó recientemente el oro que ha mantenido en Estados Unidos durante generaciones, desde que el oro comenzó a fluir hacia ese país en las décadas de 1930 y 1940 hasta que Estados Unidos dejó de canjear el dólar por oro en 1971. Este oro lo custodiaban aquí bancos centrales extranjeros o bien se trasladó a Gran Bretaña, ya que el «London Gold Pool» era el mercado tradicional del oro desde que Gran Bretaña adoptó el patrón oro tras el fin de las Guerras Napoleónicas en 1815.

Holanda ha manifestado que no confía en que Estados Unidos no se limite a confiscar su oro, tal y como el Eurobanco confiscó 300 000 millones de dólares de depósitos rusos en la zona del euro en 2022. Por lo tanto, esta desconfianza hacia Estados Unidos va más allá de la mera cuestión de si este país va a pagar realmente sus deudas oficiales.

Arabia Saudí y otros países de la OPEP están preocupados. ¿Qué pasaría si comenzaran a vender sus pagarés del Tesoro de EE. UU. para financiar los déficits que ahora sufren como consecuencia de la guerra de EE. UU. contra Irán? ¿Les tratará EE. UU. como ha tratado a Venezuela y a Rusia, y congelará sus títulos del Tesoro? Trump podría alegar que no puede permitirse pagarles porque eso perjudicaría al dólar, y eso constituiría un acto de guerra. Eso no forma parte del acuerdo que Estados Unidos esperaba en 1975, cuando dictó los acuerdos sobre lo que los países de la OPEP debían hacer con los petrodólares que obtenían de sus exportaciones de petróleo.

Estados Unidos está planteando dos exigencias al resto del mundo que ponen en duda su disposición a saldar sus deudas con los bancos centrales extranjeros de países que intentan aplicar su propia política económica independiente.

En el caso de los países de la OPEP, Estados Unidos exige que envíen todo el superávit que obtienen de su comercio de petróleo a Estados Unidos y lo dejen aquí. Eso no se estableció explícitamente, pero se daba por sentado que, si se invertía el superávit de las exportaciones en dólares en Estados Unidos, así era simplemente como funcionaba el mundo allá por 1975. Pero ya no es así como funciona el mundo. Por ello, nadie sabe qué va a hacer Donald Trump. Países como Arabia Saudí temen abandonar el dólar, debido a las declaraciones de Trump desde 2018, en las que afirma que quiere que los países de la OPEP paguen la totalidad de la guerra de Estados Unidos en Asia Occidental, remontándose hasta hace diez o veinte años.

Trump ha afirmado que la razón por la que está luchando contra Irán es que este país quiere imponer «peajes» a modo de reparaciones o de pago anticipado por la guerra ilegal que Estados Unidos le ha declarado. Pero Trump afirma que quiere que el 20 % de todos los ingresos petroleros de la OPEP —sus ventas— se abone a Estados Unidos como compensación por la protección que este país brinda a los países petroleros de Arabia Saudí y Oriente Próximo frente a, obviamente, el propio Estados Unidos. En otras palabras, se trata de una estafa de protección, es una extorsión, y esto está atemorizando a otros países, que se preguntan: «Bueno, si Estados Unidos está utilizando el sistema financiero como arma…». Eso significa que cualquier depósito extranjero en Estados Unidos —ya sean depósitos gubernamentales, oficiales o del sector privado— está en peligro en este momento. Nos encontramos en una época de piratería.

Lau Kin Chi: La segunda pregunta es: dado que la deuda federal ya se encuentra en un nivel extremadamente alto, si la Reserva Federal sube los tipos de interés tal y como acaba de hacer, o los mantiene altos para frenar la inflación, ¿podría eso entrar en conflicto con la necesidad del Gobierno de mantener bajo control los costes de financiación de su deuda?

Michael Hudson: Cuanto más suban los tipos de interés, más intereses tendrá que pagar el Gobierno a los tenedores de bonos. La única forma de evitarlo es que la Reserva Federal, sencillamente, monetice comprando los bonos que se emiten. Me han informado de que ha estado comprando bonos a largo plazo, incluso bonos a 30 años que ofrecen un rendimiento superior al 5 %. La Fed comprará estos bonos y, cuando perciba los intereses de los mismos, los devolverá al Tesoro. Así pues, todo se convertirá en un flujo circular si no hay suficiente demanda de bonos a largo plazo por parte de inversores privados, gobiernos extranjeros o inversores extranjeros.

Pero aquí está el problema. El aumento de los tipos de interés a largo plazo de los bonos se traslada a los tipos de interés de toda la economía. Las hipotecas inmobiliarias, por ejemplo, suelen ser hipotecas a 30 años que ahora ofrecen un rendimiento superior al 7,2 %. Ahora que los bonos del Tesoro se sitúan en el 5,2 %, el tipo de interés hipotecario que deben pagar los nuevos compradores se ve impulsado al alza. Si tiene unos 30 años y desea casarse, formar una familia y comprar una vivienda, tendrá que hacer frente a unos elevados gastos por intereses en la hipoteca que contrate.

Por lo tanto, no puede permitirse comprar una vivienda. Las ventas inmobiliarias han descendido porque la gente no puede permitirse comprar. Y eso significa que los actuales propietarios no pueden vender. Tendrían que liquidar su hipoteca, y no están en condiciones de hacerlo. No pueden transferir su antigua hipoteca, con un tipo de interés mucho más bajo, a los nuevos compradores. Por lo tanto, el mercado inmobiliario está paralizado. Los inmuebles que se compran los adquieren, en su mayor parte, empresas de capital privado. Estas pueden obtener enormes beneficios con los alquileres. Así pues, en lugar de comprar inmuebles a crédito, pueden quedarse con todo el dinero que los bancos ganarían con los tipos de interés de las hipotecas. Y estamos aumentando los alquileres a medida que una parte cada vez mayor de la población estadounidense se ve obligada a recurrir al mercado del alquiler. Por lo tanto, los alquileres están subiendo para reflejar el mayor coste financiero que supone comprar una vivienda a crédito.

Así pues, Estados Unidos está pasando de ser una nación de propietarios a convertirse en una economía de arrendadores. Los nuevos arrendadores son, en su mayoría, empresas de capital privado, gigantes como Blackstone. Muchos inversores están intentando retirar su dinero de estas empresas, y Blackstone no puede vender los inmuebles que posee para pagar a quienes se están retirando de lo que, en realidad, es un esquema Ponzi.

Por lo tanto, se está produciendo una paralización de los mercados de capitales como consecuencia de estos elevados tipos de interés. Ese es el problema, mucho más que el propio presupuesto federal, aunque lo que se supone que debe pagar el Gobierno parezca una enorme cantidad en concepto de intereses. El problema radica en la deuda del sector privado.

Gran parte de estos intereses del Tesoro acaba pagándose a sí mismo a través de la Reserva Federal, por lo que en realidad no se está pagando. Sin embargo, los elevados tipos de interés que paga el Tesoro marcan la pauta de los tipos de interés para el resto de la economía. En estos momentos se sitúan a un nivel elevado, aunque antes solían ser normales.

Cuando se habla de tipos de interés a largo plazo, el sector inmobiliario es, en realidad, el verdadero centro de atención. Desde la década de 1940, en Estados Unidos se ha financiado principalmente mediante hipotecas a 30 años, y en ocasiones mediante préstamos a 10 años si se trata de un comprador de más edad y se considera que va a jubilarse a los 65 o 75 años. El 80 % de la actividad bancaria son préstamos inmobiliarios, pero supongamos ahora que usted es propietario de una vivienda o inquilino. En cualquiera de los dos casos, está pagando un alquiler elevado. Se ve presionado no solo por los tipos de interés más altos que tiene que pagar por una hipoteca, sino también por todas las demás deudas que tiene, como la del coche o la de la tarjeta de crédito. Además, los precios de la electricidad están subiendo considerablemente, sobre todo como consecuencia de la demanda de inteligencia artificial que genera toda esta informatización de la economía. Y los fenómenos meteorológicos extremos están provocando un aumento de las primas de los seguros.

Estos cambios implican que los propietarios van a tener dificultades para vender sus viviendas. Se ha producido una paralización de la gente en lo que respecta a los inmuebles que poseen. En estos momentos, ser propietario se ha convertido casi en una carga. Y esa carga impide que la generación más joven pueda hacer lo que hicieron sus padres y sus abuelos: acudir a un banco y decir: «Esto es lo que gano. Puedo destinar el 25 % de mis ingresos al servicio de la deuda». Los bancos responden: «Bueno, eso no deja mucho margen para pagar el capital. Tendremos que alargar el plazo a 30 años o incluso establecer un plan sin amortización. Solo se pagarán los intereses, de forma indefinida». Los compradores de vivienda no podrán ir liquidando la deuda que tienen sobre sus inmuebles. Ese es el efecto del aumento de los tipos de interés, más allá del efecto sobre el propio Gobierno.

Lau Kin Chi: Así pues, en Superimperialismo, usted describió inicialmente cómo los bancos centrales extranjeros reciclaban sus excedentes de dólares en títulos del Tesoro de EE. UU., lo que permitía a Estados Unidos financiar sus propios déficits de la balanza de pagos. Recientemente ha señalado que este reciclaje intergubernamental de dólares ha sido sustituido cada vez más por inversores privados extranjeros que compran acciones y bonos estadounidenses. ¿Se trata simplemente del mismo imperio financiero que recurre a una fuente de fondos diferente, o supone un cambio fundamental en la naturaleza del sistema?

Michael Hudson: El sistema, efectivamente, está cambiando. Estados Unidos provocó el mayor repunte del mercado de bonos de la historia y la burbuja bursátil asociada a él mediante la política de tipos de interés cero (ZIRP) del presidente Obama, que redujo los tipos de interés a solo una fracción de lo que eran en 2008, cuando se produjo la crisis del fraude bancario y las hipotecas basura. Los bancos habían concedido una gran cantidad de préstamos fallidos, pero el Gobierno rescató a los bancos por todas las hipotecas basura que habían concedido e inundó la economía de dinero. No condonó los préstamos fraudulentos que los bancos habían concedido a sus víctimas.

Los bancos ejecutaron las hipotecas de los prestatarios, los echaron de sus casas y los obligaron a vender porque no podían permitirse pagar los tipos de interés de las hipotecas basura. Se habían concedido préstamos con tipos de interés iniciales reducidos, sin que se devengaran intereses durante uno o dos años, pero después se iba a cobrar una enorme cuota final al tener que abonarse el interés íntegro de una sola vez. Se produjeron numerosos impagos y las grandes empresas de capital privado entraron en escena y obtuvieron enormes beneficios al adquirir estos inmuebles. Las viviendas pasaron de manos de las víctimas de la crisis de las hipotecas basura a empresas propietarias ausentes.

La Reserva Federal inundó la economía con dinero, lo que hizo que los tipos de interés bajasen hasta una fracción del 1 %. Esto permitió a los inversores financieros y a los especuladores obtener ganancias de arbitraje al pedir préstamos a tipos bajos para comprar activos de mayor rendimiento. Se podía pedir dinero prestado a los bancos a menos del 1 % para comprar acciones que pagaban dividendos del 7 % u 8 %. La diferencia se podía embolsar para uno mismo. O bien se podían comprar viviendas y otros inmuebles, y obtener los ingresos por el alquiler. Se trataba de una enorme operación de arbitraje.

Los bajos tipos de interés también impulsaron un auge del mercado bursátil. Esto atrajo capital extranjero. No solo los estadounidenses podían pedir préstamos a tipos de interés bajos, sino que los extranjeros podían acudir a Japón y obtener préstamos a tipos de interés muy bajos, convertir el dinero de yenes japoneses en dólares y comprar acciones estadounidenses. Esto ayudó a financiar los déficits de la balanza de pagos que registraba Estados Unidos debido a su gasto militar en el extranjero, y también a causa de su déficit comercial derivado de su desindustrialización, ya que el dinero se utilizaba para generar ganancias mediante la mera manipulación financiera, y no mediante inversiones industriales tangibles.

El resultado fue que los déficits en dólares fueron reciclados no solo por los gobiernos extranjeros tras la suspensión del patrón oro por parte de Estados Unidos en 1971, sino también por el sector privado, que intentaba subirse a esta ola de auge de los mercados bursátiles y de bonos estadounidenses. Cuando los tipos de interés bajaron del 5 % al 1 %, los precios de los bonos subieron. Los especuladores financieros podían obtener préstamos a bajo coste para comprar un activo —un bono que pagara un interés más alto o acciones que ofrecieran mayores tasas de dividendo— y, además, obtener una plusvalía. Los precios de los bonos subieron a medida que bajaban los tipos de interés, y los precios de las acciones también subieron, al igual que los precios inmobiliarios. Esto evitó que los bancos sufrieran pérdidas por los préstamos hipotecarios que se habían vuelto morosos, pero que ahora se estaban recuperando.

Lo importante que hay que reconocer es que este proceso financiero generó ganancias de «capital» en los precios de los activos, así como oportunidades de arbitraje de ingresos corrientes. Fue una bonanza para el capital financiero. Sin embargo, para la mayor parte de la población, la economía estadounidense se mantuvo estancada en lo que respecta a la clase asalariada. Esta enorme riqueza financiera se creó en forma de riqueza financiera e inmobiliaria. Considero que más del 85 % de esta riqueza se concentró en manos del 10 % más rico de la población. Y el 10 % más acaudalado de otros países también se benefició de esta situación sin esfuerzo. La economía se estaba convirtiendo en un esquema Ponzi, cuyo ritmo se ralentizó cuando finalizó la política de tipos de interés cero. Y el actual aumento de los tipos de interés amenaza con provocar un colapso de la prolongada subida de los precios de los activos registrada entre 2008 y 2026.

A pesar de que los precios de los bonos bajan cuando suben los tipos de interés, el mercado de valores aún no ha caído. Los inversores de capital privado, los inversores de clase media y los fondos de pensiones han estado comprando acciones. Sin embargo, los mayores inversores financieros advierten de que, por ahora, el juego de la financiarización ha llegado a su fin. Los grandes inversores están vendiendo, y los más pequeños intentan retirar sus fondos de las grandes gestoras de activos. Han estado comprando bonos estadounidenses a largo plazo y oro, o valores estadounidenses a corto plazo, con el único fin de preservar el valor de las ganancias que han obtenido. Los inversores más avispados de la actualidad no están tratando de obtener plusvalías como lo hacían desde la crisis de 2008. Simplemente están tratando de preservar el valor de su capital ante lo que parece que va a ser una crisis de la balanza de pagos en muchos países y una ruptura financiera en la cadena de pagos. Realmente no podemos prever qué van a hacer los países, ya que dependerá de si dan prioridad a su propia economía o si dan prioridad al pago a sus propios tenedores extranjeros de bonos en dólares.

Imagínese que es un país del Sur Global y que, de repente, a finales de este año suben los precios del petróleo, los fertilizantes y los alimentos. Los países tendrán que decidir si pueden permitirse pagar a sus tenedores de bonos, a los bancos y al FMI el dinero que vence. ¿O darán prioridad al uso de sus escasas reservas de divisas para hacer frente al aumento del precio del petróleo y subvencionarlo, de modo que los propietarios de viviendas y las empresas puedan permitirse iluminar y calentar sus hogares y locales, y abastecer a sus camiones y ferrocarriles con el diesel que necesitan para distribuir lo que producen o importan?

Gran parte del mundo se parecerá a la Alemania de 2022 en adelante, después de que Estados Unidos insistiera en que dejara de comprar petróleo y gas a Rusia. La industria alemana comenzó a cerrar, lo que provocó desempleo. Eso amenaza con convertirse en el modelo a seguir para muchos países a finales de este año. Nadie puede predecir lo que va a suceder en este entorno de alto riesgo, pero los riesgos de invertir en acciones o bonos han aumentado de forma muy acusada, principalmente debido a la guerra del petróleo de EE. UU. y al intento de Trump de extorsionar a otros países y actuar como un pirata internacional.

Lau Kin Chi: Pasemos ahora a China. Usted lleva mucho tiempo defendiendo que la decisión de China de mantener la banca y la creación de dinero como un servicio público constituye una ventaja fundamental para evitar la financiarización de la industria. Al mismo tiempo, ha señalado que la dependencia de los gobiernos locales de la financiación inmobiliaria ha creado una simbiosis en el sector FIRE entre las finanzas y el sector inmobiliario.

Michael Hudson: Cuando habla de simbiosis, se refiere a que los compradores de viviendas o de edificios de oficinas deben solicitar un préstamo para adquirir un inmueble. Por lo general, se necesita toda la vida laboral de una persona, o la de toda una familia, para obtener los ingresos que les permitan adquirir la propiedad al 100 % de la vivienda en la que residen y comprarla a crédito. Necesitan una hipoteca, que debe pagarse con los ingresos que perciben.

La mayoría de las personas desean tener una vivienda propia en la que vivir, en lugar de verse expuestas a subidas de alquiler. Solicitan un préstamo para convertirse en propietarios. Esto se ha convertido en el símbolo de pertenecer a la clase media, y en ello intervienen los bancos. El sector inmobiliario representa el 80 % de los préstamos bancarios en Estados Unidos, Gran Bretaña y los países escandinavos.

La forma en que China financia el sector inmobiliario es única. Sus pueblos, aldeas y ciudades financian sus propios presupuestos locales arrendando terrenos a promotores inmobiliarios. A continuación, estos promotores llegan a acuerdos con los bancos para financiar la construcción de nuevas viviendas u oficinas, así como para conceder préstamos a los compradores particulares. En muchos casos, los bancos chinos concedían préstamos a los promotores simplemente con la esperanza de que, de alguna manera, estos encontraran compradores.

Por el contrario, cuando un banco estadounidense concede un préstamo a un gran promotor, suele exigir que el prestatario publique un folleto informativo para sondear el mercado con vistas a la preventa de los apartamentos de los edificios proyectados. Cuando un número suficiente de compradores firma contratos de compraventa de apartamentos en el edificio, se cumplen las condiciones de los bancos para conceder el préstamo.

A medida que la gente ve cómo se va construyendo el edificio, se suman más compradores. Y para cuando el edificio esté terminado, aunque sus apartamentos no se hayan vendido en su totalidad, al menos generará los ingresos necesarios para empezar a pagar a los bancos. Los compradores particulares, los especuladores y los propietarios ausentes solicitarán préstamos a otros bancos para pagar al promotor los apartamentos que están comprando. Y el promotor podrá devolver al banco el dinero que este le ha prestado para construir y comercializar el edificio.

Sin embargo, en China, muchos bancos —no directamente el Banco Popular de China en su calidad de banco central, sino los bancos a los que este ha proporcionado fondos— han prestado dinero a los promotores. Se presta dinero a los promotores sin que exista ningún estudio de mercado que lo respalde mediante la firma de contratos de compraventa de apartamentos en dichos edificios. China no exigía eso.

Evergrande, y al parecer otras empresas, simplemente construyeron los edificios con la vaga esperanza de que, si se construían, los clientes aparecerían. Eso resultó ser solo un deseo. En muchas zonas no han aparecido compradores. Por lo tanto, los edificios solo están parcialmente terminados y aún no cuentan con compradores para los pisos, apartamentos o viviendas en régimen de propiedad horizontal que albergan. La construcción se ha ralentizado. No ha habido ninguna retroalimentación del mercado durante todo este proceso.

China no hizo lo que han hecho Estados Unidos y los países occidentales al compartir los fondos del Gobierno federal con las administraciones locales. Para ayudar a estas últimas, el Gobierno federal ha trasladado la carga a las propias administraciones locales para que se encarguen de organizar su financiación. Y lo principal que pueden vender las localidades son los arrendamientos inmobiliarios y los ingresos por alquiler que estos pueden generar.

¿Por qué permitió el Gobierno que esto ocurriera? Creo que su lógica consistía en evitar intentar decirles a las ciudades cómo desarrollarse. Quería ver qué ciudades encontraban la forma más eficiente de organizar sus finanzas. Se trataba de una especie de competencia de mercado, al igual que China ha permitido que las empresas industriales privadas desarrollen innovaciones en diversos campos. En el caso de la industria, esto ha sido un éxito. Pero financiar el gasto social local mediante el arrendamiento de inmuebles no es ese tipo de innovación. Corre el riesgo de convertirse en una carrera hacia el abismo, no hacia la excelencia, y de volverse cada vez más temeraria.

Los pueblos, aldeas y ciudades no vendieron los terrenos directamente, sino que los arrendaron a promotores a largo plazo. Y para que este proceso funcionara, el Gobierno tuvo que proporcionar a los bancos el dinero necesario para conceder préstamos garantizados por los derechos de arrendamiento de esos terrenos y la construcción de inmuebles en ellos. Los promotores necesitaban que los bancos —quizá, en su mayoría, incluso los mismos bancos— les prestaran dinero para construir y, a continuación, que prestaran más dinero a los compradores particulares de viviendas o a los inquilinos de oficinas para que adquirieran los derechos de propiedad.

A eso me refiero con «simbiosis». Significa que el sector inmobiliario se ha financiarizado. Pues bien, el presidente Xi, con toda razón, se pronunció y afirmó que las viviendas están hechas para vivir, no como inversiones. Pero muchos chinos, como es comprensible, han hecho lo mismo que muchos estadounidenses y europeos. Dirían: «Bueno, las viviendas son para invertir, porque es una forma de inversión muy segura, ya que el bien está ahí».

En todo el mundo hay personas que desean comprar una vivienda o un piso aquí en Nueva York, por ejemplo, y alquilarlo. Se obtiene más dinero del alquiler del que se debe pagar al banco en concepto de servicio de la deuda por la hipoteca que se ha contratado, más los impuestos y los gastos básicos de mantenimiento. Nueva York ha intentado desalentar este «propietariado ausente» mediante la introducción de un sistema fiscal dual. Como propietario, pago un impuesto sobre bienes inmuebles por mi piso, donde resido. Pero hay pisos idénticos en otras plantas. Si los inversores compran estos apartamentos pero no son los ocupantes reales, su impuesto sobre bienes inmuebles es más elevado. El objetivo es desalentar la especulación inmobiliaria, ya que la vivienda está destinada a ser habitada, no a ser adquirida con fines especulativos.

Así es, pues, como Nueva York y otras ciudades están haciendo frente al modelo de propietarios ausentes, financiado mediante hipotecas bancarias o con el patrimonio propio acumulado. ¿Cómo va a abordar China esta situación? Sin duda, se ha tomado medidas contra los promotores inmobiliarios por no haber actuado con mayor cautela a la hora de construir inmuebles sin tener la certeza de que existiera un mercado para ellos. ¿Qué va a ocurrir con los bancos que han concedido créditos a estos promotores para construir dichos edificios y pagar a las autoridades locales por sus arrendamientos? ¿Va a permitir China que los bancos quiebren?

No solo Evergrande es culpable, sino que los bancos que le concedieron préstamos también lo son por no haber ejercido el tipo de supervisión que se suele aplicar en los países occidentales para evitar que los promotores se limiten a construir un bloque de apartamentos con la esperanza de que aparezcan compradores con el dinero necesario para adquirir estas propiedades. ¿Dónde están los estudios de mercado y lo que la legislación estadounidense denomina «diligencia debida»?

Los constructores y los compradores dan por sentado que, al menos, están construyendo algo tangible. Es material. Las estadísticas lo contabilizarán como formación de capital. Y es capital, pero con una valoración ficticia. Tiene un coste de producción, pero carece de valor de mercado, porque nadie lo está comprando. Ese es el problema al que se enfrenta China en estos momentos.

Lau Kin Chi: Así pues, ante el debilitamiento del mercado inmobiliario y la ralentización de la revalorización del suelo, si China recurriera gradualmente a un impuesto sobre el valor del suelo para captar la renta del suelo, ¿cómo debería gestionarse la transición? ¿Cómo debería coordinarse dicha reforma con la carga de la deuda de los hogares que ya tienen hipotecas?

Michael Hudson: Lo que hace tan singular la política de China es que, cuando se propuso reestructurar su economía siguiendo las líneas más eficientes, se encontró en la situación de tener que reinventar la rueda. Cuando decidió cómo industrializarse para convertirse en un productor de bajo coste —y, al mismo tiempo, aumentar la productividad laboral y el nivel de vida—, redescubrió de forma independiente la lógica de la economía clásica: la economía política clásica del valor, el precio y la teoría de la renta que culminó en el marxismo. Pero creó esta lógica por sí misma, desde cero.

Desde Adam Smith hasta Ricardo, pasando por John Stuart Mill y Marx, el propio marxismo no era más que una expresión de esta doctrina económica clásica temprana centrada en la teoría del valor y la renta. Sin embargo, la visión china del marxismo se centró principalmente en la relación entre el capital y el trabajo, así como en el origen de los beneficios derivados del empleo de mano de obra asalariada. El Partido Comunista quería asegurarse de que la mano de obra china no fuera oprimida por la industria, especialmente por la industria en manos privadas. Pero este enfoque —al igual que el del comunismo ruso— divergía del de Gran Bretaña tras las Guerras Napoleónicas y, de hecho, del de Francia, Alemania y Estados Unidos en sus propios despegues industriales. Todas las naciones occidentales que despegaron bajo el capitalismo industrial fueron revolucionarias al intentar liberar sus economías de los vestigios del feudalismo, sobre todo de la clase terrateniente. Los industriales británicos adoptaron el argumento de Ricardo de que no se podía permitir convertir a Gran Bretaña en el taller del mundo si se permitía a los terratenientes maximizar sus rentas de la tierra, en un primer momento procedentes de las tierras de cultivo que proporcionaban alimentos. Los terratenientes agrícolas insistieron en políticas proteccionistas para elevar los precios de los alimentos: las Leyes del Maíz se aprobaron en 1815, cuando finalizaron las Guerras Napoleónicas. Posteriormente, las principales rentas de la tierra procedían de los inmuebles urbanos. Los partidos proindustriales de Europa trataron de gravar la renta de la tierra para privar de ingresos a la clase hereditaria de propietarios ausentes.

Las naciones industrializadas no confiscaron la tierra de forma directa. Calculaban el aumento de los precios del suelo —cada vez más, la renta de ubicación— y recaudaban dicho incremento mediante su tributación. Ese era el ideal de la base impositiva según John Stuart Mill y el Partido Liberal. Convertir a Gran Bretaña en el taller del mundo exigía gravar la tierra y otros vehículos para recaudar la renta económica, no el trabajo ni la industria. El ideal consistía en gravar a los terratenientes y liberar a la economía de los monopolios y las rentas monopolísticas. Los monopolios de propiedad privada en el transporte o las comunicaciones elevarían el coste de la vida y de la actividad empresarial. El espíritu mismo del capitalismo industrial consistía en reducir tales cargas de renta.

A mediados del siglo XIX, John Stuart Mill y otros denominaron a esto «socialismo». El socialismo era la propia política del capitalismo industrial, que se liberaba de los vestigios del feudalismo, sobre todo de una clase privatizada de terratenientes en busca de rentas que, como dijo Adam Smith, «aman cosechar donde no han sembrado». Mill expresó una idea similar de la renta como ingreso no ganado cuando afirmó que los terratenientes perciben la renta (y los aumentos en el precio de sus tierras) mientras duermen.

Pero la renta no es una forma de ingreso que tenga su contrapartida en el trabajo o los servicios necesarios para la producción. De eso trata precisamente la teoría clásica del valor y el precio: del exceso del precio de mercado sobre el valor-coste intrínseco. La principal herramienta analítica de todos los economistas clásicos, hasta Marx, se basaba en los conceptos de valor, precio y renta como el exceso del precio de mercado sobre el valor-coste, definido como el coste socialmente necesario de la producción. Para Marx, el valor era el coste de producción, incluidas las ganancias normales obtenidas por el industrial. Marx afirmó que los capitalistas industriales sí desempeñaban un papel productivo al organizar el trabajo, llevar a cabo investigación y desarrollo, gestionar el suministro de materias primas y organizar los mercados para todo ello. Por lo tanto, los capitalistas industriales sí merecían un beneficio, que era un elemento del valor —concretamente, la plusvalía, el margen de beneficio por el que los industriales vendían los productos del trabajo, por encima de lo que realmente tenían que pagar a la mano de obra.

Sin embargo, Marx escribió que los terratenientes no desempeñan un papel productivo. Tampoco lo hacen los monopolistas. Cuando elevan los precios por encima de las tasas normales de beneficio, eso no supone una contribución a la producción. Se hace a expensas del trabajo y del capital, al igual que la renta de la tierra —y también la antigua práctica depredadora de la banca británica y holandesa al estilo británico—. Estas actividades generadoras de renta deberían ser funciones públicas, junto con todos los monopolios naturales, como el transporte, las comunicaciones, la sanidad, la educación y la banca. Todas ellas deberían socializarse.

Pero las sociedades occidentales nunca llegaron a socializar el servicio público más importante de todos: la banca. Se dejó en manos privadas. Eso es lo que permitió a China superar con creces a las economías occidentales. No contaba con un sector financiero nacional cuyos intereses se limitaran a generar beneficios para sí mismo.

Para China, el dinero debía crearse para financiar la producción de bienes y servicios —y de inmuebles por su valor de uso real, no como vehículos generadores de renta—. Al analizar el sector inmobiliario, China no retomó este debate centenario sobre la renta de la tierra, la renta de monopolio y los ingresos financieros de los rentistas que caracterizan a las economías occidentales. Marx dejó ese análisis de la renta y el interés para los volúmenes II y, especialmente, III de El capital, porque quería abordar la plusvalía y lo que hacía único al valor del capitalismo industrial antes de tratar la renta y el interés.

El análisis de Marx sobre el valor en el volumen I amplió la teoría del valor-trabajo de Ricardo —basada en el precio del trabajo— al plantear la pregunta: ¿de qué precio estamos hablando exactamente? ¿Es lo que se paga por el trabajo? ¿O es el precio al que el capitalista industrial vende el producto del trabajo? La diferencia es la plusvalía. Ese concepto de plusvalía fue la gran contribución de Marx a la teoría clásica del valor. Por eso lo incluyó en el volumen I. Eso era lo nuevo.

Los volúmenes restantes de El Capital sitúan esta relación entre trabajo y capital en el contexto de la economía en su conjunto, gran parte de la cual —incluso la mayor parte— no formaba parte del proceso de producción. Esa parte dedicada a la extracción de renta estaba encabezada por la aristocracia terrateniente y la oligarquía financiera. Se trataba de los sectores dedicados a la búsqueda de rentas, encabezados por el sector inmobiliario, los monopolios y las finanzas.

Esta actividad económica no productiva supone un problema no solo para China, sino para la mayoría mundial en su conjunto, que ahora está tratando de decidir cómo va a avanzar el mundo y sustituir el sistema económico basado en Estados Unidos por un sistema alternativo. El gran problema radica en definir dicho sistema.

La mayoría de los economistas y de los estudiantes con los que hablé en la Universidad de Pekín y en otras universidades de China me comentaron que tienen la sensación de que se da preferencia a los estudiantes chinos que han estudiado economía en Estados Unidos, y también en Europa. Así ocurre en muchos países del Sur Global y en otros países. El problema es que los estudiantes formados en Estados Unidos no conocen cómo despegó realmente el capitalismo industrial. ¿Cómo llegó a ser tan productivo?

La economía neoliberal occidental, antigobernamental y de «mercado libre», sostiene que no existe tal cosa como la renta económica. Se afirma que el valor y el precio son, en realidad, lo mismo. Si la gente paga un precio elevado, ese es el valor, y punto. La idea clásica de que la renta económica no es un coste de producción —y, por lo tanto, debe minimizarse— queda fuera de consideración para los estudiantes que han recibido formación en economía neoliberal posclásica.

El problema no radica únicamente en que otros países reciban esta formación, sino también en que los propios Estados Unidos y Europa se hayan formado de esta manera. El resultado ha sido un punto ciego que condujo a la desindustrialización de Estados Unidos y Europa.

Lo que China está sufriendo actualmente con su problema inmobiliario es que parece haber contraído la «enfermedad angloamericana» de financiar el sector inmobiliario a un precio que incluye los pagos de intereses que los compradores con crédito hipotecario deben abonar al banco.

Desconozco el sistema tributario de China. No conozco los detalles de cómo se gravan allí el trabajo y el capital. No he estudiado la economía china como he hecho con la de Estados Unidos. Pero me parece obvio que, si China considerara que la renta de ubicación —la cual hace que una parcela residencial tenga más valor que otra— forma parte de la naturaleza. Siempre existirá una renta económica de la ubicación, en el sentido de que las personas estarán dispuestas a pagar más por algunas propiedades bien situadas. Están más cerca del transporte, quizá más cerca de colegios, de parques, de museos o de otros servicios que son, en gran medida, de carácter público. Bien, ¿cómo va a abordar China este fenómeno?

El enfoque clásico consistiría en elaborar un mapa del valor del suelo, un mapa del valor de los emplazamientos que mostrara en qué medida los terrenos más cercanos al transporte tienen un alto valor de renta. Los terrenos menos accesibles tienen una renta de ubicación menor.

Lo que se puede gravar es la revalorización de los inmuebles a medida que la economía china se enriquece, se crea un mejor transporte y se amplían los servicios locales. Los pagos de intereses que se han abonado a los bancos por los créditos hipotecarios para adquirir dichos inmuebles se pagarán ahora en concepto de impuesto sobre el suelo. Si China aplica esta medida de forma repentina, los actuales propietarios no podrán pagar el impuesto y, al mismo tiempo, abonar a los bancos la misma renta económica que ahora se grava. Se producirían impagos. Los bancos que han estado obteniendo intereses de los propietarios por sus préstamos hipotecarios garantizados con esta renta del suelo perderán sus derechos de cobro. Si el Gobierno no les rescata, quebrarán.

Depende de China decidir qué hacer. El problema político es que, si existe un impuesto sobre el suelo, un impuesto sobre la renta de la ubicación, ¿cómo van a conseguir los promotores el dinero para pagar el arrendamiento de los terrenos a las ciudades y localidades?

Tendrán que resolver el problema de la financiación federal y local como parte de la reconstrucción financiera de esta simbiosis entre las finanzas y el sector inmobiliario que he descrito.

Lau Kin Chi: Gracias. Así pues, China ha utilizado la financiación de los gobiernos locales, la financiación inmobiliaria y el crédito de los bancos estatales para impulsar la urbanización a gran escala y el desarrollo de infraestructuras. Por lo tanto, en lo que respecta a este stock de deuda pendiente, los responsables políticos deberían distinguir entre las deudas que deben prorrogarse o refinanciarse a tipos de interés más bajos y aquellas que deben amortizarse.

Michael Hudson: Empecé a plantear esa cuestión en mi última respuesta. Tengo entendido que China ya ha creado equipos de resolución de deuda precisamente para esto. Se preguntan si un inversor simplemente compró un inmueble como una apuesta, con la esperanza de que el precio de la propiedad subiera y le proporcionara una plusvalía por el precio del suelo —en realidad, la plusvalía por la revalorización del suelo «mientras dormía»—.

¿O se trata simplemente de una familia trabajadora corriente? No queremos perjudicar a los demás. Los equipos de resolución de deuda tendrán que encargarse de ello para encontrar una forma de hacer frente a este problema.

China necesitó una revolución para liberarse del lastre de su pasado como colonia del imperialismo occidental. Ahora tiene que luchar contra el último vestigio de esta idea de financiación inmobiliaria y de financiación estatal y local. Debe resolver la relación entre la financiación nacional y la local, cómo gravar la renta económica y, en el proceso, poner fin al pago de la renta del suelo a los bancos. (Los bancos recibirían el pago por el valor real de los edificios construidos, suponiendo que se construyeran teniendo en cuenta un mercado viable).

A medida que China se ha vuelto más próspera, la gente dispone de más dinero para comprar una vivienda. Y si ganan más dinero, creo que en cualquier parte del mundo la forma de ascender socialmente es comprar una vivienda mejor. Así que eso es lo que hacen. Y la creciente prosperidad provocará un aumento de los precios del suelo.

El reto consiste en evitar que esto se convierta en un vehículo especulativo. Se trata de un problema sencillo de resolver. Si se elabora un mapa del suelo en el que se va de los terrenos situados en ubicaciones céntricas a los más periféricos, ¿cuál es la pauta de precios para el aumento del valor de alquiler estándar de una familia de un tamaño determinado?

Se puede aplicar un impuesto sobre el componente de alquiler de la valoración del inmueble. Eso mantendría los precios de la vivienda en una proporción baja respecto a los ingresos salariales. La gente no se vería tentada a gastar sus ingresos crecientes en invertir en el sector inmobiliario con la esperanza de aprovechar una burbuja inmobiliaria. Se evitaría que el sector inmobiliario se financiarizara y se convirtiera en un vehículo de inversión. Eso es lo que el presidente Xi ha manifestado que desea lograr. Si se grava el aumento del valor de la ubicación de los inmuebles, se habrá resuelto el problema de cómo desalentar la financiarización y la especulación inmobiliaria que han estado elevando el precio de las viviendas y los edificios de oficinas en toda la economía.

Un impuesto sobre el suelo es lo que mantendrá los precios bajos en la economía. Eso es lo que concibieron David Ricardo, John Stuart Mill y Marx, y lo que llegó a denominarse socialismo. Fue objeto de ataques por parte de los bancos y los intereses inmobiliarios, que patrocinaron una reacción anticlásica que aún hoy domina los planes de estudios de economía en Occidente. Es la esencia del neoliberalismo actual.

En retrospectiva, un impuesto sobre el suelo podría haber financiado el desarrollo de China y sus ciudades. Pero eso habría dejado un precio de venta menos inflado por la deuda para los promotores y sus entidades hipotecarias. China siguió la línea de menor resistencia, pero ahora la situación ha cambiado. Y el coste de pasar de un sistema fiscal a otro es elevado. Ese es el problema al que debe hacer frente China. Así pues, como usted ha dicho, la cuestión es cómo resolver esta situación. Su política, creo, consiste en nombrar equipos de resolución para decidir quién debe asumir la pérdida por la plusvalía. Creo que llegarán a una solución pragmática. Pero algunos bancos verán reducido su patrimonio neto.

Lau Kin Chi: Así pues, la edición china de Superimperialismo, su tercera edición, saldrá a la venta muy pronto. Hace más de 50 años, usted analizó en Superimperialismo cómo Estados Unidos utilizó el sistema de deuda para transformar los déficits de la balanza de pagos en poder financiero global. En comparación con las versiones anteriores, ¿cuáles son las revisiones más importantes de la tercera edición? ¿Qué cambios en el mundo le llevaron a realizarlas?

Michael Hudson: He ampliado el debate de 1944 entre Gran Bretaña y Estados Unidos sobre cómo crear un orden económico de posguerra. Keynes intentó impedir las normas favorables a los acreedores que Estados Unidos quería imponer —normas que sometían a los países con déficit de balanza de pagos a duras medidas de austeridad—. Gran Bretaña se dio cuenta de que había tenido que conceder ciertas concesiones comerciales a Estados Unidos a cambio del préstamo británico de 1944. Tuvo que poner fin al requisito de la Zona de la Libra Esterlina según el cual la India y otras colonias debían gastar en Gran Bretaña todos los ahorros que habían acumulado durante la Segunda Guerra Mundial para adquirir materias primas, alimentos y otros productos vendidos a los Aliados.

Pero Estados Unidos dijo: «No, necesitamos un mercado libre. Los países pueden gastar su dinero donde quieran, y las potencias coloniales europeas no pueden imponer controles de capital que monopolicen estos mercados». Estados Unidos era el mayor productor industrial en aquella época, y también era el mayor acreedor debido a que Europa y otros países trasladaron su dinero a Estados Unidos durante la depresión de la década de 1930, cuando se avecinaba la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, dijo Keynes, no queremos vernos obligados a imponer medidas de austeridad para pagar nuestras deudas a medida que Estados Unidos se convierte en un acreedor cada vez mayor. Otros países se verán sumidos en una deuda cada vez mayor. Keynes propuso un acuerdo mediante el cual se evitara otra depresión y otra polarización de la economía mundial. Cuando un país se convierte en un país con superávit crónico, sus créditos frente a los países deudores crónicos se anularán, junto con las deudas correspondientes.

Eso es exactamente lo que ocurrió en 1931, cuando se cancelaron las deudas entre los aliados y las reparaciones alemanas. Keynes afirmó que debíamos incorporar esa práctica a las normas del orden económico de la posguerra. Y lo que recomendó es exactamente lo que hay que hacer hoy en día. ¿Cómo pueden muchos países sobrevivir a la próxima depresión si tienen que pagar todas las deudas externas derivadas del entorno de libre comercio y las normas de financiarización establecidas por Estados Unidos allá por 1945? Debemos condonar estas deudas. No pueden pagarse sin sumir al mundo en una depresión.

Este capítulo muestra con qué claridad Keynes y los británicos comprendieron que el orden económico de posguerra favorable a los acreedores, diseñado por Estados Unidos, iba a empobrecer a otros países. Él quería que se condonaran las deudas en el caso de los deudores crónicos, a quienes se les exigía sacrificar su crecimiento e imponer planes de austeridad con el fin de dar prioridad fiscal al pago de los acreedores extranjeros —principalmente los de Estados Unidos— frente al fomento de su propio crecimiento económico. Keynes tenía en mente específicamente a Gran Bretaña.

También he intentado aclarar el análisis sobre cómo el sistema de deuda del Tesoro de Estados Unidos ha proporcionado a este país una ventaja gratuita a costa de otros países desde que su gasto militar en el extranjero le obligó a abandonar el patrón oro en 1971. Superimperialismo se publicó un año después de que Estados Unidos abandonara el patrón oro. Pues bien, lo he actualizado.

¿Qué ha ocurrido desde entonces? Han pasado ya 55 años desde 1971. Abandonar el patrón oro acabó beneficiando a Estados Unidos al crear pagarés del Tesoro, bonos del Tesoro adeudados a gobiernos extranjeros y, ahora, también a inversores privados extranjeros. Esta afluencia de ahorros de gobiernos extranjeros en forma de valores del Tesoro de Estados Unidos constituye un «almuerzo gratis» que Estados Unidos no tiene capacidad ni intención alguna de devolver. He explicado detalladamente cómo funciona esto y lo he actualizado.

Sería útil leer esta nueva edición de Superimperialismo, junto con mi libro Killing the Host, que trata sobre cómo el capitalismo industrial en Occidente ha sido sustituido por el capitalismo financiero. En lugar de evolucionar hacia el socialismo, como la mayoría de los economistas esperaban que hiciera el mundo entero tras la Primera Guerra Mundial. Y mi libro posterior sobre el Destino de la Civilización, basado en las conferencias que impartí aquí para el Global University Group de Kin Chi, profundiza aún más en la transición del capitalismo occidental, alejándose del capitalismo industrial para adentrarse en el capitalismo financiero. Describo cómo esto ha dado lugar a la desindustrialización y, por consiguiente, al surgimiento de China y otros países que aplican políticas bastante cercanas al modelo clásico original de cómo se suponía que el crecimiento industrial debía desarrollarse y evolucionar naturalmente hacia el socialismo. Esto es lo que creían los economistas políticos clásicos del siglo XIX, no solo Marx, sino en todo el espectro político.

Lau Kin Chi: Gracias. Michael, acaba de mencionar que el socialismo fue una alternativa tras la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué opina ahora del socialismo como alternativa?

Michael Hudson: El socialismo es, en realidad, la lucha política del capitalismo industrial por liberarse de los vestigios del feudalismo. Fue revolucionario en su lucha contra la aristocracia terrateniente o la oligarquía que intentaba convertirse en una aristocracia. También tenía como objetivo liberarse de los monopolios y de la dominación del sector financiero. China ha dado un gran paso al mantener la creación de dinero y la asignación de crédito como un servicio público en manos del Banco Popular de China. Así pues, China es la única nación del mundo capaz de utilizar su creación monetaria para financiar el sector de la producción y la distribución, y no un sector financiero independiente. China no cuenta con una clase de especuladores corporativos ni de bancos que ganen dinero para adquirir el control de una empresa, vaciarla de activos, pagarse a sí mismos dividendos y convertir a China en algo parecido a Thames Water en Inglaterra. China no tiene una Margaret Thatcher ni una clase de grupos de presión al estilo de la «Reaganomics». Ha evitado la financiarización que ha destruido el capitalismo industrial occidental y ha desindustrializado el capitalismo en Occidente. Eso es lo que ha dotado a China de la capacidad de alcanzar el tipo de socialismo que los capitalistas industriales denominaban «economía política clásica».

La oposición en Occidente a Marx es, por lo tanto, una oposición a Adam Smith, una oposición a John Stuart Mill, una oposición a toda la doctrina que guió al capitalismo industrial para liberar a las economías de la renta económica privatizada y de la financiarización. Se ataca a China como si fuera anticapitalista, cuando en realidad ha seguido la misma lógica básica. Otros países no lo han hecho.

Ashley Dayman: Me preguntaba si Michael querría profundizar en los intentos de extorsión de EE. UU. contra Corea del Sur.

Michael Hudson: Estados Unidos ha amenazado a Corea del Sur exigiéndole que, si acepta pagar 350 000 millones de dólares para invertir en Estados Unidos, a cambio de que se reduzcan del 25 al 15 por ciento los aranceles ilegales impuestos a los bienes y servicios coreanos. Ese acuerdo se alcanzó hace un año, y Corea esperaba encontrar algunas oportunidades de inversión rentables en Estados Unidos. Sin embargo, cuando su Gobierno preguntó a diversas empresas coreanas dónde creían que podrían obtener beneficios invirtiendo en Estados Unidos, se constató que los trabajadores estadounidenses no estaban capacitados para construir fábricas sofisticadas ni medios de producción, por lo que Corea intentó enviar a sus propios trabajadores a Estados Unidos. Taiwán se encontró con un problema idéntico al intentar trasladar aquí a su fabricante de chips informáticos.

Los coreanos fueron detenidos como inmigrantes ilegales al caducar sus visados. Muchos fueron deportados y tratados como extranjeros en el Sur, y tuvieron que huir de vuelta a Corea. Así pues, Corea sigue preguntándose cómo puede obtener beneficios. Recientemente, Corea se ha dado cuenta de que tendrá que pagar enormes sumas de dinero a finales de este año por sus importaciones de energía y alimentos. ¿Cómo puede destinar los 350 000 millones de dólares para satisfacer las exigencias de Donald Trump?

Trump ha afirmado que estos 350 000 millones de dólares no solo corresponden a todos los gastos en que ha incurrido Estados Unidos al luchar contra Corea —y, de hecho, al lanzar sobre ella más bombas de las que se lanzaron en toda la Segunda Guerra Mundial—. A Estados Unidos le costó mucho dinero derrotar y someter a Corea. Estados Unidos nunca ha firmado un tratado de paz con Corea. Legalmente, sigue en guerra con Corea. ¡Y ahora quiere que la víctima le pague una indemnización!

Trump amenaza ahora con que Corea debe pagar 350 000 millones de dólares o, de lo contrario, Estados Unidos aumentará los aranceles sobre las importaciones procedentes de Corea. Esto amenaza con llevar a la quiebra a gran parte de su sector exportador. Se le exige a Corea que deje de comprar tecnología de la información y chips informáticos chinos y que pague los precios de monopolio estadounidenses, es decir, entre siete y diez veces más de lo que ha estado pagando a China.

Como puede imaginarse, Corea está viendo cómo Estados Unidos llevó a la quiebra a la industria alemana al insistir en que Alemania no importara petróleo ni gas de Rusia a partir de 2022. Pues bien, miremos hacia el futuro e imaginemos lo que podría suceder cuando Irán expulse finalmente a Estados Unidos de Asia Occidental y decida a qué buques dar prioridad para atravesar el estrecho de Ormuz.

Los iraníes podrían argumentar que Corea y Japón probablemente tendrían una prioridad baja, ya que estos satélites de Estados Unidos —al igual que Europa Occidental— simplemente van a entregar los beneficios que obtengan a Estados Unidos. Japón ha aceptado y se ha comprometido a pagar 650 000 millones de dólares a Estados Unidos. Irán dará prioridad a los países del Sur Global, a los países de la mayoría global y a los miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái. Creo que China, Rusia e Irán actuando conjuntamente como núcleo, e invitarán a los países del BRICS a unirse a ellos, pero no como parte del BRICS, que es una organización muy amorfa. Cualquier acuerdo real lo alcanzarán China, Rusia e Irán, y, obviamente, darán prioridad a sus países aliados de Asia, África y, tal vez, a los países latinoamericanos que sean independientes de Estados Unidos.

A Corea y Japón se les exige que paguen tributo porque perdieron la guerra frente a Estados Unidos. Hay algo en las naciones que, cuando son derrotadas, se vuelven sumisas y pierden toda voluntad frente a sus conquistadores, como ocurrió con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Es muy lamentable de ver. Pero Corea es, en realidad, el canario en la mina de oro. ¿En qué momento va a decir que 350 000 millones de dólares es más de lo que puede obtener en beneficios exportando a Estados Unidos? Cuando hablé con directivos de empresas japonesas hace muchas décadas, Nippon Steel y otras empresas japonesas aún tenían un plan B.

Se trataba de un plan de contingencia para alejar sus vínculos de Estados Unidos. Pero eso fue hace 50 años. No sé si Corea y Japón siguen contando con alguien así en su sector empresarial, y mucho menos en el Gobierno. Pero la única esperanza para Corea y Japón es afirmar que no hay forma de que puedan obtener beneficios económicos o ventajas del comercio con Estados Unidos en las condiciones que imponen Trump y el Congreso de Estados Unidos. Así pues, si yo fuera Corea, estaría hablando con los chinos y los rusos sobre la pérdida del mercado estadounidense y, sencillamente, renunciaría a él. Corea no puede permitirse gastar 350 000 millones de dólares solo para pagar a Trump. Eso está fuera de nuestro alcance. ¿Existe alguna forma de que pueda integrar más sus economías con las de China, Rusia e Irán? Probablemente eso incluiría a Corea del Norte como parte de un sistema mundial desdolarizado.

Lau Kin Chi: Gracias. Ahora tenemos a Vincent Wang, que desea formular una pregunta.

Vincent Wang: Me gustaría preguntar al Sr. Hudson sobre las relaciones de renta dentro del propio capitalismo industrial. En mi opinión, creo que algunas organizaciones productivas de la China moderna no son instituciones financieras y no ejercen directamente el poder financiero. Sin embargo, a la hora de organizar el trabajo, parecen combinar dos mecanismos analizados en el volumen I y el volumen III. El profesor Hudson ha mencionado en numerosas ocasiones El capital de Marx. Creo que la producción de plusvalía a través del proceso de trabajo [es diferente de] la extracción de ingresos adicionales mediante el control del acceso a las plataformas, los algoritmos y la situación laboral, así como los acuerdos de subcontratación, el control de los precios, el acceso y la evaluación que transfieren las obligaciones laborales, los costes de la protección social y los riesgos de seguridad a los contratistas y a los trabajadores.

Mi pregunta es: ¿considera usted que es un concepto analítico válido denominar a este tipo de fenómeno «renta económica generada institucionalmente»? ¿O debería considerarse esto simplemente como una explotación laboral o como una forma de nueva renta económica generada dentro de la organización productiva del propio capitalismo industrial moderno?

Michael Hudson: Marx escribió tres volúmenes de sus Teorías de la plusvalía precisamente sobre esta cuestión del trabajo productivo frente al improductivo. Gran parte de la renta económica a la que se refiere en el caso de las empresas industriales es renta de monopolio. Estados Unidos tomó la iniciativa al promulgar la Ley Sherman contra los monopolios en 1890, y Theodore Roosevelt fue elegido presidente como «rompetrasts». Existía una larga tradición estadounidense de determinar en qué momento una tasa normal de beneficio se convierte en renta económica —por encima del beneficio necesario— y qué elemento de lo que se contabiliza como beneficio se convierte en un coste de producción innecesario.

Por eso, la contribución de Marx a la economía fue, en gran medida, de carácter contable. Se le ha denominado el santo patrón de los contables. Desarrolló el formato contable de lo que se conoce como EBITDA, es decir, beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Desarrolló un amplio sistema contable para analizar la economía en su conjunto, incluido su contexto financiero rentista. Así que tiene toda la razón.

Si se elabora una cuenta de la renta y el producto nacional, ¿qué parte de los beneficios de una empresa de gran éxito —como la mayoría de los multimillonarios occidentales actuales— constituye en realidad renta de monopolio? Para estudiarlo, se necesita un formato contable. Cuando impartí la asignatura de contabilidad de la renta nacional entre 1971 y 1972 en la New School for Social Research, utilicé Teorías de la plusvalía, de Marx, editado póstumamente, como libro de texto, a modo de guía para distinguir entre trabajo productivo y no productivo, así como entre inversión e ingresos.

Lau Kin Chi: No tenemos más preguntas. Creo que deberíamos dejar que el profesor Hudson descanse un poco, ya que ha pasado una hora y media y, además, tiene otra entrevista dentro de unas horas. Así pues, gracias. Muchísimas gracias, y por favor, cuídese mucho y no trabaje tanto.

Michael Hudson: Hay mucho por hacer en este momento. El mundo entero se está polarizando, y nos encontramos en una crisis que determinará la dirección en la que va a evolucionar la civilización. Se trata de una crisis civilizatoria. El efecto será el rediseño de la economía mundial, gracias a que Donald Trump ha reunido a tantos otros países y les ha dicho que, si no encuentran una alternativa, todos tendrán que pagar un tributo a Estados Unidos.

Lau Kin Chi: ¡Muchas gracias, y cuídese mucho, Michael!

VOLVER AL INDICE

6. Enfrentamiento China-EEUU por la IA.

También sobre China, en este caso sobre la competencia con EEUU por la IA, el análisis de Iannuzzi. Sin decir grandes novedades, me gusta cómo suele resumir los temas.

https://robertoiannuzzi.substack.com/p/i-rischi-dellintelligenza-artificiale

Los riesgos de la inteligencia artificial en la reñida competencia entre EE. UU. y China

Aunque no deben subestimarse los riesgos de la IA, los llamamientos a frenar su desarrollo están motivados por razones de sostenibilidad económica. La competencia con China complica el panorama.

Roberto Iannuzzi

25 de septiembre de 2026

Cuando el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping se reunieron en Washington el 24 de septiembre, las expectativas eran bajas.

Uno de los pocos ámbitos en los que algunos esperaban que fuera posible alcanzar un acuerdo —al menos una especie de tregua— es la seguridad en materia de inteligencia artificial (IA). El tema también se planteó en la Asamblea General de la ONU, en particular por parte de los europeos.

Unos días antes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, había concluido las conversaciones con el viceprimer ministro chino He Lifeng proponiendo la creación de un mecanismo conjunto de seguridad en materia de IA —en realidad, una medida mínima de cooperación, no un acuerdo relevante—.

Poco después, el Diario del Pueblo, periódico oficial del Partido Comunista Chino, publicó un artículo en el que se afirmaba que Washington y Pekín deberían «convertir la IA en una nueva frontera de cooperación entre China y EE. UU.».

Sin acuerdo

En realidad, no existe acuerdo entre las dos superpotencias sobre la naturaleza de la amenaza que representa el desarrollo de la IA. La desconfianza mutua se ve agravada por el hecho de que esta nueva tecnología constituye uno de los ámbitos más candentes de la competencia estratégica entre ambos países.

Washington mantiene restricciones a la exportación de semiconductores y tecnologías informáticas avanzadas con el fin de frenar el avance chino, alegando motivos de seguridad nacional.

Estados Unidos también está impulsando una campaña mediática en la que se acusa a las empresas chinas de recurrir a una técnica «desleal» conocida como «destilación de modelos».

Se trata de un proceso mediante el cual un sistema de IA competidor, con capacidades más limitadas, consulta a gran escala un modelo de vanguardia de alto rendimiento para adquirir sus resultados, sus patrones de razonamiento y sus capacidades —una forma de entrenamiento que requiere menor potencia de cálculo y supone menores costes—.

Por su parte, las empresas chinas han lanzado modelos de IA gratuitos y de código abierto que están poniendo en peligro el costoso modelo propietario estadounidense y las cotizaciones bursátiles de empresas como OpenAI y Anthropic.

Una apuesta de alto riesgo

En Estados Unidos, el auge de la IA, acompañado de inversiones masivas en infraestructuras y enormes ganancias en los mercados bursátiles, ha impulsado el crecimiento económico.

Las inversiones en IA han determinado aproximadamente la mitad del crecimiento del índice bursátil S&P 500 este año, donde ya apenas diez empresas tecnológicas representan más de un tercio de la capitalización bursátil.

Según Einar Tangen, experto del Centre for International Governance Innovation, el desafío que plantean los modelos de código abierto chinos, menos costosos, podría provocar un tsunami financiero de tal magnitud que haría palidecer la crisis de 2008.

Una drástica pérdida de valor de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses provocaría un colapso del mercado bursátil estadounidense y, con un gigantesco efecto dominó, podría comprometer el ya tensionado mercado de deuda pública y el sistema del dólar.

Para evitar una desestabilización de los mercados internacionales, Pekín se encontraría, por tanto, en la incómoda posición de intentar ayudar a un país que ve a China como una amenaza.

Por otra parte, Pekín considera que los llamamientos a ralentizar el desarrollo de la IA, como el lanzado recientemente por el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, equivalen a un intento de frenar el desarrollo chino.

La advertencia de Amodei

En un artículo publicado a principios de septiembre, Amodei propuso «ralentizar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA» para contener sus riesgos.

Destacó los avances en la «automejora recursiva» (Recursive Self-Improvement, el proceso mediante el cual un sistema de IA es capaz de diseñar y crear una versión más avanzada de sí mismo), pero también los peligros que ello conlleva.

El director ejecutivo de Anthropic también se ha referido al incidente OpenAI-Hugging Face ocurrido en julio, durante el cual agentes de IA de la empresa OpenAI, confinados en un entorno con acceso limitado a Internet, aprovecharon la vulnerabilidad de un proxy interno para acceder a la web.

Aproximadamente 700 de estos agentes comenzaron a comunicarse entre sí, creando un colectivo para compartir código, delegar tareas y borrar sus rastros.

El colectivo logró acceder a los servidores de la plataforma Hugging Face, ejecutando código y extrayendo datos de los sistemas de producción. El episodio (que no es el único) ha despertado la alarma entre los expertos del sector.

Según Amodei, de aquí a unos meses, procesos similares podrían apoderarse de toda la red de Internet y causar daños por valor de miles de millones de dólares «si la IA llegara a ser más potente sin las medidas de seguridad necesarias».

Soluciones insatisfactorias

Por ello, ha sugerido que las empresas de IA sean supervisadas por «terceros», un criterio que, sin embargo, suscita dudas tanto en lo que respecta a la discrecionalidad como a la verdadera independencia de dichos terceros.

La segunda propuesta también es discutible, ya que recomienda que las «democracias» se unan para establecer «normas de seguridad comunes y barreras frente a un avance descontrolado de la IA».

Aunque Amodei posteriormente «suaviza» esta sugerencia al afirmar que los países democráticos deberían intentar coordinarse «en la medida de lo posible» con «los países autoritarios», la oposición ya está trazada.

Pero también es falaz, ya que el desarrollo de la IA en los países democráticos ha sido un proceso marcadamente elitista, controlado por unas pocas empresas tecnológicas.

El director ejecutivo de Anthropic reveló su principal preocupación cuando afirmó estar de acuerdo con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en que «un liderazgo chino en IA representaría un grave peligro para Estados Unidos y para el mundo».

Los civiles iraníes y los de Gaza, que han sufrido en carne propia la violencia devastadora de los bombardeos guiados por sistemas de inteligencia artificial desarrollados por países «democráticos», podrían no estar de acuerdo.

Un llamamiento utilitarista

Aunque los riesgos de la IA no deben subestimarse en absoluto —debido (incluso antes de la posibilidad de perder el control sobre ella) a los daños que puede provocar al servicio de los seres humanos en el ámbito bélico, en la creación de armas biológicas, en la vigilancia masiva, en materia de sostenibilidad medioambiental y en otros sectores—, el llamamiento de Amodei parece oportunista.

A este respecto, no ha pasado desapercibido el hecho de que dicho llamamiento haya contado inmediatamente con el respaldo del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, de Elon Musk y de otras figuras destacadas del sector estadounidense de la IA.

Este apoyo se debe a que las grandes empresas tecnológicas estadounidenses están realizando enormes inversiones en infraestructuras que conllevan grandes riesgos. Hasta el momento, los ingresos no están a la altura de las inversiones, y no hay certeza de que lo estén en el futuro.

En los próximos años, la tecnología podría volverse más eficiente y, por lo tanto, menos dependiente de la potencia de cálculo basada en enormes centros de datos. Al mismo tiempo, la demanda de productos basados en la IA podría ralentizarse, o bien los clientes podrían decantarse por modelos más económicos.

Para las grandes empresas tecnológicas no bastará con cubrir los costes astronómicos de los nuevos centros de datos. También deberán hacer frente al aumento de los costes de capital si recurren a un mayor endeudamiento, y necesitarán rendimientos lo suficientemente elevados como para justificar el gasto a ojos de los inversores.

Además, deberán compensar la depreciación de los microchips instalados inicialmente.

El rendimiento de los costosos procesadores GPU que hacen funcionar los centros de datos se duplica aproximadamente cada dos años. Esto significa que los propietarios de los centros de datos que entrarán en funcionamiento de aquí a un año tendrán que invertir miles de millones adicionales en la siguiente generación de procesadores antes de que termine la década, si quieren seguir siendo competitivos.

En resumen, las empresas de IA tendrán que aumentar rápidamente sus ingresos si quieren sobrevivir.

Cómo resolver el dilema

Partiendo de esta necesidad, empresas pioneras como Anthropic y OpenAI apuestan por dos argumentos paralelos para alcanzar la rentabilidad necesaria, escribe Brian Judge, de la Universidad de California (Berkeley).

Por un lado, sostienen que las aplicaciones de la IA reducirán la necesidad de mano de obra, lo que permitirá a las empresas que las adopten obtener una ventaja competitiva frente a las que no lo hagan.

Por otro lado, afirman que los riesgos asociados a la IA justifican la imposición de una limitación a nuevas inversiones de capital. En otras palabras, el argumento relativo a la seguridad de la IA sirve para frenar el gasto desenfrenado.

La desaceleración se presenta como una prueba de responsabilidad empresarial, más que como una admisión de que la carrera por el avance de la IA podría resultar económicamente insostenible. Ahí radica el quid de la petición de Amodei.

El desafío chino

Sin embargo, la destrucción de puestos de trabajo está destinada a aumentar la oposición de la opinión pública a esta tecnología. Además, el frágil equilibrio propuesto por Amodei y sus colegas se ve amenazado por la competencia china.

Modelos como DeepSeek, Tencent, Z.ai, Qwen y Kimi están ganando terreno, y un número cada vez mayor de empresas estadounidenses los está adoptando en lugar de los modelos nacionales, más costosos.

Si los modelos «abiertos» y más económicos resultan suficientes para satisfacer las necesidades de los clientes, concluye Judge, las empresas estadounidenses se enfrentarán a una elección poco envidiable: bajar los precios reduciendo aún más los márgenes de beneficio, o seguir invirtiendo para mantener una ventaja tecnológica que corre el riesgo de resultar económicamente insostenible.

Al llamar la atención sobre los riesgos de la IA, las empresas estadounidenses probablemente esperan presionar a la Administración Trump para que reintroduzca las restricciones a los modelos chinos actualmente suspendidas, protegiéndose así de su competencia de bajo coste.

Duelo a muerte

El llamamiento de Amodei, sin embargo, ha suscitado reacciones negativas no solo, como era de esperar, por parte de China, sino también de la propia Casa Blanca.

Trump se ha mostrado contrario a cualquier freno al desarrollo de la IA, ya que, en su opinión, EE. UU. debe conservar la ventaja adquirida sobre China.

«Estamos a la vanguardia frente a China en el campo de la inteligencia artificial», afirmó el presidente estadounidense. «Somos el país más avanzado del mundo y, francamente, quiero que las cosas sigan así, porque quien gane en el campo de la inteligencia artificial, lo ganará todo».

Paradójicamente, este punto de vista lo comparte el propio Amodei, quien ha afirmado que EE. UU. solo debería ralentizar el desarrollo de la IA dentro de unos límites que impidan a China alcanzarlos.

La competencia con China en el ámbito de la IA se considera una batalla por la hegemonía mundial también por parte de otros representantes de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, como el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp.

Pero, sobre todo, la Administración estadounidense la considera una cuestión existencial, ya que en su seno predomina la idea de que aquel de los dos contendientes que logre una ventaja estratégica en materia de IA obtendrá la «victoria definitiva» sobre su adversario.

Este enfoque hace presagiar que será muy difícil llegar a una regulación consensuada, mientras que la competencia desmesurada está abocada a aumentar los riesgos inherentes al desarrollo de esta tecnología.

VOLVER AL INDICE

7. De Abdelkrim a Ben Barka.

Quizá ya hayáis leído este artículo de Alex Anfruns porque lo han publicado tanto en Rebelión como en realitat -en catalán-. Pero me parece que está bien, y no hay dos sin tres.

https://alexanfruns.wordpress.com/2026/09/26/lecciones-anticoloniales-de-abdelkrim-a-ben-barka/

26/09/2026

Lecciones anticoloniales: de Abdelkrim a Ben Barka

La ocupación francesa de África del Norte y África del Oeste pretendía tener la misión de «civilizar» los territorios bajo dominación colonial. En realidad, el proyecto colonial respondía al afán de que nada quedase al margen del acaparamiento y el expansionismo capitalista.

Por Alex ANFRUNS

El director de la Deutsche Bank lo resumió con franqueza:

África dispone de riquezas naturales importantes y de una gran diversidad. De hecho, y hasta el día de hoy, ni siquiera ha sido posible determinar su extensión real. ¿No será una gran reserva económica a las puertas de Europa (…), que le permitiría cubrir sus necesidades crecientes en materias primas?.[1]

Desde el siglo XIX, las primeras resistencias africanas se organizaron partiendo de estructuras sociales tradicionales. El colonialismo francés debía conocer bien las sociedades que ocupaba para controlarlas mejor. Con ese fin puso en marcha una operación cultural e ideológica procolonial fabricando el discurso orientalista:

Para Edward W. Said, el «orientalismo» no es una inocente rama del saber que estudia la civilización y las costumbres de los pueblos orientales, sino un sistema para conocer Oriente mediante el cual Occidente ha sido capaz de dominarlo desde un punto de vista político, sociológico, militar e ideológico (…).[2]

Como consecuencia de las rivalidades, las potencias europeas habían dividido sus esferas de influencia colonial en la Conferencia de Berlín de 1885. En comparación con Argelia (1830–1962) la colonización de Marruecos (1912–1956) fue tardía y compartida entre Francia y España. Además, la ciudad de Tánger tenía un estatuto de «ciudad internacional», en virtud del Protocolo firmado en París por Francia, España y Reino Unido el 18 de diciembre de 1923.

En su correspondencia de guerra sobre cuestiones de la frontera argelino-marroquí entre 1903 y 1906, el general francés Lyautey menciona los riesgos de que su presencia «encienda la guerra santa y devuelva sus fuerzas a Bou Amama (…) Habrá quizás, en efecto, recrudescencia de fanatismo religioso y crecimiento momentáneo de las fuerzas de Bou Amama. ¿Y después?».[3] Efectivamente, Lyautey no temía aquellas revueltas aisladas. Resumía la nueva estrategia colonial francesa con «el método Gallieni, que reconstruye un país y conduce una política intensiva a salvo de la tropa (…) bajo la bandera de la policía mixta y del acuerdo con el Makhzen».[4] El Makhzen[5] fue simbolizado durante décadas por la clase social de propietarios feudales que a cambio de servicios otorgados se beneficiaban de la administración francesa:

En 1956, al final del protectorado, los 7 500 feudales eran propietarios de un millón ochocientas mil hectáreas (…) 600 mil notables marroquíes, representando el 10 % de la población rural, poseían 4 millones de hectáreas, es decir más de la mitad de las tierras cultivables. Los obreros agrícolas estaban sobreexplotados y vivían de manera muy miserable.[6]

Pero Lyautey revela también cómo el nacionalismo marroquí ejercía una vigilancia constante sobre las tentativas de penetración colonial en la frontera argelino-marroquí: «en cuanto reprimo lo que sea, (dicen que) ¡invado Marruecos! Si envío el menor reconocimiento para atrapar unos camellos robados, las autoridades jerifes, que se dan maravillosamente cuenta de la mentalidad europea, escriben a Fes que estoy comenzando una expedición militar…».

La guerra del Rif (1911–1927) fue uno de los más emblemáticos escenarios del juego de las potencias imperialistas y de la lucha anticolonial. Frente a la opinión antiguerra que el Partido Comunista Francés alentaba en Francia, el líder rifeño Abdelkrim El Khattabi había escrito una carta al Parlamento francés: «Nunca habría combatido a los franceses si el mariscal Lyautey no hubiera penetrado nuestro territorio para anexionarlo. El tiempo pondrá de lado las imágenes de la mentira, el sol de la verdad triunfará».[7] En aquella época Abdelkrim ya expresaba la necesidad de unir la lucha anticolonial de los pueblos norteafricanos, alentando a «los futuros muyahidines de Argelia y Túnez» a que «rompan las cadenas de los opresores y liberen su territorio».[8] Bajo el mando de Abdelkrim, el pueblo rifeño supo aprovechar las rivalidades y divisiones entre Francia, Reino Unido y España, hasta que los ejércitos francés y español comprendieron que solo colaborando podrían someterlos y evitar una derrota de consecuencias incalculables para sus intereses.

Abdelkrim, inventor de la guerrilla moderna en el siglo XX, ostentaba el título religioso de Emir. Pero conocía perfectamente bien la cultura española: trabajó como traductor y periodista para el diario colonial El Telegrama del Rif. Así, no combatía molinos de viento, sino a un ejército colonial que ocupaba las tierras del pueblo rifeño. Abdelkrim estaba a favor del desarrollo social y económico del pueblo marroquí. Tras la victoria rifeña de Anual (del 22 de julio al 9 de agosto de 1921), sus técnicas y estrategia de combate inspiraron la resistencia anticolonial de otros pueblos — como en China o en Vietnam— durante las décadas siguientes.

Francia y España, las potencias coloniales involucradas en la colonización del territorio marroquí en aquel comienzo del siglo XX, reaccionaron con extrema violencia y brutalidad. Por un lado, recurrieron al uso de armas químicas contra la población civil.[9] Como respuesta a la derrota de Anual, el ejército español empleó gas mostaza procesado en la fábrica La Marañosa de Madrid. Esos castigos colectivos coloniales prefiguran los futuros métodos fascistas en territorio europeo.

En aquella guerra dos militares que más tarde tendrían un papel político fascista de primer plano cruzaron sus destinos de carnicero: Pétain y Franco. En septiembre de 1923 el general Primo de Rivera había instalado su personal dictadura en España. Ante el empantanamiento de la guerra en el Rif, Pétain obtuvo la nominación de Comandante en jefe y se reunió con Primo de Rivera para elaborar una estrategia conjunta, lo cual provocó la dimisión de Lyautey.[10] Por otro lado, se aliaron a representantes de estructuras feudales marroquíes para acabar con aquel movimiento modernizador y progresista que Abdelkrim ejemplificaba a través de la creación de la República del Rif. Los servicios de Inteligencia franceses tenían fichadas a todas las tribus y empezaron una acción psicológica para aislar a Abdelkrim de sus potenciales aliados. Según los comunicados franceses hechos públicos más tarde, «la acción de los Asuntos Indígenas durante el invierno hará avanzar (nuestra posición en) el frente de cincuenta kilómetros sin (tener que) pegar un solo tiro».[11] Por su parte, Abdelkrim reconoció la eficacia de la acción psicológica del coronel Noguès sobre la tribu de los Beni Zeroual: «el combate por la patria no les interesaba, solo querían defender la fe y por supuesto su prestigio».[12] En Francia, el tema de la propaganda colonial se centraba en un complot combinado teledirigido por la «alianza germano-soviética»: «Se ensañaba en demostrar que el jefe rifeño solo era un subproducto de Moscú y Berlín extrañamente amalgamado, un caso de estudio en una conspiración a nivel mundial contra Francia».[13]

Tras la derrota de la resistencia rifeña, Abdelkrim Khattabi se exilió a El Cairo, en Egipto, donde en 1948 fundó el Comité de Liberación del Magreb, cuya prioridad era el apoyo a la causa por la independencia de Argelia. Mientras, el movimiento nacionalista marroquí Istiqlal era reprimido por las fuerzas coloniales francesas. Según el historiador Pierre Vermeren, el complot de 1951

reunió todas las tendencias hostiles a la emancipación del Reino, a cuya cabeza estaban la Administración francesa y los servicios de la Residencia, pero también los «grandes musulmanes notables» que mantienen el país: a su cabeza el pacha Glaoui, los jefes de las hermandades religiosas tradicionalmente desconfiadas hacia el sultán, y reunidas por el jefe de la zaouia Abdelhai El Kettani.

Efectivamente, el pacha Glaoui de Marrakech se apoyaba en un poderoso lobby francés tanto en Marruecos como en Francia, que alimentaba sus ambiciones de convertirse en el rey de Marruecos.[14] Así, el 20 de agosto de 1953 el recurso al exilio forzado fue empleado contra el rey Mohamed V, quien fue enviado a la isla de Córcega y luego a la de Madagascar. Vermeren describe cómo,

sometidos a la autoridad arbitraria del Makhzen y hostiles a los burgueses nacionalistas, los feudales hicieron el juego a las autoridades coloniales a favor de un sultán inofensivo (Ben Arafa), que era la garantía a la vez de su potentado y de su nueva riqueza territorial. El Istiqlal buscó en el medio rural, los elementos para romper aquella Santa Alianza, fue (creando) el Ejército de Liberación Nacional.

Marruecos obtuvo su independencia en abril de 1956, apenas un mes después de Túnez. Pero tras haber obtenido la independencia, los nacionalistas marroquíes pudieron medir la distancia entre el discurso y los hechos. Mehdi Ben Barka, uno de los líderes incontestables de la lucha ideológica antimperialista en la fase neocolonial, lo explicó así: «al término de negociaciones de las cuales habían tomado la iniciativa, los colonialistas reconocieron la independencia para garantizar mejor sus privilegios».[15] Cuando Che Guevara visitó Casablanca en el verano de 1959, el primer ministro marroquí Abdallah Ibrahim le dio el contacto de Khattabi en El Cairo.[16] Egipto era entonces un lugar de exilio y reunión de los nacionalistas magrebíes, donde se catalizaba la energía de la lucha por la liberación de Argelia. Cuando en octubre de 1956 cinco líderes del Frente de Liberación Nacional argelino fueron secuestrados en el avión que les conducía desde Marruecos a Túnez, y enviados a la prisión en Francia, el rey marroquí Mohamed V expresó el ambiente de solidaridad dominante entre los países del Magreb. Según el argelino Hocine Ait Ahmed,[17] cuando supo del secuestro, el monarca propuso intercambiar «a su hijo contra nosotros».

En aquella época Marruecos también era el centro neurálgico del Grupo de Casablanca, una alianza de países progresistas establecida en 1960,[18] cuyo peso debía ser determinante en el destino del continente africano. Su territorio acogió a futuros dirigentes como el sudafricano Nelson Mandela, el angoleño Agustinho Neto, el caboverdiano Amílcar Cabral, o los argelinos Houari Boumediene, Ahmed Ben Bella y Mohamed Boudiaf.[19] Poco antes de su deceso durante una operación quirúrgica benigna, el rey Mohamed V contribuyó a organizar, el 4 de enero de 1961, la Conferencia Interafricana en Casablanca, que reunió a los representantes del gobierno provisional de Argelia, Malí, Libia, Ghana, Guinea y la República Árabe Unida (Egipto y Siria). La Carta de África fue adoptada con estos objetivos: «la liquidación del régimen colonial, la eliminación de la segregación racial, la evacuación de las fuerzas extranjeras de África, la oposición a todas las injerencias extranjeras, a todas las experiencias nucleares y la acción a favor de la unidad africana, la consolidación de la paz y de la seguridad en África y en el mundo».

También se firmaron resoluciones sobre el Congo y Palestina. Mohamed V desaprobó el envío de 3 000 soldados marroquíes al Congo en el marco de la misión de Naciones Unidas que terminó con la vida de Patrice Lumumba. ¿Cómo fue posible aquella participación que daba al traste con la solidaridad panafricana? El príncipe heredero actuaba bajo las directivas y en función de intereses franceses y estadounidenses. El partido de Ben Barka, la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP), incriminó al general Kettani que dirigía las fuerzas armadas reales desplegadas. Pero Kettani dijo haber ejecutado las ordenes de Hassan II.[20] La periodista Zakya Daoud explica cómo el primer ministro marroquí Abdallah Ibrahim fue empujado a la dimisión en mayo de 1960 por el heredero al trono Hassan II. Ibrahim había

decidido poner fin a la misión de trescientos policías franceses, calificados de asistentes técnicos que trabajaban en los servicios marroquíes, planteando con crudeza la cuestión de la organización del Ministerio del Interior y del estatus de la Policía, de la cual pide la reorganización. Jugó la carta en la mesa planteando el problema de los atributos del Ministerio del Interior y de la Seguridad nacional. Y lo que es peor, rechazó la adscripción de un oficial estadounidense, el comandante Blair, en el gabinete militar de Moulay Hassan, pidiendo su regreso a Washington. Era directamente declararle la guerra al príncipe, quien se calificaba a sí mismo como primer opositor al gobierno (…).[21]

Tras haberse frustrado la tentativa de adoptar una Constitución que respondiera a la voluntad popular, el régimen de Hassan II se caracterizó por una represión generalizada conocida como «Los años de plomo». Como había predicho Ben Barka, «de ahora en adelante, el colonialismo recurre a sus satélites con el fin de alejar la corriente popular de los centros de decisión, sobre todo desde que Marruecos ha logrado imponerse en la escena internacional, a liberarse de toda influencia exterior cuya naturaleza corrobore indirectamente la política colonialista». En octubre de 1965 Ben Barka fue secuestrado en la cervecería Lipp de París, asesinado y sus restos nunca han sido identificados desde entonces.

Los asesinatos de Ben Barka, Che Guevara y Amílcar Cabral tenían el objetivo de poner fin a aquel intenso periodo de activismo antimperialista mundial. Pero la visión policial de la historia por las elites dirigentes ignora que su motor no son los líderes populares, sino la lucha de clases.

Una de sus manifestaciones en la época contemporánea es la lucha de liberación de los países antiguamente colonizados. Tras las independencias, el auge de las ideas reaccionarias promovidas por las monarquías petroleras del Golfo pérsico fue aprovechado por las antiguas potencias coloniales. Sus aliados reaccionarios combatieron el panarabismo surgido de los movimientos nacionalistas con vocación social. Poco importa que para ello terminasen apoyando el fundamentalismo religioso. Esa alianza, en apariencia contradictoria, estaba y sigue estando dominada por los intereses económicos.

El líder de la revolución burkinabé Thomas Sankara tomó en cuenta los posibles conflictos que surgirían más tarde en su país sobre la base de la instrumentalización de las creencias religiosas, al expresar que «el rico y el pobre no pueden tener la misma moral, la Biblia y el Corán no pueden servir de la misma manera al que explota y al que es explotado, o entonces harán falta dos ediciones de la Biblia y dos ediciones del Corán».[22] Hay que constatar que una vez puesta en marcha la descolonización, el neocolonialismo tiene varios ases bajo la manga. No solo sigue interviniendo en operaciones de desestabilización ilegales y encubiertas, también desmoraliza a los «pueblos indígenas» con su propaganda. La vieja pretensión de extender la civilización se transforma en la creencia de que esos países deben imitar el modelo de democracia occidental, siguiendo las reglas dictadas por las organizaciones capitalistas como el FMI.

VOLVER AL INDICE

8. Lu Xun, padre de la literatura china moderna.

Un buen boletín artístico del Tricontinental dedicado al escritor chino Lu Xun a los 90 años de su fallecimiento. Y estupendas las ilustraciones de Kollwitz que lo acompañan.

https://thetricontinental.org/es/boletin-arte-tierra-y-sangre/

De tierra y sangre: la literatura revolucionaria de Lu Xun 90 años después de su muerte

Boletín de Arte Tricontinental nº 31 (septiembre de 2026)

A través de ensayos políticos y discursos de la última década de su vida, recorremos las reflexiones de Lu Xun sobre el lenguaje, la desesperación, el internacionalismo y el sustrato cultural necesario para la transformación social.

27 de septiembre de 2026

Escucha Pioneers Who Open the Road [Los pioneros que abren el camino] (1934), compuesta por Nie Er con letra de Sun Shiyi para la película de Sun Yu The Big Road [La gran calzada], un hito del cine de izquierda de Shanghái de la década de 1930.

Mientras estaba sentada en un avión de Hong Kong a Pekín, volví a leer los discursos que Lu Xun, conocido como el padre de la literatura china moderna, había pronunciado en Hong Kong casi exactamente un siglo antes. Se suele decir que, hacia 1927, Lu Xun se despidió de la ficción y dio un giro ideológico hacia la izquierda. Recurrió cada vez más a los zawen —ensayos breves y polémicos— como su principal medio para intervenir en las luchas políticas y culturales de su época, despertar al pueblo chino y dar voz a una nación que vivía en condiciones semicoloniales y semifeudales. Para conmemorar los 90 años del fallecimiento de Lu Xun en 1936, este boletín de arte recorre varios zawen de la última década de su vida.

Uno de esos textos es China sin voz, un discurso que Lu Xun pronunció en la YMCA [Asociación Cristiana de Jóvenes por su sigla en inglés] china de Hong Kong el 18 de febrero de 1927. Lu Xun defendió el baihua, o chino vernáculo escrito, frente al chino clásico. Criticó el uso de un “lenguaje arcaico que solo sirve para expresar ideas antiguas y obsoletas”. En una sociedad donde el analfabetismo seguía siendo generalizado, la distancia entre el chino clásico y el lenguaje de la vida cotidiana imponía una barrera más entre la mayoría de la gente y la palabra escrita, mientras que el chino clásico ya no podía expresar adecuadamente sus pensamientos, sentimientos y luchas. Por lo tanto, Lu Xun hizo un llamado a la juventud para que “transformara a China en una China con voz”, insistiendo en que solo así podrían “vivir en el mundo junto a los demás”. Para él, esta búsqueda también formaba parte de una lucha internacionalista más amplia, en la que la liberación de China estaba ligada a la de otros pueblos colonizados. “¿Hemos escuchado voces de Egipto?”, preguntó. “¿Hemos escuchado las voces de Vietnam y Corea? Aparte de Tagore, ¿tiene la India alguna otra voz?”.

Contra la desesperación

Käthe Kollwitz, Sharpening the Scythe [Afilando la guadaña], 1905.

Al día siguiente, el 19 de febrero, Lu Xun pronunció otro discurso en la YMCA de Hong Kong, en el que volvió a abordar la cuestión de cómo se podría crear la nueva voz de China. En Las viejas melodías han llegado a su fin, miró hacia la Rusia revolucionaria diez años después de su revolución socialista, como una luz guía, una sociedad en la que había surgido una nueva voz y ya no se cantaban las viejas canciones. Para Lu Xun, este proceso no era ni solitario ni individualista. El despertar de una persona podía dar lugar al de otras, vinculando la transformación individual con un despertar colectivo más amplio.

El año 1927 fue tumultuoso para China. Para entonces, la república establecida tras la Revolución de 1911, que había puesto fin a más de dos mil años de gobierno dinástico, no había logrado superar el dominio de los señores de la guerra, la opresión feudal y la dominación imperial extranjera. Con el apoyo del Komintern, el Partido Comunista Chino (PCCh) y el nacionalista Kuomintang (KMT) habían formado el Primer Frente Unido, una alianza efímera destinada a derrotar a los señores de la guerra regionales y unificar China. Una de sus instituciones militares más importantes era la Academia Militar de Whampoa, fundada con ayuda soviética, donde los cuadros nacionalistas y comunistas se entrenaban juntos. Chiang Kai-shek se desempeñó como su comandante, mientras que Zhou Enlai había dirigido su Departamento Político. El 8 de abril de 1927, la academia invitó a Lu Xun a dar una conferencia sobre La literatura en tiempos de revolución. Al reflexionar sobre la persecución de los estudiantes radicales de la que había sido testigo en Pekín, Lu Xun se lamentó: “Literatura, oh literatura, eres algo de lo más inútil. Solo hablan de ti quienes carecen de poder; nadie con verdadero poder se molesta en hablar, simplemente asesinan a la gente. Las personas oprimidas que dicen algunas cosas o escriben unas pocas palabras serán asesinadas”.

Käthe Kollwitz, March of the Weavers [La marcha de los tejedores], de la serie A Weavers’ Revolt [La revuelta de los tejedores], 1893–1897.

Dada la situación de China en ese momento, Lu Xun planteó una pregunta retórica que invita a la reflexión: “¿Qué valor tiene entonces esta literatura para el pueblo?”. Sin embargo, nunca dejó de escribir, y convirtió en su filosofía personal “resistir a la desesperación”. En Hierba silvestre, su colección de poemas en prosa publicada ese mismo año, abordó la esperanza y la desesperación no como simples opuestos, sino como ilusiones que, ambas, podían paralizar la acción. En lugar de refugiarse en un pasado perdido o posponerlo todo a un futuro prometido, insistió en enfrentarse al presente a través de la lucha y la creación.

Los tiempos revolucionarios no producen necesariamente literatura revolucionaria. Para Lu Xun, no bastaba con ser testigo y condenar el sufrimiento y la injusticia; era necesario formar revolucionarios y un programa revolucionario. “Solo cuando los revolucionarios empiecen a escribir habrá literatura revolucionaria”, afirmó en su discurso. Del mismo modo, no bastaba con producir literatura sobre campesinxs y trabajadorxs. “La verdadera liberación de los trabajadores y los campesinos”, argumentó, era necesaria para hacer posible una verdadera “literatura del pueblo”. La revolución, a su vez, podría liberar a las clases oprimidas y, al mismo tiempo, liberar a la literatura, una literatura que, en palabras de Lu Xun, “quiere resistir y quiere venganza”. Concluyó su discurso en la academia militar contrastando la fuerza de la literatura con la de la lucha armada: “Por mi parte, naturalmente preferiría escuchar el sonido de la artillería. Me parece que el sonido de la artillería es algo mucho más noble que el sonido de la literatura”. Cuatro días después, los acontecimientos en Shanghái les darían a esas palabras una brutal actualidad.

Una literatura revolucionaria escrita con la sangre de los camaradas

Käthe Kollwitz, Outbreak [El estallido], de la serie Peasants’ War [La guerra de los campesinos], 1902.

Apenas cuatro días después del discurso de Lu Xun, en una traición al Primer Frente Unido, las fuerzas del KMT de Chiang Kai-shek y sus aliados masacraron a los trabajadores liderados por los comunistas en Shanghái, dando inicio tanto a la represión anticomunista que se conoció como el “Terror Blanco” como al colapso del Frente Unido. A medida que la represión se extendía, el PCCh respondió con una serie de levantamientos armados, entre ellos los de Nanchang, a lo largo de la frontera entre Hunan y Jiangxi, y en Guangzhou. Su derrota, junto con el Terror Blanco, contribuyó al giro del PCCh hacia la revolución agraria y la lucha armada rural. En la Conferencia de Emergencia del 7 de agosto, celebrada clandestinamente en Hankou —hoy parte de Wuhan—, el PCCh adoptó lo que más tarde se resumió como la orientación general de la revolución agraria y la resistencia armada contra el reaccionario KMT. Las palabras de Mao en esa reunión se convirtieron más tarde en la conocida frase: “El poder político nace del cañón de un arma”. Al mes siguiente, Mao lideró el Levantamiento de la Cosecha de Otoño, cuyas fuerzas formaron la Primera División del Primer Ejército Revolucionario de Obreros y Campesinos antes de retirarse hacia las montañas de Jinggang.

En medio del Terror Blanco, Lu Xun abandonó Guangzhou, donde se desempeñaba como decano y jefe del Departamento de Lengua y Literatura Chinas de la Universidad Sun Yat-sen. Se estableció en Shanghái, donde pasó los nueve años restantes de su vida participando activamente en la política y dedicándose al estudio sistemático de la teoría literaria marxista y soviética. En 1930, Lu Xun se convirtió en uno de los miembros fundadores y figuras destacadas de la Liga de Escritores de Izquierda. En su discurso Algunas opiniones sobre la Liga de Escritores de Izquierda, advirtió contra el “socialismo de salón”: un discurso radical cultivado en la seguridad de la sala de estar, pero alejado de la lucha social real. La revolución, le dijo a la sala llena de escritores y poetas, es “dolorosa, inevitablemente mezclada con suciedad y sangre, y nada interesante ni perfecta como la imaginan los poetas”. Lo que se le pide al escritor es un trabajo humilde: no el drama de la destrucción, sino la labor más lenta y poco gratificante de la construcción. A menos de un año de la fundación de la Liga, la advertencia de Lu Xun se hizo realidad. El 17 de enero de 1931, la policía del KMT en el Asentamiento Internacional de Shanghái detuvo a un grupo de militantes comunistas durante una reunión clandestina. Entre los detenidos se encontraban cinco jóvenes escritores vinculados a la Liga y, el 7 de febrero, fueron ejecutados en secreto en Longhua. En respuesta, Lu Xun escribió que “el primer capítulo de la literatura revolucionaria del proletariado chino… se ha escrito con la sangre de nuestros camaradas”.

Que sigan odiándome

Käthe Kollwitz, Desempleo, 1909.

En el último año de su vida, 1936, con los pulmones debilitados, Lu Xun escribió más de 30 ensayos sobre temas que iban desde el Nuevo Movimiento del Grabado —el movimiento de grabado con compromiso social que él mismo había ayudado a lanzar y defender— hasta el asesinato de los jóvenes escritores en Longhua y los debates literarios de la época. Muerte, escrito el 5 de septiembre de 1936, ocupa un lugar central en esta última colección. No comienza con la propia mortalidad de Lu Xun, sino con la de la grabadora socialista alemana Käthe Kollwitz, cuya obra representaba la guerra, la pobreza, la lucha de la clase trabajadora y el duelo. A principios de ese año, Lu Xun había preparado Colección de grabados de Käthe Kollwitz, un volumen con 21 reproducciones de sus grabados, publicado en Shanghái en julio de 1936, y le había pedido a la periodista y activista estadounidense Agnes Smedley, quien conocía personalmente a Kollwitz, que escribiera un prefacio. El prefacio de Smedley relataba una conversación con Kollwitz en la que le preguntó por qué la muerte se había convertido en un tema tan recurrente en su obra tardía. Kollwitz respondió que tal vez se debía a que se estaba haciendo mayor.

Ese intercambio llevó a Lu Xun a reflexionar sobre la muerte y sobre las actitudes chinas hacia ella, desde el campesino condenado que afronta con calma la ejecución hasta las personas de recursos modestos que se preparan materialmente para la vida después de la muerte eligiendo su lugar de entierro y su ataúd, quemando dinero de papel y confiando en que sus descendientes les hagan ofrendas tras su muerte. Más adelante, en La muerte, Lu Xun dejó siete instrucciones como si estuviera redactando un testamento. La quinta iba dirigida a su hijo: si no tenía ningún talento en particular, debía buscar un trabajo común y “en ninguna circunstancia convertirse en un escritor o artista farsante”. La séptima advertía a su familia que no se relacionara con personas que lastimaran a los demás mientras predicaban la tolerancia y se oponían a la venganza. A partir de ahí, Lu Xun llegó a la frase más famosa del ensayo: “Tengo muchísimos enemigos, y ¿cuál debería ser mi respuesta si alguna persona modernizada me preguntara mi opinión al respecto? Después de pensarlo un poco, decidí: Que sigan odiándome. Yo tampoco perdonaré a ninguno de ellos”. Los grabados de Kollwitz reproducidos a lo largo de este boletín de arte provienen de la colección que Lu Xun preparó en los últimos meses de su vida.

Cultivar la tierra es más importante que simplemente exigir genios


Uno de mis ensayos favoritos de Lu Xun, escrito en formato zawen, data de 1924 y se basa en una conferencia que dio ante la asociación de exalumnos de la escuela secundaria afiliada a la Universidad Normal de Pekín. En Antes de la aparición de los genios, reflexiona sobre la metáfora de la tierra. Cinco años después del Movimiento del 4 de Mayo, en medio de continuos llamamientos a la transformación cultural y social en China, una de las demandas más enérgicas en los círculos literarios era la aparición de un “genio” que salvara la cultura. Los genios, decía Lu Xun, no brotan de bosques profundos; surgen de las masas que los nutren, de la tierra que les permite crecer. Sin embargo, la misma sociedad que pedía genios estaba destruyendo la tierra de la que podrían surgir. Los anticuarios, los nativistas y los críticos mediocres pisoteaban los tiernos brotes mientras seguían exigiendo la flor. En una China donde dominaban los críticos destructivos, “las masas en este tipo de entorno no son más que polvo, no tierra fértil”. Concluyó con una paciente enseñanza: “cultivar la tierra es más importante que simplemente exigir genios”.

Han pasado 90 años desde que Lu Xun regresó a la tierra. No vivió para ver lo peor del fascismo japonés, que se cobró casi 24 millones de vidas chinas, ni la eventual victoria comunista en 1949, la flor que surgió de la tierra de la Revolución China. Como escribió en la última línea de “Antes de la aparición de los genios”: “Cultivar buena tierra tiene sus propias recompensas. Cuando una hermosa flor brota de la tierra, la gente naturalmente la aprecia, y la tierra misma también puede disfrutar al apreciarla”. Y la tierra, si la tomamos en serio, puede tener un espíritu propio, una voz y una nueva melodía.

Cordialmente,

Tings Chak, co-coordinadora del Departamento de Arte y Cultura del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

VOLVER AL INDICE

9. Resumen de la guerra en Irán, 28 de septiembre.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/iran-war-live-tehran-denounces-us-israel-attacks-regional-tensions-rise

En directo: La agencia de seguridad israelí presenta una denuncia por la visita de Netanyahu a los Emiratos Árabes Unidos

Mientras tanto, colonos israelíes atacan viviendas palestinas y agreden a residentes en Halhul, al norte de Hebrón, en la Cisjordania ocupada

Puntos clave

Irán incauta dos embarcaciones ligeras y detiene a 50 personas por infringir la normativa

Iraqi Airways reanuda los vuelos entre Nayaf y los aeropuertos iraníes

El ejército israelí provoca una gran explosión en el sur del Líbano

Actualizaciones en directo

Rubio se reúne con el ministro de Asuntos Exteriores saudí para mantener conversaciones sobre seguridad

Hace 27 segundos

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se reunió este miércoles en Washington, D. C., con el ministro de Asuntos Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, según un comunicado de prensa del Departamento de Estado.

El comunicado indicaba que ambos continuaron las conversaciones iniciadas en la Asamblea General de la ONU sobre la cooperación bilateral en materia de seguridad y estabilidad regionales, incluyendo Irán, Gaza, el Líbano, Sudán y otras cuestiones regionales.

Vídeo: Las fuerzas israelíes provocan grandes explosiones en Mansouri, al sur del Líbano

Hace 44 minutos

El ejército israelí provocó el lunes una gran explosión en la localidad de Mansouri, al sur del Líbano; la agencia estatal de noticias libanesa informó de que la explosión se escuchó en la ciudad de Tiro y en varias localidades vecinas.

Mansouri, situada a unos nueve kilómetros al sur de Tiro y a 10 kilómetros al norte de Israel, y sus alrededores han sido objeto de varios ataques israelíes y bombardeos de artillería en las últimas semanas, a pesar del alto el fuego que entró en vigor en junio.

Irán afirma que Catar transmitirá la respuesta de EE. UU. tras las conversaciones sobre propuestas, según informa la IRNA

Hace 2 horas

Irán ha debatido con los mediadores cataríes una serie de propuestas que se presentarán a EE. UU. y espera recibir la respuesta definitiva de Washington a través de Doha, según declaró el lunes el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, según la agencia estatal de noticias IRNA, en un momento en que se está realizando un nuevo esfuerzo para poner fin a la guerra.

Araqchi, en declaraciones realizadas en Nueva York, señaló que Irán también informó a EE. UU. y a la comunidad internacional de las condiciones establecidas por su Líder Supremo para la reapertura del estrecho de Ormuz, sin entrar en detalles.

«Si los estadounidenses afirman que buscan un acuerdo o una solución pacífica, nosotros hemos presentado esa solución», afirmó Araqchi.

Trump niega haber ofrecido a Irán el levantamiento de las sanciones a cambio de concesiones nucleares

Hace 3 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, negó este lunes haber ofrecido a Irán un alivio de las sanciones y la liberación de fondos congelados a cambio de concesiones nucleares por parte de Teherán.

«Esto es falso. ¡No les ofrecí NADA! La noticia de Axios, como la mayoría de las demás, es un ENGAÑO, utilizado únicamente con el fin de satisfacer su síndrome de delirio contra Trump», afirmó en su cuenta de Truth Social.

«¡Deberían retirar esta noticia falsa, INMEDIATAMENTE!», añadió.

Trump cancela millones de dólares en fondos destinados a refugiados e inmigrantes

Hace 3 horas

La Administración Trump está tomando medidas para cancelar 810 millones de dólares en fondos asignados por el Congreso de EE. UU. para refugiados, inmigrantes y servicios relacionados, según informó la Oficina de Gestión y Presupuesto este fin de semana.

La Administración Trump envió el viernes una carta al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, en la que proponía rescisiones en los Departamentos de Comercio, Educación, Salud y Servicios Humanos, Seguridad Nacional, Vivienda y Desarrollo Urbano, y en el Departamento de Justicia. Una rescisión se produce cuando el presidente solicita al Congreso que anule determinadas asignaciones presupuestarias.

«La aprobación de la rescisión… sería coherente con el objetivo de la Administración de poner fin al uso del dinero de los contribuyentes federales para apoyar a los no ciudadanos, dando prioridad a los estadounidenses», afirmaba la carta, de la que informó por primera vez la CNN el sábado.

Más información: Trump cancela millones de dólares en financiación para refugiados e inmigrantes

El presidente de EE. UU., Donald Trump, escucha la pregunta de un periodista en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington, D. C., el 28 de septiembre de 2026 (Kevin Dietsch/Getty Images/AFP)

El presidente de los EAU abordó las relaciones bilaterales con Netanyahu, de Israel, según informa la prensa

Hace 4 horas

El presidente de los EAU, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, abordó las relaciones bilaterales con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante la visita de este último al país del Golfo el domingo, según informó el lunes la agencia estatal de noticias emiratí WAM.

La noticia de la WAM supuso la primera confirmación por parte de los EAU de la visita de Netanyahu.

El ministro de Defensa saudí invita al vicepresidente de los EAU al reino

Hace 4 horas

El ministro de Defensa de Arabia Saudí invitó el martes al vicepresidente de los EAU, Mansour bin Zayed, a visitar el reino para mantener una reunión presencial, según los medios estatales.

En julio, altos cargos y ministros de ambos países publicaron mensajes sobre la amistad y la unidad en las redes sociales, lo que indicaba un acercamiento meses después de un enfrentamiento público por la cuestión de Yemen.

La conferencia del Partido Laborista rechaza una moción para cancelar el contrato con Palantir debido a sus vínculos con el ejército israelí

Hace 4 horas

El Comité de Organización de la Conferencia (CAC) del Partido Laborista ha rechazado una moción de urgencia presentada por delegados del partido para cancelar el contrato de Palantir con el Servicio Nacional de Salud (NHS) debido a los vínculos de la empresa con el ejército israelí.

La moción, presentada en la conferencia del partido celebrada en Liverpool por la Asociación Socialista de Salud —afiliada al Partido Laborista— y al menos tres secciones locales del partido, instaba al Gobierno a rescindir el contrato de 330 millones de libras (437 millones de dólares) para el tratamiento de datos del NHS con el polémico gigante tecnológico.

En ella se afirmaba que Palantir se «enfrentaba a numerosas acusaciones de implicación en graves violaciones de los derechos humanos, entre otras cosas por desarrollar tecnología para que el ejército israelí la utilizara en su ocupación ilegal de territorio palestino y en el genocidio de Gaza».

Más información: La conferencia del Partido Laborista bloquea una moción para rescindir el contrato con Palantir por sus vínculos con el ejército israelí

El primer ministro británico, Andy Burnham, sube al escenario el primer día de la conferencia anual del Partido Laborista en Liverpool, el 27 de septiembre (AFP)

Trump, «sorprendido» de que el Reino Unido haya puesto en libertad bajo fianza a los sospechosos de la base aérea

Hace 5 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó el lunes que la policía británica no debería haber puesto en libertad bajo fianza a cinco hombres que fueron detenidos cerca de una base aérea utilizada por Estados Unidos en relación con un presunto atentado.

Trump añadió que el caso «podría estar» vinculado a Irán, pero se negó a dar detalles.

«Me sorprende que los hayan puesto en libertad; yo no lo habría hecho», declaró Trump a los periodistas en el Despacho Oval, al tiempo que añadió que las autoridades británicas habían colaborado «muy estrechamente» con EE. UU.

«Lo sabemos todo sobre ellos. Nosotros no los habríamos puesto en libertad».

Los cinco hombres fueron detenidos la madrugada del domingo cerca de la base de Fairford de la Real Fuerza Aérea (RAF), en el suroeste de Inglaterra, desde donde los bombarderos estadounidenses han despegado para atacar Irán desde marzo.

Colonos israelíes atacan viviendas palestinas y agredan a residentes en Halhul, al norte de Hebrón

Hace 5 horas

Colonos israelíes atacaron viviendas palestinas y agredieron a varios residentes bajo la protección de las fuerzas israelíes el lunes por la noche, hora local, en la localidad de Halhul, al norte de Hebrón, según informó Wafa.

El informe indica que un grupo de colonos armados, protegidos por las fuerzas israelíes, atacó viviendas y agredió a varios residentes en la zona de Wadi Qaboun de la localidad.

Las fuerzas israelíes también establecieron un control militar a la entrada de la localidad, registraron los vehículos que pasaban y comprobaron los documentos de identidad de los pasajeros.

El servicio de seguridad israelí presenta una denuncia por la noticia de que Netanyahu visitó los Emiratos Árabes Unidos

Hace 6 horas

El servicio de seguridad interior de Israel presentó una denuncia contra un canal de televisión que informó de que el primer ministro Benjamin Netanyahu visitó los Emiratos Árabes Unidos, según comunicó su oficina este lunes, lo que supone el primer reconocimiento del viaje por parte del Gobierno, aunque sin nombrar el destino.

«Esta tarde, el Shin Bet ha presentado una denuncia ante el Censor Militar Jefe, exigiendo que se procese al Canal 12 con todo el rigor de la ley tras una grave violación de la censura», reza un comunicado de la oficina de Netanyahu, que supervisa la agencia de seguridad.

El domingo, el Canal 12 y otros medios de comunicación israelíes informaron de que Netanyahu había visitado el país del Golfo para reunirse con el presidente Mohamed bin Zayed Al Nahyan.

Ninguno de los dos países ha confirmado que Netanyahu visitara los Emiratos Árabes Unidos, y el comunicado del lunes constituye el primer reconocimiento de cualquier tipo por parte de Israel.

El primer ministro Benjamin Netanyahu habla en Jerusalén el 15 de junio de 2026 (Ronen Zvulun/AFP)

Irán incauta dos embarcaciones ligeras y detiene a 50 personas por infringir la normativa

Hace 6 horas

Irán ha incautado dos embarcaciones ligeras y ha detenido a 50 personas en las aguas costeras frente a la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, y en Minab «por infringir la normativa iraní», según informó la cadena estatal IRIB.

Aún se desconocen las nacionalidades de los detenidos y el momento exacto en que se llevó a cabo la operación.

Iraqi Airways reanuda los vuelos entre Nayaf y los aeropuertos iraníes

Hace 7 horas

Iraqi Airways ha reanudado los vuelos entre la ciudad santa iraquí de Nayaf y los aeropuertos iraníes, según informó el lunes la agencia estatal de noticias iraquí.

Irak había suspendido el viernes los vuelos hacia y desde Irán, en cumplimiento de las sanciones estadounidenses.

Netanyahu pidió al líder de los EAU que desmintiera públicamente la advertencia del 7 de octubre de 2023 a Israel: Informe

Hace 7 horas

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, viajó el domingo a los EAU para pedir al presidente emiratí, Mohamed bin Zayed, que desmintiera públicamente la noticia de que el Estado del Golfo le había advertido con antelación del ataque liderado por Hamás del 7 de octubre de 2023 contra el sur de Israel, según un informe de Associated Press.

Netanyahu presionó al presidente de los EAU en una reunión de «una hora de duración» para que desmintiera la información publicada por Haaretz, según la cual se le había advertido de que Hamás estaba planeando una operación de gran envergadura, según informan los medios de comunicación israelíes.

El reportaje, publicado por *Haaretz* basándose en un libro de próxima publicación, afirmaba que Zayed le había dicho a Netanyahu que Israel debía estar preparado para un ataque liderado por Hamás. El líder emiratí también recomendó intentar encontrar una solución económica para la asediada Franja de Gaza y calmar las tensiones en la Cisjordania ocupada, donde los colonos israelíes han atacado a palestinos con impunidad y han ampliado drásticamente los asentamientos ilegales.

Más información: Netanyahu pidió al líder de los Emiratos Árabes Unidos que desmintiera públicamente la advertencia del 7 de octubre de 2023 a Israel: Informe

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, interviene en la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York, el 24 de septiembre de 2026 (Alexi J Rosenfeld/Getty Images/AFP)

La policía británica afirma que los sospechosos de la base aérea de Fairford han sido puestos en libertad bajo fianza

Hace 8 horas

La policía británica informó el lunes de que cinco hombres detenidos cerca de la base aérea de Fairford, situada en Gloucestershire, al suroeste de Inglaterra, y utilizada por Estados Unidos, habían sido puestos en libertad bajo fianza, mientras los agentes investigaban si un «Estado extranjero» podría estar implicado en un presunto complot para colocar una bomba contra dicha base.

La puesta en libertad de los cinco —todos ellos británicos residentes en Londres de entre veinticinco y treinta años— se produjo cuando el primer ministro Andy Burnham anunció una reunión de emergencia con altos cargos para asegurarse de que disponen de «una visión completa de la situación».

Anteriormente, Irán había negado cualquier implicación en un complot contra la base de la Royal Air Force (RAF) de Fairford, tras la alarma de seguridad registrada allí la madrugada del domingo.

El ejército israelí provocó una gran explosión en el sur, según informa la prensa

Hace 9 horas

El ejército israelí provocó el lunes una importante explosión en la localidad de Mansouri, en el sur del Líbano, según informaron los medios estatales libaneses y la AFP.

«Una enorme explosión sacudió hace unos momentos la localidad de Mansouri, en el distrito de Tiro. La explosión fue provocada por las fuerzas de ocupación israelíes», informó la Agencia Nacional de Noticias (NNA) del Líbano, de titularidad estatal.

«El sonido de las explosiones se escuchó en la ciudad de Tiro y en varias localidades de los alrededores», añadió la NNA.

Los corresponsales de la AFP observaron grandes nubes de humo saliendo de la localidad, en gran parte destruida, tras oírse la fuerte explosión.

La localidad de Mansouri, situada a unos nueve kilómetros (seis millas) al sur de Tiro y a 10 kilómetros al norte de Israel, así como sus alrededores, han sido objeto de varios ataques israelíes y de bombardeos de artillería en las últimas semanas, a pesar del alto el fuego que entró en vigor en junio.

Esta fotografía, tomada desde la localidad de Hanniyeh, en el sur del Líbano, muestra el humo que se eleva desde el lugar donde se produjeron una serie de explosiones controladas por Israel en la cercana localidad de al-Mansouri el 28 de septiembre de 2026 (Kawnat Haju / AFP)

El líder supremo de Irán afirma que EE. UU. se verá obligado a abandonar Oriente Medio

Hace 9 horas

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, afirmó el lunes que Estados Unidos se verá obligado a abandonar Oriente Medio tras sufrir «duros golpes», según un comunicado difundido por la televisión estatal.

Jamenei, a quien no se ha visto en público desde el inicio de la guerra a finales de febrero, hizo estas declaraciones a pesar de los intentos por reactivar las negociaciones destinadas a poner fin a los combates.

«Hoy, tras haber sufrido dolorosos golpes a manos de valientes combatientes y de los guardianes del estrecho de Ormuz, ellos (los enemigos) no se aventuran más allá del mar Arábigo», afirmó Jamenei en la declaración escrita que se le atribuye, sin mencionar explícitamente a Estados Unidos.

«Cada vez que se han atrevido a correr este riesgo, solo han causado daño a sí mismos. No pasará mucho tiempo antes de que también el mar Arábigo se libere de su presencia», añadió.

Periodista palestino-estadounidense liberada tras 13 días de detención en Israel

Hace 9 horas

La periodista palestino-estadounidense Naqaa Hamed fue puesta en libertad de la prisión de Damon tras 13 días, a raíz de una resolución judicial israelí.

Hamed fue detenida el 15 de septiembre en el puesto de control de Tuqu cuando regresaba de un reportaje. Fue separada de su equipo de cámara y trasladada a un lugar desconocido para ser interrogada.

Según los medios de comunicación israelíes, Hamed fue detenida bajo sospecha de «cooperar con una entidad enemiga» y de posible espionaje. Anteriormente había trabajado como corresponsal de la cadena iraní Press TV en la Cisjordania ocupada.

Según la Sociedad de Presos Palestinos, 36 periodistas palestinos, entre ellos cuatro mujeres, permanecen detenidos en cárceles israelíes, junto con unas 90 mujeres palestinas.

Araghchi se reunirá con los mediadores en las conversaciones con EE. UU. en el marco de los esfuerzos por reabrir el estrecho de Ormuz

Hace 10 horas

La agencia de noticias iraní ISNA informó de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y una delegación se reunirán el lunes por la mañana con los mediadores que participan en las conversaciones con Estados Unidos.

Durante las conversaciones se debatirán las últimas propuestas y opiniones sobre la situación, según la ISNA.

Una delegación qatarí se ha desplazado a Estados Unidos y ha presentado a Washington una propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de alivio económico.

La agencia de noticias iraní Tasnim ha señalado que no hay planes para mantener conversaciones directas entre funcionarios iraníes y estadounidenses.

Las reuniones se producen mientras Washington y Teherán siguen intercambiando propuestas sobre esta vía navegable estratégica en medio de crecientes tensiones.

Israel cierra tiendas palestinas para facilitar las oraciones judías en la Ciudad Vieja de Jerusalén

Hace 10 horas

Las fuerzas israelíes han ordenado el cierre de decenas de tiendas palestinas en la Ciudad Vieja de la Jerusalén Oriental ocupada, restringiendo el acceso a las calles que conducen a la mezquita de Al-Aqsa.

El cierre afecta a más de 50 tiendas y entró en vigor el domingo por la mañana, tercer día de la festividad de Sucot. Se prevé que se mantenga hasta el 2 de octubre.

Los comercios están situados en el barrio musulmán, a lo largo de las calles que conducen a Bab al-Qattanin (la Puerta de los Comerciantes de Algodón), una de las principales entradas a Al-Aqsa utilizadas por los fieles palestinos.

El domingo por la noche, cientos de israelíes se reunieron en la zona para celebrar los rituales festivos.

Se ordenó a los residentes palestinos que permanecieran en sus casas, mientras que se cerró la puerta Bab al-Qattanin, que conduce a Al-Aqsa.

Más información: Israel cierra tiendas palestinas para facilitar las oraciones judías en la Ciudad Vieja de Jerusalén

Hombres israelíes rezan ante Bab al-Qattanin (la Puerta de los Comerciantes de Algodón) de la mezquita de Al-Aqsa durante las oraciones matutinas con motivo de Sucot en la Jerusalén Este ocupada, el 28 de septiembre de 2026 (John Wessels/AFP)

El Centcom de EE. UU. rechaza la afirmación del IRGC de «control total» sobre el estrecho de Ormuz

Hace 11 horas

Irán no controla plenamente el estrecho de Ormuz, ha afirmado el Mando Central de EE. UU. (Centcom), en respuesta a las afirmaciones de un alto mando militar iraní de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica «controla por completo» esta vía navegable estratégica

En una publicación en X, el Centcom ha declarado que las afirmaciones de que «Irán tiene el control total sobre el estrecho de Ormuz… son falsas». Y ha añadido: «Irán no tiene armada porque las fuerzas estadounidenses la hundieron».

Según el Centcom, recientemente han atravesado el estrecho más de mil millones de barriles de petróleo, lo que demuestra que Irán no controla la vía navegable.

Las fuerzas estadounidenses han estado contribuyendo a mantener el flujo del tráfico comercial a través del estrecho, al tiempo que imponen un bloqueo al comercio marítimo iraní, según han declarado anteriormente funcionarios estadounidenses.

Netanyahu pide al presidente de los EAU que desmienta la advertencia previa al ataque del 7 de octubre

Hace 11 horas

Durante una reunión celebrada el domingo en Abu Dabi, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pidió al presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, que desmintiera una información según la cual había advertido a Israel de un inminente ataque de Hamás antes del ataque del 7 de octubre de 2023, según informó The Associated Press.

La reunión se produjo tras la publicación de un artículo en el periódico israelí *Haaretz* en el que se afirmaba que el líder emiratí había advertido a Netanyahu de una operación planificada por Hamás días antes del ataque liderado por dicho grupo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU se negó a comentar la última información, afirmando que mantiene «líneas de comunicación abiertas y directas» con Israel y comparte «toda la información de inteligencia pertinente».

El informe de la AP indicaba que no hubo ningún comentario inmediato por parte de la oficina de Netanyahu sobre la reunión ni sobre su petición a bin Zayed.

Israel restringe la circulación en Cisjordania durante la festividad judía

Hace 12 horas

Las fuerzas israelíes han intensificado las restricciones impuestas a los palestinos en la Cisjordania ocupada durante la festividad judía de Sucot, bloqueando carreteras, limitando la circulación y provocando esperas de varias horas en los puestos de control.

El ejército ha bloqueado las entradas a varias ciudades y pueblos con verjas de hierro y montículos de tierra, incluso en carreteras secundarias, desde que comenzó la festividad judía de Sucot el 25 de septiembre.

Los controles también se han reforzado en todo el territorio, ya que está previsto que el cierre total de Cisjordania se mantenga hasta que finalice la festividad, el 3 de octubre.

Los controles de Atara y Ein Siniya, al norte de Ramala, junto con el de Jaba’, al noreste de Jerusalén, destacan como ejemplos destacados de controles caracterizados por largos tiempos de espera, especialmente durante las horas punta.

Estos puestos de control ralentizan la circulación de los palestinos entre pueblos, localidades y ciudades, y los retrasos suelen prolongarse aún más en función de los procedimientos de inspección y las condiciones en el lugar, lo que genera importantes atascos en las rutas que utilizan a diario miles de palestinos.

Más información: Israel restringe la circulación en Cisjordania durante una festividad judía

Unas personas, sentadas en un sofá con una pipa de agua, observan cómo los viajeros esperan en sus vehículos en el puesto de control israelí de Atara, en la carretera 465, cerca de Ramala, en la Cisjordania ocupada, el 27 de septiembre de 2026 (Zain Jaafar/AFP)

Irán niega su implicación en un presunto complot contra una base aérea británica

Hace 12 horas

La embajada de Irán en el Reino Unido ha rechazado y condenado «categóricamente» las especulaciones que vinculan a Teherán con un presunto complot dirigido contra una base aérea militar británica utilizada por Estados Unidos.

La embajada afirmó que las acusaciones eran «infundadas y maliciosas» y criticó a determinados ciudadanos británicos y a algunos medios de comunicación por intentar vincular a Irán con el incidente ocurrido en la base aérea de la RAF en Fairford.

La embajada también amenazó con emprender acciones legales para «salvaguardar los derechos e intereses del país y de su pueblo» ante lo que calificó de informaciones mediáticas engañosas y perjudiciales.

La policía antiterrorista británica informó de que se había detenido a cinco hombres, todos ellos ciudadanos británicos de entre veinticinco y treinta años, en relación con el incidente.

«Les escuchamos, tenían razón»: Ed Miliband se dirige a los críticos de la política laborista sobre Palestina

Hace 13 horas

El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, ha dicho a las personas «conmovidas e indignadas por la difícil situación del pueblo palestino» que «les escuchamos, tenían razón» en su discurso ante el congreso del Partido Laborista celebrado en Liverpool.

El ministro de Asuntos Exteriores aprovechó su primer discurso en el cargo para esbozar un nuevo enfoque de la política exterior basado en la colaboración con «países afines» para «formar coaliciones en torno a las grandes cuestiones globales».

Miliband declaró que la política exterior del Reino Unido se ha reorientado tras la sustitución de Keir Starmer por Andy Burnham como primer ministro.

«Quiero decirles a los millones de personas de este país y, de hecho, de otras partes del mundo que se han sentido conmovidas e indignadas por la difícil situación del pueblo palestino: les escuchamos, tenían razón», afirmó Miliband.

«Y bajo el liderazgo de Andy, hemos reorientado nuestro enfoque. Denunciamos la limpieza étnica perpetrada por los terroristas colonos en Cisjordania. Denunciamos las pruebas de crímenes de guerra en Gaza. Denunciamos la ocupación ilegal de Palestina por parte de Israel. Y acompañamos nuestras palabras con acciones».

Más información: «Les escuchamos, tenían razón»: Ed Miliband se dirige a los críticos de la política laborista sobre Palestina

Jamenei afirma que Irán expulsará a las fuerzas enemigas del mar Arábigo

Hace 13 horas

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha advertido a las fuerzas enemigas de que pronto perderán su presencia en el mar Arábigo, tras afirmar que los combatientes iraníes las habían expulsado de las aguas del sur del país, según informaron los medios estatales.

«Tras haber sufrido dolorosos golpes por parte de nuestros valientes combatientes y de los guardianes del estrecho de Ormuz, ellos [el enemigo] no se atreven a aventurarse más allá del mar Arábigo», afirmó.

«Cada vez que se han arriesgado a hacerlo, solo se han infligido daño a sí mismos; y se acerca rápidamente el momento en que también el mar Arábigo quedará libre de su presencia».

Su mensaje se produjo con motivo de la Semana de la Defensa Sagrada, que conmemora la guerra entre Irán e Irak, y el aniversario del asesinato del antiguo líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, en 2024.

¿Por qué controlan los EE. UU. los ingresos petroleros de Irak?

Hace 14 horas

Durante más de dos décadas, la riqueza petrolera de Irak ha pasado por un sistema financiero con sede a miles de millas de distancia, en Nueva York.

Este acuerdo, creado tras la invasión de Irak liderada por los EE. UU. en 2003, se diseñó inicialmente para proteger los ingresos petroleros iraquíes frente a los acreedores y ayudar a financiar la reconstrucción.

Hoy en día, otorga a Washington una influencia significativa sobre el acceso de Irak a sus propios dólares, influencia que EE. UU. está utilizando cada vez más para presionar a Bagdad a fin de que frene la influencia de Irán y las actividades de los grupos armados alineados con Teherán.

La cuestión cobró especial relevancia en abril, cuando Washington bloqueó un envío de unos 500 millones de dólares en efectivo destinado a Irak, al tiempo que presionaba al Gobierno por los grupos armados alineados con Irán.

Muayen al-Kadhimi, antiguo miembro de la Comisión de Hacienda del Parlamento, condenó la decisión en aquel momento y pidió al Gobierno que pusiera fin a lo que describió como el dominio de EE. UU. sobre los fondos iraquíes.

Más información: ¿Por qué controla EE. UU. los ingresos petroleros de Irak?

La embajada palestina insta al Reino Unido a actuar para poner fin a la ocupación israelí

Hace 14 horas

La embajada palestina en Londres ha pedido «medidas urgentes, rendición de cuentas y el fin de la ocupación ilegal de Israel», al tiempo que ha acogido con satisfacción «los recientes cambios en la política del Reino Unido».

El llamamiento se produce tras el anuncio por parte de Gran Bretaña de sanciones a los productos procedentes de los asentamientos israelíes ilegales en la Cisjordania ocupada. Israel respondió cerrando el consulado británico en la Jerusalén Oriental ocupada.

En su publicación en X, la embajada compartió imágenes del diplomático Marwan Yaghi hablando en Liverpool antes del congreso del Partido Laborista. El encuentro fue organizado por Arise Festival y Labour Palestine.

Hamás condena la amenaza de Ben-Gvir de matar al preso palestino Hassan Salameh

Hace 15 horas

El ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben-Gvir, ha publicado un vídeo en el que amenaza con matar al preso palestino Hassan Salameh, lo que ha provocado la condena de Hamás.

El grupo calificó la amenaza de «provocadora» y de «flagrante violación de todas las leyes internacionales», y afirmó que el vídeo «no debilitará su determinación ni la de nuestros demás presos».

Hamás también reafirmó su compromiso de lograr la liberación de los palestinos recluidos en prisiones israelíes.

«Hemos realizado —y seguiremos realizando— todos los esfuerzos posibles a todos los niveles y por todos los medios para conseguir la liberación de nuestros presos de las cárceles de la ocupación», declaró Hamás en un comunicado.

«Seguimos comprometidos con esta promesa hasta que alcancen su libertad. El destino de Ben-Gvir y los de su calaña —los líderes de la entidad fascista— será el mismo que el de otros criminales de guerra a lo largo de la historia».

Las acciones israelíes «allanan el camino para el control total» sobre Al-Aqsa, afirma Hamás

Hace 16 horas

Khaled Meshaal, miembro de la oficina política de Hamás, ha advertido de que las acciones y medidas israelíes en torno a la mezquita de Al-Aqsa están «allanando el camino para el control y el dominio totales sobre el lugar».

Meshaal señaló que las medidas incluyen el supuesto cierre de la mezquita durante 40 días, lo que describió como la «imposición de una división temporal» para facilitar las incursiones de «grupos judíos extremistas», así como los esfuerzos por crear una «división espacial» mediante el vaciado de instalaciones clave dentro del recinto, según un comunicado.

Al-Aqsa «se encuentra en una encrucijada», señaló Meshaal, y pidió que se adopten medidas para proteger el lugar, incluida lo que denominó una «estrategia de resistencia y yihad».

Asimismo, instó a los países árabes y de mayoría musulmana a respaldar a Palestina y pidió a los palestinos que mantuvieran una «presencia firme» en la mezquita.

Estas declaraciones se producen una semana después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, recorriera los túneles situados bajo la mezquita de Al-Aqsa, mientras cientos de colonos israelíes irrumpían en el lugar sagrado de Jerusalén.

Más información: Las acciones israelíes «allanan el camino para el control total» de Al-Aqsa, afirma Hamás

La policía israelí protege a 1.500 colonos judíos que irrumpen en la mezquita de Al-Aqsa mientras los palestinos se enfrentan a restricciones

Hace 16 horas

La policía israelí impuso estrictas restricciones a los palestinos mientras ayudaba a unos 1.500 colonos judíos a irrumpir el domingo en el patio de la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén ocupada, según la Gobernación de Jerusalén.

Los colonos entraron en oleadas por la Puerta de Mughrabi durante el segundo día de la «Fiesta de los Tabernáculos» judía. Las autoridades israelíes cerraron la puerta tras las incursiones.

En el interior del recinto, los colonos celebraron oraciones y rituales talmúdicos, especialmente cerca de la Puerta de los Comerciantes de Algodón, y llevaron «ofrendas vegetales», según informó la Gobernación.

Otros rezaron fuera de Bab Hutta, otra entrada a Al-Aqsa, mientras las fuerzas israelíes mantenían las restricciones en torno a la mezquita y en toda la Ciudad Vieja de Jerusalén ocupada.

La gobernación registró unas 40 661 incursiones de colonos judíos en la mezquita entre enero y finales de agosto.

Los Países Bajos reprenden a Israel por la retirada del estatus de sus diplomáticos

Hace 16 horas

El Gobierno neerlandés está valorando su respuesta después de que Israel ordenara a sus diplomáticos en Ramala que devolvieran sus documentos diplomáticos como represalia por la prohibición neerlandesa de los productos procedentes de los asentamientos israelíes.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el domingo que los funcionarios de la Oficina de Representación de los Países Bajos disponían de siete días para devolver los documentos, revocando así su acreditación.

El ministro de Asuntos Exteriores neerlandés, Tom Berendsen, criticó la medida calificándola de «innecesaria» y lamentó la decisión.

«Nuestras sanciones temporales no van dirigidas contra Israel, sino que se derivan de nuestra obligación de no contribuir a la situación ilegal de los asentamientos ilegales», afirmó en un comunicado.

El derecho internacional prohíbe los asentamientos y los puestos avanzados israelíes en los territorios palestinos ocupados.

El ministro de Asuntos Exteriores saudí llega a Washington, D.C., antes de reunirse con el secretario de Estado de EE. UU.

Hace 19 horas

El ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan Al Saud, ha llegado a Washington, D.C., para realizar una visita oficial, según la agencia estatal de noticias del reino.

Tiene previsto reunirse con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para debatir los principales acontecimientos regionales e internacionales.

Los precios del petróleo se disparan tras el rechazo de Trump a la propuesta de Irán

Hace 19 horas

Los precios del petróleo se dispararon junto con los rendimientos de los bonos a primera hora del lunes, tras el rechazo por parte del presidente de EE. UU., Donald Trump, a una oferta iraní de una tregua de siete días.

El viernes, los precios del petróleo cayeron ante la noticia de una propuesta iraní y el optimismo tras la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, los precios se recuperaron al inicio de la nueva semana, con el Brent de nuevo por encima de los 106 dólares el barril.

A pesar de rechazar la oferta, Trump declaró a Axios que espera que se reanuden las negociaciones, pero añadió que Teherán «se ha pasado de la raya».

«Quieren llegar a un acuerdo, pero no es el acuerdo que yo quiero alcanzar… Es lo que quizá hubiéramos aceptado hace un año».

Hamas responde a Ben Gvir tras la difusión de un vídeo en el que se le ve amenazando a un detenido palestino

Hace 19 horas

Hamás ha arremetido contra el ministro de Seguridad Nacional israelí de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, después de que este publicara un vídeo en el que se le veía amenazando con matar al preso palestino Hassan Salameh.

El movimiento palestino afirmó que el «vídeo provocador» supone otro delito más en la lista de «violaciones flagrantes de todas las leyes internacionales» por parte de Israel, pero añadió que la intimidación «no debilitará su determinación ni la de nuestros presos».

«Hemos realizado —y seguiremos realizando— todos los esfuerzos posibles, a todos los niveles y por todos los medios, para lograr la liberación de nuestros presos de las cárceles de la ocupación», prometió el movimiento en su último comunicado.

«Seguimos comprometidos con este compromiso hasta que alcancen su libertad».

Añadió que «el destino de Ben Gvir y los de su calaña —líderes de la entidad fascista— será el mismo que el de otros criminales de guerra a lo largo de la historia».

Gran columna de humo tras un supuesto ataque israelí en Bint Jbeil, en el sur del Líbano

Hace 20 horas

Al Jazeera informa de una densa columna de humo que se eleva desde el sur del Líbano tras los ataques israelíes en la zona.

El ataque tuvo lugar entre las localidades de Tibnin y Haris, en el distrito de Bint Jbeil, según Al Jazeera, que cita fuentes locales.

Las imágenes, verificadas por Al Jazeera, muestran una densa columna de humo elevándose desde el sur del Líbano tras las noticias de un ataque aéreo israelí en la zona.

Un futbolista irlandés besa su brazalete negro tras marcar el tercer gol contra Israel

Hace 21 horas

El futbolista irlandés Jack Moylan levanta y besa su brazalete negro tras marcar el tercer gol de su equipo contra Israel.

Los jugadores irlandeses llevaban los brazaletes en homenaje a las víctimas mortales de Gaza. Irlanda ganó el partido por 3-0.

Ben Gvir publica un vídeo en el que amenaza con matar a un alto cargo de Hamás detenido

Hace 21 horas

El ministro de Seguridad Nacional israelí de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, publicó un vídeo en el que aparece amenazando con matar al preso palestino Hassan Salameh.

En las imágenes se ve a Ben Gvir rodeado de seguridad mientras le dice al alto dirigente de Hamás que quiere «ejecutarlo».

El ministro de extrema derecha acompañó el vídeo con un texto en el que afirma que, si asume el cargo de ministro de Defensa tras las elecciones del próximo mes, se asegurará de que los detenidos como Salameh sean «ejecutados».

Añadió que también impulsaría políticas de inmigración destinadas a expulsar a los palestinos de Gaza y de Cisjordania ocupada.

Araghchi afirma que Irán acudió a Nueva York para «forjar la paz»

Hace 21 horas

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que Irán asistió a la Asamblea General de la ONU la semana pasada para «forjar la paz» con EE. UU., pero añadió que «se mantendrá firme» ante cualquier agresión.

«El presidente Pezeshkian y yo no vinimos a Nueva York a vender una guerra. Vinimos a forjar la paz», escribió en una publicación en X.

«No obstante, Irán se mantiene firme ante cualquier agresión, incluso si se llegara a una guerra apocalíptica. Al mismo tiempo, estamos preparados para una diplomacia auténtica».

Netanyahu se reunió en secreto con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos en Abu Dabi

Hace 22 horas

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantuvo una reunión secreta con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, en Abu Dabi, según informan los medios de comunicación israelíes.

Netanyahu viajó a Abu Dabi en un avión privado, según indicó el Canal 12 de Israel.

La cadena pública israelí KAN informó de que el primer ministro israelí voló en un avión privado propiedad de un empresario israelí cuyo nombre no se ha revelado y que es utilizado por altas personalidades israelíes para viajes internacionales.

La selección de fútbol de Irlanda se inclina durante el himno israelí en protesta por el genocidio de Gaza

Hace 22 horas

Durante el partido de la Liga de Naciones entre Israel e Irlanda, los jugadores de la selección de fútbol de la República de Irlanda lucieron brazaletes negros en homenaje a las víctimas del genocidio de Gaza e inclinaron la cabeza durante el himno nacional israelí.

Además, el capitán irlandés no estrechó la mano de su homólogo israelí ni al inicio ni al final del partido. Irlanda acabó venciendo a Israel por 3-0.

Irán condena el asesinato de Nasrallah por parte de Israel en el segundo aniversario y exige justicia

Hace 23 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán denunció el asesinato del líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, a manos de Israel, en el segundo aniversario de su muerte, calificándolo de «crimen atroz e imperdonable».

«Sin duda, ni el paso del tiempo ni la repetición y acumulación de crímenes supondrán el más mínimo obstáculo para la exigencia de justicia y el castigo de los criminales», afirmó el ministerio, al tiempo que instó a la comunidad internacional a que exija responsabilidades a los culpables de su muerte.

El 27 de septiembre de 2024, Israel lanzó un intenso bombardeo sobre los suburbios del sur de Beirut, en el que murieron Nasrallah y decenas de civiles más.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *